miércoles, 14 de diciembre de 2016

Se inauguró el Espacio de la Memoria en la ciudad uruguaya de Mercedes




El pasado sábado participamos de la inauguración de El Espacio de la Memoria en la ciudad uruguaya de Mercedes. El mismo es una iniciativa de la Comisión Memoria, Justicia y contra la impunidad (Soriano - Uruguay), y contó para su inauguración con la participación de nutridas delegaciones y vecinos de la zona, además de la asistencia y participación de destacados artistas y de dos Madres de Plaza de Mayo: Nora Morales de Cortiñas y Mirta Acuña de Baravalle.

Con una nutrida asistencia se realizó el acto de inauguración de El Espacio de la Memoria, que es una iniciativa de la Comisión Memoria, Justicia y contra la impunidad (Soriano – Uruguay).
El espacio es en memoria de los 10 detenidos desaparecidos: Antonio Omar Paitta, Nebio Melo Cuesta, Winston César Mazzuchi, Luján Alcides Sosa Valdéz, Alfredo Fernando Bosco Muñoz, Carlos Federico Cabezudo Pérez, Elbia Lucía Gándara Castromán, Modesto Quiñonez, Ricardo Altamirano Alza y Ricardo Blanco Valiente, del Departamento de Soriano.
Concurrieron y participaron en el acto Nora Cortiñas y Mirta Baravalle, Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos que concurrió al evento con una nutrida delegación de familiares de detenidos desaparecidos que vinieron desde Montevideo, CRYSOL de parte de los ex presos políticos, delegaciones de uruguayos y uruguayas exiliados en Argentina, la Secretaría de DDHH del Pit- Cnt y la regional del Pit-Cnt de Soriano, entre otras organizaciones y personalidades. También participaron del evento artistas como Daniel Viglietti, Diego Kuropatwa, Laura Gonzáles Cabezudo, entre otros.
Esta actividad se da en el marco de acontecimientos importantes en la pelea por la verdad y el juicio y castigo. Por un lado, estamos esperando el fallo del juicio por el Plan Cóndor en Roma, que se dará en el mes de enero próximo, y que abre la posibilidad de condena a militares asesinos como Troccoli. Posibilidad que lamentablemente no tenemos en Uruguay por la vigencia de las restricciones legales y la negativa de la justicia y los distintos gobiernos que siempre frenaron los juicios. Por otro lado, se vienen dando a conocer la existencia de archivos que contienen seguramente mucha información acerca del destino de los desaparecidos, la confirmación de los vuelos de la muerte y los traslados clandestinos, y que será importante que las organizaciones de derechos humanos y los familiares y las víctimas directas tengan acceso irrestricto a esa información, mediante la conformación de una comisión independiente del estado, para saber la verdad y para que puedan ser utilizados para juzgar y condenar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.

Ahora y siempre

Como familiares fue importante para nosotros estar y acompañar, con mucho orgullo junto a Mirta Baravalle, Nora Cortiñas y otros familiares, la lucha por la memoria y la justicia de los compañeros y familiares de Mercedes que con mucho esfuerzo levantaron este memorial, para mantener viva entre los trabajadores y el pueblo la memoria de los compañeros desaparecidos y la lucha por la justicia que aun continua.
En el Uruguay de la impunidad del Pacto del Club Naval, el Uruguay de las mil trabas para que avance la justicia y donde solo unos pocos represores cumplen condenas y encima llenos de privilegios, el Uruguay del espionaje en democracia y el acceso restringido a los archivos de la dictadura, el Uruguay de la historia oficial; en este acto demostramos todos los que estuvimos que la lucha por la memoria y el juicio y el castigo a los represores, sigue en pie y que no estamos solos, sino que luchamos junto a los familiares y compañeros de otros países como los que vinieron de Argentina y no pararemos hasta que se haga justicia aquí, allá y en todos lados, que se castigue con cárcel común y perpetua a todos los represores. Porque como dijo Nora Cortiñas “¡no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!”
Por eso hacemos nuestras, las palabras de Mirta Baravalle en el acto: “Estamos aquí y siempre vamos a estar marchando junto a todos y todas ustedes. Esto es tan maravilloso lo que han hecho, que es la fuerza de esa necesidad de decir nuestros desaparecidos lucharon por una vida mejor, por un cambio y por eso los desaparecieron. Sigan luchando los que todavía quizás no se animan a fortalecerse en eso, pero que es necesario por las generaciones que vienen, por esos niños, que les espere un futuro más bienaventurado”. Y como también dijo Nora Cortiñas “Resistimos al olvido, resistimos a la injusticia, resistimos a que sigan caminando impunes miles de genocidas por nuestra América Latina. Como en Argentina, luchando, comprometiéndonos día por día, madres, familiares y el pueblo, conseguimos en estos momentos tener un juicio, queremos también que acá en Uruguay haya un juicio y castigo a los genocidas, no los queremos sueltos ni en América Latina, ni en el mundo. Para que no mueran los detenidos desaparecidos, tenemos que seguir levantando las banderas de lucha de todos ellos, todos los días. Y de esa manera decirles que están presentes.”
Y también gritamos desde las entrañas y con mucho orgullo junto a Nora, el grito de lucha que hacen ellas todos los jueves en la Plaza de Mayo: “Los detenidos desaparecidos, los asesinados, los perseguidos ¡presente! ¡Ahora y siempre! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos!

María Victoria Moyano

Perspectivas de leve crecimiento macro económico al cierre de 2016




Desde el gobierno así como distintos organismos internacionales realizan proyecciones macroeconómicas para determinar el rumbo de la economía uruguaya. Recientemente el FMI corrigió a la suba su proyección para cierre de año y la sitúa en 0,7% de crecimiento, así como prevé un crecimiento de 1,1% para 2017. ¿Qué perspectivas hay para el bolsillo de los trabajadores?

El Fondo Monetario Internacional en octubre había situado los cálculos para Uruguay en una expansión del 0,1% en 2016 y 1,2% en 2017.

Según el Fondo "El gobierno hizo compromisos muy claros" con una "fuerte contracción del gasto en 2015 y el paquete impositivo de 2016”, que regirá desde enero, dos ajustes para el objetivo de llevar el déficit a 2,5% del PIB para fin de 2019. El FMI expresa que "el ajuste fiscal" de 2017 "tendrá un efecto desfavorable limitado en el consumo" y "la racionalización del gasto en salarios públicos y empresas públicas será un factor importante para lograr una consolidación duradera y crearía espacio para inversión pública".
La meta que persiguen las autoridades uruguayas es mejorar el resultado fiscal en un punto del Producto Bruto Interno (PIB) a 2019 hasta 2,5% (hoy está en 3,5%). Autoridades del Ministerio de Economía, el Banco Central (BCU) y la OPP han expresado que la economía uruguaya cerrará el año con un crecimiento de entre 0,5% y 1% del PBI. Recordemos que en la última ley de Rendición de Cuentas, el gobierno estimó que la economía crecerá 1% en 2017, 2% en 2018 y 3% en 2019.
Cabe aclarar que estas estimaciones de crecimiento económico, leve y que lleva dos años de crecimiento cercano al estancamiento, se da en el marco de que la crisis capitalista de conjunto no se ha resuelto, por lo tanto podrían darse cambios en la economía internacional que modificaran rápidamente estas proyecciones. A esto último lo que trae mayor incertidumbre es la política anunciada de Trump de mayor proteccionismo, que conllevaría otros impactos también en el precio del dólar y por lo tanto en los países endeudados en dicha moneda.

Estimaciones macroeconómicas de una economía altamente dependiente

El director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Andrés Masoller, expresó en recientes reuniones empresariales, que la mejora en los precios de algunos productos de exportación como soja, arroz y lácteos, dinamizaron al sector agropecuario, así como la posible instalación de una tercera planta de celulosa, Uruguay recuperaría la senda de crecimiento a tasas de 4% sobre finales del actual período de gobierno en 2019. A esto se le suma una promesa de mega inversiones en infraestructura que viene anunciando el gobierno del entorno de los 2600 millones de dólares que comenzarían el año que viene.
Nuestra economía, pese a la última década de altos precios de materias primas y récord histórico del PIB, sigue sin desarrollar industria propia en base a las materias primas que exportamos y los distintos gobiernos no han cambiado en esencia nada del esquema económico agroexportador y primarizado.

De la macroeconomía al bolsillo del trabajador

Retomando lo que expresa el informe del FMI, el gobierno muestra compromiso de llevar adelante “el ajuste fiscal", "limitado en el consumo" y "la racionalización del gasto en salarios públicos y empresas públicas”. Esta perspectiva expresa claramente el rumbo de ajuste al estado y remarca, explícitamente, los salarios. Por otra parte la gira última de Vázquez por Europa, así como en otras oportunidades Mujica y todos los mandatarios predecesores, fueron en búsqueda de inversión directa extranjera para nuestro país, expresando Vázquez la “seriedad” y “solidez” de la economía uruguaya, pero principalmente destacando la variedad de beneficios de exoneración impositiva.
Pese a todos los cuidados de no generar un desequilibrio inflacionario ni un conflicto de grandes dimensiones con los sectores populares, el gobierno Frenteamplista muestra claros compromisos con los capitales internacionales y está dispuesto a avanzar atacar el salario de los trabajadores.
Por todo esto, queda claro que los recientes índices de leve mejoría de la macroeconomía no conllevan directamente una mejoría en los bolsillos de los trabajadores, dicho de otro modo, que la torta crezca no significa que los de abajo comamos más, eso dependerá de decisiones del gobierno pero principalmente de la presión de empresarios y trabajadores, o sea lucha de clases.
Recordemos que el PITCNT viene realizando el pedido al gobierno de mayor inversión pública para contrarrestar el ciclo contractivo y mantener el trabajo. Hasta el momento no se ha podido contrarrestar ni torcer el brazo al gobierno, que incluso viene cerrando los convenios salariales en términos generales dentro de los márgenes que previó. Tampoco podemos olvidar que las “inversiones” prometidas por el gobierno se realizan en amplia mayoría mediante el proceso de privatización de PPP, que es el modelo de privatizaciones con el que pretende avanzar sobre servicios públicos como lo está haciendo en Salud y Educación.
Estas perspectivas nos indican que los trabajadores deberán luchar por imponer que la crisis no sea descargada en sus espaldas, y para ello será clave conquistar la independencia política para defender sus derechos e ir por todas las demandas. El 2017 nos debe encontrar organizados y en las calles.

Claudio Álvarez

lunes, 12 de diciembre de 2016

“Fue la propia clase dirigente la que propició la disolución de la URSS”




El periodista Rafael Poch recuerda la desaparición de la URSS, 25 años después

"La lógica de la lucha por el poder de la estadocracia de Rusia determinó la disolución”, afirma.

