domingo, 24 de junio de 2018

Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia




-¿También bebés?
-También bebés.
Estas cuatro palabras, emitidas por la cadena de noticias CBS en 1969, tuvieron un profundo impacto en la opinión pública estadounidense, en la presidencia de Nixon y en el curso de la Guerra de Vietnam. Esta semana, la pregunta sobre los bebés volvió a escucharse en la Casa Blanca, esta vez en torno a los miles de niños inmigrantes, algunos de apenas unos meses, arrancados de los brazos de sus madres y padres y encarcelados en jaulas por orden del presidente Donald Trump.
La pregunta “¿También bebés?” fue planteada hace medio siglo por el experimentado periodista de investigación Mike Wallace a un joven veterano de guerra de Vietnam llamado Paul Meadlo. “También bebés”, respondió Meadlo, un soldado raso del ejército que, junto con muchos otros soldados estadounidenses, había llevado a cabo una incursión contra un poblado vietnamita llamado My Lai el 16 de marzo de 1968.
Lo que siguió llegó a conocerse como la Masacre de My Lai. Los soldados estadounidenses masacraron a más de 500 civiles en el transcurso del día. “Suplicaban y decían: ‘No, no’. Y las madres abrazaban a sus hijos y… bueno, seguimos disparando. Ellos agitaban los brazos y suplicaban”, le declaró Meadlo a Wallace.
Meadlo llegó a la entrevista con CBS gracias a un joven periodista independiente llamado Seymour Hersh, que estaba investigando la masacre. Hersh localizó a Meadlo, obtuvo su testimonio y lo convenció de hacer la entrevista para CBS . Lo que el periodista descubrió sobre la masacre de My Lai lo atormenta hasta el día de hoy. En una entrevista para Democracy Now! sobre su nuevo libro, Reporter: A Memoir (Periodista: una autobiografía, en español), Hersh expresó: “En lugar de encontrarse con el enemigo, en el poblado solo había familias, mujeres, niños y ancianos. Y entonces comenzaron a asesinarlos. Los arrojaron a una zanja, violaron a las mujeres, los mataron. Arrojaban a los bebés y les disparaban con bayonetas. Esto fue difícil de procesar para mí, fue muy difícil en el primer año. Algunas de las cosas que mantuve fuera del artículo inicial eran simplemente horrendas”.
En cuanto a la aparición de Meadlo en CBS , Hersh recordó: “Mike Wallace, que era fuerte como un toro, le preguntó cinco veces en esa entrevista, ‘¿También bebés?’ y siguió repitiendo ‘¿También bebés?’”.
Más adelante, Hersh publicó el informe sobre la masacre en la pequeña agencia de noticias antibélicas Dispatch News Service, después de que varios de los principales medios estadounidenses la rechazaran. En 1970 recibió el Premio Pulitzer por esta investigación. Hersh considera que existen paralelismos entre aquella situación y la cobertura que finalmente está haciendo la prensa sobre la actual crisis de separación de familias inmigrantes. “Esto podría ser un punto de inflexión”, opinó Hersh.
Hoy vemos fotos de niños y niñas llorando junto a sus padres y madres esposados, y hemos podido escuchar una grabación publicada por el medio ProPublica donde se escucha a los niños gritar “¡Mamá! ¡Papi!” mientras un guardia se burla de ellos, diciéndoles “Bueno, aquí tenemos una orquesta. Solo falta el director”. Autoridades electas y medios de comunicación se han congregado en la región fronteriza de Estados Unidos y México para exigir el acceso a los centros de detención. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, fue interrogada en una conferencia de prensa en la Casa Blanca acerca de por qué su departamento solo había publicado fotos de niños de más de 10 años de edad encarcelados en jaulas y ninguna foto de niñas o niños pequeños. “¿Dónde están las niñas? ¿Dónde están los bebés?”, le preguntaron varias veces. La confusión de la secretaria Nielsen sobre el paradero de bebés y niñas desató reacciones aún más fuertes.
La política de Trump de “tolerancia cero” hacia inmigrantes indocumentados y solicitantes de asilo en la frontera sur de Estados Unidos, anunciada por el fiscal general Jeff Sessions el pasado 6 de abril, permitió que el Departamento de Seguridad Nacional, con su Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y su Patrulla Fronteriza, arrestara a los adultos sospechosos de cruzar la frontera sin la documentación adecuada, y los separara de sus hijos. La cantidad de niños y niñas secuestrados por estos organismos es mayor a 2.300. La revista electrónica The Intercept estima que han sido más de 3.700 desde octubre.
Decenas de activistas defensores de los derechos de los inmigrantes han organizado protestas en todo el país contra la orden de Trump desde el mismo día de su emisión. El movimiento se fue multiplicando. Muchos congresistas exigieron ver a los niños encarcelados. Gobernadores demócratas y republicanos comenzaron a emitir órdenes ejecutivas para retirar o impedir que las tropas de la Guardia Nacional dependientes de sus estados acudan a la frontera para ayudar al Departamento de Seguridad Nacional. Varias aerolíneas se unieron en su rechazo de transportar a los niños separados de sus padres. El miércoles, finalmente, Trump emitió una orden ejecutiva que revierte su propia decisión. Desde ahora, las familias ya no serán separadas al atravesar la frontera.
Sin embargo, eso no soluciona la crisis de los miles de niños y niñas que ya han sido arrancados de los brazos de sus padres. No se generó un mecanismo para reunir a los padres, de los cuales algunos ya han sido deportados, con sus hijos, que todavía están en jaulas, cárceles y campamentos de emergencia establecidos a lo largo de todo el país en 17 estados.
Hace cincuenta años, cuatro palabras escuchadas en todo el país cambiaron el curso de la Guerra de Vietnam: la pregunta “¿También bebés?” y la respuesta “También bebés”. Cuatro palabras que se escucharon esta semana, “Mamá, mamá. Papi, papi”, expusieron la crueldad del gobierno de Trump y cambiaron poderosamente el curso del debate sobre la inmigración.

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

© 2018 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

EE.UU: Una historia de indígenas exterminados, negros segregados y niños enjaulados

El mundo se ha conmovido con las imágenes de niños atrozmente enjaulados y separados de sus familias por orden del gobierno de Donald Trump, quien, bajo la presión internacional se ha visto forzado a maquillar su política antinmigrante, algo que no significa que el sentimiento xenófobo que subyace dentro de los círculos de poder norteamericanos haya cambiado.
Lo que hemos visto no es solo el fruto de la mente retorcida de un presidente, es una manifestación del desprecio histórico por los que son considerados inferiores por políticos y amplios sectores de la sociedad norteamericana, es expresión del racismo sembrado dentro de ella y del concepto antiético de que el fin justifica los medios.
Paradójicamente EE.UU. es una nación que debe su formación y desarrollo precisamente al fenómeno de la migración. A esos a los que consideran inferiores tiene Norteamérica mucho que agradecerle en los más diversos campos, incluso el lugar desde donde mentes perversas conciben leyes con las cuales pretenden aplastarlos, porque la Casablanca fue construida con mano de obra esclava, algo que reconoció Michelle Obama diciendo, “Me despierto cada mañana en una casa que fue construida por esclavos”.
En el devenir histórico de la nación estadunidense existen muchos ejemplos que demuestran el proceso involutivo mediante el cual se fue gestando esa mentalidad retorcida que ha desembocado en la ocurrencia de hechos que se apartan de todo humanismo como el que mencionamos al inicio.
Algunos de esos ejemplos:
Despojo de sus tierras e exterminación de las etnias indígenas. Por solo citar un hecho vinculado a este tema, vale mencionar como mediante la aplicación del Tratado de New Echota, un acuerdo firmado según provisiones del Acta de Remoción India de 1830, en 1831 desterraron a la fuerza hacia el oeste a los choctaw y en 1838 a los cheroquis, en ambos momentos a través de una ruta que la historia conoce como “el camino o sendero de lágrimas” pues en ella murieron más de cuatro mil indígenas. Los cheroquis lo llamaron “el camino donde nosotros lloramos”.
Promulgación de leyes segregacionistas como las leyes de Jim Crow que fueron unas leyes estatales y locales que entre 1876 y 1965, propugnaron la segregación racial en todas las instalaciones públicas, por esa época los linchamientos contra personas negras se convirtieron en cotidianos, según el instituto Tuskegee entre 1882 y 1968 fueron linchadas 3 446 de ellas.
8 de febrero de 1968 cuando ya estaba aprobada desde 1964 la Ley de los derechos civiles, en la ciudad universitaria de Orangeburg, la policía disparó contra una muchedumbre de activistas afroamericanos, asesinando a tres de ellos e hiriendo a 28, dando lugar a lo que llegaría a ser conocido como la matanza de Orangeburg. Es decir, unas cosas dicen y otras hacen.
16 de marzo de 1968 las tropas yanquis dispararon contra la población civil indefensa de la aldea My Lai situada en la provincia vietnamita de Quang Nai, matando a 504 personas, entre ellas 182 mujeres, 17 de ellas embarazadas y 173 niños.
Operación Peter Pan, llevada a cabo entre el 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962, mediante ella fueron llevados a EE.UU. sin acompañantes 14 048 niños cubanos para “evitar” su supuesto adoctrinamiento comunista, que presuntamente sus padres estarían imposibilitados de impedir pues se les privaría de la patria potestad.
Sería interminable nombrar todas las atrocidades de las administraciones norteamericanas, los millones de inocentes asesinados en sus guerras fratricidas, las muertes de miles de personas que han provocado con los desplazamientos a que han obligado a enormes masas de seres humanos y otros desmanes imposibles de relacionar.
Que se puede esperar de un gobierno y una sociedad que contemplan indiferentes como cientos de sus niños se matan entre sí cada año, por la exaltación y culto a la violencia que fomentan los medios y las propias acciones de los que dirigen el país, que además sin ningún escrúpulo venden armas de forma descontrolada que en no pocas ocasiones son las causantes de las muertes de los infantes.
No he estado enjuiciando a todo el pueblo norteamericano, dentro de él hay muchos con decoro, no es victimario, sino víctima prisionera de los intereses y deformaciones de quienes lo gobiernan y de los sectores que responden a estos.
Cuando los hechos a que hice alusión ocurrieron, Trump no era presidente, él es el continuador de un pensamiento supremacista y racista enraizado en lo más profundo de políticos y sectores conservadores de la sociedad norteamericana.
Donald Trump es uno más de los ejecutores de la “santa inquisición” de USA contra los que consideran “inferiores”.
Dante Alighieri, al escribir “La Divina Comedia” concibió para el infierno nueve círculos, sin embargo, en ninguno de ellos estos homicidas de estado encontrarían castigo adecuado para sus imperdonables pecados, tal vez no imaginó el respetable poeta italiano que tanta maldad pudiera existir en algunos seres humanos.

Marco Velázquez Cristo.

La cumbre del G7 termina en el caos

Las expectativas en la reciente reunión del G7 no eran altas, pero el resultado fue incluso peor de lo esperado. Por primera vez, el G7 terminó sin una declaración conjunta, y con Trump arremetiendo contra Canadá y la UE. La cumbre en Corea del Norte, por otro lado, terminó con todas las sonrisas y una declaración conjunta que prometía paz, denuclearización y seguridad.

¿Quién está robando a los Estados Unidos?

