miércoles, 28 de junio de 2017

Se postergó la votación sobre las PPP en el Clínicas




Ayer nos manifestamos como parte de la FEUU y el Movimiento Todos por el Clínicas. Ayer llenamos las barras del Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad con pancartas y carteles y nuestro rechazo rotundo a la modalidad de Participación Público Privada (PPP).
Ayer trabajadores del Hospital, usuarios y estudiantes y nos movilizamos hasta el CDC donde se estaba discutiendo si la Universidad de la República accedía a la implementación de la PPP.
Las intervenciones del orden estudiantil, de graduados y de la Dirección del Hospital se refirieron a dos aspectos importantes.
En primer lugar, definir como una extorsión la postura del gobierno del Frente Amplio quien, frente a la necesidad de invertir en el Hospital de Clínicas, plantea que no hay plata, que cualquier incremento del gasto público sería nocivo para el país y que se nos propone la PPP o nada. Esto es una extorsión, porque nosotros sabemos perfectamente que el Hospital necesita una re-funcionalización y para ello necesita dinero e inversión ... pero sencillamente no queremos que sea a cualquier costo, y menos al costo de abrir el hospital - y en este sentido, la salud y la educación pública - a inversores que saquen una ganancia de ello y en donde se terminen privatizando algunos servicios del hospital.
Esto fue claramente explicitado en el CDC frente a todo el mundo, aclarando que la modalidad de PPP es el inicio de un proceso de apertura de capitales privados en la salud y la educación públicas.
En segundo lugar, nos quieren hacer creer que la PPP es una modalidad que supuestamente permitiría ahorrar dinero al Estado, pero en realidad lo que ocurre es que el gobierno frenteamplista se niega a invertir en la salud y en la educación públicas.
Plata hay, y también quedó demostrado en el CDC. Porque se mencionó la posibilidad de dejar de exonerar a la educación privada. O podría ser quitándole a las multinacionales que se instalan en las zonas francas, o a las empresas que vienen, se quedan dos o tres años y luego deciden irse sin más. ¿Por qué acaso no se recorta en estos privilegios?
Hay plata en la fraudulenta deuda externa, o en la inversión millonaria que se hace para mantener el dólar. Hasta hay plata en los sueldos aristocráticos e indecentes de los diputados, senadores, jueces y ministros. ¿Por qué acaso no cobran como una maestra?
En el país donde supuestamente hay un gobierno de "izquierda" los que terminan pagando más son los que menos tienen. Y el gobierno, de forma extorsiva, niega aumento de presupuesto si no es incorporando la lógica de ganancia y el afán de lucro a la educación y la salud del pueblo. La misma extorsión que se dio días atrás cuando el Ejecutivo retiró una partida presupuestaria frente al rechazo del gremio de la educación que manifestaba que era insuficiente. Una verdadera vergüenza.
Preparemos la defensa de nuestro hospital. ¡Por recursos genuinos para invertir en la salud y la educación del pueblo. Por 6 % para ANEP y UDELAR ya!

Karina Rojas
Montevideo

Están en algún sitio !




El 27 de Junio de 1973 las clases dominantes con el beneplácito del imperialismo daban un golpe de estado en Uruguay; luego de derrotada la heroica huelga general que durante más de diez días desafió a la dictadura, la CNT convocó una movilización a las cinco de la tarde del 9 de Julio.

Ese día desde los micrófonos de radio Sarandí, el director, crítico teatral y conductor de radio y televisión Ruben Castillo se las ingenió para sortear la censura y convocar a la histórica marcha recitando a intervalos en el espacio de su programa el poema elegíaco de Federico García Lorca "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías", donde se repite constantemente la anáfora "a las cinco de la tarde", frase sugerente y transgresora en el contexto de su enunciación.
La historia de la resistencia de la clase obrera a la dictadura en nuestro país, además de ser la historia del doloroso pero digno martirologio de la vanguardia obrera y revolucionaria; de mujeres y hombres que enfrentaron de forma consciente a la represión y la reacción, y ofrendaron la sangre por su clase y la revolución. También es la historia de la primera plana del semanario Marcha con el irónico título en grandes letras mayúsculas: "No es Dictadura"; de los que resistieron en las fábricas y los lugares de estudio; de los que sufrieron y a la larga derrotaron la cárcel; de los intelectuales y artistas exiliados que aprovecharon el asilo político para denunciar y crear denunciando.
Y a su vez es la historia de los pequeños gestos heroicos; los actos de audacia, ingenio y dignidad contra la censura, el silencio y la muerte; como aquella voz atribulada de Ruben Castillo, alzándose junto a miles de trabajadores y estudiantes por la calles de 18 de Julio contra la embestida reaccionaria.
Luego la larga noche de la dictadura se cerniría sobre el pueblo uruguayo, liquidando a su vanguardia más consciente. Cuatro décadas más tarde, aunque sabemos que la lucha contra la impunidad continúa y que tenemos que seguir marchando por verdad, memoria y justicia, levantando la cara y secando las lágrimas, no podemos evitar llorar a nuestros muertos... a nuestros hermanos de clase.

Matías Matonte

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

Mario Benedetti, Geografías, 1984

martes, 27 de junio de 2017

Estados Unidos - Cuba: Regreso a la política de confrontación




La Casa Blanca anunció el regreso a una política hostil respecto a Cuba, suscitando la incomprensión de la opinión pública estadounidense

El 16 de junio de 2017, en el teatro Manuel Artime de Miami, el Presidente de Estados Unidos anunció un cambio de la política exterior respecto a Cuba. En presencia de un público compuesto de veteranos de Bahía de Cochinos a quienes rindió homenaje, Donald Trump pronunció un discurso de una hostilidad sin precedentes. Usando una retórica de la Guerra Fría dejó presagiar un futuro sombrío para las relaciones bilaterales entre ambos países. [1]

Retórica de la Guerra Fría

Mientras el mundo entero aclamó el diálogo constructivo que estableció Barack Obama en diciembre de 2014, así como el levantamiento de algunas restricciones, Donald Trump puso término al proceso de normalización de las relaciones. “Pongo fin al acuerdo desequilibrado que firmó la precedente Administración con Cuba”, declaró. Denunció “la flexibilización de las restricciones de viaje y comercio [que] no ayuda al pueblo de Cuba”. El Presidente estadounidense afirmó que se mantendrán las sanciones y se reforzarán las medidas destinadas a prohibir el turismo estadounidense en Cuba, exigiendo el “respeto de los derechos humanos”. “Reforzaremos el embargo”, concluyó. [2]
El discurso de Trump no estuvo exento de contradicciones. Por una parte reconoció que Cuba es un país independiente: “Aceptamos todos que todas las naciones tienen el derecho a elegir su propia vía. […] Respetaremos entonces la soberanía de Cuba”. Por otra parte exigió cambios de orden interno, como una evolución del sistema político y del modelo social cubanos, en contradicción con los principios del derecho internacional. [3]
Las medidas anunciadas no cancelan todos los acuerdos conseguidos bajo la precedente Administración. Washington no pondrá en tela de juicio las relaciones diplomáticas ni los acuerdos migratorios establecidos. Del mismo modo se mantendrán los vuelos directos y los cruceros entre ambos países, así como los viajes de los cubanoestadounidenses y las remesas.
La Casa Blanca publicó un documento listando los cambios enunciados por el Presidente Trump. Así, el turismo ordinario de los ciudadanos estadounidenses a Cuba seguirá prohibido y se limitarán los viajes que autorizó la Administración Obama. Los ciudadanos estadounidenses ya no podrán realizar viajes de modo individual. Tendrán que pasar por una institución habilitada para ello con licencia de las autoridades. Se prohibirán las transacciones comerciales con las empresas del Estado. Se mantendrán las sanciones económicas y Washington defenderá su política en la escena internacional, particularmente en las Naciones Unidas donde por primera vez, en 2016, Washington se abstuvo en la votación para el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba [4] .
Desde un punto de vista formal, el tono agresivo y autoritario de Donald Trump marcó una ruptura con la política de diálogo que adoptó Barack Obama. Mal asesorado, el Presidente estadounidense eligió un lugar dedicado a un veterano de Bahía de Cochinos para anunciar el cambio de política. [5] Incluso rindió un vibrante homenaje a Bonifacio Haza, antiguo capitán de la policía de la dictadura de Fulgencio Batista, responsable de múltiples crímenes contra opositores, entre ellos el asesinato de Frank País, figura histórica de la Revolución Cubana. [6]

Respuesta de La Habana

El Gobierno cubano lamentó la vuelta a “métodos coercitivos del pasado”. El reforzamiento de las sanciones que afectan a la economía cubana y a las categorías más vulnerables de la población sólo incrementará los sufrimientos de una población que vive bajo estado de sitio desde hace más de medio siglo. [7] Las autoridades también recordaron que no negociaban bajo presión. “Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba […] estará condenada al fracaso”, enfatizó la declaración oficial.
Cuba respondió al Presidente Trump sobre los derechos humanos. Denunció “la manipulación con fines políticos y el doble rasero” en el tratamiento del tema. La Habana recordó que los derechos a la salud, a la educación, a la seguridad social y a un salario igual son una realidad en la isla, así como los derechos de los niños, el derecho a la alimentación, a la paz y al desarrollo. “Con sus modestos recursos Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado”, enfatizó. [8]
Cuba afirmó que Washington no tenía autoridad moral para disertar sobre el tema:
“Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático”. [9]
Las autoridades cubanas también recordaron las detenciones arbitrarias de decenas de presos en la base naval de Guantánamo, los actos de tortura, las ejecuciones extrajudiciales y los bombardeos de poblaciones civiles, particularmente en Irak. La Habana enfatizó que formaba parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos contra sólo 18 para Estados Unidos. [10]
Cuba se negó a toda concesión relativa a “su soberanía e independencia”. No obstante, el gobierno de Raúl Castro declaró su “voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo” con Estados Unidos, a pesar de las divergencias. Bruno Rodríguez, Ministro cubano de Relaciones Exteriores, recordó los avances conseguidos con la Administración Obama: “Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las profundas diferencias entre sus gobiernos y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos”. [11]

Condena unánime

La decisión de la Administración Trump suscitó muchas reacciones de rechazo en Estados Unidos. Numerosas voces se alzaron en el partido republicano para denunciar unas medidas contraproducentes. Para Jeff Flake, senador republicano de Arizona, “toda política que reduce las posibilidades de los estadounidenses de viajar libremente a Cuba no está en los mejores intereses de Estados Unidos o del pueblo cubano”. [12] Jeff Flake es el autor de un proyecto de ley destinado a eliminar las restricciones a los viajes a Cuba, el cual consiguió la firma de 55 senadores sobre 100.
Por su parte Mark Sanford, congresista republicano de Carolina del Sur, recordó que varios republicanos estaban favorables a la normalización completa de las relaciones con Cuba y citó proyectos de ley con este objetivo. “Son medidas republicanas, son leyes republicanas. Intentamos el mismo enfoque durante 50 años y no funcionó”, agregó. [13]
Jerry Moran, senador republicano de Kansas, también expresó su oposición a las medidas, recordando que Cuba era “un mercado natural para los agricultores de nuestra nación”. “Cuando no le vendemos a Cuba, otro país lo hace”, enfatizó para insistir en el carácter contraproducente de una política de sanciones. “Dar la prioridad a Estados Unidos significa exportar lo que produce en el mundo”, concluyó, en referencia al lema de campaña de Donald Trump. [14]
Justin Amash, congresista de Michigan, fustigó la posición de Donald Trump sobre los derechos humanos. “La política del Presidente de Estados Unidos hacia Cuba no tiene nada que ver con los derechos humanos o la seguridad. Si fuera el caso ¿por qué fue a bailar con los sauditas y venderles armas?”, preguntó. [15]
Del lado demócrata, el senador Patrick Leahy de Vermont condenó la nueva política. La Casa Blancha “volvió a declarar la guerra al pueblo cubano”, lamentó. “Se trata de un retroceso irrisorio de la política de normalización que afecta la libertad de los estadounidenses a viajar, nuestros intereses nacionales y al pueblo de Cuba que aspira a retomar el contacto con nosotros”, insistió. [16]
Nancy Pelosi, Presidenta del grupo demócrata en el Congreso, fustigó “una política que destruye empleos y que rompe lazos comerciales crecientes y vitales entre Estados Unidos y Cuba”. [17]
Por su parte, Jim McGovern, congresista demócrata de Massachusetts favorable al diálogo con Cuba, denunció un retroceso que no aportará “ninguna ayuda al pueblo cubano”. “Sólo afectará a Estados Unidos y a los estadounidenses”, subrayando que la ruptura de las relaciones costaría 6,6 mil millones de dólares a la economía estadounidense y destruiría 12.000 empleos. [18] “Estos cambios que adoptó el Presidente Trump sólo nos volverán a llevar a la política de la Guerra Fría que fue un fracaso patente y que mantuvo nuestro país en el pasado durante más de 50 años”, agregó. [19]
La Cámara de Comercio de Estados Unidos, que agrupa a más de 3 millones de empresas, condenó la decisión de la Administración Trump: “Lamentablemente, las decisiones tomadas este día limitan las posibilidades para un cambio positivo en la isla y otros países disfrutarán de las oportunidades de crecimiento […]. Estamos dispuestos a trabajar con todas las partes para eliminar las políticas obsoletas que entorpecen la emancipación de los pueblos estadounidense y cubano”. [20]
James Williams, de la coalición Engage Cuba que agrupa empresas estadounidenses favorables al levantamiento de las sanciones, deploró las medidas adoptadas por Donald Trump. “La apertura del comercio con Cuba permitió a empresarios estadounidenses integrar un mercado en pleno crecimiento a 90 millas de nuestras costas y crear empleos en todo Estados Unidos”, enfatizó. Ello perjudica los intereses de Estados Unidos: “Dadas las características de la economía cubana, las nuevas restricciones impuestas a las empresas estadounidenses entorpecerán este progreso, lo que podría costar miles de millones de dólares a la economía estadounidense y afectar miles de empleos”. [21]
El mundo de los negocios expresó su preocupación. Zippy Duval, Presidente de un grupo de intereses agrícolas llamado American Farm Bureau, expresó su punto de vista: “Mientras que enfrentamos la mayor caída de precios de las materias primas alimenticias en décadas, tenemos que abrir mercados para los productos agrícolas estadounidenses, y no mandar señales que cierran esas oportunidades”. [22]
El sector religioso también condenó el regreso a una política de confrontación. La Conferencia Americana de Obispos Católicos expresó su oposición, recordando que “los derechos humanos y las libertades religiosas se reforzarán con más relaciones entre los pueblos estadounidense y cubano, y no menos”. La Alianza de Baptistas compartió el mismo punto de vista: “Como hombres de fe, expresamos nuestro desacuerdo con la nueva política y mantenemos nuestros compromisos con nuestros socios en Cuba. Reafirmamos nuestro apoyo a las solicitaciones del Congreso para poner término a todas las restricciones opresivas de comercio y viaje”. [23]
La Organización Mundial de Turismo expresó su “fuerte rechazo” al nuevo enfoque estadounidense: “Constituye un retroceso y un importante atentado contra la libertad de viajar”. La entidad enfatizó el carácter contraproducente de estas medidas: “Esta decisión tendrá un impacto limitado sobre el desarrollo del turismo en Cuba, pero afectará de modo sustancial a la economía estadounidense y sus empleos. Muchas empresas estadounidenses ya tienen inversiones en Cuba y hacen negocios dado el inmenso potencial del turismo cubano, y otros países seguirán beneficiándose de las oportunidades”. [24]
El New York Times también criticó la nueva política de Donald Trump en un editorial titulado “Un retroceso cínico sobre Cuba”. “Los estadounidenses que desean pasar unas vacaciones en Cuba o hacer negocio allí verán todo complicarse a causa de la desafortunada decisión del Presidente Trump de poner fin a una apertura diplomática de dos años con la isla”, apunta el diario neoyorquino. Las razones que esgrimió la Casa Blanca no convencieron a la prensa estadounidense: “El repentino interés del Señor Trump por los derechos humanos es particularmente difícil de tragar. Ningún presidente reciente ha despreciado tanto esos derechos o abrazado con tanta pasión a regímenes autoritarios que maltratan a sus pueblos”. [25]
Las nuevas medidas se oponen también a la opinión pública estadounidense, la cual está a favor en su gran mayoría la normalización de las relaciones con Cuba. Según un sondeo realizado por el Pew Research Center en diciembre de 2016, el 75 % de los ciudadanos estadounidenses quieren mantener las relaciones con Cuba y el 73 % desean el fin de las sanciones económicas. En efecto, no entienden por qué Cuba es el único país del mundo que no pueden visitar como turistas ordinarios. Los cubanoestadounidenses también están a favor de relaciones cordiales y pacíficas con La Habana. [26]
El establecimiento de una política de diálogo por el Presidente Obama tuvo un impacto positivo en el acercamiento entre ambos pueblos. En 2016, 284.000 ciudadanos estadounidenses visitaron Cuba en el marco de lo que representó un incremento del 74 % con respecto a 2015. En 2017, para el periodo de enero a mayo, cerca de 285.000 viajaron a Cuba, un incremento del 145 % con respecto a 2016, en el marco de una de las doce categorías permitidas por Washington (viajes educaciones, culturales, religiosos, profesionales, científicos, etc.) [27] .
La comunidad internacional también se opone a toda política de sanciones contra Cuba. En octubre de 2016, por vigesimoquinto año consecutivo, 191 países de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre 193 condenaron el estado de sitio económico, comercial y financiero contra La Habana. [28]

El llamado de las personalidades militares ignorado

El 20 de abril de 2017, dieciséis militares retirados de alto rango mandaron una carta al Teniente-General H.R. MacMaster, asesor para la seguridad nacional del Presidente Trump, exhortándolo a preservar las relaciones con Cuba:
“La normalización de las relaciones con Cuba es importante para la seguridad nacional de Estados Unidos y la estabilidad de las relaciones con el hemisferio occidental. La situación geográfica de Cuba en el Caribe y su proximidad con Estados Unidos la convierten en un socio natural y de alto valor estratégico sobre los temas de inmediata prioridad como el terrorismo, el control de las fronteras, la prevención del tráfico de drogas, la protección del medioambiente y la respuesta a las situaciones de emergencia. En efecto, sustanciales progresos se realizaron durante los últimos dos años, desembocando en la firma de 22 acuerdos entre Estados Unidos y Cuba y una coordinación práctica con nuestro ejército y las otras agencias. Debemos proseguir y ampliar estos esfuerzos. Asegurar la estabilidad económica de Cuba servirá los intereses de seguridad de Estados Unidos en el hemisferio occidental, particularmente dados los retos que enfrentan nuestros vecinos en América Latina. Al desarrollar el comercio y el flujo de información daremos al pueblo cubano los recursos para determinar mejor su propio futuro […] En nombre de la seguridad nacional, llamamos a nuestros líderes elegidos a proseguir el proceso de normalización con Cuba”. [29]

Una política condenada al fracaso

La política hostil del Presidente Trump está condenada al fracaso. Desde el advenimiento de la Revolución Cubana en 1959 La Habana nunca ha hecho la menor concesión bajo presión o amenaza. En el espacio de dos años, Barack Obama tuvo más resultados con Cuba al adoptar una política basada en el diálogo respetuoso que todos sus predecesores en más de cincuenta años que optaron por una política de agresión.
Hay una razón para ello. Los cubanos no son sensibles al lenguaje de la coerción, del chantaje o de la intimidación. Forma parte de su idiosincrasia. Cuba siempre ha expresado su disposición a resolver pacíficamente todos los diferendos con Estados Unidos, siempre que se respeten tres principios fundamentales y no negociables: la igualdad soberana, la reciprocidad y la no injerencia en los asuntos internos. En una palabra, el sistema político, el modelo social y la política exterior de Cuba son competencias exclusivas del pueblo soberano de la isla.
Por otra parte conviene recordar una vez más el carácter asimétrico del conflicto que opone Washington y La Habana. Es Estados Unidos el que impone sanciones económicas a Cuba desde hace más de medio siglo, afectando gravemente el bienestar de los cubanos e imponiendo un obstáculo mayor al desarrollo del país. Washington ocupa todavía de modo ilegítimo la base naval de Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano. La Ley de Ajuste Cubano adoptada en 1966 estimula aún la emigración ilegal y peligrosa, favorece el tráfico de seres humanos y el robo de cerebros. Finalmente, la política de “cambio de régimen” vigente viola los principios fundamentales del derecho internacional.
La política hostil de la Casa Blanca aislará a Estados Unidos en el continente americano y en el mundo. No conseguirá ningún resultado tangible. Reducirá los intercambios entre ambos países, afectará a la vez los intereses cubanos y estadounidenses y erigirá otro obstáculo entre ambos pueblos que aspiran a mantener lazos cordiales, pacíficos y respetuosos.

