jueves, 22 de mayo de 2025

Primero de mayo de 1886: jornada de lucha de los trabajadores


 Ilustración de la masacre de Haymarket, Chicago. Chicago, Illinois. 1º de mayo de 1886.

El primero de mayo es feriado en casi todo el mundo, menos en Estados Unidos

Chicago, Illinois. 1º de mayo de 1886. -  Los trabajadores que desde febrero se negaban a que les descuenten más de su salario para construir una iglesia, redoblaron la apuesta y exigieron una ley que proteja el derecho a las ocho horas laborales. Como un reguero de pólvora, doscientos mil obreros iniciaron una huelga masiva en reclamo por los tres ochos que hacen un día de 24 horas: ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho para vivir como seres humanos. 
 Tres días después, las protestas pacíficas terminaron con la masacre de Haymarket y, finalmente, en la condena a muerte de los trabajadores que no estaban del lado del más fuerte. Ocho líderes sindicalistas fueron acusados de anarquismo y cinco de ellos lo pagarán con sus vidas. La tragedia fue una de tantas otras y la culminación de años de reivindicaciones laborales y de una persistente demonización por parte de la gran prensa al servicio de los grandes inversores. 
 Como es costumbre, unas pocas décadas después, un poderoso empresario de los de arriba secuestró las viejas reivindicaciones de los de abajo. Henrry Ford prohibió todos los sindicatos en su micro repúblicas y presumió de haber inventado el beneficio de las ocho horas laborales. El genio racista, admirador y colaborador de Hitler, había calculado que si los asalariados del país no tenían algún tiempo libre para consumir, nadie podía comprar sus productos. 
 En recuerdo a la masacre y las ejecuciones en Chicago, los primeros de mayo son feriados no laborables en casi todo el mundo, menos en Estados Unidos y, por extensión, en Canadá. Para los fanáticos nacionalistas, creyentes en el derecho divino de los dueños del mundo, las dos palabras (internacional y trabajadores) suenan muy peligrosas. La reciente derrota política de la Confederación en favor de la esclavitud se desquitó con varios triunfos culturales e ideológicos. Todos pasaron inadvertidos. Uno de ellos consistió en idealizar a los amos y demonizar a los esclavos. Por eso, por las muchas generaciones por venir, en Estados Unidos se celebrará el Memorial Day (en memoria de los caídos en las guerras) y el Veterans Day (en honor a los ex combatientes de esas guerras infinitas). Uno, es un título abstracto; el otro, algo concreto por demás. Para los trabajadores no hubo ni hay Día de los Trabajadores y, mucho menos, un primero de mayo. Para olvidar este inconveniente, el presidente Cleveland oficializó el Labor Day (Dia del trabajo) en setiembre, casi en las antípodas de mayo, como si hubiese trabajo sin trabajadores, lo cual significa un oculto triunfo de los esclavistas derrotados en la Guerra Civil: los negros, los pobres, los de abajo, los que trabajan, no sólo son holgazanes, inferiores y, al decir del futuro presidente Theodore Roosevelt, “perfectamente idiotas”, sino también son perfectamente peligrosos. Sobre todo por su número, como, decían, lo eran los negros. Sobre todo por esa costumbre de proponer uniones. 
 Los amos (blancos), los de arriba, los sacrificados del champagne, son quienes crean trabajo con sus inversiones. Son quienes, cada tanto, deben ser protegidos por las iglesias y por los militares (en Estados Unidos con el culto al veterano de guerra que “protege nuestra libertad” y en América Latina los militares que corrigen los errores de la democracia con sangrientas dictaduras o con eternas amenazas). Para la vieja tradición esclavista, para los amos de lo que el viento se llevó pero siempre vuelve, los verdaderos responsables del progreso, de la estabilidad, de la paz y de la civilización son los amos de las plantaciones, los empresarios de las industrias. Son la elite del pueblo elegido y representan todo eso que los sucios y mal hablados esclavos (luego blancos asalariados venidos de la pobre Europa; luego mestizos del enfermo y corrupto Sur) siempre quieren destruir.
 Por supuesto que no hay poder completo sin poderosos aliados, como la prensa dominante, como las iglesias complacientes. El 17 de mayo de 1886, como tantos otros prestigiosos diarios de diferentes estados, el St. Louis Globe-Democrat de Missouri, en su página cinco y a siete amplias columnas se explayó sobre el conflicto de los trabajadores que no quieren trabajar más de ocho horas por día: 
 “En esta disputa, la única institución imparcial es la iglesia, sostenida por capitalistas y trabajadores, ya que fue fundada por Cristo, un carpintero y, por lo tanto, tiene todo el derecho de hablar por todos trabajadores; la iglesia es dueña del planeta Tierra, del Sistema solar y del Universo entero, por lo cual también puede hablar por los capitalistas.” 

 Jorge Majfud | 01/05/2025

miércoles, 21 de mayo de 2025

La exageración como emboscada


En los modelos narrativos hegemónicos se naturaliza el abuso de las exageraciones selectivas, porque es funcional al ocultamiento de la realidad y todas sus crudezas 
 Los medios son los cómplices del uso que el capitalismo hace de la exageración. 

 ¿Hipérboles para todo? Una vez que la exageración contamina los procesos expresivos, la realidad tiende a parecer anodina e insuficiente. En algunos países se convirtió en tóxico ideológico qué transita la cotidianidad impunemente. ¿Es esto una exageración? 
 El capitalismo encontró en las exageraciones una fuerza narrativa estratégica, que formateó la lógica de la mercancía para convertir lo más anodino o intrascendente en «maravilloso». 
 Así se educó al «consumidor» con un modelo narrativo qué pasó de ser recurso expresivo para hacerse condición expresiva. 
 Eso explica por qué la casi totalidad de los modos, los medios y las relaciones de producción de sentido, en los monopolios mediáticos hegemónicos, son fuentes aberrantes de exageraciones. 
 Noticias, opiniones, publicidades, entrevistas o editoriales… se generan, con obediencia irresponsable e irracional, basadas en exagerarlo todo, incluso exagerando las exageraciones. 
 Visto en perspectiva cultural, el recurso de la exageración contiene flujos ideológicos funcionales al principio general de la negación de la realidad.
 Exagerando jugadas futboleras, recetas de cocina, encabezados periodísticos, medicamentos, padecimientos… (cualquier pretexto es bueno), se eclipsa la mediocridad que el capitalismo impone a las clases subordinadas.
 Así como el capitalismo es un sistema corrupto por definición, así es una maquinaria de mediocridad y miseria, que comienza por golpear el salario y por golpear también al imaginario colectivo.
 Son mediocres la mayoría de los «servicios públicos», los discursos políticos, los modelos administrativos, la justicia y sus procedimientos, los recetarios educativos hegemónicos y, desde luego, las religiones de todo tipo. 
 Es mediocre por definición un sistema que excluye de la vida digna a la mayoría de los seres humanos, es mediocre un sistema económico e ideológico que se basa en saquear materias primas y mano de obra barata en beneficio de unos cuantos, por cierto, muy mediocres, incluso con sus más sorprendentes inventos tecnológicos. 
 No confundirse. La mediocridad del sistema es, al mismo tiempo, un arma de guerra ideológica que los pueblos padecen y resisten. La mediocridad del sistema se naturaliza con las metrallas de exageraciones que, incluso, se han inoculado en los pueblos victimados por hordas de exageraciones mediáticas. 
 Pero no se puede juzgar a las víctimas por la fuerza de sus verdugos.
 Es exagerado el porcentaje de pobreza, la desigualdad en la distribución de la riqueza, el gasto mundial en armas, el dispendio en gastos publicitarios, la proliferación de iglesias y dogmas, la exclusión, el racismo, el nazifascismo.
 En los modelos narrativos hegemónicos se naturaliza el abuso de las exageraciones selectivas, porque es funcional al ocultamiento de la realidad y todas sus crudezas.
 En el modelo tóxico de las exageraciones aparece también el condimento de los gestos faciales y el manoteo innecesario. Así padecemos el espectáculo inútil de quienes, para contar nimiedades e intrascendencias, despliegan histrionismos empalagosos por rigurosamente inútiles. 
 Están en todas partes, y muchas personas crecen creyendo que semejantes aspavientos lingüísticos y corporales añaden encanto, simpatía y seducción a cualquier banalidad hija de las ocurrencias de ocasión. 
 Y viven, convencidos y convencidas, con ese engaño que padecen, a veces en silencio, quienes lo soportan. En la multiplicación de los estereotipos burgueses y de las exageraciones (todos son iguales) queda en evidencia el carácter ideológico negacionista disfrazado como estilo enfático, a veces simpático, de expresar nulidades e intrascendencias. 
 Cuando la voz se agudiza para enfatizar, cuando los ojos se entornan artificiosamente, cuando las manos y la actitud corporal se alteran para que lo dicho parezca «importante», hay que estar alertas. Salvo que se trate de obras de teatro, claro.
 Incluso las cosas importantes, que no requieren de exageración, se diluyen, porque el relato se convierte en algo más importante que los hechos. Así sean de la vida privada o en actos de masas. 
 Claro que es importante, para todo ser humano, su proceso de dentición, pero al relatarlo con modo épico incluso el dientito del nene se vuelve antipático, porque se lo ha barnizado con tóxicos ideológicos. 
 Lo mismo vale para los pañales, los noviazgos o las virtudes dudosas del anecdotario familiar. La vida por sí sola es importante, y no necesita de exageraciones. No se necesitan desplantes escénicos para saludar a una persona querida. Basta y sobra con ser sinceros, cosa escasa, por cierto. 
No hace falta un relato epopéyico para explicar un paseo ni hace falta un estallido emocional, con llantos o risotadas, para contar lo que hacen los «políticos» que, por cierto, deberían ser campeones de la mesura. 
 Está claro que, incluso por los daños ocasionados a las narrativas populares, lo más peligroso de las exageraciones está en los dispositivos de guerra cognitiva que financia el establishment. 
 Si exageran para vender un refrigerador, igual que para vender una aspirina, lo importante termina siendo la exageración, más que el producto. Y la venden muy cara, porque es una mercancía propagandística para suplantar todo lo que la realidad no es. 
 Así se exagera tanto para las apologías como para las denostaciones. Nada más frecuente que una exageración para descalificar una interpelación. Viejo truco. 
 Las exageraciones son, también, una forma del engaño y la subestimación. Parafernalia verbal, y actoral, para obnubilar al público o al interlocutor o interlocutora, quizá también adictos a las exageraciones. 
 Si fuese posible poner en tela de juicio las causas y las formas de los miles de exageraciones que nos acosan diariamente, si fuese posible desintoxicarnos en un plazo no muy largo, es posible que cruzáramos algún síndrome de abstinencia en el que la vida misma nos pareciera poco intensa. 
 Así como cuesta imaginar cómo será el mundo sin capitalismo, así puede ser costoso volver a un punto de las relaciones humanas sin exageraciones. 
 Y esto no es una apología de lo neutro, lo light o lo insulso. Es solo una invitación a la imaginación hipotética, de base científico semiótica, para presentar batalla a la ideología de la clase dominante, a la manipulación simbólica, y todas las apariencias con que se infiltra, con exageraciones, hasta en los territorios más íntimos. 
 No todo es «maravilloso» ni todo es «excepcional», pero cuando lo cotidiano se vuelve mágico, es porque detrás hay una lucha que no viene de la mano de las burguesías, sino de las bases sociales que se organizan para liberarse de los designios de la explotación humana, con todas sus emboscadas y en todos sus géneros. 

