miércoles, 24 de junio de 2026

La COB y Paz Pereira pactan la liquidación de la rebelión boliviana


El presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira ha dado un paso clave para la liquidación de la rebelión obrera y campesina en contra de él. El pasado viernes por la noche, después de una semana de negociaciones y dos reuniones de “diálogo”, ha logrado un acuerdo político con la COB. Esa misma noche, ante los medios de comunicación, el secretario ejecutivo de la Central Obrera, Mario Argollo, levantó la huelga general establecida desde el Primero de Mayo, que no se efectivizó, sin embargo, en la mayoría de los lugares de trabajo, y llamó a levantar los bloqueos sostenidos por organizaciones campesinas e indígenas y obreros autoconvocados. El “diálogo” se estableció a pedido de una “conminatoria” de la COB. 

 Estado de excepción

 A las dos de la mañana del sábado, Paz Pereira decretó el estado de excepción para “liberar” las rutas y calles del país. Inmediatamente, el ejército y la policía boliviana fueron movilizados para el operativo de despeje, lo que da cuenta de una preparación previa a la firma del acuerdo con la COB. El presidente volvió a llamar a la población a “acompañar a la policía y el ejército en los desbloqueos”. Ayer, domingo, se sostenían aún 31 bloqueos en La Paz, Cochabamba, Oruro y Santa Cruz (El Deber, 21/06). En Chuquisaca y Pando, los bloqueos refluyeron completamente durante la semana. Potosí amaneció sin bloqueos; hubo enfrentamientos civiles en varias zonas de El Alto (Latitud Bolivia, 21/06). 
 El Comité Cívico de Santa Cruz, bastión de la oligarquía fascista boliviana y del conjunto de las cámaras empresariales, aplaudieron la medida que habían exigido desde el principio. El derechista y expresidente boliviano Tuto Quiroga inmediatamente exigió la aprobación exprés del estado de excepción por parte de la Asamblea Plurinacional boliviana. Según la ley 1740, que reglamenta el estado de excepción, es necesaria una mayoría agravada de la Asamblea Plurinacional en un plazo máximo de setenta y dos horas. Fue lo que ocurrió a las dos de la mañana del domingo, con más de dos tercios de diputados y senadores. 
 Las direcciones de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos (CSUTCB), la CSUTCB Túpac Katari y los Ponchos Rojos, junto a otras organizaciones campesinas e indígenas, han denunciado a la COB y las Fejuves de traidoras y ratificaron en un primer momento proseguir la lucha por la renuncia del presidente. Un dirigente de la Túpac Katari reconoció que los miembros de la COB se habían retirado de los piquetes desde hacía al menos una semana (La Razón, 19/06). Todo esto es muy instructivo, porque la llamada izquierda, en Bolivia y más allá, había lanzado la consigna del gobierno de la COB.
 La semana pasada, la Túpac Katari también había “conminado” al gobierno a un “diálogo” con un pliego que pedía la derogación de una serie de decretos considerados “inconstitucionales”, entre ellos la ley de reglamentación del estado de excepción (Unitel, 16/06). También hubo denuncias en contra de algunos de sus propios dirigentes por haber participado en las negociaciones de la COB con el gobierno de Paz Pereira. Bajo este marco, la Túpac Katari decretó el “cuarto intermedio “de los bloqueos y convocó a un cabildo para el lunes próximo (RENNO, 20/06), aunque su realización está cuestionada por la prohibición de las reuniones públicas que establece el estado de excepción. 
 La coordinadora de las seis federaciones campesinas del trópico de Cochabamba, dirigidas por Evo Morales, ratificaron proseguir la lucha. El ministro de gobierno amenazó con la intervención del departamento de Cochabamba, acusó a Evo Morales de impulsar acciones vinculadas al narco-terrorismo y advirtió que la policía y el ejército boliviano están definiendo el plan operativo para ingresar a la zona (Los Tiempos, 20/06). 

