viernes, 17 de noviembre de 2017

El soberanismo se centra en las urnas y sectores reniegan del 1O y la República




Una vez más, como fue el 27-S y el 1-O, el bloque soberanista confía la suerte de la República Catalana a las urnas, aunque esta vez impuestas por Rajoy. Sectores del prosecisme, frente a la represión del Estado, comienzan a renegar de la República Catalana.

Las fuerzas soberanistas aceptaron, con más o menos rapidez, la imposición de los comicios del próximo 21-D dispuestos por la intervención que el gobierno central realiza a través del infame articulo 155. El objetivo es obviar la voluntad del pueblo catalán expresada en el referéndum del 1-O y en las múltiples jornadas de concentraciones, -destacando la huelga general del 3-0 o la última jornada de movilizaciones del pasado miércoles 8 de noviembre-, son hoy el objetivo.
En este marco la hoja de ruta definida por el proces pone rumbo a las urnas, a buscar una mayoría “clara en escaños y votos”, como han afirmado durante las últimas 48h el diputado en el Congreso por ERC (Izquierda Republicana de Cataluña por sus siglas en Catalá), Joan Tardà o el propio Carles Puigdemont.
Este giro representa un retroceso a la hoja de ruta “clásica” del procesisme desde el 2012 hasta el mismo día 20 de septiembre de este año. Confiar la pelea por la República Catalana (anteriormente por la independencia) a la vía institucional.
No obstante el movimiento no se encuentra en el mismo punto que en 2012. Desde el día 20 de septiembre, con el encarcelamiento de más de una decena de miembros del Govern asociados a la Consellería d’Economía, el movimiento popular no ha parado de crecer y organizarse. Jugó un rol clave en la celebración del 1-O y su organización se consolido en los CDR’s, Comités de Defensa de la República, que a fecha de hoy suman más de 230 en todo Cataluña.
Esto, junto al inevitable aumento de la represión por parte del Estado central ha hecho que la dirección del procés haya tenido que realizar esta vuelta a hojas de ruta pasadas bajo un balance claramente superficial. Agitando un discurso del miedo a la violencia Anna Simó, secretaria de la Mesa del Parlament aseguró que la DUI (declaración unilateral de independencia) era inviable “por culpa de un Gobierno [central] que según dicen está preparado para ejercer una represión más dura de la que muchos podían prever”.
Así como que el “reconocimiento” de que no se tiene mayoría suficiente, como señaló Artur Mas, lo que es una negación del Referéndum del 1O y su resultado. En la misma línea se pronunció Joan Tardà, que tuvo el descaro de decir que si hoy Catalunya no es independiente es porque “no ha existido una mayoría de catalanes que así lo hubieran querido”, frente a un pueblo que puso el cuerpo para que se realizara el referéndum y un gobierno del que forman parte que no opuso la más mínima resistencia.
El mismo Puigdemont afirmó en el diario “Le Soir” que “otra alternativa a la independencia es posible”, aunque matizara que él, como President, lo había intentado sin éxito. También Clara Ponsatí (Consellera d’Educació), afirmó recientemente que “el Govern no estaba preparado para aplicar la independencia”.
Una afirmación de una responsable del Govern y miembro de la ANC (Assamblea Nacional Catalana), que apoyó el discurso oficial basado en dos premisas; tenemos estructuras de Estado preparadas y tendremos apoyo internacional. Además de las habladurías de que liderarían una resistencia pacífica que brilló por su ausencia.
No era de extrañar que Europa, la Europa del capital y enemiga de los trabajadores y los pueblos, fuera a dar la espalda a este proceso alineándose con el Estado español, lo que le daba vía libre a la represión y judicialización del proceso, lo que llevó a la detención de casi todo el Govern, además de los dirigentes de Omnium y la ANC.

¿Y después del 21D?

Pero escrito el nuevo relato, ¿qué camino se abre el día posterior a la votación? Tanto PDCat (Partido Demócrata Europeo Catalán), como ERC, han dejado claro que buscarán formar candidaturas amplias. Descartada la convergencia con la CUP (Candidatura de Unidad Popular) de cara al 21-D o inclusive un Govern de contención posterior, la dirección del procés fija en los “comunes” las posibles alianzas.
ERC es quién más abiertamente se ha expresado por esta vía. Oriol Junqueras, desde la cárcel de Estremera, se ha dirigido a la militancia de ERC con dos mensajes claros: Puigdemont también es nuestro candidato y la solicitud de tejer complicidades con los “comunes”.
Sobre este último punto Junqueras señala la necesidad de “tejer complicidades” con “aquellos que equiparan República y 155. Por dolorosa e incomprensible que a veces nos parezca su actitud. Da igual. La mano la tenemos que tener extendida”.
Es decir, el desenlace del relato propuesto por la dirección del procés es la entablar alianzas con aquellos que no han reconocido en ningún momento el resultado del 1-O y que aportan como solución la negociación y el referéndum pactado. Poco menos que un brindis al sol, cuando al otro lado del pacto están PP, PSOE, C’S y la Corona.
Por su parte la CUP se expresó el domingo pasado por la participación en estas elecciones “ilegítimas e impuestas”. Lo hará bajo una “candidatura propia, lo más amplia posible, claramente rupturista, independentista y de izquierdas”.
No obstante, el momento actual y el ataque represivo del Estado español, no se combaten únicamente desde las urnas, es necesario que para que realmente exista un movimiento “rupturista, independentista y de izquierdas” debe haber una ruptura y denuncia a la actual dirección del procés.
Si bien ésta viene sufriendo los mayores azotes de la represión del Estado español, con multa y penas de cárcel, no es menos cierto que la actual situación, de una Generalitat tomada por el Gobierno central y un nulo plan de defensa de la República y las instituciones catalanas, es también responsabilidad suya.
Por ello a la defensa incondicional de los presos políticos y la exigencia por su inmediata libertad, no se puede dejar de señalar que la estrategia procesista de la dirección, a la que busca volver basada en urnas, consensos, negociaciones y esperanzas en la UE, es andar en círculo.
El 21-D puede ser reescribir la hoja de ruta, o una oportunidad para presentar candidaturas de los que sí quieren pelear por una república, de romper con el procesisme con candidaturas de carácter anticapitalista que promuevan un programa independiente a la dirección de Junts pel Si, basados en la movilización social y que unan de forma estratégica la lucha democrática por la independencia con un programa de demandas sociales que sume a la clase trabajadora, la única “ampliación” de la base del movimiento que aportaría un valor cualitativo.

Ivan Tamajón
Barcelona | @Ivan_Borvba
Federico Grom
Barcelona

jueves, 16 de noviembre de 2017

UPM: Un acuerdo a la medida de la multinacional




El reciente anuncio de acuerdo entre el gobierno y UPM da cuenta de la estrategia del Frente Amplio de buscar inversiones a cualquier costo.

De cara a las próximas elecciones de 2019 el gobierno de Vázquez se empeña en mostrar la llegada de inversiones como un gran logro político y económico.
Con un panorama electoral incierto e indicadores económicos dudosos la posibilidad de un acuerdo con UPM parece ser la carta a la que se juega el Frente Amplio para tratar de mostrarse como un gobierno exitoso.

Un modelo económico en beneficio de las grandes multinacionales

Una de las apuestas de las administraciones frenteamplistas fue posicionar al país como un lugar seguro y confiable para la llegada de inversores. Esta política tuvo una profundización en las negociaciones que encaró el gobierno para el eventual establecimiento de una segunda planta de celulosa en el país.
A pesar del hermetismo con que se manejan las negociaciones con la multinacional finlandesa los anuncios que se hicieron al cerrar esta “primer etapa” del acuerdo muestran cuanto puede ceder el gobierno en su búsqueda desesperada de inversores.
Empeñado en hacer buena letra el gobierno se compromete a generar grandes obras de infraestructura en el país, en función de las necesidades de la pastera. Es así como se anuncian obras en los ferrocarriles, el puerto y los caminos orientadas a garantizar el rápido transporte de la producción sin ninguna consideración por las necesidades del país y el pueblo. La concesión a UPM de un sector del puerto, el dragado de la dársena y el Río de la Plata a cargo del Estado, modificaciones urbanas de importancia, un significativo aumento en el tráfico a través de las vías férreas o el compromiso de parte del Estado a comprar electricidad a UPM aparecen entre los anuncios del acuerdo.
De paso, las obras que se prometen se realizarán mediante la modalidad Participación Público Privada (PPP) es decir que será de manera secundaria otra fuente de ganancias para grandes empresarios extranjeros y nacionales y el país quedará endeudado por más de 20 años.
En la misma línea de ceder en función de los requerimientos y necesidades empresariales se prevé que UPM tenga ingerencia en el sistema educativo uruguayo y sus planes de estudio; algo que es un despropósito e implica en los hechos perder soberanía y capacidad de decisión en temas que claramente corresponden al propio país.
Las negociaciones en curso implican también acuerdos de “paz social” que seguramente limiten la capacidad de protesta y resistencia en cuestiones laborales así como también rendiciones periódicas del Estado ante UPM que asume un papel fiscalizador y de control.
Como trasfondo de todo el acuerdo aparecen las cuestiones medio ambientales; tema que queda supeditado a los requerimientos y necesidades de la multinacional. Desde el impacto ecológico y la contaminación hasta las consecuencias en caminos, tierras y centros urbanos son dejados de lado para satisfacer a UPM y asegurarse la “inversión”.
A pesar de que el Frente Amplio está dispuesto ceder en todo a la multinacional, las ganancias igualmente serán muy relativas y lo que perciba el Estado será mínimo en función de todos los mecanismos de exoneraciones de impuestos, subvenciones y facilidades con que se trata a los empresarios.
Aun así, y aunque el Frente Amplio haga todos los deberes, la inversión es incierta y UPM tiene hasta el 2020 para definir si efectivamente construye la planta. Tal como ha señalado el economista José Antonio Rocca “no existe en el mundo un contrato donde un país se subordine tanto ante una empresa”.
Contrariando el discurso de la diversificación productiva que proclama el Frente Amplio la construcción de la nueva pastera refuerza un modelo de desarrollo depredador de los recursos naturales, que tuvo sus comienzos con la ley forestal sancionada por Sanguinetti en su primer mandato. El propio Sanguinetti ha manifestado su regocijo con el camino que toma el Frente Amplio, señalando la contradicción que en ese momento se opusieron pero luego desde el gobierno lo terminaron llevando a la práctica.

