sábado, 15 de enero de 2022

"La economía no puede permanecer abierta": los efectos de ómicron repercuten en EE.UU.


Biden ha prometido mantener abiertas las empresas y las escuelas, pero algunos expertos se preguntan si eso es posible dada la naturaleza de esta variante Covid. 

 Las escuelas se vuelven virtuales, las aerolíneas cancelan vuelos, las farmacias y los centros de pruebas cierran temporalmente, los estantes de las tiendas de comestibles se vacían debido a los retrasos en el transporte, las donaciones de sangre caen a niveles de crisis por primera vez y los hospitales del país no dan abasto. Estos son los EE. UU. bajo la variante Omicron.
 Omicron puede causar síntomas más leves en algunas personas, pero sus efectos están repercutiendo en todo Estados Unidos y creando algunos de los mayores desafíos de la pandemia de Covid-19. 
 “Tenemos escasez de suministros, tenemos escasez de transporte, que son el resultado de que la gente esté fuera de las ciudades debido al Covid, y especialmente a la variante Omicron por ser tan infecciosa. Y eso obviamente está limitando la fuerza laboral, y al verse limitada ésta genera algunos estragos que todos estamos experimentando”, dijo Ezekiel Emanuel, vicerrector de la Universidad de Pensilvania.
 Joe Biden ha prometido mantener abiertas las empresas y las escuelas, pero algunos expertos se preguntan si eso es posible dada la naturaleza de Omicron y la falta de medidas adecuadas para combatirlo. 
 “La economía no puede permanecer abierta y las escuelas no pueden permanecer abiertas cuando tantas personas se enferman”, dijo Margaret Thornton, investigadora educativa de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de Princeton. “Debemos tomar medidas para frenar la propagación para que las escuelas sigan funcionando, para que lo mismo ocurra con los negocios”, dijo, pero gran parte de esa acción ha sido lenta.
 Para controlar Omicron y futuras oleadas, los funcionarios deben confiar en tácticas probadas y ciertas, desde proporcionar pruebas suficientes hasta máscaras de alta calidad y una mejor ventilación, dicen algunos expertos en salud. 
 “Ahora tenemos herramientas como máscaras N95, vacunas, tratamientos y diagnósticos rápidos para ayudar a prevenir infecciones y reducir la gravedad de la enfermedad”, dijo Rick Bright, director ejecutivo del Instituto de Prevención de Pandemias de la Fundación Rockefeller y exfuncionario del Departamento de Salud de EE.UU. “Sin embargo, debemos hacer más para que sean asequibles y estén disponibles para todos, con una guía clara sobre cuándo y cómo usarlos de manera más efectiva”. 
 Frente a un aumento astronómico de casos y hospitalizaciones, los sistemas de salud se han visto afectados. Omicron viene inmediatamente después de una devastadora ola Delta en el otoño y de escasez de personal y suministros existentes, con pocas chances de recuperación. El promedio de infecciones de siete días en EE.UU. es de más de 750,000 casos ahora, mucho más alto que durante el pico de Delta. 
 “Fue consecutivo”, dijo Jorge Moreno, profesor asistente de medicina en la Facultad de Medicina de Yale. “Está afectando a todos los sectores de la atención médica”. 
 Los trabajadores de la salud han denunciado en las redes sociales que se les ha pedido que se ofrezcan como voluntarios para permitir el reabastecimiento de suministros y contestar teléfonos , o para ser voluntarios en limpieza, servicio de alimentos y transporte. Según los informes, se le pidió a un médico residente que trabajara como técnico de lavado, un trabajo para el que nunca se capacitó y por el que no se le pagó. Mientras tanto, las enfermeras en Nueva York están tan agotadas que hay sectores enteros de las unidades hospitalarias donde nadie está programado para monitorear a los pacientes. 
 Los hospitales en algunas partes del país permiten que el personal continúe trabajando siendo positivos, sin aislarse en absoluto. En Rhode Island, esa política provocó un brote entre los pacientes. 
 “Podemos tener una cama vacía, pero si no hay una enfermera para atenderla o incluso un médico para lo mismo, no hay forma de manejar al paciente. Así que realmente estamos en una crisis”, dijo Moreno. “Estamos a punto de estallar en este momento”, y dado que las hospitalizaciones se retrasan entre una o dos semanas con respecto a los casos, lo peor aún está por venir, dijo. 
 Es posible que los hospitales de todo el país ya estén más llenos de lo que sugieren las cifras oficiales. En Maryland, los hospitales están al 87 % de su capacidad, según informes oficiales, pero en realidad están más cerca o superando el 100 %, según un análisis. 
 También hay menos hospitales ahora que cuando comenzó la pandemia, particularmente en las zonas rurales. En 2020, 19 hospitales rurales cerraron, la mayor cantidad de cierres en un año desde 2005, cuando comenzaron a recopilarse datos. 
 Omicron también es responsable de la escasez de personal en las residencias de ancianos. Eso lleva a que estas instituciones limiten la cantidad de admisiones de nuevos pacientes, una réplica de lo que ya ocurre en los hospitales entre los pacientes que podría llevar hacia una transición a un nivel de atención más bajo. Las guarderías también enfrentan un aumento de casos y escasez de personal.
 Las guarderías ya estaban sobrecargadas, con algunos centros perdiendo hasta el 90% de los trabajadores a partir de diciembre. Según Cindy Lehnhoff, directora de la Asociación Nacional de Cuidado Infantil, la escasez “catastrófica” ha afectado a alrededor del 80 % de los centros en todo el país, lo que ha provocado cierres y largas listas de espera.
 Las escuelas también han luchado por permanecer abiertas. “Es un caos. Es un completo caos”, dijo Thornton. En Filadelfia, por ejemplo, 98 escuelas ahora se han vuelto virtuales, dijo. “Realmente no hay suficientes adultos que estén lo suficientemente bien como para estar en el edificio”.
Los líderes han “entendido el razonamiento al revés” sobre mantener abiertas las escuelas, dijo. “Esta administración ha dicho que priorizan las escuelas debido a la economía, para que los padres vuelvan a trabajar. Y creo que eso es solo un enfoque realmente retrógrado. Necesitamos priorizar las escuelas porque son importantes para los niños”.
 En las escuelas, existen formas comprobadas de reducir la propagación de cualquier variante. Solo hay que tomar las medidas, dijo Thornton. 
 Estas medidas incluyen opciones remotas bien administradas para aquellos que las desean a fin de reducir el tamaño de las aulas y reducir los riesgos de exposición. Las pruebas periódicas, en las que las familias optan por participar en lugar de optar por no participar, marcarían una gran diferencia, además de brindar orientación sobre qué hacer si la prueba da positivo. Asegurarse de que todos los estudiantes tengan máscaras de alta calidad también es esencial, dijo Thornton. 
 “Mantener las escuelas abiertas y la economía en funcionamiento es muy importante y un verdadero desafío, ya que gran parte de la sociedad se enfermará en las próximas semanas”, dijo Bright. “Creo que podemos hacerlo con seguridad. Sin embargo, necesitamos seguir la ciencia, usar las herramientas a nuestra disposición y usar las herramientas que tenemos apropiadamente. 
 “La realidad es que el Covid-19 no va a desaparecer pronto. Necesitamos pasar de la crisis al control”, dijo. Bright y Emanuel describieron los pasos que la administración podría tomar para alcanzar sus objetivos, incluidas medidas como la expansión de las pruebas, las vacunas y los medicamentos, y la reconstrucción de la confianza en la salud pública.
 “Vamos a tener unas próximas dos o tres semanas difíciles”, dijo Emanuel. Pero si se pueden implementar medidas, tendrían un efecto enorme. 
 Y cualquier medida que se implemente ahora ayudará a abordar futuros aumentos repentinos, dijo Bright. "Creo que la próxima variante ya está al acecho entre nosotros ahora, lo que hace que sea aún más crítico que avancemos y la detengamos antes de que tenga la oportunidad de propagarse como lo hizo Omicron". 

 Melody Schreiber 
 14/01/2022

jueves, 13 de enero de 2022

Bergoglio y la caída de la población


En la primera audiencia general del año, el Papa aludió al “Invierno demográfico” y la “dramática caída de la natalidad”. Bergoglio instó a que las familias tengan hijos por la vía de la procreación o adopten, entendiendo a la “familia” como la unión sacramental y heterosexual entre un hombre y una mujer. "Tener un hijo siempre es un riesgo, ya sea natural o adoptado. Pero más arriesgado es negar la paternidad, negar la maternidad, ya sea real o espiritual", dijo el célibe, y advirtió que la humanidad practica “una forma de egoísmo”, porque “algunos no quieren tener hijos. A veces tienen uno, y ya, pero en cambio tienen perros y gatos que ocupan ese lugar”. Hace años, Bergoglio había definido el amor por los animales como una “degeneración cultural”.
 Las respuestas no se hicieron esperar: algunos cuestionaron que un militante del celibato diera lecciones de procreación, otros recordaron la pedofilia clerical, el papel de la Iglesia en la violación y tortura de cientos de miles de niñas, niños y jóvenes, confinados en sus instituciones católicas urbi et orbi, de la Araucanía al Congo, de Canadá a Irlanda.
 La dimensión “espiritual” de la Iglesia como promotora de la adopción de supuestos huérfanos incluye el tráfico de bebés y niños “rojos” durante el franquismo y de los hijos de desaparecidos en la Argentina a través de Movimiento Familiar Cristiano. Además del negocio de la compra y venta de bebés sin más objeto que las ganancias, como ocurrió por décadas en Añatuya, Santiago del Estero. 
 Sin embargo, más allá de las hojarascas espirituales o la pérdida de negocios vinculados a la adopción, Bergoglio expresó: "La negación de la paternidad y de la maternidad nos menoscaba, nos quita humanidad, la civilización se vuelve más vieja". Así que de eso se trata. 

 Menos humanos, y envejecidos

 Que la civilización se vuelve más vieja y que la tasa de fecundidad va en caída libre está fuera de discusión. Lo controversial son las razones. En 1950, las mujeres tenían en promedio 4,7 hijos. Si bien hay grandes diferencias regionales, la media actual se sitúa en 2,4. De mantenerse la tendencia en dos décadas el número de hijos promedio bajará de la tasa de reemplazo –al menos 2,1 niños por pareja. 
 En Italia, todos los años desaparece el equivalente de una ciudad de 200 mil habitantes. En Estados Unidos, la proporción de hogares formados por parejas con hijos cayó del 40% en 1970 al 20% en 2012. A fines del siglo XXI, 23 países, incluidos Japón, Corea, Tailandia, Italia y España habrán perdido más de la mitad de sus habitantes (BBC, 21/7/20). 
 Durante la pandemia de Covid-19 la caída de la tasa de natalidad fue aún más marcada. En Italia, nacieron un 22% menos de bebés en diciembre de 2020 que en el mismo mes del año anterior. En España la caída fue del 20% y en Francia del 13%. En Buenos Aires, el descenso orilló el 25%. El anunciado baby boom del aislamiento no existió. Vivido muchas veces en condiciones de hacinamiento intolerable o en el agobio de cuidar a los chicos y el teletrabajo, terminó en violencia, desamor y desaparición del deseo sexual. 
 A la caída de población se suma su envejecimiento, producido porque nacen menos niños pero también por la extensión de la esperanza de vida. Mientras que los menores de 5 años bajarán de 681 millones en 2017 a 401 millones en 2100, los mayores de 80 subirán de 141 millones en 2017 a 886 millones (Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington). 
 Naciones Unidas bate el parche con la prédica de una “vejez productiva”, en buen romance retrasar la jubilación y “extender el ciclo productivo” -la explotación- a la mayor cantidad de años posible. La miseria jubilatoria es un estímulo implacable para “mantener la movilidad en la edad avanzada”. El concepto de que todo avance en la sociedad de clases redunda en mayor sufrimiento de los explotados es mucho más infalible que el papa.

