martes, 22 de octubre de 2019

Chile: la rebelión en las vísperas del paro general




La rebelión chilena conmueve a Latinoamérica. Pese a la represión y el estado de emergencia, cerca de 100 mil personas se movilizaron el lunes en Santiago y otras decenas de miles lo hicieron en otras ciudades del país. También se movilizaron y pararon los portuarios.

La rebelión cuenta con varios afluentes: una enérgica juventud que desafía el toque de queda y confronta con las fuerzas de seguridad; capas medias que protagonizan “cacerolazos”; y un movimiento obrero que empezó a tallar en la rebelión con los paros de portuarios y mineros de Escondida y va al paro general el miércoles.
La “guerra” de Piñera contra el pueblo sublevado ya se ha cobrado al menos 17 muertos, algunos de ellos durante saqueos a comercios y otros fusilados por las fuerzas de seguridad. Hay más de 600 heridos y 2 mil detenidos. Organizaciones de Derechos Humanos denuncian vejaciones y violencia sexual contra detenidas (Crónica, 22/10). Mostrando el nerviosismo de la clase dominante, se filtró una conversación de Cecilia Morel, la pareja del acaudalado primer mandatario, comparando el levantamiento con una “invasión alienígena”.
El aumento del boleto del subte –en el que Piñera ya debió retroceder- ha sido el detonante de un levantamiento que cuestiona al régimen político heredado del pinochetismo. “El alza del pasaje fue solo la punta del iceberg. Tenemos problemas para subsistir, encarecimiento del acceso a la vivienda, suba de la bencina (combustible), la luz y los alquileres en los últimos dos años”, según el testimonio de un manifestante (Clarín, 22/10).
Ese régimen político, que alternó en el poder a la derecha y a la Concertación (Democracia Cristiana y Partido Socialista), fue horadado por la movilización popular a lo largo de los años. En 2006, el “pingüinazo” de los estudiantes secundarios enfrentó la privatización educativa. En 2011, otra vez el movimiento estudiantil protagonizó una gesta en defensa del derecho a estudiar. En 2016, cientos de miles ganaron las calles por el fin al régimen de las AFP que llevó al grueso de los jubilados a haberes de miseria.
Hoy, ese régimen es cuestionado de conjunto.
El miércoles arranca el paro convocado por la CUT y otras organizaciones gremiales, con el apoyo del movimiento estudiantil. Se trata de un paro activo, con movilizaciones en todo el país. El jueves habrá nuevas marchas, cacerolazos y asambleas de base. El paro reclama la derogación del estado de emergencia y exige la renuncia de Piñera. También exige el retiro de las reformas antiobreras del parlamento. El límite es que el espacio convocante (Unidad Sindical) se coloca como pata de presión de la oposición patronal. “Hacemos un llamado categórico a la oposición y progresismo a que de una vez recojan y legislen considerando las demandas populares”, dice uno de sus textos.
Este espacio, ante la magnitud de las movilizaciones del lunes, debió convertir un paro inicialmente sin movilizaciones en un paro activo. Es decir, que la CUT busca reposicionarse ante la profundidad de la rebelión.

La trampa del “diálogo”

Ante la dificultad de detener el levantamiento por medio de la pura fuerza bruta, Piñera ha emprendido el llamado a un “diálogo social” vía conversaciones con jefes de otros partidos de la coalición de gobierno y de la oposición. Baraja, inclusive, la posibilidad de un recambio de gabinete.
Un senador del oficialista Renovación Nacional, Felipe Alessandri, plantea como variante un “gabinete de unidad” que incluya fuerzas políticas opositoras (La Tercera, 22/10).
La oposición patronal comparte este espíritu de “normalización”. La Democracia Cristiana, el PPD y el Partido Radical aceptaron el llamado presidencial. El Partido Socialista no asistió para no incinerarse políticamente, dado el descrédito de Piñera, pero su línea es la de desactivar la movilización y colocar al parlamento en el centro de la situación. “La Cámara tiene que jugar un rol porque allí están todas las fuerzas políticas (…) Hay que avanzar a un nuevo pacto social e institucional que no puede ser solo una discusión en el gobierno y en el congreso, sino [que] tiene que ser un debate que incluya a los actores sociales” (ídem), sostuvo el senador Marcelo Díaz (PS).
Más a la izquierda del espectro político, la máxima dirigente del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, ha reclamado públicamente a Piñera ser convocada al diálogo. Su fuerza ha presentado un documento político que, si bien plantea el levantamiento del estado de emergencia y el castigo a los responsables de la represión, se orienta por “construir salidas pacíficas al conflicto sociopolítico en nuestro país y traducir la masiva movilización ciudadana en mejoras concretas en la calidad de vida de las personas”. En función de ello, plantea un aumento de emergencia de jubilaciones, eximir a los jubilados del pago del transporte público, aumentar el salario mínimo, etc. En medio de la gigantesca crisis chilena, el FA centró su intervención el lunes en un planteo de rebaja de la dieta de los parlamentarios. Se elude, de este modo, el planteo fundamental de echar al gobierno represor por medio de la movilización popular.
El PC ha anunciado que no concurrirá a ningún diálogo en tanto se mantenga el estado de emergencia. Algunos de sus dirigentes han planteado que se vaya Piñera, pero esas sentencias se licúan detrás de la agenda legislativa. La diputada Karol Cariola Oliva, por ejemplo, señala en un tuit que el proyecto de reducción laboral a 40 hs “ayuda a descomprimir la situación actual y dar una noticia de justicia a la gente”. El tratamiento de esta ley el martes en el Congreso se vio frustrado por la retirada de diputados del oficialismo.
El presidente subrogante del Partido Progresista de Chile, Ricardo Godoy, declaró por su parte que “nosotros venimos a reiterar el llamado a la Oposición y –especialmente- al gobierno, a que escuche el llamado que estamos haciendo como Unidad para el Cambio [bloque que integra el PC junto al Partido Progresista y la Federación Regionalista Verde Social], y a los actores políticos sociales, a la más amplia unidad para una agenda corta, para que haga efectiva la transformación que está demandando la ciudadanía en materia de justicia y de dignidad de vida” (El Siglo, 21/10).
Es también en este contexto institucional que estas fuerzas colocan el planteo de asamblea constituyente.
En el cuadro al que ha llegado la crisis política en Chile, es decisivo concentrar las energías en echar a Piñera por medio de la movilización popular. Por eso es importante que el paro del miércoles sea el puntapié de la huelga general. También resulta necesaria una asamblea constituyente soberana, con poder, convocada por un gobierno representativo de los sectores en lucha.

Gustavo Montenegro

John Reed, tres historias de una vida apasionante




Aquí presentamos tres anécdotas que formaron la personalidad del cronista que escribió “Diez días que estremecieron al mundo” y “México insurgente”.

John Sillas Reed nació el 22 de octubre de 1887 en Oregón, en una familia de clase media. Desde pequeño le gustaba escribir y ya demostraba cierta sensibilidad social. Luego de su paso por la Academia de Portland, estudió en la universidad de Harvard.
John Reed, o “Jack” como lo llamaban sus amigos, quedó en la historia por ser el mejor cronista de la Revolución Rusa de 1917. En su clásico Diez días que estremecieron al mundo observamos al periodista que se mete en la Rusia revolucionaria y desde el ojo de la tormenta redactó una crónica que llevó a Lenin a recomendar “esta obra con toda el alma a los obreros de todos los países”. Por su parte León Trotsky sentenció que John Reed “nos ha dejado un libro inmortal sobre la revolución de Octubre”. Con semejantes declaraciones no podemos dejar de decir que definitivamente su libro es “la mejor crónica de la revolución rusa”. También es recomendable la película “Rojos” de Warren Beaty (1981) donde lo vemos junto a su compañera Louise Bryant.
Pero en esta nota te vamos a contar tres anécdotas, tal vez de las más desconocidas, que influyeron a John Reed hasta convertirlo en la pluma más brillante del periodismo revolucionario.

Paterson: entre piquetes obreros y la cárcel

En medio de la bohemia de Nueva York, en la primavera de 1913, una noche cualquiera en una fiesta, John Reed conoció de casualidad a un dirigente obrero llamado Bill Haywood. Este le contó sobre una dura huelga que se desarrollaba en Paterson y según sus palabras describió lo que se vivía allí como una verdadera “guerra”: 25 mil trabajadores reclamaban sus derechos laborales. Y como Reed ya venia escribiendo artículos en The Masses que hablaban de sus recorridas por los suburbios, sintió un gran impulso por ir a conocer en persona aquella huelga.
Al llegar constató que allí se vivía una verdadera guerra con dos bandos bien diferenciados. De un lado las patronales y la policía que no tardó en disparar mortalmente a un joven obrero. Del otro lado de los piquetes estaban los trabajadores y Jack tomo partida por ellos.
Vió con sus propios ojos el sufrimiento de un movimiento obrero que daba sus primeros grandes pasos en el corazón del imperio. Un movimiento obrero que conocía desde temprano la traición de la burocracia sindical y el desprecio a la lucha de clases del reformismo encarnado por el Partido Socialista.
Ni bien se sumó a la huelga, cayó preso y allí hizo sus primeras armas de formación política con Bill que pronto fue su compañero de celda. Cada tanto un obrero gritaba desde su celda “¡Vivan los Obreros Industriales del Mundo!” y toda la prisión llena de huelguistas respondía al unísono “¡Viva!”. La moral se mantenía en lo alto, a pesar de los maltrato de la policía a los huelguistas que indignaba a Reed pero no sorprendía en absoluto a Bill, quién le transmitió una enseñanza fundamental; que el problema no era un policía o dos, sino todo el sistema capitalista, ya que todo estaba diseñado para que los patrones vean crecer sus riqueza a costa del hambre del los trabajadores.
Jack fue condenado a 20 días de prisión efectiva pero cuando la policía se enteró de que él no era obrero, sino un “poeta”, lo dejaron en libertad.
Una vez en libertad Reed organizó, con la ayuda de un grupo de artistas, una obra de teatro para dar apoyo a la huelga. Consiguió llenar el mítico Madison Square Garden, el mismo que décadas mas tarde volvería a vibrar de la mano de Led Zepellin, pero eso es otra historia.
La obra fue protagonizada por actores profesionales y por los propios trabajadores y contaba la historia de la huelga textil de Paterson. Al día siguiente toda la prensa burguesa hablaba con pánico y furia contra los huelguistas, pero se rompió el cerco mediático y el silencio sobre la misma.
Si bien Reed había leído mucho sobre el socialismo en sus estudios universitarios, tenía una visión abstracta del mismo. Pero la cruda lucha de clases, la represión y la amistad con los trabajadores en la prisión nutrieron esa concepción del mundo con nuevos ingredientes. La experiencia en el campo de batalla daba su primer gran paso.

