viernes, 22 de mayo de 2026
jueves, 21 de mayo de 2026
África: la guerra por el control de los minerales críticos y el brote de ébola
La gravedad del hecho radica en que se trata de una cepa poco común -la Bundibugyo- para la cual no se ha desarrollado una vacuna ni tratamientos específicos, como sí existen para otras cepas. Ya hubo expansión hacia Uganda y hay contagios en las capitales de ambos países, Kinsasa y Kampala. El foco principal está en la provincia de Ituri, en el noreste del Congo. Las cifras cambian rápido, pero los reportes más recientes hablan de entre 246 y casi 400 casos sospechosos y más de 100 muertes reportadas.
Guinea, Sierra Leona y Liberia sufrieron una epidemia de ébola en 2014 y 2015 que derivó en la muerte de más de 11.000 personas. Más de 28.000 pacientes en diez países se enfermaron, según estimaciones de la OMS. Desde entonces, ha habido una serie de brotes, principalmente en la República Democrática del Congo y Uganda. Pero estos se han contenido, en gran parte, porque los funcionarios de salud pública reaccionaron con cierta rapidez.
A diferencia de otros brotes anteriores, este último se propagó aparentemente en poco tiempo. Los primeros casos no fueron detectados a tiempo, lo que favoreció el contagio y la propagación debido a la falta del debido aislamiento. Se calcula que el ébola comenzó a circular hace un mes. El virus se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de una persona infectada, lo que supone un riesgo especial para familiares y cuidadores. Rastrear a las personas que puedan haber estado en contacto con los enfermos, aislar y tratar a las víctimas con rapidez y enterrar adecuadamente a los muertos son medidas imprescindibles.
Esta vez hubo una serie de factores que colaboraron con la transmisión generalizada del virus, relacionados, de una u otra manera, con la crisis del imperialismo y la disputa que se desarrolla en el continente por la apropiación de sus recursos.
Estados Unidos recortó severamente los fondos destinados a atender los desastres humanitarios que ellos mismos ocasionan en África. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha desempeñado un papel importante en la contención de brotes anteriores, pero el año pasado fue cerrada por el gobierno de Donald Trump. Trump también recortó la financiación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la principal agencia de salud pública del país, y además se retiró en enero de la OMS junto con todos los fondos que solía aportar, para aumentar, en cambio, su presupuesto de guerra.
Pero, además, Ituri, el epicentro del brote, se encuentra en el este del Congo, ocupado por el M23 y otros cien grupos armados que se disputan la zona y que no coordinan con el gobierno la atención sanitaria. Ituri limita con Uganda y Sudán del Sur, por lo que los frecuentes desplazamientos transfronterizos constituyen otro problema adicional.
Los grupos armados en Ituri dificultan la vigilancia epidemiológica y el acceso a comunidades aisladas. Por eso, el mayor riesgo es la expansión hacia zonas controladas por otros grupos armados. Ya se detectó el primer caso en Goma, provincia controlada por el M23, donde tampoco funciona el aeropuerto necesario para la llegada de insumos y ayuda.
De fondo, la guerra
El principal socio comercial de la República Democrática del Congo es China. El 70 % del cobalto del mundo se produce en el Congo. Este metal es necesario para las baterías de los autos eléctricos, la tecnología y las aplicaciones militares y aeroespaciales. El Congo también produce cobre, coltán, tantalio, oro, estaño, tungsteno, litio y diamantes. Algunos de estos son los metales y minerales críticos que necesita la industria tecnológica estadounidense.
El acuerdo más relevante entre el Congo y China fue el de “minerales por infraestructura”, firmado en 2007 entre el gobierno congoleño y un consorcio de empresas chinas conocido como Sicomines. China financió carreteras, hospitales, universidades, represas y obras públicas. A cambio, obtuvo acceso a grandes yacimientos mineros de cobre y cobalto.
Uno de los principales grupos armados que opera en la región es el M23 -con el propósito declarado de defender a la etnia tutsi-, financiado por Ruanda, país aliado histórico de los imperialismos estadounidense y británico. Ruanda exporta más minerales de los que produce porque por allí se trafica el material extraído del este del Congo.
Uganda es otro país que también interviene militarmente en el norte y el este del Congo con la excusa de combatir a los grupos armados.
El imperialismo lleva la guerra consigo y propaga las pestes y la barbarie.
Aldana González
19/05/2026
miércoles, 20 de mayo de 2026
Cumbre Trump-Xi: la "trampa de Tucídides" del siglo XXI
El concepto fue retomado contemporáneamente por el politólogo estadounidense Graham Allison para describir situaciones históricas en las cuales una potencia emergente desafía a otra dominante, generando tensiones que pueden desembocar en guerra.
Según Allison, muchos grandes conflictos históricos tuvieron esta estructura, en la cual incluye las dos grandes guerras mundiales. En la Grecia clásica, Atenas representaba una potencia comercial, marítima y expansiva; Esparta encarnaba una potencia militar tradicional que veía amenazada su posición. El crecimiento económico y militar ateniense alteró el equilibrio regional. Esparta reaccionó intentando preservar su hegemonía. El resultado fue una larga guerra devastadora que debilitó a toda la civilización griega.
El hecho de que Xi utilizara esta referencia no es casual, sino que pinta en forma cabal la situación internacional actual en la que las tendencias a una guerra mundial están fuertemente presentes en el escenario global. La analogía con otros conflictos del pasado aparecen con absoluta nitidez: China crece como potencia industrial, tecnológica y militar; Estados Unidos percibe amenazada su supremacía global y la rivalidad y choques se traslada a todos los planos al comercio, la tecnología, las finanzas, a la política y por supuesto, como no podía ser de otra forma, al plano militar. La cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping en Pekín dejó una combinación de gestos diplomáticos, promesas comerciales y fuertes tensiones geopolíticas sin resolver. El encuentro estuvo dominado por cuatro grandes ejes: comercio, guerra de Irán, Taiwán y tecnología estratégica, especialmente inteligencia artificial y tierras raras.
Aunque ambos gobiernos presentaron la reunión como “exitosa”, el balance concreto muestra más compromisos precarios que acuerdos duraderos. Si hay que caracterizar la cumbre en pocas palabras, ésta funcionó como una pausa en una confrontación que sigue abierta.
