miércoles, 6 de mayo de 2026

Milei y Caputo en el bote de Adorni


Los arreglos fastuosos que Manuel Adorni pagó a arquitectos y contratistas ha dejado patas para arriba la operación de encubrimiento que Milei y todos los ministros, había perpetrado en el Congreso la semana pasada. El revés incluye al kirchnerismo, que había hecho un pacto de silencio con el gobierno, a cambio de alguna reciprocidad aún oculta. Está saliendo a la luz un régimen de sobresueldos en el gabinete de hasta 50.000 dólares por mes, originados en los fondos de la SIDE. Santiago Caputo es el operador que maneja los gastos reservados y el espionaje personal a oficialistas y opositores. Adorni es el lugarteniente de todos los chanchullos de Milei, comenzando por el caso $Libra. Las revelaciones sobre el gasto de Adorni partieron del juzgado de Ariel Lijo. La apresurada cobertura de cargos en juzgados y fiscalías, el ministro Mahiques las ejecuta a través de pactos con el peronismo. La revelación de este aceitado régimen de estafas lleva a una crisis de dominación política del Estado capitalista.

 Privatizaciones 

Estas disputas han sido acicateadas, no ya por cuestiones de grifería, sino por una operación de saqueo a gran escala. Las listas de privatizaciones que anunció Luis Caputo incluye a la transportadora de energía Transener, centrales termoeléctricas, el Belgrano Cargas, la Hidrovía, AySA y un amplio plan de concesiones viales. El Belgrano Cargas y la Hidrovía son parte de una disputa entre Estados Unidos y China. Caputo compensa la pérdida de ingresos corrientes con remates del patrimonio público.
 Argentina debe pagar vencimientos de deuda por 36.000 millones de dólares de acá a finales de 2027. Un nuevo pago al FMI, de unos 800 millones de dólares, acaba de ser cubierto con “Derechos de Giro” facilitados por el Tesoro norteamericano, tal como había ocurrido en enero y en septiembre pasados. El peso de los intereses de deuda ha crecido la friolera de un 76% respecto de hace un año. Las privatizaciones, de unos 2.000 millones, son un acicate a la pelea de camarillas. En el caso de Transener, el principal oferente de la compulsa es el grupo Neuss, un clan de origen local estrechamente ligado a Santiago Caputo. Para otras centrales eléctricas en venta, se anotan también aventureros de origen local -los “inversores internacionales”, que, como se ha dicho, enfocan en el Belgrano y la Hidrovía.
 Este entramado de intereses capitalistas está interesado en que la banda liberticida continúe en el poder. La misma preocupación confesó Peter Theil, el dueño de Palantir. Otras fracciones de la gran burguesía multiplican sus reservas hacia Milei-Caputo. La burguesía agraria está retaceando los ingresos de divisas. El carry trade -la bicicleta financiera con la cual los sojeros pensaban compensar las pérdidas por el dólar planchado- se encuentra tambaleando, porque el gobierno ha promovido una caída de la tasa de interés. Pero el endeudamiento ha tocado un límite, y la morosidad de familias y empresas con el sistema bancario no cesa de crecer. Mientras tanto, la presión inflacionaria se refuerza bajo la presión de la guerra internacional y el estallido del precio del petróleo. 
Todas estas contradicciones golpean con fuerza la vida de los trabajadores. Desde el derrumbe persistente de los salarios hasta la crisis del transporte, que ha disminuido en un 30% a sus frecuencias en el Conurbano. La preocupación de los círculos de poder, en este cuadro, no son ya las corruptelas de la banda libertaria, sino cuándo terminará de estallar por “abajo” este escenario intolerable. La Patagonia está surcada por huelgas docentes en Chubut, Santa Cruz y Río Negro; los activistas que sostienen la ocupación de FATE no aflojan; la marcha educativa del próximo 12 de mayo tendrá lugar en un cuadro convulsivo de las casas de estudio -el hospital de la UBA acaba de anunciar su cierre en 45 días, por falta de fondos. Ponerle fin a la banda de aventureros capitalistas que gobierna la Argentina será la tarea de la movilización de los trabajadores.

 Marcelo Ramal 
 05/05/2026

martes, 5 de mayo de 2026

Crece el reclamo internacional por la liberación de Thiago Ávila y Saif Abukeshek


Los dos mayores coordinadores de la flotilla Sumud fueron secuestrados en alta mar y permanecen detenidos en Israel. 
 Ávila y Abukeshek fueron secuestrados en aguas internacionales 

Tras el asalto de la flotilla global Sumud en aguas internacionales, el Estado de Israel mantiene detenidos a sus dos máximos coordinadores, Thiago Ávila y Saif Abukeshek, en un penal de máxima seguridad ubicado en la ciudad costera de Ascalón, al norte de la Franja de Gaza, en la Palestina ocupada. 
 Los informes de los abogados de la organización Adalah señalan que Ávila y Abukeshek fueron sometidos a larguísimos interrogatorios, amenazas, y un régimen de aislamiento total en la prisión de Shikma. Además, fueron agredidos durante su secuestro en alta mar. El 3 de mayo, un tribunal de Ascalón extendió por 48 horas más (hasta el martes 5) la detención de ambos. 
 Días antes, el 30 de abril, fuerzas israelíes habían interceptado violentamente en el Mar Mediterráneo a más de veinte naves de la flotilla Sumud -que llevaban ayuda humanitaria a Gaza- y secuestrado alrededor de 175 tripulantes, incluyendo algunos miembros de la delegación argentina, como Pablo Giachello, Celeste Fierro, Mónica Schlotthauer y Ezequiel Peressini, en un operativo que contó con la complicidad del gobierno y las fuerzas de seguridad griegas. A lo largo de casi cuarenta horas, los tripulantes fueron víctimas de toda clase de vejaciones y maltratos (confiscación de sus abrigos, privación de agua, comida y medicinas), hasta que fueron liberados –con excepción de Ávila y Abukeshek, que fueron trasladados por la fuerza a Ascalón- en un puerto de la isla de Creta. 
 El tratamiento de los tripulantes y referentes de la flotilla por parte de las fuerzas israelíes es apenas un botón de muestra del comportamiento habitual del régimen sionista con los miles de prisioneros palestinos, en su mayoría detenidos bajo el mecanismo de detención administrativa, por el que permanecen largos períodos encarcelados sin juicio ni cargos. Este mismo régimen acaba de aprobar, en el parlamento, un proyecto de pena de muerte dirigido específicamente contra los palestinos. Su promotor, Itamar Ben-Gvir, intentó celebrar dicha votación abriendo una botella de champagne en pleno recinto. 
 Ávila es un activista brasileño, comprometido con la causa del pueblo palestino. Este año, el gobierno de Javier Milei, uno de los mayores aliados del sionismo y de la Casa Blanca, impidió su ingreso a la Argentina cuando viajó para presentar la coordinación local de la edición 2026 de la flotilla. Otro gobierno de la región, el de Panamá, también le denegó el acceso. Abukeshek, de nacionalidad sueca y española, pero de raíces palestinas, es uno de los referentes del movimiento de lucha por Palestina en el Estado Español. 
 Reclamamos la libertad de Ávila y Abukeshek. Viva la lucha del pueblo palestino. No al genocidio y el bloqueo imperialista-sionista a la Franja de Gaza. 

