jueves, 11 de abril de 2024

Estados Unidos-Japón-Filipinas: una reunión trilateral que amplía el militarismo


El primer ministro japonés y el presidente norteamericano 

El presidente norteamericano Joe Biden fue el anfitrión de un encuentro desarrollado este jueves 11 en Washington junto a los mandatarios de Japón, Fumio Kishida, y Ferdinand Marcos jr., de Filipinas, en el que se ratificaron acuerdos políticos y militares. Esta alianza forma parte del cerco que la Casa Blanca está tejiendo contra China y que completan Australia, Taiwán y Corea del Sur. 
 En las últimas semanas, se intensificaron las tensiones entre Manila y Beijing en el Mar de la China Meridional, eje de una disputa territorial a varias bandas entre naciones de la región.
 A fines de marzo, barcos chinos dispararon con un cañón de agua a un buque que se dirigía a una guarnición militar en el atolón Ayungin, ocupado por Filipinas. Según El País (11/4), en días recientes, barcos de guerra y aviones de Estados Unidos, Australia, Japón y Filipinas hicieron ejercicios conjuntos en las costas de este último país. 
 El cónclave que se desarrolló este jueves escenifica un espaldarazo a Ferdinand Marcos jr. en su litigio con el gigante asiático. Marcos, hijo del dictador que gobernó entre 1965 y 1986 (cuando fue derrocado por un levantamiento popular, conocido como la “revolución EDSA”), extendió, tras llegar al poder, un pacto con Washington, de 2014, que permite a los norteamericanos usar cinco bases militares en el archipiélago. 
 A diferencia de su antecesor en el cargo, Rodrigo Duterte, que cultivó lazos con Beijing, Marcos se alineó decididamente con la Casa Blanca, lo cual ha provocado la ruptura política entre ambos mandatarios, que fueron socios en las elecciones de 2022. Duterte acaba de amenazar, inclusive, con una secesión de la populosa isla de Mindanao, de la que es oriundo.
 La alianza con el sanguinario clan Marcos por parte del imperialismo es una nueva demostración de la impostura de su presunta preocupación por los derechos humanos. 
 En el caso de Japón, hace tiempo que viene desenvolviendo un plan de rearme. El fallecido Shinzo Abe inauguró una política que, en base a la reinterpretación de un artículo clave de la Constitución “pacifista” de posguerra, incrementó el presupuesto militar e involucró efectivos nipones en operaciones en el extranjero. En mayo de 2023, el gobierno de Kishida anunció públicamente que había entrado en tratativas con la Otan para abrir una oficina de enlace con la alianza atlántica en su territorio.
 Todos estos pactos militares demuestran que el imperialismo alienta las tendencias a la guerra en el Pacífico.

