martes, 12 de diciembre de 2017

El costo del ajuste lo pagan los trabajadores y el pueblo




Se dieron a conocer en estos días los porcentajes de aumentos de las tarifas públicas que regirán a partir del 1 de enero.

El pasado día miércoles la Ministra de Industria, Carolina Cosse, y el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, anunciaron que las subas serán de 6,5 % para Ose y Antel y un 3,2% para UTE mientras que las naftas y el gasoil subirán un 9,8% y un 4,8% respectivamente.
Los aumentos en las tarifas se suman a otras medidas que viene tomando el gobierno en los últimos tiempos; como el aumento del IRPF para amplios sectores de la población, los aumentos de las tarifas a comienzos de este año y también el 10% de aumento de boleto que definió hace unos meses la Intendencia de Montevideo para quienes abonen en efectivo.

Una política tarifaría en contra de los trabajadores

Apenas conocidas las cifras del aumento el gobierno salió a defender las medidas tomadas, señalando que no se puede hablar de tarifazo y que en el conjunto de todos estos 14 años de gobierno frenteamplista los aumentos fueron menores a la inflación.
Los malabarismos del gobierno para defender los aumentos no pueden esconder que los costos de las tarifas públicas se llevan una parte importante de los ingresos de las familias trabajadoras.
El caso de las tarifas de UTE es un buen ejemplo, en el que se puede observar claramente como el costo de este servicio incide fuertemente en el presupuesto familiar.
Tal como ha planteado el sindicato de UTE en las familias más pobres el costo de la luz se lleva el 10% de los ingresos y en promedio la factura de luz se lleva un 4% del presupuesto familiar. Mientras tanto la energía eléctrica es el 0,4% de la estructura de costos del sector empresarial que además paga la energía a la mitad de precio de lo que se le cobra a un hogar familiar. La comparación muestra claramente a quien beneficia UTE.
Estas altas tarifas a los hogares, se deben a que el gobierno (al igual que los gobiernos anteriores de los partidos tradicionales) subsidia el costo de la energía a los grandes consumidores; esos empresarios que tienen también exoneraciones fiscales y pagan bajos sueldos a sus trabajadores mientras obtienen grandes ganancias.
En estas últimas semanas se debatió en el gobierno que hacer con la tarifa del próximo año, finalmente triunfo la idea de subirla para de esa manera aumentar la recaudación. Esta definición es parte de una orientación económica del gobierno más general que toma a los trabajadores como variable de ajuste mientras se esmera por hacer buena letra con los empresarios e “inversionistas” generando negocios a su medida.
Mientras tanto en las redes sociales, sectores y dirigentes del Frente Amplio intentan restarle importancia al aumento presentando un cuadro comparativo.
El cuadro que ellos publicitan lo que deja en evidencia es que en sueldos de $15000 pesos, como tienen amplios sectores de la población, las tarifas de los servicios básicos se llevan más de $ 3000 es decir más de un 20%. Si a eso se le suma el costo del gas, la proporción muestra el porcentaje altísimo que un trabajador paga de sus ingresos para satisfacer servicios básicos. O sea que ya de por si, con o sin aumentos, la posibilidad de cubrir las necesidades básicas para un trabajador es muy difícil.
Estas son las condiciones de vida para los trabajadores y el pueblo del modelo social y económico del Frente Amplio luego de casi 14 años de gobierno. La estructura regresiva heredada de los mandatos de los partidos tradicionales no se ha alterado en lo sustancial.
El caso UPM es otro ejemplo claro de la orientación del gobierno “progresista”, el acuerdo recientemente anunciado compromete al Estado a comprarle energía a la multinacional finlandesa; un negocio redondo para la empresa, al igual que sucede actualmente con la compra de energía a los dueños de los generadores privados que se aseguraron ganancias extraordinaria por más de 20 años.
Para que esto cambie, es necesario enfrentar el ajuste, los trabajadores movilizados y organizados pueden cambiar la situación, pero para ello también es necesario que las direcciones sindicales rompan con el gobierno y tengan independencia política.

Hernán Yanes

lunes, 11 de diciembre de 2017

Un pirómano en la Casa Blanca




Donald Trump lo hizo. No contento con la peligrosa escalada militar en la península coreana y los retweets contra los musulmanes, el presidente norteamericano dobló la apuesta.

El 6 de diciembre desde la Sala de Recepción Diplomática de la Casa Blanca, reconoció formalmente a Jerusalén como la capital del estado de Israel, una decisión que había despertado la crítica de casi todos los líderes mundiales, a excepción por supuesto de Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí que milita en la extrema derecha del espectro sionista. Esta estrategia de polarización recargada podría tener efectos incendiarios en el Medio Oriente con repercusiones en occidente.
Como en otras cuestiones, la Casa Blanca está dividida en torno a esta decisión. Mientras que el vicepresidente Michael Pence es de la partida, los secretarios de defensa y de estado, J. Mattis y R. Tillerson, consideran que la jugada es riesgosa y que en la balanza podría tener más costos que beneficios.
Aunque el traslado no es inmediato, de hecho podría tomar algunos años, con este anuncio Trump abandonó la política que Estados Unidos sostuvo durante 7 décadas de mantener la embajada en Tel Aviv, como hacen los 86 países con representación diplomática en el estado de Israel, como un gesto diplomático de no dar por cerrado el estatus disputado de la ciudad de Jerusalén, aunque en los hechos se reconozca la ocupación colonial israelí de la parte árabe de la ciudad desde 1967, a la que se sumaron en estos años unos 200.000 colonos.
En su breve discurso Trump dijo, como se esperaba, que su administración solo estaba dándole estatus legal a lo obvio: que Israel históricamente ha tratado a Jerusalén como su capital, que es la sede del parlamento y de las principales instituciones gubernamentales, y que solo una formalidad impide que Estados Unidos, que tiene una alianza de carácter estratégico con el estado sionista, mantenga su embaja en Tel Aviv. De hecho el Congreso norteamericano votó una ley en 1995 ordenando el traslado inmediato de la embajada a Jerusalén, reconocida como la “capital indivisible” del estado de Israel, aunque dejándole una válvula de escape al ejecutivo para postergar esta decisión. Desde entonces, cada seis meses los sucesivos presidentes vienen firmando un “perdón” para extender ese plazo. Trump utilizó este recurso en junio de este año, pero esta vez decidió romper con los usos y costumbres de la política exterior norteamericana.
¿Por qué ahora? Hay varias hipótesis, ninguna excluyente. Aquí mencionaremos las tres más plausibles.
La primera apunta a la política doméstica. Fue la primera razón que dio Trump en su discurso. Dijo casi textual que la mayoría de los presidentes que lo precedieron hicieron la promesa electoral de trasladar la embajada a Jerusalén pero que él era el único dispuesto a cumplir. El momento puede ser oportuno.
Si bien la economía y el auge bursátil acompañan al magnate, el apoyo de Trump se reduce a un magro 35%. En un año de gobierno es poco lo que puede mostrarle a su propia base electoral, que es la que en verdad le interesa. A excepción de la reforma impositiva, un logro no menor para el 1% más rico del país, los polémicos proyectos del presidente han sido derrotado en el Congreso, incluso con el voto de senadores y representantes de su propio partido, como sucedió con la fallida derogación de la reforma de salud de Obama, conocida como Obamacare.
La Casa Blanca está enredada en la crisis del “Rusiagate” que parece no tener salida a la vista. Es más, el ex asesor presidencial Michael Flynn admitió sus contactos extraoficiales con diplomáticos rusos y anunció su disposición a colaborar con el FBI en la investigación.
El traslado de la embajada a Jerusalén es un tema muy popular para los sectores de la derecha cristiana y los halcones pro israelíes que son parte del núcleo duro del electorado de Trump, entre los que se encuentra nada menos que Sheldon Adelson, el zar de los casinos que aportó nada menos que 25 millones de dólares a la campaña presidencial republicana.
La segunda hipótesis se relaciona con el cambio de estrategia en la política norteamericana hacia el Medio Oriente. A diferencia de Obama, que negoció al frente de un grupo de otras cuatro potencias el acuerdo nuclear con Irán, la política de Trump es conformar una suerte de “alianza sunita” contra el régimen iraní, lo que tiende a exacerbar el enfrentamiento intraislámico entre sunitas y chiitas que se traduce y arriesga a transformar en caliente la guerra fría regional entre Arabia Saudita e Irán.
En el caso de Irán, Trump aplicó una táctica que viene caracterizando a su administración que es la de tomar semi medidas: no repudió absolutamente el acuerdo nuclear con el régimen de los ayatolas, pero “descertificó” el cumplimiento de los compromisos pactados. Pero los mensajes simbólicos, de los que en gran medida se compone la diplomacia, suelen tener consecuencias reales. La situación es de alto riesgo, en particular desde que el casi decretado fin de la guerra civil en Siria dejó a Irán, y a su aliado Rusia, como uno de los ganadores, extendiendo su influencia a través del régimen cliente de Bashar al Assad.
La crisis del Líbano, con la renuncia luego desmentida del primer ministro Saad Harari que hería de muerte el acuerdo confesional que puso fin a la guerra civil en ese país y que hoy establece un delicado equilibro de poder con Hezbollah, fue un anticipo de los contornos catastróficos que puede tomar este conflicto. A nadie se le escapa que detrás de la jugada de Hariri está la monarquía saudita.
La tercera hipótesis tiene que ver con la inscripción del conflicto palestino-israelí en el nuevo contexto del Medio Oriente, diseñado no solo por la estrategia norteamericana sino por un cambio paradigmático en la monarquía de Arabia Saudita desde que el príncipe heredero Mohammad bin Salman tomara las riendas del reino.
Se sabe que Jared Kushner, yerno de Trump y asesor del presidente, hace casi un año está negociando con los líderes amigos del Medio Oriente un nuevo "plan de paz" para el conflicto palestino, y que ha encontrado un gran aliado en el príncipe Salman, dispuesto también a romper con la política exterior tradicional de su país que usaba la causa nacional palestina para encubrir su alianza con Estados Unidos e indirectamente su tolerancia hacia el colonialismo israelí.
Según algunos analistas, el príncipe Salman le habría dado a conocer al titular de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, los lineamientos de este nuevo plan que sería el más favorable a Israel de los presentados hasta ahora y liquidaría cualquier semblanza de autodeterminación nacional palestina, consagrando el estatus de apartheid.
Aunque el liderazgo nacional palestino hace tiempo vendió su alma al diablo norteamericano-israelí, y la política de Hamas no ha sido una salida progresiva, el pueblo palestino no ha renunciado a su derecho democrático elemental a la autodeterminación nacional y sigue enfrentando la colonización del estado de Israel.
¿Desatará esta decisión una nueva intifada? No se puede responder con certeza, pero viendo los antecedentes de provocaciones similares, tiene todo el potencial para hacerlo.
Según la lógica imperialista de Trump, reconocer la ocupación colonial del estado de Israel y su carácter exclusivamente judío, simbolizada en el reconocimiento de Jerusalén como la capital, permitiría de máxima avanzar en la “solución de dos estados” y de mínima utilizar un supuesto “proceso de paz” para darle cobertura política al incipiente frente anti iraní en el que militan tanto Israel como Arabia Saudita.
Por fuera del reino de las hipótesis, la realidad es que la política de Trump arriesga con inflamar aún más la región. Eso es lo que perciben sus aliados en occidente y en el mundo musulmán, e incluso en sectores del establishment sionista. Y desde hace tiempo lo que sucede en el Medio Oriente repercute en Occidente bajo la forma de atentados brutales, que a su vez alimentan el racismo y la xenofobia. El recrudecimiento de la opresión imperialista y colonial es la receta perfecta para el incendio.

