domingo, 23 de julio de 2017

De la independencia a la autonomía: la utopía del pueblo kurdo




La derrota del ISIS es un hecho cada vez más cercano gracias a este pueblo milenario que hace años que está construyendo los cimientos de una sociedad más justa, igualitaria y feminista. Guerra y revolución en un mismo entramado que hace recordar a la gesta libertaria de la España de 1936. Por Kurdistanamericalatina.org

Un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria

En Medio Oriente nada es accidental, todo tiene sus causas y consecuencias. Ni siquiera la geografía escapa a esta regla. La cadena montañosa que se ubica en la parte septentrional de la región, entre los ríos Tigris y Éufrates, es mucho más que un accidente geográfico; es testigo y guardián de las civilizaciones más antiguas del mundo. Es el lugar en el que actualmente luchan por su existencia los hombres y mujeres de la nación kurda.
Considerándose los herederos de los Medos, pueblo que derrocó a los asirios en el 612 a.c., aseguran tener una presencia en la región que ya lleva 30 siglos. Son conocidos como el pueblo de las montañas y, en el presente, los 40 millones de kurdos se encuentran repartidos principalmente entre Irán (17% de la población), Irak (25% de la población), Siria (2 millones) y Turquía (25% de la población). A esta concepción milenaria de su cultura, los estados-nación de la región la resisten y, en la mayoría de los casos, les niegan el derecho a identificarse con sus tradiciones. Tanto en Siria como en Turquía el idioma kurdo se encuentra restringido.
Para comprender mejor las razones del combate que el pueblo kurdo está llevando a cabo es necesario problematizar las concepciones políticas que hegemonizan las ciencias sociales y se constituyen como únicas herramientas para analizar la realidad. Es decir, pensar por fuera de la ideología dominante. Tarea compleja, pero útil para reflexionar sobre la actualidad de Medio Oriente.
“La revolución francesa, como nos la venden los occidentales, no ayudó al progreso y al desarrollo de la sociedad. Al contrario, Francia es un cementerio de las culturas”, analiza Mehmet Dogan, antropólogo y documentalista kurdo que desde hace más de un año vive en Argentina. Al reflexionar sobre el Estado turco, que se constituyó en 1923 nutrido del ideario francés, concluye: “Una sola nación, un solo idioma, una sola religión y una sola cultura. Asimilación y etnocidio, eso son los fundamentos del estado-nación”.

Divide y reinarás

La desconfianza a Occidente no es caprichosa ni surge de una simple revisión de la historia europea. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, se firmó en Francia el Tratado de Sévres, a través del cual se autorizaba a los kurdos y a los armenios crear sus propios estados nacionales. Los armenios, diezmados por el genocidio perpetrado por los Jóvenes Turcos, se encontraban dispersos en distintos países e imposibilitados de consolidar la totalidad del territorio sugerido. Los kurdos, por su parte, no conformaban una estructura nacional organizada, constituían clanes nómades.
Frente a esta situación y tres años después, los mismos estados europeos se reunieron con los representantes del gobierno turco en Suiza y firmaron, el 24 de julio de 1923, lo que se conoce como el Tratado de Lausana, invalidando de esta forma el acuerdo de Sévres. La consecuencia de la negociación realizada en Suiza fue un nuevo reparto del territorio, que se concretó creando pequeños estados nacionales y delimitando el territorio de Turquía. La explicación a este cambio en la política exterior europea se debe, principalmente, al descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la parte de Iraq e Irán actual por parte de Gran Bretaña en 1906. De hecho, en la actualidad, el 75 por ciento de petróleo de Irak, el 50 por ciento de Irán y casi la totalidad de las reservas de Turquía están en territorios kurdos. A esos hechos hay que agregarle que en el 2011, la empresa inglesa Heritage Oil informó que descubrieron 100 billones de metros cúbicos de gas, con el que se podría abastecer por varios años a Europa Central.
Los intereses económicos de las potencias mundiales concretados a través de las alianzas que fueron realizando con clanes y gobiernos de los incipientes estados de la región fueron creando una situación donde se potenciaron relaciones sociales conflictivas. El proceso actual, que se podría calificar como una balcanización de Medio Oriente, no es novedoso para los pueblos que habitan el territorio. Pero, frente a esta realidad, la perspectiva de organizarse en comunidades federalistas, que cohesiona a la mayoría de los kurdos, fue adquiriendo adeptos entre otros pueblos que ven con buenos ojos la posibilidad de relacionarse pacíficamente.

Un tablero de ajedrez

“Voy en una camioneta con dos guerrilleros kurdos. La ruta es sinuosa y nos adentramos en las cadenas montañosas de Kandil, en Irak, cerca de la frontera con Irán. Pasamos varios retenes militares de los Pershmerga, que son las fuerzas armadas del Gobierno Regional del Kurdistán, hasta llegar a territorio controlado por el PKK. Me reciben dos guerrilleros que a sus espaldas tienen una pancarta gigante con la cara de Adbullah Öcalan, líder de PKK que está preso en Turquía hace 18 años”, relata Leandro Albani, autor del libro Kurdistán: crónicas insurgentes, en donde cuenta su experiencia con los guerrilleros kurdos en los campamentos de retaguardia que hay en Irak. Su periplo para poder llegar a este punto militar, desnuda el complejo entramado de intereses comunes y contrapuestos que teje la guerrilla kurda para hacer viable su proyecto: la alianza momentánea con el ejército regular kurdo que responde al gobierno del Kurdistán Iiraquí, aliado de Estados Unidos, es un buen ejemplo de ello. Su estadía fue tranquila aunque siempre estaba latente el peligro de algún bombardeo por parte del ejército turco o que entrara Al Qaeda. Si tiene que definir con una palabra lo que más observó en ese campamento, “camaradería” es la que mejor se ajusta.
Pero no sólo la situación en Irak es complicada. En Siria, los kurdos controlan el norte y, si bien la relación con el presidente Bashar Al Assad no es buena, se han mantenido al margen del movimiento de la “Primavera Árabe” que intentó destituirlo. Respecto a Estados Unidos y las potencias europeas, “los kurdos marcan los objetivos, la coalición anti-islámica bombardea y la guerrilla avanza sobre el terreno”, explica Ezequiel Hernández, miembro del Comité de Solidaridad con Kurdistán en Argentina. La relación más tensa es con Turquía: “Tantos los kurdos como el gobierno sirio tienen documentaciones que prueban cómo Turquía ha financiado al ISIS. No sólo ellos, también las monarquías del Golfo Pérsico, aliadas de Estados Unidos”, sostiene Albani. La tregua entre el PKK y Recep Erdogán, presidente de Turquía, duró poco y nada y se están dando nuevamente enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército. En caso de vencer al ISIS, los kurdos tienen un enorme desafío por delante para poder lograr la tan ansiada autonomía. Deberán resolver en cada país donde habitan, los escollos que le propone cada gobierno y las potencias aliadas.

Guerra y revolución

Mientras las milicias kurdas llevan adelante una guerra encarnizada contra el ISIS, también levantan los cimientos para una sociedad futura: asambleas por barrio, gobierno comunal, federalismo, democracia directa, producción a través de cooperativas y de comunas, y respeto por el medio ambiente. En Rojavá, al norte de Siria, millones de personas ponen en práctica los preceptos del Confederalismo Democrático, proyecto político y social propuesto por el PKK con el que se intenta solucionar el problema de la autonomía kurda y lograr una paz duradera en Medio Oriente. Guerra y revolución conviven un mismo entramado que hace acordar la gesta libertaria en la España revolucionaria de 1936. Albani considera clave el proyecto que llevan adelantes los kurdos para la situación actual: “Si no existiera esta propuesta política no sé hasta qué punto podrían mantener la guerra”. Hernández agrega que “el Confederalismo Democrático está haciendo mella no solo en los kurdos sino que se expande a otras poblaciones y ese es el verdadero temor de Turquía”.
La decisión de pasar de una postura independentista a una autonomista no fue de un día para el otro: llevó varias décadas de discusión y de experiencias fallidas en el PKK. El partido se fundó en 1978 y en 1984 se levantó por primera vez en armas contra el Estado turco y pasó a estar en la lista de organizaciones terroristas que confecciona la OTAN. Le represión por parte de Turquía ha dejado 40 mil muertos y miles de militantes presos. Hernández explica los motivos del cambio político: “En los 80’ ellos planteaban la conformación de un Estado a través de una guerra de liberación nacional. Tenían como modelos el socialismo de los 70’, como el de Vietnam o el de Cuba. Pero caído el muro de Berlín y los socialismos reales en plena decadencia, la implementación de un Estado propio la evaluaron como una salida inviable”.
El guerrillero Harun rememora el Congreso del partido de 1998 cuando deciden dejar de lado la reivindicación de un Estado kurdo para pasar a la idea del Confederalismo Democrático: “Teníamos que guardar nuestra ideología clásica y dejar el socialismo, o transformar el socialismo en el socialismo comunitario”, reflexiona en una entrevista incluida en el libro Kurdistán: crónicas insurgentes. Esta nueva política se hizo pública en 2002. Con Öcalan preso en Turquía, se anunció la decisión de abandonar la lucha armada y la de independencia, para a pasar a buscar la autonomía de la región, en donde se respeten los derechos colectivos de los kurdos y de los demás pueblos que habitan en Anatolia (Turquía), Mesopotamia, Persia y Medio Oriente. En el libro Confederalismo Democrático, Öcalan toma el modelo del teórico anarquista Murray Bookchin que plasmó en sus seis tesis del municipalismo libertario y en las que hace una fuerte crítica a la bases ideológicas de los estados modernos que tienen como necesidad para su existencia conformar una única identidad, nacional, cultural y religiosa.
Los modelos de estado-nación de una u otro forma han contribuido en la enorme cantidad de conflictos nacionales, étnicos y religiosos que hay en Medio Oriente. “Las fronteras actuales fueron digitadas por los imperios. Entonces, si se instaura un estado kurdo, ¿qué van hacer con las minorías que hay ahí?”, plantea Hernández. Albani agrega que “los kurdos tienen como postura ideológica que a ese proceso se tienen que integrar todas las nacionalidades: por eso hoy en Rojavá, los kurdos gobiernan junto árabes, sirios, chechenos, armenios y todos los puestos de dirección están compartidos.” A la hora de definir el proceso, Mehmet reflexiona: “¿Es anarquismo?, puede ser. ¿Es marxismo?, puede ser. ¿Es socialismo? puede ser. Pero para mí no es ninguno de estos. La mirada filosófica política occidental define las cosas con ‘ismos’, pero el PKK hizo un análisis muy profundo de la historia de los pueblos milenarios de esas zonas que en la época neolítica vivían juntos de una manera confederada y esta propuesta es volver a esos orígenes”.

La mujer y su revolución dentro de la revolución

“Las quiero a todas por igual”, dice con mezcla de alegría y angustia una de las comandantes de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) al ver partir a sus compañeras milicianas al frente después de un mes de entrenamiento en la retaguardia. Esa escena se puede ver en el documental Mujeres kurdas: en guerra contra el ISIS. Sorprende la muestra de afecto en un ámbito como el militar tan poco propenso a este tipo de manifestaciones, pero es algo común entre las guerrilleras.
Las YPJ son los grupos armados de mujeres que se crearon dentro de las Unidades de Protección Popular (YPG) que controlan la parte norte de Siria y están en pie de guerra contra el ISIS. El rol de la mujer se ha tomado como una verdadera prioridad dentro del PKK y los resultados son notorios tanto en la organización de la sociedad como en las milicias.
En la propuesta organizativa del Confederalismo Democrático, todos los niveles organizativos tienen que tener una cuota de género de no menos del 40 por ciento. En el aspecto militar ocurre lo mismo: la cantidad de mujeres comandantes casi supera a la de los hombres. El miliciano Harún explica el éxito de los YPJ en el plano militar: “Ahora el PKK, acepta, gracias a nuestras prácticas, que una mujer en las áreas de guerra comete menos errores que un hombre. El hombre, porque viene de una historia machista, a veces se siente más fuerte y seguro, pero la mujer es más atenta y analiza punto por punto”.
“La mujer de la casa es el orgullo de la familia, pero ese orgullo pasa entre sus piernas”, recuerda Albani la frase que le dijo la comandante Rengín cuando le contaba sobre las estructuras arcaicas que todavía están vigentes en la sociedad kurda. Las mujeres en gran parte Medio Oriente sufren aún más que en cualquier lado la opresión del sistema patriarcal que sostiene el capitalismo y encima, a eso hay que sumarle la influencia del islamismo más radical. En Confederalismo Democrático, Öcalan señala el machismo como uno de los pilares de dominación del estado-nación, y todos los guerrilleros y guerrilleras coinciden que la liberación de la mujer no puede llegar una vez lograda la revolución, sino que debe realizarse en la lucha con el fusil en mano. El PKK calcula que son 10 mil las combatientes que están en sus filas y su accionar se ha vuelto clave en el sostenimiento de la guerra contra el terrorismo islámico.
La revolución que están llevando a cabo no es sólo en el frente de batalla. A mediados de junio se celebró la “Conferencia de Economía de Mujeres de Siria del Norte”. Según las declaraciones que hizo Mediya Serxwebûn, representante del Comité de Economía de la Mujer, para un informe de Welat Deniz, que apareció en lengua turca en Active News Agency el 9 de junio de 2017, la convocatoria responde al incremento de la participación de la mujer desde que liberaron Rojavá del poder de ISIS. Según las declaraciones de Serxwebûn, desde el 2014 hasta la actualidad existen 50 cooperativas y 15 mil mujeres involucradas. El propósito del congreso es implementar un plan económico a tres años.
A la hora de explicar cómo funcionan, la representante del Comité de la Economía de la Mujer, afirma: “No queremos más valor. La cooperativa agrícola vende productos a bajo costo a la cooperativa de ganado, que vende su leche a la cooperativa de procesamiento de productos lácteos. Ésta última vende su producto a la cooperativa comercial, que luego lo vende a la gente a un precio barato. Así se eliminan cinco intermediarios”. Si bien reconoce que el trabajo de las cooperativas no es una solución absoluta a los problemas del pueblo, las entiende como herramientas que contribuyen a que las mujeres se integren en la vida social, consolidar la confianza mutua entre el pueblo y desarrollar una conciencia de la sociedad en la que quieren vivir.

