lunes, 6 de abril de 2026

Artemis II y las implicancias del regreso a la Luna


La misión Artemis II está cumpliendo un rol clave en el regreso de los humanos a la Luna. Recordemos que fue lanzada este miércoles 1 de abril desde el centro espacial Kennedy de la Nasa en Florida, llevando como tripulantes a Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, y el astronauta Jeremy Hansen de la CSA (Agencia Espacial Canadiense). No pisarán la Luna, pero se alejarán de la Tierra más de lo que nadie ha logrado jamás. 
 Una vez que cruce la atmósfera, la nave dará dos vueltas alrededor de la Tierra, y luego rodeará la Luna para finalmente regresar a la Tierra. La misión durará nueve días. 
 Se podría decir que es el gran ensayo general para lo que viene después: en siguientes misiones sí se pisará la Luna y el gran objetivo es establecer una presencia permanente allí. No sólo se trata de sacar ventaja en la carrera espacial, sino de explorar sus recursos y que sea el gran campo de pruebas para el siguiente destino: Marte. La misión que sí pisaría la Luna es Artemis IV. 

 Por qué se tardó tanto en regresar? 

Hay que tener en cuenta varias cuestiones. Cuando se llegó al satélite en 1969 fue por una ambición más política que técnica. Recordemos que el gobierno norteamericano no se había empecinado en llegar a la Luna para lograr un desarrollo desinteresado de la ciencia, sino que se había embarcado en la carrera espacial en el marco de la Guerra Fría contra la Unión Soviética. 
 “Si podemos llegar a la Luna antes que los rusos, entonces deberíamos”, el presidente de EE.UU. John F. Kennedy dijo esto el 21 de abril de 1961. Esta puja por la supremacía fue lo que acicateó a Washington e hizo que el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong se convirtiera en el primer hombre en poner el pie en la Luna. Desde entonces y hasta diciembre de 1972 otros once astronautas estadounidenses caminaron sobre la superficie lunar. 
 El hecho de llegar primero a la Luna implicaba demostrar supremacía militar. Habiendo logrado ese objetivo, los gobiernos perdieron el interés y el presupuesto de la Nasa se desplomó. Desde entonces solamente se mandaron astronautas hasta la Estación Espacial Internacional.

 Por qué se reavivó el interés ahora 

Ahora vuelve a haber competencia con otros países, sobre todo con China, que ha dicho “que quiere llegar a la Luna antes de 2030”. El objetivo actual es poder establecer una presencia semipermanente en la Luna, y hasta vuelos regulares. 
 También está la puja por los recursos. “La Luna contiene los mismos elementos que tenemos aquí en la Tierra “, afirma la profesora Sara Russell, científica planetaria del Museo de la Historia Natural de Londres. 
 Un ejemplo son los elementos de tierras raras, que son muy escasos en la Tierra. También hay metales como el hierro y el titanio, y además hay helio. Pero el recurso que más atrae es el agua, lo que es vital si se quiere vivir en la Luna. De hecho, la Luna tiene agua atrapada en algunos de sus minerales. También en los polos y en algunos cráteres donde se acumula hielo. 
 Tanto Estados Unidos como China quieren acceder a las zonas con más recursos, lo que significa hacerse con los mejores terrenos lunares.
 ¿Significa que puedan ser propietarios de esos terrenos? No, en vista del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas (1967), que dice: “ El espacio exterior, incluyendo la Luna y otros cuerpos celestes, no está sujeto a la apropiación nacional por reclamo de soberanía, a través de uso u ocupación, o por cualquier otro medio”. Sin embargo, no está tan claro si una empresa privada que extrae recursos de la Luna viola esta cláusula de no apropiación. 
 Si bien ha habido tratados posteriores la cuestión no está del todo clara. Por lo pronto, la Luna no se puede poseer, pero sí se pueden explotar sus recursos. Con lo cual tanto Estados Unidos como China van a competir por las regiones lunares más ricas en recursos. 
 También está la cuestión del riesgo que correrían los trabajadores ya que trabajar en condiciones de baja gravedad conlleva riesgos para la salud. Los mineros lunares son más propensos a sufrir pérdida ósea y muscular, osteoporosis, daños renales y cardiovasculares, y alteraciones en la inmunidad. 
 Entonces, el llegar a la Luna es una muestra de lo que puede lograr el ser humano. Únicamente en una sociedad socialista se logrará la unidad y cooperación necesarias para explorar la Luna y el Universo para beneficio de la humanidad. 

