viernes, 24 de mayo de 2013

Welcome back Lenin




Comentario sobre la antología "Lenin. El revolucionario que no sabía demasiado"

Lenin me persigue por estos días pero, al parecer, no soy el único de sus víctimas. Encontrar este 20 de mayo en la edición digital del diario argentino Página 12 un anuncio de sus “Obras selectas” y descubrir al pinchar el enlace que en la Feria del Libro de Buenos Aires la presentación de tal selección reunió a más de 500 personas vino a confirmarme lo que sentí días atrás cuando el editor Ramón Akal y el ensayista Constantino Bértolo pusieron en mis manos ediciones españolas muy recientes, relacionadas con el pensamiento del fundador del estado soviético.
Bértolo es el autor de una antología que con el nombre de Lenin. El revolucionario que no sabía demasiado (Libros de la catarata) recoge una selección de textos escritos por este a partir del triunfo de la Revolución de Octubre, precedida de una introducción en que el antologador no oculta que su “lector implícito o destinatario deseado” es el movimiento emergido del 15M. Allí escribe:
“Finalizada la guerra fría con el derrumbde de la URSS y la caída del muro, a Lenin hoy no lo salvan ni la mayoría de los juicios ni, mucho menos, de los prejuicios. Para la inmensa mayoría de los primeros no pasaría de ser un mero oportunista táctico, protagonista relevante e implacable de una toma del poder que las circunstancias de la primera guerra mundial pusieron al alcance del partido bolchevique; el gestor y responsable de un modelo de partido político autoritario, sectario y jerarquizado al máximo, tozudo líder de signo marxista que la ortodoxia marxista juzgaría como imposible, defensor de la dictadura del partido único sobre un proletariado sojuzgado en nombre de su libertad. Para los segundos, y conviene no olvidar que la construcción de los imaginarios colectivos descansa fundamentalmente en los prejuicios, Lenin es una reliquia histórica, cadáver mental momificado que no pasa de ser reclamo y objeto de veneración para turistas ideológicos y nostálgicos, autor de doctrinas anacrónicas ya superadas y refutadas por por el propio devenir histórico de la Unión Soviética y precursor o eslabón necesario -por más que algunos santorales neoleninistas saquen a colación su “testamento” y recuerden sus reservas sobre la idoneidad de Stalin para el cargo de secretario general del Partido Comunista Soviético- de las monstruosidades y aberraciones que se achacan de una manera monolítica a los años en que el georgiano ocupó el poder en el país de los soviests. A Lenin, hoy, más que combatírsele se le ignora, aunque bien sepamos que ignorar es una forma de combatir”.
Sin embargo, Lenin, como antes Marx, parece retornar y no en las ediciones de la Editorial Progreso radicada en Moscú. También Ediciones Akal, una solvente editorial española, ha publicado en lengua castellana los dos libros del influyente filósofo esloveno Slavoj Žižek sobre Lenin (Repetir Lenin – también publicado en Cuba- y Lenin reactivado. Hacia una política de la verdad), aunque la presencia del líder bolchevique es una constante en otros trabajos de Žižek publicados por Akal. En el libro titulado El año que soñamos peligrosamente, dedicado a analizar la llamada Primavera árabe y movimientos como el 15M y Occupy Wall Street, Žižek, antes de decir que “los manifestantes no son comunistas, si comunismo se refiere al sistema que merecidamente colapsó en 1990”, define: “el comunismo no es solo o principalmente un carnaval de protestas masivas en las que se logra detener el sistema; es también una nueva forma de organización, disciplina y trabajo duro. Podemos decir muchas cosas de Lenin, pero en todo caso él era plenamente consciente de esta necesidad urgente de nuevas formas de disciplina y organización” para luego hacer la que es quizás la reflexión más electrizante de todo el libro:
“Ante la profusión de (a menudo confusas) declaraciones el movimiento OWS expresa dos preocupaciones básicas: 1) el descontento popular es hacia el capitalismo como sistema; el problema es el sistema como tal, no una u otra particular forma corrupta de él; 2) la forma contemporánea de democracia representativa multipartidista es incapaz de afrontar los excesos capitalitas; en otras palabras la democracia debe ser reinventada. Esto nos lleva al punto en juego en las protestas de Wall Street: ¿cómo expandir la democracia más allá de su forma política actual, que ha demostrado su impotencia ante las consecuencias destructivas de la vida económica? ¿Hay un nombre para esta democracia reinventada más allá del sistema representativo multipartidista? Por supuesto que sí la hay: dictadura del proletariado”.
Desde la demonización interesada que desmonta Constantino Bértolo en su introducción a Lenin. El revolucionario que no sabía demasiado y a pesar del “leninismo” que intentó convertir “un pensar lleno de matices, meandros y curvas, en el que no faltan dudas, retrocesos o espirales en una simple línea recta utilizada como arma arrojadiza” llega Vladimir Ilich a la Puerta del Sol o al parque Zuccotti con la idea de dictadura del proletariado que Zizek propone como alternativa y que Lenin definía como “la sustitución de la libertad de reunión y de imprenta para la minoría, para los explotadores, por la libertad de reunión y de imprenta para la mayoría, para los trabajadores”.
Pero más al Sur, el mejor discípulo de Marx está presente hoy en el desafío que se abre ante la Revolución Bolivariana, donde el 80% de los medios de comunicación siguen en manos de la burguesía y ponen en peligro la tantas veces pospuesta emancipación latinoamericana; o en Cuba, donde desde minorías amplificadas por la gran prensa se enarbola el pluripartidismo, junto a la “prensa libre” y la “libre expresión” al estilo burgués como soluciones para nuestra sociedad y hasta se propone la creación de una “clase política”, que es exactamente contra lo que protestan los de OWS y el 15M. Como ha dicho Esteban Morales, al abordar la problemática racial en nuestro país y el intento de plantear una ilusa solución para ella mediante la transición al capitalismo, una cosa son “las imperfecciones que la sociedad cubana no ha logrado resolver”, y otra “creer que tales imperfecciones se solucionarían renunciando al socialismo”, porque “de lo que se trata es de mejorar y profundizar el régimen con el que hemos mejorado nuestra situación social y no de eliminarlo”.
Bértolo recuerda la insistencia de Lenin en que las masas controlen el Partido, y que mientras “para muchos dirigentes bolcheviques las tendencias burocratizadoras no dejan de ser una deformación cultural y provisional, [Lenin] percibe que detrás de ese fenómeno descansa la pasividad o el alejamiento de las masas de la política”.
Riesgos como esos no nos son ajenos cuando la renovación y profundización de la democracia cubana está en el orden del día. “Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único, lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva, mencionados varias veces en los Objetivos aprobados en esta Conferencia, los que deberán involucrarse con responsabilidad y la más estricta veracidad en este empeño, no al estilo burgués, lleno de sensacionalismo y mentiras, sino con comprobada objetividad y sin el secretismo inútil.”, dijo el presidente Raúl Castro al clausurar la Primera Conferencia del Partido Comunista de Cuba.
En esa tarea, bienvenido de regreso Lenin, antidogmático y creativo, que lejos de aceptar el Good bye con que los entusiastas del Fin de la historia quisieron enterrarlo, es imprescindible referencia en las soluciones que una verdadera democracia plantea, en Cuba y en el mundo.

Iroel Sánchez
La pupila insomne

jueves, 23 de mayo de 2013

En Uruguay, miles de personas criticaron los últimos fallos de la justicia porque supone un retroceso en materia de derechos humanos




Marcha en Uruguay contra la impunidad de los crímenes de la dictadura.

Este año los que se movilizaron a la sede de la Corte Suprema repudiaron que ésta haya declarado inconstitucional una ley que dejaba sin efecto la amnistía y apartara a la jueza Mariana Mota de la investigación de delitos de lesa humanidad.

Miles de uruguayos salieron ayer a las calles de Montevideo para reclamar el fin de la impunidad. Bajo la consigna “En mi patria no hay justicia, ¿quiénes son los responsables?”, marcharon hacia la sede de la Corte Suprema de Justicia en reclamo de castigo para los responsables de crímenes cometidos durante la dictadura militar 1973-85. La Marcha del Silencio se hace cada 20 de mayo, en conmemoración del asesinato en esa fecha, en 1976, de Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz, y de los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw, quienes fueron secuestrados en Buenos Aires. Este año, la marcha estuvo marcada por los últimos fallos de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), que declaró inconstitucional la norma interpretativa de la Ley de Caducidad y apartó de la investigación por causas de delitos de lesa humanidad a la jueza Mariana Mota. La Justicia uruguaya se había pronunciado en febrero pasado contra una norma aprobada en 2011 que impedía la prescripción de los delitos cometidos por uniformados durante los años de plomo, por lo que aquellos crímenes podrían quedar impunes y las causas, archivadas. Además, el propio presidente de la SCJ, Jorge Ruibal Pino, había expresado meses atrás que los casos que prosperaran se iban a chocar contra una muralla al llegar al Supremo.
Las entidades organizadoras insistieron en que se avanzó poco en el esclarecimiento de lo ocurrido, renovaron su reclamo en favor de la verdad y la justicia y cuestionaron el comportamiento de la SCJ, frente a cuya sede cerró la marcha con un cacerolazo. “No queremos que la condena quede circunscripta solamente a la SCJ, porque hay otros responsables,como los ex presidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle, por ser los personeros más visibles, pero en Uruguay hay una cultura de la impunidad”, expresó Ignacio Errandonea, integrante de la organización Familiares de Desaparecidos. “Luego de avances y compromisos de la población, en esta última etapa la Suprema Corte de Justicia resuelve un retroceso en el proceso que llevó a los procesamientos de varios de los responsables de la tortura, y al traslado de la jueza Mariana Mota. Pero también hay retroceso por la incidencia de actores políticos que quieren que no se haga justicia en nuestro país”, explicó Washington Beltrán, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la central sindical PIT-CNT.
Para Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman, la Marcha del Silencio estuvo signada por lo ocurrido recientemente en relación con los procesos judiciales. “Más allá de los operadores individuales, desde la dictadura hasta ahora, la Justicia no ha hecho un papel acorde al espíritu democrático del país”, enfatizó. Además, resaltó que el recientemente fallecido dictador argentino Jorge Rafael Videla fue enjuiciado con las garantías del caso y sentenciado a cadena perpetua, y destacó que en Argentina los familiares tuvieron la oportunidad de que se hiciera justicia, y la sociedad la tranquilidad de que el torturador muriera cumpliendo su pena. “Cuando Ruibal Pino dijo que se van a chocar con una muralla, por fin dice las cosas por su nombre. Ese es el tipo de pensamiento que hay que combatir”, concluyó.
En relación con la muerte de Videla y el estado de los juicios a los responsables de la última dictadura en Argentina, Rafael Michelini, senador del Frente Amplio e hijo del diputado asesinado en Buenos Aires en 1976 Zelmar Michelini, dijo que el ex dictador argentino fue el símbolo del horror y del Plan Cóndor. “Lo de Videla es perverso y termina con él una etapa. En la Argentina se ha avanzado más en el tema de la Justicia y casi todos los represores responsables de crímenes de lesa humanidad están presos”, agregó, trazando un paralelismo con lo que ocurre en Uruguay.
En su decisión de febrero pasado, la SCJ declaró la inconstitucionalidad de los dos primeros artículos de la Ley 18.831, que restablecieron el “pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometidos por la aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985”, considerados de lesa humanidad. El principal argumento esgrimido fue que la ley penal no puede aplicarse retroactivamente. La ley de “imprescriptibilidad” de los casos de violaciones a los derechos humanos en la dictadura uruguaya, declarada ahora inconstitucional, había sido promovida por el gobierno del FA, aunque con alguna disidencia interna entre sus distintas facciones. También había sido cuestionada por la oposición política con el argumento de que desconoció dos pronunciamientos populares, que en 1989 y 2009 optaron por mantener la ley que a la salida de la dictadura amnistió a los policías y militares que participaron en secuestros, violaciones y asesinatos de opositores durante el régimen de facto. La SCJ había expresado que a partir de ese momento las causas judiciales abiertas en las que hubiera militares procesados por delitos cometidos durante la dictadura debían ser archivadas, al entenderse que prescribieron. La senadora Lucía Topolansky, dirigente y esposa del presidente José Mujica, había manifestado que por el fallo quedaba planteada la posibilidad de realizar un juicio político a los jueces de la Corte.

