domingo, 26 de abril de 2026

En el marco del Escudo de las Américas, el fascista Peter Thiel llega a la Argentina para fortalecer al estado policial


Peter Thiel -el CEO de Palantir- arribó con su familia el domingo a Buenos Aires, para quedarse dos meses. Se reunió con Javier Milei y ya fue visitado por varios empresarios y funcionarios de gobierno.
 Thiel es un fascista liberticida. Palantir -codesarrollado por la CIA- elabora softwares que integran, ordenan y analizan enormes cantidades de datos para tomar decisiones y definir blancos. Produce información al servicio de las agencias de defensa e inteligencia de Estados Unidos e Israel, principalmente. También presta servicios a otros estados y a empresas privadas. Sus softwares han sido usados para asesinar personas en Gaza, el Líbano e Irán y para detener inmigrantes en Estados Unidos y activistas propalestinos en toda Europa.
 La guerra en Gaza le ha servido como una gigantesca vidriera para vender sus productos y le ha permitido multiplicar sus contratos en todo el mundo. 
 Peter Thiel, nacido en Alemania y criado en la Sudáfrica del apartheid, es un supremacista blanco que ha declarado públicamente que no tiene problema con que sus productos sirvan para asesinar a población civil. Esta semana publicó el manifiesto de Palantir, que plasma sus ideas fascistas y militaristas. 
 Se supone que es un liberticida como Milei. Sin embargo, Thiel no aboga por la destrucción del Estado; sus planteos delinean un Estado totalitario tomado por las corporaciones. Más aún, por su penetración real en los comandos de Defensa de diferentes estados, se puede hablar de una pretensión de funcionar como un supraestado. 

 Palantir en el mundo 

Ucrania firmó un acuerdo con Palantir para construir un sistema de defensa aérea autónomo llamado "Brave1 Dataroom". Esta plataforma utiliza millones de datos e imágenes reales de la guerra recopilados por militares ucranianos para entrenar modelos de Inteligencia Artificial. La manera en que los ejecutivos de Palantir supervisan en el terreno, implica que integran en los hechos el Ministerio de Defensa de Ucrania, supervisando todas las acciones. La pérdida de soberanía que implica entregarle a una empresa privada todos esos datos y permitirle ese grado de “supervisión” es algo que Ucrania, de todos modos, ya puso en juego hace mucho y con muchas otras empresas estadounidenses. Dos tercios de sus tierras fértiles le pertenecen a BlackRock, por ejemplo, la empresa para la que trabajaba –qué chico es el mundo– el marido de Peter Thiel. 
 En el ejército de los Estados Unidos también hay empleados de Palantir, que ocupan cargos de carrera, pero que han sido puestos a dedo. El caso más destacado es el de Shyam Sankar, director de Tecnología de Palantir, quien fue comisionado como teniente coronel en la Reserva del Ejército en junio de 2025, sin haber hecho ninguno de los 17 años de carrera que requiere el cargo. 
 También, con el cargo de teniente coronel, se nombró a otros tres ejecutivos de la empresa para que lo acompañen en las tareas. Todos a dedo. El mismo vicepresidente, J. D. Vance, ha sido financiado por Palantir.
 Peter Thiel le dio a Vance uno de sus primeros trabajos y más tarde financió con 15 millones de dólares su exitosa candidatura al Senado, en Ohio, en 2022. Por eso resulta curioso que J. D. Vance –siendo Peter Thiel su mentor– sea vendido en la opinión pública como la facción del gobierno menos partidaria de la guerra. 
 Desde que Trump asumió su segundo mandato, la empresa ha sido contratada por el Departamento de Seguridad Nacional para investigar estafas relacionadas con bodas, por el Departamento de Asuntos de Veteranos, para recopilar estadísticas, por el Servicio de Impuestos Internos, y por el Departamento de Estado, para identificar amenazas contra ciudadanos estadounidenses y diplomáticos estadounidenses en el extranjero, según datos de contratación federal. Las decenas de contratos adjudicados a Palantir desde que Trump asumió la presidencia se cuentan por miles de millones de dólares, incluyendo un acuerdo de diez años con el Ejército de los Estados Unidos por un valor de hasta 10 mil millones de dólares. El precio de las acciones de Palantir casi se ha triplicado desde la elección de Trump.
 En Reino Unido hay una puerta giratoria de funcionarios del Ministerio de Defensa que renuncian para ser contratados por Palantir. Inmediatamente le consiguen a la empresa contratos con el gobierno. También se sabe que la exministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen (CDU), actual presidenta de la Comisión Europea, se reunió con el otro director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, en la Conferencia de Seguridad de Múnich en 2018 y en el Foro Económico Mundial de Davos en 2020. Alemania tiene, tanto a nivel nacional como de los estados federados, varios contratos con la empresa, algunos de los cuales fueron declarados inconstitucionales por la alevosía de la injerencia.
 Con el Mossad, Palantir tiene una relación desde hace más de 10 años y, desde el 7 de septiembre, forjó una alianza estratégica con todo el Ministerio de Defensa de Israel.
 La empresa tiene a un ejecutivo global encargado de todas estas relaciones, Noam Perski. Su trabajo consiste específicamente en dirigir las relaciones con agencias gubernamentales de inteligencia, defensa y policía en todo el mundo, lo que demuestra que existe una estrategia corporativa centralizada para penetrar en diferentes gobiernos. 

 En Argentina 

Peter Thiel no ha dado a conocer los objetivos de su estadía en Buenos Aires. Sin embargo, nos podemos dar una idea de sus pretensiones de lograr contratos, obtener paquetes de datos y penetrar en el gobierno. 
 En marzo pasado, Patricia Bullrich intentó un contrato con la empresa de Thiel vinculado con el propósito de poner en pie el ICE argentino. Como el proyecto de impulsar la Agencia de Seguridad Migratoria fue abortado por la oposición de Karina Milei, el contrato con Palantir no vio la luz, al menos públicamente. 
 Ahora Thiel se reunió directamente con Santiago Caputo –el enemigo interno de Karina y que tiene bajo su órbita a la SIDE– antes de ver a Javier Milei. En enero, Karina trasladó la subsecretaría de Ciberseguridad -que dependía de la SIDE- a la jefatura de gabinete para mantenerla bajo su control, pero dejando a un hombre de Caputo en el control técnico, Darío Genua, dando cuenta de una negociación. La visita de Thiel llega justo cuando la guerra de carpetazos está dejando gravemente lesionado a Adorni, peón de Karina. 
 El marco interno de estos posibles acuerdos sería el DNU 941/25, que dotó de facultades extraordinarias y represivas a la SIDE para llevar adelante una persecución contra los sectores en lucha contra el gobierno. Además, el decreto establece la concentración de todos los datos del Estado, el combustible con el que funcionan los softwares de Palantir. 
 El contexto externo de la llegada de Thiel a Buenos Aires es la adhesión de la Argentina al Escudo de las Américas promovido por Donald Trump. Este plan Cóndor 2.0 enmarca la iniciativa para habilitar, no sólo los contratos con Palantir y la entrega masiva de los datos del Estado, sino la intervención de la empresa en diferentes niveles de gobierno, como ya ha hecho en Estados Unidos y en Ucrania. 
 La penetración de Palantir actúa en dos aspectos. Por un lado, refuerza el estado policial que se propone Javier Milei para implementar un régimen de excepción. Por otro, aceita la vinculación de la Argentina con la guerra mundial. 
 La llegada de un embajador del fascismo y la guerra con pretensiones imperiales debe inspirar una gran agitación política para que se retire de inmediato de Argentina y para denunciar la infiltración en la SIDE de las agencias extranjeras que quieren alinear a al país con la guerra imperialista mundial. 

