lunes, 26 de junio de 2017

Cómo Rusia volvió al capitalismo




El desarrollo del subdesarrollo en sociedades postsoviéticas

El capitalismo contemporáneo de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) tiene dos fuentes: la descomposición de la burocracia soviética y la influencia del capitalismo global. Pese a la publicidad de la época en favor de las reformas, estas no lograron conducir a la prosperidad y al crecimiento del bienestar de la población. Casi un cuarto de siglo después de la caída de la Unión Soviética, resulta claro que en los territorios del espacio postsoviético se consolidó un capitalismo periférico, con una economía sustentada en amplios niveles de criminalidad empresarial, control informal de los activos, primarización y fuga de capitales.
En el albor de las reformas de mercado en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) –instancia sucesora de la Unión Soviética–, a comienzos de la década de 1990, el periodista televisivo ruso Vladímir Pózner organizó un talk-showcon el elocuente título «¿Necesitamos el capitalismo?». El programa había sido concebido como el triunfo de los partidarios liberales del capitalismo sobre, supuestamente, los retrógrados y estancados opositores al nuevo orden social. En el curso del debate, el académico Stanislav Shatalin, un economista prestigioso en ese momento, explicó de forma clara, comprensible para todos los televidentes, la esencia de la «única doctrina confiable» de turno: «Imagínense un pastel dividido en partes iguales pero pequeñas. Eso es el socialismo. Ahora imagínense un enorme pastel dividido en partes desiguales, pero de modo que hasta una pequeña parte del segundo pastel es más grande que una de las partes iguales del primero. Eso es el capitalismo». Otro invitado del programa, sin medias tintas, propuso un camino sencillo y comprensible hacia el prometido paraíso del consumo: el Estado debía retirarse de la economía. Se entiende que tenía en mente abrir el espacio para la iniciativa empresarial de la «gente común».
En esa misma época se difundió profusamente por televisión un spot publicitario. Primero aparecía en la pantalla un mapa de Rusia cubierto por humeantes chimeneas de fábricas y líneas de transmisión de energía eléctrica. Una voz aclaraba: «Este es el patrimonio colectivo del país». Después se recortaba un pedazo de fábrica. «¡Esta es tu parte de la riqueza colectiva!». El pedazo se transformaba en un cupón y aparecía en la palma de la mano de un desconcertado ruso, que empezaba a rascarse la cabeza mientras una voz en off preguntaba «qué hacer con el cupón».
En el talk-show mencionado más arriba, Pózner explicaba con entusiasmo que la privatización abría el camino al enriquecimiento a todos los rusos: «Si ustedes son tres, es decir que tienen tres cupones, ya tienen la posibilidad de empezar su propia actividad privada. Reúnan a toda la familia en un consejo y resuelvan cómo utilizar los cupones. ¡Recuerden que ahora ustedes están decidiendo su propio destino, el destino de sus hijos y el de sus nietos!».
Las últimas palabras de Pózner resultaron ser las únicas migajas de verdad expresadas en aquel programa y en la innumerable cantidad de otros programas parecidos, aunque no del todo en el mismo sentido que tenían en mente. Pasó muy poco tiempo hasta que los rusos corrientes, que habían aceptado dócilmente las reformas, comenzaron a ser testigos de una caída sin precedentes de la producción y del nivel de vida, de una inaudita criminalización de la sociedad, del colapso de la educación y del sistema de salud, de la transformación de Rusia en un Estado semidependiente. Resultó que el pastel del ingreso nacional no sólo se dividía en partes desiguales, sino que además se había endurecido bastante.
A semejante colapso de la ilusión del capitalismo sobrevivieron los trabajadores de prácticamente todas las antiguas repúblicas soviéticas. Para comprender por qué las expectativas de la población resultaron pisoteadas de manera tan grosera, es necesario considerar la naturaleza de la sociedad que se conformó en el espacio postsoviético.

■■ La periferia del mundo capitalista

Después del colapso de la URSS, sus antiguas repúblicas tomaron el camino de la transición al capitalismo. Pero este no fue ni podía ser un pasaje al capitalismo del centro, altamente desarrollado y garante de un alto nivel de vida. Precisamente en eso consistía el engaño del programa televisivo. En el marco del sistema capitalista mundial, los «neófitos recién convertidos» podían ocupar sólo el lugar de una periferia dependiente y atrasada. Correspondía la «implantación del subdesarrollo» descripta por André Gunder Frank1. Los países postsoviéticos experimentaron la correspondiente transformación de sus economías. En los «audaces» 90, la participación de la industria en el total del valor agregado, en promedio, cayó de 38% a 29% en los países de la CEI2, y paralelamente creció la incidencia del sector primario exportador.
Todos estos rasgos del desarrollo industrial pueden interpretarse como la adecuación estructural de las economías de los países de la CEI a su nueva posición en la economía mundial. Estas economías exportan al resto del mundo principalmente materias primas: recursos minerales y algunos productos con bajo nivel de elaboración como madera, papel y celulosa, piedra, metales y manufacturas de metal. La participación de los productos de exportación del sector manufacturero es muy baja3. Al mismo tiempo, si prestamos atención a la estructura de las importaciones, veremos que el rubro fundamental es el de los productos manufacturados4. De esta manera, los Estados postsoviéticos exportan, fundamentalmente, productos con un bajo grado de elaboración, e importan, por el contrario, productos con un alto valor agregado.
A pesar de estas condiciones desfavorables, los países de la CEI tienen un saldo positivo significativo y creciente de su balanza comercial. Así, en 2012 las exportaciones de este grupo de Estados fueron de 757.400 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 520.000 millones. El saldo favorable fue, de este modo, de 237.000 millones de euros. Estos recursos podrían ser una fuente de las tan necesarias inversiones para la modernización de maquinaria obsoleta, pero, lamentablemente, ocurre otra cosa: los ingresos netos del comercio exterior financian la salida masiva de capital de los Estados postsoviéticos. En ese aspecto, Rusia es el campeón.
A esto se suma que, en las economías constantemente desangradas de las repúblicas de la antigua URSS, el salario real ha caído en forma drástica y casi en ningún lugar de la CEI alcanza el nivel del periodo soviético. En Rusia y en Ucrania es entre 2 y 2,5 veces menor que los valores dados a conocer de manera oficial. Mientras tanto, la productividad del trabajo aumentó sustancialmente más que el salario5.
En este contexto, la desigualdad social creció enormemente, y Rusia es un claro ejemplo. De acuerdo con el informe Global Wealth Report, este país se caracteriza por «el más elevado nivel de desigualdad de ingresos en el mundo, con la excepción de los pequeños Estados de la cuenca del Caribe con residentes multimillonarios. En todo el mundo hay un multimillonario por cada 170.000 millones de dólares de la riqueza de los hogares. En Rusia hay uno por cada 11.000 millones. En todo el mundo los multimillonarios representan 1% a 2% de la riqueza de los hogares; hoy, en Rusia, 110 multimillonarios poseen 35% del total de la riqueza del país»6.
De lo dicho se puede apreciar que las economías de los países de la CEI pasaron a una estructura de producción simplificada, con una caída del sector manufacturero y el crecimiento de las actividades extractivas, que refleja su transformación en proveedores de productos de un bajo grado de elaboración de materias primas a los países capitalistas desarrollados. Al mismo tiempo, las sociedades analizadas atravesaron una transformación social que creó en un polo un ejército industrial de reserva barato y en el otro, una «clase compradora»7. Esto no es otra cosa que la «implantación del subdesarrollo».