 El (fracasado) modelo chino 

Para atenuar las consecuencias económicas y sociales del envejecimiento, China en 2015 abandonó la política del hijo único y autorizó hasta tres por familia. Las chinas no respondieron y la tasa de natalidad está en su nivel más bajo desde la formación de la República Popular de China hace 70 años. 
 Bergoglio les echa la culpa a los perros, a los gatos, al aborto legal. Otros entienden que las mujeres no quieren tener hijos porque disfrutan de la educación, el trabajo y los métodos anticonceptivos. ¿Ignorarán que los índices de desocupación más altos los padecen las mujeres más jóvenes, en edad de procrear? The Economist exhibe otras razones: “La mayoría de las familias chinas no puede afrontar el gasto de tener más de un hijo”. Si no se implementan subsidios, licencias y otros beneficios, lamenta, “China podría perder su posición como principal proveedor mundial de mano de obra barata. 
En la actualidad, hay seis trabajadores activos por cada jubilado, pero esa relación podría llegar a ser de dos por cada uno, entre 2030 y 2050”(https://www.redalyc.org/journal/586/58650386010/html/).

 América latina, también 

El envejecimiento de la población no es privativo de países desarrollados. En América latina, según la CEPAL, hace 70 años, los menores eran más de diez veces más numerosos que los ancianos. Ahora se calcula que hacia 2100 los viejos triplicarán a los niños (DW, 26/8/2020).
 La natalidad también es baja. El índice promedio, de 2,06 hijos por mujer, no llega a los 2,2 necesarios para lograr la tasa de reemplazo. Ya hay siete países por debajo de la tasa de reemplazo: Cuba, Chile, Costa Rica, Uruguay, El Salvador, Brasil y Colombia. Como se ve, la caída se expresa tanto en países donde el aborto es legal como donde está prácticamente prohibido. 
 Las grandes diferencias que hace décadas se daban entre el número de hijos según el grado de instrucción de la mujer, su nivel social y su procedencia (urbana o rural), se redujeron enormemente.
 La familia que ama la Iglesia, reproductora de todas las opresiones, que condena a las mujeres a la cocina, el trabajo precario y la sumisión, que asfixia la rebeldía de los jóvenes, cruje por todos lados, arrasada por un régimen social tan descompuesto como la quimera del hogar dulce hogar.
 Lo que el Papa tampoco menciona y sí comparten los países de la región -y de todo el mundo- es una caída vertical de las condiciones de vida de la clase trabajadora. La pandemia que forró los bolsillos de las industrias de la salud y otros sectores del capital dejó un tendal de muerte y agudizó la miseria social, incluida la participación femenina en el mercado de trabajo, y la destrucción de la infancia.
 Según Naciones Unidas, 5.300.000 niños menores de 5 años mueren al año en el mundo por desnutrición y otras causas evitables. 
 La destrucción del trabajo bajo convenio y con contrato indefinido. La precarización y el desempleo. La falta de guarderías. La falta de acceso a la salud y a la vivienda. Todos estos factores desalientan la voluntad de procrear. Los que hablan de hedonismo y de individualismo tratan de tender un telón para ocultar la miseria. 
 Las jóvenes de las barriadas porteñas han retrasado drásticamente la edad de ser madres: el embarazo adolescente tiene una caída del 40% a partir de 2014. No es un fenómeno local. Los datos de la Universidad Católica de Chile “muestran una importante disminución en el embarazo adolescente desde el año 2000”. Para 2017 la caída era del 57%. ¿Éxito de las campañas que disuaden el embarazo precoz? Para el estudio, las razones están en otro lado: “Si a nivel país la pobreza multidimensional llega al 20,7%, para las madres adolescentes la cifra llega al 50,3%” (La Tercera, 12/6/19). 
 Con toda justicia se podría decir que las jóvenes han dejado de embarazarse en defensa propia. Es imperativo construir una sociedad donde disfrutar de la maternidad no signifique ahondar la miseria, renunciar a educarse, a trabajar y a disfrutar de la vida. Y donde ser viejo no sea una condena. 

 Olga Cristóbal 
 10/01/2022

miércoles, 12 de enero de 2022

El nonato golpe fascista contra Franklin Roosevelt


La historiadora Sally Denton, autora de “The Plots Against the President: FDR, a Nation in Crisis, and the Rise of the American Right”, ha publicado un artículo en The Guardian (11/1) que vale la pena examinar. 

 Suele tenerse a EE.UU. como una democracia impoluta que habría atravesado la ´década infame´ de los años 30 del siglo pasado sin coquetear con el fascismo. Denton tiene a bien ´recordar´ que eso no sólo no fue así, sino que aborda la conducta de Roosevelt frente a la asonada golpista de 1933. 
 Cuando Roosevelt asume el 4 de marzo de 1933, EE.UU. atravesaba una crisis terminal. “Washington nunca había estado tan fortificado desde la guerra civil, con policías armados que custodiaban los edificios federales”. “Los audaces experimentos del New Deal de Roosevelt”, señala, “inflamaron a la clase alta, provocando una reacción violenta de los banqueros, industriales y corredores de Wall Street más poderosos de la nación”. Agrega que “Antisemitas estadounidenses destacados, como Charles Lindbergh y Henry Ford” eran partidarios de organizar grupos paramilitares como los Camisas pardas de Hitler o las Negras de Mussolini. “Un país dividido y los poderosos enemigos envalentonados contra FDR hicieron que el complot para derrocarlo pareciera plausible”. Por todo EE.UU. avanzaban las organizaciones paramilitares o se afirmabann las ya existentes, como el Ku Klux Klan. 
 Denton no compara a los Proud Boys y Oath Keepers, las bandas supremacistas de ultraderecha trumpeanas de hoy, con sus “antepasados extremistas”. Señala, sin embargo, que “En 1933, un núcleo intransigente de veteranos conservadores formó las Camisas Caqui en Filadelfia y reclutó inmigrantes pro-Mussolini. Los Camisas Plateadas eran una milicia cristiana apocalíptica inspirada en los Texas Rangers, notoriamente racistas, que operaban en 46 estados y almacenaban armas”. “JP Morgan Jr, uno de los hombres más ricos del país”, partidario del gobierno de Mussolini “se niega desafiante a pagar el impuesto sobre la renta e imploró a sus pares que se le unieran para socavar a FDR”. 
 Fue entonces “cuando el mayor general retirado del Cuerpo de Marines de EE. UU. Smedley Darlington Butler afirmó que había sido reclutado por un grupo de financieros de Wall Street para liderar un golpe fascista contra FDR y el gobierno de EE. UU. en el verano de 1933”. Butler era entonces el oficial del cuerpo de marines más condecorado de la historia de EE.UU. Un “cuáquero” – recuerda Denton - que “recibió grandes ovaciones cuando afirmó que durante sus 33 años en la marina: ´Pasé la mayor parte de mi tiempo siendo un hombre musculoso de clase alta para las grandes empresas, para Wall Street y para los banqueros. En resumen, yo era un mafioso del capitalismo´”. 
 El golpe se frustró porque el propio Butler lo delató al famoso jefe del FBI J. Edgar Hoover, quien lo informó a Roosevelt. Butler luego testificó ante el Congreso que un corredor de bonos y miembro de la Legión Estadounidense, llamado Gerald MacGuire, le llevó el plan. Éste le dijo que el golpe estaba respaldado por el American Liberty League, un grupo de líderes empresariales que se formó en respuesta a la victoria de FDR, y cuya misión era enseñar al gobierno ´la necesidad de respetar los derechos de las personas y la propiedad´. Entre ellos estaban JP Morgan, Jr; Irénée du Pont; Robert Sterling Clark de la empresa de máquinas de coser Singer y los directores ejecutivos de General Motors, Birds Eye y General Foods”. 
“El golpe le exigía liderar un enorme ejército de veteranos, financiado con 30 millones de dólares de los titanes de Wall Street y con armas suministradas por Remington Arms, para marchar sobre Washington, derrocar a Roosevelt y toda la línea de sucesión, y establecer una dictadura fascista respaldada por un ejército privado de 500.000 ex soldados”. “El golpe fue instigado después de que FDR eliminara el patrón oro en abril de 1933, lo que amenazaba a los hombres más ricos del país, que pensaban que si la moneda estadounidense no estaba respaldada por oro, el aumento de la inflación disminuiría sus fortunas … la Legión Estadounidense desde su formación en 1919 … era una fuerza política militarista, conocida por su antisemitismo y políticas reaccionarias contra los sindicatos y los derechos civiles”.
 “Hay mucha evidencia de que los hombres más ricos de la nación, tanto republicanos como demócratas, estaban tan amenazados por las políticas de FDR que conspiraron con el paramilitarismo antigubernamental para dar un golpe de estado”. 
 “El informe final del comité del Congreso encargado de investigar las denuncias, entregado en febrero de 1935, concluyó que ´[El comité] recibió pruebas que demostraban que ciertas personas habían intentado establecer una organización fascista en este país´, y agregó que ´No está en cuestión que estos intentos fueron discutidos, planificados y podrían haber sido puestos en ejecución cuando y si los patrocinadores financieros lo consideraron conveniente´”. 
 “Todavía hay mucho que no se sabe sobre el intento de golpe. Butler exigió saber por qué se eliminaron los nombres de los hombres más ricos del país de la versión final del informe del comité. ‘Como la mayoría de los comités, ha escrachado a los pequeños peces y ha permitido que escapen los gordos´, dijo Butler en una entrevista radial en Filadelfia en 1935. ´Los peces gordos ni siquiera fueron llamados a testificar. Todos ellos fueron mencionados en el testimonio. ¿Por qué se suprimió toda mención de estos nombres en este testimonio?´” 
 “Los periodistas e historiadores, incluidos Mike Thomson de la BBC y John Buchanan de EE.UU., concluyeron más tarde que FDR llegó a un acuerdo con los conspiradores, lo que les permitió evitar los cargos de traición y la posible ejecución”. Roosevelt pasó el chubasco de aquel golpe tras reactivar la economía después de la gran crisis de 1929-33 -lo que no le resultó fácil y sólo pudo lograr cuando EE.UU. ingresó a fondo en la Segunda Guerra Mundial. De este modo pudo ser reelegido. Biden no logra lo primero, pero se empeña en una guerra en Ucrania que le permita obtenerlo. Es altamente probable que no logre lo segundo , cuando los sondeos prevén una gran derrota demócrata en las elecciones intermedias de noviembre próximo.-. 
 En 1933 —dice Denton— “en lugar de inflamar a una nación temblorosa, FDR instó con calma a los estadounidenses a unirse para superar el miedo, desterrar la apatía y restaurar su confianza en el futuro del país. Ahora, 90 años después, un año después del intento de golpe de Estado de Trump, el tono de Biden fue más alarmante, sonando a un llamado de atención para que los estadounidenses salven la democracia misma, para asegurarse de que tal ataque ´nunca, nunca vuelva a suceder´”. La historia parece repetirse, aunque nunca sabremos adónde habría llegado Roosvelt de haber llegado los conspiradores a la acción.
 “Si los conspiradores hubieran tenido que rendir cuentas en la década de 1930 -dice la historiadora-, es posible que las fuerzas detrás del intento de golpe del 6 de enero nunca hubieran florecido en el siglo siguiente”. Esta reflexión no tiene, como es obvio, rigor histórico. No se trata del efecto de las acciones penales. Estados Unidos era, a pesar de todo, en 1930, una potencia en ascenso – ahora se encuentra en retroceso irremediable. El fascismo es un producto del capitalismo en descomposición, no de conductas personales. La victoria de un golpe fascista en EE.UU., en los años 30, lo hubiera precipitado a la ruina. En 1941, los conspiradores se llenaron de plata trabajando para el esfuerzo bélico contra el imperialismo alemán.