Pancho y el “amigazo Juan”

Trabajando para el diario Cosmopolitan recibió la propuesta de ir a México a cubrir la revolución que se desarrollaba desde 1910. Jack viajó al país en Noviembre de 1913 y llegó a Ojinaga, un pequeño pueblo que estaba bajo control de las tropas de Pancho Villa.
El hambre que sufrían los campesinos se mezclaba con el odio al gobierno y la iglesia, la odiaban profundamente porque sabían que los curas se enriquecían a costa de su esfuerzo y –como en los tiempos coloniales- no paraban de robar hasta la última parcela de tierra a los pueblos originarios.
Inicialmente los campesinos veían con mucha desconfianza que un gringo cubriera la revolución. Sabían que la prensa yanqui presentaba a la revolución bajo un manto de mentiras y calumnias. Incluso en una ocasión un soldado propuso fusilarlo en el acto a Reed por ser norteamericano. Otro propuso que se tome de un trago una botella de alcohol de maíz o sino lo fusilaban. Reed se bajó la botella de un trago mientras los campesinos bromeaban diciendo que ningún porfirista bebería como lo hizo él. Así, el “reportero gringo” se ganó la confianza de los campesinos, que pronto lo empezarían a llamar “compadre” y “hermano”. Luego conoció a Pancho Villa y nació una relación más que buena.
Reed tuvo la posibilidad de viajar junto a las tropas de Pancho Villa, hasta lo entrevisto varias veces donde se reunía el estado mayor de los revolucionarios. Pancho le fue tomando cariño y lo llamaba “amigazo Juan” sobre todo cuando viajaban en el tren que transportaba a las tropas revolucionarias, cruzando el desierto, camino a una nueva batalla. La idea de Reed era ir a la vanguardia del ejército revolucionario. Aunque Villa no lo dejo porque allí volaban muchas balas y se negó a entregarle un caballo, consiguió montar un búfalo y se metió igual en la vanguardia estando en primera línea de fuego.
En esas conversaciones amistosas entre Pancho Villa y John Reed, el primero le dictó al periodista sus sueños, es imperdible el capitulo llamado “El sueño de Pancho Villa”, capitulo que puede leerse en otro libro inmortal de John Reed:El México Insurgente. Un librazo.

“No es nuestra guerra”

En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y bajo esa lluvia sangrienta se desarrolla nuestra tercera anécdota. Ya acostumbrado a estar en el lugar de los hechos Reed viaja a Europa para ver de cerca el teatro de operaciones. Pero antes de partir empieza a recibir críticas de sus compañeros de redacción del diario Metropolitan por sus denuncias de que la guerra era para beneficiar a la clase capitalista.
En Serbia viajó junto a un dibujante al frente de batalla y vio el horror a los ojos. Caminaron, acompañados de un capitán del ejército, sobre montañas de cuerpos y cráneos humanos, quemados y muchos de ellos desenterrados por una manada de perros que comían cualquier putrefacción: “algunas veces enterrando los pies en las fosas llenas de carne podrida y aplastando con un crujido los huesos. Los pequeños ahuecamientos de repente se desplomaban formando profundas cavidades, agusanadas. La mayoría de los cadáveres estaban cubiertos con una fina capa de tierra, en gran parte lavada por las lluvias, y en general, muchos no habían sido sepultados”. Este tipo de artículos empezaron a ser “recortados” (por no decir censurados) ya que causaban gran revuelo entre los magnates capitalistas de la prensa norteamericana y era contrario al patriotismo que fomentaba el gobierno.
En “¿De quién es la guerra?” publicado en abril de 1917 toma partido: “No es mía. Sé que cientos de miles de trabajadores estadounidenses empleados por nuestros grandes "patriotas" financieros no reciben un salario digno. He visto hombres pobres enviados a la cárcel por largos períodos sin juicio, e incluso sin ningún cargo. Los huelguistas pacíficos, y sus esposas e hijos, han sido asesinados a tiros, quemados, por detectives privados y milicianos. Los ricos se han vuelto cada vez más ricos, y el costo de vida es más alto, y los trabajadores proporcionalmente más pobres. Estos trabajadores no quieren la guerra, ni siquiera la guerra civil. Pero los especuladores, los empleadores, la plutocracia, la quieren, tal como lo hicieron en Alemania e Inglaterra; y con mentiras y sofismas nos azotarán la sangre hasta que seamos salvajes, y luego lucharemos y moriremos por ellos”.
En esa gira, tuvo la oportunidad de conocer a Karl Liebknecht con quien conversó sobre la traición de la Segunda Internacional a la causa de la guerra imperialista. El dirigente alemán le regaló varios libros y una foto suya.
Tiempo después, cuando estallo la revolución alemana de 1918, del retrato que poseía Reed, estando en Rusia, se hicieron las primeras copias del dirigente de los obreros alemanes.
John Reed murió el 17 de octubre de 1920 de tifus. Fue el único norteamericano sepultado en el Kremlin y así como los oprimidos de México lo adoptaron entre sus brazos, lo mismo hizo el pueblo trabajador ruso. Lo mismo harán las nuevas generaciones de jóvenes y trabajadores del mundo, quienes mantendrán con ardiente vigencia las llamas de su prosa.

Daniel Lencina
Martes 22 de octubre | 00:00

lunes, 21 de octubre de 2019

La suspensión del tarifazo no detiene la rebelión en Chile



Viva la heroica lucha de los trabajadores y la juventud

La lucha iniciada por la juventud de Santiago el lunes 14 de octubre contra el tarifazo del subte se ha extendido social y geográficamente. Sectores cada vez más significativos de trabajadores la han tomado en sus manos y su amplitud alcanza a regiones cada vez más vastas del país trasandino, desde Temuco a Valparaíso, desde Vicuña Mackenna a Concepción, por solo mencionar algunas. Se trata de una lucha nacional cuya magnitud y profundidad no son casuales. Porque allí se acumulan años de opresión y miseria, de conculcamiento de las libertades democráticas, de salarios que no alcanzan a cubrir ni la mitad de la canasta familiar, de jubilaciones privatizadas de miseria, de un sistema de salud que lleva a la muerte a los humildes, de luchas estudiantiles y obreras heroicas aisladas por la burocracia sindical de la CUT, de un ataque profundo a los derechos y al salario de la docencia, de un sistema de créditos agobiantes a los estudiantes, una verdadera hipoteca para su futuro. Por eso la lucha sigue, a pesar de que el reclamo inicial ha encontrado satisfacción con la anulación por parte del parlamento y el Ejecutivo de Sebastián Piñera del tarifazo del subte, y aumenta el coraje y la virulencia con la que los manifestantes enfrentan a los carabineros, y aun al ejército, al que en algunos casos han hecho retroceder. Y no los arredra la existencia del toque de queda, al que desafían, y enfrentan al estado de emergencia y la pretensión de liquidar las libertades democráticas básicas con los tanques y tanquetas en las calles. 1500 presos, decenas de heridos y varios muertos (algunos medios hablan de 11), pero los manifestantes se redoblan en su esfuerzo y convicción. Todo indica que el hartazgo los ha impulsado a una lucha decisiva por recuperar lo mucho que han perdido.
Piñera, en tono desafiante, ha dicho que “el país está en guerra”.

El papel de la burocracia

Los acontecimientos han impulsado a la dirección del sindicato portuario a hacer un llamado a los demás sindicatos a convocar a la huelga general, la confederación de estudiantes ha llamado a una gran movilización el lunes 21 de octubre, los trabajadores de la salud han convocado a un paro el martes 22 de octubre, el directorio nacional del Colegio de Profesores ha aconsejado a la docencia a no concurrir a las escuelas desde el lunes, la coordinadora feminista 8 M ha convocado a una huelga de mujeres.
La CUT (Central Unica de Trabajadores), en cambio, desde el primer momento de las acciones de lucha ha llamado a dialogar al gobierno de Piñera. El domingo le puso maquillaje a esa pretensión (que no abandonó) al convocar a una conferencia de prensa en la que anunció la huelga general para el día miércoles 23 de octubre, condicionando su deposición al levantamiento del estado de excepción, del toque de queda, y fundamentalmente al llamado a una mesa de negociación del gobierno de Piñera.

La situación exige la huelga general para echar a Piñera

Las grandes masas de trabajadores y jóvenes chilenas ya no toleran este régimen, el gobierno es un tembladeral. Pero la burocracia sindical de la CUT maniobra para impedir un desenlace favorable y victorioso a favor de los trabajadores.
Es imperioso y perentorio que se convoque a un congreso de bases de la CUT y de todas las organizaciones en lucha que vote una dirección que la lleve a la victoria y vote un programa a arrancar con la huelga general: abajo el estado de excepción y el toque de queda; libertad a todos los presos por luchar; salario mínimo de $1.000.000, fuera las AFP, por un sistema jubilatorio de reparto bajo gestión de los trabajadores con aportes patronales; educación estatal única, laica y gratuita, fuera la diferenciación salarial por mérito a la docencia; salario igual al costo de la caanasta familiar; por un sistema estatal gratuito de salud; desconocimiento de la deuda externa; nacionalización de la banca y el comercio exterior. Por una salida obrera a la crisis. Que la crisis la paguen los capitalistas.

Roberto Gellert

Santiago alzado, no es el Metro, es el pinochetismo que agoniza




Ver a mi pueblo humillado huyendo, pisoteado, gaseado, baleado, apaleado, es mi derrota. Ver a mi pueblo desesperado buscando una salida, es mi derrota.
¡Nosotros y nuestras derrotas somos invencibles!

