lunes, 19 de noviembre de 2018

El asilo de Alan García

Desde el sábado (17/11/18), en la embajada de Uruguay ha generado conmoción en la prensa, el pueblo peruano y el antiaprismo. Pero esto es algo que se veía venir. En algunas notas anteriores habíamos mencionado que la estrategia de “golpe de Estado” lanzada por el dos veces ex presidente tenía como fin escaparse de la justicia. Alan nunca dio puntada sin hilo. Para esto se valió del “argumento” de que el gobierno presionó al poder judicial para meter presa a Keiko y a la vez pedir la renuncia del cuestionado fiscal de la Nación, Pedro Chavarry.

Golpe de Estado y criminalización de la política como cortina de humo

Y es así como durante las últimas semanas se montó una campaña acusando al gobierno de golpista o planificar un golpe de Estado. El diario Expreso (que en el pasado era velasquista), entre otros, es parte de esta campaña aprista, junto a intelectuales como Hugo Neyra, que en una entrevista con Mijaíl Garrido Lecca, denunció que hay un golpe de estado en ciernes (Canal N, min 26.36; https://www.youtube.com/watch?v=178WCII6su8).
El congresista aprista Mauricio Mulder, declaró, “ el ministerio se ha convertido en una especie de sicariato político…el APRA tiene abiertos procesos no solo de lavado de activos sino de organización criminal, y con ese cuento de organización criminal detienen a las personas 36 meses…y eso para nosotros constituye una medida de carácter antidemocrático y por esas razones, el Estado de Uruguay ha recibido al presidente García y procesado su solicitud de asilo y le ha abierto las puertas de la embajada uruguaya…”, (radio RPP, 18/11/18; https://www.youtube.com/watch?v=8w-0XBjOswo).
Luego cuando la periodista le dijo que “la convención sobre asilo diplomático de 1954 dice que no es lícito el asilo cuando las personas que al tiempo de solicitarlo se encuentran inculpadas o procesadas…por delitos comunes , dijo, “ …aquí se viola la ley permanentemente porque no es posible que un fiscal organice una celada contra una persona que se está investigando, tiene una diligencia con el presidente y decide suspenderla, reprogramarla sin expresión de causa, hace venir al presidente desde España, el Sr. Pérez emite un comunicado diciendo ahora sí se va investigar a Alan García…”.
Y en verdad, la defensa del aprismo no tendría mucho sustento sino fuera porque desde el lado del Ejecutivo no hubiera una estrategia de blindaje del grupo Miroquesada (que controla cerca del 80% de la prensa y está también involucrado en el affaire Odebrecht con Luis Miroquesada Graña del poderoso grupo constructor e inmobiliario Graña y Montero), el ex presidente PPK (con quien Vizcarra “desayuno” la semana pasada), entre otros.
Por estas razones, la dinámica de la lucha contra la corrupción de Lavajato, será muy compleja y contradictoria.

Alan denuncia que es un perseguido político

Además, se valieron del criterio que utilizó el fiscal Domingo Pérez de que las estructuras políticas partidarias del fujimorismo responden a una organización criminal para decir que en Perú existe la “criminalización de la política”.
Alan García en la carta solicitando asilo dirigida a Tabaré Vásquez, redactó, “…por primera vez en un régimen, en apariencia democrático, tanto el Presidente accesitario como su Primer Ministro han reclamado públicamente la destitución por el Congreso del Fiscal Chavarry. Y como el Congreso, de mayoría contraria, no accediera a tal exigencia, se optó por usar los procedimientos penales acusando al partido Fujimorista de haber recibido un millón de dólares como contribución a su campaña electoral…En esta situación, con el parlamento judicialmente coaccionado, una corte Suprema en la que renunció el Presidente y cinco vocales son investigados; con un Consejo Nacional de la Magistratura inexistente, una fiscalía de la Nación acosada y en lucha con fiscales inferiores “con intereses políticos coordinados con el gobierno”, según declaración del Fiscal de la Nación…”.
En otras palabras, Alan, trata de victimizarse y a la vez denuncia que en Perú se vive una especie de dictadura, cuando en verdad él está siendo enjuiciado por estar involucrado en el affaire Odebrecht, del cual recibió, según las denuncias de la fiscalía, $100 mil de la caja 2 de Odebrecht, por una conferencia que dictó en Sau Paulo en el 2012 (https://idl-reporteros.pe/). Pero la carta también es reveladora porque mantiene la alianza con el fujimorismo esperanzando que sus parlamentarios y el presidente del Congreso, Daniel Salaverry, sigan de su lado.

¿Porque Uruguay?

Hasta ahora no está claro porque Alan eligió Uruguay teniendo otras opciones. Pero es probable que sea porque es un secreto a voces que ambos son amigos y tienen una evolución política parecida. Tabaré Vásquez llegó al poder el 05 de marzo del 2005 y gobernó hasta el 01 de marzo del 2010, mientras que el segundo gobierno de García fue desde el 28/07/06 hasta el 28/07/11. Tabaré es parte de la Gran Logía de Masonería del Uruguay y a pesar de haber sido del ala izquierda del Frente Amplio junto a Pepe Mujica, en el poder se opuso a la legalización del aborto y se adhirió al TLC, así como a las políticas del FMI (del cual es asesor regional).
A esta cuestión habría que agregar que Uruguay es un país con poca convulsión social. Tabaré tiene el control político de la PIT-CNT (símil de la CGTP, pero con la diferencia que haya si tiene mayor representatividad de masas con 400 mil afiliados), no está involucrado en el escándalo Odebrecht, está alineado con EE.UU. (envió tropas militares a invadir Haití), es presidente Pro Tempore de Mercosur y el partido Nuevo Espacio fue su aliado y es integrante de la Internacional Socialista a la cual también pertenece el APRA.

¿Y ahora que viene?

“En el Perú no hay una dictadura, hay un estado de derecho plenamente vigente y, por lo tanto, no habría razón para que se le conceda el asilo. Si Uruguay decide concederlo de alguna forma estaría diciendo que en el Perú no se está respetando el estado de derecho…pedido de asilo por parte de Alan García será tomado por el fiscal [Pérez] como demostración de un intento de huir de la justicia, por lo que lo lógico sería que se pida una orden de captura”, declaró el abogado e internacionalista Francisco Belaunde (La República, 18/11/18).
Sin embargo, así haya leyes que exijan que el asilo solo se da por cuestiones específicas (como que los solicitantes no están involucrados en procesos judiciales), lo que pesa más al final es el criterio político. Este es el caso del ciberactivista australiano y creador de Wikileaks, Julián Assange, que está asilado en la embajada ecuatoriana en Londres (desde el 2012), a pesar de que las potencias inglesas-norteamericanas exigieron su entrega y cárcel (incluso con Suecia interviniendo por una denuncia de abuso sexual), por difundir secretos de Estado, hasta el día de hoy.

Una papa caliente

Y en efecto, el canciller uruguayo, ya declaró que sí le van a dar el asilo y que el papeleo (escuchar la versión del Estado peruano), es pura formalidad. Por tanto, lo único que van a esperar es el salvoconducto que tiene que dar el gobierno de Vizcarra (ya habló por teléfono con Tabaré para deslindar lo de la persecución política), que de no dárselo van a tener un inquilino en san isidro conspirando.
Ahora, todas las miradas van a girar de Keiko hacia la embajada uruguaya y mientras más tiempo pase peor para Tabaré y el gobierno, porque es una papa caliente para ambos. Para Vizcarra porque si se lo da va a quedar mal con sus connacionales y si no se lo da va a tener a García en San Isidro talvez por un buen tiempo generando titulares en los medios los próximos días (aunque también puede utilizarlo como un nuevo enemigo y razón de popularidad). Y para Tabaré porque se pueden generar manifestaciones de protesta en su país logrando la intervención de la oposición (y talvez de los militares que están con ganas de Bolsonalizar el país), para jalar agua para su molino.
Y es que las cosas no son de maravilla en Uruguay. Según una encuesta de Latinobarómetro, “…El 29% de los uruguayos quiere dejar el país, una cifra que supera los guarismos posteriores a la peor crisis económica de la historia local…”, redactó Ecouruguay (10/11/18).

César Zelada

domingo, 18 de noviembre de 2018

El crimen de un referente mapuche desata una conmoción en Chile




El asesinato de un referente de la comunidad mapuche, Camilo Catrillanca, durante un violento allanamiento de Carabineros a la comunidad Temucuicui, ha colocado en el centro de la situación política chilena el problema de la militarización de la Araucanía y el accionar de las fuerzas represivas.
En junio pasado, el presidente Sebastián Piñera había habilitado la participación en “tareas de seguridad” en la región de un comando de élite de Carabineros, llamado Comando Jungla, que fue entrenado militarmente en Colombia. Los integrantes de dicho comando, en el marco de una presunta persecución a personas que habrían robado un auto, ingresaron esta semana a balazos en la comunidad Temucuicui y Catrillanca recibió un disparo en la nuca.
El gobierno, de Piñera para abajo, esgrime la tesis de un enfrentamiento y asegura que Carabineros intervino ante una situación de flagrancia. El intendente de La Araucanía, Luis Mayol, intentó inclusive enlodar a la víctima presentándola como un ladrón de autos.
Pero esta campaña no logró hasta ahora abrirse paso. Un columnista del diario La Tercera (16/11) afirma que el gobierno ha perdido, a raíz de los hechos, el control de la agenda política. Y el ministro del interior Andrés Chadwick deberá comparecer ante el parlamento para una interpelación por el nuevo crimen a sangre fría. Las versiones truchas de Carabineros son un clásico en la persecución de los mapuche. Aún no se han apagado los ecos de la Operación Huracán, del año pasado, en la que Carabineros manipuló pruebas para involucrar a ocho integrantes de la comunidad en una supuesta “asociación ilícita terrorista”, lo que ha derivado como un búmeran en la investigación de una asociación ilícita… pero de los propios efectivos policiales.
El crimen de Catrillanca es el número 15 de una serie de asesinatos por parte de fuerzas represivas o paraestatales durante el período democrático. Los casos engloban las administraciones de la derecha y de la Concertación. El miércoles pasado, inclusive, un grupo irrumpió en una conferencia en el extranjero de la ex presidenta Michelle Bachelet para denunciar esta situación. Bajo uno de los mandatos de Bachelet se produjo el emblemático crimen de Matías Catrileo, en 2008, fusilado por la espalda por Carabineros, que también levantó al principio la teoría del enfrentamiento.
El Estado chileno, incluso bajo su ropaje democrático, ha buscado por medio del crimen y la persecución favorecer los intereses en la Patagonia de grandes terratenientes, pesqueras y empresas forestales. El complemento de esta política de entrega es que La Araucanía es la región con los índices de pobreza más altos de Chile. El hostigamiento incluye el despliegue de helicópteros que sobrevuelan las comunidades y allanamientos constantes. Del otro lado de la Cordillera son Macri y Bullrich quienes impulsan esa misma política que se cobró las vidas de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado. El “Plan Cóndor” de coordinación de la represión entre ambos países quedó en evidencia en la reciente extradición a Chile de Facundo Jones Huala tras un proceso viciado.
Por el crimen de Catrillanca se desarrollaron ya algunas protestas y se espera que en los próximos días y semanas la tensión aumente debido –entre otros motivos– al aniversario a comienzos de enero del crimen de Catrileo. En la agenda democrática está colocado también el rechazo a la ley Aula Segura, hecha para la persecución del activismo en los colegios secundarios.
Abajo el Comando Jungla. No a la militarización. Justicia para Camilo Catrillanca.