 Fernando Buen Abad | internet@granma.cu 
 5 de septiembre de 2023 22:09:52

martes, 20 de mayo de 2025

La victoria y la tenaz franqueza de la historia


Resulta imposible borrar de la memoria colectiva el hecho de que la agresión fascista contra la URSS costó la vida a cerca de 27 millones de personas 

 Este desenlace no fue producto de la suerte, sino del heroísmo de un pueblo negado a rendirse. Este desenlace no fue producto de la suerte, sino del heroísmo de un pueblo negado a rendirse. 
La Conferencia de Múnich, celebrada los días 29 y 30 de septiembre de 1938, reunió en la ciudad alemana a los jefes de gobierno del Reino Unido, Neville Chamberlain; Francia, Édouard Daladier; Alemania, Adolf Hitler; e Italia, Benito Mussolini.
 Según Neville Chamberlain, el pacto derivado de aquel cónclave garantizaba la paz mundial, pero las consecuencias fueron catastróficas: pese a las promesas de Hitler, en marzo de 1939 Alemania invadió Checoslovaquia.
 En realidad, en Múnich se había acordado el desmembramiento de Checoslovaquia, la entrega de Polonia, y el futuro ataque alemán a la URSS. Tras la victoria definitiva, miles de moscovitas salieron a festejar a la Plaza Roja. 
 Por otro lado, la Unión Soviética formuló, en 1938, una alianza a los círculos dirigentes de Francia y Gran Bretaña, la cual fue rechazada.
 Amanecía el 22 de junio de 1941, cuando todas las estaciones de radio soviéticas transmitieron la declaración gubernamental sobre la invasión alemana. Sin mediar declaración de guerra, las hordas fascistas habían irrumpido en territorio soviético.
 El 30 de marzo de 1941, Adolf Hitler declaró, en el Decreto Barbarroja: «Se trata de una lucha de exterminio… En el Este, la crueldad es un bien para el futuro». 
 Tras su rápida conquista de Francia, Hitler creyó que un país poblado por Untermenschen («subhumanos») sería dominado con facilidad. No obstante, para mediados de agosto, la resistencia soviética había desbaratado los planes alemanes de ganar la guerra en otoño de 1941. En diciembre de ese año, el «invencible» ejército alemán fue derrotado a las puertas de Moscú. 
 Las batallas libradas entre 1942 y 1943 resultaron decisivas. La conquista de Stalingrado –objetivo estratégico clave para la Wehrmacht– terminó con la rendición de las tropas alemanas, en febrero de 1943. La balanza en el frente oriental se inclinó hacia la URSS. La Segunda Guerra Mundial había cambiado su rumbo.
 Los soldados soviéticos vencieron a las tropas nazis en Moscú, Stalingrado (actual Volgogrado), Leningrado, el frente de Kursk, el río Dniéper, Bielorrusia, el Báltico y Berlín. 
 Durante la guerra, en el frente soviético-alemán fueron derrotadas 607 divisiones enemigas. Las pérdidas de Alemania y sus aliados superaron los 8,5 millones de personas, y más del 75 % de su armamento fue destruido o capturado.
 Resulta imposible borrar de la memoria colectiva el hecho de que la agresión fascista contra la URSS, costó la vida a cerca de 27 millones de personas, de ellas diez millones de soldados del Ejército Rojo. Un total de 1 710 ciudades y más de 70 000 pueblos fueron destruidos total o parcialmente. 
 La Gran Guerra Patria culminó con la victoria soviética. El acta de rendición incondicional de Alemania se firmó en las afueras de Berlín, el 8 de mayo de 1945, a las 22:43 (9 de mayo, 0:43, hora de Moscú). 
 Este desenlace no fue producto de la suerte, la casualidad o el «invierno ruso», sino del espíritu de sacrificio, de la maestría militar, de la superioridad del sistema económico soviético, y del incomparable heroísmo de un pueblo negado a rendirse ante la barbarie. 

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 9 de mayo de 2025 00:05:16

¿Por qué el lider de Burkina Faso inquieta a Washington?

 


Ibrahim Traoré, de Burkina Faso, está rehaciendo su nación y, en el proceso, se está ganando enemigos en Occidente. Desde que asumió el poder en 2022, el joven líder militar ha expulsado a las tropas francesas y a las empresas occidentales, y ha alineado a su país con Rusia, Cuba y Venezuela. 
 Traoré, que promueve la unidad panafricana y la autosuficiencia nacional, al mismo tiempo que sobrevive a intentos de golpe de Estado, se está posicionando como un antiimperialista radical y ha suscitado las críticas de Washington y París. MintPress News analiza el proyecto en curso en Uagadugú y las fuerzas mundiales que intentan detenerlo. 

 Traoré en el punto de mira 

 Según declaraciones del gobierno, Traoré sobrevivió por muy poco a un intento de golpe de Estado orquestado desde el extranjero el pasado abril. El ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, declaró que la junta militar frustró un “importante complot” para asaltar el palacio presidencial el 16 de abril. Los conspiradores, dijo, tenían su base en Costa de Marfil, un país vecino respaldado por Washington, donde la presencia militar estadounidense se ha ampliado recientemente. Desde que tomó el poder en un golpe militar en septiembre de 2022, Traoré ha estado recibiendo críticas de los gobiernos occidentales, entre ellos el de Estados Unidos. 
 El 3 de abril, el general Michael Langley, comandante del Mando de Estados Unidos en África (AFRICOM, sus siglas en inglés), habló ante el Senado, acusando al líder burkinés de corrupción y de ayudar a Rusia y China a establecer una posición imperial en África. El AFRICOM, el mando regional del Pentágono para África, coordina las operaciones militares estadounidenses, la recopilación de información y las asociaciones de seguridad en todo el continente, a menudo enmarcadas en operaciones antiterroristas.
 El día del golpe, la embajada estadounidense cambió sus directrices de viaje a Burkina Faso a «no viajar». Al parecer, Langley se reunió con el ministro de Defensa de Costa de Marfil, Téné Birahima Ouattara, en numerosas ocasiones este año 2025, tanto antes como después del golpe. 
 Desde su llegada al poder, Traoré ha limitado sistemáticamente la influencia de las potencias occidentales en su país, calificándolo de cuestión de soberanía nacional. En enero de 2023, expulsó al embajador francés, calificando al país de «Estado imperialista». 
 Un mes después, ordenó a las tropas francesas que abandonaran Burkina Faso. Esto ayudó a desencadenar una oleada de otras naciones de África occidental que antes formaban parte del imperio francés a hacer lo mismo. En la actualidad, Mali, Chad, Senegal, Níger y Costa de Marfil han expulsado a las fuerzas francesas de sus territorios. El presidente Emmanuel Macron respondió acusando a Burkina Faso y a otros países de «ingratitud», añadiendo que estas naciones «olvidaron agradecerle» a Francia.
 La administración de Traoré también ha bloqueado o expulsado a numerosos medios de comunicación occidentales patrocinados por el gobierno, tachándolos de agentes del neocolonialismo. Radio France International y France 24 fueron los primeros. Luego siguieron Voice of America, la británica BBC y la alemana Deutsche Welle en 2024. Estas medidas suscitaron duras críticas de organizaciones occidentales. Human Rights Watch, por ejemplo, acusó al gobierno de «represión» de la disidencia. 
 Aunque oficialmente independiente desde hace más de medio siglo, Francia mantiene un control significativo sobre sus antiguas colonias africanas. Catorce naciones utilizan el franco CFA, una moneda internacional establecida a un tipo fijo frente al franco francés y ahora el euro. Esto significa que importar de y exportar a Francia (y ahora a Europa) es muy barato, pero hacer lo mismo con el resto del mundo es prohibitivamente caro. El Hexágono mantiene el derecho de veto sobre las políticas monetarias del franco CFA, lo que hace que los Estados africanos dependan económicamente de París. 
 Traoré ha descrito el franco CFA como un mecanismo que «mantiene a África en la esclavitud», y ha anunciado su intención de crear una nueva moneda. Junto con Malí y Níger, Burkina Faso ha roto con el bloque regional de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), respaldado por Occidente, y ha creado la Alianza de Estados del Sahel, una unión panafricana de Estados que se considera el primer paso hacia una África unificada y antiimperialista. 

 El legado de Sankara

 Este era el sueño del líder revolucionario burkinés, Thomas Sankara. Al igual que Traoré, Sankara era un militar que se hizo con el poder a los treinta y pocos años. En solo cuatro años, introdujo reformas radicales para aumentar la productividad de la nación y reducir al mínimo la dependencia de la ayuda exterior. Afirmando que «quien te alimenta te controla», promovió la agricultura nacional a pequeña escala para producir alimentos nutritivos cultivados localmente. 
 Mientras muchos dirigentes de la región malversaban fondos públicos, la revolución socialista de Sankara construyó viviendas sociales y centros de salud y combatió el analfabetismo masivo. Como feminista, prohibió los matrimonios forzados y la mutilación genital femenina, y nombró a un gran número de mujeres para ocupar altos cargos de poder. 
 Sankara fue asesinado en 1987. Su asesino, el expresidente Blaise Compaoré, no fue condenado en rebeldía hasta la llegada de Traoré al poder. Compaoré vive exiliado en Costa de Marfil. 
 Traoré se considera discípulo de Sankara y su movimiento. Los comentaristas occidentales no se ponen de acuerdo sobre si realmente sigue los pasos del legendario líder. Algunos, como Daniel Eizenga, del Centro Africano de Estudios Estratégicos (un think tank del Pentágono), afirman que las comparaciones terminan con la afición del líder por el uniforme militar y las boinas rojas. Otros, como la revista The Economist, lamentan que Traoré sea genuino, lo que supone malas noticias para las grandes empresas. Pero pocos pueden negar que es extremadamente popular. El presidente de Ghana, John Mahama, por ejemplo, señaló que Traoré asistió a su toma de posesión en enero y recibió muchos más aplausos que nadie, incluido el propio Mahama.
 Muchas de las iniciativas de Traoré se inspiran directamente en la época de Sankara. El nuevo gobierno militar ha hecho hincapié en lograr la soberanía alimentaria. Se ha lanzado una nueva iniciativa de 1 mil millones de dólares para mecanizar la agricultura y aumentar la producción de cultivos básicos como el arroz, el maíz y las papas. 
 Traoré también ha tomado medidas para nacionalizar la industria minera del país. La economía de Burkina Faso gira en torno al oro, metal precioso que representa más del 80% de sus exportaciones. El país es el 13.º productor mundial de oro, con una producción anual de unas 100 toneladas, equivalente a unos 6 mil millones de dólares. Sin embargo, como las empresas extranjeras poseen y controlan la producción, la nación y su población obtienen muy pocos beneficios de la industria. De hecho, el PIB anual de Burkina Faso solo ronda los 18 mil millones de dólares.
 «¿Por qué África, rica en recursos, sigue siendo la región más pobre del mundo? Los jefes de Estado africanos no deberían comportarse como marionetas en manos de los imperialistas», afirmó Traoré. En agosto, su gobierno nacionalizó dos minas de oro clave de propiedad occidental, pagando solo 80 millones de dólares, una fracción de los 300 millones por los que supuestamente se vendieron en 2023. En noviembre, la administración anunció la construcción de la primera refinería de oro del país. 

