lunes, 16 de marzo de 2026

Trump amenaza a sus socios y a sus enemigos a sumarse a un convoy para aniquilar la resistencia de Irán


El imperialismo mundial en una encrucijada histórica. La guerra contra Irán ha llevado a una encrucijada al imperialismo norteamericano y al Estado sionista. El régimen iraní mantiene un control firme del pasaje por el estrecho de Hormuz y continúa atacando las bases norteamericanas en los países del Golfo, así como su infraestructura logística. Estados Unidos, por otro lado, ha comenzado a sufrir una crisis de abastecimiento de municiones e interceptadores de misiles, como consecuencia de los ataques de Irán, incluyendo el famoso Tomahawk, cuyo costo de producción es elevado. La firma de nuevos contratos requiere un financiamiento presupuestario adicional, que coloca a Trump bajo la dependencia del Congreso, al cual había evitado para declarar la guerra. Israel, por su parte, enfrenta una enorme resistencia de Hizbollah en su intento de convertir a Líbano en otra Gaza. La suba del precio del petróleo no sólo se ha convertido en un factor inflacionario: muchos contratistas en el mercado de futuros de gas licuado y petróleo han quedado en una posición de quebranto, afectando a fondos y bancos internacionales. China e India, así como otros países, han comenzado a restringir las exportaciones para poder asegurar el abastecimiento de su mercado interno a mediano plazo. El dislocamiento del mercado internacional avanza sin mengua, encima de una guerra arancelaria en desarrollo y un endeudamiento público y privado que se acerca al colapso.
 Thomas Friedman, un belicista muy activo que escribe en The New York Times, ha llamado a Trump a suspender temporalmente las hostilidades; lo mismo The Economist, que hace referencia a la “confusión” que reina en las altas esferas de Estados Unidos. Trump y los jefes del Pentágono habrían calculado mal la resistencia de Irán, en especial en cuanto a la decisión de cerrar el estrecho y a la capacidad de defenderlo, pero también por la imprevisión acerca de las consecuencias financieras. Muy diferente es la posición del Wall Street Journal, para el cual “terminar la guerra prematuramente será un desastre estratégico”. Un columnista ‘pacifista’ del Financial Times, advierte que “Hormuz va a acosar a Estados Unidos por mucho tiempo”, dada la habilidad demostrada por el régimen iraní para mantenerlo cerrado, una observación que fundamentaría una continuación de la guerra hasta sus últimas consecuencias. Los gobiernos de la OTAN, Rusia y China han denunciado a Irán, mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, por la guerra de defensa que libra contra una agresión no provocada; apunta a que Irán cese las represalias contra los estaduelos del Golfo e Israel, o sea, a una capitulación. El Estado sionista, por su parte, sigue con su invariable propósito, estampado en sus resoluciones sobre seguridad nacional, de barrer del mapa al Estado iraní, impulsando su fragmentación territorial. Trump y Netanyahu han lanzado bombardeos para destruir la terminal petrolera de Irán, la isla de Khark, en el golfo Pérsico, a fin de privarlo de todo recurso económico y para forzar al “resto del mundo” (mediante la agudización del desabastecimiento internacional de petróleo y gas) a intervenir colectivamente contra el Estado iraní. Pero ni EE. UU. ni Israel han logrado que los países del Golfo (y en especial Arabia Saudita) respondan con sus misiles a los ataques circunscriptos de Irán. 
 Luego de incumplir vergonzosamente con la promesa de ofrecer escolta militar a los buques petroleros que deban atravesar el estrecho de Hormuz, Trump ha pasado a considerar el desembarco de tropas en el terreno. De un lado, para ‘liberar’ el estrecho, asentando tropas aerotransportadas en sus costas. Una operación arriesgada. Pero también, de acuerdo a la prensa internacional, para secuestrar el stock de uranio enriquecido que Irán tiene guardado en el subsuelo profundo. El peligro de radiación que implica esta operación es, por supuesto, enorme. Sería un paso también hacia el desencadenamiento de un ataque atómico. En resumen, Trump pretende salir del impasse y de la guerra ‘mal calculada’, mediante una escalada criminal. Escalada que, al mismo tiempo, desataría una crisis terminal para su gobierno en los Estados Unidos, donde la oposición a la guerra crece sin pausa. 
 El último movimiento diplomático de Trump (“rampa de salida”) ha sido convocar a una coalición de gobiernos, que incluye a la misma China, para abrir el estrecho por la fuerza y ampliar la guerra. Algunos navíos que portan combustible para China han sido autorizados a pasar por Hormuz por parte de las autoridades de Irán, así como a otros si es que pagan el pasaje en yuanes (fuera del control de Estados Unidos). Trump ha amenazado con romper la OTAN si sus miembros rechazan el convite (entrevista telefónica con Financial Times, el domingo 15) e incluso cancelar la reunión programada con Xi Jinping para fin de marzo: “Donald Trump advierte a la OTAN 'un futuro muy malo' y la postergación de la cumbre con China”. El primero en responder fue Keith Starmer, el primer ministro de Gran Bretaña, quien señaló “que no es su guerra”. Ningún gobierno ha aceptado la extorsión de Trump, que ha quedado políticamente arrinconado. Tiene ahora dos “rampas de salida”: la renuncia a la presidencia de Estados Unidos, con todo el gobierno, o escalar la guerra al punto de mundialización más alto desde la provocación de la OTAN a Rusia para que invada Ucrania, en una guerra de ocupación, a finales de febrero de 2022. 
 Para salir de esta opción fatal se armará, seguramente, una operación “rescate del soldado Ryan”, para Donald Trump. Las salidas ‘temporarias’ sólo proyectarán guerras más amplias y destructoras en un futuro próximo. El bloque ‘rescatista’ está enfrentado militarmente a Rusia en Ucrania y Europa oriental. Surcorea y Japón, dos de los convidados, no ocultan su preparación para una guerra contra China, camuflada en el ‘conflicto Taiwán’. Trump mismo, en esta crisis, ha acelerado la presión política y militar para convertir a Cuba en un protectorado ‘de facto’ o, eventualmente, ‘de jure’.
 La clase obrera de todos los países debe movilizarse para hacer pagar caro al imperialismo mundial su guerra contra la misma humanidad.