■■ Las reformas y Occidente

El capitalismo contemporáneo de los países de la CEI tiene dos fuentes: la descomposición de la burocracia soviética y la influencia del capitalismo global. El primer factor está relacionado con la naturaleza del régimen soviético. Desde mi punto de vista, el análisis más profundo de esta problemática fue expuesto tempranamente por León Trotsky en la clásica obraLa revolución traicionada (1936)8. A pesar de que se proclamara oficialmente la victoria del socialismo «en un solo país», uno de los líderes de la Revolución Rusa demostró de manera convincente que la sociedad soviética no era más que algo transitorio, es decir que sólo estaba intentando construir el socialismo. Trotsky preveía que, ante la ausencia de una revolución socialista mundial triunfante, esa sociedad regresaría al capitalismo. «Los privilegios no tienen valor –escribió– si no se los puede dejar como herencia. Por eso, la burocracia privilegiada tarde o temprano querrá adueñarse de las empresas por ella administradas y convertirlas en una propiedad privada»9.
La historia confirmó por completo el presagio del pensador marxista. Por ejemplo, el profesor de Cambridge David Lane señala que la mayor parte de los trabajos sobre la transición de Rusia al mercado ignoran la cuestión clave sobre las fuerzas sociales que están detrás de las reformas. Lane distingue dos grupos sociales fundamentales que contribuyeron a la caída del régimen soviético y a su transición al capitalismo10: la «clase administradora», que ejercía el control administrativo de la producción, la educación y la ciencia; y la «clase consumista», formada por las personas procedentes de las capas instruidas, interesadas en la utilización de los mecanismos del mercado para la obtención de beneficios materiales gracias a su calificación. A estas dos categorías sociales, Stanislav Ménshikov agrega los empresarios del mercado negro, cuya actividad estaba en crecimiento en tiempos de la sociedad soviética11. Durante muchos años, para los organismos del poder centralizado fue cada vez más difícil controlar la economía. Su papel se iba quebrantando gradualmente y aumentaba la influencia de la burocracia, incluyendo a los directores de empresas. De este modo, detrás de la fachada de un sistema económico monolítico y planificado, surgían las condiciones para el desarrollo de la apropiación privada sobre la base de la propiedad pública.
La derrota de la URSS en la Guerra Fría comprometió el orden comunista y propició que la sociedad acogiera acríticamente el sistema de valores mercantiles, que presupone una amplia instauración de la propiedad privada. En este contexto, los círculos dirigentes de Occidente, sobre todo de Estados Unidos, supieron desarrollar una influencia entre bastidores en la elaboración de las reformas económicas radicales. En relación con esto, Lane distingue una «clase política global» que «a través de la economía de los gobiernos occidentales y las organizaciones internacionales» ejerció su influencia decisiva en la «creación del capitalismo y de una clase burguesa de propietarios» en Rusia12. Esto se realizó sobre la base de los principios del Consenso de Washington, subyacentes a la política de las organizaciones financieras internacionales en relación con los países en vías de desarrollo. Hacia los años 90, el mundo ya había acumulado una experiencia suficiente como para llegar a la conclusión de que la aplicación de la fórmula «liberalización + estabilización macroeconómica (es decir, política monetaria restrictiva)» profundiza la pobreza y la indigencia13. Como lo señalan investigadores contemporáneos, «la reducción de la pobreza, la igualdad y la conservación del medio ambiente eran una parte fundamental del Consenso. El Consenso de Washington exhortaba a la apertura comercial de los países al mundo exterior»14, léase a las corporaciones occidentales. De este modo, era una estrategia que tenía el objetivo de aligerarle a Occidente el peso de la crisis que se estaba gestando. Como resultado de la abundante crítica a esta política comenzó la formación del «consenso post-Washington», que hizo énfasis en la seguridad social y en la lucha contra la pobreza15. Lamentablemente, este último pasó inadvertido para los políticos y la opinión pública rusos.
En apariencia, las reformas eran guiadas por un grupo de altos funcionarios estatales encabezados por el primer ministro Yegor Gaidar. Sin embargo, detrás de ellos estaban altos funcionarios del gobierno de EEUU y un grupo de economistas estadounidenses16. Como lo testimonia la investigadora estadounidense Janine Wedel, las reformas rusas fueron elaboradas en secreto, literalmente, por algunos especialistas de la Universidad de Harvard estrechamente ligados al gobierno de EEUU, y fueron implantadas en Rusia a través del dirigente clan político de Anatoli Chubáis17. Por los datos que tenemos, Chubáis tomó oficialmente en puestos directivos del Comité Estatal de Bienes Públicos a consultores extranjeros, incluyendo a oficiales activos de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA)18. Las memorias de Strobe Talbott, asistente del presidente Bill Clinton para asuntos rusos, no dejan dudas acerca de que la administración estadounidense veía al presidente Boris Yeltsin como un leal defensor de sus intereses en Rusia19. Los economistas neoliberales Jeffrey Sachs y Andrei Shleifer y el jurista Jonathan Hay ejercieron una influencia en la política económica de Rusia sin precedentes en un Estado independiente: «los consejeros estadounidenses elaboraron medidas políticas con Gaidar, Chubáis y sus colegas, que después incluían en los decretos presidenciales. Cada resolución económica significativa de la presidencia de Yeltsin fue llevada a cabo de ese modo. El Parlamento fue dejado de lado»20.
Esto se confirma claramente en las memorias del banquero estadounidense de origen ruso Boris Jordan21. En el libro Conversations on Russia: Reform from Yeltsin to Putin cuenta que, en septiembre de 1992, fue visitado por Chubáis, quien dirigía el Comité Estatal de Bienes Públicos, con el pedido de que elaborase de manera urgente un programa de privatizaciones. La urgencia se explicaba porque el 9 de diciembre debía abrirse la Asamblea regular de los Diputados del Pueblo y quería comenzar la privatización antes de esa fecha, para colocar a los elegidos del pueblo frente al hecho consumado. Un equipo de expertos occidentales bajo la dirección de Jordan «trabajó día y noche, literalmente día y noche, quitándole horas al sueño en las oficinas». Pasando por alto muchas etapas del trabajo, en detrimento de la calidad, los técnicos cumplieron el plazo y el programa fue lanzado un día antes de la apertura de la Asamblea. «Lo que mi abuelo no pudo lograr en la época de la guerra civil con el Ejército Blanco contra los comunistas, lo hicimos nosotros expulsando al Estado de las relaciones de propiedad», concluye con satisfacción el nieto del emigrado antibolchevique22. Este episodio elocuente no sólo testimonia el papel de los titiriteros occidentales entre bambalinas y su auténtica actitud hacia la democracia, sino que también nos dice que, para dirigir las reformas en Rusia, estos se guiaban por un sentimiento de venganza por el terror que habían sufrido frente al comunismo. Sus sentimientos eran completamente comprensibles. Menos comprensible era la disposición de los rusos a someterse a esos designios
El análisis demuestra que en la implementación de las reformas rusas se fundieron orgánicamente las aspiraciones de la burocracia soviética de transformarse en propietaria y las aspiraciones de los círculos dirigentes de Occidente de imponer su sistema de valores a un adversario histórico. Este hecho resulta una clara afirmación del concepto de «Termidor» empleado por Trotsky en el marco de varias de sus advertencias sobre un posible renacimiento burgués en Rusia como producto de las políticas del régimen estalinista23. Esto determinó el tipo de empresas que surgirían de las reformas.

■■ La naturaleza del nuevo sistema

A comienzos de la década de 1990, en Rusia no había prácticamente una «luminaria » de la economía liberal, ni occidental ni nacional, que no recomendase legalizar el capital en negro. Se afirmaba que en el sistema soviético la gente con capacidad para los negocios sólo podía realizarse en la esfera de la actividad empresarial delictiva. En esencia, en la conciencia de los partidarios de las reformas radicales de mercado, el mundo del delito jugó el papel de constructor de la nueva sociedad capitalista, como en el pensamiento de los marxistas la clase trabajadora juega el rol de principal fundadora del socialismo. Se consideraba que lo fundamental era crear a cualquier precio, lo más rápido posible, una clase de propietarios privados que excluyera la posibilidad misma de la así llamada «revancha comunista». En una etapa ulterior, la «mano invisible» del mercado llevaría a una redistribución de la propiedad desde los empresarios ineficientes hacia los eficientes. La eficiencia económica se garantizaría automáticamente, esto era algo que se daba por sentado. Y esto también determinó el carácter de las privatizaciones, como se puede ver en el informe oficial del Tribunal de Cuentas de la Federación Rusa24. Basta mencionar que el Estado ganó por las privatizaciones menos de 5% del precio de mercado de su antiguo patrimonio25. Las empresas estatales se vendieron a un precio 20 a 30 veces menor que su valor real26.
La esencia social de las privatizaciones fue evidente: se trató de una expropiación de derechos de la inmensa mayoría de los rusos en beneficio de una nueva clase de propietarios conformada por parte de la burocracia, gente instruida y criminales. En esa misma dirección actuaron también otras orientaciones de las reformas. Así, la liberalización de los precios y la incipiente inflación provocaron una desvalorización de los ingresos y de los ahorros de los ciudadanos comunes. Por consiguiente, tuvo lugar una confiscación de los ingresos de los trabajadores y de los ahorros en beneficio del naciente gran capital. El mismo objetivo perseguía la llamada política «de estabilidad financiera». Las demoras de medio año –y a veces aún más– en los pagos de los salarios y los recortes de las pensiones y de los subsidios sociales demostraron claramente a cuenta de quién se llevaba a cabo la lucha contra la inflación, llamada a estabilizar los beneficios de los capitalistas. Las privatizaciones, la liberalización y la estabilización financiera, que presuponía un recorte de los gastos sociales, eran el alfa y el omega del Consenso de Washington.
Un libro del sociólogo ruso Vadim Volkov, con el elocuente título Empresarios violentos: el uso de la fuerza en la creación del capitalismo ruso, está dedicado a la expansión de los círculos criminales en la nueva economía27. Sin embargo, en la Rusia actual la violencia como base de la obtención de ingresos no es patrimonio exclusivo del crimen organizado.
En virtud de la debilidad de las leyes en la Rusia contemporánea, los derechos formales de la propiedad no son suficientes si no son reforzados por un control no formal sobre los activos28. Los propietarios auténticos deben crear una infraestructura de control, una red de instituciones formales e informales que les permita influir tanto en el interior como en el exterior de la firma. Los lazos de la corrupción con el Estado y la violencia criminal son partes constitutivas fundamentales de esta infraestructura.
En la infraestructura de control sobre las empresas se pueden separar los elementos externos e internos. Con los primeros se relaciona el confuso esquema de posesión de activos a través de una cadena de firmas offshore («nube deoffshores», según la expresión de Iákov Pappe), el lobby de los intereses mercantiles a través del vínculo con el funcionariado corrupto y la protección paga –el patrocinio por parte de las fuerzas de seguridad, las empresas de seguridad privada y las estructuras criminales–. La finalidad principal de los elementos externos de las estructuras de control es la defensa de la posición dominante de los grandes capitalistas contra las tentativas de la competencia. Con los elementos internos de control se relacionan un sistema altamente centralizado de toma de decisiones administrativas –que excede en mucho los estándares de los países desarrollados–, organismos de control exagerados y servicios internos de seguridad. La finalidad principal de estos organismos es el aplastamiento de los trabajadores asalariados y de la protesta laboral y la garantía de un control confiable de los grandes insiders sobre los flujos de la empresa. De ese modo, las grandes empresas nacionales se caracterizan por apoyarse en la coerción extraeconómica.
El control informal sobre los activos en Rusia generó una fuerte inestabilidad de las grandes empresas. El asunto está en que los derechos de propiedad informales no pueden ser legalizados ni transmitidos por herencia, pero siempre pueden ser impugnados. Las olas de redistribución de la propiedad se están desplazando regularmente por la economía rusa. Su principal instrumento son las absorciones de los competidores, que incluyen una amplia práctica de incursión criminal. La inestabilidad de la posición de los grandes negocios limitó la extensión en el tiempo de su actividad. Como regla, el mecanismo de extracción de la renta presupone el uso de firmas comerciales ficticias, registradas en offshores, que permiten, entre otras cosas, la evasión de impuestos.
Rusia es el único país donde 90% del gran empresariado («ruso»), lo mismo que de la flota de navieros, está registrado en offshores, y 80% de las transacciones de venta de títulos valores se realiza a través de esas jurisdicciones29. Según datos del Banco Central de Rusia, la salida neta de capital del sector privado del país fue, en el periodo 1994-2013, de 580.000 millones de dólares30 . De ese modo, la salida de capital constituye un rasgo dominante de la economía rusa tanto en los periodos de crisis como en los de auge. Junto con ello, se verifica un ingreso de divisas. Así, en 2006 y 2007 el ingreso de capital superó la salida en 43.700 millones de dólares y 87.800 millones de dólares, respectivamente31. A la vez, las posiciones principales entre los inversores extranjeros y la economía rusa las ocupan constantemente los países offshore.
En paralelo, el mercado interno disminuye a causa del crecimiento de la desigualdad social. La caída de las inversiones de las compañías es fruto de la salida de fondos de los grupos dominantes. Este proceso termina de socavar los ingresos de los pequeños accionistas, de los ejecutivos corrientes y de los trabajadores y esto alienta diversos tipos de protestas. En respuesta, las grandes las grandes empresas invierten en la infraestructura de control necesaria para sofocar el descontento y la inquietud del personal. Todo esto limita la acumulación de fondos para el desarrollo y socava las inversiones en la ampliación de las capacidades productivas y la renovación de la producción. Como resultado, los propietarios de las grandes empresas rusas se aproximan a una «lumpemburguesía», como llamó Gunder Frank a la burguesía latinoamericana por su incapacidad de asegurar la modernización de sus países32. Por la creciente desigualdad y la consecuente reducción del mercado interno, las expectativas de las ganancias de las corporaciones por sus inversiones en el sector real bajan considerablemente. Como resultado, las compañías rechazan los grandes proyectos con plazos prolongados de autofinanciamiento. Pero, en tanto precisamente esos proyectos están asociados en general al progreso técnico, las perspectivas a largo plazo del empresariado nacional empeoran. El cortoplacismo y la tendencia a la extracción de la renta se refuerzan aún más cuanto mayor es el peligro de una absorción inamistosa por la competencia. Este peligro aumenta, además, con el crecimiento de las ganancias.
De este modo, la salida de fondos de las empresas engendra un perjuicio integral de la acumulación de capital de las grandes firmas rusas. Esto resulta una acción significativa en el proceso de crecimiento económico y lo acerca al modelo de «implantación del subdesarrollo» ya mencionado.
El desarrollo de la economía depende en grado decisivo de una complicada estructura de precios. Las ramas donde la mejora en los costos por unidad es mayor obtienen un gran beneficio y, consecuentemente, disponen de las mejores posibilidades de inversión. La economía rusa representa un clásico ejemplo de disparidad de precios. En ella se reúnen dos grupos desiguales de sectores: aquellos cuyos precios crecen relativamente más rápido y los que lo hacen a un ritmo relativamente más lento que la media. Hoy observamos un aumento descontrolado de los costos del sector manufacturero y el traslado de capitales de este sector a las actividades extractivas. Y a través de la sobrevaluación de los precios en la producción, los capitalistas del sector privilegiado redistribuyen en su beneficio el capital del sector de las víctimas de la disparidad. El hecho de que la posición privilegiada en la estructura de precios esté ocupada por el capital del sector exportador primario refleja el estatus semiperiférico de la economía nacional. Es notable que en abril y mayo de 2013, es decir, tres años después de que la economía saliera de la recesión, casi 40% de las empresas investigadas no realizaba en absoluto inversiones de capital33.
No son menos importantes las características cualitativas de esas inversiones. A finales de 2012, por ejemplo, una de cada cinco empresas rusas requería una completa modernización de su capacidad productiva, y más de la mitad, una modernización parcial34. En el mismo periodo, sólo 18,4% de las organizaciones examinadas realizó inversiones que garantizaran una modernización significativa de maquinaria. Al mismo tiempo, las inversiones de más de 40% de las empresas eran insuficientes aun para conservar el nivel de producción corriente, y sólo eran capaces de garantizar una mejora parcial o de mantener en el nivel alcanzado la capacidad productiva35.
Como resultado, los bienes de capital de la economía rusa envejecieron notablemente36. De este modo, las grandes empresas rusas –y las de todos los países de la CEI– se caracterizan por apoyarse de forma semifeudal en la coerción, un horizonte temporario de corto plazo, ingresos rentistas e inversiones menguantes.

