lunes, 16 de noviembre de 2020

Colapsa Italia: los casos diarios rozan los 40.000


Las imágenes de Italia difundidas en los últimos días en las que se ve a pacientes Covid positivos siendo atendidos en las afueras del Hospital Cotugno de Nápoles pone la mira nuevamente en la crisis sanitaria que atraviesa el país y lo agudo de la misma. Sucede que fueron atendidos desde sus autos por profesionales de la salud al no haber lugar dentro del hospital producto del colapso que se vive en estos momentos. 
 Los números también son claros: ayer se registraron 37.977 casos nuevos y 636 muertes; un número altísimo de fallecimientos que no se veía desde abril. No son cifras aisladas, hace aproximadamente 10 días que los casos no bajan de 30.000. 

 El fin del “milagro” de Europa

 Durante la primera ola se vieron los primeros indicios de años de desfinanciamiento del sistema de salud; sin embargo, el pico llegó el 21 de marzo con 6.557 positivos. Parece poco creíble que estemos hablando de la misma región que en abril llegaba a los 200.000 contagios totales y hoy alcanza el millón.
 La pregunta es qué pasó con el país que el resto de las naciones admiró por recuperarse del coronavirus. Y la respuesta la vemos en lo que sucedió meses después, cuando nadie miraba a Europa. Lo concreto es que, a medida que bajaron los casos, lógicamente se pusieron en marcha más y más aperturas. Sin embargo, el tiempo ganado no fue utilizado por el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para reforzar el sistema de salud que tanto sufrió la primera vez, tampoco para equipar con mayor personal a los hospitales. 
 En este sentido, las restricciones para acceder a un puesto en el sistema de salud nacional para médicos no italianos son muchas; así lo declara la Asociación de Médicos Extranjeros en Italia, que denuncia que de 77.500 profesionales que residen en el país solo el 10% trabaja en dicho sistema y que, quienes lo hacen, por lo general cobran los salarios más bajos del sector (Página 12, 12/11). A dicho problema se suman los casos entre personal de salud que no paran de crecer y que lo deja inhabilitado para cumplir sus funciones. En abril ya se contaba con 17.000 profesionales contagiados, casi el 10% del total. 

 Cuarentena a la italiana

 En este marco, el Colegio Nacional de Médicos de Italia envió una carta para reclamar una cuarentena estricta para evitar que se profundice el colapso sanitario y las muertes comiencen a bajar. Vale preguntarse por qué esto aún no sucedió. 
 Por ahora, Italia se maneja con «zonas», cada una con un riesgo epidemiológico diferente. Pero, incluso sobre las zonas rojas, el presidente de la Federación Nacional del Colegio de Médicos declaró que «igual permiten a los ciudadanos ir a trabajar», demostrando la presión patronal para que los trabajadores no vuelvan a un confinamiento seguro. Incluidas en las zonas rojas se encuentra Lombardía, región fundamentalmente fabril que desde Prensa Obrera advertimos era una de las más golpeadas por el coronavirus y, a su vez, de las más reacias a que el gobierno acceda a confinar, encontrándose en conflicto los intereses de las patronales de mantener su tasa de ganancia, armando hasta los más ridículos operativos para declarar a sus actividades esenciales y así poder tener un permiso de circulación, con los de la clase obrera por cuidar su salud, la cual tuvo su reacción mediante la intervención de los sindicatos y huelgas en las empresas.
 El hundimiento económico de la zona tiene como principales afectados, como de costumbre, a los trabajadores. Las cifras de desempleo son alarmantes: llega al 10%, aunque entre los menores de 25 sube hasta el 30%. La prohibición de los despidos, al igual que en Argentina, no fue más que un papel mojado, con una pérdida de 410.000 empleos. La presión por que no se sumen restricciones tiene un trasfondo patronal, ya que la caída de la actividad industrial que se espera para este 2020 es del 10%; también como de costumbre, el gobierno centroizquierdista cede ante esta presión exponiendo a la población toda.
 Para las patronales menos restricciones, pero para la clase trabajadora militarización. Los envíos de efectivos del ejército son un hecho, así como lo hicieron al inicio de la cuarentena italiana y como se replicó en el resto del mundo. La nueva misión de las fuerzas represivas del Estado es que se «cumpla» la cuarentena de la mano de más represión.

 El colapso que se viene 

En este punto, el problema de la falta de camas, respiradores y demás recursos para atender a pacientes no solo afecta a los enfermeros por coronavirus, sino a toda la población que tenga alguna condición crónica o aguda. La población italiana advierte que la mayoría no va a los hospitales por miedo a los contagios, deteriorando su salud y posibles tratamientos. El colapso alcanza a todas las personas, no solo a aquellas que se contagian y presentan síntomas. Y lo que demuestra es que los gobiernos de Europa no se han preparado para la segunda ola luego de la experiencia vivida en el primer trimestre del año. 
 Lo que sucede en Italia es una advertencia de lo que puede venir para Argentina. El gobierno da por terminada la pandemia a la vez que aumenta las aperturas y el sistema de salud sigue desgastado frente a la nula inversión en el sector, con una continuidad en el ajuste como lo refleja el presupuesto 2021. Esta política nos expone a colapsos sanitarios en una posible segunda ola. Es que todo el problema del gobierno argentino y donde está puesta el conjunto de su voluntad política y económica es en el acuerdo de reestructuración de deuda con el FMI y la serie de gestos que pueda hacer hacia el capital financiero. 
 Sin embargo, el coronavirus lejos está de terminar. Frente al ataque a la clase trabajadora debemos organizarnos para no ser una Italia 2.0, reforzando el sistema de salud desde ahora y poniéndole un freno a la avanzada sobre nuestra salud y calidad de vida. 

 Lucía Miguez

viernes, 13 de noviembre de 2020

El desenlace de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán


Con la firma de los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y del primer ministro armenio, Nikol Pashinián, se dio a conocer el último lunes una declaración de alto al fuego que pone fin al enfrentamiento armado entre los países caucásicos que comenzara a fines de septiembre y que dejó, de acuerdo a diversas fuentes, 5 mil fallecidos entre civiles y militares (Página 12, 11/11). 
 La disputa alrededor del control del enclave de Nagorno Karabaj, con mayoría de población armenia pero dentro de las fronteras reconocidas de Azerbaiyán, y los territorios adyacentes culminó, al menos con este armisticio, con una derrota de Armenia. Las regiones que circundan Nagorno Karabaj, bajo control de facto de Armenia desde la guerra que finalizó en 1994, deberán ser devueltas a los azeríes, incluyendo una fracción del propio territorio karabají. 
 El desenlace al que se ha arribado se fundamenta en la superioridad militar de los azeríes ya que, gracias a sus cuantiosas regalías petroleras, lograron hacerse con pertrechos militares de última tecnología con lo que inclinaron la balanza a su favor. Azerbaiyán venía ocupando una a una las regiones en disputa, lo que incluyó la toma de la ciudad de Shusha, la segunda en importancia dentro de Nagorno Karabaj, ubicada a solo 15 kilómetros de Stepanakert, la capital regional. Estos resultados en el terreno militar llevaron al gobierno armenio a aceptar las condiciones del cese al fuego.
 Ambos países deberán retirar sus fuerzas armadas del teatro de operaciones, que quedará bajo el control de un “cuerpo de paz” ruso compuesto por 2 mil soldados y cientos de vehículos. La retirada de las fuerzas armenias del propio territorio karabají es otro revés significativo para el país cristiano. La reacción popular en Armenia contra este devenir de los acontecimientos no se hizo esperar. Ereván, la capital, se vio conmovida por miles de manifestantes que pedían la renuncia de Pashinián al que acusan de traidor. Las protestas incluyeron la toma del parlamento, de distintas oficinas gubernamentales y de la residencia del primer ministro. La crisis política parece escalar con las declaraciones del presidente armenio (se trata de un régimen parlamentario), Armén Sarkissián, indicando que él no fue consultado ni formó parte del acuerdo de paz alcanzado y sus condiciones.
 Mientras que los miles de armenios en las calles expresaban su amargor ante lo que consideran un abandono por parte del resto del mundo en su enfrentamiento con los azeríes (fuertemente apoyados por Turquía), todo indica que la intervención política decidida, aunque tardía, de parte de Rusia apuntó a impedir que Azerbaiyán lograra tomar el conjunto del territorio en disputa, generando un escenario aun más dificultoso para Armenia. El compás de espera dispuesto por Putin, a pesar de ser el principal aliado histórico de Armenia, se debería no solo a que los azeríes también son importantes socios comerciales sino que apuntaba a desgastar al gobierno armenio generando una mayor dependencia de ese país respecto de Rusia. La causa de este accionar por parte del mandamás ruso residiría en que Pashinián llegó al poder luego de fuertes movimientos de protesta que echaron al ex primer ministro Serzh Sargsián quien mantenía a Armenia fuertemente dentro de la órbita de influencia rusa. 
 El tablero geopolítico regional se verá fuertemente modificado con el saldo del conflicto, no solo porque Rusia mantiene una fuerte influencia (en una de las zonas con mayores reservas de combustibles fósiles del mundo), lo que incluye contar con una fuerza de ocupación militar, sino porque también se ve relativamente fortalecida Turquía. Esto último debido a que su aliado Azerbaiyán se impuso en el conflicto, aunque el rol de Turquía no alcanzaría las expectativas de Erdogan ya que el presidente turco no logró desplazar a Putin como principal árbitro en el Cáucaso. Que todo este enfrentamiento se haya desenvuelto sin que Estados Unidos logre terciar o profundizar su influencia es una expresión más del debilitamiento que el imperialismo yanqui sufre como consecuencia de la profunda crisis económica mundial que lo tiene como a uno de sus principales focos. 
 Si bien la rabia desplegada en Ereván contrasta con el júbilo manifestado en las calles de Bakú, la capital azerí, los trabajadores y explotados de la región no tienen nada que festejar. La guerra ha sido expresión de odios nacionalistas y religiosos exacerbados por las clases dominantes de cada país y un escenario de disputa entre las potencias regionales. El conflicto ha sido usado además por los gobiernos y las burguesías para encubrir las penurias que sufren los explotados de ambos países. Ninguno de los dos campos en disputa jugaba un rol progresivo.
Los trabajadores deben apartarse del chauvinismo para enfocar sus energías contra sus opresores nativos y extranjeros, en la senda de una federación socialista del Cáucaso que barra con la opresión de clases, los odios sectarios y nacionales. 