 Jorge Altamira 
 16/03/2026

domingo, 15 de marzo de 2026

Estados Unidos avanza en la expoliación de los recursos venezolanos


El gobierno fascista de Trump acaba de autorizar una licencia limitada para exportar oro venezolano a Estados Unidos. 
 La licencia establece un marco legal que habilita a la empresa estatal minera venezolana Minerven —junto con sus filiales— a transportar, vender y enviar oro a Estados Unidos, siempre dentro de los parámetros establecidos por la legislación estadounidense. El documento aclara que, bajo esta licencia, no está permitido que el oro sea intercambiado con países como Cuba, Corea del Norte, Irán o Rusia. Asimismo, cualquier pago dirigido a individuos sancionados debe canalizarse a través de cuentas del Tesoro estadounidense denominadas Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros. 
 Durante años, Minerven y otras empresas estatales, como la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), vinculadas al sector, estuvieron sujetas a sanciones impuestas por Washington.
 La licencia habilita a las empresas yanquis a comprar el oro, refinarlo en Estados Unidos y revenderlo o reexportarlo a otros mercados. Las operaciones pueden involucrar a la empresa estatal minera venezolana Minerven o al propio gobierno venezolano.
 El punto clave es que, al igual que ocurre con el petróleo, todos los pagos los centraliza el gobierno estadounidense. A Venezuela le entran divisas, pero la metrópoli tiene la facultad de monitorear y bloquear los pagos. Los pagos a entidades venezolanas sancionadas no se entregan directamente: deben depositarse en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esto le da a Washington control financiero sobre los ingresos provenientes del oro.
 También hay limitaciones financieras. La licencia prohíbe ciertos tipos de pagos o acuerdos, como canjes de deuda por oro, pagos en especie, en criptomonedas o en monedas digitales del gobierno venezolano.
 En cuanto a la jurisdicción legal, todos los contratos derivados de estas operaciones deben regirse por la ley de Estados Unidos y las disputas deben resolverse en tribunales estadounidenses. 

 Reforma legal

 Para adaptarse a esta nueva licencia, la Asamblea Bolivariana se apresta a emprender una reforma de la Ley de Minería análoga a la Ley de Hidrocarburos. 
 Con la remanida excusa de incentivar la inversión extranjera, la reforma establecería concesiones más largas (30-40 años o más), mayor control operativo de empresas privadas y una participación extranjera más amplia. El cambio permitiría que empresas extranjeras tengan un mayor porcentaje de propiedad y una menor obligación de asociarse con el Estado, además de menores regalías y compromisos fiscales.
 Trump se apresta a la expoliación del oro por varios motivos. En primer lugar, éste se encuentra en el Arco Minero del Orinoco, una enorme zona minera en el sur del país donde, además, se hallan coltán, bauxita, diamantes y tierras raras. Así se abre la puerta para acceder a una diversidad de recursos minerales. 
 Durante los últimos años, el gobierno de Nicolás Maduro había permitido la entrada de empresas y redes comerciales vinculadas a China, Rusia, Irán, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Gran parte del oro venezolano estaba saliendo por circuitos paralelos —también por Colombia y Brasil— para evitar sanciones. El oro venezolano ya estaba entrando al mercado mundial de todos modos, pero por contrabando. La nueva licencia busca redirigir ese flujo hacia el mercado occidental. 
 Las explotaciones que hoy están en marcha en el Arco Minero del Orinoco están manejadas por grupos armados ilegales, algunos vinculados al ELN, disidencias de las FARC y milicias locales. Consultado al respecto, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, sostuvo que la solución no será militar. O sea que la reforma apunta a legalizar a estos sectores y mantenerlos bajo el control de Estados Unidos.

 La importancia del oro

 No se trata sólo de los recursos en sí, sino del intento de este sector de países vinculados a los BRICS de construir sistemas comerciales por fuera del dólar. La idea de estos es buscar una alternativa al SWIFT (el sistema de pagos internacional). El oro permitía pagar importaciones esquivando las sanciones y se utiliza como reserva de valor fuera del sistema bancario occidental. 
 El oro cobró relevancia a partir de 2022, con la guerra de Ucrania y las confiscaciones que sufrió Rusia de todos sus activos en el exterior: 300.000 millones de dólares en el Banco de Londres, por ejemplo. Venezuela también tiene activos congelados en Londres. A partir de entonces, muchos países —Alemania, Turquía, Francia, Polonia y otros— comenzaron a repatriar su oro para prevenir problemas futuros. 
 El oro es un bien de cambio que tiene valor en sí mismo; no depende del sistema financiero internacional. Alcanza con tenerlo a resguardo para conservar su valor. Por eso China, India, Turquía y Rusia, entre otros países, comenzaron a comprar oro a granel.
 También por esa razón, el gobierno de Nicolás Maduro empezó a usar el oro para pagar importaciones, conseguir divisas y sostener reservas. 
 Controlar la explotación del oro es de una importancia de primer orden, luego —aunque bastante más lejos— del manejo del petróleo. 
 A partir de esta ola aperturista inaugurada por el protectorado, por Caracas empezaron a desfilar decenas de ejecutivos del sector energético y minero, invitados por Trump, para analizar las nuevas ventajas de expoliación del subsuelo venezolano. En paralelo, ambos gobiernos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas —una formalidad performática, dadas las circunstancias— que habían sido suspendidas en 2019 durante el primer mandato de Trump. 