Claudia Cinatti

domingo, 10 de diciembre de 2017

Rodó, Benedetti y el imperialismo




Además de constituir uno de los textos más importantes del pensamiento conservador en Uruguay y América Latina, el "Ariel" de José Enrique Rodó también representa un ensayo fecundo para el debate sobre el problema del imperialismo y la cuestión nacional.

A pesar de no compartir el esquema general de Rodó, su idealismo aristocrático y elitista, su conservadurismo de raíz españolista y su profundo espíritu "antidemocrático", aún así nos parece fundamental reactualizar una lectura crítica del "Ariel" para reflexionar sobre la cuestión de la unidad latinoamericana y la opresión imperialista, evitando caer en anacronismos incorrectos o idealizaciones ilusorias; como convertir a Rodó en un ferviente anticolonialista o antiimperialista, algo totalmente alejado de la concepción ideológica del autor.

El Calibán moderno, el elitismo de Ariel y la Nordomanía congénita

Metaforizada y representada simbólicamente con Calibán, el famoso personaje shakespeariano de "La tempestad", la sociedad norteamericana y su paradigma social son analizados por Rodó como la más alta expresión (o la más baja) de la sociedad guiada y fundamentada por el utilitarismo, ideología y movimiento que según el autor, persigue como propósito central la obtención del interés, lo que los marxistas podríamos considerar como "ganancia" capitalista, motor de acumulación de la burguesía.
Para Rodó, semejante bestia utilitarista se opone como enemiga a las más elevadas cumbres del ideal, del espíritu culto, refinado, el mismo espíritu del tradicionalismo español que glorificó durante siglos la "pureza" de la sangre de sus curas, militares y reyes parásitos en contraposición con el "bajo" mercantilismo y el industrialismo de Holanda e Inglaterra, y el utilitarismo norteamericano.
A la figura de Calibán, conjurada como símbolo de la bestialidad utilitarista Rodó opone el Ariel, que más allá de simbolizar el "noble" reino del ideal, representa el miedo de la aristocracia conservadora por la "democracia" (burguesa) y las muchedumbres que pueden mancillar con su afán de derechos laborales, sociales y políticos las altas cumbres del espíritu de los aristos, los elegidos.
Rodó a su vez castiga en su texto, y quizás es uno de los puntos de fuerte coincidencia con la tradición antiimperialista, la Nordomanía, la obsesiva pretensión de cierta fracción de las clases dominantes latinoamericanas por copiar, o emular en el mejor de los casos, el modelo de desarrollo capitalista norteamericano.
Quizás la carencia o limitación fundamental del planteo rodoniano, consiste en la ausencia de un análisis profundo sobre la imposibilidad histórica de imitar el modelo de desarrollo yanqui como postulaban los nordomaníacos, y en última instancia en un estudio serio de las bases económicas del imperialismo norteamericano; en este sentido a Rodó sólo le interesa la superficie del fenómeno, y no su análisis estructural.

Mario Benedetti y un antiimperialismo vulgar

Sesenta años después de la publicación de "Ariel", será Mario Benedetti quien revalorizará el texto rodoniano, entre otros intelectuales de la generación de Marcha como Arturo Ardao o Carlos Real de Azúa, desde la clave antiimperialista que impregnaba el espíritu de la radicalización política en Uruguay.
No obstante, la concepción de Benedetti en torno al problema de la nación latinoamericana en relación al imperio del Norte, constituye una de las variantes de lo que podríamos denominar como antiimperialismo vulgar, que se agota simplemente en una crítica culturalista a la sociedad norteamericana; en su artículo sobre Rodó en "Genio y figura", el autor sintetiza su postura:
...la de Rodó fue una de las primeras voces que se alzó en el Continente para reivindicar la común raíz latina de estos pueblos, y una de las primeras asimismo en relevar la posibilidad de oponer al poderoso del Norte todo un haz de naciones, unidas por la herencia, el idioma y el pasado comunes.
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Resulta controversial y polémica la posición de Mario Benedetti con respecto a la cuestión de la opresión imperialista, en tanto se basa en una idea homogeneizadora de América Latina, unida por siglos de tradición cultural y política y por la lengua oficial de la mayoría de los estados-nación latinoamericanos: el castellano.
Lo que cabría preguntarse, es si la posibilidad de la lucha antiimperialista en nuestro continente puede partir de reivindicar en contraposición al enemigo del Norte, la homogeneización impuesta por el poder colonial del imperio español sobre la base sangrienta de un genocidio de millones de indígenas y el expolio de tres siglos; negadora de la verdadera realidad lationamericana: plurinacional y multicultural.
Podemos intuir que no será con las armas melladas de la herencia colonial que opondremos a los Estados Unidos la dignidad de los pueblos del Sur, sino partiendo del reconocimiento de la riqueza de la diversidad cultural de nuestra América.

Mario Benedetti y la cultura norteamericana

Otras de las aristas problemáticas del planteo de Benedetti ligada a su concepción vulgar del imperialismo norteamericano, es su lectura parcial y sectaria con respecto al conjunto de la cultura norteamericana.
Coca Colas y Marlón Brandos, Philip Morris y «Reader’s Digest», leones de la Metro y atentados kukluxklánicos, tecnicolor y discriminaciones raciales, sex-appeal y macartismo, televisión y redadas policiales, todo se ha ido calcando sin mesura, en un estilo de grosera, inconsciente parodia, que era precisamente el más temido por Rodó...{{}}
Bendetti sólo menciona los elementos más degradados y reaccionarios de la realidad social y cultural norteamericana, y sin embargo omite la mención de otras caras más dignas del pueblo del Norte; habla del macartismo y olvida el profundo movimiento democrático y solidario de artistas, intelectuales y científicos en contra del macartismo; olvida el movimiento por los derechos civiles y la lucha de los panteras negras; de la oposición a la guerra de Vietnam de millones de estadounidenses movilizados en las calles de Washington.
En fin, Bendetti olvida que la primera organización antiimperialista nació en el propio seno de los Estados Unidos, la Liga Antiimperialista Norteamericana conformada por miles de miembros, entre ellos por el entrañable escritor Mark Twain, uno de los satíricos más importantes de la literatura occidental.

En defensa de la cultura contra el elitismo y el utilitarismo

Retomando la crítica de Rodó a la sociedad norteamericana basada en el utilitarismo, este señala la amenaza que representa para la preservación de la cultura y el enriquecimiento del espíritu humano; sin embargo el autor une la crítica a la sociedad "utilitarista" a su desprecio por la "democracia", asumiendo una postura elitista y aristocrática, incluso a la derecha del pensamiento liberal de la época, que en última instancia defiende una cultura para pocos.
En síntesis podemos constatar con meridiana claridad que en nuestro tiempo presente, bestias "utilitaristas" y nacionalistas como Trump en Estados Unidos representan un verdadero peligro no sólo para los pueblos latinoamericanos, sino para la herencia cultural de toda la humanidad.
Enfrentar hoy la embestida del imperialismo, dirigido por un misógino, homofóbico y racista, en defensa de la cultura, no se hará desde el patrimonialismo cultural de una élite intelectual, como postulaba Rodó, sino desde las fuerzas activas de las grandes mayorías en todo el mundo.

Matías Matonte

Guido “el mentiroso” Manini Ríos




El consagrado mentiroso comandante en jefe del Ejército, nacido en una familia reaccionaria, ascendido tres veces en la dictadura, miembro de la logia “Tenientes de Artigas” y con estudios de formación en EEUU.

El comandante en jefe del Ejército, que le mintió a los familiares y al pueblo uruguayo, acerca de un supuesto enterramiento de detenidos desaparecidos durante la dictadura sumó con esto una perla más a su trayectoria y la historia de su reaccionaria familia.
Miembro de una familia reaccionaria y de la logia “Tenientes de Artigas” (vinculada a los sectores más facinerosos de las FFAA y sus violadores de DDHH), ya desde su asunción al final del mandato del ex presidente José Mujica mostró su compromiso con la impunidad y la mentira declarando que no es “muy optimista en cuanto a que pueda obtener datos que no hayan obtenido mis antecesores, que tuvieron toda la voluntad de conseguir esa información, pero si yo la llegara a conseguir por alguna razón, sea cual fuere, voy a ponerla a disposición, buscando con eso dar un paso hacia la reconciliación” y que "Pienso que los 30 años transcurridos es mucho tiempo y esto ya no es historia reciente, es historia lejana. Creo que tenemos el derecho los integrantes del Ejército a hablar de cosas del futuro y no de seguir hablando de cosas del pasado. En términos generales, creo que la expresión (de dar vuelta la página) usada por mi antecesor es válida". En su posterior trayectoria como comandante en jefe se destacó por su propuesta estigmatizante y reaccionaria hacia los “ni ni” y sus declaraciones polémicas como cuando dijo que a los inundados “les importa un comino” lo que pasó en 1973 . o cuando arremetió contra el gobierno para defender las jubilaciones privilegiadas de los militares.

Familia reaccionaria

Es miembro de una familia política de tradición colorada, fundadores del riverismo, sector reaccionario que venía a representar el ala derecha del Partido Colorado. Su abuelo Pedro Manini Ríos y su padre Carlos fueron altos funcionarios de la dictadura de Gabriel Terra en la década de los 30s. Posteriormente Carlos Manini Ríos ocupó cargos ministeriales durante el gobierno del derechista y represor Jorge Pacheco Areco en los 60s (gobierno en el cual asesinan a los primeros mártires estudiantiles de la época), para posteriormente ser embajador en Brasil durante los años de la dictadura, entre otras perlas de su dilatada trayectoria política. Guido, también es hermano del empresario Hugo Manini Ríos (ex presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz durante el gobierno de Jorge Batlle) y actualmente en filas del FA, también fue ex fundador del grupo de ultraderecha en los 60s y 70s Juventud Uruguaya de Pie (JUP), participante del escuadrón de la muerte e involucrado en el asesinato del 11 de agosto de 1972 del joven trabajador y estudiante militante de izquierda Nelson Santiago Rodríguez Muela.

