sábado, 10 de agosto de 2019

¿Qué quiere decir que “el debate en estas elecciones es entre oligarquía y pueblo?




La frase de Graciela Villar no solo generó polémica entre amigos y enemigos, sino que abrió un debate sobre las fortalezas y debilidades de las alianzas con intereses de clase contrapuestos. Aquí, las primeras reflexiones.

Una de las primeras declaraciones que dio Graciela Villar luego de ser consagrada como candidata a vice presidenta por el Frente Amplio, fue la de que “el debate en estas elecciones es entre oligarquía y pueblo”.
En este marco, Villar se propone polarizar en estas elecciones a favor del Frente Amplio a partir de ubicar como “el gran enemigo” a la oligarquía representada en aquella burguesía rural dueña de grandes extensiones de tierras, que en el verano de 2018 organizó el movimiento Por un Solo Uruguay, con amplios lazos políticos con la derecha uruguaya, en especial con el Partido Nacional.
En una intención de ubicarse a la izquierda del arco frenteamplista y convocando a una base que ve con buenos ojos la lucha contra los sectores más reaccionarios de la sociedad, Villar termina sosteniendo que, en las elecciones de octubre, un voto a Luis Lacalle Pou sería un voto a la “oligarquía”, mientras que un voto al Frente Amplio sería un voto al “pueblo” y ubicando la pelea electoral a partir de una alusión al programa del Frente Amplio de los años ’70.
La frase que habla de que “la contradicción fundamental en nuestra sociedad es entre oligarquía y pueblo” constituye una de las bases teóricas más importantes del Partido Comunista Uruguayo y de otros dirigentes frentistas como Seregni. Siguiendo la orientación del stalinismo ruso, esta frase parte de una demanda justa que es enfrentar a los sectores más reaccionarios de la sociedad como la aristocracia y los dueños del campo, pero plantea una serie de contradicciones peligrosas en lo que hace a establecer qué tipo de alianzas de clase son válidas para dar esta pelea. Justamente, termina justificando acuerdos con las burguesías nacionales en los países de la periferia para enfrentar a un enemigo común, la oligarquía nativa que muchas veces mantiene acuerdos comerciales y políticos con el capital financiero internacional.
Es una frase que concentra toda una postura teórica a favor de los frentes de conciliación de clases y de la justificación de alianzas con sectores burgueses contra otros más reaccionarios, en pos de sacar al país adelante generando mejores condiciones para la lucha. Una visión que diluye la potencialidad de la lucha de la clase trabajadora y la subordina a un sector de la burguesía postergando sus intereses de emancipación social. Se basa en una lógica etapista de la lucha de clases, donde primero habría que acumular fuerzas dentro del capitalismo para luego pasar a una lucha socialista.
Villar, como muchos otros en el Frente Amplio, abrazan esta teoría que justifica la existencia de la misma coalición de gobierno. Pretende imponer en la conciencia de la base frenteamplista la lógica de conciliación de clases, dando como válido la posibilidad de construir alianzas con sectores de la burguesía (nacional, industrial, mercado-internista) contra los sectores terratenientes del campo. Una visión que fomenta la pérdida de toda independencia de clase y genera ilusiones en sectores con intereses contrarios a los de la clase trabajadora y los sectores populares.

Pero efectivamente, ¿El FA está contra la oligarquía?

El FA, con sus más de 15 años en el poder, gestionó el Estado uruguayo permitiendo que ganen todas las alas y fracciones de la burguesía, desde la industrial (favoreciendo subsidios y exoneraciones), las multinacionales, las entidades bancarias, el sector de los servicios y también el sector del campo, tanto sea los grandes pooles de siembra y de producción ganadera para la exportación, como los hacendados nacionales que utilizan fuerza de trabajo intensiva (mantienen condiciones de semi esclavitud a los peones rurales), lucran con los ríos y otros recursos naturales y exigen un Estado “más eficiente y menos gastador”.
Los impuestos que hoy paga el campo son menores a los que pagan las familias trabajadoras cuando compran productos de primera necesidad como la yerba, a través del IVA, por ejemplo. Es decir que, pese al discurso oficialista, hoy paga más el que menos tiene, dejando intactos los privilegios de los que más tienen.
Sin embargo, el FA nunca tocó los privilegios de estos sectores reaccionarios y conservadores (tanto en el plano económico como cultural y social). Siempre protegió la exportación de productos primarios y de bajo valor agregado (hasta reivindicando la exportación de ganado en pie, como hizo Mujica). Es decir, nunca cuestionó el modelo primarista de nuestra economía y el desarrollo dependiente de los centros de poder mundial.
Es más, durante los mandatos del FA se ha extranjerizado la tierra como nunca y ha crecido el latifundio y la producción agraria a partir del monocultivo (como la soja), procesos que el FA viene invisibilizando, ya que no puede decirse que sean medidas muy de izquierda.

¿Contra la “oligarquía” y con UPM?

El discurso contra la oligarquía del FA termina en saco roto cuando por estos días terminaron de sellar el acuerdo con la finlandesa UPM. Tal como decimos aquí, un acuerdo de coloniaje donde el Estado debe invertir fortunas para que la multinacional proceda a llevarse nuestros recursos naturales, contaminando todo a su paso.
UPM es una empresa multinacional que no solo explota a los trabajadores finlandeses, sino que obtiene sus ganancias de la explotación de la fuerza de trabajo de países de la periferia. Nada más oligárquico que una burguesía que trasciende las fronteras de su propio país para ejercer su dominación, valiéndose de la legislación local y foránea para su beneficio.
El discurso de Villar “para la tribuna” quiere recuperar una mística de lucha. Pero en estos 15 años de gobiernos frenteamplistas se ha convivido con las superganancias de los bancos, las grandes cadenas de comercio y las multinacionales instaladas en las zonas francas, a costa incluso de degradar los salarios y garantizar un nivel de precarización del trabajo nunca visto en Uruguay.

¿Cuál es la contradicción fundamental?

Desde los sectores de la izquierda tradicional uruguaya siempre se agitó la idea de que la contradicción fundamental es la de “oligarquía-pueblo”, pero esta formulación concentra no menos errores. En primer lugar, la definición de “pueblo” es ya de por sí ambigua y difusa, y no está exenta de que dentro de la misma categoría se incluya a la oligarquía. Por otro lado, queda difuso también cuál es el sujeto social y político que puede generar y promover los cambios sociales, en especial el paso del capitalismo al socialismo. En este caso, el rol hegemónico que puede cumplir la clase trabajadora acaudillando al conjunto de los sectores oprimidos de la sociedad, que puede poner en jaque la economía capitalista y cuestionar la dominación burguesa, y que puede levantar otro tipo de sociedad, se ve desjerarquizado y relegado a convertirse en un mero apéndice de un proyecto burgués que tibiamente regatea con el imperialismo.
Por el contrario, la contradicción fundamental no es entre oligarquía y pueblo sino entre el capital y el trabajo, y la relación de explotación que allí se genera. El capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, y esa es la base de nuestras economías.

Las banderas del antimperialismo

Justamente, frente a la polarización que el partido de gobierno quiere instalar, la clase trabajadora, las mujeres organizadas y el movimiento estudiantil y juvenil deben visualizar claramente quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. Es importante conquistar la necesaria independencia de clase debiendo romper con los representantes de la burguesía. Recuperar los sindicatos para la lucha por los intereses de nuestra clase y proponernos de una vez por todas superar este sistema capitalista y patriarcal que nos condena a la miseria de lo posible.

Karina Rojas
Pan y Rosas Uruguay
Martes 30 de julio

viernes, 9 de agosto de 2019

El odio y racismo imperialista detrás de la brutal masacre en El Paso




Estados Unidos sufrió este sábado el ataque contra población latina más brutal de su historia reciente. 20 personas murieron y otras 29 resultaron heridas durante un tiroteo perpetrado por un joven blanco con las mismas ideas supremacistas, racistas y de odio apoyadas por Donald Trump.