 Norberto Malaj
 12/01/2022

Constituciones de Cuba y España y la democracia para expertos


martes, 11 de enero de 2022

El impasse entre el FMI y Argentina


La crisis al interior del gobierno y la complicidad de la burocracia sindical. 

 En medio de tantos relatos acerca de los choques que cruzan a oficialistas y opositores en torno del acuerdo con el FMI, apenas se ha prestado atención a la “otra” grieta –a saber, la que partiría por el medio al propio directorio del Fondo Monetario. 
 El diario oficialista “Ámbito Financiero” reveló ayer que la representación de Estados Unidos en el directorio del Fondo votó en contra de la “evaluación técnica” del préstamo concedido a la Argentina bajo el macrismo. De acuerdo a esta fuente, la delegación yanqui en el FMI “defendió la legalidad absoluta del paquete de ayuda al país”, y atribuyó su falla “a los problemas internos de Argentina” (AF, 7.1). Esta información fue anticipada por el propio Guzmán en su reunión con los gobernadores, cuando señaló que la oposición que existía al informe del FMI adentro del propio organismo contaba con “mucho peso”. 
 El voto negativo de los Estados Unidos no es un episodio menor, en primer lugar, porque debió estar precedido de discusiones y tentativas de modificar el contenido del informe que, evidentemente, no prosperaron. En segundo lugar, la divergencia se proyecta hacia adelante, o sea, a las negociaciones en torno del acuerdo de “facilidades extendidas” que se negocia desde hace dos años. Los plazos reducidos para el pago de la deuda obligarían a una nueva reestructuración hacia 2026. Este esquema precario llevaría a que los títulos de deuda argentina continúen cotizándose a precios de defolt, o sea, a un 30% de su valor nominal y a la mitad del valor actual al momento de la reestructuración. Por eso los fondos que reestructuraron con Argentina en 2020 reclaman “recontra-ajuste” que levante el valor de los títulos que tienen en su poder. 
 Esta es la tesitura que el gobierno norteamericano ha hecho propia. Desde 2020, la Reserva Federal, el banco central norteamericano, ha tercerizado el gerenciamiento de su cartera de títulos públicos de Estados Unidos nada menos que con BlackRock –o sea que el entrelazamiento de las autoridades financieras con los fondos que detentan la deuda argentina no podría ser mayor. Los fondos privados, como lo señaló textualmente el propio Guzmán en su disertación federal, “quieren cobrar”. En el centro de la tormenta está la devaluación del peso. Para contrarrestar el impacto descomunal que tendría en la inflación, reclama el tarifazo y la suba de la tasa de interés. Un bombazo social que podría llevar a la caída del gobierno. El epicentro de la crisis con el FMI ha pasado al interior del gobierno. 
 El ajuste perpetrado por Guzmán en 2020/2021 contra jubilaciones y gastos sociales no es suficiente para los propósitos e intereses de los fondos especulativos. El rechazo al proyecto de Presupuesto 2022 ha sido un golpe a la línea de flotación del oficialismo. El gobierno pretende ahora que los bloques opositores lo saquen de este peligroso impasse, con reuniones afuera o adentro del parlamento. El reclamo ha dividido a JxC, porque el ala macrista propugna el boicot, mientras el resto aboga por ‘administrar el derrumbe’ hasta 2023, mediante un pacto a la medida de este propósito con el FMI. 
 La tesitura de que la devolución del préstamo debe conciliarse con la “gobernabilidad” –es lo que esgrimen los Guzmán y los Fernández, pero también una parte de quienes gobiernan el FMI, preocupados por la crisis fenomenal que ha profundizado la pandemia en las naciones de la periferia. 
 En este marco, oficialistas y opositores arremeten más que nunca con la presencialidad laboral y escolar forzada, violando todas las prescripciones sanitarias para los contactos estrechos y para las enfermedades profesionales. Partidaria furiosa de un acuerdo con el Fondo, la burocracia sindical le ha dado el ‘pase sanitario’ a la ofensiva patronal. La resistencia a este atropello – en el transporte y la industria -, está movilizando a numerosos activistas. Es la oportunidad, entonces, para reunir luchadores y delegados sindicales, en función de defender los planes de lucha y abrir camino a un Congreso Obrero que discuta la crisis política y social inminente y los métodos para combatirla. 

 Marcelo Ramal 
 09/01/2022

domingo, 9 de enero de 2022

Uruguay: sí en el referendo, sí a un plan de lucha

Importante transición en el movimiento obrero A casi dos años de asumido el gobierno derechista de Lacalle Pou, se está produciendo una importante transición con el crecimiento del movimiento de lucha de los trabajadores. 
 Un ascenso de huelgas con fuerte presencia de elementos independientes. Trabajadores de frigoríficos y el puerto -dos sectores reactivados con exportaciones- han obtenido con duras luchas parte importante de sus reclamos. También otros sectores: docentes, salud, energía, etc. 
 El movimiento obrero golpeado por el triunfo electoral de Lacalle Pou, la crisis capitalista mundial y el aislamiento que provocó la pandemia sufrió una ofensiva gubernamental-patronal: 100 mil nuevos pobres, 11% desocupados, 400 mil trabajadores precarizados, retroceso salarial, etc. Diversos sindicatos salen a luchar por la recuperación salarial. Aislados unos de otros. Un paro general en septiembre se encontró con la manifestación sindical más importante de los últimos veinte años. 
 Pero la dirección del PIT-CNT no encara una lucha de conjunto. Está subordinada políticamente a la orientación del PC y sus aliados: colocar al movimiento obrero en un “bloque político común” con el Frente Amplio (FA), que estuvo quince años en el gobierno y no produjo cambios, permitiendo la sobrevida del régimen oligárquico-capitalista.
 El triunfo electoral por escaso margen de Lacalle Pou en un frente derechista, incluso con agrupamientos bolsonaristas (Cabildo Abierto -CA), dirigido por un ex comandante militar, llevó al FA a una política de “colaboración”. Para demostrar a la burguesía que no se radicalizaba ni abandonaba la política de colaboración de clases. No movilizó contra el ataque al pueblo que hizo votar Lacalle Pou con la Ley de Urgente Consideración (LUC). Esta ley ómnibus (476 artículos) legisla en forma reaccionaria sobre todos los ámbitos de la vida nacional (seguridad, reforma de códigos, educación, derecho a huelga, privatización de empresas públicas, etc.). Protestando -pero aceptando la votación “democrática” del Parlamento con escasa mayoría derechista-, la dirección del FA aceptó resignada la “realidad” de la LUC. Arrastró a este cuadro de parálisis a la dirección PC-FA del PIT-CNT. 

 Reacción de base 

En la clase obrera, los estudiantes, organismos de derechos humanos, etc., comenzó a desarrollarse una campaña por un referendo para derogar la LUC. Pero el FA no se pronunciaba. Para la dirección frentepopulista había que “acumular” hacia las elecciones de 2024. La presión se hizo tan intensa que la dirección del FA negoció lanzar la campaña por el referendo, pero planteando la derogación de solo 135 artículos (la otra parte había sido votada por el FA). Aún así era incierta la obtención de 600 mil firmas para obligar esta convocatoria. ¡En tiempo récord se logró más de 800 mil adhesiones! La Justicia, obligada, convocó al referendo para el 27 de marzo próximo. 
 La combinación de luchas crecientes con la imposición del referendo ha puesto a Lacalle Pou a la defensiva. A pesar que la LUC autoriza al aumento de tarifas de servicios públicos, que el gobierno venía haciendo, ahora decidió discontinuarlo por temor a un salto en la protesta popular. También postergó la reforma previsional que aumenta la edad de retiro y disminuye el monto de las pensiones.
 Cabildo Abierto presentó un proyecto de ley para dar “prisión” domiciliaria a detenidos mayores de 65 años y así liberar una treintena de oficiales represores-torturadores de la dictadura. Una masiva marcha convocada por Familiares de Detenidos-Desaparecidos llevó a archivar el proyecto. 
 Este panorama no significa que el gobierno de Lacalle Pou esté acabado y solo se espere la oportunidad para enterrarlo. Acaba de prorrogar por ¡60 años! la concesión del puerto a una empresa belga. Contra esto y por reclamos que esta patronal desconoce, los trabajadores portuarios vienen ejecutando un plan de lucha. A fin de año un piquete de camioneros bloqueó una entrada al puerto. Fuertemente reprimido, el gobierno usó un artículo de la LUC que prohíbe los piquetes. Días antes fueron desalojados los choferes del transporte colectivo de la terminal de micros, con heridos de bala. 

 ¿Y la dirección del PIT-CNT? 

En lugar de movilizar, con medidas de acción directa contra la represión y por el triunfo de las luchas, usa la convocatoria al referendo para mantener una tregua. El secretario general del PIT-CNT fue al puerto a desalojar “pacíficamente” a los huelguistas. 
 La dirección mayoritaria del PIT-CNT (y el FA) posterga la lucha de los trabajadores por sus derechos. Es un error. Se está jugando el futuro del movimiento obrero a una sola carta: el pronunciamiento electoral de toda la sociedad uruguaya. Si el gobierno llegara a triunfar (las encuestas dan un empate técnico), tratará de utilizarlo contra los reclamos obreros. El movimiento obrero debe tener su propio plan independiente de lucha. El “pueblo” no puede pronunciarse contra los derechos de los trabajadores. Los que deben defender su salario y conquistas son los propios trabajadores. Para eso han constituido sus sindicatos. 
 Esta situación se reflejó parcialmente en el Congreso del PIT-CNT: 20% de los sindicatos propugna la independencia de la central obrera respecto del FA. Un planteo progresivo dado el carácter colaboracionista- frentepopulista de este. Un triunfo del Sí a derogar los 135 artículos no le plantea a la dirección frenteamplista una etapa superior de lucha para acabar con el gobierno antiobrero, sino un mayor sosegate, para “no caer en provocaciones” y acumular votos para las elecciones de 2024. 
 El FA ha demostrado hasta el hartazgo (desde el gobierno y de la oposición) que no se propone luchar por un gobierno de trabajadores y el socialismo. Su planteamiento estratégico parlamentarista evidencia un empantanamiento. Su accionar se reduce a hacer declaraciones y reclamar “pedidos de informes”. 
 La envergadura de la crisis evidencia la necesidad de una dirección independiente del movimiento obrero. La falta de una izquierda revolucionaria militante hace que vuelvan a desarrollarse ilusiones y expectativas en el FA. Este es el problema estratégico a resolver: la construcción de un partido revolucionario y el impulso a un frente de izquierda combativa. 
 Un plenario nacional de los sectores combativos sería un paso adelante. 

