sábado, 10 de febrero de 2018

Un millón de razones: Indonesia 1965




Soldados holandeses participando en la masacre

Se está poniendo últimamente muy de moda el viejo truco mediático-manipulador de la burguesía de intentar hacer comparaciones fuera de contexto contra sus adversarios. Cuando a las élites no les gustan (no les interesan) las medidas económicas, políticas o sociales que se les presentan como alternativa, mandan desacreditarlas relacionándolas con las mismas que hay en países “dictatoriales” -según la hegemonía mundial- como Venezuela o Cuba. Muchos de los “nuevos progres” -no sabemos si por vergüenza, cobardía o porque simplemente no tienen principios- prefieren escurrir el bulto y piden que comparen sus recetas con la de países, digamos, “capitalistas de rostro humano” tipo Holanda, Suecia… etc.
No vamos a negar que estos han sabido gestionar mejor su riqueza acumulada entre su población, pero siguen apostando por el “Libre Mercado” (o sea, el capitalismo) que divide al mundo en globalizadores y globalizados. Por la cuenta que les traía. Efectivamente. Porque al fin y al cabo gran parte de sus riquezas se originan en el expolio, el neocolonialismo y el genocidio sistemático a otros pueblos que poco o nada saben de la palabra “derechos”. Esos países tan ejemplares se enorgullecen y sacan provecho de su imagen de países progresistas a los cuatro vientos, pero ocultan e intentan borrar de la historia que sus “éxitos” se nutren directamente de los abusos continuados a sus “patios traseros”.
Podríamos empezar hablando de Suecia y una de sus empresas de telecomunicaciones estrella en la bolsa mundial: Ericsson. Seguramente esta transnacional, con un beneficio neto de más de once mil millones, destinará una parte de los dividendos de sus socios y contribuye con sus impuestos a mantener las arcas del Estado donde habita su sede central y conservar así el estatus de “país-ejemplo” a seguir por los demás en materia de derechos sociales y humanos. Derechos inexistentes en la sufriente población de la República del Congo, en el corazón de África, donde las guerras por el control de los grandes yacimientos minerales (como el coltán, imprescindible para los dispositivos electrónicos) han causado grandes masacres desde 1998. Una situación de guerra muy sospechosa, teniendo en cuenta que el conflicto comienza con el boom de la telefonía móvil. Seguro que Ericsson no incluye al pobre congoleño que extrae el ansiado mineral, a cambio de una miseria o de su propia vida, en su plantilla de más de 78.000 empleados. Y Suecia, que sí incluirá en su PIB lo que extrae del pobre congoleño, no tendrá en cuenta las migajas que éste gane a la hora de calcular la renta per cápita tan avanzada del país nórdico. En definitiva, sólo será sueco lo que el esclavo congoleño reporte, no la miseria que a este le mal llega.
Pero, en este artículo, vamos a prestar más atención a la tragedia que sobrevino en un país, Indonesia, que fue colonia de otro campeón del Estado del Bienestar: Holanda. Cierto que la tragedia imperial que asolara a Indonesia fue culminada de la forma más bárbara por EEUU, pero fue Holanda quien tuvo que recurrir a la primera potencia mundial para mantener sojuzgada, a costa de lo que fuera, al gran país asiático.
Holanda era conocida durante cuatro siglos como el Imperio Neerlandés. Su “Compañía Holandesa de las Indias Oriéntales” fue pionera en un nuevo tipo de colonialismo: el capitalista empresarial; disciplina que ha contagiado a todos los países del “primer mundo” como ejemplo a seguir en el campo de la política exterior. Un imperio que cae con una revolución y la independencia en uno de sus últimos dominios: Indonesia (potencia regional en combustibles fósiles, gas natural y materia prima). Una historia trágica de cómo someten y rapiñan los imperios a los pueblos, que nos detendremos a contar.
Todo empieza con un “despertar nacional” a principios del siglo XX en aquella región asiática. Dentro de los movimientos nacionalistas que allí se dan, un exiliado socialista holandés e internacionalista -paradójicamente-, Henk Sneevliet (Maring), funda en 1914 la Asociación Socialdemócrata de Indias. Inicialmente fue un foro de debates que culminó convirtiéndose en el Partido Comunista de Indonesia (PKI) en 1924, ilegalizado por el Imperio Neerlandés por estar detrás de varios levantamientos populares en Bantén y Sumatra, y que finalmente pasó a la clandestinidad en 1927. Otro de los partidos a destacar dentro del movimiento por la independencia es el Partido Nacional Indonesio (PNI) en el que destacó la personalidad de Ahmed Sukarno, líder y fundador de este partido en 1927, un burgués de centro izquierda que compartía la línea de los países “no alineados”. Durante la II Guerra Mundial Indonesia es ocupada por el Imperio Japonés y Holanda se ve imposibilitada de “defender” su colonia, ya que se encontraba en el escenario central del conflicto en Europa contra la Alemania Nazi.
Durante los tres años y medio en que se prolonga la ocupación, los japoneses, por razones culturales e intereses propios, estimularon y propagaron más el sentimiento de soberanía en Indonesia. Se crearon nuevas instituciones y organizaciones vecinales. Cuando acaba la gran guerra, inmediatamente el PNI, con Sukarno como dirigente indiscutible, junto a facciones nacionalistas y el PKI declaran la independencia de Indonesia (1945). Los holandeses, que quedaron críticamente tocados después de la II Guerra Mundial, tacharon a la nueva república de cómplices del fascismo japonés y pidieron ayuda económica -cómo no- a EEUU para poder mantener su colonia.
La revolución por la independencia duró 4 años y supuso más de 100.000 víctimas mortales indonesias, incluyendo civiles, frente a unas 6.000 de los imperios Neerlandés, Británico y Japonés. También se vieron obligadas a la migración masiva cientos de miles de personas. Y, en definitiva, Indonesia sufrió un estrangulamiento económico por parte del bando imperial vencido.
Después de ser reconocidos como república independiente en 1949, Sukarno es proclamado presidente, teniendo que hacer frente a unos grandes gastos vitales de los afectados por la guerra y el saqueo de los imperios. Durante 16 años llevará a cabo sus políticas mediante un conjunto de cinco principios fundamentales, denominado “Pancasila”, que mezclaba la justicia social y la creencia en un Dios supremo, y que dura hasta día de hoy, aunque a modo de maquillaje. Y mantendrá con el PKI una relación de amor-odio. Así, aunque éste será reprimido en un primer momento para intentar menguar su enorme influencia sobre las masas pobres, más tarde se convertirá en un aliado en el “Nasakom”, una alianza de todas las fuerzas nacionalistas y religiosas contra las presiones externas imperialistas.
A partir de 1950 el PKI comienza a coger una fuerza imparable. Y, sobre todo en localizaciones rurales, contribuyó a organizar a unas masas empobrecidas desde la guerra y bajo la amenaza constante de que el Estado se convirtiera en una Teocracia.
Se crearon sindicatos obreros, asociaciones juveniles, de mujeres y de campesinos pobres. El PKI alcanzó en 1965 más de 3.000.000 de afiliados y se especula con que tenía a más 15.000.000 ciudadanos organizados (una quinta parte de la población de Indonesia). Se convertía así en el tercer partido comunista más grande del mundo, después de los de la URSS y China.
Su importante influencia en la sociedad hizo que el gobierno de Sukarno realizara algunas reformas importantes como: apoderarse de los bienes de las compañías holandesas, nacionalizar el petróleo e iniciar una tímida reforma agraria. Además, la presión constante influyó para que se recortaran progresivamente privilegios a los terratenientes militares nacionalistas y a los líderes religiosos del islam (Indonesia es el país con más musulmanes del mundo).
En plena Guerra Fría, EEUU se percata del “peligro” y teme por este crecimiento excesivo (para sus intereses) del movimiento comunista internacional en otra región tan habitada del globo terráqueo. El secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles, declaró que “el PKI se había convertido en el principal problema en Indonesia” y el embajador norteamericano explicaba que no era posible vencerles “recurriendo a los medios democráticos ordinarios”. La intervención estaba asegurada.
Se apoyaron financieramente todas las iniciativas de los generales indonesios para convertir al ejército a la doctrina de la contrainsurgencia. Transformaron el “Indonesian Army Staff and Command School de Bandung” (SESKOAD) en un centro de entrenamiento para la conquista del poder político, que tuvo todos los mimos del Pentágono, la RAND y la fundación Ford. Se realizaron varias escaramuzas y bombardeos para mantener “la no preservación de la unidad en Indonesia” -según Dulles-. Por esas fechas el 90% de las armas eran de procedencia norteamericana. Además, el 17 de octubre de 2017 sale a la luz un informe donde se desvela que EEUU, mediante la CIA y sus diplomáticos dieron información delicada y más 5.000 nombres de dirigentes comunistas a los escuadrones de la muerte nacionalista de Indonesia.
Cuando el PKI se convirtió en una seria amenaza para los intereses de los poderosos, se produjo “inesperadamente” el asesinato de 6 generales nacionales por mandos intermedios del ejército (Movimiento 30 de septiembre). Fue la excusa perfecta para achacárselo sin pruebas al partido comunista como único culpable y, de paso, acusarlo de golpista. A partir de aquí, da comienzo el periodo denominado: “La masacre de 1965”, llevado a cabo por una confluencia despiadada entre fuerzas armadas nacionales, los privilegiados líderes religiosos, las mafias callejeras y, cómo no, el “Tío Sam”.
En octubre de 1965, después de que el PKI intentara de forma pacífica durante años llegar al socialismo, fue prohibido y sus militantes condenados a muerte por “El Terror Blanco” liderado por el general fascista indonesio Mohammad Suharto. Fueron asesinadas de las formas más brutales entre uno y tres millones de personas (no se conoce la cifra exacta), comunistas, simpatizantes y civiles que nada tenían que ver. En el documental “The Act of Killing”, de Joshua Oppenheimer, podemos ver a los cabecillas de las mafias alardeando de lo “gánsteres” y sádicos que eran (esta última palabra reiterada en bastantes ocasiones); y de cómo campaban a sus anchas violando, empalando, estrangulando con cables, arrollando con vehículos y obligando a cavar tumbas para luego degollar a todo lo que olía a socialista. El presidente Sukarno apartó la mirada del exterminio, alegando que se debía “mantener el orden en Yakarta” contra los comunistas, dando el poder finalmente en marzo de 1966 al general Suharto. Un golpe de estado encubierto que mantuvo en una dictadura brutal y corrupta al pueblo indonesio durante 31 años. Cientos de miles de personas, fueron detenidas, encarceladas o deportadas a campos de concentración. La ola de represión fue tan violenta que el PKI jamás pudo recomponerse.
Estos hechos fueron encubiertos al mundo entero. Los periodistas internacionales que intentaron narrar lo que allí ocurría durante el periodo de la masacre fueron vetados y marginados por los grandes medios de comunicación dominantes. El conflicto de intereses era tangible. ¡Cómo mancillar el buen nombre de Los “Campeones de la Democracia” (EEUU) con este genocidio tan atroz -parecido al de las purgas nazis en los 40- que ya se encontraban por esas fechas imponiendo la “Doctrina Monroe” al pie de la letra en toda Latinoamérica y derrocando Estados en Oriente Medio, Oriente Próximo y Asia para ponerlos al servicio de sus carteras clientelares!
Podemos ver en el documental, que, a día de hoy, hablar de comunismo en el país insular esta repudiado y la matanza ha sido borrada de la memoria colectiva. Además, las mafias siguen teniendo “cheque en blanco” para cometer los abusos que quieran.
Todo apunta a que esta atrocidad, catalogada como uno de los peores genocidios del siglo XX por el tribunal de la Haya, no será juzgada. Los actores principales -algunos presumiendo que han segado más de 1.000 vidas entre sus manos- seguirán impunes, ya que sus planes no entraban en contradicción con los de la(s) perversa(s) agenda(s) imperial(es). Y bien merecerían procesos como los de Nuremberg.
Como conclusión, cuando relacionen nuestra forma de pensar o de actuar con las de “las peores dictaduras socialistas”, esas que jamás han provocado una guerra en un país extranjero para arrebatarles sus recursos, la verdadera cuestión de principio será que no nos relacionen con las “mejores repúblicas democráticas capitalistas”, alineadas con el imperialismo y de las que tenemos más de un millón de razones para no parecernos.