 Una nación en guerra 

 Burkina Faso sigue siendo una nación en crisis. El país (y, de hecho, gran parte de la región del Sahel) está inmerso en una amarga batalla contra grupos islamistas bien armados que alcanzaron el poder y la prominencia tras la intervención de la OTAN en Libia en 2011. Desde entonces, Libia se ha convertido en un exportador de extremismo, desestabilizando la región. Se calcula que hasta el 40% del país está bajo control de Al Qaeda o de fuerzas afiliadas al Estado Islámico. En 2024, más de mil personas perdieron la vida en Burkina Faso a manos de estos grupos.
 Por este motivo, Traoré ha justificado el aplazamiento de las elecciones que prometió cuando llegó al poder, una decisión que muchos han criticado. «Las elecciones no son la prioridad; claramente, la prioridad es la seguridad», afirmó. Queda por ver si el pueblo burkinés aceptará esta decisión. 
 Quizá la acción más cuestionable de la guerra ocurrió en 2023 en la aldea de Karma, donde fueron masacradas unas 150 personas. Aunque la masacre fue condenada enérgicamente por el gobierno, grupos de derechos como Amnistía Internacional los han señalado como responsables de los asesinatos. 
 Mientras ha expulsado a las fuerzas francesas que trabajan en la contrainsurgencia, Traoré ha acogido a asesores militares rusos. También viajó a Moscú para asistir al desfile ruso del Día de la Victoria, el 9 de mayo. Estas acciones han causado gran consternación en Washington y Bruselas. Sin embargo, con el ejército estadounidense concentrado en China y Rusia, y los franceses en una posición más débil que nunca en África occidental, no está claro que la intervención militar sea una opción. Parece más probable un intento de golpe de Estado o un asesinato. 
 El tiempo dirá si Traoré dejará una huella tan indeleble en Burkina Faso como su héroe, Thomas Sankara. Muchos líderes africanos han llegado al poder prometiendo un cambio radical, pero no lo han conseguido. Sin embargo, su mensaje de panafricanismo, antiimperialismo y autosuficiencia está calando hondo. Traoré predica con el ejemplo. Ahora sus acciones deben seguir a sus palabras. 

 Alan MacLeod, redactor senior de MintPress News. Completó su doctorado en 2017 y desde entonces es autor de dos aclamados libros: Bad News From Venezuela: Twenty Years of Fake News y Misreporting and Propaganda in the Information Age: Still Manufacturing Consent, así como de varios artículos académicos. También ha contribuido a FAIR.org, The Guardian, Salon, The Grayzone, Jacobin Magazine y Common Dreams.

 Fuente: publicado originalmente en inglés en la web de MintPress News el 7 de mayo de 2025 y fue traducido y publicado en español por Misión Verdad

lunes, 19 de mayo de 2025

Netanyahu inicia la invasión terrestre de Gaza


La gira de Trump en Medio Oriente agrava la crisis. 

 Tropas israelíes habrían entrado este sábado a Deir al Balah en lo que se especula sería el inicio de la invasión terrestre a gran escala que pretende, según el gobierno sionista, extinguir a Hamas, ocupar dos tercios de la Franja de Gaza y arrinconar a los palestinos en una sección costera mínima.
 La “intensificación” fue objetada por la oposición israelí, por los familiares de los rehenes y por los reservistas que consideran que Netanhayu no tiene un objetivo militar claro y más bien trata de asegurarse la impunidad legal que le da el cargo de primer ministro ante las acusaciones de corrupción, a costa incluso de la vida de los rehenes. La guerra sigue en pie, dicen, porque si terminara, “la coalición de Netanyahu se desmoronaría y él perdería su capacidad para influir en los procedimientos penales en su contra” (Haaretz 12/5). 
 Los logros militares han aniquilado a la población gazatí pero no cumplieron con los dos objetivos enunciados del gobierno sionista. En palabras de New York Times: “A pesar del inmenso costo de la campaña militar israelí, los combates no han logrado derrotar decisivamente a Hamas ni obligar al grupo a liberar a todos los rehenes” (16/5). 
 Los disparos se produjeron tras un intenso bombardeo israelí durante la noche que provocó la huida, tanto a pie como en carros, de los refugiados del extremo oriental de la ciudad. Desde el martes 13, Israel arreció el ataque por aire, matando a cientos de personas, la inmensa mayoría niños, sus madres, ancianos, en el norte y en el sur de Gaza. 
 En un frenesí criminal que la dirección sionista celebró estentóreamente, en un solo día, en Jan Yunis, fueron 59 los asesinados y una treintena en el campamento de Jabalía. El ataque aéreo fue acompañado del ingreso del ejército a un centro de refugiados donde, según la agencia oficial palestina, Wafa, los militares secuestraron varias personas. 
 Solo en Beit Lahia, los equipos de rescate han recuperado 30 cadáveres. Decenas más siguen atrapados bajo los escombros, ya que las ambulancias no pueden llegar por la destrucción de las carreteras y por el hostigamiento de drones y francotiradores israelíes. Los palestinos tratan de evacuar a las víctimas a pie o en carros. 
 El martes y el miércoles, las bombas israelíes de procedencia norteamericana destruyeron por lo menos dos hospitales y tiendas de campaña atestadas de refugiados. Una marea humana, desde el anochecer del miércoles, huyó desesperadamente de la ciudad de Gaza siguiendo las órdenes del ejército, que más tarde bombardeó las caravanas de famélicos y enfermos. 
 Según un mapa publicado por el ejército israelí, las áreas afectadas por las órdenes de desplazamiento albergan al menos ocho escuelas, algunas administradas por UNRWA (incluido el complejo escolar Al-Shati, la escuela Al-Karmel, la escuela Mustafa Hafez, el complejo escolar Al-Furqan y la Universidad Islámica) que sirven como refugios para cientos de miles de palestinos ya desplazados de las partes norte y este del enclave. 
 Las órdenes incluyen el hospital Al-Shifa, el mayor complejo médico de la Franja de Gaza. Cientos de heridos y enfermos recibían tratamiento y estaban refugiados en el hospital. Una multitud intentaba llevarse a sus familiares heridos, en camillas con cilindros de oxígeno portátiles.
 En las redes se multiplican fotos de hombres que corren abrazando pequeños sudarios blancos, los cadáveres de sus hijos. De mujeres que aúllan al lado de esos montoncitos yertos. La inmensa mayoría de los asesinados, como siempre, son mujeres y niños. 
 Otro ataque dejó fuera de servicio al Hospital Europeo de Jan Yunis, bombardeado por segunda vez en apenas 24 horas. Era el único que aún atendía a los enfermos de cáncer, incluidos pacientes pediátricos oncológicos, después de que las fuerzas israelíes dinamitaran el Hospital de la Amistad Turco-Palestina el pasado 21 de marzo. 
 Aproximadamente dos millones de palestinos de Gaza se enfrentan a una hambruna generalizada debido al bloqueo impuesto por Israel a principios de marzo.

 Tribulaciones de los genocidas 

La masacre que Netanhayu comentó sonriente durante toda la semana coincide con la celebración de la fiesta nacional del estado sionista -el 15 de mayo-. En el aniversario de la creación de su estado, Israel se embandera y baila en las calles. En realidad están celebrando la Nakba, “la catástrofe”, la expulsión del 75 % de la población -unos 800.000 palestinos- y el asesinato en masa de los habitantes de unas 40 aldeas palestinas, enterrados en fosas comunes en 1948. En 2011, Netanhayu prohibió por ley el uso de esa palabra -Nakba- en el vocabulario oficial israelí. 
 La masacre de estos días sirve como telón de fondo a la primera gira internacional de Donald Trump por Medio Oriente, en la que Haaretz calificó como la semana más traumática en términos diplomáticos de toda su gestión (Haaretz 16/5). La gira del yanky excluyó una visita a Tel Aviv y estuvo precedida, para disgusto de los sionistas, por el levantamiento estadounidense a todas las sanciones contra Siria. Trump se reunió en Riad y elogió ”en términos cuasi eróticos” (sic, Haaretz 16/5) al actual presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, un excombatiente de Al-Qaeda, mientras Israel bombardea cotidianamente su país (NYT 15/5). 
 En Doha, Trump también se entusiasmó porque, dijo, está más cerca un acuerdo nuclear con Irán, el cuco máximo del sionismo y sus repetidoras urbe et orbi. “Parece haber aceptado los términos” para un entendimiento, dijo. “No van a producir lo que yo llamo coloquialmente ‘polvo nuclear’ [uranio enriquecido]. Deseo que prosperen, que se conviertan en una gran nación, sinceramente. Pero no pueden tener un arma nuclear. Ese es el único punto”, agregó (LN 17/5).
 El viaje de cuatro días del norteamericano terminó con importantes acuerdos comerciales, incluido un plan de inversión emiratí por 400.000 millones de dólares en el sector energético estadounidense (actualmente es de 70 millones) y varios pactos bilaterales en Qatar, incluido un acuerdo con el que Qatar Airways comprará 160 aviones del fabricante estadounidense Boeing, por 200.000 millones de dólares. 
 Va de suyo que ninguno de los jeques árabes piensa mover un dedo por la suerte de los incómodos hermanos palestinos. Aunque en esta gira, coincide la prensa occidental, Trump “haya relegado a Israel a un incómodo segundo plano, mientras sellaba contratos multimillonarios con tres monarquías del Golfo” (LN 17/5). 
 Trump dijo que Estados Unidos tratará de “aliviar el sufrimiento” en Gaza porque “mucha gente está muriendo de hambre” y que creía que “iban a ocurrir muchas cosas buenas en el próximo mes, y vamos a ver, tenemos que ayudar también a los palestinos”, respondió ante la pregunta de si apoyaba los planes israelíes de ampliar la invasión a Gaza. 
 No son los planes sionistas. Esta semana los israelíes volvieron a la mesa de negociación de Qatar con un mandato difundido por el propio Netanyahu: las negociaciones con Hamás “solo transcurrirían bajo fuego”. El carnicero descartó cualquier posibilidad de poner fin a la invasión, incluso si Hamas liberara a los 58 israelíes que siguen en Gaza. Por el contrario, “estamos ocupando Gaza para quedarnos”, dijo entonces el ministro de Finanzas israelí, el ultraderechista Bezalel Smotrich. 
 “El mensaje de Trump a Netanyahu es alto y claro: ¡Estás despedido!“, tituló su artículo en Haaretz el analista Yossi Verter, que opina que Estados Unidos ha cambiado de favorito en Medio Oriente.
 La extrema derecha y pro Netanyahu ha catalogado la gira de Trump como “un escenario de pesadilla” (Israel Hayom 15/5). Efectivamente, la gira no solo ratifica que Trump “está decidido a inundar Oriente Medio, a largo plazo, con cantidades cada vez mayores de armas cada vez más sofisticadas, reforzando de forma espectacular su apoyo a algunas de las dictaduras más brutales del mundo” (Mondoweiss 17/5). 
 También deja en claro que aunque Israel “esté siendo relegada de su política regional más amplia” el gobierno de Estados Unidos no piensa obstaculizar “lo que considera asuntos internos, como el genocidio en Gaza, la limpieza étnica y la anexión de Cisjordania, y la ocupación y el apartheid en general” (ídem). 
 Al cierre de esta nota, una nueva bomba estallaba en la oficina de Netanhayu: su asesor australiano israelí Mark Regev admitió en el canal de noticias norteamericano MSNBC que 200 de los cuerpos quemados que utilizó como excusa para invadir Gaza eran de combatientes palestinos. Más claro: que los tanques del ejército y los helicópteros Apache son los responsables de los palestinos quemados vivos. Por lo tanto, de los israelíes que estaban con ellos o en las proximidades, obviamente también. 
 “Cuando cometemos un error, lo admitimos”, concluyó livianamente Regev, que tiene una denuncia por genocidio en Australia, su país de origen. Ningún error: se llama Doctrina Hannibal, y es la directiva que exige eliminar a la propia tropa con tal que no sea tomada como rehén. 