 Rafael Santos

Sudán: la renuncia del primer ministro reaviva la crisis política


El pasado domingo se conoció la renuncia del primer ministro sudanés, Abdallah Hamdok, tras varias jornadas de protestas masivas. En su renuncia televisada, Hamdok, advirtió que “Sudán se encuentra en un peligroso punto de inflexión que amenaza su supervivencia". 
 Hamdok llegó al poder luego de la revolución que derrocó al dictador Al Bashir, en el año 2019. Su "gobierno de transición'' fue fruto de un pacto entre civiles y militares. Handok, estuvo en el poder hasta que fue destituido por un golpe de estado, el pasado 25 de octubre. Después de semanas de levantamientos populares y bajo la presión del imperialismo yanqui, el mandatario fue restituido tras firmar un acuerdo con el líder golpista, Abdel Fattah Al Burhan, el cual revisaba, a favor de los militares, el reparto de poder y las líneas maestras de la transición que se habían concertado en 2019. Los militares no quieren que se avance en las investigaciones sobre ataques a los derechos humanos durante la dictadura ni que las empresas controladas por el poder militar pasen a manos de civiles. Este pacto fue tomado como una "traición" y fue rechazado por unanimidad por los principales actores políticos y sociales del país.
 Desde su restitución, Hamdok ha estado al frente de un gobierno títere de los generales. La dimisión del primer ministro sudanés deja al Ejército al mando del Estado prácticamente en solitario. 
 Este martes, miles de personas participaron en las marchas en Jartum y su ciudad hermana de Omdurman. Hubo barricadas en las calles y quema de neumáticos. Las manifestaciones fueron similares en otras ciudades, incluida la ciudad oriental de Port Sudan. Las protestas del martes han sido convocadas por la Asociación de Profesionales Sudaneses y los Comités de Resistencia Barriales, que fueron la columna vertebral del levantamiento popular por la destitución de Al-Bashir y la resistencia contra el golpe de estado. El movimiento de protesta insiste en un gobierno totalmente civil para liderar la transición hacia las elecciones, una demanda rechazada por los generales que dicen que el poder será entregado solo a un gobierno electo. 
 Debido a que la situación es cada vez más inestable, la "troika" sudanesa -compuesta por Estados Unidos, Reino Unido, Noruega y la Unión Europea- anunció que no apoyará a un primer ministro designado unilateralmente por los militares. El imperialismo busca presionar a los militares a fin de bloquear una radicalización de las protestas. La principal preocupación de Washington es garantizar que las crecientes tensiones sociales, replicadas en toda la región, no se extiendan a sus aliados: Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto. Este último es un férreo punto de apoyo de los militares sudaneses. En caso de que se forme un gobierno islámico de cuño militar, podría intervenir en la disputa entre Etiopía y Egipto por los recursos del Río Nilo. A su vez, Sudán tiene una ubicación estratégica en el Cuerno de África, junto al Mar Rojo y la entrada al Canal de Suéz, por donde pasa gran parte del petróleo de la región. 

 Mauri Colón 
 06/01/2022

Una pandemia de rápida propagación ha reducido a la pobreza a más de 100 millones de personas


El ambicioso objetivo de la ONU de erradicar la pobreza extrema para 2030 se ha visto gravemente socavado por una serie de problemas en todo el mundo, incluida una creciente pandemia de coronavirus, continuos conflictos militares generalizados y el impacto devastador del cambio climático.
 Según estimaciones publicadas, más de 700 millones de personas han estado viviendo en la pobreza en todo el mundo, sobreviviendo con menos de 1,90 dólares al día.
 Pero la pandemia de rápida propagación, cuyos orígenes se remontan a diciembre de 2019, ha sido señalada como la razón principal del aumento de la pobreza mundial, por primera vez en 20 años. Un informe del Banco Mundial, actualizado en octubre pasado, dice que alrededor de 100 millones de personas más viven ahora en la pobreza como resultado directo de la pandemia. Durante casi 25 años, la pobreza extrema, el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, disminuyó constantemente. Ahora, por primera vez en una generación, la búsqueda para acabar con la pobreza ha sufrido un revés, dice el informe. 
 Sir Richard Jolly, del Instituto de Estudios sobre el Desarrollo de Sussex, Reino Unido, dijo a IPS que al menos el Banco Mundial está enfatizando que la pobreza mundial ha aumentado, después de muchos años en los que, en países con un crecimiento económico per cápita positivo, sugirió que la pobreza había disminuido, o pronto lo haría. 
 Admitiendo que era "un fanático" del Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) anual del PNUD, dijo: "Entonces, para mí, la pobreza multidimensional es un indicador más realista y relevante". "Quiero saber qué ha estado sucediendo con la esperanza de vida, el acceso a la educación y los ingresos de los sectores más pobres de la sociedad, los que se encuentran por debajo de una medida de pobreza o de ingresos medios".
 Por ejemplo, los números y porcentajes de la población por debajo de los $ 10,000 en muchos países, son más bajos para algunos, especialmente en África. Incluso si según las medidas de ingresos la pobreza está aumentando, una medida multidimensional es mucho mejor, dijo. "¿Qué dicen los de la oficina de IDH del PNUD sobre las tendencias recientes de la pobreza?" preguntó Sir Richard, quien fue miembro de Oxfam y presidente de la Asociación de Naciones Unidas del Reino Unido. 
 El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dice que la pandemia ha "dejado al descubierto" desafíos, como las desigualdades estructurales, la atención médica inadecuada y la falta de protección social universal, y los altos precios que están pagando las sociedades como resultado. Poner fin a la pobreza se encuentra en el centro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU y es el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). A pesar de esto, la pobreza y el hambre, dijo Guterres, están en aumento, luego de décadas de progreso.
 En su mensaje de Año Nuevo la semana pasada, dijo que el mundo da la bienvenida al 2022 “con nuestras esperanzas para el futuro a prueba”: profundizando la pobreza y empeorando la desigualdad, mediante una distribución desigual de las vacunas COVID, mediante compromisos climáticos que no alcanzan sus objetivos y por conflictos, divisiones y desinformación en curso. “Estas no son solo pruebas de políticas. 
Estas son pruebas morales y de la vida real. Y son pruebas que la humanidad puede pasar, si nos comprometemos a hacer de 2022 un año de recuperación para todos”, declaró. 
 En entrevista con IPS, Roberto Bissio, Coordinador de Social Watch, una red internacional de organizaciones ciudadanas que monitorean cómo los gobiernos cumplen con los compromisos acordados internacionalmente, señaló que el Banco Mundial una vez más subestima la pobreza midiéndola con el punto de referencia extremadamente bajo de $ 1,90. un día. 
 Además, al asumir que la marea levanta a todos los barcos por igual, afirma que el “tsunami” de pobreza inducido por Covid de 2020 está siendo revertido por el crecimiento económico en 2021. “Esto ignora la conclusión del Informe sobre la desigualdad mundial 2022 (lanzado el 7 de diciembre de 2021 y disponible aquí: https://wid.world/news-article/world-inequality-report-2022/ ), que muestra que las desigualdades se han exacerbado, particularmente en el Sur, donde los estados no tienen mucho dinero para financiar la protección social de emergencia ”.
 El Banco tiene razón en que el ODS 1 sobre la reducción de la pobreza no se logrará para 2030 sin cambios importantes en las políticas, pero tampoco el ODS 10 sobre la reducción de las desigualdades, dijo Bissio, quien también fue miembro del Comité Asesor de la Sociedad Civil del Administrador de la ONU. Development Program, y ha cubierto temas de desarrollo como periodista desde 1973. 
 “E  ignora vergonzosamente que las políticas promovidas por el Banco Mundial de privatización y desregulación empeoran las desigualdades”, argumentó. 
 “En cambio, las políticas recomendadas por el infame y ahora discontinuado informe “Doing Business” del Banco Mundial, siguen siendo parte de las condiciones impuestas a los países para recibir emergencias del Banco”.
 La institución que dice tener la reducción de la pobreza como su principal mandato es parte del problema, no de la solución, dijo Bissio, quien también es representante internacional del Instituto del Tercer Mundo con sede en Uruguay. 
 Vicente Paolo Yu, asesor legal senior de Third World Network, dijo a IPS que el revés en 2020 en la lucha contra la pobreza global por la pandemia de Covid agrava el impacto de otras crisis como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la brecha de desarrollo en el país. los pobres del mundo, en particular los de los países en desarrollo. 
 “La pobreza global y la desigualdad entre y en todos los países, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las respuestas pandémicas desiguales se encuentran entre los resultados actuales de las injusticias históricas en el Sur Global cometidas en nombre de la civilización occidental y la globalización”, dijo. “El pasado es parte de nuestro presente que da forma a nuestro futuro. Estas crisis están vinculadas y no se pueden combatir de manera eficaz mediante esfuerzos parciales o en silos ". 
 La pobreza y la desigualdad mundial existen no porque las personas no trabajen duro en sus propios hogares y comunidades, sino porque la forma en que se establece el sistema económico, financiero y comercial mundial dificulta que las personas y los países pobres salgan de la pobreza, dijo. argumentó.
 Los países en desarrollo que han logrado recientemente reducir la pobreza han sido aquellos que han implementado diversas políticas de desarrollo, dijo Yu, quien es un exdirector ejecutivo adjunto del Centro Sur en Ginebra. 
 Por tanto, la pobreza y la desigualdad no son fenómenos naturales, sino que surgen de las acciones y decisiones que toman las sociedades humanas. También pueden revertirse por decisiones humanas, anotó.
 “No actuar juntos como una comunidad humana común en todos los frentes sobre la pobreza y la desigualdad y sus diversas manifestaciones en las causas fundamentales y los impactos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las respuestas pandémicas conduce a la negación de las opciones y oportunidades humanas, violaciones de derechos y aumento de la inseguridad humana, la impotencia y la exclusión de los pueblos, sus comunidades y sus países”, declaró Yu. 
 La lucha contra estos debe ser a través de un esfuerzo amplio y sistémico en todo el mundo basado en un profundo sentido de urgencia y comprensión de la equidad y la justicia como bienes públicos al emprender acciones interrelacionadas en los campos económico, social y ambiental. Se trata de elegir crear las condiciones para la dignidad humana y una vida digna para todos en lugar de esperar la caridad de los ricos, agregó. 
 “La persistencia de la pobreza profunda y la desigualdad para muchos pueblos en todo el mundo, agravada por el clima, la biodiversidad y las crisis pandémicas, es una injusticia en gran escala, particularmente cuando se compara con los avances tecnológicos e industriales y la acumulación de capital de unos pocos”. 
 “Es contra los principios de todas las religiones y la buena voluntad humana negarse a actuar contra la injusticia de la pobreza. No debemos simplemente mirar hacia otro lado y pedir caridad. Necesitamos actuar con valentía y convicción para corregir la injusticia, reparar los errores y lograr la liberación de la pobreza y la desigualdad”. 
 El año 2022, predijo, debería ser el año en que todos los pueblos se unan para liberarse unos a otros de las cadenas de la pobreza y la desigualdad global. 