Chema Sánchez

Chema Sánchez, es miembro del Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN

viernes, 9 de febrero de 2018

Conflicto en el agro uruguayo: El capital a la ofensiva




El verano uruguayo se vio sacudido por la extensión de una serie de protestas de productores rurales reclamando al Gobierno medidas urgentes para enfrentar lo que entienden como una crisis de rentabilidad en el sector [1]. El movimiento de los “productores autoconvocados”, tuvo su origen por fuera de las gremiales patronales agropecuarias tradicionales. Si bien inicialmente expresó el malestar de pequeños y medianos productores de diversos rubros, rápidamente fue apadrinado por los grandes capitales agrarios y cuenta con el apoyo de todo el arco político de la oposición, las principales cámaras empresariales, las gremiales patronales rurales y la asociación de dueños de medios de comunicación. Estos últimos convocaron y realizaron una extensa cobertura de lo que fue la primera demostración de fuerzas de este movimiento: una concentración en una localidad en el interior del país el pasado 23 de enero, a la que asistieron cerca de 6.000 personas [2].
Entre las medidas exigidas destacan la devaluación de la moneda, el abaratamiento de costos (energético, impositivo) y la atención al problema del endeudamiento del sector. Su principal planteamiento es que el “campo” está cargando con un Estado “ineficiente” y “gigantesco”, que debe ajustarse [3].

La economía política del malestar neoruralista

La clave general para entender la “crisis” del agro radica en el descenso de la renta agraria como consecuencia del fin del boom de precios de las materias primas a mediados de 2014. El peso sobrevaluado permitió capturar indirectamente la renta agraria y sostener el poder de compra externa del conjunto de la economía a costa de los márgenes del negocio agroexportador, debido a que el peso alto disminuye los ingresos en pesos de quienes reciben dólares por sus exportaciones [4].
La disyuntiva no es nueva y la enfrentan todos los países exportadores de materias primas. Por un lado, la sobrevaluación del peso ante una oscilación abrupta de los ingresos externos, permite contener la inflación y sostener el salario real, aunque a costa de un deterioro de la rentabilidad agrícola.
Esta presión sobre la rentabilidad del sector agropecuario lo impacta por lo menos de tres maneras:
Como un problema de rentabilidad y sobrevivencia en las capas de productores pequeños, que ya sea por su escala o por ubicarse en rubros particularmente afectados, conviven con el riesgo de no poder continuar reproduciéndose a partir de su trabajo y el de su familia.
Como un problema de achicamiento de márgenes de rentabilidad en aquellos capitales más dinámicos y/o de mayor escala y en los propietarios de grandes extensiones de tierra, manifestando una puja de carácter distributivo y no de crisis abierta.
Como una baja en los niveles de actividad de otro conjunto de capitales que funcionan de forma adyacente a los capitales agrarios (transportistas, comerciantes, rematadores, veterinarias), lo que incluye un conjunto de capitales y por ende trabajadores de varias ciudades del interior del país cuyo dinamismo depende directamente de la actividad de los enclaves agropecuarios.
El capital acaricia su “movimiento de indignados”
Lo anterior es la base que permite entender la potencia de esta “revuelta”. Expresa el malestar de todo un entramado social, compuesto por el pequeño y medio capital que representa un sujeto dinámico e influyente en el interior del país, que consiguen un poder de movilización más que relevante sobre todo cuando se articula con el agro-negocio y los grandes terratenientes.
De esta manera, llegamos a un punto en el que se está coagulando la transformación de un malestar derivado de la crisis y del descenso de la rentabilidad de pequeños y medianos capitales rurales, en la rearticulación de la agenda del capital. Reclamos legítimos de las capas más afectadas de productores acaban siendo capturados por propuestas de reconfiguración regresiva del proceso social y sirven de punta de lanza en la disputa distributiva por la renta agraria de los capitales en general. Están confluyendo poder económico, político y mediático, con gente; lo que le brinda a la derecha su propio movimiento de masas.
Ya instalado el conflicto a escala nacional, el clivaje que va cobrando forma es el de productores vs. Gobierno. De un lado, el trabajo, el esfuerzo y la producción. Por el otro, el gasto, la comodidad y la mala administración. Una suerte de regreso al mito liberal originario que opone a las “fuerzas vivas de la producción” con el Gobierno que malgasta su esfuerzo productivo. Por primera vez desde que gobierna el Frente Amplio hay una base social genuina que se coloca en el centro de la escena y se moviliza activamente detrás de una plataforma derechista y con un discurso que busca erosionar la legitimidad del Gobierno.
Son fuertes las similitudes con lo ocurrido en Argentina en ocasión de las movilizaciones del capital agropecuario contra las retenciones a las exportaciones en el año 2008. La diferencia es que en el caso argentino la disputa estaba planteada fundamentalmente en el plano impositivo, mientras que en Uruguay, la vía por la cual los capitales agrarios ven su rentabilidad disminuida es la cambiaria.

Lo que está en juego

Desde que comienzan a desaparecer los fundamentos que facilitaron la implementación de una economía política progresista y su pacto distributivo implícito (altos precios de exportación e ingresos de capitales externos), lo que empieza a perfilarse en el horizonte es cómo y sobre quién se va a procesar el ajuste. En este sentido, la derecha (social y política) como expresión directa del capital, logra impulso y gana la iniciativa de cara a un año donde se concentran las negociaciones de todos los grupos salariales, y donde posiblemente estará de fondo el debate respecto a reformas laborales regresivas.
Comienza a rearticularse una mirada más estratégica detrás de los grandes ejes de una plataforma neoliberal o de gestión de un capitalismo uruguayo sin altos flujos de renta. El ajuste basado en el abaratamiento de los salarios y la reducción del gasto estatal, sobre todo el vinculado con los servicios sociales (educación, salud, seguridad) y al sostén a base de planes sociales de la población excluida, cobra fuerza.
Por tanto, lo que empieza a jugarse cada vez con mayor claridad no es solo la elección de 2019 sino, sobre todo, la salida por derecha al cruce de caminos que se abre luego de la crisis del modelo de gestión progresista del capitalismo uruguayo.
Por el momento, la reacción del Gobierno es intentar quebrar la unidad de los capitales agrarios y separar el problema por sectores, de modo que las compensaciones necesarias a ofrecer para desarticular el foco de tensión sean menos costosas y no le impliquen desarmar el conjunto de finos equilibrios en los que se mueve a nivel de la sociedad en general, en particular en un año de negociación salarial. El Poder Ejecutivo ya realizó una serie de medidas (subsidios a los sectores más afectados, baja en los costos de la energía eléctrica y gasolinas y refinanciación de deudas)[5], que las cámaras empresariales rurales y el movimiento de “autoconvocados” ya juzgaron como insuficientes.
El problema de fondo es que el entramado de capitales agrarios no puede resolver su crisis de rentabilidad sin avanzar sobre el Estado y el precio de la fuerza de trabajo, por tanto, hay allí razones de índole orgánica que obligan a estos capitales a emprender el camino del activismo político para resolver sus problemas de reproducción.
Por su parte, el Gobierno requiere recursos para ofrecer un programa creíble para el pequeño y mediano capital capaz de evitar su crisis. Una parte de ellos puede conseguirlos con emisión de deuda para seguir ganando tiempo. Pero tarde o temprano la disyuntiva se instalará y, o bien cede a las presiones y descarga el ajuste sobre su base asalariada, o bien avanza sobre el único lugar posible del cual extraer plusvalor para redistribuir y ganar aliados en la pequeña producción: la renta del suelo o renta agraria. Situar este último aspecto en el foco del debate, resulta clave para fisurar la unidad entre los capitales arrendatarios y los terratenientes.
Entre los años 2000 y 2015, a partir del empuje de los precios de exportación, la masa de renta agraria pasó de casi 350 millones de dólares anuales a 1.650 millones (ver gráfica)[6]. Esto representó un incremento sustancial de los ingresos de los dueños de tierras, muchos de los cuales ni siquiera operan en sus propiedades y solamente viven de las rentas, y de un incremento en las ganancias extraordinarias de aquellos empresarios que son a la vez productores y dueños del suelo. El Estado se apropia de apenas el 8 % de esta masa de ingresos, fundamentalmente a través de impuestos.



Fuente: Elaboración propia en base a datos procesados por Oyhantcabal-Sanguinetti, 2017 en base a estadísticas oficiales.

En la construcción de condiciones políticas para avanzar sobre esta riqueza desde una perspectiva redistributiva se juega la suerte de las fuerzas políticas que postulan un modelo de desarrollo inclusivo. Este movimiento puso en evidencia la importancia de discutir seriamente quién se apropia y para qué se utiliza la renta agraria en Uruguay.

Rodrigo Alonso
CELAG

Notas:

[1] Ver: https://brecha.com.uy/campo-la-patria/
[2] Ver https://www.elobservador.com.uy/las-mejores-imagenes-la-concentracion-productores-rurales-durazno-n1163411
[3] Ver https://ladiaria.com.uy/articulo/2018/1/productores-detallaron-propuestas-para-bajar-el-costo-de-un-estado-ineficiente-y-gigantesco-gobierno-analizara-reclamos-sector-por-sector/)
[4] El Tipo de cambio real de Uruguay respecto a Estados Unidos se encuentra un 30% por debajo de la media histórica. Ver https://www.objetiva.com.uy/node/4918
[5] Ver http://www.lr21.com.uy/economia/1358341-medidas-gremiales-rurales-campo-vazquez
[6] Por un desarrollo más extenso de esta temática ver: EL AGRO EN URUGUAY: RENTA DEL SUELO, INGRESO LABORAL Y GANANCIAS de Gabriel Oyhantcabal y Martín Sanguinetti, en Problemas del desarrollo. Volumen 48, Edición 189, Universidad Nacional Autónoma de México. Publicado por Elsevier España, 2017. Disponible en ScienceDirect.

Rodrigo Alonso, investigador CELAG.

Fuente: http://www.celag.org/conflicto-agro-uruguayo-capital-la-ofensiva/

jueves, 8 de febrero de 2018

Comunicado de la comunidad armenia ante la frustrada visita del presidente Erdogan




Organizaciones sociales, culturales, civiles y religiosas de la comunidad armenia del Uruguay expresaron su rechazo a la frustrada visita del presidente turco.

