jueves, 11 de octubre de 2018

¿Cómo se engendró el monstruo Bolsonaro?

Algo cambió el domingo en la política latinoamericana. La foto asusta: casi 50 millones de brasileños y brasileñas votaron por un proyecto abiertamente fascista. El 46% del electorado del país más grande de la región (y el quinto del mundo) eligió a un candidato que reivindica la tortura y hace apología de la dictadura, que despliega una retórica de odio, machista, racista y homofóbica descomunal y que promete armar a la población y privatizar las empresas estatales. De yapa, su hijo se convirtió en el diputado más votado de la historia brasileña.
El refortalecimiento de la derecha pura y dura ya se venía acentuando con los Macri, Piñera, el propio Temer, Mario Abdo, Iván Duque y varios más. Pero la irrupción de una ultraderecha troglodita que logra conquistar una enorme base social -un experimento que se instaló en EEUU con Trump y que se extiende en Europa- es un emergente novedoso en América Latina que nos alborota los diagnósticos. Y enciende todas las alarmas.
Brasil quedó al borde del abismo. Y más allá de las urgencias de cara a la segunda vuelta, toca desentrañar la película completa ante el retorno del oscurantismo. ¿Cómo se gestó este fenómeno político, sociológico y hasta religioso llamado Jair Messias Bolsonaro?

El triunfo de la “antipolítica”, o la política del odio

Para comprender este tsunami político es necesaria una mirada retrospectiva de largo aliento. O al menos de mediano. Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe portugués, que no vivió procesos revolucionarios, cuya última dictadura duró 21 años y tuvo una salida bastante consensuada, parió una sociedad históricamente despolitizada. Pero este sentimiento “antipolítica” se repotenció en los últimos años, estimulado por la operación Lava Jato y los grandes medios. Tras el golpe institucional que destituyó a Dilma en 2016 y la paupérrima gestión de Michel Temer, quedó en evidencia la putrefacción del sistema político y se impuso un sentido común de rechazo a la clase dirigente. De hecho, los principales castigados de la elección del domingo fueron los dos principales partidos del establishment: el PSDB, cuyo candidato Geraldo Alckmin no llegó al 5%, y el MDB de Temer que postuló a Henrique Meirelles y obtuvo un magro 1,2%.
Pero este proceso tuvo como condimento central una fuerte campaña de satanización mediática y judicial contra el PT, que permitió asociar la epidemia de corrupción unilateralmente a esa fuerza política y justificar socialmente la irregular prisión y proscripción de Lula.
En ese marco emerge este ignoto ex militar desbocado que logra capitalizar la implosión de los partidos de derecha y centro-derecha, la consolidación de ese fuerte sentimiento anti-PT y la aguda crisis económica que potenció el hastío. Como la política aborrece el vacío, Bolsonaro aparece como el candidato antisistema –pese a que hace 28 años ejerce como diputado- que promete resolver esta crisis multidimensional a fuerza de mano dura y prédica mesiánica. Y de ser un legislador marginal, que ganó fama cuando juró por el militar que torturó a Dilma, se convirtió en el efecto más siniestro de esta democracia agonizante.

El fundamentalismo religioso

No se pueden entender esos 50 millones de votos sin la militancia activa que desplegó la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios. La fuerza evangélica neopentecostal -que juega cada vez más en el terreno político en toda la región- ataca en tres frentes simultáneos: en el Congreso, donde “la bancada de la Biblia” controla la quinta parte de la Cámara de Diputados; en la prensa masiva con su multimedio Record, el segundo del país achicándole distancias a la Rede Globo; y en las barriadas populares, donde tiene una penetración territorial que no logra ningún partido.
Quizá parte del ascenso abrupto de Bolsonaro se explique por el despliegue de miles de pastores haciendo campaña furiosa por el ex militar en los días previos a la votación.

Las otras tres patas de la mesa

Otro factor clave en la construcción de consenso alrededor de Bolsonaro fueron los grandes medios, que terminaron aceptando al mal menor ante la irreversible polarización con el PT y el fracaso de los candidatos del orden. Las fake news antipetistas se multiplicaron en las últimas semanas e hicieron estragos en las redes sociales. Algo similar pasó con el poder empresarial y financiero, que también cerró filas con Bolsonaro. No es para menos: su gurú económico es Paulo Guedes, un Chicago boy que asegura un rumbo ultraliberal.
Por último, el creciente poderío del llamado “Partido Militar”, que este domingo cuadruplicó su presencia al ritmo de la debacle de la política tradicional. Además de Bolsonaro y su compañero de fórmula, el inefable general Hamilton Mourão, al menos 70 candidatos militares fueron electos y tres disputarán gobernaciones estadales en segunda vuelta.

Los límites del progresismo

También al PT se merece reflexionar sobre su responsabilidad en la despolitización de la sociedad brasileña y en la creación del Frankenstein Bolsonaro. Durante 12 años faltó audacia para avanzar en transformaciones raizales, como hubiera sido la tan reclamada reforma política o una ley que limitara la concentración mediática. Y sobre todo, no se profundizó en el empoderamiento popular y la formación político-ideológica, facilitando el terreno para la diseminación de valores retrógrados y autoritarios.
Y una vez fuera del Palacio de Planalto, el progresismo brasileño se conformó en dar la pelea casi exclusivamente en el andamiaje institucional. Salvo la gimnasia de movilización permanente de los movimientos populares, la estrategia petista quedó atrapada en la telaraña de un sistema democrático controlado por el golpista entramado mediático, religioso, militar y financiero.
Tal vez en la respuesta callejera de las mujeres brasileñas y su poderosa consigna #EleNão se puedan encontrar algunas pistas de cómo enfrentar a los profetas del odio y su monstruo Bolsonaro.

Gerardo Szalkowicz, Periodista. Editor de Nodal. Colabora en diversos medios como Tiempo Argentino, TeleSUR, Rebelión, ALAI y otros. Conduce el programa radial “Al sur del Río Bravo” por Radionauta FM. Coordinador, junto a Pablo Solana, del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”.

Acto político por el 150 aniversario del inicio de las Luchas Independentistas en Cuba




150 del inicio de las Luchas Independentistas presidida por el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz, y el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
Discurso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez

martes, 9 de octubre de 2018

Brasil: el fortalecimiento de la extrema derecha y el tablero electoral hacia la segunda vuelta




Brasil se encamina a una segunda vuelta electoral entre Jair Bolsonaro (PSL) y Fernando Haddad (PT). Con el 99% de las urnas escrutadas a nivel nacional, Bolsonaro registró el 46%, mientras que Haddad se quedó con el 29,3%. Bolsonaro venció en 17 Estados, Haddad en 9, y Ciro Gomes en 1.

El triunfo del ultraderechista Bolsonaro, que le sacó una diferencia significativa de 16 puntos al candidato del PT, Haddad, sorprendió por la magnitud de una votación que lo deja a un paso de ganar la segunda vuelta.
Bolsonaro difícilmente habría alcanzado estos resultados su no fuera por la verdadera conspiración que significó la reaccionaria operación "Lava Jato", para definir el resultado de estas elecciones, junto a las manipulaciones permanentes de la corporación judicial y la tutela de las Fuerzas Armadas, impidiendo el derecho de la población a decidir a quién votar (proscribiendo a Lula, que tenía 40% de las intenciones de voto cuando fue vetado arbitrariamente), y casi garantizando que Bolsonaro pudiera vencer en primera vuelta.
Los saltos de entusiasmo en las bolsas extranjeras con cada nuevo aumento en las encuestas del excapitán Bolsonaro, y la propia amenaza de Donald Trump diciendo que Brasil esta muy cerrado al comercio, ayudaron a la extrema derecha. La ola de apoyos a Bolsonaro de parte de la burguesía en la última semana, tras quedar claro que el candidato natural del estáblishment, el neoliberal Geraldo Alckmin, no despegaría, se sumó al apoyo del agronegocio y de las cúpulas de las Iglesias evangélicas lo que empujó hacia arriba al candidato de la extrema derecha en una performance superior incluso al que vaticinaban las encuestadoras que lo daban ganador.
Además, Bolsonaro radicalizó el sentimiento antipetista, detrás de un discurso de defensa de la dictadura militar, la tortura, el racismo, la homofobia y el odio a las mujeres. Con la enorme crisis orgánica, y la separación de amplios sectores de la población de sus representaciones tradicionales, emerge la figura del "hombre fuerte contra la corrupción", un Rodrigo Duterte brasileño, con el típico nacionalismo reaccionario y sumiso al imperialismo, que con todas las las diferencias, podemos ver en la extrema derecha de países del este europeo.
El camino hacia el segundo turno es como si comenzaran unas nuevas elecciones. Bolsonaro tendrá mucho tiempo de TV y tendrá que participar en los debates con Haddad. En proyección, el candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro sale muy fortalecido para la segunda vuelta; para sus objetivos necesita terminar de atraer los votos de Meirelles y Amoedo, y la mayor cantidad de los votos de Alckmin. Haddad tendría no sólo que mantener sus votos, sino conseguir los del resto de los candidatos para empezar a competir. Incluso si todos los electores de Ciro Gomes votaran al PT, el resultado para Haddad sería de alrededor del 40% de los votos, aún lejos del 51% que necesita para ganar.

La derechización de las elecciones

Es evidente que la votación a una extrema derecha como la de Bolsonaro opera una considerable derechización de la situación política nacional. En Sao Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Rio Grande do Sul, los candidatos que no ocultan sus afinidades con bolsonarismo estuvieron a la cabeza de las encuestas, aprovechando el flujo de votos que les proveía el "hombre fuerte" del PSL.
Para los efectos comparativos digamos que en Sao Paulo (SP) y Minas Gerais (MG) la combinación de los votos del PT y de Ciro Gomes fue un 11,5% y un 4,5% menor, respectivamente, que la que Dilma Rousseff obtuvo en 2014. Por su parte Bolsonaro obtuvo en SP y MG un 8,8% más de votos de lo que en 2014 había sacado el candidato neoliberal opositor al PT, Aécio Neves. En el caso de Río de Janeiro, Bolsonaro tuvo un 32% más de votos que Aécio hace 4 años.
En este escenario de derechización de las elecciones no es extraño ver la emergencia de candidatos "outsiders" que simpatizan con Bolsonaro: Es el caso del candidato a gobernador de Río de Janeiro por el PSC, Wilson Witzel, que consiguió el 41% de los votos, mientras que Romeo Zema (NOVO) obtuvo el 42% para gobernador en MG. En Sao Paulo, por su parte, João Doria, que apoyará a Bolsónaro en la segunda vuelta, quedó en primer lugar.
En la región Nordeste, sin embargo, contrariando las tendencias nacionales de debilitamiento del PT, este partido quedó posicionado para ganar la gobernación de Río Grande do Norte en segunda vuelta, habiendo salido reelectos sus candidatos en primera vuelta en Ceará, Bahía y Piauí, y estando vinculado a otros partidos que probablemente obtendrán las gobernaciones de los restantes cinco Estados que componen la región.
Los datos finales mostraron un fuerte crecimiento de Bolsonaro, y una caída de casi el 4% del candidato tucano (como se denomina a los miembros del PSDB), Alckmin, además de la enorme baja sufrida por Marina Silva: hace un mes registraba el 10% de las intenciones de voto, y terminó las elecciones con menos del 1%.
Sin duda una de las principales marcas de la elección es la catástrofe del PSDB (partido tradicional neoliberal del expresidente Fernando Henrique Cardoso). Siendo el dueño de la mayor coalición, con 8 aliados, y de la mayor candidad de tiempo destinado a su campaña en televisión, Geraldo Alckmin y el PSDB vieron como su candidatura naufragó estrepitosamente. Fue la peor elección presidencial del PSDB en la historia de ese partido desde la vuelta de la democracia, abriendo un gran cuestionamiento sobre su supervivencia partidaria (recordemos que en 2014 Aecio Neves había alcanzado 33,5% en el primer turno). Alckmin quedó ahora con poco más de un 4% de los votos válidos, muy por debajo de los 11,51% de votos válidos que Mario Covas conquistó en el primer turno en 1989 (primera elecciones tras la dictadura). El PSDB perdió la figura preeminente del "antipetismo" que quedó en manos de Bolsonaro, por lo que las principales figuras del PSDB en MG (Anastasia) y en SP (Dória) se terminaron inclinando por el candidato ultraderechista.

