domingo, 16 de julio de 2017

Estados Unidos y la URSS: La informática durante la Guerra Fría




Durante la llamada Guerra Fría las dos potencias enfrentadas, Estados Unidos y la URSS, efectuaban pruebas nucleares por lo cual toda la inteligencia, las comunicaciones y la ciencia operaban en función de alertar o prevenir de un eventual ataque del enemigo.

Como señalaba Karl Marx, “la tecnología pone al descubierto la relación activa del hombre con la naturaleza, el proceso inmediato de producción de su vida, y, a la vez, sus condiciones sociales de vida y de las representaciones espirituales que de ellas se derivan."
Para la Unión Soviética la ciencia y la tecnología tuvieron un lugar destacado, lo que convirtió al desarrollo científico en una prioridad y el máximo premio que otorgaba la URSS en diferentes disciplinas, sobre todo para la Ciencia, era el “Premio Lenin”.
Durante la llamada Guerra Fría las dos potencias enfrentadas, Estados Unidos y la URSS, efectuaban pruebas nucleares por lo cual toda la inteligencia, las comunicaciones y la ciencia operaban en función de alertar o prevenir de un eventual ataque del enemigo.
Si bien Estados Unidos hacía gala de su arsenal nuclear, el gobierno de la URSS no se quedó atrás: En una zona prácticamente deshabitada de Kazajistán –el Sitio de Pruebas de Semipalatinsk- se realizaron cerca de 500 detonaciones nucleares.
En su esfuerzo por conseguir desarrollar una máquina con la cual efectuar los cálculos de un posible ataque nuclear finalmente científicos soviéticos, dirigidos por Sergei Lebedev, crearon la “Máquina Electrónica De Cálculo Menor” (MESM) en 1948 en el Instituto de Electrónica y Técnica de la Academia de Ciencias de la URSS. La primera computadora soviética fue puesta en funcionamiento oficialmente en 1951 para orgullo de la URSS y bajo la mirada atenta de la CIA.
Años más tarde, 1969, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos se encontraba en la búsqueda de un medio de comunicación que facilitara la descentralización de la información entre organismos de Estado y su disponibilidad ante un ataque ruso, así en la Universidad de California (UCLA) nació ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network): Científicos de la UCLA conectaron dos computadoras a través de un cable, de ésta manera se transfirió con éxito de un ordenador a otro un escrito similar a un hipertexto.
ARPANET que nació como un proyecto militar sentó las bases de lo que hoy en día es, nada más ni nada menos, Internet. La evolución del concepto de lo que en sus inicios fue ARPANET permite en la actualidad que millones de personas en el mundo interactúen en la web con fines sociales, laborales, de investigación, activismo, y recreación.

Natalia Brezina

Maniobras proscriptivas en el SUINAU

La maniobra proscriptiva que derivó en la separación de Tatiana Antúnez como representante de COFE en el PIT-CNT a instancias de la lista 10 que conduce el SUINAU genera debate en el movimiento sindical y social.

Hace pocos días se conoció la decisión de COFE y de SUINAU de retirar el respaldo a Tatiana Antúnez como representante de la Confederación ante el Secretariado Ejecutivo de la Central y en la Comisión de Jóvenes.
Ante las declaraciones de la misma Antúnez señalando que esto sucedía por ser mujer y joven y que “si fuera un varón esto no pasaba” los dirigentes del SUINAU de la lista N 10 que encabeza el sindicato fundamentaron públicamente su decisión.
Según el comunicado que emitió la Comisión Directiva el lugar que ocupaba Antúnez era producto de un acuerdo entre agrupaciones y como la lista de la que formaba parte Antúnez había decidido una alianza con otra lista de cara a las próximas elecciones, se definió retirar el aval y plantear un cambio en la representación ante el PIT-CNT.

Proscripciones, maniobras y acomodos

Para poder analizar estos hechos es necesario también contextualizar e incluir otras variables que también están en juego.
Tatiana Antunez es integrante de la lista 20, que responde básicamente al Partido Comunista. La “sintonía” política con la dirección del PIT-CNT le dio una mayor difusión a su situación e incluso el apoyo de colectivos feministas.
Sin embargo es realmente difícil pensar que su exclusión se debe en este caso a una postura machista o patriarcal del SUINAU (que por supuesto sabemos que existe). Más bien parece un método de resolución de conflictos donde priman las maniobras proscriptivas e incluso de persecución hacia opositores. Estos métodos no son tampoco ajenos al grupo político al que pertenece Antúnez; es históricamente conocida la forma en que el Partido Comunista trata a las disidencias y diferencias políticas.
Son sabidas también las posiciones pro-sionistas que expresó recientemente del viaje a Isarael, donde “olvida” las persecuciones y el sojuzgamiento del pueblo palestino. Aunque estas son posiciones repudiables (así como la perdida de la independencia de clase del PC al apoyar al gobierno del Frente Amplio) no son argumentos para sostener su exclusión como representante del PIT-CNT.
El acuerdo entre las listas 10 y 20 expresa cierta correlación de fuerzas producto de las últimas elecciones y en ese marco, y como resultado de esa alianza, Antúnez fue promovida para ese cargo. En todo caso serán las próximas elecciones las que habilitarán a cambiar a los que ocupen esos cargos.
Se trata de una clara maniobra antidemocrática de la lista 10; lista que también ha tenido en distintos momentos de la gestión frenteamplista del INAU acuerdos y negociaciaciones con el propio Directorio oficialista con acomodos y “pactos de no agresión” que avalaron (entre otras cuestiones) prácticas de represión hacia adolescentes (en particular a los privados de libertad en conflicto con la ley penal). La propia lista de Antúnez no ha sido ajena a prácticas en los que el acceso a cargos o traslados dependen del color político de quien lo solicita y en función de pertenecer al mismo grupo político que gobierna el INAU.
Mientras escuchamos estas acusaciones cruzadas de distintos sectores sindicales que se pelean por ocupar cargos, ninguno de ellos se preocupa seriamente por organizar a los trabajadores para luchar por cambiar las condiciones de trabajo del INAU, con bajos salarios, mala atención para niños y adolescentes y repartija de cargos y acomodos para varios lados.
Es necesario forjar una nueva cultura sindical, donde estos métodos queden de lado y se milite por la organización democrática de los trabajadores. Lamentablemente ninguna de las fracciones en disputas guarda independencia política con respecto al directorio o al gobierno, lo cual es indispensable para forjar sindicatos combativos. En Argentina tenemos el buen ejemplo de Cerámicas Zanon, la fábrica sin patrones y bajo control de sus trabajadores, con un sindicato con un estatuto antiburocrático, donde se destaca la rotatividad y revocabilidad de los cargos por asambleas de base.
La tarea de momento es organizar agrupaciones verdaderamente clasistas para recuperar a las organizaciones de los trabajadores.

La Izquierda Diario Uruguay

La Guerra de los Seis Días: Cincuenta años después




El 5 de junio de 1967, la Fuerza Aérea israelí lanzó un ataque sorpresa contra las bases aéreas egipcias en la provincia del Sinaí, iniciando lo que se conoció como la guerra de los Seis Días, que terminó con la ocupación por parte de Israel de Cisjordania, Gaza, toda la Península del Sinaí y, un poco más tarde, los Altos del Golán. Los palestinos sufren las consecuencias desde entonces.

Con esta primera intervención bélica Israel alcanzó una victoria rotunda, diezmando las capacidades aéreas de Egipto. La mitad de la Fuerza Aérea egipcia fue destruida en media hora. La IAF (la Fuerza Aérea Israelí, por sus siglas en inglés) invadió después los campos aéreos jordano, sirio e iraquí. 452 aviones fueron destruidos, lo que equivalía al conjunto de las fuerzas aéreas de Egipto, Siria y Jordania.
En cuatro días, el ejército israelí tomó Jerusalén oriental, que estaba en manos de las fuerzas jordanas, ocupó Cisjordania, Gaza, y toda la Península del Sinaí. Tras el alto al fuego decretado por los tres estados árabes, Israel lanzó otro ataque, el 9 de junio, contra los Altos del Golán, anexándose rápidamente la mayor parte de la zona de Siria.
Cincuenta años después, como escribió recientemente el periodista de Haaretz, Gideon Levy: "visto en retrospectiva, debería llamarse la Guerra de los 50 años, no la Guerra de los Seis Días y, a juzgar por la situación política, su esperanza de vida parece interminable". La ocupación de los territorios palestinos desde 1967, ampliando el proyecto imperialista de 1948, ha llevado a la opresión más bárbara del pueblo palestino a lo largo de las décadas posteriores. Periódicamente, cuando las tensiones flaquean o si sirve de distracción conveniente para la clase dominante israelí, esta tierra se transforma en un campo de bombas. El resto del tiempo, los palestinos son tratados como prisioneros en su propio país, apenas tienen el derecho de vivir y trabajar y se les priva comúnmente de las necesidades básicas e infraestructura por parte del Estado israelí. Mientras tanto, sus propios líderes reaccionarios juegan la baza del nacionalismo o del fundamentalismo islámico por un lado, mientras que negociaban sus libertades en acuerdos con los imperialistas por el otro.
La beligerancia mutua entre Israel y Egipto continuó después de 1967, resultando en la guerra de Yom Kippur, en 1973. El tratado de paz entre los dos países, que se produjo en 1979, reflejó más que nada la servidumbre cada vez mayor de Egipto al imperialismo estadounidense, el principal patrono de Israel. Hoy, Egipto mantiene una relación relativamente estable con Israel actuando como guardia de prisiones en la frontera sur de la Franja de Gaza. El gobierno egipcio se niega actualmente a proporcionar a la población de Gaza energía eléctrica (cortada por el Estado israelí) hasta que Hamas ceda ante sus demandas de seguridad. Cualquier ayuda que reciben los palestinos a través de este canal depende de los propios intereses políticos del régimen egipcio y requiere la conformidad del Estado israelí. Israel y Siria han estado en estado de guerra hasta el día de hoy, entrando en conflicto directo en varias ocasiones desde 1967. Las tensiones entre los dos países han cesado por el momento por la destructiva guerra civil que se libra en Siria. La intervención decisiva de Rusia e Irán en esta guerra ha relegado a Israel a la posición de una potencia secundaria en la región e, irónicamente, al mismo tiempo, ha debilitado sus relaciones con el imperialismo estadounidense.