Transcribimos a continuación el texto completo del comunicado:

Las organizaciones sociales, culturales, civiles y religiosas que integramos la comunidad armenia del Uruguay, expresamos nuestra preocupación y estado de alerta ante las circunstancias que rodearon la frustrada visita del Presidente de la República de Turquía a Uruguay.
Nuestra comunidad, parte de la sociedad uruguaya y agradecida por el invalorable compromiso histórico del país con el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio, es consciente de las relaciones diplomáticas existentes entre la República de Turquía y la República Oriental del Uruguay, y del intercambio comercial creciente derivado de esas relaciones.
Sin embargo, entendemos y sostenemos que esas relaciones deben estar basadas en el respeto mutuo entre los Estados, la buena voluntad de ambas partes y el deseo sincero de obtener un provecho recíproco de ese intercambio.
Lamentablemente, la frustrada visita del presidente Erdogan demostró que el único objetivo que perseguía Turquía era valerse en beneficio propio del prestigio que ha construido Uruguay en el ámbito internacional, en organizaciones sociales, culturales, civiles y religiosas que integramos la comunidad armenia del Uruguaymomentos en que su gobierno está siendo fuertemente cuestionado. La pretensión de lograr una hegemonía étnica turca en desmedro de la existencia histórica de otros pueblos en ese territorio; su rol desestabilizador en Siria y el carácter autoritario de su gobierno intentando centralizar cada vez más poder en la figura de Erdogan han sido motivo de alarma de la comunidad internacional.
El plazo mínimo en que fue solicitada la visita por parte de los diplomáticos turcos, las exigencias desmesuradas de Erdogan de atención por parte de las máximas autoridades nacionales, y la bochornosa decisión de informar de la suspensión de una visita oficial por la prensa, son solo algunos de los elementos que prueban que Turquía actuó sin demostrar el mínimo respeto por el Uruguay y sus autoridades. Frente a esta situación, la actuación del Estado uruguayo demostró absoluta seriedad en el manejo de sus relaciones internacionales.
En contraposición a la actuación de Uruguay, la conducta del Estado de Turquía no sorprende considerando las recientes acciones contrarias al Derecho Internacional emprendidas por el gobierno que encabeza Recep Tayyip Erdogan, enmarcadas en una sistemática política de represión interna y violación a los Derechos Humanos, que incluye:
a) El encarcelamiento de activistas y parlamentarios opositores al gobierno, el cierre de medios de prensa, la persecución y las purgas de funcionarios públicos y miembros de las fuerzas de seguridad en Turquía.
b) El apoyo militar y económico a la organización terrorista autodenominada “Estado Islámico”, con la consiguiente desestabilización de Siria e Iraq y los impactantes hechos de violencia de los que la Humanidad ha sido testigo, con la complicidad del Presidente Erdogan y su familia.
c) La invasión de Siria e Irak por parte del ejército turco y el ataque a la población civil kurda dentro y fuera de fronteras. En particular, la reciente incursión en Afrín, que persigue objetivos de desestabilización regional, limpieza étnica y fortalecimiento del autodenominado “Estado Islámico”.
d) El estado de acoso permanente en el que viven las minorías étnicas en Turquía, especialmente tras la amenaza del Presidente Erdogan de deportar a decenas de miles de armenios que residen en Turquía en 2010, y del asesinato del periodista y referente de la comunidad armenia Hrant Dink en 2007, ante la pasividad cómplice de las fuerzas de seguridad turcas.
e) En lo que hace a las relaciones con la vecina República de Armenia, Turquía sostiene el bloqueo unilateral de la frontera común desde 1993 a la fecha. Ello ha obstaculizado la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países, tan necesaria para la prosperidad de los pueblos y la estabilidad de la región.
A este contexto de violencia interna y externa promovida desde el gobierno del presidente Erdogan, deben sumarse los antecedentes de represión desproporcionada que los guardaespaldas y demás personal de seguridad del presidente Erdogan aplicaron contra manifestantes pacíficos en Washington DC y Quito, y que pretendían replicar en Montevideo.
Frente a todo lo anterior, la Comunidad Armenia del Uruguay permanecerá alerta y siempre lista para manifestar pacífica y respetuosamente su repudio a quienes promueven el negacionismo de los crímenes contra la Humanidad, la intolerancia y el odio entre los pueblos. Contamos para ello con el respaldo solidario de todo el pueblo uruguayo, y de quienes en el ejercicio de sus responsabilidades institucionales, no permitieron que la prepotencia imperial de la diplomacia turca empañara los principios históricos de independencia y defensa de los Derechos Humanos que han guiado el accionar del Estado uruguayo.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Las patronales agrarias por la devaluación




En Uruguay se ha abierto un conflicto entre el gobierno de Tabaré Vázquez y los ‘autoconvocados’, que agrupa principalmente a las grandes patronales agrarias. A los ‘autoconconvocados’ se sumaron las gremiales capitalistas tradicionales del campo, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y la Federación Rural (FR). El tema de los temas, devaluar el peso. Las consecuencias serían explosivas para los trabajadores
Durante enero realizaron movilizaciones, cortes de algunas rutas y un acto central en el departamento de Durazno. Además de la devaluación, los ruralistas reclaman corte del gasto social, condonación de deudas, contención de los salarios, la reforma previsional y laboral. El ajuste ‘en cuotas’ que Vázquez viene desarrollando desde 2015, se ha agotado. Frente a los reclamos, el gobierno ha reculado con nuevas quitas impositivas y mayores subsidios. La respuesta de patronales agrarias fue: es ‘insuficiente’. La ARU y FR emitieron declaraciones rechazando las ‘tibias’ medidas del gobierno y promueven próximas movilizaciones. En las filas del gobierno sobrevuela el temor de que se abra un escenario similar al conflicto entre el ‘campo’ y el gobierno kirchnerista en 2008, “hay que evitar si o sí llegar a eso” dijo un vocero oficial (Búsqueda, 25/01/2018).

‘Fin de cycle’

La movilización ruralista generó un debate en la izquierda. En el Frente Amplio repentinamente se acordaron que existen los latifundistas. El diputado Gerardo Nuñez (PCU) twitteó: “Si se quiere discutir en serio sobre el 'campo' discutamos sobre la concentración y extranjerización de la tierra. Es el principal problema”.
El FA gobierna hace 13 años. La concentración y extranjerización de la tierra creció sistemáticamente en estos gobiernos. Lo mismo la dependencia de las materias primas (soja, carne, forestación), de las multinacionales de la celulosa (UPM y Montes del Plata), instaladas en zonas francas, que exportan todas sus ganancias a su casa matriz. Fueron autorizadas las sociedades anónimas en el campo, que supuestamente iban a quedar prohibidas, y hoy apenas 90 empresas poseen 6 millones de hectáreas. Los “pequeños productores” siguen siendo expulsados de sus tierras: 12.000 establecimientos cerraron. Apenas 8.000 empresas controlan el 80% de la superficie cultivable.
Durante el auge de los precios internacionales de las materias primas, el ‘campo’ fue beneficiado mediante exoneraciones impositivas y en el mantenimiento de un peso artificialmente devaluado, por medio de la compra de dólares. Como consecuencia de esta política, las patronales agrarias obtuvieron una renta de devaluación. Se beneficiaron también los grandes grupos agroexportadores como los ganaderos, sojeros, arrozeros e incluso los lácteos. Con la caída de los precios internacionales y subas de tasas de interés internacionales, ha comenzado el quiebre en la cadena de pagos entre los capitalistas del campo, los industriales y, eventualmente, del propio Estado. La deuda pública se triplicó desde el ascenso del FA al gobierno, mientras que en el caso del agro, la deuda alcanza el 80% de su PIB. El FMI y las agencias calificadoras de riesgos le exigen al FA que profundice el ajuste fiscal para que el gobierno continúe obteniendo financiamiento internacional.
En los últimos tres años el gobierno de Vázquez impulsó salidas por la vía de los Tratados de Libre Comercio con EEUU, la Unión Europea o China que se toparon con la caída del comercio internacional y la guerra comercial en curso, especialmente a partir del Brexit y el ascenso de Trump. La devaluación se suma a la política de un ‘dólar débil’ que Trump impulsa para ir a fondo en la guerra comercial con China y la Unión Europea. Se trata de un programa que no es “salida” ni siquiera en términos capitalistas. Sí agravará la situación social de las masas.

Nicolas Marrero

Karl Marx: el capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América




Marx anticipa la idea del “desarrollo del subdesarrollo” y el capítulo XXIV de "El Capital" será central para el surgimiento de la teoría de la dependencia, la teoría del sistema mundo, del pensamiento antillano marxista de la escuela capital esclavitud y del propio pensamiento decolonial.

José Arico publicó Marx y América Latina en los años ochenta del siglo XX, y con ellos estaban disponibles para el lector latinoamericano los textos del pensador alemán sobre el “nuevo mundo”.
En muchas ocasiones, en especial en algunos nichos académicos, se ha dicho que Karl Marx fue un pensador eurocéntrico. En especial la escuela “poscolonial” (como Chakravorty Spivak o Walter Mignolo) ha sugerido que el autor del Manifiesto comunista replicó los lugares comunes sobre el nuevo mundo. Pero ¿qué pensaba realmente Karl Marx sobre el descubrimiento de América?
En esta compilación de Arico se puede leer el texto de Karl Marx sobre Simón Bolivar, en el que se estima negativamente al líder independentista que venció en Ayacucho a los realistas.
También Arico indaga en el desatinado documento de Marx sobre la invasión de 1847 de Estados Unidos a México y Horacio Crespo sugiere “si hay documentos de Marx que sugieren un europeísmo y en otro del mismo año no, podemos buscar en la política su dilucidación”.
Entonces las apreciaciones más exactas de Marx sobre América Latina y el “Nuevo Mundo” debían estar en otro lugar, no sólo en sus textos periodísticos. Un ejemplo basta. Además del texto de 1847 Marx escribió un texto sobre la invasión francesa de 1861, que Arico no conoció, en el que el autor del El Capital expresa su más firme rechazo, considerándola “una de las más monstruosas empresas jamás registradas en los anales de la historia internacional.”
En este caso Marx estaba bastante más enterado de la Guerra de Reforma y de la ejecución del Maximiliano en el Cerro de las Campanas en 1867, que tanto impactó a Victor Hugo. Este último, escritor de Los miserables, escribió a Juárez implorando que no asesinara a Maximiliano, esposo de Carlota y príncipe de Austria. A diferencia de sus contemporáneos occidentalistas y europeizantes como Federico Hegel, que consideró el “nuevo mundo” como la “niñez perdurable de la ecumene” en su Lecciones de filosofía de la historia, Marx se pronunció en contra de la ocupación europea sobre México.

La importancia del capítulo XXIV

Karl Marx escribió en El Capital una reflexión trascendente sobre el descubrimiento y conquista de América: el capítulo XXIV es central para la historia de América Latina. Marx es enfático y explica que el “descubrimiento” es un acto de barbarie.
Un 12 de octubre de 1492, Cristobal Colón “descubrió" América. El viajero genovés intentaba encontrar nuevas rutas comerciales de la península ibérica para llegar a Asia. El “descubrimiento” permitió a Europa salir de la crisis de la Edad Media y el despojo del viejo mundo a los pueblos indios de América generó el parto del sistema mundial capitalista.
La conquista de América convirtió al mundo en una “nueva sala de torturas”, según el autor alemán Walter Benjamin. El despojo del territorio, del oro, la plata, la mita, la encomienda así como el trabajo esclavo de los miles de indígenas que habitaban el “nuevo mundo”, permitió una de las más aceleradas concentraciones de capital: una acumulación originaria por desposesión, que fue decisiva para el surgimiento del capitalismo moderno. No hay pues un documento de cultura que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie.

Presagios funestos

Dice Marx en ese capítulo XXIV del tomo 1 de El Capital:
Los descubrimientos de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, la esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas, el comienzo de la conquista y del saqueo de las indias, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros, son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista (...) Las riquezas apresadas fuera de Europa por el pillaje, la esclavización y la masacre refluían hacia la metrópolis donde se transformaban en capital.
Este párrafo tiene las siguientes ideas fuerzas concentradas: no existe centro del capital sin periferia, el capitalismo es un sistema mundial, la nueva acumulación originaria fue imposible sin el despojo de América y existe una interconexión de formas -esclavismo y trabajo asalariado- imbricadas, para dar nacimiento al sistema mundial.
Marx anticipa la idea del “desarrollo del subdesarrollo” y el capítulo XXIV será central para el surgimiento de la teoría de la dependencia (Ruy Mauro Marini), la teoría del sistema mundo (Wallerstein), del pensamiento antillano marxista de la escuela capital esclavitud (Eric Williams) y del propio pensamiento decolonial (A. Quijano).
El capítulo XXIV es central, decisivo, para comprender la historia de América Latina y pone énfasis en el carácter destructivo y reaccionario de Europa en el “Nuevo Mundo”. Como apunta correctamente Eduardo Gruner: "Lo importante es que el párrafo –así como el resto del razonamiento de Marx en este capítulo– permite apreciar hasta qué punto decisivo la construcción de eso llamado centro se hizo sobre los cimientos de la periferización del resto del mundo, y muy particularmente la de América.”

Sergio Abraham Méndez Moissen

martes, 6 de febrero de 2018

Lenin y el marxismo anticolonial: el caso del Congreso de los Pueblos del Este de 1920




Se ha dicho mucho sobre la cuestión decolonial y el marxismo, pero poco se sabe de la reunión de Bakú.

