jueves, 8 de abril de 2021
miércoles, 7 de abril de 2021
El Estado, instrumento de opresión de clases
En Uruguay y para tirar un poco mas arriba aun, en la región y el mundo suceden fenómenos semejantes
.
No es sólo el COVID 19
La relación en este tipo de sociedad, sociedad de clases sociales con intereses antagónicos, se funda en un tipo de relación.
La relación está vinculada siempre al PODER y está es regimentada por el ESTADO.
Es una relación entre explotados y explotadores, unos venden su fuerza de trabajo y otros se apropian del trabajo y el valor producido por el trabajo ajeno.
Está última es la CLASE dominante.
El ESTADO no es un órgano/instrumento igualador, no, es si un instrumento desde el cual la clase dominante ejerce el PODER. No es un órgano al servicio de la liberación y si es un instrumento de represión.
Leía ayer un artículo de un intelectual de prestigio y se refería de algún modo al ESTADO y al rol que este asumiría luego de esta pandemia, vislumbraba un mundo en el cual el neoliberalismo caducó.
Está interesante premisa nos obliga a asumir mayor rigor teórico.
El Capitalismo paso por diferentes estadios de desarrollo, en todos estos estadios su razón y sentido es la plusvalía y la ganancia.
El liberalismo no fue únicamente una cosmovisión sociológica, filosófica, se lo debe ver también en el marco de una categoría económica.
E
n el marco de la "guerra fría" se contrapuso de forma maniquea el LIBERALISMO al AUTORITARISMO, se entiende que el autoritarismo era la expresión del país de los soviet y su área de influencia. El liberalismo en cambio expresaba al mundo libre.
En ese marco el liberalismo busco formas de desalentar a los obreros y pueblos del mundo e instrumento lo que se conocerá como el "estado de bienestar" también conocido como keynesianismo.
Este modelo de acumulación "benévolo" será superado por los famosos "monjes de Mont Pelerin" (no estoy seguro que esté bien escrito). Acá están los Hayes, Fridman y otros.
Esos serian los padres de este modelo de acumulación capitalista, ese es el neoliberalismo.
Veremos entonces que estas formas y otras, son solo variantes capitalista.
El ESTADO no modifica su naturaleza represiva y actúa en tal sentido.
En conclusión, Boron abrigaba el año que pasó cierta expectativa respecto del curso del neoliberalismo y la pandemia.
Era previsible que este fenómeno pandémico COVID modificaría esta forma de acumulación, ella solita estaría poniendo de rodillas al neoliberalismo y ese fenómeno redimensionaría el papel del ESTADO, "se necesita más estado" más o menos eso decía, acá también se dice algo semejante. El estado sigue siendo un instrumento de clase y al servicio de la clase dominante.
¿Por que es fundamental ajustarnos a las definiciones y categorías marxistas, explicar una y otra vez que es el ESTADO...?
Por estas desviaciones.
Obsérvese que no es tan sencillo este asunto y más complicado aún se hace más, si la premisa es endeble.
Hay que hacer un mayor esfuerzo para que las categorías de análisis no nos abandone.
Esto era a propósito de un artículo que leia sobre una columna del año pasado que escribía A. Boron y preguntaba y me pregunto.
¿Con que método se llega a tal formulación?
En fin...
Esto que sigue a continuación es una reflexión de año que pasó *(2019).
Hay que hacer un gran esfuerzo por tomar distancia y analizar el fenómeno no como me hubiese gustado que suceda, analizar y ver como realmente sucede.
Desde épocas remotas cierto grupo de hombres y mujeres ven resultados y situaciones a partir de lo que falta, de lo que debio ser y no fue, unos en un purismo devenido del "agua bendita" otros desde el mal de ojo y la uña encarnada.
Desde luego que también se invoca la "ética" como concepto abstracto, señores no hay una etica al margen y por encima de las clases sociales.
Todo, todo esta atravesados por la lucha de clases, esa es la contradicción fundamental.
Este ultimo aspecto lleva s una primera conclusión: la ética es una construcción de clase y no se construye por fuera del PODER y el poder no esta separado del ESTADO de clase.
La política es un medio y es una acción concreta, responde a un interés de clase y se explica de igual modo como una acción fundada funcional a una u otra clase.
La política responde a un marco teórico y por ello podemos entenderla en términos de categoria de análisis : política - ideología como los dos polos de la contradicción, es decir como contradicción dialéctica.
El ESTADO es un instrumento u órgano desde el cual se ejerce el PODER, la FORMA que este adopta responde al CONTENIDO y el contenido es la dominación que perpetúe la explotación y por lo mismo la reproducción ampliada del capital.
¿Que tiene que ver todo esto con Uruguay?
Mucho el capitalismo es un modo de producción histórico y concreto, en el capitalismo vivimos y morimos hoy, ahora sabemos los comunistas, marxistas, marxistas-leninistas que esta formación social no es la estación terminal.
En esto, en el capitalismo se instrumentan diversas formas de dominación y este fenómeno se explica en términos de FORMA que adopta el ESTADO con variantes, básicamente este fenómeno se explica aplicando la categoria de análisis DEMOCRACIA-DICTADURA y esto es concreto, por lo mismo se debe formular el contenido de clase y no perderse en la abstracción.
Bien desde este lugar y aplicando la metodología de análisis, es decir el materialismo historico y la dialéctica materialista podemos hacer un esfuerzo para explicarnos algunos sucesos que vienen aconteciendo en el mundo y también en Uruguay.
El infantilismo no comprende el fenómeno, le es ajeno la coyuntura (táctica) y por lo mismo se ahogan en el deseo no claro del objetivo (estrategia).
Van por todo sin ir por nada.
Osbaldo Zuñiga
martes, 6 de abril de 2021
lunes, 5 de abril de 2021
Libertad a George Ibrahim Abdallah, el más viejo preso político de Europa
Este 2 de abril, con motivo del cumpleaños número 70 de George Ibrahim Abdallah, la Red de solidaridad con los presos palestinos (Samidoun) y otras organizaciones han puesto en marcha una campaña internacional por su libertad.