Leandro Morgan

jueves, 12 de noviembre de 2020

Estados Unidos, hacia una transición turbulenta

Las denuncias de fraude y la judicialización de los comicios por parte de Donald Trump preanuncian una transición turbulenta en Estados Unidos, donde Joe Biden debería asumir el mando el próximo 20 de enero. 
 Hay un gran operativo de presión en marcha de los grandes medios y sectores de la clase capitalista para que Trump admita la derrota y posibilite una transición ordenada, pero el magnate se resiste y no descarta recurrir a la Corte Suprema. El clima álgido posterior a los comicios se comprobó en los partidarios de Trump que marcharon con rifles y armas cortas hacia algunos centros de recuento. Mientras tanto, Andrew Bates, vocero de Biden, declaraba que “el gobierno de Estados Unidos es perfectamente capaz de desalojar a los intrusos de la Casa Blanca” (La Nación, 9/11). 
 A pesar de que algunas figuras del Partido Republicano, como el expresidente George Bush y el excandidato presidencial Mitt Romney, felicitaron a Biden por su triunfo, Trump todavía cuenta con el respaldo de un sector importante del partido. El jefe del Senado, Mitch McConell, defendió el derecho de Trump a las impugnaciones. 
 La transición podría quedar empantanada como mínimo hasta el 14 de diciembre, cuando se reúna el Colegio Electoral (encargado de elegir al nuevo presidente), si la Administración de Servicios Generales (liderada por una funcionaria trumpista) no emite previamente una declaración que reconozca a Biden como ganador y permita que los equipos de ambos mandatarios puedan iniciar el traspaso. 
 Los analistas recuerdan pocos antecedentes de una transición tan conflictiva. Las elecciones norteamericanas han sido el síntoma de una gran crisis política.

 Biden también 

 Aunque Biden lograra encarrilar el traspaso, su gobierno contará con una mayoría estrecha en la Cámara de Representantes y no tiene asegurado el control del Senado, cuya composición se terminará de definir en las elecciones de desempate de enero en Georgia. Ganando allí, Biden apenas alcanzaría la misma cantidad de escaños que los republicanos y debería recurrir al voto de desempate de la futura vicepresidenta y titular del cuerpo, la senadora Kamala Harris. Biden también tendrá en contra la Corte Suprema, donde los republicanos han logrado imponer una mayoría afín. 
 Este panorama le puede complicar a Biden tanto las designaciones del gabinete, que el Senado debe convalidar, como cualquier tentativa de aprobar proyectos que disgusten a los republicanos, por ejemplo, la reversión de ciertas eximiciones impositivas a empresas por parte del gobierno de Trump.
 Biden deberá apelar durante su mandato a acuerdos con los republicanos o bien gobernar por decreto -es decir, el mismo método al que ha recurrido el vilipendiado Trump, que tiene a la Cámara de Representantes en contra. En este sentido, algunos medios indican que Biden prepara una primera batería de decretos con los que buscará diferenciarse de su predecesor (regreso a la OMS y al Acuerdo de París, entre otros).
 Biden continuará, en cambio, la línea de confrontación con China, un asunto estratégico. El reforzamiento del militarismo y la guerra comercial responden a una tendencia de fondo de la burguesía norteamericana. Hay menos precisiones respecto de otras cuestiones de la agenda exterior, pero sí un dato altamente ilustrativo: se mantendrá la Embajada en Jerusalén y el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los altos del Golán, y con ello, la alianza con el sionismo que masacra al pueblo palestino.

 La crisis 

 Biden hereda las tres problemáticas que marcaron el último período de Trump: la pandemia, la crisis capitalista y una rebelión popular que cedió ante los comicios pero que continúa latente. 
 El Covid-19, que ya se cobró más de 230 mil vidas en Estados Unidos, ingresa en una nueva etapa crítica por el invierno y las fiestas. Incluso si se aprueba, la vacuna no estará disponible hasta dentro de varios meses. Albert Ko, un investigador de la universidad de Yale, asegura que “podríamos ver otras 100.000 muertes para enero” (ídem, 10/11). Trump tiene una enorme responsabilidad en el desmadre sanitario que ha vivido Estados Unidos, pero no debemos olvidar que los gobernadores demócratas también han privilegiado los intereses empresarios por sobre la salud de las masas, evitando las medidas de aislamiento necesarias. 
 En cuanto a la situación económica, el repunte económico del 7,4% del tercer trimestre no compensa el derrumbe del período precedente. De acuerdo con datos del economista Michael Roberts, “el PIB real de Estados Unidos sólo se ha recuperado hasta niveles cercanos al punto más bajo de la última caída de la Gran Recesión de 2008-2009. Y de los más de 22 millones de puestos de trabajo perdidos en marzo y abril durante los cierres, hasta ahora solo se han recuperado alrededor de 11,3 millones” (Sin Permiso, 7/11). 
 Biden promueve una reactivación económica por medio de un mayor gasto público, que compense la falta de inversión privada. Pero ese gasto público no sería suficiente para impulsar una recuperación de fondo y encuentra un enorme obstáculo en la deuda, que equivaldrá a casi el 110% del PBI cuando asuma el nuevo presidente. El ya citado Roberts afirma que “a medida que aumente la deuda pública y el coste de su servicio, aumentará la presión sobre la administración de Biden para ‘equilibrar el presupuesto’, frenar los planes de gasto y/o aplicar más aumentos de impuestos en general” (ídem). Sobre este último punto, recordemos que la composición del Congreso le hará difícil al nuevo presidente avanzar en ciertos cambios tributarios. En el Senado, la bancada republicana que podría llegar a retener una mayoría en dicha Cámara, viene defendiendo una línea de austeridad, incluso frente a ciertos reclamos del propio Trump. Por lo pronto, los anuncios de Biden de gravar con tasas más elevadas los altos ingresos chocan con esa barrera. El hecho de que el Partido Demócrata quizá no concentre la mayoría en las dos cámaras es bien visto por Wall Street y los mercados, pues ayuda a marcarle la cancha al gobierno de entrada y evitar que prosperen medidas que puedan lesionar los intereses corporativos y de los grandes capitalistas. 
 La rebelión popular que estalló en mayo, tras el crimen de George Floyd, también operará como un condicionante del gobierno de Biden. Muchos de los que se movilizaron han votado por él, pero más que nada para sacarse a Trump de encima. Biden no suscita un entusiasmo popular y las demandas contra la represión y por mejores condiciones de vida están llamadas a reemerger bajo su mandato. 
 En resumen, Biden deberá pilotear una profunda crisis. 
 La izquierda demócrata se adaptó a la candidatura conservadora de Biden y ha jugado un rol decisivo para enchalecar a una importante franja de trabajadores y movimientos de lucha dentro de dicho partido. Los límites insalvables de esta política van a quedar rápidamente expuestos en el marco de esta transición convulsiva que se inicia. La enorme crisis norteamericana requiere el desarrollo de una fuerza independiente de los trabajadores. 

 Gustavo Montenegro

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Florencio Sánchez: el pasado y el presente


A 110 años de la muerte del dramaturgo y periodista anarquista, el director teatral Andrés Mangone reivindica la vigencia de una obra provocadora de "inquietantes alteraciones en las identidades distribuidas por la ideología dominante". 