Hernán Yanes

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Los vínculos de una patronal explotadora con el Frente Amplio




Ex dueño de Fripur, Alberto Fernández, se define como frenteamplista y admirador de José Mujica.

En su comparecencia en la Comisión del Parlamento que investiga el financiamiento de los partidos políticos el ex dueño de Fripur brindó algunas definiciones sobre su visión del Frente Amplio y de uno de sus principales líderes, José Mujica.
La Comisión del Parlamento pretende determinar posibles irregularidades en el financiamiento de los partidos a partir de aportes de empresarios; en el caso de Fripur además existen dudas sobre si existieron “favores” de parte del gobierno hacia la empresa de la pesca. Aunque no depositamos ninguna confianza en este tipo de comisiones parlamentarias, ya que son parte de todo un régimen político que estructuralmente tiene lazos profundos con empresarios y capitalistas, si amerita detenernos en las definiciones que dio el ex dueño de Fripur.
Sus ex trabajadores vienen denunciando en estos años diversas maniobras e irregularidades, con deudas hacia el Estado que crecieron exponencialmente (de 327mil dólares en 2005 a 37 millones en 2015), prestamos de la banca estatal cuando Fripur figuraba en calidad de incobrable, o rebajas de multas y sanciones por parte del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Más allá de estas denuncias, el dueño de Fripur ha declarado que “a título personal” donó la banda presidencial y aportó dinero para la ceremonia de asunción de Mujica y que también prestó a la fórmula presidencial del FA su avión particular.
No debe pasarse por alto que uno de los representantes de las patronales más explotadoras y que es famoso por las condiciones de trabajo casi esclavas se declare frenteamplista y admirador de José Mujica.
El apoyo de este tipo de empresarios y los vínculos con el Frente Amplio deben ser motivo de reflexión profunda para los trabajadores y el pueblo frenteamplista. Hechos como estos muestran el grado de aceptación que tiene el FA entre los explotadores y como se ha vuelto una opción confiable para capitalistas y para el propio imperialismo que también ha dado en estos años muestras de aceptación y aprobación a los distintos gobiernos del Frente Amplio.

Hernán Yanes

martes, 14 de noviembre de 2017

La huelga más larga en la historia del fútbol




Otra historia del deporte

Esta es la primera nota de una secuencia donde el fútbol -en realidad sus protagonistas- aparecen como partícipes de hechos que muestran momentos de su historia donde se producen entrelazamientos entre este deporte -tan querido por el autor- y las luchas de los explotados.
Convertido hoy en un enorme negocio, que mueve miles de millones de dólares en todo el mundo, el fútbol ha dejado y deja el espacio para mostrar las reservas que han existido y existen en muchos jugadores, hinchadas y clubes de distintos países, los que han dado ejemplos de lucha, resistencia y principios.
El espacio se titulará “Sólo para hinchas” y contendrá la mirada de Juan Ferro sobre temas relevantes que muestran la otra cara de la historia de este deporte.
Esta primera nota recuerda a una de las huelgas más largas de la historia del fútbol, la que se desarrolló en Uruguay desde octubre de 1948 hasta mayo de 1949.

“Los de afuera son de palo”

Cualquier hincha de fútbol conoce que Uruguay fue campeón del mundo en 1950 en la final con Brasil en el Estadio Maracaná. Los hinchas uruguayos han transformado aquel lejano triunfo en una suerte de mito de la “Celeste”. Paradójicamente la historia del mundial del 50 terminó haciendo famoso no a los autores de los goles sino a su número 5, el capitán del equipo: Obdulio Varela.
Obdulio fue el dirigente indiscutido de la primera gran huelga del fútbol uruguayo. La principal reivindicación de la misma era la formación de un Sindicato de futbolistas (en aquellos tiempos había derechos en el fútbol sólo para los dirigentes de los clubes). Los clubes se negaron al reconocimiento del Sindicato creyendo que podían torcerles el brazo a los jugadores. La respuesta de los huelguistas fue contundente. “No habrá más fútbol hasta que se reconozca al sindicato”.
Los siete meses que duró la huelga fueron muy difíciles. Obdulio volvió a su trabajo de albañil para parar la olla mientras mantenía asambleas de jugadores por las noches para que la misma no se quebrara. Obdulio, de familia muy pobre desde niño, educado en la universidad de la calle, en esa huelga agigantó su liderazgo porque se plantó frente a los poderosos.
La huelga significó un duelo a muerte. Los jugadores pararon el fútbol siete meses pero al final salieron ganando con un estatuto del jugador que logró impedir los abusos atroces que se daban hasta ese entonces a saber:
- el futbolista que se enrolaba en un club era retenido de por vida.
- Si lo transferían no recibía un peso.
- En caso de un pase al extranjero, cuando retornaba, seguía automáticamente perteneciendo al club de origen, pudiendo éste repetir cuantas veces quisiera el procedimiento. La rescisión unilateral del contrato por parte del Club era de uso corriente.
- El Club era la única parte en “apreciar y decidir” sobre una hipotética falta de rendimiento del jugador, cobrándosele sus emolumentos por el resto de la temporada.
Finalmente, los dirigentes de los clubes “apretados” por las cercanías del mundial dieron su brazo a torcer y se reconoció la agremiación.
Los futbolistas pudieron decir que NO, que no firmaban contrato si el mismo no era acorde con las cifras que el club pedía por ellos y también podían no aceptar ser transferidos al exterior por sueldos menores a los que tenían. Además, al jugador le correspondía el veinte por ciento del monto del pase. Reivindicaciones que se mantienen desde hace ahora casi 80 años.
La consideración del apodo a Obdulio Varela como el “negro jefe” ha tenido siempre una lectura parcial, pues los dirigentes del fútbol sólo trataron de atribuírsela a la inmensa autoridad de Obdulio por su actitud al ir perdiendo en el propio Maracaná en aquella final, cuando inmortalizó su frase “los de afuera son de palo” ante la presencia de 200.000 espectadores que hinchaban por Brasil y terminó ganando Uruguay.
Pero la autoridad de Obdulio viene de una huelga contra los propios dirigentes del fútbol uruguayo a quienes Obdulio despreciaba. Su rol de “negro jefe” lo expresó contra los mismos que después lo endiosaron.
Después del mundial Obdulio se negó a los homenajes, a los reportajes, siempre miró a los dirigentes del fútbol uruguayo como mercachifles. Murió en silencio y en la pobreza pero dio un ejemplo de lucha de clases dentro del fútbol.
En el año 1948 los futbolistas argentinos hicieron la primera gran huelga del fútbol, gobernaba entonces Juan Domingo Perón. Pero esto será parte de otra historia.
Hasta la próxima nota.