No se trata de una fecha más, sino de un aniversario que da cuenta de que Abdallah es el preso político más longevo del viejo continente. Abdallah, un militante libanés comprometido en la lucha por la liberación del pueblo palestino, fue arrestado el 24 de octubre de 1984 en Lyon, condenado ese año y, finalmente, juzgado y nuevamente condenado –esta vez a prisión perpetua- en julio de 1987.
Un dato relevante es que, a pesar de que desde 1999 es plausible de ser beneficiado con la libertad –tras la correspondiente apelación judicial- su derecho es negado año tras año por el Estado francés.
Abdallah, militante comunista y por la liberación nacional de Palestina, está acusado del asesinato del agregado militar estadounidense en París y de un diplomático israelí vinculado al Mossad, ambos con influencia en el devenir de la por entonces guerra civil libanesa.
Pero, mientras Adallah continúa en prisión, los responsables del asesinato de militantes de grupos propalestinos o de la OLP, muchos de ellos asociados a los servicios de inteligencia de Israel y de Estados Unidos, permanecen impunes. Lo mismo corre para los responsables intelectuales de las masacres cometidas contra los pueblos de Oriente Medio. Son los mismos Estados que, también, han presionado oficialmente contra cualquier posibilidad de atenuación de la pena para Abdallah.
Desde Argentina nos pronunciamos por la libertad inmediata e incondicional de George Ibrahim Abdallah y de todos los presos políticos.
Luciano Arienti
sábado, 3 de abril de 2021
viernes, 2 de abril de 2021
miércoles, 31 de marzo de 2021
Brasil: crisis política (y militar)
Con 330 mil muertos, con récords que llegan a 3000 fallecidos y decenas de miles de contagiados diarios. El sistema de salud está en terapia intensiva.
Ante el incremento de los contagios y sus víctimas fatales, hace 15 días, fue reemplazado el ministro de salud, general Eduardo Pazuello, el cuarto desde el inicio de la pandemia. Según palabras del propio Bolsonaro, «a partir de ahora vamos a partir en forma más agresiva contra el virus”, aunque la semana anterior trató como un «capricho» y «cobardía» las acciones (cuarentenas, etc.) para frenar los contagios masivos. Llegó a presentar un recurso ante la Corte Suprema para prohibir estas cuarentenas por parte de algunos gobernadores. Y en el ínterin, sus acólitos fascistoides, organizaron caravanas frente a los hospitales atestados de enfermos críticos, contra las vacunas y cuarentenas.
Esta tirada de “lastre” no sirvió ante la continuidad del crecimiento de la pandemia.
La “renuncia”, ayer lunes, del ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araujo, venía siendo exigida por la mayoría del Congreso. Este era portavoz radicalizado del pensamiento reaccionario-fascistoide de Bolsonaro. Desde su ministerio se colocó en una posición ultramontana al lado de Trump contra la lucha contra el coronavirus y de agresión a China. Este último no solo atacó el principal destino de las exportaciones agropecuarias del Brasil, sino que se opuso y bloqueó la importación de las “peligrosas” vacunas. Su política terraplanista demoró la concreción de acuerdos comerciales para recibir las vacunas necesarias. Apoyó a Trump hasta el final, incluso en sus denuncias golpistas contra el fraude de Biden.
El Congreso había amenazado la semana pasada con iniciar un impeachment (proceso de destitución) de Bolsonaro por su política criminal frente al coronavirus, entre otras acusaciones. Al presidente reaccionario, no le quedó otra que sacrificar a su más fiel ministro. Pero… la renuncia de Araujo indicó la existencia de una crisis política y de diferencias entre Bolsonaro y parte de la cúpula militar que lo viene sosteniendo no solo política, sino físicamente con miles de militares en lugares ejecutivos claves del gobierno.
Fue seguida el mismo día por media docena de cambios en el gabinete ministerial. La que más resalta es la renuncia del ministro de Defensa, el general Fernando Azevedo e Silva, quien habría intentado mantener un relativo equilibrio en el apoyo de las Fuerzas Armadas al gobierno, para no ver arrastrada a estas ante un eventual colapso del gobierno Bolsonaro. En noviembre pasado, Azevedo e Silva y los comandantes de las tres ramas militares del país —el general Edson Pujol (Ejército), el almirante Ilques Barbosa (Armada) y el brigadier Antonio Carlos Moretti (Fuerza Aérea)— emitieron una declaración conjunta en la que reafirman la separación político-institucional entre las Fuerzas Armadas y la “política”. Esto luego de que Bolsonaro amenazara con el uso de «la pólvora» para defender su política depredatoria en el Amazonas. El nuevo ministro de Defensa, el general Walter Souza Braga Netto, ex Jefe de Estado Mayor, retirado en el 2020 y especie de primer ministro de Bolsonaro, viene a encarar una reestructuración más profunda de las Fuerzas Armadas, para lo cual piensa defenestrar a la actual comandancia de las 3 armas.
Se trata de un choque importante, ya que Bolsonaro cuenta con mayor apoyo entre militares retirados que en actividad.
También se producirá un enroque entre el Ministerio de Justicia y la Abogacía General de la Unión (Fiscalía General). El actual ministro de Justicia, André Mendonca, reemplazará al fiscal José Levi que se retira porque no había querido apoyar el ataque ante la Corte Suprema de Bolsonaro contra gobernadores opositores que decretaban medidas de cuarentena. Por supuesto que en el lugar del ministro de Justicia, asumirá un conocido represor: un comisario de la Policía Federal, Anderson Torres.
Por otro lado, el Ministerio de la Secretaría de Gobierno, que se ocupa de las relaciones entre el Gobierno y el Parlamento, pasará a manos de la diputada Flavia Arruda, esposa de un exgobernador de Brasilia destituido y preso en su momento por corrupción, de buenos oficios con el “centrao”, la bancada derechista mayoritaria en el parlamento que apoyó todas las medidas reaccionarias de Bolsonaro (reforma jubilatoria, privatizaciones, etc.) pero que aspira a contener sus “excesos” y a cogobernar.
