domingo, 22 de diciembre de 2019
¿Es libre la prensa que se proclama como tal?: El director que rompió el silencio
El director de uno de los medios de comunicación más importantes de España rompe el silencio sobre la esclavitud sistémica de la llamada "prensa libre"
Jack London: «Viva la huelga general”

Notas sobre el primer socialismo militante norteamericano
Jack London escribió sobre la huelga general desde una opción sindicalista revolucionaria. No en vano fue, a pesar de sus contradicciones, socialista. Lo demuestra en “La huelga general”, un texto reeditado en varias recopilaciones. 1/
Desde muy joven fue un militante ardoroso, amén de un popular orador y miembro del entonces pujante Partido Obrero Socialista liderado por Eugene V. Debs. Tras leer a Marx, Jack había llegado a la conclusión de que los males que aquejaban a las clases trabajadoras debían y podían ser cambiados por la lucha social, por las huelgas y las barricadas (y así lo llevaron a cabo muchos trabajadores, con los “wobblies” del IWW, y la izquierda socialista militante al frente), actividades que tendrían que concluir en una revolución social que cambiara un orden social basada en el neodarwinismo y que convertía el llamado “sueño americano” en una pesadilla para la inmensa mayoría. Contra lo que se suele creer, el socialismo revolucionario tuvo una considerable potencia en los Estados Unidos, al menos hasta la II Guerra Mundial.
Luego, la socialdemocracia norteamericana entró en declive por una suma de factores harto complejos, pero primordialmente por la capacidad de las clases dominante de combinar integración (a través de una “aristocracia obrera” sindicada en la “American Federation Labour”), con la represión brutal, tanto más legitimada en cuanto se hizo en nombre de la democracia. No es por casualidad que las dos fechas más emblemáticas de la historia del movimiento, el 1 de Mayo y el 8 de marzo, se remitan a “gestas” represivas de las clases dominantes del país del dólar, “gestas” a las que habría que añadir como las que evocan los nombres de Saco y Vanzetti. Otra cuestión sería la propia fractura del movimiento obrero, así como su deriva socialdemócrata (que acabará empantanada en el partido Demócrata), y estalinista, la misma que contribuirá objetivamente a facilitar la famosa “caza de brujas” liderada por el siniestro Joe McCarthy y cuya consecuencia será reducir a la mínima expresión todo actividad social y política situada al margen del bipartidismo demócrata-republicano, una fórmula que pugna por imponerse en estos tiempos en Europa.
La toma de conciencia socialista, y su opción por convertirse en un escritor como los que tanto admiraba, fue para London una misma cosa. Aunque en principio no era un rebelde precoz; en realidad, a sus veinte años había vivido lo suficiente como para tener una experiencia (y una confianza en sí mismo) superior a la de alguien que le doblara la edad. Completamente convencido de que, a pesar de los pesares, se tenía que convertir en un escritor profesional como los que tanto admiraba, Jack escrutaba los relatos que le gustaban, y quitándole horas al sueño mientras desarrollaba faenas laborales especialmente duras, se dedicaba a copiarlos a mano para aprender cómo estaban estructurados, y luego, con estos ejemplos en mente, escribía sus propias narraciones a su manera; nadie le pudo acusar nunca de plagiar a sus maestros. Enviaba por correo tanto material a las revistas que tuvo que ordenar un sistema de control con tal de seguirles el rastro.
Cierto, las devoluciones eran continúas, pero al cabo de un año logró vender al “Atlantic Monbly” un cuento cuya acción transcurría en la región septentrional, y de esta manera comenzó su carrera. En 1890 publicó su primera antología de relatos cortos, The Son of the Wolf y, fiel a la rauda metamorfosis en la que la que estaba empeñado, al cabo de sólo cuatro años pasaba a ser el escritor más famoso del joven país. También pasó a ser el escritor mejor pagado, pero, para sorpresa de la gente instalada, nada de eso rebajó su ideario socialista.
Esta combinación sería la que permitió que allá donde otros se habrían sentido hijos de la fortuna y habrían tratado de olvidar su origen o su opción social (nuestra historia reciente ofrece innumerables ejemplos de esta reubicación), London persistió con su convencimiento, y también con sus contradicciones. En ningún momento demostró en su densa correspondencia la menor presunción por el vertiginoso crecimiento de su fama y de los beneficios de estas. Por el contrario, se sentía que era algo que le correspondía por su talento y esfuerzo. No le habían dado nada que no hubiese ganado con su propio esfuerzo. Así pues, se adaptó a la nueva situación con toda naturalidad. Algo tendría que ver aquí las lecturas de Nietzsche, y su convicción de que la voluntad era la mayor de las virtudes, la que hacía funcionar todas las otras. Estaba convencido de que su vida era como una prueba manifiesta de que era portador de una voluntad enorme, una voluntad a la que no era en absoluto ajena la indignación social y la utopía. No era otra cosa lo que siempre aconseja cuando con una paciencia –muy poco común-, recomendaba a todos los desconocidos que le pedían consejo lo mismo: trabajar, trabajar, trabajar…
Se encontraba en la cima cuando lo dejó todo para cruzar el Atlántico y desembarcar en Londres donde volvió a ponerse sus ropas y zapatos de vagabundos, y se internó en unos de los barrios más miserables de la ciudad del imperio más poderoso del mundo, todo para ofrecer su propia investigación sobre la miseria extrema de los últimos, y de ahí surgió una de sus obras más duras y representativas, “Gente del abismo” 2/, una obra que figura por derecho propio entre las clásicas de la literatura revolucionaria.
En sus constantes peroratas como agitador y propagan dista del socialismo, London fue consecuente con una idea que aprendió en el Manifiesto Comunista, y según la cual los socialistas deben de hablar sin ocultar sus objetivos y sus puntos de vistas. Llevó adelante esta premisa a las calles de las grandes urbes norteamericanas y a los salones donde los grandes burgueses le invitaron en honor a su prestigio como literato. Así, en 1905, y delante del «tout» San Francisco, London proclamó cosas como las siguientes: «¡Nada de una parte!. Necesitamos todo lo que poséis. No nos conformaremos con menos. Queremos llevar las riendas del poder y el destino de género humano. ¡Mirad nuestras manos!. Os quitaremos vuestro gobierno, vuestros palacios y toda vuestra dorada riqueza, y llegará el día en que tendréis que trabajar con vuestras propias manos para ganaros el pan como hace el campesino en; el campo o el botones consumido en vuestra metrópolis. Mirad nuestras manos, miradlas bien: ¡Son manos fuertes!».
Estas palabras tienen plena vigencia hoy en día, reflejan de alguna manera el sentimiento y el sueño de millones de seres por que desaparezca de una vez el sistema capitalista, basado desde su origen en la injusta explotación del trabajo humano, el ansia de lucro ilimitado y el expolio destructor de los bienes de la Tierra. Sí esto ha podido ser ocultado por ocultado en fases integradoras como la última –integración acentuada por la descomposición del sistema burocrático en el Este, y por la involución de las viejas izquierdas con las que London se mostrará despiadado en el talón de hierro-, ahora resulta patente el mal social y ecológico que ha causado. London representó con potencia una de las alternativas históricas que propugnaban la llamada a la “revolución social”, y que, después de toda clase de vicisitudes, acabaría formando parte de la misma enfermedad. Arruinada por el señuelo del consumismo –en realidad de las conquistas parciales del movimiento obrero y popular- tras siglos de miseria y, del sometimiento a los “principios” de la “libre empresa” y de una competitividad salvaje que con su egoísmo propietario ha llegado a asimilar a una izquierda integrada y más transformada que transformadora, con unos sindicaos en vías del suicidio…
Hay un London que habló de todo esto, un militante que sentía que la revolución «aquí y ahora» y que se despedía en sus cartas con las siguientes palabras: “Con Usted por la Revolución”. Se dice que London se contradijo desde el momento en que dejó de ser un paria, un vagabundo y un proletario, para ser un intelectual. No creo que se pueda llamar a eso deserción, aunque el mismo lo apunta en una de sus narraciones, concretamente en El renegado. El London escritor se forjó junto con el London proletario. Fue trabajando en condiciones de semiesclavitud como se forjó leyendo y reescribiendo la obra de los maestros, así lo cuenta en “Martin Eden”, cuyo nombre es paradigma del proletario que accede a las Letras, un lugar muy estrecho en el que caben muy pocos ejemplares: Máximo Gorki, Panait Istrati, o nuestro Miguel Hernández. Y no muchos más.
Como parte de esa militancia en la que persistió hasta las vísperas de su muerte, justo después de una renuncia en la que London a pesar de sus contradicciones, ajustó sus cuentas con una socialdemocracia que no lo estaba dejando de ser, se insertan obras como las ya mencionadas, como estos escritos que el lector tiene en sus manos, y también una auténtica pesadilla que tituló El talón de hierro, sobre la que hemos anexado unas consideraciones de Trotsky escritas décadas más tarde, y que revelan todo lo que London tuvo de visionario…
Su panfleto sobre la huelga está dedicado a Eugene Victor Debs (1855-1926), que fue, junto con Daniel de León, la figura más destacada del socialismo norteamericano, su mejor orador y su figura humana más notable. Los nombres de Eugene y Victor se lo pusieron sus padres en homenaje a Eugene Sue y Victor Hugo, unos padres que cuando se Debs se encontraba encarcelado durante la huelga Pullman, en 1893, le mandaron el siguiente telegrama: «Mantente en tus principios sin temor a las consecuencias». Organizador de la American Railway Unión, el primer sindicato industrial de los trabajadores ferroviarios en 1893 y al frente del cual protagonizó grandes luchas, empezó siendo militante demócrata de la Asamblea de Indiana, partidario del movimiento populista y más tarde del demócrata radical Willian Jennings Bryan.
Debs se convirtió en muy poco tiempo en el líder más popular del socialismo y se presentó a la Presidencia cinco veces consecutivas, y durante estas campañas recorrió el país en un tren llamado el Rojo Especial. Su nombre va asociado a una «época dorada» del socialismo norteamericano. En 1912, Debs consiguió el seis por ciento de los votos (897.011), y en 1921, estando preso en Atlanta, 919.799; después de él, ya nada fue igual. Perteneció siempre al ala izquierda del partido, era un convencido anticapitalista (el sistema capitalista, dijo, «es nocivo; por su propia naturaleza es fundamentalmente injusto, inhumano, sin futuro y, por eso, no puede durar), convencido de las virtudes del sindicalismo revolucionario (fue uno de los fundadores de las IWW y el único marxista, un marxismo sin profundización teórica, siempre respetado por los anarcosindicalistas), de la huelga general (sus ideas al respecto sirvió para una pequeña obra de Jack London, El sueño de Debs), y de la acción directa, incluso armada, cuando la brutalidad del sistema lo exigía.
Su prestigio fue enorme y los intentos de la derecha no lograron nunca desplazarlo de la cabeza del partido, encarnaba de una forma natural la unión de las fuerzas radicales de Norteamérica (populistas, socialistas utópicos, marxistas, cristianos de izquierdas, sindicalistas revolucionarios, etc.). Su humanidad era tal que al salir de la prisión –en donde estuvo continuamente hasta el final de su vida–, los presos le escribieron una carta en la que decían: Lamentamos egoístamente tu marcha al mundo exterior y a los escenarios del trabajo. Tu presencia aquí ha sido para nosotros como un oasis en un desierto es para el viajero cansado y hastiado, o como un rayo de sol que aparece entre las nubes…». Trotsky que lo conoció en 1917, vio en él la única excepción de un socialismo compuesto por «dentistas prósperos».
En Debs brillaba todavía la llama del viejo socialismo. Se mantuvo al margen de las luchas intestinas del partido, su prestigio le permitía prescindir del aparato y sus posiciones siempre se encontraban muy a la izquierda de éste. Como diputado son famosos sus discursos parlamentarios, fue quizás el único socialista que defendió la dictadura del proletariado en el Senado. Durante la Primera Guerra Mundial fue un internacionalista intransigente y vigoroso, y denunció los intereses bastardos que se escondían detrás de las grandes palabras. Simpatizó ardientemente con la revolución rusa, pero aunque apoyó las actividades de John Reed, no tomó partido por el comunismo. Era ya una figura decorativa en el partido y no se hizo a la idea de una división. Barrows Dunham lo califica como «el último hereje americano de los últimos cien años» (Héroes y herejes, T. II, p. 221, Seix Barral, BCN, 1969).
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Notas
1/ Esta obra de London se puede encontrar en la antología de sus Textos anticapitalistas editados con el título de Tiempos de ira (Los Libros de la Frontera, Barcelona, 2010)
2/ Editado en 2001 por El Viejo Topo en traducción de Alex Blasco con prólogo del autores de estas líneas.
Los cinco golpes fracasados de la oposición venezolana en 2019
Cinco grandes acciones violentas de la derecha venezolana lograron ser desactivadas durante 2019. Eso explica, en parte, por qué el país llega a fin de año con una tranquilidad que sorprende a muchos. La última gran operación debía tener lugar el 15 de diciembre. En Sputnik repasamos cuáles fueron esas acciones.
Nadie sabía a comienzos de año cómo terminaría 2019. Juan Guaidó se había autoproclamado presidente encargado de Venezuela en una operación creada y sostenida de manera pública por EEUU de la mano del presidente Donald Trump, y el país parecía encaminarse hacia una confrontación violenta sin retorno.
Ese pronóstico vendido a gran escala por una ingeniería mediática dejó a muchos analistas con sus proyecciones cargadas de errores. Ya quedan pocos días para fin de año y Venezuela mantiene una tranquilidad de superficie que sorprende a quien transite por sus calles: la oposición ya no moviliza, el chavismo conserva su capacidad de despliegue habitual y una mayoría de la población piensa en cómo hacer que las fiestas sean fiestas.
¿Por qué el plan de golpe rápido que debía encabezar Guaidó no resultó? En parte porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el núcleo central del poder político del chavismo no se quebraron. Y por algo más: fracasaron al menos cinco acciones de violencia que debían darles la victoria, de las cuales dos fueron visibles y tres fueron desactivadas antes de que sucedieran. La última debería haber ocurrido el pasado 15 de diciembre con el ataque a varios cuarteles.
23 de febrero
La primera gran acción ocurrió el 23 de febrero, con la jornada que marcó el punto más alto de acumulación del bloque golpista, tanto a nivel nacional como internacional. Guaidó se había autoproclamado un mes antes, día por día, y en esa fecha debían ingresar por la fuerza los anunciados "camiones con ayuda humanitaria" desde la ciudad de Cúcuta, en Colombia.
El despliegue golpista en la frontera fue con fuegos artificiales: un concierto millonario que trajo a cantantes como Maluma o Carlos Vives, y una jornada que contó con la presencia del vicepresidente norteamericano Mike Pence, el senador republicano Marcos Rubio, el presidente de Colombia, Iván Duque, de Chile, Sebastián Piñera, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez.
El fracaso de la operación fue tan grande como su anuncio. Los camiones no lograron pasar a Venezuela; dos de ellos fueron incendiados en uno de los puentes fronterizos por los grupos de choque y todo fue presenciado por los grandes medios y gobiernos de la región, EEUU y Europa.
La reunión del Grupo de Lima en Bogotá que siguió al 23, evidenció que la promesa de la derecha venezolana había resultado ser un fraude y cayeron en saco roto los discursos de Guaidó o Julio Borges —prófugo de la justicia venezolana— que pedían escalar hasta la intervención internacional.