De la conciencia anticapitalista a la conciencia socialista




Las preguntas más simples suelen ser las más difíciles. “¿Por qué no hemos tenido una revolución en Chile?”, se preguntaba en Twitter un estudiante secundario, tratando de expresar su preocupación por el posible desenlace del ciclo de movilizaciones que ha vivido el país a partir de 2011. Lo que teme el muchacho es que el periodo de alta convulsión social se resuelva dentro de las lógicas electorales imperantes, dentro de la institucionalidad vigente, dentro de los cauces binominales. Y por lo tanto, el profundo cambio de mentalidad operado en la ciudadanía no llegue a tener un correlato en la institucionalidad del Estado, que permanecerá en lo sustancial inalterada.
Lo que observa este chico es importante. Los chilenos, qué duda cabe, han vivido en los últimos años una metanoia, un cambio de convicciones, no sólo de opiniones o de pareceres. Este cambio ha operado en la medida en que la crisis del modelo político y económico ha reafirmado las intuiciones no expresadas de la ciudadanía, que ahora han pasado a ser certezas que se manifiestan de forma abierta y espontánea. Basta repasar las cifras de la última encuesta ICSO de la UDP para advertir la profundidad de esta transformación(1). El estudio advierte un “clamor por más Estado”, que se manifiesta en una demanda masiva por empresas estatales en áreas estratégicas como el agua, luz y gas, la banca, las pensiones y el transporte público. A la vez, se cuantifica una crisis de confianza y legitimidad de las instituciones y una abierta desafección por las coaliciones políticas existentes. Sin embargo, la misma encuesta, cuando entra en la arena electoral, nos muestra que este cambio de mentalidad no logra un cauce político de expresión. La aplastante mayoría de la candidata de la Concertación sólo es opacada por un incremento de la apatía electoral, que al parecer seguirá ascendiendo bajo la forma de abstencionismo.
Este es el problema al que nuestro joven amigo nos desafía a responder. Siendo un dilema complejo quisiera apuntar a un aspecto al que pocas veces se hace referencia. Existe una diferencia fundamental entre la conciencia anticapitalista, que parece ser la que ha emergido en el “nuevo Chile” movilizado, y la conciencia socialista, que no parece terminar de germinar. La conciencia anticapitalista es espontánea e intuitiva, no requiere para su desarrollo más que confrontarse con el absurdo de la realidad. Nuestros campesinos ya hablaban del “chancho mal pelao”, porque la injusticia brotaba ante ellos a flor de piel. Los estudiantes de la Universidad del Mar aprendieron lo que significa el lucro en la educción cuando los enviaron a la calle luego de endeudarse hasta el cuello. No necesitaron clases de economía o de política. Lo mismo le pasa a los trabajadores, a los habitantes de las regiones, a las mujeres, a los indígenas. El anticapitalismo es hijo de la sociedad del desprecio, de la experiencia directa, de la aberrante iniquidad de cada día.
En contraste, la conciencia socialista no es espontánea. Presupone la conciencia anticapitalista pero a la vez la supera, ya que no es sólo una negación de la explotación, sino, además, una afirmación positiva, una apuesta concreta por una alternativa que posee pretensiones universales de justicia, que es políticamente viable y que es sostenible en el tiempo. En cambio, la conciencia anticapitalista puede fugarse hacia múltiples focos dispares. En cierta forma lo vemos en la tendencia a la fragmentación “multicolor” de las luchas sociales, que cada vez tienen mayores dificultades para interrelacionarse. También hay muchas formas no socialistas de canalizar la conciencia anticapitalista, como son los fundamentalismos religiosos, los nacionalismos de ultraderecha, incluso ante la falta de esperanza se puede terminar adhiriendo a las mismas ideas neoliberales que se consideran injustas: si no lo puedes cambiar, es lógico colocarse en el bando de los vencedores. Pero sin duda la peor ruta conduce al fatalismo, que se repliega en el resentimiento privado y prepolítico, y que emerge en la forma de violencia ciega y pasional contra un chivo expiatorio. Lo vemos en la violencia contra las mujeres y los niños, el racismo contra los inmigrantes e indígenas o en el chauvinismo ante las naciones vecinas.
La tradición de la Izquierda siempre afirmó que a la conciencia socialista se llega “por el oído”. En la lógica leninista el partido de vanguardia estaba llamado a conducir a la clase obrera que por sí misma no podía llegar más allá de la conciencia sindical. Se le debían revelar las causas de las injusticias como también el camino de salida. En tiempos posmodernos esta es una idea que ha caído en total desprestigio. Nadie parece dispuesto a aceptar que otros digan lo que pasa y lo que se debe hacer. Toda intervención externa se ve ahora como heterónoma, como un gesto autoritario de una “elite” iluminada y aprovechadora. Lo que se lleva ahora es la autonomía, propia de sujetos libres que son capaces de hacer (se supone) sus propias lecturas de la realidad y definir sus propios cursos de actuación. Este aspecto, siendo en general positivo, también tiene evidentes límites políticos.
Hay que reconocer que existen categorías y conceptos como “alienación”, “enajenación”, teoría del “valor-trabajo”, “acumulación primitiva”, y muchos otros, que conservan potencialidad interpretativa y a los que no se puede acceder más que por la vía del estudio y del aprendizaje. Pero el socialismo no es una doctrina, un dogma o una ideología. Es más bien un método, una forma de pensamiento crítico, capaz de confrontarse con un criterio permanente que Marx sintetizaba en la dialéctica entre la emancipación de los oprimidos como tránsito a la emancipación de la Humanidad y la emancipación de la Humanidad como objetivo final de cualquier emancipación particular. Por ello pueden haber socialismos con apellido: “del siglo XXI”, “feminista”, “latinoamericano”, etc. Pero todas estas expresiones singulares deben responder a la misma fórmula crítica marxiana. Es lo que Georg Lukács llamaba “perspectiva de totalidad”.
Ya que el viejo leninismo autoritario y mecanicista está muerto y sepultado, podríamos retomar algunas ideas del Lenin auténtico y olvidado. Particularmente su concepto de vanguardia, que en realidad deslinda totalmente de la idea de “elite” y se asemeja a aquellos que se atreven a dar el primer paso, aunque se les vaya la vida en el intento. Una minoría con clara voluntad de mayoría, capaz de aprender de la realidad y de sus propios errores, que no tema proponer sus “tesis de abril”, sabiendo que en mayo ya estarán obsoletas y habrá que cambiarlas. Porque una revolución exige momentos asamblearios, de tormenta de ideas, que den espacio a la deliberación y a la imaginación. Pero también exige momentos para delimitar, acatar decisiones, asumir la iniciativa política y poner en obra lo acordado. Sólo de esta forma es posible pasar de la espontaneidad anticapitalista al proyecto histórico socialista.

Alvaro Ramis

Operación Cóndor en el banquillo

Habla la fiscal argentina María Mercedes Moguilansky

La Operación Cóndor está siendo procesada en un tribunal argentino. La justicia investiga el destino de más de setenta chilenos secuestrados o asesinados que residían en Argentina. Varios de ellos fueron llevados por la Dina a Chile y permanecen desaparecidos. El Tribunal de Juzgamiento Oral en lo Criminal Federal N°1 de Buenos Aires, inició el juicio oral y público el 5 de marzo. Los fiscales María Mercedes Moguilansky y Pablo Enrique Ouviña poseen pruebas para acusar a generales y coroneles argentinos responsables de crímenes contra la Humanidad (son veinte los militares argentinos, además de uno uruguayo, Cordero Piacentini, y un miembro del Servicio de Inteligencia del Estado, Furci). Entre los acusados está Rafael Videla, ex dictador de la nación trasandina.
La primera etapa del juicio corresponde a casos de chilenos, diez militantes del MIR: Edgardo Enríquez, Luis Elgueta, José de la Maza, Miguel Orellana, Luis Espinoza, Angel Athanasiú, Frida Laschan, Angélica Delard, Gloria Delard, y Luis Appel de la Cruz. Tres militantes socialistas: Luis Muñoz, Juan Hernández y Manuel Tamayo. Cuatro militantes comunistas: Cristina Carreño, Alexei Jaccard, Patricio Rojas y Oscar Oyarzún, además de Luis Zaragoza, Oscar Urra y Rafael Ferrada, también exiliados. Hay que agregar al niño de 4 años, Pablo Athanasiú.
La revista chilena PF entrevistó a la fiscal María Mercedes Moguilansky de gran experiencia en juicios de derechos humanos.
¿Qué es la Unidad de Asistencia para Causas por Violaciones a los Derechos Humanos Durante el Régimen de Terro-rismo de Estado?
“La Unidad fue creada por el anterior Procurador General de la Nación, luego de la reactivación de las causas por violaciones a los derechos humanos producida en nuestro país como consecuencia de la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obe-diencia Debida y Punto Final. La magnitud y especificidad de estas causas impuso (para el Ministerio Público Fiscal) la necesidad de centralizar la información existente y unificar criterios de investigación y promoción de la acción penal frente a los distintos tribunales en los que se tramitan estos procesos.
Su función específica, entonces, como unidad especializada, es intervenir en el trámite judicial de estas causas para promoverlas tanto en la etapa de investigación como en las instancias de apelación y, fundamentalmente, en el juicio oral (para que se entienda, aclaro que el procedimiento penal federal en la Argentina se divide en dos etapas diferentes: la investigación y el juicio oral).
Dentro de la Unidad existen varios equipos de trabajo que están a cargo de diferentes fiscales y que abordan, cada uno, causas diferentes. En nuestro caso, llevamos adelante el juicio por la Operación Cóndor, sin perjuicio de que parte del proceso continúa en la etapa de investigación, que es dirigida por un fiscal federal de instrucción, y que eventualmente, podría derivar en un segundo juicio. Nuestro equipo, además de Pablo Ouviña, que es el fiscal titular y yo, que intervengo en carácter de fiscal ad hoc , está integrado por otros cuatro excelentes abogados y una licenciada en historia, especialista en dictaduras del Cono Sur”.

EL CASO ESMA

Usted fue fiscal en el caso ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), hoy espacio para la memoria y promoción de derechos humanos. ¿Cuál fue su experiencia?
“En el último juicio de la causa ESMA, finalizado en 2011, intervinieron como fiscales Pablo Ouviña y Mirna Goransky; mi intervención fue en carácter de secretaria de la Unidad, integrante del equipo de trabajo. Actualmente, son otros los fiscales a cargo del (tercer) juicio de ESMA, iniciado a fines del año pasado.
El hecho de que la ESMA hoy sea un espacio para la memoria y la promoción y defensa de los derechos humanos es el resultado del esfuerzo y de la lucha incansable de y por las víctimas del terrorismo de Estado quienes, a través de diferentes organismos no gubernamentales se enfrentaron a los obstáculos que les impuso el Estado durante los años de impunidad”.
Sobre el juicio a la Operación Cóndor. Entre las víctimas chilenas hay familias, militantes y dirigentes de partidos de Iz-quierda, incluso un niño de 4 años. ¿Cuándo cree usted que concluirá el juicio?
“Las víctimas chilenas cuyos casos integran este juicio, al igual que sucede con las víctimas bolivianas, paraguayas y uruguayas, al menos en la mayoría de los casos, llegaron a nuestro país buscando refugio de la persecución a la que eran sometidos en sus lugares de residencia como consecuencia de la actividad política que desarrollaban ellos o sus familiares o conocidos; también hay casos en los que las víctimas vivían en Argentina hacía muchos años.
El exilio como consecuencia del terro-rismo de Estado, así como la persecución transnacional que fue su contrapartida, son asuntos centrales en este juicio y serán tratados con profundidad, independientemente de quiénes son las víctimas que específicamente integran la acusación.
Por la cantidad de testimonios que se recibirán durante la etapa de producción de prueba, se prevé que el juicio se extenderá aproximadamente un año y medio o dos”.
¿Cómo van a declarar los testigos, fami-lia-res y expertos desde Chile?
“En principio, se prevé que los testigos declaren desde los consulados argentinos que existen en Chile o desde la embajada argentina en Santiago (dependiendo del lugar de residencia) ante un funcionario diplomático, y mediante el sistema de video-conferencia en directo con la sala de audiencias.
El Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de Chile ha ofrecido su colaboración como nexo con los testigos para facilitar la tarea de las autoridades argentinas. También contamos con el apoyo del equipo de sicólogos del Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que -desde la distancia y a través de medios informáticos- están a disposición de los testigos para acompañarlos tanto antes como después de su declaración”.