 Aldana González 
 14/03/2026

sábado, 14 de marzo de 2026

Kast pone a Chile en “emergencia”, al servicio del “Escudo de las Américas”


El ultraderechista José Antonio Kast asumió su cargo como presidente de Chile en una ceremonia que reunió a los presidentes y dirigentes de la ultraderecha continental. Javier Milei, María Corina Machado, el senador Flavio Bolsonaro -hijo del convicto expresidente brasileño-, entre otros. El gobierno norteamericano envió a su subsecretario de Estado, Christopher Landau. Kast un seguidor de Pinochet e hijo de un jerarca nazi de la Wehrmacht, fue saludado por la reacción política internacional. 
 La confluencia de la ultraderecha continental en la ceremonia de traspaso de mando de Boric a Kast anuda políticamente los compromisos asumidos en el “Escudo de las Américas”. Este acuerdo de ‘cooperación’ autoriza al imperialismo norteamericano a intervenir territorialmente en los países signatarios, secundado por las fuerzas armadas nacionales. Lula, quien había confirmado previamente su presencia, finalmente suspendió su viaje por la presencia de Bolsonaro Jr. El gobierno de Milei ha reconocido el estatus de "refugiado político" a un bolsonarista condenado por la Corte Suprema de Brasil por su participación en la tentativa golpista contra Lula. Kast, en sus primeras horas de mandato, ha avanzado en la militarización de la frontera. Su primer decreto oficial implementa la operación “escudo fronterizo” en límite terrestre con Bolivia. El proyecto establece barreras físicas y la declaración de la zona como “sitio militar”, bajo custodia directa de las Fuerzas Armadas. El representante presidencial en la zona, cargo civil, será ocupado por un almirante en funciones. 
Kast ha instrumentado al ejército para montar redadas y encarcelamiento de migrantes sin documentos, en una imitación del ICE de Trump. En su primer discurso público, Kast aseguró a los carabineros que contarán con el total respaldo estatal para ejercer su tarea, es decir una declaración anticipada de impunidad.
 Otros de los decretos firmados por Kast dispone un recorte fenomenal en la planta de trabajadores estatales. Una “auditoría general”, reducirá en 6.000 millones de dólares el gasto estatal. 
 El montaje un “gobierno de emergencia” ha sido secundado por la derecha tradicional, heredera política del pinochetismo. Las presidencias de la Cámara de Diputados y Senadores han recaído en nuevos aliados del gobierno. Esta victoria fundamental para lograr convertir al Parlamento, ultrafragmentado, en un adorno. La Democracia Cristiana, que formalmente integró las listas de la derrotada Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista a la presidencia en las elecciones, ha pasado a formar parte de la mayoría gubernamental. La ‘fragmentación’ política de la derecha, que la pseudoizquierda había esgrimido como consuelo, duró lo que canta un gallo.
 El planteo de una lucha contra el narcoterrorismo, ensayada para secuestrar a Maduro y montar un protectorado en Venezuela, es el marco general adoptado por los países firmantes del “Escudo de las Américas”. La foto de la ultraderecha en Santiago de Chile envía un potente mensaje sobre la situación abierta en el continente. En mayo habrá elecciones en Colombia y en octubre, en Brasil. 

 Joaquín Antúnez 
 13/03/2026

viernes, 13 de marzo de 2026

La “guerra total”, después de dos semanas de masacres


Una amenaza nuclear.