Julián Mileo y Guido de Caria
Contratapa (http://www.contratapaweb.com)

Un clima tormentoso en la próxima reunión de la OMC en Argentina




En diciembre sesionará en Buenos Aires la Conferencia Ministerial de la OMC en plena contracción de los intercambios comerciales y cuando la Ronda de Doha y la propia OMC están estancadas desde hace años. El comercio electrónico surge como un nuevo campo de disputas.

Creada en 1995 -la integran 164 miembros (países y asociaciones aduaneras)- la Organización Mundial de Comercio es la institución emergente de la hegemonía neoliberal de los años noventa. En su cuarta Conferencia Ministerial, en 2001, dio inicio la Ronda de Doha cuyos objetivos explícitos, impulsados por las grandes corporaciones multinacionales, son “la incorporación de los países en vías de desarrollo en los beneficios de la liberación del comercio mundial así como la ampliación de esta liberalización”. Sin embargo, y a pesar que desde su nacimiento convivió con un ciclo de recuperación de la economía mundial y crecimiento de los intercambios comerciales, está muy condicionada por los conflictos de intereses.

Cuestiones en disputa

Desde su inicio, EE.UU. vienen reclamando que la Unión Europea rebaje sus aranceles agrícolas. Por su parte, un grupo de países (UE, Brasil, India) exige que EE.UU. reduzca sus subvenciones a la agricultura; a su vez EE.UU. exige a la UE que modifique su política agraria común y a su vez disminuya su apoyo financiero a los agricultores. La comunidad europea no puede conceder esta exigencia ya que las contradicciones nacionales, más aún luego de la incorporación de los países del Este, están a la orden del día por los subsidios agrícolas que juegan un rol importante en los acuerdos políticos. Al mismo tiempo los países de capitalismo avanzado requieren como “compensación” a sus rebajas de subsidios que los de menor desarrollo amplíen la apertura de sus mercados industriales y comerciales y liberalicen sus legislaciones sobre inversiones extranjeras.
En reuniones anteriores se trató de establecer mecanismos de salvaguardia especiales para los países en desarrollo, propuestas precisamente por el núcleo central de estos países (China, India, Sudáfrica, Brasil y Argentina entre otros). Los EE.UU. se opusieron a estas salvaguardias con el argumento de que podían dar lugar a abusos proteccionistas, mientras que India encabezó la defensa poniendo en el tapete de las discusiones la soberanía alimentaria, el sostenimiento de sus industrias y la defensa del mercado interno.
Así los intentos de la Dirección General de la OMC de sacar de la inercia en que había caído la ronda de negociaciones multilaterales por medio de un acuerdo “Facilitador del Comercio” -eliminación gradual de subvenciones y derechos aduaneros- han caído en saco roto y por ahora no parece puedan concretarse.
Si esto es así, y más allá de los objetivos generales de liberalizar los intercambios internacionales ¿cuál será el centro de los debates en Argentina?

Nuevas controversias

Si hasta ahora las discusiones giraban en torno a subsidios, aranceles agrícolas y apertura de mercados no agrícolas, la próxima cumbre ministerial verá aflorar un nuevo campo de disputas: el comercio electrónico (e-commerce). Es que luego de varios años en que la OMC fuera dejada de lado en las discusiones de los tratados de libre comercio, las grandes corporaciones necesitan reubicarse en la organización internacional a partir del estancamiento en que ingresó el acuerdo transpacífico (TPP) por la decisión de Donald Trump de retirar a EE.UU. del mismo.
El sector más interesado es el de la tecnología de punta, que incluye a cinco de las siete empresas más grandes del mundo que quieren flexibilizar las normas para el comercio de datos. Uno de los principales argumentos de quienes proponen normativas que favorezcan el comercio electrónico es que impulsarían el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas en este campo que, según el director Roberto Azevedo, “podrían convertirse en prósperos comerciantes internacionales”. Sin embargo puestas las Pymes a competir lo más probable es que las principales corporaciones tecnológicas hagan valer su poder oligopólico.
El conflicto es entre EE.UU. y la UE. Los países europeos tienen uno de los estándares más elevados del mundo en materia de protección de datos personales, mientras que EE.UU. no tiene protección alguna. Tratan entonces de introducir una cláusula especial para que empresas como Facebook, Google, Amazon, FedEx, entre otras, puedan operar en territorio europeo.

Opiniones

Consultada la especialista Evelin Heiden nos dice: “las empresas de base tecnológica buscan consolidar sus prácticas de autoregulación y flexibilizar a nivel mundial las leyes de protección de datos personales, para ello necesitan presentarlas como medidas que obstaculizan el comercio”.
Para Deborah James, coordinadora de la red mundial, “nuestro mundo no está en venta”, “fijar normas para permitir a las empresas transferir datos alrededor del mundo sin restricciones negaría para siempre el derecho a los países de beneficiarse de sus propios datos e información en el futuro. Lo que denominan ‘obstáculos de localización’ son en realidad herramientas de los países para avanzar en su propio desarrollo”.
El intercambio internacional de datos será tal vez el eje principal de las discusiones de la XI° Conferencia Ministerial y, según como se resuelva, acrecentará nuestra dependencia tecnológica y debilitarán aún más la soberanía de naciones como la nuestra. Al día de hoy los miembros de la OMC no disponen de mandatos para redactar nuevas normas sobre comercio electrónico. ¿Los obtendrán en Buenos Aires?

Resistencias

Estas discusiones y disputas irresueltas mantienen la Ronda de Doha y a la propia OMC en terapia intensiva. La Dirección General no ha logrado aún destrabar los principales puntos controversiales, es que los grandes países y las corporaciones privilegian sus intereses y solo proponen continuar y expandir el modelo de libre comercio. En paralelo crecen las tendencias proteccionistas y la resistencia en numerosos países.
Precisamente las organizaciones y redes sociales, sindicales, de derechos humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y anti-extractivistas, reunidas el 24 de junio en Buenos Aires en el Encuentro Nacional contra la Organización Mundial de Comercio, han llamado a los pueblos del mundo a movilizarse en el marco de la XI° Reunión Ministerial, que tendrá lugar en Argentina entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017.
Para ello, convocaron a realizar en paralelo una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que “colabore en la articulación de la resistencia contra el llamado libre comercio que sólo genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la naturaleza y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este sistema productivo y comercial”.
Como dicen en su declaración de convocatoria: “veinte años de tratados de “libre” comercio en la región muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los privilegios corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente”.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

sábado, 22 de julio de 2017

Uruguay: Un paro general con gran acatamiento que debe tener continuidad




El paro de 24 horas tuvo un importante acatamiento. Sin embargo la dirigencia del PIT-CNT no prepara ningún plan de lucha para enfrentar los cierres de fábricas y el ajuste del gobierno. Sectores combativos realizaron un acto.

Un paro importante

Pasadas las 11 hs. en la sede del PIT-CNT la dirigencia sindical se disponía a dar su conferencia de prensa. A sala llena, los dirigentes destacaron el importante nivel de acatamiento de la medida y plantearon que el objetivo de la misma era “sensibilizar a la población acerca de las necesidades de la educación pública”.
Se destacó que pese a que muchos patrones de CUTCSA habían salido a manejar los ómnibus, éstos iban vacíos. El paro tuvo un acatamiento casi total en la banca, la educación, y parcialmente en el transporte. En la industria la paralización también fue importante.
En un gesto de provocación, Tabaré Vázquez desde la Cumbre del MERCOSUR en la Ciudad de Mendoza, lejos de dar respuestas a los reclamos de más presupuesto educativo, lleva la propuesta del gobierno uruguayo para que el bloque económico se integre de conjunto a la Alianza del Pacífico, en clara dirección hacia una mayor apertura con Estados Unidos, línea que comparte con los gobiernos de Macri y Temer.

Cierres de fábrica y la política del gobierno

En los últimos tiempos la vida del trabajador en Uruguay se ha vuelto difícil. Los cierres de fábricas se suceden sin que la dirección del PIT-CNT se plante claramente contra los despidos. La impunidad empresarial se puede ver en los cierres de FRIPUR, de Chery, Ecolat, La Spezia, Impresora Polo, Fanapel, y muchas empresas más.
Desde el gobierno anuncian la recuperación de algunos datos económicos, como el crecimiento del PBI en 3,3% para este año, por encima de la proyección inicial. Astori y el equipo económico también festejan la baja inflación, que en el bolsillo del trabajador poco se nota, porque en los comercios y supermercados lo que si se nota es la carestía de la vida y que cada vez se puede comprar menos con el mismo dinero.
El gobierno tomó nueva deuda para construir la infraestructura de UPM y para pagar intereses de deuda externa. Alejado de una intención de desarrollo de cualquier industria nacional autónoma y de construcción de una “burguesía nacional”, el Frente Amplio apuesta nuevamente a proyectos de inversión extranjera y al extractivismo puro y duro. Estamos frente a un gobierno que hipoteca los pocos recursos del país a favor de las trasnacionales y sus negociados.
Mientras tanto, de cara a la Rendición de Cuentas, se siguen negando los recursos necesarios para una educación de calidad para los hijos de los trabajadores. El paro de ayer debería ser el comienzo de un verdadero plan de lucha debatido por todos los trabajadores por más presupuesto para la educación.

Una perspectiva de lucha

En Argentina las trabajadoras y trabajadores de PepsiCo están dando una gran lección de cómo enfrentar a los despidos y cierres de fábricas. Enfrentados contra la patronal, jueces y fiscales, el gobierno y su policía, se han transformado en la lucha más importante de la actual etapa contra los despidos en nuestra región y en un símbolo de lucha de todo el movimiento obrero de Sudamérica. Luchas como esta por las fuentes de trabajo nos marcan el camino.
En nuestro país, por el contrario aun no hemos tenido una lucha de estas características. El miércoles asistimos a la asamblea de los trabajadores de Tienda Inglesa que, entre la espada y la pared, fueron obligados a aceptar recortes de sus conquistas históricas a cambio de mantener su fuente laboral. Los trabajadores y trabajadoras del sector habían rechazado las propuestas de la patronal en repetidas asambleas, pero lamentablemente la patronal contó con el trabajo de la dirección de FUECYS que realizó un trabajo de desmoralización de todo el sector para terminar el conflicto de esta manera.

Acto de los sectores combativos

En el mismo momento que la conferencia de prensa, en la Explanada de la Universidad se llevaba a cabo un acto convocado por AFFUR (no docentes de la universidad) y apoyado por la FEUU. El acto tuvo el apoyo de organizaciones sindicales y políticas de la izquierda, y de agrupaciones combativas del movimiento estudiantil. Es un primer paso en mostrar que la clase trabajadora no debe hacer los paros para quedarse en su casa, sino que deben ser activos y mostrando voluntad de lucha para defender y ampliar sus conquistas.
Un acto minoritario pero simbólico, donde se expresaron sectores en conflicto tanto de la educación, como los trabajadores del Banco República que luchan contra los cierres de sucursales y la reestructuración, entre otros. La tarea del momento es poner todas las energías militantes para reagrupar a la vanguardia del movimiento obrero bajo un programa de independencia política y recuperar el sindicato para los trabajadores.