Gustavo Montenegro

Asesinato de comunero mapuche por la policía: La solidaridad antifascista arde en Santiago

Demasiado parecido al trato de la dictadura cívico militar de Pinochet contra quienes la resistieron. Salvo porque las Fuerzas Especiales de Carabineros son mucho más sofisticadas en la actualidad que en los 80' del siglo pasado.

El 15 de noviembre, a las 19.30 horas, alrededor de cinco mil personas se reunieron en la Plaza Italia de Santiago de Chile, punto neurálgico de la capital del país andino, para protestar tanto contra el vil asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca por agentes del Comando Jungla en Ercilla el 14 de noviembre; como por las demandas de las comunidades de Quintero-Puchuncaví que sufren los estragos tóxicos y mortales del cordón industrial de esa zona, que ya cobró la vida del dirigente de los pescadores Alejandro Castro. Las marchas y concentraciones se realizaron en varias ciudades de Chile y en el Wallmapu.
En la capital chilena, muchas horas antes de que iniciara la caminata, ya el centro de la ciudad estaba sitiada por numerosos contingentes de Fuerzas Especiales de Carabineros. Aún no comenzaba la marcha, donde iban además de jóvenes, niños y personas mayores, los carros lanza aguas entraron en acción, arrojando chorros de líquido con químicos de origen indeterminado y bombas lacrimógenas antimotines. La estampida de gente fue inmediata. Y también como en la dictadura pinochetista, vecinos del lugar abrieron solidariamente sus puertas a las/os manifestantes intoxicados y heridos. Pequeños niños debieron recibir respiración boca a boca, mientras las personas mayores levantaban sus manos para que se detuviera la represión, que no se detuvo.

Día de ira antifascista

Buena parte de la manifestación, originalmente pacífica, debió correr por el Parque Baquedano, hacia el sur, siendo perseguida por carros blindados y verdaderas tropas de Fuerzas Especiales. Los activistas ambientalistas y pro resistencia mapuche, ante los arrestos indiscriminados y la artillería policial a quemarropa de bombas lacrimógenas antimotines, recurrieron a la autodefensa histórica que se empleó durante las protestas céntricas de los tiempos de la tiranía.
De esta forma, de manera prácticamente espontánea, se improvisaron barricadas en varios puntos del sector, deteniendo el tránsito vehicular incluso en la Alameda, avenida principal de Chile. La consciencia antifascista y popular agazapada por tanto tiempo, se hizo añicos frente a la rabia de los manifestantes no sólo por los crímenes en el Wallmapu y en las zonas de sacrificio, sino que también por la suma de dolores provenientes de los derechos sociales básicos inexistentes bajo el régimen capitalista de vanguardia chileno. Contra la privatización de todo; contra la criminalización de los estudiantes mediante la reciente aprobación del proyecto "Aula Segura"; contra los salarios y pensiones de hambre que sólo generan deuda doméstica; contra la desigualdad social vertiginosa, la cesantía y el trabajo informal.
En uno de los momentos más álgidos de la protesta, agentes de carabineros se bajaron del furgón policial que conducían, y abandonaron el coche con sus armas de servicio apuntando hacia un cielo nublado por los gases tóxicos. Inmediatamente después de su huida, el furgón fue quemado por los manifestantes.
La jornada marcó una inflexión en las formas de enfrentar las muertes y atropellos contra los Derechos Humanos y Sociales provocadas por las fuerzas coercitivas del Estado capitalista. Al menos una minoría activa ya se cansó de sólo "poner los muertos" en la lucha social.
El miedo se quiebra y retorna la legítima autodefensa popular.
Hasta el cierre de la presente nota, se contaban 36 personas heridas, pero se desconocía el número de gente arrestada por la policía y los cargos que se les imputan.

Andrés Figueroa Cornejo

sábado, 17 de noviembre de 2018

Brasil: llegó la hora de la Resistencia




Son tiempos de Solidaridad con Brasil. Con quienes se han jugado la vida durante años y ahora –calificados abiertamente como “terroristas” por el nuevo presidente- sufrirán sin duda una mayor represión: el Movimiento Sin Tierra, los Sin Techo, el movimiento feminista o el sexodiverso. No es tiempo de tristezas. Sino de Resistencia, en todas sus formas, contra el Fascismo.
Cubainformación TV – Basado en un texto de Carlos Aznárez - Resumen Latinoamericano.-

viernes, 16 de noviembre de 2018

Estudiantazo en Colombia




En el marco de la lucha estudiantil en Colombia por mayor presupuesto, que ha implicado un enorme paro estudiantil universitario comenzado el 11 de octubre y una movilización de 500 mil personas el 10 de ese mes, este 15 se desarrollaron nuevas movilizaciones en todo el país de las que participaron también los maestros nucleados en la Fecode (docentes del nivel medio e inicial). Están pautadas nuevas medidas de fuerza para el 28 y para el 13 de diciembre está convocado un paro nacional de las centrales sindicales (CUT, CGT y otras).
En este cuadro, el gobierno ha dado como respuesta la represión. Esto ocurrió, por ejemplo, en las movilizaciones del jueves pasado. Mediante el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), los estudiantes que marchaban en Bogotá, fueron víctimas de gases y balas de goma y tres detenciones. En el caso de Popayán, fueron desalojados violentamente de la Universidad de Cauca, donde acampaban hacía 16 días. En Medellín, ya desde el lunes de esa semana los efectivos del Esmad hacían presencia en la zona y pasaron a reprimir con gases cuando los estudiantes cortaron una de las avenidas principales (El Espectador, 9/11). El propósito de amedrentar a la organización en curso es claro.
El ajuste al que se encuentra sometida la educación colombiana es brutal, debido a un mecanismo de cálculo presupuestario que lo mantiene prácticamente congelado desde hace años. Es este el motivo por el que miles de estudiantes han salido al paro y la movilización, junto con los docentes. Para contrarrestar las movilizaciones, el gobierno de Iván Duque (hombre ligado al ex presidente Alvaro Uribe) llegó a un acuerdo con los rectores que establece un compromiso de aumento presupuestario, pero los estudiantes lo consideran completamente insuficiente. Tras ese acuerdo, los rectores promueven una “mesa de diálogo” de los estudiantes y el gobierno con el propósito de poner fin a las tomas de los liceos universitarios.
La pelea que está llevando adelante el estudiantado colombiano tiene la importancia de ser la primera gran pulseada contra el gobierno reaccionario de Duque. Vamos por la victoria de esta lucha.

Camila Pérez

jueves, 15 de noviembre de 2018

Diputados avalan la presencia de tropas yanquis por el G20




La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley del Ejecutivo que permite la entrada de tropas del G20 en el país. Al aprobarse con modificaciones deberá volver a Senadores.

En la sesión del miércoles ingresó el proyecto de ley del Poder Ejecutivo que había sido aprobado previamente en el Senado, para la entrada de fuerzas militares extranjeras de países integrantes del G20 con motivo de la celebración de dicha cumbre en Argentina.
En el plenario de la cámara de Dipuatdos se votó a favor por 95 votos con 97 presentes, retirándose de la sala el diputado del Partido Comunista Gerardo Núñez y el voto contrario de Luis Puig del Partido por la Victoria del Pueblo ambos del Frente Amplio, además del voto contrario de Eduardo Rubio de Unidad Popular.
En la votación en particular del proyecto, el artículo 1 fue votado por todas las bancadas a excepción de los diputados mencionados, y para los artículos 2 y 3 que finalmente resultaron sin aprobación solo recibieron el apoyo de la bancada del Frente Amplio excepto los diputados Núñez y Puig.
A raíz de este resultado el proyecto terminó siendo aprobado pero con la modificación de que solo con el artículo 1 que se refiere al ingreso de tropas de EEUU. Por esta razón el proyecto con estas modificaciones de Diputados debe volver a la Cámara de Senadores.

Argumentos

Los diputados que no acompañaron el proyecto manifestaron su oposición interviniendo en el plenario de la Cámara.
El diputado Rubio de Unidad Popular sostuvo que “es muy grave que el gobierno uruguayo se preste para este papel” y que en realidad “en estos últimos 10 años ya van dos veces” refiriéndose al ingreso de tropas de EEUU, agregando además otros antecedentes de continuidad de esta postura del Ejecutivo como las tropas en Haití o las acciones del presidente Vázquez en medio del conflicto de las pasteras (cuando le solicitó ayuda a Bush en caso de un conflicto militar con Argentina).
Gerardo Núñez del Partido Comunista que se retiró de sala manifestó su no respaldo a este proyecto por “razones de profunda convicción política” citando reiteradamente frases de Juan Castillo Secretario General de su propio partido, en razón de su declarada postura anti imperialista y de denuncia de las políticas históricamente opresoras de EEUU. Sin embargo no dijo palabra acerca de la inconsecuencia de su Secretario General que se opuso de palabra pero votó a favor del proyecto en el Senado.
Por su lado Luis Puig dijo que “el mayor peligro de la humanidad está dentro del propio G20” y que en Argentina habrá manifestaciones masivas en rechazo a dicha cumbre. Otros diputados del Frente Amplio como Alejandro Zabala (IR) expresaron su oposición al proyecto pero acompañaron con el voto al igual que lo hizo la mayoría del resto de su bloque tanto en Diputados como en Senadores.

¿Para quienes gobiernan estos políticos?

Más allá de las justificaciones de todo tipo el resultado ha sido el avance de la aprobación para el ingreso de las tropas estadounidenses en territorio uruguayo, gracias al respaldo de la mayoría casi unánime de los legisladores de los distintos bloques parlamentarios.
Como afirmamos en este medio anteriormente nada bueno puede esperar el pueblo trabajador de todas partes del mundo de las discusiones y acuerdos que surjan de esta cumbre, como tampoco nada bueno puede esperar el pueblo argentino de la megacoordnación represiva que prepara la Ministra de Seguridad Bullrich en conjunto con EEUU y otros países. La iniciativa del Ejecutivo y el respaldo de la gran mayoría del Parlamento se pone en primera fila para respaldar todo esto, pero no debería ser sorpresa tal actitud cipaya, sino que es la continuidad histórica desde los gobiernos de los partidos tradicionales de derecha y continuado por los gobiernos del Frente Amplio (tropas en Haití, visita de Bush, etc.), de subordinación a los intereses de las grandes potencias capitalistas en detrimento de los intereses de los trabajadores del país y el mundo.
Queda claro para quienes gobiernan los miembros de los distintos poderes del Estado, ante esto los trabajadores, estudiantes y movimientos sociales en general deben redoblar los esfuerzos para una movilización independiente que manifieste su repudio a los gobiernos representantes de la barbarie capitalista que asola el mundo y de los políticos cómplices que con sus acciones los respaldan.