 Gustavo Montenegro

martes, 9 de abril de 2024

Genocidio con Inteligencia Artificial en Gaza


Una de las características de la guerra en el capitalismo es la implementación de las tecnologías de punta no para propósitos productivos sino para hacer más eficaz y eficiente la destrucción. Una reciente investigación publicada por +972 Magazine/Zijá Mekomit (1) echa luz sobre el rol de la Inteligencia Artificial en la guerra de Gaza. A partir de testimonios anónimos de varios oficiales e integrantes de la Unidad 8200 (una unidad de inteligencia de élite encargada de designar blancos para la campaña de bombardeos aéreos) se reconstruyen gravísimas denuncias contra el gobierno israelí y el mando de las Fuerzas Armadas. 
 Ya era conocido que las FDI hace unos pocos años estaban a la vanguardia de la aplicación de las tecnologías de Inteligencia Artificial para usos militares. El debut de esa tecnología en combate se dió en 2021. Pero lo que vemos ahora es una escala completamente diferente. Ya escribimos hace varios meses acerca del uso en combate de la IA Habsorá (´El Evangelio´), que se encarga de generar objetivos a través del procesamiento masivo de datos provenientes de todos los sensores conectados en red y distribuirlos automáticamente entre los “efectores” (que pueden ser un soldado individual, un tanque, un avión, etc.) para su destrucción, calculando la máxima eficiencia en términos de efecto deseado y tiempo de respuesta. Esta tecnología es clave para lograr una superioridad aplastante contra las unidades de combate palestinas. 
 Las revelaciones publicadas por +972 sorprenden por el nivel de detalle y la gravedad. Por un lado, las capacidades de otros programas de IA usadas por las FDI y, por el otro, el tipo de uso que se les dió especialmente en las primeras semanas de la guerra. La primera de las IA reveladas es Lavender (´Lavanda´). El propósito de esta es identificar posibles sospechosos de integrar las organizaciones militares palestinas. Fusiona y procesa datos masivos provenientes del extensísimo programa de espionaje israelí a la sociedad palestina a través de todos los dispositivos y medios digitales. Hablamos de las cámaras de seguridad en Gaza, los celulares de uso diario, las redes sociales, absolutamente todo lo que pueda dejar un registro digital. Esos datos los compara con perfiles armados de miembros de organizaciones y arroja resultados probabilísticos de pertenencia. Los criterios pueden hacerse más estrictos o más laxos dependiendo de los criterios determinados por los operadores humanos; para la actual guerra se escogió un margen de probabilidad del 90 por ciento, lo cual ya implica un margen de error. Advertimos del peligro de esta IA en oportunidad de su segurísima venta a fuerzas policiales y servicios de inteligencia para “aplicaciones civiles” en algún momento del futuro próximo. 
 La segunda IA se conoce con el nombre de Where is daddy? (¿Dónde está papi?). En base al banco de objetivos generados por Lavender, esta IA se encarga de rastrearlos en preparación de un bombardeo aéreo. El carácter siniestro del nombre está relacionado a la preferencia israelí de realizar el bombardeo cuando el objetivo se encuentre en su hogar, casi siempre acompañado de su familia. Esta preferencia se debe a que la dirección del hogar es conocida mientras que la localización del supuesto combatiente, mientras pasa de una base clandestina a otra, no siempre es conocida. La IA fácilmente puede saber cuando el sospechoso vuelve a su hogar, aunque no siempre resulta preciso. En +972 los testimonios de oficiales de la Unidad 8200 relatan que ciertos criterios utilizados no resultaron aplicables luego del comienzo de la campaña de bombardeos y resultaron en que varias veces se bombardeaba a la familia sin que el objetivo se encontrase en su casa. 
 Otra denuncia importante que realiza el artículo es acerca del uso concreto de las IA. Es importante destacar que durante las primeras 6 semanas de la guerra, cuando el uso de las IA fue más intenso, es cuando fueron asesinados la mitad de la cantidad total de palestinos asesinados hasta el día de hoy, la mitad de ellos, menores. Dos decisiones del mando israelí posibilitaron esto. Primero, se decidió relajar los criterios de daño colateral aceptables por cada asesinato selectivo. En otras palabras, se aceptó una cantidad mucho mayor de civiles muertos por cada supuesto combatiente: 15 por cada (supuesto) militante ´junior´ y hasta 100 por comandantes de jerarquía, abandonando completamente el principio de proporcionalidad.
 Segundo, que la campaña de bombardeo aéreo no se limitaría, como en el pasado, a eliminar comandantes y otros militantes de jerarquía sino que iba a abarcar también hasta el combatiente de rango más bajo. Para esta última masa se dependió mucho más de Lavender para su identificación, ya que quienes ocupan una posición de jerarquía en general ya eran conocidos con nombre y apellido. En otras palabras, se proyectó una campaña de bombardeo en una escala completamente nueva. Los oficiales no podían tener tiempo de verificar si los resultados arrojados por Lavender eran correctos antes de aprobarlos para bombardeo. En vez de mantener un control humano sobre la IA, el humano simplemente funcionó como sello de goma para aprobar nuevos objetivos en cuestión de segundos, Lavender sentenció a muerte a miles de palestinos sin control externo alguno. Detrás de estas decisiones, los oficiales de la Unidad 8200 que dieron testimonio perciben una voluntad completamente revanchista del gobierno y el mando militar a la luz del ataque de Hamás el 7 de octubre del año pasado.
 Al revés de lo que aseguran los empresarios de la industria militar, la aplicación de nuevas tecnologías no contribuyó a restringir el daño y la muerte estrictamente sobre los objetivos militares legítimos (desde el punto de vista de las leyes de la guerra) sino que produjo una carnicería de un nivel sin precedentes. 

 Leib Erlej 
 06/04/2024

El bombardeo de la embajada de Irán en Siria amplía la guerra en Medio Oriente


El gobierno de Benjamin Netanyahu en una misma semana concluyó el aniquilamiento de Al Shifa, el mayor complejo hospitalario de la Franja de Gaza con un saldo de cientos -tal vez más- de pacientes, refugiados y personal de la salud muertos; asesinó deliberadamente a siete trabajadores -cuatro extranjeros- de una ONG que llevaba alimentos y trabajaba coordinadamente con el alto mando israelí, y bombardeó el consulado iraní en Damasco (Siria), matando a varias personas, entre ellas a un comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el general de Brigada Mohammad Reza Zahedi y a otros dos altos mandos.
 El ataque en Damasco deja planteada la extensión de la guerra a todo Medio Oriente. Aunque el gobierno de Biden trató de desmarcarse del ataque con una rápida llamada al régimen de los Ayatolás, Irán acusa a Estados Unidos de ser responsable del ataque. Con esta agresión, Israel pone al rojo vivo la posibilidad de una confrontación regional, capaz de involucrar directamente a Estados Unidos. La provocación a Irán podría esconder “una huida hacia delante de Netanyahu destinada, en último extremo, a sostenerle en el poder aún a costa de una nueva guerra de consecuencias impredecibles” (publico 4/4). Netanyahu enfrentó esta semana masivas movilizaciones que se extenderán hasta el 6 de abril. Exigen su renuncia, la inmediata convocatoria a elecciones y un pacto para que regresen los rehenes. Fue una de las mayores movilizaciones desde que empezó la invasión a Gaza.

 Contra la ayuda humanitaria 

Los sionistas han desplegado desde octubre una política de asesinatos selectivos que costó la vida de 196 empleados palestinos de Naciones Unidas y ONG internacionales, y mató a 103 periodistas. Los siete trabajadores de la World Central Kitchen (WCK) asesinados viajaban en vehículos con ayuda humanitaria claramente identificados, en una zona donde no había operaciones militares y seguían un trayecto informado previamente al Ejército israelí. De las 8 víctimas, cuatro son los primeros extranjeros muertos por la ocupación. WCK decidió retirarse de Gaza, lo que es un duro golpe a la asistencia humanitaria. WCK se llevó las 400 toneladas de ayuda humanitaria que debía repartir en Rafah, en la frontera con Egipto, el anunciado próximo objetivo de la limpieza étnica sionista. 

