jueves, 18 de abril de 2024

Los peligros de una pandemia permanente


Los peligros de una pandemia permanente 

Existe una correspondencia multidireccional entre el despojo del pensamiento crítico –entendido como la posibilidad de cuestionar y trastocar la realidad y lo establecido– y la irradiación de la desinfodemia digital. El triunfo reciente de la post-verdad coincide plenamente con el retraimiento de los procesos cognitivos, la entronización de las emociones y con la inoculación del odio en la nueva plaza pública. Es el terreno de la lucha en torno a la construcción de significaciones, así como del relativo a la apropiación y privatización de la conciencia 

 A su vez, una paradoja se generaliza en la era de la información: ante la exponencial irradiación de datos e información, no siempre verdadera, se impone una limitada capacidad humana para procesarla o asimilarla y se abren senderos para germinar a un individuo desinformado y sujeto al engaño y a la manipulación de las emociones. Para llegar a ello, dos tendencias se imponen: la lapidación del pensamiento crítico como posibilidad de plantear la duda, por un lado; y, por otro, no sugerir siquiera la existencia de la mentira por considerarse políticamente incorrecto. 
 El ataque masivo de desinformación y de mensajes preñados de odio no es nuevo. En la Roma antigua el futuro César Augusto mandó crear las llamadas monedas de Marco Antonio para difamar con ellas a este adversario político colocándolo como alguien manipulado por Cleopatra. En la Europa feudal circulaban noticias falsas en torno a los judíos y sus supuestas prácticas de sacrificar a niños para ofrecer su sangre. Incontables guerras estuvieron precedidas o se desplegaron al influjo de noticias falsas jamás verificadas (el supuesto ataque por parte de España al acorazado de Maine y que detonó la guerra entre Estados Unidos y el país ibérico; la supuesta fábrica de cuerpos alemana esgrimida por diarios británicos en 1917, etc.). El Tercer Reich también ejercía esas noticias falsas para justificar el Holocausto. En las décadas recientes destaca la niña kuwaití que declaró en 1990 ante el Congreso de los Estados Unidos una supuesta atrocidad respecto a niños recién nacidos que eran sustraídos por los militares iraquíes de los hospitales de Kuwait; o, bien, las supuestas bombas de destrucción masiva endilgadas al gobierno iraquí en el 2003 por parte del gobierno de los Estados Unidos para justificar una segunda invasión militar. El caso, en 2016, de Cambridge Analytica, o del Pizzagate, que incidieron en las elecciones estadounidenses de ese año. Generalmente, se parte de la identificación de un “enemigo” falso, se le atribuyen rasgos negativos que incentivan las emociones primarias de los receptores, y finalmente se influye sobre su percepción para formar opinión pública desdibuijada. Se pretende escandalizar a la audiencia con esas noticias falsas creadas deliberadamente para, por lo regular, ensalzar, desprestigiar o ningunear a alguien o a algo. La gran diferencia con las epidemias de desinformación de antaño es la instantaneidad y la simultaneidad que signa a los flujos masivos de información actuales, así como la relevancia inédita que asumen las redes sociodigitales hasta gestar un vértigo de celeridad (des)informativa que se torna incontrolable. A este carácter inédito se suma la emergencia y expansión de una industria mediática de la mentira, que opera de manera transnacionalizada y global.
 En medio del maremagnum de información, se torna complicado distinguir entre la realidad y lo que es falso, manipulado y/o distorsionado. Ello abre riesgos y desafíos en los asuntos públicos; sin embargo, el mayor de ellos es la nulificación de la capacidad del individuo para creer en el otro. Abriéndose así una era de la desconfianza masiva que cercena el ejercicio de la ciudadanía y distancia a unos individuos respecto a sus semejantes. Si la praxis política está mediada por el sentido colectivo de la confianza y la deliberación sobre lo común, pero las espirales desinformativas dinamitan dicha confianza, entonces toda posibilidad de abrir cauces de cohesión social y de edificación de proyectos de nación se diluyen. 
 La celeridad de la (des)información se torna incontrolable incluso hasta para los propios Estados. Las posibilidades de verificarla o contrastarla escapan a toda capacidad individual. Frases, imágenes, libelos, audios o videos circulan sin que existan posibilidades de mediación y procesamiento por parte de las audiencias no pocas veces pasivas e indefensas. El sensacionalismo ataca el neocortex y opaca toda voluntad de razonar por el golpe de efecto inmediato. Si en ello las emociones desempeñan un papel crucial, tanto líderes como audiencias pueden ser presas de esa pandemia desinformativa. 
 El sistema de esa industria mediática de la mentira opera de la siguiente forma: la noticia falsa se elabora en las mesas de redacción o en las oficinas de las editoriales, se difunde de manera masiva incluso recurriendo a las multiplataformas y se instala como sentido común a medida que la comentocracia o los falsos intelectuales o predicadores que opinan de todo se encargan de extender ideas sin sustento y que no soportarían el fuego de la contrastación empírica. 
Se trata de un sistema monopolico global regido por la calumnia y la difamación respecto al supuesto “enemigo” imaginario. Sin embargo, también pueden ser individuos aislados que disponen de un teléfono móvil y de una cuenta en alguna red sociodigital quienes difunden afirmaciones infundadas que proliferan en el ciberespacio. Se trata de dispositivos de control de la mente, las emociones y la conciencia. La (des)información es un proceso de inmovilización de los cuerpos y un estado de sitio psicológico que empequeñece o nulifica la capacidad de discernir, procesar y decidir. En ello juega un papel crucial el incentivar el miedo al exponer a los individuos a un estado de vulnerabilidad permanente que minimiza su autoestima. 
 Programas de entretenimiento, telediarios o noticieros, encabezados de periódicos, mesas de opinión, ejércitos de bots y trolls en el ciberespacio, entre otros, conducen y controlan el debate público a partir de la manipulación simbólica y el ataque y ninguneo indiscriminado al “enemigo” en turno. No pocas veces sus predicadores recurren a participaciones teatralmente incendiarias fundamentadas en la banalidad y en el tono alarmante. En tiempos electorales se activa toda una maquinaria de difamación para embestir a diestra y siniestra, sin más fin que la aniquilación semiótica del otro. 
 Esta industria mediática de la mentira se fundamenta en mensajes que apuestan a lo efímero; de tal manera que se trabaja para que triunfe la desmemoria y el olvido, la indiferencia y el anestesiamiento mental. Ello se observó con la sobrecargada de (des)información en los momentos más álgidos de la pandemia del Covid-19. El dogmatismo se mezcló con el histrionismo, la fatalidad con la ausencia de referentes sistematizados, la misericordia con el catastrofismo, el social-conformismo con la crisis de esperanza. De tal manera que con la pandemia se apostó por una desestructuración de la memoria y de las identidades en el concierto de una nueva religión en busca de feligreses: el higienismo y su consustancial dictadura de la obsesión compulsiva por el dato. El Johns Hopkins Coronavirus Resource Center fue la muestra clara de ello. 
 Las guerras de hoy en día se despliegan, sobre todo, en la mente. Son guerras mediático/digitales y, por tanto, son guerras simbólicas para dominar la construcción de significaciones y el sentido mismo de lo público. Se trata de una cruenta disputa por la conciencia y la hegemonía de narrativas. 
 El objetivo último de la viralización de la mentira es preservar el statu quo al instalar la resignación, maniatar la conciencia y al emboscar todo indicio de pensamiento crítico. Instalar el desahucio mental como estilo de vida es una prioridad de los poderes fácticos que hasta los totalitarismos del siglo XX envidiarían con desmesura. Odio, miedo, indignación controlada, resentimiento, sectarismo, chantaje, terror, negacionismo y escepticismo, le dan forma a la ideología supremacista dotada de una perspectiva del mundo que se pretende como única e incuestionable. De tal manera que la mente es el nuevo escenario donde fincar la derrota y postración de las masas atomizadas. 
 El ataque de los mass media a la conciencia es también un ataque masivo contra las clases sociales depauperadas y excluidas. A su vez, el sensacionalismo y la nota roja son un espectáculo exhibicionista y un negocio. Los asesinatos, los crímenes y las tragedias son transmitidos en tiempo real, incluso con participación de los internautas que viralizan algún video sangriento en segundos. 
 Esta invasión mediática de la mente es ya un problema de salud pública que no es atendido ni regulado. El colapso de las emociones y los imaginarios de las audiencias pasivas es un asunto que no es atendido por los Estados pese a los altos grados de morbilidad. Cuando se cuestiona la mentira, la banalidad, la denostación y el negocio mediático de la muerte, los empresarios criminales de los mass media alegan ataques a su derecho sagrado de la libertad de expresión. Si un gobernante osa en contener o cuestionar a esta jauría mediática y digital, de inmediato es acusado de dictador. La verdad es dinamitada y reducida a rescoldos humeantes del pasado; en tanto que los hechos y la realidad no cuentan ante lo efímero de las narrativas post-factuales. Se trata de mercenarios de la desinformación que trafican con la subjetividad como divisa de sus opiniones desorbitadas. Más todavía: en medio del nihilismo postmoderno, los poderes fácticos que controlan los mass media y los sistemas multiplataforma instalan toda una furibunda epistemología de la mentira teatralmente construida con ejércitos de comentócratas, francotiradores que conducen telediarios y demás sicarios que deambulan por el ciberespacio y las redes sociodigitales. 
 La trivialización mediática solo evidencia el páramo intelectual en el cual está instalado el debate público. La misma mercadotecnia empleada para la promoción de mercancías es usada para posicionar mesiánicamente a algún político, generalmente sin proyecto de nación. Entonces, la ideología de la democracia es reducida a un botín expoliado por la voracidad de los oligarcas y el desencanto de los ciudadanos. 
 Las ruinas y escombros dejados a su paso por el huracán del fundamentalismo de mercado de los últimos cuarenta años muestran a una sociedad fracturada, fragmentada y carente de referentes ideológicos y de fe en las instituciones. Abriendo ello el terreno propicio para el extravío de la vocación ciudadana y la acción colectiva proactiva. Dinamitadas instituciones como la familia y reducidos al mínimo los mecanismos de protección y seguridad social, la orfandad ideológica y la ausencia de conciencia de clase solo son síntomas de una sociedad colapsada y expuesta a la tergiversación semántica y a la desconfianza. El asalto a la razón no solo fue azuzado por las filosofías nihilistas, sino también por quienes instalaron y potenciaron al homo digitalis en medio de la intriga, la conspiración y la barbarie mediática. Al unísono de la entronización del individualismo hedonista, la razón y la palabra fueron lapidadas. El espectáculo mediático no es mediado por el ejercicio del pensamiento entre las audiencias; por tanto, cuanto circula por las pantallas de televisión o de teléfonos móviles, sea descarnado, sujeto a exageraciones y regido no pocas veces por la ira y el sinsentido. De ahí que se llegase al extremo de suplantar el razonamiento colectivo en la praxis política y en el abordaje de los problemas públicos. Al exaltarse las emociones desde las pantallas, se achican los márgenes para la razón. Mentira, desinformación, demagogia y tonos bufonescos y rabiosos se combinan en la plaza pública para asfixiar todo sentido de comunidad y para consolidar una atomización solo movilizada por el voto sexenal. 
 Si la desinfodemia y la pandemia digital campean a sus anchas con total impunidad es porque el individualismo echó raíces en una sociedad deshilvanada, desconfiada y sin suficientes mecanismos de cohesión. Son ya varias décadas de dominación ideológica inoculada desde la familia, la escuela, la empresa, la mercadotecnia, la música, el cine, la estética, las organizaciones estatales, las iglesias, los mass media, la Internet, el anestesiamiento de las universidades, etc. La racionalidad de la competitividad a ultranza y la ideología de la meritocracia condujo a una lucha sin cuartel de todos contra todos y a un callejón sin salida donde el aparente éxito, prestigio y confort individuales no se traducen automáticamente en un sentido comunitario que posibilite a los individuos contener las oleadas desinformativas cuya finalidad es el mercadeo de intereses creados y de la sangre ajena y derramada por obra y gracia del crimen. Es el triunfo del pragmatismo, del hedonismo y del escepticismo exacerbados. Ese fundamentalismo de mercado impregna, salvo honrosas excepciones, a casi todo aquel individuo que se posiciona desde los medios convencionales y desde allí difunde algo que denomina noticia. Financistas no faltan y la pluma y el papel en blanco se venden al mejor postor. No importa reivindicar la verdad; importa el sensacionalismo y someter el pensamiento a un régimen empresarial totalitario que explota al periodista y lo hace traicionar al sentido común y apartarse de la realidad. 
 La realidad social y la verdad en torno a ella es patrimonio de las sociedades, pero son expoliadas por la monopólica industria mediática de la mentira que denigra la conciencia humana. Al trapicheo desinformativo y a las injurias tiiene que oponerse la reivindicación de la dignidad humana y del sentido común para que la desciudadanización no se agrave.
 La desinformación y la pandemia digital son piloteadas por seres patológicos que hacen de la mentira una obsesión, un modus operandi y un modus vivendi. Se trata de un estilo de vida fundado en la injuria y el clasismo; en una guerra frontal contra las clases populares y empobrecidas que consiste en criminalizarlos, ningunearlos, invisibilizarlos y silenciarlos. El terreno es el de la simbólica y en ella se construye y entreteje el poder y los dispositivos de control del cuerpo, la mente, la conciencia y la intimidad. Lo lamentable de esto es que no pocos individuos aceptan esta dominación simbólica, la consienten, la legitiman y la asumen hasta con resignación y desenfado. Esa es la batalla ganada a través del social-conformismo. Por ello es importante que las sociedades se cuestionen a sí mismas respecto a su capacidad para construir y procesar narrativas alternativas que brinden una racionalidad y un sentido distintos a los que se pretenden hegemónicos. 
 Trasladados los antagonismos y conflictividades sociales al terreno de las ideas, las plutocracias comprendieron que el desarrollo tecnológico puede llevar consigo una difusión e imposición de narrativas, cosmovisiones, racionalidades y sentido en tiempo real y con una alta capacidad de diseminación y penetración. De ahí que las tecnologías no sean neutrales, sino que las conversaciones son conducidas a partir de criterios pre-establecidos. 
 Romper esta lógica de la dictadura de las narrativas hegemónicas supone construir narrativas alternativas que subviertan las significaciones predominantes. El cultivo del pensamiento crítico es una primera condición, la segunda es la regeneración de la cohesión social. Pero el círculo no se cerrará sin la construcción de movilizaciones que se apropien creativamente de las tecnologías de la comunicación y la información desde los márgenes. Para ese conjunto de mínimas condiciones se precisa de una universidad pública que salga del ostracismo y de la falta de imaginación creadora.