Ascendido en dictadura

Ingresó a la carrera militar durante la dictadura, en particular entró al Liceo Militar en febrero de 1973 en la primera etapa del Golpe de Estado. Según documentos del Poder Legislativo fue ascendido en tres oportunidades durante la dictadura. Al grado de Alférez el 21 de diciembre de 1978, al grado de Teniente 2do el 1° de febrero de 1981 y al grado de Teniente 1ro el 1° de febrero de 1984. Durante la misma prestó “servicio” en los Batallones n° 2, 4, 6 y en el EAS.

Formación en EEUU

En 1988 obtuvo un distintivo por haber realizado un curso de inteligencia militar para oficiales. Posteriormente en 1989 fue enviado a Brasil a realizar un curso de “especialista en operaciones” y entre el 8 y el 23 de julio 1996 enviado en “viaje de instrucción” a EEUU en una delegación del IMES (Instituto Militar de Estudios Superiores). Durante muchos años se desempeño como “Instructor de Guerra no Convencional y Actividades Terroristas” en el EAS. El 28 de junio de 2010 retornó a EEUU, esta vez en “misión diplomática” Como Agregado Militar Adjunto a la Embajada de la República Oriental del Uruguay y Asesor en el Colegio Interamericano de Defensa, permaneciendo hasta el 15 de setiembre del mismo año.

Sin honor y sinvergüenza

La ascendente carrera de Guido “el mentiroso” continuó al ser designado director de sanidad militar de 2012 a 2015, antes de ser ascendido a comandante en jefe del Ejército. Su desempeño ha dado muestra, más de una vez desde el inicio, de su compromiso con la impunidad de los crímenes de la dictadura. La mentira desvergonzada contra los familiares y el pueblo uruguayo, es la evidencia explícita por si quedaba alguna duda. Es uno más, de una larga lista, de individuos pertenecientes a una institución del Estado (las FFAA) que se llena la boca hablando del “honor” y que con su impunidad, en realidad cumplen la única función esencial y cipaya de garantizar los intereses de las clases dominantes y el imperialismo, como ya lo hicieron en 1973. Al costo de la mentira y la injusticia y del bolsillo de los trabajadores uruguayos que debemos pagar todos sus privilegios como casta parásita que son.
Los familiares y organizaciones de DDHH, los trabajadores y el pueblo oprimido en general, no debemos tolerar más estos atropellos. Debemos salir a las calles y exigir la caída de este individuo y de toda la casta militar criminal o cómplice de los delitos de lesa humanidad cometidos contra la clase obrera uruguaya. No debemos parar hasta acabar con la impunidad en Uruguay.

Sebastián Artigas

sábado, 9 de diciembre de 2017

A 30 años de la primera Intifada




El 9 de diciembre de 1987 se inició la primera Intifada. Un masivo y radical levantamiento palestino contra los asesinatos de árabes por parte del Estado colonialista de Israel.

La chispa que encendió la pradera fue el asesinato de cuatro jóvenes palestinos demorados en un checkpoint del campo de refugiados de Jabalia en la franja de Gaza, donde fueron arrollados por un militar israelí, producto de un “accidente”. La saña criminal premeditada abrió la furia de un grupo de manifestantes palestinos, entre ellos tres jóvenes de 17, 10 y 11 años que resultaron abatidos por los soldados israelíes. Los sucesos corrieron como reguero de pólvora encendiendo el fuego de la Intifada desde fines de 1987 hasta las brasas entradas de los ‘90, donde perdieron la vida 1.559 palestinos (304 menores) contra 400 israelíes, mayoritariamente soldados, según el organismo de DD.HH. israelí Betselem.
Este levantamiento de masas estuvo protagonizado por una nueva generación de jóvenes y mujeres palestinos que no arrastraban las viejas derrotas provocadas por la Nakba (expulsión de los palestinos de su tierra) en 1948, pero que tampoco había conocido la dominación de Egipto sobre la franja de Gaza así como el control de Jordania sobre la margen occidental de la Cisjordania y Jerusalén oriental (hasta 1967), los dos territorios donde se concentraba una parte importante del pueblo palestino obligado a huir por las políticas de limpieza étnica del Estado sionista que expulsó a 1 millón de palestinos al exilio.
Las nuevas generaciones fueron testigos del salto cualitativo de la colonización judía en los territorios palestinos que derramaba la bonanza israelí, mientras sus condiciones de vida iban por la alcantarilla. Si en 1975 había 2.500 colonos judíos, para 1985 se incrementaron a 60.000, desperdigados en 100 asentamientos.
Librados del conservadurismo de sus mayores, miles de jóvenes, educados bajo el odio a la colonización, constituyeron la levadura que enfrentó a las tropas israelíes arrojando bombas Molotov y una permanente lluvia de piedras, obtenidas de esa característica zona de montaña.
Miles de parias de los campos de refugiados y las escuelas administradas por la UNRWA (la agencia de refugiados de la ONU) formaron los primeros batallones callejeros, asistidos por niños y ancianos. Sin embargo, fueron las mujeres quienes más se destacaron, desempeñando un papel importante en la primera línea de la vanguardia, interponiendo sus propios cuerpos a los tanques y las tropas israelíes. Los movimientos de mujeres formaron comités de socorro que rompían los toques de queda israelíes para llevar alimentos y medicinas a los barrios bajo asedio y protestar por los miles de presos que purgaban en las mazmorras hebreas. Durante este período fueron encerradas alrededor de 3.000 mujeres.

Recomposición del movimiento nacional palestino

La Intifada brotó como una erupción volcánica que expresaba la recomposición del movimiento nacional palestino contra la ocupación sionista, dando a luz nuevas organizaciones coordinadas por el Mando Nacional Unificado. Ese organismo de masas estaba bajo la hegemonía del Fatah y la OLP, a pesar de que su dirección encabezada por Yasser Arafat se hallaba exiliada en Túnez, tras los duros golpes propinados por el Ejército israelí en Beirut y la masacre de Sabra y Shatilla, que los obligó a escapar de Líbano en 1982. Con todo vigor, las nuevas instituciones de las masas declararon la huelga general contra represión israelí y alentaron la lucha callejera. El brutal deterioro del estándar de vida llevó a la ruina a las clases medias las que imprimieron un movimiento de desobediencia civil contra el pago de impuestos y multas, así como al boicot de las mercancías israelíes. Simultáneamente se desarrollaron dos corrientes de opinión: una sostenía la lucha contra la ocupación sionista de los territorios palestinos y otra que marcaba el objetivo estratégico de destruir el Estado de Israel para recuperar la Palestina histórica.
La brutal represión sobre las masas palestinas dejó al desnudo a los sionistas con un enorme descrédito internacional que abrió fisuras en el Ejército israelí, el pilar del Estado judío, pre existente a la nación judía. La emergencia de los refuseniks (que ya habían aparecido en 1982 durante la primera Guerra de Líbano, recordada como la operación Paz para Galilea), expresaba un movimiento de miles de soldados y oficiales objetores de conciencia que se negaban a prestar servicio en los territorios palestinos. Los refuseniks preferían ser sometidos a los tribunales militares que condenaron a varios de ellos a prisión, abriendo una crisis en la sociedad israelí, que dio lugar al desarrollo de movimientos pacifistas como Shalom Ajshav, vinculado a la intelectualidad liberal, y Iesh Gvul, un movimiento de soldados de lazos con grupos antisionistas.

La trampa de los Acuerdos de Oslo

Ante la perplejidad israelí, impotente de sofocar la profundidad del movimiento, el premier derechista Itzjak Shamir y ministro de Defensa laborista Itzjak Rabin intentaron montar una campaña para adjudicar la responsabilidad del “caos” a Arafat, a pesar de que estaba en Túnez y que ya en 1985, durante la Conferencia de Argel, el Fatah y la OLP habían capitulado sus banderas reconociendo la existencia del Estado de Israel, abandonando su viejo programa democrático por una Palestina laica y no racista.
Bajo esa férula también tuvo su bautismo Hamas, “tolerado” por el régimen sionista, según el veterano periodista israelí Uri Avnery, porque en tanto movimiento islámico conspiraba dividiendo el movimiento nacional de carácter laico. Mientras las masas se organizaban en comités de diversa índole, Hamas apartaba de estos comités a los sectores más pauperizados con tareas de asistencia social.
Bajo el marco contrarrevolucionario de la primera Guerra de Irak lanzada por George Bush (padre) en 1991 y la ofensiva neoliberal, el imperialismo norteamericano, el Estado de Israel y Arafat desviaron este proceso mediante los Acuerdos de Oslo de 1993 que promovían la solución de dos Estados, una trampa que sólo sirvió para aumentar exponencialmente la colonización judía de los territorios palestinos con 500.000 colonos, haciendo a un lado todas las demandas democráticas del pueblo palestino, entre ellas el derecho de retorno de 7 millones que residen en la diáspora, mayoritariamente en campos de refugiados de países árabes. El pleno derecho a la autodeterminación nacional del pueblo palestino es una tarea que sólo podrá hacerse efectiva con la lucha de todos los trabajadores, los campesinos y los pueblos de Medio Oriente, enfrentando al imperialismo, su gendarme sionista y las burguesías árabes reaccionarias.

La actualidad

Esta fecha cobra importancia, dado que se conmemora ese levantamiento en el marco de la provocación del presidente de EEUU Donald Trump de reconocer oficialmente a Jerusalén como capital de Israel. Algo que ningún país imperialista, ni siquiera el mismo Estados Unidos en las anteriores administraciones, se atrevió a hacer, conscientes de que eso podía provocar un nuevo levantamiento palestino y obligar a los Estados árabes a posicionarse.
Atisbos de esto ya estamos presenciando con los “tres días de ira” a los que llamaron las organizaciones palestinas de la región. Ya horas antes de que el miércoles 6, Trump concretara su incendiaria provocación con la firma de la resolución, grupos de palestinos cristianos a la salida de la iglesia de la Natividad, organizaron quemas de carteles con la foto del presidente norteamericano, luego se producirían enfrentamientos entre la población palestina de Cisjordania y el ejército israelí, que tiene en la Policía de la Autoridad Palestina un aliado a la hora de reprimir, más allá de que muchas veces cuando sucede esto, algunos policías se nieguen a reprimir a sus hermanos.
Ayer viernes ya la represión del ejército israelí (Haganá) había asesinado a un joven y se reportaron varias decenas de heridos. Las protestas se sucedían en Ramallah, Nablus, Belen, Hebrón y por supuesto en la misma Jerusalén este. Además de masivas movilizaciones en varios países árabes.
La misma Liga Árabe convocó con urgencia una reunión para hoy sábado de los cancilleres de sus Estados para discutir esta decisión de EEUU, el socio mayor de Israel.
Paradójicamente, en el aniversario de la primera Intifada, se producirá esta reunión de líderes árabes más preocupados de cómo sostener el statu quo (que el mismo Bergoglio en su carácter de papa llamó a sostener) en la región, a pesar de las provocaciones de Trump y por supuesto del mismo Estado sionista de Israel, lo que implica frenar la espontaneidad de las protestas y limitar su desarrollo. Evitando así un levantamiento generalizado de la población árabe (musulmana y cristiana), de esa región.