Trump había amenazado con no asistir a la cumbre, y quizás, al final, los otros participantes habrían deseado que no hubiera asistido. La cumbre fue descrita como "cordial", en oposición a la atmósfera "amigable" que uno podría haber esperado de tal reunión de aliados. Trump decidió que era un buen momento para acusar a sus aliados de "robar" a Estados Unidos. Lo más probable es que esto formara parte de la postura habitual de Trump: jugar a mostrarse como el hombre fuerte y luego esperar un acuerdo favorable para sus intereses cuando el polvo se haya asentado – pero tal postura tiene consecuencias.
Uno podría preguntarse, ¿quién está robando a quién? De acuerdo con la lógica de Trump, Estados Unidos está robando a Holanda, Bélgica y Australia, porque Estados Unidos tiene un superávit comercial con esos países. Un flujo de bienes, capital y servicios en una dirección, inevitablemente significa un flujo de dinero en la otra dirección. Por lo tanto, el dinero fluye hacia los EEUU en forma de inversiones y préstamos, que luego se utilizan para pagar los bienes y servicios que la economía de EEUU consume en el extranjero. Esta forma de describir las relaciones comerciales como un robo no tiene sentido.
Trump tampoco se molesta demasiado con los hechos, aun cuando no acompañen a sus declaraciones. Estados Unidos tiene un déficit comercial con Canadá cuando se trata de bienes, pero no cuando se trata de servicios; y en conjunto, Estados Unidos tiene un superávit comercial con Canadá. Las cifras de los aranceles también muestran que la UE y Canadá tienen prácticamente los mismos aranceles que los EEUU, en promedio, independientemente del caso de los productos individuales.
Todo esto demuestra que lo que está en juego aquí no es que los EEUU sean duros o que estén siendo utilizados por sus aliados, sino que Trump intenta redefinir las relaciones comerciales para el detrimento de sus aliados. Está intentando aumentar la producción manufacturera y el empleo en los EEUU a expensas de los principales socios comerciales de EEUU. En otras palabras, está exportando el desempleo y tratando de descargar los problemas sociales de la crisis en sus socios comerciales.
Esta es una expresión más evidente y radical de lo que todas las grandes potencias han estado haciendo durante los últimos años. La UE elevó los aranceles sobre algunos productos de acero chinos al 73,7 por ciento. Los chinos, a su vez, adoptan una serie de políticas que consisten básicamente en subsidiar a sus empresas, algo que la mayoría de los países occidentales han estado haciendo durante décadas con la agricultura. La lista continúa. En realidad, el libre comercio siempre fue limitado. Sin embargo, en los últimos 70 años se ha observado un movimiento constante hacia la liberalización del comercio, que ahora se está revirtiendo.

El imperialismo del libre comercio

Este enero marcó el 70º aniversario de la entrada en vigencia del GATT. El GATT fue el predecesor de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y tenía como objetivo eliminar las barreras comerciales que se habían establecido durante las décadas de 1930 y 1940. En ese momento, la posición de los Estados Unidos era que los excedentes comerciales no eran un problema. Los británicos (liderados por Maynard Keynes) insistían en que el comercio entre países debería equilibrarse a largo plazo. En aquel entonces, por supuesto, los Estados Unidos tenían un gran excedente (de alrededor del 10 por ciento del comercio).
Durante toda la segunda mitad del siglo XX, EEUU jugó el papel de impulsar el libre comercio, lo que benefició en gran medida a la industria estadounidense. Los EEUU surgieron de la Segunda Guerra Mundial con las industrias más eficientes y competitivas, y sus industrias tuvieron más que ganar con la apertura del comercio mundial. Fue un factor clave que contribuyó al auge de la posguerra. En este caso, los Estados Unidos desempeñaron el papel que Gran Bretaña había desempeñado en el siglo XIX: la apertura de nuevos mercados para el capitalismo mundial. En ese momento, por supuesto, Gran Bretaña era conocida como "el taller del mundo" y superaba a cualquier otro país del planeta.
Para poder desempeñar este papel, EEUU tuvo que gastar enormes sumas de dinero en sus fuerzas armadas, defendiendo lo que llamaron el "mundo libre" contra los Estados estalinistas y los movimientos antiimperialistas en los antiguos países coloniales. Desde el punto de vista del desarrollo de la industria en los Estados Unidos, este gasto fue una gran carga y algo a lo que otros países, en particular Alemania y Japón, no tuvieron que enfrentarse. En lugar de eso, podían gastar ese dinero en inversiones productivas, haciendo que sus industrias fueran más competitivas que las de EEUU. Lo mismo ocurre con las críticas de Trump a la intervención de Estados Unidos en Irak, donde cree que los contratos petroleros deberían adjudicarse a las compañías estadounidenses ya que Estados Unidos pagó la mayor parte de los costos de la intervención.
En ese sentido, Alemania y Japón han estado respaldándose en el imperialismo estadounidense, y las advertencias de Trump a sus aliados ahora para que aumenten los gastos militares no han sido arrancadas de la nada. Sobre este punto, Merkel y otros acordaron aumentar el gasto militar incluso "si fuera impopular en casa", como dice el Wall Street Journal. Existe un claro reconocimiento de que los EEUU en este período no pueden manejar los asuntos conjuntos del imperialismo occidental por sí solos, o alternativamente, que no se puede confiar en que los EEUU lo hagan de la manera que a los alemanes, franceses y británicos les gustaría.

Nuevos aranceles

Sin embargo, cuando se trata del comercio, no hay acuerdo. Trump intenta obligar a otros países a aceptar términos de intercambio menos favorables. En esto, él está provocando la ira de sus supuestos aliados. Estados Unidos ha confiado durante mucho tiempo en la UE para que lo respalden en las grandes disputas internacionales, pero ahora Trump ha creado una disputa con todos sus aliados más importantes, al mismo tiempo que intenta obligar a China a aceptar nuevos términos de comercio. No es de extrañar que una gran parte de la burguesía estadounidense se lleve las manos a la cabeza.
Ahora, Trump amenaza con aranceles adicionales para los automóviles. Este sería un partido completamente diferente. Las exportaciones alemanas de automóviles a los EE.UU. valen $ 22.800 millones de dólares, $ 38.600 millones para Japón (6 por ciento de las exportaciones totales), $ 45.900 para Canadá (13 por ciento de las exportaciones totales). Esto contrasta con el aluminio y el acero, donde las importaciones estadounidenses son una fracción mucho más pequeña del valor. Queda por verse si Trump realmente lo llevará a cabo.
En el Congreso de los EEUU, la burguesía norteamericana está intentando presionar a Trump. Un nuevo proyecto de ley presentado al Congreso obligaría al presidente a buscar la aprobación del Congreso antes de aplicar nuevas tarifas. Lo más probable es que Trump vetará el proyecto de ley, pero una parte de la clase dominante está intentando recortar las alas del presidente con la expectativa, como lo expresa el Financial Times, de que la "cordura" regrese a la Casa Blanca. Hasta ahora, no han tenido mucho éxito.
Los partidarios de Trump (y él mismo) defienden sus negociaciones de alto riesgo argumentando que consigue resultados. Aparte de Corea (tanto del Sur como del Norte), es dudoso que consiga realmente algún resultado. The Wall Street Journal diplomáticamente lo dice así: "Los resultados hasta ahora no han sido mejores acuerdos comerciales, como afirma el Sr. Trump. Han sido el rencor y la mayor amenaza para el comercio mundial desde la Segunda Guerra Mundial".
Los antiguos países coloniales a menudo han soportado el peso de los aranceles de los países avanzados, lo que ha afectado particularmente a los productos que exportan. Corea del Sur, Argentina y Brasil ya se han visto obligados a aceptar los términos comerciales de Trump. Así, particularmente para las naciones más pequeñas, las tácticas de matón de Trump están teniendo un efecto.

"Orden internacional basado en reglas"

Uno de los puntos de fricción durante el G7 fue una formulación particular sobre el comercio internacional basada en reglas y, por implicación, en instituciones multinacionales. Aunque hubo un acuerdo sobre el principio del libre comercio en general (sea lo que fuere lo que signifique), el equipo de Trump se opuso a una formulación propuesta por los europeos que apoyaban "el orden internacional basado en normas". En cambio, los Estados Unidos querían "un [!] orden internacional basado en normas". Así, efectivamente, la delegación de los Estados Unidos estaba declarando su falta de confianza en las instituciones internacionales existentes.
En realidad, Trump se opone al multilateralismo y ve a Estados Unidos atravesado por dificultades en la ONU, la OMC y la OTAN, así como en otros acuerdos comerciales multilaterales, como el TLCAN y el TPP. Como resultado, básicamente está tratando de forzar la renegociación de todos los principales acuerdos comerciales de los últimos 70 años, en beneficio de los EEUU. Trump está actualmente paralizando los procedimientos de resolución de disputas de la OMC para el próximo año al continuar bloqueando el nombramiento de nuevos jueces, y ya ha abandonado el TLCAN y el TPP.
Al explotar una cláusula existente en el acuerdo de la OMC que permite aranceles por motivos de seguridad nacional, en algo que tiene poco que ver con la seguridad nacional, Trump está socavando todo el acuerdo. ¿Qué impide que los europeos decidan que su industria cinematográfica es una cuestión de seguridad nacional y, por lo tanto, apliquen un arancel a las películas de Hollywood? La forma en que Trump lleva a cabo la diplomacia socava por completo la base sobre la cual se firman estos acuerdos. Además, lo hace por el poder que significa tomar la iniciativa en la aplicación de los acuerdos.
The New York Times, siendo firmemente Demócrata, apareció con titulares como "Trump derriba el orden comercial construido por los EEUU" y "Trump intenta destruir a Occidente", y, por supuesto, tienen un punto de razón. Trump está intentando invertir todo el sistema conocido como globalización. La clase dominante a nivel internacional está tratando de rescatar lo que puede de las instituciones de cooperación internacional, particularmente con respecto al comercio mundial.
En Gran Bretaña, el Financial Times declaró que "Estados Unidos ha abdicado de sus responsabilidades" y argumentó que el G6 (G7 sin EEUU) debe "intentar eludir a Trump firmando acuerdos comerciales que excluyan a EEUU y mantener el aparato de cooperación global lo más funcional posible para cuando la cordura regrese a la Casa Blanca".Como cuestión aparte, esta actitud de la Casa Blanca hacia sus aliados occidentales no está haciendo ningún bien a los británicos. May y su Partido Conservador esperaban un acuerdo comercial fácil con los EEUU como una forma de contrarrestar el Brexit. Trump ha dejado en claro que cualquier acuerdo de este tipo tendrá que ser bajo los términos de los EEUU. Esto pone a May y a su gobierno en una posición aún más difícil precisamente cuando se enfrenta una rebelión tory sobre el Brexit.