 Graciela Rodriguez

domingo, 5 de abril de 2026

Crisis electoral en Estados Unidos: Trump sacrifica a Bondi, oculta los archivos Epstein y busca anular las primarias


Mientras Pete Hegshet, el secretario de Guerra, destituye jefes militares que advierten el ‘peligro’ de escalar la guerra contra Irán, Trump destituye a la fiscal general, Pam Bondi, cuya misión era encubrir al mandatario por sus delitos sexuales en el caso Epstein. Lo que comenzó en febrero de 2025 con una promesa de "transparencia total" sobre la red de Jeffrey Epstein, terminó un año después con una fiscal eyectada por su propia base. Bondi quedó expuesta como la guardiana de una censura selectiva destinada a proteger al corazón del poder imperialista (La Nación, 04/04/2026).
 El debut de Bondi fue una coreografía para las redes sociales: invitó a influencers conservadores a la Casa Blanca para entregarles carpetas "desclasificadas" que resultaron contener material que ya era público. Esta utilización de la comunicación directa para saltarse los controles institucionales no fue un error, sino un intento de gestionar el escándalo mediante el simulacro. 
 Sin embargo, la realidad material de la red Epstein -que conecta al Mossad, al complejo militar-industrial israelí y a las finanzas globales- es demasiado densa para ser tapada con una operación de prensa. El giro de julio de 2025, donde el Departamento de Justicia (DOJ) intentó sellar nuevamente los archivos alegando "protección a las víctimas", fue el momento en que el Estado cerró filas para evitar que la trazabilidad de los contactos llegara a los niveles de decisión estratégica. 
 La presión fue tal que incluso el ala republicana del Congreso tuvo que votar una ley para obligar al DOJ a publicar los archivos en noviembre de 2025. Esto demuestra que la red de Epstein es un factor de desestabilización interna para la propia burguesía: un sector la usa como ariete (Trump contra los Clinton), mientras otro teme que la caída de fichas como el expríncipe Andrés o Leon Black (Apollo Global Management) genere un efecto dominó sobre el sistema financiero y diplomático.
 La "gran oleada" de documentos de enero de 2026, lejos de limpiar el panorama, profundizó la indignación. Mientras se ocultaban nombres clave de la inteligencia y las finanzas, se filtraban datos sensibles de las víctimas de la clase trabajadora. Este es el carácter de clase de la justicia de Bondi: los rostros de las élites se cubren con píxeles y tachaduras, mientras la vida de las explotadas se entrega al morbo público.
 La asunción interina de Todd Blanche, exabogado personal de Trump, no es una solución a la "falta de credibilidad", sino la formalización del DOJ como un bufete privado de la presidencia. Trump no echó a Bondi por ocultar la verdad de Epstein, sino por no haber sido lo suficientemente eficaz en usar esa verdad para encarcelar a sus rivales políticos (James Comey, Adam Schiff). 
 Este cierre de filas en el Departamento de Justicia ocurre mientras el suelo se mueve bajo los pies de Trump. El descontento popular ha alcanzado niveles históricos: las movilizaciones multitudinarias bajo la consigna "No Kings, No ICE, No War" (Ni reyes, ni ICE, ni guerra) han tomado las calles de las principales ciudades, uniendo el rechazo a la intervención militar en Irán con la denuncia a las tácticas criminales del ICE en las comunidades migrantes. Las encuestas de este mes muestran que 6 de cada 10 estadounidenses ya rechazan su política migratoria, percibiendo al ICE no como una fuerza de seguridad, sino como un grupo de tareas.
 Ante la sangría de votos y el temor a una derrota en las legislativas de 2026, Trump ha decidido patear el tablero del estado de derecho. El reciente decreto para nacionalizar el padrón electoral (que en Estados Unidos es responsabilidad de los estados) y restringir el voto por correo -bajo el control directo del Ejecutivo- ha sido denunciado por una coalición de 22 fiscales generales como un intento de eliminar de facto las elecciones primarias y las garantías constitucionales. El mensaje del poder es claro: si no pueden ganar con votos, ganarán con el control del algoritmo electoral y la fuerza de choque federal. No se trata sólo de un fiscal o un decreto, es un proyecto de dictadura pseudoplebiscitaria, es decir de una minoría electoral. 

