jueves, 14 de febrero de 2019

Provocación anunciada: Guaidó pone fecha para intentar el ingreso de la “ayuda humanitaria”




El “día D” elegido para la provocación organizada por el imperialismo junto a Juan Guaidó sería el 23 de febrero. Buscan meter tensión en las Fuerzas Armadas.

A casi veinte días de que Juan Guaidó se autoproclamara presidente encargado de Venezuela, sigue la presión para quebrar el respaldo de los militares a Maduro. Para ello, vienen usando la política de “ayuda humanitaria”, una vez que la Ley de amnistía no surtiera el efecto deseado. Este martes desde Washington nuevas amenazas imperialistas no dejaron de tronar.
La grave crisis de la salud en el país, la falta de medicamentos, el colapso del sistema público, son un verdadero drama, cuando no tragedia, para gran parte de la población, así como golpean fuerte también las dificultades para garantizar la alimentación básica. Todo lo cual sigue siendo cínicamente usado por el imperialismo y sus socios de la derecha local como base de maniobra para sus objetivos políticos.
Coincidiendo con el Día de la Juventud en Venezuela, fue convocada una nueva movilización bajo la consigna “Venezuela le habla a la Fuerza Armada”. Las acciones comenzaron desde temprano con concentraciones en varios puntos de Caracas, para luego confluir en una movilización en una de las principales avenidas del este de la capital. De igual manera se realizaron manifestaciones en otras ciudades del país.
Desde inicios de enero la oposición ha hecho varios llamados a los militares, principal soporte del gobierno, para que desconozcan a Maduro. Pero hasta la fecha no ha habido pronunciamientos contundentes. Por el contrario, los altos mandos ratificaron su apoyo a Maduro.
Esta movilización también coincidió con una movilización convocada por el gobierno en el centro de Caracas, también por el día de la juventud, aunque comparada con la de la oposición se mostró deslucida. El chavismo también realizó concentraciones en otras partes del país, incluyendo uno en las cercanías del puente fronterizo La Tiendita, que conecta a la ciudad de Cúcuta del lado colombiano, y cercano a la ciudad de Ureña en el estado Táchira en Venezuela.
En su discurso, Guaidó anunció que la “ayuda humanitaria” comenzará a entrar al país a partir del próximo 23 de febrero. "Anunciamos entonces que el 23 de febrero será el día para que ingrese la ayuda humanitaria, así que desde hoy acompañaremos a todos los sectores: transportistas, enfermeras" que deben introducir y distribuir la ayuda, dijo Guaidó al término de la manifestación en Caracas.
"Tendremos que ir en caravanas, en protestas, en movilización, en acompañamiento", dijo y apuntó que "la ayuda humanitaria va a entrar sí o sí". Insistiendo en “ordenar” a la Fuerza Armada para que “permita el ingreso de este apoyo”. Asimismo, informó lo que ya era sabido, que el estado brasileño de Roraima suma desde este día “otro centro de acopio de ayuda humanitaria para Venezuela” (al de Cúcuta, en Colombia) y adelantó que habrá otros dos más, aunque no precisó dónde. También dirigiéndose a los militares manifestó que "tendrán algunos días para ponerse del lado de la Constitución y de la humanidad para permitir el ingreso y el acceso".
Las declaraciones de Guaidó con relación a los militares de que cuentan con “poco tiempo,” estuvieron en el mismo tono de lo que declarara el senador republicano Marco Rubio este lunes de que las garantías ofrecidas por Guaidó y el Gobierno estadounidense a altos mandos militares de Venezuela “no estarán siempre". Insistió con que "estas ofertas que existen ahora no estarán ahí siempre. Deben tomar una decisión muy pronto sobre en qué lado de la ecuación quieren estar".
A sabiendas de la realización de la manifestación, la carga con la amenaza militar por parte del imperialismo estadounidense volvió a estar presente. El líder del Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense, James Inhofe, admitió este mismo martes que una intervención militar en Venezuela es una opción que "está sobre la mesa". "Creo que está sobre la mesa, creo que podría producirse", señaló el líder de la Defensa del Senado.
Inhofe insistió en que el envío de tropas dependería, principalmente, de que el Gobierno venezolano autorizara la presencia militar de otro país -"tal vez Cuba, pero probablemente Rusia"- en su territorio. "No podemos permitir que algo así tenga lugar (...). En ese caso tendríamos que, no comenzar una guerra sino emplear la fuerza", apuntó. “Si algo así ocurre puede ser el punto en el que tengamos que intervenir con tropas", ahondó el senador en referencia al apoyo mostrado por Moscú a Maduro.