Antecedentes de la guerra y sus consecuencias

Para más detalles y análisis en profundidad de los acontecimientos y del trasfondo de la guerra de los Seis Días pinchar aquí (http://www.marxist.com/oldsite/1967-war-230805.html).
Baste decir que en los años previos a la guerra, las hostilidades estaban aumentando entre Israel y estos tres estados árabes, para quienes se hacía evidente la ambición de Israel de expandirse en la región, la cual estaba respaldada por la nación imperialista más poderosa de la historia. Egipto, Jordania y Siria eran entonces conocidos como la República Árabe Unida, con intereses políticos estrechamente entrelazados.
Sin embargo, sus dirigentes no utilizaron la ideología panárabe en la que se sustentaban en términos de clases, lo que podría haber expuesto las limitaciones de sus regímenes en el frente interno, en su lugar, la usaron para agitar sentimientos nacionalistas contra Israel. La clase dominante israelí no necesitó muchas excusas para lanzar un ataque, ya que la actitud de los regímenes árabes jugó ciertamente de su parte.
Basándose en informes de la inteligencia soviética (cuyos datos resultaron ser falsos), sobre un plan de Israel de atacar a Egipto, el jefe de Estado egipcio, Abdel Gamal Nasser, envió dos divisiones del ejército al norte del Sinaí en mayo de 1967. Israel comenzó los preparativos para un ataque. En junio, Egipto cerró los Estrechos de Tirán a los barcos israelíes, dando a Israel la excusa que necesitaba. En realidad, Israel había estado preparando la posible justificación de este ataque desde octubre de 1966. El ministro de Defensa israelí de entonces, Moshe Dayan, admitió más tarde en sus memorias que en los días previos al ataque, el gobierno había estado discutiendo qué excusa podrían usar. Se sugirió presentar un supuesto "en el que devolvimos el ataque, y así es como comenzó la guerra". Sin embargo, el propio Dayan se opuso: "cada mentira se descubrirá al final y podría tener graves consecuencias", que podría "destruir la base moral y justa de nuestras acciones".
Al final, el gobierno israelí optó por la "pequeña" mentira de Dayan para mantener la inmaculada bandera del sionismo (!):
"Justo después del ataque aéreo, habría un anuncio general que no entraría en detalles ni mencionaría quién atacó primero - algo así como que ‘estallaron las hostilidades’, y luego se expondría el trasfondo que habría obligado a Israel a romper el cerco".
El régimen egipcio estaba en aquel momento involucrado en una guerra difícil con Arabia Saudita y las fuerzas británicas en Yemen. La economía egipcia se había modernizado con las medidas progresistas del régimen de Nasser, pero comenzaba a verse sometida a la presión del peso muerto de la burocracia en los sectores nacionalizados, y de los capitalistas que reaccionaban contra el estrecho control del Estado sobre el sector privado. Algunas de las reformas ganadas por las masas egipcias daban marcha atrás. Hussein Abdel-Razek, uno de los generales del ejército egipcio en 1967, describe la posición de Egipto previa a la guerra con Israel:
"Las fuerzas egipcias estaban en Yemen, donde se libraba una guerra de desgaste, más allá de nuestras capacidades. Éramos un país en desarrollo, que se disponía a construirse, pero el gran despliegue del ejército y la enorme carga de la economía egipcia para apoyar a los militares los llevó, cuando entraron en la guerra del 67, a una posición muy débil".
El propio Nasser estaba en contra de ir a la guerra dada dicha posición. Egipto no estaba en absoluto preparado para tal eventualidad, su derrota fue un reflejo de ese equilibrio de fuerzas.
Cuando se produjo el ataque del 5 de junio, los informes iniciales de la prensa estatal egipcia lo negaban por completo, mientras que otros, más tarde, sugerían que el ataque provenía de Estados Unidos y no de Israel. Estados Unidos no había querido intervenir directamente en los conflictos árabe-israelíes por temor a una confrontación directa con la Unión Soviética, que proporcionaba a Egipto respaldo militar y financiero, y había aconsejado ostensiblemente a Israel contra una guerra. Sin embargo, proveyeron a Israel con la mayor parte de las armas y la tecnología en la que se basaron fundamentalmente. Se ha descubierto ahora que en junio de 1967 había un plan propuesto por el gobierno israelí para plantar un dispositivo nuclear en la provincia de Sinaí, con el cual chantajear a Egipto. Israel no se topó por casualidad con las armas nucleares. Es más, Estados Unidos se mostraba muy satisfecho con el resultado inmediato de la Guerra de los Seis Días. Su avanzadilla regional en Oriente Medio había superado con éxito tres obstáculos a los intereses del imperialismo estadounidense en menos de una semana.
El resultado de la guerra fue un desastre para el régimen de Nasser, quien mantenía su popularidad en Egipto a pesar de los crecientes problemas económicos al defender la fuerza de un frente panárabe contra el imperialismo occidental. El propio Nasser quiso renunciar, pero su popularidad personal, reflejada en las manifestaciones callejeras que se desataron, lo empujaron a permanecer. "Esta experiencia nos daba, en la superficie, una imagen de fuerza, pero en realidad éramos muy débiles, éramos más débiles de lo que la gente pensaba", dice Razek. La derrota, conocida como "al-Naksah" (el revés) en árabe, señaló el comienzo del fin para el nasserismo. Tres años después tras la muerte de Nasser, su sucesor, Anwar Sadat, emprendió una política económica hacia la privatización dejando el país en manos del imperialismo estadounidense.
La Guerra de los Seis Días confirmó la posición de Israel como una potencia imperialista en la región, dando aún más poder a su arrogante clase dominante. La posición de Israel hoy, sin embargo, se ha visto afectada por cambios dramáticos en la situación regional y por la situación mundial.
La posición debilitada de Estados Unidos en la escena mundial ha quedado demostrada de forma patente por su papel decreciente en la crisis siria durante los últimos seis años. Hace tan sólo una década, el gobierno estadounidense se sentía en condiciones de vigilar Oriente Medio, invadiendo Afganistán e Irak con el pretexto de evitar una amenaza terrorista global y haciendo luego ruidos amenazantes contra Irán. Cuando la revolución siria comenzó durante la primavera árabe en 2011, los servicios de inteligencia estadounidenses vieron una nueva oportunidad para que Estados Unidos se estableciera en la región y socavara a los poderes que se le oponían. La CIA, junto con Arabia Saudita, ayudó a armar y financiar todo tipo de agrupaciones islámicas reaccionarias que luchaban contra el régimen de Bashar al-Assad.
Este es un factor que en gran parte ayudó a la revolución a convertirse tan rápidamente en la carnicería que hemos visto desde entonces. Otro es el resultado desastroso de las guerras en Irak y Afganistán, que lejos de evitar una amenaza terrorista ayudaron a crear una mucho mayor. De todas las potencias que se apresuraron a contener la situación en Siria, han sido el ejército ruso y la Guardia Revolucionaria iraní los que han marcado la diferencia. Esto ha obligado a Estados Unidos, no sólo a retroceder de su posición singular como policía mundial, sino también a trabajar con el régimen de Irán, el mismo al que hace sólo unos años intentaba minar e, incluso, derrocar.
Tal cambio en la posición estadounidense ha tenido un impacto en su aliado más tradicional y de confianza en la región - Israel. El régimen de Irán se niega formalmente a reconocer la soberanía del Estado israelí y ha utilizado durante mucho tiempo las hostilidades con Israel para mostrar músculo demagógicamente. Israel, asimismo, considera a Irán su mayor amenaza militar. Por lo tanto, la coalición de fuerzas estadounidenses e iraníes en Siria minó la dependencia que Israel tiene con Estados Unidos en cuando a apoyo militar y diplomático. El acuerdo nuclear de 2015 entre las potencias mundiales e Irán para permitirle capacidad nuclear y abrir el comercio con Occidente fue un duro golpe para Israel.
Ahora se abren claras divisiones entre los intereses de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio. Esto ya estaba claro en 2014, cuando bajo presión pública, el entonces presidente Obama condenó el bombardeo israelí de una escuela en Gaza y, más tarde, pidió una solución de dos Estados. Desde entonces, se han producido varios encontronazos entre el perro y su dueño, en particular, sobre el acuerdo nuclear iraní. Un comentarista, a finales de 2014, describió la relación como "lo peor ya ha pasado". Observadores superficiales en Israel quieren creer que los buenos viejos tiempos de las relaciones entre Estados Unidos e Israel han vuelto con la elección del presidente Donald Trump. Y no hace falta decir que a pesar de los desencuentros, esto no ha impedido que Estados Unidos continúe proporcionando un enorme respaldo militar y financiero al Estado israelí. Pero hay que recordar, que antes de visitar Israel, la primera visita de Trump desde su elección fue a Arabia Saudita para acordar un acuerdo de armas de 350.000 millones de dólares.
Israel necesita a Estados Unidos, pero la necesidad ya no es mutua en la misma medida. Puede llegar un momento en que Israel vuelva a su posición anterior de activo sin valor para los Estados Unidos en el Medio Oriente. Por ahora, sin embargo, el menor papel que juega Estados Unidos a escala mundial ha significado la entrada en acción de algunos de los mismos poderes contra los que Israel debía actuar como un amortiguador.

La isla de Tirán

El Estrecho de Tirán, cuyo cierre por las fuerzas egipcias a los buques internacionales fue utilizado por Israel como la provocación que necesitaban para iniciar la guerra de los Seis Días, lleva el nombre de la isla de Tirán, que está a sus puertas. En los últimos días, el presidente egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, ha firmado una orden ejecutiva para entregar la isla de Tirán y la isla de Sanafir, a Arabia Saudí, que quiere construir una carretera al Sinaí, a cambio de un paquetes de rescates de miles de millones de dólares e inversiones.
Esta decisión ha provocado alboroto en Egipto, sobre todo por la importancia de las islas en las guerras entre israelíes y egipcios. Tirán estuvo en manos de Israel desde 1967 hasta que le fue devuelta a Egipto en 1982; el gobierno egipcio incluso tuvo que pedir permiso por escrito a Israel para obtener el permiso de ceder la isla antes de anunciarlo. Israel lo aprobó- sin duda con regocijo.
Tal acto de un régimen que se presenta a sí mismo al mando de un sólido ejército es visto justificadamente por los egipcios como una traición a todos los que lucharon por liberar el Sinaí de la ocupación israelí. Es un acto que expone la debilidad de un régimen que, en su desesperado cinismo, está dispuesto a vender partes de Egipto a cambio de unos cuantos dólares saudíes más. La situación económica en Egipto bajo el capitalismo exige claramente medidas drásticas de este tipo. Sin embargo, la consecuencia inmediata es que la ya escasa confianza que depositaron las masas en esta presidencia, inestable de por sí, ahora se ha desvanecido.

