sábado, 24 de junio de 2017

Europa se aleja no solo de Trump sino de EEUU




Nueva época de las relaciones entre EEUU y Alemania. La deconstrucción de la arquitectura transatlántica y el aumento del desorden mundial.

La semana pasada, el Senado de Estados Unidos aprobó por abrumadora mayoría una ampliación de las sanciones contra Rusia, un país que los senadores consideran que contribuye a la desestabilización de Siria y Ucrania y que interfiere en procesos electorales de terceros países. Adoptando una línea dura, principalmente para hacer pagar a Moscú su supuesta interferencia a través de ataques cibernéticos en la campaña presidencial de 2016, esta extensión de las sanciones - que serán codificados en la ley y por ende más difíciles de levantar – busca limitar la capacidad de Trump para relajar, suspender o anular las sanciones existentes en busca de una relación más estrecha con Rusia. Las mismas podrían ser ampliamente aprobadas también por la Cámara de Representantes.
A las capitales europeas les preocupa el impacto que la iniciativa pueda tener sobre las empresas que participan del gasoducto Nord Stream 2 que busca transportar gas ruso a través de las aguas del Mar Báltico hacia Alemania y otros países europeos. De esta manera, este proyecto llamado el gasoducto Molotov-Ribbentrop 2 [1] por Polonia, desvía el gas siberiano de los oleoductos existentes en tierra: el enlace de Yamal a través de Bielorrusia y Polonia; y el llamado enlace de la Hermandad a través de Ucrania al sureste de Europa. Geopolíticamente, el Nord Stream 2 crea un arreglo especial con Alemania al tiempo que socava los intereses de seguridad y económicos de Europa oriental y central, y deja a Ucrania a merced del chantaje del Kremlin. El mismo va a ser construido por Gazprom asociado con otras cinco grandes firmas que financian la mitad del proyecto de 9,5 mil millones de euros: la francesa Engie, la anglo-holandesa Shell, OMV de Austria y las alemanas Uniper y Wintershall (BASF).
En esta disputa que divide a los países europeos, un nuevo actor imprevisto acaba de entrar en escena: los Estados Unidos. Es que el texto aprobado permite no solo que se impongan “nuevas sanciones a sectores clave de la economía de Rusia”, sino que la sección 233 se refiere expresamente al desarrollo de oleoductos. Aunque no cita expresamente el controvertido Nord Stream 2, sí especifica que el presidente puede imponer sanciones a empresas que inviertan en la construcción de oleoductos para la exportación de energía. Las sanciones dirigidas a empresas que operan en el sector de la energía son, en todo caso, un instrumento opcional y depende de que la Casa Blanca opte por utilizarlo. “Si el Departamento del Tesoro usa esta provisión de una manera agresiva, podría amenazar con sancionar a cualquier compañía que invierta en Nord Stream 2”, explican desde el think tank Atlantic Council[2].
Increíblemente los senadores estadounidenses ponen como fundamento... la amenaza a la seguridad energética del Viejo Continente. Ellos juzgan que "el gobierno de Estados Unidos debe priorizar el apoyo a las exportaciones de energía de los Estados Unidos para crear empleos y fortalecer la política exterior de Estados Unidos", a la vez que también "ayudar a los aliados de Estados Unidos”[3]. El mismo diario afirma que “Con Nord Stream 2, saben que las exportaciones estadounidenses de gas de esquisto, que comenzaron modestamente en 2017, sufrirán gravemente la competencia del gas ruso. Es una forma de los Estados Unidos de "promover su propio gas", dice Isabelle Kocher, CEO de Engie. Las compañías estadounidenses tratan de exportar gas natural licuado (GNL)[4] a Europa, después de que la Administración de Barack Obama aprobara levantar las restricciones. Desde el punto de vista estratégico norteamericano el flujo de gas licuado barato en Europa rompe el monopolio de la rusa Gazprom y obliga a bajar los precios de la misma manera que el petróleo de esquisto estadounidense está rompiendo el dominio de la OPEP en los precios del crudo cambiando la relación de fuerzas y la dependencia con los dos grandes centros de producción de materias primas energéticas a nivel internacional. Tanto Lituania como Polonia abrieron terminales portuarias para recibir gas licuado. El gas de Gazpron es mucho más barato pero en términos geoestratégicos el GNL se ha vuelto lo suficientemente barato como para alterar por completo el equilibrio de poder, a pesar de la necesidad de licuarlo, transportarlo en barcos congelados y luego regasificarlo.

La brutal respuesta de Alemania y Austria

De forma colectiva y en nombre de la UE, Alemania y Austria se han unido en una brutal respuesta a la iniciativa del Senado norteamericano: “¡No podemos aceptar la amenaza de imponer sanciones ilegales extraterritoriales a compañías europeas que participan en los esfuerzos para expandir el suministro energético!”, aseguran el titular de Exteriores alemán y el canciller austríaco en un duro comunicado conjunto. Sigmar Gabriel y Christian Kern agregan en su comunicado que “La enmienda pretende proteger sus empleos en la industria estadounidense del gas y el petróleo”. “Las sanciones políticas no deben estar de ninguna manera vinculadas a los intereses económicos”, añade, para a continuación amenazar con un mayor deterioro de las relaciones trasatlánticas: “Amenazar con imponer sanciones a empresas de Alemania, Austria y otros países europeos en relación a sus negocios en EE UU si participan o financian proyectos de gas natural que impliquen a Rusia, como el Nord Stream 2, impacta de nuevo a las relaciones euroamericanas de forma negativa”. Estas declaraciones, a pesar de su habitual cautela, fueron apoyadas por la canciller alemana Ángela Merkel, cuyo vocero dijo que compartía “el mismo nivel de preocupación” expresado con “la misma vehemencia”.

Una nueva época de las relaciones entre EEUU y Alemania

Este es el último encontronazo diplomático, en medio de un clima de creciente tensión entre Washington y Berlín. La canciller alemana, Ángela Merkel, rompió recientemente su tradicional tono moderado para declarar que Europa ya no puede contar con el aliado estadounidense como hasta ahora, a raíz de que Trump decidiera abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático. En frase que hizo época pronunciada en un acto de campaña de su partido en Múnich, la líder democristiana había afirmado que “Los tiempos en que podíamos contar completamente con otros están terminando. Así lo he experimentado estos últimos días”. Pero este último que estamos comentando es revelador pues muestra un salto del enfrentamiento entre Europa y los EEUU. Es que a fines de mayo Merkel apuntaba esencialmente a Trump y su administración, colocándose de facto en el mismo campo que los oponentes de Trump en Washington DC, es decir, en particular el Congreso en muchos casos. Pero este golpe del sector anti-ruso del ‘establishment’ norteamericano golpea por sobre todo a sus proclamados aliados europeos. Ya no es solamente Trump a quien los alemanes denuncian, sino a Washington en su conjunto. Es un salto en la división transatlántica que toma un carácter verdaderamente estructural y de círculo vicioso, ya que a su vez refuerza la política anti europea de Trump. Desde hace meses Washington no repara en críticas a Berlín, a causa del superávit comercial alemán, que desequilibra la balanza comercial entre ambos países y de la que Trump considera una insuficiente contribución alemana a la OTAN.
Dicho de otra manera, la acción bipartidista del Senado de los Estados Unidos y la aguda respuesta del gobierno alemán ponen de manifiesto que los conflictos entre Estados Unidos y Alemania no se están intensificando simplemente como resultado del Presidente Donald Trump, sino que tienen profundas raíces objetivas como hemos dado cuenta en esta columna en varias ocasiones y desde hace años (Ver por ejemplo aquí, acá y aquí por nombrar algunos). Debemos notar que desde el choque de la reunión del G7 de la que Merkel salió asqueada del comportamiento del presidente norteamericano, el gobierno alemán ha trabajado sistemáticamente para expandir sus relaciones políticas y económicas mundiales. Después de que el primer ministro chino Li Keqiang y el primer ministro indio Narendra Modi visitaran Berlín a principios de junio, Merkel visitó Argentina y México, a la vez que el gobierno organizó una importante conferencia sobre África en Berlín los últimos días.
Por su parte, el mismo Sigmar Gabriel criticó la acción respaldada por Estados Unidos de Arabia Saudita contra Qatar, que está dirigida sobre todo a Irán. En una declaración, Gabriel defendió al emirato y advirtió contra una "Trumpificación" de las relaciones en la región. Los "últimos acuerdos gigantescos de armas entre el presidente estadounidense Trump y las monarquías del Golfo" intensificaron "el peligro de una nueva carrera armamentista". Esta era "una política completamente errónea, y ciertamente no la política de Alemania". Esta oposición de Alemania a EEUU y a Trump se ha intensificado desde el triunfo de Macron en Francia, el reflote del eje franco-alemán y la discusión de la construcción de un Ejército Europeo.

Hacia un desorden mundial

Como venimos afirmando desde la asunción de Trump, está claro que está en marcha un cambio en la política mundial con vastas implicaciones. Las relaciones e instituciones mundiales que durante décadas establecieron el marco para el desarrollo de la economía mundial capitalista y su política, están crujiendo. El intento de Trump en las cumbres del G7 y de la OTAN de asegurar mejores condiciones económicas para los Estados Unidos en relación a sus socios europeos, en especial Alemania, han sido un tiro por la culata como hemos visto. Ya ni siquiera la perspectiva de que la tensión bilateral pueda ensombrecer la cumbre del G20 del próximo mes en Hamburgo parece estar frenando a la veterana canciller alemán, la política más poderosa de Europa. Por el contrario a pesar del proteccionismo declarado de Trump, ésta quiere hacer avanzar la liberalización de los intercambios comerciales en el G20.
Algunos estrategas norteamericanos de política exterior califican estos acontecimientos como un retroceso histórico para Washington. Jacob Heilbrunn, editor de The National Interest dice que: "Cada administración americana desde 1945 ha tratado de trabajar estrechamente con Alemania y la OTAN", pero que EEUU bajo Trump están “empujando a Merkel a crear una superpotencia alemana"[5]. Y agrega: “Ahora que Francia ha elegido a Emanuel Macron presidente, Merkel está poniendo de nuevo de moda un eje franco-alemán que persiga un camino común económico y militar. Esto señalará una disminución significativa en el prestigio y la influencia estadounidense en el extranjero. Imaginemos, por ejemplo, que Merkel decide desafiar el empuje de Trump por sancionar y aislar a Irán estableciendo relaciones comerciales con Corea del Norte, incluyendo la venta de armas.
Todavía no estamos ahí. Pero el acercamiento de Trump a Europa y en otras partes se ha basado en la idea de que él puede desafiar las reglas del juego y extraer lo que quiere. El problema es que está animando a Alemania a convertirse en la superpotencia de Europa e inevitablemente perseguirá lo que considere sus propios intereses. Después de todo, es la nación que inventó el término “realpolitik”. La probabilidad es real pero como ya dijimos, y a diferencia de este estratega, para nosotros Trump solo acelera tendencias en la relación trasatlántica que vienen de la crisis de 2008 y se incrementaron durante la presidencia Obama, aunque éste a diferencia de Trump supo cubrir los intereses norteamericanos con una relación particular con Merkel, incluso por momentos contrario a los intereses geoeconómicos de Alemania como es el caso de las controvertidas sanciones a Moscú.
Pero lo que está claro es que este estratega se apura todavía demasiado: lo que estamos viendo sobre todo es la deconstrucción de la arquitectura transatlántica. Es esto que avanza al ritmo de la oposición y la inconsistencia anti-Trump en Washington DC, así como las ofensivas del trumpismo y las dificultades de Alemania para afirmar su liderazgo europeo en el marco de la potencia de la influencia norteamericana en Europa y Alemania después de más dos tercios de siglo. El vacío que crea la deconstrucción de esta influencia no puede ser llenado fácilmente más aun en el marco del desorden exacerbado que caracterizan a Washington, como consecuencia de la división de la elite y los factores de poder. Ni Alemania, ni la UE, están a la altura de poder llenar ese vacío. En este marco el desorden norteamericano solo puede aumentar el desorden mundial.