 Hace 110 años, el 7 de noviembre de 1910, poco antes de cumplir 36 años, murió en la ciudad italiana de Milán “un flojo” llamado Florencio Sánchez, aquejado por la tuberculosis. Vivió poco y mucho. Y todo al mismo tiempo. A Florencio se lo podían llevar puesto todas las corrientes de su época y su territorio. Y se dejó llevar vertiginosamente. Guerra civil, diarios, circo criollo y anarquismo. Todo al mismo tiempo… 
 Ya como periodista en la ciudad de Minas, ante la sublevación del Partido Blanco contra el gobierno uruguayo en 1897, se unió a las filas de Aparicio Saravia (considerado el último gran caudillo) en la guerra civil. Poco duró, y desertó, y fue perseguido y señalado por los de Saravia como un “flojo” -término que, según el propio Florencio Sánchez, era el más denigrante en la cultura de su país. Exiliado en Brasil escribió entonces a sus amigos las Cartas de un Flojo, en las que expresa su hartazgo por el caudillismo y la extendida cultura de la garra charrúa. Dijo Florencio en un pasaje de la primera carta: “Sean ustedes menos guapos. Tengan más amor a la vida, que concluirán por no despreciar tanto la del prójimo. Sean menos localistas. Ningún pedazo de tierra nos ha parido. Ella entera nos pertenece con su oxígeno y su sol, y es dominio que tienen derecho a usufructuar por igual todos los hombres…”. 
 Se pasó al anarquismo, dando en Argentina sus letras al diario El Sol (dirigido por Alberto Ghiraldo, escritor que antes de formar parte de la Federación Obrera Regional Argentina, había participado de la Revolución del Parque con solo 15 años), y al reconocido periódico de combate La Protesta. Cuando pudo regresar a Montevideo, ingresó sin más al Centro Internacional de Estudios Sociales, principal local anarquista del país, en el que brindó numerosas conferencias y desempeñó el cargo de bibliotecario en la Biblioteca Obrera. Desde allí, impulsó el primer diario anarquista uruguayo, El Trabajo. Mientras, escribió las obras de teatro Puertas adentro y Ladrones y pilletes, las cuales más adelante conformarían Canillita –obra que al popularizarse le dio nombre al puesto de trabajo tan reconocido en estas pampas.
 En 1901, prófugo de la policía montevideana por su activismo, llegó a Rosario, donde de inmediato se involucró en la huelga de la principal fábrica de la ciudad, la Refinería de Azúcar, formando parte del cuerpo de delegados del comité de huelga. Fundó aquí el periódico La Época. Consiguió trabajo en el diario La República, y luego, en solidaridad con la huelga de gráficos, lo perdió. Escribió entonces la obra La gente honesta, en la que se burla del dueño del diario, Schniffer. Logró estrenarla. También Schniffer logró que la policía suspenda las funciones. Y también se prohibió por ley la circulación de La Época, dado su evidente crecimiento. Y dado el crecimiento evidente de la figura de Sánchez, el flojo recibió una golpiza estatal en plena calle y a la luz del día. A la luz de los acontecimientos, recaló en Buenos Aires, donde inmediatamente tomó contacto con la Federación Obrera Argentina y se asoció a las huelgas en curso. En 1902, ante la primera huelga general de nuestra historia, se dicta la Ley de Residencia, por la cual la Justicia podía expulsar del país a extranjeros que le resultaran peligrosos. El uruguayo entró en peligro de expulsión. El gobierno asaltó y prohibió La Protesta (y la protesta). Florencio y otros compañeros lograron mantenerla en forma clandestina. 
 Entre 1903 y 1909 su protagonismo en el activismo político disminuyó, aunque se mantuvo siempre vinculado a la FOA (desde julio de 1904, en su cuarto congreso, FORA), participando de las numerosas huelgas de la época. Al mismo tiempo, se expandió con fuerza su obra dramatúrgica. En 1903, su amigo Agustín de Vedia, crítico del diario Tribuna, le acercó su obra M´hijo el Dotor a Ezequiel Soria, director de la compañía de Jerónimo Podestá. El 13 de agosto se constituyó en el fenómeno artístico del momento. Al mes siguiente, Sánchez se casó con Catalina Raventos. 
 El encuentro entre los Podestá y Florencio Sánchez es, para quien escribe, un salto cualitativo hacia la conformación orgánica de una columna vertebral en la historia del teatro rioplatense. El cruce de las poéticas circenses que arrastraban los famosos hermanos Pablo y Jerónimo de su resonante Circo Criollo y la pluma de tendencias clásicas y realistas de Sánchez, con minuciosos desarrollos de los personajes en sus dramas cotidianos y a la vez profundamente vinculados a sus clases sociales, fueron tallando especialmente nuestros sainetes tan particulares. A medida que avanzó en su dramaturgia, Florencio alcanzó también niveles de estructura y ruptura, en una etapa en la que el naturalismo alcanzaba sus sentidos máximos contra los cultos burgueses, provocando inquietantes alteraciones en las identidades distribuidas por la ideología dominante, abriendo sospechas sobre los roles asignados, las condiciones en las relaciones sociales, los valores religiosos, y en definitiva, sobre quienes somos realmente nosotros como pueblo. 
 El año pasado me tocó dirigir la obra Trastorno, versión libre de Pompeyo Audivert de la obra de Sánchez El pasado (1906). Una familia patricia de Buenos Aires guarda un secreto de identidad a punto de desbordarse; las estructuras se resquebrajan y los dominios se ponen en peligro. El pasado familiar, el pasado de nuestra corriente teatral, y el puro presente de la escena, producen esa suerte de contacto íntimo al que nos disponemos actrices y actores con los materiales que nos cruzamos, y del que particularmente vengo por esta experiencia. A partir de la experiencia de El pasado, doy cuenta de que Florencio Sánchez sigue vivo y activo en el presente, por su lucha desde ya, y por el compromiso político con su lenguaje artístico, emancipador de todos los elementos de su entorno en dirección de una composición poéticamente radicalizada. En esta, una pieza probablemente inconclusa, la crisis de identidad estalla de forma prismática en todas las capas del ser, con total actualidad en su núcleo dramático radiante, despertando el febril deseo de actuación, bajo esta coyuntura pavorosamente decadente. 
 En 1909, ya consagrado, y luego de la represión a tiros por parte de la policía de Ramón Falcón, contra los 30 mil obreros movilizados por la FORA el 1° de mayo, y que dejó al menos 8 obreros muertos y más de 100 heridos, el flojo retomó la dirección de la redacción de La Protesta, aún prohibida y clandestina. Al año siguiente, viajó a Italia. Algunos dicen que engañado por un productor italiano, otros aseguran que derrochaba la sorprendente fortuna que generaban sus obras. Para aquellos, murió solo y sin dinero para volver; para los otros, se enfermó por un período de inconductas. 
 Para mi gusto, si me lo permiten, su mejor obra es Los Derechos de la Salud, por densidad, definiciones, intensidades. En el tema aparente, la protagonista sufre de tuberculosis, y la familia hace todos sus esfuerzos para que ella no se entere. Tabúes, intereses, mitos, y los tísicos como prisma. Es la misma enfermedad que terminó con la vida del joven autor. Ambos mueren antes de la aparición de la vacuna BCG (1921). También hoy, los Estados en general tratan de ocultar el alto porcentaje de decesos por Covid-19 por falta de respiradores… como si aún no se hubiesen inventado. 
 En esta etapa, en la cual las y los teatristas hacemos nuestros esfuerzos por retomar el protagonismo de nuestro arte, para devolverle a la escena su encaje fundamental en la actuación por fuera de la hegemonía de autores e incluso directores, sabemos reconocer a las y los artistas que fogonean la teatralidad con sus composiciones. El compañero Florencio Sánchez estaba vivo y activo en la Huelga de Inquilinos de 1907, contra la barbarie habitacional del pueblo trabajador. Su lucha está activa hoy con toda la herencia de nuestra clase que busca su destino, en Guernica y en todas las tomas, contra los Falcón, los Berni, y sus patrones. Sigue vivo también en nuestra escena, poética ocupa de los cuerpos, los espacios y el tiempo, para la composición liberada. 
El compañero está presente con su ejemplo, en nuestras luchas contra la precarización, después de siete meses sin trabajo y sin ingresos.
 ¡Florencio Sánchez presente! ¡Hasta la victoria siempre! 

Andrés Mangone

martes, 10 de noviembre de 2020

Joe Biden, un defensor de la guerra imperialista


La trayectoria del nuevo presidente norteamericano. 

 La calamitosa presidencia de Donald Trump ha oscurecido hasta cierto punto la trayectoria del nuevo presidente norteamericano. ¿Quién es Joe Biden? 
 Biden es, antes que nada, un hombre de la “partidocracia” norteamericana. Fue senador de Delaware por el Partido Demócrata entre 1973 y 2009, es decir, por más de 30 años consecutivos. El elogio que recibe por su capacidad de buscar consensos es un embellecimiento de la rosca política entre los dos grandes partidos estadounidenses. 
 En su paso por el Senado, Biden fue durante mucho tiempo el presidente de la comisión de relaciones exteriores. Desde allí, convalidó los bombardeos de la Otan en la ex Yugoslavia, la invasión de Afganistán y la invasión de Irak en 2003, parte de la infame “guerra contra el terrorismo” que incluyó la instalación de centros de detención y tortura como Guantánamo, Abu Ghraib o Bagram. Más atrás en el tiempo, en 1982, apoyó al Reino Unido en la guerra de Malvinas señalando en una entrevista televisiva que “es claro que el agresor es Argentina y es claro que Inglaterra tiene razón, y debería ser claro para todo el mundo a quién apoya Estados Unidos”. 
 También fue presidente de la comisión de justicia del Senado. Desde allí, en 1994, impulsó una ley de endurecimiento de penas que provocó un salto extraordinario en las detenciones de negros y migrantes. Biden probó suerte como precandidato presidencial en 1988, pero no tuvo éxito. Volvió a intentarlo en 2008, pero abandonó tras las primarias del Partido Demócrata de Iowa. Barack Obama, el ganador de aquella interna demócrata, lo sumó como candidato a vicepresidente. 
 Joe fue el vice de una gestión que se encargó de transferir la factura de la crisis de 2008 sobre las masas, mientras rescataba al capital, y cuyo presidente fue calificado -para envidia de Donald Trump- como “deportador en jefe” debido a las millones de expulsiones de migrantes. Ese gobierno participó de la invasión contra Libia, que condujo a la desintegración del país y a la actual guerra civil. 
 En simultáneo con la carrera política de Joe, el clan Biden fue desarrollando negocios, algunos de los cuales se mezclan con la Argentina. James, hermano del nuevo presidente, asumió la titularidad de un fondo de cobertura llamado Paradigm Global Advisors. “Ese fondo sirvió para que los Biden amasaran -o intentaran amasar- fortunas. Por ejemplo, al ofrecer sus supuestas influencias a tenedores de la deuda soberana argentina, como el fondo de inversión Gramercy”, informa el periodista Hugo Alconada Mon en La Nación (8/11). James también trabajó junto a José Luis Manzano -empresario y funcionario menemista- en el auxilio de dos empresas locales endeudadas. Algunos de los socios del clan Biden aparecen involucrados en fraudes multimillonarios y uno de ellos en el soborno de un juez (ídem). 
 En el caso de Hunter, hijo del mandatario, obtuvo un cargo en la dirección de una empresa energética ucraniana (Burisma) desde el que hizo negocios multimillonarios mientras su padre era vicepresidente. Fue designado poco después de que éste ofreciera ayuda para que el país europeo incrementara su producción de gas natural. Los republicanos hicieron una campaña política, denunciando el aprovechamiento de la posición de poder para fines personales. Trump sostuvo una conversación que se hizo pública en que reclamaba insistentemente al presidente ucraniano Volodímir Zelensky que investigara a Hunter, motivo por el cual los demócratas iniciaron el fallido impeachment contra Trump por abuso de poder.
 Bien mirado, lo que tiene en común el comportamiento de los Biden y Trump respecto a Ucrania es el modo imperialista de relacionarse con este país. Unos, con el desarrollo de negocios ligados a la restauración capitalista en el este europeo (el propietario de Burisma es un connotado oligarca). El otro, por medio del apriete liso y llano y la injerencia en asuntos internos de ese país. 
 Biden llega a la presidencia con un fuerte respaldo de Wall Street y será un continuador de la política imperialista que caracteriza a los Estados Unidos, lo que vuelve infundada cualquier expectativa en una mejora de las condiciones de vida del pueblo norteamericano o en una situación más favorable para América Latina. 

 Prensa Obrera

lunes, 9 de noviembre de 2020

La Gran Revolución Socialista de Octubre

Hoy 07 de noviembre del 2020 en el mundo el proletariado celebrará de diversas formas él 103ª aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. 
 Sigue siendo antorcha que ilumina, aún en tiempos como éste. Hubo un tiempo en que el mundo vivió la experiencia de un nuevo tipo de ESTADO, sin patrones y burgueses.  
Vencedor del nazi – fascismo. 
 Ese tiempo no está cerrado.
 La chispa volverá a encender la hoguera.

 *6 de noviembre 2020 

 Aún no está claro quién será el nuevo inquilino de la Casa Blanca, por un instante los medios equiparán la información entre las elecciones en EEUU y COVID. 
 La alarma circula en los medios, los estudios de FAO, UNESCO, ONU, FMI, BM, seguro que aún faltan siglas, anuncian ya el incremento exponencial de mayor desocupación, hambruna.
 Datos que circulan, más de 200 millones de nuevos pobres. Si no asumimos alguna responsabilidad seguiremos hablando de todo esto, como quien narra una película o una obra de Eugène Ionesco. El gran drama está planteado en términos de clases sociales. 
 Una avasalla derechos, conculca libertades, intensifica la depredación, hace de la vida un calvario. Su objeto es la máxima ganancia, la apropiación de recursos y para ello el PODER y desde luego, su instrumento, el ESTADO. 
 Los otros, es decir nosotros luchamos por la vida y eso ya incluye todo. No alcanza, es necesario entrever desde donde, como y con qué. 
 Reapropiarnos de la ideología del poder de los que no tenemos poder, es valorizar la teoría y la práctica social histórica. 
Ese es el marxismo leninismo. No hay cambios, en todo caso el cambio es el agravamiento del cuadro general, más allá de algún episodio como reflejo de la lucha de clases. 
 Me permito aún siendo extenso compartir esta prédica cotidiana y sistemática, como introducción a una de las principales tareas de toda una etapa: 
 DERRAMAR IDEOLOGÍA 
 En estas horas solo se puede ser «yunque o martillo»…