Hoy [por el sábado 10 de diciembre] hace 25 años la Unión Soviética fue disuelta por sus propios dirigentes culminando una larga y sorprendente crisis. Con ese motivo La Marea publica una entrevista con el autor de este blog que aquí se reproduce.
Este mes se cumplen 25 años del fin de la Unión Soviética. Entonces eras corresponsal en Moscú, ¿cómo era el ambiente en Rusia?
Rusia no existía. Se vivía en la URSS, superestado a la vez cosmopolita –con un pluralismo civilizatorio inaudito- y uniforme, donde encontrabas el mismo sofá Schomberg, fabricado en la RDA, en un despacho de Ucrania Occidental y en un hotel de Kamchatka, a once usos horarios de distancia. El ambiente cambiaba con gran rapidez. En 1987 cuando llegué por primera vez como estudiante, era de expectativa. Los jóvenes solo pensaban en pantalones tejanos y en inocentes trapicheos menores. Los policías no llevaban pistola. En general, una sorda expectación por dejar atrás los agobios y miserias de la vida soviética de los sesenta y setenta, magistralmente descrita por José Fernández en “Memorias de un niño de Moscú” (Planeta 1999). Aún en 1988, mezclado con el generalizado cinismo, había esperanza en los cambios, pero se hacía sentir el impacto del desabastecimiento. El sistema había abierto la mano y dio lugar a una general relajación y caída de la disciplina, concepto económico fundamental en aquel universo. No se curraba. No había estrés laboral, pero se pasaba mucha penalidad por llenar la despensa. Había mucho sexo, pero pocas risas. En 1990 y 1991, sobre todo eso se impuso la extrañeza y la incertidumbre. En el ambiente juvenil de 1990 sonaba la inquietante música de Viktor Tsoi. Al calor del deshielo, los intelectuales habían girado en cuatro días desde una disidencia íntima, cobarde y secreta, perfectamente compatible con el conformismo, hacia una especie de estalinismo capitalista que loaba el radiante porvenir de la humanidad y el “regreso a la civilización”. Los dirigentes y cuadros del sistema más avispados se disponían a realizar la profecía de Trotski, formulada en 1936, que decía que la burocracia acabaría transformándose en clase propietaria porque, “el privilegio sólo tiene la mitad del valor si no puede ser transmitido por herencia a los descendientes” y porque, “es insuficiente ser director de un consorcio si no se es accionista”. Las loas a von Hayek de los intelectuales estalino-capitalistas estaban en sintonía con eso. Respecto al pueblo, sufría y despotricaba, desde ese lúcido e indigno anarquismo ancestral del siervo ruso. En las repúblicas la suma de casi todo lo expuesto desembocaba en el vector nacionalista. Liberadas del miedo, algunas de ellas, en el Cáucaso y en Asia Central, comenzaban a zurrarse con sus vecinas… Todo eso, envuelto en la enorme sensualidad rusa, en los secretos que se iban desvelando (creo haber sido el primer periodista europeo en llegar a la orilla del Mar de Aral, y uno de los primeros en acceder a la frontera chino-soviética o a Kamchatka), era, sencillamente, sensacional e irrepetible. Después de vivir aquello, cualquier aventura vital solo podía saber a poco.
Desde hace años proliferan los comentaristas que aseguran que el fin de la URSS era “inevitable”. Sin embargo, leyendo textos de la época parece que el fin de la URSS más bien tomó por sorpresa a casi todo el mundo. Sin entrar en el complejo debate sobre las causas de su desaparición, ¿qué destacarías de este episodio tan importante?
La sorpresa vino de que nadie tuviera en cuenta el mencionado escenario de Trotski, es decir: que fuera la propia clase dirigente, la estadocracia, la que desencadenara y propiciara la transformación y la disolución. Aún hoy algunos despistados continúan achacando la disolución de la URSS a la presión de Reagan, al Papa Juan Pablo II y hasta a los nacionalismos que fueron su consecuencia. La simple realidad es que si la estadocracia, los propietarios del asunto soviético, hubieran querido, habrían podido mantener el sistema veinte o veinticinco años más con un ajuste andropoviano. Dentro de ese universo desencadenante, fue la lógica de la lucha por el poder de la estadocracia rusa la que determinó la disolución: llegó un momento en el que para que el grupo de Yeltsin conquistara el Kremlin había que disolver el superestado soviético. Así de banal fue la sorpresa.
En el centro de este drama se encuentra Mijaíl Gorbachov, cuya figura y legado son aún hoy objeto de una fuerte controversia no sólo en Rusia, sino en los países del antiguo bloque socialista y entre la izquierda europea. ¿Qué balance puede hacerse de los años de Gorbachov al frente del Kremlin?
Gorbachov era uno de los raros dirigentes que creía en el socialismo. No en el “socialismo soviético” heredero de una amalgama de Stalin y las experiencias de la guerra y la posguerra, sino en algo más genuino situado entre Lenin (léase como lo recuperable de la historia soviética) y la socialdemocracia europea. En un contexto de economía estatalizada eso arroja un resultado bien diferente al de, digamos, un SPD neoliberal. Lo intentó y fracasó. Su punto flaco fue haber subestimado dos cosas: el nivel de podredumbre de la estadocracia rusa y eso que llamamos imperialismo, es decir el dominio político y económico de las potencias fuertes sobre las débiles, que los occidentales aplicaron inmediatamente hacia la URSS/Rusia en cuanto percibieron sus dudas, debilidades y desbarajustes internos. Hay que decir que sin haber estado animado de ese optimismo, Gorbachov no habría emprendido nada. El mero intento fue un éxito humano, por más que el resultado haya sido bastante malo. Pero en ese resultado -una Rusia oligárquica y capitalista y una situación global que ni siquiera nos ha liberado del peligro nuclear y hasta de la guerra en Europa- la responsabilidad de Gorbachov va muy por detrás de la de otros. A mí, su gestión al frente del Kremlin me induce un gran respeto y asombro por el hecho de que un honesto muzhik de Stavropol llegara a ese mando con ideas y reflejos tan sanos. De puertas adentro, Gorbachov ofreció lecciones a su pueblo –como la transferencia de su poder de autócrata a cámaras representativas- que éste no comprendió porque no estaba preparado para ellas y que contradecían radicalmente la lógica histórica del poder moscovita. De puertas afuera ofreció acabar con la guerra fría y el arma nuclear, abriéndole la puerta a un siglo viable en el que la cooperación internacional abordara los grandes retos globales. Occidente prefirió omitir esa oportunidad para meterse en la utopía monopolar, comenzando por el desastroso y criminal intento de dominar por completo el Oriente Medio, es decir un más de lo mismo. Así nos va. El actual Imperio del caos no es, en absoluto, responsabilidad del idealismo de Gorbachov que ha sido un gran hombre del Siglo XX.
Frente a Gorbachov se encuentra otra figura no menos controvertida, la de Borís Yeltsin. ¿Qué papel jugó en todos estos acontecimientos?
Fue un hombre mucho más limitado, un vulgar secretario regional del partido de provincias que llegó casi por casualidad al poder central moscovita propiciado por Gorbachov. También fue un oportunista valiente que se la jugó para ascender. Su propio primitivismo, su clásica relación (autocrática) con el poder, le hizo ser mucho máscomprensible que Gorbachov para la población. Toda su intuición, sentido de la oportunidad y luego el apoyo de Occidente, no le habrían servido de nada si Gorbachov hubiera sido un autócrata como él y le hubiera enviado de embajador a Mongolia. Fue un dirigente ideal para dirigir la época turbulenta en la que los cuadros cambiaron poderes administrativos por acciones y capitales. En su ocaso, intentó remediar el fiasco que resultó, poniendo a un guardia civil al mando del asunto. Putin es eso. Otra cosa es el papel de Rusia en el mundo, la importancia capital de su contrapeso, pero de eso no hablamos aquí.
También has sido durante seis años corresponsal en China, donde desde hace décadas existe un “socialismo con características chinas”. ¿Qué impacto tuvo la desintegración de la URSS y cómo reaccionó el Partido Comunista Chino?
La debacle soviética fue observada con extrema atención en Pekín. Los dirigentes chinos fueron directamente al meollo del asunto: la degeneración burocrática de la estadocracia. Su discusión interna ha girado mucho alrededor de eso que identifican como el motivo principal. Poco después de mi llegada a Pekín, el Comité Central del PC chino distribuyó una serie documental sobre la implosión soviética, de visión obligatoria para decenas de miles de sus cuadros. Fue “top secret”. Si alguien le pasaba el disco a un corresponsal extranjero se le caía el pelo. Solo llegué a ver la carátula del disco, pero me enteré de lo muy atinados que eran los mensajes que contenía aquella serie. La crisis de la URSS era un tema del que se podía hablar sin tapujos. Du Shu, una de las revistas intelectuales chinas más interesantes, ciertamente no oficial, publicó un artículo mío dedicado a la comparación entre Rusia y China que se encuentra fácilmente en la red (Rusia y China comparadas). Más tarde, mi propio libro La Gran Transición. Rusia 1985-2002, editado por Planeta Critica, fue publicado por una de las principales editoriales universitarias de China con un gran tiraje. Significativamente, no omitieron nada sobre la degeneración de la clase dirigente, la corrupción, etc. Lo único que censuraron por completo fue el capítulo dedicado a la guerra de Chechenia, seguramente por analogía con la situación en Xinjiang… Es solo un ejemplo personal, si se me permite, del interés suscitado. Naturalmente, que hagan un buen diagnóstico de los problemas del vecino y que intenten lanzar campañas contra la corrupción, que fortalezcan la supremacía del Partido sobre las fuerzas financieras, etc., no les inmuniza contra crisis similares ni contra grandes convulsiones sociales. Cuando en marzo de 2012 se produjo la caída de Bo Xilai, no pude evitar pensar en que quizás habían detectado en él a una especie de “Yeltsin chino”. La historia sigue su camino…
Los think tank occidentales aseguran desde hace años que Vladímir Putin busca reconstruir la Unión Soviética. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?
Es una bobada lamentable, pero nada sorprendente si sabes cómo suelen trabajar esos centros a sueldo del establishment. Hace poco se supo que hasta expertos del Cidob, un centro de relaciones internacionales de Barcelona, recibieron dinero de Soros para confeccionar una lista de periodistas que no sintonizan con el punto de vista de la OTAN sobre lo ocurrido en Ucrania… Es muy cutre.
Putin intenta restablecer la potencia rusa dentro de lo posible. Ese es su principaldelito. Eso es lo que explica que sea el centro de todos los ataques. Los derechos humanos, el estilo autocrático y todo eso les importa un rábano. Están viendo una Rusia que sube, que se atreve incluso a discutirles militarmente en Ucrania después de veinte años metiéndolo el dedo en el ojo al oso ruso, que toma irritantes iniciativas en Siria, donde solo los aviones rusos matan a niños en Alepo (y exclusivamente en el sector Este de la ciudad, dominado por nuestros ambiguos socios). En el marco de todo eso, Moscú intenta organizarse un entorno económico y político estable, organiza unos medios de comunicación globales que han mejorado mucho y que compiten con la propaganda de los occidentales. Esto último provoca llamadas a asfixiar a esos medios, tan vergonzosas como la última resolución del Parlamento Europeo… De todo eso surge la leyenda “imperialista” de Putin. La simple realidad es que ni Rusia ni China son países agresivos en política exterior. No buscan la hegemonía mundial y si les dejan su diplomacia contribuirá a un mundo menos peligroso. Es algo que salta a la vista a cualquier observador independiente.
Actualmente eres corresponsal en Francia. Hemos visto hace poco imponerse en las primarias de Los Republicanos a François Fillon, partidario de una política derapprochement con Rusia. Marine Le Pen o el Frente de Izquierdas apuestan más o menos por lo mismo. Y lo mismo ocurre en Moldavia o Bulgaria. ¿estamos asistiendo a un cambio de la política europea hacia Rusia?
La Unión Europea está en el centro de una crisis descomunal. La integración del Este ha sido un fracaso. Hoy ese espacio es periferia subordinada más parecida al estatuto que tenía en el periodo de entreguerras que al que tenía bajo el yugo soviético, cuando sus productos (desde los ordenadores hasta el mencionado sofá Schomberg) eran el top de la calidad y la modernidad en el bloque. En la Europa del Sur toda la magia del sueño europeo también ha desaparecido: la UE ya no significa más democracia y prosperidad, sino lo contrario, austeridad e imposición involutiva. En el centro, la pareja franco-alemana está en pleno divorcio no reconocido. Francia en el papel de mujer maltratada y Alemania como macho dominante. Pero lo más grave es que nada de todo esto es reconocido oficialmente por los políticos (e incluso por los periodistas) de Bruselas. Hemos tenido el Brexit, el referéndum de Italia, asistimos al regreso generalizado de los nietos de Pétain, Horthy, Pilsudski, Mussolini y demás (los de Franco nunca se fueron del todo), pero en Bruselas hay una máquina con treinta años de inercia incapaz de cambiar de rumbo. Al final creo que lo máximo que serán capaces de proponer será la “lepenización de Goldman-Sachs”. La crisis de la UE comienza a tener un caótico tufillo verdaderamente soviético. Y al mismo tiempo, por debajo de la mesa, en los estados mayores del norte se sueña con una Kerneuropa, una Europa matriz luterana sin los meridionales… Todo esto es grandioso.
Sí, es verdad, en ese contexto hay ciertos cambios y ciertas gesticulaciones. Respecto a Fillon, si su gaullismo no alcanza para referirse a este pastel en la UE, creo poco en su capacidad de cambiar las cosas hacia Rusia u Oriente Medio. De todas formas cierto avance del sentido común francés es ineludible gobierne quien gobierne. De momento Fillon aún no ha ganado las elecciones. En el pantano europeo, Francia es terreno frágil.

Ángel Ferrero
La Marea

domingo, 11 de diciembre de 2016

10 verdades sobre el Gobierno de Mauricio Macri en Argentina




Tras un año el poder el presidente argentino presenta un balance catastrófico. [1]

1. En un año, bajo el gobierno de Macri, hubo 200.000 despidos en Argentina.

2. Hubo una devaluación del peso del 40% lo que ha ocasionado un aumento masivo de los precios con consecuencias dramáticas para la mayoría de los argentinos.

3. Las tarifas de transporte, gas, agua y electricidad aumentaron entre un 200% y un 2000% según los casos.

4. La inflación pasó de un 32% al 45% y la economía está en recesión.

5. La política de austeridad llevada por el Gobierno ha tenido un impacto dramático sobre las clases populares, la vida económica y el desarrollo del comercio. Según la Iglesia Católica 1,4 millones de argentinos cayeron por debajo del umbral de pobreza desde la llegada al poder de Macri. En la capital la tasa de pobreza pasó del 20% al 33%. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 32% de los argentinos vive en la pobreza, o sea 8,7 millones de personas, y el 6,3% vive en la indigencia, o sea 1,3 millones de personas.

6. Centenas de miles de argentinos multiplican las manifestaciones y exigen un cambio de política y el cese de las medidas contra las capas más vulnerables. Según los sondeos el 43% de los argentinos tiene una opinión negativa del gobierno de Macri contra un 26% que aprueba su gestión.

7. El importe de la deuda se disparó en un año pasando del 43% al 55% del PIB.

8. El déficit fiscal es de un 7%, lo que obligó al Gobierno a contratar préstamos de más de 50.000 millones de dólares en apenas un año.

9. El Gobierno de Macri también atentó contra la pluralidad de la prensa al censurar el canal latinoamericano TElesur, que ya no está disponible en el paquete que ofrece Cablevisión en Argentina.

10. El Gobierno Macri procedió a una represión implacable de toda protesta social. El caso de Milagro Salas, elegida al Parlamento suramericano y militante indígena, es emblemático. Está encarcelada desde enero de 2016, en violación de su inmunidad parlamentaria, bajo la acusación de “incitación a cometer delitos”, por organizar una manifestación en la provincia de Jujuy. Las Naciones Unidas denuncian esta represión y califican esta detención de “arbitraria” e ilegal. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos exigen también su liberación.

Salim Lamrani
Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.HTML Contacto: lamranisalim @yahoo.fr ; Salim.Lamrani @univ-reunion.fr Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Notas:

[1] Agence France-Presse , « Macri, un año con mucho ruido de cambio en una Argentina estancada », 8 de diciembre de 2016; Telesur, « Tarifazos, desempleo y pobreza: balance de un año de Macri », 22 de noviembre de 2016.

viernes, 9 de diciembre de 2016

La sexualidad los separa, la clase los une




Hace algunos días el conocido periodista y empresario gastronómico Sergio Puglia contrajo matrimonio con Horacio Correa, a la boda asistieron entre otros, legisladores del Partido Nacional como Luis Lacalle Pou y del Partido Colorado como Pedro Bordaberry que votaron en contra del matrimonio igualitario; el suceso causó debate y polémica y hasta indignación en importantes sectores de izquierda.

Resulta paradójico que gente que nunca luchó por los derechos de la diversidad sexual, que por más de treinta años tuvieron un micrófono ante las narices para sincerar su orientación sexual, o para solidarizarse con lxs luchadorxs por la liberación sexual, hoy gocen de los derechos democráticos arrancados por más de treinta años de la lucha organizada del movimiento LGBT; lucha en que muchxs perdieron sus trabajos, recibieron insultos, escupitajos; fueron rechazados por sus familias y perseguidos implacablemente por el Estado patriarcal y la Iglesia.
Las compañeras trans, cuya abnegada entrega militante de décadas en Uruguay les valió la total expulsión de la vida social, la imposibilidad de estudiar o trabajar so pena del Estado; condenadas a prostituirse sistemáticamente para poder sobrevivir (siendo abusadas, reprimidas y violadas), las compañeras trans que han sido en la historia de nuestro movimiento LGBT la verdadera vanguardia combativa, enfrentando a la policía en cada acto de resistencia; han sido ellas en suma las mayores responsables de haber arrancado las conquistas de la ley de identidad de género y cambio de nombre y sexo registral; y la ley de matrimonio igualitario.
La desinteresada ofrenda de sangre, sudor y lágrimas que las compañeras nos han dado con décadas de militancia en las que han dejado verdaderos jirones de vida, hoy es usufructuada por gente que no conoce la palabra “lucha” ni siquiera de oídas; paradojas de la historia: esta gente celebra una boda con un banquete tan suculento y obsceno “servido” por la lucha incansable de las compañeras trans, que sin embargo no están ni siquiera invitadas a comer de las migajas de la ostentación.

Más que paradoja… Hipocresía

La otra nota peculiar de semejante farsa (con disculpa de la farsa), la dieron sin duda los legisladores y dirigentes del Partido Nacional invitados a la boda; decir PN es hablar del histórico Partido de la Reacción o Conservador en nuestro país: católico, latifundista y hasta incluso fascista, con una ala centroizquierdista inestable que siempre ha cumplido el deshonroso y vergonzante papel de operar de rastrillo embellecedor por “izquierda”.
Sin embargo si algo demuestra lo irrisorio e irreconciliable que verdaderos políticos burgueses homofóbicos que alzaron su mano en el Parlamento en contra del matrimonio igualitario hoy concurran a un matrimonio entre homosexuales !!! demuestra que más allá que les resulte inmoral y desagradable ir al casamiento de dos putos, conciben que la unidad de la clase es lo más importante.

Que matrimonio igualitario defendemos

Como militantes comunistas (en el sentido más polisémico de la categoría) luchamos y soñamos con una sociedad en la que el matrimonio, la familia y demás instituciones de regimentación de la vida social y dominación patriarcal sean abolidas hasta los cimientos, así como también sean abolidos el trabajo asalariado, las clases y el Estado.
Sin embargo así como también luchamos y defendemos (siendo dialécticos) el derecho al salario contra cualquier ofensiva del capital; a su vez defendemos encarnizadamente todos los derechos democráticos de la clase trabajadora conquistados con siglos de lucha y resistencia; con esta visión es que se tiene que entender nuestra defensa incondicional del matrimonio igualitario como conquista democrática (democrático-burguesa) de las grandes mayorías, y nuestra defensa aún más acérrima e inclaudicable contra cualquier avanzada reaccionaria o conservadora que intente confiscar las pocas libertades y derechos que este régimen de podredumbre nos concede.

Matías Matonte

jueves, 8 de diciembre de 2016

Temer, un gobierno a la deriva




Las recurrentes crisis políticas sacuden al cada vez más fragilizado gobierno de Temer, en el cuadro de la mayor y más prolongada crisis económica y financiera de la historia brasileña. El parlamento tiene a votación un paquete de leyes para imponer un techo a los gastos presupuestarios con alcance de 20 años y una reforma de la previsión social –que, entre otras cosas, pretende elevar la edad jubilatoria.

La crisis política

En junio se produjo la caída de Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, quien había capitaneado el impeachment que destituyó a Dilma Rousseff. En la noche del lunes 5 de diciembre, fue el turno del presidente de la cámara de senadores, Renan Calheiros -otro de los “caciques” del PMDB- desplazado por un juez del Supremo Tribunal de Justicia bajo la acusación de peculado. Renan y los senadores oficialistas decidieron no acatar la orden del Supremo Tribunal Federal. El juez Marco Aurelio amenazó con pedir su detención por desobediencia a una orden judicial.
Renan es autor de un proyecto de “Ley contra el abuso de autoridad”, para bloquear las investigaciones contra los legisladores corruptos involucrados en el desfalco a la Petrobras y en los sobornos recibidos por las grandes constructoras de la obra pública.

PT y el co-gobierno con los golpistas

El sucesor de Renan sería nada menos que el “petista” Jorge Viana, vice-presidente de la cámara, que se ubicaría como tercer hombre en la sucesión presidencial. El PT pasaría así a presidir la casa que destituyó a la presidente Dilma.
Es un secreto a voces que existe un “frente común” de todos los partidos parlamentarios comprometidos por las investigaciones judiciales. Incluso se llegó a debatir un proyecto para amnistiar a políticos condenados por anteriores casos de corrupción (Caixa 2 y mensalão), la mayoría pertenecientes al PT, PMDB y PP. De no conseguir la continuidad de Renan, Temer ya tiene agendada una reunión con Viana para tratar el temario del ajuste y la amnistía.
“Temer está dispuesto a negociar iniciativas de interés de la oposición en caso de que Viana se comprometa a mantener la votación del paquete de ajuste” (Folha de São Paulo, 7/2). El PT pasaría de este modo a co-gobernar con los golpistas. En la tarde del miércoles 7/12 Viana, en su primera intervención al frente del Senado, aún como vice-presidente, propuso poner a votación la ley que más interesa a Temer: “El gobierno espera finalizar la aprobación de la ley del techo de los gastos (recortes presupuestarios) para el martes”. El senador del PT Linderbergh Farías afirmó, en referencia a la participación de los senadores de su fuerza en la sesión donde se votará el ajuste, que “estamos en una crisis institucional y este gesto de venir acá muestra comando” (O Globo, 7/12).

Crisis palaciega

Las sucesivas crisis y escándalos de corrupción ya se llevaron puestos seis ministros en estos siete meses de gobierno golpista. Los movimientos derechistas que convocaron a las calles a favor del golpe contra Dilma han salido nuevamente a manifestarse, aunque ahora contra su propio engendro gubernamental pidiendo la cabeza de Renan (las agrupaciones proto-fascistas “Vem para Rua” y “Movimento Brasil Livre” cuentan con funcionarios y diputados en la “base aliada” del gobierno). Con excepción de Río, las marchas tuvieron una escasísima concurrencia.
En las elecciones municipales de octubre pasado, el abstencionismo y el voto en blanco llegaron al récord histórico de 11 millones de ciudadanos -o sea, el 32,5% del padrón (datos del diario O Globo, 31/10). El PT fue prácticamente pulverizado. Según encuestas recientes de IBOPE, el presidente Michel Temer cuenta con tan sólo 13% de aceptación popular.

