lunes, 12 de junio de 2017

Tinelli y la caja boba uruguaya




Nuevamente el magnate de la televisión chatarra argentina, se estrenó en la pantalla de canal 12 con una nueva temporada de su Showmatch, la semana pasada.

La presencia de Tinelli otro año más en la tele local nos interpela profundamente sobre la producción de ideas y de creatividad en los contenidos de la televisión uruguaya.
El proceso de tinellización que se ha operado en la pantalla local desde hace más de diez años, ha degenerado la televisión uruguaya hasta límites insospechados, una docena de programas argentinos emitidos por los tres canales privados que ejercen una especie de metatinellización: o sea programas de Tinelli o afines que hablan de Tinelli y Showmatch en una especie de metadiscurso narcisista (si cabe tan compleja caracterización); pero por si esto no fuese poco, programas de contenido propio de canal 12 que suman su aporte exégetico en la interpretación de líos, peleas, escaramuzas estúpidas y sin ninguna especie de valor cultural, artístico, social, ni siquiera metacognitivo de relevancia.
Muy lejos quedan los buenos tiempos de la televisión uruguaya, sin tener que caer en idealizaciones románticas, cuando aún en los medios televisivos de la burguesía, había espacio para pensar, sentir y reír de otra manera; por ejemplo el programa de humor "Decalegrón", que aunque debemos reconocer cierta tinelliización hacia fines de los noventa, con rasgos cosificadores de la mujer como "el taller mecánico" de Orpi; no podemos ignorar sin embargo la calidad de un excelente humor inglés en lo político desplegado en "La familia Rodelú", la chanza del intelectual, aunque con rasgos discriminatorios, al lumpen (Espalter) en "El Boliche", la genial y delirante dinámica generada entre Espalter y Almada en "Toto Paniagua y el profesor de buenos modales".
A su vez existían todavía en la tele uruguaya programas de debate, periodísticos serios, de arte y cultura e incluso algún que otro programa de debate político riguroso y serio (más allá de su posicionamiento de clase). En este sentido programas como "Debate abierto" (Canal 10), "La sed y el agua" (TNU, conducido por Raquel Daruech), o "Párpado" (TV ciudad) programa cultural conducido por Daniel Viglietti, constituían algunas usinas de creatividad y producción de ideas de perspectivas contra hegemónicas del reinado de Tinelli; sin embargo el panorama una década más tarde parece completamente desolador.
La tinellización de la tele local y la copia de formatos televisivos provenientes de los países imperialistas, no de sus contenidos más interesantes (BBC, por ejemplo), sino de sus productos chatarras, no nos deja otra alternativa a los que nos gusta la buena televisión, que disfrutar de poca cosa en la pantalla nacional, algunos programas de TNU y TV Ciudad.
En todo caso, programas como "Después vemos" en TV Ciudad, por poner un sólo ejemplo, conducido por Noelia Campos y Jorge Temponi, demuestran que otra televisión es posible, y que no nos tenemos que resignar ante la apatía de los dueños de la televisión uruguaya, que sólo nos ofrecen la venta de arena en el desierto del aburrimiento y la estupidez.

Matías Matonte

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