NOMBRES REPETIDOS

¿Entre las personas que están siendo imputadas hay nombres que se repiten en otros juicios sobre violaciones a los derechos humanos en Argentina?
“Sí, muchos de ellos ya fueron juzgados y condenados por otros casos de violaciones a los derechos humanos, como es el caso de Videla, Riveros, Menéndez, Vañek, Olivera Róvere, entre otros. Algunos también están siendo juzgados simultáneamente a este juicio, lo que conlleva algunas complicaciones logísticas. Para otros esta es la primera vez que enfrentan un juicio, como el militar uruguayo Cordero Piacentini, o los argentinos De Lío y Mazzeo”.
¿Qué podría agregar sobre este histórico juicio?
“Notamos que es mucha la expectativa que existe en otros países sobre este juicio, especialmente sobre la influencia que esto puede tener en el avance de los procesos locales. Ojalá sea efectivamente uno de los resultados de la celebración de este juicio, y podamos transmitir tanto los aspectos positivos como negativos de esta experiencia.
En cuanto a los familiares de las víctimas, me parece importante que sepan que pese a que su contacto con el juicio será desde la distancia, existen medios para que puedan participar de su desarrollo y mantenerse al tanto de lo que sucede. Tienen abiertos todos los canales de consulta con nosotros, además de la información que periódicamente proporciona el Centro de Información Judicial ( http://www.cij.gov.ar ), así como algunos de los medios locales. En la página web del CIJ (CIJTv), además, se transmiten y transmitirán en directo algunas de las audiencias, las del comienzo y las del final del juicio (no así las declaraciones testimoniales), que normalmente se celebran los días martes y viernes durante todo el día”.

Ricardo Klappa Santa Cruz
Punto Final

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Movimiento al Socialismo vs Partido de los Trabajadores?




La confrontación entre la COB y el gobierno boliviano cristaliza un estado de situación impensable hace cuatro años, que excede al conflicto en sí mismo.

En principio, la actual huelga de la COB se enmarca en la pérdida de credibilidad que viene arrastrando el Movimiento al Socialismo (MAS) desde hace dos años y a la cual se sobrepone cada vez que logra resolver los conflictos sectoriales.
Esta crisis de alejamiento de sus bases se remonta al "gasolinazo" aplicado en diciembre de 2010. En plenas celebraciones navideñas el Vicepresidente Álvaro García Linera anunciaba la quita de los 380 millones de dólares que el Estado otorgaba en subsidios a los carburantes, lo que impactaría inmediatamente en el aumento de precios a los bienes de consumo. El rechazo de grupos siempre aliados al Presidente Evo Morales como la COB, la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de la ciudad de El Alto y cocaleros, entre otros, fue contundente y se expresó con movilizaciones y amenazas de bloqueos en todo el país. Esta vez, el mismo Evo anunció -horas antes de la noche de Año Nuevo- que la medida había sido derogada y recordó que al asumir en el 2006 había jurado "gobernar obedeciendo al pueblo".
La salida de varios cuadros políticos del MAS había comenzado a suceder tiempo antes cual sangría de un enfermo. En ese entonces, la esfera del progresismo y de la izquierda boliviana criticaba la ausencia de debate político al interior del MAS y lo acusaba de traición al proceso de cambio por las alianzas del Gobierno con las trasnacionales hidrocarburíferas y con los empresarios agroindustriales de Santa Cruz de la Sierra.
Al año siguiente, el 15 de agosto de 2011, partió de Trinidad la marcha en contra de la carretera que pasaría por el medio del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Esta marcha contaba con el apoyo de varias ONG's medioambientales, de grupos de centroizquierda y también de las derechas local y extranjera, oportunas a cualquier movimiento opositor a Morales. La marcha de los indígenas del TIPNIS fue reprimida por la policía (que según el oficialismo habría actuado cortando la cadena de mandos políticos) el 25 de septiembre en Chaparina lo que suscitó la indignación, el repudio y el alejamiento de vastos sectores populares. Esta marcha entró a la ciudad de La Paz el 19 de octubre y fue recibida por una multitud desplegada en las calles.
En el año 2012, una superposición de conflictos sociales reivindicativos puso en jaque nuevamente al Gobierno de Morales que incluso denunció intentos de golpe de estado: los médicos, los policías y una nueva marcha por el TIPNIS hizo colapsar la capital del país durante un mes. El Ejecutivo tuvo entonces muñeca política para negociar, cooptar y dividir en los distintos casos. Cuando las aguas parecían estar calmas, los mineros asalariados (privados y estatales representados por la COB) se enfrentaron en una protesta con los mineros cooperativistas (patrones hiperflexibilizadores asociados bajo la figura de cooperativas para evadir impuestos) por el control de la mina Colquiri. A pesar de la muerte de un trabajador asalariado, el Ejecutivo favoreció a los cooperativistas. La cuestión tiene que ver con los números: los cooperativistas son 80 mil y los asalariados, 8 mil, según los datos registrados hasta 2007.
En una entrevista, un dirigente de la COB anunció en enero que en este 2013 se abriría un nuevo round con el Gobierno el cual, dijo, "no representa a los trabajadores ni al desarrollo sino al neoliberalismo y a los patrones".
A principios de 2013, la COB dio a conocer el lanzamiento de su Partido de los Trabajadores (PT). Del congreso fundacional, que finalizó el 8 de marzo, participaron 1200 delegados de los sectores mineros, de salud, fabriles, de maestros rurales y ferroviarios, además de partidos políticos de izquierda. Según detalla un artículo de Alternativa Revolucionaria del Pueblo, perteneciente a la Cuarta Internacional, la convocatoria al Congreso careció de una campaña de difusión hacia organizaciones populares para que asistan y tampoco se llevó adelante una discusión de los documentos políticos con las bases de los sindicatos.
El Congreso aprobó un documento elevado por los mineros de Huanuni -que no es el que presentó la dirigencia cobista, encarnada en este caso por el ex secretario Ejecutivo de la COB, Jaime Solares- mediante el cual se expresan por un gobierno obrero, popular, campesino e indígena. El documento de Huanuni establece que el PT tiene el objetivo de "luchar por el poder para las mayorías explotadas de Bolivia y que debe ser un partido de lucha por las demandas de los trabajadores y el pueblo", señala el documento ya citado.
Anteriormente, en el 2012, Solares había expresado a los medios que el propósito es formar este instrumento político para terciar en las elecciones nacionales de 2014, a fin de afrontar a posibles candidatos, como el empresario Samuel Doria Medina o el propio Evo Morales.
El 6 de abril, en tan sólo una semana de diálogo, el Gobierno y la COB acordaron un aumento salarial del 8% y un incremento del 20% al mínimo nacional. La COB entonces reclamaba que el salario promedio alcance la canasta básica estimada en ocho mil Bolivianos (el salario mínimo era de mil Bs).
Los sectores presentes en el Congreso fundacional del PT son los que esta vez salieron a las calles en reclamo de un aumento en las pensiones.
Esta nueva expresión de la clase en la política boliviana tiene dos grandes desafíos: El primero es incluir en su proyecto a las grandes masas de trabajadores precarizados y clase media urbana descontenta con el Gobierno y calculada en abril por IPSOS en un 28 por ciento frente al 60 que apoyaba a Morales. El otro reto es conservar la unidad, que en el actual reclamo fue fraccionada, yaque los mineros de Huanuni aceptaron la oferta del Gobierno de incrementar las pensiones al 70%, más allá de la insistencia de la COB de pelear por el 100%.

Carolina Ricaldoni, desde La Paz.
Marcha

lunes, 20 de mayo de 2013

La revolución filosófica de Marx




Reflexiones sobre las Tesis sobre Feuerbach

No sólo pensamos con nuestro cerebro, sino con todo nuestro cuerpo. El pensamiento debe ser visto, no como una actividad aislada ("el espíritu en la máquina"), sino como parte de toda la experiencia humana, de la actividad sensorial humana y de la interacción con el mundo y con otras personas. Debe ser visto como parte de este complejo proceso de interacción permanente, y no como una actividad aislada que está yuxtapuesta mecánicamente a él.

"El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.
(Marx, Segunda Tesis sobre Feuerbach.)

El problema del conocimiento ha ocupado un lugar central en la filosofía durante siglos. Pero este supuesto problema sólo surge cuando el conocimiento humano es tratado:
a) como algo separado de un cuerpo físico, y
b) como algo separado del mundo material.
Lo que tenemos aquí es una visión parcial de la conciencia, que se presenta como una barrera que supuestamente nos separa del mundo "exterior". De hecho, somos parte de este mundo, no estamos separados de él, y la conciencia no nos separa sino que nos conecta a él. La relación del ser humano con el mundo físico desde el comienzo no fue contemplativa sino activa.
No sólo pensamos con nuestro cerebro, sino con todo nuestro cuerpo. El pensamiento debe ser visto, no como una actividad aislada ("el espíritu en la máquina"), sino como parte de toda la experiencia humana, de la actividad sensorial humana y de la interacción con el mundo y con otras personas. Debe ser visto como parte de este complejo proceso de interacción permanente, y no como una actividad aislada que está yuxtapuesta mecánicamente a él.
El materialismo rechaza la noción de que la mente, la conciencia, el alma, etc. sean algo separado de la materia. El pensamiento no es más que el modo de existencia del cerebro, que, como la vida misma, sólo es materia organizada de determinada manera. La mente es lo que llamamos la suma total de la actividad del cerebro y del sistema nervioso. Pero, dialécticamente, el todo es mayor que la suma de las partes.
Este punto de vista materialista, se corresponde estrechamente con las conclusiones de la ciencia, que está descubriendo poco a poco el funcionamiento del cerebro y revelando sus secretos. Por el contrario, los idealistas persisten en la presentación de la conciencia como un "misterio", algo que no podemos comprender. En este punto, nuestra vieja amiga el Alma reemerge triunfante acompañada por el Dios sagrado, los ángeles, el diablo y todo el resto de la parafernalia mística que la ciencia debería haber enviado a un museo hace mucho tiempo.