Salim Lamrani

Notas:

[1] Donald Trump, «Remarks by President Trump on the Policy of the United States Towards Cuba», 16 de junio de 2017. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/16/remarks-president-trump-policy-united-states-towards-cuba (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] The White House , «Fact Sheet on Cuba Policy», 16 de junio de 2017. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/16/fact-sheet-cuba-policy (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[5] Ibid.
[6] Cubadebate , «El padre del violinista que Trump exaltó fue uno de los asesinos de Frank País», 17 de junio de 2017.
[7] Gobierno Revolucionario de Cuba , «Declaración», 16 de junio de 2017. http://www.granma.cu/cuba/2017-06-16/declaracion-del-gobierno-revolucionario-video (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[8] Ibid.
[9] Ibid.
[10] Ibid.
[11] Bruno Rodríguez, « Bruno Rodríguez ofrece conferencia de prensa: Cuba no realizará concesiones », Cubadebate, 19 de junio de 2017.
[12] Alex Daugherty, « Trump Defies Congressional Republicans Who Want Closer Relations With Cuba », The News & Observer, 16 de junio de 2017.
[13] Ibid.
[14] Ibid.
[15] Alex Daugherty, « Trump Defies Congressional Republicans Who Want Closer Relations With Cuba », op. cit.
[16] Ibid.
[17] Ibid.
[18] Jim McGovern, « Twitter », 16 de junio de 2017. https://twitter.com/RepMcGovern/status/875775474907185152 (sitio consultado el 23 de junio de 2017).
[19] USA Today , « Trump Outines New Cuba Policy in Speech in Miami’s Little Havane », 16 de junio de 2017.
[20] U.S. Chamber of Commerce, « U.S. Chamber Statement on Administration’s Cuba Policy Announcement », 16 de junio de 2017. https://www.uschamber.com/press-release/us-chamber-statement-administration-s-cuba-policy-announcement (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[21] James Williams, « Engage Cuba Statement on President Trump’s Cuba Directive », Engage Cuba, 16 de junio de 2017. https://www.engagecuba.org/press-releases/2017/6/16/engage-cuba-statement-on-trumps-cuba-directive (site consulté le 22 juin 2017).
[22] Sofia Lotto Persio, New U.S. Cuba Policy Is Unpopular, Just Like President Trump», Newsweek, 21 de junio de 2017.
[23] Ibid.
[24] Ibid.
[25] The New York Times , «A Cynical Reversal on Cuba», 16 de junio de 2017.
[26] Alec Tyson, «Americans Still Favor Ties With Cuba After Castro’s Death, U.S. Election», Pew Research Center, 13 de diciembre de 2016. http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/12/13/americans-still-favor-ties-with-cuba-after-castros-death-u-s-election/ (sitio consultado el 24 de junio de 2017).
[27] Telesur , «Incrementa 145% los visitantes de EE.UU. a Cuba en 2017», 14 de junio de 2017. http://www.telesurtv.net/news/Incrementa-145--los-visitantes-de-EE.UU.-a-Cuba-en-2017-20170614-0053.html (sitio consultado el 24 de junio de 2017).
[28] Nations unies, «ONU aprueba resolución contra bloqueo a Cuba sin votos en contra por primera vez en la historia», 26 de octubre de 2016. http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=36140#.WUwBTWdds_Y (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[29] American Security Project , «Letter to Lieutenant General H.R. McMaster, National Security Adviser to the President», 20 de abril de 2017. https://static1.squarespace.com/static/55806c54e4b0651373f7968a/t/58f8dc14ebbd1aed9edd0360/1492704289283/Cuba+Security+Letter (sitio consultado el 22 de junio de 2017).

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

lunes, 26 de junio de 2017

Cómo Rusia volvió al capitalismo




El desarrollo del subdesarrollo en sociedades postsoviéticas

El capitalismo contemporáneo de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) tiene dos fuentes: la descomposición de la burocracia soviética y la influencia del capitalismo global. Pese a la publicidad de la época en favor de las reformas, estas no lograron conducir a la prosperidad y al crecimiento del bienestar de la población. Casi un cuarto de siglo después de la caída de la Unión Soviética, resulta claro que en los territorios del espacio postsoviético se consolidó un capitalismo periférico, con una economía sustentada en amplios niveles de criminalidad empresarial, control informal de los activos, primarización y fuga de capitales.
En el albor de las reformas de mercado en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) –instancia sucesora de la Unión Soviética–, a comienzos de la década de 1990, el periodista televisivo ruso Vladímir Pózner organizó un talk-showcon el elocuente título «¿Necesitamos el capitalismo?». El programa había sido concebido como el triunfo de los partidarios liberales del capitalismo sobre, supuestamente, los retrógrados y estancados opositores al nuevo orden social. En el curso del debate, el académico Stanislav Shatalin, un economista prestigioso en ese momento, explicó de forma clara, comprensible para todos los televidentes, la esencia de la «única doctrina confiable» de turno: «Imagínense un pastel dividido en partes iguales pero pequeñas. Eso es el socialismo. Ahora imagínense un enorme pastel dividido en partes desiguales, pero de modo que hasta una pequeña parte del segundo pastel es más grande que una de las partes iguales del primero. Eso es el capitalismo». Otro invitado del programa, sin medias tintas, propuso un camino sencillo y comprensible hacia el prometido paraíso del consumo: el Estado debía retirarse de la economía. Se entiende que tenía en mente abrir el espacio para la iniciativa empresarial de la «gente común».
En esa misma época se difundió profusamente por televisión un spot publicitario. Primero aparecía en la pantalla un mapa de Rusia cubierto por humeantes chimeneas de fábricas y líneas de transmisión de energía eléctrica. Una voz aclaraba: «Este es el patrimonio colectivo del país». Después se recortaba un pedazo de fábrica. «¡Esta es tu parte de la riqueza colectiva!». El pedazo se transformaba en un cupón y aparecía en la palma de la mano de un desconcertado ruso, que empezaba a rascarse la cabeza mientras una voz en off preguntaba «qué hacer con el cupón».
En el talk-show mencionado más arriba, Pózner explicaba con entusiasmo que la privatización abría el camino al enriquecimiento a todos los rusos: «Si ustedes son tres, es decir que tienen tres cupones, ya tienen la posibilidad de empezar su propia actividad privada. Reúnan a toda la familia en un consejo y resuelvan cómo utilizar los cupones. ¡Recuerden que ahora ustedes están decidiendo su propio destino, el destino de sus hijos y el de sus nietos!».
Las últimas palabras de Pózner resultaron ser las únicas migajas de verdad expresadas en aquel programa y en la innumerable cantidad de otros programas parecidos, aunque no del todo en el mismo sentido que tenían en mente. Pasó muy poco tiempo hasta que los rusos corrientes, que habían aceptado dócilmente las reformas, comenzaron a ser testigos de una caída sin precedentes de la producción y del nivel de vida, de una inaudita criminalización de la sociedad, del colapso de la educación y del sistema de salud, de la transformación de Rusia en un Estado semidependiente. Resultó que el pastel del ingreso nacional no sólo se dividía en partes desiguales, sino que además se había endurecido bastante.
A semejante colapso de la ilusión del capitalismo sobrevivieron los trabajadores de prácticamente todas las antiguas repúblicas soviéticas. Para comprender por qué las expectativas de la población resultaron pisoteadas de manera tan grosera, es necesario considerar la naturaleza de la sociedad que se conformó en el espacio postsoviético.

■■ La periferia del mundo capitalista

Después del colapso de la URSS, sus antiguas repúblicas tomaron el camino de la transición al capitalismo. Pero este no fue ni podía ser un pasaje al capitalismo del centro, altamente desarrollado y garante de un alto nivel de vida. Precisamente en eso consistía el engaño del programa televisivo. En el marco del sistema capitalista mundial, los «neófitos recién convertidos» podían ocupar sólo el lugar de una periferia dependiente y atrasada. Correspondía la «implantación del subdesarrollo» descripta por André Gunder Frank1. Los países postsoviéticos experimentaron la correspondiente transformación de sus economías. En los «audaces» 90, la participación de la industria en el total del valor agregado, en promedio, cayó de 38% a 29% en los países de la CEI2, y paralelamente creció la incidencia del sector primario exportador.
Todos estos rasgos del desarrollo industrial pueden interpretarse como la adecuación estructural de las economías de los países de la CEI a su nueva posición en la economía mundial. Estas economías exportan al resto del mundo principalmente materias primas: recursos minerales y algunos productos con bajo nivel de elaboración como madera, papel y celulosa, piedra, metales y manufacturas de metal. La participación de los productos de exportación del sector manufacturero es muy baja3. Al mismo tiempo, si prestamos atención a la estructura de las importaciones, veremos que el rubro fundamental es el de los productos manufacturados4. De esta manera, los Estados postsoviéticos exportan, fundamentalmente, productos con un bajo grado de elaboración, e importan, por el contrario, productos con un alto valor agregado.
A pesar de estas condiciones desfavorables, los países de la CEI tienen un saldo positivo significativo y creciente de su balanza comercial. Así, en 2012 las exportaciones de este grupo de Estados fueron de 757.400 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 520.000 millones. El saldo favorable fue, de este modo, de 237.000 millones de euros. Estos recursos podrían ser una fuente de las tan necesarias inversiones para la modernización de maquinaria obsoleta, pero, lamentablemente, ocurre otra cosa: los ingresos netos del comercio exterior financian la salida masiva de capital de los Estados postsoviéticos. En ese aspecto, Rusia es el campeón.
A esto se suma que, en las economías constantemente desangradas de las repúblicas de la antigua URSS, el salario real ha caído en forma drástica y casi en ningún lugar de la CEI alcanza el nivel del periodo soviético. En Rusia y en Ucrania es entre 2 y 2,5 veces menor que los valores dados a conocer de manera oficial. Mientras tanto, la productividad del trabajo aumentó sustancialmente más que el salario5.
En este contexto, la desigualdad social creció enormemente, y Rusia es un claro ejemplo. De acuerdo con el informe Global Wealth Report, este país se caracteriza por «el más elevado nivel de desigualdad de ingresos en el mundo, con la excepción de los pequeños Estados de la cuenca del Caribe con residentes multimillonarios. En todo el mundo hay un multimillonario por cada 170.000 millones de dólares de la riqueza de los hogares. En Rusia hay uno por cada 11.000 millones. En todo el mundo los multimillonarios representan 1% a 2% de la riqueza de los hogares; hoy, en Rusia, 110 multimillonarios poseen 35% del total de la riqueza del país»6.
De lo dicho se puede apreciar que las economías de los países de la CEI pasaron a una estructura de producción simplificada, con una caída del sector manufacturero y el crecimiento de las actividades extractivas, que refleja su transformación en proveedores de productos de un bajo grado de elaboración de materias primas a los países capitalistas desarrollados. Al mismo tiempo, las sociedades analizadas atravesaron una transformación social que creó en un polo un ejército industrial de reserva barato y en el otro, una «clase compradora»7. Esto no es otra cosa que la «implantación del subdesarrollo».