En el día de las amenazas imperialistas en consonancia con la marcha en Caracas, no faltó la advertencia de John Bolton que Estados Unidos "no se olvidará" de aquellos países y compañías que hagan negocios con el crudo de Venezuela, en referencia a la visita a la India del ministro de Petróleo, Manuel Quevedo, país con el cual se estaría llegando a acuerdos para la venta de petróleo y compensar las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Bolton agregó que "Estados Unidos seguirá usando todos sus poderes para preservar los activos del pueblo venezolano, y alentamos a todos los países a trabajar juntos para hacer lo mismo”. El objetivo es ampliar el embargo petrolero con medidas “secundarias”, buscando alcanzar con ella cualquier otra empresa o país que negocie con el petróleo venezolano. Bolton ya amenazó hace dos semanas con represalias "a los banqueros, brokers, operadores (bursátiles), intermediarios y otras empresas" que "negocien en oro, petróleo u otras materias primas venezolanas".
Para cerrar Guaidó señaló que el próximo fin de semana se realizarán “asambleas, cabildos y campamentos humanitarios" supuestamente para “organizar y preparar a todas las personas que se han sumado al voluntariado” para buscar la “ayuda humanitaria en las fronteras en caso de que la Fuerza Armada no permita su ingreso”.
El cinismo tanto de la oposición derechista como del imperialismo y todo el derechismo continental es de un descaro obsceno. Se llenan la boca hablando de “ayuda humanitaria” y son activos defensores de un conjunto de medidas como los bloqueos de activos y el embargo petrolero que sólo acrecentarán las penurias del pueblo trabajador. Buscan un colapso mayor de la economía, que ya de por sí arrasa con sus calamidades, todo con el objetivo de forzar la caída de Maduro. Un ahorcamiento económico que de incidir con todo puede provocar la tal caída de Maduro, pero será sobre el hambre del pueblo.
El imperialismo que justo en estos momentos le importa un comino la situación humanitaria de millares de inmigrantes tanto en su territorio como en la frontera con México, llegando a actos inhumanos de separar familias y niños menores de edad expulsándolos como parias del propio Estados Unidos. Todo esto sin mencionar los desastres humanitarios con sus intervenciones militares y guerras en diversas partes del mundo.
No se trata más que de usos políticos tanto de Trump y la oposición de derecha donde juegan miserablemente con los grandes padecimientos que sufre el pueblo. Para ellos las calamidades en este drama social son apenas base de maniobra para sus objetivos políticos. Entre ellos, su constante insistencia en que los militares le terminen de dar un golpe de Estado a Maduro que les permita encaramarse en el gobierno.
Pero como ya se ha venido explicando, esta cruzada imperialista y de la derecha ha sido facilitada por el propio gobierno de Maduro. Más de cinco años de una catástrofe inclemente que solo ha venido aumentando el sufrimiento de todo un pueblo. Las políticas oficiales no han hecho más que profundizarla, generando escasez de alimentos y potenciando una hiperinflación que ya supera los dos millones por ciento anual, reduciendo incluso un salario mínimo a menos de cinco dólares al mes.
Al mismo tiempo que, para sostener un régimen bonapartista reaccionario con su pilar fundamental de las Fuerzas Armadas, no ha dejado de recurrir a políticas represivas incluso usando bandas paraestatales para amenazar luchas de trabajadores por cuestiones tan elementales como un salario digno, y hasta meter presos a obreros llegando al extremo de que sean juzgados por la justicia militar. Es una situación de hartazgo insoportable con este gobierno.
Maduro continúa sosteniéndose por un aparato militar al que solo le importa una sobrevida política de una burocracia estatal y parásita que aumenta los mecanismos represivos contra el pueblo. Se llena la boca hablando de “antiimperialismo” pero le allana el camino al propio imperialismo y a la derecha criolla. Pero nada bueno hay en el horizonte para los trabajadores de la mano del imperialismo y de Guaidó que ya anunció un antipopular y antiobrero “Plan País”. Como tampoco lo es hoy de la mano de Maduro, como ya está tan a la vista.
Hay que enfrentar resueltamente la ofensiva imperialista y todo el plan de la derecha golpista, lo que no implica en absoluto el más mínimo apoyo a Maduro. Todo lo contrario, enfrentándolo y no dando tregua en la lucha contra sus políticas contra los trabajadores y el pueblo, luchando por un plan obrero de emergencia podrá dar respuesta a sus padecimientos en medio de la gran catástrofe económica y social que reina en el país, junto a demandas democráticas como una Asamblea Constituyente Libre y Soberana para decidir sobre todos los problemas vitales, como clave de un programa democrático radical dirigido contra los pilares bonapartistas del régimen y del Estado, y por tanto a la vez contra el republicanismo liberal de la derecha, demandas que pueden convertirse en un poderoso factor de unificación y movilización de las masas, y dar una salida progresiva a la crisis imperante . Al calor de esta lucha los trabajadores podrían ir forjando el desarrollo de organismos propios en la lucha por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.

Milton D'León
Caracas @MiltonDLeon

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