La debilidad del imperialismo y el potencial para la revolución

En Israel, la desigualdad es apabullante y la tasa de pobreza es ahora la más alta en cualquier país de la OCDE. El gobierno, liderado por el partido burgués Likud, de Netanyahu, se apoya cada vez más en elementos racistas y de extrema derecha para mantenerse en el poder. Así se pone de manifiesto con la actual decisión del gobierno de congelar el plan para el rezo mixto en el Muro de las Lamentaciones, bajo presión de los partidos ultraortodoxos, que ha provocado las críticas de la sociedad israelí contra este gobierno reaccionario. En cuanto a las "celebraciones" del 50 aniversario de la guerra, Gideon Levy predijo correctamente: "Creo que la mayoría de los israelíes serán bastante indiferentes. Es una sociedad totalmente preocupada por los asuntos privados. Nadie más que los colonos lo celebrarán. En Tel Aviv, a la gente no puede importarle menos y ningún esfuerzo artificial del gobierno puede cambiar eso". El proyecto imperialista sionista ha fracasado por completo en unir a Israel sobre una base nacional o religiosa, o en proporcionar siquiera a la clase obrera judía un trabajo y condiciones de vida estables. En el fondo, el sionismo es una ideología capitalista y bajo el peso de las contradicciones capitalistas está destinado a fracasar.
Mientras tanto, los palestinos y otros sectores oprimidos de la sociedad israelí viven y mueren diariamente en un clima de miedo y horror. En Jerusalén oriental, que las tropas israelíes aparentemente "liberaron" de la ocupación jordana, un abogado del registro de población israelí describía una situación en la que miles de árabes cruzan un puesto de control para registrarse como ciudadanos de su propia ciudad: “una mujer, que temía que si se movía no podría volver, daba el pecho a su bebé dentro de la puerta de entrada giratoria". Con condiciones de tal brutalidad, el sionismo tarde o temprano tendrá dificultades para ocultar la lucha de clases a ojos de los israelíes y palestinos de a pie.
En Egipto, otro régimen militar está siendo despojado de su fachada ilusoria de "hombre fuerte". Pero a diferencia de 1967, este embarazoso espectáculo sucede tras un periodo revolucionario, tan sólo unos años después de la eliminación por parte de las masas de dos regímenes anteriores y varios gobiernos. Y esta vez lo que se expone no es simplemente la debilidad de un solo político desesperado, sino la avidez sin rostro y sin fronteras de todo un sistema, y del que Egipto es esclavo actualmente.
El legado de la guerra de los Seis Días no sólo es el de una aventura imperialista, guerra bárbara, fervor nacionalista y opresión salvaje. También ha ayudado a poner en marcha una cadena de acontecimientos que han incluido las dos Intifadas palestinas y varios movimientos revolucionarios de masas. Esta cadena de acontecimientos sólo puede completarse con la transformación socialista de la sociedad, o seguirá resonando con graves consecuencias para millones de personas en todo el Oriente Medio.

Dejan Kukic

viernes, 14 de julio de 2017

La Toma de la Bastilla: la burguesía francesa abre un nueva época en la historia humana




Se cumplen 228 años del inicio de la gloriosa Revolución francesa, uno de los episodios más importantes del mundo moderno. Su importancia histórica.

La República Francesa carga con el mérito de haber sido el primer país donde se llevó a cabo la revolución burguesa más importante de la historia, donde la burguesía se elevó a clase dominante por primera vez y creó un Estado a su imagen y semejanza. Como nunca antes había ocurrido, esta clase social destruyó por completo el Antiguo Régimen, que llego a dominar casi todos los países europeos gobernados por las monarquías. Las revoluciones que se sucedieron de 1789 en adelante, los sistemas políticos, y en cierta medida, toda la “civilización” moderna, bebieron de la fuente de la revolución francesa. Como definió Eric Hobsbawm: “La Revolución Francesa fue un conjunto de acontecimientos lo suficientemente poderoso y universal como para transformar permanentemente aspectos importantes del mundo y para presentar las fuerzas que continúan transformándolo”. (Los Ecos de la Marsellesa)
Hacia fines de 1780, Francia era uno de los países más populosos de Europa, siendo el principal rival económico de Inglaterra, poseía un dominio colonial importante y fue la nación pionera del pasamiento filosófico que exportara las ideas que influenciaran a los distintos procesos revolucionarios y a las sociedades de esa época: La Ilustración.

Crisis del Antiguo Régimen

De los 28 millones de habitantes del territorio francés en 1780, el 97 % pertenecía al Tercer Estado, estamento que comprendía a sectores sociales que iban desde campesinos rurales (cerca de 20 millones), burgueses de las ciudades, artesanos, comerciantes y mendigos. El restante 3% lo constituía la nobleza y el clero. Tanto el clero como la nobleza (Primer y Segundo Orden de la sociedad francesa) no trabajaban, estaban exentos de cualquier tipo de impuestos, dependían de las rentas de sus propiedades, matrimonios de conveniencia, pensiones, donaciones y otros tipos de “beneficios”, además de ocupar los más altos cargos políticos en el caso de la nobleza y de influenciar en los asuntos más importantes del Estado, en el caso del clero, por su cercanía al Rey.
En el año 1788 una mala cosecha provocará una crisis profunda en la sociedad, que dejará como saldo una miseria generalizada. La nobleza intentará palearla aumentando los impuestos, el clero también subirá el precio de su diezmo a la población e incrementará el precio del arriendo de las tierras. Los campesinos sufrían las malas cosechas que venían teniendo de años anteriores y salvo una minoría que disponía de algún excedente, la inmensa mayoría padecía una situación agobiante, ya que además subieron los precios del pan y los cereales, principales alimentos de la época. Junto con esto, la Guerra de Independencia norteamericana consumió un 25% del presupuesto de la monarquía francesa, ya que esta apoyo con armas y dinero a las colonias que se independizaron de Inglaterra, llevando a una crisis terminal. Lo que empezaría como una crisis impositiva, se convertirá en una crisis del régimen, dando paso a una revolución social.

Las masas parisinas se lanzan a la lucha

Esta crisis económica y social va a fundirse como la cera en el fuego con una crisis política, con un desenlace hasta ese momento impensado para las clases dominantes. La monarquía se decide a llamar a los Estados Generales para el 5 de mayo de 1789, a tratar de darle una salida a la situación. Los Estados Generales (especie de parlamento francés) no habían sido convocados desde 1614. La lucha encarnizada entre los tres órdenes se traducía en que mientras el absolutismo monárquico y los nobles buscaban concentrar todo el poder en manos del rey o lograr imponerle el respeto a las leyes, la burguesía reclamaba la igualdad civil, con la derogación de privilegios y la sustitución de una monarquía de origen divino por un Estado monárquico, basado en una nación soberana. La burguesía se revela e impone que la Asamblea resuelva un voto por persona, ya que el Tercer Estado contaba con 610 participantes, mientras el primero y segundo Estado tenía 290 y 271 respectivamente. Hasta ese entonces, siempre el mecanismo era de un voto por estamento, viéndose la burguesía superada por el clero y la nobleza. El Tercer Estado triunfa ante la resistencia de los órdenes privilegiados y logra la convocatoria a la Asamblea Nacional para el 9 de Julio, que se erige en Constituyente reclamando que una nueva constitución, además de declararse como los únicos miembros de la Asamblea Nacional, dando lugar en ella solo a los representantes del pueblos. El día 11 el rey Luis XVI despide al ministro de Finanzas Necker, el único funcionario con lazos con los sectores populares y esto desata la rebelión en la población de Paris, ya que consideran a la medida como un autogolpe.
Entonces las masas parisinas se pondrán en movimiento y llevarán adelante la revolución. Ya desde el 12 de Julio saldrá a las calles en busca de armamento para apoyar a sus representantes políticos y el día 14 tomaran La Bastilla, la famosa prisión que fue símbolo de la represión estatal. Un gran papel político lo jugarán los Sans Culottes, campesinos pobres, que como afirmará León Trotsky: “Durante cinco años, los campesinos franceses se sublevaron en todos los momentos críticos de la revolución, oponiéndose a un acomodamiento entre los propietarios feudales y propietarios burgueses. Los sans culottes de París, al derramar su sangre por la República, liberaron a los campesinos de las trabas del feudalismo”. (Historia de la Revolución Rusa). Al cabo de algunas semanas la estructura social del feudalismo francés y la maquinaria estatal de la monarquía francesa yacían en pedazos. Para agosto de 1789 la Asamblea Constituyente fórmula la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que será una de las constituciones burguesa pioneras del mundo: entre otros derechos declara que los hombres nacen y viven iguales en derechos, declara el derecho a la resistencia ante la opresión y por sobre todas las cosas, el derecho a la propiedad privada.

Los “Ecos” de La Revolución Francesa

La herencia de la Revolución ha sido discutida desde sus primeros años. Los cambios que produjo fueron muy profundos: logro abolir el feudalismo en Francia, destruyó al viejo ejército y lo sustituyó por milicias populares, hizo rodar miles de cabezas de las clases privilegiadas que oponían resistencia, sancionó los Derechos del Hombre y del Ciudadano, suprimió los privilegios de las clases dominantes de la época, confiscó tierras y suprimió el diezmo de la iglesia, estableció la Constitución de 1793. El periodo de mayores cambios y de participación de las masas, se dio en 1792-1794, años del gobierno Jacobino.
Si bien sus detractores han condenado sistemáticamente sus años de “terror” y de guillotina o su desenlace contrarrevolucionario con la dictadura de Napoleón Bonaparte, sigue siendo una experiencia de influencia para las masas que más temprano que tarde protagonizarán otros episodios revolucionarios, por que como bien sentenció Trotsky: “¿Los resultados de la revolución justifican las víctimas causadas por ella? Pregunta estéril y profundamente retórica: ¡como si el proceso de la historia fuera el resultado de un balance de contabilidad! Con mayor razón, ante dificultades y penas de la existencia humana, se podría preguntar: ¿para esto vale la pena vivir? (…) Pero los pueblos no tienen la costumbre de buscar un refugio en el suicidio, sino que buscan la salida a las cargas insoportables en la revolución”. (Trotsky, Octubre, "En defensa de la revolución de Octubre", Ediciones IPS).

Ricardo Farías

jueves, 13 de julio de 2017

Lucha educativa, límites y desafíos




La dureza del gobierno amerita una reflexión para ver cómo, los sectores comprometidos con la educación pública, conseguimos el famoso 6 %. Las direcciones del movimiento no ayudan. ¿Qué hacer? Aquí, algunas reflexiones.

El gobierno está firme en su negativa a otorgar el 6 % reclamado para la educación. A duras penas para fines de 2018 estaremos llegando a un 4,7 % si en este engañoso porcentaje incluimos el financiamiento del Plan Ceibal, la educación militar y las laptops para los jubilados. Otra vez postergados nuestros reclamos de arreglar escuelas y liceos arruinados, de entregar más y mejores becas, de eliminar los cupos a la educación superior, de mejorar el sueldo docente. Es hora de que el gobierno deje de mentir en que la educación es su prioridad.
Muy por el contrario, la prioridad del gobierno, como los anteriores, es la de pagar la deuda externa, mantener la calificación internacional de país “confiable”, exonerar la inversión externa y la educación privada.
Entonces nos preguntamos: ¿es esto un gobierno de izquierda, que debería enfrentarse decididamente a los poderosos que siempre ganaron y lucraron con el sacrificio de los pueblos? ¿es un gobierno que opta por favorecer a los que menos tienen frente a los que siempre “se la llevaron en pala”? ¿Que priorice las políticas sociales, la “deuda interna”, en la perspectiva de “dar vuelta la tortilla”? Estamos muy lejos de eso. Más bien el Frente Amplio se desempeñó como un gobierno de continuidad, con algún maquillaje, de la estructura social y económica de un capitalismo dependiente, sojero, extractivista y primarizador, y en algunos casos, más que continuador fue profundizador, como lo podemos ver en el avance de la extranjerización de la tierra.