Miguel Raider
Mirta Pacheco

Alemania: pilotos de Lufthansa se niegan a trasladar refugiados a sus países de origen




"Hay una corriente de rechazo cada vez más grande a esas reconducciones forzadas", destaca una activista.

La catástrofe humanitaria de los refugiados en Europa (si se permite esa expresión, porque en verdad no encuentran refugio en ninguna parte) ha encontrado una veta inesperada: pilotos de las aerolíneas alemanas Lufthansa y su filial low-cost Eurowings se niegan a despegar cuando hay expulsados a bordo –en oposición a la política anti-inmigratoria de la canciller, Ángela Merkel, y de la Comisión Europea (CE). Según informa La Nación (6/12), en lo que va del año debieron suspenderse 222 vuelos por esa razón. En todos los casos, fuera de los aeropuertos o dentro de ellos se registraban fuertes manifestaciones en contra de las deportaciones.
La mayoría de esos expulsados por Berlín debían ser retornados forzosamente a Afganistán, un país al que el gobierno alemán da el mote de “seguro”, pese a que se encuentra en guerra y el sitio oficial del Ministerio de Relaciones exteriores de Alemania recomienda a sus ciudadanos no viajar a ese país. Incluso la embajada alemana en Kabul sufrió en mayo de este año un atentado que costó 80 muertos y centenares de heridos, pero Merkel considera “seguro” a Afganistán y sus ciudadanos no “califican” para obtener asilo. La barbarie capitalista, exacerbada por la crisis, muestra en estos casos una atrocidad inaudita. En cambio, la actitud de los pilotos y la de los manifestantes en los aeropuertos muestra la fuerza moral de una gran parte del pueblo alemán, que necesitará encontrar ahora su adecuada expresión política.
De los últimos vuelos cancelados, más de 40 lo fueron desde el aeropuerto de Dusseldorf, donde se multiplican las manifestaciones, pero el más afectado es Frankfurt: más de 140 veces manifestantes y pilotos obligaron a cancelar los vuelos. "Eso prueba que hay una corriente de rechazo cada vez más grande a esas reconducciones forzadas", dijo Birgitta Cos, militante de una organización de ayuda a los migrantes (ídem).

Catástrofe en crecimiento

Para recordar en trazos gruesos lo que tantas veces Prensa Obrera explicó en detalle: las potencias imperialistas, los centros de poder del capital financiero, trasladan su crisis a los países más pobres y hacen que en ellos la vida se vuelva imposible por las hambrunas y las guerras. Luego, reciben las consecuencias de lo que ellos mismos han provocado y echan mano decididamente a la represión. Esos campos de concentración hitlerianos que son Melilla y Lampedusa, del gobierno español, son pruebas del espanto. O los miles de ahogados en el Mediterráneo, víctimas de la desesperación.
En marzo pasado, la Comisión Europea dispuso la expulsión de más de 1 millón de personas después del fracaso del “reparto” de inmigrantes por diversos países. En verdad, la CE dio un número impreciso, porque habló de expulsar a todos aquellos cuyas solicitudes de refugio no hubieran sido “reconocidas” (el “reconocimiento” no implica aceptación). En los dos últimos años, la Unión Europea recibió 2,6 millones de solicitudes y sólo “reconoció” el 57 por ciento, de modo que 1,1 millón de personas se quedan afuera y deben ser deportadas. A esa cantidad se debe añadir por lo menos otro millón que no pidió asilo y vive en condiciones de clandestinidad.
Un caso particularmente bestial es el de decenas o centenares de miles de niños que llegaron a Europa sin acompañantes. Por miles son víctimas del esclavismo laboral, de abusos de todo tipo, de las redes de trata sexual e incluso de los traficantes de órganos. Pues bien: la CE también dispuso su expulsión después de mantenerlos en “centros cerrados” (campos de concentración).
La otra cara de la moneda son los pilotos de Lufthansa y los miles de manifestantes que defienden la vida en Dusseldorf, en Frankfurt y tantos otros sitios.

Alejandro Guerrero

viernes, 8 de diciembre de 2017

Gobierno de Sanguinetti ordenó espiar al movimiento de DDHH




La comisión investigadora parlamentaria sobre espionaje en democracia, reveló que el Poder Ejecutivo del primer gobierno del ex presidente Julio María Sanguinetti ordenó a los servicios de inteligencia espiar a las organizaciones sociales que impulsaban el plebiscito contra la ley de impunidad.

Entre 1985 y 1989 el gobierno del ex presidente Sanguinetti ordenó espiar a las organizaciones políticas y sociales que impulsaban la lucha contra la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, mejor conocida como la ley de impunidad para los criminales de la dictadura cívico – militar. Lo aseguraron, al medio local Radio Uruguay, los legisladores a cargo de la comisión parlamentaria que investiga el espionaje en democracia.
Los legisladores del frente amplio consideran la posibilidad de convocar al ex presidente Sanguinetti para que declare en la comisión. Vienen de escuchar el testimonio de varios jefes de inteligencia desde aquella época, se asegura que hay documentación que prueba los hechos. Según los testimonios recogidos en la Comisión Parlamentaria, incluso hubo una orden específica en 1989. También se hizo trascender a los medios que el Ministerio del Interior de la primera presidencia de Tabaré Vázquez (2005 – 2010), ordenó detener las investigaciones que se llevaban a cabo contra las organizaciones sociales y políticas. Sobre este punto, jerarcas del gobierno de la época de Vázquez aseguran que existían rumores sobre estas prácticas y que incluso había vínculos con la embajada de EEUU.

Servicio de la embajada yanqui

La investigación señala que el espionaje en democracia se relacionó con la embajada de EEUU, mediante el pago de informantes dentro de la Dirección Nacional de Inteligencia. Esta información coincide con investigaciones periodísticas desarrolladas desde hace años que revelaron este mismo hecho, y sobre todo las investigaciones impulsadas desde el último año a partir de la aparición de los llamados archivos Castiglioni. Pero sobre todo demuestra la continuidad de la fluida relación entre las fuerzas represivas, protagonistas del golpe de estado y la dictadura, y los gobiernos imperialistas extranjeros como EEUU, también responsables de la política represiva regional que se llevó a cabo en los 70s y 80s conocida como Plan Cóndor.

Espiaban también al movimiento gay

El movimiento gay de la época también fue espiado por los servicios de inteligencia, según revelaron los legisladores. Según palabras del legislador del FA Gerardo Núñez “Pusimos sobre la mesa un memorándum que confeccionó, aparentemente, la inteligencia policial, sobre colectivos que en aquel entonces comenzaban a organizarse para reclamar los derechos de la diversidad sexual”.

Prórroga de seis meses

La comisión pide una prórroga de seis meses más, a contar desde el próximo febrero, para continuar su trabajo de investigación. También se anticipa, que de confirmarse la citación a Sanguinetti, sería para las primeras sesiones del próximo año.

La impunidad y sus responsables

El señor Sanguinetti, gran vocero liberal, con la palabra “democracia” permanentemente adherida a su lengua, no solo aquí en Uruguay sino en todas partes del mundo. Es uno de los padres fundadores del infame régimen de impunidad, que sufrimos los uruguayos, en especial lo sufrimos quienes somos familiares de desaparecidos o victimas de la dictadura, fundado en el Pacto del Club Naval y legalizado por muchos años con la ley de impunidad. Solo sus campañas de olvido e ignorancia del pasado, explican como puede pasar por un “demócrata” honesto, cuando en realidad es uno de los primeros perros defensores de los genocidas del Plan Cóndor.
Estás revelaciones no hacen más que confirmar la podredumbre del régimen desde sus inicios, jugándose todas las cartas, incluido el espionaje, para garantizar la paz de los cementerios a favor de los milicos, o sea la pacificación del silencio y la injusticia.
Que los legisladores del frente amplio salgan a denunciar esto, no eximirá a su sector político de las responsabilidades que tienen, como fundadores y sostenedores de este régimen podrido. Si ayer eran unos los espías militares, que hasta ahora no sabemos con seguridad si continúan o no, hoy es el DOE que espía y persigue a organismos de DDHH, estudiantes y trabajadores que salen a luchar.
Para acabar con la impunidad en Uruguay, no debemos confiar más que en nosotros mismos, unidos y en las calles, ¡ninguna confianza para los fundadores y sostenedores por izquierda de la impunidad para los criminales de lesa humanidad! La lucha independiente y en las calles de los trabajadores, los organismos de DDHH y los estudiantes es la que puede acabar verdaderamente con este estado de cosas.

Sebastián Artigas

Visiones latinoamericanas y caribeñas


Rosa Parks: la mujer que desafió la desigualdad de los afroamericanos estadounidenses




El 1 de diciembre, la acción de protesta de Rosa Parks dio inicio a la lucha en EE.UU. del colectivo afroamericano por la igualdad de derechos civiles frente a la mayoría de raza blanca.

El 1 de diciembre de 1955, en la ciudad de Montgomery, capital del Estado Sureño de Alabama Parks se negó a obedecer al chofer de un autobús público, el cual quería obligarla, como dictaba la ley, a ceder su asiento a una persona de raza blanca. Fue encarcelada por su conducta, acusada de haber perturbado el orden, ya que en este estado, y otros muchos del sur del país, había leyes que obligan a los negros a no poder sentarse en el autobús, cafeterías, restaurantes o cines en el lugar de los blancos, y a hacerlo en los peores sitios de dichos lugares.
En respuesta al encarcelamiento de Rosa, Martin Luther King, un pastor o reverendo bautista (una de las muchas versiones de la religión cristiana) relativamente desconocido en ese tiempo, condujo la protesta a los autobuses públicos de Montgomery, que simplemente convocaba a la población afroamericana a organizarse para transportarse por sus propios medios y no tomar los autobuses. Como los autobuses terminaron recibiendo pocos, o ningún pasajero, comenzaron a dar déficit, por lo que se hizo necesario que la autoridad del transporte público terminara la práctica de segregación racial en los autobuses. Este suceso inició más protestas contra otras prácticas de segregación.
Paralelamente a las protestas en 1956, se inicio la lucha judicial contra la ley segregacionista de Montgomery y Alabama. Ésta llegó finalmente a la Corte Suprema de los Estados Unidos, que declaró inconstitucional, la segregación en el transporte.