■■ Conclusión

En contra de las amplias expectativas de la opinión pública, las reformas del mercado en los Estados postsoviéticos no lograron conducir a la prosperidad y al crecimiento del bienestar de su población. Casi un cuarto de siglo después del comienzo de las transformaciones, resulta claro que en los territorios de la CEI se consolidó el típico capitalismo periférico. Esto lo testimonia la caída del sector manufacturero en provecho del extractivo; la exportación de producción con un bajo nivel de elaboración de la materia prima y la importación de bienes con mayor valor agregado; la salida sistemática y en gran escala de capital; el empobrecimiento masivo de la población y la formación de un ejército industrial de reserva barato; la formación de un capital que tiene el deplorable rol de intermediario en la explotación de recursos naturales y de la población de sus países en beneficio de los intereses del centro del capitalismo mundial.
La implantación del subdesarrollo en los países de la CEI ocurrió como resultado de las radicales reformas de mercado dirigidas y controladas por Occidente. Para ello, se aprovechó la degeneración de la burocracia soviética, parte de la cual actuó en provecho de las transformaciones capitalistas, tratando de apoderarse de parte de la propiedad estatal. El contenido social de las reformas, está claro, fue la implantación de elites prooccidentales provenientes de la burocracia local y del medio criminal.
Semejante contenido de las reformas predeterminó también la naturaleza de las grandes empresas en las naciones postsoviéticas. Los negocios en estos países se basan en el control informal de las empresas. Esto significa que no basta con poseer derechos jurídicos sobre ellas: es necesario también disponer de vínculos estables con funcionarios estatales de alto rango u ocupar uno mismo un puesto estatal de responsabilidad. Además de eso, es preciso contar con protección en alguna persona de tal o cual organismo de seguridad. Sin embargo, y disponiendo de esas condiciones, nadie está asegurado contra la incursión criminal de parte de los grupos de capital más fuertes. La sistemática amenaza de pérdida de las grandes empresas genera una orientación hacia la obtención de ingresos a corto plazo a cuenta de la salida de los activos financieros de las empresas. El carácter «comprador» de las grandes empresas en los países de la CEI se muestra en el egreso a gran escala de capital hacia los países del centro del capitalismo mundial. La extracción sistemática de la renta de los grupos dominantes socava los ingresos de los asalariados, que recurren en respuesta a diversas formas de latrocinio. Los propietarios libran una lucha sin cuartel contra las malas prácticas por parte del personal, centralizando la dirección y aumentando los servicios internos de seguridad. La salida de capitales de las empresas y su colocación en Occidente, el pago de «gente necesaria» en el aparato del Estado y el aumento de los servicios internos de seguridad socavan el proceso de acumulación de capital en las economías de los Estados postsoviéticos. Esto se expresa en el estado lamentable del fondo de capital fijo.
Por eso sostuvimos que las reformas económicas en el área postsoviética se presentan como un caso típico de «implantación del subdesarrollo». En el curso de estas transformaciones ocurrió la consolidación de un capital auténticamente «comprador» en los nuevos Estados. Con sus intereses económicos, está ligado a los intereses del capital de los países capitalistas desarrollados, como su socio menor. Esta clase dirigente alcanza el enriquecimiento gracias a la ejecución de su función primordial, la de intermediaria en la transferencia de una parte importante del fondo de plusvalía generado por el trabajo de su población al centro del capitalismo mundial. Por eso no puede asegurar la modernización de la economía ni mejorar el bienestar interno: las inversiones necesarias y los salarios dignos no son compatibles con la salida a gran escala de capital. De esa fuente procede también el carácter autoritario de las grandes empresas en los Estados postsoviéticos. Sólo la fuerza, o la amenaza de su ejercicio, permiten el disciplinamiento de los trabajadores, en contextos de reducción sistemática de sus salarios y constante falta de inversión.
De lo dicho se desprende que las economías postsoviéticas tienen un potencial de modernización muy bajo y no pueden garantizar la seguridad externa de sus países. Las clases dirigentes sirven en gran medida a los intereses de sus protectores del otro lado del océano. Mientras tanto, en las condiciones de la crisis económica mundial que se ha desarrollado, las relaciones internacionales en el espacio postsoviético, y en el perímetro de sus fronteras, se han tensado gravemente.

Ruslan Dzarasov
Investigador del Instituto Central de Economía y Matemáticas de la Academia de Ciencias de Moscú. Autor de El acertijo del capitalismo ruso: La economía postsoviética en el sistema mundial (2014).

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad No 253,
septiembre-octubre de 2014, ISSN: 0251-3552, .

