domingo, 8 de marzo de 2026

El regreso de Monroe: América Latina en la encrucijada


La reactivación de esa Doctrina puede precipitar a la región hacia una mayor pérdida de soberanía y a una balcanización geopolítica más profunda 

 La resurrección de la Doctrina Monroe, ahora endurecida, no representa una simple añoranza histórica, sino una declaración de guerra silenciosa contra la autodeterminación de América Latina. 
 Al proclamar el hemisferio occidental como coto de caza exclusivo de Washington bajo la excusa de la seguridad nacional, Estados Unidos no solo reinstaura un arcaico concepto de vasallaje, sino que fuerza a la región a elegir entre la sumisión o el desafío en un tablero global ya de por sí bastante retador y complejo. 
 A Washington le urge ponerle fin a la guerra en Ucrania, incluso si eso significa complicar las relaciones con sus antiguos aliados europeos. Debe terminar el conflicto con los mejores resultados posibles para ellos y así enfocarse en quien ellos consideran su principal «amenaza», la República Popular China. 
 No obstante, el recrudecido intervencionismo ha tropezado con obstáculos en la región, por una parte, la resistencia cubana a doblar la rodilla pese al cerco económico de más de 60 años, y por la otra, lejos de aislar a las potencias extracontinentales, está generando el efecto contrario: acelera la reconfiguración geopolítica del «patio trasero».
 China ya no es un socio comercial lejano, sino un inversionista estructural, una superpotencia capaz de retar en varios terrenos a EE. UU. La reedición de Monroe empuja a varios gobiernos latinoamericanos a profundizar lazos con Pekín, dada la necesidad de la supervivencia económica, de la soberanía tecnológica y el trato igualitario brindado por la nación asiática. 
 Paralelamente, Rusia encuentra en este escenario una posibilidad de consolidar su presencia en el continente, al ofrecer cooperación militar, tecnológica y energética sin los condicionamientos y las exigencias de la Casa Blanca. El gigante euroasiático se fortalece como el garante implícito de aquellos gobiernos que se atrevan a resistir el nuevo corolario. 
 Entre otras acciones, el imperio ha invitado a varios líderes latinoamericanos a participar el 7 de marzo en una cumbre en la Florida, en un momento en que su Administración pone el foco en lo que considera «una preocupante expansión de la influencia china en el hemisferio occidental». 
 Entretanto, escala la agresividad hacia Cuba por parte de la administración estadounidense, que acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales», así como de permitir el despliegue en la Isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China, y otros falsos alegatos para justificar el crimen. 
 Sobre esos espurios cimientos, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, lo que ha generado la repulsa internacional e impulsado la solidaridad hacia la Isla. 
 La reactivación de Monroe es una verdadera tragedia para América Latina, puede precipitar a la región hacia una mayor pérdida de soberanía y a una balcanización geopolítica más profunda, obligando al continente a pagar los costos de una guerra por mantener la hegemonía estadounidense en el mundo. 

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 7 de marzo de 2026 18:03:34

viernes, 6 de marzo de 2026

Derrotar la agresión imperialista-sionista es de principal interés para los trabajadores del mundo


El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán conmueve al mundo. La guerra se sigue extendiendo y envuelve a todo el Medio Oriente. Al operativo inicial del fin de semana último que le costó la vida al jefe supremo iraní y a varias decenas de funcionarios de primer nivel, Washington y el gobierno sionista han sumado nuevas acciones bélicas brutales. La Media Luna Roja (Cruz Roja del país) anunció que 787 personas habían muerto desde el inicio de la nueva ofensiva. La organización especificó que 153 ciudades y 500 emplazamientos fueron alcanzados en todo Irán, con un total de más de 1.000 ataques.
 La guerra se ha extendido al Líbano, donde los aliados iraníes de Hezbollah dispararon contra Israel, que respondió con ataques aéreos y la incursión terrestre en el sur de ese país. Estamos ante una carnicería. Entre las víctimas están 160 niñas cuando las bombas impactaron en un colegio de Irán. Cientos de civiles fueron asesinados. La ofensiva no se detendrá. Ya Washington ha anunciado que el operativo está llamado a durar varias semanas. Ya sabemos cuán lejos puede ir el imperialismo y el sionismo, como lo testimonia el genocidio perpetrado en Gaza, que está lejos de haber concluido.