30 de abril
La madrugada del 30 de abril sorprendió al país con el video difundido por Juan Guaidó, Leopoldo López —dirigente del partido Voluntad Popular, del cual forma parte el autoproclamado— y un grupo pequeño de militares armas en mano. En el mismo afirmaban estar en la base militar de La Carlota, en el corazón de Caracas, y llamaban a la población y las fuerzas militares a respaldarlos.
En el transcurso de la mañana se supo que el video había sido filmado en las afueras de La Carlota y que, en consecuencia, la base militar nunca había sido tomada. El simulacro con López a la cabeza —recién escapado de su prisión domiciliaria tuvo un lapso de acción breve.
Los golpistas contaron con dos problemas centrales: no se sumó un sector de la FANB y la respuesta de la gente en las calles para respaldarlos fue pequeña. Sin armas y sin pueblo, el intento de alzamiento se convirtió en una escapada de los protagonistas, como el mismo López que fue recibido en la embajada de España, donde se encuentra actualmente, y el jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), Christopher Figuera que escapó a Colombia y luego a EEUU.
23 de junio
La tercera gran acción debía sucedió el 23 y 24 de junio. Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, develó el plan desactivado: "Veníamos haciendo un seguimiento a todas estas operaciones desde hace 14 meses, a cada uno de los elementos involucrados en eventos de conspiración, disturbios, bombardeos, explosiones, los veníamos siguiendo, estuvimos en todas las reuniones para planificar los golpes de Estado", explicó en televisión.
Según Rodríguez, el plan contaba con varias acciones simultáneas: el asesinato del presidente Nicolás Maduro, del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, y de otros; el asalto a dos batallones militares; el bombardeo de la base de La Carlota; el asalto a la sede de la Dirección de Contrainteligencia Militar, y el ingreso a las bóvedas del Banco Central.
La escalada contaba con la toma final del Palacio Presidencial de Miraflores. Se trataba, como confesó uno de los involucrados, conocido como alias Marino, de "quemar todo para salvar el país".
29 de agosto
Un esquema de acciones similares fue desmontado en el mes de agosto. Esta vez se trataba de atentados a ser realizados con explosivo C4 en diferentes puntos claves de Caracas: en la sede de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), en el barrio 23 de Enero, y en el Palacio de Justicia.
Rodríguez reveló que el plan estaba siendo dirigido desde Colombia, donde funcionaban tres centros de entrenamiento paramilitar dirigidos a planificar esas acciones. Dos de los campamentos —uno de los cuales se encontraba a 2,5 kilómetros de la frontera— eran para formación en explosivos, y el tercero para entrenamiento militar.
"Todo lleva a Iván Duque, Álvaro Uribe, al norte de Santander, al paramilitarismo que campea feliz en la hermana República de Colombia", explicó Rodríguez, señalando cómo el Gobierno colombiano dio refugio a gran parte de quienes son perseguidos por la justicia venezolana por acciones de estas características.
No fue la primera vez que el Gobierno venezolano denunció la existencia de campamentos de entrenamiento paramilitar para atentar contra Venezuela. El caso anterior había sido luego del intento de asesinato de Nicolás Maduro en agosto del 2018, donde Rodríguez denunció que el centro de formación para los atentados se encontraba del otro lado de la frontera, en la localidad de Chinácota.
15 de diciembre
El último caso del 2019 era una acción que debía tener lugar el pasado domingo 15 de diciembre. Parte del plan consistía en el ataque a dos cuarteles en el este Sucre, oriente del país, que debían conectarse con acciones similares en los estados de Zulia, Táchira, Barinas, Aragua y Caracas.
"Tenemos de una conspiración que pretendía activarse para atacar varios cuarteles del ejército bolivariano y de la Guardia Nacional bolivariana en varias ciudades del país para provocar un baño de sangre militar, popular, para ensombrecer y bañar de sangre las navidades", dijo el presidente Nicolás Maduro al referirse sobre esos hechos.
Maduro acusó a Leopoldo López y a Juan Guaidó como responsables de las acciones y señaló el rol norteamericano.
Todo lo que no pasó
Si Venezuela está en calma para este fin de año es porque, entre otras cosas, varias de las acciones violentas lograron ser desarticuladas en el momento o antes de que ocurrieran. El panorama sería profundamente diferente si uno de esos planes se hubiera materializado con éxito.
Es parte de las razones de la crisis de la oposición, que se acerca a enero dividida, sin iniciativa política, envuelta en escándalos de corrupción y con la administración de Trump desconfiando de las capacidades de la derecha venezolana ante los evidentes fracasos.
La fecha clave es el 5 de enero: ese día se sabrá si Juan Guaidó seguirá como presidente de la Asamblea Nacional y por lo tanto reconocido como presidente encargado por parte de EEUU, o si será desplazado por otro sector. Mientras tanto los planes de acciones violentas no se detienen. Hace ya varios años que un sector de la oposición solo apuesta a una salida violenta, y que la política norteamericana construye acciones encubiertas para lograr el derrocamiento de Maduro.
Marco Teruggi
Sputniknews
Nadie sabía a comienzos de año cómo terminaría 2019. Juan Guaidó se había autoproclamado presidente encargado de Venezuela en una operación creada y sostenida de manera pública por EEUU de la mano del presidente Donald Trump, y el país parecía encaminarse hacia una confrontación violenta sin retorno.
Ese pronóstico vendido a gran escala por una ingeniería mediática dejó a muchos analistas con sus proyecciones cargadas de errores. Ya quedan pocos días para fin de año y Venezuela mantiene una tranquilidad de superficie que sorprende a quien transite por sus calles: la oposición ya no moviliza, el chavismo conserva su capacidad de despliegue habitual y una mayoría de la población piensa en cómo hacer que las fiestas sean fiestas.
¿Por qué el plan de golpe rápido que debía encabezar Guaidó no resultó? En parte porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el núcleo central del poder político del chavismo no se quebraron. Y por algo más: fracasaron al menos cinco acciones de violencia que debían darles la victoria, de las cuales dos fueron visibles y tres fueron desactivadas antes de que sucedieran. La última debería haber ocurrido el pasado 15 de diciembre con el ataque a varios cuarteles.
23 de febrero
La primera gran acción ocurrió el 23 de febrero, con la jornada que marcó el punto más alto de acumulación del bloque golpista, tanto a nivel nacional como internacional. Guaidó se había autoproclamado un mes antes, día por día, y en esa fecha debían ingresar por la fuerza los anunciados "camiones con ayuda humanitaria" desde la ciudad de Cúcuta, en Colombia.
El despliegue golpista en la frontera fue con fuegos artificiales: un concierto millonario que trajo a cantantes como Maluma o Carlos Vives, y una jornada que contó con la presencia del vicepresidente norteamericano Mike Pence, el senador republicano Marcos Rubio, el presidente de Colombia, Iván Duque, de Chile, Sebastián Piñera, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez.
El fracaso de la operación fue tan grande como su anuncio. Los camiones no lograron pasar a Venezuela; dos de ellos fueron incendiados en uno de los puentes fronterizos por los grupos de choque y todo fue presenciado por los grandes medios y gobiernos de la región, EEUU y Europa.
La reunión del Grupo de Lima en Bogotá que siguió al 23, evidenció que la promesa de la derecha venezolana había resultado ser un fraude y cayeron en saco roto los discursos de Guaidó o Julio Borges —prófugo de la justicia venezolana— que pedían escalar hasta la intervención internacional.
30 de abril
La madrugada del 30 de abril sorprendió al país con el video difundido por Juan Guaidó, Leopoldo López —dirigente del partido Voluntad Popular, del cual forma parte el autoproclamado— y un grupo pequeño de militares armas en mano. En el mismo afirmaban estar en la base militar de La Carlota, en el corazón de Caracas, y llamaban a la población y las fuerzas militares a respaldarlos.
En el transcurso de la mañana se supo que el video había sido filmado en las afueras de La Carlota y que, en consecuencia, la base militar nunca había sido tomada. El simulacro con López a la cabeza —recién escapado de su prisión domiciliaria tuvo un lapso de acción breve.
Los golpistas contaron con dos problemas centrales: no se sumó un sector de la FANB y la respuesta de la gente en las calles para respaldarlos fue pequeña. Sin armas y sin pueblo, el intento de alzamiento se convirtió en una escapada de los protagonistas, como el mismo López que fue recibido en la embajada de España, donde se encuentra actualmente, y el jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), Christopher Figuera que escapó a Colombia y luego a EEUU.
23 de junio
La tercera gran acción debía sucedió el 23 y 24 de junio. Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, develó el plan desactivado: "Veníamos haciendo un seguimiento a todas estas operaciones desde hace 14 meses, a cada uno de los elementos involucrados en eventos de conspiración, disturbios, bombardeos, explosiones, los veníamos siguiendo, estuvimos en todas las reuniones para planificar los golpes de Estado", explicó en televisión.
Según Rodríguez, el plan contaba con varias acciones simultáneas: el asesinato del presidente Nicolás Maduro, del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, y de otros; el asalto a dos batallones militares; el bombardeo de la base de La Carlota; el asalto a la sede de la Dirección de Contrainteligencia Militar, y el ingreso a las bóvedas del Banco Central.
La escalada contaba con la toma final del Palacio Presidencial de Miraflores. Se trataba, como confesó uno de los involucrados, conocido como alias Marino, de "quemar todo para salvar el país".
29 de agosto
Un esquema de acciones similares fue desmontado en el mes de agosto. Esta vez se trataba de atentados a ser realizados con explosivo C4 en diferentes puntos claves de Caracas: en la sede de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), en el barrio 23 de Enero, y en el Palacio de Justicia.
Rodríguez reveló que el plan estaba siendo dirigido desde Colombia, donde funcionaban tres centros de entrenamiento paramilitar dirigidos a planificar esas acciones. Dos de los campamentos —uno de los cuales se encontraba a 2,5 kilómetros de la frontera— eran para formación en explosivos, y el tercero para entrenamiento militar.
"Todo lleva a Iván Duque, Álvaro Uribe, al norte de Santander, al paramilitarismo que campea feliz en la hermana República de Colombia", explicó Rodríguez, señalando cómo el Gobierno colombiano dio refugio a gran parte de quienes son perseguidos por la justicia venezolana por acciones de estas características.
No fue la primera vez que el Gobierno venezolano denunció la existencia de campamentos de entrenamiento paramilitar para atentar contra Venezuela. El caso anterior había sido luego del intento de asesinato de Nicolás Maduro en agosto del 2018, donde Rodríguez denunció que el centro de formación para los atentados se encontraba del otro lado de la frontera, en la localidad de Chinácota.
15 de diciembre
El último caso del 2019 era una acción que debía tener lugar el pasado domingo 15 de diciembre. Parte del plan consistía en el ataque a dos cuarteles en el este Sucre, oriente del país, que debían conectarse con acciones similares en los estados de Zulia, Táchira, Barinas, Aragua y Caracas.
"Tenemos de una conspiración que pretendía activarse para atacar varios cuarteles del ejército bolivariano y de la Guardia Nacional bolivariana en varias ciudades del país para provocar un baño de sangre militar, popular, para ensombrecer y bañar de sangre las navidades", dijo el presidente Nicolás Maduro al referirse sobre esos hechos.
Maduro acusó a Leopoldo López y a Juan Guaidó como responsables de las acciones y señaló el rol norteamericano.
Todo lo que no pasó
Si Venezuela está en calma para este fin de año es porque, entre otras cosas, varias de las acciones violentas lograron ser desarticuladas en el momento o antes de que ocurrieran. El panorama sería profundamente diferente si uno de esos planes se hubiera materializado con éxito.
Es parte de las razones de la crisis de la oposición, que se acerca a enero dividida, sin iniciativa política, envuelta en escándalos de corrupción y con la administración de Trump desconfiando de las capacidades de la derecha venezolana ante los evidentes fracasos.
La fecha clave es el 5 de enero: ese día se sabrá si Juan Guaidó seguirá como presidente de la Asamblea Nacional y por lo tanto reconocido como presidente encargado por parte de EEUU, o si será desplazado por otro sector. Mientras tanto los planes de acciones violentas no se detienen. Hace ya varios años que un sector de la oposición solo apuesta a una salida violenta, y que la política norteamericana construye acciones encubiertas para lograr el derrocamiento de Maduro.
Marco Teruggi
Sputniknews
viernes, 20 de diciembre de 2019
Uruguay: Análisis de una derrota esperada
En la primera vuelta de las elecciones nacionales, 27 de octubre, el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, obtuvo una votación del 28,6% y el candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, alcanzó un 39%. Dado que la legislación electoral exige para ser electo en la primera vuelta el 50% de los sufragios emitidos (incluye votos en blanco y nulos), se convocó al balotaje.
En la misma noche del 27 de octubre dieron su apoyo público al candidato de la derecha en el balotaje los líderes de la oposición: Ernesto Talvi, Partido Colorado, con12,3% de los votos; el general retirado Guido Manini Ríos, de Cabildo Abierto, con 11%; Pablo Mieres, Partido Independiente, 1%; Edgardo Novick, Partido de la Gente, 1%.
El 5 de noviembre, la coalición “multicolor” de cinco partidos firmó un documento conjunto, el “Compromiso por el País” (https://partidocolorado.uy/documentos/compromiso.pdf), haciendo constar que: representaban el 53% de los votos emitidos; tenían 56 bancas en la Cámara de Representantes (integrada por 99 diputados); lograron 17 bancas en el Senado (integrada por 30 senadores y el vicepresidente de la República).
Si en el balotaje (24 de noviembre) todos los votantes de la coalición hubieran apoyado a Lacalle hubieran obtenido más del 50% de los votos, sin embargo, fue 48,71% a 47,51%, lo que implica un cambio sustancial de preferencias. Cabe destacar que las encuestadoras hasta el jueves previo a la elección estimaban que la diferencia sería entre 5% y 7%, pero el resultado fue de solamente 1,2%.
La reducción de diferencias se explicaría por tres razones: dos de ellas refieren a técnicas de campaña –se pasó de los actos masivos a la búsqueda de votos persona a persona; la campaña para traer frentistas del exterior– la tercera, es la principal y la políticamente más importante. Guido Manini Ríos1,, senador electo por Cabildo Abierto, el partido de la corporación militar, dirigió un video a las tropas identificando al Frente Amplio como un enemigo de las fuerzas armadas y pidiendo que no lo votaran (https://www.youtube.com/watch?v=x8Qx5ewUqGs), a lo que se sumó un comunicado del Centro Militar, típico de la guerra fría, en un estilo Bolsonaro que llama a extirpar el marxismo, asumiendo que el Frente Amplio es una fuerza marxista (https://www.martes.com.uy/comunicado-centro-militar).
Vale la pena considerar en este contexto las afirmaciones de una alta autoridad de las Fuerzas Armadas brasileñas: “Jair Bolsonaro no es pura ideología, detrás de todo eso está la estrategia de la cúpula de las Fuerzas Armadas de construir un presidente propio, encargado de imponer lo que denomina una "nueva democracia". Esta consistirá en un programa político ultraconservador y uno económico ultraliberal, con los condimentos de una participación activa de los militares en la vida política y la misión de arrancar de raíz a la 'izquierda que engaña a la sociedad". 2
También se difundió un WhatsApp (https://www.elobservador.com.uy) enviado por un comando autodenominado “Barneix” en el que se amenaza a los soldados: “Sabemos quién sos y contamos con tu voto y el de tú familia para salvar a la Patria. Es una orden. Las órdenes se acatan y el que no lo haga es un traidor. Sabemos como tratar a los traidores. (…) Empezamos a volver”3. Para completar el panorama, el Presidente del Centro Militar, que fue candidato a diputado por Cabildo Abierto, declaró éste lunes que no descarta que lo que está pasando en la región pueda pasar en Uruguay y que las Fuerzas Armadas –que tienen “monopolio del uso de la violencia”– están preparadas para actuar.