 Al Shifa 

La semana fue un condensado de crímenes de guerra. El Ejército israelí se retiró de Al Shifa tras 18 días de ataques masivos. Durante el asedio, impidió el ingreso de agua y alimentos, matando literalmente a los pacientes de hambre. Familiares de pacientes fueron ejecutados o arrestados, y algunos enfermos también, incluido niños, denuncian los sobrevivientes. Los sionistas admiten haber asesinado a unos 200 supuestos milicianos y detenido a otros 500. No dijeron, en cambio, qué pasó con los 3.000 refugiados gazatíes que se encontraban en el centro médico cuando comenzó el asalto. Videos filmados por los propios sionistas muestran a algunos médicos, desnudos, ejecutados por negarse a abandonar los pacientes. “Aunque no podemos confirmar el número exacto de víctimas, cientos de personas han muerto, incluido médicos. Hay cadáveres tirados en la calle. También hubo detenciones masivas de personal y otras personas dentro y alrededor del Hospital”, dice un comunicado de Médicos Sin Fronteras, que informó que su clínica dentro del complejo fue totalmente arrasada. 
 La destrucción en la Franja carece de precedentes desde la II Guerra Mundial y los crímenes de guerra de Israel son difundidos orgullosa cuando no jocosamente en las redes sociales a través de vídeos grabados por los propios soldados israelíes. “Muestran asesinatos de civiles, incendios de casas por diversión, robos, torturas y humillaciones a detenidos, bromas con ropa interior femenina” (EP 31/3). Desde octubre, el Ejército israelí asesinó unas 32.500 personas -70% mujeres y niños- y la prohibición del ingreso de ayuda alimentaria hundió a más de 1,2 millones en el grado más alto de la hambruna. 
 Gaza, que supo ser “el mayor campo de concentración a cielo abierto del mundo”, en palabras del jefe de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, es hoy el “mayor cementerio a cielo abierto del mundo”. 
 Israel ejecuta y celebra el genocidio palestino a cara descubierta porque, como señala El País, su “aislamiento internacional” es “más retórico que real”. Pese a las masivas movilizaciones en el mundo árabe y las capitales occidentales, y a los rezongos diplomáticos, “los cinco países árabes que mantienen relaciones diplomáticas con Israel (Jordania, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Baréin) no las han cortado”. La Unión Europea reforzó la ayuda militar y Estados Unidos, que entrega anualmente a Israel 3.800 millones de dólares, mantiene las entregas de armamento y financiación. 
 Zaki Shalom, experto en relaciones entre los dos países en el Instituto Misgav de Seguridad Nacional y Estrategia Sionista, lo explica clarito: “Hay diferencias con Estados Unidos pero la verdad es que en estos seis meses nos han dado lo más importante que necesita Israel. Lo primero, libertad de acción. En Gaza hacemos casi todo lo que queremos hacer, incluidas cosas que eran tabú en anteriores enfrentamientos, como estar dos semanas en el Hospital Al Shifa, o destruir mezquitas o universidades que creemos que podían suponer una amenaza”, añade (EP Ídem). 
 Este jueves, Biden instó a Benjamin Netanyahu, a lograr un "alto el fuego inmediato" en la Franja de Gaza, informó la Casa Blanca. Y advirtió a Netanyahu que el futuro apoyo de Estados Unidos a la guerra en Gaza dependerá de las acciones "concretas" que tome para minimizar el daño a civiles en la Franja de Gaza y garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios (DW 4/4).  Pavadas. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mike Matthews, dijo que respaldaría un asalto israelí contra Rafah, donde se refugian 1,5 millones de palestinos porque un escenario en el que “Israel no haga nada respecto a los combatientes de Hamás que siguen en Rafah” es “inaceptable”. 
 El gobierno de Biden “ha venido autorizando en silencio en los últimos días ―en los que subía el tono contra la invasión de Rafah― la entrega a Israel de 1.800 bombas MK84 de 900 kilos, 500 bombas MK82 de 227 kilos y 25 cazas F-35 y motores”, según develó el viernes pasado The Washington Post.
 Los envíos se concretaron mientras Netanhayu repite que “nada detendrá la operación militar contra Hamás en Rafah”. 