Las direcciones no ayudan

Este año la lucha presupuestal no ha alcanzado la masividad que tuvo en 2015 – cuando el gobierno atacó con la esencialidad – o en 2013 – cuando los docentes libraron una huelga durísima pero muy valiente. Esto tiene su explicación.
Durante principio de este año vimos algunas ocupaciones de liceos. Los docentes reclamaban mejoras edilicias, adscriptos, equipos multidisciplinarios y resolver el problema de la superpoblación de los cursos. Estas ocupaciones mermaron, entendemos que fue porque las direcciones de los gremios docentes, como el de ADES Montevideo, no quisieron esta vez tener la exposición que tuvieron en luchas anteriores donde fueron punta de lanza en la huelga indefinida. Creemos que fue una actitud expectante y pasiva.
Otros gremios como ADEMU no han tenido en cuenta los graves problemas en la educación primaria que la docencia viene denunciando hace tiempo, y tampoco se ha podido expresar la base en asambleas para evaluar las fuerzas para luchar. Las direcciones impiden así cualquier manifestación, voluntad de lucha y confluencia con otros sectores educativos.
Otro de los gremios ausentes es la FEUU que, cuando quiere, tiene una importante capacidad de movilización, pero en esta Rendición de Cuentas no ha podido garantizar una concurrencia importante para defender el Hospital de Clínicas frente al avance privatizador del gobierno – con la aceptación del rector Markarián – de implementar la Participación Público Privada en el hospital universitario, que fue rechazada en el último CDC. La dirección de la federación universitaria compuesta en su mayoría por frenteamplistas – que se dividen entre militantes del PCU, PS, la 1958 y la Susana Pintos (que votó por Markarián) claramente no está a la altura de organizar a los decenas de miles de estudiantes universitarios para exigir al gobierno el 6 %.
Más en general, estas direcciones - algunas abiertamente oficialistas y otras semi-opositoras - se llenan la boca con la defensa de la educación pública, sostienen orgullosos estandartes de Líber Arce, pero a la hora de jugar fuerte terminan desmovilizando al movimiento estudiantil reduciéndolo a la parálisis y la inercia.
Inclusive pasa también con agrupaciones que dicen ser opositoras al gobierno, como la 21 de Junio - que tiene la mayoría del Centro de Estudiantes de Humanidades – que se ha dedicado a boicotear los espacios de asamblea donde los estudiantes pueden debatir, politizarse y resolver democráticamente, y a vaciar la Mesa del Centro dejándola sin cuórum para poder operar, rompiendo así la unidad que había conquistado el CEHCE y llegando a tener posturas agresivas contra otras agrupaciones. ¿Y todo por qué? Para que no haya nada que siquiera cuestione su mayoría en el CEHCE, una lucha encarnizada por un puesto, un sillón, una cuota de poder, y reproducir hasta el infinito un manejo burocrático de la herramienta gremial.

Es necesario organizar y coordinar a los que luchan

En este marco, en las semanas pasadas se desarrollaron ocupaciones de unos pocos liceos – aunque los más organizados y combativos - junto con el IPA, Magisterio y Educación Inicial. Las ocupaciones fueron contundentes y lograron un mínimo de coordinación al unirse en un corte de calle frente al Palacio Legislativo, que no estuvo exento de la infiltración de las fuerzas represivas y la criminalización de la protesta a la que ya nos tiene acostumbrados este gobierno “progresista”.
Pero para lograr el 6 % necesitamos una lucha generalizada y corremos el riesgo de separar los sectores más activos y dispuestos a luchar con esa enorme base que queda en los sindicatos y en las clases sin poder expresarse. Por eso es necesario que los gremios estudiantiles que hoy salen a las calles puedan dirigirse a quienes todavía están pasivos. Y para eso hay que librar un combate no solamente contra el gobierno, sino también contra quienes dirigen hoy las herramientas sindicales y gremiales y cuestionar profundamente la lógica burocrática de estos espacios, promoviendo instancias democráticas y de renovación de la vieja dirigencia.

Las tareas de los revolucionarios en la lucha educativa

Desde Tesis XI luchamos por la coordinación de todos los sectores de la educación y por eso nos acercamos a los lugares ocupados como el IPA o el Miranda donde participamos de talleres y debates por demás interesantes. Creemos que es necesaria una coordinación permanente de los sectores educativos pero no solamente de sus cúpulas, sino un espacio donde todos los sectores se puedan expresar como podría ser una Asamblea Intersindical abierta y democrática, donde se pueda llevar los mandatos de base y se puedan votar resoluciones en conjunto.
Por otro lado, luchamos día a día para democratizar los centros de estudiantes, tanto los que se dicen opositores al gobierno como los abiertamente oficialistas y que persiguen a las agrupaciones y no permiten su existencia. Queremos cuestionar profundamente los espacios gremiales y proponer una organización de abajo hacia arriba, donde sean los estudiantes quienes verdaderamente decidan y donde se permita la plena libertad de agrupación. Esta va a ser la única forma de sentar las bases para un nuevo movimiento estudiantil democrático, combativo, solidario con las luchas de los trabajadores y los sectores oprimidos y que cuestione el capitalismo como sistema social.
En tercer lugar, creemos que hay que hacer acciones decididas que nos permitan marcar una relación de fuerzas con el gobierno y poder imponerle el 6 %, como podría ser una marcha convocada por todos los sectores educativos a la vez que cortes de calles, rutas y vías férreas realizadas de forma coordinada entre todos los sectores, ya que nuestro poder es la masividad y tenemos que expresarla de alguna manera.
Por último, será necesario exigir que el próximo paro general previsto para el 20 de julio tenga como uno de sus principales reclamos el mayor presupuesto para la educación. Necesitamos que el PIT-CNT se la juegue verdaderamente, pero eso también tendremos que imponérselo ya que su dirección sindical se encuentra en una tregua permanente con el gobierno, “su” gobierno, dejando pasar cierres de fábricas, despidos y pidiendo paciencia a la base obrera.
Si el paro del 20 no está acompañado de acciones como cortes de calles, de rutas y ocupaciones de edificios públicos, lamentablemente seguirá siendo una herramienta mal utilizada para una estrategia de presión para luego contentarnos con menos de lo que se pide, y será un instrumento de maniobra de la burocracia sindical para hacer su demostración de fuerzas. Tenemos que torcer el discurso de que “ya se avanzó bastante, y ahora no es el momento para pedir”. Si no lo hacemos, nada habrá tenido sentido.

Karina Rojas
Montevideo

miércoles, 12 de julio de 2017

Philippe Pétain y el gobierno colaboracionista de Vichy




El 11 de julio de 1940, tras la ocupación de Francia por las fuerzas de Hitler, era asignado como “Jefe del Estado Francés” el mariscal Philippe Pétain por el gobierno francés trasladado a la ciudad de Vichy.

El 12 de mayo de 1940 comienza la Batalla de Francia: Alemania, tras invadir Bélgica, Holanda y Luxemburgo, comienza una ofensiva en territorio francés atravesando el río Mosa luego de cruzar los espesos bosques de las Ardenas sin que los franceses se lo esperaran. Tres días después el primer ministro francés Reynaud llamaba a su homólogo inglés, Winston Churchill, para decirle que la guerra ya estaba perdida.
Poco después la derrota que significó para las fuerzas aliadas la batalla de Dunkerque, había pocas esperanzas de que se pudiera defender Francia. La Wehrmacht tenía fama de ser invencible y la maniobra de tenazas en Bélgica había dejado a cientos de miles de soldados en las playas belgas a la merced del ejército alemán, de los cuales se logró evacuar 340 mil soldados, bajo el asedio alemán.
El gobierno francés abandonó París, por lo que las tropas alemanas desfilaron virtualmente sin oposición el 14 de junio de 1940. A la semana siguiente, el gobierno francés se rendía ante Hitler en el mismo vagón de Compiègne en el que los alemanes se habían rendido en 1918, y allí se decide que el ejército alemán ocupe el norte y oeste de Francia.
El gobierno francés designa a Pierre Laval, como presidente; éste decide que el gobierno se retire a la ciudad de Vichy, descartando otras opciones como Lyon y Toulouse por ser tradiconales bastiones de los partidos de izquierda, para gobernar la zona “libre” y una vez allí reunidas ambas cámaras, designaron al mariscal Philippe Pétain como jefe del “Estado Francés”.

La trayectoria y el gobierno de Pétain

Durante la Primera Guerra Mundial, Pétain comandaba el II Ejército Francés, y el resultado victorioso de la sangrienta batalla de Verdún le distinguiría como un jefe capaz ante el gobierno francés y la población. Esta victoria le valió de un reconocimiento que cargaría el resto de su vida y le daría una autoridad entre la política francesa.
Ante la invasión alemana, Pétain impulsó un armisticio y poco a poco fue ganando terreno al otorgarle poderes extraordinarios como presidente del Consejo de Ministros, y así llegaría a ser designado como jefe del estado una vez reunido el gobierno en Vichy. Su designación fue un título minuciosamente calculado: el título de “Jefe de Estado” y el renombramiento del país como “Estado Francés” eran un rompimiento fuerte con la tradición “republicana” que la burguesía francesa se había encargado de mantener hasta ese momento. Pero la situación guerra era el mejor momento para sostenerse mediante un gobierno fuerte, al menos en esta zona “libre”.
Así, mediante el uso desmedido del culto a la figura de Petain, la burguesía francesa impuso sus condiciones para exprimir al máximo al proletariado en medio de la guerra. Se suspendieron las libertades públicas, lo mismo que los partidos políticos, y todos los sindicatos fueron unificados en una organización de corporativismo laboral, al tiempo que aparecían jurisdicciones con medidas de excepción.
Pétain lanzó una campaña de “revolución nacional” bajo el lema “Patria, Trabajo y Familia”, con ellos su gobierno se dedicó a organizar y adoctrinar a los jóvenes, creando campos de formación bajo el proyecto de Canteras de la Juventud Francesa. Además, este gobierno centraba sus esfuerzos en la repatriación de refugiados, la desmovilización militar, un sistema de abastecimiento, el mantenimiento del orden y de la unidad nacional.

Estado colaboracionista

Pétain se mostraba también como garante del respeto de Alemania por las convenciones del armisticio. Y también garantizaba el sometimiento ante el ejército de ocupación anulando el servicio militar en su territorio y mantuvo cierta coordinación política con Alemania, buscando el acercamiento a Hitler, quien usaba como rehenes a los casi dos millones de prisioneros franceses para exigir una política de mayor colaboración. Lo cual se concretó con una entrevista con el Führer en octubre de 1940.
Tras este encuentro Pétain impulsó extendió a su país la política nazi de persecución a los judíos, extendiéndola también a las logias masónicas, mantuvo campos de concentración al que fueron enviados no sólo judíos y francmasones, sino también exiliados españoles que escapaban del régimen franquista. Se estima en 149 mil el número de judíos franceses enviados por Petain a los campos de concentración alemanes de los cuales sólo regresó el 10%.
El gobierno de Petaín creó la Legión Francesa, la cual sería la base para la futura División Carlomagno que peleará contra las tropas aliadas en la guerra, vistiendo el uniforme de la Whermatch específicamente en el frente oriental contra las fuerzas soviéticas, para evitar así el contacto con soldados aliados de origen francés. De igual manera, las tropas coloniales acantonadas en Argelia y marruecos recibieron la orden de combatir a las tropas anglosajonas que desembarcaron en el norte de Africa.
Enemigo implacable de la clase trabajadora y el pueblo pobre que nutría el movimiento de la Resistencia francesa, que peleaba en todo el país por la liberación del país, Petaín intentó aplastar este movimiento, lo cual le hizo perder lo que quedaba de su popularidad. Encarceló a 70 mil combatientes de la Resistencia de los cuales 10 mil fueron condenados a muerte por los jueces de su gobierno.
.
La caída de Pétain

La política de Pétain, subordinada en gran medida a Hitler, y el incremento de la represión a la disidencia causarían que su popularidad fuera cayendo cada vez más e incrementaría la de la Resistencia, que causaría cada vez más actos de sabotaje y coordinación clandestina con las fuerzas aliadas, al grado que al llegar éstas a las puertas de París, causarían una verdadera revuelta popular con barricadas en las calles y enfrentamientos con las fuerzas alemanas, que ante el avance de los aliados y la sublevación parisina serían obligadas a rendirse.
Pétain se iría al exilio a Alemania y después a Suiza para escapar de un juicio donde evidentemente sería declarado como traidor. En abril de 1945, a pocos días de que Hitler se suicidara y Alemania se rindiera incondicionalmente, Pétain se entregaría a las autoridades francesas.
En su juicio se le encontró culpable de compartir inteligencia con el enemigo, alta traición y se le condenó a muerte, pero esta última sentencia sería conmutada y en cambio sería condenado a prisión, donde pasaría el resto de su vida hasta que sería liberado debido a su avanzada edad.