Descartes y el dualismo

Escondiéndose detrás de la fachada respetable del idealismo filosófico están la religión y la superstición. El idealismo siempre es, en el fondo, religión. El Alma Inmaculada y Eterna tenía que estar supuestamente encerrada en el interior del cuerpo material imperfecto, efímero y sucio, anhelando su liberación en el momento de la muerte, cuando "entregamos el espíritu" para que ascienda hasta el Paraíso (si tenemos suerte).
De esta manera, se pensaba que la materia era como un ciudadano de segunda clase, un campesino desaliñado, destinado a ceder ante Su Majestad el Alma Inmortal. Esta idea es por lo menos tan antigua como Platón y Pitágoras, que veían el mundo físico como una mala imitación de la Idea perfecta (la Forma), que existía antes de que el mundo fuera pensado.
La idea de la existencia del alma independiente del cuerpo fue reinstalada en los tiempos modernos por el famoso filósofo francés Descartes (1596-1650). Él confundió el problema en su momento y desde entonces la confusión ha proseguido. Introdujo la noción del dualismo, que dice que el pensamiento (la conciencia) es algo separado de la materia. Aquí la mente es considerada algo que está presente en el interior del cuerpo, pero que es bastante diferente a él. La dificultad insalvable con el dualismo es la siguiente: si la mente es completamente diferente al cuerpo físico, ¿cómo van a interactuar?
El error es tratar a la conciencia como una "cosa", una entidad independiente, separada y aparte de la actividad sensorial humana. La ciencia moderna ha desterrado para siempre la noción de la conciencia como una "cosa" independiente. Sabemos ahora que Descartes no conocía el funcionamiento de la naturaleza, ni el mundo de las moléculas, de los átomos y de las partículas subatómicas, ni los impulsos eléctricos que regulan el funcionamiento del cerebro. En lugar de un alma misteriosa, estamos empezando a adquirir una comprensión científica de cómo interactúan el cuerpo humano y la función cerebral.
La acción de las células nerviosas es tanto eléctrica como química. En los extremos de cada célula nerviosa hay regiones especializadas, las terminales sinápticas, que poseen un gran número de pequeños sacos membranosos que contienen productos químicos neurotransmisores. Estos productos químicos transmiten los impulsos nerviosos de una célula nerviosa a otra. Después de que un impulso nervioso eléctrico ha viajado a lo largo de una neurona, llega al terminal y estimula la liberación de neurotransmisores de sus sacos.
Los neurotransmisores viajan a través de la sinapsis (la unión entre las neuronas vecinas) y estimulan la producción de una carga eléctrica, que lleva el impulso nervioso hacia adelante. Este proceso se repite una y otra vez hasta que un músculo se mueve o se relaja, o hasta que una impresión sensorial es registrada por el cerebro. Estos procesos electroquímicos pueden ser considerados la "lengua" del sistema nervioso, a través de la cual se transmite la información de una parte del cuerpo a otra.
La explicación científica elimina de inmediato la visión místico-idealista del pensamiento y de la conciencia como algo misterioso e inexplicable, algo separado de las labores normales de la naturaleza y de otras funciones corporales.

La mano y el cerebro

La concepción idealista de la conciencia y del lenguaje está en contradicción con los hechos de la evolución humana. Es abstracta y arbitraria. También es ahistórica. La relación de los primeros seres humanos (y proto-humanos) con el entorno físico estuvo determinada por la necesidad de encontrar comida y escapar de la atención de los depredadores. La postura erguida (provocada por los cambios del medio ambiente a través del cambio climático) liberó las manos, que luego pudieron ser utilizadas para el trabajo manual.
La conciencia surge de la evolución del cerebro y del sistema nervioso central. Esta evolución está a su vez íntimamente relacionada con la actividad práctica humana, es decir, con el trabajo. Los seres humanos transforman su entorno a través del trabajo físico, y, al hacerlo, se transforman a sí mismos. Este proceso ha tenido lugar durante millones de años, y tiene sus raíces en las primeras etapas de la evolución; en particular, en la transición de los invertebrados a los vertebrados, lo que condujo al desarrollo de un sistema nervioso central y, finalmente, a un cerebro.
La conexión entre la mano y el cerebro está bien documentada. El aumento de la destreza manual y el desarrollo de una multiplicidad de actividades manuales condujeron a un rápido crecimiento del cerebro e incrementaron la capacidad para el pensamiento. Como cuestión de hecho, existe una relación dialéctica entre el gran tamaño del cerebro, la postura erguida y el desarrollo de la mano para operaciones específicas. ¡Qué maravillosa producción de la evolución es la mano humana! La oposición del pulgar con el resto de la mano es la primera adaptación que permite la acción de agarrar y la manipulación. Esta es la condición previa para todo el desarrollo posterior.
Los simios usaban sus manos para balancearse en los árboles. También las utilizaban para sujetar palos y en algunos casos incluso como herramientas primitivas para operaciones muy sofisticadas, como excavar para extraer termitas. Una vez que nuestros antepasados adoptaron la postura vertical, las manos estaban libres para experimentar con otras muchas operaciones. Con la práctica constante, las manos se hicieron cada vez más hábiles y capaces de realizar operaciones más finas y complejas, en particular la manipulación de objetos naturales para utilizarlos como herramientas.
El uso regular de herramientas y el trabajo colectivo deben haber requerido algún tipo de lenguaje, desencadenando toda una serie de factores interdependientes. Todas las funciones corporales y mentales están estrechamente relacionadas. Dialécticamente, la causa se convierte en efecto y el efecto se convierte en causa. La mano humana está estrechamente vinculada a la vista y al cerebro, y la coordinación necesaria para crear incluso la herramienta de piedra más rudimentaria es considerable. Todos los humanos fabrican y usan herramientas; y la correlación de las manos, los ojos y el cerebro, requerida para la fabricación de herramientas, es lo que impulsó el desarrollo del cerebro durante millones de años. "La aparición del uso de herramientas precedió al gran crecimiento del cerebro en los humanos y está asociada a los fósiles humanos del tipo Australopithecus." (HJ Fleure y M. Davies, Una historia natural del hombre en Gran Bretaña, p. 47.)
La fabricación consciente de herramientas de piedra elementales fue claramente la fuerza impulsora de la formación de conceptos elementales y por lo tanto del desarrollo del pensamiento. Esto, sin duda, tuvo un efecto sobre la estructura interna del cerebro, que se manifestó en un crecimiento de su tamaño. Estas transformaciones, tomadas en su conjunto, representan el salto cualitativo que separa a la humanidad de todas las demás formas de la materia viva. Por lo tanto, nuestra especie no fue formada por Dios como un acto especial de la creación, sino que fue el producto de la evolución, en el que el elemento decisivo fue el trabajo manual. Así, como explicó Engels hace más de cien años, no fue el cerebro el que desarrolló nuestra humanidad, sino la mano la que desarrolló al cerebro.

La revolución filosófica de Marx

En su Tercera Tesis sobre Feuerbach, Marx escribió:
"La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. De ahí que esta doctrina conduzca, forzosamente, a dividir la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana o autotransformación [Selbstveränderung] sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria. "
En estas pocas frases concentradas está contenida una revolución filosófica. El gran filósofo alemán Hegel estuvo a punto de descubrir la verdad, pero a pesar de su genio colosal no pudo dar el salto decisivo de la teoría a la práctica, ya que estaba cegado por sus prejuicios idealistas. En Hegel, la dialéctica se mantenía oscurecida, y sus profundas verdades ocultas en una masa de razonamiento abstracto y abstruso. Se requería el genio de un Marx para descubrir el núcleo racional que se encontraba oculto en las páginas de la Lógica de Hegel y aplicarlo al mundo material real.
Con Marx la filosofía emerge finalmente del sótano oscuro y sin aire al que fue confinada durante siglos por el pensamiento escolástico, y la arrastró fuera, parpadeando, a la luz del día.
Aquí por fin el pensamiento se une con la actividad -no con la actividad unilateral puramente intelectual del sabio, sino con la actividad humana real, sensual. El gran poeta alemán Goethe, en respuesta a la afirmación bíblica de "En el principio fue el Verbo", escribió: "En el principio fue la acción."
Pero la actividad humana real (el trabajo) no es la actividad de átomos aislados. Es necesariamente colectiva en esencia. Es la combinación de los esfuerzos y afanes individuales, y la creatividad de los hombres y las mujeres, lo que da origen a todas las maravillas de la civilización. Se trata de la realización concreta de lo que el viejo Hegel llama la unidad de lo particular y lo universal.
Sin embargo, esta unidad necesaria ha sido negada obstinadamente. Los pensamientos y las acciones de la humanidad se presentan, no como una actividad colectiva, sino como la obra de individuos aislados. Esta idea falsa es a la vez un reflejo del prejuicio burgués y un intento de justificar las estructuras, costumbres y valores de la sociedad burguesa, una sociedad en la que se dice que el Ego (el "individuo") es la regla suprema. En realidad, la individualidad de la gran mayoría está aplastada y esclavizada por la individualidad de un puñado que posee y controla los medios de producción, y por lo tanto la llave de la vida misma. Y para decir toda la verdad, incluso esta minoría está sujeta a fuerzas que no controla.