Juan Ferro

“Carmen se queda”: una barra futbolera, combativa y solidaria




Sólo para hinchas. El caso del Rayo Vallecano

Han corrido ríos de tinta sobre notas policiales referidas a las llamadas barras bravas. En tiempos de crisis capitalista, donde los negocios siempre están ligados a la corrupción, el tema, periodísticamente, es un gancho por demás atractivo y se ha hecho uso y abuso de las conductas de las barras. El tema de hoy pretende arrojar también otra mirada sobre las mismas.
El Rayo Vallecano es un viejo club de fútbol (93 años) del sudeste de Madrid, de la segunda división de la Liga española. La población, Vallecas, donde está su estadio, es un enclave tipo segundo cordón del GBA, hoy con un alto índice de desocupación.
Hace 25 años (1992) el club se privatizó, lo compró Martín Presa un empresario vinculado al Opus Dei. Allí nació -con esta privatización- una nueva “barra” que, de a poco, ha ido trascendiendo entre los que amamos el fútbol y que ya tiene un reconocimiento internacional. Los Bukaneros –así se llaman- se fundaron defendiendo la estructura de su club como entidad social, cuestionando a su dueño y resistiéndose a convivir con una sociedad anónima. Con el correr del tiempo le fueron dando un contenido político a su organización.
No lucran con el sentimiento futbolero, no reciben entradas de favor y tienen mucha honra de esto. Hacen colectas para que entren los que no pueden pagar la entrada, y campañas contra el racismo: son declaradamente anti fascistas. Se preocupan por los vecinos afectados por hipotecas. También sufren persecución por cómo piensan, por ser de izquierda, pero dan pelea a su manera.
En las tribunas de los Bukaneros sus banderas son siempre una declaración política. Los textos de las mismas son discutidos en las reuniones de la hinchada. En tiempos de las redes sociales se han empezado a vincular con otras hinchadas similares a ellos como el St. Pauli, un club de la Segunda división alemana, tan antifascistas como ellos. O los del Livorno italiano. Y con los hinchas del Cádiz, un equipo al que siguen los obreros del puerto andaluz.
Hace tres años los Bukaneros produjeron un hecho conmovedor.
Carmen una vecina de Vallecas de 85 años hincha del Rayo, fue desalojada después de estar viviendo cinco décadas en el mismo inmueble. Su hijo, que quedó desocupado había solicitado 70.000 euros a un prestamista particular y su aval era la casa de su madre, quien con una pensión de poco más de 600 euros al mes tampoco podía pagar la deuda y se produjo la orden del desalojo.
El nieto de Carmen llevó el problema a la hinchada y se resolvió ayudarla con una campaña política y económica. Primero aparecieron las banderas que no expresaban caridad sino una denuncia política: “Carmen se queda”. "Desahucios (desalojos) de un Estado enfermo, solidaridad de un barrio obrero". Primero juntaron 18.000 euros luego 24.000 y asumieron el compromiso de pagar el alquiler de Carmen hasta que llegue una ayuda institucional. La noticia se coló entre las notas futbolísticas de España que, como cada fin de semana, tuvieron a Messi y a Ronaldo como centro. La ayuda de la hinchada a Carmen sigue, la ayuda institucional aun no llegó.
La historia de Carmen es sólo una pequeña pintura de las acciones de esta “barra”. A principios de este año los Bukaneros volvieron a ser noticia en el fútbol español. Lograron con una campaña política hacer retirar la contratación del jugador ucraniano Roman Zoluzya, acusado de neonazi. “No es una cuestión de ideologías o de pensamiento,- decía el comunicado de Bukaneros - va más allá: el jugador ucraniano (nada del otro mundo, por cierto) ha empuñado armas, ha donado dinero a los batallones fascistas, luce sus símbolos y ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo activo a la ultraderecha de su país, para quien es su símbolo”.
La lucha abierta por la hinchada del Rayo es toda una lección para aquellos que combatimos a las barras ligadas a los empresarios futbolísticos. Nos marca un método de cómo enfrentar los atropellos de las direcciones de los clubes: con la organización independiente de los hinchas contra las mafias que lucran con el deporte.
Hasta la próxima nota.

Juan Ferro

lunes, 13 de noviembre de 2017

11 de noviembre de 1887: con el puño en alto, son ahorcados los mártires de Chicago




Pelearon por la jornada de ocho horas. Fueron acusados sin pruebas de un crimen que no cometieron. Reproducimos fragmentos de sus alegatos finales, una muestra emocionante de combatividad y heroísmo.

A fines del siglo XIX, Estados Unidos vivía una intensa agitación en las fábricas y las calles. El 1° de mayo de 1886 más de 300 mil trabajadores confluyeron en una huelga por la reducción de la jornada, que en muchos casos superaba las 14 horas. Los piquetes se multiplicaron en varias ciudades y Chicago se convirtió en el epicentro de la ira obrera. Allí, el 3 de mayo, la policía atacó a quemarropa una protesta frente a la fábrica McCormick. Como respuesta, al día siguiente se realizó un mitin pacífico en la Plaza Haymarket que terminó nuevamente con una represión. Cuando los manifestantes se estaban dispersando, estalló una bomba que causó muertos y heridos. Las fuerzas del orden se llevaron detenidos, hubo allanamientos a casas y locales partidarios así como ataques a la prensa de izquierda. Ocho militantes fueron falsamente acusados de instigar los hechos de violencia.
Luego de un año y medio, el 11 de noviembre de 1887, cinco de los ocho condenados fueron destinados a la horca: George Engel, August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y Louis Lingg –quien se suicidó para no morir en manos enemigas-. Samuel Felden, Oscar Neebe y Michael Scwab recibieron larguísimas penas en prisión. No había pruebas en su contra. José Martí, que presenció los hechos como corresponsal de La Nación, relataba:
“Plegaria es el rostro de Spies; el de Fischer, firmeza, el de Parsons, orgullo radioso; a Engel, que hace reír con un chiste a su corchete, se le ha hundido la cabeza en la espalda. (…) Resuena la voz de Spies, mientras están cubriendo las cabezas de sus compañeros, con un acento que a los que lo oyen la entra en las carnes: ‘La voz que vais a sofocar será más poderosa en lo futuro, que cuantas palabras pudiera yo decir ahora’. Fischer dice, mientras atiende el corchete a Engel: ‘¡Este es el momento más feliz de mi vida!’. ‘¡Hurra por la anarquía!’, dice Engel (…). ‘¡Hombre y mujeres de mi querida América…’ empieza a decir Parsons. Una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen a la vez en el aire, dando vueltas y chocando.”

Los alegatos finales: un canto a la vida

El 7, 8 y 9 de octubre, estos mártires de la clase trabajadora brindaban sus alegatos finales. Pese que sabían el destino que enfrentaban, mostraron una gran valentía y confianza en el futuro.
“Si nos van a matar, entonces dejen que la gente sepa por qué es. Este veredicto es contra el socialismo”, exhortó Parsons. Su discurso duró ocho horas y fue pronunciado en dos días. Denunció la persecución que se desarrollaba en la ciudad e incluso citó una edición del diario Chicago Tribune que recomendaba a las patronales una “dieta del rifle” contra los huelguistas.
Spies no se quedaba atrás. Decretaba: “Si creen que pueden aplastar estas ideas que ganan cada día más terreno, si creen que las pueden aplastar por mandarnos a la horca (…), yo los desafío a mostrar dónde hemos mentido. Si la pena de muerte es el precio por decir la verdad, entonces estoy dispuesto a pagarlo desafiante y orgullosamente. ¡Llamen al verdugo!”.
“Un anarquista está siempre dispuesto a morir por sus principios: pero en este caso yo fui acusado de asesinato y no soy un asesino. Van a ver que es imposible matar un principio aunque le quiten la vida a los hombres que lo profesan. Mientras más persigan, más rápido estas ideas van a instalarse. (…) Este veredicto es un atentado contra la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de pensamiento en este país, y la gente va a ser consciente de eso. Eso es todo lo que voy a decir”, replicaba Fischer.
Lingg, por su parte, resumía: “No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!”.
Engel, obrero tipógrafo alemán, brindó quizás las palabras más encendidas:
Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Sus leyes están en oposición con las de la naturaleza y mediante ellas roban a las masas el derecho a la vida, a la libertad y al bienestar...
En la noche en que fue arrojada la primera bomba en este país, yo me hallaba en mi casa. Yo no sabía ni una palabra de la conspiración que pretende haber descubierto el ministerio público.
Es cierto que tengo relaciones con mis compañeros de proceso, pero a algunos sólo los conozco por haberlos visto en reuniones de trabajadores. No niego tampoco que haya yo hablado en varios mítines, afirmando que si cada trabajador llevase una bomba en el bolsillo, pronto sería derribado el sistema capitalista imperante. Esa es mi opinión y mi deseo.
Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da el privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quiénes son sus enemigos y quiénes son sus amigos. Todo lo demás yo lo desprecio; desprecio el poder de un Gobierno inicuo, sus policías y sus espías. Nada más tengo que decir.

La venganza de los esclavos del salario

En 1889, el Congreso Obrero Socialista de la II Internacional instauraba el 1° de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores. Actualmente se celebra en la mayoría de los países. No así en Estados Unidos. Allí, en 1894 el presidente Grover Cleveland legitimó oficialmente el Labor Day de septiembre para evitar que esa fecha se convirtiera en un catalizador del descontento social. Pero aunque la burguesía logró obscurecer esta fecha como emblema, no pudo clausurar la rebeldía de los trabajadores norteamericanos que se hizo presente a lo largo de la historia.
Lucy Parsons, activista y viuda de uno de los mártires afirmaba: “Nuestros camaradas no fueron asesinados por el Estado porque tuvieran una conexión con la bomba sino porque estaban organizando a los esclavos del salario”. Las nuevas generaciones tienen pendiente recuperar el legado de los luchadores de Chicago y llevar sus banderas hacia la victoria.