 Olga Cristóbal 
 17/05/2025

viernes, 16 de mayo de 2025

“Gira de negocios” de Trump por las monarquías árabes


srael refuerza la “limpieza étnica” y las masacres en Gaza y Cisjordania. 

 Estados Unidos y Arabia Saudita han anunciado este martes la firma de una serie de acuerdos por valor de 600.000 millones de dólares, según la Casa Blanca, en áreas que abarcan desde el acceso a minerales críticos a la seguridad energética, durante la visita del presidente Donald Trump al país árabe, la primera etapa de una gira por las monarquías árabes del golfo Pérsico. Los acuerdos incluyen un pacto de defensa por valor de 142.000 millones por el que Washington suministrará equipos avanzados de armamento. Los voceros de Trump los han calificado “la mayor de venta de equipos de defensa en la historia”. El viaje de negocios de Trump incluye también a Qatar y Emiratos y no prevé una escala en Tel Aviv. 
 Los acuerdos entre árabes y norteamericanos se celebran ante una Gaza arrasada y famélica, sembrada de cadáveres, sobre la que el gobierno de Israel anunció un plan de ocupación total y el confinamiento de los palestinos en el 33% del territorio para estimularlos a emigrar “voluntariamente”. Un extenso reportaje de New York Times afirma que, en algunas zonas de Cisjordania, “las calles parecían Gaza. Las casas reducidas a escombros, las paredes acribilladas por los impactos de bala, las carreteras destrozadas por las excavadoras. Barrio tras barrio quedaban desiertos”. 
 “Pero no se trataba de Gaza, un territorio devastado donde han muerto decenas de miles de personas y el hambre acecha a la población. Era la Cisjordania ocupada, otro territorio palestino donde el ejército israelí ha estado reforzando el control en la represión más amplia contra la militancia en una generación”. Limpieza étnica con la complicidad de los hermanos árabes y los demócratas occidentales. 
 Ayer, Hamas liberó a Edan Alexander, un soldado israelí de nacionalidad norteamericana, como un gesto de buena voluntad hacia Trump, en el intento de reabrir un cese del fuego y el ingreso de ayuda humanitaria. El ejército israelí había anunciado la suspensión temporal de todas sus operaciones en la Franja de Gaza hasta la liberación de Alexander. 
 El acuerdo de los norteamericanos con Hamás se produjo días después de que Estados Unidos alcanzara un acuerdo de alto el fuego con Ansar Allah, los hutíes de Yemen, que puso fin a la ofensiva estadounidense en el país a cambio del cese de los ataques contra sus buques en el Mar Rojo. 
 Israel no participó de esas negociaciones, y el acuerdo con Yemen no incluye que se detengan los ataques contra Israel o los barcos israelíes
 Tel Aviv adjudicó la liberación de Alexander al genocidio que llama “presión militar” y a la “presión diplomática” de Trump. Netanyahu, por su parte, aclaró que, si bien enviará una delegación negociadora a Doha, la capital qatarí, “las negociaciones solo tendrán lugar bajo fuego” contra Gaza. Por su parte, el norteamericano “reiteró su compromiso con Israel y su deseo de continuar la estrecha cooperación con el primer ministro”.
 Sin embargo, no todo es tan diáfano. El lunes, el Canal 12 israelí informó que el enviado para Medio Oriente de Trump, Steve Witkoff, criticó al gobierno israelí en una reunión con familias de rehenes. 
 "Queremos traer a los rehenes a casa, pero Israel no está dispuesto a poner fin a la guerra. La está prolongando a pesar de que no vemos avances ni a dónde más podemos ir y que se debe llegar a un acuerdo", comentó Witkoff, según fuentes presentes (Jerusalem Post, 12/5). 
 En Israel, las movilizaciones que unen el reclamo de los rehenes a la denuncia del infanticidio israelí en Gaza son cada vez más numerosas. Sin embargo, la máxima concesión del gabinete de guerra israelí ha sido mantener en pausa la ofensiva terrestre en Gaza, aprobada hace unas semanas, cuyo objetivo es ocupar indefinidamente la franja. El ministro de Defensa Israel Katz afirmó que la operación solo comenzaría después de la visita de Trump a la región.
 Según los sionistas, la ocupación del territorio, que exige la movilización de decenas de miles de reservistas, se combinaría con la llamada “migración voluntaria” de los palestinos, asfixiados por la falta de alimentos, agua, electricidad. 
 El panorama interno no es tan claro para Netanyahu: los miembros de la oposición del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa del Knesset exigieron el martes en una carta que el presidente del comité, el diputado Yuli Edelstein (Likud), convocara al ministro de Defensa y al jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, para que aclararan los objetivos de la próxima ampliación de la guerra en Gaza. Hasta que esto suceda, dijeron, no avalaran la convocatoria a los reservistas. 
 Esta semana, el parlamento israelí suspendió el permiso al gobierno para que convocara reservistas de forma excepcional, vigente desde octubre de 2023. Según el Jerusalem Post, es una reacción ante la negativa del gobierno a presionar a los religiosos para que asuman sus obligaciones militares. Ni un ápice de oposición al genocidio entre el establishment sionista. 
 Esta masacre tiene sus cómplices. El 3 de mayo, la relatora especial de las Naciones Unidas para los derechos humanos en los territorios palestinos, Francesca Albanese, pidió que se juzgue a altos funcionarios de la Unión Europea por complicidad en los crímenes de guerra cometidos por Israel.
 En una serie de entrevistas e informes, Albanese acusó en particular a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kalla. 
 Albanese acusó a los líderes de la UE de incitar a graves violaciones del derecho internacional a través de su apoyo incondicional a Israel. “El hecho de que las dos figuras más importantes de la UE sigan manteniendo sus relaciones habituales con Israel es más que deplorable”, declaró Albanese. “La inmunidad no puede equivaler a la impunidad. Tendrán que ser juzgados antes de que lo haga la historia».
 Ya se ha presentado una denuncia formal ante la Corte Penal Internacional (CPI) en la que se las acusa de complicidad en crímenes de guerra.

 Olga Cristóbal 
 13/05/2025

Hoy se cumplen 77 años de la NAKBA: en árabe, el DESASTRE


Así nombró el pueblo palestino el día en que, por un lado, se proclamó el Estado sionista en un territorio mayor al que la ONU le había asignado (doblemente ilegal entonces) y, por el otro, las bandas sionistas poderosamente armadas desalojaron a tiros y garrotazos a un pueblo entero: 700.000 palestinos debieron huir de sus casas, de sus huertos, de sus tierras, de su patria. Mujeres, ancianos, niños, embarazadas… muchos murieron. 
 La soldadesca ebria de sangre saqueó casa por casa, los soldados abandonaron su función, incluidos sus oficiales, para arrancar candelabros y alfombras, heladeras y radios, sillas y muebles, corriendo por las calles entre risas y gritos caóticos. En un documental, oficiales de esa época confiesan que se asustaron por la repugnante degradación de su propia tropa.
 El honor de las comunidades judías de todo el mundo, humilladas y torturadas y asesinadas por el nazismo recién derrotado, fue mancillado por el propio “ejército sionista” que se suponía debería haber contribuido a sanar las heridas del genocidio. 
 Después, guerra tras guerra, la de los Seis Días, la de Ion Kipur, el pueblo palestino se convirtió en una víctima de las víctimas del genocidio nazi. Las víctimas de Auschwitz devinieron victimarios. Y, sobre unos y otros, las garras del imperialismo reinan. 
 Hoy una nueva Nakba, un nuevo desastre, el desastre de la limpieza étnica con armamento ultramoderno, se abate sobre los palestinos en Gaza, en Cisjordania, pero también en Líbano, en Siria, bajo la fría e impasible mirada de los gobiernos de los países “árabes”.
 La solidaridad con el pueblo palestino es un mucho más que un deber moral para los trabajadores del mundo entero y ni que hablar para los militantes internacionalistas del socialismo. Es una tarea militante. 
 La masacre de los palestinos, parte de la guerra mundial en desarrollo, es un ensayo general de la guerra del capital contra el proletariado mundial. 

 Félix Kaufman 
 15/05/2025

Continúa la escalada bélica entre Yemen e Israel


Trump renuncia a continuar con los bombardeos. 