Mauricio Redolés

"Protesto por tanta injusticia, por tanto abuso y porque nuestra voz no es escuchada jamás", dice una persona anónima, un perfecto y corriente desconocido en la Plaza Ñuñoa de Santiago. Ya es sábado 19 de octubre y las protestas populares que arrancaron con el alza del pasaje del Metro, se han tornado en expresión de los derechos sociales inexistentes en un país que representa la caricatura del manual del liberalismo ortodoxo más doctrinario. Las relaciones sociales, vueltas mercancía; los bienes comunes privatizados; una oligarquía conservadora culturalmente y rabiosamente liberal en el plano económico. Un orden sintetizado desde la dictadura militar como Estado policial y antipopular; fiesta de la concentración capitalista, y dominio de los grandes grupos económicos que brutalmente destruyen competencia, imponen los precios y subordinan a las pymes en la cadena de valorización, de acuerdo a la proyección de su tasa de ganancias. Chile primario exportador, plataforma financiera de buena parte de Sudamérica, agobiado por el extractivismo y sus consecuencias nefastas sobre las comunidades y la naturaleza. Chile desigual, que importa no sólo las tecnologías que no producen sus industrias ausentes, sino que hasta los alimentos y los bienes textiles. Chile dependiente de la economía China, estadounidense, de Europa y al final, del intercambio con los países de la región. Chile grisáceo, suicida, explotado y expoliado: viejos que no quieren jubilar porque los espera la miseria, y jóvenes sin porvenir con o sin títulos de educación superior.
“Yo voy a protestar hasta que se arregle la vida”, afirma una joven que golpea una cacerola ante la cara de un militar. Sí, un militar. Porque el presidente de ultraderecha Sebastián Piñera, una de las piezas de Washington en el continente, y su equipo de gobierno, con el fin de terminar con las poderosas manifestaciones populares del 17 y sobre todo del 18 de octubre, en la madrugada del 19 decretó el estado de excepción en su forma de estado de emergencia constitucional. ¿Qué significa? Además de aumentar todavía más la dotación de Fuerzas Especiales de Carabineros, la seguridad nacional queda en manos del general Iturriaga del Campo durante 15 días y tropas militares se toman las calles de la Región Metropolitana. Se prohíben las protestas, las reuniones públicas y la movilización. Es un virtual estado de sitio y con posible toque de queda basado en la Doctrina y Ley de Seguridad Nacional Interior del Estado. O sea, el enemigo político militar del Estado y sus administradores es el propio pueblo chileno. Aunque el pueblo, en este caso, sólo se manifiesta pacíficamente. Está desarmado. Su izquierda política está diezmada. La institucional y la otra. Claro que el pueblo tomó la precaución hace mucho tiempo de no tener ninguna confianza con ninguna institución, desde la nomenclatura de la iglesia católica hasta el sistema de partidos políticos tradicionales. Lo cierto es que la toma de las calles por el ejército, en vez de amedrentar al pueblo de Santiago, ha multiplicado su indignación. Así, pese a que más de algún militar hace puntería sobre la gente, los manifestantes se les acercan, les sacan fotografías y los emplazan a volver a los cuarteles. Pero las fuerzas de guerra en vez de marcharse, provocan a la ciudadanía realizando ejercicios bélicos en plena Plaza Italia de la capital chilena.
La consigna inmediata es “Fin al estado de emergencia”. El miedo ya no derrota la protesta. Por cadena nacional, Piñera informa que presentará una propuesta para “amortiguar” el alza del pasaje. Pero además de ofrecer represión, no existen soluciones, mientras el mandatario se encuentra reunido con su equipo.
Hace un par de días nadie habría imaginado que Chile sería protagonista de un levantamiento popular pacífico no sólo contra el mal gobierno, sino que contra la totalidad del régimen profundo chileno y sus relaciones sociales. Subterráneamente, de manera invisible, el malestar de las mayorías sociales se acumuló durante largos años, expresándose de manera parcial mediante luchas desagregadas.
Tras las protestas no hay partidos políticos ni organizaciones sociales puntuales. De hecho, la oposición institucional llegó tarde y nadie la ha llamado, más allá de que ha opinado de manera tibia y distante sobre una medida gubernamental extraordinaria, como si viviera en otro mundo.
Los personeros de gobierno hablan de unidad nacional y de mesas de diálogo. Pero la desigualdad social, la precarización general de la vida y los atropellos acumulados son los condimentos que explicitan la lucha de clases de manera multidimensional, más allá de reivindicaciones estrictamente económicas que motorizan parcialmente el movimiento. Y no habrá comisiones ni mesas de diálogo que resuelvan contradicciones irreconciliables.
Como naranjos encendidos y luego de décadas, amanece el pueblo chileno. Y no hay que olvidar jamás que este mismo pueblo hace casi medio siglo eligió con el voto al primer presidente marxista en la historia. ¿No será la consciencia popular de la sociedad mayoritaria chilena un estado de latencia que se despierta como irrumpe un relámpago en mitad de la noche?

Andrés Figueroa Cornejo

domingo, 20 de octubre de 2019

Chile: la juventud y la población de Santiago se rebelan contra el tarifazo del subte




El gobierno derechista de Sebastián Piñera ha aumentado por segunda vez en el año llevando el costo del pasaje del metro a $ 850 chilenos (equivalente a $70 argentinos). El ministro de economía, Andrés Fontaine, ha intentado morigerar el impacto de la medida diciendo que el pasaje costará $53 en la franja horaria de 5 a 7 de la mañana (afirmación que no detuvo desde luego las movilizaciones juveniles y populares). Santiago tiene ocho millones de habitantes, de los cuales tres millones viajan diariamente en subte, en su mayoría obreros y estudiantes. Según un informe de la fundación Sol, un trabajador que percibe un salario mínimo de $ 301.000 chilenos (400 dólares) debería gastar el 21% de su salario, solo usando ese transporte de su casa al trabajo, ida y vuelta, y un jubilado debe gastar en concepto de viajes en metro el 40% de sus haberes. El costo de vida promedio en Chile, sumando alquiler de vivienda, servicios básicos, transporte público, alimentos, es de $840.000 chilenos o 1200 dólares. El 54,3% de los trabajadores chilenos gana menos de $350.000,un 17% percibe salarios inferiores a $200.000 chilenos.

Solo un 8,5% de los trabajadores obtiene un sueldo mayor al $1.000.000.

Así las cosas, la reacción popular frente a este atropello no se hizo esperar. Los reclamos comenzaron el lunes 7 de octubre cuando comenzó la evasión de los molinetes, bajo la iniciativa de centenares de jóvenes. Esta iniciativa creció con una rapidez inusitada. El gobierno apostó fuerzas represivas en el metro (los carabineros) para detener esta rebelión juvenil y popular, pero lograron el efecto contrario; en efecto: la represión fue respondida por parte de quienes luchaban contra el tarifazo arrojando objetos contundentes contra los carabineros. De acuerdo a la información de ANRED, el viernes 18 de octubre se produjeron en la capital chilena enfrentamientos callejeros con barricadas, incendios y cortes de calles, incendiándose también empresas imperialistas, especialmente de servicios. También han tenido lugar cacerolazos en diversas estaciones del metro santiaguino.
Frente a la tendencia incontenible de la movilización que crece, Piñera ha recurrido a la represión: más de doscientos detenidos, heridos con perdigones de escopeta,etc. Piñera, acorralado por la situación ha decretado el viernes 18 de octubre a la noche el estado de emergencia, que implica la supresión de todas las libertades civiles, la, prohibición del derecho de reunión. A pesar de que Piñera ha desplegado toda la fuerza represiva en Santiago, especialmente llevándola a los barrios de la periferia obrera, la lucha no se ha detenido, y está sobrepasándola.
La CUT (Central Unica de Trabajadores), dirigida por el Partido Comunista, vienen jugando frente a la ofensiva del gobierno del gran capital, una pasividad criminal (con antecedentes claros en las recientes huelgas mineras, estudiantiles, de la construcción, portuarias, de Walmart, docentes y otras). Es cómplice de la creciente desocupación en Chile, que ya roza el 10% y de la miseria salarial a la que hemos hecho referencia. Mientras la Confederación de estudiantes de Chile ha lanzado una gran movilización para el lunes 21 de octubre, la CUT se ha limitado a decir a través de su secretario general Eric Campos que comparte “la legitimidad de la demanda contra el alza de los pasajes” y pidió al gobierno que retire las fuerzas represivas y “se siente a la mesa a negociar con los estudiantes y la CUT”. Una verdadera capitulación.

La necesidad de un paro general

La creciente movilización popular contra el ajustazo, la declaración del estado de emergencia y la salida a las calles de las fuerzas armadas (algo que no sucedía desde 1983) indica la necesidad perentoria de la declaración de un paro general inmediato y un plan de lucha obrero estudiantil para hacer retroceder el tarifazo, que se retiren las fuerzas armadas y los carabineros de las calles y del metro, por la libertad de los presos, por el levantamiento del estado de emergencia, e imponerle al gobierno una derrota inmediata y la satisfacción de sus reclamos. Es necesaria la convocatoria de una asamblea popular de los que luchan en las calles, los trabajadores y los estudiantes en lucha para llevarlo adelante. La pasividad complaciente de la burocracia de la CUT marca la necesidad de un congreso de bases de la central obrera, que enfrente al gobierno de Piñera, el Estado y los gobiernos de turno para dar una salida obrera a la crisis.

Deuda externa

La deuda externa chilena, de acuerdo a una información del Banco Central de Chile asciende a 193.993 millones de dólares, un 67,5% del PBI. Del total de la deuda externa, 60.380 millones de dólares corresponden a pagos programados para los próximos doce meses (contados desde junio de 2019).El tarifazo en el metro, del mismo modo que los anteriores en las tarifas eléctricas y otros servicios están estrechamente relacionados con los compromisos con los acreedores externos. En consecuencia, la lucha contra el tarifazo, la miseria salarial y la desocupación en Chile debe tener como norte inmediato la ruptura con los acreedores externos y el desconocimiento de la deuda externa. Del mismo modo que ha sucedido en forma reciente en Ecuador y antes en Nicaragua, la rebelión santiaguina revela la inviabilidad de los gobiernos capitalistas de cualquier signo ( nacionalistas burgueses o “neoliberales”). La perspectiva de la extraordinaria rebelión en Santiago de Chile, Ecuador, etc, es la lucha por un gobierno de los trabajadores y por los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

Roberto Gellert

sábado, 19 de octubre de 2019

Abusos contra niños migrantes en EEUU: una realidad horrorosa




Informe revela abusos cometidos contra niños por parte de agentes migratorios entre 2009 y 2014, durante la administración del presidente demócrata, Barack Obama, lo que hace preguntarse ¿Qué tan diferente era de Trump?

El día de ayer se dieron a conocer miles de documentos oficiales en donde se exponen una enorme cantidad de casos de abusos perpetrados por agentes fronterizos en Estados Unidos, recopilados por la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU por sus siglas en inglés).
En el informe se revela que, cerca de 35 mil páginas de informes hacen del dominio público los actos arbitrarios que se dieron entre 2009 y 2014, durante la administración del presidente demócrata Barack Obama.
Entre ellos podemos encontrar testimonio de niños, como el de una pequeña que fue obligada a desnudarse frente ante un agente migratorio, con ello se confirma ahora la existencia de una política sistemática de violación a los derechos humanos descargada contra los niños por parte de los gobiernos imperialistas.
En un comunicado, Mitra Ebadolahi, abogada principal de la Fundación ACLU de San Diego & Imperial Counties (ACLUF-SDIC), declaró que: “Estos documentos muestran un patrón persistente de acusaciones graves de abuso infantil a manos de funcionarios federales de inmigración que datan de 2009″.
Situación que el gobierno de EE.UU. había estado ocultando hasta ahora, y fue gracias a la lucha que estas organizaciones de defensa de los derechos civiles dieron para hacer efectiva la Ley de Libertad de Información que fue posible acceder a los datos, en los cuales existe una gran variedad de documentos oficiales, entre ellos correos electrónicos de quejas o de agencias de investigación, con declaraciones juradas de empleados del Departamento de Seguridad Interna (DHS).
En los informes destacan maltratos tales como amenazas físicas como la que llevó a cabo un agente contra niños centroamericanos cuando los llevaba detenidos. También se tiene registro de una niña a la cual un oficial le ordenó bajar sus pantalones para que este mismo individuo viera a través de su ropa interior.
La mayor parte de estos agentes no fueron sancionados. A este último que ultrajó a la pequeña sólo se le “sancionó” cambiándolo de puesto, es decir se garantiza la impunidad de cara a estos hechos.
Esta serie de violaciones a los derechos humanos fueron perpetradas por miembros de la Oficina de Control del Inmigración y Aduanas (ICE), que responde a la política, de persecución a migrantes, que lejos de detener el flujo migratorio, impone condiciones cada vez más duras para que esta se lleve a cabo.
El objetivo de tanta persecución es, al final de cuentas, profundizar las condiciones de precarización laboral que reinan en el gigante del norte, de modo que todos los “ilegales” acepten laborar en condiciones cada vez más terribles de trabajo y se conviertan en una sujeto de presión con que los patrones obligan a los trabajdores legales y medianamente calificados a aceptar salarios cada vez más reducidos.