 Crónica de una entrega 

Hace dos semanas, Paz Pereira ya había logrado la cooptación de cinco de las nueve centrales obreras departamentales; un acuerdo con la Federación Nacional de Trabajadores Fabriles y, la semana pasada, con las seccionales sindicales de los mineros de Huanuni y Colquiri. También firmó, por enésima vez, un acta acuerdo con la dirección de los autotransportistas de La Paz, afectados por la “gasolina basura”.
 El fin de semana anterior, la dirección de la COB había suspendido su ampliado dos veces consecutivas en una clara muestra de desorientación ante la avanzada del gobierno sobre sus departamentales y sindicatos afiliados. Finalmente, el comité ejecutivo de la COB dirigido por Mario Argollo decidió “conminar” a principios de semana al presidente Rodrigo Paz a un “diálogo”, con un pliego de ocho puntos, bajo la amenaza grandilocuente de “revolucionar el país”. El pliego exigía la liberación de más de un centenar de detenidos, la finalización de la política de criminalización de la protesta social y que el gobierno combata al “racismo”, la no entrega de los recursos naturales, rechazaba el acuerdo con el FMI, solicitaba mecanismos de “consenso” de las medidas del gobierno y el cumplimiento de las promesas electorales, exigía una “redistribución” equitativa y la “protección” de la canasta familiar. La primera sesión de negociaciones entre el Gobierno y la COB se levantó bajo el compromiso de liberar a los detenidos durante las represiones a las movilizaciones y bloqueos. 
 El carácter abstracto del pliego de la COB permitió que Paz Pereira pudiera comprometerse con todos los puntos establecidos por esa central obrera. Pero fue categórico en defender el acuerdo con el FMI, anunciado días antes como “cercano”, junto a una devaluación del 40 % de la moneda local (Bloomberg Línea, 15/06). La COB resignó su rechazo al FMI y aceptó un mecanismo de “administración transparente” de los recursos obtenidos de organismos de crédito internacionales. 

 Repliegue 

Hasta el momento, el operativo militar y policial de despeje ha sido masivo y concentrado en los puntos de bloqueos ya abandonados por los manifestantes. En el caso de Caracollo, en Oruro, se desplegaron más de mil efectivos (Wara TV, 21/06). El bloqueo de San Julián en Santa Cruz, que semanas atrás había derrotado una represión policial y parapolicial de la Unión Juvenil Cruceña, fue levantado mediante una negociación encabezada por el gobernador cruceño y bajo la promesa de obras de infraestructura y otras reivindicaciones (El Deber, 21/06), claramente condicionada por la entrega de la COB y el repliegue de la Túpac Katari en La Paz. En Cochabamba, Paz Pereira tratará de hacer efectiva la prisión de Evo Morales. 
 En lo inmediato, Paz Pereira sale políticamente muy reforzado de esta crisis. Con el levantamiento de la mayoría de los bloqueos y la declaración del estado de excepción, ha reforzado su influencia política en las capas medias que nunca fueron atraídas a la lucha por la COB o la Túpac Katari. Ahora, Paz deberá seguir su arbitraje entre los sectores derechistas que exigen ir a fondo. 
 El desabastecimiento de combustible y su calidad no ha sido resuelto, como tampoco la carestía de la vida, que se agravará por la fuerte devaluación que está exigiendo el FMI. 

 Julio Quintana
 22/06/2026

lunes, 22 de junio de 2026

El G7, en un marco de guerra en Europa


La Cumbre del G7, celebrada en Evian-les-Bains (Francia), vuelve a exhibir el estado real del llamado orden internacional. Lejos de la retórica de unidad que pregonaron Macron y otros líderes, la reunión reflejó la crisis profunda del bloque. 
 El G7, foro de economías avanzadas, ha evolucionado de plataforma económica a coordinador de sanciones y apoyo militar selectivo. Desde su creación en 1975 como foro de las “democracias” imperialistas, ha perdido terreno ante el ascenso de China, y sobre todo, ante las crecientes tensiones entre sus propios miembros.

