martes, 19 de febrero de 2019

Desde Miami, Trump recarga su injerencia imperialista y llama a los militares a "no seguir órdenes de Maduro"




En un discurso sobre Venezuela desde el Ocean Bank Convention Center de la Florida International University (FIU), en Miami, Trump volvió a repetir las constantes amenazas que viene haciendo sobre Venezuela en su escalda intervencionista, utilizando el hipócrita discurso de la “ayuda humanitaria”.

Aunque prácticamente el contenido de su discurso ya había sido anticipado casi textualmente por la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, no dejó de tener su objetivo de ir caldeando la situación hacia el 23 de febrero, fecha en la que, según Guaidó, “sí o sí” entrará la tan mencionada “ayuda humanitaria”.
Sanders había anticipado que Trump “advertiría” este lunes a los militares en Venezuela que “perderán todo lo que tienen si no rompen con Maduro”, y que "los militares venezolanos tienen una decisión clara que tomar”. También anticipando que Trump afirmaría que "Venezuela no debería ser un Estado marioneta de Cuba".
Fue exactamente lo que afirmó Trump en su discurso en Miami: que los militares “no deben seguir las órdenes dadas por Maduro” sino “aceptar la oferta de amnistía de Guaidó”, que también les ha lanzado Estados Unidos. El magnate inquilino de la Casa Blanca agregó que si los militares continúan apoyando a Maduro, "no encontrarán un puerto seguro, ni una salida fácil". En un discurso prepotente y dando órdenes como “patrón de estancia”, Trump instó a que “tienen que aceptar al presidente Guaidó".
Nuevamente las amenazas militares no dejaron de estar presente al volver a insistir que “buscamos una transición pacífica, pero todas las opciones son posibles” para luego llamar al “ejército venezolano a no bloquear ingreso de ayuda humanitaria”. Fue un indicio más de la reiterada insistencia de Trump en que las opciones militares permanecen sobre la mesa, aunque muchos consideran que esta opción es poco probable por el momento.
Momentos antes del discurso de Trump, Juan Guaidó había realizado una videoconferencia desde Caracas a los asistentes al mismo acto en el que intervino Donald Trump, y fue presentado por el asesor presidencial John Bolton como “el futuro presidente de una Venezuela libre”. En dicha videoconferencia y con un descarado cipayismo, Guaidó declaró que "debemos aprovechar este momento. El momento es ahora”, y en su breve alocución agradeció “a Estados Unidos su ayuda”.
El objetivo del discurso de Trump de este lunes no era otro que agregar más tensión hacia el 23 de febrero, día en que la oposición ha dicho, en palabras de Guaidó, que será el día de “sí o sí” para que entre la “ayuda humanitaria”. En otras palabras, juegan una de sus mayores fichas a casi un mes de que Guaidó se autodeclaró “presidente encargado de Venezuela” con la venia de Estados Unidos, para acelerar la caída de Maduro en toda una embestida golpista organizada desde Washington.
Se trata de una acción que no deja de ser una clara provocación pudiendo tener consecuencias trágicas. Seguramente eso es lo que espera la oposición de derecha, pues el propio Guaidó llegó a afirmar que no descartaba que ese día hubiese enfrentamientos. Lo que podría abrir el camino a una intervención militar extranjera.
El propio Guaidó ha dicho que “si fuera requerida una fuerza internacional para restituir el orden constitucional, y proteger la vida de nuestros ciudadanos, existe la atribución legislativa taxativa de aprobar una acción así por parte de la Asamblea Nacional (Artículo 187 de la Constitución de la República de Venezuela)”. Y otro de sus voceros en Colombia, Miguel Ángel Martín, también ha sostenido que "No podemos descartar una coalición militar de paz" para intervenir Venezuela.
Es de recordar que el gobierno de EE.UU. ha hecho todo un despliegue en la zona de la frontera de Colombia con Venezuela, enviando este sábado tres aviones militares cargados de “ayuda humanitaria” desde la base aérea de Homestead, al sur de Miami, continuando así la presión que ejerce contra Maduro.
A eso se sumó también el desplazamiento a Cúcuta, Colombia, del senador republicano Marco Rubio, famoso por su militancia anticubana y a quien se considera uno de los artífices de la política estadounidense en contra Maduro. En esa ciudad fronteriza con Venezuela “reclamó” que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) “tome la decisión correcta" el día 23.
Con Rubio también viajaron el embajador de EE.UU. ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, y el congresista republicano Mario Díaz-Balart (otro gran lobista anticubano), con quienes, de acuerdo a sus palabras, “supervisó la ayuda enviada” por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), agencia que dicho sea de paso siempre ha sido utilizada para fines intervencionistas.
También el presidente de Chile, Sebastián Piñera, se sumó a la cruzada del 23 anunciando este lunes que estará el próximo viernes en Cúcuta para “entregar la ayuda humanitaria”. “Con el presidente @IvanDuque estaremos este viernes en Cúcuta” anunció el derechista chileno en su cuenta twitter. Ni Pinera ni Duque pueden ocultar su hipocresía todo con el objetivo intervencionista a las órdenes de Trump, cuando en sus respectivos países tienen grandes bolsones de pobreza y aplican planes de ajuste que los lleva a los más pobres todavía más a la miseria.
Como hemos viendo afirmando, Trump y la oposición de derecha, y todo el derechismo continental, usan miserablemente los grandes padecimientos que sufre el pueblo como resultado de las políticas antipopulares de Maduro y el saqueo de los empresarios nacionales e internacionales vía la deuda externa, la brutal fuga de capitales y otros mecanismos perversos. Para ellos las calamidades en este drama social son apenas base de maniobra para sus objetivos políticos.
Mientras, el gobierno de Nicolás Maduro continúa sosteniéndose en base al apoyo de las Fuerzas Armadas a quienes solo les importa una sobrevida política de una burocracia estatal, y aumenta los mecanismos represivos contra el pueblo. De esa forma le allana el camino al propio imperialismo y a la derecha local. Pero nada bueno hay en el horizonte para los trabajadores de la mano del imperialismo y de Guaidó que ya anunció un antipopular y antiobrero “Plan País”.

La Izquierda Diario Venezuela
@LaIzqDiario_VE

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