viernes, 19 de marzo de 2021

Un año de gobierno neoliberal en Uruguay: los monstruos asoman la cabeza

A un año de la asunción como presidente de Luis Lacalle Pou, quebrando quince años continuos de gobierno del centro izquierdista Frente Amplio, las condiciones de la clase trabajadora van barranca abajo.
 La famosa frase del intelectual orgánico italiano Antonio Gramsci: cuando el viejo mundo no termina de morir y lo nuevo tarda en aparecer. En ese claroscuro surgen los monstruos; cobra mayor relevancia en estos tiempos de neoliberalismo crudo que vive Uruguay. 
 Este primero de marzo se cumple un año de gobierno de la Coalición Multicolor, que comprende a todos los partidos de derechas, desde la militar hasta la liberal-conservadora y con su socio camuflado, los ecologistas reaccionarios. 
 El ajuste sobre la clase trabajadora es claro y evidente. La totalidad de políticas, medidas y hechos que van desde un año hacia atrás son cuasi imposibles de enumerar en estas líneas. A apenas quince días de asumido el nuevo gobierno, hacía gala de su proyecto y emitió un decreto que ajustaba el presupuesto estatal asignado para ese año en un quince por ciento. 
 En campaña electoral Luis Lacalle Pou y aliados declaraban que iban a convocar a los mejores y que estaban prontos para gobernar. Cualquier similitud con el macrismo es puro neoliberalismo. “El despilfarro”, “hubo una fiesta” y “la pesada herencia” que dejó el Frente Amplio fueron las expresiones más utilizadas por el presidente Lacalle Pou y sus ministros, para justificar su transferencia de recursos de abajo hacia arriba. 
 Donde el actual oficialismo escribió en su programa que se proponía eliminar despilfarros estatales y crear condiciones más favorables para el avance del “país productivo”, debiera leerse como que revertiría conquistas sociales y aumentaría los privilegios de los más poderosos. Fueron enunciados generales, y en lo referido a la Ley de Urgente Consideración (LUC) quedaron por el camino varias propuestas, porque no reunían el apoyo necesario para su aprobación. 
  El gobierno se montó sobre dos fuertes pilares: la LUC y el presupuesto quinquenal. Se recortó en políticas sociales pero se aumentó el presupuesto para el Ministerio del Interior y de Defensa. Porque este proyecto solo cierra con represión. Represión que ha aumentado significativamente en los últimos doce meses. 
 Las fuerzas represivas son las mismas de siempre y el Frente Amplio compró el populismo punitivo como forma de abordar la seguridad pública. Hoy tienen el respaldo de un gobierno que plantea este problema como un “ellos y nosotros” o “la gente de bien” versus “los delincuentes”. 
 Se recortaron las becas universitarias y las becas de INEFOP que se brindan a trabajadores desempleados o en seguro de desempleo. La Universidad de la República no recibirá aumento en todo el quinquenio y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación sufrirá un recorte del 43.7% en investigación, 30.3% en formación y 51.3% en acceso a literatura científica. 
 La receta es la clásica de la de gobiernos de este corte, debilitamiento y déficit de la educación, salud y empresas públicas para su posterior privatización en nombre de San Déficit fiscal y reglas fiscales como salmos. 

 El ajuste por la boca vive

 El propio Lacalle Pou en el debate presidencial dijo: “la inversión tiene que estar en conocimiento, en estudios; no en ladrillos, no en infraestructura.” Pues ni la inversión en infraestructura y educación se divisa por ningún lado. 
 La Ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche declaró recientemente: “Es evidente que esta situación de pandemia nos va a llevar a un aumento de personas en situación de pobreza. Es lo que estamos apoyando.”
 Los números hablan por sí solos: más de 100.000 nuevas personas en situación de pobreza, más de 111.000 en seguro de desempleo (el doble que en 2019) y más de 800 ollas populares y merenderos en todo el país. 
 El salario real ha descendido, siendo el peor en los últimos quince años. Aumentaron las tarifas, el gasoil y varios impuestos (primaria, contribución, patrimonio).
 El Partido Colorado, primer socio del Partido Nacional en esta coalición, colocó en cargos de gobierno a su ex fórmula presidencial Talvi-Silva. Los dos prometieron en campaña crear 136 liceos nuevos en todo el país. Talvi se retiró de la política a menos de seis meses de haber asumido como Canciller y Silva hoy es Presidente de la Administración de la Educación Pública (ANEP).
 Silva ha eliminado 250 grupos liceales (secundarios). Un liceo promedio tiene 24 grupos. Así que el recorte equivale a más de 10 liceos. La excusa del recorte es la baja natalidad, suceso que acontece desde hace décadas en Uruguay. El recorte carece de sentido, siendo que en caso de ser un motivo, se aplica solo en secundaria y no en primaria. 
 El último hecho grave en la educación fue el cese de quince docentes en un liceo del departamento de San José al suroeste de Uruguay por presunta violación de la laicidad. Lo que resulta de distintos testimonios y documentos es que es una clara persecución sindical por los antecedentes y declaraciones de la directora de dicha institución de filiación al oficialista Partido Nacional.
 La pandemia ha sido el gran comodín que la Coalición Multicolor utilizó para escudarse en su ajuste. Arbeleche dijo, en al menos tres ocasiones, que “lo peor ya pasó” en otro ataque de macrismo explícito. Pero Urughuay ha sido el último país del continente en recibir las vacunas y el que menos gastó en pandemia para contrarrestar la misma, un 0.7% del PBI.

 La oligarquía los cría y ellos se juntan

 La Coalición Multicolor está poblada de apellidos centenarios, dueños del país, terratenientes, militares y de directores de think tanks. El tercer socio de la misma es un partido de ultraderecha militar, Cabildo Abierto. Es el gobierno democrático que más militares posee en cargos públicos. Donde se encuentran Ministros, Senadores, diputados y directores de entes públicos, entre otros. 
 El discurso de Cabildo Abierto es abiertamente antiderechos, promilitar, nostálgico de la dictadura y en contra de las organizaciones de derechos humanos. Dentro de sus adeptos se encuentran nazis, apologistas de la dictadura y torturadores. Sus declaraciones también giran en torno al “mal gasto” del dinero público y su despilfarro, pero nada han dicho en contra del déficit de la caja militar que ronda los 500 millones de dólares anuales.
 Se sabía que articular al oficialismo multicolor iba a ser complicado. Ya antes de la asunción de la alianza multicolor, el expresidente colorado Julio María Sanguinetti y Guido Manini Ríos (máximo referente de Cabildo Abierto) consideraron necesario formar un organismo de conducción política de la coalición de gobierno. Cumplido ya un año, Lacalle Pou no satisfizo la demanda y ha optado por dejar que las discrepancias se manifiesten, solo en el Parlamento, lejos de su puesto de mando y diluidas entre muchos participantes.

 Lacalle show 

 Todos los caminos conducen a Lacalle Pou. Su figura concita toda la atención y todo gira en torno a él. Sus vacaciones en tiempo de picos de contagios y fallecimientos por Covid-19, sus selfies, sus fotos surfeando, puestas en escena con “seguidores”, caminando con la primera dama por la principal avenida de Montevideo “espontáneamente”, llamando “casualmente” a la operadora del aeropuerto que recibió al avión con el cargamento de vacunas… y la lista sigue. 
 Apenas iniciada la pandemia el 13 de marzo, Lacalle Pou brindó conferencias de prensa diariamente y allí construyó su imagen de gobernante que “se hacía cargo”. Pero los hechos demuestran lo contrario. Aunque su cometido fue logrado exitosamente: el presidente marcaba (y marca) agenda todos los días. 

 ¿Entonces?

 El gobierno hizo muy poco para paliar las duras consecuencias de la crisis en lo económico y lo social. Los indicadores de retroceso son elocuentes, y si la gente pasa a vivir peor, el descontento no se podrá aplacar por tiempo indeterminado echándoles la culpa a la pandemia y a los gobiernos anteriores del Frente Amplio. Obviamente, una eventual insatisfacción creciente con este gobierno no significa que vayan a crecer las preferencias por el FA, y en el camino hacia las elecciones de 2024 hay mucho más que dos. 
 La oposición encabezada por el Frente Amplio sigue atónita e impávida. La solución y la resistencia solo se ven posible por abajo y desde las organizaciones sociales. 
 Estos clanes de la oligarquía no son nuevos en política, pero el contexto regional y nacional han hecho que se coaliguen de manera sui generis, mientras esperaban pacientemente y agazapados para dar el zarpazo. 
 Los monstruos han salido a la superficie, dejando ver su rostro y descubriendo sus verdaderas intenciones, pero lamentablemente la historia marca que aún no han mostrado ni la mitad de su cuerpo. 

 Nicolás Centurión. Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

jueves, 18 de marzo de 2021

Un muerto cada 30 segundos: Brasil ante el mayor colapso sanitario de su historia