Óscar Fernández
@OscarFdz94

martes, 11 de julio de 2017

Brasil: balance del paro general




El paro general del 30 de junio en Brasil ha sido un paso atrás respecto del gran paro general del 28 de abril pasado. La responsabilidad corre por cuenta de la burocracia sindical y la dirección del PT.
Al principio, las diferentes burocracias no querían convocar nuevas medidas de lucha, pero el entusiasmo que despertó en las masas la masividad y combatividad del paro general de fines de abril las obligó a convocar a ‘jornadas de movilización’, tratando de evitar un nuevo paro general.
Cuando, finalmente, un frente de centrales sindicales convocó al paro -con un mes de anticipación para el 30 de junio, lo hizo con dos objetivos: poner bajo control la agitación desencadenada y presionar al gobierno de Temer para negociar.
Pero, inmediatamente, las diversas centrales se pusieron a desmoralizar y desmovilizar para impedir una irrupción tumultuosa del movimiento obrero.
El gobierno Temer tomó nota de esta situación y siguió adelante con sus planes antiobreros de ajuste, particularmente en esta fase, con la ley de reforma laboral. Para entroncar con la burocracia, Temer prometió que iba a crear luego de sancionada la ley, que ya no podía reformar, “medidas provisionales” para restituir parte de los derechos (de flexibilización laboral, tercerización, etc.) que la ley iba a quitar. Y, fundamental, para comprar a las burocracias, que no pondría en marcha la derogación del impuesto sindical que se descuenta a cada trabajador y va a parar al bolsillo de los burócratas.
Días antes del paro, el líder de la burocracia de la central Força Sindical, Paulinho, llevó a un congreso al ministro de Trabajo, Nogueira. Recibido con abucheos por los delegados presentes, Paulinho salió en su defensa, presentándolo ¡como un “amigo de los trabajadores”, que estaría ayudando a morigerar la reforma sindical antiobrera!
La otra gran central, la CUT, adherida al PT de Lula, no convocó a asambleas ni plenarios para organizar la medida, trató por todos los medios de discontinuarla y allí donde convocó se hizo eco de amenazas de sanciones por el aislamiento de la huelga, orientando a la realización de protestas pasivas.
El retroceso se notó especialmente en el transporte (subte de San Pablo, etc.) y en las grandes industrias.
Hubo sectores del movimiento obrero que sí pararon. Y, lo fundamental, se destacó un importante activismo que formó piquetes y barricadas para garantizar el paro. En San Pablo, centenares de trabajadores bloquearon durante largas horas los grandes aeropuertos. Hubo choques con la policía en San Pablo y Río de Janeiro, con represión y detenidos, y también bloqueos de rutas y piquetes.

La crisis política

Temer está más aislado que nunca desde el punto de vista de su popularidad, que cayó al 4-5%. Está metido en una gran crisis política, con feroces luchas intermonopólicas para ver quién se queda con los contratos de obras públicas y las empresas reforzadas en el proceso anterior (Petrobas, etc.). Es atacado fuertemente por la cadena Globo y por el ex presidente Cardoso, líder del PSDB. Lula los acompaña en sus reclamos de “elecciones directas ya!”, pero al mismo tiempo sostiene a Temer (parlamentariamente y desorganizando las posibilidades e irrupción de las masas), mientras se prepara para las elecciones de 2018. Lógicamente, buscará repetir las ‘alianzas’ que hizo con diversas expresiones burguesas, con la excusa de darle estabilidad parlamentaria a su gobierno. Pero la historia no se repite, en caso de que efectivamente se pueda presentar y ganar las elecciones será un instrumento del capital para aplicar mayores ajustes contra el pueblo y será barrido por la gran lucha intermonopólica que se está desarrollando.

Urgente

Para las masas trabajadoras la táctica de Lula es fatal.
El problema central es dotar a las masas trabajadoras de una alternativa política independiente. Unir a los miles que se movilizaron por el éxito del paro general del 30 tras un programa de consignas defensivas de los derechos obreros y de las masas, y para enfrentar la crisis capitalista que lleva más de dos años de recesión: nacionalización de los bancos y las grandes empresas corruptas (Odebrecht, etc.) que están echando a miles de trabajadores y fugando sus capitales obtenidos mediante el saqueo de los fondos estatales; no al pago de la deuda.
En sectores combativos y de la izquierda se ha abierto el debate sobre la necesidad de convocar a un congreso nacional de trabajadores para unificar al activismo que se jugó por el paro del 30, dotarse de un programa, así como de un curso de movilización y resistencia que abra el camino político para efectivizar el Fora Temer y la lucha por una Asamblea Constituyente soberana.

Rafael Santos

domingo, 9 de julio de 2017

Artigas: independencia y reforma agraria




La experiencia política artiguista despierta rechazos y fervientes adhesiones como promotora del primer intento de reforma agraria latinoamericano. De eso nos ocuparemos en esta nota.

Los sucesos de mayo de 1810 y más tarde la declaración de la independencia en 1816 inauguraron en el territorio del Río de la Plata un proceso de cambios profundos que, con todas sus limitaciones, condicionaron la futura configuración política de los grupos dominantes del país. Del Congreso de Tucumán, convocado el 9 de julio de 1816, no participarán las provincias que integraban el Litoral y la Banda Oriental alineadas al proyecto artiguista.

Artigas, el “General en Jefe”

La expansión del proceso iniciado en 1810 en Buenos Aires llega también al Litoral y provoca en la zona de la Banda Oriental importantes tensiones pues el centro del poder urbano (grandes hacendados y comerciantes) residente en Montevideo se había mantenido fiel al poder realista. En enero de 1811, el por entonces virrey Elío declara la guerra a Buenos Aires y dará lugar al “Grito de Asencio”, como se conoce a la resistencia criolla oriental.
Artigas, como capitán de la tropa de Blandengues, ofrece sus servicios a la Junta de Buenos Aires y convoca a sus compatriotas a seguirlo. Obtendrá los primeros éxitos sitiando la ciudad de Montevideo. Su figura gana influencia y protagonismo y el apoyo inicial que le brinda Buenos Aires, interesada en debilitar la resistencia realista, contribuye a reforzarlo. Sin embargo será un episodio pasajero pues ante la amenaza de invasión portuguesa a la Banda Oriental, ese mismo año, Buenos Aires se resiste a asumir los riesgos que provocaría el triunfo portugués en un momento en el que mantiene abierto el frente con el Alto Perú. El Primer Triunvirato pacta con Elío y deja aislado el levantamiento artiguista. Ante este escenario, Artigas y los sectores de la campaña que lo siguen rechazan el acuerdo y ya como su “General en Jefe” encabeza la retirada de la ciudad, conocida como el éxodo oriental en octubre de 1811, reafirmando su liderazgo popular e iniciando un camino de tensiones con la elite oriental y de Buenos Aires.

Un nuevo poder

Los actores del campo artiguista se caracterizaron por su heterogeneidad social: desde vecinos emigrados de la ciudad, grupos propietarios [1], sectores populares (negros y zambos libres, gauchos y criollos pobres), ocupantes sin títulos de propiedad y originarios (como los guaraníes misioneros), todos vinculados mayoritariamente al mundo rural. La campaña se irá convirtiendo en el centro de un nuevo poder político en construcción, destacando liderazgos locales que, frente a los escenarios de guerra y las maniobras porteñas, contaban con recursos y condiciones para mantener y reclutar fuerzas para los ejércitos haciendo de los sectores rurales bajos su principal base de apoyo.[2]

El Reglamento Provisorio

Desde 1810 hasta 1815 el éxodo y las sucesivas guerras habían provocado en la campaña oriental no solo la ruina y desorganización de los circuitos y tierras productivas, sino que habían debilitado el poder de hacendados y comerciantes, los notables de Montevideo, que en función de conservar las prósperas relaciones comerciales con el mercado europeo ven la necesidad de poner fin a la inestabilidad regional.
El artiguismo supo aprovechar la coyuntura heredada luego de años de sitio y ocupación de Montevideo por las tropas de Buenos Aires (1812-1814) para lograr imponer y conciliar con la elite montevideana no sólo su proyección política sino un serie de reformas de inclusión, dentro de una nueva economía “legal”, de todos aquellos excluidos por el viejo monopolio español (como los hacendados ocupantes que no poseían títulos de propiedad y jornaleros eventuales, muchos habituados al pillaje).
De este modo, hacia 1815 admitirán la necesidad de avanzar en la normalización del poder político, restablecer el orden y resolver la incerteza que rodeaba la propiedad de las tierras y los ganados (la principal mercancía era el cuero y la tierra el principal medio de producción), la normalización y control de los ingresos fiscales con los que se habían buscado fuentes alternativas de recursos. La urgencia económica y la confluencia de estos intereses serán las condiciones que permitirán la inestable convergencia entre el movimiento artiguista y las elites tradicionales y harán posible la promulgación del Reglamento Provisorio. En estos términos lo plantea Halperín Donghi: “La promulgación del reglamento se debe a una iniciativa del cabildo; en las primeras etapas de su preparación tuvo un papel dominante la opinión de los hacendados (impacientes porque no cesaban las exacciones arbitrarias de ganados por parte de las fuerzas militares artiguistas en la campaña”. Es decir, un intento de programa para la reconstrucción del orden social y productivo compartido por Artigas.

Reactivación productiva

El “Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados” cuenta con 29 artículos. Su objetivo estratégico era recomponer el orden, reconstruir una autoridad y administración civil y asegurar la vía más inmediata para la recuperación económica, a través de la reducción de la gran propiedad de tierra y el incremento de su rendimiento.
Los primeros artículos apuntan a reconstruir y delimitar las atribuciones de los poderes políticos locales, dejando en el gobierno de Montevideo el mando de las decisiones finales.
Se necesitaba recomponer y disponer de fuerza de trabajo. Para ello los artículos 6 y 7 plantean que “el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña” y “para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia”.
El artículo 27 en el mismo sentido planteaba que las autoridades deberán “velar sobre la aprehensión de los vagos”. Señalaba que era una tarea de los hacendados otorgar “papeletas a sus peones, y los que hallaren sin este requisito, y sin otro ejercicio que vagar, serán remitidos” o reclutados para los ejércitos. Se obligaba a formar “un rancho y dos corrales en el término de dos meses, los cuales eran extensibles a tres” a riesgo de perder sus terrenos.
Para obstaculizar la tradicional matanza de ganado salvaje y restablecer el stock perdido por los años de conflicto, el artículo 23 planteaba la prohibición de “las matanzas a los hacendados, si no acreditan ser ganados de su marca”. Del mismo modo, el ganado al que podían acceder provenía de las estancias europeas o de los “malos americanos”, como quedaba estipulado en el artículo 22. Los artículos 25, 27, 28 y 29 cerraban las disposiciones estableciendo las autoridades y atribuciones para resguardo de la propiedad y el orden.