 Iara Bogado 
 04/04/2026

miércoles, 1 de abril de 2026

Alfredo Zitarrosa: El resplandor oscuro de su voz


Desde hace pocos días circula en redes un breve registro realizado por Álvaro Tuzman de Alfredo Zitarrosa ensayando con sus guitarristas previo al concierto del 12 de mayo de 1984 en el Estadio Centenario. La escena dura apenas unos minutos. Zitarrosa tararea una melodía, canta una frase, detiene el movimiento de las guitarras. “Vos, milonga”, le dice al veterano Walter de los Santos, encargado de llevar el ritmo desde el guitarrón. Entre indicaciones, ceba un mate, enciende otro cigarro, escucha con atención el acompañamiento y vuelve a cantar. Lo que está tomando forma es el arreglo de Milonga de pelo largo, que en 1972 compuso Gastón Ciarlo, Dino.
 El video tiene, entre otras cosas, el valor de mostrar la cocina de un ensayo. Allí no aparece el cantor consagrado ni la figura pública, sino el trabajador. La concepción del trabajo desde la cultura, lo colectivo, la búsqueda paciente de un ritmo preciso, el equilibrio entre la voz y las guitarras, el modo en que una melodía encuentra finalmente su forma. Rigor, escucha y una clara conciencia de lo que implica poner voz a un fenómeno cultural forman parte de su concepción artística y vital, donde queda atrás el gesto espontáneo o lo puramente emotivo. 
 Uno de sus guitarristas más recordados, Eduardo Toto Méndez, solía decir que tocar con Zitarrosa era “jugar en primera”. Cada músico debía estar completamente al servicio del cantor y de la arquitectura sonora que éste imaginaba: escuchar con precisión, anticipar, responder con exactitud. Estar a la altura.
 En una entrevista del 24 de enero de 1967 para el diario El Debate, dejaba en claro la postura que lo acompañaría durante toda su carrera: “Queremos dignificar al artista nacional; si yo no puedo vivir de mi profesión me dedicaré, sin ningún problema, a otra (…) Pero jamás regalaré mi arte a nadie por cuatro vintenes. Cantar es un trabajo social que merece una retribución justa. El artista uruguayo puede y debe vivir de su arte”. 
 A noventa años de su nacimiento, la obra de Zitarrosa permite volver sobre esa relación. Su repertorio suele asociarse rápidamente con el folklore, aunque en realidad pertenece a un universo cultural más complejo. El cancionero que construyó se formó desde las orillas, en barrios atravesados durante décadas por migraciones internas que llevaron hacia el espacio urbano ritmos, memorias y modos de decir provenientes del campo.
 Ese cruce entre tradición y vida urbana explica buena parte de su lenguaje musical. Las formas heredadas —la milonga, por excelencia— aparecen en sus canciones lejos de la estampa rural o de la pieza de museo. Son materiales vivos dentro de una cultura en continua transformación. Allí se fue moldeando un cancionero popular que ya no pertenece únicamente al campo ni únicamente a la ciudad, sino a ese territorio intermedio donde la experiencia social encontraba nuevas formas del decir. 
 Quizás un buen ejemplo de esto —entre tantos posibles— sean dos versos de La desvelada: “Por qué hay tanto campo / vidalita, tanta gente pobre”. Allí se establece una fisura entre el paisaje y sus habitantes. Queda expuesta una tensión que no es consigna ni declaración programática, sino más bien una pregunta que desacomoda la mirada. En lugar de explicar la realidad, la deja expuesta y justamente por eso adquiere una fuerza particular. 
 Durante los años sesenta ese desplazamiento comenzó a hacerse visible en distintos puntos de América Latina, en un clima cultural marcado por el impacto de la Revolución cubana. La Revolución en Cuba instaló en buena parte del continente la idea de que el arte y la cultura podían dialogar de manera directa con los cambios sociales y con las aspiraciones de una época. En ese marco, en Argentina surgía el Movimiento del Nuevo Cancionero, impulsado entre otros por Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez; en Chile se consolidaba la Nueva Canción con figuras como Víctor Jara; mientras en la propia Cuba surgía la Nueva Trova y en Brasil la música popular buscaba una modernidad propia sin romper con su tradición, en el trabajo de compositores como Chico Buarque. No se trataba de un programa único ni de una estética homogénea, pero sí de un momento en el que muchos músicos comenzaron a pensar la canción como una forma de intervenir en la realidad y de situarse frente a su tiempo.
 Zitarrosa participó de ese clima sin perder nunca una voz singular. Su canto se sostuvo siempre sobre una economía expresiva rigurosa, sobre un modo particular de decir que parecía apoyarse tanto en la milonga como en la tradición del tango y ciertas reminiscencias al flamenco. El poeta Salvador Puig, amigo —o “enemigo cordial”, como solían llamarse— escribió en su poema A.Z., publicado en el libro Si tuviera que apostar: “Cante crecido junto / al resplandor oscuro de su voz, / cante amarrado al grave / recinto de su voz”. 
 En una de las Contracanciones, esa serie de textos que dio origen a Guitarra negra, Zitarrosa reflexiona con lucidez y cierta ironía sobre el modo en que se construye su obra: “Esa canción, aquella, cómo pudo hacerla, cuánto tiempo llevó, quiénes me la indujeron, me la prestaron, me la regalaron, la estaban haciendo hasta que yo me avivé y reuní todos los pedazos, a alguien copió ese llanto, ese odio, aquel perdón, esta pena, esta manera de recordar tanta miseria, las uñas rotas, el desconcierto, la voz, el timbre y el color, mi identidad como mis orejas y las puntas de mis dedos, ¿cómo será la canción?”.
 La creación aparece entonces como el resultado de una experiencia compartida. Más allá del talento individual, surge de una trama de memorias, afectos y conflictos que circulan en la vida de una comunidad. Desde esa perspectiva, el cantor trabaja con materiales que ya circulan en la vida social —palabras, recuerdos, conflictos, modos de decir—. La canción aparece así como una forma de organizar esa experiencia dispersa. Al reunir esos elementos y darles forma musical, el cantor vuelve audible algo que pertenece a muchos. Por eso el cancionero popular se construye dentro de una trama más amplia. Trabajo colectivo que, con el tiempo, termina modelando la sensibilidad de una época.
 Tal vez por eso aquel breve ensayo que hoy circula en las redes resulta tan elocuente. En esa escena mínima —un cantor, sus guitarristas, una melodía que busca su forma— se reconoce el trabajo paciente mediante el cual una voz termina transformándose, con los años, en parte de la memoria de todos. 