Este accionar de miembros de la “corporación militar” generó un rechazo de la sociedad civil que se expresó, no solo en un sorpresivo apoyo a la fórmula del FA, sino que además fue cuestionado por dirigentes políticos, movimientos sociales y periodistas de todos los medios de comunicación. El mensaje de la sociedad fue claro: la democracia se respeta.
El nuevo escenario
A pesar del apretado resultado de la segunda vuelta, el resultado final de las dos elecciones es que la coalición de derecha tiene mayoría parlamentaria en ambas cámaras y la presidencia del país, lo que implica un cambio casi total en la elite gobernante.
Una diferencia significativa entre la coalición perdedora y la ganadora, es que el Frente Amplio nació en 1971 y tiene múltiples mecanismos para garantizar el cumplimiento de las decisiones (disciplina partidaria), en cambio, la coalición de derecha es un agrupamiento electoral, recién constituido, y sin ninguna experiencia común de gobierno.
Dentro del Frente Amplio hay un desplazamiento del voto hacia la izquierda: el Movimiento de Participación Popular que dirige José Mujica, tiene 24 diputados y 6 senadores; el Partido Comunista y sus aliados tienen 2 senadores y 6 diputados; el Partido Socialista tiene 1 senador y 3 diputados, sumados son 8 senadores en 13 y 33 diputados en 42.
Debe destacarse, además, que el partido de la corporación militar, obtuvo 3 senadores y 11 diputados por lo cual tiene un peso fundamental dentro de la coalición “multicolor”, porque son la minoría que garantiza la mayoría parlamentaria. Cabildo Abierto se inscribe en el avance, tanto en nuestro continente como en el mundo, de los partidos de ultraderecha, profundamente regresivos y desestabilizadores de la democracia.
Uno de los puntos más relevantes del nuevo escenario es la modificación sustancial de la inserción geopolítica del país, el nuevo gobierno plantea “La defensa de la Democracia y los Derechos Humanos a nivel regional será promovida en el marco de la OEA y todas aquellas instancias que busquen reafirmar tales objetivos (por ejemplo, el grupo de Lima).” (Partido Nacional, Programa de Gobierno 2020-2025, pg. 30, https://www.partidonacional.org.uy/).
Impulsaran una inserción económica internacional “libre de condicionamientos ideológicos”, apuntando a priorizar: el acuerdo de Asociación Estratégica con la Unión Europea; la flexibilización del Mercosur, para posibilitar la firma de tratados de libre comercio con terceros países sin necesidad del aval de los países miembros; las relaciones con la Alianza del Pacífico.
A su vez, se mantendrá la política de apertura a la Inversión Extranjera Directa, y se continuará con la construcción de la cuestionada segunda planta de UPM, sobre el Río Negro. Se plantean incrementar la inversión (básicamente extranjera) a través de la Participación Público Privada, a través de “Modificar el régimen, con el fin de reducir plazos legales, eliminar superposiciones y costos burocráticos, aumentar los atractivos para invertir…” (Punto 5, Compromiso por el País).
Desde el punto de vista macroeconómico plantean un fuerte ajuste fiscal, proponen reducir el gasto y no aumentar los impuestos. Esto reducirá, entre otros, el personal que tiene vínculos laborales directos con el Estado y el número de trabajadores tercerizados que se contratan a través de empresas y ONGs. Elaboran un presupuesto “base cero”, que implica no aumentar los gastos discrecionales, aquellos que dependen únicamente de la voluntad del gobierno (insumos, inversiones, cantidad de personal, etc.).
La asistencia financiera al sistema de seguridad social se tratará de reducir a través de “reformas paramétricas del régimen jubilatorio por solidaridad intergeneracional administrado por el Banco de Previsión Social, así como con perfeccionar el pilar de ahorro individual” (p. 88, Programa del Partido Nacional). Estas medidas implicarán pérdidas en el monto de las pasividades de los trabajadores que se jubilen en el futuro.
Para reducir el costo país y lograr mejoras en la competitividad de precios llevarán adelante un proceso devaluatorio que, como es obvio, reducirá el poder adquisitivo del salario y las pasividades.
Los derechos de los trabajadores están en cuestión, en la medida que: eliminaran el derecho de ocupación de los lugares de trabajo en el sector privado (extensión del derecho de huelga); intentaran reducir el contenido y ámbito de aplicación de los Consejos de Salarios; pretenden, además, reglamentar el derecho de huelga y exigir personería jurídica a los sindicatos.
En esencia podríamos sostener que el “Compromiso por el País” y los programas de los partidos que integran la Coalición de derecha se alinean con los planteos de las Cámaras Empresariales (http://www.ciu.com.uy/innovaportal). Al respecto recomendamos ver el análisis crítico que presentamos en el Semanario “Voces” (http://semanariovoces.com/contra-el-manifiesto-del-capital-por-antonio-elias/).
Las responsabilidades del progresismo
Existen múltiples ejes de análisis para tratar de explicar lo sucedido: errores en la estrategia electoral, malos candidatos, características de la campaña, etc.; los medios de comunicación masivos se impusieron en la población con una campaña favorable para la derecha; se perdió el peso de los grupos del FA que competían por el centro político con los partidos tradicionales, implosión del Frente Líber Seregni; las capas medias pagaron el ajuste fiscal del tercer período de gobierno (2015-2019) y los desheredados del sistema que –en la necesidad de sobrevivir cada día, buscan la protección de los “poderosos” sin importar el partido– fueron los más afectados por el estancamiento de la economía y la pérdida de empleos.
Todas las razones señaladas tienen una parte de la explicación, a nuestro entender el factor fundamental es que el Frente Amplio hizo un corrimiento al centro dejando de lado su programa. Recordemos qué en el contexto de una importante crisis económica, el Frente Amplio alcanza el gobierno en 2004, que mantiene en 2009 y 2014, teniendo siempre mayorías parlamentarias.
En el proceso para acceder al gobierno el FA desdibujó su programa histórico de cambios, y en el contexto de una estrategia “realista” incluyó una amplia política de alianzas para captar el voto del centro político.
El FA en el gobierno no se planteó en ningún momento aplicar políticas antiimperialistas y antioligárquicas, no solamente como práctica sociopolítica limitada por una determinada correlación de fuerzas, sino como sustento ideológico de su accionar. Las definiciones programáticas se fueron diluyendo: primero, en forma ambigua; luego, frontalmente para obtener el aval de los señores del «mercado».
Los tres gobiernos del FA, con sus matices y diferencias, se inscribieron dentro de las variadas opciones de la institucionalidad capitalista para administrar la crisis. Renunciaron a su lucha contra el neoliberalismo y asumieron las reformas institucionales de “segunda generación” del Banco Mundial como si fueran un programa superador del neoliberalismo. Los cambios son fuertes en el plano electoral, mínimos o nulos en lo ideológico, pero en lo económico e institucional se profundiza el capitalismo dependiente.
En el tercer gobierno trato de administrar la caída de precios internacionales, el estancamiento productivo, el aumento del déficit fiscal con un ajuste fiscal gradual sobre el salario directo e indirecto de los trabajadores sin afectar al capital.
En efecto, la modificación del ciclo económico mundial y su impacto en el precio de las materias primas provocó una caída global de los ingresos del país. Las políticas de conciliación de clases (socialdemocracia) requieren recursos para atender los intereses del capital y del trabajo. Hasta el 2014 se mantuvieron con dificultades, pero luego el ajuste afectó fundamentalmente a los trabajadores y no al capital.
La inseguridad, el crecimiento de los delitos sobre las personas y la propiedad, se transformó en un problema muy importante, que más allá de que la población uruguaya esté en mejores condiciones de seguridad que otros países del continente, lo que compara la gente es su situación actual respecto a su situación anterior y, objetivamente, empeoró.
No se hizo ninguna política contra el capital transnacional, por el contrario, se lo favoreció ampliamente (Ley de promoción de inversiones, Zonas Francas, libertad absoluta para mover sus capitales). Tampoco se hicieron políticas de preservación del ambiente, las cianobacterias contaminan los ríos y las costas como consecuencia de los fertilizantes que aumentan las ganancias del agro negocio.
Por último, lo fundamental, no hubo lucha ideológica contra los principios y valores del sistema socioeconómico vigente. Esa falencia es una responsabilidad compartida, como señala Rubén Montedonico (“Uruguay en el trance electoral”, Semanario “Voces”, 21/11/2019, pg. 23) “El FA, asimismo, cortó las poleas de trasmisión que lo ligaron con sus bases y pasó a ser una mutualidad cupular donde lo principal se debatió entre líderes; debe añadirse la escasez –en general– de una arquitectura clasista de la central sindical y el papel secundario de la universidad pública.”
Antonio Elías
Notas:
1 Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas desde el 2 de febrero de 2015 hasta el 12 de marzo de este año, cuando fue destituido por el Presidente de la República, después de insubordinarse al criticar a la Justicia Civil y al Poder Ejecutivo, ocultando información que incriminaba a uno de los principales asesinos y torturadores de la dictadura cívico militar (1973-1984).
2 https://www.ambito.com/bolsonaro-un-lider-construido-pos-un-nuevo-proyecto-poder-militar-n4035789
3 https://www.elobservador.com.uy/nota/fiscalia-investiga-amenaza-del-comando-barneix-que-llego-a-miles-previo-al-balotaje-20191128113550?utm_source=planisys&utm_medium=EO-TitularesMediod%C3%ADa&utm_campaign=EO-TitularesMediod%C3%ADa2019&utm_content=9
Antonio ElíasMaster en Economía, Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR), miembro de la REDIU.
Artículo publicado en el #38 del Boletín “Nuestra América XXI. Desafíos y alternativas”, del Grupo de Trabajo: “Crisis y Economía Mundial” del CLACSO y en el Semanario “Voces”, 12 de diciembre de 2019, Montevideo, Uruguay.
En la misma noche del 27 de octubre dieron su apoyo público al candidato de la derecha en el balotaje los líderes de la oposición: Ernesto Talvi, Partido Colorado, con12,3% de los votos; el general retirado Guido Manini Ríos, de Cabildo Abierto, con 11%; Pablo Mieres, Partido Independiente, 1%; Edgardo Novick, Partido de la Gente, 1%.
El 5 de noviembre, la coalición “multicolor” de cinco partidos firmó un documento conjunto, el “Compromiso por el País” (https://partidocolorado.uy/documentos/compromiso.pdf), haciendo constar que: representaban el 53% de los votos emitidos; tenían 56 bancas en la Cámara de Representantes (integrada por 99 diputados); lograron 17 bancas en el Senado (integrada por 30 senadores y el vicepresidente de la República).
Si en el balotaje (24 de noviembre) todos los votantes de la coalición hubieran apoyado a Lacalle hubieran obtenido más del 50% de los votos, sin embargo, fue 48,71% a 47,51%, lo que implica un cambio sustancial de preferencias. Cabe destacar que las encuestadoras hasta el jueves previo a la elección estimaban que la diferencia sería entre 5% y 7%, pero el resultado fue de solamente 1,2%.
La reducción de diferencias se explicaría por tres razones: dos de ellas refieren a técnicas de campaña –se pasó de los actos masivos a la búsqueda de votos persona a persona; la campaña para traer frentistas del exterior– la tercera, es la principal y la políticamente más importante. Guido Manini Ríos1,, senador electo por Cabildo Abierto, el partido de la corporación militar, dirigió un video a las tropas identificando al Frente Amplio como un enemigo de las fuerzas armadas y pidiendo que no lo votaran (https://www.youtube.com/watch?v=x8Qx5ewUqGs), a lo que se sumó un comunicado del Centro Militar, típico de la guerra fría, en un estilo Bolsonaro que llama a extirpar el marxismo, asumiendo que el Frente Amplio es una fuerza marxista (https://www.martes.com.uy/comunicado-centro-militar).
Vale la pena considerar en este contexto las afirmaciones de una alta autoridad de las Fuerzas Armadas brasileñas: “Jair Bolsonaro no es pura ideología, detrás de todo eso está la estrategia de la cúpula de las Fuerzas Armadas de construir un presidente propio, encargado de imponer lo que denomina una "nueva democracia". Esta consistirá en un programa político ultraconservador y uno económico ultraliberal, con los condimentos de una participación activa de los militares en la vida política y la misión de arrancar de raíz a la 'izquierda que engaña a la sociedad". 2
También se difundió un WhatsApp (https://www.elobservador.com.uy) enviado por un comando autodenominado “Barneix” en el que se amenaza a los soldados: “Sabemos quién sos y contamos con tu voto y el de tú familia para salvar a la Patria. Es una orden. Las órdenes se acatan y el que no lo haga es un traidor. Sabemos como tratar a los traidores. (…) Empezamos a volver”3. Para completar el panorama, el Presidente del Centro Militar, que fue candidato a diputado por Cabildo Abierto, declaró éste lunes que no descarta que lo que está pasando en la región pueda pasar en Uruguay y que las Fuerzas Armadas –que tienen “monopolio del uso de la violencia”– están preparadas para actuar.
Este accionar de miembros de la “corporación militar” generó un rechazo de la sociedad civil que se expresó, no solo en un sorpresivo apoyo a la fórmula del FA, sino que además fue cuestionado por dirigentes políticos, movimientos sociales y periodistas de todos los medios de comunicación. El mensaje de la sociedad fue claro: la democracia se respeta.
El nuevo escenario
A pesar del apretado resultado de la segunda vuelta, el resultado final de las dos elecciones es que la coalición de derecha tiene mayoría parlamentaria en ambas cámaras y la presidencia del país, lo que implica un cambio casi total en la elite gobernante.
Una diferencia significativa entre la coalición perdedora y la ganadora, es que el Frente Amplio nació en 1971 y tiene múltiples mecanismos para garantizar el cumplimiento de las decisiones (disciplina partidaria), en cambio, la coalición de derecha es un agrupamiento electoral, recién constituido, y sin ninguna experiencia común de gobierno.
Dentro del Frente Amplio hay un desplazamiento del voto hacia la izquierda: el Movimiento de Participación Popular que dirige José Mujica, tiene 24 diputados y 6 senadores; el Partido Comunista y sus aliados tienen 2 senadores y 6 diputados; el Partido Socialista tiene 1 senador y 3 diputados, sumados son 8 senadores en 13 y 33 diputados en 42.
Debe destacarse, además, que el partido de la corporación militar, obtuvo 3 senadores y 11 diputados por lo cual tiene un peso fundamental dentro de la coalición “multicolor”, porque son la minoría que garantiza la mayoría parlamentaria. Cabildo Abierto se inscribe en el avance, tanto en nuestro continente como en el mundo, de los partidos de ultraderecha, profundamente regresivos y desestabilizadores de la democracia.
Uno de los puntos más relevantes del nuevo escenario es la modificación sustancial de la inserción geopolítica del país, el nuevo gobierno plantea “La defensa de la Democracia y los Derechos Humanos a nivel regional será promovida en el marco de la OEA y todas aquellas instancias que busquen reafirmar tales objetivos (por ejemplo, el grupo de Lima).” (Partido Nacional, Programa de Gobierno 2020-2025, pg. 30, https://www.partidonacional.org.uy/).
Impulsaran una inserción económica internacional “libre de condicionamientos ideológicos”, apuntando a priorizar: el acuerdo de Asociación Estratégica con la Unión Europea; la flexibilización del Mercosur, para posibilitar la firma de tratados de libre comercio con terceros países sin necesidad del aval de los países miembros; las relaciones con la Alianza del Pacífico.