Reforma agraria

El Reglamento cuenta con artículos y disposiciones económicas claves para asegurar la recuperación y rápida explotación de la tierra. De carácter provisorio como el mismo Reglamento, los artículos 12 y 13 promovían la distribución de la tierra para que “los más infelices sean los más privilegiados” (artículo 6) y representan las propuestas más populares al beneficiar a quienes más habían sufrido el empobrecimiento general que provocaron los años de guerra y la apertura comercial.
El artículo 12 planteaba que las tierras a distribuir serían obtenidas de “aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades”, es decir, aquellos sectores que habían abandonado su residencia en la región, rechazado la ruptura con la metrópoli y emigrado. O como señalaba el artículo 13, “serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por ella”.
Es decir, la reforma agraria restringía la distribución de la tierra a las públicas y abandonadas. Por eso, al tiempo que realizaba esta distribución entre “los más infelices” o que nada tienen, preservaba la estructura de propiedad que concentraba extensas tierras entre pocos dueños. No era la expresión de un proceso popular revolucionario sino resultado de una combinación de intereses económicos y políticos que buscaban la reactivación de la economía rural y la consolidación del poder de Artigas como caudillo popular. Lejos estuvo del contenido revolucionario que se le atribuye, en el sentido de una reforma agraria radical de transformación de la propiedad de la tierra o de promover un nuevo orden productivo. Para completar el cuadro, se dejaba asentado el carácter provisorio de dicha distribución al explicitar en el artículo 19 su vigencia hasta el “arreglo formal de la provincia”.
El Reglamento de implementación relativa no cumplió sus objetivos. La elite montevideana lo abandonará rápidamente, e incluso algunos de los líderes artiguistas optaron por mantener las más redituables prácticas de la campaña en guerra.

Final

La experiencia que promueve Artigas contiene elementos innovadores frente a las propuestas conservadoras y centralistas de las elites montevideana y la hegemonía porteña, para la que el proyecto artiguista de conjunto significaba no solo la resignación de tierras valiosas y recursos sino también reforzar la potencial amenaza que el puerto de Montevideo representaba para el circuito comercial del litoral.
El proyecto económico y político de Artigas no encontrará aliados duraderos, a excepción del Litoral cuyas oligarquías vieron en la solución artiguista una alternativa realista para alejarse del centralismo que Buenos Aires, la antigua capital del Virreinato, se negaba a abandonar, rechazando el establecimiento de nuevas condiciones para la distribución de los ingresos aduaneros, la libre navegación fluvial y los proyectos de centralización política.
Será en el terreno político donde reside la real disidencia de la elite con el poder artiguista. Este movimiento venía acompañado de un alegato político sustentado en la “soberanía de los pueblos” (de la tradición hispánica) que si bien no significaba el ejercicio efectivo del poder popular ponía en cuestionamiento las jerarquías tradicionales y se traducía como una tensión amenazante, agitando el fantasma de la insubordinación. En el contexto de debilitamiento del poder estatal, la elite oriental deseosa desde 1810 de encontrar un nuevo equilibrio, sostuvo como prioridad asegurar el fin de la movilización, fuente del poder político artiguista. Ese momento llegará. La invasión luso-brasileña de 1816 le ofrecerá una oportunidad para cambiar esta relación de fuerzas y desterrar cualquier vestigio de la experiencia artiguista.

Liliana O. Caló

-----------------------------------------------------------------------------------------

[1] Entre los hacendados orientales se encontraban los vinculados al monopolio español y aquellos que bregaban por el libre comercio, de los cuales un sector se sumará al exilio con Artigas, en el llamado éxodo oriental, mientras que otro permanecerá en la ciudad.
[2] Esta confluencia no estuvo exenta de conflictos. Más de una vez Artigas debió mediar entre sus comandantes y su Estado mayor, compuesto por intelectuales hacendados partidarios del libre comercio y en su mayoría poseedores de esclavos. Un registro censal del propio Artigas, durante el éxodo, refleja de un total de casi 900 familias, sin contabilizar la tropa que: 25 familias con muchos esclavos (más de cinco), bienes de 700 pesos por persona. Entre ellas estaba la propia familia Artigas liderada por don Martín que llevaba consigo 8 esclavos. Otra familia eran los Rivera que llevaban 16 esclavos; 130 familias con varios esclavos (hasta cinco) y bienes en promedio de 125 pesos por persona; 450 familias que poseían un carro propio con sus cosas, pero no tenían esclavos, bienes promedio de 50 pesos por persona. Estos representaban el sector mayoritario, eran los llamados ocupantes sin títulos de propiedad bajo el régimen colonial; 270 familias sin transportes, esclavos, ni bienes. Se contabilizan en total 500 esclavos. Artigas aclara que no contabiliza tropa, hombres sueltos, ni familias que acampan distantes, ni a "los que van llegando", como muchos esclavos que se sumaban a sus filas.

Fuentes

- Tulio Halperín Donghi, Revolución y guerra: formación de una élite dirigente en la Argentina , Siglo Veintiuno Argentina, 2005.
- Milciades Peña, Historia del pueblo argentino, Emece, 2012.

sábado, 8 de julio de 2017

Nicolás Guillén, un poeta comunista en la guerra de España




Nicolás Hernández Guillén presenta en Valencia los poemas y crónicas de su abuelo durante el conflicto

Reconocido como el Poeta Nacional de Cuba, la obra de Nicolás Guillén (1902-1989) lo es también política, epistolar y periodística (en los años 30 participó muy destacadamente en revistas como “Resumen” o “Mediodía”). Autor de “Motivos de son”, “Sóngoro Cosongo”, las “Elegías”, “La paloma de vuelo popular” y “El gran zoo”, su poesía introdujo las aspiraciones populares del negro. Tal vez en ese punto resida su carácter universal. Guillén permaneció exiliado en la etapa final de la dictadura de Batista, volvió a Cuba tras la victoria de la Revolución, en 1959, donde formó parte del Partido Comunista y se implicó en la edificación del socialismo. También fue uno de los fundadores y primer presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Un periodo de la biografía de Guillén reviste hoy máxima actualidad. Se trata del momento en que el poeta partió de México a España, con el fin de participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, cuyo 80 aniversario se celebró el pasado cuatro de julio. Ese día del año 1937 se inauguró el Congreso en Valencia, capital de la II República desde noviembre del año anterior, debido al asedio que sufría Madrid. Se celebraron sesiones del magno congreso de escritores en Valencia, Madrid, Barcelona y París, en las que participaron más de un centenar de intelectuales antifascistas. En España Nicolás Guillén conoció a Antonio Machado, José Bergamín, Rosa Chacel, Luis Cernuda, Emilio Prados o Miguel Hernández; también se relacionó con Alberti, Neruda, César Vallejo y León Felipe; y se encontró con Octavio Paz y Alejo Carpentier.
Todavía en México, en mayo de 1937, Nicolás Guillén escribió “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza”, que se publicó dos veces ese año. Este poema y otros del mismo autor, además de crónicas y evocaciones aparecen recogidos en el libro “España. Poemas y crónicas sobre una guerra antifascista”, presentado en el Centre Octubre de Valencia por el nieto del poeta, Nicolás Hernández Guillén. Editado por Sensemayá, en la publicación del texto han colaborado la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba José Martí y el Ayuntamiento de Buñol (Valencia). Matemático de profesión (se doctoró entre La Habana y Belgrado), militante del Partido Comunista y presidente de la Fundación creada en 1991 para difundir el legado de su abuelo, Hernández Guillén recuerda la trascendencia de la guerra española de 1936 en Cuba. Se puso de manifiesto en vivas polémicas como las que mantuvieron el ultraconservador Pepín Rivero, director de “Diario de la Marina”, y el político Eduardo Chibás, fundador del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en 1947 con un rotundo lema: “Vergüenza contra dinero”.
A las discusiones en los periódicos se agregó otro hecho de interés, el de los cubanos que se trasladaron a España para combatir como voluntarios durante la guerra civil; según algunas fuentes, llegaron a los 1.400, de los que más de un centenar fallecieron. “Cuba se convirtió en el país que más brigadistas internacionales aportó, proporcionalmente a su población”, subraya Nicolás Hernández Guillén. Otro ejemplo de compromiso palmario es el del periodista Pablo de la Torriente Brau, uno de los grandes reporteros de la historia cubana, fallecido en el frente de Majadahonda (Madrid) en diciembre de 1936, cuando informaba en calidad de corresponsal para las revistas “New Masses” de Nueva York y “El Machete” de México, entre otras. También fue designado Comisario de Guerra y miembro del Estado Mayor del 109 Batallón de la Séptima División. Tenía 35 años cuando murió de un balazo en el pecho; tres semanas antes había conocido a Miguel Hernández, quien le dedico una elegía. Las apasionadas cartas y crónicas de Pablo de la Torriente en España fueron publicadas en abril de 2016 por la editorial Dyskolo.
La crítica otorga a “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza” un significado especial. Según Nicolás Hernández Guillén, se trata de una de las grandes elegías de su autor, “muy sentida, honesta y la única que tuvo un carácter urgente”. Porque escribía sus versos a mano y con lápiz, y después los dejaba reposar. Siempre tenía modificaciones que hacer. En la “angustia” primera –“Miradas de metales y de rocas”- repite el poeta a modo de estribillo: “Ni Cortés, ni Pizarro/(aztecas, incas, juntos halando el doble carro)./Mejor sus hombres rudos/saltando el tiempo”. Y en el núcleo de la elegía, lamenta: “¡Miradla, a España, rota!/Y pájaros volando sobre ruinas,/y el fachismo y su bota,/y faroles sin luz en las esquinas,/y los puños en alto,/y los pechos despiertos,/y obuses estallando en el asfalto/sobre caballos ya definitivamente muertos”. Así observa la realidad española en el poema “La voz esperanzada”: “Viéndote estoy las venas/vaciarse, España, y siempre volver a quedar llenas;/tus heridos risueños,/tus muertos sepultados en parcelas de sueños;/tus duros batallones,/hechos de cantineros, muleros y peones”.
Nicolás Guillén, Juan Marinello, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez y Leopoldo Fernández Sánchez integraron la delegación cubana en el Segundo Congreso Internacional de Escritores. Invitado el evento por Neruda y Alberti, Guillén intervino en dos ocasiones, en Madrid y la sesión de clausura en París. En uno de los discursos denuncia el rasgo antidemocrático principal del fascismo: dividir a la humanidad por criterios raciales. Dicen que existe una “pretendida raza superior, seguramente blanca y pretendidamente rubia”. Pero Guillén afirma que llega a España como hombre negro; y que ha nacido en un país donde los negros “representan una parte muy importante del pueblo, a cuya formación espiritual han contribuido”. Fueron 300 años de esclavitud que permiten, según el poeta, sufrir por la tragedia de la España republicana. Expresó también la misma idea en primera persona y en verso: “Yo,/hijo de América,/hijo de ti y de África,/esclavo ayer de mayorales blancos dueños de látigos/coléricos;/hoy esclavo de rojos yanquis azucareros y voraces;/yo chapoteando en la oscura sangre en que se mojan/mis Antillas”.
El acto organizado en el Centre Octubre por la asociación José Martí conmemoró también el 115 aniversario del natalicio de Nicolás Guillén. El poeta, afirma su nieto, reservó un gran amor y cuidado por los niños, “para él fueron lo más importante”. Puede constatarse en la literatura infantil del autor cubano, pero también en los discursos del Congreso de 1937. El poeta negro y antiimperialista contó el encuentro que mantuvo con un niño en un pequeño pueblo, camino de Madrid. El menor, que no había cumplido diez años, vestía con unos pequeños pantalones; pero lo llamativo eran los tatuajes que exhibía en los brazos: “mueran los fascistas” y “No pasarán”. El niño, que vivía con su madre, abandonó Madrid por culpa de las bombas fascistas. Su padre había muerto en el frente; también murieron dos hermanos de su edad, ametrallados por los aviones mientras jugaban en casa. “Aquí todos somos pobres”, le dijo el niño, “pero para que ganen los fascistas tendrán que matarnos a todos”.
Nicolás Hernández Guillén destaca la relación que trabó el poeta con los intelectuales españoles. “Alberti fue su gran amigo español, siempre pudo contar con él, incluso en los momentos más difíciles”. En febrero de 1959 escribe una carta a Rafael Alberti y María Teresa León, en la que les informa de los nuevos tiempos: “Aquí estamos en un clima de verdadera revolución y la consigna es protegerla y hacerla avanzar; visto de cerca, Fidel Castro mejora, si ello es posible, la excelente impresión que da visto de lejos”. Guillén entrevistó a Miguel Hernández en Valencia (“Un poeta en espardeñas”). Federico García Lorca murió fusilado el 18 de agosto de 1936, en el camino de Víznar a Alfacar (Granada). A Nicolás Guillén, la muerte de Federico “le conmocionó muchísimo”, destaca su nieto y presidente de la fundación. En la cuarta “angustia” le canta el poeta cubano: “¡Federico! ¿Dónde el gitano se muere? ¿Dónde sus ojos se enfrían? ¿Dónde estará, que no viene!” Además, Manuel Altolaguirre editó el libro “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza”. En la revista “Mediodía”, Guillén calificó a José Bergamín de “un gran escritor católico”, “una inteligencia en carne viva”, que frente a los malabaristas de la palabra, profundiza en las “maravillosas dimensiones” de la realidad.
El autor de “Sóngoro Cosongo” visitó también los frentes de la contienda española, donde habló con dirigentes, soldados republicanos y voluntarios cubanos. El resultado de los escritos, entrevistas y apuntes se publicaron en la revista “Mediodía” y en un libro, “Hombres de la España leal”, editado en la capital cubana en 1938. Nicolás Guillén compartió la autoría y las entrevistas previas con Juan Marinello, también especialista en la obra de José Martí. Permaneció en España entre julio de 1937 y febrero de 1938. Unos meses antes de la llegada, negó en un texto publicado por la Universidad Autónoma de México la consideración de “artista puro”. Al contrario, se sentía vinculado a las inquietudes y angustias de la vida: “desde el amor, hasta el pago del alquiler de la casa”. Y a la misma “línea humana” que, Neruda, Machado, Alberti o Miguel Hernández. Por eso rechazaba la conversión del negro en mero exotismo. Y recordaba, en 1945, que millones de negros se debatían en el sur de Estados Unidos “en la más terrible esclavitud; víctimas de linchamientos, hambrientos, desesperados… No todo es tambor, macumba, rumba, vodú…”.