1. A. Gunder Frank: «The Development of Underdevelopment» en Monthly Review vol. 18 No 4, 1966, pp. 17-31. [Hay edición en español: «El desarrollo del subdesarrollo» en Pensamiento Crítico Nº 7, 8/1967, pp. 159-173]. A. Gunder Frank: A Dependent Accumulation and Underdevelopment, Macmillan, Londres, 1978. [Hay edición en español:Acumulación dependiente y subdesarrollo, Era, México, df, 1979].
2. V. Chasovski: «Promyshlennost stran sng v usloviaj transitivnoi ekonomiki» [La industria de los países de la cei en las condiciones de una economía en transición] en Izvestia ran No 5, Serie Geográfica, p. 43.
3. Comité Estadístico Interestatal de la cei: Comercio exterior de los países de la cei y de la ue 2009- 2012. Guía estadística, Moscú, 2013, p. 29. 4. Ibíd., p. 31.
5. Confederación General de los Sindicatos – Departamento de Defensa de los Intereses Socioeconómicos de los Trabajadores: O polozhenii v oblasti oplaty truda v gosudarstvakh sodruzhestva, solidarnoi posizii y deistviiakh porfsoiuzov po zaschite interesob trudiaschikhsia [Informe sobre la situación salarial en los Estados de la Comunidad (cei), la solidaridad y las acciones de los sindicatos en defensa de los intereses de los trabajadores], Moscú, 2008.
6. Credit Suisse Research Institute: Global Wealth Report, Credit Swiss ag, Zúrich, 2013, p. 53, disponible en .
7. El concepto de «clase compradora» o «burguesía compradora» refiere al grupo social que se beneficia de su relación con los inversionistas extranjeros y colabora con ellos en su país. Fue utilizado por Mao Tse-tung en su análisis de clase de la sociedad china (1926) y por el ecuatoriano Agustín Cueva. «Comprador» remite en este caso a un significado en desuso registrado por la Real Academia Española («comprador: criado o mozo destinado a comprar diariamente los comestibles necesarios para el sustento de una casa o familia») [N. del E.].
8. L. Trotsky: La revolución traicionada y otros escritos, ceip, Buenos Aires, 2014.
9. Ibíd.
10. D. Lane: Elites and Classes in the Transformation of State Socialism, Transaction, New Brunswick- Londres, 2011.
11. S. Ménshikov: The Anatomy of Russian Capitalism, Executive Intelligence Review News Service, Washington, dc, 2007, p. 9.
12. D. Lane: ob. cit., p. 43.
13. Michel Chossudovsky: The Globalisation of Poverty: Impact of imf and World Bank Reforms, Zed Books, Londres-Nueva Jersey, 1997.
14. Narcís Serra, Shari Spiegel y Joseph E. Stiglitz: «Introduction: From the Washington Consensus towards a New Global Governance» en N. Serra y J. Stiglitz (eds.): The Washington Consensus Reconsidered: Towards a Global Governance, Oxford University Press, Oxford, 2008, p. 6.
15. N. Serra y J. Stiglitz (eds.): ob. cit.
16. Simon Pirani: Changes in Putin’s Russia: Power, Money and People, Pluto Press, Londres, 2010, p. 24.
17. J.R. Wedel: Collision and Collusion: The Strange Case of Western Aid to Eastern Europe, Palgrave- Macmillan, Nueva York, 2001; v. en especial el capítulo iv, «A Few Good Reformers: The Chubais Clan, Harvard and ‘Economic Aid’».
18. Por ejemplo, por el decreto No 141 del Comité Estatal de Bienes Públicos, designó a Jonathan Hay, ciudadano estadounidense y acusado de ser un colaborador activo de la CIA, jefe del Departamento de Ayuda Técnica Extranjera y Peritaje y segundo del comité en la comisión de expertos cuyo jefe era el propio Chubáis. Esta comisión estaba facultada para examinar los proyectos de decretos del presidente de Rusia, las resoluciones del gobierno y las disposiciones del presidente y del vicepresidente del Comité Estatal de Bienes Públicos de la Federación de Rusia. Para una crónica del golpe de Estado de la década de 1990 y las acciones dolosas del grupo de Chubáis, v. (en ruso), fecha de consulta: 22/1/2011.
19. S. Talbott: The Russia Hand: A Memoir of Presidential Diplomacy, Random House, Nueva York, 2002.
20. Ibíd., p. 27.
21. Padma Desai: Conversations on Russia: Reform from Yeltsin to Putin, Oxford University Press, Oxford, 2006, pp. 291-293.
22. Ibíd., p. 192.
23. L. Trotsky: ob. cit.
24. S. Stepashin (ed.): Analiz protsessov privatizatsii gosudárstvennoi cobstvénnosti v Rossiískoi Federatsii za period 1993-2013 [Análisis de los procesos de privatización de la propiedad estatal en la Federación de Rusia en el periodo 1993-2013], Olita, Moscú, 2004.
25. S. Menshikov: Anatomíia rússkogo kapitalizma [La anatomía del capitalismo ruso], Mezhdunaródnie Otnoshenia, Moscú, 2004, pp. 61-62.
26. V. Volkonski: Institutsionalnie problemy rosiiskij reform [Problemas institucionales de la reforma rusa], Dialog-mgu, Moscú, 1998, pp. 12-13.
27. V. Volkov: Violent Entrepreneurs: The Use of Force in the Making of Russian Capitalism, Cornell University Press, Ithaca, 2002.
28. R. Kapeliushkikov: «Krupneishie i dominiruiushie constvenniki v rossiiskoi promyshlennosti; svidetelstva monitoringa reb» [Los propietarios mayores y dominantes de la industria rusa: datos del monitoreo de la reb] en Voprosy ekonomikiNo 10, 1999; Iákov Pappe: «Rossiiski krupni biznes kak ekonomicheski fenomen: ossobenosti stanovlenia i sovremennogo razvitia» [Las grandes empresas rusas como fenómeno económico: particularidades de su consolidación y su actual desarrollo] en Problemy prognozirovania No 1, 2002; I. Pappe: «Rossiiski krupni biznes kak ekonomicheski fenomen: spetsificheskie cherty, modeli ego organizatsii» [Las grandes empresas rusas como fenómeno económico: rasgos específicos, modelos de su organización] en Problemy prognozirovania No 2, 2002; A. Radiguin: «Sobstvennost i integratsionnie protsessi v korporativnom sektore (nekotorie novie tendentsii)» [Propiedad y procesos de integración en el sector corporativo (algunas nuevas tendencias)] en Voprosy ekonomiki No 5, 2001; T.G. Dolgopyatova: Evolution of Corporate Control Models in the Russian Companies: New Trends and Factors, suhse, State University / Higher School of Economics, Moscú, 2005.
29. V. Demin: «Offshory – realnaia ugroza ekonomicheskoi bezopasnosti Rosii» [Offshores. Una amenaza real para la seguridad económica de Rusia] en Prosvet, 2010, .
30. Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 1994-2004», 2014, disponible en (en ruso), fecha de consulta: 15/7/2014; Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 2005-2013 y 1o y 2o trimestres de 2014 (según datos de la balanza de pagos de la Federación de Rusia», 2014, disponible en (en ruso), fecha de consulta: 15/7/2014.
31. Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 2005-2013 y 1o y 2o trimestres de 2014 (según datos de la balanza de pagos de la Federación de Rusia», cit.
32. A. Gunder Frank: Lumpen-Burgeoisie: Lumpen-development, Dependence, Class and Politics in Latin America,Monthly Review Press, Nueva York, 1972. [Hay edición en español: Lumpemburguesía: lumpendesarrollo. Dependencia, clase y política en Latinoamérica, Laia, Barcelona, 1972].
33. D. Kublin, R. Galetskaia y A. Moiseev: «Rossiiskie predpriatia vesnoi 2013 g.: vosstanovlenie investitsionnoi aktivnosti i rost zakupok zarubezhnoi tejniki» [Las empresas rusas en la primavera de 2013: recuperación de la actividad inversionista y crecimiento de las compras de tecnología extranjera] en Problemy prognozirovania No 6, 2013, p. 128.
34. D. Kublin y A. Moiseev: «Rossiiskie predpriatia v kontse 2012 goda; rabota v usloviaj znachitelnoi ekonomicheskoi neopredelennosti» [Las empresas rusas a fines de 2012: el trabajo en condiciones de una gran incertidumbre económica] en Problemy prognozirovania No 3, 2013, p. 141.
35. Ibíd., p. 142.
36. A. Kornev: «Potentsial obnovlenia proizvodstvennogo apparata realnoi ekonomiki» [Potencial de renovación del aparato productivo de una economía real] en Problemy prognozirovania No 3, 2013, p. 66.

A 44 años del golpe de estado y la resistencia obrera




Este martes 27 de junio se cumplen 44 años del golpe de estado de 1973 y del inicio de la huelga general de trabajadores, que durante dos semanas luchó contra el mismo. Habrá también una marcha que pasará por el CGIOR y llegará hasta la concentración por el Hospital de Clínicas.

El golpe de estado en Uruguay y el inicio de la histórica huelga general de la clase trabajadora que lo enfrentó, se dio en el marco de grandes luchas sociales de la región y la respuesta del imperialismo y las clases dominantes a través de lo que posteriormente se denominó Plan Cóndor.
El Plan Cóndor fue un plan sistemático de represión contra la clase trabajadora y la juventud revolucionaria del Cono Sur, que en la época vivía un proceso de ascenso en sus luchas. El golpe de estado en Uruguay fue un eslabón de esto y una continuidad de la represión social y política que se vivía en el país desde hace años.
Hecho el golpe, los trabajadores y la juventud lo enfrentaron heroicamente durante dos semanas en la huelga general y derrotada la misma la persecución y el asesinato no pararon. El estado y sus represores siguieron persiguiendo, torturando, encarcelando y asesinando militantes, incluso en el exilio.

La impunidad de ayer y hoy

Hoy día la mayoría de los crímenes de la dictadura uruguaya y de la región todavía siguen impunes y muchos de los que somos familiares o expresos políticos, seguimos sin obtener respuestas de las autoridades, vemos cómo caminan libres por las calles los represores de aquellos años.
Las salidas de las dictaduras tuvieron como condición la impunidad de los represores, así los nuevos regímenes “democráticos”, tuvieron como génesis la injusticia. Quedó demostrado que el objetivo de esta impunidad era la preservación de las fuerzas represivas del estado, para volver a usarlas en caso de necesidad a favor del régimen y las clases dominantes. En Uruguay estuvieron amparados historicamente por el sistema jurídico a través de la ley de Caducidad, que garantizó la impunidad de los represores por muchos años, y sobre todo por el sistema político con los pactos de impunidad de los grandes sectores políticos con los militares a través de pactos como el del Club Naval, y del régimen en general, con el accionar reaccionario de la justicia y las decisiones tomadas en los últimos años por la Suprema Corte de Justicia, las cuales frenaron los pocos casos que se estaban investigando. El resultado es la condena simbólica a unos pocos represores, que gozan de variados privilegios como la cárcel vip, la prisión domiciliaria, y las salidas transitorias. Privilegios que tiene por ejemplo el represor José Gavazzo (que goza de prisión domiciliaria y salidas transitorias), Ernesto Ramas, entre otros. Todas estas trabas al avance de la justicia y la impunidad resultante, hacen caso omiso a la legislación internacional vigente sobre los crímenes de lesa humanidad o a sentencias internacionalmente reconocidas como la sentencia del caso Gelman de la Corte Interamericana de DDHH.
El acceso a los archivos de la dictadura y la desidia del estado uruguayo ante el pedido de información por parte de familiares y organismos de ddhh, para avanzar en la justicia y en la recuperación de los restos de los compañeros desaparecidos es otra muestra de la impunidad. Así también la ausencia del estado uruguayo en la reunión de la Comisión interamericana de ddhh, ante el pedido del Observatorio Luz Ibarburu ante el estancamiento de la justicia y las trabas del sistema para que avancen las causas, así como las amenazas contra figuras de ddhh, son otras señales más de impunidad.
También están los crímenes, la represión y amenazas en democracia como los asesinatos políticos de la masacre del Hospital Filtro en los noventa, los crímenes sociales de las fuerzas represivas, en especial la policía, contra la juventud pobre con los casos de gatillo fácil y la represión a todo un barrio como pasó en el Marconi, la persecución y judicialización de la protesta social contra trabajadores y estudiantes en las últimas luchas del sector educación en los años 2013 y 2015, con casos demostrados de espionaje y persecución por parte de aparatos de inteligencia venidos de los setentas como el DOE (Departamento de Operaciones Especiales), la impunidad del robo y la amenaza a los científicos del GIAF, amenazas a figuras de ddhh a través del Comando Barneix, reinvindicaciones de la tortura de parte del militar retirado Mermot o el intento de hacer un homenaje al ex dictador Gregorio Álvarez por parte del Círculo Militar, como así también los casos de espionaje en democracia por parte de los militares publicitados en los últimos meses.