 Israel continúa los ataques contra infraestructura civil de Yemen y ahora amenaza con bombardear los puertos de Ras Issa, Hodeida y As-Salif. 
 La escalada se intensificó después de que un misil lanzado el 4 de mayo desde territorio yemenita, impactara cerca del aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv, tras franquear el llamado escudo de hierro, provocando, temporalmente, la suspensión de los vuelos civiles. 
 Durante meses, el movimiento de resistencia que controla el 30 % del territorio de Yemen -donde vive la mayor parte de la población del país- fue ejerciendo una solidaridad activa con el pueblo palestino, atacando con drones a Israel y a los buques mercantes de sus aliados que circulan por el Mar Rojo. 
 Los ataques a Israel rara vez logran traspasar el escudo defensivo, pero el comercio marítimo que pasa por el canal de Suez se vio gravemente afectado con pérdidas de millones de dólares al mes, ya que han provocado una caída del 73 % en el tráfico de contenedores y una caída del 87 % en el comercio de gas licuado. 
 Por esto Estados Unidos se vio obligado a incrementar su presencia en el Mar Rojo. Sin embargo, contrarrestar los ataques hutíes -estos realizados con drones comparativamente baratos– le representa un gasto millonario. Trump escaló y atacó territorio yemení asesinando a civiles y refugiados. Fue respondido por los hutíes, quienes atacaron a su flota de guerra.
 El medio estadounidense Foreign Affairs publicó que, tras siete semanas y media de intensos ataques aéreos contra más de 1.000 objetivos distintos, la campaña de bombardeos del gobierno de Trump contra los hutíes ha fracasado. Dice la revista: “A pesar de haber gastado más de 2.000 millones de dólares en ataques contra Yemen, Washington finalmente no pudo contener a Ansarolá y se vio obligado a aceptar un alto el fuego”. 
 En los chat del gabinete de Trump que se hicieron públicos hace más de un mes, sobre el inminente ataque a Yemen, el vicepresidente J.D.Vance retomó su insidia contra Europa y argumentó que si solo el 3 % del comercio estadounidense pasa por el Canal de Suez, en comparación con el 40 % del comercio europeo, “¿por qué Estados Unidos tiene que llevar a cabo una operación naval en el Mar Rojo?” A su vez trascendió la alarma que hay en el Pentágono por la escasez de municiones debido a la guerra en Ucrania. 
 Trump, en una puesta en escena para disfrazar la derrota como una victoria, declaró en una reunión en el Salón Oval que los hutíes se habían rendido, que no querían pelear más y por eso había aceptado firmar un alto al fuego. Lo cierto es que el movimiento popular yemení Ansarolá mantiene su poder y ha reforzado sus posiciones en el país árabe, aunque también es cierto que aceptaron cesar los ataques sobre los barcos mercantes del Mar Rojo, acuerdo que no incluye a Israel.
 Los hutíes fueron quienes más demoraron en ratificar públicamente el acuerdo y, cuando lo hicieron, reiteraron que el mismo no incluía al país gendarme del imperialismo en Medio Oriente. El jefe del Consejo Político Supremo de Yemen, Mahdi Al Mashat, confirmó que “no renunciaremos al apoyo a Gaza, cueste lo que cueste”.
 En las vísperas del acuerdo, Netanyahu incrementó los ataques a Yemen para intentar su fracaso, pero Trump tiene intereses en varios puertos. 
 Israel necesita cubrir ese franco cuando se apresta a intensificar los ataques sobre Siria y cuando se prepara para avanzar en la limpieza étnica de Gaza, al mismo tiempo que enfrenta una de las mayores crisis políticas de su historia, con movilizaciones cada vez más masivas que piden el cese de la guerra y la renuncia de Netanyahu. 
 A Trump, además del gasto militar -millones de dólares desde marzo en miles de bombas y misiles utilizados en los ataques, junto con siete drones derribados y dos aviones de combate que se hundieron- y la resistencia de los hutíes -quienes ya vencieron a Arabia Saudita- lo motivan objetivos vinculados a Egipto e Irán para firmar el acuerdo. 
 Egipto, que es el principal afectado por la caída del comercio por el canal de Suez -una pérdida de 800 millones de dólares al mes- está siendo presionado por Trump para que acepte a los refugiados gazatíes. 
 Para CNN, “El acuerdo de no agresión mutua entre Estados Unidos y los hutíes busca impulsar las negociaciones sobre el acuerdo nuclear iraní”, a pesar de que el informe anual de evaluación de amenazas, publicado el 25 de marzo por los servicios de inteligencia estadounidenses, destacó que en Irán no se está construyendo, actualmente, un arma nuclear.
 Desde el 2015, los hutíes resisten el ataque militar y el bloqueo de Arabia Saudita que ocasionó una de las mayores hambrunas en lo que va del siglo. Yemen es el país más pobre de Cercano Oriente y sin embargo es -desde que Hezbollah se replegó en el Líbano debido al aislamiento interno y el escaso apoyo de Irán- el único país que responde bélicamente al genocidio israelí del pueblo palestino. El resto de los gobiernos del Medio Oriente, en cambio, colaboran activamente con el régimen del apartheid sionista. Es necesaria una nueva primavera árabe para quitarlos a todos de su sitio. 

 Aldana González 
 13/05/2025

jueves, 15 de mayo de 2025

“Pepe” Mujica (1935-2025): de la liberación nacional al “capitalismo en serio”


A los 89 años murió el “Pepe” Mujica. Seguramente correrán ríos de tinta sobre su muerte y su legado. Entre lo que ya esta apareciendo en la gran prensa se destacan su humildad, su vida alejada de los beneficios a los que se suelen acogerse la mayoría de los políticos parlamentarios y los jefes de estado, su pequeña chacra, su vieja moto, su hablar simple y directo y “que no robo”. En la podredumbre capitalista, terminar la vida de un político parlamentario sin “meter la mano en la lata” ya es ser considerado una especie de “símbolo”. 
 Pero ni a los políticos, ni a los papas se los puede caracterizar solo por su comportamiento moral en la vida, sino por sus acciones políticas. Bergoglio terminó su vida siendo papa y con 100 dólares en la cuenta bancaria y nadie discute su humildad, pero a la hora de analizar el papel jugado en la historia hay que juzgar el regresivo y siniestro rol de la iglesia católica en el mundo y su sostén de los peores regímenes políticos incluyendo crimines de lesa humanidad. Lo principal para juzgar a Mujica entonces es la función politica que cumplió desde su excarcelación, su rol como presidente y su tarea post presidencial. 
 Mujica entró a la politica con los “Blancos”, uno de los partidos históricos de la burguesía uruguaya, ligado a los grandes latifundios del país. Luego se transformó en guerrillero, en una época donde un sector de los jóvenes en Uruguay se enamoraron de la rebeldía armada al calor de la triunfante revolución cubana. Nunca fue un teórico del MLN (Tupamaros) sino un hombre de acción en la estrategia foquista que predominaba fuertemente en la década del 60 en varios países de Latinoamérica. Fue preso por las fuerzas armadas uruguayas y se transformó en unr rehén de la dictadura durante más de 12 años en un penal uruguayo paradójicamente llamado “Libertad”, que fue un bastión de las torturas que caracterizaron la dictadura uruguaya.
 Su liberación se produjo en marzo de 1985, cuando la ley 15.737 dictó la amnistía de los presos políticos, Con la llegada de la democracia, Mujica se convirtió en un ícono de la reconversión de la izquierda armada dentro del Frente Amplio uruguayo. El foquismo, para ese entonces, se había agotado como movimiento político. Los ´movimientos de liberación nacional´ impulsados por el Che Guevara habían sido destruidos por las fuerzas armadas y tanto en Argentina como en Uruguay se reconvirtieron en partidos de actuación meramente parlamentaria.
 Mujica fue el líder emergente de un FA que había cambiado sus bases de sustento político. La autoridad ganada por los años de encierro y de tortura la puso al servicio de convencer a la población de que el foquismo era parte del pasado y que había que construir un espacio de ´izquierda´ de convivencia con el capitalismo, tratando de lograr mejoras sociales que no alteraran el sistema de dominación capitalista. 
 Mujica exhibió rápidamente una capacidad camaleónica para adaptarse a los nuevos tiempos: Desde su salida de la cárcel, se convirtió en el ala que llevaría a cabo las posiciones más derechistas del Frente Amplio. Su partido, el MPP (Movimiento de Participacion Popular), jugó desde un inicio ese rol absolutamente conservador.
 Los planteos que defendió Mujica fueron tomados de intelectuales que pretendían mejoras “sociales” para los más necesitados. Consideraba el Plan "Fome cero" (hambre cero) de un intelectual brasileño que adoptó Lula en Brasil como un enorme hallazgo. Admiraba el establecimiento de los planes sociales y creó “Juntos” y “Fondes”, un programa similar al de los planes sociales de la Argentina. 
 En su ascenso a la presidencia, Mujica tuvo que superar el fuerte escollo de su pasado como guerrillero, que lo hacia un candidato de “riesgo”, recibiendo ataques de “blancos” y “colorados”. Contrastaba con la “estabilidad y certeza” que transmitían políticos de una izquierda “educada y culta“ del FA como Tabaré Vázquez o Danilo Astori. Mujica llegó a la presidencia mostrando insistentemente que su politica no era nociva para los grandes capitales extranjeros ni que afectaría tampoco la riqueza de los capitalistas uruguayos. Cuando asumió la presidencia del Uruguay cumplió con lo que desarrollo en la propia campaña: el capital tendría las garantías “jurídicas” que le brindaría el Frente Amplio en su gobierno. 
 Durante el gobierno de Mujica (2010-2015) se abrió el camino en el país a la mayor extranjerización de tierras de la historia del Uruguay. Con el Ingreso de Botnia, se abrió el mercado de capitales belgas, finlandeses y chilenos y la compra indiscriminada de tierras uruguayas para las pasteras, que además contaron con enormes beneficios en materia de impuestos, suministros energéticos y apertura de nuevas rutas adecuadas para ellas.
 Esta politica inaugurada por Mujica fue luego seguida como una “cuestión de Estado” por el gobierno de Lacalle Pou que desplazó al FA y es la misma politica que continúa el actual presidente del FA, Yamandú Orsi, en un país donde el tren ha dejado de funcionar para los uruguayos como red nacional y es puesto en marcha solo habilitado a favor de pasteras que ingresaron tarde al Uruguay y no tienen un acceso directo a ríos navegables.
 Hoy hay departamentos -Tacuarembó, Colonia, Rio Negro, Soriano- que son tierras de capitales extranjeros para la forestación de eucaliptos que alimentan las enormes calderas de las pasteras. Del dominio de los puertos privados de las pasteras, se pasó a la privatización del puerto de Montevideo a manos de operadores portuarios extranjeros con el modelo menemista. Las multinacionales entraron a dominar, al expandir la fibra óptica y celebrar contratos con las principales multinacionales para la explotación de la plataforma marítima y de mineral de hierro. Aun desde sectores del Frente Amplio le observaron severamente a Mujica que pretendía que se aceptara además la minería a cielo abierto. 
 Bajo el gobierno de Mujica la economía del país se hizo mucho más dependiente de la inversión extranjera directa. Mujica predicó bajo el lema de “capitalismo en serio”, su verdadera posición en esta materia. Respecto a los sectores agropecuario, minero y petrolero, se pronunció por una estrategia de claro apoyo a la inversión extranjera, que incluyó la profundización de la política de zonas francas, la celebración de un acuerdo con la empresa forestal Montes del Plata, de contratos con petroleras y el aterrizaje de la empresa anglo-india Zamin Ferrous para explotar hierro. 
 Finalmente, en una de sus últimas resoluciones de gobierno, impulsó la ley de control y regulación de la importación, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de la marihuana y sus derivados (ley 19.172), que habilitó el uso medicinal y recreativo de esta droga. La iniciativa le dio fama a Mujica en el mundo. Se lo mostró como “paladín” contra el paradigma prohibicionista de Estados Unidos. La ley no ha detenido de modo alguno la fuerte tendencia al consumo de otro tipo de drogas que ataca a la juventud uruguaya. 
 Ya fuera del gobierno y en su actuación en el Senado, Mujica se colocó abiertamente en las posiciones más derechistas dentro del Frente Amplio. Y su punto más débil fue, hasta su muerte, el tema de los derechos humanos, una herida que, como en la Argentina, aún se mantiene abierta. Mujica abogó constantemente por el perdón de la dictadura, la limitación a las leyes punibles a los represores que participaron de ella, y los últimos días de su vida fue más lejos, atacando los testimonios de los militantes torturados y presos por los milicos. Samuel Blixen, un reconocido periodista, historiador y escritor de varios libros sobre la izquierda, ha salido a contestarle a Lucia Topolansky, esposa de Mujica, señalando que sus declaraciones habían pasado las fronteras en cuanto a no defender de los derechos humanos. 
 El balance de Mujica es el de un guerrillero que se transformo en un “Hombre de Estado”, es decir un sostén del mantenimiento de la explotación del hombre por el hombre. Nuestro balance no es moral, es político. 