■■ Las reformas y Occidente

El capitalismo contemporáneo de los países de la CEI tiene dos fuentes: la descomposición de la burocracia soviética y la influencia del capitalismo global. El primer factor está relacionado con la naturaleza del régimen soviético. Desde mi punto de vista, el análisis más profundo de esta problemática fue expuesto tempranamente por León Trotsky en la clásica obraLa revolución traicionada (1936)8. A pesar de que se proclamara oficialmente la victoria del socialismo «en un solo país», uno de los líderes de la Revolución Rusa demostró de manera convincente que la sociedad soviética no era más que algo transitorio, es decir que sólo estaba intentando construir el socialismo. Trotsky preveía que, ante la ausencia de una revolución socialista mundial triunfante, esa sociedad regresaría al capitalismo. «Los privilegios no tienen valor –escribió– si no se los puede dejar como herencia. Por eso, la burocracia privilegiada tarde o temprano querrá adueñarse de las empresas por ella administradas y convertirlas en una propiedad privada»9.
La historia confirmó por completo el presagio del pensador marxista. Por ejemplo, el profesor de Cambridge David Lane señala que la mayor parte de los trabajos sobre la transición de Rusia al mercado ignoran la cuestión clave sobre las fuerzas sociales que están detrás de las reformas. Lane distingue dos grupos sociales fundamentales que contribuyeron a la caída del régimen soviético y a su transición al capitalismo10: la «clase administradora», que ejercía el control administrativo de la producción, la educación y la ciencia; y la «clase consumista», formada por las personas procedentes de las capas instruidas, interesadas en la utilización de los mecanismos del mercado para la obtención de beneficios materiales gracias a su calificación. A estas dos categorías sociales, Stanislav Ménshikov agrega los empresarios del mercado negro, cuya actividad estaba en crecimiento en tiempos de la sociedad soviética11. Durante muchos años, para los organismos del poder centralizado fue cada vez más difícil controlar la economía. Su papel se iba quebrantando gradualmente y aumentaba la influencia de la burocracia, incluyendo a los directores de empresas. De este modo, detrás de la fachada de un sistema económico monolítico y planificado, surgían las condiciones para el desarrollo de la apropiación privada sobre la base de la propiedad pública.
La derrota de la URSS en la Guerra Fría comprometió el orden comunista y propició que la sociedad acogiera acríticamente el sistema de valores mercantiles, que presupone una amplia instauración de la propiedad privada. En este contexto, los círculos dirigentes de Occidente, sobre todo de Estados Unidos, supieron desarrollar una influencia entre bastidores en la elaboración de las reformas económicas radicales. En relación con esto, Lane distingue una «clase política global» que «a través de la economía de los gobiernos occidentales y las organizaciones internacionales» ejerció su influencia decisiva en la «creación del capitalismo y de una clase burguesa de propietarios» en Rusia12. Esto se realizó sobre la base de los principios del Consenso de Washington, subyacentes a la política de las organizaciones financieras internacionales en relación con los países en vías de desarrollo. Hacia los años 90, el mundo ya había acumulado una experiencia suficiente como para llegar a la conclusión de que la aplicación de la fórmula «liberalización + estabilización macroeconómica (es decir, política monetaria restrictiva)» profundiza la pobreza y la indigencia13. Como lo señalan investigadores contemporáneos, «la reducción de la pobreza, la igualdad y la conservación del medio ambiente eran una parte fundamental del Consenso. El Consenso de Washington exhortaba a la apertura comercial de los países al mundo exterior»14, léase a las corporaciones occidentales. De este modo, era una estrategia que tenía el objetivo de aligerarle a Occidente el peso de la crisis que se estaba gestando. Como resultado de la abundante crítica a esta política comenzó la formación del «consenso post-Washington», que hizo énfasis en la seguridad social y en la lucha contra la pobreza15. Lamentablemente, este último pasó inadvertido para los políticos y la opinión pública rusos.
En apariencia, las reformas eran guiadas por un grupo de altos funcionarios estatales encabezados por el primer ministro Yegor Gaidar. Sin embargo, detrás de ellos estaban altos funcionarios del gobierno de EEUU y un grupo de economistas estadounidenses16. Como lo testimonia la investigadora estadounidense Janine Wedel, las reformas rusas fueron elaboradas en secreto, literalmente, por algunos especialistas de la Universidad de Harvard estrechamente ligados al gobierno de EEUU, y fueron implantadas en Rusia a través del dirigente clan político de Anatoli Chubáis17. Por los datos que tenemos, Chubáis tomó oficialmente en puestos directivos del Comité Estatal de Bienes Públicos a consultores extranjeros, incluyendo a oficiales activos de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA)18. Las memorias de Strobe Talbott, asistente del presidente Bill Clinton para asuntos rusos, no dejan dudas acerca de que la administración estadounidense veía al presidente Boris Yeltsin como un leal defensor de sus intereses en Rusia19. Los economistas neoliberales Jeffrey Sachs y Andrei Shleifer y el jurista Jonathan Hay ejercieron una influencia en la política económica de Rusia sin precedentes en un Estado independiente: «los consejeros estadounidenses elaboraron medidas políticas con Gaidar, Chubáis y sus colegas, que después incluían en los decretos presidenciales. Cada resolución económica significativa de la presidencia de Yeltsin fue llevada a cabo de ese modo. El Parlamento fue dejado de lado»20.
Esto se confirma claramente en las memorias del banquero estadounidense de origen ruso Boris Jordan21. En el libro Conversations on Russia: Reform from Yeltsin to Putin cuenta que, en septiembre de 1992, fue visitado por Chubáis, quien dirigía el Comité Estatal de Bienes Públicos, con el pedido de que elaborase de manera urgente un programa de privatizaciones. La urgencia se explicaba porque el 9 de diciembre debía abrirse la Asamblea regular de los Diputados del Pueblo y quería comenzar la privatización antes de esa fecha, para colocar a los elegidos del pueblo frente al hecho consumado. Un equipo de expertos occidentales bajo la dirección de Jordan «trabajó día y noche, literalmente día y noche, quitándole horas al sueño en las oficinas». Pasando por alto muchas etapas del trabajo, en detrimento de la calidad, los técnicos cumplieron el plazo y el programa fue lanzado un día antes de la apertura de la Asamblea. «Lo que mi abuelo no pudo lograr en la época de la guerra civil con el Ejército Blanco contra los comunistas, lo hicimos nosotros expulsando al Estado de las relaciones de propiedad», concluye con satisfacción el nieto del emigrado antibolchevique22. Este episodio elocuente no sólo testimonia el papel de los titiriteros occidentales entre bambalinas y su auténtica actitud hacia la democracia, sino que también nos dice que, para dirigir las reformas en Rusia, estos se guiaban por un sentimiento de venganza por el terror que habían sufrido frente al comunismo. Sus sentimientos eran completamente comprensibles. Menos comprensible era la disposición de los rusos a someterse a esos designios
El análisis demuestra que en la implementación de las reformas rusas se fundieron orgánicamente las aspiraciones de la burocracia soviética de transformarse en propietaria y las aspiraciones de los círculos dirigentes de Occidente de imponer su sistema de valores a un adversario histórico. Este hecho resulta una clara afirmación del concepto de «Termidor» empleado por Trotsky en el marco de varias de sus advertencias sobre un posible renacimiento burgués en Rusia como producto de las políticas del régimen estalinista23. Esto determinó el tipo de empresas que surgirían de las reformas.

■■ La naturaleza del nuevo sistema

A comienzos de la década de 1990, en Rusia no había prácticamente una «luminaria » de la economía liberal, ni occidental ni nacional, que no recomendase legalizar el capital en negro. Se afirmaba que en el sistema soviético la gente con capacidad para los negocios sólo podía realizarse en la esfera de la actividad empresarial delictiva. En esencia, en la conciencia de los partidarios de las reformas radicales de mercado, el mundo del delito jugó el papel de constructor de la nueva sociedad capitalista, como en el pensamiento de los marxistas la clase trabajadora juega el rol de principal fundadora del socialismo. Se consideraba que lo fundamental era crear a cualquier precio, lo más rápido posible, una clase de propietarios privados que excluyera la posibilidad misma de la así llamada «revancha comunista». En una etapa ulterior, la «mano invisible» del mercado llevaría a una redistribución de la propiedad desde los empresarios ineficientes hacia los eficientes. La eficiencia económica se garantizaría automáticamente, esto era algo que se daba por sentado. Y esto también determinó el carácter de las privatizaciones, como se puede ver en el informe oficial del Tribunal de Cuentas de la Federación Rusa24. Basta mencionar que el Estado ganó por las privatizaciones menos de 5% del precio de mercado de su antiguo patrimonio25. Las empresas estatales se vendieron a un precio 20 a 30 veces menor que su valor real26.
La esencia social de las privatizaciones fue evidente: se trató de una expropiación de derechos de la inmensa mayoría de los rusos en beneficio de una nueva clase de propietarios conformada por parte de la burocracia, gente instruida y criminales. En esa misma dirección actuaron también otras orientaciones de las reformas. Así, la liberalización de los precios y la incipiente inflación provocaron una desvalorización de los ingresos y de los ahorros de los ciudadanos comunes. Por consiguiente, tuvo lugar una confiscación de los ingresos de los trabajadores y de los ahorros en beneficio del naciente gran capital. El mismo objetivo perseguía la llamada política «de estabilidad financiera». Las demoras de medio año –y a veces aún más– en los pagos de los salarios y los recortes de las pensiones y de los subsidios sociales demostraron claramente a cuenta de quién se llevaba a cabo la lucha contra la inflación, llamada a estabilizar los beneficios de los capitalistas. Las privatizaciones, la liberalización y la estabilización financiera, que presuponía un recorte de los gastos sociales, eran el alfa y el omega del Consenso de Washington.
Un libro del sociólogo ruso Vadim Volkov, con el elocuente título Empresarios violentos: el uso de la fuerza en la creación del capitalismo ruso, está dedicado a la expansión de los círculos criminales en la nueva economía27. Sin embargo, en la Rusia actual la violencia como base de la obtención de ingresos no es patrimonio exclusivo del crimen organizado.
En virtud de la debilidad de las leyes en la Rusia contemporánea, los derechos formales de la propiedad no son suficientes si no son reforzados por un control no formal sobre los activos28. Los propietarios auténticos deben crear una infraestructura de control, una red de instituciones formales e informales que les permita influir tanto en el interior como en el exterior de la firma. Los lazos de la corrupción con el Estado y la violencia criminal son partes constitutivas fundamentales de esta infraestructura.
En la infraestructura de control sobre las empresas se pueden separar los elementos externos e internos. Con los primeros se relaciona el confuso esquema de posesión de activos a través de una cadena de firmas offshore («nube deoffshores», según la expresión de Iákov Pappe), el lobby de los intereses mercantiles a través del vínculo con el funcionariado corrupto y la protección paga –el patrocinio por parte de las fuerzas de seguridad, las empresas de seguridad privada y las estructuras criminales–. La finalidad principal de los elementos externos de las estructuras de control es la defensa de la posición dominante de los grandes capitalistas contra las tentativas de la competencia. Con los elementos internos de control se relacionan un sistema altamente centralizado de toma de decisiones administrativas –que excede en mucho los estándares de los países desarrollados–, organismos de control exagerados y servicios internos de seguridad. La finalidad principal de estos organismos es el aplastamiento de los trabajadores asalariados y de la protesta laboral y la garantía de un control confiable de los grandes insiders sobre los flujos de la empresa. De ese modo, las grandes empresas nacionales se caracterizan por apoyarse en la coerción extraeconómica.
El control informal sobre los activos en Rusia generó una fuerte inestabilidad de las grandes empresas. El asunto está en que los derechos de propiedad informales no pueden ser legalizados ni transmitidos por herencia, pero siempre pueden ser impugnados. Las olas de redistribución de la propiedad se están desplazando regularmente por la economía rusa. Su principal instrumento son las absorciones de los competidores, que incluyen una amplia práctica de incursión criminal. La inestabilidad de la posición de los grandes negocios limitó la extensión en el tiempo de su actividad. Como regla, el mecanismo de extracción de la renta presupone el uso de firmas comerciales ficticias, registradas en offshores, que permiten, entre otras cosas, la evasión de impuestos.
Rusia es el único país donde 90% del gran empresariado («ruso»), lo mismo que de la flota de navieros, está registrado en offshores, y 80% de las transacciones de venta de títulos valores se realiza a través de esas jurisdicciones29. Según datos del Banco Central de Rusia, la salida neta de capital del sector privado del país fue, en el periodo 1994-2013, de 580.000 millones de dólares30 . De ese modo, la salida de capital constituye un rasgo dominante de la economía rusa tanto en los periodos de crisis como en los de auge. Junto con ello, se verifica un ingreso de divisas. Así, en 2006 y 2007 el ingreso de capital superó la salida en 43.700 millones de dólares y 87.800 millones de dólares, respectivamente31. A la vez, las posiciones principales entre los inversores extranjeros y la economía rusa las ocupan constantemente los países offshore.
En paralelo, el mercado interno disminuye a causa del crecimiento de la desigualdad social. La caída de las inversiones de las compañías es fruto de la salida de fondos de los grupos dominantes. Este proceso termina de socavar los ingresos de los pequeños accionistas, de los ejecutivos corrientes y de los trabajadores y esto alienta diversos tipos de protestas. En respuesta, las grandes las grandes empresas invierten en la infraestructura de control necesaria para sofocar el descontento y la inquietud del personal. Todo esto limita la acumulación de fondos para el desarrollo y socava las inversiones en la ampliación de las capacidades productivas y la renovación de la producción. Como resultado, los propietarios de las grandes empresas rusas se aproximan a una «lumpemburguesía», como llamó Gunder Frank a la burguesía latinoamericana por su incapacidad de asegurar la modernización de sus países32. Por la creciente desigualdad y la consecuente reducción del mercado interno, las expectativas de las ganancias de las corporaciones por sus inversiones en el sector real bajan considerablemente. Como resultado, las compañías rechazan los grandes proyectos con plazos prolongados de autofinanciamiento. Pero, en tanto precisamente esos proyectos están asociados en general al progreso técnico, las perspectivas a largo plazo del empresariado nacional empeoran. El cortoplacismo y la tendencia a la extracción de la renta se refuerzan aún más cuanto mayor es el peligro de una absorción inamistosa por la competencia. Este peligro aumenta, además, con el crecimiento de las ganancias.
De este modo, la salida de fondos de las empresas engendra un perjuicio integral de la acumulación de capital de las grandes firmas rusas. Esto resulta una acción significativa en el proceso de crecimiento económico y lo acerca al modelo de «implantación del subdesarrollo» ya mencionado.
El desarrollo de la economía depende en grado decisivo de una complicada estructura de precios. Las ramas donde la mejora en los costos por unidad es mayor obtienen un gran beneficio y, consecuentemente, disponen de las mejores posibilidades de inversión. La economía rusa representa un clásico ejemplo de disparidad de precios. En ella se reúnen dos grupos desiguales de sectores: aquellos cuyos precios crecen relativamente más rápido y los que lo hacen a un ritmo relativamente más lento que la media. Hoy observamos un aumento descontrolado de los costos del sector manufacturero y el traslado de capitales de este sector a las actividades extractivas. Y a través de la sobrevaluación de los precios en la producción, los capitalistas del sector privilegiado redistribuyen en su beneficio el capital del sector de las víctimas de la disparidad. El hecho de que la posición privilegiada en la estructura de precios esté ocupada por el capital del sector exportador primario refleja el estatus semiperiférico de la economía nacional. Es notable que en abril y mayo de 2013, es decir, tres años después de que la economía saliera de la recesión, casi 40% de las empresas investigadas no realizaba en absoluto inversiones de capital33.
No son menos importantes las características cualitativas de esas inversiones. A finales de 2012, por ejemplo, una de cada cinco empresas rusas requería una completa modernización de su capacidad productiva, y más de la mitad, una modernización parcial34. En el mismo periodo, sólo 18,4% de las organizaciones examinadas realizó inversiones que garantizaran una modernización significativa de maquinaria. Al mismo tiempo, las inversiones de más de 40% de las empresas eran insuficientes aun para conservar el nivel de producción corriente, y sólo eran capaces de garantizar una mejora parcial o de mantener en el nivel alcanzado la capacidad productiva35.
Como resultado, los bienes de capital de la economía rusa envejecieron notablemente36. De este modo, las grandes empresas rusas –y las de todos los países de la CEI– se caracterizan por apoyarse de forma semifeudal en la coerción, un horizonte temporario de corto plazo, ingresos rentistas e inversiones menguantes.

