miércoles, 23 de agosto de 2017

Yemen: entre bombas, anhelos de paz y crisis humanitaria




El conflicto yemení continúa atravesando todas las esferas de la vida política y civil de su población, mientras la crisis humanitaria y de infraestructura crece día a día surgen esperanzas con una posible solución pacífica.

Yemen vive un conflicto social y militar desde el 2014, pero fue un año después cuando entró en escena Arabia Saudí magnificando los hechos y consecuencias de manera constante. Desde marzo de 2015, se formó una coalición militar liderada desde Riad y con el apoyo estadounidense, con el objetivo de poner fin a los hutíes.
Comenzada la guerra civil los rebeldes hutíes, pertenecientes a la rama chií del islam, irrumpieron en la escena política generando una dualidad de poder en el país.
Los hutíes armaron una alianza política y militar junto con el ex presidente Alí Abdalá Saleh, dando como resultado la toma de Saná en septiembre del 2014, capital del país, convirtiéndose en la sede de su gobierno. En contraposición, el actual presidente, Abd Rabbo Mansur Hadi, trasladó la capital y sede de su gobierno hacia la ciudad de Adén, logrando apoyo y legitimación por parte de organismos internacionales y, especialmente, desde los gobiernos de Washington y Riad.
Finalmente, en marzo del 2015 se formó una coalición militar liderada por la casa Saud, dinastía gobernante en Arabia Saudí, que comenzaría con los ataques hacia los chiítas en Yemen que perdura hasta el día de hoy. El presidente Hadi y otros aliados políticos, desde ese momento obtuvieron asilo político en el reino saudí donde el gobierno es sunnita, rama del islam opositora al chií.

Crisis humanitaria

Los bombardeos aéreos son la característica principal de los ataques desde la coalición, y las constantes respuestas de lo hutíes se basan en lanzamientos de misiles en zonas fronterizas donde se lucha por el control. Los intentos de paz nunca fueron suficientes y solo hicieron que se intensifiquen los ataques militares desde ambas partes.
Luego de más de dos años de duros conflictos armados, los impactos en la sociedad están a la vista de todo el mundo. Yemen es un país con más de 27 millones de habitantes y, según la ONU, más del 70% de la población se encuentra necesitada de ayuda humanitaria. Sumado a esa necesidad, este año apareció una epidemia de cólera que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a medio millón de habitantes yemeníes. Las muertes por esta razón ya alcanzaron las dos mil personas.
Tal crisis puede explicarse por la pérdida de infraestructura casi total que vive Yemen, a causa de la guerra. Tras varios años de conflicto, el país más pobre de la península arábiga ha perdido toda infraestructura posible, ya sea en la salud, los servicios básicos, las rutas, los aeropuertos y puertos, médicos y empleados públicos que no cobran sus salarios hace meses, entre otras cosas. De esta manera, la falta de saneamiento en el agua es la principal causa de la epidemia de cólera que atraviesa la población yemení actualmente. A la vez, sin rutas ni puertos se hace casi imposible el acceso a la medicación requerida como también la posibilidad de comercializar con el fin de lograr ingresos económicos que mejoren la situación del país.
La crisis humanitaria, de infraestructura, hambrunas y epidemias son moneda corriente en el paisaje yemení desde comenzados los conflictos armados.

¿Soluciones a futuro?

En junio de este año, el Rey de Arabia Saudí, Salmán, nombró un nuevo heredero del trono. De esta manera, destituyó al príncipe Muhammed Bin Nayef nombrando a su hijo, Muhammed bin Salmán, en ese cargo. El nuevo heredero también es jefe de la Corte Real y presidente del Consejo en asuntos económicos del país, logrando cada vez mayor concentración del poder. La designación del joven heredero continúa mostrando el nuevo rumbo en la dinastía gobernante del reino.
En los últimos días se conoció que el joven heredero saudí reveló sus intenciones de abandonar el conflicto armado en el país vecino. La información proviene de un mail con dos funcionarios estadounidenses, Martin Indyk y Stephen Hadley, que se divulgó en distintos medios de comunicación de la región de Oriente Medio.
Podemos pensar que sea una genuina posibilidad si consideramos el fracaso militar del reino saudí en Yemen. Pasado más de dos años de conflicto nada ha cambiado para bien en el plano geopolítico de Yemen, la gran embestida saudí no logró las modificaciones sustanciales que esperaban ya que los hutíes continúan controlando territorio y sigue existiendo la presencia de dos gobiernos opositores política y militarmente. A la par, como ya se mencionó, la terrible crisis humanitaria azota al país día tras día.
Por otro lado, tendrá que considerarse la postura que pueda tomar Irán como aliado de los hutíes, en caso de pretender una paz acordada. Recordemos que Irán es gobernado por un clero chiíta desde la Revolución Islámica de 1979, lo cual explica el apoyo político hacia los hutíes. En caso de abrirse un proceso de paz, habrá que esperar para ver cómo se resuelve la situación política y social del país, ya que nada parece estar claro en Yemen. La coexistencia de dos gobiernos no deja ver una fácil solución a la situación política del país, por más que se pretenda un proceso pacifico los daños que sufre Yemen no se podrán enmendar únicamente con la paz. El futuro parece lejano ante esta situación.
La guerra ya dejó un saldo de más de 10 mil fallecidos y 40 mil heridos. Sumado a esto se estima que el número de los desplazados ya alcanzó la cifra de 2 millones, mientras la crisis de infraestructura abarca todas las regiones del país.

Guido Luppino
guidolup@gmail.com

martes, 22 de agosto de 2017

La guerra de Macri contra el pueblo mapuche




"Esta es la nueva Campaña del Desierto, pero no con la espada sino con la educación, dijo Esteban Bullrich, entonces ministro de Educación y Deportes al inaugurar un hospital-escuela en septiembre del año pasado (goo.gl/JxD7Wl). Más allá de la brutalidad de las palabras del actual candidato a senador que compitió con Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires, la frase desnuda lo que piensan los de arriba de los pueblos originarios.
La Campaña o Conquista del Desierto fue un genocidio perpetrado por el Estado argentino entre 1878 y 1885, cuando arrebató grandes extensiones de territorio a los pueblos mapuche, ranquel y tehuelche. Los indígenas derrotados por las fuerzas comandadas por Julio Argentino Roca fueron deportados por la fuerza a campos de concentración, exhibidos en museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.
El objetivo de fondo, ese que no se puede expresar en público pero es la fuerza motriz oscura de las acciones, fue la expropiación de sus territorios para incorporar tierras al mercado y expandir la república en zonas que, antes y ahora, son consideradas como desierto, porque son espacios poco fértiles para la acumulación de capital.
Los Bullrich (el candidato macrista y su tía Patricia, actual ministra de Seguridad) forman parte de una distinguida familia de la oligarquía argentina, que jugó un papel directo en la Campaña del Desierto.
El historiador Osvaldo Bayer mostró, con base en documentos de la Sociedad Rural, que entre 1876 y 1903 se otorgaron casi 42 millones de hectáreas a mil 800 familiares y empresarios amigos del presidente Roca. Algunas familias, como la del ex ministro de Economía de la última dictadura, Martínez de Hoz, obtuvieron gratis 2.5 millones de hectáreas.
Según un informe de la BBC, una buena parte de esas tierras pertenecen actualmente a Benetton, que posee casi un millón de hectáreas, siendo uno de los principales dueños de la Patagonia, en conflicto permanente con las comunidades mapuche, ya que la multinacional ocupa parte de sus territorios ancestrales (goo.gl/73JZTy).
El extractivismo es la continuación de la Campaña del Desierto. Según el periodista Darío Aranda, de los 40 proyectos mineros en estudios (en 2003), se avanzó hasta 800 proyectos (en 2015); de 12 millones de hectáreas con soya transgénica se pasó a 22 millones en el mismo periodo. Amnistía Internacional contabilizó un piso de 250 casos conflictivos, entre los que detectó un punto en común: detrás siempre hay empresas (agropecuarias, petroleras y mineras, entre otras) que actúan en complicidad, por acción u omisión, de los gobiernos (goo.gl/71ckCG).
Los medios hacen un trabajo sucio al vincular a los mapuche a las FARC, a grupos kurdos y a ETA, sin prueba alguna, sólo apoyados en declaraciones del gobernador de Chubut, al servicio del avance de la frontera extractiva. La ministra de Seguridad, Bullrich, dio un paso más al señalar que los mapuches son un problema para la seguridad nacional y acusarlos de terroristas, a la vez que asegura que enarbolan un proyecto secesionista.
No vamos a permitir una república autónoma y mapuche en el medio de la Argentina. Esa es la lógica que están planteando, el desconocimiento del Estado argentino, la lógica anarquista, dice quien en los setenta militaba en el entorno de la organización armada Montoneros (goo.gl/yp2hfU).
Detrás de todo este cacareo hay una realidad que es la que realmente molesta: en los últimos 15 años, luego de agotar la instancia administrativa y judicial, el pueblo mapuche recuperó 250 mil hectáreas que estaban en manos de grandes terratenientes, asegura Aranda. O sea, pese a la represión, la criminalización y la difamación, los mapuche están ganando.
El conflicto del Estado con la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia, en la localidad de Cushamen, provincia de Chubut, se intensificó en 2015 a raíz de la represión y criminalización de sus líderes. El lonko Facundo Jones Huala, autoridad mapuche de la comunidad, fue detenido el 28 de junio de este año, el mismo día en que se reunieron los presidentes Mauricio Macri y Michelle Bachelet, acusado por los gobiernos de terrorismo, incendios, robos, amenazas e, incluso, haberle declarado la guerra a Chile y Argentina (goo.gl/1khbBy).
El primero de agosto efectivos de la Gendarmería Nacional allanaron y quemaron instalaciones de la comunidad. En el marco de la represión desapareció el activista solidario Santiago Maldonado, cuando no pudo cruzar un río junto a sus compañeros perseguidos por los policías. Hasta ahora nada se sabe de su paradero, el gobierno se niega a responder mientras arrecian las marchas y concentraciones exigiendo su aparición con vida.
Hay tres hechos que desesperan a los de arriba y explican la brutalidad represiva.
Uno, el pueblo mapuche sigue vivo, no se rinde y recupera tierras, que es la base de su reconstrucción como nación.
Dos, la campaña nacional e internacional en su apoyo. Un centenar de organizaciones de pueblos originarios, Amnistía Internacional, el Servicio de Paz y Justicia y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, emitieron un comunicado titulado La lucha indígena no es delito, donde dicen que el Estado privilegia los intereses de las petroleras y criminaliza al pueblo mapuche.
Tres, que los mapuche han construido las más diversas organizaciones, entre ellas la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), dedicada a recuperar tierras. Daniel Loncon, integrante de la Cátedra Libre de Pueblos Originarios, dijo que entre los mapuche algunos prefieren la vía diplomática, pero también hemos sido testigos de nuestros abuelos que se han muerto yendo de oficina en oficina buscando la legitimación de sus tierras. El RAM en ese sentido es una expresión del pueblo mapuche cansado de esta injusticia histórica, pero consciente de dónde está el poderío económico que maneja todo esto. Porque la recuperación no se hizo a un vecino, sino a una multinacional (goo.gl/GEqKq9).

¡Marichiweu!

Raúl Zibechi
La Jornada

lunes, 21 de agosto de 2017

Federico García Lorca: el poeta de los que nada tienen




Se cumplen 81 años del fusilamiento del escritor más influyente y popular de la literatura española del Siglo XX

La España de los años ’30 concentró la mirada, la atención y la esperanza de los explotados y oprimidos del mundo. Aquella España convulsionada y revolucionaria, fue la que vio caer bajo las balas franquistas al gran artista andaluz, Federico García Lorca. Ocurrió exactamente hace 81 años, en la madrugada del 18 de agosto de 1936.
Un mes antes había empezado la guerra y la revolución en España. La Cataluña obrera y campesina se levantaba en armas para frenar el avance del General Francisco Franco que encabezaba el levantamiento nacional contrarrevolucionario desde Marruecos. Detrás de Franco se alineaban los intereses de las aterrorizadas clases dominantes; de la España burguesa, terrateniente, monárquica, clerical.
Los restos de Federico García Lorca aún siguen sin encontrarse. En septiembre próximo, en el municipio de Alfacar, se retomará la búsqueda. La idea es encontrar la fosa común donde se cree que el cuerpo de García Lorca fue a parar, tras ser fusilado junto al maestro Dióscoro Galindo y los anarquistas Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas.
Como parte de los homenajes de una de las grandes revoluciones del Siglo XX, abordamos parte la vida y la obra del imponente poeta y dramaturgo, universal como Cervantes, el artista que tomó partido por “los que nada tienen”.