 Juan Ferro 
 14/05/2025

martes, 13 de mayo de 2025

Daniel Viglietti - Homenaje a Elena Quinteros


El Eternauta, de Oesterheld-Solano López a Stagnaro


La serie.

 Finalmente, el miércoles 30 de abril se estrenó "El Eternauta”, la versión televisiva en miniserie de la historieta insignia de la Argentina que vio la luz a fines de los años 50, gracias a dos plumas magistrales: la gráfica, de Francisco Solano López, y la literaria, de Héctor Germán Oesterheld. 
 Todo el proyecto fue impulsado por Bruno Stagnaro, que ya había renovado la ficción argentina con "Okupas" en su momento, y que ahora vuelve a dar un salto hacia adelante, no ya desde el policial negro, el cine noir o el neorrealismo italiano, sino desde una tradición muy cara a la cultura popular urbana argentina, como es la historieta. Con la voluntad, además, de trasladar a la pantalla (a la chica, pero con criterios de la grande, como viene sucediendo con una gran cantidad de producciones en todo el mundo desde hace algunos años) el universo plasmado en gráfica por la dupla Oesterheld-Solano López. Algo que tal vez no era imposible, pero sí impensado para el primer cuarto del siglo XXI, por la grandiosidad de los escenarios y sus circunstancias ficcionales, por un lado, y por su precisa e ineluctable “porteñidad”, por otro. El cineasta logra una cosa y la otra, por supuesto como resultado del trabajo de un equipo profuso en participantes y roles, que comenzó con la preproducción en 2020, siguió con la filmación en 2023 y se terminó con la posproducción, que se prolongó dos años, hasta el estreno, en 2025. 
 Y por supuesto también gracias en gran medida al apoyo material de la empresa de streaming a cargo de su estreno, Netflix. La relación del director con la plataforma se dio a partir del acuerdo que derivó en la remasterización de "Okupas" y la renovación del soundtrack para su inclusión en el catálogo de Netflix, en 2021. Con ese apoyo, se lanza a una puesta cinematográfica para televisión, que inaugura un trabajo artístico (y comercial, claro: el arte -particularmente el cinematográfico- no desprecia la gran inversión) fantaseado por realizadores y consumidores durante décadas: una producción de gran aliento y calidad a la par de la industria hollywoodense. Con la cereza de una argentinidad indiscutible. 

 La historieta y la historia de Oesterheld

 Desde fines del siglo XIX y hasta bien entrados los años 80 del XX, la historieta fue el vehículo por excelencia del entretenimiento de la clase trabajadora. Alrededor de los años 40 alcanza, si se puede plantear así, producción industrial, en estrecha relación con el desarrollo social y cultural de la clase trabajadora urbana. 
 En la cresta de esa ola Héctor Oesterheld edita la mítica revista "Misterix" y luego, con uno de sus hermanos, fundan la Editorial Frontera, que resultó ser uno de los sellos más importantes del género. Saca al mercado revistas emblemáticas como "Frontera" y "Hora Cero". Crea personajes icónicos y entrañables como el Sargento Kirk, Ernie Pike, Mort Cinder y, por supuesto, Juan Salvo El Eternauta. Fue acompañado (en sus emprendimientos editoriales y en sus propios guiones) por ilustradores como Hugo Pratt (creador de otro personaje con status universal: Corto Maltés), que le puso el rostro de Oesterheld al corresponsal de guerra Ernie Pike; Alberto Breccia, José Luis Salinas, José Muñoz y Francisco Solano López, entre otros. 
 Solano López -el dibujante de El Eternauta- supo plasmar en el relato esos climas opresivos, el tono realista, los expresivos rostros transidos por la tragedia de la apocalíptica invasión alienígena. Fue el dibujante de la primera parte, publicada entre 1957 y 1959 en la revista "Hora Cero" y de la segunda, de 1976, publicada por la revista "Skorpio", que Oesterheld escribió en la clandestinidad y que se interrumpió con su desaparición y ejecución a manos de la dictadura militar. 

 Oesterheld y la rapiña ideológica kirchnerista 

De Oesterheld no podemos agregar nada que no se sepa ya. Su historia personal y la de su familia es de las más terribles que haya dejado el paso genocida de la dictadura cívico-militar por el país. Y todos sabemos de los miles de historias terribles que los golpistas dejaron tras de sí. El guionista y sus cuatro hijas fueron secuestrados y eliminados por los grupos de tareas de los milicos. 
 En cuanto a su obra, es densa en sentidos y temas que van evolucionando con él en tanto que desarrolla su trabajo artístico, y su voz se va transformando en una herramienta de crítica social, ética y política, especialmente en sus últimos años. 
 En el 57 la nevada es, acaso, en su sensibilidad, la Revolución Libertadora, que se cierne sobre el hombre común, sobre la sociedad civil, laburante, como un peligro ajeno y mortal, anónimo en sus engranajes invisibles. En el 76, la lucha armada es la única posibilidad de supervivencia contra un enemigo que bien pudiera interpretarse como “el Imperialismo”. En la historia real, para el 76 Oesterheld se había sumado ya a Montoneros, lo que se refleja en la ficción. 
 En 2010, en ocasión del Bicentenario, el kirchnerismo se apropió de las figuras tanto de Oesterheld como del Eternauta mismo. Todos recordamos la imagen del “Nestornauta” como la representación máxima de un peronismo de izquierda que funcionaría como mito fundacional del kirchnerismo. Se trata de un gesto de oportunismo político sin igual, dado que Néstor y Cristina nunca militaron en Montoneros y que, antes del 2000, adscribían con entusiasmo al peronismo liberal y privatizador de Menem. El primer banco privatizado del menemismo fue el Banco de Santa Cruz. Tal es el devaneo de los oportunautas y el contrabandeo ideológico que practican con el autor y su obra.

 La aventura argentina 

Siendo Oesterheld, como fue, un representante de una clase media seguramente progresista y que probablemente votaría a Frondizi en el 58 (en una esquina de la Buenos Aires nevada de Oesterheld-Solano López se colige en una parte de una pintada callejera un “Vote Frondizi”), en la alianza entre el clase media Salvo, el intelectual Favalli y el proletario Franco, se adivina su apuesta por la conciliación de clases que es, en el fondo, el peronismo. El paisaje del viaje de la primera parte, de Vicente López al centro, es por su parte de una inequívoca burguesía de clase media. El “héroe colectivo” no deja afuera a ningún sector y toda la historia posterior (de hecho, también la anterior en otras partes del orbe) muestra que el conflicto histórico en el capitalismo es entre la burguesía y el proletariado: la conciliación es imposible y esto constituye, en gran medida, el desgarro humano en su desarrollo histórico actual. 
 Esta visión no disminuye la profundidad de la obra de Oesterheld. Al contrario, dialoga con esa profundidad. 
 Mientras tanto, los amigos que emprenden el viaje hacia el centro en la épica aventura eternautiana, el paisaje que transitan, no deja de ser una argentinidad de matiz urbano que por primera vez artistas argentinos instalan en una obra de aventuras y ciencia ficción, que ocurre en la Argentina y “a la Argentina”, “falta envido” incluido. Claro que es una genialidad. Se ve en lo inagotable de los sentidos que, ya lo dijimos, todas las épocas y todos los grupos encuentran en la obra. Es la definición de un “clásico”. 
 También es una genialidad el trabajo del equipo liderado por Bruno Stagnaro: entre otras exquisiteces, trasladar aquella argentinidad, la terrible aventura de los atribulados personajes y el exotismo de la invasión, con tal precisión, a “la tele”. 

 Ceferino Cruz
 07/05/2025

lunes, 12 de mayo de 2025

"Habemus Papa": León XIV, electo tras otro cónclave de camarillas


La Iglesia Católica, un poder monárquico y oscurantista 

En la cuarta tanda de votación, el cardenal de origen norteamericano Robert Prevost (que adoptará como nombre el de León XIV) se convirtió en el sucesor del Papa Francisco, al alcanzar los dos tercios de los votos necesarios en el cónclave electoral. 
 Prevost fue designado por Bergoglio como cardenal y, antes, como titular de la Pontificia Comisión de América Latina. Los medios destacan que el nombre del nuevo Papa traza una continuidad con León XIII, el impulsor de la encíclica Rerum Novarum (1891) que abrió paso a lo que se conoce como Doctrina Social de la Iglesia, con la cual la institución intentó aggiornar su discurso frente al desarrollo del movimiento obrero y para contrarrestar la difusión del socialismo en el mundo. 
 Lo cierto es que la Iglesia Católica, poder monárquico y oscurantista, no puede llevar adelante un proceso de reforma democrática. En la actualidad, cumple un rol de legitimación del orden capitalista, incluyendo al ala que aconseja la piedad hacia la población más empobrecida. Por eso, resulta irrenunciable la lucha por la separación de la Iglesia y el Estado, contra el oscurantismo clerical y contra toda forma de opresión del hombre por el hombre. 
 Es una incógnita cómo será la relación de Prevost con otro poderoso norteamericano, Donald Trump, quien se hizo notar en medio de las deliberaciones de las Congregaciones Generales difundiendo una foto elaborada con inteligencia artificial, en que él mismo se veía como pontífice. Algunos medios pretenden ver en Prevost un contraste con la figura del magnate, pero todo está por verse. Por lo pronto, el líder de la Casa Blanca saludó al nuevo titular del trono. 