■■ Conclusión

En contra de las amplias expectativas de la opinión pública, las reformas del mercado en los Estados postsoviéticos no lograron conducir a la prosperidad y al crecimiento del bienestar de su población. Casi un cuarto de siglo después del comienzo de las transformaciones, resulta claro que en los territorios de la CEI se consolidó el típico capitalismo periférico. Esto lo testimonia la caída del sector manufacturero en provecho del extractivo; la exportación de producción con un bajo nivel de elaboración de la materia prima y la importación de bienes con mayor valor agregado; la salida sistemática y en gran escala de capital; el empobrecimiento masivo de la población y la formación de un ejército industrial de reserva barato; la formación de un capital que tiene el deplorable rol de intermediario en la explotación de recursos naturales y de la población de sus países en beneficio de los intereses del centro del capitalismo mundial.
La implantación del subdesarrollo en los países de la CEI ocurrió como resultado de las radicales reformas de mercado dirigidas y controladas por Occidente. Para ello, se aprovechó la degeneración de la burocracia soviética, parte de la cual actuó en provecho de las transformaciones capitalistas, tratando de apoderarse de parte de la propiedad estatal. El contenido social de las reformas, está claro, fue la implantación de elites prooccidentales provenientes de la burocracia local y del medio criminal.
Semejante contenido de las reformas predeterminó también la naturaleza de las grandes empresas en las naciones postsoviéticas. Los negocios en estos países se basan en el control informal de las empresas. Esto significa que no basta con poseer derechos jurídicos sobre ellas: es necesario también disponer de vínculos estables con funcionarios estatales de alto rango u ocupar uno mismo un puesto estatal de responsabilidad. Además de eso, es preciso contar con protección en alguna persona de tal o cual organismo de seguridad. Sin embargo, y disponiendo de esas condiciones, nadie está asegurado contra la incursión criminal de parte de los grupos de capital más fuertes. La sistemática amenaza de pérdida de las grandes empresas genera una orientación hacia la obtención de ingresos a corto plazo a cuenta de la salida de los activos financieros de las empresas. El carácter «comprador» de las grandes empresas en los países de la CEI se muestra en el egreso a gran escala de capital hacia los países del centro del capitalismo mundial. La extracción sistemática de la renta de los grupos dominantes socava los ingresos de los asalariados, que recurren en respuesta a diversas formas de latrocinio. Los propietarios libran una lucha sin cuartel contra las malas prácticas por parte del personal, centralizando la dirección y aumentando los servicios internos de seguridad. La salida de capitales de las empresas y su colocación en Occidente, el pago de «gente necesaria» en el aparato del Estado y el aumento de los servicios internos de seguridad socavan el proceso de acumulación de capital en las economías de los Estados postsoviéticos. Esto se expresa en el estado lamentable del fondo de capital fijo.
Por eso sostuvimos que las reformas económicas en el área postsoviética se presentan como un caso típico de «implantación del subdesarrollo». En el curso de estas transformaciones ocurrió la consolidación de un capital auténticamente «comprador» en los nuevos Estados. Con sus intereses económicos, está ligado a los intereses del capital de los países capitalistas desarrollados, como su socio menor. Esta clase dirigente alcanza el enriquecimiento gracias a la ejecución de su función primordial, la de intermediaria en la transferencia de una parte importante del fondo de plusvalía generado por el trabajo de su población al centro del capitalismo mundial. Por eso no puede asegurar la modernización de la economía ni mejorar el bienestar interno: las inversiones necesarias y los salarios dignos no son compatibles con la salida a gran escala de capital. De esa fuente procede también el carácter autoritario de las grandes empresas en los Estados postsoviéticos. Sólo la fuerza, o la amenaza de su ejercicio, permiten el disciplinamiento de los trabajadores, en contextos de reducción sistemática de sus salarios y constante falta de inversión.
De lo dicho se desprende que las economías postsoviéticas tienen un potencial de modernización muy bajo y no pueden garantizar la seguridad externa de sus países. Las clases dirigentes sirven en gran medida a los intereses de sus protectores del otro lado del océano. Mientras tanto, en las condiciones de la crisis económica mundial que se ha desarrollado, las relaciones internacionales en el espacio postsoviético, y en el perímetro de sus fronteras, se han tensado gravemente.

Ruslan Dzarasov
Investigador del Instituto Central de Economía y Matemáticas de la Academia de Ciencias de Moscú. Autor de El acertijo del capitalismo ruso: La economía postsoviética en el sistema mundial (2014).

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad No 253,
septiembre-octubre de 2014, ISSN: 0251-3552, .

