lunes, 12 de noviembre de 2018

Al servicio del imperialismo: El G20 y el ingreso de tropas extranjeras




La propuesta de Tabaré Vázquez transforma al Uruguay en una base de operaciones de Estados Unidos y otros países imperialistas A su vez el despliegue de tropas y aeronaves en nuestro país tiene la finalidad de ser un apoyo para reprimir eventuales protestas y controlar la seguridad de la cumbre, o sea garantizar el “éxito” de un encuentro que solo puede traer ataques y mayores privaciones para los pueblos y trabajadores del mundo.

El proyecto de ley enviado por el poder ejecutivo a la cámara de senadores y que fue derivado a la comisión de defensa, plantea en sus dos artículos el ingreso de aeronaves y de 400 militares y civiles estadounidenses y deja abierta la puerta para el ingreso de tropas de otros países que asistan a la cumbre del G20 en Buenos Aires.
La propuesta de Tabaré Vázquez transforma al Uruguay en una base de operaciones de Estados Unidos y otros países imperialistas A su vez el despliegue de tropas y aeronaves en nuestro país tiene la finalidad de ser un apoyo para reprimir eventuales protestas y controlar la seguridad de la cumbre, o sea garantizar el “éxito” de un encuentro que solo puede traer ataques y mayores privaciones para los pueblos y trabajadores del mundo.

¿Qué es el G20?

El G20 es una coordinación internacional de potencias imperialistas y grandes economías dependientes, que tiene la intensión de monitorear y marcar la agenda de la economía internacional. Desde 2008 cobró un carácter más protagónico al establecer la participación de los jefes de Estado en sus cumbres, a partir de ese mismo año se coordinaron políticas para la salida de la crisis capitalista, lo que significó el salvamento de los bancos en base al endeudamiento masivo de los Estados y planes de ajuste para hacer pagar la crisis a las masas trabajadoras del mundo.
De lo que resuelve este “foro” nada es favorable para las grandes mayorías de la humanidad, sino al contrario está hecho para favorecer a la ínfima minoría de explotadores del resto de la población mundial, en base a guerras, saqueos y planes de ajuste a lo largo de todo el planeta.

¿Por qué hay un gran operativo de seguridad?

El operativo de seguridad busca la protección de un grupito de gente odiada con justa razón por ser los conspiradores de la miseria de miles de millones de seres humanos para proteger al gran capital.
Los argumentos utilizados por el gobierno, planteando que hay acuerdos y convenios vigentes con “países amigos”, o como dijo el presidente Vázquez “Uruguay no podía negarse ante el pedido”, encubren los verdaderos fines de esta operación; convertir al Uruguay en una base de apoyo logístico para tareas de seguridad y eventual represión de protestas.

Repercusiones

Los partidos tradicionales salieron a exhibir una supuesta oposición, pero en realidad como era de esperar solo critican el cheque en blanco que plantea el proyecto al dejar en manos del gobierno la potestad de autorizar en ingreso de tropas de otros países. No es de extrañar ya que es la agenda que siempre defendieron es el ser los mejores guardianes de la subordinación a los intereses del hegemón imperialista de turno en este caso como en las últimas décadas los EEUU.
En el Frente Amplio las bases, así como algunos sectores de su interna, se resisten al proyecto que muestra como el gobierno profundiza su adhesión al orden mundial, su subordinación al capital internacional y su política de buena letra con el imperialismo y los gobiernos que descargan la crisis sobre los trabajadores. Sin embargo la resistencia que declaran esos sectores de la interna no puede ser testimonial ni “para la tribuna” sino que hay que demostrarla en las calles.
El propio PIT-CNT también declaró su rechazo y anunció su participación activa en las protestas anti G20 pero no definió nada concreto hasta ahora para cumplir con lo dicho.

Luchar en las calles

Además de lo coyuntural del rol que jugarán esas tropas que ingresen al país para la protección de esa minoría que decide acerca de la miseria de millones y el papel represivo que también pueden jugar, se introduce también la idea de total normalidad para justificarlo. Como antecedente a la medida de la excusa que se introduzca en el momento, hoy es el G20 y mañana será otra cosa.
La operación sobre el país de los intereses imperialistas, sean de la nacionalidad que sean, es algo que afecta de distintas maneras sobre nuestros propios destinos, sobre los recursos naturales, productivos y tecnológicos, etc. El defender todo esto es lo que justamente implica la necesidad de enfrentarse a los intereses y el accionar del capital imperialista.
Las organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles no pueden permanecer indiferentes a esta iniciativa que nos pone al servicio de los gobiernos que traen miseria y represión a lo largo de todo el planeta; hay que organizarse para repudiar este proyecto con movilizaciones masivas; el mismo PIT-CNT debe ponerse a la cabeza convocando a un paro general de rechazo.

LID Uruguay

Petain, colaborador y verdugo de 1917: "un gran soldado" según Macron




El mariscal Petain estrecha la mano de Hitler

"Un gran soldado” dijo de Petain: el verdugo de los soldados amotinados de 1917, líder del régimen de Vichy, colaborador del régimen nazi y del exterminio de los judíos. Deleitando las filas de la extrema derecha.

Apenas una semana después de ser negado por Florence Parly, ministra de las Fuerzas Armadas, frente a Jean-Jacques Bourdin en el set de la RMC, Emmanuel Macron confirma la voluntad del gobierno de rendir homenaje durante la ceremonia del 11 de noviembre, al mariscal Pétain.
Detrás del tropiezo y la marcha atrás, está la concesión del presidente al programa del Estado Mayor del Ejército, encargado de organizar la ceremonia conmemorativa del centenario del fin de la guerra de 1914-18, que quiere rendir homenaje en el palacio de Los Inválidos, a los ocho mariscales de la Gran Guerra, incluido Petain.
Este homenaje a la memoria del líder del régimen fascista de Vichy, que colaboró con el régimen nazi y el exterminio de 10 millones de personas (gitanos, homosexuales, comunistas, opositores políticos ...) en Europa, incluidos 6 millones de judíos, marca. un declive increíble en el reconocimiento de las responsabilidades del Estado francés durante los genocidios de la Segunda Guerra Mundial. Esto no se veía desde 1995 y la ceremonia del 54 aniversario de La redada del Velódromo de Invierno (1), donde Jacques Chirac había reconocido la participación de Francia en los crímenes nazis.
Pero el "Gran Soldado de la Primera Guerra Mundial", en 1940, no hacía allí sus primeras armas. Contrariamente a lo que a Emmanuel Macron le gustaría escuchar, el mariscal Pétain de la Primera Guerra Mundial, forjó la experiencia del verdugo cuyas consecuencias son conocidas. En 1941, es este mismo Pétain quien, durante su discurso “del viento malo" contra la Resistencia, recuerda las violaciones realizadas: "En 1917, puse fin a los motines".
De hecho, en abril de 1917, con el fracaso de la ofensiva del general Nivelle en el “Chemin des Dames” (Camino de las damas), la carnicería de 200.000 soldados franceses muertos, la ira creció en las trincheras. En la primavera y el verano de 1917, se multiplicaron los actos de motines de soldados que, según el historiador André Loez, expresan "un rechazo a la guerra masiva y multiforme". El mariscal Petain sucede a Nivelle. Tiene a su cargo poner fin a la oposición a la guerra y la confraternización con el "enemigo" expresada por los soldados franceses. Petain los reprimirá en sangre: la mayoría de los soldados amotinados son fusilados sin juicio; 600 son condenados a muerte por consejos de guerra por justicia sumaria. Todos estos soldados que rechazaban la guerra fueron asesinados bajo las órdenes de Petain.
Macron, en honor a Petain, honra al verdugo de 1917 y al símbolo de la colaboración francesa. Al rehabilitar la memoria del fascista francés más famoso, Macron participa en la banalización y difusión de ideas de extrema derecha. Lo que nutre este "clima de los años 30" que denunciaba hipócritamente hace unos días …

Yano Lesage

Nota:

1. La Redada del Velódromo de Invierno, organizada del 16 al 17 de julio de 1942, fue la redada más importante realizada en Francia contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los arrestados fueron primero retenidos en ese velódromo, situado en el decimoquinto arrondissement (distrito) de París, antes de ser enviados a otras ciudades francesas y dirigidos más tarde a los campos de exterminio que la Alemania nazi tenía en el Este de Europa.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Fukuyama cambia de opinión: ‘el socialismo debería volver’




Hace 26 años, tras la caída de la Unión Soviética, los defensores del capitalismo estaban eufóricos. Hablaron de la muerte del socialismo y del comunismo. El liberalismo había triunfado y, por lo tanto, la historia había alcanzado su expresión final bajo la forma de capitalismo. Ese fue el momento en que Yoshihiro Francis Fukuyama pronunció su famosa (o notoria) predicción de que la historia había terminado. Lo que quiso decir con esto fue lo siguiente: ahora que el socialismo (en la forma de la Unión Soviética) había fracasado, el único sistema socioeconómico posible era el capitalismo, o como él y otros preferían describirlo: "la economía de libre mercado”.
Los defensores del capitalismo predijeron que la victoria del liberalismo abriría la puerta a un futuro garantizado de paz y prosperidad. Los economistas hablaban del dividendo de la paz. Ahora que la Guerra Fría con la Unión Soviética había terminado, los gobiernos capitalistas podrían gastar grandes sumas de dinero para construir escuelas, hospitales, casas y todas las demás cosas que son el requisito esencial previo para la existencia civilizada. Los desiertos florecerían, la producción se dispararía y la raza humana -supuestamente- viviría feliz para siempre. Amén.
26 años puede parecer mucho tiempo en la vida de un hombre o una mujer. Pero en la escala de la historia, es sólo un momento fugaz. Y sin embargo, en ese segmento insignificante de la historia humana, todo ha cambiado, y, como Hegel predijo, las cosas han trocado en su opuesto. Hoy en día, no queda piedra sobre piedra de las confiadas predicciones de aquellos dias.

Cambio de opinión

Desafortunadamente para Francis Fukuyama, la historia no es tan fácil de desechar. Y ahora se está vengando de él. En 1992, llevado por la euforia general de la burguesía, exultante por la caída de la Unión Soviética, este político teórico norteamericano publicó un libro con el interesante nombre: El fin de la historia y el último hombre.
En este libro, leemos la siguiente declaración:
«Lo que podemos estar presenciando.... es el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno humano»
Pero en un artículo publicado en New Statesman el 17 de octubre de este año, está entonando una canción bastante diferente:
«Lo que dije entonces [1992] fue que uno de los problemas de la democracia moderna es que proporciona paz y prosperidad, pero la gente quiere más que eso.... las democracias liberales ni siquiera tratan de definir lo que es una buena vida, sino que la dejan en manos de individuos que se sienten alienados, sin propósito, y por eso se unen a estos grupos de identidad que les da un sentido de comunidad.»
Sus críticos, dijo, «probablemente no leyeron hasta el final del libro [El Fin de la Historia], la parte del Último Hombre, que en realidad trataba sobre algunas de las amenazas potenciales a la democracia.»
Funcionario del gobierno durante los años de Reagan-Bush, Fukuyama estuvo cercano originalmente al movimiento neoconservador. Esto probablemente explica su entusiasmo por la economía de mercado y el liberalismo. Pero la dura experiencia le ha llevado a cambiar de opinión, al menos hasta cierto punto.
Fukuyama apoyó la guerra de Irak, pero en 2003 concluyó que era un error que definía la política estadounidense. También se ha convertido en un crítico de dogmas neoliberales como la desregulación financiera, que fue en parte responsable de la desastrosa crisis económica de 2008. También es un crítico del euro, o al menos de su «inepta creación»:
«Todas estas son políticas de élite resultaron ser bastante desastrosas, hay alguna razón para que la gente común se moleste.»

¡Marx tenía razón!

Para ilustrar el dramático cambio de opinión de Fukuyama, volvemos a publicar algunos extractos del artículo de New Statesman:
«El Fin de la Historia fue una reprimenda para los marxistas que consideraban el comunismo como la última etapa ideológica de la humanidad. ¿Cómo veía, le pregunté a Fukuyama, el resurgimiento de la izquierda socialista en el Reino Unido y los Estados Unidos? Todo depende de lo que se entienda por socialismo. La propiedad de los medios de producción -excepto en áreas donde es claramente necesario, como los servicios públicos- no creo que vaya a funcionar.
“Si te refieres a programas redistributivos que intentan corregir este gran desequilibrio, tanto en ingresos como en la riqueza que se produce, entonces sí, creo que no sólo puede volver, sino que debería volver. Este período prolongado, que comenzó con Reagan y Thatcher, en el que se arraigó un cierto conjunto de ideas sobre los beneficios de los mercados no regulados, ha tenido un efecto desastroso en muchos sentidos.
«En materia de igualdad social, ha conducido a un debilitamiento de los sindicatos, del poder de negociación de los trabajadores de a pie, al surgimiento de una clase oligárquica en casi todas partes que ejerce entonces un poder político indebido. En cuanto al papel de las finanzas, si hay algo que hemos aprendido de la crisis financiera es que hay que regular el sector como el demonio porque harán que todos los demás paguen. Toda esa ideología se arraigó muy profundamente en la Eurozona, la austeridad que Alemania impuso al sur de Europa ha sido desastrosa.»
Fukuyama añadió, para mi sorpresa: “En este momento, me parece que ciertas cosas que dijo Karl Marx están resultando ser ciertas. Habló de la crisis de sobreproducción.... que los trabajadores se empobrecerían y la demanda sería insuficiente.”» (Énfasis mío, AW)
Es significativo que un defensor tan prominente del capitalismo y crítico del socialismo llegue ahora a la conclusión de que el análisis marxista de la crisis capitalista era básicamente correcto.
Dejamos de lado el hecho de que Fukuyama demuestra su falta de comprensión de la economía marxista al confundir la sobreproducción con la idea keynesiana de subconsumo. Después de tantos años de lavado de cerebro en la escuela de economía de libre mercado, era demasiado pedirle que entendiera a Marx.
Sin embargo, es significativo que un defensor tan prominente del capitalismo y crítico del socialismo llegue ahora a la conclusión de que el análisis marxista de la crisis capitalista era básicamente correcto, que la búsqueda desenfrenada de la economía del libre mercado ha conducido a un empobrecimiento masivo, por un lado, y a la dominación completa del mundo por parte de una oligarquía capitalista irresponsable y obscenamente rica, por el otro.
Y tiene toda la razón al decir que, si esto no se rectifica, esta oligarquía (tanto en Estados Unidos como en Europa) «hará que todo el mundo pague». En realidad, ya lo están haciendo.

Fukuyama no ofrece ninguna solución

Es, por supuesto, una satisfacción considerable ver que incluso este defensor recalcitrante del capitalismo haya comenzado a comprender su naturaleza reaccionaria. Sin embargo, Fukuyama se comporta como un médico que, después de dar una lista muy completa de los síntomas de su paciente, no proporciona una receta para la cura.
Fukuyama es consciente de las terribles privaciones causadas por los estragos del capital financiero y la anarquía del sistema de mercado. Ha llegado a la conclusión, compartida por un número cada vez mayor de personas, de que la economía debe ser controlada. Pero luego no llega a la conclusión necesaria, que es que los gigantescos monopolios y bancos que ejercen una brutal dictadura sobre el mundo entero deben ser sacados de las manos privadas.
Por un lado, pide que se vuelva al socialismo. El problema es que no tiene idea de lo que es el socialismo. Dice que «la propiedad de los medios de producción» (excepto en los servicios públicos) no va a funcionar. Pero el propio Fukuyama ha llegado a la conclusión de que es la propiedad privada de los medios de producción la que no funciona, o mejor dicho, que funciona en detrimento del progreso económico y social, y causa miseria, pobreza y angustia a la gran mayoría de la humanidad.
Ahora está claro, incluso para los más ciegos de los ciegos, que la economía capitalista no planificada es una receta acabada para el caos, la desorganización, el despilfarro, la mala gestión y la corrupción a gran escala. Peor aún, la desenfrenada codicia por el beneficio, que es la única fuerza motriz de este sistema, está destruyendo el medio ambiente, envenenando el aire que respiramos, los alimentos que comemos, y los mares y bosques que son la base de toda la vida en el planeta.
Los problemas graves exigen soluciones serias. El socialista español Largo Caballero dijo una vez que no se puede curar el cáncer con una aspirina. Fukuyama aboga por la nacionalización de los servicios públicos porque «es claramente necesario». Estamos completamente de acuerdo con él. Pero, ¿por qué no se exige en el caso de los bancos, por ejemplo, que han demostrado una incapacidad total para administrar y controlar de manera responsable grandes cantidades de dinero de la gente?
La monstruosa especulación, la corrupción y la ineptitud de los bancos fue la causa inmediata de la crisis financiera de 2008, cuyos resultados seguimos viviendo. Al final, estos fervientes defensores de la economía de libre mercado, que se oponían a cualquier sugerencia de intervención estatal en la economía, tuvieron que ser rescatados mediante la inyección de grandes cantidades de dinero público.
En lugar de ir a la cárcel, lo que merecían, fueron recompensados por su incompetencia con sumas de dinero robadas del tesoro público. Esa es la razón por la que hoy tenemos déficits públicos colosales, que, según se nos ha dicho, deben ser pagados. Los pobres subvencionan a los ricos. Esto es Robin Hood al revés.
Al mismo tiempo, se nos informa de que no hay dinero para pagar cosas innecesarias como escuelas, hospitales, atención a los ancianos, pensiones, educación, carreteras y saneamiento, todo lo cual se encuentra en un estado lamentable en Gran Bretaña y en los países más ricos del mundo.
Si alguna vez hubo un sector de la economía que pide a gritos la expropiación, son los grandes bancos. ¿Por qué desea el señor Fukuyama mantenerlos en manos privadas? Si limitamos la nacionalización a los servicios públicos, los sectores más importantes de la economía permanecerán como están, en manos de esa misma oligarquía contra la que se mueve Fukuyama. Este tipo de «socialismo» no resolvería precisamente nada.
Claramente, el principal problema aquí es que Fukuyama confunde el socialismo y la propiedad estatal con el régimen burocrático y totalitario que existía en la Unión Soviética. Eso ciertamente fracasó, y estaba destinado a fracasar. Trotsky señaló que la economía planificada nacionalizada necesita democracia, al igual que el cuerpo humano necesita oxígeno.
No tiene por qué haber contradicción entre una economía nacionalizada y planificada y la democracia más plena. El socialismo real se basa en la participación más activa de los trabajadores, tanto en la elaboración de un plan de producción como en su aplicación. Con esto queremos decir no sólo el proletariado industrial, sino todos los grupos productivos: científicos, economistas, técnicos, gerentes incluidos.
Sin el control y la gestión de los trabajadores, la economía inevitablemente se bloqueará y se paralizará, que es exactamente lo que ocurrió en la Unión Soviética. La experiencia venezolana nos da un veredicto aún más condenatorio sobre el control burocrático de las industrias nacionalizadas.

¿El camino chino?

Del artículo parece que Fukuyama piensa que el único rival sistémico plausible de la democracia liberal no es el socialismo, sino el modelo capitalista de estado de China:
«Los chinos argumentan abiertamente que son superiores porque pueden garantizar la estabilidad y el crecimiento económico a largo plazo de una manera que la democracia no puede... si en otros 30 años son más grandes que los Estados Unidos, el pueblo chino es más rico y el país sigue unido, yo diría que tienen un argumento real.»
Pero advirtió que «la verdadera prueba del régimen» será cómo se desenvuelve en una crisis económica.
La confusión de Fukuyama se ilustra muy bien con estas líneas. Era un empirista impresionista hace 26 años, cuando tenía ilusiones en la economía de mercado porque parecía estar avanzando continuamente. Hoy sigue siendo un empirista impresionista, salvo que su admiración por China ha aumentado en la misma medida en que su admiración por el capitalismo occidental ("liberalismo") ha disminuido.
Es cierto que, en las últimas décadas, la economía china ha avanzado rápidamente. Pero, habiendo entrado en la economía capitalista mundial, ha heredado todas las contradicciones del capitalismo. China está sufriendo una sobreproducción que ha provocado un descenso de la tasa de crecimiento y un aumento del desempleo.
La tasa oficial de crecimiento de China este año es del 6,5%. Pero China necesita, al menos, una tasa de crecimiento del 8% anual sólo para absorber el crecimiento de la población. Además, como sugiere Fukuyama, la economía china es vulnerable a los choques económicos que se originan en la economía mundial en general, conforme encuentra cada vez más dificultades para vender sus excedentes de producción y está en una guerra comercial abierta con Estados Unidos.
También es irónico que un hombre que afirma defender la democracia liberal mire a China como ejemplo, dado que el régimen chino no es conocido por su respeto de los derechos humanos y la democracia. De hecho, China combina algunas de las peores características del totalitarismo estalinista con las más negativas del capitalismo. A lo largo de ese camino, no hay esperanza para los trabajadores de China ni de ningún otro país.

El capitalismo significa guerra

Podría decirse que el mundo nunca ha estado en una situación tan inestable. De hecho, mientras la URSS existió, había una relativa estabilidad, reflejando el relativo equilibrio de poder entre Rusia y los Estados Unidos. Pero el orden del Viejo Mundo se ha derrumbado, y no hay nada que lo reemplace.
Sin duda, hemos recorrido un largo camino desde las predicciones optimistas de un mundo de paz y prosperidad tras la caída del Muro de Berlín. El mundo real de hoy no tiene ninguna relación con esa perspectiva. Al contrario, hay guerra tras guerra. Aparte de los horribles conflictos que están destrozando países como Irak, Siria y Yemen, ha habido una serie de guerras monstruosas en África.
La terrible guerra civil en el Congo llevó a la matanza de al menos 5 millones de hombres, mujeres y niños. Eso ni siquiera salió en las primeras planas de los periódicos. El presidente Trump ha roto el acuerdo con Irán que impedía que ese país adquiriera armas nucleares. Ahora anuncia su decisión de romper el acuerdo firmado por Reagan y Gorbachov para restringir los programas nucleares de Estados Unidos y Rusia.
A Fukuyama le preocupa el potencial de una guerra entre Estados Unidos y China:
«Creo que la gente sería muy tonta si lo descartara, se me ocurren muchos escenarios en los que podría comenzar una guerra así. No creo que sea un ataque deliberado de un país sobre el otro -como Alemania invadiendo Polonia en 1939- es más probable que salga de un conflicto local sobre Taiwán, sobre Corea del Norte, posiblemente una confrontación en el Mar de China del Sur que se intensifica.»
Ciertamente, las contradicciones entre Estados Unidos y China son muy serias. Encuentran su expresión en la guerra comercial declarada unilateralmente por Donald Trump, que puede fácilmente escalar a algo mucho más serio e incluso amenazar con hundir toda la economía mundial. Del mismo modo, el avance del poder chino en Asia, en particular, su intento de dominar los mares de esa región, es visto como una amenaza por los Estados Unidos.
Eso no significa, como algunos creen, que sea inminente una tercera guerra mundial. En las condiciones modernas, la guerra mundial tendría un efecto devastador en todas las partes. Y los capitalistas no hacen la guerra por diversión, sino para la conquista de mercados, ganancias y esferas de influencia. Por lo tanto, aunque el Sr. Trump haga estallar fuego y azufre en todos sus discursos, está descartada una conflagración general.
Sin embargo, tendremos pequeñas guerras todo el tiempo - «pequeñas» en el sentido de las guerras en Irak y Siria, lo cual, en el mundo moderno, es una perspectiva suficientemente horrenda. Pero las guerras no son más que un reflejo de las insoportables contradicciones entre países que, sobre la base del capitalismo, deben luchar entre sí por los mercados como perros hambrientos que pelean por un pedazo de carne. El capitalismo significa guerra, y para evitar la guerra, es necesario eliminar su causa raíz.

La rueda de la historia

Cuando los ejércitos triunfantes de Hitler entraron en París en 1940, tuvo lugar una interesante conversación entre un oficial del ejército alemán y otro francés. El alemán, alardeando de la arrogancia de un conquistador, se jactaba de que, finalmente, su nación se había vengado de su humillante derrota en la Primera Guerra Mundial. El oficial francés se volvió hacia él y le dijo: «Sí, la rueda de la historia ha girado. Volverá a girar.»
Unos años más tarde, su predicción demostró ser correcta.
Desde la caída de la Unión Soviética, la rueda de la historia ha vuelto a dar un giro completo. A pesar de las predicciones de los estrategas del capital, la historia ha vuelto con fuerza. De repente, el mundo parece afligido por fenómenos extraños y sin precedentes que desafían todos los intentos de los expertos políticos por explicarlos.
El pueblo británico votó en un referéndum por abandonar la Unión Europea, un resultado que nadie esperaba, lo que causó una conmoción a escala internacional. Pero estos no fueron nada en comparación con el tsunami provocado por el resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses: otro resultado que nadie esperaba, incluido el hombre que ganó.
La elección de Donald Trump fue otro terremoto más. Estos acontecimientos son la dramática confirmación de la inestabilidad que aflige al mundo entero. De la noche a la mañana, las viejas certezas han desaparecido. Hay un fermento general en la sociedad y una sensación de incertidumbre generalizada llena a la clase dominante y de profundos temores, a sus ideólogos.
Los comentaristas políticos hablan con temor del surgimiento de algo que llaman «populismo»: una palabra tan elástica como sin sentido. El uso de esta terminología amorfa sólo significa que los que la usan no tienen idea de lo que están hablando.
En términos estrictos y etimológicos, populismo no es más que una traducción latina del griego «demagogia». El término se aplica con el mismo gusto que un mal pintor revoca una pared con una capa gruesa de pintura para cubrir sus errores. Se utiliza para describir una variedad tan amplia de fenómenos políticos que queda totalmente desprovista de contenido real.
El fermento político y social que sacude al mundo entero hasta sus cimientos es sólo un síntoma de una crisis mucho más profunda: no la crisis del neoliberalismo, que es sólo una forma particular de capitalismo, sino una crisis terminal del propio sistema capitalista.
Esta crisis está destinada a durar bastante tiempo. Sobre la base del capitalismo, no hay solución. Los gobiernos subirán y bajarán y los péndulos oscilarán de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda, reflejando una búsqueda cada vez más desesperada de las masas por encontrar una salida a la crisis.
El llamado «populismo» no es más que un reflejo de este hecho. Las masas aprenden de la experiencia y no tienen otra forma de aprender. La experiencia será una escuela muy dura, y las lecciones serán aprendidas amargamente. Pero al final, serán aprendidas.
Una cosa está muy clara. La burguesía no tiene idea de cómo salir de esta crisis. Sus representantes políticos y económicos muestran todos los rasgos de confusión y desorientación propios de una clase que ha sobrevivido a su vida útil histórica, una clase que no tiene futuro y que es poco consciente de ello.
Los apologistas del liberalismo capitalista se quejan amargamente del ascenso de políticos como Donald Trump, que representan la antítesis de lo que se conoce como «valores liberales». Para estas personas, esto parece una pesadilla. Esperan despertar y darse cuenta de que todo fue un sueño, que mañana será un dia mejor. Pero para el liberalismo burgués, no habrá despertar ni mañana.
Las declaraciones de Francis Fukuyama, desde ese punto de vista, tienen una considerable importancia sintomática. Este antiguo liberal ha perdido toda la fe en el futuro del capitalismo, pero no ve ninguna alternativa viable. Como todos los estrategas del capital, ve el futuro «como a través de un cristal, sombríamente». Su desesperanza teórica es la expresión de la desesperanza del propio sistema.
El futuro pertenece, no a la burguesía ebria y en bancarrota, que no puede ver más allá del final de su propia nariz, sino a la única fuerza realmente progresista de la sociedad, la única fuerza que produce toda la riqueza de la sociedad: la clase obrera. A través de su propia experiencia, esa clase llegará a comprender que el único camino a seguir es tomar el camino del genuino socialismo y del poder obrero.

Alan Woods (CMI)

sábado, 10 de noviembre de 2018

Comunicado de la Coordinación anti G20 frente a la entrada de tropas extranjeras




Comunicado conjunto de la Asamblea NO al G20 Argentina y Coordinación AntiG20 Uruguay:

REPUDIAMOS LA PRESENCIA DE LOS GENDARMES QUE PROTEGEN A LOS PODEROSOS DEL MUNDO

QUE NUESTRO TERRITORIO NO SEA LUGAR DE AMPARO PARA LAS FUERZAS

GENOCIDAS QUE REPRIMIRÁN LA JUSTA DEFENSA DEL CAMPO POPULAR

Durante el 30/11 y el 1/12 se desarrollará en Buenos Aires la cumbre del G20. El grupo de los 20 reúne a los 20 países económicamente más poderosos del mundo, con algunos otros emergentes de la periferia del sistema financiero global.
Detrás de los intereses de estos países, se encuentran las grandes corporaciones transnacionales y el poder financiero mundial, que vienen a cumplir los mandatos del FMI y el banco mundial, a llevar adelante políticas de saqueo, empujando a la región a la peor de las miserias.
La base de operaciones de seguridad estará en Uruguay y el poder ejecutivo a solicitado autorización, a pedido de Estados Unidos y a través de un proyecto de ley, para el ingreso de tropas extranjeras en territorio Uruguayo.
El día 26 de noviembre, invadirán nuestro país, trayendo transporte de carga y combustible para el ejército de los EEUU (3 aeronaves de carga 2 aeronaves de transporte y radares aéreos). Vázquez también solicitó autorización para que ingresen al país “tropas de otros países participantes que así lo requieran expresamente al Poder Ejecutivo, debiendo hacerlo dentro de los mismos plazos autorizados para Estados Unidos“.
Este pedido se realiza cuando las Fuerzas Armadas (de acuerdo a la ley recientemente promulgada por el Poder Ejecutivo) se preparan para “custodiar” la seguridad interna en la frontera en una franja de 20 kilómetros hacia el interior de nuestro territorio.
No nos pasa desapercibido: somos el patio trasero del G20. El Poder Ejecutivo y Legislativo serán responsables de la represión que desate Macri.

Fuera Yanquis!!!
Fuera G20!!!
Fuera Imperialistas!!!
La historia escrita por vencedores no puede hacer callar a los tambores.

Coordinacion Anti G20 Uruguay Confluencia Fuera G20 FMI Argentina

Estados Unidos: Balance de las elecciones legislativas




Los resultados no dotaron a Trump de los recursos políticos necesarios en relación con la agenda y los desafíos que tiene por delante

Las elecciones legislativas han dejado un panorama político abierto. Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes. Según los últimos cómputos, sumarían 30 bancas más y superarían así, holgadamente, las 23 que necesitan para conquistar la mayoría. Por su parte, los republicanos mantienen la primacía del Senado, e incluso han ampliado el número de su bloque.
Todos los contendientes se adjudicaron la victoria, empezando por el propio Trump. Es cierto que la ola “azul” (color con que se identifica a los demócratas) no se produjo. El jefe de la Casa Blanca logró sortear el trance electoral y seguir en pie. Pero los resultados distan de dotarlo de los recursos políticos necesarios en relación con la agenda y los desafíos que tiene por delante. El desenlace electoral no lo aproxima al respaldo que necesita para el afianzamiento de un régimen de poder personal, de carácter bonapartista, ante las crisis y conflictos que debe abordar en el frente interno y en el plano internacional: la crisis migratoria, el agravamiento de la guerra comercial (en primer lugar con China), la extensión del escenario bélico a escala global y el desarrollo de la bancarrota capitalista, cuyos efectos se hacen sentir con especial fuerza en el desplome de Wall Street. La caída de la Bolsa ha encendido las alarmas de la economía estadounidense y dan cuenta de la fragilidad de la publicitada recuperación económica de la que se jactaba Trump.
Corresponde destacar que Donald Trump hizo hincapié en que estos comicios era un plebiscito de su gestión. En ese cuadro, y en el cómputo total de votos, “el New York Times está proyectando 9 puntos de diferencia en favor de la oposición. La última vez que los demócratas lograron un triunfo similar fue en 2008, cuando Estados Unidos estaba en mitad de un colapso económico y empantanado en una guerra extremadamente impopular en Irak” (El País, 7/11). En esta elección se reprodujo lo ocurrido en la contienda presidencial de hace dos años: los demócratas cosecharon dos millones de votos más que los republicanos, pero perdieron las elecciones, en este caso las del Senado. Ello revela, por un lado, el carácter antidemocrático y distorsivo del régimen electoral estadounidense y, por el otro, resalta los límites de la gestión de Trump para los dos años que le restan de mandato. Por lo pronto, la mayoría opositora en la Cámara de Representantes será un obstáculo para la aprobación de leyes que la Casa Blanca tiene en carpeta.
Ni qué decir que, en el nuevo escenario, podrían activarse las investigaciones contra el presidente y hasta el pedido de juicio político, aunque es difícil que progrese porque su aprobación final debe pasar por el Senado. El resorte senatorial le sirve también para el nombramiento de jueces de la Corte.

Realineamientos

Las elecciones han puesto de relieve la creciente descomposición de los partidos tradicionales. Así como Trump irrumpió como un “advenedizo” por derecha en las filas del Partido Republicano, lo mismo se constata en el Partido Demócrata, pero hacia la izquierda. Una legión de jóvenes, mujeres y representantes de las minorías han irrumpido en el escenario político y enfrentado al personal más conservador que ha manejado históricamente los hilos del partido. El fenómeno que se insinuó con Sanders en 2016 se ha multiplicado.
Con los resultados disponibles, el Capitolio pasa a tener al mayor número de congresistas mujeres de su historia. Esto da cuenta del lugar ganado el movimiento de la mujer, vigorizado por la ola “Metoo”, que apuntó sus cañones contra el presidente acusado de abusos por varias mujeres y que se ha caracterizado por sus comentarios misóginos. Por primera vez un homosexual declarado fue electo gobernador en Colorado, mientras Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, se convirtió, con 29 años, en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes. La victoria de Rashida Tlaib en Michigan significó la llegada del primer musulmán al Capitolio. A esto se suma, el ingreso de representantes de las minorías latinas.
Esta candidaturas han logrado despertar el entusiasmo en las filas de Partido Demócrata, en particular en la nueva generación. Su postulación fue acompañada de una gran movilización y fueron capaces de contagiar en el interés por concurrir a votar a quienes que se habían abstenido de hacerlo dos años atrás con la nominación de Hillary Clinton. El número de votantes fue superior a la elección de medio término de 2014. En la agenda de estos “outsiders” figuran reivindicaciones sociales ignoradas por el establishment demócrata, como un salario mínimo de 15 dólares, la defensa del seguro de salud y su ampliación, y la supresión de las restricciones migratorias. Así quedó expuesto el abismo creciente entre la cúpula del Partido Demócrata y su base popular de adherentes y votantes.
La cuestión migratoria estuvo ausente en la propaganda oficial demócrata, cuando Trump hizo del ataque a los migrantes uno de los ejes centrales de la campaña republicana. Esto no debe extrañar si tenemos presente que Obama fue un deportador serial bajo su mandato.
Trump explotó la pusilanimidad de los demócratas pero, aún así, no pudo evitar que se produjera un vuelco en el voto. A las conquistas demócratas en el Congreso hay que sumarle nuevas gobernaciones en los estados de Michigan, Illinois, Nuevo México y Kansas, que emparejan el reparto de Estados del país. En distritos industriales, como Michigan, ello indica un desplazamiento en la clase obrera que en 2016 votó por Trump. En Texas, un distrito con mayor peso de la población rural e históricamente republicano, se produjo una gran votación al candidato demócrata, aunque no alcanzó para una victoria. Como lo señalaron algunos analistas, allí se coló el descontento de los ruralistas, que soportan una caída de los precios de la soja debida a las represalias de China.
La política del gobierno ha provocado una creciente división en la burguesía. Un sector de ella es reacia a la guerra comercial y señala que ella amenaza con provocar un dislocamiento de la economía mundial. Los aranceles encarecen los costos industriales, aumentan los precios al consumo y perjudican las exportaciones. La guerra comercial, monetaria y financiera, señalan, agudiza la tendencia al cierre de los mercados por parte de los países afectados por las medidas adoptadas en Washington. Otro punto de controversia gira en torno de la inmigración, cuyas restricciones chocan con la clase capitalista que usufructúa la mano de obra migrante.

Perspectivas

La política de Trump encierra contradicciones explosivas, tanto en el plano interno como en el internacional. Washington apuesta a sobrevivir ahondando esa política. Su hoja de ruta incluye un reforzamiento del Estado policial y la persecución a los inmigrantes y minorías, una acentuación de la guerra comercial, en primer lugar contra China, del militarismo y las escaladas bélicas.
Su minoría en la Cámara de Representantes debilita estos planes, aunque la mayorría demócrata defiende la gobernabilidad.
Nancy Pelosi, quien será consagrada presidenta de la Cámara de Representantes, ya adelantó que el Partido Demócrata se empeñará en una “cooperación” con la Casa Blanca, y evitará que la sangre llegue al río. De todos modos, la agenda en la cual Washington está empeñado plantea un escenario convulsivo y sólo puede abrirse paso por medio de sacudidas políticas. Esto acicateará los choques en el seno de la burguesía y en el régimen político, lo que ya se expresa en la guerra de los servicios y en la mediática, y en las denuncias que pesan sobre Trump y que, a su turno, pueden activar un impeachment.
A caballo de ello, pueden desenvolverse las tendencias a la irrupción popular, con más razón si declina la actividad económica. Este escenario es el caldo de cultivo para una polarización política y para la aparición en escena de tendencias políticas independientes de los partidos del sistema.

Pablo Heller

jueves, 8 de noviembre de 2018

Los palestinos son tan dignos como los hijos de los sobrevivientes del Holocausto




Una familia palestina retrocede en el campamento de la Gran Marcha del Retorno después de ser disparada por soldados israelíes. (Foto: Mahmoud Abusalama)

Los reclamos legítimos de los palestinos continúan siendo silenciados a costa de sostener los mitos de Israel de ser el refugio seguro para los judíos del mundo y una democracia con el ejército más moral del mundo. Como si no fuésemos tan dignos de libertad, seguridad, justicia y dignidad como los hijos de los sobrevivientes del Holocausto.
Mientras escribo esto, recuerdo las muchas veces que tuve que sentarme en una sala donde los europeos discutían su profunda culpa por las atrocidades cometidas contra sus comunidades judías. Recuerdo los muchos momentos profundamente dolorosos en los que me sentí completamente invisible durante las discusiones sobre el racismo, el colonialismo, la justicia social y los derechos de los refugiados y migrantes; el latido acelerado de mi corazón que me invadió mientras innumerables recuerdos de terror y dolor afloraba, silenciaba un grito que buscaba desesperadamente una respuesta: ¿por qué no se siente culpa por nosotros cuando los países europeos alimentan y permiten más terrorismo israelí contra los palestinos? ¿O no contamos como personas? ¿Qué hay del problema de refugiados más antiguo de los palestinos en nuestra historia moderna?
Desearía poder sacudir la conciencia de las personas y enfrentarlas con un siglo de complicidad que, si reconocieran, tendrían un sentimiento de culpa abrumadora por los palestinos. La situación fue, es y seguirá siendo sombría hasta que se persiga una acción concreta para detener (no aliviar) estas graves injusticias que ocurren a la luz del día ante los ojos de todo el mundo desde hace 70 años de ocupación colonial israelí y apartheid.
Hasta entonces los perseguirán los deseos insatisfechos de nuestros abuelos que murieron mientras se aferraban hasta su último aliento a su derecho de regresar. Las vidas de los muchos pacientes que murieron a causa de una enfermedad menor debido a barreras y puestos de control cerrados los perseguirán. Los sueños de nuestros hijos. Los gritos de las madres palestinas. Los años robados de nuestros presos políticos. Las fotos de todas nuestras víctimas, jóvenes y mayores. Las gotas de sangre que derramaron todas y cada una de las personas heridas. Las extremidades amputadas. Los olivos arrancados. Las casas demolidas. Los recuerdos conservados en cada uno de sus rincones. Las tierras desiertas. Los ojos insomnes que tanto esperaban un amanecer de libertad. Los cuerpos ejecutados que se dejaron sangrando hasta que quedaron vacíos de sangre. El cuerpo sin vida de Malak Rabah Abu Jazar, una niña palestina de Gaza a quien las olas del mar empujaron a las costas turcas después de un escape fallido de la prisión al aire libre de Gaza hacia una vida más segura. Todo esto les perseguirá e ignorarlo es nuestro peligro.
A lo largo de la valla de separación de Gaza, multitud de manifestantes aún se enfrentan a francotiradores israelíes que se esconden detrás de montículos de arena y en sus jeeps militares, avanzando y retrocediendo según el nivel de fuerza letal que Israel utiliza contra ellos. La Gran Marcha del Retorno continúa por su séptimo mes, con el campo repetidamente convertido en un traumático escenario de derramamiento de sangre y represión, todo documentado por noticias locales y personas en el terreno que quieren recordar al mundo las horribles injusticias que los palestinos soportan y presionan por un acción que podría llevarlo a su fin.
Mientras estas atrocidades continúan con impunidad, el discurso dominante de los medios de comunicación occidentales está convirtiendo estos horrendos eventos en un espectáculo que desvía la atención de la realidad injusta de que los palestinos viven sometidos a Israel y sus legítimos reclamos, y aún comienzan cada informe de noticias con una declaración militar israelí que justifica sus crímenes. Si los medios de comunicación lograron desensibilizarlo, solo recuerde que si acumula las lágrimas de todas las familias que están sufriendo, al menos un miembro muerto, mutilado o tirado en el mar, o encarcelado, esas inundaciones de lágrimas enterrarían la tierra debajo del mar.
A pesar de este proceso de deshumanización, demonización y pacificación de larga data y en curso, y la consiguiente intensificación de la represión israelí, los manifestantes no son disuadidos de regresar a la cerca. Para ellos, las opciones permanecen entre un infierno viviente o una muerte digna. Están desesperados para que el mundo sea testigo de la criminalidad de Israel. Expresan la urgencia de una solución política que no se limite a los contornos de Gaza y el levantamiento del sitio, de ahí la demanda del derecho de retorno.
Los palestinos también piden un liderazgo palestino competente que se base en esta inspiradora resistencia y sacrificio popular. Les piden que corrijan el camino que los acuerdos de paz de Oslo de 1993 marcaron con divisiones internas y la marginación de los problemas de la columna vertebral de nuestra lucha anticolonial por la autonomía delirante sobre los territorios con estructura de bantustanes (y el cual, en realidad, sirve a la ocupación israelí).
Los palestinos se sacrifican para recordar a los actores internos y externos que nuestra lucha anticolonial tiene que ver con la liberación, no con la independencia. Esta fue, es y seguirá siendo la naturaleza de nuestra lucha a pesar de las manos condenatorias que intentan redefinirla y distorsionarla.

Shahd Abusalama
Mondoweiss
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Shahd Abusalama es estudiante de doctorado en cine palestino en la Universidad Sheffield Hallam, nacida y criada en el campo de refugiados de Jabalia, en el norte de Gaza, Palestina. Es una artista, activista, autora de Palestine del blog My Eyes y cofundadora de Hawiyya Dance Company, con sede en Londres. Twitter @ShahdAbusalama .

¿Maduro ideó la caravana migratoria de Honduras a EEUU?




Nos dicen los medios que la emigración venezolana es culpa del “régimen” de Nicolás Maduro. Por el contrario, el actual éxodo de miles de personas de Honduras hacia EEUU no tiene culpables.
Basado en un texto de Ángel Guerra Cabrera – Blog “La pupila insomne”.

martes, 6 de noviembre de 2018

“Escuela sin partido”: la reforma educativa troglodita de Bolsonaro




Movilización de adeptos de "Escuela Sin Partido"

Impulsan una ley que censura a la docencia y elimina clases sobre identidad de género. "Combatir el marxismo y abaratar costes", el plan del ultraderechista

Tras la victoria electoral de Jair Bolsonaro, el parlamento brasileño se prepara para aprobar el proyecto de “Escuela Sin Partido”, una avanzada clerical y derechista sobre los contenidos escolares y su dictado que constituiría el primer paso de reformas educativas discriminatorias y privatistas.
La iniciativa, promovida por el “Movimiento Escuela Sin Partido” y presentada ya en 2016 ante el avance de luchas estudiantiles, batalla contra la supuesta “sexualización” y el “adoctrinamiento ideológico comunista” por parte de la docencia, sobre la que promueve la censura. Establece que en cada aula se coloque un cartel en que se especifiquen sus “deberes”, como el de “no cooptar a los alumnos para ninguna corriente política, ideológica o partidaria”, plantea la eliminación de las clases sobre identidad de género y hasta la prohibición del uso de las expresiones “género” y “orientación sexual” –ello en el país con más crímenes homofóbicos y transfóbicos del mundo.
Se planeaba aprobarlo en comisión el pasado 31 de octubre, pero su votación fue aplazada luego de la manifestación de rechazo por parte de estudiantes y profesores. Sin embargo, el gobierno aspira a lograr la aprobación con la nueva composición del parlamento.
Su aprobación daría carácter institucional a los ataques de bolsonaristas contra docentes que se vienen dando en las últimas semanas, como el reciente “linchamiento virtual” (Ámbito, 5/11) de un docente que exhibió un film crítico de la dictadura militar. Recientemente, la diputada del PSL Ana Caroline Campagnolo instó por Facebook a que los estudiantes escrachen a profesores que se manifestasen “irritados” con el triunfo electoral del ultraderechista, mientras que la justicia y la policía vienen avanzado con allanamientos a universidades en donde se advierte dentro y fuera de las aulas del peligro del fascismo. Los gremios docentes ya venían advirtiendo sobre el crecimiento de denuncias por “adoctrinamiento” a lo largo del año.
Que se trata de una tendencia de fondo lo revelan las posiciones del general Aléssio Ribeiro, posible ministro educativo de Bolsonaro, quien plantea rever las críticas a la dictadura militar del ’64 en los libros de texto de historia y ha llegado “a cuestionar la teoría de la evolución y defender el creacionismo por sobre la enseñanza de las ciencias” (ídem).
El oscurantismo avanza desde hace años en la educación brasileña, en confluencia con el creciente peso de las iglesias evangélicas, asociadas a los sucesivos gobiernos de turno: “la educación sexual (…) viene siendo atacada desde hace años y es tratada apenas de manera transversal con foco en sexualidad en el último año de la enseñanza fundamental” (El País Brasil, 5/11). Por su parte, el creacionismo –la doctrina que sostiene que el universo y la vida son una creación divina- forma parte de la Base Nacional Común Curricular ligada a las reformas educativas de Temer.

Ajuste y privatización

La educación en Brasil se encuentra en un estado calamitoso: el país se encuentra en las más bajas posiciones de inversión en el área; solo un 40% de los inscriptos a secundaria la terminan; de la población de 15 años o más, más del 8% es analfabeta.
El retroceso viene teniendo lugar desde los últimos años del PT, que favoreció a las universidades privadas a través de programas como el Prouni y el FIES y es responsable de una caída histórica en las matriculaciones: según las propias estadísticas oficiales de 2015, en 2014 y 2015 estas cayeron en todas las etapas salvo en “guardería”, y en el caso de la enseñanza media el descenso fue el más abrupto desde 2010.
Tras el golpe que destituyó a Dilma Rousseff, el gobierno de Michel Temer y su parlamento avanzaron en una orientación privatista con la reforma de la enseñanza media, que habilitó a cumplimentar gran parte de las horas de cursada a través de pasantías en empresas –convirtiendo a la juventud en mano de obra barata al por mayor- y de cursos a distancia, alimentando el negocio de las instituciones educativas privadas que los brindan.
La “Escuela sin Partido” es el puntapié de un salto en cantidad y calidad por parte de Bolsonaro contra la educación pública. El ultraderechista ha manifestado su intención de introducir aranceles a la universidad pública, de eliminar los cupos mínimos para negros e indígenas y de estimular la educación a distancia en zonas rurales, incluida la enseñanza básica, para "combatir el marxismo y abaratar costes" (BBC.com, 28/10). También de reinsertar materias como educación moral y cívica, eliminada tras el fin de la dictadura, y de crear nuevos colegios militares hasta que haya una en la capital de cada estado.
El avance oscurantista en Brasil aparece directamente ligado al ajuste y la privatización de la educación: se trata de una conclusión de importancia para el estudiantado, la docencia y el conjunto de la población trabajadora en Argentina, en su lucha contra los abanderados bajo el lema de #ConMisHijosNoTeMetas y los gobiernos del ajuste que en la Nación y las provincias pactan con el clero.
Contra la censura, la persecución, la militarización y la demolición de la enseñanza por parte de los gobiernos capitalistas, opongamos la organización independiente y la unidad internacional de la juventud y la clase obrera.

Tomás Eps

lunes, 5 de noviembre de 2018

PT: rápido para legitimar elecciones manipuladas, impotente para enfrentar los ajustes de Bolsonaro




Amplios sectores de la población trabajadora odian a Bolsonaro, a su programa ultra neoliberal y saben que ese esclavista atacará a todos sus derechos. Sin embargo, la dirección del PT renuncia a denunciar todo el autoritarismo judicial - tutelado por las Fuerzas Armadas - que manipuló cada centímetro de las elecciones brasileñas, a través de una "oposición" impotente para enfrentar los ajustes.

Bolsonaro ganó las elecciones más manipuladas de la historia reciente de Brasil. Por medio de maniobras judiciales y con el respaldo de las Fuerzas Armadas para que las elecciones permitieran la continuidad y profundización del golpe institucional de 2016, Bolsonaro se benefició de la radicalización del sentimiento antipetista y de la venida abajo de la derecha tradicional, principalmente con la catástrofe del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Su ideario racista, machista, homofóbico, de odio irrestricto contra los trabajadores, será la continuidad aún más autoritaria del golpismo de Michel Temer, con la ayuda de su amigo, el juez Sérgio Moro, que ya vislumbra un cargo en este gobierno de corruptos luego de haber "prestado buenos servicios" a través de la operación Lava Jato.
La estrategia del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, meramente parlamentaria y electoral, demostró ser absolutamente impotente para frenar la extrema derecha de Bolsonaro.
Luego de los resultados electorales, Haddad y la dirección del PT cometieron la indignidad de "felicitar" al esclavista Bolsonaro por la victoria. Llegan incluso a no mencionar absolutamente nada sobre cómo estas elecciones fueron completamente manipuladas, "digitadas" por el golpismo desde el inicio al fin. Para el PT, las elecciones golpistas fueron "legítimas"
¿Cuáles son los objetivos de esta conducta? Si nos adentramos de forma más exhaustiva en la historia política de Brasil, podemos observar que es evidente que la estrategia de conciliación de clases del PT no empezó ayer, sino que se encuentra en su ADN desde su nacimiento como partido, poniendo en los principales acontecimientos de los últimos 30 años del país vecino la marca de su defensa de la institucionalidad burguesa.
Esto llega a tal punto que alguien como el expresideciable Ciro Gomes - oligarca que de izquierda no tiene nada y le gustaría aplicar con sus propias manos una reforma previsional según los intereses de los capitalistas - dijo en una entrevista que tiene el objetivo de crear "una izquierda sin la hegemonía del PT".
Con Bolsonaro electo, los brasileños deben preguntarse: ¿Van a abandonar su lucha y dejar todo en manos de la "oposición petista" y de su estrategia de conciliación de clases que los condujo hasta aquí?
No se puede abandonar la lucha y dejarla en manos de la "oposición parlamentaria" del PT
El PT, desde su surgimiento, demostró ser conciliador con su programa en todos los momentos políticos fundamentales de la transición brasileña: en la campaña de las Directas, en la Asamblea Constituyente encabezada por Sarney y por los militares, en las elecciones de 1989. Este compromiso crucial con la estabilidad burguesa es la “segunda esencia” del PT a lo largo de toda su historia. Estando en el Poder Ejecutivo a lo largo de la década de 2000, ya como un pilar decisivo del régimen burgués, el PT hizo una combinación de créditos, consumo y conciliación de clases, distribuyendo alguno que otro asistencialismo, diseminando la ilusión de que se podía crear un “Brasil con potencia”, administrando el capitalismo con “rostro humano”.
El fin del gran ciclo de las materias primas en el escenario económico mundial poscrisis de 2008 hizo que esta ilusión estallara políticamente en las Jornadas de junio de 2013. Se rompía, en aquél entonces, la mayor conquista de los gobiernos del PT que era el total inmovilismo de la sociedad civil, que el partido había logrado en sus años de auge: la pasividad y ausencia de movilización, como señalaba Perry Anderson.
El “reformismo light” del gobierno de Lula se orientó a garantizar la máxima ganancia a los capitalistas y a tranquilizar los inversores extranjeros a través de la contención de la lucha de clases. Así lo demostraron ante las impresionantes huelgas de las canteras las obras del plan de crecimiento implementado por Dilma Rousseff, las posteriores Jornadas de junio de 2013, la ola de huelgas de 2014 y las luchas de empleados públicos. Para contener estas expresiones de lucha, la burocracia sindical del PT (sobre todo, la Central Única de los Trabajadores - CUT) tuvo un rol fundamental para fragmentar, aislar y derrotar a los trabajadores, para lograr construir una pasividad del movimiento obrero tanto en el período anterior al golpe institucional como en el período posterior.
Tras gobernar años junto a los capitalistas, asimilando sus métodos de corrupción y haciendo alarde por garantizarles asombrosas ganancias, el PT quiso demostrar que todavía podía ser su servidor empezando con el segundo mandato de Dilma, aplicando ajustes contra la clase trabajadora, y con esto terminó de desmoralizar a su propia base social, abriendo las puertas al golpe que puso a Temer en el gobierno para avanzar más rápido con los ataques.
La reacción represiva del gobierno de Dilma, con la Ley Antiterrorista, por ejemplo, la adopción de métodos corruptos comunes al capitalismo y los grandes ataques a sectores de masas pavimentaron el camino hacia el golpe institucional de 2016.
En 2017, en las grandes manifestaciones de los trabajadores contra la Reforma Previsional y Laboral, las centrales sindicales - controladas por el PT, la CUT, y la Central de los Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB), dirigida por el Partido Comunista de Brasil - hicieron todo lo posible para contener al movimiento obrero. Después de un paro general, realizado el 28 de abril de ese año, que puso en la cuerda floja al golpista Temer, las centrales se enmudecieron y paralizaron la iniciativa de los trabajadores, para que los golpistas pudieran ganar tiempo y gobernabilidad. Esto permitió que Temer metiera, sin ninguna resistencia, la nefasta Reforma Laboral brasileña y la tercerización irrestricta, medidas esclavistas que serán aprovechadas por Bolsonaro, que avanza para aniquilar la seguridad social, utilizando los "bocetos" de Temer.
Aunque existe una amenaza de que Bolsonaro intente aprobar parte de la Reforma Previsional de Temer en este mismo año, el PT y la CUT insisten en su indignante parálisis.
La estrategia del gobierno del PT en 2018, puramente electoral, de contención de la lucha de clases, para canalizar el descontento del terreno de los votos, es incapaz de ofrecer cualquier resistencia seria a la continuidad del golpe institucional. Presentándose como la “oposición”, su política de responder al odio destilado por la Lava Jato y por la Red Globo, con ilusiones en el Poder Judicial y en las elecciones, terminó siendo completamente impotente para poner un freno al avance de la extrema derecha.