 Thalif Deen (IPS)
 08/01/2022

viernes, 7 de enero de 2022

jueves, 6 de enero de 2022

Un año del asalto al Capitolio


Donald Trump abandonó la presidencia de los Estados Unidos con una impunidad nunca vista en la historia de dicho país. Un golpe de estado, desarrollado desde el propio corazón del aparato estatal, tuvo lugar el día que el Senado debía consagrar la victoria ya definitiva e irrevocable de Joe Biden. En aquella jornada, un grupo de 20 mil supremacistas, casi todos ellos armados, ingresaron al Capitolio en lo que fue caracterizado como una simple “intromisión”. Días más tarde, sin embargo, el propio FBI daría cuenta de un plan orquestado y organizado. Los objetivos de la incursión eran varios legisladores demócratas y republicanos, incluido el propio vicepresidente saliente Mike Pence. Trump fue secundado por una bancada de 12 senadores y 140 diputados, dirigidos por Ted Cruz, un senador supremacista texano. 

 Conspiraciones y crisis política 

El golpe fue anunciado públicamente por el propio Trump en varias ocasiones: durante su campaña presidencial; tras el rechazo a los resultados de los comicios; en múltiples actos convocando a la movilización del propio 6 de enero y, más importante, en el cierre de la jornada cuando llamó a desmovilizar a “su tropa”. Esta acción concertada con bandas no solo parapoliciales sino policiales ya había sido vista en las represiones a las rebeliones antirracistas, que culminaron en una rebelión popular. Así como en acciones previas, cuando se desmanteló un intento de secuestro y asesinato de la gobernadora de Michigan por defender medidas de distanciamiento social y barbijo. 
 Esto confiere un significado político principal a este hecho: la inauguración del golpismo de estado en los Estados Unidos. Dicho de otra manera, la emergencia de una salida a la crisis política abierta por el semifracaso de Joe Biden en las elecciones de noviembre. La incapacidad del propio Biden para imponer sanciones a Trump y los golpistas, más allá de algunas penas menores a manifestantes identificados, dejó planteado un escenario de debilidad política del gobierno. La gestión demócrata, tras un año de mandato, se encuentra en un impasse fenomenal, puesto que no sólo no ha resuelto ninguna de las contradicciones planteadas por Trump y su gestión, incluso ha sufrido derrotas de magnitud como en Afganistán o los crecientes enfrentamientos con Rusia por Ucrania. Lo que pretendió ser presentado como una crisis de recambio presidencial ha terminado por aflorar como lo que realmente es: una crisis histórica del capitalismo y de su capital (corazón), los Estados Unidos.
 Las conspiraciones trumpistas han tenido un alcance internacional, así lo había demostrado su acuerdo con Netanyahu y Ben Salam que habían configurado una camarilla internacional de intervención sobre Medio Oriente. Dos de los tres mandatarios ya no ocupan su puesto, pero han colocado los basamentos de una camarilla “in continuum” de conspiración internacional. El fracaso de los sionistas democráticos, Biden incluido, muestran la validez de esta tentativa. 

 Rebelión y reacción

 Por otra parte, Trump goza de libertad e impunidad en su tierra natal en un año electoral. El FBI ha presentado una investigación donde reúne más de 250 mil pruebas sobre los preparativos de las movilizaciones de los supremacistas, así como el acceso a un PowerPoint que fue la hoja de ruta del plan (“Fraude electoral, interferencia extranjera y opciones para el 6 de enero”), sumado a un total verificado de 1.011 empleados del estado, en diversos puestos de la cadena de mando, con un involucramiento probado y certificado en las conspiraciones para voltear la victoria de Joe Biden (Infobae, 06/01). Un golpe con raíces muy profundas. 
 La libertad de Trump y los funcionarios es la habilitación para el desarrollo de una campaña fascista como la de las presidenciales en los principales centros republicanos del país y allí donde Trump desarrolle una campaña personal. A diferencia de Bolsonaro, Piñera y Macri, Trump no solo continúa bien agarrado al partido republicano sino que no es “piantavotos”.
 Al mismo tiempo, se han aprobado más de 3 proyectos que restringen el voto por correo en 19 estados y están en tratativa cerca de 90 proyectos más en otra veintena de estados. En total, existen aproximadamente 500 proyectos en este sentido, una clara proliferación de las posiciones trumpistas sobre la votación presencial en momentos donde hay un millón de contagios por día. Estas primeras escaramuzas de una polarización social y política han sido evitadas por los demócratas e incluso la izquierda norteamericana (y mundial) que han rechazado ver un golpe en esta intentona. La inacción política solo beneficia al fascismo y a las bandas trumpistas, que han visto en su impunidad la posibilidad “for export” de las intentonas golpistas, como en Perú. 
 La que ha dado respuesta es la clase obrera, que ha entrado en un proceso de enfrentamiento con sus direcciones oficiales de la AFL-CIO y en una diáspora de la burocracia sindical. La extensión en cantidad y fuerza de huelgas en diversos rubros que ponen en jaque la firma de convenios y aumentos de salarios por parte de la propia burocracia anticipa el surgimiento de un nuevo activismo obrero. 
 En definitiva, la crisis del imperialismo yanqui ha abierto una época de clara confrontación política, no entre partidos burgueses sino entre explotadores y explotados. La burguesía, que ha probado un “ensayo general” con Trump ha puesto el eje en la imposibilidad de seguir gobernando con los medios convencionales, es decir, la bancarrota de la democracia y del régimen político constituido en su conjunto. La conclusión más positiva de la clase obrera es comprender -al igual que un médico- este cuadro viral, pero con un dictamen diferente: la necesidad de un gobierno obrero y el socialismo internacional. 

 Joaquín Antúnez
 06/01/2022

La teoría de la revolución en el joven Marx | Michael Löwy en Escuela de Cuadros

 

 

 Michael Löwy realiza una lectura rigurosa del pensamiento del joven Karl Marx que comienza a reflexionar sobre la auto-emancipación de los oprimidos y la relación dialéctica entre la teoría y la practica en el desarrollo del movimiento comunista.

martes, 4 de enero de 2022

El Medio Oriente “está al borde de una explosión”


Esta semana Mahmoud Abbas (Abu Mazen), presidente de la Autoridad Palestina, viajó desde Ramallah, sede de ese proto-gobierno en la Cisjordania, hasta la casa del ministro de defensa de Israel, Gantz, en Jerusalén. El objetivo: “entregar un mensaje -según fuentes sionistas, Haaretz, 30/12/21- que indica que la situación está al borde de una explosión”. Abbas habría dicho: “puede hablar conmigo, y todavía estoy en un papel y una posición que podría hacer avanzar el proceso diplomático, para evitar una explosión. Pero el tiempo se acaba, y es inminente una explosión o un cambio en nuestras posiciones” (Amira Hass, ídem). La periodista israelí destaca que Abbas “tomó otro riesgo para su imagen, yendo a la casa de alguien que a los ojos palestinos es un criminal de guerra responsable de la muerte de miles de palestinos”. Siempre según esta fuente sionista, a Abbas “le exige la renuncia el 75 por ciento” de Cisjordania, “según la última encuesta del Centro Palestino de Investigación de Políticas y Encuestas” (ídem). Abbas sigue una línea pactada con los gobiernos de Jordania y Egipto. Según “informaron medios palestinos los estadounidenses vieron esta reunión con buenos ojos” (ídem).
 Abbas concurrió a la reunión acompañado de “Majed Faraj, jefe del Servicio General de Inteligencia palestino”. “El ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Maliki”, un día después “se reunió con sus homólogos jordanos y egipcios en El Cairo, con el fin de discutir el impasse en el proceso diplomático entre Israel y los palestinos y las formas de superarlo. Un anuncio oficial al final de la reunión decía que ´se discutió una opción para abrir un nuevo horizonte político, uno que lograría una solución integral y justa… basada en dos estados en las fronteras del 4 de junio de 1967´” (ídem).
 ¿En qué consistiría? El ejército de ocupación sionista -las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)- sería ´liberado´ de las tareas de policía y protección sobre las colonias sionistas en la Cisjordania. “El periodista Mohammed Daraghmeh de la agencia de noticias Asharq dio detalles, basados en informes que escuchó de altos funcionarios palestinos, sobre las demandas que hicieron los palestinos en la reunión. Estos incluyeron una restauración de la autoridad de seguridad palestina sobre las ciudades como existía antes de la segunda intifada (es decir, la limitación de las incursiones militares de Israel en el Área A), la expansión del área en la que la Autoridad Palestina tiene jurisdicción de seguridad (es decir, una renovación del proceso mediante el cual las FDI vuelven a desplegar, transfiriendo áreas de la categoría B, donde la Autoridad tiene la autoridad para planificar y construir, sin autoridad en asuntos de seguridad, a la categoría A), y el regreso del personal de seguridad de la Autoridad Palestina al cruce del Puente Allenby hacia Jordania. Daraghmeh enfatizó que estos funcionarios no predicen un avance diplomático. Dijeron que Gantz, quien habló sobre generar confianza, no dio señales de regresar al canal diplomático en este momento” (ídem). 
 La AP, siempre según la versión que hemos seguido, reclamó “las bonificaciones económicas que se prometieron”, que “si se cumplen, son fundamentales para la supervivencia del liderazgo palestino” (ídem). 
 Bien mirado, y en palabras de un ex presidente israelí, Avraham Burg, un hombre cuyo “currículum no podría ser más sionista y judío” -dice Ravit Hecht, en Haaretz- el estado sionista se ha vuelto “un estado antisemita” (sic). Lo que antes estaba ´implícito´ ahora se ha sancionado con carácter de “ley -dice Avraham Burg, refiriéndose a que en Israel un ciudadano que no es judío sufrirá por tener un estatus inferior, similar al que sufrieron los judíos durante incontables generaciones. Lo que es aborrecible para nosotros, lo estamos haciendo ahora con nuestros ciudadanos no judíos" (2/1).

Norberto Malaj
03/01/2022

domingo, 2 de enero de 2022

30 años de la disolución de la Unión Soviética


El desenlace inevitable de la URSS bajo la dirección termidoriana de la burocracia. 