 Irán 

El anuncio de un acuerdo marco entre Washington y Teherán apenas veinticuatro horas antes de la cumbre marcó el tono. “Trump firmó el llamado memorando de entendimiento en el Palacio de Versalles, cerca de París, el miércoles por la noche, al término de la cumbre del G7” (Bloomberg). 
 “El resultado para Israel es, como lo describe uno de los diplomáticos del país en Jerusalén, «un fracaso glorioso»”, cita The Economist (16/6). Los sectores identificados como más duros han ganado influencia interna tras el conflicto. “La exigencia del acuerdo de que las fuerzas estadounidenses se retiren de la "proximidad" de Irán en un plazo de 30 días permite a Irán presumir de haber expulsado al ejército estadounidense de la región” (New York Times 18/6). 

 Ucrania 

Entre los temas principales que ocuparon los debates, Macron destacó la "removilización del G7" para aumentar la presión sobre Rusia; "de suma importancia", cita Le Monde, que subrayó que los países de las siete potencias habían "reconocido" que "no existía una voluntad seria por parte de Rusia" de negociar (Le Monde, 17/6). El apoyo occidental a Kiev acumula más de 300.000 millones de dólares. El G7 se comprometió a ceder más sistemas de defensa aérea, munición de largo alcance y endurecimiento de sanciones al petróleo y gas rusos, facilitado por la posible reapertura de Ormuz.
 Trump llegó tarde, cinco líderes (Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón) se reunieron sin él ni Macron antes de la sesión inaugural. Asociated Press destaca el nuevo paquete de sanciones británico contra la “flota fantasma” rusa, que atraviesa, desde el Báltico, el Canal de La Mancha. Las agencias internacionales coinciden en señalar el mensaje de “unidad” de la cumbre, pero en lugar de un comunicado conjunto, el G7 emitió nueve declaraciones separadas por temas, fórmula que permite a cada país suscribir sólo lo que le conviene y eludir lo que no. Un procedimiento que expresa la hemiplejia del bloque. Las divisiones ya existentes en la OTAN se han trasladado al G7 con toda su crudeza.

 La crisis de los aliados 

Trump criticó al resto de la OTAN por no respaldar la guerra de Washington contra Irán y por negarse a conceder acceso inmediato a bases europeas para ataques aéreos. En una reunión de ministros de defensa en Bruselas este jueves, Pete Hegseth, el secretario “de Guerra”, señaló que muchos aliados no superaron esta “prueba” y antepusieron negativas, debates legales y críticas públicas. Este anuncio se suma a la reciente decisión de retirar 5.000 soldados de Alemania y cancelar el despliegue de un batallón de artillería de largo alcance. Hegseth advirtió que las contribuciones financieras de EE.UU. a la OTAN dependerán de que los aliados cumplan sus objetivos de gasto en defensa, y anunció recortes en capacidades asignadas al Modelo de Fuerza de la OTAN, incluyendo grupos de portaaviones y submarinos con misiles Tomahawk. Además, acusó a la Alianza de haber perdido su propósito principal al priorizar temas como la igualdad de género y el cambio climático en lugar de capacidades militares reales. 

 Camilo Márquez 
 19/06/2026

domingo, 21 de junio de 2026

El Comando Sur bombardea Venezuela en una “operación conjunta” con el gobierno de Delcy Rodríguez


Cuba en la mira. 

