sábado, 3 de enero de 2015

“Cocaína” en Wall Street




Los brutales desequilibrios que oculta el "boom" de la Bolsa

La bolsa norteamericana viene batiendo récord. El índice Dow Jones ha roto la barrera de los 18.000 puntos. Esta explosión ha sido presentada como una señal de la recuperación económica norteamericana. La supuesta fortaleza de Estados Unidos es exhibida como una vía para sacar al mundo del colapso actual, en momentos en que se derrumban los países emergentes, empezando por China, que vuelve a caer Japón y que Europa está la borde de la depresión.
Uno de los "secretos" del actual boom accionario reside en que las propias empresas recompran sus acciones. De acuerdo a un informe de Barclays, las compañías norteamericanas han gastado más de 500.000 millones de dólares en esta operatoria el año pasado. Dicha cifra viene en ascenso en 2014. Sólo a mitad de año, las recompras totalizaban 338.000 millones.
Quienes están al frente de esta operatoria son las grandes corporaciones. Apple gasta en recompra de acciones más que cualquiera otra compañía. En el ranking aparecen Microsoft, IBM, Hewlett Packard e Intel, entre otras. También figura un gigante como Exxon y grandes laboratorios como Pfizer y hasta financieras como Goldman Sachs. El fenómeno se disemina por todas las actividades, y es lo que ha llevado a The Economist a denominarlo "la cocaína" en el mundo de los negocios. La recompra de acciones ha devorado entre un 40 y un 60 por ciento del flujo de fondos de las compañas involucradas. Estas operaciones representan, en un promedio de la última década, el 54 por ciento de sus ganancias. A su turno, los dividendos aportan otro 37 por ciento. Esto deja un margen de menos de un 10 por ciento para inversiones productivas.
La fiebre en la recompra es una señal inconfundible de impasse del sistema económico: indica que existen pocas oportunidades para inversiones rentables en la órbita del capital productivo. Estamos frente a un crisis de sobreproducción de enormes dimensiones, lo que conduce a una caída de la inversión. "La productividad ha caído en Estados Unidos a la mitad en los últimos 10 años... y este desplome ha sido el resultado de una disminución todavía mayor de la tasa de inversión" (Clarín, 14/12).
Si bien se registraron síntomas de recuperación económica y hasta de la inversión en el curso de este año, quienes han querido ver un punto de inflexión de más largo aliento rápidamente recibieron un balde de agua fría. Cuando se pronosticaba una demanda explosiva para el "viernes negro", el fin de semana de noviembre donde florecen las liquidaciones, las ventas minoristas se pincharon. La caída proviene de la declinación pronunciada del consumo de las personas que ganan menos de 50.000 dólares al año. Desde que se inició la recuperación a mediados de 2009, las cifras ajustadas por inflación, revelan que la economía creció 12 por ciento; los beneficios corporativos en un 46 por ciento y la bolsa un 92 por ciento. Pero "el ingreso promedio retrocedió 3 por ciento" (New York Times, 6/11). Si la caída del consumo no es mayor es por los niveles de endeudamiento de la población , aunque ese recurso se vuelve cada vez más ineficaz para sostener la demanda (la deuda representa una porción mayor del salario, cuyo poder adquisitivo viene siendo recortado) Estados Unidos tampoco está en condiciones de compensar esta caída con una mejora del comercio exterior, tendiendo en cuenta el cuadro de la economía mundial considerado en su conjunto.
La recompra de acciones ha sido utilizada también como herramienta para evadir impuestos. Las compañías vienen declarando sus ganancias principales fuera de Estados Unidos, donde el pago de impuestos es sensiblemente menor. Las casas matrices radicadas en suelo norteamericano vienen contrayendo préstamos para la recompra de las acciones. O sea que la contrapartida de este operatoria es la acumulación de una deuda que crece como bola de nieve. Distintos analistas ya han comenzado a advertir sobre el riesgo que se abre en caso de que se produzca un aumento de la tasa de interés.
El boom de la bolsa encierra desequilbrios descomunales y explosivos.

Pablo Heller