 Las pujas internas 

La fumata blanca anunciada este jueves 8 disimula hasta cierto punto el tortuoso proceso de elección del nuevo Papa, que recreó las tensiones y luchas de camarillas que llevaron alguna vez a la directora del suplemento femenino de L’Osservatore Romano a definir al Vaticano como “un nido de víboras” (BBC, 14/12/18).
 No había empezado siquiera el funeral de Francisco cuando sectores del llamado “partido romano” pusieron en marcha un lobby sigiloso para encumbrar como nuevo pontífice a Pietro Parolin, el secretario de Estado de Bergoglio. Parolin, que fue posicionando su candidatura a través de sus viajes al exterior, se proponía encabezar –según los francisquistas- una “restauración conservadora”, con el amargo detalle adicional de tratarse de un antiguo hombre de confianza de Francisco. Sin embargo, la desventaja de Parolin, para los “vaticanólogos”, era la propia atomización de ese partido romano, ya que otros dos cardenales italianos aspiraban también al Papado. 
 Si a Parolin se lo ubicó en muchos análisis como el “conservador” del cónclave, a otros se los anotó en una supuesta ala “progresista”, continuadora de Francisco. El que sonaba con mayor fuerza era el filipino Luis Tagle, ex arzobispo de Manila, cuestionado por su gestión al frente de Cáritas Internationalitis, que fue intervenida por Bergoglio a fines de 2022. 
 A comienzos de mayo, cuando estas eran las dos figuras más mencionadas en los medios, Anne Barrett Doyle, de Bishop Accountability, una organización que lucha contra los abusos sexuales, fustigó a ambos candidatos. En una conferencia de prensa, advirtió que “ningún alto prelado de la Iglesia ha guardado tantos documentos secretos sobre este tema como Parolin”. Y amplió: “cualquier solicitud de información sobre casos de abusos pasaba por la oficina del secretario de Estado”. Mencionó el caso de Australia, cuyas autoridades habrían emitido un pedido sin respuesta por cientos de casos de abusos. A su vez, señaló que la Santa Sede no quiso publicar un informe elaborado por dos de sus enviados a Chile, en 2018, para investigar las denuncias en dicho país. 
 Con respecto a Tagle, Doyle dijo: “cuando fuimos a Filipinas, lo que encontramos nos dejó boquiabiertos. Allí, las víctimas de abusos están tan asustadas que hasta ahora solo una se ha identificado públicamente (…) es una Iglesia tan retrógrada que nunca publicaron el documento con las pautas para prevenir abusos” (La Nación, 3/5).
 El problema de los abusos, que no diferencia fracciones, tiene una dimensión “estructural” en la Iglesia, como ha reconocido con tino el jesuita alemán Hans Zollner, quien apuntó en un reportaje que “los casos de abusos se han repetido por todos lados y, con mucha frecuencia, siguiendo el mismo tipo de patrón” (La Nación, 30/4). 
 En el caso del nuevo Papa, recibió denuncias por encubrimiento durante su paso por la diócesis de Chiclayo, en Perú, donde pasó dieciocho años (Infobae, 9/9/24). 
 Pero, además de las disputas de camarillas, las vísperas del cónclave papal tuvieron presencias polémicas, como la de Juan Luis Cipriani, del Opus Dei, arzobispo emérito de Lima, quien fue acusado por abusos y trasladado. Otra fue la de Angelo Becciu, funcionario vaticano que resultó apartado de su cargo por defraudación, a través de una mala inversión inmobiliaria con fondos reservados de la Secretaría de Estado. Pese a que Francisco le había quitado los derechos cardenalicios, Becciu defendió con vehemencia su participación en el cónclave, alegando que elegir al Papa es más bien “un deber” que un derecho. Este sofisma no lo salvó y, acorralado por las críticas, debió retirarse.
 Mientras pregona la espiritualidad desinteresada, el Vaticano libra luchas despiadadas con la mayor de las lógicas terrenales. 

 Gustavo Montenegro

domingo, 11 de mayo de 2025

Otro explotador que "destruye la teoría" de la explotación capitalista


Milei "teoriza" ante los empresarios, mientras descarga el peso del Estado contra los trabajadores. 

 Milei le "explicó" a los principales empresarios del país "qué es el dinero", para que puedan entender la "dolarización endógena" que promueve el gobierno. En el intento, "destruyó la teoría de la explotación" simplemente con decir que el trabajador le compra dinero a su empleador a cambio de su trabajo. Es un intercambio, como cualquier otro; "no hay explotación, salvo que sea de parte del trabajador". 
 Cualquier repositor o cajero de supermercado que lo escuchara le hubiera retrucado que, si de verdad cree eso, no se hubiera molestado en volcar todo el peso del Estado contra el acuerdo entre privados que habían firmado el gremio de comercio con la patronales del sector. ¿Por qué el presidente "anarcocapitalista" que despotrica contra el "robo inflacionario" mandó al ministro de Economía a imponer una reducción salarial a 120.000 trabajadores, a quienes no les pagaron un 1,9% de aumento después de un IPC del 3,7%? 
 El punto es que, al igual que Coto se enriquece mientras sus empleados no llegan a fin de mes, lo mismo ocurre con el resto de los capitalistas. Es para preservar ese margen de ganancia que el gobierno voltea acuerdos paritarios, particularmente en los supermercados que es donde los asalariados dejan buena parte de sus ingresos y donde la suba de precios recalentaría los reclamos salariales en el resto de la economía. 
 Esto refleja, precisamente, que si "el trabajador le compra dinero al empleador para luego obtener otros bienes" es lisa y llanamente porque necesita sobrevivir. El salario es el precio que cuestan las mercancías que requiere un laburante para reproducir su capacidad de trabajar (alimentos, vivienda, servicios, formación, etc.). "El capitalista no compra el resultado del trabajo (el producto), sino la capacidad para producir ese resultado", le respondió Gabriel Solano en X. Todo empleado que conozca el valor de las mercancías que produce es consciente de que en una pequeña fracción de su jornada laboral generó el equivalente a lo que recibe como remuneración.
 Como los medios de trabajo son propiedad del patrón, es él también quien se queda con el producto final, y lo vende para obtener una ganancia por sobre su inversión inicial. Si los empresarios "venden sus pesos" a cambio de la fuerza de trabajo es porque sin ello no podrían valorizar su capital, y de hecho ni las máquinas, ni las materias primas, ni nada de su inversión sería realmente capital. Capitalismo y explotación del trabajo son términos inseparables. 
 Al final del camino el trabajador con suerte puede seguir vendiendo su fuerza de trabajo, mientras el patrón acumuló un capital extra -que le permitirá eventualmente invertir más y así incrementar sucesivamente su capital. Como Marx explicó, el misterio del origen de ese plusvalor que se apropia el capitalista queda resuelto al comprender que el valor de la fuerza de trabajo, como el de toda mercancía, refiere al tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. Pero mientras el resto de las mercancías que se consumen en la producción trasladan su valor al producto final, la fuerza de trabajo no tiene ninguna limitación para agregar mucho más valor que el equivalente a lo que necesita el trabajador para seguir vivo. Gracias a eso se acumula riqueza en un polo de la sociedad, y pobreza en el otro. 
 Milei niega todo esto para venderle a los asalariados que "el problema es monetario", y que su miseria no es el resultado de la explotación capitalista sino del "robo inflacionario" de los gobiernos anteriores. Podemos responder sencillamente que si quisiera terminar con el "robo inflacionario" debería indexar los salarios, como hizo con las tarifas y otros precios regulados. Eso, en lugar de usar el poder del Estado para imponer paritarias a la baja. 
 En cambio, los empresarios que escuchaban al presidente en el Latam Economic Forum sí tienen bien claro que su ganancia depende del nivel de explotación de la fuerza de trabajo, y justamente aplauden semejantes huevadas porque son la justificación de una ofensiva frontal contra la clase obrera y sus conquistas. 
 Es que si el salario se fija en función de lo que se necesita para vivir, qué es lo realmente indispensable es materia de disputa. En última instancia, -por encima del límite estrictamente físico- la remuneración y las condiciones de trabajo dependen de lo que los trabajadores logren imponer a sus patrones. Y como los dueños de los medios de producción son quienes tienen las de ganar, la única forma de nivelar la cancha es con la organización obrera. Lo sintetizó mejor que nadie el propio Sturzenegger, en su reciente llamando a las patronales a destruir la negociación colectiva con los sindicatos. 
 El otro capítulo de estas "reformas estructurales" es la destrucción del sistema previsional. El ajuste a los jubilados no solo sirve para que el gobierno pague la deuda, sino que apunta además a barrer con las contribuciones patronales para bajar el "costo laboral". Sería la puntada final contra el derecho a la jubilación en tanto que salario diferido, para reemplazarlo por una miserable pensión a la vejez. Implicaría que el capitalista sí pueda amortizar sus inversiones (maquinaria, créditos, o lo que fuera), mientras niegan al trabajador amortizar su único activo, el desgaste de su capacidad de trabajar. 
 El motivo de semejante plan de guerra contra los trabajadores es que, con explotación y todo, el capitalismo está en crisis. Los empresarios ya no buscan incrementar la rentabilidad por la vía de mejorar la productividad, sino que por el contrario protagonizan una huelga de inversiones y una fuga de capitales. Mientras saquean el país, la ampliación de sus márgenes de ganancia solo puede avanzar a costa de hambrear al trabajador. 
 Lo de Milei no tiene nada de novedoso (salvo, quizás, su definición de El Zorro como un anarcocapitalista). No hay nada más viejo que los defensores del capitalismo diciéndole a los explotados que, si lo piensan bien, la explotación en realidad no existe. Como los choferes que hicieron activo el paro de la UTA por un básico de $1.800.000, la clase obrera le va a demostrar que tiene con qué defenderse. Que la lucha para echar a este gobierno explotador sea el puntapié para avanzar hacia un gobierno de los trabajadores, hacia una revolución socialista dirigida a terminar realmente con la explotación capitalista. 

 Iván Hirsch

sábado, 10 de mayo de 2025

Detrás del enfrentamiento entre India y Pakistán operan China y Estados Unidos


Otro escenario de la guerra mundial. 