Uruguay suspende las clases presenciales

Con un promedio semanal de 1.200 casos diarios de Covid-19 en una población de 3,4 millones de personas, Uruguay acaba de anunciar que entró a una etapa de “transmisión comunitaria intensa” y que por lo tanto, cerrará las escuelas. A partir del miércoles, según lo anunciado por el presidente Lacalle Pou, se suspenderá la obligatoriedad de asistir a todos los niveles educativos (Lanuevamañana, 17/3), luego de reunirse con su gabinete en medio de una suba exponencial de los contagios en las últimas semanas. “En 15 días la ocupación de CTI por enfermos del COVID-19 aumentó 72%. Y en 15 días la movilidad -medida a través de Google- llegó a los niveles de comienzos de diciembre” (El País, 16/3).
 De esta manera se suspendieron de forma obligatoria las clases presenciales de educación media en la ciudad de Rivera, capital del departamento más afectado, hasta el domingo 4 de abril. En tanto, “se deja en suspenso la obligatoriedad en todo el sistema educativo en todo el país” hasta “después de Semana de Turismo”, que termina ese domingo (la diaria, 16/3). Además, se habilita la suspensión de la presencialidad de las clases en ciudades y regiones por sugerencia de los centros coordinadores de emergencias departamentales en coordinación con la Administración Nacional de Educación Pública y con asesoramiento del Ministerio de Salud Pública (MSP). Los comedores de los centros educativos permanecerán abiertos. En cuanto a la educación terciaria, Lacalle Pou dijo que el gobierno está “exhortando” a que las instituciones limiten la presencialidad casi que exclusivamente a actividades de prácticas y laboratorio.
 Sin embargo, el cierre de las escuelas no fue “decretado” (la medida no será opcional para la educación media en el municipio de Rivera, fronterizo con Brasil y el más afectado del país) dejando la medida a criterio de las autoridades educativas y de la presión de los docentes y estudiantes frente a los aumentos de los contagios. Hay fuertes presiones de diferentes sectores que plantean adelantar el receso escolar y congelar esta medida. El presidente señaló que un elemento que se tuvo en cuenta a la hora de decidir sobre la presencialidad es el porcentaje de contagios y brotes en el sistema educativo: “2,5% de los contagios se da dentro del sistema educativo. Algo más de 100 y pocos brotes son dentro del sistema y más de 6.000 son en las relaciones intrafamiliares”. 
 El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) había expresado en el informe sobre la situación epidemiológica que difundió este martes la necesidad de hacer énfasis en “la generación de ámbitos seguros desde el punto de vista sanitario dentro de las instituciones educativas”. También el aumento de los contagios en niños preocupa a las sociedades médicas que este sábado se reunieron en un Zoom para analizar la situación de la pandemia. Durante el encuentro, los grupos de médicos que integran el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) coincidieron en que es prioritario “disminuir la movilidad al mínimo” dado que “nunca se estuvo en una situación tan grave”. Incluso pediatras y médicos generales alertaron por el aumento del número de niños infectados, asociado a la vuelta a las clases. En medio de estas medidas, a sugerencia del GACH, a partir de este miércoles el aforo de los ómnibus interdepartamentales será de 50%. Se suspendieron deportes amateur y se dispuso el cierre de “vestuarios en clubes y gimnasios”, una medida que estará en vigencia hasta el domingo 4 de abril (ídem). Además, en los espectáculos públicos se suma al aforo de 30% un límite de 400 personas en el lugar, más allá de su capacidad. 
En medio de estas medidas también está la limitación del derecho de reunión en los lugares públicos, lo que afecta también las protestas sociales (proyecto enviado al Parlamento que podrá ser renovado cada 30 días por el Ejecutivo hasta el fin de la emergencia sanitaria), por lo que la policía podrá seguir dispersando aglomeraciones. 
 La situación de la vacunación en Uruguay es crítica. Hasta ahora, 215.000 personas recibieron la primera de las dos dosis de CoronaVac o Pfizer en Uruguay, lo que equivale al 6% de la población (France24, 15/3). No se han cumplido los objetivos de vacunar a docentes y personal educativo. Se denuncia la “capacidad ociosa” de los diferentes vacunatorios que ronda el 86% porque no hay recursos para vacunar. A partir del lunes se vacunarán a personas mayores de 80 años, y se espera la llegada de más de un millón de dosis de la vacuna China. El acaparamiento de vacunas por parte de los países imperialistas no fue denunciado por el Gobierno. 
 La expansión de los contagios en el marco de la crisis sanitaria y la segunda ola pronosticada por científicos y especialistas, es consecuencia de la gestión capitalista de la pandemia. Esta gestión capitalista avanzó sobre la apertura de la economía y la presencialidad de la educación sin vacunas, exponiendo a contagios y muertes a trabajadores no esenciales y al conjunto de la población, llevando a diferentes países al colapso sanitario.

 Emiliano Monge
 17/03/2021

En torno al tema del Poder

El año pasado en un intento de reflexión, hacíamos mención al PODER, la ideología y la organización. Ahí en ese cuadro se entiende la acción política. 
 La acción política despojado de marco teórico, puede ser vista como de extrema radicalidad en función del PODER, más es inocua y funcional si no define la interrogante: ¿Funcional a que proyecto de clase? 
 Este es el aspecto central. La lucha de clase adopta aspectos disímiles y contradictorios, la acción espontánea e instintiva refleja un componentes de la lucha de CLASES, el factor consciente hace al saber y el saber está guiado por la ideología. 
 Los marxistas leninistas adoptamos el materialismo histórico y la dialéctica materialista a la hora de buscar comprender el objeto y los fenómenos. 
 Estructura - Superestructura, como categoría de análisis nos permite entender como una se acomoda a la otra y cuál asume el rol condicionante. 
La base material o estructura es el aspecto central y por lo mismo, siendo la centralidad, los fenómenos son un reflejo de está. Es el mundo del trabajo donde se genera valor y ahí encuentra el capitalismo su centralidad.
 La plusvalía es la razón y sentido de la dominación y explotación de las masas de trabajadores y obreros. La comprensión de estos aspectos dan razón y sentido a las herramientas, una en particular, la unidad en concreto de la clase obrera. 
Esta unidad se expresa a través del movimiento sindical y su expresión fundamental, ese es en Uruguay el histórico logro de madurez de la clase obrera, la otrora, bastión de lucha y resistencia, la CNT y actualmente PIT-CNT. Este instrumento creado y organizado por las luchas proletaria dan sentido y razón a los permanentes ataques de la clase DOMINANTE, del enemigo de clase. Se organiza la CNT y la virulencia del enemigo fue reacción inmediata. 
 Su organización y unidad nunca estuvo detenida en la lucha de tendencias, estás estaban presente y era parte de este proceso dinámico en su conducción y absoluto en términos de lucha de clases. 
 Dinamitar este logro y conquista obrera, es el objetivo del enemigo de clase. Los trabajadores comprometidos y responsables, saben que la unidad es un valor superior. Agregó este material del año que ya se fue: 

 *Marzo 2020 "La contradicción como expresión de movimiento

 El marxismo intenta ofrecer un marco teórico abarcativo para comprender la sociedad humana y más allá de cualquier otra cosa que pueda ser, la ciencia es obviamente un producto de la sociedad humana por tanto una construcción de conocimiento y saberes. 
 El marxismo leninismo es el continuo enriquecimiento a partir de la captación de los nuevos fenómeno, de las captación de la principales tendencias, estas son un reflejo del mundo material. 
Expresan siempre un fenómeno ubicado en la base material y ésta es al mismo tiempo resultado del trabajo humano. 
 En una sociedad de clases sociales, en está, la contradicción fundamental es entre CAPITAL - TRABAJO 
 Los marxistas-leninistas somos tanto críticos como defensores de la ciencia. Somos críticos de la forma en la que las prioridades capitalistas distorsionan el desarrollo de la ciencia.
 No es simplemente que los descubrimientos científicos son mal usados en la sociedad capitalista, es que estos están al servicio de la clase que domina y explota, aunque ciertamente es verdad que por ejemplo la tecnología que podría hacer más fácil el trabajo para todos y en lugar de esto ello implican una aceleración de los ritmos de trabajo para algunos y desempleos para otros. 
 La crítica marxista de la ciencia como existe actualmente es simultáneamente un llamado para su transformación – un llamado para liberarla de las limitaciones ideológicas y materiales de una sociedad basada en provecho para unos pocos. 
 Es decir la ciencia no es neutral, la ciencia aplicada a la técnica es conocida como tecnología y esta ópera decisivamente al servicio de la producción y desplaza trabajo vivo. Más allá del deseo o de la no comprensión, la ciencia es hoy ya una fuerza productiva en sí misma. 
 Claro que debería ser distinto, debería estar al servicio de los "libres productores" pero no es así y no es por una cuestión central y éste es el PODER y el mismo se comprende junto al tema del ESTADO. El cambio de etapa al que asistimos no puede enredarnos en discusiones interminables que no resuelven lo concreto. Este es el mundo y en el estamos. 
 No es una discusión válida el asunto de participar si o no de instancias electorales, si es más o menos legítima la forma que está se instrumenta. Hay si que saber y explicar el fenómeno DEMOCRACIA y explicarlo implica no perder de vista que todo principió consta de dos polos unidos y en lucha. Tan importante como esto es formular el CONTENIDO DE CLASE. 
 En el marco de la revolución científica - tecnológica a la que ya se agrego la digital, se vuelve fundamental entender que el resultado está en el trabajo: Trabajo abstracto - trabajo aplicado. Trabajo intelectual - trabajo concreto Trabajo muerto - trabajo vivo
 El trabajo abstracto a partir del desarrollo científico aplicado a la técnica modifica una relación de alcance teórico y de resultado concreto. Hay ya una variante en la composición orgánica del capital. La sustitución de trabajo vivo por trabajo muerto está contenido en esta nueva etapa del capital.
 La inteligencia artificial es resultado del desarrollo y aplicación del trabajo intelectual. 
El desarrollo de la inteligencia artificial tiene impacto directo en el mundo del trabajo y por lo mismo en la relaciones de producción. 
Este impacto se reflejará en el aumento constante de perdida de fuerza de trabajo, es decir, en mayor desocupación. 
 El problema no es la aplicación de la inteligencia emocional, el problema es el PODER y quién detenta el PODER. No escapa este cuadro histórico al fenómeno de clases y lucha de clases. 
 Conclusión: El centro del debate no está en la forma de participar de una realidad social y política, si está participación es electoral o no debe ser electoral. 
El centro de la cuestión está en ver cómo se construye PODER y el PODER, buena parte, reside en la organización. 
La capacidad de organizar es poder, el marco teórico y la ideología es poder. El marxismo leninismo es la ideología del poder de los que no tienen poder, pero es fundamentalmente la negación de las definiciones petrificadas y estáticas. 
 Los anteojos de graduación ajustada para un cuadro histórico no captan la complejidad de un nuevo cuadro histórico en toda su complejidad. 
 Esta es una tarea cardinal que no admite únicamente la lectura política, la política es concreta y lo concreto es la coyuntura. 
Sin la luz de la ideología, sin la aplicación del método la política se desangra" 

 Osbaldo Zuñiga

miércoles, 17 de marzo de 2021

El Salvador: el triunfo de Bukele y el derrumbe de los partidos tradicionales


La popularidad del mandatario esconde un régimen de autoritarismo, miseria y dependencia creciente.

 Con un 66% de los votos, el oficialista Nuevas Ideas obtuvo un categórico triunfo en las elecciones legislativas celebradas el 28 de febrero en El Salvador. Gracias a este resultado, el partido del presidente Nayib Bukele, un empresario y publicista, se asegura, sumando aliados, un total de 61 diputados sobre 84 de la cámara legislativa única, es decir pasaría a contar con una mayoría calificada lo que abriría el camino hacia un control por parte del oficialismo de la justicia, la fiscalía general e incluso lo habilitaría a llevar adelante una posible reforma constitucional en sus propios términos. 

 La elección

 La participación electoral, escasa ya que votó un 48% del padrón electoral, ha sobrepasado sin embargo a la de las elecciones legislativas previas. Los números generales de los comicios dan cuenta de la profundización del repudio entre las masas salvadoreñas a los partidos tradicionales que venían dominando la vida política del país desde que se erigiera el régimen democrático en 1992. La primera gran manifestación de esta tendencia ocurrió en 2019 con la llegada al poder de Bukele, que contaba con 37 años en ese entonces y que montó su campaña alrededor de explotar el hastío de la población ante los 30 años en los que la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el centro izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, dentro del cual se disolvió el PC) se turnaron en el poder sin dar satisfacción a ninguna de las necesidades populares. En la reciente elección, Arena obtuvo el 12% de los votos y los ex guerrilleros del FMLN, quienes dirigían el país hasta el 2019, un 7%, es decir un derrumbe sin precedentes. Hubo alrededor de 50 mil votos nulos y 40 mil votos impugnados (sobre un poco más de 2,5 millones de votantes), según el Partido Socialista Centroamericano, una organización de izquierda que impulsó la anulación del sufragio. 
 Nuevas Ideas, el partido ganador, es una reciente creación de Bukele, que en 2019 tomó “prestada” la legalidad del derechista Gana (atravesado por denuncias de corrupción) para poder presentarse. Nuevas Ideas no es, por lo tanto, un partido con arraigo popular sino una mera prolongación del bonapartismo del presidente. El copamiento por parte de Bukele de los escaños parlamentarios se complementa con la victoria en los municipios, obteniendo 137 sobre 262 concejales. El gobierno no ha dudado en utilizar fondos estatales para la campaña electoral, en la que hubo una disparidad notoria entre los recursos volcados por el oficialismo, con 6 millones de dólares, y la oposición que alcanzó, como máximo, gastos por un millón de dólares. 
 Bukele ha logrado alcanzar altos niveles de popularidad gracias a un aparente control de la violencia ejercida por las pandillas (maras), a la ayuda económica de 300 dólares por familia otorgada para paliar la crisis pandémica, la suspensión temporal del pago de servicios, junto con otras medidas asistenciales, y a la profundización del discurso contrario al régimen bipartidista precedente. Sin embargo, siguen intactos todos los problemas estructurales de El Salvador.