A su vez, se mantendrá la política de apertura a la Inversión Extranjera Directa, y se continuará con la construcción de la cuestionada segunda planta de UPM, sobre el Río Negro. Se plantean incrementar la inversión (básicamente extranjera) a través de la Participación Público Privada, a través de “Modificar el régimen, con el fin de reducir plazos legales, eliminar superposiciones y costos burocráticos, aumentar los atractivos para invertir…” (Punto 5, Compromiso por el País).
Desde el punto de vista macroeconómico plantean un fuerte ajuste fiscal, proponen reducir el gasto y no aumentar los impuestos. Esto reducirá, entre otros, el personal que tiene vínculos laborales directos con el Estado y el número de trabajadores tercerizados que se contratan a través de empresas y ONGs. Elaboran un presupuesto “base cero”, que implica no aumentar los gastos discrecionales, aquellos que dependen únicamente de la voluntad del gobierno (insumos, inversiones, cantidad de personal, etc.).
La asistencia financiera al sistema de seguridad social se tratará de reducir a través de “reformas paramétricas del régimen jubilatorio por solidaridad intergeneracional administrado por el Banco de Previsión Social, así como con perfeccionar el pilar de ahorro individual” (p. 88, Programa del Partido Nacional). Estas medidas implicarán pérdidas en el monto de las pasividades de los trabajadores que se jubilen en el futuro.
Para reducir el costo país y lograr mejoras en la competitividad de precios llevarán adelante un proceso devaluatorio que, como es obvio, reducirá el poder adquisitivo del salario y las pasividades.
Los derechos de los trabajadores están en cuestión, en la medida que: eliminaran el derecho de ocupación de los lugares de trabajo en el sector privado (extensión del derecho de huelga); intentaran reducir el contenido y ámbito de aplicación de los Consejos de Salarios; pretenden, además, reglamentar el derecho de huelga y exigir personería jurídica a los sindicatos.
En esencia podríamos sostener que el “Compromiso por el País” y los programas de los partidos que integran la Coalición de derecha se alinean con los planteos de las Cámaras Empresariales (http://www.ciu.com.uy/innovaportal). Al respecto recomendamos ver el análisis crítico que presentamos en el Semanario “Voces” (http://semanariovoces.com/contra-el-manifiesto-del-capital-por-antonio-elias/).
Las responsabilidades del progresismo
Existen múltiples ejes de análisis para tratar de explicar lo sucedido: errores en la estrategia electoral, malos candidatos, características de la campaña, etc.; los medios de comunicación masivos se impusieron en la población con una campaña favorable para la derecha; se perdió el peso de los grupos del FA que competían por el centro político con los partidos tradicionales, implosión del Frente Líber Seregni; las capas medias pagaron el ajuste fiscal del tercer período de gobierno (2015-2019) y los desheredados del sistema que –en la necesidad de sobrevivir cada día, buscan la protección de los “poderosos” sin importar el partido– fueron los más afectados por el estancamiento de la economía y la pérdida de empleos.
Todas las razones señaladas tienen una parte de la explicación, a nuestro entender el factor fundamental es que el Frente Amplio hizo un corrimiento al centro dejando de lado su programa. Recordemos qué en el contexto de una importante crisis económica, el Frente Amplio alcanza el gobierno en 2004, que mantiene en 2009 y 2014, teniendo siempre mayorías parlamentarias.
En el proceso para acceder al gobierno el FA desdibujó su programa histórico de cambios, y en el contexto de una estrategia “realista” incluyó una amplia política de alianzas para captar el voto del centro político.
El FA en el gobierno no se planteó en ningún momento aplicar políticas antiimperialistas y antioligárquicas, no solamente como práctica sociopolítica limitada por una determinada correlación de fuerzas, sino como sustento ideológico de su accionar. Las definiciones programáticas se fueron diluyendo: primero, en forma ambigua; luego, frontalmente para obtener el aval de los señores del «mercado».
Los tres gobiernos del FA, con sus matices y diferencias, se inscribieron dentro de las variadas opciones de la institucionalidad capitalista para administrar la crisis. Renunciaron a su lucha contra el neoliberalismo y asumieron las reformas institucionales de “segunda generación” del Banco Mundial como si fueran un programa superador del neoliberalismo. Los cambios son fuertes en el plano electoral, mínimos o nulos en lo ideológico, pero en lo económico e institucional se profundiza el capitalismo dependiente.
En el tercer gobierno trato de administrar la caída de precios internacionales, el estancamiento productivo, el aumento del déficit fiscal con un ajuste fiscal gradual sobre el salario directo e indirecto de los trabajadores sin afectar al capital.
En efecto, la modificación del ciclo económico mundial y su impacto en el precio de las materias primas provocó una caída global de los ingresos del país. Las políticas de conciliación de clases (socialdemocracia) requieren recursos para atender los intereses del capital y del trabajo. Hasta el 2014 se mantuvieron con dificultades, pero luego el ajuste afectó fundamentalmente a los trabajadores y no al capital.
La inseguridad, el crecimiento de los delitos sobre las personas y la propiedad, se transformó en un problema muy importante, que más allá de que la población uruguaya esté en mejores condiciones de seguridad que otros países del continente, lo que compara la gente es su situación actual respecto a su situación anterior y, objetivamente, empeoró.
No se hizo ninguna política contra el capital transnacional, por el contrario, se lo favoreció ampliamente (Ley de promoción de inversiones, Zonas Francas, libertad absoluta para mover sus capitales). Tampoco se hicieron políticas de preservación del ambiente, las cianobacterias contaminan los ríos y las costas como consecuencia de los fertilizantes que aumentan las ganancias del agro negocio.
Por último, lo fundamental, no hubo lucha ideológica contra los principios y valores del sistema socioeconómico vigente. Esa falencia es una responsabilidad compartida, como señala Rubén Montedonico (“Uruguay en el trance electoral”, Semanario “Voces”, 21/11/2019, pg. 23) “El FA, asimismo, cortó las poleas de trasmisión que lo ligaron con sus bases y pasó a ser una mutualidad cupular donde lo principal se debatió entre líderes; debe añadirse la escasez –en general– de una arquitectura clasista de la central sindical y el papel secundario de la universidad pública.”
Antonio Elías
Notas:
1 Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas desde el 2 de febrero de 2015 hasta el 12 de marzo de este año, cuando fue destituido por el Presidente de la República, después de insubordinarse al criticar a la Justicia Civil y al Poder Ejecutivo, ocultando información que incriminaba a uno de los principales asesinos y torturadores de la dictadura cívico militar (1973-1984).
2 https://www.ambito.com/bolsonaro-un-lider-construido-pos-un-nuevo-proyecto-poder-militar-n4035789
3 https://www.elobservador.com.uy/nota/fiscalia-investiga-amenaza-del-comando-barneix-que-llego-a-miles-previo-al-balotaje-20191128113550?utm_source=planisys&utm_medium=EO-TitularesMediod%C3%ADa&utm_campaign=EO-TitularesMediod%C3%ADa2019&utm_content=9
Antonio ElíasMaster en Economía, Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR), miembro de la REDIU.
Artículo publicado en el #38 del Boletín “Nuestra América XXI. Desafíos y alternativas”, del Grupo de Trabajo: “Crisis y Economía Mundial” del CLACSO y en el Semanario “Voces”, 12 de diciembre de 2019, Montevideo, Uruguay.
Aviones, barcos, seguros: Cuba cercada
El 7 de noviembre, la Asamblea General de Naciones Unidas exigió a EEUU, por 187 votos contra 3, levantar el bloqueo a Cuba. Espacio "Contratuit", en Cubainformación TV.
miércoles, 18 de diciembre de 2019
La huelga en Francia: comienza una jornada clave y se plantea su extensión hasta Navidad

Dos orientaciones en curso: la de las direcciones sindicales y la del movimiento obrero.
La jornada del martes 17 será importante para el curso de la huelga que tiene lugar en Francia contra la reforma previsional.
Se espera una movilización callejera superior a la del 5 de diciembre y la ampliación de las huelgas entre los ferroviarios, los maestros y profesores y núcleos combativos del sector privado. Es la respuesta inmediata a la presentación del proyecto de ley que hizo el primer ministro, Édouard Philippe, la semana pasada.
La Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), central sindical abiertamente colaboracionista y partidaria del ajustador proyecto de jubilación por puntos, reaccionó negativamente frente a una de las medidas anunciadas por Philippe –la suba inmediata de la edad para acceder a una jubilación completa, de 62 a 64 años-, adhirió a la manifestación y estará presente con su propia columna.
La posición del gobierno de Emmanuel Macron quedó aún más debilitada porque el martes tuvo que renunciar el ministro a cargo del proyecto, Jean-Pierre Delevoye, porque ejercía actividades incompatibles con su función, incluso remuneradas y al servicio del sector del seguro. El gobierno mostró así una vez más su cinismo y su pobreza política.
El desenlace del movimiento
Cabe indicar que hay dos movimientos en curso: por una parte el de las direcciones sindicales y por otra el del movimiento obrero en los trenes, subtes, colegios, hospitales, fábricas. Los llamados a jornadas de acción como la del día de hoy son un punto de encuentro entre la burocracia y los militantes. El programa político, la estrategia, las medidas de organización y la agitación, en cambio, son divergentes.
El punto es evidente con la CFDT: la mayor amplitud del movimiento puede transformarse en su talón de Aquiles. La central insiste en que quiere negociar la introducción de la “cláusula de equilibrio” de 62 a 64 años. El primer ministro va a recibir a los sindicatos obreros y a los patrones el miércoles y jueves. Para el gobierno será muy difícil retroceder, pero no hay que excluir que inventen alguna fórmula para imponer sus medidas y permitir el acuerdo de la CFDT. En realidad, todo el proyecto está compuesto por disposiciones que tienen como único objetivo disminuir las jubilaciones, aumentar los años de trabajo y permitirle a los gobiernos bajar el nivel de remuneración en todo momento.
Con la astucia propia de los traidores, el secretario general de la CFDT hace campaña a la vez para “reabrir” las negociaciones y para levantar el movimiento de huelga en los ferroviarios para las fiestas de Navidad. La propaganda del gobierno, de la prensa burguesa y de los periodistas lacayos de la televisión se concentra en este punto. Si se logra quebrar el movimiento para Navidad y las vacaciones escolares, será difícil retomarlo en enero. La continuidad de la huelga ferroviaria y de subtes la semana próxima, la ampliación del movimiento, la organización de comités de huelga y de coordinadoras y la agitación callejera, serán decisivas y pueden impedir las maniobras de la burocracia.
La lucha política
Las direcciones sindicales no quieren un enfrentamiento político con el gobierno pero no pueden encontrar una buena puerta de salida del conflicto. En la crisis actual del capitalismo, los ataques de cada burguesía son cada vez más despiadados; algo claro en el caso de la burguesía francesa, que está en retroceso con la desagregación del mercado mundial y la disgregación de la Unión Europea. Las jubilaciones son un terreno privilegiado para atacar el nivel de vida de toda la población; de sus condiciones elementales de existencia. Coincide además con el desmantelamiento del sistema hospitalario. El hospital público y gratuito es fundamental para todos y sobre todo para los viejos y los niños. El gobierno los está destruyendo. En este momento, en París, hay que trasladar a niños en peligro a más de 200 kilómetros para encontrar una cama. La degradación social toca a todos los sectores de la población laboriosa, como lo mostró combativamente el movimiento de los chalecos amarillos. Hoy, la movilización del personal hospitalario que está en huelga será muy importante y prepara ya dos nuevas jornadas de lucha. El movimiento actual es claramente un movimiento contra Macron y su gobierno y no faltan las pancartas y los núcleos militantes que lo plantean: Fuera Macron.
Ha habido dos maneras opuestas de prepararse para el discurso del primer ministro. Un volante del comité de movilización de los ferroviarios de París-Este nos dice el martes 10: “el PM debería presentar su proyecto el miércoles y por eso mañana debemos ser lo más numerosos posible para decir NO a la jubilación por puntos”. En cambio, las centrales Confederación General del Trabajo-Fuerza Obrera-Federación Sindical Unitaria (CGT-FO-FSU), Solidaires y las organizaciones estudiantiles sacan una declaración el mismo 11 y dicen: “...esperamos que el PM tome en cuenta el rechazo masivo que expresó la población al proyecto y lo retire. Confirmamos nuestra llamado a la apertura de verdaderas negociaciones sin condiciones previas”. Es cualitativamente más que una diferencia semántica: la burocracia está para transar y siempre abre la ilusión de una negociación. El movimiento huelguístico dice lo contrario.
Después del discurso, la declaración de la CGT insiste en una serie de reivindicaciones pero NO plantea el retiro del proyecto. Solidaires y FO son más claros en este punto. Aunque se coincida en las jornadas de acción las direcciones son un obstáculo. Las asambleas generales son dispersas, las coordinaciones escasas. La burocracia puede convocar a acciones nacionales y de envergadura; por ahora los militantes y luchadores lo hacen a nivel local, en su lugar de trabajo.
Ante las maniobras de las burocracias hay que oponer con fuerza una cuestión elemental: el curso de la huelga tiene que ser decidido por los huelguistas en Asamblea General. Las AG existen en talleres y estaciones ferroviarias, en colegios y escuelas. Hay que fortalecerlas en los próximos días con la toma de decisión de reconducir (prorrogar) la huelga el jueves y el viernes. Hay que desarrollar las coordinadoras por sectores y lugares geográficos para poner la agitación callejera a la orden del día.
Hay una decena de AG entre los ferroviarios, puntos de coordinación con la Régie Autonome des Transports Parisiens (subtes) y profesores: hay que consolidar este movimiento y extenderlo. Una acción que se puede mencionar es la de los ferroviarios de Austerlitz (París) que constituyen un comité, van a una escuela cercana para discutir y van a la Biblioteca Nacional de Francia, que está en el barrio, para que haya muchos huelguistas.
El gremio docente tiene un papel que puede ser clave: juega como una bisagra con la juventud estudiantil, tiene la práctica de las asambleas generales, tiene la disponibilidad para intervenir con otros sectores en lucha y en las puertas de las fábricas, a pesar de las derrotas de los últimos años. El sábado 14 se realizó una coordinadora nacional docente, que reunió a representantes de 14 academias y de más de 30 ciudades. Es un punto de partida al nivel del país. Hizo un llamado a todo el personal de la educación, a los alumnos, a las familias, a los sindicatos, por una huelga reconductible, un fondo de huelga, asambleas generales, una jornada nacional de lucha para el día 19 y una nueva reunión de la coordinadora para el día 22. Hizo también un llamado a acciones y luchas comunes a “todo el personal asalariado público y privado”. Unas iniciativas muy destacables.
Roberto Gramar
El Reino Unido después del triunfo de Johnson

El primer ministro Boris Johnson logró una holgada victoria en las elecciones del Reino Unido del 12 de diciembre, al alzarse con 365 escaños (66 más de los que tenía) en la Cámara de los Comunes, lo que le asegura una mayoría legislativa propia al partido conservador. En cambio, el partido laborista de Jeremy Corbyn sufrió un derrumbe histórico (203 bancas, 42 menos que antes), en lo que ha sido calificado como su peor resultado desde 1935.