 Olga Cristóbal
 05/04/2024

jueves, 4 de abril de 2024

La contrarreforma antilaboral al tope de la agenda capitalista en Argentina


La contrarreforma antilaboral avanza porque está en la agenda de toda la burguesía Ya los gobernadores y bloques “dialoguistas” tienen en sus compus lo que sería la nueva ley ómnibus, condición del “pacto de mayo”. Y hasta hay fechas tentativas para su tratamiento en abril. Habrá choques y crisis por el paquete fiscal, los impuestos coparticipables o no, las cajas jubilatorias provinciales, los subsidios y exenciones y otros rubros. Se trama no discutir por incisos y solo algunos artículos en particular. En fin, todo está atado con alambre salvo el rumbo del ajustazo, la demoledora licuación de ingresos, los despidos y la recesión fulminante. Pero ha surgido un tema de fuerte “consenso”, la reforma laboral, que hasta podría ser un tema fundamental para hacer pasar otros más polémicos como los enumerados. Para Massot, el expresidente de la bancada del PRO, la reforma laboral “es el único elemento ‘expansivo’ en la política económica de Milei”. 
 Trasciende que podría sacarse del articulado “reformista” del megaDNU suspendido por la Justicia, la obligación de una autorización expresa del trabajador para habilitar el descuento sindical por recibo de sueldo, como guiño para neutralizar o atenuar la resistencia de la dirigencia sindical peronista, tan celosa de sus cajas. Conviene entonces recordar qué quedaría y si el capítulo sería “más tragable”. 
 Los artículos 73, 79, 86, 87, 88 y 97 del DNU, en realidad, no dejan títere con cabeza en materia de derechos laborales. Habilitan la eliminación de la indemnización que se reemplaza por un fondo tipo Uocra administrado por la Anses, elimina las multas por trabajo informal, amplía a ocho meses el período de prueba, habilita el banco de horas eliminando virtualmente las horas extras, anula la ultraactividad de los convenios después de su vencimiento hasta nuevo acuerdo (que puede ser nunca), dispone guardias del 75% en las huelgas de sectores declarados “esenciales” y del 80% en actividades declaradas “trascendentales” (educación, transporte, aeronáutica, salud, bancarios, gastronómicos, aduaneros, etc., etc., etc.) que abarcan el 60% de las actividades, prohíbe toda asamblea no autorizada por la patronal que pueda “entorpecer” la producción y criminalizan “acciones de bloqueo, toma de establecimientos, intimidación, amenazas” y otros difusos tipos penales en el marco de una huelga. 
 Como se aprecia, sea como capítulo de la ley ómnibus, sea como ley aparte, se está discutiendo una contrarreforma antilaboral para borrar cien años de conquistas obreras que limitan la explotación del capital. Estas disposiciones arrasan con la jornada laboral conquistada a principios del siglo pasado, con la indemnización y sus actualizaciones, dejando al empleado a merced de su empleador. Arrasa también con los convenios colectivos al eliminar su vigencia por falta de acuerdo al vencimiento, lo que los deja en manos del sector patronal que así podría ir arrojando directamente a ley general de contrato con solo no aceptar un nuevo convenio colectivo. Agreguemos aquí que Milei, en su discurso del 1°de marzo en el Congreso, hizo eje en el convenio por empresa (a la baja, por supuesto), algo que ya tiene mucho recorrido desde los ’90 en numerosas actividades industriales. Y las actividades “esenciales y trascendentales” anulan el derecho de huelga para la mayoría de las actividades a las que luego podrían ir incorporando otras, recordemos la arbitrariedad en la declaración de esencialidad durante la pandemia por parte del gobierno anterior. 
 La propaganda derechista que envenena diciendo que habrá puestos de trabajo por eliminar las “regulaciones” que significan derechos conquistados es una mentira venenosa que debería estar siendo puesta a debate por todas las direcciones sindicales, fábrica por fábrica, lugar de trabajo por lugar de trabajo. Lo que perdimos en los ’90, al contrario, llevó a una desocupación del 18% en el año 1998, luego con todos los derechos perdidos fuimos también a una desocupación del 26% con Duhalde en 2002. Son derechos que no recuperamos en la reactivación de principios de siglo con el kirchnerismo y ahora vienen por todo. A Milei le encanta la Argentina agroexportadora de principios del siglo XX, salvo las conquistas obreras y jubilatorias que supimos conseguir con huelgas y sangre obrera en esa época y décadas después.
 La contrarreforma antilaboral avanza porque está en la agenda de toda la burguesía, grande, mediana y chica. Por eso la apoyan desde Milei hasta Cristina y por eso la burocracia sindical busca adaptarse, porque priorizan el sistema y su lugar en él al interés de clase. A esta ofensiva la podemos parar solo los trabajadores, desbordando a la burocracia sindical desde todos los costados, para que el movimiento obrero en su conjunto, ocupado y desocupado, sea el gran protagonista de un paro activo y un plan de lucha que culmine en la huelga general. Entremos con esta posición al debate abierto por el paro nacional. No queremos una medida para descomprimir, necesitamos un canal para derrotar el plan Milei.

 Néstor Pitrola

martes, 2 de abril de 2024

🎙️ Conferencia de prensa · Afirmá tus derechos · actualizació de firmas a la fecha 2/4/24 · 12.30h