Un nuevo período de turbulencia

La crisis de 2008 ha puesto de relieve una serie de contradicciones en las relaciones mundiales que se han gestado durante algún tiempo. Estados Unidos, aunque sigue siendo la potencia mundial predominante, se ha vuelto relativamente más débil, y lo mismo es cierto para el conjunto del G7. En 1960, los EEUU constituían el 40 por ciento de la economía mundial, mientras que hoy solo representan el 23 por ciento. La UE ha tenido un desarrollo similar, donde en 1980 los países que actualmente conforman la UE representaban el 34 por ciento de la economía mundial, mientras que ahora representan solo el 22 por ciento. Este relativo debilitamiento de occidente también se refleja en las relaciones internacionales, que se han visto sumidas en la turbulencia.
Las condiciones sociales en los Estados Unidos que llevaron al surgimiento de Trump son el resultado de la crisis y de la incapacidad de la clase dominante de Estados Unidos de imponer su voluntad a la sociedad. En cambio, sus representantes más crueles han sido llevados al primer plano. Las tácticas de negociación de Trump pueden ser adecuadas para el gansterismo de los negocios inmobiliarios, pero están causando estragos en las relaciones internacionales. Este es un problema serio para el mundo burgués. Trump amenaza con enviar al mundo a una guerra comercial a menos que sus aliados toquen su melodía. El director del grupo de expertos Carnegie Europe lo expresó así:
"El problema con las guerras comerciales ... es que a veces suceden incluso si nadie quiere iniciar una. Si Trump responde a lo que inevitablemente será una contra respuesta europea redoblando la apuesta - imponiendo más aranceles a Europa - ¿qué sucederá después?".
Es muy probable que Trump y el resto del G7 parcheen un acuerdo por ahora, pero cuánto daño sufrirá primero la economía mundial es una pregunta más interesante, y sienta un peligroso precedente. Trump, en cierto sentido, abrió una caja de Pandora. La clase dominante europea ya no podrá confiar en los estadounidenses, y viceversa.
El libre comercio es una política que adoptan los países más competitivos, ya que les ayuda a proporcionarse un mercado más abierto. Pero esos mismos países que ayer comerciaron libremente pueden convertirse hoy en día en proteccionistas a medida que entran en declive y pierden su ventaja competitiva. Eso es lo que estamos presenciando, y la desaceleración económica mundial está exacerbando el proceso. En un mercado mundial en fuerte expansión, hay espacio para todos, pero cuando ese mercado deja de expandirse, queda claro que donde un país gana, otro pierde. El perdedor buscará otros medios, ya sean políticos, diplomáticos o militares, para proteger o expandir su participación en el mercado.
El problema, por supuesto, radica en el hecho de que cuando una potencia comienza a imponer medidas proteccionistas, entonces simplemente provocará represalias del tipo "ojo por ojo, diente por diente", y el resultado final será un estrangulamiento del mercado mundial en su conjunto. Eso es lo que temen los comentaristas burgueses serios. Para la clase trabajadora, sin embargo, ninguna de las políticas servirá para defender sus intereses, ya que ninguna de ellas puede detener la crisis inexorable del sistema capitalista. Lo que estamos presenciando es el colapso del viejo orden. En este contexto, la aparición de un Trump tiene una lógica. Refleja la incapacidad de la clase dominante en todas partes para administrar su propio sistema.

Niklas Albin Svensson

sábado, 23 de junio de 2018

La mayor deuda desde la II Guerra Mundial amenaza la recuperación económica




La deuda mundial, 164 billones de dólares, alcanza su récord desde la II Guerra Mundial. Supone el 225% del PIB global, pone en peligro la recuperación económica y anuncia nuevos ataques contra la clase trabajadora.

Si repartiéramos toda la deuda entre los habitantes del planeta cada uno de nosotros deberíamos 21.866 euros. Para hacernos una idea, en el Estado español el salario medio anual más habitual es de 16.500 euros. Para los trabajadores de países los coloniales o semicoloniales esta cantidad supone varios años de trabajo. Se trata del mayor nivel de endeudamiento desde el final de la II Guerra Mundial, y es un 12% mayor que el logrado en 2009, el peor año de la crisis.
En aquella ocasión la deuda fue generada por la necesidad de restablecer las infraestructuras y los medios de producción que quedaron destruidos o muy dañados tras el conflicto bélico. Esto supuso enormes inversiones productivas de todo tipo que lograron impulsar la economía mundial capitalista a niveles de crecimiento históricos, los conocidos como los “30 gloriosos”.
Un importante paréntesis para los problemas de la fase de decadencia capitalista en la que se encontraba la economía mundial (caracterizada por crecimientos económicos inferiores al potencial, ciclos de alza cada vez más cortos y nuevas y peores crisis). La fase de decadencia volvió a imponerse tras el final de los “30 gloriosos”, con nuevas dificultades desde finales de los 60 principios de los 70 del siglo pasado, sorteados con la ofensiva neoliberal que el 2008 puso en la picota.
La deuda actual es un efecto de la crisis financiera de 2008. Una crisis generada por la enorme burbuja de productos financieros, el increíble auge de las bolsas y el “boom inmobiliario “. Un volúmen de valores que se alejó cada vez más del crecimiento de la economía productiva real a la que supuestamente representaban.
Este enorme crecimiento del denominado “capital ficticio” trata de resolver la caída de los beneficios capitalistas en la economía productiva en relación al volumen de inversión necesario. El capital se topa con que el elevado grado de mecanización y tecnología de la producción (el incremento del capital muerto -las máquinas- en detrimento del capital vivo -los trabajadores- que es el único que produce plusvalía) reduce tendencialemente la tasa de ganancia capitalista.
Para tapar ese enorme agujero financiero se inyectaron cantidades estratosféricas de dinero, a la par que se devaluaban los salarios y se aplicaban recortes sociales. Todo para lograr salvar a los capitalistas en apuros y una recuperación a costa de la clase trabajadora.
Se trató de incentivar el incremento de las inversiones productivas para permitir impulsar la economía mundial sobre bases sólidas. Sin embargo, más bien parece que lo que se ha conseguido es ir gestando otra burbuja especulativa basada en una enorme deuda global -pública y privada- que todavía no se ha conseguido digerir.
La deuda media del conjunto de los países imperialistas alcanza el 105% de su PIB. Un tercio de ellos deben como mínimo el equivalente al 85% del tamaño de sus economías. Esto es tres veces más que en el año 2000. Pero hay casos peores. El Estado español roza ya el 100% y está sometido a la intervención de la UE para reducir los niveles de deuda en base a recortes sociales. La economía italiana tiene una deuda bastante superior, el 131,5% de su PIB y está a la espera de acometer el correspondiente ajuste que todavía no se ha producido. En su caso, a diferencia de la deuda española, la mayoría de su pasivo está en manos de capitales italianos.
Las denominadas economías emergentes, países coloniales, se encuentran en niveles de deuda más reducidos. Aún así están en plena y fuerte expansión y son más vulnerables por las dificultades financieras derivadas de la elevación de tipos de la FED y próximamente del BCE. Esto pone en importantes dificultades la financiación de sus economías. Véase e caso argentino, donde a consecuencia de la retirada de estímulos de la FED, se ha situado la deuda en un del 50% de su PIB.
Los gobiernos para evitar la recesión pisaron el acelerador dopando a las economías con grandes incrementos de crédito, lo que se ha denominado políticas monetarias laxas. Pero los riesgos son enormes, puesto que cada vez se necesita más préstamos acumulados para lograr un punto de crecimiento del PIB. Pero lo que en realidad se consigue es incrementar las futuras burbujas especulativas que es dónde se obtienen mayores niveles de beneficio capitalista.
Ahora se plantea la retirada de manera relativamente ordenada de los estímulos monetarios con el objeto de ir poco a poco encareciendo el dinero y reducir así la peligrosidad de esta burbuja especulativa. Sin embargo, la situación presenta rasgos preocupantes.
La mayoría de esos recursos monetarios se fueron de nuevo hacia la bolsa y los productos financieros, al capital ficticio. De hecho la bolsa norteamericana ha subido por encima de los niveles pre-crisis, y las deudas pública y privada mundial, están en un nivel récord.
Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha advertido en su último informe, “Monitor Fiscal”, que “los altos niveles de deuda y los elevados déficit públicos son un motivo de preocupación”. Además ha recordado que “las naciones con un alto endeudamiento son más vulnerables a un endurecimiento de las condiciones globales de financiación que podrían dificultar el acceso a los mercados y meter presión sobre la economía”. En concreto hablan de la posibilidad de sufrir “notables e inesperados shocks en su ratio de deuda sobre su PIB, lo que incrementa la posibilidad de sufrir problemas en cadena”.
Hay que recordar que la FED ya lleva tiempo retirando de su balance la compra de bonos públicos, con además incrementos de tipos de interés constantes, aunque todavía suaves. Mientras el BCE continúa comprando deuda soberana -empezó más tarde que la FED- pero ha bajado las compras a la mitad -30.000 millones mensuales- y ha anunciado su retirada el próximo mes de septiembre.
Esto supone un endurecimiento monetario progresivo, aunque moderado de momento, pero puede poner en graves aprietos a los estados que tengan deudas muy elevadas, dado que los tipos de interés pueden empezar a subir y amenazar su solvencia financiera. Una nueva amenaza contra los derechos económicos y sociales básicos de la población trabajadora en esos países.
Además, comienza a cobrar fuerza, entre los propios analistas capitalistas la idea de que la economía mundial lleva ya un período largo de crecimiento -absolutamente desigual por otra parte y que los trabajadores apenas han percibido- y que nos podríamos encontrar en las últimas fases del ciclo de crecimiento.
De darse una relantización importante o incluso una nueva recesión, sería muy complicado utilizar herramientas “anticíclicas”, puesto que apenas habría márgen para incrementar el gasto público y bajar tipos de interés. Por eso, la receta del FMI está siendo la de que los países incrementen el colchón a través de la reducción del déficit, lo cual desemboca en lo mismo: más recortes para los trabajadores y las clases populares que continúan pagando la crisis y su recuperación.
Desde el FMI se ha insistido en que la economía global se enfrenta a “un momento de transición crítico” según se vaya normalizando las políticas monetarias.
Desde la perspectiva de la clase obrera y las clases populares lo importante y urgente es revertir las políticas neoliberales de recortes sociales y económicos y lograr la imposición de un programa favorable a los intereses de la clase obrera.
Con medidas que afecten directamente a las ganancias capitalistas en beneficio de las mayorías sociales, como el reparto del tiempo de trabajo sin reducción salarial para atacar seriamente el enorme drama del desempleo, la nacionalización de las empresas de sectores estratégicos y todo el sistema financiero bajo control obrero, para asegurar la financiación de las nuevas inversiones públicas, los impuestos a las grandes fortunas para financiar los servicios públicos esenciales o la nacionalización de las empresas que lleven a cabo despidos y la apertura y el control de las cuentas de las empresas que dicen estar en crisis y pretendan despedir trabajadores.
Solo un programa económico de este tipo puede ofrecer soluciones reales a la situación de la clase trabajadora y las clases populares y hacer que la crisis económica la paguen los capitalistas.

