domingo, 15 de octubre de 2017

Cataluña: de la huelga general a la espantada sin atenuantes




Artículo desde España para el debate.

El Partido Democrático de Cataluña, y su socio Esquerra Republicana, de la coalición de gobierno Junts pel Sí, con las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) como comparsa desengañada, han dado una vuelta completa en el aire para decir que se consagra la República de Cataluña y al mismo tiempo se solicita al parlamento regional su suspensión. La actuación estelar estuvo a cargo del presidente de la generalidad de Cataluña, Carlos Puigdemont. En la medida en que sin la votación del Parlamento se puede afirmar que no hubo proclamación alguna y lo que se suspende carece de entidad jurídica material, nos encontramos ante un abandono de los objetivos nacionales con los que los políticos de la burguesía y pequeño burguesía regional acaudillaron a la población trabajadora y pequeño burguesía. Frente al masivo movimiento de masas que respaldó la consigna de una República de Cataluña, la maniobra de Junts pel Sí tiene el objetivo de una derrota pacífica del movimiento popular de independencia para, sobre el cadáver de la movilización de masas, intentar una negociación extrema con el Gobierno del Partido Popular. Se ha pretendido vender esta estrategia como un camino hacia la independencia, cuando es en realidad una expresión de los límites de la burguesía y pequeño burguesía, su imposibilidad de acaudillar un proceso de autodeterminación. Este es un intento de negociar con el Estado español un resquicio que les permita su supervivencia política a través de un pacto de Estado. El grado de acuerdo previo con el gobierno del PP se podrá vislumbrar en la reacción de este en los próximos días, tras una reunión de emergencia del Consejo de Ministros. Pero hay un primer indicio en el hecho que no se ha registrado ninguna reacción punitiva inmediata alguna.
Las fuerzas revolucionarias deben repudiar cualquier tipo de represión contra los trabajadores y el pueblo catalán. Se debe mantener la exigencia de una inmediata retirada de las fuerzas de la Policía Nacional y la Guardia Civil de Cataluña. Hay que exigir el respeto al autogobierno de la autonomía. Hay que rechazar cualquier intervención en su contra. El Parlamento catalán tiene derecho a mantener su actividad con absoluta independencia. Ninguna de estas consignas ha sido expresada por las fuerzas nacionalistas, que han perdido toda dignidad en plena espantada ante el avance del gobierno de los recortes y la represión. La forma de unidad que se acuerde entre la burguesía centralista de España y la burguesía de Cataluña en la negociación que se abre no es de la incumbencia de los trabajadores. Por el contrario, para los trabajadores de Cataluña y del resto de España debe regir el principio de unidad de acción en la lucha contra los recortes sociales, no a los despidos, no al cierre de empresas, basta de horas extras, por las 8 horas, no a la precarización, por una jubilación mínima de 1000€, derogación de las reformas laborales del PSOE y el PP y por una jubilación digna, basta de represión, fuera la Ley Mordaza, plenos derechos democráticos y sindicales, libertad a los presos por luchar.
Los partidos del pacto nacionalista en Cataluña son los partidos de los recortes sociales y la precariedad, que han intentado desviar la reclamación de los trabajadores de Cataluña por condiciones de vida dignas hacia la lucha por la independencia nacional –que no son capaces de llevar adelante de forma consecuente. La inconsecuencia en la lucha por la autodeterminación ya se había manifestado con el referéndum convocado el primero de octubre pasado, que no permitía la libre expresión de los intereses de los trabajadores, al imponer una pregunta que implicó la aceptación de una república burguesa y al determinar por anticipado la voluntad de que esta sea miembro de la Unión Europea y la OTAN.
La independencia política de los trabajadores de Cataluña supone en primer lugar la diferenciación respecto de las banderas nacionales de la burguesía y la pequeño burguesía, cuyo objetivo último detrás de la separación de la región autónoma es mantener el régimen de explotación del capital sobre los trabajadores. La disputa por los recursos nacionales entre el PDCat, ERC y CUP con el gobierno represor y ajustador del Partido Popular en el Estado español no puede ocultar que, en las presentes condiciones, si los trabajadores de Cataluña no se estructuran de forma independiente a los intereses de la burguesía servirán de carne de cañón a los intereses de las corrientes burguesas enfrentadas. El papel de los “anticapitalistas” de la CUP en esta farsa ha sobrepasado todos los límites.
Los trabajadores de Cataluña, organizados de forma independiente de la burguesía, deben rechazar de forma terminante su separación del resto del proletariado de la península Ibérica y deben reclamar la instauración de una Federación Socialista de Repúblicas Ibéricas. Los trabajadores de Cataluña deben mantener una independencia absoluta respecto de las maniobras de la pequeño burguesía y la burguesía catalana para un acuerdo con la burguesía del resto del Estado español y deben rechazar también cualquier compromiso de las organizaciones sindicales de clase con la gestión del Gobierno de la Generalidad y sus negociaciones secretas con la Unión Europea y el gobierno del Partido Popular.
El proceso en curso ha agudizado hasta el extremo la crisis del régimen en España. Esta anuncia en un más largo plazo el desprestigio definitivo de la monarquía ante las más amplias capas de la población de todo el Estado español. El verdadero motor de esta crisis es la respuesta popular en Cataluña a la convocatoria de un referéndum de independencia. El Gobierno se apresta a reforzar la derrota pacífica del movimiento de resistencia popular en Cataluña en la medida de lo posible, pero no dudará en emplear la fuerza si lo considera necesario para doblegar esa resistencia. Tiene a su alcance profundizar el curso de la represión que ha desatado en su intento de detener el proceso de independencia regional y mantiene un aparato logístico militar desplazado a esa autonomía para apoyar a las fuerzas de la Policía Nacional y Guardia Civil acantonadas en Cataluña ante el masivo repudio de la población a su presencia.
El rey Felipe VI en una intervención pública en la televisión ha apoyado al gobierno ajustador del Partido Popular en su represión a la población sublevada de Cataluña. Sin embargo las fuerzas que han convocado al referéndum, los partidos nacionalistas mayoritarios y sus aliados, se han mostrado incapaces para dar una respuesta a su propia iniciativa y han optado por desmovilizar a sus bases. Pese a ello el Gobierno, ante las maniobras de la mayoría del parlamento y el gobierno catalanes, tiene a su alcance la disolución de la autonomía o la declaración del estado de excepción si lo considera necesario.
La participación popular en el referéndum de independencia convocado por la Generalidad de Cataluña el primero de octubre adquirió proporciones sin precedentes. Testigos directos de la concurrencia a los colegios electorales aseguran que superaron con creces la afluencia a convocatorias electorales en el pasado reciente. La masiva participación sufrió una represión desmedida, equiparable a la desencadenada en los albores del régimen introducido en España tras las elecciones del 15 de junio de 1977, en la Diada de ese año, reprimida con ferocidad por la guardia de asalto de entonces denominada “los Grises”, bajo el primer gobierno del prócer de la transición Adolfo Suárez.
La respuesta del gobierno del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy fue la ocupación de Cataluña por la Policía Nacional y el cuerpo paramilitar de la Guardia Civil para neutralizar la convocatoria del referéndum y anularlo mediante la requisa de las urnas y la clausura de los colegios electorales. Sin embargo esta intervención policial fue insuficiente y pese a la brutalidad represiva solo logró impedir la votación en 400 de los más de 2000 colegios electorales. Mientras que la votación careció de los requisitos mínimos de garantías de un procedimiento de esta naturaleza, ha puesto de relieve la voluntad de independencia nacional por parte de la población de Cataluña y la polarización y radicalización de la sociedad, entre otras cosas, precisamente, por la ofensiva represiva del gobierno central, que ha vuelto a despertar el recuerdo de los años de sojuzgamiento de la cultura y derechos nacionales bajo la dictadura de Francisco Franco –cuyos restos reposan aun en el altar de los golpistas de 1936, el Valle de los Caídos, que la democracia española no ha querido borrar de la faz de la tierra.
La huelga general que paralizó a Cataluña el 3 de octubre ha mostrado a una población en estado de sublevación frente a los cuerpos represivos movilizados por el Gobierno, que además ha resquebrajado la unidad de acción de la policía autonómica –que ha dejado de ser un cuerpo disciplinado a los dictados del Ministerio de Interior del gobierno central. La radicalización del proceso de independencia condensa la profunda reacción social a la precariedad laboral, los bajos salarios, las dificultades de acceso a la vivienda, los ajustes en el sector de la sanidad pública y la educación que sufren los trabajadores de Cataluña. Sin embargo, la propia huelga fue transformada en un episodio festivo por la intervención de la Asamblea Nacional de Cataluña y los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO. Mientras que los gobiernos de coalición entre burgueses y pequeño burgueses de la Generalidad de Cataluña son responsables directos de los recortes sociales y la privatización de los servicios públicos en la región, los trabajadores enganchados en el discurso nacionalista creen a pies juntillas que esa situación es consecuencia de las imposiciones del centralismo español y mantienen la ilusión de que bajo una república catalana se acabará la precariedad. Los sindicatos de clase en España y Cataluña deben imponer una verdadera independencia obrera respecto de los intereses de la burguesía y rechazar su convocatoria como muleta en la que se apoyan las fuerzas de la burguesía y la pequeño burguesía en su disputa por la renta nacional con el resto del estado español.
Cataluña tiene el 17% del empleo en España con 3 millones de trabajadores, de los cuales 2,6 millones están en el sector privado y 400.000 en el sector público. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 87% de los contratos de trabajo en Cataluña es temporal. La crisis económica, que ha exacerbado la explotación de los trabajadores, ha sido el principal motor de esta radicalización canalizada por el nacionalismo burgués y pequeño burgués separatista catalán. La burguesía española ha sido incapaz en los últimos 200 años de soldar los intereses regionales con los intereses de la nación en su conjunto. Por su parte, la propia burguesía y pequeño burguesía catalana no ha logrado la constitución de un Estado independiente pese a haber decretado por dos veces en 1931 y 1934 la República Catalana en el marco de la Federación de Estados Ibéricos. La incapacidad de la burguesía centralista de España y la gran burguesía catalana, que representa los capitales más concentrados del país penetrados por el capital extranjero, por integrar a Cataluña de un lado y de la burguesía nacionalista y pequeño burguesía separatista de Cataluña por establecer una nación independiente deja planteado un estado de crisis permanente reflejado en un choque sistemático de intereses en torno al destino de la renta nacional. Las masas desde luego son ajenas al hecho de que un desarrollo independiente del capitalismo catalán es imposible en pleno siglo XXI, y de que los partidos que han retado al Estado lo han hecho sin una vocación real de independencia, porque en el fondo intentan una fórmula preferente para su subordinación al capital internacional a través de la Unión Europea.
El interés legítimo de los trabajadores de España está indisolublemente ligado a la lucha por una Federación Ibérica de Repúblicas Socialistas como única vía para superar la descomposición y el colapso capitalista, que someten a las masas laboriosas a la privación y explotación como única vía para la subsistencia del régimen. Es un objetivo central de los militantes del movimiento obrero y popular mantener este debate en el seno de los Comités de Defensa del Referéndum creados en los barrios.
Los trabajadores de Cataluña y del resto del Estado español deben apelar a la formación de un partido obrero independiente, cuya tarea es diferenciarse de las corrientes de la burguesía y la pequeño burguesía de Cataluña y del resto del Estado español, para impulsar la recuperación de las organizaciones sindicales para la lucha y propugnar el desarrollo de juntas obreras para instaurar un gobierno de los trabajadores por la Federación Ibérica de Repúblicas Socialistas.

Carlos Schwartz

sábado, 14 de octubre de 2017

Concurrida sexta marcha por Salud Mental, desmanicomialización y vida Digna




Una concurrida marcha por la Salud Mental se desarrolló en la tarde de ayer en Montevideo, organizada por la Asamblea Instituyente por Salud Mental.

En el marco del V Encuentro Antimanicomial, que se está desarrollando entre los días 9 y 10 de octubre, la Asamblea Instituyente por Salud Mental organizó una concurrida marcha para difundir su programa reivindicativo y volver a sentar posición frente a la ley de salud mental aprobada en el pasado mes de agosto.

Desde los DDHH

La Asamblea instituyente reivindica el abordaje de la salud mental desde los DDHH, para superar viejos modelos que eviten reproducir lógicas que se quieren superar. En este sentido se recuerda el ante proyecto de ley que presentaron en el año 2015 que contiene en sí, profundas diferencias con la actual ley aprobada recientemente en el Parlamento.
En el acto se leyeron una serie de puntos críticos con respecto a la actual ley, para empezar que se mantiene la definición “trastorno mental” concepto que colabora en la estigmatización y patologización de las personas, no se atienden medidas que prevengan la vulneración de las personas, no cumple con la legislación internacional en cuando a la creación de un órgano controlador independiente y autónomo, no incluye garantías individuales en las internaciones voluntarias e involuntarias, tampoco se revisan las medidas terapéutica coercitivas, entre otras críticas. Puede ver más acerca de esto en: http://asambleainstituyente.blogspot.com.uy/
Como dice finalmente el comunicado de la Asamblea: Los aportes, la experiencia y el saber de las organizaciones sociales fueron desestimados por nuestros representantes parlamentarios, quienes finalmente aprobaron una Ley sostenida esencialmente por el modelo sanitarista.

Sebastián Artigas

viernes, 13 de octubre de 2017

Cataluña: De la huelga general a la capitulación




El gobierno catalán terminó reculando a la hora de consagrar la independencia. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declaró la independencia pero, a renglón seguido, la dejó en suspenso en vistas a “emprender -según sus palabras- un diálogo para llegar a una solución acordada” con el Ejecutivo español. El pedido de una negociación ni siquiera plantea como condición previa el retiro de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que sigue acantonada en Cataluña. Esto despertó la decepción e indignación de una parte importante de los manifestantes que se congregaron frente al Parlamento.
El nacionalismo catalán arrugó frente a las amenazas del Estado español, la monarquía y la cúpula del Poder Judicial, que declaró ilegal el referéndum. Pero más que la represión y el accionar judicial, la Generalitat sucumbió ante lo que constituyó un “golpe de mercado”. Asistimos a un éxodo de las principales empresas que anunciaron que trasladaban su sede social fuera de Cataluña. Esta maniobra contó con la complicidad del gobierno español de Mariano Rajoy, quien modificó a tal efecto la normativa vigente.
La huida abarcó a las principales empresas, al punto tal que Cataluña se hubiera quedado sin ninguna empresa del Ibex 35, que reúne a las corporaciones líderes, después de que los consejos directivos de Colonial, Abertis y Cellnex decidieran trasladar sus sedes sociales, y Grifols abriera la puerta a hacerlo. Esto vino precedido por el éxodo de los bancos, que fueron los primeros en salir con los botines de punta. La cascada siguió en el sector financiero y asegurador con los cambios de domicilio de GVC Gaesco, MGS Seguros y Segur Caixa Adeslas. Y se extendió al sector industrial.
La gran burguesía catalana envió un ultimátum al jefe de Estado catalán, advirtiéndole que la situación iba a empeorar si el gobierno no daba marcha atrás. Así se lo transmitió el presidente del Círculo de Economía, una de las principales cámaras patronales, quien le pidió que se retractara antes de la apertura de los mercados en el curso de esta semana.

Recule anunciado

Este recule ya podía anticiparse, si tenemos presentes las declaraciones de la coordinadora general del PDeCAT (Partido Demócrata de Cataluña), Marta Pascal, dirigente de la formación política que lidera Puigdemont, la misma noche del domingo en que tuvo lugar el referéndum, sugiriendo que la declaración de hoy sería “retórica”. El propio presidente de la Generalitat ya había instado a una mediación internacional. Las tendencias a un compromiso ya estaban presentes en gran parte del nacionalismo catalán. Otras formaciones políticas y figuras que integran la coalición de gobierno instaron a una salida negociada como Esquerra Republicana (ERC), y Artur Mas, ex presidente de la Generalitat.

Límites insalvables

Los episodios de Cataluña han puesto de relieve los límites del nacionalismo catalán, el cual recula cuando se venía de haberle infligido una gran derrota política al gobierno de Rajoy, con el referéndum y la multitudinaria movilización que se produjo en defensa del derecho a votar y pocos días después, con la huelga general.
El desafío que estaba planteado era darle continuidad y profundizar la movilización popular. La conspiración empresaria ponía en el orden del día la necesidad de intervenir los bancos para evitar la fuga de capitales, ocupar los lugares de trabajo, empezando por aquellos establecimientos y propiedades de la burguesía que defiende a la monarquía y al Estado español y salir al cruce e impedir el sabotaje y la extorsión económica. Esta línea de acción choca con la política de conciliación de clases en el campo nacional por parte de la burguesía catalana que apunta a regimentar y preservar bajo su tutela política al movimiento popular. No se nos puede escapar que la Generalitat que promovió el referéndum es un gobierno patronal y ajustador, que viene promoviendo severos recortes sociales y la precarización laboral en el Estado. Una incursión contra la propiedad capitalista no está en los cálculos de la burguesía nacionalista, pues sería un arma de doble filo que podría terminar volviéndose contra ella. Esto es lo que explica el empeño puesto en darle a la huelga del 3 un carácter policlasista, de “protesta cívica”, disolviendo las fronteras de clase.
Este desenlace ha dejado pedaleando en el aire al nacionalismo más radicalizado, empezando por los anticapitalistas de la CUP, cuya estrategia fue alentar un frente común con el gobierno catalán, al punto tal de otorgarle sus votos para que acceda al poder y aprobar el presupuesto propuesto por la Generalitat.
El gobierno de Rajoy planteó que, pese a la suspensión, la declaración de independencia sería inaceptable e insinuó que avanzaría en la aplicación del artículo 155, suspendiendo la autonomía de Cataluña y promoviendo su intervención. Sin embargo, más allá de mostrar los dientes, una salida de fuerza estaría reservada como un recurso último. No olvidemos que la represión al referéndum terminó volviéndose un búmeran contra el propio gobierno central, transformándose en un golpe político a su gestión.
La línea prevaleciente en el gran capital español e internacional es alentar un compromiso. Esto es lo que explica la exhortación de una parte de la dirigencia europea a buscar un “diálogo” y un entendimiento. Existe un temor fundado por parte de la burguesía española y mundial de que una fractura del Estado ibérico pueda disparar una crisis y corrida financiera de gran alcance, que ponga en peligro el rescate que se vienen realizando para evitar ese riesgo.
Pero una negociación, mediación mediante, en estas condiciones, será un capítulo más de la crisis antes que una solución. Las bases económicas y políticas para un arreglo son muy frágiles y minadas por la bancarrota capitalista mundial. El nacionalismo ha reclamado una mayor porción de los ingresos públicos y plantea una recaudación propia de impuestos, su propia política de subsidios, el manejo de los contratos de las obras públicas, la gestión de los servicios y mayor margen de relaciones internacionales; es decir, un cambio institucional que potencialmente derivaría, como se discute ahora, en un Estado autónomo. Esto choca con las necesidades del Estado español, que ha ido estos años al rescate de los bancos y de los grandes conglomerados empresarios en crisis, y para eso aplica un ajuste brutal contra los trabajadores y los Estados autónomos. El temor a una demolición político-financiera del Estado central es lo que explica este empantanamiento que se viene agravando en el tiempo.

La izquierda

Un párrafo especial lo merecen los partidos de izquierda. Sus principales exponentes, el PSOE y Podemos, han hecho causa común con el Estado español contra el derecho a la autodeterminación. Veteranos dirigentes del PSOE, como Felipe González o Alfonso Guerra, se han pronunciado por la aplicación del artículo155, o sea una intervención, si no hubiera más remedio. Además, el Partido Socialista de Cataluña (PSC) junto al PSOE, han llamado a movilizarse en la manifestación organizada por la derecha desde el búnker de Societat Civil Catalana, el PP y Ciudadanos, quienes realizaron la primera concentración en Barcelona en oposición a la autodeterminación catalana.
Podemos ha tratado de no quedar pegado a la derecha y ha organizado su propia manifestación, que fue convocada bajo la consigna “Parlem”(Hablemos).
En esta línea, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, planteó que “los resultados del 1° de octubre no pueden ser un aval para proclamar la independencia”, lo que significa no reconocer los resultados del referéndum que es lo que precisamente exige el gobierno de Rajoy (Infobae, 10/10). “Lo que ahora necesitamos -afirmó- son gestos de distensión de ambas partes. No necesitamos una escalada (de violencia) que no beneficia a nadie. Es la hora de tender puentes, no de dinamitarlos” (ídem).
Las negociaciones que seguramente se abran tienen un resultado incierto pero lo que sí es claro es que cualquier compromiso al que se arribe va a ir acompañado de una vuelta de tuerca en una política de austeridad y de ataque a la población laboriosa, en el que ambos gobiernos (el nacional y el catalán) coinciden y ya vienen ejecutando con despidos masivos, la implementación de una reforma laboral, jubilaciones y salarios mínimos de indigencia y rebajas salariales. La Generalitat intentará valerse de este cuadro para reforzar aún más una regimentación del movimiento popular y agitar la amenaza de una intervención para acallar cualquier reclamo y movilización independiente, exhibiéndolos como un factor de “desestabilización” que podría hacer naufragar las negociaciones y, por lo tanto, funcional a la derecha.

Independencia política

Esta situación pone al rojo vivo la cuestión de la independencia política de los trabajadores. La estrategia debe ser la denuncia de la tendencia al compromiso y a desnaturalizar el derecho a la autodeterminación y convertir esa reivindicación en una palanca para desarrollar una lucha de clases al interior de Cataluña y de España entera.
No se puede obviar que si el atropello a Cataluña prospera, será un golpe no sólo al pueblo catalán sino al conjunto de los trabajadores de España. Reforzará la capacidad de acción política y represiva del gobierno de Rajoy para profundizar el ajuste y doblegar los derechos y la resistencia de los trabajadores de todo el país.
La independencia política de los trabajadores significa romper las ataduras y el sometimiento de las centrales obreras con el Estado español y la monarquía. Así como las direcciones sindicales de la UGT y Comisiones Obreras se ubicaron de la vereda de enfrente con respecto a los derechos del pueblo catalán, de la misma manera, se vienen colocando respecto a las demandas obreras, dejando pasar el ataque que viene llevando adelante el gobierno central contra las conquistas de los trabajadores. La clase obrera catalana y española deben unirse en un solo bloque e infligir una derrota al gobierno represivo y ajustador, y enemigo principal de los derechos de los trabajadores y de la autonomía.
Defendemos el derecho a la autodeterminación nacional con un programa para poner fin a la monarquía española impuesta por el franquismo, por la República, y por la unidad del proletariado de todo el Estado español en la lucha contra el capital, los ajustes antiobreros y el conjunto del Estado capitalista. En oposición a la fragmentación de la clase obrera de las diferentes nacionalidades, planteamos la unidad de clase en todo el territorio español para luchar por una República Socialista Federativa.

Pablo Heller

Che Guevara, la CIA… y los extraterrestres




En la última estafa editorial titulada “Tengo a papá. Las últimas horas del Che”, de Editorial Planeta, J. J. Benítez, un conocido farsante especializado en libros sobre OVNIs asegura que “hoy el Che Guevara sería un yihadista” y que sus restos no se encuentran en Cuba, sino en Bolivia. Su fuente: un supuesto “exagente” de la CIA. ¿Será el mismo agente que informó a dicho autor sobre una base alienígena que, según sostiene, encontró la nave Apollo XI en la Luna en 1969, y que el ejército de EEUU destruyó –asegura- mediante una bomba nuclear?

lunes, 9 de octubre de 2017

El Che de este tiempo




A 50 años de su asesinato

El 9 de octubre se cumplen 50 años del asesinato en Bolivia del comandante Ernesto Guevara de la Serna. Cuando el Che fue ejecutado en la escuela de La Higuera, tenía 39 años. Una vida breve e intensa. Lo profundo de sus ideas y el filoacerado de su acción, lo sitúan entre los grandes revolucionarios del siglo pasado. El Che está destinado a seguir inspirando a nuevas generaciones de luchadores por la justicia social y la hermandad entre los seres humanos.
En una época árida en valores éticos, el legado más importante del Che es su ejemplo. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Lo fundamental de su mensaje consiste en que un dirigente no puede llamar a luchar si no estádispuesto a correr los mismos riesgos que sus camaradas. El hombre nuevo es el dirigente que no aprovecha su cargo para disfrutar de privilegios o para hacer la vista gorda con la corrupción. El Che fue ejemplo de modestia y honestidad como ministro de Industrias y presidente del Banco Central de Cuba antes devolver a la lucha guerrillera. Los hombres y mujeres que se inspiran en el Che, en especial los jóvenes, sienten repugnancia por la corrupción, el acomodo y la ambivalencia de la política incrustada en el sistema.
No hay que confundir el ejemplo del Che con posiciones dogmáticas y sectarias. Su integridad moral y claridad política se basaban en una comprensión integral de la realidad de su época y en las características sociales del ser humano de su tiempo. Como fruto de un conocimiento directo de América Latina, el Che forjó el pensamiento socialista y antimperialista que lo llevó en México a incorporarse a la gloriosa aventura de los 82 expedicionarios del Granma encabezados por Fidel Castro.
En su práctica cotidiana el Che hizo suya la afirmación de Fidel: “Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigo ni enemigo” La Historia me Absolverá , septiembre, 1953).
Su legado es un llamado a rebelarse contra la injusticia en todo tiempo y lugar. Sentir en carne propia la humillación que sufre cualquier ser humano sin importar su raza, nacionalidad ni creencias. Esto llevó al Che a combatir en Africa y a encabezar un proyecto de liberación continental a partir de la guerrilla en Bolivia.
Su derrota no demuestra que el Che estuviera equivocado en el horizonte estratégico de su proyecto. Es evidente que América Latina necesita liberarse de la dominación y explotación imperialista. La ruptura de esa dependencia es necesaria para despejar la vía a un desarrollo económico, social y cultural que permita al ser humano convertirse en protagonista de su propia historia.
El pensamiento del Che, que llamó a desconfiar siempre del imperialismo, muestra su vigencia al confrontarlo con las recientes amenazas de destruir la República Popular Democrática de Corea, estrangular la revolución bolivariana de Venezuela o hacer cada vez más duro el bloqueo de Cuba. Los casos de Irak, Afganistán, Libia y Siria demuestran que el imperio es capaz de cometer esas y peores atrocidades.
El desarrollo pleno de sus capacidades, gracias a las tareas que cumplió en la Revolución Cubana, llevaron al Che a descubrir las grietas que producirían el colapso de la Unión Soviética. La monumental obra del esfuerzo y heroísmo de millones de seres humanos de ese país, padecía el cáncer de la burocracia y la corrupción de su elite gobernante. No solo fue el derrumbe soviético de 1991. También desaparecieron -o quedaron reducidos a la insignificancia- casi todos los partidos comunistas cortados por la tijera stalinista.
El derrumbe del “socialismo real” produjo una profunda crisis ideológica, sumiendo a los trabajadores en la indiferencia como forma de rechazo pasivo a las prácticas corruptas de los partidos cooptados por el capitalismo. Esta crisis plantea la necesidad de construir nuevos instrumentos de lucha política y social. Es una batalla que se libra en el terreno de las ideas y en la esfera de la acción-ejemplo. Se trata de recuperar la relación dialéctica entre los movimientos sociales y los partidos, bloqueada por una burocracia oligárquica que aún persiste en muchos lugares. En este proceso de revolución cultural para reconquistar conciencias para el socialismo del siglo XXI queda aún mucho camino. Hay que barrer, por ejemplo, con el fetichismo de un Estado omnipotente e infalible que convirtió al socialismo -que significa poder popular y derechos humanos, políticos y sociales- en su opuesto: un estatismo vulgar y ramplón que minó la fortaleza de la ideología revolucionaria.
Los rebrotes de socialismo de esta época van recuperando la frescura y atractivo de su matriz original. La tarea consiste en sembrar conciencia y crear organización para construir el poder del pueblo. El socialismo de hoy se inspira en el Che y crece en el seno de los movimientos sociales. Su lucha debe madurar todavía en instrumentos políticos de mayoría democrática para cambiar el rumbo suicida y devastador que el capitalismo impone al mundo.

Manuel Cabieses Donoso
Editorial de “Punto Final”, edición Nº 885, Santiago de Chile. www.puntofinal.cl

domingo, 8 de octubre de 2017

De cómo el Che Guevara pasó a la inmortalidad




¿De dónde vino la orden de asesinarlo?¿Qué dijo Fidel a los cubanos cuando lo supo? Su impacto en la música, el cine y la poesía.

Acto por el 50 aniversario de la muerte del Che




En Santa Clara, Cuba, se ha llevado a cabo un acto conmemorativo en recuerdo del comandante guerrillero Ernesto Che Guevara, por el 50 aniversario de su muerte. El presidente Raúl Castro rindió homenaje al insurgente.

Negocian más beneficios para la multinacional




La renuncia de Andrés Masoller puso de manifiesto una vez más que el gobierno se empeña en atraer inversión extranjera a cualquier costo y sin importar los impactos que producirá en el país.

La renuncia del director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas Andrés Masoller (número tres del equipo económico), mostró los desacuerdos existentes dentro del gobierno de Tabaré Vázquez en relación al “grado de entrega” que está dispuesto a admitir en la búsqueda desenfrenada de inversiones extranjeras.
Aunque no se conocen los términos exactos de las negociaciones, lo que también ameritó un pedido de informes de la oposición derechista de los partidos Colorado y Nacional, se sabe que en caso de que finalmente se defina la instalación de la pastera UPM (ex Botnia), contará con una importante cantidad de beneficios fiscales, exoneraciones tributarias y distintas cláusulas que garantizarán la rentabilidad del negocio.
Sucede que la multinacional finlandesa no está suficientemente satisfecha con los beneficios que obtendrá por desarrollar su actividad como zona franca. Pretende también ferrocarriles y caminerías “a medida” de su propio emprendimiento, no pagar el canon correspondiente por la zona franca, más exoneraciones fiscales (no pagar impuesto al patrimonio por ejemplo) y “paz social” (es decir atar de antemano a los trabajadores para que no reclamen con la complicidad de la dirigencia de la central obrera PIT-CNT). Se ha difundido en la prensa en estos días cómo a los propios negociadores nacionales les llama la atención que los finlandeses nunca se dan por satisfechos con lo que obtienen.
Los requerimientos parecen haber enojado al propio Ministro de Economía Danilo Astori, que no se caracteriza precisamente por defender la “soberanía económica”, quien señaló que el acuerdo “está lejos”. Las diferentes miradas coexisten por ahora en el equipo de gobierno, aunque la tentación por mostrar a un gobierno exitoso que logra atraer inversiones cuando se acercan años electorales, parece alentar mayores concesiones.
La renuncia fiscal empeorará seguramente el déficit, que ya es alarmantemente alto, e impactará también aumentando la deuda pública. Actualmente se pagan más de US$ 3.000 millones por servicios de deuda (intereses y amortizaciones), más que todo el presupuesto de la enseñanza pública. En este sentido, y esto también motivó la renuncia de Masoller, se está tirando el problema para adelante y en algunos años la situación será insostenible.

¿Cuál es el beneficio para los trabajadores?

Con este panorama está bastante claro que esta “mega inversión” no dejará beneficios duraderos para el país, y menos para los trabajadores.
Las exoneraciones y beneficios fiscales hacen un negocio muy rentable para UPM pero ocasionan que el costo lo sufra el pueblo. El presupuesto estipulado en la Rendición de Cuentas “austera”, que niega recursos a la salud y la educación, es la contracara de lo que se le otorga a UPM. Lo que se le da a la empresa se le niega al pueblo. Por esto también el año pasado hubo aumentos de impuestos a los trabajadores y sectores medios, por algo las altas tarifas públicas, el alto costo de la comida y la vivienda, y los salarios que no alcanzan para vivir.
Pero aunque en este caso la voracidad imperialista parece ser especialmente elevada, no se trata de un hecho aislado, sino más bien una de las características centrales del modelo económico frentamplista.
La idea de un Uruguay “atractivo” para las inversiones extranjeras, seguro y confiable para hacer grandes negocios, es parte del propio modelo del Frente Amplio en el gobierno.
En tiempos de bonanza económica internacional y comparativamente a un país que venía de la crisis del 2002, pudo dar mínimas concesiones a los trabajadores al tiempo que garantizaba grandes ganancias a los capitalistas. Pero ahora, cuando la economía internacional se enlentece, la crisis se acerca y el mundo está inestable, se ajusta a los trabajadores y el pueblo. Preventivamente, sabiendo que los ajustes generan resistencia el gobierno también lanzó el decreto antipiquetes y aumenta los gastos en seguridad.
Los costos no son solo económicos; muchas de las inversiones, como las de las papeleras perjudican también el medio ambiente y la calidad de vida en el país y en la región. Deterioros en los suelos, mala calidad de las aguas con indicadores de contaminación, deforestación, impacto climático, etc., son también los “daños colaterales” del afán por atraer inversiones.
Cabe agregar que más allá de matices, el Frente Amplio de conjunto se encolumna detrás de este modelo. En ocasiones pueden aparecer pequeñas diferencias, a veces el Partido Comunista, a veces los sectores vinculados a Constanza Moreira o quizás el MPP del ex presidente José Mujica, pero no se trata de cuestiones de fondo ni de una oposición real. Finalmente, como ha sucedido tantas veces en todos estos años, todos cerrarán filas detrás de la política económica.
Luego de casi 14 años de gobiernos frenteamplistas preocupados por garantizar las ganancias de las multinacionales es necesario que los trabajadores y el pueblo terminen de sacar conclusiones y rompan con esta política. Hay que construir una herramienta política propia, una corriente de los trabajadores por el socialismo.

Hernán Yanes

Denuncian ocultamiento de restos óseos en cuartel de bomberos

Tapan excavación tras el hallazgo de restos humanos en el Departamento de Salto

Hace algunos meses el docente José Buslón del liceo Grompone de Salto junto a un grupo de liceales a su cargo encontraron restos óseos mientras realizaban una excavación en el cuartel de Bomberos de la ciudad en busca de túneles de comienzos del siglo XX.
Buslón explicó que mientras realizaban la exploración encontraron una especie de bloque de cal en el que pudieron identificar la existencia de restos óseos que podrían pertenecer a un ser humano.
El docente comunicó en su momento el hallazgo a las autoridades del cuartel quienes comunicaron que se debían suspender las actividades en el lugar por orden del Ministerio de Defensa.
Hace pocos días, cuando el docente consultó para retomar las excavaciones, se le comunicó que el lugar había sido tapado y que todo lo hallado (porcelana, materiales ferrosos y los huesos) se había introducido en la tierra.
Ante tal situación el docente, acompañado por la Secretaría de Derechos Humanos del Pit-Cnt, radicó una denuncia en la Comisaría correspondiente, ya que la medida tomada obstaculiza toda posible investigación.

Los obstáculos para conocer la verdad e investigar

El hallazgo y posterior ocultamiento de restos humanos cuando aún persiste la incógnita sobre que sucedió con los desaparecidos de la dictadura llama poderosamente la atención.
Aunque no se puede asegurar que haya alguna relación con este tema sin duda corresponde realizar una investigación profunda.
Lamentablemente el ocultamiento deliberado de pruebas es parte de la estrategia de militares y ha contado con el apoyo o la inacción de las autoridades del gobierno frenteamplista. Basta recordar todos los obstáculos puestos por el fallecido ministro Fernández Huidobro cuando dio distintas órdenes para prohibir o entorpecer las investigaciones; medidas que contaron con el aval implícito o explícito del Frente Amplio que siempre lo ratificó en su cargo de Ministro de Defensa.
Por detrás de todo este tipo de sucesos sobrevuela la impunidad para los crímenes de la dictadura, heredera del pacto del Club Naval y sostenida por todos los partidos políticos.
En este sentido también se anuncia para este mes una movilización de las víctimas de la dictadura que han efectuado distintas denuncias judiciales, dada la parálisis de las causas y la falta de avances. La inacción de la Justicia también es parte de la estrategia de todo el régimen político para mantener la impunidad.

Hernán Yanes

sábado, 7 de octubre de 2017

El Che, medio siglo después




“Por la noche di una pequeña charla sobre el significado del 26 de Julio; rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios.”

“El socialismo económico sin moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación.”

Las dos citas del epígrafe que preceden este trabajo resumen admirablemente el pensamiento del Che. La primera está contenida en su célebre Diario redactado durante la campaña guerrillera en Bolivia. La segunda en una entrevista que le hiciera Jean Daniel en Argelia. Ambas delimitan los contornos de su proyecto político integral, irreductible a las estériles fórmulas del marxismo soviético imperante en aquellos tiempos y a la redefinición en clave economicista de la gigantesca empresa de construir un hombre y una mujer nuevos. Es necesario recordar estos planteamientos en vísperas del quincuagésimo aniversario del asesinato del Che en Bolivia. Las circunstancias del crimen son archiconocidas y no tiene sentido reiterar aquí lo que es por todos sabido. Nomás basta con recordar que caído en combate, el día anterior, las heridas del Che no ponían en riesgo su vida. Pero la orden emanada de la CIA fue terminante: “mátenlo y desaparézcanlo.” Que no haya un santuario donde descansen sus restos y se convierta en un lugar de peregrinación para sus seguidores de todo el mundo. “Que siga la suerte de Patrice Lumumba”, habrán pensado sus asesinos. El asesinato del comunista congoleño fue aún más vil y canallesco que el del Che. A éste lo mataron de un balazo, uno sólo, disparado a quemarropa. Al africano lo acribillaron a balazos, lo enterraron en un lugar secreto y, poco después, dos oficiales de la policía belga, expertos en esta clase de crímenes, exhumaron el cadáver, lo cortaron en trozos y lo sumergieron en ácido sulfúrico para disolver sus restos y eliminar cualquier posibilidad de encontrarlos. La obsesión del imperio y sus aliados, en el caso de Lumumba los británicos y los belgas, era no sólo matar sino hacer olvidar. La misma obcecación perturbaba el sueño de los estadounidenses cuando capturaron al guerrillero heroico. El plan funcionó con el congoleño, pero fracasó por completo con el Che. Aún desaparecido su presencia se tornó cada día más gravitante y el guerrillero heroico se convirtió en un ícono revolucionario mundial, una bandera de todas las luchas en cualquier lugar del planeta. Allí donde un explotado o un oprimido se levanta contra una injusticia la imagen del Che -inmortalizada en aquella fenomenal fotografía captada por Alberto Díaz (Korda)- se convierte de inmediato en el símbolo universal de la lucha, en bandera de combate contra toda forma de opresión. Treinta años después de su asesinato los restos del Che aparecieron en una fosa común en Valle Grande de donde fueron enviados de regreso a Cuba y hoy descansan para siempre en Santa Clara, la ciudad en donde libró y ganó la decisiva batalla que abriría de par en par las puertas para el triunfo de la Revolución Cubana.
Decíamos que los trazos principales de su biografía son de sobra conocidos. [1] Baste con decir que si bien el Che provenía de una familia y un ambiente social progresista, claramente identificado con los republicanos durante la Guerra Civil española y por ello netamente antifascista, su proceso de formación ideológica tuvo un vuelco decisivo con la constatación in situ de la lacerante situación de las clases populares durante sus dos viajes por América Latina en los cuales Bolivia fue una necesaria estación de su odisea continental. Dueño de una curiosidad inagotable y de una inmensa capacidad de trabajo, sus numerosas lecturas fueron dando forma a una cosmovisión revolucionaria que la asumiría íntegramente (y la profundizaría) el resto de su vida. [2]

El Che: teórico de la práctica, práctico de la teoría

Cabe preguntarse, en tiempos dominados por el eclecticismo posmoderno y la desilusión con la política y la democracia burguesas, ¿qué es lo que queda del mensaje del Che para las actuales generaciones? Muchas cosas, por supuesto. Por algo sigue siendo fuente de inspiración para los luchadores sociales de todo el mundo. Queda su inquebrantable coherencia, la inescindible unidad entre teoría, pensamiento y práctica que rigió toda su vida; su absoluta convicción de que este mundo es inviable y que sólo una revolución a escala planetaria podrá salvarlo de la némesis que lo lleva a su autodestrucción. Suficiente para comprobar la excepcional actualidad del Che y la vigencia de sus enseñanzas, de sus escritos, sus discursos, su ejemplo.
En esta ocasión quisiera adentrarme un poco más en su legado teórico forjado, como decíamos más arriba, por su práctica política que arranca con sus dos viajes por Latinoamérica donde establece su primer contacto orgánico con el marxismo a través de un médico sanitarista peruano, el doctor Hugo Pesce Pescetto, especialista en el tratamiento de la lepra. Pesce había sido, junto a José Carlos Mariátegui, co-fundador del Partido Socialista Peruano y a la sazón era uno de los máximos dirigentes del Partido Comunista del Perú. El Che lo conoce en su primer viaje cuando arriba a Lima, en Mayo de 1952, y es a partir de ese diálogo que se profundiza su conocimiento del marxismo. Esto lo reconoce el Che quien, años después, al enviarle de obsequio un ejemplar de “La Guerra de Guerrillas.” escribe en su dedicatoria lo siguiente:
«Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines más armoniosos con la necesidades de América.»
Y firma, “Faternalmente, Che Guevara.”
Su vínculo con Hilda Gadea, peruana radicada por entonces (año 1953) en Guatemala profundiza su familiarización con los clásicos del marxismo. Los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en 1954 en ese país: la invasión organizada por la CIA al mando del coronel Castillo Armas y el derrocamiento de Jacobo Arbenz habrían de completar con las duras lecciones de la praxis el proceso formativo del joven médico argentino. La continuación de su viaje hacia Ciudad de México, luego del afortunado encuentro en Guatemala con el “moncadista” cubano Antonio “Ñico” López (que sería quien rebautizaría a Guevara con el “Che” que lo haría célebre) lo pone en contacto primero con Raúl Castro Ruz y luego con su hermano, Fidel. Tal como lo cuenta el mismo Guevara, bastó una noche de conversación con el Comandante para que se convirtiera el médico de los expedicionarios del Granma y sin atisbarlo, iniciara el camino que lo transformaría en el más famoso guerrillero del mundo. En sus propias palabras, según una confesión que le hiciera a Jorge Masetti y que la reprodujera en una carta que enviara a sus padres desde México: “Charlé con Fidel toda una noche. Y al amanecer ya era el médico de la futura expedición”. La admiración que se prodigaban recíprocamente era extraordinaria, y se hizo patente en esa larga conversación de diez horas a mediados de Julio de 1955 en Ciudad de México. El Che percibió rápidamente que Castro era “un hombre extraordinario. … Tenía una fe excepcional en que una vez que saliera hacia Cuba, iba a llegar. Que una vez llegado iba a pelear. Y que peleando, iba a ganar. Compartí su optimismo. Había que hacer, que luchar, que concretar. Que dejar de llorar, y pelear”.
En las páginas que siguen echaremos un vistazo a una de las facetas menos conocidas -o, tal vez, la más olvidada- de este personaje extraordinario. Su condición de recreador del pensamiento marxista en clave latinoamericana. Desconocimiento u olvido explicable por la celebridad adquirida como “el guerrillero heroico”, por la productividad de su praxis histórica que, lógicamente, eclipsa todas las demás. Valiente hasta el punto de llegar a la temeridad, como lo reconocería Fidel, y a la vez noble y generoso como pocos con sus vencidos, el Che guerrillero ejerce tal fascinación que desplaza hacia las sombras al fecundo teórico marxista. Este extraño combatiente, este hombre de acción, luchaba con las armas en la mano mientras cargaba en su mochila las poesías de León Felipe y Pablo Neruda. En sus campamentos en la selva boliviana había más de un centenar de libros, muchos de los cuales eran verdaderas joyas del pensamiento social universal. No fue entonces casualidad su capacidad para recibir críticamente algunas de las categorías del marxismo soviético y para someter a implacable crítica la grotesca deformación que éste había sufrido a manos de la Academia de Ciencias de la URSS y sus insoportables manuales de “marxismo-leninismo”. [3] Hay un sugestivo paralelo entre Gramsci y el Che: ambos repudiaron las codificaciones “escolásticas” del marxismo, sean éstas de la Segunda o la Tercera Internacional. Gramsci, burlándose de la interpretación canónica de El Capital instaurada por la Segunda Internacional. Lo hace en su breve escrito a propósito del estallido de la Revolución Rusa, “La revolución contra El Capital”. El Che, haciendo lo propio con los manuales soviéticos que también decretaban la imposibilidad de la revolución en los países atrasados.
Tanto uno como el otro libraron una batalla sin cuartel contra el “economicismo” décadas antes de que algunos intelectuales, arrepentidos de sus pecados juveniles, renacieran como infecundos posmarxistas y “descubrieran” el determinismo economicista que, según ellos, condenaba irremisiblemente la teoría marxista al cementerio de las ideas. Carentes del talento y la audacia intelectual que les sobraban a Gramsci y el Che, se rindieron ante las caricaturas del marxismo y en lugar de repensarlo creativamente arriaron sus banderas, borraron su propia historia y su identidad y optaron por adherir a la ideología del nuevo bloque dominante o, en el mejor de los casos, por un estéril eclecticismo.
Heredero de una noble tradición, de la cual José Carlos Mariátegui fue el gran precursor, el Che concebía al marxismo en sintonía con la Tesis Onceava de Marx: en vez de interpretar el mundo, de lo que se trata es de cambiarlo. Como Lenin, creía que “el marxismo no era un dogma sino una guía para la acción”. Por eso, si la teoría se daba de bruces con la realidad aquélla debía ser meticulosamente revisada. Si el eurocentrismo del marxismo originario no le hacía lugar a la revolución socialista en la periferia había que liberarlo de esos condicionamientos y, sin tirar al niño junto con el agua sucia de la bañera, recrear la teoría para dar cuenta del inédito desafío práctico que no había sido previsto por los padres fundadores. Y si los “manuales” soviéticos postulaban una visión etapista y mecanicista según la cual no podía haber revolución socialista sin que antes hubiera una revolución democrático-burguesa liderada por la burguesía nacional, lo que había que hacer era arrojar esos textos por la borda y repensar todo de nuevo. En esta operación el Che demostró, al igual que los grandes clásicos del pensamiento marxista, que la teoría no es un edificio acabado sino una obra en construcción y, por lo tanto, en permanente revisión y reconstrucción. Demostró también que el abandono de ciertas proposiciones (y sus correlatos político-prácticos) y su reemplazo por otras puede hacerse sin necesariamente menoscabar el argumento central del marxismo; la teoría de la plusvalía como la viga maestra que revela el carácter insanablemente injusto, explotador y predatorio del capitalismo. Y que el proyecto socialista trasciende el marco económico o el productivismo: que de lo que se trata es de crear un hombre y una mujer nuevos, una nueva cultura, una democracia participativa integral, una nueva economía, un internacionalismo concreto y eficaz, basado en la solidaridad efectiva y el altruismo. Todo esto requiere de un sustento material; pero si en este todavía sobreviven los elementos constitutivos del capitalismo el proyecto socialista habrá muerto antes de nacer.
El legado teórico del Che es inmenso y la tarea de recuperarlo está lejos de haber sido realizada. Sus pesimistas apreciaciones sobre la escena internacional de su tiempo, dominada por la doctrina de la “coexistencia pacífica” proclamada por la URSS, fueron proféticas. La “guerra de las galaxias” de Reagan y la ofensiva final de George Bush (padre) terminaron destruyendo a la Unión Soviética y evidenciando el yerro de aquella doctrina; su visión de que no se puede construir el socialismo “con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo” es irrebatible a la luz de la experiencia. Su premonición de que la URSS ya había iniciado el retorno hacia el capitalismo, formulada a mediados de los sesentas, revela el incisivo carácter de su mirada. Además, sus análisis sobre la naturaleza incorregible y brutal del imperialismo fueron corroborados sin solución de continuidad. Así lo prueban las atrocidades perpetradas en Hiroshima y Nagasaki pasando por los horrores perpetrados durante once años en la Guerra de Vietnam, los “bombardeos humanitarios” de Bill Clinton en los Balcanes, el criminal bloqueo primero y la destrucción después de Irak, el posterio saqueo y destrucción de Libia -con linchamiento de Muammar el Gadafi incluido- el brutal ataque a Siria, la “invención” del ISIS y, entre nosotros, su no menos criminal ofensiva lanzada contra la Revolución Cubana desde sus inicios y, posteriormente, contra cuanto gobierno haya tenido la pretensión de luchar por la autodeterminación nacional y la justicia social. La brutal escalada violenta lanzada contra la Revolución Bolivariana en Venezuela es apenas el último eslabón de una siniestra cadena de crímenes. Por esto, y por muchas otras razones, a cincuenta años de su asesinato el Che es nuestro contemporáneo y sigue siendo permanente fuente de inspiración.

Crítica de la Economía Política del capitalismo y del socialismo

El Che fue un implacable crítico del capitalismo como sistema, y de los diversos proyectos que en Nuestra América trataron de presentarlo con un rostro amable y progresista. En ese sentido sobresalen las reflexiones volcadas en el brillante discurso que pronunciara el 8 de Agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este. [4] La reunión había sido impulsada por la Administración Kennedy con dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (ALPRO), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon y sus lenguaraces latinoamericanos, sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la ALPRO, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser. [5] Anticipándose a una crítica que posteriormente adquiriría generalizada aceptación el Che dirigió sus dardos en contra de los proyectos de desarrollo pergeñados por la tecnocracia internacional del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial o el FMI, obra de “técnicos muy sesudos” -decía, mientras su rostro se iluminaba con una sarcástica sonrisa- para los cuales mejorar las condiciones sanitarias de la región no solo era un fin en sí mismo sino un requisito previo de cualquier programa de desarrollo. Guevara observó que, en línea con esa premisa, de 120 millones de dólares en préstamos desembolsados por el BID la tercera parte correspondía a acueductos y alcantarillados.
Y añadía que “Me da la impresión de que se está pensando en hacer de la letrina una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; ‘vamos a hacerle letrinas y entonces, después que le hagamos letrinas, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción.’ Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos (entre los cuales figuraba con prominencia Felipe Pazos, economista cubano que había buscado “refugio” en Estados Unidos ni bien triunfara la revolución). Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cuándo se hará!” Y remataba su ironía diciendo que “lamentaré profundamente, en nombre de la delegación cubana, haber perdido los servicios de un técnico tan eficiente como el que dirigió este primer grupo, el doctor Felipe Pazos. Con su inteligencia y su capacidad de trabajo, y nuestra actividad revolucionaria, en dos años Cuba sería el paraíso de la letrina, aun cuando no tuviéramos ni una de las 250 fábricas que estamos empezando a construir, aun cuando no hubiéramos hecho Reforma Agraria.” [6]
Al exponer las falacias de la ALPRO, mismas que con diferentes imágenes hoy sostienen los ideólogos del neoliberalismo y del libre cambio, el Che atacó también la pretensión de los economistas que presentan sus planteamientos políticos como si fueran meras opciones técnicas. La economía y la política, decía, “siempre van juntas. Por eso no puede haber técnicos que hablen de técnicas, cuando está de por medio el destino de los pueblos.” Al insistir en la inherente politicidad de la vida económica el Che subrayaba una verdad que la ideología dominante ha ocultado desde siempre, haciendo que las opciones de política económica que deciden quién gana y quién pierde, quién se empobrece y quién se enriquece, aparezcan como meros resultados de inexorables ecuaciones matemáticas, “objetivas”, incontaminadas por el barro de la política. Si hoy en la Argentina o Brasil, como en Estados Unidos o Europa, crecientes sectores de la población son arrojados al desempleo o por debajo de la línea de la pobreza mientras que la rentabilidad de las grandes empresas y los salarios de sus máximos ejecutivos se miden en millones de dólares esto no puede ser adjudicado a ningún factor político sino que es el gélido corolario de un juicio estrictamente técnico. Si el ajuste neoliberal empobrece a los pobres y enriquece a los ricos no es porque se haya tomado una decisión política en contra de los primeros sino porque así lo dicta un argumento técnico, optimizador de los equilibrios macroeconómicos requeridos para el crecimiento de la economía. Sólo un espíritu estrecho podría pensar que una tal decisión refleja las prioridades de una clase dominante interesada en promover ese resultado y para la cual es preferible salvar a los bancos antes que salvar a los pobres. Guevara destruyó implacablemente estos argumentos, predecesores de los actuales que hoy resurgen con fuerza en la Argentina de Mauricio Macri y en el Brasil de Michel Temer en donde las ideas que el Che combatió con enjundia en Punta del Este reviven bajo nuevos ropajes pero con las mismas intenciones.
Pero más allá de su crítica a estos proyectos ensayados en Nuestra América el Che sometió al escalpelo de su incisiva inteligencia la burda codificación de la teoría económica de Marx realizada por la Academia de Ciencias de la Unión Soviética y que se plasmó en un “Manual” que, como observara el economista cubano Osvaldo Martínez, se convirtió en los años sesenta en una especie de “Biblia económica” que en la práctica, sustituía a El Capital . Ese “ladrillo soviético” planteaba lo que según sus autores era nada menos que la economía política de la transición al socialismo y perfilaba, en grandes rasgos, los contornos del socialismo desarrollado. [7] Huelga decir que dicho texto no era otra cosa que la exaltación del proceso único e irrepetible seguido por la experiencia de la Unión Soviética durante el estalinismo, elevado a la categoría de “modelo” de ineludible implementación por todos los países que iniciaran el escabroso sendero de la revolución socialista. El Che se impuso la tarea de examinar los problemas, falencias y desviaciones de la experiencia soviética –que pasaban inadvertidos para la mayoría de los observadores y militantes- con el “mayor rigor científico posible” y con “la máxima honestidad”. Agregaríamos que, también, con la máxima discreción. Sus críticas a la Unión Soviética, sobre todo a su modelo económico y a la teoría de la “coexistencia pacífica”, eran bien conocidas y compartidas in pectore por Fidel y buena parte de la dirigencia del Partido. Pero Fidel, en cuanto Jefe de Estado, no podía decir lo que, una vez desvinculado de sus cargos formales en Cuba –en el Partido, en las fuerzas armadas revolucionarias, en el aparato estatal- el Che podía ya decir sin impedimentos. La Cuba bloqueada y agredida, sometida a atentados permanentes y a una ofensiva diplomática, política y mediática brutal tenía demasiados enemigos y no podía darse el lujo de criticar abiertamente a los pocos amigos con los que contaba en este mundo. La URSS lo era, más por razones de conveniencia geopolítica para Moscú que por una genuina identificación con la Revolución Cubana, y hubiera sido un gesto de enorme irresponsabilidad que Fidel, como Jefe de Estado, diera a conocer públicamente su concordancia con las críticas del Che. [8]
Es preciso reconocer la coherencia de la actitud del Che y la responsabilidad con que manejó sus críticas porque para ese entonces la URSS era la aliada estratégica –casi diríamos que única- de Cuba y lo último que quería era deteriorar con sus críticas las relaciones de cooperación económica que existía entre ambos países. [9] Además, tampoco quería llevar agua al molino del imperialismo con sus críticas al modelo soviético, a diferencia de tantos “izquierdistas de cafetín”, como dice Álvaro García Linera, que en su afán de criticar los procesos emancipatorios en curso en América Latina no dudan un instante en asumir como propias las críticas del imperialismo a aquellas experiencias. Un ejemplo: la absoluta irresponsabilidad con que “infantoizquierdistas” como los trotskistas, autonomistas y anarquistas cantan a coro que “Maduro es una dictadura”, para beneplácito de “la embajada” y la prensa canalla de Argentina y toda América Latina.
Con certera mirada el Che dice algo que es válido, según mi parecer, al día de hoy, a saber: que “la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente.” [10] En línea con esta capacidad de análisis el Che pronostica, precozmente, “que los cambios producidos a raíz de la Nueva Política Económica (NEP) han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa … (por lo cual) se está regresando al capitalismo”. Tal como ocurriera en otros ámbitos de la vida social y política de la URSS lo que al principió surgió como una imperiosa necesidad, la NEP, poco después se convirtió en virtud y en modelo a emular. Como observa con razón Osvaldo Martínez, de la reflexión guevariana “se desprende la falsedad del mito manualesco sobre la irreversibilidad del socialismo una vez establecido, y la suprema lección de que es en la conciencia y no en el estímulo material de los humanos donde el socialismo puede hacerse irreversible, si esa conciencia se educa y se alimenta con valores de solidaridad.” Tal como él lo estableciera en numerosas ocasiones, la divulgación de esta cosmovisión socialista choca contra cinco siglos en los cuales el capitalismo socializó a la población en sus propios valores individualistas, egoístas, consumistas, y cambiar esa conciencia no es tarea sencilla. “El capitalismo recurre a la fuerza” -dice el Che- pero además educa a la gente en el sistema” ¡y lo viene haciendo desde hace quinientos años!
Producto del economicismo que inficionaba al modelo soviético esa tarea refundacional en materia educativa y cultural, esa “batalla de ideas”, no se pudo hacer en la URSS y, más cercana a nuestra experiencia, tampoco se llevó a cabo en las experiencias emancipatorias o “progresistas” de América Latina a partir de finales del siglo pasado. Frei Betto lo sintetizó magistralmente cuando dijo que por más que aquellas hubieran obtenido significativos logros en la reducción de la pobreza y en otras materias –derechos humanos, democratización de los medios de comunicación, igualdad de género, etcétera- se fracasó en la tarea de crear una nueva cultura y construir ciudadanos. Lo que se construyó fueron consumistas, y ese es uno de los talones de Aquiles de todos estos procesos, sin excepción. Consumistas que, en el plano político, se fueron inclinando progresivamente hacia la derecha en las recientes elecciones. Porque, la historia lo enseña una y otra vez, la otra cara de la ideología del consumismo es el conservadurismo político.

El imperialismo y las contradicciones del sistema internacional

Medio siglo después, los análisis del Che lo pintan como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. En su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental” el Che realiza un par de significativos aportes para la comprensión del mundo actual. [11] Entre otras brillantes iluminaciones esa que sostiene que en Nuestra América la sumisión de las clases dominantes a los dictados del imperialismo nos impide hablar de “burguesías nacionales”. En Latinoamérica, esas clases carecen por completo de capacidad (o voluntad) de oponerse a los designios de Estados Unidos y están resignadas a funcionar como “su furgón de cola” de los imperialistas. Por eso propone hablar más bien de “burguesías autóctonas” porque eso de “nacionales” les queda grande y no se ajusta a su insignificante capacidad de librar una lucha por la autodeterminación nacional.
Según su análisis “América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui.” Es obvio que medio siglo más tarde esta caracterización debería matizarse porque otros capitales –europeos, chinos, japoneses, coreanos, canadienses, etcétera- han penetrado en algunos casos muy profundamente en las economías de la región. Pero pocas dudas caben de que la voz cantante la llevan los norteamericanos, y esto por una simple razón: porque cuentan detrás suyo con el respaldo del único “gendarme mundial” del capitalismo. Tal como lo demuestran Leo Panitch y Sam Gindin en numerosos trabajos, en el complejo entramado del condominio imperialista global hay un “primus inter pares” y este es precisamente Estados Unidos. [12] Su formidable capacidad militar (aproximadamente la mitad del total del gasto bélico mundial), sus mil y tantas bases militares establecidas en todos los rincones del planeta, sus múltiples instituciones “interamericanas” de carácter militar, político, económico o cultural que amarran con fuerza a los países de la región le otorgan un peso decisivo, sobre todo en Latinoamérica que, a ojos de Fidel y el Che, constituye la reserva estratégica del imperio.
Y es por eso que en esta parte del mundo el Che no ve demasiadas alternativas. En sus propias palabras: “No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” El paso del tiempo permite apreciar con más elementos esta disyuntiva radical del guerrillero heroico. Por cierto que no hubo ninguna revolución socialista después de la cubana. Pero sería injusto caracterizar a los acontecimientos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador como meras “caricaturas de revolución”. Son procesos que bregan contra un conjunto de fuerzas retardatarias de enorme poder, desde las oligarquías locales, las burguesías “autóctonas”, la canalla mediática que envenena el alma de nuestros pueblos y, por supuesto, detrás de todo ello, “la embajada” que trabaja incansablemente para desbarrancar esos procesos. El voluntarismo se estrella contra la dura realidad de una formidable constelación de fuerzas conservadoras que libran batalla en todos los frentes. A diferencia del caso cubano, donde el triunfo militar y político de la Revolución produjo el desplome del estado burgués, en los procesos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador las fuerzas dirigentes tropiezan contra aquella muralla defensora del orden, inexistente cuando Fidel, el Che, Raúl y Camilo entraron a La Habana. Cuando lo hicieron el Ejército estaba derrotado y sus jefes habían huido al exterior, lo mismo que buena parte de los miembros del Poder Judicial, los grandes empresarios, la prensa reaccionaria, la clase política tradicional y, en general, la clase dominante en su conjunto. A medida que el Movimiento 26 de Julio avanzaba sobre La Habana los bastiones del viejo orden se derrumbaban, dispersaban y buscaban refugio en Miami; en el caso de los procesos que arrancan con el triunfo de Chávez en 1998 los enemigos de la revolución se atrincheraron y dispusieron a dar batalla, cosa que siguen haciendo hasta el día de hoy. Por eso sería injusto caracterizar a estos procesos como “caricaturas de revolución”, pues tuvieron que vérselas con una resistencia interna que en Cuba no existió, aunque luego vendría “desde afuera” una vez que el imperialismo reagrupara los fragmentos dispersos del viejo bloque neocolonial e intentara recapturar Cuba apelando al terrorismo, la guerra, las sanciones económicas y el bloqueo. Por otra parte, la revolución jamás estuvo en la agenda de las fuerzas dirigentes de procesos como los que se vivieron en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. En estos casos el objetivo era la inverosímil construcción de “un capitalismo serio”, supuestamente amigable con la equidad social que, como era de esperar, jamás llegó a consumarse.
Como decíamos más arriba, en este y otros escritos el Che fue muy crítico de la política de “coexistencia pacífica” propuesta por la Unión Soviética, a la que condenó duramente. En el trasfondo de esta actitud se encontraba la heroica lucha del pueblo de Vietnam que, según Guevara, se debatía en una “trágica soledad” en su lucha contra la mayor superpotencia de la historia. Hay una frase que sintetiza magistralmente su pensamiento: “La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.” Y los efectos perniciosos de la “coexistencia pacífica” se hacen sentir cuando la agresión del imperialismo no encuentra una solidaridad efectiva en otros países presuntamente socialistas que, “en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista.” Culpabilidad que principalmente les cabe a la Unión Soviética y China que mientras “mantienen una guerra de denuestos” permiten que el imperialismo yankee haga sus estragos en Vietnam. Concluye premonitoriamente Guevara que “el imperialismo se empantana” en Vietnam, pero que una derrota definitiva requiere de la solidaridad activa de los pueblos, comenzando por las naciones que se autoproclaman socialistas y sobre todo la URSS que gracias a la política de la “coexistencia pacífica” pergeñada para evitar una conflagración mundial y una guerra termonuclear con Estados Unidos deja al Vietnam indefenso. [13] Y los pueblos explotados del mundo, continúa el Che, deben aprender la lección que se escenifica en Vietnam y “atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación” al enemigo imperialista. Esa, dice Guevara, “debe ser la táctica general de los pueblos” resumida en la frase “ crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna.”
La Carta finaliza con una reflexión final sobre nuestra región, en donde según su autor Washington tiene tropas “dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América Latina” en donde sus intereses se vean amenazados. Y agrega, con palabras que conservan una vibrante actualidad, que esa política “cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una indiferencia rayana en lo ridículo o en lo trágico.” [14] Y traza una sugestiva comparación entre América Latina y Asia cuando dice que si en ésta Estados Unidos tiene poco que perder y mucho que ganar en Nuestra América la situación es exactamente la inversa. Aquí Washington tiene mucho que perder y poco que ganar, habida cuenta de su exitoso proceso de recolonización lanzado con fuerza desde fines de la Segunda Guerra Mundial.

Conclusión

Estas observaciones sobre los legados teóricos del Comandante Guevara pretenden estimular el estudio sobre su obra, honrar la integralidad de sus contribuciones a la construcción de una sociedad socialista teniendo en cuenta no sólo su heroico ejemplo como guerrillero sino también sus aportes al desarrollo del pensamiento marxista. En su carta dirigida a don Carlos Quijano, director de la revista uruguaya Marcha, el Che anotaba con razón que “la mercancía es la célula económica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y, por ende, en la conciencia.” [15] La superación del capitalismo, una impostergable necesidad histórica, no podrá consumarse tan sólo como producto de sus contradicciones objetivas. Estas son un prerrequisito indispensable, pero para que fructifiquen en la construcción de una nueva sociedad se requiere “la acción consciente” de las masas. De ahí que la pretensión de “realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas” del capitalismo termina en un callejón sin salida. “Para construir el comunismo” –concluye con razón el Che- “simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”. Sin ello, sin esta gigantesca batalla cultural, la inalterada perpetuación de la mercancía y la consecuente mercantilización de la vida social harán que la empresa de construir una sociedad poscapitalista se vea acosada por innumerables obstáculos y termine en un callejón sin salida. La China y el Vietnam de hoy pueden ser los bancos de prueba en donde se verifique la certeza, o el error, de los diagnósticos y los pronósticos del Che. [16]
Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que cuando fuera originalmente expresada: “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América.” Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(E)l imperialismo necesita asegurar su retaguardia.” [17] Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos naturales (petróleo, gas, agua, energía, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que según informes de los estrategas norteamericanos constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional estadounidense. [18] Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era (y es) un objetivo no negociable del imperio. Los hechos confirmaron plenamente sus pronósticos, y hoy estamos asistiendo a esta avasalladora contraofensiva (la “restauración conservadora” denunciada por el ex presidente Rafael Correa) tendiente a regresar a nuestros países a la condición existente en vísperas de la Revolución Cubana. “Golpes blandos” en Honduras, Paraguay y Brasil; acoso interminable contra los gobiernos de izquierda (Venezuela y El Salvador, principalmente, aunque este caso sea el menos conocido); articulación continental de la prensa (gráfica, TV, radio) para satanizar a dirigentes y procesos contestatarios; organización y financiamiento de la oposición en países “hostiles” a Washington, incluyendo tentativas de “invención” de líderes opositores; programas interamericanos de “buenas prácticas” para formatear el cerebro de jueces, fiscales, periodistas, legisladores, académicos y líderes políticos y sociales, actores fundamentales del “golpe blando” que reemplaza al anacrónico golpe militar de antaño; el ominoso rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región (ochenta oficialmente reconocidas hasta ahora, más otras tres en ciernes negociadas en absoluto secreto por el gobierno de Mauricio Macri con la Casa Blanca), y la reactivación de la IVª Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores, confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia. Y no olvidemos ni por un instante cuando decía que “al imperialismo no se le puede creer ni un tantito así, ¡nada!” Eso fue cierto en su tiempo y es aún más cierto en el nuestro.