1. A. Gunder Frank: «The Development of Underdevelopment» en Monthly Review vol. 18 No 4, 1966, pp. 17-31. [Hay edición en español: «El desarrollo del subdesarrollo» en Pensamiento Crítico Nº 7, 8/1967, pp. 159-173]. A. Gunder Frank: A Dependent Accumulation and Underdevelopment, Macmillan, Londres, 1978. [Hay edición en español:Acumulación dependiente y subdesarrollo, Era, México, df, 1979].
2. V. Chasovski: «Promyshlennost stran sng v usloviaj transitivnoi ekonomiki» [La industria de los países de la cei en las condiciones de una economía en transición] en Izvestia ran No 5, Serie Geográfica, p. 43.
3. Comité Estadístico Interestatal de la cei: Comercio exterior de los países de la cei y de la ue 2009- 2012. Guía estadística, Moscú, 2013, p. 29. 4. Ibíd., p. 31.
5. Confederación General de los Sindicatos – Departamento de Defensa de los Intereses Socioeconómicos de los Trabajadores: O polozhenii v oblasti oplaty truda v gosudarstvakh sodruzhestva, solidarnoi posizii y deistviiakh porfsoiuzov po zaschite interesob trudiaschikhsia [Informe sobre la situación salarial en los Estados de la Comunidad (cei), la solidaridad y las acciones de los sindicatos en defensa de los intereses de los trabajadores], Moscú, 2008.
6. Credit Suisse Research Institute: Global Wealth Report, Credit Swiss ag, Zúrich, 2013, p. 53, disponible en .
7. El concepto de «clase compradora» o «burguesía compradora» refiere al grupo social que se beneficia de su relación con los inversionistas extranjeros y colabora con ellos en su país. Fue utilizado por Mao Tse-tung en su análisis de clase de la sociedad china (1926) y por el ecuatoriano Agustín Cueva. «Comprador» remite en este caso a un significado en desuso registrado por la Real Academia Española («comprador: criado o mozo destinado a comprar diariamente los comestibles necesarios para el sustento de una casa o familia») [N. del E.].
8. L. Trotsky: La revolución traicionada y otros escritos, ceip, Buenos Aires, 2014.
9. Ibíd.
10. D. Lane: Elites and Classes in the Transformation of State Socialism, Transaction, New Brunswick- Londres, 2011.
11. S. Ménshikov: The Anatomy of Russian Capitalism, Executive Intelligence Review News Service, Washington, dc, 2007, p. 9.
12. D. Lane: ob. cit., p. 43.
13. Michel Chossudovsky: The Globalisation of Poverty: Impact of imf and World Bank Reforms, Zed Books, Londres-Nueva Jersey, 1997.
14. Narcís Serra, Shari Spiegel y Joseph E. Stiglitz: «Introduction: From the Washington Consensus towards a New Global Governance» en N. Serra y J. Stiglitz (eds.): The Washington Consensus Reconsidered: Towards a Global Governance, Oxford University Press, Oxford, 2008, p. 6.
15. N. Serra y J. Stiglitz (eds.): ob. cit.
16. Simon Pirani: Changes in Putin’s Russia: Power, Money and People, Pluto Press, Londres, 2010, p. 24.
17. J.R. Wedel: Collision and Collusion: The Strange Case of Western Aid to Eastern Europe, Palgrave- Macmillan, Nueva York, 2001; v. en especial el capítulo iv, «A Few Good Reformers: The Chubais Clan, Harvard and ‘Economic Aid’».
18. Por ejemplo, por el decreto No 141 del Comité Estatal de Bienes Públicos, designó a Jonathan Hay, ciudadano estadounidense y acusado de ser un colaborador activo de la CIA, jefe del Departamento de Ayuda Técnica Extranjera y Peritaje y segundo del comité en la comisión de expertos cuyo jefe era el propio Chubáis. Esta comisión estaba facultada para examinar los proyectos de decretos del presidente de Rusia, las resoluciones del gobierno y las disposiciones del presidente y del vicepresidente del Comité Estatal de Bienes Públicos de la Federación de Rusia. Para una crónica del golpe de Estado de la década de 1990 y las acciones dolosas del grupo de Chubáis, v. (en ruso), fecha de consulta: 22/1/2011.
19. S. Talbott: The Russia Hand: A Memoir of Presidential Diplomacy, Random House, Nueva York, 2002.
20. Ibíd., p. 27.
21. Padma Desai: Conversations on Russia: Reform from Yeltsin to Putin, Oxford University Press, Oxford, 2006, pp. 291-293.
22. Ibíd., p. 192.
23. L. Trotsky: ob. cit.
24. S. Stepashin (ed.): Analiz protsessov privatizatsii gosudárstvennoi cobstvénnosti v Rossiískoi Federatsii za period 1993-2013 [Análisis de los procesos de privatización de la propiedad estatal en la Federación de Rusia en el periodo 1993-2013], Olita, Moscú, 2004.
25. S. Menshikov: Anatomíia rússkogo kapitalizma [La anatomía del capitalismo ruso], Mezhdunaródnie Otnoshenia, Moscú, 2004, pp. 61-62.
26. V. Volkonski: Institutsionalnie problemy rosiiskij reform [Problemas institucionales de la reforma rusa], Dialog-mgu, Moscú, 1998, pp. 12-13.
27. V. Volkov: Violent Entrepreneurs: The Use of Force in the Making of Russian Capitalism, Cornell University Press, Ithaca, 2002.
28. R. Kapeliushkikov: «Krupneishie i dominiruiushie constvenniki v rossiiskoi promyshlennosti; svidetelstva monitoringa reb» [Los propietarios mayores y dominantes de la industria rusa: datos del monitoreo de la reb] en Voprosy ekonomikiNo 10, 1999; Iákov Pappe: «Rossiiski krupni biznes kak ekonomicheski fenomen: ossobenosti stanovlenia i sovremennogo razvitia» [Las grandes empresas rusas como fenómeno económico: particularidades de su consolidación y su actual desarrollo] en Problemy prognozirovania No 1, 2002; I. Pappe: «Rossiiski krupni biznes kak ekonomicheski fenomen: spetsificheskie cherty, modeli ego organizatsii» [Las grandes empresas rusas como fenómeno económico: rasgos específicos, modelos de su organización] en Problemy prognozirovania No 2, 2002; A. Radiguin: «Sobstvennost i integratsionnie protsessi v korporativnom sektore (nekotorie novie tendentsii)» [Propiedad y procesos de integración en el sector corporativo (algunas nuevas tendencias)] en Voprosy ekonomiki No 5, 2001; T.G. Dolgopyatova: Evolution of Corporate Control Models in the Russian Companies: New Trends and Factors, suhse, State University / Higher School of Economics, Moscú, 2005.
29. V. Demin: «Offshory – realnaia ugroza ekonomicheskoi bezopasnosti Rosii» [Offshores. Una amenaza real para la seguridad económica de Rusia] en Prosvet, 2010, .
30. Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 1994-2004», 2014, disponible en (en ruso), fecha de consulta: 15/7/2014; Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 2005-2013 y 1o y 2o trimestres de 2014 (según datos de la balanza de pagos de la Federación de Rusia», 2014, disponible en (en ruso), fecha de consulta: 15/7/2014.
31. Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 2005-2013 y 1o y 2o trimestres de 2014 (según datos de la balanza de pagos de la Federación de Rusia», cit.
32. A. Gunder Frank: Lumpen-Burgeoisie: Lumpen-development, Dependence, Class and Politics in Latin America,Monthly Review Press, Nueva York, 1972. [Hay edición en español: Lumpemburguesía: lumpendesarrollo. Dependencia, clase y política en Latinoamérica, Laia, Barcelona, 1972].
33. D. Kublin, R. Galetskaia y A. Moiseev: «Rossiiskie predpriatia vesnoi 2013 g.: vosstanovlenie investitsionnoi aktivnosti i rost zakupok zarubezhnoi tejniki» [Las empresas rusas en la primavera de 2013: recuperación de la actividad inversionista y crecimiento de las compras de tecnología extranjera] en Problemy prognozirovania No 6, 2013, p. 128.
34. D. Kublin y A. Moiseev: «Rossiiskie predpriatia v kontse 2012 goda; rabota v usloviaj znachitelnoi ekonomicheskoi neopredelennosti» [Las empresas rusas a fines de 2012: el trabajo en condiciones de una gran incertidumbre económica] en Problemy prognozirovania No 3, 2013, p. 141.
35. Ibíd., p. 142.
36. A. Kornev: «Potentsial obnovlenia proizvodstvennogo apparata realnoi ekonomiki» [Potencial de renovación del aparato productivo de una economía real] en Problemy prognozirovania No 3, 2013, p. 66.

A 44 años del golpe de estado y la resistencia obrera




Este martes 27 de junio se cumplen 44 años del golpe de estado de 1973 y del inicio de la huelga general de trabajadores, que durante dos semanas luchó contra el mismo. Habrá también una marcha que pasará por el CGIOR y llegará hasta la concentración por el Hospital de Clínicas.

El golpe de estado en Uruguay y el inicio de la histórica huelga general de la clase trabajadora que lo enfrentó, se dio en el marco de grandes luchas sociales de la región y la respuesta del imperialismo y las clases dominantes a través de lo que posteriormente se denominó Plan Cóndor.
El Plan Cóndor fue un plan sistemático de represión contra la clase trabajadora y la juventud revolucionaria del Cono Sur, que en la época vivía un proceso de ascenso en sus luchas. El golpe de estado en Uruguay fue un eslabón de esto y una continuidad de la represión social y política que se vivía en el país desde hace años.
Hecho el golpe, los trabajadores y la juventud lo enfrentaron heroicamente durante dos semanas en la huelga general y derrotada la misma la persecución y el asesinato no pararon. El estado y sus represores siguieron persiguiendo, torturando, encarcelando y asesinando militantes, incluso en el exilio.

La impunidad de ayer y hoy

Hoy día la mayoría de los crímenes de la dictadura uruguaya y de la región todavía siguen impunes y muchos de los que somos familiares o expresos políticos, seguimos sin obtener respuestas de las autoridades, vemos cómo caminan libres por las calles los represores de aquellos años.
Las salidas de las dictaduras tuvieron como condición la impunidad de los represores, así los nuevos regímenes “democráticos”, tuvieron como génesis la injusticia. Quedó demostrado que el objetivo de esta impunidad era la preservación de las fuerzas represivas del estado, para volver a usarlas en caso de necesidad a favor del régimen y las clases dominantes. En Uruguay estuvieron amparados historicamente por el sistema jurídico a través de la ley de Caducidad, que garantizó la impunidad de los represores por muchos años, y sobre todo por el sistema político con los pactos de impunidad de los grandes sectores políticos con los militares a través de pactos como el del Club Naval, y del régimen en general, con el accionar reaccionario de la justicia y las decisiones tomadas en los últimos años por la Suprema Corte de Justicia, las cuales frenaron los pocos casos que se estaban investigando. El resultado es la condena simbólica a unos pocos represores, que gozan de variados privilegios como la cárcel vip, la prisión domiciliaria, y las salidas transitorias. Privilegios que tiene por ejemplo el represor José Gavazzo (que goza de prisión domiciliaria y salidas transitorias), Ernesto Ramas, entre otros. Todas estas trabas al avance de la justicia y la impunidad resultante, hacen caso omiso a la legislación internacional vigente sobre los crímenes de lesa humanidad o a sentencias internacionalmente reconocidas como la sentencia del caso Gelman de la Corte Interamericana de DDHH.
El acceso a los archivos de la dictadura y la desidia del estado uruguayo ante el pedido de información por parte de familiares y organismos de ddhh, para avanzar en la justicia y en la recuperación de los restos de los compañeros desaparecidos es otra muestra de la impunidad. Así también la ausencia del estado uruguayo en la reunión de la Comisión interamericana de ddhh, ante el pedido del Observatorio Luz Ibarburu ante el estancamiento de la justicia y las trabas del sistema para que avancen las causas, así como las amenazas contra figuras de ddhh, son otras señales más de impunidad.
También están los crímenes, la represión y amenazas en democracia como los asesinatos políticos de la masacre del Hospital Filtro en los noventa, los crímenes sociales de las fuerzas represivas, en especial la policía, contra la juventud pobre con los casos de gatillo fácil y la represión a todo un barrio como pasó en el Marconi, la persecución y judicialización de la protesta social contra trabajadores y estudiantes en las últimas luchas del sector educación en los años 2013 y 2015, con casos demostrados de espionaje y persecución por parte de aparatos de inteligencia venidos de los setentas como el DOE (Departamento de Operaciones Especiales), la impunidad del robo y la amenaza a los científicos del GIAF, amenazas a figuras de ddhh a través del Comando Barneix, reinvindicaciones de la tortura de parte del militar retirado Mermot o el intento de hacer un homenaje al ex dictador Gregorio Álvarez por parte del Círculo Militar, como así también los casos de espionaje en democracia por parte de los militares publicitados en los últimos meses.

Marcha a 44 años del golpe y lucha por el Clínicas

El martes organizaciones de ddhh convocan a una marcha que recuerda el golpe de estado y la resistencia de los trabajadores. Bajo la consigna "A 44 años de la Huelga General contra el Golpe: Callar la voz militar con movilización popular", partiendo desde el obelisco a las 18 horas para pasar por el CGIOR lugar histórico y todavía actual de la represión.
Por último confluirá con la concentración del movimiento Todos por el Clínicas en la explanada de la Universidad de la República. Medida impulsada por los trabajadores del hospital a través de su sindicato UTHC y el movimiento que los apoya, en lucha contra el intento de privatización impulsada por el gobierno y el rectorado a través del mecanismo de las PPP.
Demostrando que las luchas de los trabajadores y oprimidos de ayer y hoy confluyen, y que ahí estaremos todos luchando, así como lo hicieron los heroicos obreros y obreras en el 73 resistiendo el golpe, hoy luchando con los trabajadores y estudiantes, para acabar con la impunidad y defendiendo el Hospital del pueblo.