 Manipulación informativa

 La burguesía mundial, apoyada en los grandes medios de comunicación internacionales que están al servicio del aparato bélico del imperialismo, vienen haciendo una manipulación grosera y pérfida de la información referida a la guerra en curso. Pretenden presentarla como una cruzada entre la “civilización” y la “democracia”, por un lado, que estaría representada por Estados Unidos e Israel, y la “barbarie”, que estaría encarnada por Irán. ¿Qué “civilización” puede provenir de un Estado como el sionista que es responsable del genocidio del siglo XXI en Gaza, y de las masacres y bombardeos despiadados de los Estados vecinos? 
 ¿De qué “democracia” puede hablar Israel cuando ha sido consagrado como un “Estado judío”, por lo cual su población no judía son habitantes de segunda y rige un régimen de apartheid y usurpación de las tierras palestinas? ¿De qué “democracia” habla el imperialismo yanqui, donde hay una persecución y expulsión implacable de los migrantes y una discriminación ancestral de la población negra? 
 ¿De qué “libertad” puede jactarse Estados Unidos, que ha estado detrás de los golpes de Estado más sanguinarios, y de las intervenciones militares y guerras más sangrientas en todo el planeta a lo largo de la historia contemporánea? ¿Qué defensa de los derechos de la mujer puede invocar el régimen sionista, cuando decenas de miles mujeres gazatíes, al igual que miles de niños, fueron masacrados en Gaza? ¿Qué defensa de los derechos de la mujer puede invocar Estados Unidos, donde las mujeres migrantes son sometidas a prisión, atropelladas, o sometidas a vejámenes; donde se perpetran asesinatos como el de la activista por los derechos civiles, Renee Nicole Good, por parte de un agente de la policía antimigratoria, y donde cientos de mujeres fueron esclavizadas en las islas de Epstein, cuestión en la que figuran comprometidos encumbrados políticos, empresarios y hombres del establishment internacional?
 La barbarie moderna es el imperialismo y el sionismo. Se acusa de “retrógrado” a Irán mientras Trump -al igual que quienes lo antecedieron- mantienen relaciones estrechas con los jeques y monarcas árabes amigos, cuyos regímenes son más opresivos y oscurantistas que el de la nación persa. Trump no tienen el menor escrúpulo en abrazarse con el príncipe saudí Mohamed Ben Salman, quien lleva adelante una feroz política de persecución, incluyendo penas de muerte, contra las activistas feministas, y una represión implacable contra cualquier protesta popular y voz opositora. Por otra parte, los argumentos que se esgrimieron para justificar la agresión son falsos. El ataque se perpetra en momentos en que estaban progresando las negociaciones en torno al programa nuclear iraní y Teherán venía de hacer concesiones en este punto. Voceros del Pentágono reconocieron que Irán no estaba planeando atacar a las fuerzas estadounidenses, lo que echa por tierra la afirmación de la Casa Blanca de que había una amenaza inminente. Trump se había jactado, inclusive, tras los bombardeos de junio de 2025, de haber dado un golpe devastador al plan nuclear iraní, lo que no se condice con los dichos actuales.

 Un desenlace incierto 

A pesar del éxito inicial al descabezar al régimen, hay un consenso sobre los riesgos del operativo. El alcance de la respuesta iraní ha sorprendido a los analistas. Irán está en condiciones de provocar daños de consideración apelando a su reserva de misiles para atacar ciudades de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, como ya lo está haciendo. En la mira estarían los yacimientos petrolíferos –como acaba de ocurrir con la refinería saudí Ras Tanura- y el bloqueo del paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, lo cual podría impulsar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más. 
 No se nos puede escapar que la guerra no se gana con la superioridad aérea y naval. Se necesitaría la incursión terrestre. Si bien Trump no lo ha descartado, no estaría en el radar de Washington. La idea de que un desenlace podría venir de una irrupción popular, que procuró alentar Washington, se está diluyendo. Hubo muestras de júbilo en franjas de la población, pero tuvieron un carácter acotado, y fueron superadas con creces con movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión. Es cierto que en los últimos meses el descrédito del régimen se ha ido acentuando con un salto en las protestas, pero la oposición política, como fuerza organizada, es muy débil. La hipótesis de que un ala del propio régimen, más contemporizadora con la Casa Blanca, pudiera asumir la conducción del país ha quedado de lado. Motjaba, hijo de Khameini, acaba de ser ungido como sucesor, un hombre del núcleo duro del régimen. No hay que perder de vista que los antecedentes de intervenciones previas no fueron afortunadas, como lo ilustran las invasiones en Irak, Libia y Afganistán. En todos estos casos, estos conflictos se transformaron en una pesadilla para EEUU. Existe el peligro cierto de que Irán se sumerja en un caos y una guerra civil que podría extenderse más allá de sus fronteras y concluya siendo un factor de desestabilización general de toda la región. 
 No olvidemos, además, la oposición que reina en la propia población estadounidense a esta nueva escalada bélica, en especial en Medio Oriente, que se combina con un creciente descontento respecto al presidente republicano en momentos que la economía está a los tumbos y recrudecen las tendencias inflacionarias. Un aumento del precio del petróleo podría irritar a los votantes del magnate a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, lo cual podría conducir a una derrota republicana.