Sebastián Artigas

El duelo Trump-Macron




La reciente gira de Donald Trump por Francia da cuenta de un nuevo salto en las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea. El presidente francés Emmanuel Macron venía de proponer la creación de un ejército europeo para proteger a Europa, “en relación con China, Rusia e incluso Estados Unidos”. La propuesta fue saludada por Angela Merkel y otros funcionarios alemanes.
Trump consideró” insultante a esta propuesta e insistió en su reclamo para que sus aliados europeos refuercen el financiamiento de la Otan.
El magnate azuzó los antiguos enfrentamientos entre París y Berlín -hoy aliados y socios en la Unión Europea, evocando los acontecimientos de la Primera y Segunda Guerra. “Ellos (los franceses) estaban comenzando a aprender alemán en París antes de que Estados Unidos intervenga”, escribió Trump en su Twitter, en relación con la ocupación nazi sobre la capital francesa, entre 1940 y 1944. Se olvidó de decir, claro, que el imperialismo yanqui alentó y colaboró económicamente con el ascenso de Hitler, con la esperanza de que el régimen nazi se lanzara contra Rusia y pusiera fin al Estado obrero. Por otra parte, Estados Unidos retrasó deliberadamente su intervención en la guerra, apostando al desangre de las potencias europeas para consolidar su hegemonía mundial. A despecho del “relato” de Trump, Estados Unidos es uno de los principales responsables de la carnicería de las dos guerras mundiales.
El duelo Trump-Macron, de todos modos, incluye a una agenda muy vasta. La imposición a la Unión Europea de aranceles al acero y aluminio puede extenderse a otros sectores, entre ellos, la estratégica rama automotriz. Alemania y los Países Bajos serían los principales afectados por la medida, que podría provocar miles de despidos en las fábricas locales.
Pero la guerra comercial no se circunscribe a los aranceles. El secretario del Tesoro norteamericano apuntó en anteriores reuniones contra las barreras no arancelarias y los subsidios. “Tienen que tratarse las tres cuestiones juntas”, dijo, en referencia al complejo sistema de subsiios y otras normativas de la Unión Europea, especialmente en lo que respecta a la agricultura.
Pero, además, la guerra comercial amenaza potenciarse con una guerra monetaria. Las devaluaciones de la moneda de las distintas naciones rivales de Estados Unidos-Unión Europea y China- había sido puesta en el candelero en vísperas de la anterior cumbre del G20.
En otro orden, la Casa Blanca viene torpedeando la construcción del gasoducto que debe llevar el fluido de Rusia a Alemania y al resto de la Unión Europea a través del Báltico y reclama, en cambio, que aumenten los suministros al continente europeo provenientes de Estados Unidos.
Washington condena los pactos de la Unión Europea con Moscú. Pero Trump no se priva de utilizar los compromisos que ha establecido con el gobierno de Putin para golpear a las potencias rivales, en primer lugar, a la Unión Europea.

Irán

Otra cuestión cada vez más conflictiva gira en torno de Irán. Washington ha puesto en marcha nuevas sanciones contra el país, destinadas a estrangular su economía y provocar un cambio de régimen en Teherán. Así, acaba de resolver el embargo de las exportaciones de energía iraní, dejando a este país fuera del sistema financiero mundial dominado por Estados Unidos. Las empresas y los países que comercien o hagan negocios con Irán serán excluidas del mercado estadounidense y estarán sujetos a represalias y multas.
En cambio, la Unión Europea ha resuelto preservar los canales financieros y comerciales con Teherán. Con esa finalidad, ha establecido un mecanismo especial para que las empresas europeas y de otros países puedan realizar transacciones comerciales con Irán utilizando el euro o alguna otra divisa que no sea el dólar.
Hasta ahora, sin embargo, las corporaciones europeas no se han animado a desafiar a Washington, postergando la implementación de este canal comercial independiente con Irán. Pero esa demora está dejando sus secuelas y ha horadado seriamente las relaciones entre Estados Unidos y Europa. El conflicto ha golpeado los planes del capital europeo de capturar una posición privilegiada en el mercado interno de Irán y explotar las ofertas iraníes de concesiones masivas de petróleo y gas natural. En el plano político, los líderes europeos temen que la confrontación de Estados Unidos con Irán dispare la extensión de la guerra en todo Oriente Próximo, lo que provocaría una nueva crisis de refugiados, una suba en los precios del petróleo y, por último, un nuevo reparto de la región en desmedro de las potencias europeas, que carecen de los medios militares necesarios para contrarrestar la hegemonía norteamericana.

Cumbre de crisis

Pero la decisión de la Unión Europea de formar una fuerza militar propia no implica un abandono de la Otan. Las potencias europeas no pueden prescindir del soporte norteamericano. Por eso han terminado cediendo a las presiones de la Casa Blanca y aumentado sus aportes económicos para sostenerla. Tampoco están en condiciones de rivalizar con el poderío y al superioridad abismal militar norteamericana. De todos modos, el conflicto está latente. Nada menos que el secretario general de la Otan, Jens Stoltenberg, alertó sobre la posibilidad de que la Unión Europea empiece a desarrollar “duplicidades” con la Alianza Atlántica.
Más lejos en los pronósticos, António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, inauguró el reciente Foro por la Paz en París señalando que hay un panorama político similar al que condujo a las dos guerras mundiales. Junto a él se encontraban Macron y Merkel, y fue visible el faltazo de Trump.
La Otan viene de realizar las maniobras militares más grandes que haya hecho en territorio europeo, orientadas estratégicamente contra Rusia. El gobierno ruso, a su turno, con el respaldo del ejército chino y el de Mongolia, ha hecho un gigantesco, operativo con 300 mil soldados movilizados. La Otan denunció que tales maniobras constituyeron un ensayo para “un conflicto en gran escala”. Esto se une al incremento del presupuesto militar norteamericano y la decisión de dar por concluido el acuerdo de arsenal nuclear intermedio, dejándole las manos libres para una nueva escalada armamentística. A Estados Unidos y a las potencias europeas les une el interés por avanzar y completar una colonización económica y política del ex espacio soviético y de China, aunque se diputan el liderazgo de este proceso.
El cuadro descripto se desarrolla a sólo dos semanas para el comienzo del G20 en Buenos Aires. Está claro que estamos ante una cumbre de crisis. Va a ser un réplica agravada de los últimos cónclaves internacionales, incluido el preparatorio con los ministros de finanzas, que tuvo lugar en abril en Buenos Aires.
El empeño de Macri por tratar de disimular estas contradicciones explosivas está condenado al fracaso.

Pablo Heller

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Por unanimidad el Senado uruguayo avala presencia de tropas yanquis por el G20




La propuesta de Tabaré Vázquez transforma al Uruguay en una base de operaciones de Estados Unidos y otros países imperialistas. A su vez el despliegue de tropas y aeronaves en nuestro país tiene la finalidad de ser un apoyo para reprimir eventuales protestas y controlar la seguridad de la cumbre, o sea garantizar el “éxito” de un encuentro que solo puede traer ataques y mayores privaciones para los pueblos y trabajadores del mundo.

El proyecto de ley enviado por el poder ejecutivo a la cámara de senadores y que fue derivado a la comisión de defensa, plantea en sus dos artículos el ingreso de aeronaves y de 400 militares y civiles estadounidenses y deja abierta la puerta para el ingreso de tropas de otros países que asistan a la cumbre del G20 en Buenos Aires.
La propuesta de Tabaré Vázquez transforma al Uruguay en una base de operaciones de Estados Unidos y otros países imperialistas. A su vez el despliegue de tropas y aeronaves en nuestro país tiene la finalidad de ser un apoyo para reprimir eventuales protestas y controlar la seguridad de la cumbre, o sea garantizar el “éxito” de un encuentro que solo puede traer ataques y mayores privaciones para los pueblos y trabajadores del mundo.

¿Qué es el G20?

El G20 es una coordinación internacional de potencias imperialistas y grandes economías dependientes, que tiene la intensión de monitorear y marcar la agenda de la economía internacional. Desde 2008 cobró un carácter más protagónico al establecer la participación de los jefes de Estado en sus cumbres, a partir de ese mismo año se coordinaron políticas para la salida de la crisis capitalista, lo que significó el salvamento de los bancos en base al endeudamiento masivo de los Estados y planes de ajuste para hacer pagar la crisis a las masas trabajadoras del mundo.
De lo que resuelve este “foro” nada es favorable para las grandes mayorías de la humanidad, sino al contrario está hecho para favorecer a la ínfima minoría de explotadores del resto de la población mundial, en base a guerras, saqueos y planes de ajuste a lo largo de todo el planeta.

¿Por qué hay un gran operativo de seguridad?

El operativo de seguridad busca la protección de un grupito de gente odiada con justa razón por ser los conspiradores de la miseria de miles de millones de seres humanos para proteger al gran capital.
Los argumentos utilizados por el gobierno, planteando que hay acuerdos y convenios vigentes con “países amigos”, o como dijo el presidente Vázquez “Uruguay no podía negarse ante el pedido”, encubren los verdaderos fines de esta operación; convertir al Uruguay en una base de apoyo logístico para tareas de seguridad y eventual represión de protestas.

Repercusiones

Los partidos tradicionales salieron a exhibir una supuesta oposición, pero en realidad como era de esperar solo critican el cheque en blanco que plantea el proyecto al dejar en manos del gobierno la potestad de autorizar el ingreso de tropas de otros países. No es de extrañar ya que es la agenda que siempre defendieron, ser los mejores guardianes de la subordinación a los intereses del hegemón imperialista de turno en este caso como en las últimas décadas los EEUU.
En el Frente Amplio las bases, así como algunos sectores de su interna, se resisten al proyecto que muestra cómo el gobierno profundiza su adhesión al orden mundial, su subordinación al capital internacional y su política de buena letra con el imperialismo y los gobiernos que descargan la crisis sobre los trabajadores. Sin embargo la resistencia que declaran esos sectores de la interna no puede ser testimonial ni “para la tribuna” sino que hay que demostrarla en las calles.
El propio PIT-CNT también declaró su rechazo y anunció su participación activa en las protestas anti G20 pero no definió nada concreto hasta ahora para cumplir con lo dicho.

Luchar en las calles

Además de lo coyuntural del rol que jugarán esas tropas que ingresen al país para la protección de esa minoría que decide acerca de la miseria de millones y el papel represivo que también pueden jugar, se introduce también la idea de total normalidad para justificarlo. Un antecedente para eventuales medidas similares en el futuro.
La operación sobre el país de los intereses imperialistas, sean de la nacionalidad que sean, es algo que afecta de distintas maneras sobre nuestros propios destinos, sobre los recursos naturales, productivos y tecnológicos, etc. El defender todo esto es lo que justamente implica la necesidad de enfrentarse a los intereses y el accionar del capital imperialista.
Las organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles no pueden permanecer indiferentes a esta iniciativa que nos pone al servicio de los gobiernos que traen miseria y represión a lo largo de todo el planeta; hay que organizarse para repudiar este proyecto con movilizaciones masivas; el mismo PIT-CNT debe ponerse a la cabeza convocando a un paro general de rechazo.