El teatro y la experiencia de La Barraca

El 14 de abril de 1936 hacía su última presentación en Barcelona, el grupo universitario de Teatro La Barraca, fundado por Federico García Lorca en los comienzos de la Segunda República, y el cual dirigió junto al escritor, escenógrafo, guionista y director de cine, el vasco Eduardo Ugarte.
La Barraca fue una compañía teatral ambulante que salió a recorrer los pueblos. Surgió a comienzos de 1932 y estuvo integrada por jóvenes vinculados a la Residencia de Estudiantes de Madrid y herederos de la Institución Libre de Enseñanza. El objetivo era representar y difundir el olvidado gran repertorio clásico del Teatro Español entre los obreros y campesinos.
La idea de un teatro ambulante universitario, según el biógrafo Ian Gibson en su libro “Federico García Lorca. Vida, pasión y muerte”, nace entre los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. Le proponen a García Lorca ser el director artístico y este acepta, con el apoyo de la Federación Universitaria Escolar.
El catedrático Fernando de los Ríos, Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes del gobierno de la Segunda República y amigo personal de Lorca, garantizó el apoyo del gobierno que por entonces impulsaba las llamadas misiones pedagógicas.
García Lorca opinaba que la batalla más importante que tendría que librar la República concernía a la enseñanza primaria y secundaria dominada desde hacía siglos por la Iglesia. En ese marco, Lorca y los jóvenes de La Barraca, en su batalla cultural, estaban convencidos de que lo burgués estaba terminando con lo dramático de lo teatral. Lorca inyecta un fuerte contenido social a su obra, manifestándose siempre en pro de los derechos del individuo, de la libertad, de la dignidad humana, luchando contra los convencionalismos sociales.
En ese sentido, no se puede dejar de destacar su lucha por la libre elección sexual. García Lorca también dejó tres textos donde hacía explícita su homosexualidad, reivindicando el derecho de amar libremente, que fueron publicados en España mucho tiempo después de la muerte del autor, como por ejemplo “Oda a Walt Whitman”, “La obra de teatro del público” y “Los sonetos del amor oscuro”. Desde su creación hasta el cese con el comienzo de la Guerra Civil Española, La Barraca representó un total de 13 obras de teatro en 74 localidades. Por esos escenarios pasaron obras clásicas y variadas como “Entremeses” de Cervantes, “La vida es sueño” de Calderón de La Barca y “Fuenteovejuna” de Lope de Vega; entre otras.
En una entrevista en el diario madrileño El Sol, el poeta expresa claramente su posición: “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”. Pues no deja dudas sobre su compromiso social y arremete contra el teatro comercial. Lucha por la renovación de la escena nacional y opina que “lo grave es que las gentes que van al teatro, no quieren que se les haga pensar sobre ningún tema moral”.
El poeta está convencido de que las obras dramáticas de calidad y bien montadas, llegan siempre a las personas sencillas. Ian Gibson, cuenta que cuando “los jóvenes de La Barraca llegaban a los poblados, las caras campesinas en sonrisa, en éxtasis, sobretodo en expectación, temiendo y deseando lo que al instante siguiente sucedería en el tablado. Y de pronto la expectación se descargaba en la explosión de la carcajada y el aplauso”.
Unos pocos metros de película sobrevivieron a los estragos de la Guerra Civil y el franquismo. Son los que muestran a La Barraca en acción. Entre estas imágenes que compartimos a continuación de Gonzalo Menéndez Pidal, se puede ver al propio García Lorca actuando en la obra “La vida es sueño” de Calderón de la Barca. El poeta aparece representando a la Sombra, es decir a la muerte, envuelto en velos negros y con un extraño tocado bicorne del que penden otros tantos velos negros que le cubren la cara, moviéndose fantasmalmente por el escenario.

¿Trilogía?

El 8 de marzo de 1933 Lorca estrena “Bodas de Sangre”, con la que inaugura lo que se llama sus obras rurales. Él habló de una trilogía compuesta por “Bodas de Sangre”, “Yerma” (1934) y una tercera tragedia no concluida: “La destrucción de Sodoma”. Sin embargo, estas tres obras, no tenían entre sí una conexión temática muy evidente. Es que esta tercera tragedia, con su marco bíblico, ni siquiera posee una ambientación afín con las dos anteriores de localización andaluza.
Algunos críticos consideraron a “La Casa de Bernarda Alba” como la tercera obra de esta supuesta trilogía que tendría como denominador común, el marco rural andaluz. Tal vez no se equivoquen, pero pese al mismo ámbito, la conformación teatral de esta obra parece distinta a las anteriores. A “Bodas de Sangre” y “Yerma", el autor la subtitula tragedia; mientras que a "La casa de Bernarda Alba”, la llama drama. En las dos primeras entiende el desarrollo más como espectáculo. En tanto que en la última, se autoimpone un teatro más “realista”.

La Casa de Bernarda Alba

Entre la vasta obra de Lorca que no podemos contener en esta nota, elegimos hablar de La casa de Bernarda Alba; la última antes de su asesinato. Termina de escribirla el 19 de junio de 1936 y la define como un documental fotográfico, representando una “crónica verídica, con ilustraciones en blanco y negro, de la España intolerante y autoritaria siempre dispuesta a aplastar los impulsos vitales del pueblo, representado en la obra no sólo por las hijas de Bernarda, sino también por las criadas” (I. Gibson). “Los pobres son como los animales. Parece como si estuvieran hechos con otras sustancias”, sentencia visceralmente el inquisidor y tirano personaje de Bernarda Alba.
Adolfo Salazar, amigo de Lorca que participó en la lectura de la obra ya concluída, cuenta que cada vez que terminaba una escena aparecía entusiasmado exclamando: “¡Ni una gota de poesía! ¡Realidad! ¡Realismo puro!”.
Gibson dice que “no pudo ser casualidad que Lorca concibiera una obra sobre la tiranía en momentos en que había en España el peligro de un golpe de Estado fascista. Bernarda, con su hipocresía, su catolicismo inquisitorial y su voluntad de suprimir los derechos de los demás, expresa una mentalidad que el poeta conoce muy bien.
El subtítulo de la obra es “Drama de mujeres en los pueblos de España” y la historia se desarrolla en “un pueblo andaluz de tierra seca”. Aunque Lorca no lo hace explícito, se inspira en Asquerosa (hoy Valderubio), el segundo pueblo donde vivió con su familia en la Vega de Granada.
En una entrevista del 7 de abril de 1933 del diario La Voz, Lorca sostiene que en momentos tan críticos como los que vivía España, el teatro tiene el deber de afrontar los problemas sociales. La noción del arte por el arte ya resulta insostenible. Y con respecto a su última obra (“La Casa…”), señala: “Ahora estoy trabajando en una nueva comedia. Ya no será como las anteriores. Ahora es una obra en la que no puedo escribir nada, ni una línea, porque se han desatado y andan por los aires la verdad y la mentira, el hambre y la poesía. Se me han escapado de las páginas. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa. Ya lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: ‘¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted, el lirio que florece en la orilla.’ Y el pobre reza: ‘Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucha hambre.’ Natural. El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la Gran Revolución. ¿Verdad que estoy hablando en socialista puro?”

La “tragedia” de Lorca

La tragedia como género teatral conlleva un inevitable destino fatal. ¿Nuestro protagonista estaba predestinado a ser asesinado? ¿Su final debía ser irremediablemente triste? Es imposible afirmar post factum que su muerte era evitable si la clase obrera española hubiese tenido otra dirección y su revolución hubiera triunfado.
García Lorca depositó sus esperanzas de transformación en la Segunda República primero y en el Frente Popular después, la coalición conformada por el Partido Comunista y el Partido Socialista (PSOE) que se unen a un sector minoritario de los burgueses republicanos. Las direcciones de las principales organizaciones obreras sostenían una estrategia de colaboración de clases.
El 16 de agosto del ’36 Federico García Lorca es detenido por los falangistas que habían tomado Granada. El poeta había vuelto a esa ciudad creyendo que estaría más seguro que en Madrid.
En la noche del 17 al 18 de agosto, a Lorca lo sacan del Gobierno Civil esposado y lo trasladan a una cárcel provisional de los falangistas en Víznar. Esa misma madrugada lo fusilaron. Fue en el lugar hoy ocupado por el Parque que lleva su nombre.
Según Ian Gibson: “Cerca del sitio donde mataron a Federico García Lorca se encuentra la célebre Fuente Grande. Los árabes granadinos, intrigados por las burbujas que subían sin parar a su superficie, la llamaron Ainadamar, ‘La Fuente de las Lágrimas’. No deja de ser emocionante que la Fuente de las Lágrimas, siga manando todavía sus borbollones ceca del lugar donde los fascistas mataron al más excelso poeta granadino de todos los tiempos.”
La noche que lo asesinaron, un joven amigo de Lorca, Ricardo Rodríguez Jiménez, lo vio cuando salía del Gobierno Civil, esposado. Y recuerda: “Aquella madrugada salí de la comisaría a las tres y cuarto por ahí y me encontré con que de pronto me llaman por encima. Me vuelvo ‘¡Federico!’ Me echó un brazo por encima… ‘Pero ¿dónde vas, Federico?’ ‘No sé’. Salía del Gobierno Civil. Iba con guardias y falangistas de la ‘Escuadra Negra’… A mí me pusieron el fusil en el pecho. Y yo les grité: ‘¡Criminales! ¡Vais a matar a un genio! ¡A un genio! ¡Criminales!’”

Martin Espinoza
@martinespi05
Jazmín Jimenez
Lic. en Sociología / @JazminesRoja

Prepotencia y maltrato policial al finalizar Marcha de los Mártires estudiantiles




La intergremial de estudiantes de Paysandú denunció la represión policial en la marcha del 14 de agosto que se llevó adelante en esa ciudad. Un video que circula en Facebook muestra momentos del accionar policial.

El 14 de agosto, día de los mártires estudiantiles fue conmemorado con distintas actividades en diversos puntos del país.
Además de la multitudinaria marcha que se realizó en Montevideo, en la ciudad de Paysandú se convocó a una movilización que terminó con la represión de la policía de esa ciudad.
Cuando algunos de los estudiantes participantes de la marcha junto a otros jóvenes se encontraban en la Plaza Artigas fueron maltratados y reprimidos por efectivos policiales, tal como muestra el video que circula en Internet. En el Instituto de Formación Docente se realizó una asamblea abierta para repudiar estos hechos, señalándose además que no se trata de un hecho aislado y que hay antecedentes de este tipo de trato policial.
Posteriormente y también de manera irregular la comisaría de la zona no quiso tomar la denuncia que quisieron presentar los jóvenes por los golpes y malos tratos recibidos.
Al repudiable accionar represivo se sumaron luego las declaraciones de Bonomi que prontamente salió negar lo que claramente se ve en las imágenes difundidas, defendiendo a los policías y deslegitimando la denuncia estudiantil.