 Diego Cubelli 
 14/03/2026

martes, 31 de marzo de 2026

Operación Morgan: “Nos quisieron cortar los sueños y no pudieron”


Un día como hoy, hace cincuenta años, la dictadura fascista inició lo que se conoció como “Operación Morgan”. A partir de octubre de 1975 se produce un punto de inflexión en la institucionalización de la dictadura, en su operativa y también en la represión, un cambio en calidad, la dictadura fascista desplegó una operación de aniquilamiento buscando quebrar la resistencia, contra el movimiento popular y la izquierda en su conjunto, pero que tuvo como objetivo central desarticular las estructuras organizativas, propagandísticas y financieras del PCU y de la UJC.
 Fue una operación de carácter nacional. Se persiguió, secuestró y torturó en más de 30 dependencias militares y policiales en los 19 departamentos. Actuaron todas las armas: el Servicio de Información de Defensa (SID), el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), el FUSNA, la Dirección Nacional de Información e Inteligencia de la Policía (DNII) y otras reparticiones policiales, Inteligencia del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea. Todo con colaboración de la CIA y en el marco del Plan Cóndor. 
 La secretaria de Derechos Humanos del PCU, Graciela Montes de Oca señaló que “trataron, durante todo el período de la dictadura, durante varios años, de buscar las direcciones clandestinas y que el Partido desapareciera; no lo lograron. Hubo muchos compañeros y compañeras del Partido que aguantaron en la resistencia, pero también hubo pueblo que los acompañó”. 
 Es difícil precisar con exactitud los números de una represión de escala nacional en condiciones de clandestinidad e ilegalidad, pero se puede establecer con seguridad que el número de personas torturadas estuvo en el entorno de miles, hubo más de 20 asesinados en tortura y desaparecidos, también las y los que murieron en prisión como consecuencia de las torturas recibidas y las condiciones de detención. A ello hay que agregar los miles de despedidos, perseguidos y obligados al exilio. 
 Un testimonio del horror señala que “solo en el 300 Carlos habían permanentemente cerca de 200 personas interrogadas. Fue tal vez la mayor base de torturas. Lo que los caracterizaba es el alto grado de tecnificación en los medios utilizados tratando de no dejar marcas visibles (…)” 
 Uno de los objetivos de la represión tenía como eje central “hacer desaparecer al comunismo en Uruguay por 50 años”, frase atribuida a un general fascista. Pero, sobre todo, su esencia represiva era quebrar el espíritu de lucha y de resistencia de todo el pueblo uruguayo.
 “Acá está la prueba de lo que fue la resistencia del Partido, ellos se propusieron algo y no lo lograron. Siempre hubo un comunista que si caía uno el otro levantaba esa bandera”, dijo Montes de Oca, entrevistada en la previa del acto del PCU con motivo de su 105 aniversario, mirando a los cientos de compañeras y compañeros que iban llegando al Parque Batlle para festejar un nuevo aniversario.
 Montes de Oca también llamó a todos y todas a ser parte de esta reconstrucción histórica del horror, pero también de la resistencia; haciéndonos cargo de nuestra historia, de nuestros dolores, pero también sabiendo que tenemos una fortaleza que nos permitió resistir y que es lo que nos proyecta hacia adelante para seguir construyendo el camino hacia la pública felicidad. 
 “Nos quisieron cortar los sueños y no pudieron. Nuestros compañeros soñaron con un mundo mejor y ese es el legado que nos dejaron”, concluyó.

 El Popular 
 21/10/2025

Chile: primera movilización contra Kast


El gobierno impulsa un “bencinazo” que hace caer la popularidad del gobierno. 