Atilio A. Boron

Notas:

[1] Hay una enorme cantidad de obras sobre la vida del Che. A mi juicio la más completa y veraz es la de Paco Ignacio Taibo II, Ernesto Guevara. También conocido como el Che (Buenos Aires: Planeta 2016). Meritorio también es el estudio de Jon Lee Anderson, Che Guevara. Una vida revolucionaria (Madrid: Anagrama, 2006). Desde otro ángulo, el libro de Carlos “Calica” Ferrer, amigo de la infancia y compañero del segundo viaje del Che por América Latina aporta datos de muchísimo interés. Ver su De Ernesto al Che (Buenos Aires: Editorial Marea, edición revisada y actualizada: 2017). Una visión más teórica sobre el Che y sus enseñanzas se encuentran en el incisivo texto de Néstor Kohan, Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder (Buenos Aires, Editorial Nuestra América-La Rosa Blindada, 2003. Segunda edición corregida y aumentada que incluye un nuevo prólogo de Michael Löwy. Buenos Aires, Editorial Nuestra América, 2005); Che Guevara, un marxismo para el siglo XXI
(Caracas, Oficina de publicación del consejo de la presidencia, 2009); y En la selva (Los estudios desconocidos del Che Guevara. A propósito de sus «Cuadernos de lectura de Bolivia») ( Caracas (Venezuela), Misión Conciencia, 2011). Por supuesto, la extensa obra del recientemente fallecido Fernando Martínez Heredia no podría estar ausente en esta breve enumeración. Ver El Che y el socialismo (México: Editorial Nuestro Tiempo, 1989); Che, el argentino (Ediciones De Mano en Mano, 1997); El corrimiento hacia el rojo (La Habana: Letras Cubanas, 2001); y Las ideas y la batalla del Che (Ruth Casa Editorial 2010), aparte de los numerosos artículos y entrevistas dedicadas al tema.
[2] Dicho esto sin olvidar que el joven Guevara se había dado a la tarea de redactar un pequeño diccionario filosófico del que, lamentablemente, hasta ahora no ha podido hacerse ninguna publicación.
[3] Manuales que el Che apostrofaba llamándolos “ladrillos soviéticos.” Ver su Apuntes críticos de la Economía Política (La Habana, Cuba: Ocean Press, 2006)
[4] “Cuba no admite que se separe la economía de la política”, disponible en https://www.marxists.org/espanol/guevara/escritos/op/articulos/puntadeleste/discurso.htm En las páginas que siguen nos referiremos repetidamente a este texto.
[5] Ver su Alianza para el Progreso. La mal nacida (Buenos Aires: Ediciones Iguazú, 1964)
[6] Op. Cit., p. 16
[7] Cf. Osvaldo Martínez, “Presentación del libro Apuntes Críticos de Economía Política de Ernesto Che Guevara” (La Habana, Casa de las Américas: 14 de Junio de 2006)
[8] Por conversaciones sostenidas muchos años después con el Comandante no nos cabe la menor duda que el Che decía lo que Fidel pensaba. Este lo expresó, si bien oblicuamente, cuando la Crisis de los Misiles (Octubre de 1962) y, de manera transparente, mucho después, cuando se derrumbó la URSS ante la total indiferencia de la población soviética, lo que, a su juicio, fue el indicio definitivo de la derrota intelectual, moral y política, no sólo económica, que había sufrido la Revolución Rusa desde hacía mucho tiempo.
[9] Por eso estos “apuntes” recién vieron la luz pública en el 2006, si bien las críticas del Che a la economía soviética eran conocidas por la dirigencia de la Revolución Cubana.
[10] En sus Apuntes Críticos de Economía Política el Che incluye varios escritos ocasionales anteriores. Entre ellos el prólogo que, con el título de "La necesidad de este libro", escribiera para el libro de Orlando Borrego Che, El Camino del fuego (Buenos Aires: Editorial Hombre Nuevo, 2001). El pasaje al cual refiere esta nota está planteado en aquel prólogo y reproducido textualmente en sus Apuntes. Ver, http://www.rebelion.org/hemeroteca/cultura/che041101.htm
[11] “ Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, Ediciones Varias, 1967.
[12] Leo Panitch y Sam Gindin, “American Empire or Empire of Global Capitalism”, en Studies in Political Economy, Nº3, 2014
[13] No obstante, hay que decir que informaciones posteriores que salieron a la luz pública después que el Che escribiera este mensaje demuestran que la URSS no sólo se solidarizó retóricamente con Vietnam sino que también le brindó un importante apoyo militar y logístico.
[14] Medio siglo después los hechos ratificaron rotundamente sus pronósticos: EEUU “militarizó” su política exterior, y eso impactó fuertemente en América Latina y la OEA transitó cada vez más aceleradamente hacia la ignominia, como lo prueba la repugnante conducta de Luis Almagro, su actual Secretario General, convertido en un descarado lobista a sueldo de la Casa Blanca.
[15] Ver “El Socialismo y el Hombre en Cuba”, Carta dirigida a Carlos Quijano, Director de Marcha. Publicada en Montevideo, 12 de marzo de 1965, pg. 4.
[16] Muchos años después, en 1995, el recientemente fallecido Itsván Mészáros publicaría una obra monumental: Más allá del Capital. Hacia una teoría de la transición (edición en castellano: Caracas, Ministerio del Poder Popular para la Cultura, 2009) en donde desarrollaría una tesis fundamental de claras reminiscencias guevarianas. El problema, decía Mészáros, más que el capitalismo es el “metabolismo del capital”, que si bien es el que prevalece sin contrapesos en el capitalismo puede también sobrevivir, medrar -y, si no se lo neutraliza- controlar la lógica de funcionamiento de formaciones socioeconómicas híbridas, como las de China y Vietnam en donde el metabolismo del capital sigue vigente -si bien no en todos los sectores de la economía- y bajo condiciones en principio menos favorables que en las sociedades integralmente capitalistas. Pero su potencial de expansión es capaz de producir una verdadera metástasis de las “células económicas” del capitalismo, para usar la expresión del Che, e inficionar cualquier sistema económico, aún el que persiga la construcción de una sociedad pos-capitalista.
[17] La sirena entona ha ido ensayando distintas melodías pero siempre con la misma finalidad. Llámese la “política del buen vecino” de Franklin D. Roosevelt, la “Alianza para el Progreso” de John F. Kennedy; las “doctrinas de la seguridad nacional” con las dictaduras de los años setenta; el “Consenso de Washington” de los noventas o la fallida Alianza para el Libre Comercio de las Américas (ALCA). Ahora, con Donald Trump el imperio está a la búsqueda de una nueva melodía pero aún no la ha encontrado. La debacle económica que el neoliberalismo ha causado también al interior de la economía norteamericana explica esta indefinición.
[18] Hemos estudiado esta situación, en el contexto de la decadencia imperial, en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Caracas: Ministerio del Poder Popular para la Cultura, 2013), libro reproducido en otros países de América Latina.

Atilio Boron: Profesor Titular Consulto, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Coordinador del Ciclo de Complementación Curricular en Historia Latinoamericana, Universidad Nacional de Avellaneda. Investigador Superior del Conicet y Director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, PLED.

viernes, 6 de octubre de 2017

El legado político de Violeta Parra




A 100 años del natalicio de Violeta Parra, recordamos su basto legado artístico y político.

Violeta Parra fue una mujer chilena nacida en San Carlos, Chillán. Hija de ambos padres artistas, comienza a cantar y tocar la guitarra desde pequeña. Tuvo formación de profesora en la Escuela Normal de Santiago, sin embargo no dedicó su vida a la enseñanza formal sino que, entre otras cosas, a recopilar canciones de artistas desconocidos de pueblos olvidados de Chile, a recuperar cultura, recuerdos, historias, que de otra manera hubiesen muerto junto con los artistas. Fue además una gran cantora, escultora, ceramista y bordadora.
En su texto, “Cantos Folklóricos Chilenos”, se dedica a recopilar la historia de cantautores de pequeños pueblos, realizando todo un trabajo “etnográfico”, describiendo la personalidad y el entorno de cada una de las personas que conoce y de quienes aprende la riqueza de su cultura:
“Don Juan de Dios Leiva, 85 años, chacarero, cantor y tocador de la comuna de Las Barrancas de Santiago, es un anciano delgadísimo, erguido y huraño (no quiere hablar con nadie). Cuando le pedí que me enseñara unos cantos, me respondió: Yo juré no volver a cantar más en mi vida, porque Dios me llevó a mi nietecita regalona y la noche que tuve que cantar p’a ella, la tengo anud’á en el pecho y la garganta.”
“La Panchita tiene 106 años, está ciega y semi tullida. Ya dejó de ir de su ranchito a “la casas” porque las fuerzas no la acompañan, sin embargo, cuando se trata de algún conocimiento especial, llega hasta donde “las señoritas” (simpáticas solteronas y chilenísimas) para animar con su gracia y sus canciones, alguna fiesta familiar.”
“Alguien me había dado el dato de una cantora que vivía en la calle Eliodoro Yáñez, nueve y tantos. Un día de mucho sol, tomé mi guitarra y mi cuaderno de apuntes y salí en busca de la cantora. Di vueltas y revueltas una y otra vez, y nada. El número no existía. Cansada y molesta, decidí preguntar a cualquier persona en cualquier casa por misteriosa dirección, claro que tuve cuidado de escoger una modesta casita. Toqué la puerta sin esperar nada bueno; miré por la cerradura y vi que la casa estaba mucho más adentro, la puerta que yo había golpeado era una puerta en blanco. Al fondo había una casita de cuidadores, tal vez. No había señal de ser viviente alguno. Como estaba sin llaves, entré. ¡Alóooo…. Hay gente…. Alóooo!... A medida que iba llamando, me iba acercando. Volví a repetir el llamado un poco volada, porque ya me había olvidado que andaba recopilando cantos y que buscaba una cantora. En ese momento, sólo quería ver a alguien, cualquier persona, hablar, descansar sentada. ¿Hay gente? Repetí, casi adentro de la casita, pero por la ventana sin vidrios y que sólo estaba defendida por unas enredaderas que colgaban de unos tarritos de conservas. Mi nariz percibió olorcillo a hiedra. Alóoo… dije por tercera o cuarta vez. Alóoo… me respondió una voz que más bien parecía un lamento. La voz venía de la cama que orillaba un costado de la pieza. Había una señora acostada, con rostro cadavérico, y lamentándose.”
Se puede comprobar una descripción rica y que demuestra un aprendizaje desde la experiencia y desde el goce. Se observa pasión en lo que hace. La Violeta pone su alma en su trabajo siendo capaz de demostrar sin necesidad de grandes argumentaciones teóricas que el conocimiento es en lo cotidiano, que el aprendizaje está en el relacionarnos con los otros y conocernos. Sus “etnografías” muestran un aprendizaje muy enriquecedor, práctico y real, un aprendizaje que está en la calle, en las prácticas políticas cotidianas, es corporal, es arte, es pasión, nos puede producir placer y puede entenderse desde lo colectivo.
El legado político de Violeta Parra se encuentra a lo largo de su historia, en la letra de sus canciones, en su personalidad irreverente y apasionada, en su compromiso político. Sin duda es una figura que nos muestra sinceridad, contradicción, imperfecciones, que habla de temas como la religión, la política, la pobreza, el amor. Militante del Partido Comunista de Chile, junto a Lemebel fue una de las artistas silenciadas, a quien le negaron la utilización de canciones como “Que vivan los estudiantes” o “Arauco tiene una pena” para la campaña electoral de Salvador Allende.
Sin duda su música estuvo y estará siempre del lado del pueblo pobre, de los y las trabajadoras, luchadoras sociales, pueblo mapuche, y el conjunto de oprimidos y explotados por el sistema capitalista y patriarcal.