Juan Chingo

Notas:
[1] El Tratado de no Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mólotov, fue firmado entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética por los ministros de relaciones exteriores de ambos países, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov. El pacto se firmó nueve días antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial e incluía un reparto reaccionario en zonas de influencia de Europa del este. La peregrina idea de Stalin de que el mismo impediría la decisión del régimen nazi de invadir la Unión Soviética se mostró totalmente ilusoria.
[2] El País 16/6/2017.
[3] Citado en “La ‘ guerre du gaz ’ sort des frontières de l’Europe », Le Monde 17/6/2017.
[4] El gas natural licuado (GNL) es gas natural que ha sido procesado para ser transportado en forma líquida. Es la mejor alternativa para monetizar reservas en sitios apartados, donde no es económico llevar el gas al mercado directamente ya sea por gasoducto o por generación de electricidad. El advenimiento del GNL transportado significa que los precios del gas reflejan el mercado global. El suministro de Australia y de Indonesia, además de las exportaciones de Qatar, ha llevado a la abundancia. En 2015, el GNL reemplazó al mineral de hierro para convertirse en el segundo producto más comercializado del mundo después del crudo. Para algunos es sólo el comienzo. La Agencia Internacional de la Energía espera que represente la mitad del suministro mundial de gas para 2040.
[5] “Is Trump Pushing Merkel to Create A German Superpower?”, The National Interest 28/5/2017.

viernes, 23 de junio de 2017

Corea del Norte y la escalada militar norteamericana




Bajo la era Trump, Estados Unidos ha intensificado sus amenazas contra el régimen norcoreano. El secretario de Estado, Rex Tillerson, proclamó que se había acabado la “paciencia estratégica” de Washington, una advertencia velada sobre el uso inminente de la fuerza contra Norcorea.
“Lo que ahora asoma es un efectivo plan de guerra que este mes alcanzará su pico máximo. En la zona se encuentra el portaaviones ‘Carl Vinson’ con su flota de apoyo que incluye un conjunto de naves misilísticas. Hacia allí se está movilizando el ‘Ronald Reagan’, fondeado en Japón. Y desde Estados Unidos se encamina el ‘Nimitz’” (Clarín, 4/6).
La escalada sobre Corea es un tiro por elevación contra China, con la que Estados Unidos sostiene una pulseada estratégica. Los planes de la Casa Blanca se dirigen a establecer una hegemonía indiscutida en Asia, lo que incluye el dominio militar del Mar de la China Meridional -hoy en disputa- que es la llave por donde pasa gran parte del comercio de ese continente. De ese modo, procura avanzar en la penetración capitalista en el gigante asiático, alentando una mayor apertura de su economía y desmantelando el proteccionismo financiero e industrial que mantiene Pekín en sus fronteras. Una de las primeras medidas del presidente fue impulsar el aumento del presupuesto militar, continuando con la política de la gestión demócrata.
La ofensiva contra Corea apunta también al frente interno. La Casa Blanca intenta demostrar una iniciativa y un liderazgo que le permita hacer frente a los obstáculos crecientes a su gestión fronteras adentro.
Sin embargo, más allá de las advertencias de una represalia militar inminente contra Norcorea, en caso de que siguieran sus ensayos nucleares, el semanario inglés The Economist advierte que: “Mr. Trump posiblemente no quiera empezar una guerra. Sus acciones militares en Siria y en Afganistán indican que es más cauteloso de lo que sugieren sus proclamas” (22/4). Hasta ahora, el magnate presidencial, más allá de las bravuconadas, ha desistido de enviar tropas a las regiones de conflicto y se ha recostado en Rusia, en el régimen iraní y hasta en legiones kurdas en la búsqueda de una estabilización del Medio Oriente, aunque ello le haya traído aparejado un choque con aliados históricos de Estados Unidos en la región, como Arabia Saudita y Turquía.

China y Corea del Sur

Contradictoriamente, y a pesar del antagonismo estratégico que sostiene con China, la Casa Blanca no puede prescindir de su concurso para la cuestión coreana: “América sólo puede solucionar el conflicto con Corea del Norte con la ayuda de China” (ídem). El gigante del Asia tiene capacidad para ejercer una presión sobre el régimen, desde el momento que el 85% del comercio exterior coreano va dirigido a aquel país, que le asegura el suministro de petróleo.
China no está dispuesta a una guerra por Corea. Más aún, Pekín ha presionado y presiona a Pionyang para congelar sus ensayos misilísticos e incluso para avanzar en un desmantelamiento de su arsenal nuclear. Por lo pronto, en febrero, suspendió sus compras de carbón, el principal producto que exporta Corea del Norte. Este entendimiento sino-norteamericano volvió a ser ratificado con motivo del encuentro entre los mandatarios de ambos países que tuvo lugar en abril, aunque no dejaron de aflorar intereses encontrados en cuanto al futuro político de la región. La Casa Blanca utiliza el conflicto coreano como pantalla para consolidar su liderazgo militar, lo cual no sería del agrado de la burocracia china, que ve con recelo los recientes desplazamientos bélicos de Estados Unidos en la zona.
El régimen surcoreano no es partidario tampoco de ir a una aventura bélica. Su nuevo presidente asume en medio de una gran crisis política que culminó con la destitución de la anterior mandataria, juicio político mediante, a raíz de su involucramiento en actos de corrupción que generaron grandes movilizaciones populares. La conmoción política se entrecruza con un ascenso huelguístico contra el ajuste al que se pretende someter a la clase obrera. El nuevo premier es partidario de establecer negociaciones con vistas a avanzar en una mayor integración económica entre ambos países.

El régimen norcoreano

El poderío militar desafiante que exhibe el actual presidente norcoreano no puede disimular el empantanamiento y la descomposición económica crecientes. El Estado, que tiene en su manos la gestión de la economía, hace agua y el “contrabando cubre todos los rubros, desde arroz hasta latas de Coca-Cola” (North Corea Confidential, Daniel Tudor y James Pearson). El gobierno ha tratado de contrarrestar esta situación legalizando el comercio privado, que “se ha vuelto tan preponderante en los últimos años que impregna todos los niveles de la sociedad, desde los más pobres hasta las élites partidarias y militares” (ídem).
Los mercados legalizados se duplicaron. “Los agricultores venden su cosecha tras entregar la cuota estatal, los empresarios privados dejaron de ser estigmatizados y perseguidos y los gestores de las compañías estatales son libres para contratar o despedir a trabajadores, subirles el sueldo o repartir beneficios” (La Nación, 15/5).
Este proceso ha ido de la mano de una ascendente diferenciación social. “La apertura dinamitó la sacrosanta igualdad de clases. El líder (refiriéndose al presidente) se esfuerza por fidelizar a los donju o maestros del dinero, casi siempre relacionados con el comercio internacional (ídem). Pionyang, la capital norcoreana, retrata este fenómeno en donde se registra un auge inusitado de la construcción de viviendas residenciales y centros comerciales, Entretanto, tres de cada cuatro norcoreanos, empezando por las zonas rurales, están amenazados por la malnutrición, según la ONU.
Como en la China de los ’90, hay “zonas económicas especiales” para la inversión de empresas extranjeras. Los salarios van para el Estado, que da una pequeña parte a los trabajadores. Una de estas zonas es Rason, cerca de la frontera con Rusia; otra es Kaesong, cerca de la zona desmilitarizada. Del mismo modo, el Estado exporta 50.000 o más trabajadores a China, Rusia e incluso Qatar, y la mayoría de sus salarios también van directamente al Estado.

Conclusión

Corresponde condenar y movilizarse contra la escalada bélica y las provocaciones del gobierno yanqui contra Corea del Norte. Es necesario desenmascarar los verdaderos fines de la intervención imperialista que apunta a una consolidación de su rol de gendarme en la región. La denuncia debe incluir también a Pekín, por su complicidad con la Casa Blanca en la extorsión al régimen norcoreano.
El desarrollo de las tendencias revolucionarias de Corea y de toda la región asiática -y, en primer lugar, de la poderosa clase obrera china que viene ganado protagonismo- es la única garantía para terminar con la pesadilla de nuevas guerras, que sólo puede tener un fin si se acaba con los regímenes que las promueven.
Una mayor “integración económica” entre ambas Coreas, que es lo que viene pregonando un ala de la burguesía surcoreana, será una nueva fuente de confiscación contra la clase obrera de los dos lados. Retomar la continuidad y extender las “zonas económicas especiales” es, por un lado, un mecanismo de superexplotación de la clase obrera del Norte y, por el otro, un arma contra los obreros del Sur para depreciar aún más los salarios, sometiéndolos a la competencia del reservorio potencial de mano de obra semiesclava del Norte. Por lo pronto, en Surcorea, está en marcha una reforma laboral draconiana fogoneada por la Federación Coreana de Industrias y los “chaebols” -los grandes conglomerados capitalistas que controlan la economía del país.
Muchos de estos pulpos se encuentran en la mira, precisamente, por la violación de derechos laborales. De Samsung, ya denunciado por condiciones semiesclavas (“los empleados, algunos de ellos menores de edad, soportan hasta cien horas extraordinarias forzadas por mes, trabajo no remunerado, de pie de 11 a 12 horas, abuso verbal y físico, discriminación grave de edad y sexo -Portafolio, 4/12-), recientemente se filtró un documento dirigido a jefes corporativos que instaba a “aislar a los empleados”, “castigar a los líderes” y “provocar conflictos internos” (ídem).
Aunque no está colocada como perspectiva inmediata, esta integración económica nos da una pista de lo que podría ser una reunificación bajo el padrinazgo y bendición de Washington, Tokio e incluso Pekín. Lejos de usufructuar las ventajas de Occidente, la población del Norte, como ya viene ocurriendo con los trabajadores del Corea del Sur, será acreedora de sus lacras, con más razón, cuando vienen impactando de lleno los efectos dislocadores de la bancarrota capitalista mundial.
Las bravuconadas del mandatario norcoreano no pueden ocultar la creciente impasse económica, política y social del régimen, que apuesta a sobrevivir con un giro hacia los “mercados”. Esta apertura de la economía, más temprano que tarde, acelerará el derrumbe del régimen burocrático y la injerencia imperialista.
La unidad de Corea en términos progresivos está reservada a la clase obrera. Los trabajadores de Corea del norte y del sur deben unirse y emerger como un polo político independiente, de los dos bandos en pugna, tanto del imperialismo y sus socios locales como de la burocracia descompuesta -o sea, la batalla por una Corea unida y socialista.