Diferentes partidos, la misma política

Como hemos mencionado aquí, los hechos documentados en estos informes ocurrieron durante la administración del presidente demócrata, Barack Obama, quien se dio a la tarea de realizar deportaciones masivas.
Según reportes de la agencia Axios, en sus primeros años supera a Trump en el índice de deportaciones. Entre 2011 y 2014, estas fueron por encima de 385 mil, llegando a ser 409 mil en 2012, bajando a 250 mil entre 2015 y 2016, respectivamente, según cifras del ICE.
Con el republicano Donald Trump llegaron a ser de 226,119 en el año de 2017, después aumentaron a 250 mil en 2018, después alcanzando un máximo de 282, 242 hasta junio de 2019.
Esto, lejos de hacer quedar mejor al magnate, más bien demuestra que ambos partidos (Demócrata y Republicano) representan a la misma clase, la gran burguesía imperialista. Ya que si bien Trump aún no ha podido alcanzar en cifras a Obama ha implementado otros mecanismos, con el fin de reforzar su imagen electoral.
Y es que si los índices de deportaciones disminuyeron con la actual administración es porque los instrumentos de retención se han recrudecido; tan sólo hay que poner la mirada en los campos de concentración creados por el presidente republicano en sus estados fronterizos, como el que está en El Tornillo, Texas, cerca de El Paso.
De hecho, el año anterior ocurrió un escándalo en este lugar ya que para Trump no fueron suficientes todos los migrantes adultos que eran detenidos; también comenzaron a incrementar la cantidad de niños confinados a estos espacios.
Las cifras de aquel momento establecían que 2,400 menores estaban retenidos en un espacio acondicionado para recibir 400, al grado de que sus presos dormían en casas de campaña y no en edificios, además de que en múltiples ocasiones los infantes eran separados de sus padres de la forma más arbitraria.
Posteriormente fue muy difícil encontrarlos porque mientras los niños seguían prisioneros, sus progenitores habían sido expulsados de EEUU. lo que separó de forma bárbara a familias enteras.
A todo ello se agrega la sumisión de México a la política imperialista, en donde nuestra nación se ha convertido de forma extraoficial en un tercer país seguro, sin que la administración de Trump tenga que poner un solo dólar.
Esto nos deja como lección que los gobiernos representantes de la burguesía ya sean "progresistas" o de derecha no son capaces de solucionar el problema. Por el contrario, se hacen parte de los abusos cometidos contra las mayorías, así la salida es un gobierno de los trabajadores que elimine las fronteras.

Rafael AR Escalante
Viernes 18 de octubre | 18:21

La historia del creador de Goofy: Art Babbit, un genio comprometido




Ahora todos saben que el personaje es un perro, pero pocos conocen la historia de su creador, el líder de la huelga de Disney de 1941.

Goofy, el tercer personaje más popular entre los clásicos de Disney -después de Mickey y de Donald- estuvo en boca de todos A veces en las redes se viralizan noticias absurdas que se retroalimentan a través de múltiples medios que divulgan el hashtag del momento. A fines de septiembre, durante varios días, el comentario en portales y programas radiales fue el dato simpático de que por fin se saldaba una duda supuestamente histórica.
En todas partes la misma nota de color: Goofy es un perro, no una vaca. Es de la misma especie que Pluto, aunque uno camina en dos y el otro en cuatro patas. La que es vaca es Claudette, con la que inclusive alguna vez Goofy tuvo un romance. La respuesta a semejante interrogante fue brindada por la cuenta de atención a los huéspedes del parque de diversiones Walt Disney World.
Es una ocasión propicia para recordar a Art Babbit, el animador que a mediados de la década del ‘30 creó la personalidad definitiva de Goofy, con su forma de moverse tan característica, con las articulaciones quebradas y ese un movimiento de sube y baja, que acompañan su simpatía despistada.
Babbit –nacido como Arthur Babitsky en 1907, muerto en 1992- comenzó muy joven a trabajar en los estudios Disney. Desde el principio se destacó por su talento, participando en el fundacional y controvertido filme Los tres chanchitos, en 1933. Con su animación le dio vida a personajes y escenas que quedaron en la historia del cine, como a la Reina Malvada de Blanca Nieves y los siete enanitos (1937), a Geppeto, de Pinocho (1940) y al baile de los hongos en Fantasía (1940).
A partir de la iniciativa de Babbit se introdujeron en Disney clases de arte para los animadores, además de incorporarse el registro fílmico y la observación de la realidad como método de trabajo, lo que permitió un salto en calidad notable. Con la forma en la que trabajó la psicología y los movimientos de Goofy se inauguró un estilo de trabajar a los personajes que aun sigue vigente.
Su último trabajo de importancia en el estudio fue en marzo de 1941, en Dumbo, que se estrenó a fines de ese mismo año. Allí creó a la cigüeña de Western Union que trae al bebé elefante al circo. Y animó una escena que cobra especial relevancia al conocer lo que sucedió poco después. Ese fue su último trabajo para Disney: darle vida al momento en el que se ve la sombra de los payasos mientras cantan “golpeemos al gran jefe por un aumento”, un gag que en el doblaje se pierde.
El motivo por el que esta ridiculización (o guiño) a quienes reclaman aumento tiene mucho significado es porque en ese entonces Babbit se había sumado al Screen Cartoonist Guild, el primer sindicato independiente en el rubro de la animación, surgido durante la Gran Depresión de la década del 30, en reemplazo del sindicato dirigido por la mafia y de un sindicato pro empresarial creado por Disney. El animador estaba disgustado por el contraste entre los privilegios -que el mismo gozaba- y la situación de quienes cobraran los peores sueldos, entre ellos su ayudante, a quien él mismo le dio dinero para compensar la desigualdad salarial. Las mujeres que trabajaban en la sección de tinta y pintura eran las que menos ganaban.



La situación se había agravado con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. En lugar de pagar los bonos que había prometido mientras hacían Blanca Nieves, película para la que los animadores trabajaron a destajo y que fue un éxito internacional, en Disney decidieron invertir las ganancias en mudarse a unos nuevos estudios ubicados en Burbank, sobre las colinas de Hollywood, en Los Ángeles.
Las nuevas instalaciones tenían lujos, como un gimnasio y aire acondicionado, pero solo para el selecto grupo premiado por Walt. El malestar se expandió entre los trabajadores. Babbit tomó partido por sus compañeros.
En febrero del año `41 Walt decidió dar un discurso a su personal, donde defendió la existencia de privilegios. Pero no surtió efecto. Los reclamos continuaron. Sin embargo, la empresa no quería reconocerle legitimidad del nuevo sindicato. A mediados de mayo despidió a dos docenas de empleados. El sindicato hizo una declaración en protesta. La respuesta fue el despido de Babbit, que había sido elegido como el representante del sindicato en Disney. Para Walt, eso fue una ofensa personal. El 29 de mayo comenzó el histórico paro de Disney, que duró nueve semanas. Babbit fue el principal organizador, junto al líder del sindicato, Herbert Sorrell.
“Representamos a la mayoría de los animadores del estudio. Exigimos el reconocimiento de nuestro campo de acción y un contrato colectivo. Exigimos recomposición salarial y el mejoramiento de las condiciones de trabajo. Queremos que nos paguen los bonos que nos prometieron y que nunca nos pagaron, queremos sacarnos de encima a los hombres de la compañía que están sobre nuestra nuca cada vez que nos damos vuelta”, le dijo Babbit en pleno conflicto al Daily Worker , el diario del Partido Comunista estadounidense.
La huelga fue histórica. Desde el principio, unos 300 trabajadores montaron un campamento frente al estudio para garantizar el piquete de huelga. Tuvieron mucho apoyo. El sindicato de actores se sumó con entusiasmo. El sindicato de chefs montó una cocina para sostener la alimentación de los huelguistas. La central obrera de Los Angeles manifestó su apoyo. Los trabajadores de Technicholor anunciaron el boicot a las producciones de Disney. Una columna salió desde la Warner Brothers y marchó escenificando la Revolución francesa, con una guillotina, con la consigna “liberté, egalité y close-shopé (contrato colectivo)”, según contó muchos años después Babbit en el documental Art Animation.
Todos los días hacían asambleas, mañana y tarde. La creatividad era desbordante. Proliferaron los carteles e intervenciones artísticas en las que se utilizaron los personajes de Disneytanto en la puerta de los estudios como en los cines donde se proyectaban películas de la compañía. Nunca había habido una huelga así. Los medios de la época se hicieron bastante eco del conflicto. Disney empezó ver como se degradaba su preciada imagen. Fue un antes y un después en la industria cinematográfica. El animador Bill Melendez, que participó de la huelga siendo muy joven, comentó respecto a Babbit y a Bill Tyla (que animó a Gruñón de Blancanieves), que fueron una excepción entre los más reconocidos animadores al sumarse a la huelga. “Estos dos héroes, dieron su carrera, eran de los que más ganaban y dieron todo para apoyar a un grupo de rebeldes, les doy el crédito por el mínimo de decencia que encontré en Hollywood”, reconoció Melendez, que se hizo famoso trabajando en la serie Peanuts.
La huelga se solucionó cuando Walt tomó distancia. Por consejo de Nelson Rockefeller y del Departamento de Estado, emprendió junto a un grupo de acompañantes un viaje por Sudamérica, que lo llevó a conocer la Argentina.
Fruto de ese viaje, nació el forzado Goofy gaucho, que aparece en Saludos Amigos, de 1942, una película concebida como parte de una política de “buena vecindad” para que los países del sur se sientan seducidos para sumarse a los Aliados.
En ausencia de Walt, intervino el National Laboral Relation Board (algo así como la Secretaria de Trabajo) que instó a que se firme un contrato colectivo de trabajo con el sindicato y sean reincorporados los despedidos. Su hermano Roy, socio y cofundador de la empresa, con pragmatismo accedió a los pedidos de los huelguistas. Sin embargo, en noviembre de ese año, Babbit fue despedido. El animador no se rindió. Inició acciones legales y se fue a pelear a la Guerra, como integrante de la Marina. Cuando volvió, en 1945, había ganado el juicio y pudo volver a su puesto de trabajo.
Pero el clima era irrespirable y en 1947, Babbit se fue definitivamente a trabajar a otro estudio, en donde participó de la creación de Mr. Maggo. Ese mismo año, Walt Disney denunció a cuatro integrantes del sindicato, entre ellos a uno de sus animadores, Dave Hiberman, ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses.
En plena caza de brujas contra los comunistas, insistió con que la huelga de 1941 había estado dirigida por Moscú. Lo que nunca pudo evitar Walt, es que las conquistas que consiguieron Babbit y sus compañeros sean borradas de un plumazo, ya que desde entonces, en la fábrica de fantasías animadas existan aun hoy negociaciones salariales colectivas y reconocimiento a la organización sindical.