Se trata de una tirada de lastre con la renuncia del reaccionario ministro de Relaciones Exteriores, combinada con un semigolpe ministerial que pretende, por parte de Bolsonaro, afianzar su dominio político directo sobre las Fuerzas Armadas y conciliar al mismo tiempo, con la bancada civil del “centrao” derechista. La crisis no se ha cerrado ni por lejos. Por lo pronto, se acaban de conocer las renuncias de los jefes de las tres armas, producidas tras la dimisión de seis ministros, lo cual no tiene precedentes en la historia política del país.
Por supuesto que detrás de esta fuerte crisis política y militar está no solo la feroz crisis sanitaria, sino el trasfondo de la crisis económica-social. La deuda externa se ha elevado a más del 90% del PBI. La desocupación, precarización laboral y la miseria (hambre) se expanden más rápido que el coronavirus.
El ausente en forma directa es el movimiento de lucha de las masas trabajadoras. Esto es producto de la política de contención del Partido de los Trabajadores, el PCdoB y el PSOL que se han colocado como perspectiva la formación de un Frente súper Amplio para derrotar electoralmente a Bolsonaro en las elecciones de fines del 2022. Las centrales obreras y de masas están frenadas desde adentro por esta orientación. Lula –que ha sido habilitado por la “justicia” para presentarse a elecciones– ha salido a plantear que es necesario un frente electoral con sectores opositores de la derecha. Disputa con Bolsonaro el apoyo del corrupto “centrao” parlamentario. Los intentos de imponer un impeachment que destituya a Bolsonaro son solo un saludo a la bandera. Colocar a las masas trabajadoras detrás de esta perspectiva es llevarlas a la parálisis y el fracaso.
Es necesario que la clase obrera y los explotados recuperen las centrales obreras y sus organizaciones de masas para enfrentar la masacre sanitaria y social que impulsa con amenazas de creciente represión el gobierno Bolsonaro. Impulsar y apoyar todo movimiento de resistencia de las masas. Organizar encuentros y congresos de trabajadores con delegados electos en las provincias y a nivel nacional. Los trabajadores necesitan organizar un plan de lucha en marcha a la huelga general, para rechazar los ataques e imponer sus reivindicaciones, para echar a Bolsonaro, Mourao y todo el régimen capitalista de barbarie y explotación.
Rafael Santos
Hoy también...
2019 y hoy 2021
Todo análisis tiene como síntesis un aspecto fundamental y es el punto de vista de clase, por lo mismo todo fenomeno esta atravesado por la lucha de clase, incluido el aspecto electoral. La aplicación del punto de vista de clase y el metodo ayuda a entender la complejidad y en ello la particularidad.
La teoría tiene un valor inestimables, desde luego que tal apreciación nos lleva a otro fenomeno no menos complejo. Esto es teoria e instrumentos/herramientas, bien ahi la cuestión fundamental.
El nudo dialectico entre avance y retroceso no es un episodio, es un fenomeno que refleja la asimilación o no de las grandes masas y particularmente la clase obrera, los fundamentos de la tarea historica devienen de tal comprensión.
Los escalones de conciencia y maduración estan vinculado a la poca o mucha intervención de la vanguardia y finalmente
¿hay vanguardia, que ocurrió con ella?
En un cuadro de fragmentación no es extraño que ella este dispersa y fragmentada. Los ascensos de oportunismos de "derecha e izquierda" como también del infantilismo reflejan un problema.
Caracterizar la epoca y comprender los niveles de conciencia de las masas, sus deseos y anhelos es una tarea primordial, la no comprensión de este aspecto lleva indefectiblemente a operar "objetivamente" en función del enenemigo de clase.
El discurso radicalizado no ayuda al avance, la tarea se liga a "derramar ideología" y a la construcción de ámbitos.
La cuestión esta en el plano de la ideologia y las masas, las masas y la ideología.
Adjunto material del 2017
"CAMBIO DE ETAPA + MAS AUTORITARISMO+REPRESIÓN+EXPLOTACIÓN
Entiendo que estamos transitando un cambio de etapa, en este cambio de etapa la tendencia que asoma como eje central, es la hegemonía del capital financiero y por tanto a este le corresponde otra FORMA de ESTADO, es un tipo de ESTADO autoritario, fascista en muchos casos.
La rareza o lo nuevo sería en todo caso que muchos de estos gobiernos que han asumidos, alguno por el voto popular y técnicamente aparecen como formalmente democráticos bajo los intersticios jurídicos y constitucionales encubren verdaderos montajes cercenadores de las libertades públicas, cuentan para ello con amplios y penetrantes medios de comunicación que le dan justificación y legitimidad a muchos de sus planteos y prácticas autoritarias.
Es el CAPITAL FINANCIERO la dictadura terrorista del capital financiero al decir del camarada Dimitrov.
Lo nuevo, lo nuevo es que el rasgo de la época no está pautado por una ofensiva de la clase obrera organizada, episodios si, más o menos duros también, pero no es el rasgo general de la época, por tanto la ofensiva fascista no está impulsada por el riesgo en el PODER.
No, no está en disputa el PODER (de momento), esto quiero señalar con la mayor claridad posible. Esto no es el 1917 o incluso otros periodos de tensión, no, no está ocurriendo eso.
Lo que sí está ocurriendo es que transitamos la fase agonizante del imperialismo. Eso está ocurriendo y ese fenómeno genera un problema muy serio en la base material, es decir es un problema de desarrollo de las fuerzas productivas, desarrollo sin parangón.
Ya está superado el fenómeno de los reformismos políticos que siempre expresan la conciliación de clase, transigir con el punto de vista de clase y se transforman por la vía de los hechos en gobiernos o fuerzas contrarrevolucionaria, han garantizado cierta paz social que era el reclamo de la clase dominante.
Sobre lo ilusorio condujeron y orientaron a la clase obrera, le pusieron una losa a esta, le otorgaron ciertas dádivas en su afán reivindicativo, al mismo tiempo ganaron o sostuvieron las direcciones de los sindicatos, estas direcciones constituyen hoy una “aristocracia” obrera.