Pablo Heller

jueves, 22 de junio de 2017

Brasil: Nueva huelga general




Para el 30 de junio, está convocada una nueva huelga general en Brasil. La iniciativa fue adoptada por las centrales sindicales. Esta convocatoria viene precedida por el parazo del 28 de abril pasado, que conmovió al país. Tanto por su masividad como por su contundencia, se trató de la medida de fuerza más importante de las últimas décadas y fue acompañada de piquetes, movilizaciones y cortes de calles en las principales localidades del país.
Pese a su éxito, las centrales sindicales se tomaron su tiempo y fueron dilatando una nueva convocatoria. Hasta ahora han evitado darle un carácter activo a la huelga del 30, procurando convertirla en una jornada dominguera.
Entretanto, las direcciones gremiales, empezando por la CUT -enrolada políticamente con el PT-, actúan como dique de contención de huelgas e iniciativas de lucha en diferentes gremios.

Gobernabilidad

La burocracia sindical está jugando un papel clave para mantener la gobernabilidad de un régimen que está contra las cuerdas. A su turno, la Corte Electoral acaba de salvarle el pellejo a Temer, rechazando la acusación por el financiamiento ilegal del entonces binomio presidencial triunfante (Rousseff-Temer), lo que hubiera significado la destitución automática del actual primer mandatario. Pero eso no es suficiente. En forma inmediata, debe hacer frente a las acusaciones de soborno del empresario de la carne Joesley Batista, que desataron la reciente tormenta política. Estamos frente a una guerra que se libra en todos los planos -el de la Justicia, los servicios y, principalmente, en el de la orientación económica del Estado, a través de una puja abierta entre la burguesía local y el imperialismo por el manejo y explotación de los grandes recursos y la actividad industrial del país y, por lo tanto, sobre el destino de las grandes corporaciones brasileñas. La operación Lava Jato y, ahora, las revelaciones de los hermanos Batista, impulsadas desde Estados Unidos, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.
La dirigencia sindical está actuando como furgón de cola de la estrategia del PT que viene colocando como salida la candidatura presidencial de Lula para 2018. En nombre de ese “volveremos”, bloquea la posibilidad de que Temer caiga, ahora, bajo la presión directa de la acción popular.

“Directas”

La plataforma de la huelga incluye, por primera vez, el reclamo el “elecciones directas”. Es el reclamo principal que enarbola el Frente Amplio, una coalición de partidos que incluye entre otros, al PT y al PSOL.
Las ‘diretas’ le plantean al PT un problema insoluble, con o sin legislativas, pues para ello no tienen más remedio que pactar con los partidos tradicionales, ello, con el pretexto de alcanzar una mayoría parlamentaria, reiterando la nefasta experiencia ya recorrida cuando fueron gobierno.
La declaración del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) pidiendo a Temer la anticipación de las elecciones animó a la dirigencia del PT. Según Cardoso, el llamado a nuevas elecciones busca “devolver la legitimidad del orden a la soberanía popular”. Estamos ante un giro del ex presidente, quien venía pugnando por la designación de un sucesor de “consenso”. Este giro, probablemente, tenga que ver con las crecientes fisuras del campo oficialista, que se extiende a un Parlamento que ha frenado la salida de la reforma laboral y jubilatoria. Esta cuestión es crucial, puesto que priva a Temer, quizá, de su principal arma de gobierno: la de presentarse como garante del ajuste que vino llevando adelante desde que asumió. Un empantanamiento de la ofensiva antipopular en curso puede acelerar la determinación del capital de soltarle la mano.
El líder del PT en Diputados, Carlos Zarattini (San Pablo) afirmó que buscarán a los tucanos (Cardoso) para un acuerdo: “Intentaremos hablar con ellos para un acuerdo sobre las elecciones directas. Nuestro objetivo es sacar a Temer” (Infobae, 14/6). La huelga del 30 pretende ser colocada detrás de esta perspectiva política, aunque todo está atado con alambres y no se puede descartar que vuelva a abrirse paso una salida de consenso. Después de haber batido el parche sobre las “elecciones directas ya” y aprobada dicha consigna en el Congreso del PT, Lula dejó de lado ese reclamo y exhortó a esperar a 2018, lo que fue interpretado, por algunos analistas, como una puerta para negociar un sucesor a través de una elección indirecta por el Congreso.
Con independencia de ello, ya sea de un candidato de consenso o de una directa necesariamente pactada, estas opciones tendrán como fundamento una continuidad de la política de austeridad y de reformas antiobreras.

Congreso de trabajadores

Cualquiera sea el arreglo que se llegue, ese desenlace no cierra la crisis. Las convulsiones políticas seguirán. La cuestión del momento, en Brasil, es darle continuidad a la movilización popular, empezando por garantizar la masividad de la huelga general y darle un carácter activo.
En oposición a las salidas capitalistas y antipopulares que se están barajando, cobra enorme relevancia y actualidad la convocatoria a un congreso de trabajadores para discutir un programa y una salida política frente a la crisis en desarrollo. Por el retiro de la reforma laboral y jubilatoria; por un salario y una jubilación equivalente a la canasta familiar; por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y ocupación de toda fábrica que cierre o despida; por la apertura de los libros de todos los pulpos capitalistas y por el control obrero de la producción; por el cese del pago de la deuda externa e interna, y la nacionalización sin pago de la banca y de los monopolios petroleros, de modo de colocar los recursos al servicio de las necesidades sociales. Es hora de luchar por una Asamblea Constituyente libre y soberana, donde se discuta una reorganización integral del país sobre nuevas bases sociales. La cuestión clave en Brasil y, de un modo general, en América Latina, es que la clase obrera emerja como un factor político independiente y se transforme en alternativa de poder.

Pablo Heller

miércoles, 21 de junio de 2017

Fuertes cuestionamientos al proyecto de PPP para el Hospital de Clínicas




La presentación del proyecto de PPP en el Consejo Directivo Central de la Universidad recibió fuertes cuestionamientos de egresados y estudiantes.

La presentación en la sesión de hoy del Consejo Directivo Central (CDC) del Proyecto de PPP para el Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela a cargo del decano Rodrigo Arim despertó fuertes cuestionamientos de egresados y estudiantes.
El informe no fue distribuido previamente en una clara maniobra de desinformación que evitaba poder realizar un análisis previo de la propuesta que se iba a presentar lo que también genero un importante malestar entre muchos consejeros.
El movimiento Todos por el Clínicas contra las PPP había convocado a concentrarse en las inmediaciones de la UdelaR a partir de las 18 hs. dado que se sabía que el proyecto constituía una amenaza de privatización para el Hospital a través del régimen de PPP (participación público privado).
Finalmente el próximo 27 a las 18 hs. se realizará una nueva sesión en la que se podrá discutir el proyecto con la información al a vista.

LID

martes, 20 de junio de 2017

Conferencia de Prensa Bruno Rodríguez, Canciller de Cuba




Transmisión íntegra de la Conferencia de Prensa ofrecida en Viena, Austria, por el Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla donde responde a los pronunciamientos y medidas de Trump sobre Cuba

Importante triunfo de la lista clasista




La agrupación Primero de Mayo ganó las elecciones en el sindicato docente de Montevideo superando a la lista oficialista.

En las elecciones realizadas entre el 23 de mayo y el 3 de junio en el sindicato docente de Montevideo resultó ganadora la lista Primero de Mayo con 213 votos, accediendo así a 3 lugares en la Comisión Directiva de un total de 7 cargos.
El segundo lugar fue para la lista 1 (partido comunista y otros grupos de frenteamplistas) con 210 votos y 2 lugares en la Directiva y el tercer lugar fue para la vista Comuna Pedagógica que también llegó a 2 cargos en la Comisión Directiva.
Estas elecciones se destacaron además por la masiva votación (50% más que la última elección), superando la media histórica y cercana a la cantidad de votos del año 2013.
Cuando se acerca la Rendición de Cuentas y se intensifica la lucha por presupuesto para la educación el triunfo de la lista clasista representa un paso importante para recuperar los sindicatos para los trabajadores, con independencia del gobierno y al servicio de las luchas.
Los docentes vienen de duros conflictos en estos últimos años, enfrentando planes privatizadores y mercantilizadores de la educación que han querido aplicar las administraciones del Frente Amplio.
Con este resultado los trabajadores de secundaria muestran también su disposición a continuar su pelea por una mejora en la educación pública en base al 6% de presupuesto y en coordinación con los demás trabajadores de la educación.

Hernán Yanes

Inundaciones: Un problema social




Ya suman más de 5500 las personas desplazadas como consecuencia de las inundaciones en distintas regiones del país. Una catástrofe social que pudo evitarse.

Como sucede periódicamente otra vez el drama de las inundaciones sacude a buena parte del país. Salto, en primer lugar, pero también Paysandú, Artigas y Río Negro son los departamentos más afectados.
Como también siempre sucede los más afectados son los sectores de menores recursos, aquellos que por sus ingresos no pueden acceder a viviendas dignas en zonas seguras y se terminan afincando en zonas inundables o en condiciones precarias.
Sin embargo el fenómeno de las inundaciones dista mucho de ser una “catástrofe natural” como se lo tiende a presentar muchas veces.
Más allá de cuestiones climáticas, las inundaciones son también consecuencia de un uso irresponsable del planeta. No se trata de situaciones individuales, sino de un fenómeno social que producto de un sistema económico basado en el lucro y la ganancia no tiene reparos en dañar el ecosistema.
Tal como sucediera con el tornado en Dolores, donde quedo en evidencia la falta de inversiones y equipamiento que amortiguara el impacto del fenómeno climático, las inundaciones muestran también la falta de previsión gubernamental para minimizar el daño. Improvisación, falta de obras estructurales, soluciones precarias y absolutamente insuficientes son las respuestas de gobiernos departamentales y nacionales para hechos que se sabe se repiten periódicamente. Como sucede en otras situaciones es la solidaridad del pueblo la que intenta acercar todo tipo de ayuda para colaborar con los desplazados y evacuados.

Un modelo económico que atenta contra el medio ambiente

El problema de las inundaciones no es un hecho aislado. Ya se ha denunciado los peligros del consumo del agua potable como consecuencia de los distintos químicos que se usan en el agro, o también podemos ver como ríos y playas (con la cada vez más frecuente presencia de “algas tóxicas”) aparecen cada vez más contaminados como producto de un uso irracional de tierras y cursos de agua. También el negocio de la forestación con su impacto en la tierra y su capacidad de absorción de agua ha sido denunciado como causante de fenómenos como los de las inundaciones en distintas regiones del país.
Resulta paradójico que mientras el presidente Vázquez se pasea por el mundo planteando medidas ridículas como la prohibición de fumar a 200 metros de centros de salud y educativos, permita y hasta promueva distintas inversiones que producen un enorme daño en la salud humana y en las condiciones de vida. Mientras se intenta presentar como un defensor de la salud pública toma todas las medidas posibles para incentivar la instalación de las plantas de celulosas, las mismas que en el primer mundo están prohibidas o severamente cuestionadas.
A la improvisación y falta de dinero para resolver de manera estructural el problema de las zonas inundables se opone la celeridad y disposición para construir vías férreas para sacar del país la pasta de celulosa o cambiar hasta legislaciones laborales para que el negocio resulte atractivo para las multinacionales.
La incidencia del cáncer en la población uruguaya también es altamente llamativa y algunos estudios han planteado su relación el uso indiscriminado de sustancias riesgosas para la salud cuyo uso en el primer mundo está prohibido.
La situación no es privativa del Uruguay, los países de la región sufren también distintas “catástrofes naturales” que son en realidad consecuencias del afán de lucro capitalista: urbanizaciones lujosas que repercuten negativamente en el ambiente, agrotóxicos, el fracking, el uso irracional del suelo, la explotación de mares y ríos en búsqueda de sus riquezas, entre otras son situaciones con un impacto muy negativo en la calidad de vida de la población.