Movimiento por los derechos civiles

Esta gran victoria inicial dio un gran impulso a la lucha y marco el inicio del gran Movimiento por los derechos civiles de la comunidad afroamericana estadounidense. Fue una larga lucha para extender el acceso pleno a los derechos civiles y la igualdad ante la ley a los grupos que no la tenían, sobre todo a los ciudadanos negros, y así acabar con la llamada segregación racial. Aunque en la actualidad este movimiento sigue en EE.UU. de muchas formas diversas, éste es sin dudas el periodo de mayor lucha y también en el que se consiguieron las mayores conquistas. Este se iniciara, como ya hemos dicho, en 1955 con la acción de Parks y terminaría en 1968 con el asesinato de Martin Luther King.
Este movimiento tuvo como principal líder a Martin Luther King, un reverendo evangelista del sur, que consiguió aglutinar tras su figura, a la mayoría de los grupos pro-derechos civiles del país, dirigió y se puso a la cabeza de las luchas más importantes y fue el encargado de negociar y presionar “cara a cara” a los presidentes Kennedy y Johnson, a favor de la comunidad afroamericana. Todo esto le valió el Nobel de la Paz en 1964, y su temprana muerte, además le convirtió en un mártir de esta comunidad.
Su liderazgo hizo que la mayor parte de este movimiento tuviera un fuerte carácter religioso, y en la teoría, aunque no tanto en la práctica, un carácter pacífico. Su ideario estaba basado en: Desobediencia civil y no violencia, Igualdad racial, Libertad y orgullo, Pacifismo y compromiso personal y Fe, amor y poder.
Frente a este ideario, surgieron otros grupos de defensa de la comunidad negra que apostaban por la acción directa y la respuesta violenta a los asesinatos y represión ejercida contra ellos por las autoridades. Los dos principales fueron “La Nación del Islam” de Malcon X y las “Panteras Negras”.
De hecho la lucha por los derechos civiles estuvo llena de violencia por parte por las autoridades y de grupos racistas como el “Ku Klux Klan”, que actuaban impunemente, con el “silencio cómplice” cuando no directamente con la colaboración directa de la policía y la autoridades locales y federales. Fueron varios miles de asesinados, entre ellos dos líderes tan destacados como Luther King y Malcon X. Frente a esto grupos como los citados en el párrafo anterior, apostaron por métodos como la autodefensa y la protección propia, frente a los continuos ataques. Todo este gran movimiento de rechazo al poder establecido, fue más allá de las reivindicaciones por los derechos civiles. Este se unió con el gran movimiento de protesta contra la Guerra de Vietnam, sobre todo a partir del gran despliegue de miles de hombres en 1964, jóvenes soldados, la mayoría de población negra, de los que miles de ellos, murieron en esta guerra absurda, volvieron mutilados o con graves enfermedades físicas y mentales. EEUU era un polvorín, y diariamente había jóvenes negros o universitarios (blanco, negro o hispano) muertos, represaliados o encarcelados por estas protestas.
Tras las protestas en Montgomery, las acciones más destacadas de este fueron la gran Marcha sobre Washington, del 28 de agosto de 1963, donde ante más 200.000 manifestantes, Luther King pronuncio su famosa discurso de “I have a dream” (Yo tengo un sueño” y la “Marcha sobre el Puente Pettus en Selma (Alabama) “el 7 de Marzo de 1965, que provoco una dura represión conocida como el “Bloody Sunday” (El domingo sangriento).

Balance de la lucha

Tras varios años de lucha, varios miles de asesinados, heridos, desaparecidos o encarcelados por las autoridades o por grupos racistas como el Ku Klux Klan la población negra fue consiguiendo algunas de sus reivindicaciones más básicas. La más importante fue la aprobación en 1964 por el presidente Johnson de la “Ley de Derechos Civiles”, que daba igualdad legal y jurídica a blancos y negros y acababa oficialmente con la segregación racial. Otras leyes importantes fueron la que permitía a los afroamericanos ir a cualquier universidad, inscribirse para votar libremente, poder ser elegidos para cualquier cargo público, etcétera.

Situación actual

A pesar de haber tenido un presidente de origen afroamericano, Obama, la situación real dista mucha de los avances jurídicos.
La población afroamericana, al igual que la hispana, sigue estando marginada política, social y económicamente. Siguen ocupando los peores trabajos, los menos remunerados. Siguen hacinados barrios “gueto” donde la delincuencia y el tráfico de drogas sigue siendo la única salida que encuentran muchos jóvenes, sin otra alternativa real. Las cárceles, y especialmente los “corredores de la muerte” (donde esperan a ser ejecutados los condenados a muerte) siguen llenos mayoritariamente de negros e hispanos.
A todo esto además, hay que añadir que la violencia policial contra estos grupos no ha cambiado mucho desde los años de lucha nombrados anteriormente. El “gatillo fácil” de los policías blancos frente a la población negra, sigue estando muy presente como vemos en los últimos casos producidos de muertes de afroamericanos por violencia policial (más de 200 este año)
Como vemos, la acción de mujeres valientes como Rosa Parks, inicio un gran movimiento que conquistó mucho, pero todavía faltan muchas cosas por conseguir, para poder hablar del fin de la marginación social de negros e hispanos en EE.UU.

Jorge Calderón
Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Brasil: la CUT levanta el paro contra la reforma previsional antiobrera




Nueve centrales obreras convocaron hace 10 días a un paro nacional para el 5 de diciembre, contra la reforma previsional antiobrera que quiere imponer el gobierno golpista de Temer. Entre otras modificaciones reaccionarias, esta eleva la edad para el retiro en 5 años (62 para mujeres, 65 para varones), disminuye montos a pagar, etc.
Aunque la medida fue lanzada sin un plan concreto de organización –ni siquiera llamaba a parar, sino a adoptar distintos tipos de protesta- a medida que pasaban los días iba siendo tomada por diversos sectores. Asambleas y plenarios obreros votaron paros, piquetes, movilizaciones y actos. Pero repentinamente y a iniciativa de la principal central, la CUT, el paro fue levantado sobre el fin de semana. Esto sin ningún tipo de asamblea o consulta a la base del movimiento obrero.
¿La justificación burocrática? Que el tratamiento de la ley que se iba a hacer un día después de la jornada de lucha (el miércoles 6) fue retirado del temario de esa sesión y postergado (por una o dos semanas).
La causa de esta postergación se debe al fuerte repudio obrero y popular por un lado y, fundamentalmente, a que el gobierno no pudo aún juntar los 208 votos necesarios para aprobarla.
Justamente, los medios de prensa han señalado que en la noche de este domingo 3, Rodrigo Maia, presidente de la Cámara Federal, reunió en una cena ‘de trabajo’, junto con el presidente Temer, a todos los líderes de los partidos ‘aliados’ para convencerlos que disciplinen a sus bloques y votar la reforma reaccionaria. Para aceitar esta disciplina están usando los métodos de “la Banelco” a la brasileña, en la compra de voluntades. No olvidemos que estamos hablando de diputados que ya aprobaron una reforma laboral abiertamente antiobrera y otras leyes igualmente reaccionarias (congelamiento del presupuesto para gastos sociales por 20 años, etc.).
Las burocracias sindicales, encabezadas por la de la CUT, han dicho que si en el futuro se pone a votación la reforma previsional antiobrera… entonces convocarán a un paro. En ese caso se trataría de un “paro de duelo”, cuyo objetivo sería llorar por la derrota autoimpuesta. ¡Y tratar de blanquear la nueva traición que están consumando! La semana pasada, al anunciar en Prensa Obrera el paro convocado para el 5 de diciembre, decíamos que las centrales burocrática “se mantienen en la negativa a dar inicio a un plan de lucha nacional con paros y movilizaciones para impedir –y llegado el caso, derogar- la reforma previsional y también la reforma laboral antiobrera”. Alertábamos “que la burocracia no prepara el paro general, sino que deja librada a la iniciativa de ‘las bases’ el parar o no…”. Ahora, directamente, lo ha reventado.
La burocracia se ha colocado como furgón de cola del PT y de la gobernabilidad. Se ‘prepara’ para apoyar la campaña electoral de Lula y, eventualmente, de su sucesor político (ya se han planteado diversas candidaturas alternativas) si este es proscripto. También la burocracia tiene sus propios y directos intereses: está negociando la devolución del ‘impuesto sindical’ –que es un descuento forzoso a cada trabajador para llenar las arcas burocráticas. La bancada del PSOL también publicitó su alegría por el retiro del temario de la reforma reaccionaria. Están metidos en el más desenfrenado electoralismo burgués.
Solo la central Conlutas sacó una declaración repudiando el levantamiento por la CUT del paro del 5, denunciando que no había sido consultada, a pesar de ser una de las nueve centrales originariamente convocadas.
La Central de Trabajadores de Brasil (CTB) también ha manifestado su oposición al levantamiento de la medida de lucha, pero…. para no romper la unidad con las otras centrales se limitará a protestar.
Conlutas y diversos sectores obreros combativos y partidos y organizaciones de izquierda han llamado a sostener la jornada del 5 con piquetes, manifestaciones y todo tipo de protestas que se puedan organizar. Todas las acciones que se puedan desarrollar en la jornada del 5, serán una base de apoyo para la construcción de una alternativa obrera y socialista, independiente de la burguesía y de su Estado. Se irá gestando un movimiento obrero clasista que tomará la lucha por la derogación de la reforma laboral y previsional.
Toda semejanza de la burocracia sindical brasileña con la CGT argentina en la entrega de la reforma previsional, no es una coincidencia casual. El 6 en la Argentina marcharán miles de trabajadores y jóvenes convocados por los sindicatos clasistas y combativos y los partidos de izquierda, buscando superar la loza burocrática. Por la unidad de los obreros argentinos y brasileños, y con el resto de las clases obreras de Latinoamérica (Uruguay, Chile, Bolivia, etc.) en una lucha común por poner en pie un movimiento sindical clasista y partidos obreros revolucionarios en cada país.

Rafael Santos

martes, 5 de diciembre de 2017

La Patria es…. El Yate Granma




En un yate con capacidad para 8 tripulantes, 82 cubanos liderados por Fidel entraron a Cuba el 2 de diciembre de 1956 decididos a ser “libres o mártires”, de esta historia se habla en esta Mesa Redonda, El Cuate, su dueño original; el director del Museo de la Revolución donde se guarda la reliquia y un fotógrafo testigo del tránsito de la nave por la historia de Cuba.

A 84 años del fin de la Ley Seca en Estados Unidos




En 1920 se instauró la ley Volsted, conocida popularmente como ley seca, que prohibía la producción y venta de alcohol en EE.UU. Trece años después, el 5 de diciembre de 1933, el senado la derogó.

En 1919 en EE.UU. entra en vigencia la XVIII Enmienda de la Constitución a partir de la cual son prohibidas las bebidas alcohólicas, bajo la llamada Ley Seca, medida que se prolongará hasta 1933. Quedan exentos el vinagre, la sidra y el vino para “la santa misa”, y se autoriza el uso farmacológico de las demás bebidas prohibidas.
El efecto inmediato de la Ley Seca fue el auge de los grupos mafiosos ligados al comercio clandestino de bebidas alcohólicas, que a su vez “forjó” una alianza entre las grandes pandillas de gángsteres, los funcionarios de los Estados federales, los legisladores del Congreso y fuerzas policiales. Entre todos usufructuaron el generoso botín.
La prohibición se hizo efectiva en todo el territorio nacional, incluido Hawai, el 16 de enero de 1920. Durante la época que perduró la Ley Seca, entre 1920 a 1933, la Ciudad de Chicago se hizo famosa por el contrabando de licores y por los enfrentamientos entre bandas de gángsters, entre los que destacó la figura de Al Capone. Una figura que pasará a ser la inspiración para grandes directores de Hollywood.
Riesgo para la salud, incremento de la población carcelaria y aumentos de crímenes, mientras tanto el consumo no solo persistió, sino que además agravó las consecuencias en la salud de los sectores populares, quienes bebían licores clandestinos, que los contrabandistas vendían adulterados. A causa de esto, durante el período que rigió la ley Volsted, 30.000 personas murieron intoxicadas por ingerir alcohol metílico y otras 100.000 sufrieron lesiones como ceguera o parálisis.
Mientras los gánsteres gozaban de buena salud, no solo porque tomaban licor bueno, sino porque eludían la represión estatal, más de 270.000 personas fueron condenadas por delitos federales relacionados con el alcohol, de ese total, 67.000 fueron enviadas a prisión y el resto fueron multadas. Esto, a pesar que la ley no castigaba el uso ni la posesión de alcohol, sino su venta y fabricación. Sin embargo eran condenados acusados de haber facilitado, de algún modo, la producción y venta. Mientras que los jefes de las mafias, amparados en sólidos apoyos políticos, lograron que ni un solo gran traficante y productor de alcohol finalizara en prisión por este concepto. El caso de Al Capone, encarcelado en virtud de fraude fiscal, es uno de los ejemplo.
Los homicidios aumentaron en un 49 %, mientras que el 34 % de los Prohibition agents (agentes policiales encargados, supuestamente, de hacer cumplir la ley) fueron condenados o separados de su servicio por diversos delitos como extorsión y tráfico.
Alcanzaron tres años de prohibición para crear poderosas organizaciones del crimen, que trabajan centralmente para la oligarquía financiera.

La mafia, una gran empresa familiar

Las primeras familias de la mafia en beneficiarse de la ley Seca fueron judías, después se sumaron los irlandeses hasta que las familias italianas se quedaron con una importante parte del negocio. Entre los primeros se encontraban Dutch Schultz, Legs Diamond, Arnold Rothstein y Meyer Lansky, este último fue el creador de la mayor parte del sistema financiero de lavado de dinero de la mafia. El negocio de Lansky floreció durante la Ley Seca importando whisky escocés y canadiense. Posteriormente, cuando se derogó la prohibición, Lansky diversificó su negoció e “invirtió” en el extranjero, más precisamente en Cuba. En 1952, cuando Batista se hizo del poder y el negocio de las apuestas, prostitución y narcotráfico se incrementaron, Lansky aprovechó esa oportunidad de la mano del mismo Batista. Quien también se benefició fue una de las familias más conocidas de los EEUU: los Kennedy. Joseph Kennedy, el padre del clan, fue traficante de licor en su juventud. De adulto fue presidente de un banco, sobrevivió a la Gran Depresión de 1929, lucró en el mercado accionario e importó licor cuando estaba prohibido. Entre los italianos, Al Capone fue uno de los más poderosos.

Prohibition Party, promotores de la prohibición

La Enmienda Volsted empezó a prepararse poco antes de la Primera Guerra Mundial cuando fueron publicados los altos índices de ausentismo laboral como consecuencia del alcohol. Ese año, 1914, el Congreso recibió un pliego con seis millones de firmas pidiendo la prohibición en materia de vinos y licores.
La producción fordista, el conflicto entre capital y trabajo, la urbanización de ciudades, la modificación de la industria farmacéutica, fueron algunos de los motivos que llevaron a un mayor aumento del control social. Para disciplinar los cuerpos de los inmigrantes y trabajadores, necesitaron crear una nueva moral alejada, incluso de la sobria ebriedad. La clase dominante, que tenía garantizada el abastecimiento de buenos whiskys, se apoyó en los prejuicios nacionalistas, para imponer el terror de las masas a los negros e inmigrantes, portadores de todos los vicios y los crímenes a que esto los llevaba. Con discursos racistas y religiosos se puso en marcha los trámites reglamentarios para modificar la Constitución.
El Prohibition Party era una organización insignificante desde el punto de vista electoral, pero controlaba los senados de algunos estados, mientras que entre los demócratas y Republicanos se disputaban los votos abstemios de innumerables grupos y sectas racistas y religiosas.
El nexo entre delincuencia con el consumo de alcohol prestó una gran fuerza a las iniciativas la Enmienda XVIII. El Ku Klux Klan se encontraba como uno de sus adherentes, así como grandes capitalistas, entre ellos John D. Rockefeller.
A pesar del esfuerzo de tantas organizaciones a favor del prohibicionismo y leyes represivas que llevaban a la cárcel, durante los trece años que perduró la prohibición, no consiguieron que la Ley Seca fuera cumplida. El consumo prosperó.
La ilegalidad del alcohol desencadenó la proliferación del contrabando y el mercado negro, incrementando sustantivamente los precios de los licores, seguidos de la instalación de 100.000 cuevas clandestinas (speakeasies) en las ciudades más importantes del país. Mientras que grandes empresarios, sin riesgo alguno, consumía en sus mansiones y clubs privados.
El tráfico de consumos ilegales de alcohol movió cientos de millones de dólares. En Chicago Al Capone, en la década del 20, fue un personaje tan poderoso políticamente como cualquier otro en el gobierno de la ciudad pero más duro que ninguno. Se calcula que en 1927 su fortuna ascendía a cien millones de dólares. Sin embargo no se le pudo comprobar alguno de los cientos de crímenes que cometió y solo fue condenado a once años de prisión, por evadir impuestos. En su defensa Al Capone dijo: “Soy Un hombre de negocios, y nada más. Gané dinero satisfaciendo las necesidades de la nación. Todo el país quería aguardiente, y organicé el suministro de aguardiente”. Al Capone fue un cruel asesino, pero esto no le impidió decir algunas verdades.

Una nueva enmienda

En febrero de 1933, el recién elegido presidente Roosevelt, legalizó primero la venta de cervezas de 3,2 grados como máximo, y el 5 de diciembre de 1933, el Senado derogó la Prohibición y aprueban la Enmienda Constitucional N° XXI que revocaba la anterior Enmienda. Roosevelt tuvo que admitir que trece años de la “prohibición”, fue una gran hipocresía que logró una abrumadora corrupción y la creación de grandes cantidades de nuevos delincuentes y la fundación del crimen organizado.
Derogada la Ley Seca, el crimen organizado encontró otros negocios lucrativos como la prostitución, tráfico de armas y de drogas.

Lo que demostró la ley seca

Los trece años de ley seca demostraron que la prohibición no desalienta el consumo y que los consumos de sustancias ilegales son un gran riesgo para la salud, que incrementa prejuicios oscurantistas alejados de toda explicación médica.
No es siquiera verosímil, a nivel histórico, que la legalidad de una sustancia acreciente el número de consumidores. La Ley Seca dejó en claro que la cantidad de personas que padecían de alcoholismo no disminuyó durante la etapa que estuvo prohibido.
El período que duró la ley seca, aún hoy, continúa siendo un debate utilizadas por los prohibicionistas y los anti prohibicionistas. Los números presentado en este artículo, dicen bastante.

Rosa D'Alesio

lunes, 4 de diciembre de 2017

Condena y suicidio del criminal de guerra croata Slobodan Praljak




El militar nacionalista croata fue condenado a 20 años de prisión, pero luego de escuchar la sentencia decidió manifestar su repudio al fallo y suicidarse frente al juez.

De nacionalidad croata pero nacido en Bosnia-Herzegovina el 1 de enero de 1945, en lo que fuera el Estado Independiente de Croacia(1) (EIC), Slobodan Praljak se suicidó el pasado miércoles 29 de noviembre luego de haber sido sentenciado a 20 años de prisión por el Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia (TPIY). El mismo que una semana antes había condenado a cadena perpetua al serbobosnio Ratko Mladic, acusado de crímenes de lesa humanidad.
El 29 de mayo de 2013, el TPIY había encontrado culpable a Praljak de desplazamiento forzado de la población, múltiples asesinatos, saqueo de propiedades y trabajo esclavo para los detenidos. La pena impuesta había sido de 20 años, pero fue recurrida por sus abogados hasta que el miércoles pasado el juez Carmel Agius la refrendó.
Praljak, luego de escuchar el veredicto, se paró de su asiento y pronunció en su lengua croata-serbio: “Slobodan Praljak nije ratni zločinac. S prezirom odbacujem vašu presudu” (“Slobodan Praljak no es un criminal de guerra. Con desprecio rechazo su veredicto”). Tras descalificar la sentencia procedió a beber veneno, se presume que era arsénico, y murió poco tiempo después.

De dramaturgo a criminal de guerra

La vida de Praljak, hasta la desintegración de Yugoslavia, había transcurrido lejos de la guerra. En 1970 obtuvo títulos universitarios en filosofía, sociología y un año más tarde completó sus estudios en la Academia de Teatro y Cine de Zagreb. Luego comenzó a trabajar como director de teatro, y más tarde, entre otras producciones audiovisuales, filmó la serie de televisión "Blesan y Tulipan", el documental "La muerte de un perro" y la película "Retorno de Katarina Kozul’. Además, durante toda su permanencia en La Haya (2004-2017) escribió y público 18 libros sobre la Guerra en Bosnia-Herzegovina.
Su vida como militar fue tardía pues comenzó recién a principios de 1990 cuando se unió a las fuerzas armadas voluntarias de la República de Croacia y ascendió, rápidamente, al rango de comandante general. Durante 1992 y 1993 trabajó como uno de los 14 miembros del Consejo de Defensa Nacional de Croacia y fue miembro de la Comisión Estatal Croata de Relaciones con las Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR según sus siglas en inglés). Fue un alto representante del Ministerio de Defensa, y el 13 de mayo de 1993 fue nombrado representante del Ministerio de Defensa en la República Croata de Herceg-Bosna.
Se lo acusa de haber cometido crímenes de guerra en diferentes regiones de Bosnia-Herzegovina, pero se ha hecho famoso por ser encontrado culpable de dar la orden de derribar el histórico puente, construido por el imperio otomano cinco siglos atrás, de la ciudad de Mostar con el fin de aislar a la población musulmana. El Stari Most (Viejo Puente) unía a las dos partes de la ciudad, que hasta el momento de la guerra era habitada por musulmanes, serbios y croatas. Además de ser una joya arquitectónica el puente era el lugar más importante de encuentro de la vida multicultural de Mostar. Durante siglos las competencias de salto y buceo formaron parte de la tradición local. La destrucción del lazo de comunicación material, cultural y simbólico, en el marco de la guerra, contribuyó a dañar la apacible convivencia que durante siglos tres pueblos (serbios, croatas y musulmanes) y tres religiones (cristianismo ortodoxo, cristianismo católico e islam) supieron construir.