 Aldana González 
 25/04/2026

sábado, 25 de abril de 2026

El progresismo mundial, rendido ante la guerra imperialista de Trump

La Global Progressive Mobilisation reunió al progresismo mundial en Barcelona para “defender la democracia ante el avance de la ultraderecha”, según rezaba el lema de la convocatoria. Estuvieron presentes el mandatario local Pedro Sánchez y los presidentes de México, Claudia Sheinbaum; Colombia, Gustavo Petro; Brasil, Lula da Silva; Uruguay, Yamandú Orsi; y Sudáfrica, Cyril Ramphosa; entre otros. También estuvieron presentes el gobernador de Minnesota, Tim Waltz; el expresidente chileno, Gabriel Boric, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Mandaron mensajes, además, el alcalde de Nueva York, Zohran Mandami, y el senador norteamericano Bernie Sanders. 
 Ante la consulta de los medios sobre si la cumbre era una convocatoria “anti Trump”, todos los participantes se esforzaron en negarle ese carácter. Momentos antes de ingresar a la reunión, Petro afirmó que la cumbre “no es contra” Trump (Infobae, 18/4). Sin embargo, todos los medios entendieron que, si no directamente, al menos por elevación, la cumbre debatía cómo enfrentar la política de Trump.

 ONU 

Predispuestos a no debatir de manera directa cómo enfrentar la política de guerra militar, comercial y arancelaria de Trump, el progresismo planteó, en la voz de Lula: “la ONU es un instrumento muy valioso si funciona bien”, para luego agregar: “no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo” (CNN, 18/4). Al mismo tiempo el progresismo atacó a los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU por tomar decisiones “unilaterales” al margen de otras naciones. 
 El pedido unánime del progresismo fue el de "un cambio radical" en la ONU para frenar la política imperialista de Trump. Un camino que nadie de los presentes supo trazar. Salvo el pedido simbólico de Sánchez de que la ONU sea liderada por una mujer, no hubo propuesta alguna de cómo ejecutar este reclamo, mostrando su inviabilidad.

 Cuba, asistencialismo contra la amenaza militar

 El bloqueo de Trump a Cuba también fue un tema tocado en la cumbre del progresismo. La mexicana Sheinbaum propuso "una declaración en contra de la intervención militar en Cuba. Que el diálogo y la paz prevalezcan” (CNN, 18/4). Luego, junto a sus pares de Brasil y España, firmaron un comunicado conjunto sobre Cuba en el que llaman a la ONU a asegurar una "solución duradera en el marco del respeto de los derechos internacionales y los derechos humanos", comprometiéndose a incrementar la ayuda humanitaria para aliviar el sufrimiento del pueblo cubano.
 Ni una palabra contra el bloqueo militar a la Isla ni sobre la intención de Trump de instaurar un protectorado de facto en Cuba, tomando como ejemplo el caso venezolano. Ni una palabra sobre el Escudo de las Américas, que busca implantar un respaldo a los planes imperialistas de Trump y sus aliados en “el patio trasero”.

 La oposición progresista de EE, UU., presente 

En un mensaje que envió especialmente a la reunión, Mamdani convocó a "acabar con las desigualdades de ingresos”, mientras que Bernie Sanders planteó que el progresismo debía servir “a la clase trabajadora”, citando a las grandes manifestaciones del “No kings” augurando derrotas de Trump en las próximas elecciones y la pérdida del control del Senado por parte del partido Republicano. 
 Sanders enunció de manera directa que la cumbre progresista no es un intento por preparar a los trabajadores y a las masas para enfrentar a la ultraderecha organizada y movilizada en las calles para frenar la guerra y el avance imperialista, sino que buscará hacerlo exclusivamente en las urnas. Este año hay elecciones en Colombia, Brasil y el propio Estados Unidos. 

 Conclusiones sobre el Encuentro

 Luego de conocerse las resoluciones de la cumbre progresista, queda claro que los trabajadores de todo el mundo no podrán encontrar allí ninguna salida a la guerra imperialista llevada adelante por Trump bajo la tutela de la ONU. A contramano del progresismo mundial, la ONU es el organismo internacional creado por el imperialismo estadounidense que lleva décadas, no solo de silencio, sino de acompañamiento incondicional a la política imperialista de guerras de dominación.
 Para frenar al imperialismo y su guerra internacional bajo la tutela de Trump y Netanyahu (y las ultraderechas que apoyan su política en distintos países del mundo) es necesaria la movilización directa de las masas en todo el planeta, como ha venido sucediendo en Europa y en Estados Unidos contra el genocidio de Gaza. 
 Con esta metodología se debe enfrentar también a los peones ultraderechistas en cada país donde gobiernan o se preparan para hacerlo. 

 Diego Carrazán
 24/04/2026

La Unión Europea mantiene su asociación estratégica con Israel


Para derrotar al sionismo y al imperialismo necesitamos la sublevación de los pueblos de Europa y el mundo