La paz social circunstancialmente en algunas regiones permitió un leve repunte en las tasas de ganancias y en las inversiones “chatarras”, la intensificación de la exportación de capitales y todo el juego “bursátil”.
Ahora el círculo se cierra y el capitalismo en su etapa imperialista da un salto en fuga, se fuga cada día mas capital del sector productivo e industrial al capital financiero, ese fenómeno está impactando en las economías dependientes y tomadoras de precios.
La burguesía tiene una contradicción seria entre el capital industrial y el capital financiero. Sectores amplios de burguesía y pequeña burguesía ven peligrar seriamente su condición social, las propias leyes del capitalismo ponen esta encrucijada, es decir la ley de concentración y centralización es inapelable, por lo tanto ya hoy en algunas regiones del mundo se puede observar la paradoja de sectores burgueses empeñados en defender su ESTADO y su gobierno como es el caso de Rusia y Putin.
Este fenómeno plantea seriamente el tema del PODER y de la necesidad de que la clase obrera se ponga a la cabeza del proceso.
Lo que ocurría en aquel mundo, en aquel contexto era muy complejo y muy simple a la vez.
¿Que se discutía?
Se discutía y se debatía como cambiar al mundo, empujados por las masas obreras, por los movimientos de liberación nacional, por los procesos anti colonialistas, por tanto todo el debate estaba al servicio de la revolución.
¿Qué se discutía?
Las formas, la táctica, la estrategia. El objetivo era el PODER. En esta situación particular no se puede y no se debe omitir el papel del ESTADO
¿Qué es el ESTADO, al servicio de quien está, cómo actúa, para que actúa, controla y reprime?
Es sin duda un instrumento de represión y control al servicio de una clase. Desde la sociedad dividida en clases sociales antagónica este, el ESTADO es un instrumento de dominación y represión, no es un instrumento de LIBERACIÓN y no lo será.
Finalmente y para terminar, toda la vida está signada por la contradicción y sobre todo por la primera y principal ley UNIDAD y LUCHA DE CONTRARIOS"
Osbaldo Zuñiga
martes, 30 de marzo de 2021
Mercosur, no los separa la pelota
El fracaso del Mercosur, como un bloque económico con capacidad para negociar acuerdos viables con otros bloques internacionales, fue claro desde su fundación. No hizo el recorrido del Nafta (México, EEUU, Canadá), dominado por dos potencias económicas, que significó, a la vez, la destrucción del agro mexicano, el desplazamiento de fuerza de trabajo, emigración y emergencia del narcotráfico. El mundo sigue firmando acuerdos internacionales – y los deshace a mayor velocidad aún. Lo muestra el Brexit. China firma acuerdos de libre comercio en el sur de Asia, que van acompañados regularmente de conflictos diplomáticos, políticos y hasta militares, como viene ocurriendo por ejemplo con Australia, que acusa a su socio de ciberhackeos.
La retórica nacionalista lo quiso describir al Mercosur como un paso hacia la Patria Grande sin temor al ridículo. Se llegó a fantasear con una moneda única, que reduciría los “costos de transacción del comercio” de la región. Hubiera supuesto, además, establecer una nueva divisa de reserva internacional. Un par de derrumbes económicos, en Argentina y Brasil, en especial, dejaron los ‘papers’ del caso en los cajones de la burocracia. Incluso para tener una moneda propia, América Latina debería atravesar una revolución social.
El Mercosur fue establecido, fundamentalmente, como un acuerdo automotriz, que convirtió al tráfico de partes y automotores en una transferencia contable entre los capitales en presencia. Nunca arribó al propósito de alcanzar un comercio libre, pues rodados y componentes debían ajustarse a proporciones determinadas para su intercambio. Para Argentina significó un desbalance enorme de comercio, en la medida que el valor de importación de autopartes superaba el del de las exportaciones del producto terminado. Esta significativa “restricción externa” fue impulsada con pasión por los adversarios de ella, el kirchnerismo, lo que sigue ocurriendo. La limitación a la importación de automotores extra Mercosur fue una imposición de las compañías siderúrgicas, necesitadas de un mercado cautivo de chapas, y de las del neumático.
Hace pocos días, la versión de que Estados Unidos restablecería los aranceles que gravan la exportación de aluminio y acero de Argentina, más los límites que ya existen al bío-combustible, desmienten la especie de que el Mercorsur o Argentina sería los responsables exclusivos de la falta de acuerdos comerciales de mayor alcance. Cuando Clinton y Bush (padre) promovieron el Alca, el libre comercio continental, se toparon, por sobre todo, con la oposición de Brasil. El Alca no murió en el estadio de Mar del Plata, sino en la reunión que tuvieron enseguida Lula y Bush. Ahora mismo, el acuerdo Mercosur-Unión Europea no lo sabotean los latinoamericanos, que ya dieron el OK para el caso, sino los ‘amigos’ del Viejo Continente, que ponen como condición que Brasil deje de destruir la foresta amazónica. Bolsonaro denuncia esta represalia como un intento de destruir la potencialidad de Brasil, que pasaría por convertir a ese inmenso territorio en un campo gigante de pastoreo y de soja. La deforestación de la Amazonia figura en los objetivos de seguridad de las fuerzas armadas de Brasil. La virulencia de Brasil contra los tratados climáticos es una forma nacionalista de reservar la explotación de la Amazonía a los capitales nacionales.
El cable a tierra de las economías del Mercosur lo constituye, en la actualidad, el mercado de cereales y aceites, y de minerales y petróleo de China. Cualquier acuerdo bilateral que los estados del Mercosur pudieran firmar en forma unilateral con Estados Unidos y Europa, significaría una barrera a las inversiones de China y de Rusia. Cuando Bolsonaro hizo un gesto en esta dirección, la burguesía brasileña levantó su oposición, con la exclusión parcial de algunos sectores del capital financiero. El Comando de la IV Flota de EEUU, acaba de subrayar, en un documento, que la eliminación de la injerencia de China era un asunto de “seguridad nacional”. Lacalle Pou conoce al dedillo que el Mercosur se encuentra en un impasse, cuya salida no se encuentra a la vista y cuya desintegración aportaría su cuota a la explosión social que se cierne sobre la región.