Tomás Eliaschev
Periodista | @TomasEliaschev
Jueves 17 de octubre | 22:34

viernes, 18 de octubre de 2019

Cataluña: importante paro general, piquetes y una movilización multitudinaria




Barcelona de pie por la libertad de los presos políticos

Una multitudinaria movilización que, según cifras oficiales, superó las 525 mil personas (más de 650 mil, según los organizadores), desbordó hoy las calles de Barcelona, cuando confluyeron en la ciudad las cinco columnas que partieron hace dos días desde distintos puntos del interior de la Comunidad, en reclamo de la libertad de los dirigentes detenidos, condenados esta semana a entre 9 y 13 años de prisión por haber organizado el referéndum independentista hace dos años.
La movilización, que también reclama por la independencia de Cataluña, fue acompañada por una enorme cantidad de piquetes en rutas, autovías, avenidas, trenes y subtes, que tuvieron por objetivo garantizar el cumplimiento del paro convocado por dos centrales sindicales independentistas minoritarias (Intersindical-CSC y IAC-CATAC), que lograron arrastrar a importantes sectores de trabajadores.
La extendida red de piquetes fue organizada por los denominados Comités de Defensa de la República (CDR), que es una organización que funciona por asambleas en los distintos barrios y en la cual tiene una importante influencia política la corriente de izquierda CUP, y que hoy organizó una columna propia para ingresar a Barcelona que contó con más de 10 mil personas, según la prensa.

El alcance del paro

De acuerdo con datos de las dos centrales patronales de la pequeña y mediana empresa catalana, paró más del 40% de las compañías agrupadas en esas cámaras y, según reconocieron fuentes oficiales, la huelga también se sintió con fuerza en el comercio (entre 60 y 80 por ciento de acatamiento), la educación, donde se paralizó la actividad en todos los niveles -y decenas de miles de estudiantes se movilizaron-, en la administración pública y en el transporte, donde la medida se cumplió hasta donde lo autorizan las represivas leyes españolas de “garantía de servicios mínimos”, que rige para todos los servicios públicos.
El sector de supermercados y gasolineras anunció el cierre de todos sus establecimientos. También se sintió fuerte la huelga en el puerto donde los estibadores apoyaron la huelga y la empresa más grande de Cataluña, la automotriz Seat, decidió cerrar la planta en la cual se producen 3.500 autos por día por “las dificultades que tendrán los trabajadores para llegar a la planta”.

Las burocracias de UGT y CCOO, con el “orden”

Las repercusiones de la huelga toman una mayor dimensión porque las dos centrales mayoritarias -la socialista UGT y Comisiones Obreras, dirigida por el partido comunista- no apoyaron la medida, en una muestra de alineamiento con los partidos del “orden” español.
El Consejero del Departamento de Trabajo de Cataluña, Chakir El Homrani, destacó que “mucha otra gente, por su situación laboral o personal, no ha ido a trabajar pero no ha registrado su huelga", dada “la presión de la precariedad laboral” (La Vanguardia, Barcelona, 18/10).
Los medios destacan que, en las masivas columnas que marcharon hacia Barcelona, se extendía “el cántico de ´¡Huelga, huelga, huelga general!´ de los manifestantes, que repetidamente se fundía en gritos de ´independencia” (idem).
El reclamo popular se manifestó también en la movilización que se realizó hoy en la ciudad de Girona, la segunda de Cataluña, donde se movilizaron más de 60.000 personas y el paro se sintió con fuerza.

Se extiende la solidaridad

El otro hecho político de importancia es que, frente a la dureza de las condenas y la aparición de sectores filofascistas, que han salido a manifestarse y han agredido a independientistas, en distintas ciudades de España ha comenzado a aparecer un movimiento solidario con el pueblo catalán.
A la movilización de ayer en Madrid, se le sumaron otras en distintas ciudades españolas, como la de Bilbao, en el País Vasco. Y en la ciudad de Oviedo, anoche, en la entrega de los premios de las Letras, Princesa de Asturias, a la que concurrieron los reyes, se realizó una movilización en la calle que manifestó su apoyo a la lucha catalana.
Un dato interesante es que ha sido suspendido el clásico Barcelona-Real Madrid (seguido habitualmente por millones de personas en todo el mundo) ante el temor de que se convierta en un multitudinario acto soberanista y de reclamo por los presos.

Crisis política

El cuadro de rebelión que se ha desatado en Cataluña ha puesto en jaque al gobierno central español y ha motorizado una crisis en el seno de los partidos del independentismo catalán. A pocos días de las nuevas elecciones generales (el 10 de noviembre), el PSOE, que lleva meses y meses sin lograr armar gobierno, trata de evitar una intervención en Cataluña que le pueda generar una crisis mayor, que incluso traspase los límites de esa Comunidad.
Los opositores de la derecha (PP, Ciudadanos, Vox) le cuestionan la tibieza frente a la rebelión popular y le reclaman “mano dura” y una intervención inmediata en Cataluña, en lo que también aparece como una manera de restarle votos en las próximas elecciones. La vocera del PP en Barcelona ha calificado a la huelga de "intento de golpe grosero e inútil" y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, de "sabotaje general" (ídem).

El independentismo, dividido

En Cataluña, se ha roto el frente independentista ante la potencia que ha tomado la rebelión. ERC, que forma parte del bloque, pide la renuncia del presidente del gobierno Quim Torra y el llamado a elecciones para “conseguir un gobierno que encare la crisis económica y así construir un escenario de negociación” (con el gobierno central). Y la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una de las organizadoras de las marchas de hoy y parte del armado de los partidos burgueses soberanistas, pide la cabeza del Consejero de Interior del gobierno catalán acusándolo de no controlar la represión policial de los Mossos.
En este tembladeral, el centroizquierdista Podemos, tercera fuerza política y potencial apoyo del PSOE para formar gobierno (que ya se dividió), pidió a los independentistas que acaten el fallo y al gobierno que negocie. Pero la alcaldesa de Barcelona, de su partido, puso las barbas en remojo y saludó calurosamente las movilizaciones independentistas. Oportunismo que prepara una crisis.
Junto a esta debacle, que ha producido un dislocamiento de todos los partidos políticos, la rebelión se da en medio de una enorme crisis económica de toda Europa y de España en particular -que incluye a la propia Cataluña.
Por esa razón, la burguesía hispana y su aparato político y judicial castigó con dureza al intento independentista, que dislocaría aún más al Estado. Al mismo tiempo, busca golpear a toda manifestación de independencia y de lucha obrera y popular en todo el territorio español.

Perspectivas

Luego de la movilización y la huelga de hoy, los sectores vinculados a la burguesía catalana han decretado un parate, pero la resistencia parece lejos de ser controlada rápidamente. El sector más activo de los CDR han convocado a un acampe indefinido en el centro de Barcelona.
La enorme oleada de estos días, que incluyó a la juventud trabajadora y estudiantil en un lugar preminente, hace pensar que la crisis se mantendrá abierta. La rebelión catalana ha detonado un proceso que pone a la orden del día la unidad de los trabajadores de todo el estado español por sus reivindicaciones y contra el régimen monárquico capitalista.
Frente a las amenazas de aplicación de la ley de seguridad nacional y de una nueva intervención, defendemos el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán, e incluso a su independencia, en el marco de una federación de repúblicas socialistas.

Nelson Marinelli

jueves, 17 de octubre de 2019

Festival Cierre de Campaña contra la Reforma




El próximo domingo 20 en el Parque Capurro tendrá lugar el festival de cierre de campaña contra la reforma organizado por los Colectivos contra la Reforma

Los Colectivos contra la Reforma convocan al Festival de cierre de Campaña contra la Reforma que se realizará el próximo domingo 20 desde las 16 hasta las 23 horas.
La actividad contará con la presencia de artistas y grupos de Rock, murga y canto popular. Habrá además un espacio para niños y niñas.

¿Habrá Brexit?




El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (derecha), estrecha la mano del primer ministro británico, Boris Johnson.

El Reino Unido y la Unión Europea anunciaron un acuerdo para hacer efectiva la separación el próximo 31 de octubre. Muchos respiran aliviados, pero hay varias razones de peso por los que podría fracasar.

El Reino Unido y la Unión Europea finalmente anunciaron un acuerdo para hacer efectiva la separación el próximo 31 de octubre. El primer ministro Boris Johnson celebró que ahora sí los británicos “recuperarán el control” y la soberanía, la promesa incumplida de la campaña del “Leave”. Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, respiró aliviado porque en lo inmediato esto aleja el escenario más ominoso del “hard Brexit” en momentos en que la eurozona se debate entre las guerras comerciales de Trump y las perspectivas de una nueva recesión.
¿Será el último acto de esta tragicomedia que ya lleva tres años? Demasiado pronto para afirmarlo. A decir verdad, hay varias razones de peso por las que podría fracasar.
Antes de que entre en vigor, el pacto debe ser refrendado por los parlamentos de la Unión Europea. Hasta ahora, los líderes de la UE dieron un apoyo cauto, pero no sería de extrañar que amarguen la fiesta votando una nueva prórroga para precisar los detalles del divorcio y la futura relación comercial.
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la crisis política que devora al Reino Unido y al partido conservador desde que una leve mayoría votó salir de la Unión Europea en 2016.
El acuerdo tiene que pasar por el parlamento británico, que se reunirá este sábado. Hasta el momento, Boris Johnson, que no tiene mayoría propia, no contaría aún con los votos para aprobarlo. Como la política ha tendido a los extremos, el acuerdo resulta demasiado concesivo para conformar al ala euroescéptica del partido conservador y a los aliados de derecha del primer ministro partidarios del hard Brexit. Tampoco suscita el apoyo de la oposición. El líder laborista Jeremy Corbyn ya ha adelantado que no lo va a votar y sigue planteando la necesidad de que cualquier compromiso sea sometido a un referéndum.
El punto donde se concentran las contradicciones del Brexit sigue siendo la posibilidad de que se reabra el acuerdo que puso fin al conflicto armado en Irlanda.
En la negociación entre Londres y Dublín que destrabó el acuerdo, ambas partes cedieron. La República de Irlanda resignó el llamado “backstop”, es decir, el reaseguro de que se mantendría abierta indefinidamente la frontera con el Ulster. En el nuevo protocolo esta apertura dura cuatro años, y luego de la transición post Brexit debe ser revalidada por una mayoría de la Asamblea de Irlanda del Norte. Esta mayoría debe incluir como mínimo un 40% de unionistas (pro británicos) y nacionalistas.
Sin embargo, la concesión es mucho más costosa para Gran Bretaña porque el territorio norirlandés pertenecerá legalmente a su espacio comercial, pero prácticamente estará regido por las normas tarifarias y aduaneras de la Unión Europea. A esto se suma que impuestos como el IVA se mantienen en una zona gris.
En términos generales, el nuevo acuerdo es bastante similar al que había negociado May, aunque como el diablo, la diferencia está en los detalles. Para destrabar el Brexit, Johnson aceptó la exigencia de que no habrá controles aduaneros ni fronteras terrestres en la isla de Irlanda, pero sí entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña donde se establecerá de hecho la frontera con la Unión Europea.
Esta “solución irlandesa” que Johnson vende como un logro soberano, potencialmente podrían cambiar la relación entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. O al menos esto es lo que cree el pro británico Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP) que ve resurgir el fantasma de la unificación irlandesa.
La aprobación del acuerdo con esta salvaguarda de Irlanda no pondrá fin a la crisis orgánica que amenaza la continuidad estatal del Reino Unido. Desde el Brexit las tendencias centrífugas no han cesado de crecer. Las últimas encuestas indican que un 50% apoya la independencia de Escocia. Y que incluso en Gales la independencia se ha vuelto a instalar en la agenda política.
Queda aún por delante definir la futura relación comercial y política del Reino Unido con la Unión Europea. Según el Department for Exiting the European Union, la agencia gubernamental que estima el impacto económico del Brexit, un acuerdo de libre comercio con la UE le costaría al Reino Unido un 6.7% de su PIB en los próximos 15 años. La gran burguesía, que se ha opuesto al Brexit, ve con preocupación que perderá mercados y beneficios para sus exportaciones, aunque a esta altura considera que el mal acuerdo de Johnson es el mal menor frente a una retirada unilateral del bloque europeo.
Las próximas 48 horas serán de negociaciones frenéticas. Si Johnson saliera derrotado en el parlamento es probable que llame a elecciones anticipadas, en las que se tiene fe ganadora ante la crisis del partido laborista y el momento de debilidad relativa de Corbyn. No sería extraño que recurra al artilugio “populista” de dividir al campo de la política entre el “pueblo” y la “elite”, aunque él pertenezca a esta última.
Pero una cosa es ganar una elección apelando a la polarización y otra muy distinta es gobernar sobre la base estrecha de minorías intensas. Desde Estados Unidos con Trump, el Brexit o Bolsonaro, las divisiones en la clase dominante y los aparatos estatales –las tendencias a la crisis orgánica- le han dado el tono a la situación en los últimos años. Lo novedoso es que las masas empiezan a aprovechar esas grietas para plantear sus demandas. Los chalecos amarillos en Francia o la rebelión en Ecuador contra el gobierno de Lenín Moreno y el FMI son los primeros avisos de incendio.