Groseras manipulaciones golpistas para favorecer a Bolsonaro

Durante el último mes previo a la primera vuelta electoral, las instituciones del régimen (el poder judicial, las corporaciones mediáticas, y las Fuerzas Armadas, entre otros) operaron distintos movimientos para dar continuidad al golpe institucional, prohibiendo cualquier vestigio de soberanía popular y negando a la población el derecho de votar a quien quisiera, favoreciendo así las posiciones de la extrema derecha representada por Bolsonaro.
Para mencionar sólo algunas de las manipulaciones más groseras: el Tribunal Superior Electoral vetó la participación de Lula de las elecciones, eliminando a un candidato que podría haber vencido en la primera vuelta. El comandante de las Fuerzas Armadas, Eduardo Villas Boas, dio una entrevista al diario Estadão señalando que la decisión del Comité de la ONU favorable a Lula era" un intento de invasión a la soberanía nacional".
Después de eso, el Tribunal Superior Electoral literalmente robó 1,5 millones de votos en el Nordeste (600.000 sólo en el Estado de Bahía) a través de la cancelación del registro biométrico (de un total de 3,3 millones de votantes a nivel nacional que fueron vetados, la abrumadora mayoría de población pobre). El dato no es menor ya que el Nordeste es un centro de votos del PT, lo que hizo que esta maniobra sea francamente favorable a Bolsonaro, que no estaba creciendo en esa región. A continuación, el ministro Luiz Fux, del Supremo Tribunal Federal, suspendió una liminar concedida por el ministro Ricardo Lewandowski y prohibió a Lula dar una entrevista al diario Folha desde la cárcel. Además, determinó la censura previa al diario (o cualquier otro que quisiera entrevistar a Lula), algo que no se veía desde la dictadura militar.
Fux apoyó su decisión en el argumento de que "La desinformación del elector compromete la capacidad de un sistema democrático para escoger mandatarios políticos de calidad". Es decir que la calidad de los presidentes debe ser autenticada por la oligarquía judicial, que ya había pisoteado el derecho del pueblo a elegir a quién quiera votar.
Como si esto no bastara, en la semana previa a las elecciones Sérgio Moro rompió el secreto de la delación de Palocci, que buscaba denunciar a Lula por corrupción: una filtración que tenía como objetivo favorecer a Bolsonaro en la semana previa a las elecciones. La ruptura del secreto de sumario de la delación de Palocci (delación que ya había sido descartada por el propio Ministerio Público por falta de pruebas) es una más de las formas grotescas en la que la pro-imperialista operación Lava Jato interfirió en las elecciones.
Esta serie de medidas bonapartistas, arbitrarias y autoritarias, fueron complementadas por el apoyo abierto de la "bancadas de la bala" (mano dura), "del buey" (agropower) y de "la biblia" (evangelista) a Bolsonaro.
Toda esta operación reaccionaria de amplios sectores del régimen golpista facilitó el camino de Bolsonaro en la primera vuelta. No sólo a él, sino incluso al pequeño PSL, que conquistó la segunda mayor bancada de la Cámara de Diputados, con 51 representantes, y generó una reorganización partidaria de la derecha

¿El momento de la extrema derecha?

Bolsonaro, su neoliberal ministro de finanzas, Paulo Guedes, y su vice, Mourão, representan los deseos más esclavistas de la clase dominante contra la clase obrera. Son la continuidad salvaje del golpista Temer, con un programa que busca aplicar las reformas que este no logró. Bolsonaro ya prometió privatizar 50 empresas estatales en su eventual primer año de gestión, además de "eliminar el peso de los costos laborales" a los empresarios -un aval a la amenaza de Mourão de abolir el aguinaldo.
Estos defensores de torturadores, que entusiasman a oficiales de alto rango del Ejército y al reaccionario Club Militar, y que se beneficiaron de las maniobras autoritarias del poder judicial, odian a las mujeres, a los negros, a los indígenas, a los LGBT. Las bancadas de la bala, del buey y de la biblia depositan sus esperanzas de ajustes sangrientos contra la población en la victoria de Bolsonaro, que tiene apoyo de sectores de las finanzas y de los mercados.
Aún así, es importante decir que la experiencia de las masas con el golpe institucional no se desvaneció en el aire, y que un sector significativo de la población identifica el empeoramiento de sus condiciones de vida con las medidas de ajuste que se tomaron luego del juicio político a Dilma, durante el gobierno golpista de Temer.
Dicho en otros términos, la alta votación a Bolsonaro no expresa una adhesión automática de las masas a su programa económico, y no es un cheque en blanco por parte de ese 47% del electorado para la aplicación de la reforma de las pensiones y de los ajustes más duros. El salvajismo golpista de Bolsonaro se enfrentaría, en un eventual gobierno, a la resistencia de masas y a la lucha de clases
El fortalecimiento de la extrema derecha exige la construcción de una fuerza política independiente, de los trabajadores, que sea la vanguardia de la organización de la clase trabajadora, de las mujeres, de los negros y de las personas LGBT, en los lugares de trabajo y estudio, con corrientes militantes que enfrenten las burocracias traidoras que obstaculizan el combate a los ataques golpistas y a la extrema derecha.

La estrategia electoralista del PT es incapaz de derrotar a esa extrema derecha

La estrategia del PT mostró que no sirve para ese enfrentamiento. En el año 2015, Dilma inició los ajustes antiobreros: al día siguiente de las elecciones arrojó a la basura todo el discurso "de izquierda" que había hecho en la campaña electoral, puso a un banquero neoliberal en el Ministerio de Hacienda (Levy) y atacó el derecho al seguro de desempleo en medio de momento de enorme recesión y desempleo en masa. Esto, junto con la asimilación de la corrupción de los capitalistas como propia, hizo que el propio PT abriera el camino al golpe institucional. En 2016 no enfrentó el golpe, aceptó pacíficamente la destitución de Dilma y a través de sus burocracias sindicales (CUT y CTB), frenaron las huelgas generales de 2017 contra la reforma jubilatoria y la reforma laboral. Nunca intentaron movilizar seriamente a los trabajadores, ni siquiera como medida de autodefensa.
Los guiños que lanzó a la derecha golpista del PSDB, MDB y los mercados, durante la primera vuelta, revelaron la política del "eterno retorno", renovando la misma estrategia de conciliación con la derecha -no menos esclavista que Bolsonaro- que nos condujo al impeachment en 2016. Es imposible enfrentar la extrema derecha conciliándose con la derecha y los mercados. Sin embargo, para la segunda vuelta Haddad ya le hizo guiños a Meirelles y Marina Silva, golpistas "reformados", además del PSDB.
Preparemos una fuerte organización militante, anticapitalista y socialista, para enfrentar a la extrema derecha
Desde el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) y Esquerda Diario -que tuvo más de 2 millones de visitas en los últimos 30 días, en su gran mayoría por artículos contra Bolsonaro- siempre luchamos vehementemente contra la extrema derecha y la figura de Bolsonaro, contraponiendo una política de independencia de clase, para que los capitalistas paguen por la crisis. No es otro el objetivo de la propuesta que hicimos, a través de la Esquerda Diario, defendiendo una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que ponga a la orden del día todos los grandes temas nacionales, económicos y sociales, para que los trabajadores decidan las cuestiones estructurales, atacando los beneficios capitalistas. De la misma forma, dimos esta batalla con las candidatas anticapitalistas del MRT, utilizando las candidaturas democráticas del PSOL (que vio aumentadas sus bancadas parlamentarias en la Cámara, con 11 diputados federales).
Seguiremos esta batalla intransigente contra la extrema derecha, y queremos transformar esas ideas anticapitalistas, socialistas y revolucionarias en fuerza militante. Llamamos a todos los trabajadores que se enfrentan a las reformas reaccionarias del golpismo, a las mujeres, los negros y las personas LGBT a que organicen junto con nosotros un proyecto político de independencia de clase, a la izquierda del PT, que construye corrientes militantes con capacidad de acción y que combata las burocracias obreras y en el movimiento estudiantil, retomando las organizaciones sindicales y estudiantiles para preparar las próximas batallas que vendrán.

André Augusto
Natal | @AcierAndy

lunes, 8 de octubre de 2018

A 50 años: lo que ocurrió en la Plaza de las Tres Culturas




El miércoles 2 de octubre de 1968, miles de personas se congregaron en la Plaza de las Tres Culturas en la Unidad Habitacional de Tlatelolco para escuchar un discurso del Consejo Nacional de Huelga (CNH), órgano dirigente del movimiento estudiantil. La masacre que siguió fue un parteaguas en la historia de México. Lo que publicamos a continuación es una crónica de lo sucedido aquella fatídica tarde de 1968.