Hernán Yanes

domingo, 20 de agosto de 2017

Chile; El Winnipeg, 78 años después




“Que la crítica borre toda mi poesía, si quiere, pero este poema del Winnipeg que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie” (Pablo Neruda)

COMO SIEMPRE OCURRE, el tiempo se encarga de transformar en leyenda todo evento importante en el desarrollo histórico de una nación. De la leyenda al mito hay un par de pasos, y del mito a la fantasía anecdótica sólo un pequeño salto.
La epopeya del vapor Winnipeg no debe arrumbarse jamás en el arcón del olvido, aunque tampoco podemos permitir que comience a ser fraguada en las fuentes de las leyendas épicas, ya que se trató solamente de un trabajo bien hecho…muy bien hecho…solidario, valiente, oportuno, decidido y eficaz. Una labor con nombres y apellidos: Pedro y Pablo…Aguirre Cerda y Neruda, respectivamente.
Al comenzar el año 1939, Europa se debatía entre dos escenarios de ferocidad bélica sin igual. Por un lado, la Guerra Civil española que ya llegaba a su fin, y por otra parte, el régimen nazi de Adolf Hitler se preparaba para dar -el uno de septiembre de ese año- los primeros zarpazos al oriente de la frontera alemana desencadenando la Segunda Guerra Mundial.
En España, miles de personas huían hacia Francia desesperadamente, arrastrando hijos pequeños y esperanzas vanas, escabulléndose a como diese lugar de las tropas fascistas de Francisco Franco, triunfadoras en el sangriento conflicto y dueñas de un salvajismo sin límites aplicado contra los vencidos, a quienes juzgaban (cuando los juzgaban, ya que mayoritariamente no había juicios) en cosa de minutos para enviarlos directo al paredón o, en el mejor de los casos, a un calabozo en el que permanecerían el resto de sus vidas.
El mundo había sabido de algunos horribles entretelones de la guerra civil hispánica, conmoviéndose, entre tantos otros hechos, ante el vil e inútil asesinato del gran poeta granadino Federico García Lorca, amigo personal de nuestro vate inmortal, Pablo Neruda, el cual volvió a Europa en 1939, en calidad de Cónsul Especial para la Inmigración Española con sede en París, para organizar el legendario viaje que hoy recordamos luego de 70 años de su realización.
¿Por qué se interesó Neruda en regresar a España para poner sus esfuerzos en beneficio de algunos españoles prófugos de las hordas franquistas?
A comienzos de 1939, mientras Neruda está trabajando en Isla Negra, en el “Canto General”, recibe una carta de su amigo, el poeta español Rafael Alberti, quien le informa de los problemas que tienen los civiles partidarios de la República para escapar de la avanzada nacionalista. Neruda vislumbra la pronta caída de la capital española y pide ayuda al Presidente Pedro Aguirre Cerda.
El poeta es nombrado cónsul especial para la Inmigración y se funde en un duro trabajo de oficina en París, recortando fotos para pasaportes y recogiendo cientos de solicitudes de refugiados para poder ir a Chile.
Entre 1937 y 1939, la embajada chilena en Madrid acogió a una gran cantidad de refugiados. Cuando la capacidad del recinto no fue suficiente para los 700 asilados, las legaciones de Guatemala y El Salvador colaboraron.
Tras la victoria del bando liderado por Francisco Franco, y con las tropas nacionalistas en las calles de Madrid, 17 republicanos se refugiaron en la embajada chilena.
Carlos Morla Lynch, embajador y encargado de negocios, contactó al general Jordana, quien ejercía como ministro de RREE del gobierno franquista, para conseguirles salvoconductos de viaje. Pero la respuesta fue negativa y el nuevo gobierno español ordenó que los refugiados fueran entregados a las tropas fascistas, ante lo cual la embajada chilena se negó rotundamente, pero hubo de resistir una decena de ataques de los falangistas en busca de sus enemigos.
Chile recurrió entonces al tratado de Montevideo y todos los países sudamericanos apoyaron al Gobierno de Pedro Aguirre Cerda en esta lucha diplomática en defensa del derecho de asilo que asistía a los 17 republicanos refugiados en la embajada. Varios de ellos eran parte de la “Alianza Antifascista de Escritores”, y viajaron finalmente hacia el nuevo continente, América.
En ese grupo estaban los escritores Antonio Aparicio Herrero, Pablo de la Fuente y Antonio de Lezama, entre otros. Para pasar el tiempo en la embajada editaron un diario, ‘Cometa’, y una revista cultural llamada ‘Luna’, que era semanal, mecanografiada, con artículos a mano sobre poesía y artículos literarios. Llegaron a sacar 60 ejemplares por día. Analizaban la situación de España aunque estaba más enfocada a la literatura que a la política, para no comprometer a la embajada de Chile que les había proporcionado asilo.
Mientras, Neruda trabajaba afanosamente en procura de un navío, un carguero o una embarcación similar, que le permitiera salvar a dos mil españoles que se encontraban en un campamento de refugiados en Francia, país que, a objeto de ser sincero, no prestó mucha ayuda a los republicanos que ingresaron a sus fronteras solicitando un humanitario socorro pues veían amenazadas sus vidas (y las de sus familias) con el avance de las tropas franquistas.
Un año más tarde, la misma Francia sería fatal y cruelmente invadida por los ejércitos nazis de Hitler, socio del mismo Franco en la guerra civil hispánica, ya que había apoyado al general fascista enviando escuadrones aéreos de la “Luftwaffe” dirigida por Hermann Göring. Esos aparatos aéreos nazis fueron quienes realizaron el criminal bombardeo sobre la ciudad de Guernica.
Finalmente, Neruda logró arrendar el viejo carguero francés “Winnipeg” y comenzó la parte más difícil de su labor: seleccionar a los dos mil españoles que serían recibidos en Chile en calidad de refugiados. Obviamente, hubo más obreros y trabajadores que intelectuales a bordo del navío, y las historias personales de los socorridos por el poeta chileno podrían llenar las páginas de muchos libros.
Al morir el día 4 de agosto de 1939, el Winnipeg zarpa desde el puerto francés Trompeloup-Pauillac, cercano a Burdeos, con 2.365 personas a bordo, entre ellas iban los “300 niños de la guerra”, nombre que se les dio a los menores que viajaban junto a sus padres. La noche que el Winnipeg elevó anclas, Pablo Neruda escribió lo siguiente, recordado en sus Memorias:
“Mi poesía en su lucha había logrado encontrarles patria. Y me sentí orgulloso. Tuve la dicha de ofrecerles en mi patria el pan y el vino y la amistad de todos los chilenos. Que la crítica borre toda mi poesía, si quiere, pero este poema del Winnipeg que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”.
Al segundo día de viaje, frente al cabo Finisterre, nació a bordo de la nave salvadora la pequeña Agnes Winnipeg América Alonso Bollados, el primer bebé que llegó al mundo en medio de la tragedia de esos refugiados que venían en la cubierta y en las bodegas de la embarcación, convirtiéndose en símbolo de esperanza para quienes abordaron la nave obligados a dejar atrás a sus familias y su patria.
La travesía del Atlántico no estuvo exenta de tensiones, en especial para los tripulantes del navío, ya que decenas de submarinos alemanes acechaban a embarcaciones francesas e inglesas que surcaban esas aguas, pues el inicio de la Segunda Guerra Mundial estaba a escasas semanas de producirse y la posibilidad de terminar hundidos por un torpedo de un submarino nazi era una amenaza cierta. De hecho, con el Winnipeg navegando ya en aguas más tranquilas, el día 01 de septiembre Hitler ordenó a sus tropas la invasión a Polonia.
El día 3 de septiembre de 1939 el Winnipeg atraca en el puerto de Valparaíso. La tarea de Neruda llegaba a buen término. Al día siguiente desembarcan los españoles que fueron recibidos por las autoridades chilenas. Como una sentida forma de agradecer la generosidad de Chile, y en especial la del Presidente Pedro Aguirre Cerda, los inmigrantes cuelgan del barco un gran telón con el rostro del presidente pintado sobre él. El gesto era más importante aún, puesto que en Chile algunos sectores políticos (derechistas, para variar) se habían opuesto tenazmente a la tarea solidaria del gobierno de Aguirre Cerda, pero una vez arribado el navío a las costas chilenas esa oposición se fue difuminando, hasta desaparecer completamente al constatarse que los españoles del Winnipeg constituían un verdadero aporte intelectual y técnico para nuestro país.
La mayoría de los que desembarcaron del Winnipeg permaneció en Chile, integrándose plenamente a la sociedad criolla y colaborando de forma espléndida en el desarrollo de algunas artes y oficios.
El investigador chileno Julio Gálvez Barraza nos cuenta que: “médicos, ingenieros, químicos, electricistas, técnicos pesqueros, pescadores, obreros textiles, carpinteros, mecánicos, metalúrgicos, sastres, panaderos, mineros y de otras profesiones y oficios bajaron del barco con un equipaje compuesto de agradecimiento y esperanza en el futuro”.
La plástica chilena de nuestros días se ve encabezada por dos grandes pintores; Roser Bru y José Balmes, ambos pasajeros del Winnipeg y ambos, después, alumnos de tres grandes de la pintura chilena; Burchard, Camilo Mori y Perotti. Llegaron a Chile siendo casi unos niños. Roser Bru comenzó a estudiar acuarela y croquis como alumna libre en la Escuela de Bellas Artes. Fue una de las más destacadas integrantes del Taller 99, dirigido por Nemesio Antúnez y, desde hace mucho tiempo, su obra goza de un prestigio reconocido en los más importantes centros del arte contemporáneo.
José Balmes, el mismo mes de su llegada a Chile, con doce años, también ingresó en la Escuela Bellas Artes como alumno libre. El más chileno de los exiliados, según una propia definición, permaneció en ella hasta septiembre de 1973, cuando terminó como Decano. Sobre su acelerada “chilenización” el pintor, nacido en 1927, en Montesquiu, Cataluña, cuenta que estudió en el Liceo Barros Borgoño: “allí me chilenicé definitivamente, porque si no te chilenizabas en el Barros Borgoño, que era llamado la Universidad del Matadero, o los mal hablados le llamaban los matarifes, si no te chilenizas allí quiere decir que eres realmente estúpido”.
La excelente (y afamada) pintora Roser Bru, a los 16 años de edad había emprendido el viaje. “Los 16 años los cumplí en la frontera con Francia, de donde zarpó el barco. Yo venía con mi hermana. Nosotras dormíamos en las bodegas, en literas, y el día lo pasábamos en el segundo piso cuidando a los niños del barco, que se movía como una ballena. A Valparaíso llegamos de noche con esa luz maravillosa que parece colgada en los cerros del espléndido puerto. Bajamos, ahí nos vacunaron y tomamos un tren que iba pasando por diferentes pueblos, donde la gente nos lanzaba flores. Al llegar a la Estación Mapocho, nos llevaron al Centro Catalán, que quedaba en calle Moneda con Bandera, y ahí nos dieron una bienvenida con porotos y chorizos”.
Todos y cada uno de esos 2.365 españoles que arribaron a nuestro país un día 04 de septiembre de 1939, sin duda alguna, constituyeron un aporte magnífico para el desarrollo de esta hermosa república. Con el paso de los años, los ‘refugiados’ echaron raíces, tuvieron hijos entre el mar y la cordillera, se emocionaron con los colores de nuestro pabellón y amalgamaron cual crisol único las costumbres propias con las nuestras, engrandeciendo el currículo de esta tierra que, por bella y plácida, resulta envidiada en muchos lugares.
¿Y qué pasó finalmente con ese mítico barco? El Winnipeg, construido en 1918 para acarrear tropas en la Primera Guerra Mundial, luego de su viaje emblemático regresó a Francia a cumplir la misma labor para otras gentes y otras solidaridades, pero fue hundido en alta mar, en el océano Atlántico, por un torpedo de un submarino alemán. Aún no se sabe dónde están sus restos.