 Prensa Obrera

lunes, 4 de mayo de 2026

Palantir, un salto cualitativo de la guerra cognitiva


Palantir coagula, en su manifiesto publicado por “X” el 18 de abril de 2026, titulado “La República Tecnológica”, un salto cualitativo en la economía política de la alienación al convertir la captura, procesamiento y modelización de datos en infraestructura estratégica para la conducción de la guerra cognitiva contemporánea. Tal es un fenómeno cuya inteligibilidad exige regresar a la crítica del orden informativo internacional formulada por la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación en el célebre Informe MacBridede 1980.
 Palantir Technologies es una corporación estadounidense establecida en el año 2003 por Peter Thiel, entre otros. Se concentra en plataformas de integración y análisis de volúmenes enormes de datos destinadas a agencias estatales, fuerzas de seguridad, defensa y corporaciones transnacionales. Expertos en fusionar bases de datos heterogéneas, modelarlas y producir inferencias predictivas que orientan decisiones operativas: desde investigaciones criminales hasta logística militar o gestión empresarial. 
 No es una empresa del tipo “herramienta neutral”; su función se inscribe en la dominación de la economía política del dato y en la expansión de dispositivos de control social propios del capitalismo y sus extremas derechas al servicio de:
 1. Vigilancia masiva y criminalización selectiva con aplicaciones de Palantir que han sido utilizadas por agencias como ICE en EE. UU. para rastrear poblaciones migrantes. La represión social con ayudas algorítmicas. 
 2. Militarización del análisis de datos y contratos jugosos con el aparato de tecnología y guerra. La “guerra cognitiva” ya no se limita a propaganda: incorpora predicción de comportamientos colectivos y modelado de escenarios sociales. Esto se aproxima a una gestión preventiva del conflicto social, donde la protesta puede ser tratada como anomalía a neutralizar. 
 3. Fusión Estado-corporación porque Palantir opera en una zona híbrida donde intereses privados y funciones estatales se superponen y suplantan, como el complejo militar-industrial-financiero-mediático-clerical, ampliado hoy a un complejo militar-informacional.
 4. Ideología tecnocrática de elitismo con libertarianismo radical y críticas, incluso a la democracia liberal burguesa. 
 5. Naturalización del control como eficiencia de sus herramientas como soluciones “objetivas” para optimizar decisiones. No se optimiza la justicia social, sino la capacidad de gestión y control del orden capitalista existente. 
 Aquí no se demoniza la tecnología, se trata de interpelar su lugar en la lucha de clases. No reforzar asimetrías estructurales de poder: que concentran conocimiento estratégico en actores privados; que amplifican capacidades de vigilancia estatal. Que convierten la vida social en dato explotable. Estas capacidades están derivando en formas sofisticadas de autoritarismo, donde la represión, que no habitualmente adopta formas visibles, opera a través de la anticipación, la clasificación y la modulación de conductas. 
 Palantir no es una “anomalía” aislada con loquitos paridos por Silicon Valley; representa una fase avanzada del capitalismo informacional donde la dominación se vuelve predictiva y preventiva. Hablar de sus “perversiones” burguesas implica señalar que, bajo ciertas orientaciones políticas, estas tecnologías pueden profundizar prácticas dictatoriales de exclusión, control y desposesión simbólica, erosionando la autonomía colectiva. La cuestión estratégica consiste en disputar el control social de estas infraestructuras, evitando tanto la ingenuidad tecnófila como el rechazo abstracto, y situando el problema donde, realmente, pertenece: en la organización del poder, la propiedad de los medios de conocimiento y la conciencia de clase que se juega en ese terreno. 
 En el Informe MacBride de 1980, ya se advertía que la asimetría en los flujos comunicacionales no constituía un accidente técnico, más bien una expresión estructural de la división internacional del trabajo simbólico y de la concentración monopólica de los medios, diagnóstico que hoy adquiere una densidad inédita bajo el régimen algorítmico. Desde esta perspectiva, la plataforma Palantir no representa únicamente una empresa tecnológica; encarna una forma específica de subsunción del conocimiento al capital, reconfigurado mediante arquitecturas de datos que secuestran sentido de la vida social en tiempo real y reinyectan ese sentido distorsionado (manipulado) en dispositivos de control, predicción y direccionamiento conductual. Tal operación inaugura un salto cualitativo en la guerra cognitiva porque desplaza el campo de batalla desde la persuasión mediática clásica hacia la modulación continua de percepciones, afectos y decisiones a escala poblacional, integrando inteligencia artificial, vigilancia masiva y análisis predictivo en una misma matriz operativa. 
 Esto permite ver cómo Palantir simboliza una fase avanzada de la subordinación real de la conciencia al capital, donde la guerra cognitiva se institucionaliza como práctica permanente de gestión social. El reconocimiento de esta realidad impone la necesidad de articular un proyecto político-comunicacional capaz de disputar el control de las infraestructuras de datos, democratizar los algoritmos y reconstruir la esfera pública desde una perspectiva emancipadora. La vigencia del Informe MacBride radica precisamente en ofrecer un marco ético y político para esa tarea, recordando que la comunicación no puede reducirse a mercancía ni a instrumento de dominación; constituye un terreno decisivo en la lucha por la dignidad humana y la justicia social. 
 Por todo esto es referencia obligada el Informe MacBride (1980). Allí se estableció la necesidad de democratizar la comunicación para garantizar un orden informativo más justo, tesis que hoy se ve confrontada por una concentración sin precedentes en corporaciones capaces de integrar datos gubernamentales, militares y comerciales bajo una misma lógica de gestión. Plataformas como Palantir operan en la intersección de la transmutación entre Estado burgués y capitalismo imperialista, configurando un complejo militar-informacional que recuerda las advertencias de Dwight D. Eisenhower sobre el complejo militar-industrial, ampliadas ahora hacia el dominio cognitivo. 
 Porque la guerra cognitiva es ya la quinta dimensión del conflicto, junto a tierra, mar, aire y ciberespacio, lo cual implica que la conciencia de clase deviene terreno estratégico donde se disputa la capacidad de interpretar la realidad. Armand Mattelart, en La mundialización de la comunicación (1996), mostró cómo la expansión de redes globales responde a intereses geopolíticos concretos; la actualización de esa tesis permite afirmar que la analítica de datos constituye una nueva fase del imperialismo informacional, donde la dependencia tecnológica profundiza la subordinación de las periferias. Bajo este prisma, la guerra cognitiva no se limita a la manipulación de información; implica la expropiación de la capacidad colectiva de producir sentido, convirtiendo la experiencia en materia prima para circuitos de valorización capitalista.