Y el olor de la sangre mojaba el aire
Y el olor de la sangre manchaba el aire

—José Emilio Pacheco

La cita era a las 5 de la tarde, pero el inicio de la concentración se demoró por otra media hora. El ambiente era calmado, el cielo de la tarde mostraba un sol que se iba ocultando tras las nubes grisáceas. Era una indicación de que llovería en unas cuantas horas. Es el final de la temporada de lluvias, el “Cordonazo de San Francisco” –llamado así porque suele caer el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís–, el que obligó a México a iniciar los Juegos Olímpicos hasta el 12 de octubre. Algunos de los contingentes que van llegando informan que el ejército está cerca: unos dicen que en el Monumento a la Raza, otros en la Estación de trenes de Buenavista. Dos helicópteros –uno de la policía y otro del ejército– sobrevuelan la Plaza de las Tres Culturas.
La Plaza está compuesta por una explanada amplia, al poniente están las ruinas la ciudad azteca, al sur poniente está una torre que en ese entonces albergaba la Secretaría de Relaciones Exteriores, al sur está la iglesia de Santiago-Tlatelolco y el exconvento del que se escapara en 1913 Bernardo Reyes, al oriente el Edificio Chihuahua y al norte los edificios 2 de Abril y 15 de Septiembre: un anfiteatro “natural” que es más bien una ratonera.
Los asistentes llevaron a sus amigos y familiares y los oradores del CNH dirigían el discurso desde el balcón del tercer piso del Edificio Chihuahua, aclarando que el acto sólo sería un mitin –y no una marcha al Casco de Santo Tomás del Politécnico como se había anunciado– para no provocar a los soldados. Se había votado que no iba a haber nadie en el balcón a excepción del orador, pero el CNH –de alrededor de 250 personas– en su totalidad abarrota la terraza del Chihuahua.
El orador, Florencio López Osuna, va anunciando los contingentes que vienen llegando. Uno de los últimos son los ferrocarrileros, que traen una manta que lee: “los ferrocarrileros apoyamos al movimiento estudiantil”. En el mitin hay, además, prensa nacional y extranjera. Están Francisco Ortiz Pinchetti del mexicano Excélsior, Oriana Fallaci de L’Europeo de Italia, John Rodda de The Guardian de Inglaterra y de Francia están Charles Courrièrre del Paris Match, Fernand Choisel de Europa Uno, René Mauriès de La Dépeche du Midi, Phillipe Nourry de Le Figaro, Guy Largoce de L’Equipe e Yvon Toussant de Pourquoi Pas?, entre otros.
La multitud escucha al “Flaco” Osuna insistir en el diálogo público y que era “indispensable continuar la lucha”. A la llegada de los ferrocarrileros, la multitud –de cerca de 8 mil– sentada en la explanada y las escaleras aplaude y vitorea. John Rodda describirá que la estudiante a su lado nombraría a los sectores que estaban en su apoyo: petroleros, telefonistas, médicos, Luz y Fuerza. Un verdadero apoyo estaba surgiendo y varias escuelas de los otros estados contestaban con manifestaciones y muestras de solidaridad la represión que a lo largo del mes de septiembre se vivía en el Distrito Federal. El movimiento estudiantil, lejos de aislarse como pretendía el gobierno, ganaba apoyo y simpatía especialmente en sectores importantes y estratégicos de la clase obrera, algunos de los cuales habían sido derrotados en sus luchas en años previos.
Súbitamente, a las 6 de la tarde, luces de bengala rojas son disparadas desde lo alto de la Torre de Relaciones Exteriores. Oriana Fallaci comenta que es “igual que en Vietnam, significa que van a atacar”.
Los estudiantes no le creen, pero la multitud comienza a correr de un lado a otro. El ejército entonces aparece desde la avenida San Juan de Letrán –situada hacia el poniente– con camiones y tanquetas y avanza por la zona arqueológica y por el costado sur desde la SRE.
Myrthokleia González, del Poli, anuncia al siguiente orador, pero la confusión obliga a David Vega a tomar el micrófono y exigir calma: “¡Compañeros! ¡Orden, por favor, compañeros! ¡Es un acto de provocación! ¡Compañeros! ¡Por favor! ¡No corran!”, pero nadie hace caso. Entonces uno de los helicópteros lanza dos bengalas verdes y comienza el tiroteo. Los oradores tratan de calmar diciendo que son de salva, pero todos pueden sentir el zumbido de las balas de cerca.
Hombres con guante blanco en la mano izquierda irrumpen en el tercer piso y obligan a tirarse al CNH, vecinos y periodistas a la pared de los elevadores a punta de pistola.
Comienzan a disparar a la multitud y a la tropa, que avanza a trote y contesta el fuego. Los manifestantes son obligados a replegarse por el lado norte de la explanada y corren en desbandada a los edificios cercanos a refugiarse de la lluvia de balas –y de la lluvia literal que más tarde se desata en la Plaza de las Tres Culturas.
La planta baja del Chihuahua está bloqueada por jóvenes con guantes blancos y la multitud corre despavorida. El tiroteo dura cerca de dos horas y el sol se oculta. Los del guante blanco gritan: “¡Batallón Olimpia! ¡No disparen!”, pero sólo provocan otra balacera. La refriega causa el incendio de un departamento y revienta las tuberías de agua; el Chihuahua se inunda.
Acabado el tiroteo y una vez identificados, Olimpias y soldados escoltan a los estudiantes a la planta baja del Chihuahua, donde son desnudados y golpeados. Será notoria la paliza al Flaco Osuna, que será fotografiado con los soldados sádicamente sonriendo.
Los departamentos de Tlatelolco son cateados uno por uno y los soldados entran sin orden a arrestar a todos: vecinos y estudiantes por igual. Varios cuerpos y miles de zapatos yacen en la explanada. Más de un negocio de la planta baja de los edificios será saqueado.
El exconvento y la Iglesia sirven como lugar de detención y allí estarán 300 personas en la obscuridad, muchas incluso desnudas, esperando a que se las lleven o les autoricen salir. Los periodistas son llevados a los departamentos contiguos y algunos son cacheados. A los franceses les requisan los rollos, pero otros no corren la misma suerte. Oriana Fallaci es herida en la espalda y los estudiantes que estaban con ella son arrestados. Se recogen aproximadamente 35 cadáveres de la explanada, pero los muertos son evidentemente más. Hay cerca de 2 mil detenidos y la zona entera es acordonada por la policía y el Ejército.
Vecinos que estaban fuera antes de la manifestación, como los entonces niños y futuros actores Bruno, Demián y Odiseo Bichir, tendrán que pasar la noche en casa de algún conocido. Las sirenas de las patrullas y ambulancias resuenan en la oscuridad.
Se escuchan tiros esporádicos y varios camiones llegan a “limpiar”. Los bomberos, la sangre; los de basura, los cuerpos. Familiares de las víctimas acuden a las cárceles y a las morgues en busca de sus parientes. John Rodda llega desecho al Hotel María Isabel, pero nota que todo sigue en orden: nadie se enteró del baño de sangre que ocurrió a unos kilómetros de la Villa Olímpica.
En los hospitales, los médicos no se daban abasto y pronto cundió el caos. Faltaba material de curación, anestesia y el quirófano se vio sobredemandado. El golpe al movimiento médico del 65 tuvo consecuencias terribles. Los detenidos son mandados al Campo Militar N°1 y de allí muchos irán a Lecumberri o a Santa Martha Acatitla.
Destaca entre las bajas Ana María Teuscher Krueger, quien no viviría para poder ser edecán olímpica y cuyo cuerpo fue fotografiado con una herida de bayoneta en el costado.
Los estudiantes permanecerán en las cárceles e insistirán –y siguen insistiendo– en la participación del Batallón Olimpia como responsable de la masacre; el gobierno, por su parte, repetirá la tesis de un complot internacional para desprestigiar a México durante sus Juegos; Octavio Paz renuncia como embajador en la India al enterarse de la matanza.
Se decreta una “tregua olímpica” entre el movimiento y los soldados se retiran de Tlatelolco el 9 de octubre, mientras que algunos agentes –supuestamente de los servicios de Luz y Teléfono– revisan los departamentos. Tres días después se inauguran los XIX Juegos Olímpicos con un sonriente Gustavo Díaz Ordaz en el palco del estadio de Ciudad Universitaria. Los muchachos que lograron escapar hacen volar un papalote en forma de paloma sobre su cabeza: lo responsabilizan de la matanza.

Días posteriores

En los días siguientes, la reacción internacional muestra lazos de apoyo. Manifestaciones en Caracas, California, Ecuador, Chile, Italia, Holanda, Finlandia, Alemania Occidental –donde los consulados amanecen grafiteados con cruces gamadas y SS rúnicas– y Centroamérica –donde apedrean los consulados mexicanos– responsabilizan al gobierno del baño de sangre y llaman a boicotear las olimpiadas.
La imagen de Tommy Smith y John Carlos haciendo el saludo del poder negro como forma de visibilizar la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana —los cuales eran una expresión en EE.UU. de los convulsivos acontecimientos de ascenso de la lucha de clases que se vivía a nivel mundial—, los pondrá en primera plana, causando un escándalo internacional que será aprovechado por el capitalismo a nivel global (y el PRI a nivel nacional) para borrar de la memoria colectiva internacional el recuerdo de un México que seguía padeciendo muchas contradicciones y de una juventud que pudo haber tomado el cielo por asalto.
Si bien no hay un número definitivo de los muertos de aquel día, es importante señalar que John Rodda había publicado originalmente un número de 325, pero aprovechando la “apertura” de Echeverría, logró tener acceso a los registros del Hospital Militar, haciendo que su cifra bajara a 267; cotejando con las cifras de la embajada de EE.UU. (“entre 150 y 200), es posible que el número real de muertos sea alrededor de 250.
Por otra parte, la matanza de 1968 se ha convertido en una bandera de lucha para las generaciones siguientes para exigir justicia por este innegable crimen, así como un ejemplo a seguir en los métodos de lucha (asambleas por escuela, delegados con mandato de base, rotativos y revocables, etc.). El legado del 68 es uno que hay que mantener y recuperar para que la juventud tenga herramientas para que el día de mañana sepa vencer.

Óscar Fernández
@OscarFdz94

Fuentes consultadas:

Informe General de La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)

Cronología del movimiento estudiantil

Proceso: Los Muertos de Tlatelolco

Canal 6 de Julio, Tlatelolco: Las Claves de la Masacre (2003)

Proceso: Testimonios de Tlatelolco – 30 años después (número especial sacado en 1998)

Crónica 1968, Daniel Cazés, México: Plaza y Valdés, 1993.

1968: El Fuego de la Esperanza, Raúl Jardón, México: Siglo Veintiuno Editores, 1998.

Che, su época, la nuestra




Acercarse a la época del Che hoy, es también acercarse al tiempo en que Fidel y el Che transitaron juntos. En nuestra ponencia ubicamos la época entre finales de la II Guerra Mundial y finales de los años sesentas.
La segunda guerra mundial, a diferencia de la primera, no solo tuvo lugar en el escenario europeo; también en África y en Asia se libraron importantes campañas militares en la que participaron los pueblos de los países colonizados. Las metrópolis coloniales se vieron obligadas a apoyarse en determinadas fuerzas que en muchas oportunidades formaban parte del movimiento de liberación nacional.
En esa guerra jugó un papel decisivo la Unión Soviética; ella llevó el mayor peso en la lucha contra el nazifascismo en Europa y sus fuerzas militares le infringieron las derrotas decisivas que llevaron a la capitulación de Alemania.
En el curso de la guerra los EE.UU. aumentaron su poderío económico y militar, al no ser afectado su territorio por los efectos de la guerra, como lo fue el de las otras potencias capitalistas. Al finalizar la guerra la producción industrial de EE.UU pasa a ser casi la mitad de la del mundo, su participación en el comercio mundial era de 47%,sus reservas de oro eran cerca del 70% de las mundiales ,su productividad era varias veces superior a la de otros países y sus Fuerzas Armadas estaban desplegadas en numerosos países capitalistas. Además poseían el monopolio de la Bomba Atómica y por último EE. UU pasa a ser el país cuya moneda nacional se convierte en divisa mundial.
En consecuencia al finalizar la segunda guerra mundial surgió una situación internacional nueva con dos rasgos importantes.
En primer lugar, la guerra tuvo dos vencedores, los EE.UU. y la URSS, cuyos objetivos políticos diferían, cada uno de ellos tenía un campo de influencia. De hecho aparece en primer plano la división del mundo en dos bloques antagónicos: el capitalista y el socialista.
En segundo lugar entra en crisis el sistema colonial del imperialismo por la lucha de las colonias por independizarse.
La emergencia de los EE.UU como potencia hegemónica capitalista se da en condiciones tales que le permiten ser el organizador y el dirigente del sistema mundial capitalista, por lo cual tienen que asumir la lucha por la no contracción del sistema, tanto por la emergencia del llamado campo socialista (los países bajo la influencia soviética) , como por las luchas por la liberación y la independencia de las colonias.
En apretada síntesis se puede decir que finalizada la Segunda guerra Mundial una ola de cambios sociales y revolucionarios recorrió el mundo y sus efectos se sintieron tanto en el centro como en la periferia del sistema capitalista. Hizo crisis el sistema colonial del imperialismo. Surgieron nuevas naciones independientes en Asia y en África como resultado de la lucha anticolonial, en ocasiones por la vía armada.
Menciono algunos jalones de ese proceso. Proclamación de la República de VietNam, Independencia de Filipinas, India, Indonesia, Birmania, Siria, Líbano. Derrota del colonialismo francés en Dien Bien Phu, triunfo del Movimiento de los Oficiales Libres en Egipto y de un movimiento militar progresista en Irak – que puso en crisis el pacto de Bagdad- , en África aparecieron las primeras naciones independientes que llevaron a declarar el año 1960 como año de África por la cantidad de Estados que alcanzaron la independencia.
En el ámbito internacional marcó pauta la Conferencia de Bandung y la aparición del neutralismo positivo y la creación de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia y África (OSPAA).
En América Latina es el tiempo de las revoluciones a medias (Costa Rica, Guatemala, Bolivia) y de los proyectos nacional populistas que se frustran (Cárdenas, Vargas, Perón), de dictaduras militares y Golpes de Estados, y también de guerrillas en Colombia (La violencia) y Perú (Hugo Blanco).
Es en ese contexto que triunfa la Revolución Cubana que tiene una proyección internacional inmediata. Cuba lanza la iniciativa de una conferencia mundial de países subdesarrollados que, aunque no se realizó, contribuyo a vincular América Latina con los procesos que tenían lugar en Asia y África. En 1961 se celebró la Primera Conferencia de Países No alineados. Cuba estuvo presente. En 1966 se celebró en La Habana la Conferencia Tricontinental en la que participaron movimientos de liberación de Asia, África y América Latina.
En los años sesentas la conflictividad social también tiene como escenario los países del centro del sistema capitalista; en los EE.UU. la lucha por los derechos civiles de la población negra que tiene su manifestación más radical en el movimiento del poder negro, que tuvo diversas expresiones, entre ellas los Panteras Negras que rompieron el mito de que solo los blancos podían tener armas. Las protestas contra la guerra en VietNam tuvieron carácter masivo,-en ellas jugaron un papel importante los estudiantes universitarios y participaron sectores de la clase media-,lo que llevó a que se introdujeran cambios en el sistema de reclutamiento para las fuerzas armadas de EE.UU.
En Europa las protestas estudiantiles estremecieron la sociedad en varios países, (Alemania, Italia), alcanzando su punto más alto en el mayo francés de 1968, una especie de segunda Comuna de París.
En América Latina se desarrollaron luchas guerrillera en varios países, entre ellos, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Brasil, Uruguay, Argentina y la gesta del Che en Bolivia.
Incluso las ciencias sociales fueron impactadas por esos procesos y apareció la teoría de la Dependencia.
Objetivamente era una época de la posibilidad de la Revolución a escala internacional
Sin embargo esa ola revolucionaria internacional no alcanzó la victoria y el sistema capitalista pudo recomponerse. El análisis de los factores de ese fracaso, a mi juicio, aún está pendiente.y es necesario hacerlo, para sacar experiencias para los combates futuros.
De todas formas si quiero enunciar una línea de Cuba, de Fidel, en esa coyuntura y siempre, la lucha por la unidad del movimiento revolucionario y popular. Buscar todo lo que nos une, luchar contra todo lo que nos separa. El respeto a otras posiciones sin excluir en bloque a los que no comparten las nuestra tiene que ser una brújula del accionar de los que quieren otro mundo posible y necesario.
De esa actitud tenemos que aprender en las relaciones entre organizaciones.
Lo otro, una característica de Fidel:
No desmayar jamás, reponerse ante cada revés y continuar la lucha, analizar las causas del no éxito y buscar camino para tenerlos.