 En la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) que tuvo lugar el martes pasado, Alemania e Italia se opusieron a la propuesta de algunos países de suspender temporalmente el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel, por el incumplimiento del Estado sionista con sus “obligaciones en materia de derechos humanos” —a la luz del genocidio en Gaza, la aprobación de la pena de muerte contra los palestinos, su ofensiva en el sur de Líbano y la continuada violencia de los colonos sionistas en Cisjordania. 
 Hay que tener presente que la Unión Europea es el principal socio comercial de Israel. El Acuerdo de Asociación que pretendía ser suspendido es el marco jurídico principal que regula las relaciones políticas, económicas y comerciales entre la UE y el Estado sionista, vigente desde junio de 2000. Mientras una ruptura de ese acuerdo requiere el apoyo de todos los miembros de UE, para la suspensión es necesario el apoyo de 15 de los 27 gobiernos del bloque. Pero el rechazo cerrado de dos pesos pesados de la UE, Alemania e Italia, cortó de cuajo el tratamiento de la iniciativa.
 Luego de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunciara la suspensión de la renovación automática del Acuerdo de Defensa que Italia mantiene con Israel —por los disparos de fuerzas israelíes a un convoy de cascos azules italianos en el sur del Líbano— había tomado impulso la idea de que Meloni podía llegar a adherir a la suspensión parcial del Acuerdo de Asociación UE-Israel. Pero Meloni, como se sabe, carece de convicciones humanitarias. 
 Lo que por sobre todas las cosas determinó las declaraciones de Italia contra Israel, en torno al acuerdo de Defensa, fue el creciente rechazo de la opinión pública italiana a la política genocida del sionismo. Es evidente que Meloni pretende disimular su sostenimiento de lo que es una asociación estratégica en términos comerciales entre la burguesía italiana e Israel. Pero, al mismo tiempo, Meloni mira con recelo el proceso electoral del año próximo. Sucede que el referéndum judicial que tuvo lugar en Italia en marzo pasado se convirtió en un referéndum sobre toda la agenda del gobierno, incluida su complicidad con la guerra y el genocidio, la intensificación del militarismo y el recrudecimiento de los ataques contra la clase obrera. En definitiva, en el revés electoral que sufrió la fuerza de Meloni, pesó el alineamiento de la mandataria con Netanyahu y Trump.
 Por eso Meloni intenta administrar su alineamiento: rechaza enviar buques italianos para abrir el estrecho de Ormuz, tal cual reclamaba Trump; pone en duda el acuerdo de Defensa con Israel; pero se mantiene firme en la defensa del Acuerdo de Asociación de la UE con el sionismo.
 Hay que tener en cuenta también que, después de Estados Unidos, Alemania e Italia son los mayores proveedores de armas a Israel. Ese es el otro gran factor que lleva a ambos países a defender el acuerdo comercial con el sionismo, por más que Meloni hable de la “no renovación automática” del acuerdo en materia de Defensa. En la última semana el ministro de Economía alemán debió reconocer, por un pedido de informes hecho por Die Linke, que en las primeras semanas de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán Alemania vendió armas al Estado sionista por un monto de 7,8 millones de dólares, y que desde el 28 de febrero hasta el 27 de marzo se extendieron las autorizaciones. El Estado alemán está a la cabeza de la persecución de los movimientos de lucha en solidaridad con Palestina.
 Francia y Suecia, para disimular su colaboracionismo con el sionismo genocida, han propuesto que la UE restrinja el comercio con los asentamientos ilegales de los colonos en Cisjordania, obviando que esos asentamientos son promovidos y sostenidos por el propio Estado de Israel. Es obvio que, de no romperse el comercio con Israel, los asentamientos seguirán siendo sostenidos indirectamente por los Estados europeos.
 Quien protagonizó el reclamo de la suspensión del Acuerdo UE-Israel fue el gobierno de Pedro Sánchez. Indudablemente, condicionado por la enorme adhesión que tiene la causa del pueblo palestino entre las nacionalidades ibéricas. Pero el doble discurso de Sánchez quedó en evidencia cuando dijo “No a la guerra” el 4 de marzo, como posición oficial del gobierno de España ante la agresión de EEUU-Israel contra Irán, para terminar enviando a Chipre la fragata Cristóbal Colón, uno de los buques de combate más avanzados de la Armada española, tras el impacto de un dron atribuido a Hezbolá en la base británica de Akrotiri. En definitiva, los gobiernos de la Europa imperialista, con sus diferencias y matices, son todos guerreristas, pues es la única salida que encuentra el capital a su propia crisis.
 La clave para derrotar al sionismo colonialista y al imperialismo, pasa por la movilización de los trabajadores y los pueblos de Europa y el mundo. Es necesario alcanzar y superar los niveles de movilización y huelgas logrados en septiembre y octubre de 2025. Es el objetivo fundamental que persigue la Flotilla Global Sumud con su marcha marítima hacia Gaza y el convoy terrestre. La interceptación del buque carguero de la empresa MSC, que transportaba insumos y materiales críticos hacia Palestina ocupada para sostener al Estado sionista, buscó despertar la conciencia en torno a la necesidad de multiplicar los bloqueos, las huelgas y los piquetes en boicot a Israel, y en solidaridad con la resistencia palestina, del Líbano e Irán. La parada que tendremos en Sicilia, desde el 22 al 25 de abril, será un factor clave de agitación y denuncia contra la complicidad de Meloni y los gobiernos europeos con el sionismo genocida. 

 Pablo Giachello
 Escrito a bordo del velero Kafr Bir'im (La Romántica) de la Flotilla Global Sumud

viernes, 24 de abril de 2026

Archivos Epstein, una película de terror hecha realidad en el capitalismo actual


Imagen: "Parsing Bill', obra realizada por Petrina Ryan-Kleid; se hallaba en una pared de la mansión de Jeffrey Epstein, representa al expresidente de Estados Unidos Bill Clinton.