Hernán Yanes

lunes, 19 de junio de 2017

Miles de estudiantes marcharon por presupuesto para la educación




Convocados por la Intergremial Universitaria (FEUU, AFFUR, ADUR, UTHC) así como gremios de formación docente y de estudiantes de secundaria más de 5000 personas marcharon por las calles de Montevideo.

De la explanada de la Universidad a la Plaza Independencia fue el recorrido de la numerosa movilización que se manifestó contra la propuesta de Rendición de Cuentas del Poder Ejecutivo y en reclamo del prometido 6% para la Educación.
El malestar por el proyecto presentado por Tabaré Vázquez, un magro incremento que se mantiene muy lejos de la promesa del gobierno, fue el motor para que la movilización fuera masiva y con discursos y cánticos que expresaban la bronca y el descontento.
En la puerta de la Torre Ejecutiva se leyó una combativa proclama que denunció que es una política del gobierno que el ajuste lo paguen los trabajadores, que cuando hay crisis se recorta el gasto educativo afectando al pueblo y que los recortes que quieren implementar se pueden frenar solo con la lucha y la movilización popular.
Con respecto al Hospital de Clínicas se rechazó el intento privatizador vía PPP (Proyectos de Participación Público-Privada) señalando que hay que dotar al Hospital de recursos genuinos en base a un aumento de presupuesto.
En el caso de la Universidad, Vázquez propone un incremento de 12 millones de dólares lo que no representa ni el 10 %" de lo que exige la Udelar, unos 160 millones de dólares.

LID

EE. UU. impulsa “grupo de contacto” de la OEA para avanzar en injerencia en Venezuela




Fricciones entre Venezuela y el bloque alineado con Estados Unidos, cuyo principal operador es Luis Almagro, secretario general de la OEA. En esta asamblea se reanuda la consulta sobre la crisis venezolana. La administración estadounidense apuesta a la injerencia.

La agenda central de esta reunión es discutir un documento que proponen Estados Unidos, Canadá, México y doce países más, que buscan impone un “grupo de contacto” de la OEA cuya función sería actuar como árbitro en un nuevo diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la derecha venezolana que pretenden su destitución.
El borrador del proyecto de este intento injerencista en Venezuela exige a Maduro la liberación de los "presos políticos" y la suspensión del proceso para la elección de una nueva asamblea constituyente que reemplazaría al actual Poder Legislativo.
Los diplomáticos del gobierno mexicano estuvieron operando todo el fin de semana para reunir apoyo de más delegaciones y así lograr que se imponga la salida dictado por Washington.
Es Almagro, secretario general de la OEA, alineado con Washington, quien lidera esta posición, cuyo objetivo es imponer Carta Democrática de la OEA, lo que establecería que en Venezuela se fracturó la institucionalidad democrática y que Maduro gobierna de facto.
Contra esta posición se presenta un segundo documento, por los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom), que plantea que la crisis venezolana debe hallar una salida “basada en el diálogo” y sin injerencia extranjera.
Ninguna de las dos salidas que se proponen en la OEA son en favor de las mayorías venezolanas. Como se plantea en esta nota, “el intento de injerencia imperialista debe ser rechazado por completo. Esto no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, y es un fiel pagador de la deuda externa mientras el pueblo trabajador sufre las calamidades de la crisis.”

La Izquierda Diario México
@LaIzqDiarioMX

domingo, 18 de junio de 2017

Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba




Declaración del Gobierno Revolucionario

El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.
Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.
Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.
Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.
A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.
Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.
En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.
Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.
El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.
El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.
Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.
Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.
Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.
Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.
El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.
Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.
Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.
Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.

Rumania: de la monarquía al Ejército Rojo




El sociólogo Diego Gómez da su visión de las grandes transformaciones sufridas por Rumanía entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Rumanía en entreguerras

El estatus político y las dimensiones territoriales de Rumanía al momento de adherirse al Pacto Tripartito(1) fueron consecuencia de los tratados de paz que dieron fin a la Primera Guerra Mundial (PGM) en 1914. Saint Germain y Trianon viabilizaron la conformación de la Gran Rumanía, que incluyó las regiones de Transilvania, Valaquia, Dobruja, Bucovina y Besarabia. Sin embargo esta amplitud territorial se explica, más allá del nacionalismo expansionista, por la desintegración del imperio austro-húngaro (pérdida de Transilvania y Bucovina) y la revolución rusa de 1917 (que finalmente no pudo mantener Besarabia dentro de sus fronteras). Los británicos y franceses, “socorridos” por la política de autodeterminación de los pueblos de Woodrow Wilson, diagramaron las fronteras de la Europa Central y Oriental que limitaban con Rusia, generando una suerte de “cordón sanitario” con el fin de impedir la expansión de la revolución bolchevique. El temor de la burguesía imperialista era absolutamente fundado porque tanto en Hungría como en Alemania, en las postrimerías de la Gran Guerra (como se llamaba a la PGM), habían estallado sendos movimientos revolucionarios. El primer acto en la escena política europea del reino de Rumanía, una vez finalizada la PGM, consistió en invadir territorio húngaro y acabar con la revolución soviética liderada por Béla Kun.
La política exterior de Rumanía estuvo influenciada por la dirección anglo-francesa surgida del Tratado de Versalles. El Estado gobernado por el rey Carol II(2) formó parte, con Yugoslavia y Checoslovaquia, de una “Petite Entente” que se desmoronó como consecuencia del avance del nazi-fascismo y el consecuente retroceso de las democracias liberales francesa e inglesa. Para comienzos de 1940 Rumanía se encontraba amenazada desde dos direcciones; de la Rusia estalinista por el este y de Hungría por el oeste, y sus “creadores” británicos y franceses le exigían que se enfrentara a Hitler y a Stalin al mismo tiempo, pues todavía regía el pacto de no agresión germano-soviético.

La Guardia de Hierro

A la salida de la PGM Rumanía era un país principalmente agrario. El campesinado vivía en condiciones miserables, mientras la aristocracia feudal amasaba fortunas y las gastaba “alegremente” en Bucarest o París. Los explotados y los explotadores siquiera se veían las caras y los campesinos tan solo se contactaban con la burguesía terrateniente por medio de la clase media recaudadora judía, que hacía las veces de intermediaria. Además, la intelligentsia estaba compuesta en gran parte por judíos, como consecuencia de su abrumador predominio en las universidades. Esta situación de visibilidad del pueblo judío había provocado el surgimiento de un sentimiento antisemita que puede medirse en la realización de varios pogroms a finales del siglo XIX y principios del XX.
Antes de que el nazismo fusionara antisemitismo con anticomunismo, la Legión de San Miguel Arcángel(3), cuyo brazo armado se denominó la Guardia de Hierro, desde mediados de la década de 1920 sostuvo que, además de la finanza internacional, los judíos y los comunistas eran opuestos por el vértice a un proyecto político que pudiera liberar al pueblo rumano. Su creador, Corneliu Zelea Codreanu, veía posible la “purificación” de Rumania por medio del exterminio de la “raza hebrea”, el comunismo eslavo y con la finalización de la opresión que sufría el campesinado a manos de la oligarquía terrateniente. La Legión, entonces, podía hacer relativa empatía con los intereses de la clase dominante rumana, en tanto que atacaba la ideología comunista y al sostener que buena parte de los problemas se debían a los judíos, no hacía otra cosa que vedar cualquier tipo de explicación que pusiera en jaque la verdadera dinámica de explotación y opresión capitalista.
Pero a pesar de tener enemigos comunes, el gobierno del rey Carol II y la Guardia de Hierro permanecían en absoluta tensión. El fascismo, fusionado con un cristianismo integral, chocaba con un gobierno que pretendía encaramarse detrás de las democracias liberales europeas. Era común el asesinato de encumbrados políticos a manos de los legionarios, como también estos eran víctimas de una constante persecución por parte del gobierno. A fines de 1938, cuando Berlín presionaba para que se dejara de perseguir a Codreanu y, en cambio, se le diera a este un lugar de relevancia dentro del cuerpo político gubernamental, el rey decidió llevar adelante el asesinato del líder de los legionarios y de otros importantes cuadros de la organización. Quizás este haya sido el último intento de sintonizar y “aferrarse” a la política anglo-francesa, que se encontraba ya en pleno retroceso y que tan solo tres meses más tarde iba a entregar Checoslovaquia al nazismo.

Abdicación y todo el poder al Conducator

A mediados de 1940, con Francia totalmente derrotada e Inglaterra tan solo en precarias condiciones para resistir al Eje, el rey decidía abdicar en favor de su hijo Miguel pero otorgaba el poder al general Ion Antonescu, y a partir de ese momento Rumanía liderada por el Conducator(4) se iba a arrojar a los brazos del Tercer Reich. La “resignación” de Besarabia y Bucovina a la URSS (junio 1940) y la consumación del Arbitraje de Viena (agosto 1940), por medio del cual buena parte de Transilvania pasaba a manos húngaras fueron los sucesos que terminaron de desgastar la figura de Carol II y la consecuente entrega del poder a un hombre que se había ganado la fama como general durante la PGM y sobre todo con la liquidación de la revolución soviética de Hungría.

Antonescu

Ion Antonescu, quien no era legionario pero sí había trabado una fuerte amistad con Codreanu convocaba a la Guardia de Hierro a formar parte de su gobierno y declaraba el “Estado Nacional Legionario”. En noviembre de 1940 Rumanía iba a firmar su adhesión al Pacto Tripartito y se ponían en marcha los planes para atacar la URSS. Era el general rumano el único al que se le permitía hablar con entera libertad delante del Führer, y solamente a él se le solicitaba asesoramiento técnico en materia militar tras haberle anunciado el propio Hitler, con mayor antelación que a los demás Jefes de Estado, el inminente ataque contra la URSS.
A principios de 1941 se había constituido una triada de poder: por un lado el Conducator y el ejército, por otro la Guardia de Hierro, y finalmente la hegemonía y condicionamiento que ejercía Hitler por medio de la Wermacht, que estaba totalmente instalada en suelo rumano. Pero la pretensión de los legionarios por tomar definitivamente el poder político hizo que comenzaran los enfrentamientos entre estos y el ejército. En dos jornadas de lucha en las calles de Bucarest, que se cobraron más de quinientas vidas, la Guardia de Hierro fue derrotada.
Inmediatamente Hitler hizo público su respaldo a Antonescu, pues seguramente le era más redituable un ejército regular, numeroso y fuerte que una organización armada, sí bien afín ideológicamente al nazismo, poco organizada. Alemania se aseguraba entonces un Quinsling(5) balcánico y el suministro pacífico del tan ansiado petróleo.