 *7 de junio 2020 

 ¿Hoy finalizando 2020 donde estamos? Yo diría que esta es la anatomía de un mundo cuyos intereses está determinado por la tasa de ganancia. Es una construcción, es el asalto a la razón. La respuesta no está en la acumulación táctica para obtener gobierno, desde luego que éste no es un detalle. La respuesta está vinculada a la elevación de los niveles de conciencia que vayan más allá de lo inmediato reivindicativo, este aspecto no es un detalle, el asunto es que hace falta más. 
 ¿Por que la actividad de pensar se limita o restringe a los saberes académicos de los intelectuales reproductivistas, funcionales al enemigo de clase? Se debería observar, indagar y reflexionar desde nuestra perspectiva de clase, reapropiarnos del marco teórico, del método y por lo mismo, desde la ideología del proletariado. 
 La política es lo concreto y desde la política podemos aseverar que este es un gobierno de «derecha», es decir responde a un proyecto de clase. ¿Alcanza con esa caracterización? No, no alcanza. Usted y yo sabemos que la forma y método de aprendizaje para la lectura es el abecedario, eso es. El abecedario es para el niño el encuentro con el aprendizaje a la lectura. 
 La ideología, el método, es decir las columnas fundamentales, el MATERIALISMO HISTÓRICO y la DIALÉCTICA MATERIALISTA en última y primera instancia nos dan los fundamentos para entender el fenómeno y objeto. 
El tipo de sociedad, sus componentes y sus contradicciones. Estos aspecto que señalamos tan despreciados por la «izquierda» en sus doble variante es como el abecedario para el niño y su aprendizaje a la lectura, esto en primera instancia, es mucho más que eso. 
 No hay reapropiacion de las categorías de análisis, en general se las hace ver cómo pasadas de moda, alejado de la comprensión.
 Sinembargo veamos que en tanto abandono de categorías y conceptos, si hay una reapropiacion rápida de conceptos y adjetivos envilecedores. El «inclusivismo» está en su hora de gloria, el relato, empoderamiento y el «todas, todos y todes» encuentran amplia adopción en la «izquierda» progresista. Los fenómeno se enmarcan en un tipo de contradicción, la contradicción es la expresión de la unidad y lucha de contrarios, por lo tanto consta de dos polos unidos y en lucha.
 El posmodernismo y el «inclusivismo» es una corriente ajena y contraria a la ideología de los trabajadores. Opera como disuador interesado y funcional al enemigo de clase. 
La ruptura de esquema rígidos es válido si está imbuido por la ideología del poder de los que no tienen poder, eso es el marxismo – leninismo. Hoy, ahora siglo XXI, mundo 2020 se hace imprescindible a la luz de la práctica social, la más absoluta intransigencia en el método, en el punto de vista de clase y por lo mismo en la ideología de la clase obrera. 
 Esta situación plantea claramente el tema en función de PODER y la caracterización del ESTADO. Es decir, hablamos de un ESTADO o de un ascenso del viejo ESTADO burgués, superado dialecticamente por un desarrollo tentacular del CAPITAL FINACIERO. Esta es la fase en la que la ley de CONCENTRACIÓN – CENTRALIZACIÓN asumen su mayor protagonismo y ella se expreza en términos economicos/financiero, la superestructura refleja este fenómeno «ESTADO DE CONTROL REPRESIÓN MUNDIALIZADO. Esto es lo nuevo y esto mismo se refleja en la escasa o nula autonomía de los» viejos» ESTADOS NACIÓN. Aquella premisa de «…el capital no tiene ESTADO…» estado nación se confirma objetivamente, claro que para entender este proceso se debe también entender la concepción leninista del capitalismo. Es que estamos ante el capitalismo devenido en Imperialismo.
 Por tanto estamos ante la época del imperialismo y su opuesto unido y en lucha no es el REFORMISMO, es si la revolución proletaria mundial. 
Es el SOCIALISMO como etapa de tránsito a la sociedad sin explotados y explotadores. Dicho esto no como expresión de deseo, si como una necesidad humana e histórica. 
 Derramar ideología, colocar el debate de cara a las masas, sin prejuicios pequeños burgueses que siempre subestiman la comprensión de las masas. 
 En nada ayudan aquellos que hacen difuso estos tres aspectos: 
 1) Sociedad dividida en clases sociales con interéses antagónicos e irreconsiliable. Por tanto clases y lucha de clases. 
 2) El centro está en la explotación y por lo mismo es un tema de PODER y de ejercicio del PODER.
 3) ESTADO y forma política en que se ejerce el PODER, la FORMA y los medios para perpetuar la dominación a través de la DEMOCRACIA – DICTADURA. 
De ahí deviene la importancia fundamental de formular el CONTENIDO de CLASE. Cierro con esta frase que me arrimo el camarada mexicano Enrique: » Como decía Borges, es siempre el mismo, pero a la luz del tiempo nosotros no somos los mismos y lo leemos con otros ojos…»

 *12 de junio 2020

 Hay un extenso materialismo histórico sobre el advenimiento del fascismo. 
Hoy estamos en presencia del fascismo de nuevo tipo y ese es el GOLPE DE ESTADO DE LA GOBERNANZA MUNDIAL a la fuerza del trabajo, a los generadores de valor, es decir a la clase obrera mundial. 
 La pugna intercapitalista pone en riesgo la existencia, el autoritarismo con barniz democrático, vieja encerrona para el REFORMISMO tiene directa relación con el retraso en los escalones de conciencia de las masas explotadas. 

 PODER – ESTADO – DEMOCRACIA

 Estos tres aspectos sin formular el CONTENIDO de clase resultan absolutamente funcional al enemigo de clase y es por tanto una desviación «derechista» en el seno del movimiento. 
 La teoría de clase explica el desarrollo objetivo en una sociedad dividida en clases sociales con interéses antagónicos e irreconsiliable, la producción social y la apropiación privada revelan el tenor de la extracción de plusvalía. 
 La estructura de PODER de una clase se explica también en términos de FORMA. La FORMA puede variar y hasta alternar en función de la necesidad e interés del enemigo de clase.
 El concepto DEMOCRACIA se debe entender cómo PRINCIPIO y todo PRINCIPIÓ consta de dos polos unidos y en lucha, es por tanto fundamental formular el CONTENIDO de clase.
 La concepción reformista es la expresión del democratismo pequeño burgués y el electoralismo carente de objetivo estratégico o simplemente idealista.

 ¿Por qué importa la ideología? 

 Que ideología sería la próxima interrogante y funcional a que proyecto de clase. 
 La acción concreta, es decir la política expresa un interés de clase, de una u otra. 
¿Que diferencia media en la acción política entre una y otra clase? La ideología y está como concepción de mundo. Es entonces el diferencial la ideología del proletariado, de ahí la importancia de incorporar el punto de vista de clase, de la clase obrera y este como sujeto social de los cambios. 
 La comprensión del marxismo – tiene como piedra angular él método y este es necesario ponerlo al alcance de modo tal que admita un proceso de aprendizaje y este se construye en tanto intercambio.
 Este fenómeno esta planteado en términos de la aplicación de las categorías de análisis: Critica – autocrítica, interrogante – respuestas, objeto – sujeto, abstracto – concreto, etc. 
 La dialéctica es método en tanto y cuanto es teoría del proceso objetivo. 
El estudio de los fenómenos de la realidad se basa en el conocimiento de las leyes de su desarrollo. Todos los principios y todas las leyes del materialismo dialéctico tienen importancia metodológica.
 El perfeccionamiento de la dialéctica como método guarda relación con su desarrollo como teoría, en la medida que la dialéctica refleje en sus principios y leyes mayor exactitud, profundidad y en plenitud el objeto que estudia. 
 Es perfecta y eficaz como método de conocimiento y transformación revolucionaria de la realidad. 

 La dialéctica como sistema lógico.  

Los elementos del sistema lógico de la dialéctica se dividen en tres: Rasgos, principios y leyes.
 Los rasgos son: La materia, el vínculo, la relación, el movimiento, la conciencia, el espacio y el tiempo. 
 Los principios son:
 1) el principio de la unidad material del mundo.
 2) el principio del reflejo. 
 3) el principio del desarrollo.
 4) el principio de la unidad de lo abstracto y lo concreto en el pensamiento teórico científico.
 Las leyes: 
 1) ley de la unidad y lucha de contrarios 
 2) ley dé la transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos
 3) ley de la negación de la negación.
 La formación de la mujer/hombre nuevo tiene como aspecto fundamental la más hermosa de todas las tareas, alumbrar y ayudar a organizar el salto de calidad. Es parte del proceso de negación de un modo de producción perimido que condena a los explotados y a la misma existencia del planeta. 

 Osbaldo Zuñiga

Se realizó protesta contra la represión y el racismo en Plaza Independencia


 

 Desde las últimas horas de la tarde se concentró la protesta en repudio a la represión y el racismo, luego de los operativos represivos desplegados por el gobierno el pasado fin de semana.

domingo, 8 de noviembre de 2020

La “reunificación” alemana, ayer y hoy


 Los 30 años de una anexión (Primera parte) 

 Este 3 de octubre se conmemora el día de la unidad en Alemania. A treinta años de aquella “reunificación”, hay tres cosas que son claras. Primero, que fue en verdad una anexión del este socialista por parte de la República Federal Alemana (RFA), la Alemania Occidental. En segundo lugar, que esa anexión tuvo consecuencias sociales tremendas en el este y acentuó las diferencias entre ambas regiones, manteniéndose en los hechos dos Alemanias. Y tercero, que esa diferenciación entre este y oeste, junto a las políticas de ajuste y la crisis capitalista mundial, condujeron a una debacle de los dos partidos más importantes de Alemania (demócratas cristianos y socialdemócratas) y a un desarrollo de fuerzas políticas a su izquierda (Die Linke) y a su derecha (los filonazis de Alternativa por Alemania).
 Veámoslo punto por punto.