LID Uruguay

Cuba nunca estará sola

Las declaraciones a un medio de prensa del recién electo presidente brasileño, Jair Bolsonaro, donde expuso sus intenciones de romper relaciones diplomáticas con Cuba, así como la tergiversación de la verdad que hizo sobre los médicos cubanos que generosamente atienden y han atendido a millones de sus conciudadanos que antes no tenían cobertura médica, unido a la verborrea estrábica y errática del mitómano extremista John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del emperador Trump, ha generado preocupación en algunos amigos de Cuba por la posibilidad de que, junto a otros políticos genuflexos de la región, se intente aislar a Cuba, política y económicamente del concierto de naciones que Martí llamó Nuestra América.
No dudamos que, de darse tal escenario, algunos sietemesinos políticos que hoy ocupan cargos públicos en países hermanos, se sumen a dichas pretensiones y se recrudezca la hostilidad del gobierno yanqui acompañadas “off course”, por el inmoral Luis Almagro, Secretario General de una organización desprestigiada aún, por desgracia, presente en el continente.
A unos y otros les recordamos -a los primeros de manera agradecida y a los segundos de manera firme e intransigente- que ya una vez la Revolución cubana se quedó sola, con la OEA y todos los que la integraban en contra, salvo las honrosas excepciones de México y Canadá, y nuestro pueblo nunca cedió, se rindió, o claudicó, sino al contrario, fueron más firmes sus convicciones y mayor la unión con sus dirigentes revolucionarios que en aquellos años.
Ahora al parecer, pretenden realizar un remake típico de los filmes yanquis, con la diferencia de que aquí los actores y los escenarios son reales y que las consecuencias afectaran a todos, a los que estamos dispuestos a morir para mantener nuestra independencia y soberanía, y los que entregarán hasta su alma al diablo a cambio de recibir, aunque sea, un roce en el hombro de su nuevo César.
Los cubanos no le tememos a nada, no es pueril alarde ni bravuconería barata, somos humildes, sencillos, entregados a los demás, capaces de morir por una causa justa en cualquier lugar del planeta sin pedir nada a cambio, de lo cual el siglo XX tiene experiencias sobradas, pero también somos férreos defensores de nuestra libertad y del derecho a elegir el camino que más nos convenga sin injerencias, chantajes ni imposiciones de nadie.
La historia de nuestro continente está plagada de invasiones, asesinatos, golpes de Estado, cruentos e incruentos, los que ahora vienen en su versión 2.0 -para usar un término moderno- realizados por los parlamentos o tribunales de justicia, o con el empleo de un elemento hasta ahora efectivo, la judicialización de la política, con el apoyo desmedido, descarado y vulgar de los medios de prensa derechistas, financiados, orquestados, planificados, dirigidos y aupados en todas las épocas, por los Estados Unidos de América.
Pero, así como los tiempos han evidenciado lo anterior, también han sido testigos de cómo los pueblos se alzaron más temprano que tarde contra estos gobiernos despóticos y por las armas o las urnas los mandaron al basurero de la historia.
Estos no son tiempos distintos, son actores distintos y un guion varias veces repetido. Para la izquierda, no hay otra opción que el combate político -en lo cual somos mucho más experimentados, éticos y consecuentes- aplicar una estrategia que impida a nuestros enemigos descabezar las organizaciones populares y sus líderes mediante las calumnias, las campañas mediáticas sucias y los manipulados y politizados entramados judiciales.
Los yanquis aprendieron la lección y rediseñaron la estrategia para liquidar a sus oponentes políticos, ya no los fusilan impunemente o asesinan físicamente, pues le temen a los símbolos en que se convierten para los pueblos oprimidos del mundo, prefieren hacerlo moralmente, es de más bajo costo y mayores beneficios, venden al verdugo como salvador de sus víctimas, mayor prueba de cinismo es difícil verla en la historia humana, como no fuera aquella en que los gladiadores del circo romano saludaban al César… “los que van a morir te saludan.”
Los norteamericanos y sus lamebotas presidencialillos latinoamericanos debieran recordar las palabras de Abraham Lincoln cuando dijo: “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo…se puede engañar a algunos todo el tiempo…pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Cuba ha tenido, tiene y tendrá siempre su moral, dignidad y firmeza a la altura de las montañas en las cuales inició sus guerras de independencia, quien crea lo contrario sufrirá lo mismo que 12 administraciones norteamericanas, La Derrota, mientras tanto le aseguro, que Cuba nunca estará sola, no lo dude usted.

Rafael Andrés Álvarez Fernández
Cubadebate

martes, 13 de noviembre de 2018

La Revolución Finlandesa de 1917




Durante el siglo pasado, los trabajos históricos de la revolución de 1917 se han centrado normalmente en Petrogrado y en los socialistas rusos. Pero el Imperio ruso estaba compuesto predominantemente por no-rusos, y las convulsiones en la periferia del imperio eran habitualmente tan explosivas como las del centro.
El derrocamiento del zarismo en febrero de 1917 desencadenó una ola revolucionaria que inmediatamente inundó toda Rusia. Quizá la más excepcional de estas insurrecciones fuera la revolución finlandesa que un académico llamó “la guerra de clases más claramente definida del siglo XX”.

La excepción finlandesa

Los finlandeses eran distintos a cualquier otra nación bajo el mando zarista. Anexado su tercio oriental por Suecia en 1809, a Finlandia se le permitía gozar de autonomía gubernamental, libertad política y, llegado el momento, incluso de su propio parlamento democráticamente elegido. Aunque el zar trataba de limitar su autonomía, la vida política en Helsinki se parecía más a Berlín que a Petrogrado.
En un período en que los socialistas del resto de la Rusia imperial estaban obligados a organizarse en partidos clandestinos y eran perseguidos por la policía secreta, el Partido Socialdemócrata de Finlandia (SDP) operaba abierta y legalmente. Como la socialdemocracia alemana, los finlandeses construyeron, de 1899 en adelante, un partido obrero de masas y una densa cultura socialista con sus propias salas de reuniones, grupos de mujeres obreras, coros y ligas deportivas.
Políticamente, el movimiento obrero finlandés estaba embarcado en una estrategia de orientación parlamentaria y de paciente educación y organización de los obreros. Su política era en principio moderada: era raro hablar de la revolución, y la colaboración con los liberales era habitual.
Pero el SDP se distinguía de los partidos socialistas de masas legales en Europa en que se volvió más combativo en los años previos a la I Guerra Mundial. Si Finlandia no hubiera formado parte del Imperio ruso es probable que se hubiera desarrollado por el camino de moderación de la mayoría de partidos socialistas de Europa occidental, en el cual los radicales fueron cada vez más marginados por la integración parlamentaria y la burocratización.
Pero la participación de Finlandia en la revolución de 1905 escoró el partido a la izquierda. En la huelga general de noviembre de 1905, un líder socialista finlandés se maravillaba ante el levantamiento popular: “Vivimos en una época maravillosa […] Gente humilde y satisfecha de cargar con el peso de la esclavitud se ha sacudido de repente su yugo. Grupos que hasta ahora comían cortezas de pino piden ahora pan”.
Tras la revolución de 1905, los diputados parlamentarios moderados, los líderes sindicales y los funcionarios se encontraron en minoría en el SDP. Tratando de aplicar la orientación elaborada por el teórico marxista alemán Karl Kautsky, desde 1906 en adelante la mayoría del partido dotó a la táctica de la legalidad y al enfoque parlamentario una política nítida de lucha de clases. “El odio de clase ha de ser bienvenido, pues es una virtud”, decía una publicación del partido.
El partido anunció que sólo un movimiento obrero independiente podría promover los intereses de los obreros, defender y aumentar la autonomía finlandesa de Rusia y conquistar una democracia política completa. La revolución socialista se convertiría con el tiempo en la tarea principal, pero hasta entonces el partido debería acumular pacientemente sus fuerzas y evitar cualquier choque prematuro con la clase dominante.
Esta estrategia de la socialdemocracia revolucionaria -con su mensaje militante y métodos “sin prisa pero sin pausa”- fue espectacularmente exitosa en Finlandia. Para 1907 se habían unido al partido cerca de 100.000 obreros, convirtiéndolo en la mayor organización socialista per capita del mundo. Y, en julio de 1916, la socialdemocracia finlandesa hizo historia al convertirse en el primer partido socialista de cualquier país en alcanzar una mayoría parlamentaria. Sin embargo, debido a la rusificación zarista de los últimos años, la mayor parte del poder estatal finlandés estaba para entonces bajo administración rusa. Sólo en 1917 pudo el SDP afrontar los desafíos de ostentar una mayoría parlamentaria socialista en una sociedad capitalista.

Los primeros meses

Las noticias de la insurrección de febrero en la cercana Petrogrado llegaron como una sorpresa a Finlandia. Pero una vez confirmados los rumores, los soldados rusos emplazados en Helsinki se amotinaron contra sus oficiales, como describió un testigo: “Por la mañana, los soldados y marineros marcharon con banderas rojas por las calles, en parte desfilando cantando ‘La Marsellesa’, en parte en grupos separados, repartiendo lazos y trozos de tela rojos. Patrullas armadas de marinos de tropa deambulaban por toda la ciudad desarmando a los oficiales que a la menor resistencia o al no aceptar el distintivo rojo eran fusilados y abandonados ahí mismo”.
Los gobernantes rusos fueron expulsados, los soldados rusos emplazados en Finlandia declararon su fidelidad al Soviet de Petrogrado y la policía finlandesa fue destruida desde abajo. La narración de primera mano, en 1918, del escritor conservador Henning Söderhjelm -expresión inmejorable del punto de vista de las élites finlandesas- lloraba la pérdida del monopolio de la violencia del Estado: “Era política expresa del SDP finlandés destruir completamente la policía. La fuerza policial, que había sido disuelta por los soldados rusos al comienzo mismo de la revolución, no volvió a existir jamás. El pueblo no tenía confianza en esta institución y en su lugar se estableció una milicia en unidades locales para el mantenimiento del orden, cuyos hombres pertenecían al Partido Obrero”.
¿Qué debería reemplazar el viejo gobierno local ruso? Algunos radicales impulsaron un gobierno rojo, pero estaban en minoría. Como en el resto del imperio, Finlandia se encontraba en marzo envuelta en la llamada “unidad nacional”. Esperando ganar mayor autonomía del nuevo gobierno provisional ruso, un ala de líderes moderados del SDP rompió con la inveterada posición del partido y se unió a un gobierno de coalición con los liberales finlandeses. Varios socialistas radicales denunciaron esta maniobra como una “traición” y una flagrante violación de los principios marxistas del SDP. Otros líderes del partido, sin embargo, aceptaron la entrada en el gobierno para evitar una división en el partido.
La luna de miel política de Finlandia duró poco. El nuevo gobierno de coalición se vio rápidamente atrapado en el fuego cruzado de la lucha de clases, cuando se desplegó una combatividad sin precedentes desde los centros de trabajo, las calles y las áreas rurales de Finlandia. Algunos socialistas finlandeses centraron sus esfuerzos en construir milicias armadas de obreros. Otros impulsaron huelgas, el sindicalismo militante y el activismo fabril. Söderhjelm describía la dinámica: “El proletariado ya no rogaba ni rezaba, sino que exigía y reclamaba. Nunca, supongo, ha estado el obrero, pero especialmente el bruto, tan hinchado de poder como en el año 1917 en Finlandia”.
La élite de Finlandia esperaba al principio que la entrada de los socialistas moderados en el gobierno de coalición obligara al SDP a abandonar su línea de lucha de clases. Söderhjelm se lamentaba de que estas esperanzas se desvanecieran: “Se desarrolló el puro mando de la turba a una velocidad inesperada. […] Antes que nada, [hay que culpar] a la táctica del Partido Obrero. […] Incluso si el Partido Obrero actuaba con una cierta dignidad en su conducta más oficial, proseguía su política de agitación contra la burguesía con incansable celo”.
Mientras que los socialistas moderados del nuevo gobierno, así como sus líderes obreros aliados, trataban de atenuar la insurgencia popular, la extrema izquierda del partido llamaba sistemáticamente a una ruptura con la burguesía. Oscilando entre estos polos socialistas se situaba una tendencia centrista amorfa que daba un apoyo limitado al nuevo gobierno. Y aunque la mayoría de líderes del SDP, por lo general, seguían dando prioridad a la esfera parlamentaria, la mayoría apoyaba -o al menos aceptaba- el levantamiento desde abajo.
A la luz de la imprevista oleada de resistencia, la burguesía finlandesa se volvió cada vez más beligerante e intransigente. El historiador Maurice Carrez señala que las clases altas finlandesas nunca aceptaron ni se resignaron a “compartir el poder con una formación política a la que veían como la encarnación del demonio”.