 Autoritarismo y ajuste

 La economía salvadoreña ha sido de las más castigadas en 2020, con un retroceso del 7.5 por ciento (El País, 28/2) y un crecimiento de la pobreza que ahora abarca a más del 40 por ciento de la población. La deuda externa representa ya un 86% del PBI, uno de las ratios más grandes de la región. Para financiar la ayuda de 300 dólares, se ha recurrido a un préstamo del FMI que contendrá, a pesar de las declaraciones en sentido contrario por parte de los funcionarios, condiciones que supondrán un duro ajuste sobre las masas trabajadoras. 
 La celebrada baja en la cantidad de asesinatos por año, que colocaba a El Salvador como el país más violento a nivel mundial sin una guerra declarada, fue desnudada por parte de la prensa como el resultado no de una política anti criminal efectiva sino de un acuerdo entre el gobierno y las principales maras del país. La respuesta del gobierno a esta investigación fue la persecución contra los medios, en particular contra el portal El Faro, lo que incluyó la utilización del Ministerio de Hacienda para fraguar datos que darían cuenta de operaciones de lavado de dinero por parte del portal de noticias. 
 El autoritarismo de Bukele, que tuvo su ópera prima con la irrupción del mismo acompañado del ejército para intimidar al parlamento en febrero del 2020 se ha reforzado no solo con los ataques a la prensa sino con la utilización de las fuerzas armadas para tareas de seguridad interior. Un punto saliente de esta orientación ha sido el asesinato, de características mafiosas, de 2 militantes del FMLN que recibieron una balacera en el marco de un mitin de campaña electoral el 31 de enero. En todos los terrenos, entonces, se trata de un gobierno profundamente contrario a los intereses populares. 

 Las masas trabajadoras deben comenzar un curso de oposición 

Las expectativas de la mayoría de la población salvadoreña con el nuevo gobierno se verán defraudadas, más temprano que tarde, con la constatación de la permanencia y agravamiento de las necesidades populares más elementales. Los jóvenes, trabajadores y campesinos deben advertir que el creciente autoritarismo, utilizado para solventar el personalismo presidencial y las diatribas contra la oposición, dará paso a su utilización contra las propias masas populares. No faltan energías entre los trabajadores para resistir el ajuste por venir. El 16 de febrero, miles de trabajadores se movilizaron, convocados por las centrales Movimiento Poder Popular (un frente de organizaciones sindicales) y por la Unión Sindical Salvadoreña, con el reclamo de terminar con el régimen de las AFP (privatización de las jubilaciones), a lo que se suman otras luchas, como la protagonizada por las obreras de Florenzi, que llevan más de siete meses de toma contra el cierre de la fábrica textil y vienen de participar en la jornada del 8M. Sin embargo, en las direcciones sindicales prima una adaptación al gobierno. 
 La formulación de un pliego reivindicativo que ponga en marcha al movimiento obrero pondrá de manifiesto los intereses antagónicos a los trabajadores que representa Bukele y su gobierno y sentará las bases de una oposición de clase al mismo. 

 Leandro Morgan

martes, 16 de marzo de 2021

La historia detrás de la ejecución de los esposos Rosenberg


Los Rosenberg fueron los únicos civiles norteamericanos ejecutados en la silla eléctrica durante la Guerra Fría.

Los esposos Ethel y Julius Rosenberg, neoyorkinos de ascendencia judía, fueron ejecutados en la silla eléctrica el 19 de junio de 1953 en la prisión de Sing Sing, acusados de entregar información que supuestamente posibilitó a la Unión Soviética acceder al secreto de la bomba atómica.
 Los esposos Ethel y Julius Rosenberg, neoyorkinos de ascendencia judía, fueron ejecutados en la silla eléctrica el 19 de junio de 1953 en la prisión de Sing Sing, acusados de entregar información que supuestamente posibilitó a la Unión Soviética acceder al secreto de la bomba atómica. 
 El proceso judicial fue muy cuestionado en el mundo. El intelectual Jean Paul Sartre lo llamó un linchamiento legal, pues se inspiraba en crueles persecuciones a las ideas socialistas de las que fueron víctimas militantes y simpatizantes en Estados Unidos. Muchos tuvieron que cumplir largas penas de prisión solo por admitir que las sustentaban. 
 El proceso de los Rosenberg dio trigo a las pesquisas del FBI, enrumbadas desde el Congreso por el Comité de Investigación de Actividades Anti-norteamericanas del Senado, presidido por Joseph Mc Carthy, mientras en la Cámara de Repre­sen­tantes lo hacía Richard Nixon. 
 Documentos desclasificados y testimonios hacen comprender que la ejecución de los Rosenberg fue más un producto de la distorsión de la opinión pública allí, soliviantada por las campañas dirigidas a crear un fantasma del comunismo que justificase medidas represivas en el orden interno y contiendas bélicas en el exterior, todo para mantener altos los gastos militares y crear un nuevo poderío basado en la terrible arma atómica. 
 El origen del suceso hay que buscarlo en los años cuarenta, cuando se rompió la coalición anti-fascista que había unido a los países aliados contra el eje nazi-fascista y se dio paso a la llamada Guerra Fría. El comienzo de esta peligrosa etapa de la historia se ubica a partir de la muerte del presidente Franklin Delano Roosevelt. 
 El primer ministro británico Winston Churchill había perdido por amplio margen los comicios de 1945 ante su rival Clemente Attlee. Pero había acordado con el recién electo presidente estadounidense Harry Truman discutir entre ellos an­tes de sostener una reunión tripartita con el líder soviético Joseph Stalin. La cita, que tenía por objetivo afinar el futuro del mundo tras la victoria frente a Alemania, finalmente se dio en Postdam entre julio y agosto de 1945. 
Churchill quería comunicarle, sobre todo, su inquietud con los soviéticos, a partir de “su falsa interpretación de las decisiones de Yalta (febrero 1945), su actitud hacia Polonia, su abrumadora influencia en los Balcanes, con excepción de Grecia, las dificultades que crean sobre Viena, la combinación del poderío ruso y los territorios bajo su control u ocupados”...(1).
 Truman no era difícil de convencer. El 27 de julio de 1941 había declarado al New York Times: “Si vemos que Alemania va a ganar la guerra, debemos ayudar a Rusia. Si vemos que Rusia va a ganarla, debemos ayudar a Alemania y dejar lo más posible que se maten entre sí”.
 Churchill transitó un camino trillado. El futuro director de la CIA, Allen Dulles, ya uno de los jefes de la naciente inteligencia y el general Karl Wolff, jefe de las SS en Italia, se reunieron en Zurich el 12 y el 15 de marzo de 1945, bajo protesta de los soviéticos que tenían el derecho de participar. Dulles planeaba aprovechar la inteligencia alemana sobre Rusia, como preludio de acuerdos para que jefes militares y de inteligencia del III Reich se rindieran a EE.UU. y Gran Bretaña, salvasen el pellejo y sirvieran a los planes de dominio mundial de ambas potencias. 
 Cuando Truman confirmó a Churchill que los ensayos para explotar la bomba el 17 de julio habían sido positivos, decidieron que ya no necesitaban de los rusos para que ellos invadiesen a Japón por Manchuria y completar así el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ya Estados Unidos no debía jugar un papel de contrapeso entre la Unión Soviética y el Reino Unido como pensaba Roosevelt. 
 Rusia había ganado prestigio al comenzar la invasión de Alemania antes que nadie, pero en ese momento el poseedor de la bomba atómica se convertía en el verdadero poder militar y político del mundo. EE.UU. y la URSS se mantuvieron aliados hasta el final de la guerra, pero Washington nunca informó a Moscú sobre la búsqueda del arma atómica ni del Proyecto Manhattan.
 La sorpresa de su detonación fue tremenda. Menos de un año después de la cita de Postdam, Truman invitó a Churchill a visitar Estados Unidos. Ya sin la investidura de primer ministro, mas con la aureola de haber sido el conductor del Reino Unido en los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial, Churchill viajó a Cuba (donde había estado en 1895 durante la guerra de Independencia) antes de ir a Norteamérica. Comprobó mientras disfrutaba de los habanos Romeo y Julieta que “su prestigio internacional no había sufrido por su fracaso electoral” (2). 
 El gran viraje de ambas potencias se hizo público a partir del famoso discurso del ex primer ministro británico en Fulton, Missouri, cuando pronunció por primera vez ante los medios su famosa frase sobre la “cortina de hierro”. Algunos señalan ese momento como el principio de la Guerra Fría. 
 Truman abiertamente abandonó las posiciones conciliatorias de Roosevelt y adoptó las agresivas de Churchill, que tanto habían molestado ya a Stalin por la demora, hasta 1944, en abrir el frente de guerra del oeste. Como una curiosidad histórica, la celebración a comienzos de junio de este año del aniversario 70 del desembarco en Nor­mandía, es decir, la apertura del segundo frente por parte de los aliados, se celebró en medio de un nuevo diferendo con Rusia, esta vez sobre Ucrania. Una evidencia más de que la historia tiende a repetirse. 
 Aunque Henry Wallace y Henry Stimson, secretarios de Co­mercio y Defensa respectivamente, habían defendido la posición del difunto Roosevelt de sostener relaciones normales con los soviéticos; Stettinius, Vinson y Forrestal, secretarios de Es­tado, del Tesoro y Marina respectivamente, apoyaron cambiarla. Los dos últimos se distinguieron más tarde “cazando brujas” con McCarthy. 
 El viraje trajo como consecuencia el rompimiento de los aliados contra el fascismo. Las campañas contra los comunistas se reiniciaron a la sombra del Plan Marshall y tuvieron su momento culminante en las campañas maccartistas, en especial el proceso y ejecución de los Rosenberg. 
 Sus condenas los convirtieron en los dos únicos civiles norteamericanos ejecutados en la silla eléctrica durante la llamada Guerra Fría. Para lograrlo, se les acusó también por los miles de muertos en la Guerra de Corea, tratando de hacer esa contienda más aceptable. Sartre fue certero. Era lo más cercano a los linchamientos. 

