viernes, 24 de junio de 2016

El Brexit, el establishment y la clase trabajadora




Algunos elementos sobre la campaña del brexit y el voto de sectores descontentos con el establishment. ¿Un “trumpismo” británico? La crisis del laborismo y su campaña.

En un artículo publicado el 10 de junio en The Guardian, el joven intelectual británico Owen Jones señala que si la opción del brexit resulta finalmente ganadora (en el momento de publicarse ese artículo las encuestas favorecían al brexit sobre el ‘remain’), será en parte sobre los votos de un sector de la clase trabajadora descontenta. Que el partido laborista está fracasando en llegar -con la campaña a favor de seguir dentro de la UE- a un gran número de trabajadores y sectores pobres, franjas sociales que el laborismo supuestamente “representaba”.
Según una encuesta de YouGov realizada el pasado 5 y 6 de junio, los partidarios de quedarse alcanzaban un 43% frente a un 42% dispuestos a irse. La segmentación por afinidades políticas muestra que entre los votantes conservadores el porcentaje de "irse" asciende al 50%, mientras el 39% se pronuncia por quedarse y un 10% se mantenía indeciso. En el caso de los votantes laboristas, un 61% se inclina por quedarse, un 26% por irse y un 11% indeciso.
La comparación de la intención de voto entre hombres y mujeres no genera grandes diferencias porcentuales. Pero un contraste notorio aparece con la segmentación social del voto. En este caso, los integrantes de la franja ABC1 de mayores ingresos eligen quedarse por un 52% contra el 36% a favor de irse. Mientras que, en el otro polo social, el C2DE de menores ingresos, se invierte la proporción: el 32% se inclina por quedarse mientras que el 50% prefiere salir de la Unión Europea.
Un primer ministro conservador como Cameron, alineado con el establishment en una campaña por “quedarse”, fortalece las ganas de “irse” de parte de sectores sociales descontentos, a los que no se puede convencer amenazando con el riesgo de la “inestabilidad”, ya que su vida es de por sí inestable, dice Jones. Un sentimiento de descontento y miedo, aprovechado por la extrema derecha y los partidarios de la campaña del brexit. Del lado del “remain” se encuentra la City de Londres, los ricos con empresas off shore y sus amigos los políticos de Westminster, un “equipo” que genera profundos rechazos.
Por eso los líderes de la campaña del brexit representan una suerte de “trumpismo” en toda la línea, apunta Jones, una campaña de sectores que buscan una mayor concentración de la riqueza y el poder, haciéndose pasar por protectores de una “rebelión anti establishment” que destila un fuerte sentimiento antiinmigrante.
Es decir, que expresan, por derecha y de forma reaccionaria, las frustraciones de sectores de trabajadores que vieron degradarse sus condiciones de vida, que identifican esa situación con los “políticos de Londres”, con la adhesión a la UE y que perciben a los inmigrantes como “amenaza”.
La campaña de Corbyn, en cambio, se diferencia de la “oficial” dirigida por Cameron y promueve el discurso de que abandonando la UE se perderá el “marco social europeo” de derechos. Su campaña concita el apoyo de otras franjas de trabajadores y jóvenes, que rechazan la ofensiva xenófoba de Farage.
Sin embargo, la campaña del laborismo ha sido poco convincente. Owen Jones, quien este martes se encontraba en el Estado español apoyando la campaña de Unidos Podemos para las elecciones del 26J, considera que al laborismo le falta “más énfasis” con la propuesta de “quedarse en la Unión Europea para cambiarla” desde adentro. Sin embargo, las propias contradicciones de Corbyn en el laborismo -con los sectores más conservadores del mismo-, así como las limitaciones de su tibio programa de reformas, impiden contrarrestar la “radicalidad” del discurso de la derecha y los euroescépticos.

Racismo y euroescepticismo

En las últimas semanas la campaña del brexit ha tomado un cariz cada vez más centrado en la cuestión de la inmigración. Los carteles de campaña de Farage del UKIP, pusieron el eje claramente en esta cuestión.
Según la encuesta de YouGov, ante la pregunta “¿Usted cree que habrá más o menos inmigración en Reino Unido si salimos de la UE, o no hará ninguna diferencia?”, los partidarios de salir de la UE, se inclinan en un 87% por la afirmación de que el brexit significará menos inmigración en Reino Unido, algo que esperan lograr.
Un fuerte sentimiento antiinmigrante que promueve y aprovecha la campaña de la extrema derecha, pero que también ha sido estimulado por el gobierno, Cameron y otros defensores de seguir en la UE. Es decir, que en la “cruzada antiinmigrante”, Farage y los suyos son percibidos como representantes más decididos de una política y un discurso que también han tomado dirigentes los políticos del campo de seguir formando parte de la UE.
Mientras que Corbyn y un ala izquierda del laborismo sostienen la solidaridad con los refugiados, el rechazo al racismo y la xenofobia como cuestión central, su campaña se ve socavada en este punto por el hecho de compartir el campo de “quedarse” con los conservadores y con Cameron.

¿Quedarse o salir?

Los trabajadores que luchan contra los ataques del gobierno, por la defensa de la salud y la educación, la juventud que se solidariza con los inmigrantes y forma parte de redes de activistas solidarios, no tienen nada que ganar en este referéndum en el que se juegan dos opciones igualmente reaccionarias: una política nacionalista antiinmigrante representada por Farage y los partidarios del brexit, o una alternativa europeísta xenófoba y austeritaria, dentro de la Unión Europea.
Owen Jones, como Podemos y gran parte de la izquierda “europeísta”, propone una estrategia de votar por “quedarse para cambiarla desde adentro”. Pero si esta estrategia ya fracasó en Grecia con el gobierno de Syriza, mucho más equivocada aparece en este caso, cuando la campaña por seguir en la UE la lideran Cameron y las grandes multinacionales británicas.
Entonces, ¿votar por “irse” o votar por “quedarse”? En este caso, la única opción política independiente pasa por la abstención y por difundir una posición anticapitalista e internacionalista.

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid

1 comentario:

claudio trani dijo...
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