domingo, 7 de julio de 2019

Un ataque a las libertades democráticas




La decisión judicial de prohibir que los estudiantes difundan su oposición a la campaña Vivir sin Miedo constituye un ataque a las libertades democráticas

A partir de la denuncia presentada por el diputado Pablo Abdala del Partido Nacional, la Justicia ordenó la semana pasada que la ANEP retire los carteles existentes en rechazo a la campaña Vivir sin Miedo.
El diputado blanco había presentado una acción de amparo contra ANEP luego de que se vieran en los liceos carteles contra la reforma constitucional que se va a plebiscitar, planteando que los mensajes implican tomar posición por una de las opciones y que supuestamente viola la laicidad.
El Juzgado Letrado de lo Contencioso Administrativo de Primer Turno
a cargo de la jueza Miriam Fierro dio lugar al reclamo de Abdala dictaminando que las pancartas violentan la neutralidad y constituyen una manifestación proselitista por lo cual mandató a ANEP a retirar los carteles.

Un acto de censura a los estudiantes

La posición de la jueza, en respaldo a los sectores que impulsan la campaña Vivir sin Miedo, constituye un ataque a la libertad de expresión, al derecho democrático de los estudiantes de expresar su rechazo a una reforma que tiene un enfoque que criminaliza la pobreza y busca darle más protagonismo a las fuerzas represivas.
Detrás de este acto de censura está la pretensión de imponer una imagen de estudiante y de joven que no tenga opinión y que se mantenga al margen de la política y los problemas de la sociedad. Con el verso de la laicidad intentan acallar a aquellos que no se mantienen quietos y pasivos y se movilizan o expresan contra los recortes a las libertades democráticas.
Mientras no quieren que los adolescentes se expresen, los promotores de la campaña vivir sin miedo cuentan con grandes recursos económicos que les permitieron contratar personas para juntar firmas o llenar de propaganda el país en apoyo a la militarización.
El dictamen judicial, a tono con la posición censuradora de distintos sectores políticos, despertó el rechazo de sindicatos y organizaciones sociales
La comisión contra la reforma constitucional impulsada por Larrañaga señaló que "la laicidad debe ser siempre tomada como garantía de la pluralidad de opiniones y posturas y no debe ser utilizada para censurar o reprimir".
Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos también criticó que la justicia obligue a retirar los carteles colocados por estudiantes de liceos y facultades contra de la reforma señalando que no se trata de proselitismo político ni tiene carácter partidario.
Los docentes de la Universidad nucleados en ADUR manifestaron su opinión planteando que la judicialización “supone forzar una interpretación normativa excesivamente restrictiva de la libertad de expresión de las asociaciones gremiales”.
Cuando desde la justicia o los partidos se intenta poner trabas a los que se oponen la reforma que impulsa Larrañaga, se hace necesario impulsar la más amplia movilización contra una propuesta retrógrada y represiva y en defensa del derecho democrático y la libertad de expresión.

Hernán Yanes
Domingo 7 de julio | 09:24

La crisis de los refugiados y la barbarie capitalista




Bombardeos y condiciones infrahumanas de detención.

El bombardeo sobre un centro de detención de migrantes en Libia, que dejó más de 40 muertos, y las revelaciones sobre las condiciones infrahumanas de detención en la frontera entre Estados Unidos y México, volvieron a colocar en los diarios del mundo la catástrofe de los desplazados y refugiados, que en 2018 batieron un nuevo récord con casi 71 millones de personas en el mundo.
Treinta años después de la caída del Muro de Berlín, el capitalismo erige vallas y muros en todo el planeta, empezando por el presidente del ‘mundo libre’ Donald Trump. El crecimiento de refugiados y desplazados es una consecuencia de la guerra imperialista y coincide en su magnitud con las cifras que arrojaban los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
En Estados Unidos, la visita de un grupo de legisladores a centros de detención de migrantes en la frontera dejó en evidencia una realidad espantosa. “En esos centros no hay camas, apenas bolsas de dormir que hay que poner en el suelo de cemento, las presas raramente pueden bañarse y cuando necesitan tomar agua en las calurosas celdas tienen que tomar de un inodoro, porque no hay canillas y no las dejan salir” (Página12, 3/7). Las detenidas denuncian el maltrato permanente de la Patrulla Fronteriza, algunos de cuyos guardias, además, comparten un grupo en Facebook para burlarse de los migrantes.
Un reciente informe de la Inspección General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), por su parte, denuncia el hacinamiento y la prolongación de detenciones más allá de lo que permiten las propias leyes migratorias. Y añade un catálogo de horrores: “En tres de los cinco centros de la Patrulla Fronteriza que visitamos, los niños no tenían acceso a duchas”, en los centros “no hay ropa para cambiarse y no hay lavanderías”, y en uno de los centros “la mayoría de los adultos llevaba la misma ropa con la que llegaron días, semanas e incluso un mes antes” (El País, 3/7).
El año pasado, con el propósito de disuadir las llegadas, el gobierno norteamericano “en el lapso de apenas seis semanas, entre el 19 de abril y 6 de junio (…) había separado a unos 2.000 niños, a veces bebés, de sus progenitores o familiares adultos” (ídem, 21/6/18); la medida despertó un repudio internacional tan hondo que Trump se vio obligado a recular.
Un informe de la administración de aduana habla de una situación “al borde del colpaso” (ídem, 27/6) en la frontera. El año pasado, las caravanas migratorias que partieron desde Honduras mostraron esta crisis fronteriza, como volvió a hacerlo en estos días la foto de un salvadoreño y su bebé ahogados en el río en su intento por llegar a Estados Unidos. El imperialismo, responsable de la descomposición política y social de Centroamérica, con su apoyo a dictaduras sanguinarias y regímenes criminales, erige muros ante las consecuencias dramáticas de su política. En esta misma línea, viene presionando a México para que actúe como Estado tapón de los migrantes. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sellado un acuerdo y ha triplicado las deportaciones, contra todas sus promesas de campaña.
Los demócratas han presentado una iniciativa en la Cámara de Representantes que apunta a limitar las condiciones más espantosas de detención, pero sostiene el financiamiento de las instituciones represivas. Por demás, el ataque a los migrantes es una política de Estado. El ex presidente Barack Obama se ganó el mote de “deportador en jefe” por las millones de expulsiones que se produjeron durante su mandato.

África

El bombardeo de un centro de detención de refugiados en Tayura, Libia, ubicada 15 kilómetros al este de la capital Tripoli, dejó más de 40 muertos a comienzos de este mes de julio. El llamado Gobierno de Unidad Nacional ha atribuido el hecho a las milicias de Jalifa Haftar, que combaten en estos días para tratar de hacerse con el control de la capital.
Durante el bombardeo, según denuncian algunos sobrevivientes, los guardias del centro fronterizo dispararon contra migrantes que intentaban huir en forma desesperada del lugar. Hace tiempo se sabe que en los hacinados centros de detención libios se practican torturas y maltratos. En total, hay 25 centros con más de 5 mil detenidos, procedentes del resto del continente. Son capturados cuando intentan cruzar el Mar Mediterráneo en dirección a Europa. A otros simplemente se los traga el mar.
La intervención imperialista de 2011 (en la que participaron EE.UU., Reino Unido, Francia, Italia, Noruega y Qatar, entre otros), en el curso de la cual cayó el dictador Khadaffi, desintegró Libia, atomizada hoy en una serie de territorios en manos de milicias rivales, apoyadas por diferentes potencias extranjeras. La Unión Europea cerró un acuerdo con el llamado Gobierno de Unidad Nacional, la facción que controla Tripoli, para que contenga el aluvión migratorio que intenta cruzar el Mediterráneo. Un acuerdo similar instituyó con Turquía. Como resultado de esos acuerdos, el flujo de arribos a Europa ha disminuido, aunque los desplazamientos no dejan de crecer. El gobierno italiano ha intensificado las políticas xenófobas, como se ve en la persecución a la capitana que llevó a ese país a 40 inmigrantes rescatados frente a las aguas de Libia.
Los 71 millones de desplazados y refugiados, que marcan un pequeño crecimiento con respecto a 2017, no dejan indemne prácticamente ninguna región del globo. Incluye millones de desplazados en Colombia y otros tantos que se van de Venezuela; los centroamericanos; los que huyen de las guerras y el hambre en el África subsahariana; las víctimas de la guerra en Siria; la minoría rohingya en Myanmar, en el Sudeste Asiático, víctima de un intento de genocidio.
Reclamamos el derecho al asilo de los refugiados. No a la xenofobia y el racismo, por la unión de trabajadores y migrantes. Abajo los centros de detención de Trump. Abajo la guerra imperialista.
Este horror sólo puede ser superado por medio de un régimen social que ponga en primer término la fraternidad entre los explotados, sin distinción de fronteras. Ese régimen es el socialismo.

Gustavo Montenegro

sábado, 6 de julio de 2019

La casa de Yeyé




El 28 de abril de 1959, la Revolución Cubana le daba una casa a la América nuestra, un refugio a los escritores proscritos de nuestros pueblos, un rincón para atesorar las más diversas culturas, algo así como el centro de la tierra nuestra y no había mejor madre para acunarnos en ella que Haydée Santamaría.