Juan Carlos Arias

Colombia en la OTAN, el caballo de Troya en América Latina

A Colombia le fue entregada la llave para el control geopolítico de la región (con especial hincapié en Venezuela)

El ingreso de Colombia a la OTAN se concretó el pasado 31 de mayo y tiene por objetivo controlar la región. Dese el punto de vista geopolítico es la puerta de ingreso de EEUU en Sudamérica para desestabilizar Venezuela, pero también para disciplinar a los movimientos populares.
Es el único país de América Latina que asume el papel de “socio global” de la Alianza Atlántica lo que lo coloca como aliado privilegiado de los países del Norte junto a Afganistán, Australia, Irak, Japón, República de Corea, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán.
Aunque Colombia no sea miembro pleno de la OTAN, ya que no pertenece a la región del Atlántico Norte, jugará un papel importante en la cooperación militar y en las tareas que le asignen los países más poderosos del mundo.
Desde el punto de vista geográfico, Colombia ocupa un lugar privilegiado al ser el único país sudamericano que tiene costas en el océano Pacífico y en el Caribe. Tiene fronteras porosas con Venezuela, además de lindar con Ecuador y Brasil.
Por eso Colombia juega un papel central en la estrategia de EEUU para la región. Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde “la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”.
Esta es una de las razones por las cuales los países más ricos del mundo decidieron que Colombia debe ingresar tanto en la OTAN como en la OCDE, y hacerlo de modo simultáneo, otorgando un cheque en blanco a la elite de ese país en la cual parecen confiar plenamente.
La segunda razón es de carácter militar. Según el ranking de la revista Military Power Review, las Fuerzas Armadas de Colombia dieron un salto en la región sudamericana pasado del quinto al segundo lugar, sólo detrás de Brasil, “impulsada por la importante asistencia militar de los Estados Unidos para el combate al narcotráfico, con énfasis en la inteligencia, modernización y profesionalización de sus Fuerzas Armadas”.
En paralelo, el presupuesto militar de Colombia es con mucha diferencia el mayor de la región, según el “Balance Militar de América del Sur 2017”, publicado por Nueva Mayoría.
Bogotá dedica el 3,4% del PBI anual a la defensa, frente al 1,3% de Brasil y el 1% de Argentina para 2016. Si se mide el gasto militar en porcentaje del presupuesto de la nación, Colombia dedica nada menos que el 15% frente al 7% de Ecuador y el 6% de Venezuela.
A ese enorme gasto hay que sumar la ayuda en equipos de Estados Unidos. Pero lo que las coloca como las primeras Fuerzas Armadas del continente es su capacidad de operación sobre el terreno. La larga guerra contra las guerrillas, en particular las FARC, les ha proporcionado una amplia experiencia y capacidad de combate en la acción directa, algo que no sucede con las Fuerzas Armadas de los demás países de la región, que no enfrentan serios combates desde hace por lo menos tres décadas (la guerra de las Malvinas en 1982 enfrentó a Argentina con Gran Bretaña, con una estrepitosa derrota de la primera).
La tercera cuestión que explica la opción del Norte por Colombia se relaciona con su larga experiencia en el control de los movimientos populares. El país ha sido un laboratorio de neutralización de la protesta social, que fue acotada por una hábil combinación de represión, infiltración y cooptación. De hecho Colombia es el único país sudamericano donde la vieja oligarquía de la tierra y la cruz sigue dominando desde la independencia, hace ya doscientos años.
Al parecer, el papel asignado es el de exportar el modelo de utilización del narcotráfico para enfrentar a los movimientos populares con el menor costo político y de legitimidad para las Fuerzas Armadas.
El general Oscar Naranjo, actual vicepresidente, fue jefe de Policía de Colombia y asesor de seguridad del presidente mexicano Enrique Peña Nieto desde 2012 hasta su retorno a Bogotá en 2014.
Naranjo es considerado el “mejor policía del mundo” por haber desarticulado los cárteles de Cali y Medellín, y por haber dirigido en 1993 la operación que terminó con la vida de Pablo Escobar. Sin embargo, ha sido acusado en Colombia de mantener relaciones directas con jefes del narcotráfico, con los que solía mantener relaciones fluidas, según la página de la periodista Carmen Aristegui.
El periodista e investigador Carlos Fazio lo presenta de este modo: “Graduado en montajes mediáticos y otros trucos sucios, Naranjo, hombre de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA) y producto de exportación de Washington para el subcontinente, tiene una orden de arresto por asesinato, girada por un tribunal de Sucumbíos, Ecuador, y ha sido incriminado por sus nexos con el ex capo del Norte del Valle, Wílber Varela, en el juicio que se ventila actualmente en la corte del distrito Este de Virginia, Estados Unidos”.
Por eso Fazio lo define como “uno de los arquitectos de la actual narcodemocracia colombiana” que se caracteriza por una fachada electoral, que denominan democracia, combinada con la guerra sucia contra los movimientos populares.
La “colombianización” de México tiene como resultado el asesinato de más de 200.000 personas y la desaparición de 40.000 en la llamada guerra contra el narcotráfico que es en realidad una agresión sin precedentes contra los sectores populares organizados, las mujeres pobres y los pueblos originarios.
En síntesis, a Colombia le fue entregada la llave para el control geopolítico de la región (con especial hincapié en Venezuela) y para el disciplinamiento de la disidencia social. En algún momento los estrategas del Pentágono comprendieron que no debe repetirse la historia reciente, cuando la acción popular derribó una decena de gobiernos aliados de Washington en las décadas de 1990 y 2000, abriendo grietas por las que llegaron al gobierno fuerzas políticas contrarias a los Estados Unidos.

Raúl Zibechi
Prensa Rural

jueves, 21 de junio de 2018

Colombia, la OTAN y las predicciones de Fidel




En 1999, en la Cumbre América Latina-Unión Europea, Fidel Castro interpeló a los mandatarios europeos sobre el anunciado “nuevo concepto estratégico de la OTAN”. Les preguntó “si los países de América Latina y el Caribe” estaban “o no comprendidos” dentro esa nueva estrategia.

Trump contra los migrantes, o la monstruosidad de un régimen




Desde abril de este año, la política de “tolerancia cero” que el gobierno de Estados Unidos aplica sobre la frontera sur del país desde hace años, tuvo un nuevo salto que puso al desnudo frente al mundo la perversidad y la deshumanización del sistema capitalista. Ya no hay que ir a Siria o a la Franja de Gaza para ver imágenes que desgarran, de familias desesperadas que sufren la prepotencia de las fuerzas de seguridad, niños llorando porque fueron separados de sus padres y dejados hacinados en lugares sin las más mínimas condiciones de higiene, quedando desprotegidos, como carnada para proxenetas.
Se calcula que desde el mes de abril cerca de 2.300 niños fueron separados de sus padres. La medida fue justificada perversamente como un modo de disuadir a los migrantes. Según imágenes y videos que fueron difundidos, los/as niños/as son llevados a verdaderos campos de concentración, son encerrados en jaulas en instalaciones sin condiciones para albergar niños/as y mucho menos bebes. Se hicieron públicas denuncias que hablan de que los chicos se encuentran bajo “la tutela” de personas de las fuerzas de seguridad. A través de abogados que atienden a madres de niños/as que fueron separados, se conoce que los guardias de seguridad se los llevan violentamente o a través de engaños, como que les van a dar un baño y luego los devuelven.
Los videos y audios que se hicieron públicos muestran niños llorando con desesperación pidiendo por sus padres. No saben por qué se encuentran ahí y tampoco saben qué será de ellos. Muchas de las madres que buscan a sus hijos, a través de abogados, denuncian que aún no los han siquiera localizado.
Esta operatoria bestial comienza en la frontera, los padres de los/as niños/as son apresados por las fuerzas de seguridad, procesados con cargos criminales –antes eran cargos civiles por ingresar ilegalmente al país- y enviados a centros carcelarios. El gobierno de Trump, si bien tuvo que retroceder con la medida de separar a las familias, por el enorme repudio popular e incluso internacional, pretende mantener intacta la política de “tolerancia cero” y seguirá insistiendo en la construcción del muro con México.

Republicanos y demócratas

Lo cierto es que esta política no es nueva. Distintas organizaciones de derechos humanos y de protección de la infancia, han denunciado los tratos inhumanos contra inmigrantes de todas las franjas etarias y la separación de familias es moneda corriente en la frontera de Estados Unidos desde hace décadas. En 1997 tuvo que firmarse un acuerdo, “The Flores Settlement Agreement”, que establecía que los/as niños/as inmigrantes no podían quedar detenidos mucho tiempo en campos de detención de inmigrantes. Sin embargo, la separación de sus familias es un hecho a partir del momento en que sus padres son apresados por el delito de ingresar ilegalmente al país.
A partir del extendido repudio al gobierno de Trump, comenzaron a salir sectores políticos del propio riñón republicano a reubicarse, intentando adelantarse a que estas denuncias no se transformen en una crisis imparable para el gobierno.
Los demócratas, por su parte, que hoy aparecen escandalizados, han avalado y promovido una política dura contra los inmigrantes. Durante la gestión de Obama, han sido expulsados más de 2 millones de personas y Obama ha pasado a la historia como el “deportador en jefe”.
Un sector de la burguesía, como la industria tecnológica de Sillicon Valley, critica a Trump pero no por razones humanitarias, sino que porque se nutre de la mano de obra barata extranjera.
El jueves que viene, el Congreso de Estados Unidos discutirá dos proyectos de Ley. Ambos refuerzan la política contra los migrantes.

Derrumbe capitalista

La crisis de los refugiados y desplazados es una catástrofe global. Según la ONU, en 2017 alcanzó a 68,5 millones de personas, casi un 5% más que el año anterior (La Nación, 20/6). Diariamente, 44.500 personas escapan de guerras, conflictos internos y limpiezas étnicas.
Según la ONU, en todo el mundo los refugiados que huyeron de sus países representan 25,4 millones del total. Los otros 43,1 millones son desplazados internos, con Colombia a la cabeza del ranking internacional. El 53% son menores, muchos de ellos no acompañados o separados de sus familias.
La guerra imperialista destruye países enteros y promueve las oleadas de refugiados que luego golpean las propias metrópolis capitalistas, como se ve actualmente en Europa.
La podredumbre del capitalismo desborda todas las fronteras. La lucha por el socialismo es una necesidad histórica y urgente. Debemos luchar por la organización independiente de la clase obrera en todo el mundo para terminar con este sistema que apunta a la deshumanización y pauperización cada vez más fuerte de la humanidad.

María Chuli

miércoles, 20 de junio de 2018

Con diferencias internas, el Mercosur apunta contra Nicaragua y Venezuela




Con resoluciones en sintonía con la política injerencista del imperialismo hacia Nicaragua y Venezuela, la cumbre del Mercosur hizo foco en los acuerdos con otros bloques y resolvió seguir intentando con la UE. Paraguay entregó la presidencia pro-tempore a Uruguay.