Arturo Alejandro Muñoz

Monseñor Romero: cura de los pobres, víctima de los paramilitares




Se cumplen cien años del nacimiento del arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980 por “escuadrones de la muerte”

El 24 de marzo de 1980 le abatió un francotirador, de un disparo en el corazón, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital Divina Providencia de San Salvador. El asesinato de Óscar Arnulfo Romero perpetrado por “escuadrones de la muerte” no sólo representó uno de los grandes ejemplos de la barbarie ultraderechista, sino que abrió el camino a la guerra sostenida en El Salvador entre 1980 y 1992, con decenas de miles de muertos y desaparecidos. El pasado 15 de agosto se cumplió el centenario del nacimiento de Monseñor Romero.
Las palabras de su última homilía dominical, un día antes del asesinato, se han repetido en infinitos medios: “En nombre de Dios, en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, que cese la represión”. Pero no ocurrió así. Una semana después del magnicidio, durante los funerales de Romero estalló una bomba frente a la catedral de San Salvador, donde se congregaban entre 50.000 y 100.000 personas según las fuentes. A la explosión siguieron disparos, atropellamientos, heridos y muertos. El Informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, publicado en 1993, refiere entre 27 y 40 víctimas mortales y más de 200 heridos.
Nacido en Ciudad Barrios (departamento de San Miguel) el 15 de agosto de 1917, ordenado sacerdote en Roma y arzobispo de San Salvador desde febrero de 1977, este cura vinculado a los pobres denunciaba en las homilías las violaciones de los derechos humanos. En la misa del 23 de marzo hizo mención a un reciente paro laboral en el área metropolitana de San Salvador, organizado por la Coordinadora Revolucionaria de Masas; fundada en enero de 1980, en la Coordinadora se integraban organizaciones como el Frente de Acción Popular Unificada, el Bloque Popular Revolucionario o el Movimiento de Liberación Popular.
El paro contó con notable seguimiento en la ciudad y en el campo, pero el Gobierno respondió -entre otras medidas- con los patrullajes urbanos y el tiroteo de la Universidad de El Salvador; Monseñor Romero explicó al auditorio de feligreses que al menos diez obreros resultaron muertos en las fábricas por la protesta y tres trabajadores de la Alcaldía aparecieron sin vida, tras resultar detenidos por la Policía de Hacienda. El mismo día, agregó Óscar Arnulfo Romero, se produjeron otras muertes, entre 60 y 140 según las fuentes. “El paro representó un avance en la lucha popular y fue una demostración de que la izquierda puede paralizar la actividad económica del país”. Ciertamente la Coordinadora cometía errores, explicó el arzobispo, pero ello se debe a que son “perseguidos, masacrados y dificultados en sus labores de organización”.
El 17 de febrero de 1980 Romero dio cuenta de una carta que le dirigió a James Carter, presidente demócrata de los Estados Unidos entre 1977 y 1981. En la misiva señalaba su preocupación por el hecho de que la presidencia estadounidense pudiera apoyar la “carrera armamentista” en El Salvador con asesores y equipos militares; según informaciones periodísticas, se trataría de entrenar a tres batallones en logística, comunicaciones e inteligencia. El religioso afirmaba que las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad salvadoreños “en general sólo han recurrido a la violencia represiva, produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados”. Pero aclaró que no estaba en contra de la institución de las Fuerzas Armadas.
El nueve de marzo, en otra de las homilías, el discurso de Romero fue todavía más directo. Las víctimas, que aumentaban a diario, mostraban el objetivo de “extinción violenta de todos aquellos que no estén de acuerdo, desde la izquierda, con las reformas propuestas por el Gobierno y propiciadas por Estados Unidos”. Entre otros ejemplos, el estudiante Rogelio Álvarez, quien murió tras las torturas y ser detenido “ilegalmente” por civiles. O el profesor José Trinidad Canales, acribillado a balazos; o los cuatro campesinos muertos, tras un ataque militar, en Cinquera (departamento de Cabañas). Además de la nómina de represaliados, también Óscar Arnulfo Romero reprodujo sus palabras ante el pontífice Woktyla: “En mi país es muy peligroso hablar de anti-comunismo porque el anticomunismo lo proclama la derecha, no por amor a los sentimientos cristianos sino por el egoísmo de cuidar sus intereses egoístas”.
En mayo de 1980 el militar Roberto D’Aubuisson fue apresado en una finca, junto a un grupo de militares y civiles por la presunta responsabilidad en el crimen. El informe de la Comisión de la Verdad señala a D’Aubuisson, exmayor y fundador en 1981 del partido derechista ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), como sujeto que dio la orden de asesinar a Romero. Vinculado al paramilitarismo y a los “escuadrones de la muerte”, fue presidente de la Asamblea Constituyente de El Salvador en 1983 y diputado de la Asamblea Legislativa durante siete años. En el registro se hallaron armas y documentación que implicaban al grupo con la muerte de Óscar Romero y la financiación de los “escuadrones”.
Sin embargo, el informe resalta que ni D’Aubuisson ni sus cómplices fueron llevados ante el poder judicial. Que el intento de asesinato del juez Atilio Ramírez Amaya, asignado para la investigación judicial, tenía como fin que no se resolviera el caso. O que la Corte Suprema de El Salvador desempeñó un rol activo en impedir la extradición desde Estados Unidos del excapitán Saravia, otro de los militares implicados (en mayo de 2017 un tribunal de El Salvador reabrió el proceso contra Saravia, único acusado por el crimen del arzobispo; se anuló de este modo el sobreseimiento judicial ordenado en 1993). Tampoco los policías que en su día se personaron en la capilla, donde se produjo el magnicidio, mostraron diligencia alguna en la recopilación de pruebas.
El nueve de marzo de 1980 monseñor Romero dedicó el ritual a la evocación de Mario Zamora Rivas, Procurador General de Pobres asesinado el 22 de febrero. Al día siguiente se encontró tras el púlpito un maletín con una bomba, que no estalló. La derecha en todas sus variantes, gubernamental, civil y militar, tenía a Óscar Arnulfo Romero en el punto de mira. Era un “subversivo”. El informe de la Comisión de la Verdad recoge artículos de prensa que se hacen eco de estas acusaciones. Así, en un artículo del periódico derechista “El diario de Hoy” de El Salvador (febrero de 1980) se le califica como un arzobispo “demagogo y violento, que estimuló desde la catedral la adopción del terrorismo”; en otro texto del mismo periódico se dice que es conveniente “que la Fuerza Armada empiece a aceitar sus fusiles”.
Cuando se produjo el asesinato de Romero, regía los destinos del país la Segunda Junta de Gobierno, con el coronel Arnaldo Majano como presidente; le sucedió en la presidencia José Napoleón Duarte, a partir de diciembre de 1980, con quien empezó a caminar la Tercera Junta de Gobierno. A finales de 1980 se formó el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
¿En qué contexto se produjo el asesinato de Romero? La Comisión de la Verdad registró más de 22.000 denuncias de violencia “grave” entre enero de 1980 y julio de 1991, de las que más de un 60% correspondían a ejecuciones extrajudiciales, el 25% a desapariciones forzadas y en el 20% de los casos se denunciaron también torturas. El 85% de los testimonios imputaron las violaciones de derechos humanos a agentes del estado, “escuadrones de la muerte” y paramilitares. Socorro Jurídico Cristiano “Arzobispo Óscar Romero” contabilizó la muerte de 7.916 campesinos en 1981. La Comisión No-Gubernamental de Derechos Humanos de El Salvador informó en noviembre de 1981 de que en el lugar conocido como “El Playón”, podían visibilizarse las masacres, detenciones arbitrarias y desapariciones de los últimos meses: allí se habían arrojado los cadáveres de más de 400 personas. La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES) dio cuenta de la ejecución de 136 maestros en el primer semestre de 1981.
Socorro Jurídico Cristiano “Arzobispo Óscar Romero” denunció el número de víctimas entre la población civil. 11.903, en 1980; otras 16.266 en el año 1981; y 5.962 víctimas, en 1982. Pero además de los balances estadísticos, es posible trazar un memorial de las masacres. En la de El Calabozo (agosto 1982), en el departamento de San Vicente, el ejército asesinó a más de 200 personas con el pretexto de “limpiar” la zona de guerrilleros. En el caserío El Mozote del departamento de Mozarán (diciembre de 1981) la cifra de campesinos asesinados podría alcanzar los 900; y en la masacre de Sumpul (Chalatenango), en mayo de 1980, el ejército de El Salvador y grupos paramilitares abatieron a no menos de 300 civiles desarmados (unos meses después el presidente José Napoleón Duarte afirmó que se trataba de “guerrillas comunistas”). Óscar Arnulfo Romero pensaba de otro modo: “Éste es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana”.
La muerte de Romero no fue la única sufrida por religiosos. En diciembre de 1980 fueron violadas y asesinadas por agentes de la Guardia Nacional de El Salvador tres monjas norteamericanas y una misionera laica. En “El miedo a la democracia” (Crítica, 1991), el lingüista y politólogo Noam Chomsky afirma que los medios de comunicación en intelectuales “ignoraron en gran medida el asesinato del arzobispo Romero, que no mereció siquiera un editorial en The New York Times”. Chomsky reproduce las informaciones del sacerdote católico Daniel Santiago en la revista jesuita América, sobre las acciones de la Guardia Nacional salvadoreña y el efecto del adiestramiento militar por parte de Estados Unidos; por ejemplo, una mujer campesina que encontró, al retornar al hogar, a su madre, hermana y tres hijos decapitados. Úteros extirpados con los que se cubrían las caras de las víctimas o genitales mutilados e introducidos en la boca, se utilizaban como estrategia de intimidación.
El intelectual estadounidense recuerda el panorama siniestro de la época: fuerzas armadas que iniciaban la recluta a partir de los 13 años, y enseñaban rituales de las SS, incluidas las violaciones. Además, en ocasiones “el partido ARENA en el gobierno denominaba ‘ejército de salvación nacional’ a los escuadrones de la muerte; los miembros de este partido (incluyendo al presidente Cristiani) prestaban juramento de sangre al ‘líder vitalicio’, Roberto D’Aubuisson”, explica Chomsky. Casi una década después de la muerte de Óscar Romero, militares salvadoreños asesinaron en la sede de la Universidad Centroamericana en San Salvador a Ignacio Ellacuría y otros cinco jesuitas, además de una trabajadora del centro y su hija.