 Movilización internacional 

La agresión a Irán tienen lugar a pocas semanas del ataque a Venezuela y del bloqueo y la ofensiva en curso contra Cuba. El ataque contra Irán ha sido precedido por bombardeos e incursiones terrestres en el Líbano, Siria, y otros países de la región, mientras no se detienen las represalias y el asedio a Gaza y Cisjordania. No estamos ante conflictos aislados, sino que tienen un hilo conductor: se inscribe en la tentativa de EEUU de rediseñar el planeta a su medida y de acuerdo a sus necesidades, y esto supone también someter a China y Rusia. El imperialismo yanqui, en su calidad de primera potencia, pretende revertir su decadencia, que se agudiza con la crisis capitalista en desarrollo, apelando a la guerra y al uso de la fuerza, lo cual pavimenta las tendencias a una nueva guerra mundial. Un párrafo especial, en este contexto, lo merece Milei, que, como chirolita que es, salió a celebrar el ataque. La misma actitud es extensiva a la llamada oposición amiga del gobierno. El peronismo, incluido el kirchnerismo, no condenó la agresión. Frente a la escalada en curso de EEUU se limitó a señalar que es necesario una resolución de los conflictos en el marco de los organismos internacionales, cuando es sabido la vía muerta que representa este camino y cuando las Naciones Unidas vienen de haber dado un aval al fraudulento plan de paz para Gaza.
 Es de principal interés de los trabajadores argentinos y en todo el mundo la derrota de la agresión sionista-imperialista. Derrotar esta ofensiva ayudará a la resistencia palestina y de los pueblos de Medio Oriente para enfrentar el asedio de EEUU y de Israel, la fraudulenta Junta de Paz y la colonización que se pretende imponer de la región. Derrotar esta ofensiva será un punto de apoyo en América Latina y para pararle la mano a EEUU en Venezuela y Cuba. Ni qué hablar que representaría un golpe severo a Milei y sus planes maniobreros, que tiene como principal salvavidas al gobierno trumpista. La denuncia y el repudio del alineamiento del gobierno argentino debe ir unida al rechazo de la instalación de bases militares de EEUU en nuestro país, el no envío de tropas a Gaza y rechazo de cualquier otra colaboración militar, y la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Israel. 
 De un modo general, la derrota de la agresión constituiría una bocanada de aire fresco de los trabajadores de todo el mundo que vienen enfrentando la agresión imperialista, incluidos los trabajadores estadounidenses que se están movilizando contra los ataques fascistoides de Trump. 
 Ya ha empezado una reacción popular de repudio a nivel global a la agresión imperialista, que desató movilizaciones de repudio a nivel global. En Karachi, Pakistán, hubo un intento de asalto del consulado norteamericano. También hubo protestas en otras ciudades de Pakistán, en la India, en Irak, y Bahréin. En Atenas, capital de Grecia, hubo una movilización contra el envío de dos fragatas a una base imperialista en Chipre. En Estados Unidos, hubo movilizaciones en alrededor de 70 ciudades, y también hubo manifestaciones en Inglaterra.
 El repudio al ataque de EEUU e Israel de ningún modo significa un aval político al gobierno iraní. Condenamos la persecución, represión y el ataque a los derechos sociales que viene ejerciendo la teocracia iraní y nos declaramos solidarios con las protestas y el levantamiento popular que se desarrollaron en el país. Pero no podemos ser neutrales en este enfrentamiento. Dejamos sentado que una salida progresiva jamás va a provenir del imperialismo. Una victoria de Trump y Netanyahu va a imponer un gobierno títere del imperialismo y el sionismo. El desenlace de las guerras de Afganistán en 2001, Irak en 2003 y Libia en 2011 ha desembocado en enfrentamientos étnicos y religiosos fratricidas, y un hundimiento de esas naciones. Llamamos a las masas iraníes a organizarse en forma políticamente independiente en la lucha contra la actual ofensiva en curso. La única forma de poner fin a esta historia ancestral de intervenciones imperialistas y del sionismo, de opresión y sometimiento de las masas, es la unidad internacionalista de los trabajadores, en el marco de la lucha por una federación socialista del Medio Oriente. 
 Retomemos el camino que venimos desarrollando contra la agresión genocida de Israel en Gaza. A ganar las calles y manifestarnos frente a los centros del poder político de cada país, a las embajadas de EEUU y bases militares de la Otan.

 Pablo Heller

La nave más poderosa del imperialismo, el USS Gerald Ford, flojo de cloacas


El portaviones más poderoso de la armada norteamericana enfrenta una crisis inédita, porque casi todos sus baños dejaron de funcionar mientras estaba desplegado. 
 El USS Gerald Ford utiliza un sistema de drenaje por vacío, similar al de los aviones comerciales, pero a escala gigante para 4.500 personas. El problema: las tuberías son demasiado estrechas y si se tapa una sola de ellas, se pierde la presión de vacío en toda una sección del barco. 
 Las crisis recientes ocurrieron en los últimos meses, durante sus misiones cerca de Israel y más recientemente en el asedio a Irán. Se reportó que los marineros tenían que hacer filas de hasta 45 minutos para encontrar un baño que funcionara. 
 Lo más insólito es el costo de mantenimiento. Cuando el sistema se tapa por completo debido a la acumulación de calcio y residuos, es necesario hacer un "lavado con ácido" de todas las tuberías. Cada limpieza cuesta unos $400,000 dólares. 
 Este procedimiento solo se puede hacer en puerto, lo que significa que si el sistema colapsa en medio del mar, la tripulación simplemente tiene que ingeniárselas con los pocos baños operativos que hubiera.
 El barco ha tenido que extender sus misiones varias veces, hasta pasar de 9 a 11 meses seguidos en el mar. Al no poder volver a puerto para estos mantenimientos críticos de plomería, la situación higiénica a bordo se volvió noticia mundial, con reportes de ingenieros trabajando 19 horas al día solo para destapar cañerías. Punto débil de una embarcación valuada en 13.000 millones de dólares.
 Como corresponde al fascismo y al régimen en bancarrota, se ocuparon de armar con toda la tecnología a servicio de la guerra imperialista para el genocidio, invadir, saquear, sin una pizca de interés por las más elementales necesidades humanas, ni siquiera las de su tripulación. 
 Trump pretende dominar el planeta, pero no puede garantizar una cloaca útil. Debe ser derrotado para evitar la barbarie. 

 Eva Gutiérrez
 04/03/2026

jueves, 5 de marzo de 2026

Caso Epstein: la Justicia oculta documentos del FBI donde una mujer acusa a Trump de violarla cuando tenía 13 años