 Imaginemos el guion de una terrorífica película de ciencia ficción. Es la historia de un supermillonario sionista al servicio de varios servicios de inteligencia de Estados poderosos (el Mossad de Israel, la CIA de Estados Unidos, el M-16 de Gran Bretaña) es un negociante de éxito, que tiene actividades en las finanzas, el sector inmobiliario y acumulaba al final de su vida la suma de miles de millones de dólares. Ese personaje es además un depredador sexual, que tiene predilección sádica por niñas y jóvenes. Para realizar sus orgias y bacanales cuentan con propiedades suntuosas que ha adaptado para tal propósito: una isla privada, que está en territorio de los Estados Unidos (en Islas Vírgenes, y el nombre no parece casual por lo de vírgenes), varias mansiones en ciudades de Estados Unidos (Miami, Nueva York) y de otros países (Paris), un “rancho de los horrores” en Nuevo México, aislado y acondicionado para torturar, violar y matar mujeres jóvenes… Para trasladarse libremente, sin las restricciones, demoras y cortapisas de aeropuertos y vuelos comerciales, tiene su propio avión, al que denomina Lolita Express, por aquello de la niña que protagoniza la novela Lolita de Vladimir Nabokov. En el film aparecen centenares de niñas y jóvenes abusadas, asesinadas y desaparecidas, se ven desgarradoras escenas de torturas y conversión de las mujeres en vulgares mercancías y objetos sexuales intercambiables y desechables. Entre sombras aparecen imágenes de cultos satánicos en las que hombres multimillonarios matan a niños y bebes, mutilan sus cuerpos y consumen su sangre y algunos de sus órganos.
 El personaje de la película no es un sicópata solitario, sino que forma parte de un engranaje global en el que sirve de intermediario de una red transnacional de tráfico sexual, negocios diversos, violencia y sadismo, academia e investigación científica y sofisticado desarrollo tecnológico. De ese engranaje forman parte presidentes y expresidentes de varios países (incluyendo a uno de Colombia), miembros de monarquías de Europa (de Gran Bretaña y Noruega), científicos expertos en biología, genética con tendencias eugenésicas y racistas, multimillonarios dueños o accionistas principales de grandes empresas tecnológicas del mundo informático y de la Inteligencia Artificial. También desfilan en la película cantantes, actores, gentes del jet set y de la farándula, que cuentan con millones de dólares en sus arcas. 
 Como el protagonista central de la película forma parte de tenebrosos servicios secretos tiene la misión, que asume con una impresionante meticulosidad, rigor y disciplina, de registrar cualquier movimiento de los miles de multimillonarios y hombres de éxito que participan en sus fiestas y orgías y vuelan periódicamente en el Lolita Express. También registra cualquier charla, por informal que fuera, con investigadores o científicos que no participan en esas fiestas de sexo y sangre, pero reciben sus favores, porque, además de todo, el protagonista de este film de terror, se presenta como un filántropo que patrocina proyectos, aparentemente desinteresados, en el campo de la genética, la biología, la IA y el transhumanismo. E impulsa esos conocimientos porque el protagonista tiene una manía esquizofrénica de alcanzar la eternidad. Como resultado de su culto a la información sobre sus tropelías y, sobre todo, la de “sus invitados”, archiva millones de correos electrónicos, miles de llamadas telefónicas, toma miles de fotografías y graba cientos de horas de videos, en los que aparecen escenas horripilantes de vejación y degradación de la condición humana de mujeres jóvenes. 
 El protagonista quiere que, por su potencia sexual y por la inteligencia que dice poseer, se conserven su pene y su cabeza para la eternidad, como una contribución personal a su visión de un mundo de supermillonarios egoístas y brutales que creen una realidad distópica en donde exista solamente ellos, junto con unos pocos miles de esclavos que sean sometidos por engranajes de tipo tecnológico. 
 El personaje cree que es de una raza superior y por eso pretende inocular con su semen a muchas mujeres para que estas queden embarazadas y traigan hijos superdotados al mundo. El personaje se mueve en un mundo de supermillonarios y poderosos que son racistas, machistas, depredadores sexuales, que desprecian a los pobres y humildes. Ellos no tienen límites morales que les impidan bestializar a mujeres jóvenes con tal ejercer su poder y conseguir con ello todo tipo de placer corporal. Las mujeres pobres son simples objetos de placer, a las que puede violarse, torturarse y matarse si es necesario.
 Todos estos vicios paganos no se realizan de forma completamente secreta, sino más bien reservada, porque periodistas, autoridades, senadores y presidentes saben de su existencia, pero como son protagonistas de los crímenes del pedófilo visible, guardan un silencio absoluto y aparecen en el escenario público como honestos hombres de la política y el espectáculo que cuentan con un amigo especial, al que idolatran por su audacia y capacidad de agenciar emprendimientos de fiesta, diversión y jolgorio en privado. En público presumen de su honestidad y transparencia, en privado ponen en funcionamiento todas sus perversiones y capacidad de hacer daño, sin ningún tipo de piedad ni arrepentimiento. 
 Todo es posible en estos “islotes de fantasía” porque quienes dictan e imponen el derecho son los poderosos, los mismos que participan en los crímenes y violaciones. Por eso, nada ni nadie los puede tocar, gozan de inmunidad e impunidad absolutas. E incluso, esos mismos superpoderosos son los que le dictan las normas y formas adecuadas y obedientes de comportamiento a los súbditos de sus propios países y a los del mundo entero. 
 Al final de la película, cuando es evidente que ya no pueden ocultarse por más tiempo estos paraísos del crimen, del sadismo y la sevicia, el protagonista de la película es juzgado y condenado. Termina en la cárcel, pero allí dura poco tiempo, porque sabe demasiado para vivir mucho tiempo. Un día aparece muerto y los medios de desinformación dicen que se ha suicidado, aunque la película muestra en directo que lo han matado. 
 Allí parece terminar todo, pero al final la película, anuncia una segunda parte en la que se dan a conocer los archivos secretos del pedófilo sionista. Y anticipa que son millones de documentos y se dice que su revelación hará temblar a los poderosos de la red internacional de sexo, negocios, academia y poder científico, porque en esos archivos están registradas todas sus acciones criminales. 
 Esto que se acaba de contar, por desgracia no es una película. Es la vida real. El personaje se llamaba Jefrey Epstein, las escenas escabrosas transcurren en los Estados Unidos y los personajes famosos que aparecen son Bill Clinton, Donald Trump, Bill Gates, el príncipe Andrés, Michael Jackson, Andres Pastran y miles de nombres más, de famosos, que forman parte de ese entramado criminal del capitalismo realmente existente. 
 Lo que muestran los Archivos Epstein es la quiebra moral del capitalismo y del imperialismo en su fase terminal. Es como si estuviéramos regresando a la decadencia del imperio romano, en donde reinaba Calígula (por eso a Donald Trump se le podría calificare de neo-Calígula).
 No es la quiebra moral de un individuo, Jefrey Epstein, sino de una civilización, la occidental y cristiana, que naufraga en su propia podredumbre de mercantilización, consumo, lujo, derroche, sevicia, violencia, tráfico sexual y sangre. 
 Finalmente, películas como Salo, los 120 días de Sodoma de Pierre Paolo Passolini o la de Stanley Kubrick Ojos bien cerrados, han pasado de los estudios cinematográficos, a la vida real, por obra y gracia del capitalismo en su fase de putrefacción total. Y el mayor indicador de esa podredumbre tiene nombre propio, como personificación individual del capitalismo: Donald Trump, empresario inmobiliario, violador sexual, pedófilo redomado, evasor de la justicia y en la actualidad presidente de los Estados Unidos, con tanto poder que su vanidad y su espíritu de maldad congénita ponen en peligro al mundo. 

Renán Vega Cantor | 14/03/2026
 Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), No. 115, marzo de 2026.

jueves, 23 de abril de 2026

Guerra cognitiva, o hackear a los seres humanos

Las operaciones de la guerra cognitiva promueven y estimulan emociones, pensamientos y estados anímicos de tipo aversivos, que pueden escalar a niveles de alta intensidad