Claudia Cinatti
Jueves 17 de octubre | 18:24

Derechización electoral a la uruguaya

El domingo 27 de octubre tendrá lugar la primera vuelta de las elecciones nacionales en Uruguay. Ninguno de los candidatos logrará superar el 50% requerido para ser electo, por lo que el próximo presidente se definirá en la segunda vuelta, exactamente un mes después. En ese caso, según indican las encuestas, ganaría la derecha recuperando la presidencia luego de quince años de gobiernos progresistas con mayoría parlamentaria.
Once varones compiten por la presidencia, aunque solo dos tienen posibilidades de ser electos: el candidato del Frente Amplio Daniel Martínez y el del Partido Nacional Luis Lacalle Pou. Un poco más lejos quedan las aspiraciones de Ernesto Talvi y su partido Colorado que gobernó el país por doscientos años, con breves interrupciones. Avanzando en las encuestas se coloca cuarto Cabildo Abierto, un partido creado en el mes de abril cuyo candidato fue comandante en jefe del ejército por cuatro años bajo gobiernos frenteamplistas: Guido Manini Ríos.
El resto de los partidos pequeños oscilan en torno al 1 % de apoyo y con seguridad al menos dos de ellos no accederán al parlamento
Hechas estas aclaraciones iniciales, es importante comprender las presentes elecciones nacionales en dos episodios diferenciados. La primera vuelta, marcada por la conformación del parlamento, y el balotaje, donde los dos candidatos más votados compiten por la presidencia.
Detengámonos en los cuatro partidos con mayor respaldo. Según las encuestas: el Frente Amplio obtendría entre el 30 y el 40 % de los votos, el Partido Nacional entre el 23 y el 28 %, el Partido Colorado entre 12 y 18 % y Cabildo Abierto entre 7 y 12 %. Dos encuestadoras han publicado escenarios de balotaje, en ambas la derecha ganaría en segunda vuelta. Para la consultora Opción, Lacalle reuniría el 49% y Martínez 41%. Mientras que para Radar Lacalle obtendría 47% y Martínez 44%.
Los resultados de la primera vuelta no son trasladables al balotaje, al menos por un elemento importante que beneficia al candidato del Frente Amplio: contradiciendo a las encuestas, es poco probable que Lacalle logre capturar todos los votos de Talvi y de Manini, sobre todo por su perfil altanero, esto es, sus ínfulas y estilo aburguesado. La duda se presenta en torno a si este elemento es suficiente para que Martínez pueda descontar una diferencia tan importante. Si comparamos con la elección de 2014 el Frente Amplio perdió casi el 10% del electorado.
Gane quien gane, el próximo gobierno será más débil que los tres anteriores y también estará más a la derecha. Ninguna de las fuerzas políticas tendrá mayoría parlamentaria y a priori la conformación de bloques no será tarea sencilla. Aumentará la dispersión partidaria y la incidencia de la derecha en el parlamento. En la actualidad cinco partidos tienen representación parlamentaria, y es probable que entre tres y cuatro más ingresen, uno de ellos con fuerte presencia (Cabildo Abierto). Todo parece indicar que el partido de Manini jugará un papel relevante, incluso por encima de su respaldo electoral (en el mejor de los casos obtendrá cuatro senadores y una decena de diputados). De los restantes partidos, solamente la Unidad Popular tiene una clara orientación de izquierda.

Los candidatos: un museo de grandes novedades

Un socialdemócrata con retórica emprendedora, el hijo del presidente que impulsó las privatizaciones en los noventa, un ‘chicago boy’ y un militar con pedigrí de extrema derecha: estas son las principales opciones electorales.
Martínez y Talvi tienen 62 años, Manini 60 y Lacalle 46. Todos ellos son profesionales universitarios: Martínez Ingeniero Industrial, Talvi Economista, Manini además de militar de carrera es Historiador y Lacalle Abogado. Los dos últimos son graduados de una universidad privada (Universidad Católica) y los primeros en la pública (Universidad de la República). Paradojalmente, los graduados en la universidad pública tienen fuerte trayectoria profesional privada y Manini y Lacalle se han desempeñado fundamentalmente en la esfera estatal, el primero como militar y el segundo como parlamentario desde los 27 años.
Daniel Martínez fue presidente de la juventud socialista, tiene militancia política en dicho partido y fue dirigente sindical en la federación de funcionarios de la empresa estatal de combustible (ANCAP). En los inicios de la década de los noventa concentró su actividad en el sector privado, hasta que en el primer gobierno del Frente Amplio (2005) asumió como presidente de ANCAP y luego como Ministro de Industria. En 2010, pese a contar con buen apoyo -según las encuestas- el Frente Amplio niega la posibilidad de que compita para Intendente de Montevideo, lo que sucede en 2015 ganando la elección. Siendo ministro (2009) ingresa a la Gran Logia de la Masonería. En sus participaciones públicas insiste en defender lo hecho por los gobiernos progresistas y critica enfáticamente la negatividad desatada por la oposición. El eslogan de su campaña es “Mantener lo bueno, hacerlo mejor”. Paradojalmente para un candidato de “izquierda”, ha expresado en reiteradas oportunidades que uno de los desafíos estructurales del Uruguay es generar cultura emprendedora. Además de ser candidato, Martínez encabeza la renovación generacional del Frente Amplio y es propenso a armar sus propios equipos sin dar mayor importancia a los equilibrios internos, ni a los referentes históricos (Vázquez, Mujica y Astori), siendo esto notorio en la conformación de los grupos de asesores temáticos que constituyó durante la campaña. Sorprendió al promover a Graciela Villar a la vicepresidencia, contradiciendo las opiniones de Astori y desplazando a Carolina Cosse, la candidata del sector de Mujica que había salido segunda en las internas. Hasta entonces Villar era una militante desconocida fuera de las estructuras partidarias. Los movimientos de Martínez están desacomodando la estructura y los equilibrios internos. Inicialmente los dos sectores principales del Frente Amplio disminuirán su caudal electoral, el ala derecha de la coalición del Ministro de Economía Danilo Astori y el sector del expresidente Mujica. Pese a ello, estos grandes brazos de la coalición seguirán funcionando, de confirmarse las encuestas el sector “progresistas” del expresidente del Banco Central Mario Bergara y las alianzas en torno al sindicalista de la construcción e integrante del Partido Comunista Oscar Andrade, se convertirán en las dos fuerzas principales de la bancada parlamentaria del Frente Amplio. Las principales propuestas de Martínez están atravesadas por un aura modernizadora y desarrollista, que efectivamente propone dar continuidad al modelo de promoción de la inversión privada para no dejar de crecer. El plan es que el Estado genere los beneficios necesarios para que la actividad económica crezca indefinidamente y una parte muy menor de ese crecimiento pueda ser transferido a los servicios públicos y a políticas compensatorias, siempre focalizadas.
Luis Lacalle Pou es el candidato más joven en competencia, hijo de Luis Alberto Lacalle Herrera, presidente entre 1990 y 1995, y líder actual del sector que fundara su bisabuelo Luis Alberto de Herrera. Lacalle representa la vuelta a las políticas neoliberales-promercado, aunque su discurso se matiza cuando expresa su apoyo a varias de las políticas sociales frenteamplistas. Propone una reducción del gasto público drástico (shock) para contener el déficit fiscal y flexibilizar las negociaciones salariales por sector atendiendo a las particularidades de cada empresa.
Ernesto Talvi, economista formado en Chicago y apadrinado por el último presidente colorado Jorge Batlle, fallecido en 2016. Fue asesor del Banco Central entre 1990 y 1995. Desde fines de los noventa dirige CERES, una fundación que asesora productores agropecuarios y empresarios. Talvi se auto identifica como liberal, e intenta conectar con la tradición de la excepcionalidad uruguaya y la idea de la “la suiza de América”, usando como eslogan de campaña una frase de Batlle y Ordoñez, la principal figura de su partido en el siglo xx: “un pequeño país modelo”. Pese a ello, su agenda, formación y trayectoria es de claro sesgo neoliberal.
Guido Manini Ríos es una novedad añeja. Novedad porque irrumpe con su partido hace solo unos meses y reúne 12% del electorado (en ascenso). Añejo, ya que proviene de una familia de políticos del sector riverista (extrema derecha) del Partido Colorado. Su abuelo Pedro fue diputado, senador, ministro del Interior y canciller. También fue ministro de Hacienda en la dictadura de Terra (1933-1938). Su tío Carlos fue diputado, senador, ministro del gobierno predictatorial de Pacheco, embajador durante la dictadura y ministro del Interior del primer gobierno de Julio María Sanguinetti. Manini fue comandante en jefe del ejército desde 2015, cuando fuera nombrado por José Mujica, hasta 2019. En este año fue destituido por el presidente Vázquez luego de violentar la inhibición constitucional de los militares de intervenir en asuntos de política nacional: primero opinando sobre la reforma de las jubilaciones militares y posteriormente criticando a la justicia por el tratamiento que realiza a los militares que están involucrados en crímenes de lesa humanidad. De vida acomodada, estudió en el Liceo Francés, luego hizo carrera militar y estudió historia en la Universidad Católica. Fue observador militar en Irán (1988), Irak (1989) y Mozambique (1993 y 1994). Un año (2010) antes de ser ascendido a general fue agregado militar en la embajada en EEUU. Mientras se desempeñó como comandante del ejército se mostró cercano a integrantes del gobierno, fundamentalmente al ministro de Defensa, el ex tupamaro Fernández Huidobro. Es recordada su participación en el entierro de Huidobro, cuando sostuviera que éste había sido uno de los mejores ministros de Defensa en la historia uruguaya. En 2017 fue acusado por organizaciones de derechos humanos de dar pistas falsas sobre los desaparecidos. La figura de Manini recuerda a Mario Aguerrondo, un militar que fue jefe de policía de Montevideo a comienzos de los sesenta, ultranacionalista y anticomunista, fundador de la logia paramilitar de los Tenientes de Artigas, que se presentara a las elecciones en 1971 por el Partido Nacional y obtuviera un porcentaje similar al apoyo que tendrá Manini, 13%. El uso del artiguismo en su versión militar-nacionalista, la pertenencia al ejército, las posturas de “mano dura” y los sectores sociales que los apoyan vinculan a Aguerrondo y Manini.
Como es notorio, pese al esfuerzo por presentarse como propuestas renovadoras y relativamente ajenas a la “política profesional”, todos los candidatos están familiarizados con diferentes grupos de poder y las principales tradiciones políticas. En este contexto, lo esperable para las próxmas elecciones es un giro más o menos leve a la derecha, con o sin progresismo.