La inmensa red de tráfico de niñas y mujeres para las élites del poder político, económico y mediático organizada por Jeffrey Epstein en concurso con el Mossad y otros servicios de inteligencia es un imparable terremoto político que se expande a medida que nuevos antecedentes salen a la luz.
 Borge Brend, presidente del Foro de Davos que convoca a jefes de Estado y los empresarios más importantes del planeta -y excanciller de Noruega- acaba de renunciar cuando una comisión investigadora comprobó que había mentido sobre el carácter de sus vínculos con Epstein. 
 Es la quinta personalidad del país. La Policía investiga por "corrupción grave", al exprimer ministro Thorbjørn Jagland, laborista, y al matrimonio de los "superdiplomáticos" Mona Juul y Terje Rød-Larsen, artífices de los Acuerdos de Oslo para Oriente Próximo de 1993 (y dale con el Mossad). Juul fue embajadora de Noruega ante la ONU y ante Israel, mientras que Rød-Larsen fue vicesecretario general de la ONU. 
 Aparte de los cuatro políticos, la princesa heredera Mette-Marit también corre riesgo de quedar cesante. Los archivos señalan que solía pernoctar en las mansiones del pederasta mientras argüía problemas de salud para no cumplir con sus obligaciones dinásticas. Los noruegos ya discuten abiertamente si hay que saltear un casillero y darle la corona a su hija o simplemente abolir la monarquía (NYT, El País). 
 Los archivos son una fuente inagotable de sorpresas: Epstein fue el nexo de Bill Gates con los talibanes y recibió informes confidenciales sobre operaciones militares pakistaníes entre 2013 y 2018, y sobre operaciones de la OTAN, so capa de una campaña filantrópica contra la poliomelitis motorizada por la fundación de Gates. La amistad con el proxeneta está convirtiendo al cofundador de Microsoft en un indeseable: acaba de ser excluido de la cumbre de inteligencia artificial de la India.
 El impacto es global, pero el epicentro sigue estando en Estados Unidos. El viernes Bill Clinton se convirtió en el primer expresidente norteamericano en la historia que acude a declarar ante el Congreso contra su voluntad. Clinton y su esposa Hillary, exsecretaria de Estado, se habían resistido largamente a testificar ante la comisión del Congreso, desestimando lo que consideraban un complot republicano. Los Clinton decidieron presentarse cuando trascendió que nueve demócratas acompañarían a los republicanos para que se los acusara de desacato penal, un primer paso para que fueran procesados. La comisión hasta rechazó que declarara en forma pública y mantuvo las comparecencias a puertas cerradas. Los medios lo consideraron “una rendición total” de la pareja demócrata. 
 Bill Clinton está hasta las manos: durante su gestión, Epstein tenía entrada libre a la Casa Blanca y él viajó en el avión privado del paidófilo al menos 26 veces entre 2002 y 2003, cuando ya no era presidente. Hay fotos suyas compartiendo jacuzzi con chicas, haciéndoles upa; un cuadro donde posa vestido de mujer cuelga de una de las salas de la mansión del proxeneta.
 En su larga declaración, Clinton dijo que no había visto ni hecho “nada malo”, que no había tenido sexo con las chicas y que frecuentaba a Epstein por asuntos de la asociación filantrópica que creó para cuando concluyera su mandato. Según los republicanos, le dejó un regalito a Trump declarando que “nunca había visto nada que le hiciera pensar que estuviera involucrado con Epstein”, versión que los demócratas desmintieron airadamente. 
 Hillary había testimoniado 6 horas el día anterior y, según los republicanos, derivó a su marido la respuesta a muchas de las preguntas que le formularon. Su declaración ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes ratifica que nunca vio a Epstein ni tuvo relación con él. Sin embargo, Hillary confirmó que conocía a Ghislaine Maxwell, exnovia y conseguidora de menores para Epstein, en conferencias organizadas por la entidad benéfica de su marido. 
 La exsecretaria de Estado denunció tajantemente la protección de la Justicia a Trump. “Me han obligado a testificar, plenamente conscientes de que no tengo conocimiento alguno que pueda contribuir a su investigación, para distraer la atención de las acciones del presidente Trump y encubrirlas a pesar de las legítimas peticiones de respuestas”.
 Los demócratas dicen que utilizarán la citación a los Clinton como precedente para que Trump declare. El californiano Robert García, máximo dirigente demócrata del Comité de Supervisión, dijo que «ahora podemos exigir a los presidentes y expresidentes que testifiquen... Exigimos una vez más que el presidente Trump, que es mencionado en los archivos de Epstein casi más que ninguna otra persona excepto Ghislaine Maxwell, responda a nuestras preguntas» 
 El jefe del bloque demócrata en el Congreso, el senador Schumer, también “elevó la presión política”: “Hay un encubrimiento masivo en el Departamento de Justicia para proteger a Donald Trump y a las personas asociadas con Jeffrey Epstein”. 
 Los demócratas afirman que 50 fojas de documentos que involucran a Trump fueron excluidas de los archivos publicados o han desaparecido. Incluyen documentos que registran los testimonios de una mujer que en 1980 acusó a Trump ante el FBI de haberla violado varias veces cuando tenía 13 años y estaba en poder de Epstein. La fiscal general, Pam Bondi, las despachó como “infundadas y falsas”. 
 Muchos medios consideran que los republicanos “han desplazado el foco de su investigación del presidente Trump y los prominentes republicanos que se relacionaban con el proxeneta hacia los demócratas” (NYT 27/2). El gobierno, dicen, ha logrado desviar la atención pública sobre los vínculos del tratante con Trump y sus socios como Howard Lutnick, el secretario de Comercio, y Steve Bannon, exasesor presidencial y figura relevante de la ultraderecha. 
 Sin embargo, los demócratas tienen los votos necesarios para obligar a Lutnick a testificar porque la republicana Nancy Mace, de Carolina del Sur, se unió hoy a la petición de que comparezca ante el comité. Donald Trump ha calificado a su secretario de Comercio como «un tipo muy inocente» que está «haciendo un gran trabajo». 
 A la fecha, la única persona presa por una causa que investiga una red de trata que habría esclavizado 1200 niñas y adolescentes es Ghislaine Maxwell. Amiga, novia, socia y reclutadora de la red, Maxwell compareció a principios de febrero ante el Congreso de Estados Unidos. Aunque recurrió una y otra vez al derecho de no testificar que garantiza la Quinta Enmienda, su abogado dijo que su clienta estaba dispuesta a contar todo lo que sabe, y a exculpar a Trump y a Clinton, “si se le concede una inmunidad que nadie está en condiciones de descartar estos días en Washington”. 
 Las bombas que caen en Teherán no parecen alcanzar para tapar el escándalo de los abusadores de niñas que gobiernan el mundo. 