Gabriel Molina | internet@granma.cu 
 18 de junio de 2014 21:06:58

 (1) André Fountain. Histoire de la Guerre Froide. Fayard 1965 Paris, p. 324. 
(2) Winston S Churchill. Memorias de la Segunda Guerra Mundial. Ediciones Peuser. 1961 Buenos Aires, p. 1014.

lunes, 15 de marzo de 2021

Bolivia, golpistas a la cárcel


Por orden de la Fiscalía fueron detenidos la ex presidenta golpista Jeanine Áñez y varios de sus ex ministros. La medida, claramente democrática, no fue impulsada, sin embargo, por el MAS o por Evo Morales, sino que es la derivación de una denuncia judicial de una ex diputada masista de diciembre pasado. Los encarcelados son culpables, asimismo, de las masacres de Senkata y Sacaba, donde el ejército mató a once personas e hirió a un número indeterminado de otras. No es lo mismo la apertura de una acción penal de una legisladora con mandato cumplido, que la que debió haber iniciado el propio MAS y el gobierno de Arce. En este último caso habría asumido una responsabilidad política, lo que significa un juicio de responsabilidad política ante la Asamblea Nacional, y la apertura de un proceso de caducidades de todo lo realizado por el gobierno fascistoide. Hay algo importante que no debe ser subestimado de ninguna manera en esta acción penal, y es el contraste con la impunidad que sigue disfrutando Trump luego del asalto golpista al Capitolio el pasado 6 de enero. 
 Los cargatintas mediáticos, espantados ante lo ocurrido, insisten en que no hubo un golpe de Estado sino un abandono del gobierno por parte de Evo Morales, cuando él y su vice presentaron la renuncia. Es el relato de los que aseguran que ni el hondureño Zelaya, el paraguayo Lugo y la brasileña Roussef fueron derribados por golpes de estado disfrazados por acciones judiciales o parlamentarias. En Bolivia, el comandante del ejército, Williams Kaliman, le exigió la renuncia a Morales, con el fascista cruceño en la casa de gobierno, e impuso a Áñez en la presidencia, cuando solamente había reunido el 4% de los votos para ingresar al Congreso. La Asamblea nunca aceptó el recambio por medio de un voto; sí lo hizo de hecho. Con una mayoría superior a los dos tercios, el MAS resignó la Presidencia sin dar pelea. Como es sabido, Evo fue sacado de Bolivia gracias a un operativo que combinaron Alberto Fernández y el mexicano Andrés López Obrador. Como lo documentamos en Política Obrera a finales de 2019, el golpe fue planificado por el mencionado Camacho y el canciller de Bolsonaro – Araujo. 
 Los límites políticos de una acción penal iniciada por una ex diputada son manifiestos, en especial cuando en las recientes elecciones regionales, el MAS sufrió fuertes derrotas en Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra – con un fuerte retroceso en la votación que obtuvo Luis Arce en las presidenciales recientes. El nuevo gobierno no se ha distinguido de los de la región en una gestión capitalista de la pandemia, que está cobrando numerosas vidas en Bolivia. Como ocurre en Argentina con la soja y el maíz, Arce le puso un santo al precio internacional del petróleo, que ya alcanzó los 70 dólares por barril – además del alto precio de la soja cruceña. 
 Aunque La Nación de este domingo habla de una “marea roja” en América Latina con motivo de la eximición penal contra Lula, que se encuentra en apelación, debemos decir que la expresión es abusiva si se refiere al PT de Brasil, al kirchnerismo, al MAS o al ecuatoriano Correa. Las gestiones políticas de estas corrientes van pendiente abajo, como lo prueba por caso, el pasaje de Néstor Kirchner a Cristina Fernández y de ésta a Alberto F. Lo mismo vale entre Lula y Dilma, o entre Correa y Moreno, esta suerte de Scioli del correísmo. La gestión capitalista de la pandemia ha provocado un derrumbe social sin precedentes, seguido de desequilibrios y crisis políticas en ascenso. En lugar de un retorno al pasado se desarrolla un cuadro de guerra civil. Los giros políticos que se observan en todos los países apuntan a contener la disgregación de los regímenes políticos y esa perspectiva en ciernes. Son numerosos los observadores que atribuyen la misma intencionalidad política al norteamericano Biden, que es como explican sus planes de gastos sociales, la aceleración de la vacunación masiva y el apoyo explícito a la sindicalización de los trabajadores de Amazon – luego de cuarenta años de desindicalización. 
 La reacción de la derecha al encarcelamiento de Áñez y algunos de sus secuaces, no demorará por supuesto. Los explotados del Altiplano están advertidos de ello. 

 Jorge Altamira
 14/03/2021

domingo, 14 de marzo de 2021

¿Cuál fue el objetivo del golpe militar de 1976 en Argentina?


La misma clase dirigente que pidió el golpe militar abiertamente, gobernó junto a la junta militar genocida y se benefició económicamente con sus medidas, se pasó con su caída al credo “democrático”. Cada tanto, distintos voceros suyos insisten con la idea de la reconciliación de las fuerzas armadas con la sociedad. Pero el peso del repudio popular contra el genocidio, contra las medidas de impunidad y contra la acción represiva en los años de democracia obligan de conjunto a pronunciarse por un repudio cerrado a la última dictadura militar. Sin embargo, los discursos de las clases dominantes repudiando al golpe (que se van a dar en mayor intensidad en estos días por el 45° aniversario del golpe en parlamentos, medios de comunicación, materiales escolares y actos oficiales) pretenden ocultar los objetivos que persiguió en su momento. Escucharemos muchos discursos sobre “la vida” y “la democracia” que no dirán nada de por qué los militares tomaron el poder. 

 Ascenso obrero y terror patronal 

La huelga general de junio y julio de 1975 fue el punto más alto del ascenso obrero y juvenil, que se había iniciado con el Cordobazo en 1969. La huelga, iniciada por coordinadoras fabriles antiburocráticas con una gran presencia de las corrientes clasistas, se impuso contra la orientación de la CGT, y contra el gobierno peronista de Isabel Perón. Impuso la homologación de convenios laborales frenados por el gobierno, expulsó del gobierno a los odiados ministros Celestino Rodrigo, que había impulsado una brutal devaluación, y José López Rega, que presidía las bandas asesinas de la Triple A.
 Esta derrota política del gobierno de Isabel Perón y López Rega dejó en evidencia el fracaso del peronismo para contener la tendencia creciente a la independencia política de la clase obrera y la acción directa. Ni la primavera camporista de protagonismo de la JP ni el retorno de Perón y su pacto social, ni la represión a mansalva desde el Estado y la burocracia sindical de la Triple A habían logrado cerrar la situación que el Cordobazo abrió. El peronismo había agotado su utilidad para la burguesía en ese momento histórico. 
 En los meses posteriores se profundizó el giro represivo, con la firma de los decretos que le encargaban a las fuerzas armadas el “aniquilamiento de la subversión interna”. La presentación del golpe como una respuesta a la acción de las organizaciones guerrilleras es una fabricación. Estas habían recibido duros golpes para 1976, que las habían dejado casi desarticuladas. 

 El lobby empresario prepara el golpe 

Desde agosto de 1975, la casi totalidad de la burguesía argentina y el capital extranjero que actuaba en el país se congregó en la Asociación Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (Apege), que se dedicó a promover el golpe de Estado. Reclamaban “la supresión directa de todos los obstáculos legales y de otro orden que traban la producción, afectan la productividad y dificultan la comercialización, entre otras las leyes de contrato de trabajo, control de precios y horarios de comercio”. Ricardo Balbín, jefe de la UCR, tradujo el planteo como la necesidad de suprimir a la “guerrilla fabril”. 
 El cambio de régimen (“obstáculos legales”) tenía por objetivo poder destruir el activismo obrero y las posiciones que habían constituido en comisiones internas, cuerpos de delegados y sindicatos recuperados. 
 Este cambio de régimen quería imponer a sangre y fuego la desvalorización de la fuerza laboral que el fracaso del Rodrigazo había frustrado. Para imponer este giro, la burguesía empezó acciones de sabotaje económico (inflación y desabastecimiento, la fuga de divisas, huelga impositiva) y una fuerte campaña política con solicitadas y notas periodísticas. 
 Desde febrero, la Agepe lanzó un lock-out patronal que tenía por objetivo instalar el gobierno militar y que vio su esfuerzo coronado con el nombramiento de uno de sus principales voceros, José Martínez de Hoz, presidente de Acindar y el Consejo Empresario Argentino, como ministro de Economía. 

 La guerra sucia contra la clase obrera

 La represión ilegal se concentró en toda la generación militante que había surgido en la etapa abierta con el Cordobazo, con especial hincapié en el activismo obrero. Datos citados por la Comisión Provincial de la Memoria bonaerense calculan que un 67% de los desaparecidos eran trabajadores. Los listados de activistas a secuestrar fueron elaborados por las propias patronales. En muchas grandes fábricas, los grupos de tareas actuaron dentro de sus puertas, llegando en la Ford de Pacheco, a establecer un centro de tortura dentro del predio de la empresa. 
 La eliminación de los convenios colectivos de trabajo, la prohibición del derecho a huelga y la intervención de los sindicatos formaron parte de un ataque general a las condiciones de vida de los trabajadores, que solo en un año de gobierno militar perdieron el 40% de su capacidad adquisitiva. 
 La burguesía nacional se concentró y se benefició extraordinariamente con los negocios con el Estado en esta etapa. Hubo una multiplicación del endeudamiento feroz, aumentando 7 veces la deuda pública y 3,7 la privada, y coronando el proceso en 1980 la estatización de sus deudas privadas, que pasaron a engrosar el capital de la deuda externa argentina, fuente de crisis económicas permanentes. 
 Este régimen de ofensiva a la clase obrera no pudo sustentarse exclusivamente en el personal militar. Los partidos patronales colaboraron con funcionarios en todos los niveles, desde cargos subalternos en los ministerios, a los gobiernos provinciales y municipales, donde la UCR aportó 310 intendentes al gobierno militar y el PJ 169. Fuerzas menores y centroizquierdistas, como el PSD (Partido Socialista Democrático) o el PI (Partido Intransigente), también tuvieron cargos. 
 La dictadura militar no fue un hecho irracional de un grupo de militares enceguecidos. Fue una política genocida de la clase dominante argentina, que sigue gobernando al día de hoy, para interrumpir un quiebre histórico de los trabajadores con su dominación. 

 Guillermo Kane

viernes, 12 de marzo de 2021

Crisis del sistema capitalista y vigencia del análisis marxista.


 

 En el marco del décimo aniversario de creación de la Sociedad de Economía Política del Paraguay, se llevó a cabo el ciclo de charlas denominado "Crisis política. Una mirada desde la economía política. Análisis de la última década.