Hace sesenta años Brasil atravesó una situación revolucionaria


Hace 60 años, entre el 31 de marzo y el 1° de abril, tuvo lugar, en Brasil, el golpe militar probablemente más importante de la historia golpista en América Latina. Atravesó diferentes etapas políticas y, por lo tanto, una serie de crisis de diversa envergadura, para adoptar, a partir de 1969, un carácter represivo cada vez más brutal, al punto de convertirse, luego de los golpes militares en Bolivia (1971), Chile y Uruguay (1973) y Argentina (1976), en el pivot de lo que se conoce como la Operación Cóndor, que reunió a los servicios de seguridad de estas dictaduras en la planificación de secuestros, torturas y desapariciones, con el apoyo abierto de Estados Unidos. Luego de proceder a una vasta contrarrevolución agraria, que concentró aun más la gran propiedad capitalista, el gobierno militar se lanzó en su último tramo a una política “desarrollista”, fundada en una enorme redistribución de ingresos para sustentar inversiones en la gran industria. A finales de la década del 70 inició un retiro ordenado del poder, desde las elecciones digitadas de 1982 hasta la reunión de una Asamblea Constituyente en 1988.
 Lo que otorga al golpe militar del 64 una característica especial es que tuvo lugar en el cuadro de una crisis revolucionaria. Las Fuerzas Armadas exhibieron una división extraordinaria; se produjo una sublevación entre los cuadros inferiores de la Armada en defensa del gobierno constitucional; y la movilización popular cobró un ascenso veloz tanto en el campo como en las ciudades. Mientras la iniciativa golpista irrumpía en el estado de Minas Gerais y era recibida con cautela en Río de Janeiro, los cuerpos legalistas del ejército se manifestaban en contra del golpe en Río Grande do Sul, Pernambuco y Sergipe. El presidente en ejercicio, Joao Goulart, rehusó enfrentar el golpe alegando el peligro de una guerra civil, en tanto el Partido Comunista, con presencia vigorosa en Brasil, propiciaba el seguidismo a la parálisis del gobierno, como lo había hecho desde 1954, cuando el imperialismo norteamericano organizó la invasión a Guatemala por un cuerpo armado de la derecha. 
 El carácter extraordinario de la crisis que alumbró el golpe había quedado de manifiesto en la larga duración del proceso que llevó al golpe. Brasil atravesó una crisis prolongada en la década del 50, que culminó con el suicidio del presidente Getulio Vargas, calificado como el Perón brasileño, que fue adjudicado a un intento desesperado por evitar un golpe militar. Más inmediata en el tiempo, la crisis arranca en 1961 con la renuncia del presidente Janio Quadros, que había asumido meses antes. El episodio, todavía confuso para los historiadores, fue motivado por la oposición que generó la intención anunciad por Quadros de reconocer al gobierno revolucionario de Cuba y a la República Popular China. Quadros, sin embargo, no representaba al llamado ‘populismo’ sino, por el contrario, a la derecha del escenario político brasileño. La suspicacia que produjo la renuncia probablemente obedezca a la cadena de acontecimientos que la sucedió. Ocurre que en virtud de un sistema electoral ‘sui generis’, la elección del Ejecutivo separaba a los candidatos a presidente y vice, lo cual dio lugar a que la Vicepresidencia cayera en manos de la lista opositora a Quadros, que postulaba para ese cargo a Joao Goulart –heredero político de Getulio Vargas. La derecha y un amplio sector de los militares se opuso a que Goulart sucediera a Quadros; en este sentido, la renuncia de Quadros era funcional a un golpe. La crisis generó una situación prerrevolucionaria, con amenazas de golpe, de un lado, y movilizaciones populares, del otro. La salida a este choque, que se revelaría muy precaria, consistió en cambiar el régimen constitucional de Brasil. El Ejecutivo fue privado de todos sus poderes, que pasaron al Congreso, de un lado, y un Jefe de Gabinete, del otro. El engendro se agotó cuando un plebiscito impuso el retorno al sistema constitucional precedente. Entre 1961 y 1964, Brasil fue sacudido por un terremoto político. A lo largo de estos años crecerá el movimiento de las Ligas Campesinas, que la oligarquía denunció como un peligro comunista. 
 El otro fenómeno que convierte a la crisis golpista del 64 en extraordinaria es el papel relevante que jugó el imperialismo norteamericano, al punto de prever el envío de tropas para apoyar la asonada. La conspiración norteamericana comienza con John Kennedy, que caracteriza a la situación brasileña como “un agujero negro” en el tablero latinoamericano. Estados Unidos reclamaba la adhesión incondicional de Brasil contra la Revolución Cubana. Este fue el motivo, precisamente, que llevó al derrocamiento de Arturo Frondizi, en marzo de 1962, luego de una reunión que tuvo con el Che Guevara en la residencia de Olivos. Robert Kennedy, el hermano, fue enviado a Brasil, donde se reunió durante tres horas con Goulart para persuadirlo a que se alinee con Estados Unidos. A la salida ordena los preparativos políticos y militares para el golpe, que finalmente tendrá lugar bajo la presidencia de Johnson, el sucesor de John F. Kennedy. Goulart, sin embargo, no era un agente de La Habana ni de Pekin –en la crisis de los misiles, en Cuba, en octubre de 1962, fue reclamado por Kennedy para que opere como canal de contacto con Rusia para que retirara sus bases en Cuba-.
 En marzo de 1964 las masas brasileñas se manifestaron claramente para aplastar el golpe; esto explica la vacilación para intervenir de un ala mayoritaria del Ejército, incluso las dudas de quien sería el primer presidente del gobierno militar, Castello Branco. El nacionalismo y el stalinismo brasileño se interpusieron para que evitar que las masas frustraran el golpe. Goulart abandonó el gobierno sin presentar batalla; dejó a sus aliados políticos y militares en el vacío, para alojarse en su estancia en Río Grande do Sul y luego refugiarse en Uruguay. 
 Una situación revolucionaria no significa que se hayan reunido por completo las condiciones de una revolución. Pero sí es el momento para organizar a las masas en órganos soberanos propios e impulsar su armamento. En 1973, un escenario revolucionario se planteó en Chile, pero por eso precisamente el gobierno y los partidos de la Unidad Popular procedieron a desarmar a los trabajadores y cuadros inferiores de la Marina que veían venir el golpe. No es esta cuestión estratégica, sin embargo, lo que la izquierda democratizante brasileña está discutiendo acerca de este aniversario. Es un hecho que la tentativa golpista de Bolsonaro y su fracción militar, de enero del año pasado, no fue enfrentada mediante una convocatoria a las masas brasileñas. Al revés, Lula ha llamado a desistir de manifestaciones antigolpistas en este aniversario. Desde estas páginas señalamos el carácter revolucionario de la situación que precedió y acompañó aquel golpe militar, y el carácter contrarrevolucionario de sus direcciones políticas.