 En dos semanas de gobierno, el gobierno de Kast comienza a enfrentar las primeras movilizaciones en su contra mientras impulsa un aumento sideral de los combustibles. La imagen positiva del gobierno se ha derrumbado a un 40 % según las encuestas que lo ubicaban hace un mes en el 60 %. La desaprobación alcanza un 49 %, lo que muestra una mayoría disconforme al gobierno que tiene menos de un mes en sus funciones. El principal motivo de disconformidad es el aumento de los combustibles que se sitúan en alrededor de 30 % y el diésel hasta 60 %, en lo que constituye el mayor ajuste en décadas, impulsado por el alza internacional del petróleo en el contexto de la guerra en Medio Oriente.
 La federación de estudiantes secundarios, Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces), fue la primera en tomar la iniciativa y convocar a movilizarse contra el plan antiobrero de José Antonio Kast. La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que representa a los estudiantes universitarios, se plegó tras varios días de dudas. La movilización, que reunió cerca de 5000 personas en su pico, fue duramente reprimida por los Carabineros, que utilizaron gases y carros hidrantes para dispersar la movilización. Evidentemente, la movilización distó de una masividad pero se llevó la atención nacional en el país andino. Un fuerte operativo policial paralizó el centro de Santiago de Chile y con diversos pretextos impidió a la prensa internacional la cobertura de la movilización. El propio presidente se pronunció sobre la movilización desde la Casa de la Moneda, residencia presidencial, asegurando que bajo su gobierno el derecho a la protesta será respetado, siempre y cuando no moleste al prójimo. Es la típica aseveración de un derechista para asegurar que reprimirá las movilizaciones callejeras.
 Los estudiantes secundarios, que encabezaron la protesta, lo hicieron en repudio al aumento sideral de los combustibles así como el ataque a la gratuidad universitaria a los mayores de 30 años, la persecución judicial a los estudiantes endeudados con el programa de créditos estudiantiles y contra el recorte del 3 % en el presupuesto del Ministerio de Educación. El gobierno había anunciado medidas de“austeridad” el martes 24 de marzo, asegurando que el traslado del aumento de los precios internacionales a los precios locales era una medida necesaria para evitar el endeudamiento del Estado “que pagamos todos los chilenos”. Como medidas paliativas, el gobierno anunció el congelamiento de las tarifas del transporte público y escolar en Santiago, que ya se habían elevado hace un mes, ayudas para taxistas y algunos transportistas y bajada del precio de la parafina de cara al invierno. Sin embargo, el gas que es el principal abastecimiento de la población no está alcanzado por esta medida. El principal temor de la población es el impacto que tendrá en el conjunto de la economía este aumento sideral en un contexto de caída salarial. 
 En este contexto, la principal central obrera del país, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), ha mantenido reuniones con el nuevo Ministro del Trabajo, Tomás Rau. Tras la reunión, el presidente de la CUT, José Manuel Díaz (Partido Socialista), destacó la “disposición al diálogo por parte del Ejecutivo” y manifestaron “la disponibilidad de la central al diálogo social". Es la posición que expuso durante toda la campaña electoral la candidata de la coalición progresista de Boric, Jeannette Jara (Partido Comunista), “seremos una oposición responsable". 
 Durante la jornada del sábado 28 de marzo, se realizará la tradicional movilización en honor a los jóvenes combatientes. Esta jornada históricamente ha servido como una tribuna de denuncia; el gobierno de Kast ha dejado trascender que reprimirá la movilización porque será “utilizada políticamente” para denunciar el ajuste contra los trabajadores. 
 La oposición centroizquierdista se encuentra embarcada en un operativo de contención sobre los trabajadores y, principalmente, la juventud. La movilización de los secundarios ha demostrado que existe un activismo que escapa al chaleco de fuerza de la dirección pequeñoburguesa que gobernó durante 4 años con Boric a la cabeza. 
 La orientación del gobierno de Kast -alineamiento con Estados Unidos en la guerra con Medio Oriente y la firma del “Escudo de las Américas”- expone todo su contenido reaccionario cuando traslada los costos de la guerra a la población trabajadora. El gobierno ha manifestado que pretende rebajar el gasto social en 6000 millones de dólares en solo 18 meses; para eso ha reconocido que atacará todas las políticas que signifiquen un alivio en la vida de las masas. La guerra imperialista demuestra su alcance internacional al sacudir la vida de los trabajadores en todos los rincones del planeta. Manifiesta, también, las contradicciones insalvables del proyecto internacional ultraderechista que hace colisionar sus intereses nacionales. 

 Joaquín Antúnez 
 28/03/2026

lunes, 30 de marzo de 2026

Adam Smith y la centralidad del trabajo humano para crear valor


A 250 años del libro La riqueza de las naciones de Adam Smith 
Publicado en Clarín, 29 de marzo de 2026.