 Olga Cristóbal 
 28/02/2026

El capitalismo y la cultura de la banalidad: un análisis crítico

El capitalismo, como sistema económico y social dominante en gran parte del mundo, ha dejado una huella profunda en la forma en que las sociedades contemporáneas perciben y valoran la realidad. Más allá de su impacto en la distribución de la riqueza y la explotación de los recursos, este sistema ha moldeado una cultura que privilegia lo superficial, lo efímero y lo espectacular, relegando al olvido la profundidad del pensamiento crítico y la reflexión colectiva. 
 En las últimas décadas, hemos sido testigos de cómo el capitalismo ha configurado en las grandes masas un sentido de la banalidad. La publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales han sido herramientas claves en este proceso, promoviendo un culto a la imagen, al consumo desmedido y a la satisfacción inmediata de deseos individuales. Este fenómeno no es casual; responde a una lógica que busca desactivar la capacidad de las personas para analizar y cuestionar las estructuras de poder que sostienen el sistema. 
 El ascenso al poder de figuras que dominan el arte de la superficialidad es una consecuencia directa de esta cultura del egoísmo. Líderes que se presentan como productos de consumo, que apelan a emociones primarias y que evitan cualquier discusión seria sobre los problemas estructurales de la sociedad, encuentran terreno fértil en una población cada vez más desconectada de la realidad. Estos líderes no solo reflejan, sino que también refuerzan, la banalización de la política y la vida pública, convirtiendo el debate en un espectáculo y la toma de decisiones en un ejercicio de marketing. 
 Pero ¿qué hay detrás de esta cultura de la banalidad? En esencia, es una estrategia para mantener el statu quo. Al fomentar el individualismo y el desinterés por lo colectivo, el capitalismo asegura que las grandes mayorías no cuestionen las desigualdades e injusticias que caracterizan su funcionamiento. La capacidad de pensar críticamente, de analizar la realidad y de proponer alternativas, queda así neutralizada, sustituida por una pasividad cómoda y conformista. 
 Frente a este panorama, es imperativo recuperar el valor del pensamiento crítico y la acción colectiva. La lucha contra la banalidad no es solo una cuestión cultural, sino también política. Se trata de construir una sociedad en la que el conocimiento, la reflexión y el compromiso con el bien común sean pilares fundamentales. Solo así podremos enfrentar los desafíos de nuestro tiempo y avanzar hacia un futuro más justo y equitativo.
 En palabras de José Martí, «ser cultos es el único modo de ser libres». Hoy, más que nunca, esta máxima cobra vigencia. La verdadera liberación pasa por desmontar las estructuras que nos han llevado a la superficialidad y recuperar la capacidad de pensar, analizar y transformar la realidad. El capitalismo ha intentado robarnos esa capacidad, pero está en nuestras manos recuperarla. 

 Miguel Cruz Suárez | internet@granma.cu 
 15 de febrero de 2026

martes, 3 de marzo de 2026

Por la derrota de la agresión imperialista–sionista contra Irán


Por una gran movilización internacional 

 Al arrancar la semana la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue extendiéndose por Medio Oriente. Al ataque inicial del sábado que le costó la vida al Jefe supremo iraní y a varias decenas de funcionarios de primer nivel, Washington y el gobierno sionista han sumado nuevas acciones bélicas despiadadas. El conflicto suma ya unas 600 víctimas mortales, 555 en Irán desde el sábado, según un recuento de la Cruz Roja. Solo en las últimas horas, al menos 20 personas han fallecido en Teherán y otras 35 en la provincia de Farsa, en el sur. Entre las victimas están más de 100 jóvenes estudiantes cuando las bombas impactaron en un colegio. 
 Cada día que pasa aparecen nuevas evidencias de que el relato que se montó para justificar la agresión es absolutamente falaz. Trump y Netanyahu resolvieron el ataque en momentos en que estaban progresando las negociaciones en torno al programa nuclear iraní y Teherán, según las fuentes más serias en la materia, venía de hacer concesiones en este punto. Los informantes del Pentágono reconocieron al personal del Congreso que Irán no estaba planeando atacar a las fuerzas estadounidenses, a menos que Israel atacara a Irán primero, lo que socava la afirmación de la administración de que había una amenaza inminente como razón para lanzar ataques. Trump se había jactado, inclusive, tras los bombardeos de junio de 2025, de haber dado un golpe devastador al plan nuclear iraní, lo que no se condice con sus argumentos actuales.
 Trump declaró que “los bombardeos intensos y precisos continuarán ininterrumpidamente durante toda la semana o el tiempo que sea necesario”, incluso, aventuró que podría durar cuatro semanas o más. 
 Como respuesta, Irán envió una oleada de misiles que han tenido como blanco no solo Israel, sino objetivos militares y estratégicos yanquis en varios países árabes de la región, como Bahréin, Qatar, Emiratos Arabes y Arabia Saudita. A esto se agrega ahora el Líbano, donde Hezbollah lanzó -en solidaridad con Irán- cohetes en la frontera limítrofe con Israel. El régimen sionista, en represalia, bombardeó objetivos de la milicia proiraní. Los ataques israelíes se han cobrado la vida de al menos 31 personas. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha anunciado la prohibición total de la actividad militar de la milicia en territorio libanés. Por su parte, Irán ha seguido atacando objetivos en la región, en Arabia Saudita, Qatar o Kuwait. Entre ellos, la refinería Ras Tanura en Arabia Saudita. 
 La agresión imperialista desató movilizaciones de repudio a nivel global. En Karachi, Pakistán, hubo un intento de asalto del consulado norteamericano. También hubo protestas en otras ciudades de Pakistán, en la India, en Irak, y Bahréin. En Atenas, capital de Grecia, hubo una movilización contra el envío de dos fragatas a una base imperialista en Chipre. En Estados Unidos, hubo movilizaciones en alrededor de 70 ciudades, y también hubo manifestaciones en Inglaterra.
 Cabe señalar que Francia, Reino Unido y Alemania plantearon, en una declaración conjunta, la posibilidad de emprender ataques propios contra Irán, lo cual se suma a las sanciones internacionales que esos países impusieron contra Teherán.