Damián Recoba

Miguel Díaz-Canel: La Revolución continúa su camino triunfante con el apoyo mayoritario del pueblo


Los puntos de la reforma laboral en Brasil




Jornadas de hasta 12 horas, tercerización, trabajo precario, abaratamiento de despidos y liquidación de la negociación colectiva

La reforma laboral, auspiciada por el golpista Michel Temer y que acaba de aprobar el Parlamento brasileño significa un retroceso de características históricas para la clase obrera del país vecino.
Consagra un régimen de superflexibilización, dando “valor legal a los acuerdos negociados por sector o empresas aunque no se ajusten a la normativa vigente” (Página/12, 11/7). En base a esto, se habilitarían jornadas laborales de hasta 12 horas, la reducción del intervalo entre las jornadas y que las vacaciones anuales sean divididas hasta en tres veces. El asunto llega al punto de revocar los 15 minutos de descanso antes de las horas extra para las mujeres y de habilitar la negociación de los horarios de almuerzo (!).
También se prevé una ampliación de la tercerización; se introduce la "jornada intermitente", con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, y no mensual; se elimina el pago de las horas de desplazamiento.
La liquidación de la capacidad de negociación colectiva está en el centro de la reforma. Se habilitan acuerdos por sector, se retira la obligación de negociar con sindicatos despidos colectivos y se crea una comisión de representantes de los empleados para negociar directamente con la empresa. También vuelve más costoso y dificultoso el acceso a la Justicia del Trabajo y limita los valores para indemnizaciones.
La reforma fue impulsada por Temer y por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, de acuerdo al libreto escrito por la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la Confederación Nacional de Agricultura (CNA) y la Federación Brasileña de Bancos (Febraban). Con Temer en la picota, en medio de la discusión en Diputados sobre su posible suspensión para ser sometido a una investigación por corrupción y niveles de rechazo popular inéditos, sus posibles sucesores -empezando por el jefe de la Cámara de Diputados, el conservador Rodrigo Maia- declararon su compromiso a fuego con la reforma. El ataque a las condiciones laborales -junto a la reforma previsional en trámites y al congelamiento del gasto público por veinte años, votado el año pasado- es una prioridad para la burguesía brasileña.

La burocracia, entregada

El PT protagonizó una puesta en escena durante la votación en la Cámara Alta, siendo que ha permitido el avance del ajuste del gobierno golpista. Mientras la reforma laboral se discute desde noviembre, la CUT -central sindical vinculada con el partido de Lula-, se limitó a convocar a paros aislados sin ninguna perspectiva. Su horizonte está puesto en 2018. Por su parte, la otra central mayoritaria, la amarilla Fuerza Sindical, directamente se bajó del último paro general y agachó la cabeza frente a la reforma, a cambio de algunas prebendas.
La lucha contra el gobierno ajustador y sus avanzadas le plantea a la clase obrera brasilera una acción independiente, sacándose el lastre de la burocracia sindical.

Alerta, trabajadores argentinos

Ambito Financiero tituló: “La reforma laboral de Brasil acelera el cambio de rumbo en la Argentina”, en un artículo donde anuncia que Macri prepara “una reforma de cuño flexibilizador, con foco en las cargas sociales, el empleo joven y en convenios colectivos que la Casa Rosada y el Ministerio de Hacienda consideran disfuncionales al cambio de régimen económico que se busca” (14/7) para después de octubre.
Los capitalistas locales ya han aseverado que la reforma en Brasil atiza la necesidad de una similar en Argentina. De esta manera, "el Mercosur se convierte así en un instrumento para la flexibilidad laboral de los trabajadores de ambos países” (Prensa Obrera, 13/7).
Las reformas a la baja de los convenios colectivos de petroleros, lecheros y marinos mercantes, la instauración del presentismo entre los estatales, los acuerdos de flexibilidad con el Smata, la reforma ultraregresiva de las ART y la guerra declarada del gobierno de Macri contra la “industria del juicio” son anticipos en esta dirección.
La clase obrera argentina debe tomar nota de esta reforma negrera para preparar los combates por venir.

Tomas Eps

jueves, 20 de julio de 2017

Brasil: La reforma laboral es una agresión estratégica a los trabajadores




La reforma laboral produjo la satisfacción del conjunto de la clase capitalista. Establece el pago por debajo del salario mínimo y jornadas laborales de hasta 12 horas, consagra la preeminencia de los convenios por empresa por encima de los convenios colectivos de la industria, autoriza a tercerizar la actividad principal de la empresa y precarizar los trabajos, obliga a las mujeres embarazadas y lactantes a trabajar en lugares insalubres, habilita pagar según productividad y eliminar las protecciones al trabajador. (Ver nota: Los puntos de la reforma)
Sin embargo, este monumental ataque no asegura que Temer salve su pellejo; algunos señalan que sería echado una vez que se sancione la otra gran asignatura: la reforma previsional. La ofensiva judicial es impulsada desde el norte. La operación Lava Jato y las revelaciones de los hermanos Batista, fogoneadas desde Estados Unidos, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.
Odebrecht está haciendo un esfuerzo por salvar sus posiciones en Brasil, y procura negociar -a cambio de las revelaciones- la continuidad de sus negocios. Pero una destitución de Temer desbarataría todos los arreglos hechos en el último año con las constructoras y empresas coimeras y Brasil asistiría a una enorme transferencia patrimonial entre capitales extranjeros y nacionales.

La condena de Lula

Algunos comentaristas destacan que la “coincidencia” entre el anuncio de la condena de Lula y la sanción de la reforma laboral apuntó a cambiar el foco de atención de la opinión pública. El cerco judicial contra el ex presidente refuerza la presión de la burguesía para que el PT no saque los pies del plato. Más allá de la denuncia encendida contra la amenaza de proscripción de su candidatura, el PT y la CUT no promovieron una movilización contra la destrucción de los derechos laborales. Ambas organizaciones jugaron un papel clave para que el paro del 30 de junio tuviera un menor alcance que el del pasado 28 de abril. En lugar de impulsar la huelga general y la acción directa, el planteo del PT es esperar a las elecciones previstas para finales de 2018. La consigna de “directas” ha quedado cajoneada. Lula incluso cuestionó la validez de las acusaciones que activarían el juicio político contra Temer.
Un retorno de Lula, sin una movilización política de gran alcance, es inviable; en especial para operar como contención. Sería una carta que la burguesía reserva en caso de desmadre.

Los desafíos

¿Cómo responde la izquierda a este impasse, en medio de un ataque estratégico contra la legislación laboral?
El PSOL ha conformado recientemente un “Frente Amplio” con el PT y otros nucleamientos, para reclamar elecciones directas inmediatas. Pero ha quedado pedaleando en el aire, pues el PT ha arriado esa bandera.
EL PSOL tiene la apariencia de un frente de izquierda, pero es un aparato que se encuentra al arbitrio de una camarilla parlamentaria de viejos dirigentes del aparato petista. No se puede hablar de un “partido de tendencias”, pues las tendencias no deciden ni determinan la orientación del partido. En la mayoría de los casos, los candidatos centrales han sido hombres y mujeres que han participado de gobiernos capitalistas (como Erundina, ex alcaldesa de San Pablo).
En las elecciones estaduales del año pasado, en el segundo turno, el PSOL cerró un acuerdo con el PMDB (el partido de Temer) en Belén (capital de Pará) y el candidato del PSOL, en Cuiabá (Mato Grosso), fue el procurador Mauro, un evangelista contrario al derecho al aborto y al casamiento gay, entre otros. Ha tenido siempre una fuerte influencia clerical, consentida por el arco izquierdista. El candidato del PSOL, en Río de Janeiro, Marcelo Freixo, hizo campaña con el planteo de que “sería absurdo demonizar al capital privado”.
Esta política no ha sido un obstáculo para la colaboración de las diversas corrientes de la izquierda “radical”. Tal es el caso del MES (enrolada en el MST argentino), que ha apoyado entusiastamente las candidaturas más reaccionarias del PSOL y recibido incluso apoyo financiero de la siderúrgica Gerdau. La CST, corriente afín a Izquierda Socialista de la Argentina, denuncia estas candidaturas, mientras las acompaña en las listas. El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT-PTS) ha renovado el pedido de ingreso al PSOL. A este arco se ha sumado el Movimiento para una Alternativa Independiente (Mais), la fracción que rompió con el PSTU, favorable a una campaña por las ‘diretas’ con el PT. La supuesta “autonomía” para justificar la permanencia en sus filas sirve como excusa para desarrollar una complicidad política con un planteo y una dirección atada por toda clase de vínculos con las patronales y el Estado. El PSOL es, probablemente, la versión más derechista de los “partidos amplios” y “plurales’ que han fracasado en otras partes del mundo, como es el caso de la griega Syriza.

Congreso de bases

La cuestión inmediata de derrotar las reformas previsionales, laborales y fiscales -y dar continuidad a las dos huelgas generales últimas-, que amenazan socialmente al conjunto del movimiento obrero, plantean la necesidad de un congreso de bases de la CUT y Conlutas. Es necesaria una campaña de agitación en esta dirección y promover, al mismo tiempo, congresos regionales o por sindicatos y plenarios de activistas, para romper la atomización obrera que promueven el Estado y sus partidos. Tomada en su conjunto, la situación brasileña se encamina hacia crisis aún mayores que las que han tenido lugar hasta ahora. Son una oportunidad para impulsar movilizaciones de masas que pongan fin al régimen existente.