Más sombras que luces en los acuerdos económicos
Uno de los terrenos donde se concentró mayores expectativas sobre los resultados de la cumbre giró alrededor del ámbito económico. El mandatario estadounidense estuvo acompañado por una comitiva de los CEO de las principales compañías norteamericanas que juntas representan más del 50% de la capitalización bursátil de Wall Street. Trump anunció futuras compras chinas de productos agrícolas estadounidenses, aviones Boeing y eventuales flexibilizaciones arancelarias. China, por su parte, insinuó ampliar el acceso de empresas norteamericanas a sectores de su mercado. Sin embargo, detrás de la retórica optimista persisten los problemas estructurales. Estados Unidos acusa a China de subsidios industriales, sobreproducción y competencia “desleal”. China rechaza las restricciones estadounidenses sobre chips, inteligencia artificial y exportaciones tecnológicas. La disputa por las tierras raras sigue siendo central, ya que Pekín controla una parte decisiva del suministro mundial. Trump llegó a Pekín necesitado de mostrar resultados económicos ante el deterioro interno provocado por la guerra en Irán y el aumento de los precios energéticos. China también necesitaba estabilizar el frente externo para contener su desaceleración económica y la crisis inmobiliaria. Ambos gobiernos intentaron mostrar avances concretos para estabilizar una relación deteriorada por años de guerra comercial, sanciones tecnológicas y disputas geopolíticas.
Sin embargo, los acuerdos alcanzados fueron parciales, en muchos casos preliminares, y dejaron intactas las contradicciones estructurales entre las dos mayores economías del planeta. El anuncio más importante fue el compromiso chino de comprar entre 200 aviones. El principal anuncio, sin embargo, tiene sabor a poco pues la cifra confirmada fue mucho menor que la esperada por Washington. Los mercados lo interpretaron así, lo que se tradujo en una caída de las acciones de la compañía Boeing en la bolsa neoyorquina. Para Trump, el acuerdo tenía un enorme valor político. Boeing atraviesa dificultades financieras y productivas. El sector aeronáutico es estratégico para el empleo industrial estadounidense y el anuncio permite mostrar “victorias comerciales” antes de las elecciones legislativas. Para China, la compra funciona como moneda diplomática, ya que permite reducir tensiones con Washington.
Pero el trasfondo sigue siendo conflictivo: China continúa impulsando su propia industria aeronáutica, en primer lugar a través del avance de Comac que amenaza a largo plazo el dominio de Boeing y Airbus.
El segundo eje económico central fue el agro. Washington logró compromisos chinos para ampliar compras de: soja, carne vacuna, maíz, productos agrícolas estadounidenses en general. Funcionarios estadounidenses hablaron de compras anuales por “decenas de miles de millones de dólares” durante tres años. La soja sigue siendo decisiva. Trump necesita sostener ingresos agrícolas en Estados clave. Los productores rurales norteamericanos son base electoral republicana. Varios análisis recuerdan que muchos compromisos agrícolas anunciados durante el acuerdo comercial de 2020 nunca se cumplieron plenamente.
La tecnología fue otro de los capítulos más sensibles. Hubo conversaciones, con la presencia de los líderes de las empresas estadounidenses en esa área, en torno a inteligencia artificial, semiconductores, exportaciones tecnológicas, regulación de riesgos de IA, cadenas de suministro críticas. La cumbre volvió a ratificar que, más allá de algunos avances, persiste un enfrentamiento estratégico. No hubo flexibilización decisiva sobre restricciones a chips avanzados, controles de exportación, bloqueo tecnológico estadounidense y sanciones sobre empresas chinas.
Estados Unidos mantiene el objetivo de frenar el avance chino en la tecnología de punta y China, por su parte, acelera su política de autosuficiencia tecnológica.
Trump mantiene el veto a las transacciones con China de la compañía holandesa ASML. El gobierno holandés ha expropiado a Nexperia, una sucursal de la china Wingtep; Pekín ha vuelto a rechazar la oferta de comprar los H200 a Nvidia para privilegiar a Huawei y ha vetado la compra de la start up de IA, Manus, una china con sede en Singapur, por parte de la norteamericana Meta. China vienen limitando el traslado de empresas chinas a Singapur.
En lo que se refiere a un punto crítico, como es el suministro de “tierras raras”, donde China controla cerca del 90% del refinamiento mundial, se mantuvo la tregua establecida entre ambos países el año pasado. Pero las tensiones persisten. Estados Unidos pretende garantías sobre un suministro estable y está haciendo esfuerzos por superar la dependencia que mantiene con Pekín. El gobierno chino utiliza el monopolio que tiene sobre estos minerales críticos como arma de negociación y para obtener compensaciones frente a los condicionamientos impuestos por Washington en su relación comercial con el gigante asiático.
Uno de los resultados institucionales más relevantes fue la discusión para crear un “Board of Trade” y un “Board of Investment” (mesa comercial y de inversiones). Estos organismos buscarían administrar conflictos comerciales, evitar escaladas arancelarias y canalizar disputas regulatorias. Se trata de un intento de institucionalizar la rivalidad entre ambas potencias. La existencia misma de estos mecanismos muestra que la confrontación ya no es coyuntural. Ambas potencias necesitan gestionar permanentemente el conflicto; compiten ferozmente, pero al mismo tiempo dependen mutuamente.
La guerra en Irán
Pero más allá de la cuestión económica, la principal preocupación que desvela a Trump y que atravesó la deliberación en la cumbre es la guerra en Irán. Washington buscó que China presione a Teherán para reabrir plenamente el estrecho de Ormuz. Trump declaró que comparte con Xi una visión similar sobre impedir que Irán obtenga armas nucleares y garantizar la circulación energética global. El líder chino volvió a ratificar que su gobierno se abstuvo de equipar militarmente a Irán, pero China evitó alinearse completamente con Washington. “Xi se comprometió a no proporcionar armas a Irán mientras estuviera en guerra con Estados Unidos. Sin embargo, fuentes chinas, si bien confirmaron que ambos líderes hablaron sobre Oriente Medio, no mencionaron tales compromisos. El único comentario público del gobierno chino sobre Irán provino de un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, quien declaró: 'No hay necesidad de que esta guerra, que nunca debió haber ocurrido, continúe'" (The Economist, 14/5).
El resultado fue una cooperación diplomática limitada y ambigua. Si hay algo que quedó claro en la cumbre es que China no constituye una fuerza progresiva emancipadora de los pueblos y de transformacion social. No hubo ni una sola palabra por parte de la dirigencia china de denuncia y condena del genocidio en Gaza, de la invasión sionista del Líbano ni del ataque a Venezuela, el bloqueo a Cuba y la propia agresión a Irán. No nos debe sorprender si tenemos presente que tanto Pekín como Moscú no ejercieron su poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, posibilitando -con su abstención- la aprobación de la moción de Bahréin que condena los ataques iraníes a sus países vecinos. Un hecho que estuvo precedido por la abstención china y rusa ante la votación del plan colonial de Trump para la Franja de Gaza. China está actuando como un factor de estabilización en la región. Esto tienen sus precedentes: China ejerció una presión sobre Irán para que los hutíes detengan sus represalias contra Israel y el imperialismo en el Mar Rojo.
Del mismo modo, Xi Jinping fue el que apadrinó una aproximación y reconciliación en su momento entre Irán y Arabia Saudita. No nos olvidemos que China, asimismo, tiene un fluido intercambio comercial con Israel. Detrás de la mediación de Pakistán y las negociaciones de Islamabad está la mano de Pekín quien propicia un arreglo entre Irán y Estados Unidos. Si bien a primera vista le convendría un desgaste de su rival en el marco de una disputa cada vez más despiadada, a la élite dirigente china le preocupa el impacto negativo que la guerra está teniendo en la economía global y en su economía doméstica, debido a su dependencia de las importaciones desde Medio Oriente.
China interviene en la política mundial en función de sus propios apetitos e intereses dirigidos a conquistar una tajada mayor en el marco del sistema de explotación capitalista mundial vigente.
Taiwán: Un choque explosivo
Taiwán volvió a aparecer como el principal foco de choque explosivo. Xi Jinping reiteró que la cuestión taiwanesa constituye una “línea roja” para Pekín y advirtió contra cualquier apoyo norteamericano al independentismo taiwanés. Trump evitó compromisos explícitos. No confirmó nuevas ventas de armas y buscó mantener una posición ambigua, lo que generó inquietud entre sectores militaristas estadounidenses. El analista internacional Andrés Repetto acaba de publicar un artículo de "Por qué la cumbre Trump-Jinping podría ser la antesala de un posible conflicto entre ambos países” (La Nación, 15/5). Donald Trump exaltó el vínculo con la potencia asiática, mientras el presidente Xi Jinping le advirtió que una gestión inadecuada de la cuestión de Taiwán podría empujar a ambos países a “un conflicto”. El analista dijo que no hay que pasar por alto las palabras con que abordó la cuestión el líder de China, que no es un detalle menor: “Dejó en claro cuál es la situación y cuál podría ser si no se hacen las cosas como China quiere que se hagan”. En otra palabras, el riesgo de un conflicto bélico, lo cual habla a las claras que las tendencias a una guerra mundial están instaladas en el concierto mundial.
Estados Unidos no ha dado el paso de alentar la independencia de Taiwán pero el problema se ha vuelto más ríspido porque la Casa Blanca ha reforzado la venta de armas a la isla ante la posibilidad de una invasión por parte de China. Detrás de los acuerdos comerciales y las fotografías diplomáticas, el tema verdaderamente decisivo de la cumbre Trump–Xi fue Taiwán.
Para ambos gobiernos, la cuestión taiwanesa no es un asunto secundario ni regional: concentra el problema central de la hegemonía mundial, el control militar del Asia-Pacífico y la supremacía tecnológica global.
Muchos analistas -hasta sectores militares estadounidenses- consideran que Taiwán es hoy el punto del planeta con mayores probabilidades de desencadenar una confrontación directa.
Desde el punto de vista militar, Taiwán funciona como una pieza central del cerco estratégico estadounidense sobre China. Un control chino de Taiwán modificaría profundamente el equilibrio militar regional al ampliar el acceso naval chino al Pacífico y pondría bajo presión bases militares de Estados Unidos y aliados asiáticos. Taiwán posee además una importancia económica extraordinaria. Allí opera Taiwán Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), principal productor mundial de chips avanzados.
Por eso Taiwán es mucho más que una isla: es un nodo decisivo de las fuerzas productivas del capitalismo contemporáneo.
Xi Jinping intentó obtener una reducción del apoyo militar estadounidense a Taiwán, límites a nuevas ventas de armas, menor presencia naval norteamericana y reafirmación del principio de “una sola China”. Pero esto fue eludido por Estados Unidos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, adelantó que no hay ningún cambio de la política norteamericana en la materia. La cumbre vuelve a corroborar que la tendencia a un enfrentamiento de fondo es el eje dominante de la política mundial. Baja la retórica y gestos contemporizadores y amigables, el trasfondo de la cumbre es un fuerte aumento de la tensión militar. China incrementó ejercicios militares alrededor de Taiwán: despliegues navales, presión aérea y simulacros de bloqueo marítimo. Estados Unidos respondió con: patrullas navales,; fortalecimiento de alianzas asiáticas, ventas de armas, cooperación militar con Japón y Filipinas. La región atraviesa una militarización acelerada.
Lejos de disiparse, la escalda bélica está llamada a intensificarse, pues responde a una cuestión de fondo en que el imperialismo estadounidense pretende mediante ese medio revertir su declive histórico y, de un modo general, resolver las contradicciones recurrentes y cada vez más amplias del sistema mundial capitalista. La especulación financiera y la sobreproducción revelan que hay una capacidad industrial excedente, una saturación en los mercados y una sobreacumulación de capitales que da cuenta de la envergadura de la crisis y que el capitalismo históricamente ha “corregido” apelando a depuraciones del capital drásticas y violentas, a través de depresiones y guerras. En este contexto, es oportuno destacar que Trump llegó debilitado a esta cumbre condicionado por el fracaso en su intervención en Irán, el impacto económica de la guerra y tensiones internas cada vez mayores con una economía que va a los tumbos, con un recrudecimiento de la inflación y el descontento de la población que va creciendo y que amenaza seriamente con provocar una derrota del magnate en las elecciones de medio término.
Comentario final
La competencia entre Estados Unidos y China refleja la expansión mundial del capital y la tendencia de las potencias a disputar violentamente esferas de influencia. La paradoja es que esta rivalidad no elimina la interdependencia. Es que la globalización ha provocado un salto como nunca de la integración económica mundial. Ambos capitalismos permanecen profundamente entrelazados. Por eso, la cumbre combinó cooperación y enfrentamiento simultáneamente.
Asistimos a una fase de transición hacia un orden mundial más convulsivo, mientras aumentan las guerras, las crisis comerciales y la militarización global.
A partir del panorama aquí expuesto la alusión a la “Trampa de Tucídides” se ajusta totalmente a la realidad actual cuya dinámica conduce a una confrontación inevitable en el marco de una rivalidad creciente entre las potencias, que no solo incluye a Estados Unidos y China sino que se extiende a Europa y Japón. La referencia de Xi a Tucídides intenta mostrar a China como defensora de una “coexistencia pacífica” y la necesidad de evitar una confrontación bélica pero las tendencias estructurales del sistema empujan hacia una competencia cada vez más aguda y a la guerra.
Pablo Heller
martes, 19 de mayo de 2026
Brote de hantavirus en el crucero MV Hondius enciende las alarmas en todo el mundo
La “Odisea Atlántica” del MV Hondius comenzó el 1 de abril en Ushuaia, Argentina. Se trata de un crucero de lujo operado por Oceanwide Expeditions. Habitar sus camarotes tiene un costo que oscila entre los 11.000 y 17.000 dólares por persona. Se encontraba transportando a 114 pasajeros a través de la Antártida rumbo a Cabo Verde (África).
El primer caso registrado fue el de un pasajero holandés de alrededor de 70 años, quien desarrolló fiebre el 6 de abril y falleció a bordo del barco durante la noche del 11 de abril. Frente al hecho, el médico del barco no tomó muestras ni ordenó aislamiento y el capitán expresó a los pasajeros a la mañana siguiente: “Según me informó el médico, los problemas de salud que padecía no eran contagiosos, así que el barco es seguro en ese sentido” (WSWS, 9/05). El cuerpo permaneció a bordo durante 13 días, mientras el barco continuaba su itinerario. Un pasajero que estuvo a bordo expresó que siguieron comiendo todos juntos y no se utilizaban barbijos.
El 24 de abril, el crucero atracó en Santa Elena (una isla perteneciente a la corona británica), donde la esposa del fallecido desembarcó en silla de ruedas y abordó un vuelo a Johannesburgo, donde falleció el 26 de abril. El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica confirmó la presencia del hantavirus el 27 de abril, dieciséis días después del primer fallecimiento. Para entonces, 30 personas que habían desembarcado partieron en vuelos comerciales hacia 12 países sin someterse a pruebas, cuarentena ni notificación alguna.
¿Qué es el hantavirus?
Los hantavirus son un grupo de virus transmitidos por roedores que pueden causar enfermedades graves en el ser humano.
La transmisión al ser humano más común ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales del virus. La principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores infectados. La transmisión generalmente ocurre al ingresar en el hábitat de los roedores (Ministerio de Salud Argentina, Glosario de Salud). Puede provocar diversas enfermedades, que pueden ser graves e incluso mortales.
En América, los hantavirus pueden causar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una enfermedad respiratoria grave, con una tasa de letalidad que puede llegar al 50 %. El virus Andes, presente en América del Sur, es un hantavirus conocido del que se ha documentado una transmisión limitada de persona a persona entre contactos. En Europa y Asia, los hantavirus causan fiebre hemorrágica con síndrome renal. La cepa Andes del hantavirus, que puede transmitirse entre humanos, es endémica en tres provincias de la Patagonia argentina y circula también en la región patagónica de Chile. Esto ha generado controversias y acusaciones cruzadas entre los gobiernos de ambos países acerca de dónde se produjo el contagio del primer caso.
La OMS y el gobierno argentino
La notificación de la situación a la OMS fue realizada recién el sábado 2 de mayo de 2026. El organismo envió a un experto a bordo del buque para colaborar en la realización de una evaluación médica exhaustiva de todos los pasajeros y la tripulación, así como para recabar información para evaluar su riesgo de infección. Según el organismo, el número de contactos del barco y los dos vuelos internacionales afectó a más de 600, de más de veinte países.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, señaló que, “aunque se trata de un incidente grave, la OMS considera que el riesgo para la salud pública es bajo”. Asimismo, advirtió que, dado el periodo de incubación del virus, “es posible que se notifiquen más casos” (Comunicado de la OMS, 7/05). El organismo, además, indicó que el hantavirus es más contagioso al inicio de la enfermedad, lo que justifica la aplicación de la cuarentena a los casos sospechosos.
Ghebreyesus, además, le pidió al gobierno nacional que reconsidere su salida del organismo. Esto fue rechazado por el gobierno liberticida, que acusó al organismo de intentar hacer uso de la situación sanitaria para "condicionar una decisión soberana de la Argentina". A través de un comunicado, el Ministerio de Salud argentino aseguró que el país "no necesita pertenecer" a la entidad para trabajar con otras naciones, ya que puede sostener "la cooperación internacional sin resignar soberanía". El funcionario omite que la salida de la Argentina de dicho organismo sigue los lineamientos de los Estados Unidos. Este lunes, la asamblea de la OMS que se realizará en Ginebra discutirá la salida de Argentina del organismo.
Desastre internacional
El brote de hantavirus en el crucero encendió las alarmas en los gobiernos europeos debido a que se trata de una variante que no se ha detectado en los países de dicho continente. El gobierno de Francia anunció la adopción de medidas presentadas por la ministra de Salud, Stéphanie Rist, como “las más estrictas de Europa para proteger al pueblo francés”, con el objetivo de “romper las cadenas de transmisión” de la enfermedad (Clarín, 15/05). Las personas que viajaban en el crucero MV Hondius y llegaron a territorio francés deberán ser puestas en cuarentena el tiempo necesario en un centro sanitario, para realizar una evaluación médica y epidemiológica, y permanecerán en cuarentena o aislamiento durante 42 días.
En España son 14 los pasajeros aislados en un hospital de Madrid y 1 caso positivo, luego del operativo conjunto entre el gobierno de España y la Organización Mundial de la Salud, en el que parte de la tripulación fue evacuada en la isla de Tenerife para la repatriación inmediata a sus países de origen.
En otros países, como en los Estados Unidos, 41 personas están siendo monitorizadas por hantavirus, según informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) el 14 de mayo. La mayoría de los monitoreados estuvieron en algún momento a bordo del MV Hondius. En Canadá se notificó un caso sospechoso este fin de semana y se mantiene bajo observación epidemiológica estricta a 36 personas.
Por su parte, en Argentina, según el último reporte del Ministerio de Salud de la Nación, la temporada epidemiológica 2025-2026 ya acumula 101 casos confirmados y una tasa de letalidad que supera el 31 %. El país se consolida como el territorio americano con mayor cantidad de casos, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El brote de hantavirus se produce en el contexto de recortes y vaciamiento del sistema de salud y de la ciencia a nivel mundial. En los Estados Unidos, más de 20.000 trabajadores han sido despedidos en el Departamento de Salud y Servicios Humanos desde febrero. El presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud se ha reducido de 47.000 millones de dólares a 27.000 millones. El programa STOP Spillover, establecido para monitorear las amenazas zoonóticas, de las cuales el brote de Hondius es un ejemplo paradigmático, fue eliminado por orden ejecutiva. El Programa de Saneamiento de Buques de los CDC, la única institución de salud pública estadounidense orientada a los cruceros, fue eliminado en abril (WSWS, 9/05).
Los liberticidas en nuestro país avanzan con el desmantelamiento del CONICET, el Instituto Malbrán, recorta el presupuesto de salud, cierra y desmantela programas de prevención de la salud y hospitales y despide profesionales de la salud. Lo mismo sucede en Italia y Alemania, donde grandes movilizaciones rechazan los recortes en salud y educación mientras se engrosan los gastos destinados para la guerra.
Daniela Magoc
18/05/2026
Rebelión de los obreros y campesinos de Bolivia contra el “Milei del Altiplano"
Desde hace casi un mes, Bolivia asiste a una escalada de movilizaciones. Este fin de semana, la capital de Bolivia se encontraba cercada por 22 bloqueos de caminos. En la mañana de este lunes, se espera una movilización masiva sobre La Paz, para reclamar la renuncia del presidente derechista Rodrigo Paz Pereira.
Las reivindicaciones en juego
A los transportistas que denuncian el incumplimiento de las medidas de resarcimiento acordadas con el gobierno nacional por la mala calidad del combustible, se le han sumado, desde abril, sectores campesinos e indígenas que exigen la caída de una ley, la 1.720, que anula el carácter inembargable de sus tierras. Los maestros rurales y urbanos exigen aumentos salariales y la Federación de Cooperativistas Mineros (Fecomin), nuevas concesiones de explotación minera.
La COB ha decretado una huelga general por tiempo indeterminado el 2 de mayo; mientras que la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos (CSUTCB), Túpac Katari, lo hizo el 6 de mayo.
Impasse del régimen
Paz Pereira no ha podido desactivar las manifestaciones y estas no han parado de crecer y extenderse desde La Paz a Potosí, Oruro y otros departamentos del Oriente.
A principios de la semana, bajo la presión de una marcha campesina que recorrió más de 1.000 kilómetros hasta La Paz, el Senado decidió abrogar la ley 1.720, aunque incluyendo una cláusula que rehabilita la posibilidad de su tratamiento dentro de 60 días.
Los maestros rurales derribaron los muros del Ministerio de Educación a la par que enfrentaban la represión policial. Ante los rumores de posibles motines policiales, el Gobierno otorgó un bono de 3.000 pesos bolivianos por única vez a la policía (La Razón, 14/5). Por otro lado, bajo la excusa de los bloqueos, el Gobierno impuso una suerte de lock out de YPFB, que dejó de enviar camiones cisterna a las expendedoras. En este marco, los cooperativistas mineros bajaron hacia La Paz y se enfrentaron a la policía.
En las bases del movimiento prospera la exigencia de renuncia de Rodrigo Paz. La COB y la Túpac Katari, así como otros sectores sindicales, han firmado, en cambio, un compromiso con el Gobierno, como ya había ocurrido a principios de año en ocasión del gasolinazo. La dureza de los bloqueos ha puesto en jaque el abastecimiento de La Paz, El Alto y otras ciudades.
Blindaje derechista
Los expresidentes Mesa y "Tuto" Quiroga, junto con cámaras empresariales y comerciales, han exigido la declaración del “estado de excepción”. El Gobierno no cuenta con los dos tercios necesarios en la Asamblea Legislativa Plurinacional para ratificarlo, tal como exige la Constitución boliviana.
Por su parte, los presidentes latinoamericanos alineados políticamente con Donald Trump, entre los cuales revista el boliviano, sacaron una declaración de apoyo a Paz, sumándose a las denuncias de golpismo y desestabilización contra el Gobierno (Ámbito Financiero, 15/5). El presidente argentino Milei ha enviado dos aviones Hércules con “ayuda humanitaria” para sortear los bloqueos. Es una repetición de lo que habían hecho Macri y Bullrich en 2016.
Paz Pereira ha intentado retomar la iniciativa política mediante un feroz operativo represivo, bautizado “corredor humanitario”. El sábado a la madrugada movilizó a miles de efectivos policiales y militares para levantar piquetes instalados en puntos estratégicos, principalmente de La Paz y El Alto. Sin embargo, después de 13 horas de represión, 47 personas detenidas y al menos 5 heridos, el Gobierno debió ordenar el repliegue militar y policial “sin lograr la apertura total de las vías bloqueadas” (infobae, 17/5). Los bloqueos se restablecieron y se sumaron otros. Hasta la noche del sábado permanecían instalados 22 puntos de bloqueo, la gran mayoría en el departamento de La Paz.
Luego del fracaso del operativo represivo, Paz ha retomado un operativo de cooptación de diferentes organizaciones gremiales. Convocó a la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz “Tupac Katari”, la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Indígena Originaria “Bartolina Sisa” y a otros sectores sociales (La Razón, 17/5) a “un diálogo productivo” con una “agenda abierta” para ayer, domingo 17, en la Casa Grande del Pueblo, el palacio presidencial.
Pero la dinámica de la movilización por abajo supera a las organizaciones establecidas. Así lo demuestra el repudio de los cooperativistas mineros al acuerdo alcanzado este viernes, entre el Gobierno y la Fecomin, para suspender las medidas de lucha. Paz festejó un acuerdo con los maestros, por un bono anual de 2.400 pesos bolivianos y la promesa de una reunión en octubre para discutir la incorporación de un aumento salarial en el presupuesto 2027. El acuerdo fue rechazado rápidamente por el magisterio rural de La Paz (La Razón, 17/5). Lo mismo sucede con la Central Obrera Regional de El Alto, que firmó un acuerdo con Rodrigo Paz para la instalación de la internet satelital Starlink en colegios, proyectos de viviendas sociales y obras viales en el Alto, el viernes pasado. Sin embargo, buena parte de sus bases han continuado las medidas de fuerza y acusado de traidores a sus dirigentes, de “negociar con la sangre del pueblo” (ídem).
A diferencia de enero pasado, cuando la COB y la Túpac Katari cerraron un acuerdo con el Gobierno para la abrogación del decreto 5.503, que viabilizó el gasolinazo, las bases y dirigentes medios de estas y otras organizaciones sindicales y sociales no están dispuestas a dejar que sus direcciones entreguen su lucha. Sin embargo, los obreros fabriles, y particularmente los de YPFB y de mineras privadas, no tienen una participación activa ni han paralizado la producción.
Entre las acusaciones de Rodrigo Paz y sus funcionarios contra las movilizaciones y bloqueos obreros y campesinos, se destaca la que atribuye a Evo Morales la preparación de un golpe de Estado, sin ofrecer mayores pruebas.
Pero Evo Morales se ha delimitado de las bases que piden la renuncia de Paz Pereira en varias declaraciones públicas y hasta ha declarado estar dispuesto a asesorar al presidente bajo ciertas garantías (Latitud Bolivia, 17/5).
“Fuera Rodrigo Paz”
Mientras el gobierno de Paz Pereira no logra quebrar las manifestaciones y estas se extienden por todo el país, va creciendo también la exigencia de su dimisión. Si Paz Pereira renuncia, asumiría el vicepresidente Edman Lara, quien ha roto con Paz apenas asumió. Lara busca un pacto con sectores del MAS, pero debería llamar a elecciones en 90 días. Carentes de una perspectiva de poder, las masas movilizadas corren el riesgo de quedar atrapadas en un conflicto de cúpula (disfrazada de salida revolucionaria), lo que sería el mayor peligro para obtener la satisfacción de sus reivindicaciones. Sería necesario transformar las movilizaciones en una huelga política de masas y desarrollar una dirección nacional de la huelga al margen de las burocracias de turno.
Como telón de fondo de esta rebelión social en desarrollo, se encuentra la crisis inflacionaria desatada por la guerra imperialista. Bajo la invasión a Irán, se han disparado los precios de los combustibles y torpedeado la política de Paz. El presidente boliviano, un socio de Trump en el Escudo de las Américas, ha pedido socorro al imperialismo y a sus socios regionales, como Javier Milei.
Llamamos a seguir el ejemplo de Bolivia y convertir a las marchas masivas por la Educación y la Salud en bloqueos de ruta, al mejor estilo piquetero. El derrumbe de las condiciones sociales de las masas de Argentina no es menor al de las masas de Bolivia.
Julio Quintana
18/05/2026
sábado, 16 de mayo de 2026
La mentira en tres idiomas
La SIDE redactó y publicó en 1978 un libro para frenar la «campaña de desprestigio» internacional. Ahora, sus archivos desclasificados revelan la magnitud del operativo. El testimonio en primera persona de uno de los periodistas que informó al mundo desde Buenos Aires.
Como parte del proceso de desclasificación de archivos históricos de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), el 21 de abril pasado se dio a conocer una nueva entrega: un archivo digitalizado de 1.419 páginas que incluye 17 documentos. Dentro del material revelado aparece la publicación, en 1978, de un libro escrito por la propia central de inteligencia, en plena dictadura, para denunciar una «campaña de desprestigio» internacional.
Lo más destacado de estas nuevas revelaciones es la comprobación de que fue la propia SIDE la que se encargó de la producción de «Argentina y sus derechos humanos», un libro a través del cual, desde la fachada de la ficticia Asociación Patriótica Argentina, se denunciaba esa campaña. La confección de la obra fue ordenada desde la oficina de “Interior” como parte del denominado «Operativo Editorial».
Un libro para intimidar al mundo
El libro fue escrito en castellano, inglés y francés y contó con una tirada superior a los 20.000 ejemplares. El volumen incluye amenazas explícitas, fotos de las morgues policiales con víctimas desfiguradas de las fuerzas de seguridad, así como intimidaciones a un amplio arco de gobiernos y organizaciones de derechos humanos, tanto en el país como en el extranjero. Son imágenes crudas, sin filtro, con el único fin de impactar al lector, de horrorizarlo. Además, en sus páginas se publicaron las fotos y hasta los domicilios en Buenos Aires de los representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja Rolf Jenny, Teresa Muñoz y Romaine Tissiere, así como también de varios de sus colaboradores.
El material fue destinado principalmente a las embajadas argentinas en el exterior, para advertir a «otras naciones del mundo» sobre «quienes usan el terrorismo para instaurar gobiernos adictos a las ideologías marxistas». Pero también tenía un objetivo interno: intimidar a los corresponsales de diarios y agencias de noticias que desafiaban las prohibiciones de dar cuenta de los crímenes, nombrar a cada una de las organizaciones a las que pertenecían las víctimas y denunciar la «ley de fugas», que disfrazaban de «enfrentamientos».
El texto, según revelan los archivos, también se filtraba deliberadamente entre los corresponsales extranjeros, que “por estar identificados con el marxismo o porque les pagan abundantes dólares, constituyen el medio más eficaz para lograr una rápida y muy amplia difusión de narraciones orientadas a presentar en el exterior una imagen de una Argentina salvaje, sanguinaria, inhumana».
El verdadero terror que el libro intentaba ocultar
Para entender la desesperación de la dictadura al escribir este manual, es necesario recordar cómo era informar desde Buenos Aires en aquellos años. La censura que impuso la Junta Militar era total. Las máquinas de télex de las agencias nacionales, como Télam o Noticias Argentinas (NA), solo difundían la información oficial e ignoraban sistemáticamente las acciones de la creciente resistencia civil, obrera y estudiantil, o el testimonio de las Madres y los organismos de derechos humanos.
En ese contexto, agencias extranjeras como la cubana Prensa Latina se convirtieron en un faro de denuncia contra el genocidio. Yo trabajé en su corresponsalía local en Buenos Aires. Entre abril y junio de 1976, comencé en la oficina 96 del noveno piso del edificio Sáfico, en Corrientes 456 del microcentro porteño. Nos sumergíamos en el horror de elaborar panoramas matutinos y vespertinos con un «balance» de muertes que surgían de los comunicados oficiales, los cuales hablaban de supuestos «abatidos en enfrentamientos». En rigor, era una cruel suma de los militantes político-militares asesinados por los grupos de tareas de las Fuerzas Armadas.
Aunque la dictadura había prohibido publicar los nombres de las organizaciones político-militares (exigiendo referirse a ellas como «la banda de delincuentes subversivos declarada ilegal en primer lugar» para el ERP, y «en segundo lugar» para Montoneros), desde Prensa Latina nunca acatamos esa orden.
Amenazas concretas, colegas caídos
La represión intentó silenciarnos. Todos los periodistas de la agencia recibíamos amenazas diarias. Interceptaban el hilo del teletipo desde un piso que manejaba la Marina en el Correo Central y nos hacían llegar llamados escalofriantes, en mi caso con las voces de mis compañeros de militancia torturados.
Esa intimidación tuvo consecuencias concretas: sufrimos acciones directas, varios fueron secuestrados, algunos fueron rescatados de sus captores y otros asesinados. En ese contexto de terror, un hito fundamental fue la difusión de la carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar a través de Prensa Latina, una misión que tuve la oportunidad de llevar a cabo. Fue un acto de resistencia pura, una manera de decirle al mundo que, a pesar de la oscuridad, la verdad y la resistencia popular encontraban un cauce.
La verdad, al fin, desclasifica la mentira
Cuatro décadas después, esos mismos archivos que la dictadura usó para negar y amenazar salen ahora a la luz. El libro «Argentina y sus derechos humanos» ya no es un arma de intimidación sino una prueba documental del terror. Quienes entonces informamos a pesar de todo podemos hoy leer esas páginas como lo que fueron: el retrato invertido de un genocidio que intentaron ocultar bajo la apariencia de un alegato jurídico.
La operación de propaganda que la SIDE diseñó en tres idiomas choca, sin embargo, con un presente inquietante. Mientras estos archivos se desclasifican oficialmente, desde el gobierno de Javier Milei se han multiplicado las declaraciones y gestos que reivindican abiertamente a la dictadura militar, minimizan sus crímenes o hablan de «excesos» dentro de un supuesto «combate contra la subversión». El libro de la SIDE y la desclasificación conviven así en una tensión contradictoria: por un lado, se abre la verdad; por el otro, se intenta rehabilitar a sus autores.
Pero la mentira, por más que se publicara en tres idiomas y con una tirada de 20.000 ejemplares, no pudo contra los hechos entonces ni puede ahora. La verdad, al fin, desclasifica la mentira.
Alberto Nadra. Político, escritor y periodista.
Trump y Xi agudizan la disputa por el control del Canal de Panamá y los principales puertos del Pacífico
Panamá opera el mayor registro abierto de barcos del mundo: casi el 18% de los barcos mundiales. El registro de buques es un negocio importante para Panamá. Muchos armadores eligen Panamá porque tiene uno de los registros marítimos más grandes del mundo y suele ofrecer bajos impuestos y regulaciones flexibles. La acción de China significa un ataque a nodos críticos de las redes logísticas panameñas y su registro de buques, haciendo valer el peso de los puertos chinos, que incluyen, dentro de una extensa red portuaria, a siete de los diez puertos de contenedores más activos del mundo.
Escalada
La escalada en el conflicto no es un asunto de segundo orden en la disputa mundial. El cierre del estrecho de Ormuz ha desnudado la importancia del control de los pasos marítimos navegables como parte de la estrategia de guerra. Por el canal de Panamá transita aproximadamente el 5% del comercio marítimo mundial.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, ha reclamado el cese de las detenciones de buques. Estados Unidos aseguró que "sigue de cerca" las “acciones de represalia” de China. El secretario de Estado, Marco Rubio, posteó que “Estados Unidos está con Panamá contra cualquier acción de represalia contra su soberanía y siempre apoyará a nuestros socios ante la intimidación”. La bandera de la “soberanía” mal puede disimular que Estados Unidos convirtió a Panamá en un protectorado norteamericano. Además de obtener la firma de los presidentes derechistas Santiago Peña, de Paraguay, y Rodrigo Paz, de Bolivia, para suscribir el comunicado, consiguió pronunciamientos similares por parte de los gobiernos de Honduras, Perú, Costa Rica y Chile, y de Israel y Ucrania. Más recientemente, Portugal anunció su futura adhesión al Protocolo del Tratado de Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá, lo que es un intento de neutralidad ante los hechos consumados por Trump. Javier Milei no ha suscripto el comunicado promovido por Trump debido a la necesidad de volver a renovar el swap de Argentina con China.
El presidente de la Cámara Marítima de Panamá, René Gómez, ha denunciado a China por llevar el registro marítimo panameño a un “momento crítico”. Apenas una semana después, el presidente de Israel, Isaac Herzog, visitó Panamá y firmó un acuerdo conjunto para “ampliar y reforzar su Tratado de Libre Comercio” y acuerdos de cooperación y asesorías en temas de manejo y tratamiento de agua, ciberseguridad, seguridad hídrica, logística y tecnología, entre otros. Según Infobae (6/5), “hace unos días, el canciller panameño sostuvo una conversación telefónica con su homólogo del Estado de Israel, Gideon Sa’ar, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones en el Medio Oriente”. La agenda del presidente israelí continuó en Costa Rica -otro de los firmantes del comunicado de Trump- donde participó de la toma de posesión de la presidenta electa Laura Fernández Delgado, en una “agenda regional [que] busca reforzar la presencia diplomática de Israel en América Latina y ampliar su red de cooperación política, económica y tecnológica” (ídem).
Según el portal China en las Américas, “la decisión sobre los puertos [expulsión de China] no se tomó de forma aislada. Formó parte de un distanciamiento más amplio respecto a China. Durante el mismo periodo, Panamá también decidió retirarse de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, dando marcha atrás en algunos proyectos clave de infraestructura respaldados por China, y adoptó legislación que impedía el despliegue de tecnología china en ciudades clave”. Algunos analistas aseguran que Estados Unidos ahora pretende exportar el “modelo Panamá” de expulsión de China al resto del continente. Es decir, desmantelar la infraestructura china y desplazar sus intereses estratégicos mediante el uso de los marcos legales locales y presiones de seguridad hemisférica. China canalizó las actividades que realizaba en Panamá principalmente a través del megapuerto de Chancay en Perú, del cual son propietarios parciales. Pero aún así no logra compensar la importancia del Canal de Panamá. “Algunos argumentan que el suceso puso de relieve una brecha estructural en la red logística de China: aunque Chancay es una alternativa en el Pacífico, China carece de un equivalente en el lado atlántico”, (ídem). Con su expulsión de Panamá, algunos analistas sugieren que China “podría redirigir su navegación desde el Atlántico Sur -principalmente Brasil, Argentina y Uruguay- a través de una ruta alternativa que transite por el Cabo de Buena Esperanza, el Océano Índico y el Estrecho de Malaca” (ídem).
Estados Unidos tiene en miras las actividades de China en el resto del continente. “Tres nodos logísticos clave (Chancay, Lázaro Cárdenas y Paranaguá) muestran los mismos focos rojos que parpadearon en Panamá antes del colapso de la concesión de Hutchison [en el Canal]” (ídem). En relación al puerto de México (Puerto de Lázaro Cárdenas), donde opera justamente uno de los gigantes chinos expulsados de Panamá (Hutchison), y que es clave en la logística de semiconductores y de la industria automotriz, está programada para dentro de dos meses la revisión del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), donde el lugar de China va a ser el primer punto de la negociación. En Perú, en el megapuerto de Chancay, el gigante naviero estatal chino COSCO mantiene la exclusividad de servicios y Perú se encuentra en un ajustadísimo recuento del ballotage presidencial que es clave para la ofensiva norteamericana contra China. El Puerto de Paranaguá, el segundo mayor puerto de Brasil, es el puerto de graneles más grande de América Latina y el puerto de exportación de productos agrícolas más grande del país. Recientemente fue noticia porque China acaba de realizar el mayor desembarque de vehículos jamás registrada por el puerto, con la importación de 5.000 vehículos. Allí, la empresa china China Merchants Port (CMP) adquirió el 90 por ciento del Terminal de Containers de Paranaguá (TCP) por 30 años. Lula acaba de volver de Washington por una reunión bilateral con Trump, donde se discutió la cuestión del comercio (Estados Unidos mantienen las sanciones comerciales contra Brasil) y la injerencia del país del norte en la región).
China se ha convertido en el principal socio comercial de la mayoría de los países de América Latina y tiene asentadas gigantescas inversiones en infraestructura, minería y energía, además de ser un mercado de importación privilegiado para los productos de la región.
El Be
13/05/2026
jueves, 14 de mayo de 2026
El Pentágono sale al rescate de las empresas tecnológicas
El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas de inteligencia artificial: SpaceX, OpenAI, Google, NVIDIA, Reflection, Microsoft y Amazon Web Services. Luego se sumó Oracle. La serie de acuerdos consiste en integrar inteligencia artificial (IA) avanzada en sus redes informáticas clasificadas.
Estados Unidos ha utilizado la inteligencia artificial en Gaza, Ucrania, El Líbano o Irán, para el análisis de imágenes satelitales, la identificación automática de objetivos, el manejo de drones autónomos o semiautónomos, la predicción de movimientos enemigos, el espionaje y la ciberseguridad. Gracias a la IA, los drones modernos incorporan capacidades para seguir objetivos, evitar interferencias, coordinar ataques y operar parcialmente sin piloto humano. Esto reduce costos y acelera tanto la defensa como los ataques. Así, la gestión y síntesis de grandes volúmenes de datos logra optimizar la toma de decisiones en tiempo real.
El Pentágono remarcó la urgencia de acelerar su adopción y diversificar los proveedores. Tal vez sea un aprendizaje de lo que le pasó a Ucrania en 2022, cuando Zelenski quiso usar Starlink, de Elon Musk, para dirigir un ataque con drones navales contra la flota rusa en Crimea. El ataque fue abortado debido a que el magnate sudafricano desactivó el sistema debido a su oposición a escalar el conflicto en ese momento.
Existe un conflicto potencial respecto de quién comanda las decisiones bélicas. La relevancia de la tecnología aplicada a la guerra, les otorga a las empresas un lugar en la dirección de la defensa. Esta serie de acuerdos está relacionada con el conflicto que tuvo el Pentágono con Anthropic.
Anthropic es la gran ausente del acuerdo. Hasta hace unos meses, el modelo Claude, de Anthropic, estaba integrado en plataformas militares como el sistema Maven de Palantir, que el ejército estadounidense utiliza para el procesamiento masivo de datos militares: imágenes satelitales, señales electrónicas, reportes de inteligencia y datos de drones.
Sin embargo, a principios de año el secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó a Anthropic como un “riesgo para la cadena de suministro”, tras una disputa de varios meses sobre la insistencia de la compañía en medidas de seguridad que, según el Pentágono, eran excesivas. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, hizo públicas sus preocupaciones de que las agencias de defensa pudieran utilizar potentes herramientas de IA para llevar a cabo una vigilancia interna masiva y desplegar armas de guerra totalmente autónomas. Por eso el Pentágono dejó de usar Claude, aunque el sistema es utilizado en otras áreas del Estado.
Sobre este conflicto, Palantir sentó posición en el manifiesto de 22 puntos que publicó recientemente en X. Palantir, la empresa de Peter Thiel, fue en sus inicios financiada y desarrollada por la CIA. Es una empresa de software especializada en “big data” e inteligencia artificial. Sus algoritmos han designado hospitales y escuelas de niñas como blanco para los Tomahawk norteamericanos, y seleccionan inmigrantes para deportar en las redadas de ICE. En su manifiesto, Palantir hizo un llamado al resto de las tecnológicas a supeditarse a los intereses del Estado en su guerra comercial contra China. Palantir coincide en objetivos fascistas de control social y supremacismo racial.
La burbuja de la IA
El otro eje de la cuestión es la burbuja financiera que se está creando alrededor de la IA. Se está invirtiendo más en infraestructura de IA de lo que la rentabilidad inmediata puede justificar.
Los centros de datos gigantes, los chips carísimos, el enorme consumo eléctrico, la contratación masiva de ingenieros y las startups valuadas en miles de millones -que aun no dejan ganancias- están generando miles de millones de dólares de deuda.
Muchas empresas están construyendo casi lo mismo, lo que puede terminar generando exceso de capacidad y caída de precios. El aumento de los hidrocarburos no colabora, y tampoco lo hace la velocidad de obsolescencia de los chips.
Según J.P. Morgan, las tecnológicas emitieron alrededor de 455.000 millones de dólares de nueva deuda para financiar infraestructura de IA y centros de datos.
Por lo tanto, el acuerdo del Pentágono con las tecnológicas es, además de una necesidad para la maquinaria bélica imperialista, un rescate financiero del Estado imperialista a los paladines mundiales de la meritocracia.
Pero, como no puede ser de otra manera, es también un negociado: 1789 Capital, un fondo de inversión del cual Donald Trump Jr., es socio e inversor en Reflection IA, es la menos relevante de las tecnológicas incluidas en el acuerdo.
Algunos análisis del sector estiman que el gasto total del Pentágono en IA, nube y ciberseguridad, ya supera los 32.000 millones de dólares en lo que va de 2026. Para tomar un ejemplo, el Pentágono adjudicó a Scale AI, empresa de la que Meta posee el 49 %, un contrato de 500 millones de dólares, lo que supone un aumento de cinco veces con respecto al acuerdo de 100 millones de dólares que la startup firmó en septiembre de 2025.
La relación de Palantir con el Estado imperialista se registra desde sus inicios, pero desde que asumió Trump multiplicó sus contratos con varias agencias del gobierno de Estados Unidos, especialmente en defensa, inteligencia, inmigración y seguridad. En 2025 firmó un contrato marco de hasta 10.000 millones de dólares a diez años para software de datos e inteligencia artificial aplicado a operaciones militares.
La guerra algorítmica, tal como la está planteando el imperialismo, es un sistema enredado en las propias contradicciones el capitalismo.
Aldana González
13/05/2026
miércoles, 13 de mayo de 2026
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