jueves, 23 de febrero de 2017

El primer mes de Trump




Una transición convulsiva

En las pocas semanas transcurridas desde su asunción, Trump acumula varios reveses. El magnate dio marcha atrás con el decreto migratorio. En lugar de continuar la batalla legal para defender esa disposición y llevarla hasta la Corte, la Casa Blanca estaría estudiando una norma más suave en la materia. Más grave es la revelación de negociaciones reservadas por parte del ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, al que debió despedir, quien habría prometido al gobierno de Vladimir Putin el levantamiento de sanciones comerciales con la entrada en funciones de la nueva administración. Flynn era uno de los funcionarios de mayor confianza del presidente al comienzo de su mandato.
Estos hechos dan cuentan de las dificultades que enfrenta Donald Trump para poner en pie un gobierno bonapartista. Su aspiración es instaurar un régimen de poder personal, por encima del Congreso, y reunir los medios económicos y políticos que lo habiliten para imponer un Estado policial y desenvolver una política de guerra comercial y belicista a escala internacional.

Guerra intestina

Este camino tormentoso que recorre la administración Trump ya es señal de que una transición en aquella dirección -la del bonapartismo- no puede abrirse paso sino través de grandes sacudidas, choques y crisis políticas.
Estamos en presencia de una gran división de la burguesía norteamericana. El proteccionismo que pregona Trump choca con el esquema global de negocios y producción de muchas de las grandes corporaciones estadounidenses. Esos sectores impulsaron el rechazo del decreto anti-inmigratorio. Los bancos y una parte del mundo de las finanzas, a su turno, se encolumnan con Trump porque dispuso, entre sus primeras medidas, liberar el sistema financiero, y dejar sin efecto las regulaciones impuestas por Barack Obama luego del estallido provocado por la caída de Lehman Brothers en 2008. La desregulación, recibida con beneplácito por la banca, despeja el terreno y les deja las manos libres para operar en la burbuja especulativa en curso, y que se expresa en las cotizaciones récord de Wall Street.
Trump pretende seducir a la burguesía con una baja general de impuestos y una reactivación de la demanda interna, y conquistar así una mayor cuota en los mercados internacionales en momentos en que se registra una caída de los niveles de rentabilidad. Esta declinación de la tasa de ganancia afecta de un modo general a todos los sectores económicos, incluidos aquellos que más sacaron provecho de la globalización y tienen más distribuida su actividad comercial por el planeta. La reacción nacionalista que encarna Trump no es un fenómeno superficial: echa sus raíces en los límites alcanzados por la acumulación de capital bajo la integración global de toda la cadena de valor. El presidente norteamericano exhibe sus planes como el antídoto para revertir ese impasse.
Esa disputa intestina de la burguesía yanqui se traslada al aparato del Estado, donde se libra una verdadera guerra interna en todos sus niveles. Esa guerra incluye tambén a los servicios de inteligencia, que han revelado las conversaciones del ex secretario de seguridad Flynn. Una de las próximas e inminentes batallas se dará en la Reserva Federal. Janet Yellen, su presidenta, encendió las alarmas contra el riesgo de un déficit fiscal ingobernable como el que fogonea la Casa Blanca y adelantó que el organismo que preside estaría por disponer un nuevo aumento de la tasa de interés, lo cual entra en colisión con los planes de reactivación que pregona Trump. Un dólar más fuerte, por lo pronto, iría a contramano de una mejora de la “competitividad” de la producción local que alienta Washington.

Perspectivas

El traspié de Trump no implica que haya renunciado a sus planes. La Casa Blanca estaría dando las puntadas finales a dos protocolos que significan un ataque brutal contra los inmigrantes. Las nuevas disposiciones que están en preparación plantean extender el universo de los inmigrantes que pueden ser detenidos y deportados sin juicio previo incluidos a aquellos que no puedan probar dos años de residencia en el país. Los Ángeles Times estima que bajo estas condiciones están unos 6 millones de inmigrantes. Esta verdadera caza de personas que se abre requerirá una masiva presencia policial en la mayoría de las ciudades. Los protocolos hablan del contrato de 10 mil agentes en el interior del país y 5 mil en las fronteras para reforzar ese operativo. Es decir, la cuestión de los inmigrantes será utilizada como pantalla para apuntalar un Estado policial.
Algunos sostienen que la designación del nuevo asesor de seguridad, el general H.R. McMaster indicaría el fin del romance con Putin. Los pergaminos del nuevo funcionario lo ubican como uno de los comandantes de la ocupación de Irak y uno de los impulsores del reequipamiento del ejército estadounidense en esta ultima década. En el ultimo año ha insistido en el Senado con la necesidad de un rearme y una modernización militar, y ha señalado que los Estados Unidos está retrasado en comparación a los avances militares rusos, en particular en Ucrania. Lo cierto es que el vice de Trump, Mike Pence, en su visita a Europa, atacó a Moscú y defendió la OTAN. Si bien Pence dijo que el mensaje era del propio Trump, la prensa empieza a advertir sobre la existencia de dos líneas en Washington: “La populista radical impulsada por Donald Trump y una más tradicional que impulsan altos funcionarios como Pence y (Rex) Tillersosn (secretario de Estado) no dispuestos a desbaratar estrategias de años que ha cultivado la Casa Blanca” (Clarín, 19/2). Está claro es que si los planes de Trump entran en un impasse, se acentuarán las grietas en las filas gubernamentales y hasta la posibilidad de un impeachment, extremo ya insinuado por algunos sectores.
Importa señalar que el nombramiento de un general en reemplazo de otro pone de relieve el papel dominante de los militares en la administración Trump. Este hecho confirma la línea belicista que está en la base de sus planes. Esta política es compartida no sólo por los republicanos sino también por los demócratas. que no han ahorrado sus elogios respecto del militar designado.
En medio de este panorama continúan las movilizaciones de masas contra Trump. Pero esa iniciativa popular está bajo la tutela del a burguesía liberal y en particular del Partido Demócrata. El desafío que plantea este nuevo escenario es darle a esta irrupción de masas una fisonomía política independiente.

Pablo Heller

miércoles, 22 de febrero de 2017

Sandino, el general de hombres libres




Se cumplen 78 años del asesinato de Augusto César Sandino, a manos de la Guardia Nacional Nicaragüense, bajo el cargo de no arrodillarse ante el imperialismo.