Patrick Wood Crusius, un joven blanco de 21 años recorrió más de mil kilómetros en auto para viajar de Dallas a la ciudad fronteriza de El Paso y perpetrar el sábado por la mañana la mayor masacre contra hispanos en la historia moderna de Estados Unidos.
Tan solo 20 minutos antes de comenzar la masacre, el tirador había subido a un foro utilizado por los supremacistas blancos un manifiesto plagado de pasajes de odio hacia los migrantes, los latinos y los musulmanes. En uno de ellos se refería a la inmigración como una "invasión" que ponía en peligro a los Estados Unidos como nación.
Nueve meses antes el presidente Trump utilizaba ese mismo término para referirse a los migrantes. "¡Esta es una invasión de nuestro país!", advirtió Trump mientras desplegaba a más de 5.000 militares en la frontera. Este discurso lo volvió a repetir hace unos meses atrás para exigir a México "que pare la invasión" de migrantes provenientes de Centroamérica (algo que el "progresista" mexicano López Obrador aceptó sin reparos militarizando la frontera sur y hostigando a los migrantes centroamericanos que eran expulsados de Estados Unidos).
La retórica supremacista, racista y de odio de Trump, que en varias ocasiones se refirió a los migrantes como violadores, asesinos y narcotraficantes, está en la base de decenas de ataques de este tipo, que en el caso de El Paso tuvo su expresión más brutal.
No es casual que el asesino haya elegido El Paso, una ciudad de 680.0000 habitantes, binacional y bilingüe, con un 85% de población hispana, que ha estado en el centro del hostigamiento de Trump es su ataque a los migrantes, y en el estado de Texas donde se encuentran muchos de los centros de detención donde son encerrados aquellos que vienen escapando desesperados de la situación de miseria y pobreza en sus países, generada justamente por las políticas aplicadas por Estados Unidos en la región.
Aquellos que logran sortear la represión, el hambre y el frío, o las redes de trata de personas, y llegan a Estados Unidos terminan siendo detenidos en verdaderos campos de concentración, los niños y niñas son separadas de sus familiares, y viven en condiciones de hacinamiento sin camas, duchas ni las condiciones mínimas de aseo. Otros ni siquiera corren esa "suerte" y mueren en manos de la Patrulla Fronteriza.
En el último mes se ha reportado la muerte de por lo menos 10 inmigrantes indocumentados en la frontera de Arizona, Nuevo México y Texas, entre ellos figura una mujer y tres niños, cuyos cuerpos fueron hallados en la línea limítrofe de Nuevo México, así como una niña de siete años proveniente de la India y que murió en Arizona.
El manifiesto de 2.300 palabras, publicado por el asesino de El Paso, está plagado de odio hacia los inmigrantes y los hispanos. “Los hispanos tomarán el control de los gobiernos local y estatal de mi amado Texas. (...) Si podemos librarnos de la suficiente cantidad de gente (...) nuestro modo de vida será más sostenible”.
“Este ataque es una respuesta a la invasión de hispanos en Texas. Ellos son los instigadores, yo no. Simplemente estoy defendiendo mi país del reemplazo cultural y étnico provocado por una invasión“ escribió el asesino, haciéndose eco de la llamada teoría del gran reemplazo, difundida entre los supremacistas blancos.
El ataque, al que se le sumó en menos de 24 horas un nuevo tiroteo con victimas mortales en Dayton, Ohaio, desató nuevamente un debate nacional sobre el control de armas en el país. Sin embargo, la multiplicación de crímenes de odio a lo largo de todo el país han crecido, mostrando que estos casos están lejos de ser perpetrados por "locos" sueltos como ha venido justificando Trump una y otra vez en los últimos años.
Desde que asumió, Trump no hizo más que radicalizar una política que no es potestad exclusiva del presidente o de los republicanos sino también de los demócratas, como lo demuestra el hecho de que Obama haya deportado a más inmigrantes en su primer mandato que el actual mandatario. El racismo y la xenofobia son, en los hechos, institucionales.
Sin embargo, Trump busca conseguir con la polarización social aguda lo que no puede mediante una hegemonía política propia. Así el ataque a las minorías comenzó desde el día cero con los intentos de prohibir el ingreso a viajeros de países de mayoría musulmana, con los permanentes anuncios de la construcción de un muro del odio contra los migrantes, con la negación del racismo en ataques a afroamericanos por parte de supremacistas, o últimamente con ataques directos a un grupo de cuatro diputadas de origen latino, afroamericano o de religión musulmana, llamándolas a "regresar a sus países".
Todo este mensaje no viene más que a fortalecer y radicalizar la práctica que Estados Unidos, como principal potencia imperialista, lleva adelante día a día asesinando, masacrando, y perpetrando guerras y ocupaciones contra distintos países y pueblos alrededor del mundo.
Ante esta brutal masacre contra la población hispana en el interior de Estados Unidos, Trump por primera vez habló de odio y supremacismo pero insistió en señalar al responsable como un "loco" y aprovechó para volver a la carga con una reforma migratoria. Los demócratas por su parte, que votaron el presupuesto para mantener a la policía migratoria y en su mayoría no se oponen a la construcción del muro, vuelven a insistir con que el problema es el control de armas.
Sin dudas, el sistema de venta de armas en Estados Unidos, liberalizado hasta al extremo, controlado por el fuerte lobby de la supremacista Asociación Nacional del Rifle, merece un debate profundo, pero es hipócrita buscar la raíz del problema central de la multiplicación de este tipo de ataques allí. Los responsables están otro lado, y son tanto el partido republicano como el demócrata.
A las guerras y ocupaciones que Estados Unidos lleva adelante en todo el mundo reivindicando masacres, torturas y campos de detención clandestinos, además del uso de tecnología como drones para el asesinato masivo de poblaciones civiles (que tuvo un récord bajo los gobierno de Obama), se le suman una serie de avances en el racismo y la militarización a nivel interno.
Los asesinatos sistemáticos de afroamericanos a manos de policías blancos, que llevaron a revueltas en varias ciudades y la conformación de Black Lives Matter, fue una muestra, durante el último mandato de Obama, de que el racismo institucional en Estados Unidos es cuestión de Estado y que no había disminuido, sino más bien todo lo contrario con la llegada de un presidente afroamericano a la Casa Blanca.
A esto se sumó la militarización extrema de las policías locales con insumos sobrantes de pertrechos de guerra que las empresas armamentísticas vieron como un gran negocio. Esta hipermilitarización se convirtió en un organismo de control y represión interna como se vio no solo durante las revueltas contra el asesinato de afroamericanos sino en la movilización de estos cuerpos durante catástrofes naturales, que tienen como primera orden la de cuidar la propiedad privada ante la posibilidad de saqueos.
Las políticas de guerra hacia afuera y vigilancia hacia adentro, “en defensa de la democracia estadounidense” caló hondo en una sociedad atravesada por la crisis social y la decadencia. Trump no hizo más que venir a profundizar la polarización de un imperio en decadencia que buscará cada vez más chivos expiatorios entre las minorías para afianzar a su propia base social.
La brutalidad de estos ataques, como un salto de esa retórica, debe poner en alerta a los jóvenes, trabajadores y movimientos sociales en toda la región, empezando por los de Centroamérica, México y los miles de jóvenes que al interior de Estados Unidos han comenzado en los últimos años a simpatizar con ideas socialistas, aunque vagas, pero que rechazan estas políticas y ataques, y que tienen la enorme tarea de volver a poner de pie al interior de la principal potencia del mundo, un gran movimiento antiimperialista que dé esta pelea dentro de la bestia.

Juan Andrés Gallardo
@juanagallardo1
Lunes 5 de agosto | 14:18

jueves, 8 de agosto de 2019

La cínica carta de Bergoglio ante los abusos en la Iglesia Católica




El Papa Francisco difundió una carta brindando aliento a los sacerdotes que han sido denunciados por abuso sexual y pedofilia. La misiva, titulada "A mis hermanos presbíteros", llama a no desanimarse a "nuestros sacerdotes (que) se sienten ridiculizados y culpabilizados por crímenes que no cometieron".

El sumo pontífice argentino agrega además que la Iglesia está "fuertemente comprometida en la realización de las reformas necesarias para (…) que la cultura del abuso no logre hallar espacio para desarrollarse". Alude así al fraude de la Cumbre vaticana sobre los abusos, que sesionó en febrero solo para montar un encubrimiento de los encubridores, ya que no definió ninguna medida para afrontar estos casos. Generó así la desilusión de los denunciantes y fue rechazada por las organizaciones de víctimas, que fueron desde numerosos países hasta el Vaticano a reclamar la expulsión del sacerdocio de cualquier cura que abuse de un menor, la apertura de los archivos del Vaticano y obligatoriedad de trasladar a la justicia todas las denuncias.
Resulta que el propio Bergoglio está señalado por su participación directa en la protección de criminales denunciados, entre ellos el abusador y malversador de fondos Gustavo Zanchetta, ex Obispo de Orán, al que designó como administrador en la poderosa inmobiliaria del Vaticano. A su vez, en la misma cumbre, funcionarios de la Iglesia advirtieron sobre el gigantesco riesgo económico que representa para la institución que se destraben las causas judiciales. Por este motivo, el mes pasado la Penitenciaría Apostólica del Vaticano salió al cruce en defensa del secreto de confesión, atacando los proyectos de ley en distintos países que plantean eliminar el secreto sacramental para los casos en que los sacerdotes confiesen abusos.
Es una política de guardar bajo llave las denuncias por abusos. A fines de marzo, se difundió la renuncia de la directora Luceta Scarafía, el comité editorial y las redactoras del suplemento femenino de L'Osservatore Romano, que se había hecho eco de las denuncias de abuso sexual contra monjas dentro de la Iglesia y había publicado una importante investigación sobre la subordinación y humillación a la que son sometidas miles de mujeres religiosas que trabajan como siervas en casas de cardenales, obispos y sacerdotes en Roma. La directora, que renunció con su equipo cuestionando que el Vaticano les daba la espalda, plantea públicamente que la violación de las monjas es el origen de los abortos impuestos y de los hijos no reconocidos por los curas.

La crisis de la Iglesia

Esta nueva carta de Francisco busca contrarrestar la enorme crisis que atraviesa la Iglesia Católica, desde las revelaciones de 2002 en Estados Unidos que fue de a poco desatando una oleada de casos de enorme trascendencia tanto en Estados Unidos como en Australia, Irlanda, Chile, Alemania y también en Argentina, afectando como nunca la credibilidad de la Iglesia y de su propio pontificado. Es una reacción a la desmoralización que se esparce entre los miembros activos y los fieles católicos, que confluye con la sistemática pérdida de fieles a manos de otros cultos y de las iglesias evangélicas. Busca también contrapesar la organización de las víctimas, que han puesto en pie redes de sobrevivientes de abusos en varios países del mundo.
La misiva pontificia se difundió el mismo día que en Mendoza comenzaba el juicio por las vejaciones cometidas contra niños hipoacúsicos en el Instituto Próvolo, con fuertes críticas de los familiares que denuncian que la Iglesia Católica ha sostenido económicamente la defensa de los acusados y no ha entregado los documentos de la investigación canónica. También por estos días, las víctimas pidieron la detención del cura abusador Eduardo Lorenzo, protegido por la Justicia durante una década y amparado por el Arzobispo de La Plata, “Tucho” Fernández, mano derecha de Bergolgio. Para combatir las presiones y el amedrentamiento con que se responde a las víctimas que denuncian en sede canónica, la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico elaboró un protocolo para “preservar su integridad” y “evitar su revictimización y manipulación”, donde recomienda siempre radicar antes la denuncia en la Policía o en fiscalía, y no firmar nada ni aceptar resarcimientos económicos. Da una idea del modus operandi de la santa institución.
Pero a ello debemos agregar todo un régimen de encubrimiento estatal al accionar de la Iglesia. En particular hay que considerar la reforma del Código Civil realizada durante el gobierno de Cristina Fernández, gracias a la cual se le otorgó status público a los bienes de la Iglesia Católica, por lo que son inembargables y no pueden siquiera ser utilizados en una indemnización a las víctimas de abuso eclesiástico.

Abajo el oscurantismo

A pocos días de cumplirse un año del 8A, cuando una histórica movilización de más de un millón y medio de personas que rodeó el Senado para exigir la sanción del aborto legal, resulta fundamental que ese potente movimiento de mujeres y disidencias fortalezca una perspectiva anticlerical y de independencia política para retomar y reimpulsar la lucha por todos nuestros derechos y contra el oscurantismo clerical. El Encuentro de octubre, que se realizará en La Plata, debe ser un paso en esa dirección, para lo cual hay que superar el planteo conciliador que buscan imponer el peronismo, el PCR y Patria Grande.
Por más que Francisco intente blindar a la Iglesia Católica, no va a poder detener a los cientos de víctimas que rompen el silencio, que se organizan junto a las organizaciones de mujeres, políticas y sociales para luchar contra la impunidad. Más que nunca, vamos por la separación ya de la Iglesia del Estado.

Rocío García y Pía Garralda

La trama de saqueo y entrega detrás de la crisis política en Paraguay




La cancelación de un acuerdo energético secreto entre Paraguay y Brasil, que establecía grandes perjuicios para el primero, no logró disipar del todo la aguda crisis política que su filtración ha desatado en la nación guaraní. La renuncia y las declaraciones del titular de la empresa estatal ANDE (Administración Nacional de Energía) provocaron un tembladeral que llevó a la caída de varios funcionarios, entre ellos el canciller y el embajador en Brasil. Por su parte, la oposición y un sector del oficialismo habían conseguido una mayoría parlamentaria para destituir al presidente colorado Mario Abdo Benitez, pero finalmente el sector disidente del oficialismo dio marcha atrás ante la desactivación del tratado.
Los medios han interpretado que el presidente brasileño Jair Bolsonaro aceptó la cancelación (y rediscusión) del acuerdo para salvar un aliado político. Pero también podría estar actuando en defensa propia. El motor del escándalo involucra a asesores del vicepresidente Hugo Velázquez en negociaciones para eliminar una cláusula que impide la venta directa del excedente energético al sector privado brasileño (la estatal Eletrobras juega un papel intermediador). La eliminación de esa cláusula favorecía a una empresa que algunos vinculan con el presidente brasileño.
El Partido Liberal y el Frente Guasú (del ex presidente Fernando Lugo) insistirían en la presentación del pedido de juicio político, si bien ya no cuentan con una mayoría debido a la deserción del sector colorado que encabeza el ex presidente Horacio Cartes. Más comprometido, en cambio, aparece el vicepresidente, que podría ser usado como fusible.

Expoliación

Por el tratado de Itaipú de 1973, firmado por las dictaduras de Alfredo Stroessner y Emilio Garrastazú Medici, Brasil se ha quedado con el 90% de la producción energética de la represa binacional. Esto lo ha hecho comprando a muy bajo precio el excedente energético que no usa Paraguay. Se estima que “el precio irrisorio que paga Brasil a Paraguay por consumir su parte de energía significó una pérdida de 75,4 mil millones de dólares desde que comenzó a operar Itaipú hace 35 años. Es la suma que hubiera acumulado si Brasil pagaba a precio de mercado” (Clarín, 2/8). La venta a precios menores a los de mercado, se supone, es para cancelar deuda por la puesta en pie de la obra. Un mecanismo similar de expoliación caracteriza el acuerdo de Yaciretá, la represa binacional de Argentina y Paraguay.
Pero además, la puesta en pie de la represa fue acompañada de un proceso de expropiaciones de tierra selectivo (que expulsó a comunidades indígenas y dejó indemnes los intereses agroganaderos), posteriormente acaparadas por terratenientes brasileños (Ultima Hora, 31/7).
Bajo la administración de Lugo, se firmó en 2009 una revisión con Lula por la cual se triplicó el precio que debe pagar Brasil por la energía, pero no se altera el trato preferencial que Brasil tiene a la ahora de apropiarse de ese excedente energético.
La negociación trunca de Bolsonaro y Abdo Benitez había establecido un acuerdo hasta 2022 (en vez de ser anual) que, entre otros puntos, obligaba a Paraguay a pagar más por el consumo de su energía.
La cuestión energética es fuente de severas disputas. En 2012, la canadiense Río Tinto buscó instalar un emprendimiento electrointensivo de aluminio en el país (demandaba más de 1000 megavatios) que competía por la energía con los empresarios brasileños. Fue uno de los puntos que estuvo en la base del golpe contra Lugo. Este proyecto naufragó un año más tarde, en parte por la respuesta popular ante la depredación ambiental que significaba. Pero ahora son otras las compañías que vuelven a la carga por centenares de megavatios de potencia, una de ellas brasileña (ídem, 19/7).
La clase dominante paraguaya ha tenido una política de adaptación a esta política de saqueo. Sin ir más lejos, la Unión Industrial y la cámara de la construcción se acomodaron al último acuerdo secreto en función de la asignación de algunas obras de infraestructura.

Desarrollo nacional

El escándalo por el acuerdo energético coincide con los anuncios que indican una desaceleración económica. En este proceso, Abdo Benitez actúa como un agente del gran capital. Intentó imponer el año pasado una reforma previsional que apuntaba a manotear los fondos jubilatorios y daba el primer paso para un aumento de la edad de retiro, lo que finalmente fue bloqueado por las propias internas en el oficialismo y la movilización popular.
Los tratados de Itaipú y Yaciretá deben ser anulados y rediscutidos. Planteamos el control por parte de los trabajadores de ambos entes binacionales para poner fin a la corrupción y para un desarrollo energético en función de los intereses de la mayoría trabajadora. El desarrollo nacional de Paraguay aparece vinculado a una lucha común contra los gobiernos entreguistas y por la unidad socialista de América Latina.

Gustavo Montenegro

miércoles, 7 de agosto de 2019

La historia del hombre que se convirtió en símbolo de lucha contra la Primera Guerra Mundial




Como diputado se opuso a financiar la campaña militar alemana iniciada en 1914. Fue un símbolo de la resistencia a la “Gran Guerra” que dejó millones de muertos, heridos y mutilados.

El año 1914 marcaría un antes y un después en la historia mundial. Se iniciaba la guerra más larga, cruel y sangrienta que haya ocurrido hasta ese entonces. Por el nivel de combates cuerpo a cuerpo, por los millones de muertos, heridos y mutilados que dejó y sin dudas porque se expuso como nunca antes la barbarie capitalista.
Años de tensión e intereses cruzados entre las potencias imperialistas acumuladas en los años previos estallaron finalmente el 28 de julio con el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo. Rápidamente el centro de atención pasó a Alemania primero cuando declaró la guerra a Francia y Rusia el 1 de agosto y, en segundo lugar, cuando el 4 de agosto los diputados votaron en el Parlamento los créditos que iban a usar para financiarla.
Mientras en todo el país se desplegaba una maquinaria de propaganda nacionalista que pretendía conseguir el apoyo popular, pocas voces se alzaron en contra la guerra y sus fines. Una de ellas enfrentó a opositores y también a los miembros de su propio espacio político, el Partido Socialdemócrata. Esa voz fue la del revolucionario Karl Liebknecht.

“Tan fuerte como un roble”

Karl militó desde muy joven en el socialismo. Era hijo de uno de los fundadores de la socialdemocracia alemana Wilhelm Liebknecht. Vio desde pequeño a su padre padecer la persecución política y la cárcel del gobierno alemán y junto a su familia conoció tempranamente la pobreza. Años más tarde él mismo estuvo la cárcel luego de las críticas que hacía en sus escritos al creciente militarismo nacional y en 1908, desde allí, fue electo diputado del Partido Socialdemócrata Alemán.
Este partido se había convertido en la organización más numerosa y con mayor peso en el movimiento obrero de todas la que integraban la Internacional Comunista. En las elecciones de 1912 fue el espacio político más votado y pasó a ser el más grande del Parlamento con 110 diputados.
En los años previos la socialdemocracia alemana se había opuesto a la guerra y denunció las intenciones de los capitalistas de usarlos como carne de cañón. Por eso enorme fue la sorpresa cuando ese 4 de agosto 1914 votaron todos a favor de los créditos de guerra, cuando tenía una enorme responsabilidad en combatirla. El presidente del partido justificó el voto diciendo que era una guerra defensiva:
“De lo que se trata para nosotros es de alejar este peligro y salvaguardar la cultura y la independencia de nuestro país. Así honramos lo que siempre hemos prometido: en la hora del peligro no vamos a abonar nuestra patria”.
Revolucionarios de todo el mundo quedaron estupefactos ante la decisión adoptada por el partido que todos los trabajadores del mundo seguían como modelo. El hecho generó un efecto contagio en el resto de los partidos socialdemócratas europeos que también apoyaron a sus gobiernos burgueses contra el enemigo. Una de las trincheras más importantes del internacionalismo se estaba cayendo a pedazos.
Karl Liebknecht fue uno de los 14 diputados que internamente se opuso a votar estos créditos pero que terminaron aceptando la disciplina partidaria. Meses después cambiaría de posición formando un ala izquierda dentro de la organización junto a Rosa Luxemburgo, Franz Merhing y Clara Zetkin y el 10 de septiembre publicaron una declaración en contra de la postura adoptada por la socialdemocracia.
El 5 de diciembre, cuando se debió votar la renovación de los créditos, Karl fue el único que votó en contra. Presentó un documento donde, por un lado, denunciaba la invasión de Alemania a Bélgica y, por otro, explicaba su voto negativo pero el presidente de la Cámara no dejó leerlo ni tampoco ningún diario alemán quiso publicarlo. Un fragmento de aquel escrito decía:
“Esta guerra no deseada por ninguno de los pueblos involucrados, no ha estallado para favorecer el bienestar del pueblo alemán ni de ningún otro. Es una guerra imperialista, una guerra por el reparto de importantes territorios de explotación para capitalistas y financieros”.
Rápidamente se convirtió en un símbolo internacional de la resistencia a la guerra y un héroe para millones. Cuenta León Trotsky en un relato sobre su vida que encarnaba “el tipo de revolucionario inquebrantable en sentido más amplio del término” y que se tejían innumerables leyendas sobre su vida.

“El enemigo principal está en el propio país”

En 1915 la guerra continúa su sangriento curso. Millones fueron enviados a las fronteras mientras las mujeres se convirtieron en fuerza de trabajo disponible para sostener la pesada maquinaria industrial en funcionamiento. Ese año Alemania usaría por primera vez armas químicas a gran escala contra los rusos.
En mayo comenzó a circular clandestinamente en los barrios populares, en las fábricas y lugares de encuentro un manifiesto firmado por Karl Liebknecht que denunciaba las injusticias de la guerra. El dirigente socialista llamaba a las masas a despertar de las ilusiones nacionalistas y se preguntaba “¿A quién tiene que agradecer el pueblo alemán por este nuevo desastre? ¿A quién le pueden exigir explicaciones por las nuevas pilas de cadáveres que se amontonarán?
Karl quería dejar en claro que la única alternativa real para ponerle fin al asesinato en masa era apostar a la lucha de clases internacional. El documento titulado “El enemigo principal está en el propio país” expresaba su claro enfrentamiento a la guerra:
“El principal enemigo del pueblo alemán se encuentra en Alemania: el imperialismo alemán […]. El pueblo alemán debe combatir este enemigo interno en una lucha política, cooperando con el proletariado de otros países cuya lucha es en contra de sus propios imperialistas”.
Las tensiones al interior del SPD –hegemonizado por una poderosa maquinaria burocrática - comenzaron a mostrar mayor hostilidad hacia el ala izquierda. A fines de 1915, cuando por tercera vez se votaron los créditos para la guerra, los diputados de la socialdemocracia que votaron en contra fueron Karl Liebknecht y Otto Rühle (con el tiempo llegaron a ser hasta los 20 los diputados que se oponían a la guerra). Más tarde serían expulsados del partido.
El 1 de mayo de 1916 los Delegados Revolucionarios, quienes en la práctica organizaron la oposición obrera a la guerra, convocaron a un acto de protesta y el grupo de Liebknecht (conocido como espartaquista) participó en Berlín junto a miles. Ellos agitaban una perspectiva revolucionaria para salir de la guerra. Situación que generó la inmediata persecución policial a Karl y los suyos. Fue detenido, acusado de traidor y condenado a 30 meses de prisión y trabajos forzados por gritar públicamente “Abajo la guerra, abajo el gobierno”
Inmediatamente las fábricas de Berlín, Bremen, Stuttgart y Leipzig llamaron a la huelga reclamando su libertad, demostrando que se había convertido en una figura indiscutible de la clase obrera.
Liberado en octubre de 1918 se dedicó inmediatamente a la organización del grupo espartaquista junto a su inseparable compañera de militancia Rosa Luxemburgo quién solía afirmar que el Partido Socialdemócrata alemán se había convertido en “un cadáver maloliente”. Ambos surgieron como indiscutibles referentes de la izquierda revolucionaria alemana y el 1 de enero de 1919 fundaron el Partido Comunista.
Hacía meses que en Alemania había estallado un proceso revolucionario y el gobierno, no ya el Kaiser que cayó con el fin de la guerra sino una coalición integrada por el Partido Socialdemócrata, reprimen brutalmente las huelgas y movilizaciones. Karl, al igual que Rosa, fue perseguido por grupos paramilitares conocidos como freikorps, quiénes terminaron asesinando a ambos bajo las órdenes de la vieja socialdemocracia.
Karl siempre se mostró parte de una organización y actuó en consecuencia. Desde el Parlamento sintió la enorme necesidad de dar voz a todos los que se oponían a aquella injusta guerra a pesar de encontrarse en una situación completamente hostil, desde las calles llamó a la insurgencia y a derrotar a los capitalistas. Su inquebrantable convicción revolucionaria era un rasgo fuerte en su personalidad y así lo demostró a lo largo de su vida. Como escribió en uno de sus poemas, tiempo antes de su liberación en 1918:

“Aunque ellos también nos destrocen -
No nos van a doblar.
Y ni bien pase el día,
Nos podremos en pie, erguidos.

De mil derrotas
Levantémonos libres
Para golpear siempre con más audacia
Y estrechando nuestras filas.

Aunque sofoquen la llama,
La chispa arde agitada
Y, a través de la noche al cielo
La nueva llama triunfa.

Y aunque la cumbre, lo más alto,
Parece inasible y distante,
Llega el día, la alegría,
Confiamos en nuestra estrella.

El presente puede ser engañoso,
El futuro nos sigue siendo fiel.
Aunque las esperanzas queden en el camino,
Siempre crecen nuevas.

De la nada, todo ha de ser,
Antes de que lo pensara,
A pesar de sus gestos de poder,
De su poder nos mofamos

Pronto se disiparán
Como rocío en una playa rocosa,
Ya hay señales de nubosidad
La tierra que hemos estado esperando.

No hay en toda la Tierra
Nada que nos pueda detener:
¡No hay veneno ni heridas,
Ni diablo ni excomunión!”.

(Traducción del alemán: Guillermo Iturbide).

Claudia Ferri
@clau.ferriok
Lunes 5 de agosto | 23:55

martes, 6 de agosto de 2019

China devalúa el yuan y asoma la guerra de monedas




La devaluación del yuan ha puesto en alerta a los mercados del mundo entero. Cayeron las principales bolsas del planeta, con Nueva York a la cabeza. Las monedas del resto de los países llamados emergentes también se desplomaron. Estamos ante las derivaciones de una guerra comercial que cada vez más conduce a una confrontación monetaria, lo que amenaza con un dislocamiento de la economía mundial y una nueva recesión global.
El pánico se apoderó de los mercados internacionales cuando la moneda china superó los 7 yuanes por dólar, algo que no sucedía desde mayo de 2008. Si bien fue el cruce de esa berrera lo que encendió las alarmas, lo cierto es que en los últimos tres meses la moneda china se devaluó cerca de un 10% frente a la divisa norteamericana.

De la guerra comercial a la guerra monetaria

La devaluación del yuan es una reacción a las presiones que el imperialismo yanqui viene desplegando en su guerra comercial con China. El gobierno del gigante asiático niega una política deliberada de depreciación del yuan, y afirma que se trata de la reacción del mercado ante las imposiciones arancelarias que Trump decretó la semana pasada, que gravan nuevos productos por el orden de los 300.000 millones de dólares. La medida del magnate norteamericano entraría en vigencia el 1 de septiembre, y fue dispuesta como un mecanismo de extorsión en las vísperas de retomar la negociación entre ambos estados.
La devaluación del yuan implica un contragolpe, ya que mejoraría la posición de China como exportadora, al abaratar sus costos internos medidos en dólares. En parte contrapesa la reciente baja de las tasas de interés ejecutada por la Reserva Federal de Estados Unidos, que implicaba adaptarse a la política de ofensiva del gobierno de Trump. Esa baja de tasas, del 0,25%, había sido cuestionada por el presidente por insuficiente. Ahora, con la sangre en el ojo, Trump no solo salió al cruce del país asiático, denunciando una “manipulación de la divisa”, sino que aprovechó el mismo twit para apuntar “¿Estás escuchando, Reserva Federal?”.
La furia del hombre de la Casa Blanca tiene fundamentos. Según la agencia Bloomberg, el gobierno chino ha pedido a sus empresas estatales que suspendan las compras de productos agrícolas estadounidenses, y las importaciones chinas de soja estadounidense cayeron al mínimo desde al menos 2004. Esto sucede cuando uno de los cuestionamientos de Trump para volver a la carga con nuevos aranceles es justamente que nunca se materializaron las grandes compras agrícolas a que, según él, se comprometió Xi Jinping cuando se reunieron en Osaka durante la cumbre del G-20, donde acordaron una tregua precaria que nunca llegó a ver la luz. Desde que asumió el mandatario norteamericano, la inversión china en EEUU se desplomó un 88% (El Cronista, 30/7).
Con Trump presionando a la FED para recoger el guante con una nueva reducción de tasas, mientras el Banco Central Europeo anuncia tasas por debajo de 0%, se va configurando el escenario de una guerra de monedas, con una carrera de devaluaciones de final incierto.

El ocaso de la locomotora china

La devaluación del yuan, de todas formas, no solo responde a la escalada de tensiones propias de la guerra comercial, con la que el imperialismo yanqui intenta forzar una mayor apertura comercial y culminar la restauración capitalista en China. Al mismo tiempo, obedece a la ralentización de la economía en el gigante asiático.
La Oficina Nacional de Estadística anunció un crecimiento del 6,2% para el segundo semestre, la tasa más baja desde que comenzó el registro en 1992 (El País, 16/7). Muy lejos quedaron las famosas “tasas chinas” de una década atrás, cuando el crecimiento superaba el 10% anual. Esta devaluación llega luego de que el gobierno de Xi Jinping intentara contrarrestar la situación por otras vías, como la relajación de la política monetaria del Banco Central, estímulos fiscales para las empresas y mega inversiones en infraestructura. Ahora, si bien el gobierno argumenta que no empujó la depreciación del yuan, lo cierto es que a diferencia del pasado no intervino para evitarla.
Con una moneda más barata, China queda en mejores condiciones para la exportación de sus mercancías, en momentos en que el imperialismo yanqui busca presionar para desmantelar parte del enorme complejo industrial chino, y restringir su desarrollo tecnológico (como sucede con Huawei). Ante una monumental crisis de sobreproducción a nivel mundial, emerge para la burguesía la necesidad de eliminar capital sobrante, y quién paga las consecuencias de ello es uno de los aspectos centrales de la confrontación internacional en curso.
Pero la devaluación del yuan puede volverse en contra como un bumerang. El efecto inflacionario de la medida podría hacer caer más el consumo, en un momento de desaceleración económica. Por otro lado, aumenta la deuda medida en dólares, tanto de las empresas chinas como del Estado, cuyo endeudamiento representa el 300% del PBI.
En los últimos años asistimos, sin lugar a dudas, al fin de lo que se denominó la “locomotora china”, que simbolizaba el empuje del crecimiento chino como factor de impulso de la economía internacional. Hace tiempo que China se ha convertido en un factor de agravamiento de la crisis mundial. A la par de la ralentización oriental, crece el temor a una recesión global. La guerra comercial agrava este cuadro y exacerba todas sus contradicciones.

Argentina, el eslabón débil de la cadena

Casi todas las monedas latinoamericanas han sufrido los efectos, ocasionando una devaluación en serie. Argentina está entre los más afectados, sufriendo un nuevo salto en la cotización de la divisa justo cuando el gobierno está rifando los recursos del BCRA para contener al dólar. Ese impacto obedece a varias cuestiones, no solo a la mayor exposición de las finanzas argentinas a los vaivenes del mercado internacional. China es el segundo socio comercial de Argentina, después de Brasil, y un abaratamiento de su moneda puede impactar negativamente sobre la cotización y la demanda de la soja. A ello debe agregarse que parte de las reservas del BCRA está en yuanes, por el swap con China que suma 130.000 millones. La tan proclamada apertura comercial argentina, que el gobierno de Macri exhibe como una conquista, simplemente implica una total y completa deriva del país en las turbulentas aguas de la guerra económica internacional.

Iván Hirsch

No es posible comprender el marxismo sin la obra de Engels




A 124 años de su muerte, la inmensa obra de Federico Engels, indaga en cada rincón oscuro de la sociedad humana de la época y sostiene un diálogo intenso con el futuro

Engels realizó un ciclópeo trabajo en los tomos II y III de El Capital y la muerte no le permitió concluir el tomo IV.

El 5 de agosto de 1895 en Londres, Inglaterra, la humanidad perdió a uno de sus más preclaros pensadores, Federico Engels (1820-1895). Este hombre genial y humilde, de alma inquieta, fue un revolucionario inclaudicable, conocedor profundo de la miseria que el capitalismo genera, un estudioso de la sociedad de la época.
En Inglaterra, donde permaneció por largos años, pudo ver de cerca las condiciones infrahumanas de los obreros y su sensibilidad especial le hizo sentir cada sufrimiento de esos hombres, mujeres y niños que trabajaban largas horas por un salario de hambre.
En ese periodo de su vida en Inglaterra tuvo gran contacto con los obreros fabriles, lo cual influyó en la formación de sus ideas políticas, sociales y filosóficas.
Engels escribió para el periódico alemán La Gaceta de Rhin y en la revista Anales franco-alemanes publicó a comienzos de 1843 el trabajo Esbozo de una crítica de la economía política, en el que criticó el modo capitalista de producción y la economía política burguesa.
En esta obra analizaba las contradicciones económicas y las crisis sociales europeas, utilizando su conocimiento de las teorías filosóficas alemanas, el concepto de alienación de Feuerbach, y su experiencia de la vida obrera de Manchester.

SIEMPRE SEGUIRÉ SUS HUELLAS

A Carlos Marx lo conoció en 1842 y entre ambos intelectuales alemanes comenzó una gran amistad y colaboración. Años más tarde, Lenin se refirió a la ayuda que, en todos los órdenes, le brindó Engels a Marx:
«Las estrecheces llegaron a abrumar de un modo verdaderamente asfixiante a Marx y su familia; a no ser por la constante y altruista ayuda económica de Engels, Marx no solo no habría podido llevar a término El Capital, sino que habría sucumbido fatalmente bajo el peso de la miseria».
Además de colaborar junto a Carlos Marx en La sagrada familia; La ideología alemana y el Manifiesto Comunista, Engels es autor, entre varias obras imperecederas del Anti-Duhring; de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; de Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, de El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre y de la Dialéctica de la Naturaleza.
La amistad con Marx duró 40 años de estrecha colaboración. Engels aparecía como un miembro más de la familia en casa de Marx, cuyas hijas le llamaban «El General» o «secretario general».
En una carta personal, Carlos Marx le dice a su viejo compañero de luchas e ideas que siempre seguirá sus huellas y Engels, en una frase incluida en una carta personal a Conrad Schmidt, escribe: «en vida de Marx siempre toqué como segundo violín», lo que es apenas una muestra de la amistad y la sencillez de estos extraordinarios hombres.

UNA GIGANTESCA OBRA

La labor de Engels es clave en la lucha por la reivindicación de la clase obrera y trabajadora. Con anterioridad a Engels muchos investigaron y denunciaron los padecimientos del proletariado, pero él fue el primero en afirmar que el proletariado no solo constituye una clase explotada, sino que precisamente la miserable situación económica en que se encuentra lo impulsa hacia adelante y lo obliga a luchar por su emancipación definitiva.
Engels realizó un ciclópeo trabajo en los tomos II y III de El Capital y la muerte no le permitió concluir el tomo IV. Su inmensa obra indaga en cada rincón oscuro de la sociedad humana de la época y sostiene un diálogo intenso con el futuro. Desnuda las miserias, discute, pone en orden y alumbra el sendero.
«No es posible comprender el marxismo ni es posible exponerlo coherentemente sin tener en cuenta todas las obras de Engels», dijo Vladimir Ilich Lenin.
No menos importante fue su lucha por explicar cada elemento de la obra aportada, aclarar cada confusión que comenzaba a crecer entre los círculos marxistas. En carta a José Bloch, doctor en Filosofía y periodista austriaco, el 21 de septiembre de 1890, Engels puntualiza: «Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda (…). De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado».
El destacado revolucionario enfatiza en la necesidad de tener en cuenta «las condiciones políticas, y hasta la tradición, que merodea como un duende en las cabezas de los hombres».
A las once y media de la noche del 5 de agosto de 1895, producto de un cáncer de esófago, murió. El funeral se realizó cinco días después, el 10 de agosto, en la sala de espera de la estación ferroviaria de Waterloo, Westminster Bridge.
El féretro, cubierto de coronas y flores, fue conducido en un tren especial hacia el crematorio de Woking. El 27 de agosto de 1895, cumpliendo su última voluntad, en las cercanías de Eastbourne, aproximadamente a cinco millas marinas de la costa, fueron lanzadas sus cenizas al mar por Eleanor Marx (hija de Karl Marx), Edward Aveling (biólogo destacado), Eduard Bernstein (político alemán de origen judío) y Friedrich Lessner (miembro de la Liga de los Comunistas que participó en la revolución de 1848 en Alemania).

Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
5 de agosto de 2019 01:08:35

El Chernóbil cubano o la ética periodística recuperada por El País




El País nos dice que en el llamado “paquete semanal”, una memoria flash muy popular que se comercializa en las tiendas de Cuba y que contiene películas y series internacionales, “se cuece el final del régimen” cubano, y que “será como Chernóbil para la Unión Soviética”.

lunes, 5 de agosto de 2019

Los últimos días de Engels: sus cartas, las batallas finales y un proyecto inconcluso




Con el mismo fervor de su juventud, el coautor del Manifiesto Comunista luchó por la revolución hasta su muerte, el 5 de agosto de 1895.

Dúo de violines

En 1884, a un año del entierro de Marx, Federico Engels confesaba a Johann Becker:
"Mi infortunio es que, desde que perdimos a Marx, se pretende que yo lo represente. He pasado una vida (...) tocando el segundo violín; y, sin dudas, creo que lo he hecho razonablemente bien. (...) Pero ahora, de repente, se espera que tome su lugar".
La metáfora del "violín" fue recuperada hasta el cansancio por distintos biógrafos. No sin razón, Engels señalaba que con Marx se había ido una visión histórica, política y revolucionaria irremplazable. Tras cuatro décadas de amistad y colaboración revolucionaria (de las cuales surgieron las bases científicas para la emancipación de proletariado), el gentleman comunista debía dirigir la orquesta del socialismo mundial.
Desde entonces -y por un período de doce años-, Engels se dedicó a editar, traducir y publicar el legado literario de Marx, así como a profundizar sus propias investigaciones científicas. Ya libre de sus ataduras comerciales, ocupó un rol activo en el desarrollo de los jóvenes partidos socialistas y la formación de una nueva generación marxista. Trabajó incansablemente hasta su fallecimiento, ocurrido el 5 de agosto de 1895.

Siempre revolucionario, nunca inrevolucionario

A lo largo de su último año de vida, Engels agregó un apéndice al tercer volumen de El Capital, redactó más de ochenta cartas y escribió la famosa "Introducción" a los artículos de Marx compilados en La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850. Tenía 74 años, pero la historia de este texto -cuyo contenido sería motivo de controversia y manipulación durante décadas- mostraba que su fuego no perdía intensidad.
El autor había terminado la "Introducción" original en febrero de 1895, cuando la mandó a los socialistas alemanes. Al comienzos del mes siguiente, recibió una respuesta del dirigente socialdemócrata Richard Fischer: le pedía que moderara u omitiera algunas de sus frases (como aquellas referidas a la lucha armada), debido que se estaba discutiendo por entonces un proyecto de ley "contra las actividades subversivas".
Engels aceptó, con ciertos reparos. "He tenido en cuenta, dentro de lo posible, sus graves preocupaciones (…). Sin embargo, no puedo admitir que se quieran entregar alma y cuerpo a la legalidad absoluta (…). Legalidad solo hasta cuando -y en la medida que- nos convenga, pero ninguna legalidad a cualquier precio", replicó.
Pero el asunto no terminó ahí. El coautor del Manifiesto Comunista se sorprendió al ver en las páginas del Die Neue Zeit (revista teórica de la socialdemocracia) una versión aún más acotada del documento, que lo retrataba -según sus palabras- como un "adorador pacífico de la legalidad". El responsable de la edición era Wilhelm Liebknetch.
"Liebknetch me ha jugado un truco. Tomó de mi ‘Introducción’ (...) todo lo que servía a su propósito pacifista. (...) Pero yo propongo esas tácticas [centradas casi exclusivamente en el parlamentarismo] solo para la Alemania de hoy y con reservas. Para Francia, Bélgica, Italia, Austria, esas tácticas no sirven e [incluso] para Alemania, pueden volverse inaplicables el día de mañana", escribió a Lafargue.
Luego de la muerte del maestro, la socialdemocracia se apoyaría en el texto recortado para justificar sus giros hacia posiciones abiertamente reformistas (con consecuencias que exceden estas breves líneas). Sin embargo, como concluiría Trotsky en torno a la polémica, "¡Engels mostraba que no estaba listo para renunciar al entusiasmo revolucionario de su juventud!". El texto completo sería rescatado recién por Riazanov, en 1930; las cartas completas, muchos años después.
Ferdinand y Frieda Simon, Clara Zetkin, Engels, Julie y August Bebel, Ernst Schattner, Regina y Eduard Bernstein (Zurich, 1893).
Este enfrentamiento entre Engels y los referentes socialdemócratas, que se desató los meses de marzo y abril de 1895, no fue el último. A fines de mayo, un Engels enojado reprochó a Kautsky no haber sido convocado para colaborar con el libro Historia del Socialismo. "De todas las personas, creo que podía decirse que hay solo una cuya colaboración era absolutamente necesaria. Y esa persona soy yo. Incluso diría que, sin mi ayuda, un trabajo de esta naturaleza no puede ser nada excepto incompleto", expresó en una misiva.
Kautsky no le respondió. Posteriormente, atribuiría esta irritabilidad a los malestares físicos de su interlocutor. Aunque la relación continuó, contrariamente a sus deseos, Engels lo dejó afuera de su herencia, privándolo de lo que más quería: las cartas de los padres del socialismo científico. Las pertenecientes a Marx fueron otorgadas a sus hijas; el resto, a Bebel y Kautsky.

La dialéctica de la salud

"Debo dedicarme enteramente a esta tarea, que he esperado por tanto tiempo, cuanto antes", asentó Engels en sus cartas a principios de 1895. Se refería la biografía de Carlos Marx y a la historia de la I Internacional. Nadie podría haber completado esta empresa como él.
"Un número de circunstancias lo hacen necesario. (...) entre ellos, que tengo 74 años", reflexionaba. Creía que iba a llegar, ya que "solo" estaba ocupado con "uno o dos trabajos pequeños": es decir, la introducción para la nueva edición de La guerra campesina en Alemania, a su correo y el seguimiento de la situación política en todo Europa.
Según expresó a Fischer, también tenía un esquema para la presentación de todos los escritos de Marx en una edición completa. El hombre poseía una voluntad de hierro, pero una agresiva enfermedad dejó inconcluso su último desafío.
Friedrich Engels, junto a Karl Marx y sus hijas (Jenny, Laura y Eleanor).
El 9 mayo, escribió a Mehring y Fischer que unos dolores reumáticos en el cuero cabelludo (fuertes "como una banda de hierro") le generaban insomnio y dificultaban su trabajo. Sin perder su condición de teórico, al mes siguiente le manifestó a Eduard Bernstein que sentía cierta mejora, pero "de acuerdo con los principios de la dialéctica, los aspectos positivos y negativos muestran una tendencia acumulativa". Tenía -sin saberlo- cáncer de laringe y esófago.
El 23 de julio, Engels envió a Laura, la hija de Marx, su última carta. Lamentaba el decaimiento que le producía el "campo de papas" que se había formado en su garganta, pero todavía albergaba la esperanza de una mejoría. Luego de ocupar unas líneas en las elecciones parlamentarias en Inglaterra, se despidió: "No tengo la fuerza para escribir largas cartas, así que adiós. Por tu salud, un vaso lleno de ponche de huevo con una dosis de coñac".

Fuego en el mar

Falleció a los trece días, el 5 de agosto, pocos meses antes de cumplir los 75. En las notas complementarias a su testamento (escritas en 1894), había pedido que su cuerpo fuera cremado y las cenizas, desperdigadas en el mar. Dejó casi todo su patrimonio a sus queridas Laura y Eleanor Marx. El resto fue para su sobrina "Pumps"; Louise Freyberger, la exesposa de Kautsky; August Bebel y Paul Singer, como representantes del Partido Socialdemócrata.
Aunque algunos discípulos querían erigirle un monumento, su voluntad finalmente se cumplió. La urna fue despedida el 27 de agosto, en el Canal de la Mancha, a unas millas del imponente paisaje escarpado de Beachy Head.
"Las proletarias le deben un recuerdo particular. No sólo por crear los fundamentos científicos para la su lucha de liberación como explotadas, sino también por los esfuerzos para su emancipación como mujeres", escribió Clara Zetkin desde Alemania.
En el obituario de Engels publicado en las páginas de Rabótnik, Lenin lo definió como el más notable científico y maestro de la clase obrera, después de Marx. Y sintetizó: "El proletariado europeo puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores, cuya relación supera todas las conmovedoras leyendas antiguas sobre la amistad entre los hombres".
No se puede hablar de la historia de la clase obrera contemporánea sin hablar de Marx y Engels, como no se puede entender a uno sin el otro. En el siglo XXI, su legado todavía inquieta las aguas e ilumina desafíos inconclusos. Como una melodía de violines, que va in crescendo.

Jazmín Bazán
Lunes 5 de agosto | 00:00

sábado, 3 de agosto de 2019

Los orígenes del anticolonialismo, el marxismo y la vanguardia en Puerto Rico




Este artículo aborda los orígenes del anticolonialismo, en especial la obra y vida de Ramón Emeterio Betances, el surgimiento del pensamiento marxista y su relación con las luchas obreras a inicios del Siglo XX y también de la literatura de vanguardia (curiosamente dentro del Caribe es el país con más movimiento estéticos revolucionarios).

Por espacios no abordamos los años sesenta y setenta aún más intensos con la formación de las grandes centrales sindicales, el origen del movimiento armado (Ejército Popular Boricua) y las luchas obreras de los años setenta. Es una síntesis de la primera mitad del Siglo XX.

Betances, contra Estados Unidos

Ramón Emeterio Betances es un personaje clave para el pensamiento político y social de las Antillas. Formó parte de la Junta Revolucionaria de Puerto Rico, que sesionaba desde Nueva York, de la Junta Central Republicana junto con Francisco Basora y fue inspirador desde el exilio del Grito de Lares, hito fundacional del nacionalismo portorriqueño.
Médico de gran talla, condecorado por el gobierno de Francia como Caballero de la Legión de Honor en 1887, Betances fue estimado por personajes como Víctor Hugo y José Martí. Pionero, junto con Hostos y Martí, del pensamiento antiimperialista en América Latina, del abolicionismo radical y del ideal unionista de la Federación Antillana.
Hay quienes han planteado también que fue uno de los primeros latinoamericanos en adherirse a la causa de las Filipinas, en participar junto con anarquistas italianos del asesinato de Cánova Castillo, personaje ultraconservador, celebrar el nacimiento de la Comuna de Paris de 1871 y de mantener una fluida comunicación con los anarquistas españoles, particularmente con Tárrida del Mármol.

Las primeras organizaciones socialistas

La presencia política de Estados Unidos en el Caribe convirtió a la región en un cofre de determinada propiedad de producción de azúcar. En el fin del Siglo XIX se impuso el periodo de gran plantación y se pasó a la producción del gran ingenio. Las sociedades de la región construyeron una especial imagen de su entorno. La hegemonía británica comenzó a ser sustituida por los Estados Unidos, cuyo proceso duró el aproximado de un Siglo.
La zona se convirtió así, de nueva cuenta, en un lugar geoestratégico para las potencias del sistema mundo capitalista. Como lo demostró Eric Williams, en Capitalismo y esclavitud, los actos de modernidad occidental se sustentaban en la barbarie de la esclavitud y del colonialismo en el Caribe. Betances no vivió este proceso pero advirtió de la presencia de los Estados Unidos y se pronunció contra la anexión de Puerto Rico al gigante del norte.
Primero la incoorporación de Cuba y Puerto Rico, al finalizar la Guerra Hispano Américana convirtió a dos de las Antillas mayores en la frontera sur de los Estados Unidos. La Enmieda Platt se convirtió en un modelo de incoorporación de Cuba al naciente imperialismo norteamericano.
En Puerto Rico el 1899 se fundó el Partido Obrero Socialista un 22 de octubre. Este hizo suyo el programa del SWP de Estados Unidos y en Puerto Rico publicaban el periódico Porvenir Social y adhirió a la I Internacional. En Puerto Rico en 1897 los tabacaleros y los tipógrafos se fueron a huelga para pelear por aumento de mejores condiciones de vida.

La crisis mundial y la huelga general de 1934

La crisis del capitalismo de 1929 causó un efecto de shock en las sociedades del Caribe. Si en la región continental fue el escenario de los gobiernos nacional populistas (Cárdenas, Vargas y Perón) en el Caribe fue el de los estallidos sociales: la revuelta de los cacos en Haití, la revolución de 1933 en Cuba, las revueltas en Jamaica de 1937, en Barbados en 1937, la rebelión de Albizu Campos en Puerto Rico, la revolución en Haití de 1946.
En Puerto Rico se fundó el Partido Nacionalista dirigido por Pedro Albizu Campos la expresión política del anticolonialismo. El movimiento obrero en 1934 realizó una huelga general del sector azucarero y Albizu al disputar la política electoral llegó a la conclusión de que “la lucha electoral es una farsa periódica”.
Según Maldonado Denis “en 1934 es llamado por los obreros de la caña para que les represente con motivo de la huelga iniciada por éstos contra los grandes intereses de las compañías azucareras norteamericanas.” Tres años después un alzamiento nacionalista exigía la cancelación del Acta Foraker.

Vanguardia literaria

En Puerto Rico existió un variado crisol de ismos. Por lo menos conocemos la existencia de 9. El pancalismo de 1913, el panedismo y diepalismo de 1921, el meñiquismo de 1931, el integralismo en 1941 y el trascendentalismo de 1948. Le siguieron los euforistas, los atalayistas y el noísmo. Este fragmentario proceso poético dejó diversos manifiestos aunque no podemos decir que existieron movimientos poéticos cohesionados y organizados como los sorprendistas dominicanos.
Aunque publicaban documentos en periódicos tradicionales estos no publicaban en revistas propias parecidas a POESÍA SORPRENDIDA de Dominicana. El poeta Luis Llorens Torres fue la figura del pancalismo y el panedismo que surge de un juego de palabras: pan dios y kalos belleza. Dicho ismo, al igual que el vedrinismo, no es más que una iniciativa individual.
Al euforismo le siguió el movimiento noísta. Fanáticos del NO el movimiento fue dirigido por Samuel Quiñones el poeta que firma el documento fundacional. Este texto, muy parecido en la lógica negativa y violenta de los dadaístas, sugiere que el movimiento es un gesto. Este gesto, la negativa, es un puntapíe, un golpe, un caballo desbocado, una enerva de talentos: “es un puñado de energía creadora, un brazo fuerte de sembrador, un grito en cinta de honda de reivindicaciones espirituales”
El periplo de vanguardias literarias de Puerto Rico culminó con el movimiento integralista formulado por Luis Hernandez Aquino. La Declaración de principios del movimiento integralista de Aquino es un texto que critica la lucha anticolonialista. De hecho sugiere defender la hispanidad, sostiene que no existe un coloniaje en el arte de Puerto Rico y que los “intereses culturales comunes dle integralismo son los mismos a la hispanidad”

Sergio Abraham Méndez Moissen
México @SergioMoissens
Viernes 2 de agosto | 18:04

“Nada es privado”: Cambridge Analytica, Facebook y una visión cándida de la democracia capitalista




El documental, estrenado en Netflix, se centra en el uso de datos recogidos por la empresa para las campañas electorales.

“En toda traducción hay una traición,” sostiene el ya casi lugar común usado para marcar la imposibilidad de la literariedad absoluta en el pasaje de una lengua a otra. Sin embargo, lejos de eso, el título Nada es privado, elegido por Netflix para traducir “The great Hack” (El gran hackeo), no traiciona en absoluto a la película documental dirigida por Karim Amer y Jehane Noujaim. Y no lo hace porque el título es un buen adelanto tanto del tipo de película -una típica historia con moraleja- como de la perspectiva moral (por lo tanto política) elegida para contar o mostrar los hechos.
La película narra el escándalo de la filtración de datos de los usuarios de Facebook por parte de la empresa Cambridge Analytica (CA) en 2018. Este hecho tuvo como consecuencias más notorias la quiebra de CA y el desplome de las acciones de Facebook, que protagonizó la mayor caída de la historia para una empresa en un sólo día.

Moralidades, héroes y redenciones

Las dos historias que elige la película para hilvanar el caso son las de David Carroll y Carole Cadwalladr. Carroll es un profesor universitario, que enseña Medios y Diseño y Desarrollo de Aplicaciones, preocupado y ocupado por la preservación de los datos personales y de la intimidad de las personas, y presentante de una demanda en Gran Bretaña para que CA le devuelva sus datos que esa empresa hackeó de Facebook.
La película muestra las peripecias legales y mediáticas de esa demanda. ¿Desde qué lugar lo hace? Veamos. Se presenta a Carroll en actividades de lo más habituales como comprarse un café, viajar en subte, manejar su auto, dictar clases pero todo con la presencia de la tecnología, de sus usos y de sus abusos. En ese punto, tenemos en Carroll un personaje que parece uno de nosotros. Un individuo cualquiera que actúa como ciudadano en defensa de un derecho. Esto es, un modelo de coraje cívico donde el respeto al derecho se vuelve el límite de todas sus acciones y el de toda la película. Así aparece el gran tema de la historia de Carroll pero también el escenario de las peripecias y de sus posibles resoluciones: el conflicto en torno al respeto por los derechos (en este caso de los datos), la búsqueda de la resolución en el ámbito legal.
Todo esto contado y relatado con un tono de advertencia del peligro y de un presente sombrío para la democracia: “Ahora somos el producto (commodity) pero estamos tan fascinados con la tecnología que nadie se detuvo a leer los términos y condiciones”, sostiene en off Carroll. Decir que todo es consecuencia de la tecnología y no de la sociedad capitalista ubica todo dentro de un escenario de cierta neutralidad técnica, y de su consecuente uso moral o ético es decir “bueno” o “malo”. Los “términos y condiciones” terminan de darle forma a ese presente, dado que remiten a un contrato aceptado y al rol del ciudadano en vigilar su cumplimiento.
Ahí radica la “cruzada” de Carroll. Es el mal uso de los datos de los usuarios lo que lo lleva a (obsesivamente, confesará en la película) analizar el Proyecto Álamo (la campaña digital llevada a cabo por el equipo de Donald Trump en las elecciones de 2016 que, entre cosas, destinó un millón de dólares por día en anuncios de Facebook). Este proyecto aparece como el summun del mal uso de la tecnología al ser la producción de mensajes personalizados que, para tal fin, hacen necesarios los datos de los usuarios a los que se destinan esos mensajes. Datos que procesó CA en Gran Bretaña.
Del otro lado del Atlántico aparece la otra gran “cruzada” y la otra heroína. Se trata de Carole Cadwalladr, una periodista de The Observer que realiza una investigación sobre CA y su papel jugado en las elecciones del Brexit. La investigación periodística encontró en ex empleados de la empresa a sus principales informantes. El caso paradigmático sobre el que gira la película es el de Britany Kaiser, ex Directora de CA cuyo testimonio fue crucial para todas las investigaciones.
Los resultados llegaron hasta descubrir la participación de CA en las elecciones por el Leave EU (“irse de la Unión Europea”), y las relaciones entre Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia de Gran Bretaña y principal propulsor del Brexit, con Steve Bannon, jefe de campaña de Trump y ex vicepresidente de CA. Así, la investigación de Cadwalladr (por la cual estuvo candidateada al Premio Pullitzer) da cuenta de la conexión entre las elecciones de Trump y del Brexit que, por el uso de datos obtenidos por vías ilegales por parte de CA, ponen en juego a las elecciones y a la democracia. Un problema de alcance global: en una cámara oculta, un director de la empresa, Alexander Nix, se jacta de haber utilizado datos con este fin en elecciones por todo el planeta, incluidas las de 2015 en Argentina.
Bannon aparece como el ideólogo de todo un dispositivo para dividir a la sociedad, basado en ese principio básico del poder político “divide y reinarás”. Mediante el uso de datos, la creación de perfiles de votantes, la distinción entre los “persuasibles” -a los que se los bombardea con mensajes personales para influir en su personalidad, modificar sus conductas y lograr su voto-, representa el funcionamiento general de los servicios de CA. En esto hay que reconocerle a la película que logra cierto impacto.

El (viejo) caldo de cultivo

Es imposible no reparar en lo tremendamente expuesto que queda el sistema político y su íntima relación con la economía, aunque esto último apenas se menciona en la película. Sin embargo, se trata de entender y de salir del impacto. Dado que eso que parece abrir un problema es cerrado rápidamente, al posicionarse con cierta candidez en el modo de entender el sistema electoral y la inocultable posición con forma de sanción moral que busca ser legal (similar a los planteos Laboristas o Demócratas). Más bien, es preciso tomar cierta distancia: la suficiente como para ver que lo que está en escena son cuestiones estructurales que no son tan nuevas. Que las PSYOPS (operaciones psicológicas) forman parte de los manuales de comunicación y de comunicación política y aparecen en los primeros trabajos del funcionalismo norteamericano sobre la comunicación y la propaganda, y ya tienen casi un siglo. De allí que la escena en que se muestra a un Carroll con cara de incredulidad frente al testimonio de Kaiser, que confiesa que la información o los datos son un “arma” que algunos usan, habla más de Carroll y de la moral pública que representa que de lo que pasa en el ámbito de la comunicación política y de la propaganda. Sólo puede sorprender a los que creen en una prístina democracia tan perfecta como inexistente.
Uno de los testimonios más interesantes aparece como al pasar y es el de unos los Directores de CA, cuando dice que “en cierto sentido siento que debido a lo rápido que avanza esta tecnología y debido a que la gente no llega a comprenderla, de un modo u otro hubiera habido una CA”. Imposible no coincidir. Hubiera habido una porque ante las mismas condiciones estructurales es imposible que no aparezcan empresas como CA. Porque ante las mismas condiciones materiales tanto el uso como el abuso de una tecnología (Facebook) necesita bastante más que una sanción ética, moral o legal como apunta a sostener la película. Y, finalmente, porque es poco creíble una defensa abstracta del sistema político y electoral moderno que se sorprende ante la manipulación de elecciones, el tráfico de datos o supuestas oscuridades colectivas o individuales que buscan redención o proponen cruzadas individuales como salidas posibles.
Y, mucho menos, cuando la advertencia y la moraleja están dirigidas al uso de una tecnología (Facebook) que hoy (¿casualidad?) aparece como una de las empresas competidoras más fuertes de Netflix en el negocio del streaming.