Marcha a 44 años del golpe y lucha por el Clínicas

El martes organizaciones de ddhh convocan a una marcha que recuerda el golpe de estado y la resistencia de los trabajadores. Bajo la consigna "A 44 años de la Huelga General contra el Golpe: Callar la voz militar con movilización popular", partiendo desde el obelisco a las 18 horas para pasar por el CGIOR lugar histórico y todavía actual de la represión.
Por último confluirá con la concentración del movimiento Todos por el Clínicas en la explanada de la Universidad de la República. Medida impulsada por los trabajadores del hospital a través de su sindicato UTHC y el movimiento que los apoya, en lucha contra el intento de privatización impulsada por el gobierno y el rectorado a través del mecanismo de las PPP.
Demostrando que las luchas de los trabajadores y oprimidos de ayer y hoy confluyen, y que ahí estaremos todos luchando, así como lo hicieron los heroicos obreros y obreras en el 73 resistiendo el golpe, hoy luchando con los trabajadores y estudiantes, para acabar con la impunidad y defendiendo el Hospital del pueblo.

Sebastián Artigas

sábado, 24 de junio de 2017

Europa se aleja no solo de Trump sino de EEUU




Nueva época de las relaciones entre EEUU y Alemania. La deconstrucción de la arquitectura transatlántica y el aumento del desorden mundial.

La semana pasada, el Senado de Estados Unidos aprobó por abrumadora mayoría una ampliación de las sanciones contra Rusia, un país que los senadores consideran que contribuye a la desestabilización de Siria y Ucrania y que interfiere en procesos electorales de terceros países. Adoptando una línea dura, principalmente para hacer pagar a Moscú su supuesta interferencia a través de ataques cibernéticos en la campaña presidencial de 2016, esta extensión de las sanciones - que serán codificados en la ley y por ende más difíciles de levantar – busca limitar la capacidad de Trump para relajar, suspender o anular las sanciones existentes en busca de una relación más estrecha con Rusia. Las mismas podrían ser ampliamente aprobadas también por la Cámara de Representantes.
A las capitales europeas les preocupa el impacto que la iniciativa pueda tener sobre las empresas que participan del gasoducto Nord Stream 2 que busca transportar gas ruso a través de las aguas del Mar Báltico hacia Alemania y otros países europeos. De esta manera, este proyecto llamado el gasoducto Molotov-Ribbentrop 2 [1] por Polonia, desvía el gas siberiano de los oleoductos existentes en tierra: el enlace de Yamal a través de Bielorrusia y Polonia; y el llamado enlace de la Hermandad a través de Ucrania al sureste de Europa. Geopolíticamente, el Nord Stream 2 crea un arreglo especial con Alemania al tiempo que socava los intereses de seguridad y económicos de Europa oriental y central, y deja a Ucrania a merced del chantaje del Kremlin. El mismo va a ser construido por Gazprom asociado con otras cinco grandes firmas que financian la mitad del proyecto de 9,5 mil millones de euros: la francesa Engie, la anglo-holandesa Shell, OMV de Austria y las alemanas Uniper y Wintershall (BASF).
En esta disputa que divide a los países europeos, un nuevo actor imprevisto acaba de entrar en escena: los Estados Unidos. Es que el texto aprobado permite no solo que se impongan “nuevas sanciones a sectores clave de la economía de Rusia”, sino que la sección 233 se refiere expresamente al desarrollo de oleoductos. Aunque no cita expresamente el controvertido Nord Stream 2, sí especifica que el presidente puede imponer sanciones a empresas que inviertan en la construcción de oleoductos para la exportación de energía. Las sanciones dirigidas a empresas que operan en el sector de la energía son, en todo caso, un instrumento opcional y depende de que la Casa Blanca opte por utilizarlo. “Si el Departamento del Tesoro usa esta provisión de una manera agresiva, podría amenazar con sancionar a cualquier compañía que invierta en Nord Stream 2”, explican desde el think tank Atlantic Council[2].
Increíblemente los senadores estadounidenses ponen como fundamento... la amenaza a la seguridad energética del Viejo Continente. Ellos juzgan que "el gobierno de Estados Unidos debe priorizar el apoyo a las exportaciones de energía de los Estados Unidos para crear empleos y fortalecer la política exterior de Estados Unidos", a la vez que también "ayudar a los aliados de Estados Unidos”[3]. El mismo diario afirma que “Con Nord Stream 2, saben que las exportaciones estadounidenses de gas de esquisto, que comenzaron modestamente en 2017, sufrirán gravemente la competencia del gas ruso. Es una forma de los Estados Unidos de "promover su propio gas", dice Isabelle Kocher, CEO de Engie. Las compañías estadounidenses tratan de exportar gas natural licuado (GNL)[4] a Europa, después de que la Administración de Barack Obama aprobara levantar las restricciones. Desde el punto de vista estratégico norteamericano el flujo de gas licuado barato en Europa rompe el monopolio de la rusa Gazprom y obliga a bajar los precios de la misma manera que el petróleo de esquisto estadounidense está rompiendo el dominio de la OPEP en los precios del crudo cambiando la relación de fuerzas y la dependencia con los dos grandes centros de producción de materias primas energéticas a nivel internacional. Tanto Lituania como Polonia abrieron terminales portuarias para recibir gas licuado. El gas de Gazpron es mucho más barato pero en términos geoestratégicos el GNL se ha vuelto lo suficientemente barato como para alterar por completo el equilibrio de poder, a pesar de la necesidad de licuarlo, transportarlo en barcos congelados y luego regasificarlo.

La brutal respuesta de Alemania y Austria

De forma colectiva y en nombre de la UE, Alemania y Austria se han unido en una brutal respuesta a la iniciativa del Senado norteamericano: “¡No podemos aceptar la amenaza de imponer sanciones ilegales extraterritoriales a compañías europeas que participan en los esfuerzos para expandir el suministro energético!”, aseguran el titular de Exteriores alemán y el canciller austríaco en un duro comunicado conjunto. Sigmar Gabriel y Christian Kern agregan en su comunicado que “La enmienda pretende proteger sus empleos en la industria estadounidense del gas y el petróleo”. “Las sanciones políticas no deben estar de ninguna manera vinculadas a los intereses económicos”, añade, para a continuación amenazar con un mayor deterioro de las relaciones trasatlánticas: “Amenazar con imponer sanciones a empresas de Alemania, Austria y otros países europeos en relación a sus negocios en EE UU si participan o financian proyectos de gas natural que impliquen a Rusia, como el Nord Stream 2, impacta de nuevo a las relaciones euroamericanas de forma negativa”. Estas declaraciones, a pesar de su habitual cautela, fueron apoyadas por la canciller alemana Ángela Merkel, cuyo vocero dijo que compartía “el mismo nivel de preocupación” expresado con “la misma vehemencia”.

Una nueva época de las relaciones entre EEUU y Alemania

Este es el último encontronazo diplomático, en medio de un clima de creciente tensión entre Washington y Berlín. La canciller alemana, Ángela Merkel, rompió recientemente su tradicional tono moderado para declarar que Europa ya no puede contar con el aliado estadounidense como hasta ahora, a raíz de que Trump decidiera abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático. En frase que hizo época pronunciada en un acto de campaña de su partido en Múnich, la líder democristiana había afirmado que “Los tiempos en que podíamos contar completamente con otros están terminando. Así lo he experimentado estos últimos días”. Pero este último que estamos comentando es revelador pues muestra un salto del enfrentamiento entre Europa y los EEUU. Es que a fines de mayo Merkel apuntaba esencialmente a Trump y su administración, colocándose de facto en el mismo campo que los oponentes de Trump en Washington DC, es decir, en particular el Congreso en muchos casos. Pero este golpe del sector anti-ruso del ‘establishment’ norteamericano golpea por sobre todo a sus proclamados aliados europeos. Ya no es solamente Trump a quien los alemanes denuncian, sino a Washington en su conjunto. Es un salto en la división transatlántica que toma un carácter verdaderamente estructural y de círculo vicioso, ya que a su vez refuerza la política anti europea de Trump. Desde hace meses Washington no repara en críticas a Berlín, a causa del superávit comercial alemán, que desequilibra la balanza comercial entre ambos países y de la que Trump considera una insuficiente contribución alemana a la OTAN.
Dicho de otra manera, la acción bipartidista del Senado de los Estados Unidos y la aguda respuesta del gobierno alemán ponen de manifiesto que los conflictos entre Estados Unidos y Alemania no se están intensificando simplemente como resultado del Presidente Donald Trump, sino que tienen profundas raíces objetivas como hemos dado cuenta en esta columna en varias ocasiones y desde hace años (Ver por ejemplo aquí, acá y aquí por nombrar algunos). Debemos notar que desde el choque de la reunión del G7 de la que Merkel salió asqueada del comportamiento del presidente norteamericano, el gobierno alemán ha trabajado sistemáticamente para expandir sus relaciones políticas y económicas mundiales. Después de que el primer ministro chino Li Keqiang y el primer ministro indio Narendra Modi visitaran Berlín a principios de junio, Merkel visitó Argentina y México, a la vez que el gobierno organizó una importante conferencia sobre África en Berlín los últimos días.
Por su parte, el mismo Sigmar Gabriel criticó la acción respaldada por Estados Unidos de Arabia Saudita contra Qatar, que está dirigida sobre todo a Irán. En una declaración, Gabriel defendió al emirato y advirtió contra una "Trumpificación" de las relaciones en la región. Los "últimos acuerdos gigantescos de armas entre el presidente estadounidense Trump y las monarquías del Golfo" intensificaron "el peligro de una nueva carrera armamentista". Esta era "una política completamente errónea, y ciertamente no la política de Alemania". Esta oposición de Alemania a EEUU y a Trump se ha intensificado desde el triunfo de Macron en Francia, el reflote del eje franco-alemán y la discusión de la construcción de un Ejército Europeo.