 ¿Cómo apreciaría el filósofo y economista escocés al mundo capitalista dos siglos y medio después de la publicación de La riqueza de las naciones? Para contestar esta pregunta, hay que referirse a su legado. Smith caracterizó a la economía mercantil como la consagración de la libertad humana. El hombre económico, despojado de los lazos de sujeción personal, establecía con sus semejantes un vínculo sólo mediado por el intercambio de los productos de su trabajo. A esta extensión del mercado, Smith la relacionó con la división del trabajo, y el salto fantástico en la productividad representado por la manufactura.  Smith elaborará entonces el gran aporte de la economía política clásica: la centralidad del trabajo humano en la creación de valor. Llegará muy lejos al presentar al beneficio como “una deducción del trabajo”, pero luego retrocederá de esa conclusión crucial. Nos dirá, entonces, que el “valor trabajo” sólo rige plenamente en una economía de productores independientes. Pero cuando existe acumulación de capital, el beneficio es la recompensa de quien supo ser “frugal” para reunir un acervo -o sea, el capitalista. A diferencia de lo que dicen algunos exégetas tardíos de Smith -hoy devenidos en “nacionales y populares”-, el economista escocés no corrió el telón del “mayor valor” o plusvalor. Ello sólo ocurrió un siglo después con la Crítica de la Economía Política de Karl Marx. 
 Smith exaltó, en cambio, al orden social capitalista como la consumación de la naturaleza humana. La riqueza de las naciones constituía el último movimiento en la larga Sinfonía de la historia. La humanidad productora había llegado a una cima de la que jamás descendería. 
 Pero si pudiéramos parar a Smith ante el mundo actual, desde esa “cima” sólo avizoraría vértigo e incertidumbre. La “libertad” del mercado ha parido una nueva sujeción, entre los compradores y vendedores de la fuerza de trabajo, el único bien que el trabajador despojado puede ofrecer en el mercado. El salto extraordinario en la productividad podría, potencialmente, liberar a la humanidad del yugo del tiempo de trabajo. Pero bajo las relaciones sociales fundadas en el beneficio y la competencia, esa revolución de las fuerzas productivas engendra sobreproducción, por un lado, y desempleo masivo, del otro. 
 La “libre” venta de la fuerza de trabajo se ha trastocado en la sórdida incertidumbre del desempleo crónico. Una conquista fantástica, como la IA, amenaza con liquidar millones de empleos y la bancarrota de los capitales aplicados a ella, que no han encontrado la rentabilidad esperada. Las relaciones sociales capitalistas son una envoltura demasiado estrecha para la riqueza social que ellas mismas han engendrado.
 La competencia -el “afán en el empeño propio” que Smith caracterizó como la fuerza motriz de la sociedad- ha devenido en su propia negación, es decir, en las corporaciones monopolistas. Pero lejos de haber cesado, la competencia se ha replanteado en un plano superior y encarnizado. Con corporaciones aliadas a sus respectivos estados nacionales, la disputa por los mercados se traslada al campo de la política y de la guerra. Dos guerras mundiales en el siglo XX marcan a fuego la decadencia de un orden social. Una nueva guerra internacional inaugura al segundo cuarto del siglo XXI. 
 Imaginariamente colocado ante este escenario, Smith debería revisar su premisa histórica fundamental: la perpetuidad del orden social capitalista. Smith se toparía también con las versiones degradadas de sus propias ideas: su teoría del valor basada en un principio objetivo y de carácter social-el trabajo humano ha sido trastocada por el valor subjetivo, fundado en el individuo aislado y en sus insondables “grados de satisfacción”. Del progreso fundado en la manufactura y el desarrollo del comercio mundial pasamos a la especulación con criptomonedas. La “libertad” que exaltan Javier Milei y sus referentes teóricos es el derecho del capital para liquidar a la clase obrera como sujeto colectivo. El espectro de Smith, invocado por ellos, es una impostura.
 Las crisis capitalistas, las guerras, las revoluciones sociales y su marcha contradictoria, son los dolores de parto de una transición histórica que reclama un orden social superior. La “mano invisible” del mercado completó su cometido, dejando un patrimonio material e intelectual edificado, no por la “abstinencia” del empresario, sino por la clase trabajadora que aportó el sudor y el sacrificio de innumerables generaciones. La historia le exige paso a la “mano visible” de esa humanidad trabajadora: el socialismo, el control consciente de la producción social para terminar con la anarquía, el despilfarro y la opresión del hombre por el hombre. 

 Marcelo Ramal 
 29/03/2026

jueves, 26 de marzo de 2026

Soldados israelíes en la frontera con Líbano


Más de 1.000 muertos y un millón de desplazados por la agresión sionista.

 El gobierno de Israel anunció la ocupación por tiempo indefinido del sur del Líbano hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera entre ambos países. Los funcionarios sionistas le llaman "zona de seguridad", o "zona de amortiguación", como un eufemismo para disimular la invasión. 
 Hasta aquí, son más de 1.000 los muertos por los bombardeos masivos y ataques israelíes en Líbano. Según el Ministerio de Salud de este país, 120 de ellos eran niños, 80 mujeres y 40 trabajadores de la salud. Del lado israelí, murieron dos soldados. Además, hay más de un millón de desplazados internos, lo que equivale a casi un quinto de la población total. Las comparaciones que los funcionarios sionistas hacen con la Franja de Gaza son indicativas de los métodos y la naturaleza de las operaciones. 
 El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, informó esta semana que cinco puentes sobre el Litani fueron volados por sus tropas. El pretexto es que eran empleados por Hezbollah, que reanudó sus lanzamientos aéreos hacia Israel tras el asesinato del ayatollah Ali Khamenei en Irán. El resto de los puentes, agregó, quedarán bajo estricto control de las Fuerzas de Defensa Israelíes. Todo esto implica que la población desplazada del sur no podrá volver a sus tierras. 
 Las tropas israelíes se encuentran presentes en el Líbano desde la invasión de 2024. Un cese al fuego pactado en noviembre de ese año estableció el retiro de los efectivos israelíes y el fin de los ataques, y en el caso de Hezbollah, su repliegue al norte del Litani, pero Tel Aviv incumplió sus compromisos. Con el nuevo anuncio del gobierno israelí, la ocupación se amplía e intensifica. 
 Esta invasión, que se presenta oficialmente como una defensa de la población del norte de Israel, forma parte, en verdad, de una ofensiva generalizada en la región (Cisjordania, Gaza, Siria, etc.) que apunta a la conformación de un Gran Israel. En paralelo a los ataques criminales en Líbano, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que que la agresión contra Irán está "en pleno apogeo". 
 Israel exige al gobierno del Líbano, encabezado por el presidente Joseph Aoun (un cristiano maronita), que desarme a Hezbollah. Y el gobierno libanés busca congraciarse con el sionismo: acaba de declarar "persona no grata" al embajador que Irán designó el mes pasado para Beirut, por lo que deberá abandonar el país. Además, prohibió el aterrizaje de los vuelos desde Irán, aduciendo que ese Estado auxilia a la milicia chiíta que combate con Israel. En lugar de confrontar con el invasor, el gobierno libanés se enfrenta con Hezbollah. 
 Francia, que es la vieja potencia colonial del Líbano, alienta una negociación entre el gobierno libanés e Israel que aísle a Hezbollah. Mientras tanto, estudia una profundización de su presencia militar en el Mediterráneo Oriental. 
 El horror repetido en el Líbano muestra la barbarie en la que están hundiendo a la región el imperialismo y el sionismo
 Por la derrota de Estados Unidos e Israel. Fuera las tropas israelíes de Líbano, Siria y Gaza. No a la anexión de Cisjordania. Por una federación socialista de Medio Oriente. 