Ataque a la URSS y derrota de Antonescu

El mismo 22 de junio de 1941, cuando el ejército alemán invadió la URSS, las tropas rumanas atravesaban el rio Prut penetrando en el flanco sudeste del país gobernado por Stalin. Este accionar era publicitado como una intervención bélica necesaria para recuperar Besarabia y Bucovina, perdidas como consecuencia del pacto germano-soviético de 1939. Pero además de la recuperación, Hitler le había prometido a Antonescu que las fronteras rumanas podían avanzar y extenderse hasta el río Dniéster. El avance sobre territorio soviético se hizo efectivo y para mediados de 1942 Odesa era ocupada y se creaba la provincia de Transnistria, en un suelo que nunca había sido rumano.
Sí bien las clases poseedoras rumanas y los partidos políticos tradicionales veían a la alianza con Alemania como un mal menor (esto podía representar la recuperación de los territorios perdidos a costa de Stalin y el mariscal húngaro Miklós Horthy) el definitivo alineamiento con el eje no era bien visto. Sobre todo porque Hitler había obligado a Antonescu a declarar la guerra a Estados Unidos de América (EUA), luego del bombardeo a Pearl Harbour, y debido a que Gran Bretaña había declarado la guerra a Rumania en diciembre de 1942. El radical distanciamiento con los aliados no era una política plausible de ser duradera para los sectores más influyentes de la clase dominante rumana. Y cuando se produjo la capitulación ante Stalingrado, el 1 de febrero de 1943, se consumaba de la misma manera la derrota de Rumanía. El fin del mito de la invencibilidad alemana y la dramática retirada de las tropas nazis, rumanas, húngaras, italianas y croatas, a través del crudo invierno de la estepa ucraniana, se daba mientras comenzaban a surgir en Bucarest movimientos conspiratorios contra el Conducator.
El antecedente de la destitución de Mussolini y el acercamiento a los aliados, a mediados de 1943, por parte de la monarquía italiana, haya sido quizás una suerte de modelo que iba a terminar copiando el rey de Miguel I de Rumanía. Enviados del monarca comenzaron a mantener en El Cairo, a fines de 1943, contactos con los aliados con el fin de abandonar el Pacto Tripartito y encolumnarse detrás de Churchill, Roosevelt y Stalin.
Para 1944 el Ejército Rojo penetraba firmemente en territorio rumano y en ese contexto es que el rey Miguel I recuperaba el poder de la mano de las principales formaciones políticas burguesas y buena parte del ejército. En esta situación de precariedad Ion Antonescu decidía renunciar, debido a la absoluta carencia de apoyo y legitimidad con la que contaba luego de la aplastante derrota ante la URSS. Su gobierno ya no era sostenido por las clases dominantes, por la fascista Guardia de Hierro (se la había atacado y desmembrado) ni por el campesinado y la clase obrera que hartos de las privaciones, carencias y sufrimientos que les había traído la guerra, pugnaban por la retirada de las tropas alemanas y por un cese del fuego.

Paso al bando de los Aliados

El paso al bando de los aliados no resultó fácil para el pueblo rumano, pues durante la transición sufrió los bombardeos de los aviones estadounidenses sobre las principales ciudades (sobre todo sobre Bucarest) y luego, lo que quedaba del fatigado ejército se vio obligado a invadir Hungría y Checoslovaquia. En octubre de 1944 Stalin y Churchill, en Moscú, habían llegado a un acuerdo sobre las áreas de influencia en los Balcanes. En esas conversaciones se acordó que Rumania y Bulgaria iban a ser zonas de hegemonía soviética, Grecia británica y la cuestión de Yugoslavia no se terminó de dirimir, sobre todo por la autonomía que iba tomando el movimiento de liberación nacional liderado por Partido Comunista Yugoslavo.
En este contexto de influencia soviética es que se iba a producir, durante las postrimerías de la guerra, la toma del poder por parte de los comunistas rumanos fieles a Stalin. El 6 de marzo de 1945 se formó un gobierno presidido por Petru Groza, que iba a llevar adelante reformas de izquierda con un importante apoyo popular. Groza no era de origen comunista y por esa cuestión era una figura potable para encaminar la consolidación de un régimen pro-soviético sin provocar la oposición de las masas (mayormente campesinas) distantes de la ideología comunista.
Las principales figuras del Partido Comunista Rumano, Ana Pauker(6) y Gheorghiu-Dej(7), abogaban por mantener la apariencia de un gobierno de coalición y utilizarlo como medio para ganarse la confianza de las masas, ya que el apoyo a su doctrina en el período inmediatamente posterior a la guerra era todavía relativamente débil entre la población, contándose únicamente un millar de militantes en el partido a comienzos de 1945.
El periodo que va de 1946 a 1949 se caracterizó por un lento y firme avance de las fuerzas comunistas sobre el resto de las formaciones políticas. El Partido Campesino y el Partido Nacional Liberal, los dos partidos burgueses más importantes, fueron disueltos a mediados de 1947 y en diciembre de ese mismo año Gheorghiu-Dej y Groza presionaron al rey para que abdicase y como consecuencia se producía la abolición de la monarquía y la proclamación de la República Popular Rumana. El comunismo estalinista, que iba a tomar forma de Estado Obrero Deformado, avanzaba y se consolidaba en el poder.

Conclusión

En un breve periodo de tiempo Rumanía pasó de ser una monarquía afín a Gran Bretaña y Francia a formar parte del Pacto Tripartito e invadir la Unión Soviética, llegando a participar centralmente de la Batalla de Stalingrado. Pero la derrota alemana en el enfrentamiento que terminó inclinando la balanza a favor de los soviéticos modificó radicalmente el status político rumano. Las fuerzas burguesas más importantes, históricamente anglo-francesas, comenzaron a “construir” un camino con la intención de regresar a la “ortodoxia” luego del “impasse” fascista de Ion Antonescu. Sin embargo, el hecho de haber “desechado” al Conducator no hizo posible que el país de los Cárpatos se uniera al bando de los aliados sin costo alguno. El cambio de bando, tardío, hizo que fuera imposible quedar bajo la tutela de los británico-estadounidenses. El ejército rojo, en su imparable avance hacia el oeste europeo, no solo liberó el país de los nazis sino que, debido a lo acordado entre Stalin y Churchill, había llegado para imponer sus “condiciones”.
La política de la Democracias Populares, emanada del Kremlin, se impuso en Rumanía como en todos los países que habían sido liberados por las tropas soviéticas. La alianza de clases debía ser dirigida por los partidos comunistas, con el fin de llegar a constituirse Estados socialistas que tenían que seguir el modelo estalinista y los lineamientos emanados de Moscú.
Sin embargo el modelo soviético rumano tuvo sus especificidades pues tanto Gheorghe Gheorghiu-Dej (desde 1952 hasta su muerte en 1965) y Nicolae Ceausescu (desde 1965 hasta su asesinato en 1989), los máximos líderes de la República Comunista Rumana, mantuvieron una relativa independencia de la URSS en política internacional. Gheorghiu-Dej expulsó en 1958 a las tropas soviéticas de Rumanía, constituyéndose en el único país miembro del Pacto de Varsovia que no albergaba al ejército rojo en su suelo y Nicolae Ceausescu, mientras mantenía un régimen ultraopresivo, criticó duramente la invasión soviética a Checoslovaquia durante la Primavera de Praga, en 1968, y llevó adelante una propaganda diplomática en la que destacaba una postura favorable al desarme mundial y a la liquidación de los dos grandes bloques militares: la OTAN y el Pacto de Varsovia.

Diego Gómez
Sociólogo

Notas:

1. Fue pacto firmado en Berlín el 27 de septiembre de 1940 por Saburō Kurusu, Adolf Hitler y Galeazzo Ciano, representando al Imperio de Japón, la Alemania nazi y el Reino de Italia, respectivamente. Este pacto constituyó una alianza militar entre estas naciones, y oficialmente se conformaron las Fuerzas del Eje, opuestas a las Fuerzas Aliadas en la Segunda Guerra Mundial. Más adelante se iba a adherir Yugoslavia, Hungría, Bulgaria y Rumania.
2. Carlos fue el primer monarca rumano nacido en Rumanía, ya que los tres anteriores nacieron en el extranjero. Ante el avance alemán decidió firmar la adhesión rumana al Pacto Tripartito, abdicar y entregar el poder a un militar pro-nazi.
3. Movimiento fascista de raigambre cristiana ortodoxa liderado por Corneliu Zelea Codreanu.
4. En rumano líder o conductor. Similar a términos como Duce o Führer. También Nicolae Ceausescu era denominado el Conducator del comunismo rumano.
5. Vidkun Abraham Lauritz Jonssøn Quisling. Politico pro-nazi noruego y gobernante títere de su país luego de la ocupación alemana en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
6. Figura central del Partido Comunista Rumano, exiliada en Moscú, volvió al final de la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en una de las figuras más importantes de la República Comunista Rumana.
7. Desde muy joven fue un militante comunista. Fue puesto preso en varias ocasiones y se convirtió el en líder de la Rumania comunista hasta su muerte en 1965.

“Continuaremos firmes y seguros”




Tras la interrupción de una política más flexible hacia Cuba y la reivindicación de las invasiones a la isla, el gobierno de Raúl Castro dijo que “como desde 1959, asumiremos cualquier riesgo”.

Los Estados Unidos “no están en condiciones de darnos lecciones”, sostuvo el gobierno de Cuba en respuesta al endurecimiento anunciado el viernes por el presidente norteamericano Donald Trump. Granma, el diario del Partido Comunista Cubano, publicó el extenso documento de respuesta que termina así: “Como hemos hecho desde el triunfo del 1° de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”.
El gobierno del presidente Raúl Castro, quien concluirá su mandato en febrero del año que viene y según su promesa no buscará la reelección, replicó así tanto al discurso beligerante pronunciado por Trump en Miami como la firma de una directiva llamada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”.
De acuerdo con el texto cubano las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, vigente desde 1962, “están destinadas a fracasar, como se ha demostrado repetidamente en el pasado”.
Esas medidas “no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas”.
Si Trump y la realidad cumplen con las medidas anunciadas, algo es seguro: habrá contramarchas en la flexibilización entre Cuba y los Estados Unidos iniciada en diciembre de 2014, y que incluyó una visita de Barack Obama a Cuba y la reapertura de embajadas.
Ya con una Cuba sin Fidel Castro, muerto el 25 de diciembre, pero a la vez estable, el viernes último Trump refirmó el bloqueo como política de fondo.
Prometió oponerse a toda convocatoria de las Naciones Unidas o de cualquier otro foro que pida el fin del bloqueo.
El turismo y la educación serán más controlados. En los anuncios de Miami el tono fue que, incluso permitiendo los viajes, quedarán restringidos los traslados individuales que Obama había autorizado. Los viajes con fines educativos no académicos deberán ser en grupo. También los turísticos.

