lunes, 23 de abril de 2018

Una ganga para Alemania




Según el mito, los alemanes deben la reconstrucción de su economía a un héroe: Ludwig Erhard. No lo consideran un nazi malo sino uno de los buenos. Demócrata Cristiano y Ministro de Economía de Konrad Adenauer. Sin embargo, es este el hombre al cual la industria alemana debe la "salvación" de sus caudales escondidos durante la guerra: Jorge Antonio, el blanqueador de "su" oro nazi en Argentina.
Antonio, mano derecha del presidente Juan Perón, pactó con Daimler-Benz un acuerdo de caballeros: la contrucción de la fábrica de camiones de Mercedes-Benz y un verdadero imperio de sociedades anónimas. Gracias a testaferros, contratos ficticios, facturas manipuladas y un tipo de cambio paralelo, se lavaba dinero nazi a gran escala. El imperio de Antonio se convertirá en una "organización monstruosa", como constatarán los jueces más tarde. Por medio de estas maniobras, Daimler-Benz podía utilizar el capital escondido en Suiza durante la guerra e introducirlo legalmente en el ciclo de la economía alemana de posguerra, disfrazado como exportaciones e importaciones. Lavado de dinero? ¡Qué palabra tan fea! „Con lo que nosotros hicimos, hicieron una suma muy importante. Yo no sé si Usted eso lo llama lavado de dinero” – contestó Antonio frente a la cámara a Gaby Weber, poco antes de su muerte.

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