Según los autores llamados así mismos “decoloniales”, el marxismo es una teoría occidental que difícilmente podría colaborar a la emancipación de los pueblos atrasados o colonizados.
Walter Mignolo, el más importante de este corpus teórico, afirma necesidad de una “nueva teoría de la periferia”. Sin embargo, tal afirmación es un error histórico, una incomprensión de la obra marxista. Una negación de la historia.
Marx anticipa la idea del “desarrollo del subdesarrollo” y el capítulo XXIV de El Capital será central para el surgimiento de la teoría de la dependencia, la teoría del sistema mundo, del pensamiento antillano marxista de la escuela capital esclavitud y del propio pensamiento decolonial. Su capítulo de la acumulación originaria explica la construcción periférica de los pueblos no occidentales.
Luego de la Revolución de 1917, una revolución no occidental por cierto, la Internacional Comunista dedicó sus esfuerzos en conocer la lucha anticolonialista de los pueblos no occidentales y convocó a la reunión para ello. Para Lenin era central conquistar una alianza con los pueblos coloniales. En 1920 tuvo como sede en Baku, Azerbaijan el Congreso de los Pueblos del Este.
Lenin está alejado de representar un marxismo de hipótesis eurocéntrica. Lenin sostuvo que era más pronta la revolución en un país no “occidental” y rompió con el esquematismo teórico de su tiempo que consideraba que la desarrollada Alemania sería la cuna de la revolución social.

Bakú, Azerbaijan: los bolcheviques y el Islam

Uno de los principales observadores de la reunión fue el francés Alfred Rosmer. Visitante en Rusia durante la época de Lenin, Rosmer señaló en su Moscú bajo Lenin que la revolución había conquistado, desde 1905, repercusiones profundas en los pueblos no “occidentales” como Turquía, Persia, India, Kurdistán, Palestina y en especial China.
De ahí que en el II Congreso de la III Internacional Comunista los bolcheviques llamaran a una vasta conferencia para representantes de todos los pueblos no occidentales y eligieron Bakú, en Azerbaijan, en la intersección de Europa con Asia.
Zinoviev, Radek y Béla Kun fueron los representantes de la III Internacional en esta conferencia que los llevó a atravesar toda Europa en un viaje insólito.
Para Rosmer:
Implicaba un riesgo en atravesar todo el país, en el curso del viaje nos podíamos tropezar con alguna banda. Empleamos cinco días en llegar a Bakú habiéndonos detenido un día en Rostov y luego en numerosas aldeas del Cáucaso: convenía utilizar al máximo ese desplazamiento excepcional. Rosmer
El viaje se realizó en medio de la Guerra Civil:
El viaje (...) nos permitió ver de primera mano la gran cantidad de daños causados por la guerra civil. La mayoría de las estaciones habían sido destruidas, y en todas partes los apartaderos estaban llenos de naufragios medio quemados. Cuando los blancos habían sido derrotados, destruyeron todo lo que pudieron al retirarse. Una de las estaciones más importantes de Ucrania, Lozovaia, había sido atacada recientemente por una banda de blancos, y teníamos ante nuestros ojos el daño causado por tales ataques, que seguían siendo frecuentes en estas regiones.
A este evento anticolonial asistió el periodista John Reed. Fue en este viaje que contrajo malaria y volvió enfermo a Rusia. Nunca terminó por curarse del todo de aquella enfermedad. Según la revista electrónica Contretemps, en su artículo "Hadj-Ali Abdelkader : un musulman communiste dans les années 1920", publicado en 2012, la conferencia agrupó a delegados de Medio Oriente: 100 armenios, 235 turcos, 129 persas, 14 hindúes y 8 chinos. La traducción fue simultánea.

¿Qué se discutió en Bakú?

En esas sesiones se discutieron las posiciones de los marxistas frente al Corán, el sionismo, la situación de la mujer en la religión árabe y el Islam, la cuestión nacional y la colonialidad.
Lo que cuenta Rosmer es que un vapor que llevó a los delegados iraníes fue atacado por un avión británico, dos delegados fueron asesinados y en el ataque varios fueron heridos. Buques de guerra británicos también trataron de impedir la llegada de los delegados turcos desde el otro lado del Mar Negro. Dos iraníes fueron asesinados por la frontera de Azerbaiyán por la policía de Iran.
Este Congreso de Bakú se desarrolló mientras en Italia y en Bohemia había ocupaciones de fábrica un 1 de septiembre de 1920, luego de la derrota de la revolución en Alemania y del asesinato de Rosa Luxemburgo. Llamaba a los pueblos de Oriente a luchar por su liberación mientras el Ejército Rojo “se pondrá en una lucha anticonial contra el imperialismo francés, inglés, americano”,
según Pierre Broué en su Histoire de l’Internationale communiste, 1919-1943.
El encuentro fue organizado por los militantes comunistas de Azerbaidjan Nariman Narimanov, Md. Gousseinov y Said Gabiev del Daghestán, el comunista turco Mustafa Subhi y los miembros del Comité Central del partido bolchevique de Rusia Serge Ordjonikidze y Elena Stassova.
Fue, a decir de Broué, “de lejos el más grande agrupamiento jamás organizado por la Internacional Comunista: 2850 delegados incluyendo por primera ocasión a 8 militantes kurdos”. En el viaje dos militantes iraníes perdieron la vida. Llegó una delegación de Palestina.
Los delegados de la India habían atravesado Turquistán y el desierto de la India pasando desapercibidos por el ejército británico. Ahmed Sultanzadeh ayudó, junto a los demás nombrados a organizar el evento político de la Comitern. Este curioso evento trajo primeras discusiones para el marxismo y la cuestión colonial. Los bolcheviques llegaban primero al mundo árabe musulman que al congreso de América Latina de 1926.
Las dicusiones allí fueron apasionantes aunque no se tienen las mesas, aportaciones o debates. Se sabe fundamentalmente de lo discutido ahí por las memorias de Rosmer y la documentada investigación de P. Broué. Muchos debates internos dieron al inicio de la reflexión marxista sobre temas coloniales: del Yihad, el velo, la guerra, el Corán, la ocupación sionista, del árabe, de Mahoma, de la fe, de la opresión imperialista en la región.
Para Zinoviev, por ejemplo, era correcto usar la Yihad en la guerra contra los infieles no musulmanes, en una cruzada contra el colonialismo. El evento más complicado fue la supuesta presencia del dirigente nacionalista Enver Pachá. Pachá era un oficial turco dirigente de la Revolución de 1908 y luego convertido en miembro del gobierno del imperio otomano.
Broué desarrolla algunos de las discusiones en Histoire de l’Internationale communiste, 1919-1943, la más documentada historia de la III Internacional. Señala que Nabourtabekov, militante comunista turco, desarrolló que el proletariado debía combatir dos frentes “el nacionalismo europeo y los mollahs (señores) reaccionarios (...) este evento, debemos reconocer, fue el inicio de un desarrollo, en una historia de Oriente en particular, de un movimiento de nacionalismo árabe que apoyaba al mismo tiempo la revolución en Rusia”.

El marxismo árabe y asiático: las primeras organizaciones comunistas

A su regreso a Moscú, Rosmer detalla que dos miembros más fueron asesinados: los delegados del Partido Comunista Griego, Orion Alexakis y Demosthenes Ligdopoulos.
Para un grupo de militantes turcos el Segundo Congreso de la III Internacional en su sesión del Congreso de Bakú fue su última actividad política. El caso de Mustafá Subhi y Ismail Hakki que al volver a su país fueron detectados por la policía y ejecutados y echados al mar de Mármara, según narra Broué.
Rosmer detalló que al volver a Rusia un atentado del Ejército blanco dinamitó las vías de tren al volver para romper los lazos de comunicación de los líderes nativos y los bolcheviques.
El trabajo político de la III Internacional se realizó por medio de buróes y en 1921 se organizó el Primer Buró Central de las Organizaciones Comunistas de Oriente a cargo de Mikhail Pavlovithv y Vladimir Vilensky Sibiriakov, miembros del recién creado Secretariado de la Internacional Comunista para Extremo Oriente y más pronto un Buró Colonial bajo la dirección de M. N. Roy.

Los primeros Partidos Comunistas en el mundo no “occidental” se fundaron desde 1920.

En ese año, 1920, Mustafa Subhi fundó en Turquía el primer Partido Comunista árabe, el cual terminó trágicamente tras el asesinato de Subhi en el mar de Trebizonde. Este primer partido fue decapitado y destruido por la represión en lo inmediato. Por medio del grupo Espartaco, en Alemania, y por la participación de Seyfik Husnu y Ethen Nejat desde Berlín, se organizaron grupos clandestinos junto a la Asociación Obrera de Turquía.
En Irán tomaron el modelo del Partido Socialista (Adalat) y fundaron en 1916 un primer partido en la total clandestinidad. Su dirigente fue Ahmed Sultan Zadeh (Sultanzade) que es la base de la fundación del Partido Comunista en 1920 con la presencia de Larissa Reisner.
En Palestina el bolchevismo comenzó su militancia por Wolf Auerbukh, Yehel Kossoi, Yosef Barzilay, Iakov Tepper, que rompieron con el Partido Poalei Zion al fundar el Partido Comunista de Palestina.
En Egipto, en 1919, un verdadero movimiento nacionalista estalló en las calles y fue reprimido por las tropas británicas. En 1920, en Alejandría, surge el PC con 150 militantes. Con la mediación de Sen Katayama, japonés que también había vivido en México, su dirigente fue Mahmoud Hosny el Arabi.
En Mesopotamia, en marzo de 1920, surgió una poderosa insurrección campesina y ese año se organizó un primer núcleo marxista. En Bagdad en 1924 un movimiento juvenil estudiantil entusiasmado por la Revolución alemana fundó un primer grupo de estudios marxistas bajo la dirección de Husein Ar Rahhal y Yousouf Zeinal.
En China, los profesores Chen Duxiu y Li Dazhao comenzaron el movimiento 4 de mayo de 1919 contra la intervención militar de Japón. En 1920, se fundó el Partido Comunista de China. En este periodo el personaje central para el bolchevismo fue Manabrendra Nath Roy, de 31 años, quien viajó de América Latina a la India, pasando por Turquía y Estados Unidos.
En Japón Sen Katayama de 57 años fue el primer organizador sindical a finales del Siglo XIX “más un agitador social que un teórico”, apunta Broué. Junto a Eizo Kondo son los primeros difusores de la Revolución de 1917 en el Japón.
¿Quien se atrevería a decir que el marxismo de Lenin era occidentalista o eurocéntrico? Es más fácil borrar la historia que comprenderla.