De dólares y garrotes

La mayoría de Centroamérica se encontraba, bajo lo que Estados Unidos consideraba como "Bananas Republics" o Repúblicas Bananeras, Nicaragua no fue la excepción.
Estas repúblicas bananeras tenían la particularidad de que, en teoría, eran libres y soberanas y no una mera dependencia colonial. Por eso los Estados Unidos despliegan la política conocida como "diplomacia del dólar y el garrote", la cual consistía en colocar gobiernos "títeres", es decir gobiernos adictos y sumisos ante las políticas de Washington. A estos se le sumaba la presencia del garrote, es decir la intervención directa de tropas Norteamericanas.
Es así que Nicaragua desde 1902 a 1933 va a vivir tres intervenciones norteamericanas y una serie de luchas intestinas entre liberales y conservadores. Esta sangría entre liberales y conservadores va a afectar los negocios norteamericanos en la región, uno de los más importantes es el tratado Bryan-Chamorro que consistía en la construcción de un futuro canal interoceánico a cambio de tres millones de dólares. A pesar de que el canal de Panamá había sido construido ya en 1903, la zona continuaba siendo de interés estratégico. También por este tratado, se daba a Estados Unidos el derecho de establecer una base militar en el golfo de Fonseca durante un período de 99 años, y se le cedían en arriendo las Islas del Maíz, por idéntico lapso de tiempo.
A partir de la muerte del presidente Diego Chamorro, y para evitar más conflictos que pudiesen afectar los intereses norteamericanos, se recurrió a un gobierno de coalición entre liberales y conservadores. Como presidente fue envestido Carlos Solórzano en enero de 1925 (conservador) y como vicepresidente al liberal Juan Bautista Sacasa. Para agosto de aquel año ya habían salido del país todos los soldados estadounidenses del territorio nicaragüense.
Sin embargo la paz no iba a durar por mucho tiempo, en octubre el general Emiliano Chamorro- quien tiempo atrás había sido reemplazado en la presidencia por su tío Diego Chamorro- se alza en armas contra el gobierno y toma de Tiscapa, donde residía la presidencia. Para aplacar la rebelión (y por consejo del gobierno de EE.UU.) Solórzano nombra a Chamorro jefe de la fuerza pública. Las tensiones entre ambos acaban con la dimisión del entonces presidente que pasó los poderes presidenciales al senador Sebastián Uriza y éste luego se los pasa a Chamorro. Finalmente es nombrado Adolfo Díaz quedando el vicepresidente Sacasa fuera de escena. En mayo de 1926 el partidario de Sacasa, general José María Moncada, se alzó en armas pidiendo que Sacasa recupere su poder. Díaz permitió nuevamente la intervención militar norteamericana, los cuales desembarcaron con 3900 soldados, 865 marines y 215 oficiales, sumando 16 barcos de guerra.
Esta intervención que va a durar alrededor de 6 años, finalizará debido a la lucha de Sandino y su ejército, quienes van a librar un combate desigual, pero no por eso menos heroico.

De Niquinohomo a Las Segovias

Augusto Sandino nació en Niquinohomo un 18 de mayo de 1895 donde pasó parte de su niñez y juventud,marcada por los distintos conflictos e intervenciones norteamericanas en su afán expansionista.
A los 26 años decide dejar Nicaragua, viajando por distintas regiones de Centroamérica hasta llegar a México, en este viaje Sandino va a tomar distintos empleos, desde tareas agrícolas hasta mecánico en los talleres de la United Fruit Company.
Es en el México convulsionado aún por la guerra civil, donde va a forjar su pensamiento, influenciado por las distintas corrientes a las que pertenecían los trabajadores (anarquistas, comunistas, nacionalistas). Este eclecticismo se va a ir cristalizando en la figura de Sandino, dando lugar a tres elementos básicos, que según el escritor Sergio Ramírez, identifican al pensamiento sandinista: su carácter antiimperialista, su carácter antioligárquico y, como consecuencia, su concepto de justicia social.
En 1926 Sandino decide regresar a Nicaragua para unirse a las tropas de Sacasa y del militar Moncada para combatir a las tropas de Chamorro y a los marines yanquis, pero el ofrecimiento de su ayuda fue desdeñada por el Moncada, por lo que Sandino decidió desprenderse de la columna de éste y formar así una fuerza autónoma que al calor de los combates se ira profesionalizando y pertrechado, como así también avanzando en su propósito.

El pequeño ejército loco

Así es como denominó la poetisa chilena Gabriela Mistral al ejército de Sandino el cual estaba conformado en sus inicios por solamente 19 hombres, a los cuales se les irían sumando otros a medida que avanzaban y entablaban combates con las tropas gubernamentales. Mujeres, niños y hombres de las distintas regiones de Centroamérica tomaban la agresión imperialista a Nicaragua como suyas. Llegando a conformar un ejército con más de 200 hombres.
Cabe destacar el rol jugado por las mujeres en el Ejército Sandinista, si bien los más conocidos son el de Blanca Aráuz, esposa de Sandino, y el de Teresa Villalobos; no es posible dejar de mencionar a las prostitutas de Puerto Cabezas que conjuntamente con Sandino logran rescatar 40 rifles que iba a ser arrojados al mar por los marines. También a las campesinas, maestras y toda mujer que se sumó a colaborar y combatir para liberar a Nicaragua del yugo Norteamericano.
A comparación de las fuerzas de Moncada, el ejército de Sandino libraba combates victoriosos desde los llanos de Yacapuca hasta la captura de la Ciudad de Jinotega. Ésta hizo posible aliviar el cerco militar que pendía sobre la columna de Moncada. Desde Jinotega el Ejército Sandinista emprendió la marcha para entablar la batalla que permitirá el levantamiento definitivo del cerco a Moncada. Una vez ganada la batalla el camino a la Capital estaba abierto.
Sin embargo las tropas de Moncada y Sacasa deciden hacer un alto, enviando a Sandino a reforzar lo conquistado. Y es en este interín donde Moncada y Sacasa deciden firmar el pacto de Tipitapa,que ordenaba el desarme de las columnas liberales, asegurándose el futuro triunfo en elecciones "democráticas" a los liberales. Los que no acepten este pacto serán declarados bandidos y puestos fuera de la ley.

La resolución

"Mi resolución es esta: Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en el caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos". Así Sandino se negaba a dejar las armas y daba paso a la lucha de guerra de guerrillas contra el invasor.
La guerrilla sandinista va a utilizar como teatro de operaciones un ambiente que le es familiar: la zona selvática, más precisamente en el mítico cerro El Chipote, el cual se convertirá en su bastión y desde donde lanzará diversos ataques.
El objetivo de la guerrilla seguía siendo el mismo: Las tropas norteamericanas debían abandonar el país. Una vez hecho esto, los nicaragüenses decidirían sobre sus propios asuntos. Este objetivo se mantiene, sin importar ya, que su antiguo compañeros de armas el General Moncada se encuentre en el poder. Éste va a ser considerado por Sandino como un traidor, debido a los acuerdos de Tipitapa.
Los años 1931 y 1932 encuentran todavía en pie al Ejército Sandinista, sin embargo comienza a cerrarse el cerco tendido tanto por los políticos como por la Guardia Nacional y los marines, como así también el desgaste propio de años de combates.
En 1933 se desarrollan los diálogos de paz entre el gobierno y las tropas sandinistas. Estas negociaciones van a prosperar debido al anuncio del abandono de Nicaragua por parte de las tropas norteamericanas, un poco por la presión ejercida por los medios de comunicación internacionales y por el Congreso de los Estados unidos, debido a la cruenta represión que sufría el pueblo Nicaragüense.
Finalmente en enero de 1933 se firman los acuerdos de paz y Sandino accede a deponer las armas. De alguna manera su propósito se había cumplido, las tropas norteamericanas abandonaron Nicaragua. Sin embargo la presión continuaría sobre los hombres de Sandino. La Guardia Nacional comandada por Anastasio Somoza, alumno predilecto de los norteamericanos, los persigue, encarcela, les impide el regreso a su hogar e incluso los mata.
Ante esta situación Sandino decide elevar quejas tanto escritas como verbales, calmadas mediante promesas que no llegan a cumplirse. Para el año 34 la situación se torna insostenible, Sandino decide ir a entrevistarse con el presidente Sacasa y 21 de febrero comparten una cena para sellar nuevos acuerdos. A la Salida, el auto en el que viajaba Sandino es interceptado por un vehículo de la Guardia Nacional, y tanto él como sus acompañantes son llevados a un solitario campo de aviación. La tranquila noche de Nicaragua se ve interrumpida por las descargas de fusil, en ese momento caía asesinado Augusto César Sandino, Somoza había dado la orden.
Una vez muerto Sandino, Somoza comenzó su carrera por el poder dando un golpe de Estado contra Sacasa. Si bien primero colocó un presidente afín a su política, luego de unos meses se nombró a sí mismo como primer mandatario, abriendo así la etapa del somocismo en Nicaragua, la cual durará hasta febrero de 1990.