 En la madrugada del miércoles, el ejército indio bombardeó seis localidades de Pakistán: Bahawalpur, Shakargarh y Muridke, en la provincia de Punjab; y Muzaffarabad, Kotli y Bagh, en la Cachemira administrada por Pakistán. Las seis localidades se encuentran en el límite fronterizo entre ambos países. El bombardeo, codificado por India como “Operación Sindoor”, tuvo como objetivo, según el Ministerio de Defensa indio, “atacar infraestructura terrorista”, en referencia a bases logísticas de grupos sindicados como responsables del atentado en Pahalgam, en la Cachemira india, el 22 de abril de este año, que terminó con la vida de 26 turistas hindúes. India responsabilizó de este atentado a un grupo militante islamista asociado a Lashkar-e-Taiba, quien se lo había autoadjudicado en un principio, aunque después se desdijo, argumentando que sus redes habían sido hackeadas. Al momento del bombardeo, India no tenía pruebas concretas que implicaran a estos grupos en el ataque (The Economist, 19/04 y 7/05). Como producto del ataque murieron cerca de cuarenta personas, 31 civiles pakistaníes y ocho soldados indios. 
 El atentado se produjo en el marco de divisiones entre los agrupamientos separatistas de Cachemira. Luego de que Modi derogara, en 2019, el artículo 370 de la Constitución de la India, que otorgaba un estatus de semiautonomía a la región, se inició un proceso de militarización acelerado de parte de la India acompañado de un reforzamiento del aparato represivo. El año pasado, Amnistía Internacional había denunciado reiteradas acciones de censura y criminalización de opositores políticos, a quienes se acusaba de incitar al terrorismo por criticar al gobierno central y pedir la autonomía de la región. En octubre de 2024, en la celebración de elecciones parlamentarias locales de Cachemira, los medios europeos señalaron una novedad: el ingreso en la competencia electoral de reconocidos dirigentes separatistas. El ingreso de estos dirigentes a las elecciones parlamentarias nacionales es síntoma de un giro político, en la medida en la que se acepta la integración de la región a la organización federal del Estado, con reconocimiento del poder central de la India.
 La disputa por el control de la totalidad de Cachemira se vuelve cada vez más violenta. El partido del primer ministro de la India, Narendra Modi, el Bharatiya Janata Party, de cuño nacionalista religioso, mostró desde el inicio su intención de recuperar la región, actualmente habitada mayoritariamente por musulmanes. El método de agitación del divisionismo religioso, tanto por parte de Modi como por las organizaciones islámicas y el gobierno pakistaní, tienen su origen en el Estado colonial británico, que azuzaba estas diferencias nacionales dentro de la India para debilitar la lucha por la independencia. Este divisionismo se mantuvo en un segundo plano mientras las masas se plegaron al proyecto de la India independiente. El Partido del Congreso, que lideró la lucha por la independencia de Gran Bretaña, se encuentra en franco retroceso y el chauvinismo y el fundamentalismo religioso volvieron a resurgir. En realidad, el discurso religioso opera como taparrabos de una disputa bien terrenal. En la región nacen todos los ríos que desembocan en la gran cuenca del Indo, y es muy apetecible desde el punto de vista de la explotación turística. China también reclama una parte del territorio. A 24 horas del atentado del 22 de abril, Modi se retiró del tratado hidrográfico con Pakistán que, fundamentalmente, establecía un reparto del agua de la cuenca del Indo. 
 El Tratado de Aguas del Indo, firmado en 1960 por Jawaharlal Nehru y Ayub Khan, establecía un reparto en el uso del agua de la cuenca, dando a India el control de los “Ríos Orientales” (Beas, Ravi y Sutlej) y a Pakistán el de los “Ríos Occidentales” (Indo,Chenab y Jhelum). Muchos académicos que estudiaron este reparto se lamentaron de que la división política entre India y Pakistán no haya seguido criterios geográficos sino étnicos. Lo cierto es que ni unos ni otros son criterios racionales de división política. Ni en India todos los habitantes son hindúes ni tampoco en Pakistán todos sus habitantes son musulmanes. El reparto otorgó un 70% de las aguas para Pakistán, mientras a India le fue adjudicado el restante 30%. 
El Indo, que atraviesa Pakistán de norte a sur, como una columna vertebral, riega casi un millón de hectáreas cultivables. Los ríos que el tratado otorgó a la administración india están en la naciente de la cuenca. Si India decidiera regular el paso del agua en exclusivo beneficio propio, esto incidiría en el caudal total. Las autoridades pakistaníes han advertido que se trataba de un “interés nacional vital”. El Indo también es una ruta estratégica que une la meseta tibetana con el Océano Indico. Es sabido que la meseta esconde reservas de minerales estratégicos que aún se encuentran sin explorar. Las inversiones pertenecientes al programa de la Franja y La Ruta de La Seda, de parte de China, para la construcción de carreteras, vías férreas y represas en Pakistán, han sido numerosas. Entre ambos países se han desarrollado importantes intereses comerciales. Mientras bloqueó el comercio directo con China, Trump ha reducido los aranceles para las mercancías indias, incluso cuando no son más que una reelaboración de las chinas.
 India está en el medio de la cadena de suministro entre China y Estados Unidos: importa de la primera, y exporta a la segunda. India y Pakistán poseen armas nucleares –más de 200 ojivas cada uno. En el pasado, India era un cliente militar de la ex URSS. Los dos pasos dados por el Primer Ministro Modi van en el sentido de un enfrentamiento abierto con Pakistán. En el conflicto operan los intereses tanto de Estados Unidos como de China, aunque ni uno ni otro quieren desatar una guerra en este escenario, ni en este momento.

 Patricia Urones 
 08/05/2025

miércoles, 7 de mayo de 2025

El Eternauta y el héroe colectivo para tiempos de crisis


Un aporte a la resistencia colectiva contra el imperialismo y la opresión de clase. 

 El reciente estreno de la serie El Eternauta en la plataforma de Netflix se ha convertido en un furor mundial, con una apuesta arriesgada de adaptación a la pantalla del icónico cómic homónimo de Héctor Germán Oesterheld, ilustrado por Francisco Solano López y publicado entre 1957 y 1959. Con algunos ajustes en la trama, El Eternauta nos vuelve a introducir en la figura del “héroe colectivo”, el rechazo a las salidas individuales y la respuesta organizada contra el invasor. 
 El impacto internacional de la serie es innegable, alcanzando el puesto n° 1 en el Top global semanal de Netflix en series de habla no inglesa y el Top 10 semanal en 87 países, con 10,8 millones de visualizaciones, en un fenómeno que populariza globalmente aspecto de la cultura argentina y un mensaje contrario a las tendencias desorganizantes e individualistas para tiempos de crisis: nadie se salva solo. La adaptación del cómic dirigida por Bruno Stagnaro trae una versión aggiornada de El Eternauta a los tiempos actuales, con una reivindicación constante del pasado y de “lo viejo” y con cambios en el desenvolvimiento de la trama, la introducción de nuevos personajes, roles y situaciones. 
 Ambas historias, cómic y serie, comparten, con sus matices, un hilo argumental: la búsqueda de una salida colectiva ante una contingencia catastrófica y un enemigo que opera diligentemente desde las sombras, que por sus características es asimilable por analogía al imperialismo colonizador.
 El autor de la obra original, Oesterheld, fue desaparecido durante la última dictadura cívico-militar argentina, mismo destino que sufrieron sus cuatro hijas, por su militancia política y por el contenido de su obra, que implica una invitación a la resistencia contra el opresor. 
 La serie pone en escena a un protagonista, Juan Salvo (representado por Ricardo Darín), que realiza una experiencia acelerada para frustrar cualquier tentativa de escapatoria individual a la crisis desatada por la caída intempestiva de una nieve mortal. Lo hace como parte de un pequeño grupo, su familia y amigos, que a su paso se encuentra con otros colectivos atravesados por la misma realidad, en un país donde existe una fuerte tendencia social a reagruparse y organizarse ante las contingencias y las causas comunes (comunidades vecinales, reuniones de consorcio, clubes, organizaciones piqueteras, sindicatos, etc.). 
 Son notorios también en la serie otros aspectos como el arraigo originario a la propiedad que es superado por un colectivismo de supervivencia y un objetivo en defensa del bien común que trasciende a cada individuo y sus “grupos”, que evoluciona desde los primeros capítulos hasta la misión con la cual culmina la primer temporada.

 La batalla cultural

 El regreso exitoso de El Eternauta implica un golpe a la "batalla cultural" del gobierno de Javier Milei y sus aliados internacionales, por las mismas razones que la dictadura militar encontró en Oesterheld un enemigo: el mensaje de que el pueblo organizado puede enfrentar a sus enemigos. 
 A pesar de lo ineludible de esta primera conclusión, no faltó quien se esforzara en invertir los términos políticos conceptuales de la historia, señalando que el verdadero colectivismo estaría representado por quienes son dominados y subordinados a la dirección centralizada del invasor, en oposición a los esfuerzos más o menos coordinados de diversos grupos e incluso individuos.
 Esta interpretación parte de una consideración interesada, ideologizada y equivocada, que iguala la organización colectiva al monolitismo y la subordinación, más propios de la obediencia debida castrense y al sometimiento a las instrucciones del imperialismo.
 La construcción de organizaciones y reagrupamientos colectivos no supone la supresión de las expresiones individuales, sino su incorporación para la obtención de los fines y propósitos comunes. Son estos aportes personales al conjunto los que dan vida al héroe colectivo, representado en la serie en los conocimientos de Favalli, las habilidades de Salvo, los aportes de Elena, etc. Lo mismo ocurre en el comic donde intercede un audaz y valiente Franco (trabajador tornero) y Mosca, el periodista e historiador que documenta la invasión. La diferencia personal es un atributo indispensable para toda organización. 
 La solidaridad universal y la respuesta colectiva son elevados por sobre los intereses personales e individuales, más aun en tiempos y gobiernos que promueven el discurso de “éxito personal”, la meritocracia y el salvataje individual, como instrumentos para desarticular la organización colectiva.

 El único héroe es el colectivo 

Oesterheld supo decir respecto a su obra que “el héroe verdadero de El Eternauta es un Héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe 'en grupo', nunca el héroe individual, el héroe solo”. 
 La propia realización de la serie implicó un trabajo descomunal en manos de un héroe colectivo poco mencionado y cuyos resultados –la sofisticación de la realización técnica y la adaptación argumental de la obra- la prensa internacional destaca. El gobierno de Milei destaca que se trata de un proyecto de inversión privada en manos de un gigante como Netflix, omitiendo que su realización hubiera sido imposible en el país sin la calificación y el trabajo de miles de profesionales y realizadores que se educaron en casas de estudio públicas y que levantan como bandera la defensa del Incaa y la cultura nacional. 
 La serie también le da un lugar a las causas nacionales, como la guerra de Malvinas (ausente por razones obvias en el comic), con un Salvo que manejando una relación de cautela y relativa distancia con las Fuerzas Armadas, entre rechazo y desconfianza, algo que en el cómic es explotado desde otro ángulo, con un Ejército que expone a los civiles a las situaciones más riesgosas y que va a la rastra de las capacidades del colectivo organizado. 
 El Eternauta vuelve para recordarnos que hay salida a la crisis y contra los enemigos más poderosos si se parte de reconocer el valor de la organización colectiva, con una primera temporada que aborda algunos aspectos fundamentales de la historia y que aún resta por verse qué tratamiento le dará al final de la historia con su segunda entrega, destacando la presente como un aporte a la lucha diaria contra el imperialismo y los opresión de clase. 

 Marcelo Mache