¿Qué significa la anulación de condenas a LULA y la crisis del LAVA JATO?


miércoles, 10 de marzo de 2021

Seminario Simón Bolivar - Nestor Kohan


 

 Seminario sobre EL PENSAMIENTO DE SIMÓN BOLÍVAR y algunos debates contemporáneos (a cargo de Néstor Kohan, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe – Universidad de Buenos Aires):
 - El posmodernismo y el abandono de la Historia
 - Desmontando la «deconstrucción» 
- La contrainsurgencia blanda y «soft» 
- Inspiraciones bolivarianas - ¿Marxismo liberal?
 - La tradición antibolivariana de Bartolomé Mitre 
- ¿Simón Bolívar versus San Martín?
 - ¿El esquema de Mitre invertido?
 - El proyecto político de Simón Bolívar 
- ¿Poscolonialidad o anticolonialismo? 
- La estrategia de Bolívar 
 - La doctrina del pueblo en armas
 - Bolívar y las fuerzas morales 
- Proyecto emancipador inconcluso 
- Proyecto bolivariano y nuevos sujetos 
- Patria Grande y Socialismo 
- Equívocos y manipulaciones 
- ¿Marx y Bolívar? 
- Simón Bolívar en el siglo XXI

martes, 9 de marzo de 2021

Brasil: ¿luz verde para Lula?


Sobre el fallo del juez Edson Fachin. 

 El juez Edson Fachin, del Supremo Tribunal Federal de Brasil, declaró incompetente al tribunal federal de Curitiba, que supo tener al frente a Sergio Moro, en las causas que se siguen contra Lula por corrupción, y ordenó que las mismas pasen a un fuero del distrito federal, Brasilia, donde un juez deberá decidir si las condenas contra el expresidente son convalidadas o no. La Procuraduría General de la República anticipó que apelará el fallo, lo que puede llevar otra vez la cuestión al máximo tribunal (esta vez, a sus once miembros, o a alguna de sus salas). 
 Por lo pronto, la decisión del juez Fachin le permite al expresidente presentarse como candidato en las elecciones de 2022. Lula está acusado de recibir «favores» personales -cuando era presidente- por parte de empresas constructoras a cambio de contratos, en el marco del megaproceso conocido como Lava Jato, que involucra a los principales partidos y a la burguesía brasileña en un esquema de sobrefacturación y sobornos en la obra pública. Todo este proceso judicial, sin embargo, se ha caracterizado por su opacidad y discrecionalidad. Así, sirvió de base para el encarcelamiento y, enseguida, para la proscripción política de Lula, quien no pudo presentarse a los comicios de 2018, en los que fue reemplazado por Fernando Haddad. 
 El Lava Jato viene sufriendo fuertes reveses. A comienzos de febrero, la unidad judicial dedicada al caso fue disuelta. Y el juez Moro quedó fuertemente cuestionado cuando las investigaciones del sitio The Intercept mostraron su parcialidad y el direccionamiento de la causa. El propio Moro, a su vez, dio un portazo en el ministerio de justicia en abril del año pasado, en el medio de una puja con Bolsonaro, al que acusó de desplazar a un titular de la Policía Federal para bloquear investigaciones en contra de sus hijos.
 El fallo de Fachin se produce en un momento crítico de la situación brasileña, debido a una pésima gestión del Covid-19 por parte de Bolsonaro (que igual que Trump tenía un planteo negacionista frente a la pandemia) y los gobiernos estaduales, que han llevado el país al colapso sanitario. En Manaos, faltaron los tubos de oxígeno para los infectados y el año pasado directamente se construyeron fosas comunes. Las terapias intensivas de Porto Alegre están al 100% y los médicos deben decidir a quién dejan morir. Otros numerosos estados están saturados, incluyendo a San Pablo. Y llueven las denuncias de esta índole desde todos lados. 
 Además, la pandemia agravó la situación social, con despidos y suspensiones y un crecimiento de la pobreza. Bolsonaro intentó paliar esta situación por medio de una asistencia social de emergencia, completamente limitada. La popularidad del mandatario ha caído al 28%, consumiendo la pequeña recuperación que había tenido hace algunos meses. 
 La economía brasileña sufrió una contracción del 4% en 2020 (la mayor en 25 años) y crecen los cortocircuitos entre Bolsonaro y el “superministro” de economía, Paulo Guedes, quien se opone a cualquier suba del gasto público para atemperar la crisis. También desató un conflicto entre ambos la destitución al frente de Petrobras del economista Roberto Castello Branco, quien había sido propuesto por Guedes. Por medio de este cambio, el presidente apunta a controlar el aumento en los combustibles (del 30% en lo que va del año), que le puede terminar aguando la reelección. Bolsonaro puso al frente a un general y los militares ganarán más puestos en la dirección de la empresa. Tanto el presidente como su ministro, sin embargo, están impulsando juntos una política de privatizaciones, sea en la compañía petrolera (se vendieron varias refinerías y estaciones de servicio), sea en el resto del sector estatal (Correo, etc.). 
 En las condiciones de crisis señaladas, la habilitación de la candidatura de Lula puede formar parte de un preventivo plan B de sectores de la burguesía, que ven al expresidente como una herramienta potencial de contención social. La CUT y el PT, de hecho, han cumplido ese rol a lo largo de todo el mandato de Bolsonaro, evitando a toda costa la puesta en pie de un plan de lucha frente a los feroces ataques contra los trabajadores. 
 El gobierno de Bolsonaro experimentó su momento más crítico en los comienzos de la pandemia, hace un año, cuando la combinación de la crisis sanitaria, económica y política, pusieron al mandatario al borde de un impeachment. El bolsonarismo, por su parte, echó a rodar la posibilidad de un autogolpe. De aquella crisis, Bolsonaro salió con un reforzamiento del ala militar, que ganó posiciones, y con un pacto político con el llamado “centrao”, que también fue lubricado con cargos y prebendas a cambio de congelar el juicio político. Es importante tener presente que en el gobierno de Bolsonaro coexisten varios sectores que chocan entre sí: el ala militar, el ultraliberalismo de Guedes, y la camarilla bolsonarista. A su vez, hay disputas por la política exterior. Cuando Bolsonaro quiso avanzar en un alineamiento más decidido con Estados Unidos, su vice, el general Hamilton Mourao, representante del ala militar, le salió al cruce y realizó una gira por China, que es el principal socio comercial del país. Se trata de una administración atravesada por fuertes confrontaciones. 
 El gobierno argentino celebró la decisión judicial que favorece a Lula. Esto no solo por la posibilidad de reconstruir un eje “nacional y popular” en la región, sino también por las propias causas judiciales que acechan a Cristina en la Argentina. 
 La agudeza de la crisis brasileña requiere de un planteo frente a la pandemia (centralización del sistema de salud, triplicación inmediata del presupuesto, comisiones de seguridad e higiene en los lugares de trabajo) y un plan de lucha de las organizaciones obreras para derrotar el ajuste de Bolsonaro-Guedes. Y al mismo tiempo, se plantea la necesidad de una alternativa política de los trabajadores, que supere la política de colaboración de clases del PT. 

 Gustavo Montenegro

lunes, 8 de marzo de 2021

Myanmar: la represión de la dictadura ya dejó más de 50 muertos


Informe sobre la situación en el país del Sudeste Asiático.

 El miércoles 3 fue el día más sangriento en la represión del ejército y la policía contra las manifestaciones antigolpistas en Myanmar, la ex Birmania, territorio ubicado en el Sudeste Asiático. Se estima que 38 personas fueron asesinadas en distintas ciudades del país esa jornada. Los efectivos usaron balas de plomo contra la multitud desarmada y varias de las víctimas tienen balazos en la cabeza. Además, cargaron contra el personal médico que intentaba asistir a los heridos. 
 En la ciudad de Myingyan, un manifestante testimonió: «no nos rociaron con cañones de agua, [no hubo] advertencia para dispersarnos, simplemente dispararon sus armas» (BBC, 4/3). 
 La carnicería de las fuerzas golpistas ya se cobró la vida de más de 50 personas. Este viernes un joven fue asesinado por la represión, durante un bloqueo. 
 Las fuerzas armadas depusieron a comienzos de febrero a Aung San Suu Kyi (premio nobel de la paz de 1991), de la Liga Nacional por la Democracia (LND), argumentando la existencia de un supuesto fraude en las elecciones de noviembre pasado. La LND había llegado al poder en 2015, tras un proceso de transición iniciado por los militares en 2008, poco después de un levantamiento popular que también fue brutalmente reprimido. El ejército, que gobernaba desde hacía décadas, posibilitó elecciones, pero reformó la Constitución para asegurarse casi un tercio de las bancas y ministerios claves del futuro gobierno “democrático”. 
 A lo largo de la gestión de Aung San Suu Kyi, que hoy permanece detenida, al igual que otras 1500 personas, el gobierno y los militares impulsaron de común acuerdo una preeminencia de la religión budista (mayoritaria en el país) y combatieron a las etnias que luchan por su autodeterminación. Los “civiles” del gobierno ampararon incluso los crímenes atroces del ejército contra los rohingya, minoría musulmán. 
 Pero los vínculos se deterioraron con el reciente proceso electoral (noviembre 2020), en que el partido vinculado al sector castrense (Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo) quedó en minoría y denunció fraude.
 Los militares controlan directamente más de un tercio de la economía a través de grandes consorcios claves. De dichas compañías los mandos militares reciben fuertes beneficios y han acomodado en esas empresas y subsidiarias a familiares y testaferros. Reflejando ese peso económico y, lógicamente, el militar, la Constitución del Estado les garantiza una representación automática directa. De 440 representantes de la cámara baja, 110 son nominados por el Comandante en Jefe de los Servicios de Defensa, y de los 224 senadores de la cámara alta, 56 representantes son personal de las Fuerzas Armadas designados por el Comandante en Jefe. Es decir: el 25% de los escaños en el parlamento no son electos, sino digitados por las jefaturas militares. También los militares nominan al ministro de Defensa y de Interior y otras medidas similares (encargados de la proclamación del estado de sitio, etc.). Se trata de una “democracia disciplinada” como se define en la misma Constitución. 
 Hay importantes sectores burgueses que quieren no solo “democratizar” la Constitución “disciplinada” quitando o disminuyendo la representación militar, sino también avanzar en la desregulación de los complejos estatales-militares.
 Si bien se trata de choques entre camarillas burguesas que suelen ponerse de acuerdo para, por ejemplo, llevar adelante el genocidio contra los rohingya, la lucha contra el golpe es esencial para enfrentar los avances en materia represiva y defender las libertades democráticas. 
 La respuesta al golpe ha sido masiva. Además de las manifestaciones, se desarrolla un “movimiento de desobediencia civil”, que partió de los trabajadores de la salud y se fue extendiendo a otros sectores de la administración pública, como los maestros y los aeronáuticos. Decenas de ingenieros que trabajaban en compañías ligadas a las fuerzas armadas presentaron sus renuncias. Incluso más de 600 policías dejaron sus puestos y se unieron al movimiento (The Irrawaddy, 5/3). 
 Dentro de este gran proceso sobresalen tres organizaciones. El Comité Representante del Pyidaungsu Hluttaw (CRPH), integrado por diputados de la LND electos en noviembre pasado, busca ser reconocido como gobierno legítimo. Según el sitio Frontier Myanmar (4/3), numerosos municipios están formando estructuras de gobierno paralelas alineadas con este comité. El representante de Myanmar en la ONU, Kyaw Moe Tun, pidió en una reunión del organismo que se reconozca a este sector como gobierno en funciones. 
 Por otro lado, están el Comité de Huelga General (GSC, por sus iniciales en inglés) y el Comité de Huelga General de Nacionalidades (GSCN). Este último plantea una “democracia federal” en que las distintas etnias estén representadas igualitariamente en el gobierno. 