El espectro de Sandino

El pensamiento de Sandino va a hacer mella en los distintos procesos de Liberación Nacional en América latina. Este pensamiento deja entrever algunas contradicciones: los límites de levantar como único programa la lucha antiimperialista, donde encontramos las diversas facciones que van desde el campesinado, obreros, hasta la burguesía y pequeñas burguesías nacionalistas. Éstas últimas son incapaces de llevar adelante las mínimas tareas democráticas. Además son conocidos los límites que tuvieron las distintas corrientes que se llamaban antiimperialistas, pasando desde al APRA peruano hasta las distintas corrientes que integraban el ALBA, quienes tuvieron que ceder tarde o temprano al capital imperialista. Estas tareas pueden ser resueltas en la medida que el proletariado tome en sus manos la lucha antiimperialista y un programa para que todos los oprimidos la vean como única capaz de resolver la crisis, la miseria y la precariedad.

Gustavo Barrera

Centenares de adhesiones al Petitorio en el “Velódromo Solidario”




Mientras se llenaba un nuevo velódromo en solidaridad con los Familiares de Desaparecidos se juntaron centenares de firmas al Petitorio Internacional contra la impunidad del Plan Cóndor y el Fallo de Roma.

La campaña de adhesiones al Petitorio Internacional contra el Plan Cóndor continúa, y prácticamente a dos semanas de su lanzamiento ya alcanza centenares de firmas, de colectivos como individuales, tanto de los Derechos Humanos, sindicales, estudiantiles, de la cultura o de otros ámbitos, que llegan de todo América Latina y algunos países de Europa.
Te puede interesar: Familiares de desaparecidos lanzan un petitorio que exigen juicio y castigo a los represores, a partir del fallo del juicio en Roma.
Ayer la campaña del petitorio se hizo presente, con un stand y varios colaboradores, entre los que se encontraba uno de los impulsores del mismo Sebastián Artigas, repartiendo volantes informativos y solicitando adhesiones. Centenares de firmas y muchos comentarios de aliento a la campaña mostraron un gran apoyo al petitorio contra la impunidad, en un marco de solidaridad que logró llenar nuevamente el velódromo.

Claudio Álvarez

martes, 21 de febrero de 2017

Fidel, el poder político y la nueva cultura comunicacional




Presentación realizada en el Panel “Fidel, constructor de la nueva sociedad” del Coloquio FIDEL, POLÍTICA Y CULTURA. Feria Internacional del Libro, La Habana, 10 de febrero de 2017