 Fernando Buen Abad Domínguez | 02/05/2026

Trump alinea a toda América Latina en el asalto sobre Cuba


Sobre la llegada a la Argentina del jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos. 

 En el marco de los ejercicios militares conjuntos Daga Atlántica y Passex, que se realizaron en aguas de la zona Económica Exclusiva Argentina en el Atlántico Sur, Milei recibió al jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos, contraalmirante Mark A. Schafer. Schafer se encuentra al frente de dos buques militares y de los movimientos de adiestramiento, que son parte de una campaña más grande denominada Southern Seas 2026, la cual comenzó en el hemisferio Norte y ya tuvo paradas en México, Ecuador, Chile y la Argentina; posteriormente lo harán con Brasil. 
 El Daga Atlántica y Passex son ejercicios conjuntos intensivos, en los que participan unidades navales y aeronavales que realizan operaciones de comunicación, evoluciones tácticas, instrucciones en navegación y defensa aérea, que tienen como objetivo últim aceitar la operatividad conjunta para posibles escenarios de conflicto. Esto último se ve amplificado en el escenario de guerra imperialista, en la que Argentina se encuentra como país beligerante por el alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu en la conflagración que se desarrolla en Medio Oriente.
 En ese intercambio, las unidades navales y aeronavales desarrollaron un programa intensivo conjunto. En los ejercicios recientemente realizados se incorporaron por parte de Argentina los 24 aviones F-16 comprados a Dinamarca a través de la intermediación de los Estados Unidos. 
 El gobierno liberticida, por medio del DNU 264/26, autorizó la entrada de tropas estadounidenses. En el DNU en cuestión se puede leer que estos ejercicios servirán para “mejorar la interoperabilidad y la integración doctrinal, fortaleciendo nuestra capacidad de operar en escenarios combinados, defendiendo espacios de jurisdicción nacional y áreas de interés estratégico, y además ayuda a estandarizar los procedimientos operativos, facilitando la participación de las Fuerzas Armadas argentinas en futuras operaciones multinacionales” y a su vez “fortalecen la imagen internacional de la Argentina como un socio confiable en materia de estabilidad regional y seguridad global”.
 Si bien el proyecto de ley fue enviado al Congreso para su tratamiento, la cámara baja no le dió tratamiento, convirtiendo a la oposición parlamentaria en cómplice necesaria de la entrada de tropas estadounidenses, lo que fue utilizado por el gobierno para recurrir al mecanismo excepcional del decreto de necesidad y urgencia. 
 En la mañana del jueves 30, Milei partió desde Aeroparque para luego arribar al portaaviones nuclear USS Nimitz, que se encontraba navegando en las proximidades de Mar del Plata, a fin de participar de una actividad conjunta organizada por el Comando de Operaciones Especiales Sur, como parte de los ejercicios navales de la operación conjunta Passex. Milei estuvo flanqueado por Karina Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno. También fueron parte de la comitiva el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay. 
 Al frente del Comando de Operaciones Especiales del Sur se encuentra el contraalmirante Schafer, una extensión del Comando Sur de los Estados Unidos, que tiene bajo su égida la planificación y ejecución de los despliegues militares en la región, con operatividad en 31 países.
 En el buque de guerra, Milei se encontró con Schafer, el capitán Joseph J. Furco y el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas. El liberticida recorrió la cubierta del portaaviones y participó de una operación aérea de aeronaves F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, que son parte del ejercicio Passex. Carlos Presti señaló en sus redes sociales que los ejercicios conjuntos "fortalecen la cooperación, la interoperabilidad y el trabajo conjunto entre la Argentina y Estados Unidos”. La “visita” de la delegación argentina funcionó como una ratificación del rabioso alineamiento de los liberticidas con los Estados Unidos y, en consecuencia, con Israel. 
 Los ejercicios se desarrollaron aprovechando “el tránsito de los buques de guerra por aguas jurisdiccionales” (La Nación, 30/4) y se extendieron desde el lunes hasta el jueves 30. El ejercicio Passex, del que participaron marines miembros de “grupos de batalla”, posibilitó que el portaaviones USS Nimitz y el destructor Gridley, ingresaran a aguas argentinas el lunes desde el Océano Pacífico y navegaran a través del Estrecho de Magallanes. 
 Desde el Ministerio de Defensa señalaron que “a medida que el grupo de combate aeronaval estadounidense avanzó hacia el Atlántico Sur y se aproximó al litoral marítimo argentino, comenzó el trabajo conjunto en aguas jurisdiccionales nacionales, mediante la ejecución del ejercicio Passex 2026”. 
 Al entrar en aguas argentinas se incorporaron al ejercicio dos helicópteros Sea Kimg, de la II Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y luego zarparon de Puerto Belgrano el destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales, que a la altura de Trelew participaron de ejercicios con mayor grado de dificultad. Por su parte el avión P3Orion hizo un vuelo de exploración y se montó un escenario de defensa antiaérea. Luego, las unidades se acercaron a Necochea, donde los esperaban el destructor ARA Sarandí, la corbeta ARA Robinson y los patrulleros oceánicos ARA Cordero y ARA Storni, que se desplazaron a las cercanías de Mar del Plata (Ídem). 
 En paralelo se realizó la operación Daga Atlántica, que contó con la presencia de Fuerzas Especiales de EE. UU. y se llevaron a cabo en la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada de la Fuerza Aérea, en la localidad bonaerense de Moreno, donde se hizo presente el contraalmirante Schafer, en una clara señal de la subordinación en la que el gobierno liberticida ha sumido a las FF.AA.. Reafirmando esta condición Peter Lamelas expresó en sus redes sociales que “Nuestros países son más fuertes cuando trabajamos juntos. La visita del contraalmirante Shafer reafirma el valor de la relación entre nuestras fuerzas de operaciones especiales y continúa fortaleciendo la cooperación en defensa entre Estados Unidos y la Argentina. Una Argentina más fuerte hace a toda la región más segura”. 
 Los movimientos militares de EEUU en el país y en la región tienen como estación final el control en regla del Atlántico Sur, que ha tenido como iniciativa la puesta en pie de una Base Naval Integrada en Ushuaia, fundamental para tender un puente a la Antártida y presentarse como el gendarme del Estrecho de Magallanes, en medio de la guerra comercial con China, para asegurar la vigilancia del corredor bioceánico. Pero en el corto plazo, los movimientos militares en toda América Latina apuntan a reforzar el asedio sobre Cuba y sumir a la isla en una crisis terminal, con el propósito de instaurar un protectorado de facto. Como alternativa a esta imposición, Trump ha amenazado con convertir el bloqueo en una invasión militar. Milei y todo el régimen político, que no ha denunciado los ejercicios militares ni lo harán, son responsables de asfaltar la política trumpista sobre Cuba, Venezuela y América Latina en su conjunto. 

