jueves, 22 de febrero de 2018

Represión y mano dura no son solución




La tristeza el dolor y la bronca por la muerte de una joven trabajadora no deben sin embargo hacer olvidar las causas estructurales de los robos y la delincuencia en general.

El asesinato de una cajera que trabajaba en un supermercado asaltado en el día de ayer conmovió a la opinión pública y Fuecys convocó por este motivo a un paro de 24 horas.
En horas de la tarde, un ladrón ingresó al local comercial ubicado en la zona de la Blanqueada e hirió de gravedad a un guardia de seguridad y atacó a la cajera a sangre fría, provocándole posteriormente la muerte. Cabe agregar que el ladrón que cometió el asesinato es la misma persona que en diciembre había cometido un feminicidio en la zona de Tres Ombúes.
Queremos en primer lugar expresar nuestra tristeza, dolor y bronca ante la muerte de la trabajadora; así como solidarizarnos con sus familiares y allegados. Este tipo de hechos, de los que la derecha y los que piden mano dura tratan de sacar provecho, nos obligan a su vez a reflexionar sobre las causas de fondo, las problemáticas sociales que originan estos lamentables sucesos como la muerte de la cajera.
Como era de esperar aquellos que pregonan la criminalización de la pobreza, los que piden endurecer penas, los que reclaman más seguridad se aprovechan de lo sucedido para reclamar al gobierno en sus declaraciones y en las redes sociales mayor represión social.
A su vez el Frente Amplio, que toma la agenda de la derecha pero con matices y de manera más gradual, no tiene mucho para decir sobre el tema hoy, pero seguramente con el correr del tiempo tomará estos sucesos como justificativos para medidas que aumenten la represión y el control social.
Aunque no lo quieran reconocer, saben que el caldo de cultivo para la delincuencia son las condiciones de degradación y exclusión en la que viven importantes sectores de la población. Partidos tradicionales y Frente Amplio han perpetuado y continuado este régimen social que margina a cientos de miles de personas y lamentablemente una de las consecuencias que acarrea son sucesos lamentables como la muerte de esta trabajadora.
En este caso, y al ser el ladrón el autor del feminicidio de Tres Ombúes, podemos ver tanto la violencia estructural del sistema capitalista producto de la desigualdad como la violencia producto del patriarcado que también es propia de este orden social.
Nada de soluciona con penas más severas, condenas más largas o mayor seguridad. La destrucción del capitalismo es el primer paso para terminar con la delincuencia y demás problemas sociales.

Hernán Yanes

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