lunes, 5 de marzo de 2018

Gramsci y la cuestión agraria en el Uruguay del siglo XXI




Para leer la actualidad de los últimos meses del escenario político nacional, signado por la crisis del campo, queremos tomar en consideración los aportes del marxista italiano Antonio Gramsci, específicamente su elaboración con respecto a la cuestión agraria en el sur de Italia.

El joven Gramsci y la cuestión meridional

Entre los textos escritos por Gramsci en el año 1926 poco antes de caer en prisión bajo las garras de la represión fascista, se encuentra "La cuestión meridional", análisis fundamental para entender las formaciones sociales del campo del sur de Italia, sus principales expresiones de representación política, y sobre todo la política de los marxistas revolucionarios italianos para quebrar el bloque agrario de las clases dominantes y ganar el campesinado y los sectores populares del campo para la causa del proletariado revolucionario.
En este sentido Gramsci caracteriza a la sociedad del sur de Italia de la siguiente forma en: "La sociedad meridional es un gran bloque agrario constituido por tres estratos sociales: la gran masa campesina amorfa y disgregada, los intelectuales de la pequeña y media burguesía rural, los grandes propietarios terratenientes y los grandes intelectuales" (Algunos temas de la cuestión meridional).
Como vemos Gramsci diferencia no sólo los tres estratos sociales que conforman el bloque agrario; sino que además define sus expresiones ideológicas; por un lado tendríamos a los intelectuales de la pequeña burguesía rural: doctores, técnicos, profesionales que desempeñan la función de "propagandistas" no sólo de las aspiraciones políticas de su clase sino además de importantes sectores del campesinado; por otra parte tendríamos los grandes intelectuales: los verdaderos "productores de ideología" o lo que también podríamos definir como los teóricos del movimiento, por ejemplo Guistino Fortunatto y Benedetto Croce.
A pesar de la enormes diferencias de la realidad agraria del sur de Italia en los años 30, con la realidad del campo uruguayo en la actualidad, podemos sin embargo, tomar elementos de análisis para entender la actual coyuntura social y política de nuestro país, evitando en la medida de lo posible el peligro del mecanicismo antidialéctico y la extrapolación vulgar.

El Partido Nacional y su orfandad estratégica

Aventurando un arriesgado paralelismo entre el análisis gramsciano con la actual realidad del campo uruguayo: sus formaciones sociales, sus intelectuales y sus expresiones superestructurales (organizaciones, prensa y partidos), debemos partir de algunas definiciones primarias; por ejemplo que el Partido Nacional ha sido en la historia del país el representante más cabal del bloque agrario uruguayo: el partido orgánico de los grandes latifundistas, de corte predominantemente conservador y católico, con una amplia base social rural y semi-urbana y una consolidada hegemonía política en importantes zonas del interior del país.
Sin embargo, queremos arriesgar la hipótesis de que el Partido Nacional en los últimos veinte años ha entrado en una de sus crisis políticas decisivas, potenciada por algunas de sus limitaciones históricas, como la sistemática incapacidad de ser alternativa burguesa de gobierno, llegando tan sólo dos veces en el siglo XX, a gestionar el estado capitalista uruguayo, ante un Partido Colorado, históricamente identificado como el partido del Estado.
Ahora bien, en el marco de la crisis que evidenciamos desde hace algunas décadas a esta parte del PN, queremos destacar una muy poco discutida, más allá de la pérdida de su dominio electoral en algunos de sus feudos en el interior ante el avance electoral del Frente Amplio, y es "la orfandad estratégica" del partido histórico del bloque agrario.
La noción de "orfandad estratégica" utilizada por Daniel Bensaid, y apropiada críticamente por los compañeros del staff editorial de Hemisferio Izquierdo como herramienta de análisis para la izquierda regional y local, podemos también utilizarla como marco de análisis para la derecha uruguaya en general, y el PN en particular.
En los últimos veinte o treinta años, el PN ha derrochado su capital político, principalmente en lo que refiere a la formación de cuadros orgánicos de su clase, que impliquen no sólo una renovación generacional, sino un fortalecimiento programático y estratégico de su partido. En este sentido con respecto a lo que Gramsci denominaba como "grandes intelectuales", constatamos que en el presente el partido de Oribe es tierra estéril en la materia.
Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que desde la muerte de Juan Pivel Devoto, hace más de veinte años, el pensamiento conservador identificado con el PN no ha producido ninguna obra reseñable, ni ha descollado una figura intelectual de peso y proyección nacional. El partido que tuvo en su seno a importantes pensadores conservadores y figuras de la intelectualidad uruguaya como Eduardo Acevedo Díaz (historiador y fundador de la novela histórica en Uruguay) hoy se encuentra en una de sus crisis estratégicas más profundas.
La ausencia de un sector intelectual fecundo, no es sólo una cuestión de prestigio partidista, sino que además condiciona la vacilación programática y la ambigüedad estratégica: hoy el Partido Nacional después de haber sido el paladín del neoliberalismo en los noventa no sabe lo que es y menos lo que quiere ser: liberal, neoliberal, proteccionista, nacionalista, católico, laico.
Esta nueva realidad vacilante no impide por otra parte, que el PN como partido de régimen, cierre filas en defensa del imperialismo y la clase capitalista ante cualquier tímido avance de la clase obrera y los sectores populares.

Unidad obrero-campesina y hegemonía proletaria

Pero volviendo a la analogía con Gramsci, debemos destacar que como dirigente del PCd’I (Partido Comunista de Italia) la posición del partido revolucionario ante la cuestión agraria y del campesinado revistía una gran importancia para el revolucionario sardo.
La necesidad de romper la unidad burguesa del bloque agrario y arrancar a un sector del campesinado de la influencia "vaticana" y atraerlo a ideas socialistas constituía una de las tareas más importantes del proletariado italiano en la consideración de Gramsci.
Hoy en Uruguay, sólo Álvaro Jaume representa a los sectores del campo uruguayo que no conforman el bloque reaccionario compuesto por el triángulo conservador: ARU, FR, PN; siendo el único que mantuvo una posición independiente en la confrontación de las patronales agrarias con el gobierno, al no concurrir al acto del frente patronal el pasado 23 de enero en Durazno.
Entre las tareas inaplazables de la clase obrera uruguaya, se encuentra la de tomar sin dilación las demandas de los sectores explotados y oprimidos del campo y forjar junto a trabajadores rurales, colonos y pequeños productores asfixiados la herramienta que sepulte al capitalismo y destruya el estado burgués con la fuerza social de la unidad entre los explotados de la ciudad y el campo.

Matías Matonte

Gramsci, Antonio. Antología. Argentina: Siglo Veintiuno Editores. 2013. Impreso

No hay comentarios: