domingo, 21 de octubre de 2018

La politización del Ejército brasileño y la tutela golpista sobre la política




La politización del Ejército en estas elecciones es expresión de la continuidad del golpismo institucional y de la crisis de las instituciones del régimen.

A partir de 2017 pero especialmente desde 2018, la cúpula de las Fuerzas Armadas no se privó de interferir en la política, y por consiguiente en las elecciones.
En un tuit el día anterior al juicio del habeas corpus del expresidente Lula da Silva en la Corte Suprema, el 4 de abril, el comandante Eduardo Villas Bôas amenazó al Tribunal Electoral para que el resultado del juicio no fuese otro que el veto a la candidatura de Lula. Más allá de los cientos de candidatos salidos de los brazos armados del Estado en estas elecciones, el cuartel mantuvo sus digitales en la manipulación del proceso, junto al autoritarismo judicial.
Cínicamente, sin embargo, para la ceguera institucional del diario O Estado de São Paulo, “hay que reconocer que las Fuerzas Armadas se han mantenido ejemplarmente exceptuadas en las cuestiones electorales, en una demostración de arraigada madurez institucional”.
El diario intenta pasar una imagen de normalidad en estas elecciones, para fortalecer la candidatura del excapitán del Ejército Jair Bolsonaro, que abiertamente reivindica la dictadura y que tiene en su plan de gobierno una serie de militares reaccionarios, contrarios a los derechos de las mujeres, negros y de la diversidad sexual, y que odian la libertad, la izquierda y los derechos laborales.
Con la mayor consolidación de la candidatura de la extrema derecha, el diario que durante todo el proceso electoral apoyó implícitamente a Bolsonaro, busca ahora aparentar normalidad para que la gente pueda votar con la conciencia limpia al candidato del PSL y dar una señal de “calmen los ánimos” a los sectores más activos de la extrema derecha, para que no se pasen de la correlación de fuerzas que aun no se cerró totalmente hacia la derecha.
Hablar sobre una supuesta imparcialidad de las Fuerzas Armadas después de diversas declaraciones de generales, como las de Villas Bôas, y con el favoritismo del candidato del PSL que pondrá a varios militares en su gobierno, es de un grado de cinismo superlativo. Bolsonaro tiene a su lado al general Mourão, Oswaldo Ferreira, Aléssio Ribeiro Souto y Augusto Heleno, todos de la reserva, pero sabemos también que todos llegaron a ser generales de cuatro estrellas –el más alto grado de la carrera- todos son influyentes en las Fuerzas Armadas, convivieron toda la vida con la actual cúpula del Ejército, donde formaron su visión reaccionaria, esclavista y dictatorial del mundo y de gobierno.
Según Villas Bôas, “Nosotros somos institución de Estado que sirve al pueblo. No se trata de hacerle venia a A o B. Sino de cumplir las prerrogativas establecidas a quien es elegido presidente”. El comandante dijo eso en un momento en que Bolsonaro ya está más consolidado. Y muestra la incongruencia con lo que el militar declaró en septiembre, en las vísperas del juicio a Lula en el TSE: consultado sobre los intentos del PT de registrar la candidatura del expresidente, basadas en una recomendación del Comité de Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas). “Es un intento de invasión a la soberanía nacional. Depende de nosotros permitir que ella [la candidatura] se confirme o no. Eso es algo que nos preocupa, porque puede comprometer nuestra estabilidad, las condiciones de gobernabilidad y de legitimidad del próximo gobierno”. Una interferencia descarada en las elecciones.
Una clara amenaza, en aquel momento, a un eventual gobierno del PT, y que aun cuando no declaren abiertamente su apoyo a Bolsonaro –incluso en un momento en el que aun se esperaba ver el desempeño electoral del neoliberal Geraldo Alckmin (PSDB) – lo cierto es que los generales sí expresan posiciones políticas e indicios de orientaciones militares ligados a esas posiciones. En otra nota del columnista de O Estado.., William Waack, después de la cuchillada a Bolsonaro, declaró que oficiales de alta patente admitieron la posibilidad de un presidente Jair Bolsonaro (para nosotros ya no es capitán, es un político civil”), con el “punto positivo [de Bolsonaro] es que tal vez ayude a frenar esta oleada de izquierdización en el país”.
La gran cuestión es que por más que el Estado intente enmascarar la crisis de las instituciones, ella existe y Bolsonaro es su expresión. La gran “contradicción de la historia” planteada en estas elecciones es que, desde 2016 con el golpe institucional, el poder judicial,, los medios, el Ejército y el empresariado buscaron construir una relación de fuerzas más favorable a los duros ataques mucho más fuertes que el PT ya venía llevando adelante. Sin embargo, Temer no logró implementar la principal reforma, la previsional, y profundizó la crisis política, económica y social, en un país ya convulsionado desde las jornadas de junio de 2013.
Frente a la crisis de los partidos tradicionales y el desgaste con el Congreso, las personas están buscando alternativas radicales. Bolsonaro es la expresión de la extrema derecha radical; el PT no es una izquierda radical, al contrario, ofrece la continuidad del régimen anterior, con alianzas viejas con capitalistas y golpistas. Sin embargo, no solo no logra atraer al electoral radical por una salida a izquierda –ya que el PT no es revolucionario y fue parte, a través de las centrales sindicales que dirige, CUT y la CTB, de la traición a las huelgas de los trabajadores en 2017 – como no atrae al empresariado y las instituciones, porque muchos de los votos depositados en el PT son expresión distorsionada de una correlación de fuerzas contraria a los ataques que vinieron desde el golpe, y contraria a toda la agenda reaccionaria y entreguista de la derecha.
De esta manera, Bolsonaro es una alternativa represiva y entreguista, que como continuidad de la dictadura, asume su subordinación al capital imperialista. Es también expresión de esta crisis, que según el marxista italiano Antonio Gramsci, se convierte en crisis orgánica (crisis política, económica y social, fruto de un fracaso de una gran empresa burguesa –el lulismo, en este caso – y que separa enormes camadas de la población de sus representaciones tradicionales).
Bolsonaro es la extrema derecha que aparece como contraria a la política tradicional y la antigua estabilidad, ya el PT ofrece el regreso al “centro” a una antigua estabilidad fruto de un período económico que ya no existe más. En ese “no lugar” histórico, donde la Nueva República todavía no murió totalmente, y donde lo “nuevo” no nació, se fortalecen los extremos y también los elementos “sin voto” del régimen, como los medios, el poder judicial y claro, el Ejército.
Todo este proceso electoral fue manipulado por el poder judicial, primero con el golpe institucional, con la operación judicial Lava Jato, y con las diversas arbitrariedades autoritarias como la prisión de Lula, y el cerco con el que le impidieron incluso votar, hacer declaraciones o entrevistas. Las Fuerzas Armadas, incluyendo policías, no solo tuvieron un récord de candidaturas en estas elecciones, sino que hicieron diversas declaraciones, en las que se dicen contrarios a una nueva dictadura, para lavarse la cara. Declaran claramente sus intenciones golpistas, entreguistas y contrarias a las manifestaciones de la juventud y de los trabajadores.
"No hay ambiente ni condiciones para cualquier tipo de golpe, mucho menos para un golpe militar. Las instituciones son fuertes, la iniciativa privada es fuerte, los medios son fuertes y las Fuerzas Armadas cumplen sus atribuciones dentro de la Constitución", afirmó el comandante de la Marina. El problema es que el autoritarismo judicial, con la tutela de las Fuerzas Armadas, tiene un nuevo lugar en el régimen naciente, que pasa por violar más abiertamente los dispositivos de "su propia" constitución. Al contrario de lo que dice el comando de la Marina, la única certeza es que la antigua estabilidad institucional fue rota, y que e próximo gobierno será debil y tendrá que enfrentar más procesos de lucha.
La propia columnista de O Estado.., Eliane Castanhêde, admite que "cuanto más [la encuestadora] Ibope confirma la virtual victoria del capitán reformado Jair Bolsonaro y su vice, general de la reserva Hamilton Mourão, más crece la duda: hasta qué punto un gobierno con fuerte apoyo de militares y con participación de altas patentes podrá contaminar las Fuerzas Armadas, con el regreso de la politización, de los grupos y de las consecuentes disputas internas de poder?" Ya vemos un gran desgaste o crisis de intereses entre Bolsonaro y Mourão, y la politización que ya existe, aun cuando los medios intenten cerrar los ojos.
La principal tarea de la burguesía nacional y extranjera en Brasil es implementar duramente las reformas económicas antiobreras, como la reforma previsional. Puede ir habiendo movimientos "preparatorios" de la burguesía para impedir la organización de la lucha del movimiento obrero y popular. El golpe institucional, el autoritarismo judicial y la politización de las Fuerzas Armadas ya son parte de ese movimiento, pero también puede haber una militarización del régimen con un "ropaje democrático". Es decir, legitimado por una elección.
Esos y otros factores muestran que Bolsonaro puede constituir un gobierno legitimado por el voto, estando sin embargo tutelado por los militares. Es decir, un gobierno que en apariencia es civil y "democráticamente" elegido - no tan democrático, ya que es fruto de una elección manipulada - pero que en realidad se apoya en las Fuerzas Armadas y en los intereses imperialistas.

Fernanda Montagner

“Esto es un atraco”: la gran estafa de los “dividendos black” que implica a la banca mundial




La trama implica a bancos como el Santander, Goldman Sachs Group, Bank of America, Deutsche Bank, Macquarie Group , BNP Paribas y grandes millonarios.

Las operaciones “Cum-ex” eran el instrumento privilegiado de una banda internacional organizada -formada por bancos, brokers, fondos de inversión y firmas de abogados- para apropiarse de miles de millones de dólares del fisco en varios países europeos.
La estafa funcionaba mediante la compra y venta -en un plazo muy corto- de grandes cantidades de acciones. Los compradores conseguían así certificados fiscales con los que reclamaban al fisco -por ejemplo, en Alemania- la devolución de impuestos que nunca habían pagado. Para realizar estas compras, pedían prestamos mil millonarios a bancos como el Santander, que llegó a prestar hasta 1500 millones de dólares a algunos clientes para esas operaciones. Los bancos, a su vez, emitían certificados que eran utilizados para el reclamo de los impuestos. Todos los participantes de la trama, desde los bancos a los brokers y abogados, sabían que había mucho dinero “fácil” en juego.
Los países más perjudicados por esta gran estafa parecen ser Dinamarca y Alemania, pero habría afectado también a países como Francia, España, Austria y Bélgica. Se calcula que el fisco alemán habría perdido de este modo más de 5.600 millones de Euros de contribuyentes, pero algunos analistas elevan esa cifra a 10.000 millones.
“Según explica Reuters simplificando, los implicados en la trama, que comenzó a investigarse en 2013 engañaron al Gobierno alemán haciéndole creer que las acciones tenían múltiples dueños en el día del pago de dividendos y que a cada uno de ellos se le debía el dividendo y un crédito fiscal derivado de él. Y pone un ejemplo: Un banco acuerda vender acciones de una empresa, por ejemplo, a un fondo, antes de que se pague el dividendo, pero hace efectiva la venta después de que se haya pagado el dividendo. Entonces, el banco y el fondo reclaman al fisco alemán la retención fiscal. En algunos casos, los bancos vendieron acciones prestadas para comprarlas después, lo que se conoce como posiciones cortas. Las acciones se intercambiaban rápidamente entre un grupo de bancos, inversores y fondos buitre para crear la impresión de que había numerosos dueños. Después, compartían las ganancias, afirman los fiscales.” (El País, 18 de octubre)
Aparentemente, la operación habría sido ideada por un exinspector de Hacienda alemán, y asesor fiscal, Hanno Berger, residente en Suiza, quien se lo habría propuesto al banco australiano Macquarie en 2008. La Abbey National Treasury Services (ANTS) es una filial del Santander en Reino Unido, que participó de forma frecuente en las operaciones.
El diario El Confidencial (que forma parte de un colectivo de medios europeos que destaparon la trama fraudulenta) informó que la fiscal de Colonia Anne Brorhilker solicitó en octubre de 2014 un registro en las oficinas del Banco Santander en las afueras de Madrid. Sin embargo, esta nunca se concretó. A cambio, el Banco envió unos folios membretados asegurando que no conocía nada del asunto.
El Confidencial también informa que “España habría sido una de las víctimas de la trama, aunque los investigadores alemanes no han podido ponerle cifras al fraude global.”
El dato más llamativo es que estas operaciones se efectuaron entre los años 2007 y 2011: en los primeros años de la crisis financiera y capitalista global, cuando millones de personas perdían sus trabajos, veían caer sus salarios y los Estados recortaban de forma masiva servicios sociales y presupuestos para salud y educación. Gran parte de ese dinero, que salió del bolsillo de millones de personas, fue justamente a parar a los grandes Bancos para salvarlos de la crisis. Y ahora sabemos para qué tipo de operaciones usaban ese dinero. El círculo de la “gran estafa” bancaria y financiera vuelve a cerrarse, mostrando que en el capitalismo del siglo XXI los que siempre ganan son un puñado de corporaciones, bancos y fondos de inversión.
Esta semana se conocían los datos mundiales de pobreza que son escalofriantes: mas de 800 millones de personas en el mundo sobreviven con menos de 1,25 dólares al día según la ONU, mientras que 4.300 millones—más del 60% de la población mundial—apenas obtienen menos de cinco dólares diarios. Para terminar con esta barbarie del capitalismo donde millones mueren de hambre por pobreza y un puñado de super millonarios acumulan fortunas incalculables, será necesario avanzar en expropiar a los grandes expropiadores.
Porque, en palabras de Bertolt Brecht: “¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?”

Josefina L. Martínez

Avance de la militarización de la seguridad pública




Por unanimidad se votó en Senadores el proyecto de Ley que da potestades a las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad pública en zonas fronterizas.

La aprobación la semana pasada de la propuesta para dar funciones a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interna avanza en la política de darle protagonismo a estas fuerzas represivas y represtigiarlas ante la sociedad.
La propuesta fue votada por unanimidad, mostrando el grado de acuerdos de todos los partidos con representación parlamentaria en temas relacionados con la represión y deberá volver a diputados por los cambios que se introdujeron.
De acuerdo a la iniciativa votada en senadores las Fuerzas Armadas podrán intervenir a través de patrullajes, identificación, control y detención en una franja fronteriza de 20 kilómetros adentro del territorio, con excepción de los centros poblados, alcanzando una superficie de alrededor de 30.000 kilómetros cuadrados.
El proyecto constituye un avance en la militarización de problemas sociales internos del país y está en sintonía con lo que sucede a nivel regional; en su momento Macri en Argentina emitió un decreto que habilita la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interna en zonas de frontera, y Temer en Brasil recurrió a las fuerzas armadas para reprimir en las favelas de Río de Janeiro.

El Frente Amplio y las Fuerzas Armadas

En nuestro país la propuesta impulsada por el Frente Amplio se da mientras se investiga la participación de estas mismas Fuerzas Armadas en tareas de espionaje político, y continúa una línea de fortalecimiento de las fuerzas represivas.
La creación de una Guardia Republicana a nivel nacional, el aumento de presupuesto y la profesionalización de las fuerzas represivas o las tareas de las propias Fuerzas Armadas en las perimetrales de las cárceles son algunos de sus antecedentes más inmediatos.
La propia senadora oficialista Constanza Moreira señaló que la militarización es una forma de perder libertades (lo que no le impidió votar el proyecto) dejando en evidencia que con esta iniciativa el que “le hace el juego a la derecha” es el propio Frente Amplio.
De hecho hasta Larrañaga remarcó que la propuesta era más amplia que la que él mismo estaba impulsando con respecto a la participación de las Fuerzas Armadas en la represión interna.
En estos tres periodos de gobierno el Frente Amplio ha mostrado su intención de avanzar en la reconciliación con esta institución que reivindica la dictadura y darle un mayor protagonismo en la política nacional.

Hernán Yanes

Uruguay también dijo #EleNão




Cientos de personas se manifestaron en la puerta de la Embajada de Brasil de Montevideo para repudiar a Jair Bolsonaro

Respondiendo a la convocatoria de un amplio número de organizaciones sociales y políticas más de 300 personas se manifestaron este sábado en las inmediaciones de la embajada de Brasil en Montevideo.
En el marco de la Jornada Internacional # Ele não convocada por el movimiento de mujeres contra el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro agrupaciones del movimiento de mujeres, de la diversidad sexual, del movimiento estudiantil, distintos sindicatos, medios alternativos y partidos de izquierda participaron de la concentración en Uruguay.
Hicieron uso de la palabra a través del micrófono abierto oradores y oradoras de las distintas organizaciones para expresar su rechazo a Bolsonaro.
Desde el colectivo Marielle Franco expresaron su repudio al candidato ultraderechista y a los que usan ese discurso de odio para cometer crímenes y asesinatos como viene sucediendo en estos últimos días.
La agrupación de mujeres Pan y Rosas de Uruguay planteó que ante el avance de la ultraderecha hay que organizar comités de acción contra Bolsonaro con la activa y masiva participación del movimiento de mujeres para defender las libertades democráticas.
El Partido de los Trabajadores también se hizo presente subrayando la necesidad de la movilización popular para enfrentar a la ultraderecha mientas que la Plenaria Memoria y Justicia destacó la lucha por los derechos humanos desde el punto de vista de los oprimidos y no en un sentido formal, llamando a la movilización contra los avances represivos que también se dan en Uruguay.
Luego el representante de los colectivos indígenas denunció los atentados contra las comunidades indígenas que se están dando en Brasil y el saqueo ambiental que se está cometiendo mientras que referentes de las colectividades brasileras repudiaron los ataques a las minorías cometidos en estas últimas semanas y la necesidad de unirse para enfrentar estos atropellos.
Damian Recoba de la Corriente de Trabajadores Socialistas (CTS) expresó que “venimos a manifestarnos contra este ser repudiable que es Jair Bolsonaro. Un machista, homofóbico, y racista, un fascista con todas las letras. Una persona que se hizo tristemente célebre por su discurso de odio contra las mujeres, contra los homosexuales, contra los afrodescendientes, y que viene con un plan para profundizar los ataques contra el pueblo trabajador de manera más violenta y represiva. Es un heredero de la dictadura militar que reivindica abiertamente la tortura y la muerte remarcando también la responsabilidad del PT brasilero en este avance de la ultraderecha. Luego agregó que contra el avance de la derecha es necesario que seamos miles en Uruguay para impulsar una campañar por la destitución de Manini Ríos y los sectores golpistas nostálgicos de la dictadura.
La actividad mostró la importancia de que las distintas organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y políticas se movilicen en las calles de manera conjunta y con independencia política para enfrentar los avances represivos contra las libertades democráticas.

La Izquierda Diario Uruguay

sábado, 20 de octubre de 2018

La caravana migratoria que desnuda a Trump y al imperialismo




La partida de una caravana con miles de migrantes centroamericanos con destino a Estados Unidos ha desatado una crisis en la región y ha puesto en evidencia un drama social semejante al que se vive en otras regiones del mundo como el Mediterráneo.

La “Caminata del Migrante” –organizada por un ex diputado hondureño- partió desde la ciudad hondureña de San Pedro Sula y actualmente se encuentra en la frontera entre Guatemala y México. Las familias que integran la caravana duermen en tiendas de campaña o en polideportivos y huyen de la descomposición social en sus países de origen. “Esto es el principio de una avalancha que se viene, porque ya no soportamos tanta violencia”, testimonió una de las integrantes de la caravana a una agencia de noticias.
Trump amenazó a los países del triángulo norte centroamericano (Honduras, El Salvador y Guatemala) con cortar la asistencia económica si no detienen el fenómeno migratorio. Y en el caso de México, amenazó con el despliegue de militares, el cierre de la frontera sur y la anulación del tratado de libre comercio recientemente renegociado.
Esta presión ha surtido su efecto sobre estos gobiernos. El gobierno guatemalteco arrestó a Bartolo Fuentes, un ex diputado hondureño que está al frente de la caravana y será deportado a su país de origen. El gobierno hondureño, en tanto, salió a atacar por los medios la caravana y a acusarla de ‘desestabilizadora’. Y al ex presidente Manuel Zelaya, de estar detrás de ella.
En marzo pasado, una caravana semejante a la actual no pudo llegar a la frontera debido a las amenazas de Trump, que empujaron al gobierno mexicano a disolverla cuando esta arribó al Distrito Federal.

Descomposición

El imperialismo es el máximo responsable de la descomposición social en Centroamérica que está en la base de la estampida migratoria de los últimos años. Las políticas de acuerdos de libre comercio han destruido sus economías y han acentuado la pobreza, que en Honduras abarca al 65% de la población. El ingreso de remesas de los habitantes en el exterior se ha transformado en una fuente de divisas clave para estos países. A su vez, el imperialismo ha sido la principal fuente de desestabilización política regional, por medio de golpes de Estado y del apoyo de regímenes títeres que han conducido a la zona a los índices de homicidios más altos del mundo y a la proliferación de bandas armadas.
En el caso de Honduras, el país del que parte la caravana, el gobierno yanqui apoya al gobierno de Juan Orlando Hernández, que retuvo el poder por medio de un fraude escandaloso y una masacre contra la población movilizada. Y estuvo detrás del golpe contra Zelaya en 2009.
En el caso de México, el imperialismo impulsó las políticas de militarización en la lucha antinarco que transformaron el país en un gigantesco cementerio, con más de 100 mil muertos. Este injerencismo continúa ahora de la mano del debate de una ‘agenda de seguridad’ común. En una columna de opinión en el diario El Universal (18/10), un diplomático mexicano advierte sobre la posibilidad de que los yanquis pretendan desplegar efectivos propios en el territorio mexicano como parte del combate contra los carteles de Sinaloa y Jalisco-Nueva Generación.
Del mismo modo que en Europa, la política exterior del imperialismo es un factor disolvente que opera como un búmeran que se vuelve contra su propio territorio.

“Trumpismo”

Por eso mismo, la salida represiva que postula Trump no tiene ninguna perspectiva. El recorte de fondos a los países centroamericanos sólo agravaría la situación social y por ende el drama migratorio que dice querer combatir. La amenaza de restaurar la cruel política de separación de los padres migrantes de sus hijos como un método de disuasión sólo atizará el odio de las masas.
Trump exige al Congreso un endurecimiento de las políticas migratorias y al hacerlo abre un debate al interior del imperialismo. Existe un sector de la burguesía, como las tecnológicas, que han criticado el aislacionismo del magnate porque dependen de la mano de obra barata extranjera, en muchos casos altamente calificada.
En cualquier caso, lo cierto es que el endurecimiento de la política migratoria bajo las administraciones de Bush y Obama (que deportó a 3 millones de migrantes bajo su mandato) no ha servido para reducir la demanda de los que buscan llegar a EEUU. México ha sido socio en esta política expulsiva: en 2015, por ejemplo, deportó 140 mil migrantes centroamericanos que habían ingresado a su territorio (Contralínea México, 19/2).
El capitalismo muestra su senilidad histórica en una crisis de refugiados y desplazados en el mundo que en sus números se asemeja a los de la Segunda Guerra. Los trabajadores de los distintos países no deben dejarse desunir por el mensaje xenófobo que impulsan sus gobiernos. Deben mantenerse unidos y volver su furia contra ellos.

Gustavo Montenegro

La alianza de Trump con descuartizadores, escuadrones de la muerte y asesinos de niños: Arabia Saudí, Brasil e Israel

Introducción

Las últimas semanas, la Casa Blanca ha estrechado sus lazos con la versión contemporánea de los regímenes más crueles del mundo. El presidente Trump ha dado por buenas las explicaciones del “Príncipe de la Muerte” de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, que se ha graduado al pasar de cortar manos y cabezas en las plazas públicas a descuartizar cuerpos en consulados en el extranjero, el caso de Jamal Kashoggi.
Por otro lado, la Casa Blanca ha saludado calurosamente el triunfo electoral del candidato brasileño a la presidencia Jair Bolsonaro, ardiente defensor de torturadores, dictadores militares, escuadrones de la muerte y el libre mercado.
El presidente Trump se postra ante Israel y se jacta de esa relación, mientras su guía espiritual, Benjamin Netanyahu celebra el Sabbat con el asesinato y la mutilación de cientos de palestinos desarmados, especialmente jóvenes.
Estos son los “aliados naturales” de Trump. Todos ellos comparten valores e intereses, aunque cada uno tiene su método personal para deshacerse de los cadáveres de sus adversarios y disidentes.
Vamos a proceder a abordar el contexto político y económico general en el que actúa este trío de monstruos. Analizaremos las ventajas y los beneficios que llevan al presidente Trump a ignorar e incluso elogiar acciones que violan los valores y sensibilidades democráticos de Estados Unidos.
Para concluir, examinaremos las consecuencias y los riesgos resultantes de esta aceptación incondicional del trío de asesinos.

Contexto de la Triple Alianza de Trump

Los estrechos lazos del presidente Trump con los regímenes más despreciables del mundo parten de diversos intereses estratégicos. En el caso de Arabia Saudí, estaríamos hablando de las bases militares, la financiación de mercenarios y terroristas internacionales, las ventas multimillonarias de armas, los beneficios petroleros y las alianzas secretas con Israel contra Siria, Irán y Yemen.
Con el fin de conservar los beneficios que proporciona la relación con la monarquía saudí, la Casa Blanca está más que dispuesta a asumir ciertos costes sociopolíticos.
Estados Unidos está encantado de vender armamento y proporcionar asesores a la invasión genocida saudí al Yemen, que ha provocado la muerte de miles de yemeníes y el hambre de millones. La alianza de la Casa Blanca contra Yemen proporciona pocas recompensas económicas o ventajas políticas y tiene un valor propagandístico negativo, pero, a falta de otros estados clientelistas poderosos en la región, Washington se contenta con el príncipe Salman, “el descuartizador”.
Estados Unidos prefiere ignorar la financiación saudí a los terroristas islamistas opuestos a sus aliados en Asia (Filipinas) y Afganistán así como de las facciones rivales en Siria y Libia.
Por desgracia, el asesinato de un colaborador simpatizante de EE.UU, el periodista del Washington Post residente en EE.UU., Jamal Kashoggi, ha obligado al presidente Trump a iniciar un simulacro de investigación con el fin de distanciarse de la mafia de Riad. Posteriormente eximió al carnicero bin Salman inventando una historia sobre “elementos malvados” a cargo del interrogatorio (léase tortura) que le causó la muerte.
En Brasil, el presidente Trump celebró la victoria electoral de un neoliberal fascista, Jair Bolsonaro, porque coincide plenamente con sus prioridades: promete acabar con las regulaciones económicas y los impuestos corporativos a las multinacionales; es un ardiente defensor de la guerra económica de Trump contra Venezuela y Cuba; promete armar a los derechistas escuadrones de la muerte y militarizar a la policía; y garantiza secundar fielmente las políticas bélicas de EE.UU. en el extranjero.
No obstante, Bolsonaro no puede respaldar la guerra comercial de Trump, especialmente con China, receptora de casi el 40% de la agroindustria de exportación brasileña. Esto es así, principalmente, porque la élite de la agroindustria es uno de los principales apoyos financieros y en el Congreso de Bolsonaro.
Si tomamos en cuenta la escasa influencia de Washington en el resto de América Latina, el régimen neofascista de Brasil se convertiría en el principal aliado se Trump en la región.
Israel, por otro lado, es el principal mentor y jefe de operaciones en Oriente Próximo, además de un aliado militar estratégico.
Bajo el liderato de su primer ministro Benjamin Netanyahu, Israel se ha apoderado y ha colonizado la mayor parte de Cisjordania y ocupado militarmente el resto de Palestina; ha encarcelado y torturado a miles de disidentes políticos; ha cercado y provocado el hambre de un millón de gazatíes; y ha impuesto condiciones etno-religiosas para conseguir la ciudadanía israelí, negando los derechos básicos a más del 20% de los residentes árabes del supuesto “Estado judío”.
Netanyahu ha bombardeado cientos de pueblos, ciudades, aeropuertos y bases militares en apoyo de los terroristas del ISIS y los mercenarios occidentales. Israel interviene en las elecciones estadounidenses, compra los votos para el Congreso y se ha asegurado que la Casa Blanca reconozca Jerusalén como capital del Estado judío. Los sionistas de América del Norte y Reino Unido actúan como una quinta columna que garantiza la unánime cobertura informativa favorable a Israel y a sus políticas de apartheid.
El primer ministro Netanyahu se cerciora con ello del apoyo financiero y político incondicional de Estados Unidos y de tener a su alcance el armamento más avanzado.
A cambio, Washington se considera privilegiado por servir como soldado de a pie en las guerras diseñadas por Israel en Irak, Siria, Libia, Yemen y Somalia... e Israel colabora con EE.UU. en la defensa de Arabia Saudí, Egipto y Jordania. Netanyahu y sus aliados sionistas en la Casa Blanca consiguieron echar atrás el acuerdo nuclear con Irán e imponer a este país nuevas y más estrictas sanciones económicas.
Pero Israel tiene sus propios planes y es capaz de desafiar la política de sanciones de Trump con Rusia y su guerra comercial con China, pues está encantado de vender armamento e innovaciones tecnológicas a Pekín.

Mas allá del trío criminal

La alianza del régimen de Trump con Arabia Saudí, Israel y Brasil no se produce a pesar de su conducta criminal, sino a causa de la misma. Los tres estados tienen un historial comprobado de complicidad y participación activa en todas las guerras actuales promovidas por Estados Unidos.
Bolsonaro, Netanyahu y bin Salman sirven de modelo para otros líderes nacionales aliados con Washington en su cruzada de dominación mundial.
El problema es que este trío no basta para apuntalar la decisión de Washington de “fortalecer el imperio”. Como ya hemos señalado, el trío no está completamente de acuerdo con las guerras comerciales iniciadas por Trump: Arabia Saudí colabora con Rusia a la hora de fijar los precios del petróleo; Israel y Brasil hacen tratos con Pekín.
Está claro que Washington necesita otros aliados y clientes.
En Asia, la Casa Blanca se ha fijado otros objetivos para promover el separatismo étnico en China y anima a los uigures fomentando el terrorismo islamista y la propaganda lingüística. Trump apoya asimismo a Taiwán mediante ventas militares y acuerdos diplomáticos. Washington interviene en Hong Kong apoyando a los políticos separatistas y la propaganda mediática que a favor de la “independencia”.
Washington ha implementado una estrategia de cerco militar y guerra comercial contra China. La Casa Blanca ha conseguido juntar el apoyo de Japón, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas y Corea del Sur para apuntar a China desde las bases militares de dichos países. Sin embargo, por ahora no ha conseguido aliados para su guerra comercial. Ninguno de los supuestos aliados asiáticos de Trump respalda sus sanciones económicas.
Esos países son favorables al comercio y las inversiones de China y dependen de ellas. Aunque todos apoyan “de boquilla” a Washington y le proporcionan bases militares, difieren en temas tan importantes como la participación en las maniobras militares frente a las costas chinas y el boicot a Pekín.
Las iniciativas estadounidenses destinadas a sancionar y someter a Rusia se contrarrestan con los acuerdos petroleros y gasísticos vigentes entre Rusia, Alemania y otros países de la UE. Los lacayos tradicionales de Washington, como Gran Bretaña o Polonia, tienen poco peso político en este asunto.
Pero lo más importante es que la política de sanciones estadounidense ha provocado una alianza estratégica económica y militar a gran escala y de larga duración entre Moscú y Pekín.
Además, la alianza de Trump con el “trío de torturadores” ha creado divisiones internas. El asesinato saudí de un periodista residente en EE.UU. ha provocado boicots comerciales y llamamientos desde el Congreso a favor de tomar represalias. Asimismo, el candidato fascista de Brasil ha suscitado críticas liberales ante el encomio de Trump hacia la democracia de escuadrones de la muerte de Brasilia.
La oposición interna al presidente Trump ha conseguido movilizar a los medios de comunicación, lo que podría facilitarle una mayoría en el Congreso y una oposición de masas a esta versión pluto-populista (populista en su retorica, plutocrática en la práctica) de la construcción del imperio.

Conclusión

El proyecto de construcción imperial de Estados Unidos está cimentado sobre bravatas, bombas y guerras comerciales. Además, sus principales y más criminales aliados no son siempre de fiar. Hasta la fiesta del mercado de valores está a punto de terminar. La época de sanciones que sirven a sus objetivos está quedando atrás. Las broncas furibundas en la ONU provocan risas y bochorno.
La economía se enfrenta a nuevas crisis, no solo a causa del aumento de los tipos de interés. Las bajadas de impuestos son medidas que funcionan una sola vez: los beneficios se retiran y se embolsan. Cuando el presidente Trump inicie su retirada se dará cuenta de que no hay aliados permanentes, solo intereses permanentes.
A día de hoy, la Casa Blanca está sola y no cuenta con aliados que compartan y defiendan su imperio unipolar. La humanidad necesita dejar atrás las políticas de guerras y sanciones. La reconstrucción de Estados Unidos requerirá del nacimiento, desde abajo, de un movimiento popular potente que no esté en deuda con Wall Street o las industrias bélicas. Un primer paso sería romper con ambos partidos en el ámbito interno y con la triple alianza en el exterior.

James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

viernes, 19 de octubre de 2018

¿Qué esperan las centrales sindicales de Brasil para organizar comités de base contra Bolsonaro?




La encuestadora “Datafolha” mostró un incremento de la ventaja de Bolsonaro sobre Haddad, ahora en 18 puntos. Es necesaria una estrategia que vaya más allá de las elecciones. En esta situación urgente ¿qué esperan la Central Única de Trabajadores (CUT) y la Central de Trabajadores de Brasil (CTB) para organizar en las calles y lugares de trabajo a miles de comités de base en todo el país para derrotar a Bolsonaro, los golpistas y las reformas?

Bolsonaro y su vice, el general Hamilton Mourão, están en una operación especial para esconder lo que prometieron a los patrones: eliminar el "costo laboral" y sacar la "carga salarial" de las espaldas de los empresarios.
Este programa esclavista de Bolsonaro es sintetizado en la frase: "Los trabajadores deben elegir: todos los derechos y ningún empleo, o menos derechos y algún empleo".
También, pasa por la aplicación de la salvaje reforma laboral de Temer, e incluye, como reiteró Mourão, la abolición del 13º (sueldo treceavo o aguinaldo).
Muchas personas, incluso votantes de Bolsonaro, todavía ignoran que el programa ultraneoliberal de Paulo Guedes va a empeorar las condiciones de vida de los trabajadores a un grado superior al que hizo Temer. Esto implica salarios más bajos, fin a los aguinaldos, reducción o eliminación, en algunos casos, del derecho a vacaciones remuneradas.
Es por esto que, acompañamos a todos los que ven hoy en la candidatura de Fernando Haddad una forma de impedir la victoria electoral de Bolsonaro. Por eso votamos críticamente en la candidatura de Haddad, pero no compartimos la estrategia del PT, que ya se ha mostrado absolutamente insuficiente para combatir a la extrema derecha.
No vamos a combatir el golpismo y la extrema derecha con propuestas vagas para atraer supuestos aliados de los partidos neoliberales y golpistas tradicionales, como el PSDB, quienes fueron derrotados en las elecciones, o con la Iglesia Católica, que niega el derecho democrático al aborto.
El Datafolha mostró el incremento de la ventaja de Bolsonaro sobre Haddad, ahora en 18 puntos.
Necesitamos una estrategia que vaya más allá de las elecciones. En esa situación urgente ¿qué están esperando la CUT y la CTB para organizar en las calles y lugares de trabajo miles de comités de base en todo el país para derrotar a Bolsonaro, los golpistas y las reformas?
¿Las mayores centrales del país van a seguir perdiendo tiempo, sin organizar comités de base en cada lugar de trabajo? La APEOESP (Sindicato dos Professores do Ensino Oficial do Estado de São Paulo), el mayor sindicato de profesores de América Latina, tendría que convocar asambleas inmediatas en todo Sao Paulo para organizar a los profesores.
La CUT y la CTB dirigen áreas estratégicas del movimiento obrero, como metalúrgicos, trabajadores del transporte, Correos, bancarios, entre otros. No hay tiempo que perder, necesitamos preparar desde ahora las fuerzas de nuestra clase para enfrentar seriamente el avance de la extrema derecha en desmedro de nuestros derechos.
Hay fuerzas para luchar. Un gran sector de trabajadores odia a Bolsonaro porque sabe que esa figura, autoritaria y pro-imperialista, viene para poner fin a todos nuestros derechos. Esta fuerza de combate necesita ser organizada, y no impedida por las burocracias sindicales. No es en las urnas que vamos a vencerl, sino en la lucha de clases.
Necesitamos exigir que las centrales sindicales que salgan de su parálisis y construyan comités de base por cada lugar de trabajo en todo el país, que imponga el no pago de la deuda pública, el aumento salarial de acuerdo con los índices del DIEESE, igual salario entre hombres y mujeres, negros y blancos, la reducción de la jornada de trabajo sin reducción salarial, y el reparto de las horas de trabajo entre empleados y desempleados. ¡No podemos permitir que Bolsonaro ataque nuestros salarios y nuestras familias!
Al contrario, el presidente de la CUT, Vagner Freitas, quiere canalizar el odio legítimo de los trabajadores contra Bolsónaro sólo en las urnas, lejos de las calles. “Es Fernando Haddad quien, electo, garantizará el cambio que el pueblo reclama y anhela: educación y salud públicas de calidad para toda la población, vivienda, seguridad, democracia, soberanía y bienestar social"dice Freitas. Ninguna sta de medidas de lucha, ninguna organización de base. Así también propone el resto de las centrales que apoyan a Haddad.
Decimos, claramente, que es sólo la fuerza de los trabajadores, junto a todos los sectores oprimidos -que Bolsonaro quiere aplastar con puño de hierro- que pueden barrer a la extrema derecha. Por eso, las centrales sindicales, y principalmente CUT y CTB, dirigidas por los partidos de Haddad y Manuela de Ávila, necesitan inmediatamente romper su parálisis y convocar asambleas y comités de base donde los trabajadores puedan posicionarse como sujetos para organizar su lucha contra Bolsonaro .
Estas mismas centrales traicionaron en 2017 la inmensa disposición de lucha de los trabajadores que quedó demostrada en la paralización nacional del 28 de abril, que barrió la reforma de la previsión y podría haber barrido todos los ataques del Temer.
En la ciudad de Manuela D’Ávila (PCdoB), necesitan romper, inmediatamente, su parálisis y convocar asambleas y comités de base donde los trabajadores puedan colocarse como sujetos para organizar su lucha contra Bolsonaro.
Las direcciones burocráticas de la CUT y de la CTB quieren canalizar todo ese odio hacia Bolsonaro en las urnas. Lo que permitió que Bolsonaro se catapultase como líder en las encuestas, sumado a las maniobras autoritarias absurdas del poder judicial que proscribió la candidatura de Lula.
Es urgente organizar la lucha contra la extrema derecha, y la construcción de comités de autodefensa y de lucha, en cada lugar de trabajo y estudio, contra Bolsonaro.
La primera tarea de todo comité es masificar nuestra lucha. En las universidades, escuelas, fábricas y en cada lugar donde haya disposición de lucha contra la extrema derecha, necesitamos movilizar la mayor cantidad de personas posible.
Sólo movilizándonos desde la base es que vamos a conseguir construir una verdadera fuerza social que sea capaz de enfrentar al reaccionario Bolsonaro y sus aliados en el ejército, en el poder judicial, en los medios; todos apoyados y financiados por grandes grupos económicos.

Marcello Pablito

Cuba: lo que une a Donald Trump y Reporteros sin Fronteras




A días de que la Asamblea General de Naciones Unidas vote, un año más, contra el bloqueo de EEUU a Cuba, la Casa Blanca lanza una nueva campaña de intoxicación sobre “derechos humanos” en la Isla.
Basado en un texto de Juana Carrasco Martín - Juventud Rebelde.

jueves, 18 de octubre de 2018

Segundo desplome de Wall Street: un termómetro de la crisis mundial




No se habían agotado las repercusiones de la onda destructiva del huracán Michael que asoló las costas de Florida, cuando otro temblor –esta vez, proveniente de Wall Street– hizo sacudir el país. Asistimos a un nuevo desplome de la bolsa neoyorquina, a lo largo de dos jornadas consecutivas, en lo que ha sido catalogado como un “miércoles y jueves negros”, durante los cuales el índice Dow Jones retrocedió 832 y 546 puntos respectivamente. Se trata del segundo desplome ocurrido en 2018, luego del de febrero de este año. Dicha caída contagió las bolsas europeas, de Japón y de China.
Uno de los detonantes, de acuerdo a lo destacado por los analistas, ha sido el derrumbe de las acciones de las “tecnológicas”, empezando por sus empresas líderes. Apple, Amazon, Netflix y Google registran algunas de las pérdidas más pronunciadas. Amazon perdió el 6,2 % y Netflix retrocedió 8,4 %.
Aunque ya los últimos meses venían constándose descensos entre las tecnológicas, asociadas a escollos crecientes que estaba tropezando el sector, la caída terminó de precipitarse cuando se conoció la noticia sobre un agudo descenso en la demanda de semiconductores.
El hecho de que este nuevo cimbronazo se haya producido en una industria de punta y afecte a sus naves insignias da cuenta de la endeblez de la recuperación norteamericana.
Apenas semanas atrás, Trump había destacado el alza de la bolsa como un síntoma del ascenso y vitalidad de la economía norteamericana. El crecimiento del PIB real de Estados Unidos para el segundo trimestre de 2018 asciende a 4,2% anual. Eso significa que el PIB real de Estados Unidos es 2.9% mayor que hace un año. La tasa 'anualizada' ha sido la más alta desde el tercer trimestre de 2014. El desempleo ha descendido por debajo del 4 %, su nivel más bajo desde 1969.

Precario

Este crecimiento, sin embargo, ha sido impulsado por los enormes recortes de impuestos de Trump. Pero este incentivo no ha revertido el carácter anémico de la inversión.
La inversión empresarial ha hecho una modesta recuperación en los últimos trimestres, impulsada por el aumento del 16% en las ganancias corporativas después de los impuestos. “Pero la mayor parte de esta bonanza de beneficios para las empresas de Estados Unidos en el año 2018 se ha utilizado para pagar mayores dividendos a los accionistas y la recompra de acciones de las compañías para impulsar el precio de sus acciones, no en inversión productiva. Y dentro de la inversión productiva, la mayor parte ha sido en la industria del petróleo y en 'propiedad intelectual' (software, etc.). La inversión en equipos y nuevas estructuras en otros sectores ha sido muy modesta” (Michael Roberts, Sin permiso, 30-9)
Que el nivel de inversión siga siendo pobre tiene que ver con bajo el nivel de rentabilidad. Los beneficios empresariales no financieros siguen siendo inferiores a los niveles de 2014, incluso después de la ayuda de Trump. Y en los sectores productivos de la economía, en la industria, están cayendo de forma considerable si se mide por empleado. Los beneficios recién se “recuperan” cuando se los mide luego de deducir los impuestos. Para las 500 mayores empresas estadounidenses, el 49% de sus ganancias de 2018 se debieron a los recortes de impuestos de Trump, según un informe reciente de Zion Research. Este recurso está perdiendo su vigor inicial.
El capitalismo norteamericano encuentra un límite en sus posibilidades de valorización en el campo productivo, lo que explica, a su turno, que una cuota creciente de los beneficios empresariales que figuran en los balances provenga del ámbito financiero.
Partiendo del cuadro descripto, no debe sorprender que el recorte de impuestos no haya logrado neutralizar la carga de la deuda corporativa Con sus 8,6 billones de dólares, la deuda de las empresas estadounidenses es hoy un 30% más alta que en su anterior pico, registrado en septiembre de 2008. La calidad promedio de los deudores norteamericanos ha decaído. El 22% de la deuda corporativa no financiera pendiente de pago incluye bonos “basura” de emisores de grado especulativo, y otro 40% tiene una calificación BBB, apenas un escalón por encima de “basura”. En otras palabras, casi las dos terceras partes de los bonos son de compañías comprometidas financieramente, entre ellas, muchos minoristas estadounidenses. Estas empresas tienen mucha deuda de grado especulativo que vence en los próximos cinco años, lo que se agrava debido a la caída de las ventas, en tanto los consumidores hacen sus compras online. La quiebra que acaba de producirse de la emblemática cadena Sears refleja este escenario.
Las tasas de interés que pagan las empresas estadounidenses son similares y hasta superiores a las de los países emergentes, incluidos países con riesgos de defol. Un aumento mayor de las tasas podría llevarse puestas a muchas de ellas. Esto es lo que explica la reacción intempestiva de Trump contra la Reserva Federal por la suba de las tasas de interés.
Pero dicha suba es el resultado de la vulnerabilidad de la economía y no a la inversa. El desplome de la bolsa expresa la divergencia cada vez mayor e insostenible entre una valorización ficticia, por un lado y el desempeño y resultados económicos de las empresas en el proceso de producción, por el otro.
La suba de la tasa de interés implica también un golpe a los consumidores (tarjetas de crédito, hipotecas, prestamos) Contra lo que sostiene la propaganda oficial, los ingresos medios de las familias estadounidenses avanzan poco. “Para los trabajadores no supervisores (no-directivos), que son la mayor parte de la fuerza laboral estadounidense (133 millones de 162), los ingresos reales están cayendo, no aumentando, mientras que la carga de la deuda de los consumidores está creciendo” (ídem).
A esto se agrega el impacto en la propia deuda pública, que ya supera el PBI en momentos en que el plan del gobierno aumenta el agujero fiscal al expandir el gasto público y reducir, al mismo tiempo, los impuestos a los capitalistas. Hay quienes sostienen que este desplome es simplemente una corrección pasajera del mercado bursátil, originada en un toma de ganancias, como ha ocurrido otras veces en el pasado, después de la cual el mercado de valores retomaría su rumbo alcista, sin percibir la crisis de fondo que expresa en un impasse capitalista que se prolonga y prepara el tránsito, a diez años del estallido financiero de 2008, hacia una crisis de mayor envergadura. No es casualidad que las principales publicaciones financieras del mundo encienden las alarmas sobre el peligro de una nueva recesión. The Economist dedica la tapa a esta amenaza.

Perspectivas

Las tendencias recesivas pueden acelerarse como consecuencia de la guerra comercial en desarrollo, de la guerra cambiaria y financiera que trae aparejada, y de la acentuación de los conflictos internacionales y de la guerra misma. Este escenario puede llevar a una dislocación y retroceso de la economía mundial, en momentos en que se constata una desaceleración del resto de las principales economías del mundo. En el resto del mundo la esperanza de una vuelta a las tasas de crecimiento anteriores a la crisis parece haberse desvanecido. En la zona euro, el crecimiento ha vuelto a declinar a alrededor del 2% anual, un tercio por debajo de las tasas anteriores a la crisis. En Japón, está de nuevo en el 1%. China también está pugnando para mantenerse por encima del 6% anual.
Ni que hablar del derrumbe que se verifica en los países emergentes, donde los coletazos de la crisis mundial están pegando de lleno, rehenes de una deuda insostenible, y sometidos al fuego combinado de un encarecimiento del crédito y la fuga de capitales.
En este contexto, importa señalar que uno de los detonantes al cual se le atribuye el desplome es la noticia de un descenso de la oferta de petróleo, motivada por las nuevas prohibiciones de EEUU contra Irán, lo cual provocaría un aumento del precio del barril en los próximos meses. Este es el punto que la política se entrecruza con la economía.
La Bolsa es un termómetro del capital, tanto económico como político y militar. No se reduce a un modelo de transacciones financieras.
Una ‘corrección’ en los próximos días o aún semanas, en caso de que ocurra, será un intervalo para caídas aún mayores. Es necesario que los trabajadores tengamos una clara conciencia de la envergadura de la crisis internacional y sus consecuencias en Argentina, en América Latina y a escala mundial para que actuemos en correspondencia con los desafíos planteados.

Pablo Heller

miércoles, 17 de octubre de 2018

Bolsonaro a favor de la dictadura y contra Darwin en los manuales escolares




En una entrevista al diario Estadao, el futuro ministro de educación de Bolsonaro defendió el creacionismo y rechazó hablar del golpe militar de 1964 en las escuelas.

A menos de dos semanas para el balotaje que definirá la elección presidencial en Brasil, la campaña ultraderechista Jair Bolsonaro sigue reivindicando la última dictadura militar en el país. En este caso fue quién ocuparía el cargo de ministro de Educación de un posible gobierno de Bolsonaro, el general Alessio Ribeiro Souto, que reveló su plan para modificar los manuales escolares y cambiar la forma en que se explica el golpe militar de 1964.
En una entrevista al diario Estadao de San Pablo títulada "Necesitamos nueva bibliografía para las escuelas" el general Ribeiro Souto sorprende en cada párrafo mezclando afirmaciónes oscurantistas y golpistas.
El general afirma quiere una escuela "sin mentiras" y que cuente "la verdad" [la verdad de los golpistas claro está], donde el profesor que quiera enseñar el creacionismo tenga esa libertad. Esa escuela sin mentiras ni “dirección ideologica” incluye explicar que en 1964 no existió un golpe militar en Brasil. Para el posible ministro de Educación, de verde oliva, lo que hubo en esos años fue “una guerra”, un combate militar entre los que querían implantar una "dictadura del proletariado" y los militares que no aceptaron esa idea.
Para Ribeiro Souto los libros escolares están marcados por una “perspectiva ideológica” que impiden conocer “las versiones de los dos lados”, un relato utilizado por los defensores de las sangrientas dictaduras militares en varios países del continente.
Pero el posible ministro de Educación va más allá. La idea principal del general devenido en educador es que la escuela no puede "cambiar la opinión que el niño trae de su casa". Entonces ¿cuál debe ser la función de la escuela? Según el general “tenemos que cambiar el currículo para que la escuela no tenga dirección ideológica, la escuela no puede tener ideología. No debe, por ejemplo, enseñar esa cosa de género, sexualidad, etc., esos temas son "derecho inalienable de los padres".
Para completar su mirada oscurantista a medida que va respondiendo a las preguntas del entrevistador, comienza a hablar de Charles Darwin, reduciendo la teoría cintifica del naturalista a pura ideología. En una vuelta al medioevo el general Ribeiro Souto asegura que la evolución de las especies, una teoría suficientemente fundamentada por la ciencia, no es más que una opinión del señor Darwin puesta al mismo nivel que las ideas religiosos del creacionismo. En sus palabras "cabe citar el creacionismo, el darwinismo, pero no cabe decir que el creacionismo no existe. Darwin existió, tenemos que conocerlo, pero no es para concordar con él, tiene que saber que existió ".
Las reivindicaciones de Bolsonaro sobre la ultima dictadura, sus declaraciones homofóbicas y racistas, coinciden con las ideas que pretende imponer en la educación de ser electo presidente. Se trata de un grupo bien definido en sus propósitos [sobre todo económicos] y que, entre otras cosas, quiere controlar a los profesores, militarizar las escuelas, para imponer sus mentiras, reescibiendo la historia para ocultar los crímenes de Estado durante los años de dictadura en Brasil.

LID

Copérnico: "Detuvo el sol, movió la tierra"




"Quien ocupa el centro del universo es el Sol, es el axioma al que se ha llamado “revolución copernicana”, este descubrimiento hizo tambalear la filosofía medieval.

“Detuvo el sol, movió la tierra”- Pawl Rybicki, epitafio para Nicolás Copérnico.

Nicolás Copérnico nació en Torun, Polonia, el 19 de febrero de 1473. A los 10 años, fallece su padre, haciéndose cargo de él su tío materno Lucas Watzelrode que más tarde sería nombrado obispo de Emerland. A los 18 años, en 1491 ingresa en la universidad de Cracovia, donde realiza estudios de astronomía. Entre 1496 y 1506 viaja a Italia, donde durante 10 años estudia derecho canónigo, medicina y también prosigue sus estudios astronómicos. Hizo estudios en la universidad de Bolonia, en la de Padua y en la de Ferrara, que eran vanguardia del conocimiento en Europa, independientes de la iglesia. Copérnico llegó a tener un gran dominio de la astronomía de su época, a la que estudiaba de una manera objetiva, dejando de lado las influencias eclesiásticas. La suya era la época del auge del Renacimiento y de la crisis del feudalismo. Fue el tiempo del descubrimiento de América, de la invención de la imprenta, de los telares y de la metalurgia: asomaba el capitalismo.
En 1507 se establece definitivamente en Emerland. Después de una vida fecunda, en la que fue administrador del principado y canciller, llegando a redactar un importante libro sobre la moneda, muere en Frauenburg el 24 de mayo de 1543.
Temeroso ante las polémicas religiosas, que solían culminar en la hoguera, se resistió durante largo tiempo a publicar su obra De revolutionibus, terminada hacia 1530 y de la que había enviado (con el título de Comentariolus) un resumen a sus amigos. También un discípulo suyo, George Rheticus expuso su sistema en un folleto, que suscitó mucho interés por la obra, incluso en altas esferas, tanto de la Iglesia por parte del obispo Giese, como de la nobleza, como el duque Albrecht de Brandenburg. Pero Lutero la estigmatizó, haciendo desvanecer este interés. De todos modos, Rheticus llevó el manuscrito a la imprenta y cuando fue editado, Copérnico agonizaba en su lecho de muerte. Llegó a nuestras manos porque un ejemplar fue descubierto en Viena en 1878.
La obra De revolutionibus rechaza la teoría de que el universo gira alrededor de la Tierra, esta solo es centro de la órbita de la Luna. Quien ocupa el centro del universo es el Sol (es el axioma al que se ha llamado “revolución copernicana” [1].
Los planetas se mueven con un movimiento uniforme y circular. Lo que vemos como revolución diaria del firmamento se debe a la rotación que hace la Tierra sobre su propio eje. Aparte, la Tierra mantiene el movimiento de revolución alrededor del sol y el de declinación de su eje según un cono. La distancia entre la Tierra y el Sol es muy pequeña en comparación con la distancia a las “estrellas fijas”; esta idea también contribuye a sacudir la concepción medieval: se deduce que las “estrellas fijas” se hallan a una distancia infinita; “el nuevo universo era descentralizado, abierto, no había un centro de orientación ni una dirección absoluta en el espacio” (Koestler).
Copérnico calcula además, de manera aproximada, el año solar y la distancia al sol de cada planeta conocido en su época. Hay en el libro tablas numéricas y capítulos de índole matemática que, por ser más fiables, sustituyeron a las antiguas. Los primeros en reaccionar contra Copérnico fueron los aristotélicos que todavía quedaban. La iglesia católica, aceptó sus ideas en un principio; en 1616, 73 años después de su muerte, fueron condenadas por herejía. En cambio la Iglesia protestante aceptó gradualmente el heliocentrismo.
Con Copérnico nace una época de avances científicos y de retrocesos del oscurantismo medieval. Esta etapa que él inaugura, fue continuada por la obra de otros gigantes que de inmediato adoptaron el heliocentrismo: Tycho Brahe, Johannes Kepler y Galileo. Con esta nueva concepción emprendieron el desarrollo del pensamiento científico, recorrido que culmina con la gran cosmovisión de Isaac Newton. “La de Copérnico era una ciencia –afirmó Goethe- que autorizaba a sus seguidores a tener una libertad de visión y audacia de opiniones desconocidas e insospechadas hasta entonces”.
Copérnico nunca hizo profesión de fe materialista, y siempre se proclamó creyente. Sin embargo su “primer paso” hacia la comprensión de la realidad física hizo tambalear la pretendida inmutabilidad de la filosofía medieval. Para Leopold Infeld, “afirmar que la Tierra y los otros planetas se mueven alrededor del Sol requería fantasía imaginativa, audacia científica y enorme valentía personal”.
Fuentes: Arthur Koestler Los sonámbulos, Eudeba, 1963. Leopold Infeld De Copérnico a Einstein. Ed. Siglo XXI. M. Levinas, Las imágenes del universo. Siglo XXI, 2006.

Eduardo Baird

[1] Para Leopold Infeld, “la historia del conocimiento humano nos enseña que lo más difícil es dar el primer paso… En esta peregrinación por el universo, el primer paso, el más difícil, fue dado por Copérnico”

lunes, 15 de octubre de 2018

Brasil: ¿qué es esto?




Pasó una semana desde el terremoto político que implicó el triunfo en primera vuelta del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil y faltan dos para que tenga lugar el balotaje. El mundo se pregunta ¿qué es esto?
Como afirmamos el domingo pasado, Bolsonaro es un intento de solución por derecha a una crisis orgánica que atraviesa Brasil por lo menos desde hace cinco años. Una crisis que comenzó a agudizarse bajo el gobierno de Dilma Rousseff. Esto se manifestó en las multitudinarias jornadas de protestas en junio de 2013 que expresaron el choque entre las aspiraciones de ascenso social de las grandes mayorías después de años de crecimiento económico y los límites estructurales para realización de esas mismas aspiraciones en un país subordinado a la expoliación del capital financiero internacional.
El gobierno de Dilma y el PT respondieron a esas protestas con un plan de ajuste que contenía más dosis neoliberalismo y ésta fue una de las razones de la erosión de una parte del progresismo brasileño. Las protestas callejeras protagonizadas por la juventud vinieron acompañadas por una ola de luchas que no se veía desde el fin de la dictadura.
El PT y la Central Única de los Trabajadores que responde a ese partido intentaron contener y desviar esos enormes procesos de lucha e incluso llegaron caracterizar a las movilizaciones como reaccionarias porque iban en contra su propio gobierno.
Esta apuesta al ajuste no les alcanzó a las clases dominantes e igualmente pergeñaron el golpe institucional que destituyó a la expresidenta en 2016.
La recesión posterior y los escándalos en los que se vieron envueltas las grandes empresas brasileñas en el marco de la manoseada operación judicial conocida como Lava Jato provocaron una monumental frustración de ese sueño eterno de una independencia o liberación que venga de la mano de una “burguesía nacional” prebendaria de Estado.
Descomposición del “empresariado nacional” por arriba y desagregación de las bases sociales por abajo fueron marcando el fracaso de la empresa del posneoliberalismo en Brasil.
Ante la ausencia de una alternativa por izquierda, la solución de Bolsonaro implicó convertir el fracaso en odio hacia todos los que –supuestamente- pusieron una vez más en riesgo el destino de grandeza del gigante sudamericano y las banderas del orden y el progreso.
La manipulada elección de primera vuelta coronó el golpe institucional (un golpe dentro del golpe definió Mario Santucho en la revista Crisis) con innumerables medidas de ataque a los derechos democráticos (proscripción y cárcel del principal candidato, tutela del partido judicial, amenaza militar). Afrentas que fueron mucho más allá de los límites "normales" de la democracia.
Andrés Malamud sintetizó con cierta ironía pero con bastante sagacidad la paradoja actual en Brasil entre “elegir a un fascista de verdad, creyendo que es de mentira, por miedo a un comunismo de mentira que creen que es de verdad.”
Seguramente, hay divergencias (políticas, sociales, históricas) entre la apuesta bolsonarista y el fascismo clásico, entre otras cosas porque es más inestable, pero lo indiscutible es el componente fascistizante que tiene su perspectiva. Hay un artículo interesante sobre esta cuestión en el suplemento dominical de Ideas de Izquierda en La Izquierda Diario y que se titula “Bolsonaro: fascismo o bonapartismo”.
El desafío ultraderechista tiene un componente impredecible y la distancia entre las palabras y las cosas, entre el dicho y el hecho o entre discurso y la acción no se dirimirá en el terreno del análisis, sino en el de la lucha. Y es importante señalar que el centro de gravedad estará de cualquier manera en la calle porque si gana Bolsonaro saldrá fortalecido con la ocupación del Estado, si pierde ¿quién puede asegurar que él y su banda se irán a casa tranquilos?
Desde este perspectiva, en la que claramente tomamos partido por la derrota del exmilitar (y no exclusivamente en el terreno electoral), sin necesidad de apoyar políticamente a su oponente en el balotaje, es que vamos a seguir analizando el escenario de Brasil que tiene en vilo a toda América Latina.

Fernando Rosso
@RossoFer

Más de 200.000 personas en Berlín contra el racismo y la derecha




El centro de la capital alemana se colmó este sábado con una multitudinaria marcha, como hacía años no se veía. "Solidaridad en lugar de discriminación, por una sociedad libre y abierta".

Cerca de 250.000 personas inundaron el sábado Berlin, la capital alemana, para protestar contra la discriminación, la xenofobia y la extrema derecha. La movilización más grande de los últimos años había sido convocada por varias organizaciones políticas, sindicales y civiles bajo el lema de “Indivisible: solidaridad en lugar de discriminación, por una sociedad libre y abierta”. La masividad expresa una respuesta de la población al crecimiento de la extrema derecha.
La marcha comenzó en Alexanderplatz y culminó en la Columna de la Victoria, pasando por la Puerta de Brandenburgo. Los organizadores esperaban 40 mil personas, y la sorpresa fue grande al ver la multitud que había llegado a manifestarse en un día otoñal pero cálido.
Unteilbar ("indivisible"), la coalición que convocó a la marcha, se había formado meses antes como una alianza entre un centenar de organizaciones e individuos de diversos tipos e intereses. Distintos sindicatos como el sindicato de servicios ver.di , organizaciones de migrantes como la Nav-Dem kurda y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) marcharon junto a federaciones religiosas, como el consejo central de los musulmanes (Zentralrat der Muslime) o la iglesia protestante, discotecas y agrupaciones antifascistas.
Dada la diversidad de los convocantes, y la amplitud del llamado, no escaseaba la diversidad de los participantes. Desde familias con banderas de Alemania y Europa, hasta encapuchados en el black block. Lo que se había planificado como una marcha contra el racismo y el auge de la Alternativa por Alemania en el parlamento y grupos fascistas en las calles, terminó siendo un canal de expresión del descontento de un amplio sector de la población berlinesa, consciente o inconscientemente, contra el giro a la derecha que sufre el país. Además de denunciar a la derecha, muchos levantaron consignas sociales (como el derecho a la vivienda, demanda muy sentida en una ciudad como Berlin, donde escasea la misma) y laborales, y grupos de inmigrantes se manifestaron contra los peligros de la derecha en sus países.
Diversos partidos políticos (la socialdemocrática SPD, el Partido Verde y la izquierda de Die LINKE) habían convocado a la manifestación, aunque no la encabezaron. Incluso el ministro del exterior Heiko Maas (SPD) llamó a movilizarse via twitter, diciendo “No nos dejamos dividir – menos aún por populistas de derecha”, buscando hegemonizar la movilización. Esta amplitud explica en parte la masividad de la marcha, pero al mismo tiempo la fuerte presencia de demandas sociales y lemas no solo dirigidos en contra de la derecha populista, sino del gobierno, demostró que hay demandas profundas que se expresaron en la movilización.
Sin embargo, también hubo desacuerdo con la convocatoria. Sahra Wagenknecht, dirigenta del partido de “izquierda” Die LINKE, se opuso a la manifestación (y a la decisión de su partido de movilizarse), porque ella se opone a la demanda por “solidaridad no tiene fronteras”, expresada en la convocatoria. Wagenknecht, que ya antes había causado polémicas por expresiones social chauvinistas y racistas, además afirmó que “hay un ambiente que va a ir a la manifestación y otro que no”, expresando que busca canalizar los sentimientos xenófobos para su nuevo “movimiento colectivo” Aufstehen ("En pie").
La débil participación de los partidos políticos tradicionales demuestra su crisis de representación, siendo el principal perdedor la SPD. Antes símbolo de la paz social y concesiones hacia los trabajadores, la socialdemocracia es la que lleva adelante el ajuste como parte del gobierno y aliada de Merkel.
Habiendo perdido la confianza en los partidos de siempre, que aplican ajustes constantes y son incapaces de resolver problemas básicos como la escasez de vivienda, la “crisis de los cuidados” en el sector de salud y la creciente precarización, no sorprende que la derecha haya ganado tanto apoyo, canalizando el sentimiento en contra de la “casta política”.
Esta multitudinaria movilización, la más grande en años, demuestra, que hay voluntad y fuerzas para enfrentar a la derecha, y que la clase trabajadora con su composición multiétnica no se debe dejar amedrentar o seducir por el populismo de derecha. Entre tantas organizaciones que convocaron, hay una fuerza que tiene la capacidad para frenar el auge de grupos de choque fascistas y la complicidad del gobierno: son los sindicatos que organizan a millones de trabajadores. Este sábado, la columna de los sindicatos movilizó a cientos de trabajadores con demandas antirracistas y sindicales. Los trabajadores aeronáuticos de RyanAir en lucha encabezaron la columna.
Para enfrentar a la derecha, estas movilizaciones deben ser solo el comienzo. Es necesario exigir desde la base a los partidos reformistas y los sindicatos que tomen como suyas las demandas de la clase trabajadora, cada vez más precarizada, y que movilicen a sus bases. Para ello, es necesario romper la tregua de la “paz social” con el gobierno, cuyo ganador son los empresarios y la derecha, y convocar a paros y movilizaciones en defensa de los inmigrantes, las mujeres y la juventud, los principales afectados del giro a la derecha.

