jueves, 21 de mayo de 2020

Brasil ya es el tercer país con más infectados por Covid-19 del mundo




Y se acerca al colapso sanitario

Brasil se ha convertido en el tercer país con mayor cantidad de contagiados en el mundo, sólo por debajo de Estados Unidos y Rusia. Llega casi a 19 mil muertes y casi 300.000 infectados por el virus Covid-19. La flexibilización de la cuarentena solo ha sido un disparador de contagios, llevando a los Estados de San Pablo, Rio de Janeiro y Amazonas al borde del colapso sanitario. Filas de hasta 1.000 personas en los centros de salud para poder ser revisados ante síntomas de la enfermedad, es el panorama actual en el gigante de América.
El nivel de impacto de la pandemia ha sumergido al gobierno de Jair Bolsonaro en una crisis interna, con el cambio de dos ministros de salud en menos de dos meses (cayeron Henrique Mandetta y Nelson Teich, este último sustituido por un general). Esto ha potenciado la crisis brasileña, marcada por un hundimiento económico y una proliferación de pedidos de impeachment en el parlamento, así como por el avance de investigaciones en la Corte Suprema, que podrían culminar en una destitución del mandatario. Bolsonaro intenta evadir esta situación reforzando el poder de las Fuerzas Armadas dentro del gabinete y por medio de un pacto político con el llamado “centro” político.
La crisis sanitaria se combina con medidas de ajuste para hacer pagar la crisis a los trabajadores. Hay más de 7 millones de personas con reducción salarial o suspensión de los contratos de trabajo.
Como venimos denunciando, los gobernadores estan siendo cómplices de la política antiobrera y antipopular que desarrolla Bolsonaro. Pero además, frente a la línea anti-cuarentena del gobierno federal se han limitado a practicar medidas de aislamiento social completamente limitadas. Eduardo Leite (PSDB), gobernador de Rio Grande do Sul, provocó una disparada de contagios debido a su “flexibilización sustentable” de la cuarentena (https://prensaobrera.com/internacionales/70242-brasil-rio-grande-do-sul-ante-el-riesgo-de-un-colapso-del-sistema-de-salud ) y su mapeo de la región sur, otorgándole beneficios a los empresarios y llevando al colapso el sistema de salud en algunas ciudades.
Manaos, la capital del Amazonas, tiene la tasa más alta de mortalidad por coronavirus de todo Brasil. En el último mes los casos aumentaron 1000% superando los 20.000 infectados y las 1.400 muertes. Lo que hay que remarcar es el negociado por parte del gobernador Wilson Miranda Lima (Partido Social Cristiano), representante de la iglesia cristiana, realizando la compra de 28 respiradores para el sistema de salud, pagando por los mismos 361% más de lo que cuestan en el mercado nacional e internacional.
Es increíble la falta de empatía de los gobernantes ante una pandemia que está llevando muerte y caos a un población golpeada por la falta de infraestructura en el sistema sanitario, como en el caso del estado del Amazonas, en donde las comunidades indigenas vienen siendo muy afectadas por las altas condiciones de insalubridad en las que habitan.
Uno de los mayores desafíos que tienen por delante los trabajadores brasileños es cómo van a frenar los despidos en masa que se vienen sucediendo. Un escenario complicado es el que tiene el norte del país, dada su participación en actividades petroleras, hoy paradas, con anuncio de despidos en las empresas tercerizadas como pasa en las plataformas de Petrobras.
En medio de este escenario crítico, está ausente una medida de acción general por parte de la CUT. Y el PT se ha limitado al anuncio de la presentación de un pedido de impeachment, en la línea de buscar un relevo político patronal a Bolsonaro.
Necesitamos un plan de lucha, en la perspectiva de la huelga general, para que la crisis no la paguen los trabajadores y para echar a Bolsonaro-Mourao y todo el régimen corrupto.

