El Banco Central intervino el Ueno Bank, ante la constatación de su estado de insolvencia y congeló las cuentas de casi 3 millones de usuarios. La crisis se desató este martes 3 cuando los clientes de esa institución financiera, perteneciente al Grupo Vázquez (ligado en las sombras al ex presidente Horacio Cartes), se despertaron con la noticia de que no funcionaba la aplicación de la entidad bancaria, y por lo tanto no podían disponer de sus fondos.
El descalabro es de proporciones mayúsculas ya que son casi 3 millones los clientes afectados, es decir, cerca de la mitad de habitantes del país y se trata de un banco que administra unos u$s 850 millones de fondos públicos incluidos fondos del IPS con el que se abonan jubilaciones y pensiones de trabajadores estatales.
Centenares de miles se desayunaron hoy de que no pueden realizar ningún tipo de transacción a partir de la resolución tomada por el directorio del BCP en horas de la madrugada. En el comunicado de prensa en que se dio a conocer la medida se destaca que se trata de un “caso puntual” que no afecta al resto del sistema financiero, tratando de contener el pánico y eventual contagio propio de la dinámica del sistema. Por estas horas el presidente, Santiago Peña, convocó a los cuatro principales bancos de Paraguay para llevar tranquilidad y comunicarles la decisión de garantizar el pago a los ahorristas del Ueno Bank hasta el límite establecido por el “Fondo de Garantía de Depósitos”, esto es, hasta 75 salarios mínimos. La convocatoria tiene lugar luego de que el vicepresidente, Pedro Alliana, condicionara su continuidad en la carrera presidencial a la resolución de esta situación. No es el único que le suelta la mano al presidente, ya que distintos dirigentes del partido colorado piden su expulsión.
La oposición, por su parte, acaba de presentar el juicio político contra el presidente y el vicepresidente y la destitución de ambos como desenlace posible no puede descartarse. La crisis financiera devino en crisis política que, con el paso de las horas, solo se agrava.
Crónica de un colapso anunciado
En las semanas previas a la resolución tomada por el BCP, la tensión en torno a la situación del Ueno Bank venía tomando temperatura. La filtración de un informe y memorándums internos de la Superintendencia de Bancos, donde se advertía sobre préstamos excesivos a empresas vinculadas al propio grupo Vázquez que superaban los límites impuestos por la ley de entidades financieras, dio lugar a requerimientos de diputados y senadores al BCP para que informe sobre la situación de la entidad financiera y, principalmente, la liquidez con que contaba.
Por su parte, desde Ueno Bank se comunicaba sobre su operatoria con total normalidad, incluso se anunció una importante operación de capitalización para finales de este mes, lo que no logró dar calma a los bonistas que empezaron a desprenderse de sus bonos frente a los rumores ahora confirmados. Pero los fondos no llegaron o no fueron suficientes para tapar el agujero en los balances de la entidad. Finalmente, el BCP constató que el índice de solvencia está por debajo del límite legal y se vio obligado a iniciar el procedimiento de resolución e intervenir el banco, lo que se tradujo en el congelamiento de la operativa que afecta a millones de clientes.
Ueno Bank tuvo un ascenso meteórico pasando en poco tiempo de ser una financiera relativamente pequeña a un banco digital que captó masivamente usuarios por medio de facilidades como la apertura de cuentas en minutos, promociones y reintegros en comercios de distintos rubros ligados al Grupo Vázquez y los aceitados vínculos con el gobierno de Peña que le permitieron sumar un volumen gigantesco de depósitos públicos, incluyendo los del IPS. La puerta giratoria entre los bancos y el Estado paraguayo incluye desde integrantes del directorio del BCP que se desempeñaban en posiciones de directivas en el Ueno, hasta el propio presidente Peña que vendió sus acciones en el ahora intervenido banco recién en el año 2025.
La reacción de las y los trabajadores confiscados
A pocas horas de anunciada la intervención y procedimiento de cierre del Ueno Bank, está claro que estamos frente a un saqueo de los depósitos de millones de trabajadores así como de cuantiosos recursos públicos, que fueron destinados a financiar empresas del mismo grupo Vázquez y/o timbeados en inversiones de alto riesgo. Todo ello a la vista de las entidades del Estado paraguayo que tenían la obligación de ejercer el contralor para que esto no ocurra.
Ante la desesperación de no poder disponer de los fondos en las cuentas, miles se acercan a las puertas de las sucursales de Ueno sin recibir respuesta alguna. Los fondos depositados están garantizados legalmente hasta el tope de los 75 salarios mínimos, pero el plazo de devolución es de 15 días corridos, prorrogables por 15 días más, es decir, que al menos hasta el 17 de noviembre millones no podrán disponer de sus fondos. Por lo demás, quienes tengan depósitos que superen dicho monto deberán atravesar el proceso formal de liquidación de activos del banco e ir a la cola del tendal de acreedores y cobrar según su orden de prelación.
Frente a este cuadro de confiscación masiva de los depósitos empiezan a girar las convocatorias de manifestaciones frente al Congreso por la destitución de Peña y Alliana y medidas concretas de protección de los fondos jubilatorios, ya que entre los grandes depositantes se encuentra el IPS y no puede quedar supeditada la recuperación de los mismos al proceso de liquidación de activos. Se plantea la necesidad de una salida que parta de la confiscación de las fortunas de las empresas que se beneficiaron con los negociados del banco. Solo la movilización popular va a poder imponer esta salida.
Como en Argentina, el sistema financiero paraguayo es el gran beneficiario del programa económico del partido colorado y esto no empezó con Peña. La oposición también es señalada por el pueblo paraguayo como cómplice de este desfalco.
Paraguay se suma a los países donde la derecha gobernante es protagonista de crisis crecientes, que se organice la movilización del pueblo trabajador contra los corruptos y saqueadores.
Olga Aguirre