¿Los brasileños deben esperar el 2022?

Amplios sectores de la población trabajadora odian a Bolsonaro, a su programa ultra neoliberal y saben que ese esclavista atacará a todos sus derechos. Sin embargo, la dirección del PT renuncia a denunciar todo el autoritarismo judicial - tutelado por las Fuerzas Armadas - que manipuló cada centímetro de las elecciones brasileñas, a través de una "oposición" impotente para enfrentar los ajustes.
¿Cómo enfrentar a Bolsonaro el PT si ni siquiera admite el brutal autoritarismo judicial que controló cada centímetro de estas elecciones, robando votos a los nordestinos, rompiendo la confidencialidad de las delaciones contra su propio partido, permitiendo que Bolsonaro se beneficiara del financiamiento ilegal en el escandaloso caso de las Fake News antipetistas?
Está claro que la estrategia del PT sigue siendo la conciliación de clases y es meramente electoralista. El "respeto a los ritos", esperar a que las cosas se calmen, les sirve como estrategia política para "esperar el 2022", separando las cuestiones democráticas de las cuestiones económicas, para escenificar una oposición parlamentaria que sabe cómo ser impotente y hacerse a un lado – inmovilizando a las centrales burocráticas – ante todos los principales ataques económicos de Bolsonaro contra los trabajadores. Es lo que Lula denomina "dejar desangrar al gobierno".

Una izquierda realmente anticapitalista, socialista y revolucionaria

Los trabajadores brasileños no pueden ser rehenes de la conciliación del PT, que ya demostró su impotencia para retirar al país de su espiral de atraso, decadencia y sumisión, que se incrementará enormemente con el gobierno de Bolsonaro. No hay medias tintas: o se lucha por un gobierno de los trabajadores que rompa con el capitalismo, basado en las organizaciones de la democracia directa de las masas - construyendo una alternativa política de los trabajadores, con independencia de clase - o la clase trabajadora brasileña terminará siempre rehén de los reformismos que generan impotencia ante las ofensivas autoritarias del capitalismo.
Para combatir seriamente el avance de la extrema derecha y del golpismo en Brasil, los sindicatos, las centrales sindicales y las organizaciones estudiantiles y populares deben impulsar Comités de Base para organizar la lucha contra la Reforma Previsional y los ajustes de Bolsonaro, y preparar un gran paro nacional junto a las movilizaciones en las calles brasileñas.
Estos comités y esta organización de los trabajadores y la juventud son necesarios para combatir todas las reformas reaccionarias del gobierno de Temer y crear un gran movimiento por el no pago de la deuda pública, por la estatización bajo gestión de los trabajadores y control popular de todas las grandes empresas involucradas en casos de corrupción, por la abolición de la Reforma Laboral y la tercerización irrestricta, y por el fin de cualquier intento de reforma previsional.
En Brasil está planteado organizar una fuerza independiente de los trabajadores, a la izquierda del PT, que supere la tragedia de la conciliación de clases para luchar para que los capitalistas paguen por la crisis.

André Augusto
Natal | @AcierAndy

Apabullante derrota de Estados Unidos en la ONU

Sumario: Por 189 votos a favor, 2 en contra y ninguna abstención fue aprobada la Resolución sobre la Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.

La victoria de Cuba en Naciones Unidas a favor de la Resolución, Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos fue aun más contundente que en los anteriores años al lograrse una votación a favor de 189 países, con dos en contra (Estados Unidos e Israel) y ninguna abstención.
Momentos antes, los miembros de la Asamblea General de ONU derrotaron las ocho enmiendas a la Resolución (votadas una a una) que había tratado de introducir Estados Unidos como una forma de presionar a los diferentes países para que no acompañaran a la Isla del Caribe en su lucha por eliminar la obsoleta y criminal política norteamericana que ya dura casi 60 años.
Con un discurso explicativo y mesurado, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla había desnudado la política agresiva contra Cuba desarrollada por las administraciones estadounidenses y expuso las amenazas a la paz mundial del actual gobierno norteamericano y la violación de los derechos humanos dentro de ese país.
Rodríguez Parrilla significó que en su aviesa voluntad de crear mayores tensiones e incrementar la hostilidad contra Cuba , Washington dividió ese documento en ocho enmiendas separadas con el evidente propósito de crear un pretexto para endurecer esa criminal política y tratar de presentar la ilusión de que tiene apoyo internacional.
Durante la primera sesión efectuada el miércoles todos los oradores que representaron a las diferentes regiones del continente y de organizaciones multilaterales como el Movimiento de Países No Alineados, Celac, el Grupo de los 77 más China, Caricom, condenaron abiertamente el bloqueo que se mantiene desde el 7 de enero de 1962, el más largo y agresivo de toda la historia moderna de la humanidad.
Todos los oradores se habían referido a la maniobra dilatoria norteamericana de imponer enmiendas para tratar de cuestionar el proyecto de Resolución cubana y exhortaron a unirse a la Isla para condenar la política coercitiva estadounidense que viola los derechos humanos del pueblo cubano y las leyes de los organismos internacionales por el carácter extraterritorial de la medida.
En las intervenciones resaltaron la ayuda humanitaria que Cuba ha brindado a decenas de países del mundo cuando han ocurrido desastres naturales como huracanes, terremotos o epidemias como el cólera o el ébola, a pesar de ser una nación con pocos recursos y sometida a un fuerte cerco económico y financiero.
En su intervención, el canciller cubano informó que se ha intensificado ferozmente la aplicación extraterritorial del bloqueo, y especialmente la persecución a las transacciones financieras y a las operaciones bancarias, crediticias de Cuba a escala global.
A consecuencia de las penalizaciones, citó que más de un centenar de bancos han solicitado el cierre de cuentas de las embajadas y de representaciones de entidades cubanas en el exterior, han retenido fondos destinados a Cuba, o se han negado a realizar transferencias desde o hacia el país, incluso de carácter humanitario como las asociadas al impacto del huracán Irma en Cuba o los proyectos solidarios de cooperación cubanos en otras naciones.
Los daños cuantificables acumulados por el bloqueo durante casi seis décadas de aplicación, alcanzan la cifra de 933 678 millones de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro.
Calculados a precios corrientes, el bloqueo ha provocado perjuicios por más de 134 499 millones 800 000 dólares, y solo en el último año, este cerco causó a Cuba pérdidas en el orden de los 4 321 millones 200 000 dólares.
Al referirse a Estados Unidos, Bruno indicó que pese a la opulencia de ese país, 40 millones de sus ciudadanos viven en condiciones de pobreza y 52 millones en comunidades empobrecidas, más de medio millón duermen en las calles, carece de seguro médico el 12 % de los ciudadanos y se priva de éste a millones de personas de bajos ingresos.
Añadió que ese país es responsable de crímenes contra la humanidad, usó el arma nuclear contra la población civil, desarrolla armas de exterminio masivo, e inicia una nueva carrera armamentista, perfecciona las armas nucleares y convencionales de gran letalidad, y militariza el ciberespacio y el espacio ultraterrestre.
Explicó que con Estados Unidos, Cuba tiene relaciones diplomáticas, algunos episodios de diálogo oficial y se desarrolla cierta cooperación mutuamente ventajosa en un grupo limitado de áreas.
A continuación expuso: “Tenemos disposición para la convivencia pacífica, dentro de las profundas diferencias que existen con el Gobierno de Estados Unidos, basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana y el beneficio de ambos pueblos y reiteró que los cubanos continuarán decidiendo libremente sus asuntos internos en estrecha unidad, como actualmente en el debate popular del proyecto de nueva Constitución y, más tarde en el referendo para adoptarla.
En conclusiones la nueva y apabullante derrota del gobierno de Estados Unidos puso de manifiesto el apoyo con que cuenta Cuba en el ámbito internacional y a la par, el aislamiento de la nación norteña por su obstinada política de agresión contra la Isla del Caribe.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Vuelve Cuba en la ONU a exigir a EE.UU. cesar el bloqueo económico




Bruno Rodríguez, canciller de Cuba, afirmó este jueves ante la Organización de naciones Unidas que "el bloqueo (de Estados Unidos contra Cuba) es una violación del derecho internacional humanitario. No se puede contabilizar el sufrimiento humano". La ONU discute una resolución en rechazo a esta política violatoria que se aplica desde hace casi 60 años contra la isla. El funcionario cubano inició su intervención relatando algunos casos de niños que se han visto afectados por la medida coercitiva estadounidense. "El bloqueo restringe los vínculos familiares y constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos de las familias cubanas", dijo el canciller cubano sobre el bloqueo de Estados Unidos. "El gobierno que usted defiende es un gobierno de millonarios que impone medidas salvajes", sentenció dirigiéndose a la representan de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley. teleSUR.

El vasallo Bolsonaro en el altar de Trump




Pocos movimientos político económicos entre Estados nacionales se dan hoy en día por fuera de la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China. Ambos países se encuentran en guerra comercial abierta, de variada intensidad. No está descartado que Trump utilice el vasallaje de Bolsonaro como palanca para contener el avance de China en América Latina en general, y en Brasil en particular.