 Un desenlace incierto 

 A pesar del impresionante éxito inicial al descabezar al régimen, hay círculos del establishment internacional que advierten sobre los riesgos del operativo. “Es muy probable- señala The Economist- que Trump no consiga lo que desea” (1/3). El alcance de la respuesta iraní, de hecho, sorprendió a una gran cantidad de observadores. 
 A corto plazo, Irán podría causar devastación en la región al seguir utilizando los numerosos misiles que le quedan para atacar ciudades de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, cuya prosperidad depende de su seguridad. El régimen también podría atacar una base o un barco, matando a un gran número de estadounidenses uniformados; la noticia de la muerte de tres soldados estadounidenses el domingo insinuó el peligro. Al dañar yacimientos petrolíferos o bloquear el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, podría impulsar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más.
 A largo plazo, los ataques también podrían fracasar de forma más contundente. No se nos puede escapar que la guerra no se gana con el asedio de la aviación. Se necesitaría la incursión terrestre, pero esto está fuera de la capacidad y de los planes de Washington. La idea de que un desenlace podría venir de una irrupción popular, que procuró alentar Washington, se está disipando con el correr de los días. Es cierto que hubo muestras de júbilo en la población, pero tuvieron un carácter acotado, y fueron superadas con creces con movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión. Incluso entre muchas franjas de opositores al régimen reina un sentimiento de rechazo y desconfianza respecto a Estados Unidos e Israel. 
 Es cierto que en los últimos meses el descrédito del régimen se ha ido acentuando con un salto en las protestas, pero la oposición política, como fuerza organizada, es muy débil y tiene escaso predicamento entre la población. La vieja familia del Sha, que ha aparecido en escena, está muy lejos de poder catapultarse como una alternativa. La hipótesis de que un ala del propio régimen, conciliadora con la Casa Blanca, pudiera asumir la conducción del país es altamente improbable. Nada parece indicar un desenlace como el que ocurrió con Venezuela con el ascenso al gobierno de Delcy Rodríguez. La balanza se inclina hacia el afianzamiento de sectores más bien intransigentes y en especial quien heredaría el poder sería la Guardia Revolucionaria. Por el momento, el poder reside en un triunvirato. Con el tiempo, podría ser reemplazado por alguien menos amigable con Washington, que probablemente haya estado implicado en la muerte de iraníes en las protestas antigubernamentales. La agresión en desarrollo podría ser utilizada como un recurso para abroquelar el poder en torno al núcleo más duro del régimen. En lugar de renunciar al enriquecimiento nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones, la marcha del conflicto podría concluir que, al igual que Corea del Norte, Irán necesita una bomba para protegerse de un ataque. 

 La situación en Estados Unidos 

 No hay que perder de vista que, por más alharaca que haga Trump sobre el éxito de la operación, lo cierto es que las últimas aventuras militares de Estados Unidos no terminaron bien, como lo fueron las invasiones en Irak, Libia y Afganistán. En todos estos casos, estos conflictos se transformaron en una pesadilla y un bumerán para EEUU. Existe el peligro cierto de que Irán se sumerja en un caos y una guerra civil que podría extenderse más allá de sus fronteras. En esa variante, quién sabe dónde podrían acabar sus suministros de uranio enriquecido. 
 Un dolor de cabeza adicional para Trump podrían ser las consecuencias que la guerra termine por provocar en su frente interno. Por lo pronto, una gran parte de la población se opone a esta nueva escalada bélica, en especial Medio Oriente, que se combina con un creciente descontento y decepción respecto al presidente republicano en momentos que la economía está a los tumbos y recrudecen las tendencias inflacionarias. 
 Un aumento del precio del petróleo, incluso modesto, podría irritar a los votantes del magnate a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato. Con más razón, si el precio se desmadra, lo cual podría conducir a una derrota republicana, como ya viene ocurriendo en todos los estados donde hubo elecciones en los últimos meses, incluidos estados donde había obtenido triunfos holgados en las elecciones presidenciales en que se alzó con una victoria. La tentación por atacar a Irán, confiando en que el régimen se encuentra en su momento de máxima debilidad, puede terminar siendo un tiro por la culata. 