Entre los muchos logros de Fidel como constructor de la nueva sociedad cubana se destacan el derrocamiento del capitalismo a favor del socialismo y sus principios inherentes de igualdad y solidaridad; la derrota de la dominación neocolonialista de Estados Unidos, logrando así la soberanía, la independencia y la dignidad; la defensa de los derechos humanos en la salud, la educación, la cultura y el deporte; el respeto de la igualdad racial, la igualdad de género, la alimentación y la vivienda para todos; la defensa de la libertad de expresión, y de la prensa que es uno de los frentes en que el ejemplo de Fidel tiene mucho que seguir enseñándonos; y la creación de una atmósfera social y política civilizada y sin violencia. La base de estas proezas, inexistentes antes de 1959, es el poder político popular, resultante de la Revolución que suprimió el Estado respaldado por Estados Unidos.
Ya en 1953, la conquista de un nuevo poder revolucionario del pueblo pasaba por el primer plano en la mente de Fidel. Su inquebrantable objetivo se mezclaba con el espíritu de autosacrificio que caracterizó toda su vida política. Entre reveses y victorias, de 1953 a 1956 y hasta 1959, su pensamiento y su acción se inspiraron en este objetivo inquebrantable, asociado indeleblemente a tácticas creativas diseñadas para pasar de la aspiración a la conquista del poder popular, por medio de la revolución armada para hacerla realidad. Este fue el centro de la pasión de Fidel.
La sociedad actual, legada al pueblo cubano, encuentra sus orígenes en los territorios liberados durante las guerras de 1868 y 1895, la última de las cuales alcanzó nuevos niveles de organización bajo el liderazgo de José Martí y el Partido Revolucionario Cubano. Así, durante la segunda mitad del siglo XIX se sembraron las semillas de un nuevo poder que serían resucitadas y actualizadas por Fidel, según las nuevas circunstancias. El poder político local forjado en las áreas liberadas de la Sierra Maestra en el periodo 1957-1958, estaba virtualmente concebido como un Estado revolucionario dentro del Estado dominado por el poder neocolonial. El Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde fueron fundados y desarrollados por Fidel y sus camaradas, y crecieron como semillas del Partido Comunista de Cuba y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, respectivamente. Estas instituciones constituyen dos pilares para mantener y desarrollar el poder del pueblo, junto a la cultura socialista de Cuba, como su armadura.
En el transcurso de esta épica marcha victoriosa y en las siguientes décadas, Fidel contribuyó a la construcción de una nueva forma de hacer política dentro de la Revolución Cubana. Él fue un comunicador por excelencia, componente clave de la conquista y el mejoramiento del poder político. Entre otras dimensiones de su legado, su pensamiento y su acción constituyen una nueva cultura de la comunicación entre el líder y su pueblo. Veamos cinco ejemplos acerca de cómo la cultura política de Fidel y la nueva cultura comunicacional se impulsaron mutuamente.
Primero fue en 1953, cuando escribió La historia me absolverá, que fue difundida. Podríamos preguntarnos cómo es posible hablar del talento de la comunicación de un líder en su propia representación, en la búsqueda del poder político del pueblo, cuando se encontraba en prisión, confinado e incomunicado, lejos de las masas. Luego de la derrota del 26 de julio, el poder político no se veía siquiera en el horizonte. Sin embargo, a pesar de tan extremas restricciones, Fidel logró comunicarse secretamente con otros combatientes encarcelados, algunos presidiarios que purgaban condenas por delitos comunes, e incluso con guardias y empleados de la prisión. Antes y después de su defensa, su mundo había sido muy limitado.
En medio de este sistema de comunicación clandestino, y con unos pocos libros que logró reunir, preparó su defensa de memoria. Escribió y editó en su celda día y noche, memorizando cada palabra hasta el momento en que fue llevado a la corte. Solo una persona totalmente consagrada a la solución de los problemas de Cuba, y a abrirle el camino al poder del pueblo con la Revolución, podía optimizar hasta ese punto las escasas herramientas de comunicación a su alcance.
Una vez presentada su defensa de memoria, Fidel regresó a su celda y constató que el texto había desaparecido. Empezó entonces a escribirlo de memoria nuevamente. Algunas relaciones clandestinas cercanas en el interior y el exterior de la prisión le permitieron incluso ampliar su comunicación con la gente. Urdía su defensa pieza por pieza, utilizando métodos ingeniosos, como el uso del jugo de limón como tinta invisible, en pequeños pedazos de papel. Los papeles escritos con esa tinta pasaron a través de la seguridad de la prisión y, como lo había planeado, luego fueron tratados con calor para revelar la escritura y que se leyeran en La Habana.
Un puñado de personas en esa ciudad, particularmente las moncadistas Melba Hernández y Haydee Santamaría, se encargaron de reunir los pedazos de papel como si se tratase de un rompecabezas e imprimir el texto en forma de folleto. Inicialmente, Fidel dio instrucciones a estas dos mujeres, que formaban parte de su limitado entorno, para producir 100.000 ejemplares del alegato. El 18 de junio de 1954 escribió a Melba y a Haydee: “sin propaganda no hay movimiento de masas, y sin movimiento de masas no hay revolución posible”. Indudablemente, se inspiró en esta interacción con sus dos camaradas, quienes arriesgaron de nuevo sus vidas bajo la dictadura de Batista, como lo habían hecho en el Moncada. A su vez, ellas fueron animadas por el pensamiento de Fidel y su heroica resistencia desde la prisión. Entretanto, crecían los limones en el suelo fértil de Cuba, fertilizando el movimiento revolucionario a través de la creativa pluma de Fidel.
Una segunda ilustración es la singular habilidad de comunicación de Fidel en la defensa del poder del pueblo. El 8 enero de 1959, frente a una inmensa muchedumbre en La Habana, en contraste con las extremas limitaciones de su solitaria celda, dijo: “La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en adelante todo será fácil; quizás en adelante todo sea más difícil”. No hay duda de que el líder se inspiró en el júbilo del pueblo. Sin embargo, también hacía uso de su perspicacia frente a sus exaltados seguidores, al notar que tenía que convencerlos, como a la audiencia nacional de televisión, para que tomaran precauciones y fueran vigilantes en los meses y años venideros. Fidel y el pueblo convergieron en una entidad política e ideológica a través de su habilidad para comunicar. Resulta difícil afirmar si aquella declaración surgió espontáneamente de la atmósfera política de La Habana en aquel momento, dada su extraordinaria dote para sentir la pulsación de su pueblo, o si ya había pensado en ello. En cualquier caso, dijo lo que debía decir.
De un modo u otro existen muchos momentos memorables en los cuales su comunicación fue ciertamente espontánea, dejando tras de sí una huella indeleble del paisaje político cubano. Esto nos lleva a nuestra tercera ilustración, que tuvo lugar el 28 septiembre de 1960, cuando Fidel habló en La Habana frente a una muchedumbre. La transcripción hace una lectura acerca de la manera como muchos cubanos aún la recuerdan hoy, ya sea por su propia participación o por la inigualable memoria colectiva de la Revolución Cubana, por medio de la familia y los amigos. Cito:
(Se oye explotar un petardo). Fidel pregunta: ¿Una bomba? ¡Deja...! (Exclamaciones de: ‘¡Paredón!, ¡Venceremos!’). (Cantan el himno nacional y exclaman: ‘¡Viva Cuba!, ¡Viva la Revolución!’).
Continúa la transcripción:
(Alguien del público habla con el doctor Castro). (Se escucha una segunda explosión).
Y sigue Fidel:
“…No subestimar al enemigo imperialista. Sería un error subestimar al enemigo imperialista.”
Frente a la dramática amenaza apoyada por Estados Unidos en el corazón de la Habana, surgieron espontáneamente en los barrios y posteriormente con la guía de la dirección de la Revolución, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Estas organizaciones de masa fueron vitales para la Revolución Cubana. En 1961, su formación demostró ser indispensable para la defensa de Cuba contra las incursiones apoyadas y financiadas por Estados Unidos, y los actos terroristas concebidos para subvertir el poder político revolucionario. Los CDR, fruto de la dinámica de Fidel y el pueblo, también contribuyeron sustancialmente a gobernar a nivel nacional y local, especialmente de 1959 a 1976 —cuando en el país se consolidó un proceso de institucionalización que llevó a que se aprobara la Constitución socialista—, y de muchas maneras luego.
El Che, captando la esencia de esta insuperable comunicación entre el líder y el pueblo, escribió: “En las grandes concentraciones públicas se observa algo así como el diálogo de dos diapasones cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor.”
La cuarta ilustración se basa en un discurso de Fidel el 25 noviembre de 2005 ante estudiantes y profesores, en la Universidad de La Habana, con ocasión del 60º aniversario de su ingreso allí como estudiante. Fidel se ocupó de los problemas que enfrentaba Cuba, como la necesidad de ahorrar electricidad y oponerse a la corrupción. Su discurso fue subrayado por aplausos y risas, según el tema tratado. Al leer nuevamente la transcripción, esta permite un registro casi visual de la viva interacción del líder con estudiantes y profesores. Más allá de la mitad del discurso, concluyó con lo que pareció ser una frase instintiva, basada quizás en la apariencia de los rostros preocupados de los estudiantes, y en la experiencia de lo que había ocurrido en la Unión Soviética y en el campo socialista europeo:
“Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra.”
Una vez más, la defensa y el posterior desarrollo del poder del pueblo fueron el centro del mensaje de Fidel. Luego de esta declaración, la interacción entre la audiencia y Fidel se aceleró. El Che había sintetizado la relación de Fidel y el pueblo también de esta manera. Cito textualmente:
“Fidel y la masa comienzan a vibrar en un diálogo de intensidad creciente hasta alcanzar el clímax en un final abrupto.”
Más de 11 años después de aquella charla en La Habana, la corrupción sigue siendo un problema. Sin embargo, a pesar de estos y otros escollos, la Revolución del pueblo en el poder continúa invicta. Quizás una de las razones sea la madurez y la naturaleza estable de la vasta mayoría de la juventud cubana.
Existen innumerables ejemplos similares. Me viene uno a la mente: cuando, el 4 de febrero de 1962, más de un millón de cubanos colmaron la Plaza de la Revolución al llamado que hiciera el Gobierno Revolucionario para constituir la Segunda Asamblea General Nacional del Pueblo, durante la cual se aprobó por aclamación, la Segunda Declaración de La Habana. La semana pasada se celebró el aniversario 55 de aquella ocasión, en la que, al leer esa Declaración, Fidel Castro movilizó al pueblo tanto por el contenido del documento como por su extraordinario talento de comunicador para que se votara conscientemente a favor del texto. Este episodio me inspiró para emplear una foto de aquel momento histórico de la votación con la mano levantada, en la cubierta de mi libro acerca de la democracia en Cuba, publicado en 1999.
El quinto ejemplo, quizás una de sus principales reflexiones, es el artículo “El hermano Obama”, escrito el 27 de marzo de 2016. A simple vista podemos preguntarnos, como en el primer ejemplo acerca de la autodefensa 1953, ¿cómo un artículo escrito por el Presidente ya retirado, y en una estado relativamente delicado de salud, puede ilustrar la dinámica entre el líder y el pueblo por medio de una comunicación activa entre los dos, para la defensa de la Revolución? A pesar de que, con pocas excepciones, desde el 2008 ya no le era posible dirigirse a grandes multitudes e intercambiar con ellas, Fidel es Fidel. Él encontró una manera de comunicarse a través del periodismo, al cual estuvo unido a lo largo de décadas. Durante la visita de Obama y después de esta, un vivo debate se desató en la prensa cubana y entre la gente, con relación al enfoque dado a algunos de los discursos del presidente de Estados Unidos, lejos de crear unanimidad. “El hermano Obama” fue escrito en el contexto de esa controversia. A pesar de su estado de salud, Fidel sabía lo que estaba sucediendo en Cuba, y así su artículo tocó la fibra más sensible de la sociedad. El texto se onduló a través de las discusiones políticas que tenían lugar en ese momento y, ciertamente, a nivel internacional.
Así empezó Fidel “El hermano Obama”: “Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños…”. Eso tocó las cuerdas sensibles en el interior y en el exterior de Cuba, de manera que Obama ya no podía ser juzgado ingenuamente. Existe una historia de colonialismo, neocolonialismo e imperialismo de la cual Obama no puede separarse. Sin embargo, una de las mejores y más centradas imputaciones de Fidel aún estaba por venir. Se refirió a la asombrosa afirmación de Obama: “ya es hora de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza.” Fidel se sintió obligado a responder: “se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del presidente de Estados Unidos.” Fidel, el periodista revolucionario, valientemente escribió lo que muchos cubanos y amigos de Cuba pensaban y escribían a su manera. Era como si de algún modo Fidel habitara nuestras mentes. Su oportuna intervención fue un enorme estímulo para el fortalecimiento y la defensa de la cultura socialista cubana. Esto fue captado por la vasta mayoría de los cubanos para proteger el poder político popular, la independencia y la dignidad y, con esto, todos los logros económicos, sociales y culturales de la Revolución.
Este es tan sólo uno de los muchos ejemplos de la asombrosa habilidad de Fidel para mantener su diálogo con los cubanos a través de su pluma. Del jugo de limón, utilizado como tinta indeleble en 1953, al empleo de instrumentos apropiados de escritura en 2016, existe un hilo conductor: la preocupación de Fidel por las necesidades del pueblo en su momento, expresada —para sintetizarlo— en su pensamiento marxista-leninista y martiano para guiar la acción con el objetivo de salvaguardar el poder político y los fundamentos de la Revolución Cubana. Así, en el transcurso de la historia, Elba y Haydee llegaron a ser millones.
A lo largo de su vida política Fidel contribuyó a esta nueva cultura comunicacional sin paralelo en la historia, dado su estilo único y perdurable, de 1953 a 2016. Este hace parte ahora del patrimonio de la Revolución Cubana, disponible para todo cubano o cubana que desee ponerlo en práctica. Pero Fidel estableció estándares muy altos, de manera que no es posible replicar su ejemplo, porque Fidel es Fidel. No obstante, su legado como comunicador es un modelo para líderes de todos los niveles, y para revolucionarios en general.
El legado de Fidel constituye también un patrimonio de la humanidad para guiar a escritores y periodistas en sus países, entre ellos Canadá, para mantener una comunicación estrecha y dialéctica con las necesidades y preocupaciones de la sociedad acerca de la cual y para la cual escribimos.