Los jefes de Estado de los cuatro países que conforman el bloque –Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay- realizaron este lunes la 52 cumbre del Mercosur. Las dificultades para alcanzar un acuerdo con la Unión Europea estuvieron en el centro del debate. El presidente de Paraguay, Horacio Cartes cedió la presidencia pro-tempore al uruguayo Tabaré Vázquez. El nuevo presidente temporal abogó sin éxito por volver la mirada a China. Las fuertes crisis políticas domésticas de Temer y Macri -que debió enviar a su vicepresidenta y quedarse a pilotear la crisis en Argentina- fortalecieron la posición relativa de Uruguay.
En lo que no hubo fisuras entre los mandatarios fue en las resoluciones sobre la situación de Nicaragua y Venezuela, donde detrás de la usual retórica por la democracia y contra la violencia, respaldaron la línea imperialista impulsada por la derecha continental.
Así, tras condenar “todo tipo de violencia” en Nicaragua, instaron a “retomar el diálogo el diálogo nacional coordinado por la Conferencia Episcopal” y “consensuar una solución pacífica a la grave crisis”. Todo un respaldo a la mesa de diálogo que impulsan la diplomacia de Washington y el Vaticano en suelo nicaragüense junto a los empresarios de ese país, que se desarrolla sin que se haya suspendido la represión gubernamental, y cuyo plan es organizar una “transición” mediante el adelantamiento de elecciones, aceptando entre tanto la permanencia de Ortega. O sea, una salida reaccionaria a la crisis que no tiene en cuenta las demandas profundas del pueblo trabajador.
En cuanto a Venezuela, la resolución aludió al "crecimiento de los flujos migratorios de venezolanos", que obliga a "coordinar esfuerzos a fin de dar respuestas integrales en materia migratoria y de refugio", e instó al Gobierno de Nicolás Maduro a "coordinar con la comunidad internacional" para encontrar una vía de solución. La declaración del bloque, y especialmente de Brasil, señala a la migración que produce la situación económica en Venezuela como el principal problema a enfrentar, muy a tono con los discursos de las principales potencias de mayor control y leyes contra los inmigrantes.
Paradójicamente, los cuatro países apartaron a Venezuela del bloque en agosto del 2017, bajo el pretexto de “ruptura del orden democrático” por parte del gobierno de Maduro. Suena increíble en boca de Michel Temer, por ejemplo, que con una popularidad tendiente a cero, se encuentra en el poder gracias al golpe institucional que sacó a Dilma Rousseff. O en boca de Cartes, quien recibió el mando sin contradicciones de Franco, asumido tras el golpe parlamentario contra Fernando Lugo. Incluso en la de Gabriela Michetti, quien ha declarado públicamente que "No es razonable votar cada dos años", claramente incómoda por tener que rendir cuentas de medio término ante los electores. Vale recordar que el gobierno de Mauricio Macri fue el primero en reconocer al golpista Temer tras la destitución de Rousseff.
La suspensión de Venezuela del bloque, firmada también por el canciller Nin Novoa de Uruguay, no fue recibida homogéneamente en el Frente Amplio, coalición de Tabaré Vázquez. Algunos analistas atribuyen a esa crisis interna el encono del nuevo presidente temporal en impulsar un giro en las relaciones exteriores del bloque, de la Unión Europea hacia China.
"Pedimos proceder y, si por alguna razón alguno de nosotros (....) no puede avanzar en este aspecto, pues también dialoguemos y encontremos fórmulas que sin lesionar al Mercosur contemplen a sus estados partes", dijo el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, durante su intervención.
China es un mercado clave para las exportaciones de materias primas del bloque, pero también vende productos que compiten con la manufactura interna de sus países. En América del Sur, Chile y Perú son los únicos países que tienen acuerdos de comercio con China.
Vázquez criticó la dilación en las negociaciones con la UE, afirmando que "No estamos dispuestos a perder el tiempo en negociaciones eternas (...), tampoco estamos dispuestos a firmar un ’acuerdito’". Vale recordar que la última ronda de conversaciones finalizó con un progreso limitado y acusaciones mutuas sobre quién estaba entorpeciendo el acuerdo.
Según Reuters, algunos funcionarios explicaron que “Las dificultades para avanzar persisten en el tratamiento de productos industriales y agrícolas, como la carne vacuna sudamericana y los productos lácteos europeos”.
Lo que no dice Vázquez ni ningún mandatario del bloque, es que un acuerdo con la UE lejos está de beneficiar a los pueblos de los países miembros, sino más bien son fruto del enorme lobby del agropower.
En un análisis reciente, el economista Esteban Mercatante señaló que “Cecilia Malmström, la Comisaria de Comercio de la UE, puso en números lo que las empresas del bloque podrían ahorrarse en sus exportaciones al Mercosur: las empresas de la UE pagan 4000 millones de euros al año a los países del Mercosur en concepto de aranceles. Ver reducido este pago no sólo les ahorraría costos, sino que abarataría las mercancías que ingresan al Mercosur; en muchos rubros industriales donde ya de por sí las empresas de la UE con ventaja competitiva por su mayor productividad, esta reducción de aranceles les otorgará mayores facilidades para ganar cuotas de mercado en detrimento de los industriales locales. Por el lado del Mercosur, para el que La UE es el destino del 17% de sus exportaciones y origen del 20 % de sus importaciones, con los términos del acuerdo son mayores las pérdidas que las ganancias”.
Michel Temer defendió la línea de darle continuidad a las negociaciones con la UE. "No debemos abandonar la idea de esta alianza (...) cerrar las puertas ahora significa impedir el camino de las negociaciones que en los últimos tiempos ha tenido un éxito razonable", dijo Temer en referencia a los avances realizados en 2017.
Temer abogó también por un acercamiento a la Alianza del Pacífico, bloque comercial y político integrado por Chile, Colombia, México y Perú que supo constituirse como bastión de la resistencia neoliberal en el continente. Ambos bloques celebrarán un encuentro a finales de julio.
Por otro lado, durante el último semestre se iniciaron negociaciones para alcanzar acuerdos de comercio con Canadá y Corea del Sur y el próximo inicio de conversaciones con Singapur.

Próxima ronda con la UE

Lo cierto es que la UE y el Mercosur comenzarán la próxima semana una nueva ronda de reuniones comerciales.
La canciller de Bulgaria, cuyo país ocupa la presidencia temporal del Consejo de Ministros de la UE, dijo el mismo lunes que la Unión Europea y el Mercosur podrían cerrar hacia fines de este año el acuerdo comercial que negocian desde hace décadas.
"Creemos que vamos a poder cerrar las negociaciones hacia el final del año", dijo Ekaterina Zaharieva en una entrevista con Reuters luego de una reunión de ministros de relaciones exteriores del G-20 en Buenos Aires.
La comisionada de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, había dicho el viernes que esperaba progresos en asuntos difíciles la próxima semana, pero advirtió que se requerirían más conversaciones.
Según Reuters, un diplomático europeo dijo que los autos y las indicaciones geográficas eran los requisitos centrales del bloque. En cuando a los automóviles, las negociaciones se han centrado en el período durante el cual los aranceles deberían reducirse y en el nivel mínimo de contenido local requerido.
En términos de reducción de aranceles, podría ser el acuerdo comercial más lucrativo de la UE hasta la fecha, con ahorros potencialmente tres veces mayores que en los pactos con Canadá y Japón combinados.

Isabel Infanta
@isabel_infanta

Epicuro y los orígenes del materialismo




El filósofo materialista cuya genialidad anticipó al materialismo y a la ciencia moderna.

La época del surgimiento de Epicuro fue una época de decadencia para Grecia. Al desarrollo de un sistema basado en la esclavitud y la rapiña, la expansión comercial y colonialista, sigue una época de guerras entre las diferentes ciudades que, sumado a la carencia de un poder central, las debilita, con lo que la península termina por ser sometida por Macedonia. Es a este período de decadencia al que la filosofía de Epicuro enfrenta con un avanzado materialismo. Dando las espaldas a una despreciable situación histórica, se aboca al estudio del desarrollo de los procesos naturales.
Nace en el 341 a. de C. en Samos, adonde su familia que pertenecía a la nobleza ateniense había emigrado. A los 18 años Epicuro parte a Atenas para recibir su efebía (educación cívica y militar). Luego se reúne con su familia en Colofón donde se convierte en maestro de escuela. Descubre la filosofía por azar, leyendo a Demócrito. Según Diógenes Laercio es autor de más de 300 obras, de temas variados y una obra monumental sobre la naturaleza. Se iguala a Demócrito por la amplitud de sus temas de estudio y el carácter enciclopédico de su obra, ambos extienden el conocimiento y la razón a todas las esferas del saber; ambos comparten el rechazo a la explicación mítico-religiosa.
Instalado en Mitilene en el 309, donde enseña públicamente su doctrina, antes de un año debe emigrar rápidamente, pues ha concitado en contra suyo a la población y a las autoridades.
Vuelto más prudente, establece su escuela en Atenas. Adquiere un jardín en el que se reúnen los alumnos y el maestro. Las mujeres son recibidas como los hombres, lo que constituye una excepción en el mundo griego. “Lo distinguía una humanidad sin límites, se veía gratificado con numerosos amigos, y fue capaz de compartir los escasos recursos del huerto del famoso jardín durante una hambruna en Atenas”, señala D. Laercio. A su muerte dona el jardín a sus discípulos. Epicuro muere en el 270, pero su filosofía perdura hasta el final del imperio romano, por el que se extiende a través de sus discípulos Lucrecio y Filodemo, quienes perpetúan su memoria defendiendo sus concepciones materialistas. Lucrecio le dedicó su obra De la naturaleza de las cosas (De rerum natura), extenso poema dedicado a exponer las doctrinas del maestro, en la que considera a Epicuro como un héroe victorioso sobre la tiranía de la religión [1]. La escuela epicúrea se mantiene viva durante siete siglos, y se apagará cuando el oscurantismo cristiano alcance el poder, para volver a ser rescatada durante el Renacimiento.
En la concepción epicúrea los átomos son el último estadio de la materia, la más pequeña división de los cuerpos, los ladrillos con que la naturaleza forma la diversidad del mundo y el estado en que los cuerpos son estables. A diferencia de Demócrito, excluye de las explicaciones naturales el no-ser: un cuerpo contiene un número limitado de átomos, estos y el vacío, ambos infinitos, conforman el universo. El universo es ilimitado; si hubiera límite supondría alguna otra cosa que lo limite. La infinitud es otro de los aspectos importantes del materialismo de Epicuro. Para Mondolfo, “Por encima de los fantasmas de los dioses, ponía como verdadera divinidad universal el sumo poder de la infinitud”.
La diversidad de la naturaleza se origina en las diferencias de magnitud, de forma, de peso de los átomos, las que dan lugar a diversas composiciones. Es la permanencia de los átomos la que sostiene la conservación de la materia; la naturaleza es autosuficiente.
Epicuro perfecciona la formulación de Demócrito, enfrentando los mitos y la superstición, buscando en el conocimiento de la naturaleza combatir los miedos producidos por la ignorancia. El rayo, por ejemplo, lejos de ser una manifestación divina, puede provenir del choque de las nubes, del movimiento de la luz en su seno o de otras causas, siempre materiales: “¡Desterremos el mito!” exclama.
Epicuro elabora el primer empirismo materialista, que se mantendrá constante en sus sucesores. Para Marx, el empirismo de Epicuro es una novedad en el mundo intelectual griego y revoluciona la filosofía de su tiempo [2]. El origen del conocimiento estriba en las sensaciones, que dan acceso a la naturaleza. Admite, en caso de carecer de una solución clara, la posibilidad de ofrecer diversas explicaciones, como en el ejemplo del rayo. El conocimiento recae en la experiencia y plantea una especie de razonamiento hipotético; este modo de razonar será aplicado más adelante por las ciencias de la naturaleza.
Epicuro, siguiendo a Demócrito, desarrolla sus propios principios inmanentistas. No hay un pasaje del no-ser al ser, un surgimiento de la nada por obra de un dios; la observación no nos demuestra en la naturaleza más que un desarrollo propio, a cuyas leyes obedece. ¿De dónde nace la permanencia en la naturaleza, la solidez de los cuerpos, su materialidad? Los sentidos, si bien no nos dan acceso a los átomos, nos enseñan, por la observación de la descomposición de los cuerpos, su límite, que son los mismos átomos. Estos son los principios de la organización de la naturaleza, y su concepto no es ajeno a la experiencia. Los sentidos, la experiencia y la observación crean un vínculo entre la naturaleza y el pensamiento.
Según Charbonnat, el mundo es originado por los cambios que el movimiento de los átomos produce en la materia, siendo esto el modo cómo los seres se conforman. Los sentidos, que son la forma de conocerlas, nacen también en este proceso. De las infinitudes del espacio y de la materia se pasa a la infinita pluralidad de los mundos, que nacen de innumerables transformaciones de los átomos, que cambian y se renuevan inagotablemente [3].
Refiriéndose a Epicuro, Lucrecio señala: “Cuando ante los ojos de todos yacía vergonzosamente en tierra la vida humana abrumada bajo el peso de la religión… un hombre de Grecia se atrevió a levantar en su contra sus ojos mortales y a enfrentarse el primero a ella; a él no lo detuvieron ni las leyendas de los dioses, ni los rayos ni el cielo con su amenazante bramido”.

