domingo, 23 de marzo de 2008

Ha caído Raúl Reyes, ¡Lo que haremos será vencer!



Ahora que ha caído Raúl Reyes, parece como si sus enseñanzas se nos hicieran más presentes; como si su imagen nos diera más fuerza moral y ánimo combativo.
No puede ser de otra manera, si en verdad tenemos conciencia bolivariana, no habrá debilidad ni temor, por más terror y destrucción que derramen sobre la vida.

Jesús Santrich y Rodrigo Granda/Especial para ANNCOL

Contamos con suficiente ejemplo histórico para desechar el terror que podría generar la muerte diseminada por el imperio y sus lacayos oligarcas; porque es que en últimas lo propio del valor consiste en no entregarse fácilmente a los temores que podría inspirar la muerte; en tener serenidad en los peligros, en acometer con noble audacia la resistencia, en preferir una muerte gloriosa a la vida que pudiera salvarse a costa de la honra, y en procurar salir victoriosos.
El valor sabe igualmente soportar las fatigas y las pruebas de todas clases y prefiere siempre el sacrificio a la sumisión. Las consecuencias del valor son una audacia debida, la firmeza del espíritu, la seguridad y, en ocasiones, la temeridad, y, además, la disposición para asumir las fatigas y las pruebas que es preciso sufrir para que se logre el objetivo altruista que nos hemos trazado.
Así se arma la conciencia del revolucionario, imprimiendo profundo amor al pueblo en cada acto que acometemos. Y así tendremos la mejor preparación para enfrentar cada nueva excusa de agresión y de intervencionismo que agregue el imperio a las que ya existen de tiempo atrás.
A nadie debe caberle dudas de que Estados Unidos y sus acólitos en cada país de Nuestra América, agregarán todas las excusas y justificaciones que más puedan para profundizar la represión y el expolio; de tal suerte que a nadie le extrañe que aparezcan más computadores, por ejemplo, alrededor del suceso de el asesinato de Comandante Raúl Reyes y la violación del territorio ecuatoriano por parte de las tropas fascistas del gobierno colombiano.
Tomarán los halcones de Washington con el concurso de sus cipayos, ingeniosos “hallazgos” de película para fabricarle a quien lo deseen un expediente al gusto de sus necesidades intervencionistas; según conveniencia diseñarán los expedientes para empapelar y estigmatizar a sus adversarios, revolviendo verdades con mentiras hasta lograr un novelón de falacias que repetirán insaciablemente utilizando toda la parafernalia asquerosa de los medios de desinformación con los que cuentan, para anonadar al pueblo, para neutralizarlo contando con los traidores que desde las oligarquías criollas favorecen al imperialismo.
El propósito, apropiarse del petróleo, de la biodiversidad…, y de los recursos naturales de la América Nuestra en general.
No debemos confundirnos. Las acciones del imperio y de las oligarquías en el poder, que se desatan contra la guerrilla colombiana, no son acciones antiterroristas que sólo afectarán a la insurgencia; son acciones contra-revolucionarias, y contrainsurgentes que se seguirán desbocando contra todo el que profese valores realmente humanos, de dignidad…, de fe en el mundo sin explotadores ni explotados. Particularmente en el caso de América Latina, serán pertinaces contra quienes creemos en Bolívar y nuestros próceres; contra quienes creemos en la posibilidad de la unidad y la Patria Grande; y mucho peores serán contra quienes creemos y construimos el socialismo.
Pero resulta que los revolucionarios no somos ni seremos compañeros de la cobardía; enfrentamos estrategias apátridas llenas de cinismo aberrante; enfrentamos una guerra sucia que algún día podrá ser derrotada y juzgada por la historia para bien de la sociedad; pero mientras no tengamos la victoria de la revolución continental, no creeremos en que vale más salvar la vida a cualquier precio que perderla con honor.
Mientras nos sigan negando a sangre y fuego el derecho a la esperanza y a la felicidad, siempre habrá quines continúen la lucha de resistencia hasta vencer; no faltará jamás quien esté dispuesto a relevar a cada digno combatiente caído en el camino de hacer realidad ese sueño maravilloso de libertad. Y en ese camino, cualquier avance que se logre ya será un parte de victoria, porque será el acumulado de amor a los inocentes, la suma de decisión por nuestros mártires, el flujo de la experiencia que nos llevará hasta la meta. Así que, con el puño en alto, a pesar de las adversidades, si ha caído Raúl Reyes, lo que haremos será vencer.

¡Comandante Raúl Reyes, hasta la victoria siempre!

¡Por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo, venceremos!

No hay comentarios: