miércoles, 15 de julio de 2026

Estados Unidos: el giro a la izquierda en las primarias del Partido Demócrata


Las elecciones primarias en el Partido Demócrata de Estados Unidos han ratificado un giro a la izquierda de su electorado, especialmente entre los más jóvenes. El fenómeno no se restringe a la ciudad de Nueva York, donde se alzó con la intendencia Zohran Mamdani, un dirigente ajeno al establishment del partido, quien proclamó su apoyo a la causa palestina y agitó planteos de ´asequibilidad´ en materia de vivienda y transporte. En muchos puntos del país vienen triunfando candidatos respaldados por la DSA (el ala “socialista” del PD), y que en la mayoría de los casos han colocado la cuestión del genocidio de Israel en Gaza como un eje de diferenciación con el establishment Demócrata.
 El derechista Wall Street Journal afirma que “Los resultados de las primarias de Colorado (…) demuestran que los insurgentes socialistas están tomando el relevo del Partido Demócrata, y no solo en las ciudades costeras. Un ejemplo es Melat Kiros, una socialista de 29 años que derrotó a la congresista Diana DeGette, quien llevaba 15 mandatos en el cargo en Denver” (WSJ, 1/7). El periódico de Rupert Murdoch exagera, sin embargo, el peso de la DSA en el partido Demócrata: hoy tienen apenas dos Representantes en el Congreso (Alexandria Ocasio-Cortez por NY y Rashida Tlaib por Michigan) y podrían conquistar algunos escaños más en noviembre, pero están lejos de dominar el partido ni su bancada. 
 El fenómeno demuestra que el triunfo de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York no fue un hecho aislado. En las primarias el alcalde “demócrata socialista” apoyó tres candidaturas ligadas a DSA o el ala progresista. En los tres casos triunfó la candidatura respaldada por él. Ahora sectores de la prensa lo califican de “king maker” ("hacedor de reyes") y subrayan que figuras del establishment demócrata como Kamala Harris -ex candidata presidencial vencida por Trump- se reúnen con el referente de la izquierda demócrata para buscar su apoyo en un futuro. Algunos medios afirman que Harris “besó el anillo” de Mamdani, reconociendo que es una figura en ascenso. Es cierto que todas las candidaturas respaldadas por el alcalde neoyorkino triunfaron en las primarias, pero también es cierto que se ha cuidado de apoyar únicamente a candidatos que tenían chances de triunfar. En diversos distritos no ha respaldado a candidatos de la izquierda que desafiaban al candidato mayoritario del establishment, pero tenían escasas posibilidades de ganar la primaria. Por otra parte, “no respaldó a ningún candidato en contra de los titulares estatales en este ciclo electoral, [ya que] necesita el apoyo de líderes en Albany [sede del gobierno estadual]” (Politico, 2/7). 
 Los tres triunfadores en NY son las miembros de DSA Claire Valdez (ganó la primaria para Representante del 7° distrito) y Darializa Avila Chevalier (13° distrito), y el ex DSA Brad Lander por el 10° distrito. Los candidatos desafiaban al titular en el cargo de Representante que buscaba reelección - salvo Valdez, que derrotó al sucesor designado por la Representante saliente. Las campañas adquirieron así un claro tono contra el liderazgo del PD y en todas ellas la cuestión del genocidio israelí tuvo un peso muy fuerte. Esto incluso en el caso de Lander, quien integró la DSA durante tres décadas y rompió con esa organización tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Según la revista New York, es “un sionista liberal que ha calificado la guerra de Israel en Gaza como un genocidio y apoya condicionar la ayuda militar” al Estado sionista. Los candidatos del ala izquierda enfrentaron una campaña sostenida a base de cifras millonarias por parte de los aparatos del establishment. 
 En el caso de Darializa Avila, el apoyo del alcalde “tomó por sorpresa” al Representante Adriano Espaillat (“quien llevaba cinco mandatos en el cargo y presidía el Caucus Hispano del Congreso”). Éste, asegura, “contaba con el apoyo de Mamdani para su reelección, ya que el alcalde le había dicho en privado meses antes que lo haría. Incluso se dieron la mano para sellar el acuerdo” (ídem). Según otra nota del portal Politico (3/6), el alcalde “asumió el cargo sin temor a desafiar a la vieja guardia de su partido de forma audaz. Sin embargo, también ha demostrado una tendencia a cubrirse las espaldas cooperando con la clase política establecida, sobre todo en sus tratos con el presidente Donald Trump y la gobernadora Kathy Hochul”. Mamdani había recibido al apoyo en su momento de la gobernadora y del líder demócrata en el Congreso Hakeem Jeffries, y les retribuyó apoyando el liderazgo de Jeffries en la bancada -pese a las críticas desde la izquierda- y negándose a apoyar a un desafiante a Hochul más alineado con los planteos del alcalde “socialista”. La apuesta a la candidatura de Avila Chevalier se consideraba arriesgada, ya que en principio Espaillat tenía grandes chances de conservar su puesto, mientras que, en los casos de Valdez y Lander, en cambio, se consideraba que era muy probable su victoria. 
 Algunos seguidores de Mamdani no hicieron campaña ni se pronunciaron a favor de Brad Lander. Incluso la esposa del alcalde hizo una publicación en Instagram llamando a apoyar a las candidatas Valdez y Ávila, sin nombrar a Lander (NYT, 23/6). Lander había criticado a la DSA en 2023 por dar difusión a una marcha pro-Palestina el 8 de octubre, que reivindicaba el derecho a la resistencia del pueblo ocupado - luego los “socialistas democráticos” se disculparon por la publicación. Darializa Ávila Chevalier en cambio había participado de esa movilización y la prensa sionista asegura que hizo publicaciones (ahora borradas) que criticaban al propio Bernie Sanders por ser “sionista liberal”. Sea real o no, lo cierto es que Sanders no le dio apoyo público y el 23 de junio felicitó a Valdez y a Lander pero ignoró a Ávila Chevalier. El triunfo de Lander fue muy amplio, lo que evidencia que era una candidatura más aceptable para el “progresismo” demócrata.
 Aunque Mamdani tuvo sin duda incidencia en esos resultados, el giro a la izquierda no se limita a Nueva York ni a los apoyados por el alcalde. Un ejemplo fue la primaria de Colorado (distrito 1, Denver), en la que se impuso la abogada Melat Kiros, también apoyada por la DSA. Kiros es una activista de 29 años que fue despedida de un estudio legal por su apoyo público a la causa palestina, y enfrentó a Diana DeGett -Representante por tres décadas, alineada con el ala “progresista” Demócrata y que ha sido financiada por lobbies pro-Israel. Kiros planteó como ejes “eliminar el gran dinero de la política” (el financiamiento de los candidatos por las grandes corporaciones y magnates), “abolir el ICE” (policía militarizada migratoria), “aprobar el programa Medicare para Todos” (salud) y “exigir el fin de la guerra y las políticas actuales en Palestina”. 
 Las elecciones primarias en Washington DC para la alcaldía -donde triunfó Janeese Lewis George, otra miembro de DSA- es otro triunfo del ala izquierda del PD. Su triunfo para alcalde se considera casi seguro, dado que el distrito tiene una mayoría aplastante de los Demócratas, y que mayoritariamente repudia a Trump y su militarización de la capital del país. 
 Otra primaria que concentra la atención política es la de Michigan, donde un candidato apoyado por los “Socialistas Demócratas” (y Bernie Sanders, la burocracia sindical automotriz y sectores “progresistas”) puede triunfar dentro de tres semanas. Se trata de Abdul El-Sayed, un médico nacido en Detroit, hijo de inmigrantes egipcios, quien fue director de Salud en su ciudad natal y el condado de Wayne. Intentó ser nominado a gobernador de Michigan ya en 2019 (con el apoyo de Sanders) aunque fue derrotado en la primaria. Hace unos meses, El-Sayed estaba tercero en las encuestas. Ahora tiene grandes chances de triunfar en la primaria para la elección de Senador, compitiendo con la Representante Haley Stevens - apoyada por el establishment y financiada por el sionismo, lo que le permite hacer un gasto masivo en publicidad (en torno a 46 millones de dólares). 
 En Maine, el progresismo Demócrata ha sufrido un traspié político, pero no porque el electorado les haya dado la espalda en favor del aparato del PD, sino porque eligió agruparse en torno Graham Platner, un candidato con un pasado más que cuestionable (ex marine, tenía un tatuaje filo-nazi supuestamente ignorando su significado, y un largo historial de abuso del alcohol y trato abusivo hacia distintas parejas). La candidatura de Platner se vino abajo, luego de haber triunfado en la primaria venciendo al aparato del establishment con un 72% de los votos, con un discurso de reformas sociales (Medicare para todos, vivienda, apoyo a los sindicatos, más impuestos a los multimillonarios y corporaciones, críticas a la ayuda militar a Israel y a las “guerras sin sentido”, entre otros ejes). Aunque Platner no pertenece a la DSA ni fue formalmente apoyado por esta, hubo publicaciones sugiriendo votarlo en su página web. Aunque dice representar al trabajador, Platner se reivindica como un pequeño empresario y es contrario al socialismo. La causa del derrumbe del candidato “trabajador”, apoyado por Sanders, la senadora Warren, el representante Ro Khanna y otros referentes del “progresismo” Demócrata, fue la acusación de haber violado a una ex pareja (negada por Platner) ante lo que debió renunciar a la recién ganada nominación. Ahora el Partido Demócrata deberá seleccionar un nuevo candidato al Senado -sin una primaria sino en una convención estadual- en condiciones más favorables al aparato partidario, lo cual está generando una crisis en su seno, cuando se aproximan las elecciones de noviembre en la cual se preveía que se arrebataría el cargo a los Republicanos. El escándalo en torno a Platner sin embargo no niega la tendencia del electorado hacia la izquierda, incluso en una región más rural y conservadora que Nueva York.
 La oposición a la guerra en Medio Oriente, o la crítica al trumpismo (y al establishment Demócrata) por favorecer a Wall Street y los multimillonarios, no coloca a estos candidatos en una perspectiva de lucha por el socialismo. La tónica del discurso de la DSA y Bernie Sanders tiene parentezco con el “Estados Unidos primero” en algunos aspectos, colocando “priorizar” las necesidades de los estadounidenses en vez de llevar adelante guerras interminables, y defendiendo un programa de “nacionalismo económico”. Aunque critica la brutalidad de ICE y la política migratoria del gobierno, Sanders incluso ha tenido coqueteos con la política de fronteras de Trump. En una entrevista en The New York Times (3/11/25) afirmaba: “Necesitamos una política migratoria pero también necesitamos fronteras fuertes”; y aún peor: “Históricamente, ¿Estados Unidos ha protegido bien la frontera bajo demócratas y republicanos? La respuesta es no. Trump hizo un mejor trabajo. No me gusta Trump, usted sabe, pero necesitamos una frontera segura y no es tan difícil lograrlo. Biden no lo logró”. En lo económico, Sanders defiende la postura de la burocracia sindical de mayor “proteccionismo” económico, afirmando que el retroceso fabril de Estados Unidos obedece a la apertura económica y los tratados internacionales. En la misma entrevista, Sanders sostiene la fantasía de que “el Partido Demócrata era el partido de la clase obrera” a la que “abandonó” al impulsar el “libre comercio” con China. Coloca así un planteamiento de desarrollo capitalista -atenuando las desigualdades con impuestos a los mega ricos- impulsando la competencia de los obreros norteamericanos contra los obreros chinos o de otras regiones, combatiendo así la unidad internacional de los trabajadores y subordinando a la clase obrera a una inviable salida capitalista “nacionalista” y “antioligárquica”. La crítica a la guerra es colocada como una mala elección de los sectores políticos dominantes y no como una tendencia del propio capitalismo. Sanders -como Alexandria Ocasio-Cortez- ha reivindicado también “el derecho de Israel a defenderse”, llegando a votar ayuda militar al Estado genocida “para la defensa”. Ocasio-Cortez participó de la cumbre de Seguridad en Múnich (el “Davos de las armas”) donde defendió una política imperialista que “retorne” al “derecho internacional”, es decir, mantenerse en la OTAN, apostar a la ONU, mantener la ayuda militar a Israel (“condicionada”), y sin descartar incluso una guerra con China en torno a Taiwán. 
 El senador por Vermont -que formalmente no integra el PD, y se presenta como “independiente”- ha colocado sistemáticamente la idea de un rescate de los Demócratas. En sus redes sociales celebró el triunfo en Nueva York: “El pueblo estadounidense -en Nueva York y en todo este país- está cansado de una economía amañada que permite que los muy ricos se vuelvan aún más ricos mientras las familias trabajadoras luchan por permitirse vivienda, atención médica, cuidado infantil y educación. Están cansados de un sistema político dominado por donantes adinerados e intereses corporativos. Y están cansados de que multimillonarios y sus Super PACs [comités de apoyo de campaña] intenten comprar nuestras elecciones. Anoche demostró que cuando las personas trabajadoras se unen, se organizan y luchan, pueden derrotar a políticos del establishment y a enormes cantidades de dinero e influencia política. Estamos progresando. La tarea que tenemos por delante ahora es construir sobre ese impulso. Si los demócratas recuperan el control del Congreso el próximo año, deben escuchar al pueblo que los puso en el cargo. Las políticas del establishment de [mantener el] status quo no son suficientes. Debemos ser audaces. Debemos enfrentar a la Oligarquía. Debemos representar a las familias trabajadoras y crear un gobierno que funcione para todos, no solo para unos pocos”. 
 La tesis de Sanders es que el autoritarismo surge de Trump y un puñado de magnates de la tecnología, y puede ser enfrentada con reformas como limitar el financiamiento de los partidos y candidatos por las corporaciones, la estatización parcial de la IA (Sanders propone que un 50% de esas empresas sea de propiedad pública) y la “recuperación” del Partido Demócrata. Mientras la guerra mundial del imperialismo siembra masacres y genocidios, y va de la mano con la tendencia al fascismo, la persecución a los indocumentados y la guerra contra la clase obrera, los “progresistas” y “socialistas Demócratas” plantean la subordinación al Congreso y la unidad con el establishment imperialista al que cataloga como “insuficiente” y “poco audaz”. 
 El giro a la izquierda del electorado refleja la agudización de la crisis y de la lucha de clases, y el rechazo a la guerra y sus impactos sobre las condiciones de vida de los explotados. Los Sanders y Cía. no representan a la clase obrera, sino a la pequeña burguesía y los burócratas sindicales integrados al régimen político del imperialismo.

 Rafael Fernández 
 14/07/2026

martes, 14 de julio de 2026

Los Acuerdos de Abraham y América Latina


Cabeza de playa del sionismo.

 Legisladores de 12 países latinoamericanos firmaron la semana pasada su respaldo a los Acuerdos de Isaac, inspirados en los Acuerdos de Abraham, en una conferencia realizada en Buenos Aires. La iniciativa de Milei implica el compromiso de impulsar la campaña contra el antisemitismo, como el sionismo disimula sus crímenes de guerra. 
 Los Acuerdos de Abraham fueron una iniciativa de Trump para encolumnar a los países árabes al reconocimiento diplomático masivo de Israel con su capital en Jerusalén. El proyecto sucumbió ante la negativa de Trump y Netanyahu de reconocer el sistema de dos Estados y el comienzo del genocidio en Gaza. Sólo cuatro Estados firmaron los Acuerdos: Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán. Emiratos y Bahrein recibieron de Estados Unidos el compromiso de ventas de equipamiento militar y garantías de defensa; Marruecos obtuvo el reconocimiento de Estados Unidos de su soberanía sobre el Sahara Occidental; Sudán fue borrado de la lista de Estados terroristas, recibiendo multimillonaria ayuda económica norteamericana. Arabia Saudita y otros gobiernos, históricamente aliados al imperialismo y cómplices con el sionismo, lo han rechazado. 
 Según la versión oficial, la iniciativa de los Acuerdos de Abraham busca extender a América Latina una mayor cooperación económica y de seguridad con Israel. Existen antecedentes de compromisos de inversión del sionismo -Guatemala, por caso- sin que se haya efectivizado un solo dólar. El propio Milei tampoco ha conseguido nuevas inversiones ni aumentar el comercio, como tampoco con el resto del mundo. 
 Algunas de las entidades convocantes son la Israel Allies Foundation y American Friends of Isaac Accords. Estuvieron presentes Javier Milei, el canciller Pablo Quirno y el senador brasileño Flavio Bolsonaro. Pero también participaron legisladores de diferentes bancadas.
 Juntos por la Patria presentó un proyecto de declaración de rechazo a la cumbre y a los Acuerdos de Abraham. Denunciaron que los textos completos de los acuerdos no han sido difundidos oficialmente y reclamaron que el Poder Ejecutivo informe acerca de su naturaleza jurídica. Lo que no señaló JxP es que el Memorando contra el supuesto antisemitismo fue firmado por Alberto y Cristina Fernández e impulsado en el Congreso y Legislaturas por Felipe Solá, donde fue votado por unanimidad. En 2024, mientras el genocidio en Gaza estaba en pleno desarrollo, Juntos por la Patria había impulsado la creación del Grupo Parlamentario de Amistad con Israel, junto con otros bloques, en el que se destacó la participación de Leandro Santoro. 
 Los participantes de la cumbre no dieron a conocer la totalidad del acuerdo suscripto. Sin embargo, los documentos elaborados por las organizaciones impulsoras del proyecto muestran que la "cooperación" propuesta incorpora inteligencia artificial, ciberseguridad, intercambio de información, inteligencia financiera, contraterrorismo, control migratorio, protección de infraestructura crítica, comunicación estratégica, innovación tecnológica, formación de cuadros especializados y coordinación entre organismos de seguridad como componentes permanentes de una misma arquitectura institucional. Por lo tanto, la intención es crear una maquinaria legal que valide socialmente al Estado genocida en esta parte del mundo y, por otro lado, establecer un estado de espionaje y represión. 
 En la Pax Sílica -el proyecto de Trump para asegurar una cadena de suministros para las tecnológicas- Israel cumple un papel central. La maquinaria del genocidio, la guerra permanente y el control social han convertido a Israel en el principal laboratorio tecnológico. Por eso, la bolsa israelí ha crecido a la par del genocidio, que le ha servido como gigantesca vidriera para vender armas y software al servicio de las masacres. El otro plan que tiene Israel para esa misma cadena de suministros es copar la parte energética y desplazar al resto de Medio Oriente en la producción de gas, explotando los yacimientos anexados en Gaza y en el sur del Líbano. El Super RIGI -votado por el Congreso- es otro engranaje de esta maquinaria de alineamiento. 
 La cuestión de la seguridad es decisiva de los Acuerdos. En la Argentina tuvo una expresión concreta durante el secuestro en Libia de Paula Giménez y Lucas Aguilera, directores de investigación de NODAL que integraban la misión humanitaria Global Sumud Land Convoy, organizada para denunciar el bloqueo israelí sobre Palestina y trasladar ayuda humanitaria hacia Gaza. Mientras ambos eran detenidos y torturados, el canciller Pablo Quirno cuestionó públicamente la decisión de participar en la misión. 
 En ese cuadro, la Argentina actúa como cabeza de playa del proyecto del sionismo. 

 Aldana González
 13/07/2026

viernes, 10 de julio de 2026

Bolivia: el "diálogo" del "estado de excepción"


Libertad a Salazar y todos los presos por luchar. Basta de represión 

 El sábado ha sido detenido Vicente Salazar, dirigente de la federación campesina Tupac Katari, la principal organización sobre la que se apoyó el bloqueo de carreteras durante 52 días y que fue la columna vertebral de la ola de paros y masivas manifestaciones especialmente en La Paz y El Alto, que puso en jaque al gobierno de Rodrigo Paz. 
 El viernes 19 de junio, Mario Argollo, en nombre de la Central Obrera Boliviana (COB) firmó un acuerdo de “diálogo” y “pacificación” con el presidente Paz. Lo hizo en forma unilateral, traicionando el “Pacto de no Traición” que había establecido con las confederaciones campesinas y otras organizaciones populares en la rebelión que reclamaba la renuncia del mentiroso presidente Rodrigo Paz, que apenas asumió su cargo, inició un creciente ajuste contra el pueblo. 
 Solo unas horas más tarde, cuando el presidente logró la firma de la dirección de la COB levantando la huelga general e iniciando un “diálogo”, se decretó el “Estado de Excepción”. 
 El acta firmada entre la COB y el gabinete gubernamental planteaba generalidades. Argollo había “condicionado” que el requisito sine que non para levantar las movilizaciones, era la libertad de todos los compañeros detenidos. Pero Rodrigo Paz impuso que se resolvería caso por caso en un operativo “express”.
 Pero en lugar de terminar de liberar a todos los detenidos se ha comenzado un operativo para encarcelar a quienes el gobierno y la derecha burguesa consideran que son los responsables del levantamiento popular. El gobierno afirma que no ha sido él, sino el Poder Judicial el que está interviniendo. A Vicente Salazar se lo acusa de “instigación pública a delinquir, asociación delictuosa, terrorismo, atentados contra la seguridad de los medios de transporte y atentados contra la seguridad de los servicios públicos”. Una generalidad que da lugar a cualquier tipo de manipulación. Y la detención se debe a una denuncia presentada por el derechista “Comité Cívico de Santa Cruz” por los “daños que dejaron las protestas”, reconoce la fiscalía boliviana. La cuestión es que Salazar ha sido detenido “preventivamente” por 6 meses y enviado a la cárcel de “máxima seguridad” de Chonchocoro. Según las versiones, el mismo “Comité Cívico envió otras 44 denuncias más contra distintos dirigentes campesinos, obreros y vecinales que habrían estado al frente de las 52 jornadas de rebelión popular.
 Esta semana se ha hecho público un informe que constata numerosos actos represivos.
 El “Acta” firmada por Argollo y Rodrigo Paz también se comprometía a no privatizar las empresas estatales. Pero el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, acaba de hacer públicas declaraciones anunciando que “varias empresas estatales serán cerradas ya que no son rentables, ni viables”. Algunas de las que “cerrarían”, dijo, aun estaban en proceso de creación, contando incluso con bienes de capital en su haber. Piensa en “transformarlas” en “empresas público-privadas”. 
 Avanza a toda velocidad un acuerdo con el FMI por el cual estaría otorgaría un prestamos de 5.000 millones de dólares. Lógicamente viene de la mano de una serie de medidas de “reordenamiento” y “ajuste” que pagará el pueblo. Ya se unificaron los mercados de cambio de la moneda, iniciando un proceso de devaluación monetaria. Se autorizan nuevos aumentos de los precios de la gasolina, igualándolos con el mercado internacional, si esta es importada por “particulares” y no por YPFB. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que en poco tiempo, las únicas naftas que se van a poder comprar son las importadas por “particulares”, al precio internacional, sin ningún tipo de subsidio social. 
 Apenas se firmó el Acta de “conciliación” entre la COB y el gabinete de Rodrigo Paz, dijimos en forma taxativa: “El “acuerdo” que firmó la COB con Rodrigo Paz es “papel mojado””. 
 Esta semana se reunieron los presidentes del Mercosur en Paraguay: todos felicitaron a Rodrigo Paz por haber dominado la rebelión popular que hizo temblar toda la configuración política trumpista/derechista de Latinoamérica, porque proyectó el potencial de una irrupción de los trabajadores y campesinos de todo el continente contra los planes de ajustes fondomonetaristas. Lula se destacó porque anunció que se postula para intervenir en los “negocios” con los hidrocarburos. 
 Lo URGENTE es detener la represión, impedir que se transforme en una ola fascistoide como pretende la derecha, cosa que hasta ahora no ha logrado. Libertad a TODOS los compañeros detenidos por luchar. Derogación del “Estado de Excepción”. Realizar asambleas, plenarios, pronunciamientos y organizar la movilización por estas dos banderas democráticas elementales. Los estudiantes, vecinos, mineros, campesinos y fabriles. 
 En torno a esta bandera general, se irá organizando la lucha por los reclamos obreros y populares pendientes para enfrentar el ajuste que se pretende imponer. 

 Rafael Santos 
6 de julio

jueves, 9 de julio de 2026

El significado de la presencia de las tropas israelíes y yanquis en Venezuela


Delcy Rodríguez junto a miembros de la delegación israelí 

A raíz de una petición del gobierno de Delcy Rodríguez, efectivos de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) se encuentran en Venezuela desde fines de junio para colaborar en las tareas de reconstrucción tras el terremoto que dejó más de 3 mil muertos en la nación caribeña. 
 El hecho no es políticamente inocente. Desde 2009, las relaciones entre Venezuela e Israel están rotas, debido a la ofensiva de aquel año contra la Franja de Gaza. El arribo de la delegación de las FDI (con una treintena de integrantes, según algunos medios) sienta las bases para avanzar en un restablecimiento de los vínculos entre Caracas y el Estado sionista.
 La invasión norteamericana del mes de enero (que derrocó a Nicolás Maduro) dio paso a un control casi directo del país por parte de la Casa Blanca. El gobierno de Rodríguez reformó las leyes de hidrocarburos y minería para facilitar la entrega de estos recursos al capital extranjero. El dinero del petróleo que Estados Unidos compró a Venezuela en enero fue a parar a una cuenta bancaria supervisada por Washington. Venezuela alberga las mayores reservas de crudo del mundo y Trump las quiere bajo su órbita. 
 El terremoto se transformó en una oportunidad adicional de los Estados Unidos para ampliar su dominio en la zona. Se estima que son casi mil los militares yanquis presentes en Venezuela. Y, en este contexto, no es extraño que uno de los principales socios del imperialismo, como es Israel, pise también el terreno. 
 En estas horas críticas para el pueblo venezolano, rechazamos las manipulaciones políticas del imperialismo y el sionismo. 

 Prensa Obrera

martes, 7 de julio de 2026

lunes, 6 de julio de 2026

Las negociaciones entre la Casa Blanca e Irán, tras la derrota del imperialismo


El vicepresidente yanqui J.D. Vance junto al primer ministro de Pakistán, país mediador 

Desde el comienzo de la guerra contra Irán, los medios de comunicación occidentales, siguiendo con su larga historia de desinformación con respecto a Medio Oriente, intentaron justificar esta nueva arremetida imperialista. Esto se suma a las decenas de declaraciones de victoria de Trump en estos últimos meses. Esta aceitada maquinaria comunicativa demuestra una vez más su subordinación al capital. 
Sin embargo, las imágenes que hemos visto del campo de batalla, junto a la firma de un memorándum de entendimiento que favorece a Irán, nos revelan una dura derrota del imperialismo. Un análisis de este momento debe tener en cuenta, sin embargo, la fragilidad de este documento y su carácter provisorio.

Memorándum de entendimiento 

 Este documento presenta 14 puntos de los cuales la gran mayoría favorecen al régimen de los ayatollah. Los más claros son el levantamiento de sanciones, un plan de reconstrucción por 300 mil millones de dólares, la liberación de todos los activos congelados, el retiro de las tropas estadounidenses en los diferentes frentes y la reapertura del estrecho de Ormuz bajo protección de Irán y Omán. Considerando que Trump apostaba, en vísperas de la guerra, a derrocar al régimen iraní, el desenlace no podría estar más alejado de las expectativas.
 El punto que ha sido de vital importancia para esta derrota es la capacidad iraní de bloquear el estrecho de Ormuz para imponer presión sobre los mercados internacionales, lo que condujo a una abrupta escalada de los precios del petróleo. Estados Unidos, utilizando toda su capacidad bélica, ha sido incapaz de reabrir este estrecho, del cual depende la economía de algunos países aliados como Japón. El aumento del petróleo tuvo repercusiones económicas que llegaron a todos los países del mundo, incluso llevando a una escalada inflacionaria en Estados Unidos. 
 El cierre de esta vía navegable forzó a los países del golfo a presionar a Trump para que termine con la guerra. El presidente estadounidense prometió la rápida reapertura del estrecho con la creación de una coalición de la Otan dedicada a este objetivo. Lo que no tuvo en cuenta Trump fue que sus principales aliados le denegaron la ayuda militar, ante una sorprendente capacidad iraní sobre sus aguas territoriales. En este hecho se demostró no sólo la incapacidad estadounidense de arrastrar a sus aliados de la Otan sino también la falta de capacidades propias para mantener la seguridad de los buques en esa área. 
 Los países del golfo, que se vieron claramente afectados por esta disrupción del comercio internacional, también sufrieron las consecuencias directas de albergar tropas estadounidenses en su territorio y permitir utilizar sus espacios aéreos para facilitar los ataques a Irán. Por primera vez en su historia, Irán llevó a cabo una campaña de bombardeos a sus países vecinos apuntando a destruir las capacidades militares occidentales en la región y el proceso de producción de combustibles fósiles del cual estos países son tan dependientes. 
 Estos estados del golfo se vieron envueltos, entonces, en una doble crisis, tanto por el impacto económico de la guerra como por el rechazo entre los pueblos de Medio Oriente a la agresión imperialista y sionista contra Irán. Así, le recordaron a Trump que no sólo son ellos los dependientes del petróleo, sino que también lo es el dólar. El concepto de petrodólar, que en un inicio condicionaba a los países de la Opep a aceptar solamente dólares a cambio de su petróleo, y que hoy mantiene al dólar como la principal moneda en la cual se hacen estas transacciones, se vio claramente en peligro. En esta nueva guerra, la continuidad del petrodólar se puso en duda con acciones tan claras como la temprana libertad de paso que obtuvo China por el estrecho y la intención de pagos en yuanes por parte de los buques que quisieran pasar por allí con seguridad. Esta fue una de las razones por las cuales Estados Unidos impuso su propio bloqueo imposibilitando una mayor influencia china en esta área. 
 El bloqueo del estrecho de Ormuz demostró la fragilidad del sistema capitalista. Ante esto, no solo Estados Unidos tuvo que firmar el memorándum para poder reabrir el estrecho sino que además, la Casa Blanca tuvo que reconocer la autoridad de Irán y Omán sobre el mismo. Luego de la firma de este acuerdo del día 17 de junio se abrió un período de 60 días en los cuales estos dos países deben dejar paso libre a los buques de manera gratuita y acordando un diálogo para definir su futura administración. Las bases están sentadas para el cobro de tasas millonarias por parte de Omán e Irán. 
 El segundo punto más importante con relación a este acuerdo son las capacidades nucleares iraníes. Ya Obama había arribado en 2015 a un acuerdo por el cual Irán se comprometía a no construir una bomba nuclear y permitía la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), a cambio del levantamiento de sanciones económicas. Fue Trump, durante su primera presidencia, el que rompió ese tratado con Irán. Ahora, en el mejor de los casos, se volvería, respecto a este punto, a la situación previa. 
 De la misma manera, Irán es firmante del tratado de no proliferación nuclear. Por lo tanto, el argumento de la Casa Blanca de evitar que Teherán desarrolle un arma nuclear se nos presenta desde un inicio como una mentira, semejante a la que habían utilizado en 2003 para invadir Irak. 
 Irán ratifica su postura contraria a la creación de una bomba nuclear teniendo la confianza de que, incluso sin ella, se puede vencer a Estados Unidos y sus aliados, utilizando tácticas de guerra asimétrica. Cabe recalcar que Israel posee bombas nucleares. 

 Líbano 

 El Líbano es una pieza clave para el proceso de paz en Medio Oriente ya que Irán ha dejado claro que este no puede llevarse a cabo sin la retirada israelí de este país. La determinación de cumplir con sus amenazas le dio a Irán una gran credibilidad que fortaleció su posición negociadora. Esto se vio claro cuando la delegación iraní canceló las rondas de negociaciones en Suiza el 19 de junio debido a los ataques perpetrados por Israel. Una posición muy distinta a las amenazas vacías de Trump de eliminar a la civilización iraní por completo.
 La situación en el Líbano y el memorándum de entendimiento desató tensiones entre Israel y Estados Unidos. Israel utiliza su ofensiva sobre Líbano para tratar de tirar abajo el memorándum y reavivar una guerra de la cual, supuestamente, depende su propia existencia. Este sionismo mesiánico que es la base constitutiva del Estado de Israel y presupone la limpieza étnica de casi todo Medio Oriente para avanzar en sus planes de anexión, es un proyecto que no puede ser abandonado por los políticos israelíes. Esto ha llevado a que los principales ministros de Israel critiquen públicamente a la administración Trump por el acuerdo con Irán. Tanto Trump como su vicepresidente Vance rápidamente se pronunciaron, recordándoles a esos funcionarios que Estados Unidos es el aliado más importante con el que cuentan. 
 La situación en el Líbano es frágil debido a la negativa de Israel de acatar cualquier pacto. Desde el primer acuerdo de paz conseguido hace meses, Israel ha demostrado, tanto con acciones como con declaraciones, que no tiene intenciones de dejar de atacar ni de retirarse de ese territorio. 
 El proceso de negociaciones en curso es endeble. Estados Unidos no descarta la posibilidad de reemprender los ataques. Por su lado, diferentes medios apuntan a que Irán ya reconstruyó gran parte de sus capacidades militares destruidas y demostró tener gran capacidad de producción de drones y minas. Sólo queda ver si el imperialismo digiere los términos de un documento que fortalece claramente al régimen iraní, o inicia una nueva ofensiva aún más mortífera. 

 Camilo Mancuello

Trump sufre un revés judicial, pero la guerra contra los migrantes continúa


Un fallo de la Corte Suprema ratificó el derecho de ciudadanía por lugar de nacimiento. 

 El gobierno de Donald Trump sufrió un revés esta semana en su política migratoria a raíz de un fallo de la Corte Suprema que ratificó el derecho a la ciudadanía por lugar de nacimiento, en contra de una norma del magnate que la negaba a aquellos bebés nacidos en suelo estadounidense que no contaran al menos con un padre o madre que sean ciudadanos norteamericanos, o residentes permanentes. 
 La medida de Trump, dictada al comienzo de su segundo gobierno, encontró trabas en la justicia, debido a presentaciones de organismos defensores de los derechos humanos y las libertades civiles, y el asunto terminó, finalmente, en la Corte Suprema. Una mayoría de este tribunal convalidó el criterio que figura en la 14° Enmienda de la Constitución, que reza: "todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de Estados Unidos y del Estado en que residen". 
 Más allá de este importante revés, que fue celebrado por los defensores de los derechos humanos, conviene tener presente que la ofensiva trumpista contra los migrantes sigue su curso, incluso con la colaboración de esa misma Corte, que hace solo una semana convalidó el fin de un estatuto de protección temporal para haitianos y sirios, que coloca bajo riesgo de deportación a más de 350 mil personas. Asimismo, la Corte, que cuenta con una mayoría conservadora, convalidó límites en el derecho de asilo y mayores atribuciones a los agentes de migraciones en el trato con los residentes permanentes. 
 Hasta aquí, se estima que el gobierno de Trump, que usa a los migrantes como chivo expiatorio de la crisis estadounidense, deportó a casi un millón de personas en lo que va de su segundo mandato. Y, si bien las cifras de deportación, comparadas anualmente, no son mayores que las de la época del demócrata Joe Biden, la gran diferencia se produce en la brutal caída de los arribos a través de la frontera, que disminuyeron hasta un 90 por ciento. El éxito de Trump en este punto radica en la militarización, los acuerdos de repatriación con otros Estados y el terror. Para disuadir a migrantes, el gobierno montó centros de detención masivos e impulsó las redadas fascistas del ICE. Es una política que encuentra, sin embargo, una fuerte resistencia, como lo mostró el levantamiento en Minneapolis, que logró expulsar a esos agentes. 
 Cuesta encontrar un patrón común en los fallos de la Corte estadounidense, que propinó un severo golpe a Trump con el fallo que reserva la imposición de aranceles al Congreso y ahora le dió un nuevo cachetazo al magnate, pero que en otros fallos muy importantes, como el rediseño de los circuitos electorales, le dió la razón al gobierno. 
 Indudablemente, las masas en lucha no pueden depositar ninguna expectativa en los tribunales, más allá de éxitos parciales. La derrota de la agenda fascistizante del magnate dependerá de la lucha en las calles, como lo mostraron el levantamiento de Minneapolis que expulsó al ICE y las movilizaciones de millones de personas del mes de marzo.

 Gustavo Montenegro