El exterminio como estrategia y fines del bloqueo de EE.UU contra Cuba




Así que los cubanos saben y el mundo debe saber que los gobiernos de los Estados Unidos han aplicado contra Cuba una política revanchista y criminal que ha causado graves daños a su existencia y desarrollo como pueblo independiente y soberano
El reciente Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) abordó como tema de actualidad de sus deliberaciones las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y mereció múltiples reflexiones y propuestas de estrategias cubanas desde el ámbito cultural para enfrentar las injerencias y los planes agresivos del imperio, a la vez que se enfatizaba en la política de amistad con los sectores progresistas del pueblo estadounidense.
Puede parecer que la política trazada y desarrollada por los Estados Unidos contra Cuba durante sesenta años tiene su génesis en el rumbo socialista de la Revolución Cubana y que su escalonamiento durante etapas de este periodo obedece a hechos y medidas del gobierno cubano.
Desde inicios del siglo XIX los gobiernos y dirigentes políticos de los Estados Unidos ambicionaban extenderse territorialmente hacia las Antillas y especialmente planeaban anexarse a Cuba mediante la fuerza o la compra. El sustento doctrinal estaba basado en el Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe y la política de la Fruta Madura. En 1823 John Quincy, Secretario de Estado, dijo: “La Isla de Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser, por una multitud de razones, de trascendental importancia para los fines políticos y comerciales de nuestra Unión.” En 1847, el senador Jefferson Davis, afirmaba: “La Isla de Cuba tiene que ser nuestra.” En 1847, Buchanam, un político yanqui, decía: “Tenemos que poseer a Cuba ... La adquiriremos mediante un golpe de estado en algún momento propicio ... que quizás no esté muy lejos. Cuba ya es nuestra: la siento en la punta de los dedos.” En 1848, una publicación norteamericana Bow’s Review, afirmaba: “No es demasiado decir que si nos apoderamos de Cuba, estaremos en posesión del destino más rico y más vasto comercio que jamás deslumbró a la codi­cia del hombre. Y con ese comercio tendremos en nuestras manos el poder del mundo.” En 1854, el Subsecretario de Estado, Mann, escri­bió: “Cuando me reúna con Ud., quiero saludarlo con esta exclamación: Cuba es nuestra o como si lo fuera”.
Esas apetencias invasoras han quedado suficientemente probadas en ideas y hechos recogidos por la historia. Y que pueden ser sintetizadas todas en la frase de José Martí: “Jamás fue Cuba para los Estados Unidos más que una posesión apetecible”.
Abordaremos solamente dos hitos en que las ideas desnudas de afeites exponen los fines de la política estadounidense en relación a Cuba y los cubanos: el exterminio.
Es conocido que Estados Unidos aprovechó oportunistamente el momento propicio para inmiscuirse en la guerra de independencia que libraban los cubanos contra España a finales del siglo XIX, iniciada en 1895 bajo el liderazgo de Martí, Gómez y Maceo.
En Noviembre de 1897, Teodoro Roosevelt, secretario asistente de la Marina, instaba al presidente William McKinley a que interviniera. En Enero de 1898 Estados Unidos aprovecha los rumores acerca de un presunto peligro para los ciudadanos estadounidenses en Cuba como una razón para enviar el navío Maine a La Habana. El 15 de febrero de 1898 el acorazado Maine explota en la bahía de la Habana. Estados Unidos acusa a España de la explosión y se levanta una ola propagandista al respecto.
El 11 de abril el presidente MacKinley envía un mensaje al Congreso solicitando autorización para intervenir militarmente en Cuba, lo cual fue aceptado. El 22 de abril de 1898 el presidente MacKinley anuncia un bloqueo de la costa norte de Cuba y el puerto de Santiago de Cuba, lo cual según las leyes internacionales constituía un acto de guerra. El 24 de abril en respuesta a la acción de guerra, España le declara la guerra a Estados Unidos. El 25 de abril el Congreso declara la guerra formalmente, manifestando que este estado de guerra se inició el 21 de abril. El 1 de enero de 1899, tras su derrota, España entrega oficialmente sus poderes jurídicos sobre Cuba a las Fuerzas Armadas estadounidenses comandadas por el general Brook, el primer gobernador militar norteamericano.
Resultan muy reveladoras de los fines y estrategias del ejército estadounidense involucrado en la guerra, las instrucciones del Subsecretario de la Guerra de Estados Unidos J.C. Breckenridge al General Miles, Jefe del Ejército de EE.UU., sobre la forma en que debía conducirse la guerra en Cuba y Puerto Rico. Veamos su contenido:
“La anexión de territorios a nuestra República, ha sido hasta ahora la de varias regiones con muy escasa población y fue siempre precedida por la invasión pacífica de nuestros inmigrantes, de tal modo que la absorción y amalgama de la población ha sido fácil y rápidas. (…) nuestras aspiraciones y la política que debemos observar en cada caso (Cuba y Puerto Rico) difieren. Cuba, con un territorio mayor, tiene una población mayor. Esta consiste en blancos, negros y asiáticos y sus mezclas. Los habitantes son generalmente indolentes y apáticos. Es evidente que la inmediata anexión de estos elementos a nuestra propia federación sería una locura, y antes de hacerlo debemos limpiar el país aun cuando eso sea por la aplicación de los mismos métodos que fueron aplicados por la Divina Providencia en las ciudades de Sodoma y Gomorra”.
Es importante enfatizar en las características que le atribuye a la población cubana, porque coincide con lo publicado diez años antes por The Manufacturer de Filadelfia y reproducido por The evening Post, de New York. En su artículo titulado Vindicación de Cuba, publicado el 25 de marzo de 1889, Martí rebatió exhaustivamente la perfidia. “Los cubanos, dice The Manufacturer, tienen “aversión a todo esfuerzo”, “no se saben valer”, “son perezosos”. Martí fue demoledor en sus argumentos para desbaratar tales infamias contra los cubanos. Y expresó entre otras muchas verdades que: “Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía, hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes, para ser libres”.
Continuaban las referidas instrucciones al Jefe del Ejército norteamericano, General Miles: “Debemos destruir todo lo que esté dentro del radio de acción de nuestros cañones. Debemos establecer el bloqueo, de modo que el hambre y su eterna compañera la peste minen a la población civil y diezmen al ejército cubano. Este ejército debe ser empleado constantemente en reconocimientos y acciones de retaguardia de modo que sufra entre dos fuegos, y sobre él recaerán las empresas peligrosas y desesperadas… Ayudaremos con nuestras armas al gobierno independiente que será constituido, aunque informalmente, mientras esté en minoría. El temor, de una parte, y de otra su propio interés, obligará a la minoría a fortalecerse, haciendo que los autonomistas y españoles que permanezcan en el país, aparezcan como minorías.
Cuando este momento llegue, debemos crear dificultades al gobierno independiente, éstas y la falta de medios para cumplir con nuestras demandas y las obligaciones creadas por nosotros, los gastos de guerra y la organización del nuevo país, tendrán que ser confrontadas con ellos. Estas dificultades deben coincidir con las inquietudes y violencias entre los elementos referidos y entonces prestaremos nuestra ayuda a la oposición.
Resumiendo: nuestra políticas debe ser siempre apoyar al más débil contra el más fuerte, hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos, a fin de anexarnos la Perla de las Antillas”.
La política implantada por Estados Unidos durante su periodo de intervención directa, desde 1898 al 1902, fue la expresada por Leonardo Wood, gobernador interventor de Estados Unidos en Cuba:
“La misión norteamericana en Cuba era edificar una república anglosajona...establecer en poco más de 3 años una república calcada exactamente de nues­tra república.”
¿Se quiere una prueba más evidente de los fines malévolos, disfrazados de “ayudas”, de los Estados Unidos con relación a Cuba?
En fin, Estados Unidos prolongó el período de intervención para crear las condiciones políticas y económicas que favorecieran sus propósitos egoístas y aviesos con respecto a Cuba; inició sus espurios procedi­mientos legales, al imponer a Cuba una legislación (la Enmienda Platt) que ataba a Cuba a los Estados Unidos y cohonestaba su dominio intervencionista, y eso se mantuvo vigente durante 34 lacerantes años; planificó y ejecutó la creación de una neocolonia sometida a un proceso de ameri­canización como parte de su política anexionista; usurpó con carácter permanente una parte del territorio nacional, la Base Naval de Guantánamo, para fines militares estratégicos, que aún ocupa pesar de la oposición del gobierno y pueblo de Cuba; intervino en forma directa e indirecta en los asuntos internos del país; con los lazos económicos y comerciales favorables establecidos con Cuba, creó las bases para su dependencia, tutelaje, sojuzgamiento y explotación; apoyó y apuntaló a los gober­nantes y fuerzas retrógradas, corruptas y tiráni­cas que actuaban en contra del pueblo cubano, y se hizo cómplice de sus miserias, injusticias y crímenes masivos, frustrando sus aspiraciones, interfiriendo y dificultando sus luchas, e impi­diendo generalmente sus victorias... hasta un día, el 1 de enero de 1959.
Otro hito relevante sobre los fines de EE.UU., ocurrió durante el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959 que lideró Fidel Castro. Tanto antes como después de la victoria el gobierno de Estados Unidos fue enemigo de la Revolución.
Para ilustrar los fines, según una confesión propia, señalemos que en un documento oficial suscrito el 6 de abril de 1960 por L.D. Mallory, este importante funcionario del Departamento de Estado, después de reconocer que «la mayoría de los cubanos apoyan a Castro» y que «no existe una oposición política efectiva», expresaba con cínica impudicia que «el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. […] Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. […] Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Era, en síntesis, la misión del bloqueo y las otras medidas adoptadas contra Cuba durante 60 años, que aún continúan causando penalidades al pueblo cubano. Así que los cubanos saben y el mundo debe saber que los gobiernos de los Estados Unidos han aplicado contra Cuba una política revanchista y criminal que ha causado graves daños a su existencia y desarrollo como pueblo independiente y soberano. Sólo lo ha salvado de las cadenas del imperio su estoicismo y la rebeldía probada en sus épicas luchas por su libertad e independencia plenas con el instrumento formidable de su revolución iniciada en 1868 por Céspedes, continuada por Martí en 1895 y triunfante en 1959 bajo la guía de Fidel.

Wilkie Delgado Correa

viernes, 5 de julio de 2019

El ejercito brasileño homenajea a un nazi




El ejército brasileño escandalizó el país y las redes sociales el pasado lunes al homenajear a un Nazi.

El ejército brasileño escandalizó el país y las redes sociales el pasado lunes al homenajear a un Nazi. Intentó reabrir el debate sobre los presuntos delitos de la izquierda en la dictadura, tratando de encubrir su uso sistemático de asesinatos, secuestros y torturas. Esta infamia de ayer es, de hecho, una tradición del Ejército que ha hecho tantas alianzas con los nazis y con los centros de tortura estadounidenses.
En su cuenta oficial de Twitter, decidió honrar a un soldado nazi supuestamente "ejecutado" por la guerrilla brasileña en 68. Según parece, los guerrilleros lo habrían confundido con Gary Prado del ejército boliviano, responsable del asesinato de Che Guevara.
El objetivo aparente del ejército en la publicación era continuar la campaña que hace para tratar de difamar a los que lucharon contra la dictadura. Quieren asegurar la continuidad de la impunidad de asesinos como el ex coronel Ustra, honrado por Bolsonaro y garantizar la de tantos empresarios que se beneficiaron de la dictadura.
El asombro se apoderó de las redes sociales tras el tweet. Hubo un choque con la imagen "democrática" y "nacionalista" que el Ejército está tratando de vender. El homenaje de ayer contrasta con la campaña oficial e histórica de homenaje a los veteranos que lucharon en Italia en la segunda guerra mundial en el bando Aliado. Pero no choca con la historia de la institución a lo largo de su existencia, mucho menos si recordamos su papel asesino en la dictadura.
La misma imagen publicada muestra que sirvió en la Segunda Guerra. Después de la guerra, como muchos nazis, huyó a Argentina y poco tiempo después se reincorporó al ejército alemán. El homenajeado no era un soldado raso sino un comandante y no cualquiera. Eduard Ernest Thilo Otto Maximilian von Westernhagen fue condecorado por el mismo Hitler mientras estaba en servicio.
El diario Folha de São Paulo en su edición del 2 de julio de 1968 informó sobre el asesinato de Otto. El periódico decía: "La víctima fue condecorada por Hitler cuando estaba ocupada en la Francia ocupada y había sufrido lesiones graves cuando el ejército soviético atacó Berlín ".
Es decir, tuvo un rol de liderazgo en las batallas decisivas de París y en la defensa de Berlín. Fue nazi hasta el último minuto que aún podría serlo.
Y ahora el ejército brasileño lo recuerda, para revisitar la dictadura en una clave más reaccionaria aún y, por qué no, "recordar a la nación amiga" de Alemania. Es un hecho bien conocido en la historia brasileña que una gran parte del Estado Mayor del Ejército brasileño quería que Brasil entrara en la Segunda Guerra Mundial en el lado alemán, no en los Aliados.
La Segunda Guerra Mundial incluía muchos conflictos diferentes dentro de sí misma. Por un lado, la defensa de los pueblos oprimidos imperialistas, como la guerra china invadida por Japón, fue la defensa del estado soviético, incluso burocráticamente deformado, de la invasión nazi y una disputa entre el imperialismo sobre la dominación del mundo.
Consciente de este criterio imperialista fundamental, el gobierno de Getulio Vargas negoció hasta el último momento para ver de qué lado entrar, dejando de lado las supuestas ideologías. Como se sabe, las barbaridades en la guerra no eran solo del lado nazi, como bien lo recuerdan Nagasaki e Hiroshima.
La existencia de campos de concentración no era una nueva barbarie creada por Hitler, sino un perfeccionamiento de las técnicas desarrolladas por los belgas en el Congo, por los ingleses en Kenia, por los franceses en Indochina, por los holandeses en Sumatra y por los estadounidenses en Filipinas. Incluso algunos de los "métodos de investigación modernos", la tortura, fueron desarrollados por estadounidenses en cuerpos filipinos, como la tortura por ahogamiento y choques.
La institución es profundamente reaccionaria. Incluso llega al punto de exaltar como patrón del ejército al Duque de Caxias, un noble acusado de genocidio en la guerra de Paraguay. La historiografía regional cuenta sus crímenes, pero el tema un tabú en el país. Parte del archivo histórico de la guerra paraguaya todavía está censurado por el ejército.
Si es un hecho que el Ejército brasileño no tiene una alineación total con Bolsonaro, al menos en lo que toca su alto mando, es público y notorio cómo funciona diariamente para garantizar la continuidad del golpe, con chantajes y amenazas antes de las elecciones de 2018, haciendo propaganda que los brasileños necesitan renunciar a su derecho a una jubilación con la Reforma de Pensiones y también son campeones de la entrega de recursos nacionales al imperialismo. La cúpula del Ejército es parte del gobierno que entregará Petrobras y ya ha entregado la fábrica de aviones Embraer. La reacción del generalato en la rendición de la patria se combina con la naturaleza reaccionaria del homenaje a un nazi y es una señal para aquellos que aún no han aprendido de qué lado están. Están del lado donde nacieron, de los terratenientes y del gran capital, vista este de verde-amarillo, azul y rojo como Trump, o usen la cruz de hierro y el uniforme beige que honraron ayer.

Redacción Esquerda Diário
Jueves 4 de julio | 00:00

Trump entre tanques y una gran fiesta imperial




El presidente de Estados Unidos celebra el 4 de Julio con un desfile militar inspirado en el Día de la Bastilla francés, algo que no se ve en Washington desde la presidencia de Nixon.

El presidente Donald Trump adelantaba el miércoles que el desfile militar por el Día de la Independencia será "el espectáculo de nuestras vidas", buscando aumentar el impacto de un tipo de celebración que no se veía en Washington desde hace casi tres décadas.
"Nuestro Saludo a Estados Unidos del 4 de julio en el Monumento de Lincoln parece que será muy grande. Será el espectáculo de nuestras vidas. El costo de nuestro gran saludo a Estados Unidos hoy será poco comparado con lo que vale. Somos dueños de los aviones, tenemos los pilotos, el aeropuerto está cerca, todo lo que necesitamos es el combustible. Poseemos los tanques y todo. Los fuegos artificiales fueron donados. ¡Nada mal!" ostentaba Trump desde su cuenta de Twitter cargando de significado imperial la celebración que se dará a pocas cuadras de la Casa Blanca.
El desfile organizado por Trump es una celebración que no se ve desde los tiempos de la presidencia de Richard Nixon. Pero a diferencia de Nixon que participó de un acto por el Día de la Independencia sin leer un mensaje, Trump tiene planeado dar un discurso frente a un público "VIP".
Entre ese selecto público no se encontrará, como aseguran medios como el portal Politico, una parte importante de la dirigencia política y los principales donantes del Partido Republicano que se ausentarían de la capital estadounidense.
El monumento a Abraham Lincoln es el lugar elegido por Trump para encabezar el "Saludo a Estados Unidos". La elección de la locación no es menor, el monumento fue protagonista de grandes movilizaciones sociales en EE. UU. como la de los derechos civiles encabezada por Martin Luther King en 1963, y garantizará imágenes impresionantes.
Varios medios estadounidenses aseguran que Trump busca utilizar la masiva celebración como un acto de lanzamiento en su carrera electoral hacia el 2020. También afirman que la inspiración de Trump viene del desfile militar del Día de la Bastilla al que asistió en 2017 invitado por el presidente francés, Emmanuel Macron.
Como sucede en Francia, el desfile tendrá un alto componente de ostentación imperialista con el despliegue del poderío militar de la principal potencia mundial. Un mensaje dirigido a los sectores más reaccionarios que apoyan al presidente y también para el exterior donde Trump mantiene varios frentes de conflicto abiertos.
Las imágenes de tanques militares atravesando la capital estadounidense no son comunes hace décadas y los antecedentes son nefastos.
En 1932, durante la Gran Depresión, el general Douglas McArthur reprimió con tanques a un grupo de veteranos de la Primera Guerra Mundial que reclaman ayudas gubernamentales en Washington.
El último desfile militar masivo organizado por el gobierno en la capital fue hace 28 años, cuando George Bush padre celebró la victoria en la primera invasión contra Irak con 8.800 veteranos y 200.000 espectadores.
Los opositores a Trump planean su propia acción en el National Mall, la explanada de césped que va desde el Monumento a Lincoln hasta el Capitolio. La organización Code Pink desplegará su "Baby Trump", un inflable que muestra al presidente en pañales y que ha aparecido en las movilizaciones alrededor del mundo contra el presidente de Estados Unidos.

Diego Sacchi
@sac_diego
Jueves 4 de julio | 15:16

Honduras la “democracia” de la pobreza

Para Estados Unidos que siempre ha tratado a América Latina como su patio trasero o para decirlo mejor, como el dueño de sus riquezas materiales y humanas, Honduras es una de sus semicolonias donde impera la “democracia” pese a los graves problemas que padecen sus habitantes.
Hace diez años, Estados Unidos con el apoyo de la derecha hondureña provocó un golpe de Estado contra Manuel Zelaya, el único presidente en la historia moderna de esa nación centroamericana (2006-2009) que laboró por llevarle a su pueblo beneficios de los cuales nunca había disfrutado.
En ese corto período la nación centroamericana se integró en 2008 al mecanismo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Esa decisión puso en tensión a todas las fuerzas de la ultraderecha y a las transnacionales como la estadounidense Chiquita, antigua United Fruit, que exporta desde esa nación 8 000 000 de cajas de piña y 22 000 000 de cajas de plátanos; o a las farmacéuticas que proveen el 80 % de las medicinas que se comercian en el país.
El golpe de Estado con apoyo del ejército no se hizo esperar; Zelaya fue expulsado del país e inmediatamente comenzó la represión contra las grandes masas de la población que apoyaban al destituido presidente con saldo de varios muertos y heridos.
Tras el golpe a Zelaya, fueron impuestos en el poder Roberto Micheletti y seguidamente Porfirio Lobo, quienes eliminaron el ciento por ciento de las leyes que se habían acordado en ese corto período en beneficio del pueblo.
Entre las más perjudiciales estuvieron la congelación de la Ley del Salario Mínimo, pérdida de 300 000 empleos, fragmentación de las jornadas laborales, derogación de los acuerdos con el ALBA, restitución de privilegios a las compañías transnacionales, impulso de las privatizaciones, entre estas, la estatal Hondutel en la cual Micheletti era consejero.
Los hondureños, cansados de pasar miseria y represiones, primero optaron por irse del país y tratar de llegar a Estados Unidos en busca del propagandizado “sueño americano” lo que ha sido impedido por las políticas adoptadas por la administración de Donald Trump que hasta quitó el pequeño apoyo financiero que daba a El Salvador, Guatemala y Honduras porque estos no controlaban la salida de sus ciudadanos.
Ahora se vuelven a suceder las masivas protestas las que han sido reprimidas con violencia por el régimen de Juan Orlando Hernández, reelegido en septiembre de 2018 con numerosas denuncias de fraude electoral, pues además Hernández controlaba al Tribunal Superior Electoral, encargado del conteo de los votos.
Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de Honduras publicados por el diario La Prensa, informa que casi seis millones (71 %) de los 8,5 millones de habitantes del país son pobres.
De esa cifra, 4,2 millones están en situación de extrema pobreza que tratan de sobrevivir con solo un dólar al día.
Se estima que después del golpe de 2009, otras 500 000 personas pasaron a integrar esa categoría, sobre todo en las zonas urbanas con un 77,8 % de pobreza e indigencia.
La desigualdad también ha ido creciendo en espiral debido a las políticas neoliberales impulsadas por los últimos regímenes lo que han ayudado a que 15 familias controlen el 80 % de las riquezas, mientras que el 80 % de la población recibe menos del 10 %.
En octubre del pasado año, las finanzas públicas se encontraban en un estado deplorable, con un déficit fiscal de 8 % y una deuda pública superior a los 8 000 millones de dólares, más de la mitad de su Producto Interno Bruto (PIB).
A esto se suman otros dos gravísimos problemas: la violencia incontrolable que deja diariamente más de 30 muertos con numerosas pandillas que aterrorizan pueblos y ciudades; y un alto nivel de traficantes pues cerca del 80 % de la cocaína que va a Estados Unidos desde Sudamérica pasa por ese territorio.
En las recientes protestas, el presidente Hernández autorizó la represión de los estudiantes que rechazaban la crisis nacional en los sectores de Salud y Educación. Por primera ocasión la Policía Militar (PM) irrumpió en las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en Tegucigalpa, lanzando bombas lacrimógenas y disparando a los estudiantes con saldo de varios heridos.
Esa es la “democracia” de la pobreza que desea Estados Unidos en la región las que impulsa con la ayuda de gobiernos neoliberales afines, pero sin políticas sociales justas que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos continuarán las protestas y las constantes migraciones.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

jueves, 4 de julio de 2019

Acuerdo Unión Europea-Mercosur: ganancias garantizadas para el imperialismo europeo



Mandatarios de la UE y el Mercosur en de la cumbre del G20 en Osaka, Japón.

El pacto, que Alemania y el Estado español impulsaron en la última fase, dará acceso a las empresas europeas a un mercado de 260 millones de consumidores, las únicas que se beneficiarán del acuerdo según un estudio argentino.

La Unión Europea ha logrado este viernes cerrar con los países de Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) el “Acuerdo de Asociación Estratégica” que permitiría reducir aranceles entre los dos bloques comerciales. Es el mayor acuerdo comercial alcanzado nunca por los Veintiocho. El pacto, que ha transitado casi dos décadas de negociaciones, dará acceso a las empresas europeas a un mercado de 260 millones de consumidores, según confirmaron fuentes comunitarias.
La firma ha llegado a tiempo para que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y Brasil, Jair Bolsonaro, pudieran presentarlo en la cumbre del G20 en Osaka (Japón).
Un pacto a la medida de los intereses imperialistas
El pacto estructura un mercado de 780 millones de consumidores (260 millones del Mercosur) a través de la eliminación de aranceles en sectores clave.
El gobierno argentino, del conservador Mauricio Macri, lo presenta como un triunfo. Sin embargo, un estudio ha adelantado que sólo el bloque europeo obtendría ganancias y aumentaría el déficit comercial actual.
A sólo dos meses de las elecciones en Argentina y con una economía en terapia intensiva, el gobierno derechista de Cambiemos pretender mostrar el acuerdo como un gran logro del país y la “vuelta al mundo”, una promesa como lo fue la famosa “lluvia de inversiones”.

Comercio desigual

El comercio entre ambos bloques es desigual. El 68 % de las importaciones de origen europeo que realiza el Mercosur se concentran en productos manufacturados de alto valor agregado como vehículos, autopartes, maquinaria y equipo, productos farmacéuticos y químicos. Mientras que el 63 % de las exportaciones del Mercosur a la UE son productos agrícolas y productos alimenticios.
El Mercosur es el principal proveedor de productos agrícolas de la UE con el 20% y casi del 70% de los productos para la alimentación animal, fundamentalmente de Brasil. Cerca del 80% de la carne de vacuno importada procede igualmente de esa zona. En el caso del Estado español, Brasil es el segundo proveedor de productos agroalimentarios después de Estados Unidos, entre los países extracomunitarios, y Argentina el tercero, en estos casos, con una balanza muy deficitaria.
Un estudio realizado en 2013 por la Cancillería argentina advirtió que sólo la Unión Europea obtendría ganancias comerciales como resultado del acuerdo. Es decir, que tanto Argentina como Brasil aumentarían el déficit comercial actual.
Según el borrador del acuerdo para los bienes industriales, la UE liberaliza cerca del 100 % de su comercio. El Mercosur lo hace en un 90 %.
La UE ofrece la liberalización completa e inmediata de aranceles para el 80 % de las exportaciones del Mercosur de productos industriales a la UE.
Sobre los bienes agroindustriales “la UE liberaliza el 99 % de las importaciones agrícolas del Mercosur”, para el 81,7% eliminará los aranceles de importación, pero para el 17,7 % restante ofrecerá cuotas o preferencias fijas, que no aclara cuál será era cuota. Además, se excluyen algo más de 100 productos.
Según el borrador del acuerdo, “el 60 % de la oferta del Mercosur se desgravará en un plazo de 10 años o más”.
¿Quiénes se benefician del acuerdo? Las grandes empresas multinacionales, las que están radicadas en el Mercosur y las de la Unión Europea, ya que podrán vender más barato al Mercosur.

IzquierdaDiario.es
Sábado 29 de junio | 07:24

Las internas definieron candidatos de cara a Octubre

Con baja concurrencia terminaron las internas no obligatorias. Se impone Martínez en la interna frenteamplista, Lacalle Pou en la interna blanca y Talvi en la colorada. Andrade fue la sorpresa y quedó segundo. Desmotivación en la juventud y descontento general se expresó en quienes no fueron a votar.

Según los datos divulgados por las encuestadoras, Daniel Martínez se impuso en la interna frenteamplista consiguiendo un 42 % votos. Le sigue Óscar Andrade con el 24 %, luego Carolina Cosse con 23 % y Mario Bergara con 11 %.
Los datos preliminares dan que un 47 % de quienes fueron a votar lo hicieron por las precandidaturas del Partido Nacional, mientras que un 27 % fue para el Frente Amplio y un 20 % para el Partido Colorado.
En la interna blanca, Luis Lacalle Pou se impuso con un 55 % mientras que Juan Sartori obtuvo un 20 % y Jorge Larrañaga otro 20 % de los votos nacionalistas. Con esto, se diluye el “fenómeno” Sartori y prima entre el electorado blanco un voto útil de sectores “wilsonistas” hacia Lacalle Pou que en su primer discurso ya como candidato electo del partido llamó a reivindicar a la política.
Por su parte, dentro del Partido Colorado el vencedor en la interna fue Ernesto Talvi con el 56 % del total de los votos a su partido, mientras que Sanguinetti consiguió un 35 % de apoyo y José Amorín Batlle obtuvo un 8 %.
Solo el 40 % del padrón electoral habilitado votó finalmente en el día de hoy, un número que supera levemente el 37% del año 2014. Esto es expresión de descontento y apatía que viene generando la política uruguaya. Muchas personas decidieron quedarse en sus casas debido a las inclemencias del tiempo y a la falta de perspectivas de los partidos tradicionales, incluyendo el partido de gobierno. La votación más baja se registró en Montevideo y Canelones, ambos bastiones electorales del Frente Amplio.
Con estos resultados, tanto Lacalle Pou como Talvi se consagran como los candidatos de sus respectivos partidos. Mientras que en el gobernante Frente Amplio Martínez se consagra como candidato, y en segundo lugar Andrade logra un muy buen resultado electoral. Un apoyo que nadie esperaba y constituye la “novedad” en estas elecciones. En su discurso en la sede del Partido Nacional, Lacalle Pou anunció la designación de Beatriz Argimón, integrante de la dirección nacionalista, como candidata a vicepresidente, siguiendo de forma oportunista la paridad de género en un partido que sabemos, nunca fue su prioridad la participación de las mujeres en política partidaria.
Con la consolidación de Andrade en segundo lugar, que tuvo un buen desempeño en el debate televisivo que tuviera con Talvi, el tablero político al interior del FA se modifica quitándole poder al MPP y al ex presidente José Mujica, como principal operador político del sector.
Será en la convención del FA a realizarse en agosto próximo en donde se defina la vice presidencia. En la coalición ya se había conversado la posibilidad de integrar de forma paritaria la fórmula de presidente y vice, por lo que en ese caso la vice sería Carolina Cosse. Algo que no condice con los resultados en la interna.
Una gran cantidad de precandidatos fue la otra novedad en estas elecciones: fueron 28 precandidatos de un total de 15 partidos políticos, lo que constituye la elección con mayor dispersión del voto desde el restablecimiento de la democracia. Sin embargo, hay pocas diferencias entre cada uno de los candidatos, los programas y propuestas son muy parecidos y solo se destaca el énfasis en tal o cual aspecto. Es decir que por más que existan tantos precandidatos, esto no enriqueció el debate político sobre las perspectivas del país en el futuro.
Lamentablemente, figuras como el ex comandante en jefe del ejército Manini Ríos han conseguido buenos resultados electorales (alrededor de 4 % porcentuales).
Manini u otras expresiones locales (como Perna en Salto) que plantean claramente una perspectiva militarista y de mano dura contra la delincuencia y la juventud pobre. Durante la campaña hemos escuchado expresiones nefastas apelando a “plomo y mano dura” o agitando “cero lumpen”, como se vio en la campaña de Perna en Salto, y que expresan verdaderas cruzadas de odio contra la pobreza, los barrios marginados y la población inmigrante y sexo-diversa. Inclusive también contra la mal llamada “ideología de género”, al mejor estilo Bolsonaro. Este tipo de campañas deberían estar sancionadas por la Corte electoral y condenadas por el fomento de acciones basadas en el odio, la discriminación y la xenofobia.

Campaña sucia, fake news y nulo debate

Los meses de campaña estuvieron plagados de una campaña sucia centralmente entre los precandidatos del Partido Nacional, que se han tirado con todo lo que han tenido a la mano. Acusaciones de corrupción y fraude empresarial, desconocimiento de precandidatos y acusaciones mutuas fue la norma en la interna blanca, que no sumó nada nuevo, salvo que todos acordaron en la agenda de mano dura en la política de seguridad, tanto Larrañaga con su Campaña Vivir sin Miedo para que los militares puedan ser utilizados en la seguridad interna o Lacalle Pou felicitando la actuación de la PADO o la Republicana del Ministro del Interior frenteamplista Bonomi.
El precandidato Sartori del Partido Nacional estuvo entre los dos bandos: no solo fue el blanco de una campaña que ventiló sus negocios sucios y sus maniobras financieras, sino que también reconoció haber contratado asesores electorales que son conocidos por sus campañas de desprestigios a sus contrincantes y opositores. Sin embargo, todo esto no sirvió para sacar un segundo puesto claro en la interna blanca.

Campaña publicitaria para algunos, invisibilización para otros

En estas elecciones notamos la invasión de la campaña publicitaria de políticos millonarios como Sartori, quien ha invertido millones de pesos para lanzar su campaña populista de derecha, apuntando a un sector descontento con el Frente Amplio, un sector de ingresos más bajos y que fue atraído por las promesas de campaña del millonario como la tarjeta para el retiro gratuito de medicamentos y la creación de cientos de miles de puestos de trabajo que demagógicamente Sartori prometió pero que nunca mencionó de dónde sacaría los fondos para concretarlos.
Hubo un contraste terrible entre la campaña de saturación publicitaria que realizó Sartori con las campañas austeras de los partidos pequeños de oposición, como es el caso de la Lista 1917 que lleva a Rafael Fernández, trabajador bancario, como único candidato a presidente. Por supuesto que Fernández no recibe financiamiento de los empresarios ni de grandes corporaciones ya que representa a los intereses de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Una demostración más de que la ley de financiamiento de los partidos es altamente clasista, ya que habilita el financiamiento de los grandes empresarios quienes terminan digitando el contenido de las campañas de los partidos que representan sus intereses, mientras que no se garantizan espacios gratuitos equitativos ni publicidad pareja para los partidos pequeños, con claras consecuencias negativas para estos últimos.

Falta de listas: una demostración de lo anti-democrático del régimen electoral

Una constante fue la ausencia de la totalidad de las listas en los circuitos electorales. Es que, a diferencia de la elección anterior, esta vez la Cámara Electoral no garantizó la existencia de las listas en cada mesa.
Esto trae como consecuencia que la presencia de listas termina recayendo en la militancia de los distintos partidos que deben garantizar que en cada cuarto secreto haya listas de todos los candidatos y partidos. Nuevamente la injusticia de la Justicia Electoral termina habilitando que los partidos que cuentan con muchos militantes (o que le pagan a gente para que lo haga) pueden contar con delegados y fiscales generales que repongan permanentemente sus listas en los circuitos, mientras que a los partidos chicos se los condena a no poder garantizar la totalidad de los circuitos, y la militancia se ve obligada a recorrer decenas y decenas de escuelas para garantizar por sus propios medios las listas.
La Lista 1917 logró sortear todos los obstáculos y presentarse para plantear una alternativa anticapitalista y socialista. Al cierre de esta edición aún no se cuentan con datos que permitan saber si pasó o no a octubre. Esperamos que sí.

La Izquierda Diario Uruguay
Domingo 30 de junio | 23:57

martes, 2 de julio de 2019

La tregua precaria de Trump y China




Lo que dejó la reunión del G20

La reunión del G20 en Osaka, Japón, alumbró una tregua entre Trump y Xi Jinping. El mandatario yanqui dejó en suspenso la aplicación de aranceles por 325 mil millones de dólares a las importaciones chinas y levantó el veto que había ordenado en la venta de componentes a Huawei, mientras que su par chino se comprometió a aumentar las compras de soja y gas licuado –entre otros productos- del gigante americano.
Con todo, se mantienen los aranceles que ya habían dictado ambos países. El acuerdo fue recibido con alivio por las bolsas, dado que un salto en la guerra arancelaria amenazaba con profundizar las tendencias a la recesión económica. Estas tendencias, sin embargo, prosiguen su desarrollo: la consultora Nomura pronostica una desaceleración económica en Estados Unidos e incluso una mayoría de directores financieros se preparan para una recesión a finales de 2020 (Clarín, 29/6). En este contexto, la Reserva Federal norteamericana ha anunciado una pausa en su política de suba de la tasa de interés y se estima que procederá a una rebaja. Por otra parte, “el ciclo bursátil estadounidense pasó de estar en una fase de expansión a ubicarse en uno de ‘recesión’ por primera vez desde 2007” (El Cronista, 4/6), según un informe de Morgan Stanley. La desaceleración económica ya es una realidad en los llamados países emergentes. En Europa, el presidente del Banco Central, Mario Draghi, ha reconocido que serán necesarios “estímulos monetarios adicionales” para enfrentar el riesgo de una deflación. El Banco de Pagos Internacionales, por su parte, ha llamado en su informe del mes de junio a impulsar el gasto para contrarrestar estas tendencias. Y afirma que “la rentabilidad media en un gran número de economías avanzadas es ahora ‘sustancialmente menor’ que a principios de la década del 2000” (El País, 1/7). Diez años después de Lehman Brothers, el capital no puede escapar de su crisis.

Recule

La decisión de Trump de levantar el veto sobre Huawei, instituido con el pretexto de resguardar la “seguridad nacional”, constituye su segundo recule en pocas semanas, tras la abortada agresión militar contra Irán. Trump ha llegado a esa medida empujado por las propias compañías tecnológicas de su país, que venden software y componentes a la compañía china por 11 mil millones de dólares anuales. “La batalla contra Huawei despeñó a niveles pocas veces visto el rendimiento de las tecnológicas norteamericanas”, informa Clarín (30/6). Algunas de las tecnológicas venían evadiendo, inclusive, con diferentes ardides, el decreto del mandatario. Un decreto que planteaba, por otra parte, la posibilidad de represalias chinas, que es el principal productor de los metales raros que sirven en la fabricación de celulares.
La guerra comercial lanzada por Trump se ha transformado, en muchos aspectos, en un búmeran. Por lo pronto, son numerosas las corporaciones empresarias que se han expresado públicamente por los perjuicios que les causa esa guerra comercial.

Colonización

Todo esto no quiere decir que Estados Unidos haya renunciado al propósito de fondo que esconden las subas arancelarias. Y que no refiere solamente –ni principalmente- al problema del déficit comercial norteamericano: se trata del intento de frenar el desarrollo tecnológico chino y proceder a un salto en la restauración capitalista, cuyo proceso la burocracia quiere pilotear en sus propios términos. Como parte de esta disputa, se producen la puja por el dominio comercial y militar del Mar de China Meridional y por el status de Taiwán. Las recientes protestas de masas en Hong Kong también han disparado las tensiones.
Por todas estas tensiones de fondo, la tregua alcanzada en Japón reviste un carácter precario.

Ocaso del G20

Si el foco de los reflectores del G-20 estuvo puesto en la reunión bilateral de Trump-Xi, en buena medida ha sido por la “insustancialidad” del documento discutido, otro compromiso precario entre sus participantes. Aunque, a su modo, registra el cuadro de crisis, al referirse a "la intensificación de las tensiones geopolíticas y comerciales", no logró una posición común sobre el cambio climático y omitió toda crítica al proteccionismo, lo que no sólo es resultado de las presiones de Trump, sino también del rumbo que asumen las potencias en la etapa. Emmanuel Macron, el presidente francés, ha llamado, a la luz de los límites de la reunión, a "cambiar el formato del G20".
La crisis capitalista hace mella en todos los armados políticos y diplomáticos.

Gustavo Montenegro

Ponencia: "Economía cubana: del Periodo especial a la nueva Constitución"




Cubainformación.- Esta ponencia se desarrolló en el XV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba (Rivas-Vaciamadrid del 7 al 9 de junio), y es la segunda en dicho encuentro de José Luis Rodríguez García, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de La Habana, y exministro de Economía y Planificación de Cuba.

lunes, 1 de julio de 2019

Peronismo, política y clase obrera




La experiencia de los dos primeros gobiernos, las condiciones en las que emerge y la crisis de 1952. ¿Es posible la conciliación entre capital y trabajo? ¿El peronismo representa los intereses de los trabajadores?

Perón (1946-1952)

Todo fenómeno político nacional transcurre condicionado por factores de alcance internacional que, entre otras determinaciones, juegan un papel clave en su desarrollo y definiciones. Cómo imaginar la estabilidad del gobierno de Menem sin tener en cuenta el proceso de restauración política y económica de los años noventa, ahí estuvo el Consenso de Washington para confirmarlo. O más cercano, el gobierno de Kirchner sin el boom de las commodities (2003-2014) durante sus mandatos.
Entonces, el primer aspecto a considerar para entender el peronismo, es situarlo históricamente. Emerge en el contexto de la configuración de un nuevo equilibrio internacional, el ya no más del dominio británico, la emergencia del norteamericano y la aparición de la URSS como la nueva potencia mundial victoriosa sobre el fascismo, vistiendo el espectro del comunismo. Este interregno de inestabilidad geopolítica y excepcionalidad económica que se extiende hasta finales de los 40, otorgó márgenes de autonomía que el peronismo en sus orígenes supo hacer jugar a su favor y sobre los que construyó su épica antiimperialista y popular.
La neutralidad que el país había sostenido ante la Segunda Guerra Mundial se había transformado en un punto de conflicto al interior de la burguesía nacional, especialmente después de 1941 cuando EEUU ingresa efectivamente en la guerra y presiona por el alineamiento del país contra el Eje. El golpe militar de Junio de 1943 evitó ese giro copernicano -solo declaró la guerra al eje en 1945 cuando las cartas estaban echadas-, mantuvo una neutralidad que de facto favorecía al frente británico y a los grupos nacionales, la burguesía terrateniente, vinculada al imperio.

4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asume como presidente.

En ese contexto se sitúa la emergencia del peronismo, “podemos decir que –producto de las contradicciones en las que aparece– el peronismo surgió y se afirmó “apoyándose” en la vieja estructura económica argentina y en oposición a la ofensiva del imperialismo norteamericano, aprovechando las brechas abiertas por la competencia interimperialista para lograr una ubicación más favorable en la división internacional del trabajo y una mayor autonomía del país”, [1] adoptando medidas económicas y políticas que no cuestionaron la estructura dependiente.
Frente al avance del imperialismo norteamericano y el debilitamiento del inglés, una política que resistiera las presiones imperialistas necesitaba de la acción integral de las fuerzas vivas de la sociedad. La debilidad de la burguesía nacional, característica propia de los países dependientes o semicoloniales, la condicionó como factor decisivo para tal empresa. Perón recurrió al apoyo de la clase obrera y los sindicatos como fortalezas, “maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros”, [2] en un equilibrio inestable entre las clases, dando origen a un régimen que puede definirse como bonapartismo “sui generis”.
Desde su paso por la Secretaria de Trabajo y Previsión, en el gobierno del golpe de 1943, Perón había elaborado los decretos que pusieron en marcha una nueva política social - otorgando importantes conquistas que formaron parte de las reivindicaciones del movimiento obrero desde finales del siglo XIX - que combinó contención y disciplinamiento: impulsó la sindicalización y el reconocimiento de los sindicatos por rama, aunque con una política represiva sobre los dirigentes opositores y combativos; la creación de los Tribunales de Trabajo para el control de las condiciones laborales; la promulgación de una ley de jubilaciones y el Estatuto para el peón del campo en 1944. Desde 1945 se fijaron vacaciones pagas, aguinaldo y una nueva normativa de estabilidad laboral. No menos importante, ese mismo año diseñó el decreto 23.852, más tarde Ley de Asociaciones Profesionales, por el que el Estado reconocía al “sindicato interlocutor” válido en las negociaciones, favoreciendo la cooptación de sus dirigentes, la injerencia y el control del Estado sobre las organizaciones obreras. Y ya como presidente, Perón propició el aumento de los salarios reales y el pleno empleo. [3]
Aunque los cambios internacionales provocaron realineamientos internos, éstos no se tradujeron en crisis abierta pues la excepcionalidad de la guerra - las arcas del Estado parecían desbordar de reservas a causa de la imposibilidad de importar bienes, el alza de la demanda y de los precios internacionales de los productos agropecuarios - le permitió en el terreno económico superávit en todas las áreas comerciales, lo que facilitó una política de concesiones. Nadie mejor que Perón para explicarlo “(...) Señores capitalistas, no se asusten de mi sindicalismo, nunca mejor que ahora estará seguro el capitalismo, ya que yo también lo soy, porque tengo estancia y en ella operarios. Lo que quiero es organizar estatalmente a los trabajadores, para que el Estado los dirija y les marque rumbos...” ("Discurso pronunciado por Juan Domingo Perón en la Bolsa de Comercio”, 25 de agosto de 1944).
Característica de esta etapa fue también el mayor intervencionismo estatal, que en Europa se expresó como Estado benefactor, aquí una de sus manifestaciones fue la creación del IAPI; las nacionalizaciones, como la del Banco Central y la formación de empresas estatales en áreas de servicios como la Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales o Gas del Estado, entre otras.

Perón y la clase obrera

La política hacia la clase obrera del régimen peronista debe entenderse en este doble juego: saldar la debilidad burguesa, apoyándose en el proletariado para resistir la ofensiva imperialista, y controlar a la clase obrera que, ahora más numerosa y extensiva, contaba con una larga tradición de lucha. La jornada del 17 de octubre de 1945 había provocado un cambio en la situación política del país y la creación del partido Laborista, semanas después, por iniciativa de sectores del sindicalismo expresaron la fuerza social del movimiento obrero que irrumpía en la escena nacional, mostrando además su voluntad de conservar y ampliar las conquistas que había obtenido.
La política de Perón buscaba evitar además que se contagiara la “marea comunista” del fin de la guerra. No era especulación. La tradición argentina guardaba ejemplos de combatividad y el escenario de la posguerra no excluía su irrupción radicalizada. Así había ocurrido en 1918-19, cuando la agitación obrera había llegado a la calle o en los años recientes, la huelga general los trabajadores de la construcción de 1936.
La seguridad del orden interno (burgués) era vital y hacerlo sólo por la fuerza atentaba su durabilidad. En un régimen antiobrero que los excluía, como el de la Década Infame, Perón apostó a incorporar a los trabajadores a la república burguesa, institucionalizarlos como “ciudadanos-obreros” (Horowicz). No fue por azar que la Constitución peronista de 1949, cuyo preámbulo repetía la fórmula “constituir una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”, le concediera derechos civiles y sociales pero no mencionara el derecho de huelga, elemental para su defensa como clase.
La política del peronismo significó el reconocimiento de la potencialidad de la lucha obrera y en ese mismo acto, la clausura de sus tradiciones políticas e ideológicas previas, el fin de su autonomía e independencia política. Este disciplinamiento se dio bajo la forma de un partido encabezado por el coronel y por abajo, un movimiento de la clase obrera como base de sustentación, “su columna vertebral”. La consagración de Perón como líder, a lo que contribuyeron también la política antipopular y errática de las organizaciones obreras (socialistas y comunistas), [4] permitieron su subordinación a un movimiento nacionalista burgués, sostenido en la cooptación y estatización de las organizaciones sindicales. De modo que la alianza del “pueblo peronista” y su líder cuestionaba a la clase obrera como sujeto político capaz de reconocerse y hegemonizar la lucha emancipatoria junto a sus aliados y las tareas de liberación nacional. No es poco.

Perón (1952-1955)

A comienzos de la década del 50 cambia el escenario internacional. Estados Unidos se convirtió en el imperialismo hegemónico a la salida de la Guerra optando por una política de estabilización económica de Europa (Plan Marshall) y política (acuerdos de Yalta y Postdam) con la Unión Soviética. En América Latina el fin de la Guerra y el triunfo norteamericano significaron el fin del impasse anterior y la vuelta a su injerencia abierta.
A partir de 1949 la economía argentina entró en crisis, marcada por la caída de las exportaciones a Europa y la producción agropecuaria y con ella, la escasez de las divisas necesarias para importar equipos y bienes en un mercado industrial altamente dependiente. Las condiciones excepcionales que habían permitido una relativa autonomía se deterioraron ante los comienzos de la crisis. El juego de maniobras que Perón había utilizado durante su primer gobierno, y había contribuido a su liturgia nacionalista, se disiparon. El recetario peronista volvía a las fuentes clásicas de las cobardes burguesías nacionales: sumisión al capital extranjero y ajuste sobre los trabajadores y el pueblo. Veamos.
A partir de 1952, el gobierno entró en una nueva etapa. Perón recurrió al endeudamiento externo, especialmente con Estados Unidos, convertido en el principal inversor extranjero y proveedor en los rubros de maquinarias y vehículos. Se sancionó la ley de inversiones extranjeras (1953) que establecía un trato igualitario entre compañías nacionales y foráneas. La nueva orientación, por ejemplo, facilitó las negociaciones con la petrolera Standard Oil de California.
Su plan de estabilización económica se resolvió por la decisión de reducir el gasto público y el ajuste sobre los salarios, la prórroga de la vigencia de los contratos de trabajo. Se creó la Comisión Nacional de Precios y Salarios para vincular salarios a la productividad. Perón intentó imponer las necesidades del capital extranjero y nacional contra las conquistas que los trabajadores habían logrado, pero fracasó, aumentando la crisis política y enfrentando un aumento de la conflictividad social, que demostraba que los trabajadores no estaban dispuestos a perder conquistas y en la que las comisiones internas y los cuerpos de delegados cumplieron un rol central.
Se preparan las condiciones para el golpe. Con apoyo de Estados Unidos, los capitalistas inclinan la balanza hacia esa salida golpista en septiembre de 1955. Con la excusa de evitar un derramamiento de sangre, Perón decidió no enfrentarlo y huyó para salvar a su clase. Como señala Horowicz, refiriéndose al general que dio el golpe: “Lonardi [general al frente del golpe que derrocó a Perón] instrumentó un buen número de estratagemas que, en el mejor de los casos, debieron permitirle liberar una batalla pero de ningún modo alcanzar la victoria. Es decir: más que las dotes militares de Lonardi, más que en el arrojo de sus oficiales (...) la victoria se asienta en un solo punto: la decisión de Perón de no combatir”. (Horowicz, Los cuatro peronismos). Negándose a armar al pueblo, cuando a pesar de su líder comenzaba la resistencia a la embestida, Perón demostró ser el mejor garante del orden burgués.

Clase obrera, partido y movimiento

La persistencia del peronismo ha sido y es un problema político estratégico para quienes consideramos que otra sociedad es posible, que la argentina capitalista solo tiene como promesa mayores desigualdades y penurias para las grandes mayorías. Es que si la clase trabajadora en la lucha por sus reivindicaciones y experiencias, se constituye en clase para sí, como diría Marx, aún sigue siendo una clase “de la sociedad burguesa”, pues la lucha de “clase contra clase” es política. Es en este sentido que el peronismo como movimiento burgués ha aportado a la burguesía un gran legado: la impostura de postularse como representante de los intereses de la clase obrera.
Ha reemplazado la lucha de clases por la conciliación posible del capital y el trabajo y la ilusión de que este Estado (burgués) puede expresar la voluntad del pueblo. Envoltura de su verdadera esencia, la del partido del Orden, el que controla las tendencias a la insubordinación obrera y popular, sea por el consenso o la represión, en épocas de vacas gordas o, especialmente, de crisis. Será en la etapa abierta por el Cordobazo en la Argentina, que el peronismo muestre abiertamente este rol. Perón retorna del exilio en 1973 para desviar la radicalización y el poderoso ascenso de la clase trabajadora, apelando incluso al accionar de la Triple A. Su muerte anticipada al frente de su tercer gobierno y luego el golpe, interrumpieron la experiencia de los trabajadores con esa corriente.
En la actualidad, el peronismo aunque sin la épica de sus orígenes “conjura en su auxilio los espíritus del pasado, toman sus nombres de guerra, su ropaje” como diría Marx, para volver al gobierno aunque ensayando otros relatos, como el de enfrentar la crisis social por medio del voto (“hay 2019”) y del “nunca menos” al “es lo que hay” como expresión de una política de pasivización. Pero esa es la apuesta del país capitalista. La perspectiva actual está lejos de la coyuntura del 46, ni tan siquiera la del kirchnerismo en términos económicos.
En medio del desarrollo de la nueva crisis económica, política y social, se presenta una nueva oportunidad de superar esta dirección burguesa de la clase obrera, que ha impedido en cada uno de los saqueos (golpe genocida, hiperinflación, 2001) que la clase obrera imponga su salida emancipatoria. Los pasos que viene dando la izquierda anticapitalista y socialista, que se opone al nuevo pacto de coloniaje del FMI, que se delimita de los gobiernos burgueses y todos sus representantes políticos, apuesta a confluir con la vanguardia obrera y popular en el nuevo escenario que se irá configurando. En el protagonismo de los sindicatos, el desgaste de la burocracia sindical, la persistente y masiva pelea del movimiento de las mujeres y la explosividad de una nueva clase obrera feminizada, precarizada y juvenil están los cimientos para superar las tradiciones burguesas en las filas del movimiento obrero. Las grandes batallas de clase aún están por venir.

Liliana O. Caló
Lunes 1ro de julio | 00:00

[1] Alicia Rojo en Cien años de historia obrera 1870-1969. Una visión marxista de los orígenes a la Resistencia, Buenos Aires, Ediciones IPS, p. 299, www.edicionesips.com.ar
[2] León Trotsky, “La industria nacionalizada y la administración obrera”, Escritos Latinoamericanos. En México (1937-40), Ediciones IPS-CEIP León Trotsky Museo Casa León Trotsky
[3] La reivindicada industrialización de su primera presidencia, se basó en mantener y ampliar la estructura económica de “sustitución de importaciones” heredada de la crisis de los 30 y las restricciones que impuso la Guerra, en industrias no derivadas de la actividad primaria como textil, caucho, maquinaria, vidrio, siderúrgica y petroquímica y la modernización agropecuaria, en lo que el marxista Milcíades Peña llamó de “pseudo-industrialización” del país, que junto al estímulo de su reforma crediticia, moderaron los reclamos de los grupos financieros (ligados al campo) e industriales que promovían el acercamiento al imperialismo norteamericano, necesitados de insumos y capital.
[4] En las elecciones de 1946, tanto el PS como el PC integran la derrotada fórmula de la Unión Democrática (conformada además por la UCR, el Partido Demócrata Progresista, sectores conservadores y el apoyo de la embajada norteamericana) siguiendo la orientación estalinista de los frentes populares del momento.

La concepción socialista del Che, ayer y hoy




Palabras de presentación del libro: “El pensamiento económico del Che”, de Carlos Tablada