 El 25 de diciembre de 1991 culminó el proceso de disolución de la Unión Soviética, coronando así una restauración capitalista de la que la burocracia termidoriana fue enteramente responsable. A 30 años de aquel entonces, hacemos un breve repaso sobre sus causas y su alcance en la posterioridad.

 Del estancamiento al retroceso 

A principios de la década del 70′ había un estancamiento económico en la URSS y en todo el bloque de los países del este. “La dominación totalitaria de una burocracia parasitaria –que obtenía sus privilegios del saqueo sistemático del presupuesto nacional– se convirtió en una traba insuperable para la economía soviética” (Prensa Obrera y la restauración del capitalismo en Rusia, 4/7/1996). El estancamiento se manifestaba en la baja productividad del trabajo, lo que producía la escasez de artículos de primera necesidad, de maquinarias y de repuestos industriales. La crisis en la agricultura soviética se relacionaba con el atraso de la industria, ya que esta no tenía la capacidad de proveer al campo con máquinas y medios técnicos. Era necesaria una sistemática inversión industrial: el problema es de donde saldrían los recursos para ello.
 A causa del retroceso del nivel de vida de las masas estallaron revoluciones políticas en toda Europa Oriental. Desde Berlín en 1953, pasando por Hungría, en 1956, también Checoslovaquia, 1968, y Polonia, 1980; le mostraron a la burocracia el peligro que afrontaba y la impulsaron con más fuerza a la restauración. A pesar de haber derrotado por la fuerza estos procesos, la burocracia, espantada por esta tendencia revolucionaria, retrasó un ataque contra las masas y realizó una costosa importación de alimentos y de bienes de consumo. Las importaciones de granos se comían las divisas necesarias para importar maquinaria y equipos imprescindibles para la industria.
 Ese mismo terror al levantamiento obrero le impedía recurrir al reforzamiento de la “disciplina laboral” o al incremento de la intensidad del trabajo. La burocracia pretendió salir de este encierro a partir de un pacto con el imperialismo y de esta forma obtener créditos para adquirir equipamiento industrial. A partir de estos créditos, el imperialismo comenzó a exigir garantías duraderas para los contratos. 
 El primer paso de la burocracia para otorgar esas “garantías duraderas” fue la firma, en 1975, de los acuerdos de Helsinki, relacionados con cuestiones de seguridad y cooperación (Este-Oeste), en los que la URSS realizó concesiones claves en lo relativo al derecho de la propiedad en el interior de su territorio; base necesaria para el desarrollo de la penetración imperialista y de las posteriores reformas (ídem anterior). Desde la firma de estos acuerdos comenzó un proceso de endeudamiento tumultuoso y de dimensiones catastróficas. Las burocracias se integraron a la economía mundial a partir del endeudamiento con el FMI. Lo cual trasladó la crisis capitalista a los países del este. 

 La Perestroika anti socialista 

Cuando asumió Mijaíl Gorbachov, en 1985, el estancamiento económico se había transformado en un profundo retroceso. La Perestroika fue una salida empírica para enfrentar la catástrofe, para salir de esta crisis. La burocracia produjo un entrelazamiento con el capital internacional y el desmembramiento de la planificación burocrática. “Se autorizó a las empresas estatales a independizarse de la planificación centralizada, a mantener relaciones directas con el mercado mundial y a usar autónomamente las divisas así obtenidas. Los ataques a la planificación centralizada y al monopolio estatal del comercio exterior demuestran que la Perestroika es antisocialista, porque objetiva y subjetivamente la burocracia disloca la economía planificada” (Prensa Obrera nº 169, 28/1/1987). La autonomía financiera otorgada a las empresas y la autorización para establecer relaciones directas con el mercado mundial permitió el enriquecimiento privado de los burócratas que estaban a cargo de las mismas; quienes también se postulaban para ser sus nuevos dueños.
 Gorbachov firmó con Ronald Reagan un conjunto de tratados armamentistas que convirtieron a Estados Unidos en la única potencia nuclear preponderante. Establecieron, además, una serie de acuerdos para acabar con las revoluciones sociales y los levantamientos nacionales en América Central, Sudáfrica y Medio Oriente. 
 Que la burocracia iba hacia la restauración lo demostraba el planteo de Gorbachov de establecer un Estado socialista de derecho. En suma: el derecho a la propiedad privada de la burocracia sobre los medios de producción. El derecho es un regulador de antagonismos sociales, es un producto histórico de la producción mercantil. Es entonces natural que la burocracia lo tenga en cuenta a la hora de desmantelar el monopolio del comercio exterior y la planificación económica. Había que fijar los derechos privados de los productores y los consumidores y el reparto del producto entre los primeros. 
 La Perestroika estuvo acompañada de la Glásnost (Apertura) que llevó adelante una política cosmética de liberalizar el sistema político, dejando que algunos periodistas critiquen al gobierno, denunciando una cantidad de crímenes atroces del estalinismo, aflojando un poco la enorme represión y liberando una cantidad de detenidos políticos. Pero esto solo intentaba lavar la cara de la burocracia restauracionista. “Lo que ha sido presentado como un paso hacia la democracia política es, en realidad, un planteo de liquidación de las conquistas sociales de las masas de la URSS” (Prensa Obrera n° 234. 20/7/1986). 
 La era de Gorbachov acentuó todas las contradicciones sociales. La batalla de la propiedad de las empresas puso en escena a los nuevos capitalistas del Estado y a los nuevos negociantes, los “viejos zorros” y los “lobos jóvenes”. Se entabló a partir de 1990 con la irrupción en el comercio y las finanzas del ala moderna de la “nomenklatura” (Revista En Defensa del Marxismo n°1). Un nuevo sector se transformó en nuevo cuerpo de la burocracia abiertamente restauracionista liderada por Boris Yeltsin. 
 La izquierda mundial, incluidos los ‘trotskistas’, saludó las «reformas» de Gorbachov e hizo suyo el slogan del secretario del PCUS: “más socialismo y más democracia”. Como Mandel (dirigente histórico del Secretariado Unificado), quien apoyó la Glásnost como posibilidad de autoreforma de la burocracia, y defendió también la progresividad de la Perestroika. Esta política fue también acompañada por Izquierda Unida de Argentina, compuesta por el PC y el MÁS. Mientras el Partido Obrero, desde el comienzo de este proceso (y como lo demuestran todas las citas antes puestas a consideración del lector) denunciaba el carácter contrarrevolucionario de la Perestroika. 
 La Perestroika generó una gigantesca desorganización económica. Los burócratas se aprovecharon de la fuga de divisas, el mercado en negro, el desabastecimiento y la hiperinflación para llevar adelante un proceso de acumulación privada, con la expectativa de su transformación en capitalistas. Paralelamente, y empujados por la situación, crecía la movilización obrera. Manifestaciones de masas, huelgas y los levantamientos nacionales se desarrollan por todo el territorio sovietico. Los regímenes burocráticos de Europa del este colapsaron ante las revueltas de los trabajadores y las políticas restauracionistas de la burocracia. Bastaron cuatro años de Perestroika para hundir a los regímenes burocráticos. 

 El golpe de 1991

 En agosto de 1991 la KGB llevó adelante un golpe de Estado. Era una especie de confesión del fracaso de la Perestroika como intento de reforma gradual y pacífica del régimen burocrático. El golpe tenía características represivas: su objetivo era imponer, con las tropas en las calles, los planes proimperialistas que eran resistidos por los trabajadores. En un principio, el golpe fue preparado por el mismo Gorbachov, siendo luego desplazado de su dirección por sus vacilaciones.
 Fidel Castro (el líder cubano) apoyó a los golpistas definiéndolos como “salvadores del comunismo”. Otra parte de la izquierda mundial se puso del lado de Gorbachov y Yeltsin. Como el Secretariado Unificado, que los identificó como una variante más democrática. Los golpistas no tenían un pensamiento homogéneo; sólo coincidían en la necesidad de imponer una militarización contra los trabajadores para obligarlos a no hacer huelga. Después, tenían muchas diferencias sobre qué sector sería más privilegiado en el proceso de restauración. El viejo régimen no podía seguir gobernando como antes. El triunfo del golpe también hubiera garantizado una profundización restauracionista comandada por el Partido Comunista de forma bonapartista. Las masas salieron a las calles y se enfrentaron a los golpistas. Rodearon los tanques en los puntos más importantes de las ciudades. En confusos incidentes, hubo tres civiles asesinados por las tropas. 
 Mientras tanto, Gorbachov es detenido e incomunicado en su casa del Mar Negro. Yeltsin, el entonces presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, se atrincheró en la sede del gobierno ruso. Los golpistas dudaron frente a la enorme resistencia popular y la resistencia de Yeltsin, quien, aprovechando la enorme determinación de las masas, se subió a un tanque y llamó a la rebelión para defender el nuevo Estado de derecho. Yeltsin era un ex colaborador de Gorbachov que se había convertido en el máximo defensor de acelerar las reformas. 
 El imperialismo era partidario de la unidad en la URSS. Por eso apoyaron el golpe hasta que fue evidente su fracaso. Pretendía poder repetir en la Unión Soviética la historia de China, donde la masacre de los estudiantes en el 89′ sirvió como marco de estabilidad para una más acentuada penetración del capital financiero. El imperialismo yanqui apoyaba a largo plazo la desintegración completa de la URSS, pero solo si podía ser sustituida por Estados que garanticen debidamente la propiedad privada y la explotación del capital extranjero.

 El contragolpe y la desilusión 

Con la derrota del golpe militar, los acontecimientos en la URSS entraron en una nueva etapa. El viejo régimen burocrático fue reemplazado por un nuevo régimen burocrático abiertamente restauracionista. La victoria popular contra el golpe tuvo un alcance revolucionario, pero el poder no pasó a manos de las masas sino a las de la fracción de la burocracia que se cubrió con las banderas democráticas. Se produjo una gran confiscación política. La falta de dirección revolucionaria de esas masas levantadas las llevó a ceder el terreno a los “reformistas”. El fracaso del golpe provocó un vacío de poder, y las diferentes repúblicas comenzaron a proclamar su independencia. Las burocracias locales, frente al derrumbe del poder central, comenzaron a tomar en sus manos el control de sus Estados locales. 
 Yeltsin después del golpe gobernó por decreto. No le importó toda la demagogia democrática que desarrolló durante el golpe. Uno de sus principales decretos fue la prohibición del Partido Comunista por considerarlo una organización criminal tras haber estado a la cabeza del golpe. Una medida que hería de muerte a Gorbachov, secretario general del mismo. “Brent Scowcroft -quien era entonces asesor de Seguridad Nacional de Bush- escribió años después que ‘el golpe frustrado aceleró la declinación de la autoridad central, en particular la del Partido Comunista’ y que ‘Yeltsin aprovechó cada oportunidad para humillar a Gorbachov y para dejar en claro quién era el que ahora daba las órdenes’. ‘Los signos eran inequívocos. La era Gorbachov había terminado’” (Infobae 21/8/2021). Este proceso en el cual Yeltsin tomó el control del Estado ruso es denominado por algunos historiadores como el contragolpe. 
 El golpe y el contragolpe marcaron el final definitivo de la Perestroika. Y junto con esto también se cayeron las falsas ilusiones sobre la posibilidad de reformas positivas llevadas adelante por la misma burocracia. Como consideraba el Secretariado Unificado, por ejemplo. Una ilusión del cambio desde arriba hacia abajo, de más libertades e igualdad. En concreto, quedó en claro que no existía un tercer camino entre restauración y revolución proletaria. La posibilidad de regenerar al régimen burocrático quedó evidenciada como una vía muerta.
 El 8 de diciembre de 1991 los presidentes de las Repúblicas Soviéticas locales se reunieron en secreto y firmaron un tratado que disolvió la Unión Soviética. Gorbachov, al enterarse, desencajado ingresó al despacho de Yeltsin y le gritó “¿Pero qué ha hecho usted? ¿qué quiere? ¿qué pasará con las armas nucleares? ¿qué sucederá con las Fuerzas Armadas unidas?. A lo cual Yeltsin le respondió “no le voy a responder nada” Gorbachov replicó “pero yo soy el máximo representante del Estado”. Y Yeltsin sentenció “por poco tiempo”(Actualidad RT, 6/12/2021). Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética se disolvió el 25 de diciembre de 1991. 