 Lucas Giannetti 
 02/05/2026

domingo, 3 de mayo de 2026

Recibimos a uruguayos de la Flotilla Global Sumud I Transmisión Especial de La 36


El atentado fallido en Estados Unidos y la “retórica de odio”


Artera campaña de la Casa Blanca y de Milei. 

 La Casa Blanca se lanzó a una campaña de victimización y descrédito contra la oposición y “la izquierda” –que en Argentina secundó el presidente Javier Milei- tras la irrupción de un hombre armado en la cena anual de corresponsales de prensa, en Washington, el sábado último, donde, según funcionarios estadounidenses, habría intentado agredir al presidente Donald Trump y otros funcionarios del gobierno presentes. 
 El atacante, un profesor de 31 años, llamado Cole Tomas Allen, oriundo de Los Angeles, traspasó un cordón de seguridad en el hotel donde se desarrollaba el evento y se tiroteó con agentes del Servicio Secreto. Todd Blanche, el fiscal general adjunto de Estados Unidos, asegura que Allen fue reducido antes de ingresar al salón de actividades. Tras la activación de un protocolo de emergencia, Trump y otros funcionarios fueron retirados del lugar. 
 El gobierno estadounidense sostiene que el agresor –al que Trump calificó como un “loco” y un “lobo solitario”- tenía un plan para atacar a miembros del gobierno y que habría enviado, inclusive, un documento previo a su familia explicando los motivos. Dicho documento, difundido por el diario New York Post, señala entre sus objetivos a “funcionarios de la administración priorizados desde el rango más alto hasta el más bajo”. Contiene algunas críticas, aparentemente dirigidas contra Trump (“no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”), y detalla parte de la logística de su plan, como el alquiler previo de una habitación en el Hotel Hilton. 
 Este lunes 27, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, responsabilizó al “culto de odio de la izquierda” y la oposición por el fallido atentado. “Esta violencia política surge de una demonización sistémica por parte de comentaristas, y eso incluye a parte de los demócratas y ciertos medios. Esta retórica de odio, constante y violenta, dirigida contra el presidente Trump día tras día, durante 11 años, ha contribuido a legitimar esta violencia y nos ha conducido a este momento sombrío”. También dijo que “aquellos que, de manera constante y falsa, tildan al presidente —y lo calumnian— de fascista o de amenaza para la democracia, comparándolo con Hitler con el único fin de obtener réditos políticos, están alimentando este tipo de violencia" (citas de El País, 27/4). El comunicado de la Oficina del Presidente del gobierno argentino y los tuits de Milei van en el mismo sentido: aluden a “la retórica violenta de la izquierda en todas partes del mundo que promueven este tipo de ataques”, o a que “la izquierda nunca podrá debatir (…) son violentos y prefieren atentar contra las personas que piensan distinto”, etc.
 La homologación que hace este discurso entre el autor del fallido atentado y la oposición estadounidense y la izquierda es completamente arbitraria y está en contradicción con las propias afirmaciones iniciales del magnate, quien habló de un “individuo perturbado”, de un “lobo solitario” y de “un creyente cristiano (que luego) se volvió anticristiano y experimentó un gran cambio”. No se conoce filiación política ni militancia alguna de Allen, más allá de un aporte de 25 dólares a la campaña de la demócrata Kamala Harris, en 2024. 
 ¿Cuál es, entonces, el propósito de los ataques contra “la izquierda”? Como ya ocurrió tras el atentado de otro “lobo solitario” contra el referente de derecha, Charlie Kirk, se busca pavimentar el camino desde el Estado para un silenciamiento y represión de la oposición. 
 Por lo demás, la vocera de Trump presenta las cosas exactamente al revés, porque el responsable de la creciente violencia política y social en Estados Unidos es el Estado, y en particular el gobierno actual, empezando por el discurso deshumanizante del magnate, las redadas brutales del ICE (que dejaron dos muertos en Minneapolis), el abuso policial y la guerra imperialista. 
 El fallido atentado despertó muchas suspicacias. Pero, más allá de la naturaleza del hecho, está claro el uso que pretende darle la Casa Blanca, en momentos en que cae la imagen de Trump, enfrenta serios obstáculos en Irán, sube el precio de los combustibles y se acercan las elecciones de medio término. 
 Por todo esto, es necesario repudiar las acusaciones del gobierno estadounidense y su ataque a las libertades democráticas, que son parte de una ofensiva imperialista global. Y lo mismo cabe decir de la réplica de ese peligroso discurso por parte del gobierno de Milei. 

 Gustavo Montenegro

La incursión pirata de Israel contra la Flotilla Global Sumud pone de manifiesto la vergonzosa complicidad del Gobierno griego


La agresiva incursión de Israel en pleno Mediterráneo y a 600 millas al oeste de Gaza demuestra la audacia sin límites del Estado terrorista, pero también revela su dificultad para hacer frente a una misión de gran envergadura (más de 80 embarcaciones) cerca de sus costas, especialmente en medio de las operaciones militares en el Líbano y las tensiones con Irán. Sin embargo, el hecho de que el Estado sionista lanzara este ataque en una zona que considera segura para sus acciones —entre Creta y el Peloponeso, es decir, en una zona bajo jurisdicción griega (y no en zonas al este de Creta disputadas por otros Estados)— pone de manifiesto la vergonzosa complicidad del Gobierno griego. 
 El Gobierno se escuda en la afirmación de que el ataque tuvo lugar en aguas internacionales. Sin embargo, dado que se trató de una operación militar que duró horas y puso en peligro la vida de cientos de personas —que pidieron ayuda a la guardia costera griega sin obtener respuesta alguna—, es evidente que debió haber habido conocimiento previo y coordinación con Israel, con quien, al fin y al cabo, existe una alianza militar. Este es uno de los actos más humillantes del Gobierno y del Estado griego, especialmente cuando afirman garantizar la seguridad y el control de las fronteras de la UE, llegando incluso a cometer crímenes, como el hundimiento de un barco en el que se ahogaron 700 refugiados, cuya plena responsabilidad recae en la Guardia Costera griega, muy cerca del lugar donde también tuvo lugar el ataque israelí. 
 Además, el gobierno cómplice quedó al descubierto por una publicación del genocida ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, quien asumió de hecho el papel de portavoz del gobierno griego. Sa’ar, tras afirmar que la operación de las FDI tenía como objetivo impedir la violación del «bloqueo naval legal de Gaza» (!), anunció: «En coordinación con el Gobierno griego, las personas trasladadas desde los barcos de la flotilla a un buque israelí desembarcarán en una costa griega. Agradecemos al Gobierno griego su disposición a acoger a los participantes de la flotilla». 
 Son visibles los signos de palizas en las personas que el buque de guerra pirata israelí «descargó» en un pequeño puerto de Creta, en Sitia: ropa manchada de sangre, ojos magullados. En total, 36 participantes fueron trasladados al hospital de Sitia y están recibiendo tratamiento. 
 Todo lo ocurrido demuestra que la coordinación no se refiere únicamente al desembarco de los secuestrados, sino a toda la operación. Igualmente provocadora es la postura de la Comisión Europea, cuyo portavoz declaró —mientras cientos de ciudadanos de los Estados miembros han sido secuestrados— que «¡no fomentamos las flotillas como forma de entregar ayuda»! Por supuesto, prefieren los bombarderos…
 La reacción del movimiento en Grecia y otros países fue inmediata. En Atenas, tras un llamamiento de March to Gaza y muchas organizaciones (entre ellas ANTARSYA y Communist Liberation), tuvo lugar una manifestación militante ante el Ministerio de Asuntos Exteriores. 