I

Quisiera comenzar estas palabras recordando hoy a Fernando Martínez Heredia, uno de los intelectuales cubanos que más estudió las ideas y las batallas del Che y que fue también un guevariano en la vida. Lamentablemente lo perdimos físicamente hace dos años, cuando aun su mente luminosa seguía aportando muchísimo al pensamiento social cubano. Gracias Fernando, por tu ejemplo.
Creo ha sido una idea muy feliz que la editorial Ciencias Sociales haya decidido relanzar El pensamiento económico del Che, de Carlos Tablada. Con 38 ediciones realizadas y más de 600 mil ejemplares impresos en 14 países y nueve idiomas, esta obra continúa siendo un clásico entre los estudios del pensamiento revolucionario cubano y latinoamericano, al abordar las ideas de uno de los marxistas más descollantes del siglo XX.
Esta nueva edición aparece ahora con una excelente carta de presentación, los prólogos a impresiones anteriores realizados por Aurelio Alonso, Celia María Hart y Fernando Martínez Heredia, quienes no se limitan a destacar los valores del libro de Tablada, sino que lo complementan y dialogan con él a través de vivencias personales y análisis muy oportunos.
Esta es una obra finalizada en 1984, luego de 15 años de laboreo científico y cuyos resultados de investigación tuvieron que enfrentarse de manera audaz y valiente a poderosas fuerzas internas, en una época donde el Che era recordado y estudiado como guerrillero, internacionalista, hombre de excepcionales cualidades éticas y políticas, pero desconocido en lo más valioso de su pensamiento teórico sobre la transición socialista. Muy poco era lo que se había publicado tanto de la propia obra del Che, como estudios sobre su pensamiento en el período 1967-1987, hasta la aparición del libro pionero de Tablada.
Es justo mencionar como excepciones de esta etapa, la compilación de buena parte de la obra del Che en 7 tomos,[i] bajo la coordinación de quien en ese momento era su viceministro primero, Orlando Borrego. Estos tomos contaron con el privilegio de haber sido revisados por el Che en 1966 cuando se entrenaba para la lucha en Bolivia, sin embargo saldrían en 1970 en una tirada reducida solo para cuadros de dirección.[ii] En 1972 el Instituto Cubano del Libro tomando como fuente la compilación realizada por Borrego, publicaría Ernesto Che Guevara. Escritos y discursos.[iii] En el exterior, un año antes, había salido a la luz el libro El pensamiento del Che Guevara, de Michael Lowy.[iv] Pero lo cierto es que las ideas del Che durante años continuaron siendo patrimonio exclusivo de algunos especialistas. Si aún hoy existe desconocimiento y distorsión de sus ideas, hay que imaginarse el contexto de aquellos años, en que la mayor parte de su obra permanecía inédita o ignorada.
Quizás algunos subvaloraron —ya fuera por desconocimiento o mala intención—los aportes teóricos y prácticos del Che a la construcción del socialismo, considerando en espacios íntimos al Che de voluntarista e idealista, asociando su pensamiento al modelo económico asumido en la segunda mitad de los años 60. Vale la pena insistir en que nada tuvieron que ver aquellos errores y distorsiones económicas, con la aplicación del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) creado por el Che. De hecho, el SPF nunca llegó a aplicarse a escala nacional y hasta 1965 convivió junto al modelo del Cálculo Económico defendido fundamentalmente por Carlos Rafael Rodríguez.
A partir de los análisis críticos de las fallas cometidas en la conducción de la economía se pasó a otro modelo diseñado a inicios de los años 70, pero implementado a partir de 1976: el llamado Sistema de Planificación y Dirección de la Economía (SPDE), tomando como base la experiencia de los países del campo socialista. Recordar que Cuba había entrado al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en 1972. Con el nuevo modelo comenzarían a sentirse entonces en pocos años los efectos nocivos del pragmatismo economicista: la ganancia y rentabilidad al margen de las consecuencias sociales; el estímulo material como único instrumento para incentivar a los trabajadores —deformado además en su comprensión y aplicación—, confianza excesiva en los mecanismos, entre otros males muy similares a aquellos que desde mucho antes venían corroyendo las bases ideológicas y culturales de las sociedades del llamado “socialismo real” y que el Che tan premonitoriamente como 1965 había advertido:
“Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere solo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de lospueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables (…) Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la NEP han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura. Se está regresando al capitalismo”.[v]
Aquellas armas melladas del capitalismo utilizadas para construir el socialismo, lejos de ser eliminadas o controladas, fueron robustecidas con la Perestroika y la Glásnot de Gorbachov y penetraron hasta el corazón mismo del sistema soviético, terminando en aquel derrumbe vergonzoso que conocemos.
Fue en ese convulso y peligroso contexto de mediados de los años 80 [vi] que el libro de Tablada adquirió una fuerza inusitada, luego de caer en las manos de quien más podía comprender a cabalidad su importancia y trascendencia: Fidel Castro. El líder de la Revolución se convirtió en el principal divulgador de la obra. En discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987 expresaría: “Recientemente se hizo una compilación de todas estas ideas y un economista escribió una obra por la cual recibió un premio en la Casa de las Américas, que tiene el mérito de haber recopilado, estudiado y presentado en un libro la esencia de las ideas económicas del Che, recogidas de muchos de sus materiales hablados o escritos, artículos y discursos sobre cuestión tan decisiva para la construcción del socialismo. La obra se titula El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara”.[vii]
El libro se convirtió en una referencia obligada para acometer en la Isla a partir de 1986 lo que se conoció como Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. Así el Che, con esa capacidad de seguir naciendo, vino nuevamente a combatir junto a nosotros todas las deformaciones que podían conducirnos irremediablemente hacia el capitalismo, en un momento donde muchos se ilusionaban y defendían la posibilidad de extrapolar las reformas impulsadas por el liderazgo soviético a nuestra realidad. Gracias al empeño de Tablada las ideas del Che sirvieron entonces no solo para rectificar en la búsqueda de nuestro propio camino, sino también como muro de contención a los entusiastas del calco y la copia.

II

Recientemente se hizo público un discurso inédito de Fidel en un encuentro con el Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, el 12 de marzo de 1988, donde se observa claramente la fuerte conexión de Fidel con las ideas del Che, que evidentemente había vuelto a analizar a partir del libro de Tablada. Me permito citar algunos fragmentos:
“Nosotros no vamos a descuidar, ni en lo más mínimo, todo lo que se refiere a la eficiencia económica, pero habíamos caído en un mercachiflismo terrible; ni se sabe las consecuencias que habíamos tenido con esas empresas que actuaban como empresas capitalistas, es decir, tuvimos un bache serio.
Yo me imagino lo que ha pasado en algunos países por ahí, porque todos esos mecanismos estuvieron funcionando veinticinco o treinta años; aquí estuvieron diez y por poco acaban con nosotros, esa es la verdad, en el cual se estaba aplicando una experiencia de otros países. Pudiéramos decir que el Che previó, porque el Che —y nunca había vivido esa experiencia por un país del Tercer Mundo— tenía una desconfianza terrible en aquellos mecanismos y decía que no se podía construir el socialismo a base de aquellas categorías capitalistas.
Cuando en el año 1975 se empezó a aplicar aquí el sistema similar a los demás países socialistas, tuvimos todas esas cosas. Después las empresas no querían terminar un edificio porque ganaban dinero moviendo tierra, poniendo columnas y no ganaban dinero terminando, que es lo más difícil, lo que menos ganancia daba, y se empezaron a convertir en unos capitalistas de pacotilla. Yo digo, bueno, podemos decir que la Revolución pasó un período de eso, iba en estancamiento y descenso. Esa es la realidad.

(…)

¿Qué, nos vamos a poner a competir con la sociedad de consumo yanqui? ¿Vamos a entrar en la competencia para que la gente se quede aquí a base de darle más zapatos, más lujos, más cosas? ¿Cuántos se quedarían aquí, si el cemento que une al ciudadano a su patria no es otra cosa que el bienestar material?

(…)

Recuerdo lo que dije que significaba la cultura cuando había los criterios de que “esto cuesta tanto”, “esto es improductivo”, como si lo único productivo fuera aquello que produjera cemento, acero, cosas materiales.

(…)

Si se cree en el hombre, y es un punto de vista del que yo parto, ¿es un animalito que obedece solo al palo o a la zanahoria? Yo no creo que el hombre sea esa porquería realmente. Yo creo que el hombre es mil veces superior a eso”.[viii]

III

A pesar de que el Che se adelantó como nadie en la crítica al socialismo real existente y alertó sobre la restauración del capitalismo en los países europeos, todavía hoy algunos siguen considerando la visión del Che sobre lo que debía ser y lo que no debía ser el socialismo, como idealista. Creo que tener esa valoración a estas alturas solo es posible sobre la base del desconocimiento o la tergiversación de la propuesta teórica y práctica del Che sobre la transición socialista. Basta con leer el libro de Tablada para entender cuanto realismo había en las propuestas del Che. Ese Che realista es que llega a plantear: “pensar que un país entero va a responder a estímulos superiores teniendo hambre…., eso a mí me parece un sueño (…); hay una cantidad de necesidades que son vitales, y ésas hay que satisfacerlas, si no las satisfacemos, difícilmente podamos avanzar”.[ix] Pero para leer y entender al Che hay que hacerlo desde su visión totalizadora del socialismo, donde no se pueden segmentar sus propuestas económicas, de la ideología, la política y la cultura. El Che tomó distancia tanto del idealismo voluntarista como del pragmatismo economicista.
“El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa —expresaba el Che—. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”.
Marx se preocupaba tanto de los hechos económicos como de su traducción en la mente. El llamaba a eso un “hecho de conciencia”. Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”. [x]
Y es que para el Che, como destaca Tablada: “los éxitos económicos serían realmente tales en la medida en que, tanto por sus resultados finales como por la manera en que fueran logrados, implicaran un impulso decisivo a la formación de nuevas relaciones sociales más humanas y, por tanto, de nuevas formas de conciencia social”.[xi]
Siendo uno de los grandes humanistas del siglo XX al igual que Fidel, para el Che siempre estuvo claro que la meta fundamental no era solo crear una nueva sociedad como antípoda de la sociedad capitalista, sino crear seres humanos distintos y que, de hecho, era imposible llegar al comunismo si por el camino no se forjaba al “hombre nuevo”. El Che colocaba al hombre en el centro de toda su concepción del socialismo, como actor consciente de la historia, y al factor subjetivo como la palanca principal para crear nuevas realidades. El Che no solo rechazaba al orden de subordinación que realizaban algunos teóricos al subordinar el desarrollo de la conciencia al “gradual aumento de los bienes de consumo para el pueblo”, sino que incluso defendía el criterio que el desarrollo de la conciencia ayudaba a que el individuo pudiera comprender, controlar y guiar los hechos económicos y acelerar más la creación de la base económica en función del proyecto social.
A lo largo de todo el libro de Tablada, se nos presenta a un Che enfrentado a la vulgarización más extendida del marxismo: el llamado determinismo económico. Para el Che no había economía sin política, tampoco política sin economía, pero era fundamental que la política fuera la que condujera a la economía y no viceversa. No desconocía los límites impuestos por las condiciones objetivas, pero tampoco se subordinaba a ellas. El Che entendía que las circunstancias hacen al hombre, pero también éste es capaz de hacer sus circunstancias. La herejía de la Revolución Cubana y del propio Fidel, ante los supuestos imposibles históricos, habían sido para él mejor ejemplo práctico.
Por supuesto, eso no significa —y estoy seguro que nunca fue la intención de Tablada— que estemos llamados a adoptar como camisa de fuerza las fórmulas en el sistema de dirección económica que el Che ideo para un contexto muy particular, como era aquel de la Cuba de los años 60, pero sí a profundizar en un pensamiento que aun tiene mucho que decirnos en las circunstancias actuales para evitar que “los árboles nos impidan ver el bosque”. Hay esencias en el pensamiento del Che que son y serán útiles para todos los tiempos, y en cualquier circunstancia de un proyecto que pretenda convertirse en una alternativa real y superior al capitalismo.
La enseñanza del Che, como también se desprende de este libro, es que debemos incentivar siempre el pensamiento crítico y por supuesto —si nos decimos revolucionarios y marxistas—, no contentarnos solo con interpretar el mundo, sino transformarlo. “¿Por qué pensar que lo que “es” en el período de transición, necesariamente “debe ser?”[xii] Es una pregunta que continuamente se hacía el Che y que debiera acompañarnos siempre para evitar el anquilosamiento y las verdades eternas, y a que prevalezca la “creación heroica” que proponía también ese gran marxista latinoamericano que fue Carlos Mariátegui.