Jazmín Ortiz

Heridas sin limpiar en Uruguay

Secuelas del terrorismo de Estado

Unas doscientas causas por delitos de lesa humanidad permanecen impunes en Uruguay. Desde la vuelta a la democracia, sólo hay 13 sentencias definitivas. Las estrategias de dilación son tan efectivas que los represores mueren libres. Decenas de sobrevivientes brindaron su testimonio y sus pruebas en esta última década pensando que, con la llegada del Frente Amplio al poder, por fin verían la justicia, pero ésta sigue tuerta y, cuando tarda, no es justa. ¿Qué consecuencias deja narrar lo vivido a un pueblo que no oye?
La nuca de Ivonne Klingler se eriza cuando escucha pasos a lo lejos. ¿Son ellos? “Nos llevó más de treinta años decir lo que nos habían hecho. El mundo está al revés: ya no puedo bailar cumbia, la ponían a volumen bien alto para torturarme.” Pasaron seis años desde la denuncia por violencia sexual como forma de tortura sistemática durante el terrorismo de Estado. En este período ya murieron tres compañeras, tres denunciantes.
“Hablar es sanador, pero también removedor.” Lo dice Lucía Arzuaga, con voz suave y segura. Es una de las 28 denunciantes y mira a la cámara para el spot de la reciente campaña “No hay derecho”, que enfatiza la falta de justicia en causas de lesa humanidad. Detrás tiene los muros grises y resquebrajados de la ex cárcel de Miguelete.
Si no se tramita, el trauma se dilata volviéndose situación traumática, profundizada por el aquí-no-ha-pasado-nada o, lo que es peor, esto ya pasó. La impunidad y el olvido, que a veces parecen sinónimos, producen efectos negativos en aquellas personas directamente afectadas, pero también generan un daño psicosocial incalculable, considerando que no hay estadísticas oficiales sobre las víctimas y que la reparación dista mucho de ser integral (véase recuadro “Reparación en pedacitos”).
Para procesar y denunciar lo ocurrido, para dejar de ser marionetas de los represores, la reconstrucción de las historias personales y de la historia colectiva ha sido iniciativa de las víctimas, mediante talleres de memoria o literarios, psicodrama y terapias grupales e individuales.
Estados depresivos, ataques de pánico, dolencias físicas, conflictos familiares conforman “constelaciones sintomáticas” (1) en el espacio sideral donde deambula una persona que sobrevivió al despojo de su identidad y fue sometida a torturas aberrantes.
Dar testimonio en tiempos que parecían menos difíciles, tres décadas después y con el gobierno de izquierda tan deseado, podría haber habilitado un clima social que por fin escuchara y luchara por justicia. Con esporádicos intentos y sin grandes recursos destinados a políticas públicas de memoria, aquí seguimos.

***

Nos buscamos la manera de sobrevivir, en colectivo. Nosotras. Nos juntamos. Por los compañeros. Por la lucha. Hacemos grupo. Nos narramos. Otra vez bordar, pero ahora palabras. En prisión bordé “Libertad” en armenio y bordo ahora ese encierro de desnudez y humillación. Cuento, recuerdo, me atraganto. Lo digo firme, otra habla bajito y temblorosa. No estoy segura de querer encontrarme con esa que fui. No me arrepiento de haber sido guerrillera. Eso es por lo que me detuvieron, no por ser mujer. Pero lo que nos hicieron tuvo características especiales por mi género, aunque a los varones también los violaron, pero de eso no se habla.
Penetración con objetos. El juez no entiende que eso es violación. Desnudez forzada: el juez tampoco comprende que eso es violencia sexual. El tipo de traje y corbata, que debe fallar a favor o en contra, me pregunta si me confundí, que yo le estoy diciendo que me llevaron a la Casa de Punta Gorda, pero antes le dije que vivía en otro barrio.
Puta, sucia, muda, loca. A veces me siento así. El delirio sólo se frena rodeados de afecto.
Después hay que volver. A la casa. A los hijos. A la vida. Dejar de ser espectro. Pero la capucha, aunque te la corras, la seguís cargando en la espalda.

***

La espalda hecha añicos de Néstor Nieves. Plantón, caballete, gancho, en las antiguas oficinas de hacendados de La Tablada Nacional. La risa como escudo, provocación y resistencia. Allí donde hubo tanta muerte ¿cómo proyectar la memoria? Primero, resguardar el lugar para seguir buscando los cuerpos de Óscar Tassino, de Félix Ortiz, de Miguel Mato.(2) Mientras, este 22 de noviembre a las cinco de la tarde inaugurará una placa recordatoria de los horrores allí padecidos. Luego seguirá dando testimonio y construyendo memoria.
La intuición de Irma Correa la llevó hasta La Tablada, suponiendo que allí podía estar su marido. Todavía no hay respuestas, aunque se las exigieron a la Comisión para la Paz, pidiendo que les digan quiénes habían declarado que Mato pasó por allí.
Verónica Mato, su hija, cumplió 41 años el sábado pasado. El último recuerdo que tiene de su padre es cuando le regaló una bicicleta el Día de Reyes de 1982. Veintitrés días después lo secuestraron y desde entonces es una figura poética, dice ella, un desaparecido, algo que anda por ahí. Años de terapia en el Servicio de Rehabilitación Social (Sersoc) la ayudaron a construir su identidad como “hija de”. Ahora, mientras mira a Néstor Nieves y otros que conversan en un descanso de la grabación de los spots, piensa: “Ellos están vivos y podrían ser mi padre. Los veo heridos”.
Verónica nunca ha ido al último lugar donde fue visto vivo su padre. “El día que iba a ir a conocer La Tablada me vino un dolor de cabeza insoportable que me paralizó”, dice.

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Nieves todavía teme a la electricidad y, entre los recuerdos que fluyen sobre las torturas padecidas durante su desaparición forzada en La Tablada y los cuatro años preso, dice chistes: cuenta que cuando lo metían en agua, para picanearlo, “me ponían sal y les faltaba vinagre para hacerme ensalada”. No le festejamos el chiste. Lo miramos y escuchamos en silencio. Sus ojos se ponen llorosos, como los de su compañero Javier Tassino, hermano de Óscar, que también sufrió la prisión política. Ambos se quiebran un poco, bajan la mirada cuando hablan de sus hijos, de los reclamos que les han hecho por esos años de abandono. Tassino se excusa ante quien lo mira fijo: “Lo hicimos porque pensábamos que íbamos a darles un mundo mejor. Pero pasaron hambre, perdimos todo lo que teníamos”.
La nieta de Tassino es quien obliga a la familia a recordar. Tiene 12 años, pero desde chiquita pregunta por el señor de la foto que su abuelo Javier tiene en su escritorio. Es el tío abuelo Óscar, de quien han rescatado casetes que le enviaba desde la clandestinidad a su otro hermano que vivía en Venezuela, cartas que le mandó a Javier entre el 75 y 77, el diario que Óscar escribió y que esta nieta terminó, escribiendo en las últimas hojas un pensamiento precioso que su tía Karina leyó en la presentación del libro Las palabras guardadas (Taller Ex Presar, 2017).
“Es bravo tener a una persona tanto tiempo sin la verdad. Es monstruoso que no quieran compartir lo que saben”, dice Karina, que se pregunta desde hace 40 años dónde está su papá y qué hicieron con él, mientras recuerda cómo le dibujaba a su hermano algunos Superman y otros héroes para que jugara y luego los guardase en la bolsa de Los Justicieros. “Cuando volvió la democracia pensamos que mi papá iba a aparecer.”
Karina sabe que el informe que le entregó la Comisión para la Paz miente porque dice que su papá se suicidó cuando fue “sin custodia” al baño, algo imposible en un centro de represión. “La falta de verdad no te deja cerrar lo que pasó, y en tu cabeza sigue siempre esa imagen, como una nebulosa.”
“¿Cómo obtenés una sociedad más justa sin justicia?”, pregunta Karina, educada en la solidaridad y el amor de su familia, en especial de su tía, que durante cuatro años la llevó a visitar a su mamá Disnarda Flores, primero en el Fusna, luego en el penal. En junio del 76 la encontraron en el Fusna; estaba desaparecida desde noviembre del 75. La niña entraba sola y se encontraba con su madre vendada y apuntada por armas. Karina luego tuvo hepatitis y desde entonces siempre anduvo muy sensible del hígado. Desde 2013 comenzó a participar del taller Ex Presar y está más aliviada de esos dolores. Antes no podía hablar. Escribir es su terapia. Dos años después colaboró en la producción de la exposición Ausencias, (3) que para ella significó poner el cuerpo, además de la palabra.

