miércoles, 6 de noviembre de 2019

“Estamos en una fase 'destituyente' contra el neoliberalismo chileno”




Entrevista a Franck Gaudichaud

Especialista de la historia del Chile contemporáneo, presidente de la asociación France Amerique Latine y miembro del comité de redacción de Contretemps, Franck Gaudichaud es politólogo y enseña la historia de América Latina en la Universidad Toulouse Jean Jaurès, Francia (1). Repasa aquí las hipótesis y el desarrollo de la actual movilización que agita Chile desde hace más de 15 días.
Según los economistas y analistas “mainstream”, Chile era un auténtico islote de estabilidad y prosperidad en América Latina. A la vista de la actual movilización, ¿cómo se explica semejante explosión generalizada de ira?
Podemos decir que, en efecto, las clases dominantes chilenas realmente vendieron la imagen de un “Chile paradisiaco”, modelo de crecimiento económico y modelo indiscutible de América Latina. El presidente Sebastián Piñera hablaba incluso de un país «oasis de estabilidad» en el concierto latinoamericano. Menos de una semana después de esas declaraciones asistimos al inicio de una movilización sin precedentes y el presidente declaró en la televisión que: “el país está en guerra”. En realidad, tras el escaparate del Chile “moderno” y neoliberal se esconden desigualdades sociales de las más importantes del mundo y especialmente de la región. La violencia del capitalismo, tal como se aplicó desde 1973 con la dictadura y después de 1975 con el “giro neoliberal” de los Chicago Boys, se prolongó a partir de los años 90 bajo los diversos gobiernos civiles democráticos. Así, el modelo de capitalismo neoliberal, calificado a veces de “avanzado”, es un modelo extremo. Existe una privatización generalizada en todos los terrenos y ámbitos sociales (educación, salud, jubilaciones, transportes, etc.). Y aunque la pobreza se redujo a la mitad desde los años 90, las desigualdades sociales continuaron y se acrecientan. Lo que supone que, en la actualidad, la economía del país está dominada por siete grandes familias de la burguesía chilena cuando la mitad de los trabajadores ganan menos de 480 euros mensuales (mientras el precio de un viaje en metro en Santiago es de un euro). La “democracia de los consensos” y de los acuerdos pactados que nació en 1990, tras la dictadura y negociando con los militares, legitimó ese “modelo”. Las élites civiles de los partidos de la Concertación y -por supuesto- la derecha, aceptaron incluso conservar (con algunas reformas) la Constitución ilegitima elaborada en 1980, en plena dictadura.
Uno de los rasgos distintivos del proceso chileno actual es sin duda la entrada en movimiento de un mundo laboral que la dictadura quiso romper y del que los gobiernos posteriores a 1989 pretendieron perpetuar la fragmentación. ¿Asistimos a una auténtica renovación del movimiento obrero?
La explosión social actual está vinculada a una acumulación de experiencias colectivas anteriores, como grandes movilizaciones de trabajadores a partir de 2006-2007, y también de los centros de enseñanza y de los estudiantes (a partir de 1997). Recordemos la “revolución estudiantil” de 2011. Después tenemos también la multiplicación de las luchas eco-territoriales en torno de lo que se denomina en Chile las “zonas de sacrificios”, zonas de extractivismo masivo y graves destrozos ecológicos y ambientales. Finalmente, podemos citar las importantes movilizaciones en torno al sistema de pensiones, completamente privatizado y en manos de fondos de pensiones (capitalización que por cierto puso en marcha durante la dictadura el hermano del actual presidente…), con el movimiento “No + AFP”. Entre la clase trabajadora, los sectores sindicales más combativos son los de puertos, mineros y una parte de la distribución, además de otros sectores de trabajadores como el de los profesores y del sector de la salud.Y siempre está muy presente la incansable lucha del pueblo Mapuche, que vive la militarización desde hace décadas, desde hace siglos en realidad...
Uno de los rasgos distintivos del movimiento actual no ha sido la centralidad del movimiento obrero tradicional organizado. Al contrario, lo que emerge rápidamente en primer lugar son las luchas de la juventud, la juventud precarizada, los estudiantes, los alumnos de secundaria que comienzan a saltar los torniquetes del metro de Santiago y llaman a toda la colectividad a no pagar y “eludir” masivamente.
Con la represión y la militarización del espacio público, con la proclamación del estado de emergencia y del toque de queda, asistimos a la ampliación de los espacios sociales movilizados, que rechazan la represion y a la ampliación de las reivindicaciones en términos de críticas mas globales al neoliberalismo. Es entonces cuando empiezan a entrar en escena algunos sectores del movimiento obrero y los trabajadores, y en particular los del sindicalismo estratégico y más politizado. Hay que destacar en particular en el papel clave que han desempeñado los estibadores de la «Unión Portuaria», que desde el lunes 21 de octubre llaman a la huelga mientras la Central Única de los Trabajadores (CUT), por su parte, apareció como paralizada. Se trata de una central sindical ampliamente burocratizada en su dirección, en manos de los partidos que han gobernado a lo largo de los tres últimos decenios, el Partido Socialista, la Democracia Cristiana y también ahora el Partido Comunista. No obstante, el movimiento obrero se ha puesto en marcha y la CUT también reaccionó, pero demasiado tarde y con frenos de una parte de los dirigentes y organizaciones. Es interesante observar el papel de los portuarios y de los mineros, especialmente los de la gran mina «la Escondida», que también han llamado a la movilización y a la huelga. La aparición de una iniciativa unitaria más amplia, la mesa de «Unidad Social», en la cual se encuentran la CUT, el movimiento «No+AFP» contra los fondos de pensiones, así como la Coordinación 8 de Marzo, feminista, los sectores de la ecología política y varias decenas de organizaciones sociales y sindicales, fue un paso adelante notable, bajo la presión de las movilizaciones. Se trata pues de un espacio mucho más amplio que el sindicalismo por sí solo, aunque en los llamamientos a la huelga nacional han desempeñado un papel importante para cambiar el equilibrio de poder y hacer retroceder al Ejecutivo, en particular con respecto al estado de emergencia.
Sin embargo, el movimiento sindical chileno sigue siendo débil y fragmentado como resultado de la gran derrota y el aplastamiento por parte de la dictadura de Pinochet entre 1973 y 1989. Pero también es el resultado de los gobiernos civiles de la Concertación (1990-2010 especialmente), que no hicieron nada para cambiar esta situación, muy al contrario, hicieron todo lo posible para mantener una actividad sindical directamente aliada de los gobiernos y canalizada (aunque no siempre lo lograron). Actualmente, pues, el desafío es la reconstrucción de colectivos sindicales combativos que puedan desplazar el peso de algunas de las direcciones más tradicionales. Vemos que en esta fase la organización de «la Unidad Social» es mucho más amplia que la CUT sola. Se trata de un espacio de organización y tensiones que ha permitido comenzar a dar una orientación y una dirección posibles a las movilizaciones, pero con el riesgo de la tentación de querer capitalizarlos por parte de algunos y dirigirlos “desde arriba”, lo que conduciría entonces a canalizar esta extraordinaria fuerza del movimiento hacia una salida institucional-parcial y de nuevo dentro de los “consensos” y pactos sociales a la chilena...
En las manifestaciones y las huelgas, uno de los eslóganes más repetidos sigue siendo «¡Fuera Piñera!». Sin embargo la izquierda radical, el Partido Comunista Chileno y el Frente Amplio –que tienen, como dices, un peso importante en el movimiento sindical y el movimiento social- han optado por renunciar a esta reivindicación en favor de un «impeachment» de Piñera o de algunos de sus antiguos ministros o en favor de un referéndum, ¿Cómo se explica semejante opción política?
Hay una fuerte reivindicación entre las personas movilizadas en torno a la salida de Piñera, «¡Fuera Piñera!», reivindicación en mi opinión totalmente legítima cuando estamos hablando de 20 personas muertas, cientos de heridos (entre ellos algunos muy graves), miles de detenidos, decenas de abusos sexuales y torturas en las comisarías, desaparecidos, etc. Las reformas sociales parciales anunciadas por el Gobierno no son en absoluto aceptadas por la calle porque consisten, una vez más, en que el Estado subsidia el salario mínimo, el sistema de pensiones privatizado y finalmente el sector privado… Por lo tanto, no plantea ningún retroceso del modelo de Estado subsidiario neoliberal. Tampoco el cambio de gabinete es considerado como medida de cambio real. Por otra parte, la reacción de la oposición política parlamentaria ha sido más que tímida, por no decir desastrosa. Algunos incluso han llamado a la represión, como es el caso del antiguo ministro socialista y exdirigente de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. Por parte del PC sí hubo una reacción. Con su experiencia política de larga trayectoria, los comunistas comprendieron rápidamente la trampa que representaba negociar con Piñera, por lo que llamaron a boicotear esas reuniones de negociación, mientras tanto había estado de emergencia, y con razón. En cuanto al Frente Amplio, vemos hasta qué punto está atravesado de tendencias contradictorias y la fragilidad de su proyecto, en esta etapa, porque existe todo un sector importante, llamado “Revolución Democrática”, que quería ir a la Moneda ¡Mientras estaba el estado de emergencia, el toque de queda y la represión en la calle! Finalmente, en un primer tiempo, el Frente Amplio tampoco fue a negociar y llamó a denunciar esas maniobras. Pero se ven las dificultades del Frente Amplio para posicionarse en semejante coyuntura de movilizaciones excepcionales, cuando creo que éste debería ser un momento fundamental para la izquierda, para presionar, para alimentar la movilización, dar dirección hacia unas primeras rupturas con el modelo capitalista neoliberal y las herencias de la dictadura, para llamar inmediatamente a una Asamblea Constituyente, apoyando a la vez el llamado a la dimisión del Gobierno. Y ahí el Frente Amplio ha sido confuso, con sectores muy marcados por las lógicas parlamentarias de “negociación en las alturas”, a contrapié con lo que está pasando en el país, aunque es de notar que el sector de izquierda del FA, Convergencia Social, ha sido más claro en ese sentido y también movilizado desde el principio.
Existen, pues, llamados al «impeachment» contra Piñera (con pocas posibilidades de prosperar a nivel del Senado). Algunos piensan también que sería posible negociar acuerdos mínimos con el nuevo Gabinete y el fin de la represión. También organismos de derechos humanos y abogados han comenzado una querella contra Piñera y el ahora exministro del interior (Chadwick) por responsabilidad política en crímenes, tortura y asesinatos. Pero lo que está creciendo dentro del movimiento, en términos de lo que se podría denominar “reivindicación transitoria” unitaria, es ante todo el llamado a una Asamblea Constituyente Libre Soberana y Popular constituida “desde abajo”, que sea representativa y proporcional, realmente democrática (a diferencia de todas las constituciones chilenas, no solamente la de Pinochet), que permita poner así todo sobre la mesa y que sea aprobada por referéndum en una óptica de “refundación” del modelo social y político chileno. Las fuerzas de izquierda, anticapitalistas, deberían tener un papel que desempeñar en ese sentido. Evidentemente no se trata de que el Parlamento reabsorba y canalice las movilizaciones a través de una nueva reforma constitucional (como ya el PS y sectores de la derecha lo están proponiendo). Sino, por el contrario, de hacer que crezcan la autoorganización y la politización en un proceso en el que la Asamblea Constituyente y Popular no sería más que uno de los elementos de un proceso abierto de democratización que forzosamente tendría que ir cuestionando y a contrapelo de los privilegios exorbitantes de la burguesía chilena, una de la más voraces de América del Sur.
Los elementos de autoorganización que se ven aparecer en los centros de trabajo y a un nivel territorial, en Concepción por ejemplo con la Asamblea provincial o en Antofagasta con el “Comité de Emergencia”, dan un aire “años 70” a la movilización actual. ¿El imaginario de los Comandos comunales o de los Cordones industriales, el ala activa del proceso revolucionario 1970-1973, sigue presente en Chile?
En cuanto a fuerzas e iniciativas de autoorganización han sido muy potentes en este movimiento, en el sentido de que es un movimiento “espontáneo” que se propagó por las redes sociales, por Facebook, de forma horizontal y fuera de los canales tradicionales instituidos (sindicales, sociales o políticos). Vemos, una vez más, que existe una gran experiencia acumulada procedente de los movimientos anteriores, de los conflictos laborales de 2006-2007, de los de los estudiantes de 2011, de experiencia como la ACES ( Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) o de los movimientos feministas y sindicales, con organización de múltiples “cabildos” y asambleas territoriales y populares. O también en estos con la “toma feminista” de plaza Italia en el centro de la capital. Son experiencias democráticas, participativas, de “poder popular” en acción. Esta es en realidad una de las fuerzas “disruptiva” de este movimiento y es todavía difícil medir la amplitud de esas asambleas en el plano nacional, pues aparecen de norte a sur. Todavía son dispersas y muy desiguales según los territorios, mientras los niveles de represión estatal continúan siendo escandalosos. De alguna manera permanece la memoria colectiva del “poder popular” y de los cordones industriales de los años 1970-1973, aunque no siempre directamente. Estamos, por supuesto, muy lejos de los niveles de politización y movilización de los años 70 que caracterizaron a la clase obrera chilena con la experiencia de la Unidad Popular, una clase obrera que incluso comenzó a sobrepasar los límites de la “vía chilena al socialismo” que propuso Salvador Allende a su pueblo.
En la actualidad, nos hallamos más bien en una fase “destituyente” frente al neoliberalismo y al Gobierno de Piñera, pero también potencialmente “instituyente” en el sentido en que se vuelve a hablar en Chile, a una escala masiva, de una perspectiva posneoliberal y democrática que buscaría superar –por fin- la herencia de Pinochet y de 30 años de “democracia pactada” y tutelada. Este es ya uno de los formidables logros de estas jornadas de rebelión de octubre de 2019 sin que se abran de nuevo (como en los 70), de momento, las grandes alamedas de las perspectivas anticapitalistas. Es necesario entender hasta qué punto que el “modelo” chileno todavía sigue siendo uno de los más arraigados y “blindado” de América Latina, a pesar de todas las fuertes sacudidas y revueltas que lo atraviesan. Pero después de octubre ya nada será igual en Chile para los dominantes, y eso solo comienza. Se ensancharon las fisuras del neoliberalismo, no hay vuelta atrás...