 Del fin de las ideologías a la barbarie de la restauración

 El vicedirector de Planeamiento del Departamento de Estado de los EE.UU, Francis Fukuyama, desarrolló toda una teoría sobre el “fin de la historia” en 1992. La tesis sostenía que a partir de la caída del muro de Berlín, la caída de los países del este y la caída de la URSS, se abría una nueva situación; la “posguerra fría”. Consideraba el triunfo eterno del capitalismo liberal frente a la supuesta caída final del comunismo. “El optimismo del punto de vista de Fukuyama es, entonces, completamente empírico y por lo tanto, mistificador, basado en una apreciación superficial (no científica) de esos acontecimientos” (Revista en defensa del marxismo n°2, “Capitalismo y fin de la historia”).
 Fukuyama se basaba en la enumeración de las nuevas democracias que recorrían el globo, sin notar sus claras diferencias. Y en los países del este las viejas burocracias eran más partidarias de las dictaduras, aunque utilizaran fachadas democráticas. Pero al capital le duró poco su “victoria eterna”. Las nuevas bancarrotas capitalistas, las guerras imperialistas y las crisis políticas, así como las rebeliones que sacuden nuevamente al mundo, demuestran la necesidad de una alternativa frente a la barbarie del capital. A pesar de haber incorporado la plusvalía de los obreros de los países del este y China, el capitalismo no ha podido zafar de sus propias contradicciones. 
 La crisis del efecto tequila del 94′ se globalizó rápidamente. El Argentinazo en el 2001, de hecho, fue parte de una crisis internacional. Luego, vendría la crisis financiera del 2008, con la explosión de la burbuja inmobiliaria. Y la crisis actual de guerra comercial, que está llevando al mundo a una recesión similar a la de los años 30′. A causa de la crisis del sistema capitalista la lucha de clases está más viva que nunca. Con la irrupción del 14 y el 18 en diciembre en Argentina del 2017, pero también con ejemplos como el Chubutazo que acaba de obtener un gran triunfo popular. Con la rebelión en Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia, con el común denominador de tener por enemigo al imperialismo, al FMI y a sus políticas de hambre. Y, como si todo esto fuera poco, la enorme rebelión acontecida en el mismísimo Estados Unidos en 2020. O la rebelión de los chalecos amarillos en Francia que recorrió Europa. 
 La restauración en la URSS no transformó a Rusia tampoco en una gran potencia capitalista. Al contrario, amenaza con transformarla en una colonia del imperialismo. Ya en la Federación Rusa, para impedir que el remate de las empresas públicas terminara con la disolución nacional, Yeltsin fue sustituido por Putin. Quien desde hace 20 años viene garantizando un proceso de restauración “ordenado” con un régimen bonapartista. “Su rol ha sido el de arbitrar entre las facciones mafiosas que pujan por apoderarse de la propiedad estatal de la época soviética” (El régimen bonapartista de Putin. Prensa Obrera 4/9/2020). Hoy en Rusia existe un creciente desmantelamiento de la infraestructura técnica e industrial. Su economía se sostiene esencialmente en la explotación gasífera y petrolera. Pero el cuadro de la guerra comercial mundial y de las sanciones norteamericanas ha agravado su declive.
 La pandemia del Coronavirus empeoró su situación. Se produjo una caída del PBI por detectarse más de un millón de casos. Una gran demostración de inoperancia de la casta bonapartista y su desesperación por la recesión inminente. Hoy Rusia está al borde de una guerra con Ucrania. Moscú está produciendo desplazamientos de tropas a la frontera para una posible invasión. El imperialismo yanqui y europeo ya adelantaron que no lo permitirán. Y están utilizando este incidente para profundizar la guerra comercial contra el gobierno de Putin. Seguir llevando la restauración hasta las últimas consecuencias, liquidando las empresas estatales que quedan, amenaza con llevar a Rusia a la barbarie. La de la desintegración, la de la desindustrialización y de las guerras. 

 Leo Furman

Lula, el primer presidente obrero de Brasil


En enero de 2003 Lula da Silva alcanzó la presidencia de Brasil. La posibilidad de que un presidente de origen obrero por primera vez estuviera al frente del país generó enormes expectativas de cambio. 

 Su arribo fue resultado de varios factores. En primer lugar una serie de levantamientos populares como en Venezuela, Ecuador y Bolivia o el 2001 en Argentina marcaban el fin del ciclo neoliberal en el continente dando lugar a los llamados gobiernos posneoliberales. El desgaste del entonces presidente Fernando Henrique Cardoso (FHC-PSDB) no había generado en Brasil procesos de resistencia de tal envergadura, pero la posibilidad de desarrollarse escenarios de mayor radicalización terminaron de inclinar las opciones de la burguesía brasileña, con un sentido preventivo, por la posibilidad de un gobierno del PT. 
 Lula y el partido habían dado muestras desde sus orígenes que su estrategia política se adaptaba al orden capitalista. Si el pasado setentista de Lula aludía al líder de un movimiento obrero radicalizado que desafiaba a la dictadura, la adaptación a la transición democrática de su liderazgo al frente del PT fue afianzando y transformando al partido en parte de la institucionalidad burguesa. A principios de 1990 desde el momento en que las movilizaciones por el "Fuera Collor” adquirieron un carácter masivo, el PT respaldó la salida del impeachment votado por el Congreso que culminó con la destitución constitucional de aquel presidente y unos años más tarde, durante el gobierno de FHC, después de un mes de paralización y cuando el envío de tropas militares no fue suficiente para amedrentar a los petroleros, Lula garantizó a través de su prestigio el levantamiento de un conflicto testigo que cuestionaba el plan en marcha de privatizaciones. 
 En otro plano, desde su fundación en 1980, el PT fue construyendo y transformándose en una maquinaria partidaria lo suficientemente incorporada al sistema alejada de cualquier “control” popular. Aunque en la disputa presidencial de 1989 había perdido en segunda vuelta y en 1994 y 1998 salió derrotado por FHC, a lo largo de todo este trayecto pudo ir conquistando bancas parlamentarias, gobiernos estaduales y municipales que fueron consolidando a Lula y al PT como el partido de origen obrero y popular del nuevo régimen pos dictadura, con proyección política nacional, en un país atravesado por enormes desigualdades sociales.

 En carrera hacia el palacio

 A cuenta de su pasado disruptivo, las señales que Lula dio a los grupos económicos no fueron pocas. Ya el Congreso Nacional del PT de 2001 fue promotor de los acuerdos con empresarios y partidos burgueses y al inicio de la campaña electoral de 2002 dejó en claro su opción pro mercado con la elección para la vicepresidencia del empresario José Alencar, del centro derecha Partido Liberal. En ese camino Lula presentó su Carta a los brasileños en la que prometía respetar las reglas de juego heredadas del plan Real (1994), como la apertura y liberalización financiera y la herencia de las privatizaciones. Si en los programas previos del PT aparecía la noción de ruptura con el modelo neoliberal y críticas hacia los organismos como el FMI, la Carta venía a superarlos convertida en una declaración estratégica de su compromiso con el capitalismo brasileño. Finalmente en las elecciones de octubre de 2002, con el 53% de los votos, Lula el líder sindical de raíces populares, procedente del relegado noreste del país fue electo presidente derrotando a José Serra (PSDB), renovando en millones las expectativas de que a partir de ese momento la vida de las mayorías trabajadoras y excluidas del sistema podría mejorar. Las calles se transformaron en escenario de festejos y esperanza de una jornada recordada como histórica. 
 Sin embargo, muy pronto su primera gestión estuvo dominada por el desconcierto y el desencanto frente a las esperanzas que había despertado. En términos macroeconómicos sostuvo lo central de la política de estabilización de FHC, sintetizada en metas de inflación (con altas tasas de interés), el tan elogiado cambio flotante y el superávit primario, acompañado de la ampliación de una serie de instrumentos de contención social promovidos por el Banco Mundial que desde la gestión de FHC se venían implementando como el Bolsa Escola, Bolsa Alimentação, entre otras. 
 A medida que su agenda de gobierno dejaba en claro su alineamiento con el mandato neoliberal, el desgaste político con su base social también fue en aumento y comenzaron a vislumbrarse varias crisis políticas. Así ocurrió ante la propuesta de avanzar en la liberalización de la seguridad social que tuvo su primer efecto en la expulsión del PT de los parlamentarios que se opusieron, que formarían luego el Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Para reforzar la estabilidad política, Lula promovió una fuerte alianza de gobierno con el PMDB que de todos modos se mostró insuficiente. En 2005 estallaría el llamado escándalo del mensalão (por compra de votos), crisis de tal magnitud que incluyó la posibilidad de la destitución de Lula, afectando al régimen de conjunto al ser el PT uno de los nuevos y principales partidos surgido de la restauración democrática. Fue su primera gran crisis, de tal forma que hizo crujir su credibilidad en la defensa de la ética y la transparencia, especialmente entre las clases medias urbanas que históricamente lo habían identificado con la lucha contra la corrupción de la política brasileña y de las viejas oligarquías.
La singularidad de la presidencia de Lula en 2003 no se limitó a ser la primera de origen sindical al frente de uno de los principales partidos laboristas del continente. Expresó una reconfiguración del bloque político de gobierno, con la garantía de no atentar contra la explotación capitalista, en la apuesta por la pasivación de las clases dominadas a través de la colaboración de las direcciones de los movimientos sociales y organizaciones sindicales. Como señala Perry Anderson, si algo caracterizó su gobierno fue la desmovilización. 
 Ya en su segundo mandato a partir de 2006, en un contexto internacional favorable en el que Estados Unidos se concentraba en Medio Oriente y el crecimiento de la demanda económica mundial motorizada por China, como ocurrió en otros países latinoamericanos, dio impulso a la economía bajo un patrón exportador centrado en el agro negocio y actividades extractivas, que generaron recursos que facilitaron la extensión de los planes asistenciales, creando millones de empleos aunque precarios y generando nuevas políticas compensatorias desde el Estado que favorecieron la ampliación del consumo popular en los sectores más postergados. Este fue el punto de partida para reconstruir su segunda presidencia con una fuerte base de sustentación que le permitió niveles muy altos de aprobación popular al tiempo que aseguró como nunca negocios al capital financiero internacional y nacionales. Este período que se inicia con Lula en el centro de la escena y predominio de políticas de consenso, se lo conoció como “lulismo”. 