Pablo Heller

martes, 18 de julio de 2017

150 años después




En septiembre de 1867, Karl Marx logró finalmente publicar su primer tomo de El capital –una crítica de la economía política. Había estado trabajando en la sala de la biblioteca del Museo Británico durante más de diez años para completar su gran trabajo sobre la economía política mientras afrontaba circunstancias de pobreza, enfermedad y muerte en su familia y actividad sin pausa en el intento de forjar una organización internacional de la clase trabajadora para su lucha contra el capital.
El libro se publicó originalmente en alemán y pasaron varios años antes de que se publicara en francés e inglés. Y fue por lo general recibido con silencio y desconocimiento. Las reseñas del libro fueron pocas y con bastante tiempo entre una y otra; algunas de ellas las tuvo que escribir Friedrich Engels, el amigo de toda la vida y colega de Marx, para suscitar algún interés.
Pero ahora, 150 años después, El capital es un libro del que varios millones escucharon hablar, no solo economistas, incluso aunque no tantos lo han leído realmente. En partes considerables no es fácil de leer y comprender –especialmente los primeros capítulos– pero en otras es un registro absorbente y poderoso de las injusticias y la naturaleza vampiresca del capitalismo, como cuando describe y analiza la naciente base industrial de la economía más avanzada de la época, Gran Bretaña. Como sostiene Marx al final de El capital, si el dinero “viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla”, entonces “el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies”.
¿Qué nos dice El capital de Marx sobre el mundo de 1867 y, si vamos al caso, para la de 2017? Primero y principal, Marx muestra que todas las cosas y servicios que necesitamos vienen provienen del esfuerzo del trabajo. Como él comentaba en una carta sobre su libro
Cada niño sabe que cualquier nación moriría de hambre, y no digo en un año, sino en unas semanas, si dejara de trabajar. Del mismo modo, todo el mundo conoce que las masas de productos correspondientes a diferentes masas de necesidades, exigen masas diferentes y cuantitativamente determinadas de la totalidad del trabajo social1.
Solo el trabajo crea valor. Pero aun más, como dice El capital de Marx, ese valor no es creado por quienes controlan la producción y su uso. Bajo el sistema capitalista de producción, la propiedad de los medios de producción de valor está en manos de unos pocos, mientras la inmensa mayoría no posee nada más que su capacidad de vender su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producción. De este modo el valor es apropiado por los capitalistas como un plus por encima de la necesidad de valor para mantener a la fuerza de trabajo viva y en funcionamiento. El poder sobre la inversión, los ingresos y el empleo está con el capital, no con el trabajo. Este plusvalor se divide entonces entre los capitalistas industriales, de las fianzas y terratenientes como ganancia, interés y renta respectivamente. Acá El capital de Marx está en abierta oposición con la teoría económica del mainstream, apologista del sistema capitalista. Esta considera que las ganancias son una compensación del riesgo afrontado al invertir por los capitalistas; el interés es la retribución del riesgo de los préstamos que otorgan los bancos, y la renta es el pago por permitir el uso de la tierra. El capital de Marx muestra que esto es disparatado.
En cambio la ganancia, el interés y la renta son el producto de la explotación de la fuerza de trabajo y de la apropiación privada del valor creado por esta.
Así que, para Marx, el capital no es una cosa, como ser una fábrica o un robot o una suma de dinero, sino una relación social específica. Una fábrica es propiedad privada y la fuerza de trabajo debe desempeñarse en ella sin ningún derecho a opinar en su operatoria. Pero porque el capital es una relación social –valor apropiado del trabajo y circulado por los capitalistas para obtener más valor o dinero– también es transitorio. El capitalismo no siempre existió o fue siquiera un modo de producción dominante; y por lo tanto no es eterno ni tampoco la única forma en que la humanidad puede organizar la sociedad, más allá de lo que afirmen los economistas del sistema.
Y El capital muestra por qué es transitorio. Hay una contradicción fundamental entre la producción de las cosas y servicios que necesitamos (Marx los llama valores de uso) y la necesidad de los propietarios privados de los medios de producción y que controlan nuestro trabajo de obtener una ganancia (la dimensión que Marx llama valor de cambio).
El capital es un sistema orientado a hacer dinero, no uno de producción para las necesidades sociales. Pero esta misma contradicción conduce a colapsos regulares y recurrentes en la producción capitalista, porque a medida que los capitalistas compiten entre sí para lograr más ganancia y una mayor participación en el mercado, apuntan a disminuir el uso de fuerza de trabajo y reemplazarla con más maquinaria y tecnología. El impulso a hacer ganancias mediante el incremento de la productividad del trabajo conduce eventualmente a una menor ganancia en relación al capital invertido. De esta forma el capital causa su propia caída.
Pero los sistemas sociales pueden dominar por un largo tiempo. Las antiguas economías esclavistas de Europa duraron varios cientos de años; los regímenes absolutistas de Asia en India y China aun más; el feudalismo de Europa alcanzó más de mil años. Cuando Marx publicó El capital en 1867, el capitalismo apenas había llegado a ser dominante en Gran Bretaña. Llevó otros 100 años hasta que llegó a ser dominante en Europa, Norteamérica y partes de Asia. Ciertamente, solo podemos hablar del capitalismo como un sistema global recién 150 años después. Pero El capital de Marx previó lo que hoy llamamos globalización a través de la necesidad del capital de expandirse para contrarrestar la caída de la rentabilidad. De este modo, en 2017 tenemos una economía mundial ahora dominada por ricos países imperialistas como los EE. UU., Alemania y Japón, también potencias capitalistas en ascenso que emergieron como India, Brasil y el resto de Asia y América Latina. El capital ahora es global como lo es la ley del valor tal como es descripta por Marx en El capital 150 años atrás.
Se trata de un desarrollo desigual y combinado. India fue colonizada por el imperialismo británico durante siglos y su fuerza de trabajo explotada por capitales extranjeros. Pero ahora sus capitalistas nacionales, en asociación también con capital extranjero, explotan al creciente proletariado con trabajo duro y la última tecnología.
La evidencia de los últimos 150 años muestra que El capital de Marx estaba en lo correcto. El capitalismo no puede alcanzar su propio objetivo de extraer todavía más ganancia de la fuerza de trabajo y al mismo tiempo sacar a la sociedad de un mundo de esfuerzo, pobreza, desempleo y degradación. La Gran Recesión de 2007-2009 confirmó que las crisis en el capitalismo no desaparecen; son en verdad más severas y ahora sincronizadas globalmente. El vampiresco impulso rapaz por lograr más plusvalor está destruyendo el planeta a causa de la polución y del calentamiento global.
Sin embargo, hay una contradicción en el capitalismo que es también la solución. Como mostró Marx en su libro, el capital crea su propio antagonista, el proletariado. La clase obrera industrial que Marx describe en El capital podrá haber declinado en tamaño, pero la clase obrera industrial del mundo nunca ha sido mayor, con miles de millones conformando la fuerza de trabajo cada vez mayor de India, Brasil, China y África. La clase trabajadora nunca ha sido más fuerte en su conflicto con el capital que 150 años después de publicado el libro de Marx.

Michael Roberts

Traducción: Esteban Mercatante

Detrás de la “tolerancia cero” de Bergoglio, la irrefrenable pasión por los pedófilos




El autor, sobreviviente de abuso sexual eclesiástico y referente de la red L’Abuso, analiza el discurso y la realidad de Francisco y sus funcionarios. Una acusación irrefutable.

Un nuevo escándalo sacude al Vaticano. Es el turno del cardenal australiano George Pell, Prefecto de la Secretaría Económica, miembro del C9 (el grupo de nueve cardenales que ayudan a Francisco en la reforma de la Curia) y hombre de confianza de Bergoglio, que lo cuenta entre sus leales, hoy acusado por las autoridades civiles no sólo de haber encubierto casos de pedofilia cuando estaba en Australia sino él mismo acusado de cometer abusos.
Aunque hoy desde el Vaticano se grite “conspiración”, intentando amortiguar las incoherentes y difícilmente justificables medidas de Bergoglio, hay que recordar que las acusaciones de encubrimiento contra Pell no son nuevas. En febrero de 2016 declaró ante la Comisión Real sobre Respuestas Institucionales al abuso sexual infantil de Australia. Hoy simplemente se fomaliza también su imputación por pedofilia.
Que se diga que un papa que prometió a los cuatro vientos una limpieza y reformas concretas al grito de la “tolerancia cero” contra los pedófilos y sus encubridores, pero conscientemente se rodea de esos personajes (por decir lo menos), es víctima de una improbable conspiración es un insulto a la inteligencia humana.
Más que un complot contra el Papa, esto es un complot contra el derecho de los ciudadanos a una correcta información.

¿Hablamos en serio de conspiración?

Bien. Hablemos de lo que ha hecho Bergoglio. Porque entre las figuras ambiguas, de las que la prensa habla poco y busca separar los casos para no dar un cuadro completo de la situación, no están sólo Pell y el nuevo Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe Francisco Ladaria Ferrer, otro hombre de confianza personal de Bergoglio y, quién sabe, tal vez futuro objeto de la próxima “conspiración” de la Curia romana para dañar las acciones del Sumo Pontífice.
De Ladaria se informó rápidamente sobre las graves acusaciones de haber encubierto un caso, el de don Gianni Trotta. Sin dudas ése es un motivo más que suficiente, si se quisiera dar al menos una apariencia de coherencia y de seriedad con la aclamada “tolerancia cero”, para no ponerlo al frente del órgano que tiene la tarea, justamente, de juzgar a los curas abusadores. Pero en este caso, incluso, la información es escasa e incompleta porque el pasado de Ladaria no está “valorizado” como se debería.
No se ha dicho que Ladaria no es nuevo en la Congregación de la Doctrina de la Fe, ya que fue su secretario y no fue la primera vez que trataba con silencio casos de pedofilia. Otro caso que pasó por sus manos fue el del sacerdote de la diócesis de Savona, Don Nello Giraudo, del cual Ladaria se hizo cargo en 2010.
En aquella ocación el obispo encubridor se llamaba Domenico Calcagno, hoy promovido a cardenal y más conocido en el ambiente del Vaticano como “el cardenal Rambo”, debido a su pasión por las armas. Él es otro de los leales a Bergoglio y quien continúa estando al frente de la presidencia de la APSA, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.
Quién sabe mañana también este tema sea objeto de “conspiración” de la Curia romana para dañar al pobre Francisco. Y sí, éste es un riesgo concreto porque el cardenal no está envuelto solamente en el caso de savonés Don Giraudo, sino que está también imputado por malversación de fondos también en Savona.
Volviendo a don Nello Giraudo, la lista de los nombres involucrados en aquella historia va mucho más allá de Ladaria y Calcagno. Allí también figura el nombre de quien era en 2003 el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de Fe, un tal Joseph Ratzinger. No es un homónimo, es él mismo, el papa emérito.

¿Cómo terminó el caso de Don Giraudo?

Entre palabras, hechos y omisiones el caso terminó en 2005. Pero menos de dos años después del caso tratado, don Giraudo abusó sexualmente de otro niño. Sin embargo, en 2006, un año después del último abuso cometido contra un menor, Calcagno le pediría al entonces Prefecto Charles Scicluna “hacer la vista gorda” y eludir el juicio ante la Congregación para la Doctrina de la Fe que debía tratar la reducción del estado clerical del sacerdote.
Pero esta vez sería denunciado ante el Poder Judicial, en 2012, y negociaría una condena de un año y seis meses (en libertad condicional) sólo por aquel abuso de 2005. Por todos los casos anteriores, gracias a los encubrimientos, imperó la prescripción.
Pero otras opciones recientes de Bergoglio chocan de lleno con la tan aclamada “tolerancia cero”.
Hace sólo unos días, el 7 de julio, fue nombrado en Milán el sucesor del cardenal Scola, monseñor Mario Delpini, al cual en nombre de las víctimas que integramos la Red L’Abuso felicitamos por semejante promoción.
Delpini es otra de las tristes opciones de Bergoglio, ya que también está acusado de haber encubierto a un sacerdote, Mauro Galli, actualmente en juicio bajo los cargos de abusos sexuales de un menor de Rozzano (Milán).
Otra historia que choca con el término “tolerancia cero” es la reincorporación, hace pocos días en Palermo, de don Paolo Turturro, condenado a tres años de cárcel por abuso de un menor. Para una segunda víctima de él no hubo justicia, ya que imperó, nuevamente, la prescripción.

No son sólo opciones arriesgadas de Bergoglio

Francisco también ha hecho de las suyas, por ejemplo, con el caso del cura pedófilo veronés Nicola Corradi, denunciado por estudiantes sordos del Instituto Antonio Provolo de Verona ya en los años 80, ocultado por la Iglesia en Argentina y arrestado en noviembre pasado por haber reiterado sobre decenas de niños sordos los mismos crímenes que había cometido en Verona.
Bueno, precisamente este caso fue señalado en 2014 (cuando ya era Papa) y, disipando el mito de las secretarías que no entregan las cartas al pontífice, una carta que contiene el nombre de don Corradi y de otros 14 sacerdotes que están vivos y acusados de abusos fue entregada directamente en mano al Papa (hay fotos que lo demuestran), quien desafortunadamente no intervino.
Ahora, después de que la Justicia argentina arrestó a Corradi y otras cinco personas y abrió una investigación, Bergoglio mandó a sus inspectores (a Mendoza), quienes guiados por la “tolerancia cero” y buscando “colaborar” con la autoridad judicial pidieron acceder al expediente aunque rechazaron al mismo tiempo los pedidos de la justicia argentina que buscaba la colaboración efectiva de esos inspectores papales.
Pero en la era de la llamada “tolerancia cero” de Francisco, el caso argentino no es el único en el que el Vaticano niega documentación al Poder Judicial. Sin ir más lejos está el caso de don Mauro Inzoli, donde también la mayor parte de los medios de comunicación informaron de forma incompleta.
En este caso se ha dicho que la decisión de Bergoglio es similar a la adoptada en 2012 por Ratzinger, pero no se dice que fue el propio Francisco quien rehabilitó a Inzoli, contradiciendo el decreto de reducción del estado clerical que había emitido anteriormente Ratzinger. Tampoco se recuerda que el Vaticano rechazó en aquel caso los exhortos realizados en 2015 por los fiscales de Cremona.
Leyendo las noticias de los últimos días, poco antes de que, providencialmente, se anunciara que Pell había sido imputado en Australia, casi se dio a entender que Bergoglio, en línea con lo hecho por su predecesor, había actuado con decisión y dureza respecto a don Mauro Inzoli.
Pero la “tolerancia cero” del papa Francisco choca también con otros fallos. Por ejemplo con los requerimientos de 2014 de la Comisión por los Derechos del Niño de la ONU, que recomendaba no solamente cuidar de las víctimas, sino también proveerle a la justicia civil los archivos que contienen los nombres de los sacerdotes denunciados ante la Iglesia, así se les daba curso a los procesos judiciales. También que se instrumenara la obligación de que los obispos denuncien los casos a la justicia civil, para lo cual bastaría un decreto del Papa.
Tal vez algo así era tan simple y resolutivo que Bergoglio prefirió otro “paliativo” e inventó la Comisión Antipedofilia, la que de todos modos, según denunciaron Marie Collins y Peter Sunders (dos víctimas de abusos que se integraron a la comisión pero terminaron renunciando), es totalmente ineficaz y no hace nada concreto en favor de las víctimas.
No sólo es inaficaz la comisión de Bergoglio sino que tampoco existen progresos en la Iglesia en materia de combate a la pedofilia. Son decenas de miles de víctimas en todo el mundo, junto a asociaciones que las representan, con las que más allá de las proclamas el Vaticano se niega a dialogar y ni siquiera responde a las cartas que se le envían.
Unos 17 años después de la investigación del famoso equipo del Boston Globe llamado Spotlight, el mundo ha observado que entre los sacerdotes hay muchos pedófilos y, lo que es peor, que la Iglesia (como confirmó la ONU) tiene procedimientos internos que permiten encubrir sistemáticamente los casos y, así, la comisión de nuevos abusos.
Después de 17 años, estamos en una situación aún peor. No sólo no ha habido un cambio mínimo aunque concreto, sino que al parecer no hay ningún otro equipo como Spotlight que investigue a fondo y dé una información real demostrando todo aquello que en los últimos años no ha cambiado en absoluto.
En cambio, sobre todo en la prensa italiana, leemos continuamente sobre un papa todopoderoso y revolucionario que, pese a que las víctimas de todo el mundo se quejan de la falta de resoluciones, procesa y castiga a los obispos encubridores creando un tribunal revolucionario que, después de dos años de propaganda, resulta que nunca existió. “Era sólo una idea”, dice entre otras cosas el cardenal Gerhard L. Müller, en tanto que las normas para procesar a los obispos ya existen en el Código Canónico.
Un papa todopoderoso que, sin embargo y pese a las alabanzas de todos los medios de información, de repente se transforma en un papa solo, con toda una Curia que lo baoicotea impidiéndole concretar sus buenos propósitos, que hasta el día anterior la prensa vendía como concretos y eficaces.
De repente ya no es capaz de suspender una promoción (al menos hasta que las cosas no se aclaren) como la de monseñor Mario Delpini o como la del cardenal millonario Jean Zerbo. Un papa que ya no tiene el poder de expulsar de su iglesia, que dice que quiere a un ciudadano humilde y pobre en el Vaticano como el cardenal Tarcisio Bertone o que no es capaz de frenar a un pedófilo como Nicola Corradi pese a que ha sido señalado en persona por sus víctimas, reinstalando sacerdotes condenados por pedofilia, como en el caso de don Insomma, un pontífice que de Superman ser vuelve casi incapaz de encontrar la ventana desde la cual dice habitualmente el Angelus...
Una política que en estos 17 años y gracias a los cómplices del papa Francisco no sólo ha facilitado la inmobilidad de la Iglesia para afrontar el problema, pero que peor aún ha sacrificado a otros niños inocentes, es porque mientras hablamos de ello (como se puede ver en nuestro mapa que contiene sólo los últimos 15 años de los casos italianos), parecería que los pedófilos siguen abusando y produciendo otras víctimas.
Escuchar decir que el papa Francisco es víctima de una conspiración de la Curia Romana es francamente inaceptable. Pero podría ser un buen inicio si alguno de los periodistas que tanto alaban a Bergoglio traen a cuento al menos algo de todo lo que se dijo más arriba.