Polarización de clase

El derrumbe del gobierno de coalición finlandés comenzó en el verano. Para agosto, el avituallamiento del imperio había colapsado y la expectativa de la hambruna aterrorizaba a los obreros finlandeses. Las revueltas por la comida estallaron a principios de mes y la organización de Helsinki del SDP denunció el rechazo del gobierno a adoptar medidas tajantes para afrontar la crisis. “La hambrienta clase obrera pronto perdió toda la confianza en el gobierno de coalición”, señalaba Otto Kuusinen, principal teórico de izquierda del SDP, que fundaría el movimiento comunista finlandés al año siguiente.
La intransigencia socialista en la lucha por la liberación nacional aumentó aún más la polarización de clase. Los socialistas finlandeses lucharon con tenacidad para acabar con la continua injerencia del gobierno ruso en la vida nacional interna. Al lograr la independencia esperaban utilizar la mayoría parlamentaria -y su control de las milicias obreras- para impulsar un ambicioso programa de reformas políticas y sociales.
Un líder socialista explicaba en julio que “hasta ahora hemos sido obligados a luchar en dos frentes: contra nuestra propia burguesía y contra el gobierno ruso. Para que triunfe nuestra guerra de clase, para ser capaces de concentrar toda nuestra fuerza en un frente contra nuestra propia burguesía, necesitamos independencia, para lo cual Finlandia está preparada”.
Los conservadores y liberales finlandeses también querían, por sus propias razones, fortalecer la autonomía de Finlandia. Pero no estaban dispuestos a usar métodos revolucionarios para alcanzar este objetivo ni apoyaban por lo general los intentos del SDP de lograr una independencia completa.
El choque llegó finalmente en julio. En el Parlamento finlandés, la mayoría socialista propuso el histórico proyecto de ley valtalaki (del poder) que proclamaba unilateralmente la completa soberanía finlandesa. Con la dura oposición de la minoría parlamentaria conservadora, la valtalaki fue aprobada el 18 de julio. Pero el gobierno provisional ruso, dirigido por Alexandr Kerensky, rechazó inmediatamente la validez de la valtalaki y amenazó con ocupar Finlandia si no se respetaba el veredicto.
Cuando los socialistas finlandeses se negaron a ceder o a renunciar a la valtalaki, los liberales y conservadores de Finlandia aprovecharon el momento. Esperando aislar al SDP y poner fin a su mayoría parlamentaria, apoyaron y legitimaron cínicamente la decisión de Kerensky de disolver el Parlamento, democráticamente elegido, de Finlandia. Se convocaron nuevas elecciones parlamentarias, en las que los no-socialistas obtuvieron una estrecha mayoría.
La disolución del Parlamento de Finlandia marcó un punto de viraje decisivo. Hasta ese momento, los obreros y sus representantes tenían muy altas expectativas en que el Parlamento pudiera ser usado como vehículo de la emancipación social. Kuusinen explicaba que “nuestra burguesía carecía de ejército, ni siquiera podían contar con una fuerza policial. (…). Por eso había muchas razones para mantenerse en el transitado camino de la legalidad parlamentaria, en el que, al parecer, la socialdemocracia podía obtener una victoria tras otra”.
Pero se hacía evidente para cada vez más obreros y líderes del partido que el Parlamento había llegado al límite de su utilidad.
Los socialistas denunciaron el golpe antidemocrático y atacaron a la burguesía por conspirar con el Estado ruso contra los derechos nacionales de Finlandia y sus instituciones democráticas. Según el SDP, las elecciones al nuevo Parlamento eran ilegales y se habían desarrollado por medio de un amplio fraude electoral. A mediados de agosto, el partido ordenó a todos sus miembros que dimitieran del gobierno. No menos importante, los socialistas finlandeses se aliaron cada vez más estrechamente con los bolcheviques, el único partido ruso que apoyó su intento de independencia. Todas las partes habían arrojado el guante y la hasta entonces pacífica Finlandia se precipitaba hacia la explosión revolucionaria.

La lucha por el poder

Para octubre, la crisis a lo largo de todo el imperio ruso había llegado a su punto de ebullición. Los obreros finlandeses en la ciudad y el campo exigían furiosamente que sus líderes tomaran el poder. Empezaron a estallar violentos choques a lo largo de Finlandia. Sin embargo, muchos en la dirección del SDP continuaban creyendo que el momento de la revolución podría ser postergado hasta que la clase obrera estuviera mejor organizada y armada. A otros les atemorizaba abandonar la esfera parlamentaria. En palabras del líder socialista Kullervo Manner a finales de octubre: “No podemos evitar la revolución por mucho tiempo (…). Se ha perdido la fe en el valor de la actividad pacífica y la clase obrera comienza a creer sólo en su propia fuerza (…). Si nos equivocamos respecto de la rápida llegada de la revolución, estaremos encantados”.
Después de que los bolcheviques conquistaran el poder a finales de octubre, parecía que Finlandia sería la siguiente en la lista. Sin el apoyo militar del gobierno provisional ruso, la élite de Finlandia quedó peligrosamente aislada. Los soldados rusos -estacionados en Finlandia por cientos de miles- apoyaban en general a los bolcheviques y sus llamamientos a la paz. “La ola del bolchevismo victorioso llevará agua al molino de los socialistas y son ciertamente capaces de hacerlo girar”, observaba un liberal finlandés.
Las bases del SDP y los bolcheviques en Petrogrado imploraron a los líderes socialistas que tomaran inmediatamente el poder. Pero la dirección del partido daba rodeos. Nadie tenía claro que el gobierno bolchevique pudiera mantenerse más allá de unos pocos días. Los socialistas moderados se agarraban a la esperanza de encontrar una solución parlamentaria pacífica. Algunos radicales planteaban que la toma del poder era posible y urgentemente necesaria. La mayoría de los líderes vacilaban entre estas dos opciones.
Kuusinen recordaba la indecisión del partido en este momento crítico: “Nosotros los socialdemócratas, ‘unidos sobre la base de la guerra de clases’, oscilábamos a un lado y luego al otro, dirigiéndonos decididamente hacia la revolución para luego retirarnos de nuevo”.
Incapaz de llegar a un acuerdo sobre la insurrección armada, en vez de eso el partido convocó a una huelga general el 14 de noviembre en defensa de la democracia contra la burguesía, por las urgentes necesidades económicas de los obreros y por la soberanía finlandesa. La respuesta desde abajo fue abrumadora. De hecho, fue mucho más allá del cauto llamamiento a la huelga.
Finlandia quedó paralizada. En varias ciudades, las organizaciones locales del SDP y Guardias Rojas tomaron el poder, ocuparon edificios estratégicos y arrestaron a los políticos burgueses.
Parecía que este patrón revolucionario se repetiría pronto en Helsinki. El 16 de noviembre, el Consejo de la huelga general en la capital votó a favor de la toma del poder. Pero cuando los líderes moderados sindicales y socialistas condenaron la decisión y dimitieron de la institución, el Consejo dio marcha atrás ese mismo día. Resolvió que “puesto que una minoría tan amplia disentía, el Consejo no puede, en esta ocasión, empezar a tomar el poder para los obreros, sino que continuará ejerciendo presión sobre la burguesía”. La huelga se levantó poco después.
El historiador finlandés Hannu Soikkanen ha enfatizado que la huelga de noviembre fue una gran oportunidad perdida: “Caben pocas dudas de que ése fue el mejor momento para que las organizaciones obreras tomaran el poder. La presión desde abajo era enorme y la voluntad de lucha estaba al máximo (…). Sin embargo, la huelga general convenció a la burguesía, con pocas excepciones, del grave peligro que representaban los socialistas. Invirtieron el tiempo hasta que estalló la guerra civil para organizarse bajo una dirección firme”.
Fijándose en la indecisión del SDP para las acciones de masas, Anthony Upton ha dicho que “los revolucionarios finlandeses fueron en general los revolucionarios más miserables de la historia”. Tal afirmación podría sostenerse si nuestra historia terminara en noviembre, pero los siguientes sucesos mostraron que el espíritu revolucionario de la socialdemocracia finlandesa se mantuvo.
Tras la huelga general, los frustrados obreros, cada vez más, buscaron armas y se encaminaron hacia la acción directa. La burguesía se preparaba, de igual modo, para la guerra civil, formando a su “Guardia Blanca” y pidiendo al gobierno alemán ayuda militar.
A pesar de la acelerada ruptura de la cohesión social, muchos líderes socialistas continuaron dedicados a estériles negociaciones parlamentarias. Pero, esta vez, el ala izquierda del SDP se plantó y declaró que cualquier otro retraso en la acción revolucionaria sólo conduciría al desastre. Por medio de una larga serie de batallas internas, en diciembre y principios de enero, los radicales vencieron finalmente.
En enero, las palabras revolucionarias del SDP se tradujeron por fin en hechos. Para marcar el inicio de la insurrección, en la tarde del 26 de enero, los líderes del partido encendieron una lámpara roja en la torre de la Sala Obrera de Helsinki. Los días sucesivos, los socialdemócratas y sus organizaciones obreras afiliadas tomaron fácilmente el poder en todas las grandes ciudades de Finlandia; el norte rural quedó, por el contrario, en manos de las clases dominantes.
Los insurgentes de Finlandia redactaron una proclamación histórica anunciando que la revolución era necesaria puesto que la burguesía finlandesa, unida al imperialismo extranjero, había dado un golpe contrarrevolucionario contra las conquistas obreras y la democracia: “El poder revolucionario en Finlandia pertenece desde este momento a la clase obrera y sus organizaciones. (…) La revolución proletaria es noble y severa (…) severa para los insolentes enemigos del pueblo, pero preparada para dar su apoyo a los oprimidos y marginados”.
Aunque el recién instaurado gobierno rojo trató al principio de seguir un cauto camino político, Finlandia ingresó con rapidez en una sangrienta guerra civil. La clase obrera finlandesa pagó muy caro el retraso en la toma del poder, puesto que desde enero la mayoría de las tropas rusas habían regresado a sus hogares. La burguesía aprovechó los tres meses desde la huelga de noviembre para reclutar sus tropas en Finlandia y en Alemania. Al final, casi 27.000 finlandeses rojos perdieron sus vidas en la guerra. Y después de que la derecha aplastara la República Socialista de los Trabajadores de Finlandia, en abril de 1918, otros 80.000 obreros y socialistas fueron recluidos en campos de concentración.
Los historiadores están divididos en torno de si la revolución finlandesa pudo haber triunfado de haberse iniciado antes y si hubiera tomado un enfoque político y militar más ofensivo. Algunos afirman que, en último extremo, el factor decisivo fue la intervención imperialista de Alemania en marzo y abril de 1918. Kuusinen hace un balance similar: “El imperialismo alemán escuchó los lamentos de nuestra burguesía y pronto se dedicó a engullir nuestra recién conquistada independencia, que a petición de los socialdemócratas finlandeses fue reconocida por la República Soviética de Rusia. El sentimiento nacional de la burguesía no sufrió daño alguno por este asunto y el yugo de un imperialismo extranjero no le causó terror cuando parecía que la patria estaba a punto de convertirse en la patria de los obreros. Estaban dispuestos a sacrificar todo el pueblo al gran bandido alemán si éste les mantenía en el deshonroso puesto de conductores esclavizados”.