Desde hace mucho, Jair Bolsonaro promete extender una alfombra roja desde Washington a Brasilia. En 2017, estando en un evento en Florida, mientras decía defender el legado de la dictadura militar (1964-1985), patrocinada por Estados Unidos, Bolsonaro saludaba a la bandera estadounidense y prometía que “si fuera elegido, estén seguros que Trump tendrá un aliado en el hemisferio Sur [...] Trump es un ejemplo para mí”.
Tampoco se distingue por la dignidad la entrevista posterior de Bolsonaro, en la que afirmaba esperanzado que “sin duda Trump sabe que existo...”.
Ese vasallaje de Bolsonaro a Trump y a Estados Unidos compone buena parte de su programa. La orientación propuesta por el dueto Bolsonaro-Guedes [futuro ministro de Economía] en la política externa se encuentra en perfecta sintonía con los intereses del Pentágono y la CIA. Prometieron retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (el organismo que falló a favor del derecho de Lula de participar de las últimas elecciones presidenciales), trasladar la embajada de Brasil en Israel a Jerusalén, oponerse al avance económico de China y adoptar una política de “cambio de régimen” para Venezuela.
Además, Guedes fue enfático al afirmar a la prensa argentina que el Mercosur “no es prioridad” para la futura gestión, que tendrá como prioridad “comerciar con todo el mundo”. Eso alarmó al gabinete derechista de Macri.
Habiendo ya ofrecido a Estados Unidos la base de Alcántara, en el norteño Estado de Maranhão, y dando continuidad a la entrega express de las reservas marítimas de petroleo conocidas como pre-sal a las petroleras estadounidenses, Bolsonaro atiende los requisitos de lo que podríamos llamar la filial local del programa “America First” de Trump.
No en vano, el nuevo presidente electo –en las elecciones más manipuladas de la historia reciente, dicho sea de paso- arrodillado en el altar de Washington, fue inmediatamente felicitado por Trump, que afirmó en un tuit que Estados Unidos tendrá “buenas relaciones comerciales y militares con Brasil”.
La relación militar es una de las formas en las que Trump quiere aprovechar el nuevo siervo brasileño. El sector aeroespacial de Estados Unidos no metabolizó aun la pérdida que sufrió en 2013 a manos de Suecia, por el encargo de 36 supersónicos para la renovación de la flota de la FAB (Fuerza Aérea Brasileña), una transacción de 5.400 millones de dólares. La elección de socios franceses y chinos para atender los programas de satélites tampoco fue bien recibida. Entre los cuatro grupos finalistas en la elección del consorcio que va a construir cuatro nuevas corvetas para la Marina no hay ninguna empresa estadounidense, para un contrato de un valor de 1.600 millones de dólares.
Así, Bolsonaro quiere ir hacia una subordinación abierta al “amo del Norte”, es decir, mayor a la que mostraron Lula y Dilma cuando en medio de su completa sumisión al capital financiero internacional, mantenían algún margen de maniobra con sus “global players” y divergencias parciales en temas como el acuerdo nuclear con Irán.
Según León Trotsky, esta subordinación entreguista es una característica vital de un gobierno bonapartista de derecha en países de desarrollo capitalista atrasado, como Brasil, dependientes del capital extranjero en cada aspecto de su vida política, social y económica. Para los países latinoamericanos, Trotsky analizaba que ese tipo de gobierno “es la expresión de la dependencia más servil al imperialismo extranjero”.
La “era Donald Trump” ya se destacaba por el agresivo retorno de los “nacionalismos económicos” y por un mayor intento de injerencia en la política interna de los países, no solo por parte de Estados Unidos, sino del imperialismo mundial de conjunto.
La operación judicial Lava Jato, con la prisión arbitraria de Lula, la presión para privatizar enormes empresas como Petrobras y Eletrobras, el autoritarismo judicial y la politización de las Fuerzas Armadas, son expresión de los intereses imperialistas en Brasil.
Ahora, con Bolsonaro, tiene un aliado importante para nutrir planes de intervención en países latinoamericanos, y especialmente para avanzar en el establecimiento de su patio trasero, económico y geopolítico.

¿Va a ser Bolsonaro un actor en las disputas geopolíticas entre Estados Unidos y China?

Pocos movimientos político-económicos entre Estados nacionales se dan hoy por fuera de la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China. Ambos países se encuentran en una guerra comercial abierta, de variada intensidad. La crisis económica mundial reestructuró las disputas interimperialistas, y en particular la guerra comercial entre el imperialismo estadounidense y el gigante chino. Con eso, modificó el curso de la política interna en los países dependientes y semicoloniales.
No está descartado que Trump utilice el vasallaje de Bolsonaro como palanca para contener el avance de China en América Latina en general, y en Brasil en particular
El exgurú de Trump, Steve Bannon, habló del tema y elogió a Bolsonaro, en una entrevista al diario Folha de S. Paulo, donde dijo: “Bolsonaro va a recortar gastos, hacer la reforma previsional, estimular el emprendedurismo. Pero Brasil debería estar preocupado y hacer algo con respecto al capitalismo predatorio de China. No se trata de confrontarlos, se trata de profundizar la relación con Estados Unidos”.
Para eso confían en Bolsonaro. La enemistad retórica del ultraderechista con China tuvo distintos episodios, sintetizados en la frase “Los chinos no están comprando en Brasil, están comprando Brasil”. También irritó a Pekín al visitar Taiwan, país considerado por China como parte de su territorio.
China es el principal socio comercial de Brasil, con masivo consumo de materias primas exportadas en todo el ciclo económico de la década de 2000, especialmente la soja y el mineral de hierro, pero también petróleo. El comercio bilateral entre China y Brasil fue de 75.000 millones de dólares en 2017, según estadísticas del gobierno brasileño. La tendencia venía siendo que en pocos años China pasaría a Estados Unidos y toda la Unión Europea en “stock” de capital invertido en Brasil.
También en la rama del petróleo el interés chino se mete en Brasil. Petrobras y el China Development Bank (CDB) firmaron un acuerdo en 2017 para la liberación de financiamiento de 5.000 millones –segunda parte de un préstamo de 10.000 millones de dólares- para la extracción del pre-sal.
Geopolíticamente, China se opone a la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Ante la magnitud de estas inversiones, el disgusto entre China y Bolsonaro antes de las elecciones fue patente. El ministro consejero de la Embajada china en Brasil, Qu Yuhu, dijo que las afirmaciones de Bolsonaro contra China reflejan “falta de conocimiento del contenido estratégico de nuestra sociedad [...] El nuevo gobierno va a tener una nueva agenda y vamos a necesitar un período de adaptación”.
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lu Kang, fue aun más duro, días antes del balotaje, afirmando que Brasil no debería permitir insinuaciones como las de Bolsonaro, ya que los chinos se permiten invertir en un país tan arriesgado como Brasil.
Pero después del triunfo de Bolsonaro, el gobierno chino buscó amenizar el tono. El propio Kang fue encargado de mostrar que las puertas están abiertas a China: “Esperamos que los dos países (China y Brasil) fortalezcan la cooperación dentro de los BRICS y la cooperación multilateral, sirviendo al interés común de los países en desarrollo y los mercados emergentes”. China espera que el nuevo gobierno amplíe las concesiones de infraestructura y realice privatizaciones con la participación del capital extranjero, dentro de la cual busca un lugar privilegiado.
Hay que ver hacia dónde se desarrollan estos antagonismos, sabiendo que grandes capitalistas nacionales tienen jugosos negocios con China, y no están satisfechos con los exabruptos de Bolsonaro contra Pekín. Es el caso de la minera Vale, que tiene gran participación de capital chino y es la mayor exportadora de mineral de hierro al gigante asiático. Fábio Scharvstman, presidente de Vale, le puso freno a las críticas bolsonaristas a Pekin.
Por un lado, Brasil es dependiente de las ventas a China. Pero China, a su vez, tendría dificultades de abastecimiento si tomase medidas contra Brasil (ya habiéndolo hecho contra Estados Unidos). Sin ver los términos, está la hipótesis de que el alineamiento de Bolsonaro con Trump aumente el poder de regateo de Estados Unidos en la guerra comercial con China.
No se puede eludir la difícil situación de la economía brasileña, que pone escollos a cualquier cambio en las relaciones sino-brasileñas: Brasil sufre un desempleo de 12%, un déficit del 8% del PBI y una dependencia gigantesca de las exportaciones de materias primas.
Lo cierto es que, desde ya, Brasil se potenciará como campo de disputa de influencia entre Estados Unidos y China, como plataforma para toda América Latina. Por ahora, Trump tiene el comodín.

Antiimperialismo

Frente al plan imperialista en la región, de subordinarla más directamente con el auxilio del esclavista Bolsonaro, la batalla contra el imperialismo en la región se hace aun más urgente. Eso no puede ser hecho con los métodos de la “oposición pacífica y parlamentaria” del PT, que durante 13 años en el Ejecutivo, más allá de divergencias episódicas y secundarias, abrió espacio a las súper ganancias del capital financiero imperialista, en primer lugar de Estados Unidos, pagando religiosamente la fraudulenta deuda pública.
Ese fue el karma de los gobiernos nacionalistas burgueses en América Latina, como el PT: se llenaban la boca para hablar sobre la “unidad latinoamericana” y ni siquiera fueron capaces de discutir en común la cuestión de la deuda. No son una alternativa al entreguismo autoritario de Bolsonaro.
Se trata de apostar a que los propios trabajadores conquisten su fuerza política con un programa anticapitalista que se proponga luchar por conquistar el poder. Por ejemplo, exigiendo en no pago de la deuda pública y, contra todas las formas de privatización, que Petrobras sea 100% estatal bajo gestión de los trabajadores y control popular.
La tarea estratégica de garantizar la unidad de América Latina, su integración económica y política solo puede ser hecha bajo la dirección de gobiernos obreros de ruptura con el capitalismo, conquistando una federación de repúblicas socialistas de América Latina que se transforme en un punto de apoyo para la lucha de todos los trabajadores del mundo.

André Augusto
Natal | @AcierAndy

Trump y la amenaza militar a la caravana migratoria




En las vísperas de las elecciones norteamericanas, Trump redobló su ataque contra la caravana migratoria que busca arribar a los Estados Unidos. Anunció que desplegará 5 mil soldados en la frontera y que esos efectivos –que se unirán a algunos centenares de la Guardia Nacional– serán instruidos para actuar. “Si ellos [los migrantes] lanzan piedras, como hicieron contra la policía y el Ejército mexicano, les digo, consideradlo como un fusil", los adoctrinó (El País, 2/11). Unido a esto, anunció que ordenará el arresto por tiempo indefinido de los inmigrantes que crucen ilegalmente la frontera y que aquellos que crucen indocumentados no podrán solicitar asilo. También anticipó la construcción de grandes campamentos de refugiados.
La movilización militar constituye un salto en la represión. Hasta ahora, los “desbordes” migratorios se venían enfrentando con el despliegue de la Guardia Nacional, que responde a cada estado.
Como parte de esta batería de anuncios, en días previos Trump había afirmado que por medio de un decreto podría terminar con la ciudadanía para los hijos de extranjeros que nazcan en el país. La medida sería inconstitucional, porque ese derecho se encuentra garantizado por la 14° enmienda y su reforma requeriría la aprobación con dos tercios en el Congreso.
En alerta por esta tendencia bonapartista, el republicano Paul Ryan –presidente de la Cámara de Representantes– desautorizó la iniciativa. Si Trump insiste podría desatar una enorme batalla que sería definida por la Corte Suprema, en la que Trump acaba de colocar a un hombre de perfil ultraconservador. El desafío a la 14° Enmienda –incorporada tras la Guerra Civil– comporta un retroceso brutal de las libertades democráticas.
Trump ha hecho del ataque a los migrantes uno de los ejes de su campaña electoral, que incluye ribetes mesiánicos sobre el “destino glorioso” de Estados Unidos y ataques de tipo macartista. Algunos spots republicanos, por su parte, presentan a los migrantes como asesinos o delincuentes.
Los demócratas afirman que los ataques contra los migrantes son una maniobra distraccionista, pero algunos referentes del partido han expresado su apoyo al endurecimiento de la política migratoria. Cabe recordar que Obama fue bautizado como el “deportador en jefe” porque bajo su mandato fueron expulsados 3 millones de migrantes, más que en los ocho años de gobierno de Bush jr. El ataque contra los migrantes es una tendencia de fondo que expresa la impotencia del imperialismo para enfrentar una catástrofe humanitaria que él mismo engendró por medio de la militarización y el apoyo a las dictaduras genocidas y a la contrarrevolución en Centroamérica.
Sin embargo, la cuestión migratoria divide aguas en Norteamérica. Un sector de la burguesía se vale de los migrantes como fuente de mano de obra barata. Un informe en la web del Pew Research Center (abril 2017) señala que 8 millones de migrantes “no autorizados” forman parte de la fuerza laboral norteamericana. Representa sólo un 5%, pero en áreas como “ocupaciones agrícolas” asciende al 26%, y en el gremio de la construcción, al 15%.

