jueves, 2 de marzo de 2017

En la Iglesia de Francisco se perdona a los violadores y se castiga a sus víctimas




Mientras se dio a conocer la “misericordia” de Bergoglio para con algunos curas condenados por abusos sexuales a niños, el Vaticano da la espalda a denuncias y pedidos de sobrevivientes de pedofilia.

Nicole Winfield, periodista de la agencia de noticias Assosiated Press (AP), acaba de revelar que un grupo de curas pedófilos fueron beneficiados por el Papa Fracisco, quien les redujo o morigeró las sanciones eclesiásticas que con anterioridad les había aplicado el propio Vaticano.
Según Winfield, uno de los casos paradigmáticos es el de monseñor Mauro Inzoli, de 67 años, quien fue condenado en 2016 a cuatro años y nueve meses de prisión por haber abusado de los chicos que tenía bajo su tutela en instituciones religiosas del norte de Italia.
En 2012, cuatro años antes de ser condenado, la Congregación para la Doctrina de la Fe había decidido quitarle la categoría de sacerdote a Inzoli. Pero en 2014, tras las gestiones de sus influyentes abogados finalmente Francisco, “en la mayor discreción” según cuenta Winfield, otorgó el beneficio a éste y otros curas de seguir vistiendo sotanas.
En un documento citado por AP, el Vaticano sentenció sobre el asunto que “dada la gravedad de la conducta y el escándalo resultante causado por el abuso de menores, se invita a don Inzoli a una vida de oración y humildad, como signo de conversión y penitencia. También es necesario que se someta a ciertas restricciones, y su incumplimiento dará lugar a la expulsión del estado clerical. Don Mauro no puede celebrar y concelebrar la Eucaristía y los demás Sacramentos en público, ni predicar, sólo podrá celebrar la misa en privado”.
La decisión de Bergoglio (que no se modificó luego de la condena civil a Inzoli de 2016) se habría basado en un acto de mera “misericordia” para con su subordinado. De hecho la periodista de AP cita las justificaciones del vocero del Vaticano Greg Burke, quien afirmó que la misericordia de Francisco se aplica “incluso a los culpables de crímenes atroces”.
Eso sí, Burke no se limitó a hablar de la “misericordia” papal para con los criminales de sotana. También aprovechó para mandarle un mensaje a las miles y miles de víctimas de pedofilia eclesiástica que hay en todo el mundo. “El Santo Padre comprende que para muchos sobrevivientes y víctimas es difícil encontrar una señal de misericordia, pero él sabe que el mensaje de misericordia del Evangelio es, en última instancia, una poderosa fuente de sanación y de gracia”, dijo sin ponerse nervioso.

“Un doble discurso, falaz e hipócrita”