Javier Palma

Indignación por dicho sobre Venezuela

Las declaraciones de Martínez, Mujica y Astori, entre otros importantes dirigentes frenteamplistas, señalando que el régimen venezolano es una dictadura toman la postura de la derecha golpista y proimperialista y rompen con postulados básicos de la izquierda al no denunciar la injerencia norteamericana ni los intentos de golpe de estado.

Desde el fin de semana y casi al unísono se fueron conociendo las declaraciones de los principales referentes frenteamplistas tratando de dictadura al régimen venezolano de Maduro.
Primero fue Astori, quien el viernes pasado señaló que “lo de Venezuela es una dictadura, y es una dictadura tremenda, con impactos humanitarios muy graves"; a lo que siguieron las declaraciones de Mujica y Martínez en el mismo sentido.
El Frente Amplio parece no tener ningún tipo de inconvenientes en alinearse con las derechas latinoamericanas y sumarse de manera implícita a la posición golpista que promueve el imperialismo norteamericano.
Seguramente los cálculos electorales habrán llevado a sus principales dirigentes a hacer estas declaraciones escandalosas que rompen con las tradiciones de la izquierda.
Se puede ser muy crítico con el régimen de Maduro, con sus acciones represivas y autoritarias que además descarga el peso de la crisis en el pueblo venezolano, pero lo que hay acá es una concesión discursiva del Frente Amplio a las posiciones estadounidenses de Trump, y del conjunto de la peor derecha regional.
Esta misma derecha que mira para el costado con lo que sucede en Brasil desde el golpe institucional de Temer o ante las acciones del represor Iván Duque que es responsable de que en Colombia haya casi 800 dirigentes sociales y ex guerrilleros asesinados tras los acuerdos de paz de 2016.
Este giro del Frente Amplio, a partir de las expresiones de sus dirigentes, constituye también un duro golpe para Maduro que queda más aislado y es un aval implícito para la política injerencista de Estados Unidos.
Sin mayores empachos el Frente Amplio entra en la lógica de la derecha, esa derecha que en nuestro país trata de dictadura al régimen de Venezuela pero al mismo tiempo es cómplice de la impunidad para los crímenes de la dictadura militar y protege a torturadores y genocidas.

La indignación llega a la base del Frente Amplio

Algo de todo esto es percibido por la base militante y activista del FA, la que aún conserva alguna ilusión de que encarnan un proyecto político de izquierda.
Las redes sociales muestran la desazón de muchos honestos militantes o simpatizantes que ven como aquellos que dicen ser la alternativa a la derecha, pueden al mismo tiempo tomar prestadas las posiciones políticas de la misma derecha a la que dicen oponerse.
Responsabilidad distinta les cabe a dirigentes del FA como Constanza Moreira o Oscar Andrade, que desde lo discursivo toman distancia de Martinez-Astori-Mujica, pero desde hace décadas vienen formando parte del mismo proyecto y en definitiva avalan con su presencia una política que claramente no es de izquierda.
Si las declaraciones de Mujica, Martínez y Astori están en sintonía con el discurso de la derecha, la posición del PCU se pone acriticamente del lado de Maduro, sin reconocer las reales y graves violaciones de los derechos humanos de un gobierno represivo y autoritario que ha provocado una situación desesperante para los trabajadores y el pueblo venezolano.
Mujica por su parte parece debatirse entre la culpa y el oportunismo y ahora, con sus acostumbradas piruetas verbales, realizó nuevas declaraciones donde intenta quedar bien con “dios y con el diablo” relativizando sus anteriores palabras y planteando que la represión y autoritarismo del régimen de Maduro son consecuencia de las agresiones que sufre Venezuela de parte del imperialismo.
Si es grave que el candidato del FA para las elecciones de este año tome prestado el discurso de Trump sobre Venezuela (y no haga una mínima denuncia de la injerencia imperialista o los planes golpistas) también es grave el acuerdo neocolonial con UPM o las reformas neoliberales que han impulsado desde el gobierno en estos 15, años, las medidas que los propios organismos financieros del imperialismo (FMI; BM, BID) aplauden.
Esta posición que han adoptado a nivel de política internacional vuelve a poner sobre la mesa la decadencia política del FA y su cada vez más pronunciado alejamiento de las causas populares que alguna vez pretendió representar.

Hernán Yanes
Viernes 2 de agosto

Abominables dichos de Bolsonaro al hijo de un militante asesinado por la dictadura




Atacó al presidente del Colegio de Abogados de Brasil (OAB), Felipe Santa Cruz, con repudiables declaraciones sobre su padre Fernando Santa Cruz, asesinado por la Dictadura Militar brasileña en febrero de 1974.

Este lunes, Jair Bolsonaro utilizó la memoria de una de las miles de víctimas de la Dictadura Militar (1964-1985) para atacar al presidente del Colegio de Abogados de ese país (OAB), Felipe Santa Cruz. Lo hizo a través de abominables declaraciones nada menos que sobre el padre de Felipe, Fernando Santa Cruz, asesinado por la Dictadura Militar brasileña en febrero de 1974:
"Un día, si el presidente de la OAB [Felipe Santa Cruz] quiere saber cómo desapareció su padre en el período militar, yo se lo cuento. Él no va a querer escuchar la verdad. Yo se la cuento".
Más tarde se volvió a referir al asunto en un vivo realizado mientras se cortaba el pelo, y dijo que la información que tenía en su momento era que Santa Cruz había sido asesinado por sus compañeros de militancia. Para evitar la filtración de información confidencia "ellos resolvieron desaparecer al padre de Santa Cruz". "No fueron los militares los que lo mataron, ok? Es muy fácil culpar a los militares por todo lo que sucede".
Bolsonaro es un notorio defensor del período de la Dictadura Militar, e intenta hacer una verdadera revisión del período. Según cuenta la revista Exame, ya en 2011, cuando era diputado federal, Bolsonaro dijo en una ponencia en la Universidad Federal Fluminense (UFF) que Fernando Santa Cruz habría muerto "borracho" después de festejar el carnaval.
En 2016, al frente de la OAB de Rio de Janeiro, Felipe impulsó un pedido de impugnación del mandato de diputado federal de Bolsonaro ante la Corte Suprema (STF) por "apología de la tortura".
De hecho, Bolsonaro dedicó su voto favorable a la destitución parlamentaria de la expresidenta Dilma Rousseff (PT) a uno de sus torturadores, Carlos Alberto Brillante Ustra, coronel del Ejército brasileño que dirigió el DOI-CODI del II Ejército, uno de los órganos actuantes en la represión política durante la Dictadura Militar.
Jair Bolsonaro ha acusado a la OAB de favorecer a Adélio Bispo, el atacante que lo hirió con un cuchillo durante un acto proselitista. "¿Por qué la OAB impidió que la Policía Federal entrara en el teléfono de uno de los carísimos abogados [de Adélio]? ¿Cuál es la intención de la OAB? ¿Quién es esa OAB?", había dicho antes de soltar la aberrante declaración contra el presidente de esa institución. Felipe firmó un comunicado en el que niega la acusación: "el presidente repite una información falsa, que incontables veces ya fue desmentida, de que el secreto telefónico de Adélio Bispo está protegido por la OAB".
Como heredero de la dictadura, Bolsonaro se apoya en la represión y violencia del período militar para intimidar el avance de su proyecto también autoritario.
Esto ha quedado de manifiesto en sus intentos de intimidación a la prensa y la amenaza de cárcel al periodista Glenn Greenwald. En estos días, el cuestionado ministro de Justicia y ex juez-estrella de la operación la Lava Jato Sérgio Moro decretó una medida intimidatoria que abre la puerta a la expulsión arbitraria de extranjeros. La inconstitucional medida, violatoria de los derechos de los extranjeros, será tratada próximamente por el Parlamento.
Desde el Movimiento Revolucionario de Trabajadores, grupo de la Fracción Trotskista que impulsa Esquerda Diário en Brasil, Marcello Pablito comentó la declaración del ultra reaccionario presidente brasileño: "Las abominables palabras de Bolsonaro demuestran que las calaveras del asesino período militar siguen ocultas. Oficialmente la cifra de muertos por la dictadura es cercana a los 450. Sin embargo, sabemos que la cantidad es mucho mayor si contamos los asesinatos masivos, verdadero genocidio de pueblos originarios, que superan las 8.000 muertes, o contra los campesinos que fueron más de 1.200 muertos".
El dirigente del MRT y trabajador de la Universidad de San Pablo agregó que "La Dictadura militar representó un reaccionario movimiento desencadenado por el complot cívico-militar del golpe de 1964, patrocinado abiertamente por la embajada estadounidense, por el Departamento de Estado y por el FBI, para terminar con los gérmenes de organización de las masas trabajadoras que empezaban a surgir, y subordinar a Brasil a su política externa".
Pablito planteó también la necesidad de repudiar esos dichos y exigir el castigo a los criminales de la dictadura. "La impunidad asegurada a los militares asesinos y torturadores de la dictadura, a través de la transición pactada y de la Ley de Amnistía, es lo que permite que el presidente [Jair Bolsonaro] haga declaraciones tan asquerosas libremente. La inofensiva Comisión de Verdad del período del PT, al no condenar a los criminales, poco hizo en relación a esa impunidad. Exigimos la revocación de la Ley de Amnistía, así como el juicio y castigo de todos los responsables civiles y militares de la dictadura! Hay que sacarle al Estado la apertura irrestricta de los archivos y documentos ocultos sobre los crímenes de la Dictadura Militar!".

Redacción Esquerda Diário
Miércoles 31 de julio | 00:00

jueves, 1 de agosto de 2019

Revolución social: sueño y memorias




Los labios apretados, documental de Sergio Montero sobre el octubre asturiano del 34

