martes, 19 de septiembre de 2017

Fidel y la cultura.




Del genio de Fidel extrañaremos bastante; quizá más que nada su especial sentido del momento histórico; esa extraordinaria capacidad de penetrar la esencia de las cosas, para emprender acciones de éxito donde otros las pospondrían escudándose en una supuesta falta de “condiciones objetivas”. Por ejemplo, ¿qué habría hecho por la cultura el común de los mortales, de haber dirigido un país como Cuba, en medio de la convulsa circunstancia de aquellos primeros años de la Revolución? Si nos atenemos a la conocida máxima del filósofo español José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”, esa particular coyuntura histórica probablemente hubiese polarizado las acciones del líder —siempre que este no fuera Fidel— hacia aspectos muy alejados de la promoción cultural.
Repasemos los contextos, y veamos si aconsejaban otra cosa que no fuese dedicar el máximo esfuerzo al fusil y la trinchera. Solo entre 1959 y 1960, mediante aviones procedentes de los Estados Unidos, la contrarrevolución realizó más de 50 bombardeos con explosivos o fósforo vivo, a centrales azucareros o áreas urbanas. El más alevoso crimen de aquella época se registró en marzo 1960, cuando fue volado el vapor francés La Coubre: hecho que segó la vida a 101 trabajadores cubanos. Según documentos desclasificados, el gobierno de Dwight Eisenhower puso en manos de la subversión interna armamentos y explosivos que, en los seis meses anteriores a la invasión de Girón, provocaron 110 atentados dinamiteros, la detonación de 200 bombas, 950 incendios y seis descarrilamientos de trenes.
El 3 de enero de 1961, los Estados Unidos rompen relaciones diplomáticas con Cuba, y si bien el bloqueo económico y comercial se implanta oficialmente el 3 de febrero de 1962, ya desde octubre de 1960 se habían prohibido las exportaciones a Cuba, excepto medicinas y alimentos; mientras, en la práctica, también se hallaba suspendida la importación de azúcar cubano. Entretanto, en las montañas del Escambray, decenas de bandas armadas realizaban acciones subversivas, y asesinaban maestros y campesinos.
Ante la inminencia de una invasión, había que preparar al pueblo. El 26 de octubre de 1959, Fidel proclama la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, y ya para marzo de 1960, apenas cinco meses después de creadas las MNR, medio millón de cubanos formaban parte de sus filas. El 15 de abril de 1961, aviones de combate bombardean la pista de Ciudad Libertad, y las bases aéreas de San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. Dos días más tarde, 1500 mercenarios cubanos, apoyados por aviones y buques de guerra, desembarcan por Playa Larga y Playa Girón, solo para ser vencidos en menos de 72 horas.
Tras ese fracaso, el gobierno norteamericano no cejó en su empeño de derrocar la Revolución naciente, y para ello puso en práctica el programa subversivo llamado Operación Mangosta. Durante su período de vigencia, en un lapso de diez meses, se registraron más de cinco mil acciones de sabotaje y actos terroristas contra objetivos económicos y sociales, mientras que, solo con interés de asesinar a Fidel, se emprendieron o planificaron 80 atentados (38 en el gobierno de Eisenhower y 42 en el de Kennedy).
En medio de este complejo momento histórico, ¿sería posible realizar transformaciones sustanciales en la cultura? Veamos cómo para Fidel el desgaste impuesto por el enemigo, y el valioso tiempo que debió dedicar a enfrentarlo, no fue impedimento. El 31 de marzo de 1959, por su orientación expresa, fue creada la imprenta Nacional de Cuba, entidad que, con el nombre de Editorial Nacional, a partir de 1962 estaría bajo la dirección de Alejo Carpentier. Al contrario de lo que podría suponerse, dadas las circunstancias, el primer libro publicado no fue un manual para milicianos, ni un folleto de adoctrinamiento político, sino El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra.
No fue casual la selección de esa obra, con la cual quedó inaugurada la Colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal. Al respecto, en 1979 Armando Hart Dávalos señaló: “Al símbolo del personaje inmortal que encarna los más puros ideales humanos, se unía la voluntad de reconocer como propio el patrimonio cultural de la humanidad y el homenaje a todo lo que de tesoro comunal unificador encierra nuestra lengua en la figura del más preclaro de sus escritores”.
Los cien mil ejemplares de aquella edición del Quijote fueron puestos a disposición del público lector a un precio simbólico, y luego —también en tiradas masivas y a precios muy bajos—, se publicaron otras obras relevantes de la literatura universal. Entre los primeros autores editados estuvieron César Vallejo, Rubén Darío y Pablo Neruda. ¡Sencillamente extraordinario!: el Estado cubano destinando recursos a la publicación de poesía, mientras el enemigo más letal de la historia bañaba en sangre a nuestro pequeño país y creaba condiciones para emprender una invasión a gran escala. Naturalmente, en dicha institución no solo se imprimieron textos literarios, sino también los millones de ejemplares de las cartillas y manuales que serían utilizados durante la exitosa Campaña Nacional de Alfabetización, en 1961.
Sin duda alguna, la Campaña Nacional de Alfabetización fue el más grande evento cultural emprendido por nuestra nación en cualquier época. En ella participaron 271 mil educadores, que alfabetizaron 707 mil personas, para, de este modo, convertir a Cuba en uno de los países con menor tasa de analfabetismo en el mundo. Las palabras de Fidel, expresadas el 22 de diciembre de 1961, resumen el gigantesco esfuerzo: “Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados”.
En enero de 1961, fue creado el Consejo Nacional de Cultura. Su objetivo fundamental fue llevar a cabo una política cultural amplia y profunda, destinada a todas las capas sociales de la población y, de manera especial, a los sectores populares. Como concreción de tales propósitos, se fortalecen instituciones como el Ballet Nacional de Cuba, la Biblioteca Nacional y la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro. Se retoma la construcción del Teatro Nacional y se fundan la Orquesta Sinfónica, la Casa de las Américas, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y el Instituto de Etnología y Folklore, entre otras instituciones.
Fruto de los intensos debates que durante tres jornadas nuestro Comandante en Jefe realizara con destacados artistas y escritores cubanos —los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional— ha quedado para la historia el memorable discurso titulado Palabras a los Intelectuales. Este documento, más que reflexión puntual ante un público preocupado por sus derechos en la nueva realidad sociopolítica, constituyó sólida base de lo que es hoy la Política Cultural de la Nación. “La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura —dijo Fidel entonces—, cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo”.
Apenas mes y medio más tarde, en el hotel Habana Libre, se celebró el Congreso de Escritores y Artistas, clausurado por Fidel, que dejó como resultado la creación de la Uneac. Los intelectuales se sumaban así, de manera organizada y consciente, a un turbión cultural cuyas olas creativas aún baten con fuerza. Como muestra del alto nivel artístico rápidamente alcanzado en la época, tan solo recordemos las novelas de Carpentier, especialmente El siglo de las luces; las películas de Titón (La muerte de un burócrata y Memorias del subdesarrollo), el Teatro Estudio encabezado por Raquel y Vicente Revuelta, el Ballet de Alicia y Fernando Alonso, la mejor poesía de Nicolás Guillén, la explosión creadora de René Portocarrero…
En 1962, tan solo un par de meses antes de que nuestro país viviese el peligro de ser barrido por un ataque nuclear, se funda la Escuela Nacional de Arte. Erigida en terrenos del antiguo Country Club de La Habana, por primera vez en Cuba una escuela de arte recibía alumnos procedentes de todas las capas sociales y regiones del país, previa rigurosa prueba de aptitudes artísticas. De este modo, se creaban las bases para que la enseñanza artística pudiera extenderse por toda la geografía nacional, lo cual posibilitó el extraordinario salto que en materia de cultura habría de ocurrir en las siguientes décadas.
Entre los años 70 y 80 del pasado siglo, Cuba logró convertirse en innegable potencia cultural. Fueron fundadas decenas de academias, conservatorios y escuelas de arte en los niveles elemental, medio y superior; algunas de la más alta cota profesional posible, tales son los casos del Instituto Superior de Arte y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. No hubo municipio del país que no contara con cines, museos, casas de cultura, galerías de arte, talleres literarios, bibliotecas, agrupaciones musicales, teatrales y danzarias de alto nivel. El arte penetró las fábricas, las unidades militares, los círculos infantiles, los asilos de ancianos… muchas de tales instituciones también fue posible tenerlas en pueblos y comunidades donde antes ni siquiera hubo escuelas. Allí, donde poco tiempo atrás los niños morían de enfermedades curables, donde imperaba el hambre, la explotación, el atraso y la absoluta falta de oportunidades, ahora llegaba el poder dignificante de la cultura.
A nivel central, en La Habana y otras ciudades del país, surgen decenas de importantes eventos culturales, entre los que se hayan las muy prestigiosas Ferias Internacionales del Libro; de la Música, “Cubadisco”; de Artes Plásticas, “Bienal de La Habana”; de Artesanía, “Fiart”; los Festivales Internacionales de Ballet; del Nuevo Cine Latinoamericano; de Cine Pobre, en Gibara; del Circo en Verano, “Circuba”; de Música Electroacústica, “Primavera”; de Jazz, “Jazz Plaza”; de la Canción en Varadero; de la Trova, “Pepe Sánchez”; de la cultura caribeña, “Fiesta del Fuego”; de Poesía de La Habana; de Humorismo Gráfico, “Bienal de San Antonio de los Baños”; de Teatro de La Habana; así como la Temporada Escénica Latinoamericana y Caribeña “Mayo Teatral”, entre otras muchas acciones artísticas y culturales de envergadura.
En 1991, producto del derrumbe de la Unión Soviética y el Campo Socialista, así como por el recrudecimiento del bloqueo comercial y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos, el país se adentró en una larga y profunda crisis económica en la que el PIB se contrajo un 35 %. Particularmente severas fueron las carencias alimentarias y de portadores energéticos, al extremo de que se sufrieron apagones de entre 16 y 20 horas diarias. Otra vez el momento histórico hubiera aconsejado realizar reducciones en los presupuestos destinados a la cultura. ¡Si no había qué comer ni cómo cocinar, cómo íbamos a gastar nuestros muy limitados recursos en acciones culturales!
Entonces Fidel, evocando a Martí, alza su voz para recordarnos que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras. Lo primero a salvar es la cultura, porque “la cultura es espada y escudo de la nación”. Ninguna institución cultural fue cerrada, ningún evento dejó de realizarse, porque “ser culto es la única manera de ser libre”; y sin identidad, no hay libertad posible. De modo que apenas la situación económica ofreció respiro, se retomaron con fuerza proyectos culturales pendientes. En el año 2000, al calor de la Batalla Ideas, Fidel aprueba la construcción de las nuevas Escuelas de Instructores de Arte, con el objetivo de consolidar las escuelas y círculos infantiles como los centros culturales más importantes de la comunidad.
Ese mismo año se inaugura el programa de Universidad para Todos, donde los estudios socioculturales y de comunicación social tendrían un peso significativo; al tiempo que se crean dos canales educativos en la televisión, los cuales contarían con una programación marcadamente instructiva y cultural. Las Ferias Internacionales del Libro, que antes se celebraban cada dos años en La Habana, se extienden ahora por todas las provincias del país con un carácter anual, mientras se multiplica la edición de ejemplares.
Al respecto, quiero recordar aquella anécdota de Fidel, cuando en reunión efectuada con intelectuales y funcionarios de la cultura, tras culminar la Feria del Libro del año 2000, de pronto preguntó: ¿Dónde publica su primer libro un genio que, digamos, viva en el municipio de Colón? Le explicaron que el país contaba con decenas de editoriales, y que estas habían publicado decenas de miles de títulos en los años de Revolución; le explicaron procedimientos y mecanismos; y, en realidad, parecía suficiente el esfuerzo. Sin embargo, Fidel consideró que no lo era; aún faltaba mucho por hacer. Así surgió uno de los proyectos más inclusivos que en materia cultural podía soñarse: El Sistema de Ediciones Territoriales, popularmente conocido como Riso, el cual abarca 22 nuevas casas editoriales en todas las provincias del país. En sus 16 años de existencia, gracias a este sistema de impresión, han visto la luz más de cinco mil títulos, y cuatro millones de ejemplares, que de otro modo no hubieran dignificado ese principio revolucionario vigente desde el 1ro. de enero de 1959: “Al pueblo no le vamos a decir cree; le vamos a decir lee”.