 Luego de dos semanas de ataques devastadores de parte de Estados Unidos e Israel, los observadores militares coinciden en que el régimen iraní conserva el control del aparato del Estado y no da el menor signo de colapso. Los Estados Mayores de ambos países aseguran que han barrido con la defensa antiaérea de Irán, y desarrollado un enorme bombardeo de destrucción de los sitios de investigación, procesamiento y almacenamiento de uranio, de depósitos petroleros, de las estructuras de mando estatales y militares, y de la infraestructura pública y civil. De acuerdo a un reconocido sitio de Internet, los desplazados superan los tres millones de personas (Drop Site). La guerra contra Irán es objeto de un planeamiento cotidiano conjunto por parte del Pentágono y de los mandos militares sionistas. Numerosos ataques son ejecutados conjuntamente –cuando aviones cisternas norteamericanos, por ejemplo, acompañan a la aviación israelí para el reabastecimiento de fuel oil en vuelo (Haaretz). 
 La resiliencia del régimen persa ha llevado a algunos comentaristas a caracterizar que Irán lleva adelante una “guerra de desgaste” (Haaretz), una suerte de admisión de que la prolongación de la guerra favorecería al gobierno iraní. En otros casos (Financial Times), subrayan que “la rendición incondicional” del régimen de los ayatollahs, como ha exigido Trump, se encuentra fuera de toda posibilidad, como tampoco tuvo éxito con Hizbollah y Hamas, y que sólo sería eficaz mediante un bombardeo nuclear. Por la vía de un argumento negativo, un ataque atómico ha hecho su entrada en la guerra, que ha sido justificada para prevenir un arma atómica de parte de Irán. No es un escenario inédito, fuera de las masacres de Hiroshima y Nagasaki, pues la misma amenaza hizo Margaret Thatcher para el caso de que la aviación de Argentina hundiera el portaviones de cabecera de Gran Bretaña, HMS Invincible (R05), en la víspera de la guerra en Malvinas. A pesar de que la ratio de misiles de Irán que han sido abatidos por los misiles de interceptación del enemigo es muy elevada, su capacidad para sembrar estragos en bases norteamericanas en la región, instalaciones petroleras y aeropuertos, y en ciudades de Israel, no ha menguado, y por momentos se ha acentuado. Esta guerra es llamada “asimétrica” porque con drones de bajo costo obliga a la contraparte a destruir misiles de intercepción carísimos y a reducir fuertemente el stock disponible. La cuestión sobresaliente es, de todos modos, el control del paso de navíos por el estrecho de Ormuz, que ha creado una crisis internacional de oferta de combustible, a pesar de la variedad de ductos de gas y petróleo que prevalece en la región. Trump ha amenazado con alistar una armada naval para despejar el estrecho, lo cual lo convertiría en la madre de todas las batallas. El riesgo es, sin embargo, enorme, como meter un aparato monstruoso en la boca de un embudo. Sería suficiente para llevar el precio del barril del petróleo a la zona superior de los 200 dólares el barril. La promesa del imperialismo de apoyar las rebeliones populares contra la dictadura clerical ha puesto al descubierto sus verdaderos propósitos y su verdadera naturaleza, bombardeando sin piedad las concentraciones urbanas en todo el país. 
 El desarrollo de la guerra contra Irán no puede omitir ‘el segundo frente’ que el Estado sionista ha creado en Líbano, donde han sido desplazadas cerca de 800.000 personas. Los bombardeos israelíes a la población civil se asemejan al genocidio en Gaza, mortalmente atacada (100.000 muertos, en especial niños) con el pretexto de ubicar las guaridas que supuestamente resguardaban a los combatientes de Hamas. Netanyahu ha regionalizado la guerra en igual o mayor medida que lo ha hecho Irán con sus atentados a bases militares e instalaciones petroleras en el Golfo. Este escenario ha movilizado a Turquía, Qatar, Arabia Saudita e incluso a Azerbaiyán (un socio de Netanyahu) a reclamar negociaciones para un cese del fuego. Erdogan, por su lado, no quiere saber nada de fragmentar a Irán mediante una acción armada de los kurdos (como desea la camarilla de Netanyahu), cuya población se sitúa precisamente en Turquía, bajo la bota opresiva del nacionalismo islámico de Erdogan. El ataque a Líbano ilustra que para el Estado sionista la guerra contra Irán debe hacerse ‘a finish’, o sea la destrucción completa del Estado y su fragmentación en línea con los nacionalismos minoritarios en el país, para reestructurar el Medio Oriente en torno a una expansión territorial y geopolítica del sionismo. Un injerto en el escenario histórico de los países árabes y musulmanes, Netanyahu finge ignorar que el Medio Oriente es un mosaico de naciones interpenetradas, que sólo podrían satisfacer sus derechos nacionales en un régimen socialista internacional. Los editores del diario israelí Haaretz se han sentido obligados a reclamar a Netanyahu que negocie un acuerdo con el gobierno oficial de Líbano, que milita en el mismo campo internacional de Trump y del sionismo. Pero Netanyahu no confía en una Delcy Rodríguez en Beirut.
 En cuanto a las restantes potencias mundiales, se repite la comedia de Gaza –no molestar a la operación militar ilimitada de Trump y el sionismo. Rusia y China, que no vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la entrega de Gaza a una Junta de Paz presidida por Trump, han vuelto a hacer lo mismo con una resolución que llama a Irán a cesar la guerra no provocada de Estados Unidos e Israel. Xi Jinping no quiere arruinar la reunión con Trump que tiene a finales de marzo; imagina que puede esquivar el control de los combustibles por parte de Estados Unidos en caso de derrota de Irán, mediante la mega construcción de paneles solares, energía eólica y petróleo de Putin. Pero en el seno de la camarilla de Pekín ya hay una abierta discusión acerca de apaciguar a Trump y arribar a un acuerdo que supere las circunstancias. Putin, por su lado, tiene a Trump como aliado en Ucrania. En cuanto a la Unión Europea, ha reaccionado a la desbandada. Macron ha enviado una flota al mar Arábigo, para defender los intereses de Total, que en algún momento ha sido el principal inversor en Irán. Gran Bretaña ha hecho menos que eso para resguardar su base militar en Chipre, que el gobierno chipriota quiere que se vaya de todos modos. 
 Ninguna de las grandes potencias se interpone al pasaje a la “guerra total” contra Irán, con la expectativa de obtener una migaja de los expolios. La contrapartida de esta capitulación es la exposición a sufrir los impactos más duros de la crisis mundial que ha sido potenciada por esta guerra imperialista internacional. Todavía en forma incipiente, la clase obrera mundial comienza a reconocer las consecuencias de esta guerra y a alcanzar una comprensión de conjunto, es decir, que la guerra y los sufrimientos inmensos que provoca nacen de las entrañas de un régimen que ya ha cumplido hace tiempo con las tareas históricas propias, y que arroja a la humanidad a catástrofes superiores a las del pasado. 