  Jorge Altamira 
 31/03/2024

lunes, 1 de abril de 2024

La dictadura de nuestras orgullosas democracias


“Milei insta a Maduro a realizar elecciones libres en Venezuela” rezan los titulares del continente. Para redondear el efecto propagandístico, les ofreció refugio a los opositores, como si sus vidas corriesen peligro, como sí era el caso de sus admiradas dictaduras liberales, como la de Pinochet, admirada por sus admirados Milton Friedman y Friedrich von Hayek quien, en Chile, 1981, lo dejó más que claro: “Prefiero una dictadura liberal a una democracia que no respete el liberalismo”.
 No voy a defender aquí la proscripción de políticos a las elecciones de ningún país, pero recordemos que la empresaria María Corina Machado, por su conocido historial golpista y entreguista, también hubiese sido proscrita de las elecciones en muchos países como en Estados Unidos. Vayamos más allá de la adoctrinación histórica y sistemática de los medios hegemónicos y del discurso cristalizado por siglos de tradición imperial (Entre los ideoléxicos secuestrados y de mayor efectividad están “libertad” y “adoctrinación” y que urge rescatar sin timideces).
 Observemos que tampoco las elecciones son libres cuando las corporaciones compran políticos con miles de millones de dólares en donaciones, les escriben las leyes, llevan de vacaciones a los jueces de la Suprema Corte, dominan los medios creadores de realidades paralelas y son los primeros en contratar mercenarios tipo Team Jorge que manipulan a los electores al mejor postor―que, no por casualidad, suelen compartir la misma ideología de los grandes negocios, todo en nombre de “freedom, freedom” (“la libertad, carajo”) y contra la “adoctrinación de niños inocentes”. 
 La hipócrita invocación a “nosotros somos una democracia” ha servido desde el siglo XIX para que los imperios occidentales impongan su brutalidad genocida en las colonias a las que vampirizaban y exterminaban, con un récord de cientos de millones de muertos. Historia que continúa hoy con los niños esclavos en África y en gran parte de las naciones estratégicamente endeudadas, fanatizadas y adoctrinadas del Sur Global. El mismo argumento que usa el Estado de Israel y los cristianos sionistas para justificar las históricas violaciones a los derechos humanos de los palestinos desde hace un siglo. Les cuesta entender la confusión estratégica creada por la maquinaria propagandística imperial. Algo tan simple como el hecho de que yo pueda poner un maldito voto en mi país no me legitima para imponer mi voluntad a otros países, sean o no democracias liberales. Mucho menos a bombardearlos y masacrarlos en nombre de la democracia y la libertad. 
 Al menos en algo estoy de acuerdo con Vargas Llosa, quien aseguró que todas las dictaduras son malas. Claro, así, en abstracto. Pero no todas las dictaduras son iguales. No estoy de acuerdo en decir que la dictadura de Pinochet o de Castro fueron la misma cosa. Hay diferencias radicales y no se trata de “la prosperidad”, porque una fue creada y financiada por el imperio del momento; la otra fue acosada, invadida, bloqueada, demonizada, hambreada y saboteada por décadas con bombas, armas biológicas y atentados terroristas de todo tipo―ampliaré en mi próximo libro a publicarse este año, aunque me han dicho que no alcanzaré a verlo. 
 Las múltiples dictaduras del Sur desde el siglo XIX fueron dictaduras coloniales y bananeras, apoyadas por los imperios del Atlántico Norte. En América Latina, todas fueron hijas de Washington y sus jefes, las transnacionales. Como ya explicamos varias veces, la Revolución cubana no sólo fue una revolución independentista contra la dictadura pro-mafia y pro-Washington de Batista, sino también contra un historial de humillantes intervenciones, apropiaciones y privatizaciones de la isla. Como bien lo advirtió Ernesto Che Guevara, si permitían una democracia abierta iban a ser destruidos como lo fue la democracia de Árbenz en Guatemala, por lo que la solución era prevenir la manipulación de los medios por parte de los “campeones de la libertad”. El fiasco de Bahía Cochinos le dio la razón, invasión y bloqueo que derivó en la asociación con la Unión Soviética.
 La misma historia del golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, del cual participaron empresarios como Corina Machado y fueron apoyados por la prensa nacional e internacional, como el New York Times, razón por la cual Chávez fue contra estos lobbies y conglomerados cleptofascistas que evangelizan todos los días en nombre de la libertad, paradoja similar a los terroristas como los Contra o los del Batallón Atlácatl que eran definidos por Reagan como “freedom fighters”.
 Como ya dijimos, las peores dictaduras racistas, genocidas e imperialistas fueron orgullosas democracias. ¿Estoy contra las democracias? Por el contrario, estoy a favor de la democratización de las democracias, en contra de ese discurso y ritual vacío creado por sus medios hegemónicos. 
 Hace pocos días, un carguero derrumbó el puente sobre la bahía de Baltimore matando a seis personas. A la prensa le tomó varios días decir que todos eran trabajadores que estaban reparando el puente durante la noche. Le costó más tiempo decir que eran de Guatemala, Honduras y México. Nunca mencionó que algunos de ellos eran indocumentados. Pero basta con que un solo indocumentado en algún lugar del país cometa un crimen para aparecer en todos los medios. Luego las masas repiten el evangelio según el capitalismo que criminaliza sus propios desechos humanos (los trabajadores), sobre todo los más pobres que ni pueden votar. 
 Ayer, una amiga venezolana había ido a un gimnasio y escuchó que dos hombres hacían músculos mientras miraban Fox News. Uno dijo: 
 ―Los venezolanos que vienen están todos en la lista del FBI. Obviamente, si ese fuese el caso, no iban a ser tan tontos de venir aquí. Excepto si, como fue por décadas el caso de la mafia cubana (Bosch, Posada Carriles Ricardo Morales y cientos más) trabajaron para la CIA. 
 Otros explican que “los venezolanos vienen huyendo de la dictadura de Maduro”. No dicen que Washington promovió esa inmigración cortando la década de crecimiento económico y reducción de la pobreza de Hugo Chávez con sucesivos bloqueos comerciales, restricción de créditos que hicieron explotar la inflación y se cobraron la vida de decenas de miles vidas durante la pandemia debido a la prohibición de Washington de permitirle a Venezuela el retiro de treinta toneladas de su propio oro de los bancos de Londres.
 Similar historia de la ley “Pies secos, pies descalzos” que garantizaba que los cubanos no fuesen a tramitar visas legales al consulado estadounidense en La Habana, sino que arriesgaran sus vidas en el mar emigrando de forma ilegal, porque al llegar a Florida tenían residencia automática y Miami tenía propaganda fácil. 
 “Los socialistas tienen una doble vara”, remató el presidente argentino. “Si los dictadores son de ellos está todo bien”. Al presidente se le cayó su propia doble vara. Podría recordar la máxima de Jesús, aquello de la paja en el ojo ajeno, pero tal vez no la recuerda. Milei no se cansa de mencionar a Moisés (a pesar de que no era un liberal, sino un dictador que distribuyó a dedo tierra ajena, jamás en régimen de propiedad privada), pero no cita a Jesús porque es demasiado comunista para su gusto. 