Johnson logró imponer al Brexit como el eje de la campaña electoral. Esgrimió el planteo de concretar de una vez por todas el tortuoso proceso de ruptura con la Unión Europea (UE), aprobado en un referéndum en 2016. Por medio de un ataque a la burocracia ajustadora de Bruselas, le arrebató al laborismo circunscripciones históricas del centro y norte del país, zonas obreras que han padecido el proceso de desindustrialización de la ex primera ministra Margaret Thatcher y que han sufrido como nadie las políticas de ajuste que siguieron a la crisis de 2008. No se privó, durante la campaña, de prometer más fondos para salud y educación. Al mismo tiempo, atacó la “incontrolada inmigración”, que se ha transformado en un chivo expiatorio frente a la crisis en toda Europa. Como parte de su campaña, Johnson logró un acuerdo con el partido fascista y ultraderechista de Nigel Farage (el Partido del Brexit) para que éste bajara sus candidatos en aquellas circunscripciones en que la división de fuerzas ponía en juego la conquista del diputado por parte de los conservadores. El triunfo de Johnson ha sido saludado con entusiasmo por Trump, que le propone como alternativa a la UE un tratado de libre comercio entre ambas naciones.
Corbyn, en cambio, intentó un equilibrio imposible entre los sectores de su partido más proclives al Brexit y aquellos más inclinados a la permanencia. Como concesión al ala derechista de su partido, europeísta, prometió una postura más suave que la de Johnson en las negociaciones y levantó el planteo de un nuevo referéndum, pero sin fijar una indicación concreta de voto en ese potencial escenario. Esto contribuyó a la pérdida de bastiones históricos del laborismo a manos de los conservadores (en cambio, mantuvo su caudal y triunfó en Londres). Las concesiones no bastaron, sin embargo, para conformar al ala derecha, una parte de la cual saboteó su campaña.
Para disimular la falta de una respuesta para las masas al acuciante problema del Brexit, Corbyn adoptó un programa que contempla distintas demandas populares: suba del salario mínimo a 12 euros por hora a partir de los 16 años (actualmente es de 9,50 a partir de los 25, pero baja hasta los 5 para los menores de 18); reducción de la jornada laboral a 32 horas semanales (aunque en un plazo de diez años); nacionalización del ferrocarril y el transporte (pero con indemnización); defensa del sistema público de salud; mayor presupuesto para la lucha contra el cambio climático. De todos modos, Corbyn detuvo en el congreso partidario las propuestas de reintroducir una cláusula derogada por el ex primer minsitro Tony Blair que postula la nacionalización de los principales medios de producción (El País, 24/9).
El plan de Corbyn choca con las rígidas normas de la Unión Europea en materia fiscal y presupuestaria, con lo que desaira a aquellos que con su planteo ambiguo de un nuevo referéndum pretendía cortejar. Corbyn ha sido víctima de sus contradicciones.
La fuerza abiertamente europeísta de los comicios, el partido liberal demócrata, también sufrió un derrumbe. Obtuvo 11 bancas (10 menos) y su máxima dirigente perdió en su distrito. Los verdes sólo ganaron un escaño.
Perspectivas
La victoria de Johnson no resuelve las tendencias a la desintegración del Reino Unido que expuso el Brexit ni le asegura un mandato plácido. Si bien se ha reforzado como líder partidario, la mayoría que obtuvo el partido conservador no es homogénea, ya que cuenta con partidarios tanto de la permanencia como de la salida de la UE.
La burguesía y los grandes medios de comunicación han apoyado su campaña debido a su desconfianza hacia Corbyn (“la espectacular subida de la libra estos días hace pensar que la City pronostica una victoria conservadora”, informaba hace pocos días el corresponsal de El País de Madrid, en un artículo titulado “El dinero vota a Boris”, del 10/12), pero mayoritariamente recela del Brexit y más aún de una salida desordenada (sin acuerdo con la UE).
En Escocia, el Partido Nacional dio un salto político y se quedó con casi la totalidad de los escaños en juego en la región (obtuvo 48). Su referente, Nicola Sturgeon, volvió a reclamar un nuevo referéndum para alinear a Escocia dentro de la UE.
En el caso de Irlanda del Norte, la nueva propuesta en debate en la mesa de negociaciones con la UE, que consiste en situar la aduana en el mar como un modo de evitar el resurgimiento de una frontera dura en el territorio, no satisface del todo ni a los unionistas (partidarios de mantenerse dentro del Reino) ni a los partidarios de una Irlanda unificada. El conflicto irlandés, poco más de 20 años después de los acuerdos de “Viernes Santo”, amenaza con resurgir.
Si el comienzo del siglo XX marcó la pérdida del Reino Unido del status de máxima potencia capitalista global (a manos de Estados Unidos), el comienzo del siglo XXI plantea la amenaza de una disgregación del Reino como tal. El telón de fondo en ambos casos es una profunda crisis capitalista.
Pero no se trata de una crisis restringida al Reino Unido. El Brexit atiza las tendencias disgregadoras en todo el continente europeo, donde hay numerosas regiones que reclaman mayor autonomía o la separación de sus estados nacionales.
Dos variantes ajustadoras
El Brexit supone para algunos de sus impulsores la esperanza de reconquistar la gloria perdida del Reino por medio de una política autárquica y proteccionista. Pero la única perspectiva que se abre es la de una subordinación mayor a los Estados Unidos.
Los trabajadores que han votado a favor del Brexit en 2016 y por Johnson ahora tienen la expectativa de poder salir del chaleco de fuerza de las políticas de austeridad de la Unión Europea y mejorar sus condiciones de vida. Pero el Brexit es otra variante de ajuste, que intentará sacar a la burguesía de su crisis por medio de una desvalorización de la fuerza de trabajo y el ataque a las conquistas obreras. Johnson aprovechará su masiva votación para avanzar rápidamente en algunas de estas políticas.
En todo este período, la izquierda británica no ha podido fijar una política independiente frente a estas dos variantes ajustadoras. Se dividió entre planteos proclives al Brexit y otros de la permanencia en la Unión Europea.
Todo esto refuerza la necesidad de la unidad y la independencia política de los trabajadores. En función de ello, recobra valor el planteo el planteo estratégico de la unidad socialista del Reino Unido y de Europa.
Gustavo Montenegro
martes, 17 de diciembre de 2019
El precario acuerdo entre Estados Unidos y China

La cautela con que la prensa internacional ha tomado el nuevo acuerdo entre Estados Unidos y China retrata la fragilidad del compromiso. Ya varias veces han anunciado treguas entre ambas potencias que quedaron en la nada semanas después, y dispararon escaladas aún más pronunciadas. Todo indica que esta no será la excepción.
Según los informes, EEUU acordó recortar algunos de los aranceles sobre productos chinos por un valor de u$s360.000 millones y no continuar con aranceles adicionales, a cambio de lo cual China aceptó aumentar sus importaciones de productos agrícolas y otros bienes estadounidenses.
La Casa Blanca se ha reservado una carta, lo cual corrobora que todo está agarrado con alfileres. La reducción pactada irá acompañada de una cláusula de "snapback" en virtud de la cual los aranceles se restablecerían de inmediato si se determina que China no está cumpliendo con su parte del acuerdo. Los mecanismos que se utilizarán para definirlo permanecen en un cono de sombras, pero cualquiera sean lo que está claro es que el comercio con China tendrá lugar bajo la amenaza de volver a fojas cero.
Por lo pronto, hay un punto conflictivo que podría echar por tierra el acuerdo. Washington exige que se precise por escrito el monto de bienes estadounidenses que China se compromete a importar, el cual reclama que ascienda entre u$s40.000 millones y u$s50.000 millones -casi el doble de lo que se comercializaba antes de que comenzara la guerra comercial. Esta pretensión es resistida por el gigante asiático, que señala que implicaría tener que discriminar a otros proveedores -en primer lugar Brasil y en menor medida Argentina- cuyos precios son más bajos que los de Estados Unidos. Hay quienes señalan que la sorpresiva decisión de Trump de elevar los aranceles al acero y aluminio provenientes del Mercosur es una represalia a la competencia sudamericana frente las exportaciones agrícolas yanquis.
Crisis a ambos lados
Trump apuró el acuerdo porque necesita exhibir algún “éxito” y mejorar su imagen, que venía en caída entre los agricultores como consecuencia de las dificultades que ha provocado la guerra comercial para la comercialización de los granos estadounidenses. No olvidemos que los productores de los estados del sur han constituido una de las principales bases de apoyo del magnate en su momento, y que dicho sostén es vital en vistas a las elecciones presidenciales que se avecinan, en medio del impeachment en desarrollo.
Al abordar la situación no se puede soslayar el hecho que la recuperación económica, de la que se jacta el magnate, se viene desinflando y empieza a asomar la cola el fantasma de una recesión. De allí la los enfrentamientos de Trump con la Reserva Federal, a cuyo directorio reclama seguir reduciendo la tasa de interés prácticamente hasta cero. Lo cierto es que en lugar de las ventajas prometidas por el gobierno, la guerra comercial ha provocado el resultado inverso: las represalias contra China no han derivado en una mejora del intercambio comercial ni de los empleos, y como contrapartida sí ha significado un aumento de los costos industriales y un encarecimiento del consumo como resultado del incremento de los precios de los productos importados.
Visto desde el otro lado del mostrador, China tampoco se sustrae a la crisis. La guerra comercial potencia la desaceleración económica que ya se viene operando en la economía asiática. Hay quienes señalan que las estadísticas oficiales encubren el verdadero estado de la economía, en especial de la industria. El Estado chino enfrenta una deuda colosal, de casi tres veces su PBI, de modo tal que la capacidad de reactivar la economía por ese medio -como lo hizo al comienzo de la crisis financiera de 2008- se ha vuelto inviable.
Lo que está en juego
La búsqueda de un compromiso ha sido alentada por ambas partes, pero está lejos de lograr una salida al conflicto, que tiene como base la colisión de intereses estratégicos contrapuestos. En el acuerdo no figura ninguna de las exigencias sobre las que Washington venía batiendo el parche y que tienen que ver un resguardo de la propiedad intelectual, las patentes y el uso de tecnología estadounidense por parte de China. Tampoco se establece un freno a la expansión china en la industria de punta y una apertura de su economía a la penetración del capital foráneo, ansiada en primer lugar por las corporaciones yanquis. Lo que está en juego es la hegemonía tecnológica e industrial yanqui, algo que pone en última instancia pone en cuestión el dominio económico y militar de los Estados Unidos.
Pero el imperialismo no ha abandonado su objetivo de fondo, que es completar la restauración capitalista inconclusa en el gigante asiático, en sus propios términos y bajo su tutela. Este propósito es una “cuestión de Estado” compartida por toda la clase capitalista y es lo que explica que las reservas y voces críticas respecto del acuerdo “fase uno” -como se lo conoce- hayan surgido no sólo de los republicanos más “halcones” sino también entre las filas demócratas, por parte de partidarios de continuar con la presión para arrancar más concesiones a China.
Una carta dirigida a Trump, emitida ayer y firmada por tres demócratas del Senado -el líder de la minoría Charles Schumer, Ron Wyden y Sherrod Brown- pidió al presidente que se “mantenga firme” y avance en “compromisos seguros del gobierno chino para promulgar reformas estructurales sustantivas, exigibles y permanentes”, apuntando a ir más a fondo con las represalias y aprietes para abrir las puertas del gigante asiático a la colonización extranjera.
Fuera de los aranceles, hay otras esferas en que el conflicto no se ha detenido. La guerra monetaria, lejos de atenuarse, se viene potenciando y puede terminar teniendo efectos más nocivos que la propia imposición de tarifas aduaneras. Las autoridades chinas no se han privado de devaluar el yuan durante los últimos meses, y no hay que descartar que echen mano a este recurso con más virulencia.
Washington, mientras tanto, mantiene su negativa a aceptar el nombramiento de nuevos jueces para el órgano de solución de disputas de los países miembros de la Organización Mundial de Comercio, denunciando que dicha organización ha emitido fallos discriminatorios contra EEUU. De esa forma, mantiene el terreno despejado para decretar sanciones y represalias unilateralmente, como ha venido haciendo los últimos años. Hablando de eso, la Cámara de Representantes de EEUU acaba de imponer sanciones a empresas involucradas en gasoducto europeo Nord Stream 2, que conecta Rusia directamente con Alemania a través del Mar Báltico para desde ahí distribuir el gas por tierra a otros países europeos. El oleoducto Turkish Stream, que se extiende desde el sur de Rusia a través del Mar Negro hasta Turquía, también se verá afectado por las sanciones. Es un golpe por partida doble, dirigido tanto contra el régimen ruso como contra la Unión Europea.
Importa señalar que el acuerdo sellado entre el gobierno yanqui y el chino tampoco aborda las crecientes tensiones políticas y militares en relación a temas ríspidos como la crisis de Venezuela o las protestas en Hong Kong, que involucran a ambos. Nada resuelve, además, sobre la disputa en torno al control del Mar Meridional en el Pacífico, frente a las costas chinas.
Desenvuelto este panorama, está claro que el acuerdo es apenas un compromiso precario en medio de la tormenta económica, social y política mundial actual. La guerra comercial hunde sus raíces en la bancarrota capitalista, que ha pegado un nuevo salto y es el caldo de cultivo en el cual se viene abriendo paso una creciente polarización social y política, en un escenario dominado por el derrumbe de regímenes políticos, golpes de Estado y guerras, pero también por rebeliones populares y tendencias revolucionarias.
Pablo Heller
lunes, 16 de diciembre de 2019
Al Gore, el criminal de ocho guerras mercader del ecologismo

Férreo partidario de guerras de rapiña y de expansión colonialista de EE.UU., Al Gore atacó a quienes recurrían al “Síndrome de Vietnam” y a la muerte de miles de soldados para evitar más guerras: “Tenemos intereses en el mundo que son lo suficientemente importantes como para defenderlos. Y no deberíamos estar tan quemados por la tragedia de Vietnam para no reconocer la necesidad del uso de la fuerza para nuestros intereses".
Dicen que el que mata a una persona es un asesino, el que mata miles en la guerra es un héroe y si encima se viste de verde es Superman. En la Cumbre del imperialismo verde de Madrid 2019 no podía faltar Albert «Al» Gore, el promotor del negocio Big Green, el vicepresidente del gobierno de Bill Clinton (1993-2001) y premio Nobel de la Paz por su defensa del medio ambiente, el mismo galardón que recibió Henry Kissinger por su pacifismo y sus esfuerzos por los derechos humanos de los oprimidos.
Debido a que “borrar la memoria histórica” de los ciudadanos es imprescindible para que el actual sistema siga funcionando con tranquilidad, es también imprescindible desempolvar los dos aspectos del perverso historial del Héroe Verde para quienes pretendemos cambiarlo: 1) Como el hombre de destrucción masiva bélica de Afganistán, Irak, Yugoslavia, Albania, Sudán, Liberia, Haití y Congo, y 2) El falso ambientalista, fabricado por el imperialismo verde, que con su fama protege la destrucción del medioambiente a favor de sus propios negocios y de su clase. Se trata de uno de los halcones más agresivos del Partido Demócrata, personaje especialmente oportunista, que durante su carrera ha intentado con sus discursos contradictorios ganar el voto de los ultraconservadores y también de los progresistas y después utilizarlos para los intereses más siniestros de EEUU en el mundo.
Férreo partidario de guerras de rapiña y de expansión colonialista de EEUU, Al Gore atacó a quienes recurrían al “Síndrome de Vietnam” y la muerte de miles de soldados para evitar más guerras: “Tenemos intereses en el mundo que son lo suficientemente importantes como para defenderlos. Y no deberíamos estar tan quemados por la tragedia de Vietnam para no reconocer la necesidad del uso de la fuerza para nuestros intereses «. ¿Ha hecho algún estudio para determinar el daño de las guerras (¡El uso de "agente naranja”, por ejemplo!) al medio ambiente?
En 1978, nuestro Nobel se opuso a nuevas regulaciones federales de armas de fuego, para contentar a sus votantes en las zonas rurales.