Eduardo Baird

Fuentes: Historia de las filosofías materialistas, P. Charbonnat. Ed. Buridán, 2007. El infinito en la antigüedad clásica, R. Mondolfo. Ed. Imán, 1952.Diógenes Laercio. Vida de los filósofos más ilustres.

[1] ¿qué otro filósofo que Epicuro ha merecido un poema de más de 300 páginas para difundir sus ideas, un poema que se mantiene vivo desde hace dos mil años?
[2] Para profundizar ver Diferencia de la filosofía de la naturalez en Demócrito y Epicuro, de Karl Marx
[3] “Esta concepción de la infinitud aparece en el epicureísmo expresado tan explícitamente que hace palidecer al confrontarlas, las formulaciones modernas de Pascal y de Kant” R. Mondolfo.

martes, 19 de junio de 2018

90 veces Che




90 años del natalicio del Che.

" Sigue siendo aún hoy en día, cuando las nuevas «ortodoxias» eurocentristas han pasado a manos de los moderados, los timoratos, los ilustrados bienpensantes, los pragmáticos y sobre todo los mediocres. Cuando nos recomiendan clausurar la revolución, archivar los sueños y encarpetar con doble tapa las pasiones. Desoyendo estos consejos burocráticos, se nos impone hoy actualizar desde la nueva racionalidad histórica del Tercer Mundo abierta por Marx la herejía guevarista, entre todos, previo rescate del poster.
Tomar por asalto la palabra aquellos que nunca la tuvieron, romper el bozal y las cadenas, tomar definitivamente partido, jugarse al todo o nada, no sólo vale la pena sino que fundamentalmente vale la vida. No la vida reducida a la supervivencia como bestias de carga, compitiendo por ser los más aptos ante la mirada vigilante del amo. Sino una vida cualitativamente distinta, profundamente humana, que esa y no otra es nuestra gran idea compartida y nuestro gran proyecto libertario."

Néstor Kohan

lunes, 18 de junio de 2018

La represión de ayer y hoy



Se cumplen este mes 45 años del golpe militar del año 73. El aniversario recuerda también la impunidad reinante para los crímenes de la dictadura y se da en el contexto actual de un persistente avance represivo por parte del Estado y sus instituciones.

Un poco de historia: La represión del ascenso obrero de los 60 y 70

El golpe que se consumó en junio del 73 no fue un capricho de las clases dominantes.
El Uruguay no fue la excepción en un panorama regional y mundial de ascenso obrero, revoluciones y rebeliones contra los colonialismos, así como de auge de luchas por los derechos civiles y democráticos.
El mayo francés y la revolución cubana son algunos de los hitos de esas décadas en que trabajadores y estudiantes cuestionaban el orden burgués en el marco de luchas y movilizaciones que se extendían por todo el planeta.
El golpe fue el corolario de un avance represivo que en nuestro país comenzó con las medidas prontas de seguridad que dictaron distintos gobiernos desde mediados de los 60. La supresión de garantías constitucionales apuntaba a enfrentar el creciente proceso de movilización que los trabajadores y el pueblo uruguayo llevaban adelante para enfrentar los ataques a las condiciones de vida que intentaban descargar los gobiernos blancos y colorados.
La relativa bonanza de posguerra comenzó un lento declive desde mediados de los 50 y esto repercutió en pérdidas salariales y aumento de la inflación, así como en los primeros acuerdos con el FMI con sus recetas de liberalización de la economía y endeudamiento externo.
Ante estos ataques los trabajadores llevan adelante grandes acciones de resistencia, en un contexto de radicalización y ascenso, que en perspectiva abrían la posibilidad de romper con el imperialismo y avanzar cambios estructurales que terminaran con el capitalismo.
Las clases dominantes, con la complicidad de blancos y colorados implementan distintas medidas represivas, con una mayor injerencia de las fuerzas de seguridad (policías, fuerzas armadas, bandas parapoliciales, etc.) con desalojos, detenciones, ilegalizaciones de grupos políticos, represión de movilizaciones etc.
El golpe abre un periodo en que se implementan cambios económicos regresivos que disminuyen drásticamente las condiciones de vida de los sectores populares (trabajo, salud, educación) y a la vez promueven mayores ganancias empresariales y una mayor injerencia imperialista y de las multinacionales.
El golpe del 27 de junio desencadenó una huelga general por casi 15 días en que los trabajadores enfrentaron heroicamente a la naciente dictadura. Su derrota, en la que también tienen responsabilidad las corrientes hegemónicas en el movimiento obrero, abrió las puertas a más de 10 años de gobierno autoritario.
Decenas de miles de presos, exiliados, desaparecidos y asesinatos políticos durante el gobierno cívico militar es el costo que pagaron los trabajadores en la resistencia a los planes antipopulares.
Los que implementaron este modelo socioeconómico así como los que cometieron crímenes y violaciones de los derechos humanos hoy están libres gracias a la impunidad que les garantizó el régimen político desde el Pacto del Club Naval en adelante.
El aparato represivo no fue desmantelado y lo esencial de toda esa estructura se mantiene hasta el día de hoy.

Hoy: mano dura y reforzamiento del aparato represivo

A grandes rasgos y luego de tres periodos de gobierno frenteamplistas, la situación económico social apenas ha alcanzado los índices de la situación previa a la crisis del 2002.
Es decir que aún en el contexto de una situación económica mundial favorable para el país por el alto precio de las materias primas, el “modelo” frentamplista no pudo garantizar un mínimo nivel de vida para los trabajadores y el pueblo, quedando muy por debajo de las condiciones previas a la dictadura.
Privatizaciones, tercerización y precarización laboral, bajo presupuesto para salud, vivienda y educación, pago puntual de la deuda externa y seguimiento fiel de los mandatos de los organismos internacionales que dirige el imperialismo son algunas de las políticas heredadas de blancos y colorados que ha continuado con escasas diferencias la gestión frenteamplista .
La ruptura y fragmentación del tejido social, la pobreza estructural que ya abarca varias generaciones son parte del panorama político actual; y con el fin del “viento de cola” la situación sin duda va a empeorar con los nuevos ajustes que prepara el Frente Amplio (o el que gane las próximas elecciones).
Para que este modelo cierre es necesario un aparato represivo fuerte y un sistema jurídico que tienda a criminalizar la pobreza, y eventualmente también criminalizar la protesta social.
Todo el régimen político, blancos, colorados y frenteamplistas, coinciden en esta política de mayor seguridad y mano dura. En todo caso, el Frente Amplio ha sido más gradual o pudo tener algunas diferencias en los tiempos de implementación, pero en lo esencial comparte la necesidad de reforzar y “modernizar” el aparato represivo así como de endurecer penas y sanciones para los que cometen delitos.
El número de presos que no para de crecer, así como las condiciones terribles en que cumplen sus condenas, son quizás las muestras más visibles de esta orientación; situación que también se observa en los cambios regresivos del Código del Proceso Penal que implementa el gobierno de Tabaré o en el uso de la información del MIDES para el control social y la represión que se implementó a sugerencia de Mario Layera.
A nivel de las fuerzas represivas, los cambios van en el mismo sentido: desde la creación de una Guardia Republicana nacional al Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) o el rol de las Fuerzas Armadas en la represión interna en la frontera, es innegable el aumento de los efectivos, así como su mayor equipamiento y acceso a moderna tecnología que se usa para reprimir. Las declaraciones de Manini Ríos, reclamando un rol activo a las fuerzas armadas o el decreto antipiquetes de Vázquez van en esta dirección.
Estas iniciativas son similares a las que toman otros gobiernos latinoamericanos, es decir que son políticas regionales. Macri en Argentina intenta legitimar también el uso de las fuerzas armadas en la represión interna y Temer ha militarizado Río de Janeiro y otras zonas del Brasil. Detrás de la excusa de la lucha contra el narcotráfico todos apuntan a criminalizar la pobreza.
También esta Rendición de Cuentas que se está terminando de redactar destina dinero las fuerzas represivas mientras le niega recursos a la educación y la salud. El propio Vázquez cada vez que puede señala que la seguridad es una de las prioridades del gobierno y sus mayores esfuerzos están puestos en implementar estrategias represivas más eficaces.
La derecha no se queda atrás; por el contrario Larrañaga acaba de lanzar su campaña “vivir sin miedo” para reforzar la Constitución, endurecer las leyes y darle más lugar a las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna. Firmen o no, el resto del Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido de la Gente comparten la visión punitiva de mano dura.

De la dictadura al presente: la continuidad de las políticas represiva

Con distintos gobiernos y a lo largo de las décadas podemos observar una continuidad en las políticas represivas que lleva adelante el Estado.
El capitalismo no se sostiene sin represión; a veces más descarnada y cruda como cuando los militares dieron el golpe de estado para poner fin al ascenso obrero y popular que ponía en jaque los intereses de las clases dominantes o a veces más sutil y con ropajes democráticos como en estos últimos 35 años.
En los 60 y 70 la represión tuvo como cometido el aniquilamiento de los militantes trabajadores y estudiantes que estaban al frente de las luchas populares y resistiendo el ajuste que en ese momento se quería implementar.
Hoy, detrás de la consigna de mayor seguridad, se quiere imponer la mano dura y la represión como “solución” a los problemas que genera el propio régimen social.
Grandes sectores de excluidos están en el foco de todos los mecanismos de control social que dispone el Estado, desde las leyes penales hasta las fuerzas represivas; y en mayor o en menor medida todas las variantes del régimen proponen cárcel, condenas más largas y más castigo para aquellos que quedan en los márgenes del sistema.
En los próximos años los ajustes tenderán a empeorar las condiciones de vida de los trabajadores; con el aumento de las fuerzas represivas y las leyes más duras también el régimen se prepara para enfrentar a los que como en los 60 y 70 opongan resistencia.
La lucha contra la impunidad no es una cuestión del pasado, los torturadores y genocidas libres son señales de que se intenta preservar al aparato represivo y reconciliar a las fuerzas represivas con la sociedad, para poder recurrir a ellos cuando vuelva a ser necesario.

Hernán Yanes

EEUU-China, una guerra que no es solo ‘comercial’




Esta semana la prensa internacional informó la imposición de aranceles por parte de Trump a China sobre unos u$s50.000 millones en importaciones. La elevación de los aranceles a la importación de acero y aluminio, hace dos meses no fue el principal eje de disputa, pues las importaciones de estos rubros afectaban principalmente a Europa y Canadá.
Los aranceles afectan a una lista de 1.300 categorías de productos, desde productos farmacéuticos hasta televisores de pantalla plana y celulares. El núcleo del bloqueo son las exportaciones chinas vinculadas al llamado plan Beijing “Made in China 2025”, diez sectores de tecnología de punta, incluida la robótica, aeroespacial y automovilística (Financial Times, 13/06). A principios de año, el gobierno norteamericano había bloqueado asociaciones de China con empresas tecnológicas estratégicas de EEUU, como Qualcom, un líder en la producción de semiconductores.
En respuesta a la elevación de aranceles, China aprobó una medida ‘espejo’ sobre 659 productos estadounidenses por un valor de U$S 50.000 millones, que incluyen productos del sector agrícola (soja) y automotor, entre otros (Infobae, 15/06).