 El viernes se realizó la primera operación militar conjunta entre el Comando Sur de los Estados Unidos y las fuerzas venezolanas para descabezar a la supuesta organización ´narco terrorista´ denominada "Tren de Aragua". The Washington Post señaló que las fuerzas del Mando Conjunto de Operaciones Especiales llevaron a cabo el ataque con un misil y que la CIA colaboró sobre el terreno con fuerzas venezolanas durante la operación. La participación preponderante de los estadounidenses en este ataque demuestra que la figura de “protectorado” le va quedando chica al chavismo residual.
 El bombardeo ocurrió en la zona de Las Claritas, en el estado de Bolívar, al sur de Venezuela, para asesinar a Héctor “Niño” Guerrero, presunto líder de la banda criminal Tren de Aragua. Resulta incomprobable, pues la identificación de los restos no ha sido posible por la explosión del misil. Ninguno de los dos gobiernos informó tampoco cuántas personas fueron asesinadas en total. 
 Además de cuestionar la soberanía de Venezuela, esta operación viola todos los marcos legales nacionales e internacionales. Utiliza armamento militar pesado para resolver una cuestión que, en el caso más extremo, constituye un problema de seguridad corriente. La desproporción en el uso de la fuerza no tiene precedentes en el continente. Ni siquiera el Plan Colombia llegó a tanto: el Congreso de los Estados Unidos impuso un límite máximo de efectivos en territorio colombiano y no les permitía participar formalmente en misiones de combate directo. Su radio de acción se limitaba a las bases militares donde entrenaban a los efectivos locales. En aquel momento se cuestionaban las fumigaciones con glifosato sobre las plantaciones de coca, no los bombardeos sobre civiles.
 Esta operación constituye un salto en la política de guerra que Trump está planteando en el continente. Esta política comenzó con el bombardeo de lanchas de pescadores en el mar Caribe y continuó con el secuestro de Nicolás Maduro. Ahora pretende sentar el precedente de un ataque en territorio continental para naturalizar la presencia del Comando Sur, violando la soberanía de todos los países de América Latina.
 Es la implementación plena de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, que plantea un repliegue de Estados Unidos sobre el continente americano para fortalecerse en su enfrentamiento con China. Las pretensiones de Trump no se limitan al sur, sino que periódicamente reitera sus intenciones de anexar Groenlandia y Canadá. No se trata de los caprichos de un megalómano, sino de la necesidad de controlar la cadena de suministros y los pasos comerciales cuando el imperialismo se ve amenazado por el derrumbe de su competitividad frente a China. 
 La excusa para justificar el ataque es por demás absurda porque, según los propios informes de la DEA, Venezuela no es ni un país de tránsito de drogas hacia Estados Unidos ni un país productor. 
 Hasta principios de este año, muchos analistas ponían en duda la existencia del grupo criminal Tren de Aragua, ya que se lo creía diezmado. La propaganda de “lucha contra el crimen”, utilizando como excusa a este grupo, le sirvió a Trump para deportar hacia las cárceles de El Salvador a centenares de venezolanos que se encontraban exiliados en Estados Unidos solo por portar un tatuaje. Trump había invocado la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para detener y deportar a venezolanos, acelerando el proceso y suprimiendo su derecho a una audiencia ante un tribunal de inmigración. Además, a grupos de delincuentes comunes de toda América Latina se los está considerando miembros de ese grupo, como si formaran parte de una franquicia -como pasó con Al Qaeda-. La idea es seguir inventando una realidad a la medida de las intenciones represivas y fascistas del imperialismo.
 Washington dirige la política interna de Venezuela en todos los órdenes. La facturación de las exportaciones de petróleo entra directamente a Estados Unidos. La corporación estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA) suscribió este jueves acuerdos con la británica Shell para el desarrollo y la explotación de proyectos de gas natural en alta mar y de crudo en tierra. Inició la exploración en el campo Loran -que estuvo sin avances durante veintitrés años- y que tiene reservas estimadas en 7,5 billones de pies cúbicos. El imperialismo necesita ampliar la extracción de gas para paliar la crisis energética mundial que él mismo ha generado a través de las guerras en Ucrania y Medio Oriente. Como parte del mismo proceso de expoliación del país, la “comendadora” Delcy Rodríguez acaba de firmar un acuerdo con General Electric para que se haga cargo de renovar el sistema eléctrico del protectorado. La reactivación de la explotación petrolera lo ha dejado al límite.
 La mayor parte de la deuda externa de Venezuela -que en total equivale al 200 % de su PBI- se encuentra en manos de China. Los pagos acordados con este país eran en crudo, algo a lo que el imperialismo se niega. La reestructuración que planea está en función de no desatender la inversión, sobre todo porque no le cuesta nada dejar esperando a Xi Jinping. Desde el 3 de enero, cuando procedió al secuestro de Nicolás Maduro, Trump está discutiendo con las petroleras para que inviertan en Venezuela. Las empresas, dispuestas a llevarse las ganancias con el mínimo esfuerzo, pretenden que las arcas del Estado carguen con todos los gastos. 
 Ni el cipayismo de Delcy Rodríguez ni el ataque militar estadounidense en suelo venezolano han merecido el más mínimo pronunciamiento por parte de los líderes latinoamericanos. El colombiano Gustavo Petro apenas criticó las celebraciones del ataque y cuestionó la lógica de responder a problemas complejos mediante el uso de la fuerza militar, pero no ha dicho una palabra sobre la violación de la soberanía.
 Los nacionales y populares creen que, si pasan desapercibidos, el bravucón del continente los ignorará. Hasta hace unos meses se les cuestionaba su falta de acción frente al bloqueo a Cuba, los ataques en el Caribe o el mismo secuestro de Maduro. Ahora ni siquiera se gastan en declaraciones verbales. Sin embargo, ni la inmovilidad ni el colaboracionismo pueden salvarlos de los planes de Trump. Por el contrario, la pusilanimidad envalentona al fascista del norte, que avanza con el Escudo de las Américas en intervenciones militares directas que no tienen precedentes en el continente en lo que va del siglo. 
 La misma excusa de la lucha contra el narcotráfico ya fue ensayada retóricamente por Trump en Brasil y, de manera más concreta, en México. Pete Hegseth y Marco Rubio han extendido esa lógica a Cuba, a la que vuelven a presentar como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y frente a la cual han advertido sobre posibles respuestas militares y un endurecimiento de las medidas de presión. Como si no fuera suficiente la crisis humanitaria que están provocando en la isla a través del bloqueo. Las amenazas de Washington contra Cuba, Groenlandia y México muestran que el bombardeo en Venezuela es parte de una doctrina de intervención que busca legitimar la injerencia directa de Estados Unidos en los asuntos internos de los países de la región. La apelación al crimen organizado o a la seguridad funciona como cobertura ideológica de una política orientada a reforzar el control del continente americano en el marco de la disputa estratégica con China. Una amenaza semejante sobre las condiciones de vida de los trabajadores de toda América debe ser respondida con la movilización popular contra el imperialismo y todos los gobiernos cómplices.