 La misión griega de la Flotilla Global Sumud zarpará, a pesar de la incursión pirata de Israel 

 La misión griega de la mayor Flotilla Global Sumud hasta la fecha tiene previsto zarpar el 3 de mayo desde Siros, a pesar de la incursión pirata de Israel. La salida irá acompañada de una serie de actos contra la guerra de dos días de duración en la isla, donde colectivos y activistas locales se reunirán con cientos de participantes de todo el Mediterráneo. 
 La misión tiene como objetivo transmitir un fuerte mensaje político de solidaridad internacionalista. Pantelis V. es uno de los que se preparan para zarpar hacia la martirizada Gaza. Junto con Christini D.L., son los dos miembros de Liberación Comunista que participan en la gran delegación griega de la Flotilla Global Sumud. Pantelis afirma: «La lucha palestina es la más justa de nuestro tiempo. Lo abarca todo: es anticolonial, antiimperialista, anticapitalista. Es la vanguardia de una barbarie que se está preparando para todos nosotros. Cuando hablamos de Gaza, hablamos del Líbano, de Irán y del futuro que se avecina. Nuestro país se lucra con la sangre de los palestinos: el año pasado se transportaron a Israel 57 cargamentos de petróleo de empresas griegas, material militar para Elbit pasa por nuestros puertos, el sector inmobiliario israelí invierte en nuestros barrios, soldados de las FDI descansan en centros turísticos griegos. La contradicción —la distancia entre el pueblo y la representación política burguesa— se ha intensificado. Todo el sistema (Nueva Democracia, SYRIZA, PASOK) o bien guarda silencio o bien apoya abiertamente a Israel; no expresa la voluntad popular. La gente lo sabe y se expresa con los medios a su alcance: banderas, consignas en las paredes, huelgas en los puertos. Las empresas israelíes están comprando masivamente propiedades en el centro de Atenas y en las islas, mientras que los trabajadores no pueden permitirse pagar un alquiler ni irse de vacaciones. La misma política que desplaza a los palestinos de Cisjordania y pretende convertir Gaza en una Riviera desaloja a los jubilados en Atenas y echa a los trabajadores de sus hogares debido al aumento de los alquileres. Las luchas están conectadas, aunque no sean idénticas. Nos dijeron que la “alianza estratégica con Israel trae seguridad”. ¿Pero seguridad para quién? Para las ganancias del capital naviero y los fondos israelíes que compran barrios atenienses, para la base de la OTAN en Souda, que se está convirtiendo en un centro militar estadounidense-israelí. Para nosotros, esta misma “alianza” significa involucrarse en una guerra más amplia en Oriente Medio. Nuestra respuesta es clara: un embargo de armas a Israel. 
Grecia fuera de la OTAN. Cierre de las bases estadounidenses. Ni un solo soldado, ni un solo kilómetro cuadrado de espacio aéreo para la matanza de pueblos.

 Un contundente mensaje de solidaridad con Palestina se expresó en las manifestaciones y protestas del Primero de Mayo en todo el país.

 Los trabajadores que participaron en las manifestaciones y protestas del Primero de Mayo en todo el país enviaron un mensaje de desafío obrero y lucha subversiva por el pan, el empleo, la paz, la libertad y la emancipación de los trabajadores de la explotación, al tiempo que expresaron un fuerte mensaje de solidaridad con Palestina. 
 En Atenas, la manifestación independiente de base, organizada por sindicatos de base y colectivos obreros en los Propileos, fue multitudinaria y combativa. El cartel que circulaba en Atenas hacía un llamado a la lucha por aumentos salariales, convenios colectivos y la paz. Se oponía al gobierno, la OTAN y la militarización de la UE, y abogaba por una sociedad sin guerras ni explotación. Miles de trabajadores y jóvenes participaron en la gran marcha hacia la plaza Syntagma [frente al Parlamento griego], poniendo de manifiesto el potencial de las fuerzas radicales de base dentro del movimiento obrero. 
 “Su peor pesadilla es que la clase trabajadora organice el poder que ostenta en sus propias manos”, subraya Liberación Comunista, que añade que “la izquierda anticapitalista-comunista es la única fuerza capaz de perturbar la política de consenso de los partidos burgueses y su servicio a los intereses del capital. Esto se debe a que está presente en las luchas desde su estallido y busca darles una perspectiva subversiva. Promueve la lucha común de todos los sectores combatientes. No teme afirmar que el capital debe perder riqueza y poder para que los trabajadores puedan vivir; por lo tanto, todos los bienes públicos y las empresas de importancia estratégica deben ser nacionalizados”.
 También se celebró una manifestación del Primero de Mayo de carácter clasista en Salónica. Cabe destacar la importante iniciativa internacionalista de Liberación Comunista, que formó un bloque conjunto con la organización Amanecer Socialista de Macedonia del Norte, enviando un contundente mensaje de acción obrera internacionalista en los Balcanes.