Enric Llopis

viernes, 7 de julio de 2017

Clara Zetkin: la gran organizadora de las mujeres obreras y socialistas




El 5 de julio de 1857, nació la mujer que desde el Partido Socialdemócrata Alemán, se transformaría en la más grande organizadora de las mujeres obreras y socialistas de su tiempo.

Organizar a las mujeres, aunque el gobierno lo prohibía

Bajo el régimen imperial, en Alemania, las mujeres, los estudiantes y los aprendices de oficios tenían prohibido adherir a organizaciones políticas y asistir a reuniones donde se discutiera de política. Recién en 1902, esta ley fue reformada: a partir de entonces, las mujeres tuvieron derecho a la actividad política, pero siempre y cuando la ejercieran separadas de los hombres. Por esta razón, el Partido Socialdemócrata Alemán impulsó la formación de su sección femenina que, con Clara Zetkin a la cabeza, organizó las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas, reuniendo a centenares de delegadas de toda Europa. Sin embargo, la prohibición legal no parece haber sido la única razón para la organización de las mujeres socialistas: el Ministerio del Interior, que espiaba a los revolucionarios, señalaba en uno de sus informes secretos que los hombres socialistas ¡oponían una “resistencia pasiva” a la participación de las mujeres en el partido!

Por los derechos de las mujeres trabajadoras

Clara Zetkin denunció la situación de opresión de la mujer trabajadora en el capitalismo, luchó por todos los derechos de las mujeres trabajadoras empezando por el derecho a igual salario por igual trabajo. También combatió contra todas las restricciones que impedían a las mujeres hacer política; denunció la hipocresía del matrimonio burgués y abogó por el derecho de la mujer “a disponer de sí misma”. Estuvo a favor de la libre decisión de las mujeres sobre el aborto y la anticoncepción, a lo que se oponían algunos dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, y de la educación laica y mixta. Luchó por el derecho al voto, al igual que otras mujeres feministas burguesas, con quienes siempre sostuvo que había que “luchar juntas, marchar separadas” y logró que la socialdemocracia alemana fuera el primer partido político europeo que incluyera este derecho en su programa. Fue Clara Zetkin quien propuso que el 8 de marzo se conmemorara el Día Internacional de las Mujeres.
Junto a Rosa Luxemburgo, Lenin y Trotsky contra la traición de la socialdemocracia
Cuando los diputados socialdemócratas aprobaron, en el parlamento, los créditos de guerra que llevarían a la carnicería de la I° Guerra Mundial, Clara Zetkin junto a su amiga, la revolucionaria Rosa Luxemburgo, y otros dirigentes del ala izquierda enfrentaron esta traición de la dirección del partido. Tanto Clara Zetkin como Rosa Luxemburgo sufren cárcel y exilio durante la guerra, por defender posiciones antibelicistas. Esto las lleva a unirse a Lenin, Trotsky y otros dirigentes socialdemócratas de distintos países que comparten el rechazo a este rumbo que había tomado la mayoría de la socialdemocracia y abogan por la formación de una nueva organización internacional, la Internacional Comunista.

Las Tesis para la propaganda entre las mujeres

Prontamente, entabla una amistad con Lenin, quien le encarga la elaboración de unas tesis para el trabajo político entre las mujeres que serán refrendadas en el III° Congreso de la Internacional Comunista. Allí, Clara señalaba que había que “admitir a las mujeres como miembros con idénticos deberes y derechos que el resto de los miembros en el partido y en todas las organizaciones proletarias (sindicatos, cooperativas, consejos de fábrica, etc.)”, como también “combatir los prejuicios relativos a las mujeres en las masas del proletariado masculino, fortaleciendo en el espíritu de los obreros y las obreras la idea de la solidaridad de intereses de los proletarios de ambos sexos.” Estaba convencida de que el principio fundamental del trabajo político entre las mujeres debía ser la “agitación y propaganda por medio de los hechos”. Con esto se refería a la “acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del Partido Comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer.”
Clara Zetkin murió en Rusia, en 1933. Pero quedó inmortalizada para la historia de la clase obrera mundial como la revolucionaria que siempre luchó por los derechos y la organización de las trabajadoras y de las mujeres socialistas.