Las palabras del vocero del Vaticano no podían menos que causar rechazo en gran parte de quienes sufren día a día la revictimización y el desprecio por parte de la jerarquía católica.
Consultada por este diario, una licenciada en Historia y miembro de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclecticismo de Argentina (de quien se preserva el nombre por cuestiones personales) manifestó que “las medidas del Sumo Pontífice son concordantes con el histórico accionar que la Iglesia ha demostrado institucionalmente, amparada en su marco doctrinal. Si bien enfatiza desde los documentos del Magisterio la dignidad del hombre, en innumerables ocasiones ha avalado, con su acción u omisión, claras violaciones a los derechos humanos”.
En ese sentido la mujer agrega que “esta concepción abstracta, de carácter religioso acerca de la ’dignidad del hombre’, cuyo fin es alcanzar un ’bien superior’ que trasciende lo humano en orden a lo divino, es funcional a la preservación de un sistema jerárquico y corporativo en el cual las víctimas de abuso no tienen lugar”.
“Este accionar, fundamentado desde lo religioso y amparado en el Derecho Canónico, desdibuja no sólo la responsabilidad individual de quienes han cometido crímenes aberrantes, sino también la que debiera corresponderles institucionalmente a aquellos que lo permitieron”, afirma quien sufrió personalmente el abuso sexual eclesiástico.
Para la entrevistada, la “misericordia” de Bergoglio no es otra cosa que la contracara de otro de los conceptos papales: la “tolerancia cero”. Es decir un doble juego en el que no se acepta el “pecado” del abuso pero al mismo tiempo se elude toda responsabilidad para “juzgar al pecador”.
“Este doble discurso, falaz e hipócrita, que remite el castigo a una justicia divina, deja desamparadas a las miles y miles de víctimas que día a día se suman a una larga lista de abusos cometidos en el seno de un sistema cómplice que, tolerando y justificando estas prácticas, se constituye en un sistema perverso, muy lejano a la ’santidad’ que proclama”, afirma la licenciada en Historia.
Por su parte Carlos Lombardi, abogado de la filial argentina de la Red de Sobrevivientes, complementó lo dicho por la mujer. “La medida que tomó Bergoglio de reducir o atenuar las penas de los sacerdotes abusadores es coherente con el sistema de encubrimientos que tiene la Iglesia Católica”, dijo el letrado a La Izquierda Diario. Y detalló que ese sistema procedimental, “el Código de Derecho Canónico, tiene tres grados de responsabilidad: la del abusador propiamente dicho, la de los obispos que los protegen (siempre digo que a todo sacerdote abusador le corresponde un obispo encubridor) y el tercer grado es el propio Vaticano”.
Lombardi agrega que es el propio Vaticano quien elabora el sistema de encubrimiento, “contrario al derecho internacional de derechos humanos, donde se encuentra esta cuestión de las penas, que son indeterminadas y están al arbitrio o capricho del Papa. En este caso manda a sujetos con hechos comprobados de abuso sexual contra niños a hacer retiros, o a rezar a un monasterio, les saca las licencias sacerdotales, les prohíbe realizar oficios religiosos en público, etc. Pero eso no es ningún tipo de garantía para que no sigan abusando, porque no se sabe a dónde los mandan y si no están contacto con jóvenes, niños o niñas. Es una medida absolutamente arbitraria que deja ver el nivel de impunidad que existe dentro de la Iglesia y ratifica la gran demagogia de Bergoglio, que dice una cosa y hace otra”.

Una campaña revictimizadora

Desde el entorno de Bergoglio, cada vez que se habla de estos hechos, se responde acusando a una supuesta “campaña de difamación” contra el Sumo Pontífice. Y hasta hay quienes aseguran que Francisco jamás haría algo parecido a “perdonar” a curas pedófilos. Sin embargo, como lo viene relatando este diario, cada vez son más las víctimas que denuncian un verdadero ninguneo por parte del Vaticano, que se acrecienta cuanto más deciden las víctimas sacar a la luz sus historias.
Como escribe la psicóloga Liliana Rodríguez en una columna publicada en esta misma edición, lo que se ve con toda crudeza en la actualidad es que el Papa revictimiza a las víctimas, tanto por acción como por omisión.
La licenciada en Historia y vocera de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexual Eclesiástico coincide con Rodríguez. “Bergoglio, si pretende ser coherente o, al menos, creíble, debe necesariamente acompañar con hechos concretos y no demagógicos a quienes son las verdaderas víctimas, aquellas que sufrieron en su propio cuerpo el abuso, muchas de las cuales, por no decir la mayoría, sólo encontraron el rechazo de quienes debieron en su momento y deben en la actualidad, respetarlas y protegerlas. Estas medidas acortan la distancia con los victimarios y, una vez más, alejan y pretenden silenciar a las víctimas”, afirma.
Sin embargo, aclara, “cabe una esperanza ante un panorama que se muestra desolador: los hechos que sistemáticamente pretendieron ser negados, finalmente salen a la luz, exigiendo a la Iglesia y a sus representantes asumir sus responsabilidades y dar respuestas claras ante la Justicia. Baste como ejemplo la condena de 13 años de prisión otorgada unánimemente por el Tribunal Penal de Goya, Corrientes, al sacerdote Domingo Jesús Pacheco, cuyos fundamentos se leerán el próximo lunes 6 de marzo. Quizás sea un momento más que oportuno para que Francisco los escuche”, reflexiona la mujer con un dejo de ironía.

Daniel Satur
@saturnetroc