lunes, 28 de enero de 2019

La Unión Europea se suma a la ofensiva injerencista en Venezuela




El bloque de 28 países europeos declaró su apoyo a la Asamblea Nacional dirigida por la derecha y exigió a Maduro que convoque a elecciones “en los próximos días”. Por su parte, el gobierno revocó la orden de salida a los funcionarios estadounidenses.

Este viernes avanzó la ubicación golpista de la Unión Europea y sus principales potencias. Los 28 países miembros consensuaron una declaración en la que señalaron que "las elecciones presidenciales del pasado mayo en Venezuela no fueron libres, justas ni creíbles, y despojaron a Nicolás Maduro de legitimidad democrática" y dieron "total respaldo a la Asamblea Nacional, que es la institución democrática legítima de Venezuela, y cuyos poderes deben ser restablecidos y respetados, incluyendo las prerrogativas y protección de sus miembros”.
La declaración, aunque no mencionan directamente al autoproclamado Juan Guaidó, es un claro golpe diplomático para el gobierno de Maduro que entre las potencias mundiales queda solo con el apoyo de Rusia y China. Hasta ahora la UE tenía una posición más ambigua y solo los partidos de derecha y ultra derecha de las potencias europeas se habían pronunciado a favor de Guaidó.
"En ausencia de anuncio para la organización de nuevas elecciones con las garantías necesarias en los próximos días, la UE tomara más acciones, incluyendo la cuestión del reconocimiento del liderazgo en el país en línea con artículo 233 de la Constitución venezolana" declaró la jefa de la diplomacia europea Federica Mogherini.
El sábado, los gobiernos de las principales potencias europeas, Alemania, Estado español y Francia (además de Reino Unido), avanzaron aún más y pusieron un ultimátum exigiendo la convocatoria inmediata a elecciones con veedores internacionales. De no hacerlo hasta el 8 de febrero, anunciaron que reconocerán a Guaidó como presidente. El presidente español Pedro Sánchez en particular, afirmó en rueda de prensa en La Moncloa que Guaidó debe liderar la transición a unas elecciones "libres" en Venezuela.
La exigencia de convocatoria a elecciones es de muy difícil aceptación por parte de Maduro toda vez que el resultado más probable es una derrota ya que el apoyo popular, especialmente entre los sectores más pobres, ha menguado considerablemente tras años de políticas que descargan la brutal crisis económica sobre los trabajadores y el pueblo. Mientras tanto, el gobierno sigue pagando la fraudulenta deuda externa, garantizando los negocios de los monopolios extranjeros y capitales locales y empoderando a la cúpula del ejército y del gobierno como una casta privilegiada que hace grandes negocios administrando la crisis a costa del hambre del pueblo.
La profundización de un régimen cada vez más autoritario y represivo, que mantiene decenas de activistas presos por luchar por un salario digno o por organizarse sindicalmente por fuera de la burocracia sindical, reprime las protestas sociales, y esta semana ya se cobró la vida de una veintena de personas en las marchas convocadas por la derecha, es el otro factor que le ha quitado gran parte del enorme apoyo popular que supo tener el chavismo.
Estos hechos, descargar la catástrofe económica sobre el pueblo trabajador y el fortalecimiento del régimen represivo facilitan la embestida golpista e injerencista del imperialismo yanqui y sus socios regionales a la que se suma ahora la Unión Europea y allanan el camino a la derecha.

Maduro revoca orden de salida a diplomáticos estadounidenses

En un reconocimiento en los hechos de su delicada situación, el gobierno de Maduro anunció el sábado haber alcanzado un acuerdo con EE.UU. para mantener sendas Oficinas de Interés en las sedes de las respectivas embajadas. Tras el reconocimiento a Guaidó como presidente, Maduro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Washington y dio un plazo de 72hs para que se fueran del país todos sus funcionarios. El plazo se cumplía este domingo pero la Casa Blanca había señalado que Maduro no tenía autoridad para echar a sus funcionarios y solo retiró al personal no esencial.
Esta situación ponía al gobierno venezolano ante la disyuntiva de aceptar el desconocimiento de su autoridad o detener a los funcionarios norteamericanos lo que significaría un salto de proporciones en la crisis con EE.UU. en el marco del plan abiertamente golpista que viene impulsando la principal potencia imperialista. Su Secretario de Estado, Mike Pompeo, viene de señalar en la reunión extraordinaria de la OEA que “todas las cartas están sobre la mesa” ante la crisis venezolana. Este sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU volvió a utilizar su lenguaje patoteril y militarista llamando a “liberar al estado mafioso” de Maduro en Venezuela.
En ese marco, el gobierno parece haber llegado a una solución “decorosa” para revocar su ultimátum de salida del personal estadounidense que no podía poner en práctica sin arriesgarse a una escalada imprevisible de la crisis.

Agregado militar en EE.UU. rompe con Maduro y se subordina a Guaidó

En otro orden de cosas, este sábado el agregado militar de la embajada de Venezuela en EE.UU., coronel José Luis Silva Silva, anunció su ruptura con el gobierno de Nicolás Maduro y puesta a disposición del diputado Juan Guaidó quien se autoproclamó presidente interino el miércoles 23 en medio de una gran movilización convocada por la derecha contra Maduro en Caracas.
A través de un video difundido en redes sociales, Silva señaló su “apego a la hoja de ruta del presidente encargado Juan Guaidó: 1) cese a la usurpación del poder ejecutivo; 2) que comience una transición a un nuevo gobierno; y 3) elecciones libres y transparentes para todos los venezolanos que quieran participar.”
Más tarde, el militar concedió una entrevista a la agencia EFE, en la cual continuó repitiendo el falso discurso democrático que esgrimen el imperialismo yanqui y los gobiernos derechistas latinoamericanos para imponer un gobierno títere de sus intereses tal como se postula Guaidó. En dicha entrevista señaló que no quiere ser “cómplice de todas las barbaries que ha cometido este Gobierno en nombre de su revolución” y se dirigió a “mis hermanos de la Fuerza Armada” para que “salgan a expresar su descontento con este régimen”.
Ese es el objetivo número 1 que persiguen Washington y sus socios dentro y fuera de Venezuela: lograr un quiebre en el alto mando de las FANB que al día de hoy ha quedado prácticamente como el único sostén de Maduro.
La deserción de Silva, que fue saludada rápidamente por el gobierno de Donald Trump y por el autoproclamado Juan Guaidó que le manifestó su “bienvenida”. El Alto Mando de las FANB repudió la acción y tildó al militar de “Traidor” en las redes sociales. La de Silva es la primera deserción dentro de las capas altas de la oficialidad castrense desde el salto en la crisis política a partir de la autoproclamación de Guaidó. Pero al mismo tiempo se trata de un oficial que hace 5 años está fuera de Venezuela y muy cerca de la Casa Blanca, por lo que habrá que esperar para medir el grado de impacto, si es que lo tiene, dentro de los militares venezolanos.

Diego Dalai

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