Los caminos de la memoria, tan pródigos en enterramientos y derrumbes, nos regalan a veces confluencias casi mágicas. Un joven asturiano viaja en 2005 a la Argentina para resolver asuntos familiares, tras el fallecimiento de un tío abuelo emigrado allí después de la guerra civil española. Sorprendentemente, a miles de kilómetros de su país va a tomar conciencia de algo que ocurrió en él mucho antes de que naciera, acontecimientos esenciales que atraen su atención y comienza a investigar. Tras una intensa recopilación de documentos y testimonios, su trabajo cristaliza en 2018 en Los labios apretados, un documental que pretende mantener viva la memoria de la revolución de octubre de 1934 en Asturias.
La vieja casa porteña de su tío abuelo está llena de estanterías y armarios con libros, fotografías y documentos, en gran parte dedicados a los sucesos de octubre. Allí están, por ejemplo, las memorias manuscritas de Florentino (Flor) Fonseca, un militante libertario que participó en ellos. La historia que va surgiendo de los papeles amarillentos captura a nuestro joven, que pronto viaja a Montevideo para entrevistarse con Luis Alberto (Beto) Gallegos, un viejo anarquista que conoció en el exilio a Avelino González Entrialgo, otro protagonista de la revuelta, y se ofrece a aportar datos sobre él. El interés de lo que va descubriendo y el deseo de profundizar le aconsejan entonces regresar a Asturias para buscar a los testigos que puedan quedar, y escuchar sus relatos.
Esta historia es el prólogo emotivo y sorprendente de Los labios apretados, en el que presenciamos el renacer de la memoria asturiana entre paisajes urbanos de Buenos Aires y Montevideo y mientras suenan melodías porteñas. Después, sumando las voces de testigos y estudiosos, y con abundante material gráfico de la época, se van desgranando los hechos de aquel octubre: el afán de un tiempo en que la clase obrera era consciente de su fuerza, pero asistía atónita al avance del fascismo por toda Europa; la frustración de una república española que defendía a muerte los privilegios de la burguesía; y al fin en Asturias, el milagro de la Alianza Obrera y una sublevación del proletariado unido en la que los revolucionarios consiguieron éxitos sorprendentes y resistieron quince días hasta que, abandonados por todos, se vieron obligados a rendirse.
El documental reconstruye la preparación de la revuelta y su desarrollo, los asaltos a los cuarteles en las cuencas mineras, la batalla por Oviedo y el discurso final de Belarmino Tomás desde el ayuntamiento de Sama, con aquella frase que aún retumba: “Nadie, absolutamente nadie, podrá borrar de la historia lo que significó nuestra insurrección”. La explicación de la lección de voluntad y coraje que se dio en Asturias tal vez pueda encontrarse en la idiosincrasia del minero de carbón, ese hombre que trabaja enterrado vivo, corteja la muerte más horrenda cada día, y conoce todos los secretos de la dinamita, domadora de rocas y arma formidable. A seres así es muy difícil engañarlos y doblegarlos. En aquella época, la revolución social se presentía con la inminencia que tiene un chaparrón cuando las nubes vuelan ya negras y empiezan a gotear en la cara.
Tras acercarnos a los episodios de lucha, el documental describe la represión subsiguiente, con torturas y encarcelamientos masivos que se prolongaron hasta la amnistía decretada después de la victoria del Frente Popular en febrero de 1936. En otro viaje posterior a Buenos Aires, nuestro protagonista trabaja en los archivos de la Federación Argentina Libertaria, que custodian muchos documentos sobre las luchas sociales en España. Allí lee las crónicas del escritor argentino Roberto Arlt, que describe en 1935 el ambiente opresivo de la Asturias militarizada tras el intento revolucionario, un universo de impotencia y “labios apretados” del que fue testigo.
Los 91 minutos del documental se complementan con otros 45 en los que se presentan testimonios sobre la insurrección de octubre en Asturias, agrupados temáticamente. En ellos sabemos, por ejemplo, de Constantino Gutiérrez Menéndez, que en el gijonés barrio de El Llano hizo frente en solitario a las tropas del tercio recién desembarcadas en el Musel, pagando con su vida, o descubrimos los detalles atroces de las ejecuciones de los treinta y cuatro mártires de Carbayín (Siero), buena muestra de esa ferocidad de la burguesía contra los que amenazan sus privilegios que resulta ser una constante en la historia.
Son muchos los años de trabajo paciente que cristalizan en Los labios apretados: investigación, recopilación de datos y testimonios y, al fin, esfuerzo de síntesis para que todo encuentre su lugar en hora y media de película. El resultado nos conmueve porque describe vívidamente la lucha de unos hombres que en el momento en que el fascismo comenzaba a asolar Europa se atrevieron a plantarle cara. Ellos nos muestran lo que podía haber aportado la unidad de la clase obrera en los conflictos sociales de un siglo de desastres que nos dejó donde estamos. Sergio Montero, director del documental, coordinó con acierto equipos a través de dos continentes, y el trabajo de todos nos ofrece buenos argumentos para que la memoria no muera y alimente la esperanza.

Jesús Aller

El nuevo escenario político en el Reino Unido




La precariedad del gobierno de Johnson y la persistencia de la crisis

El Brexit ha mostrado las tendencias a la disgregación de la Unión Europea y dentro del propio Reino Unido.

El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, que llegó al poder tras vencer en una elección interna del Partido Conservador al canciller Jeremy Hunt, inició su mandato con la amenaza de un “Brexit duro” si la Unión Europea no se aviene a una renegociación del acuerdo de salida pactado con la renunciante Theresa May. Los funcionarios de la Unión, por su parte, lo recibieron con la indicación de que no hay renegociación posible. Así las cosas, el asunto parece encaminarse a un salto en la confrontación que mantiene en vilo a un continente y ya se llevó puestos a dos primeros ministros en el Reino Unido.
Pero antes de vencer a los funcionarios de la Unión Europea, Johnson deberá superar su extrema precariedad de origen. Cuenta con una mayoría exigua y extremadamente frágil, dado que depende de diez diputados del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP) y, sobre todo, de una treintena de diputados conservadores comandados por el ex ministro de Economía Philippe Hammond, que podrían impulsar una moción de desconfianza contra Johnson para evitar un Brexit caótico. Los liberal-demócratas, una fuerza partidaria del “Remain” de buen desempeño en los recientes comicios al Parlamento Europeo, ya impulsan esa moción de desconfianza y agitan al líder del laborismo, Jeremy Corbyn, para que la ponga en marcha.
En estas condiciones, la posibilidad de nuevas elecciones ha quedado planteada. Para Johnson, un proceso electoral sería la posibilidad de dotarse de una mayoría parlamentaria fiel. A tal efecto, podría aspirar a sumar en las urnas el respaldo de los votantes del Partido del Brexit, del fascista Nigel Farage, quien ganó los últimos comicios al Parlamento Europeo y ha expresado su disposición a un trabajo común con el nuevo primer ministro. Sin embargo, vale recordar que May también adelantó las elecciones para ensanchar su base parlamentaria, arrojando el resultado exactamente opuesto.
Johnson cuenta con pocas armas para enfrentarse a los negociadores europeos. Señala que puede usar los 35 mil millones de euros que el Reino Unido debe desembolsar al momento de partir como herramienta de presión. Y reclama que se elimine la salvaguarda que impide el resurgimiento de una frontera dura en Irlanda -cláusula que enchaleca al Reino en la unión aduanera hasta hallar una solución a ese problema- para retomar negociaciones. Esa dureza por parte de Johnson es clave para mantener el apoyo político del DUP norirlandés, que cuestiona dicha salvaguarda y teme que, como fruto de las negociaciones, el territorio quede separado del resto del Reino.
Nada disipa, sin embargo, el recelo de la burguesía. Una parte del capital financiero ya ha relocalizado operaciones al continente ante el temor de un Brexit desordenado y empresas de máximo nivel como Ford y Airbus han amenazado con su salida. La Confederación de la Industria Británica acaba de expresar su preocupación por las consecuencias del Brexit en una declaración. En las últimas semanas, la libra se ha devaluado a su nivel más bajo en casi dos años.
Colocadas ambas partes ante el abismo, la Unión Europea podría autorizar en octubre una prórroga del deadline (fecha límite) y ganar tiempo, aunque prolongando la agonía.
La llegada de Johnson ha sido recibida con algarabía por Trump, que ve en ello la posibilidad de acentuar las disputas y tendencias disgregadoras en Europa y de reforzar su propio ascendente sobre el Reino. Esto incluye un filón de negocios: Trump se ha mostrado interesado en incluir dentro de un potencial acuerdo de libre comercio con el Reino el apetecible botín que significaría la privatización del castigado sistema de salud británico (NHS).
El otro asunto es de política exterior. Reino Unido se ha plegado a las provocaciones contra Irán, como lo mostró el secuestro de un barco en Gibraltar. Trump aspira a que con Johnson, esa línea se profundice y usarlo también como ariete para quebrar a la Unión Europea, que aún defiende -en nombre de los intereses de sus propias compañías- el pacto multilateral con la nación persa de 2015, que el mandatario yanqui abandonó.
Las negociaciones sobre el Brexit han opacado hasta cierto punto un dato importante que es el carácter brutalmente capitalista y antiobrero del gobierno Johnson. Su promesa de “derrotar a Corbyn” esconde, en verdad, una hostilidad hacia los sindicatos, la izquierda y el movimiento obrero. Ha elegido un gabinete profundamente derechista y anunció rebajas impositivas al capital y un reforzamiento represivo.
Estos anuncios se combinan con el posible lanzamiento de proyectos de infraestructura, que desentonan con el plan de estricto control del gasto del ministro saliente Hammond. Como alcalde de Londres, Johnson impulsó algunos proyectos faraónicos (los “Boris Bus”, la aeroísla y el “puente jardín” sobre el Támesis), que fueron invariablemente un fracaso o quedaron truncos.

El laborismo

En el laborismo, Corbyn no impulsa pero tampoco descarta la presentación de una moción de desconfianza contra Johnson. Reclama que cualquier acuerdo sobre la Unión Europea sea sometido a un nuevo referéndum, prometiendo hacer campaña por la permanencia en caso de un acuerdo perjudicial para los trabajadores, si bien no especifica si esa sería su posición en caso de elecciones adelantadas. Las posiciones ambiguas del líder del Partido Laborista se corresponden con un partido fuertemente dividido en torno del Brexit. “El partido acabaría destrozado [con el planteo Remain] en el norte de Inglaterra y en otras zonas -55 de los 75 distritos donde el partido tiene posibilidades votaron en favor del Brexit en 2016-”, señaló Leon McCluskey, secretario general de la federación sindical Unite (El País, 5/7). Del otro lado, impulsados por el dirigente Tom Watson, 10 mil afiliados publicaron un manifiesto en que reclaman que el laborismo asuma una decidida postura por la permanencia. “No lograremos el apoyo de todos los votantes, pero es la única vía para que el laborismo vuelva a ganar unas elecciones”, dicen (ídem, 10/7). Corbyn goza, pese a esta doble presión, de cierta autoridad política y respaldo popular por sus planteos de aumento del salario mínimo y reformas sociales.

Fragmentación

Las profundas divisiones que recorren al Partido Conservador y el laborismo con respecto al Brexit contribuyeron al retroceso de estas fuerzas en los últimos comicios municipales (aplastante en el caso de los primeros). En las últimas elecciones europeas, a su vez, se reforzaron, a expensas de ambos, los liberal-demócratas y los ultraderechistas de Farage. En Escocia, el SNP, partidario de permanecer en la Unión Europea, que reclama un nuevo referéndum separatista del Reino Unido, es la fuerza predominante. El otrora bipartidista mapa político británico ha dado lugar a un escenario más fragmentado, que sólo hasta cierto punto contiene el sistema de circunscripción uninominal que incentiva un sistema de dos fuerzas. Unas posibles elecciones adelantadas replantearán con fuerza el problema de las alianzas electorales. A modo de ejemplo, el historiador de la Universidad de Oxford, Thimoty Ash, sugiere un acuerdo entre laboristas y liberal-demócratas que actúe como polo “europeísta” en dicha elección. Del otro lado del espectro político, Farage alienta un acuerdo “brexiter” con Johnson. El problema de estos planteos de coalición es que el Brexit ha dividido por dentro mismo a los dos partidos principales, conservadores y laboristas.
El Brexit ha mostrado las tendencias a la disgregación de la Unión Europea y dentro del propio Reino Unido. Es una de las expresiones más convulsivas de la crisis capitalista mundial. La clase obrera y la juventud vienen librando grandes luchas, como lo muestra la pelea contra la privatización del sistema de salud. Pero tienden a quedar aprisionadas y reproducir las propias divisiones de la clase dominante.
Una intervención política independiente de los trabajadores, superando la política capituladora de Corbyn, es decisiva para lograr una salida positiva a la inmensa crisis de las islas y de Europa.

Gustavo Montenegro