Enric Llopis

viernes, 18 de agosto de 2017

Fidel y su aporte a las ciencias agrícolas cubanas


Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo




Escritora, actriz, organizadora sindical, militante socialista y feminista, fue la primera traductora de Madame Bovary al inglés y la primera biógrafa de su padre, Karl Marx. La historia de una mujer que se ganó un nombre propio en la historia del socialismo.
Mayo de 1871. Francia se encuentra conmocionada por la Comuna de París, que concentra las esperanzas de la clase obrera y el odio de la burguesía europea. Durante la semana sangrienta del 20 de mayo fueron asesinados más de 30.000 trabajadores y más de 8.000 encarcelados. Pocos días antes, dos mujeres jóvenes cuyo apellido podía hacer saltar las alarmas de la policía francesa ingresaban al país con nombre falso.
Jenny y Eleanor Marx iban a Burdeos para buscar a su hermana, Laura, cuyos hijos estaban enfermos. Su esposo, Paul Lafargue, había desaparecido poco antes, después de viajar a París para ponerse al servicio de la Comuna. Jenny y Eleanor ayudaron a poner a salvo a la familia Lafargue atravesando los Pirineos, pero cuando regresaron a Francia para borrar sus huellas fueron detenidas. Retenidas en arresto domiciliario durante una semana, serían interrogadas sobre el supuesto escondite de armas y artefactos para construir bombas.
La prensa europea acusaba a Marx de ser el artífice de la Comuna, por lo que sus hijas eran consideradas peligrosas. La policía francesa perseguía a las pétroleuses, mujeres que habían tenido un papel destacado durante la Comuna, como la amiga personal de los Marx, Elisabeth Dimitrioff. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia Eleanor Marx tenía 16 años y ésta fue su primera experiencia política, que la marcará para siempre. Cuando regresa a Londres se pone a militar activamente, participa en la organización del Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores y en el comité de ayuda a los refugiados de la Comuna de París. Su perfecto manejo del inglés, alemán y francés le permite hacer de intérprete y se ocupa de organizar el primer acto de aniversario en homenaje a los comuneros.
Algunos, como el húngaro exiliado Leo Frankel, se enamoran perdidamente de la joven Marx. Pero quien despierta su interés es otro destacado comunero, el vasco francés Hippolyte Prosper-Olivier Lissagaray, quien poco después escribirá la primera historia sobre la Comuna de París con la ayuda de Eleanor. “Hans Röckle era un mago que llevaba una tienda de juguetes: hombres y mujeres de madera, animales fantásticos, gnomos y gigantes.
Las dificultades económicas lo obligaban a vender sus creaciones al diablo y los muñecos vivían grandes aventuras hasta regresar a la tienda”. Con seis años, la pequeña Tussy, como la llamaban en casa, escuchaba por las noches las historias que inventaba su padre. En ese período, Marx pasaba horas trabajando en sus manuscritos para El Capital, con la pequeña Eleanor jugando a su lado o montando a caballo sobre sus hombros. Sumida en grandes dificultades económicas, la familia Marx sobrevivía con la ayuda de Federico Engels, el General, como llamaba Tussy a su “segundo padre”.
En la casa de Jenny y Karl Marx todos eran lectores. Colecciones de historia, filosofía, las recientes obras de Darwin, escritos de Hegel, Rousseau y Fourier, novelas de Balzac y Dickens, la poesía de Goethe. El preferido era Shakespeare, que Tussy aprendió a recitar de memoria desde chica y despertó su amor por el teatro.
A los 18 años, Tussy busca independizarse --algo raro para una mujer soltera en la Inglaterra victoriana--, encuentra trabajo enseñando en una academia de mujeres en Brighton y mantiene una relación --por momentos clandestina-- con Lissagaray. Pero una crisis de nervios, la mala alimentación y el deterioro de su salud la obligan a regresar a Londres. Su actividad política no decae y en los años siguientes participa en los debates sobre Irlanda, los intentos de formación de un partido socialista independiente y la campaña de amnistía para los comuneros. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia.
Le escribe a Kautsky: “Su obra debe conservarse tal como es y todos debemos intentar aprender de ella. Así todos podremos caminar con sus largas piernas”. La mujer y el socialismo Golpeado por la muerte de su gran amigo, Engels revisa los estudios de Marx sobre la cuestión de la familia en la historia y da forma a su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), obra pionera del feminismo socialista. Eleanor colabora, leyendo y discutiendo los borradores. Publica junto con su esposo, Edward Aveling, su propio trabajo: La cuestión de la mujer, un punto de vista socialista. Eleanor defiende que la lucha por la emancipación de las mujeres solo puede lograrse en el socialismo, y que ésta es un prerrequisito para aquel. Durante el agitado año de 1886, Eleanor y Aveling recorren 35 ciudades de Estados Unidos invitados por el Partido Socialista Laborista.
Tussy habla sobre la situación de los trabajadores y las mujeres obreras. El movimiento sindical norteamericano es un hervidero, después del encarcelamiento de los mártires de Chicago, que serán fusilados ese mismo año. El éxito de la gira solo se enturbia al final por unas denuncias contra Aveling, que derrocha parte del dinero del SLP en gastos superfluos. Aveling esconde a Eleanor sus relaciones con numerosas mujeres y miente sobre sus deudas. Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados.
En la década siguiente Eleanor Marx se dedica a numerosas tareas políticas y de organización del movimiento obrero. Participa del Congreso de fundación de la Segunda Internacional, donde conoce a Clara Zetkin (traduce su discurso sobre las mujeres) y cumple un papel destacado colaborando con las huelgas de los portuarios, los trabajadores del gas y las fábricas químicas de Silvertown. Auspicia la formación de la primera sección de mujeres en el Sindicato de trabajadores del gas, asesora a las trabajadoras de comercios en huelga y apoya la organización sindical de las obreras más explotadas que pelaban cebollas en fábricas alimenticias.
Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados. Después del fallecimiento de Engels, Eleanor recibe la mayoría de los papeles de Marx y se dedica a editar sus manuscritos. En 1897 publica Salario, precio y ganancia, mientras avanza en la biografía de Marx, pero el creciente deterioro de su vida personal le impide continuar. Aveling miente cada vez más y acumula deudas a costa suya.
Finalmente, la crisis alcanza su cenit cuando Eleanor se entera que Edward se ha casado con otra mujer, usando un nombre falso. Sumida en una grave crisis personal, Eleanor muere a los cuarenta y tres años en marzo de 1898 después de ingerir veneno. Al igual que la protagonista de la novela de Flaubert, Eleanor no logró sobrellevar su propia tragedia privada. Muchos de sus amigos y allegados consideraron a Aveling responsable --directo o indirecto-- de su muerte, y éste fallece pocos meses después.
El triste final de Eleanor Marx no oscurece la intensidad de su vida, sus aportes al movimiento obrero y al feminismo socialista. Como escribe su biógrafa, Rachel Holmes, “Eleanor Marx cambió el mundo. En el proceso, se revolucionó a sí misma.”
El 4 de mayo de 1890, 250.000 trabajadores se reunieron en Hyde Park, en Londres, para celebrar por primera vez el día internacional de los trabajadores. Eleanor Marx tomó la palabra ese día desde la tribuna. Al terminar el discurso, citó una de sus estrofas preferidas de Shelley:

Alzaos cual leones tras un largo sueño.
En número invencible.
Sacudíos vuestras cadenas y que caigan a la tierra como el rocío
que durante el sueño se posó sobre vosotros.
Vosotros sois muchos y ellos son pocos.

Josefina L. Martínez

Total repudio al atentado fascista de Barcelona




Ningún apoyo a los gobiernos español y catalán

El atentado terrorista de Barcelona reivindicado por el Estado Islámico, que ha dejado más de una docena de muertos y ochenta heridos es de un claro carácter fascista, que tiene como víctimas a hombres, mujeres y niños que paseaban por el centro de la ciudad catalana en plena temporada vacacional.
Ninguna razón puede aducirse para justificar este atentado a la población civil que merece el más intenso repudio de todos los trabajadores y las organizaciones revolucionarias del mundo.
Pero esto no supone apoyo alguno a las autoridades del gobierno central español ni del catalán que, pese a sus divergencias sobre el tema soberanista, esta misma semana no han dudado en militarizar –en conjunto- a los trabajadores del principal aeropuerto de la ciudad que se encontraban en huelga en reclamo de mejores salarios.
Y que utilizarán el atentado como pretexto para reforzar la militarización y el control social en España –y, en Cataluña en particular- así como para seguir justificando las masacres imperialistas, con la excusa de la “guerra contra el terrorismo”.
En esto no hay diferencias políticas entre gobiernos “progresistas” y “conservadores”. La virtual militarización francesa fue impuesta por el “socialista” François Hollande y lo mantiene la actual administración de Emmanuel Macron. Y otro tanto sucede con el gobierno conservador inglés y el laborista de Sadiq Khan, alcalde laborista de la capital de ese país, que coincidieron en la decisión de que haya “más policías en nuestras calles”.
En lo que respecta al gobierno de Mariano Rajoy, la represión está al servicio de un profundo ajuste antiobrero, que incluyó una reforma que ha abaratado el despido y facilita la baja de salarios. Las reformas financieras acabaron en el rescate de la banca. Esto, en plena recesión y con seis millones de desocupados.
Estos atentados son el coletazo de la barbarie orquestada por el imperialismo en Medio Oriente, Afganistán y el norte de África, donde se han desatado guerras y masacres con millones de víctimas, con el propósito de establecer gobiernos títeres y avanzar en la colonización de esas regiones. España es soporte de la coalición que bombardea Siria por medio de una presencia militar en la frontera turco-siria.
Para los revolucionarios y los trabajadores de todo el mundo, el repudio al terror fascista debe ir ligado a la pelea por expulsar al imperialismo de Medio Oriente, y de todo el resto de los países invadidos y por el derecho a la autodeterminación de los pueblos y por la revolución socialista internacional.

Nelson Marinelli

miércoles, 16 de agosto de 2017

La dictadura proyanqui de Trujillo se impone en el Caribe




16 de agosto de 1930

La ofensiva de EEUU por imponerse en América Latina incluyó no solo el apoyo a la dictadura de Batista en Cuba, Somoza en Nicaragua entre tantas otras en las primeras décadas del siglo XX, sino también la sangrienta dictadura de Trujillo en República Dominicana.

La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, en la caribeña República Dominicana, formalmente empezó el 16 de agosto de 1930, pero en los hechos se instauró el 23 de febrero de ese mismo año, cuando sectores leales al alto militar y bajo las directrices trazadas por el tirano, derrocaron al entonces presidente Horacio Vásquez. Una dictadura que se prolongó por un largo período, culminando el 30 de mayo de 1961, cuando un grupo de conspiradores puso fin a la vida de quien se hizo llamar Generalísimo, Benefactor de la Patria entre otros tantos apelativos.

Cuando la gringada llegó ocupando militarmente a Dominicana

Predilecto de los yanquis, Trujillo se instala en una República Dominicana que apenas 14 años antes había sido invadida por los Estados Unidos, en mayo de 1916, “justificando” su invasión los norteamericanos porque que el Estado dominicano había violado la convención de 1907, que le otorgaba al imperialismo yanqui el control de las aduanas dominicanas. Para un 29 de noviembre de 1916, el contraalmirante Harry Shepard Knapp leyó a bordo del vapor de guerra Olimpia una proclama donde se ponía a la República Dominicana bajo la soberanía del gobierno estadounidense, quedando Shepard como gobernador militar.
Las tropas de ocupación sustituyeron a las fuerzas regulares del ejército dominicano en las tareas de defensa y de orden público y desarmaron a la mayor parte de la población, creando la Guardia Nacional Dominicana. Las tropas yanquis persiguieron, apresaron, torturaron y asesinaron a miles de personas, fundamentalmente de las zonas rurales del este del país, cuando impusieron a fuerza de fusiles el cultivo masivo de caña de azúcar floreciente para la época.

Los inicios de una carrera militar meteórica de asenso

Un diciembre de 1918, Rafael Trujillo le solicita a C. F. Williams, coronel y comandante de la Guardia Nacional organizada por el gobierno de ocupación yanqui, un puesto de oficial en ese cuerpo pretoriano. Para enero del entrante año 1919, Williams lo nombra segundo teniente, y para finales de 1921 ya era comandante de una Guarnición, con cargo importante para cuando la Guardia Nacional fue convertida en Policía Nacional Dominicana. Para 1924, el Secretario de Estado norteamericano, Charles Evans Hughes, firma un acuerdo con el empresario y político dominicano Francisco Peynado, mediante el cual las tropas yanquis saldrían del país luego de que se realizaran elecciones, programadas para marzo de ese mismo año. Se realizan unas elecciones amañadas en que fue elegido presidente el general Horacio Vásquez, dirigente del Partido Nacional.
En 1927 la Policía Nacional fue transformada en Brigada Nacional y en mayo de 1928 convertida en Ejército Nacional, bajo la conducción de Rafael Trujillo, a quien el presidente Vásquez le otorgó el rango de general de brigada y el cargo de comandante en jefe, quién designó en los puestos y rangos militares a quienes le eran fieles. Así, apenas nueve años le bastaron al criminal Trujillo pasar de subteniente a general de brigada y jefe del ejército, artimañas y golpes mediante junto con la confianza que se ganó con las tropas norteamericanas, acumulando poder y dinero.

Aprovechándose de las pugnas de una débil burguesía

Como herencia de la ocupación, el Ejército era la institución más fuerte del Estado, con Trujillo al mando y con la colaboración y apoyo de Estados Unidos, quien supo aprovecharse de las pugnas entre los partidos y los políticos de la época de una burguesía dominicana muy débil, acumulando poder militar y dinero.
En medio de pugnas de todo tipo tanto en el gobierno como entre los distintos partidos, al presidente Vásquez no se le ocurre mejor idea en octubre de 1929, luego de haber ampliado su mandato hasta 1930, que postularse para un segundo período para las elecciones programadas para 1930, cuestión que se lo impedía la chucuta constitución vigente del país. Esto generó malestar en amplios sectores de la población, sobre todo en las capas medias urbanas y en la juventud, que lo rechazaba por haber llegado al gobierno al aceptar el plan Huges-Peynado impuesto por los norteamericanos. Eran momentos en que cobraba fuerzas la figura de Trujillo.
Para esos momentos la crisis mundial de 1929 golpeó a la República Dominicana, que se sostenía en buena medida de la venta de productos en el exterior, sobre todo exportaciones como azúcar, café, tabaco y cacao, provocando una caída violenta de las exportaciones por la poca demanda de los países industrializados, generándose una gran crisis interna. La crisis golpeó con más dureza a la población campesina, en las ciudades el desempleo fue impactante, recorte de los salarios y caen las inversiones internas, los dueños de los pequeños negocios quedaron arruinados.
En medio de semejante crisis política y económica, el presidente Vásquez viaja a Estados Unidos para operarse teniendo que permanecer en dicho país poco más de dos meses, asumiendo la presidencia interina José Dolores Alfonseca, quien fungía en ese entonces como Vicepresidente. Este es aconsejado para aprovechar la situación para destituir en el cargo del Ejército a Trujillo quien ya les representaba un peligro por el absoluto control que tenía de los militares.