Arnold August

lunes, 20 de febrero de 2017

Dialéctica y marxismo: Karl Korsch, filosofía y revolución




Continuamos la serie de Marxismo y Dialéctica con un repaso de algunas elaboraciones de Karl Korsch y sus polémicas con los comunistas alemanes y la III Internacional.

Karl Korsch (1886-1961), jurista y combatiente en la Primera Guerra Mundial, se unió al Partido Socialista después de la guerra y luego al Partido Comunista de Alemania, del que fue expulsado en 1926. En 1923 se desempeñaba como profesor de derecho en la Universidad de Jena y como diputado comunista en el parlamento alemán. Durante los meses de octubre y noviembre de ese año fue ministro de Justicia del efímero “gobierno obrero” de Turingia, que se liquida con el fracaso del llamado “Octubre alemán”.
En 1923 Korsch publicó su obra más conocida: Marxismo y Filosofía. A fines de ese año se publicaría también Historia y Consciencia de clase de Georg Lukács, al que hicimos referencia en el anterior artículo de esta serie. El libro de Korsch fue recibido por los publicistas de la Tercera Internacional y por el propio Zinoviev (en ese momento su presidente) con la misma hostilidad que el de Lukács.
Korsch intentaba repensar la relación entre el marxismo y la filosofía a lo largo de la historia del marxismo, en términos distintos a los aceptados por el pensamiento “oficial” de la Tercera (III) Internacional en vías de burocratización.
Para el autor, después de un período fundacional que termina con la derrota del proletariado en 1848, signado por la unidad estrecha entre teoría y práctica, se abre un segundo período que va hasta el final del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial, en el que el desarrollo del cuerpo teórico del marxismo, principalmente con El Capital y el posterior desarrollo de la socialdemocracia, lleva a los epígonos de Marx y Engels a una separación entre ciencia y política, con el trasfondo de un clima de época cientificista y positivista que daba por muerta a la filosofía. Este enfoque, para Korsch, era muy diferente a la posición "antifilosófica" del joven Marx, centrada en privilegiar la praxis sobre la filosofía idealista, pero a su vez basada en la unidad de teoría y lucha revolucionaria. El tercer momento del desarrollo histórico del marxismo, encarnado en el bolchevismo y la revolución rusa, abre para el autor la posibilidad de volver a pensar el marxismo como una teoría integral de la revolución y desde ese punto de vista plantea la vuelta a una relación más directa entre teoría y práctica revolucionaria. En este contexto, Korsch señalaba la necesidad de volver a discutir la relación de marxismo y filosofía como fundamento de una concepción revolucionaria.
En este marco de revalorización de la relación entre filosofía y marxismo en los términos de una práctica revolucionaria, Korsch intentaría también debatir la cuestión de la dialéctica, en ciertos pasajes de Marxismo y Filosofía y en otros artículos como “La dialéctica de Marx” (1923) y “Sobre la dialéctica materialista” (1924).
En el primer trabajo, Korsch partía de considerar la dialéctica de Hegel en su sentido más amplio. No solamente como una concepción filosófica relativa a una serie de leyes lógicas sino como una filosofía que expresaba el movimiento de ascenso de la burguesía como clase y tenía en la idea del Estado su punto de culminación.
En este marco, señalaba que la diferencia entre la dialéctica de Hegel y la de Marx no podía considerarse en términos de una mera “inversión” del mismo método, es decir que las formas de la dialéctica eran las mismas, pero en Hegel se aplicaban al pensamiento y en Marx a la materia.
Por el contrario, para Korsch la diferencia sustancial de ambas dialécticas consistía en la diferencia entre el movimiento histórico de la burguesía que tenía en la propiedad privada y el Estado su límite de clase y el movimiento histórico del proletariado, que se dirigía contra ambos y hacia el comunismo. En base a esta premisa, el método dialéctico se identificaba con el método de la lucha de clases.
En su artículo “Sobre la dialéctica materialista”, Korsch partía de destacar el programa de trabajo propuesto por Lenin a la revista teórica soviética Bajo la bandera del marxismo, dirigida por Abraham Deborin. En un discurso de 1922, conocido como “Sobre el significado del materialismo militante”, Lenin había propuesto, entre otras cosas, “organizar, desde el punto de vista materialista, el estudio sistemático de la dialéctica hegeliana que Marx aplicó concretamente, tanto en El Capital como en sus escritos históricos y políticos con tanto éxito.”
Korsch señalaba que a diferencia de Lenin, en el movimiento comunista primaban dos posiciones contrarias al tratamiento materialista de la cuestión de la dialéctica. Una, que podríamos llamar “cientificista” que Korsch identificaba con la posición de Bujarin (a cuyas elaboraciones nos referiremos más adelante en esta misma serie), la que consideraba a la filosofía como una forma distorsionada de comprensión de la realidad, perteneciente al pasado. Korsch cuestionaba esta idea por dos motivos. El primero, que la superación “definitiva” de la filosofía como modo de comprensión de la realidad sólo podía pensarse con la superación de la sociedad de clases y el comunismo. El segundo, que esta postura anti-filosófica, iba acompañada de una reivindicación más o menos acrítica del método científico entendido como un método histórico-positivo, que según Korsch era precisamente el modo propiamente burgués de apropiación teórica de la realidad.
La segunda posición criticada por Korsch era aquella que señalaba la importancia de la dialéctica hegeliana para la comprensión del pensamiento de Marx y la reivindicación de que Marx la había puesto “sobre sus pies”, sin identificar claramente qué diferenciaba la dialéctica hegeliana de la marxista. Identificaba como representante de esta posición a August Thalheimer que en un artículo titulado “Sobre el objeto de la dialéctica” publicado en mayo de 1923 en la revista Die Internationale. En ese artículo, Thalheimer partía de una idea planteada por Franz Mehring sobre que no se podía discutir la dialéctica en abstracto sino en estrecha relación con su objeto. En ese contexto, reivindicaba a Hegel por “señalar la conexión interna, sistemática, universal de las categorías del pensamiento” y reivindicaba para el marxismo la misma tarea, pero sobre la base de una concepción materialista, es decir que en vez de ir del pensamiento a la realidad, fuera de la realidad al pensamiento.
Korsch planteaba que esta posición no era dialéctica o mejor dicho, que en tanto intentaba analizar la cuestión de la dialéctica se quedaba en la concepción idealista de Hegel y no lograba penetrar en la especificidad de la dialéctica marxista.
Si la dialéctica era inseparable de su objeto, según Korsch la relación entre la dialéctica hegeliana y la marxista no podía reducirse a una simple inversión del idealismo en términos ontológicos (primacía del ser sobre la consciencia), manteniendo el método “lógico” sin cambios, sino que era necesario descubrir la dialéctica específicamente marxista conociendo a su vez el objeto propio del marxismo: la praxis revolucionaria. En este planteo Korsch retomaba los señalamientos planteados en Marxismo y Filosofía como en su artículo “La dialéctica de Marx,”
En ese marco, la conclusión de Korsch era categórica: “La ’dialéctica materialista’ del proletariado no puede ser enseñada de una manera abstracta, ni siquiera con la ayuda de pretendidos ejemplos, como una ’ciencia’ particular que tiene un ’objeto’ propio. Sólo puede ser aplicada concretamente en la práctica de la revolución proletaria y en una teoría que es parte integrante, inmanente, de esta práctica revolucionaria.”
El argumento de Korsch era atractivo porque la dialéctica dejaba de ser un método de pensamiento para constituirse en la forma del movimiento histórico revolucionario de la clase obrera. De este modo, la dialéctica como método era inseparable de la primacía de la praxis defendida por Marx en sus Tesis sobre Feuerbach.
En lo específicamente metodológico, el argumento de Korsch es también atendible: la dialéctica de Hegel se diferencia de la de Marx porque en Hegel la forma del movimiento dialéctico reviste un carácter de “reconciliación” y el proceso de superación de las contradicciones se constituye como un progreso más o menos constante donde hay saltos de calidad pero no exactamente rupturas. En Marx, el movimiento dialéctico reviste la forma de una ruptura. Esta diferencia se expresa sobre todo en lo referente a la comprensión de la historia. En otros planos, como la crítica de la economía política, Marx utiliza la dialéctica para develar el modo específico de la explotación capitalista, el fenómeno del fetichismo de la mercancía y las leyes tendenciales que rigen la economía capitalista. A su vez, el propio Marx nunca desarrolló una exposición sistemática de la dialéctica separada de contendidos concretos. Por último, la concepción marxista de la praxis supone una relación dialéctica entre la acción revolucionaria y el pensamiento en los términos planteados por Korsch.
Como punto débil de la argumentación de Korsch, podemos señalar que la identificación del método dialéctico con el método de lucha de clases y el hincapié dado por el autor a la importancia de rediscutir la cuestión filosófica en el marxismo, iban acompañadas de una sobrevaloración de las implicancias políticas inmediatas de la cuestión.
En este contexto, en su posterior trabajo Anticrítica (1930) Korsch terminaría identificando el pensamiento de Lenin con el de la socialdemocracia, adjudicándole a Lenin una concepción materialista vulgar de la dialéctica, contra la propia interpretación que había construido anteriormente el propio Korsch.