Contra el desánimo las luchas sociales: fuerza en sí y luchar para nosotrxs

En mi entorno, que mayormente es de militantes sociales sin filiación partidaria, el proceso electoral no levanta mayor expectativa, más bien se intercambian comentarios de preocupación. Unos sostienen que conviene que el progresismo pierda y que ello clarifique la relación de las luchas con el Estado. La experiencia argentina parece contradecirlos: cuatro años después, exceptuando la vitalidad feminista, el resto de las fuerzas populares se encuentran a la espera del retorno de un kirchnerismo descafeinado. Sería desolador encontrarnos en esa situación en 2024. Otras posiciones entienden que es preferible que haya un gobierno menos hostil a las posiciones de las luchas: una expresión apática de “lo menos malo”.
Más allá de estas especulaciones, el problema de las luchas se encuentra en el terreno propio, y aunque no da lo mismo quien gane, lo relevante es cómo se retoma protagonismo luego de 15 años de conflictividad controlada. ¿Cómo retomamos la mejor tradición de nuestras luchas, de ser fuerza en sí gobierne quien gobierne?
Exceptuando las luchas feministas y ambientales, el resto se desarrolla en un terreno mayormente delimitado por lo que se presenta como posible desde las esferas gubernamentales. El movimiento sindical, muy importante en Uruguay hasta la fecha, restringe su accionar a la defensa de algunas conquistas importantes pero claramente insuficientes, como por ejemplo el mantenimiento de la negociación colectiva de salarios. Habrá que aprender de las luchas que han logrado desbordar, impulsando una relación no ideológica con el Estado (pragmática), no estadocéntrica: luchas para obligar a que los gobierno y los patrones nos obedezcan. Esa será la manera desacoplar los deseos y anhelos populares de las siempre tibias concreciones gubernamentales.
El Frente Amplio, en sus tres gobiernos, abandonó cualquier atisbo de intentar llevar a cabo transformaciones relevantes de las injusticias y dominaciones que nos atraviesan. Es común que se festejen los grados inversores o las mediciones que demuestran lo buena salud de nuestro capitalismo dependiente. Esto no supone desconocer las mejoras materiales, pero son insuficientes y fundamentalmente insostenibles. Depender de un modelo que requiere de la inversión extranjera y la intensificación del despojo de los bienes naturales para crecer es como comprarse una soga a la medida del cuello. Podrá reactivarse la legitimidad del modelo momentáneamente con el 2% de crecimiento del PBI que promete la instalación de una segunda planta de producción de celulosa (UPM 2), pero ¿y luego? ¿otra inversión en condiciones más leoninas?
Entre el progresismo liberal y la restauración conservadora no encontraremos solución a los problemas de nuestras vidas: trabajos precarios y mal pagos, alquileres que se llevan más de la mitad del sueldo el primer día de cobro, servicios públicos caros y de mala calidad, violencia amplificada en todas sus expresiones y variantes, y una extensa lista que tendrá expresiones diferentes y concretas de acuerdo con quien la redacte. No hay una lista universal, así como tampoco un sujeto universal y abstracto que la pueda presentar y conquistar. Los tiempos que vienen requieren de amplios procesos de composición política de sujetos heterogéneos. Donde nadie deje de ser lo que es para compartir la lucha con otros.
La crisis de la izquierda en torno a las estrategias de transformación es añeja y profunda. Los desafíos son de largo aliento, siempre es tiempo de recomenzar. En los próximos meses solo elegiremos el próximo gobierno, nuestras alternativas se encuentran en otro lado, para encontrarlas hay que buscar diferente. No se trata solo de querer un mejor gobierno, es necesario dar forma a experiencias políticas que nos permitan hacernos cargo de manera directa de los medios de vida. Fortaleciendo los existentes y creando nuevos procesos organizativos autónomos para la gestión del agua, la vivienda, los servicios educativos y de salud, etc. Formas que nos permitan producir re equilibrios, deformando los modos de gobierno y sus formas de gestión mercantil de la vida.

Diego Castro Vilaboa

El autor es docente en la Universidad de la República de Uruguay y estudiante del doctorado en Sociología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Investiga sobre luchas sociales y movimientos sociopolíticos en Uruguay y América Latina. Forma parte del colectivo comunicacional 'Zur Pueblo de Voce'.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Bloqueo a Cuba: ¿propaganda comunista?


Afirma Cuba en Unesco que nada ni nadie detendrá proyecto socialista




El embajador cubano Oscar León afirmó hoy en el Consejo Ejecutivo de la Unesco que la isla caribeña no renunciará al proyecto socialista escogido de manera soberana por sus habitantes, aunque Estados Unidos se empeñe en recrudecer su hostilidad.

‘Nada ni nadie detendrá la voluntad del pueblo cubano en la construcción de la sociedad socialista que ha decidido erigir en ejercicio de su libre determinación’, subrayó al intervenir en la segunda y última jornada del debate general de la sesión 207 de uno de los órganos constitutivos de la Unesco.
De acuerdo con el representante de la mayor de las Antillas ante el Consejo, su país mantendrá ese rumbo con apego a la paz y de conjunto con quienes desean relaciones entre La Habana y Washington basadas en el respeto, la igualdad soberana, la colaboración y el beneficio mutuo.
Sin embargo, precisó en esta capital, en la sede central de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que el escenario bilateral se aleja cada vez más de esa aspiración, a partir de la agresividad de la actual administración en la Casa Blanca.
‘Desde que nos reunimos en abril, el bloqueo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba ha sido fortalecido’, dijo el diplomático, quien calificó de genocida la política estadounidense hacia la isla.
León advirtió que ningún sector de la sociedad escapa del rigor de esta hostilidad, incluidos los ámbitos de la Unesco.
‘Otros pueblos del mundo son perjudicados también por su carácter extraterritorial. El informe anual del Secretario General de la ONU sobre el bloqueo contra Cuba contiene información copiosa sobre las afectaciones’, señaló en la sesión el presidente de la Comisión Nacional Cubana de la Unesco.
En su discurso, el embajador recordó que en pocos días la comunidad internacional volverá a tener la oportunidad de reclamar el fin del cerco económico, comercial y financiero impuesto a la mayor de las Antillas desde hace 60 años, en una nueva votación en la Asamblea General de la ONU.
Desde 1992, el principal órgano deliberativo de Naciones Unidas, en el que están en igualdad de condiciones sus 193 Estados miembros, respalda de manera contundente una resolución presentada por Cuba sobre la necesidad de levantar el unilateral bloqueo.
La votación de este año tendrá lugar el 7 de noviembre, un día después de que la isla introduzca ante la Asamblea la iniciativa destinada a rechazar un entramado de medidas con 922 mil 630 millones dólares de daños acumulados por su aplicación.

martes, 15 de octubre de 2019

Catalunya: Repudiamos la criminalización del proceso independentista




Por la huelga general y la amnistía a los presos políticos

Hoy se dio a conocer la sentencia del procés, el juicio emprendido por el estado español contra los voceros y referentes del proceso independentista catalán de 2017. El fallo dicta penas durísimas (entre 8 y 13 años de prisión) contra los principales acusados, criminalizando la lucha por la autonomía en Catalunya y, por extensión, en el territorio español. El rechazo a esta injusta condena ha desatado enormes movilizaciones en todo el país, incluyendo la convocatoria a una huelga general.
Los manifestantes se cuentan por miles y se han congregado en el aeropuerto de El Prat, Barcelona. Se encuentran bloqueando los accesos y las rutas e interrumpiendo el tráfico terrestre y aéreo. Muchos de ellos arribaron desde la enorme concentración convocada en la plaza central, que fue replicada en las principales ciudades de Catalunya y que comienza a extenderse por todo el territorio español.
Además, diversas organizaciones, tanto partidos políticos como federaciones sindicales y estudiantiles, han convocado a la huelga general por la amnistía a todos los involucrados en el proceso independentista. Las manifestaciones se desenvolverán durante toda la semana, culminando el viernes con una concentración en Barcelona, que se espera multitudinaria.
Ante estos sucesos, el estado español ha respondido con una violenta represión. Las organizaciones catalanas reportan decenas de heridos a manos de las fuerzas policiales y detenciones ilegítimas. El gobierno central ha trasladado cientos de efectivos a Barcelona y alrededores para hacer pasar la sentencia. Por su parte, todos partidos del régimen, incluyendo Podemos y el Psoe, se han pronunciado a favor de acatar el fallo.
La sentencia del procés está inscripta en una serie de ataques gravísimos al movimiento popular. Entre ellos, la falsa acusación de terrorismo a militantes independentistas de los CDR y la injusta condena, también bajo la ley anti terrorista, a los jóvenes de Alzazu, en Navarra. La indignación popular, que crece hora tras hora, choca contra las provocaciones de un estado que ha mantenido los pilares represivos del franquismo.
Reclamamos la amnistía inmediata para todos los presos políticos y apoyamos la huelga general. Por el derecho a la autodeterminación de Catalunya y de los pueblos del estado español.
Abajo la monarquía y las fuerzas represivas franquistas.

Luciano Arienti

lunes, 14 de octubre de 2019

Lenín Moreno derogó el paquetazo del FMI tras 12 días de movilizaciones




Tras 12 días de movilizaciones callejeras y una violenta represión, el Gobierno de Lenín Moreno anunció la derogación del decreto de aumento de los combustibles y una mesa de diálogo con las direcciones indígenas para negociar un nuevo decreto.