Sergio Abraham Méndez Moissen

lunes, 5 de febrero de 2018

MINREX: Cuba alerta sobre mensaje de arrogancia y desprecio de EE.UU hacia Latinoamérica




El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe.
En vísperas de su viaje, el jueves 1ro. de febrero, el secretario de Estado Rex Tillerson, en una comparecencia en la Universidad de Texas en Austin, realizó declaraciones alarmantes e injerencistas que instigan abiertamente al derrocamiento, por cualquier vía, del Gobierno legítimo de Venezuela y están dirigidas también a socavar el repudio unánime de la región a las medidas de retroceso y endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que tienen como propósito dañar a la economía y al pueblo cubanos para tratar de doblegar al país.
Sus declaraciones se ajustan claramente a los esquemas de cambio de régimen, que han cobrado millones de víctimas inocentes en varias partes del mundo y promovido la violencia, la guerra, las crisis humanitarias y la inestabilidad, demostrando su fracaso. El Gobierno de Estados Unidos desconoce que esta es una región comprometida con la defensa de la paz, tal como quedó consagrado en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno en La Habana el 29 de enero del 2014, durante la II Cumbre de la Celac.
Al decir del secretario Tillerson, «En la historia de Venezuela y de hecho en la historia de otros países latinoamericanos y sudamericanos, frecuentemente son los militares (los) que se ocupan de esto, cuando las cosas se ponen tan malas que los líderes militares se dan cuenta que ya no pueden responder más a los ciudadanos y ellos conducen una transición pacífica. Si este es el caso o no, yo no lo sé». Anteriormente, defendió los postulados de la tristemente célebre doctrina que estableció como política que América es el traspatio de Estados Unidos, al declarar que «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».
Sus palabras son claramente una instigación al «cambio de régimen». En sus instrucciones para la región, Tillerson llegó tan lejos como sugerir que el presidente Nicolás Maduro debería abandonar su puesto de Jefe de Estado democráticamente electo por una indiscutible mayoría de votos. En su discurso, también vuelve con los fracasados condicionamientos a Cuba y, sin autoridad moral alguna, se entromete en los asuntos internos cubanos, al reclamar de nuestro próximo proceso electoral, cambios que sean del agrado de Estados Unidos.
Con sus declaraciones, el alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos, añade un nuevo acto a lo que ha sido un patrón de sucesivos atropellos en la historia de dominación de nuestra región y ratifica el sostenido desprecio con que el Gobierno del presidente Donald Trump se ha referido inequívocamente a las naciones de Latinoamérica y el Caribe, a cuyos pueblos descalifica cada vez que tiene oportunidad.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba condena esta nueva agresión contra Cuba y Venezuela, que sucede a las recientes declaraciones irrespetuosas del presidente Trump en el discurso sobre el Estado de la Unión.
Antes de partir a su gira imperialista, el Secretario de Estado anuncia que el 2018 será el año de las Américas y deja claro que buscará incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos latinoamericanos. Al hacerlo, tropezará con el repudio que inspiran sus anuncios y con la dignidad de los pueblos de la región, quienes cargan con la memoria de los cientos de miles de muertos y desaparecidos por las dictaduras militares auspiciadas por Estados Unidos y que el secretario Tillerson hoy incita a reeditar.
Resulta indignante e inaceptable que el Secretario de Estado de Estados Unidos llame abiertamente a un golpe militar en Venezuela, alentando la inestabilidad, el derrocamiento de Gobiernos democráticamente electos y la violencia.
Es obvio y lamentable que ni el Presidente de Estados Unidos ni su Secretario de Estado conocen a América Latina y al Caribe. El nuestro ha sido un continente sometido al dominio humillante de EE. UU., interesado solo en extraer sus recursos en una relación desigual. Pero Nuestra América ha despertado y ya no será tan fácil doblegarla.

La Habana, 5 de febrero del 2018

La unión ferroviaria sigue luchando




Los trabajadores del ferrocarril siguen luchando por la reincorporación de los cuatro compañeros despedidos por la empresa tercerizada SLF.

Durante la pasada semana los trabajadores nucleados en la Unión Ferroviaria continuaron sus medidas de lucha para lograr la reincorporación de los cuatro despedidos por la empresa tercerizada (paraestatal) SLF.
Trascendió un incidente con una delegación de inversores chinos en la estación Florida, por su lado los trabajadores denuncian el boicot del gerente general de SLF Fernando Valls para el funcionamiento del servicio de pasajeros y que quiso aprovechar la guardia gremial de los trabajadores para usar una máquina con los inversores chinos.
También durante la semana los trabajadores ocuparon la estación Lorenzo Carnelli, medida por la que los trabajadores denuncian el uso de personal no ferroviario, y aclarando que de todas formas mantienen la guardia gremial para el servicio de pasajeros.
También con el paso de los días los trabajadores de la Unión Ferroviaria han recibido la solidaridad de otros sindicatos, como la de los trabajadores de la Universidad de la República y del sindicato de camioneros.

Sebastián Artigas

SUTCRA no adhiere ni participa del movimiento “autoconvocados”




El Sindicato Único del Transporte de Carga y Ramas Afines (SUTCRA) comunicó que no comparte ni adhiere al movimiento ruralista denominado “autoconvocados”.

Los trabajadores camioneros emitieron un comunicado de su sindicato el SUTCRA donde aclaran que no tienen relación con el movimiento ruralista “autoconvocados” y que el SUTCRA “es la única representante oficialmente reconocida de los trabajadores asalariados sindicalizados y no sindicalizados del transporte de carga” y que en este sentido el sindicato “no adhiere, ni convoca, ni participa, y mucho menos comparte el llamado a participar en las distintas movilizaciones de los llamados autoconvocados”
Además afirman que las reivindicaciones de los ruralistas no tienen nada que ver con los intereses de los trabajadores, afirmando que “Las distintas reivindicaciones planteadas por este grupo responden pura y exclusivamente al sector Patronal del Agro, ahora ampliado a otros rubros, como el transporte, dejando en evidencia que el reclamo es un problema de clase que nada tiene que ver con los trabajadores y que no solamente no nos representa sino que además dentro de sus propuestas ataca las distintas políticas sociales del gobierno que tienden a cubrir a los sectores más pobres de la población, con quienes si nos sentimos hermanados”
El SUTCRA también “informa a los trabajadores del sector que no tiene ninguna obligación de participar en estas convocatorias y que no deben sentirse amedrentados por sus patrones cuando son llamados a concurrir en las mismas para manejar sus vehículos aunque les paguen el jornal por hacerlo” y por lo tanto los trabajadores “somos contratados para transportar mercaderías y no para hacerle de bulto y numero en sus reivindicaciones que solo atienden a que sus ganancias crezcan mientras nos siguen explotando”.
También se sostiene que la solidaridad es con los trabajadores y no con los patrones por lo tanto “Nuestra tarea solidaria es con nuestros hermanos de Clase, con los trabajadores, no con los patrones”.

Sebastián Artigas

domingo, 4 de febrero de 2018

Fidel Castro: “Ningún pueblo de América Latina es débil”




Fidel Castro durante la Segunda Declaración de La Habana, en la Plaza de la Revolución José Martí, 4 de febrero de 1962.

Corría el año de 1962 y Cuba, con su revolución recién en el poder, enfrentaba la feroz política de los Estados Unidos en su contra.
Tras la expulsión de Cuba de la OEA, y el rompimiento de relaciones de los países de Latinoamérica con nuestro gobierno, Fidel, como siempre haciendo frente a este tipo de situaciones, y a la cabeza de toda la isla, proclamó el 4 de febrero de ese año, ante la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, en la Plaza de la Revolución José Martí la Segunda Declaración de la Habana.

A continuación fragmentos del discurso:

“¿Qué es la historia de Cuba sino la historia de América Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina sino la historia de Asia, África y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos sino la historia de la explotación más despiadada y cruel del imperialismo en el mundo entero?”
“En muchos países de América Latina la revolución es hoy inevitable. Ese hecho no lo determina la voluntad de nadie; está determinado por las espantosas condiciones de explotación en que vive el hombre americano, el desarrollo de la conciencia revolucionaria de las masas, la crisis mundial del imperialismo y el movimiento universal de lucha de los pueblos subyugados”.
“¿Y qué enseña la Revolución Cubana? Que la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla, que en el mundo contemporáneo no hay fuerzas capaces de impedir el movimiento de liberación de los pueblos”.
“Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero”.
“Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!”
“La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba resuelve que esta Declaración sea conocida como Segunda Declaración de La Habana, trasladada a los principales idiomas y distribuida en todo el mundo. Acuerda asimismo solicitar de todos los amigos de la Revolución Cubana en América Latina que sea difundida ampliamente entre las masas obreras, campesinas, estudiantiles e intelectuales de los pueblos hermanos de este continente”.

La ofensiva del Têt: el imperialismo norteamericano y la guerra en Vietnam




A cincuenta años.

La ofensiva que se inició el 31 de enero y se desarrolló a lo largo del mes de febrero demostró los límites del imperialismo norteamericano y desató la solidaridad con el pueblo vietnamita.

1968 fue un año clave en la guerra de Vietnam. La perspectiva de la derrota se hizo cada vez más presente para los Estados Unidos. La sociedad norteamericana debió empezar a asumir que la tenaz resistencia de un pequeño país asiático no podía ser vencida por el aparato militar más poderoso del mundo.
Aunque la ofensiva del 68 de Vietnam del norte será finalmente desarticulada y la guerra continuará varios años más, la contundencia de las acciones del Frente Nacional de Liberación, las imágenes de la guerra transmitidas por los medios de comunicación y el clima de oposición y protesta que se profundizaba en el corazón del imperio, anunciaban un mal final para la potencia imperialista. Y, efectivamente, nada fue igual para los Estados Unidos después de la derrota de Vietnam.

Una guerra en un lejano país

El Frente de Liberación Nacional (FLN) se formó en Vietnam del Norte a comienzos de la década del 60 llevando adelante acciones guerrilleras contra el impopular régimen de Vietnam del Sur respaldado por Estados Unidos. Los gobiernos norteamericanos apoyaron activamente al gobierno del sur para impedir el avance de un movimiento de liberación nacional que pudiera transformarse en una revolución social.
Las sucesivas administraciones desde Truman a Kennedy enviaron miles de “consejeros militares” para sostener al régimen del sur que iba perdiendo apoyo. El descontento y la movilización de amplias masas populares tanto del norte como del sur hacían tambalear al gobierno títere de los Estados Unidos. Para mediados de la década del 60 Estados Unidos había entrado de lleno en la guerra de Vietnam.
Con el discurso de la “defensa del mundo libre” contra el comunismo, el gobierno norteamericano pretendió encontrar consenso para un conflicto que debía resolverse rápidamente.
Sin embargo, si en 1964 murieron 147 soldados norteamericanos y 1.000 fueron heridos, en 1968, la cifra de muertos ascendió a 14.500 y la de heridos a cerca de 93.000. Los costos monetarios de la guerra también crecieron. En 1968, medio millón de soldados se encontraban en Vietnam, el gasto militar se elevaba ya a 75.000 millones de dólares, el 56 % del presupuesto federal total.
Las contradicciones al interior de la sociedad norteamericana crecían al compás de los costos humanos y financieros de la guerra. La confianza de la población en el gobierno se debilitaba. La presidencia del republicano Lyndon Johnson solo era aprobada por el 35% de la población. La promesa de una guerra rápida y de bajo costo se diluía mientras se mostraba cada vez más abiertamente el carácter brutal de la contienda, extinguiendo también el pretendido fin de llevar la libertad al sudeste asiático. Grandes zonas de Vietnam del Sur fueron declaradas “zonas de fuego libre”: significaba que se consideraba enemigos a todas las personas que se quedaban en ellas, civiles, ancianos y niños, y que se lanzaban bombas a discreción.

La ofensiva del Têt

A principios de 1968, durante las festividades de año nuevo lunar vietnamita, el Têt, el Frente de Liberación Nacional lanzó una ofensiva sorpresa sobre el corazón de Saigón, fue atacada la embajada norteamericana y las principales ciudades de Vietnam del Sur. Durante el mes de febrero se intensificó el conflicto entre las fuerzas norteamericanas y survietnamitas contra las del FLN, por la recuperación de las ciudades ocupadas; trasladando el escenario del conflicto desde las zonas rurales a las ciudades.
Las fuerzas del FLN atacaron casi simultáneamente a las posiciones enemigas en todas las grandes ciudades del sur del país, en 36 de las 44 capitales de provincia, así como en otros 64 centros locales. Durante tres semanas, se combatió en Saigón. Las fuerzas regulares obligaron al ejército norteamericano a un combate frontal de gran envergadura alrededor de la base de Khe Sanh, cerca de la línea de demarcación entre el Sur y el Norte del país. Hué, en el centro de Vietnam, fue conquistada por el Ejército norvietnamita, la batalla de Hué duró hasta el 24 de febrero y los norteamericanos destruyeron bajo los bombardeos el 80 % de la ciudad.
Todo el mes de febrero prosiguieron los combates a través del país. Una segunda oleada de combates alcanzó, en mayo, 119 centros urbanos y bases militares. Luego de la tercera oleada, en agosto-septiembre, las fuerzas de liberación atacaron más sistemáticamente a las instalaciones norteamericanas. Pero fue en febrero cuando se desarrolló el grueso de la ofensiva del Têt.
La ofensiva fue finalmente rechazada por las fuerzas imperialistas, con una gran ventaja en armamento, y se inició el repliegue.
Sin embargo, la ofensiva mostró que toda la potencia de fuego instalada sobre Vietnam por Estados Unidos no había servido para destruir al FLN y que ni el comando ni el gobierno norteamericanos supieron prevenir ni prever la amplitud del ataque.
En este mismo año Richard Nixon fue elegido presidente con la promesa de sacar a Estados Unidos de Vietnam. Empezó a retirar tropas, pero los bombardeos continuaron. La política de Nixon era la de la “vietnamización”: el gobierno de Saigón debía seguir la guerra con tropas terrestres vietnamitas, aunque utilizando dinero y fuerzas aéreas norteamericanas.
El desarrollo de un poderoso movimiento anti-guerra fue el trasfondo de estas decisiones. Se inició en las universidades en 1965 y alcanzó enormes proporciones en los años siguientes. Muchos jóvenes se negaron a ir a la guerra, quemaban o “devolvían” sus tarjetas de reclutamiento en público, rechazando formar parte de los ejércitos que iban a morir para sojuzgar a un pueblo.
Mientras las imágenes de la muerte y la brutalidad de la guerra penetran en los hogares a través de las pantallas de televisión, las muestras de solidaridad con el pueblo vietnamita y con las protestas de los movimientos anti-guerra en Estados Unidas se extendieron en el resto del mundo, desde México a París. Será una bandera de las movilizaciones del 68.