Por último, pero lo recontra más importante: la pandemia ha roto todos los equilibrios precarios precedentes, y expuesto una crisis social humanitaria que la gestión capitalista ha agravado en extremo. El Mercosur no ha servido para nada en la lucha contra el Covid – a la hora del peligro extremo, en lugar de colaborar económicamente y en la salud y las vacunas, sólo se le ocurrió cerrar las fronteras. Como si el Covid necesitara Pasaporte.
La unidad latinoamericana está a la orden del día, sin embargo, más que nunca. La convoca el desarrollo de rebeliones populares en todos los países. El fracaso de las burguesías nacionales en este terreno, deja al rojo vivo que ella será resuelta solamente por la unidad de los obreros y campesinos de todo el continente – y con el proletariado internacional.
Jorge Altamira
28/03/2021
El «lastre» del Mercosur, el Uruexit y los liberales uruguayos
El cruce entre el presidente argentino Alberto Fernandez y el uruguayo Luis Lacalle Pou en la Cumbre virtual por los 30 años del Mercado Común del sur (Mercosur), del que son socios con brasileños y paraguayos, es noticia en todos los medios rioplatenses y aledaños.
El mandatario uruguayo calificó de “lastre” al Mercosur. «Lo que no puede ser ni debe ser (el Mercosur) es un lastre. No estamos dispuestos a que sea un corset en el cual nuestro país no se puede mover, y por eso hemos hablado con todos los presidentes de la flexibilización. Uruguay necesita avanzar, nuestro pueblo nos exige avanzar en el concierto internacional».
«Si nos hemos convertido en una carga lo lamento, lo más fácil es bajarse del barco» le contestó Fernandez.
Las reacciones en ambos márgenes del Río de la Plata no tardaron en aparecer. Los gorilas antiperonistas uruguayos vitorearon una vez más a Lacalle Pou. La primera vez había sido en su tour por todos los medios de Clarín. Si bien Uruguay pasó a ser de los peores países de Latinoamérica en combate a la pandemia, los medios hegemónicos argentinos, aliados del neoliberalismo, olvidaron al gobernante uruguayo. Hoy lo reflotan para hacerle críticas como tiros por elevación a Alberto Fernandez.
En Uruguay, de este lado del charco, lo primero que surgió en las redes fue un chovinismo berreta, un nacionalismo de segunda mano. Los cuadros de primera línea de la derecha autóctona junto con periodistas y figuras mediáticas salieron en twitter en una coreografía perfecta a decir “yo, uruguayo”.
Se despertó el más elemental antiporteñismo uruguayo que no sabe más de Argentina por la television y piensa que Chaco, Formosa y Tierra del Fuego son lo mismo que la Ciudad de Buenos Aires. Enseguida aparecieron los fantasmas de Jorge Battlle y su “los argentinos son una manga de ladrones del primero hasta el último”, o la crítica de José Mujica hacia Cristina Fernández de Kirchner cuando dijo al lado de un micrófono abierto: “esta vieja es peor que el tuerto (Nestor Kirchner)”.
Lacalle Pou cuida mucho sus palabras y las prepara. Por eso, haber elegido “lastre” no es una casualidad. Como así tampoco la reacción en redes de sus seguidores y una campaña con el hashtag #URUEXIT, haciendo juego con la campaña por la salida, que luego se concretó, de Reino Unido de la Unión Europea que se llamó Brexit.
Esta estrategia se enmarca en una semana donde Argentina salió del Grupo de Lima, donde el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea se pospuso para 2023, donde Uruguay cada día rompe récord de contagiados por covid-19.
La cortina de humo es perfecta y es calco de la táctica del Brexit, sumado a que este deseo ya lo había planteado Luis Alberto Lacalle, padre del actual Presidente y del Mercosur, en la campaña presidencial de 2009.
Ni lerda ni perezosa, la Academia Nacional de Economía, reducto del liberalismo a ultranza en Uruguay, salió a respaldar al gobierno. La Academia está presidida por María Dolores Benavente, abonada de los think tanks uruguayos y una de las alumnas preferidas de Alejandor Vegh Villegas, ministro de Economía en la dictadura por dos períodos.
Su vicepresidente es Ignacio de Posadas, quien fuera ministro de Economía y Finanzas entre 1992 y 1995, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle. El “Chicago-boy” Carlos Steneri, fue uno de los responsables de la negociación del canje de deuda tras la crisis de 2002, también integra el Consejo Directivo.
En 2005, al comienzo de la primera presidencia frenteamplista, Steneri fue designado Director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, cargo que ocupó hasta el 2010. Aquí vemos cómo el liberalismo ha impregnado al progresismo desarrollista y que la visión de la deuda sigue siendo monolítica, no acorde a los intereses nacionales.
En el diccionario de la burguesía uruguaya no existe la palabra integración. Simplemente hay que liberalizar las economías y el dios Mercado resolverá los desajustes del propio sistema, pero poco y nada se habla de las desigualdades.
La burguesía uruguaya es un caso interesante para estudiar. Nunca en la historia ha promovido siquiera una industrialización y un desarrollo productivo dentro de un marco capitalista, para el crecimiento del país. Siempre hemos sido furgón de cola, con resabios de un feudalismo colonial. El capitalismo uruguayo es deforme y dependiente.
Esta “suicida flexibilización” como bien apuntó Aram Aharonian, servirá para condenar cincuenta años más a Uruguay a ser un país agroexportador, donde se sucedan temporadas buenas y malas según las commodities. Si las materias primas van al alza, será un veranillo… que pronto será un invierno desolador cuando el precio de estas vuelvan a caer. Winter is coming…
Nicolás Centurión. Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
Lacalle lo logra: caída del 5,9% del PIB y aumento crítico del coronavirus
Las autoridades uruguayas estimaron la suspensión de las clases presenciales en todos los niveles de enseñanza hasta Semana Santa, mientras que el cierre de oficinas estatales y la cancelación de espectáculos públicos se extenderá hasta el 12 de abril de este año, como estrategia para disminuir los contagios de Covid-19.