 Aldana González 
 18/06/2026

jueves, 18 de junio de 2026

El hombre más rico de la historia y una empresa que pierde millones: la paradoja de SpaceX


Apenas tres días después de su debut histórico en la bolsa de valores NASDAQ, SpaceX anunció este martes la adquisición de Anysphere, empresa matriz del asistente de programación Cursor, por 60.000 millones de dólares en un acuerdo enteramente en acciones (Financial Times, 16/06). La operación consolida el bloque monopólico que Elon Musk viene construyendo a ritmo acelerado: cohetes, inteligencia artificial, redes satelitales, semiconductores y ahora las herramientas de software más usadas por los programadores del mundo.
 Las acciones de SpaceX treparon más de un 10% en la apertura del martes, elevando su capitalización de mercado a 2,77 billones de dólares y superando a Amazon -valuada en 2,6 billones- para convertirse en la quinta empresa más grande del mundo (Forbes, 16/06). La fortuna personal de Musk superó los 1,4 billones de dólares, consolidándolo como el primer billonario ("trillonaire" en inglés) de la historia. Sin embargo, detrás del relato del éxito bursátil, los números reales de la compañía cuentan otra historia: SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares y acumuló otros 4.280 millones en rojos durante el primer trimestre de 2026 (Forbes, 16/06). Como señaló el inversor Michael Burry -conocido por anticipar la crisis de 2008-, no hay nada en los documentos presentados ante la SEC que justifique una valuación de siquiera un billón de dólares (Forbes, 16/06).