 Texto de Liberación Comunista (KA) de Grecia.

sábado, 2 de mayo de 2026

Israel secuestra a 175 activistas de la flotilla Global Sumud en aguas internacionales frente a Grecia


Las más de 50 embarcaciones que integran la nueva expedición de la flotilla Global Sumud han sufrido el ataque de la Armada israelí, que no se ha adjudicado directamente el operativo, al secuestrar a más de 175 activistas de 22 embarcaciones distintas. Tripulantes de al menos una de las embarcaciones debieron ser rescatados por los buques que hacen de custodia -los de las ONG Open Arms y Greenpeace- debido a la destrucción de su motor. En la zona de la intercepción rige una alerta de tormenta, lo que expuso la integridad de la tripulación. Entre los detenidos figuran varios militantes argentinos de los partidos del FIT-U. 
 Los informes difieren en los motivos del desvío que se encontraba realizando la flotilla. Algunos aseguran que la decisión de desviarse hacia las costas griegas respondía a la alerta de tormentas, mientras que otros medios (como El País) aseguran que se encontraban realizando una actividad de desvío a un buque de la empresa israelí ZIM, un símbolo de la ocupación y las guerras del Estado sionista, que se encontraba trasladando material militar hacia Israel procedente de los Estados Unidos. El método de los bloqueos y los secuestros son la “nueva legalidad” habilitada por Trump, Netanyahu y su tropilla fascista. 
 La alerta de seguridad sobre posibles incursiones militares contra la flotilla había sido difundida entre las embarcaciones unas horas antes de los hechos. Hasta el momento se ha confirmado la detención de 22 de las 58 embarcaciones. Una cantidad de lanchas han logrado ingresar en aguas griegas, cuyo gobierno ha emitido un “alerta” por la presencia de las embarcaciones en sus aguas. 
 La detención en aguas internacionales constituye un crimen que el gobierno de Israel ha reiterado en diversas oportunidades contra las flotillas que pretenden romper el bloqueo ilegal contra la Franja de Gaza. En las transmisiones recibidas por los buques de Open Arms y Greenpeace, que fueron difundidos a la prensa, se escucha como las embarcaciones asaltantes se identifican como pertenecientes a las FDI (Fuerzas de Defensa Israelí), indicando a los tripulantes que dejen sus intenciones de llegar a Gaza y, en cambio, se dirijan al puerto israelí de Ashdod. Más tarde, el Ministerio de Exteriores israelí publicó un mensaje en X: “esta es la ‘ayuda médica’ encontrada en la flotilla de publicidad engañosa: condones y drogas”, acompañando el mensaje con un video y varios sobres plásticos.” (Página 12, 29/04)
 A diferencia de las excursiones organizadas en 2025, en esta ocasión los gobiernos se limitaron a emitir algunas quejas por el accionar israelí. El gobierno de España y de Turquía han convocado a una denuncia contra el gobierno de Israel por cometer piratería en aguas internacionales, sin embargo, no han movilizado a sus embarcaciones para garantizar la seguridad de la flotilla en aguas internacionales ni tampoco han emprendido acciones de mayor alcance para quebrar el bloqueo contra el pueblo palestino, iniciado en 2006, que sufre de una profunda hambruna desde 2023.
 La relatora especial para Palestina, Francesca Albanese, había desaconsejado en la reunión que decidió la nueva expedición por considerar un riesgo para los tripulantes y que el efecto de la flotilla no había logrado sobrepasar “la performance”. En su intervención convocó a operaciones coordinadas dirigidas a cadenas logísticas, puertos y suministros. Algo que fue descartado por los organizadores.
 En varias ciudades del mundo se han convocado movilizaciones y tribunas de denuncia contra este accionar de Israel, que incluso en el presente “cese del fuego” ha asesinado a más de 800 palestinos, según el último informe de la Misión para Palestina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A los cuales deben sumarse las masacres cotidianas en Cisjordania y Líbano. Es necesaria una movilización internacional contra la guerra imperialista, que ha penetrado en todos los continentes y países.

 Joaquín Antúnez 
 30/04/2026

jueves, 30 de abril de 2026

World Liberty Financial: El cajero automático del comandante de la guerra


La crisis de la empresa cripto, World Liberty Financial, del clan Trump, ilustra la fase terminal del capitalismo. El informe deja al descubierto que la familia presidencial utiliza la tecnología y el aparato del Estado como una aspiradora de plusvalía para rescatar sus propios negocios en medio de una economía de guerra. 
 Los Trump son herederos de una acumulación basada en la explotación de obreros de la construcción y los servicios que ahora mutó en una existencia parasitaria. El esquema funciona de manera criminal mediante la emisión del token WLFI para recaudar 715 millones de dólares de pequeños inversores y pedir luego préstamos usando esos mismos activos, que carecen de sustento real, como garantía. Genera deuda contra la nada misma mientras el presidente declaró ingresos personales millonarios por este concepto (Financial Times, 18/04/2026). Los ricos son ricos porque explotan la fuerza de trabajo, y en el caso del clan Trump, esa riqueza se multiplica mediante la rapiña de la propia arquitectura financiera que ayudaron a desregular.
 Este aprovechamiento oportunista no constituye un fenómeno aislado sino el método mismo de la política económica oficial a escala internacional, cuya expresión local es la causa $Libra. En Argentina, el clan Milei ha llevado la cotización moral del régimen por debajo del subsuelo al utilizar los mismos esquemas de estafa piramidal para pulverizar salarios y jubilaciones en favor del enriquecimiento ilícito. Lo que une a la camarilla gobernante con personajes como Novelli demuestra que el país ha sido encomendado a una banda de lúmpenes que se estafan mutuamente mediante delitos financieros. 
 El colapso de la empresa de los Trump está soldado a la política exterior de la Casa Blanca y a la movilización militar global. El informe revela que días antes de su inauguración, Trump vendió la mitad del capital de su firma a inversores de Abu Dhabi por 500 millones de dólares y poco después los Emiratos Árabes Unidos -país alineado al ataque a Irán y la exigencia de apertura del Estrecho de Ormuz (Infobae, 01/04/2026)- recibieron acceso privilegiado a tecnología estratégica de Estados Unidos (Financial Times, 18/04/2026). Este es el comandante de la guerra en acción que utiliza el poder militar para valorizar su patrimonio personal mientras prepara el terreno para nuevos choques. El destino de los jóvenes enviados como carne de cañón a los frentes internacionales se negocia en cenas pagadas por magnates del mundo cripto como Justin Sun. La guerra es la premisa necesaria para estas operaciones de legalización de capitales sucios y para el saqueo mundial. 
 La caída del precio del token y la rebelión de sus propios patrocinadores denuncian la completa descomposición del régimen en sus más altas esferas. Como dice el magnate Sun, el equipo del proyecto trata a la comunidad como “un cajero automático personal” (Financial Times, 18/04/2026). El capital ha abandonado la inversión fija para volcarse a estos instrumentos de rendimiento ficticio que funcionan como correas de transmisión de la plusvalía hacia las entidades privadas de la familia presidencial. El parasitismo financiero es la demostración definitiva de la debacle capitalista y el preludio de una catástrofe mayor. Esta es la vanguardia de la clase dominante que no es más que una lumpen burguesía, una banda de especuladores y genocidas con acceso a armas nucleares. Un sistema que solo sobrevive mediante el engaño piramidal y el exterminio bélico ha perdido todo derecho a existir. Solo la organización de la clase obrera podrá poner fin a este festín para planificar la economía en función de la humanidad y no del beneficio de los explotadores. Por el derrocamiento de los gobiernos de la guerra. Socialismo o barbarie. 