Antonio Rodríguez Salvador
La Jiribilla

Universidades por encargo: diga el conjuro

En este artículo, publicado en Brecha en setiembre de 2017, los autores reflexionan sobre los motivos que llevan a la creación de nuevas universidades públicas en el Uruguay de hoy.

En Uruguay existen hoy dos universidades públicas y parece avecinarse una tercera. La Universidad de la República (fundada en 1849 y con antecedentes desde 1833), la Universidad Tecnológica (diciembre de 2012), y la Universidad de la Educación (Uned), que el Gobierno aspiraría a fundar el próximo año.
Los documentos básicos de las dos nuevas instituciones definen “la docencia” , “la investigaciόn” y “la extensiόn” como los pilares sobre los que se fundan. Desde unos años a esta parte, estas tres tareas devinieron la marca de agua que las autoridades anteriores de la Universidad de la República impusieron como certificaciόn de (auténtica) manera de ser de “la Universidad latinoamericana” . Dicho de otro modo, mentar el trío parece razόn suficiente como para ponerse a existir bajo el rόtulo “Universidad”. Cabe preguntarse, en consecuencia, si además del mencionado trío hay otras razones que justifiquen la multiplicaciόn de universidades. De igual modo, cabe preguntarse qué sucediό para que esas tres palabras tomaran tal fuerza legitimadora.
Vista la peculiar repetición -casi literal (cf. nota 1)- de conceptos referidos a las funciones ¿qué justifica la construcción de diversas instituciones que van a realizar el mismo tipo de actividades, es decir, enseñanza superior, investigación y extensión?
Los partidos gubernamentales (en el caso del gobierno actual solo algunos sectores lo declaran explícitamente) intentan socavar, al crear instituciones subordinadas, la fuerza intelectual y la independencia política que la Universidad ha tenido a lo largo de la mayor parte de su historia. Inclusive podría conjeturarse que el Gobierno hará menos remilgos para aproximarse al incumplido 6%, una vez que pueda distribuirlo con estas nuevas instituciones. Esta es la razόn básica: el histόrico disgusto del sistema partidocrático con una instituciόn pública que, al mismo tiempo que lo alimenta en doctrinas y mano de obra calificada destinadas a su perpetuaciόn, también da lugar a pensamientos y a prácticas que justamente lo enjuician e interrogan, en nombre de otros principios.
No obstante, podría alegarse que la razón para fundar nuevas instituciones universitarias con las “mismas” tareas que la Universidad reside en que éstas se desarrollarán en áreas específicas diferentes. Por ejemplo, los documentos de la Utec mencionan repetidamente el “campo tecnológico”, la“formación de emprendedores”, la “incubación de empresas” y, significativamente, la “validación de conocimientos por fuera de la educación formal”.
En paralelo, los documentos para la Uned enfatizan en la formación de educadores y las necesidades específicas correspondientes. Ninguno de estos motivos parece de recibo. La Universidad tiene un fuerte contenido de formación tecnológica -tanto a nivel de grado como de posgrado- y también es hoy uno de los más importantes centros de formación de profesores (téngase en cuenta que forma a los docentes que revistan en su seno -aproximadamente 7000- y provee cientos de profesores para la enseñanza media).
Las razones para la multiplicaciόn de las universidades tampoco residen en la cobertura territorial, ya que la Universidad se encuentra instalada desde hace varias décadas en varias regiones del país, con especial fuerza y amplitud desde 2007.
Entre la Universidad y las dos instituciones universitarias de creaciόn reciente, no puede tratarse entonces de divergencias que surjan en el plano de las funciones que se atribuyen o de las áreas específicas en que actúan, sino de discrepancias profundas que emanan del grado de docilidad ante lo que la partidocracia considera que debe o no debe hacerse. Un ejemplo rompe los ojos. Para mantener el Hospital de Clínicas como centro de asistencia y de formaciόn del personal de la salud, la Universidad presentό una propuesta para la que solicitό fondos presupuestales que el Gobierno negό, proponiendo en cambio un proyecto de Participaciόn Público Privada (PPP). En la Universidad, por cierto, había pluralidad de opiniones, lo que hizo que se abriera un período de discusiόn en que intervinieron y se pronunciaron los diferentes όrdenes e instancias del gobierno universitario que, estudios técnicos y consideraciones políticas mediante, concluyeron por no aceptar este proyecto. En cambio, en 2015, por su propia iniciativa y de manera en que pasό inadvertida al estarse en medio de la discusiόn presupuestal, el Codicen se dirigiό al Poder Ejecutivo para solicitarle la firma de un PPP para construir liceos. ¿Significa esto que el PPP no era beneficioso para la Universidad pero sí puede serlo para la Anep? No, de ninguna manera, los convenios PPP son solamente beneficiosos para las empresas privadas que los firman y son muy dañinos para lo público, especialmente si se trata de la enseñanza y de la salud, tal como abundantes ejemplos internacionales lo muestran. En consecuencia, esto significa que las autoridades del Codicen responden antes que nada al partido que las colocό, por lo que su permanencia en el cargo y las políticas que implementan dependen de la obediencia partidaria y no de convicciones propias o forjadas en el seno de los colectivos a los que pertenecen. Por cierto, esto no estaba en juego cuando docentes, estudiantes y egresados, en los Claustros y Consejos, discutieron la posibilidad de que la Universidad firmara un proyecto PPP. Por algo, la UTEC no es cogobernada ni tiene autonomía, por algo la Universidad de la Educaciόn planeada ni lo será ni la tendrá, ya que tener algunos representantes docentes o estudiantiles en sus consejos de ninguna manera es comparable a tener Cogobierno y autonomía.
Naturalmente, la voluntad de los gobiernos de crear universidades dόciles a sus políticas supera en mucho el citado caso de la firma, o el rechazo, de proyectos PPP.
Porque sin duda, por sobre todo, lo que está en juego es la posibilidad de decidir con cierta autonomía qué vale la pena estudiarse e investigarse, qué debe defenderse y qué debe evitarse. Esto es clave. Volvamos a considerar las atribuciones que la ley da a la Utec:“la formación de emprendedores”, “la incubación de empresas”; estos cometidos coinciden, sin atisbo de distancia, con los fines que los organismos empresariales y banqueros internacionales atribuyeron, desde hace ya tiempo, a la enseñanza, transformada en “educaciόn” y destinada a consubstanciarse con el mundo del (mercado de) trabajo, y a purgarse de su índole libresca, abstracta, política. En ese sentido, decíamos antes que es significativo que la Utec se proponga “la validación de conocimientos por fuera de la educación formal”, ya que, tradicionalmente, la enseñanza “formal” es un lugar en donde el estudio abstracto propiciado por el libro y la escritura ha impedido que la preparaciόn quedara limitada a la formaciόn de individuos fácilmente desechables por un mercado de trabajo en permanente cambio y creciente robotizaciόn. El anti intelectualismo hoy dominante, perceptible en el discurso mujiquista que denigra el pensamiento -“viru viru”- y en el empuje tecnocratizante de Brechner y seguidores, replicado a diario por medios de comunicaciόn y opinadores, condena el carácter “libresco” de una instituciόn, la Universidad, que no se ha plegado totalmente a los valores empresariales, a su devastador “pragmatismo" y a su destructiva “eficiencia”.
De igual modo, cabe observar que, a diferencia de lo que ocurriό en Anep, sectores de los όrdenes de la Universidad en algún grado han intentado resistir, aunque con escaso eco en las autoridades, el discurso y las prácticas que vienen socavando la enseñanza, al invadirla con trivialidades y sandeces “didácticas” que, supuestamente, aportan “técnicas”, “métodos” y “metodologías” pero que, en el mejor de los casos, son sugerencias férreas o recetarios balbuceantes, con los que algunos maestros y profesores procuran encarar una crisis que es menos la de “la educaciόn” que la de un mundo. No puede decirse que la Universidad esté saliendo indemne de esta embestida de la estulticia didáctica, de una didactosis que busca en la “soluciόn técnica” (de índole tecnolόgica o psicolόgica-emocional) la manera de lidiar en un mundo que considera el conocimiento como una pieza del mecanismo de la economía. Aunque, sin salir indemne, la Universidad aun ofrece espacios para su enjuiciamiento.
En suma, la multiplicaciόn de universidades públicas obedece menos a una expansiόn de los conocimientos que a una voluntad de crear instituciones dόciles al poder partidario. Estas instituciones, en la menciόn del trío “docencia, investigaciόn, extensiόn”, parecen encontrar el santo y seña requerido para adquirir visos universitarios. Sin embargo, la característica decisiva de una Universidad es el grado de pensamiento autόnomo que pueda desarrollar, la fuerza intelectual y política con la que se distancie de designios partidarios y discurra según su entender. Queda para una prόxima instancia preguntarnos sobre qué hubo de suceder para que la “docencia, investigaciόn, extensiόn” se convirtiera en una especie de trío legitimador, en un conjuro creador.
“Desarrollar actividades de educación terciaria y terciaria universitaria, integrando, desde el diseño curricular, la enseñanza con la investigación y la extensión, procurando que el proceso formativo se desarrolle en contacto directo con el medio” (UTEC). “[…] será necesario realizar un estudio […], con vistas a generar una estructura de coordinación que contemple la investigación, la extensión y la Enseñanza”(UNED).

Alma Bolón
Walter Ferrer

lunes, 18 de septiembre de 2017

Paro y Ocupación de AFFUR




El próximo martes los trabajadores de AFFUR de la Universidad de la República realizarán un paro desde las 14 hs. y la ocupación de la Facultad de Derecho de 15 a 22 hs.

La medida, resuelta por el sindicato de los trabajadores no docentes de la Universidad se realizará en reclamo de una “negociación colectiva, real, efectiva, con respeto y sin persecución sindical”.
Los funcionarios de la Universidad se encuentran en conflicto planteando una serie de reivindicaciones, a las que las autoridades universitarias no han dado una respuesta adecuada. Por tal motivo desde AFFUR también se ha pedido la renuncia del Pro rector Gustavo Giachetto y su no participación en las reuniones de negociación colectiva.
Los trabajadores han rechazado la privatización del servicio de certificaciones médicas así como la reestructura y el cierre de los Comedores Universitarios.
También reclaman más concursos y mejores condiciones laborales y salariales.

Hernán Yanes

Las Matanzas de Sabra y Chatila




En los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila, en el Líbano, las Falanges cristianas en connivencia con el ejército israelí llevaron adelante una masacre que costó la vida de 3500 palestinos.