 La lógica del monopolio integrado

 La adquisición de Cursor no es un movimiento comercial ordinario. Es la pieza que completa un rompecabezas estratégico. En febrero de 2026, Musk fusionó SpaceX con xAI -el laboratorio creador del chatbot Grok- absorbiendo también la red social X en una estructura valuada en más de un billón de dólares (New York Times, 16/06). En mayo anunció el proyecto Terafab, una planta de fabricación de chips avanzados en Texas con una inversión inicial de al menos 55.000 millones de dólares. Ahora, con Cursor, incorpora la herramienta de programación asistida por IA de mayor crecimiento en el mercado, fundada en 2022 y respaldada por fondos como Andreessen Horowitz y Thrive Capital. 
 El objetivo declarado es construir "los centros de datos espaciales más útiles del mundo" (New York Times, 16/06). El objetivo real, como señalamos en notas anteriores, es blindar la infraestructura informática del imperialismo norteamericano: trasladar el procesamiento de datos a la órbita terrestre para ponerlo fuera del alcance de sabotajes, ciberataques o apagones, garantizando la superioridad militar de los Estados Unidos en la guerra mundial imperialista en curso.

 Una burbuja sostenida por el Pentágono

 El mercado convalida pérdidas siderales porque sabe que detrás de SpaceX no hay un negocio civil rentable, sino contratos militares garantizados por el Estado imperialista. El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas tecnológicas -entre ellas SpaceX- para integrar inteligencia artificial en sus redes clasificadas. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia ratifican que su rentabilidad no se mide en ganancias comerciales, sino en su valor estratégico para la guerra.
 La absorción de Cursor profundiza esta lógica. Cursor utilizó originalmente el modelo Claude de Anthropic para potenciar su agente de programación; luego de que Anthropic lanzará su propio producto competidor -Claude Code-, la startup desarrolló modelos propios (New York Times, 16/06). Ahora, bajo el paraguas de SpaceX y xAI, esa capacidad quedará integrada directamente en la cadena de producción de tecnología militar. Los mismos algoritmos que hoy escriben código para startups de Silicon Valley serán mañana optimizados para los sistemas autónomos de combate del Pentágono. 

 El billonario y la clase obrera 

Mientras Musk se convierte en el primer billonario de la historia, la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX se presenta en los grandes medios como una victoria del "capitalismo popular": miles de empleados recibirán acciones millonarias, se nos dice. Lo que no se dice es que ese esquema de compensación en acciones funcionó durante años como mecanismo de disciplinamiento: los trabajadores de los complejos de Texas debieron someterse a jornadas extenuantes y contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones quedaran en firme. Quienes no resistieron el régimen o se fueron antes perdieron todo derecho al cobro. 
 La unificación de cohetes, IA, redes de información, robótica y semiconductores bajo un solo bloque monopólico -lo que Musk llama ProjectX- no es el triunfo de la innovación, que no ha dado resultados tangibles como tal, salvo en su aplicación para la guerra. Es la forma que adopta el capital, en un cuadro de anarquía de mercado: empresas deficitarias sostenidas por una especulación sin precedentes, que convierte a una minoría de capitalistas en una oligarquía con derecho a una descomunal apropiación de la riqueza social. Mientras los gobiernos capitalistas desfinancian la salud y la educación, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para perfeccionar los instrumentos de destrucción material y social.

 Iara Bogado 
 17/06/2026

miércoles, 17 de junio de 2026

Gaza y la guerra del algoritmo


Israel no utiliza la tecnología solo para «defenderse», como repite su propaganda oficial. La emplea para clasificar personas, rastrear movimientos, interceptar comunicaciones, identificar viviendas, seleccionar objetivos y acelerar ataques Las medidas previstas buscan aprovechar mejor la tierra y elevar los rendimientos productivos. 