Hacia un desorden mundial

Como venimos afirmando desde la asunción de Trump, está claro que está en marcha un cambio en la política mundial con vastas implicaciones. Las relaciones e instituciones mundiales que durante décadas establecieron el marco para el desarrollo de la economía mundial capitalista y su política, están crujiendo. El intento de Trump en las cumbres del G7 y de la OTAN de asegurar mejores condiciones económicas para los Estados Unidos en relación a sus socios europeos, en especial Alemania, han sido un tiro por la culata como hemos visto. Ya ni siquiera la perspectiva de que la tensión bilateral pueda ensombrecer la cumbre del G20 del próximo mes en Hamburgo parece estar frenando a la veterana canciller alemán, la política más poderosa de Europa. Por el contrario a pesar del proteccionismo declarado de Trump, ésta quiere hacer avanzar la liberalización de los intercambios comerciales en el G20.
Algunos estrategas norteamericanos de política exterior califican estos acontecimientos como un retroceso histórico para Washington. Jacob Heilbrunn, editor de The National Interest dice que: "Cada administración americana desde 1945 ha tratado de trabajar estrechamente con Alemania y la OTAN", pero que EEUU bajo Trump están “empujando a Merkel a crear una superpotencia alemana"[5]. Y agrega: “Ahora que Francia ha elegido a Emanuel Macron presidente, Merkel está poniendo de nuevo de moda un eje franco-alemán que persiga un camino común económico y militar. Esto señalará una disminución significativa en el prestigio y la influencia estadounidense en el extranjero. Imaginemos, por ejemplo, que Merkel decide desafiar el empuje de Trump por sancionar y aislar a Irán estableciendo relaciones comerciales con Corea del Norte, incluyendo la venta de armas.
Todavía no estamos ahí. Pero el acercamiento de Trump a Europa y en otras partes se ha basado en la idea de que él puede desafiar las reglas del juego y extraer lo que quiere. El problema es que está animando a Alemania a convertirse en la superpotencia de Europa e inevitablemente perseguirá lo que considere sus propios intereses. Después de todo, es la nación que inventó el término “realpolitik”. La probabilidad es real pero como ya dijimos, y a diferencia de este estratega, para nosotros Trump solo acelera tendencias en la relación trasatlántica que vienen de la crisis de 2008 y se incrementaron durante la presidencia Obama, aunque éste a diferencia de Trump supo cubrir los intereses norteamericanos con una relación particular con Merkel, incluso por momentos contrario a los intereses geoeconómicos de Alemania como es el caso de las controvertidas sanciones a Moscú.
Pero lo que está claro es que este estratega se apura todavía demasiado: lo que estamos viendo sobre todo es la deconstrucción de la arquitectura transatlántica. Es esto que avanza al ritmo de la oposición y la inconsistencia anti-Trump en Washington DC, así como las ofensivas del trumpismo y las dificultades de Alemania para afirmar su liderazgo europeo en el marco de la potencia de la influencia norteamericana en Europa y Alemania después de más dos tercios de siglo. El vacío que crea la deconstrucción de esta influencia no puede ser llenado fácilmente más aun en el marco del desorden exacerbado que caracterizan a Washington, como consecuencia de la división de la elite y los factores de poder. Ni Alemania, ni la UE, están a la altura de poder llenar ese vacío. En este marco el desorden norteamericano solo puede aumentar el desorden mundial.

Juan Chingo

Notas:
[1] El Tratado de no Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mólotov, fue firmado entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética por los ministros de relaciones exteriores de ambos países, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov. El pacto se firmó nueve días antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial e incluía un reparto reaccionario en zonas de influencia de Europa del este. La peregrina idea de Stalin de que el mismo impediría la decisión del régimen nazi de invadir la Unión Soviética se mostró totalmente ilusoria.
[2] El País 16/6/2017.
[3] Citado en “La ‘ guerre du gaz ’ sort des frontières de l’Europe », Le Monde 17/6/2017.
[4] El gas natural licuado (GNL) es gas natural que ha sido procesado para ser transportado en forma líquida. Es la mejor alternativa para monetizar reservas en sitios apartados, donde no es económico llevar el gas al mercado directamente ya sea por gasoducto o por generación de electricidad. El advenimiento del GNL transportado significa que los precios del gas reflejan el mercado global. El suministro de Australia y de Indonesia, además de las exportaciones de Qatar, ha llevado a la abundancia. En 2015, el GNL reemplazó al mineral de hierro para convertirse en el segundo producto más comercializado del mundo después del crudo. Para algunos es sólo el comienzo. La Agencia Internacional de la Energía espera que represente la mitad del suministro mundial de gas para 2040.
[5] “Is Trump Pushing Merkel to Create A German Superpower?”, The National Interest 28/5/2017.

viernes, 23 de junio de 2017

Corea del Norte y la escalada militar norteamericana




Bajo la era Trump, Estados Unidos ha intensificado sus amenazas contra el régimen norcoreano. El secretario de Estado, Rex Tillerson, proclamó que se había acabado la “paciencia estratégica” de Washington, una advertencia velada sobre el uso inminente de la fuerza contra Norcorea.
“Lo que ahora asoma es un efectivo plan de guerra que este mes alcanzará su pico máximo. En la zona se encuentra el portaaviones ‘Carl Vinson’ con su flota de apoyo que incluye un conjunto de naves misilísticas. Hacia allí se está movilizando el ‘Ronald Reagan’, fondeado en Japón. Y desde Estados Unidos se encamina el ‘Nimitz’” (Clarín, 4/6).
La escalada sobre Corea es un tiro por elevación contra China, con la que Estados Unidos sostiene una pulseada estratégica. Los planes de la Casa Blanca se dirigen a establecer una hegemonía indiscutida en Asia, lo que incluye el dominio militar del Mar de la China Meridional -hoy en disputa- que es la llave por donde pasa gran parte del comercio de ese continente. De ese modo, procura avanzar en la penetración capitalista en el gigante asiático, alentando una mayor apertura de su economía y desmantelando el proteccionismo financiero e industrial que mantiene Pekín en sus fronteras. Una de las primeras medidas del presidente fue impulsar el aumento del presupuesto militar, continuando con la política de la gestión demócrata.
La ofensiva contra Corea apunta también al frente interno. La Casa Blanca intenta demostrar una iniciativa y un liderazgo que le permita hacer frente a los obstáculos crecientes a su gestión fronteras adentro.
Sin embargo, más allá de las advertencias de una represalia militar inminente contra Norcorea, en caso de que siguieran sus ensayos nucleares, el semanario inglés The Economist advierte que: “Mr. Trump posiblemente no quiera empezar una guerra. Sus acciones militares en Siria y en Afganistán indican que es más cauteloso de lo que sugieren sus proclamas” (22/4). Hasta ahora, el magnate presidencial, más allá de las bravuconadas, ha desistido de enviar tropas a las regiones de conflicto y se ha recostado en Rusia, en el régimen iraní y hasta en legiones kurdas en la búsqueda de una estabilización del Medio Oriente, aunque ello le haya traído aparejado un choque con aliados históricos de Estados Unidos en la región, como Arabia Saudita y Turquía.

China y Corea del Sur

Contradictoriamente, y a pesar del antagonismo estratégico que sostiene con China, la Casa Blanca no puede prescindir de su concurso para la cuestión coreana: “América sólo puede solucionar el conflicto con Corea del Norte con la ayuda de China” (ídem). El gigante del Asia tiene capacidad para ejercer una presión sobre el régimen, desde el momento que el 85% del comercio exterior coreano va dirigido a aquel país, que le asegura el suministro de petróleo.
China no está dispuesta a una guerra por Corea. Más aún, Pekín ha presionado y presiona a Pionyang para congelar sus ensayos misilísticos e incluso para avanzar en un desmantelamiento de su arsenal nuclear. Por lo pronto, en febrero, suspendió sus compras de carbón, el principal producto que exporta Corea del Norte. Este entendimiento sino-norteamericano volvió a ser ratificado con motivo del encuentro entre los mandatarios de ambos países que tuvo lugar en abril, aunque no dejaron de aflorar intereses encontrados en cuanto al futuro político de la región. La Casa Blanca utiliza el conflicto coreano como pantalla para consolidar su liderazgo militar, lo cual no sería del agrado de la burocracia china, que ve con recelo los recientes desplazamientos bélicos de Estados Unidos en la zona.
El régimen surcoreano no es partidario tampoco de ir a una aventura bélica. Su nuevo presidente asume en medio de una gran crisis política que culminó con la destitución de la anterior mandataria, juicio político mediante, a raíz de su involucramiento en actos de corrupción que generaron grandes movilizaciones populares. La conmoción política se entrecruza con un ascenso huelguístico contra el ajuste al que se pretende someter a la clase obrera. El nuevo premier es partidario de establecer negociaciones con vistas a avanzar en una mayor integración económica entre ambos países.