Se prepara la derrota del imperialismo

El empantanamiento de la guerra se fue haciendo evidente; las dificultades para definirla a favor de Estados Unidos tenían una causa en el rechazo interno creciente a la guerra. Sin embargo, como lo evidenció la ofensiva del Têt que se constituyó en un hito en el comienzo de la derrota norteamericana, la resistencia vietnamita se demostró implacable, alimentada en años de lucha contra la dominación imperialista.
En la guerra de Vietnam se lanzaron casi 7 millones de toneladas de bombas sobre Vietnam, Laos y Camboya, más del doble de las lanzadas sobre Europa y Asia en la Segunda Guerra Mundial. Se ocasionaron daños irreparables a la naturaleza y la salud de la población de Vietnam. Aunque no se conoce el número exacto de muertos y heridos soldados y civiles, algunas fuentes hablan de alrededor de 900.000 miembros del ejército muertos, 185.000 por el sur y unos 58.000 por los norteamericanos, pero el número de muertos vietnamitas incluidos los civiles podría ascender a 3 millones. En Estados Unidos unos 500.000 infringieron la ley sobre el servicio militar; miles se exiliaron y otros miles fueron expulsados del ejército.
En los primeros años 70 se desarrollarían las negociaciones que apuntaron al retiro “con honor” de los norteamericanos. Sin embargo, los vietnamitas seguirán luchando hasta la capitulación incondicional del Sur en abril de 1975. Así, la victoria de Vietnam del Norte, las condiciones del retiro norteamericano, los costos sociales y financieros de la guerra, y las movilizaciones en el mundo, implicaron un duro golpe para la hegemonía norteamericana y la demostración de la posibilidad de derrotar al imperialismo.

Alicia Rojo
Historiadora UBA

sábado, 3 de febrero de 2018

Acto en el Centro de detención y tortura La Tablada




El Colectivo Memoria de La Tablada (COMETA) realizó el pasado lunes una actividad de en ese Centro de Detención y Tortura por la desaparición de Miguel Ángel Mato Fagián.

La fecha recuerda el secuestro y posterior desaparición del militante Miguel Mato, el 29 de enero de 1982. La dictadura comenzaba su retirada, pero aún se hacía sentir la represión y persecución a militantes y organizaciones de izquierda. Miguel Mato fue el último desaparecido, víctima de la dictadura cívico militar. Aunque no se sabe cual fue exactamente su destino sus familiares recuerdan que Miguel se sabía vigilado y que su vida, como también la de su familia, corría riesgo.
La derrota del plebiscito del 80 fue el comienzo del fin para la dictadura, pero aún en esos últimos años la represión se mantenía activa. Una alta cantidad de presos, la proscripción y persecución a los partidos de izquierda y el castigo a toda disidencia política eran la tónica de esa época.
El Colectivo Memoria de La Tablada se ha propuesto recordar a los desaparecidos, víctimas de ese centro de tortura y prisión. La convocatoria del lunes llamaba a estar presente en el lugar como forma de recordar lo sucedido y mantener vivo el reclamo de justicia.
El caso de Miguel Mato fue alcanzado por la infame ley de caducidad, por lo cual no se pudo avanzar en conocer exactamente lo sucedido ni mucho menos ubicar y condenar a los responsables de su desaparición.
La familia continuó incansablemente buscando la verdad, y aunque hasta ahora nada se avanzó, en 2001 la causa fue desarchivada y hoy es patrocinada por el Observatorio Luz Ibarburu.
Lamentablemente, la impunidad que mantiene el régimen político, con la complicidad de todos los partidos, no ha permitido hasta el presente hacer justicia.

Hernán Yanes

viernes, 2 de febrero de 2018

Continúa la impunidad del Comando Barneix




Organizaciones y personalidades de DDHH entregaron en Presidencia de la República una carta en reclamo del nulo avance en la investigación de las amenazas que realizó el Comando Barneix hace ya un año.

En el marco de la cultura de la impunidad que impera en Uruguay el nulo avance en la investigación de este caso es una perla más, pero también simbólica que se suma al robo y amenaza al GIAF y a la más reciente amenaza al Fiscal General de la Nación Jorge Díaz por parte de un autodenominado Comando de Restauración Nacional.
En la carta se menciona los distintos organismo de DDHH que a nivel mundial han condenado lo sucedido “La amenaza de muerte ha sido condenada por innumerables organismos nacionales e internacionales, como por ejemplo la Institución de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH), el Observatorio Luz Ibarburu, los Fiscales Generales del MERCOSUR, el Colegio de Abogados de Uruguay, Amnistía Internacional Uruguay , France Amerique Latine, Dónde Están Uruguay, la Asociación de ex preso políticos chilenos en Francia, the Washington Office on Latin America (WOLA), the Center for Justice and International Law (CEJIL), y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).”
En la carta también se sostiene que es alarmante el que el estado uruguayo no haya asistido a la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos el pasado 25 de mayo, audiencia a la que había sido convocado justamente por estas amenazas y por la situación general de impunidad en el país. Y que además “Cabe recordar que hasta este momento ningún representante del Estado uruguayo ha condenado y/o rechazado esta amenaza de forma pública y contundente.”
Se sostiene que la jueza Julia Staricco aún no ha iniciado la investigación a un año de acontecido los hechos en los que fueron amenazadas trece personalidades de DDHH. Incluso se hicieron solicitudes para que se designen peritos informáticos que investiguen las direcciones IP de quienes realizaron la amenaza pero hasta ahora no se cumplió con esas solicitudes. En la carta además se agrega que “Exigimos que el Estado uruguayo, y específicamente el Poder Judicial, realicen de una vez una investigación exhaustiva de la amenaza y sus responsables, que se exploren todas las posibles pistas y caminos investigativos adicionales y complementarios, indagando con qué tipo de apoyos o conexiones puede contar el llamado Comando Barneix, las posibles vinculaciones con ciertos sectores de las Fuerzas Armadas, quiénes en Uruguay tienen acceso a la tecnología que permitiría enviar dichas amenazas cubriendo tan eficazmente sus rastros, etc.”
Finalmente también se recuerda el poco avance en las causas vinculadas a violaciones de DDHH en la dictadura “El año 2017 estuvo signado por el casi nulo avance de las investigaciones por crímenes de la dictadura: solo hubo un nuevo procesamiento -cuando en realidad existen más de 35 pedidos de procesamiento- y la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad aún no entró en funciones a muchos meses de su creación.”

Sebastián Artigas

Los amigos empresarios del Frente Amplio




En la inauguración del Carnaval de este año el presidente Vásquez sugirió la privatización del Teatro de Verano a favor de DAECPU. Un negocio para el amigo del presidente, el empresario Enrique “cachete” Espert.

"Qué bueno sería que el Teatro de Verano esté en manos de Daecpu, señor intendente de Montevideo, querido amigo Daniel Martínez".
Con estas palabras, en la masiva inauguración del desfile de carnaval de este año, el presidente Tabaré Vázquez presionó para que se ceda la administración del Teatro de Verano a Daecpu (Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay), que reúne a los dueños de los conjuntos de carnaval.

Un negocio millonario

Actualmente la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) cede el escenario del teatro de verano a Daecpu gratuitamente, aunque recibe a cambio entradas para los espectáculos.
Este acuerdo tuvo su origen en la dictadura, cuando en 1974 el entonces intendente de facto Oscar Rachetti, dispuso que Daecpu se hiciera cargo del Teatro durante el concurso de carnaval de cada año. Hasta ese momento era la Intendencia la que manejaba los premios y la recaudación del carnaval.
Desde esa época el negocio fue creciendo exponencialmente: hoy en día Daecpu recibe por derechos de televisión más de 500000 dólares y recauda alrededor de 1000000 de dólares con los espectáculos de cada noche. A eso se debe sumar el alquiler, durante febrero y marzo, de los espacios a los puestos de comida, las radios, la publicidad y la plata que pone la Intendencia (alrededor de 3000000 pesos).
El negocio actual no deja de ser extraño; mientras ingresan millones de dólares, la Intendencia solo recibe entradas (según Espert por un monto cercano a los 90000 dólares), de las que hace a su vez un uso discrecional y sin control. Mientras tanto es sabido que Daecpu censura la elecciones del jurado y termina definiendo a sus integrantes (lo que debería ser una potestad de la intendencia que además es la que lo paga); o como lo ha expresado el propio director de eventos de la IMM Gerardo Reyes, no tienen ni potestades para que ingrese un fotógrafo a una actividad que en teoría organiza la propia comuna.
De paso, el negocio televisivo (ingresos que van directamente a DAECPU) ha ayudado a que el número de tablados disminuya drásticamente (de los 20 de hace unos años a los 5 o 6 que funcionan en la actualidad).

Una sugerencia nada inocente

En este contexto las palabras del presidente Vázquez son más bien una presión para favorecer a un empresario amigo y que aumente su ganancia.
Su “sugerencia”, es a la vez muy cuestionable, en tanto como presidente se inmiscuye en asuntos de una Intendencia (supuestamente autónoma) y encima para promover la privatización de un escenario artístico y cultural.
La reputación de Espert tampoco es la mejor. Homofóbico y transfóbico, hace alarde de estar armado y de su amistad con Vázquez y se sabe que está involucrado en el negocio del futbol, el turf, la venta de diarios y revistas entre otras actividades, además de ser dueño de Saltimbanquis (lo que también genera suspicacias para el concurso de este año) . Acusaciones de todo tipo se pueden leer sobre él en internet.
Espert es parte de ese numeroso grupo de empresarios amigos de los presidentes frenteamplistas; Lopez Mena de Buquebus, Alberto Fernández de la ex Fripur, Oscar Magurno de La Española entre otros; un conjunto de empresarios con importantes lazos con el poder, maniobras turbias, prácticas antisindicales y con fama de explotadores de sus trabajadores.
El “gesto” del presidente muestra la profunda integración del Frente Amplio al régimen político. Las imbricaciones entre partidos y empresarios, los intercambios de favores, el tráfico de influencias son parte de una práctica política al mejor estilo de los partidos tradicionales, y en la que el Frente Amplio también se mueve cómodamente.