CÓMO VEMOS LA ÉPOCA ACTUAL

Vivimos un momento terhrmidoriano de la historia.
Hay avances y retrocesos, pero va quedando un sedimento que servirá para avances futuros.
La primera década del siglo XXI parecía que estaba a las puertas la segunda ola emancipatoria de América Latina, sin embargo ahora hay algunos retrocesos y ha aparecido una nueva derecha en escena.
Hay un proceso de criminalización de la izquierda y de la protesta social.
El imperialismo aprendió y ha logrado estructurar una respuesta más efectiva que combina los medios de comunicación , las redes sociales, los mensajes audiovisuales, la judicatura conservadora y los poderes económicos locales asociados a él y una gama de políticas punitivas para desarticular el movimiento popular y dificultar , cuando no derribar a los gobiernos no sumisos.
El imperialismo trabaja activamente para imponer la cultura de la banalidad. No es solo el pensamiento único, sino también el no pensar, sumergirse en el entretenimiento.
Objetivamente los E.UU. pierden terreno en la economía mundial.
Hay una sobremilitarización de los Estados Unidos, la guerra y el chantaje de la guerra, son, de hecho, el principal instrumento de política exterior, ante el surgimiento de otros centros económicos que lo ponen en jaque.

EL TOPO DE LA HISTORIA

Los movimientos sociales como actores activos antisistemicos.
El neoliberalismo a escala global conducirá a nuevas explosiones sociales y hay que prepararse para ellas.
La unidad y la lucha por la unidad de todos los perjudicados por el sistema es tarea importante, como lo es la coincidencia de acciones de distintas fuerzas políticas en escenarios concretos.
Necesidad de estudiar para actuar , investigar cuales son los cambios acaecidos en cada una de nuestras sociedades en cuanto a estructura social, dinámica de las clases, etnias y agrupaciones sociales, para encontrar los elementos que lo sumen a un proyecto de cambio del actual estado de cosas.
La búsqueda de coincidencia de acciones entre organizaciones y movimientos del Norte y del Sur es una necesidad de nuestro tiempo. Trabajemos para ello.

Una idea final:

La segunda guerra mundial comenzó realmente con la agresión fascista a la República española en 1936, con la complicidad de las potencias capitalistas, hoy es posible que la tercera guerra mundial pueda comenzar en Siria.
De hecho los Estados Unidos han logrado imponer la ideología de la “lucha contra el terrorismo” que ha ocupado el espacio ideológico de la lucha contra el comunismo, a la vez trata de crear las condiciones para una nueva guerra fría, esta vez frente a Rusia. En este objetivo tiene a Europa a remolque.
A pesar de todas las bravuconadas del actual presidente, están empantanados en Afganistán, están destruyendo ese país en una guerra aérea, aunque no pueden dejar de tener soldados en el terreno. Una guerra que lleva 17 años y que no pueden ganar ni perder.
Irak no es página pasada, no está en los titulares de prensa, han logrado imponer un gobierno ambiguo y apoderarse del petróleo de ese país, pero la situación puede estar previa a la ebullición.
En América Latina junto a la recomposición de la derecha , tienen en la manga una acción militar contra Venezuela con el pretexto de una acción humanitaria, pero esto de suceder puede desatar un avispero en el continente que en lugar de detener luchas las acelere.
De hecho la guerra, la amenaza de guerra y las sanciones económicas constituyen hoy los principales instrumentos de la política exterior del imperialismo norteamericano.
Todo esto nos lleva a plantear la necesidad de revitalizar el movimiento de partidarios de la paz y la lucha por la paz a escala internacional con movilizaciones contra el guerrerismo y contra el armamentismo. En esa dirección se pueden sumar personas de todo el espectro político.
Los tiempos que vienen serán de luchas cada vez más intensas y debemos prepararnos para ello.

José Bell Lara
Programa FLACSO-Cuba

Brasil: con amplia ventaja se impuso el ultraderechista Bolsonaro y enfrentará a Haddad en segunda vuelta




Con 98% escrutado el ultraderechista Bolsonaro obtiene 46.5% de los votos y el candidato del PT, Fernando Haddad 28.7%. El Tribunal Electoral confirmó la segunda vuelta entre ambos candidatos para el 28 de octubre.
En el tercer lugar se situó Ciro Gomes, quien obtuvo el 12.51% de los apoyos, seguido de Geraldo Alckmin 4.85%, João Amoedo (NOVO) 2.56%, Cabo Daciolo 1.26%, Meirelles 1.21%, Marina Silva 1%, Alvaro Dias (PODE) 0.82% y Guilleume Boulos (PSOL) 0.58%.
Los datos contrastan fuertemente con los últimos sondeos de las principales encuestadoras, Ibope y Datafolha, que según los últimos números le daban un 41% al ultraderechista Bolsonaro y un 25% al candidato del PT, Fernando Haddad.
Los datos arrojados por el Tribunal Electoral muestran un fuerte crecimiento de Bolsonaro, y una caída de casi 4 puntos para el candidato del PSDB, Alckmin, mientras que Marina Silva que hace más de un mes superaba el 10% de los votos apenas llega al 1%.
Si estos resultados se mantienen, el candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, quedaría muy fortalecido de cara a la segunda vuelta y Haddad debería no solo mantener sus votos, sino conseguir todos los votos del resto de los candidatos para llegar a ser competitivo. Aún si todos los electores de Ciro Gomes se volcaran al candidato del PT, rondaría el 40% de los votos lo que lo dejaría muy lejos del 51% que se necesita para ganar.
Bolsonaro por su parte, de mantener el caudal de votos de esta primera vuelta, tendría todavía la posibilidad de arrastrar votantes de otros candidatos como Meirelles o Amoedo.
Unas elecciones manipuladas por la justicia y tuteladas por las FFAA
Estos comicios estuvieron marcados por la manipulación por parte de la justicia del proceso electoral, bajo la tutela de las Fuerzas Armadas.
La proscripción de la candidatura del expresidente Lula da Silva, quien además se encuentra preso a pesar de que contaba con cerca del 40% de las intenciones de votos, evidencia la determinación del régimen brasileño a darle continuidad al proyecto golpista incluso a pesar del derecho del pueblo a votar a quien desee.
La justicia también prohibió a Lula da Silva a dar entrevistas y limitó su participación en los spots televisivos, lo que dificultó al máximo la tarea del PT de convencer a los electores de Lula darle su voto a Haddad.
Además de todas estas maniobras, la justicia inhabilitó a 3,4 millones de electores por no haber realizado el registro biométrico. Esta decisión de la Corte Suprema brasileña -que afectó principalmente a la población del norte y nordeste del país (54% de los afectados), donde el PT tiene un importante apoyo y el candidato Jair Bolsonaro no logra avanzar- favoreció al candidato ultraderechista.
Si bien el candidato del PT, Fernando Haddad, hizo de todo para congraciarse con los mercados y mostrarse como una alternativa para llevar adelante la reforma previsional, la responsabilidad fiscal (ajuste social para pagar la deuda a los especuladores), no logró convencer.
Si bien Bolsonaro no es la primera opción de los mercados para darle continuidad a los planes golpistas, en la última semana hubo un vuelco del apoyo del régimen hacia ese candidato. Es que los candidatos más "de centro" (o menos polarizantes), en particular el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, no levantaron cabeza en las encuestas a pesar de la benevolencia de la justicia y el fogoneo de los medios de comunicación.
La operación judicial Lava Jato, que venía sin hacer olas, reapareció con la filtración del testimonio de un exministro de Lula, Antonio Palloci, con un timing sorprendente. En la misma línea, la esposa del juez Sergio Moro, declaró abiertamente su apoyo a Bolsonaro desde las redes sociales.
Por su parte, la fiscalía general pidió una nueva condena sobre Lula, en otra causa de sobornos que involucra a Odebrecht, esta vez relacionada con el Instituto Lula. También en la cúpula del ejército hubo movimientos favorables al Bolsonaro.
El Movimiento Revolucionario de Trabajadores, parte de la Fracción Trotskista, que presentó candidaturas anticapitalistas en varios estados del país bajo la filiación democrática del PSOL, ha utilizado la tribuna electoral para denunciar las maniobras antidemocráticas del régimen y plantear la necesidad de combatir a la ultraderecha y al golpismo con una política independiente del PT.
Ha planteado la necesidad de exigir a las centrales sindicales, mayoritariamente dirigidas por el PT y sus aliados, que organicen la lucha de los trabajadores para derrotar los ataques del proyecto golpista. También ha combatido la ilusión de que a la ultraderecha se la derrotará en las urnas, ya que la presión del más de 20% de votos que constituyen su base electoral seguirá existiendo luego de las elecciones.
Por ello, a pesar de defender la perspectiva de un gobierno de trabajadores de ruptura con el capitalismo, vienen proponiendo una salida de emergencia, la más democrática que se puede concebir dentro de la democracia representativa, que es una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que ponga en discusión las verdaderas necesidades del pueblo trabajador .

La Izquierda Diario

viernes, 5 de octubre de 2018

Más allá de la aprobación o no




Aunque se anuncia un preacuerdo con el diputado Darío Pérez la reforma de la Caja Militar está empantanada por la falta de los votos necesarios para su aprobación en la Cámara de diputados (en las últimas horas medios de prensa anuncian un acuerdo que incluye varias modificaciones). Más allá de debates y diferencias, nadie quiere afectar verdaderamente los privilegios heredados de la dictadura para la alta oficialidad.