Guerra comercial y etapa

La guerra comercial en curso no es sino la continuación de la crisis mundial que inició en 2007, cuyos efectos y conclusiones históricas no han sido aún desarrolladas completamente. La crisis mundial en 2007 tuvo lugar tan sólo una década y media después de la apertura al mercado mundial de las economías de dos estados poderosos como Rusia y China. Esta apertura que operaba como una verdadera válvula de seguridad para el capitalismo, desató, paralelamente, las tendencias anarquizantes con una intensidad sin paralelo: las crisis asiática/rusa de 1997 y la crisis mundial de diez años más tarde. Esto forzó la intervención del Estado en China y en Rusia, y la aparición de gobiernos bonapartistas que arbitraran con el capital internacional, para evitar la desintegración de esos Estados. Fueron las primeras manifestaciones del antagonismo que aflora en la actualidad. La ilusión de un tránsito ‘pacífico’ entre economías estatizadas y dirigidas y la economía mundial capitalista en su conjunto, quedó sepultada.
La guerra comercial que propone Trump tiene lugar luego de una década de rescates bancarios y rebaja de tasas de interés, que han llevado a un endeudamiento excepcional de estados y empresas (refinanciaciones) y a un involucramiento excepcional de los bancos centrales. Fueron diez años de tasas de interés cercanas a cero y una inyección monumental de dólares al sistema financiero, que no elevaron ni la productividad, ni la inversión, ni menos los salarios. Las brutales desvalorizaciones bursátiles de febrero pasado afectaron incluso a las empresas tecnológicas y su tendencia de beneficios. El mentado plan de infraestructura de Trump y la aprobación de rebajas impositivas han acentuado la crisis de deuda de Estados Unidos. El retiro del financiamiento del Estado por parte de la Reserva Federal (QE) plantea un escenario de iliquidez internacional y de una guerra financiera y monetaria entre los estados más relevantes.
La elevación de los aranceles a los productos chinos, informan los medios, pretexta corregir un déficit comercial con China de U$S 337.000 millones, algo inviable y contraproducente. Se trata, en realidad, de un medio de presión para imponer la privatización y desmantelamiento de las empresas estatales de China así como la apertura al capital extranjero de las Bolsas y mercados de capitales. Es lo mismo que busca la burocracia china, pero a un paso y a un ritmo controlado, porque de otro modo puede producir una bancarrota incontrolable. Está en juego una liquidación de capitales que se han sobre-acumulado en forma ficticia (o sea sin contrapartida real) a nivel mundial. Expresa, asimismo, una reacción del capital norteamericano contra el retroceso relativo de EEUU en la economía mundial.
Trump, sin embargo, no cuenta con un apoyo político amplio. Encara esta política con una división excepcional de la burguesía norteamericana, sus partidos e instituciones; el gran capital agrario (el sojero en particular) rechaza las medidas, pues China es el mayor comprador de granos de soja -un 30% de la cosecha estadounidense; también se opuso el secretario del Tesoro Steven Mnuchin y sectores enteros del partido republicano y demócrata. La ausencia de una homogeneidad para encarar una guerra comercial, y por el contrario, el rechazo de importantes sectores de la burguesía y sus partidos abre un escenario de crisis a la tentativa bonapartista de Trump y un posible ‘impeachment’, que ya es planteado abiertamente por algunas voces.

La crisis financiera en China

La ofensiva de Trump se desarrolla en momentos en los cuales China se encuentra lidiando con una crisis financiera, y una menguante capacidad de intervención estatal. The Economist señala que nunca el mercado de bonos tuvo un trimestre peor –récord de créditos incobrables y aumento del costo, e insolvencia de empresas de infraestructura. Señala que China necesita desendeudarse: la deuda total en la última década se ha incrementado del 150% del PIB a casi 300% (The Economist, 15/06). El semanario propone liquidar las empresas estatales y capital sobrante, en particular el llamado sistema bancario ‘en las sombras’, que financia gran parte de la especulación inmobiliaria, sin regulación estatal.
La sobreproducción de acero y aluminio, por parte de China, representa la mitad de la oferta mundial. Busca liquidar parte de estas ramas, pero también aumentar la escala de valor como materia prima de nueva industrias (“Made in Beijing 2025”). La asociación que busca China con empresas tecnológicas estadounidenses o europeas tiene este objetivo, en especial para abreviar el tiempo de gestación del desarrollo de industrias de chips y semiconductores, para transformar la matriz tecnológica de los servicios industriales. La adquisición de tecnología, por parte de China, por medio de fusiones y compras de acciones de empresas, enfrenta obstáculos cada vez mayores, incluso cuando es solicitada por compañías de Estados Unidos y Europa, que necesitan ampliar sus recursos y avanzar en el mercado interno de China, sin resignar el control del capital. En este terreno se desarrolla una transición económica entre la ‘integración’ y la ‘competencia’; Europa, por ejemplo, teme una alianza chino-norteamericana que la pueda llevar a una situación económica semi-colonial. Esta es la base del choque entre Trump y la UE, por un lado, y al interior de la burguesía norteamericana, por el otro.

Perspectivas

La ‘guerra comercial’ de Trump contra el alegado proteccionismo industrial y financiero de China, apunta a resignarla a socio menor de una alianza, que apunta contra la burguesía con asiento en Europa. Sería una suerte de estadio final de la restauración capitalista, que abriría, sin la menor sombre de duda, un período revolucionario en ambos países y una acentuación de las perspectivas de guerras. Es lo que opera en la trastienda de las negociaciones de Trump con Kim Jong-un. La bancarrota del capital ha tetanizado por completo a la economía mundial.

Nicolás Marrero

domingo, 17 de junio de 2018

Los acuerdos de paz y de desarme

El camino de la conquista Imperial

Introducción

En años recientes, la estrategia imperial de EEUU ha tratado de reducir el costo de derrotar y derrocar a países independientes.
Los medios y el método son bastante sencillos. Campañas de propaganda mundial que demonizan al adversario; el alistamiento y la colaboración de aliados europeos y regionales (Inglaterra, Francia, Arabia Saudita e Israel); el reclutamiento, contratación, entrenamiento y equipamiento de mercenarios locales y extranjeros denominados "rebeldes" o "demócratas"; sanciones económicas para provocar tensiones sociales internas e inestabilidad política del gobierno; propuestas para negociar un acuerdo; negociaciones que no exigen concesiones recíprocas y que incluyen intercambio de armas estratégicas por promesas de poner fin a las sanciones, el reconocimiento diplomático y la coexistencia pacífica.
El objetivo estratégico es el desarme para facilitar la intervención militar y política que conduzca a la derrota, la ocupación y el cambio de régimen, y más allá de eso; las imposiciones al "régimen clientelar" que facilite el saqueo de los recursos económicos y asegure bases militares, la alineación internacional con el imperio estadounidense y un trampolín militar para futuras conquistas contra vecinos y adversarios independientes.
Aplicaremos este modelo a ejemplos recientes y actuales de las tácticas y estrategias de los constructores del imperio de EEUU en diversas regiones, centrándonos especialmente en el norte de África (Libia), Medio Oriente (Iraq, Palestina, Siria e Irán), Asia (Corea del Norte) y América Latina (FARC en Colombia).

Caso 1: Libia

Después de varias décadas de esfuerzos fallidos para derrocar al popular gobierno libio de Muammar Gaddafi a través de terroristas armados locales, tribales y monárquicos, y sanciones económicas internacionales, EEUU propuso una política de negociaciones y ajustes.
Estados Unidos inició negociaciones para poner fin a las sanciones, ofreció reconocimiento diplomático y aceptación en la "comunidad internacional" a cambio de la desmovilización de Gadafi y el abandono de las armas estratégicas de Libia, incluidos sus misiles balísticos de largo alcance y otros elementos disuasivos efectivos. Estados Unidos no redujo sus bases militares, listas y alerta, apuntando a Trípoli.
En 2003, Gaddafi firmó el acuerdo con el régimen de George W. Bush. Se firmaron los principales acuerdos petroleros libios de EEUU y los acuerdos diplomáticos. La consejera de seguridad estadounidense, Condoleezza Rice, visitó al presidente Gadafi como un símbolo de paz y amistad, incluso cuando la ayuda militar estadounidense se canalizó a clientes estadounidenses armados.
En febrero de 2011, los EEUU, liderados por el presidente Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, se unieron a sus aliados de la Unión Europea (Francia, Reino Unido ...) y bombardearon Libia –su infraestructura, puertos, centros de transporte, instalaciones petroleras, hospitales y escuelas ... la UE y los EEUU respaldaron a los terroristas que tomaron el control de las principales ciudades y capturaron, torturaron y asesinaron al presidente Gadafi. Más de 2 millones de trabajadores inmigrantes se vieron obligados a huir a Europa y Medio Oriente o regresar a África central.

Caso 2: Irak

Irak, bajo Saddam Hussein, recibió armas y apoyo de Washington para atacar e invadir Irán. Este acuerdo de facto alienta al líder iraquí a suponer que la colaboración entre el Iraq nacionalista y el Washington imperial refleja una agenda común compartida. Posteriormente, Bagdad creyó que contaban con el apoyo tácito de Estados Unidos en una disputa territorial con Kuwait. Cuando Saddam invadió, Estados Unidos bombardeó, devastó, invadió, ocupó y dividió Iraq.
Estados Unidos respaldó la toma territorial de los kurdos en el norte e impuso una zona de exclusión aérea. Posteriormente, el presidente William Clinton participó en varios bombardeos que no lograron desalojar a Saddam Hussein.
Bajo el presidente G. W. Bush, Estados Unidos lanzó una escalada completa de guerra, invasión y ocupación, matando a varios cientos de miles de ciudadanos y desagradándole a millones de iraquíes. Estados Unidos disolvió el Estado secular moderno y fomentó guerras religiosas y étnicas entre chiítas y sunitas.
El intento de Irak de colaborar con Washington en la década de 1980 contra su vecino nacionalista, Irán, condujo a la invasión, el desmantelamiento del país, el asesinato de los líderes seculares, incluido Saddam Hussein, y la conversión de Iraq en un Estado vasallo del imperio.

Caso 3: Siria

El presidente de Siria, Bashar Assad, a diferencia de Gaddafi y Hussein, mantuvo un grado de independencia de las propuestas de Washington, incluso cuando intentó acomodarse a las incursiones de Estados Unidos en el Líbano y su apoyo a la oposición, en gran medida minoritaria, cristiana y prooccidental.
En 2011, Estados Unidos rompió su alojamiento tácito y proporcionó armas y financiación a sus clientes islámicos locales para un levantamiento que tomó el control de la mayor parte del campo y las principales ciudades, incluida la mitad de Damasco. Afortunadamente, Assad buscó el apoyo de Rusia, Irán y los combatientes libaneses de Hezbolá. Durante los siguientes siete años, los terroristas respaldados por Estados Unidos y la UE fueron derrotados y obligados a retirarse, a pesar del apoyo militar, financiero y logístico masivo de los EEUU, la UE, Israel, Arabia Saudita y Turquía.
Siria ha sobrevivido y reconquistado la mayor parte del país, donde Libia e Iraq fracasaron, porque pudo asegurar una alianza armada con aliados estratégicos que lograron neutralizar a los insurgentes locales.