Francesco Zanardi
Rete L'Abuso

lunes, 17 de julio de 2017

Las jornadas de julio




Luego de una sucesión de distintos gobiernos, quedaron al frente los kadetes (un partido burgués) en coalición con ministros mencheviques y socialistas revolucionarios (que representaban al campesinado y la clase media de las ciudades). Desde la Revolución de Marzo, había vuelto a funcionar el soviet de Petrogrado integrado y dirigido en su mayoría por obreros mencheviques y socialistas revolucionarios (SR), los mismos que formaban parte del gobierno de coalición. Los bolcheviques participaban en minoría. La conciencia de las masas aún no había avanzado en su ruptura con la conciliación de clases. Pero durante junio, cinco meses después de la primera revolución, comienza la desilusión con el gobierno de coalición y sus partidos. No habían cumplido ninguna de sus promesas: la paz (salir de la Primera Guerra Mundial), el pan y la tierra para el pueblo. Aumentaba la crisis económica y con ella el descontento popular. En junio se realiza el Primer Congreso de los Soviets. Su composición y dirección reflejaba esta conciencia anterior, y por ello, salvo los bolcheviques y pocos más, defendía al gobierno de coalición. En este sentido, todavía no se había convertido en un organismo de “doble poder” (el de la burguesía y el de los obreros en pugna).
Pero en Petrogrado, los bolcheviques dirigían dos destacamentos de vanguardia: la fábrica Putilov y la barriada de Vyborg y una Organización militar basada en el primer regimiento de ametralladoras que a su vez dirigía al conjunto de la guarnición de la ciudad. Le decían la Organización militar de los bolcheviques aunque en realidad eran estos soldados armados que a su vez armaban a los obreros de Vyborg. Estas organizaciones bolcheviques llamaron a realizar una movilización armada al Palacio de Táurida donde se reunía el Soviet (no hacia el gobierno provisional) para exigir a los mencheviques y SR que rompieran con la burguesía y tomaran el poder en sus manos. Esto significaba la consigna de “¡Abajo los diez ministros capitalistas!”. El 21 de junio se reunió una Conferencia de las barriadas, allí se votó por mayoría realizar la movilización el 23. El Comité Ejecutivo del Soviet (haciendo las veces de gobierno) se declaró en contra y llamó a su suspensión, acusando a los bolcheviques de ir “contra la revolución”. Los obreros continuaban con sus mitines de preparación. Los delegados del Congreso mencheviques y SR tuvieron que salir de Táurida para convencerlos que cesen la marcha. Pero volvían desmoralizados dándose cuenta que estaban perdiendo la dirección de las masas y que éstas confiaban crecientemete en los bolcheviques y en la consigan “¡Todo el poder a los soviets”! Pero los bolcheviques dudaban de la confluencia entre la vanguardia de Petrogrado, el interior de Rusia y los soldados en el frente. Por ello el Comité Central y el regimiento militar llamaron a “aplazar la acción”.
El nuevo gobierno se comprometía con los Aliados a continuar la guerra contra Alemania. Los imperialismos europeos presionaban para que se paguen las deudas adquiridas bajo el zarismo y la misma guerra dilapidaba el abastecimiento de la población. Levantada la manifestación el gobierno lanzó una campaña contra los bolcheviques hablando de “complot”. Quisieron desarmar a los bolcheviques. Pero esto significaba desarmar al proletariado y a las tropas, lo que no estaba en condiciones de hacer.
Para canalizar el descontento, la dirección del Congreso convocó una manifestación sin armas para el 1 de julio. Fue un triunfo político para los bolcheviques, ya que los obreros concurrieron en su gran mayoría con las banderas que levantaban las consignas bolcheviques. Terminaban de entender que algo muy importante había cambiado en la conciencia de las masas.

La ofensiva del 1 de julio

Ese mismo día el gobierno, presionado por los Aliados y para despertar la moral patriótica de los soldados, lanzó la “ofensiva” militar del 1 de julio, intentando convencerlos de un triunfo seguro. Mientras, acusaba a los bolcheviques de “agentes del imperialismo alemán” por estar contra la guerra.
Las primeras noticias que llegaban del frente eran triunfalistas, pero pronto llegaron las de secciones enteras que se negaban a enfrentarse al enemigo, las pérdidas de vidas y de batallones de resistencia. El gobierno tambaleaba. El 15 de julio renunciaban los ministros kadetes contrarios a las negociaciones mencheviques y SR habían establecido con Ucrania.

Las jornadas del 16 al 18

Las masas vieron en estas renuncias la posibilidad de que la dirección de los soviets terminara con los gobiernos de coalición. Pero mencheviques y SR buscaron conformar uno nuevo. Los obreros y soldados de Petrogrado comenzaron a ir espontáneamente el 16 de julio al Palacio de Táurida para que se termine con esta política y tomaran el poder. Los bolcheviques teniendo en cuenta que no era una manifestación organizada y que los fracasos en el frente desilusionarían aún más a las masas con el gobierno, llamaron a la calma. Pero el 17, se interrumpe la producción industrial. Las fábricas sublevadas organizan sus escuadras y arman los destacamentos de la Guardia Roja. Una gran manifestación recorre las calles. Por el centro avanza el regimiento de ametralladoras, alrededor van las columnas de obreros, al frente camiones con ametralladoras y una pancarta donde se leía “todo el poder a los soviets”. Los marineros de Kronstadt anuncian su marcha a Petrogrado. Pero la dirección del Soviet se negaba a tomar el poder. Durante la noche se suceden enfrentamientos entre los manifestantes y sectores patriotas, hubo provocaciones y en la desorganización se cometieron robos y desmanes. Los bolcheviques deciden terminar con el movimiento, invitando a los obreros y soldados a poner fin a la acción.
El Comité Ejecutivo habló de una “rebelión armada”. La burguesía llamó a poner “orden”. Comenzó la represión, con detenciones, razzias y asesinatos. La prensa publicó “documentos” que “probaban” la alianza de los bolcheviques con los alemanes. Los bolcheviques exigieron al Comité Ejecutivo que se forme una comisión investigadora y se tomen medidas para enfrentar la campaña de acusación contra Lenin, a lo que el CE no respondió.
El 18 de julio las tropas leales al Gobierno Provisional ocupaban ya toda la ciudad. Los bolcheviques fueron desalojados de su local y su prensa suprimida. Los marineros y soldados rebeldes fueron desarmados y encarcelados. La manifestación terminaría en una derrota.
Lenin definió estos hechos como “más que una manifestación, menos que una insurrección”(1). Las masas habían salido a las calles, paralizando las fábricas y sublevando a los regimientos de la guarnición y estaban armadas. Movilizaron casi medio millón de personas con el saldo de 29 muertos y 114 heridos. Pero la manifestación presentaba una contradicción entre su consigna, la necesidad de un gobierno de los obreros, soldados y campesinos y su método. La manifestación si bien era armada, fue esencialmente pacífica. No tomó puntos estratégicos, como ferrocarriles y telégrafos, no ocupó palacios, ni apresó autoridades. Se dirigió insistentemente al Comité Ejecutivo del Soviet para solicitarle que éste tomara el poder.
Era en definitiva una acción extrema de presión de las masas sobre el Soviet. Pedían que antes de apostar a las medidas radicales planteadas por los bolcheviques, los partidos reformistas tomaran el poder.
Cuando la noticia del descalabro en el frente llegó a la capital, las masas estaban ya sitiadas por las fuerzas “leales” al gobierno de coalición. La situación pudo así ser enteramente aprovechada por la reacción para avanzar lo más posible sobre las libertades conquistadas, y contra su ala revolucionaria, el partido bolchevique. Se abrió un momento de reflujo y reflexión. Pero como dijo Trotsky, en julio se produjo un “semialzamiento” que marcó el fin de la primera etapa y un ensayo general de la segunda, es decir, la que permitirá el camino hacia la Revolución de Octubre.

Gabriela Liszt

Nota:
1. Lenin, V. I. Tres Crisis. Obras Completas, Tomo XXV, Ed. Cartago.

Raúl Castro: Enfrentemos los nuevos retos con la fe de Fidel en la victoria




Recordó que restan apenas 12 días para celebrar el Acto del 26 de Julio, que esta vez tendrá como sede a Pinar del Río. Informó que comenzará a las 7:00 a.m. y que las palabras centrales las pronunciará el Segundo Secretario del Partido, José Ramón Machado Ventura. Dijo que será el primer 26 de Julio sin la presencia de Fidel y alentó: “Propongámosno enfrentar nuevos retos bajo la guía de Fidel, su intransigencia revolucionaria y su fe permanente en la victoria”.

Wonder Woman, una heroína que sólo el complejo militar-industrial podría crear




Wonder Woman (La mujer maravilla) con sus aliados "los miembros humanitarios de la comunidad mundial, representada por los Estados Unidos -Chris Pine es el líder masculino y el interés amoroso de Gadot- y un grupo de chusma de apoyo que incluye a un escocés, un nativo americano y un genérico árabe, presumiblemente simbolizando estados árabes "moderados" como Arabia Saudí, Egipto y Jordania, escribe Jonathan Cook (Foto: Clay Enos / Warner Bros)

Durante un tiempo he estado reflexionando sobre si escribir una reseña de la recién estrenada Wonder Woman para despejar la capa de diversión de los libros de cómics y revelar qué hay debajo de los inquietantes y no tan secretos mensajes políticos y militaristas de la película.
Por lo general hay una multitud ruidosa que se burla de tal revisión con gritos de "¡Alégrense! ¡Es sólo una película!", como si la cultura popular no fuera popular ni cultural, la banda sonora de nuestras vidas que modela lentamente nuestras suposiciones y nuestros valores y lo hace a un nivel que rara vez examinamos críticamente.
Mi argumento es que esta elogiada actuación de Gal Gadot -aparentemente una superheroína amante de la paz, Wonder Woman, salida de la serie de comics- es en realidad una propaganda cuidadosamente diseñada para alimentar con fuerza la agresiva intervención militar occidental, disfrazada de humanitarismo, en audiencias desprevenidas.
En resumen se trata de propaganda directa para el complejo militar-industrial. Habría parecido idéntico si hubiera sido redactado por un equipo conjunto del Pentágono y el ejército de Israel.
Mi reticencia a revisar la película se ha levantado después de leer las últimas investigaciones de Tom Secker y Matthew Alford sobre las múltiples maneras en que los servicios militares y de seguridad estadounidenses interfieren en Hollywood, basándose en una publicación de de 4.000 páginas de documentos bajo petición de Freedom of Information.
En su nuevo libro National Security Cinema, los autores argumentan que el Pentágono, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional se han metido en la producción al menos de 800 importantes películas de Hollywood y 1.000 títulos de televisión. Es probable que sea sólo la punta del iceberg, ya que ellos reconocen:
"Es imposible saber exactamente cuán generalizada está la censura militar del entretenimiento porque muchos archivos aún están retenidos".
Escriben que su libro "detalla cómo la participación del Gobierno de Estados Unidos también incluye reescrituras de guiones en algunas de las películas más importantes y populares, incluyendo James Bond, la franquicia de Transformers y películas de los universos cinematográficos de Marvel y de la serie estadounidense de cómics DC".