Juan Dal Maso
juandalmaso@gmail.com

domingo, 19 de febrero de 2017

Mesa Representativa del PIT-CNT aprobó el paro




El paro será de 16 a 22 hs para permitir la concurrencia a la movilización convocada a las 18 hs por los colectivos de mujeres. Se prepara una gran jornada de lucha.

La Mesa Representativa del PIT-CNT reunida este jueves en la tarde ratificó lo dispuesto por el Secretariado el martes pasado: la central convocará a un paro entre las 16 y las 22 hs para permitir que quienes deseen se sumen a la movilización que ya viene organizando la Coordinadora de Feminismos del Uruguay, integrada por varios colectivos de mujeres y agrupaciones feministas.
Lo resuelto es muy positivo teniendo en cuenta que es el reclamo de muchas mujeres de que la central sindical tome la cuestión de la mujer y verdaderamente – no solo en el discurso – se proponga enfrentar la violencia machista inclusive en sus propias filas y levante los reclamos de las mujeres trabajadoras.
La resolución del Pit-Cnt constituye un hecho histórico, una medida que debe ser tomada como ejemplo a nivel internacional ya que se trata de una central obrera que realiza una acción de lucha a partir de tomar las demandas de uno de sus sectores más explotados como lo es la mujer trabajadora, que somos más del 50 % de la clase trabajadora. Uruguay será uno de los pocos países en donde la convocatoria de un Paro internacional de las Mujeres se hará realmente efectivo.
Esta medida, de hacerse efectiva, permitiría que miles y miles de mujeres y hombres que trabajan en fábricas, bancos, comercios, escuelas y hospitales puedan cortar sus actividades para participar de la movilización prevista para las 18 hs. desde la Plaza Libertad hasta la Explanada de la Universidad de la República en Montevideo. Y que también se realicen manifestaciones en otras ciudades del interior del país.
Este 8 de marzo seremos miles, decenas de miles y hasta millones en todo el mundo que paremos y gritemos bien fuerte que nos queremos vivas, que queremos decidir por nosotras mismas y que queremos acabar con el machismo y la misoginia.

El PIT-CNT y el reclamo de las mujeres

Aunque se trata de una medida muy progresiva no debemos olvidar el rol que viene jugando la central obrera uruguaya. La dirección del PIT-CNT lava sus culpas con las mujeres de la clase trabajadora, pues son ellos los que permiten los bajos salarios, la diferencia salarial entre hombres y mujeres, la precarización laboral y el trabajo en negro. Son ellos los que avalaron que durante años las trabajadoras de la ex FRIPUR trabajaran en condiciones de superexplotación, paradas, con las manos rotas, sin poder cortar el trabajo cuando debían amamantar, siendo maltratadas una y otra vez por los supervisores y los patrones que luego cerraron dejando a casi mil personas y a sus familias en la calle.
La dirección del PIT-CNT debe romper su seguidismo con el gobierno frenteamplista si es que pretende representar los intereses de los trabajadores y las trabajadoras, para que no sigan cerrando las fábricas como FANAPEL o ECOLAT, para que no sigan habiendo salarios y jubilaciones de miseria y para que la crisis la paguen quienes la generaron, los capitalistas.

Las mujeres paramos

No alcanza con una declaración, para que este para sea contundente el PIT-CNT debe hacer todo su esfuerzo para organizarlo y garantizarlo, de manera que realmente pueda hacerse efectivo.
Para que no haya represalias, para que podamos parar todas y todos, para que se escuche nuestra voz, es necesario que el Paro Internacional de las Mujeres sea tomado en las manos de las propias mujeres trabajadoras, que se realicen asambleas en todos los lugares de trabajo, que se vote la mejor manera de parar y de garantizar el paro, que se debata sobre la situación de la mujer trabajadora y que, en nuestro día, podamos levantar nuestros reclamos de: a igual trabajo igual remuneración, por aumento de salarios inmediato, por guarderías infantiles cerca de los trabajos y bancadas por las patronales, por el reconocimiento de las enfermedades de nuestros familiares. Que se organicen comisiones de mujeres en todos los sindicatos y lugares de trabajo para acabar con la discriminación y el abuso cotidianos, para unirnos, empoderarnos y poder ponerle fin a la violencia machista.
Este 8 de marzo será de la mujer trabajadora. Hagamos honor a nuestras mártires y salgamos masivamente a las calles a luchar por el pan pero también por las rosas.