 Jorge Altamira
 12/03/2026

jueves, 12 de marzo de 2026

El acuerdo Pentágono-OpenAI: inteligencia artificial al servicio de la guerra imperialista


Trump se desespera por adaptar la IA a la maquinaria bélica estadounidense.

 El Pentágono y OpenAI sellaron un acuerdo millonario para que el gobierno de Trump pueda usar la tecnología de la empresa norteamericana de inteligencia artificial en sus planes de guerra imperialista, después de la crisis desatada por los reparos de Anthropic. La gran innovación, que se suponía que venía a motorizar una nueva revolución industrial, será primero que nada parte del arsenal de fuerzas destructivas al servicio del intento del imperialismo yanqui por revertir su declive como potencia dominante en el marco de la crisis del capitalismo mundial. 
 El pacto con OpenAI se produjo después de que cayera el que el Estado yanqui mantenía con Anthropic, firma cuyos desarrollos en servicios de software viene de romper el mercado bursátil y hundir a gigantes del rubro como IBM. La compañía de Dario Amodei, también estadounidense y la primera en gestionar documentación y archivos clasificados, se opuso a que el gobierno usara su herramienta Claude de manera indiscriminada en tareas de vigilancia masiva y en el terreno de las armas autónomas. 
 La tensión entre Amodei y el gobierno escaló luego de que este último usara la IA de Anthropic en el operativo que dio lugar a la invasión de Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Para defender su postura, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, argumentó que "los fabricantes de armamento no deciden cuándo ni contra quiénes se disparan los misiles que venden al Ejército estadounidense". 
 El gobierno de Trump le dio un ultimátum a la empresa: tres días de plazo para reconsiderar su postura. Incluso la ha amenazado con invocar la Ley de Producción de Defensa, lo que le hubiese permitido, en nombre de la seguridad nacional, tomar el control de la empresa y sus productos; también con declararla como un "riesgo para la cadena de suministro militar", lo que hubiera hecho pesar sanciones sobre sus negocios. 
 El magnate republicano se metió de lleno en el conflicto, acusando, en su red social Truth, a Anthropic de ser una empresa "radical de izquierda" y "woke", y diciendo que solo el comandante en jefe (o sea, él) de las Fuerzas Armadas decide "cómo se luchan y ganan las guerras". Y ordenó el fin del uso de su tecnología en todas las agencias federales de Estados Unidos. Poco tiempo después del choque con la empresa, ordenó el ataque contra Irán. 
 El acuerdo con OpenAI fue presentado por su dueño, Sam Altman, como uno que implica el uso de IA en la gestión de archivos clasificados en la nube. Pero el convenio establece que "el Departamento de Guerra podrá utilizar el sistema de IA para todos los fines lícitos, de conformidad con la legislación aplicable, los requisitos operativos y los protocolos de seguridad y supervisión bien establecidos". Si se invoca la Ley Patriota, por ejemplo, la vigilancia masiva podría volverse "legal". En respuesta, muchos usuarios de la empresa cancelaron sus suscripciones en ChatGPT y están migrando a Claude.

 Guerra e inteligencia artificial 

"El Pentágono viene integrando IA en sus sistemas de armas impulsado por la competencia con China, y por nuevos peligros como los misiles hipersónicos súper rápidos, que superan la capacidad humana de reacción", señala La Nación (24/2). 
 El uso de la IA en las Fuerzas Armadas se viene extendiendo. Sirve para interconectar armamento (enjambres de drones, por ejemplo), modelizar campos de batalla, organizar estrategias militares en segundos, hacer tareas de reconocimiento, seleccionar y definir objetivos; tareas que en muchos casos todavía requieren de intervención humana. 
 "La proliferación de pilotos autónomos, asistentes de manejo y software predictivo naturalizó delegar la responsabilidad en lo sintético. En el ámbito militar, esa ventaja se intensifica: los sistemas armados con IA ya no solo obedecen, sino que leen el terreno, evalúan amenazas y recalibran su respuesta en tiempo real, con un margen de error ínfimo y capacidad de anticipación inmediata", dice Clarín (12/1). 
 El régimen sionista usó tecnología de Microsoft y OpenAI, con la colaboración de empresas como Google y Amazon, para llevar adelante sus planes genocidas-fascistas en la Franja de Gaza. También utilizó software como Lavender (que le sirvió para seleccionar objetivos humanos, marcar al menos a 37.000 palestinos y asesinar aproximadamente a 15.000), Where is Daddy? (para rastrear individuos marcados y bombardearlos cuando estén en sus casas) y The Gospel (para identificar estructuras en las que, según el Ejército israelí, operan militantes de Hamas). 
 En Ucrania, por otro lado, el uso de la IA se ve en la utilización de drones semiautónomos y herramientas para identificar objetivos a atacar, entre otras cosas.
 Bajo el capitalismo, el desarrollo tecnológico simplemente no aspira a satisfacer necesidades sociales. Los pronósticos sobre un apocalipsis laboral con millones de trabajadores desplazados por la IA responden a los objetivos con que se desarrolla la investigación, cuando podría apuntar en cambio a reducir la jornada laboral y liberar a las personas de las tareas más monótonas. Pero, mucho antes que todo eso, está inflando una burbuja financiera y nutriendo el arsenal bélico de potencias capitalistas. 
 La lucha contra la guerra imperialista y por el socialismo está a la orden del día.