 Ocaso de la RDA 

Alemania quedó dividida como Estado tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Las potencias vencedoras (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética) se repartieron el territorio en distintas áreas de influencia. Posteriormente, se conformarían dos Estados, uno capitalista en el oeste y uno socialista en el este. La propia capital, Berlín, fue dividida y a partir de 1961 quedó separada por un muro erigido por el gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), el gobierno del este, afín a la burocracia de Moscú. 
 El proceso que desembocaría en la reunificación alemana tiene uno de sus puntos clave en la crisis de los refugiados que buscaban emigrar desde la República Democrática de Alemania (RDA), principalmente hacia la RFA, a partir de fines de los ’80, como resultado de la debacle del régimen burocrático. El 2 de mayo de 1989, el primer ministro de Hungría, Miklós Németh, país que formaba parte del bloque socialista, puso fin a los controles fronterizos entre su país y Austria. Esto impulsó el desplazamiento masivo de alemanes del este hacia este último país, con la intención de poder ingresar luego en la RFA u otros países de Europa Occidental. 
 Hoy se sabe que aquel acuerdo entre Austria y Hungría contó con el beneplácito no solo de la RFA y Estados Unidos sino también de Mijail Gorbachov, el presidente de la Unión Soviética, quien en su propio país impulsaba reformas pro-capitalistas. Pese a que la burocracia de la RDA había establecido asociaciones de colaboración económica con el Oeste1, tenía un gobierno reticente a las políticas aperturistas de la URSS. Por eso, el levantamiento de controles fronterizos podría ser interpretado como una maniobra conjunta del imperialismo y la burocracia rusa para acelerar un desplazamiento de Erich Honecker, el titular del gobierno en el Este. Así lo caracterizó entonces Prensa Obrera (21/9/1989). “La crisis de los refugiados parece forzada por el imperialismo y los reformistas orientales para abrir una crisis política en la RDA que permita el desplazamiento de Honecker, el llamado ‘Brezhnev alemán’ y abra el curso a una perestroika este-alemana”2. La perestroika era la reforma económica instaurada en la ex URSS por Gorbachov en dirección hacia una economía de mercado. 
 En paralelo al desplazamiento masivo de migrantes, se empezaron a producir en la RDA movilizaciones masivas contra el régimen burocrático. El 4 de septiembre de 1989 tuvo lugar la primera “manifestación de los lunes”. Estas llevaron a la dimisión de Honecker al frente del PSUA (el Partido Comunista) y de la jefatura del Estado (fue reemplazado por Egon Krenz) en octubre, y llegarían a su climax en noviembre, con medio millón de personas movilizadas el 4 de noviembre. Unos días más tarde, en simultáneo con la apertura de fronteras entre el este y el oeste, caía el Muro. 
 El gobierno de la RFA explotó la extrema debilidad del régimen burocrático para avanzar en la absorción del este. El canciller Helmut Kohl anunció a fines de noviembre en el Parlamento el programa de los 10 puntos que planteaba avanzar hacia la reunificación y que condicionaba todo apoyo económico a la adopción de una economía de mercado, la disolución del Partido Comunista y la realización de nuevas elecciones, entre otros reclamos. Esas elecciones tuvieron lugar en marzo de 1990 y arrojaron un triunfo de la alianza conducida por la democracia cristiana (CDU) con el 48% de los votos, seguido por la socialdemocracia (22%). El Partido Comunista, renombrado como Partido del Socialismo Democrático (PDS), pasó de ser la fuerza dominante de la nación al obtener el 16,5% y quedar en tercer lugar.
 Las negociaciones para una reunificación contaron con el patrocino de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra. Junto al tratado de unificación que entraría en vigencia en octubre de 1990, el tratado 2 + 4 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética) estableció la participación de la Alemania unida en la Otan, su renuncia a poseer armas de destrucción masiva y la retirada de las tropas soviéticas en el Este. Algunos sostienen que el Reino Unido fue el más reticente a la reunificación-anexión, dada la competencia que el fortalecimiento alemán suponía para el imperio británico, y que Margaret Thatcher sugirió al entonces presidente George Bush mantener la división como un modo de neutralizar a la RFA y, al mismo tiempo, mejorar los vínculos con Gorbachov, pero que terminó cediendo ante los norteamericanos3. Como parte de los acuerdos, la alicaída Unión Soviética recibió un préstamo que se terminó esfumando en el pago de intereses de deuda externa4. 

 Anexión 

Lo que fue presentado como una reunificación, se trató en verdad de una cruda anexión. En términos políticos, no se procedió a una Asamblea Constituyente para dotar de una carta magna al nuevo Estado, sino que la Alemania del este fue absorbida por la RFA de acuerdo con lo establecido en el artículo 23 de su Constitución, que permitía el ingreso de “otras regiones de Alemania”. 
 En términos económicos, se produjo un proceso de colonización y desmantelamiento industrial en el este por parte de las corporaciones del oeste. Se creó un organismo -la Treuhandanstalt- encargado de administrar las empresas estatales de la RDA. Casi el 75% de estas quedaron en manos de capitalistas del oeste y otras miles fueron directamente cerradas. A su vez, en muchos casos las empresas occidentales realizaban la compra simplemente para destruir a sus competidoras del este. Todo esto empujó el desempleo oriental al 30%. La debacle industrial se potenció como consecuencia de una unificación monetaria que significó una sobrevaluación cambiaria para la ex RDA. 
 El genocidio industrial despertó la resistencia de la clase obrera del este. A modo de ejemplo, en una fábrica de potasa y sal de Turingia los obreros realizaron una huelga de hambre, marchas y piquetes para impedir el vaciamiento, dado que la firma competía con una rival occidental. La burocracia sindical de la ex RFA no los apoyó e incluso promovió el cierre. Como resultado, en diciembre de 1993 dejó de funcionar tanto la fábrica como la Casa de Cultura y el policlínico que tenían su lugar allí5. Vale señalar aquí que la burocracia sindical de la ex RFA se vio favorecida con su propia anexión, la de los sindicatos del este, con sus respectivas obras sociales.
 El proceso de restauración capitalista en el este fue brutal, como en todo Europa del Este y en la propia Unión Soviética, y estuvo marcado por un éxodo masivo de población hacia el oeste. Quedaron cristalizadas dos Alemanias: una industrial; la otra mayoritariamente rural y vaciada, con sus habitantes sintiéndose “ciudadanos de segunda”. La pérdida de conquistas para la población del este incluyó todos los regímenes jubilatorios especiales y se extendió incluso al aborto legal, que las mujeres habían conquistado en 1972. En la actual Alemania se encuentra criminalizado. 

 Gustavo Montenegro 

 Cronología 

 4/9/89: primera “manifestación de los lunes” en la República Democrática Alemana.
 7/10/89: el gobierno reprime protestas que obstaculizaban los desfiles en el 40° aniversario de fundación del país. 
 17/10/89: enormes movilizaciones contra el gobierno de Honecker en la RDA. 
 18/10/89: el Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania vota la dimisión de Honecker al frente del país y del partido, y lo reemplaza por Egon Krenz. 
 4/11/89: medio millón de personas movilizadas en la “manifestación de los lunes”.
 9/11/89: cae el Muro de Berlín. El gobierno de la RDA acepta una convocatoria electoral. 
 13/11/89: Hans Modrow -figura importante de la transición- es electo presidente del Consejo de Ministros en la RDA. 
 19/11/89: discurso de Kohl llamando a la reunificación.
 28/11/89: el canciller de la RFA, Helmut Kohl, anuncia el programa de los 10 puntos en el Parlamento. 6/12/89: renuncia Krenz en la RDA. 
 7/12/89: primera reunión de la mesa redonda entre el gobierno de la RDA y partidos opositores, mediada por la iglesia protestante. 
 6/3/90: comienzan las negociaciones para una unificación monetaria.
 18/3/90: elecciones en la RDA, gana la alianza encabezada por la Democracia Cristiana (CDU). 
 12/4/90: Lothar de Maiziere (CDU) es electo primer ministro en la RDA.
 1/7/90: entra en vigor el tratado para la Unión Económica, Monetaria y Social.  
3/10/90: se firma el tratado de unificación. 
 2/12/90: elecciones federales en la “nueva” Alemania, gana la CDU y abre camino a la reelección de Kohl. 

 Notas . 
 1 “La caída del Muro de Berlín”, Prensa Obrera N° 1.108 (12/11/09).
 2. Citado en “La caída del Muro de Berlín”, ídem.
 3. En Germany Unified and Europe Transformed (Harvard University Press, 1997), el exfuncionario de la Casa Blanca Philip Zelicow y la exsecretaria de Estado Condoleeza Rice refieren un contacto telefónico entre Thatcher y Bush en que la primera ministra le expresa sus temores.
 4. Jorge Altamira: “La segunda violación de Alemania” (En Defensa del Marxismo N° 1, octubre 1991). 
 5. El dato es referido por la exparlamentaria de la RDA Dagmar Enkelmann, en una entrevista en el sitio de la Fundación Rosa Luxemburgo (7/7/20).

La “reunificación” alemana, ayer y hoy (parte II)


Los 30 años de una anexión

 Tras la “reunificación”, la burguesía alemana se valió del desempleo en el este para presionar a los trabajadores del oeste y avanzar en un ataque generalizado contra los salarios y en políticas de flexibilización laboral. Al mismo tiempo, la reunificación fue seguida por la formación de la Unión Europea en 1993 y la adopción del euro unos años más tarde. El surgimiento de la UE consagraría el dominio del viejo continente por parte del binomio franco-alemán y establecería normas de ajuste del gasto para limitar el déficit fiscal y el endeudamiento. 
 En función de estos objetivos, el sucesor de Kohl, el socialdemócrata Gerard Schröeder, impuso entre 2002 y 2004 -en cogobierno con los verdes- un aumento de la edad jubilatoria (de 65 a 67 años) y normas antilaborales (recorte del seguro de desempleo, desarrollo de “mini-empleos” precarios y mal remunerados, etc.), lo que contribuiría al hundimiento de la socialdemocracia en los comicios subsiguientes.
 Las consecuencias sociales del proceso de anexión, combinadas con las políticas de ajuste y rescate de la burguesía ante las sucesivas crisis capitalistas, impulsaron el desarrollo de fuerzas políticas alternativas a los dos grandes partidos (democracia cristiana y socialdemocracia), primero en el este y luego en todo el país.

 El caso de Die Linke 

Tras su derrumbe en los primeros años de la reunificación (en los comicios federales de 1990 obtiene el 2,4% de los votos), el viejo partido comunista -reconvertido en Partido del Socialismo Democrático- fue recuperando ímpetu. En 2007, la fusión de esta fuerza -entonces llamada Partido de la Izquierda- con un desprendimiento de la socialdemocracia conocido como Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social (WASG), conducido por Oscar Lafontaine (1), dio origen a Die Linke (La Izquierda). Dicha coalición se ubicó como la cuarta fuerza nacional en las elecciones de 2009, con el 12% de los votos, superando a los verdes. En el este sus porcentajes fueron aún mucho mayores. Capitalizó el derrumbe de la socialdemocracia, que había formado una coalición de gobierno con la democracia cristiana.
 Tras este empuje inicial, Die Linke retrocedió sobre todo en la ex RFA y perdió un millón de votos en 2013 (8,6%). Sin embargo, el segundo lugar que obtiene en Turingia en 2014 le va a permitir liderar por primera vez un gobierno, con el apoyo de socialdemócratas y verdes (como fuerza minoritaria, ya secundaba un gobierno del SPD en Brandeburgo).
 No tenemos aquí el espacio suficiente para hacer un examen detallado de las posiciones y la política de Die Linke, pero en resumidas cuentas, apunta a una democratización del régimen capitalista, tanto en el plano político como económico, en la perspectiva de un “socialismo democrático que se ajuste a los problemas y posibilidades sociales y mundiales del siglo XXI”. En el Parlamento Europeo, integra un bloque junto a Syriza -quien aplicó las políticas de ajuste de la Troika en Grecia- y Podemos, que cogobierna actualmente en España junto al partido socialista. 
 En su programa de Erfurt (2011), Die Linke plantea un quimérico “reinicio de la Unión Europea como una unión pacifista, democrática, social, ambiental”, e incluso señala que en su fundación “ayudó a consolidar la paz entre los Estados miembros”, soslayando que siempre ha sido la vía de dominación del grueso de Europa por parte del eje franco-alemán. La adaptación a las instituciones existentes se revela también en su respeto del “Estado de derecho” y del “derecho internacional”, e incluso plantea un “fortalecimiento de las Naciones Unidas” para el “entendimiento entre los Estados y las sociedades en el mundo” (2). 
 En las últimas elecciones federales, las de 2017, Die Linke logró un ligero crecimiento (9,3%), sin llegar a los porcentajes de 2009. Si se observan los resultados electorales de las elecciones regionales subsiguientes, se ve un fenómeno curioso: con la excepción de Turingia y Berlín, donde sigue creciendo, se produce un fuerte retroceso de Die Linke en el este del país, mientras logra avanzar en algunos estados del oeste, aunque desde porcentajes más modestos. Esto obedece probablemente al enorme desarrollo de los nazis de Alternativa por Alemania (AfD). 

 La extrema derecha y el “cordón sanitario”

 Precisamente, otro de los grandes fenómenos políticos de estos años es el de AfD, una fuerza de extrema derecha surgida en 2013, fundada por el periodista Konrad Adam, el profesor de economía Bernd Lucke y Alexander Gauland, un ex miembro de la CDU. Este partido medró en el malestar popular en el este y en el malhumor más general ante la crisis, con un planteo hostil a la Unión Europea y de retorno al marco. Al mismo tiempo, se caracteriza por su vehemente ataque a los migrantes, que empezaron a llegar masivamente a Europa en esta década, como una de las consecuencias de las guerras imperialistas en África y Medio Oriente. 
 En sus primeras elecciones federales, la AfD quedó fuera del parlamento por algunas décimas, al no superar la barrera del 5% que establece el sistema electoral. Pero en las federales de 2017, se transformó en la tercera fuerza con más del 12% de los votos y consagró una importante bancada. Además, en las elecciones regionales obtuvo votaciones por encima de los dos dígitos en el este (en Sajonia, por ejemplo, logran el 27,5% en 2019) y buenos resultados en el oeste. 
 En el caso de Turingia, la AfD se transformó en la segunda fuerza con el 23,4%. Para desbancar a Die Linke del poder, se formó una coalición entre Alternativa por Alemania, la CDU y los liberales. La importancia de este acuerdo es que por primera vez se rompía el llamado “cordón sanitario” por el que los partidos “democráticos” rechazaban acuerdos de gobierno con los filonazis (3). 
 El pacto en Turingia abrió una crisis en la CDU y en el partido liberal. Por eso, la iniciativa finalmente naufragó y Die Linke se mantuvo en el poder, repitiendo el acuerdo con los socialdemócratas y los verdes. Pero el conflicto no se disipó: la jefa de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbuaer, contraria al acuerdo de Turingia, anticipó su renuncia al cargo y se abrió una puja política por su sucesión, que enfrenta fundamentalmente a la canciller Angela Merkel con el ala derecha de su partido.
 Si bien Merkel se opuso al acuerdo de Turingia y la línea predominante para afrontar la crisis sigue siendo la de la “gran coalición” (CDU-SPD), se ha roto un tabú en la burguesía alemana, que empieza a mirar con otros ojos a la extrema derecha. La AfD no es un partido de outsiders, ya vimos que uno de sus fundadores proviene de la CDU. En 2018, trascendió que un jefe de la inteligencia interna alemana filtraba información a miembros del AfD, incluyendo datos sobre “terroristas islámicos” en el país. Todo esto se supo apenas días después de una serie de mítines ultraderechistas en la ciudad de Chemnitz contra los refugiados. El ataque a los migrantes, cabe señalar, caracteriza las propias campañas electorales de los políticos del arco “democrático”. 
 Afortunadamente, se han registrado importantes contramanifestaciones contra las bandas derechistas en estos años. Los mencionados mítines de Chemnitz fueron respondidos por una gigantesca movilización y festival de 60 mil personas, bajo la consigna “nosotros somos más”. 
 El escenario político alemán registra un tercer fenómeno político relevante que es el desarrollo de los verdes, una fuerza política completamente asimilada al régimen, pero que ha logrado canalizar a su favor las multitudinarias movilizaciones en defensa del medio ambiente. En las euroelecciones de 2019 fue segunda fuerza con el 20% de los votos y en las últimas elecciones de Hamburgo obtuvo el 24%, quedando también en segundo lugar. 

 30 años no es nada

 A treinta años de la reunificación alemana, la diferenciación este-oeste sigue siendo palpable. Más de 3,7 millones de personas emigraron hacia el oeste hasta 2019. Cuenta con 68 millones de habitantes, contra los 13,6 millones que habitan el este, la misma cantidad que hace 114 años. El desempleo es de 4,7% en el oeste y de 6,6% en el este. El ingreso mensual, de 3.330 euros en el oeste y 2.690 euros en el este (4). De las 500 empresas más grandes del país, solo 36 están radicadas en el este (5). La propia Merkel ha declarado que “la reunificación alemana oficial, eso ha finalizado. Pero la unidad de los alemanes, su unidad no fue completada totalmente el 3 de octubre de 1990, y sigue siendo el caso hoy en día” (6). 
 En este escenario, es importante un planteo de unidad de los trabajadores del este y el oeste, de nativos y migrantes, contra las políticas de ajuste capitalista. Y, en oposición a la Unión Europea imperialista y el nacionalismo xenófobo, la perspectiva de un gobierno de trabajadores que expropie al capital y la unidad socialista de Europa. 

Gustavo Montenegro 

Notas
 (1) En una curiosa parábola, Lafontaine aboga hoy por una unificación de Die Linke con la socialdemocracia.
 (2) Documento consultado en la página de Die Linke (versión en español).
 (3) En el mismo sentido, en la pequeña localidad de Waldsiedlung, cerca de Frankfurt, el consejo municipal eligió como alcalde en septiembre de 2019 a un miembro del Partido Nacionaldemócrata (PND), otra fuerza de extrema derecha, con el apoyo de la CDU e incluso de la socialdemocracia (BBC, 9/9/19).
 (4) Ídem, 8/11/19.
 (5) La Vanguardia, 4/10/19. 
(6) Associated Press, 3/10/19.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Las provocaciones de Trump y un Biden golpeado


Estados Unidos ha entrado en una crisis de magnitud, aunque con aviso previo. De un lado, Trump se ha declarado vencedor del comicio e impugnado cualquier resultado que no corresponda a la votación que tuvo lugar el martes 3, lo que significaría dejar afuera del cómputo a cien millones de personas que sufragaron por correo o lo hicieron en forma adelantada. Enseguida pidió la intervención de la Corte Suprema, como había asegurado que lo haría antesde la votación. Las redes sociales (google, twitter, facebook) han bloqueado la circulación de sus planteos, inscribiéndolos en la condición de desinformación. Varios estados tienen establecidos tres días siguientes a los comicios para procesar los votos emitidos con anterioridad, en especial el que más disputado suscita – Pennsylvania. El Servicio Postal ha anunciado que no tiene condiciones para certificar la totalidad de sobres en su poder y enviarlos a tiempo para su conteo. Es la crisis que se había denunciado con anterioridad a las elecciones. 
 El otro aspecto, es que no se verificó el alud de papeletas a favor de Biden, que anunciaron las encuestas, ni la conquista de varios estados con un predominio republicano. Es decir que los comicios no dieron vuelta de página a los cuatro años de Trump; en el caso de triunfar, Biden inauguraría un gobierno extremadamente débil. Queda al desnudo que la campaña demócrata no apeló a los intereses de las masas postergadas, en el peor momento, cuando la pandemia arrasa Estados Unidos y hay un ascenso fenomenal de contagios en el medio oeste y el centro del país, precisamente la región que votó por Trump, el cual hizo campaña en contra de una lucha sanitaria contra la pandemia. Como ya le ocurriera a Hillary Clinton hace cuatro años, la campaña demócrata apuntó hacia temas progresistas, como el cambio climático, pero se guardó de poner al frente la salida a la miseria social, cuando hay once millones desocupados y la participación de los asalariados en el ingreso nacional ha caído de un pasado 70% a menos del 50. La izquierda ‘socialista’ del partido demócrata ha quedado atrapada en esta crisis, debido a su apoyo incondicional al que llamó, vergonzosamente, el ‘mal menor’. La misma candidatura de Biden, que mostró los límites personales que tiene para ejercer la presidencia, es una muestra de la decadencia que el partido demócrata trató de disimular con una candidata joven de familia indo-jamaiquina.
 El fracaso del partido demócrata diseña el largo plazo que espera a la crisis que estos comicios han llevado a la superficie. Desde un punto de vista de conjunto, Estados Unidos asiste a una pandemia que se encuentra fuera de control y un sistema de salud agotado y quebrado. Desde el punto de vista económico, el FMI se acaba de quejar que los u$s12billones inyectados a la economía para evitar una bancarrota generalizada, no han servido para impulsar la demanda agregada, pues el dinero fue enteramente al campo de la especulación financiera. 
 La situación del momento está condicionada al resultado definitivo que salga de las urnas, y a la diferencia de votos que registre el Colegio Electoral, lo que supone, además, que esa diferencia sea clara en los estados que determinarán el resultado general. 
 Si las cosas pasan a mayores, Estados Unidos oscilará entre una decisión de la Suprema Corte, de ultraderecha, y el establishment de seguridad y las fuerzas armadas. La crisis de régimen político en Estados Unidos se proyectará sin ninguna duda fuera del país, en especial a Europa y también a América Latina. 

Jorge Altamira 
 04/11/2020

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Crisis sanitaria, económica y fraude en EEUU

En el último día de elecciones, la pandemia llega al peor momento en Estado Unidos. En un solo día se registraron más casos que en los primeros tres meses (abc, 3/11). Hasta ayer hay 9.268.896 casos confirmados de COVID-19 desde que comenzó la pandemia en los Estados Unidos y 231.353 muertes, según Johns Hopkins. Al menos 31 estados han establecido nuevos récords de casos promedio diarios en la última semana, con algunos de los más afectados ahora en el Medio Oeste de importancia electoral y el llamado “rusty belt” (cinturón de óxido en su traducción al castellano), y muchos estados ahora están reimponiendo restricciones en un esfuerzo por reducir la propagación. En esos estados se definió la elección de 2016 a favor de Trump.
 Se decide hoy presidente en “Una nación con casi un 8 por ciento de desempleo y de luto por más de 231.000 muertes por Covid, donde cuatro de cada cinco estadounidenses dicen sentirse nerviosos por el futuro del país”, dice el New York Times (2/11). Hay 12,6 millones de desocupados, cinco millones más que en 2016. Esto es a pesar de los 2,2 bllones de dólares de ayuda a las empresas, y se espera una caída de 2,5% del PBI (ídem).
 La crisis sanitaria ha moldeado las elecciones, que se desenvuelven en el marco de una crisis política. Más de 90 millones de estadounidenses ya votaron por correo o personalmente. La mayoría de los estados de todo el país informan de una participación récord en las votaciones anticipadas este año. 
 El proceso de votación por correo implica que los trabajadores del correo tendrán que sacar manualmente las papeletas de sus sobres y verificar si son válidas antes de que puedan introducirse en las máquinas de tabulación. Muchos han advertido que es posible que el proceso de escrutinio no se complete el día de las elecciones, lo que retrasa los resultados. Esto ha generado muchas denuncias de fraude. Durante las últimas semanas Trump atacó la votación por correo, amenazó con movilizar a los fascistas a las urnas y los republicanos trabajan horas extras para privar del derecho al voto a tantos votantes como sea posible.