 Isaac Enríquez Pérez | 15/04/2024

martes, 16 de abril de 2024

La policía de Berlín prohíbe un Congreso Palestino


Este fin de semana la organización Voz Judía para una Paz Justa en Oriente Medio, habìa planificado junto con otras organizaciones un Congreso Palestino con el objetivo de visibilizar el genocidio en Gaza y denunciar la responsabilidad de Alemania por ser uno de los principales aliados del gobierno israelí.
 Entre los principales expositores estaban el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, el diputado irlandés Richard Boyd Barrett, el médico británico-palestino y rector de la Universidad de Glasgow Ghassan Abu-Sitteh, el experto en Palestina de 86 años Salman Abu Sitta, antiguo miembro del Consejo Nacional Palestino, el cineasta judío Dror Dayan y el periodista palestino Hebh Jamal. Antes de comenzar el Congreso, a Yanis Varoufakis y a Abu-Sitteh, quien trabajó en el hospital Al-Shifa de Gaza tras el comienzo de la guerra, se les denegó la entrada en el aeropuerto de Berlín. 
 El mismo viernes en que debía comenzar el congreso, 900 policías rodearon el lugar y solo dejaron pasar a 250 personas a pesar de que el espacio estaba habilitado para albergar a 1.000. Los que quedaron afuera fueron dispersados, e incluso resultaron detenidos judíos antisionistas que portaban inconfundibles quipás.
 El Congreso sólo pudo comenzar tras un largo retraso, con policías armados dentro de la sala. El pretexto para su disolución fue entonces una videoconferencia de Salman Abu Sitta, palestino expulsado en el 48, a quien también se había negado la entrada al Congreso. 
 Entonces la policía irrumpió violentamente en la sala de control y cortó la electricidad y las luces para interrumpir la retransmisión en directo desde el Congreso. Media hora después ordenó a los participantes que desalojaran sin dar explicaciones. Más tarde, justificaron su arbitrariedad argumentando el peligro de que los oradores pudieran negar el Holocausto o glorificar la violencia. 
 En los días previos los medios de comunicación y un amplio arco político habían operado contra "el congreso antisemita".
 Una 'Alianza contra el Terrorismo Antisemita' de todos los partidos, que abarca a políticos desde la derechista Unión Demócrata Cristiana/Unión Social Cristiana hasta el partido La Izquierda, declaró que se esperaba que el Congreso 'difundiera el odio antisemita' y que Berlín no debería convertirse en 'el centro de la glorificación del terrorismo'. 
 En Alemania están prohibidas las movilizaciones contra Israel, todo aquel que se manifieste contra el genocidio de los palestinos en Alemania es denunciado como antisemita. Se detiene a los manifestantes, se censuran arbitrariamente las consignas. Se cancelan las invitaciones a artistas, se despide a académicos como a Nancy Fraser y se expulsa a estudiantes de las universidades. La mayoría de ellos son judíos, ya que son de los pocos que se animan a desafiar al macartismo prosionista. Sin embargo, la resistencia crece. Según una encuesta, el 69 por ciento de la población alemana rechaza la ofensiva militar de Israel en la Franja de Gaza. 
 La condena histórica al Holocausto es utilizada para equiparar el antisionismo al antisemitismo en una maniobra pérfida que utiliza a las víctimas de un genocidio, el perpetrado por los nazis, para encubrir y promover otro, perpetrado por el sionismo, hoy día. Y el argumento es doblemente pérfido cuando, en Alemania, los partidos de extrema derecha realizan sus mítines libremente pregonando el odio por los inmigrantes, mientras, hacía afuera, el gobierno sigue financiando a los nazis ucranianos, quienes no tienen reparos en mostrar sus esvásticas en su guerra contra Rusia.
 Esta operación, que en Alemania puede llegar más lejos debido a su responsabilidad en el Holocausto, se lleva a cabo en muchos países con diferentes niveles de éxito. Se trata de una operación impulsada por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) con el objetivo de lograr un velo de impunidad sobre las violaciones sistemáticas realizadas por Israel al derecho internacional. En Argentina lograron que la Legislatura portera y la Legislatura de Entre Ríos asumieran la definición de "Antisemitismo" de la Alianza, la cual incluye cualquier denuncia contra el Estado de Israel. 

 Alemania es responsable 

A pesar de su retórica antigenocida, el gobierno alemán no puede escapar de las nuevas acusaciones que le caben en la materia. El 8 y 9 de abril, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya celebró las audiencias sobre el caso presentado por Nicaragua acusando al Gobierno alemán de violar la Convención sobre Genocidio de Naciones Unidas y otros tratados internacionales de los que Alemania es signataria. 
 Según la demanda, Alemania no ha hecho nada para evitar el genocidio en Gaza. En cambio, ha suministrado ayuda a Israel, incluyendo equipo militar, que se ha empleado en perpetrarlo. Se ha rehusado a procesar o castigar a personas que han cometido crímenes graves contra el derecho internacional, y en una violación aún mayor de sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario, ha dejado de apoyar financieramente a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, en inglés). 
 Según un nuevo estudio de la agencia de investigación Forensis, Alemania es el segundo proveedor de armas de Israel, por detrás de Estados Unidos. En los últimos cinco años, ha representado el 30 por ciento de todas las importaciones de armas israelíes, y el año pasado incluso el 47 por ciento.
 La venta de armas a Israel aumentó al mismo ritmo que la escalada en Gaza, aun cuando las Naciones Unidas ya se habían pronunciado por un alto al fuego. 
 Alemania también es el segundo vendedor de armas a los nazis ucranianos y les envió dos batallones de apoyo. 
 Si bien las sentencias de la CIJ son vinculantes para Alemania, el tribunal no tiene medios para hacerlas cumplir, e Israel ha dado varias pruebas de que el derecho internacional no es igual para todos. 
 Ni a los gobiernos de Alemania ni de Israel les importa el bienestar de los judíos, como lo demuestran los judíos antisionistas que son reprimidos en ambos países en nombre de la lucha contra el antisemitismo. De lo único que se trata, es de lograr algún acompañamiento de la opinión pública mundial para reprimir la reacción popular mientras se pertrecha al imperialismo para una guerra de escala mundial. 