La necesidad de juguetes del Pentágono

No se trata sólo de pequeños ajustes, sino de una colusión masiva entre cineastas y militares: "Si hay personajes, acciones o diálogos que el Departamento de Defensa no aprueba, entonces el cineasta tiene que hacer cambios para acomodar las demandas de los militares. Si se niegan, entonces el Pentágono empaca sus juguetes y se va a casa. Para obtener la plena cooperación, los productores tienen que firmar contratos -acuerdos de asistencia a la producción- que los encadenan a una versión del guión aprobada por los militares.
El hecho de que los guionistas, productores y directores de estas imágenes megapresupuestarias reconozcan que su película nunca llegará a producirse si no obtiene un pulgar hacia arriba del Pentágono, influye inevitablemente en la elección de los sujetos, las premisas políticas y militares de las películas seleccionadas y las líneas de la historia.
Una película, Countermeasures, fue desechada después de que los militares se opusieron a un guión que "incluyó referencias al escándalo Irán-Contra, algo similar ocurrió con Campos de Fuego y Top Gun 2, que nunca se rodaron porque no pudieron obtener apoyo militar, nuevamente debido a aspectos políticamente polémicos de los guiones".
Se puede dilucidar lo estrictas que deben ser las condiciones impuestas por el Pentágono, si se vieron obligados a rechazar una película como Top Gun 2, la continuación de flyboys with toys , un festival de matanzas que protagonizó un joven Tom Cruise.
Los dos autores añaden: "Los documentos también registran la naturaleza proactiva de las operaciones militares en Hollywood que están encontrando formas de involucrarse durante las primeras etapas del desarrollo", cuando personajes y argumentos son más fáciles de configurar para el beneficio del ejército".

Manzanas podridas, no malas instituciones

Además a los cineastas se les presiona para que cambien los guiones que sugieren problemas institucionales o sistémicos en las agencias de seguridad estadounidenses.
Los dos autores observan que el productor Jerry Bruckheimer ha admitido que el guión de la película Enemy of the State se cambió bajo presión de la NSA para que los fracasos que son el centro de la película fueran responsabilidad de un solo individuo, no de la propia agencia.
"Esta idea de usar el cine para culpar de los problemas de los agentes deshonestos aislados o de las manzanas podridas, evitando así cualquier noción de responsabilidad sistémica, institucional o penal, está dentro del manual de la CIA o del DOD", observan.
Así que no sólo las películas críticas con la política estadounidense y occidental y el militarismo casi seguramente serán prohibidas para una producción de gran presupuesto, sino que ese vacío seguramente se llenará con propuestas de películas que el estudio confía en que obtendrán la aprobación del Pentágono, la CIA Y la NSA.
Y esto está, por supuesto, por encima del hecho de que los hombres de dinero de Hollywood son ellos mismos parte de una élite financiera globalizada mayor que depende de los ingresos de la industria de seguridad de la patria, los fabricantes de armas y los especuladores de la guerra. Esos propios financistas prefieren financiar películas que apoyen una cosmovisión neoliberal en el país y una política belicista neoconservadora en el extranjero.
Como concluyen Secker y Alford: "En las sociedades que ya están ansiosas de utilizar nuestro duro poder en el extranjero, la formación de nuestra cultura popular para promover una mentalidad favorable a la guerra debe tomarse en serio".

Gal Gadot y el ejército israelí

Todo esto es el contexto para descifrar la propaganda atroz en favor de la violencia militar occidental y la representación de la búsqueda de la paz como "sosiego", es decir, Wonder Woman.
Ha habido muchas crepitaciones en los países de Oriente Medio, incluido el Líbano, para intentar prohibir Wonder Woman, protagonizada por Gal Gadot, una reina de la belleza israelí que se convirtió en actriz e interpreta el papel principal.
De hecho es comprensible que los libaneses puedan oponerse a una película que promueve fuertemente a Gadot como salvadora del mundo, dado que sirvió en el ejército israelí, que ocupó brutalmente partes de su país durante dos décadas hasta 2000 y continúa manteniendo una beligerante ocupación de los palestinos.
Pero también hay una ironía innegable en Gadot que juega a una diosa amazona que se opone al militarismo de los hombres y no puede soportar el sufrimiento de los niños en la guerra, cuando en la vida real públicamente aplaudió el bombardeo masivo del ejército israelí en 2014 sobre la prisionera población de Gaza, que asesinó a unos 500 niños palestinos.
Pero lo que es más importante, no es sólo que Gadot, una exsoldado del ejército israelí, es ahora el rostro de Wonder Woman; es que el personaje de superheroína de la película también encarna casi perfectamente los valores militaristas compartidos del ejército de Israel y el Pentágono. Si hay una película cuyo guión sugiere que fue diseñada conjuntamente por el Pentágono y el ejército israelí, es Wonder Woman.

¿Hillary Clinton es Wonder Woman?

La película se sitúa cerca del final de la Primera Guerra Mundial, una confrontación catastrófica entre dos potencias coloniales, Gran Bretaña y Alemania, cada una tratando de afirmar su dominio en Europa. Los cineastas desdibujan su enfoque lo suficiente como para pasar por alto el problema de que no había buenos chicos en esa "guerra para acabar con todas las guerras". En su lugar, en la verdadera moda de Hollywood, la Primera Guerra Mundial se presenta simplemente como un preludio (o avance) de la Segunda Guerra Mundial y el surgimiento de los nazis.
Los alemanes son villanos asesinos, mientras que los británicos están equivocados hasta que Gadot les muestra el error de sus caminos, los defensores de la humanidad. De hecho la película prefiere proyectar el lado antialemán como "aliados", los miembros humanos de la comunidad mundial, representada por el estadounidense Chris Pine, el líder masculino y el interés amoroso de Gadot -y un grupo de apoyo chusma que incluye a un escocés, un nativo americano, y un árabe genérico, presumiblemente simbolizando a los estados árabes "moderados" como Arabia Saudí, Egipto y Jordania.
El liderazgo británico está tratando de encontrar maneras de hacer la paz y poner fin a la guerra, pero está bloqueado por una mala presencia. Un supergeneral alemán, Erich Ludendorff (Danny Huston), cree que puede ganar la guerra de forma decisiva desarrollando un horroroso gas que destruirá a hombres, mujeres y niños, obligando a los británicos a rendirse según sus términos. Para demostrar su poder prueba el gas en aldeanos inocentes en las líneas del frente en Bélgica.
Todo esto puede parecer familiar para cualquiera que haya estado siguiendo la cobertura de los medios de comunicación occidentales que durante varios años ha estado tratando de promover una "intervención humanitaria" más agresiva en Siria y antes y con más éxito en Libia e Irak.
¿Se supone que Ludendorff es Bashar Assad, el malvado presidente sirio que -siempre que descartamos las voces disidentes de algunos expertos- ha usado dos veces el gas sarín como arma química contra civiles inocentes?
¿Están los dirigentes británicos en busca de un acuerdo de paz con los alemanes, supuestamente los "apaciguadores" de Occidente que han obstaculizado la "intervención" en Siria, bloqueando las zonas de exclusión aérea y los bombardeos que podrían derribar al gobierno sirio?
Y en un paralelo aún más inquietante, si bien ahora anticuado, dada la característica agresividad de la película, ¿Wonder Woman -la amazona que trae la paz que pasa por la abrumadora violencia militar- es una sustituta de Hillary Clinton? Cuando la película estaba en producción, los cineastas debieron haber asumido que se lanzaría cuando Clinton estuviera disfrutando de sus primeros meses en el cargo como primera mujer presidenta de Estados Unidos.
El uso de Wonder Woman para justificar la lujuria de sangre bien documentada de Clinton -la mujer que rió cuando "nuestros rebeldes" sodomizaron criminalmente al coronel Gadafi de Libia, diciendo: "Vinimos, vimos, murió"- habría resultado oportuna si las elecciones estadounidenses hubieran tenido un resultado diferente

La guerra es paz, la ignorancia es fuerza

Los que no han visto la película, y la toman en serio como entretenimiento, tal vez deseen omitir esta sección, que incluye un aguafiestas significativo.
La fuente del mal del hombre en Wonder Woman es el único dios griego sobreviviente, Ares, que se esconde en alguna parte del mundo humano. Wonder Woman cree que puede acabar con toda guerra y sufrimiento humano sólo si puede localizar a Ares y matarlo antes de que la mate.
En la película nadie del mundo humano, por supuesto, cree en Wonder Woman y se descartan sus ideas como una locura. Y por un tiempo Wonder Woman comete un terrible error al pensar que el alemán Ludendorff (Saddam/Gaddafi/Assad) es Ares. Tarde en la película descubre que ha seguido un rastro equivocado.
El enemigo final de la humanidad no es Ludendorff, sino el amable Sir Patrick Morgan (David Thewlis), que se ha pasado toda la película asesorando en las negociaciones y la paz con los alemanes.
El mal supremo, descubre Wonder Woman, es el lobo con piel de cordero entre nosotros: los que predican la fraternidad, la compasión y la otra mejilla son los que hacen posible el asesinato de los inocentes.
Los que parecen preocuparse, los que aparentan ofrecer un camino diferentes al del derramamiento de sangre y la guerra -aquellos que vencen los propósitos y amenazan los beneficios del complejo militar-industrial- no son nada más que apaciguadores. Sus esfuerzos son ciertos, incluso bienintencionados, pero llevan a un mayor sufrimiento.
Militarismo, poder de fuego superior y una creencia absoluta en la justicia de la causa, como Wonder Woman es recordada por sus tutores amazónicos durante su entrenamiento de combate en la niñez de Krav Maga (Gadot misma fue entrenadora de combate del ejército israelí) son el camino para salvar a la humanidad del malhechor.
No hay tiempo para retrasar, retroceder, cuestionar o negociar. Wonder Woman está indignada por las vacilaciones de los hombres que la rodean. Quiere estar en la línea del frente tan pronto como sea posible, para patear los traseros.
"La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza" -y todo esto es bueno para los negocios- concluye la película Wonder Woman de una manera verdaderamente orwelliana.

Una capa de identidad política

En esta historia -como en toda propaganda eficaz- se supone que su magia funciona en un nivel subconsciente, que no puede ser interrogado por nuestra razón y nuestras facultades críticas. Pero aun así, algunos críticos -los mismos entusiastas intervencionistas liberales- parecen haber intuido el mensaje de la película.
Tal vez no es de extrañar que un crítico con el sentido más claro intuya que la película apela a los sentimientos a favor de las guerras y que la política de identidad de muchos críticos de cine liberales es la conservadora Washington Free Beacon.
Sonny Bunch aplaude la forma en que la película "pone de relieve la necesidad de los fuertes para intervenir en favor de los débiles y los oprimidos y trata como villanos traidores a quienes claman por una paz que traerá más destrucción".
Pero también entiende que la película se ha diseñado para hacer su visión belicista más aceptable para los liberales. Wonder Woman, escribe, demuestra que "usted podría pegar una chapa de barniz sobre cualquier política neoconservadora y los progresistas la enrollarían hacia arriba. [...] ¡El intervencionismo liberal ha vuelto, cariño! "

El baboseo de los liberales

Y por supuesto la comunidad de los críticos de cine, en gran parte liberal, ha babeado sobre Wonder Woman. A pesar de la mala actuación de Gadot, el diálogo absurdo y un guión de risa, la película ha acumulado un impresionante 92 % de aprobación de las críticas de los corresponsales en los comentarios del sitio web Rotten Tomatoes.
He aquí una breve selección de sus evaluaciones:
Dana Stevens, de Slate: "Esta es una película sobre la lucha contra el mal que se detiene para preguntar qué es el mal y si es necesario comprender su naturaleza para derrotarlo".
Mick LaSalle, del San Francisco Chronicle: "Lo que [...] perdura es la sensación de esperanza que la película trae, que algún día podría ser posible que la racionalidad femenina derrote a la brutalidad masculina".
Richard Brody, New Yorker : Wonder Woman es "una entrada en el género de la literatura de la sabiduría que comparte las ideas duramente ganadas y las paradojas del pasado con una sincera intimidad".
A.O. Scott, del New York Times: "Su deber sagrado es traer la paz al mundo. Lograrlo requiere mucha matanza, pero eso es siempre la paradoja del superhéroe. [...] A diferencia de la mayoría de sus homólogos masculinos, la heroína no está tratando de exorcizar demonios internos o resolver problemas mesiánicos. Quiere andar libremente por el mundo, ayudar cuando sea necesario y ser respetada por sus habilidades. No es de extrañar que encuentre tanta resistencia.