 La naturaleza de la guerra ha cambiado de forma radical. Puede parecer una afirmación demasiado categórica, pero se trata de una realidad definida por la naturaleza de los conflictos actuales, marcados por el desarrollo vertiginoso de la revolución tecnológica.
 Las Operaciones Militares de Apoyo a la Información (miso), dirigidas a influir en las audiencias «enemigas», en sus emociones, conductas y motivaciones, forman parte de esta manera de operar los conflictos. El término, definido por el Pentágono, sustituyó en 2010 a Psyop (Psychological Operation), utilizado desde la Segunda Guerra Mundial. 
 Según el documento Warfighting 2040, la Guerra Cognitiva (CW) «se basa en el uso de técnicas de desinformación y propaganda dirigidas a agotar sicológicamente a los receptores de información».
 Sin embargo, las posibilidades de esta forma de hacer la guerra se amplían cada día, con el avance de las técnicas de información y desinformación; pero, sobre todo, con los progresos de las NBIC (Nanotecnología, Biotecnología, Tecnología de la Información y Ciencia Cognitiva). 
 Ya no se trata de dominar los cinco escenarios principales de la guerra convencional o no convencional (aire, tierra, mar, espacio y ambiente cibernético); ahora el enfrentamiento tiene lugar, además, en el dominio humano; por lo que la victoria dependerá de la capacidad que se tenga para imponer, a una audiencia elegida, un comportamiento deseado. 
 El ambiente digital posibilita coordinar gente dispersa y organizar enjambres de ataque con la misión de sembrar la incertidumbre, la desesperación, el miedo, la zozobra y el caos. 
 Con el dominio de la Inteligencia Artificial (IA), los analistas pueden construir modelos capaces de predecir atributos ocultos, entre ellos preferencias políticas, orientación sexual, etc. 
 Las redes sociales y las aplicaciones que utilizamos dejan cientos de miles de huellas que son utilizadas por las empresas de Big Data para construir perfiles de los usuarios y organizar grupos de interés. 
 Ocurre con frecuencia que la guerra de información (iw), por su estrecha relación con la CW, se confunde muchas veces con esta; pero la iw tiene como objetivo controlar el flujo de información, mientras que la cognitiva abarca todas las ciencias que se ocupan del conocimiento y sus procesos, la Sicología, la Lingüística, la Neurobiología, la Lógica, etc. 
Cada plataforma de redes sociales, cada sitio web está diseñado para ser adictivo y desencadenar estallidos emocionales. Según la cia, la naturaleza viral de internet dispone de potencial para afectar, e incluso cambiar el carácter de una persona en cuestión de segundos, y también su futuro a largo plazo, independientemente de quién sea o de su experiencia vital.
 La subordinación de los medios en las tareas de manipular la información, construir estados de opinión y, en virtud de esto, modelar modos de actuación, se ha convertido en parte esencial de la estrategia del imperio estadounidense para lograr la hegemonía en un mundo que se le vuelve cada vez más difícil de manejar. 
 Trabajan para convocar al odio y fabricar percepciones negativas; obran sobre debilidades y deficiencias, sobre automatismos, miedos y estereotipos identificados. Dominar los estereotipos le permite al manipulador adueñarse del auditorio, a partir de resortes subjetivos. 
 Pero la CW va mucho más allá, cumple la tarea de degradar la capacidad de producir el conocimiento. Se dirige a la totalidad del capital humano para erosionar la confianza que sustenta a toda una sociedad. Su objetivo es hackear al individuo. 
 Las operaciones de CW apuntan a generar en las personas un estilo de pensamiento rígido que provoque resistencia a cualquier argumento, información, e incluso prueba de realidad que contradiga sus propias percepciones y opiniones.
 Por otro lado, promueven y estimulan emociones, pensamientos y estados anímicos de tipo aversivos, que pueden escalar a niveles de alta intensidad, muy difíciles de manejar y sostener. 
 Empero, no se trata de algo totalmente nuevo. La labor de los servicios especiales estadounidenses para controlar la mente humana comenzó con proyectos como mk-Ultra. 
 Conocido también como Alcachofa, este proyecto fue una realidad dantesca, escalofriante: experimentos en el campo del inconsciente humano, pruebas de fármacos, drogas, implantes en el cerebro, cirugía, lobotomía… todo un almacén de horrores. 
 La tarea de llevar adelante mk-Ultra, en 1953, correspondió al Office of Scientific Intelligence (OSI), entidad fundada en 1948, y llegó a involucrar a más de 30 universidades y centros científicos del país.
 Entre los campos de interés en las investigaciones estaba desarrollar paranoias, producir amnesia, provocar, mediante el uso de drogas, pensamientos ilógicos, manipular la violencia, estudiar el efecto de los ultrasonidos en conglomerados humanos, además de estudios sobre el cáncer y la leucemia. 
 En los tiempos que corren, la revolución ocurrida en las nbic (Nanotecnología, Biotecnología, Tecnología de la Información y Ciencia Cognitiva) es utilizada para controlar a los seres humanos, convertirlos en un arma contra sí mismos. 
 Las técnicas tradicionales de condicionamiento han sido reforzadas y llevadas a un estado casi de perfección, gracias a las posibilidades que ofrecen las neuroarmas. 
 Se trata de una contienda por apropiarse de nuestros sentidos, de nuestra forma de ver el mundo, por convertirnos en marionetas en manos de una élite selecta que procura eternizar sus privilegios sin gastar una bala. 

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 22 de abril de 2026 07:04:53 

Fuente: Cognitive Warfare. La Guerra No Convencional

La difícil situación del país es consecuencia directa del recrudecimiento del bloqueo


Así declaró en su cuenta en x el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunciando una vez más el efecto terrible del bloqueo y la manera burda en la que sus culpables, lo niegan 

 «La difícil situación del país es consecuencia directa del recrudecimiento del bloqueo y del cerco energético decretado por el gobierno estadounidense. Quienes culpan al Gobierno de Cuba de ello, son los mismos que pretenden ocultar y manipulan esos crueles efectos». 
 Así declaró en su cuenta en x el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunciando una vez más el efecto terrible del bloqueo y la manera burda en la que sus culpables, lo niegan. 
 Como prueba de nuestras razones, el ministro expresó también que «basta con ver cómo se aprecia una mejoría de la situación del Sistema Electroenergético Nacional con la entrada de un petrolero ruso, fruto de la solidaridad de esa nación y de nuestras gestiones», destacó».
 «Entonces, ¿el bloqueo es real o no?», fue su pregunta conclusiva, cuya respuesta es, a estas alturas, incuestionable no solo para los cubanos, sino para el mundo entero: sí, el bloqueo, es real y genocida. 

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu 
 23 de abril de 2026 09:04:46

miércoles, 22 de abril de 2026

¿Estado fallido?


Los síntomas del deterioro del país más poderoso del planeta durante los últimos años se manifiestan con la concentración de riqueza más extrema desde antes de la Gran Depresión con todas sus consecuencias, el debilitamiento de instituciones y organizaciones sociales, sobre todo los sindicatos, el derrumbe del pacto social que implica el neoliberalismo, culminando con la toma del poder por la extrema derecha con una agenda explícita para desmantelar lo que queda de la democracia liberal. 
 Este deterioro expreso es la erosión, sino desplome de la credibilidad y confianza en las instituciones y procesos democráticos. Los sondeos más recientes registran la continuación de una tendencia de desaprobación y desencanto con el sistema democrático estadunidense.
 Siete de cada 10 estadunidenses están insatisfechos con la manera en que funciona su democracia, reporta Pew Research Center, que también informa que la mayoría opina que antes su país era un buen ejemplo a seguir para otros en el mundo, pero ese ya no es el caso. 
 Varias evaluaciones de la “salud” de las democracias registran un deterioro marcado de Estados Unidos durante la última década. La anual de Freedom House muestra que la calificación de la democracia estadunidense se desplomó más que cualquier otro país que esa organización define como “libre”, con excepción de Bulgaria y Nauru. El Índice de Democracia del Economist Intelligence Unit registra la peor calificación de Estados Unidos desde que empezó esta estimación anual en 2006 y, de hecho, define a ésta como una “democracia defectuosa”. 
 Sólo 16 por ciento del público estadunidense aprueba la gestión del Congreso federal; 79 por ciento lo reprueba, según el sondeo más reciente de Gallup, realizado en marzo. El ocupante de la Casa Blanca registró su peor nivel de aprobación desde que empezó su segundo mandato, con 38 por ciento, y 56 por ciento reprueba su labor.
 De hecho, nada más 17 por ciento de estadunidenses confían en que su gobierno hará lo correcto siempre o la mayoría de veces, entre los niveles más bajos en unos 70 años de sondear este tema, reporta Pew. 
 Queda claro que al liderazgo político del país le importan poco estas calificaciones. Saben que sólo necesitan el voto de una minoría para ganar (Trump ganó con sólo 30 por ciento del electorado; los legisladores de ambos partidos hacen algo parecido). Y apuestan a que aproximadamente una mitad de las personas con derecho al voto no lo ejercen. A fin de cuentas, múltiples encuestas registran que las mayorías opinan que el gobierno no los representa y que más bien está al servicio de los ricos y poderosos. 
 Ahora, con iniciativas derechistas a nivel federal y en varios estados para obstaculizar y manipular el voto -–con tácticas de supresión del voto o rediseñando mapas electorales– se está sembrando aún mayor desconfianza de que cada voto cuenta y que el sistema funciona para las mayorías. 
 Casi todos, según los sondeos, saben que este sistema no funciona para expresar la voluntad y los intereses de las mayorías. Pero el juego continúa. Hasta con cada vez más arrogancia, como cuando Washington sigue juzgando los sistemas políticos de otros países e insiste que les guste o no, Estados Unidos es el ejemplo a seguir. 
 Eso, con un presidente que, a diferencia de sus antecesores que cumplen con la tradición de construir una biblioteca presidencial pública a sus nombres cuando dejan el puesto, éste declaró que su monumento probablemente sería un hotel de lujo en Miami, señalando que “yo no creo en construir bibliotecas o museos”. La maqueta incluye una torre de 47 pisos, con una estatua gigante del presidente con su puño en alto, todo de oro, of course. 
 (Es un alivio que también acaba de aprobar la aceleración de esfuerzos para el uso de drogas sicodélicas para fines médicos –ayudará a los periodistas y otros que tienen que reportar sobre todo esto–). 
 Tal vez antes de ofrecer recomendaciones, recetas o calificaciones a cualquier otro país, los estadunidenses –dentro y fuera del gobierno– deberían verse en su propio espejo y preguntarse si están por volverse un Estado fallido. 