En 1979 defendió el patrocinio del grupo terrorista "Contra" en Nicaragua por Reagan, y financiado con cocaína (a los “yihadistas” en Afganistán la CIA les paga con el dinero del opio, cuyo cártel obliga a los agricultores a cultivar la adormidera en vez de patatas y trigo).
En 1983 respaldó el envío de tropas al Líbano, donde un atentado mató a 241 soldados de EEUU, a 58 paracaidistas franceses y 6 civiles libaneses. ¿Qué se le ha perdido a EEUU en el Líbano?
En 1983 aplaudió la invasión de EEUU a la diminuta isla de Granada de 90.000 habitantes por representar una “amenaza para EEUU” de 300 millones de almas y dotado de 5.113 ojivas nucleares. ¿El motivo real? Estar gobernada por los socialistas y aliada de Cuba y la URSS.
En 1986 celebró el bombardeo de Libia por Reagan.
En 1991 el halcón Gore votó en favor de la decisión de Bush de atacar Irak, guerra que causó gran desastre ecológico del Golfo Pérsico. ¡Luego criticó a Bush por haber sido “demasiado blando” con Saddam Husein!
En 1991 el mismo Gore que estaba muy preocupado porque los niños de EEUU “pudieran padecer tumores y cáncer producidos por productos químicos usado en los pijamas para dormir”, aprobó el embargo más criminal de la historia de la humanidad contra el pueblo iraquí, que mató a millón y medio de personas, casi la mitad niños. El 29 de junio de 2000, cuando Gore daba una conferencia en Chicago sobre "incentivos de la política energética para las ciudades", el director de Voces en el Desierto, Danny Muller, le preguntó «¿por qué debería alguien votar a una administración que mata a 5.000 niños inocentes al mes mediante sanciones en Irak?” Gore no contestó y sus matones sacaron al periodista de la sala. El embargo prohibía la venta de productos como cloro para potabilizar el agua, material sanitario como jeringuillas y multitud de medicamentos, aparatos de oxígeno para los hospitales, papel y lápices o leche en polvo, en el marco de una guerra genocida en toda regla. Miles de niños nacieron con deformaciones espantosas, víctimas de toneladas de bombas, incluidas las de uranio empobrecido. La pintora y directora del Museo Nacional de Arte de Irak Leila al-Attar y su esposo murieron en uno de esos bombardeos.
En 1993, tras la caída del régimen de Siad Barre en Somalia -que pasó de ser maoísta a un aliado de Washington en el estratégico Cuerno de África- al Gore-Clinton organizaron una de sus “invasiones humanitarias”. Mientras la matanza de miles de somalíes fue considerada “daño colateral” de sus infames intereses, la “Batalla de Mogadiscio”, en la que la guerrilla somalí se enfrentó a las tropas de EEUU matando al menos a 70 marines, se convirtió en la segunda derrota de EEUU en una guerra después de Vietnam.
En 1994 autorizó a la CIA el secuestro de ciudadanos de otras naciones que consideraba una amenaza para los intereses de EEUU, revela Richard Clarke, un asesor de seguridad de Estado crítico con la política antiterrorista de EEUU.
En 1994 la ONU y el Gobierno de Clinton-Al Gore-Albright sabía que el responsable de la masacre de los musulmanes en un mercado de Sarajevo fue un grupo musulmán de extrema derecha y aun así culparon al Gobierno de la Federación Yugoslava -al que los medios occidentales llamaban “gobierno serbio” para enfrentar a los grupos étnicos que componían el país- y así desmantelar el último Estado europeo que se declaraba socialista tras el fin de la URSS. El apoyo encubierto del régimen de Clinton a Al Qaeda en Bosnia y Kosovo (como lo hizo el equipo de Carter-Brzezinski en 1978 en Afganistán para destruir al Gobierno socialista del país), convirtió en Bosnia en una base del “yihadismo” a la que llegaron miles de individuos reclutados por la «Red Islámica Militante” coordinada por el Pentágono. La masacre de cientos de miles de civiles yugoslavos fue bautizada como “Intervención humanitaria” de la OTAN y aquel país se rompió para que entre otros propósitos, EEUU instalase en el corazón de Europa, en Kosovo, su segunda base militar más grande del mundo, llamada Camp Bondsteel (¡La primera también está en Europa, Stuttgart!). La base incluye un mini-Guantánamo, como reveló en 2005 el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado en Irak a 52 personas trabajó en esa base. ¿Por qué EEUU pretende provocar caos en Irak?
En 1998, bombardeó el laboratorio farmacéutico de Al-Shifa en Sudán para desviar la opinión pública del escándalo Lewinsky. Afganistán también recibió toneladas de bombas en estas fechas y durante todo el mandato del trío criminal Clinton-Al Gore-Albright. Decenas de miles de afganos murieron bajo las bombas o por la contaminación de sus aguas, sus suelos y su aire. ¿Afganistán por qué?
En 2000 propuso ataques militares rápidos y efectivos contra los “estados rebeldes”, por representar “una amenaza emergente para nuestro país«, riéndose de los tratados internacionales al respecto y de la mismísima ONU.
En 2002, Al Gore también apoyó la guerra “preventiva” de Bush contra Irak y ante las “dudas” sobre la existencia de armas de destrucción masiva de Saddam ofrece otro pretexto: “Irak representa una seria amenaza para la estabilidad del Golfo Pérsico y debemos organizar una coalición internacional para eliminar su acceso a las armas de destrucción masiva”, insistiendo en la “excepcionalidad de EEUU y en que ninguna ley internacional puede impedir a este país tomar medidas para proteger sus intereses vitales.
Al Gore nunca participaría en una cumbre antimilitarista.
El currículum ecológico de Al Gore
En 1979 el diputado Al Gore defendió a ultranza la construcción de una presa sobre el río Little Tennessee, sin que sirviera para el control de inundaciones ni generara energía, simplemente quería llenar el bolsillo de unas empresas de construcción, recuerda el diario Counterpunch. Ante la protesta de los ecologistas (¡los verdaderos!) de que la presa iba a acabar con la vida de varias especies protegidas, Al Gore y sus compañeros llegaron a chantajear al presidente Carter con que si vetaba la ley retendrían el apoyo demócrata al Tratado del Canal de Panamá. Aquello sentó la base para que los empresarios consiguieran saltarse la Ley de Especies en Peligro de Extinción en otras regiones del país, asegura el ambientalista David Brower.
Suele afirmar que "todos somos responsables" de la catástrofe ecológica, ocultando el que el 80% de las agresiones contra el medio ambiente se cometen por las grandes corporaciones o que el consumo de energía de un ciudadano medio del primer mundo es 70 veces más que uno de los países en desarrollo: borra, intencionadamente, las líneas que separan a los ricos de los pobres, a los mercaderes de los consumidores.
Fue la Fundación Alianza para la Protección del Clima de Al Gore la que propuso el uso de biocombustible, como energía renovable, fabricando “eco-coches”. El nuevo negocio para el sector energético fue una tragedia para millones de personas pobres, cuyos alimentos básicos son patatas, arroz y trigo y ahora se veían expulsados de sus terrenos por los grandes cultivadores de los “bio”. Incluso lo que vivían de maíz y soja, ya convertidos en agrocombustibles, fueron afectados por el invento. Las protestas sociales del 2007 en México, contra la subida del precio de maíz, cuyos terrenos se utilizan para producir etanol en EEUU desenmascaraba las soluciones clasistas para salvar supuestamente el planeta, un negocio que ha causado la desertificación de grandes superficies, la tala de millones de árboles y la destrucción de pastizales. Además la erosión del suelo por la sobreexplotación, entre otros motivos, desmiente que este tipo de energías sean renovables en un periodo corto de tiempo, acelerarán el calentamiento global.
Tras el fracaso de los agrocombustibles, ahora nos quieren vender productos “inteligentes” para un Smarter Planet», y su Greenwashing tomando por tonta a la Tierra y a sus habitantes.
Un activismo por el negocio propio: “¿Crees que hay algo malo en estar activo en los negocios en este país?», respondió Gore a quienes le critican por utilizar su puesto y su influencia para engordar su cuenta bancaria. Nuestro ecologista es socio de varias compañías de “productos inteligentes de ahorro de energía” como Silver Spring, que fabrica software para hacer más eficiente a la red eléctrica y recibe parte de los 3.400 millones de dólares en subsidios del Departamento de Energía de EEUU. Cuando dejó el gobierno en 2001, Al Gore tenía un patrimonio de 1,7 millones de dólares. Gracias a su negocio “verde”, asesoramientos, conferencias verdes (100.000 dólares por ponencia), los derechos de sus películas y libros verdes, invertir en compañías como Apple, Google, paneles solares e incluso urinarios sin agua, su patrimonio se ha disparado, en 2003 tenía 200 millones de dólares, según la agencia Bloomberg. Con este ritmo ¿Cuánto tendría hoy?
La actual presidenta del Congreso de EEUU Nancy Pelosi, también presente en la Cumbre de Madrid, es otra de las grandes empresarias de los productos bio.
Ofrecer soluciones ridículas e inútiles para estafar a la audiencia, usar menos agua caliente, pide Al Gore, lo que significaría unos 700.000 galones de gasolina por día en EEUU, siendo sólo el 0,15% del combustible consumido a diario en el país. Según la FAO, cada minuto el capitalismo salvaje acaba con una extensión de bosque equivalente a 40 canchas de fútbol, unos 13 millones de hectáreas al año. También ha propuesto multar a las empresas de carbono y con el dinero plantar árboles (¡De “tener hijos y escribir libros” se encargará Al Gore!). Él sabe que en las tierras contaminadas no crecen ni ortigas. En Nigeria la petrolera anglo-holandesa Shell ha sido acusada de «complicidad en el asesinato, violación y tortura» de los nigerianos en la década de 1990: la petrolera había creado una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos ambientalistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente-general Sani Abacha “resolver el problema». Y él lo hizo, ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política de “tierra quemada”. Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día y contaminar el medio con tranquilidad. Y luego preguntan ¿Por qué los nigerianos se echan al mar en pateras dejando su hogar?
Esperen y verán que gente como Al Gore aparecerá en una cumbre para presentar bombas ecológicas e inteligentes que no contaminan, solo matan a personas, y sólo a los pobres, que son los únicos que no pueden huir de una zona en guerra.
Nazanín Armanian
Público
El nuevo gobierno entre metáforas y realidades
El panperonismo regresó al poder político
El gobierno saliente se va festejando, el entrante lo hace en medio de una marea popular. En los días venideros la crisis recuperará su inevitable centralidad
A partir de ahora dos grandes coaliciones, de centro/progresista la triunfante, de derecha/derecha, la derrotada concentrarán la política del país. ¿Qué celebraba la coalición saliente? -especialmente el macrismo puro, PRO y CC- solo haber perdido por bastante menos de lo esperado. Por el contrario el panperonismo saludaba su regreso al poder político -que despertó una alegría popular pocas veces vista- mirando de reojo los desafíos macroeconómicos en un país que está virtualmente sin moneda -nadie quiere tener pesos inmovilizados- al borde de la hiperinflación -contenida por el congelamiento de tarifas, el cepo cambiario y una demanda deprimida- y una deuda que avala los dichos de Alberto Fernández: «el riesgo de default es muy alto».
Un nuevo tiempo
Es claro que hay un cambio de actitud y de expectativas. ¿Qué es lo que ha primado más en los resientes resultados electorales? ¿El voto bronca o el voto esperanzado? ¿Ha sido una derrota del macrismo propinada por el peronismo o se trata de una victoria popular que se canalizó por la única herramienta que la posibilitaba? De esto depende si el nuevo gobierno tendrá un período de gracia más extendido que lo normal o si por el contrario la mecha social es corta, como dijo el dirigente social Juan Grabois hace unos días.
Por otro lado todo proceso de recambio gubernamental cuando se trata de concepciones opuestas, aunque se muevan dentro de los límites del sistema como tal, llevan implícitos procesos de continuidades y rupturas. Por empezar el peso de la deuda y el extractivismo (si se quiere impuesto por la restricción externa) son claros indicios de continuidad. Ahora, se va un gobierno mercadocéntrico (el mercado es el mejor asignador de recursos y es la medida de valor de todos los valores) y llega otro para quién la administración de los asuntos del Estado requiere de un Estado presente (que mínimamente planifique y que arbitre las contradicciones sociales), indicio de ruptura con el proceso anterior.
Atender la emergencia
Ciertamente el nuevo presidente ya anunció medidas para combatir la pobreza extrema e incentivar el mercado interno: recuperar el poder adquisitivo -de jubilaciones, pensiones, AUH y salarios, complementados con una política crediticia a tasas muy bajas y un plan de obras públicas mano de obra intensiva. Medidas que podrían considerarse escasas pero que resultan imprescindibles, al menos para detener la caída. Pueden financiarse con emisión monetaria, pero esto tiene un límite cuando se está al borde de la hiperinflación.
Avanzar más allá choca con los vencimientos de la deuda que limitan toda perspectiva de crecimiento. El nuevo gobierno ya lo ha reconocido, ha dicho que la deuda así como está es impagable y ha pospuesto el Presupuesto 2020 hasta marzo, cuando se espera lograr un acuerdo con los acreedores.
Sin respiro
No es para menos, solo 48 horas después de asumido el nuevo gobierno tuvo que enfrentar vencimientos de Lecaps en pesos y de Letes en dólares, por 430 millones de dólares que son los que el gobierno de Macri reperfiló en agosto pasado. Así se transformó en el primer gobierno que no pudo pagar su propia deuda. Más aún, el único que defaulteó en la moneda del país. En el primer semestre del año entrante vencen 45.000 millones de dólares, de estos 22.000 son con el sector privado y un porcentual importante corresponde a intereses.
La deuda del Estado nacional a la fecha es del orden de los 310.000 millones, el 80 por ciento en moneda extranjera, el 60 por ciento vence en los próximos 4 años. Estos montos y vencimientos no incluyen la deuda de las provincias, que no es poca.
Default o cesación de pagos
El presidente Alberto Fernández lo ha definido con contundencia: «Para pagar hay que crecer» lo que significa que no tiene otra salida que postergar los pagos, mientras que el nuevo ministro de economía agregó: «todo dólar que se dedica a la deuda se quita de la actividad económica». Los acreedores están divididos. Por un lado el FMI está de acuerdo en estirar los plazos pero exige una quita de capital e intereses a los fondos de inversión. Por otro lado estos fondos se dividen entre los más especulativos, que quieren soluciones y mejoras de corto plazo y los grandes fondos de pensiones que exigen un plan que muestre la sustentabilidad de la deuda en el mediano plazo.
Mientras tanto el gobierno se debate entre optar por la cesación de pagos, con lo que tendría que hacer frente a algunos pagos hasta tanto logre un acuerdo general. Por el contrario con el default no se paga nada hasta llegar al acuerdo. Esto cierra con lo que sería la propuesta oficial, postergar pagos de capital e intereses por dos o tres año y negociar. De todas maneras ningún acuerdo resultará gratuito.
Suspender los pagos abre una inmejorable posibilidad de auditar la deuda, especialmente la asumida por el gobierno de Macri que está fresca y sus huellas no han sido borradas. ¿Dejarán pasar la oportunidad una vez más?
¿En avión o en tren?