Como consecuencia de la creación del Estado de Israel, en 1948, muchos árabes que habitaban en Palestina escaparon de las fuerzas armadas israelíes y cruzaron la frontera hacia el Líbano, en donde comenzaron a vivir como refugiados. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), creada 1964, tenía campos de entrenamiento militar en Jordania, pero luego de la masacre que sufrieron sus militantes a manos del rey Hussein, en 1970, en los hechos conocidos como “Septiembre Negro”, la mayor parte de sus miembros huyeron hacia el Líbano. Allí se fueron asentando y consolidando en la zona sur del país desde donde empezaron a llevar adelante ataques contra Israel. Esta situación comenzó a incomodar, cada vez más, los intereses de la clase dirigente cristiana libanesa, que tenía el monopolio del poder político desde que el Líbano dejara de ser una colonia francesa y se independizara en 1946.
Durante los primeros años de la década de 1970 comenzaron a sucederse enfrentamientos entre las fuerzas cristianas nacionalistas, conservadoras y derechistas contra organizaciones político-militares musulmanas e izquierdistas hasta que en 1975 estalló una guerra civil que iba a durar 15 años. El ejército israelí comenzó a intervenir en el conflicto bélico, a fines de la década de 1970, invadiendo el Líbano y conformando una alianza con las fuerzas cristianas de derecha. Como resultado de esa alianza, en 1982, Beirut fue tomada por las tropas israelíes y estas dejaron como “zona liberada” los campos de refugiados palestinos Sabra y Chatila para que ingresaran las milicias cristianas y masacraran a sus habitantes.

El Contexto de la Masacre

El 1 de septiembre de 1982 seiscientos treinta y tres fedayines(1) se embarcaron en el “Mediterranean Star” con destino a Tartus (base naval siria en el Mediterráneo) con el Comando Militar de la OLP. Así terminó la evacuación de las fuerzas militares de la OLP de Beirut. El mismo día el entonces presidente de los Estados Unidos de América (EUA), Ronald Reagan, expuso en una alocución televisada su Plan de Paz para Medio Oriente. Allí sostuvo que:
“Ya es tiempo de que todos los pueblos de Medio Oriente den prueba de un nuevo realismo: la existencia del Estado de Israel es un hecho consumado… Sin embargo esa legitimidad solo fue reconocida por muy pocos países y negada por todos los países árabes con excepción de Egipto. Israel existe; tiene derecho a existir en paz detrás de sus fronteras seguras y defendibles”(2).
Al día siguiente de la difusión del Plan de Paz, Israel publicó un comunicado oficial en el que rechazaba, punto por punto, todo lo dicho por Reagan. Para el primer ministro israelí, Menahem Beguin, la aceptación hubiera sido una traición al pueblo israelí. El 5 de septiembre el ministro de defensa, Ariel Sharon, en una suerte de respuesta al Plan Reagan, anunciaba la implantación de tres nuevos asentamientos en la Ribera Occidental. Yitzhak Shamir, ministro de relaciones exteriores, legitimaba los nuevos asentamientos declarando que: “Nos quedaremos en Judea, en Samaria y en Gaza. Nos instalaremos allí y nosotros mismos nos ocuparemos de nuestra seguridad”(3).
Desde la Conferencia Sionista Extraordinaria, celebrada en New York en mayo de 1942, EUA se había convertido, tomando la “posta” de manos británicas, en el principal promotor y sostenedor del movimiento sionista. Desde mediados de la Segunda Guerra Mundial (SGM) y hasta el presente todas las administraciones estadounidenses han sido las principales aliadas del Estado de Israel. La intermediación de Washington en los Acuerdos de Camp David en 1978, cuatro años antes de las matanzas de Sabra y Chatila, entre Israel y Egipto había posibilitado que el hasta entonces país líder del panarabismo dejara su hostilidad hacia Tel Aviv y reconociera su derecho a existir en Medio Oriente.
Sin embargo, quizás jugando al “policía malo” y al “policía bueno” o simplemente por tener diferencias entre “amigos” el gobierno de Menahem Beguin hizo oídos sordos a la “paz reaganiana” y tiró más leña al fuego avanzando militarmente sobre Beirut cuando ya se habían retirado buena parte de las fuerzas militares palestinas.
Por su parte la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), por medio de la agencia telegráfica TASS, sostuvo que la iniciativa estadounidense se inscribía “integralmente en un gran plano cuyo objetivo es el de reforzar la influencia norteamericana en la región del Cercano y del Medio Oriente, cuya importancia estratégica y económica fue subrayada por Reagan”(4). Más adelante, el 15 de septiembre, un día antes de la masacre, el líder político de la URSS, Leonid Breznev, dio a conocer un plan de paz para Medio Oriente con seis puntos centrales, destacándose los tres siguientes : 1) principio de inadmisibilidad de conquista de tierras por medio de la agresión (restitución de los territorios ocupados por Israel en 1967), 2) derecho de los palestinos de volver a sus hogares u obtener una compensación por los bienes que tuvieron que abandonar, 3) debe de establecerse un respeto de las fronteras territoriales de ambos Estados, el judío y el árabe.
Sí bien en un comienzo Stalin apoyó la resolución 181 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que promovía la creación de dos Estados (uno judío y otro árabe) en Palestina, ya a partir del conflicto del Canal de Suez, en 1956, pero sobre todo luego de la Guerra de los Seis días, en 1967, la URSS e Israel se encontraron absolutamente distanciados, como resultado de la toma de posición de cada Estado en el marco de la Guerra Fría. La venta de armas de Moscú y sus satélites europeos a Egipto, Siria, Libia, etc daba cuenta de los negocios y la tensión político-militar en la zona. En definitiva, sí bien la URSS apoyó diplomáticamente los movimientos antiimperialistas en Medio Oriente no fue mucho más allá.

Matanzas de Sabra y Chatila

En el marco de la guerra civil libanesa, el 14 de septiembre de 1982, el líder maronita y mandatario electo libanés Bashir Gemayel fue asesinado junto a cuarenta personas más en un atentado con explosivos contra la sede central de las Fuerzas Libanesas en Beirut. Este hecho, nunca del todo esclarecido, pudo haber sido llevado a cabo por las facciones pro-sirias y pro-palestinas que se enfrentaban a las fuerzas cristianas e israelíes, o por las mismas fuerzas israelíes para justificar su avance sobre Beirut y legitimar el aniquilamiento de las fuerzas palestinas que pudieran quedar en el país luego que la OLP se hubiera retirado días antes.
Como resultado del atentado dos divisiones del Tzáhal(5), al mando del Ministro de Defensa Ariel Sharón, invadieron el oeste de Beirut al día siguiente, incumpliendo así su acuerdo con los Estados Unidos de no ocupar la parte occidental de la ciudad. El ejército israelí había rodeado, el 15 de septiembre, por completo los Campos de refugiados de Sabra y Chatila, dominando todas las entradas y salidas. Ese mismo día, a última hora, Rafael Eitán, jefe del Estado Mayor, y Ariel Sharon se reunieron con los dirigentes de la Falange(6) cristiano-libanesa en el aeropuerto de Beirut y acordaron maniobras conjuntas para el día siguiente.
El día 16 casi todas las localidades del país quedaron sometidas al toque de queda israelí. Ese mismo día el embajador de Israel en Washington, Michael Arens, afirmó a una cadena de televisión estadounidense: “Se debe tener en cuenta de que el ejército israelí es hoy la única fuerza verdaderamente estable en el Líbano. ¿Imagínese un minuto lo que sería ahora el Líbano sin el ejército israelí?”(7). El Departamento de Estado, tanto como la Casa Blanca se negaron a condenar la iniciativa militar israelí, sosteniendo que era imperativo restablecer la calma y la tranquilidad.
El 16 de septiembre la masacre comenzó cuando cientos de falangistas entraron armados a los campos de refugiados y llevaron adelante violaciones, mutilaciones y asesinatos de ancianos, mujeres y niños durante más de 30 horas. Cómo una suerte de apoyo logístico, combinado con una especie de “celebración festiva”, las fuerzas israelíes dispararon bengalas durante la noche con el fin de “iluminar” el trabajo de los falangistas. La responsabilidad del Estado de Israel, con la legitimación diplomática estadounidense, es innegable puesto que fueron sus fuerzas militares las que habían tomado el control absoluto de Beirut, en general, y de los campos de Sabra y Chatila, en particular, generando las condiciones para que los falangistas perpetraran la masacre
Al menos 3000 refugiados palestinos resultaron asesinados como consecuencia del ataque. El primer ministro israelí, Menahem Beguin, desentendiéndose de la participación de su ejército en la masacre, sostuvo: “En Chatila no judíos mataron a no judíos ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?(8). Sin embargo la ciudadanía israelí, a través del movimiento pacifista Shalom Ahshav(9) y la oposición política, desestimando las palabras de su jefe de gobierno, llevó adelante el 25 de septiembre la manifestación más grande de la historia del país exigiendo responsabilidades, dismisiones y una investigación independiente.
Tanto como la masacre de Deir Yassin(10), el Al Nakba(11) y otras tantas barbaries cometidas contra los palestinos por parte del Estado de Israel, la Masacre de Sabra y Chatila es una herida que no se ha curado y que permanecerá abierta hasta que no se haga justicia con el legítimo derecho del pueblo palestino a vivir en su tierra sin ser oprimido ni explotado.

Diego Gómez
Sociólogo

Notas:

1. “Luchadores por la libertad” del pueblo palestino. Laicos.
2. Revista Estudios Palestinos, Número 1 (1984) “Cronología”. Instituto de Estudios Palestinos. Buenos Aires.
3. Ídem.
4. Agencia de Telégrafos de la Unión Soviética 2/09/1983.
5. Acrónimo de Tzava Hahagana LeYisrael (Fuerzas de Defensa de Israel). Nombre genérico para las fuerzas armadas israelíes.
6. Formación política cristiano-católica inspirada en la Falange Española. Su lema fundacional es “Dios Patria y Familia”.
7. Revista Estudios Palestinos, Número 1 (1984) “Cronología”.Ob. cit..
8. http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=40763.
9. Organización política israelí que se opuso firmemente a la invasión del Líbano en 1982. Ha rechazado los asentamientos en Cisjordania y la Franja de Gaza, y ha abogado por la negociación como herramienta para la solución al conflicto árabe israelí.
10. Masacre de palestinos en la aldea Deir Yassin llevada adelante por las milicias sionistas Irgún y Leji.
11. Al Nakba, en árabe catástrofe. Término utilizado por el pueblo palestino para referirse el éxodo forzado por las milicias y el ejército sionista en 1948 en el marco del surgimiento del Estado de Israel.

domingo, 17 de septiembre de 2017

¿A qué vino Netanyahu a América Latina?