La alienación y la sociedad burguesa

La no lamentada difunta Margaret Thatcher dijo una vez las famosas palabras "no existe tal cosa como la sociedad". Pero cuando Aristóteles dijo que el Hombre es un animal político, quería decir: El Hombre es un animal social. La clave de todo desarrollo humano (incluyendo el pensamiento y el habla) es la actividad social y esto tiene sus raíces en el trabajo colectivo. Hegel dijo que la riqueza del carácter de una persona es la riqueza de sus conexiones. Una persona que está abandonada en una isla desierta o se mantiene durante muchos años en régimen de aislamiento encuentra su capacidad para pensar y comunicarse gravemente afectada.
El capitalismo tiende a aislar, atomizar y enajenar a las personas, a quienes se les enseña a verse a si mismas como "individuos", es decir, como átomos aislados. Esto refleja la realidad social de la burguesía y de la pequeña burguesía, cuyos miembros están constantemente compitiendo unos contra otros. Esto encuentra su reflejo en la política, la religión y la filosofía. La burguesía agita sus primeras grandes batallas contra el feudalismo en las guerras de religión de los siglos XVI y XVII, cuando los protestantes reclamaban el derecho de toda persona a rezar a Dios a su manera.
El individualismo burgués fue una fuerza progresista en el período de ascenso capitalista, cuando la burguesía era todavía capaz de desarrollar las fuerzas productivas e impulsaba los horizontes de la civilización y de la cultura humana. Pero eso ha retrocedido a las brumas de la historia. En la época de decadencia capitalista, el individualismo se ha convertido en mero egoísmo, interés personal e inhumanidad. Alimenta la indiferencia hacia el sufrimiento de los demás y fomenta actitudes y comportamientos bárbaros que amenazan con minar la base misma de la cultura y de la civilización.
A todos nos gusta pensar que somos "libres" para hacer lo que nos plazca. Pero ese no es el caso. Como dijo una vez el filósofo alemán Leibnitz, si una aguja magnética pudiera pensar, sin duda imaginaría que señalaba hacia el norte por su propia voluntad. En el siglo XIX Darwin luchó para demostrar que los seres humanos no eran la creación especial del Todopoderoso, sino que habían evolucionado del mundo animal. En el siglo XX, Freud demostró que muchas de nuestras acciones son inconscientes y que el "libre albedrío" es en realidad una ilusión.
En cada etapa, sin embargo, los hombres y mujeres han tratado de negar estos hechos y han tratado de hacer valer una situación de privilegio especial para los seres humanos en el gran orden de las cosas. La noción misma de que no somos agentes libres y que nuestras acciones están determinadas por fuerzas que no podemos entender y controlar es profundamente repugnante para nosotros. Sin embargo, como explicó Hegel, la verdadera libertad no es la negación de la necesidad, sino la comprensión de la necesidad.
La conciencia está determinada por el entorno físico. Si Albert Einstein hubiera nacido en la choza de un campesino de una aldea de la India, su inteligencia natural podría haberlo convertido en un experto en la siembra de arroz, pero ¿alguien cree que habría descubierto la teoría de la relatividad? Trotsky una vez preguntó: "¿Cuántos Aristóteles están cuidando cerdos, y cuántos porqueros están sentados en tronos?"
Toda la perspectiva de la burguesía es egoísta. Pero con la clase obrera las cosas son muy diferentes.
Marx explica que la clase obrera sin organización es sólo materia prima de explotación. Los trabajadores tienen la obligación de cooperar en el trabajo colectivo, en la línea de producción, donde el modo de producción es social, no individual. Un campesino puede decir: Yo cultivé la col. Pero ningún trabajador de Ford puede decir: Yo fabriqué ese coche.
Por tanto, la conciencia del trabajador es naturalmente colectiva. Las armas de lucha de la clase obrera son de carácter colectivo: la huelga, la huelga general, las asambleas de masas y las manifestaciones masivas. El individualismo es el sello distintivo de un rompehuelgas que pone sus propios intereses egoístas por encima de los de sus compañeros de trabajo. Es por eso que la prensa capitalista siempre alaba el "coraje" de los esquiroles, que presuntamente defienden "la libertad del individuo".
Los hombres y las mujeres hacen su propia historia luchando para cambiar y moldear las circunstancias que los rodean. Sin embargo, al cambiar las condiciones sociales, también cambiamos nosotros mismos. La idea de que hay algo eterno y fijo llamado "naturaleza humana" es un prejuicio muy arraigado, pero no tiene ninguna base en la realidad. La llamada naturaleza humana se ha transformado muchas veces en la historia, y todavía está cambiando y cambiará aún más en el futuro.
Vivimos en un mundo irracional, enajenado, que la gente no puede comprender. En un mundo así, el pensamiento racional no está de moda. En un mundo así, es mejor no pensar en absoluto. El vacío de la filosofía burguesa moderna refleja perfectamente esta idea, al igual que las trivialidades vacuas del Post-Modernismo. Los hombres y las mujeres sienten que han perdido el control de sus vidas, que están siendo desplazados por fuerzas extrañas e incomprensibles que están fuera de su control. La vida humana es despojada de todo su valor y humanidad, y sumergida en el salvajismo y la violencia que destruye el fundamento de una existencia civilizada y racional. "La Razón se convierte en Sinrazón", como dijo Hegel.
La enajenación, que es un aspecto omnipresente de la vida en la sociedad burguesa moderna, se expresa incluso en la cultura popular. ¿Cómo se puede explicar esta extraña fascinación moderna con los robots, que son retratados a menudo escapando del control humano y tomando el control del mundo, como en las películas de Terminator? Estas obras de ciencia ficción nos dicen poco o nada sobre la naturaleza de la conciencia, ya sea en humanos o robots, sino que más bien dicen todo del mundo enajenado que los seres humanos habitan en la primera década del siglo XXI.
En el mundo de pesadilla de Terminator, "las cosas" (máquinas, robots) se han apoderado del mundo y esclavizan a la gente. Pero esta pesadilla ya es una realidad. En nuestros tiempos, las personas son reducidas al nivel de las cosas y las cosas (sobre todo el dinero) se elevan por encima del nivel de las personas. En la antigüedad, los sacerdotes paganos sacrificaban niños a Moloch. Hoy, millones de niños son sacrificados cada año en el altar del Capital.
El único modo de eliminar esta sensación de enajenación es aboliendo su base material. El único modo de eliminar el pensamiento irracional es aboliendo las relaciones irracionales entre los seres humanos en la sociedad capitalista.
La única forma de eliminar la sensación de que hemos perdido el control de nuestras vidas y destinos es derrocando las relaciones contradictorias de producción y estableciendo una economía planificada racional, donde todas las decisiones son tomadas democráticamente por hombres y mujeres libres.
En una sociedad racional, es decir, una sociedad socialista planificada, la dominación de las personas por las cosas será sustituida por la administración de las cosas por hombres y mujeres libres. En vez de ser esclavos de las máquinas, estas últimas serán nuestros esclavos obedientes. Bajo el capitalismo, cada avance de la tecnología no hace más que prolongar la jornada de trabajo y aumentar la servidumbre de los trabajadores. Bajo el socialismo, en lugar de trabajar duro más tiempo para producir cada vez mayores cantidades de plusvalía, la gente trabajará menos y vivirá más la vida.
Los impresionantes avances de la ciencia y de la tecnología en el siglo pasado han puesto en nuestras manos todo lo necesario para transformar el planeta. Lo que la ciencia ha revelado sobre el funcionamiento del universo es mucho más fascinante, excitante y bello que todas las supuestas "verdades reveladas" de la religión. Al revolucionar sus condiciones de vida, la humanidad preparará el camino para transformarse ella misma, poniendo fin a la prehistoria de nuestra especie, para que los seres humanos vivan, actúen y piensen como seres humanos, no como animales, como hombres y mujeres libres, no como esclavos.
Esto nos lleva de nuevo a la Tercera Tesis sobre Feuerbach, de Marx, donde escribió:
"La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. De ahí que esta doctrina conduzca, forzosamente, a dividir la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana o autotransformación [Selbstveränderung] sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria."
Esto significa simplemente: Para revolucionar el pensamiento es necesario revolucionar la sociedad.

Alan Woods
Londres, 17 de mayo de 2013

Videla, el hombre de la Trilateral




La práctica totalidad de los artículos dedicados al fallecimiento del dictador argentino y hombre liberal, Jorge Videla, raramente se baja a los infiernos de los factores que lo llevaron y lo mantuvieron al poder. Lo más habitual es subrayar sus horribles crímenes, pero estos no hubieran sido posibles sin ayudas y complicidades.
Estas es una vieja discusión, Hitler habría sido poco más que una anécdota en la historia alemana sin el apoyo del capital financiero, la complicidad de las instituciones comenzando por el ejército; esta historia tampoco habría sido la misma sin la “guerra fría” que enfrentó a socialdemócratas posibilistas y a comunistas enloquecidos por el estalinismo que pontificaba que los socialistas eran “el enemigo principal”. Tampoco está de más anotar que el calor y la simpatía que acompañó la llegada de los nazis al poder, incluyendo la de Wiston Chirchill, la de La Vanguardia de Barcelona, de la derecha norteamericana liderada por el mítico aviador Charles Lindbergh, y por supuesto, por la derecha española liderada entonces por la CEDA.
Esto de la “contextualización” tiene obviamente su lectura en relación a otro antecesor de Videla, el general Franco. Este representó la alianza de las antiguas castas de la “España eterna” (Terratenientes, Iglesia, ejército), con la clase empresarial que temía la libertad por esta permitía a los trabajadores luchar por sus derechos. Aunque fuese tapándose la nariz, la burguesía como colectivo apoyó al “Salvador” de España, en cuanto a los poderes establecidos en las grandes democracias (Gran Bretaña, Francia, EEUU), también vieron en el franquismo una salvaguarda de sus intereses amenazados por el pueblo. Más o menos abiertamente, apoyaron la sublevación militar fascista durante la guerra contra el pueblo, y lo volvieron a dar su apoyo después de la II Guerra Mundial. Los EEUU apoyaron la dictadura hasta que tras la muerte del dictador apostaron por Juan Carlos I…
El golpe militar liderado por Videla no cayó del cielo. Fue una opción más de todo un plan imperialista en países como Chile, Argentina y Uruguay con dos finalidades primordiales. La primera, la misma que tuvieron Hitler o Franco: acabar con la izquierda, sobre todo con sus sectores más avanzados y combativos. La segunda, crear las bases para un nuevo experimento de gestión empresarial tal como había sido incubado por la escuela de Chicago y con el tiempo recibiría el nombre de neoliberalismo. Se trataba ante todo de que las multinacionales y los empresarios pudieran hacer negocios sin tener problemas con “experimentos” ni exigencias sociales, tal como expresó en su momento un emocionado empresario chileno a Mario Vargas Llosa que registró el significado de la declaración en una de sus tribunas establecidas desde El País.
Así pues, siendo fundamental, no es suficiente con describir la crueldad extrema de estas dictaduras, ni evocar la total inhumanidad del propio Videla que no se arrepintió más que Franco o que Serrano Suñer de sus “hazañas”, de hecho, sus última palabras fueron una llamada a otro levantamiento armado contra los que acusaba durante su juicio continúan “hundiendo a la patria en el abismo anacrónico del marxismo, (…) tomando a las instituciones como rehenes y desacreditando los principios y valores que les dieron origen y razón de ser”, palabras a las que no está de más añadir que sí nos atenemos al creo historiografía neoliberal vigente tanto en el PP como en CiU, marxismo y fascismo son las dos caras del totalitarismo, un esquema que, por cierto, fue refrendado por los padres de Pinochet, Videla y Milton Friedman, que aplaudió a uno y a otro.
Por cierto, tratar a Videla de “hijo de puta” es un insulto injusto e innecesario a estas mujeres oprimidas.
Tampoco lo es describir que sus ejecutores se incubaron en la sociedad argentina, que los monstruos estaban aquí, sobre todo en los cuerpos armados de los que no se conocen problemas de conciencia, como tampoco los tuvo la jerarquía eclesiástica sin cuyo concurso y bendición, los genocidas no lo habrían tenido tan fácil. Tampoco es suficiente recordar el aplauso de las mismas clases que en estos momentos están abogando a favor de Ríos Montt en Guatemala, otro de los Auschwitz de la política exterior norteamericana. Y es que nada de esto habría sido posible sin el mandato, la gestación y soporte de la Internacional dominante, la del imperialismo mundial liderado por los Estados Unidos. De la Trilateral, que también se ocupó para que Videla recibiera apoyos y atenciones de unas democracias que trataban a Castro de “totalitario”. Hablar de Pinochet y de Videla y no hacerlo de Henry Kissinger y de David Rockefelle (al que por cierto, el alcalde Barceloa acaba de hacer una devota visita, no todo los días se tiene la oportunidad de besar la mano de un santo padre), es totalmente insuficiente.
Para quien no lo sepa, anotemos que esta Internacional que en la prensa aparece como si fuese una ONG humanitaria, fue fundada por el último Rockefeller quien en 1972 propuso su creación e una reunión del Grupo Bilderberg con el bello nombre de Comisión Internacional para la Paz y la Properidad (International Commission of Peace and Prosperity), conocida comúnmente como “Comisión Trilateral”, compuesta por gente “liberal” que nunca se manchó las manos, ni trabajando ni conspirando con la ayuda inapreciable del Pentágono.
En abril de 1979, en un pleno que la Trilateral celebra en Tokio, son admitidos en ella como miembros de pleno derecho, trece ciudadanos españoles: Antonio Garrigues, Carlos Ferrer Salat, José Antonio Segurado, Luis María Ansón, Carlos March, Claudio Boada, José Vila Marsans, Jaime Carvajal y Urquijo, Ramón Trías Fargas, Pedro Schwartz, Alfonso Osorio, Antonio Pedrol y José Luis Cerón Ayuso, todos ellosclaves en el entramado dominante de este país que conoció durante cuatro décadas una dictadura que fue una escuela para dictadores como Pinochet y Videla.
En la lista actual de españoles miembros de la Comisión Trilateral figuran los siguiente nombres:

-Ana Patricia Botín, Directora de Banesto y consejera del Banco Santander Central Hispano;
-Jaime Carvajal Urquijo, Director de Dresdner Kleinworth Capital y de Ford España;
-Alfonso Cortina, Director y oficial superior de Repsol-YPF;
-Pedro Miguel Etxenike, Profesor de Física en la Universidad del País Vasco y ex-consejero de educación (San Sebastián);
-Oscar Fanjul, Director de Hidroeléctrica del Cantábrico y Presidente honorario de Repsol;
-Nemesio Fernández Cuesta, Vicepresidente del grupo Correo-Prensa Española;
-Antonio Garrigues Walter, Director de Garrigues & Andersen y Vicepresidente de la Comisión Trilateral en Europa;
-Miguel Herrero de Miñon, Abogado y consultor internacional, miembro de la real academia española de ciencias políticas y morales y ex-miembro del Parlamento español;
-Trinidad Jiménez, Secretaria de la sección internacional del Partido Socialista Obrero Español (PSOE);
-Abel Matutes, Director de empresas Matutes-Ibiza, ex-miembro de la comisión europea de Bruselas y ex-ministro de asuntos exteriores;
-Antxon Sarasqueta, Presidente ejecutivo de multimedia capital, miembro del patronato de la fundación de política exterior y miembro de la junta directiva del grupo negocios de Madrid;
-Pedro Schwartz, Director ejecutivo de IDELCO y profesor de economía en la Universidad Autónoma de Madrid;
-Mario Vargas Llosa, Escritor y miembro de la Real Academia Española;
-Emilio Ibarra, Presidente del Banco de Bilbao Vizcaya;
-Pedro Solbes, miembro de la Comisión Europea-asuntos monetarios;
-Pedro Ballve, Director de Campofrio alimentación.