El régimen norcoreano

El poderío militar desafiante que exhibe el actual presidente norcoreano no puede disimular el empantanamiento y la descomposición económica crecientes. El Estado, que tiene en su manos la gestión de la economía, hace agua y el “contrabando cubre todos los rubros, desde arroz hasta latas de Coca-Cola” (North Corea Confidential, Daniel Tudor y James Pearson). El gobierno ha tratado de contrarrestar esta situación legalizando el comercio privado, que “se ha vuelto tan preponderante en los últimos años que impregna todos los niveles de la sociedad, desde los más pobres hasta las élites partidarias y militares” (ídem).
Los mercados legalizados se duplicaron. “Los agricultores venden su cosecha tras entregar la cuota estatal, los empresarios privados dejaron de ser estigmatizados y perseguidos y los gestores de las compañías estatales son libres para contratar o despedir a trabajadores, subirles el sueldo o repartir beneficios” (La Nación, 15/5).
Este proceso ha ido de la mano de una ascendente diferenciación social. “La apertura dinamitó la sacrosanta igualdad de clases. El líder (refiriéndose al presidente) se esfuerza por fidelizar a los donju o maestros del dinero, casi siempre relacionados con el comercio internacional (ídem). Pionyang, la capital norcoreana, retrata este fenómeno en donde se registra un auge inusitado de la construcción de viviendas residenciales y centros comerciales, Entretanto, tres de cada cuatro norcoreanos, empezando por las zonas rurales, están amenazados por la malnutrición, según la ONU.
Como en la China de los ’90, hay “zonas económicas especiales” para la inversión de empresas extranjeras. Los salarios van para el Estado, que da una pequeña parte a los trabajadores. Una de estas zonas es Rason, cerca de la frontera con Rusia; otra es Kaesong, cerca de la zona desmilitarizada. Del mismo modo, el Estado exporta 50.000 o más trabajadores a China, Rusia e incluso Qatar, y la mayoría de sus salarios también van directamente al Estado.

Conclusión

Corresponde condenar y movilizarse contra la escalada bélica y las provocaciones del gobierno yanqui contra Corea del Norte. Es necesario desenmascarar los verdaderos fines de la intervención imperialista que apunta a una consolidación de su rol de gendarme en la región. La denuncia debe incluir también a Pekín, por su complicidad con la Casa Blanca en la extorsión al régimen norcoreano.
El desarrollo de las tendencias revolucionarias de Corea y de toda la región asiática -y, en primer lugar, de la poderosa clase obrera china que viene ganado protagonismo- es la única garantía para terminar con la pesadilla de nuevas guerras, que sólo puede tener un fin si se acaba con los regímenes que las promueven.
Una mayor “integración económica” entre ambas Coreas, que es lo que viene pregonando un ala de la burguesía surcoreana, será una nueva fuente de confiscación contra la clase obrera de los dos lados. Retomar la continuidad y extender las “zonas económicas especiales” es, por un lado, un mecanismo de superexplotación de la clase obrera del Norte y, por el otro, un arma contra los obreros del Sur para depreciar aún más los salarios, sometiéndolos a la competencia del reservorio potencial de mano de obra semiesclava del Norte. Por lo pronto, en Surcorea, está en marcha una reforma laboral draconiana fogoneada por la Federación Coreana de Industrias y los “chaebols” -los grandes conglomerados capitalistas que controlan la economía del país.
Muchos de estos pulpos se encuentran en la mira, precisamente, por la violación de derechos laborales. De Samsung, ya denunciado por condiciones semiesclavas (“los empleados, algunos de ellos menores de edad, soportan hasta cien horas extraordinarias forzadas por mes, trabajo no remunerado, de pie de 11 a 12 horas, abuso verbal y físico, discriminación grave de edad y sexo -Portafolio, 4/12-), recientemente se filtró un documento dirigido a jefes corporativos que instaba a “aislar a los empleados”, “castigar a los líderes” y “provocar conflictos internos” (ídem).
Aunque no está colocada como perspectiva inmediata, esta integración económica nos da una pista de lo que podría ser una reunificación bajo el padrinazgo y bendición de Washington, Tokio e incluso Pekín. Lejos de usufructuar las ventajas de Occidente, la población del Norte, como ya viene ocurriendo con los trabajadores del Corea del Sur, será acreedora de sus lacras, con más razón, cuando vienen impactando de lleno los efectos dislocadores de la bancarrota capitalista mundial.
Las bravuconadas del mandatario norcoreano no pueden ocultar la creciente impasse económica, política y social del régimen, que apuesta a sobrevivir con un giro hacia los “mercados”. Esta apertura de la economía, más temprano que tarde, acelerará el derrumbe del régimen burocrático y la injerencia imperialista.
La unidad de Corea en términos progresivos está reservada a la clase obrera. Los trabajadores de Corea del norte y del sur deben unirse y emerger como un polo político independiente, de los dos bandos en pugna, tanto del imperialismo y sus socios locales como de la burocracia descompuesta -o sea, la batalla por una Corea unida y socialista.

Pablo Heller

jueves, 22 de junio de 2017

Brasil: Nueva huelga general




Para el 30 de junio, está convocada una nueva huelga general en Brasil. La iniciativa fue adoptada por las centrales sindicales. Esta convocatoria viene precedida por el parazo del 28 de abril pasado, que conmovió al país. Tanto por su masividad como por su contundencia, se trató de la medida de fuerza más importante de las últimas décadas y fue acompañada de piquetes, movilizaciones y cortes de calles en las principales localidades del país.
Pese a su éxito, las centrales sindicales se tomaron su tiempo y fueron dilatando una nueva convocatoria. Hasta ahora han evitado darle un carácter activo a la huelga del 30, procurando convertirla en una jornada dominguera.
Entretanto, las direcciones gremiales, empezando por la CUT -enrolada políticamente con el PT-, actúan como dique de contención de huelgas e iniciativas de lucha en diferentes gremios.

Gobernabilidad

La burocracia sindical está jugando un papel clave para mantener la gobernabilidad de un régimen que está contra las cuerdas. A su turno, la Corte Electoral acaba de salvarle el pellejo a Temer, rechazando la acusación por el financiamiento ilegal del entonces binomio presidencial triunfante (Rousseff-Temer), lo que hubiera significado la destitución automática del actual primer mandatario. Pero eso no es suficiente. En forma inmediata, debe hacer frente a las acusaciones de soborno del empresario de la carne Joesley Batista, que desataron la reciente tormenta política. Estamos frente a una guerra que se libra en todos los planos -el de la Justicia, los servicios y, principalmente, en el de la orientación económica del Estado, a través de una puja abierta entre la burguesía local y el imperialismo por el manejo y explotación de los grandes recursos y la actividad industrial del país y, por lo tanto, sobre el destino de las grandes corporaciones brasileñas. La operación Lava Jato y, ahora, las revelaciones de los hermanos Batista, impulsadas desde Estados Unidos, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.
La dirigencia sindical está actuando como furgón de cola de la estrategia del PT que viene colocando como salida la candidatura presidencial de Lula para 2018. En nombre de ese “volveremos”, bloquea la posibilidad de que Temer caiga, ahora, bajo la presión directa de la acción popular.

“Directas”

La plataforma de la huelga incluye, por primera vez, el reclamo el “elecciones directas”. Es el reclamo principal que enarbola el Frente Amplio, una coalición de partidos que incluye entre otros, al PT y al PSOL.
Las ‘diretas’ le plantean al PT un problema insoluble, con o sin legislativas, pues para ello no tienen más remedio que pactar con los partidos tradicionales, ello, con el pretexto de alcanzar una mayoría parlamentaria, reiterando la nefasta experiencia ya recorrida cuando fueron gobierno.
La declaración del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) pidiendo a Temer la anticipación de las elecciones animó a la dirigencia del PT. Según Cardoso, el llamado a nuevas elecciones busca “devolver la legitimidad del orden a la soberanía popular”. Estamos ante un giro del ex presidente, quien venía pugnando por la designación de un sucesor de “consenso”. Este giro, probablemente, tenga que ver con las crecientes fisuras del campo oficialista, que se extiende a un Parlamento que ha frenado la salida de la reforma laboral y jubilatoria. Esta cuestión es crucial, puesto que priva a Temer, quizá, de su principal arma de gobierno: la de presentarse como garante del ajuste que vino llevando adelante desde que asumió. Un empantanamiento de la ofensiva antipopular en curso puede acelerar la determinación del capital de soltarle la mano.
El líder del PT en Diputados, Carlos Zarattini (San Pablo) afirmó que buscarán a los tucanos (Cardoso) para un acuerdo: “Intentaremos hablar con ellos para un acuerdo sobre las elecciones directas. Nuestro objetivo es sacar a Temer” (Infobae, 14/6). La huelga del 30 pretende ser colocada detrás de esta perspectiva política, aunque todo está atado con alambres y no se puede descartar que vuelva a abrirse paso una salida de consenso. Después de haber batido el parche sobre las “elecciones directas ya” y aprobada dicha consigna en el Congreso del PT, Lula dejó de lado ese reclamo y exhortó a esperar a 2018, lo que fue interpretado, por algunos analistas, como una puerta para negociar un sucesor a través de una elección indirecta por el Congreso.
Con independencia de ello, ya sea de un candidato de consenso o de una directa necesariamente pactada, estas opciones tendrán como fundamento una continuidad de la política de austeridad y de reformas antiobreras.

Congreso de trabajadores

Cualquiera sea el arreglo que se llegue, ese desenlace no cierra la crisis. Las convulsiones políticas seguirán. La cuestión del momento, en Brasil, es darle continuidad a la movilización popular, empezando por garantizar la masividad de la huelga general y darle un carácter activo.
En oposición a las salidas capitalistas y antipopulares que se están barajando, cobra enorme relevancia y actualidad la convocatoria a un congreso de trabajadores para discutir un programa y una salida política frente a la crisis en desarrollo. Por el retiro de la reforma laboral y jubilatoria; por un salario y una jubilación equivalente a la canasta familiar; por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y ocupación de toda fábrica que cierre o despida; por la apertura de los libros de todos los pulpos capitalistas y por el control obrero de la producción; por el cese del pago de la deuda externa e interna, y la nacionalización sin pago de la banca y de los monopolios petroleros, de modo de colocar los recursos al servicio de las necesidades sociales. Es hora de luchar por una Asamblea Constituyente libre y soberana, donde se discuta una reorganización integral del país sobre nuevas bases sociales. La cuestión clave en Brasil y, de un modo general, en América Latina, es que la clase obrera emerja como un factor político independiente y se transforme en alternativa de poder.