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Javier Tassino conoce el silencio de la muerte y la valentía de señalar al asesino de Álvaro Albi en Coraceros. Todavía hay quienes insisten en que ahí no hubo detenidos, pero Javier estuvo allí, y allí levantó su venda para ver quién había matado a su compañero. Dice que no le quedaron secuelas, aunque al rato recuerda el simulacro de fusilamiento un 29 de julio, en pelotas. Había caído con impermeable, bufanda y rompevientos. Al rato estaba desnudo. “No tengo secuelas, pero cuando hay apenas algo de frío me tengo que abrigar enseguida o me pongo horrible.”
Tampoco dice tener secuelas Baldemar Taroco, aunque su médica le diga que tiene la espalda “hecha pelota” y su esposa le diga que él “se traga todo” lo que le pasó, a diferencia de ella, que hizo terapia.
Ana María Reyes se cansó de ver cadáveres en los cuarteles buscando a su marido, Néstor Nieves, quien ahora sube la escalera de la redacción tomado de un bastón alto como él. Estuvo ocho años clandestino, durante ese lapso engendraron cuatro hijos: un varón, que tenía 7 cuando secuestraron a su papá, una niña de 4, y mellizas paridas en el Saint Bois cinco meses antes de la caída. Ana María parió sola las tres veces. Al recuperar la libertad, Nieves estudió y se recibió de médico, aunque el camino no fue fácil. Su hijo mayor es psicomotricista, otra de sus hijas trabaja en una guardería. Tras conflictos, desmayos, forcejeos, destratos, hace seis años decidieron hacer terapia familiar. Dicen que les hizo bien reunirse. “Fue una cosa interesante. Nuestros hijos hablaron por primera vez”, dice Néstor.
Hay hijas jóvenes, nacidas después de la dictadura con mucho esfuerzo de sus padres por recomponer el matrimonio y apostar a seguir juntos, que buscan respuestas, relatos, detalles, y no los encuentran porque sus madres y sus padres no quieren contar. “La violencia extrema puede producir que las personas queden como cargadas y con temor a herir a los demás. Las detenidas conocieron la parte más horrorosa del ser humano: peligroso, destructivo, salvaje, lo que hace dudar de la condición humana y ataca la confianza en el otro y en sí mismo. Ese contacto con lo más descarnado genera una coraza”, explica la psicóloga María Celia Robaina. “También es cierto que la gente, en general, no quiere saber lo que pasó. Todos queremos creer que el mundo en el que vivimos es previsible”, agrega esta mujer que, desde chiquita, escucha los problemas de los presos. Su mamá y dos de sus seis hermanos fueron presos políticos. Como era menudita, a los 15 años María Celia parecía de 12: hasta esa edad pudo ingresar como niña a las visitas, y por eso podía entrar y sacar información del penal.
Ex integrante del Sersoc, luego de la Cooperativa de Salud Mental y Derechos Humanos y actual funcionaria de la Inddhh, Robaina realizó, junto con la trabajadora social Alba Pastorini, un acompañamiento psicosocial, entre 2010 y 2013, al grupo de ex presas políticas que presentaron la denuncia por violencia sexual.
Hablar es sanador, pero también riesgoso si no se tiene contención, advierte. “Es importante contar con un espacio grupal sólido, de confianza, donde poder decir lo que no se había contado nunca, ese dolor recóndito, callado, apretado.” La psicóloga destaca que esa experiencia sigue dando frutos porque varias denunciantes siguen involucradas en temas de memoria, verdad, justicia y reparación.
Declarar es “poner algo de alivio en una tensión tan fuerte, es decir: ‘Yo guardé este silencio mucho tiempo, ahora lo dije y le paso el peso a la justicia para que se haga cargo. Fui tratada por la justicia militar como alguien despreciable’. Declarar ante la justicia las hace salir del lugar desubjetivante de la tortura, las empodera como ciudadanas que construyen democracia. Ahora bien, cuando ese sistema democrático no responde, hablar deja un saldo negativo en quienes brindan su testimonio. Para hacerlo tuvieron que enfrentar muchos obstáculos, hablar con sus hijos, con sus parejas, se expusieron ante la prensa. Es necesario que el Estado uruguayo se haga cargo, investigue, brinde una serie de dispositivos de acompañamiento psicosocial para reparar de manera integral a las víctimas y haya justicia, que no deje impunes las causas”, añade Robaina.

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Mabel Fleitas mira la puerta-ventana. Detrás de la cortina se dibujan sombras, se oyen voces, pero su mirada se desvía hacia la derecha. Al terminar la entrevista confiesa: “Si entraba alguien estoy segura de que me paraba de un salto, como en el cuartel”.
Junto a sus tres hermanas y otros 20 adolescentes fueron detenidos en abril del 75 en el cuartel de Treinta y Tres. Todos eran militantes de la Ujc (Unión de juventudes Comunistas) Pasaron hasta junio allí, luego fueron enviados a dependencias del Consejo del Niño en Montevideo, o a la cárcel, si habían cumplido 18 años. “Si ya éramos pobres, salimos extremadamente pobres, sin la posibilidad de estudiar entre el 77 y el 79, porque se nos prohibía entrar en cualquier centro educativo, ni participar en clubes sociales o plazas de deportes.” Dolor, desarraigo. Insilio y exilio. Intentar rearmarse una y otra vez. Buscar al compañero. Buscar papeles: en Relaciones Exteriores, en el Inau (Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay), noticias, comunicados que la mencionan y que prueban que le pasó lo que le pasó. Juntar papeles y querer tirarlos todos en la puerta de la Presidencia y gritar: “¡¿Qué parte no entendieron?!”. Armar un archivo, el cuerpo de la prueba. Poner el cuerpo dando testimonio, acompañando a compañeros, escuchando a los adolescentes que tienen la misma edad que tuvo y dicen, al colocar la placa en el liceo al que fue, que ellos no quieren una dictadura. Repararnos. Estudiar bibliotecología, terminar algo para que la vida no quede trunca y no ganen ellos.
“Hice terapia diez años, después de un día en que me cayó la ficha de que la culpa me había calado. La negación es la manera de hacerte fuerte, habiendo pasado por descréditos sobre nuestro relato por parte del pueblo e incluso de algunos compañeros y de las propias familias –que no fue mi caso–. Un comunicado infame del Comando General del Ejército, reproducido por los principales diarios del país, nos marcó a fuego en el pueblo y en la capital. Fuimos inoculados con penicilina por supuestas enfermedades venéreas, aunque la mayoría éramos vírgenes todavía, apenas empezábamos a tener noviecitos. Sufrimos abusos sexuales y exámenes genitales sin consentimiento ni guantes por parte del médico que luego le ordenó a una de las detenidas una revisación mensual estando libre, perpetuando su tortura física y psicológica. Murió denunciado e impune.”
Perdieron piezas dentales por golpizas, por estrés, por mala alimentación. O comen sano y hacen ejercicio pero tienen el colesterol alto. ¿De dónde viene este estrés maldito? Varios integraron al miedo como compañero de por vida.
“Nos costó entender que tenemos que hablar –dice Klingler–. A esta altura hay que meter el dedo en la llaga, hace mucho daño ocultar. Eso, en este momento, es proteger este tipo de prácticas destructivas del otro. Las heridas siguen abiertas y no van a cicatrizar si no logramos una correcta visión de las cosas.”

Azul Curdo
Brecha

Notas

1) Eatip, Gtnm-RJ, Cintras, Sersoc, Daño transgeneracional. Consecuencias de la represión política en el Cono Sur. Santiago, 2009.
2) “Parar para seguir”, Brecha, 3-XI-17.
3) “Ese agujero”, Brecha, 29-V-17.

Reparación en pedacitos

En diciembre de 2005 el doctor Ricardo Elena elaboró el informe “Fundamentos para una ley compensadora y jubilatoria de los sometidos a prisión prolongada y tortura (Ppt)” en Uruguay, que fue entregado por Crysol a los legisladores como insumo para la ley reparatoria. Se explica que el estrés causado por Ppt produce inmunodepresión y enfermedades de todo tipo: infecciosas, degenerativas, neoplásicas y psíquicas. “Hay un aumento de la frecuencia de enfermedades y de muertes, y menor expectativa de vida de los sometidos a Ppt que los no sometidos a esta agresión.”
Sólo considerando algunos de los casos consultados para esta nota, de los 50 denunciantes en la causa Boiso Lanza, cinco murieron: cuatro por cáncer, el restante por problemas cardíacos. De los 20 denunciantes por la causa de Treinta y Tres murieron cuatro: dos por problemas cardiovasculares, los otros fallecieron antes de los 40 años, en la indigencia. Tres de las 28 denunciantes por violencia sexual fallecieron de cáncer. Otras víctimas y familiares sufren problemas respiratorios o mal de Parkinson, ataques de pánico, miedo a la oscuridad, pesadillas con la tortura o insomnio por los recuerdos.
La Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo de Estado fue creada para atender a las personas amparadas por la ley 18.033 y/o la ley 18.596, a sus hijos y nietos, con derecho a recibir en forma gratuita y vitalicia la asistencia psicológica, psiquiátrica, odontológica y far
Sin embargo, los distintos entrevistados señalaron que no alcanza, que el servicio se rige bajo una concepción médica, poco afín a terapias de otro tipo, y que queda restringida a Montevideo.
Por otra parte, no se contempla acompañamiento ni apoyo terapéutico antes, durante y después de declarar en las causas –como sí ocurre en Argentina–, aunque un proyecto de este tipo fue presentado a Javier Miranda cuando ocupaba la Dirección de Derechos Humanos del Mec (Ministerio de Educación y Cultura) e incluso llegó a Graciela Jorge cuando dirigía la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, pero se les respondió que no había recursos para implementarlo.

domingo, 12 de noviembre de 2017

La noche de los cuchillos largos en Arabia Saudí




El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salman, durante una ceremonia de jura de lealtades en La Meca, 21 de junio de 2017

La noche del pasado 4 de noviembre bien pudo ser la Noche de los Cuchillos Largos en Arabia Saudí.
La noche comenzó con la destitución del príncipe Mutaib bin Abdullah, hijo del fallecido rey Abdullah y jefe de la Guardia Nacional saudí, una fuerza tribal creada para proteger a la familia real y las principales zonas petrolíferas del reino.