Es muy injusto que ninguno de ellos haya tenido unas palabras de agradecimiento con Videla como seguramente tampoco la tuvieron con Pinochet. De haber vivido la Sra. Thatcher, quizás sí que se hubiera mostrado agradecida.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Frente Polisario: 40 años de lucha por la independencia de Sáhara Occidental




El Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro – Frente Polisario- conmemora 40 años de lucha por la independencia del Sahara Occidental. El pueblo saharaui pelea por su derecho a la autodeterminación frente a la ocupación de Marruecos que se perpetuó tras la descolonización de España. A escasos kilómetros de la frontera mauritana, deben resistir en campamentos donde son víctimas de ataques sistemáticos del país usurpador. El Aaiún será la sede de las celebraciones de las cuatro décadas del inicio de la lucha armada.
El Frente Polisario se conformó el 10 de mayo de 1973 como un modo de organizar la resistencia armada frente a las avanzadas marroquíes y por la Liberación de su pueblo en el campo popular, militar, político y diplomático. “Conmemoramos el resurgir de la identidad saharaui después de un siglo de colonización, el renacimiento de la personalidad saharaui, el último pueblo africano en tomar las armas para conseguir su autodeterminación e independencia”, manifestó el embajador saharaui en Argelia, Brahim Ghali.
En la década de 1970 surgieron las primeras organizaciones independentistas, germen de lo que luego sería el Frente Polisario. Su fundador fue Lueli Mohamed Saye quien en 1977 cayó en el frente de batalla. El proceso de independencia se vio truncado por la retirada de España a la muerte del dictador Francisco Franco, quien ilegalmente cedió tres cuartas partes de su protectorado a Marruecos y una cuarta parte a Mauritania. Este último país se retiró en 1979, derrotado por la acción combativa del Frente Polisario.
En la actualidad, las opciones para el Sahara Occidental parecen oscilar entre dos alternativas: el retorno a la resistencia armada y la esperanza de que se concrete el –decenas de veces- pospuesto referendo que le abra la posibilidad de la independencia definitiva. Mientras, desde Marruecos, una y otra vez cerraron las instancias diplomáticas que los saharauis se esforzaron por construir a lo largo de las décadas.
“El pueblo saharaui está más que nunca apegado a sus legítimos derechos a la autodeterminación y a la independencia”, enfatizó Ghali, y agregó que continuarán la lucha contra el ocupante, la represión y los expolios de los recursos naturales. El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, quien también es secretario general de Polisario, sostuvo que el pueblo saharaui seguirá luchando “pacíficamente” por su independencia pero que si persistía la negativa al diálogo y los ataques desde Marruecos, se retomará la lucha armada contra la ocupación.
El pueblo saharaui logró iniciar un proceso de descolonización que fue interrumpido cuando España, su potencia colonial, entregó el territorio a Marruecos y Mauritania. Frente a ello, la RASD proclamó su independencia en 1976, un territorio que hoy reconocen 82 países. Sin embargo, el estado marroquí continúa la ocupación y los ataques contra la resistencia.
Un ejemplo de las violaciones a los derechos humanos implica el saqueo de los recursos naturales. A mediados de abril de este año se dio a conocer una denuncia contra Marruecos por agotar las reservas de agua de Sahara Occidental. La acusación señaló que las aguas subterráneas del territorio ocupado por el país colonizador podrían agotarse ya que estarían siendo drenadas para el uso de la industria agrícola, según destacó la agencia africana Afrol.
A ello se le suma la explotación por parte de Marruecos de las minas de fosforita, materia prima que se utiliza para la producción de los fosfatos utilizados en la elaboración de fertilizantes. También entra en la disputa el saqueo en la actividad pesquera, de metales y minerales como hierro y circonio.
En el plano de la persecución política, en el mes de febrero se dieron a conocer las condenas impuestas contra 24 militantes saharauis desde un tribunal militar de Rabat. Los militantes recibieron penas que van desde 20 años a cadena perpetua por haber resistido un violento desalojo por parte de Marruecos en el 2010 en el campamento Gdeim Izik donde vivían más de 25 mil personas.
Con motivo del 40 aniversario, desde el Frente Polisario instaron al gobierno español –actual potencia administradora- que “exija al Gobierno del Reino de Marruecos, la liberación de todos los presos políticos, el cese de la violación sistemática de los derechos humanos, la anulación de los juicios contra ciudadanos y ciudadanas saharauis”.

En el tablero internacional

A nivel internacional, el conflicto involucra a grandes potencias. Por un lado, la Organización de Naciones Unidas intervino a lo largo de las décadas a través de diversos enviados que prometieron en numerosas oportunidades la concreción de un referendo en el que el pueblo decida la independencia o no del pueblo Saharaui. Pero en el medio entran juego intereses cruzados de España, de Francia, de Estados Unidos y la OTAN quienes apoyan e incentivan toda estrategia que permita su inserción en pos del saqueo de los bienes comunes estratégicos del continente.
En 1963 el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas catalogó al Sahara Occidental como una de las regiones del mundo a las que se debía aplicar la Declaración sobre concesión de independencia a países y territorios coloniales. En 1965 la ONU proclamó el derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui e instó a España a que efectivizara su descolonización.
En una gran puesta en escena, se llevó a cabo la denominada “Marcha verde” en la que se movilizó a 350 mil hombres marroquíes y 25 mil soldados, para tomar posesión de Sáhara. Finalmente, en 1975 España entregó el territorio de Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania – país que terminó cediendo su ocupación-.
Desde 1991 la ONU tiene una misión en el Sahara Occidental, llamada MINURSO, la cual establecía en sus orígenes un periodo de transición para preparar la celebración de un referéndum en el que el pueblo del Sáhara Occidental elegiría entre la independencia y la integración con Marruecos. De todos modos, sus representantes oficiales, nunca concretaron los referendo solicitados por la RASD y se entreveraron en los intereses de las potencias mundiales aletargando la posibilidad de una independencia definitiva.

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domingo, 19 de mayo de 2013

¿Quién dijo Miedo? ¡Libertad y Asilo para Julián Conrado en Venezuela!




Dos años, si aunque no lo crean, ya casi se cumplen dos años de aquel triste episodio que llenó de pena ajena a muchos de los nacionales, incluyéndome entre ellos. Un 31 de Mayo de 2011, en Barinas, estado Barinas y en tierra de Revolución Bolivariana, se capturaba a Guillermo Torres “alias” Julián Conrado, hombre llano, agudo en su análisis y con un profundo amor por la humanidad. Aquel que tantas canciones le ha dedicado a Bolívar y al Bolivarianismo, a nuestra revolución Bolivariana y a nuestro comandante eterno Hugo Chávez.
Ese Julián, el de los sueños y la utopía de que un mundo mejor es posible, está privado de libertad en nuestra amada República Bolivariana de Venezuela. Se preguntarán los que leen este artículo, ¿cómo un revolucionario como Julián puede estar preso aquí en la República Bolivariana de Venezuela, en una revolución con visión humanista?
Pues esa es la pregunta que tantos y tantos revolucionarios del mundo nos hacemos. ¿Cómo es que bajo ese sofisma que llamamos relaciones diplomáticas bilaterales y acuerdos presidenciales, nos permitamos olvidar que en REVOLUCIÓN NO PODEMOS NI DEBEMOS TRANSIGIR NI TRANSGREDIR los límites MORALES ÉTICOS Y POLÍTICOS que nos diferencian de los imperios a los que tanto cuestionamos y combatimos? ¿A quién o a quienes favorece la injusta e inmoral encarcelación de Julián Conrado? Son preguntas que pululan en el ambiente, dignas del mejor y más perspicaz análisis de los y las revolucionarias en cargos de gobierno o no.
Me llama mucho la atención, que cuando abordo el tema de Julián Conrado con algunos representantes del Gobierno Nacional, estos se tornen evasivos y hasta temerosos de hacerlo. ¿Es que Julián Conrado pasó a ser parte de esa triste y lastimosa historia de nuestro pasado reciente que nos avergüenza afrontar? Es una posición cómoda y por demás cobarde, no asumir como propia la causa del camarada de la dignidad colombiana y nuestra americana.
Cabe destacar que Julián desde su Carraca, mantiene inquebrantable su amor y solidaridad por nuestra Revolución Bolivariana y Chavista, nos alienta a seguir la lucha pese a la desaparición física de nuestro líder. Aunque suene inverosímil y pese a su situación, nos hace análisis de la situación geopolítica mundial y nos recuerda que el enemigo está al asecho permanente, que no debemos descuidarnos ni un tantico.
La libertad y asilo del cantautor de la dignidad colombiana sigue siendo una decisión política, no hay cargos imputables a Julián en territorio venezolano, y más aún, nuestra Fiscal General Dra. Luisa Ortega Díaz, declaró sin lugar la solicitud de extradición hecha por el Gobierno colombiano en la persona de su presidente Juan Manuel Santos. Entonces, ¿por qué no liberamos a la Patria de Bolívar del vergonzoso episodio de la privación de la libertad ilegítima de Julián? Su salud afectada reclama el otorgamiento de una medida humanitaria y, ¿por qué no trasladarlo a Cuba u otro país hermano donde podría ser tratado medicamente y gozaría de la seguridad necesaria para su persona, en el entendido de que es un perseguido político del Gobierno de Colombia? Los grupos tanto nacionales como internacionales que luchamos incesantemente por la libertad de Julián Conrado, convocados por la solidaridad internacional que nos enseñó el guerrillero heroico Ernesto Che Guevara, el panita Alí Primera, así como otros revolucionarios del mundo, exigimos respeto a la condición de salud, revolucionaria combativa y emancipadora, del Ruiseñor de los cantos libertarios colombianos y del mundo JULIÁN CONRADO.
Julián ha trascendido las fronteras geográficas con su canto, componiendo canciones a Palestina, Honduras, Bolivia, Venezuela, entre otras naciones, lo cual lo ha hecho meritorio de un gran movimiento internacional que clama por su Libertad. En su página web, ‘Alzado en Canto’ podrán encontrar muchas de estas creaciones. Los invito pues a hacer suya esta lucha, que es la de los oprimidos del mundo, la de aquellos que inspirados por muchos Julianes dedicaron su vida, en el entendido de que UN MUNDO MEJOR ERA POSIBLE. Honremos la memoria de esos mártires, dándole a Julián la posibilidad de seguir multiplicando su mensaje por todos los cielos, por todas las montañas, por todas las praderas, por todos los mares donde sus notas musicales logren sensibilizar e invitar a un guerrero mas a emprender la lucha más noble del ser humano, LA LUCHA DEL HOMBRE POR EL HOMBRE POR SU TOTAL Y DEFINITIVA LIBERTAD.

LIBERTAD PARA EL HACEDOR DE LOS SUEÑOS INSURGENTES POR LA HUMANIDAD!!!!

LIBERTAD PARA EL CAMARADA DEL AMOR!!!!!!!!!!!

LIBERTAD PARA JULIAN CONRADO!!!!!

AMANDO VENCEREMOS.

Virginia King

Soledad




“Símbolo de la dictadura militar” lo llamó La Nación. Para Clarín fue “ideólogo del terror de la peor dictadura”. Estos titulares reflejan el abandono de los asesinos por sus mandantes. Sin embargo, al morir el viernes, sólo tenía una condena, lo cual muestra las deudas de la Justicia. Tanto los autores de los crímenes de lesa humanidad como los familiares de sus víctimas están muriendo de viejos sin que haya pronunciamientos judiciales en firme. Atronador silencio de la jerarquía eclesiástica.