Andrés Garces

domingo, 14 de octubre de 2018

La noche de doce años: un tratado sobre la resistencia




Los textos de Ernest Hemingway están regidos por aquel método que se conoce como “teoría del iceberg”, que implica que –como en los témpanos de hielo– si bien se puede ver en la superficie una parte de la estructura helada, el sustrato debajo de las aguas –mucho más amplio y poderoso– es lo que la sustenta. Así, en sus cuentos, una frase, una línea de diálogo indica toda una historia detrás no dicha, pero perceptible.
La película uruguayo–española La noche de doce años es un ejemplo fílmico de la “teoría del iceberg”. ¿Cómo podría filmarse, si no, la historia del confinamiento solitario al que se condena a tres militantes tupamaros (se cuenta la historia de tres de estos nueve rehenes de la dictadura uruguaya de los setenta y que duró hasta mediados de los ochenta), que contaban con la prohibición de hablar y de que se les dirija la palabra, con el fin de demoralizarlos y llevarlos a la demencia? El film, que hace un uso escueto del flashback, realiza una proeza al retratar las jaulas en las que fueron apresados, en calidad de rehenes, Eleuterio Fernández Huidobro, Mauricio Rosencof y José Mujica, quien sería luego presidente uruguayo por el Frente Amplio (gobierno que, autoseñalado como de izquierda, se plegó a los planes del Fondo Monetario Internacional), alianza en la que militarían los tres, como señalan los graphs finales.
Basada en el libro Memorias del calabozo, la película empieza con una cita del cuento En la colonia penitenciaria, de Franz Kafka, y es es espíritu kafkiano el que trasunta toda la narración. En 1972, 9 dirigentes tupamaros fueron sacados de los pabellones de presos políticos en las cárceles donde cumplían sus condenas para ser llevados a prisiones militares clandestinas que fueron rotando a lo largo de los doce años de cautiverio por todo el país. Los tres dirigentes permanecieron en las mismas penitenciarías militares, pero sin derecho a comunicarse entre ellos y con la expresa prohibición de que los soldados que los custodiaban les dirigieran la palabra.
En esas condiciones, la proeza cinematográfica del director Álvaro Brechner consiste en hacer hincapié en los recursos que dan cuenta de ese confinamiento: el silencio, la desorientación, las imágenes borrosas, la desesperación y hasta la locura. Pero también el lenguaje mediante golpecitos en la pared con el que los presos Huidobro y Rosencof inventan una forma de comunicación, el encarnizamiento de los militares y a la vez el uso de la escritura como forma de ganar un espacio y lápiz y papel (Mauricio Rosencof, que es escritor y vive en Montevideo, describe su experiencia de manera excepcional en la novela Las cartas que no llegaron) y, a través de un intenso trabajo con el cuerpo, el declive de la salud que supone un régimen carcelario realizado con el método del Terror.
Los flashbacks dan cuenta de las condiciones de la detención de los militantes y, punta del iceberg, muestran cómo un ataque de la guerrilla con blancos militares determinados desatan una cacería fascista contra los militantes. Los Tupamaros adherían a la teoría del foco y sustituían la acción independiente de la clase obrera por la acción militar de grupos clandestinos.
Las palabras “resistí”, “no se rinda” (el diálogo con la psiquiatra de Mujica muestra las tretas de los oprimidos frente al poder) o la visita de la madre de Mujica a su hijo que se acerca a la locura son muestras de momentos de elevada emoción, pero que no apelan al golpe bajo, sino a mostrar destellos de fuerza en medio de la desesperación.
La versión de “Los sonidos del silencio” cantada por la catalana Silvia Pérez Cruz marca un momento potente del film, ya cerca del tiempo de la liberación, que se produjo en 1985.
La película no se desentiende de momentos de humor y funciona como un largometraje muy bien realizado. Sin embargo, el espectador no debería albergar expectativas en la comprensión política de la situación uruguaya de aquellos años ni el devenir político de sus protagonistas sino en adentrarse en los métodos fascistas a los que arribó la dictadura para someter en el terror al pueblo. El ejemplo de este cautiverio da cuenta de ello y las armas fílmicas utilizadas para retratarlo resultan de lo más adecuadas y poderosas para ese fin.

Antonia Torrebruna

sábado, 13 de octubre de 2018

Gabinete de terror: estos son los 9 ministros elegidos por Bolsonaro




Esclavistas, defensores de educación por Whatsapp, magnates, corruptos y militares están entre los 9 nombres, ya elegidos por Bolsonaro, para cubrir algunos de los 15 ministerios.

Camino a la segunda vuelta electoral el ultraderehista Jair Bolsonaro no solo prometió bajar la cantidad de ministerios, de los actuales 29 a 15, sino que señaló a algunos de los que formarían parte de su gabinete.
Entre las nueve personas mencionadas por Bolsonaro se encuentran magnates, corruptos, esclavistas, defensores de educación por Whatsapp, y militares. Un verdadero gabinete de terror.
Veamos caso por caso
El principal candidato para ocupar el cargo de Jefe de la Casa Civil (Jefe de Gabinete), que también está a cargo de las relaciones con el poder legislativo (Cámara de Representantes y Senado), es el golpista y recientemente reelegido congresista Onyx Lorenzoni (del partido DEM). Lorenzoni es un corrupto que confesó haber recibido 100.000 reales de los hermanos Batista, del frigorífico JBS, y está citado también en la denuncia de Odebrecht, sin haber sido investigado por el Ministro del Supremo Tribunal Federal, Luiz Fux, el mismo que sí decidió vetar arbitrariamente a Lula para que pudiera dar entrevistas. Lorenzoni que además está vinculado a Cosan, uno de los mayores grupos económicos privados del agronegocio del país, recibió al menos 10 millones de reales para el financiamiento de su reciente campaña de parte de terratenientes y ejecutivos denunciados por el empleo de mano de obra esclava.
Para el Ministerio de Educación, que con el recorte de carteras incluiría al de Cultura y el Deporte, el favorito es nada menos que el principal referente de la educación a distancia en el país, el empresario Stavros Xanthopoylos. Stavros es presidente de la Asociación Brasileña de Educación a Distancia (ABED) y exdirector de FGV Online. Junto con Bolsonaro, elaboró ​​la absurda propuesta de que la enseñanza pública brasileña sea a distancia, desde la Enseñanza Fundamental. Dice que él mismo colabora con la campaña, y se comunica diariamente por WhatsApp, entonces "¿por qué no incorporarlo en el proceso educativo?". Para él, los profesores estarían mejor como "curadores de contenidos" del nuevo sistema de enseñanza del siglo XXI, adaptado a las nuevas relaciones de trabajo modernas (es decir, flexibilizadas y precarizadas), que en el aula hablando sobre las minorías. El "candidato a Ministro" repudia las cuotas raciales, el debate de género, y es defensor intransigente de la Escuela Sin Partido. Stravos afirmó además a GloboNews que no se opone a la militarización de las escuelas, hasta que sean sustituidas por el sistema educativo vía whatsapp.
El Ministerio de Salud sería asumido por el millonario empresario ganadero Henrique Prata, Director General del Hospital de Amor de Barretos, que ya declaró aceptar el cargo. Dueño de una de las mayores fortunas del negocio ganadero del Centro-Oeste del país, Prata es un magnate influyente y la mayor referencia del modelo de salud privada, financiada con dinero público. El famoso hospital de Barretos es administrado por la Fundación Pío XII, del propio empresario, y se sostiene en base a aportes de grandes empresarios y sobre todo a los millonarios subsidios que recibe del Estado mensualmente. Su objetivo es hacer de la salud una fuente de ganancias y no un derecho social.
Como no podían faltar, en esta terna de reaccionarios enemigos de los trabajadores, hay al menos tres militares.
El asesor de Bolsonaro y general de reserva Augusto Heleno, está indicado para el Ministerio de Defensa. La primera vez desde la vuelta de la democracia que un militar asumió este ministerio en Brasil fue bajo el gobierno golpista de Temer. Ahora, va a asumir la cartera el General que comandó la operación "de paz" en Haití, bajo el Gobierno del PT, que tuvo un costo multimillonario y que dejó, al final de sus 13 años, un saldo de miles de muertos y mujeres violadas o forzadas a someterse abusos por un plato de comida. Heleno, para quién la reciente intervención militarizada de Río de Janeiro es el modelo de "seguridad pública" para Brasil, defiende la libertad completa del Ejército para matar en los barrios pobres, con garantías de que no existirá ningún tipo de "comisión de la verdad". Esta será la "defensa" del gobierno de Bolsonaro, la mayor represión posible, en especial para los negros y pobres, para garantizar la aplicación de las reformas y de los planes de ajuste de los demás ministros.
El segundo militar es Osvaldo Ferreira, General de reserva, escogido para encabezar el Ministerio de Transporte. Defensor de la dictadura, del que él mismo fue parte, Ferreira participó en ese período de la construcción de la carretera BR-163, y se enorgullece de la vasta deforestación que generó "desde el primer árbol", y de haber sido parte de la masacre de comunidades indígenas para robar sus tierras y abrir espacio a la carretera conocida como Cuiabá-Santaréb.
Por último, pero no menos reaccionario, el Teniente Coronel de la Reserva de la Fuerza Aérea Brasileña y astronauta Marcos Pontes, fue señalado para encabezar el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Ponte defiende la libertad para la portación de armas, la venta de las reservas de los pueblos originarios, el encarcelamiento de la juventud negra, e probablemente será un hombre de "hierro" para aplicar las inversiones "tecnológicas" necesarias para aumentar la represión y persecusión a los activistas y los movimientos sociales que tanto odia.
El posible nombramiento del terrateniente Nabhan García, presidente de la UDR (Unión Democrática Rural), para el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente suena como una broma de muy mal gusto. García es uno de los hombres de confianza del presidenciable y es conocido por su abierta oposición al movimiento de los sin tierras, los pueblo originarios. Está acusado de organizar milicias para atacar a estos movimientos. Una de sus principales propuestas acabar con las multas por la deforestación, además de defender la necesidad de acabar con las organizaciones del Estado que supuestamente no respetan la propiedad privada de los terratenientes. Aparentemente, el Medio Ambiente no se incluyó en la lista de preocupaciones del nuevo Ministro.
El presidente interino del partido de Bolsonaro y su inseparable brazo derecho, el abogado Gustavo Bebianno, fue señalado como futuro Ministro de Justicia, aunque aún no habría aceptado. Bebianno es una especie de fanático de Bolsonaro, que se ha pronunciado abiertamente contra los derechos humanos y las libertades democráticas, actor del golpe institucional desde el inicio, declaró en un video divulgado por la red O Globo que no tiene problemas con la opción sexual de las personas, pero lo que le hace "perder la razón" son "los maricones". Defensor de agilizar las vías legales para aprobar la reforma previsional, también anunció que Petrobras será privatizada, pero sólo después de sacar a todos los petistas de la gestión.
La nave insignia de Bolsonaro es Paulo Guedes que ya hace tiempo es su figura para cubrir el Ministerio de Economía, Finanzas y Planificación. Con un gran poder concentrado en sus manos, Guedes será un representante del gran capital contra los trabajadores, y ya está preparando un equipo de mega empresarios compuesto por Alexandre Bettamio, presidente ejecutivo para América Latina del Bank of America, João Cox presidente del consejo de administración de TIM, y Sergio Eraldo de Salles Pinto, de Bozanno Inversiones (gestora de inversiones presidida por el propio Guedes). Este ultraneoliberal "chicago boy" anunció en una entrevista con la Folha de Sao Paulo que piensa privatizar todo: "¿Por qué no vender la oficina de correos? ¿o Petrobras?". Bolsonaro ya anunció que piensa privatizar 50 empresas estatales. Esta es la forma que encontró Guedes de garantizar dinero para pagar la fraudulenta e ilegítima deuda externa. Ni más ni menos que el traspaso de miles de millones de dólares de dinero público a los bancos. El empresario, que es dueño de varias empresas que se verían favorecidos en el gobierno Bolsonaro, fue señalado recientemente por el Tribunal Federal por haber participado mediante una de ellas en un fraude millonario que robó dinero público de los fondos de pensiones de BNDES (Banco de Desarrollo). Como era de esperar las investigaciones sobre este fraude no prosperaron.
La mala noticia es que aún faltan 6 nombres más para completar este equipo del terror, elegido a dedo para atacar directamente a los trabajadores y el pueblo brasileño. La buena, es que todo este plan nefasto puede encontrar una piedra infranqueable en su camino: la resistencia de los trabajadores y trabajadoras encabezando la lucha de los sectores más empobrecidos contra este avance sin precedentes de los empresarios sobre sus derechos y sus vidas.