 Tendencias a una guerra mundial

 Pero, al mismo tiempo, es necesario tener presente que la agresión a Irán no es un hecho accidental, sino que obedece a razones profundas. Se inscribe en una tentativa del imperialismo por hacer frente a una crisis histórica en que está sumergido el orden capitalista vigente, y en primer lugar Estados Unidos, como principal potencia mundial, que procura remontar la crisis apelando a la guerra y al uso de la fuerza. No estamos ante una sucesión de conflictos bélicos aislados, sino de una tendencia que pavimenta el camino hacia una guerra mundial. Los ataques del sábado tuvieron lugar apenas ocho semanas después de una incursión estadounidense en Venezuela. Cuba se encuentra bajo una enorme presión para alinearse con el gobierno de Washington. Trump está empleando la fuerza contra países que mantienen ciertos acuerdos y relaciones con China y Rusia, que son objetados por Washington. 
 Los trabajadores del mundo debemos oponernos a esta agresión imperialista-sionista y pugnar por su derrota. Derrotar esta ofensiva ayudará a la resistencia palestina y de los pueblos de Medio Oriente, de América Latina y del mundo que vienen enfrentando la agresión imperialista y también a los trabajadores estadounidenses que se están movilizando contra los ataques fascistoides de Trump. 
 El repudio a la artera agresión de EEUU e Israel de ningún modo significa un aval político al gobierno iraní. Condenamos la persecución, represión y el ataque a los derechos que viene ejerciendo la teocracia iraní y nos declaramos solidarios con las protestas y el levantamiento popular que se desarrollaron en el país. Pero no podemos ser neutrales en este enfrentamiento. Dejamos sentado que una salida progresiva jamás va a provenir del imperialismo. Una victoria de Trump y Netanyahu va a imponer un gobierno títere del imperialismo y el sionismo y está llamada a agravar la opresión nacional y las penurias que ya registran de los trabajadores.
 Llamamos a las masas iraníes a organizarse en forma políticamente independiente en la lucha contra la actual ofensiva en curso.
 Hay que responder con una derrota total de este nuevo ataque. 
 Convocamos a los trabajadores de Argentina, América Latina y del mundo a retomar el camino que venimos desarrollando contra la agresión genocida de Israel en Gaza, a ganar las calles, y manifestarnos frente a las embajadas de EEUU y bases militares de la Otan. 
 Por la derrota de la agresión yanqui-sionista en Irán. 
Cese inmediato de los bombardeos. 
 Disolución de las bases militares imperialistas en Medio Oriente, Latinoamérica y en todo el mundo. 
 Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y la junta colonial de Trump. 
 Por una federación socialista de los pueblos de Medio Oriente. 
 Abajo los gobiernos de la guerra y el hambre. Por la unidad internacional delos trabajadores. 

 Pablo Heller

sábado, 28 de febrero de 2026

¡Abajo la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán!


Nuevo ataque imperialista a Irán 

Estados Unidos e Israel iniciaron en las últimas horas un ataque militar conjunto contra Irán que ya dejó decenas de muertos, gran parte de ellos civiles, según agencias de prensa iraníes. El presidente estadounidense, Donald Trump, habló de terminar con la “amenaza” del régimen iraní y llamó al pueblo de ese país a derrocarlo, y lo mismo hizo el primer ministro israelí, el genocida Benjamin Netanyahu. Uno de los ataques golpeó cerca del lugar donde se hallaba el ayatollah supremo, Ali Khamenei.
 Por su parte, Irán respondió con ataques a bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes, Kuwait y Bahréin, y también lanzó misiles contra Israel. 
 Repudiamos la agresión imperialista y sionista contra Irán, que se desarrolla en medio de agresiones constantes contra el pueblo palestino (más de 500 muertos desde la entrada en vigor del “cese al fuego”), a dos meses de la invasión contra Venezuela, y en pleno ahogo contra Cuba. Derrotemos la ofensiva imperialista con la movilización de los trabajadores y los pueblos en todo el mundo.
 El gobierno estadounidense venía desenvolviendo en las últimas semanas su mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la invasión de Irak, en 2003, como parte de una nueva serie de amenazas contra Irán. A los más de 40 mil soldados que la Casa Blanca ya tiene desplegados en la región, se sumaron dos enormes portaviones (incluyendo el Gerald Ford, que es el mayor del mundo) y una flota de F-22 que arribó a Israel. 
 El 19 de febrero, Trump amenazó con un ataque militar si Teherán no se sometía a sus exigencias en un plazo de entre diez y quince días. Insistió en esa tónica en sus redes sociales y en el discurso sobre el estado de la Unión, el 24 de febrero. “No me complace que no estén dispuestos a darnos lo que necesitamos”, abundó el magnate este viernes 27. 

 Ultimátum 

 Estados Unidos exigía tres cosas: 1) Que Irán detenga su programa de enriquecimiento de uranio y se deshaga de las reservas con las que cuenta; 2) El desmantelamiento del programa de misiles balísticos, que tienen un alcance de dos mil kilómetros; 3) Cese del apoyo a Hezbollah y otros grupos de la región. 
 Las negociaciones entre los dos gobiernos se llevaban adelante con la mediación de Omán. La última reunión, antes del ataque, se llevó a cabo en Ginebra, Suiza, el jueves 26. Teherán, según lo que afirmó públicamente, se mostró dispuesto a pausar su programa de enriquecimiento de uranio y a ponerle un límite, pero no a cancelarlo. Según El País, en la reunión del jueves Irán habría presentado una propuesta al respecto. En cuanto al programa de misiles balísticos, lo consideró fundamental para su defensa, por lo que no lo puso a discusión. 
 Irán buscaba, a cambio de sus concesiones en el programa nuclear, que Estados levantara las sanciones económicas, pero la Casa Blanca no habría prometido más que no imponer sanciones nuevas. Este panorama revela que Estados Unidos estaba sometiendo a Irán a un ultimátum, sin intenciones de una negociación seria. 

 Yanquis, go home 

 La situación dentro de Irán es crítica desde el punto de vista económico y social. Las masivas movilizaciones populares que estallaron en diciembre mostraron el deterioro de las condiciones de vida en los últimos diez años, como resultado de la devaluación de la moneda y una elevada inflación. 
 Rechazar las agresiones militares contra Irán no implica un aval al régimen iraní, que montó una represión feroz contra las recientes protestas populares –con alrededor de dos mil muertos- y se asienta en el dominio de una burguesía enriquecida con el petróleo y la súper-explotación de la clase obrera. 
 Pero sí significa un repudio total a cualquier intervención imperialista, que solo puede agravar las penurias de las masas de Irán y del Medio Oriente -como lo revela la situación del pueblo palestino, que es víctima de un genocidio por parte del Estado de Israel, con apoyo político y militar de la Casa Blanca- y asegurar una dominación del imperialismo en la nación persa.
 A la par que amenazaba a Irán, Trump puso en funcionamiento una “Junta de Paz” para la Franja de Gaza (avalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y las burguesías árabes) que es, en realidad, un protectorado colonial que somete a los gazatíes y apunta a desarrollar un enorme negociado alrededor de la reconstrucción del territorio costero.
 Retomemos, en todo el mundo, las grandes movilizaciones que se desarrollaron contra la agresión sionista-imperialista en Gaza, ahora con las consignas centrales de: 
 ¡No a la agresión militar yanqui y sionista contra Irán! Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Por una federación socialista de pueblos de la región. 