El proyecto original presentado por el Poder Ejecutivo se encuentra actualmente paralizado en el parlamento ante la resistencia del diputado Darío Pérez a votar la propuesta. Las negociaciones de los últimos días, y la reunión de Tabaré con el diputado, habrían permitido un acuerdo introduciendo cambios menores.
El funcionamiento actual de la Caja Militar tiene un déficit anual de casi 600 millones de dólares que se financia desde rentas generales (es decir es pago por el pueblo trabajador) y se genera a partir de un sistema previsional heredado de la dictadura que mantiene grandes privilegios para los militares, en especial los de mayor rango.
Entre los privilegios se puede mencionar que las jubilaciones que cobra la oficialidad militar, con mucho de sus integrantes muy vinculados a la dictadura, son considerablemente más altas que las que reciben los trabajadores; en un sistema que además les permite jubilarse con menos años de aportes.
Las tibias reformas que plantea el proyecto aprobado por senadores, pone un tope a las jubilaciones en $110 mil pesos, baja la tasa de reemplazo (porcentaje del salario que se comienza a percibir al jubilarse, que actualmente supera el 100% en algunos casos), computa 6 años por cada 5 trabajados y aumenta los años necesarios para obtener la jubilación.

Nadie se atreve a tocar los privilegios militares

Lo que resulta cada vez más claro a partir de todo lo que está sucediendo con el debate por la reforma es ningún partido quiere ir al fondo de la cuestión con los privilegios militares.
La derecha directamente se embandera con la causa militar haciendo una defensa cerrada y directa de sus privilegios acusando al Frente Amplio de revanchismo o resentimiento. Esta posición no es extraña ya que los partidos tradicionales han sido defensores de los militares en diversos temas y apuntan a que juegue un rol más protagónico en la sociedad (por eso también defendieron a Manini Ríos cuando fue sancionado) o reclaman la participación militar para reprimir.
El Frente Amplio propone una reforma cosmética; que al decir del propio Senador del MPP Marcos Oteghy “es la más benévola de todas las reformas (previsionales) que se han aplicado en los últimos 40 años en el Uruguay”. La reforma planteada en este momento tiene un objetivo básicamente económico, ya que constituye un pequeño ahorro en momentos de ajuste y a la vez prepara el campo para avanzar en la reforma de la seguridad social de los trabajadores, apuntando a reducir derechos y atacar conquistas históricas.
El diputado “disidente” Darío Pérez directamente tiene una posición demagógica pro militar con la que seguramente intenta conseguir votos pensando en las próximas elecciones.
Desde la izquierda, la posición del Movimiento 26 de marzo es coherente con su pensamiento hacia las fuerzas armadas. Desde su concepción política constituye un intento de “ganar” a un sector de las Fuerzas Armadas, y recuerda su postura (en ese entonces como MLN) en la antesala de la dictadura, cuando (al igual que el PC) depositaron esperanzas en un sector “nacionalista” de los militares.
El diputado Rubio (que a partir del acuerdo de Pérez, también podría sumarse y ser el voto 51) basó todo este tiempo su negativa en que la reforma es “fondomonetarista” y castiga a los más débiles “al personal de tropa, que es gente de pueblo, que vive en asentamientos, que están por debajo de la línea de pobreza”.
¿Esto es todo lo que tiene para decir el 26 de Marzo? En todo caso “la gente de pueblo” entra al Ejército por la falta de trabajo, porque en sus pueblos no tiene otra alternativa para sobrevivir y termina formando parte de una institución fuertemente jerárquica sin cumplir ninguna función productiva y siendo maltratada por los mandos medios y altos, sin derechos a reclamos ni protesta. El ingreso a las fuerzas armadas funciona como amortiguador ante el desempleo crónico que existe en muchas zonas del país y aumenta a su vez el número de integrantes de una institución reaccionaria guardiana del orden social capitalista. La oposición de Rubio le hace un guiño a las fuerzas armadas. Su fraseología de izquierda (reforma promovida por el FMI) esconde que su negativa a votar despierta la simpatía de toda una casta militar absolutamente represiva, y que incluso reivindica la dictadura.
Desde el Movimiento 26 de marzo siempre se apostó estratégicamente a una ruptura “vertical” de un sector las fuerzas armadas, juntando tropa y oficiales de alto rango. Su apoyo al chavismo en Venezuela también es expresión de esta posición que tiene resabios militaristas y minimiza el rol de la clase trabajadora como sujeto revolucionario al depositar confianza en la acción de sectores de las fuerzas armadas.

¿Qué hacer con las fuerzas armadas?

Lo que no hace ningún sector político es denunciar el rol reaccionario de las fuerzas armadas como brazo armado del Estado (de clase), continuidad de las fuerzas armadas de la dictadura, las que reprimieron y torturaron.
La oficialidad y los altos mandos constituyen un grupo privilegiado con grandes ingresos que tiene a través del sistema previsional un reaseguro para el momento del retiro.
A la vez las Fuerzas Armadas dan “ocupación” a sectores de las clases populares que ante la falta de alternativas de vida ingresa a sus filas. La falta de trabajo genuino empuja a esos sectores que además quedarán sometidos a una rígida disciplina militar que los aleja de su clase de origen. Las misiones de “paz” al exterior son la oportunidad de hacer una diferencia económica actuando como mercenarios al servicio del imperialismo.
Ante un Darío Pérez que dice que no vota la reforma por defender a la tropa pobre hay que dejar bien claro que la única salida para este sector es el trabajo genuino que le permita una ocupación digna y no como brazo represor.
La reforma de las Fuerzas Armadas no toca los privilegios de la oficialidad militar, a lo sumo le lima sus aristas más escandalosas y afecta mínimamente sus intereses.
A estas fuerzas armadas que aún conservan poder corporativo y son herederas del pacto del club naval les resulta intolerable que se le toquen aun mínimamente sus privilegios, por eso salen con todas sus fuerzas a evitar que se vote la ley. Por esto mismo la reforma que plantea el FA es mínima y muy acotada.
El 26 de Marzo o Darío Pérez que dicen estar preocupado por la tropa en realidad defienden una casta con grandes privilegios y cuotas de poder, continuadora de los genocidas de la dictadura.
Una reforma realmente estructural y profunda debe apuntar a la disolución de las fuerzas armadas generando trabajo genuino para los sectores de abajo que la integran.

Hernán Yanes

miércoles, 3 de octubre de 2018

Brexit: un gran crisis política en desarrollo




Las negociaciones por la salida del Reino Unido de la UE están empantanadas. La UE acaba de considerar inaceptable la propuesta enviada por el gobierno británico.

Un Brexit sin un acuerdo es el peor de los escenarios .Si no se pactan las condiciones de salida, Reino Unido pasará el 30 de marzo a ser un país como cualquier otro fuera de la UE. Un escenario calificado como "límite" por los negociadores europeos, cuyas catastróficas consecuencias nadie se atreve a vaticinar.
Fuentes comunitarias temen que se desencadene "una espiral de pánico entre empresas de los sectores más afectados por el Brexit" (La Nación, 24/9) Y las industrias susceptibles de estampida incluyen, nada menos, que la banca, seguros, aviación, farmacéuticas o distribución.
La Comisión Europea ya ha cursado instrucciones a autoridades, empresas y ciudadanos para que se preparen para la emergencia. Desde las colas de vehículos en puestos fronterizos y puertos europeos para controlar la entrada de mercancías procedentes de Reino Unido hasta la creación de las instalaciones necesarias para el movimiento de animales vivos y alimentos de origen animal. La Comisión Europea con sede en Bruselas recomienda que los ciudadanos europeos con titulación de centros educativos británicos verifiquen antes del próximo 30 de marzo si deben convalidarlos en su país de residencia.
May busca el apoyo empresarial en defensa de su plan para el Brexit La primer ministro se apoya en el hecho de que Europa sigue siendo el principal mercado de Gran Bretaña: 11.000 camiones cruzan cada día la frontera de Dover y numerosas empresas y trabajadores dependen de este intercambio. El respaldo empresarial es la principal carta en la que confía el gobierno para lograr sobrevivir e imponerse en la interna de su propio partido conservador, surcado por choques y divisiones internas que ponen en juego su integridad. La primer ministro está acosada por los partidarios de un "Brexit duro" y también por quienes quieren un compromiso con Europa, rebobinando para atrás y convocando si hiciera falta a un segundo referéndum.

Sin el pan y sin la torta

La propuesta desechada por la UE abogaba por un pacto aduanero de libre circulación de bienes y productos agrícolas, no así los servicios y las personas, haciéndose eco de los planteos del ala dura (uno de los ejes de la campaña en favor de la salida del Reino Unido de la zona euro consistió en poner un freno a la ola de inmigrantes). Asimismo, la propuesta plantea no hacer contribución monetaria alguna a la Unión Europea, ni que el Tribunal de Justicia de la UE tenga jurisdicción en el Reino Unido.
De todos modos, un “área de libre comercio de bienes” implicaba una “armonización permanente con las normas de la Unión Europea en este punto. Ello significa que la manufactura y la agricultura del Reino Unido seguirían estando obligadas, después del Brexit, por las regulaciones de la Unión Europea, por sus normas aduaneras e incluso por las sentencias del Tribunal Europeo de Justicia. Por otra parte, esta propuesta, si fuera aceptada por la Unión Europea, reduciría la capacidad del Reino Unido para concluir acuerdos de libre comercio con países fuera de la UE, como Estados Unidos.
El punto más conflictivo es el relativo las fronteras entre las dos partes de Irlanda. El Brexit supone que Irlanda del Norte, como el resto del Reino Unido, se encuentre fuera de la Unión Europea, mientras que la República de Irlanda se mantendrá en el Mercado Común. El gobierno de Londres plantea que no haya fronteras entre ambas zonas, como viene ocurriendo en la actualidad. En cambio, la Unión Europea quiere una frontera estricta ya que, si no hay controles, entonces el Reino Unido podría beneficiarse de las instituciones comunitarias a través de su vecino.
La propuesta británica, híbrida y llena de contradicciones, procuraba adaptarse a las presiones de la clase capitalista pero evitando romper con el ala dura de los conservadores. Sin embargo, terminó haciendo agua. La Unión Europea acusa a May de escoger lo que le conviene, como la libre circulación de bienes, mientras rechaza las responsabilidades, por ejemplo, las contribuciones a la UE y el seguimiento de sus políticas agrícolas y de medio ambiente, y propone limitar el movimiento de la mano de obra. Ni qué decir que una frontera abierta en Irlanda es inaceptable para la Unión Europea,

Giro político

Este escenario viene desatando una gran tormenta política en Reino Unido, que podría derivar en la convocatoria de elecciones anticipadas (ya mencionada por algunos miembros del partido de May) y a la celebración de un segundo referéndum para pronunciarse sobre el posible acuerdo de salida.
El Brexit y su onda expansiva son inseparables de la bancarrota capitalista, que está haciendo su trabajo implacable de topo y alimentando las tendencias a la desintegración de la Unión Europea.
La población británica está siendo afectada por una ola de empleos inestables, precios desorbitantes de la vivienda, servicios públicos en ruinas y, encima, caros Al calor de esto , ha ido conquistando mayor audiencia y resonando con más fuerza en los oídos de los trabajadores y la juventud , los planteos y propuestas del líder laborista Jeremy Corbyn.
“Entre las filas conservadoras comienza a surgir un temor fundado a que el laborismo cobre ventaja” (El País 2-10). Corbyn pide elecciones anticipadas si el plan de May para el Brexit fracasa. El planteo original del laborismo a favor de un nuevo referéndum fue quedando en un segundo plano.
El líder laborista ha anunciado un "plan radical" para reconstruir Reino Unido. Establecerá, si llega al Gobierno, la obligación de que las grandes empresas creen un fondo de propiedad para entregar parte de sus acciones y sus dividendos a los empleados. Propone, asimismo, mayor asistencia a los trabajadores para el cuidado de niños hasta cuatro años, construcción de vivienda pública, renacionalización de servicios esenciales y mayores cargas fiscales para los que poseen una segunda vivienda.
Estamos frente a una crisis política de alcances explosivos en primer lugar para el Reino Unido pero también en el continente europeo. El estado británico publicó más de 80 medidas de emergencia para el caso de una salida de la UE sin acuerdo, entre ellas el almacenamiento de medicamentos y alimentos. Como lo acaba de pintar un matutino “el humor en Downing St (sede de gobierno del Reino Unido) es horrendo en estas horas” (El País, ídem). El impasse político está dando pie a un giro político de las masas.