 David Brooks | 22/04/2026 
 La Jornada

martes, 21 de abril de 2026

La verdad de Cuba no será silenciada


De un extremo a otro del país, el pueblo cubano demuestra, con su firma, que a pesar del acoso imperial, no renuncia a su derecho de construir su propia historia.
 El movimiento Mi firma por la Patria reafirma el compromiso de los cubanos con la paz.

El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, abrió con su rúbrica el movimiento Mi firma por la Patria, desde Playa Girón, el pasado 19 de abril. 
 La iniciativa respalda la convocatoria realizada por el mandatario en el acto por el aniversario 65 de la declaración del carácter socialista de la Revolución, a organizaciones de Cuba y el mundo para que en cada rincón del planeta se conozca la verdad de nuestro país, y también constituye un modo de patentizar la Declaración del Gobierno Revolucionario, publicada por nuestro diario Granma. 
 Cuba firma en contra de una agresión militar y en respaldo a su Revolución. De un extremo a otro del país, millones de compatriotas demostrarán, por estos días, el sentir de todo un pueblo que a pesar del acoso imperial, no renuncia a su derecho de construir su propia historia. 
 Plazas y parques de todos los territorios vivieron este domingo una jornada singular, que se seguirá repitiendo, para que hombres y mujeres de todas las edades, sectores y credos expresen con su rúbrica, que a pesar de las amenazas cada vez más recurrentes de la administración estadounidense, esta nación no se doblega ni se deja intimidar. 
 Tal y como se expresa en la Declaración del Gobierno Revolucionario, ¡Girón es hoy y es siempre!: «Somos una nación con una gran historia y convicciones que defender; de hombres y mujeres pacíficos, solidarios; un pueblo que cada día con su obra realiza una Vindicación de Cuba; y que como en las arenas de Playa Girón, hace 65 años, bajo el grito de ¡Patria o Muerte!, obtendrá la victoria en defensa de la soberanía y el socialismo».

 Redacción Nacional | internet@granma.cu
 19 de abril de 2026 15:04:17

Filosofía de la tregua, no se suspende la guerra cognitiva


Eso que denominaron “tregua”, promovida por Donald Trump —independientemente de su alcance táctico o su densidad diplomática— no impide, ni tiene la capacidad de impedir, la dinámica profunda de la guerra cognitiva. Porque esta no depende de ceses al fuego territoriales ni de acuerdos militares convencionales, su campo de batalla es la subjetividad social, su munición son los signos, y su objetivo estratégico es la colonización del sentido. 
 Entendemos que la guerra cognitiva no tiene límites debido a que no se guía por los ritmos perceptibles del conflicto bélico, sino por la persistencia estructural de la contienda ideología. Aunque una tregua militar podría conllevar la suspensión temporal de bombardeos o incursiones, la ofensiva mediática —que comprende operaciones de desinformación, manipulación semántica, saturación simbólica y fabricación de consensos— se intensifica precisamente en esos intervalos, donde la apariencia de “paz” abre las condiciones idóneas para la reconfiguración del relato predominante. 
 En ese sentido, la tregua no es un paréntesis, sino un dispositivo. Funciona como signo político que reorganiza percepciones, reordena jerarquías de credibilidad y legitima actores. Bajo la lógica de la guerra cognitiva, todo anuncio de distensión puede convertirse en una operación de reposicionamiento discursivo: quién aparece como pacificador, quién como obstáculo, quién como amenaza latente. No se trata de hechos aislados, sino de una arquitectura semiótica donde cada gesto diplomático es simultáneamente un mensaje dirigido a audiencias múltiples. 
En este punto se encuentra una contradicción esencial: mientras se declara la suspensión de hostilidades materiales, se intensifica la generación de narrativas beligerantes. La tregua, lejos de neutralizar la confrontación, la desplaza al terreno simbólico, donde los costos son menos visibles pero no menos decisivos. La guerra cognitiva no destruye infraestructuras físicas, pero desarticula tejidos sociales, erosiona la capacidad crítica y naturaliza relaciones de dominación. 
 Esta continuidad ofensiva se sostiene en aparatos mediáticos transnacionales que operan como verdaderas fábricas de sentido. No se limitan a informar, construyen realidades. Seleccionan qué acontecimientos existen públicamente, cómo deben interpretarse y qué emociones deben suscitar. En ese marco, la tregua puede ser narrada como victoria, como concesión o como engaño, dependiendo del posicionamiento ideológico de quien controla los dispositivos de emisión. 
 Desde el punto de vista materialista de la semiosis, la guerra cognitiva no se considera un fenómeno secundario, sino que es un elemento constitutivo del modo de producción actual. La acumulación capitalista no sólo requiere plusvalor económico, sino también plusvalorsimbólico, adhesión, consentimiento, obediencia internalizada. La tregua, entonces, puede ser funcional a la reproducción de ese orden, al ofrecer una ilusión de racionalidad y control en medio de una estructura que sigue generando violencia sistémica. 
 No debe subestimarse el carácter disciplinador de estas operaciones. La tregua, presentada como gesto magnánimo, puede actuar como mecanismo de neutralización de la crítica. Quien cuestiona su autenticidad corre el riesgo de ser etiquetado como extremista o desestabilizador. Así, la guerra cognitiva no sólo produce relatos, sino que delimita los márgenes de lo decible. 
 Afirmar que la tregua no incluye la guerra cognitiva no es una denuncia coyuntural, sino una constatación estructural. Mientras exista una lucha por la hegemonía del sentido, mientras la producción simbólica esté concentrada en manos de poderes que responden a intereses de clase, la ofensiva mediática no sólo no se detendrá, se sofisticará.
 Porque la verdadera interrupción de la guerra cognitiva no puede decretarse desde arriba, ni firmarse en acuerdos bilaterales. Exige una transformación radical de las condiciones de producción del sentido, una democratización real de los medios y una praxis crítica capaz de disputar la semiosis dominante. Sin ello, toda tregua será apenas una pausa en el ruido de las armas, pero no en el murmullo persistente de la dominación.
 Una “tregua” no tiene precio fijo porque no es una mercancía homogénea, sino una relación de fuerzas en movimiento. Aun así, se puede construir una aproximación hipotética multidimensional que permita dimensionar órdenes de magnitud. Un gasto militar directo (lo que se deja de gastar o se redistribuye) puede fluctuar entre 100 y 500 millones de dólares diarios, en términos de combustible, logística, municiones, despliegues, inteligencia. Una tregua de 30 días implicaría, en apariencia, una “pausa” de entre 3.000 y 15.000 millones USD. Sin embargo, esto es engañoso: gran parte de ese gasto no desaparece, se reprograma (mantenimiento, rearme, reposicionamiento). También hay un costo de reposicionamiento estratégico (lo que se invierte durante la tregua). Las treguas suelen representar periodos de reestructuración intensiva. Entrenamiento, reabastecimiento, guerra electrónica, ciberoperaciones. Ese costo puede representar entre un 30 % y un 70 % del gasto bélico activo, es decir, miles de millones adicionales. La tregua no abarata necesariamente la guerra: la optimiza. Eso tiene impacto en mercados globales (energía, finanzas, seguros). Una tregua impulsada o capitalizada políticamente —como las asociadas a figuras como Donald Trump— puede mover mercados en cuestión de horas. Variaciones en petróleo y gas: 1 %–5 % diario, lo que implica decenas de miles de millones en capitalización; reducción temporal de primas de riesgo: beneficios financieros concentrados en grandes fondos. 
 Y la tregua puede incluso incrementar la inversión. Campañas mediáticas, operaciones psicológicas, manipulación de redes, producción narrativa. Grandes potencias destinan a este frente cifras que, indirectamente, pueden estimarse en cientos de millones o miles de millones USD anuales. Durante una tregua, ese gasto no se detiene: se intensifica, porque es el momento de disputar el relato de la “paz”. Si se forzara una cifra agregada —con todas las reservas del caso—, una tregua de corto plazo en un conflicto de alta intensidad podría implicar: Entre 5.000 y 20.000 millones USD en dinámicas económicas directas e indirectas (no ahorro real, sino redistribución). Impactos financieros globales que pueden superar decenas de miles de millones en valorización o pérdida de activos. Un costo humano y simbólico incalculable, que es donde realmente se juega su sentido histórico. La conclusión es incómoda pero necesaria: la tregua no tiene un “precio” en el sentido clásico; tiene una función dentro del metabolismo del conflicto. Más que cuánto cuesta, la pregunta decisiva es quién paga, quién cobra y quién redefine el sentido de lo ocurrido. Porque ahí, en esa contabilidad no declarada, es donde la tregua revela su verdadera economía. Hay que transparentar el financiamiento de las guerras. 