Las calles de Quito se inundaron de manifestantes festejando en la noche del domingo tras el anuncio por cadena nacional de la derogación del decreto 883 ordenado por el FMI, que eliminaba los subsidios a los combustibles, duplicando los precios de la gasolina. El acuerdo, del que participaron las direcciones del movimiento indígena, supone redactar un nuevo decreto del que no se definieron detalles.
Tras 12 días de movilizaciones callejeras, que enfrentaron el estado de sitio y una represión brutal que dejó al menos 7 muertos y cientos de heridos y detenidos, el Gobierno se reunió este domingo con las direcciones de los movimientos indígenas para establecer una mesa de diálogo que fue televisada en directo.
Luego de dos horas de cuarto intermedio, y con la mediación de la ONU y la Conferencia Episcopal, se anunció el acuerdo al que se había llegado entre el Gobierno y las direcciones de los movimientos indígenas, con la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) a la cabeza.
No se dieron detalles de cómo sería el nuevo decreto que el Gobierno diseñará con las direcciones indígenas, pero éstas le garantizaron una paz social inmediata
El acuerdo fue leído por el representante de la ONU: "Como resultado del diálogo se establece un nuevo decreto que deja sin efecto el decreto 883, para lo cual se instala una comisión que elaborará uno nuevo". La comisión estará integrada por miembros del Gobierno y las direcciones indígenas, y a cambio estas últimas se comprometieron a suspender las movilizaciones en todo el país.
Tras una primera ronda de intervenciones de parte del Gobierno y las direcciones indígenas, en las que no se había llegado a un acuerdo, se pasó a un cuarto intermedio de dos horas en las que ambas partes llegaron a esta resolución a puertas cerradas.
El apuro por llegar a un acuerdo tenía que ver con el inicio, el mismo sábado, de movilizaciones más espontaneas en los barrios pobres de Quito, que no respondían directamente a la dirección de la CONAIE
En esa primera ronda, el Gobierno se mostró reacio a aceptar derogar el decreto e insistió en que los subsidios al combustible solo beneficiaban a los narcotraficantes y especuladores, y que las movilizaciones violentas estaban digitadas por el expresidente Rafael Correa. Los dirigentes indígenas también apuntaron a Correa pero insistieron en que la única forma de establecer una comisión para debatir un nuevo decreto sería la derogatoria del 883.
Más que intransigencia de las direcciones indígenas, la posición parecía responder a la necesidad de no aparecer por cadena nacional, ante sus bases y los miles que se movilizaron, entregando todo después de casi dos semanas de intensa lucha.
El sábado, la dirección de la CONAIE había aceptado por primera vez sentarse a negociar con el Lenín Moreno, dejando la puerta abierta a una modificación del decreto. Aceptaba la mesa de diálogo aunque el Gobierno no había liberado a los presos, echado a los ministros responsables de la represión, ni eliminado el estado de excepción, todas demandas del movimientos.
El apuro por avanzar en un acuerdo para "reestablecer la paz", tenía que ver con el inicio, el mismo sábado, de movilizaciones más espontaneas en los barrios pobres de Quito, donde se comenzaron a levantar barricadas para enfrentar a la policía, y que no respondían directamente a la dirección de la CONAIE (que había hegemonizado la protesta toda la semana previa). En esas barricadas se empezó a escuchar cada vez más fuerte la demanda de "fuera Moreno", que las direcciones indígenas se habían negado a levantar por considerarla "correista"; al mismo tiempo que se vieron muestras de apoyo en otras ciudades, incluyendo Guayaquil.
Durante la mesa de diálogo de este domingo, quién dejó más clara esta preocupación de que las manifestaciones se les fueran de las manos, fue Leonidas Iza, presidente de Movimiento Indígena de Cotopaxi, que dijo "me parece irresponsable creer que esto es un acto vandálico de la gente o de los correistas. No estamos viendo bien. Nosotros mismos nos sorprendemos con la cantidad de gente. No creo que Correa en este momento tenga la capacidad de mover aquello".
En el acuerdo final no se menciona nada sobre la responsabilidad del Gobierno en la brutal represión de la última semana y media, sobre los muertos y heridos, como así tampoco sobre la renuncia de la Ministra de Gobierno y el Ministro de Defensa, que eran exigencia de los manifestantes. A su vez no se dieron detalles de cómo sería el nuevo decreto que el Gobierno diseñará con las direcciones indígenas, que sí le garantizaron una paz social inmediata al ordenar a sus bases suspender las movilizaciones en todos los territorios.
Aunque muy golpeado por tener que suspender el decreto, Moreno logró con esta mesa de diálogo mantenerse en el poder a pesar de la brutal represión que descargó sobre el pueblo de Ecuador.
El FMI va a seguir exigiendo nuevos ajustes, e insistirá con las reformas laboral y tributaria. Sin embargo, y a pesar del rol jugado por la dirección de la CONAIE, la enorme lucha de las bases indígenas y campesinas, junto a la de los jóvenes, trabajadores y pobres de las ciudades se convirtió en una enorme muestra de cómo enfrentar los ajustes y ataques del FMI en todo el continente.

Juan Andrés Gallardo
@juanagallardo1
Lunes 14 de octubre | 00:30

Una visión crítica de la conquista de América




El primer impacto fue el asombro, luego el miedo ante las armas de fuego y la fuerza mágica del hombre blanco cubierto con armaduras y montado a caballo. Los invasores aprovecharon el desconcierto y la superioridad tecnológica para dominar fácilmente a las sociedades americanas más desarrolladas.

La irrupción europea transatlántica tuvo una trascendencia formidable. En pocos años se tuvo conocimiento de la dimensión planetaria, se posibilitaron nuevas rutas y el contacto con la diversidad humana; se potenció el comercio, la ciencia y la tecnología; y se generaron las bases del despegue capitalista y la Revolución Industrial, con el enorme y penoso costo dedos genocidios.
El arribo de Cristóbal Colón a América fue un emprendimiento que hizo posible uno de los hechos más destacados de la historia de la humanidad. Desde su desembarco en playas caribeñas, en menos de un siglo se pudo alcanzar el conocimiento de la dimensión del planeta y se vincularon culturas desconocidas entre sí. La ventaja para los europeos fue conocer la pólvora, la brújula, el papel y la imprenta, entre otras adquisiciones.
El acto de pisar tierra americana produjo una espectacular cadena de acontecimientos que transformó y dinamizó la sociedad humana. El descubrimiento de oro y plata en el “nuevo continente” desató un verdadero aluvión colonizador. Centenares de expediciones y millares de hombres fueron tras los pasos de los pioneros para intentar el logro de fabulosas fortunas.
En los primeros 150 años de acción conquistadora, 17 mil toneladas de plata y unas 200 toneladas de oro arribaron a España y potenciaron el incipiente desarrollo comercial y manufacturero europeo, que abrieron las compuertas de la Revolución Industrial y el desarrollo capitalista.
La navegación superó todos los límites y se aventuró hacia todos los rincones del planeta. El conocimiento del mundo comenzó a ser posible y el comercio empezó a diseñar el mercado internacional. El desarrollo económico terminaría por sepultar a la sociedad feudal y al absolutismo monárquico.
La ambición no encontró barreras infranqueables. En pocos años la inmensidad americana dejó de ser inexpugnable y españoles, portugueses, británicos, holandeses y franceses se disputaron el gigantesco botín.
Un siglo después de la llegada de la Santa María, La Niña y La Pinta alas Antillas, de los más de 70 millones de nativos americanos preexistentes, sólo quedaban tres millones y medio de almas. Primero, fueron derrotados por la desproporción de recursos, la sorpresa y la confusión. Luego, fueron privados de su cultura y creencias, sometidos al trabajo esclavo y a las enfermedades importadas por los europeos, que encontraron a sus organismos sin los necesarios anticuerpos para resistir a virus y bacterias invasores.
La casi extinción de la población nativa generó otro genocidio. Para sustituir a los americanos, se propicióla cacería de seres humanos, se arrancaron millones de africanos de su tierra ancestral y se comerció con ellos para utilizarlos como mano de obra esclava en socavones y plantaciones.
Medio milenio después, fue en vano el intento de ocultamiento del exterminio indígena y salió a la luz otra versión de la historia, atrás quedaron definiciones como el “Descubrimiento de América”, que pretendía ignorar la existencia de millones de seres humanos que habían descubierto el continente miles de años antes. También quedó rápidamente vetusta la intención de mostrar como amistoso el “Encuentro de dos mundos”, cuando en realidad se trató del violento aplastamiento de los nativos por parte de los forasteros.
No obstante, no se puede dejar de reconocer que la llegada europea a las costas americanas produjo un avance notable de la humanidad, pero el progreso no puede ocultar la magnitud de la tragedia consumada.
La sociedad capitalista se concibió a partir del genocidio, la esclavitud y el saqueo impulsado por las potencias europeas de la época. El alumbramiento del nuevo sistema económico se amasó con la sangre de millones de seres humanos.

El encontronazo del 12 de octubre de 1492

Las hipócritas denominaciones con las que fue conmemorado cada aniversario de la llegada de Colón a tierras americanas, pusieron de manifiesto el intento de disimular, encubrir y minimizar los crímenes cometidos. Celebrar el “Descubrimiento de América” significaba omitir, nada menos, que existían unos setenta millones de seres humanos que ya habían descubierto al continente y prosperaban en él.
La improvisada denominación de “Encuentro de dos culturas” o “de dos mundos”, fue sólo un intento de falsificar la historia, dado que ese encuentro no tuvo nada de protocolar o pacífico, como cínicamente pretendieron insinuar sus ideólogos y difusores. La evidencia del genocidio desatado, el saqueo de sus incalculables riquezas y el sometimiento de los sobrevivientes presentaron un cuadro muy distinto al pretendido, exponiendo un verdadero “encontronazo” donde el desequilibrio tecnológico impuso sus trágicas desproporciones.
La expedición de Colón fue una destacada empresa que hizo posible uno de los acontecimientos más importantes de la historia humana: tomar conciencia de la magnitud del planeta y poder comunicar sus diversos puntos geográficos. Así, se pudieron relacionar mundos antes desconocidos entre sí, algunos en estadios muy primitivos de desarrollo otros más avanzados, como los europeos, que ya conocían la brújula, la pólvora, el papel y la imprenta.
Se transformaron las economías cerradas del Medioevo para constituir un mercado mundial. “Los descubrimientos de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, la esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas, el comienzo de la conquista y del saqueo de las indias, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros, son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista (...) Las riquezas apresadas fuera de Europa por el pillaje, la esclavización y la masacre refluían hacia la metrópolis donde se transformaban en capital” (Carlos Marx, El Capital Tomo I).
El oro y la plata americanos contribuyeron a forjar los primeros grandes capitales europeos, que dinamizaron la economía y detonaron el fin del feudalismo y, posteriormente, la Revolución Industrial.
Así se fue gestando la sociedad capitalista que, como contrapartida, significó un importante avance en la historia de la humanidad. El capitalismo desplegó sus máximas posibilidades de desarrollo en los países más avanzados de la época, donde se produjeron los saltos más dinámicos en la primitiva acumulación de capital, basados esencialmente en el pillaje, la ampliación de las fronteras y la repartición del mundo. Simultáneamente, se generó un desarrollo incesante de las ciencias, el conocimiento, las técnicas productivas, las posibilidades de consumo y de supervivencia humana.
El capitalismo logró cumplir un rol progresivo, sólo interrumpido por las crisis cíclicas que desquiciaban periódicamente la producción y su economía, dejando en evidencia las limitaciones del sistema.
A pesar de este notable aporte a la evolución humana, el capitalismo desde sus primeros pasos denotó sus características salvajes, corruptas e inhumanas que continuaron manifestándose en plenitud hasta la actualidad.

Bernardo Veksler
Escritor
Sábado 12 de octubre