Nuevas caravanas

Mientras se desenvuelven estos choques y debates en Estados Unidos, la caravana migratoria principal –que partió el 1 de octubre desde Honduras y se encuentra ahora en el estado de Oaxaca– ha encontrado su réplica en otras tres caravanas multitudinarias, las dos últimas con 2 mil salvadoreños.
El gobierno de Enrique Peña Nieto, en México, realiza un pertinaz trabajo para liquidar la caravana que ha sido reconocido públicamente por la vocera de la Casa Blanca, Sara Sanders. Hay denuncias que indican que el gobierno boicotea el acceso al transporte a los migrantes (La Nación, 2/11). También retacea la asistencia médica, según denuncias de organizaciones no gubernamentales (La Jornada, 2/11). El gobierno ha hecho también una vaga promesa de empleo temporal bajo la condición de previa tramitación de refugio. Pero hasta ahora, estos intentos han fracasado en diezmar las caravanas.
Los gobiernos de Honduras y Guatemala han hecho su aporte a esta tarea de liquidación por medio de un reforzamiento de sus fronteras y de la operación que culminó en la deportación desde el segundo al primer país de uno de los referentes de los migrantes.
En contraste con el hostigamiento de los gobiernos, la caravana encuentra una solidaridad popular. Un artículo de Infobae (1/11) relata la historia de cómo se movilizaron los lugareños de la humilde localidad de Niltepec, Oaxaca, para asistirlos “con sopa caliente, carpas médicas y pañales para los niños”. Los pobladores recuerdan el apoyo que ellos mismos supieron recibir de migrantes en oportunidad de un devastador terremoto ocurrido en 2017. Un corresponsal de La Jornada de México (2/11) informa de donativos de cobijas y ropas en la frontera norte, donde las fuerzas de seguridad les impiden pasar a los migrantes como parte de un entrenamiento de cara a un posible arribo de las caravanas.
Abajo la xenofobia de Trump.
Por el derecho al asilo para todos los migrantes.
Por la unidad de los trabajadores.

Gustavo Montenegro

jueves, 1 de noviembre de 2018

Estados Unidos, en vísperas de las legislativas




Inmigración. Trump ha subido la apuesta planteando más barreras, mientras avanza la caravana de migrantes hacia Norteamérica

Las elecciones legislativas de medio término -que tendrán lugar el próximo martes 6- se han convertido en una prueba clave para Trump. Un revés del Partido Republicano podría significar la pérdida de la mayoría que posee en ambas cámaras. Si esto ocurriera, sería un golpe severo a la tentativa bonapartista que encarna el magnate, en la búsqueda de un régimen de poder personal por encima del Congreso y de las instituciones estadounidenses. El magnate pasaría ser un “pato rengo” -o sea, un presidente debilitado para los dos años que le restan de mandato.

Frágil recuperación

En efecto: los sondeos vaticinan una derrota republicana en la cámara de representantes. En cambio, son más dispares en lo que se refiere al Senado, donde son los demócratas los que renuevan una mayor cantidad de bancas.
Trump viene haciendo una febril recorrida por el país. El magnate se jacta de que la economía, bajo su mandato, ha recobrado la vitalidad: el crecimiento anualizado asciende al 4,2% y el desempleo ha descendido a uno de sus mínimos históricos. El “America first” habría comenzado, según la propaganda oficial, a dar sus resultados.
Pero el reciente desplome de la Bolsa -el segundo en el año- revela la fragilidad de esta publicitada “resurrección”. El impulso económico ha tenido como base un gran recorte de impuestos. Pero la inversión sigue siendo anémica, y lo mismo puede decirse de los márgenes de utilidad. Las corporaciones han utilizado los recursos que antes reservaban a pagar impuestos a recomprar sus propias acciones o a colocaciones financieras, no a la esfera productiva. Cada vez es más pronunciada la divergencia entre las cotizaciones bursátiles y el desempeño de las empresas en la economía real. Esa es la base del temblor en Wall Street, que viene replicándose a dos semanas de su estallido inicial. El actual derrumbe está encabezado por las compañías tecnológicas líderes. Estados Unidos posee déficits gemelos y su deuda pública supera el PBI, lo que se suma al crecimiento del endeudamiento corporativo y del consumo privado.
La suba de la tasa de interés dispuesta por la Reserva Federal agita el fantasma de una nueva recesión. Además, el encarecimiento del financiamiento amenaza llevarse puestas a muchas corporaciones endeudadas. Trump ha salido con los tapones de punta contra la Reserva Federal, a la que responsabiliza del actual desmadre, con más razón cuando estamos a días de la elección que podría sellar su suerte. Pero la suba de la tasa de interés no es la causa sino la consecuencia de la extrema vulnerabilidad de la economía norteamericana, que tiene como telón de fondo el impasse y la decadencia histórica del capitalismo norteamericano.
El recorte de impuestos está revelando sus límites. Además, asistimos a una desaceleración de las principales economías del mundo, incluida China, que apenas superaría el 6% de crecimiento. Ni qué hablar del colapso de los países emergentes.

La oposición demócrata

Como consecuencia de este cuadro de situación, las elecciones están dominadas por una creciente división de la burguesía norteamericana. Un sector de ella es reacia a la guerra comercial que viene llevando adelante el gobierno, señalando que amenaza con provocar un dislocamiento de la economía mundial y podría conducirla a un colapso. Se hace hincapié en que los costos de esta política son mayores que sus supuestos beneficios. Los aranceles vienen encareciendo los costos industriales, aumentan los precios al consumo y perjudican las exportaciones, como las de los productos agrícolas. La guerra comercial, monetaria y financiera, señalan, agudiza la tendencia al cierre de los mercados, por parte de los países afectados por las medidas adoptadas en Washington.
Otro factor de controversia gira en torno de la inmigración. Trump ha subido la apuesta planteando más barreras, mientras avanza la caravana de hondureños que viene marchando por México en dirección a los fronteras con Norteamérica. Pero la hostilidad de Trump choca con la clase capitalista que usufructúa la mano de obra migrante, tanto de la masa calificada, como las empresas de Silicon Valley, así como la más descalificada, como ocurre con los cultivos agrícolas en el sur y el oeste del país, y que se valen de personal temporario para sus explotaciones.

El papel del Partido Demócrata

El Presidente se mueve en medio de arenas movedizas. Pero si ha logrado capear el temporal es por la conducta del Partido Demócrata. Durante los dos años de mandato de Trump, los demócratas se han adaptado a la escalada derechista, que incluyó la persecución de los inmigrantes, el recorte fiscal de 1,5 billones de dólares para los capitalistas y la designación de dos jueces de extrema derecha en la Corte Suprema. Además, han aprobado el presupuesto militar de 716 mil millones de dólares. Los demócratas han oficiado de dique de contención de los movimientos de lucha que han surgido en rechazo a la política de Trump, empezando por el vigoroso movimiento de la mujer.
Esta política no ha pasado desapercibida entre la masa juvenil y de trabajadores que sigue a los demócratas. El abismo existente entre esa base popular y la cúpula partidaria ya quedó expresada, dos años atrás, en el rechazo a la postulación de Hillary Clinton y el apoyo entusiasta que recibió la candidatura de Bernie Sanders, arrasando en los distritos industriales y en la nueva generación.
Esta tendencia se ha extendido. La prensa destaca la aparición de “nuevas caras y un giro a la izquierda. Mujeres, jóvenes y pertenecientes a minorías étnicas protagonizan esta oleada de insurgentes en un partido que busca un revulsivo a Trump tras el trauma electoral de 2016” (El País, 16/9).
Ayanna Pressley dio la sorpresa en Massachusetts y se convirtió en la primera negra electa para representar al distrito en la Cámara de Representantes. Unos días antes en Florida, Andrew Gillum, se alzó como el aspirante demócrata a gobernador del Estado, siendo el primer afroamericano candidato al puesto. Continúan la senda abierta por Alexandria Ocaso-Cortez, la joven de 28 años y origen latino que en julio arrebató la candidatura a un peso pesado del partido. Pero más aún puede sacudir el amperímetro de Washington Rashida Tlaib, que en agosto ganó a su rival demócrata en Michigan y ahora lucha por ser la primera musulmana del Congreso estadounidense.
Esta camada de candidatos proviene principalmente del ala izquierda del partido.
A mediados de julio, el número de aspirantes nuevos que buscó arrebatar la plaza a un legislador en funciones se había elevado a 280, frente a los 60 de la misma fecha en 2014. La llegada a escena de este sector ha incorporado a la agenda diversas cuestiones sociales: desde mejorar la protección sanitaria del Obamacare hasta plantearse una cobertura universal; reformar la fuerza de seguridad de inmigración y aduanas de la frontera o incluso abolirla; reclamar una salario mínimo de 15 dólares y otras mejoras del poder adquisitivo de los trabajadores.

Perspectivas

La política de Trump encierra contradicciones explosivas, tanto en el plano interno como internacional. El magnate apuesta a sobrevivir ahondando esta política. Su hoja de ruta incluye un reforzamiento del Estado policial y la persecución a los inmigrantes y minorías, una acentuación de la guerra comercial, en primer lugar contra China, del militarismo y las escaladas bélicas. Esto acicateará los choques intestinos en la burguesía y el régimen político, lo que ya se expresa en la guerra de los servicios y mediática, con las denuncias de corrupción, escándalos sexuales y la revelaciones del espionaje e injerencia rusos en las pasadas elecciones presidenciales en favor de Trump y sus allegados, lo que ha dejado latente la amenaza de un impeachment.
Un triunfo demócrata, incluso circunscripto a la Cámara de Representantes, podría acelerar este cuadro, aunque se empeñen en evitar un desborde. Debilitaría el poder del magnate y sus proyectos, y activaría los pedidos de juicio político. Un marco de grietas crecientes por arriba podría alentar las tendencias a la irrupción popular, con más razón si declina la actividad económica. Este escenario podría ser el caldo de cultivo para el impulso a una alternativa política independiente de los partidos del sistema. Esta tendencia ya se insinuó en 2016, cuando legiones de jóvenes, trabajadores y mujeres que sostuvieron a Sanders reclamaron que éste rompa con el Partido Demócrata y se presentara en forma independiente. Sanders rechazó dar ese paso y se mantiene atado a sus estructuras. Pero la irrupción de Trump por derecha como la de Sanders por izquierda, expresaron la descomposición del sistema político y de los partidos tradicionales que lo sostiene, y las tendencias a una polarización política. Las elecciones legislativas próximas son un episodio de este proceso. La bancarrota capitalista internacional viene haciendo su trabajo implacable de topo y fuerza renovadas crisis económicas y políticas, empezando por Estados Unidos.

Pablo Heller

miércoles, 31 de octubre de 2018

¿Qué literatura de Cuba es funcional al Gran Hermano editorial y mediático?




Cuba es un país de cultura que produce artistas en grandes cantidades. Profesionales de la música o la danza que residen en la Isla han conseguido reconocimiento y promoción en el exterior, al margen de condicionantes políticos. No es el caso de la literatura. Quienes han logrado publicar en editoriales extranjeras son, en su mayoría, quienes centran su obra literaria –y sus declaraciones públicas- en el ataque al gobierno y al sistema político de la Isla.