 Nazareno Suozzi

miércoles, 11 de marzo de 2026

La red Epstein y el entramado global de poder


En Estados Unidos aparecen implicados y han dimitido de sus cargos el exsecretario de Trabajo Alex Acosta y el director del Media Lab del MIT, Joichi Ito. El banco JP Morgan también recibió denuncias del gobierno de las Islas Vírgenes por su presunta implicación en el tráfico sexual operado por Epstein. Uno de los principales señalados es su amigo y ejecutivo del banco, Jes Staley, quien intercambió correos electrónicos solicitando “personajes de Disney”, en una trama que también roza a Elon Musk, Sergey Brin (Google) y Bill Gates (Diario Red, 3/10/25). 
 Posteriormente, Leon Black —cofundador de Apollo Global Management—, denunciado por violación por Cheri Pierson y por Jane Doe (de 12 años) en la mansión de Epstein, pagó 62,5 millones de dólares para evitar cualquier reclamación legal a Epstein vinculada a la investigación por tráfico sexual al gobierno de las Islas Vírgenes. Børge Brende, exministro de asuntos exteriores de Noruega y jefe del foro de Davos, presidente y director ejecutivo del World Economic Forum también tuvo que renunciar tras sus vinculaciones en los mails con el pederasta. 
 Los documentos fueron desclasificados luego de una “purga” en el Departamento de Justicia estadounidense, que quedó conformado por agentes leales al presidente. Todo esto sale a la luz en medio de tensiones internacionales, con amenazas de invasión sobre Groenlandia y Cuba, declaraciones sobre Colombia, México e Irán, y la represión del ICE en territorio estadounidense. 

 Oslo, Medio Oriente y las conexiones diplomáticas 

Terje Rød-Larsen, uno de los impulsores de los Acuerdos de Oslo que permitieron a Israel expandir su dominio en Gaza y Cisjordania, aparece implicado en la red de Jeffrey Epstein. Documentos liberados por el Departamento de Justicia estadounidense demuestran que Rød-Larsen habría recibido en 2013 un préstamo de 130.000 dólares y que utilizó sus influencias políticas para gestionar visados a jóvenes rusas vinculadas a Epstein, a quienes describía como poseedoras de “habilidades excepcionales adecuadas para funciones de investigación”. Su esposa, Mona Juul, embajadora de Noruega en Jordania e Irak, también fue mencionada y presentó su dimisión mientras se iniciaba una investigación contra Jagland (Diario Socialista, 13/02/2026).
 Desde Gaza, el analista político Wissam Afifa declaró: “Nosotros, los palestinos, fuimos tratados como menores de edad, considerados como sin derecho a exigir nuestros derechos. Hoy descubrimos que una gran parte del sistema internacional es, esencialmente, la Isla Epstein. El mundo se gestionaba desde la isla de Epstein, en habitaciones oscuras” (ídem).

 Reino Unido y Europa: renuncias y vínculos 

En el Reino Unido también se produjo una ola de renuncias. En los archivos aparecen el nombre del expríncipe Andrés y su exesposa, Sarah. Asimismo, Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico Keir Starmer; el exembajador del Reino Unido en Estados Unidos, Peter Mandelson, miembro de la Cámara de los Lores y figura clave del Partido Laborista (Estrategia. La, 17/02/26). 
 En Francia, Jack Lang, presidente del Institut du Monde Arabe y exministro de Cultura, es investigado por fraude fiscal agravado debido a sus transacciones con Epstein. También figura Brad Karp, presidente de la influyente firma legal Paul Weiss.

 Israel, espionaje y negocios de vigilancia 

El exprimer ministro israelí Ehud Barak aparece reiteradamente en los archivos, evidenciando un vínculo cercano con Epstein, quien habría actuado como asesor financiero, intermediario y facilitador político. Netanyahu negó cualquier relación institucional con Epstein (Infobae, 8/02/26), pero documentos del FBI (La Jornada, 8/02/26) señalan que Epstein habría sido entrenado como espía del Mossad por Barak. También mencionan a Alan Dershowitz —amigo y asesor de Netanyahu— como uno de los defensores del magnate. 
 “Barak fue socio, por ejemplo, de Epstein: quien financió la inversión en la empresa israelí Carbyne, fundada por antiguos miembros del Ejército israelí” (Diario Red, 3/10/25). Carbyne brindaba servicios de geolocalización a sistemas de emergencia 911 en Israel, México y Colombia, y fue fundada por exintegrantes de la Unidad 8200, encargada de tareas de ciberespionaje. 
 La relación también incluyó la venta de “tecnologías de vigilancia israelí” al régimen de Costa de Marfil tras el estallido social de 2010, derivando en un acuerdo de seguridad firmado en 2014. La misma dinámica se replicó en Mongolia. Según correos electrónicos revelados por Dropsite News, Epstein incluso ofició de mediador ante Rusia para convencer a Vladimir Putin de abandonar a Bashar Al Assad en Siria.
 Dos semanas antes de su muerte en 2018, Epstein se reunió con Ariane de Rothschild para conseguir financiamiento destinado al desarrollo de ciberarmas israelíes, a pedido de Barak (Diario Red, 3/10/25). 
 En los archivos también se mencionan donaciones de Epstein a Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FIDF) y al Fondo Nacional Judío (JNF), organización vinculada a la expansión de asentamientos en Cisjordania.