Jéssica Antunes

viernes, 12 de octubre de 2018

La barbarie sionista se cobra, cada semana, más vidas palestinas




En seis meses, 203 asesinados y 17 mil heridos a manos del ejército israelí

La barbarie sionista contra el pueblo palestino ha sumado este viernes el asesinato de otros seis jóvenes en el mayor campo de concentración del mundo en el que ha sido convertida la Franja de Gaza con el bloqueo por cielo, mar y aire impuesto por el gobierno israelí desde que, en 2007, llegó al gobierno el movimiento islamista Hamas.
Los jóvenes murieron por disparos de soldados israelíes durante las protestas de la denominada Gran Marcha del Retorno que se realizan periódicamente, desde hace poco más de medio año, ante la vallada frontera de la Franja con el territorio israelí, para reclamar el derecho al retorno a los territorios ocupados por el estado sionista y para protestar contra los casi 12 años de bloqueo que aquel le ha impuesto.
Hoy, además, “unos 112 palestinos más fueron heridos por disparos de soldados sionistas, entre ellos 10 menores” y “hay una persona en estado crítico y cinco muy graves” (El País, 12/10).
Hace 15 días, otros seis palestinos fueron asesinados por soldados israelíes en la misma frontera, entre ellos un chico de 12 años y otro de 14, que recibió un disparo en el pecho y otros 400 palestinos habrían resultado heridos, 83 de ellos por balas (Clarín 28/9).
En estos poco más de seis meses de manifestaciones han sido asesinados 203 palestinos (entre ellos menores y niños) y más de 17 mil han resultado heridos, muchos de ellos de gravedad, sin que el ejército sionista recibiera ni una sola baja, en una clara muestra de la desproporción de fuerzas y el carácter sanguinario y asesino del ataque militar sionista.
Las protestas tienen un carácter masivo en la Franja, pese al saboteo a la lucha palestina por parte de la conciliadora dirección de la Autoridad Palestina. Son miles los que se movilizan contra el ahogo, las privaciones y las condiciones de vida miserables que soportan en Gaza como resultado de la política represiva y opresiva del gobierno israelí, a la que se le suma la del gobierno militar egipcio que tiene bloqueada la otra frontera de la Franja.
Estas masacres del sionismo son un complemento de la recientemente promulgada ley del “Estado Nación del Pueblo Judío”, que considera “de interés nacional” el desarrollo de los asentamientos judíos y la ocupación del escaso territorio palestino, medidas que el Estado sionista “debe alentar y hacer avanzar”. Esto con el apoyo del gobierno de Donald Trump, que hace pocos meses reconoció a Jerusalén como la capital de Israel trasladando a ciudad a la embajada norteamericana en ese país.
Las matanzas sistemáticas confirman la política de exterminio israelí contra el pueblo palestino esclavizado por los sionistas.
Hay que reiterar el llamamiento realizado por la Conferencia Internacional (convocada en abril en Buenos Aires por el PO, el EEK, el DIP y el PT) al movimiento obrero, a todos los luchadores por la libertad y a los oprimidos del mundo a movilizarse en solidaridad con el pueblo palestino, unirnos en apoyo a su heroica lucha en su territorio usurpado, ocupado por el régimen sionista israelí, sus tropas militares y colonos.
La salida es un Estado con los mismos derechos civiles, incluido el derecho al retorno de los refugiados palestinos, garantizados para todos, árabes y judíos, que no puede implementarse sin el desmantelamiento de las estructuras estatales sionistas.
Sólo puede lograrse sobre una base socialista de unidad de todos los oprimidos y explotados, emancipados del imperialismo, del sionismo y de los regímenes reaccionarios locales, en el marco de una Federación Socialista de pueblos libres de Medio Oriente.

Nelson Marinelli

Ataques fascistas en Brasil tras el triunfo de Bolsonaro




Ola de agresiones contra opositores, homosexuales, mujeres y periodistas tras la primera vuelta electoral.

Tras la elevada elección del derechista Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las presidenciales brasileras, se multiplican los actos fascistas inspirados por el speach homofóbico, misógino y racista del ex paracaidista militar.
El portal español El Mundo describe en una nota muy vívida los ataques contra homosexuales, mujeres y seguidores por parte de algunos seguidores del Partido Social Liberal, con su expresión más sangrienta en el crimen contra el músico de capoeira Moa do Katendê, asesinado a puñaladas por un bolsonarista tras reconocerse como votante del candidato Fernando Haddad, derrotado pocas horas antes. En un lenguaje videliano, Bolsonaro calificó el hecho como un “exceso”, y señaló que “yo no puedo controlar a los millones de brasileños que me apoyan” –cuando fue él quien incitó meses atrás en un acto de campaña “a fusilar” a los militantes del PT.
“Todavía no hay una cifra clara sobre la cantidad de ataques relacionados con seguidores del ultraderechista, pero según la ONG Conectas, ‘cada día reciben decenas de llamadas’” (ídem). Seguidores del PT fueron víctimas de atropellamientos -al grito de “vamos a acabar con todos los comunistas”, golpizas y agresiones de bandas, como la perpetrada con botellas de cristal contra un jovenen el campus de la Universidad Federal de Paraná. Asimismo el periodismo, que realizó más de cien denuncias de agresiones en lo que va de la campaña: hombres con camisetas de Bolsonaro le dijeron a una reportera del Jornal Commercio de Pernambuco que salía de votar que era “una niña rica de izquierdas” y que la iban a violar.
El colectivo LGTBI estuvo fuertemente en la mira de los bolsonaristas, que “días antes de la primera vuelta electoral (…) entonaban (…) en el metro de Sao Paulo ‘cuidado maricones que Bolsonaro os va a matar’”: a una mujer transexual le tuvieron que dar en el hospital diez puntos de costura en la cabeza, tras ser atacada con una barra de hierro y patadas por tres hombres (Deutsche Welle, 11/10); una joven lesbiana fue arrojada a la vía del subte; hubo amenazas de muerte contra homosexuales en viajes de Uber y colegios secundarios; y exclamaciones de “sal de aquí, puta de izquierdas; sal de aquí, feminista” contra la hermana de Marielle Franco, la referente de favelas, negra y lesbiana asesinada meses atrás en la militarizada Río de Janeiro.
El ataque a una joven que vestía una camiseta contra Bolsonaro, a quien le tatuaron una esvástica en el vientre, fue el emergente viral de una cadena de ataques contra las mujeres, cuyo movimiento de miles clamando “#EleNão” (“Él [Bolsonaro] no”) representa el punto más elevado de la movilización popular contra este avance reaccionario.
Desde la izquierda revolucionaria hemos saludado este método de movilización callejera de las mujeres como el camino a seguir para derrotar estos ataques.

Tomás Eps

jueves, 11 de octubre de 2018

¿Qué crisis será televisada: la de Venezuela o la de Argentina?




La pobreza, el desempleo, la inflación y las protestas en Argentina no pasan de generar frías informaciones en los diarios de referencia, sin el menor análisis crítico sobre la política neoliberal de Mauricio Macri. Porque, para condenar a gobiernos por las consecuencias no de su política, sino de las sanciones impuestas por los matones que mandan en el mundo ya tenemos… a los de Cuba y Venezuela.

Andrade y los movimientos sociales




La propuesta del candidato del Partido Comunista Oscar Andrade de “superar el divorcio entre la izquierda social y la política” es un intento de reactivar los movimientos sociales pero en clave reformista para sumar votos al Frente Amplio.

La candidatura de Andrade ha despertado expectativas en sectores de trabajadores que se ilusionan con que puede ser una alternativa a los sectores más conservadores que han hegemonizado el Frente Amplio en estos años; los que han tenido durante su gestión la aprobación del imperialismo y los empresarios por las políticas desarrolladas.
Algo de esta caracterización sobre la orientación que ha prevalecido advierte el propio Andrade, quien en un reciente reportaje señalaba como el gobierno ha retaceado recursos para la educación o para la ley de violencia basada en género, que hay visiones represivas acerca de la seguridad y que se reprimieron protestas sindicales, o que el gobierno no promueve los aumentos salariales para los trabajadores, entre otras señales de una política que ha tomado muchos puntos de la agenda de la derecha tradicional.
A estas críticas que señala el propio candidato habría que sumar las características del modelo económico que llevó adelante el FA: extranjerización de la tierra y primarización de la economía, apertura económica, trabajos con contratos basura y de bajos salarios, etc.
Ante esta situación la salida que propone Andrade no es la ruptura con el Frente Amplio o al menos disputar el liderazgo (tomando la lógica del PC) a esos sectores conservadores; por el contrario su candidatura intenta “motivar” y entusiasmar a esos movimientos sociales desencantados que dudan en votar al Frente Amplio.

La “institucionalización” de los movimientos sociales

En el mismo reportaje Andrade también critica la “excesiva institucionalización” de la militancia de izquierda, es decir su integración a la gestión de gobierno, ya sea en el parlamento o como funcionarios con cargos públicos.
Su crítica sin embargo no va mucho más allá de decir que la institucionalización ha sido excesiva y que “hay que escuchar más” a esos movimientos; lograr que participen más, apuntando a un proceso que definen como “gestión de gobierno con más pueblo organizado” con un Frente Amplio que tiene que “revincularse con su base social organizada”
Andrade (y todo el Partido Comunista) se paran desde la propia institucionalidad (del régimen burgués) para pensar ese rol de los movimientos sociales.
Estos sectores quedan prácticamente reducidos a ser una presión “por izquierda” en la gestión de gobierno, un bloque que haga de contrapeso a los sectores más conservadores de ese gobierno frenteamplista “en disputa”. La estrategia del Partido Comunista no es mucho más que una intención de ser sensible a los movimientos sociales, escuchar sus demandas y darles alguna respuesta.
En los 12 años de gobierno en que para Andrade “las tensiones no llegaron a ser tan intensas como en este último período, en el que se achicó el margen del crecimiento económico” este objetivo no fue difícil de cumplir; el gobierno era aplaudido por las patronales y los organismos internacionales del imperialismo y la vez satisfacía algunas demandas populares (lo que en parte era sencillo también cuando se venía de la terrible crisis del 2002).
Durante todos estos años de “bonanza” el Partido Comunista no dijo mucho; por el contrario, con todo su peso en los movimientos sociales se dedicó a decir que íbamos bien, llamando a confiar casi ciegamente en los gobernantes frenteamplistas.

La candidatura de Andrade

Ahora que “se achicó la torta” y que es imposible no ver que el Frente Amplio tiende a recortar por el lado de los trabajadores y descargar la crisis sobre sus espaldas, surge la candidatura del dirigente del Partido Comunista.
n ese mismo reportaje Andrade señala correctamente que en Latinoamérica “La izquierda que asumió el gobierno a partir de luchas populares se dedicó a domesticar al movimiento popular que lo llevó a ser gobierno”; sin embargo…. “Uruguay es una rara excepción: no lo domesticó, pero cada vez tenemos más enfrentamientos con el movimiento social”.
Andrade no podría aceptar que lo que plantea para los gobiernos progresistas también es válido para Uruguay por eso tiene que apelar a la “excepcionalidad” de nuestro país.
Como no puede evitar ver que hay “más enfrentamientos” con el movimiento social (un eufemismo para no decir que la crisis se descarga sobre los sectores populares) busca con su candidatura reencausar esa supuesta sintonía entre los movimientos y la gestión de gobierno.
Lo que no puede ver Andrade (porque su partido forma parte) es que los gobiernos progresistas han sido pasivizadores de la movilización popular.
Las reformas que han encarado tienen como contraparte la desmovilización y despolitización de las clases subalternas.
La gestión “prolija” del capitalismo dependiente garantiza una estabilidad que aplaude el imperialismo y los empresarios e incorpora a cuentagotas sentidas demandas populares.
Se intenta subordinar a los movimientos sociales (ser parte de la gestión de gobierno como señala Andrade) y presionados a canalizar sus aspiraciones en el marco de las instituciones del régimen burgués capitalista.
Por el contrario se trata de que los movimientos sociales avancen en procesos de autoorganización y autonomía para cuestionar desde la raíz la estructura del régimen social, de manera independiente del Estado.

Hernán Yanes