Sebastián Artigas

sábado, 24 de junio de 2017

Europa se aleja no solo de Trump sino de EEUU




Nueva época de las relaciones entre EEUU y Alemania. La deconstrucción de la arquitectura transatlántica y el aumento del desorden mundial.

La semana pasada, el Senado de Estados Unidos aprobó por abrumadora mayoría una ampliación de las sanciones contra Rusia, un país que los senadores consideran que contribuye a la desestabilización de Siria y Ucrania y que interfiere en procesos electorales de terceros países. Adoptando una línea dura, principalmente para hacer pagar a Moscú su supuesta interferencia a través de ataques cibernéticos en la campaña presidencial de 2016, esta extensión de las sanciones - que serán codificados en la ley y por ende más difíciles de levantar – busca limitar la capacidad de Trump para relajar, suspender o anular las sanciones existentes en busca de una relación más estrecha con Rusia. Las mismas podrían ser ampliamente aprobadas también por la Cámara de Representantes.
A las capitales europeas les preocupa el impacto que la iniciativa pueda tener sobre las empresas que participan del gasoducto Nord Stream 2 que busca transportar gas ruso a través de las aguas del Mar Báltico hacia Alemania y otros países europeos. De esta manera, este proyecto llamado el gasoducto Molotov-Ribbentrop 2 [1] por Polonia, desvía el gas siberiano de los oleoductos existentes en tierra: el enlace de Yamal a través de Bielorrusia y Polonia; y el llamado enlace de la Hermandad a través de Ucrania al sureste de Europa. Geopolíticamente, el Nord Stream 2 crea un arreglo especial con Alemania al tiempo que socava los intereses de seguridad y económicos de Europa oriental y central, y deja a Ucrania a merced del chantaje del Kremlin. El mismo va a ser construido por Gazprom asociado con otras cinco grandes firmas que financian la mitad del proyecto de 9,5 mil millones de euros: la francesa Engie, la anglo-holandesa Shell, OMV de Austria y las alemanas Uniper y Wintershall (BASF).
En esta disputa que divide a los países europeos, un nuevo actor imprevisto acaba de entrar en escena: los Estados Unidos. Es que el texto aprobado permite no solo que se impongan “nuevas sanciones a sectores clave de la economía de Rusia”, sino que la sección 233 se refiere expresamente al desarrollo de oleoductos. Aunque no cita expresamente el controvertido Nord Stream 2, sí especifica que el presidente puede imponer sanciones a empresas que inviertan en la construcción de oleoductos para la exportación de energía. Las sanciones dirigidas a empresas que operan en el sector de la energía son, en todo caso, un instrumento opcional y depende de que la Casa Blanca opte por utilizarlo. “Si el Departamento del Tesoro usa esta provisión de una manera agresiva, podría amenazar con sancionar a cualquier compañía que invierta en Nord Stream 2”, explican desde el think tank Atlantic Council[2].
Increíblemente los senadores estadounidenses ponen como fundamento... la amenaza a la seguridad energética del Viejo Continente. Ellos juzgan que "el gobierno de Estados Unidos debe priorizar el apoyo a las exportaciones de energía de los Estados Unidos para crear empleos y fortalecer la política exterior de Estados Unidos", a la vez que también "ayudar a los aliados de Estados Unidos”[3]. El mismo diario afirma que “Con Nord Stream 2, saben que las exportaciones estadounidenses de gas de esquisto, que comenzaron modestamente en 2017, sufrirán gravemente la competencia del gas ruso. Es una forma de los Estados Unidos de "promover su propio gas", dice Isabelle Kocher, CEO de Engie. Las compañías estadounidenses tratan de exportar gas natural licuado (GNL)[4] a Europa, después de que la Administración de Barack Obama aprobara levantar las restricciones. Desde el punto de vista estratégico norteamericano el flujo de gas licuado barato en Europa rompe el monopolio de la rusa Gazprom y obliga a bajar los precios de la misma manera que el petróleo de esquisto estadounidense está rompiendo el dominio de la OPEP en los precios del crudo cambiando la relación de fuerzas y la dependencia con los dos grandes centros de producción de materias primas energéticas a nivel internacional. Tanto Lituania como Polonia abrieron terminales portuarias para recibir gas licuado. El gas de Gazpron es mucho más barato pero en términos geoestratégicos el GNL se ha vuelto lo suficientemente barato como para alterar por completo el equilibrio de poder, a pesar de la necesidad de licuarlo, transportarlo en barcos congelados y luego regasificarlo.

La brutal respuesta de Alemania y Austria

De forma colectiva y en nombre de la UE, Alemania y Austria se han unido en una brutal respuesta a la iniciativa del Senado norteamericano: “¡No podemos aceptar la amenaza de imponer sanciones ilegales extraterritoriales a compañías europeas que participan en los esfuerzos para expandir el suministro energético!”, aseguran el titular de Exteriores alemán y el canciller austríaco en un duro comunicado conjunto. Sigmar Gabriel y Christian Kern agregan en su comunicado que “La enmienda pretende proteger sus empleos en la industria estadounidense del gas y el petróleo”. “Las sanciones políticas no deben estar de ninguna manera vinculadas a los intereses económicos”, añade, para a continuación amenazar con un mayor deterioro de las relaciones trasatlánticas: “Amenazar con imponer sanciones a empresas de Alemania, Austria y otros países europeos en relación a sus negocios en EE UU si participan o financian proyectos de gas natural que impliquen a Rusia, como el Nord Stream 2, impacta de nuevo a las relaciones euroamericanas de forma negativa”. Estas declaraciones, a pesar de su habitual cautela, fueron apoyadas por la canciller alemana Ángela Merkel, cuyo vocero dijo que compartía “el mismo nivel de preocupación” expresado con “la misma vehemencia”.

Una nueva época de las relaciones entre EEUU y Alemania

Este es el último encontronazo diplomático, en medio de un clima de creciente tensión entre Washington y Berlín. La canciller alemana, Ángela Merkel, rompió recientemente su tradicional tono moderado para declarar que Europa ya no puede contar con el aliado estadounidense como hasta ahora, a raíz de que Trump decidiera abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático. En frase que hizo época pronunciada en un acto de campaña de su partido en Múnich, la líder democristiana había afirmado que “Los tiempos en que podíamos contar completamente con otros están terminando. Así lo he experimentado estos últimos días”. Pero este último que estamos comentando es revelador pues muestra un salto del enfrentamiento entre Europa y los EEUU. Es que a fines de mayo Merkel apuntaba esencialmente a Trump y su administración, colocándose de facto en el mismo campo que los oponentes de Trump en Washington DC, es decir, en particular el Congreso en muchos casos. Pero este golpe del sector anti-ruso del ‘establishment’ norteamericano golpea por sobre todo a sus proclamados aliados europeos. Ya no es solamente Trump a quien los alemanes denuncian, sino a Washington en su conjunto. Es un salto en la división transatlántica que toma un carácter verdaderamente estructural y de círculo vicioso, ya que a su vez refuerza la política anti europea de Trump. Desde hace meses Washington no repara en críticas a Berlín, a causa del superávit comercial alemán, que desequilibra la balanza comercial entre ambos países y de la que Trump considera una insuficiente contribución alemana a la OTAN.
Dicho de otra manera, la acción bipartidista del Senado de los Estados Unidos y la aguda respuesta del gobierno alemán ponen de manifiesto que los conflictos entre Estados Unidos y Alemania no se están intensificando simplemente como resultado del Presidente Donald Trump, sino que tienen profundas raíces objetivas como hemos dado cuenta en esta columna en varias ocasiones y desde hace años (Ver por ejemplo aquí, acá y aquí por nombrar algunos). Debemos notar que desde el choque de la reunión del G7 de la que Merkel salió asqueada del comportamiento del presidente norteamericano, el gobierno alemán ha trabajado sistemáticamente para expandir sus relaciones políticas y económicas mundiales. Después de que el primer ministro chino Li Keqiang y el primer ministro indio Narendra Modi visitaran Berlín a principios de junio, Merkel visitó Argentina y México, a la vez que el gobierno organizó una importante conferencia sobre África en Berlín los últimos días.
Por su parte, el mismo Sigmar Gabriel criticó la acción respaldada por Estados Unidos de Arabia Saudita contra Qatar, que está dirigida sobre todo a Irán. En una declaración, Gabriel defendió al emirato y advirtió contra una "Trumpificación" de las relaciones en la región. Los "últimos acuerdos gigantescos de armas entre el presidente estadounidense Trump y las monarquías del Golfo" intensificaron "el peligro de una nueva carrera armamentista". Esta era "una política completamente errónea, y ciertamente no la política de Alemania". Esta oposición de Alemania a EEUU y a Trump se ha intensificado desde el triunfo de Macron en Francia, el reflote del eje franco-alemán y la discusión de la construcción de un Ejército Europeo.

Hacia un desorden mundial

Como venimos afirmando desde la asunción de Trump, está claro que está en marcha un cambio en la política mundial con vastas implicaciones. Las relaciones e instituciones mundiales que durante décadas establecieron el marco para el desarrollo de la economía mundial capitalista y su política, están crujiendo. El intento de Trump en las cumbres del G7 y de la OTAN de asegurar mejores condiciones económicas para los Estados Unidos en relación a sus socios europeos, en especial Alemania, han sido un tiro por la culata como hemos visto. Ya ni siquiera la perspectiva de que la tensión bilateral pueda ensombrecer la cumbre del G20 del próximo mes en Hamburgo parece estar frenando a la veterana canciller alemán, la política más poderosa de Europa. Por el contrario a pesar del proteccionismo declarado de Trump, ésta quiere hacer avanzar la liberalización de los intercambios comerciales en el G20.
Algunos estrategas norteamericanos de política exterior califican estos acontecimientos como un retroceso histórico para Washington. Jacob Heilbrunn, editor de The National Interest dice que: "Cada administración americana desde 1945 ha tratado de trabajar estrechamente con Alemania y la OTAN", pero que EEUU bajo Trump están “empujando a Merkel a crear una superpotencia alemana"[5]. Y agrega: “Ahora que Francia ha elegido a Emanuel Macron presidente, Merkel está poniendo de nuevo de moda un eje franco-alemán que persiga un camino común económico y militar. Esto señalará una disminución significativa en el prestigio y la influencia estadounidense en el extranjero. Imaginemos, por ejemplo, que Merkel decide desafiar el empuje de Trump por sancionar y aislar a Irán estableciendo relaciones comerciales con Corea del Norte, incluyendo la venta de armas.
Todavía no estamos ahí. Pero el acercamiento de Trump a Europa y en otras partes se ha basado en la idea de que él puede desafiar las reglas del juego y extraer lo que quiere. El problema es que está animando a Alemania a convertirse en la superpotencia de Europa e inevitablemente perseguirá lo que considere sus propios intereses. Después de todo, es la nación que inventó el término “realpolitik”. La probabilidad es real pero como ya dijimos, y a diferencia de este estratega, para nosotros Trump solo acelera tendencias en la relación trasatlántica que vienen de la crisis de 2008 y se incrementaron durante la presidencia Obama, aunque éste a diferencia de Trump supo cubrir los intereses norteamericanos con una relación particular con Merkel, incluso por momentos contrario a los intereses geoeconómicos de Alemania como es el caso de las controvertidas sanciones a Moscú.
Pero lo que está claro es que este estratega se apura todavía demasiado: lo que estamos viendo sobre todo es la deconstrucción de la arquitectura transatlántica. Es esto que avanza al ritmo de la oposición y la inconsistencia anti-Trump en Washington DC, así como las ofensivas del trumpismo y las dificultades de Alemania para afirmar su liderazgo europeo en el marco de la potencia de la influencia norteamericana en Europa y Alemania después de más dos tercios de siglo. El vacío que crea la deconstrucción de esta influencia no puede ser llenado fácilmente más aun en el marco del desorden exacerbado que caracterizan a Washington, como consecuencia de la división de la elite y los factores de poder. Ni Alemania, ni la UE, están a la altura de poder llenar ese vacío. En este marco el desorden norteamericano solo puede aumentar el desorden mundial.