Benjamin Netanyahu acaba de pasar por Argentina, la primera escala de una gira de 10 días que sigue por Colombia y México y culmina en Nueva York, donde se reunirá con el presidente norteamericano y participará en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Mientras que en otros rincones del mundo Netanyahu es considerado un criminal de guerra, Mauricio Macri lo recibió como un “amigo”. Le dio la tribuna de la Casa Rosada para que planteara su pliego de reclamos y condenara a Irán, acusando a este país de “promover el terrorismo” en Barcelona, París y Londres, sin importar que el Estado Islámico que ha reivindicado esos atentados, es un enemigo acérrimo del régimen iraní.
Desde sus años de jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Macri viene construyendo una relación institucional y personal con Netanyahu. Es conocida su predilección por los servicios de inteligencia del estado sionista. Con su llegada a la presidencia estos vínculos se han estrechado. Gran parte de la novedosa parafernalia represiva y de vigilancia que despliegan las fuerzas de seguridad locales son de factura israelí y han sido probadas primero en las calles de Cisjordania y los territorios ocupados contra la resistencia palestina.
Los beneficios parecen ser mutuos. Netanyahu usó su visita a la Argentina para amplificar su mensaje a Washington. Macri para agitar la causa contra CFK por el memorándum de Irán, que sirve tanto para profundizar la polarización electoral como para licuar el impacto del caso Maldonado.
En Colombia Netanyahu jugará aún más de local. Los gobiernos de la derecha colombiana han sido aliados incondicionales, al punto de ser uno de los pocos países de la región que sigue sin reconocer en Naciones Unidas al Estado Palestino. Los une la guerra sucia y el terrorismo de estado, en Colombia contra las FARC, en Israel contra la resistencia palestina.
En México habrá que ver, más allá de la buena voluntad del gobierno de Peña Nieto y de los múltiples negocios, cómo se digiere el apoyo explícito que Netanyahu le dio a Trump para la construcción del muro fronterizo.
La gira latinoamericana de Netanyahu hay que leerla como una parte de una política exterior proactiva que intenta aprovechar el clima geopolítico más friendly para los intereses de la extrema derecha sionista, bajo la cobertura de la “guerra contra el terrorismo”, creado por la llegada de Trump a la Casa Blanca y, en particular, por el cambio de signo político en América Latina, con gobiernos más proclives al alineamiento automático con la Casa Blanca. Hay que recordar que durante las dos presidencias de Obama las relaciones entre Tel Aviv y Washington habían alcanzado su punto más bajo, aunque sin cuestionar la alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel. Netanyahu consideró casi una traición el acuerdo nuclear con Irán y desafió la política diplomática del entonces presidente norteamericano incrementando la construcción de asentamientos de colonos en Cisjordania y Jerusalén.
Los objetivos del primer ministro israelí, más políticos que económicos (aunque también los tiene), son precisos y ambiciosos teniendo en cuenta la crisis interna de su gobierno y el desprestigio del Estado de Israel por sus crímenes de guerra. Estos incluyen:
Recomponer la legitimidad internacional del Estado de Israel, en particular, generar una contratendencia a la exitosa campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) de la que participan centenares de organizaciones y académicos de todo el mundo, entre ellos muchos de origen judío, que pone en primer plano la condena a la ocupación militar y el terrorismo de estado ejercido contra el pueblo palestino.
Revertir la llamada “mayoría automática” en las Naciones Unidas, donde por primera vez en diciembre del año pasado, la abstención de Estados Unidos –aún bajo la presidencia de Obama pero ya con Trump electo- permitió que prosperara una condena a Israel por la expansión de los asentamientos ilegales en territorios palestinos.
Crear, si no un sistema de alianzas, al menos una masa crítica de apoyo en la “comunidad internacional” que decida a Trump y al congreso norteamericano a endurecer la política contra Irán. Esto implicaría de mínima reformular los términos del acuerdo nuclear y de máxima repudiar este acuerdo sin descartar alguna acción militar puntual contra objetivos iraníes. En esto Israel tiene un acuerdo de conveniencia con la monarquía de Arabia Saudita que rivaliza con Irán por la hegemonía regional.
Garantizar que nunca va a existir un Estado palestino, ni siquiera en la configuración actual de gueto y absolutamente compatible con un régimen de apartheid.
Sin embargo, no todo es alegría para Netanyahu. En el plano externo acaba de sufrir un golpe con la suspensión por parte de los gobiernos africanos de la promocionada primera cumbre entre Israel y África que se iba a realizar en octubre y que era resistida por movimientos solidarios con el pueblo palestino.
En cuanto a la geopolítica regional, está claro que a Trump no le falta voluntad para avanzar contra el régimen iraní. De hecho su primer viaje al exterior, que fue al Medio Oriente, culminó con la conformación de una “alianza sunita” contra Irán encabezada por Arabia Saudita. Pero a poco de andar, se mostró que esta política exacerbaba al extremo los conflictos en una región ya incendiada. Además de que por ahora, el conflicto con Corea del Norte (es decir, con China) concentra gran parte de la política exterior norteamericana.
En el plano interno, su gobierno, una coalición inestable de organizaciones e individuos de la extrema derecha sionista, atraviesa una crisis de magnitud.
Netanyahu está siendo investigado por al menos tres casos de corrupción, uno involucra también a su esposa y miembros de su familia. En un acto organizado por el Likud, el partido de la derecha al que pertenece Netanyahu, el primer ministro acusó a la oposición, a la “izquierda” y a los medios de querer darle un “golpe de estado” y reemplazar su gobierno por otro que haga “concesiones a los palestinos”. Esto lo lleva a sobreactuar las medidas contra la población palestina, desde la expansión de los asentamientos hasta pedir la pena de muerte para “terroristas” y amenazar con cerrar la filial israelí de la cadena Al Jazeera.
Por ahora mantiene la unidad de su partido, pero si llegaran a prosperar las denuncias no se puede descartar una escalada de la crisis política. El antecedente más próximo es el del ex primer ministro Ehud Olmert que renunció para evitar ser destituido por casos de corrupción, y fue sentenciado a un año y medio de prisión.
El otro gran escándalo que enfrenta por estos días Netanayahu es su lentísima reacción contra las manifestaciones neonazis en Charlottesville, Estados Unidos, y la indulgencia ante las declaraciones justificatorias de Trump en uno de los peores hechos de violencia racista. Por si fuera poco, su hijo le viene dando también dolores de cabeza. A Netanyahu junior se le ocurrió caricaturizar a enemigos de su padre, entre ellos el magnate Soros y al exprimer ministro Ehud Barak, con simbología antisemita, lo que fue celebrado por grupos de la “alt right” norteamericana.
Aunque parezca un oximoron, lo que une a la extrema derecha neonazi y nativista que está con Trump con la extrema derecha sionista es el racismo, el colonialismo y la xenofobia. Contra las minorías latinas, los negros, los árabes y musulmanes.
Los crímenes del Estado de Israel contra el pueblo palestino son cada vez más difíciles de ocultar. No solo las grandes masacres, como la operación “Margen protector” para nombrar solo la última guerra israelí contra la Franja de Gaza, sino la pesadilla de la vida cotidiana de millones de palestinos que viven bajo la ocupación militar, como ciudadanos de segunda en Israel o como refugiados permanentes en Jordania y otros países de la región.
La maniobra de equiparar la crítica al estado sionista con el antisemitismo ha perdido efectividad. Entre aquellos que denuncian esta situación colonial hay decenas de miles de personas de origen judío que forman parte de campañas como BDS. El historiador Ilan Pappé ha documentado valientemente no solo el “hecho colonial” de la fundación del estado sionista sobre la base de la limpieza étnica de la población local, sino la perpetuación del terrorismo de estado, al que llama “genocidio incremental”. Y contra la reafirmación del carácter exclusivamente judío del estado sionista, proponen un estado único binacional, acercándose a la posición de la izquierda árabe laica que encarnaban figuras como el intelectual Edward Said.
Este debate estratégico está abierto. Pero más allá de cómo se resuelva, la situación colonial que está en la esencia misma del estado sionista y que es un componente fundamental de la política imperialista en el Medio Oriente es lo que recrea permanentemente, desde Argentina hasta Estados Unidos, y desde Europa hasta África, la solidaridad de los explotados y oprimidos con la resistencia del pueblo palestino y la defensa de su derecho a la autodeterminación nacional.