Jean Baptiste Thomas y Julien Anchaing
Revolution permanente
Traducido del francés para Rebelión por Caty R.
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1/ Entre las publicaciones recientes de Franck Gaudichaud, señalemos una obra de referencia sobre el período de la Unidad Popular chilena, “Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron al mundo”, LOM ediciones, 2016 ) así como su último trabajo, en colaboración con Jeff R. Weber y Massimo Modonesi, “Los gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI , Ensayos de interpretación histórica”, UNAM, 2019, ver en línea: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259150.

martes, 5 de noviembre de 2019

Chile e Israel, ¿una alianza asesina?




En 2018, Chile e Israel acordaron una mayor cooperación en educación, entrenamiento y doctrina militar

El Gobierno chileno está utilizando armamento y experiencia militar israelí para llevar a cabo una represión brutal, y no por primera vez, escribe Belén Fernández.

Al menos 19 personas han sido asesinadas desde que comenzaron en Chile hace dos semanas las protestas populares por la desigualdad económica extrema.
En el transcurso de solo cuatro días más de 5.400 personas fueron detenidas por las fuerzas de seguridad chilenas y abundan los informes de tortura, violencia sexual, palizas y otras violaciones de los derechos humanos.
En un notable retroceso a los tiempos de la dictadura fascista de Augusto Pinochet apoyada por Estados Unidos, que duró desde 1973 hasta 1990, el presidente chileno de derechas, Sebastián Piñera, proclamó que "Estamos en guerra" -una de las frases favoritas del dictador hacia los finales de su presidencia- pero se vio obligado rápidamente a retroceder.
Reuters señala que "Piñera pidió perdón por los sucesivos gobiernos, tanto de izquierda como de derecha, que no actuaron antes para detener las profundas desigualdades en la quinta economía más grande de América Latina", una reacción bastante generosa proveniente de exactamente un multimillonario.
Poco después de que estallaran las protestas The Independent publicó un artículo de opinión de Benjamin Zinevich sobre la vibrante historia de la colaboración militar entre Chile e Israel, reflejada en el subtítulo: "En los últimos años, el [ejército israelí] ha usado aparentemente una táctica de mutilar a los manifestantes palestinos en lugar de disparar a matar, y eso es algo que nosotros hemos visto en Chile esta semana".
Por supuesto y dado que el ejército israelí también ha logrado hacer cosas como matar a 59 manifestantes en un solo día en la Franja de Gaza, parece que la táctica es algo flexible.
Zinevich nos recuerda que en la era de Pinochet -durante la cual hubo decenas de miles de detenidos, torturados, asesinados y desaparecidos- Israel era un principal proveedor de armas a los militares de la junta.
La asociación no terminó con la caída de la dictadura, en 2018, por ejemplo, los dos países firmaron un acuerdo comprometiendo una mayor cooperación en educación, capacitación y doctrina militar, entre otros beneficios. Zinevich escribe que en ambas regiones "los más afectados [por la alianza] negativamente son ​​la clase trabajadora y los pueblos indígenas".
La Misión Canarias, un equipo dedicado a alentar la caza de brujas al estilo McCarthy en los campus de los EE.UU. y la identificación de cualquier crítica a las políticas asesinas de Israel con el antisemitismo, incorpora a Zinevich como organizador en la Universidad de Nueva York de -¡Dios no lo permita!– Jewish Voicefor Peace (JVP) y Students for Justice in Palestine (SJP), además de apoyar el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Sigue un útil catálogo de sus actividades en las redes sociales percibidas como transgresiones, aunque la lista aún no se ha actualizado para reflejar la intervención en Chile e Israel.
No vale la pena un pequeño error en el artículo de Zinevich: su afirmación de que solo se han tratado 10.511 bajas palestinas en el contexto de la Gran Marcha del Retorno y que casi el 60 por ciento de ellos fueron disparados por el ejército israelí en las extremidades inferiores, la mayoría con munición real. Pero el artículo del Times of Israel que confirma estos cálculos fue publicado en diciembre pasado, lo que significa que las víctimas son obviamente muchas más ahora.
El 26 de octubre el doctor Ghassan Abu Sitta, fundador del programa de medicina de conflictos en el Centro Médico de la Universidad Americana de Beirut y visitante frecuente de la Franja de Gaza para tratar a las víctimas de los ataques de Israel, informó de que, justo el día anterior, “el ejército israelí disparó a 30 palestinos en las piernas con balas de alta velocidad provenientes de francotiradores".
Mientras tanto, en Chile, las piernas de los manifestantes parecen haber recibido una buena cantidad de proyectiles, aunque los ojos y otras partes del cuerpo también han sido objeto de ataques desproporcionados.
“Los productos de seguridad de Israel son particularmente útiles en un mundo neoliberal caracterizado por divisiones cada vez más fortificadas entre los que tienen y los que no tienen”.
Y si bien es imposible argumentar que Israel y solo Israel tiene la culpa del comportamiento de gatillo fácil de las fuerzas de seguridad chilenas, el vínculo militar chileno-israelí no es algo que debamos pasar por alto.
Un informe de 2018 titulado “Militarismo israelí en América Latina”, cortesía de miembros del movimiento regional BDS, detalla algunas de las contribuciones duraderas de Israel a la represión en Chile y en otros lugares, incluida "la militarización de la Araucanía [región que] ha sido un instrumento de opresión del pueblo mapuche [indígena]... para mantener el negocio de los grandes selvicultores, empresarios y proyectos energéticos que devastan el medio ambiente y el territorio".
Sin duda Israel tiene una amplia experiencia en el campo de la defensa de la usurpación de tierras indígenas. El acceso único de Israel a una población palestina cautiva en la que probar diversas formas de barbarie significa que disfruta de una ventaja considerable en términos de comercialización de sus armas y conocimientos represivos en todo el mundo.
Por cierto, en medio de la actual sublevación chilena, el periódico Israel Hayom pubicó un artículo titulado "Armados con pasaportes, los agregados militares forman la línea de defensa menos conocida de Israel", en el que el primer país listado como bendecido con un agregado militar israelí no es otro que Chile.
Según el artículo, estos enviados cumplen una miríada de funciones, como "tratar [asuntos] de ejercicios conjuntos de entrenamiento entre [el ejército israelí] y ejércitos extranjeros, compartir conocimientos y el desarrollo conjunto de armas y capacidades". También trabajan para "cultivar la esfera de la legitimidad e influencia internacional", así como "fomentar el margen operativo de Israel".
En otras palabras, tener una red de propagandistas militares estratégicamente ubicados en todo el mundo para responder por la "legitimidad" de Israel, es sin duda una buena manera de "fomentar el margen operativo" y desalentar las críticas internacionales cada vez que Israel emprende uno de sus ataques periódicos de masacre de palestinos.
Los agregados militares además "protegen y promueven los intereses de seguridad de Israel" al abordar "cuestiones como las exportaciones de defensa", que por supuesto no tienen nada que ver con la "seguridad" de Israel en sí, sino con la seguridad de la industria armamentista israelí.
Chile también tiene agregados militares en Israel donde, de acuerdo con la embajada chilena en Tel Aviv, sus nobles deberes incluyen "aumentar los lazos militares entre el Ministerio de Defensa y su contraparte israelí" para cumplir con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y Política de Defensa", así como "prospección de áreas de tecnología militar en la industria de defensa local que podrían ser aplicables en las áreas relevantes del Ejército de Chile".
Las tecnologías de vigilancia israelíes y otros instrumentos de opresión son parte integral del dominio global de una minoría de élite.
Claramente los productos de seguridad de Israel son particularmente útiles en un mundo neoliberal caracterizado por divisiones cada vez más profundas entre los que tienen y los que no tienen. Como demuestra Todd Miller en su nuevo libro Empire of Borders, las tecnologías de vigilancia israelíes y otros instrumentos de opresión son parte integral del dominio global de una élite minoritaria a expensas de las masas pobres.
Y, ¿saben?, las protestas chilenas son en sí mismas una reacción al neoliberalismo, lo que sugiere que el ejército chileno aún puede encontrar más "áreas relevantes" para colaborar con su homólogo israelí.
A pesar de la violencia inherente al modelo neoliberal y la violencia letal ejercida por el Estado chileno, gran parte de los medios corporativos occidentales han optado por retratar a los manifestantes como violentos por actos como arrojar piedras a la policía, comportamiento que también coloca regularmente a los palestinos en la categoría de "terrorista violento", mientras la conducta considerablemente más terrorista de Israel se excusa como defensa propia.
Por cierto, Chile ya tiene su propia ley antiterrorista, aunque, como señala Amnistía Internacional, se ha utilizado tradicionalmente para criminalizar al pueblo indígena mapuche.
Chile no es el único lugar latinoamericano que se ha beneficiado de tener un amigo en Israel. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, los israelíes armaron a todo tipo de dictadores y escuadrones de la muerte en nombre de la guerra de Estados Unidos contra el comunismo.
Israel mantiene ahora una base de admiradores entre los líderes de extrema derecha como el dictador hondureño Juan Orlando Hernández, cuyas fuerzas de seguridad también son conocidas por matar y torturar a las personas, y que ha pagado sus cuotas de amistad al apoyar con entusiasmo a Jerusalén como la capital israelí.
A medida que surgen protestas contra la opresión en todo el mundo, es hora de que comencemos a conectar algunos puntos.

Belén Fernández
The New Arab
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Belén Fernández es autora de Exile: Rejecting America and Finding the World (OR Books), The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work (Verso) y Martyrs Never Die: Travels through South Lebanon (Warscapes). Es editora colaboradora de la revista Jacobin y escribe regularmente para Al Jazeera, Middle East Eye y Current Affairs. @MariaBelen_Fdez

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no representan necesariamente las de The New Arab, su junta editorial o su personal.

El Frente Amplio ante el ballotage: ¿Medidas de derecha para enfrentar a la derecha?