Las crisis estaduales

Donde los efectos de la recesión y la crisis fiscal, sumados a los cuantiosos subsidios al capital, se manifiestan con mayor rudeza es en el descalabro de las finanzas de los estados y municipios. 14 estados de los 27 que componen la federación están en cesación de pagos.
Río de Janeiro, Río Grande do Sul y Minas Gerais decretaron el “estado de calamidad pública y financiera” que los habilita a tomar medidas excepcionales como recortar salarios de los estatales, despedir empleados, endeudarse a tasas usurarias y pasar por arriba de la ley de responsabilidad fiscal (vale recordar que el golpe contra Dilma se fundó en el argumento de que esta había violado dicha ley). Los salarios se pagan en cuotas y el pago del aguinaldo para la administración pública está en dudas. El colapso de los servicios públicos de salud, educación, seguridad y transporte es inminente.
En Río de Janeiro ya fueron detenidos dos ex gobernadores: Antonhy Garotinho, del evangélico Partido Republicano, y el otrora poderoso Sergio Cabral (PMDB) -el mismo que planificó los jugosos emprendimientos inmobiliarios y obras públicas vinculados a la Copa del mundo y a las Olimpíadas junto a la constructora Oderbrecht, cuyo directorio completo se encuentra también en prisión.
En el estado de Tocantins otros dos ex gobernadores fueron presos por quedarse con 200 millones de reales de coimas: Cardoso del partido Solidariedade, y Siqueira Campos del PSDB. Ambas fuerzas componen la base aliada de Temer.
La continuidad del gobernador Pimentel del PT en Minas Gerais pende de un hilo por la andanada de denuncias por corrupción, lavado de dinero y asociación ilícita.

La crisis económica

Todos los informes de los grandes bancos y organismos financieros coinciden en que la recesión se prolongará durante todo 2017. El PBI acumula una caída del 7,5% en los últimos 3 años. Entre enero y junio de este año, 1098 empresas ya habían recurrido a la quiebra judicial (Brasil Econômico). Muchas empresas de gran porte abrieron planes de “retiros voluntarios”: Petrobrás, Infraero y siderúrgicas como Usiminas, entre otras.
Temer admitió públicamente que recibe fuertes presiones para cambiar a la conducción de la política económica. “Diferentes segmentos de la economía, insatisfechos con la situación económica, piden al gobierno medidas de estímulo” (O Globo, 5/12). El ministro de economía Meirelles es objeto de críticas de sectores empresariales encabezados por la poderosa Federación Industrial del Estado de São Paulo (Fiesp), que pide a gritos por una nueva devaluación del real (que ya se depreció en un 5% luego del triunfo de Trump en USA): “La industria está pidiendo medidas de incentivo a la producción y a las exportaciones” (ídem). La otra exigencia de la gran patronal es una nueva reducción de impuestos a la industria, algo que por el momento Meirellles descartó.
Vale recordar que el actual ministro de economía, ex presidente del BankBoston, ya fue el presidente del Banco Central del Brasil durante los dos mandatos de Lula.

La crisis social y la rebelión popular

Las consecuencias sociales de la debacle económica son 12 millones de desempleados y 10 millones de trabajadores precarizados o con planes asistenciales que están bajo la línea de pobreza. El diario O Globo del 26/11 informó que en el país ya hay 20,5 millones de pobres y 2,7 millones en la miseria extrema. El poder adquisitivo perdió un 7,2% en los últimos 11 años. Los planes sociales como el “Bolsa Familia” no se reajustan desde el 2015, cuando la inflación pasó del 10%. Muchos de estos planes sociales fueron recortados del paquete de gastos antes mencionado.
Durante el mes de noviembre, los estudiantes secundarios y universitarios protagonizaron la ocupación de más de 1.200 establecimientos educativos para oponerse a la política de recorte de gastos y ahogo presupuestario. El día 29/11, unos 15 mil estudiantes marcharon a Brasilia para pedir el fin de la dicha ley (PEC 55).
En la ciudad de Río de Janeiro son casi diarias las refriegas callejeras entre la policía del gobernador Pezão (PMDB) y los empleados estatales, a los que les han recortado el salario en un 30% -que serán destinados a los fondos de pensión quebrados.
Metalúrgicos, petroleros, docentes, bancarios, trabajadores de la cultura y carteros protagonizaron huelgas y medidas de lucha parciales durante todo 2016 por el salario, pero las centrales sindicales están negociando con el gobierno. Cuando el parlamento se apresta a votar una batería de leyes patronales como la reforma laboral, la reforma del sistema previsional, el paquete de ajuste de Temer, la burocracia sindical que dirige la CUT, reunida el 6/12 en Florianópolis, produjo un “llamado a la esperanza” en una asunción de Viana del PT a la presidencia del Senado.
El gobierno de Temer está bajo prueba.
La consigna popular de “Fuera Temer” va tomando cuerpo.

Hernán Gurian

lunes, 5 de diciembre de 2016

Fidel Castro: Un líder políticamente incorrecto




Ha sido tan inocultable la impresionante reacción de dolor y compromiso del pueblo cubano ante la muerte de Fidel que algunos medios de comunicación se han consagrado a interpretarla y devaluarla para luego vender la idea de un país minado por la incertidumbre y el desánimo, “sin referentes”. El diagnóstico y detrás la profecía que desean autocumplida: “Cuba está tan detenida en el tiempo que cualquier cambio que venga, tendrá que ser brusco para ser efectivo.”
Hasta en la psicología se han buscado explicaciones. Se ha dicho -y escrito- que la forma en que han raccionado los cubanos no es racional, que obedece a un “síndrome de Estocolmo”, se ha sugerido mendazmente que el luto es obligado porque “si alguien bebe alcohol o escucha música en el auto o en la casa, le clavan una multa equivalente a 50 dólares”, y se ha concentrado la imagen del dolor provocado por la partida del Comandante en “muchos ancianos y ancianas” como si no fueran los jóvenes los que iniciaron la consigna “Yo soy Fidel” y la gritaron atronadoramente en el homenaje de la Plaza de la Revolución.
Considerando a cubanas y cubanos como a sí mismos, los reporteros enviados a La Habana para cubrir el funeral de Fidel buscan en razones materiales – alusiones a ollas arroceras y refrigeradores- lo que para ellos es invisible. Si urgaran un poco en la historia de Cuba para saber a quién han venerado los cubanos comprenderían la verdad. Se enterarían entonces de Antonio Maceo que con un puñado de hombres y tras una guerra desvastadora no aceptó una paz sin independencia y abolición de la esclavitud, de José Martí que más que ofrecer a los obreros emigrados les fue a pedir -y obtuvo de ellos- un día de salario al mes para armar a los libertadores de Cuba, de Antonio Guiteras que cuando los embajadores de Estados Unidos mandaban en América Latina tuvo el valor de expulsar a uno de su oficina, o de Jesús Menéndez quien impuso a los monopolios norteamericanos un acuerdo único en la historia en beneficio de los trabajadores azucareros. Lógico, ninguno de esos referentes fue transmitido a través de los medios de comunicación ni se construyó a través de bienpagados columnistas del dólar.
Tal vez en la cabeza de los cubanos que dan emocionado adiós a su líder no hay un recuerdo de algo material sino victorias que lograron junto a Fidel como el regreso de los Cinco prisioneros antiterroristas condenados injustamente en Estados Unidos o la devolución del niño Elián González, a quienes en contra del sentido común el Comandante aseguró traerían de vuelta.
Es que mirándose en un espejo, buscando el clientelismo, la politiquería y la demagogia al uso en sociedades que quieren servir de ejemplo a Cuba no se van a encontrar con el Fidel que admira el pueblo cubano.
Los últimos pronunciamientos del Comandante fueron, como siempre, políticamente incorrectos. “No confío en la política de los Estados Unidos” dijo en enero de 2015; “hermano Obama”, llamó irónicamente al presidente de Estados Unidos al desnudar las intenciones de su visita a Cuba y decirle con un gesto digno de Maceo “no necesitamos que el imperio nos regale nada”, y en su último discurso ratificó su condición de comunista. No fue ambiguo ni equidistante, siempre tomó partido, fue radical, “extremista” dirían algunos, como Martí, Maceo, Guiteras, y Menéndez, y por eso está junto a ellos en el corazón de los cubanos, porque logró lo que llevó a aquellos a entregar su vida.
¿Qué agradecen entonces los cubanos cuando despiden al Comandante? Digámoslo no con las palabras de un revolucionario sino con las de un desafecto que, en un acto de honestidad que le costó terminar una entrevista en una radio de ultraderecha española, dijo lo que cualquiera que ha rendido tributo al Comandante por estos días sabe muy bien: “Cuando llegó Fidel triunfó y convirtió un país de mamboleta, de prostitutas, de tahúres y de americanos y lo convirtió en una de las naciones más importantes del mundo.”

Iroel Sánchez
CubAhora

El apoyo de las grandes corporaciones a Hitler




Kodak, Bayer, Coca Cola, Nestlé, IBM, BMW, Adidas, Volkswagen entre otras; financiaron y apoyaron al régimen nazi antes y durante la Segunda Guerra Mundial con la complicidad de los países aliados.

Muchas empresas que comercializan actualmente marcas líderes reconocidas internacionalmente, fueron entre 1933 y 1945 cercanas y beneficiadas por el régimen nacionalsocialista. Estas corporaciones fueron las que sostuvieron gran parte del esfuerzo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Kodak, Bayer, Coca Cola, Nestlé, IBM, BMW, entre otras. Como era de esperarse, ninguna recordó durante la posguerra sus vínculos con el nazismo. Sucede que estas mismas firmas tuvieron un rol fundamental en la recuperación alemana, por eso los aliados durante muchos años omitieron el rol de estas empresas durante el nazismo.
Cuando finalizó la Primera Guerra Mundial, los países vencedores impusieron a Alemania, en el Tratado de Versalles, condiciones económicas humillantes para que aceptase toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra y, bajo los términos de los artículos 231-248, Alemania debió desarmarse, realizar importantes concesiones territoriales (que incluía la entrega de la zona del Ruhr-región carbonífera muy importante para el desarrollo industrial- a Francia) y pagar exorbitantes indemnizaciones económicas a los vencedores.
Lograron hacer esto luego de que la caída del Káiser alemán y la derrota de la revolución obrera de 1918 gracias a la socialdemocracia alemana. A todo esto hay que sumarle la crisis hiperinflacionaria de 1922, las crisis políticas, la caída de un 40% de los ingresos de divisas luego del crack financiero de 1930; la bajada del nivel de precios de bienes y servicios que deterioraron la industria, y los importantes paros obreros durante 1932.
En ese contexto, las grandes empresas se fueron acercando al partido político con mayores posibilidades de ganar las elecciones: el Partido Nacionalsocialista alemán, el más anticomunista, para combatir las posibles influencias de la URSS. El Triunfo en los comicios fue en 1933 con Hitler como Canciller. El empresariado de ese país entraría en una puja interna con el gobierno ya que Hitler propugnaba la nacionalización como método de control absoluto sobre la economía.
Aún así hay muchos ejemplos empresarios alemanes estaban consustanciados con el nuevo régimen, por eso tuvieron puestos de relevancia en el esquema político y económico de ese gobierno. El caso del banquero Kurt von Schröder, que financiaría a gran parte del partido nacionalsocialista a partir de diciembre de 1932, es uno de ellos.
El programa económico del Reich, fue diseñado y dirigido por Hjalmar Schacht, un funcionario que fue primero presidente del Reichsbank y luego ministro de economía. Si bien no tenía un gran apego por la ideología nazi, movió sus influencias para que Hitler recibiese el apoyo de la gran industria alemana. Como funcionario de economía “desarrolló un plan de estilo keynesiano, en el que la inversión pública y el gasto público se dispararon, todo ello financiado de una forma un tanto particular gracias a los Bonos MEFO –una empresa fantasma que hacía de intermediario entre el Estado y las empresas de armamento para poder esquivar las restricciones económicas del Tratado de Versalles–. Dicha inversión pública crecería entre 1933 y 1935 un 350 % y un 800 % hasta 1938; mientras el gasto en armamento se elevó en un 2300% esos mismos años”, sostiene Fernando Arancón, docente de la Universidad Computense de Madrid.
En el negocio de la guerra, uno de los empresarios emblemático de ese momento fue Ferdinand Porsche, quien además de fabricar en masa un auto barato como el Volkswagen, fue durante la guerra cuando diseñó vehículos como el Kubelwagen, e incluso llegó a inventar una versión anfibia como el Schwimmwagen. Al finalizar la guerra, Porsche estuvo preso en Francia acusado de usar mano de obra esclava en sus fábricas. A los dos años fue puesto en libertad.
Otras de las firmas que dieron su apoyo a Hitler fue Bayerische Motoren-Werke (BMW), que estaba consustanciada con el régimen nazi inclusive antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Su aporte al nazismo consistió en fabricar piezas para el funcionamiento de las armas así como también los sistemas eléctricos para submarinos y la fabricación de motores de avión.
La fábrica Ford también sacó tajada de la mano de obra esclava con algunas fábricas en Renania. En este caso su dueño, el estadounidense Henry Ford, fue un militante antisemita que culpaba a los judíos de las penurias económicas y sociales de Alemania. Los relevamientos históricos dan cuenta de la gran estima que se tenían Ford y Hitler. La relación era tan profunda que en 1938 se le regaló al magnate americano la Gran Cruz del Águila de ese país, la condecoración más alta que un extranjero podía recibir del régimen nazi.
La empresa química IG Farben, que hegemonizaba en ese momento casi todo el sector químico, instaló una fábrica en Auschwitz en donde se cree que murieron casi 25.000 judíos. En ese sentido, establecimientos como Siemens o Krupp hicieron lo mismo. Otro caso fue el de la empresa Bayer, que participó en la fabricación del gas Zyklon B, usado en las cámaras de gas.
Para finales de 1933, los judíos ya eran perseguidos en toda Alemania. En ese contexto, Hugo Boss, un fuerte empresario textil, tuvo como trabajo diseñar la vestimenta a personeros del régimen. Boss, miembro del partido nazi, concibió las camisas pardas de los jóvenes de las Hitlerjugens y el traje negro de las temibles SS. Los colores nunca se elegían azarosamente, tenían un significado de lo que se quería demostrar. “Si los animales usan colores para avisar de su peligrosidad, estaba claro que los nazis también lo hacían”, decía Boss.
En el contexto de la guerra, la popular marca deportiva a nivel mundial Adidas reinventó su negocio, al fabricar vestimenta para el ejército y el lanzagranadas Panzerschrek. Al finalizar la contienda mundial, Rudolf Dasser, uno de los dueños de este emporio, fue acusado por sus vínculos con el nazismo. Algunas versiones sostienen que fue delatado por su hermano Adolf, quien tiempo después fue el único que siguió con la marca Adidas.

Negocios son negocios

Siempre se dijo que el capital no tiene fronteras y que negocios son negocios. Por eso, el tema del armamentismo y la esclavitud no es exclusivamente de Alemania. General Motors compró la marca Opel antes de la guerra, y a pesar del enfrentamiento entre Estados Unidos y Alemania lo siguió fabricando desde Colonia.
Otros de los que recibió la Gran Cruz del Águila fue Thomas Watson, fundador de la empresa informática IBM, por su aporte en el diseño de automatizar la destrucción de la vida humana con precisión matemática. Cuando Adolf Hitler llegó al poder, su objetivo era la identificación y apresamiento de unos 600.000 judíos alemanes. Esto no se hubiese podido realizar sin un mecanismo preciso de relevamiento de datos en registros municipales, religiosos y gubernamentales de toda Alemania y luego en toda Europa. El aporte de IBM fue fundamental para que el régimen pueda realizar esa tarea.
Dentro del rubro alimenticio aparece la empresa Nestlé, quien además de girar fondos para partidos fascistas de Suiza y otros lugares del mundo, empleó miles de prisioneros para su producción. En el año 2000, esta empresa tuvo que solventar 10 millones de euros como resarcimiento a las víctimas que para ellos trabajaron.
Coca Cola fue otras de las empresas que estaban en ambos lados de mostrador. La afamada compañía de bebidas no pudo comercializar su producto en ese país, por lo que creó la marca Fanta, vendida en ese momento únicamente en Alemania. Se calcula que sólo en 1943 vendieron allí alrededor de tres millones de cajas.
Hasta 1943, el nazismo no lanzó al país hacia una economía de guerra. La demora de esta medida se debe a que el objetivo era mantener cierta paz social. En la medida que la guerra avanzaba, muchos prisioneros de guerra e indeseables para la “raza aria” eran enviados a Alemania como mano de obra esclava. Se estima que hacia 1944 en el Tercer Reich hubo unos 7,5 millones de estos esclavos. Empresas de ese país fueron beneficiadas por este tipo de mano de obra que tenía que trabajar en forma ilimitada, incluso hasta morir. Siempre había más esclavos que podían sustituir a los fallecidos.
Cuando culminó la guerra, las mismas empresas que apoyaron el régimen nazi, intentaron convencer a los países vencedores sobre el rol fundamental que tenían en la reconstrucción alemana. Los aliados no solamente borraron el pasado oscuro de estas corporaciones, sino que también reconstruyeron y pusieron en funcionamiento de nuevo las fábricas.
A pesar de la amnesia de varios países, los propios damnificados por el trabajo esclavo lucharon para que aquella tragedia colectiva no quede impune y activaron recursos judiciales contra las empresas que estuvieron vinculadas al Tercer Reich. Algunas de las que no querían ver perjudicada su imagen comenzaron a indemnizar a las víctimas mientras que otras se desmarcaron de su pasado.
Ante la presión internacional, Alemania creó en 1999 un fondo compensatorio para las víctimas, por lo tanto muchas empresas como Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Volkswagen y el Dresdner Bank tuvieron la obligación de indemnizar a sobrevivientes. Sin embargo, esto ocurrió solamente con los afectados de nacionalidad alemana. Los damnificados del este europeo apenas han visto ese dinero.

Darío Brenman

domingo, 4 de diciembre de 2016

El regreso de Engels




Con motivo del reciente aniversario de su nacimiento, celebremos las increíbles contribuciones del compañero de Marx, Friedrich Engels.

Pocas asociaciones políticas e intelectuales pueden competir con la de Karl Marx y Friedrich Engels. Ellos no solo fueron coautores del famoso Manifiesto Comunista en 1848, habiendo participado en las revoluciones sociales de ese año, sino también de dos obras previas: La Sagrada Familia en 1845 y La ideología alemana en 1846.
A finales de la década de 1870, los dos socialistas científicos finalmente pudieron vivir cerca e intercambiar opiniones todos los días. A menudo se paseaban de un lado al otro del estudio de Marx, cada uno en su propio lado de la habitación, gastando el piso de tanto ir y venir, mientras discutían sus diversas ideas, planes y proyectos.
Con frecuencia se leían en voz alta pasajes de sus obras en curso. Engels leyó todo el manuscrito de su obra Anti-Dühring (al que Marx contribuyó con un capítulo) a Marx antes de su publicación. Marx escribió una introducción a la obra de Engels Del socialismo utópico al socialismo científico. Después de la muerte de Marx en 1883, Engels preparó los volúmenes II y III de El capital para la publicación de los borradores que su amigo había dejado atrás. Si Engels, y él mismo fue el primero en admitirlo, estuvo a la sombra de Marx, fue asimismo un gigante intelectual y político por mérito propio.
Sin embargo, durante décadas algunos académicos han sugerido que Engels degradaba y distorsionaba el pensamiento de Marx. Como observó críticamente el politólogo John L. Stanley en su póstumo Mainlining Marx (obra aun no traducida al español, NdT) del 2002, los intentos de separar a Marx de Engels –más allá del hecho evidente de que eran dos individuos diferentes con diferentes intereses y talentos– han tomado cada vez más la forma de disociar a Engels, visto como la fuente de todo lo que es reprobable en el marxismo, de Marx, visto como el epítome del hombre de letras civilizado y él mismo como un no marxista.
Hace casi cuarenta y dos años, el 12 de diciembre de 1974, asistí a una conferencia a cargo de David McLellan llamada "Karl Marx: las vicisitudes de una reputación", en el Evergreen State College en Olympia, Washington. Un año antes McLellan había publicado Karl Marx: su vida y pensamiento, el cual yo había estudiado con detenimiento. Pero el mensaje de McLellan ese día, en pocas palabras, era que Karl Marx no era Frederich Engels. Para descubrir al auténtico Marx, era necesario separar la “paja” Engels del “trigo” Marx. Según sostenía McLellan, habría sido Engels quien introdujo el positivismo en el marxismo, apuntalando a la II y la III Internacional, y, eventualmente, al estalinismo. Unos años más tarde, McLellan puso algunas de estas opiniones en la breve biografía Friedrich Engels.
Esta fue mi primera introducción a la perspectiva “anti-Engels” que surgió como una característica particular de la izquierda académica occidental, y que estaba estrechamente relacionada al crecimiento del “marxismo occidental” como una distintiva tradición filosófica –en oposición a lo que a veces se llamó marxismo oficial o soviético. El marxismo occidental, en este sentido, tuvo como axioma el rechazo de la dialéctica de la naturaleza de Engels, o "dialéctica meramente objetiva", como la llamó Georg Lukács.
Para la mayoría de los “marxistas occidentales”, la dialéctica era una relación de identidad objeto-sujeto: podríamos entender el mundo en la medida en que lo habíamos creado. Esta visión crítica constituyó un bienvenido rechazo al crudo positivismo que había infectado a gran parte del marxismo y que había sido racionalizado en la ideología oficial soviética. Sin embargo, también tuvo el efecto de empujar el marxismo hacia una dirección más idealista, lo que llevó al abandono de la larga tradición de ver el materialismo histórico relacionado no solo con las ciencias humanas y sociales –y por supuesto de la política– sino también con las ciencias naturales.
Despreciar a Engels se convirtió en un pasatiempo popular entre los académicos de izquierda, con algunas figuras destacadas, como el político teórico Terrell Carver, que construyeron enteras sobre esta base. Una maniobra común era utilizar a Engels como el dispositivo para extraer a Marx del marxismo. Como escribió Carver en 1984: "Karl Marx negó que él fuese marxista. Friedrich Engels repitió el comentario de Marx, pero falló en lograr el punto. Justamente, ahora es evidente que Engels fue el primer marxista, y se acepta cada vez más que él de alguna manera inventó el marxismo". Para Carver, Engels no sólo cometió el pecado capital de inventar al marxismo, sino también cometió muchos otros pecados, como promover el cuasihegelianismo, el materialismo, el positivismo y la dialéctica –todos los cuales se dice que están a "millas de distancia del eclecticismo minucioso de Marx”.
La misma idea de que Marx tenía “un método” fue atribuida a Engels, y por lo tanto declarada falsa. Apartado de su asociación con Engels y despojado de todo contenido determinado, Marx fue fácilmente aceptable para el statu quo, como una especie de precursor intelectual. Como Carver ha dicho recientemente, sin aparente sentido de la ironía, “Marx era un pensador liberal”.
Pero la mayoría de las críticas a Engels han sido dirigidas a su supuesto ‘cientificismo’ en el Anti-Dühring y su inacabada Dialéctica de la naturaleza. McLellan, en su biografía de Engels, afirma que el interés de este último en la ciencia natural “hizo que hiciera hincapié en una concepción materialista de la naturaleza en lugar de la historia.” Fue acusado de introducir “el concepto de la materia” en el marxismo, que era “totalmente ajeno a la obra de Marx”. Su principal error fue intentar desarrollar una dialéctica objetiva que abandonó “el aspecto subjetivo de la dialéctica”, y que dio lugar a “la asimilación gradual de las ideas de Marx a una concepción científica del mundo”.
“No es sorprendente”, alegó McLellan, “que, con la consolidación del régimen soviético, las vulgarizaciones de Engels deben haberse convertido en el principal contenido filosófico de los libros de texto soviéticos”. Del mismo modo en que Marx era presentado cada vez más como el intelectual refinado, Engels fue visto cada vez más como el divulgador grosero. Por lo tanto, Engels ha servido al discurso académico en el marxismo como un chivo expiatorio.
Sin embargo, Engels tenía también sus admiradores. La primera señal real de un cambio en la progresiva desaparición dentro de la teoría marxista contemporánea surgió con Miseria de la teoría, del historiador E. P. Thompson de 1978, que fue dirigida principalmente contra el marxismo estructuralista de Louis Althusser. En este, Thompson defendió al materialismo histórico contra una teoría abstracta e hipostasiada divorciada de cualquier sujeto histórico y de todos los puntos de referencia empíricos. En el proceso, él valientemente –y en lo que siempre he visto como uno de los puntos más altos en la literatura inglesa de finales del siglo XX– defendió a ese “viejo zonzo de Federico Engels”, quien había sido el objetivo de gran parte de la crítica de Althusser.
Sobre esta base, Thompson defendió una especie de empirismo dialéctico –lo que más admiraba en Engels– como esencial para un análisis histórico-materialista. Unos cuantos años más tarde, las Cuatro conferencias sobre el marxismo del economista marxista Paul Sweezy comenzaron reafirmando audazmente la importancia del abordaje de Engels de la dialéctica y su crítica a las opiniones mecanicistas y reduccionistas.
Pero el cambio real que era restaurar la reputación de Engels como un gran teórico del marxismo clásico junto a Marx tuvo que surgir, no de los historiadores y economistas políticos, sino de los científicos naturales. En 1975, Stephen Jay Gould, que escribía en la revista Natural History celebrando abiertamente la teoría de Engels sobre la evolución humana, que había enfatizado el papel del trabajo, describiéndolo como la concepción más avanzada del desarrollo evolutivo humano en la era victoriana, anticipando el descubrimiento antropológico en el siglo XX del Australopithecus africanus.
Algunos años más tarde, en 1983, Gould explayó su argumento en la revista New York Review of Books, señalando que todas las teorías de la evolución humana eran teorías de la “coevolución gen-cultura” y que “la mejor defensa de la coevolución gen-cultura fue hecha por Friedrich Engels en su notable ensayo de 1876 (publicado póstumamente en Dialéctica de la naturaleza), “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”.
Ese mismo año, el sociólogo médico y doctor en medicina Howard Waitzkin dedicó gran parte de su hito La segunda enfermedad al papel pionero de Engels como epidemiólogo social, mostrando cómo Engels, de veinticuatro años, al escribir La condición de la clase trabajadora en Inglaterra en 1844, había explorado la etiología de la enfermedad de maneras que prefiguraron descubrimientos posteriores dentro de la salud pública. Dos años después, en 1985, Richard Lewontin y Richard Levins salieron con su obra ahora clásica El biólogo dialecto, con su mordaz dedicación: “A Frederich Engels, quien se equivocó muchas veces, pero que acertó allí donde importaba”.
Los años de la década de 1980 fueron los que vieron el nacimiento de una tradición ecosocialista dentro del marxismo. En la primera etapa del ecosocialismo, representada por el trabajo pionero de Ted Benton, Marx y Engels fueron criticados por no haber tomado suficientemente en serio los límites naturales de Malthus. Sin embargo, a finales de los años noventa, los debates que siguieron dieron lugar a una segunda etapa del ecosocialismo, comenzando con Marx y la naturaleza, obra de Paul Burkett en 1999, que buscaba explorar los elementos materialistas y ecológicos que se encontraban dentro de los fundamentos clásicos del materialismo histórico mismo.
Estos esfuerzos se centraron inicialmente en Marx, pero también tuvieron en cuenta las contribuciones ecológicas de Engels. Esto fue reforzado por el nuevo proyecto MEGA (En alemán, Marx-Engels Gesamtausgabe; Obras completas de Marx-Engels, NdT), en el que fueron publicados por primera vez los cuadernos científico-naturales de Marx y Engels. El resultado ha sido una revolución en la comprensión de la tradición marxista clásica, gran parte de ella en resonancia con una nueva praxis ecológica radical que se desarrolla a partir de la crisis de la época actual (tanto económica como ecológica).
El creciente reconocimiento de las contribuciones de Engels a la ciencia, junto con el surgimiento del marxismo ecológico, han despertado un interés renovado en Dialéctica de la naturaleza de Engels y sus otros escritos relacionados a las ciencias naturales. Gran parte de mi propia investigación desde el año 2000 se ha centrado en la relación de Engels –y otros influenciados por él– a la formación de una dialéctica ecológica. Tampoco estoy solo en este sentido. El economista político y marxista ecológico Elmar Altvater recientemente publicó un libro en alemán abordando la dialéctica de la naturaleza de Engels.
La indispensabilidad de Engels para la crítica del capitalismo en nuestro tiempo tiene sus raíces en su famosa tesis en el Anti-Dühring de que “la naturaleza es la prueba de la dialéctica.” Ésta a menudo fue ridiculizada dentro de la filosofía marxista occidental. Sin embargo, la tesis de Engels, que refleja su propio análisis profundo dialéctico y ecológico, tendría que traducirse al lenguaje actual: la ecología es la prueba de la dialéctica –una afirmación cuya significación pocos estarían preparados hoy para negar. Visto de esta manera, es fácil ver por qué Engels ha asumido un lugar tan importante en las discusiones ecosocialistas contemporáneas.
Los trabajos en el marxismo ecológico citan comúnmente como leitmotiv sus famosas palabras de advertencia en Dialéctica de la Naturaleza:
“No debemos (...) lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de la derrotas que le inferimos. Es cierto que todas ellas se traducen principalmente en los resultados previstos y calculados, pero acarrean, además, otros imprevistos, con los que no contábamos y que, no pocas veces, contrarrestan los primeros. (…) Y, de la misma o parecida manera, todo nos recuerda a cada paso que el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera como un conquistador domina un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella y que todo nuestro dominio sobre la naturaleza y la ventaja que en esto llevamos a las demás criaturas consiste en la posibilidad de llegar a conocer sus leyes y de saber aplicarlas acertadamente”.
Para Engels, como para Marx, la clave para el socialismo era la regulación racional del metabolismo de la humanidad y la naturaleza, de tal manera que favorezca al máximo el potencial humano posible, salvaguardando al mismo tiempo las necesidades de las generaciones futuras. No es de extrañar, entonces, que estemos viendo, en el siglo XXI, el regreso de Engels, quien, junto con Marx, continúa dando forma a las luchas e inspirando las esperanzas que definen nuestra época cargada de crisis y, necesariamente, revolucionaria.

John Bellamy Foster

*Artículo publicado originalmente en inglés en la revista Jacobin, traducido por Ericka Cuyckens y corregido por Federico Berg.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Cuba (y Fidel y el Che) en América Latina




Sesenta años de influencia

Ningún proceso político marcó la región latinoamericana con huella tan profunda como la revolución cubana. Ni las revoluciones indias de Túpac Amaru y Túpac Katari, ni la revolución negra en Haití. Ni siquiera la potente revolución mexicana de Villa y Zapata o la casi desconocida revolución boliviana de 1952. Lo sucedido en Cuba electrizó al continente. Consiguió imantar la vida política en dos poderosos polos que, en resumidas cuentas, se decían anti y pro imperialismo.
Quien revise la prensa de la época, como el semanario Marcha –donde escribían Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti y que estuvo dirigido por Eduardo Galeano–, podrá detectar la polarización que se registró entre sus lectores. Pero, sobre todo, el apasionamiento en la defensa de la revolución, pilotada por jóvenes que esgrimían argumentos sencillos y contundentes, que hablaban sin vueltas y lanzaban invectivas al imperio que pocos se habían atrevido a pronunciar antes.
La influencia del Che y de Fidel en América Latina tuvo la fuerza de un maremoto entre los más jóvenes, que descubrían que se podía hacer política de otro modo, sin dobleces ni retóricas va­cías; que se podía decir pan al pan y vino al vino, algo que las élites de la época habían olvidado en el tan largo como inútil ejercicio del poder.
Hacia comienzos de la década de 1960, la región había girado hacia la izquierda, primero en el terreno de la cultura, poco después en la política. De modo que había un clima favorable para aceptar la realidad de una Cuba revolucionaria, que enseñaba que el camino de la acción directa era más fecundo que las decepcionantes liturgias electorales que replicaban una y otra vez los partidos comunistas. La revolución cubana interpeló las estáticas estrategias comunistas, razón de más para entusiasmar a una juventud estudiantil ávida de acciones callejeras desafiantes para las oligarquías.
La revolución cubana fue llama que pretendió incendiar el continente. Del 3 al 14 de enero de 1966 se reunió la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina en La Habana, conocida como Tricontinental, que albergó fuerzas revolucionarias de 82 países. La proclama de la conferencia mostraba un tono optimista: “La situación mundial favorece el desarrollo de la lucha revolucionaria y antiimperialista de los pueblos oprimidos”.
Defendía la lucha armada como el principal método para derrotar al imperialismo. Eran los años de la guerra en Vietnam, pero también de las luchas armadas en Venezuela, Guatemala, Perú, Colombia; y, en África, del despliegue de las guerras anticoloniales en Guinea, Mozambique, Angola y Congo. Estaban frescas aún las victorias en Argelia y en Dien Bien Phu ante el colonialismo francés. La Conferencia de Bandung (1955) que alumbró el movimiento de paí­­ses no alineados, del cual Cuba fue participante, mostraba un mundo en rápida transformación.
En 1967 se fundó la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en un encuentro en La Habana, que albergó a casi toda la izquierda de la región. Fidel clausuró el encuentro marcando distancias con los partidos comunistas: “Nadie se haga ilusiones de que conquistará el poder pacíficamente en ningún país de este continente, nadie se haga ilusiones; y el que pretenda decirles a las masas semejante cosa las estará engañando miserablemente”.
En su crítica a los comunistas ortodoxos fue más lejos: “Hay veces que los documentos políticos llamados marxistas dan la impresión de que se va a un archivo y se pide un modelo; modelo 14, modelo 13, modelo 12, todos iguales, con la misma palabrería, que lógicamente es un lenguaje incapaz de expresar situaciones reales. Y muchas veces los documentos están divorciados de la vida. Y a mucha gente le dicen que es esto el marxismo... ¿Y en qué se diferencia de un catecismo, y en qué se diferencia de una letanía y de un rosario?”.
En los años siguientes a la crea­ción de la OLAS se produjo un viraje profundo, en la isla y en toda la región. En octubre de ese año murió en combate el Che en Bolivia y se palparon los límites del movimiento armado. En 1968 se produjo la masacre de Tlatelolco en México. La anunciada cosecha de los diez millones de toneladas de caña de azúcar se saldó con un fracaso que llevó a la dirección cubana a acercarse a las posiciones “realistas” de la URSS. A principios de los 70 la potencia del movimiento revolucionario, tanto en el campo como en las ciudades, mostraba fragilidades y derrotas. En 1970 Salvador Allende ganó las elecciones y se convirtió en el primer presidente marxista en llegar al gobierno por la vía electoral.

El realismo

El realismo enterró los sueños de asaltar el poder. Sin embargo, la revolución cubana se mantuvo en el imaginario latinoamericano como una referencia ineludible, pese a los errores y los fracasos, a la restricción de las libertades y a no haber alcanzado nunca el desarrollo económico de otros países de la región.
Encuentro tres razones principales para que este fervor por Cuba (por Fidel y el Che) se haya mantenido en el tiempo.
Una: el apoyo irrestricto de la dirección cubana a las izquierdas latinoamericanas que, en el acierto o en el error, buscaban la revolución. Fue en ese periodo cuando la estrella cubana comenzó a brillar en el firmamento rebelde de la juventud latinoamericana y se fraguó el compromiso cubano con América Latina. La muerte del Che confirmaba esta vocación desde una ética del sacrificio y del ascetismo.
Dos: Fidel y los demás dirigentes cubanos cometieron errores, y algunos horrores, pero nunca se corrompieron, nunca vivieron como burgueses.
Tres: Cuba es solidaria como nunca nadie lo ha sido con los latinoamericanos. Los miles de médicos que trabajan en Haití, donde Cuba no espera cosechar nada para ella, o las decenas de miles de pobres operados gratuitamente de la vista por oculistas cubanos, están ahí como testimonio de una revolución que no los defraudó. Solidaridad que no pide nada a cambio.

Raúl Zibechi, analista y responsable de Internacional en el semanario uruguayo ‘Brecha’

jueves, 1 de diciembre de 2016

El marxismo y la Antigüedad Clásica griega




Transición a la época clásica de Grecia y su colapso desde la lupa del marxismo.

Es una realidad que la escuela del marxismo en su análisis de la historia y los procesos de lucha de clases han centrado su atención en los años de existencia del capitalismo. Desde la aparición de la burguesía en el seno del feudalismo del siglo XIII hasta el siglo XX donde esta es protagonista de la fusión del capital bancario con el industrial que le da origen al monopolio y este a la fase superior del capitalismo, el imperialismo, que sigue hasta nuestro días. Y es precisamente porque es el sistema al que los marxistas le queremos poner fin.
Pero esto no quita el hecho de que para analizar el sistema que impera hoy es necesario tener en cuenta el periodo de las polis clásicas y transición al feudalismo. Como lo ha hecho Perry Anderson, un historiador marxista inglés, profesor y editor de la revista New Left Review.

Transición a la Polis clásica

Desde la invasión de un pueblo indoeuropeo, los minios o proto-griegos, a las islas de Asia menor entre el 2000 y 1900ac; podemos ver una cierta homogenización del territorio de la Grecia Continental. Empezamos a tener palacios micénicos con la sala del trono en el centro, una fortaleza rodeada de muros que resguarda al rey, sus familiares, jefes militares y dignatarios de palacio. Este con una función predominantemente defensiva y de preservación del tesoro real. En contraposición con el de los pueblos cretenses, que también ingresaron por oriente a la Hélade, que no estaban fortificados y finalmente perecen ante el modelo palacial micénico. La escritura en esta época tenía una función plenamente burocrática donde contabilizaba recursos, esclavos, carruajes de guerra (que fueron introducidos por estos pueblos desde oriente y significo un gran avance científico y militar), etc.
En la cúspide de la pirámide de la división social estaba el Ánax, un rey con control militar (equipamiento de carros, movimiento de unidades, etc.), de la economía y también la vida religiosa. Delegaba responsabilidades a sus dignatarios de palacio que llevaban su poder a donde fuera necesario. En contraposición tenemos a los Basileus o reyes vasallos (dependientes del rey Ánax). Eran guerreros aristocráticos con posesión de tierras y personajes célebres como Agamenón o Menelao, de los que hablaba Homero, son parte de esta clase.
Respecto a la esclavitud podemos inferir que si bien existió en esta época y era el estrato social más bajo de la sociedad. No formaba el pilar de emancipación de clase para los ciudadanos libres, siguiendo la idea de Perry Anderson en Transición de la Antigüedad al Feudalismo, que pasaría a ser con la era clásica.
Sintetizando tenemos una sociedad con dos claros polos de poder. El Ánax con sus dignatarios y la aristocracia guerrera Basileus, por sobre el resto de la ciudadanía (trabajadores libres, esclavos, etc). Hay varias teorías de por qué cae este modelo. Lo que podemos inferir es que la expansión de los dorios en el Peleponeso, Creta y Rodas hizo desaparecer los dominios del Ánax. Y este nuevo contexto daría paso a la era de los Basileus. Lo que no sabemos, pero consideramos probable al ver que la historia de la humanidad ha sido la historia de la lucha de clases, es si hubo choques entre el Ánax y el grupo de los Basileus que solían rendirles tributo y esto ayudó también a su caída.
A partir del 1200 y hasta el 1100 a.c, tenemos lo que se conoce como Época Oscura. Al caer el modelo palacial micénico y perderse la escritura tenemos poca evidencia pero creemos que fue la época de los basileus. En este contexto se da la guerra contra Troya donde triunfan los aqueos (griegos) y una liga de reyes iguales que se enfrentaron a esta.
A partir del 800 a.c se da la consolidación de urbanizaciones regidas por una aristocracia que en la época previa había logrado derrotar a la monarquía. Se recupera la escritura con el ingreso del alfabeto fenicio y se reanuda el comercio con siria y el oriente próximo, apareciendo las primeras monedas.
Los núcleos urbanos eran en esencia residencias para agricultores y terratenientes. El consejo como organismo de gobierno era exclusivamente aristocrático. Pero este orden empieza a quebrarse con la aparición de los llamados Tiranos. Eran representantes de una nueva clase poseedora, hija de la acumulación de capital, que supo conectar sus demandas con la de los sectores oprimidos. “La presión combinada del descontento rural por abajo y de las nuevas fortunas por arriba quebraron el estrecho dominio aristocrático en las ciudades”, siguiendo a Perry. Dando lugar en los siglos VII y VI a la irrupción de los tiranos en el poder. Una vez ahí se vieron obligados a emprender una serie de reformas en favor de los oprimidos. Desde Pisístrato a Clístenes y con las famosas reformas de Solón (a pesar de que este último no era un tirano, más bien era un reformista que buscaba mediar entre los aristócratas, nuevos poseedores y trabajadores libres) no se cuestionaron las bases del poder aristocrático, se dieron situaciones de ampliación de los derechos ciudadanos como por ejemplo la aparición de la Ekklesia o asamblea popular y la división de la ciudadanía en 10 demos con elección de un General. Se desvió el descontento de los oprimidos y se empezó a consolidar una Grecia con una base económica de medianos propietarios rurales.

Época Clásica

La consolidación de la polis clásica la tenemos en el marco de las Guerras Médicas (500 a 479 a.c) donde la Liga de polis Phanelinica derrota a los persas en la batalla de Mícola en Jonia. Pasamos de tener aristocracias guerreras a hoplitas, que eran ciudadanos de la clase media que se armaban a sí mismos e iban a la guerra. Pasamos de venerar los triunfos individuales y el destacar de los héroes homéricos a condenar estas formas, por poner en peligro al conjunto de los guerreros.
La financiación de este triunfo griego vino de los Kakoy (poseedores que no integraban a la aristocracia). Lo que con el conocido como ciclo de oro de Pericles, debido precisamente a las reformas que este impulso, integraron a este grupo social en el gobierno, que termino por sustituir una casta gobernante por otra. Y llevaron a la liga de Delos, con Atenas a la cabeza a ser una fuerte economía de corte mercantilista. En oposición a la Liga del Peloponeso con Esparta a la cabeza, la cual nunca tuvo la transformación de las demás polis en democracia y mantuvo una monarquía dual, con aristocracia incluida e importante participación de la gerousia (consejo de ancianos).
Pero el suceso que le dio a Atenas y a la Grecia de aquel entonces un desarrollo económico y florecimiento urbano sin precedentes, fue la incorporación de grandes cantidades de esclavos. En palabras de Perry “Las comunidades relativamente igualitarias de campesinos pueden congregarse físicamente en ciudades, pero lo que no pueden crear, en la simplicidad de su estado, es una brillante civilización ciudadana de tipo que la Antigüedad iba a presenciar ahora por primera vez.” Tal fue la importancia del modelo de producción esclavista para la emancipación de clase que otorgó a los ciudadanos que los momentos de mayor desarrollo filosófico, político y de las artes fue cuando el número de esclavos era mayor y en algunos casos hasta superior al de los estratos libres.
La salvación que tuvo el campesinado con la cancelación de la servidumbre por deudas fue gracias a la importación de esclavos que logró cubrir la ausencia de mano de obra. El costo de compra que tenían era bajísimo, al igual que el costo de “mantenimiento”, esto hace que se generalice el uso incluso para los ciudadanos libres más humildes.
El desarrollo de la democracia griega con sus instituciones clásicas, bule (consejo de 400 con representantes de cada estrato), Ekklesia y Areopagus (corte suprema), que dio a los ciudadanos participación política en un sistema democrático directo también fue gracias al sistema esclavista que los eximió del peso de las deudas y la opresión que tenían antes de él.
El periodo clásico de Atenas culmina con la Guerra del Peloponeso (431 a 404 a.c) que enfrentó a las ligas que lideraban Esparta y Grecia y que termina con la sumisión de esta última a Esparta como estado vasallo. Si bien hubo intentos de restauración democrática a partir de este suceso las castas gobernantes hicieron uso de su poder en favor de otra polis dominantes y más de delante de la Roma que empezaba a consagrarse como nuevo polo de poder. Con el apogeo de Roma el modelo esclavista recibirá un impulso aún mayor debido a que esta polis basaba su producción agraria en enormes latifundios privados y concentraciones enormes de tierras que necesitaban mucha mano de obra, en contraposición a la Atenas predominantemente “clase mediera”.
Como conclusión no está de más resaltar la utilidad del análisis marxista para comprender la historia de la antigüedad. Para así poder tener una caracterización más certera de un presente donde, si bien no somos esclavos, lo único que nos diferencia de ellos es que tenemos la posibilidad de, y no en todos los casos, elegir qué mano nos oprime o con que soga nos asfixian.

Santiago Daniel García

El origen de la familia: de cómo Engels desmintió a Moisés




Hace 196 años nacía el fundador, junto a Carlos Marx, del socialismo científico y de la Primera y Segunda Internacional. Su obra también hizo aportes fundamentales al pensamiento feminista.

Federico Engels nació un 28 de noviembre de 1820, en Barmen, en la norteña provincia alemana de Renania
En esta nota repasaremos su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Fue una de sus obras más leídas y discutidas a lo largo del Siglo XX y aún en la actualidad.
Como dice la intelectual feminista Alejandra Ciriza “El texto de Engels busca, a la luz de los conocimientos existentes en su época, explicaciones sobre la relación entre organización familiar y propiedad privada en un momento histórico, hacia fines del siglo XIX, en que la burguesía escribía la elegía de la mujer doméstica y el varón productivo. Un momento en el cual los efectos del avance de las fuerzas productivas se hacía sentir sobre la vida de las mujeres de la clase obrera, tal como Engels mismo lo había advertido en su conocido escrito sobre la situación de la clase obrera inglesa publicado en 1845; un momento, por añadidura, de ascenso de la moral llamada victoriana, que controlaba a ultranza la moral sexual de las mujeres a la vez que manifestaba abierta tolerancia hacia la doble moral masculina”.

La monogamia y el patriarcado tuvieron un principio

Luego de la muerte de Marx, Engels se dedicó abnegadamente a ordenar los manuscritos que había dejado para terminar y publicar los tomos dos y tres de El Capital. Pero además entre las pilas de cartas, apuntes y artículos inacabados que encontró en el estudio de su amigo había una serie de notas que llamaron su atención sobre el carácter de la sociedad prehistórica. Marx había estudiado el libro del antropólogo estadounidense Lewis Morgan La sociedad primitiva o investigaciones en las líneas del progreso humano desde el salvajismo hasta la civilización a través de la barbarie (1877) que intentaba rastrear la evolución de la organización social humana desde su estado primitivo hasta la modernidad.
Morgan estudiando las tribus iroquesas en Estados Unidos registraba el impacto del desarrollo técnico y las concepciones cambiantes de los derechos de propiedad sobre la estructura tribal y familiar. Planteaba que el avance del salvajismo a la civilización equivalía al paso de las tribus consanguíneas a una unidad familiar patriarcal y monógama (o nuclear).
En base a los escritos detallado que Marx había realizado del libro de Morgan, Engels escribe su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado en el prefacio plantea: “En América, Morgan descubrió de nuevo, y a su modo, la teoría materialista de la historia descubierta por Marx cuarenta años antes, y, guiándose de ella, llegó a contraponer la barbarie y la civilización, a los mismos resultados esenciales que Marx”.

La mujer y las sociedades primitivas: divergencias entre los socialistas

En la segunda mitad del Siglo XIX, importantes dirigentes de la socialdemocracia alemana escribieron textos sobre la mujer y la familia.
En 1879 August Bebel publicó su libro La mujer y el socialismo, donde sostenía que “desde el principio de los tiempos la opresión ha sido el destino común de la mujer y del hombre que trabajan”. Bebel sugería que antes de que se desarrollase la familia, las mujeres ya “eran propiedad de la horda o de la tribu, sin derecho a elegir ni a decir que no”.
Karl Kausky por su parte, entre 1882 y 1883 dio a conocer una serie de artículos sobre las relaciones sexuales primitivas con la misma lógica.
A diferencia de Bebel y Kautsky, Engels demostró que las sociedades humanas primitivas no se basaban en el patriarcado, sino en un sistema comunitario de relaciones sexuales. Explica que “hasta 1860 ni siquiera se podía pensar en una historia de la familia. Las ciencias históricas se hallaban aún, en este dominio, bajo la influencia de los cinco libros de Moisés. La forma patriarcal de la familia, pintada en esos cinco libros con mayor detalle que en ninguna otra parte, no sólo era admitida sin reservas como la más antigua, sino que se la identificaba –descontando la poligamia- con la familia burguesa de nuestros días, de modo que parecía como si la familia no hubiera tenido ningún desarrollo histórico; a lo sumo se admitía que en los tiempos primitivos podía haber habido un período de promiscuidad sexual”.

Los hombres destruyeron a los viejos dioses y moldearon nuevos

Para Engels el estudio de la historia de la familia comienza en 1861, con el “Derecho materno” de Bachofen, que basándose en la literatura clásica antigua, mostraba el paso del “heterismo” (primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual) a la monogamia y del derecho materno al paterno. Según Bachofen, esto se produce entre los griegos “a consecuencia del desarrollo de las concepciones religiosas, a consecuencia de la introducción de nuevas divinidades, que representan ideas nuevas, en el grupo de los dioses tradicionales, encarnación de las viejas ideas; poco a poco los viejos dioses van siendo relegados a segundo plano por los primeros.” Para él “no fue el desarrollo de las condiciones reales de existencia de los hombres, sino el reflejo religioso de esas condiciones en el cerebro de ellos, lo que determinó los cambios en la situación social recíproca del hombre y la mujer”.
Por ello Engels plantea que “tal concepción, que estima la religión como la palanca decisiva de la historia mundial, se reduce, a fin de cuentas, al más puro misticismo.” Sin embargo “no disminuye su mérito como investigador que ha abierto una nueva senda, ya que ha sido el primero en sustituir las frases acerca de aquel ignoto estadio primitivo con promiscuidad sexual por la demostración de que en la literatura clásica griega hay muchas huellas de que entre los griegos y entre los pueblos asiáticos existió, en efecto, antes de la monogamia, un estado social en el que no solamente el hombre mantenía relaciones sexuales con varias mujeres, sino que también la mujer mantenía relaciones sexuales con varios hombres, sin faltar por ello a los hábitos establecidos.”

Las creadoras de la vida eran las mujeres

En las sociedades primitivas en las que los hombres no tenían un dominio sobre la naturaleza y vivían de la recolección, la caza y la pesca, lo que predominaba era la escasez. Las mujeres participaban de las tareas para la sobrevivencia en igualdad con los varones, no existía una división sexual del trabajo. Además gozaban de un lugar privilegiado, porque cumplían un rol crucial en la reproducción de la especie al ser consideradas las creadoras de vida. Esto hacía que los lazos de parentesco se definieran por línea materna. Además los niños pertenecían a la comunidad y eran criados socialmente.
Con la aparición de la agricultura la humanidad pegó un salto enorme, los hombres comenzaron a dominar la naturaleza, poniéndola al servicio de sus necesidades. Engels señala que fue el trabajo, la actividad productiva, lo que le permitió a los hombres salir del reino animal. Pudieron comenzar a abandonar la vida nómade y empezar a planificar asentándose en un lugar. Esto les permitió incrementar los productos necesarios para sobrevivir y a acumular riquezas que en un primer momento pertenecían a todos los miembros de la comunidad. Pero con el desarrollo a gran escala de la agricultura y la ganadería se produce un excedente también a gran escala, así se generaron las bases materiales para que surgieran nuevas formas de vida que transformarán ese sistema social colectivo. Surgirá una división entre quienes producían y trabajaban, la gran mayoría de la sociedad, y una pequeña minoría que no trabaja y vivía a costa del trabajo ajeno. Esta minoría es la que va a poseer el poder da las armas, ejercer el gobierno y apropiarse de las tierras. De esta forma surge también la propiedad privada y las primeras formas de Estado.

El monopolio de la propiedad derroca el derecho materno

Estas transformaciones irán de la mano de un cambio enorme en la situación de las mujeres. Las clases dominantes querrán dominar la capacidad reproductiva de las mujeres para que los varones se aseguren su descendencia y puedan así heredar sus riquezas y poder político y militar a sus hijos verdaderos. Cambiando de esta forma el derecho hereditario materno por el paterno.
Para ello fue necesario controlar el cuerpo de la mujer, recluyéndolas al interior del hogar y estableciendo para ellas la obligación de la monogamia. De esta forma la mujer sale de la esfera de la producción social quedando confinada a la de la reproducción social. La dominación y el poder masculinos tienen una base material, el monopolio de la propiedad y su transmisión por vía paterna. Con el tiempo y el surgimiento de las ciudades el matrimonio se extenderá a las clases explotadas por medio de la ideología que impartía el Estado y la Iglesia entre otras instituciones.
Retomar este libro tiene una importancia crucial en nuestros días en que el movimiento de mujeres en distintas partes del mundo se moviliza de forma multitudinaria, como en Argentina contra los femicidios o en Polonia por el derecho al aborto.
El mismo Engels dice: “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuño también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer, que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada, y en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida”.

Jazmín Jimenez Lic. en Sociología / @JazminesRoja

Raúl Castro: ¡Hasta la victoria siempre, Fidel!



Chapecoense: no fue fatalidad, es el lucro empresario




Lamia, la empresa propietaria del avión que transportaba al equipo de fútbol brasileño Chapecoense fue fundada en Venezuela en 2009 –donde nunca voló– y ahora está asentada en Bolivia, donde recibió autorización para realizar vuelos chárter recién el año pasado. Sin embargo, se había convertido en “especialista” en el transporte de equipos y seleccionados de fútbol de toda la región, incluido el argentino.
British Aerospace, la empresa fabricante del avión que se cayó en Colombia, quebró en el año 2001. La aeronave que transportaba al Chapecoense había sido fabricada en 1999 y es de un tipo de avión que tuvo 13 accidentes con más de 200 muertos en el curso de su corta historia.
Resulta muy llamativo que una empresa boliviana, que cuenta con un solo avión, que hace muy poco fue creada y hace apenas poco más de un año que recibió autorización para volar, sea contratada por equipos y selecciones no solo de su país de origen, sino de la Argentina, Brasil y Paraguay, países que, al menos en los dos primeros casos, tienen flotas de aviones considerablemente más grandes y modernas que la de Bolivia.
Ninguna empresa de estas características (un año de vida y un solo avión) habría podido convertirse en una gerenciadora de viajes de equipos y selecciones de América latina sin que haya establecido previamente conexiones non sanctas con dirigentes de las asociaciones regionales (Conmebol) y de distintos países y equipos de la zona.
Esto, según explica al diario La Nación un dirigente de fútbol local, se debe a que “mientras otra empresa te cobra un vuelo u$s 100.000, Lamia lo ofrece por u$s 60.000”. Como en los negocios no hay milagro, el menor costo se paga con menores controles, menor mantenimiento, aviones más antiguos y, en definitiva, menor seguridad en vuelo.
Paguen los clubes o la Conmebol –en el caso del Chapecoense se trataba de un partido de la Confederación– la búsqueda de bajar costos (o maximizar ganancias, según como se lo mire) está directamente relacionada con una menor seguridad para los futbolistas, técnicos y, en este caso, de una veintena de periodistas.
El año pasado, el ómnibus que transportaba al plantel de Huracán –luego de un partido por la misma copa de la Conmebol– casi cae a un precipicio camino al aeropuerto de Caracas, tras quedarse sin frenos subiendo una cuesta. Sufrieron lesiones importantes varios jugadores y el accidente podía haber terminado en una tragedia similar a la actual si el conductor no lograba volcarlo y, así, detenerlo.
La Conmebol –y varias de las asociaciones de fútbol de la región, entre ellas la AFA– han sido sacudidas en los últimos años por hechos de corrupción que terminaron con varios dirigentes detenidos –entre ellos el entonces presidente de la Confederación y un par de argentinos–, con graves acusaciones por enriquecimiento, obviamente ilícito.
La FIFA, la Conmebol, la europea y, de manera creciente, la norteamericana, que puja por meterse en un negocio que genera miles de millones de dólares, así como los clubes más poderosos de todos los países, se han convertido, de derecho o de hecho, en verdaderas sociedades donde reinan las mafias.
La descomposición del negocio del fútbol, que en la Argentina se vive con gran actualidad (Fútbol para Todos, privatización y negocios millonarios) lleva a las mayores atrocidades. Esta, que sufrieron los jugadores, técnicos y periodistas que murieron en Colombia, es una de ellas.

Nelson Marinelli