Matías Grandia
desde Rio Grande do Sul

miércoles, 20 de mayo de 2020

La vacuna contra el Covid-19, la guerra comercial y los monopolios farmacéuticos




Los anuncios del laboratorio Moderna y las pujas en el sector

La prolongación de la pandemia del coronavirus ha despertado una gran inquietud por el desarrollo de una vacuna. La noticia del laboratorio norteamericano Moderna sobre éxitos en sus primeros ensayos tuvo gran repercusión y disparó sus acciones. Sin embargo, el proceso será largo (los más optimistas no creen que haya resultados antes de fin de año) y tortuoso, dado que aparece cruzado por el parasitismo del capital y los choques entre las grandes potencias.
El laboratorio Sanofi, de origen francés, desató una gran reacción negativa cuando su director, Paul Hudson, afirmó que en caso de alcanzar la vacuna le daría prioridad a los Estados Unidos, dado que su gobierno aportó 30 millones de dólares a un proyecto que llevan a cabo con la británica Glaxo. La Unión Europea impulsó una demagógica campaña para considerar a la vacuna como un “bien público”, en tanto que el gobierno francés llegó a decir que el asunto debía dejarse “fuera de las leyes del mercado” (La Nación, 15/5). El recule de Sanofi fue solo aparente. Uno de sus directores les recordó a los europeos que habrá vacunas para todos “si los europeos trabajan con la celeridad de los norteamericanos" (ídem).
Este episodio sirve para poner la lupa sobre el financiamiento de las investigaciones médicas. Los grandes monopolios se asocian a los Estados, o mejor dicho, recurren a éste para que financie la investigación en las etapas más riesgosas y sólo empiezan a invertir en la recta final, cuando el beneficio aparece asegurado (Euronews, 29/4). El multimillonario Bill Gates, que patrocina una fundación relacionada, reconoció este parasitismo al decir a una importante revista médica (la New England Journal Medicine) que “es necesario que los gobiernos pongan los fondos porque los productos para la pandemia son inversiones de muy alto riesgo; el financiamiento público minimizaría los riesgos para las empresas farmacéuticas y ayudaría a que se metieran en este tema con los dos pies”. Las vacunas pesan poco dentro de las cifras de negocios de las farmacéuticas: “apenas 35.000 millones de dólares sobre un total estimado en 1,2 billones de dólares anuales” (La Nación, ídem). Solo cuatro de las 20 farmacéuticas más grandes tienen una unidad de investigación de vacunas (Euronews, ídem).
Sin embargo, estos monopolios patentan luego los descubrimientos y venden los productos a los Estados y a los consumidores a altos precios. La investigación de la Zolgensma (para la atrofia espinal), de Novartis, que se vende a 2 millones de dólares por pieza (se lo conoce como “el fármaco más caro del mundo”), fue financiada en su etapa preliminar por una fundación sin fines de lucro, que luego le vendió la patente a una pequeña empresa comprada por el laboratorio en cuestión (Euronews, ídem). Cabe agregar aquí que los grandes monopolios “dedican más dinero a adquirir pequeñas empresas que tienen medicamentos en fase de investigación avanzada que a investigaciones propias”, según una encuesta de la Radio y Televisión de Suiza (ídem).
Mientras estos monopolios hacen ganancias multimillonarias, las masas se ven privadas del acceso a medicamentos esenciales para su salud.
En lugar de una coordinación global para encontrar una vacuna, el capital nos ofrece una carrera entre los Estados y monopolios. Trump ha lanzado la “Operación Warp Speed” con el objetivo de hallar la vacuna para fin de año. Puso al frente de la misma a uno de los directores del laboratorio Moderna, Moncef Saloui, lo que ha despertado denuncias por un posible conflicto de intereses. En el Reino Unido, la Universidad de Oxford (que junto al Imperial College de Londres, recibió 47 millones de libras de financiación) arribó a un acuerdo de licencia con la farmacéutica AstraZeneca para la fabricación de la vacuna.
La cuestión de la vacuna contra el Covid-19 está provocando disputas entre los Estados. En la reunión virtual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene lugar este lunes y martes, la Unión Europea impulsaría algún tipo de patente libre, que posibilite que varias empresas y gobiernos puedan meterse en el tema, en tanto que Estados Unidos, Reino Unido y Suiza se opondrían a dicha posibilidad.
En medio de este escenario de choques, el gobierno norteamericano acusó a China de realizar espionaje para obtener información sobre la vacuna. Forma parte de la batería de ataques de Turmp, que habla del “virus chino” y acusó a la OMS de ser “una marioneta” de Beijing. Por eso, argumenta, evalúa dejar de aportar a dicho organismo. Es la continuidad de la guerra comercial y del agravamiento de las tensiones sino-norteamericanas en el cuadro de la pandemia.
China, por su lado, contragolpea desembolsando más fondos para la OMS y acelera su propia carrera para alcanzar la vacuna.
Así como las presiones empresarias para flexibilizar (o levantar) las cuarentenas muestran cómo el capital antepone sus negocios a la salud de la población, la cuestión de las vacunas muestra al capital como un bloqueo al desarrollo de la ciencia y la técnica.
Estas deben ser liberadas de ese corset, por el bien de la humanidad.