En los últimos años de su vida, cuando se desengañó de la dictadura, Jorge Luis Borges no les ahorró pullas a sus ejecutores militares, que mueren en sus camas sin haber oído silbar una bala. Un general le informó furioso sobre los riesgos que había corrido. Me retracto, una vez un general argentino oyó silbar una bala, corrigió Borges. Esa idea de militares de escritorio, opuesta a la mitología del coraje que Borges glorificó en su poesía, le cuadra al ex dictador Jorge Rafael Videla, muerto mientras dormía en la mañana del viernes, a los 87 años.
Jefe del Ejército desde mediados de 1975 y presidente de facto escogido por la Junta Militar en 1976, Videla fue el jefe máximo de lo que el martes volvió a llamar “lucha antisubversiva”, al negarse a declarar en la causa por el plan Cóndor, por desconocer la competencia de la justicia civil para ocuparse de esos crímenes. La primera condena a reclusión perpetua que recibió, pronunciada el 10 de diciembre de 1985 por la Cámara Federal de la Capital, fue justamente como autor de escritorio, desde el vértice de un aparato organizado de poder.
Los titulares de los medios que lo apoyaron son el mejor testimonio de la soledad a la que fue abandonado por sus mandantes. “Murió Jorge Rafael Videla, símbolo de la dictadura militar”, anunció el portal de La Nación. “Murió Videla, ideólogo del terror de la peor dictadura de la Argentina”, fue la portada de Clarín. En los avisos fúnebres publicados por el diario de registro no hay una sola firma significativa de sector alguno de la sociedad. Sólo amigos personales y, pocos, camaradas.
Videla era el único sobreviviente de la primera Junta Militar, que integró con el marino Emilio Massera y el aviador Ramón Agosti. De la segunda Junta sólo queda con vida Omar Graffigna, el aviador que fue absuelto en 1985 y detenido este año por el juez federal Daniel Rafecas, quien secuestró de su domicilio actas secretas de la Junta Militar y material de Inteligencia. Hace dos meses y a la misma edad que Videla murió su ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, condenado por el secuestro extorsivo de dos empresarios. “Llegamos a decirle de Bergoglio”, contó su hijo a La Nación. La diferencia es que Videla pasó sus últimos días en una habitación de la cárcel de Marcos Paz, mientras Martínez de Hoz gozó del arresto domiciliario frente a la arbolada Plaza San Martín.
Ni el papa Francisco ni la Conferencia Episcopal argentina hicieron conocer la posición de la jerarquía católica sobre la muerte del jefe de la Cruzada, al que le permitieron comulgar hasta el final de sus días. Sólo se conoció el repudio de miembros del Movimiento Carlos Mugica de Sacerdotes en Opción por los Pobres.

Bien informado

El 28 de setiembre de 1977 la revista La Semana, que editaba la editorial Perfil, ilustró la portada de su Nº 48 con una fotografía de Farrah Fawcett, la actriz del flequillo al revés, cuyas aventuras como uno de los “Angeles de Charlie” comenzaron a emitirse la misma semana del golpe militar argentino y se convirtieron en uno de los hits de aquella televisión basura. Una doble página interior informaba que el día de la primavera “Videla almuerza con 14 jóvenes sobresalientes”. Según el título de la revista, ese día “Videla le dio la mano al futuro”. Dos de los catorce eran periodistas: Eduardo Van der Kooy y Roberto Solanas, de La Nación. A todos, La Semana les hizo dos preguntas: “¿Por qué cree que fue invitado?” y “¿Cuál fue el resultado?”. Tanto Solanas como Van der
Kooy respondieron que fueron elegidos para reunirse con Videla por trabajar en los principales diarios, uno en la sección agropecuaria de La Nación y el otro en Política Nacional de Clarín. Solanas dijo que “todos hablamos con todos”. Van der Kooy fue más entusiasta. Según el actual columnista de “Código político”, el resultado de la reunión con Videla fue “totalmente positivo. El presidente no sólo escuchó sino que él mismo abordó los aspectos que más preocupan a la juventud”. Terminó con otra lisonja: Videla “está muy bien informado”.
No puede decirse lo mismo de los lectores de Clarín. La madrugada en que tomó el poder, Videla creó un mecanismo de control bautizado con el simpático eufemismo “Sistema gratuito de lectura previa” y entregó a los editores una hoja de ruta con los temas y las personas prohibidas. Pero al mes quedó claro que los censores eran superfluos, porque los grandes diarios adherían en forma voluntaria a la práctica y al discurso dictatorial. Mientras Van der Kooy hacía méritos por sobresalir, Rodolfo J. Walsh denunciaba en su Carta Abierta a la Junta Militar, del 25 de marzo de 1977, la “sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga” y ni siquiera se privó de la ironía para caracterizar el doble mensaje de la dictadura: “Extremistas que panfletean el campo, pintan las acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya su carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras”. Los diarios repetían en sus páginas informativas esos comunicados oficiales sin detalles, análisis ni reflexión, mientras en sus editoriales encomiaban al gobierno que los emitía. Dos meses después del envío de esta carta y de la desaparición de Walsh, Clarín y La Nación anunciaron en sus tapas que habían adquirido las acciones de Papel Prensa “previa consulta y posterior conformidad de la Junta de Comandantes en Jefe”. En una resolución de julio de 2010, el juez federal Daniel Rafecas sostuvo que “las maniobras destinadas a obtener la transmisión compulsiva de las acciones de la firma Papel Prensa en manos de la familia Graiver o sus testaferros, habrían tenido como contexto la amenaza sobre futuras privaciones ilegales de la libertad como represalia, que luego se concretaron y que durante su consumación continuada, permitieron perfeccionar la operatoria sin obstáculos, al tiempo que los detenidos fueron sometidos a interrogatorios referidos a su vinculación, participación o conocimiento de la actividad de la empresa y de los Graiver”. Por eso, consideró imposible escindir “la transferencia presuntamente compulsiva de acciones” de Papel Prensa de “los hechos de privación ilegal de la libertad” a una serie de sus directivos.

La Seguridad Nacional

Al año siguiente, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) envió una misión investigativa a la Argentina, integrada por los directores propietarios de La Opinión de Los Angeles y Mercury de Kansas, Ignacio Lozano y Edward Seaton. Ellos constataron con sorpresa que La Nación, Clarín y sus editores priorizaban la seguridad nacional sobre la libertad de expresión; justificaban la censura alegando que compartían los objetivos de la dictadura militar; se negaban a informar sobre la desaparición de personas, incluyendo periodistas, y se beneficiaban de tal comportamiento al asociarse con el Estado para la producción de papel, mediante un “generoso crédito ofrecido por el gobierno militar. Semejante situación encierra muchos peligros. No es el menor de ellos que esto casi imponga no antagonizar con el gobierno”, escribieron. Los diarios aludidos ocultaron los alcances de esta investigación y convirtieron el párrafo sobre Papel Prensa en un elogio al apoyo económico de la dictadura. El informe fue presentado a la 34a Asamblea de la SIP, que sesionó en Miami entre el 9 y el 13 de octubre de 1978. Ese último día La Nación tituló su crónica “Firme posición de la Argentina ante la asamblea de la SIP”, en la que informó que la asociación de dueños de diarios argentinos, ADEPA, había rechazado el premio SIP Mergenthaler, ofrecido en forma colectiva “a los periodistas argentinos que por defender la libertad de prensa han muerto, desaparecido o sufrido encarcelamiento y persecución”. La delegación argentina propuso que se cambiara aquel texto por éste: “A los periodistas argentinos en la figura de Alberto Gainza Paz, quien nunca claudicó en la lucha por los principios que sostiene la SIP”. Gainza Paz fue el propietario del diario La Prensa, expropiado por Juan D. Perón en 1951 y restituido por la dictadura militar que lo derrocó en 1955. La SIP no aceptó y nadie retiró la plaqueta, que quedó colocada en la sede central de la organización en Miami, de donde también desapareció en 2000, cuando la entidad se mudó. Según Clarín los asistentes argentinos dijeron que la aceptación del premio “sólo contribuiría a la campaña lanzada por ciertos elementos de la prensa internacional para denigrar el buen nombre del país”. La Nación también informó que “la representación de la prensa argentina” había rechazado el informe porque “parecería que en vez de ir a la Argentina a cerciorarse de si existe libertad de prensa se ocupó esencialmente del caso de Jacobo Timerman, quien se encuentra a disposición de la Justicia (sic) por hallarse supuestamente mezclado en el ‘affaire Graiver’”.

Sin excepciones

El repudio a Videla no tuvo excepciones en todo el arco político, incluyendo a baluartes de la derecha aborigen, como el jefe de gobierno porteño Maurizio Macrì y el gobernador de Córdoba José De la Sota. Esto hace más llamativo el silencio eclesiástico. En ocasión del Tedeum del Bicentenario, el 25 de mayo de 2010, el obispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, entregó al Poder Ejecutivo una solicitud de amnistía firmada por Videla y otros condenados por crímenes de lesa humanidad. Como no estaba acompañada por ninguna nota de estilo, la presidente CFK ordenó devolverla sin respuesta. El año pasado, en varias entrevistas periodísticas, Videla habló del apoyo y la cooperación de la Nunciatura Apostólica y del Episcopado argentino con la represión y dijo que había llegado a ser amigo del presidente de la Iglesia Católica de entonces, cardenal Raúl Primatesta. Durante la entrevista, uno de los periodistas, Adolfo Ruiz, vio llegar a “un hombre canoso que venía, cáliz y alba en mano, a darle la Eucaristía”. A raíz de ello un grupo de laicos católicos que se denominaron Cristianos para el Tercer Milenio, solicitaron a la Conferencia Episcopal que hiciera “cesar el escándalo” que implica el “libre y periódico acceso a la eucaristía” del ex dictador Jorge Videla, a pesar de haber reconocido “sus acciones criminales, el no arrepentimiento de las mismas, sus manifestaciones relacionadas con que el ‘sinuoso camino que le tocó recorrer’ era parte del plan de Dios para la salvación de su alma y la inexistencia de voluntad reparadora alguna”. Forman parte del grupo, que tiene varios centenares de miembros, el ex embajador en la OEA y el Uruguay, Hernán Patiño Mayer, el diputado Felipe Solá, la defensora del pueblo porteño Alicia Pierini y la socióloga Ana Cafiero. El texto exigía que los obispos “repudien las afirmaciones del dictador” y reparen y pongan fin “al daño causado por las inconductas de sus antecesores”. El 9 de noviembre el Episcopado les respondió sin nombrarlos en una “Carta al Pueblo de Dios”, en la que negó que “nuestros hermanos mayores que nos precedieron” hayan tenido “alguna complicidad con hechos delictivos”. En una nueva configuración de la doctrina de los dos demonios repudió “el terrorismo de Estado” y “la violencia guerrillera”. Los Cristianos para el Tercer Milenio se reunieron luego con Radrizzani, porque Videla asistía a misa en el penal de Marcos Paz, que está en su jurisdicción. Durante la reunión, Radrizzani se mostró vacilante y dubitativo: “Entiendo lo del escándalo presente... Podría decirle al capellán que no dé más misa y que se limite a rezar con los presos... pero tengo que consultarlo con él, no estoy seguro de tener facultades para hacerlo”. Sus visitantes dijeron que no les parecía aceptable “que un arzobispo tenga que consultar con un capellán penitenciario” y le recordaron que el obispo Jaime de Nevares, de quien Radrizzani fue auxiliar en Neuquén, había prohibido dar la comunión a un represor de la dictadura. Radrizzani los sorprendió:
–Yo sé que ellos están arrepentidos, pero no quieren decirlo para no darle la razón al gobierno.
–Monseñor, son pecadores públicos responsables de crímenes gravísimos, si se arrepienten deben decirlo en lugar de reivindicar sus crímenes públicamente.
–Tienen razón pero, ¿no habrán sido tergiversadas las declaraciones de Videla?
–Podría ser, pero él nunca las ha desmentido, y además fue grabado y pasado por la TV –le respondieron.
Radrizzani también les contó que la decisión de mencionar a Videla en el documento había provocado una dura discusión entre los obispos. Sus interlocutores objetaron la inexplicable benevolencia de la mención como “el ex presidente de facto” cuando “es un tirano, un criminal, un genocida” y que “a consecuencia de estas posiciones ambiguas de la jerarquía, comienza a hablarse del golpe cívico, militar y eclesiástico”. Los Cristianos para el Tercer Milenio tenían planeado viajar a Roma para insistir ante la Santa Sede, propósito que quedó pendiente cuando Benedicto XVI renunció al cargo y en su reemplazo la burocracia romana designó a Bergoglio.

