martes, 22 de enero de 2019

200 millones de trabajadores paralizaron la India




A comienzos de este mes, los trabajadores de la India realizaron un paro de 48hs y ganaron las calles. Se estima que la medida declarada por las centrales sindicales que se encuentran bajo la dirección del partido comunista, involucró a 200 millones de trabajadores (entre ellos bancarios, mineros, trabajadores del transporte y estatales). Es la tercera huelga frente a una administración de derecha y religiosa (el BJP), que sustituyó hace cinco años al Partido del Congreso, el representante histórico del nacionalismo burgués. Y es una respuesta a las políticas de flexibilización laboral y de privatizaciones del gobierno de Narendra Modi. En India, en promedio, el ingreso de los trabajadores es de dos dólares por día o menos.
El gobierno de India se encuentra en una crisis, como lo manifiestan los cambios reiterados en la cúpula del Banco Central. Un programa de cambio de moneda implementado en el último año y medio, agravó considerablemente la miseria social en el campo y la ciudad, sin alcanzar su objetivo de confiscar a los traficantes del dinero negro que produce el comercio ilegal y la evasión fiscal. La desocupación no ha hecho sino subir, un 7.4% de la población activa, contrariando la promesa oficial de crear empleo.
Las direcciones sindicales reclaman “aumento del salario mínimo, una seguridad social universal, pensiones aseguradas, poner fin a la precariedad de los contratos temporales y verbales, acabar con la privatización del sector público, bajar el precio de alimentos básicos como el arroz, el cumplimiento de las leyes laborales o dar respuesta al creciente desempleo que vive la India” (El Diario 14/1). Luego de la huelga, la burocracia y el PCI convocaron a movilizar al parlamento para pedir un aumento del salario mínimo a 18.000 rupias (alrededor de 206 dólares) y asistencia social. El método de la burocracia sindical se parece como dos gotas de agua al de la CGT de Argentina – por un lado los paros aislados, y por el otro subordinar la lucha de clases a las elecciones que tendrán lugar este año, operando en este caso como una colectora del nacionalismo. El PC se presenta en un frente con el Partido del Congreso y/o alianzas con partidos locales, en muchos casos de derecha. En definitiva, intenta encolumnar a la clase obrera detrás de los partidos de las patronales.
Las tendencias a la rebelión popular, que la burocracia procura domesticar, no son exclusivas de la India sino que son propias de la región –paros y luchas en Bangladesh y Sri Lanka. En la vecina China, asimismo, la situación en las fábricas es explosiva.

Prensa Obrera

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