Símbolos

El acto de Trump en Miami estuvo plagado de referencias a los peores momentos de la relación entre los Estados Unidos y Cuba.
“Estamos muy honrados de que nos acompañen los asombrosos veteranos de la Bahía de Cochinos”, dijo. Fue una alusión al intento de invasión ejecutado por la CIA y mercenarios anti Fidel Castro en 1961. Fracasó. Antes de las elecciones Trump había sido distinguido con el Premio Bahía de Cochinos por la comunidad ultraderechista de Miami.
“Es un honor estar en un teatro que lleva el nombre de un verdadero héroe del pueblo cubano”, dijo también en referencia a Manuel Artime.
Artime fue el jefe civil de la Brigada 2506, uno de los comandos que intentó desembarcar en Playa Girón dentro de la Operación Pluto que desde 1960 buscaba entrar a la Cuba revolucionaria por Bahía Cochinos. Miembro de las fuerzas de Fidel que desertó luego hacia los Estados Unidos, Artime fue una de las caras elegidas por la CIA para presentar el denominado Frente Revolucionario Democrático, una máscara urdida en la base de operaciones de Guatemala para que el desembarco no fuera mundialmente visto como una simple operación de sabotaje.
Fue detenido y enviado a los Estados Unidos tras el pago de una indemnización. Se mantuvo en actividad durante el gobierno de John Kennedy y pasó a la actividad comercial privada luego de que, asesinado Kennedy, el sucesor Lyndon Johnson le transmitiera que cesarían las incursiones al estilo Cochinos.
En otro momento de su discurso Trump agradeció a los miembros de la Operación Peter Pan. “Ustedes saben de qué hablo”, dijo. A comienzos de los ’60 la CIA y la Oficina Católica de Bienestar a cargo del sacerdote Brian Walsh desplegó una campaña de temor y logró forzar la salida de 14 mil chicos desde Cuba porque supuestamente serían quitados a sus madres.
En el acto estaban el senador Marco Rubio y el representante (diputado) Mario Díaz-Balart. Rubio es uno de los mayores activistas contra el gobierno de Cuba. Nacido en los Estados Unidos en 1961, Díaz-Balart pertenece a una familia que, curiosamente, fue pariente de la primera esposa del líder cubano. “Trump no está con los que reprimen al pueblo cubano como estaba Obama”, dijo el diputado por Florida el jueves, un día antes del acto y de la firma de la directiva.
Rubio viene también de familia cubana y del ultraconservador Tea Party. En 2014 fue muy agresivo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Es probable que tengamos una crisis económica pronto en la Argentina”, dijo el senador republicano. Tildó al país de ser “el aliado más peculiar en el mundo, porque no paga sus deudas y no coopera militarmente”.
Aquellas declaraciones de Rubio sonaron no solo a cuestionamiento sino a programa para el futuro. Las deudas con los buitres quedarían pagas a comienzos del gobierno de Mauricio Macri. La cooperación militar formaría parte del primer memorándum de entendimiento firmado con Obama el 24 de marzo de 1976.
En el discurso del salón Artime Trump ligó el pasado con el presente, y lo hizo a escala de todo el continente. Usó varias veces la palabra “hemisferio”, que en la geopolítica estadounidense es sinónimo de América. “Ahora que soy presidente los Estados Unidos expondrán los crímenes del régimen de Castro y se pondrán junto al pueblo cubano en la lucha por la libertad”, dijo. “Sabemos que lo mejor para los Estados Unidos es tener libertad en nuestro hemisferio, sea en Cuba o en Venezuela, y asegurar un futuro en el que los pueblos de cada país puedan regirse por sí mismos”, agregó el jefe de la Casa Blanca.

Letra chica

Hay algunos acuerdos logrados entre los Estados Unidos y Cuba que no cambian. Al menos por el momento. Los cubano-americanos podrán seguir visitando Cuba. También podrán seguir enviando remesas a sus parientes en la isla.
Entidades de los Estados Unidos podrán seguir manteniendo vínculos con el sector cuentapropista cubano.
Quedan limitadas las actividades económicas con empresas relacionadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que en Cuba forman parte importante del sector público.
En 30 días más quedará claro el alcance de las medidas comerciales. Ése es el plazo que Trump dio a los ministerios del Tesoro y de Comercio para emitir nuevas regulaciones.
El sitio web Cubadebate, que suele expresar la visión oficial, resaltó dos elementos que Trump no cambió.
El primero es el mantenimiento de los acuerdos migratorios.
El segundo es que “Cuba NO regresa a la controvertida lista estadounidenses de países que financian el terrorismo”. La palabra “no” en mayúsculas es textual. Antes de dejar la Casa Blanca Obama había alcanzado a quitar a Cuba de esa lista. Integrarla o no determina mayor o menor dificultad crediticia y comercial. Formar parte de ella hace que el país en cuestión califique mejor como blanco.
La declaración del gobierno cubano otorga importancia a la derogación por parte de Trump de una directiva de Obama llamada “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba” firmada por Obama el 14 de octubre de 2016. Analiza el gobierno de Castro que esa directiva “no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense” ni la búsqueda de cambios económicos y políticos en Cuba, pero al mismo tiempo significaba un reconocimiento de “la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba”. También operaba como un reconocimiento del gobierno cubano “como un interlocutor legítimo e igual, así como de los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos”.
“El Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del Estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino”.
Obama había suavizado las relaciones con Cuba tranquilo porque las encuestas revelaban que la normalización progresiva con La Habana tenía el apoyo mayoritario incluso de la comunidad hispana y hasta de los norteamericanos de origen cubano. Por eso el documento del gobierno cubano dice que Trump está “mal asesorado”.
Al polemizar sobre derechos humanos, sostiene la declaración que Cuba es Estado parte en 44 instrumentos internacionales, mientras que los Estados Unidos son signatarios de solo 18.
“Asimismo son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado”, dice otro párrafo del documento cubano.
El territorio de Guantánamo fue arrebatado a Cuba mucho antes de la Guerra Fría. La Revolución Rusa de 1917 ni siquiera se había producido cuando en 1903 el flamante Estado independiente cubano fue obligado forzosamente a alquilar una porción de Guantánamo para alojar una base naval. Firmaron el acuerdo el presidente cubano Tomás Estrada Palma y norteamericano Theodore Roosevelt, el constructor del nuevo imperio. Washington se había involucrado en la guerra de independencia de Cuba, a finales del siglo XIX, solo para emerger de esa guerra como un tutor inamovible.
Después de cuestionar la prisión establecida en Guantánamo, la declaración cubana publicada en el Granma critica como violaciones a los derechos humanos “las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones, y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente”.

Martin Granovsky
martin.granovsky@gmail.com

sábado, 17 de junio de 2017

Che Guevara conversa en francés con la Televisión suiza




El 11 abril de 1964, el equipo de la emisión “Punto” de la Radio y Televisión Suiza (RTS), a cargo del periodista Jean Dumur, sostuvo un encuentro con el Comandante Ernesto Che Guevara en el Hotel Intercontinental, en Ginebra, en el que el Comandante Guevara respondió todas las preguntas en idioma francés y abordó temas como las relaciones de Cuba con Estados Unidos y América Latina, entre otros asuntos de actualidad.

Debemos romper el bloqueo informativo sobre la labor de Cuba y Venezuela




Claudia Camba, coordinadora en Argentina de las Misiones Solidarias de Cuba y Presidenta de la “Fundación Un Mundo Mejor es Posible” desarrolló el panel “Programas de solidaridad médica y educativa de Cuba en el mundo: ¿Cómo vencer el silencio informativo?”, durante el XIV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba realizado en Bilbao del 9 al 11 de junio de 2017.

jueves, 15 de junio de 2017

La fundación de la Asociación de Trabajadores de Londres




El 15 de junio de 1836 se crea en Londres la Asociación de Trabajadores. Fue la primera organización que intentó agrupar a trabajadores de distintos gremios con la finalidad de unir lo gremial y lo político.

Inglaterra 1835. Los efectos de la revolución industrial estaban en su apogeo. Engels describe en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845) que el imperio británico poseía 263 fábricas de urdiembre tejido con 30 mil obreros. Otras tantas de hilado de lana con 71300 obreros. Las hilanderías de lino ocupaban a 33 mil obreros. Del mismo modo Inglaterra fortalecía su industria minera y su imperio en los mares: en 1836, 500 barcos a vapor se encontraban navegando en los mares del mundo y en los puertos británicos. Con este crecimiento, la burguesía se fortalecía como clase dominante disputando el poder de la vieja aristocracia terrateniente inglesa. La burguesía industrial crecía al ritmo de la explotación de miles de trabajadores, mujeres y niños.
El poder de la burguesía industrial comenzó a expandirse con la Reforma Electoral de 1832 consiguiendo el derecho al voto. Engels dice: “había sido la victoria de toda la clase capitalista sobre la aristocracia terrateniente…significaba la reorganización de toda la política comercial y financiera de Inglaterra de acuerdo a los intereses industriales que constituían la clase representativa de la nación”. Más adelante sostiene: “el proletariado y la pequeña burguesía, protagonistas de la lucha por la reforma, fueron engañados por la burguesía liberal y no recibieron ningún beneficio”.
Los paisajes de la Londres fabril crecían. Los llamados “barrios malos” se organizaban por todas partes. En ellos residía el proletariado y los sectores más empobrecidos, eran las viviendas más feas de la ciudad. Las calles sin pavimento, sucias, las casas de ladrillos apilados, sin cloacas. Barrios tapados tras grandes muros para disfrazar todo lo que pudiera ofender a la vista de la burguesía, escribió Engels.
Pero también el parlamento sancionó otras leyes, una de ellas, la de Ley Fabril de 1833 que permitió el empleo en las fábricas de niños mayores de 9 años y el cumplimiento de un horario máximo de 8 horas de jornada laboral. Para los niños que tenían entre 13 y 16 años la jornada sería de 12 horas. De esta forma se legalizaba la explotación de menores de edad. Acorde con esta política en 1834 se dictaron las Leyes de Pobres que otorgaban subsidios a las familias empobrecidas a la vez que eran controladas al circular por la ciudad. Esta ley fue muy resistida, fueron las mujeres y las niñas las que impulsaron en 1837 un movimiento contra esta ley en los distritos fabriles del norte de Londres.
Recién en 1824 se permitió a los trabajadores la organización gremial. Antes estaba prohibida. Con esta conquista, el derecho de libre asociación se extendió por toda Inglaterra adquiriendo más poder. La primera trade-unions (uniones de oficios) fue la Gran Unión de Hiladores y Tejedores a Destajo de Gran Bretaña fundada en 1829 por John Doherty. En el verano de 1834 los movimientos de trabajadores crearon por breve tiempo la Gran Unión Nacional de Gremios Consolidados donde se destacaron las mujeres como las Operarias Sombreras, las Mujeres Sastres y también como Mujeres de Gran Bretaña e Irlanda. Este reagrupamiento estaba bajo las influencias del pensamiento de Orwell quien proponía la formación de cooperativas de producción. Posiblemente su fracaso se deba a que la discusión de fondo fue la conquista de los derechos políticos.
Finalmente en 16 de junio de 1836, William LLovet y Henry Hetherington fundaron la Asociación de los Trabajadores de Londres (ALT). LLovet había impulsado anteriormente el Comité de Dorchester con el objetivo de organizar las protestas por las sentencias a 6 miembros de la mutual de jornales agrícolas. Se habían afiliado a una liga ilegal y como consecuencia fueron condenados a siete años de deportación en Australia.
Dos años más tarde un comité de Asociación de Trabajadores de Londres redacta la Carta del Pueblo para exigir al Parlamento: 1) sufragio universal masculino, 2) renovación anual del Parlamento, 3) indemnización parlamentaria para los candidatos sin recursos, 4) elecciones por voto secreto, 5) establecimiento de distritos electorales y 6) abolición de los requisitos de propiedad para acceder a la Cámara de los Comunes. De esta forma quedaba conformado el movimiento Cartista. Era la primera vez que un movimiento de trabajadores planteaba demandas propias y reclamaba una institución integrada por representantes de la burguesía. No será hasta 1867 bajo la influencia de la I Internacional cuando aumentó los obreros calificados conquistaron el derecho al voto. Más tarde en 1884, esto se extiende a los territorios rurales.
En ese momento Marx tenía 19 años y Engels 17, doce años después escribirían el Manifiesto Comunista. Engels describe: “las grandes ciudades son las cunas del movimiento obrero; en ellas los obreros han comenzado a reflexionar sobre su situación y a luchar; en ellas es donde se manifiestan primeramente la oposición entre proletariado y burguesía; de ellas brotan las asociaciones obreras, el cartismo y el socialismo”. La visión de Engels es acertada. El cartismo se propuso organizar un partido amplio que luche por las reivindicaciones de la clase obrera en el régimen burgués. Como explica Riazanov, estudioso de la obra de Marx y Engels, este movimiento no tiene por objeto la transformación radical de las condiciones sociales y con frecuencia se unen a la burguesía para asegurar a los obreros determinada influencia en el aparato estatal.
Será más tarde en 1848 cuando la Liga de los Comunistas, solicitará a Marx y Engels un documento programático para la organización: El Manifiesto Comunista. La lucha de clases pasará ser una lucha del proletariado contra la burguesía en la perspectiva de modificar de raíz a la sociedad capitalista. Para esto, la organización del proletariado en un partido, la conquista de los sindicatos, la toma del poder del estado y la expropiación de la burguesía son los únicos caminos posibles para llegar al comunismo.