Controlando la maquinaria de coerción saudí

Desde su consolidación en la década de 1960 con ayuda de los británicos, la Guardia Nacional de Arabia Saudí (GNAS) cambió su pasado como milicia tribal, creada con los combatientes ijwan que lanzaron la yihad contra los saudíes en los primeros años del reino, para convertirse en una fuerza paramilitar moderna, en equilibrio con el ejército y otras fuerzas de seguridad.
En aquella época, el régimen prefería disponer de múltiples fuerzas coercitivas dirigidas por varios príncipes, por temor a los frecuentes golpes del ejército que se producían en Egipto, Siria e Iraq a lo largo de las décadas de 1950 y 1960. Después de frustrar varios intentos de golpe de Estado por parte de oficiales del ejército a finales de la década de los sesenta, el régimen, bajo el rey Faisal, decidió que varias fuerzas militares servían mejor a la seguridad que un único ejército fuerte y unificado.
La GNAS se convirtió en la base del poder y el feudo del rey Abdullah, manteniéndose unas relaciones de patrón-cliente con las tribus de Arabia Saudí. Su hijo mayor, Mutaib, heredó el puesto de mando en la GNAS durante el tiempo que su padre fue rey, pero con la feroz campaña de Muhamad bin Salman para hacerse con el control de todos los cuerpos coercitivos, incluido el ejército y las fuerzas de seguridad, la GNAS ha sido la última unidad en verse afectada.
Como ningún desafío verdadero a Muhamad bin Salman puede provenir de príncipes que no dispongan de milicia, estaba ansioso por poner fin al control que su primo mayor ejercía sobre el último cuerpo de seguridad que podía potencialmente socavar su dominio.
Fue sorprendente que esperara tanto tiempo.
En el comunicado oficial saudí no se dan a conocer los nombres de la mayoría de los príncipes detenidos, pero el multimillonario inversor privado, el príncipe Walid bin Talal, propietario del Kingdom Holding, estaba entre ellos (Reuters)

Purga sin precedentes

Desde que Mohamad bin Salman llegó al poder en 2015, Mutaib estaba abocado a ser abruptamente destituido de su cargo, al igual que otro de sus primos de alto rango, el príncipe heredero Mohamad bin Nayef, despedido y puesto en arresto domiciliario en julio. Mohamad bin Salman inició una purga sin precedentes dentro de la casa real entre la segunda generación de príncipes de mayor rango que potencialmente podían amenazar su toma del poder del reino.
Ahora es gobernante de facto y no pasará mucho tiempo antes de que se convierta en gobernante de iure. Esto dependerá de si su padre abdica voluntariamente o se ve forzado a someterse a la voluntad de su hijo menor. Con Mutaib cayendo ahora en el olvido, Mohamad bin Salman ha fijado ahora su atención en los príncipes adinerados para que sus imperios financieros no les resulten de utilidad en futuras luchas por el poder.
A las pocas horas de un decreto real que establecía un comité anticorrupción encabezado por Mohamad bin Salman, se arrestó y detuvo a once príncipes y a varios ministros. Una purga calculada y premeditada al más alto nivel que rompió la calma en las primeras horas de la noche.
El comunicado oficial no mencionaba los nombres de la mayoría de los príncipes detenidos, pero el multimillonario inversor privado, el príncipe Walid bin Talal, propietario de Kingdom Holding, estaba entre ellos. Los adinerados príncipes pueden utilizar sus acumuladas riquezas para desafiar el poder de Mohamad, patrocinando la disidencia en el extranjero y fomentando una cobertura crítica en los medios de las políticas sociales y económicas de bin Salman.
En el caso de Walid bin Talal, sus posibilidades financieras e inversoras pueden competir directamente con las anunciadas en la Visión económica para el 2030 anunciada por Mohamad bin Salman. Su imperio mediático Rotana, con su amplia cobertura de las noticias saudíes, puede volverse contra el aspirante a gobernar el reino en cualquier momento.
Los ministros a los que Mohamad bin Salman había nombrado han perdido también sus cargos bajo el pretexto de combatir la corrupción. El ministerio de economía perdió a su ministro, Adil Fakih, sustituido por Mohamad al-Tuwaijri, quien puede facilitar nuevos esquemas de privatización y sauditización de acuerdo con los planes económicos del príncipe.

El control del príncipe

Como si todo esto no fuera suficiente para una noche, el pánico se apoderó de los habitantes de Riad cuando oyeron el sonido de una explosión masiva. Resultó ser un misil balístico lanzado desde el Yemen en un intento de alcanzar el aeropuerto de Riad. Las autoridades anunciaron que el misil había sido interceptado y que no había provocado víctimas.
La guerra, que dura ya tres años, no ha conseguido la victoria que Mohamad bin Salman, como ministro de defensa y príncipe heredero, había anticipado.
Mientras que los ataques aéreos saudíes sobre el Yemen se iniciaron en abril de 2015 bajo el pretexto de proteger las fronteras sureñas saudíes, los misiles yemeníes son ahora capaces de alcanzar el corazón de la capital del reino. Las implicaciones del misil balístico quedaron camufladas tras la amplia purga al más alto nivel.
Mohamad bin Salman puede ahora sentirse seguro tras haber eliminado a sus primos rivales de sus puestos, prohibido a otros que viajen y detenido al resto en hoteles de cinco estrellas en Riad bajo fuerte seguridad.
Sin embargo, buscar seguridad con medidas de alto riesgo quizá no sea la situación ideal para un joven autócrata que demostró ser intolerante incluso con el silencio. Necesita que todos apoyen públicamente sus planes.
Los que se abstengan de ese banal apoyo público y de declaraciones laudatorias se enfrentan a que los detengan, exactamente de la misma forma que hace unos meses metió en prisión a varios clérigos y profesionales por permanecer en silencio respecto a su crisis con Qatar.
Es difícil poder ver cómo un reino tan moderno y económicamente avanzado va a poder superar las puñaladas por la espalda y las purgas llevadas a cabo al más alto nivel. No hay un poder judicial independiente que pueda abordar los casos de corrupción, ningún consejo familiar que pueda poner límites al errático joven príncipe y ninguna oposición organizada creíble que pueda socavar el control del príncipe sobre el país.
En tal situación, la violencia parece cernirse sobre el reino, con todos aquellos dispuestos a cometer atrocidades pudiendo ocupar el vacío creado por el gobierno autocrático de bin Salman, que silencia incluso a sus propios primos, y más aún los humildes plebeyos que no tienen poder alguno para desafiarle.
Arabia Saudí ha estado siempre gobernada por los múltiples feudos de altos príncipes, pero Mohamad bin Salman la está convirtiendo ahora en su propio patio de juegos.