 Disputa geopolítica 

Myanmar es también un terreno importante de disputa geopolítica, codiciado por sus recursos naturales (oro, cobre, rubíes, etc.) y el opio, del que es el segundo productor mundial, solo por detrás de Afganistán. Políticos, empresarios y militares están metidos en este lucrativo negocio.
 China es el principal socio comercial y la mayor influencia extranjera en el país. Ha invertido miles de millones de dólares en el desarrollo de un corredor económico que combina puertos y rutas ferroviarias, y que le permitirá a Beijing un acceso más cómodo al Océano Indico (Foreign Policy, 4/2). Además, patrocina una mesa de negociaciones entre los militares y los grupos insurgentes que responden a las diferentes etnias. Mantuvo también buenas relaciones con el gobierno de Suu Kyi. Beijing no condenó el golpe, y junto a Rusia, bloqueó una resolución crítica en el Consejo de Seguridad de la ONU.
 Otro de los países que no condenó el golpe es la India. Esta tiene sus propios intereses. Impulsa el proyecto de tránsito multimodal de Kaladan, que incluye una ruta marítima entre Calcuta y el puerto de Sittwe, en el estado de Rakhine (Irrawaddy, 23/2). Dicho puerto debía estar listo para este año. Para su funcionamiento resulta clave mantener a raya a la población y las milicias rohingya, que operan en la provincia mencionada. India y China, fuertemente enfrentados, se disputan la influencia sobre Myanmar. 
 Estados Unidos, por su parte, acaba de imponer algunas restricciones a las exportaciones de la ex Birmania, en respuesta al golpe militar. Y bloqueó el intento de los militares de retirar fondos por 1000 millones de dólares de un banco de la Reserva Federal en Nueva York. 
 Lo que a Estados Unidos menos le preocupa, por supuesto, son las víctimas de la represión militar. Lo que hace tiempo busca el imperialismo yanqui es incidir en el país. A tales efectos, ha querido en el pasado presentarse ante el sector castrense como un contrapeso para que reduzca su dependencia de Beijing. Los militares de Myanmar son conscientes de este problema y en algunas ocasiones han deslizado críticas solapadas al gigante asiático (por ejemplo, al acusarlo de apañar a las milicias insurgentes –ídem, 20/2), pero nunca patearon el tablero.
 En este sentido, las “sanciones” norteamericanas deben ser leídas como un mecanismo de presión hacia los militares para que reduzcan sus lazos con el régimen de Xi Jinping. 
 La clase trabajadora y la juventud son la vanguardia de la lucha contra la dictadura y los únicos capaces de derrotarla. Sería necesario avanzar hacia la huelga general con marchas y apelando a que la base militar se escinda. Organizar todo tipo de comités obreros y populares para impulsar esta resistencia. Se trata no solo de tirar abajo al gobierno militar, sino de imponer los más profundos derechos democráticos y de organización y reclamar por los problemas que aquejan a las masas. Se trata de imponer la gestión y el control de los trabajadores sobre los complejos económicos estatales y toda la economía. El PBI por habitante de Myanmar es uno de los más bajos del mundo: está en el puesto 164 sobre 194 medidos. La pobreza extrema supera el 33%. 
 Myanmar se ha sumado a los levantamientos populares que la crisis capitalista ha provocado en el mundo.

 Gustavo Montenegro

domingo, 7 de marzo de 2021

Entrevista a José Olivera presidente de Fenapes.


 

 Repudio a persecución sindical en San José.

Mauricio Perco uno de los docentes perseguidos por las autoridades de Secundaria.


Cuba y Fidel de la caída del muro de Berlín al 5 de agosto de 1994, el Período Especial


Isidoro Acevedo, socialista, comunista, escritor proletario


Cofundador primer del PSOE y luego del PCE, Acevedo, Isidoro (Luango, Oviedo, 1967-Moscú, 1952) era el nombre de “guerra” que usó Isidoro Rodríguez González, fue un militante de larga trayectoria que bien merece ser reconocido por su esforzada obra de difusión literaria obrerista. Acevedo apareció hasta el final de sus días como un militante venerable, un nombre con un historial que aparecía ineludiblemente en convocatorias como la proclama de constitución de “Los Amigos de la URSS”, pero sobre todo en campañas del “Socorro rojo Internacional”. Este historial pertenecía más a sus años jóvenes cuando su vida se confundió con la del PSOE del que fue uno de los cofundadores, siempre al lado de Pablo Iglesias, con el que mantuvo una fluida correspondencia, Cien cartas inéditas de Pablo Iglesias a Isidoro Acevedo (editadas por Isidro R. Mendieta, Hipamerca, Madrid, 1975), y consideradas como un documento histórico importante.
 El Isidoro niño estudió en un colegio de los Padres Esculapios de Madrid; a los trece años inició su aprendizaje tipográfico, y tomó parte en la primera gran huelga obrera del país (1882) de la historia social española y entró en contacto con los internacionalistas Desde entonces, «se convirtió, primero en discípulo leal de Pablo Iglesias y después en amigo entrañable». De 1886 a 1905, Acevedo militó en Madrid, hasta que se trasladó a Santander a reforzar el débil grupo socialista de la zona. Creó un órgano de prensa y contribuyó poderosamente a la formación de la Federación de Sociedades Obreras. Por entonces resultó muy sonada su controversia pública con el ácrata local Emilio Carral. En 1905 marchó a Bilbao para dirigir La Lucha de Clases. «Concejal y teniente de alcalde durante nuevo años (…) sembró a volea la semilla del marxismo predicando con el ejemplo, sacrificándose como el primero, (…) sufrió persecuciones, cargó sobre sus espaldas responsabilidades que a él no le incumbían, y se le condenó, por injurias al rey felón, a ocho años de prisión, que estuvo a punto de cumplir íntegramente en un penal» (Mendieta). Coincidiendo con el estallido de la “Gran Guerra”, Acevedo volvió a su tierra natal, Asturias, para encargarse de la dirección de Aurora Social, órgano de la federación asturiana de la cual fue presidente mucho tiempo. Durante la contienda, Acevedo tomó partido por la tendencia que condenó la conducta de los socialistas europeos que votaron a favor de los créditos de guerra. 
 Su nombre consta como el de uno de los iniciadores de la huelga general de 1917, actuando como portavoz de los obreros asturianos en las reuniones preparatorias donde defendió que había que desencadenar una intensa campaña en todo el país. Igualmente sería uno de los oradores del mitin «monstruo» de la Casa del Pueblo de Madrid que sirvió para dar a conocer el manifiesto unitario de socialistas y anarcosindicalistas. Por sus actividades resultó denunciado al fiscal del Reino y encarcelado. «La vida privada de Acevedo es la vida del Partido Socialista hasta 1921. Isidoro Acevedo está tan íntimamente ligado a la organización que es difícil, diríamos mejor imposible, señalar concretamente dónde empieza la vida particular y dónde termina la del militante activo y responsable del Partido». 
 Atraído por la revolución soviética profundizó la grieta que se había abierto con la opción aliadófila de la dirección, y tomó partido por los «terceristas», siempre desde unas posiciones conciliadoras con el PSOE. Cuando alguien le recordó que en el PSOE había mucho suyo, respondió: «Si hoy nos separamos, algún día volveremos a unirnos». Como delegado español, Isidoro asistió al IV y V Congreso del Komintern sin entrar en polémicas, pero mostrándose en ambos casos como un ferviente partidario de la política de frente único, desarrollada por Lenin y Trotsky en el III y IV Congresos, y que sería una de las propuestas teóricas más elaboradas de cara a romper con la fase izquierdista anterior en la que Acevedo también participó como el “abuelo” de los “niños” provenientes de las Juventudes Socialistas.. Al volver dedicó un tiempo para escribir sus “Impresiones” de un viaje a Rusia que contribuyeron por su simpleza a acrecentar su prestigio como “patria del socialismo”. Posteriormente, con su enorme aspecto de patriarca de barba blanca, jugó un papel primordialmente decorativo en al PCE. Participó en celo extremista de «tercer periodo» tal como se vislumbra en Ciencia y corazón, en la que se hace eco de su polémica sostenida con el Padre Gafo, un dominico que acabará convirtiendo al catolicismo a un desconcertado Oscar Pérez Solís…En octubre de 1935, en pleno “bienio negro”, Acevedo fue procesado y encarcelado como primer firmante de un escrito dirigido al embajador de Alemania exigiendo la libertad del comunista germano Ernest Thaelman. Justo es anotar durante el “tercer periodo” se distanció del PCE para militar en la Agrupación Comunista madrileña, próxima a las posiciones bujarinistas de entonces y animada por Luis Portela y Julián Gorkin, y que acabó siendo uno de los componentes, primero del BOC con Maurín, y más tarde, del POUM. En 1936, Acevedo se reintegró en la línea oficial en apoyo a la política del Frente Popular en la que creyó ver una reedición del esquema del frente único. Entregado a la causa de la solidaridad antifascista en España, siguió asistiendo a toda clase de reuniones con su figura venerable y su bastón. Durante la guerra civil sería enviado a la URSS donde permaneció hasta su fallecimiento, de lo que vio o dejó de ver no parece que haya quedado testimonio. 
 Aunque pertenecía por edad a la denominada generación del 98, Isidoro Acevedo se estrenó como novelista social cuando la generación del «Nuevo romanticismo» (la otra generación del 27) decidió sustituir la «literatura de vanguardia» por la «literatura de avanzada», como consecuencia del alto grado de conciencia histórica alcanzado por los intelectuales de entreguerras, sí bien hoy está visto como un literato naif. A anotar: Impresiones de un viaje a Rusia (1923); Ciencia y corazón. La novela de la fidelidad conyugal (1925); Los topos. La novela de la mina, (Renacimiento, Sevilla, 2020) que según opinión de Manuel Tuñón de Lara “nos deja un estupendo documento de la difícil huelga minera en la Asturias de 1927, que como historiador nos apasiona» 

 Pepe Gutiérrez-Álvarez

sábado, 6 de marzo de 2021

La pelea por los recursos naturales en la guerra comercial


El caso de las “tierras raras”. 

 El gobierno chino amenaza a EEUU con limitar y hasta prohibir la comercialización del grupo de minerales conocido como “tierras raras”.

 ¿Qué son las “tierras raras”? 