Claudia Cinatti

viernes, 15 de septiembre de 2017

De espía global encubierto a censor vergonzante en favor del imperio




Como es sabido por muchos, la empresa Google es una subsidiaria de la multinacional gringa Alphabet Inc., cuya especialización son los productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías. Su principal y más conocido producto es el motor de búsqueda de contenidos en Internet que lleva su mismo nombre, pero ofrece también muchos otros productos y servicios como el correo electrónico llamado Gmail, sus servicios de mapas Google Maps, Google Street View y Google Earth, el sitio web de vídeos YouTube y otras utilidades web como Google Libros o Google Noticias, el navegador web Google Chrome y la red social Google+, todos ellos de carácter gratuito, lo que les garantiza una inmensa cantidad de usuarios a nivel planetario.
Según su propia publicidad cuenta con más de un millón de servidores y centros de datos operativos a todo lo largo y ancho del planeta, lo que le permite ser capaz de procesar más de 1.000 millones de peticiones de búsqueda diarias, haciendo de su motor de búsqueda el sitio web más visitado a nivel mundial; así mismo, desde comienzos del 2016 el correo electrónico Gmail cuenta con más de 1.000 millones de usuarios activos al mes.
Edward Snowden, consultor tecnológico estadounidense que trabajó para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y Julian Assange, periodista y activista de Internet de origen australiano, fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks, quienes después de haber difundido miles de documentos secretos de los Estados Unidos han demostrado saber “algo” de ciber espionaje han declarado en numerosas entrevistas que tanto el correo Gmail, como el buscador de Google son las más importantes fuentes cibernéticas de información utilizadas por las agencias de inteligencia del imperio.
En relación a Gmail ambos han señalado que sobre el mismo opera un nuevo patrón tecnológico de espionaje que permite interceptar todos los mensajes cursados al igual que sus anexos (fotografías, audios, videos, etc.), de un determinado país, para almacenarlos en gigantescas bases de datos, de las que posteriormente se extrae la información cuando es requerida. La interceptación se ve enormemente facilitada por el hecho de que todos los servidores de dicho sistema de correo electrónico están localizados en el territorio de los Estados Unidos.
En relación a Google, el motor de búsqueda más grande del planeta, Julian Assange, en entrevista con el periodista Jorge Gestoso (1), dijo que cuando uno hace una búsqueda en Google, éste lo registra permanentemente, agregando que “Google te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo. Google recuerda lo que estuviste buscando hace dos días, hace tres horas. Google sí lo recuerda, te conoce incluso mejor que tu mamá”. Esa información es almacenada por Google, pero también es interceptada por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), al pasar por Estados Unidos, según Assange.
Según información divulgada por los diarios “The Guardian” (Gran Bretaña) y “The Washington Post” (USA), el acceso de los analistas de las agencias de seguridad a los datos confidenciales de los usuarios de estas aplicaciones de Google, al igual que a las de las otras grandes empresas de Silicon Valley, es posible gracias a un programa secreto de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU., cuyo nombre código es PRISM (2), en el cual han estado trabajando desde el año 2007.
Los mismos diarios dicen haber han tenido acceso a un documento en Power Point que al parecer fue utilizado para entrenar a los agentes de inteligencia sobre las capacidades del programa PRISM. El documento estipula "la recopilación (de la información) directamente desde los servidores" de Google y de los principales proveedores de servicios de Estados Unidos. El citado programa permite a la agencia acceder a los datos de cualquier usuario de Google, dentro o fuera de EE.UU. Imposible pensar que un programa de tal naturaleza y alcance pueda ser ejecutado sin el conocimiento de Google y más aún, sin su expresa colaboración.
Sin embargo, el gobierno del imperio ha tratado por todos los medios de encubrir a Google, como lo demuestra un fallo de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, Estados Unidos, que apoya la decisión de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de no publicar los documentos que prueben o refuten los vínculos de la Agencia con Google (3).
A pesar de ello, viene a ser un hecho comprobado el que las agencias de inteligencia del imperio tienen libre acceso a los datos de todos los usuarios, a nivel mundial, almacenados en los servidores de Google y de las más importantes corporaciones tecnológicas de los Estados Unidos.
A quienes esta última aseveración pueda parecerles un tema de literatura de ficción, generado por alguna mente Orwelliana, debería bastarles con conocer la defensa de la eficacia del PRISM, hecha en su momento por la Administración Obama, través de James Clapper, su Director Nacional de Inteligencia, el más alto cargo del espionaje en el imperio, quien en un comunicado llegó a afirmar sin pudicia alguna que, conforme a la legislación estadounidense, el sistema sólo es utilizado para obtener información de ciudadanos extranjeros que residan fuera de Estados Unidos (4). Como diría un abogado: a confesión de parte, relevo de pruebas.
Esta última confesión tiene necesariamente que producir una extrema inquietud en nuestra región, más aún si se toma en consideración que según Raúl Zibechi (5), escritor y activista social de origen uruguayo, el 80% del tráfico internacional de datos de América Latina, aún entre países limítrofes, pasa por Estados Unidos, esto es, el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa, así como también que el 99 % del tráfico de Internet desde Sudamérica es controlado desde Washington. En este punto considero necesario llamar la atención sobre la urgencia de evitar que en muchos de nuestros organismos y empresas públicas, aun en aquellos que cuentan con sus propios sistemas de correo, se siga utilizando Gmail para transmitir información sensible sin encriptar, sólo por la comodidad que representa su amplia capacidad de transmisión. ¿Quién podría saber cuánta información estratégica habremos entregado involuntariamente al imperio por esta vía?
Antes de comenzar a tratar en detalle el tema de Google como censor de contenidos de Internet bajo la tutela del imperio, debo decir que Google siempre ha tenido gran vocación por censurar ciertos contenidos que juzga lesivos a sus intereses; en demostración de ello pasaré a relatar los siguientes hechos: durante un tiempo en el que la página www.ensartaos.com.ve tuvo que ser alojada en un servidor de Google, ante la negativa de las empresas que prestan este servicio en el país, era frecuentemente bloqueada sin motivo alguno, con la “excusa” de que difundía contenidos antijudíos y con lenguaje obsceno. En descargo del equipo editor de dicho portal, del cual tengo el orgullo de formar parte, debo decir que sólo atacábamos al “sionismo”, jamás al “judaísmo”, y que lo que Google llama en este caso lenguaje obsceno no es más que el uso de algunos “venezolanismos” de esos que en algunos casos son más descriptivos que 10 palabras. La defensa a ultranza del sionismo se explica por sí solo, sin embargo no deja de sorprender la falsa pudicia de una empresa que a través de su servicio YouTube difunde abiertamente contenidos pornográficos de distinto tipo.
También ha establecido desde siempre cierto tipo de censura en los portales web alternativos de carácter revolucionario existentes en nuestro país, manipulando descaradamente hacia la baja los reportes sobre la cantidad de lecturas de algunos contenidos que juzgan lesivos a sus intereses, por medio de Google Analytics, o manipulando por medio de la herramienta de búsqueda “related:” que sirve para mostrar portales relacionados con uno cualquiera solicitado; en efecto, si con esa herramienta Usted intenta buscar www.laiguana.tv , que es uno de los portales alternativos revolucionarios de más audiencia en el país, no obtendrá ningún resultado, mientras que si los obtendrá conwww.lapatilla.com y con www.caraotadigital.net , que son portales de la contrarrevolución venezolana con ubicaciones muy parecidas a aquel según el ranking de Alexa (6).
No obstante, lo que ha convertido a Google en un vergonzante censor cibernético global aplicado activamente a la defensa del imperio, es la implantación de un nuevo algoritmo de búsqueda anunciado a fines del mes de abril (7), con el falso propósito declarado de dificultar que sus usuarios podamos acceder a lo que ha llamado información de “baja calidad”, tales como “teorías de la conspiración” y “noticias falsas”, porque ya sabemos en atención a qué criterios subjetivos determinaría Google cuales contenidos representan una “teoría de la conspiración” y cuáles noticias son falsas, en estos tiempos del imperio de la “pos verdad” o de la “pos mentira”, como la ha llamado Fernando Buen Abad.
El algoritmo en cuestión logra que aquellos contenidos que expresen puntos de vista políticos que la compañía considera objetables sean desplazados de las primeras páginas de resultados de cada búsqueda, dificultando el acceso a aquellos contenidos que no le convengan, hasta lograr de hecho “desaparecerlos”.
Aquellos que como nosotros somos antimperialistas convencidos y confesos podríamos dar fe de la efectividad del nuevo algoritmo de búsqueda, que nos ha puesto a navegar a través de páginas y páginas de Internet cuando utilizamos los mismos criterios y trucos para la búsqueda que habíamos venido usado desde hace años. Si pone en duda este planteamiento, trate Usted de buscar información sobre las Maniobras Navales UNITAS LVIII, fase del Atlántico, que como es costumbre habrán de celebrarse entre los meses de noviembre y diciembre del presente año y sobre las cuales la armada del cipayo país anfitrión ya debe haber subido infinidad de contenidos, con el rastrero propósito de congraciarse con el amo imperial y hacer alarde de sus relaciones con él.
Una evidencia importante de que Google está aplicando una verdadera censura política es aportada por una denuncia de David North (7), director de la Junta Editorial Internacional del World Socialist Web Site (WSWS), según la cual en los últimos tres meses después de su anuncio de intentar bloquear las “noticias falsas”, ha caído significativamente el posicionamiento global de tráfico de un amplio abanico de organizaciones izquierdistas, progresistas, contrarias a la guerra y a favor de los derechos democráticos.
A pesar de todo lo señalado en estas notas resulta más que evidente que el ciberespacio sigue siendo aún un campo en disputa en el que actúan con ventaja las fuerzas del imperio y de todas las élites empresariales, políticas, religiosas y militares del mundo aliadas a él, que tratan de controlarlo y moldearlo de acuerdo a sus intereses y visiones mercantiles y militaristas, pero también están presentes actores que se oponen al capitalismo depredador proponiendo proyectos alternativos y promoviendo la paz y la democrática popular. Combatir en este auténtico campo minado y lograr quebrar la hegemonía del imperio y sus fuerzas asociadas es tarea inaplazable de todos aquellos que creemos que un mundo mejor es posible.

¡Hasta la Victoria Siempre! ¡Patria o muerte! ¡Venceremos!

Carlos E. Lippo
Barómetro Internacional

(1) http://alainet.org/active/58171
(2) https://actualidad.rt.com/actualidad/view/96688-nsa-google-facebook-apple-eeuu
(3) https://mundo.sputniknews.com/spanish_ruvr_ru/2012_05_14/Google-servicio-de-inteligencia-seguridad-relaciones-estados-unidos/ (4) https://elpais.com/internacional/2013/06/07/actualidad/1370564066_752776.html
(5) http://www.rebelion.org/noticias/2017/6/227948.pdf
(6) https://www.alexa.com/topsites/countries/VE
(7) http://www.radiomundial.com.ve/article/nuevo-algoritmo-de-google-limita-el-acceso-portales-de-izquierda

El caso de Santiago Maldonado complica al gobierno argentino




Una pregunta que resuena

¿Dónde está? Los reclamos internacionales por lo que ya el propio gobierno maneja como una posible desaparición forzada provocaron un volantazo del presidente, Mauricio Macri, quien decidió sacarle el caso a su ministra de Seguridad y tomarlo en manos propias. Se esfuman las esperanzas de encontrar con vida al activista argentino.
Las movilizaciones y reclamos nacionales e internacionales por la desaparición del argentino Santiago Maldonado el 1 de agosto en Chubut provocaron un cortocircuito entre la justicia federal y el poder político. Consciente de que está a cargo de una causa muy sensible, el juez federal Guido Otranto avanza con pasmosa lentitud en la búsqueda de pistas e hipótesis de una investigación que le quema las manos. Entretanto, el gobierno nacional de Mauricio Macri se ve obligado a demostrar que está tomando medidas en el asunto, ya que no tiene muchos elementos para defender la inocencia de la Gendarmería nacional en la desaparición. Y es que un creciente número de testimonios acumulados en el expediente judicial señala a esa fuerza y a los jerarcas políticos del Ministerio de Seguridad como los responsables directos de la desaparición forzada de Maldonado.
En la interna del gabinete nacional afloran los cruces sobre el manejo oficial del caso. Uno de los bandos lo lidera la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien desde el inicio exculpó abiertamente a la Gendarmería de cualquier responsabilidad. El otro lo encabeza el ministro de Justicia, Germán Garavano, el único del elenco oficial que no descartó ninguna hipótesis sobre la suerte corrida por el hombre de 28 años que desapareció en un operativo de la Gendarmería para desalojar tierras ocupadas por la comunidad mapuche Pu Lof, a 1.400 quilómetros de Buenos Aires, en el departamento de Cushamen, en la provincia de Chubut. Garavano evitó además cualquier defensa de los gendarmes.

Desaparición forzada

Cuarenta días sin novedades sobre el paradero de Maldonado es demasiado tiempo como para seguir abrigando esperanzas de vida, si se supone que funciona el Estado de derecho y tomando en cuenta que no hay ningún detenido por el caso.
La ministra Bullrich descartó desde el principio que se aplicara la figura jurídica de la desaparición forzada, pese a las denuncias iniciales de los miembros de la comunidad mapuche Pu Lof que vieron cómo los gendarmes apalearon y cargaron en una camioneta a Maldonado el 1 de agosto luego de que la Gendarmería disolviera y reprimiera un corte de una vía de tren en reclamo de la libertad de su líder, el lonco Facundo Jones Huala. La ratificación de esos hechos corrió por cuenta de un miembro de la comunidad que al día siguiente a la represión se dirigió al escuadrón de Gendarmería para ver si había detenidos reconocidos oficialmente. Tres miembros de la comunidad dijeron al defensor del pueblo de Chubut, Fernando Machado, que Maldonado fue capturado por los efectivos de seguridad, apaleado y subido a una camioneta de Gendarmería. Otras dos mujeres mapuches agregaron que además vieron al jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Nocetti, al lado de la ruta dando órdenes el día de la represión. El martes 5 de setiembre un joven mapuche de la comunidad aseguró ante el juez Otranto haber visto a Santiago Maldonado en perfecto estado participando de la protesta y luego a los gendarmes gritando “¡Tenemos a uno!”, mientras se abalanzaban sobre Maldonado y lo metían en el vehículo. Los testimonios de los mapuches son coincidentes y coherentes desde el primer momento.
Dos semanas después de producirse el hecho, el juez Otranto, a instancias de la fiscal del caso, modificó la carátula de la causa, que pasó de búsqueda de persona a desaparición forzada. Una decisión acorde a los mencionados testimonios obrantes, dos veces ratificados por los testigos mapuches. La figura jurídica de desaparición forzada implica la detención de una persona por parte de una fuerza de seguridad del Estado, seguida de la negativa de las autoridades a reconocer esa detención para privar de los beneficios de la ley al detenido. Hasta ahora la justicia maneja y mantiene esa hipótesis.