Hernán Perriere

miércoles, 14 de junio de 2017

Economía, reforma de la Caja Militar y lucha presupuestal




Las últimas semanas han estado especialmente marcadas por las discusiones alrededor de las directrices del gobierno hacia la Rendición de Cuentas. A nivel económico, organismos internacionales como el FMI auguran un crecimiento de alrededor de 1,5% para el PBI del país. El contexto internacional es incierto y en Latinoamérica el gigante brasileño se encuentra hundido con una pérdida de más de 8% del PBI en dos años y una crisis política y social proporcional a las dimensiones del país.

En Uruguay, el gobierno, que en el período de Mujica se caracterizó por intentar una “unidad” económica con Brasil, desde 2014 ha abandonado esa política. Los primeros años de gobierno del Frente Amplio se distinguieron por un modelo basado en el consumo interno apostando a un dólar barato, la llegada de inversiones extranjeras, y en records de exportaciones de materias primas traccionado por la demanda china.
Estos factores fueron la contratendencia que generó que mientras estallaba y se recrudecía la crisis económica en los países centrales, Uruguay mantuviera niveles de crecimiento “a tasa china”. Esto con niveles de endeudamiento externo records.
A mediados de 2013 y anticipándose a un posible cambio en los tipos de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos que hiciera apreciar al dólar, el gobierno cambio la Tasa de Política Monetaria del Banco Central, para ir hacia un proceso de devaluación paulatina del peso. Desde Mayo de 2013 a igual mes de 2016, el dólar pasó de 19 a 32 pesos, aunque actualmente está en el entorno de los 29 pesos por factores externos. El objetivo con esto era reconvertir el modelo absolutamente al empuje de las exportaciones de productos primarios. Junto con estos objetivos comenzó a aplicar más a rajatabla los techos salariales, como forma de mantener los márgenes de ganancia empresariales y controlar el déficit fiscal, el precio del dólar, y la inflación.
En la actualidad el gobierno busca mantener “equilibradas” las cuentas, mientras la canasta básica familiar trepa los 68 mil pesos y 800 mil uruguayos percibe salarios menores a 25 mil pesos. El modelo sigue siendo el de los bajos salarios y trabajos precarios para la juventud.
Mientras tanto, en ese “equilibrio”, el gobierno prioriza las calificadoras de riesgo como Moody’s y Standard & Poors y las recomendaciones del FMI, buscando llevar más a fondo los ajustes presupuestarios a costa de los servicios básicos para el pueblo trabajador.
El espejismo de la reactivación económica se choca de frente contra las tendencias económicas y políticas regionales e internacionales. La desocupación se encuentra en 8.8% interanual y los cierres de fábricas se han multiplicado exponencialmente. Los casos testigos más notables son FRIPUR, CHERY, FANAPEL, ECOLAT, y ahora Impresora Polo. Empresarios locales y extranjeros que ante el achicamiento de su margen de ganancia no dudan en dejar cientos de familias en la calle, mientras el gobierno cumple el rol de “garante” de la impunidad empresaria con Juan Castillo desde la Dirección Nacional de Trabajo.
El mayor endeudamiento al que es sometido el país, y la estructura económica profunda que continua, condenan al país al atraso económico y mayor sometimiento al capital trasnacional. Esto es una política de estado y todos los partidos del régimen tienen acuerdo.
Las últimas horas han sido testigo de una nueva colocación de deuda por parte del estado uruguayo, y del préstamo del Banco Mundial para las obras de infraestructura a la medida de UPM.

La Caja Militar y la apelación a los símbolos

Mirando las encuestas hacia 2019, el Frente Amplio pone nuevamente en la agenda nacional la discusión de la reforma de la Caja Militar. Una demanda sentida por la población y por demás popular. ¿Quién no estaría de acuerdo en atacar todos los privilegios de los que goza la oficialidad castrense? La ley consensuada entre las distintas alas del elenco gobernante sube el tope jubilatorio a 60 años, con 30 años de servicio en las fuerzas, y pone un tope de 100 mil pesos en las jubilaciones. Una manera que encontró el gobierno de “hacer caja”, apelando a la simbología del ataque a esa institución que aún continúa impune por los crímenes cometidos bajo la dictadura. Para que no queden dudas del “ataque de izquierdismo” que podría estar sufriendo el FA, Vázquez realizó el Consejo de Ministros en el Cuartel de Blandengues, mostrando que el gobierno no tiene ningún problema personal con la institución. Solo es cuestión de dinero.
Si María Urruzola en su libro plantea la tesis de la importancia para Huidobro de hacer de las FFAA una “propiedad privada” del partido de gobierno (como lo fueron para el Partido Colorado); lo que en concreto tuvo no solamente la lealtad del ex tupamaro para defender el presupuesto de las fuerzas, o la defensa de su impunidad, la reforma de la Caja Militar viene a ser un intento de domesticación de la oficialidad, quitándole cualquier juego propio, y mostrando un “equilibrio” con el resto de las fuerzas de seguridad, también favorecidas por el gobierno.
Por un lado el gobierno apela a esas banderas que le devolverían algún rasgo “izquierdista” que pueda revitalizar a su desmoralizada base, mientras por el otro ya llevamos dos meses de decreto antipiquetes contra las luchas populares, el presupuesto para la represión interna se mantiene, y si para muestra falta un botón, el gobierno en su proyecto de rendición de cuentas adelanta que no solo no habrá 6% del PBI para la Educación Pública, sino que el dinero busca destinar será menor que el monto prometido.

La lucha por presupuesto y la organización democrática de los de abajo

No sorprende esta postura si miramos los años anteriores, donde el gobierno se ha mostrado con “puño de hierro” contra docentes y estudiantes, llegando a decretar la esencialidad en 2015.
Los trabajadores de ANCAP están luchando contra este antidemocrático decreto heredado del “Pachecato”.
En las últimas semanas se han conocido acciones de lucha de distintos sectores de la comunidad educativa. Paros zonales, ocupaciones de centros de estudio, y movilizaciones de CSEU y la FEUU, y un paro parcial del PIT-CNT para el próximo 21 de junio.
La acción directa expresada en los piquetes, concentraciones, y cortes de calle votadas desde los gremios de estudiantes secundarios es un gran punto de apoyo para sacar el conflicto educativo a las calles. Es un elemento peculiar que en conflictos anteriores no existió o no era tan notorio.
En esta lucha, los piquetes y la movilización tienen la doble función de elementos unificadores y visibilizadores del conflicto, así como enfrentar el decreto del gobierno contra los piquetes que debe caer. Es una lucha contra un estado que sigue espiando la protesta social, así como lo han hecho en las luchas sociales desde 2013 a través del Departamento de Operaciones Especiales (DOE).
Pues la forma de torcer el brazo al gobierno y el conjunto del parlamento será garantizando la unidad desde las bases de los distintos sectores en lucha. Los docentes de secundaria, los de UTU, los estudiantes secundarios, y docentes, no docentes, y estudiantes universitarios, tienen la fuerza necesaria para desarrollar en unidad acciones que pongan en jaque el gobierno. La tarea será desarrollar todas esas energías garantizando la organización democrática desde la base en asambleas por sindicato y coordinaciones y asambleas intersindicales. El 6% del PBI para la educación se impondrá con voluntad de lucha y una relación de fuerzas superior a la alcanzada en los conflictos pasados.
Será necesario ir por la organización amplia y democrática de quienes participamos en la comunidad educativa. Apostando a la democracia directa y tomando en manos propias la lucha.
De lo contrario, las cúpulas de la CSEU y el PIT-CNT tendrán las manos libres para maniobrar los tiempos de la lucha.
Estas son las peleas que creemos importantes quienes hacemos La Izquierda Diario, e impulsamos las agrupaciones Tesis XI en la UDELAR y la agrupación de Mujeres Pan y Rosas. En este camino, será necesario que los trabajadores, las mujeres, y la juventud, deliberen y construyan su propia organización democrática e independiente, con sus propios métodos de lucha. Una Corriente de Trabajadores y Trabajadoras que luche por el socialismo.

Damián Recoba

La Revolución Cubana en el siglo XXI




Último análisis de Martínez Heredia sobre el presente de Cuba y América Latina

En la madrugada de este lunes falleció Fernando Martínez Heredia, profesor, ensayista e historiador cubano y uno de los principales pensadores latinoamericanos. A modo de homenaje, publicamos por primera vez online el artículo que enviara en marzo pasado para el libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”, compilado por Pablo Solana y Gerardo Szalkowicz y editado por Sudestada en Argentina y La Fogata en Colombia. Allí elabora un agudo análisis de la etapa y los desafíos que atraviesa el proceso cubano en el marco del escenario continental.