 Luciana Diaz 
 16/04/2024

lunes, 15 de abril de 2024

Ucrania: las novedades en el frente militar


“Si necesitas 8.000 disparos al día para proteger la línea del frente, y sólo tienes, por ejemplo, 2.000, tendrás que hacerlo menos. ¿Cómo? Retirándote, por supuesto. Acortar la línea del frente. Si el frente se abre paso, los rusos podrán entrar en las grandes ciudades”, afirma Volodomir Zelensky, el presidente ucraniano (Washington Post, 29/3).
 ¿Cómo es que Zelensky, el mismo que hace pocos meses declaró que Ucrania solo tuvo 31 mil bajas, el que dijo por tanto foro internacional que Rusia estaba liquidada, ahora declara sobre la inminente retirada de ucraniana? Veamos.
 La caída de Adviivka fue un baño de sangre. Las tropas ucranianas, abrumadas por la aviación y artillerías rusas, comenzaron una desbandada, desacatando las órdenes del mando de luchar por la ciudad. Solo después que la desbandada desordenada adquirió volumen, el mando ucraniano anunció cínicamente una retirada táctica, “para proteger” a sus tropas. 
 Atrás quedaron los heridos y varios grupos ucranianos que perdieron la comunicación con el mando de la zona. Tras las líneas rusas, también quedó mucho equipo táctico y pesado provisto por la Otan. La tercera brigada de asalto del regimiento nazi Azov, que solo tuvo intervención por pocos días, no paró de publicar epitafios en sus redes sociales. Los que huyeron, tuvieron que hacerlo por una corta brecha que se encontraba no ya cubierta por la artillería, sino bajo control visual de las tropas rusas. 
 Los medios otanistas dicen que Rusia perdió 17 mil tropas en Adviivka, mientras que reconocen que la tasa de reposición mensual de reclutas que Rusia envía al frente es de 30 mil. Más allá de la tasa de reposición positiva, no pareciera posible que Rusia haya perdido tanto personal, puesto que, como informamos, mientras que el bombardeo se condice con un ataque a gran escala, la introducción de tropas se hace con pequeñas unidades. 
 Ya hemos señalado la importancia relativa que tiene Adviivka para aliviar los bombardeos sobre Donetzk, así como también la importante fortificación que suponía desde 2014. Sin embargo, lo central a tener en cuenta no es la recuperación de Adviivka en sí, sino el cómo se obtuvo: por una masividad de bombardeos aéreos, combinado con un gran uso de artillería contra las posiciones fortificadas, y con drones de contrabatería contra la defensa antiaérea, los radares y las torres de artillería. 
 A lo largo de todo el frente, Rusia ha logrado despachar más de 150 ataques diarios con bombas de planeación FAB, guiadas por GPS satelital, que se arrojan con alta precisión a una distancia considerable de la línea de contacto, lo cual protege a los aviones de las defensas antiaéreas. Los aviones multipropósito SU-34 y SU-35, tienen la capacidad de cargar 4 bombas de 250kg, 2 de 500kg o 1 devastadora de 1500km. Para peor, se observa una estandarización y producción masiva de las bombas de 1500kg y desde febrero se comenzaron a producir las FAB-3000. 
 Según Forbes (4/3), los cazas Su-34 y Su-35 de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas realizan cien o más salidas al día, atacando posiciones ucranianas con bombas FAB guiadas por satélite. “En los últimos días, la Fuerza Aérea de Ucrania comenzó a utilizar bombas guiadas French Hammer a una distancia de hasta 40 millas. Pero 50 bombas francesas al mes es muy poco en comparación con los miles de KAB que los rusos pueden lanzar mensualmente. Kiev tiene una esperanza: la ayuda de Estados Unidos”. 
 La respuesta de Syrsky (nuevo jefe de las fuerzas armadas) y Zelensky ante el dilema aéreo presentado por los rusos fue la de acercar los sistemas de defensa antiaérea a la línea de contacto. El resultado fue que Rusia se cargó sistemas Patriot, Nasams, S-300 y otros, lo cual redunda en un mayor dominio aéreo. 
 Asimismo, para frenar el avance ruso post Adviivka, Syrsky está moviendo a las reservas apostadas en el norte de Chernigov y en la frontera con Bielorrusia. De ese modo, ha logrado tapar agujeros con infantería en la zona. Sin embargo, de momento, no ha logrado una estabilización en la dirección de Adviivka, sino que solo ha conseguido relentizar un poco el avance ruso infringiéndole bajas. 
 También, acercaron baterías Hymars a la línea de contacto, tras lo cual, los rusos se han cargado también algunos de estos complejos de misiles. Y los ucranianos, al mismo tiempo, sacaron a relucir los tanques Abrams contra la orden de EEUU de resguardarlos. La consecuencia es que ya hay confirmación visual de la destrucción de 6 de los 31 enviados. 
 Claramente, es por esto que en el artículo anterior contamos que a Sirsky sus tropas lo llaman “el carnicero”. No por las bajas que infringe a sus adversarios, sino a sus propias tropas saturando el terreno con infantería en combates de desgaste, con una “defensa activa” que no conviene en nada a Ucrania. 
 Así, más allá que en las últimas semanas se registra una recuperación ucraniana en los suministros de munición de artillería, la diferencia de la producción rusa respecto de la del conjunto de la Otan, todavía marca una diferencia sustancial en el teatro de operaciones a favor de Rusia. Más aún, la diferencia se ensancha si le tomamos en consideración las rondas de artillería que Rusia consigue de Corea del Norte e Irán.
 En cierta forma, esta circunstancia de combate (donde se manifiesta una brutal campaña de bombardeos tácticos que eliminan posición por posición, pero también bombardeos estratégicos que están devastando el sistema energético y la infraestructura), deja en un segundo plano a lo que ocurra con las tropas en tierra y a la situación del Mar Negro, donde está planteada una crisis a mediano plazo para Rusia.
 Los comandantes ucranianos dijeron a Der Spiegel (12/3) que las Fuerzas Armadas de Ucrania no durarán mucho. “La mayoría está de acuerdo: debido a la falta de suministros, casi todas las unidades se ven obligadas a ahorrar munición”. 
 El medio alemán agrega que algunas tropas ahora pueden mantener sus posiciones, pero “sólo hasta que el ejército ruso ataque con toda su fuerza”. Si los ataques se intensifican, debido a la grave escasez de personal, armas y municiones, no podrán detenerse por mucho tiempo. Entonces, las unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania tendrían que retirarse; “sin embargo, las posiciones para la retirada tampoco están bien desarrolladas”. 
 Para colmo, Ucrania no solo dilapida su equipo y sus tropas en contraataques inconducentes en la dirección de Donetzk, sino que, además, como citamos en el artículo que comentamos el nombramiento de Sirsky, su designación traería aparejada nuevos “ataques irreflexivos”.
 En ese sentido, en la previa de las elecciones rusas, las fuerzas especiales de Ucrania (GRU) y la llamada legión “Rusia Libre” intentaron por varios días invadir Kursk y Belgorod. Fue otro baño de sangre. Los rusos tenían una amplia superioridad de tropas y de aviación en la zona. Los helicópteros K-52, apoyados por drones de reconocimiento, salieron de caza en el zoológico. 
 La campaña de ataques contra Belgorod, que sugestivamente se dio concomitantemente con el ataque terrorista en Crocus City Hall, solo logró la eliminación efectiva de las tropas ucranianas en la frontera y que los ataques de la aviación rusa se distrajeran un poco de la línea de contacto del frente.
 Pasada la incidencia de Belgorod, la situación del frente no cambia en nada en favor de Ucrania. Por el contrario, “los próximos cinco o seis meses podrían ser críticos”, dice Konrad Muzyka, analista de Rochan Consulting y autor del sitio web Ukraine Conflict Monitor. Las prioridades para Ucrania, según Michael Kofman del Carnegie Endowment for International Peace, son “mano de obra, fortificaciones y municiones” (The Economist, 25/3) 
 Así las cosas, con la posibilidad cierta de un colapso ucraniano, es comprensible la crisis al interior de la Otan, con Francia a la cabeza, respecto al envío de tropas a la misma Ucrania. 
 Al terminar estas líneas, los reportes indican que Rusia rompió ciertas líneas defensivas ucranianas en Liman, Adviivka y Chasiv Yar (ciudad que, de caer, abre las puertas a Kramatorsk y Sloviansk). Habrá que ver qué ocurre de aquí al verano, cuando se espera una ofensiva rusa en regla.

 Facundo Miño

Retroceso ucraniano y escalada de la Otan con Rusia


La posibilidad, más que cierta, de un colapso del ejército ucraniano, disparó una crisis al interior de la Otan. Las consecuencias internacionales de la derrota de la contraofensiva ucraniana, todavía se hacen sentir. Es que lo invertido y lo perdido por la alianza atlántica, en materia de equipo y suministros, fue mucho. Ucrania, claro está, puso la carne de cañón y ahora falta críticamente el personal. 
 Es en este cuadro que surge la iniciativa del presidente galo, Emmanuel Macron, respecto del envío de tropas francesas a Ucrania. El plan, según medios de ese país, es que los galos envíen un contingente de 2 mil tropas de fuerzas especiales, sea para cubrir la frontera de Ucrania y Bielorrusia y liberar así a reservas ucranianas para luchar en el este, o bien para apostarse en la margen occidental del Dnieper.
 Macron, además, declaró que sus líneas rojas eran Odessa y Kiev. Resulta entendible pero llamativo, porque si bien es cierto que Rusia se está imponiendo en la línea del frente, también lo es que las tropas de Putin están muy lejos aún de esas ciudades. 
 Pero el presidente francés también prometió el envío de tropas francesas a Moldavia. Ya hemos referido en la revista En Defensa del Marxismo, en un artículo de balance de dos años de guerra, sobre la penetración de la Otan en Moldavia y cómo se viene procesando una política de cerco sobre la región prorrusa de Transnistria y la autonomía, también prorrusa, de Gagauzia. La cuestión es que Rusia no necesita invadir Moldavia, pues conquistando Odessa directamente tendría frontera inmediata con Transnistria, lo cual a su vez le daría acceso al arsenal de munición de artillería más grande de la época soviética.
 Detrás de Macron y la posibilidad del envío de tropas, se apuntan Inglaterra, Polonia, República Checa y los Estados bálticos. Sin embargo, “su controvertido comentario sobre las tropas en el terreno obtuvo una recriminación instantánea y muy pública del canciller alemán Olaf Scholz y enfureció a los funcionarios estadounidenses que en privado dicen que tal medida podría incluso correr el riesgo de fomentar un enfrentamiento con Moscú, según un alto funcionario familiarizado con las discusiones entre los aliados” (Bloomberg, 27/3). 
 Incluso, recientemente, el Bundestag se pronunció por amplia mayoría respecto a que el envío de tropas francesas a Ucrania sería un acto individual de Francia, que no daría razones para la invocación de la defensa colectiva del artículo 5 del tratado de la Otan. Esto no quiere decir que Alemania no se prepara la guerra; por el contrario, ha resuelto una reforma integral de su ejército y evalúa la reinstauración del servicio militar obligatorio. Rusia ha respondido por distintos medios que la introducción de tropas de la Otan en Ucrania implica un causus belis para Rusia, por lo que dichas unidades francesas serían un objetivo militar legítimo. 
 Es claro que la Otan ya tiene tropas en Ucrania. La conversación de generales de la fuerza aérea de Alemania, obtenida por los servicios secretos de Putin, no solo da cuenta de la implicación directa de la alianza atlántica en las operaciones, principalmente para el manejo de sistemas de armas complejos, sino también que allí se dijo explícitamente que Francia e Inglaterra tienen personal para garantizar el funcionamiento de los misiles Storm Shadow/Scarlp (mismo misil, que cambia de nombre según se produzca en Inglaterra o Francia). 
 En ese orden, es claro que Ucrania no podría realizar un céntimo de sus operaciones sin la designación de objetivos obtenidos por los satélites de la Otan. Las operaciones contra la flota del Mar Negro, o los ataques a las refinerías del oeste ruso, serían imposibles sin la logística y la inteligencia de Estados Unidos. 
 La defensa antiaérea ucraniana, hoy muy menguada por los bombardeos rusos y la falta de provisión de munición, no podría actuar sin los operadores de los países de la Otan que envían los sistemas y sin los aviones de reconocimiento temprano que operan desde Rumania buscando a la aviación y los misiles rusos en el espacio aéreo ucraniano. 
 Sin embargo, el envío de tropas regulares, adjuntas al ejército ucraniano, significaría una escalada cualitativamente superior. Porque si bien un contingente de 2.000 tropas no tiene perspectiva ni capacidad de combate en el frente ucraniano, lo cierto es que su eventual eliminación también podría ser tomado por la Otan como un causus belis para escalar las hostilidades. 
 La perspectiva de la guerra mundial, y por lo tanto su escalada en un conflicto nuclear, es lo que genera contradicciones al interior del campo de la Otan y las presiones de algunos Estados hacia Ucrania para que capitule o abra una negociación con Moscú. 
 La falta de una dirección clara para la Otan claramente se traslada a las elecciones que se realizarán este año para el Parlamento Europeo, así como, claro está, en relación a las elecciones presidenciales de Estados Unidos de noviembre. Es claro, también, que la disputa electoral está delimitada en parte por las posiciones que hay en torno a la guerra. 
 Habrá que ver, además, si finalmente el partido republicano afloja algo del paquete de ayuda a Ucrania ya votado en el Senado de mayoría Demócrata. Hay indicios de que ello podría ocurrir en el marco de las sesiones de la Cámara de Representantes. En ese caso, dependiendo del tiempo que tome el suministro, Ucrania podría aguantar un tiempo más. 
 Es necesario que la clase obrera intervenga en rechazo de esta guerra imperialista reaccionaria. El enemigo está en el propio país. Guerra a la guerra. Por gobiernos de trabajadores y la confraternización de los pueblos. 