 Se trata de 17 elementos químicos como el escandio, itrio y otros tantos. Si bien no son escasos se los define como “raros” porque no se los suele encontrar en altas concentraciones en la naturaleza.
 Estos elementos se han valorizado en la última década por sus propiedades electroquímicas y magnéticas indispensables para las nuevas tecnologías desde la robótica, las energías renovables e incluso la industria militar. Además del campo tecnológico estos elementos se utilizan en nuevos tratamientos para el cáncer de pulmón, próstata o huesos. Como verán se trata de recursos altamente estratégicos. Estos elementos recientemente valorizados se han transformado en una pieza clave en la política internacional por un motivo nada menor: China posee casi el 40% de las reservas y el 86% de la producción de estos minerales. El mayor depósito, Bayan Obo, se encuentra al norte del país y es responsable desde 2005 de la mitad de la producción mundial. Si bien hay algunos países como Brasil o Vietnam que han descubierto grandes yacimientos no se comparan con los del gigante asiático.

 La cuestión ambiental 

Debido a sus características y su escasa concentración son precisos métodos de extracción y separación altamente contaminantes para obtener algunos pocos gramos. Estos métodos además son muy ineficientes, según los expertos, ya que se pierde más del 50% de de las tierras raras en el proceso.
 Solamente la producción de una tonelada “da lugar a entre 9.600 y 12.000 metros cúbicos de gas residual que contiene polvo concentrado, ácido fluorhídrico, dióxido de azufre y ácido sulfúrico, unos 75.000 litros de agua residual ácida y alrededor de una tonelada de residuos radioactivos, dado que en el mineral es habitual la presencia de elementos como el torio o el uranio” (Contrainformación.es, 28/2). 
 Estas aguas residuales que concentran hasta más del 50% de tierras raras de la muestra original, sin embargo, no se reciclan por un motivo: los métodos actuales son tan costosos que termina conviniendo desperdiciarlas. Del proceso también se descarta como impureza un elemento muy radiactivo, el torio, que tiene consecuencias ambientales muy graves.

 Guerra comercial y guerra por los recursos 

El cuasi monopolio de China sobre las tierras raras es un arma en la guerra comercial con los EEUU. En mayo de 2019 la disputa escaló al punto de que Xi Jinping amenazó a Trump con cortarle el suministro de tierras raras. Entonces, el People’s Daily (órgano oficial del PCCh) expresaba: “Aconsejamos a Estados Unidos que no subestime la capacidad de China para salvaguardar su derecho al desarrollo y sus intereses. ¡No digas que no te lo advertimos!”. 
 Trump respondió firmando una orden ejecutiva destinada a expandir la producción nacional de minerales de tierras raras para alimentar en particular la industria de defensa. La fantasiosa propuesta del ex presidente de comprar la isla de Groenlandia también apuntó en el mismo sentido, no solo le hubiese permitido un mayor control del Ártico sino también le hubiese asegurado uno de los yacimientos de tierras raras más grandes del planeta que se encuentra en dicha isla. 
 Además, dificultó a Huawei el acceso a chips, un área en la que China es fuertemente dependiente. Las tierras raras tienen un valor estratégico tal que solamente en el último año se duplicó el precio en el mercado mundial. El banco de inversión suizo UBS publicó un informe recientemente donde prevén un aumento aun mayor del precio de estos minerales, en particular de los utilizados para los motores de autos eléctricos (El Economista, 25/2). 
 Hace pocas semanas, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China lanzó un plan de control hacia la producción y exportación de estas tierras raras. Además de poseer enormes reservas también tiene el control casi total del procesamiento de estos elementos al punto que el 80% de las importaciones de EEUU provienen de China. También ha anunciado posibles sanciones de prohibición de compra a empresas como Lockheed Martin Corp. que ha sido acusada de violar los intereses chinos vendiendo armas a Taiwán.
 Sin embargo, también son las industrias “del rubro” las más afectadas por la crisis mundial que se ha agravado con la pandemia. Tsinghua Unigroup ligada a las nuevas tecnologías y Brilliance Auto Holdings de la industria automotor, ambas chinas, son algunos ejemplos de las empresas que han entrado en incumplimiento de pagos.
 El agravamiento de la crisis mundial, en particular en EEUU y China, la aparición de nuevos yacimientos de tierras raras y la carrera tecnológica colocan a la pelea por el control de los recursos naturales en el centro de la guerra comercial. 

 Nicolás Wiso

viernes, 5 de marzo de 2021

Biden renueva la persecución contra Julián Assange


En una reciente nota de James Risen (25/02), periodista de investigación del medio The Intercept, se señala que la administración Biden, mediante su Departamento de Seguridad, ha renovado los pedidos de extradición al Reino Unido para juzgar bajo legislación norteamericana a Julián Assange. Se lo acusa de haber infringido la Ley de Espionaje y podría enfrentar una condena a 175 años de prisión, sentando, además, un grave precedente contra el periodismo de investigación, denuncia Risen. El propio Risen fue llevado a la justicia, pero logró vencer, en la Corte Suprema, al gobierno, lo cual constituye un importante precedente a favor de Assange. 
 La persecución contra Assange comenzó durante la gestión Obama-Biden. La dupla demócrata presentó cargos contra Assange y un grupo de nueve periodistas por su trabajo con documentos definidos como “confidenciales”, que revelaban crímenes de guerra, aspectos de la diplomacia secreta y diferentes atropellos contra las libertades democráticas. 
 Los “crímenes” de Assange, por lo tanto, han dado lugar a una persecución política en el corazón del imperialismo por el desenmascaramiento de los crímenes, negociados y corrupción de los pretendidos regímenes democráticos de Occidente. No debe sorprender que el renovado pedido de extradición de la gestión demócrata ocurra casi en simultáneo con el primer bombardeo autorizado por Biden sobre supuestas posiciones iraníes en Siria. 
 El enjuiciamiento contra Assange, de todos modos, entraña otras contradicciones. Como ya hemos señalado en Política Obrera (06/01), “si Biden enjuicia a Assange tendrá que hacerlo también con los grandes medios que publicaron sus revelaciones, en primer lugar el New York Times”. 
 Assange ha sufrido la violación sistemática de todos los derechos que implican un juicio justo. Existe una verdadera cruzada que enhebra a los Estados y los aparatos de inteligencia del Reino Unido, Suecia e Israel, además de los norteamericanos, contra el editor y hacker australiano. Ninguna de estas irregularidades es atendida por los jueces que dirigen las investigaciones, ni por sus pares que las observan cotidianamente.
 La exigencia de la libertad inmediata para Julián Assange es una lucha internacional contra los cercenamientos a la libertad de expresión, al trabajo de investigación periodística y en defensa de las libertades más elementales para denunciar los abusos y calamidades del imperialismo. 
 Exigimos el inmediato retiro de todas las causas y carátulas que definen a Julián Asssange como terrorista, su inmediata libertad y el enjuiciamiento contra todos los aparatos de inteligencia que han conspirado y violado sistemáticamente sus derechos y los de los explotados del mundo entero. 

 Joaquín Antúnez 
 01/03/2021

miércoles, 3 de marzo de 2021

Se viene una oleada de estallidos sociales en el mundo


En Indonesia, los trabajadores entraron en huelga en octubre contra una reforma laboral. 

Lo dice el FMI. 

El Fondo Monetario Internacional ha publicado recientemente un documento donde afirman que una vez superada la pandemia los estallidos sociales emergerán nuevamente. Se equivoca en dos aspectos: a) esa ola ya se está dando; b) la misma crisis sanitaria de la pandemia la incentivará. 
 El informe que hace un recorrido histórico de las repercusiones sociales y políticas de las pandemias a lo largo de la historia (la peste negra, la gripe española, etc.) también toma para su análisis los distintos conflictos sociales de 1980 a la fecha en todo el globo. Para ello usan algunos ejemplos como la epidemia de ébola en África de 2014 a 2016 donde, una vez superados los brotes, estos “provocaron un aumento de la violencia civil superior al 40% al cabo de un año y su efecto sobre el malestar social persistía varios años después”.
 El documento comienza reconociendo que previo a la pandemia, el desarrollo de levantamientos obreros y populares estaba en pleno desarrollo, por la elevada desigualdad económica en la población. Estos conflictos habrían disminuido, según el FMI, en la medida que la pandemia se expandía y las cuarentenas confinaban a la población. El caso de Chile sería un buen ejemplo ya que solo las medidas sanitarias pudieron contener, parcialmente, las grandes movilizaciones que ya hacía un año tomaban las calles del país vecino. Los motivos que le atribuyen los analistas del FMI a la “conflictividad social” son “la falta de protección social, la desconfianza en las instituciones, la percepción de incompetencia o corrupción de los gobiernos”. 
 No es la primera vez que este organismo hace un pronóstico parecido. En octubre de 2020 había publicado otro informe de similares características donde expresaba que “las epidemias severas que provocan elevada mortalidad aumentan el riesgo de disturbios y manifestaciones antigubernamentales” ya que “reducen el crecimiento económico y elevan la desigualdad” aumentando así el malestar social de la mayoría de la población. 

 La pandemia no detiene la crisis mundial 

Como ya hemos mencionado, otro elemento a destacar del documento es el análisis que hacen de la “conflictividad social” dentro de la propia pandemia del coronavirus donde afirman que las protestas disminuyeron significativamente. Sin embargo, también presentan dos “excepciones que confirman la regla”: Líbano (por la crisis del gobierno) y Estados Unidos.
 Sobre este último caso es preciso detenerse por tratarse nada más ni nada menos que del centro de la crisis económica mundial. La pandemia ha encrudecido la crisis en particular en EE.UU. donde los nuevos desocupados se cuentan por millones y el conjunto de los analistas internacionales señalan esta crisis como la peor desde 1929. La rebelión que sacudió todo el 2020 no se explica solamente por el movimiento #BlackLivesMatter, como afirma el documento del FMI, sino también por el agravamiento de la condiciones de vida de la mayoría de la población. Tampoco menciona las movilizaciones orquestadas por bandas pseudo fascistas como la toma del Capitolio. 
 Sin embargo, el informe no se detiene ni en la rebelión estadounidense ni en los cientos de paros, protestas y rebeliones que ocurrieron durante la cuarentena en todo el mundo. Tan solo el último año tuvimos la sangrienta guerra entre Azerbaiyán y Armenia (que trajo luego enormes movilizaciones en este país), la rebelión de más de 200 millones de campesinos en la India, la mayor huelga general en Indonesia contra la reforma laboral antiobrera o las masivas protestas en Bielorrusia entre otros tantos ejemplos que movilizaron a millones de personas en todo el planeta. Si algo es seguro es que la pandemia no representó un año tranquilo para la burguesía. 
 Las crisis y colapso de los sistemas sanitarios que la pandemia ha puesto de relieve, como expresión directa de la crisis capitalista mundial y la desinversión de los gobiernos en materia de salud pública, está impulsando las rebeliones populares (Perú, etc.). El levantamiento de las cuarentenas, sin haber superado la pandemia, producto de la crisis capitalista y su sistema basado en las ganancias, contra las necesidades de la población (falta de vacunas, monopolio de las mismas por los grandes laboratorios que lucran con la emergencia sanitaria, etc.) y el agravamiento de las crisis sociales en todo el mundo son los motores directos de las grandes rebeliones (como ya está sucediendo). De lo que no habla el FMI es que el abismal empobrecimiento de las masas, que es el que las empuja a luchar en las calles, se debe a que los distintos gobiernos capitalistas impulsan a rajatabla las políticas de ajuste que “sugiere” este organismo. 
 Las reformas laborales y jubilatorias, las rebajas salariales y el ataque a las condiciones de vida de la clase obrera son la receta que aplica el FMI y que profundizan la crisis mundial y la desigualdad económica de la clase obrera. Es en realidad, un taparrabos para ocultar el hundimiento histórico del régimen capitalista. 