Juan Chingo

Notas:
[1] El Tratado de no Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mólotov, fue firmado entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética por los ministros de relaciones exteriores de ambos países, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov. El pacto se firmó nueve días antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial e incluía un reparto reaccionario en zonas de influencia de Europa del este. La peregrina idea de Stalin de que el mismo impediría la decisión del régimen nazi de invadir la Unión Soviética se mostró totalmente ilusoria.
[2] El País 16/6/2017.
[3] Citado en “La ‘ guerre du gaz ’ sort des frontières de l’Europe », Le Monde 17/6/2017.
[4] El gas natural licuado (GNL) es gas natural que ha sido procesado para ser transportado en forma líquida. Es la mejor alternativa para monetizar reservas en sitios apartados, donde no es económico llevar el gas al mercado directamente ya sea por gasoducto o por generación de electricidad. El advenimiento del GNL transportado significa que los precios del gas reflejan el mercado global. El suministro de Australia y de Indonesia, además de las exportaciones de Qatar, ha llevado a la abundancia. En 2015, el GNL reemplazó al mineral de hierro para convertirse en el segundo producto más comercializado del mundo después del crudo. Para algunos es sólo el comienzo. La Agencia Internacional de la Energía espera que represente la mitad del suministro mundial de gas para 2040.
[5] “Is Trump Pushing Merkel to Create A German Superpower?”, The National Interest 28/5/2017.

viernes, 23 de junio de 2017

Corea del Norte y la escalada militar norteamericana




Bajo la era Trump, Estados Unidos ha intensificado sus amenazas contra el régimen norcoreano. El secretario de Estado, Rex Tillerson, proclamó que se había acabado la “paciencia estratégica” de Washington, una advertencia velada sobre el uso inminente de la fuerza contra Norcorea.
“Lo que ahora asoma es un efectivo plan de guerra que este mes alcanzará su pico máximo. En la zona se encuentra el portaaviones ‘Carl Vinson’ con su flota de apoyo que incluye un conjunto de naves misilísticas. Hacia allí se está movilizando el ‘Ronald Reagan’, fondeado en Japón. Y desde Estados Unidos se encamina el ‘Nimitz’” (Clarín, 4/6).
La escalada sobre Corea es un tiro por elevación contra China, con la que Estados Unidos sostiene una pulseada estratégica. Los planes de la Casa Blanca se dirigen a establecer una hegemonía indiscutida en Asia, lo que incluye el dominio militar del Mar de la China Meridional -hoy en disputa- que es la llave por donde pasa gran parte del comercio de ese continente. De ese modo, procura avanzar en la penetración capitalista en el gigante asiático, alentando una mayor apertura de su economía y desmantelando el proteccionismo financiero e industrial que mantiene Pekín en sus fronteras. Una de las primeras medidas del presidente fue impulsar el aumento del presupuesto militar, continuando con la política de la gestión demócrata.
La ofensiva contra Corea apunta también al frente interno. La Casa Blanca intenta demostrar una iniciativa y un liderazgo que le permita hacer frente a los obstáculos crecientes a su gestión fronteras adentro.
Sin embargo, más allá de las advertencias de una represalia militar inminente contra Norcorea, en caso de que siguieran sus ensayos nucleares, el semanario inglés The Economist advierte que: “Mr. Trump posiblemente no quiera empezar una guerra. Sus acciones militares en Siria y en Afganistán indican que es más cauteloso de lo que sugieren sus proclamas” (22/4). Hasta ahora, el magnate presidencial, más allá de las bravuconadas, ha desistido de enviar tropas a las regiones de conflicto y se ha recostado en Rusia, en el régimen iraní y hasta en legiones kurdas en la búsqueda de una estabilización del Medio Oriente, aunque ello le haya traído aparejado un choque con aliados históricos de Estados Unidos en la región, como Arabia Saudita y Turquía.

China y Corea del Sur

Contradictoriamente, y a pesar del antagonismo estratégico que sostiene con China, la Casa Blanca no puede prescindir de su concurso para la cuestión coreana: “América sólo puede solucionar el conflicto con Corea del Norte con la ayuda de China” (ídem). El gigante del Asia tiene capacidad para ejercer una presión sobre el régimen, desde el momento que el 85% del comercio exterior coreano va dirigido a aquel país, que le asegura el suministro de petróleo.
China no está dispuesta a una guerra por Corea. Más aún, Pekín ha presionado y presiona a Pionyang para congelar sus ensayos misilísticos e incluso para avanzar en un desmantelamiento de su arsenal nuclear. Por lo pronto, en febrero, suspendió sus compras de carbón, el principal producto que exporta Corea del Norte. Este entendimiento sino-norteamericano volvió a ser ratificado con motivo del encuentro entre los mandatarios de ambos países que tuvo lugar en abril, aunque no dejaron de aflorar intereses encontrados en cuanto al futuro político de la región. La Casa Blanca utiliza el conflicto coreano como pantalla para consolidar su liderazgo militar, lo cual no sería del agrado de la burocracia china, que ve con recelo los recientes desplazamientos bélicos de Estados Unidos en la zona.
El régimen surcoreano no es partidario tampoco de ir a una aventura bélica. Su nuevo presidente asume en medio de una gran crisis política que culminó con la destitución de la anterior mandataria, juicio político mediante, a raíz de su involucramiento en actos de corrupción que generaron grandes movilizaciones populares. La conmoción política se entrecruza con un ascenso huelguístico contra el ajuste al que se pretende someter a la clase obrera. El nuevo premier es partidario de establecer negociaciones con vistas a avanzar en una mayor integración económica entre ambos países.

El régimen norcoreano

El poderío militar desafiante que exhibe el actual presidente norcoreano no puede disimular el empantanamiento y la descomposición económica crecientes. El Estado, que tiene en su manos la gestión de la economía, hace agua y el “contrabando cubre todos los rubros, desde arroz hasta latas de Coca-Cola” (North Corea Confidential, Daniel Tudor y James Pearson). El gobierno ha tratado de contrarrestar esta situación legalizando el comercio privado, que “se ha vuelto tan preponderante en los últimos años que impregna todos los niveles de la sociedad, desde los más pobres hasta las élites partidarias y militares” (ídem).
Los mercados legalizados se duplicaron. “Los agricultores venden su cosecha tras entregar la cuota estatal, los empresarios privados dejaron de ser estigmatizados y perseguidos y los gestores de las compañías estatales son libres para contratar o despedir a trabajadores, subirles el sueldo o repartir beneficios” (La Nación, 15/5).
Este proceso ha ido de la mano de una ascendente diferenciación social. “La apertura dinamitó la sacrosanta igualdad de clases. El líder (refiriéndose al presidente) se esfuerza por fidelizar a los donju o maestros del dinero, casi siempre relacionados con el comercio internacional (ídem). Pionyang, la capital norcoreana, retrata este fenómeno en donde se registra un auge inusitado de la construcción de viviendas residenciales y centros comerciales, Entretanto, tres de cada cuatro norcoreanos, empezando por las zonas rurales, están amenazados por la malnutrición, según la ONU.
Como en la China de los ’90, hay “zonas económicas especiales” para la inversión de empresas extranjeras. Los salarios van para el Estado, que da una pequeña parte a los trabajadores. Una de estas zonas es Rason, cerca de la frontera con Rusia; otra es Kaesong, cerca de la zona desmilitarizada. Del mismo modo, el Estado exporta 50.000 o más trabajadores a China, Rusia e incluso Qatar, y la mayoría de sus salarios también van directamente al Estado.

Conclusión

Corresponde condenar y movilizarse contra la escalada bélica y las provocaciones del gobierno yanqui contra Corea del Norte. Es necesario desenmascarar los verdaderos fines de la intervención imperialista que apunta a una consolidación de su rol de gendarme en la región. La denuncia debe incluir también a Pekín, por su complicidad con la Casa Blanca en la extorsión al régimen norcoreano.
El desarrollo de las tendencias revolucionarias de Corea y de toda la región asiática -y, en primer lugar, de la poderosa clase obrera china que viene ganado protagonismo- es la única garantía para terminar con la pesadilla de nuevas guerras, que sólo puede tener un fin si se acaba con los regímenes que las promueven.
Una mayor “integración económica” entre ambas Coreas, que es lo que viene pregonando un ala de la burguesía surcoreana, será una nueva fuente de confiscación contra la clase obrera de los dos lados. Retomar la continuidad y extender las “zonas económicas especiales” es, por un lado, un mecanismo de superexplotación de la clase obrera del Norte y, por el otro, un arma contra los obreros del Sur para depreciar aún más los salarios, sometiéndolos a la competencia del reservorio potencial de mano de obra semiesclava del Norte. Por lo pronto, en Surcorea, está en marcha una reforma laboral draconiana fogoneada por la Federación Coreana de Industrias y los “chaebols” -los grandes conglomerados capitalistas que controlan la economía del país.
Muchos de estos pulpos se encuentran en la mira, precisamente, por la violación de derechos laborales. De Samsung, ya denunciado por condiciones semiesclavas (“los empleados, algunos de ellos menores de edad, soportan hasta cien horas extraordinarias forzadas por mes, trabajo no remunerado, de pie de 11 a 12 horas, abuso verbal y físico, discriminación grave de edad y sexo -Portafolio, 4/12-), recientemente se filtró un documento dirigido a jefes corporativos que instaba a “aislar a los empleados”, “castigar a los líderes” y “provocar conflictos internos” (ídem).
Aunque no está colocada como perspectiva inmediata, esta integración económica nos da una pista de lo que podría ser una reunificación bajo el padrinazgo y bendición de Washington, Tokio e incluso Pekín. Lejos de usufructuar las ventajas de Occidente, la población del Norte, como ya viene ocurriendo con los trabajadores del Corea del Sur, será acreedora de sus lacras, con más razón, cuando vienen impactando de lleno los efectos dislocadores de la bancarrota capitalista mundial.
Las bravuconadas del mandatario norcoreano no pueden ocultar la creciente impasse económica, política y social del régimen, que apuesta a sobrevivir con un giro hacia los “mercados”. Esta apertura de la economía, más temprano que tarde, acelerará el derrumbe del régimen burocrático y la injerencia imperialista.
La unidad de Corea en términos progresivos está reservada a la clase obrera. Los trabajadores de Corea del norte y del sur deben unirse y emerger como un polo político independiente, de los dos bandos en pugna, tanto del imperialismo y sus socios locales como de la burocracia descompuesta -o sea, la batalla por una Corea unida y socialista.

Pablo Heller