Aval de alto nivel

El discurso oficial sobre el caso empezó a quebrarse cuando el jefe del operativo de Gendarmería, Conrado Balari, admitió durante una entrevista televisiva en Esquel, el 4 de agosto, que “todo se hizo bajo las órdenes precisas del Ministerio de Seguridad”. Del operativo participaron los escuadrones de Esquel, El Bolsón, San Martín y Bariloche. La defensa política que ofreció la ministra Bullrich respecto de la actuación de la Gendarmería incluyó diferentes hipótesis sobre la suerte corrida por Maldonado. Las principales pistas con las que se distrajo a la justicia y a la opinión pública durante los primeros 20 días fueron que fue herido por un puestero rural, de viaje por Chile o haciendo dedo en las rutas de Entre Ríos.
Sin embargo, la familia del desaparecido, cuya cara visible en los actos públicos es su hermano Sergio Maldonado, siempre creyó en la versión de los mapuches y apuntó directamente a la responsabilidad del Estado. En la mañana del martes 5 Sergio Maldonado le reclamó, en una conferencia de prensa en Esquel, al presidente Macri que “deje de sostener lo insostenible, porque en estos 35 días la ministra Bullrich se dedicó a desviar la investigación que desde un primer momento debió ser encarada como la de una desaparición forzada”.

Giro del ejecutivo

Frente al reclamo de 250 mil personas que se manifestaron en la tarde del viernes 1 de setiembre en la Plaza de Mayo de Buenos Aires –y en varias otras ciudades del país–, a la importancia que ha tenido el caso para la prensa internacional, y también debido a las presiones que ha ejercido la Onu a través de su Oficina Regional del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Acnudh) y su representante en América del Sur, Amerigo Incalcaterra, el gobierno argentino pretende dar un volantazo en el manejo del asunto. Para eso Macri recurrió, junto con su ministro de Justicia, Garavano, al protocolo de seguridad estatal que permite rastrillar y allanar sin orden judicial una determinada área geográfica. La Policía Federal y la Prefectura Naval ingresarán con hombres, vehículos y drones en el territorio de la comunidad mapuche para rastrillar la zona, cosa que el juez Otranto no había hecho. La decisión del presidente generó un cortocircuito con el juez, que no reconoció la medida y criticó que se decidieran acciones sin que el Poder Judicial fuera convocado. El operativo aún no tiene fecha de ejecución.
La orden de rastrillar la zona fue tomada por Macri, que venía defendiendo el trabajo de su ministra Bullrich. Ahora, sin embargo, la idea del presidente parece ser apartarla del caso lentamente y luego también de su gobierno. Ni ella ni la Gendarmería participarán de las nuevas acciones. Éstas serán monitoreadas por Garavano y el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, que hasta ahora no había intervenido en el asunto. Además, el miércoles 6 el jefe de gabinete, Marcos Peña, se refirió en el Senado al caso de Santiago Maldonado como una posible “desaparición forzada” en la que agentes de Gendarmería podrían estar implicados. Estas declaraciones marcaron un claro giro en el discurso oficial.
A las tantas críticas contra la ministra por sus declaraciones públicas sobre la desaparición de Maldonado se sumó el incómodo relato de una diputada opositora. Victoria Donda reveló que durante un encuentro con Bullrich en la sede del ministerio la ministra reveló a un grupo de legisladores que no descartaba la hipótesis “de que a un gendarme se la haya ido la mano con Maldonado”, y dejó en claro que podría estar muerto. Pero el de Maldonado sería un cadáver políticamente demasiado costoso para el gobierno de Macri.

Tierras sagradas

Y es por eso que la nueva incursión en tierras mapuches genera resquemores y sospechas. Se trata de tierras consideradas sagradas por la comunidad, donde descansan sus antepasados, pero además son terrenos que el magnate italiano Luciano Benetton reivindica como propias y que, por lo tanto, permanecen en disputa. Los voceros de la comunidad Cushamen temen que con el ingreso de fuerzas de seguridad se “plantarían” falsas pruebas sobre el caso que laven la responsabilidad de la Gendarmería y generen acusaciones sobre los mapuches, quienes, hay que recordarlo, siguen reclamando por la libertad de su líder Facundo Jones Huala, detenido desde el 27 de junio en Esquel, en Chubut, a la espera de un pedido de extradición de la justicia chilena. La demonización de los mapuches cuenta con el apoyo de los medios de comunicación, que replican en sucesivas notas desde abril pasado la idea de un supuesto plan de segregación territorial pergeñado por la comunidad aborigen de ambos lados de los Andes. En ese sentido Graciela Rosenblum, titular de la Liga por los Derechos del Hombre (Ladh), recordó que todo se está desarrollando “sobre tierras ricas en petróleo, minerales diversos y agua, y donde están asentados grandes terratenientes extranjeros como Benetton o el magnate Joe Lewis, que se apropió del acceso al lago Escondido, en la zona de El Bolsón, privando de agua a las comunidades de la zona. Es un territorio caliente y codiciado”. Santiago Maldonado parece haber sido la mecha que hizo estallar una trama de intereses económicos en la zona.
A poco más de un mes de las elecciones legislativas, el desarrollo del caso de la desaparición del joven militante puede complicar la situación para el gobierno.

Perfiles de los funcionarios involucrados en el caso Maldonado

Luz roja

El fiscal federal Federico Delgado decidió abrir el miércoles 6 un expediente para investigar al presidente, Mauricio Macri, al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por encubrimiento en el caso de la desaparición de Santiago Maldonado.
A 40 días de la desaparición de Maldonado en Cushamen, todas las pistas sobre las responsabilidades conducen directamente al Ministerio de Seguridad encabezado por Bullrich. Y es que desde que asumió su cargo en 2015 la ministra tiene la mira puesta en la Patagonia y en la comunidad Pu Lof, en Cushamen. Encargó al jefe del gabinete de su ministerio, Pablo Nocetti, para monitorear la zona. Su interés se debe a la cantidad de emprendimientos extranjeros –desde el turismo hasta la minería– que hay en toda la Patagonia. El caso de Cushamen involucra a las tierras sobre las que se asienta la mayor estancia patagónica, la del magnate textil italiano Luciano Benetton, con poco menos de un millón de hectáreas.
Esos territorios son reivindicados como ancestrales por la comunidad mapuche Lof Cushamen. En marzo de 2015 la comunidad ocupó formalmente esas tierras y se desató el conflicto con Benetton. Amenazas, detenciones arbitrarias y violencia abierta o encubierta se abatieron desde ese momento sobre la comunidad originaria, que cuenta con apoyo de las asambleas ciudadanas de Chubut, opositoras a la instalación de emprendimientos mineros en la región. En agosto de 2015 el defensor público de Chubut, Fernando Radziwilowski, denunció una red de espionaje en la que estaban involucrados los fiscales locales Fernando Rivarola y Fernanda Revori, que producía informes y fichas digitalizadas sobre los militantes sociales, mapuches y periodistas de la zona de Esquel.
Gracias a ese material se descubrió que el segundo de Bullrich (Nocetti) viajaba a Esquel a partir de comienzos de 2016 para estudiar la situación de violencia generada por los reclamos mapuches sobre tierras en poder de extranjeros. “Nos interesa la cuestión, y si se producen actos de violencia, el Ministerio de Seguridad deberá actuar junto con la justicia federal”, advirtió Nocetti en una entrevista con Radio Nacional en julio de 2016.
Cuando Macri anunció la eliminación de trabas para la compra de tierras argentinas por parte de ciudadanos y empresas extranjeras, la Patagonia se transformó en una zona estratégica por las inversiones que el gobierno espera que caigan como maná del cielo. Fue en ese contexto que se necesitaba la supervisión de la zona por parte del Ministerio de Seguridad y sus funcionarios, cuyo perfil y pasado están ligados a las dos caras de la represión en los años setenta.
Patricia Bullrich fue una militante de la Juventud Peronista que tras el golpe militar de 1976 se exilió en Brasil y luego en Europa. En 1979, cuando se produjo la contraofensiva de Montoneros, se dedicó a reclutar exiliados para que ingresaran desde Brasil y combatieran a la dictadura de Jorge Videla. El intento generó una gran cantidad de muertos y desaparecidos. Cercana al dirigente montonero Rodolfo Galimberti, con la vuelta de la democracia retomó su militancia en la Juventud Peronista, que condujo junto a Dante Gullo, apoyando a la Cgt que presionaba sobre el gobierno de Raúl Alfonsín. Durante el gobierno de Carlos Menem fundó su partido, Unión por Todos, que lentamente se volcó a la derecha hasta liarse con el macrismo en 2007.
Pablo Nocetti es un abogado cercano a los principales estudios jurídicos que defendieron a los militares acusados por delitos de lesa humanidad durante el juicio a las juntas militares en 1985. En 2007 afirmó que los juicios contra los militares “constituyen una venganza y por lo tanto no tienen fundamento jurídico”. Por su parte, el ministro de Justicia, Germán Garavano, también viene de círculos jurídicos ligados a la derecha y al ultracatólico grupo Opus Dei. Integró el Foro de Estudios para la Administración de Justicia (Fores) creado por el ex juez de la dictadura Jaime Smart y firmó documentos condenatorios de los juicios contra las juntas militares de la dictadura. Los ministerios de Justicia y de Seguridad están en manos de funcionarios que conocen cabalmente el sentido de los conceptos represión y judicialización de la protesta social. Luz roja.

Fabián Kovacic
Brecha

jueves, 14 de septiembre de 2017

Mensaje de Raúl Castro al pueblo de Cuba tras el paso del huracán Irma




El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, envía mensaje al pueblo cubano, sobre la etapa recuperativa en el país tras el paso del huracán Irma, haciendo un llamado a enfrentar la recuperación con el ejemplo del Comandante en Jefe.

Hace 170 años soldados de EE.UU. usaban el Calendario Azteca de tiro al blanco




Se cumplen 170 años de la ocupación militar de EE.UU. a la Ciudad de México. Desde entonces, le falta la nariz al sol del calendario.

¿Por qué le falta la nariz al sol central del calendario azteca? Es más interesante de lo que parece y, también, profundamente simbólico.
Estados Unidos ya había conquistado la “independencia” de Texas en la mítica Batalla del “Álamo” en 1836. Dicha “independencia” culminó con la anexión de gran parte del territorio de México a Estados Unidos. Una década después se prestaba a ocupar Ciudad de México para imponer un nuevo tratado y despojar de territorio, en el norte, a favor de Estados Unidos.
Las tropas de ocupación fueron comandadas por el general John Quitman y William J. Worth el 14 de septiembre de 1847 los militares ondearon la bandera de las estrellas en el Zócalo de la Ciudad de México. Pero también usaron el Calendario Azteca como tiro al blanco.