 Manejo de la pandemia

 La mayoría de las encuestas muestran que para la población Trump manejó mal la pandemia y esto puede ser decisivo. La cantidad de casos, muertes y ocupación de camas subió en las últimas semanas de manera dramática. Según las estimaciones de Stanford, en los 18 actos de campaña de Trump se provocaron más de 30.000 contagios y 700 fallecidos (ámbito, 1/10). 
 En un acto de Florida, Trump sugirió que podría despedir a Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y miembro del grupo de trabajo sobre el coronavirus de la Casa Blanca, en caso de ganar las elecciones. Fauci le había dicho al Washington Post que el país “no podría estar posicionado en peor situación” de cara al invierno y necesitaba hacer un “cambio abrupto” en su enfoque de la pandemia. Fauci también dijo que la campaña de Biden analiza la pandemia desde una perspectiva de salud pública, mientras que la administración Trump está más centrada en la economía. 
 “En una encuesta de NBC News / Wall Street Journal publicada ayer, el 55% de los encuestados dijeron que piensan que lo peor está por venir con la pandemia, en comparación con el 25% que dijo que lo peor ya pasó. Una encuesta de Pew Research de principios de mes encontró que el 57% de los votantes registrados confiaban en que Biden podría manejar la pandemia, en comparación con el 40% de Trump” (Cidrap, 2/11).
 La crisis política y económica que sacude al país –en donde las elecciones son simplemente un episodio en su desarrollo– emerge potenciada por la pandemia y hace estallar todas las barreras de contención que se le presentan a su paso. 

Emiliano Monge

El Che Guevara, luchando por el socialismo en Cuba y el mundo


martes, 3 de noviembre de 2020

Ecuador bajo la tutela del FMI


El pacto con el organismo financiero marca el comienzo del proceso electoral. 

 El miércoles 30 de septiembre se conocía ante los ojos del mundo la aprobación de un nuevo pacto entre el gobierno de Lenín Moreno y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El acuerdo llega en medio de un Ecuador sumergido en lo más profundo de las turbulentas aguas de la crisis capitalista mundial. El déficit fiscal llega a casi un 9% del PBI y la caída internacional de los precios petroleros han agudizado todas las contradicciones que caracterizan a la dolarizada economía nacional (sus ingresos dependen del crédito internacional y del comercio exterior). Para cumplir con las exigencias de este préstamo, cuyo monto trepa a unos 6.500 millones de dólares –y con las demandas de los bonistas de la deuda reestructurada-, el programa del FMI supone un ajuste homérico contra los trabajadores. El paquete contiene componentes explosivos como el aumento del IVA de un 12% a un 15%, despidos generalizados y disminución de salarios –junto a una “modernización” de los contratos laborales-, una profundización en los recortes ya consumados a la educación, y de conjunto una poda del gasto público de características mayúsculas. A esta deuda, además, se le agregan los préstamos tomados con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y con China.
 Para tener una idea de las dimensiones del quebranto nacional, los primeros 2.000 millones de dólares que llegaron del empréstito serán utilizados, según Lenín Moreno, para saldar cuentas con proveedores del Estado, municipios, extrabajadores de empresas públicas, y con compensaciones jubilatorias (El País, 6/10). El jueves 22 de este mes, miles de trabajadores y campesinos rechazaron en las calles el reciente acuerdo de marras y la bancarrota social a la que están siendo conducidas las masas laboriosas de la mano del gobierno y el conjunto de la clase capitalista. 
 El préstamo del FMI arriba después de la consumación de la reestructuración de la deuda por casi 17.400 millones de dólares con el conjunto de los acreedores internacionales, entre los cuales se hallan grandes jugadores como BlackRock, BlueBay Asset Management y Ashmore, que se han visto beneficiados con el reconocimiento de tasas de interés por encima de la media internacional. 

 Arena política 

  Es evidente que el mencionado pacto con el FMI condicionará todo el proceso político por venir, y con ello al próximo gobierno. A solo 4 meses de las elecciones presidenciales, las fuerzas políticas intervinientes ya se encuentran completamente sumidas en esta órbita. El presidente Lenín Moreno no se postula para una reelección, con lo que transfiere a su sucesor parte de la tarea del ajuste. 
 Los dos candidatos mejor posicionados en las encuestas, el banquero Guillermo Lasso (que encabeza una alianza entre CREO y el Partido Social Cristiano) y el candidato del correísmo Andrés Arauz, hicieron algunas críticas al acuerdo. El primero rechazó el aumento del IVA (El Universo, 14/10) y el segundo planteó una “renegociación”. Pero ambos se reunieron con el FMI a mediados de septiembre y según los funcionarios de Kristalina Georgieva todos los candidatos con los que se entrevistaron “aprecian la ayuda” del organismo financiero (El País, ídem). 
 Tanto Lasso como el correísmo convalidan una línea de ajuste y de sometimiento al capital financiero. Sus reparos solo expresan el temor a las consecuencias socialmente explosivas del acuerdo con el FMI, en un país que viene de un levantamiento popular. 
 Sobre las elecciones, en las que compiten 17 candidatos, algunos analistas auguran una polarización política entre la correísta Unión por la Esperanza y la derecha nucleada alrededor de Lasso. El derrumbe del gobierno es total: la candidata de la oficialista Alianza País, Ximena Peña, obtiene guarismos marginales en todas las encuestas. E incluso se desmarcó de Lenín Moreno, al que le reclamó renunciar a la presidencia del partido. Las brutales políticas de ajuste y el desmanejo de la pandemia, con los cadáveres acumulándose en las calles de Guayaquil, han sellado la suerte del mandatario. 
 En el caso del expresidente Rafael Correa, su proscripción electoral derivó en la candidatura ya mencionada de Arauz. En el caso del vice, la candidatura pertenece al empresario Carlos Rabascall, un elemento elegido por el mismo Correa, cuya designación puede ayudar a dilucidar el carácter que adquiriría una posible vuelta del correísmo al poder. 
 Pachakutik, el brazo político de la Conaie, organización que jugó un rol protagónico en el levantamiento contra la anulación de los subsidios al combustible, presenta como candidato a Yaku Pérez, un referente indígena que fue prefecto de la localidad del Azuay. Rechazó reunirse con la delegación del Fondo y plantea una revisión de los acuerdos. Pachakutik aparece como tercera fuerza en varios sondeos. 
 La candidatura de Pérez no se presenta como la candidatura de la rebelión de octubre sino que asume una tónica conciliadora. “No queremos que los ricos se vuelvan pobres. Sino que los pobres tengan bienestar, trabajo, salud, educación” (El Comercio, 6/10), dijo en la inscripción de candidaturas. Además, hizo un llamado a la reconciliación, a deponer los “odios” y “venganzas” y manifestó su disposición a gobernar para los 18 millones de ecuatorianos. 
 Esta conciliación que pregona Pachakutik es inviable, porque justamente la riqueza de los grandes grupos económicos se asienta en el despojo y el empobrecimiento de las grandes masas. 

 Perspectivas

 El proceso electoral no debe hacer perder de vista que el ajuste de Lenín Moreno sigue su curso. Es necesario quebrar el pacto con el FMI en las calles, por medio de un plan de lucha de las organizaciones obreras, indígenas y estudiantiles. El fin del sometimiento al capital internacional y de las penurias que padecen los trabajadores y campesinos ecuatorianos solo podrá ser obra de una acción histórica encabezada por ellos mismos. 

 Nazareno Kotzev

Guernica: “violencia y propiedad privada”

Un informe publicado en la Revista Crisis, elaborado por el Equipo de Investigación Política (EDIPO), ahonda en los intereses y negociados detrás de los terrenos de Guernica desalojados el pasado jueves, iniciados bajo la última dictadura genocida. 
 La propiedad de Guernica -donde pretende construirse un lujoso country con canchas de golf y lagunas artificiales-, fue adquirida por Bellaco SA el 20 de octubre de 1983, y escriturada el 24 de dicho mes. La empresa fue fundada poco antes, el 10 de mayo de ese mismo año, y fue presidida hasta su muerte, en 2013, por Cesar Emilio Pérez Pesado, apodado “Copete”. Su hijo es el actual presidente de la empresa, Gervasio Pérez Pesado.
 “Copete” Pérez figura como integrante del gobierno de la Junta Militar por lo menos entre 1980 y 1982. Según el Decreto Secreto 1173 de 1980, el 30/5/1980, “el señor asesor de la Subsecretaría General doctor don César Emilio PÉREZ PESADO, fue designado para acompañar al presidente Videla en un viaje oficial a la República Popular China”. (Revista Crisis, 31/10). Otra de sus relaciones fuertes era el intendente de facto de La Plata entre 1981 y 1983, Abel Blas Roman, con quien compartía el Estudio Pérez Pesado-Roman desde 1964. 
 “Copete” dejó a sus herederos, además de los terrenos de Guernica ,“4 lotes en Berazategui, un predio en Dolores, tres propiedades en La Plata, otro predio en Pilar y 15 campos en Olavarría” (Idem). Desde 2018, Bellaco SA ha dejado de pagar los impuesto a ARBA, adeudando casi un millón de pesos. En junio 2019, hizo lo mismo con la obra social y el seguro de sus trabajadores. 
 En Guernica se han conjugado los elementos que dejan a la luz a los verdaderos expropiadores de los trabajadores, los capitalistas, que han lucrado ininterrumpidamente con el acceso a la vivienda de los trabajadores en favor de sus intereses especuladores con la tierra. Que Bellaco SA haya adquirido las 360 hectáreas que reclama como propias en Guernica durante la dictadura demuestra la continuidad de un régimen social contra los trabajadores, ningun gobierno pretendidamente democratico desconoció estos negociados, como tampoco lo hicieron con la deuda externa que “honran” con el hambre del pueblo. El Estado “democrático” ha legalizado esta rapiña consumada bajo la represión dictatorial.

 Joaquín Antúnez 
 02/11/2020

lunes, 2 de noviembre de 2020

Hundimiento económico y sanitario en Italia


Más de 30 mil casos diarios. El gobierno rechaza el retorno a la cuarentena. 