Fernando Buen Abad Domínguez | 14/04/2026

lunes, 20 de abril de 2026

65 años de Bahía de Cochinos, intento fallido de invasión financiado por EE.UU.


Así acabó la Brigada 2506, financiada y entrenada por la CIA, a poco de 72 horas de desembarcar en Cuba en un fallido intento de invasión. 

 La estrategia estadounidense: guerra mediática primero e invasión armada después 

 Playa Girón, Cuba, 19 de abril de 1961— La invasión de Playa Girón (llamada Operation Zapata en los archivos y en la imaginación tropical de la CIA) fracasa, probablemente, porque el plan se filtra y, a último momento, la Agencia cambia una estrategia de guerrilla mercenaria por un desembarco militar similar al de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. 
 Antes de que Fidel Castro sea invitado a dar una conferencia en Princeton University y luego logre una reunión con el vicepresidente Richard Nixon en la Casa Blanca, el 17 de marzo del año pasado, la CIA había puesto en marcha la Operación Zapata. En la reunión secreta del jueves 17, el director de la CIA, Allen Dulles, había informado que el plan para invadir la isla desde la localidad de Trinidad había sido aprobado por el presidente Dwight Eisenhower.
 Sobre una mesa de cocina descansa el número de agosto del año pasado del Reader Digest (Selecciones) y en su página 168 Karl Mundt, senador republicano por Dakota del Sur y educador de profesión, educa: “¡nosotros, quienes liberamos esa isla de sus cadenas medievales; nosotros, quienes le dimos orden, vida, conocimiento tecnológico y riqueza, ahora somos maldecidos por nuestra cooperación y por nuestras virtudes civilizatorias!”. 
 Luego de su tensa salida de Cuba, el agente secreto David Atlee Phillips estaba decidido a abandonar la Agencia y se había mudado a Nueva York con su esposa y sus cinco hijos. Pero nadie abandona la Agencia como si nada. Una noche recibió un llamado para una misión especial. Phillips se negó varias veces pero el agente “Cliff” insistió:
 —Te voy a dar tres pistas…
 —No necesitas decirme nada —dijo Phillips
—. Sé cuáles son: Cuba, Cuba y Cuba. 
 —Es por eso por lo que te necesitamos
 —dijo Cliff.
 —¿Cuál es el plan? 
 El agente Cliff responde: 
—Otra Guatemala, según me dijo Len. 
 Len es el superior de Cliff, conocido entre los agentes secretos sólo por ese nombre y por tener una pierna ortopédica. 
 Varios altos oficiales de la CIA que habían participado en el exitoso golpe de Guatemala son convocados, entre ellos Richard Bissell, William “Roto” Robertson, Richard Helms y Everette Howard Hunt Jr. Todos tienen un envidiable prontuario. Helms será el futuro director de la CIA y uno de los responsables del complot contra Salvador Allende en 1973. Hunt será condenado por el escándalo que terminará en el impeachment de Richard Nixon en 1974. Una de sus llamadas desde Uruguay (donde operaba desde los años 50) al argentino Dandol Dianzi en un hotel de México, será grabada el 20 de noviembre de 1963, dos días antes del asesinato de John Kennedy, en el que Hunt mencionará “un asunto de grave importancia para nuestra nación”. Hunt no se cansará de culpar a Kennedy del fiasco de Bahía de Cochinos. Luego de muerto, sus hijos John y David reconocerán que, en su lecho de muerte, su padre había confesado varias veces que la CIA había participado del asesinato del presidente. John y David serán acusados de inventar la historia. 
 La estrategia para “una nueva Guatemala” es obvia: guerra mediática primero e invasión armada después. David Phillips no está seguro. Su intuición le dice que el éxito rotundo en Guatemala sólo se puede repetir en Cuba con varios cambios. Eisenhower y casi todos los miembros de su gobierno habían quedado impresionados por el bajo costo y la facilidad con la que lograron sus objetivos en aquel país centroamericano. Ahora, el plan aprobado por el Pentágono y por la Casa Blanca consiste en invadir por aire en la costa sur, cerca del pueblo Trinidad, donde todavía quedan algunas fuerzas del depuesto Fulgencio Batista. Si el aterrizaje saliera mal, siempre habría la posibilidad de fugar hacia las montañas y esperar a que nuevos recursos caigan del cielo. 
 Los pilotos entrenados en Guatemala no tenían mucha experiencia y necesitaban entrenamiento en tiempo y espacio real. Al principio, arrojaban bolsas de arroz y frijoles para los milicianos de Batista que operan en las montañas, pero erraban el objetivo y los combatientes se quejaban de que debían recorrer largas distancias para recoger el cargamento. Gracias a la experiencia, los pilotos mejoraron la puntería, pero esa vez recibieron un mensaje con una nueva ronda de quejas: “Hijos de puta, ¿qué es lo que pretenden? ¿Matarnos a todos con bolsas de arroz?”
 Repitiendo la estrategia que diera tan buenos resultados con Guatemala, la CIA instala una emisora de radio en las Islas del Cisne, frente a Honduras. Como los cubanos no están acostumbrados a la onda corta, como los guatemaltecos, deben recurrir a un potente transmisor de 50 KW de onda media AM que obtienen del ejército estadounidense en Alemania. En lugar de seis semanas, la guerra psicológica había tomado seis meses.