El resultado electoral y la perspectiva difícil que enfrenta el Frente Amplio uruguayo de cara al ballotage ha llevado a sus dirigentes a enfocarse en el tema seguridad difundiendo ampliamente la batería de medidas anunciadas por Martínez en setiembre. Sin embargo, su contenido toma mucho de lo que propone la derecha y encara el problema desde una mirada autoritaria que enfatiza la represión

La primera vuelta de las elecciones dejó un panorama complicado para las posibilidades del Frente Amplio en el ballotage.
Frente a este resultado y el incierto panorama que se presenta los dirigentes del FA se han planteado un giro en la campaña tomando el tema de la inseguridad como uno de los temas centrales a abordar.
Los analistas en general señalan que esta problemática es una de las que hizo perder votos a Frente por lo cual desde el comando de campaña de Martínez entienden que priorizar este tema es uno los ejes principales que les permitiría ganar en la segunda vuelta.
En este sentido en los últimos días se vienen difundiendo ampliamente las medidas que había anunciado Martínez junto a su equipo de técnicos en setiembre en el teatro Cervantes; las 12 propuestas de seguridad.
Sin embargo el contenido de esta “batería de propuestas” debería llamar la atención de aquellos que aún conservan expectativas en el Frente Amplio, los que entienden que el gobierno de Martínez sería una alternativa a la derecha de Lacalle, Talvi y compañía.

El abandono de un discurso de izquierda

¿Que ha sucedido para que una fuerza política que se dice de izquierda termine priorizando la seguridad como un eje de campaña?
15 años de gobiernos del Frente Amplio, en el contexto de una situación de bonanza excepcional para el país por el precio de los comodities, parecen haber mantenido una estructura social profundamente desigual con una marcada segregación territorial y amplias zonas de exclusión social.
En este contexto es donde como producto de la marginación social y la falta de perspectivas se dan situaciones de micro tráfico de drogas y aparecen rasgos de una “cultura del delito”
Desde el Frente Amplio, con Gustavo Leal a la cabeza, se ha terminado de abandonar un precepto clásico de la izquierda que señala que en última instancia la fuente de la delincuencia es la pobreza y la falta de oportunidades. Graciela Villar, la candidata a vicepresidenta lo ha señalado con otras palabras, cuando dice que en el Frente Amplio “hemos perdido la inocencia frente al tema inseguridad”.
Han sido Mujica y otros referentes del MLN de los primeros en achacar la delincuencia a una especie de furor consumista de jóvenes pobres que al no tener “cultura del trabajo” prefieren salir a robar, ser sicarios y hacerse narcotraficantes.
“No hay cosa más boba que un muchacho joven, solamente otro joven” “Un delincuente no es otra cosa que un burgués apresurado, porque el burgués trabaja para juntar planta, se rompe el alma, y el delincuente quiere lo mismo, pero rápido, ya, de un día para el otro, pero en el fondo es un gil”, “la conciencia corrompida del narcotráfico que se ha metido en el fondo de nuestra sociedad, combinado con la perspectiva de que en la vida para triunfar hay que tener plata” son algunas de las frases del ex presidente con que ha intentado abordar el tema.
Estas ideas simplificadoras, llenas de prejuicio y estigmatización se han transformado en la explicación con que todo el Frente Amplio parece encarar el tema de la delincuencia.
De esta manera se han terminado invirtiendo los conceptos: de entender a la delincuencia como una consecuencia de una problemática social, se ha pasado a explicar los problemas sociales (la inseguridad entre ellos) a partir de tomar a la delincuencia como un factor causal.
La lógica, no es ninguna novedad, se trata en realidad de un típico pensamiento liberal con el que las clases altas han justificado históricamente su arsenal de políticas criminalizadoras de la pobreza.

“Nunca la policía tuvo tanto respaldo y ese es el camino que seguiremos”

El tema no es una simple cuestión filosófica se traduce en acciones concretas y el “programa de seguridad” del Frente Amplio es la forma en que se expresa en esta misma campaña política.
Martínez anunció en el lanzamiento de sus propuestas el “Programa Más Barrio” por el cual junto a políticas de mejoras urbanas “se desplegarán políticas de seguridad que tengan por objetivo desarticular grupos vinculados al crimen organizado y al narcotráfico”. En el punto 4 de ese conjunto de propuestas agrega que “se realizará una persecución sistemática a las bocas de venta de drogas en los barrios que generan un profundo deterioro de la seguridad vecinal. Nos proponemos duplicar la cantidad de intervenciones policiales en ésa área”.
El candidato a presidente toma el discurso más retrógrado y securitario que permea sectores de la sociedad (producto también de una insistente campaña de los medios de comunicación masiva que se encuentran en manos de la derecha) para apuntar todos sus acciones contra el microtráfico y la venta al menudeo de drogas. El foco está puesto ahí, como si la droga creciera en los Palomares o en Casavalle y “el Jairo” o "la Mónica” de los “Los Chingas” tuvieran por ejemplo el poder suficiente para trasladar más de 4 toneladas de cocaína a Alemania.
Mientras tanto los verdaderos narcotraficantes, los que tienen vínculos con el poder estatal, las fuerzas de seguridad y las aduanas (no precisamente con la comisaría de la zona, sino en las altas jerarquías) los que manejan millones de dólares no son objetos de escraches ni de “Operativos Mirador”.
Como muestra basta la situación del propio empresario Martín Mutio (del que hasta hace poco solo se sabían sus iniciales) acusado por la cocaína incautada en Alemania, quien estuvo discretamente en prisión preventiva (seguramente en Cárcel Central y no en el inhumano Concar) y actualmente se encuentra con una cómoda prisión domiciliaria sin sufrir el escarnio ni los escraches de Leal y compañía.
El programa de 12 medidas, se continúa con una serie de anuncios de fortalecimiento de las fuerzas represivas, con guiños a estas propias fuerzas como cuando señala que “nunca tuvieron tanto respaldo y es el camino que seguiremos”.
Cuando aumentan las denuncias de caso de gatillo fácil, hostigamiento a jóvenes de barrios populares, persecución de pobres e indigentes, asegurar el respaldo a la policía no parece ser una visión muy de izquierda; al contrario la derecha no lo podría hacer mejor.
Ampliar el PADO, fortalecer comisarías, policías encubiertos, video vigilancia (10mil cámaras en todo el país, o sea una cada 300 habitantes), control de personas y vehículos, más patrullajes, brigadas de seguridad rural con infraestructura y tecnología, ingreso de personal y más presupuesto para modernizar y aumentar el equipamiento para reprimir son el corazón de la batería de medidas anunciadas con las que el Frente Amplio pretende ganar estas elecciones.
Votantes y militantes del Frente Amplio creen honestamente que el Frente Amplio es una alternativa a la derecha pero cuando se observa que las propuestas que plantea se asemejan en muchos sentidos a lo que dice Lacalle o Talvi se hace difícil compartir esta ilusión.

Hernán Yanes
Domingo 3 de noviembre | 12:56

Eso es todo, amigos




Bugs Bunny, Alberto Fernández y el imperialismo.

En la conferencia de la Untref, junto con Pepe Mujica, Alberto Fernández comentó que, apenas recibido de abogado, había escrito un artículo sobre los dibujos animados como mecanismo de control social. Para ilustrarlo, apeló al célebre conejo de la Warner quien, según el presidente electo, habría vehiculizado una moral de estafador, un modelo de individualismo para la niñez.
Las críticas del campo periodístico diluviaron: los titulares y los zócalos de las pantallas, antes como parodia que como tragedia, emulaban los títulos de las agencias estadounidenses o la prensa europea que, apenas publicado Para leer al Pato Donald, en 1972, denunciaban: “El pato Donald contra Allende”, una manera de banalizar la enorme lucha política del pueblo chileno.

Del imperialismo cultural a la mundialización de la cultura

A su manera, Fernández recordó una de las tesis de la teoría del imperialismo cultural que dominó los estudios latinoamericanos de comunicación, desde fines de los años sesenta hasta los setenta, esto es, que la penetración de los productos de la industria cultural yanqui introducen la ideología del imperialismo en los países dependientes. El libro de Dorfman y Mattelart realizaba, precisamente, una crítica ideológica de la historieta de Donald, donde revelaba, por caso, la mirada embrutecedora o infantilizadora sobre los pueblos latinoamericanos o el permanente disimulo de la acumulación originaria del Tío Patilludo. Fue el más importante trabajo de una enorme serie de investigaciones en la región y fuera de ella, que se desplegaban al calor de los procesos revolucionarios y rebeliones entonces en curso.
A partir de los años ochenta y hasta la actualidad, los estudios de comunicación pusieron en crisis tal tesis. Ya el concepto de “imperialismo cultural” se leía “anacrónico” y, sobre todo, demasiado determinista o mecanicista para explicar las complejas relaciones culturales que se tejen y destejen en el mundo de la posguerra fría. El concepto fue relevado por el más ecuménico -y más ajustado al discurso corporativo- de "globalización” o de “mundialización cultural”, donde lo global no sería el resultado de una invasión sino de un intercambio casi pacífico con lo regional o local.
El concepto de “imperialismo cultural” -y de imperialismo a secas- pasó, entonces, al desván de los recuerdos junto con la idea de revolución, de lucha de clases y de ideología dominante. Un pasaje muy acorde con los reacomodamientos del campo intelectual latinoamericano –y “global”- y con la resignación ante un futuro presente que parecía destinado fatalmente a seguir siendo capitalista.

Qué hay de nuevo, viejo

Es cierto que bajo el título de imperialismo cultural –dominación cultural, colonialismo cultural o pedagógico, etc.- se elaboraron trabajos que simplificaban los fenómenos culturales, en particular la cuestión de una recepción y consumo completamente pasivos. Pero ni el libro de Dorfman y Mattelart ni los mejores trabajos que se produjeron desde esa perspectiva antiimperialista tropezaron con tal exageración. En todo caso, lo que señalaba esa larga tradición de lectura crítica es que los núcleos ideológicos de los productos culturales de importación, con los que inundaban los Estados Unidos a su patio trasero, ponían en circulación núcleos ideológicos en favor de la economía, la política y la moral imperialista. Es decir, desplegaban permanentemente su bandera. Una cuestión que había sido denunciada, incluso y tempranamente, por un liberal como John Hobson quien, en 1902, se preguntaba: “¿Qué es lo que hace que el imperialismo no aparezca ante la opinión general con toda su ruindad y sordidez?” Y una de las respuestas –no la única, claro- la encontraba en los periódicos que “si no son propiedad de financieros que los utilizan para fines económicos (como suele ocurrir en todos los grandes núcleos industriales y financieros), están influidos siempre, y con frecuencia dominados, por los intereses de los grupos que pagan la publicidad, de la que depende su supervivencia” (Imperialismo, un estudio).
Pero, además, las tesis de imperialismo cultural recusaban otros dos fenómenos frente a los cuales nada explican los conceptos de “globalización” o “mundialización”. Por un lado, la denuncia de los flujos comunicacionales y culturales completamente desiguales: del centro imperialista a los países periféricos. Por el otro, el papel creciente del capital financiero, la concentración monopólica, la conquista y la lucha por la conquista de los mercados, todos rasgos examinados y denunciados por Lenin, en 1916, para caracterizar la última etapa del capitalismo.

Es el imperialismo

Cinco megacorporaciones dominan las plataformas digitales donde millones de usuarios occidentales naufragamos: Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google (las FAANG) y apenas cuatro: Disney, Comcast, Warner Media y Viacom, controlan la producción de los bienes y productos culturales que consumimos en todos los formatos imaginados. Cuando Dorfman y Mattelart denunciaron la ideología de la historieta, Disney era apenas una empresa de dibujos animados comparada con la megacorporación actual que domina el mundo del entretenimiento.
Pero, entonces, el recuerdo juvenil de Fernández por los medios como aparatos de control social ¿prenuncia una vuelta a los debates e implementación de una 'nueva vieja' Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA)? Todo indica rotundamente que no. Primero, por sus tempranas manifestaciones en favor de cerrar la grieta con el grupo Clarín-Telecom: “Dejen de disparar, que conmigo, la guerra se terminó" (Tiempo Argentino, 26/05/2019). Conviene recordar que el entonces jefe de gabinete fue el factótum de la prórroga de las concesiones de tevé y radio por diez años (2005) y de la fusión de Multicanal y Cablevisión (2007). Mérito que le valiera las denuncias oportunas como “lobbista de las corporaciones” y “clarinista” por parte del fenecido programa 6,7,8. Segundo, porque ya declaró sin tantos eufemismos que “no podés dejar en manos de una entidad sin fines de lucro un proyecto comercial” y que “la comunicación es un negocio” (idem). Tercero, porque la mentada Ley de SCA, si bien limitaba “la participación de capital extranjero hasta un máximo del treinta por ciento (30%) del capital accionario” (art. 29), establece como excepción que tales condiciones “no serán aplicables cuando, según tratados internacionales en los que la Nación sea parte, se establezca reciprocidad efectiva en la actividad de servicios de comunicación audiovisual” (art. 25). Desde 1994, en pleno menemismo, y también para habilitar el ingreso al mercado de la televisión por cable a empresas y fondos buitre –como Tele-Communications Inc (TCI) y Citicorp, respectivamente-, se aprobó la Ley N° 24.124, que ratificaba el Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones firmado con... los Estados Unidos.
Así las cosas, las críticas a Fernández no deberían haberse concentrado en sus declaraciones sobre el imperialismo cultural en un ámbito universitario sino, en todo caso, en el intercambio diplomático de tuits con el presidente estadounidense, donde se reescribe la larga historieta latinoamericana del pago de la deuda. Hoy, la cuestión es menos Bugs que Donald (Trump).