Hernán Yanes

Fernando Martínez Heredia: Un pensador de estos tiempos




Hijo de Yaguajay, a Fernando Martínez Heredia le gustaba contar cómo su papá lo acercó a nuestra historia y, en especial, a las gestas mambisas. Aprendió a leer y escribir con apenas cuatro años, y desde joven comprendió que los héroes no mueren si los hacemos vivir con toda su humanidad, virtudes y defectos, única forma de bajarlos de pedestales inalcanzables y rendirles verdadero tributo. La práctica revolucionaria fue su principal escuela política, mientras su militancia crecía a la par de su patriotismo.
Se tomó muy en serio aquello de “pensar con cabeza propia” —frase acuñada por Fidel—, desafío esencial del socialismo por construir en Cuba, donde los objetivos de libertad y justicia social andaban de la mano. El propio líder de la Revolución y el Che alertaban que los referentes teóricos y prácticos tenidos hasta entonces como paradigmáticos, violaban principios y enclaustraban la dialéctica marxista y a todo el pensamiento derivado de esta en los moldes de un manualismo sectario y dogmático que daba por verdades absolutas los criterios políticos sostenidos en la URSS, demasiado distante de esta isla herética y huracanada.
Se trataba de forjar una nueva conciencia social en un país pequeño y pobre, demasiado cercano a los predios de Goliat, y entre cuyos fundamentos debía ocupar un lugar de primer orden la consecución de la unidad nacional en torno a la proyección antimperialista legada por Martí, Mella, Villena y Guiteras; solo así podrían afrontarse los desafíos del obsesivo acoso estadounidense. Ello no era posible con la camisa de fuerza impuesta por una dirigencia que en aquel socialismo europeo que se llamó a sí mismo “real”, perdió el contacto con las bases populares, burocratizó el trabajo político y renunció a los aportes teóricos surgidos de los retos y urgencias de la segunda ola revolucionaria del siglo xx, en curso en el Tercer Mundo.
Martínez Heredia puso en el centro de su atención intelectual el pensamiento revolucionario cubano y universal —en este último caso, con particular interés en Marx y sus seguidores—, como parte del estudio y análisis de la evolución y desarrollo de la Revolución Cubana —vista como un proceso único desde 1868—, la Revolución de Octubre y el caudal de la experiencia acumulada en las luchas sociales y antiimperialistas en Asia, África y América Latina.
Amó a nuestros próceres y también al pueblo humilde que nunca los abandonó. Su origen social y sabiduría condicionaron que no se dejara arrastrar por las corrientes historiográficas en boga —Cuba incluida— y hurgó en la vida, pensamiento y acción de aquellos sujetos que Juan Pérez de la Riva calificó como “gente sin historia”. No podía desarrollarse la cultura política de las masas sin plantearse tres interrogantes fundamentales: ¿cómo llega a conectarse la vanguardia política con las aspiraciones e intereses de las clases populares?, ¿cómo maduran la nación y su identidad desde el protagonismo de los sectores más humildes en la consecución de los ideales libertarios? y ¿cómo sintonizar los principios doctrinarios con el imaginario popular? Su riguroso método de análisis y una fecunda vida en la que no se permitió la comodidad del gabinete —quizás también para escapar de las estropeadas sillas de las instituciones académicas o culturales cubanas, vaya usted a saber—, le permitieron hallar respuesta a estas y otras interrogantes, y encontrar, sobre todo, nuevos y más complejos enigmas que legó a quienes creemos en la utopía social y lo tenemos por maestro.
Desde la dirección del Departamento de Filosofía y la revista Pensamiento Crítico, palpó, estudió y participó en numerosos ámbitos y problemas de nuestra América, desde la misión internacionalista que le asignó la Revolución. En aquella volcánica década de 1960, pudo entrevistarse con varios de los más destacados dirigentes revolucionarios latinoamericanos que visitaban La Habana de modo clandestino o se entrenaban en cursos de guerra de guerrillas, como parte de su apoyo a las tareas del comandante Manuel Piñeiro, el legendario “Barba Roja”, responsabilizado por Fidel con la atención a los movimientos de liberación nacional en América Latina. Conoció y entabló relaciones de amistad con el salvadoreño Roque Dalton, el nicaragüense Carlos Fonseca Amador y el chileno Miguel Enríquez, entre tantos. El alcance de sus razonamientos no está determinado por los resultados de una cultura libresca, sino por el intercambio permanente, el contraste de ideas y una célebre capacidad de escuchar. Nunca pareció un profesor de Filosofía y, si lo meditamos bien, no lo fue. Era un revolucionario que se enfrentaba al aula para forjar a los nuevos combatientes internacionalistas que necesitaba la Revolución.
Nunca pudo comprender que, a finales de 1971, fuese cerrada la revista Pensamiento Crítico y se desintegrara el Departamento de Filosofía. La coyuntura internacional e interna se tornó muy compleja; estas páginas no alcanzan para detenernos en ello y razonar qué se hizo bien, qué se hizo mal. Personajes que se aprovecharon de las circunstancias lo discriminaron durante ocho años y le hicieron tragar buches amargos. No guardó resentimientos, pero no olvidó. A Rebeca Chávez le dijo: “…cuando se mira retrospectivamente hay sacrificios y logros insuperables; derrotas por montones y silencios. Omisiones y zonas oscuras”. Fue todavía más directo: “Yo soy culpable de todo lo que digo, no soy inocente. El cierre de la revista Pensamiento Crítico, fue un acto feísimo e irrespetuosísimo. Pero digo esto no por darle importancia ni nada, sino por ver cómo entendemos el problema. Nunca estuve desconectado, ni en un retiro, ni en un limbo” [1]. Tuvo la ayuda de José Miyar Barrueco (Chomi), Jesús Montané, Carlos Rafael Rodríguez, Manuel Piñeiro y Armando Hart, todos muy cercanos a Fidel. Por eso, en 1979, cuando triunfó la Revolución Sandinista, fue designado para cumplir misión en Nicaragua.
No flaqueó ni perdió la fe. Era un cimarrón, símbolo levantado por el triunfo de 1959, y por eso sentía orgullo de su amistad con Alberto Lescay Merencio, filósofo y cimarrón como él e importante exponente de nuestra vanguardia artística. Hizo énfasis en que el racismo fue disminuido y desprestigiado por las grandes jornadas y conquistas de la Revolución, que le quitó gran parte de sus bases, pero este flagelo que tanto daño puede hacer a la nación consiguió sobrevivir y en las últimas dos décadas ha encontrado asideros que le permiten cobrar fuerza.
Al advertir que “…el enfrentamiento al racismo ha echado mano más de una vez a la noción del cimarrón, en la afirmación del cubano negro y la disposición a protestar y defender activamente derechos”, lo considera una resignificación positiva, pero aboga por que el cimarrón sea al mismo tiempo el cubano rebelde “…que no acepta que decline la sociedad socialista de justicia y libertad que creamos entre todos con la Revolución”. Y para no dejar resquicio a la duda, añadiría: “Para ello es necesario manejar la formación histórica de este individuo indómito que desde el último peldaño de la escala de una sociedad terrible, supo integrar una identidad y una resistencia muy particulares a una visión y una causa nacionales, a un país que fuera para todos” [2].
Hombre de pueblo y de su tiempo en un país en revolución, Fernando llegó a compartirlo todo, incluso hasta sus últimas incógnitas sobre los desafíos de la Revolución, surgidas de sus lecturas de cuanto nuevo conocimiento apareciese, sin discriminar a los más jóvenes —por quienes sentía verdadera devoción— y, en especial, de su observación directa y permanente en el bregar por cualquier espacio de intercambio con la gente común a lo largo de toda la Isla; de ahí su indiscutible liderazgo moral y poder de convocatoria entre distintas generaciones de cubanos. Nada lo amilanó, dada su valentía y honestidad intelectual, marcadas por una raigal vocación martiana y marxista. Fue capaz de exponer los argumentos con tal altura, que resultaba imposible ofenderse con él. Y fue consecuente, a lo largo de toda su existencia, con su visión de la crítica y la polémica como oportunidades de crecimiento.
Que lo diga su compañera de la vida y de los sueños revolucionarios: Esther, que no es su viuda, y comprendo su irritación cada vez que la llaman así. No se puede ser viuda de alguien que no ha muerto, de alguien que nos habla desde una obra plena, cargada de sabiduría —y también de advertencias y premoniciones— en esta era neoliberal que, como un día él nos dijo, “…tantas veces parece estar a merced de los lobos y los cerdos” [2].
Conversé con Fernando por primera vez en 2014. Conocía su obra, y su pensamiento dejó profunda huella en mí; lo quería desde siempre, pero nunca hasta aquel instante tuve el privilegio de su atención. Me encontré de pronto frente a un hombre tierno, cariñoso, impresionante por su sencillez. Aprendí de él que la erudición no debe ser sinónimo de aburrimiento o pedantería bien organizada, y que, a cinco siglos del encontronazo con el Viejo Mundo, resulta vital la defensa de un pensamiento anticolonialista en el que nos va la vida. Para este filósofo del pueblo, para este pensador de los descamisados, existe una relación inevitable entre la obra intelectual y las posiciones ideológicas, sea o no consciente el autor, aunque siempre dejó claro que, en general, no existen lenguajes inocentes ni mucho menos una historia inocente, y la historia reaccionaria que nos intentan vender los herederos del autonomismo y el anexionismo tiene mucho que ver con la colonización de las mentes y los sentimientos.
A los defensores de la vuelta “natural” al capitalismo, Fernando les dejó un razonamiento meridiano en la entrevista concedida el 10 de diciembre del 2016, al periódico mexicano La Jornada:
“Cuba no puede regresar al capitalismo porque la mayoría de la población saldría perdiendo y es esa mayoría la que tiene una inmensa conciencia política, sabe manejar armas de fuego y más. Son demasiadas cosas para que no se dé un regreso. El capitalismo en Cuba sólo podría existir subordinado a Estados Unidos, es decir, para lograr hacer el capitalismo aquí hay que ser un traidor a la patria” [3].
Le encantaba escuchar la voz de los actores a través de las huellas que dejaron cuando no imaginaban que un día devendrían históricos. Para él era importante reconocer que la vida de un país la levanta el pueblo desde el sudor y la sangre, las alegrías y las tristezas, los desvelos y los sueños; nadie tiene historia hasta que no es capaz de forjarla por sus propios esfuerzos, a partir de sentimientos, intereses, creencias, pasiones, motivaciones, aprensiones, audacias y argumentos. Rechazaba la pretensión de ver la vida en torno a una figura —por extraordinaria que esta pudiese ser—, sin dar voz a los que no la tienen.
No pocas veces insistió en que nuestro socialismo tiene una profunda necesidad de apelar al patriotismo, hilo conductor de la hazaña protagonizada desde el 10 de octubre de 1868, y de nada sirven los rituales formales, vacíos. A lo largo de siglo y medio, nuestra lucha evolucionó hasta concentrar en un solo ideal los sueños de libertad y justicia social desde un pensamiento revolucionario radical. Hombres y mujeres aprendieron a vencerse a sí mismos, a educarse en la acción y los sacrificios, a amar y construir, a crear un mundo nuevo; nada puede modificar esa condición esencial. Por eso llamó a reivindicar un patriotismo de honda raíz popular, comprometido con la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes proclamada por Fidel. De acuerdo con Fernando, el nacionalismo sin apellidos suele ser manipulado para servir a un régimen contrario a las mayorías, convertido en una función de la dominación capitalista; por eso abogaba todo el tiempo por un patriotismo popular de justicia social.
Una entrevista concedida al periodista español José Manzaneda en 2016, deja muy claro su pensamiento al respecto. La cito en extenso:
“Yo les decía a mis compañeros del Consejo Nacional de la UNEAC hace unos meses, que el capitalismo sueco puede tener cosas buenas y malas, pero sin dudas es sueco; el capitalismo cubano no podría ser cubano, tendría que ser norteamericano-cubano, es decir, para Cuba no hay una posibilidad de capitalismo autónomo. Entonces, de entrada, la disyuntiva no puede ser: bueno, vamos a seguir introduciendo cosas del capitalismo, vamos a hacer lo que antiguamente algunos llamaban un socialismo de Estado, que es un tránsito hacia que una cantidad de funcionarios se conviertan en empresarios, etcétera, no es factible, eso no es factible en Cuba.
En Cuba no es factible que digamos: sí, vamos a hacer un capitalismo, pero no va a ser neoliberal, ustedes verán que vamos a tener una política social muy buena. Nada de eso es factible.
Podría ser, incluso, que algunas personas hasta lo crean, de buena intención, y digan: si hacemos un pluripartidismo, por ejemplo, y un sistema democrático de elección de personas, vamos a evitar que haya corrupción, que los pobres empiecen a pasar hambre, etcétera. Eso, desgraciadamente hay demasiados ejemplos en el mundo de que no es posible, ni siquiera en Estados Unidos donde casi 4 millones de personas no tienen donde dormir, y le tildaron de comunista a este presidente que está terminando porque trató de que una parte grande de los 52 millones de personas que no tienen posibilidad de una asistencia médica correcta, tuvieran algo.
Es decir, nosotros por lo menos tenemos, y en Cuba creo que eso es de lo más importante, una población con un grado de conciencia política que posiblemente sea un récord mundial y eso sí es una cosa muy, muy valiosa. Y por esto es que yo digo muy claramente: no hay nada intermedio, creer que hay algo intermedio es confusión; se trata de o el capitalismo, o el socialismo” [4].
Nada tiene de extraño su lealtad a Fidel. De este hombre-símbolo destacó su capacidad de partir de lo imposible y lo impensable para convertirlos en victoria, mediante la práctica consciente y organizada, sustentada en un pensamiento crítico; el no aceptar jamás la derrota y mantener la determinación de luchar cualesquiera sean las dificultades; su disposición de enseñar y aprender con los compañeros y con las masas; su vocación de educador, elemento fundamental para que el ser humano se levante por encima de sí mismo. A Fernando le apasionaban los locos cuerdos, juiciosos: por eso amó entrañablemente a Marx, a Martí, a Guiteras, a Gramsci, al Che, a Fidel…
A todos los que nos sentimos sus discípulos nos deja la tarea de contribuir a la defensa y desarrollo de la cultura nacional y el socialismo cubano, preservando el espíritu y la sensibilidad de la Revolución que su generación trajo victoriosa hasta aquí, y prestando particular cuidado a los sectores con mayores dificultades en las condiciones actuales de desarrollo económico del país, en especial, a los segmentos más vulnerables.
Toda su vida defendió a quienes se levantan temprano para trabajar el campo o marchar a las fábricas, las escuelas, las casas de cultura o los terrenos deportivos, por mencionar algunos; a los de pelo blanquecino por el paso de los años, angustiados frente al progresivo encarecimiento de la vida; a la “gente de abajo” que la herencia de cuatro siglos de colonialismo y neocolonialismo, así como nuestros propios problemas e incapacidades mantienen en desventaja o sumergidos en ambientes marginales. Entre sus más grandes preocupaciones estaba el deterioro del sistema escolar, que, entre otras consecuencias, ha afectado el conocimiento de nuestra Historia y, algo peor, la mengua del orgullo de ser cubanos, capaz de menoscabar la capacidad de resistencia y combate que brinda fuerzas al socialismo criollo frente a Estados Unidos —imperio al que Fernando calificaba como el mayor enemigo de Cuba y de la humanidad— y también, cómo no, frente a nuestras limitaciones y desaciertos.
Otra de sus recomendaciones está asociada a lo que definió como “guerra cultural imperialista”, campo de batalla en el que acontecen profundos cambios en la producción y consumo intelectual y artístico: “…hay que lograr que operen a nuestro favor y no en contra nuestra, y rechazar la solución suicida de tratar de impedirlos. Y en la coyuntura cubana estamos viviendo una fuerte lucha de valores entre el socialismo y el capitalismo. En esta situación, los jóvenes llegarán a ser decisivos” —aseveró mientras llamaba a la Asociación Hermanos Saíz a mantenerse como expresión del sector en la cultura y a convertirse en ejemplo de lo que puede conseguirse con organización, conciencia y moral. “Es decir —subraya—, ser reconocida como vanguardia por esos jóvenes e influir en una cultura que no se contraiga al sector que identificamos por ese apelativo, sino que se extienda a todas las cubanas y los cubanos” [2]. Estaba convencido de que solo desde la inteligencia colectiva y la participación popular se puede construir el consenso en la edificación del socialismo y alertó que la nueva cultura ya no cabe en los moldes del capitalismo e implica una nueva concepción de la vida y el mundo. Y en ella la crítica es una oportunidad.
Conocí acerca de la Casa del Caribe de su voz. Nunca lo escuché hablar con tanto calor y admiración de otra institución cultural cubana. Esta es su casa. Luego vine y conocí a Orlando Vergés, otro imprescindible entre los discípulos de Joel James y Fernando, con quien me hermanan la pasión por el Caribe y nuestra cultura negra, mulata, china, blanca, entrelazadas todas en un haz superior: lo cubano. Y también, cómo negarlo, el cariño y la lealtad a ese hombre que esta tarde nos ha convocado.
Fernando, Nganga, aquí estamos tus hijos para develar un busto por el que fluirá tu sangre, que no podrá ser de bronce —aunque pudiera parecerlo—, porque tu obra y tus sueños son tan intensos que lo transformarán en carne y fuego, en pasión.