Pablo Heller

Un mundo al borde de Donald Trump


El 68 postergado: a 50 años de la lucha estudiantil




Los herederos de 1968 siempre han sido y serán los estudiantes mexicanos. Aquellos que no se callan. Que un día despiertan a la realidad y quieren contribuir a la construcción de un mejor país. Son aquellos que un día marchan por miles cerrando sus escuelas y exigiendo un cambio.

“Yo acuso a la fosa común,/ y a los incineradores, y a la piedad sobre los ojos/
…Yo acuso al dos de octubre que quiso ser dos de noviembre mexicano”.
Leopoldo Ayala (1939-2018)

Mienten aquellos que se dicen herederos de 1968 y sólo ganan poder político o elecciones de Estado. Los herederos de 1968 siempre han sido y serán los estudiantes mexicanos, aquellos que no se callan, aquellos que un día de tanto golpearlos, despiertan abruptamente a la realidad mexicana y quieren contribuir a la construcción de un mejor país. Son aquellos que un día marchan por miles cerrando sus escuelas y a gritos de consignas exigen un cambio.
En unos días marcharemos para conmemorar, con dolor y rabia, la funesta fecha del martirologio mexicano. Coincide nuevamente, como en 1999, con una revuelta estudiantil que pone en entredicho a los que enarbolan desde el poder un triunfo del 68 electoral. Los jóvenes han tomado las calles y difícilmente volverán a las aulas con las manos vacías.
Al igual que en 1968, se harán desconfiados y hostiles de un Gobierno que no escucha y los mata todos los días. Como ejemplo de esta hostilidad está el caso de Marco Antonio Sánchez Flores, estudiante de Prepa 8 desaparecido por policías del Gobierno de la CDMX, y que, gracias a la valiente fotografía de su compañero, se pudo demostrar la agresión y abuso de la fuerza policial a la que estuvo expuesto. Él tuvo “suerte”, no así los miles de desaparecidos y desaparecidas, el peregrinar de las familias; que van de fosa en fosa, ahora de tráiler en tráiler, exigiendo la aparición de sus seres queridos, dejando en su andar una herida abierta que atraviesa todo el país.
Muchas cosas han cambiado desde aquel 1968 que exigía la disolución del cuerpo de granaderos y este 2018 que exige mayor seguridad en sus escuelas y alrededores. Lo que ha pasado es una perfección de las fuerzas represivas del Estado, que mantienen una ciudadanía secuestrada, temerosa y dispuesta a aceptar al ejército en las calles en un falso discurso de “seguridad”.
Todo parecería indicar que estamos lejos de una solución de las demandas del movimiento estudiantil 2018, sin embargo, hay resuellos que nos muestran a esta generación joven que, escuchando y aprendiendo de los ecos del pasado, han pintado nuevamente murales en sus paredes, llevando ahí la memoria de luchas pasadas. Los muros no mienten, reivindican.
Hace 20 años, en 1999, perdimos los muros, pero también exigimos demasiado, soñamos con destruir los cimientos del Estado y sólo contribuimos a sacar al PRI de los Pinos y detener el Reglamento General de Pagos, para lo que habíamos vívido y para lo que habíamos despertado, nos supo amarga la victoria. Quedaron muchos pendientes en nuestra agenda sin resolver, eso contribuyó a un retroceso de nuestro propio movimiento estudiantil después de ese 6 de febrero.
Hace unas semanas el Archivo General de la Nación anunció que los archivos de 1968 todavía se mantendrían en resguardo porque contenían datos sensibles, proteger la identidad de los infiltrados es cuestión de Estado. Días después reculó y dijo que se abrirán los archivos, 50 años después, cuando tristemente nos hemos despedido de varias voces del 68, hace unos meses de Leopoldo Ayala. Ojalá que los sobrevivientes encuentren en estos archivos la posibilidad de tener un cierre a años de injusticia, olvido e impunidad.
El Comité 68 ha luchado porque Echeverría pise la cárcel. A sus 96 años, parece una cuestión imposible. Si las autoridades mexicanas por fin decidieran hallarlo culpable, con seguridad apelarían a su edad para mantenerlo en arresto domiciliario.
No sólo es Echeverría, hay muchos nombres de la impunidad que se espera salgan a la luz con la apertura de los archivos y que finalmente la justicia los alcance. La mejor enseñanza que podemos esperar de lo acontecido en 1968 es que haya verdad y justicia. El triunfo del 68 no está en las urnas electorales, pero sí en el esclarecimiento de los hechos, en el castigo a los culpables, en la reivindicación de las familias que perdieron un ser querido aquel trágico día.
Así como el 68, varios movimientos sociales tienen urgencia en resolver los pendientes de sus luchas, en mostrar la cara de un Estado que reprime, se lava las manos y vuelve a golpear, y que cada seis años sólo se cambia el traje. Los movimientos estudiantiles del 71, 85, 99, 14, 17 y 18 deben reflexionar sobre la tinta que se dejó de escribir y resolver las deudas pendientes, señalar las estrategias del Estado que enfrentaron, crear un corpus de lucha y resistencia, para que las nuevas generaciones tengan un camino menos complicado. Que la represión no sea un pretexto para irse a casa, que la represión no sea un pretexto para el olvido.
Si se abren los expedientes del 68, es por los activistas que no apostaron al olvido, por los que resistieron, por los que no volvieron a casa. Antes de señalar a los nuevos movimientos estudiantiles y sus demandas, debemos volver sobre nuestros pasos, a ese lugar que creímos era la Revolución, donde nació la conciencia, donde recibimos el apoyo de la comunidad. Es tiempo de volver a las calles, apoyar las nuevas luchas y reivindicar los años en que la universidad nos obligó a luchar como buenos hijos, ahí donde renegamos de ser usados como carne de cañón de las pugnas electorales y escribir lo que faltó de nuestra historia.
Levantemos nuestras banderas como monumentos de la memoria, faros de enseñanza, miremos atrás para mirar hacia adelante. Hace 20 años, los líderes del movimiento del 68, al ser cuestionados sobre qué le aconsejaban al movimiento de 1999, respondieron que el 99 era nuestro, que lo viviéramos como mejor nos pareciera. Fueron unos buenos padres y de su organización tomamos lo que en su momento consideramos necesario para nuestro movimiiento, también desechamos o intentamos desechar sus errores. Por ellos, existimos nosotros y por nosotros estarán otros, sólo nos queda hermanar y aprender del gran movimiento estudiantil mexicano que nos ha dado duras y valiosas enseñanzas en estos 50 años. 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA, ES DE LUCHA Y MEMORIA COMBATIVA.

Guadalupe Lezama Limias.
Hija del 68, madre del 2018.

martes, 2 de octubre de 2018

Monsanto contraataca




Tras la condena judicial sufrida en Estados Unidos, el pulpo lanzó una campaña pro-glifosato en las redes sociales.

Por vías directas e indirectas, Monsanto-Bayer y sus socios gubernamentales y mediáticos se han lanzado a una campaña de promoción del glifosato. Se trata de una respuesta al sacudón producido por el fallo reciente de un jurado californiano, que obligó a la corporación a pagar 289 millones de dólares a un jardinero escolar con un cáncer terminal, producido por su exposición a productos de Monsanto con el herbicida –lo que, en vistas de las miles de demandas similares pendientes, fue sucedido por una caída abrupta de las acciones de Bayer, el reciente adquisidor del gigante agroquímico.
La campaña mediática de la empresa tuvo su expresión local a través de los tweets promocionados (publicidad) en estos días de la cuenta @noticiacompartida, por los que se difundía a miles de usuarios un artículo publicado en Clarín en mayo pasado con el título “El glifosato es seguro” (23/5), en el que el profesor de biotecnología valenciano José Miguel Mulet se lamenta de que “la campaña anti glifosato sólo busca réditos políticos para los ambientalistas”. En Francia, donde se amenazó la continuidad de sus productos, Monsanto recibió elogios en un reciente artículo de Guy Sorman, un fanático panegirista del capitalismo que en el pasado fungió de asesor del derechista Jacques Chirac.
A su vez, fuentes del Ministerio de Agroindustria y del Senasa señalaron que la condena norteamericana “no cambia en absoluto la etiqueta de ‘inocuo’ que el Gobierno le asigna al herbicida” (Iprofesional, 20/8). Del compromiso profundo de este gobierno, y de sus antecesores kirchneristas, con las corporaciones agroquímicas, ya ha dado sobradas notas Lino Barañao, quien dijo del glifosato que “es como agua con sal” –y cuya servidumbre a Monsanto explica en buena medida su permanencia en Ciencia y Técnica en ambas gestiones. Los suelos agrícolas del país están regados con glifosato: algunos estiman que sus variedades alcanzan más de 200 millones de litros utilizados por año, mientras que otros apuntan 320 millones (un 80% de todos los plaguicidas aplicados) (ídem). El negocio de Monsanto no está solo en los productos con glifosato –cuya patente venció en 2000, y también producen otras empresas como Syngenta, Dupont, Dow y varias firmas locales– sino la colocación de las semillas resistentes al mismo, por cuya patente se traban poderosas disputas.
En el artículo publicado por Clarín se sostiene que “no se han demostrado” los efectos nocivos del glifosato, lo que no solo desconoce el sinfín de denuncias del lobby de Monsanto sobre las agencias científicas nacionales y supranacionales –que fueron ratificados por el jurado norteamericano– y el hecho de que casi todas ellas basan sus informes en los datos proporcionados por la propia empresa. Ante todo, omite un extensísimo corpus científico: una reciente recopilación denominada “Antología toxicológica del glifosato”, accesible en la web, recoge 830 trabajos académicos (locales e internacionales) que dan cuenta del impacto negativo de este en la salud humana y de otras especies. Allí se señala que “no es casualidad que en los pueblos agrícolas se multiplique el hipotiroidismo, el asma bronquial, los trastornos reproductivos y las enfermedades oncológicas produciendo un cambio evidente en el patrón de morbilidad y mortalidad” (Página12, 20/8). Más de un centenar de investigaciones se centran en los efectos cancerígenos, mientras que 336 muestran su impacto negativo en la biodiversidad. El corpus muestra también un rendimiento decreciente que obliga a utilizar cada vez más glifosato (en Argentina, se pasó de tres litros por hectárea en 1996 a quince en la actualidad).
Este tipo de denuncias han sido la base de una movilización popular en numerosos puntos del país, donde la fumigación con el herbicida llega a contaminar barrios y escuelas –como sucede en varios pueblos y ciudades de Santa Fe.
Monsanto ha librado, con la colaboración de sus aliados gubernamentales, una campaña en defensa de sus actividades criminales largamente denunciadas, y puestas de nuevo en la mira por el fallo en Estados Unidos. Las organizaciones populares tienen la oportunidad de utilizar este precedente para cimentar su lucha y plantear un programa de salida a la devastación en curso, sobre nuevas bases sociales.