La Revolución Cubana en el siglo XXI

Como todos saben, Cuba es un país realmente singular. Solo mencionaré los cambios colosales de la vida de las personas, las relaciones sociales y las instituciones generadas por el proceso revolucionario, conquistadas y desarrolladas con la participación decisiva de las mayorías, codificadas por las leyes y convertidas en costumbres. El consenso por parte de las mayorías de que el poder político ha gozado durante más de medio siglo tiene bases muy firmes en el imperio de la justicia social, la redistribución sistemática de la riqueza del país en beneficio de esas mayorías, la identificación general del gobierno como servidor de los altos fines de la sociedad y administrador honesto -y no como una sucesión de grupos corrompidos que medran, engañan y lucran- y la defensa intransigente de la soberanía nacional plena.
La sociedad de justicia, bienestar y oportunidades para todos que se logró como saldo del proceso hasta 1990 ha sufrido deterioros y reducciones de esos rasgos en los últimos 25 años. No me detengo en la profunda crisis que vivió Cuba en la primera mitad de los años ´90, que originó esa tendencia negativa, solamente añado dos constantes que operan siempre y sistemáticamente en contra: la agresión permanente de Estados Unidos, desde 1959, que incluye el funesto estado de guerra económica del bloqueo; y las profundas y abarcadoras desventajas económicas que sufrimos, como la mayor parte de los pueblos del planeta, causadas por el sistema de financiarización, centralización, robo de recursos y exacciones parasitarias del gran capital.
La crisis pudo ser enfrentada y remontada porque se produjo la conjunción de una gran sagacidad, decisión de resistir, valentía y un apego estricto a los principios socialistas, combinados con una enorme flexibilidad táctica y con la abnegación, la combatividad y la pericia de las mayorías, franqueada por el extraordinario desarrollo que habían experimentado sus capacidades y su conciencia política en las décadas previas. Fue mucho más que el mantenimiento de un gran pacto social. No hubo ninguna rendición, ni apelación al repertorio neoliberal que era usual: la política social ejemplar cubana se mantuvo, aun en los peores momentos. La maestría y la firmeza de Fidel y la sabiduría política del pueblo, unidos, impidieron la caída del socialismo cubano.
Pero los efectos de la profunda contracción de la actividad económica y la calidad de la vida, y los de una parte de las medidas que fue necesario tomar, se hicieron sentir de manera aguda primero y, aunque pronto fueron atenuados, comenzaron a tener consecuencias que se han vuelto en parte crónicas, y que han recibido impactos muy diversos en las dos décadas que siguen hasta hoy.
En la actualidad se puede apreciar la consolidación de desigualdades ante el ingreso que percibe la población, que eran desconocidas antes de la crisis. Hay sectores empobrecidos, y esto es más agudo en grupos sociales que estaban en desventaja por razones históricas y/o territoriales, o a los que la evolución de la situación fue llevando a ese estado. De un nivel ínfimo de pobreza y cero pobreza extrema hace 30 años, hemos pasado a tasas de pobreza que para Cuba son notablemente altas. Las deficiencias más significativas se encuentran en vivienda, remuneración del trabajo, situación de comunidades y acceso a una parte de los consumos necesarios o deseados. De una sociedad en la que las relaciones entre los esfuerzos laborales y los consumos y la calidad de la vida eran muy indirectas, hemos pasado a una situación en la que los ingresos directos que se obtienen desempeñan un papel grande en esos consumos y en la calidad de la vida. El papel del dinero ha crecido muy sensiblemente en un gran número de campos.
Las remesas desde el exterior, importantes para la macroeconomía, pueden erosionar también las ideas socialistas. Es probable que una parte de ellas esté sirviendo para crear empresas pequeñas, pero privilegiadas en cuanto a operar y sostenerse.
Junto a esas realidades han sido impactadas las representaciones, los valores, la conciencia y las ideas, de manera paulatina pero que no puede subestimarse. Entre sus efectos está la existencia de una franja de población que es ajena a la Revolución, privilegia los asuntos personales y las relaciones familiares y de pequeños grupos, y suele creerse ajena a militancias y contaminaciones políticas. Ese apoliticismo convive en paralelo con las convicciones políticas y las costumbres socialistas arraigadas, como conviven en paralelo en nuestra sociedad un enorme número de relaciones sociales, representaciones y valores socialistas y capitalistas. Se está librando una guerra cultural abierta entre el socialismo y el capitalismo.
Agrego aún otro rasgo negativo que ha crecido: la conservatización de la vida social. Parece ser aún más neutra que la despolitización, y pudiera verse solamente como una portadora de modas, comportamientos, satisfacciones y normas que tienen su referente en algo que porta el aura de lo intemporal. Como una “vuelta a la normalidad” de la sociedad. Pero en realidad es un enemigo peligroso del socialismo, porque es una forma efectiva de desarmar la actividad política y promover la simpatía por soluciones conservadoras a los problemas de la sociedad.

¿Avanzará el desarme ideológico? ¿Llegaremos a ser un país “normal”?

Frente a esas realidades adversas, Cuba conserva fuerzas profundas y enormes para mantener su revolución socialista de liberación nacional, y un sólido potencial para desarrollarla hacia nuevas metas, ambiciosas pero necesarias. Ante todo, se ha mantenido la mayor parte de una política social que asigna recursos, brinda un enorme número de servicios sobre bases socialistas de gratuidad y universalidad, sostiene sistemas como los de salud, educación, seguridad social y cultura, y protege a los grupos humanos con necesidades especiales.
El acumulado con el que contamos es impresionante a nivel mundial. Un buen ejemplo de ello son los datos sobre las mujeres cubanas brindados por el presidente Raúl Castro en su discurso ante la Conferencia sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres de la ONU, el 27 de septiembre de 2015. Las enormes capacidades de formación general, técnica y científica, que fueron un factor tan relevante para enfrentar la crisis, siguen siendo una gran ventaja permanente. La pacificación de la existencia personal y familiar garantizó y elevó la calidad de la vida, las posibilidades, los derechos, los nuevos problemas y los proyectos de las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos. En Cuba no existen, desde hace más de 50 años, la violencia en la política, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzosas ni las torturas a detenidos. Las tasas de homicidios y de consumo de drogas son bajas. No existe como problema de alguna entidad la seguridad de la población.
Tenemos, desgraciadamente, barrios marginales, pero no tenemos seres humanos marginales que hayan interiorizado su inferioridad y su destino. Nuestros investigadores estudian la pobreza en el país, pero no tenemos clases subalternas. No se ha producido, ni permitiremos que llegue a producirse, esa victoria de la dominación que es la naturalización de las relaciones sociales que producen la desigualdad, la explotación del trabajo, la exclusión, la opresión. Un escamoteo de lo esencial que es básico para la hegemonía del capitalismo.
Frente a los desafíos cruciales de la actualidad y el futuro cercano, es imprescindible conocer lo mejor posible los problemas, los límites y los retrocesos, identificar lo que nos perjudica, además de los enemigos externos y las insuficiencias estructurales, como son el burocratismo y la inercia, males muy graves, la falta de cumplimiento o el mal ejercicio de tareas que son indispensables, los errores, la formación de grupos conservadores o de intereses materiales y de poder social, y los manejos corruptos. Es decir, ganar conciencia de lo que necesitamos cambiar en nuestro propio campo.
Una forma eficaz de oponerse a la expansión de las desventajas y exclusiones, por ejemplo, es discutir y encontrar los modos acertados de combatir la reproducción de las desventajas de determinados grupos y áreas, incluyendo desatar las fuerzas unidas de especialistas y masas de población que poseen cualidades suficientes para hacerlo, y hacer los cambios institucionales que sean necesarios.
Desde 1959 hasta hoy Estados Unidos ha mantenido su objetivo estratégico de destruir el socialismo cubano y socavar nuestra soberanía nacional. A partir de diciembre de 2014 comenzó una etapa diferente dentro de la misma estrategia, mediante lentas y astutas negociaciones, gestos formales, algunas medidas según sus intereses y una “ofensiva de paz” que erróneamente nos supone ingenuos. Pero mantiene incólume el sistema ilegal y criminal de agresiones sistemáticas contra Cuba, a la espera de recibir concesiones y que nos dividamos, mientras intenta seducir a una suerte de nueva clase media con comercio, inversiones, consumos y “tecnologías”, y esperanzar a sectores menos conscientes de la franja de pobreza existente. Sin prescindir, naturalmente, de todas las formas de subversión que estén a su alcance. Así fue durante la presidencia de Obama. Es una incógnita –al momento de escribir estas líneas- si Donald Trump continuará esa fase o si le introducirá cambios.
Nadie puede ni podrá imponerle a Cuba cambios que no sean los que las cubanas y los cubanos quieran darse libremente, en el ejercicio de su cultura, sus intereses, sus ideales, sus proyectos y su soberanía.
No podemos separar las respuestas a la política imperialista de las acciones dirigidas a defender y profundizar nuestro socialismo: en realidad, estas últimas serán lo decisivo. La sociedad pasa al centro del combate político, y ella necesita que entre todos hagamos política social, y hagamos política. Un requisito básico será la activación de muchos medios organizados que no están siendo eficaces ni atractivos, y la creación de nuevos espacios y mecanismos para fomentar la actuación y la creatividad populares. Son innumerables los asuntos, los retos, las necesidades, los campos en los que podrían ejercitar su participación quienes sientan que deben hacerlo.
La economía es una dimensión estratégica que no tengo espacio para abordar aquí. Las referencias a ella han tenido un lugar central en los últimos años. Pero las relaciones y los problemas económicos son algo demasiado importante para reducirlos a invocaciones pragmáticas y medidas que involucren a unos pocos: tienen que ser campo de debates y de labores de todos. Por otra parte, necesitamos que la educación escolar se renueve y se desarrolle, pero ese objetivo es completamente factible, por el intenso amor a la educación que caracteriza a nuestra cultura, la multitud de personas muy capacitadas que hay en todas partes del país y la gigantesca cultura institucional que existe en ese campo.
Necesitamos más rescate en términos ideales y materiales de las relaciones y la manera de vivir socialista; mayor socialización dentro del ámbito y la gestión estatales; un impulso cierto de la municipalización y otras formas de descentralización que beneficien a empeños de colectivos, a las comunidades y al país, y no al individualismo y el afán de lucro; enfoques integrales de los problemas.
Se está produciendo un aumento de la politización en sectores amplios de población, que estimula al nivel inmenso de conciencia política que posee el pueblo cubano. Emergen sectores de jóvenes expresamente anticapitalistas. Ha crecido la expresión pública de críticas y criterios diferentes hechos por cubanos socialistas y dirigidos a fortalecer el socialismo. El pueblo cubano ha ejercido la justicia social, la libertad, la solidaridad y el pensar con su propia cabeza, y se ha acostumbrado a hacerlo. Tenemos conciencia política del momento histórico en que vivimos y lo que se juega en él.

“Yo soy Fidel”

Aquella consigna que salió a enfrentar su muerte fue inventada por la gente, no fue orientada por nadie, y se convirtió en la expresión nacional por excelencia, porque contiene homenaje, orgullo del que la pronuncia y determinación personal de continuar la causa revolucionaria, encarnada en el líder mayor y más amado. Fidel dio muchas lecciones en los nueve días del duelo, y ganó su primera batalla póstuma. El pueblo mostró abiertamente qué es realmente, y demostró que está dispuesto.
Durante más de 30 años, Cuba se vio prácticamente privada de tener relaciones económicas y estatales con la región. Pero en los últimos 25 esa situación se transformó radicalmente. Existe hoy una masa enorme de vínculos sociales, económicos, políticos y estatales, y por sus posiciones y su alto nivel de actividades internacionales, Cuba goza de gran prestigio en todo el ámbito regional. Al mismo tiempo, casi 60 años de solidaridad en ambos sentidos entre los pueblos del continente y el nuestro, y el ejemplo permanente constituido por la sociedad de justicia y libertad creada por la Revolución en la isla, su soberanía nacional plena y su antimperialismo e internacionalismo, configuran un hecho muy relevante entre las realidades latinoamericanas.
Eventos recientes adversos en Venezuela y algunos otros países latinoamericanos nos preocupan a todos y podrían indicar que el tipo de proceso que tuvo muchos logros en una parte de la región y generó tantas esperanzas está chocando con sus límites, y el imperialismo y sectores capitalistas locales han pasado a la ofensiva con el fin de liquidarlo y esparcir el derrotismo. Cuba mantiene su apoyo y acompañamiento a esos procesos, y lo expresa muy claramente. Si la tendencia actual avanza y se consolida, sin duda tendremos más dificultades y menos compañía, pero, como siempre, haremos causa común con nuestros pueblos hermanos y el país mantendrá la política de apoyo a las coordinaciones de América Latina y el Caribe, y al horizonte integracionista.

Fernando Martínez Heredia