 Qatar, India y la diplomacia paralela 

En los correos también aparece la promoción activa de Israel por parte de Epstein. En 2018 organizó una reunión entre el exprimer ministro qatarí Hamad bin Jassim y Ehud Barak en Londres. Asimismo, “El primer ministro Modi envió a su amigo gujarati, Anil Ambani, para transmitir a Trump, a través de Epstein…” (Estrategia. La, 24/02/26) Según esos intercambios, Epstein asesoró a Modi sobre cómo aproximarse a Trump e Israel.

 Argentina en la trama 

En Argentina, aparecen referencias al programa de “seguridad” y cámaras de la Ciudad de Buenos Aires impulsado por Mauricio Macri, en conexión con empresas del complejo tecnológico-militar israelí. 

 Una red de poder, dinero y explotación 

El escándalo Epstein revela algo más profundo que una red de explotación sexual: expone el carácter histórico agotado de una clase dominante que sólo puede sostener su dominio mediante la guerra, la vigilancia masiva, la corrupción y el chantaje. La impunidad con la que estas élites operaron no es una desviación del sistema, sino su consecuencia. Cuando el capital financiero concentra poder económico, también concentra información, influencia política y capacidad de encubrimiento. La interconexión entre magnates, servicios de inteligencia, diplomacia paralela y negocios de ciberseguridad no es una conspiración abstracta: es la forma concreta en que funciona el imperialismo en el siglo XXI. Epstein no fue una anomalía. Fue un engranaje. Frente a un régimen que convierte cuerpos, territorios y tecnologías en mercancía, la salida no es moralizar al capitalismo ni esperar que el mismo Estado que protege a estas élites las juzgue. La única fuerza capaz de desmantelar estas redes de poder es la clase obrera organizada internacionalmente. 

 Iara Bogado 
 07/03/2026

El gran protectorado del sur


Milei y los “otros” le otorgan a Trump el derecho a intervenir el continente. 

 La firma del “Escudo de las Américas”, el tratado que Trump suscribió con una decena de presidentes derechistas del continente, es un acto colonial de inusitada gravedad. Con el pretexto de “combatir al narcoterrorismo”, Trump acaba de conquistar el derecho a la intervención política o militar de cualquier país del continente. El “narcoterrorismo” es la coartada desarrollada por el imperialismo para legalizar el espionaje, las agresiones comerciales y el golpismo en América Latina. Recientemente, la cuestión “narco” justificó el asalto a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro. Ya consumada la “extracción” de Maduro del país, la fiscalía de Estados Unidos no pudo sostener la principal acusación contra él, como jefe de un “cartel” inexistente. 
 El “Escudo de las Américas” contempla la oferta de Trump de utilizar “fuerza militar letal” en los países que suscribieron el tratado. En relación a la población inmigrante, se acordó extender la política persecutoria de Trump y el ICE a todos los países; y, a la vez, el compromiso de los firmantes a receptar los expulsados de los Estados Unidos. Pero la única forma de conciliar una y otra cuestión -recibir migrantes y a la vez criminalizarlos- es instalar en los países del “Escudo” campamentos de tránsito, hasta deportarlos a sus países. El ICE se extiende a buena parte de América del Sur.
 Sin decirlo, estos compromisos leoninos le otorgan al gobierno de Trump la posibilidad de intervenir abiertamente al interior de los países firmantes, allí donde se considere que sus términos están siendo incumplidos. Es lo que el imperialismo norteamericano intenta sobre los tres grandes países que no fueron parte del acuerdo -México, Brasil y Colombia. Sus tres gobiernos han coincidido en intentar apaciguar a Trump con concesiones, en la expectativa -frustrada- de evitar una intervención política o militar. Pero en México, la CIA y Trump han establecido un entendimiento directo con las Fuerzas Armadas, más allá de los remilgos de la presidenta Sheimbaun. En nombre de combatir a carteles que han sido declarados “transnacionales” por Trump y Rubio, la militarización del país avanza sin pausa. En Brasil, Trump y el bolsonarismo se complotaron para organizar un verdadero golpe de Estado, agenciándose a las brigadas represivas de Río de Janeiro para consumar una masacre en sus favelas. En Colombia, el centroizquierdista Petro convalidó ante Trump el Protectorado impuesto por éste a Venezuela, sin conseguir por ello frenar la injerencia trumpista sobre las próximas elecciones presidenciales en el país. A la firma del “Escudo” con los incondicionales de Trump, no fue invitada Delcy Rodríguez. Ello significa que el chavismo residual continúa en capilla, y deberá redoblar sus concesiones económicas al imperialismo para seguir en carrera. 