Juzgado y condenado

Otra coincidencia generalizada entre quienes se pronunciaron fue que Videla había muerto en la vejez, juzgado y condenado en democracia, posibilidad que no tuvieron sus jóvenes víctimas. Esto es cierto y distingue al extraordinario proceso de Justicia que singulariza a la Argentina en el mundo, a partir de la reapertura de las causas en 2001. Sin embargo, a sus 87 años, la única condena firme contra Videla es la que pronunció la Cámara Federal de la Capital en 1985, lo cual también marca los desafíos pendientes. El presidente Carlos Menem lo indultó en 1990, pero dos décadas después la Corte Suprema de Justicia declaró nula esa decisión. En mayo de 2010, Videla fue condenado a reclusión perpetua por los delitos de homicidio y tormentos contra personas detenidas en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba, y a cincuenta años de prisión por la sustracción, retención y ocultamiento de menores. Pero ninguna de estas condenas estaba firme. La de la UP1 de Córdoba había sido ratificada en junio de 2012 por la Cámara de Casación pero estaba pendiente de resolución en la Corte Suprema de Justicia. Por el plan sistemático de sustracción de hijos de detenidos-desaparecidos lo condenó un Tribunal de Juicio, pero ese fallo no fue tratado por las instancias superiores. Además estaba procesado en otras nueve causas, por delitos cometidos en distintos campos de concentración del Cuerpo de Ejército I, y en la Capital Federal, Santiago del Estero, Bahía Blanca, Campo de Mayo, Santa Fe, La Rioja, Chubut y Córdoba. La más adelantada era la del Plan Cóndor, en la cual el martes último se negó a declarar. Del resto, estaba procesado en tres pero la causa aún no había sido elevada a juicio. En otras tres luego de la elevación a juicio faltaba la apertura del debate oral. Hasta el viernes, esta no ha sido la excepción, sino la regla. Del total de causas abiertas más de la mitad no han pasado de la etapa de instrucción y sólo una cuarta parte ha llegado a una sentencia. Pero el 59 por ciento de esas sentencias son de primera instancia, 24 por ciento han sido confirmadas en segunda instancia, 2 por ciento quedaron firmes porque no fueron apeladas ante la Corte Suprema y sólo el 15 por ciento recibieron confirmación del máximo tribunal, tan absorbido por la defensa de la libertad.

Horacio Verbitsky

sábado, 18 de mayo de 2013

Uruguay y la lucha incansable contra la Impunidad


Golpe en el infierno




Murió Jorge Rafael Videla y escapó así de su infierno. Del infierno de saberse preso, condenado y repudiado. El dictador, principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado en todo el país entre 1976 y 1983, murió a los 87 años en la cárcel de Marcos Paz de muerte natural, a diferencia –como se ha dicho hasta el cansancio, pero no por eso deja de ser cierto– de las miles de víctimas, en su mayoría jóvenes, que ordenó secuestrar, torturar, asesinar y tirar al mar para ocultar sus cuerpos.

La muerte

Estaba preso en el pabellón 6 del módulo IV de Marcos Paz. El jueves lo revisó un médico y lo encontró bien, teniendo en cuenta las dolencias que tenía, propias de una persona mayor. Hipercolesterolemia, hipertensión, arritmia y cáncer de próstata eran algunas de las cuestiones por las que era atendido regularmente en la cárcel. A las 6.40 de la mañana de ayer los agentes encargados realizaron una recorrida por el lugar y reportaron que no había novedades. A las ocho, en el recuento general, el celador miró por la ventana de la celda y vio a Videla en el inodoro. Quince minutos después, el hombre volvió a pasar y como el represor no respondía al llamado solicitó la presencia de un médico. Cuando llegó, el profesional verificó que no tenía signos vitales e hizo un electrocardiograma que confirmó la muerte. Por la tarde se practicó la autopsia que ordenó el juez federal de Morón Juan Pablo Salas, a quien la familia sondeó para saber si el genocida podía ser cremado, cosa que no fue autorizada al menos hasta que estén los resultados de los estudios toxicológicos, lo que ocurrirá en tres semanas. El juez devolvió a la familia la ropa y los efectos personales del dictador, pero preservó la documentación.

Vida y obra

Videla nació en Mercedes el 2 de agosto de 1925 y fue bautizado con el nombre de sus hermanos mellizos muertos Jorge y Rafael. Hijo de un militar conservador, en 1943 entró en el Colegio Militar de la Nación, de donde egresó con el sexto lugar de su promoción, de la que también formaron parte los represores Roberto Viola y Carlos Guillermo Suárez Mason. En 1948 se casó con Alicia Raquel Hartridge, con quien tuvo siete hijos. El tercero, Alejandro, sufría de oligofrenia y epilepsia y fue internado en la Colonia Montes de Oca, donde murió antes del golpe de Estado. El 27 de agosto de 1975 fue designado comandante en jefe del Ejército.
El 24 de marzo de 1976 a la una de la mañana la asonada encabezada por Videla por el Ejército, Emilio Eduardo Massera por la Armada y Orlando Agosti por la Fuerza Aérea derrocó a la debilitada presidenta María Estela Martínez de Perón. Las Fuerzas Armadas tomaron el poder y pusieron en práctica un plan para asesinar a militantes políticos, gremialistas, estudiantes y todo aquel que fuera necesario para impartir el terror en la población e imponer el modelo económico que reclamaba el establishment y que diseñó José Alfredo Martínez de Hoz. Para eso, con la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana y la Escuela Francesa de la guerra de Argelia como sostén y el apoyo espiritual de la Iglesia, se montaron centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y se decidió ocultar los cuerpos de las víctimas.
“La existencia de los campos de concentración-exterminio se debe comprender como una acción institucional, no como una aberración producto de un puñado de mentes enfermas o de hombres monstruosos; no se trató de excesos ni de actos individuales sino de una política represiva perfectamente estructurada y nombrada por el Estado mismo”, explica Pilar Calveiro, en Poder y Desaparición. “Los campos concebidos como depósitos de cuerpos dóciles que esperan la muerte fueron posibles por la diseminación del terror (...) Un terror que se ejercía sobre toda la sociedad, un terror que se había adueñado de los hombres desde antes de su captura y que se había inscrito en sus cuerpos por medio de la tortura y el arrasamiento de su individualidad”, dice Calveiro.
Anticomunista, antiperonista, Videla trabajó su imagen de “profesional, austero y buen católico” en oposición a su colega de la Marina, Emilio Eduardo Massera, que era el político y farandulero. Pero la imagen más recordada del dictador es, tal vez, la de la conferencia de prensa que dio en 1979 en la que, gesticulando con sus manos levantadas explicaba: “Frente al desaparecido en tanto está como tal, es una incógnita el desaparecido. Si el hombre apareciera tendría una tratamiento x, si la aparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento z, pero mientras sea desaparecido no puede tener un tratamiento especial: es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido. Frente a eso no podemos hacer nada”. El año pasado, él mismo reconoció ante la Justicia que “la figura del desaparecido era una figura ‘cómoda’, entre comillas, porque no impactaba en la sociedad (...) Se puede discutir el procedimiento aplicado en ese momento a personas desaparecidas, que no era el impacto de un fusilamiento público porque la sociedad no lo iba a tolerar”.

Tribunales

En 1985, en el Juicio a las Juntas, Videla fue condenado a prisión perpetua por 66 homicidios doblemente calificados, cuatro torturas seguidas de muerte, 93 tormentos, 306 privaciones ilegales de la libertad y 26 robos. Estuvo preso hasta 1990, cuando a través de dos decretos, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó. Le “perdonó” la condena y lo liberó de otras causas que aún estaban en trámite. Vivió tranquilo como un buen vecino del barrio de Belgrano que iba a misa todos los domingos hasta que la confesión del ex marino Adolfo Scilingo hizo insoportable seguir escondiendo la basura bajo la alfombra. Comenzaron así los juicios en el exterior y finalmente se reactivaron algunos en la Argentina.
El 9 de junio de 1998 Videla volvió a prisión, acusado de ser responsable de apropiación de niños, hijos de desaparecidos. Esa mañana, el juez federal Roberto Marquevich había interrogado al médico militar Julio César Cassero-tto, quien se había desempeñado desde principio de 1977 como jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital militar de Campo de Mayo, donde funcionó una maternidad clandestina de la dictadura. Casserotto explicó que el hospital dependía en última instancia del comandante en jefe del Ejército.
A las seis de la tarde el jefe de la Delegación San Isidro de la Policía Federal tocó el timbre del 5º A de Cabildo 639. El dictador abrió la puerta y el comisario le informó que el juez había ordenado su detención. Cuando el policía se enteró de que tenía que ir a cumplir con esa medida, había extendido sus brazos y preguntado: “¿Esto hay que hacerlo?”.
Videla estuvo 38 días en la Cárcel de Caseros, después se fue a su casa con el beneficio del arresto domiciliario hasta 2008, cuando fue llevado a Campo de Mayo. Murió en el penal de Marcos Paz, donde iba a la misa que oficiaba el cura condenado Christian Von Wernich.
Después de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida y los indultos se abrieron en todo el país decenas de procesos contra el dictador. El 22 de diciembre de 2010 fue condenado a perpetua por los crímenes cometidos en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba, entre ellos, el asesinato de 31 presos políticos. En julio del año pasado recibió 50 años por su responsabilidad en la sustracción, retención y ocultamiento de menores, hijos de desaparecidos, aquellos delitos por los que había vuelto a prisión catorce años antes. Sin embargo, la única condena confirmada por la Corte Suprema es la de 1985. Su última aparición pública fue esta misma semana, al negarse a declarar en el juicio en el que se investigan los delitos del Plan Cóndor, la acción de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.

La historia

En el prólogo de El Dictador, María Seoane y Vicente Muleiro señalan que Videla aceptó entrevistas porque el silencio que se había impuesto era “insoportable para su profundo y escondido deseo de seguir modelando la historia”. Seguramente por las mismas razones habló con Ceferino Reato para Disposición Final –que se convirtió en su testamento político– y quiso ser reporteado por la revista española Cambio 16, donde hizo la mejor propaganda para el Gobierno, al asegurar que su peor momento llegó “con los Kirchner” y hasta llamó a tomar las armas para derrocar a Cristina Kirchner, o como él dijo, “en defensa de las instituciones básicas de la República”.
Videla no será enterrado con honores porque fue destituido del Ejército y porque en 2009 la ministra Nilda Garré dispuso que los militares involucrados en delitos de lesa humanidad fueran excluidos de los discursos oficiales y fanfarrias. Pero su muerte tampoco fue festejada. Es que, como dijo ayer el nieto recuperado Manuel Gonçalves, “lo importante no es su muerte, sino lo que hizo con su vida”. Y la vida de Videla remite a muchas otras muertes. “Se fue un ser despreciable. Nunca se arrepintió”, aseguró Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. No había tristeza por Videla, pero sí por la información que se murió con él: los datos sobre el destino de los desaparecidos y los niños, hoy jóvenes treinteañeros, que fueron apropiados y no conocen su identidad.
No hubo grandes emociones ante su muerte, sí una ola de repudio por lo que hizo en vida. El rechazo unánime a su figura contrasta con los buenos augurios que recibió cuando aceptó prestar sus servicios para “salvar a la Patria”. Es el reflejo de la gran tarea realizada por Madres, Abuelas y otros organismos de derechos humanos en estos 37 años. Y supone la esperanza de un Nunca Más ante la posible existencia de otros que se acerquen a los valores que él encarnó.

Victoria Ginzberg