 Facundo Miño

domingo, 14 de abril de 2024

Tres vías para derrotar a la Revolución cubana y no son YouTube, Facebook y WatsApp


El ataque de Irán y la escalada sionista-imperialista


Milei quiere alinear a la Argentina junto a Israel y Estados Unidos en una guerra contra el pueblo palestino y los países de Medio Oriente. 

 El ataque de Irán a Israel, según las noticias que se están conociendo, consistió en el lanzamiento de unos 300 proyectiles, la mayoría de los cuales fue lanzada desde territorio iraní, a más de 1.700 kilómetros de su destino, y en menor medida provenientes de Yemen y El Líbano. En total, alrededor de 170 drones, más de 30 misiles de crucero y más de 120 misiles balísticos. La acción iraní nace como represalia por el bombardeo a la embajada iraní en Siria, donde murieron dos generales del ejército islámico, otros nueve funcionarios, algunos de alto rango, y quedó derrumbado en forma completa el anexo del edificio.
 La inmensa mayoría de los proyectiles fue interceptada por Israel que, como es sabido, dispone de un moderno y sofisticado dispositivo de defensa antimisiles. Importa señalar que en ese operativo tuvo una intervención activa y destacada Estados Unidos: funcionarios norteamericanos dijeron que más de 70 drones y tres misiles balísticos fueron interceptados por barcos y aviones militares de la Armada estadounidense. “Para apoyar la defensa de Israel, el ejército estadounidense trasladó aviones y destructores de defensa contra misiles balísticos a la región durante el transcurso de la semana pasada”, dijo el presidente estadounidense en un comunicado. Gracias a estos despliegues y “a la extraordinaria habilidad de nuestros militares, ayudamos a Israel a derribar casi todos los drones y misiles entrantes”, dijo Biden. Israel viene apuntalando una variedad de sistemas para bloquear ataques de todo tipo, desde misiles balísticos con trayectorias que los llevan por encima de la atmósfera hasta misiles de crucero y cohetes que vuelan a baja altura. 
 La respuesta iraní fue pensada para no romper las negociaciones con el imperialismo, al amparo de China y Rusia. Usaron armas que Israel y Estados Unidos podían neutralizar y rápidamente dieron por terminada la respuesta militar en un comunicado presentado en la ONU. 
 Hay una campaña mediática internacional pérfida y hasta por momentos histérica haciendo hincapié sobre la “amenaza iraní”. Lo cierto es que el ataque por parte de Israel a la embajada iraní en Siria no es una agresión más. Una embajada, en el marco del derecho internacional, es considerada parte del territorio de un país, de modo tal que equivale a atacar directamente al país. Esto representa una provocación de marca mayor que llevaba, a sabiendas por parte del régimen sionista, a un salto en la escala del conflicto. Irán no tenía otra opción que responder. Reivindicamos el derecho legítimo de Irán a defenderse del ataque y de la escalada del sionismo y del imperialismo. Quedarse de brazos cruzados hubiera sido una señal de vulnerabilidad extrema y una invitación a Tel Aviv a su subir la apuesta y preparar agresiones superiores. 
 El carácter de una provocación por parte de Israel queda más a la vista si tenemos en cuenta que Teherán venía haciendo esfuerzos por no involucrarse directamente en el conflicto en Gaza. Hezbolá, alineado con Irán, se negó a abrir un segundo frente de hostilidades en el sur del Líbano, lindero con la frontera norte de Israel, como esperaba la resistencia palestina. Los hutíes, que se manejan con autonomía y distan de ser una sucursal de Irán, venían sufriendo presiones del régimen de los ayatolás para dar marcha atrás en sus ataques contra navíos en el Mar Rojo, en solidaridad con la lucha palestina. No olvidemos además que la teocracia iraní venía de un acercamiento con Arabia Saudita y el mundo árabe, auspiciada por China, y no está en su radar embarcarse en una aventura bélica, con final imprevisible, con más razón cuando la estabilidad de régimen está minada, atravesado por una severa crisis económica y un descontento creciente en la población. La persecución del régimen ejercida contra las mujeres ha terminado disparando el malestar social reinante, abriendo paso a un escenario creciente de huelgas y movilización popular. 
 La Casa Blanca ha declarado que desconocía el ataque a la embajada iraní en Siria, que no habría sido consultado por Tel Aviv previamente, lo cual parece bastante raro pero, con independencia de ello, lo que sí es cierto es que no lo condenó y, lo más importante, el alineamiento férreo e incondicional de Washington con Netanyahu a la hora de enfrentar a Irán. Por supuesto, este incidente con Irán le viene como anillo al dedo tanto al gobierno israelí como al gobierno de Biden como pantalla distraccionista para procurar sacar la mirada central de la opinión pública sobre lo que ocurre en Gaza, en momentos en que entramos en un fase crucial y dramática del conflicto. Lo que está en discusión es el ingreso de las fuerzas israelíes en la localidad de Rafah, ubicada en el extremo sur de la Franja. De ocurrir eso, conduciría a un exterminio superior a lo visto en estos seis meses, teniendo en cuenta que ha quedado como el último reducto para refugiarse por parte de la población gazatí que se ha visto obligada a abandonar sus hogares en el resto del territorio. Hay cabildeos y febriles negociaciones, de acuerdo a trascendidos, entre Estados Unidos e Israel sobre el alcance de la ofensiva. El salto en el enfrentamiento con Irán provocado por el sionismo es funcional al interés de Netanyahu que pretende forzar a Washington a ir a fondo en este operativo. 
 Pero es necesario no olvidar que los seis meses de conflicto en Gaza están haciendo su trabajo de topo y están dejando sus marcas. El gobierno de Biden, que está a los tumbos por diversos factores, viene sufriendo un desprestigio entre la población árabe, musulmana y progresista por su apoyo y complicidad con el genocidio palestino, que puede terminar provocándole la pérdida del voto de ese sector del electorado y costarle la reelección. 
 Netanyahu viene soportando, a su turno un deterioro en su propio país, que ya había estallado antes del conflicto. Esto se ha amplificado a medida que pasan los meses y no hay una solución a la vista en lo que se refiere a la liberación de los rehenes. La voces y manifestaciones a favor de la renuncia de Netanyahu son cada vez más numerosas y, por primera vez, el ministro de Defensa y principal cabeza de la oposición, que integra el gobierno de unidad nacional formado luego del 7 de octubre pasado, ha reclamado una convocatoria a elecciones anticipadas, que apuntaría a desplazar al actual primer ministro y que contaría con el guiño de Estados Unidos. Netanyahu, que promovió la escalada para sostenerse ante las manifestaciones de masas reclamando su renuncia y elecciones, ha prohibido ahora que se reúnan más de 1.000 personas en todo Israel y muchas menos en algunas zonas, imponiendo un virtual estado de sitio con la excusa del peligro de los ataques iraníes. 
 Como se ve las aguas están agitadas, de modo tal que esta provocación contra Irán puede terminar siendo un búmeran, que es el temor que anida en los círculos occidentales. Lo cierto es que la respuesta iraní ha despertado el entusiasmo de los palestinos en Cisjordania que la perciben como un viento de aire fresco en medio de una lucha aislada que vienen llevando adelante. Por lo pronto, las muestras de simpatía con la causa palestina en las propias metrópolis imperialistas crecen del mismo modo que en los países árabes, en contraste con sus Estados, en primer lugar Arabia Saudita y Egipto, que mantiene una política cómplice con el sionismo y el imperialismo. Habrá que ver cuál es la represalia que va a tomar el régimen sionista luego de este ataque iraní. La perspectiva de una regionalización del conflicto en Medio Oriente está más cercana y, por lo tanto, de un salto en la desestabilización del orden imperialista, y al calor de ello de las tendencias belicistas y de grandes conmociones políticas, por un lado, y de las tendencias a las rebeliones populares, por el otro. 
 Milei decidió interrumpir su gira por el exterior y regresar al país para ponerse al frente de un “comité de crisis”. Toda esta sobreactuación del presidente revela que quiere alinear a la Argentina junto a Israel y Estados Unidos en una guerra contra el pueblo palestino y los países de Medio Oriente. En el comunicado de la presidencia de la Nación, emitido horas después de conocida la acción iraní, este propósito se hace explícito. Se argumenta para ello que Israel es la “defensora de los valores de Occidente” en un abierto sostenimiento de la limpieza étnica que el sionismo ha provocado y sigue provocando con, además del desalojo de millones de palestinos de su tierra, un verdadero genocidio. La mención al fallo de la Cámara de Casación, sobre el atentado a la Amia en 1994, que responsabiliza enteramente a Hezbolá por el mismo -rechazando las múltiples pruebas de la “pista local” y el papel de los servicios secretos, incluido el israelí- coloca a nuestro país en el escenario de la guerra, como peón de Israel y el imperialismo. 
 En este contexto, aumentan los desafíos de los trabajadores y de las organizaciones combativas y de la izquierda. Redoblemos la movilización internacional por la causa palestina y contra la escalada sionista e imperialista. 

 Pablo Heller

sábado, 13 de abril de 2024

Meloni: duplica la apuesta o abandona


El gobierno ha definido su proyecto de reforma institucional como la "madre de todas las reformas". En la modificación de la Constitución, que vacía los poderes del Presidente de la República y desconecta la elección del Primer Ministro del Parlamento, Meloni ve la posibilidad de estabilizar su propio gobierno para iniciar, sucesivamente, las reformas que Confindustria y la comisión europea están pidiendo. Nada nuevo bajo el sol: ya D'Alema con la “bicamerale”, Berlusconi con la "Devolución" y Renzi con el referéndum de 2016 apuntaban a fortalecer el ejecutivo en el sistema institucional italiano, para consolidar su propio partido y su propio gobierno del momento. Desde el ex "comunista" D'Alema hasta la ex "fascista" Giorgia, el objetivo de la clase dominante y de su clase política consiste en "garantizar la gobernabilidad": fortalecimiento del ejecutivo; distorsión de la representación, con premios a la mayoría y pisos electorales; fin del bicameralismo perfecto. La aprobación de la reforma debería pasar gracias el voto favorable de los dos tercios del parlamento, hecho imposible, o un referéndum cuyo el resultado es siempre mas incierto; la misma Meloni aclaró que si no pasa la reforma no se dimitiría.