 En camino al 2023.

 Volviendo al Brasil actual, a casi dos años de ser puesto en libertad luego de 19 meses de permanecer en prisión acusado por corrupción e impedido por la justicia de concurrir en las últimas elecciones, Lula da Silva se encuentra en carrera, aventajando hasta el momento al resto de los presidenciables. Aunque las diferencias con la situación social y económica del continente y del país hermano con aquel 2003 son muchas, hay un cierto deja vu en el juego de alianzas políticas de la campaña en curso. Como señalan distintos analistas, preservando lo esencial de la polarización con Jair Bolsonaro, Lula intenta proyectarse como una opción de centro con el propósito de superar uno de los clivajes “petismo-antipetismo” que han dominado la política reciente del país y que alientan sectores del “desencantado” establishment. Una nueva opción legitimada por el voto, capaz de recomponer la credibilidad de las instituciones que avalaron el golpe institucional, sin poner en riesgo las contrarreformas implementadas y las privatizaciones, claves del consenso entre los grandes capitalistas. En ese camino el líder del PT busca sumar al ex gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, histórico del Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB) y su rival en 2006, a su fórmula presidencial. 
Como escribe Danilo Paris “esta señal que el PT quiere transmitir trasciende a los propios sectores de la burguesía nacional. Alckmin encarna un proyecto que agrada al capital financiero, especialmente al estadounidense, y al propio Biden.” Este bloque de fuerzas “anti-bolsonaristas” con sectores como el ex-gobernador paulista, articuladores del golpe institucional contra Dilma de 2016 y principales representantes del neoliberalismo en el país, lejos de afianzar una perspectiva verdaderamente democrática, transformadora para superar las condiciones de desempleo, pobreza y pérdida de derechos en el país hermano, “embellece” a la burguesía golpista y parece anticipar el rumbo de su posible gobierno: administrar la herencia económica del golpe institucional.

 Liliana O. Caló 
 Viernes 31 de diciembre de 2021

Cuba, lápiz, cartilla manual, alfabetizar, alfabetizar...


sábado, 1 de enero de 2022

La Guerra de la Triple Alianza: cuando Bartolomé Mitre dirigió la infamia

 


Hace 155 años tuvo lugar la invasión aliada al territorio paraguayo. Claves para entender por qué y quiénes produjeron este conflicto sin precedentes en el siglo XIX. 

 La Guerra del Paraguay (1865-1870) fue uno de los conflictos militares más importantes del siglo XIX en América del Sur. No existe otra contienda, para esta época, con la cual compararse, teniendo en cuenta el número de beligerantes, la duración en el tiempo, las pérdidas humanas y materiales y la profundidad de sus consecuencias. 
 Sería casi una misión imposible desarrollar más de 5 años de guerra fraticida en una decena de párrafos. Así que nos centraremos en algunos aspectos poco iluminados: ¿con qué objetivo se conformó la Triple Alianza? ¿Y cómo fue que Bartolomé Mitre, el peor general de la historia Argentina, según dicen, llegó a dirigir el ejército unificado de esta alianza? 

 La ruptura del equilibrio del Plata 

Son varias las causas que se han esgrimido para explicar el porqué de la guerra. Antes de entrar en ellas, es preciso aclarar que Paraguay se encontraba aislado económicamente desde 1811, año en que proclamó su independencia. Este aislamiento consistió básicamente en un proteccionismo extremo, que en concreto implicó el desarrollo de una economía “basada en el monopolio estatal de la propiedad del principal instrumento de la producción -la tierra- y de la comercialización de los productos fundamentales de exportación” ("Historia del pueblo argentino", Milciades Peña pág. 227). Dicho monopolio permitió capitalizar ingresos y recursos en manos del Estado paraguayo y que se inicie un proceso de industrialización, que terminó disminuyendo su dependencia del mercado exterior. En resumen, un pequeño país bajo dictaduras estatales caudillescas (el Dr. Francia, la familia López), construyó una economía relativamente independiente y un poderoso aparato estatal centralizado, que incluso contaba con un ejército en mejores condiciones que todos los oponentes infames.
 En este marco se encuadraba el “equilibrio del Plata”, según el cual la sobrevida política y económica del Paraguay estaba íntimamente relacionada a la de la República del Uruguay. La nación paraguaya podía realizar sus exportaciones a través de Montevideo sin preocuparse por el resto de los vecinos de la cuenca del Plata, sobretodo de Buenos Aires con quien ya había tenido problemas de límites territoriales. Pero este equilibrio fue quebrado en 1863 con la invasión al Uruguay por parte del Imperio de Brasil. 
 Uruguay era gobernado por Bernardo Prudencio Berro, representante del Partido Blanco (versión oriental del federalismo, según Milciades Peña) y último aliado regional del Paraguay cuyo presidente era entonces Francisco Solano López. Brasil invadió por mar y por tierra, mientras que el general Venancio Flores, que pertenecía al Partido Colorado (versión oriental de los unitarios porteños) llegaba desde Buenos Aires listo para desplazar a Berro. El gobierno de Paraguay acudió en auxilio de Berro –y del “equilibrio del Plata”- y tras varios meses de enfrentamientos incluido aquel que pasó a la historia como “la heroica defensa Paysandú”, Venancio Flores fue impuesto como nuevo presidente de la República Oriental.

 El Imperio del Brasil y su insaciable sed de territorios 

Hasta aquí es posible deducir por qué Uruguay se involucró en la guerra de la “Triple Infamia”, o mejor dicho, por que Venancio Flores metió al Uruguay en guerra contra su otrora pueblo hermano: porque Flores fue puesto en el gobierno por el Imperio de Brasil y ahora le correspondía devolver ese favor. ¿Y Brasil, qué intereses tenía? 
 El Imperio estaba atravesando una importante crisis. La economía brasileña tenía como base el sistema de producción de plantaciones apoyado en el trabajo esclavo, que ya para esta época era costoso e ineficiente. Por tal motivo, el Imperio recurrió al mecanismo de la expansión territorial y puso en jaque las relaciones con sus vecinos, especialmente con Paraguay, que comprendió los objetivos expansionistas de Brasil y lo que estaba en juego en la agresión imperial al Uruguay.
 Como dijimos anteriormente, retomando el relato de la invasión a Uruguay, Brasil invadió por mar y por tierra y Francisco Solano López representando a Paraguay respondió aquella agresión en defensa de Uruguay en noviembre de 1864, cuando se declaran la guerra los gobiernos de Brasil y Paraguay. 

 La neutralidad mitrista acude a auxiliar al Imperio

 El presidente paraguayo pide permiso en febrero de 1865 al presidente Bartolomé Mitre para atravesar el país, más puntualmente la provincia de Corrientes, para así poder invadir Brasil. Un mes después, aproximadamente, Mitre niega este pedido alegando neutralidad entre pueblos hermanos. Acto seguido, Paraguay invadió Corrientes ante la negativa del liberal porteño y envió una misiva que llegó el 3 de mayo a Buenos Aires declarándole la guerra a Argentina. 
 ¿Y qué motivó a Mitre a negarle el paso a Paraguay, sabiendo que esto sería motivo de guerra? Por un lado, si el presidente porteño aceptaba que el ejército paraguayo se hubiera asentado en Corrientes, lógicamente el Imperio de Brasil hubiera ejercido alguna acción en represalia contra el Estado argentino en formación. Por otro lado, la oligarquía y burguesía comercial porteñas veían en la potencia económica de Paraguay una amenaza al monopolio aduanero de Buenos Aires y a su presidente, el mariscal López, como el último baluarte de resistencia de las provincias del interior que había que destruir para consolidar lo conquistado en la Batalla de Pavón, cuando Buenos Aires derrotó a las fuerzas de la Confederación Argentina. En palabras de Alberdi: “La política actual del general Mitre no tiene sentido común si se la busca únicamente por su lado exterior. Otro es el aspecto en que debe ser considerada. Su fin es completamente interior. No es el Paraguay, es la República Argentina. No es una nueva guerra exterior: es la vieja guerra civil ya conocida entre Buenos Aires y las provincias argentinas, sino en las apariencias, al menos en los intereses y las miras positivas que la sustentan” (Alberdi, Obras Completas, vol. VI, 366 citado en Historia del pueblo argentino pág. 232). 

 La conformación de la Triple Alianza y Mitre como jefe militar 

Varios historiadores sostienen que Paraguay desarrolló para mediados del siglo XIX, gracias al aislamiento y proteccionismo extremo, un aparato militar superior que el de sus contrincantes. Y que incluso podría haber ganado la guerra sino fuera porque se gestó el tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay, que se propuso destruir al Paraguay. 
 Esta vil unión tuvo lugar el 1° mayo de 1865 y es aquí donde Mitre puso como condición que su suscripción al tratado, iba supeditada a que se lo nombrara como comandante en jefe del Ejército Aliado. Este acuerdo secreto fue celebrado en Buenos Aires en la propia residencia de Mitre con la presencia de ministros argentinos y plenipotenciarios de la región. El secreto duró solo un año, ya que la diplomacia inglesa lo hizo público a toda la prensa en 1866.
 El tratado declaraba que la paz y la seguridad eran imposibles para Argentina, Brasil y Uruguay mientras existiera el “tirano” gobierno de Paraguay, por tanto la guerra no era contra el país sino contra el dictador Francisco Solano López, y ésta no acabaría hasta su derrota total. Mitre se aseguró el mando supremo del Ejército Aliado y para el Estado argentino en construcción, en caso de victoria, el territorio de Misiones y El Chaco en su margen derecha del río Paraguay.

 El carroñero imperialismo británico 

Líneas arriba comentabamos que la diplomacia inglesa destapó ante el mundo la canallada que se estaba gestando. ¿Fue un temprano gesto humanitario ante la calamidad próxima? Ni mucho menos. Inglaterra simplemente trató de contener la ofensiva expansionista brasileña hacia Uruguay o hacia Paraguay. ¿Por qué? Porque si Brasil lograba dominar la región, Gran Bretaña, en plena segunda revolución industrial, veía muy comprometida su influencia directa en el Río de la Plata. 
 A pesar de que Inglaterra no intervino en el conflicto bélico en forma directa, si fue uno de los grandes ganadores al final de la contienda: Argentina se endeudó con la banca británica para hacer frente a las necesidades de la guerra e incluso Paraguay en 1870 -al final de la guerra- contrajo su primer empréstito con Londres por un millón de libras esterlinas. Los piratas ingleses vestidos de comerciantes, banqueros e industriales no perdieron su influencia en la región, más bien avanzaron a paso firme desde la segunda mitad del siglo XIX. 

 Nadia Petrovskaia 
 Sábado 17 de abril de 2021