 Gustavo Montenegro

miércoles, 25 de marzo de 2026

Trump finge recular ante el abismo, pero sigue escalando la guerra contra Irán y enviando tropas de ocupación


La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán pegó un giro, incuestionablemente fugaz, el domingo 22 por la noche, cuando el tercer protagonista de la guerra, los mercados internacionales, anunciaban para la apertura del lunes un desplome completo de las bolsas y de los mercados de la deuda pública, y un alza fenomenal del precio del barril del crudo, reanudando lo ocurrido el viernes precedente. El presidente de Estados Unidos, un mitómano sin retorno, se vio entonces forzado a publicar en su red social lo siguiente: “Conversaciones muy buenas y productivas (con Irán) relacionadas con una completa y total resolución de nuestras hostilidades”. Con anterioridad a este mentiroso recule había amenazado, junto al criminal de guerra que lo secunda (aunque a veces lo primerea), con destruir toda la infraestructura eléctrica de Irán si no abría el estrecho de Hormuz y no cesaba con los ataques de misiles contra las bases militares norteamericanas en los países del Golfo, sus infraestructuras y el territorio de Israel.
 El mismo viernes, una andanada de misiles iraníes había perforado la infame Cúpula de Hierro del Estado sionista, alcanzando a Dimona, la sede de los arsenales atómicos ‘secretos’ de Israel. ¨El ataque sobre las localidades de Arad y Dimona fue uno de los más potentes contra civiles israelíes en lo que va de guerra, y afectaron a por lo menos 10 edificios, y dejaron 250 personas heridas, algunas de gravedad¨, se limita a informar La Nación. Lejos de una hipotética provocación, este ataque por parte de Irán fue una respuesta al bombardeo del ejército sionista a las instalaciones nucleares de Irán, en Natanz, que habría podido generar un escape radioactivo. Esta sí fue una clara provocación para extender la guerra y llevarla a la frontera de Irán con el Mar Caspio, un puente hacia el Asia Central, como ocurrió asimismo con el bombardeo de la refinería de South Pars, en el norte de Irán. Irán respondió con un ataque al mayor yacimiento de gas del mundo, Ras Laffani, en Qatar, donde Exxon y Shell tienen inversiones de miles de millones de dólares, lo que elevó el precio del fluido en más del ciento por ciento. 
 Detrás del bombardeo a Natanz se encuentra la tentativa de Israel y Estados Unidos de ´abrir una ventana de oportunidad´ para llevar la guerra al campo nuclear. Por otro lado, Irán lanzó dos misiles contra la isla Diego García, una antigua posesión inglesa que cuenta con una poderosa base militar norteamericana situada en el Océano Índico, a cuatro mil kilómetros del escenario de la guerra. La intención no fue dar en el blanco, sino demostrar, con un armamento de este alcance, que las principales ciudades de Europa se encuentran en el radio de una acción potencial de la Guardia Revolucionaria de Irán.
 Las Fuerzas Armadas de Irán han logrado esta elevada performance militar, frente a estados infinitamente más poderos, merced al uso de su arsenal resguardado de misiles y al masivo uso de drones, que han neutralizado los radares de sus enemigos. Es un dato político relevante, porque señala la vulnerabilidad de las grandes proezas tecnológicas de guerra de las potencias mayores. Lo mismo ha ocurrido con la capacidad de intercepción de Estados Unidos e Israel, que han agotado sus reservas en el empeño de neutralizar los drones iraníes. El costo económico de la guerra, para los agresores, es fabuloso: 11.300.000 millones de dólares por semana; Trump ha pedido una ampliación del presupuesto por 200.000 millones de dólares, que podría llegar a los 500.000 millones, un aumento del 50 % de todo el presupuesto 2026. 
 Por sus implicancias financieras y económicas extraordinarias y por su nuevo desarrollo territorial, la guerra no provocada del imperialismo norteamericano y el Estado sionista contra Irán tiene un incuestionable carácter mundial, que se suma a los asaltos militares de Estados Unidos contra Estados caribeños. 