Karina Rojas
Montevideo

sábado, 18 de febrero de 2017

Francia: doce días de furia contra la violencia policial




En los últimos doce días, los suburbios pobres al noreste de París han sido el escenario de la furia popular contra la policía, incluyendo incendios y ataques contra comisarías.

Miles de jóvenes protagonizan los levantamientos antirrepresivos desatados por el aberrante atropello contra Théo, un muchacho de 22 años de origen africano que fue torturado y violado por cuatro agentes luego de resistirse a una detención arbitraria. Las movilizaciones se han replicado en otras ciudades como Toulouse, Rouen y Nantes.
El levantamiento es una expresión de furia elemental y hartazgo de la juventud de los suburbios parisinos, con fuerte presencia de inmigrantes y musulmanes, ante la brutalidad policial y la miseria social a la que los somete el estado francés. En la memoria popular está presente la muerte de dos jóvenes de origen árabe en 2005 que huían de una detención policial, que catalizó una rebelión que se extendió de París a varias regiones de Francia y de allí a Bélgica, Dinamarca, Alemania, Grecia, Holanda y Suiza.
En algunos de estos barrios, el desempleo triplica la media nacional.
El gobierno “socialista” ha combinado la represión y los intentos de contención. El presidente Francois Hollande visitó al joven en el hospital y también los suburbios. Pero al mismo tiempo, ha desarrollado un monumental despliegue policial y más de 200 detenciones.
El conjunto del régimen político, desde el gobierno hasta el fascista Frente Nacional, se erige contra la revuelta en defensa del “respeto” (Hollande) y la “integridad” (Le Pen) de las instituciones.
El gobierno busca también, con su ataque contra la juventud sublevada, evitar la convergencia de los explotados franceses en una lucha común.
Desde los atentados de noviembre de 2015 en París, en Francia rige un estado de excepción que -bajo el pretexto de la lucha antiterrorista- pretende mantener a raya a las masas en el cuadro de la crisis capitalista. El reforzamiento represivo está dirigido a hacer pasar engendros como la reforma laboral que abarata indemnizaciones por despido, habilita los despidos masivos bajo el cheque en blanco de ‘motivos económicos’ y liquida de hecho la jornada de 35 horas (PO 1402). La lucha contra esa reforma desafió el despliegue represivo y puso a centenares de miles de trabajadores en las calles a lo largo de 2016 y no pudo evitar la aprobación de la norma por culpa del encorsetamiento de las direcciones sindicales.
El levantamiento en los suburbios parisinos, poco difundido por los medios, se produce en las vísperas de unas elecciones en las que Hollande, profundamente desacreditado, debió renunciar a la contienda. El astillamiento del PS y la crisis en Los Republicanos por las denuncias de nepotismo contra el candidato Francois Fillon son las expresiones políticas más sobresalientes de una crisis de fondo.
Los sucesos de los suburbios parisinos guardan semejanzas con los casos de gatillo fácil que se han multiplicado en Estados Unidos. Repiten un mismo patrón de opresión contra las minorías (“los negros y norte africanos tenían entre seis y ocho veces más (posibilidades) de ser detenidos que los blancos en París”, según El Mundo, 7/2), empobrecimiento y furia popular en el riñón del imperialismo.

Tomás Eps y Gustavo Montenegro

jueves, 16 de febrero de 2017

Clara Zetkin, sus primeros años de lucha




Una de las más importantes organizadoras de las mujeres socialistas, en gran parte de su vida encarnó las ideas del socialismo e internacionalismo.

Clara Eissner nació en Wiederau, un pequeño pueblo sajón cercano a Leipzig. Su padre Gottfried Eisner, hijo de un obrero, había sido capaz de continuar sus estudios con la ayuda de un pastor protestante llegando a ser maestro. La madre de Clara, hija de un oficial napoleónico, era una mujer culta cuya apertura seguramente sirvió a Clara como ejemplo. Su madre tenía contacto con dos de las primeras dirigentes del movimiento feminista en Alemania, Luis Otto-Peters y Auguste Schmidt, fundadoras de la Asociación general de las mujeres.
Cuando Clara llega a la adolescencia, la familia se traslada a Leipzig. En Alemania existían pocas escuelas donde las jóvenes pudiesen continuar sus estudios, esto sí era posible en Sajonia donde habían sido elegidos los primeros diputados socialistas en el Reicstag, August Bebel y Wilhem Liebknecht en 1867. Gracias a las relaciones de su madre, Clara llega a acceder a la escuela para enseñantes dirigida por la ya citada Auguste Schmidt quién reivindicaba para las maestras salidas de su escuela igualdad de derechos con los hombres.
En la escuela conoce a Bárbara de origen ruso con la que entablará una profunda amistad y quién le introducirá en un círculo de estudiantes rusos emigrados a Alemania. En este mismo círculo fue donde Clara conoce a Ossip Zetkin diez años mayor que ella y con quién tendrá dos hijos. El joven ruso influenciado inicialmente por las ideas populistas había sido conquistado para el socialismo. Es en este ambiente donde Clara comienza a conocer las ideas socialistas.
Al final de los primeros diez años de vida del Imperio, Alemania se encontraba en pleno desarrollo económico. El comercio y la industria se desarrollaban a grandes pasos, sobre todo en Sajonia. Este desarrollo había conformado además una gran masa proletaria y los sectores proletarios alemanes sentían cada vez más la necesidad de organizarse. En 1875 en Gotha los dos principales sectores del movimiento obrero alemán se unifican conformando el Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania, luego Partido Socialdemócrata de Alemania. El avance del socialismo preocupaba a los partidos burgueses y Bismark impone las leyes antisocialistas que entraran en vigor en octubre de 1878.
Clara es cada vez más sensible a las injusticias sociales muy presentes en los años de formación del imperio alemán. Cercana a este grupo de emigrados rusos comienza a tener sus primeros contactos con los socialistas. Antes de que entrara en vigor la ley antisocialista asistía a conferencias del propio Liebknecht invitada por Ossip.
Las ideas socialistas y el internacionalismo comenzaron a formar parte de la personalidad de la joven Clara. Ideas que comenzaban a chocar con la propia directora de su escuela Auguste Schmidt. La experiencia de la Comuna de París había sacudido Europa y el movimiento feminista alemán delimitó mucho más sus posiciones. La enemistad política entre las ya ideas propias de Clara y las de Schmidt tuvo sus consecuencias. Esta última no facilitó a la joven un puesto como maestra llegando la ruptura definitiva entre Clara y Auguste, así como entre sus ideas.
En los siguientes años Clara verá empeoradas sus condiciones de vida, sin poder optar a un puesto como maestra se dedicó a ser preceptora. Serán años sin embargo en los que profundizará sus relaciones con el círculo ruso y años de acercamiento a las ideas socialistas.
A pesar de la represión, el Partido Socialdemócrata continuaba organizándose. En medio de ese clima de clandestinidad Ossip se ve obligado a abandonar Alemania instalándose en París. El mismo clima empuja a Clara a trasladarse a Zurich desde donde se imprimía el Sozialdemokrat para luego entrar de modo clandestino en Alemania.
El periodo que Clara pasa en Zurich será decisivo para su futuro. Allí conoció a Eduard Bernstein en aquel momento encargado de la edición del Sozialdemokrat, periódico de la socialdemocracia alemana. Allí en Zurich Clara asiste a las conferencias de Bernstein y seguramente por recomendación de este Julius Motteler contratará a Clara. Motteler había organizado y dirigido uno de los primeros sindicatos mixtos de Alemania que llegó a organizar a cientos de obreras textiles. A través de Motteler Clara conoció las primeras experiencias de las trabajadoras alemanas por la consecución de sus derechos. También es en este momento en que Clara conoció la obra de August Bebel, La mujer y el socialismo. Una obra publicada en 1879 que a pesar de su prohibición era más que conocida en los círculos del marxismo alemán.
La estancia en Zurich y las relaciones que allí creó supusieron una reafirmación ideológica para Clara, pero pronto decidirá trasladarse a París. En octubre de 1882 llega a la capital francesa. Pocos meses más tarde, el 1 de agosto de 1883 nacerá su primer hijo Maxim y poco más de un año después nacerá el segundo, Costia.