Lecciones aprendidas

¿Qué podemos pensar de la revolución finlandesa? Lo más obvio es que la revolución obrera no fue sólo un fenómeno de la Rusia central. Incluso en la pacífica y parlamentaria Finlandia, el pueblo trabajador se fue convenciendo de que sólo un gobierno socialista podía ofrecer una salida a la crisis social y a la opresión nacional.
Tampoco los bolcheviques fueron el único partido en el imperio capaz de dirigir a los obreros al poder. En muchos sentidos, la experiencia del SDP finlandés confirma la perspectiva tradicional de la revolución planteada otrora por Karl Kautsky: por medio de una paciente organización y educación con conciencia de clase, los socialistas obtuvieron una mayoría parlamentaria, obligando a la derecha a disolver la institución, lo que, a su vez, hizo estallar una revolución de orientación socialista.
La preferencia del partido por una estrategia parlamentaria defensiva no le evitó, al final, tener que derrocar al poder capitalista y dar pasos hacia el socialismo. En contraste, el burocratizado Partido Socialdemócrata de Alemania -que había abandonado hacía tiempo la estrategia de Kautsky (el propio Kautsky lo había hecho)- sostuvo activamente el poder capitalista en 1918-19 y aplastó violentamente los esfuerzos por derribarlo.
Pero Finlandia no sólo mostró la fuerza sino también los límites potenciales de la socialdemocracia revolucionaria: vacilación en abandonar la esfera parlamentaria, subestimación de la acción masas y una tendencia a inclinarse hacia los socialistas moderados para mantener la unidad del partido.

Eric Blanc

lunes, 12 de noviembre de 2018

Al servicio del imperialismo: El G20 y el ingreso de tropas extranjeras




La propuesta de Tabaré Vázquez transforma al Uruguay en una base de operaciones de Estados Unidos y otros países imperialistas A su vez el despliegue de tropas y aeronaves en nuestro país tiene la finalidad de ser un apoyo para reprimir eventuales protestas y controlar la seguridad de la cumbre, o sea garantizar el “éxito” de un encuentro que solo puede traer ataques y mayores privaciones para los pueblos y trabajadores del mundo.

El proyecto de ley enviado por el poder ejecutivo a la cámara de senadores y que fue derivado a la comisión de defensa, plantea en sus dos artículos el ingreso de aeronaves y de 400 militares y civiles estadounidenses y deja abierta la puerta para el ingreso de tropas de otros países que asistan a la cumbre del G20 en Buenos Aires.
La propuesta de Tabaré Vázquez transforma al Uruguay en una base de operaciones de Estados Unidos y otros países imperialistas A su vez el despliegue de tropas y aeronaves en nuestro país tiene la finalidad de ser un apoyo para reprimir eventuales protestas y controlar la seguridad de la cumbre, o sea garantizar el “éxito” de un encuentro que solo puede traer ataques y mayores privaciones para los pueblos y trabajadores del mundo.

¿Qué es el G20?

El G20 es una coordinación internacional de potencias imperialistas y grandes economías dependientes, que tiene la intensión de monitorear y marcar la agenda de la economía internacional. Desde 2008 cobró un carácter más protagónico al establecer la participación de los jefes de Estado en sus cumbres, a partir de ese mismo año se coordinaron políticas para la salida de la crisis capitalista, lo que significó el salvamento de los bancos en base al endeudamiento masivo de los Estados y planes de ajuste para hacer pagar la crisis a las masas trabajadoras del mundo.
De lo que resuelve este “foro” nada es favorable para las grandes mayorías de la humanidad, sino al contrario está hecho para favorecer a la ínfima minoría de explotadores del resto de la población mundial, en base a guerras, saqueos y planes de ajuste a lo largo de todo el planeta.

¿Por qué hay un gran operativo de seguridad?

El operativo de seguridad busca la protección de un grupito de gente odiada con justa razón por ser los conspiradores de la miseria de miles de millones de seres humanos para proteger al gran capital.
Los argumentos utilizados por el gobierno, planteando que hay acuerdos y convenios vigentes con “países amigos”, o como dijo el presidente Vázquez “Uruguay no podía negarse ante el pedido”, encubren los verdaderos fines de esta operación; convertir al Uruguay en una base de apoyo logístico para tareas de seguridad y eventual represión de protestas.

Repercusiones

Los partidos tradicionales salieron a exhibir una supuesta oposición, pero en realidad como era de esperar solo critican el cheque en blanco que plantea el proyecto al dejar en manos del gobierno la potestad de autorizar en ingreso de tropas de otros países. No es de extrañar ya que es la agenda que siempre defendieron es el ser los mejores guardianes de la subordinación a los intereses del hegemón imperialista de turno en este caso como en las últimas décadas los EEUU.
En el Frente Amplio las bases, así como algunos sectores de su interna, se resisten al proyecto que muestra como el gobierno profundiza su adhesión al orden mundial, su subordinación al capital internacional y su política de buena letra con el imperialismo y los gobiernos que descargan la crisis sobre los trabajadores. Sin embargo la resistencia que declaran esos sectores de la interna no puede ser testimonial ni “para la tribuna” sino que hay que demostrarla en las calles.
El propio PIT-CNT también declaró su rechazo y anunció su participación activa en las protestas anti G20 pero no definió nada concreto hasta ahora para cumplir con lo dicho.

Luchar en las calles

Además de lo coyuntural del rol que jugarán esas tropas que ingresen al país para la protección de esa minoría que decide acerca de la miseria de millones y el papel represivo que también pueden jugar, se introduce también la idea de total normalidad para justificarlo. Como antecedente a la medida de la excusa que se introduzca en el momento, hoy es el G20 y mañana será otra cosa.
La operación sobre el país de los intereses imperialistas, sean de la nacionalidad que sean, es algo que afecta de distintas maneras sobre nuestros propios destinos, sobre los recursos naturales, productivos y tecnológicos, etc. El defender todo esto es lo que justamente implica la necesidad de enfrentarse a los intereses y el accionar del capital imperialista.
Las organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles no pueden permanecer indiferentes a esta iniciativa que nos pone al servicio de los gobiernos que traen miseria y represión a lo largo de todo el planeta; hay que organizarse para repudiar este proyecto con movilizaciones masivas; el mismo PIT-CNT debe ponerse a la cabeza convocando a un paro general de rechazo.

LID Uruguay

Petain, colaborador y verdugo de 1917: "un gran soldado" según Macron




El mariscal Petain estrecha la mano de Hitler

"Un gran soldado” dijo de Petain: el verdugo de los soldados amotinados de 1917, líder del régimen de Vichy, colaborador del régimen nazi y del exterminio de los judíos. Deleitando las filas de la extrema derecha.

Apenas una semana después de ser negado por Florence Parly, ministra de las Fuerzas Armadas, frente a Jean-Jacques Bourdin en el set de la RMC, Emmanuel Macron confirma la voluntad del gobierno de rendir homenaje durante la ceremonia del 11 de noviembre, al mariscal Pétain.
Detrás del tropiezo y la marcha atrás, está la concesión del presidente al programa del Estado Mayor del Ejército, encargado de organizar la ceremonia conmemorativa del centenario del fin de la guerra de 1914-18, que quiere rendir homenaje en el palacio de Los Inválidos, a los ocho mariscales de la Gran Guerra, incluido Petain.
Este homenaje a la memoria del líder del régimen fascista de Vichy, que colaboró con el régimen nazi y el exterminio de 10 millones de personas (gitanos, homosexuales, comunistas, opositores políticos ...) en Europa, incluidos 6 millones de judíos, marca. un declive increíble en el reconocimiento de las responsabilidades del Estado francés durante los genocidios de la Segunda Guerra Mundial. Esto no se veía desde 1995 y la ceremonia del 54 aniversario de La redada del Velódromo de Invierno (1), donde Jacques Chirac había reconocido la participación de Francia en los crímenes nazis.
Pero el "Gran Soldado de la Primera Guerra Mundial", en 1940, no hacía allí sus primeras armas. Contrariamente a lo que a Emmanuel Macron le gustaría escuchar, el mariscal Pétain de la Primera Guerra Mundial, forjó la experiencia del verdugo cuyas consecuencias son conocidas. En 1941, es este mismo Pétain quien, durante su discurso “del viento malo" contra la Resistencia, recuerda las violaciones realizadas: "En 1917, puse fin a los motines".
De hecho, en abril de 1917, con el fracaso de la ofensiva del general Nivelle en el “Chemin des Dames” (Camino de las damas), la carnicería de 200.000 soldados franceses muertos, la ira creció en las trincheras. En la primavera y el verano de 1917, se multiplicaron los actos de motines de soldados que, según el historiador André Loez, expresan "un rechazo a la guerra masiva y multiforme". El mariscal Petain sucede a Nivelle. Tiene a su cargo poner fin a la oposición a la guerra y la confraternización con el "enemigo" expresada por los soldados franceses. Petain los reprimirá en sangre: la mayoría de los soldados amotinados son fusilados sin juicio; 600 son condenados a muerte por consejos de guerra por justicia sumaria. Todos estos soldados que rechazaban la guerra fueron asesinados bajo las órdenes de Petain.
Macron, en honor a Petain, honra al verdugo de 1917 y al símbolo de la colaboración francesa. Al rehabilitar la memoria del fascista francés más famoso, Macron participa en la banalización y difusión de ideas de extrema derecha. Lo que nutre este "clima de los años 30" que denunciaba hipócritamente hace unos días …

Yano Lesage

Nota:

1. La Redada del Velódromo de Invierno, organizada del 16 al 17 de julio de 1942, fue la redada más importante realizada en Francia contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los arrestados fueron primero retenidos en ese velódromo, situado en el decimoquinto arrondissement (distrito) de París, antes de ser enviados a otras ciudades francesas y dirigidos más tarde a los campos de exterminio que la Alemania nazi tenía en el Este de Europa.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Fukuyama cambia de opinión: ‘el socialismo debería volver’




Hace 26 años, tras la caída de la Unión Soviética, los defensores del capitalismo estaban eufóricos. Hablaron de la muerte del socialismo y del comunismo. El liberalismo había triunfado y, por lo tanto, la historia había alcanzado su expresión final bajo la forma de capitalismo. Ese fue el momento en que Yoshihiro Francis Fukuyama pronunció su famosa (o notoria) predicción de que la historia había terminado. Lo que quiso decir con esto fue lo siguiente: ahora que el socialismo (en la forma de la Unión Soviética) había fracasado, el único sistema socioeconómico posible era el capitalismo, o como él y otros preferían describirlo: "la economía de libre mercado”.
Los defensores del capitalismo predijeron que la victoria del liberalismo abriría la puerta a un futuro garantizado de paz y prosperidad. Los economistas hablaban del dividendo de la paz. Ahora que la Guerra Fría con la Unión Soviética había terminado, los gobiernos capitalistas podrían gastar grandes sumas de dinero para construir escuelas, hospitales, casas y todas las demás cosas que son el requisito esencial previo para la existencia civilizada. Los desiertos florecerían, la producción se dispararía y la raza humana -supuestamente- viviría feliz para siempre. Amén.
26 años puede parecer mucho tiempo en la vida de un hombre o una mujer. Pero en la escala de la historia, es sólo un momento fugaz. Y sin embargo, en ese segmento insignificante de la historia humana, todo ha cambiado, y, como Hegel predijo, las cosas han trocado en su opuesto. Hoy en día, no queda piedra sobre piedra de las confiadas predicciones de aquellos dias.