Trujillo rumbo a la Presidencia

Para principios de enero de 1930 regresa el presidente Vásquez al país en estado convaleciente y el 23 de febrero del mismo año se inició el plan de Trujillo para derrocarlo. Un intríngulis de tramoyas se van desarrollando desde ese momento con levantamientos militares de por medio, como el liderado por el jefe político Rafael Estrella Ureña y el general José Estrella, aunque por encima de ellos estaba el general Rafael Trujillo, quien en verdad tenía el real poder del Estado al controlar el Ejército.
El presidente Vásquez, temeroso por los acontecimientos en curso, se refugia en la Embajada de Estados Unidos junto el vicepresidente Alfonseca, pero el embajador yanqui, Charles Curtis, contacta a Trujillo y éste le asegura que era fiel a Vázquez, volviendo éste a la casa de gobierno. Sin poder alguno, al presidente no se le ocurre otra mejor idea que pedirle a Trujillo que envíe tropas para contener a los alzados. Éste simula dar la orden, pero en verdad envía militares para dejar pasar a los sublevados hacia Santo Domingo, la capital. Vázquez busca apoyo en la embajada norteamericana, pero a esas alturas el golpe ya estaba tramado.
Se inician negociaciones en la embajada norteamericana entre el presidente Vázquez y cabecillas de los militares alzados, y se acuerda que el propio Vásquez y el vicepresidente Dolores Alfonseca renunciarían a sus cargos. A Rafael Estrella Ureña, quien era parte de los que se habían levantado, se le da el cargo de Ministro del Interior en las negociaciones, y por la constitución, al renunciar el presidente y el vicepresidente, a quien le toca asumir la presidencia es al que fungiera como Ministro del Interior. Por tanto, frente a la renuncia forzada de Vásquez y Alfonseca, asume la presidencia Rafael Estrella.
Se planifican elecciones para ese mismo año, y Trujillo, con el beneplácito de los norteamericanos, se lanza como candidato, llevando como candidato a vicepresidente a Rafael Estrella quien fungía como Presidente. Trujillo en medio de la campaña electoral desata una represión contra los opositores, quienes retiran sus candidaturas apenas dos días antes de las elecciones denunciando fraude. El resultado es que Rafael Trujillo gana con el 99% de los votantes, pero con un número total de votos que supera a los propios registrados para votar. Se calcula en verdad que al menos el 75% de la población inscrita en el padrón electoral no fue a votar.
Trujillo terminó siendo presidente, juramentado el 16 de agosto de 1930, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, que lo reconoció como gobernante efectivo. Se inicia así una de las dictaduras más sangrientas de América Latina y el Caribe que perduró por casi 30 años, como parte de las dictaduras más feroces como la de Anastasio Somoza en Nicaragua, una de las más largas junto a la de Alfredo Stroesner de Paraguay, amparadas y protegidas por el imperialismo yanqui.
Hacia el final de los años del dictador un caso alcanzó gran notoriedad tanto dentro de República Dominicana como fuera del país, el asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa). Un 25 de noviembre de 1960, los cuerpos de las tres hermanas Mirabal se encontraron en el fondo de un acantilado en la costa de la República Dominicana, un acontecimiento, que fue vendido como un trágico accidente por Trujillo, quien en verdad había dado la orden asesinarlas. El rechazo al dictador se hacía incontenible, y seis meses después del asesinato de las Mirabal, fue con justicia asesinado el dictador.

Milton D'León
Caracas @MiltonDLeon

martes, 15 de agosto de 2017

“Paraguay es un centro de experimentación de formas de control social y persecución popular”




Entrevista a Perla Álvarez

La activista Perla Álvarez, presidenta de la Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas, tilda de “narcopolítica” la situación del país latinoamericano. El actual presidente, Horacio Cartes, y el destituido Fernando Lugo, supuestos oponentes ideológicos, comparten hoy intereses

Un termo de agua caliente y un vaso con yerba mate le acompañan cada una de sus palabras y silencios. En Paraguay el tereré es la bebida por excelencia, pero el fresquito que hace en julio en el País Vasco invita a ingerir algo más caliente. Termina de teclear unas cosas, da un trago, ofrece, sonríe. Tras un saludo inicial y una pregunta de cortesía, ¿cómo va todo por Paraguay?, Perla Álvarez, presidenta de Conamuri (Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas), no duda ni un instante.
“Paraguay es un centro de experimentación de nuevas formas de control social, a través de mecanismos de persecución a la lucha popular y a las personas defensoras de derechos humanos”. La respuesta obliga a una conversación larga y sosegada sobre este país en el corazón de América Latina, uno de los más desiguales, pero de los que más crece en términos macroeconómicos.
El agronegocio para la exportación así como la generación de energía eléctrica arrojan unos dinámicos ratios de Producto Interior Bruto (PIB), que ha engordado una media del cinco por ciento en la última década. Mientras tanto, la mayor parte de la población vive muy empobrecida: más del 30 por ciento están en situación de pobreza o pobreza extrema.A la sombra de Argentina y Brasil, poco se habla de lo que aquí sucede. Cinco años del golpe de Estado parlamentario al expresidente Fernando Lugo, las noticias sobre Paraguay apenas llegan en cuentagotas a la prensa internacional. Apenas el conato del actual presidente, Horacio Cartes, de modificar la Constitución para poder así ser reelegido resquebrajó levemente ese silencio mediático, al originar duras protestas e incluso la quema el Parlamento hace unos meses.
¿A qué se refiere al afirmar que Paraguay es un centro de experimentación? “Perfeccionado, el golpe de Honduras se reproduce en Paraguay, y éste se aplica, aún de manera más perfeccionada, en Brasil. El sistema capitalista está ejerciendo nuevos métodos y formas de opresión y dominación sobre el territorio, que es de interés del capital, y también sobre las personas, para mantener un dominio ideológico”. Así arranca una larga conversación, interrumpida solo por el ir y venir de la gente que pasa alrededor, y por pautados tragos al mate.
“Paraguay es un país eminentemente agroexportador de granos de soja [el cuarto del mundo] y de otras semillas transgénicas, como el trigo o el maíz. Todo lo que se produce en el agronegocio no es para consumo interno, incluso la ganadería extensiva [es el sexto exportador mundial de carne de vacuno] también es para la exportación. Es la parte sobrante, casi la peor parte, la que queda para el mercado interno. Nuestros medios de comunicación masivos dicen que el agronegocio aporta a la economía nacional, pero es una propaganda falsa porque la gente en el campo está pasando hambre. Hay una pobreza extraordinaria”.
Perla Álvarez ha viajado hasta Derio (Vizcaya) para participar en la VII Conferencia Internacional de la Vía Campesina, uno de los movimientos sociales más dinámicos. Desde más de 70 países y de más 400 organizaciones llegaron medio millar de personas. Siete de ellas, de Paraguay, una región dedicada eminentemente al sector primario pero con una distribución muy desigual de la tierra. El 90 por ciento está en manos de un 5 por ciento de propietarios (unos 12.000), mientras que el restante 10 por ciento se reparte entre 280.000 pequeños y medianos productores, recoge un reciente informe de Oxfam titulado ‘Yvy jára. Los dueños de la tierra en Paraguay’.
Además de aportar datos y estadísticas que explican que “Paraguay presenta la distribución de la tierra más desigual del mundo”, el informe de Oxfam también dedica espacio a ‘los dueños’, de los que destaca 15 grandes propietarios. Entre ellos, aparece el nombre del presidente y su conglomerado empresarial, el Grupo Cartes, que engloba a más de una veintena de empresas de diferentes sectores.

Narcopolítica

“Tenemos en este momento un Gobierno de corte fascista que proviene de la narcopolítica”. Perla Álvarez habla de cárteles brasileños como el Primer Comando Capital y Comando Vermelho, también del asesinato “a luz pública”, en junio de 2016, de Jorge Rafaat, un narcotraficante “al que la prensa duda cómo presentarlo, si empresario, narcotraficante o líder de una banda criminal”; de la “disputa de poder intraoligárquico” de una mafia que, dice, está empotrada en el Estado”. Y añade: “Tenemos intendentes, concejales, gobernadores, diputados, senadores y hasta la propia Presidencia de la República vinculada el narcotráfico. La narcopolítica es la que tiene el control casi absoluto en nuestro territorio, vinculada a las empresas multinacionales, para seguir avanzando en el modelo del agronegocio”. Los informes de la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (Codehupy) confirman, con términos similares, la visión de la activista paraguaya.
Horacio Cartes, del Partido Colorado, una de las formaciones tradicionales, llegó al poder en 2013, en las primeras elecciones tras la caída de Lugo. Sin pasado político, sólo era conocido por su faceta empresarial y por su relación con el contrabando. Incluso su nombre apareció en Wikileaks: “Fue investigado por encabezar una organización criminal dedicada al lavado de dinero procedente del narcotráfico a través de su empresa Banco Amambay (…), así como por la introducción ilegal de tabaco desde Paraguay a Estados Unidos”, recoge el informe de Oxfam.
Antecedentes, aventuras y desventuras, de sobra conocidos en el país. “Tenemos un Gobierno que representa los intereses de la oligarquía y la burguesía, que es la misma gente que acapara toda la tierra, que está aliada con las multinacionales para la producción de soja, que tiene los medios de comunicación, que tienen las cadenas de supermercados… El control de todos los medios de producción se reduce a poquísimas familias, entre ellas, el propio Cartes. Es un nuevo personaje que entra en ese escenario después de acumular riquezas a través del contrabando de cigarrillos y el narcotráfico. Estar en la presidencia de la República le da una impunidad mucho mayor y desde entonces ha ido incursionando en nuevas áreas de la economía, entrando en competencia con otros poderosos, como el grupo Zucolillo y el grupo Vierci”.

Curuguaty, un punto de inflexión

En junio de 2012 cambió la reciente historia de Paraguay. Entre los habituales desalojos de campesinos y campesinas, por su violencia desmedida, uno acaparó todo el interés desde el primer momento: once campesinos y seis policías murieron en Curuguaty. Sólo se juzgó a los primeros, a quienes se culpabilizó en un proceso que ha durado años. El conflicto que provocaron estos hechos se tradujo en un juicio político a Lugo, en un golpe de Estado parlamentario que descabezó a la izquierda y fragmentó a los movimientos sociales, en pleno proceso de empoderamiento.
“Curuguaty marca una inflexión en nuestra historia política. Es una certeza para nosotros que fue una masacre montada. Se buscaba generar un conflicto social de tal envergadura que desestabilizara políticamente al Gobierno, para poder justificar el juicio político que le hicieron a Lugo. Ése era el plan. Y les salió redondito. Porque no solamente sacaron a Lugo, fue un golpe preventivo ante la posibilidad del ascenso social que se podía venir. La gente estaba empezando a entender, mínimamente, cómo funciona la cosa pública, cómo se administra, cómo se corrompe allí dentro. Y también entendió que en el Estado hay muchísimos recursos que se generan con nuestro trabajo y que están garantizando infraestructuras, servicios e incluso disponibilidad económica para el agronegocio, que es el que nos está matando y es por el que se dio la masacre”.
El Gobierno de Lugo, el exsacerdote que encabezó una coalición de izquierdas (Frente Guasú), generó algunos entusiasmos en la ciudadanía tras romper 60 años de gobierno del Partido Colorado. Pero, como recuerda Perla Álvarez, abrió grietas ahora dilatadas. “En el periodo de Lugo se legaliza la primera semilla transgénica, y [Federico] Franco, que cubre el periodo de la transición, legaliza por lo menos otras 13. Ya con Cartes, otras 20”. Lugo es ahora senador y presidente del Parlamento, tras un acuerdo con Cartes: “Tenemos ahora una izquierda muy fragilizada. Con el golpe todas nuestras organizaciones terminaron fragmentándose. Fue un golpe certero porque no fue contra Lugo, que está vivito y coleando”.
Los movimientos de sillas, los apoyos y gestos de cara a las elecciones del próximo año son evidentes. Sin ir más lejos, Lugo apoyó a Cartes para modificar la Constitución y poder así resultar reelegido. “No entra en la cabeza cómo puede negociar con sus verdugos, con quienes le echaron del poder”. Álvarez, profesora de guaraní, lengua originaria oficial en Paraguay, cree que las organizaciones sociales deben hacer otras apuestas a la vez que reclaman cambios en el sistema electoral: “Nosotras hablamos de no entrar en esta cuestión electoral por ahora, sino de seguir apostando por construir poder popular desde el territorio. Sigamos apostando por fortalecimiento de nuestras organizaciones y trabajando con nuestras propuestas de soberanía alimentaria, agroecología y que lo que hagamos sea lo que nos avale la necesidad de cambiar el sistema electoral, de manera que nos posibilite una participación más equitativa, transparente y con alguna garantía”.