Piedra de Sol y la resistencia en la ciudad

Octavio Paz escribió un poema, Piedra de Sol, “escritura de fuego sobre el jade, grieta en la roca, reina de serpientes, columna de vapor, fuente en la peña, circo lunar, peñasco de las águilas, grano de anís, espina diminuta, y mortal que da penas inmortales, pastora de los valles submarinos, y guardiana del valle de los muertos, liana que cuelga del cantil del vértigo”.
Dedicado al calendario azteca Paz escribió uno de los poemas más hermosos de la literatura del siglo XX en México. El Calendario Azteca mide 3,60 metros de diámetro, tiene 122 centímetros de grosor y pesa más de 24 toneladas. Alberga un sistema de contabilidad del ciclo de días: los meses duraban veinte días, los años dieciocho meses y los siglos 52 años, los cuales se renovaban. Son un año perfecto para el ciclo agrícola.
Pero, además, la Piedra de Sol es un libro de historia. En el centro están los 5 “soles”. El quinto, el del centro, es el tiempo en el que llegaron los españoles, lo que se interpretó en esa época como el regreso de Quetzalcóatl. De ahí de Moctezuma no se resistiera al ingreso de los españoles a Tenochtitlan, pues creía que se trataba del retorno de su dios bienamado.
Según el historiador Leonardo López Luján, durante la ocupación militar del Zócalo los militares de Estados Unidos usaron la Piedra de Sol como tiro al blanco. “Los soldados estadounidenses, que la usaron para practicar al tiro al blanco en los días de la ocupación de 1847”, narra en Escultura Monumental Mexicana.
En días de la invasión estadounidense, el monolito estaba incrustado al lado izquierdo de la catedral metropolitana.
Entonces, si seguimos los rastros de la ocupación escritas por Fernando Granados y Gilberto López y Rivas la mañana del 14 los militares de Estados Unidos ocuparon el Zócalo.
Si la rebelión en rechazo a la ocupación comenzó temprano quiere decir que desde la llegada de Worth los ocupantes usaron la Piedra de Sol como tiro al blanco. Es por eso que el calendario no tiene la nariz central del sol. Es una muestra del desprecio de los ocupantes estadounidenses a la cultura del país.

Un levantamiento popular

Los invasores lograron tomar Palacio Nacional luego del abandono del ejército mexicano al mando de Antonio López de Santa Anna. Fue una desbandada, un regalo, un acto de abandono de la Ciudad ante los ocupantes.
Esta posición y ubicación del ejército y el gobierno es la expresión más clásica del servilismo de la clase política y la burguesía de México a los dictados de Estados Unidos.
Santa Anna abandonó la Ciudad y la dejó a su suerte. La noche de 13, luego de algunos cañonazos desde San Cosme, la “plebe” los “léperos”, los “pobres urbanos” decidieron irse al Zócalo y esperar. El 14 por la mañana encabezaron un alzamiento en rechazo de la ocupación que se prolongó en la ciudad hasta el 15.
Mientras Santa Anna huía los citadinos resistieron la ocupación militar durante toda la noche. Un verdadero acto de rechazo a los ocupantes. A pedradas, armados con lo que se podía, armaron tremendo enfrentamiento, tremendo zafarrancho, una resistencia memorable al ejército de Estados Unidos que se prolongó hasta el día 15 por la noche.
Este acontecimiento es emblemático y simbólico, el alzamiento de los pobres urbanos de la ciudad ante la invasión. Tiene particular sentido recordar, rememorar hoy esta gesta cuando Trump gobierna.
Hoy Peña Nieto es igual de servil a Estados que Santa Anna hace 170 años. Mientras el segundo entrega la Ciudad a los ocupantes, Peña Nieto regala todo el país con la renegociación del TLC. Trump está renegociando dicho tratado a favor de las grandes empresas con lo que se viene un nuevo y más terrible sistema de explotación y dominación.
Sólo los de abajo, los trabajadores y los sectores populares hemos rechazado el plan de rapiña, de regalo y entrega del país a las grandes trasnacionales. Esta resistencia actual está en ambos lados de la frontera: abajo Trump y Peña Nieto es su consigna.
Los que luchamos aquí contra Peña Nieto y los que luchan allá contra Trump somos aliados. Como decíamos en otra nota:
“Los maestros de la CNTE tienen un poderoso aliado entre los maestros de Chicago que enfrentaron la privatización de la educación. Los pueblos indígenas del CNI con los pueblos que triunfaron en Standing Rock. Las resistencias obreras de los asalariados de la maquila y de San Quintín con los obreros de la Verizon que hicieron la huelga más importante en décadas en Estados Unidos. Los jóvenes que en México participamos en #YoSoy132 y en 2014 nos movilizamos por Ayotzinapa con los jóvenes que se movilizaron en Occupy Wall Street y los que enfrentan la violencia policial. El movimiento migrante mesoamericano con los migrantes del otro lado de la frontera. Abajo el muro y sus nefastas consecuencias”.

Sergio Abraham Méndez Moissen
México @SergioMoissens

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Huelga general en Francia: más de 400 mil personas se movilizan contra Macron




A pesar de que que la CFDT, la central reformista, no se sumó a la convocatoria de la CGT y de que la represión policial no se hizo esperar, miles de trabajadores se movilizaron por toda Francia contra la reforma laboral que el gobierno de Macron pretende imponer por decreto, en momentos en que la popularidad del presidente francés sigue desplomándose.

Con más de 400 mil trabajadores en las calles y 180 manifestaciones por todo el país, se realizó hoy la primera huelga general del gobierno de Macron, quien pretende imponer su reforma flexibilizadora de las condiciones laborales de los trabajadores francesces por la vía del decreto autoritario.
Varios sindicatos, encabezados por la Confederación General del Trabajo (CGT), se plegaron a la jornada de huelga y protestas con incidencia sobre todo en algunos transportes públicos y con centro en la Administración, en la energía y en el transporte público, muy particularmente en los ferrocarriles.
Por considerar que habían obtenido algunas concesiones de Macron, ni la CFDT, primera central obrera y de linea reformista, ni FO, con fuerza entre los funcionarios públicos, se sumaron a este llamamiento, aunque muchos militantes de ambos sindicatos y algunas federaciones acudieron igualmente a las manifestaciones en contra de sus direcciones, a las que mantienen bajo presión.
De esta manera, los transportes fue donde la paralización tuvo mayor incidencia, retrasando vuelos en aeropuertos y ferrocarriles, además de que se sumaron los portuarios de Le Havre, símbolo de lucha durante las jornadas del 2016 contra la reforma de François Hollande, paralizando también el puerto.
La jornada contó también con enfrentamientos entre los manifestantes y la represión policial del gobierno, principalmente en las ciudades de París, Lyon y Nantes.
Esta potente huelga general ocurre en medio del desplome de la popularidad de Macron, que descendió un 60% en los últimos 3 meses, desplome del cual aún no se recuperaba, multiplicando la tensión y estrechando los márgenes de acción del gobierno, el cual ahora debe prepararse para una nueva jornada este 21 de septiembre, la víspera de la tramitación de la reforma.

Alejandro Guerrero
Profesor de Historia y Geografía

Trump contra América Latina: el retorno del gran garrote

El gobierno de Estados Unidos canceló recientemente el programa migratorio denominado Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals DACA, por sus siglas en inglés) implementado durante el gobierno de Barack Obama. Dicha iniciativa tenía como objetico impedir que alrededor de 800 mil jóvenes, que ingresaron como menores de edad, puedan ser expulsados.
La inmensa mayoría de migrantes que el DACA protegía –denominados “dreamers” debido a su soñada búsqueda de acceso a un trabajo digno y condiciones de vida mejores que las ofrecidas en sus lugares de origen– son latinoamericanos y se verán en el futuro ante el peligro cierto de ser desterrados, producto de la derogación de la disposición que los protegía.
Desde hace varios meses los gobiernos de Estados Unidos, en conjunto con Canadá y México, se encuentran renegociando el Tratado de Libre Comercio de América del Noerte (conocido con la sigla de NAFTA en inglés y TLCAN en español) con la clara intención por parte del gobierno de Trump de anular los mecanismos que benefician a México, sobre todo en lo relativo a la inversión directa en la llamada “maquila”, plantas instaladas por parte de transnacionales, básicamente en territorio mexicano, que permiten la utilización de fuerza de trabajo con salarios más bajos que lo que debieran pagar en su metrópolis.
Esta Inversión Extranjera Directa fue desarrollada en el marco de acuerdos económicos, motivados por el doble objetivo de abaratar la mano de obra al interior de Estados Unidos (mediante la generación de desempleo) y la obtención de excedentes adicionales al contratar trabajadores mexicanos dispuestos a trabajar por salarios más bajos, comparados con sus vecinos del norte.
El NAFTA permitió una expansión trasnacional que –desde su origen—estuvo motivada en el disciplinamiento de la fuerza de trabajo estadounidense que las políticas de Estado de Bienestar habían desarrollado desde la década del ´30 del siglo pasado. La inicial apertura de la inmigración de mexicanos y centroamericanos sumada a la “maquila” permitió a Estados Unidos “mejorar” su productividad a costa del trabajo de sus vecinos y, simultáneamente, disciplinar a su propia fuera de trabajo para impedir que siga negociando salarios en mejores condiciones.

El fin de los buenos modales

La ofensiva de Donald Trump contra los países de América Latina y el Caribe se expresa además en la eliminación de las políticas del “Soft Power”, terminología con que actores de las relaciones internacionales definen las actividades de influencia basadas en la diplomacia y la cooperación bilateral o multilateral, orientada a generar influencia y condicionamientos políticos o económicos. El “Soft Power” ha sido el dispositivo diseñado por el Departamento de Estado para promocionar los intereses estadounidenses en la región, mediante la comunicación y el desarrollo de formación de profesionales e intelectuales promotores y difusores de sus intereses en la región. El “trumpismo” cuestiona ese modelo de influencia y lo sustituye con el formato del “gran garrote” que desprecia la diplomacia.
El Departamento de Estado no ha designado ningún embajador en América Latina desde la asunción de Trump, medida que se suele caracterizar como una forma de desprecio. De hecho, el Departamento de Estado sólo ha designado embajadores en Naciones Unidas, Beijing, Tel Aviv, Tokio, Ottawa, Roma y Londres. Desde que asumió el líder de la “alt-right” (nombre con que se conoce a la nueva derecha cercana al supremacismo) se recortaron un 31 por ciento los fondos dispuestos para el gasto diplomático –a nivel internacional— y un diez por ciento la totalidad de profesionales ligados al sector, dejando espacio libre a la retórica belicista y chauvinista que no comulga con la lógica diplomática.
Este modelo que fue inaugurado con el slogan “América Primero” y que supone características proteccionistas aún más estrictas que las que tradicionalmente sustentan los países hegemónicos, incluye amenazas de intervención militar a Venezuela y un desaforado intento de dividir cualquier formato de integración de América Latina, como continuidad de las políticas de Bush y Obama hacia la región, pero con el agregado de la amenaza intervencionista dejada de lado desde las invasiones a Granada en 1983 y a Panamá en 1989. El formato inmediatamente anterior a Trump privilegió la injerencia económica y las intentonas divisionistas de la región – el ALCA fue su institucionalidad frustrada— al tiempo que la “Alianza del Pacífico” se convirtió en su versión más acotada, conformada por Chile, Perú, Colombia y México.
El proteccionismo agresivo y racista anunciado por el trumpismo incluyó recientemente una declaración del presidente de los Estados Unidos en el que hace referencia a “los empleos arrancados de las comunidades EEUU”, y “las naciones extranjeras que se hicieron ricas a costa de los estadounidenses”, sin aclarar que fue el modelo neoliberal impuesto por el propio gobierno de Washington para reducir el valor de la fuerza de trabajo abonado por sus empresas trasnacionales.
En el primer discurso de campaña de Donald Trump, el 16 de junio de 2015, afirmó: “Créanme, México no es nuestro amigo”. A continuación, añadió: “Están trayendo drogas. Traen delincuencia. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas”. Cuando se le requirió información sobre la fuente sobre la que basaba dichas afirmaciones, el entonces candidato republicano señaló que sus afirmaciones se basaban en información que obtuvo de la Guardia Fronteriza. Por último, subrayó que “EE.UU. se ha convertido en el basurero de los problemas de todos los demás”.
Dichas afirmaciones claramente xenófobas fueron actualizadas la última semana de agosto de 2017 cuando el primer mandatario otorgó el indulto a Joe Arpaio, un alguacil que fue condenado por desacato luego de negarse a obedecer órdenes federales que le exigían concluir con sus prácticas de “redadas” de inmigrantes en el condado de Maricopa, estado de Arizona.
Arpaio fue acusado, entre otros delitos, de emplazar un campo de concentración al aire libre en pleno desierto de Arizona, con temperaturas de 40 y 50 grados (conocida como “Tent City”) en la cual confinaba a inmigrantes mexicanos y centroamericanos, obligándolos a vestirse únicamente con ropa interior de color rosa. El mismo alguacil recientemente perdonado fue alzado a la fama entre los sectores supremacistas cuando motorizó una investigación sobre el certificado de nacimiento del expresidente Barack Obama a quien le negaba el derecho a asumir la primera magistratura. Trump fundamentó su perdón afirmando que “El alguacil Joe es un patriota.
El alguacil ama a nuestro país, el alguacil Joe protege nuestras fronteras y el alguacil Joe fue tratado de manera injusta por la administración Obama”. La exigencia del millonario neoyorkino referida al emplazamiento de un muro a ser edificado entre EEUU y México, y la demanda acerca de que dicha muralla sea financiada totalmente por parte de este último país, ha sido descripto como la actualización del “apartheid sudafricano” con la cual se segregó a los afrodescendientes desde el siglo XVII al siglo XX. El “muro”, actualiza –según muchos analistas internacionales– el humillante emplazamiento de la bandera estadounidense en 1847, en el “Zócalo”, centro histórico de la capital de México.