 Gustavo Montenegro

viernes, 27 de febrero de 2026

El Pentágono exige uso ilimitado de la IA para la guerra


El Departamento de Defensa de los Estados Unidos, presidido por Pete Hegseth, le dio plazo hasta este viernes a Dario Amodei, CEO de Anthropic, empresa desarrolladora de IA, de origen californiano, para llegar a un acuerdo sobre el uso militar y sin restricciones de sus desarrollos por parte del Pentágono.
 Anthropic fue la primera de las tech en aportar e integrar su tecnología en las redes clasificadas del Pentágono, pero se niega a dar capacidad operativa sin límites a la defensa norteamericana a través de Claude, chatbot de lenguaje a gran escala, para que sea utilizado en la vigilancia de ciudadanos o en sistemas armamentisticos autónomos. 
 Tras una reunión "tensa pero amable" que mantuvieron funcionarios del gobierno y representantes de la compañía, desde Anthropic comunicaron "su agradecimiento por el trabajo del Departamento y agradeció al secretario por su servicio", y agregaron que "continuamos las conversaciones de buena fe sobre nuestra política de uso para garantizar que Anthropic pueda seguir apoyando la misión de seguridad nacional del gobierno en línea con lo que nuestros modelos pueden hacer de forma fiable y responsable". Pero desde el Pentágono no quedaron satisfechos y exhortaron a Antrhopic a aceptar el uso militar de su tecnología sin restricción alguna, y le pusieron tiempo hasta este viernes para que acepte la “oferta” o se le impondrá la Ley de Producción de Defensa, que le concede al gobierno federal facultades excepcionales para obligar a los privados a que “colaboren” con las necesidades de seguridad nacional. La última vez que el gobierno utilizó este recurso fue durante la pandemia. También advirtieron a las autoridades de Antrhopic a calificarla “como un riesgo para la cadena de suministro, una designación normalmente reservada para empresas de países adversarios que podría perjudicar seriamente la reputación de la compañía y su capacidad para trabajar con el gobierno estadounidense” (La Nación, 25/2). 
 Desde Anthropic advirtieron que podrían abandonar las negociaciones e incluso se declararon dispuestos a resignar su contrato de U$D 200 millones con el Pentágono, si no se abordan las preocupaciones de la empresa sobre el uso de su tecnología para armas autónomas o vigilancia masiva. El conflicto entre Antrhopic y el Pentágono llegó a su punto ebullición por la utilización de la IA de la empresa en la operación que terminó en el secuestro de Nicolas Maduro el pasado 3 de enero. Los cuestionamientos de los directivos de Antrhopic al uso de manera discrecional de la IA en materia de defensa por el gobierno de EE. UU. se entrelazan con lo acaecido en 2021, cuando Amodei decidió romper su sociedad con Sam Altman, CEO de OpenAI, por divergencias sobre el enfoque de la seguridad de la IA y la gobernanza empresarial. 
 Concretamente lo que plantea el gobierno estadunidense a través de Hegseth es que los limitantes al uso de la IA de Antrhopic, y de las demas empresas tech, solo puede venir del lado de la ley y no del cercenamiento que pueda realizar la empresa al uso de la IA. Desde el Pentágono salieron a ventilar que otras empresas lideres en el rubro accedieron a las imposiciones del gobierno federal, marcando un contrapunto con la posición adoptada por Antrhopic. Desde la empresa argumentan que las limitaciones no afectarían el trabajo del Departamento. En un ensayo recientemente publicado por Amodei, titulado “La adolescencia de la tecnología”, el CEO de Antrhopic adopta una posición pendular entre el optimismo y el catastrofismo. Por un lado rechaza el “doomerismo”, subcultura desarrollada en Internet que se caracteriza por un pesimismo extremo y fatalismo respecto al futuro, que centra su mirada en el colapsismo del medio ambiente, el derrotero de la crisis económica y el desarrollo ilimitado de la IA; y por el otro, ensaya una critica a la actual tendencia política y empresarial a minimizar los riesgos y centrarse exclusivamente en las beneficios económicos. (Dario Amodei —La adolescencia de la tecnología) 
 A pesar de los devaneos filosóficos o existenciales de Amodei, Antrhopic viene colaborando a paso firme con el sistema de defensa norteamericano, el cual destina millonarios recursos para poder llevar adelante una integración de la IA con su sitema de defensa, en una carrera a contrarreloj con China y para poder hacer frente a misiles hipersónicos, que se encuentran por fuera de la capacidad humana de reacción. Entre los países que poseen esta tecnología se encuentran rivales directo de los EE. UU., China, Rusia y Corea del Norte. Al día de hoy EE. UU. solo tiene programas en desarrollo o investigación de este tipo de misiles.
 Los recientes conflictos bélicos, como la guerra ruso-ucraniana o el genocidio perpetrado por Israel sobre Gaza, han dado cuenta del lugar estratégico que ocupa el uso de la IA en las conflagraciónes armadas en curso y en las venideras. Un alto oficial del Cuerpo de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declaró, al inicio del genocidio del pueblo de Gaza, que "por primera vez, la inteligencia artificial fue un componente clave y un multiplicador de poder en la lucha contra el enemigo". 

 Lucas Giannetti 
 26/02/2026