Santiago Gándara

lunes, 4 de noviembre de 2019

Argentina a la luz del resultado electoral

Hay diferentes maneras de leer la elección presidencial del 27 de octubre. Desde una perspectiva de clase el saldo es inequívoco: 95 de cada 100 electores votaron por representantes orgánicos del sistema capitalista (Alberto Fernández 48,10; Mauricio Macri 40,37; Roberto Lavagna 6,16). Dos aerolitos perdidos en el espacio captaron no obstante el voto de tres ciudadanos más de cada 100 (Juan Gómez 1,71; José Espert 1,47).
El mecanismo electoral no contempla votos en blanco o anulados para obtener porcentajes. De todos modos, sobre un total de 26.595.460 votos emitidos (80,8% del padrón total), sólo hubo un 1,5% de sufragios en blanco y 0,87% nulos (diferentes formas de voto Protesta).
Dicho sin rodeos: ante la crisis más grave de la historia nacional, 98 de cada 100 ciudadanos optaron por soluciones capitalistas. Imposible disimular la derrota ideológico-política de la única fórmula alegadamente antisistema, que perdió la mitad de los votos alcanzados en las presidenciales de 2015 y recibió el 2,1%. Otros 2 votos de cada 100 fueron excluidos por el tramposo método de conteo. Se lo admita o no, un revés de tal magnitud atañe igualmente a todo el activo anticapitalista y antimperialista del país.
Para transformar estos resultados en una “victoria popular” es preciso negar la perspectiva de clase, como lo han hecho las izquierdas sumadas al elocuentemente denominado “frente de todos”. Argucias aparte, la clase trabajadora, las juventudes y el conjunto del pueblo, habremos de pagar esta victoria de la burguesía local e internacional, en esta oportunidad bajo el rótulo de un gobierno peronista.
Este es el resultado de un prolongado reflujo de la clase obrera y las juventudes, combinado con la defección sin precedentes del reformismo tradicional y el parlamentarismo infantoizquierdista. La clave, en última instancia, remite a la impotencia de la militancia revolucionaria, determinada a su vez por el repliegue histórico del proletariado a escala mundial.

Replanteo del frente amplio burgués

Con la ciudadanía como masa de maniobra en la pugna electoral interempresaria, Macri pagó su intento de consumar el plan de saneamiento capitalista. Alcanzado a medias, insuficiente para la sustentabilidad del sistema, le costó a Cambiemos el rechazo rotundo en sectores de la clase obrera, buena parte de las juventudes, las clases medias bajas y la masa de desocupados y excluidos. Como se verá, eso no completa el balance. Aun así, Fernández fue el inesperado beneficiario del traspié político del frente amplio burgués (Fab), que torció el rumbo a mitad de camino y ahora, aunque victorioso, cabalga sobre dos monturas frente a la tormenta económica.
A Fernández le cabe una de dos opciones: afrontar el abismo económico del capitalismo local mediante una revolución social, o continuar con la labor iniciada por su contrincante, arbitrando entre el sector burgués que reclama proteccionismo y el otro que exige librecambio. Esperanzados sinceros y consumados sinvergüenzas sostienen la primera posibilidad. El presidente electo, con el respaldo explícito de la Unión Industrial Argentina (UIA), durante su campaña se confesó liberal y aunque sin precisiones, prometió afrontar la crisis desde la defensa del sistema capitalista. De hecho, no presentó un programa económico.
Es significativo cómo llegó Fernández a la candidatura y la victoria. Frente al debilitamiento vertiginoso de Macri desde mediados de 2018, un ala del Fab se propuso crear otro instrumento electoral con los mismos objetivos, esta vez basado en gobernadores y otras figuras del peronismo tradicional. Un detalle resultaría decisivo para el resultado final: acosado por procesos judiciales fuera de control, el empresario de mayor envergadura local creó su propio candidato y rompió toda posibilidad de plan conjunto. Como reflejo nítido de la debilidad de las clases dominantes, eso chocó incluso con el plan de articular el llamado Consenso Federal sobre la base de los gobernadores.
Sin firmeza en los mandantes, los encargados perdieron el rumbo y el proyecto se frustró. Una mayoría de gobernadores y ejecutivos sindicales tomaron entonces por otro camino: exigir un paso atrás a Cristina Fernández. La ex Presidente optó por garantizar su situación judicial por esa vía y entregó la candidatura presidencial a Alberto Fernández. Así se unificó electoralmente el Partido Justicialista (PJ), arrastró fracciones disidentes del peronismo y restos diversos de la izquierda reformista. Es el bloque vencedor en los comicios del 27.
Ahora bien: fueron límites objetivos del sistema en crisis los que pusieron barreras infranqueables a Macri. Esos mismos límites acosan desde ya a Fernández, en condiciones agravadas. Como su antecesor, éste contará a su favor con el respaldo del Fab y los ejecutivos sindicales, más la hasta ahora pasiva desorientación de la masa trabajadora. Para contar con el sostén del Fab el futuro presidente deberá dar continuidad a la labor de Macri. Si lo hace, la pasividad de los trabajadores se transformará gradualmente en lo contrario, obligando al componente sindical del Fab a tomar sus recaudos.
Antes de esto, sin embargo, pesará el hecho de que Fernández no contará con crédito exterior ni interno a menos que acepte sin condiciones ni dilaciones las exigencias del FMI. De modo que el déficit fiscal -recrudecido con las medidas adoptadas por Macri tras las Primarias- será un incentivo para la inflación. Eso no esperará al traspaso del mando, el 10 de diciembre. Ya se ha desatado una carrera de remarcación de precios, mientras la mesa de transición integrada por dos ministros de Macri y cuatro representantes de Fernández ponen fin a la astringencia financiera y reinician la política de afrontar pagos con emisión de dinero. La amenaza de hiperinflación está latente.
Sin dejar de mostrar los colmillos, el FMI se ve dispuesto a refinanciar la deuda por vencer en 2020: 55 mil millones de dólares, sumando obligaciones con ese organismo y fondos privados, en dólares y pesos. El viernes 1 Fernández recibió un llamado de Donald Trump, apenas horas después de que en una universidad hiciera una sesuda crítica a Bugs Bunny: “Felicitaciones por la gran victoria” dijo el mascarón de proa de la reacción mundial, según hizo trascender a la prensa el equipo del presidente electo. “Usted va a hacer un trabajo fantástico. Espero poder conocerlo inmediatamente”, agregó, antes de entrar en materia: “He instruido al FMI para trabajar con usted. No dude en llamarme”. (Entonces… ¿el FMI recibe instrucciones de la Casa Blanca?).
Habrá que ver cómo se traduce esta presión extrema en las próximas semanas. Venezuela seguramente estuvo en el saludo, aunque esto no trascendió. Hay quienes, por el contrario, cifran expectativas en la ayuda de China y Rusia. El cuadro internacional, sin embargo, deja un estrecho margen a esa perspectiva. La pinza socialdemócrata-socialcristiana se manifiesta esta vez en el grupo de Puebla, intento del centrismo recalcitrante favorecido por el desgajamiento del grupo de Lima. No por nada un visitante destacado en las celebraciones de Fernández fue el ex presidente español José Rodríguez Zapatero, quien sigue los pasos de su desprestigiado antecesor, también del Psoe, Felipe González.
Mientras tanto, la fractura del Fab se manifiesta ya dentro del Frente de todos. Una parte de la gran burguesía local se ha manifestado públicamente a favor de Fernández. El resto, presiona y espera definiciones.

Números de un nuevo panorama político

Durante el mes previo a los comicios ocurrió un fenómeno singular: el Frente de todos se retrajo, confió en los resultados de las Primarias, postergó sus insalvables contradicciones mediante la pasividad y abandonó el recurso de movilizaciones y actos de masa. Cambiemos hizo lo contrario. En 30 actos a lo largo del país, coronados con una concentración de más de medio millón de personas para el cierre de campaña, en el centro de la Capital Federal, Cambiemos dio vuelta el clima político reinante (ver Antes de las elecciones).
Esto redundó en resultados para muchos inesperados: Macri remontó 7 puntos y Fernández cayó dos el 27 de octubre, en relación con las Primarias (de hecho una mera encuesta) del 11 de agosto, cuando la fórmula del Frente de todos aventajó por 15 puntos a la de Cambiemos. Ahora Macri obtuvo 2.400.000 votos más y Fernández sólo 200.000, con un aumento de casi el 6% en la concurrencia de votantes.
Más significativo que los meros porcentajes, es la distribución de los votos. Fernández obtuvo prácticamente la totalidad de la diferencia que le dio la victoria en un sector del conurbano bonaerense donde se concentra la pobreza y la exclusión. Macri Ganó en todos los centros urbanos e industriales. Su fórmula aventajó a Fernández en las provincias de Mendoza (50,02 a 37,83), Santa Fe (43,50 a 42,64), Entre Ríos (44,49 a 44,32) y Capital Federal (52,38 a 35,63), línea transveral al centro del país, coronada con un resultado excepcional en Córdoba, centro industrial y estudiantil con bien ganados laureles en las luchas sociales durante el siglo XX: 61,3 a 29,27.
En la provincia de Buenos Aires, Fernández ganó por 52,13 contra 35,93 de Macri. Como se ha señalado, el Frente de todos se impuso a gran distancia en La Matanza y Florencio Varela. Pero es altamente signficativo que Cambiemos ganara en la capital, La Plata, y con las excepciones ya señaladas, en las ciudades más pobladas: Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil, Junín, Rojas, Pergamino y otras.
Esta fractura geográfica y social tendrá consecuencias de todo orden para el futuro nacional. Una fórmula identificada con tradiciones del llamado “conservadurismo popular” se impuso en la franja central del país, desde los Andes al Río de la Plata. En esa zona están las mayores riquezas y el enclave de exclusión y pobreza extrema del conurbano bonaerense.
Es por demás significativo que los resultados señalados se hayan dado en un contexto de aguda recesión y elevadísima inflación. En el clima creado por 10 años de estanflación (6 de Cristina Fernández y otros 4 de Macri) y varias décadas de decadencia y degradación en todos los órdenes, más de 10 millones de personas desecharon retornar al peronismo como solución para la catástrofe que vive el país y optaron por otro discurso vacío, igualmente manipulador y mentiroso, probadamente incapaz no ya de resolver, sino siquiera de acometer la solución de los problemas que están demoliendo a la nación.
Sólo la parálisis del proletariado, de alcance mundial e histórico, combinada con la deformante esclerosis del pensamiento político dominante hoy en todo el mundo, explica que el empuje arrollador de la crisis no abriera espacio para una propuesta racional, genuina, ajena y contrapuesta a la irrespirable corrupción del sistema institucional en todas sus expresiones.
Es una evidencia que trabajadores y jóvenes son en esta etapa refractarios a la idea de transformación anticapitalista y a la teoría científica del devenir social. Sólo una parte de ese rechazo puede ser explicado por las características intelectuales y las conductas de quienes representan institucionalmente al ideario socialista. El meollo radica en otro lado: el pensamiento y la acción emancipadora no están a la altura de las exigencias que la crisis del sistema capitalista mundial les pone delante. Es un hiato en la historia, comparable sólo a la oscuridad de la baja Edad Media. Se abrió la oportunidad de un “Renacimiento del socialismo” en la Venezuela de Chávez (1). Pero el subdesarrollo, las fuerzas combinadas de la contrarrevolución mundial y la señalada insuficiencia de la teoría revolucionaria, se combinaron para poner un freno que aún no se ha soltado.