 Milei 

A las pocas horas de subirse al “Escudo”, Milei se declaró “en guerra” con Irán, tratando de superar en genuflexión a la banda de obsecuentes -Bukele, Kast, Peña, Novoa- que pactaron con Trump. Los paseos de Milei por Estados Unidos tienen su explicación, porque la conmoción económica producida por el agravamiento de la guerra internacional es un certificado de defunción para las bicicletas financieras que sostienen al programa económico de Caputo y Milei. La suba del precio del petróleo adelanta una disparada inflacionaria que sólo comienza por los combustibles, pero que se trasladará al transporte, a los fertilizantes agrícolas que utilizan gas como materia prima y, por lo tanto, a los alimentos. La inflación “controlada” -que ya no lo era- amenaza ahora con desmadrarse. Del lado del capital financiero, una suba de la tasa de interés internacional -a la que Estados Unidos deberá recurrir para frenar su propia inflación- augura una salida de los capitales especulativos que, a falta de préstamos de mayor alcance, sostienen la seudoestabilidad cambiaria del gobierno libertario. La presión devaluatoria e inflacionaria convierte en intolerables las pautas salariales del 1% mensual, como lo demuestran las huelgas docentes, la que se viene de los profesores universitarios y el estallido de reclamos en los aparatos policiales de las provincias. La crisis industrial no solo se ha cargado con 300.000 puestos de trabajo perdidos en dos años: amenaza los precarios acuerdos con el FMI, pues la recaudación fiscal es, en términos reales, la más baja de los últimos trece años. Los índices de “aprobación y confianza” en el gobierno que miden los encuestólogos vuelven a temblequear. 
 En este cuadro, Milei no solo se conchaba con Trump por razones económicas. Quiere el apoyo del pederasta norteamericano para blindar a un posible régimen de excepción en Argentina, que a la vez podría replicar al que diseña Trump en su propio país. Algunos observadores señalan que Trump podría suspender las elecciones de medio término, que ve perdidosas para él, con el pretexto de la ´conmoción´ producida por la guerra. Milei, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, prometió cambiar “la arquitectura legal” de Argentina. El primer paso podría consistir en legalizar un régimen electoral proscriptivo. El garante último de ese régimen de excepción serían las Fuerzas Armadas, a quienes Milei ha incorporado al gabinete nacional. 
 Lo único más escandaloso que la conversión de Argentina en Protectorado de Trump, es el sonoro silencio de los “nacionales y populares” de toda laya, frente a la guerra criminal contra Irán y frente a los acuerdos coloniales de Milei. De Cristina Kirchner a Kicillof, de Jalil a Jaldo, de Furlán a Moyano, el aparato político y sindical del peronismo espera a sobrevivir de las migajas que le arrojen los jefes de la guerra internacional, participando de la expoliación minera y petrolera de las provincias.
 La movilización contra la guerra imperialista está a la orden del día en Argentina, y es, en primer lugar, la denuncia y la lucha contra el gobierno de Milei, que ha conchabado al país como una dependencia de retaguardia de la escalada belicista de Trump. Es muy claro que la jornada del próximo 24 de marzo, que evocará los 50 años del golpe genocida, debe ser la ocasión de una movilización de centenares de miles. Es una oportunidad para llevar a la calle la lucha contra la guerra imperialista; por la derrota en todos los planos a los padrinos de Milei, Trump y Netanyahu, que son los Videla de nuestro tiempo. Para que esa movilización le abra un rumbo a los trabajadores, es necesario marcar a fuego a los socios “nacionales y populares” del títere colonial de Trump. 

 Marcelo Ramal
 10/03/2026

domingo, 8 de marzo de 2026

El regreso de Monroe: América Latina en la encrucijada


La reactivación de esa Doctrina puede precipitar a la región hacia una mayor pérdida de soberanía y a una balcanización geopolítica más profunda 

 La resurrección de la Doctrina Monroe, ahora endurecida, no representa una simple añoranza histórica, sino una declaración de guerra silenciosa contra la autodeterminación de América Latina. 
 Al proclamar el hemisferio occidental como coto de caza exclusivo de Washington bajo la excusa de la seguridad nacional, Estados Unidos no solo reinstaura un arcaico concepto de vasallaje, sino que fuerza a la región a elegir entre la sumisión o el desafío en un tablero global ya de por sí bastante retador y complejo. 
 A Washington le urge ponerle fin a la guerra en Ucrania, incluso si eso significa complicar las relaciones con sus antiguos aliados europeos. Debe terminar el conflicto con los mejores resultados posibles para ellos y así enfocarse en quien ellos consideran su principal «amenaza», la República Popular China. 
 No obstante, el recrudecido intervencionismo ha tropezado con obstáculos en la región, por una parte, la resistencia cubana a doblar la rodilla pese al cerco económico de más de 60 años, y por la otra, lejos de aislar a las potencias extracontinentales, está generando el efecto contrario: acelera la reconfiguración geopolítica del «patio trasero».
 China ya no es un socio comercial lejano, sino un inversionista estructural, una superpotencia capaz de retar en varios terrenos a EE. UU. La reedición de Monroe empuja a varios gobiernos latinoamericanos a profundizar lazos con Pekín, dada la necesidad de la supervivencia económica, de la soberanía tecnológica y el trato igualitario brindado por la nación asiática. 
 Paralelamente, Rusia encuentra en este escenario una posibilidad de consolidar su presencia en el continente, al ofrecer cooperación militar, tecnológica y energética sin los condicionamientos y las exigencias de la Casa Blanca. El gigante euroasiático se fortalece como el garante implícito de aquellos gobiernos que se atrevan a resistir el nuevo corolario. 
 Entre otras acciones, el imperio ha invitado a varios líderes latinoamericanos a participar el 7 de marzo en una cumbre en la Florida, en un momento en que su Administración pone el foco en lo que considera «una preocupante expansión de la influencia china en el hemisferio occidental». 
 Entretanto, escala la agresividad hacia Cuba por parte de la administración estadounidense, que acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales», así como de permitir el despliegue en la Isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China, y otros falsos alegatos para justificar el crimen. 
 Sobre esos espurios cimientos, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, lo que ha generado la repulsa internacional e impulsado la solidaridad hacia la Isla. 
 La reactivación de Monroe es una verdadera tragedia para América Latina, puede precipitar a la región hacia una mayor pérdida de soberanía y a una balcanización geopolítica más profunda, obligando al continente a pagar los costos de una guerra por mantener la hegemonía estadounidense en el mundo. 

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 7 de marzo de 2026 18:03:34