 Guatemala es elegida como el campo de entrenamiento de los cubanos reclutados en Miami. El presidente, el general Miguel Ydígoras Fuentes (quien en 1950 perdió las elecciones contra Jacobo Árbenz y en 1958 y se hizo con el poder prometiendo un pollo por familia) le garantiza a la CIA la finca La Helvetia, en Retalhuleu, para alojar y entrenar a 5.000 cubanos a cambio de una cuota mayor en la venta de azúcar a Estados Unidos. Para explicar los movimientos extraños en la zona, el gobierno guatemalteco hace circular el rumor de que los comunistas cubanos se están organizando en algún lugar de Guatemala para lanzar un ataque contra la patria y la libertad de sus ciudadanos. 
 La campaña de desinformación ya se había extendido a América del Sur. El 15 de febrero, el agente de la CIA Philip Franklin Agee, por entonces apostado en Ecuador, informa de la compra de opinión en los diarios más importantes de Colombia, Ecuador y Perú (como El Comercio y El Tiempo) para inculpar a Cuba de un envío inexistente de armas y dinero a esa región. El plan, confiesa Agee, es preparar a la opinión pública antes de la invasión de Cuba. 
 Pero Eisenhower está a punto de dejar el poder y no quiere nuevos compromisos. Aplaza la operación y deja todo en manos del nuevo presidente, John Kennedy. Tal vez porque luego de tanto tiempo de preparación era probable que el plan se hubiese filtrado (Fidel Castro y el New York Times estaban al tanto de las operaciones en Guatemala), la Agencia decide cambiar el punto de desembarco para conservar el inestimable factor sorpresa. Cambia el pueblo de Trinidad por Bahía de Cochinos, un área más cerca de La Habana pero menos poblada y de más difícil acceso. Cuando Phillips es informado del cambio, se agarra la cabeza. Pigs y cochinos no son exactamente la misma cosa. “¿Cómo creen que los cubanos van a apoyar una invasión que comienza con ese nombre?” protesta Phillips. 
 El 15 de abril se había iniciado la operación desde Nicaragua. La idea era destruir, con bombarderos B-26, las fuerzas aéreas y antiaéreas de Cuba en el norte antes de desembarcar al sur. La destrucción es significativa, pero el impacto es mínimo. Los aviones cubanos T-33, más pequeños y peor armados, tienen mejor puntería y derriban 10 de los 12 bombarderos. La CIA pasa los bombarderos como obra de los desertores de la fuerza aérea cubana para desmoralizar a la población. Los aviones piloteados por exiliados cubanos llegados de Nicaragua aterrizan en Miami y, con perforaciones de balas diseñadas para la ocasión (si hay algo en que la CIA ha sobresalido siempre es el obsesivo cuidado del detalle propagandístico), se dejan fotografiar por la prensa libre.
 El gobierno de la isla acusa a Washington de la maniobra, mencionando las bases operativas de Florida y Guatemala, pero el embajador de Estados Unidos en la ONU, Adlai Ewing Stevenson, al tanto de los detalles del plan, lo niega con vehemencia y convicción: “Las acusaciones de un complot orquestado en Washington son totalmente falsas” —dice—. “Estados Unidos está comprometido con una política de no agresión”. El agente David Phillips recordará en sus memorias de 1977 que “Adlai Ewing Stevenson era un gran actor; nadie le ganaba mintiendo”. Phillips recordará también que el agente de la CIA Kermit Roosevelt (nieto del presidente Theodore Roosevelt) había logrado manipular a un número crítico rebeldes en Irán para derrocar al presidente electo Mohammad Mossadegh y que lo mismo había logrado hacer él mismo, Phillips, con el gobierno de Árbenz en Guatemala, pero que la misma estrategia un día tenía que salir mal. 
 Como una reminiscencia del Día D en Normandía, el 16 de abril a la medianoche y hasta las 7: 30 de la mañana, la Brigada 2506 (1.400 cubanos de Miami entrenados por meses en Guatemala) desembarca con tanques M41 Bulldog en Playa Girón. Luego de una batalla que deja cien muertos, la resistencia de la isla captura a más de mil cubanos de la CIA, los que más tarde serán cambiados por alimentos, gracias a una colecta organizada en Florida. Mientras tanto, la televisión de Estados Unidos informa de un ataque de los rebeldes cubanos contra el régimen de Castro y anuncia que “como es previsible, se culpa otra vez a Estados Unidos”. Los latinoamericanos nunca se hacen responsables de sus propios fracasos. Siempre le «echan la culpa a Estados Unidos». 
 Las calles de La Habana se inundan de gente manifestándose contra la invasión. La invasión fracasa. El agente de la CIA Howard Hunt culpará a Jack Hawkins, encargado del grupo paramilitar de exiliados cubanos, “un veterano de guerra con botas tejanas y aspecto de borracho malhablado” que no creía en el genio revolucionario de Castro sino en su buena suerte. “Esto es pan comido”, había dicho Hawkins, prometiendo “enviar postales de navidad desde Cuba este año”. Pero el mismo Hunt, en un reporte desde La Habana lo había anunciado con tiempo: “todo posible apoyo de los cubanos a la invasión debe ser descartado de plano; se debe asesinar a Castro antes de la invasión y debe ser hecho por patriotas cubanos”. La primera evaluación no fue creíble, pero la CIA en Washington toma su última sugerencia, la que también fracasa cuando el secretario de Castro, Juan Orta, contratado para envenenar su bebida, una semana antes de la invasión se acobarda y se refugia en la embajada de Venezuela, donde permanecerá por más de tres años antes de un periplo por otras embajadas que terminará en Miami. 

 Jorge Majfud | 18/04/2026 

 Del libro La frontera salvaje: 200 años de fanatismo anglosajón en América latina https://www.youtube.com/watch?v=eeCVrZaNViwhttps://www.amazon.com/frontera-salvaje-fanatismo-anglosaj%C3%B3n-Am%C3%A9rica/dp/1737171031