Cambio de opinión

Desafortunadamente para Francis Fukuyama, la historia no es tan fácil de desechar. Y ahora se está vengando de él. En 1992, llevado por la euforia general de la burguesía, exultante por la caída de la Unión Soviética, este político teórico norteamericano publicó un libro con el interesante nombre: El fin de la historia y el último hombre.
En este libro, leemos la siguiente declaración:
«Lo que podemos estar presenciando.... es el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno humano»
Pero en un artículo publicado en New Statesman el 17 de octubre de este año, está entonando una canción bastante diferente:
«Lo que dije entonces [1992] fue que uno de los problemas de la democracia moderna es que proporciona paz y prosperidad, pero la gente quiere más que eso.... las democracias liberales ni siquiera tratan de definir lo que es una buena vida, sino que la dejan en manos de individuos que se sienten alienados, sin propósito, y por eso se unen a estos grupos de identidad que les da un sentido de comunidad.»
Sus críticos, dijo, «probablemente no leyeron hasta el final del libro [El Fin de la Historia], la parte del Último Hombre, que en realidad trataba sobre algunas de las amenazas potenciales a la democracia.»
Funcionario del gobierno durante los años de Reagan-Bush, Fukuyama estuvo cercano originalmente al movimiento neoconservador. Esto probablemente explica su entusiasmo por la economía de mercado y el liberalismo. Pero la dura experiencia le ha llevado a cambiar de opinión, al menos hasta cierto punto.
Fukuyama apoyó la guerra de Irak, pero en 2003 concluyó que era un error que definía la política estadounidense. También se ha convertido en un crítico de dogmas neoliberales como la desregulación financiera, que fue en parte responsable de la desastrosa crisis económica de 2008. También es un crítico del euro, o al menos de su «inepta creación»:
«Todas estas son políticas de élite resultaron ser bastante desastrosas, hay alguna razón para que la gente común se moleste.»

¡Marx tenía razón!

Para ilustrar el dramático cambio de opinión de Fukuyama, volvemos a publicar algunos extractos del artículo de New Statesman:
«El Fin de la Historia fue una reprimenda para los marxistas que consideraban el comunismo como la última etapa ideológica de la humanidad. ¿Cómo veía, le pregunté a Fukuyama, el resurgimiento de la izquierda socialista en el Reino Unido y los Estados Unidos? Todo depende de lo que se entienda por socialismo. La propiedad de los medios de producción -excepto en áreas donde es claramente necesario, como los servicios públicos- no creo que vaya a funcionar.
“Si te refieres a programas redistributivos que intentan corregir este gran desequilibrio, tanto en ingresos como en la riqueza que se produce, entonces sí, creo que no sólo puede volver, sino que debería volver. Este período prolongado, que comenzó con Reagan y Thatcher, en el que se arraigó un cierto conjunto de ideas sobre los beneficios de los mercados no regulados, ha tenido un efecto desastroso en muchos sentidos.
«En materia de igualdad social, ha conducido a un debilitamiento de los sindicatos, del poder de negociación de los trabajadores de a pie, al surgimiento de una clase oligárquica en casi todas partes que ejerce entonces un poder político indebido. En cuanto al papel de las finanzas, si hay algo que hemos aprendido de la crisis financiera es que hay que regular el sector como el demonio porque harán que todos los demás paguen. Toda esa ideología se arraigó muy profundamente en la Eurozona, la austeridad que Alemania impuso al sur de Europa ha sido desastrosa.»
Fukuyama añadió, para mi sorpresa: “En este momento, me parece que ciertas cosas que dijo Karl Marx están resultando ser ciertas. Habló de la crisis de sobreproducción.... que los trabajadores se empobrecerían y la demanda sería insuficiente.”» (Énfasis mío, AW)
Es significativo que un defensor tan prominente del capitalismo y crítico del socialismo llegue ahora a la conclusión de que el análisis marxista de la crisis capitalista era básicamente correcto.
Dejamos de lado el hecho de que Fukuyama demuestra su falta de comprensión de la economía marxista al confundir la sobreproducción con la idea keynesiana de subconsumo. Después de tantos años de lavado de cerebro en la escuela de economía de libre mercado, era demasiado pedirle que entendiera a Marx.
Sin embargo, es significativo que un defensor tan prominente del capitalismo y crítico del socialismo llegue ahora a la conclusión de que el análisis marxista de la crisis capitalista era básicamente correcto, que la búsqueda desenfrenada de la economía del libre mercado ha conducido a un empobrecimiento masivo, por un lado, y a la dominación completa del mundo por parte de una oligarquía capitalista irresponsable y obscenamente rica, por el otro.
Y tiene toda la razón al decir que, si esto no se rectifica, esta oligarquía (tanto en Estados Unidos como en Europa) «hará que todo el mundo pague». En realidad, ya lo están haciendo.

Fukuyama no ofrece ninguna solución

Es, por supuesto, una satisfacción considerable ver que incluso este defensor recalcitrante del capitalismo haya comenzado a comprender su naturaleza reaccionaria. Sin embargo, Fukuyama se comporta como un médico que, después de dar una lista muy completa de los síntomas de su paciente, no proporciona una receta para la cura.
Fukuyama es consciente de las terribles privaciones causadas por los estragos del capital financiero y la anarquía del sistema de mercado. Ha llegado a la conclusión, compartida por un número cada vez mayor de personas, de que la economía debe ser controlada. Pero luego no llega a la conclusión necesaria, que es que los gigantescos monopolios y bancos que ejercen una brutal dictadura sobre el mundo entero deben ser sacados de las manos privadas.
Por un lado, pide que se vuelva al socialismo. El problema es que no tiene idea de lo que es el socialismo. Dice que «la propiedad de los medios de producción» (excepto en los servicios públicos) no va a funcionar. Pero el propio Fukuyama ha llegado a la conclusión de que es la propiedad privada de los medios de producción la que no funciona, o mejor dicho, que funciona en detrimento del progreso económico y social, y causa miseria, pobreza y angustia a la gran mayoría de la humanidad.
Ahora está claro, incluso para los más ciegos de los ciegos, que la economía capitalista no planificada es una receta acabada para el caos, la desorganización, el despilfarro, la mala gestión y la corrupción a gran escala. Peor aún, la desenfrenada codicia por el beneficio, que es la única fuerza motriz de este sistema, está destruyendo el medio ambiente, envenenando el aire que respiramos, los alimentos que comemos, y los mares y bosques que son la base de toda la vida en el planeta.
Los problemas graves exigen soluciones serias. El socialista español Largo Caballero dijo una vez que no se puede curar el cáncer con una aspirina. Fukuyama aboga por la nacionalización de los servicios públicos porque «es claramente necesario». Estamos completamente de acuerdo con él. Pero, ¿por qué no se exige en el caso de los bancos, por ejemplo, que han demostrado una incapacidad total para administrar y controlar de manera responsable grandes cantidades de dinero de la gente?
La monstruosa especulación, la corrupción y la ineptitud de los bancos fue la causa inmediata de la crisis financiera de 2008, cuyos resultados seguimos viviendo. Al final, estos fervientes defensores de la economía de libre mercado, que se oponían a cualquier sugerencia de intervención estatal en la economía, tuvieron que ser rescatados mediante la inyección de grandes cantidades de dinero público.
En lugar de ir a la cárcel, lo que merecían, fueron recompensados por su incompetencia con sumas de dinero robadas del tesoro público. Esa es la razón por la que hoy tenemos déficits públicos colosales, que, según se nos ha dicho, deben ser pagados. Los pobres subvencionan a los ricos. Esto es Robin Hood al revés.
Al mismo tiempo, se nos informa de que no hay dinero para pagar cosas innecesarias como escuelas, hospitales, atención a los ancianos, pensiones, educación, carreteras y saneamiento, todo lo cual se encuentra en un estado lamentable en Gran Bretaña y en los países más ricos del mundo.
Si alguna vez hubo un sector de la economía que pide a gritos la expropiación, son los grandes bancos. ¿Por qué desea el señor Fukuyama mantenerlos en manos privadas? Si limitamos la nacionalización a los servicios públicos, los sectores más importantes de la economía permanecerán como están, en manos de esa misma oligarquía contra la que se mueve Fukuyama. Este tipo de «socialismo» no resolvería precisamente nada.
Claramente, el principal problema aquí es que Fukuyama confunde el socialismo y la propiedad estatal con el régimen burocrático y totalitario que existía en la Unión Soviética. Eso ciertamente fracasó, y estaba destinado a fracasar. Trotsky señaló que la economía planificada nacionalizada necesita democracia, al igual que el cuerpo humano necesita oxígeno.
No tiene por qué haber contradicción entre una economía nacionalizada y planificada y la democracia más plena. El socialismo real se basa en la participación más activa de los trabajadores, tanto en la elaboración de un plan de producción como en su aplicación. Con esto queremos decir no sólo el proletariado industrial, sino todos los grupos productivos: científicos, economistas, técnicos, gerentes incluidos.
Sin el control y la gestión de los trabajadores, la economía inevitablemente se bloqueará y se paralizará, que es exactamente lo que ocurrió en la Unión Soviética. La experiencia venezolana nos da un veredicto aún más condenatorio sobre el control burocrático de las industrias nacionalizadas.

¿El camino chino?

