jueves, 29 de enero de 2009

65 años después, recordando Leningrado



Sólo en esta ciudad hubo más pérdidas humanas que las que sufrió Estados Unidos y Gran Bretaña(600.000 muertos angloamericanos) en toda la guerra.

El 27 de Enero de 1944 se cumplen 65 años del fin del mayor asedio que hubo en la II Guerra Mundial, ese no fue otro que el de Leningrado. Sólo en esta ciudad hubo más pérdidas humanas que las que sufrió Estados Unidos y Gran Bretaña(600.000 muertos angloamericanos) en toda la guerra. Reconocida como la ciudad heroica tras el sitio de casi 900 días, sigue sin reconocerse el esfuerzo y el peso que tuvo la Unión Soviética para que fuera fructífera la victoria “aliada” contra el eje.
3 años antes, mediante la operación Barbarroja, la Alemania nazi inició la invasión a la URSS con el apoyo de sus aliados(rumanos, croatas, finlandeses,etc) formando en conjunto 225 divisiones en 3 ejércitos. El objetivo era no solo eliminar el comunismo, sino usurpar las fuentes energéticas y los recursos agroalimentarios que proporcionaba el estado soviético. Finlandia, un país anticomunista y germanófilo, será la puerta de entrada del ejército invasor, año y medio antes la URSS le había declarado la guerra como medida preventiva ante lo que iba a suceder.
El 14 de julio los panzers de Reinhardt abrían las puertas de la ciudad, ante el inminente avance alemán y el de sus aliados, Leningrado empezó a evacuar a los niños y ancianos, el 18 de agosto la Luftwaffe bombardeaba un tren repleto de niños, en lo que se llamó la masacre de Lychkovo. El 8 de septiembre la ciudad ya estaba bloqueada.
Hitler se pronunció ante el asedio: “Debe rechazarse toda oferta de rendición de Leningrado, puesto que no podemos resolver el problema de alojar y alimentar a la gente. En esta lucha por la supervivencia, no nos interesa en modo alguno que sobreviva ni siquiera una parte de la población de la ciudad”[1].
Bombardeada los almacenes de provisiones, los alemanes capturaron Tikhvin el 8 de noviembre, por lo que se cerraba la última ruta ferroviaria que abastecía a la ciudad, solo el congelado lago Ladoga servirá como vía de abastecimiento, un camino peligroso, ya que sería continuamente atacado.
El hambre empezó a notarse, en los primeros momentos, las temperaturas estaban descendiendo por debajo de los cuarenta grados ya en enero de 1942, la falta de electricidad debido al bloqueo aceleró dramáticamente la tasa de mortalidad. Muchos de los refugiados de los países bálticos se quedaron sin cartillas de racionamiento, las cuales a finales de 1941 apenas proporcionaban 125 gramos de pan.
La ciudadanos fueron jerarquizados en pro de sus capacidades, los obreros industriales tuvieron que ser los mejores alimentados, en noviembre llegaban a consumir cada obrero solo 500 calorías, para hacernos una idea, un hombre adulto precisaría ingerir unas 2500 para mantener su peso corporal.
La ciudad como era lógico cayó en “el primitivismo”, se dieron casos de corrupción, de mercado negro, de canibalismo, incluso la NKVD en informes secretos reconoció estos hechos así como el de grupos de caníbales organizados[2]. El horror se convirtió en algo cotidiano en Leningrado, al menos 20 mil personas morían al día en la ciudad en los primeros meses de asedio.
La gente empezó a ingeniársela para llevarse algo a la boca, fue cotidiano ingerir papel, serrín, sucedáneo de pegamento,… ante la falta de alimentos, el pan se adulteró con virutas de madera, los casos de disentería y desnutrición se dispararon.
La defensa del mariscal soviético Voroshilov fue un desastre en todos los sentidos, a pesar de todo, una ciudad cultural como Leningrado, tuvo sus bibliotecas abiertas, sus teatros seguían funcionando e incluso se organizaban recitales filarmónicos para mantener viva la moral de sus habitantes.
En el genocidio, estuvo envuelto la División Azul de Muñoz Grandes, que facilitó combatientes en el frente. El desgaste alemán se empezó hacer latente a medida que el frío y la resistencia soviética se hacía más contundente. El comandante Góvorov se hizo cargo de la ciudad e inició la contraofensiva. La victoria soviética en Stalingrado y sobre todo la de Kursk, nivelaron la balanza hacia la URSS, y propiciaron el acuerdo de Teherán a finales de 1943, donde los angloamericanos de una vez por todas iban a crear un segundo frente en la zona occidental, el cual venia reclamándose dos años ¿sin estas victorias que hubiera sido de Europa?, por supuesto Normandía no hubiera existido, zona por cierto defendida por los alemanes escasamente por tropas de 2 categoría.
La ofensiva final se gestó el 14 de enero ante un ejército alemán sin provisiones, sin armas, sin moral alguna, la liberación total se completó el día 27 de enero, 872 días de asedio produjo alrededor de un millón de muertos de civiles.
Leningrado simbolizó el horror que le toco sufrir a la población soviética, la cual tuvo que hacer frente ante el 85 y el 90% del ejército alemán, derrotando a mas de 200 divisiones de la Wehrmacht, aportando más de 20 millones de muertos en una sangría humana sin precedentes.
65 años después, llevados por el odio a lo ruso, países como Ucrania rinden homenaje a las Waffen SS[3] donde lucharon miles de ucranianos. A pesar de estas continuas deformaciones históricas, en el memorial al sitio de Leningrado del cementerio de Piskaryov, hoy San Petesburgo, sigue rezando un lema: “Nadie se ha olvidado, ¡nada se ha olvidado!”

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[1] Jones, Michael. “El sitio de Leningrado 1941-1944”. Editorial Crítica 2008. Barcelona.

[2] Idem

[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54533

Juan Antonio González Canales | Para Kaos en la Red |

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