 Superar la crisis de dirección 

En cualquier caso, la clase obrera mundial debe intervenir de forma independiente en este nuevo salto en la crisis mundial. El hilo conductor de las rebeliones y protestas que se dieron antes y durante la pandemia ha sido la crisis mundial, pero estas rebeliones pusieron en evidencia también la ausencia de una dirección política independiente de los bloques capitalistas. 
 Poner en pie partidos independientes de la clase obrera se convierte más que nunca en una necesidad para intervenir en la lucha de clases en cada uno de los países. En nuestro continente la pelea por una segunda Conferencia Latinoamericana y de los EE.UU. que ayude a reagrupar a los revolucionarios para discutir un programa y una salida para intervenir en la crisis es un primer paso en este sentido. 

 Nicolás Wiso

El leninismo es el marxismo durante la época del imperialismo y de la revolución proletaria

Marx y Engels vivieron y trabajaron en la época prerrevolucionaria (pensamos en la revolución proletaria), cuando todavía no existía un imperialismo desarrollado, en el período en que la preparación de los proletarios para la revolución no era aún directa y prácticamente inevitable. 
 Lenin, comprendió como nadie a Marx y Engels, vivió y trabajó en la época de pleno desarrollo imperialista. Entrevio el papel de la organización y elevó a ésta, a la categoría de Partido de Nuevo Tipo. Fue un salto y no un paso, un salto introduciendo a la humanidad a un nuevo tiempo, particularmente a la clase obrera mundial. 
“IDENTIFICARSE CON EL COMUNISMO, ENTENDIENDO POR COMUNISMO LA FILOSOFÍA, TEORÍA ECONÓMICA Y POLÍTICA QUE DESARROLLARON MARX, ENGELS, LENIN, STALIN Y TODOS LOS CLÁSICOS. SER COMUNISTA IMPLICA LLEVAR UNA VIDA DE MILITANTE, DE LUCHADOR, PENSAR DE UN MODO DIALÉCTICO EN LA VIDA COTIDIANA, LLEVAR HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS LA MILITANCIA POR LA ABOLICION DE LA EXPLOTACIÓN DEL HOMBRE POR EL HOMBRE” 

 Osbaldo Zuñiga

martes, 2 de marzo de 2021

Bolivia: la lucha contra el Covid exige nacionalizar el sistema sanitario


Las patronales de salud apoyan el paro médico. 

 El gobierno golpista de Jeanine Añez en menos de un año de duración tuvo una media docena de ministros de salud. Varios de ellos, directamente ligados o propietarios de clínicas privadas. Y que tuvieron que ser destituidos no solo por su negligencia criminal, sino también acusados de fuertes negociados. En este período los déficits precedentes del sistema de salud de Bolivia se potenciaron terriblemente y llevaron a una situación de colapso. Es que Añez siguió la metodología sanitaria dictada por sus mentores ideológicos (Trump y Bolsonaro) para enfrentar la pandemia. Alrededor de julio 2020, los centros de salud llegaron al límite de admisión de pacientes, cientos de personas murieron sin atención hospitalaria y los cementerios quedaron saturados. Esta fue, sin duda, una de las razones del fuerte repudio popular al gobierno golpista.
 Pero el ascenso del nuevo gobierno del MAS no cambió drásticamente la situación en materia sanitaria. Ante el inicio de la segunda ola del Covid, la impotencia continuaba vigente. En la primera quincena de enero de este año, el presidente Luis Arce Catacora llamó a la población a «aguantar y resistir» el nuevo coronavirus hasta que lleguen las vacunas compradas por su gobierno. Continuaba la inoperancia. Recién este miércoles 24 de febrero llegaron las primeras 500 mil vacunas (400 mil compradas y 100 mil donadas) de China. Y unas 20 mil de Rusia. Las de AstraZeneca están reatrasadas: no se sabe cuándo llegaran. 
 Y ya se insinúa la tercera ola pandémica. En estas circunstancias es que Arce Catacora, no habiendo avanzado en la reformulación de un sistema sanitario para afrontar un fuerte agravamiento del Covid, viene anunciando que sacará una Ley de Emergencia Sanitaria. Pero lo que parió… es un ratón. La nueva Ley de Emergencia plantea cierto control sobre las clínicas privadas y la estandarización de precios de medicamentos. Es que las clínicas privadas hicieron fortunas con quienes podían pagarlas en la emergencia del ataque del Covid (el resto al hospital público o a la muerte). Y los medicamentos también subieron en forma astronómica. 
 Se trata de dos medidas absolutamente elementales e insuficientes. Lo que corresponde es que se nacionalice todo el sistema hospitalario y de laboratorios privados y se ponga bajo control de los trabajadores. Hay que usar y potenciar todos los recursos para defender la salud del pueblo frente a la plaga. También la nueva Ley autoriza a contratar más personal médico nacional o extranjero. 
 El Colegio Médico y varios sindicatos médicos declararon la huelga por una semana del viernes 19 hasta el sábado 28 de febrero, rechazando la Ley de Emergencia y pidiendo que sea consensuada con ellos. Están actuando como agentes defensores de los mercaderes de la salud. Defienden la propiedad privada y su derecho a usufructuar la crisis nacional para engordar sus fortunas. Rechazan también la contratación de nuevo personal médico, en especial del extranjero, para afrontar la desbordada emergencia. Se niegan a que vuelvan a ser llamados los eficientes equipos de salud de Cuba que fueron echados por el gobierno golpista (con el apoyo de este Colegio Médico). 
 El gobierno nacionalista burgués del MAS no pudo con su naturaleza de clase patronal y puso también en la ley la prohibición y regimentación del derecho de huelga. Punto que es rechazado, en forma demagógica, por el paro del Colegio Médico. Pero no cabe duda de la filiación reaccionaria que los lleva a ser correa de transmisión de la defensa de los “derechos” de propiedad de la salud privada. 
 La central obrera (COB) y la campesina (CSUTCB) denuncian el carácter “empresarial a favor de las clínicas privadas” del paro médico. Pero se contentan con apoyar pasivamente las insuficientes medidas del gobierno. El deber de una central de trabajadores es defender las condiciones de vida de las masas frente a la voracidad explotadora de la clase patronal. Y en este caso directamente la vida. Las centrales debieran rechazar la anulación del derecho de huelga que deja el antecedente de aplicarlo contra cualquier lucha obrera si el gobierno decreta una emergencia. Y la necesidad de nacionalizar todo el sistema de salud, sin pagar indemnización alguna a estas patronales que vienen jugando con la vida del pueblo trabajador. Para ello hay que llamar a ganar las calles, con un plan de lucha, paro general y movilización. En lugar de ello las burocracias de las centrales se subordinan al MAS y al gobierno burgués que respeta el derecho capitalista contra el pueblo. Y “trabajan” con vistas a las próximas elecciones, donde varios sus dirigentes figuran como candidatos del MAS. Es necesario formar un agrupamiento sindical y político independiente de los partidos burgueses y del Estado. 

 Rafael Santos

lunes, 1 de marzo de 2021

La oposición parió un acto fascista en Argentina


El escándalo de las bolsas mortuorias de Bullrich. 

 Las bolsas de cadáveres que simuló la oposición en la movilización a Plaza de Mayo son un acto eminentemente fascista. La simbología de arrojar cadáveres frente a la Casa Rosada no tiene nada que ver con la lucha por el acceso a la vacuna, que por otro lado ha sido totalmente ajena a estos grupos. La escenificación colocaba en las bolsas de cadáveres la leyenda “Estaba esperando la vacuna pero se la dieron a…” y luego los nombres de dirigentes involucrados en el escándalo de las vacunas, incluida Estela de Carlotto. De esta forma, los nombres de los dirigentes del oficialismo quedaron en primer plano en las bolsas. 
 Bolsas que, por otra parte, nadie utiliza para enterrar muertos por Covid, pero que recuerdan a la forma de arrojar cadáveres de la última dictadura militar. Esta asociación no es una casualidad, visto que la agrupación autora del hecho, los Jóvenes Republicanos, tiene un discurso negacionista respecto de los 30.000 detenidos desaparecidos, y justificatorio respecto de la dictadura. La acción fascistizante fue defendida por Yamil Santoro, y puesta en práctica por una corriente que se encuadra políticamente bajo la órbita de Patricia Bullrich. La oposición que rechazó la medida banca a Bullrich, con su secuela de defensa de los Chocobar, el encubrimiento cerrado de la Gendarmería por el caso Maldonado y la muerte de Rafael Nahuel. 
 Una acción en estos términos no tiene nada que ver con la lucha por el acceso igualitario a la vacuna. Cambiemos denunció penalmente a Alberto Fernández por aplicar la vacuna Sputnik V, cuestionando la compra a Rusia. Los privilegios en el acceso a la vacunación, en tanto, se dan en la Ciudad donde gobierna Horacio Rodríguez Larreta, quien le proporcionó las dosis a Hugo Moyano y sus hijos, por sus convenios con la medicina privada. O a Jujuy, donde gobierna el radical Gerardo Morales y al intendente radical de Rosario, Pablo Javkin. Se trata de privilegios de un régimen político y social, que se concentran en el oficialismo pero tienen un alcance generalizado. 
 El repudio generalizado a las bolsas de cadáveres le sirvió a Alberto Fernández para tratar de sacar el foco del escándalo de las vacunas, que todavía resuena, mientras la vacunación avanza a cuentagotas. El acto de barbarie que Fernández le critica a la oposición no puede tapar la responsabilidad del Estado en la crítica situación sanitaria e inclusive los muertos que realmente son responsabilidad del Estado bajo su gobierno. 
 La sucesión del escándalo de las vacunas, de un lado, y esta performance fascista del otro son un buen reflejo de la crisis del régimen político en el país. El gobierno le dio aire a la golpeada oposición mostrándose, vacunando por izquierda a sus funcionarios, como cabeza de un régimen de privilegios contra el pueblo. La oposición le da aire al gobierno mostrando que es el caldo de cultivo de planteos fascistizantes. Ninguno es capaz de ofrecer una salida a la crisis terminal que viven las masas del país, sino que los dos sacan su fuerza de golpearse mutuamente. Ambas variantes conforman un régimen que ha cogobernado y hundido al 50% de la población en la pobreza y la miseria, sin resolver tampoco los problemas planteados por la pandemia.
 Una salida a esta crisis solo puede venir del control obrero y popular de la vacuna, la derogación del régimen capitalista de patentes sobre la producción de las mismas para poder proveerlas a gran escala. Es un planteo que ni el gobierno ni la derecha van a levantar, porque ambos ponen en primer término preservar los intereses de los monopolios que actúan en el terreno de la salud.  

 Juan García