Las paradojas del poder

Wonder Woman se enfrenta a las paradojas del poder militar que cada estadounidense intervencionista y el patriota israelí entiende. Para salvar a los "niños hermosos" a veces tenemos que apresurarnos a intervenir y matar sin piedad, incluso si los hijos del otro lado son los que deben ser sacrificados.
Wonder Woman quiere "andar libremente": debe gozar del derecho de ir dondequiera que sus intereses la lleven. Ella no puede ser encadenada por las fronteras en su búsqueda de la justicia. Está ahí para "ayudar" a otros en problemas, incluso si ella sola decide quién necesita ayuda y lo que entiende como problemas. Y necesita "respeto" y está dispuesta a obligar a otros a que se lo concedan, por medio de su fuerza superior si es necesario.
Se enfrentará a "tanta resistencia" porque otros están celosos de su poder y sus libertades. Ellos son los malhechores y deben ser y serán derrotados.
¿Es una sorpresa que en el mundo de Wonder Woman de Hollywood-Pentágono, los valores de una superheroína uzcan exactamente igual a los de los militares que dirigen las guerras de occidente?

Jonathan Cook
Mondoweiss
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Fuente: http://mondoweiss.net/2017/07/military-industrial-complex/

domingo, 16 de julio de 2017

Estados Unidos y la URSS: La informática durante la Guerra Fría




Durante la llamada Guerra Fría las dos potencias enfrentadas, Estados Unidos y la URSS, efectuaban pruebas nucleares por lo cual toda la inteligencia, las comunicaciones y la ciencia operaban en función de alertar o prevenir de un eventual ataque del enemigo.

Como señalaba Karl Marx, “la tecnología pone al descubierto la relación activa del hombre con la naturaleza, el proceso inmediato de producción de su vida, y, a la vez, sus condiciones sociales de vida y de las representaciones espirituales que de ellas se derivan."
Para la Unión Soviética la ciencia y la tecnología tuvieron un lugar destacado, lo que convirtió al desarrollo científico en una prioridad y el máximo premio que otorgaba la URSS en diferentes disciplinas, sobre todo para la Ciencia, era el “Premio Lenin”.
Durante la llamada Guerra Fría las dos potencias enfrentadas, Estados Unidos y la URSS, efectuaban pruebas nucleares por lo cual toda la inteligencia, las comunicaciones y la ciencia operaban en función de alertar o prevenir de un eventual ataque del enemigo.
Si bien Estados Unidos hacía gala de su arsenal nuclear, el gobierno de la URSS no se quedó atrás: En una zona prácticamente deshabitada de Kazajistán –el Sitio de Pruebas de Semipalatinsk- se realizaron cerca de 500 detonaciones nucleares.
En su esfuerzo por conseguir desarrollar una máquina con la cual efectuar los cálculos de un posible ataque nuclear finalmente científicos soviéticos, dirigidos por Sergei Lebedev, crearon la “Máquina Electrónica De Cálculo Menor” (MESM) en 1948 en el Instituto de Electrónica y Técnica de la Academia de Ciencias de la URSS. La primera computadora soviética fue puesta en funcionamiento oficialmente en 1951 para orgullo de la URSS y bajo la mirada atenta de la CIA.
Años más tarde, 1969, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos se encontraba en la búsqueda de un medio de comunicación que facilitara la descentralización de la información entre organismos de Estado y su disponibilidad ante un ataque ruso, así en la Universidad de California (UCLA) nació ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network): Científicos de la UCLA conectaron dos computadoras a través de un cable, de ésta manera se transfirió con éxito de un ordenador a otro un escrito similar a un hipertexto.
ARPANET que nació como un proyecto militar sentó las bases de lo que hoy en día es, nada más ni nada menos, Internet. La evolución del concepto de lo que en sus inicios fue ARPANET permite en la actualidad que millones de personas en el mundo interactúen en la web con fines sociales, laborales, de investigación, activismo, y recreación.

Natalia Brezina

Maniobras proscriptivas en el SUINAU

La maniobra proscriptiva que derivó en la separación de Tatiana Antúnez como representante de COFE en el PIT-CNT a instancias de la lista 10 que conduce el SUINAU genera debate en el movimiento sindical y social.

Hace pocos días se conoció la decisión de COFE y de SUINAU de retirar el respaldo a Tatiana Antúnez como representante de la Confederación ante el Secretariado Ejecutivo de la Central y en la Comisión de Jóvenes.
Ante las declaraciones de la misma Antúnez señalando que esto sucedía por ser mujer y joven y que “si fuera un varón esto no pasaba” los dirigentes del SUINAU de la lista N 10 que encabeza el sindicato fundamentaron públicamente su decisión.
Según el comunicado que emitió la Comisión Directiva el lugar que ocupaba Antúnez era producto de un acuerdo entre agrupaciones y como la lista de la que formaba parte Antúnez había decidido una alianza con otra lista de cara a las próximas elecciones, se definió retirar el aval y plantear un cambio en la representación ante el PIT-CNT.

Proscripciones, maniobras y acomodos

Para poder analizar estos hechos es necesario también contextualizar e incluir otras variables que también están en juego.
Tatiana Antunez es integrante de la lista 20, que responde básicamente al Partido Comunista. La “sintonía” política con la dirección del PIT-CNT le dio una mayor difusión a su situación e incluso el apoyo de colectivos feministas.
Sin embargo es realmente difícil pensar que su exclusión se debe en este caso a una postura machista o patriarcal del SUINAU (que por supuesto sabemos que existe). Más bien parece un método de resolución de conflictos donde priman las maniobras proscriptivas e incluso de persecución hacia opositores. Estos métodos no son tampoco ajenos al grupo político al que pertenece Antúnez; es históricamente conocida la forma en que el Partido Comunista trata a las disidencias y diferencias políticas.
Son sabidas también las posiciones pro-sionistas que expresó recientemente del viaje a Isarael, donde “olvida” las persecuciones y el sojuzgamiento del pueblo palestino. Aunque estas son posiciones repudiables (así como la perdida de la independencia de clase del PC al apoyar al gobierno del Frente Amplio) no son argumentos para sostener su exclusión como representante del PIT-CNT.
El acuerdo entre las listas 10 y 20 expresa cierta correlación de fuerzas producto de las últimas elecciones y en ese marco, y como resultado de esa alianza, Antúnez fue promovida para ese cargo. En todo caso serán las próximas elecciones las que habilitarán a cambiar a los que ocupen esos cargos.
Se trata de una clara maniobra antidemocrática de la lista 10; lista que también ha tenido en distintos momentos de la gestión frenteamplista del INAU acuerdos y negociaciaciones con el propio Directorio oficialista con acomodos y “pactos de no agresión” que avalaron (entre otras cuestiones) prácticas de represión hacia adolescentes (en particular a los privados de libertad en conflicto con la ley penal). La propia lista de Antúnez no ha sido ajena a prácticas en los que el acceso a cargos o traslados dependen del color político de quien lo solicita y en función de pertenecer al mismo grupo político que gobierna el INAU.
Mientras escuchamos estas acusaciones cruzadas de distintos sectores sindicales que se pelean por ocupar cargos, ninguno de ellos se preocupa seriamente por organizar a los trabajadores para luchar por cambiar las condiciones de trabajo del INAU, con bajos salarios, mala atención para niños y adolescentes y repartija de cargos y acomodos para varios lados.
Es necesario forjar una nueva cultura sindical, donde estos métodos queden de lado y se milite por la organización democrática de los trabajadores. Lamentablemente ninguna de las fracciones en disputas guarda independencia política con respecto al directorio o al gobierno, lo cual es indispensable para forjar sindicatos combativos. En Argentina tenemos el buen ejemplo de Cerámicas Zanon, la fábrica sin patrones y bajo control de sus trabajadores, con un sindicato con un estatuto antiburocrático, donde se destaca la rotatividad y revocabilidad de los cargos por asambleas de base.
La tarea de momento es organizar agrupaciones verdaderamente clasistas para recuperar a las organizaciones de los trabajadores.

La Izquierda Diario Uruguay

La Guerra de los Seis Días: Cincuenta años después




El 5 de junio de 1967, la Fuerza Aérea israelí lanzó un ataque sorpresa contra las bases aéreas egipcias en la provincia del Sinaí, iniciando lo que se conoció como la guerra de los Seis Días, que terminó con la ocupación por parte de Israel de Cisjordania, Gaza, toda la Península del Sinaí y, un poco más tarde, los Altos del Golán. Los palestinos sufren las consecuencias desde entonces.

Con esta primera intervención bélica Israel alcanzó una victoria rotunda, diezmando las capacidades aéreas de Egipto. La mitad de la Fuerza Aérea egipcia fue destruida en media hora. La IAF (la Fuerza Aérea Israelí, por sus siglas en inglés) invadió después los campos aéreos jordano, sirio e iraquí. 452 aviones fueron destruidos, lo que equivalía al conjunto de las fuerzas aéreas de Egipto, Siria y Jordania.
En cuatro días, el ejército israelí tomó Jerusalén oriental, que estaba en manos de las fuerzas jordanas, ocupó Cisjordania, Gaza, y toda la Península del Sinaí. Tras el alto al fuego decretado por los tres estados árabes, Israel lanzó otro ataque, el 9 de junio, contra los Altos del Golán, anexándose rápidamente la mayor parte de la zona de Siria.
Cincuenta años después, como escribió recientemente el periodista de Haaretz, Gideon Levy: "visto en retrospectiva, debería llamarse la Guerra de los 50 años, no la Guerra de los Seis Días y, a juzgar por la situación política, su esperanza de vida parece interminable". La ocupación de los territorios palestinos desde 1967, ampliando el proyecto imperialista de 1948, ha llevado a la opresión más bárbara del pueblo palestino a lo largo de las décadas posteriores. Periódicamente, cuando las tensiones flaquean o si sirve de distracción conveniente para la clase dominante israelí, esta tierra se transforma en un campo de bombas. El resto del tiempo, los palestinos son tratados como prisioneros en su propio país, apenas tienen el derecho de vivir y trabajar y se les priva comúnmente de las necesidades básicas e infraestructura por parte del Estado israelí. Mientras tanto, sus propios líderes reaccionarios juegan la baza del nacionalismo o del fundamentalismo islámico por un lado, mientras que negociaban sus libertades en acuerdos con los imperialistas por el otro.
La beligerancia mutua entre Israel y Egipto continuó después de 1967, resultando en la guerra de Yom Kippur, en 1973. El tratado de paz entre los dos países, que se produjo en 1979, reflejó más que nada la servidumbre cada vez mayor de Egipto al imperialismo estadounidense, el principal patrono de Israel. Hoy, Egipto mantiene una relación relativamente estable con Israel actuando como guardia de prisiones en la frontera sur de la Franja de Gaza. El gobierno egipcio se niega actualmente a proporcionar a la población de Gaza energía eléctrica (cortada por el Estado israelí) hasta que Hamas ceda ante sus demandas de seguridad. Cualquier ayuda que reciben los palestinos a través de este canal depende de los propios intereses políticos del régimen egipcio y requiere la conformidad del Estado israelí. Israel y Siria han estado en estado de guerra hasta el día de hoy, entrando en conflicto directo en varias ocasiones desde 1967. Las tensiones entre los dos países han cesado por el momento por la destructiva guerra civil que se libra en Siria. La intervención decisiva de Rusia e Irán en esta guerra ha relegado a Israel a la posición de una potencia secundaria en la región e, irónicamente, al mismo tiempo, ha debilitado sus relaciones con el imperialismo estadounidense.