Pablo Heller

miércoles, 21 de junio de 2017

Fuertes cuestionamientos al proyecto de PPP para el Hospital de Clínicas




La presentación del proyecto de PPP en el Consejo Directivo Central de la Universidad recibió fuertes cuestionamientos de egresados y estudiantes.

La presentación en la sesión de hoy del Consejo Directivo Central (CDC) del Proyecto de PPP para el Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela a cargo del decano Rodrigo Arim despertó fuertes cuestionamientos de egresados y estudiantes.
El informe no fue distribuido previamente en una clara maniobra de desinformación que evitaba poder realizar un análisis previo de la propuesta que se iba a presentar lo que también genero un importante malestar entre muchos consejeros.
El movimiento Todos por el Clínicas contra las PPP había convocado a concentrarse en las inmediaciones de la UdelaR a partir de las 18 hs. dado que se sabía que el proyecto constituía una amenaza de privatización para el Hospital a través del régimen de PPP (participación público privado).
Finalmente el próximo 27 a las 18 hs. se realizará una nueva sesión en la que se podrá discutir el proyecto con la información al a vista.

LID

martes, 20 de junio de 2017

Conferencia de Prensa Bruno Rodríguez, Canciller de Cuba




Transmisión íntegra de la Conferencia de Prensa ofrecida en Viena, Austria, por el Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla donde responde a los pronunciamientos y medidas de Trump sobre Cuba

Importante triunfo de la lista clasista




La agrupación Primero de Mayo ganó las elecciones en el sindicato docente de Montevideo superando a la lista oficialista.

En las elecciones realizadas entre el 23 de mayo y el 3 de junio en el sindicato docente de Montevideo resultó ganadora la lista Primero de Mayo con 213 votos, accediendo así a 3 lugares en la Comisión Directiva de un total de 7 cargos.
El segundo lugar fue para la lista 1 (partido comunista y otros grupos de frenteamplistas) con 210 votos y 2 lugares en la Directiva y el tercer lugar fue para la vista Comuna Pedagógica que también llegó a 2 cargos en la Comisión Directiva.
Estas elecciones se destacaron además por la masiva votación (50% más que la última elección), superando la media histórica y cercana a la cantidad de votos del año 2013.
Cuando se acerca la Rendición de Cuentas y se intensifica la lucha por presupuesto para la educación el triunfo de la lista clasista representa un paso importante para recuperar los sindicatos para los trabajadores, con independencia del gobierno y al servicio de las luchas.
Los docentes vienen de duros conflictos en estos últimos años, enfrentando planes privatizadores y mercantilizadores de la educación que han querido aplicar las administraciones del Frente Amplio.
Con este resultado los trabajadores de secundaria muestran también su disposición a continuar su pelea por una mejora en la educación pública en base al 6% de presupuesto y en coordinación con los demás trabajadores de la educación.

Hernán Yanes

Inundaciones: Un problema social




Ya suman más de 5500 las personas desplazadas como consecuencia de las inundaciones en distintas regiones del país. Una catástrofe social que pudo evitarse.

Como sucede periódicamente otra vez el drama de las inundaciones sacude a buena parte del país. Salto, en primer lugar, pero también Paysandú, Artigas y Río Negro son los departamentos más afectados.
Como también siempre sucede los más afectados son los sectores de menores recursos, aquellos que por sus ingresos no pueden acceder a viviendas dignas en zonas seguras y se terminan afincando en zonas inundables o en condiciones precarias.
Sin embargo el fenómeno de las inundaciones dista mucho de ser una “catástrofe natural” como se lo tiende a presentar muchas veces.
Más allá de cuestiones climáticas, las inundaciones son también consecuencia de un uso irresponsable del planeta. No se trata de situaciones individuales, sino de un fenómeno social que producto de un sistema económico basado en el lucro y la ganancia no tiene reparos en dañar el ecosistema.
Tal como sucediera con el tornado en Dolores, donde quedo en evidencia la falta de inversiones y equipamiento que amortiguara el impacto del fenómeno climático, las inundaciones muestran también la falta de previsión gubernamental para minimizar el daño. Improvisación, falta de obras estructurales, soluciones precarias y absolutamente insuficientes son las respuestas de gobiernos departamentales y nacionales para hechos que se sabe se repiten periódicamente. Como sucede en otras situaciones es la solidaridad del pueblo la que intenta acercar todo tipo de ayuda para colaborar con los desplazados y evacuados.

Un modelo económico que atenta contra el medio ambiente

El problema de las inundaciones no es un hecho aislado. Ya se ha denunciado los peligros del consumo del agua potable como consecuencia de los distintos químicos que se usan en el agro, o también podemos ver como ríos y playas (con la cada vez más frecuente presencia de “algas tóxicas”) aparecen cada vez más contaminados como producto de un uso irracional de tierras y cursos de agua. También el negocio de la forestación con su impacto en la tierra y su capacidad de absorción de agua ha sido denunciado como causante de fenómenos como los de las inundaciones en distintas regiones del país.
Resulta paradójico que mientras el presidente Vázquez se pasea por el mundo planteando medidas ridículas como la prohibición de fumar a 200 metros de centros de salud y educativos, permita y hasta promueva distintas inversiones que producen un enorme daño en la salud humana y en las condiciones de vida. Mientras se intenta presentar como un defensor de la salud pública toma todas las medidas posibles para incentivar la instalación de las plantas de celulosas, las mismas que en el primer mundo están prohibidas o severamente cuestionadas.
A la improvisación y falta de dinero para resolver de manera estructural el problema de las zonas inundables se opone la celeridad y disposición para construir vías férreas para sacar del país la pasta de celulosa o cambiar hasta legislaciones laborales para que el negocio resulte atractivo para las multinacionales.
La incidencia del cáncer en la población uruguaya también es altamente llamativa y algunos estudios han planteado su relación el uso indiscriminado de sustancias riesgosas para la salud cuyo uso en el primer mundo está prohibido.
La situación no es privativa del Uruguay, los países de la región sufren también distintas “catástrofes naturales” que son en realidad consecuencias del afán de lucro capitalista: urbanizaciones lujosas que repercuten negativamente en el ambiente, agrotóxicos, el fracking, el uso irracional del suelo, la explotación de mares y ríos en búsqueda de sus riquezas, entre otras son situaciones con un impacto muy negativo en la calidad de vida de la población.

Hernán Yanes

lunes, 19 de junio de 2017

Miles de estudiantes marcharon por presupuesto para la educación




Convocados por la Intergremial Universitaria (FEUU, AFFUR, ADUR, UTHC) así como gremios de formación docente y de estudiantes de secundaria más de 5000 personas marcharon por las calles de Montevideo.

De la explanada de la Universidad a la Plaza Independencia fue el recorrido de la numerosa movilización que se manifestó contra la propuesta de Rendición de Cuentas del Poder Ejecutivo y en reclamo del prometido 6% para la Educación.
El malestar por el proyecto presentado por Tabaré Vázquez, un magro incremento que se mantiene muy lejos de la promesa del gobierno, fue el motor para que la movilización fuera masiva y con discursos y cánticos que expresaban la bronca y el descontento.
En la puerta de la Torre Ejecutiva se leyó una combativa proclama que denunció que es una política del gobierno que el ajuste lo paguen los trabajadores, que cuando hay crisis se recorta el gasto educativo afectando al pueblo y que los recortes que quieren implementar se pueden frenar solo con la lucha y la movilización popular.
Con respecto al Hospital de Clínicas se rechazó el intento privatizador vía PPP (Proyectos de Participación Público-Privada) señalando que hay que dotar al Hospital de recursos genuinos en base a un aumento de presupuesto.
En el caso de la Universidad, Vázquez propone un incremento de 12 millones de dólares lo que no representa ni el 10 %" de lo que exige la Udelar, unos 160 millones de dólares.

LID

EE. UU. impulsa “grupo de contacto” de la OEA para avanzar en injerencia en Venezuela




Fricciones entre Venezuela y el bloque alineado con Estados Unidos, cuyo principal operador es Luis Almagro, secretario general de la OEA. En esta asamblea se reanuda la consulta sobre la crisis venezolana. La administración estadounidense apuesta a la injerencia.

La agenda central de esta reunión es discutir un documento que proponen Estados Unidos, Canadá, México y doce países más, que buscan impone un “grupo de contacto” de la OEA cuya función sería actuar como árbitro en un nuevo diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la derecha venezolana que pretenden su destitución.
El borrador del proyecto de este intento injerencista en Venezuela exige a Maduro la liberación de los "presos políticos" y la suspensión del proceso para la elección de una nueva asamblea constituyente que reemplazaría al actual Poder Legislativo.
Los diplomáticos del gobierno mexicano estuvieron operando todo el fin de semana para reunir apoyo de más delegaciones y así lograr que se imponga la salida dictado por Washington.
Es Almagro, secretario general de la OEA, alineado con Washington, quien lidera esta posición, cuyo objetivo es imponer Carta Democrática de la OEA, lo que establecería que en Venezuela se fracturó la institucionalidad democrática y que Maduro gobierna de facto.
Contra esta posición se presenta un segundo documento, por los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom), que plantea que la crisis venezolana debe hallar una salida “basada en el diálogo” y sin injerencia extranjera.
Ninguna de las dos salidas que se proponen en la OEA son en favor de las mayorías venezolanas. Como se plantea en esta nota, “el intento de injerencia imperialista debe ser rechazado por completo. Esto no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, y es un fiel pagador de la deuda externa mientras el pueblo trabajador sufre las calamidades de la crisis.”

La Izquierda Diario México
@LaIzqDiarioMX

domingo, 18 de junio de 2017

Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba




Declaración del Gobierno Revolucionario

El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.
Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.
Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.
Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.
A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.
Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.
En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.
Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.
El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.
El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.
Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.
Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.
Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.
Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.
El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.
Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.
Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.
Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.