Rostro televisivo

‘Tembi’u rape’ el programa de televisión que dirigió y presentó hace años hablando, en guaraní, de la cocina paraguaya, de los productos locales, del consumo de cercanía y de la agricultura ecológica sigue reponiéndose en la pequeña pantalla por sus elevados datos de audiencia: “Es la primera vez que el campesinado paraguayo tiene un rol positivo, un rol que les da autoestima, en la televisión”.
Considera que las transformaciones estructurales no se logran con un cambio de presidencia, sino que deben ir más allá y afectar al sistema judicial, cuya última táctica ha sido, apunta, la criminalización y judicialización de las personas defensoras de derechos humanos y de las organizaciones, a las que se persigue administrativa y burocráticamente. Por ejemplo, la sede de Conamuri ha sido allanada y dos integrantes están imputadas: “Hay una persecución. Es la respuesta a nuestro nivel de lucha. La confrontación es brutal. La gente pobre está siendo criminalizada por ser pobre o porque se organizó siendo pobre. No hay un líder con claridad política que no esté imputado o preso. Incluso gente que hizo resistencia a las fumigaciones. En 2015, 200 personas fueron imputadas por presentar resistencia a los agrotóxicos, que es una cuestión de sobrevivencia, porque la gente está muriendo con las fumigaciones”.
Y vuelve el tema de la tierra, el sempiterno yugo en Paraguay desde la guerra de la Triple Alianza del siglo XIX, cuando Argentina, Brasil y Uruguay le arrancaron miles de kilómetros. Como recuerda Oxfam, sigue sin dejarse atrás la venta de tierras, a precios irrisorios, a compañías extranjeras para afrontar los pagos de deudas: una treintena de firmas de capital extranjero se hicieron con el 40 por ciento del territorio paraguayo.
El expolio continúa hoy. ‘Contrarreforma agraria’ es el concepto que utiliza Perla Álvarez para denunciar la situación: “Hay una concentración cada vez mayor de la tierra en pocas manos, sobre todo, en empresarios del agronegocio, tanto sojeros como ganaderos. Y para poder expandir este modelo se necesita desalojar a la gente, despoblar el campo, porque somos una molestia. Y el Estado interviene con las fuerzas del orden, con recursos públicos, para hacer esa limpieza. No sólo te quitan del territorio, sino que siembran un terror en el entorno de la comunidad, te aíslan”. Y describe las tácticas: desde endeudamientos en los que la tierra es el aval, a amedrentamientos, imputaciones, bajos precios para las producciones, fumigaciones o faltas de recursos como escuelas… La población indígena, muy significativa en Paraguay, no es ajena a estas dolorosas jugarretas. Son varias las ocasiones en las que la Corte Interamericana de Derechos Humanos les ha dado la razón.

Mª Ángeles Fernández y J. Marcos
Público

lunes, 14 de agosto de 2017

Fidel por siempre.




Un Fidel que desde niño tenía ese sentimiento de solidaridad se convirtió posteriormente en un hombre capaz de llevar a cabo un bienestar mayor. Hoy, aunque ya no está físicamente, su legado nos acompaña a los cubanos y a muchas otras personas en el mundo. Su retrato quedará construido en el tiempo a través de sus hazañas y su Revolución.

El Entretejido de la Memoria




El Consejo de la Nación Charrúa saca su primera publicación. Reproducimos aquí la opinión de Martín, integrante de Co.Na.Cha.

El Consejo de la Nación Charrúa saca su primera publicación con intención de que se vuelva un material imprescindible para entender los procesos y realidades indígena en el Uruguay.
A finales del 2016 se publicó el primer número de la revista “Oyendaú: Memoria e Identidad”. Primera publicación impresa desde el Consejo de la Nación Charrúa.
Dicha revista tiene como objetivo visibilizar la realidad de la organización y las demandas de las distintas comunidades charrúas federadas en la organización. Esto fue posible gracias a un proyecto con el Fondo Indígena para América Latina y el Caribe (FILAC). Sin embargo, el objetivo es generar un fondo para reimpresiones y para la gestación de actividades de la organización. Los posteriores números serán auto-gestionados.
En este primer número se encuentra una línea editorial sobre los objetivos políticos y sociales de la organización, así como los valores éticos que motivan la movilización y publicación de estos materiales. También hay una biografía del entonces presidente de la organización, para que otros colectivos reconozcan las trayectorias de los referentes del movimiento. La actual presidenta de la organización es Elvira Soria, mujer trabajadora rural.
La revista cuenta con distintas publicaciones de las realidades e intereses de las distintas comunidades federadas. Si bien hay una línea editorial, el contenido de la revista es una creación colectiva.
Es que para los charrúas la memoria es como un gran quillapí, un gran manto de cuero compuesto por distintos retazos de cuero. Unos más grandes y completos y otros más pequeños y simples. Es por eso que en este proyecto editorial todas las comunidades dieron sus aportes.
En este proceso de reconstrucción de la memoria colectiva tiene un rol preponderante las historias de vida de mujeres y hombres racializados y estigmatizados en el pasado pero que mantuvieron con orgullo sus raíces.
Como ya se distribuyeron todas las versiones impresas de la revista Oyendaú, es que se decidió hacer una versión digital y distribuirla de forma gratuita. El objetivo de obtener fondos ya está cumplido pero el objetivo de la difusión sigue siendo necesario.
La distribución es libre y gratuita. Actualmente está por editarse el número dos de Oyendaú. Estos materiales serán sumamente valiosos para la reconstitución de nuestra gran Nación Charrúa.

Martín Delgado Cultelli

domingo, 13 de agosto de 2017

Venezuela: la oscura causa.




Documental sobre las verdaderas razones del ataque imperial.

A 150 años de la primera edición de El Capital




Una obra que trascendió a su época

Este año se cumplen 150 años de la primera edición del Libro 1 de El Capital, de Karl Marx. Un texto para leer y estudiar, de lectura compleja pero imprescindible para tener una visión diferente de la economía (política) y del modo de producción capitalista. Un siglo y medio después mantiene su vigencia y actualidad

La teoría económica de Marx -filósofo e historiador primero, economista después- fue tomando forma y se completó a través de 40 años -1843/1883- pero fue en septiembre de 1867, cuando entregó los originales a su editor del Libro 1 de “El Capital. Crítica de la economía política”, algo que le había adelantado en agosto a su amigo y compinche de aventuras e investigaciones, Friedrich Engels. Culminaba así una década de trabajo intenso -acosado por la pobreza, las enfermedades y la tragedia familiar y en medio de fuertes debates políticos- que alumbraría una obra monumental.
Ese primer volumen es el único corregido y editado por este autor, mientras que el segundo y el tercero fueron revisados y reorganizados por Engels en 1894 y 1895 respectivamente, y el cuarto, Teorías de la Plusvalía, por Karl Kautsky entre 1905/1910. La edición de este último ha sido muy cuestionada y acusada de tergiversar los escritos originales.
¿Ahora, cuál es la significación del Libro 1?

Importancia.

Marx, en su crítica de la economía política, refutaba los estudios del modo de producción capitalista de los economistas burgueses -Adam Smith y David Ricardo entre otros- por su superficialidad, porque partían de supuestos que eran los que en realidad debían investigar. Comienza por el estudio de las mercancías y encuentra una interrelación entre salario y ganancia Corre entonces el velo sobre la pregunta que inquietaba a los economistas clásicos, ¿cuál es el origen de la ganancia?
En el análisis de la mercancía descubre que es el trabajo humano el que crea valor, pero no cualquier trabajo, sino el asalariado, sin el cual no habría capital ni capitalismo alguno. Impugna así la idea de los clásicos de que la ganancia surgía de la renta por facilitar el uso de la tierra o del beneficio industrial por el riesgo del capitalista por invertir o del interés por el préstamo de dinero.
Por el contrario lo que Marx establece es que la ganancia (renta, beneficio, interés) emana de la explotación del trabajo asalariado y de la apropiación de un plusvalor que, generado por el trabajador, es apropiado por el capital a los fines de su acumulación. Dicho de otra manera se trata de la apropiación del excedente del valor necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo. La conclusión surge sola: el capital es producto de una relación social.

La centralidad del método.

Sin embargo no es solo el contenido (sus hallazgos) sino también el método (la estructura) lo que le ha otorgado tal trascendencia a la obra de Marx. No fueron pocos los economistas de la época que preguntaban, no sin ironía ¿…porqué haber comenzado por las mercancías? ¿Por qué no por las clases sociales? En la Introducción a la crítica de la economía política Marx responde: “Puede parecer un buen método comenzar por lo real y concreto… por la población, que es la base y el sujeto del acto social de la producción…pero este método es falso. La población es una abstracción si dejamos de lado las clases que la componen. A su vez, estas clases son una palabra vacía de sentido si ignoramos los elementos sobre las que están basadas: el trabajo asalariado, el capital, etcétera”.
Así el “método de la economía política” inicia en el Libro 1 buscando lo específico de la explotación capitalista, analizando la mercancía -proceso de producción y acumulación de capital- y en los Libros 2 y 3 se enfoca en la circulación y distribución del capital, finalmente en el tres aborda también la distribución de la plusvalía y las clases sociales.

Más allá de su época.

No han sido pocas las críticas que recibió El Capital. Desde que es un texto que estudia el funcionamiento del modo de producción capitalista en tiempos de la libre competencia y que por lo tanto ignora el rol de los monopolios o por el catastrofismo implícito en la tesis de la autodestrucción del capitalismo o por los supuestos de la depauperización sistemática de los trabajadores.
Cierto es que Marx nunca planteó que las leyes de la economía fueran rígidas y para siempre, por el contrario señaló el carácter tendencial de esas leyes. Cuando describe las tendencias a la centralización y concentración del capital señala que la competencia intercapitalista conduce a la formación de los monopolios. Pero también es cierto que el capital como objeto de estudio está en constante cambio, genera contratendencias que obligan a su permanente revisión y análisis.
Así cada época ha obligado a una mirada particular. En 1880 el debate se centraba sobre las tendencias a la autodestrucción del capitalismo producto de sus contradicciones internas. En la Gran Crisis de 1929 el centro fueron las crisis periódicas de sobreproducción. En la que inicia al principio de la década de 1970 es la caída de la tasa de ganancia y la reestructuración productiva y de servicios lo que concentra los debates. En la crisis que se desenvuelve desde el 2008 y aún continúa el centro es la tasa de interés y la hegemonía del capital financiero. Pero no del capital bancario, sino del que emana de los grandes conglomerados que dominan el mercado mundial.

Crítica práctica.

El agotamiento del keynesianismo y de las regulaciones estatales cedió lugar al auge de las ideas del libre comercio y de la apertura de los mercados, la persistencia del modelo neoliberal, que viviera su período dorado en la década de los ’90 y que aún continua impulsando reformas regresivas alrededor del mundo, a cambios en la composición y en el comportamiento de las clases. La emergencia de nuevos polos de poder mundial junto a la convergencia tecnológica de la inteligencia artificial, la robótica y la internet de las cosas y su impacto sobre la productividad y el trabajo, todo en el marco de la profundidad y continuidad de la crisis mundial que se desenvuelve desde el 2008, han vuelto a dar centralidad a los estudios de El Capital.
Pero El Capital no se define solo por una cuestión de método y de contenido sino también porque en su desarrollo la crítica de la economía política se convierte en crítica práctica de las relaciones sociales capitalistas. Mientras persistan las desigualdades y las injusticias propias del modo de producción capitalista, que ha sufrido y seguirá sufriendo muchos cambios pero continua siendo el mismo que estudiara Marx, habrá luchas y resistencias. Es este conjunto la fuente de su vigencia y actualidad.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

sábado, 12 de agosto de 2017

Gobierno ataca el derecho de Huelga




Apelando a leyes promulgadas durante el gobierno represivo de Pacheco Areco y decretos de la propia dictadura el gobierno del FA decreta la esencialidad en la Salud para terminar con el conflicto que llevan adelante los trabajadores de Salud Pública. PIT-CNT anuncia paro parcial en repudio a la medida gubernamental.