Quizás el acto más reprochado fue tomar “la decisión contundente” sobre el eslabón más débil, porque todo lo que involucre a los niños, niñas y adolescentes tiene ese plus de protección que todos reclaman, pero la educación al igual que bares, gimnasios, termas, no mueven la aguja.
“Hemos tomado medidas que tienen como centro reducir la movilidad y una vez más la acción de Gobierno tiene necesariamente que estar acompañada por las conductas individuales”, dijo Lacalle. Con la exhortación «Quédate en tu burbuja» es la medida que sugiere a los ciudadanos sobre quedarse con su círculo o su núcleo familiar en sus hogares para actuar de “forma responsable” ante el nuevo brote de coronavirus.
La presencia de la cepa brasileña P1 del virus en siete departamentos uruguayos, la dupilcación de casos de Covid-19 en 24 horas, fueron razones de peso para que el Gobierno acordara las medidas nacionales en una reunión previa.
El telón de fondo de todo esto es la confirmación, por parte del Banco Central, de que la caída del producto interno bruto (PIB) el año pasado fue por demás importante, del 5,9 poor ciento, poniendo fin a 17 años de crecimiento, 15 de ellos bajo gobiernos del Frenbte Amplio. Pero incluso en este terreno hay que tener en cuenta las diferencias. Mientras muchos sectores sufrían duros golpes, el agropecuario y el de la construcción crecieron.
Duros golpes recibieron los sectores menos favorecidos en 2020, ya que, según cifras oficiales-en las que muchos no confían-, la pobreza subió casi tres puntos porcentuales y alcanzó a 11,6 por ciento de la población. El Ejecutivo ha rechazado expresamente en varias ocasiones la propuesta de brindar un ingreso transitorio de emergencia a sectores más amplios afectados por la crisis.
Cien mil personas habían caído en la pobreza en abril del año pasado, a apenas 15 días de decretada la emergencia sanitaria y a un mes del cambio de gobierno. La disparada del dólar (devaluación) mandó millones de pesos directamente de los bolsillos de ,los ciudadanos a las cuentas bancarias del sector agroexportador. Sí, a ese sector siempre lo cuida este gobierno y lo financian entre todos los uruguayos.
Obviamente, la pobreza afecta más a los hogares con jefatura femenina en todo el país, y más a las personas jóvenes que a las de mayor edad. La emergencia sanitaria fue un factor de mucha importancia para que se produjera el fenómeno. Sin embargo, no fue el único, ya que el Ejecutivo, respaldado por votos oficialistas en el Parlamento, dispuso una pérdida de salario real en el sector público, y que aseguró que habrá luego una recuperación, pero todavía no asumió compromisos sobre cuándo y cómo producirla.
La respuesta del primer mandatario -que reiteró en la rueda de prensa la actitud de acaparar el micrófono, resalta la prensa montevideana- fue que, si bien esperaba que las decisiones adoptadas fueran eficaces, no le correspondía a él, sino a los periodistas y la opinión pública, evaluar su oportunidad ni su suficiencia. Llamó la atención que no incluyera entre quienes deben opinar sobre el asunto a los científicos y especialistas en temas sanitarios.
Lacalle dejó en claro que es el que manda y no escucha ni a los asesores científicos y menos aún a alguien de la oposición. Por eso no extrañó que no dijera palabra sobre ampliar el diálogo y la búsqueda de acuerdos con organizaciones sociales y políticas. Parece que el presidente se toma muy en serio lo de no salir de su burbuja.
Una investigación de la Universidad de la República y la Asociación de Bancarios de diciembre del año pasado revelaba la existencia de cerca de 700 ollas populares y merenderos que, a fuerza de trabajo voluntario y ayuda silenciosa, trataban de paliar el hambre de miles y miles de personas que vieron severamente comprometida su alimentación durante el último año.
Sólo se refirió en una ocasión, genéricamente, al asesoramiento científico con que cuenta, pero sin mencionar al Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) relación que se ha tensionado en los últimos días, por la insistencia de los expertos en sugerir medidas que planteó el 7 de febrero (hace mes y medio) que no se adoptaron, y porque desde todos lados se le señaló públicamente al Ejecutivo que si no se hacía algo pronto para reducir la movilidad social seguirían produciéndose “muertes evitables”.
Esto último tiene un claro y considerable efecto sobre la opinión pública, ya que implica poner sobre la mesa una cuestión grave de responsabilidades políticas. Suspender la asistencia a los centros de educación y las actividades culturales siguen siendo los primeros recursos a los que se echó mano, ya que son medidas sin costos adicionales para el Estado o para los empresarios que lo apoyan.
El gobierno mantiene la cerrada negativa a que haya mayores aportes, por vía tributaria, de los grandes capitales y de quienes tienen mayores ingresos en el sector privado, y es obvia la carga ideológica en esta actitud, transparentada además por la referencia de Lacalle Pou a “las ramas de actividad representadas en el gobierno”.
El gobierno no aclara en qué se va a gastar el fondo coronavirus ni qué medidas se tomarán para garantizar la alimentación por esos tres días de los niños y niñas de las escuelas en la única decisión contundente que tomó el gobierno.
Esto no significa que la derecha y el gobierno se sientan acorralados, ya que siguen con su ofensiva a todo nivel: en el campo de la política, de la economía y de las ideas. Las luchas internas en la coalición de gobierno se van tensando por ahora, algo que no pueden disimular ya, ni siquiera en las conferencias.
El Presidente se dedica a explicar la nada misma, mientras la maquinaria comunicacional le inventa sentido a todo esto. Aún así, no es un gobierno derrotado sino todo lo contrario. Avanzan en el modelo de sociedad donde solamente entran unos pocos, cual urbanización privada.