 Jorge Majfud | 29/03/2024

domingo, 31 de marzo de 2024

Lacalle rinde cuentas con un discurso sobre un Uruguay idílico

El presidente Luis Lacalle inició el primero de marzo su último año de mandato y el 2 del mismo mes, brindó su última rendición de cuentas al Parlamento con referencias a la campaña electoral. Quedan menos de 365 días para que su gobierno termine y más que una rendición de cuentas, fue un resumen de estos cuatro años y un Uruguay idílico con una realidad que lo contradice. 
 Lacalle rindió cuentas en el Parlamento sobre cuatro tópicos a grandes rasgos: seguridad, vivienda, salud y educación. Ensayó una especie de consejo sobre la democracia, en tono con el imaginario colectivo de percibir a Uruguay como una excepción latinoamericana.
 Se debe “ayudar a cuidar nuestra democracia que es una construcción sucesiva de los partidos políticos y la sociedad civil” que a su vez según se ve “en otras naciones”, es “muy fácil que se destruya”. Este fue, según Lacalle, “un gobierno al que muchos le firmaron la partida de defunción antes de nacer”, pero que hoy es “una coalición de gobierno que está aquí con sus matices, con sus perfiles” pero que “sigue gobernando con un rumbo claro”. 
 En un tono no tan beligerante y más parco que su par argentino Javier Milei, Lacalle ha tenido a la libertad como slogan de gobierno. Incluso en su discurso de asunción, planteó a la libertad como parametro de bueno gobierno o no. “Si en cinco años los uruguayos son más libres, habremos hecho bien las cosas”. En medio de su rendición de cuentas dijo: “la libertad de vivir en paz”, y se introdujo en el tema seguridad. 

 Seguridad

 Este asunto, señaló, “era y al día de hoy sigue siendo un gran desafío para el gobierno y la sociedad” más allá de que “las cifras indican una mejora sensible” en comparación “con el 2019” donde “los hurtos bajaron casi un 20%, las rapiñas casi un 27%, el abigeato un 50%, el hurto de vehículos un 24% y los homicidios han descendido un 3%”.
 “Esa es la foto, a la foto hay que agregarle la película, ¿y qué dice la película? Que por primera vez en muchos años la tendencia al alza de los delitos quebró y hoy es una tendencia a la baja”, continuó Lacalle. “No estamos conformes, yo no estoy conforme”, aclaró, porque no cree “que la violencia y el delito sean una forma aceptada normal en la convivencia ciudadana”. 
 Esta tendencia a la baja “tiene una explicación”: “más despliegue policial, mejor tecnología, más investigación, más móviles, más armamento, más combate al narcotráfico”, sentenció Lacalle. 
 “Al mismo tiempo de reprimir fuertemente el delito nos hemos ocupado de las cárceles, porque ¿qué lleva como consecuencia el combate más fuerte al delito? Más encarcelación”, agregó y por eso el gobierno se ha “dedicado a generar centenas de nuevas plazas en todo el país”.
 Es cierto, se han creado 899 plazas en los centros penitenciarios (779 masculinas y 120 femeninas). Así y todo el modelo punitivista sigue colocando a Uruguay con un alto nivel de prisionización y un espiral ascendente de presidiarios desde el retorno de la democracia en 1985 hasta la fecha. 
 Ya en el Informe anual de 2022, cuando hubo un récord en el que se superó el umbral de 400 presos cada 100 mil habitantes, se anticiparon algunas tendencias que hoy permanecen vigentes: entonces Uruguay se ubicó como doceavo país en el ranking mundial de prisionización, pero en 2023 Uruguay pasó al décimo lugar. La tasa de prisionización, consistentemente, también aumentó. 
 Para entonces la población carcelaria era alrededor de 14.400 personas, y en 2023 tuvo picos por encima de los 15.500 entre noviembre y diciembre. Con una densidad, según plazas habilitadas, en torno al 130% (de acuerdo a datos del comisionado parlamentario penitenciario), hablamos de un déficit de alrededor de 3.000 plazas. 