Constanza Satás

jueves, 5 de octubre de 2017

El pedido por la aparición de Santiago Maldonado recorre el mundo


Cataluña, del referéndum a la huelga general




La huelga general que se acaba de realizar en Cataluña 48 horas después del referéndum se convirtió en una gran demostración de fuerza.
Piquetes con tractores en una cincuentena de rutas, avenidas cortadas en las ciudades, comercios con persianas bajas, bancos cerrados, puertos paralizados, manifestaciones multitudinarias en Barcelona que se replicaron en otras localidades de la región. Incluso se cerraron los pasos internacionales a Francia y Andorra.
La huelga general también se sintió en las aulas -muchas escuelas cerraron ante la falta de alumnos- y en los hospitales: el 75% de los trabajadores de la sanidad pública no fue a trabajar, según las autoridades de Salud.
Una señal de apoyo a la huelga fue la reducción de los servicios mínimos previstos en el transporte, que hizo casi imposible moverse por el área urbana de
Barcelona.
Uno de los blancos de la protesta han sido la Guardia Civil y la Policía nacional, hostigadas no sólo en la sede donde funcionan en Barcelona, sino también en sus lugares de alojamiento, donde fueron rodeados por los manifestantes.

Balance

En la huelga y movilización del 3 de octubre se han puesto de relieve las diferentes tendencias y contradicciones que atraviesan el conflicto. Por un lado, la huelga y la marcha fue convocada por sindicatos menos representativos, entre ellos la anarquista CNT, y tuvo que enfrentar la hostilidad de las centrales obreras más poderosas: la UGT (vinculada con el PSOE) y Comisiones Obreras (PC).
Ambas centrales están ubicadas políticamente en la vereda de enfrente del pueblo catalán y respaldan al gobierno español contra los reclamos de autodeterminación catalanes. Desautorizaron el llamado a la huelga y cuando vieron que era inevitable e iba a tener un alto acatamiento, sus seccionales pretendieron circunscribirla a una protesta contra la represión. Este boicot a la huelga repercutió en industrias como las automotrices, que no pararon. Aquí se ve la presión de la gran burguesía y del Estado español contra el separatismo catalán.
Por otro lado, hubo un esfuerzo especial por parte de la burguesía y del nacionalismo de Cataluña, empezando por la Generalitat, por darle a la jornada un carácter policlasista, obrero-patronal de protesta cívica, disolviendo tras el paraguas de la cuestión nacional cualquier distinción de clase. “La patronal catalana de Pymes anunció que el 90% de sus miembro hacían la huelga; 70% por decisión patronal, 20% por acuerdos entre empleados y dirección y 10 por ciento por acción sindical” (Confidencial, 4/10). Esto pone en evidencia la tutela política que ejerce la burguesía catalana sobre el movimiento. La clase obrera interviene como segundo violín.
Un dato que no se puede soslayar es que las muestras de solidaridad en el resto de la península fueron aisladas y reducidas en número. En esta conducta tienen una responsabilidad fundamental los partidos de izquierda, así como las direcciones sindicales, asociadas a esa formación política.
El PSOE hace causa común con Rajoy y con la monarquía contra los derechos nacionales de Cataluña; Podemos reivindica “el derecho a decidir” pero excluye el derecho a la separación -o sea que plantea un ‘derecho’ condicionado. Es la conclusión de una estrategia política que defiende la integración de España a la UE y la pertenencia a la Otan.
Aún con estas limitaciones y contradicciones, la huelga representa un mazazo al Estado español. Los últimos acontecimientos, incluida la huelga, han acentuado el
abismo existente entre el gobierno de Rajoy y la monarquía y el pueblo catalán. La brutal represión el día del referéndum ha desplazado al campo de la protesta y la oposición al gobierno de Rajoy a sectores de la población contrarios a la independencia.

Alternativas en danza

La tensión política y social aumenta y esto está en la base de la reacción negativa de los mercados. La bolsa española cayó y lo mismo sucedió con los bonos. Existe un temor fundado por parte de la burguesía española y mundial de que un fractura del Estado español pueda disparar un crisis y corrida financiera de gran alcance, que ponga en jaque los diques de contención que se vinieron ensayando hasta el momento para frenar esa posibilidad.
Esto es lo que explica la exhortación de una parte de la dirigencia de la Unión Europea a buscar un “diálogo” y un entendimiento.
Las tendencias al compromiso también están presentes en el campo nacionalista. No se puede escapar el hecho de que la gran burguesía catalana (en principio los bancos y las corporaciones) son contrarias a una ruptura e impulsan una salida negociada que preserve la unidad de la península. El jefe de gobierno de Cataluña, Carles Puigdemont, acaba de pedir una mediación internacional y está procurando dilatar una declaración de la independencia. La “mediación” podría servir para dar largas a una definición, lo que iría acompañado del llamado a un nuevo referéndum pactado con el Estado español y de elecciones anticipadas, en los cuales el bloque de gobierno confía que podría revalidar títulos y conquistar un mayor respaldo popular. “Los sondeos muestran que los catalanes están divididos sobre la independencia: 41,1% a favor y 49,4% en contra, según la última encuesta del gobierno catalán publicada en julio” (ídem).
Los sectores del nacionalismo pequeño-burgués, entre ellos la CUP (izquierda nacionalista) presionan en favor de una declaración unilateral de independencia en el curso de los próximos días. Es decir, se ha abierto una división y un enfrentamiento más pronunciado en el nacionalismo catalán.
Por su parte, el gobierno de Rajoy no ha salido bien parado de la crisis. Luego del desacato de la Generalitat con la convocatoria al referéndum, el paso siguiente era la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permite suspender de sus cargos a las autoridades catalanas y permite la intervención del Estado. Rajoy dio marcha atrás en esa decisión, con lo cual admite que no tiene espaldas suficientes para disponer una medida semejante. Una salida de fuerza ha quedado como recurso de última instancia. El discurso del rey fue una advertencia en esa dirección.
Lo más probable es que en este escenario prevalezca, por conveniencia mutua, tirar la pelota hacia adelante. Pero una negociación, mediación mediante, en estas condiciones, será un capítulo más de la crisis, un agravamiento de ella más que una solución. Las bases económicas y políticas para un arreglo son muy endebles y se han debilitado más con la bancarrota capitalista mundial. El nacionalismo ha reclamado una mayor porción de los ingresos públicos y plantea una recaudación propia de impuestos, su propia política de subsidios, el manejo de los contratos de las obras públicas, la gestión de los servicios y mayor margen de relaciones internacionales; es decir un cambio institucional que potencialmente derivaría, como se discute ahora, en un Estado autónomo. Esto choca con las necesidades del Estado español, que ha ido estos años al rescate de los bancos y de los grandes conglomerados empresarios en crisis, y para eso aplica un ajuste brutal contra los trabajadores y los Estados autónomos. El temor a una demolición político- financiera del Estado central es lo que explica este empantanamiento que se prolonga en el tiempo. “La catalana y la española son dos respuestas confrontativas a una crisis capitalista internacional de conjunto -no una crisis institucional en sí misma. El nacionalismo plantea la ‘balcanización’ de España; el Estado español, la sujeción de las nacionalidades, sin la cual se desmoronaría como un castillo de naipes. Es lo que también advierte la UE y el Banco Central Europeo” (PO N° 1.476).

Clase obrera y programa

Mientras tiran al ruedo fórmulas de compromiso de resultado incierto, lo concreto es que se desenvuelve, de un lado, una polarización política en la propia Cataluña, que se refracta también en el seno del movimiento nacionalista y, del otro, una diferenciación de clases que empieza a asomar y que se superpone al enfrentamiento nacional y entrará, en algún momento, en contradicción con ella. Por lo pronto, la huelga ha instalado el conflicto en el movimiento obrero y estimula su intervención política y, en esa medida, da pie para que vaya ganando una mayor injerencia y protagonismo en la crisis nacional.
La clave, en definitiva, reside en este último punto: la aparición en escena de la clase obrera catalana y de toda España.
No se puede obviar que si el atropello a Cataluña prospera, será un golpe no sólo al pueblo catalán sino al conjunto de los trabajadores de España. Reforzará la capacidad de acción política y represiva del gobierno de Rajoy para llevar adelante el ajuste y doblegar los derechos y la resistencia de los trabajadores de toda la península. Con esta conciencia, los trabajadores de España necesitan quebrar esta política de maridaje con el Estado español y la monarquía por parte de las direcciones sindicales y multiplicar los pronunciamientos en los lugares de trabajo e iniciativas de lucha, movilización y huelga en apoyo a los derechos del pueblo catalán en todos los rincones del país. La clase obrera catalana y española debe unirse en un solo bloque e infligir una derrota al gobierno represivo y ajustador, y enemigo principal de los derechos de los trabajadores y de la autonomía.
Convocamos a los trabajadores de todo el mundo, en primer lugar a los latinoamericanos, a una acción internacional contra este atropello. Defendemos el derecho a la autodeterminación de Cataluña, incluido el derecho a la separación o independencia, desde una perspectiva independiente del nacionalismo y la burguesía catalana. Defendemos el derecho a la autodeterminación nacional con un programa para poner fin a la monarquía española impuesta por el franquismo, por la República, y por la unidad del proletariado de todo el Estado español en la lucha contra el capital, los ajustes antiobreros y el conjunto del Estado capitalista. En oposición a la segmentación o balcanización de la clase obrera de las diferentes nacionalidades, planteamos la unidad de clase en todo el territorio español para luchar por una República Socialista Federativa.

Pablo Heller