Las conferencias semanales contienen signos poco improvisados, pensados para generar en el receptor un sentido determinado. Lacalle tiene un grupo de asesores que “couchean” cada paso que da, cada símbolo y representación con una intencionalidad política determinada, al punto de verse casi como un absurdo la reproducción y las similitudes con mandatarios como Mauricio Macri en la Argentina de 2015-2019.
Pero la última conferencia de prensa mostró otra cara del mandatario, y trajo a escena un caos generalizado que se vio en distintas oportunidades y bajo distintos signos corporales menos planificados a los usuales. La imagen del presidente tranquilo y decidido se vio afectada por una impronta corporal errática y de titubeo.
El movimiento excesivo de sus manos como efecto de reflejos nerviosos inconscientes, junto a su voz acelerada y sin las pausas normales de su oratoria dejaron ver un presidente no tan consolidado como intenta transmitir mediante símbolos canónicos habitualmente (como lo hizo por ejemplo en el discurso de un año de su gestión en el Parlamento), señala Ladiaria.
La consulta constante a los documentos escritos con las medidas adoptadas, también son señal de inseguridad, de decisiones tomadas con apremio y poco “digeridas”, y de incomodidad a la hora de anunciar las medidas. Una vez finalizados los anuncios, comenzaron las preguntas de los y las periodistas. a prensa montevideana observa tensiones entre el Presidente y el Ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, lo cual se refleja en los tonos de voz utilizados para referirse a él, la ausencia de miradas directas a su persona y el no nombramiento del mismo por su nombre en toda la conferencia. Por otra parte, a la hora de hablar de la vacunación fue Salinas quien tuvo que solicitar la palabra ya que el primer mandatario decidió no hablar de los éxitos del Ministerio de Salud Pública.También surgieron quejas ante la suspensión de algunas actividades, como las de Richard Sander, intendente de Rivera (limítrofe norte con Brasil) por los free-shop de ese departamento. Por otra parte, reclamos contra el mantenimiento del trabajo en ciertos sectores, como el de la Asociación de Funcionarios Judiciales, que definió un paro de 48 horas. o es seguro que la variante P1 del virus sea la única o la principal causa de que se haya acelerado la propagación de esta enfermedad en Uruguay, pero le ha servido a Lacalle para tomar resoluciones que no quiso adoptar una semana atrás, cuando ya era obvio que las tendencias conducían a la actual situación, sin que parezca que está reconociendo un error.
Falta mucho para que la vacunación mejore la situación sanitaria del país, pero todo indica que revertir sus efectos sociales será aún mucho más lento y difícil. El gobierno de la coalición derechista está empeñado en favorecer a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, en especial los del agronegocio exportador.
Luvis Pareja. Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
domingo, 28 de marzo de 2021
La cumbre del Mercosur y la (des)integración regional
La cumbre virtual del Mercosur que se realizará al cumplirse 30 años de la formación del bloque, el 26 de marzo, graficará el dislocamiento comercial de la región y el completo declive que atraviesa la asociación de los cuatro países que lo componen, cuyo comercio intrarregional está un 35% debajo del pico histórico de 2011. Las presiones por una flexibilización para permitir la firma de tratados bilaterales de libre comercio y por reducir los aranceles externos ilustran, más que rivalidades nacionales y diferencias ideológicas entre los gobiernos, las consecuencias sociales de la inserción colonial en el mercado mundial.
El brasileño Jair Bolsonaro, el uruguayo Luis Lacalle Pou y el paraguayo Mario Abdo Benítez llegan a este cónclave habiendo concertado una posición común por la flexibilización de las cláusulas del Mercosur que obligan a los países a negociar en conjunto todos los acuerdos de libre comercio con otras naciones o bloques comerciales. Hay una serie de tratativas con Canadá, India, Singapur o la Alianza del Pacífico, entre otras, que se encuentran trabadas, pero ello solo en parte se debe a las reticencias de Argentina, como revela que tras el aval de Alberto Fernández continúa empantanada la firma del acuerdo con la Unión Europea por los reparos que pone el capital agrario del viejo continente y los industriales sudamericanos -sectores que se verían perjudicados por una liberalización comercial y reducciones arancelarias.
Resulta que la esencia del Mercosur es un listado de aranceles comunes fijados sobre las importaciones exteriores, que llegan hasta alícuotas del 35% como en el caso de la industria automotriz. El planteo de eliminar o reducir significativamente estas barreras arancelarias, defendido abiertamente por Bolsonaro, es visto como un tiro de gracia para importantes sectores de la industria regional que aseguran que no pueden competir con la producción de otras latitudes. Hacia el encuentro del 26 fue publicado un comunicado conjunto de las representaciones patronales de los cuatro países (Unión Industrial Argentina, Confederación Nacional de Industria -Brasil-, Unión Industrial Paraguaya y la Cámara de Industrias del Uruguay) en el que se oponen a cualquier modificación inconsulta del Arancel Externo Común y el Régimen de Origen del Mercosur.
Los reclamos empresarios denotan una marcada primarización productiva de la región, volcada a la exportación de commodities: «nuestros países no aumentan su participación en la producción y exportaciones de manufacturas mundiales». El retiro de Ford de Brasil puso en primera plana esta tendencia. La propuesta patronal es sin embargo parasitaria, ya que además de sostener estos aranceles proteccionistas exigen que los gobiernos concreten ajustes fiscales para «ordenar la macroeconomía» y ganar competitividad a fuerza de nuevas reformas laborales contra las conquistas obreras.
Esto plantea un conflicto de intereses con los pulpos sojeros y ganaderos que dominan el comercio exterior en los cuatro países, y cuyas exportaciones se pretenden incrementar justamente con la firma de acuerdos de libre comercio. Esto vale aún para el gobierno de Alberto Fernández, que viró de posición respecto de las negociaciones con la Unión Europea, en el marco de toda una política económica orientada a obtener con la venta de soja los dólares necesarios para el repago de la deuda al FMI y el capital financiero. Es esta dinámica colonial lo que disloca el comercio regional, ya que todos los países compiten en la exportación de carnes y cereales a los mismos destinos. Es una muestra de que los problemas no se deben, como dijimos, a rivalidades nacionales, sino incluso a conflictos intercapitalistas dentro y fuera de los propios Estados.
Lo dicho se expresa más crudamente aún en los socios menores del Mercosur. A 30 años de la firma del Tratado de Asunción que le dio origen, el balance para Uruguay y Paraguay es lapidario: ambos registran un marcado déficit en la balanza comercial dentro del bloque, y en estas décadas han sufrido una fuerte contracción de su parque industrial (particularmente visible en las alimenticias) en beneficio de artículos producidos en Argentina y Brasil. Algo similar podemos observar respecto de la pendiente integración de Bolivia -en lo que insistirá Alberto Fernández en la cumbre-, ya que desde el acuerdo de «complementación económica» de 1997 lo único que comprensa el crecimiento del déficit es la venta de gas; es decir que en la nación del altiplano los beneficios son acaparados puramente por los pulpos petroleros.
No hay mejor muestra de estos 30 años de Mercosur para evidenciar la incapacidad de las burguesías nacionales en avanzar en una integración regional. De hecho, el comercio intrarregional nunca superó el 17% de las exportaciones totales de los países que lo componen, y actualmente representa apenas un 13%. Las devaluaciones sucesivas de monedas refuerzan el dislocamiento. Lo que se incrementó, en efecto, fue la mayor injerencia del imperialismo. Estados Unidos se valió de ese marco para imponer una política de seguridad coordinada por el Departamento de Estado (Ley Antiterrorista inclusive), y China se convirtió en el principal comprador de productos primarios y vendedor de manufacturas e insumos industriales. Los efectos recesivos de las trabas a las importaciones dispuestas por el gobierno argentino -por la sequía de las reservas del Banco Central- son expresión de esta dependencia. La flexibilización del bloque apunta en la misma dirección.
Otra conclusión importante del proceso de las últimas tres décadas es la debilidad de las burguesías industriales criollas, que carecen de la capacidad de motorizar un desarrollo productivo de las naciones de Sudamérica por su postración al imperialismo y su carácter de socios menores de un régimen de saqueo. La crisis capitalista agudiza la ausencia de inversiones, razón por la cual la competitividad solo busca incrementarse a costa de la flexibilización laboral, la devaluación monetaria y beneficios impositivos. Habla de una clase social parasitaria.
La única forma de avanzar en una integración regional real es romper con esta inserción colonial en el mercado mundial, lo cual requiere medidas de fondo que solo puede llevar adelante la clase obrera, como el desconocimiento de las deudas externas fraudulentas y la nacionalización de la banca y el comercio exterior, resortes fundamentales sobre los cuales desarrollar en común a la región. Es la perspectiva de la lucha por una federación socialista de América Latina. La rebelión del pueblo paraguayo y la enorme movilización popular contra el gobierno de Bolsonaro en Brasil (en el marco de una catástrofe sanitaria) muestran el hartazgo de las masas y un camino hacia adelante.
Iván Hirsch
sábado, 27 de marzo de 2021
Siempre es contra el oscurantismo...
Los fenómenos en una sociedad dividida en clases sociales con intereses antagónicos e irreconciliables, tiene como centro la interrogante.
¿Funcional a que proyecto de clase, que interés de clase esta en curso, y por lo mismo a quién beneficia?
La ideología, el método, la economía política se resume en un cuerpo teórico en continuo enriquecimiento, este es el marxismo leninismo.
Entiendo que estos aspectos asumen la centralidad de lo que vulgarmente he llamado "derramar ideología".
La comprensión del marxismo - leninismo tiene como piedra angular él método y este es necesario ponerlo al alcance de modo tal que admita un proceso de aprendizaje y este se construye en tanto intercambio.
Este fenómeno esta planteado en términos de la aplicación de la categoría de análisis:
Critica - autocrítica,
interrogante - respuestas,
objeto - sujeto,
abstracto - concreto.
La dialéctica es método en tanto y cuanto es teoría del proceso objetivo.
El estudio de los fenómenos de la realidad se basa en el conocimiento de las leyes de su desarrollo.
Todos los principios y todas las leyes del materialismo dialéctico tienen importancia metodológica.
El perfeccionamiento de la dialéctica como método guarda relación con su desarrollo como teoría: a medida que la dialéctica refleje, en sus principios y leyes, con mayor exactitud, profundidad y plenitud el objeto que estudia, más perfecta y eficaz será como método de conocimiento y transformación revolucionaria de la realidad.
La dialéctica como sistema lógico.
Los elementos del sistema lógico de la dialéctica se dividen en tres: rasgos, principios y leyes.
Los rasgos son: la materia, el vínculo, la relación, el movimiento, la conciencia, el espacio y el tiempo.
Los principios son:
1) el principio de la unidad material del mundo.
2) el principio del reflejo.
3) el principio del desarrollo.
4) el principio de la unidad de lo abstracto y lo concreto en el pensamiento teórico científico.
Las leyes:
1) ley de la unidad y lucha de contrarios
2) ley dé la transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos
3) ley de la negación de la negación.
La formación de la mujer/hombre nuevo tiene como aspecto fundamental la más hermosa de todas las tareas, alumbrar y ayudar a organizar el salto de calidad. Es la negación de un modo de producción perimido que condena a los explotados y a la misma existencia del planeta.
Osbaldo Zuñiga
Búsqueda y sentido / Razón de ser
Examinar los problemas que constituyen lo específico de la teoría del conocimiento hace centro en los problemas del conocimiento, sus leyes, las vías, el contenido y la forma del conocimiento, la verdad, la práctica social como base y objeto del conocimiento.
Todo ello refrendado en función del criterio de la verdad.
En una sociedad dividida en clases sociales antagónicas e irreconciliable, la filosofía deja de ser búsqueda para transformarse en filosofía de la praxis y la praxis es la lucha de clases.
Osbaldo Zuñiga
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