 El panorama sanitario, así como el social y el económico, vuelve a mostrarse sombrío para los italianos. Con más de 30 mil nuevos casos diarios de Covid-19 registrados oficialmente y con un promedio de 200 muertos por día la situación se aproxima a la vivida en marzo cuando el sistema de salud italiano colapsó y se agotaron los insumos y la disponibilidad de camas para atender a todos los enfermos graves. Sin embargo, algunos aspectos del actual cuadro indican la posibilidad de que la situación se vuelva más grave aún. Por un lado, porque a diferencia de lo ocurrido en la primavera boreal, la pandemia no se encuentra focalizada en regiones particulares, sino que, con cerca de 10 mil focos activos, el virus está presente en el conjunto del país. Por el otro, porque la mayor difusión del Covid-19 hace que un grupo más masivo de la población, en particular los jóvenes donde se detecta la mayor prevalencia, se transforme en el vector que lleve la enfermedad a los sectores más vulnerables en términos médicos.
 El gobierno viene desoyendo a los especialistas que pronosticaron una situación como la actual y sus tendencias catastróficas. Hace dos semanas se dio a conocer una carta firmada por más de 100 científicos en la que verificaban el crecimiento vertiginoso de la ocupación de camas de terapia intensiva y reclamaban al gobierno la necesidad de tomar “medidas drásticas” (La Nación, 23/10). Recién en los últimos días y con un crecimiento de un 50% en la cantidad de casos registrados el Ejecutivo a cargo de Giuseppe Conte implementó algunas medidas de aislamiento parcial como la restricción horaria para bares y restaurantes y se evalúa la posibilidad de otras nuevas como el cierre de los centros comerciales los fines de semana o la restricción del tránsito entre regiones. El argumento con el que el gobierno rechaza la instauración de disposiciones más severas es el de no querer afectar la economía nacional, a pesar de que los lugares de trabajo son el ámbito fundamental de transmisión. Como en la etapa original de la pandemia, el norte industrial y en particular Milán y toda la región de Lombardía son la zona donde más contagios se detectan. 
 La situación es dramática para los trabajadores. A pesar de la vigencia de la prohibición de despidos, el desempleo no ha parado de subir hasta orillar el 10%, que entre los menores de 25 asciende al 30%. Las cámaras patronales como la Confindustria anuncian una caída de la actividad industrial del 10% en 2020 y la pérdida de 410.000 empleos (eleconomista.es, 10/10). El levantamiento de las medidas de cuarentena no ha modificado el cuadro calamitoso en el que se encuentra la economía. Sí, en cambio, agravó la crisis sanitaria.
 No está en carpeta para el centroizquierdista Conte la adopción de un curso que implique la clausura de las actividades económicas no esenciales, la garantía de ingresos para las familias trabajadoras y la centralización de los recursos para equipar al sistema de salud. A pesar de la “precaución” gubernamental, la crisis política crece, miles de personas se han manifestado contra las limitadas medidas adoptadas por el gobierno, insufladas fundamentalmente por grupos derechistas. Algunos gobiernos regionales, como el de Piamonte, volvieron a solicitar la asistencia del ejército para intervenir ante el desborde de la pandemia.
 El conjunto de la situación reclama una intervención decidida de la clase obrera en el escenario político alrededor de un planteo frente a la crisis sanitaria (centralización del sistema de salud, comisiones de seguridad e higiene en los lugares de trabajo y los barrios, prohibición de despidos) y de un programa de independencia de clase, para que la crisis la paguen los capitalistas, los responsables de la actual catástrofe económica y sanitaria. 

 Leandro Morgan

domingo, 1 de noviembre de 2020

Repudio de federación de cooperativas de vivienda al desalojo en Guernica


La organización uruguaya se pronunció por medio de un comunicado. 

 El megaoperativo represivo que desalojó la toma de Guernica, el jueves 29, despertó múltiples pronunciamientos de repudio. A continuación, compartimos el comunicado emitido por la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM).

 Contra el desalojo de la ocupación de tierras de Guernica en Argentina 

 En un descomunal operativo, propio de una fuerza de ocupación, abriéndose paso con balas de goma y gases lacrimógenos, están desalojando a las 1.400 familias que pelean por un pedazo de tierra para vivir en la República Argentina.
 La Dirección Nacional de FUCVAM repudia dicha represión que en forma salvaje quemando las casillas humildes de la gente se desplegó en el territorio y ya hay más de 40 detenidos ferozmente reprimidos.
 Llamamos al conjunto de organizaciones que luchan por la vivienda a pronunciarse y exigir el cese de la represión en forma urgente.
 Miles de hermanos y hermanas Latinoamericanas sufren a diario el flagelo de no poder contar con una vivienda digna y adecuada.
 La vivienda es un derecho y no una mercancía.  
Toda la solidaridad con la ocupación de Guernica. 

 Dirección Nacional de FUCVAM

La Unión Ferroviaria de Uruguay condenó el desalojo en Guernica

Compartimos el comunicado del Consejo Directivo de la Unión Ferroviaria de Uruguay, ante el reciente desalojo de la toma en Guernica.

 Ante la salvaje represión ordenada por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires Axel Kicillof, contra las familias ocupantes en Guernica. 
 Quemando infamemente las viviendas, con sus pertenencias, vanagloriándose luego los verdugos por las redes sociales, con total impunidad y desprecio del dolor de las familias. 
 Dejando bebes, niños y ancianos en total desamparo. 
 Declaramos nuestro más profundo rechazo y toda nuestra solidaridad con nuestros hermanos del otro lado del río de la Plata. 
 Estas acciones definen quien realmente está del lado del Pueblo y quien del lado de los patrones, independientemente de los discursos electorales y promesas.
 Libertad para los detenidos!!
 Fuerza familias desalojadas de Guernica!! 
 Arriba los que luchan!! 

 Consejo Directivo Unión Ferroviaria (29/10)

Brasil: una olla a presión

El 26 de octubre, un decreto presidencial (Nº 10.530) abrió las puertas del Sistema Único de Salud (SUS), estatal, al que recurre el 75% de la población (47 millones de personas tienen planes privados) y las empresas privadas, incluídas ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) bajo régimen de subcontratación (“Estado subsidiario”). Un primer paso hacia la privatización completa del sistema sanitario del país (y también, claro, hacia una catástrofe ya no sólo social, sino humana).
 El batifondo que se armó en redes sociales y medios de comunicación fue de tal tamaño que obligó a Bolsonaro a promulgar, 24 horas después, otro decreto (N°10.532), anulando al precedente, con la justificación de que éste “no había sido entendido”. Un hecho sin precedentes en la historia republicana. Entendimiento era lo que sobraba. Las empresas privadas, es bien sabido, se niegan a realizar tests del Covid 19 inclusive a sus afiliados, o sea, a los que ya los pagaron. Y las ONGs estuvieron “a la vanguardia” de los desvíos de fondos públicos destinados al combate a la pandemia, lo que provocó la caída del hipercorrupto gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, um “bolsonarista de la primera hora”. Bolsonaro quería poner no sólo a los capitalistas, sino a los chorros bajo proceso judicial, como responsables por la salud de la población, en medio a una pandemia que ya provocó 160 mil muertes (las contabilizadas, hay subnotificación).
 ¿Cual es la clave de semejante barbaridad? Las empresas privadas de salud perdieron clientes entre el primero y el segundo trimestre -los ingresos cayeron de R$ 59 mil millones a R$ 57 mil millones-, pero los gastos también disminuyeron: de R$ 56 mil millones a R$ 47 mil millones, según una encuesta de las 100 empresas más importantes del sector. El lucro neto pasó de R$ 2 mil millones a R$ 9 mil millones. Pero el mercado se está achicando: muchos dejan de pagar (desempleo o subempleo) y no hay para donde expandirse. Como declaró una abogada especialista: “El movimiento del sector privado para ingresar al SUS a través de la atención primaria tiene que ver con el contexto general de empobrecimiento de la población brasileña y el desempleo crónico.
 La crisis económica proyecta restricciones financieras para la clientela tradicional de planes de salud. Como resultado, la atención primaria se vuelve cada vez más interesante, desde un punto de vista comercial”. Se quiere abrir la puerta para el saqueo de las finanzas públicas y de los últimos centavos en los bolsillos de los pobres, en beneficio del gran capital (chorros incluídos). La crisis económica se proyecta en todos los sectores, y no perdona a la salud. Se quiere aprovechar la catástrofe del Covid 19 para proceder a una gran expropiación, en beneficio del capital. Fracasó (por ahora), sin que hiciera falta una gran movilización, sino sólo la sombra de ella. Pero el transatlántico brasileño hace agua por todos lados. En los primeros ocho meses de este año salieron del país US$ 15,2 mil millones, el mayor volumen para el período desde que el Banco Central comenzó a producir estadísticas sobre fuga de capitales, en 1982. Al mismo tiempo, los inversionistas extranjeros retiraron R$ 88,2 mil millones de la Bolsa de valores brasileña de enero al 29 de septiembre, el doble del monto registrado en todo el año pasado. En Brasil no hay control sobre la entrada y salida de capital.
 La acentuación de la pandemia en Europa y los EEUU provocó una fuerte caída bursátil en las metrópolis capitalistas. Nada que se compare al Brasil, donde la única Bolsa (Bovespa) cayó 5% en un sólo día, un movimiento de pánico. El dólar se disparó casi a R$ 6, y el Banco Central tuvo que usar sus cada vez más exiguas reservas (actualmente US$ 343 mil millones, R $ 1,9 billones) para evitar una corrida bancaria, que comprometería a todo el sistema financiero. La devaluación y la carestía son un hecho palpable en la vida cotidiana, y llegan a los ítems básicos de supervivencia (arroz y frijoles, cada vez más caros, para no hablar de remedios).
 A diferencia de Bolivia o Chile, en Brasil las luchas han sido parciales, aunque de gran envergadura en algunos sectores (salud, metalúrgicos de Paraná y São José dos Campos), llegando a huelgas nacionales (Correos). Lo que esos combates demostraron es que la bronca y la disposición de lucha existen, contra la carestía, el desempleo y el achatamiento salarial. Una crisis “por arriba”, producto del descalabro económico, puede precipitar todo. En esas condiciones tienen lugar las elecciones municipales (15 de noviembre), en casi 5.600 municipios, en las que el único resultado seguro es un recule significativo del “bolsonarismo” victorioso en 2018. Sin que haya, sin embargo, en el terreno electoral y político, una izquierda que, en su actividad y en su propuesta política, traduzca programáticamente la envergadura de la crisis y las tareas de la organización política independiente de los explotados. Lo que contrasta con la gran actividad de activistas y corrientes clasistas en todos los sectores. Organizarla políticamente es la gran tarea que se plantea a la vanguardia obrera y revolucionaria brasileña.

 Osvaldo Coggiola 
 30/10/2020