La sombra de 2001

En apariencia, con el resultado electoral Argentina ha vuelto al bipartidismo. En la realidad no. Cambiemos es ahora más heterogéneo que en su nacimiento. Tiene la primera minoría en Diputados y poder de veto en el Senado. En la provincia de Buenos Aires prácticamente controla el Congreso. Como resultado del 40% obtenido por Macri, ese lugar de la oposición puede obrar como fuerza centrípeta. Pero hay un conflicto de múltiples raíces entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Pro de Macri. A su vez, cada una de estas fuerzas está fragmentada y la dinámica de cada componente y del conjunto llamado, por ahora, Juntos por el Cambio, tiende a la disgregación. El punto de unión fue la estrategia de saneamiento económico, el salvataje del capitalismo, la quimera de un retorno a la Argentina del desarrollo, la modernidad y la estabilidad, sin base ideológica común y sin otro programa que el de resolver con criterio empresarial las urgencias económicas y políticas y, en el transcurso, crear un nuevo partido de gobierno con marbete republicano. Es pueril desconocer lo alcanzado en estos cuatro años en materia económica desde el punto de vista del capital. Sólo pueden calificar este período como fracaso de Macri quienes ignoran el funcionamiento del sistema y rehúyen la lucha de clases, inventando el conflicto de por o contra el “neoliberalismo”. Menos serio es pensar que del actual Cambiemos puede nacer un partido burgués con principios republicanos, programa de desarrollo, ideología “conservadora popular”, con capacidad para remontar la crisis y afirmar un país equitativo en crecimiento. No obstante, Cambiemos puede durar y convertirse en alternativa, en la misma medida en que no aparezca una opción real.
Otra cosa es el Frente de todos. Surgió, como queda dicho, del fracaso de un “Consenso Federal” con base en restos inconexos del PJ y fracciones sindicales, todos en desesperado remolino porque la apuesta de convivencia con Macri amenazaba llevarlos al desastre y todos mortalmente enfrentados con Cristina Fernández y su grupo.
La misma rigidez política que analistas superficiales le endilgan a Macri como causa de su derrota electoral la tuvo a comienzos de año Roberto Lavagna frente a los señores feudales del PJ. Y por las mismas razones: es imposible crear una fuerza política consistente y con futuro a partir de dos decenas de camarillas corruptas, ensimismada cada una en la defensa de intereses propios, a menudo entrelazados con mafias de todo tipo, incluido el narcotráfico. Los promotores de Lavagna exigían otra cosa. La intransigencia (debería decirse consecuencia, inteligencia) provocó el estallido. Y de allí, con la condición de un paso atrás de Cristina Fernández, nació un proyecto electoral definido por su propio nombre: frente de todos. De esta alquimia surgió Alberto Fernández, hasta poco antes pública y duramente enfrentado con su ahora vicepresidente.
Las irreconciliables diferencias de este panperonismo de ocasión se vieron durante la campaña, pero estallaron la noche de la victoria. Tras la admisión de Macri del resultado electoral, en un acto y un discurso sorprendente por su seriedad, precisión e inusual hondura conceptual, en el cual felicitó a Fernández y lo invitó a desayunar en la Casa Rosada al día siguiente, en otro escenario todos demostró que ni siquiera es un frente. La vicepresidente electa y el vencedor en la provincia de Buenos Aires dieron un espectáculo con discursos tan vacíos como agresivos, exageraron el histrionismo conocido mientras Alberto Fernádez observaba descompuesto un adelanto de lo que puede ser su gobierno. Antes de eso, se había prohibido subir al escenario a los gobernadores presentes, en una muestra también de cómo se entienden y manejan las relaciones de fuerzas internas.
Al día siguiente Fernández se reunió con Macri y, si bien no informaron lo convenido, está claro que acordaron un plan conjunto para la transición, doblemente difícil por la amenaza de descontrol económico y el extremadamente prolongado período hasta la transmisión del mando. Hecho esto, en contradicción flagrante con las exigencias de la vicepresidente y el gobernador electos en la noche anterior, 24 horas después Fernández reunió en Tucumán a todos los gobernadores -los mismos impedidos por Cristina Fernández de subir al estrado- con motivo de la asunción del segundo mandato del gobernador de aquella provincia. Allí estaba, además, la mayoría de los ejecutivos sindicales, intendentes y la vicegobernadora electa de Buenos Aires. Una foto tenebrosa. La anécdota es necesaria porque ambos escenarios son la radiografía de la dramática flaqueza, el explosiva mejunje que asumirá el próximo gobierno. Para colmo, en su discurso Fernández repitió que al país lo gobernará “1 Presidente, 24 Gobernadores”.
Inimaginable una fórmula más absurda, en un país presidencialista en crisis, y a la vez más beligerante: ¿nada para la vicepresidente? Sumado a esto la designación de los negociadores para la transición por parte de Fernández, donde hay dos nombres odiados por la vicepresidente, se bosqueja un cuadro de serios conflictos desde ahora mismo.
Es previsible que ninguna ruptura ocurrirá de inmediato. Es seguro, en cambio, que todos no evolucionará hacia la construcción de una fuerza política coherente y unificada en medio del maremoto que afronta el país en los próximos años. Se prefigura en el posible futuro gabinete un desplazamiento de operadores sionistas dominantes en el gobierno de Macri en favor de figuras directamente asociadas al Vaticano. Lejos de llevar estabilidad a Fernández, esto augura la multiplicación de los conflictos causados por la intervención directa del Papa en la política nacional.
En suma: el frente amplio burgués (incluye, recuérdese, a las empresas sindicales), no tiene ni tendrá partido en este período histórico. La fuerza que trabó los pies de Macri e impidió no sólo su reelección sino la consumación de su tarea, que además del saneamiento implicaba la construcción de un partido capaz de gobernar establemente a Argentina, será más poderosa de aquí en más y encontrará enfrente un gobierno más débil. Habrá fugas de un bloque a otro y aparecerán nuevas siglas. Pero en los hechos la burguesía no habrá superado ni en la economía ni en su capacidad política, el devastador resultado del colapso de 2001.

Desafío inminente

Hasta el momento Fernández no ha podido pronunciar una palabra de un programa económico. Allí la disputa entre facciones es más dura, porque no responde simplemente a divisiones políticas, sino a sectores del poder económico, nacional e internacional, abiertamente involucrados. El vacío implícito en las pugnas internas lo llenan operadores del gran capital. Argentina paraíso de agentes socialdemócratas y enviados especiales del Vaticano.
Fernández repite que su llave maestra es un pacto social por seis meses. Un acuerdo patronal-sindical para congelar precios y salarios y prohibir despidos. UIA y CGT responden positivamente. La Asociación Empresaria Argentina, calla. Cada empresario, mientras tanto, se lanza a subir precios antes de diciembre, para que el “pacto” no los pille descolocados. También adelantan despidos. Con la misma lógica algunos sindicatos buscan obtener aumentos salariales antes del congelamiento. Macri y Fernández actuarán de consuno para impedir la carrera hacia el descontrol. Está por verse hasta qué punto lo conseguirán. Ambos exorcizan el fantasma de la hiperinflación, aunque en las filas del futuro gobierno hay quienes propugnan una debacle económica que derive en cesación de pagos y un largo período de gracia para que las nuevas autoridades pongan en marcha la recuperación económica.
En cualquier caso, las penurias de la población se multiplicarán. Es previsible que proliferen demandas económicas. Los ejecutivos sindicales, según el momento y el bloque que integren, promoverán/acompañarán esas demandas. El activo sindical y político no puede sino estar al lado de jóvenes, trabajadores, desocupados, que eventualmente se movilicen contra los efectos devastadores de la crisis capitalista.
El punto es si la acción reivindicativa de aquel 98% de electores que favorecieron soluciones empresarias a la crisis del sistema, puede o no ser canalizada por quienes recibieron los votos. Evitarlo es el principal compromiso de quienes asumen el enorme desafío en este momento dramático de la historia argentina.

Luis Bilbao

Nota:

(1) Luis Bilbao, Venezuela en Revolución: Renacimiento del socialismo. Capital Intelectual, Buenos Aires 2008, ISBN: 978-987-614-134-5

@BilbaoL

domingo, 3 de noviembre de 2019

Solidaridad Mundial con Cuba




Delegados internacionales y organizadores del Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo comparecerán esta tarde en la Mesa Redonda que Cubavisión, Cubavisión Internacional, Canal Caribe, Radio Habana Cuba, el canal de Youtube del programa y las páginas de Facebook de la Presidencia, Cubadebate y la Mesa Redonda transmitirán en vivo desde las 7:00 pm. El Canal Educativo la retransmitirá al cierre de su emisión del día.

“Que se vayan todos”: la rebelión libanesa contra el régimen sectario




La renuncia del Primer Ministro, tras dos semanas de protestas, no detiene la crisis.

A 8 meses de desatada la insurrección en Argelia que le dio origen, la nueva Primavera Árabe sigue dando flores.
En paralelo con las aguerridas y multitudinarias protestas que se desarrollan en Irak, el pueblo de Líbano viene protagonizando en las últimas semanas un levantamiento que acaba de imponer la renuncia del Primer Ministro Saad Harir.
Los analistas coinciden en caracterizarlo de histórico, y no solo por el hecho de que para jornadas como la del domingo 20 se estimaban más de 3 millones de manifestantes en todo el país (2 de ellos en la capital Beirut y el resto en Trípoli, Nabatiyeh, Tiro, Zouk, Sida, Baalbeck y más). Sucede que la rebelión, que se disparó el 17 de octubre ante el intento de establecer un impuesto a las llamadas de voz por Whatsapp y no cejó cuando fue retirada la medida, tiene un alcance inusitado desde todo punto de vista.
Los manifestantes cuestionan el presupuesto de austeridad aprobado por el Parlamento en julio –que, además del gravamen a las llamadas, preveía otros sobre combustibles, trigo, tabaco y demás-, y con él al plan de ajuste y privatización acordado el año pasado con el FMI, el CEDRE y el Banco Mundial a cambio de un préstamo que amplió la deuda pública a un pavoroso 150% del PBI. De conjunto, se rebelan ante el creciente deterioro de las condiciones de vida, en un país donde “más de un cuarto de la población es pobre y el desempleo es del 6,2% (…) el 1% más rico acapara el 25% de los ingresos, mientras que el 50% de los más pobres perciben poco más del 10%” y están colapsadas las rutas, el transporte público y el suministro de agua y electricidad, al punto de que la falta de esta última “puede llegar a 12 horas diarias en algunas regiones” (Clarín, 30/10), obligando en muchos casos a acceder a la misma a través de mafias ligadas a los partidos de gobierno.
Más profundo aún, las protestas aparecen como un cuestionamiento de todo el régimen político sectario parido por el imperialismo francés, cuyos orígenes se remontan a 1926 y su actual forma a 1990 (fin de la guerra civil iniciada en 1975, con el fogoneo de las potencias imperialistas). Este establece el reparto de los principales cargos del Ejecutivo entre los partidos de base sunita (que cuentan con el cargo de Primer Ministro, donde estaba el depuesto Harir), chíita (en la presidencia del Parlamento, donde se ubica la coalición de Hezbollah con Amal) y católica (en la presidencia, actualmente ocupada por Michel Aoun). Y, en sintonía con ello, el generalizado manejo clientelar de los recursos del Estado, “desde los puestos de trabajo público a las becas escolares o los préstamos bancarios” (ídem).