 Iara Bogado 
 28/04/2026

El «viejo mundo» que muere: la metáfora del interregno


La crisis del neoliberalismo no es coyuntural, sino orgánica en el sentido gramsciano: el capital no puede ofrecer estabilidad, empleo digno, cuidados ni futuro ecológico 

 Desde los años 80, el capitalismo global consolidó un «bloque histórico» bajo hegemonía neoliberal: globalización de mercados, desregulación financiera, debilitamiento de los sindicatos... 
 A pesar de las promesas de desarrollo y aumento de la riqueza, el neoliberalismo produjo varias tendencias que llevaron a su propio agotamiento: crisis de representación de los partidos tradicionales, aumento de la desigualdad, y precarización de amplios sectores.
 En ese orden de cosas, el sistema desplazó la ganancia de la producción a la especulación, esto generó crisis cada vez más violentas. 
 Así, el capitalismo neoliberal no solo no logró estabilizarse, sino que transfirió riqueza de los trabajadores a los rentistas, las reformas laborales flexibilizaron el despido, se debilitaron los sindicatos, y crearon una masa de trabajadores precarizada. 
 Las corporaciones transnacionales dividieron el mundo en zonas de explotación máxima. Pero esta fase entró en crisis cuando la sobreacumulación financiera ya no pudo sostenerse sin rescates estatales masivos (2008). Como Lenin diría: el capitalismo agotó su capacidad de expandirse geográficamente; ahora solo se devora a sí mismo. 
 La localización productiva hacia China, México o el Sudeste Asiático multiplicó la oferta mundial de fuerza de trabajo, pero el desempleo estructural se reafirmó como una característica funcional. 
 El neoliberalismo acentuó la explotación irracional de la naturaleza: la privatización del agua, el agronegocio transgénico, la extracción minera a cielo abierto, los acuerdos de «libre comercio» que anulan regulaciones ambientales. 
 Recortaron los servicios públicos, las guarderías, la atención a ancianos, la sanidad, mientras las privatizaciones del agua, la electricidad, los ferrocarriles y correos en los 80 y 90 provocaron aumentos de tarifas, mala calidad y corrupción.
 Para rescatar al sistema financiero en 2008, los Estados endeudaron a las generaciones futuras, impusieron políticas de austeridad que no pagaron los bancos, sino los trabajadores; los países llamados «periféricos» quedaron sometidos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a los fondos buitres. 
 Estos elementos muestran que la crisis del neoliberalismo no es coyuntural, sino orgánica en el sentido gramsciano. El capital no puede ofrecer estabilidad, empleo digno, cuidados ni futuro ecológico.
 De ese modo, la precarización alcanzó incluso a sectores antes privilegiados de técnicos e ingenieros y parte de la clase obrera golpeada por la situación tendió hacia posiciones de extrema derecha. 
 Como señaló Lenin, esta no es una «radicalización» genuina, sino un reflejo desesperado de capas que pierden sus privilegios relativos sin adquirir conciencia de clase internacionalista. 

 LAS SOMBRAS DEL INTERREGNO 

 El «viejo mundo» se muere en cada nueva crisis, pero el «nuevo» aún no nace y en ese claroscuro aparecen los monstruos que canalizan el miedo y la rabia hacia soluciones regresivas. Entender todos los componentes de la crisis es la precondición para construir una salida socialista, para comenzar a edificar el futuro comunista. 
 El neoliberalismo pos-Guerra Fría soñó con un capitalismo global bajo la hegemonía de EE. UU.; no previó el ascenso de China como potencia económico-militar, que desafía el dominio tecnológico y la dictadura del dólar.
 La guerra comercial y tecnológica entre EE. UU. y China, la política de sanciones, el rearme europeo, la guerra de la OTAN y Ucrania contra Rusia, la agresión a Irán por parte de la entidad sionista de Israel y Estados Unidos, son reflejos de lo que Lenin enfatizó en reiteradas oportunidades, que el reparto desigual del mundo genera guerras imperialistas periódicas. 
 Para Lenin, estas contradicciones anuncian que el sistema ya no puede gestionarse mediante consenso: la guerra se convierte en un instrumento ordinario para reconfigurar la dominación. 
 De esta suerte, el preclaro líder de la Revolución Bolchevique analizó cómo la burguesía, cuando su dominación corre peligro por la lucha de clases, recurre a métodos abiertamente dictatoriales y demagógicos. 
 Las respuestas fueron, son y serán el bonapartismo y el fascismo, la disolución de los canales democrático-burgueses tradicionales, apelan a la pequeña burguesía y a sectores obreros desclasados con un discurso antiélite, mientras imponen ajustes antipopulares y preparan el terreno para una represión más abierta contra los movimientos populares. 
 Marx describió el bonapartismo como un poder ejecutivo que se sitúa por encima de las clases en lucha, equilibrando sus fuerzas al servicio del capital.
 El «líder» se presenta como «el defensor del pueblo trabajador» contra las élites, pero gobierna para los más ricos, transforma la crisis orgánica en chivo expiatorio: los culpables no son el capital ni el sistema, sino los inmigrantes, chinos o los «globalistas».
 De este modo, desplaza la lucha de clases hacia el terreno étnico-nacionalista. Es una forma de lo que Gramsci llamaría «revolución pasiva»: incorporan demandas, pero vaciándolas de contenido anticapitalista, reorientándolas hacia el odio al diferente.
 Los nuevos guías antiélites se apoyan principalmente en los pequeños empresarios y propietarios rurales –que ven amenazada su posición por las grandes cadenas y la competencia global–, los trabajadores de industrias en declive –que han perdido su organización sindical y su conciencia de clase–, y las capas medias empobrecidas –que temen caer en el proletariado. 
 A todos ellos, les ofrecen un «capitalismo con rostro nacional», no cuestionar la propiedad privada ni la explotación, sino ponerla al servicio de «los nuestros». 
 A diferencia del keynesianismo o la socialdemocracia, el marxismo-leninismo sostiene que la crisis del neoliberalismo es terminal para el capitalismo en su conjunto, no solo para una variante de él. 
 Frente a los monstruos, la tentación reformista es pedir «volver a la normalidad», la tentación es fuerte. ¿Para qué fomentar el caos?, es mejor esperar que la crisis genere automáticamente conciencia revolucionaria. 
 Mientras tanto, la burguesía seguirá ofreciendo monstruos, guerras y barbarie. La tarea de los comunistas es transformar la tribulación de las grandes masas en conciencia revolucionaria, aprovechando cada grieta del sistema para avanzar hacia la única alternativa: el socialismo.

