martes, 9 de junio de 2026

Venezuela: fisuras en el protectorado


En un cerco de censura y persecución política empezaron a salir a la luz críticas de chavistas históricos hacia el gobierno actual y recomenzaron las protestas de la oposición reclamando elecciones. 
 Para la base chavista son varias las cosas para digerir. A la confiscación de los hidrocarburos -las divisas entran directamente a Washington y de ahí “algo” retorna a Venezuela- se le suman las maniobras militares estadounidenses que Delcy “autorizó” en Caracas. Los aviones norteamericanos sobrevolaron durante cuatro horas sobrevolaron la ciudad. Hace una semana el gobierno deportó a Alex Saab, el exministro y testaferro de Nicolás Maduro, a Washington. Mientras aumentan las sospechas acerca del apoyo interno con que contó el secuestro de Maduro, Trump ha ordenado a la CIA archivar el prontuario contra Delcy Rodríguez. 
 Desde Mario Silva -gran propagandista del gobierno de Maduro- hasta el exvicepresidente de Chávez, Elías Jaua, criticaron todas las agachadas de la “comendadora” Delcy Rodríguez. El 23 de mayo hubo movilizaciones, aunque poco concurridas, contra las maniobras militares comandadas por el jefe del Comando Sur, Francis Donovan. Durante estas maniobras, dos aeronaves Osprey del Cuerpo de Marines aterrizaron en la embajada de Estados Unidos. El supuesto objetivo de los ejercicios era realizar un simulacro de evacuación de la embajada. Una de las protestas, convocada por el partido de centroizquierda Comunes, contó con la participación de chavistas de base. En el programa televisivo que dirige Diosdado Cabello, ministro del Interior, no pudieron bloquear la intervención de un dirigente, en el público, que cuestionó los escasos esfuerzos del gobierno por liberar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. 
 Andrés Izarra, ministro de Comunicación con Chávez y ministro de Turismo con Maduro, fue más allá y dijo que el chavismo terminó cuando su fundador murió en 2013. La periodista y exfuncionaria chavista Mary Pili Hernández le exigió al Parlamento que aclarara por qué la autorización de la maniobra militar no había pasado por la Asamblea, tal como establece la Constitución.
  Otro punto de roce es la extradición de Alex Saab. Este agente financiero de Maduro ya había estado preso y fue liberado por el gobierno de Joe Biden en un intercambio de prisioneros. Una vez libre, fuera recibido con honores y designado ministro de Industria. Delcy Rodríguez se limitó a responder que Saab es “es un ciudadano de origen colombiano, cumplió funciones en Venezuela y son asuntos entre Estados Unidos y Alex Saab”. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior y jefe del partido, Diosdado Cabello, fueron más allá - dijeron que Alex Saab usaba un documento venezolano falso y que cultivaba vínculos con “agencias” de Estados Unidos. 
 El testimonio de Saab -empresario, testaferro y ministro de Maduro- es crucial para las causas que le están armando en Estados Unidos al presidente secuestrado. 
 En el otro extremo, la oposición derechista tampoco está conforme. En Maracaibo, más de mil personas se movilizaron el 30 de mayo en reclamo de la realización de votaciones libres. 
 Dos días antes, la oposición liderada por María Corina Machado se había reunido en el exilio para firmar el Manifiesto de Panamá, que reclama elecciones libres apadrinadas por Estados Unidos.
 Sin embargo, parece que los planes de Trump son otros. Urgido de aumentar el flujo mundial de crudo para subsanar las pérdidas por la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz, a Trump poco le importa incomodar a sus amigos derechistas venezolanos. En los últimos meses, Estados Unidos levantó las sanciones contra Rodríguez y la reconoció como la única jefa de Estado de Venezuela. Esto le permitió a Venezuela a restablecer vínculos con bancos occidentales y colaborar con inversores estadounidenses interesados en explotar las reservas de petróleo. Delcy ha recibido un flujo constante de empresarios petroleros estadounidenses, acompañados por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum. En medio de tanto franeleo, no se habla de elecciones, a pesar de que Rodríguez superó el mes pasado el límite de 90 días establecido por el Tribunal Supremo de Venezuela para cubrir el puesto de Maduro de forma interina.
 El aumento de las exportaciones de petróleo -que ya superan 1.200.000 barriles diarios- está disparando el crecimiento del PBI. No puede ser de otra manera mientras los ingresos se siguen centralizando y distribuyendo desde Washington. Reuters calcula que la inflación anual para 2026 va a superar el 600 %, mientras los salarios y las jubilaciones siguen rezagados y la economía permanece dolarizada. 
 El secuestro de Maduro y la instauración del protectorado en nada han mermado la crisis humanitaria. Los balseros venezolanos fueron noticia este fin de semana cuando 16 fueron declarados muertos y 65 continúan desaparecidos después de naufragar mientras intentaban llegar a Aruba y Curazao. La mayoría tiene entre 18 y 25 años. Entre los desaparecidos hay siete niños. 
 En la zona operan bandas que se dedican al tráfico de personas y cobran entre 400 y 2.000 dólares por cabeza y las islas ahora exigen visa a los venezolanos. Aruba aún mantiene la prohibición de los vuelos directos con Venezuela. Naciones Unidas señala que, hasta febrero de 2026, solo en América Latina y el Caribe se contabilizaban casi 7 millones de venezolanos en condición de refugiados y migrantes. 
 Tampoco la situación de los presos políticos ha mejorado. Los organismos internacionales denuncian que más de 400 continúan recluidos -algunos incluso incomunicados- y que las cifras de liberaciones dadas por el gobierno están harto infladas. 
 A la crisis económica, humanitaria y política de Venezuela, el protectorado solo le ha sumado una obscena sumisión al imperialismo que ni siquiera intenta embellecer con algunos modos democráticos.

 Aldana González 
 08/06/2026

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