Madawi Al-Rasheed
Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

La Dra. Madawi Al-Rasheed es profesora visitante del Middle East Centre en la London School of Economics, Londres. Ha escrito extensamente sobre la Península Arábiga, migraciones árabes, globalización, trasnacionalismo religioso y género. Twitter: @MadawiDr

La revolución bolchevique 100 años después




En estos días, en que una hora nos parece mucho tiempo, cien años representan una cantidad de tiempo absurda. Toda la maquinaria de la industria cultural y la dinámica del mundo económico se conjugan para hacer que vivamos en un mundo de lo efímero y lo fugaz. Esto es verdad incluso en Cuba, donde se supone que deberíamos estar a salvo. Es por eso que cien años es algo cuya verdadera densidad ya casi no podemos experimentar. Cuando nos enteramos de que se cumplen cien años o doscientos de algo, es como si pasara un cometa: ocupa por un momento el cielo, extraño, venido de otro mundo, y luego desaparece. No resulta extraño, por tanto, que nos cueste trabajo reaccionar frente al centenario de la Revolución de Octubre.
Lo interesante, no obstante, es el estado de incomodidad ante la efeméride que existe entre los más diversos actores del escenario actual. Nadie sabe muy bien que hacer. Son muchos los que no quieren celebrarla, pero son incapaces de dejarla pasar en silencio. Los cien años de la Revolución de Octubre recuerdan el derrocamiento del absolutismo zarista y el surgimiento del primer estado socialista, una conmoción que sacudió los cimientos del mundo. Pero traen también a la memoria los horrores del estalinismo, la opresión de millones de personas en Europa del Este, etc. Se trata de una de esas fechas ante las que se hace necesario tomar una posición, decidir de qué lado se está.
La revolución de los bolcheviques pasó ya hace cien años. Puede parecer mucho tiempo, pero lo realmente sorprendente es que hayan pasado solo cien años. Cuando uno piensa en cuanto ha cambiado el mundo desde 1917, parece que han pasado milenios. Las figuras de la revolución parecen provenir de un pasado mítico, de una época definitivamente perdida. En 1917 todavía era posible que la historia vibrara y explotara. Todavía eran posibles un Lenin de inteligencia y convicción titánicas, un Smolny atestado de bolcheviques y un Petrogrado rebelde, indómito. Todavía era posible, en fin, un asalto al palacio de invierno. Se creía, por aquellos días, en que sería posible construir una sociedad sin clases.
Frente a la grandeza de aquel acontecimiento y a los cien años transcurridos es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo fue posible que la hermosa locura revolucionaria de aquellos días se perdiera y diera a luz a un estado dictatorial e incluso sanguinario? ¿Cómo fue posible que el socialismo se corrompiera hasta el punto de convertirse en un peso muerto sobre la vida de los hombres, en una verdadera muestra de vida enajenada? El mismo pueblo ruso que inició la construcción del socialismo fue aquel que derrocó al estado soviético y abjuró de él. ¿Fue el socialismo siempre un error?
No hay ninguna evidencia de que el socialismo como horizonte social sea una opción errónea, sino todo lo contrario. Cada vez es más evidente que el capitalismo como sistema social es insostenible a largo plazo. En algún momento, el afán de hacer trabajar a otros para enriquecerse y la necesidad de trabajar para sobrevivir deben dejar de ser las principales motivaciones para producir. En su lugar, debe aparecer la voluntad de construir un mundo mejor como motor de la sociedad. De lo contrario, la especie humana se vería aplastada por las consecuencias de su propio desarrollo descontrolado. El socialismo, como modelo de una sociedad donde se cumplen de verdad los ideales de la ilustración francesa (igualdad, libertad, fraternidad), no ha dejado de ser un objetivo válido.
Tampoco puede decirse que fue un error intentar construir el socialismo durante el siglo XX. La evidencia muestra que solo el socialismo pudo sacar a Rusia del atraso y convertirla en un país industrializado. En general, en todos los países en los que hubo un proceso revolucionario verdadero, el socialismo generó condiciones de vida superiores a las que había con anterioridad. Además, de no haber existido la Unión Soviética, con su modelo de economía planificada, los países capitalistas no habrían realizado las reformas estructurales que les permitieron superar la crisis del liberalismo decimonónico y construir los estados de bienestar general. También los países capitalistas desarrollados tienen algo que agradecerle al socialismo del siglo XX.
El verdadero error está, como siempre, en los métodos. El gran discurso de los documentos teóricos no es la verdadera casa de la ideología de una sociedad. El método es la ideología. La manera en que los hombres hacen las cosas es lo que determina la manera en la que piensan, aunque digan otra cosa. Esta es la enseñanza primera del marxismo. Desgraciadamente, en los países del socialismo real, los métodos fueron autoritarios, basados en el ordeno y mando generalizado. Frente a ese proceder, el discurso de la democracia obrera tenía muy poco que decir.
Es cierto que resulta muy difícil para una sociedad desprenderse de los métodos autoritarios, sobre todo cuando estos vienen validados desde el mismo nivel del paradigma de racionalidad. La ciencia y la técnica moderna están constituidas para ser utilizadas por élites empresariales y tecnocráticas. El socialismo, en cambio, exigiría el desarrollo de una democracia cognitiva como fundamento de la democracia política. Este cambio de paradigma, evidentemente, es poco factible ahora mismo (mucho menos hace cien años), pero no por ello resulta menos necesario.
Los sistemas del socialismo real chocaron con la dificultad ontológica de construir relaciones sociales no autoritarias y se rindieron pronto. Se conformaron con eliminar la propiedad privada, sin eliminar la gestión tecnocrática de los recursos económicos. A partir de ahí, solo fue cuestión de tiempo que la corrupción autoritaria se adueñara de todos los aspectos de la vida.
Ni la revolución ni el socialismo fueron un error: más bien se trató de un salto a lo desconocido que, como suele pasar, terminó mal a la larga. Lo imperdonable sería que nosotros no aprendiéramos nada de lo que ha pasado en estos cien años y continuáramos cometiendo los mismos errores.

¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!

Yassel A. Padrón Kunakbaeva

sábado, 11 de noviembre de 2017

La fundación Partido Nacional Fascista




El fascismo surgió como consecuencia de la grave crisis del capitalismo italiano luego de la Primera Guerra Mundial. Un movimiento de masas que atacó ferozmente a la clase obrera, al campesinado y consolidó la dominación del capital monopolista.

Fin de la Guerra y el bienio rojo

A la salida de la Primera Guerra Mundial el reino de Italia se encontraba en una situación extremadamente delicada. Miles de italianos habían resultado muertos y heridos, muchas fábricas e industrias habían sido destruidas en el norte del país, numerosos espacios agrícolas habían sido arrasados y como consecuencia se vivía una de las peores crisis económicas de la historia del capitalismo italiano. Ya durante las postrimerías de la guerra el movimiento obrero del norte de Italia había protagonizado importantes acciones reclamando por la jornada de ocho horas y contra el desabastecimiento de artículos básicos de consumo. A su vez la vanguardia obrera turinesa, influenciada por la Revolución Rusa de febrero, el 23 de agosto de 1917 llevó adelante una insurrección obrera armada en Turín, que sí bien fracasó tuvo en vilo durante una semana al gobierno y a sus fuerzas represivas. Este acontecimiento fue el inmediato antecedente del “Bienio Rojo”: una importante sucesión de acciones revolucionarias de la clase obrera italiana entre 1919 y 1920. Durante esos dos años surgieron consejos obreros, inspirados en los soviets de obreros y campesinos que habían posibilitado la realización de la revolución rusa. Los consejos de fábricas promovieron la gestión obrera de la producción, avanzando cada vez más en una línea revolucionaria. El anarquista Enrico Malatesta describió así la situación:
“Los trabajadores pensaron que el momento estaba maduro para la toma de posesión de una vez para siempre de los medios de producción. Se armaron para su propia defensa y comenzaron a organizar la producción por su propia cuenta. El derecho de propiedad fue de hecho abolido… era un nuevo régimen, una nueva forma de vida social que hacía su entrada. Y el gobierno se echó a un lado al sentirse impotente para ofrecer oposición”(1).
Las luchas sociales se multiplicaron tras las elecciones generales de 1919, en las que la coalición liberal gobernante perdió la mayoría en el parlamento. Los trabajadores y braceros reclamaron aumentos de sueldo, reducción de las largas jornadas laborales, reparto justo de las cosechas y división de los latifundios rurales, pero ninguno de los pedidos fue atendido. La clase obrera se veía acorralada por la extrema pobreza (parte del proletariado urbano vivía en las calles), pero a partir del “faro” que significaba la revolución rusa iba tomando una senda de tinte revolucionario. La Confederación General del Trabajo, la Liga Roja y la Confederación Católica Italiana del Trabajo, promovieron agitaciones revolucionarias por todo el país. La más importante fue la huelga de septiembre de 1919 en la cual se produjo la toma de la enorme fábrica automovilística Fiat de Turín. Durante los dos años posteriores a la PGM las huelgas, las tomas de fábricas y las manifestaciones fueron creciendo y la situación fue tomando un carácter prerrevolucionario y, como respuesta, surgieron con una notable fuerza y determinación, para enfrentar las manifestaciones populares, los fasci italiani di combattimento (fasces italianos de combate).