Tomás Eps

Elecciones Brasil: la cuestión Bolsonaro




De acuerdo a los últimos sondeos, los candidatos a presidente, Jair Bolsonaro, del partido Social Liberal, y Fernando Haddad, del PT, se encontrarían en un “empate técnico” del 28% en la intención de voto para el primer turno electoral que tendrá lugar el próximo domingo en Brasil. Algunas encuestas avizoran otro empate, del 40% para cada uno, para la segunda vuelta, aunque todo indicaría que, en ambos turnos, el porcentaje mayor de indecisos se inclinaría por Haddad.

“Fascismo”

Bolsonaro, un personaje ignoto, con una trayectoria irrelevante de siete años en el Congreso de la Nación, se ha convertido en el vocero fascista de un sector muy amplio de los militares en reserva y cuenta con el apoyo de alto mando del ejército. Tiene el apoyo incuestionable de los grandes cañeros del norte de Brasil y de los latifundistas sojeros del sur y del oeste. La Federación de Industrias de Sao Paulo se encuentra dividida, aunque la fracción que apoya a Bolsonaro es la más numerosa. Según la publicación Brasil Debate, en las filas del ejército opera una logia de “Generales Revisionistas”, que “parece reunir medios y propósitos para la disputa en las calles con la izquierda organizada”. De acuerdo a estos términos, si el perfil de Bolsonaro no se ajustase en forma estricta al del fascismo italiano, podría encajar con el falangismo español, que se terminó desarrollando como un aparato de choque ‘civil’ de las fuerzas armadas del general Francisco Franco. Los militares cuentan con casi cerca de cien candidatos al Congreso o las legislaturas, y podrían formar, con los ruralistas y los evangélicos, que se han distribuido en todos los partidos (incluso en el Psol), una bancada mayoritaria de derecha. Es incuestionable que la base social del fascismo brasileño es harto estrecha – una ultra-minoría pequeño burguesa. Pero no debe ser descartada para nada frente al peligro de que los conciliadores y capituladores de la cúpula del movimiento obrero tenga un éxito en dividir a las masas, incluso si es una parálisis temporal o parcial.
La emergencia política de este resentido social es un resultado de la enorme crisis de conjunto por la que atraviesa Brasil, y en especial del fracaso del golpe de Estado que ungió al vice de Dilma Roussef a la presidencia. Lejos de conseguir la recuperación económica del país, los golpistas han acentuado el desplome económico y llevado a Brasil al borde un ‘defol’.
El personal político que levantó la bandera de la ética para desplazar del gobierno a Rousseff y luego condenar a Lula en la Justicia, ha acabado, él mismo, procesado o preso, y sin votantes. Los politólogos brasileños se lamentan ahora del veloz agotamiento del ‘centro’, cuyos candidatos no alcanzan los dos dígitos de las intenciones de voto. Excluyen, curiosamente, de ese ‘centro’ al PT, al que han convertido en ‘extremista’ cuando mayor es su derechización. El PT también, de acuerdo a los datos que se exhiben, ha sufrido una caída espectacular en las expectativas de los electores.

Derecha, dre

El reclamo del ex presidente Henrique Cardoso, de que los cinco candidatos del ‘centro’ desistan en beneficio de uno solo, ha caído en oídos sordos. Fue acompañado en esa exhortación sin futuro por la directiva del pulpo del tabaco, Suzano. Una parte importante de ese ‘centro’, lejos de escuchar la imploración, impulsa el voto a Bolsonaro – es lo que hace el candidato a gobernador, en Sao Paulo, Joao Doria, y Antonio Anastasia, en Minas Gerais. La ‘democracia’ brasileña prefiere a un desclasado que representa el revanchismo militar.
En lugar de llamar a las masas a movilizarse y pelear contra el candidato militar fascista, los políticos del PT buscan calmar las aprensiones con el discurso de que la mayoría militar no comulga con el fascismo ni lo apoya. Es el mensaje que ha divulgado Celso Amorim, ex ministro de Exteriores de Lula y ex de Defensa, de Rousseff. Varias semanas antes, la candidata se vice de Haddad, del partido comunista do Brasil, creyó oportuno recordar el carácter “industrialista” de la dictadura militar que se enseñoreo del país, de 1964 al 85.

Las mujeres marcan el camino

La manifestación más impresionante del hundimiento de todo el arco político ‘democrático’, frente al desafío de Bolsonaro, lo puso de manifiesto la gran movilización de las mujeres brasileñas contra este fascistón. Ningún partido tomó la iniciativa del llamado a las calles, y menos que ninguno el PT; frente a la amenaza política de la derecha, los partidos respondieron con el apoliticismo. Como ocurre en Estados Unidos contra Trump, explotan la heterogeneidad social y política de la movilización femenina para neutralizar su proyección política. Las millones de mujeres que se concertaron en las redes y las centenares de miles que luego desfilaron combativas en las principales ciudades, marcan el camino que de ningún modo logrará la papeleta electoral: la lucha física organizada contra las bandas del militarismo fascistizante.
Todo lo que ocurre en la víspera electoral constituye un respaldo contundente a nuestra caracterización del golpe contra Dilma como un “golpe de estado”, no como un golpe parlamentario, porque nunca hubiera podido imponerse sin el apoyo de las fuerzas armadas. Descartar a estas de una crisis política mayor es desconocer el abc del estado moderno. Es desconocer la amnistía que han gozado los militares brasileños por sus crímenes pasados, o incluso la vigencia de la justicia militar para los delitos en que incurran los uniformados.
El naufragio del ‘centro’ es el testimonio más claro de que el golpe parlamentario fue una ficción o cortina de humo. El PT no desafió la destitución de su presidenta con la conciencia de que tenía la venia militar. Un nuevo gobierno del PT, con un candidato de la derecha del partido, además, será más cómplice del militarismo de lo que Lula y Dilma fueron antes de él. Quienes, en la izquierda, negaron el golpe o lo redujeron a una chiquilinada parlamentaria, debería excusarse. Un politólogo brasileño, André Barrocal, acaba de concluir que “las elecciones de 2018 consolidan el fracaso del golpe” (de 2016), en alusión a los conspiradores parlamentarios que ahora no recogen un céntimo de los votos. El fracaso del golpe parlamentario ficticio puso de manifiesto el golpe del alto mando. Con el único recurso del tuit, el comandante en jefe del ejército, Vilas Boas, hizo anular judicialmente la designación de Lula como ministro de Dilma, un intento inútil para evitar el juicio político, y asegurar que el Superior Tribunal confirmara la condena de Lula en segunda instancia. Ahora sigue tuiteando, en una suerte de pronunciamiento militar permanente.

Trump

Toda la gran prensa internacional, sin excepción, se ha pronunciado contra Bolsonaro, al igual que los líderes principales de la Unión Europea y del partido demócrata de Estados Unidos. Lo caracterizan, antes que como un rescate político, como una aventura que compromete la “estabilidad”, incluso a nivel continental. Fingen no advertir que esa “estabilidad” ha quedado en el pasado. No es en esa dirección que miran, sin embargo, los “Generales Revisionistas” – sino hacia Trump. De acuerdo al informe antes citado, esa logia tiene en vista una alianza política con el imperialismo norteamericano, aunque Brasil, como Argentina, dependa cada vez más del comercio con China y sus inversiones. En cualquier caso, Trump ha dejado en claro, en la Asamblea General de la ONU, que va por una salida violenta en Venezuela, mientras otras manifestaciones señalan una unidad de propósito, en este aspecto, con el nuevo gobierno uribista de Colombia. Colombia aloja a una decena de bases militares yanquis y es pieza central del Comando Sur del Pentágono.
En la agenda de Trump figura alta también la agenda contra China. Bolsonaro puede ser colocado en este trío, o sea que la crisis brasileña tiene una dimensión internacional definida. El ala ‘democrática’ de los gobiernos latinoamericanos, el llamado ‘grupo de Lima’, se opone a este expediente. Es, sin embargo, claro, que la crisis económica ha colocado a estos gobiernos en un impasse, como se ve en Perú, Argentina, Costa Rica, Nicaragua y, demorados, Chile y Uruguay. Todo sumado, América Latina ha entrado en forma definitiva en una bancarrota de envergadura, que pone sobre la mesa todas las opciones políticas, y que cada vez más la agenda de un gobierno de trabajadores.
Trump, asimismo, se encuentra empeñado en una lucha contra el 'populismo’ latinoamericano en general, aunque reivindique el propio, de cuño imperialista. Vería un triunfo de Haddad como un traspié para su compinche Macri, que lidia judicial y políticamente con el kirchnerismo. Las elecciones brasileñas, en definitiva, conmueven el tablero en más de un país – la mayoría en bancarrota.

“Las instituciones” - cómplices

Para desenvolver una lucha masas –la única que puede derrotar al fascismo en ciernes–, es necesario desenmascarar sin concesiones a aquellos que proclaman la ‘paz social’ y la ‘defensa de las instituciones’. Que dicen que al fascismo se lo frena desde el Estado, no fuera ni en contra de él. No hay duda que el avance brutal de la crisis económica despertará a la lucha a masas crecientes, y lo mismo ocurrirá ante el avance golpista. Una derrota electoral de Bolsonaro, en segunda vuelta, no significaría para nada un parate a la ofensiva de la derecha militar, que se empeñará, por el contrario, en explotar las contradicciones, límites y toda la incapacidad del nuevo gobierno frente a la crisis, para dinamitar el escaso sustento político que lo acompañe.
Desenmascarar a la ‘democracia’ y a PT y a Haddad, no es, ni de lejos, lo que hace el Psol, una suerte de falso frente de izquierda. El Psol, que nació de una ruptura del PT, se ha convertido en su segundón del PT en estas elecciones, con un candidato a presidente ajeno al partido, impuesto por el propio Lula. El futuro Congreso brasileño, con el que pactaría, más que nunca, un presidente del PT, tendrá un carácter mucho más derechista que el actual – lo que no es poco. La corresponsal de Clarín señala, muy premonitoriamente, que la monumental reserva de u$s380 mil millones con que cuenta el Banco Central de Brasil, “no serán suficientes para abastecer la demanda de los capitales que se quieren evaporar”. Es que más allá del billón de dólares de deuda externa, la Bolsa de Sao Paulo tiene miles de millones de capitales del extranjero, lo mismo que los bancos brasileños, que financiaron en el exterior el ‘populismo crediticio’ al consumo personal.

Lucha de clases

El domingo que viene quedará diseñado el escenario del ballotage, y con ello un agravamiento del escenario de la crisis política inmediata. Deseamos que en ese nuevo escenario previo al segundo turno, el ejemplo de las mujeres se multiplique por millones, y por sobre todo, claro, en la clase obrera. Para ello es necesario desterrar el planteo de que el país atraviesa un impasse o disyuntiva electoral, cuando enfrenta una crisis descomunal de régimen político, incluso dentro de las fuerzas armadas. Esa crisis política no podrá ser decidida en las urnas sino en una lucha de clases sin tregua.

Jorge Altamira

lunes, 1 de octubre de 2018

Paro parcial, aislado y sin continuidad en Uruguay




Se cumplió este jueves el paro parcial convocado por el PIT-CNT; una medida aislada y sin un plan de lucha que no sirve para enfrentar los ataques de las patronales y el gobierno ni el impacto de la crisis regional.

Con una plataforma centrada en la falta de avances en los Consejos de Salarios y la dureza patronal se cumplió el paro parcial dispuesto por el PIT-CNT. La medida no fue acompañada por el transporte e incluyó una concentración en el Ministerio de Economía para marchar luego a la Cámara de Comercio y Servicios donde se realizó el acto central.
Al ser convocado como paro parcial la medida perdió fuerza y contundencia, y no se corresponde con el descontento y disposición a parar que han mostrado los trabajadores cuando los paros son de 24 horas.

Empresarios apuntan a bajar salarios y condiciones laborales con la complicidad del gobierno

El paro se dio en un contexto de estancamiento de la negociación salarial, con posturas de los empresarios que apuntan a bajar salarios o atacar conquistas laborales de los trabajadores.
En sector rural las patronales del campo han anunciado que no participarán de las rondas de negociación y se mantienen firme en sus propuestas de sueldos de hambre con incrementos salariales que al ser menores que la inflación significan pérdida del salario real.
En los supermercados los empresarios ofrecen ajustes por la mitad de la inflación con un correctivo al final del periodo y pretenden recortar derechos y beneficios laborales.
Los trabajadores denunciaron el día miércoles la intransigencia patronal con un piquete en la puerta del supermercado Disco en Punta Carretas que duró hasta que llegó la orden de la fiscalía de desalojar el lugar.
Las condiciones de trabajo en el sector son especialmente malas por los salarios sumergidos (alrededor de 20mil pesos) y las condiciones de superexplotación, que se ven reflejadas en la foto que circuló el fin de semana pasado con una cajera trabajando bajo un paraguas mientras el techo se llovía y había peligro de descarga eléctrica.
El gobierno por su parte planteó para esta ronda pautas salariales que implican pérdidas salariales mientras prioriza mantener la tasas de ganancia de las patronales. Duro y estricto con los trabajadores mientras con UPM negocia acuerdos casi coloniales hechos a la medida de las multinacionales.

El PIT-CNT deja pasar los ataques

La dirigencia del PIT-CNT no está a la altura de las necesidades de los trabajadores. La central convocó a este paro de manera aislada, sin ningún plan de lucha y sin una consulta democrática a las bases para que definan que medidas tomar.
Los voceros del PIT-CNT no emitieron en estos días ni una mínima crítica al gobierno, a pesar de que este es el responsable de una Rendición de Cuentas que no contempla las necesidades populares, que ataca el presupuesto educativo y de salud y que ha tomado en este periodo medidas de ajuste contra los trabajadores (aumento de irpf por ejemplo).
La dirigencia oficialista está más preocupada porque el Frente Amplio gane las elecciones que por defender a los trabajadores.
Los 45mil puestos de trabajo perdidos son también consecuencia de la política económica del gobierno frenteamplista y de su permanente búsqueda de beneficiar a los empresarios con todo tipo de beneficios y exoneraciones.

Plan de lucha discutido en asambleas de base

Para enfrentar realmente los ataques patronales y del propio gobierno es necesario discutir democráticamente un plan de lucha desde las bases que impida los despidos y cierres de empresa, las rebajas salariales o los ataques a los derechos laborales.
Un plan de lucha que imponga al gobierno dejar de pagar la deuda externa, no favorecer a las multinacionales y los empresarios y dar un presupuesto en salud, vivienda y educación acorde a las necesidades populares.

Hernán Yanes

Argentina: Pocos ganadores y muchos perdedores ante el nuevo acuerdo de Macri con el FMI

Todos los indicadores económicos y sociales se deterioran bajo las condiciones resultantes de la ampliación del acuerdo del Gobierno de Macri con el FMI. Según el Instituto de Estadísticas y Censos, INDEC, crece el desempleo al 9,6%; la pobreza al 27,3% de las personas, en un marco de creciente inflación (¿6% a 7% mensual en septiembre? ¿42% al 45% durante el año?) y recesión de la actividad económica, con guarismos entre el -2,5% y -3% para el 2018.
Ahora se trata de un préstamo por 57.100 millones de dólares (se desembolsarán unos 52.000 millones antes de finalizar el mandato presidencial a fines del 2019) a cambio de un brutal ajuste del déficit primario, es decir, antes de pagar intereses de la deuda, la que crece a niveles inusitados para proyectar el stock de deuda pública por encima del 100% del PBI a comienzos del próximo 2019.
Junto al déficit primario “0”, se suma la emisión monetaria “0” hasta mediados del 2019, promoviendo una restricción de la base monetaria para achicar la inflación, contener el dólar y causar enormes penurias a los sectores sociales de menores ingresos, la mayoría de la población.
La realidad es que el dólar crece un 12% en septiembre y un 121% durante los primeros 9 meses del año, cotizándose a $42 por dólar y una brecha establecida por el BCRA entre 34 y 44 pesos por dólar para intervenir desde la autoridad monetaria.
Por su parte, los combustibles crecen desde enero más del 60%, mostrando el impacto de la dolarización de algunos precios muy sensibles, caso de los combustibles o las tarifas de servicios públicos, con cronogramas de aumento en lo que resta del año.
A cuánto llegará la inflación a fin de año nadie lo sabe y menos cuál será el arrastre sobre el 2019, más allá del 23% establecido en el proyecto de Presupuesto que discute en estas horas el Parlamento, pero si queda clara la voluntad de ajustar a los sectores más empobrecidos para cumplir con el acuerdo con el FMI y los sectores hegemónicos del sistema mundial.

Tasas de interés de usura

Para sostener la nueva política monetaria y cambiaria se elevó la tasa de interés del 60 al 65%, lo que supone un crecimiento de las tasas sobre préstamos que llevan al default a la familia de sectores medios y bajos, endeudados con tarjeta de crédito, y ni hablar del costo financiero del descubierto bancario, una práctica generalizada entre los pequeños y medianos empresarios.
Altas tasas pasivas de interés para favorecer inversiones en activos financieros en pesos, letras ofrecidas por el BCRA o el Tesoro; o plazos fijos u otras colocaciones financieras, estimulan la especulación contra cualquier intento de aliento a la producción local, por eso se afirma la tendencia a la recesión recurrente.
El BCRA mantiene el mecanismo de desarme de la bomba de las LEBAC, pero las LELIQ que se colocan en la plaza financiera ya superan en stock a las LEBAC. Se cambia la vieja bomba por una nueva, a costa del presupuesto público que sostiene el conjunto del pueblo con miseria social extendida.
No cabe duda que el resultado combinado del déficit fiscal primario cero y la reducción de la base monetaria y emisión “0”, combinada con altas tasas de interés favorece la tendencia recesiva de la economía local con claros y pocos beneficiados y muchos perjudicados.
Crecen los despidos y suspensiones como consecuencia directa de la situación, sumado al cierre de fábricas y empresas, con alza de los concursos de acreedores, donde las trabajadoras y los trabajadores son los principales perjudicados.
Los ganadores se cuentan entre los especuladores, lo que involucra la creciente fuga de capitales, unos 290.000 millones de dólares de activos de argentinos en el exterior, según las propias cifras oficiales.
A ellos se sumas los grandes productores y exportadores, como las empresas que lograron la dolarización de sus precios, caso de las petroleras y aquellas que comercializan los servicios públicos privatizados.
Producto de la devaluación podría beneficiarse el sector vinculado al turismo local, por mayor presencia de extranjeros y desestimulo a los viajes al exterior.
Solo en el tiempo se podrá verificar si el elevado tipo de cambio actual favorece la producción local para la exportación, cuestión negada con el elevado déficit comercial presente y proyectado aún para el 2019, nada menos que por 10.000 millones de dólares.

La ortodoxia como argumento

Sea por la exigencia del FMI o la propia decisión de los que deciden en el Gobierno Macri, se impuso la lógica monetarista, donde la causa de la inflación resulta de la emisión monetaria excesiva, por lo que la solución supone una fuerte restricción de la base monetaria congelando la emisión hasta mediados del 2019.
El costo social es y será gigantesco, si es que la sociedad lo permite y no se generan las suficientes resistencias y confrontaciones.
Resulta de interés apuntar lo que hay detrás de la ortodoxia en la formulación de política monetaria, financiera, cambiaria y económica, para afirmar que es una cuestión de poder, que remite a que fracción de la burguesía actuante en el mercado argentino, de origen externo o local, puede disciplinar al conjunto de las clases dominantes y desde allí lograr la dominación sobre las clases subalternas, la condición de posibilidad para el funcionamiento del capitalismo local bajos condiciones “normales”.
Una normalidad relativa a la evolución contenida de los precios, tal como ocurre en la mayoría de los países del mundo; a la estabilidad de la macroeconomía y a viabilizar un ritmo de crecimiento acorde con las normas mezquinas de la lógica contemporánea.
No se trata solo de economía y políticas económicas, sino de política y consensos sociales en el bloque del poder para reestructurar regresivamente el funcionamiento del capitalismo en la Argentina.
El discurso ortodoxo asumido por las nuevas autoridades del BCRA converge con las críticas discursivas por derecha al macrismo y acelera los tiempos del ajuste fiscal y el cambio de precios relativos para favorecer la ganancia en desmedro de los ingresos populares. Se consolida así la ofensiva del capital contra el trabajo.
La sola devaluación ocurrida durante el año, del 120% de corrección cambiaria, confronta con actualizaciones salariales del orden del 25%, que aun cuando se habiliten reaperturas de convenios colectivos en torno al 40/42%, la pérdida de los ingresos por la venta de la fuerza de trabajo contrasta contra los ingresos elevados por los propietarios de los medios de producción, sea vía renta o ganancias.
El objetivo de reformas laborales se demora por vía legislativa, pero se resuelve vía medidas económicas con disminución de los salarios en dólares y por ende reduciendo el costo de inversores internacionales en la contratación de fuerza de trabajo.
A modo de ejemplo señalemos que un salario de $20.000 podía cambiarse hasta hace poco tiempo por 1.000 dólares y ahora solo puede aspirar a cambiarse por 500 dólares, favoreciendo el ingreso externo de capitales para invertir en la economía local. Argentina se hizo más barata para los tenedores de divisas con intención de invertir en el país.

Lo que está en juego

Es mucho lo que se juega en la coyuntura, con impacto en lo económico social y en lo político.
Sin perjuicio de la continuidad de la regresiva transferencia de ingresos que supone la política del gobierno Macri desde fines del 2015, lo que ocurre es una reestructuración del capitalismo local con un nuevo intento de consolidación de la extranjerización y subordinación de la estructura económica y social local a la dinámica de la dominación transnacional, en momentos de disputa del liderazgo del orden mundial.
Argentina intenta una pragmática política de alineación ideológica política con EEUU, al tiempo que afianza relaciones económicas, comerciales y financieras con China.
El acuerdo con el FMI, fuertemente apoyado por EEUU intenta contener a la Argentina como aliado imprescindible para la política exterior de Washington en el continentPor qué el “no pago de la deuda” es un planteo fundamental en esta etapae americano.
Sin EEUU no hay acuerdo con el FMI y Trump necesita a Macri en la cruzada contra Venezuela y el “populismo” en la región, forma de denominar cualquier intento de política diferenciada de la imaginación del poder estadounidense o la corriente principal neoliberal.
Todo esto se juega en el debate del Presupuesto 2019, el del profundo ajuste explícito en el acuerdo con el FMI, pero también en la Cumbre presidencial del G20 el 30/11 y el 1/12.
En la ocasión del cónclave presidencial del G20, Macri intentará mediar entre el poder de EEUU y sus aliados mundiales, contra la alianza entre China y Rusia, para encontrar un lugar para la Argentina en el marco de la disputa de la geopolítica global.
La gran incógnita es la respuesta popular, anticipada en variados conflictos, entre los que sobresale el del pasado 24 y 25 de septiembre, un paro de 36 horas y el plan de acción en proceso para confrontar con el ajuste actual, el Presupuesto 2019 y la propia contra cumbre del G20. Contra el G20 emerge una amplia organización popular que aspira a unificar variadas protestas contra la política del poder mundial.
Resulta en conjunto una lógica de conflicto que habilita a pensar las construcciones político electorales que disputen el destino de la Argentina en la renovación electoral del 2019.
Algunos imaginan el desplazamiento del macrismo en el ejecutivo nacional, pero sosteniendo el mismo plan de reestructuración regresiva de la Economía, del Estado y la Sociedad.
Lo que importa es la posibilidad de habilitar otras propuestas políticas, que en acuerdo con la lógica radicalizada del conflicto apunte a soluciones populares para la mayoría y más allá del orden capitalista.

Julio C. Gambina