Antecedentes de la guerra y sus consecuencias

Para más detalles y análisis en profundidad de los acontecimientos y del trasfondo de la guerra de los Seis Días pinchar aquí (http://www.marxist.com/oldsite/1967-war-230805.html).
Baste decir que en los años previos a la guerra, las hostilidades estaban aumentando entre Israel y estos tres estados árabes, para quienes se hacía evidente la ambición de Israel de expandirse en la región, la cual estaba respaldada por la nación imperialista más poderosa de la historia. Egipto, Jordania y Siria eran entonces conocidos como la República Árabe Unida, con intereses políticos estrechamente entrelazados.
Sin embargo, sus dirigentes no utilizaron la ideología panárabe en la que se sustentaban en términos de clases, lo que podría haber expuesto las limitaciones de sus regímenes en el frente interno, en su lugar, la usaron para agitar sentimientos nacionalistas contra Israel. La clase dominante israelí no necesitó muchas excusas para lanzar un ataque, ya que la actitud de los regímenes árabes jugó ciertamente de su parte.
Basándose en informes de la inteligencia soviética (cuyos datos resultaron ser falsos), sobre un plan de Israel de atacar a Egipto, el jefe de Estado egipcio, Abdel Gamal Nasser, envió dos divisiones del ejército al norte del Sinaí en mayo de 1967. Israel comenzó los preparativos para un ataque. En junio, Egipto cerró los Estrechos de Tirán a los barcos israelíes, dando a Israel la excusa que necesitaba. En realidad, Israel había estado preparando la posible justificación de este ataque desde octubre de 1966. El ministro de Defensa israelí de entonces, Moshe Dayan, admitió más tarde en sus memorias que en los días previos al ataque, el gobierno había estado discutiendo qué excusa podrían usar. Se sugirió presentar un supuesto "en el que devolvimos el ataque, y así es como comenzó la guerra". Sin embargo, el propio Dayan se opuso: "cada mentira se descubrirá al final y podría tener graves consecuencias", que podría "destruir la base moral y justa de nuestras acciones".
Al final, el gobierno israelí optó por la "pequeña" mentira de Dayan para mantener la inmaculada bandera del sionismo (!):
"Justo después del ataque aéreo, habría un anuncio general que no entraría en detalles ni mencionaría quién atacó primero - algo así como que ‘estallaron las hostilidades’, y luego se expondría el trasfondo que habría obligado a Israel a romper el cerco".
El régimen egipcio estaba en aquel momento involucrado en una guerra difícil con Arabia Saudita y las fuerzas británicas en Yemen. La economía egipcia se había modernizado con las medidas progresistas del régimen de Nasser, pero comenzaba a verse sometida a la presión del peso muerto de la burocracia en los sectores nacionalizados, y de los capitalistas que reaccionaban contra el estrecho control del Estado sobre el sector privado. Algunas de las reformas ganadas por las masas egipcias daban marcha atrás. Hussein Abdel-Razek, uno de los generales del ejército egipcio en 1967, describe la posición de Egipto previa a la guerra con Israel:
"Las fuerzas egipcias estaban en Yemen, donde se libraba una guerra de desgaste, más allá de nuestras capacidades. Éramos un país en desarrollo, que se disponía a construirse, pero el gran despliegue del ejército y la enorme carga de la economía egipcia para apoyar a los militares los llevó, cuando entraron en la guerra del 67, a una posición muy débil".
El propio Nasser estaba en contra de ir a la guerra dada dicha posición. Egipto no estaba en absoluto preparado para tal eventualidad, su derrota fue un reflejo de ese equilibrio de fuerzas.
Cuando se produjo el ataque del 5 de junio, los informes iniciales de la prensa estatal egipcia lo negaban por completo, mientras que otros, más tarde, sugerían que el ataque provenía de Estados Unidos y no de Israel. Estados Unidos no había querido intervenir directamente en los conflictos árabe-israelíes por temor a una confrontación directa con la Unión Soviética, que proporcionaba a Egipto respaldo militar y financiero, y había aconsejado ostensiblemente a Israel contra una guerra. Sin embargo, proveyeron a Israel con la mayor parte de las armas y la tecnología en la que se basaron fundamentalmente. Se ha descubierto ahora que en junio de 1967 había un plan propuesto por el gobierno israelí para plantar un dispositivo nuclear en la provincia de Sinaí, con el cual chantajear a Egipto. Israel no se topó por casualidad con las armas nucleares. Es más, Estados Unidos se mostraba muy satisfecho con el resultado inmediato de la Guerra de los Seis Días. Su avanzadilla regional en Oriente Medio había superado con éxito tres obstáculos a los intereses del imperialismo estadounidense en menos de una semana.
El resultado de la guerra fue un desastre para el régimen de Nasser, quien mantenía su popularidad en Egipto a pesar de los crecientes problemas económicos al defender la fuerza de un frente panárabe contra el imperialismo occidental. El propio Nasser quiso renunciar, pero su popularidad personal, reflejada en las manifestaciones callejeras que se desataron, lo empujaron a permanecer. "Esta experiencia nos daba, en la superficie, una imagen de fuerza, pero en realidad éramos muy débiles, éramos más débiles de lo que la gente pensaba", dice Razek. La derrota, conocida como "al-Naksah" (el revés) en árabe, señaló el comienzo del fin para el nasserismo. Tres años después tras la muerte de Nasser, su sucesor, Anwar Sadat, emprendió una política económica hacia la privatización dejando el país en manos del imperialismo estadounidense.
La Guerra de los Seis Días confirmó la posición de Israel como una potencia imperialista en la región, dando aún más poder a su arrogante clase dominante. La posición de Israel hoy, sin embargo, se ha visto afectada por cambios dramáticos en la situación regional y por la situación mundial.
La posición debilitada de Estados Unidos en la escena mundial ha quedado demostrada de forma patente por su papel decreciente en la crisis siria durante los últimos seis años. Hace tan sólo una década, el gobierno estadounidense se sentía en condiciones de vigilar Oriente Medio, invadiendo Afganistán e Irak con el pretexto de evitar una amenaza terrorista global y haciendo luego ruidos amenazantes contra Irán. Cuando la revolución siria comenzó durante la primavera árabe en 2011, los servicios de inteligencia estadounidenses vieron una nueva oportunidad para que Estados Unidos se estableciera en la región y socavara a los poderes que se le oponían. La CIA, junto con Arabia Saudita, ayudó a armar y financiar todo tipo de agrupaciones islámicas reaccionarias que luchaban contra el régimen de Bashar al-Assad.
Este es un factor que en gran parte ayudó a la revolución a convertirse tan rápidamente en la carnicería que hemos visto desde entonces. Otro es el resultado desastroso de las guerras en Irak y Afganistán, que lejos de evitar una amenaza terrorista ayudaron a crear una mucho mayor. De todas las potencias que se apresuraron a contener la situación en Siria, han sido el ejército ruso y la Guardia Revolucionaria iraní los que han marcado la diferencia. Esto ha obligado a Estados Unidos, no sólo a retroceder de su posición singular como policía mundial, sino también a trabajar con el régimen de Irán, el mismo al que hace sólo unos años intentaba minar e, incluso, derrocar.
Tal cambio en la posición estadounidense ha tenido un impacto en su aliado más tradicional y de confianza en la región - Israel. El régimen de Irán se niega formalmente a reconocer la soberanía del Estado israelí y ha utilizado durante mucho tiempo las hostilidades con Israel para mostrar músculo demagógicamente. Israel, asimismo, considera a Irán su mayor amenaza militar. Por lo tanto, la coalición de fuerzas estadounidenses e iraníes en Siria minó la dependencia que Israel tiene con Estados Unidos en cuando a apoyo militar y diplomático. El acuerdo nuclear de 2015 entre las potencias mundiales e Irán para permitirle capacidad nuclear y abrir el comercio con Occidente fue un duro golpe para Israel.
Ahora se abren claras divisiones entre los intereses de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio. Esto ya estaba claro en 2014, cuando bajo presión pública, el entonces presidente Obama condenó el bombardeo israelí de una escuela en Gaza y, más tarde, pidió una solución de dos Estados. Desde entonces, se han producido varios encontronazos entre el perro y su dueño, en particular, sobre el acuerdo nuclear iraní. Un comentarista, a finales de 2014, describió la relación como "lo peor ya ha pasado". Observadores superficiales en Israel quieren creer que los buenos viejos tiempos de las relaciones entre Estados Unidos e Israel han vuelto con la elección del presidente Donald Trump. Y no hace falta decir que a pesar de los desencuentros, esto no ha impedido que Estados Unidos continúe proporcionando un enorme respaldo militar y financiero al Estado israelí. Pero hay que recordar, que antes de visitar Israel, la primera visita de Trump desde su elección fue a Arabia Saudita para acordar un acuerdo de armas de 350.000 millones de dólares.
Israel necesita a Estados Unidos, pero la necesidad ya no es mutua en la misma medida. Puede llegar un momento en que Israel vuelva a su posición anterior de activo sin valor para los Estados Unidos en el Medio Oriente. Por ahora, sin embargo, el menor papel que juega Estados Unidos a escala mundial ha significado la entrada en acción de algunos de los mismos poderes contra los que Israel debía actuar como un amortiguador.

La isla de Tirán

El Estrecho de Tirán, cuyo cierre por las fuerzas egipcias a los buques internacionales fue utilizado por Israel como la provocación que necesitaban para iniciar la guerra de los Seis Días, lleva el nombre de la isla de Tirán, que está a sus puertas. En los últimos días, el presidente egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, ha firmado una orden ejecutiva para entregar la isla de Tirán y la isla de Sanafir, a Arabia Saudí, que quiere construir una carretera al Sinaí, a cambio de un paquetes de rescates de miles de millones de dólares e inversiones.
Esta decisión ha provocado alboroto en Egipto, sobre todo por la importancia de las islas en las guerras entre israelíes y egipcios. Tirán estuvo en manos de Israel desde 1967 hasta que le fue devuelta a Egipto en 1982; el gobierno egipcio incluso tuvo que pedir permiso por escrito a Israel para obtener el permiso de ceder la isla antes de anunciarlo. Israel lo aprobó- sin duda con regocijo.
Tal acto de un régimen que se presenta a sí mismo al mando de un sólido ejército es visto justificadamente por los egipcios como una traición a todos los que lucharon por liberar el Sinaí de la ocupación israelí. Es un acto que expone la debilidad de un régimen que, en su desesperado cinismo, está dispuesto a vender partes de Egipto a cambio de unos cuantos dólares saudíes más. La situación económica en Egipto bajo el capitalismo exige claramente medidas drásticas de este tipo. Sin embargo, la consecuencia inmediata es que la ya escasa confianza que depositaron las masas en esta presidencia, inestable de por sí, ahora se ha desvanecido.

La debilidad del imperialismo y el potencial para la revolución

En Israel, la desigualdad es apabullante y la tasa de pobreza es ahora la más alta en cualquier país de la OCDE. El gobierno, liderado por el partido burgués Likud, de Netanyahu, se apoya cada vez más en elementos racistas y de extrema derecha para mantenerse en el poder. Así se pone de manifiesto con la actual decisión del gobierno de congelar el plan para el rezo mixto en el Muro de las Lamentaciones, bajo presión de los partidos ultraortodoxos, que ha provocado las críticas de la sociedad israelí contra este gobierno reaccionario. En cuanto a las "celebraciones" del 50 aniversario de la guerra, Gideon Levy predijo correctamente: "Creo que la mayoría de los israelíes serán bastante indiferentes. Es una sociedad totalmente preocupada por los asuntos privados. Nadie más que los colonos lo celebrarán. En Tel Aviv, a la gente no puede importarle menos y ningún esfuerzo artificial del gobierno puede cambiar eso". El proyecto imperialista sionista ha fracasado por completo en unir a Israel sobre una base nacional o religiosa, o en proporcionar siquiera a la clase obrera judía un trabajo y condiciones de vida estables. En el fondo, el sionismo es una ideología capitalista y bajo el peso de las contradicciones capitalistas está destinado a fracasar.
Mientras tanto, los palestinos y otros sectores oprimidos de la sociedad israelí viven y mueren diariamente en un clima de miedo y horror. En Jerusalén oriental, que las tropas israelíes aparentemente "liberaron" de la ocupación jordana, un abogado del registro de población israelí describía una situación en la que miles de árabes cruzan un puesto de control para registrarse como ciudadanos de su propia ciudad: “una mujer, que temía que si se movía no podría volver, daba el pecho a su bebé dentro de la puerta de entrada giratoria". Con condiciones de tal brutalidad, el sionismo tarde o temprano tendrá dificultades para ocultar la lucha de clases a ojos de los israelíes y palestinos de a pie.
En Egipto, otro régimen militar está siendo despojado de su fachada ilusoria de "hombre fuerte". Pero a diferencia de 1967, este embarazoso espectáculo sucede tras un periodo revolucionario, tan sólo unos años después de la eliminación por parte de las masas de dos regímenes anteriores y varios gobiernos. Y esta vez lo que se expone no es simplemente la debilidad de un solo político desesperado, sino la avidez sin rostro y sin fronteras de todo un sistema, y del que Egipto es esclavo actualmente.
El legado de la guerra de los Seis Días no sólo es el de una aventura imperialista, guerra bárbara, fervor nacionalista y opresión salvaje. También ha ayudado a poner en marcha una cadena de acontecimientos que han incluido las dos Intifadas palestinas y varios movimientos revolucionarios de masas. Esta cadena de acontecimientos sólo puede completarse con la transformación socialista de la sociedad, o seguirá resonando con graves consecuencias para millones de personas en todo el Oriente Medio.

Dejan Kukic