Fasci italiani di combattimento

Italia recién se había constituido como Estado-nación en 1871 y por esta cuestión, además de no ser una potencia industrial, había llegado tarde al reparto de colonias. Sí bien el reino de Italia al comenzar la Gran Guerra formó parte de las potencias centrales, rápidamente, a principios de 1915 cambió de bando y se unió a la Triple Entente a cambio de que al finalizar las hostilidades le fueran entregados los territorios austríacos de Trentino, Istria y Dalmacia2. El acuerdo tuvo marco legal en Tratado de Londres (firmado por Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia) en abril de 1915.
Sin embargo, al finalizar la guerra la propaganda nacionalista italiana consideró que se había obtenido una “victoria mutilada” pues no se habían respetado las promesas territoriales que Francia y Gran Bretaña habían ofrecido al comienzo de la PGM. El surgimiento del reino de los serbios, croatas y eslovenos(3) (luego pasó a llamarse reino de Yugoslavia) implicó que Dalmacia y la ciudad portuaria Fiume (actual Rijeka) no fueran a parar a Italia sino a este país recientemente creado. En ese contexto, los sectores sociales más susceptibles de ser influenciados por la propaganda nacionalista fueron las organizaciones de excombatientes, y en particular los ex arditi (tropas selectas de asalto del ejército italiano), víctimas de la frustración generalizada pero también portadores de un resentimiento provocado porque consideraban que habían obtenido un escaso reconocimiento por los sacrificios y la valentía demostrados durante la guerra.
Los fasci italiani di combattimento, nutridos por buena parte por los arditi y de ex combatientes en general, se dieron a conocer cuando comenzaron a enfrentar y reprimir a las movilizaciones obreras consiguiendo, de este modo, ganarse la confianza de la gran burguesía y de los sectores más conservadores de la sociedad italiana. El 21 de marzo de 1919 Benito Mussolini, veterano de guerra, fundó en Milán el primer fascio di combattimento tomando la simbología y la vestimenta que habían sido utilizadas por los arditi, como por ejemplo las camisas negras y las calaveras.

El movimiento fascista de masas y el Partido Nacional Fascista

Las derrotas de la clase obrera impidieron que triunfara la revolución en Italia. Junto a la crisis económica esto dio lugar a que surgiera un movimiento fascista de masas que comenzó a establecer las condiciones para una dictadura fascista. Así como la derrota de la extensión de la Revolución Rusa a países más desarrollados abrió la posibilidad des ascenso del nazismo en Alemania.
El hostigamiento que comenzaron a llevar adelante los fascistas contra la clase obrera y el campesinado fue constante desde mediados de 1920, pero durante 1921 y 1922 los ataques fueron feroces en todo el centro y el norte de Italia. Incendios, palizas y asesinatos estuvieron a la orden del día. A finales de 1920 había 28 fasci con 20.615 miembros y a finales de 1921 había 834 con 249.036 miembros. Solo desde el 1 de enero hasta el 14 de mayo de 1921 los fascistas asesinaron a 207 e hirieron a 819 obreros y campesinos. El gobierno no solo no intentó evitar el accionar fascista sino que más bien pareció “tolerarlo”.

La marcha sobre Roma

A mediados de octubre de 1922 bandas de fascistas comenzaron a llevar adelante todo tipo de manifestaciones violentas con el fin de desembocar en una gran marcha que iba a concluir en Roma. Armados de manera rudimentaria (pistolas, mazas de acero y armas caseras) pero con una absoluta determinación (alentada por la pasividad del gobierno, la policía y el ejército) miles fueron llegando a la capital amenazando con provocar una guerra civil si las autoridades les cerraban el paso.
Rodeada Roma, el gobierno del primer ministro Luigi Facta pidió el estado de sitio para la ciudad pero el rey Victor Manuel se negó a firmarlo y decidió negociar. Mussolini terminó asumiendo como primer ministro y formando su propio gabinete. El Partido Nacional Fascista (PNF) había logrado así su objetivo: la toma del poder político.
El PNF había sido creado casi un año antes, el 9 de noviembre de 1921, con el fin de unir a los fasci para organizar el avance hacia la toma del poder, siendo clave a la hora de difundir y popularizar la ideología que encarnaba Mussolini. Más tarde, en junio de 1924, luego de que el fascismo asesinara al diputado socialista Giacomo Matteotti, el gobierno de Mussolini fue convirtiéndose en una dictadura, a pesar de continuar con ciertos formalismos parlamentarios, hasta que en 1928 se prohibieron todos los partidos políticos excepto el PNF.

León Trotsky y Ernest Mandel acerca del fascismo

Para Mandel era necesario determinar si el fascismo tendía a mantener o a destruir, si consolidaba o minaba las instituciones sociales basadas en la propiedad privada de los medios de producción y en el sometimiento de los trabajadores obligados, bajo la dominación del capital, a vender su fuerza de trabajo(4). Y para ir al punto y evitar cualquier “confusión” del pensamiento burgués, que trató al nazi-fascismo (luego de la guerra) como un fenómeno único, como una anomalía distante del “verdadero” capitalismo, consideraba que sí bien parte de la gran burguesía estadounidense criticó el New Deal de Roosevelt, e incluso el Fair Deal de Truman ningún analista serio hubiera considerado a los gobiernos de Roosevelt y Truman enfrentados a la lógica del capital. Más bien todo lo contrario, pues fueron herramientas para “capear fuertes tormentas” y salir incluso mejor parados. La misma lógica aplicaba el economista e historiador belga para el fascismo, pues el régimen de Mussolini había llegado para salvar el dominio burgués en la península itálica (como el nazismo en Alemania) y no para combatirlo y destruirlo.
Según Trotsky la dominación más efectiva del capital se ejercía, de manera más “cómoda”, en el seno de la democracia burguesa porque ofrecía esta la doble ventaja de suavizar periódicamente las contradicciones explosivas de la sociedad mediante algunas reformas sociales, y además hacía participar, directa o indirectamente, a un sector importante de la burguesía en el ejercicio del poder político. Pero en ciertas circunstancias, en las que el equilibrio burgués se veía en peligro, había solo una salida: renunciar al ejercicio directo del poder político en pos de poner en práctica una forma superior de centralización del poder ejecutivo con el fin de “pasar la tormenta” y continuar con la realización de los intereses de clase de la burguesía.
El salvataje necesitaba del aplastamiento previo del proletariado, indispensable para el cumplimiento del rol histórico de la dictadura fascista. Por ello antes de la toma del poder los fasci italiani di combattimento inclinaron a su favor y de forma decisiva la relación de fuerzas atacando y masacrando a la clase obrera. Pero sí bien fue un triunfo del capitalismo, este enfrentamiento pudo haber tomado forma de guerra civil con un destino incierto. Mandel reflexionó lo siguiente en relación a esta cuestión:
“Si los fascistas logran barrer a su enemigo, es decir a la clase obrera organizada, paralizarla, desalentarla y desmoralizarla, la victoria les está asegurada. Pero si, por el contrario, el movimiento obrero consigue rechazar el asalto y tomar la iniciativa, el resultado será una derrota decisiva no sólo del fascismo sino también del capitalismo que lo engendró”(5).
Por lo arriba citado es que todas las fuerzas de la burguesía se pusieron del lado y financiaron al fascismo. En una situación de crisis absoluta, no ya de sobreproducción sino de producción, los recursos de la burguesía fueron utilizados por el fascismo para que este pudiera mantener la dominación de clase. Por ello para Trotsky el fascismo era una expropiación temporal de la política a la burguesía, pero para realizar a futuro la continuidad de esta como clase dominante.
En el trabajo de Ernest Mandel “El Fascismo” el autor distingue, a partir de las caracterizaciones que había hecho León Trostsky, seis estadios de este fenómeno histórico: 1) a partir de una grave crisis capitalista el fascismo se pone como fin el aplastamiento del movimiento obrero, y sobre todo de sus cuadros dirigentes más avanzados, 2) luego se produce una burocratización del Estado burgués alejándose de las formas más plebeyas de la demagogia pequeño burguesa, 3) más adelante se realiza una centralización del poder político y una consolidación del capital monopolista, 4) una vez realizadas las transformaciones a escala nacional la burguesía intenta llevar adelante una situación idéntica a escala europea, 5) la pequeño burguesía se va extinguiendo y dejando su lugar a la burguesía, y entonces puede observarse que el carácter de la dictadura poco tiene que ver con el movimiento fascista de masas que la engendró, y 6) la situación va entrando en una etapa de bonapartismo tradicional.
Para Mandel era central esclarecer la verdadera sustancia del fascismo, es decir su defensa del modo de producción burgués más allá de qué ideologías de periodos históricos anteriores, pre-capitalistas, hayan jugado un papel no desdeñable en la psicología de la pequeño burguesía desclazada y atemorizada que formó los movimientos fascistas de masas. Polemizando con la historiografía burguesa, con historiadores de la talla del alemán Ernst Nolte, quien sostenía que el fascismo podía explicarse debido a que había “tendencias agresivas” en la naturaleza humana y que la historia era una prueba de ello, Mandel sostenía que:
“el carácter específico del fascismo no reside en que exprese la agresividad enraizada en la naturaleza humana… sino más bien en el hecho de que sobre esta agresividad encaja una forma particular, social, política y militar que jamás antes había existido. Consecuentemente el fascismo es un producto del capitalismo monopolista e imperialista”(6).

Diego Gómez
Sociólogo

Notas:

1. Malatesta, Enrico. Vida e Ideas, pág. 134.
2. Estos territorios formaban parte del imperio austrohúngaro.
3. Creado el 1 de diciembre de 1918, antes, inclusive de que terminara la PGM.
4. Mandel, Ernest. "El Fascismo" (1974). Editorial Akal, Madrid.
5. Mandel, Ernest. ob. cit.
6. Mandel, Ernest. ob. cit.