 Techo

 “La libertad también es darle un techo a la familia”, comenzó diciendo el mandatario sobre las políticas públicas implementadas en vivienda. Hizo hincapié en el trabajo de la Comisión Honoraria Pro Erradicación de la Vivienda Rural Insalubre (Mevir) que “ha tenido un gran impulso en este gobierno” 
 También se refirió a la inversión prevista para la erradicación de asentamientos. “Pasamos de 240 millones en el quinquenio a invertir 480 millones de dólares, este gobierno va a duplicar los fondos para la gente más carenciada”, señaló. Por último, manifestó que hace unos días se licitaron 500 viviendas “para construir en distintos lugares de nuestro país y solucionar el tema de los asentamientos”. 
 Cifras que parecen insuficientes cuando hay cada vez más indigentes en las principales ciudades del país y cuando también en su mandato se regalaban viviendas a través de la ex Ministra de Vivienda, Irene Moreira, a militantes de la coalición.

 Salud 

 En materia de salud, el mandatario comenzó haciendo referencia a la reciente inauguración del Hospital del Cerro, una obra que, a su entender, es “suficiente para describir la sensibilidad y la justicia con la que se invirtieron los recursos”. “Recuerdo una señora que en un videito dijo: ‘pensé que me iba a morir viendo piedras fundamentales en el Hospital del Cerro’”, contó. 
 Un constante de Lacalle: Anécdota versus realidad. Aún queda por investigar el caso de un hombre baleado que pidió asistencia en el Hospital del Cerro y falleció dos horas después en otro hospital, ya que en el primer hospital no contaban con los insumos necesarios. 
 También se refirió a la partida de 20 millones de dólares en la última Rendición de Cuentas para atender “exclusivamente” la salud mental y las adicciones. “Hoy me escribía una madre cuyo hijo está preso en Artigas, adicto en ‘recuperación’, por un rato, salió, volvió a delinquir y está en la cárcel. Vaya si será necesario tratar la adicciones, que es una compañía de por vida, no se deja ser adicto, y por eso es tan importante esa inversión que hicimos y necesaria, y me imagino que debe ser una política de Estado y allí no hay que dudar y hay que invertir, porque estamos salvando vidas”, dijo. 
 Lacalle introdujo otros temas dentro de su discurso, como ser la seguridad social. “Le podemos asegurar a los uruguayos que se van a jubilar” y “no van a faltar recursos”. En octubre de este año, junto con las elecciones presidenciales y parlamentarias, se va a estar llevando adelante un plebiscito sobre la reforma de la seguridad social. Un plebiscito que dividió las aguas dentro del Frente Amplio y la central única de trabajadores Pit-Cnt. 
 En materia de trabajo, Lacalle Pou recordó que “el desempleo en febrero de 2020 era de 10,5%” y aseguró que entre 2015 y 2020 “se destruyeron más de 50.000 puestos de trabajo”; este gobierno, marcó, “generó casi 80.000 puestos de trabajo, recuperó los 50.000 y generó casi 30.000”. “En estos 364 días voy a cumplir con la palabra empeñada de hacerme cargo”, concluyó. 
 El precandidato presidencial frenteamplista Mario Bergara señaló que “Al igual que en años anteriores, da un panorama de que todo está mejor. No se plantea ninguna equivocación, ningún error, ningún matiz con respecto a las políticas. Eso obviamente nosotros no lo compartimos”. “Se destacan algunas variables y se soslayan o se ignoran otras. No hubo ninguna referencia, por ejemplo, a que la economía uruguaya hace un año y medio que no crece, que tenemos problemas de producción y exportación vinculados al tema del atraso cambiario”, insistió el senador frenteamplista.
 “Se habla de que hubo inversiones, las inversiones de Katoen Natie prácticamente no empezaron. Habló de que hubo un cambio sustancial en el Puerto de Montevideo; sí, claro, se pasa de la competencia al monopolio violando las normas, violando la Constitución y las leyes. Esta parte definitivamente yo no la aplaudo, creo que ese acuerdo ha sido un daño para el pueblo uruguayo, para la competitividad de la producción y aspiro a que todavía por la vía administrativa pueda revertirse ese acuerdo tan dañino”, afirmó. 
 Si hay algo que este gobierno ha hecho de manera rutilante, es no hacerse cargo. Desde el día uno y se puede vaticinar que hasta el final de su mandato -más sabiendo aún que la campaña electoral ya empezó- ese va a ser el denominador común. “La herencia maldita” del Frente Amplio, la constante recriminación a esta fuerza política y el achaque de todos los males del país.
 El discurso de Lacalle Pou es una curiosa mixtura entre el discurso de un presidente y un pastor/coach que te quiere convencer a través de las emociones con casos puntuales. Casos que vienen precedidos de cifras, de números, de porcentajes y que luego aparece la emoción, la historia individual que tiene que acongojar a todos por igual.
 Es cierto que la política no puede ser solo números, acuerdos y tecnicismos. Una de las grandes críticas que se le achaca a las izquierdas en general -y por estas latitudes al centroizquierdista Frente Amplio-, es sobre la falta de emotividad, de símbolos, de épica. Ahora, eso por un lado; lo otro es apelar a la emoción para dar un golpe bajo, para que nos olvidemos de contrastar sus números y sus políticas, para que la lágrima tape la realidad que el gobierno de Luis Lacalle la ha deteriorado día a día durante sus cuatro años de mandato.
 Disculpen, la de todos no. La de los grandes empresarios, seguro que no la ha deteriorado. 

Nicolás Centurión | 07/03/2024 
Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)