Repercusiones en los países de la exYugoslavia

La presidenta de Croacia, Kolinda Grabar Kitarovic, sostuvo ayer que el TPIY no ha cumplido sus objetivos y lo acusó de estar politizado, “como presidenta de Croacia, haré todo para que esta sentencia no empeore las relaciones entre los pueblos en Bosnia-Herzegovina. Voy a visitar Bosnia-Herzegovina lo antes posible” y agregó que “la sentencia fue injusta, los musulmanes también cometieron crímenes de guerra y deben rendir cuentas por ello”. Además añadió que Croacia no fue un país agresor. En cambio sostuvo que la Serbia de Slobodan Milosevic y el Ejército Nacional de Yugoslavia atacaron a Croacia y a Bosnia-Herzegovina. “Croacia nunca atacó a nadie” recalcó la jefa política croata. Por su parte el primer ministro croata, Andrej Plenkovic, en sintonía con la presidenta enfatizó que la condena fue absolutamente injusta y calificó como un absurdo el hecho de que en la reciente sentencia del líder militar serbobosnio, Ratko Mladic, no se relacionan sus crímenes con el régimen de Belgrado, liderado por Slobodan Milosevic, desde dónde según su óptica fueron dirigidas todas las guerras de los años 1990 contra Eslovenia, Croacia, Bosnia y finalmente contra Kosovo.
En Mostar, ciudad bosnia en la que Praljak llevó adelante buena parte de los crímenes por los que se lo ha condenado, cientos de croata-bosnios le han rendido homenaje el día de ayer. "A menudo Judas sentencia a los justos” decía ayer un joven croata citando la Biblia, y luego agregaba que “Hoy hemos visto que los justos están siendo condenados. Perdimos a uno de los justos, y fue por razones políticas".
Por su parte Bakir Izetbegovic, el miembro musulmán de la presidencia bosnia y líder de los musulmanes, expresó sus “condolencias para con las víctimas de esa empresa criminal” y agregó, refiriéndose a las acciones de los croatas contra los musulmanes durante la guerra, “Nunca olvidaremos a las víctimas ni a los criminales".
El actual presidente de la república de Serbia, Aleksandar Vucic, sostuvo que no iba a llamar “gallina” a Praljak, en referencia a los chistes que circularon por los medios sensacionalistas de Belgrado e intentó, además, mostrarse “serio” y políticamente correcto con el fin de reforzar el intento de su gobierno para llegar a la Unión Europea. Aprovechó la ocasión para referirse a la sentencia a cadena perpetua que el mismo tribunal le había dado a Ratko Mladic la semana pasada, “El 95 por ciento de los ciudadanos de Serbia piensa que el juicio a Ratko Mladic es ilegal, malo y que no se corresponde con los hechos, ¿pero debería yo, como jefe de Estado, salir en público y decir que estoy en contra de dicha sentencia, que él es un héroe y que intentaremos desafiar el veredicto?”. De esta manera el líder del Partido Progresista Serbio hizo los “deberes” con Bruselas intentando diferenciarse de las declaraciones de la presidenta y el primer ministro croata, quienes criticaron fuertemente la sentencia del TIPY.

El tribunal anticicatrizante

“El caso del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia es uno de los ejemplos más ilustrativos para poner en evidencia la asimetría y selectividad de los procesos de criminalización que patrocina y reproduce el sistema penal internacional”(2).
El 25 de mayo de 1993 fue adoptada la resolución 827 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que indicaba la creación del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia a establecerse en La Haya, Holanda. Actuando bajo el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que sostiene que:
“El Consejo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión y hará recomendaciones o decidirá qué medidas serán tomadas de conformidad con los Artículos 41 y 42 para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”
El Consejo de Seguridad decidió, a partir del Capítulo VII de la Carta, dos acciones que iban a condicionar sensiblemente el desarrollo de las guerras de desintegración de la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY) y el destino de las resultantes repúblicas. En primer lugar dio vía libre a la decisiva participación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en las guerras en Bosnia-Herzegovina y en Croacia (1992-1995), y en la Agresión a la República Federal de Yugoslavia (1999). En segundo lugar, procedió a la creación de un tribunal penal internacional para juzgar los crímenes de guerra, pero debido al enjuiciamiento y penalización diferencial no ha generado, en los pueblos y naciones que sufrieron la guerra, una sensación fidedigna de que se ha haya hecho justicia.

La fraternidad de los pueblos yugoslavos

Desenmascarar, denunciar y desandar la retórica nacionalista de los líderes políticos de las exrepúblicas yugoslavas no ha sido una tarea fácil para los pueblos de Croacia, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Kosovo, Macedonia y Eslovenia. Partidos o coaliciones de derecha o centro derecha han tenido el monopolio del poder político desde la desintegración de Yugoslavia hasta el presente.
Continuamente estos políticos, que han seguido y siguen a pie juntillas los “consejos” políticos, económicos y militares emanados de Washington, Berlín, Londres y París se sirvieron de los enfrentamientos bélicos de los años noventa del siglo pasado para hacer campaña política y sostenerse en el poder. Sus antecesores, hace 25 años, se llamaban Franjo Tudjman, Alija Izetbegovic, Slobodan Milosevic, Milan Kucan, etc; hoy Milorad Dodik, Aleksandar Vucic, Ramush Haradinaj, Bakir Izetbegovic, Andrej Plenkovic, entre tantos otros, han tomado la posta. Para ganar elecciones reivindican “héroes” de guerra como Ante Gotovina, Ratko Mladic o Naser Oric. Cuanto más “terribles” sean los “enemigos” serbios, croatas, musulmanes o albaneses mejor será el negocio para la clase política yugoslava que pone el giro hacia el nacionalismo pero dobla hacia los intereses de Merkel, Trump y compañía.

Diego Gómez
Sociólogo

Notas:

1. Fue un gobierno títere de los nazis que incluyó a los actuales territorios de Croacia y Bosnia de 1941 a 1945 en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
2. Aguirre, Luis Eduardo (2015) El llando de Kopaonik. El juzgamiento de los crímenes en la tragedia de los Balcanes. Editorial Universitaria de La Plata. La Plata.

domingo, 3 de diciembre de 2017

La salud como conquista de las masas en el sistema sanitario soviético




La Revolución Rusa de 1917 fue un acontecimiento que irrumpió en el mundo demostrando que una nueva sociedad puede construirse transformando todas las relaciones sociales, garantizando el pleno acceso a la salud.

La salud como derecho siempre fue una bandera de lucha del movimiento obrero. Hacia finales del siglo XIX los obreros alemanes lograrían arrancar al canciller Von Bismarck conquistas democráticas que les permitirían confeccionar un seguro de enfermedad y un seguro contra la invalidez por vejez. Tanto obreros como empresarios efectuaban contribuciones económicas para mantener este seguro, y de esta forma el canciller de hierro va sostener en un mensaje imperial al Parlamento que "inútilmente los socialistas tocarán la flauta para atraer a los obreros hacia sus excesos”.
A niv.el mundial los trabajadores fueron conquistando los seguros de salud, conformando las obras sociales para afrontar las enfermedades en un mundo donde la atención medica era de ejercicio privado. En distintos países los obreros iban conquistando el acceso a la salud por medio de la configuración de las obras sociales. Sin embargo, la Revolución Rusa va a marcar un antes y un después en la historia de la organización sanitaria.
Hacia 1913 la mortalidad infantil en Rusia alcanzaba cifras desde los 240 a 270 niños muertos por cada 1.000 nacidos vivos. El 95% de los nacimientos tenían lugar en los domicilios y en condiciones insalubres, ocasionando el aumento de la morbimortalidad maternoinfantil. El abandono de los niños fruto de embarazos no deseados era una realidad alarmante. En ese año solo se registraron 9 clínicas pediátricas y 19 guarderías en Moscú. La esperanza de vida apenas llegaba a los 35 años[1].
Con la revolución, el gobierno de los soviets creó en julio de 1918 el Comisariado del Pueblo de Salud Pública “Narkomzdrav”, nombrando en su dirección al médico bolchevique Nikolai Semashko. El naciente comisariado tuvo que enfrentarse a una gran crisis social y sanitaria que castigaba al pueblo ruso desde la época de los zares. Las epidemias devastaron a la población civil, así como también a los soldados en el frente: el tifus, cólera, escorbuto, viruela, enfermedades venéreas, malaria y la hambruna era desenfrenada, y la situación continuó deteriorándose a lo largo del guerra civil[2].
Semashko basó un sistema de atención médica en varias ideas: principios comunes de organización y centralización de la atención médica, igualdad de acceso a la atención médica para todos los ciudadanos, métodos y tratamientos de prevención unificados, la eliminación de la base social de las enfermedades, la realización de amplias medidas sanitarias, epidemiológicas y terapéuticas, involucrando al público en la atención de salud, dando prioridad a los niños y las madres.
Se trazaron los lineamientos para la aplicación de una política sanitaria activa de educación para la salud e higiene denominada “Ilustración sanitaria”. Esta medida se desarrolló rápidamente durante los primeros años del poder soviético para luchar contra las enfermedades[3]. La educación para la salud era considerada vital no solo para combatir y prevenir las enfermedades, sino también para garantizar la salud continua de la población que construiría la nueva sociedad.
En el ámbito de la salud sexual, el programa soviético de educación también la consideró urgente debido a las restricciones sobre el sexo y la alarmante incidencia de enfermedades venéreas. De esta forma se desarrolló la educación sexual en la unión soviética, que precedió a medidas importantes para disminuir la morbimortalidad de las mujeres, como fue la legalización del aborto. Medidas que se propagaron hasta las regiones rurales[4].