 Un paso atrás

 La fragilidad política del gobierno se puede percibir incluso en los chistes del primer ministro: "estos 14 o 15 meses de gobierno... ni sé cuántos son ya, me parecen 15 años". 
 La coalición de centroderecha tiene demasiados gallos en el gallinero: Meloni y Salvini compiten por la misma base electoral. Para ello llevan a cabo una guerrilla permanente sobre las medidas del gobierno, sobre la división de cargos en el sector público y nombramientos en las empresas estatales. Esta dinámica adquiere un alcance internacional en la medida en que Salvini (y mientras Berlusconi estaba vivo Forza Italia) critica el papel de la UE en Ucrania y aspira a un acuerdo con Putin.
 Las contradicciones políticas entre partidos de gobierno están ligadas a las contradicciones entre el gobierno y su base social; y más en general los votantes de centroderecha. Fratelli d’Italia recibió siete millones de votos por ser el "nuevo que nunca había gobernado en los últimos 15 años", ergo no tenía ninguna responsabilidad con la austeridad capitalista y la creciente pobreza entre las filas del proletariado; este partido "populista" en el último tramo de la campaña electoral hizo un voto de "responsabilidad" y declaró que el papel de Italia en la OTAN y en la Unión Europea no cambiaría, cueste lo que cueste. El precio de mantener la estructura político-económica de Monti y Draghi - dos funcionarios del sistema bancario europeo, sostenidos por gobiernos de unidad nacional - consiste en la pérdida de millones de votos, como les ocurrió al PD, a los 5 Estrellas y a la Liga en las últimas elecciones. 
 El proyecto de autonomía diferenciada y de abolición del “ingreso de ciudadania” (reddito di cittadinanza) corta las piernas al centro-derecha en el sur de Italia, y los últimos años de administraciones del sur, lideradas por el centro-izquierda, han consolidado una relación entre los punteros del PD y la mafia (con su capacidad de comprar votos entre el subproletariado urbano). Mantener la reforma Fornero socava el vínculo electoral entre la Liga y un importante sector del trabajo asalariado; la misma dinámica se manifiesta entre la pequeño burguesía y la promesa incumplida de una flat tax. La reciente "revuelta de los tractores", en nombre de mayores subsidios y privilegios para el pequeño capital agrícola, ha creado una brecha entre ellos y el centroderecha por su apoyo a las cuestionadas medidas europeas. 
 La propia gran burguesía está dividida sobre si apoyar o no el proyecto político-institucional del gobierno: por un lado, aspira desde hace tiempo a una reforma "presidencialista" de la Constitución, por otro, cree que en esta coyuntura permite la afirmación de partidos demagógicos, y no de su propia emanación y control directo. En el pasado, el papel actual del Presidente de la República ha permitido maniobrar crisis políticas resultantes de parvenu como Berlusconi y Salvini, y sus ambiciones electorales incompatibles con la agenda de la burguesía y la UE. 

 Un paso adelante 

El marco de fragilidad del gobierno ha generado un inmovilismo sustancial, salvo pequeñas medidas "expansivas" en el lado fiscal. Meloni ha cultivado un vivero de pequeños subsidios a empresas y familias para hacer frente a la inflación y los altos precios de la energía; todo gracias al apoyo del BCE a la deuda italiana y a la menor rigidez de la Comisión Europea en las finanzas públicas tras la crisis del Covid. La única excepción fue la supresión del ingreso de ciudadania, solicitada a gran voz por las empresas.
 El gobierno puede permitirse este estancamiento político-legislativo debido a un relativo "veranito" económico. De 2019 a 2022, Italia tuvo un mayor crecimiento económico que Alemania y Francia: 1% de crecimiento frente a 0,6 y 0,8; apoyado por el crecimiento de las inversiones y las exportaciones: 3,8 y 5,5%. En el bienio 2022/23, el crecimiento italiano superó más claramente a la economía alemana con un crecimiento del 3,7 y el 0,7%, frente al 1,8 y el meno 0,3% alemán. El análisis meramente cuantitativo distorsiona la realidad económica que surge de un análisis cualitativo de la economía italiana. 
 Los salarios reales en Italia han caído un 7% en los últimos dos años (después de 30 años de estancamiento). A pesar de esto, el consumo creció un 4% gracias a los ingresos del gobierno y los subsidios a la construcción, así como al crecimiento de la inversión. Según la Universidad Católica de Milán, el crecimiento de las inversiones se vio favorecido, sin embargo, por "el buen comportamiento de las inversiones en la construcción, donde influyeron los créditos edilicios, y quizás por una mayor inversión pública inicial en la aplicación del PNRR", es decir, por la deuda pública. La relación entre esto y el PIB creció un 10,7% frente a una media europea del 7,5. En esencia, las empresas se han beneficiado de menores costes laborales y, por tanto, de una mayor rentabilidad de las inversiones, evitando al mismo tiempo una depresión del mercado interior a través del endeudamiento estatal. El futuro será difícil: las exportaciones se verán lastradas por la crisis de la industria alemana (hija de la crisis del gas ruso y de las dificultades económico-comerciales con China [1] ); para la industria italiana significa una reducción del comercio con la principal fuente de pedidos. Al mismo tiempo, la inflación ha provocado un aumento de 20 mil millones en el coste de la deuda anual: un aumento de la crisis económica conduciría a una política de mayor austeridad fiscal y, por tanto, al fin del crédito estatal al consumo. Una depresión económica es bastante probable: los propios economistas burgueses consideran ese crecimiento económico "una coyuntura". 
 En este contexto, los intelectuales de la burguesía exigen ruidosamente, a través de editoriales en el Corriere Della Sera y en Il Sole 24 Ore, el inicio de nuevas privatizaciones y liberalizaciones económicas, a las que hay que añadir una reducción de los impuestos al trabajo y la abolición de los contratos nacionales de trabajo; esto conduciría a un posible conflicto con el movimiento obrero y con la base social del gobierno: la pequeña burguesía que se beneficia de los subsidios estatales y la evasión fiscal. 

 Conclusiones

El gobierno de Meloni es un gobierno que carece de cohesión política y no goza del apoyo directo de la clase burguesa: que prefirió abiertamente un nuevo gobierno de unidad nacional con Draghi a la cabeza. Las próximas elecciones europeas podrían convertirse en una fuente de crisis: un mal resultado de la Liga podría alimentar la destitución de Salvini como líder del partido, a manos de administradores locales más vinculados a las medianas empresas, que rechazan el soberanismo al estilo de Le Pen; Salvini podría responder con la escisión del partido y el regreso a una oposición parlamentaria en nombre de " primero los italianos " (con la esperanza de un revival del 2018-19). a burguesía puede permitirse tal debilidad política, tal lujo, ya que el movimiento obrero atraviesa una crisis de diez años y aún no ha encontrado una salida a este reflujo de la lucha de clases. A diferencia de Alemania y el Reino Unido, donde la inflación ha impulsado una ola de huelgas sin precedentes en las últimas décadas, en Italia la vanguardia en los lugares de trabajo aún no ha logrado canalizar el descontento de los trabajadores por los bajos salarios y la precariedad de los jóvenes. Michele Amura 13/04/2024 Notas 1- Unicatt: Según el Fondo Monetario Internacional, en los dos primeros meses de 2023 las exportaciones alemanas a China se contrajeron 11,2 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año pasado.

Michele Amura
13/04/2024

Israel amplía las provocaciones contra Irán


Desde el inicio de la invasión sionista a la Franja de Gaza, Israel intensificó sus ataques contra los aliados de Teherán en El Líbano y Siria. La política de agresiones tuvo un salto cualitativo a principios de abril, cuando por lo menos 13 personas murieron en los ataques aéreos contra el consulado iraní en Damasco, capital de Siria, entre ellas siete altos mandos de la Guardia Revolucionaria iraní. Aunque Israel no se adjudicó el atentado terrorista, cuatro funcionarios sionistas confirmaron off the record esa autoría al The New York Times.
 "El ataque contra un edificio del consulado iraní no tiene precedentes. Tras una larga guerra en la sombra con Irán, Israel parece haber cambiado de estrategia", opinó Arash Azizi, experto en Oriente Próximo y profesor de la Universidad de Clemson, Carolina del Sur. Azizi especuló que los iranies darían “una respuesta moderada” para no ofrecer una excusa a una intervención de Estados Unidos, que permitiera que la invasión a Gaza escalara a guerra regional. 
 No obstante, los iraníes prometieron que no dejarían pasar la agresión y responsabilizaron a Estados Unidos y a Occidente por no “frenar” al régimen de Benjamin Netanhayu. “Quienes ayudan al régimen sionista están contribuyendo a provocar su propia destrucción”, apuntó el guía supremo iraní, el ayatola Alí Jamenei. El miércoles 10, Jamenei volvió a amenazar: "El malvado régimen cometió un error en este sentido. Debe ser castigado y será castigado". 
 Fuentes de la inteligencia norteamericana consideran que la respuesta de Irán será “inminente”. Y aunque en un principio los Estados Unidos tomaron distancia del ataque en Damasco, el presidente Joe Biden reiteró este miércoles que el apoyo de su gobierno a Tel Aviv es “férreo e inquebrantable. Haremos cuanto podamos para proteger la seguridad de Israel", agregó. De hecho, el máximo comandante estadounidense para Medio Oriente, el general Erik Kurilla, se encuentra en Israel para evaluar “las amenazas a la seguridad con oficiales militares”, según anunció el Pentágono. 
 El ejército sionista está en un nivel de alerta alta: anuló los permisos para todas las tropas de combate, llamó a filas a reservistas de la Fuerza Aérea y reforzó las defensas antimisiles (El País, 4/4). La población israelí agotó las existencias de generadores de electricidad, comida y coca cola en previsión de un ataque. Algunas líneas aéreas europeas suspendieron sus vuelos a Israel en tanto Estados Unidos instruyó al personal diplomático a no moverse de Tel Aviv o Jerusalén.
 Después de 6 meses, el régimen de Netanhayu asesinó a más de 33.000 palestinos -la mitad niños-, sumió en la hambruna a 2 millones de personas y destruyó prácticamente toda la infraestructura y el 60 % de las viviendas de la Franja de Gaza. Pero no ha logrado ninguno de los propósitos que dijo perseguir: aniquilar a la resistencia palestina, matar a sus jefes en la Franja y recuperar a los rehenes israelíes a los que, como reprochan airadamente los familiares, dejó librados a su suerte. 
 El ataque al consulado en Damasco se enmarca en el propósito de por lo menos una fracción del sionismo de llevar hasta sus últimos extremos la limpieza étnica, expulsar a los palestinos de Gaza y Cisjordania, y extender el conflicto más allá de las fronteras obligando a una intervención militar directa de Estados Unidos y sus aliados.
 Muchos alertan sobre el destino incierto de esa aventura. Experto en asuntos militares israelíes, el general en la reserva Yitzhak Brick ha escrito en el periódico Maariv que “Israel ha perdido la guerra con Hamás; Netanyahu está haciendo retroceder la ocupación israelí y conducirá a su colapso total”, afirma. 
 Brick sostiene que, si el ejército no logra devolver a algunos cautivos con vida, esta guerra se perfilará “como el peor fracaso en las guerras de Israel desde su fundación (…) Necesitamos hacer una pausa, regresar a los secuestrados y preparar al ejército para la guerra regional a gran escala (15/3).
 Otro factor que alarma al imperialismo es el costo político de la masacre en Gaza, que ha corroído la adhesión a “la única democracia de Medio Oriente” desenmascarando a los ojos de millones el carácter históricamente genocida de la ocupación de Palestina. 
 En un año electoral, Biden teme que la oposición de los votantes demócratas a su apoyo incondicional al sionismo le reste en las urnas “mucho más que los votos universitarios”. En el Partido Demócrata se comparte la inquietud. A mediados de marzo, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, hasta ayer una de las cabezas del lobby sionista, pidió que se convoquen nuevas elecciones en Israel y acusó a Netanyahu de priorizar su "supervivencia política" por encima de la de su país. Schumer, que es el funcionario judío de más alto rango en Estados Unidos, dijo que Netanyahu había "perdido el rumbo". 
 Sus declaraciones, respondidas airadamente por el lobby sionista norteamericano, que lo acusó de traición, marcan una fuerte escalada de las críticas desde Estados Unidos hacia el gobierno de Netanyahu y expresan el temor de que, como dijo Schumer, “la cantidad de bajas civiles en la Franja” pueden no solo “distanciar a los aliados” sino que convertir a Israel en un "paria global”.