Del artículo parece que Fukuyama piensa que el único rival sistémico plausible de la democracia liberal no es el socialismo, sino el modelo capitalista de estado de China:
«Los chinos argumentan abiertamente que son superiores porque pueden garantizar la estabilidad y el crecimiento económico a largo plazo de una manera que la democracia no puede... si en otros 30 años son más grandes que los Estados Unidos, el pueblo chino es más rico y el país sigue unido, yo diría que tienen un argumento real.»
Pero advirtió que «la verdadera prueba del régimen» será cómo se desenvuelve en una crisis económica.
La confusión de Fukuyama se ilustra muy bien con estas líneas. Era un empirista impresionista hace 26 años, cuando tenía ilusiones en la economía de mercado porque parecía estar avanzando continuamente. Hoy sigue siendo un empirista impresionista, salvo que su admiración por China ha aumentado en la misma medida en que su admiración por el capitalismo occidental ("liberalismo") ha disminuido.
Es cierto que, en las últimas décadas, la economía china ha avanzado rápidamente. Pero, habiendo entrado en la economía capitalista mundial, ha heredado todas las contradicciones del capitalismo. China está sufriendo una sobreproducción que ha provocado un descenso de la tasa de crecimiento y un aumento del desempleo.
La tasa oficial de crecimiento de China este año es del 6,5%. Pero China necesita, al menos, una tasa de crecimiento del 8% anual sólo para absorber el crecimiento de la población. Además, como sugiere Fukuyama, la economía china es vulnerable a los choques económicos que se originan en la economía mundial en general, conforme encuentra cada vez más dificultades para vender sus excedentes de producción y está en una guerra comercial abierta con Estados Unidos.
También es irónico que un hombre que afirma defender la democracia liberal mire a China como ejemplo, dado que el régimen chino no es conocido por su respeto de los derechos humanos y la democracia. De hecho, China combina algunas de las peores características del totalitarismo estalinista con las más negativas del capitalismo. A lo largo de ese camino, no hay esperanza para los trabajadores de China ni de ningún otro país.

El capitalismo significa guerra

Podría decirse que el mundo nunca ha estado en una situación tan inestable. De hecho, mientras la URSS existió, había una relativa estabilidad, reflejando el relativo equilibrio de poder entre Rusia y los Estados Unidos. Pero el orden del Viejo Mundo se ha derrumbado, y no hay nada que lo reemplace.
Sin duda, hemos recorrido un largo camino desde las predicciones optimistas de un mundo de paz y prosperidad tras la caída del Muro de Berlín. El mundo real de hoy no tiene ninguna relación con esa perspectiva. Al contrario, hay guerra tras guerra. Aparte de los horribles conflictos que están destrozando países como Irak, Siria y Yemen, ha habido una serie de guerras monstruosas en África.
La terrible guerra civil en el Congo llevó a la matanza de al menos 5 millones de hombres, mujeres y niños. Eso ni siquiera salió en las primeras planas de los periódicos. El presidente Trump ha roto el acuerdo con Irán que impedía que ese país adquiriera armas nucleares. Ahora anuncia su decisión de romper el acuerdo firmado por Reagan y Gorbachov para restringir los programas nucleares de Estados Unidos y Rusia.
A Fukuyama le preocupa el potencial de una guerra entre Estados Unidos y China:
«Creo que la gente sería muy tonta si lo descartara, se me ocurren muchos escenarios en los que podría comenzar una guerra así. No creo que sea un ataque deliberado de un país sobre el otro -como Alemania invadiendo Polonia en 1939- es más probable que salga de un conflicto local sobre Taiwán, sobre Corea del Norte, posiblemente una confrontación en el Mar de China del Sur que se intensifica.»
Ciertamente, las contradicciones entre Estados Unidos y China son muy serias. Encuentran su expresión en la guerra comercial declarada unilateralmente por Donald Trump, que puede fácilmente escalar a algo mucho más serio e incluso amenazar con hundir toda la economía mundial. Del mismo modo, el avance del poder chino en Asia, en particular, su intento de dominar los mares de esa región, es visto como una amenaza por los Estados Unidos.
Eso no significa, como algunos creen, que sea inminente una tercera guerra mundial. En las condiciones modernas, la guerra mundial tendría un efecto devastador en todas las partes. Y los capitalistas no hacen la guerra por diversión, sino para la conquista de mercados, ganancias y esferas de influencia. Por lo tanto, aunque el Sr. Trump haga estallar fuego y azufre en todos sus discursos, está descartada una conflagración general.
Sin embargo, tendremos pequeñas guerras todo el tiempo - «pequeñas» en el sentido de las guerras en Irak y Siria, lo cual, en el mundo moderno, es una perspectiva suficientemente horrenda. Pero las guerras no son más que un reflejo de las insoportables contradicciones entre países que, sobre la base del capitalismo, deben luchar entre sí por los mercados como perros hambrientos que pelean por un pedazo de carne. El capitalismo significa guerra, y para evitar la guerra, es necesario eliminar su causa raíz.

La rueda de la historia

Cuando los ejércitos triunfantes de Hitler entraron en París en 1940, tuvo lugar una interesante conversación entre un oficial del ejército alemán y otro francés. El alemán, alardeando de la arrogancia de un conquistador, se jactaba de que, finalmente, su nación se había vengado de su humillante derrota en la Primera Guerra Mundial. El oficial francés se volvió hacia él y le dijo: «Sí, la rueda de la historia ha girado. Volverá a girar.»
Unos años más tarde, su predicción demostró ser correcta.
Desde la caída de la Unión Soviética, la rueda de la historia ha vuelto a dar un giro completo. A pesar de las predicciones de los estrategas del capital, la historia ha vuelto con fuerza. De repente, el mundo parece afligido por fenómenos extraños y sin precedentes que desafían todos los intentos de los expertos políticos por explicarlos.
El pueblo británico votó en un referéndum por abandonar la Unión Europea, un resultado que nadie esperaba, lo que causó una conmoción a escala internacional. Pero estos no fueron nada en comparación con el tsunami provocado por el resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses: otro resultado que nadie esperaba, incluido el hombre que ganó.
La elección de Donald Trump fue otro terremoto más. Estos acontecimientos son la dramática confirmación de la inestabilidad que aflige al mundo entero. De la noche a la mañana, las viejas certezas han desaparecido. Hay un fermento general en la sociedad y una sensación de incertidumbre generalizada llena a la clase dominante y de profundos temores, a sus ideólogos.
Los comentaristas políticos hablan con temor del surgimiento de algo que llaman «populismo»: una palabra tan elástica como sin sentido. El uso de esta terminología amorfa sólo significa que los que la usan no tienen idea de lo que están hablando.
En términos estrictos y etimológicos, populismo no es más que una traducción latina del griego «demagogia». El término se aplica con el mismo gusto que un mal pintor revoca una pared con una capa gruesa de pintura para cubrir sus errores. Se utiliza para describir una variedad tan amplia de fenómenos políticos que queda totalmente desprovista de contenido real.
El fermento político y social que sacude al mundo entero hasta sus cimientos es sólo un síntoma de una crisis mucho más profunda: no la crisis del neoliberalismo, que es sólo una forma particular de capitalismo, sino una crisis terminal del propio sistema capitalista.
Esta crisis está destinada a durar bastante tiempo. Sobre la base del capitalismo, no hay solución. Los gobiernos subirán y bajarán y los péndulos oscilarán de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda, reflejando una búsqueda cada vez más desesperada de las masas por encontrar una salida a la crisis.
El llamado «populismo» no es más que un reflejo de este hecho. Las masas aprenden de la experiencia y no tienen otra forma de aprender. La experiencia será una escuela muy dura, y las lecciones serán aprendidas amargamente. Pero al final, serán aprendidas.
Una cosa está muy clara. La burguesía no tiene idea de cómo salir de esta crisis. Sus representantes políticos y económicos muestran todos los rasgos de confusión y desorientación propios de una clase que ha sobrevivido a su vida útil histórica, una clase que no tiene futuro y que es poco consciente de ello.
Los apologistas del liberalismo capitalista se quejan amargamente del ascenso de políticos como Donald Trump, que representan la antítesis de lo que se conoce como «valores liberales». Para estas personas, esto parece una pesadilla. Esperan despertar y darse cuenta de que todo fue un sueño, que mañana será un dia mejor. Pero para el liberalismo burgués, no habrá despertar ni mañana.
Las declaraciones de Francis Fukuyama, desde ese punto de vista, tienen una considerable importancia sintomática. Este antiguo liberal ha perdido toda la fe en el futuro del capitalismo, pero no ve ninguna alternativa viable. Como todos los estrategas del capital, ve el futuro «como a través de un cristal, sombríamente». Su desesperanza teórica es la expresión de la desesperanza del propio sistema.
El futuro pertenece, no a la burguesía ebria y en bancarrota, que no puede ver más allá del final de su propia nariz, sino a la única fuerza realmente progresista de la sociedad, la única fuerza que produce toda la riqueza de la sociedad: la clase obrera. A través de su propia experiencia, esa clase llegará a comprender que el único camino a seguir es tomar el camino del genuino socialismo y del poder obrero.

Alan Woods (CMI)

sábado, 10 de noviembre de 2018

Comunicado de la Coordinación anti G20 frente a la entrada de tropas extranjeras




Comunicado conjunto de la Asamblea NO al G20 Argentina y Coordinación AntiG20 Uruguay:

REPUDIAMOS LA PRESENCIA DE LOS GENDARMES QUE PROTEGEN A LOS PODEROSOS DEL MUNDO

QUE NUESTRO TERRITORIO NO SEA LUGAR DE AMPARO PARA LAS FUERZAS

GENOCIDAS QUE REPRIMIRÁN LA JUSTA DEFENSA DEL CAMPO POPULAR

Durante el 30/11 y el 1/12 se desarrollará en Buenos Aires la cumbre del G20. El grupo de los 20 reúne a los 20 países económicamente más poderosos del mundo, con algunos otros emergentes de la periferia del sistema financiero global.
Detrás de los intereses de estos países, se encuentran las grandes corporaciones transnacionales y el poder financiero mundial, que vienen a cumplir los mandatos del FMI y el banco mundial, a llevar adelante políticas de saqueo, empujando a la región a la peor de las miserias.
La base de operaciones de seguridad estará en Uruguay y el poder ejecutivo a solicitado autorización, a pedido de Estados Unidos y a través de un proyecto de ley, para el ingreso de tropas extranjeras en territorio Uruguayo.
El día 26 de noviembre, invadirán nuestro país, trayendo transporte de carga y combustible para el ejército de los EEUU (3 aeronaves de carga 2 aeronaves de transporte y radares aéreos). Vázquez también solicitó autorización para que ingresen al país “tropas de otros países participantes que así lo requieran expresamente al Poder Ejecutivo, debiendo hacerlo dentro de los mismos plazos autorizados para Estados Unidos“.
Este pedido se realiza cuando las Fuerzas Armadas (de acuerdo a la ley recientemente promulgada por el Poder Ejecutivo) se preparan para “custodiar” la seguridad interna en la frontera en una franja de 20 kilómetros hacia el interior de nuestro territorio.
No nos pasa desapercibido: somos el patio trasero del G20. El Poder Ejecutivo y Legislativo serán responsables de la represión que desate Macri.

Fuera Yanquis!!!
Fuera G20!!!
Fuera Imperialistas!!!
La historia escrita por vencedores no puede hacer callar a los tambores.

Coordinacion Anti G20 Uruguay Confluencia Fuera G20 FMI Argentina