Todos movilizados, para que se vayan todos

La composición de las protestas muestra este alcance revolucionario. En ocasión de las revueltas de 2005 contra la ocupación siria, los partidos sectarios habían logrado mantener sus posiciones y mantener a las masas bajo su redil divisionista, y solo aparecían algunos cuestionamientos a esos líderes en los sectores no chiítas. Ahora las masas están unificadas sin distinción de culto, y cuestionan al conjunto de los dirigentes: los manifestantes han salido a la calle a reclamar “Que se vayan todos” y enfatizar que “todos quiere decir todos” (ídem). Las protestas actuales son mucho más grandes que las que se desataron en 2015, detonadas por la parálisis en la recolección de servicios: “tienen lugar en todo Líbano y no solo en Beirut (…) incluso en regiones donde tales acciones públicas se consideraban imposibles, particularmente en el sur, donde la gente de la comunidad chíita denuncia públicamente a los líderes chíitas, incluyendo a [Hasan] Nasrallah”, el líder de Hezbollah (Al Jazeera, 20/10).
En comparación con tales ebulliciones y con la de 2011, al calor de la Primavera Árabe, en la actual es mucho mayor el protagonismo de la clase obrera, con la realización de huelgas en diversos sectores y un fuerte reclamo de huelga general. Se abre una perspectiva para darle nuevos aires al movimiento obrero, debilitado por el avance en las últimas décadas de los sectarios en la Confederación General de Trabajadores Libaneses. También se destaca la movilización de la juventud y del movimiento de mujeres.

EEUU y Hezbollah

El alzamiento popular ha encendido las alarmas del imperialismo yanqui, al cual estaba ligado Hariri. Pero también de Hezbollah, al cual Trump y sus cómplices (incluido Macri) consideran una organización terrorista. Nasrallah denostó las manifestaciones acusándolas de estar financiadas por grupos extranjeros y hasta movilizó contra ellas a sectores que le responden–haciendo su aporte a la represión estatal, que se cobró 6 muertos y cientos de heridos y arrestados-, al tiempo que rechazaba la renuncia de Hariri. Con esta consumada, reclama ahora la formación urgente de un nuevo gobierno, extorsionando con la parálisis de la economía y con que la alternativa es una nueva guerra civil.
Las vueltas de las cosas: también apura por la formación de un nuevo gobierno el Ejecutivo yanqui. Trump, por lo pronto, respondió a la renuncia de Hariri suspendiendo una ayuda militar a Líbano por 105 millones de dólares, en lo que podría ser otro de sus riesgosos planes para Medio Oriente, ya que fuentes oficiales advierten que Rusia podría ofrecerse a compensar esa falta, “acercando políticamente al gobierno libanés al Kremlin” (The Hill, 30/10). También las protestas de Irak –salvajemente reprimidas- sufren los ataques de Estados Unidos y del campo iraní.

Impasse del régimen y perspectivas

El análisis de los posibles escenarios tras la renuncia de Hariri realizado por un columnista estadounidense en Al Jazeera (30/10) retrata una verdadera crisis política. Barajando la vuelta o no de Hariri, la expulsión de una parte o de la totalidad del gabinete, la conformación de gobiernos de tecnócratas ya sea mandados por Hariri o por Hezbollah y sus aliados, el analista le encuentra a todas las opciones flancos explosivos, y caracteriza que la opción más probable sea el arribo a una vía muerta, con el actual gabinete operando como un gobierno provisional y la oligarquía política jugando su mejor carta a que una ampliación indefinida de la paralización económica y política lleve a los manifestantes a desistir. “La renuncia de Hariri, lejos de resolver la crisis, ha empujado al país aún más a la agitación política”, concluye.
Por la unidad de las reivindicaciones elementales de las masas con el rechazo integral al régimen político sectario, por la presencia destacada de la población trabajadora y por su coexistencia con otros levantamientos populares en la zona, en Líbano se ha configurado una situación revolucionaria. Se plantea poner en pie organismos de los explotados en lucha y continuarla hasta que se vayan todos, por una Asamblea Constituyente y soberana que reorganice el país sobre nuevas bases sociales y económicas, por la expulsión del imperialismo de Medio Oriente y por la unidad socialista de todos sus pueblos.

Tomás Eps

sábado, 2 de noviembre de 2019

Denuncia colectiva por mujeres desaparecidas ante la INDDHH




Cinco casos de mujeres desaparecidas en los últimos años. Sus familias reclaman que se investigue las posibles conexiones con redes de trata. Pero el Estado y sus instituciones miran para otro lado.

El pasado martes 8 de octubre se realizó una presentación colectiva por la situación de desaparición de cinco mujeres jóvenes que al día de hoy permanecen desaparecidas.
La denuncia fue realizada por las y los familiares de cinco gurisas desaparecidas, junto con el Colectivo Dónde Están Nuestras Gurisas?, y se realizó ante la sede de la Institución Nacional de Derechos Humanos ubicada en la Av. Bv. Artigas esquina Enrique Pouey.
La denuncia es para que se investiguen los casos de mujeres desaparecidas, que se maneje la posibilidad de que hayan sido secuestradas con fines de explotación sexual, y que haya una contención y asesoramiento a las familias que siguen buscando a sus seres queridos, y que en su camino, se topan con la negligencia y maltrato institucional.
Florencia Barrales Techera, desaparecida recientemente en Montevideo; Sandra Cortazzo; desaparecida en 2008 en Pando, departamento de Canelones, Milagros Cuello Baladán; desaparecida en Pando, Canelones en 2016; Jennifer Mironi, desaparecida en 2011 luego de haber salido a pasear con su hijo y Ana Paula Navarro Echenique, desaparecida en julio de 2018 en Toledo Chico, Canelones.
Estos cinco casos son emblemáticos, y demuestran claramente que existen redes de trata y explotación sexual de mujeres que operan en el territorio nacional con total impunidad. Según el Colectivo Dónde Están Nuestras Gurisas?, y según sus propias estadísticas, habrían unos 40 casos de mujeres desaparecidas solo entre el 2017 y 2019.
La presentación colectiva ante la INDDHH se da luego de mucho reclamar por distintas dependencias del Estado: policía, fiscalía, juzgados, que en todos estos años no han investigado y han desestimado en muchos casos los reclamos de sus familiares, victimizando también a éstos, pidiéndoles dinero a cambio de información o directamente dando pistas falsas. En ocasiones, cínicamente se ha trasladado a las familias la tarea de investigar.
La convocatoria se dio a las 14 hs y varias personas se congregaron en la puerta de la Institución para acompañar la denuncia colectiva, una acción que contiene un claro mensaje de que no son casos aislados, y que, como se denuncia desde el Colectivo, “¡Si el Estado no investiga, es cómplice!”.

Género y clase presentes en las desapariciones

Se trata de gurisas pertenecientes a familias trabajadoras, que viven en barrios periféricos. La cuestión de género se entrelaza así con la condición de clase de las gurisas. Pareciera que la vida de las mujeres pobres no importa para este Estado machista y patriarcal, que todavía sigue negando la existencia de la trata de mujeres con fines de explotación sexual como un problema que sucede en Uruguay. Recordamos cuando el ministro del Interior Eduardo Bonomi manifestó, en referencia a estos hechos y a las denuncias de vecinas y vecinos de la zona de Pando, Toledo, Barros Blancos hasta llegar a Villa García, que identificaban camionetas con que raptaban a las gurisas, que …
Luego de pulular por varias dependencias estatales sin éxito, las familias de las mujeres desaparecidas se sienten totalmente desamparadas y violentadas por estas instituciones. La falta de información es una constante en estos casos, donde ni las familias de las mujeres tienen acceso a los expedientes judiciales porque no cuentan con una representación legal, por no poder pagar un abogado o abogada.

“Queremos respuestas, el Estado es responsable”

Con esta frase, las y los manifestantes y denunciantes ingresaron a la INDDHH. Porque no hay trata sin complicidad estatal. Porque el Estado es responsable de la integridad de las gurisas. Porque hay jueces, fiscales, policías y políticos que protegen a las redes, y que garantizan verdaderas “zonas liberadas” para que operen impunemente. Porque las mujeres seguimos siendo ubicadas como un objeto de satisfacción de los varones, y porque la vida de nuestras gurisas importa para nosotras.
Desde la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas pensamos que será necesario conformar una Comisión Investigadora Independiente, integrada por las y los familiares de las mujeres desaparecidas, por sus amigas y amigos y por organizaciones de Derechos Humanos y del movimiento de mujeres organizadas. Porque no confiamos en el Estado, esta Comisión debe tener libre acceso a todas las conversaciones confidenciales de la policía y debe disponer de toda la información posible para conseguir pistas que habiliten la búsqueda de las nuestras gurisas, y se procese y condene a los culpables.
Porque no están perdidas, están secuestradas para ser prostituidas.

Karina Rojas
Pan y Rosas Uruguay
Jueves 10 de octubre | 14:54

Mario Ísola, pionero de La Compañía del Gas




En 1853, se iluminó por primera vez la Ciudad Vieja con faroles de gas a partir de grasa animal, por iniciativa del boticario Mario Ísola. Este fue el origen de lo que sería La Compañía del Gas. En esta nota, el autor recuerda estos primeros pasos y a uno de sus principales pioneros.

Acaso el carácter y la actitud de algunos elegidos, hacen de este mundo un lugar mejor para vivir. Inclusive para aquellos que, con indiferencia, hacen usufructo de un servicio o artefacto, producto de la iniciativa y el interés por el desarrollo que imprimen unos pocos, a la causa de la evolución humana. Sin pensar “el común beneficiado” en el esfuerzo y en la inteligencia aplicada, que esos seres preclaros lograron en favor de los demás.
Recursos tan cotidianos hoy, inherentes al bienestar, como la asistencia médica, el agua potable, la iluminación nocturna de calidad, etc., no eran habituales hace algo más de un siglo y medio. Por eso, entonces, en ese tiempo, en un Montevideo, donde parece que todo estaba por hacerse, un individuo de la talla de Mario Ísola viene a poner su inteligencia, su inquietud y su empeño.

El joven Ísola

Según cuenta Jorge Grunwalt en su libro La Química en el Uruguay (1966), Mario Ísola “nace en Génova, el 19 de octubre de 1827, hijo de Andrea ísola y Laura Ricci. En la Universidad de su ciudad natal, estudia ísola, Química y Farmacia. En 1844 abandona su ciudad rumbo a América, anclando en Montevideo, en compañía de su hermano Ulises. Llegando posteriormente sus otros hermanos: Demetrio y Achilles” sumando su labor a toda una multitud de inmigrantes que llegaban a nuestras costas.
Grunwalt señala que “El 16 de setiembre de 1851, después de practicar 6 años en la botica de Augusto Las Cazes, se gradúa de profesor en Farmacia ante la Junta de Higiene Pública. Ya conocido por la preparación de anestésicos (1847-1848) que llevó a cabo en aquella farmacia donde Mario Ísola, ocupado por sus experimentos en química, logra destilar y presenta por primera vez en Montevideo, el Cloroformo”, mucho más potente que el éter sulfúrico y carente de algunos de los trastornos que el éter causaba por ser en algún grado neurotóxico. Preparado, según las especificaciones del Codex francés, se somete “in ánime” a la acción del anestésico en presencia del Prof. Julio Lenoble y Domingo Parodi “para probar su inocuidad”.
Según el miso Grunwalt, “Ísola irá desarrollando, año tras año, una labor científica que, a la postre, colocará su nombre junto al de Augusto Las Cazes y Julio Lenoble, entre las mayores figuras de la Química y Farmacia nacionales. De Lenoble obtendrá su vocación de investigador y de docente, y de Las Cazes, el espíritu de empresa y la actividad polifacética, destacándose en él la sensibilidad, la afabilidad y la generosidad …”.