 Olga Cristóbal 
 12/04/2024

4 Meses de Milei


¿Ha muerto el socialismo?


jueves, 11 de abril de 2024

Estados Unidos-Japón-Filipinas: una reunión trilateral que amplía el militarismo


El primer ministro japonés y el presidente norteamericano 

El presidente norteamericano Joe Biden fue el anfitrión de un encuentro desarrollado este jueves 11 en Washington junto a los mandatarios de Japón, Fumio Kishida, y Ferdinand Marcos jr., de Filipinas, en el que se ratificaron acuerdos políticos y militares. Esta alianza forma parte del cerco que la Casa Blanca está tejiendo contra China y que completan Australia, Taiwán y Corea del Sur. 
 En las últimas semanas, se intensificaron las tensiones entre Manila y Beijing en el Mar de la China Meridional, eje de una disputa territorial a varias bandas entre naciones de la región.
 A fines de marzo, barcos chinos dispararon con un cañón de agua a un buque que se dirigía a una guarnición militar en el atolón Ayungin, ocupado por Filipinas. Según El País (11/4), en días recientes, barcos de guerra y aviones de Estados Unidos, Australia, Japón y Filipinas hicieron ejercicios conjuntos en las costas de este último país. 
 El cónclave que se desarrolló este jueves escenifica un espaldarazo a Ferdinand Marcos jr. en su litigio con el gigante asiático. Marcos, hijo del dictador que gobernó entre 1965 y 1986 (cuando fue derrocado por un levantamiento popular, conocido como la “revolución EDSA”), extendió, tras llegar al poder, un pacto con Washington, de 2014, que permite a los norteamericanos usar cinco bases militares en el archipiélago. 
 A diferencia de su antecesor en el cargo, Rodrigo Duterte, que cultivó lazos con Beijing, Marcos se alineó decididamente con la Casa Blanca, lo cual ha provocado la ruptura política entre ambos mandatarios, que fueron socios en las elecciones de 2022. Duterte acaba de amenazar, inclusive, con una secesión de la populosa isla de Mindanao, de la que es oriundo.
 La alianza con el sanguinario clan Marcos por parte del imperialismo es una nueva demostración de la impostura de su presunta preocupación por los derechos humanos. 
 En el caso de Japón, hace tiempo que viene desenvolviendo un plan de rearme. El fallecido Shinzo Abe inauguró una política que, en base a la reinterpretación de un artículo clave de la Constitución “pacifista” de posguerra, incrementó el presupuesto militar e involucró efectivos nipones en operaciones en el extranjero. En mayo de 2023, el gobierno de Kishida anunció públicamente que había entrado en tratativas con la Otan para abrir una oficina de enlace con la alianza atlántica en su territorio.
 Todos estos pactos militares demuestran que el imperialismo alienta las tendencias a la guerra en el Pacífico.

 Gustavo Montenegro

martes, 9 de abril de 2024

Genocidio con Inteligencia Artificial en Gaza


Una de las características de la guerra en el capitalismo es la implementación de las tecnologías de punta no para propósitos productivos sino para hacer más eficaz y eficiente la destrucción. Una reciente investigación publicada por +972 Magazine/Zijá Mekomit (1) echa luz sobre el rol de la Inteligencia Artificial en la guerra de Gaza. A partir de testimonios anónimos de varios oficiales e integrantes de la Unidad 8200 (una unidad de inteligencia de élite encargada de designar blancos para la campaña de bombardeos aéreos) se reconstruyen gravísimas denuncias contra el gobierno israelí y el mando de las Fuerzas Armadas. 
 Ya era conocido que las FDI hace unos pocos años estaban a la vanguardia de la aplicación de las tecnologías de Inteligencia Artificial para usos militares. El debut de esa tecnología en combate se dió en 2021. Pero lo que vemos ahora es una escala completamente diferente. Ya escribimos hace varios meses acerca del uso en combate de la IA Habsorá (´El Evangelio´), que se encarga de generar objetivos a través del procesamiento masivo de datos provenientes de todos los sensores conectados en red y distribuirlos automáticamente entre los “efectores” (que pueden ser un soldado individual, un tanque, un avión, etc.) para su destrucción, calculando la máxima eficiencia en términos de efecto deseado y tiempo de respuesta. Esta tecnología es clave para lograr una superioridad aplastante contra las unidades de combate palestinas. 
 Las revelaciones publicadas por +972 sorprenden por el nivel de detalle y la gravedad. Por un lado, las capacidades de otros programas de IA usadas por las FDI y, por el otro, el tipo de uso que se les dió especialmente en las primeras semanas de la guerra. La primera de las IA reveladas es Lavender (´Lavanda´). El propósito de esta es identificar posibles sospechosos de integrar las organizaciones militares palestinas. Fusiona y procesa datos masivos provenientes del extensísimo programa de espionaje israelí a la sociedad palestina a través de todos los dispositivos y medios digitales. Hablamos de las cámaras de seguridad en Gaza, los celulares de uso diario, las redes sociales, absolutamente todo lo que pueda dejar un registro digital. Esos datos los compara con perfiles armados de miembros de organizaciones y arroja resultados probabilísticos de pertenencia. Los criterios pueden hacerse más estrictos o más laxos dependiendo de los criterios determinados por los operadores humanos; para la actual guerra se escogió un margen de probabilidad del 90 por ciento, lo cual ya implica un margen de error. Advertimos del peligro de esta IA en oportunidad de su segurísima venta a fuerzas policiales y servicios de inteligencia para “aplicaciones civiles” en algún momento del futuro próximo. 
 La segunda IA se conoce con el nombre de Where is daddy? (¿Dónde está papi?). En base al banco de objetivos generados por Lavender, esta IA se encarga de rastrearlos en preparación de un bombardeo aéreo. El carácter siniestro del nombre está relacionado a la preferencia israelí de realizar el bombardeo cuando el objetivo se encuentre en su hogar, casi siempre acompañado de su familia. Esta preferencia se debe a que la dirección del hogar es conocida mientras que la localización del supuesto combatiente, mientras pasa de una base clandestina a otra, no siempre es conocida. La IA fácilmente puede saber cuando el sospechoso vuelve a su hogar, aunque no siempre resulta preciso. En +972 los testimonios de oficiales de la Unidad 8200 relatan que ciertos criterios utilizados no resultaron aplicables luego del comienzo de la campaña de bombardeos y resultaron en que varias veces se bombardeaba a la familia sin que el objetivo se encontrase en su casa. 
 Otra denuncia importante que realiza el artículo es acerca del uso concreto de las IA. Es importante destacar que durante las primeras 6 semanas de la guerra, cuando el uso de las IA fue más intenso, es cuando fueron asesinados la mitad de la cantidad total de palestinos asesinados hasta el día de hoy, la mitad de ellos, menores. Dos decisiones del mando israelí posibilitaron esto. Primero, se decidió relajar los criterios de daño colateral aceptables por cada asesinato selectivo. En otras palabras, se aceptó una cantidad mucho mayor de civiles muertos por cada supuesto combatiente: 15 por cada (supuesto) militante ´junior´ y hasta 100 por comandantes de jerarquía, abandonando completamente el principio de proporcionalidad.
 Segundo, que la campaña de bombardeo aéreo no se limitaría, como en el pasado, a eliminar comandantes y otros militantes de jerarquía sino que iba a abarcar también hasta el combatiente de rango más bajo. Para esta última masa se dependió mucho más de Lavender para su identificación, ya que quienes ocupan una posición de jerarquía en general ya eran conocidos con nombre y apellido. En otras palabras, se proyectó una campaña de bombardeo en una escala completamente nueva. Los oficiales no podían tener tiempo de verificar si los resultados arrojados por Lavender eran correctos antes de aprobarlos para bombardeo. En vez de mantener un control humano sobre la IA, el humano simplemente funcionó como sello de goma para aprobar nuevos objetivos en cuestión de segundos, Lavender sentenció a muerte a miles de palestinos sin control externo alguno. Detrás de estas decisiones, los oficiales de la Unidad 8200 que dieron testimonio perciben una voluntad completamente revanchista del gobierno y el mando militar a la luz del ataque de Hamás el 7 de octubre del año pasado.
 Al revés de lo que aseguran los empresarios de la industria militar, la aplicación de nuevas tecnologías no contribuyó a restringir el daño y la muerte estrictamente sobre los objetivos militares legítimos (desde el punto de vista de las leyes de la guerra) sino que produjo una carnicería de un nivel sin precedentes. 

 Leib Erlej 
 06/04/2024

El bombardeo de la embajada de Irán en Siria amplía la guerra en Medio Oriente


El gobierno de Benjamin Netanyahu en una misma semana concluyó el aniquilamiento de Al Shifa, el mayor complejo hospitalario de la Franja de Gaza con un saldo de cientos -tal vez más- de pacientes, refugiados y personal de la salud muertos; asesinó deliberadamente a siete trabajadores -cuatro extranjeros- de una ONG que llevaba alimentos y trabajaba coordinadamente con el alto mando israelí, y bombardeó el consulado iraní en Damasco (Siria), matando a varias personas, entre ellas a un comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el general de Brigada Mohammad Reza Zahedi y a otros dos altos mandos.
 El ataque en Damasco deja planteada la extensión de la guerra a todo Medio Oriente. Aunque el gobierno de Biden trató de desmarcarse del ataque con una rápida llamada al régimen de los Ayatolás, Irán acusa a Estados Unidos de ser responsable del ataque. Con esta agresión, Israel pone al rojo vivo la posibilidad de una confrontación regional, capaz de involucrar directamente a Estados Unidos. La provocación a Irán podría esconder “una huida hacia delante de Netanyahu destinada, en último extremo, a sostenerle en el poder aún a costa de una nueva guerra de consecuencias impredecibles” (publico 4/4). Netanyahu enfrentó esta semana masivas movilizaciones que se extenderán hasta el 6 de abril. Exigen su renuncia, la inmediata convocatoria a elecciones y un pacto para que regresen los rehenes. Fue una de las mayores movilizaciones desde que empezó la invasión a Gaza.

 Contra la ayuda humanitaria 

Los sionistas han desplegado desde octubre una política de asesinatos selectivos que costó la vida de 196 empleados palestinos de Naciones Unidas y ONG internacionales, y mató a 103 periodistas. Los siete trabajadores de la World Central Kitchen (WCK) asesinados viajaban en vehículos con ayuda humanitaria claramente identificados, en una zona donde no había operaciones militares y seguían un trayecto informado previamente al Ejército israelí. De las 8 víctimas, cuatro son los primeros extranjeros muertos por la ocupación. WCK decidió retirarse de Gaza, lo que es un duro golpe a la asistencia humanitaria. WCK se llevó las 400 toneladas de ayuda humanitaria que debía repartir en Rafah, en la frontera con Egipto, el anunciado próximo objetivo de la limpieza étnica sionista. 