Caso 4: FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)

Las FARC se formaron a principios de la década de 1960 como un ejército mayormente campesino que creció, en 2001, a casi 30,000 combatientes y millones de seguidores, principalmente en el campo. En efecto, predominaba un sistema de doble poder fuera de las ciudades principales.
Las FARC hicieron varios intentos de negociar un acuerdo de paz con el régimen oligárquico colombiano. A fines de la década de 1970, un acuerdo temporal llevó a secciones de las FARC a dejar las armas, formar un partido electoral, la Unión Patriótica y participar en las elecciones. Después de varios logros electorales, la oligarquía rompió abruptamente el acuerdo, desencadenó una campaña de terror, asesinó a 5,000 activistas del partido, a varios candidatos presidenciales y del Congreso y funcionarios electos. Las FARC regresaron a la lucha armada.
Durante las negociaciones posteriores, entre 1980 y 1981, el régimen oligárquico rompió el diálogo y allanó el sitio de la reunión en un intento de asesinar a los representantes de las FARC, que evadieron con éxito la captura. A pesar de los reiterados fracasos, en 2016 las FARC acordaron entablar “negociaciones de paz” ​​con el régimen colombiano del presidente Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa que fue una fuerza líder durante la campaña de exterminio en el campo y los barrios marginales urbanos durante 2001-2010. Sin embargo, importantes cambios políticos tuvieron lugar dentro de las FARC. Durante la década anterior, los líderes históricos de las FARC murieron o fueron reemplazados por una nueva cohorte que carecía de la experiencia y el compromiso de lograr acuerdos que avanzaran a la paz con justicia, conservando sus armas en la eventualidad de que el régimen oligárquico indigno de confianza, que había saboteado repetidamente las negociaciones, incumpliera el llamado "acuerdo de paz".
En la búsqueda ciega de la paz, las FARC acordaron desmovilizar y desarmar a su ejército revolucionario; no lograron asegurar el control de las reformas socioeconómicas, incluida la reforma agraria; cambiaron su seguridad por las fuerzas militares del régimen vinculadas a los terratenientes, a las siete bases militares de los EEUU y a los narco-escuadrones de la muerte.
El “acuerdo de paz” ​​destruyó a las FARC. Una vez desarmado, el régimen incumplió el acuerdo: docenas de combatientes de las FARC fueron asesinados y forzados a huir; los oligarcas conservaron el control total sobre la tierra de los campesinos desposeídos, los recursos naturales, el financiamiento público y las elecciones controladas por la élite; los líderes y activistas de las FARC fueron encarcelados y sujetos a amenazas de muerte y un aluvión constante de propaganda hostil de los medios públicos y privados.
El desastroso acuerdo de paz de las FARC condujo a divisiones internas, divisiones y aislamiento. A fines de 2017, las FARC se desintegraron: cada fracción siguió su propio camino. Algunos se reincorporaron a agrupaciones guerrilleras reducidas; otros abandonaron la lucha y buscaron empleo; otras oportunidades de colaboración con el régimen o se convirtieron en cultivadores de coca.
La oligarquía y los Estados Unidos aseguraron, mediante negociaciones, la rendición y la derrota de las FARC, lo que no lograron durante cuatro décadas de guerra militar.

Caso 5: Irán: el acuerdo nuclear

En 2016, Irán firmó un acuerdo de paz con siete signatarios: Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, China, Rusia y la Unión Europea. El acuerdo estipulaba que Irán limitaría su fabricación de uranio enriquecido que tenía doble uso –civiles y militares– y lo enviaría fuera del país. Irán permitió la inspección occidental de sus instalaciones nucleares –que encontraron a Teherán en pleno cumplimiento.
A cambio, Estados Unidos y sus colaboradores acordaron poner fin a las sanciones económicas, descongelar los activos iraníes y poner fin a las restricciones al comercio, la banca y la inversión.
Los iraníes cumplieron plenamente. Los laboratorios de uranio enriquecido dejaron de producir y enviaron las existencias restantes. Las inspecciones obtuvieron pleno acceso a las instalaciones iraníes.
En contraste, el régimen de Obama no cumplió totalmente. Se levantaron las sanciones parcialmente pero se reforzaron otras, lo que restringió en gran medida el acceso de Irán a los mercados financieros –en clara violación del acuerdo. Sin embargo, Irán continuó manteniendo su parte del acuerdo.
Con la elección de Donald Trump, EEUU rechazó el acuerdo ("es el peor acuerdo de la historia") y cumplió con la agenda militar del primer ministro israelí B. Netanyahu, exigió el restablecimiento total de las sanciones, el desmantelamiento de las defensas militares enteras de Irán y su sumisión a los dictados de los Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita en el Medio Oriente.
En otras palabras, el presidente Trump descartó el acuerdo en oposición a todos los principales países de Europa y Asia, a favor de las demandas de Israel de aislar, desarmar y atacar a Irán e imponer un régimen títere en Teherán.
El primer ministro francés Emmanuel Macron intentó “modificar” (sic) el acuerdo para incluir algunas de las demandas de Trump para asegurar nuevas concesiones militares de Irán, incluyendo que (1) abandone a sus aliados en la región (Siria, Irak, Yemen, Palestina, Líbano-Hezbolá y movimientos de masas islámicos), (2) desmantelar y poner fin a su sistema avanzado de defensa contra misiles balísticos intercontinentales, (3) aceptar la supervisión e inspección (israelí) de todas sus bases militares y centros científicos.
La postura del presidente Macron era “salvar” la forma del “acuerdo” al... destruir las sustancias. Compartió el objetivo de Trump, pero buscó un enfoque paso a paso para “modificar” el acuerdo existente. Trump eligió el enfoque israelí; un repudio frontal a todo el acuerdo, acompañado de amenazas manifiestas de un ataque militar si Irán rechaza las concesiones y se niega a capitular ante Washington.

Caso 6: Palestina

Estados Unidos fingió negociar un acuerdo de paz entre Israel y Palestina en el cual Israel reconocería a Palestina, terminaría con la colonización y buscaría un acuerdo de paz basado en una solución de dos Estados basada en los derechos territoriales e históricos anteriores a 1967. Los Estados Unidos bajo el presidente Clinton elogiaron el acuerdo y luego... procedieron a respaldar todas y cada una de las violaciones presentes y futuras de Israel. Más de 600,000 colonos de Israel tomaron la tierra y expulsaron a decenas de miles de palestinos. Israel invade regularmente Cisjordania y ha asesinado y encarcelado a decenas de miles de palestinos… Israel se hizo con el control total de Jerusalén. Los Estados Unidos respaldaron, armaron y financiaron la limpieza étnica israelí paso a paso y la judaización de Palestina.

Caso 7: Corea del Norte

Estados Unidos ha declarado recientemente que favorece un acuerdo negociado, iniciado por el presidente norcoreano Kim Jong-un. Pyongyang ha ofrecido poner fin a sus programas y pruebas nucleares y negociar un tratado de paz permanente que incluya la desnuclearización de la península y la retención de las fuerzas militares de EEUU en Corea del Sur.
El presidente Trump ha seguido una estrategia de “apoyo” a la negociación… al tiempo que ha endurecido las sanciones económicas y los ejercicios militares (en curso) en Corea del Sur. En lo que va de las negociaciones, los EEUU no han hecho concesiones recíprocas. Trump abiertamente amenaza con echar por tierra las negociaciones si Corea del Norte no se somete a la insistencia de Washinton de que Corea del Norte desarme y desmovilice sus defensas.
En otras palabras, el presidente Trump quiere que Corea del Norte siga las políticas que condujeron a la exitosa invasión de los Estados Unidos, la conquista y destrucción militar de Iraq, Libia y las FARC.
Las negociaciones de Washington para un acuerdo de paz en Corea seguirán el mismo camino que su reciente roto “acuerdo nuclear” con Irán –el desarme unilateral de Teherán y el posterior incumplimiento del acuerdo.
Para los constructores del imperio, como los EEUU, las negociaciones son desviaciones tácticas para desarmar a los países independientes con el fin de debilitarlos y atacarlos, como demuestran todos nuestros estudios de casos.

Conclusiones

En nuestros estudios hemos destacado cómo Washington usa las "negociaciones" y los "procesos de paz" como armas tácticas para mejorar la construcción del imperio. Al desarmar y desmovilizar adversarios, facilita objetivos estratégicos como el cambio de régimen.
Saber que los constructores del imperio son enemigos pérfidos no significa que los países deban rechazar los procesos de paz y las negociaciones –porque eso le daría a Washington un arma de propaganda. En cambio, los adversarios imperiales podrían seguir las siguientes pautas.
Las negociaciones deberían conducir a concesiones recíprocas –no a un solo lado, especialmente a las reducciones no-recíprocas de los programas de armamentos.
Las negociaciones nunca deben desmilitarizar y desmovilizar sus fuerzas de defensa, lo que aumenta la vulnerabilidad y permite ataques repentinos. Los negociadores deben mantener su capacidad de imponer un alto costo a las violaciones imperiales y, especialmente, a las reversiones repentinas de los acuerdos militares y económicos. El violador imperial duda en invadir cuando los costos humanos y nacionales son altos y políticamente impopulares.
Los oponentes imperiales no deberían permanecer aislados. Deben asegurar aliados militares. El caso de Siria es claro. Assad construyó una coalición con Rusia, Irán y Hezbolá que efectivamente contrarrestó a los “rebeldes” terroristas respaldados por Estados Unidos-UE-Israel-Turquía y Arabia Saudita.
Irán sí acordó desmantelar su capacidad nuclear, pero retuvo su programa ICBM, que puede tomar represalias para sorprender a los ataques militares de Israel o EEUU. Casi con seguridad, Israel insistirá en que Estados Unidos sufra el costo de las guerras en Medio Oriente, para ventaja de Tel Aviv.
Corea del Norte ya ha hecho concesiones unilaterales no recíprocas a los EEUU y en menor medida a Corea del Sur. Si no puede asegurar aliados (como China y Rusia) y si pone fin a su disuasión nuclear, invita a la presión para obtener más concesiones.
La eliminación de las sanciones económicas puede ser recíproca, pero no comprometiendo las defensas militares estratégicas.
Los principios básicos son la reciprocidad, la defensa estratégica y la flexibilidad económica táctica. La idea guía es que no hay aliados permanentes sino intereses permanentes. La confianza equivocada en los elevados "valores" imperiales occidentales y el reconocimiento no realista de los intereses imperiales puede ser fatal para los líderes independientes y destructiva para un pueblo, como fue claramente el caso de Iraq, Libia y Palestina y casi fatal para Siria. El ejemplo más reciente es el caso de Irán: Estados Unidos firmó un acuerdo de paz en 2016 y lo repudió en 2017.
Le corresponde a Corea del Norte aprender de la experiencia iraní.
El rango del tiempo imperial para repudiar el acuerdo puede variar; Libia firmó un acuerdo de desarme con los EEUU en 2003 y Washington los bombardeó en 2011.
En todos los casos, el principio sigue siendo el mismo. No hay un ejemplo histórico de un poder imperial que renuncie a sus intereses en cumplimiento de un acuerdo escrito. Solo cumple con los acuerdos cuando no tiene otras opciones.

James Petras
Traducción de Iván Montero, Centro de Estudios, Documentación y Análisis Materialista (CEDAM) cdamcheguevara.wordpress.com