Construir al enemigo

El empoderamiento racista y discriminatorio que impera en los Estados Unidos desde la asunción de Trump no solo ha tenido a los mexicanos como víctimas. La “Muslim ban” firmada por Trump, que fue suspendida por apelaciones judiciales, tenía como objeto impedir el ingreso de ciudadanos provenientes de cinco países de mayoría musulmana. En el marco de estos pronunciamientos segregacionistas, no parece como muy original la irrupción de grupos supremacistas –como los que desfilaron en Charlottesville a mediados de agosto–, entre los que se encuentran nuevas organizaciones como Vanguard America, Identity Evropa, Traditionalist Workers Party y True Cascadia, que han crecido sistemáticamente desde la llegada de Trump a la presidencia.
Uno de los corolarios de la marcha supremacista fue el atentado terrorista de uno de sus integrantes (James Fields) quien embistió con un auto contra los manifestantes antiracistas, atropellando a una veintena de personas y asesinado a Heather Heyer de 32 años, quien se desempeñaba como asistente legal orientada a defender a familias que sufrían desahucios de sus hogares.
En este marco claramente discriminatorio contra los latinoamericanos, los afrodescendientes y los musulmanes, aparados en un relato supremacista, se desarrolló la reciente gira del vicepresidente Mike Pence por Panamá, Argentina, Chile y Colombia la primera semana de agosto de 2017.
El eje central de sus visitas consistió en difundir la exigencia de aislar al gobierno chavista y apoyar a la oposición venezolana congregada en laMesa de Unidad Democrática (MUD), en una clara iniciativa injerencista, que el analista Alexander Main, del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) describió como un “intento más por dividir la región (..) al ofrecer un apoyo más profundo a los gobiernos de derecha del continente”. Un capítulo clave de ese objetivo fue la aprobación, por iniciativa de Washington, de la “Declaración de Lima” en la que 11 países de América Latina firmaron un documento orientado a aislar al gobierno de Caracas.
Dicho documento fue divulgado días después de que el titular del Departamento de Estado Rex Tillerson, el 3 de agosto último, se expidiera sobre la necesidad de que Nicolás Maduro abandone el poder.
El sintomático dato que acompaña esa demanda de los EEUU es que Tillerson es el ex CEO de Exxon, una de las petroleras más grandes del mundo, históricamente interesada en las reservas del país caribeño, que son consideradas de las más importantes del planeta. El 13 de agosto, Pence declaró en Bogotá que Washington tiene “muchas opciones para Venezuela”, y Trump “ha dejado muy claro que no nos quedaremos tranquilos mientras Venezuela se desmorona en una dictadura. Un estado fallido en Venezuela amenaza la seguridad y prosperidad de todo nuestro hemisferio y el pueblo de Estados Unidos”. Las amenazas de acciones militares sobre Venezuela, avaladas por las derechas neoliberales del continente, son vistas por diferentes analistas como un regreso a la política del “gran garrote”, una continuidad de la doctrina Monroe, que desde 1828 produjo cuatro decenas de intervenciones militares y paramilitares de distinto cuño en América Latina. (http://bit.ly/1d2Gsyn)

Narcotráfico y paraísos fiscales

Uno de los informes recientes de la UNDOC señala el preocupante aumento en los cultivos ilícitos cuyos réditos mayoritarios quedan en las arcas de narcotraficantes con sede en paraísos fiscales y blanqueo en empresas lícitas mayoritariamente estadounidenses. La paradoja de este aumento es que el 90 por ciento de las ganancias, producto del tráfico de cocaína se “lavan” en paraísos fiscales administrados por Estados Unidos y el Reino Unido y en inversiones directas en EEUU. Según la UNDOC “La estimación de los flujos financieros ilícitos resultantes del tráfico de drogas y otros crímenes organizados trasnacionales” y el consumo de cocaína registró una leve caída al interior de EEUU y el aumento del valor de venta permitió elevar las ganancias de las mafias que “lavan” sus ganancias en el mercado financiero internacional.
Según este mismo documento de UNDOC se “lava” aproximadamente el 62 por ciento de las ganancias totales, pero la tercera parte de ese monto se inserta en la economía estadounidense. El informe advierte que “los carteles prefieren ´lavar´en economías estables, donde las instituciones gubernamentales tienen la suficiente capacidad de reservas para rescatar instituciones financieras en el caso de quiebras generalizadas”.
Un ejemplo de esa “externalidad financiera no abordada por Pence en si visita a Bogotá es el caso del banco Wachovia, parte del gigante Wells Fargo & Co (compañía diversificada de servicios financieros con operaciones en todo el mundo), que entre 2004 y 2007 “lavó” 378 mil millones de dólares para el cártel de Sinaloa, por medio de la razón social Casa de Cambio Puebla, recursos que fueron absorbidos por la reserva federal de EEUU, como un aporte de América Latina al desarrollo de la economía norteamericana. La visita de Pence dejó como corolario de buena voluntad hacia la Argentina –luego de visitar Buenos Aires—la decisión de frenar la compra de biodiesel por parte del Departamento de Comercio de los Estados Unidos con la excusa de que esa exportación está subsidiada.
La decisión de Washington supone la pérdida de exportaciones de un mercado de mil doscientos millones de dólares. Algunos analistas recordaron que el propio Mike Pence, muy alabado por el derechista gobierno de Macri, recibió la demanda del biodiesel y luego de regresar a Estados Unidos respondió como referente de quienes producen ese combustible en el Estado de Indiana, del que fue gobernador: clausura de la importación argentina y solicitud de ingreso de carne de cerdo norteamericano –en un mercado que se autosustenta en un 90 por ciento– generando un futuro impacto negativo en el sector argentino por mil millones de dólares.
Desde la asunción de Trump se debate en los círculos académicos internacionalesla caracterización del modelo impulsado por el millonario devenido en político. Si el fascismo y el partido nazi fue la respuesta belicista y genocida que asumió el capitalismo para enfrentar la creciente demanda de los sectores populares y especialmente los de la clase obrera, el neoliberalismo –y su versión extrema, el trumpismo supremacista– aparece como la máscara que asume el capitalismo actual para enfrentar al multiculturalismo, las migraciones y las recurrentes rebelión de los marginados del sistema. Tiempos de violencia se avecinan.

Jorge Elbaum: Periodista y sociólogo argentino. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

martes, 12 de septiembre de 2017

La renuncia del vicepresidente es síntoma de una crisis más profunda




La renuncia Raúl Sendic, luego de las denuncias y el informe del tribunal de cuentas, es otra expresión de la crisis de un Frente Amplio, que gobierna el país.

El informe del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio señalando que la actuación del vicepresidente "compromete su responsabilidad ética y política, con incumplimiento reiterado de normas de control" precipitó los acontecimientos que se venían anunciando desde hace ya tiempo.
Si el apoyo hasta hace alguna semana de la lista 711 junto al PC y al MPP le daban aún alguna esperanza, las negociaciones previas al plenario del pasado sábado, con todos los grupos consensuando una sanción, evidenciaron el cambio de posición y la soledad política de Raúl Sendic. Así las cosas finalmente ante el conjunto de delegados anunció su renuncia, aunque criticando al propio tribunal y defendiendo aún su actuación.
La renuncia, la primera de este tipo en el Uruguay, fue sin duda el acontecimiento político del fin de semana, si bien a nivel institucional la sensación fue de cierta calma, con un proceso de cambio de vicepresidente previsible, ordenado y consensuado.

El declive

El vertiginoso crecimiento electoral de la 711 en las elecciones del 2014, con su principal líder acompañando al presidente Vázquez en la fórmula presidencial, hace ya tiempo había llegado a su fin, entre falsos títulos, malas gestiones y gastos de fondos públicos para beneficio personal.
Desde hace algunos meses, el mayor dilema para el FA era como salir de la mejor manera posible de esta mala situación, con una derecha que lo empata en las encuestas y aprovecha la situación para pegar donde sabe que duele.
Las denuncias de la corrupción de Sendic de blancos y colorados, son de por si claramente oportunistas, viniendo de sectores políticos que históricamente han hecho cualquier cosa con el Estado, entre acomodos, corrupciones, negociados y coimas, aunque no dejaban de ser efectivas a la hora de criticar al Frente Amplio.
Seguramente son mucho más sentidas y reales las broncas y decepciones de los cientos de miles de frenteamplistas que en estas últimas décadas honestamente pensaron que el FA buscaba un cambio estructural. Para estos trabajadores y sectores del pueblo las corruptelas de Sendic son un capítulo más de otros desengaños más profundos. Aquellos que se dieron cuando el Frente Amplio se consolidó como un eficiente gestionador del capitalismo uruguayo a través de 3 periodos de gobierno.

Lo que se viene

No es fácil predecir cuál será a mediano plazo el verdadero impacto de la mala conducta de Sendic que derivó en la condena del Tribunal de Conducta política y la salida más o menos negociada que desembocó en su renuncia. El propio Frente Amplio apuesta a que la forma en que se resolvió le permita volver a levantarse en las encuestas mientras la oposición, a la vez que saca tajada, sabe que no hay que tirar mucho de la cuerda, porque la estabilidad del régimen la tienen que cuidar entre todos, gobierno y oposición.
Supere exitosamente o no esta próxima contienda electoral, lo seguro en todo caso es que el Frente Amplio es un partido confiable para los capitalistas, y más allá de algún regateo muy mínimo gobernará con el beneplácito de multinacionales y monopolios internacionales.
Aún con una favorable coyuntura internacional los distintos periodos de gobierno, con Vázquez o Mujica, no pudieron resolver en lo más mínimo la condición de país semi-colonial sometido al saqueo de “inversores” y capitalistas de distintas regiones del mundo.
Cuando la situación se tornó apenas más crítica no dudó en comenzar a implementar el ajuste contra los trabajadores y el pueblo y mostrar las armas a las que puede apelar, con declaraciones de esencialidad y decretos antipiquetes entre otras.
Los trabajadores deben romper definitivamente con estos partidos construyendo su propia alternativa política.

Hernán Yanes