Andrea D'Atri
@andreadatri

jueves, 6 de julio de 2017

Fernando Martínez Heredia: una eticidad apegada a los principios socialistas




Homenaje a Fernando Martínez Heredia

Al amanecer del 12 Joel me llamó. Era Fernando. No lo podía creer. Pensé en Esther. Pensé en Cuba. En estos días he estado guardando imágenes valiosas en la memoria, no quiero perder un detalle de su andar, las palabras en medio de la tos, la sonrisa de quien llega a romper la calma porque falta mucho por contar, por hacer todavía.
El compromiso de homenajear su vida en el torrente de la creación colectiva me trajo aquí.
En el 2009 la Revolución cumplía 50 años. Un grupo de jóvenes coordinó un ciclo taller para debatir los acumulados y tensiones en la historia de la Revolución desde la Cátedra Antonio Gramsci de este Instituto, presidida por Fernando. Queríamos que el espacio sirviera para dialogar con las experiencias de los cubanos y cubanas y acumular en una práctica política y pedagógica de liberación al mismo tiempo que debatir sobre el socialismo y sus alternativas desde diversos ejes de análisis.
Trabajamos desde la educación Popular con el acompañamiento de Esther. Diez sesiones, un libro y muchas ideas y experiencias quedaron como resultado de ese ciclo de debates abrigado por Fernando con los pies en la política de la Cuba de hace casi diez años. Fernando es un Maestro de varias generaciones de cubanos y latinoamericanos.
Aquel fue mi acercamiento más fuerte a la dimensión pedagógica que Fernando colocó en el centro de su práctica revolucionaria. Vivimos el privilegio de tenerlo al lado susurrando anécdotas de la Revolución, historias de Nicaragua, epopeyas personales que contaba disfrutando la rebeldía: ese lugar donde hay que estar.
De ese tiempo de encuentros y lecturas previas aprehendí de Fernando experiencias de una vida militante; va conmigo que la revolución es un acto de imaginación fuera de los bordes de lo posible, que en su centro están los imaginarios y representaciones, el cuerpo simbólico y cultural de la nación y no las condiciones materiales de existencia, su visión del poder al servicio del proyecto liberador en la transición socialista, su compromiso con un poder de los trabajadores y el pueblo organizado, su convocatoria al Marxismo para que estuviera al servicio de los desafíos de un tiempo de maravilla y angustia en lugar de acomodar las realidades a doctrina alguna, su profundo anticolonialismo, su pasión por la libertad. En Fernando Patria y Socialismo eran parte del proyecto de una nueva sociedad por crear, y traigo sus palabras: “crear con una combinación rara de rigor y audacia, de principios y herejía, de fidelidad y ejercicio del criterio propio.” Una Revolución socialista de liberación nacional necesariamente antimperialista.
Hoy no nos atrevemos a una síntesis ordenada de su obra, venimos a pronunciar su nombre, a contarnos entre todos un poquito de su vida, a traerlo a este salón donde tantas veces en primera fila participó del debate de ideas que estimulara como soldado eterno de la guerra cultural entre el capitalismo y el socialismo.
Su energía fundamental se orientó a los jóvenes para que se acercaran a las revoluciones del siglo XX, a lo mejor de la tradición marxista revolucionaria, a narrar y vivir la Revolución desde el pueblo. Compartió con ellos la responsabilidad de actualizar el sentido liberador del proyecto. Hoy, los jóvenes del Marinello, responsables de este homenaje, son un grupo de referencia y participan en escenarios de debate y diversos procesos de construcción organizativa en el país.
Fernando nació en Yaguajay, en una familia en la que nadie había hecho la educación primaria. Con el esfuerzo y el rigor de los padres y su propia voluntad llegó a la Universidad en 1959 y estudió Derecho. Casi graduándose a los cuatro años, se convirtió en Profesor de Filosofía fundando el Departamento de Filosofía de la Universidad. Desde los primeros tiempos de graduado dio testimonio de una vocación sujeta a las tareas de la vida revolucionaria. Fue un insurgente, un conspirador, un profeta.
Como muchos de los que estamos aquí reunidos, nuestra biografía tiene la huella de las relaciones con Fernando. La experiencia personal de admiración y afecto se encuentra con una parte de esas ramificaciones de Fernando, como dice Esther, su relación con el cristianismo revolucionario y sus movimientos organizados, en particular el Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMMLK).
A finales de los 70, por tareas del trabajo de Fernando en el proceso revolucionario en AL, conoció la producción de los autores de lo que se conoce como Teología de la liberación con vocación ecuménica. El Departamento de Filosofía también tenía una relación con el movimiento ecuménico en esos años y la Teología nacida al calor de la revolución cubana.
En el 91, dos jóvenes, vinculados después al CMMLK, entonces militantes de la COEVAC, que ya seguía las ideas de Fernando para la profundización del socialismo cubano, lo llevaron a un campamento sobre la realidad social del cristiano en Palma Soriano, donde militantes bautistas querían discutir su participación consciente y activa en la renovación de la sociedad cubana.
Fernando preguntó si Esther podía ir con él, ella era educadora popular. Gracias a eso, estos jóvenes descubrieron antecedentes de la EP en Cuba más allá de los que se conocían en los ambientes ecuménicos. Así llegó Esther al CMMLK, donde contribuyó a una apropiación orgánica de la propuesta política pedagógica de la EP que practicamos. Gracias Esther.
A partir de ese encuentro, comenzó una relación fecunda con Fernando. Años después escribía: “Por la gesta que narra el nuevo testamento, me puse de parte de Jesús para toda la vida sin albergar fe religiosa alguna.” En ese tiempo planteó tres grandes desafíos: cómo resistir los embates de la crisis, como remontar la resistencia en una estrategia de desarrollo viable y una pregunta que estaba en el centro de la actuación del centro: ¿qué país y qué iglesia resultaría de las transformaciones? Estas preguntas orientaron la actuación del Centro en esos años.
Siendo herederos de una cultura protestante anglosajona con pocos vínculos con la cultura cubana, agradecemos a Fernando y a Esther las relaciones y nexos con muchos de los que hoy están aquí que representaban campos de la producción intelectual de la cultura nacional.
Fernando, Esther y Frei Betto pusieron al servicio de la práctica internacionalista y solidaria del Centro un entramado de relaciones con fuerzas políticas y sociales de AL, entre ellos, el MST, de Brasil, el Centro de educación popular Instituto Sedes Sapientis CEPIS, Pañuelos en rebeldía, de Argentina, el FMLN en El Salvador, con quienes hemos caminado todos estos años de mutuas entregas y compromisos. De todos ellos hemos recibido notas de dolor y solidaridad en estos días.
La Comisión política del FMLN nos envió un mensaje que dice:
“Solidario con las luchas del pueblo salvadoreño desde la década de 1960, este amigo y compañero de Roque Dalton, cumplió su viejo deseo de visitar El Salvador en 2015 y 2016. Contribuyó, de manera directa y efectiva, a la formación de nuevos pensadores, de mujeres y hombres jóvenes comprometidos con los procesos de transformación social, que bebieron de la enorme sabiduría de Fernando, expresada siempre con su habitual sencillez y espíritu crítico, cualidades con las que fomentaba el análisis y la reflexión, especialmente, en las nuevas generaciones de revolucionarios y revolucionarias. Cuando Fernando recibió el Premio Ensayo de Casa de América, en 1989, lo donó a la lucha del pueblo salvadoreño.”
Con este y muchos otros testimonios nos ilumina su convicción de que sin internacionalismo no podrá haber socialismo.
Gracias al empuje de Fernando el CMMLK sumó su energía al proyecto que se nucleó en torno a la revista América Libre.
Nuestra Revista Caminos en su primer número, salió con un trabajo de Fernando sobre ateísmo y marxismo.
Por estas razones y muchas otras, en el 95 cuando el CMMLK inicia su proceso de legalización como asociación, Fernando es uno de los miembros fundadores.
En noviembre de 2015 en el Encuentro Nacional de los Equipos de Coordinación de las redes que animamos, asumimos como desafío fundamental de nuestra actuación contribuir a enfrentar la conservatizacion y despolitización de la sociedad cubana, tomando una ve más de Fernando las reflexiones que iluminarían nuestra práctica. Ya en 2007 Fernando había compartido esta reflexión en los debates sobre el quinquenio gris.
En un texto llamado Fe por Cuba, Fernando dice
“Algunos de los valores forjados en el proceso liberador están naufragando, otros están en crisis y ha crecido la conservatización social y el apoliticismo. En el seno de la sociedad cubana se libra un gigantesco conflicto cultural entre el socialismo y el capitalismo. Esta situación le plantea un enorme desafío al CMMLK, como a todas las instituciones, a los cubanos y cubanas: ¿qué sociedad saldrá de este trance tan complejo y difícil?, ¿Sucumbirá la Cuba de Frank País a la guerra cultural que nos hace el capitalismo para convencernos de que la única manera de vivir, pensar y sentir es la que nos propone?, ¿Nos levantaremos una vez más por encima del cálculo de lo que es posible, eso que siempre ha militado en contra nuestra, y abriremos el camino a la conquista de toda la justicia, el bienestar y las oportunidades para todos?”
Escuché a Fernando en muchos escenarios, en Paradigmas Emancipatorios, en Coloquios sobre la Historia y el Marxismo, en entrevistas. Pude compartir con él en un evento realizado en Brasil convocado por el CEPIS, sobre Revolución y Reforma.
Recuerdo la admiración y el cariño de todas las organizaciones presentes, la sencillez de quien comparte un tiempo de debate donde las ideas están en el centro, la fuerza de su palabra de síntesis, su autoridad moral.
En ese momento afirmó que las rebeldías y resistencias de AL no habían logrado generar políticas capaces de romper las bases de la lógica de dominación, que había que descolonizar la historia y liberarla de las clases dominantes, que los instrumentos de pensamiento son imprescindibles para la actuación revolucionaria y que en cada proyecto revolucionario había que hacerse una pregunta fundamental ¿la política de desarrollo en nuestro país sirve al avance del capitalismo mundial?
Nos deja una práctica intelectual y política que defiende la necesidad de la autonomía del pensamiento social para cumplir su tarea dentro de la revolución; servir a la justicia social y a la libertad humana pensando con cabeza propia y casado con toda la verdad que se alcance a ver.
Nos deja una práctica revolucionaria que discierne entre el tiempo de acumular y el tiempo de actuar con más decisión, que distingue entre el que cree representar al pueblo que no conoce y el revolucionario que parte de las representaciones y conflictos del pueblo, una práctica que generaliza el ejercicio de pensar evaluando la función de nuestra crítica. Nos deja los desafíos de la transición socialista En este tiempo en que necesitamos renovar la promesa de la izquierda y debatir profundamente sobre la lucha de clases.
En tiempo de incertidumbre como dijera Fernando “Hay que jugársela, aunque después la historia ayude a leer los eventos•. Nos deja el testimonio de la felicidad de la lucha, de la paciencia revolucionaria, de una vida, una eticidad apegada a los principios socialistas, nos deja el amor al pueblo y a las revoluciones.
Vendrán estudios y síntesis de su pensamiento que nos servirán también para apropiarnos de nuevos instrumentos de lucha contra el capitalismo, profundizar las visiones descolonizadoras, y antimperialistas, seguir poniendo en diálogo el pensamiento crítico de este tiempo y ojala vengan también nuevas prácticas revolucionarias en movimiento. Los cubanos debemos estudiar su pensamiento que nunca fue asiento de decepciones o fracasos. Salgamos a estudiar a Fernando en los núcleos del Partido, donde no lo estudiamos, en asambleas sindicales, en agrupaciones de jóvenes, en espacios ecuménicos, en los barrios y territorios de Cuba. Fernando es del pueblo.
Escribamos la historia de Cuba después del 59, disfrutemos en colectivo el análisis del Marxismo vivo que nos deja, construyamos caminos de revolución para que Fernando nos haga ese guiño de hereje permanente, pensando el próximo texto y el paso que sigue.
Que Fernando nos acompañe en este desafío gigante de anchar el corredor anticapitalista en Cuba. Como dice uno de los mensajes recibidos en estos días, homenajearlo es un deber y una inspiración para la resistencia, un compromiso con la Revolución.

Llanisca Lugo

miércoles, 5 de julio de 2017

Presupuesto educativo: lejos del 6%




Con el proyecto de Rendición de Cuentas presentado por Astori el presupuesto educativo llegaría en el 2018 a 5%. Una cifra engañosa que además está lejos de la promesa electoral de llegar al 6%.

El jueves pasado el Ministro de Economía hizo la presentación ante la Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara Baja de su proyecto de Ley de Rendición de Cuentas enviado al Parlamento.
Luego del ajuste implementado el año pasado, que entre otras cosas significó un aumento del IRPF para importantes sectores de trabajadores y la postergación de gastos previstos en salud y educación, el ministro vuelve a presentar un proyecto que restringe el gasto social insistiendo en “mantener la cautela” durante este próximo año. Advirtiendo además que en la región persisten incertidumbres macro económicas la propuesta presentada no da soluciones reales en el área social (educación, salud, INAU, etc.).
En lo que respecta a educación, el planteo de Astori esconde además un grave error metodológico en la forma de considerar los números lo que aumenta artificialmente el porcentaje destinado a este rubro.
Tradicionalmente se ha considerado dentro del presupuesto educativo los gastos correspondientes a ANEP y UdelaR; mientras que durante el gobierno del Frente Amplio se ha comenzado a incluir también gastos correspondientes a Liceo Militar, Plan Ceibal, subsidios a boletos estudiantiles y plan CAIF entre otros.
Si dejamos de lado estos rubros se observa como en realidad el presupuesto educativo solo llegará al 4% del PBI, mucho más lejos aún del 6% al que se había comprometido el Frente Amplio.
En cuanto al dinero destinado a Investigación y desarrollo el gobierno también se haya muy lejos de su promesa de llegar al 1% para este rubro. Actualmente se encuentra en el 0,27%.
Los sindicatos de la enseñanza y los estudiantes han mostrado su disconformidad con esta propuesta de Rendición de Cuentas del Ejecutivo y desde hace algunas semanas vienen tomando distintas medidas de lucha, con marchas y ocupaciones de centros de estudios.

Hernán Yanes