Hace cuatro años Mauricio Macri acuñó la frase: «el país era un avión que estaba a punto de estrellarse y nosotros lograron remontarlo». En su discurso de asunción el presidente Alberto Fernández señaló «el país era una locomotora que iba hacia el precipicio y que afortunadamente logramos torcer el rumbo». Más allá de estas metáforas queda claro que los gobiernos pueden profundizar la crisis (Menem, Macri) o pueden amortiguarla (Kirchner, muy probablemente Fernández), la cuestión es quién resuelve las insuficiencias y límites de nuestro capitalismo dependiente que periódicamente nos pone al borde del abismo.
Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).
El gobierno saliente se va festejando, el entrante lo hace en medio de una marea popular. En los días venideros la crisis recuperará su inevitable centralidad
A partir de ahora dos grandes coaliciones, de centro/progresista la triunfante, de derecha/derecha, la derrotada concentrarán la política del país. ¿Qué celebraba la coalición saliente? -especialmente el macrismo puro, PRO y CC- solo haber perdido por bastante menos de lo esperado. Por el contrario el panperonismo saludaba su regreso al poder político -que despertó una alegría popular pocas veces vista- mirando de reojo los desafíos macroeconómicos en un país que está virtualmente sin moneda -nadie quiere tener pesos inmovilizados- al borde de la hiperinflación -contenida por el congelamiento de tarifas, el cepo cambiario y una demanda deprimida- y una deuda que avala los dichos de Alberto Fernández: «el riesgo de default es muy alto».
Un nuevo tiempo
Es claro que hay un cambio de actitud y de expectativas. ¿Qué es lo que ha primado más en los resientes resultados electorales? ¿El voto bronca o el voto esperanzado? ¿Ha sido una derrota del macrismo propinada por el peronismo o se trata de una victoria popular que se canalizó por la única herramienta que la posibilitaba? De esto depende si el nuevo gobierno tendrá un período de gracia más extendido que lo normal o si por el contrario la mecha social es corta, como dijo el dirigente social Juan Grabois hace unos días.
Por otro lado todo proceso de recambio gubernamental cuando se trata de concepciones opuestas, aunque se muevan dentro de los límites del sistema como tal, llevan implícitos procesos de continuidades y rupturas. Por empezar el peso de la deuda y el extractivismo (si se quiere impuesto por la restricción externa) son claros indicios de continuidad. Ahora, se va un gobierno mercadocéntrico (el mercado es el mejor asignador de recursos y es la medida de valor de todos los valores) y llega otro para quién la administración de los asuntos del Estado requiere de un Estado presente (que mínimamente planifique y que arbitre las contradicciones sociales), indicio de ruptura con el proceso anterior.
Atender la emergencia
Ciertamente el nuevo presidente ya anunció medidas para combatir la pobreza extrema e incentivar el mercado interno: recuperar el poder adquisitivo -de jubilaciones, pensiones, AUH y salarios, complementados con una política crediticia a tasas muy bajas y un plan de obras públicas mano de obra intensiva. Medidas que podrían considerarse escasas pero que resultan imprescindibles, al menos para detener la caída. Pueden financiarse con emisión monetaria, pero esto tiene un límite cuando se está al borde de la hiperinflación.
Avanzar más allá choca con los vencimientos de la deuda que limitan toda perspectiva de crecimiento. El nuevo gobierno ya lo ha reconocido, ha dicho que la deuda así como está es impagable y ha pospuesto el Presupuesto 2020 hasta marzo, cuando se espera lograr un acuerdo con los acreedores.
Sin respiro
No es para menos, solo 48 horas después de asumido el nuevo gobierno tuvo que enfrentar vencimientos de Lecaps en pesos y de Letes en dólares, por 430 millones de dólares que son los que el gobierno de Macri reperfiló en agosto pasado. Así se transformó en el primer gobierno que no pudo pagar su propia deuda. Más aún, el único que defaulteó en la moneda del país. En el primer semestre del año entrante vencen 45.000 millones de dólares, de estos 22.000 son con el sector privado y un porcentual importante corresponde a intereses.
La deuda del Estado nacional a la fecha es del orden de los 310.000 millones, el 80 por ciento en moneda extranjera, el 60 por ciento vence en los próximos 4 años. Estos montos y vencimientos no incluyen la deuda de las provincias, que no es poca.
Default o cesación de pagos
El presidente Alberto Fernández lo ha definido con contundencia: «Para pagar hay que crecer» lo que significa que no tiene otra salida que postergar los pagos, mientras que el nuevo ministro de economía agregó: «todo dólar que se dedica a la deuda se quita de la actividad económica». Los acreedores están divididos. Por un lado el FMI está de acuerdo en estirar los plazos pero exige una quita de capital e intereses a los fondos de inversión. Por otro lado estos fondos se dividen entre los más especulativos, que quieren soluciones y mejoras de corto plazo y los grandes fondos de pensiones que exigen un plan que muestre la sustentabilidad de la deuda en el mediano plazo.
Mientras tanto el gobierno se debate entre optar por la cesación de pagos, con lo que tendría que hacer frente a algunos pagos hasta tanto logre un acuerdo general. Por el contrario con el default no se paga nada hasta llegar al acuerdo. Esto cierra con lo que sería la propuesta oficial, postergar pagos de capital e intereses por dos o tres año y negociar. De todas maneras ningún acuerdo resultará gratuito.
Suspender los pagos abre una inmejorable posibilidad de auditar la deuda, especialmente la asumida por el gobierno de Macri que está fresca y sus huellas no han sido borradas. ¿Dejarán pasar la oportunidad una vez más?
¿En avión o en tren?
Hace cuatro años Mauricio Macri acuñó la frase: «el país era un avión que estaba a punto de estrellarse y nosotros lograron remontarlo». En su discurso de asunción el presidente Alberto Fernández señaló «el país era una locomotora que iba hacia el precipicio y que afortunadamente logramos torcer el rumbo». Más allá de estas metáforas queda claro que los gobiernos pueden profundizar la crisis (Menem, Macri) o pueden amortiguarla (Kirchner, muy probablemente Fernández), la cuestión es quién resuelve las insuficiencias y límites de nuestro capitalismo dependiente que periódicamente nos pone al borde del abismo.
Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).
sábado, 14 de diciembre de 2019
¿Cómo se prepara el PIT-CNT para enfrentar el ajuste?

El gobierno de Luís Lacalle Pou no traerá nada bueno para los trabajadores. Ante el ajuste que se viene el PIT-CNT parece más preocupado por el dialogo y la buena relación con el gobierno que por organizarse para enfrentar los ataques.
Luego de confirmarse el resultado electoral, el nuevo presidente electo Luis Lacalle Pou comenzó a delinear sus propuestas para el quinquenio.
Si bien la ley de urgente consideración que anunció para sus primeros días en el cargo continúa siendo un misterio; los nombres que se manejan para su gabinete, así como distintas declaraciones y lo que ya se conoce del programa de la coalición, marcan la tónica de lo que se puede esperar durante el gobierno encabezado por el Partido Nacional.
La situación será especialmente difícil para los trabajadores y sectores populares; aunque Lacalle en la campaña electoral se cuidó de no decir explícitamente como procederá, es indudable que un ajuste de características neoliberales será el escenario más que probable.
Cuanto se podrá llevar delante de lo que realmente piensa dependerá también de la resistencia que encuentre de parte de los trabajadores; pero la reforma de la seguridad social, un ajuste fiscal y avances sobre las condiciones laborales serán parte central de sus propuestas.
La experiencia con los distintos gobiernos blancos y colorados que se sucedieron desde el retorno democrático muestra la importancia de la organización y movilización popular para enfrentar las políticas económicas que se intentaron imponer en beneficio de los empresarios y las multinacionales
“La postura de la Central sindical ante el próximo gobierno será de diálogo”
Desde la central sindical sus dirigentes se han parado frente al presidente electo desde una postura de diálogo y buen relacionamiento.
Su presidente, Fernando Pereira ha declarado recientemente “… no parto de la base de que hay que generar conflictividad porque haya llegado al gobierno Lacalle Pou, ello dependerá del oído que preste a las demandas sociales.
Pereira, parece pararse desde una posición de que no hay que prejuzgar, generando expectativas de que el nuevo gobierno puede ser inofensivo para los trabajadores. De hecho también ha declarado en una entrevista en El Observador que “parto de la base que Lacalle Pou es lo suficientemente inteligente para interpretar estas señales adecuadamente” ( en relación a los límites que tendría para sus reformas”).
No se trata claro está de una postura ingenua o de desconocimiento por parte de Pereira acerca del programa y el proyecto político del nuevo presidente. Cualquier dirigente sindical sabe que el gobierno viene a ajustar, con una agenda antiobrera y dispuesto a recortar conquistas. La posición de Pereira es más bien una estrategia política, que cree que se pueden frenar los futuros ataques en base al buen relacionamiento.
En lugar de confiar en la movilización de la clase trabajadora y en su organización, intenta poner a los trabajadores en una posición pasiva, como si con las palabras y el dialogo se pudiera frenar a los representantes políticos de la derecha más rancia.
Estos dirigentes sindicales que cuando el Frente Amplio estaba en el gobierno nos querían hacer creer que era “nuestro gobierno” ahora que ganó la oposición neoliberal, y en momentos en que vienen tiempos de ajuste, nos intentan convencer que no hay que apresurarse y que Lacalle puede ser sensible a las demandas del movimiento obrero.
Evidentemente con dirigentes así no se podrá enfrentar al gobierno, ¿tienen ilusiones que la derecha neoliberal tiene algo para ofrecer?
Este tipo de posiciones desarman políticamente a la clase trabajadora, la dejan en un lugar pasivo y desmovilizado; todo lo contrario a lo que se requiere en un momento así.
Pereira tuvo también palabras de reconocimiento hacia Larrañaga, “tenemos un vínculo de mucha confianza con Jorge Larrañaga, lo hemos cultivado durante 20 años” ¿Así se refiere un dirigente sindical al abanderado de la reforma represiva “Vivir sin Miedo”? ¿Así habla del futuro ministro del interior que da clara señales que actuará con mano dura y apañará a las fuerzas represivas? Lacalle ya ha dicho que no permitirá ni los cortes de ruta ni las ocupaciones, y sabemos que dudarán en reprimir cuando encuentren resistencias de parte de los trabajadores. Sin embargo Pereira se esmera por mostrarse negociador y busca tender puentes con el nuevo gobierno.
Recuperar los sindicatos para los trabajadores
Estos dirigentes ya demostraron que no están a la altura de las necesidades de la clase trabajadora, su estrategia es el regateo y la negociación para obtener migajas y no la lucha y la movilización para enfrentar decididamente a un gobierno que viene a imponer un ajuste antiobrero.
Los trabajadores tenemos que recuperar los sindicatos; construyendo agrupaciones clasistas que se propongan enfrentar a la derecha con los métodos tradicionales de la clase trabajadora y con democracia obrera; solo así podremos conquistar nuestras demandas.
Entre otras cuestiones hay que luchar por un aumento de salarios inmediato, poner a producir bajo control de sus trabajadores a toda fábrica que cierre y oponer a los despidos el reparto de las horas de trabajo sin pérdida salarial; planteando un plan de lucha si intentan cambios en las condiciones laborales con exigencias de aumentos de productividad o pérdidas de derechos.
Hernán Yanes
Miércoles 4 de diciembre | 21:41
El futuro Gobierno blanco propone barrer con la participación docente en Codicen y eliminar Consejos desconcentrados.
Lacalle Pou volvió a poner sobre la mesa el tema de la gobernanza en la educación, en una entrevista realizada para el programa de televisión “En la mira” emitido el pasado miércoles.
Propuesta que se encuentra en su famosa, aunque aún desconocida, ley de urgente consideración que cuenta con unos 500 artículos. La idea de la Gobernanza en la educación recoge los puntos programáticos de “Compromiso por el país”, acuerdo multipartidario de la coalición multicolor. La propuesta, entre otras cosas, plantea el eliminar los Consejos desconcentrados (CES, CEIP, CETP, CFE) y sustituirlos por un cargo gerencial unipersonal que integraría el CODICEN.
Los representantes docentes pasarían a integrar el CODICEN, pero con voz y sin voto.
Según la ley de educación 18.437, los Consejos desconcentrados están compuestos por tres miembros, es un sistema colegiado que dejaría de serlo para pasar a ser de cargos unipersonales gerenciales elegidos por el Poder Ejecutivo. En relación al CODICEN, está conformado según la 18.437 por cinco miembros: tres electos por el poder ejecutivo y dos por el cuerpo docente.
Con este supuesto cambio en la estructura administrativa y política del CODICEN, en la que no se hace mucha referencia a cómo quedaría conformada ni su cantidad de miembros, podemos suponer que todos los cargos gerenciales, es decir designados por el poder ejecutivo, serían quienes tengan voz y voto, y los que perderían participación serían los docentes ya que solo podrán proponer pero no decidir. Es pocas palabras, este Gobierno pretende borrar todo tipo de voz disidente a su política.
La autonomía como sinónimo de ingobernabilidad en la Educación
Lacalle Pou ha venido insistiendo en esta propuesta desde 2014, y no es una fecha para nada casual, ya que en 2013 se había desarrollado una huelga docente de gran envergadura. Se empeña en contraponer, falsamente a nuestro entender, autonomía con ingobernabilidad. Si bien los cargos de la actual legislación no son de representación sindical, es decir no existe hasta el día de hoy representación de los trabajadores en la educación, son cargos con cierto grado de autonomía y parece que el foco del ‘problema’ o los ‘problemas’ de la educación están justamente en esa representatividad.
Su Programa de Gobierno, que viene de la mano con un proceso de mercantilización, además de tener una lógica gerencial, ahora un poco matizado por el acuerdo de la coalición. Sigue siendo desalentador para los trabajadores; para ambos programas el hecho parece redundar en lo mismo. Limitar a los docentes en la representación evidencia un retroceso y supone la imposibilidad de pensar en la política educativa desde los trabajadores. Recordemos también que dos de las consignas históricas de los docentes han sido y son la Autonomía y el Cogobierno para ANEP en todos los órdenes. Con esta propuesta estaríamos muy lejos de alcanzarlo.
Por su parte, en el documento Compromiso por el país, se afirma que se pretende
“Fortalecer las funciones de dirección y supervisión, mediante la formación de recursos humanos y la creación de condiciones institucionales para nuevas modalidades de liderazgo educativo”.
Reafirma así, la idea de que la educación es un asunto político que nada tiene que ver con quienes trabajamos en el sistema educativo. Y Más aún, parece dotarlo de una lógica empresarial que nada tiene que ver con nuestra rica historia pedagógica uruguaya.
Esto implica una pérdida de autonomía técnico pedagógica y por sobre todo la imposibilidad de pensar la educación críticamente. A todo esto, se pueden sumar sus propias declaraciones. En el citado programa televisivo, Lacalle Pou ataca directamente a los trabajadores:
“Hay que ejercer la autoridad (…) La actitud ante los paros va a cambiar (…) Hay que curar, a veces con cirugía o tras veces no (...)”
Por lo tanto, para tratar los temas de la educación no solo hay que destruir la ‘autonomía’ sino también hay que disciplinar a los trabajadores de la educación. Ese será el rol que principalmente tendrá CODICEN
“Ante cada paro Codicen emitirá un comunicado sobre la apertura obligatoria de los centros educativos (...)”
El futuro Ministro de Educación, Pablo da Silveira, vinculado actualmente a la Universidad Católica, pero que también ejerció de consultor del BID por el período 1995-1998, según dice su Currículum Vitae, es el principal encargado de la ejecución de este plan.
Según sus dichos, en una entrevista al diario El País
“(…) Firmeza significa, por ejemplo, decir que no estamos de acuerdo con que los sindicatos cogobiernen la enseñanza (…)”
La respuesta a esta definición es bastante significativa; avanzar en procesos mercantilizadores tienen un límite; los trabajadores organizados, un primer paso para quitar todo palo sobre la rueda es justamente avanzar sobre la participación docente de todo ámbito.