 Al Shifa 

La semana fue un condensado de crímenes de guerra. El Ejército israelí se retiró de Al Shifa tras 18 días de ataques masivos. Durante el asedio, impidió el ingreso de agua y alimentos, matando literalmente a los pacientes de hambre. Familiares de pacientes fueron ejecutados o arrestados, y algunos enfermos también, incluido niños, denuncian los sobrevivientes. Los sionistas admiten haber asesinado a unos 200 supuestos milicianos y detenido a otros 500. No dijeron, en cambio, qué pasó con los 3.000 refugiados gazatíes que se encontraban en el centro médico cuando comenzó el asalto. Videos filmados por los propios sionistas muestran a algunos médicos, desnudos, ejecutados por negarse a abandonar los pacientes. “Aunque no podemos confirmar el número exacto de víctimas, cientos de personas han muerto, incluido médicos. Hay cadáveres tirados en la calle. También hubo detenciones masivas de personal y otras personas dentro y alrededor del Hospital”, dice un comunicado de Médicos Sin Fronteras, que informó que su clínica dentro del complejo fue totalmente arrasada. 
 La destrucción en la Franja carece de precedentes desde la II Guerra Mundial y los crímenes de guerra de Israel son difundidos orgullosa cuando no jocosamente en las redes sociales a través de vídeos grabados por los propios soldados israelíes. “Muestran asesinatos de civiles, incendios de casas por diversión, robos, torturas y humillaciones a detenidos, bromas con ropa interior femenina” (EP 31/3). Desde octubre, el Ejército israelí asesinó unas 32.500 personas -70% mujeres y niños- y la prohibición del ingreso de ayuda alimentaria hundió a más de 1,2 millones en el grado más alto de la hambruna. 
 Gaza, que supo ser “el mayor campo de concentración a cielo abierto del mundo”, en palabras del jefe de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, es hoy el “mayor cementerio a cielo abierto del mundo”. 
 Israel ejecuta y celebra el genocidio palestino a cara descubierta porque, como señala El País, su “aislamiento internacional” es “más retórico que real”. Pese a las masivas movilizaciones en el mundo árabe y las capitales occidentales, y a los rezongos diplomáticos, “los cinco países árabes que mantienen relaciones diplomáticas con Israel (Jordania, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Baréin) no las han cortado”. La Unión Europea reforzó la ayuda militar y Estados Unidos, que entrega anualmente a Israel 3.800 millones de dólares, mantiene las entregas de armamento y financiación. 
 Zaki Shalom, experto en relaciones entre los dos países en el Instituto Misgav de Seguridad Nacional y Estrategia Sionista, lo explica clarito: “Hay diferencias con Estados Unidos pero la verdad es que en estos seis meses nos han dado lo más importante que necesita Israel. Lo primero, libertad de acción. En Gaza hacemos casi todo lo que queremos hacer, incluidas cosas que eran tabú en anteriores enfrentamientos, como estar dos semanas en el Hospital Al Shifa, o destruir mezquitas o universidades que creemos que podían suponer una amenaza”, añade (EP Ídem). 
 Este jueves, Biden instó a Benjamin Netanyahu, a lograr un "alto el fuego inmediato" en la Franja de Gaza, informó la Casa Blanca. Y advirtió a Netanyahu que el futuro apoyo de Estados Unidos a la guerra en Gaza dependerá de las acciones "concretas" que tome para minimizar el daño a civiles en la Franja de Gaza y garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios (DW 4/4).  Pavadas. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mike Matthews, dijo que respaldaría un asalto israelí contra Rafah, donde se refugian 1,5 millones de palestinos porque un escenario en el que “Israel no haga nada respecto a los combatientes de Hamás que siguen en Rafah” es “inaceptable”. 
 El gobierno de Biden “ha venido autorizando en silencio en los últimos días ―en los que subía el tono contra la invasión de Rafah― la entrega a Israel de 1.800 bombas MK84 de 900 kilos, 500 bombas MK82 de 227 kilos y 25 cazas F-35 y motores”, según develó el viernes pasado The Washington Post.
 Los envíos se concretaron mientras Netanhayu repite que “nada detendrá la operación militar contra Hamás en Rafah”. 

 Olga Cristóbal
 05/04/2024

jueves, 4 de abril de 2024

La contrarreforma antilaboral al tope de la agenda capitalista en Argentina


La contrarreforma antilaboral avanza porque está en la agenda de toda la burguesía Ya los gobernadores y bloques “dialoguistas” tienen en sus compus lo que sería la nueva ley ómnibus, condición del “pacto de mayo”. Y hasta hay fechas tentativas para su tratamiento en abril. Habrá choques y crisis por el paquete fiscal, los impuestos coparticipables o no, las cajas jubilatorias provinciales, los subsidios y exenciones y otros rubros. Se trama no discutir por incisos y solo algunos artículos en particular. En fin, todo está atado con alambre salvo el rumbo del ajustazo, la demoledora licuación de ingresos, los despidos y la recesión fulminante. Pero ha surgido un tema de fuerte “consenso”, la reforma laboral, que hasta podría ser un tema fundamental para hacer pasar otros más polémicos como los enumerados. Para Massot, el expresidente de la bancada del PRO, la reforma laboral “es el único elemento ‘expansivo’ en la política económica de Milei”. 
 Trasciende que podría sacarse del articulado “reformista” del megaDNU suspendido por la Justicia, la obligación de una autorización expresa del trabajador para habilitar el descuento sindical por recibo de sueldo, como guiño para neutralizar o atenuar la resistencia de la dirigencia sindical peronista, tan celosa de sus cajas. Conviene entonces recordar qué quedaría y si el capítulo sería “más tragable”. 
 Los artículos 73, 79, 86, 87, 88 y 97 del DNU, en realidad, no dejan títere con cabeza en materia de derechos laborales. Habilitan la eliminación de la indemnización que se reemplaza por un fondo tipo Uocra administrado por la Anses, elimina las multas por trabajo informal, amplía a ocho meses el período de prueba, habilita el banco de horas eliminando virtualmente las horas extras, anula la ultraactividad de los convenios después de su vencimiento hasta nuevo acuerdo (que puede ser nunca), dispone guardias del 75% en las huelgas de sectores declarados “esenciales” y del 80% en actividades declaradas “trascendentales” (educación, transporte, aeronáutica, salud, bancarios, gastronómicos, aduaneros, etc., etc., etc.) que abarcan el 60% de las actividades, prohíbe toda asamblea no autorizada por la patronal que pueda “entorpecer” la producción y criminalizan “acciones de bloqueo, toma de establecimientos, intimidación, amenazas” y otros difusos tipos penales en el marco de una huelga. 
 Como se aprecia, sea como capítulo de la ley ómnibus, sea como ley aparte, se está discutiendo una contrarreforma antilaboral para borrar cien años de conquistas obreras que limitan la explotación del capital. Estas disposiciones arrasan con la jornada laboral conquistada a principios del siglo pasado, con la indemnización y sus actualizaciones, dejando al empleado a merced de su empleador. Arrasa también con los convenios colectivos al eliminar su vigencia por falta de acuerdo al vencimiento, lo que los deja en manos del sector patronal que así podría ir arrojando directamente a ley general de contrato con solo no aceptar un nuevo convenio colectivo. Agreguemos aquí que Milei, en su discurso del 1°de marzo en el Congreso, hizo eje en el convenio por empresa (a la baja, por supuesto), algo que ya tiene mucho recorrido desde los ’90 en numerosas actividades industriales. Y las actividades “esenciales y trascendentales” anulan el derecho de huelga para la mayoría de las actividades a las que luego podrían ir incorporando otras, recordemos la arbitrariedad en la declaración de esencialidad durante la pandemia por parte del gobierno anterior. 
 La propaganda derechista que envenena diciendo que habrá puestos de trabajo por eliminar las “regulaciones” que significan derechos conquistados es una mentira venenosa que debería estar siendo puesta a debate por todas las direcciones sindicales, fábrica por fábrica, lugar de trabajo por lugar de trabajo. Lo que perdimos en los ’90, al contrario, llevó a una desocupación del 18% en el año 1998, luego con todos los derechos perdidos fuimos también a una desocupación del 26% con Duhalde en 2002. Son derechos que no recuperamos en la reactivación de principios de siglo con el kirchnerismo y ahora vienen por todo. A Milei le encanta la Argentina agroexportadora de principios del siglo XX, salvo las conquistas obreras y jubilatorias que supimos conseguir con huelgas y sangre obrera en esa época y décadas después.
 La contrarreforma antilaboral avanza porque está en la agenda de toda la burguesía, grande, mediana y chica. Por eso la apoyan desde Milei hasta Cristina y por eso la burocracia sindical busca adaptarse, porque priorizan el sistema y su lugar en él al interés de clase. A esta ofensiva la podemos parar solo los trabajadores, desbordando a la burocracia sindical desde todos los costados, para que el movimiento obrero en su conjunto, ocupado y desocupado, sea el gran protagonista de un paro activo y un plan de lucha que culmine en la huelga general. Entremos con esta posición al debate abierto por el paro nacional. No queremos una medida para descomprimir, necesitamos un canal para derrotar el plan Milei.

 Néstor Pitrola

martes, 2 de abril de 2024

🎙️ Conferencia de prensa · Afirmá tus derechos · actualizació de firmas a la fecha 2/4/24 · 12.30h