 La ¨tregua¨ insinuada por Trump, por cinco días, no debe entenderse como un TACO, la sigla en inglés con la que sus adversarios políticos han resumido su cobardía: ¨Trump siempre recula como una gallina¨, sino, como está dicho antes, por el temor a un derrumbe financiero. Mientras apretaba la tecla ´send´ de su mensaje, las Fuerzas Armadas sionistas destruían el puente que une el sur y el norte del Líbano, con la intención de anexar y repoblar todo este espacio fronterizo, del cual ha expulsado por completo a sus habitantes históricos. Lo mismo está haciendo con el sur de Siria. Este asalto militar anuncia una extensión de la guerra, la cual involucra a Turquía, que es el patrón del nuevo régimen sirio. Más de un millón de personas se encuentra desalojada en las calles de Beirut, que Israel bombardea como lo hiciera en Gaza. Esta expansión ha sido acordada con Trump, mientras el Pentágono ha estrechado sus lazos militares con la llamada Fuerza de Defensa de Israel. El imperialismo norteamericano ha ido muy lejos en esta guerra como para echarse atrás; se considera forzado a ir hasta el final. Con una reserva: está igualmente forzado a reorganizar la economía y la política de Estados Unidos, para adaptarla y someterla a las condiciones de la guerra. Esto implica una crisis mundial con todos sus rivales geopolíticos. La alternativa es un golpe de Estado contra Trump, pero que no tiene todavía a quien la conduzca. 
 Trump ha publicado su ´tweet', pero no ha interrumpido el envío de tropas para una operación terrestre en Irán: 7500 marines, traslado del destructor USS Tripoli desde el Pacífico y el USS Boxer Amphibiuos Ready Grounp desde California. Tampoco han cesado los asesinatos de los lideres iraníes. El Pentágono está considerando la ocupación de Khrarg Island, la terminal petrolera de Irán. Esta operación de ´asfixia ‘económica de Irán podría llevar el barril a los doscientos o trescientos y más dólares. Los ocupantes podrían ser blanco fácil desde las costas continentales. El Mossad, sin embargo, quiere empalmar esta ocupación con una movilización antigubernamental promovida por sus agentes en el terreno. El aparato de Seguridad de Estados Unidos no ve la situación de la misma manera. Joe Kent, un golpista trumpiano de primera hora, jefe de la sección de contraterrorismo, acaba de renunciar, asegurando que Irán no es un ´peligro inmediato ‘para Estados Unidos, y que Trump está siendo manipulado por Netanyahu y el lobby sionista norteamericano, incluso desde la familia de Trump. El planteo significa que el aparato de Seguridad considera que es la situación interna de EE. UU. la que se encontraría en ´peligro inminente´; es lo que opina también una parte del ´establishment ‘y los imperialismos de la Unión Europea. La superior de Kent, Tulsi Gabbard, secretaria de Seguridad, opinó algo similar a este en una audiencia en el Senado: por ejemplo, que Irán no continuó enriqueciendo uranio desde los bombardeos a sus plantas en junio del año pasado. La iniciativa de enviar tropas al terreno sólo cuenta con una adhesión del 7 % de la población. Netanyahu, sin embargo, ha repetido que ¨una guerra no se gana desde el aire¨. Pero un despliegue de tropas en el terreno señalaría una ocupación por largo tiempo y una repetición de la derrota en Vietnam y de los desastres militares y geopolíticos en Irak y Afganistán. El formato de un acuerdo es desconocido. Trump, de acuerdo a los medios, reclamaría la apertura incondicional del estrecho de Hormuz, el control del armamento iraní y la entrega del uranio enriquecido acumulado por Irán. La Guardia Revolucionaria sostiene, con razón, que el control del estrecho se ha convertido en un derecho adquirido y en una garantía para su seguridad, lo mismo que la reposición de todo el material destruido por la guerra. En el formato eventual no figura el cese del asalto militar a Gaza y al Líbano, ni el fin de la ocupación sionista de Cisjordania, ni el retiro sionista de Siria. Pero estos son asuntos elementales para la vigencia de un cese del fuego en Irán. Lo que está en juego es la crisis interior de Estados Unidos –económica, social y política-, el destino del imperialismo norteamericano. La guerra (como, por otra parte, la revolución) constituye el estallido del conjunto de las contradicciones sociales e históricas del capitalismo. El desarrollo de la guerra expresa las variables de esta ecuación. Por eso solamente puede resolverla la movilización de las masas; fundamentalmente, de la clase obrera. La lucha contra los ajustes y las miserias que provoca la guerra; la lucha contra los gobiernos de la guerra imperialista y sus tentativas de someter a los pueblos a un régimen político de excepción; la lucha contra la entrega de la soberanía nacional de las naciones periféricas (como ocurre en Venezuela, Cuba y toda América Latina); toda esta lucha, con sus reivindicaciones y demandas, debe servir a los fines de forjar una unidad política creciente para derrotar a la guerra imperialista y poner fin al imperialismo y a su base histórica, que es la organización capitalista de la sociedad y el Estado. 

 Jorge Altamira 
 23/03/2026