“No nos van a encontrar distraídos”
La frase es de Lacalle Pou, y pretende alertar ante cualquier posibilidad de desborde. No solo la educación se verá afectada por el futuro Gobierno, sino el conjunto de trabajadores. Recordemos que esos 500 artículos contienen modificaciones a la Seguridad Social, las jubilaciones, ajuste fiscal, Consejos de salarios, entre otros temas.
El uso efectivo de la represión será el mecanismo que utilizará ante cualquier movilización. “No nos van a encontrar distraídos” respondió Lacalle Pou ante cualquier posibilidad de desborde.
Los mejores… Los métodos de los trabajadores: la lucha.
Ante esta situación de ataque hacia los trabajadores; debemos responder con movilización levantando un plan de lucha de toda la clase trabajadora contra el ajuste, contra el recorte de derechos, contra el avance represivo, por Autonomía, Cogobierno y por el 6% del presupuesto para la educación.
Como docentes de educación pública, sigamos por el camino de la lucha y la organización. Que el próximo año nos encuentre más organizados con más participación, desde las bases y más fuertes. Enfrentemos al Gobierno que viene por las conquistas históricas de los trabajadores.
Noel López
Lunes 9 de diciembre | 23:23
Propuesta que se encuentra en su famosa, aunque aún desconocida, ley de urgente consideración que cuenta con unos 500 artículos. La idea de la Gobernanza en la educación recoge los puntos programáticos de “Compromiso por el país”, acuerdo multipartidario de la coalición multicolor. La propuesta, entre otras cosas, plantea el eliminar los Consejos desconcentrados (CES, CEIP, CETP, CFE) y sustituirlos por un cargo gerencial unipersonal que integraría el CODICEN.
Los representantes docentes pasarían a integrar el CODICEN, pero con voz y sin voto.
Según la ley de educación 18.437, los Consejos desconcentrados están compuestos por tres miembros, es un sistema colegiado que dejaría de serlo para pasar a ser de cargos unipersonales gerenciales elegidos por el Poder Ejecutivo. En relación al CODICEN, está conformado según la 18.437 por cinco miembros: tres electos por el poder ejecutivo y dos por el cuerpo docente.
Con este supuesto cambio en la estructura administrativa y política del CODICEN, en la que no se hace mucha referencia a cómo quedaría conformada ni su cantidad de miembros, podemos suponer que todos los cargos gerenciales, es decir designados por el poder ejecutivo, serían quienes tengan voz y voto, y los que perderían participación serían los docentes ya que solo podrán proponer pero no decidir. Es pocas palabras, este Gobierno pretende borrar todo tipo de voz disidente a su política.
La autonomía como sinónimo de ingobernabilidad en la Educación
Lacalle Pou ha venido insistiendo en esta propuesta desde 2014, y no es una fecha para nada casual, ya que en 2013 se había desarrollado una huelga docente de gran envergadura. Se empeña en contraponer, falsamente a nuestro entender, autonomía con ingobernabilidad. Si bien los cargos de la actual legislación no son de representación sindical, es decir no existe hasta el día de hoy representación de los trabajadores en la educación, son cargos con cierto grado de autonomía y parece que el foco del ‘problema’ o los ‘problemas’ de la educación están justamente en esa representatividad.
Su Programa de Gobierno, que viene de la mano con un proceso de mercantilización, además de tener una lógica gerencial, ahora un poco matizado por el acuerdo de la coalición. Sigue siendo desalentador para los trabajadores; para ambos programas el hecho parece redundar en lo mismo. Limitar a los docentes en la representación evidencia un retroceso y supone la imposibilidad de pensar en la política educativa desde los trabajadores. Recordemos también que dos de las consignas históricas de los docentes han sido y son la Autonomía y el Cogobierno para ANEP en todos los órdenes. Con esta propuesta estaríamos muy lejos de alcanzarlo.
Por su parte, en el documento Compromiso por el país, se afirma que se pretende
“Fortalecer las funciones de dirección y supervisión, mediante la formación de recursos humanos y la creación de condiciones institucionales para nuevas modalidades de liderazgo educativo”.
Reafirma así, la idea de que la educación es un asunto político que nada tiene que ver con quienes trabajamos en el sistema educativo. Y Más aún, parece dotarlo de una lógica empresarial que nada tiene que ver con nuestra rica historia pedagógica uruguaya.
Esto implica una pérdida de autonomía técnico pedagógica y por sobre todo la imposibilidad de pensar la educación críticamente. A todo esto, se pueden sumar sus propias declaraciones. En el citado programa televisivo, Lacalle Pou ataca directamente a los trabajadores:
“Hay que ejercer la autoridad (…) La actitud ante los paros va a cambiar (…) Hay que curar, a veces con cirugía o tras veces no (...)”
Por lo tanto, para tratar los temas de la educación no solo hay que destruir la ‘autonomía’ sino también hay que disciplinar a los trabajadores de la educación. Ese será el rol que principalmente tendrá CODICEN
“Ante cada paro Codicen emitirá un comunicado sobre la apertura obligatoria de los centros educativos (...)”
El futuro Ministro de Educación, Pablo da Silveira, vinculado actualmente a la Universidad Católica, pero que también ejerció de consultor del BID por el período 1995-1998, según dice su Currículum Vitae, es el principal encargado de la ejecución de este plan.
Según sus dichos, en una entrevista al diario El País
“(…) Firmeza significa, por ejemplo, decir que no estamos de acuerdo con que los sindicatos cogobiernen la enseñanza (…)”
La respuesta a esta definición es bastante significativa; avanzar en procesos mercantilizadores tienen un límite; los trabajadores organizados, un primer paso para quitar todo palo sobre la rueda es justamente avanzar sobre la participación docente de todo ámbito.
“No nos van a encontrar distraídos”
La frase es de Lacalle Pou, y pretende alertar ante cualquier posibilidad de desborde. No solo la educación se verá afectada por el futuro Gobierno, sino el conjunto de trabajadores. Recordemos que esos 500 artículos contienen modificaciones a la Seguridad Social, las jubilaciones, ajuste fiscal, Consejos de salarios, entre otros temas.
El uso efectivo de la represión será el mecanismo que utilizará ante cualquier movilización. “No nos van a encontrar distraídos” respondió Lacalle Pou ante cualquier posibilidad de desborde.
Los mejores… Los métodos de los trabajadores: la lucha.
Ante esta situación de ataque hacia los trabajadores; debemos responder con movilización levantando un plan de lucha de toda la clase trabajadora contra el ajuste, contra el recorte de derechos, contra el avance represivo, por Autonomía, Cogobierno y por el 6% del presupuesto para la educación.
Como docentes de educación pública, sigamos por el camino de la lucha y la organización. Que el próximo año nos encuentre más organizados con más participación, desde las bases y más fuertes. Enfrentemos al Gobierno que viene por las conquistas históricas de los trabajadores.
Noel López
Lunes 9 de diciembre | 23:23
miércoles, 11 de diciembre de 2019
La OTAN, 70 años de cuentear al mundo

La OTAN nació con el cuento de evitar que la URSS, país que nunca fue una amenaza para nadie y que sacrificó un alto porcentaje de su población para librar al mundo del yugo nazi-fascista, se apoderara de Europa. La OTAN se comportó relativamente bien mientras existió ese hipotético peligro, pero apenas la URSS se desintegró, comenzó una serie de guerras, que llamó humanitarias pese a que causaron millones de muertos y desplazados, la destrucción de cientos de ciudades y más secuelas fatales, todavía no superadas. En realidad, desató esas conflagraciones para apoderarse de los recursos de otros países luego de una sucia campaña de mentiras. Lo absurdo es que la OTAN siga existiendo pese a que ya no existe la Unión Soviética y el peligro del comunismo sea, por ahora, cero.
El 24 de marzo de 1999, la OTAN comenzó la guerra contra Yugoslavia, un Estado soberano. Le dio al Presidente Slobodan Milošević el siguiente ultimátum: ¡Abandona Kosovo! Y “salvaron Yugoslavia de la misma Yugoslavia” sin que les importen los acuerdos de Teherán, Yalta y Postdam, ni la existencia de la ONU. Se rompía así el orden mundial creado después de la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, la cabeza visible del imperio era el Presidente de EEUU, Bill Clinton.
Entre esa fecha y el 12 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 420.000 proyectiles, 2.300 misiles crucero Tomahawk y su aviación realizó unas 38.000 misiones de combate, el 38% contra instalaciones civiles. Solamente sobre Belgrado, ciudad que pocos estadounidenses son capaces de señalar en el mapa, cayeron unas 1.000 bombas. Estos ataques criminales cobraron la vida de 2.500 personas, de ellos 89 eran niños, hirieron a 12.500, muchos de los cuales perdieron los brazos o las piernas, destruyeron unas 300 escuelas, varias maternidades y hospitales, unos 25.000 edificios residenciales, cerca de 600 kilómetros de vías férreas, 38 puentes y 470 kilómetros de carreteras y causaron pérdidas materiales por unos 100 mil millones de dólares, lo que la OTAN calificó de “daños colaterales”.
Estos crímenes se justificaron con el bulo de que querían “prevenir una catástrofe humanitaria en la provincia separatista de Kosovo”; el problema de esa región no está resuelto hasta ahora y es la principal fuente de inestabilidad en los Balcanes. El bombardeo de 78 días cambió la política del mundo y es testimonio de cómo las potencias occidentales usan falsos pretextos para ejecutar sus delitos. El Presidente Trump, cuando en el 2016 era candidato, sostuvo que “los serbios son gente buena y que estos bombardeos fueron un gran error. La administración de Clinton creó un caos en los Balcanes”. Esta cruel e injustificada guerra hizo factible que se desintegrara Yugoslavia; que Kosovo proclamara unilateralmente su independencia; que más de 200.000 serbios y otros “no albaneses” abandonaran la región; que la OTAN se aproximara a las fronteras rusas y actualmente sirve de precedente para las amenazas de guerra contra Irán, Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Ahora bien, ¿qué mismo es la OTAN, organismo que se autodenomina la más exitosa alianza militar de la historia? Para celebrar el 70 aniversario de su creación sus lideres se reunieron en Londres este 4 de diciembre, pero lo hicieron en condiciones críticas que se han agudizado más aún. En sus entrañas, la atmósfera es lo menos festiva que alguien pudiera imaginar, porque nunca antes se había visto algo semejante a las rivalidades de ahora.
¿Qué festividad pudo haber cuando el Presidente Emmanuel Macron declara al The Economist que “lo que estamos viviendo es la muerte cerebral de la OTAN, por la falta de cooperación entre EEUU y Europa?” ¿Qué mismo oculta la metáfora de la muerte cerebral de la OTAN? Oculta una sutil realidad: EEUU desde siempre fue y es la mano derecha, y la izquierda también, de esta coalición militar, pero de repente llega Macron y propone un trasplante cerebral que da aire a la idea de una Europa libre de la ocupación estadounidense; Alemania, por ejemplo, tiene en su territorio ochenta mil soldados de EEUU y, para colmo, se da el absurdo de que le exigen pagar más aún por mantenerlos.
Esta declaración molestó al Presidente Trump que la calificó de “muy, pero muy desagradable, porque nadie necesita a la OTAN más que Francia. Francamente, quien menos se beneficia es en realidad EEUU. Somos los menos beneficiados, estamos ayudando a Europa. Cuando Francia hace una declaración como la que hizo sobre la OTAN, es una declaración muy peligrosa. Nosotros les ayudamos cuando eran pobres, ahora devuelvan el favor”. Y exige más dinero si quieren que EEUU les defienda, lo que hace que en Europa se pregunten, ¿de quién y de qué manera quieren defendernos?
Por su parte, la Canciller Merkel entró en abierta confrontación con Macron. Sostiene estar aburrida de recoger los trozos de las ta z as que los demás han roto algunas veces, sólo porque espera tener el chance de que todos juntos se sienten a tomar té. Macron le responde que no puede quedar sentado y aparentar que nada pasa. Pero no se trata solamente de que Macron rompe las ta z as que la señora Mekel debe soldar después, tampoco es una simple reyerta entre los casquivanos miembros de la OTAN, sino que existen problemas mucho más profundos, como la disconformidad de Europa con la actual estructura de la OTAN y la manera de financiarla; también hay una toma de consciencia de que las guerras del Medio Oriente, en las que EEUU la embarcó casi en contra de su voluntad, son la causa de los actuales líos migratorios y de la aparición de grupos terroristas contra los que le toca luchar sola.
Macron, verdadero crítico de la OTAN, cree que Europa vive momentos claves para liberarse del vasallaje y la tutela de EEUU, por eso sostiene: “La OTAN es una alianza colectiva de defensa. ¿Contra qué y contra quién pelea? ¿Cuales son nuestros temas comunes? Estas preguntas, que son estratégicas, requieren respuestas precisas. ¿Es hoy Rusia nuestra enemiga, como a menudo escucho? ¿Es China el objetivo de la OTAN? ¿Debemos declararlos nuestros enemigos? ¡No, no estamos de acuerdo! Hoy día nuestro enemigo común es el terrorismo, que ha mordido a cada uno de nuestros países”. Macron, siguiendo sin dudar las huellas del General De Gaulle, quiere ser el adalid intelectual de Europa, de una Europa que espera con impaciencia el nacimiento del mundo bipolar de EEUU y China. En estas circunstancias, Macron ve que Rusia, como mínimo, podría servirle a Europa de puente en sus relaciones con China.
Algo completamente diferente piensa la Canciller Merkel. Aspira a que todo siga igual a lo que hubo luego de la caída del Muro de Berlín. Sabe que eso no es posible, pero no lo puede ni lo quiere reconocer, lo comprende muy bien, pero desea no distinguir la diferencia entre el pasado no lejano, la unipolaridad, y la actual multipolaridad, pretende que nada cambie y por eso sostiene: “La conservación de la OTAN corresponde totalmente a nuestros intereses, más que en los años de la Guerra Fría o, por lo menos, en el mismo grado”.
Lo increíble es que la OTAN no determine todavía quien es su real enemigo o si verdaderamente tiene enemigos. Stotemberg, su Secretario General, dice “no tener la lista de enemigos de la OTAN y no ve que ninguno de sus miembros esté en peligro. Rusia es un país fuerte, está armada con técnica militar moderna, incluidas las armas atómicas, lo que rompe los convenios internacionales, pese a ello, no es enemiga de la OTAN… Nosotros le enviamos a Rusia una señal fuerte cuando estacionamos nuestras fuerzas en Polonia y países del Báltico; de esta manera evitamos un ataque, que es la finalidad de la OTAN”. Uno se pregunta, ¿si ninguno de sus miembros está en peligro, contra quién se arman? ¿Tiene sentido que el Presidente Trump exija a sus aliados de la OTAN incrementar los gastos militares?
Rusia, cuyo cerebro está bien vivo, recuerda que en 1941 toda Europa continental, bajo el mando de Hitler, se lanzó a conquistarla. Por eso, el Presidente Putin, que nunca come cuentos, expresó: “Hoy hay que partir de que la ampliación de la OTAN y el desarrollo de su infraestructura militar en las cercanías de la frontera rusa es una potencial amenaza a nuestro país, por lo que debemos dar la mayor atención a la modernización de la Fuerza Armadas de Rusia”. El peligro estriba en que la OTAN diga, como Rusia se arma, nosotros también nos armamos, y comience una absurda carrera armamentista. Ojalá, la racionalidad se imponga finalmente.
Rodolfo Bueno
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