 Dos importantes investigaciones ayudan a entender una dimensión decisiva de la guerra contra el pueblo palestino. La primera, publicada por el Institute for Economics & Peace, se titula «How AI is transforming Conflict and Peace», traducido al español: «Cómo la inteligencia artificial está transformando el conflicto y la paz». Su autor es Charles Fitchew. La segunda, publicada por Al-Shabaka: The Palestinian Policy Network, se titula «AI for War: Big Tech Empowering Israel’s Crimes and Occupation» (Inteligencia Artificial para la guerra: las grandes tecnológicas potencian los crímenes y la ocupación de Israel). Su autora es Marwa Fatafta. 
 Ambos estudios apuntan en la misma dirección: la tecnología ya no es un elemento externo a la guerra, sino una pieza central de su organización. 
 Durante décadas, cuando se hablaba de tecnología militar, la mayoría pensaba en aviones, misiles, drones o satélites. Hoy hay que mirar también hacia otro lugar: los servidores, las nubes digitales, las bases de datos, los sistemas de inteligencia artificial y las plataformas privadas que procesan información a una velocidad imposible para cualquier ser humano. En Palestina, y especialmente en Gaza, esa infraestructura tecnológica se ha convertido en parte directa de la maquinaria de ocupación, vigilancia y guerra. 
 Israel no utiliza la tecnología solo para «defenderse», como repite su propaganda oficial. La emplea para clasificar personas, rastrear movimientos, interceptar comunicaciones, identificar viviendas, seleccionar objetivos y acelerar ataques. Sistemas como Lavender, The Gospel o Where’s Daddy han sido señalados por estas investigaciones como herramientas usadas para procesar grandes volúmenes de datos y producir listas de blancos humanos o materiales. O dicho de forma sencilla: la máquina ayuda a decidir quién puede ser atacado, dónde y con qué margen de destrucción alrededor. 
 El problema no es únicamente técnico. Es político y moral. Cuando una población ocupada se convierte en un conjunto de datos, el riesgo de deshumanización aumenta. Una persona deja de ser una vida concreta, con familia, historia y derechos, para aparecer como una probabilidad, una categoría o una entrada dentro de un sistema. 
 La inteligencia artificial no aprieta el gatillo por sí sola, pero puede hacer que matar sea más rápido, más opaco y más fácil de justificar. La guerra se acelera y la deliberación ética se reduce. Lo que antes requería análisis, contraste y responsabilidad política puede comprimirse en una cadena automatizada de decisiones. 
 La otra parte del problema está en Silicon Valley. El informe de Al-Shabaka señala directamente a grandes empresas estadounidenses como Google, Amazon, Microsoft y Palantir. No son actores neutrales ni simples proveedoras de herramientas inocentes. Sus servicios se han integrado a las operaciones militares, de inteligencia y vigilancia. El «Proyecto Nimbus», por ejemplo, vincula a Google y Amazon con la infraestructura digital del Estado israelí mediante un contrato multimillonario. Microsoft y Amazon Web Services también han sido señaladas por su papel en el alojamiento, procesamiento o soporte de sistemas usados por estructuras militares y de seguridad israelíes. 
 Por tanto, la guerra contemporánea no depende solo de fábricas de armas. Está determinada por empresas tecnológicas que se presentan como modernas, limpias y progresistas, pero que participan en la arquitectura material de la violencia. Sin servidores no hay almacenamiento masivo. Sin nube no hay procesamiento a gran escala. Sin inteligencia artificial no hay clasificación acelerada de objetivos. Sin plataformas privadas, muchos Estados no podrían ejecutar con la misma eficacia sus políticas de vigilancia y guerra. 
 Por eso, la lucha por Palestina también debe mirar hacia las infraestructuras invisibles. No basta con denunciar las bombas. Hay que apuntar a quienes hacen posible la selección, vigilancia y persecución de nuestros pueblos. 

 Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 15 de junio de 2026 21:06:52