IV

La influencia que desempeñó el libro de Carlos Tablada en la política cubana de la segunda mitad de los años 80, constituye una muestra ejemplar del papel que pudieran —y están llamadas a desempeñar— las ciencias sociales en nuestro país en la coyuntura actual, en tiempos de trascendentales cambios y transformaciones en nuestra realidad económica, política y social. En un momento en que se han multiplicado los diversos actores y estructuras que hoy intervienen en nuestra economía, sigue teniendo gran vigencia el llamado que hizo Tablada a partir de sus profundos estudios del pensamiento del Che: “La forma en que cada una de las nuevas estructuras económicas e instituciones condiciona y se expresa en las motivaciones del hombre corriente, resulta un aspecto vital que debe ser estudiado en cualquier ensayo sobre el período de transición”. [xiii]
El libro de Tablada que es más que el pensamiento económico del Che, pues aborda su concepción amplia y sistémica del socialismo, nos reafirma que el pensamiento y el ejemplo Ernesto Guevara siguen siendo actuales y necesarios para encarar los viejos y nuevos entornos subjetivos que vienen reproduciéndose en nuestro país —acompañados de nuevas expectativas y paradigmas de éxito—, que se alejan del ideal de socialismo al que aspiramos y por el que luchamos; para enfrentar además del imperialismo y el capitalismo, al colonialismo cultural más sutil que nos invade, ya sea en la educación, en el lenguaje, en las costumbres o en los métodos. El Che sigue convocándonos a combatir el burocratismo, la corrupción, el derroche, las indisciplinas sociales, la doble moral, la apatía y el derrotismo. El Che sigue motivándonos a que a contracorriente nos aferremos a lo mejor el humanismo y a que junto al desarrollo de las fuerzas productivas desatemos las fuerzas espirituales de la nación cubana. El Che sigue llamándonos a ser patriotas, solidarios e internacionalistas.
Este es un libro pertinente para Cuba, pero también para toda la izquierda mundial, en especial en Latinoamérica. Las derrotas que han sufrido los procesos progresistas en América Latina y el Caribe, han demostrado que el cambio revolucionario más trascendente y perdurable no está en lograr mejores patrones de distribución, en crear nuevos consumidores, sino en forjar nuevos sujetos para el cambio revolucionario, consientes y protagonistas de las principales transformaciones. Muchas de esas ideas ya fueron adelantadas desde el siglo pasado por el Che y podemos verlas nítidamente en esta obra que presentamos hoy.
¡Muchas Gracias!

Elier Ramírez Cañedo

Notas:

[i] El Che en la Revolución Cubana (7 tomos), La Habana, Editorial Ministerio del Azúcar, 1966.
[ii] Entre el 2014 y el 2018, la Editorial José Martí, reeditaría estos 7 tomos en una tirada más amplia.
[iii] Instituto Cubano del Libro, Ernesto Che Guevara. Escritos y discursos, 1972.
[iv] Michael Lowy, El pensamiento del Che Guevara, Siglo XXI Editores,
México D. F., 1971.
[v] Citado por Fernando Martínez Heredia en: El Che y la crítica desde el socialismo cubano, Cubadebate, 14 de junio de 2013.
[vi] Tablada tenía la vivencia personal de todas estas deformaciones pues durante una década (1975-1984) estuvo al frente de la dirección económica de una gran empresa estatal (Empresa de Producciones Varias (EMPROVA), donde se aplicaba el Cálculo económico.
[vii] Fidel Castro, Discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987, en el principal acto conmemorativo del vigésimo aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara.
[viii] Véase en Fidel y la AHS, Versión amplia del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en la clausura de la reunión del Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, celebrada el 12 de marzo de 1988, pp.7-57.
[ix] Citado por Aurelio Alonso en su prólogo al libro de Carlos Tablada, El Pensamiento Económico del Che, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2017 (tercera edición)
[x] Carlos Tablada, El Pensamiento Económico del Che, ob.cit, pp.55-56
[xi] Ibídem, p.76.
[xii] Ibídem, p.39
[xiii] Ibídem, p.65.

Elecciones en Estambul, un nuevo golpe para Erdogan




El oficialismo perdió en todas las grandes ciudades

El opositor socialdemócrata turco, Ekrem Imamoglu, volvió a ganar las elecciones para la alcaldía de Estambul, la ciudad más grande del país, en la repetición electoral de los comicios celebrados en marzo pasado, que fueron anulados por la justicia electoral accediendo a presiones del gobierno, cuando el alcalde elegido ya llevaba 17 días al frente del gobierno municipal, tras haber triunfado sobre el candidato oficial en los comicios realizados en marzo pasado.
La victoria del líder opositor, ahora por una margen bastante mayor que en marzo (9% contra 0,2%), provocó un duro golpe al presidente Recep Tayyip Erdoğan y a su coalición política, que venían de perder la capital del país, Ankara, y otras importantes ciudades, en los comicios realizados hace tres meses. Todas ellas, al igual que Estambul, llevaban más de 25 años con el gobierno en manos del oficialista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).
Las elecciones se dieron en un marco de agravamiento de la situación económica, con una inflación del 20%, el hundimiento de la lira turca y la elevada tasa de desempleo (Clarín, 24/6).
Imamoglu, candidato por el Partido Republicano del Pueblo (CHP), que alcanzó el 54% de los 8,8 millones de votos emitidos era, “hasta este año, virtualmente desconocido en la política turca” y ahora, “se ha convertido en un símbolo de la oposición” a Erdogan (El País, Madrid, 24/6).

Las repercusiones

Un dato importante de la elección es que el socialdemócrata recibió el apoyo de los kurdos, el 20% de los votantes. El HDP, la principal formación política esa comunidad, no presentó candidato.
Las elecciones fueron convocadas en plena época de vacaciones, pero el rechazo a la política oficial se expresó en que votó casi el 85% del padrón y en que “muchos electores regresaron a Estambul desde sus lugares de vacaciones en autobús, coche, barco o avión simplemente para votar, y después siguieron su descanso. De acuerdo con datos del ministro de Sanidad, 1.550 pacientes de diversos hospitales fueron transportados en ambulancias a su pedido hasta los colegios electorales” (ídem).
Atacado con dureza durante la campaña y hasta el día anterior a la elección por el presidente, los ministros y los militantes de AKP que llegaron a intentar linchar al presidente de su partido, Imamoglu se mostró conciliador e hizo un llamamiento a Erdogan. “Estoy listo para colaborar en armonía contigo en los temas que más urgen a Estambul, como la protección contra terremotos, la construcción del metro, la situación de los refugiados”, afirmó.
En sus primeras declaraciones luego del triunfo no hizo mención alguna a uno de los temas principales que habrían volcado hacia su candidatura, los votos de un porcentaje importante del electorado: el de la pobreza, la elevada inflación, que están golpeando con una fuerza creciente a los trabajadores y a los demás sectores populares.
Otro de los temas en el que apareció como en oposición al gobierno islamista de Erdogan es el del laicismo. En este aspecto Imagoglu también se mostró cauto: no confrontó con el gobierno nacional, ni con el municipal, repudiado por la juventud por las políticas restrictivas -por el peso de la religión-, al consumo de todo tipo de bebidas alcohólicas y a la apertura de lugares de diversión nocturnos. “Miles de jóvenes se echaron a la calle, con bengalas, banderas y, sobre todo, cervezas en la mano para festejar la victoria” (ídem).
Se limitó a declarar que respetará “a todos los ciudadanos cualquiera que sea su elección política u origen étnico: turco, kurdo, circasiano, armenio o griego. Jamás atacaré el modo de vida de otros ciudadanos, sean laicos o religiosos”.
Por su parte, tanto el candidato derrotado -Binali Yildirim- como Erdogan cambiaron en pocas horas su actitud abiertamente confrontativa (acusaban al candidato opositor de golpista, pro yanqui y terrorista) y aceptaron la alternativa de trabajar juntos.
Es que “los meses de luna de miel del período electoral y el período de ofrecer promesas agradables al público (por parte de los dos partidos) ha terminado. Ahora se trata de ordenar a las partes para pagar la factura de la crisis”, dice en su balance de las elecciones el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Turquía (DIP).
Y añade que “la línea seguida por el CHP, tanto en la persona de Imamoglu como en la de su partido, no coincide con las aspiraciones y aspiraciones de las personas que los votaron”, y recuerda que el dirigente máximo del CHP dijo hace pocos días “que están listos para apoyar al oficialista AKP”, aclarando que “no actuarán de manera oportunista en el entorno de la crisis económica”.
Según destacan los medios, Imamoglu se ha convertido en una figura política de primer nivel, capaz de hacer sombra al hasta ahora todopoderoso presidente. Las elecciones nacionales todavía están lejos –serán en el 2023 si una crisis no las acelera.
Erdogan se había fortalecido políticamente tras aplastar un intento de golpe de Estado en 2016, en el que muchos vieron detrás la mano del imperialismo. Las últimas derrotas electorales podrían ser la muestra de un cambio de signo.
En una muestra de este proceso, los dirigentes del oficialista AKP consideraban que la excesiva presencia del presidente Erdogan y sus dichos sobre las “amenazas” que se cernían sobre Turquía si ganaba la oposición contribuyeron en marzo a la derrota de la coalición gubernamental en las grandes ciudades. Con la nueva derrota en Estambul, se abre una crisis en el partido de gobierno por la paternidad de la derrota. Sectores internos apuntan a la facción de “los Pelícanos”, círculo próximo a Erdogan. A su vez, se habla de una posible escisión en el partido con importantes referentes desplazados (como el expresidente Abdulla Gül y el ex primer ministro Ahmet Davutoglu) que podría sumar hasta 30 diputados de los 291 que posee el AKP (El País, 25/6).

Por una salida de los trabajadores

Tras llegar al poder en 2002 Erdogan cosechó una serie de éxitos producto de una situación internacional favorable. Enfrentado luego a una etapa marcada por la crisis económica, fue girando a una política crecientemente derechista y reaccionara. Intentó eliminar a la disidencia y dio paso a una purga de funcionarios, jueces, militares, profesores y periodistas. En educación asestó un golpe a los valores laicos al eliminar del currículum escolar las referencias a Darwin e introducir el concepto de yihad en las clases de religión.
El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, llamó “invasoras” a las manifestantes de Estambul y aseguró que el Estado turco podía “derribarlas con las Fuerzas Armadas y policiales”.
El ministro de Interior, Süleyman Soylu, aportó su cuota en las recientes elecciones. “En los últimos días no ha dejado de repetir que, de ganar Imamoglu, “los LGBT [lesbianas, gais, bisexuales y transexuales] gobernarán la ciudad” (ídem).
Es importante que los trabajadores que enfrentan el régimen de Erdogan, un régimen antiobrero y de guerra contra la población kurda, no depositen ninguna expectativa en la oposición patronal y proimperialista. Es necesario trabajar por una alternativa política independiente. Por una salida obrera y socialista.

Nelson Marinelli