Los trabajadores habían ocupad en estos días las oficinas de la Red de Atención de Primarias (RAP), el Centro de Salud de Ciudad de la Costa, el Hospital de Ojos del Centro Hospitalario Saint Bois, el Instituto Nacional del Cáncer (INC) y el Portal Amarillo en el marco de la discusión presupuestal y en reclamo de aumento salarial, el ingreso de personal y el fin de las tercerizaciones.
Cuando un 70% de los funcionarios de salud pública ganan alrededor de 20000 pesos (menos de un tercio de la canasta familiar) los trabajadores están pidiendo un aumento de presupuesto para ASSE y de esta manera lograr un aumento salarial para distribuir entre sus más de 20mil trabajadores de 3,5% por encima de la inflación (aproximadamente un 10% en total).
Según los dirigentes de la FFSP el gobierno luego de largas negociaciones solo se compromete a un aumento para 3000 trabajadores y deja afuera a los demás.
Aún con el decreto de esencialidad al día de hoy se mantiene la ocupación en el Patronato del Psicópata.

El gobierno responde con la esencialidad

El decreto del gobierno intenta evitar que se propague el malestar entre los trabajadores que reclaman por sus salarios sumergidos y por aumento de presupuesto, se extienda el conflicto y se generalicen las medidas de lucha y para eso no duda en apelar a medidas represivas propias de gobiernos de derecha.
El Poder Ejecutivo, a través de su Ministerio de Trabajo y a pedido del Ministerio de Salud Pública tomó la resolución este miércoles con el pretexto de que existe riesgo sanitario, a pesar de que los trabajadores garantizaban el funcionamiento de los servicios imprescindibles y cuando claramente lo que pone en riesgo la salud de población es el bajo presupuesto y los negociados que vía tercerizaciones y privatizaciones disminuyen la calidad de la atención para los usuarios.
Los decretos de esencialidad, así como los decretos contra los cortes de ruta y las ocupaciones de oficinas públicas, son las respuestas a las que acude el gobierno cada vez más frecuentemente frente a los legítimos reclamos de los trabajadores.

El paro parcial es insuficiente

Recién este viernes el PIT-CNT resolvió convocar a un Paro en repudio al decreto, aunque no le ha puesto fecha al mismo y se ha fijado un plazo de 15 días para concretarlo.
La medida se toma de manera aislada, la propia dirigencia no ha implementado ningún plan de lucha en momentos en que se discute la rendición de cuentas y la propuesta del gobierno es claramente insuficiente. El anuncio de paro es más un intento de no quedar mal parado frente a los trabajadores que una medida contundente contra el ataque del gobierno que cercena y limita el reclamo popular.
Para que el gobierno tome realmente en cuenta los reclamos de los trabajadores es necesario un plan de lucha serio de toda la clase trabajadora manteniendo en todo momento la independencia política.

Hernán Yanes

Alzados con Fidel




La pupila asombrada vuelve 60 años después sobre la primera entrevista de televisión brindada por Fidel Castro en la Sierra Maestra. En inglés, Fidel dialoga en el Pico Turquino -la elevación más alta de cuba- con el periodista Bob Taber de la televisora norteamericana CBS.

Las “Chicas del Radio”: el caso de las trabajadoras envenenadas por radiación




A comienzos de la década de 1920, Mollie Maggia, de 24 años, sufrió “una muerte dolorosa y terrible” tras haber padecido quebraduras espontáneas y la extirpación de su mandíbula. La causa oficial de su muerte fue atribuida a la sífilis, enfermedad con un fuerte estigma social debido a su trasmisión sexual. En 1922 la cajera de banco Grace Fryer empezó a sufrir la pérdida inexplicable de dientes y su mandíbula presentaba inflamación y degradación ósea. Ambas tenían algo en común: habían trabajado en la United States Radium Corporation, siendo expuestas a contaminación por radio.

El Radio (Ra) fue aislado por primera vez en estado puro por Marie Sklodowska de Curie en 1898, estableciendo su condición como el elemento número 88 de la Tabla Periódica. El trabajo de experimentación con material radiactivo le valió a la científica dos premios Nobel (el primero en colaboración con su esposo Pierre Curie) y una anemia aplásica que acabaría con su vida. Aún hoy sus cuadernos y anotaciones deben ser manipulados con protección porque la radiactividad de sus isótopos más estables perdura por 1620 años.
En 1902 el inventor William J. Hammer visitó el laboratorio del matrimonio Curie y se llevó como obsequio algunas sales de radio. Por entonces se desconocía el peligro de la radiación, pero su brillo verdoso era algo que resultaba asombroso. Al combinarlo con pegamento y sulfuro de zinc, Hammer obtuvo una pintura que brillaba en la oscuridad. El producto fue conocido como Undark e inmediatamente pasó a tener numerosas aplicaciones industriales. En Suiza se decía que los pintores de radio eran reconocidos en la calle, porque brillaban en la oscuridad.
En 1914 se constituyó en NewYork la Radium Luminous Material Corporation, que más tarde cambiaría su nombre por US Radium Corporation. Con el ingreso de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial en 1917 las operaciones de la compañía se expandieron rápidamente por la concesión de contratos militares para pintar con radio diversos objetos de las fuerzas armadas: relojes que permitían ver la hora en la oscuridad sin necesidad de prender la luz y delatar la posición, velocímetros para automóviles, y puntas de mira para pistolas. Al final de ese año la empresa contaba con 300 trabajadores y trabajadoras en sus plantas de Newark, Jersey City y Orange en el estado de New Jersey. En los años siguientes llegó a tener más de 4000 personas empleadas y comercializaban sus productos para uso no militar como números de las casas, interruptores de luz y ojos luminosos para muñecas.
Fue en la planta de Orange en donde ingresó el mayor número de jóvenes trabajadoras en los años siguientes a la guerra. Por ese entonces había pocas empresas que daban empleo a mujeres y el salario era superior a otros lugares, por lo que unas 70 jóvenes se acercaron alentadas por la idea de que estaban ayudando a sus familias y sirviendo al país.
El trabajo consistía en pintar a mano con un pincel de pelo de camello las manecillas y diales de los relojes y contadores, sin la protección adecuada, cobrando 1,5 centavos de dólar por cada producto. Por indicación laboral, debían chupar el pincel para afilar la precisión de las pequeñas brochas. Les decían que un poco de radio era beneficioso para la salud y que los únicos efectos secundarios eran unas mejillas más rosadas.
Aunque hoy nos parezca extraño en Estados Unidos y Gran Bretaña se comercializaban productos comestibles como leche, chocolate y manteca mezclados con radio para “para mejor bienestar de los clientes”. En tiendas británicas era posible hallar cosméticos a base de radio para obtener “belleza brillante”. Había tabletas energéticas de radio y ropa interior radiada para mejorar la vida sexual.
Pese a esta creencia generalizada, los directivos de la compañía sospechaban de sus posibles efectos adversos y se protegían con máscaras y guantes de plomo. Entre 1921 y 1923 se desempeñó como Director del Laboratorio de Investigaciones de la compañía el doctor Víctor Franz Hess, quién en 1936 sería galardonado con el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de la radiación cósmica. Esto nos lleva a pensar que la patronal conocía los peligros a los que exponía a sus trabajadoras, pero no actuó en consecuencia, privilegiando sus ganancias por sobre las vidas obreras.
Desconociendo sus consecuencias, las trabajadoras se pintaban las uñas y los dientes o se frotaban el cabello con radio para sorprender con el brillo a sus parejas. Con esto llevaban la radiación a sus hogares y sus familias.
Al poco tiempo las trabajadoras comenzaron a enfermar de anemias, neoplasias, necrosis de los huesos y la degradación bucal que sería llamada “Mandíbula de Radio”. Cuándo Grace Fryer enfermó en 1922, decidió buscar a sus antiguas compañeras para iniciar una demanda. Les costó años encontrar a un joven abogado de Newark recién recibido de Harvard, Raymond Berry, que aceptó representarlas en contra de la poderosa compañía. En 1927 se presentó la demanda de Grace por daños y perjuicios, a las que se unieron otras cuatro trabajadoras y dos hermanas de la fallecida Mollie Maggia.
Recordemos que la Radium Corporation era contratista militar del gobierno estadounidense por lo que poseía dinero e influencias. Redactaron informes en donde señalaban que la dosis de radio era muy baja para ser tóxica. Si bien esto era cierto para los productos que se comercializaban, no era así para los talleres en donde la exposición era mayor. En el cuerpo de las obreras la concentración de radio era de una dosis de 50 a 500 veces superior a la que actualmente se considera inofensiva para la salud. También pagaron a profesionales de la salud para que dieran fallos a su favor, y se atacó a las trabajadoras con argumentos machistas y moralistas diciendo que la causa de su muerte fue la sífilis contraída por la vida sexual que llevaban.
La presión mediática logró que el caso llegara a juicio. La compañía trató de retrasarlo, esperando la muerte de las trabajadoras enfermas. En enero de 1928 comenzó el juicio de las “Radium Girls”, como las bautizó la prensa, contra la US Radium Corporation. Cuándo Grace Fryer se presentó ante el Tribunal era incapaz de andar, necesitando de un corsé ortopédico para sostenerse y había perdido los dientes. El resto de las demandantes presentaba patologías similares, lo que les dificultó prestar juramento.
Sin embargo el estado de salud de las trabajadoras no fue prueba suficiente, por lo que se autorizó la exhumación de los huesos de Mollie Maggia. Se procedió a colocar los restos en un cuarto oscuro cubierto de papel fotográfico. En la misma habitación colocaron los huesos de una persona no afectada a modo de “caso testigo”. Al cabo de diez días el papel fotográfico que estaba sobre el cuerpo de la pintora fallecida se había velado, mientras que en el otro caso no mostró ninguna impresión. Esto se debe a que el radio se comporta de manera similar al calcio, acumulándose en los huesos y llevando a su necrosis. También afecta la médula ósea provocando anemias y sangrados.
Mientras se desarrollaba el juicio Marie Curie envió una carta desde París en donde expresaba que “estaría feliz de cualquier ayuda que necesitara” y explicaba que es imposible destruir la sustancia una vez que entra al cuerpo.
A la siguiente audiencia, que se llevó a cabo en el mes de abril, las demandantes no pudieron asistir dado que el estado de sus huesos hacía que se rompieran al intentar incorporarse. Pese a las objeciones del abogado Berry, el juez pasó la audiencia al mes de septiembre porque los directivos de la empresa se hallaban veraneando en Europa. El editor del New York World, Walter Lippman, catalogó a esto como una “parodia de justicia”.
La indignación popular hizo que la audiencia se realizara el mes de junio. En esa oportunidad, el juez del distrito William Clarck aceptó realizar una mediación por fuera del Tribunal. Pese a conocer que el juez era accionista de la corporación, Berry y las “Chicas del Radio” aceptaron la mediación que fijo una indemnización por 10 mil dólares (habían solicitado 25 mil), más gastos médicos y legales, y un pago anual de 600 dólares durante el resto de su vida a cada una de las afectadas.
Sin embargo la mayoría no llegaron a cobrar esta indemnización porque murieron al poco tiempo, incluida la iniciadora de esta lucha Grace Fryer. La última de las “Chicas del Radio” en fallecer fue Katherine Schaub en 1933 a la edad de 30 años. Había ingresado a los 15 años en 1917 y soñaba con convertirse en una escritora famosa. Al año siguiente falleció la descubridora del radio Marie Curie.
El tener que pagar una indemnización bastante onerosa para la época y la toma de conocimiento de los peligros del radio provocó que poca gente quisiera trabajar en la Radium Corporation, lo que llevó al cierre de la compañía.
Siguiendo el ejemplo de las trabajadoras de Radium Corporation, las obreras de Radium Dial en Ottawa (Illinois) iniciaron una demanda que culminó en la condena de la empresa por “negligencia grave” en 1938. Su lucha también influyó para que en 1949 el Congreso de los Estados Unidos aprobara una ley por la que todas las enfermedades laborales eran indemnizables, y ampliaba los tiempos para descubrir la enfermedad y realizar las reclamaciones. También se modificaron los procedimientos para la manipulación de sustancias radiactivas.
La pintura undark se siguió utilizando hasta 1968, aunque hacía muchos años que se habían comprobado sus efectos radiactivos.
En la actualidad todavía se puede medir la radiación emitida desde las tumbas de las “Chicas del Radio”.

Luciano Andrés Valencia
Escritor