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 30 de abril de 2026 07:04:54

miércoles, 29 de abril de 2026

En Argentina la pobreza se vuelve a proyectar al alza


Los datos del INDEC muestran que se quiebra la seguidilla de pobreza “a la baja” de seis meses continuados, así el arranque del 2026 será de un retorno a la suba en un marco de inflación y salarios planchados. Es una proyección que confirma lo mostrado en el cuarto trimestre del 2025 donde la pobreza oficial subió tres puntos porcentuales en comparación con el tercer trimestre. El propio presidente Javier Milei, intentó abandonar su retórica propagandística de la economía, al decir que la situación es “difícil”. 
 Todos los temores de los funcionarios liberticidas apuntan a los números que arrojará finalmente el primer trimestre del 2026. Los microdatos que dio a conocer el INDEC para la última parte del 2025, empiezan a marcar un agotamiento no solo económico sino de la metodología con que se recogen las estadísticas de pobreza y de inflación. Según dio a conocer el Observatorio de la UCA (Universidad Católica Argentina) para el tercer trimestre, la pobreza marco 26,9%, y en el cuarto fue 29,9%. 
 A pesar de esto, el gobierno insiste en que logró un bajón histórico de la pobreza donde recorta de la secuencia la devaluación de Milei-Caputo de diciembre del 2023. Los funcionarios dicen que al comienzo del 2024 se bajó del pico del 54,8% de pobreza a través del orden macroeconómico y del déficit cero, en lo que fue una inmensa operación de rescate de los bonos de deuda y de especulación financiera que llevo a una parálisis histórica de la industria. Este recorte de los datos y el entusiasmo de Milei por la manipulación de las estadísticas lo llevó a cambiar el plazo con que se publicaba el índice de pobreza, pasándolo de semestral a trimestral. 
 La realidad es que, en ese momento, para contener la pobreza, el gobierno a través del Ministerio de Capital Humano tuvo que reforzar la AUH (asignación universal por hijo) y la Tarjeta Alimentar, mecanismos de asistencia que permitieron evitar una escalada de la indigencia y una catástrofe social. Por esta asistencia focalizada, por ejemplo, la indigencia no tuvo cambios y se mantuvo entre el 6% y el 6,1% durante todo el año pasado. 
 Hoy, diferentes consultoras marcan un repunte de la pobreza y dan como un hecho el retorno a números arriba del 30%, en un consenso que va más allá de la metodología usada. Lo que está detrás del deterioro es la inflación en aumento por encima del 3% mensual acompañada de salarios pisados al 1% mensual o menos. El corazón del esquema libertario que permitió una importante transferencia de recursos desde los trabajadores hacia unos pocos rubros concentrados. 
 En este contexto la esperanza del gobierno es un afloje de la inflación y que esta pueda volver a tocar el 2,5% mensual. Esa es la idea que alimentan los dichos de “Toto” Caputo, el ministro de Economía, cuando dice “se vienen los mejores 18 meses para la economía” y que las elecciones presidenciales serán “un paseo por el parque para el oficialismo”. 
 Desde la UCA también ponen en discusión la distorsión que arrastra toda la serie producto de los cambios en los mecanismos de medición. Agustín Salvia coordinador de su Observatorio señala: “El proceso de caída (de la pobreza) se habría estabilizado a finales del año pasado y estaría teniendo un aumento durante el primer trimestre de este año”. 
 La ministra Sandra Pettovello redobló la idea de un triunfo sobre la pobreza: “La pobreza infantil muestra un descenso sostenido. A fines de 2023, casi siete de cada 10 chicos eran pobres. Hoy son cuatro de cada 10″, un dato falso ya que los niños pobres siguen firmemente arriba del 50%. Y agregó “se toma como referencia la fuente oficial del INDEC que ofrece datos consistentes y representativos”, respaldando la actual gestión del INDEC signada por polémicas respecto a una manipulación del IPC y del gasto familiar.
 La consultora ExQuanti fue lapidaria en la cuestión de la evolución de la pobreza: “Debe advertirse que vino precedida (la baja de la pobreza en el mileísmo) de un incremento de 7,7 millones de personas pobres atribuible a su propia influencia”. Y cerraron “hoy existen en la Argentina un 41% más de pobres que en 2017. Aún hay 4,5 millones más de pobres que hace ocho años. Con el agravante de que, a partir de fines de 2025, la pobreza vuelve a subir”.

 Las condiciones de vida en estado critico 

En otro desglose de los datos del INDEC, el periodista Ismael Bermúdez, realizó un análisis de la evolución de las condiciones de vida de aquellos que están bajo la pobreza e indigencia. Desde la calidad de los materiales de vivienda a la cobertura médica, todo evoluciona hacia una precariedad crítica que acentúa la vulnerabilidad social. 
 Cuando miramos cuestiones como el acceso al gas, la red de agua y cloacas, la cercanía de basurales, el asentamiento sobre zonas inundables y la distancia a un hospital público; estos índices empeoraron en más de 30 aglomerados donde se llevó un relevamiento. Las estadísticas muestran una desigualdad creciente entre las clases sociales que se profundiza mes a mes. Estos índices marcan que nos encontramos ante problemáticas demográficas y sociales profundas, que una mejora de los ingresos no las afecta o mejora, al menos en el corto y mediano plazo. 
 Según el INDEC el 48,2% de los indigentes vive en viviendas de mala calidad y en el caso de los pobres es el 22,1%. A la red de agua accede el 86% de los pobres y el 84% de los indigentes, al gas de red accede solo el 41% de aquellos bajo la línea de pobreza y el 30% de los que están bajo la de indigencia. Para las cloacas, algo clave en los aglomerados urbanos, accede el 59,8% de los pobres y el 59% de los indigentes. Cuando se toman todos estos ítems en conjunto (vivienda, agua, gas y cloacas) el acceso de pobres e indigentes baja al 28% y el 21% respectivamente.
 Pero cuando se profundiza, la parte más dramática no es lo anterior, si no que de toda la población el 6,1% vive cerca de basurales. Del total el 9,4% vive en zonas inundables, con 15% para pobres y 19% para indigentes. La cobertura médica, en la que se considera para todo el hogar, qué acceso se tiene a obra social, prepagas o mutuales, sólo el 52% del total de la población está cubierta y el número es de 23% para pobres y de 11% en indigentes: otra caída, que en el 2023 era 28% y 13%. 

 Leonardo Perna 
 28/04/2026