Ernesto Limia Díaz

*Palabrasdel autor leídas para develar el busto de Fernando Martínez Heredia en la Casa del Caribe, Santiago de Cuba, 13 de enero de 2018.

Notas:
[1] CHÁVEZ, REBECA (2017): “Conviene que haya herejes”, La Gaceta de Cuba (La Habana), Ediciones Unión, noviembre-diciembre.

[2] MARTÍNEZ HEREDIA, FERNANDO (2015): A la mitad del camino, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales.

[3] MUÑOZ RAMÍREZ, GLORIA (2016): «Incorrecto, hablar de un antes y un después de Fidel», La Jornada, México, D. F., 10 de diciembre.

[4] MARTÍNEZ HEREDIA, FERNANDO (2016): “Entrevista a José Manzaneda, coordinador de Cubainformación”, diciembre. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/08/28/martinez-heredia-algo-intermedio-es-confusion-se-trata-de-o-el-capitalismo-o-el-socialismo-video/

La Jiribilla

jueves, 1 de febrero de 2018

Plusvalor




Fernando Hugo Azcurra, economista argentino, examina la ley de valor, el intercambio entre trabajo asalariado y capital, y la formación del plusvalor en este programa de Escuela de Cuadros.

Brasil: encuesta muestra la enorme crisis de representación




Encuesta de Datafolha expone la enorme crisis de representación: a pesar de la condena Lula crece, y si quedara afuera, blancos y nulos tomarían la delantera.

Cuatro miedos del régimen político emergieron con los resultados de la primera encuesta de Datafolha luego de la arbitraria condena de Lula por el Tribuna Regional Federal 4. Miedos conocidos, casi esperados: Lula incrementa su fuerza, ubicándose primero en la intención de voto en primera vuelta (37%) y ganando en cualquier escenario en segunda vuelta. Sin Lula en las urnas, los votos en blanco y nulos alcanzan un histórico resultado superior al 30%. Sin Lula, el reaccionario Jair Bolsonaro estaría en primer lugar en las encuestas. Por último, todos los políticos favoritos de la centroderecha, como el gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, el presentador de televisión Luciano Huck o el alcalde de la ciudad de San Pablo, João Dória, vegetan entre el 6% y el 10%. Es la crisis orgánica, estúpido.
Las expectativas estaban sobre la mesa: luego del avance autoritario del poder judicial contra el derecho de la población a votar a quien quiera -incluso a Lula- exponentes de la prensa oficial, del poder judicial y de los empresarios esperaban que la candidatura de Lula se deshidratase, que Bolsonaro perdiese su argumento anti-Lula y que Alckmin -seleccionado por el PSDB para la candidatura unificada de los mercados financieros -creciese o por lo menos saliese de su estado vegetativo. La agenda "propia" de ataques que el PT venía aplicando contra la población -y viene prometiendo aplicar, como con la "reforma previsional" propia, según dijo la presidenta del PT Gleisi Hoffman- no obedece exactamente el ritmo de "marcha forzada" que desea la burguesía.
Pero lo que se vio fue que el juicio del TRF4 pasó prácticamente desapercibido a efectos de la encuesta electoral. Si hubo algún cambio, es que le dió más fuerza a Lula: es evidente que amplios sectores de la población vislumbran votar en el petista.
Aun condenado por el TRF4, Lula lidera la primera vuelta en todos los escenarios en los que su nombre es colocado, con porcentajes que varían entre 34% y 37%. En segunda vuelta, le ganaría a Alckmin (49% a 30%) y a Marina Silva (47% a 32%), y además a Bolsonaro. El reaccionario excapitán del ejército fue golpeado por las denuncias de enriquecimiento ilícito en la política, lo que quiebra su discurso de "honestidad": sin Lula, registra el 18%. Marina Silva y Ciro Gomes se benefician poco con la salida de Lula mientras que Alckmin y Huck, aun con Lula fuera de la contienda, no alcanzan el 10% de la intención de voto.
El verdadero ganador sería el voto blanco/nulo, con casi el 32% de intención de voto sin Lula en las urnas. Según la encuesta, en la migración de electores de Lula en esta situación, la mayor parte (31%) se va a blancos y nulos. 15% pasan a votar a Marina Silva, 14% a Ciro Gomes, 8% a Luciano Huck, 7% a Jair Bolsonaro y 6% a Geraldo Alckmin.
Como escribe Kennedy Alencar, un índice tan grande de nulos y blancos significa "abrir las puertas del infierno" y muestra que una enorme parte de los electores tiende a deslegitimar las elecciones de 2018. En términos marxistas, "más allá de este portal, el abismo" para las esperanzas de estabilidad de la burguesa: nuevas formas de pensar tomarán aliento, a derecha y también a izquierda.
Favorito como candidato presidencial por el PSDB, Alckmin vegeta en todos los escenarios probados. El gobernador de San Pablo tiene entre 6% y 11% de la intención de voto, mientras hace que los docentes del estado pasen hambre con desempleo masivo, producto del cierre de aulas.
Esto tiene razón de ser: lo que el marxista italiano Antonio Gramsci clasificó como crisis orgánica es un problema profundo en Brasil. Se trata de "crisis globales" (económica, política y social) en la autoridad estatal, que afecta a todo el régimen político-partidario, cuyas principales representaciones se ven "separadas" de su base política tradicional. Los partidos tradicionales "ya no son reconocidos como expresión por su clase o fracción de clase", decía Gramsci, dando lugar a una situación delicada en la que "el campo queda abierto a soluciones de fuerza".
Sacar a Lula arbitrariamente de la contienda no es lo mismo que resolver la crisis de representación del régimen del 88, que está deteriorado. Aunque las alas más "liquidacionistas" dentro del régimen de la Nueva República tengan éxito en dejar a fuera al PT -un partido fundamental para la institucionalidad de la burguesía desde la década de 1980- nada indica una menor inestabilidad en la situación.
Al contrario, la división interburguesa, la insatisfacción en las clases medias y la ausencia de un nuevo ciclo de crecimiento económico agravan los elementos de inestabilidad. Si agregamos la intención que tiene el gobierno de seguir los ataques draconianos como la reforma previsional, el camino está abierto a una nueva intervención de los trabajadores en el escenario nacional. Este es el principal miedo del principal vocero de los mercados financieros imperialistas, el Financial Times.
Es cierto que los resultados de la encuesta traerán consecuencias. Los diarios financieros decían que los accionistas "todavía digerían" la encuesta. El mismo diario Folha de S. Paulo califica el descubrimiento de la montaña de votos blancos/nulos como "crisis de la democracia", con el riesgo de ser elegido un presidente rechazado por dos tercios del electorado, según el par de candidatos que llegue a segunda vuelta. A pesar de la reaccionaria naturalización de la intervención del poder judicial en la política, hay límites en su capacidad de convencer "sin pruebas, sino con convicción" un juício farsesco con bases fragilísimas -que ni siquiera merecerían atención en otros países- se reflejó en el mantenimiento de la intención de voto a Lula. Un notable revés para la república de la toga.
No defendemos el proyecto político del PT. El segundo capítulo del golpe institucional, al igual que el primero, está al servicio de aplicar ataques más duros que los que venían aplicando Dilma y Lula. Sin embargo, damos la batalla política para construir una alternativa anticapitalista y socialista que supere al PT a la vez que defendemos el derecho democrático de la población de votar a quien quiera.
Las centrales sindicales le dan tiempo a que los parlamentarios se pongan de acuerdo para aprobar la reforma previsional. Hicieron una convocatoria a una "Jornada Nacional de Luchas" para el 19 de febrero. El MRT de Brasil participará con todo de la jornada, pero con una política propia. Es urgente que las centrales sindicales, la CUT y la CTB, dejen de arrastrarse detrás de la agenda parlamentaria y organicen ya una huelga general en todo Brasil, como parte de un plan de lucha para frenar la reforma previsional y defender el derecho democrático de la población de decidir a quién votar.

André Augusto