La botica de Ísola

En noviembre de 1851 instala su propia botica, adquiriendo la que fuera de Manuel Méndez que se hallaba en la calle 25 de Mayo 371, en sociedad con Pedro Peralta. La ubicación de la botica corresponde hoy al Nº 620 de la calle 25 de Mayo, entre Bartolomé Mitre y Juan Carlos Gómez, entonces, entre Cerro y Cámaras, acera sur. En esa cuadra hay cinco solares; el que corresponde a la botica de Ísola hoy es un estacionamiento.
Grunwalt resalta de esta manera el valor del aporte de Ísola:
“Los trabajos que Ísola llevará a cabo en esta botica constituyen si duda alguna el suceso más sobresaliente en la historia de la iluminación pública y privada de Montevideo; no sólo por la aplicación que aquellos tuvieron, sino también por lo que significaron desde el punto de vista de la investigación científica. No cabe duda que Mario Ísola halla concebido su proyecto cuando aún era empleado de Las Cazes, abona a favor de esta afirmación el hecho de que poco tiempo transcurrió entre la apertura de su botica y la presentación de su proyecto al Gobierno; evaluando que los estudios y los ensayos decisivos los haya llevado a cabo en su propio local, con más tranquilidad y reserva. Tres factores concomitantes fueron la base de los trabajos de Ísola: el sistema harto deficiente del alumbrado en uso, en esa época, la presencia de su hermano Demetrio - ingeniero con experiencia en la fabricación de gas de alumbrado-, además de ser miembro de una familia muy unida, pronta a llevar a cabo la faz industrial del proceso. Y súmanse a la iniciativa, el empuje de que él concibiera la idea inicial del nuevo sistema de iluminación”.
En ese lugar de la calle 25 de Mayo, en su botica, Mario Ísola ensaya y muestra por primera vez el resultado en luz de su sistema de producción de gas. El lunes 17 de julio de 1852 ilumina la vidriera de la botica, causando la admiración y la sorpresa de todo el vecindario.
Bajo el título de Ensayos con gaz de luz, escribía la crónica del Comercio del Plata:
“Tuvimos anoche el gusto de ver alumbrada con gaz la botica de la calle del 25 de Mayo, del hábil profesor Mario Ísola, que le había empleado desde el lunes. Eran sólo dos los tubos que dejaban pasar el gaz por unos pequeños agujeros y era tal la claridad que derramaban, que no había en toda la calle una tienda más bien alumbrada por más que algunas tenían 3 ó 4 quinqués con otros tantos mecheros cada uno. El joven señor Ísola tan contraído á los diversos ramos de la química aplicada á las artes, merece la enhorabuena por este ensayo que deben ir á ver todas las personas que comprendan cuanto vale el estímulo dado a la laboriosidad y el estudio; fuera de que es una vista agradable la que ofrece el gaz en combustión”.

Empresa de Alumbrado a Gás

Los ensayos son halagadores: el nuevo sistema de iluminación puede realizarse a nivel industrial. Es en este punto, que los hermanos Ísola resuelven realizar la solicitud al Gobierno, y solicitar la autorización para instalar el alumbrado a gas para la Ciudad Vieja en principio. Uno de los hermanos, Demetrio, formaliza el pedido. Después de algunos ajustes, el contrato oficial se celebra y suscribe el 15 de setiembre de 1852, entre el Gobierno por un lado y los hermanos Demetrio y Achilles Ísola por otro. En un principio, tendría una duración de seis años, y “las materias primas que se emplearan serán del país”, principalmente grasa yeguariza.
El procedimiento de producción consistía en un sistema que, en lugar de utilizar la combustión directa de aceites y grasas, se somete a altas temperaturas las sustancias grasas en una cámara hermética, provocando la descomposición térmica de la cual se obtendrá como resultado de la destilación, principalmente hidrógeno, anhídrido carbónico y otros hidrocarburos no deseados, pero útiles por cumplir un fin odorizante, ante un eventual escape o fuga del gas.
La sociedad de los hermanos Ísola tuvo por nombre Empresa de Alumbrado á Gas. Habiendo ya celebrado el contrato, se invita a los interesados a suscribir acciones. El día 25 de setiembre de 1852 fue la primera reunión de accionistas; el capital inicial es de $18.000 dividido en 72 acciones de $250. El 5 de octubre del mismo año, Demetrio sale a bordo del Navío “Prince” rumbo a Southampton, pues había hecho un contrato con los Sres. Shaw Hnos para comprar en Inglaterra todos “Los útiles y maquinarias para montar la empresa. Dicho suministro será controlado personalmente por Demetrio, el 12 de mayo de 1853”. Los últimos útiles necesarios (“aparatos, adornos, quinquéses, tubos muy ricos”) y máquinas, habrían sido traídos a Montevideo por los buques ingleses “Preponéis” y “La Reina”.

La inauguración

Por fin se está en condiciones y se proyecta inaugurar la iluminación a gas el día 18 de julio de 1853, coincidiendo con los festejos patrios. Algo sucede: no habiéndose resuelto aún ciertos problemas de índole político en el país, se produce una confrontación entre dos bandos opositores en la misma Plaza Constitución.
Pero el progreso sigue su curso, y cuatro días después, el 22 de julio de 1853, se da lugar a la inauguración proyectada, abarcando la Plaza Constitución y una de las cuadras próximas a ella. El festejo y puesta en marcha
duró de las 20hs. a las 22.30hs.
La empresa fue poniendo a punto la iluminación y extendiéndola a las cuadras convenidas en el contrato. La gestión de la empresa nunca fue próspera; y el 20 de junio de 1856 fueron abiertas propuestas para su arrendamiento o enajenación.
Mario Ísola ha dejado en manos de sus hermanos la explotación Industrial y los trabajos sobre iluminación a gas. Junto a Julio Lenoble, toman la iniciativa de promover una asociación gremial entre sus colegas siendo uno de los propósitos el de emanciparse “de la dependencia en que se halla, de una corporación de profesores de medicina”. Así es que, tal como describe Grunwalt, el 26 de noviembre de ese mismo año, tiene lugar la primera reunión de los farmacéuticos adherentes a la iniciativa, quedando así creada la “Sociedad Farmacéutica de Montevideo” de la cual forman parte los más prestigiosos boticarios de la capital, y a la que también se asocia Bartolomé Odiccini, médico.

Otros rumbos

A poco tiempo de instalarse la iluminación a gas en Montevideo, Ísola deja la capital y se radica en la ciudad de San José, donde abre una botica. Se ha casado con Isabel Zuquilvide, vasca, que le dará nueve hijos, cinco de ellos nacidos en la capital maragata.
De retorno a Montevideo instala nuevamente su botica y en 1868 proyecta establecer una Escuela de Farmacia, elevada la propuesta a la Junta de Higiene, que la aprueba. Y con oficio del 29 de setiembre de ese año, el Ministerio de Gobierno la somete a consideración de la Universidad; Joaquín Requena, miembro informante, se expide favorablemente, a condición que los alumnos de la Escuela a crearse, cursen Química en la Universidad, y hasta tanto no se establezca en ésta un Aula de Farmacia.
Hasta entonces las disposiciones vigentes exigían únicamente la práctica en una botica y el examen ante la Junta de Higiene Pública. El Consejo Universitario, en su sesión del 17 de octubre de 1868, aprueba el informe pero el proyecto de Ísola no cristaliza.

El espeleólogo

En 1876-77 Ísola explora la Gruta del Palacio y analiza los abalorios (que se llamaba a las cuentas para hacer adornos) provenientes de los llamados Cerros de las Cuentas, que ya habían llamado la atención de viajeros naturalistas, entre ellos Charles Darwin. De ambas exploraciones Ísola escribe unos pequeños librillos en los que él mimo expresa:
”….para nosotros sería de desear que el Superior Gobierno de la República se preocupara de la fácil y bien ordenada excavación de ese portento, que puede dar tan importante contribución de valiosísimos informes a la arqueología del Uruguay, a la antropología de sus razas extintas, y aún quizá de la misma paleontología y a la historia del hombre prehistórico”.
Sigue diciendo:
“Estas ligerísimas apuntaciones contribuirán sin duda a llamar la atención de los hombres científicos sobre tan interesante problema, felicitándome y dando por bien recompensadas mis molestias personales y gastos, si he conseguido iniciar con ellas una futura investigación, más competente sin duda y más bien provistas de medios para esclarecer la verdad absoluta sobre este portentoso subterráneo”.
En estos escritos se pude apreciar su conocimiento sobre la química, mineralogía, geología de los suelos y la geografía de nuestro país y del mundo.

El catedrático de química

Por ley del 31 de mayo de 1879 la Escuela Taller de Artes y Oficios es Reglamentada, Ísola desempeña en esta la cátedra de Química Industrial y a la vez ocupa el cargo de inspector de drogas y alimentos, en la entonces Colecturía General de Aduanas. También formó parte del cuerpo de redactores del Código de minería de 1884.

Epílogo

Mario Ísola fallece en Montevideo el 9 de marzo de 1886, momentos después de pronunciar un discurso en el acto de sepelio de los restos de su amigo Ernesto José Gubert. En el momento de su fallecimiento contaba con 59 años de edad. Hasta el último día de su no extensa, pero sí intensa vida, demuestra ser un hombre, sensible y especial, como pocos.
Sólo la entrega y el compromiso consagrado a su tarea, ponen a seres gigantes como éste en el sitial más alto, por su aporte a la sociedad montevideana.

Ricardo Curcho, trabajador de Montevideo Gas
Jueves 17 de octubre | 10:59

Fuentes bibliográficas

La información expuesta aquí ha sido extractada y compilada de varios autores, a quienes se debe agradecer, ya que sin su trabajo no hubiera llegado esta información hasta nosotros ni llegaría a las generaciones venideras. Estos son:
Jorge Grunwalt, (La Química en el Uruguay) 1966.
Diarios: Comercio del Plata 1853, La Prensa Uruguaya 1853, La tribuna Popular 1886.
Mario Ísola, (Descripción de la Caverna Palacio Subterráneo de Porongos) 1876-77.

Vatileaks 3: corrupción, pedofilia, peleas entre “hermanos” y otros pecados




Es sabido que detrás de las siniestras paredes del Vaticano se esconden crímenes de todo tipo. Para quien tuviera dudas, las filtraciones de documentos de 2012 y 2015 (Vatileaks) sobre corrupción, lavado de dinero y negocios oscuros por parte de la Curia, una de las cuales llevó a la renuncia de Benedicto XVI, allí están para atestiguarlo.
Ahora, a principios del mes de octubre, se precipitó un nuevo escándalo que se cobró la destitución del Jefe de Seguridad del Vaticano, Domenico Giani. Esto fue por la publicación de documentación secreta que detallaba cómo la mayor parte del Obolo de San Pedro, que es el fondo de donaciones de fieles de todo el mundo al Papa para los pobres, es usado para operaciones financieras, especialmente inmobiliarias, en lugar de ir a parar a los “necesitados”. De este modo, la Secretaría del Estado del Vaticano, engrosa en un 77% un fondo “extra balance” de 742 millones de dólares que es utilizado para la timba financiera e inmobiliaria.
Esta documentación, a su vez, saca a la luz que el patrimonio inmobiliario de la Santa Sede es de medio millón de metros cuadrados, el equivalente a casi tres mil millones de dólares. Esto sería el precio total de 4.421 casas, apartamentos y edificios, donde ochocientos están sin alquilar. Un emporio económico. De los 3.200 en locación, el 15 por ciento no paga impuestos, de la mitad se cobran precios de favor. Y hay casi tres millones de euros de morosidad.
Además de la participación en la timba inmobiliaria se había dado a conocer la operación Falcon Oil en la que participó el Vaticano, un intento de inversión de 250 millones de euros en una plataforma petrolífera frente a las costas de Angola. Según las investigaciones de los periodistas Emiliano Fittipaldi y Gianluigi Nuzzi, la documentación revela el complejo sistema de sociedades en paraísos offshore usados por el Vaticano para poner una pantalla en sus oscuros negocios millonarios.

El poder político

Estos datos forman parte de los documentos reservados que se hacen públicos en lo que se denomina el III VatiLeaks, a partir del cual se puede apreciar cómo el Vaticano transitó un sinuoso camino de corrupción, malversación de fondos, fraude, abuso de cargos, lavado de dinero y autolavado que lo han llevado al borde de un precipicio. Algunos de esos documentos advierten sobre la posibilidad de un default (Clarín, 22/10).
Las nuevas filtraciones envuelven figuras del poder político como el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quien habría oficiado de asesor del fondo luxemburgués Athena Capital Global Opportunities en la transacción en la que el Vaticano invirtió una millonada en la compra de un palacio en Londres en 2018.
Más allá de sus desmentidas, es un hecho que el Estado italiano tiene una relación carnal con la Iglesia católica desde que Mussolini habilitara su conformación como Estado dentro del Estado. El Vaticano no paga ningún tipo de impuesto, ni siquiera sobre los inmuebles que generan riqueza. A su vez, la curia cuenta con establecimientos enteros que son financiados por el Estado, como por ejemplo el Hospital Bambino Gesú que cuenta con una financiación anual de 220 millones al año por parte del Estado. Además, el 80% de los italianos que declara ganancias dona una parte a la Iglesia para sus distintas “misiones”. Este dinero, que asciende a un millón al año, en gran parte es destinado a los sueldos de los sacerdotes, a cuestiones económicas de las Diócesis, a los tribunales eclesiásticos y a cursos de catequismo, solo un pequeño porcentaje está destinado a la beneficencia, según las denuncias de los periodistas.