Hace sesenta años Brasil atravesó una situación revolucionaria


Hace 60 años, entre el 31 de marzo y el 1° de abril, tuvo lugar, en Brasil, el golpe militar probablemente más importante de la historia golpista en América Latina. Atravesó diferentes etapas políticas y, por lo tanto, una serie de crisis de diversa envergadura, para adoptar, a partir de 1969, un carácter represivo cada vez más brutal, al punto de convertirse, luego de los golpes militares en Bolivia (1971), Chile y Uruguay (1973) y Argentina (1976), en el pivot de lo que se conoce como la Operación Cóndor, que reunió a los servicios de seguridad de estas dictaduras en la planificación de secuestros, torturas y desapariciones, con el apoyo abierto de Estados Unidos. Luego de proceder a una vasta contrarrevolución agraria, que concentró aun más la gran propiedad capitalista, el gobierno militar se lanzó en su último tramo a una política “desarrollista”, fundada en una enorme redistribución de ingresos para sustentar inversiones en la gran industria. A finales de la década del 70 inició un retiro ordenado del poder, desde las elecciones digitadas de 1982 hasta la reunión de una Asamblea Constituyente en 1988.
 Lo que otorga al golpe militar del 64 una característica especial es que tuvo lugar en el cuadro de una crisis revolucionaria. Las Fuerzas Armadas exhibieron una división extraordinaria; se produjo una sublevación entre los cuadros inferiores de la Armada en defensa del gobierno constitucional; y la movilización popular cobró un ascenso veloz tanto en el campo como en las ciudades. Mientras la iniciativa golpista irrumpía en el estado de Minas Gerais y era recibida con cautela en Río de Janeiro, los cuerpos legalistas del ejército se manifestaban en contra del golpe en Río Grande do Sul, Pernambuco y Sergipe. El presidente en ejercicio, Joao Goulart, rehusó enfrentar el golpe alegando el peligro de una guerra civil, en tanto el Partido Comunista, con presencia vigorosa en Brasil, propiciaba el seguidismo a la parálisis del gobierno, como lo había hecho desde 1954, cuando el imperialismo norteamericano organizó la invasión a Guatemala por un cuerpo armado de la derecha. 
 El carácter extraordinario de la crisis que alumbró el golpe había quedado de manifiesto en la larga duración del proceso que llevó al golpe. Brasil atravesó una crisis prolongada en la década del 50, que culminó con el suicidio del presidente Getulio Vargas, calificado como el Perón brasileño, que fue adjudicado a un intento desesperado por evitar un golpe militar. Más inmediata en el tiempo, la crisis arranca en 1961 con la renuncia del presidente Janio Quadros, que había asumido meses antes. El episodio, todavía confuso para los historiadores, fue motivado por la oposición que generó la intención anunciad por Quadros de reconocer al gobierno revolucionario de Cuba y a la República Popular China. Quadros, sin embargo, no representaba al llamado ‘populismo’ sino, por el contrario, a la derecha del escenario político brasileño. La suspicacia que produjo la renuncia probablemente obedezca a la cadena de acontecimientos que la sucedió. Ocurre que en virtud de un sistema electoral ‘sui generis’, la elección del Ejecutivo separaba a los candidatos a presidente y vice, lo cual dio lugar a que la Vicepresidencia cayera en manos de la lista opositora a Quadros, que postulaba para ese cargo a Joao Goulart –heredero político de Getulio Vargas. La derecha y un amplio sector de los militares se opuso a que Goulart sucediera a Quadros; en este sentido, la renuncia de Quadros era funcional a un golpe. La crisis generó una situación prerrevolucionaria, con amenazas de golpe, de un lado, y movilizaciones populares, del otro. La salida a este choque, que se revelaría muy precaria, consistió en cambiar el régimen constitucional de Brasil. El Ejecutivo fue privado de todos sus poderes, que pasaron al Congreso, de un lado, y un Jefe de Gabinete, del otro. El engendro se agotó cuando un plebiscito impuso el retorno al sistema constitucional precedente. Entre 1961 y 1964, Brasil fue sacudido por un terremoto político. A lo largo de estos años crecerá el movimiento de las Ligas Campesinas, que la oligarquía denunció como un peligro comunista. 
 El otro fenómeno que convierte a la crisis golpista del 64 en extraordinaria es el papel relevante que jugó el imperialismo norteamericano, al punto de prever el envío de tropas para apoyar la asonada. La conspiración norteamericana comienza con John Kennedy, que caracteriza a la situación brasileña como “un agujero negro” en el tablero latinoamericano. Estados Unidos reclamaba la adhesión incondicional de Brasil contra la Revolución Cubana. Este fue el motivo, precisamente, que llevó al derrocamiento de Arturo Frondizi, en marzo de 1962, luego de una reunión que tuvo con el Che Guevara en la residencia de Olivos. Robert Kennedy, el hermano, fue enviado a Brasil, donde se reunió durante tres horas con Goulart para persuadirlo a que se alinee con Estados Unidos. A la salida ordena los preparativos políticos y militares para el golpe, que finalmente tendrá lugar bajo la presidencia de Johnson, el sucesor de John F. Kennedy. Goulart, sin embargo, no era un agente de La Habana ni de Pekin –en la crisis de los misiles, en Cuba, en octubre de 1962, fue reclamado por Kennedy para que opere como canal de contacto con Rusia para que retirara sus bases en Cuba-.
 En marzo de 1964 las masas brasileñas se manifestaron claramente para aplastar el golpe; esto explica la vacilación para intervenir de un ala mayoritaria del Ejército, incluso las dudas de quien sería el primer presidente del gobierno militar, Castello Branco. El nacionalismo y el stalinismo brasileño se interpusieron para que evitar que las masas frustraran el golpe. Goulart abandonó el gobierno sin presentar batalla; dejó a sus aliados políticos y militares en el vacío, para alojarse en su estancia en Río Grande do Sul y luego refugiarse en Uruguay. 
 Una situación revolucionaria no significa que se hayan reunido por completo las condiciones de una revolución. Pero sí es el momento para organizar a las masas en órganos soberanos propios e impulsar su armamento. En 1973, un escenario revolucionario se planteó en Chile, pero por eso precisamente el gobierno y los partidos de la Unidad Popular procedieron a desarmar a los trabajadores y cuadros inferiores de la Marina que veían venir el golpe. No es esta cuestión estratégica, sin embargo, lo que la izquierda democratizante brasileña está discutiendo acerca de este aniversario. Es un hecho que la tentativa golpista de Bolsonaro y su fracción militar, de enero del año pasado, no fue enfrentada mediante una convocatoria a las masas brasileñas. Al revés, Lula ha llamado a desistir de manifestaciones antigolpistas en este aniversario. Desde estas páginas señalamos el carácter revolucionario de la situación que precedió y acompañó aquel golpe militar, y el carácter contrarrevolucionario de sus direcciones políticas.

  Jorge Altamira 
 31/03/2024

lunes, 1 de abril de 2024

La dictadura de nuestras orgullosas democracias


“Milei insta a Maduro a realizar elecciones libres en Venezuela” rezan los titulares del continente. Para redondear el efecto propagandístico, les ofreció refugio a los opositores, como si sus vidas corriesen peligro, como sí era el caso de sus admiradas dictaduras liberales, como la de Pinochet, admirada por sus admirados Milton Friedman y Friedrich von Hayek quien, en Chile, 1981, lo dejó más que claro: “Prefiero una dictadura liberal a una democracia que no respete el liberalismo”.
 No voy a defender aquí la proscripción de políticos a las elecciones de ningún país, pero recordemos que la empresaria María Corina Machado, por su conocido historial golpista y entreguista, también hubiese sido proscrita de las elecciones en muchos países como en Estados Unidos. Vayamos más allá de la adoctrinación histórica y sistemática de los medios hegemónicos y del discurso cristalizado por siglos de tradición imperial (Entre los ideoléxicos secuestrados y de mayor efectividad están “libertad” y “adoctrinación” y que urge rescatar sin timideces).
 Observemos que tampoco las elecciones son libres cuando las corporaciones compran políticos con miles de millones de dólares en donaciones, les escriben las leyes, llevan de vacaciones a los jueces de la Suprema Corte, dominan los medios creadores de realidades paralelas y son los primeros en contratar mercenarios tipo Team Jorge que manipulan a los electores al mejor postor―que, no por casualidad, suelen compartir la misma ideología de los grandes negocios, todo en nombre de “freedom, freedom” (“la libertad, carajo”) y contra la “adoctrinación de niños inocentes”. 
 La hipócrita invocación a “nosotros somos una democracia” ha servido desde el siglo XIX para que los imperios occidentales impongan su brutalidad genocida en las colonias a las que vampirizaban y exterminaban, con un récord de cientos de millones de muertos. Historia que continúa hoy con los niños esclavos en África y en gran parte de las naciones estratégicamente endeudadas, fanatizadas y adoctrinadas del Sur Global. El mismo argumento que usa el Estado de Israel y los cristianos sionistas para justificar las históricas violaciones a los derechos humanos de los palestinos desde hace un siglo. Les cuesta entender la confusión estratégica creada por la maquinaria propagandística imperial. Algo tan simple como el hecho de que yo pueda poner un maldito voto en mi país no me legitima para imponer mi voluntad a otros países, sean o no democracias liberales. Mucho menos a bombardearlos y masacrarlos en nombre de la democracia y la libertad. 
 Al menos en algo estoy de acuerdo con Vargas Llosa, quien aseguró que todas las dictaduras son malas. Claro, así, en abstracto. Pero no todas las dictaduras son iguales. No estoy de acuerdo en decir que la dictadura de Pinochet o de Castro fueron la misma cosa. Hay diferencias radicales y no se trata de “la prosperidad”, porque una fue creada y financiada por el imperio del momento; la otra fue acosada, invadida, bloqueada, demonizada, hambreada y saboteada por décadas con bombas, armas biológicas y atentados terroristas de todo tipo―ampliaré en mi próximo libro a publicarse este año, aunque me han dicho que no alcanzaré a verlo. 
 Las múltiples dictaduras del Sur desde el siglo XIX fueron dictaduras coloniales y bananeras, apoyadas por los imperios del Atlántico Norte. En América Latina, todas fueron hijas de Washington y sus jefes, las transnacionales. Como ya explicamos varias veces, la Revolución cubana no sólo fue una revolución independentista contra la dictadura pro-mafia y pro-Washington de Batista, sino también contra un historial de humillantes intervenciones, apropiaciones y privatizaciones de la isla. Como bien lo advirtió Ernesto Che Guevara, si permitían una democracia abierta iban a ser destruidos como lo fue la democracia de Árbenz en Guatemala, por lo que la solución era prevenir la manipulación de los medios por parte de los “campeones de la libertad”. El fiasco de Bahía Cochinos le dio la razón, invasión y bloqueo que derivó en la asociación con la Unión Soviética.
 La misma historia del golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, del cual participaron empresarios como Corina Machado y fueron apoyados por la prensa nacional e internacional, como el New York Times, razón por la cual Chávez fue contra estos lobbies y conglomerados cleptofascistas que evangelizan todos los días en nombre de la libertad, paradoja similar a los terroristas como los Contra o los del Batallón Atlácatl que eran definidos por Reagan como “freedom fighters”.
 Como ya dijimos, las peores dictaduras racistas, genocidas e imperialistas fueron orgullosas democracias. ¿Estoy contra las democracias? Por el contrario, estoy a favor de la democratización de las democracias, en contra de ese discurso y ritual vacío creado por sus medios hegemónicos. 
 Hace pocos días, un carguero derrumbó el puente sobre la bahía de Baltimore matando a seis personas. A la prensa le tomó varios días decir que todos eran trabajadores que estaban reparando el puente durante la noche. Le costó más tiempo decir que eran de Guatemala, Honduras y México. Nunca mencionó que algunos de ellos eran indocumentados. Pero basta con que un solo indocumentado en algún lugar del país cometa un crimen para aparecer en todos los medios. Luego las masas repiten el evangelio según el capitalismo que criminaliza sus propios desechos humanos (los trabajadores), sobre todo los más pobres que ni pueden votar. 
 Ayer, una amiga venezolana había ido a un gimnasio y escuchó que dos hombres hacían músculos mientras miraban Fox News. Uno dijo: 
 ―Los venezolanos que vienen están todos en la lista del FBI. Obviamente, si ese fuese el caso, no iban a ser tan tontos de venir aquí. Excepto si, como fue por décadas el caso de la mafia cubana (Bosch, Posada Carriles Ricardo Morales y cientos más) trabajaron para la CIA. 
 Otros explican que “los venezolanos vienen huyendo de la dictadura de Maduro”. No dicen que Washington promovió esa inmigración cortando la década de crecimiento económico y reducción de la pobreza de Hugo Chávez con sucesivos bloqueos comerciales, restricción de créditos que hicieron explotar la inflación y se cobraron la vida de decenas de miles vidas durante la pandemia debido a la prohibición de Washington de permitirle a Venezuela el retiro de treinta toneladas de su propio oro de los bancos de Londres.
 Similar historia de la ley “Pies secos, pies descalzos” que garantizaba que los cubanos no fuesen a tramitar visas legales al consulado estadounidense en La Habana, sino que arriesgaran sus vidas en el mar emigrando de forma ilegal, porque al llegar a Florida tenían residencia automática y Miami tenía propaganda fácil. 
 “Los socialistas tienen una doble vara”, remató el presidente argentino. “Si los dictadores son de ellos está todo bien”. Al presidente se le cayó su propia doble vara. Podría recordar la máxima de Jesús, aquello de la paja en el ojo ajeno, pero tal vez no la recuerda. Milei no se cansa de mencionar a Moisés (a pesar de que no era un liberal, sino un dictador que distribuyó a dedo tierra ajena, jamás en régimen de propiedad privada), pero no cita a Jesús porque es demasiado comunista para su gusto. 

 Jorge Majfud | 29/03/2024