París, su escuela política

Ossip y ella sobrevivían traduciendo, impartiendo clases de distintos idiomas y escribiendo artículos para periódicos publicados en alemán. Los años de estancia en París, como según expresó Clara, fueron los más duros de su vida desde el punto de vista material. Pero también fueron los años en que Clara entró en contacto con los dirigentes del movimiento obrero francés y alemán, se desarrolló teórica e ideológicamente y se inició en el marxismo.
Ossip formaba parte de la dirección del grupo ruso "Liberación del trabajo" al cual se adhería la propia Clara. En París formaban parte del grupo de emigrados rusos con lo que crearon infinidad de relaciones a través de su actividad política. Allí es donde conoció y entabló gran amistad con Laura y Paul Lafargue, hija y yerno de Karl Marx.
Los años de París son años de formación ideológica y política. Años de gran esfuerzo y voluntad en los que debía superar el cansancio físico de la doble jornada que muy bien conocía.
Las noches eran para ella el único momento en el que redactar sus artículos, poder reunirse con sus compañeros de militancia y dedicarse al estudio del marxismo. Durante los años en los que vivió en Francia se dedicó a estudiar plenamente la teoría marxista. Un estudio profundo de los principales textos. Por sus cartas sabemos que fue en esa época cuando estudió el primer tomo de El capital, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, El manifiesto comunista. Estudió además la historia de la Comuna de París. Todo esto le ayudó a pensar y discutir los problemas que en aquel momento atravesaban del movimiento obrero en Francia y en Alemania.
En 1888 Ossip cae gravemente enfermo y Clara ha de asistirlo por un largo periodo de tiempo. Es difícil imaginar el empeño de Clara en esos años en los que debía de soportar grandes cargas mientras se formaba una de las mayores pensadoras y organizadoras del socialismo.
En enero de 1889 fallece Ossip, su situación personal se complica, pero gracias a la ayuda de sus compañeros alemanes logra mantenerse económicamente. Continuará escribiendo, ahora más frenéticamente dadas las peticiones de sus camaradas, para los distintos periódicos de la época. En sus artículos trataba de dar cuenta al proletariado europeo de las conquistas y particularidades del movimiento en Francia.
Cuando ese mismo año se confirma el proyecto de la celebración de un congreso internacional de los trabajadores que, dio lugar a la Segunda Internacional, los dirigentes del Partido Socialdemócrata encargaron a Clara Zetkin la tarea de representar a socialdemocracia alemana en el comité organizativo del mismo.
Durante la preparación del congreso, Clara, que hasta el momento se había interesado por el movimiento obrero en general y por su historia, comenzará a estudiar la cuestión de la mujer. El comité organizador del congreso, del que formaba parte, había pedido a Clara que elaborase una intervención sobre esta cuestión. Así durante el congreso, en julio de 1889, presenta una intervención sobre las condiciones de las mujeres trabajadoras bajo el capitalismo. La ponencia de Clara fue traducida al francés y al inglés por Eleanor, la propia hija de Karl Marx.
Tras la celebración del congreso y la muerte de Ossip, Clara decide volver a Alemania con sus dos hijos. La situación alemana era ahora diferente. En 1890 fueron abolidas las leyes antisocialistas y tras la dimisión de Bismark, la situación para los socialistas se presentó mucho más cómoda.
Termina así una de las épocas determinantes en la vida de Clara Zetkin. De París se marcha una convencida internacionalista. Ahora se enfrentará a nuevos retos. Con la experiencia de estos años aprendió la situación de injusticia social que vivían los trabajadores y de manera muy particular las trabajadoras de toda Europa, ahora dedicará todo su esfuerzo a la organización de estos, particularmente de las mujeres trabajadoras y las mujeres socialistas.

Clara Mallo
Madrid | @ClaraMallo

La lucha de los hinchas del Rayo Vallecano contra el fascismo y la xenofobia




En las últimas semanas, “el Rayo Vallecano de Madrid”, un equipo de la segunda división española, y sus “bukaneros” (parte de su hinchada) han estado en el centro de la polémica del futbol español. Sucede que los rayistas están en lucha contra el polémico pase del jugador ucraniano Roman Zoluzya, acusado de neonazi, y contra la dirección del club encabezado por Raúl Martin Presa, un empresario de sectores de impresión y artes gráficas.
“No es una cuestión de ideologías o de pensamiento,- dice el comunicado de Bukaneros - va más allá: el jugador ucraniano (nada del otro mundo, por cierto) ha empuñado armas, ha donado dinero a los batallones fascistas, luce sus símbolos y ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo activo a la ultraderecha de su país, para quien es su símbolo” (http://bukaneros.org/2017/01/comunicado-plataforma-adrv-2/)
Los vínculos de Zozulya, mencionados en el comunicado, hacen referencia al Batallón Azov, un destacamento de ideología nazi y nacionalista cuyo emblema es un escudo con los colores ucranianos, superpuestos con símbolos de las SS. Zozulya ha participado activamente de sus colectas y campañas financieras, incluso protagonizando spots en su canal de youtube “Azov Press”. Estas organizaciones paramilitares han sido denunciadas por organismos de derechos humanos por crímenes de guerra.
“Queremos manifestar también –agrega el comunicado- la tremenda hipocresía que manifiestan clubes y organismos oficiales, propugnadores de la Ley de la violencia y la Xenofobia en el Deporte, de las palabras vacías…”
La denuncia que las “peñas” Vallecas llevan adelante ha sido acompañadas con escraches, movilizaciones, ruedas de prensas, actos y cánticos en la cancha. Se trata de un gran movimiento, acompañado por los que -“defendiendo los valores de la clase obrera”- intentan torcerle la mano a la dirección del club, encabezada por Presa, quien viene sumando nuevas denuncias en su desempeño a la cabeza del club (irregularidades en la compra del club por 900 euros, no pago de salarios, despidos y recortes en el club…) y al que se le pide la renuncia.
Las reacciones de Presa y de Javier Tebas, presidente de la Liga Profesional de Futbol, tampoco se han hecho esperar. Mientras el pase de Zozulya ha quedado en un impasse, el presidente de La Liga anunció el inicio de un proceso judicial contra los 17 identificados en la Ciudad Deportiva el primer y único día de Zozulya en Vallecas, donde se realizó un escrache en la “Ciudad Deportiva”. Entre esos 17 identificados hay diferentes hinchas, miembros de varias peñas, e incluso periodistas, quienes ya denuncian un ataque a la libertad de expresión. Además de esto también han ido por las peñas del Rayo, prohibiéndoles usar sus colores y símbolos.
La lucha abierta por la hinchada del Rayo es toda una lección para aquellos que combatimos a las barras ligadas a los empresarios futbolísticos. Nos marca un método de cómo enfrentar los atropellos de las direcciones de los clubes: con la organización independiente de los hinchas contra las mafias que lucran con el deporte.

Santi Gonzalez (@_santigr)