Las internas del Vaticano

Las filtraciones aparecen en un escenario de denuncias cruzadas entre las diferentes camarillas que pueblan la Iglesia. Los carpetazos forman parte de la dinámica infernal del Vaticano. “La Iglesia siempre ha sido un nido de víboras, las luchas de poder son despiadadas”, dijo recientemente Lucetta Scaraffia, que fue directora del suplemento femenino de “L’ Osservatore Romano”.
Como parte de esa lucha de camarillas, Francisco nombró a 13 nuevos cardenales, diez de ellos electores del próximo Cónclave, asegurándose una mayoría. Esto deja a 128 cardenales electores para el Cónclave, de los que 67 habrán sido creados por el Papa argentino, 42 por Benedicto XVI y apenas 19 menores de 80 años creados por Juan Pablo II.
Pese a esta relativa ventaja sobre sus rivales al interior de la Iglesia, el balance del papado de Francisco arroja un fracaso para sacar a la Iglesia de la bancarrota y el descrédito en que cayó al calor de los escándalos de corrupción y abuso de menores. La caída en la cantidad de fieles católicos, que se está desarrollando en todo el mundo, es uno de esos indicios.

Las luchadoras

El terremoto que moviliza al Vaticano son, claro, los escándalos de corrupción, abusos, etc., pero esta debacle de la Iglesia sería impensable sin la extraordinaria movilización de las mujeres en todo el mundo, que impusieron el aborto legal en bastiones del catolicismo como Irlanda, y sin la lucha de los familiares de víctimas de los absusos. Es el retroceso de una institución retrógrada que educa a las masas en la sumisión al régimen social imperante.
Las socialistas luchamos por otro régimen social, sin opresión ni explotación.

María Chuli

La lucha educativa en la rebelión chilena




La batalla por la gratuidad y contra la municipalización, anticipos del levantamiento actual

Fue bajo la superficie, en el subte de Santiago de Chile, donde estalló el grito que da cuenta de reclamos profundos y extendidos en materia educativa, salud, jubilaciones, salarios, que se arrastran hace más de 30 años y cuestionan a todo un régimen social que ha reducido a la educación pública a su mínima expresión.
Como seguimos desde Prensa Obrera durante los meses de junio y julio de este año, ocho semanas de huelga docente y movilizaciones estudiantiles, con apoyo de portuarios, trabajadores de comercio y cacerolazos en las comunas, antecedieron la rebelión que ahora se está viviendo en Chile.

El “modelo” chileno

Desde la salida de la dictadura, al igual que ahora, uno de los principales reclamos del pueblo chileno es que el Estado brinde educación pública, gratuita y se prohíba el lucro con la educación privada. En la actualidad, sólo el 25% del sistema educativo es financiado por el Estado. El 75% restante depende de los aportes de los estudiantes.
La gratuidad educativa sólo está garantizada en el nivel básico. A partir del secundario, las escuelas pueden cobrar cuotas. En tanto, todas las universidades –tanto las públicas como las privadas- cobran aranceles. Las escuelas públicas pasaron a la órbita de las municipalidades. Los orígenes de la municipalización educativa pueden remontarse a 1973, cuando la dictadura militar dispuso dar inicio a la descentralización.
Podemos afirmar entonces que las bases del actual sistema educativo chileno fueron sentadas durante el régimen militar de Augusto Pinochet y continuadas bajo el régimen democrático, que turnó en el poder a la derecha y la Concertación. En 1981 Pinochet reformó el sistema universitario, eliminando la educación terciaria gratuita. A partir de entonces, los alumnos que quieren ir a la universidad pero no tienen los fondos para costearlo, deben pedir créditos, ya sea estatales (si van a la universidad pública, que recibe algunos aportes del Estado) o bancarios (si estudian en un instituto privado).

¡Que vivan los estudiantes!

Las manifestaciones lideradas por los estudiantes secundarios en 2006 calificadas como “revolución pingüina” (por el color de los uniformes de los estudiantes), en tiempos de la Concertación de Michelle Bachelet, pusieron de relieve toda esta situación de desfinanciamiento, crisis de infraestructura y segmentación al interior del sistema educativo.
Las movilizaciones del 2006 terminaron con la aprobación, dos años después, de la Ley General de Educación (que remplazó a la Loce) que contempló modificaciones en los procesos de admisión, currículum, y reconocimiento oficial de los establecimientos educacionales, pero que no removió las tendencias precedentes.
En el 2011, bajo el segundo año del primer gobierno de Sebastián Piñera, nuevamente una intervención masiva de los estudiantes, mayoritariamente universitarios, generó las protestas en reclamo del fin de la oferta privada y el endeudamiento de los estudiantes, exigiendo la desmunicipalización de la educación. Y a pesar que se logró parcialmente para el 60% más pobre el acceso a la universidad, el endeudamiento según cifras oficiales indica que el 20% de los chilenos tiene mora por deudas en educación o salud.
Las luchas educativas se reactualizaron años tras año (2015, 2016) y la huelga de profesores de casi dos meses de este año levantando reivindicaciones “históricas”, con el método de la huelga, la asamblea por comuna, planteó una lucha de los trabajadores de la educación que fue empalmando con otros sectores y reclamos.

Educación o FMI

Hoy, en pleno desarrollo de la rebelión en el país trasandino, se ha convocado a boicotear la evaluación estandarizada y externa Simce que data de 1988, promovida en toda la región por la OCDE y organismos internacionales – versión de las pruebas Aprender y Enseñar impulsadas por el macrismo en Argentina.
Es claro que el sistema educativo Chileno es una muestra de una crisis de la educación latinoamericana, caracterizada por la descentralización, el desfinanciamiento, las reformas curriculares, ofensiva a las conquistas laborales y privatización creciente, que se va agravando de la mano de los acuerdos con el FMI que exige a los países con crisis de deuda las denominadas “reformas estructurales” a cambio de financiamiento. La lucha por la educación es incompatible con el FMI.
Como dice el lema popular que anima la rebelión chilena, “no son 30 pesos [monto del aumento en el subte que desató la rebelión], sino 30 años”.
El 5, marchemos en Buenos Aires con el Encuentro Memoria Verdad y Justicia contra la represión y en apoyo a la rebelión chilena.

Amanda Martín

viernes, 1 de noviembre de 2019

Impeachment en Estados Unidos: ¿puede ser destituido Trump?




La Cámara de Representantes del Congreso norteamericano –de mayoría demócrata- acaba de aprobar una resolución que establece la hoja de ruta que seguirán de ahora en más las investigaciones, que culminarán o no en el juicio político (impeachment) contra el presidente Trump.

Estas investigaciones ya están en curso desde hace más de un mes, pero lo que cambia es que las audiencias en las que declararon decenas de funcionarios y otros testigos que venían siendo a puertas cerradas, serán de ahora en más públicas, lo que incluye la transmisión por televisión. Es decir, dentro de dos semanas cuando se reanuden los testimonios, el impeachment se transformará en una suerte de reality show, que tanto republicanos como demócratas aprovecharán para sus respectivas campañas electorales.
Con las elecciones de 2020 en la mira, el presidente ya reaccionó por twitter denunciando “la peor caza de brujas de la historia”, y sigue de gira consolidando el núcleo duro de su base electoral, tiene en cartera un nuevo paquete de reducción de impuestos y otras medidas de estímulo ante los signos cada vez más evidentes de desaceleración económica.
Legalmente la votación no tiene ninguna significación ni tampoco era necesaria. Por lo tanto, tanto su motivación como sus resultados y consecuencias deben ser leídas en clave política.
El principal elemento de análisis es que más allá de las tendencias a la fragmentación de los dos grandes partidos tradicionales, y de los liderazgos polarizantes, como el del propio Trump, la gran política norteamericana sigue dominada por un bipartidismo blindado: todos los demócratas –menos dos- votaron a favor de la resolución. Todos los republicanos –menos uno- votaron en contra.
De esto surgen dos conclusiones. La primera es que los demócratas han conseguido un triunfo táctico, que no podrán transformar en un proceso serio que culmine con el fin anticipado de la administración Trump. Esto es así porque la Cámara de Representantes puede iniciar las investigaciones y votar el pedido de juicio político pero es el Senado la institución encargada de ejecutarla, donde la mayoría la tienen los republicanos.
La segunda conclusión es que Trump ha alineado casi sin fisuras a su partido detrás de su liderazgo, a pesar de ser muy cuestionado por el establishment conservador en ámbitos que van desde la política exterior hasta las tendencias proteccionistas y la falta de estrategia para liderar al imperio y al mundo occidental. Hasta ahora, las encuestas indican que a la hora de ganar la presidencia el “populismo” turmpista todavía paga.
En síntesis, la votación habilita la utilización de las audiencias y del proceso como si fueran spots de campaña electoral, pero aleja la posibilidad de que Trump sea sometido a un juicio político y eventualmente destituido.
Nancy Pelosi que lidera la oposición demócrata y es una veterana de mil roscas, siempre supo que el impeachment era un sueño imposible. En estos años ha resistido con éxito los impulsos destituyentes de alas díscolas de su partido, hasta que las evidencias contra Trump a raíz del affaire con el presidente de Ucrania, y la presión del “estado profundo”, es decir, de las agencias de inteligencia y sectores de militares, se volvió insostenible. En particular después de algunas decisiones resistidas como el retiro de tropas en Siria.
Lo que inclinó la balanza a favor del impeachment fue la denuncia de un informante secreto (literalmente un “soplón”) de que Trump había presionado por teléfono al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que investigue al hijo de Joe Biden, el exvicepresidente de Obama y actual precandidato demócrata. A cambio de este favor, Trump liberaría unos unos 400 millones de dólares en concepto de ayuda militar financiera a Ucrania, considerada un activo en la política anti rusa del imperialismo norteamericano.
Ante las evidencias inocultables, Trump terminó admitiendo la llamada y la apretada, asesorado por su abogado Rudolph Giuliani, el recordado alcalde pro policial de Nueva York por su famosa “tolerancia cero” (y dicho sea de paso, amigo de Sergio Massa).
Otro elemento de peso que decidió finalmente a los demócratas a jugarse a impulsar el impeachment son las encuestas, según las cuales pasó de ser absolutamente impopular a cosechar un apoyo en torno al 48% promedio, con una tendencia ascendente incluso en los seis “swing states” que fueron claves en el triunfo de Trump de 2016.
El affaire ucraniano salpica a demócratas y republicanos por igual. Es tan cierta la extorsión de Trump como los negocios turbios de la familia de Joe Biden, que ha acusado el golpe con una caída significativa en sus preferencias en las primarias demócratas frente a sus rivales del ala izquierda de su partido, Elizabeth Warren y Bernie Sanders.
Solo hay dos precedentes en la historia reciente de un impeachment contra un presidente en Estados Unidos: la renuncia de Nixon en 1974 antes de que se iniciara el juicio político por el escándalo de Watergate, con el trasfondo de la derrota inminente en la guerra de Vietnam. Y el juicio político contra Bill Clinton en 1998 del que finalmente resultó absuelto.
El impeachment contra Trump es hasta ahora el punto más alto de una guerra civil de baja intensidad que enfrenta a sectores del aparato estatal (el “estado profundo” intangible para los votantes) las clases dominantes y sus partidos.
Estas divisiones de la clase dominante dan como resultados gobiernos con bases electorales estrechas, que se sostienen en la polarización política y la fractura social, que hunde sus raíces en el agotamiento de la hegemonía neoliberal y la crisis capitalista de 2008.
La promesa de capitalizar electoralmente en el corto plazo pierde lustre ante el riesgo de exponer la obscena podredumbre de la clase política de la principal potencia imperialista, que será transmitida en vivo por las grandes cadenas de televisión a Estados Unidos y al mundo.
Son estas divisiones de los de arriba las que facilitan las acciones de los de abajo. No solo en Ecuador, Chile, Sudán o Argelia, sino en los propios países centrales. En Francia lo hemos visto con los “chalecos amarillos”. Y en Estados Unidos con la imponente huelga de seis semanas de los trabajadores de General Motors y ahora con la lucha de miles de docentes en Chicago.

Claudia Cinatti
Jueves 31 de octubre | 21:09