Servicios operativos

El modelo sanitario soviético puesto en vigencia se sustentaba en la organización de los soviets, la participación del pueblo en la toma de decisiones sobre los problemas de salud; en la prevención y la promoción de la salud, y fue cimentado por la planificación socialista de la economía.
Los centros primarios de atención se nucleaban en las diferentes comunidades como postas sanitarias con feldshers (agentes sanitarios) bajo la responsabilidad médica sanitaria de los Hospitales de Rayón. Allí se desarrollaba la participación comunitaria, se resolvían las patologías ambulatorias más prevalentes sobre las principales especialidades: pediatría, medicina de adultos y ginecólogos-obstetras. Si el problema no podía resolverse en el primer nivel, se lo intentaba resolver en un segundo nivel representado por los centros de atención denominados Oblastos, que eran centros de mayor complejidad y mayor equipamiento. Todas las industrias contaban con un servicio médico que se encargaba de la atención de los trabajadores y de realizar actividades de promoción de la salud y prevención de las enfermedades laborales.
La jornada laboral de los trabajadores de la salud era de 6,5 horas, distribuidas en 3 horas para la atención clínica, 3 horas de asistencia a domicilio y media hora para la educación para la salud. La protección sanitaria, desde los médicos más calificados hasta los feldshers, llegaba a los hogares. En la zona rural, los koljoses (granjas colectivas) se encargaban de garantizar el equipamiento de los hospitales rayones, y el Estado de pagarle el sueldo a los trabajadores.
La formación de los profesionales de la salud tenía gran particularidad, ya que a partir del tercer año de medicina los estudiantes debían definir si se dedicaban a los adultos, a los niños o a las mujeres. Hacia 1913 existían 13 escuelas de medicina. por lo tanto una política sanitaria fue la de aumentar los establecimientos para la enseñanza de las ciencias de la salud. Los estudiantes eran becados y de esta forma aumentaron el número de graduados entre médicos, enfermeras, parteras y feldshers.
Se jerarquizaba la investigación sobre los problemas más urgentes de la población, y la industria fue nacionalizada para producir los productos farmacológicos necesarios para combatir las enfermedades. Se creó la división químico-farmacéutica en el Instituto Ruso de Química Aplicada y en el Instituto de Investigación Químico-Farmacéutica encargados de producir antibióticos, vitaminas, antitoxinas y vacunas.
Otro lineamiento sanitario importante fueron las actividades de medicina física y deportiva[5]. Todos los habitantes de la Unión Soviética tenían un tiempo diario de dos horas para realizar actividad física con el propósito de disminuir la prevalencia de las enfermedades crónicas.
El sistema de salud soviético representaba la forma de organización sanitaria más avanzada en las primeras décadas del siglo XX. Las políticas socialistas en salud les permitieron desarrollar la formación de nuevos médicos y médicas, enfermeros y enfermeras y parteras para afrontar el legado sanitario del zar. Elevaron la esperanza de vida, disminuyeron la mortalidad infantil y materna, combatieron las enfermedades infecciosas y de transmisión sexual, a pesar de la guerra civil y las adversidades y carencias del naciente Estado proletario.
Esto llevó a que muchos especialistas en salud pública investiguen y se admiren de la sorprendente organización soviética de la salud, como fue el caso de Henry Sigerist -catedrático de la John Hopkins University- quien luego iba a ser su principal defensor en la medicina de occidente[6]. El sistema de salud no quedó exento de la burocratización estalinista, pero a pesar de ello las masas rusas habían conquistado el derecho a la salud.
En 1958 la OMS envía a 23 especialistas para investigar la organización sanitaria soviética, quienes elaboraron un informe publicado cinco años más tarde advirtiendo sobre un nuevo paradigma de organización sanitaria que garantizaba una salud pública de calidad al conjunto de la población. Ya a fines de los años setenta y con dictaduras militares sembradas por el capital en los países latinoamericanos, la OMS publica el documento “Salud para todos en el 2000” estableciendo a la Atención Primaria de la Salud (APS) como una estrategia para alcanzar esa meta, basándose en los 60 años de experiencia del modelo sanitario soviético.
Esta estrategia sanitaria implicaba un cambio subversivo en el sistema sanitario que terminó fracasando: las dictaduras militares aniquilaron la estructura de los sistemas sanitarios y también toda posibilidad de autoorganización de las masas para el beneficio del empoderamiento de la salud.
Con la caída de la URSS los seguros privados en Rusia florecieron como malezas. Los hospitales perdieron capacidad instalada y equipamientos. El sistema sanitario soviético terminó cayendo en las recetas privatizadoras del Banco Mundial y del FMI, para ser masticado por la voracidad capitalista de la industria farmacéutica y de la medicina privada.

Juan Paz

[1] Baranov A.A., Albitsky V.Y. "Mladencheskaya smertnost: Infant mortality rate: lessons from history and the prospects for a reduction.", Kazan Medical Journal Nº 5, 2011.
[2] John F. Hutchinson, Politics and Public Health in Revolutionary Russia, 1890-1918. Baltimore 1990.
[3] Peter Kenez, The Birth of the Propaganda State: Soviet Methods of Mass Mobilization, 1917-1929 Cambridge 1985.
[4] Bridger Susan, Women in the soviet countryside women’s roles in rural development in the Soviet Union. Cambrige 1988.
[5] Starks Tricia. The Body Soviet: Propaganda, higgiene and the revolutionary state. The University of Winconsin press. 2008.
[6] Sigerist Henry and Older, Julia. Medicine and Health in the Soviet Union. 1937

viernes, 1 de diciembre de 2017

Fidel y la democracia




Al escribir democracia no me refiero al concepto y la práctica dominante en el mundo “occidental”. Allí los candidatos, todos millonarios o ricos, son seleccionados por los partidos políticos periódicamente para disputarse los puestos de elección popular. Las campañas cuestan fortunas y ofertan a los candidatos mercadológicamente. Cuando surge una opción alternativa, se le intenta frenar mediante encarnizadas guerras, campañas mediáticas combinadas con el fraude electoral. Más aún, esa democracia admite que mandatarios electos como Mel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff en Brasil sean derrocados con nuevas variables de los golpes de Estado. Sin olvidar los fracasados intentos de golpe contra Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Ni el golpe continuado y permanente en Venezuela contra el presidente Nicolás Maduro.
No me refiero a esa democracia sin pueblo sino a las que se practica en otros países como Venezuela, Bolivia y Cuba, denominados dictatoriales o autoritarios. Pero me centraré en Cuba, en su singular democracia con pueblo, viva y directa, practicada por Fidel Castro y el liderazgo revolucionario cubano desde el triunfo mismo de la Revolución. Una democracia ejercida en medio de largos años de campañas terroristas de la CIA, graves acciones de guerra biológica, invasiones y amenazas de invasión y un férreo bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Prefiero llamarle guerra económica pues dura ya casi 60 años y su objetivo declarado siempre ha sido rendir a Cuba por hambre, aunque no lo haya conseguido. Pero ha constituido un serio obstáculo al desarrollo económico de la isla y ha tenido y tiene altos costos en sufrimiento humano.
La democracia fidelista ha consistido en gobernar con el pueblo y para el pueblo, en escuchar su opinión sobre los temas políticos y económicos más importantes siempre que las circunstancias lo han permitido. Y también, desde que fue aprobada la nueva Constitución en 1976 por más del 97 por ciento de los electores sobre una asistencia a las urnas de 98 por ciento, en periódicas elecciones para los órganos de gobierno municipales, provinciales y nacionales.
Justamente, el 26 de noviembre, un día después de primer aniversario del paso de Fidel a la eternidad, concurrieron a votar, en las elecciones a delegados a las Asambleas Municipales en la isla, más de 7 millones 600 mil electores, equivalente a 85,94 del padrón. Considerando los votos válidos, que representan 91,7 del total, puede afirmarse que cuando menos esa proporción votó por los candidatos de la Revolución. Ya expliqué la semana anterior que son los vecinos los que eligen a los candidatos y deciden luego por quiénes votar.
Pero en Cuba la democracia, sin ser perfecta, lastimada por incomprensiones de burócratas y los límites materiales a que fuerzan el bloqueo y los errores, es mucho más que los días de elecciones. Es imposible enumerar los ingredientes de la democracia cubana en este espacio. Pero tomo dos ejemplos. Uno, la revolución cultural y educacional iniciada con la misma guerra revolucionaria y continuada con la extraordinaria Campaña Nacional de Alfabetización, que erradicó el analfabetismo en un año mediante una ejemplar y masiva participación del pueblo y, sobre todo, de los estudiantes. Cien mil jóvenes, dispersados por llanos y montaña convivieron con los analfabetos en sus casas. Aprendieron los alfabetizados pero tal vez más sus alfabetizadores. La alfabetización dio un impulso descomunal a la creación del prestigioso sistema de educación de Cuba.
¿Por qué los gobiernos neoliberales no erradican el analfabetismo ni impulsan sistemas de educación pública gratuitos y universales como ha hecho Cuba? ¿Es posible siquiera hablar de democracia con pueblos ignorantes y marginados? Escuché muchas veces a Fidel hacerse estas preguntas, inclusive cuando estaba en sus preparativos la Operación Yo sí Puedo que erradicó el analfabetismo en Venezuela y Bolivia y ha alfabetizado a millones en el mundo.
Otro vibrante ejemplo de democracia participativa y protagónica es la consulta seria y organizada al pueblo sobre los documentos del último Congreso del Partido Comunista de Cuba y los importantes cambios en la política económica y social del país desde 1992, práctica sistemática y contrastante con la de los gobiernos neoliberales, que han impuesto sus “reformas” estructurales mediante la manipulación, la fuerza y el engaño.

Ángel Guerra Cabrera

Salle o un reaccionario en Twitter

Nuevamente el mediático abogado uruguayo, se expresó en su cuenta de Twitter, como es su costumbre, destilando todo su veneno homolesbotransfobico y conservador.

El señor Salle ha vuelto a sus andadas discursivas reaccionarias, en la tarde del día de hoy publicó en su cuenta de Twitter: La patota homo-lesbo comunista tiene como objetivo la destrucción y eliminación de la familia heterobiparental. Hay que defender la familia. Quieren "niños del estado" no "niños de familia".
En La Izquierda Diario ya habíamos repudiado los comentarios profundamente homofóbicos del señor Salle , cuando escribió en Twitter en el mes de agosto: El objetivo del Partido Comunista es mantener a nuestros jóvenes con baja auto estima, ignorantes, bancarizados, falopeados y homosexualizados.
Sin lugar a dudas que en el marco del cuestionamiento a Michelle Suárez, primera senadora trans, por toda la derecha y los medios que montaron una campaña infatigable en su contra, a pesar de ser profundamente cuestionada en primer lugar por las propias bases del activismo de la diversidad sexual y de sus sectores más combativos; dicha campaña de la derecha resulta una verdadera amenaza para la ley integral para personas trans, que incluye una reparación histórica para el sector más marginado y excluido.
A su vez, en el contexto de dos marchas homolesbotransfóbicas en los últimos cuarenta días, una marcha que partió casualmente desde Plaza del Ejército hasta el Palacio Legislativo el pasado 30 de octubre, y un acto en Plaza Independencia el pasado sábado 19 de noviembre, de pentecostales y evangélicos, en contra de una educación en diversidad sexual y en contra de la laicidad de nuestra enseñanza.
En semejante clima en que grupúsculos vampirescos se atreven a salir a la luz, no era de extrañar que nuevamente saliera el señor Salle con una otra ocurrencia reaccionaria, envalentonado sin lugar a dudas por un contexto que favorece sus diatribas ponzoñosas.
El señor Salle no merece que nos detengamos a discutir con él los conceptos de familia y niñez; puesto que lo único que perseguimos es denunciarlo y repudiar sus expresiones en Twitter, ya que para circo están todos los medios de la derecha y la burguesía, e incluso tristemente algunos medios alternativos que le prestan sus micrófonos al señor Salle, y que por pudor no queremos nombrar.
En cambio, lo que en realidad nos preocupa es la emergencia de estos nuevos micro fenómenos, de gradual carácter fascistizante, de sectores sociales profundamente conservadores que sin tapujos ni medias tintas se animan a salir a las calles, también envalentonados por un contexto internacional muy favorable, como por ejemplo y para no ir muy lejos, la preocupante situación de Brasil donde al calor del gobierno golpista de Temer, se ha vuelto a patologizar la homosexualidad gracias a la influencia de pentecostales y evangélicos, y a la ejecución de médicos y jueces, en el marco del golpe institucional.

Matías Matonte