Gustavo Montenegro

martes, 19 de mayo de 2020

Avalancha de quiebras y desempleo récord en Estados Unidos




Bajo el fantasma del crack del 29

La Reserva Federal estadounidense acaba de alertar sobre el peligro de una recesión prolongada. Esto termina por echar por tierra el optimismo compartido por representantes del establishment internacional que hablaban de un fenómeno pasajero y auguraban una pronta recuperación, una vez concluida la pandemia. El derrumbe actual es atribuido, según su óptica, a la emergencia sanitaria, omitiendo que la economía mundial ya transitaba a una recesión antes del estallido del coronavirus.
Las declaraciones últimas de la Fed se suman a otras como la de Martin Wolf, columnista del Financial Times, o el economista Nouriel Roubini, que advierten sobre la envergadura de la crisis y la perspectiva de una depresión mundial. La desocupación de EE.UU. pasó del 4 a casi el 15%. Hay quienes señalan que incluso es engañosa pues un 30 por ciento de los aspirantes a recibir la solicitud de desempleo no pudieron acceder al beneficio por distintos motivos. De modo que la cifra podría escalar hasta el 25%, un porcentaje similar al crack del 29. Pero lo que en esta última crisis recién ocurrió luego de 4 años (el pico de desempleo se alcanzó en 1933), ahora se produjo en apenas pocas semanas.
El presidente del Banco Central estadounidense, Jerome Powell, exhortó a la Casa Blanca y al Congreso a tomar más medidas para evitar un daño económico profundo. Las declaraciones de Powell surgen un día después de que la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, develara una propuesta de paquete de ayuda de 3 billones de dólares para pequeñas empresas, gobiernos estatales y locales y otras entidades agobiadas. Ese paquete es adicional a otro de 3 billones de dólares aprobado previamente. La Fed ha tomado sus propias medidas, al reducir las tasas de interés a casi cero y al crear varios programas crediticios. A pesar de ello, funcionarios del gobierno de Donald Trump han dicho que prefieren esperar a ver cómo surten efecto los paquetes de ayuda anteriores.

Panorama

Lo cierto es que los miles de millones de dólares destinados al rescate empresario no lograría impedir la defunción de muchas empresas. Las solicitudes de empresas amparadas en el Capítulo 11 de la ley federal de quiebras de Estados Unidos aumentaron significativamente en marzo y muchas más están contemplando la posibilidad de declararse en bancarrota. Las compañías que se vieron obligadas a cerrar o reducir sus actividades a causa de la cuarentena tienen perspectivas inciertas sobre cuándo regresarán a la normalidad. Incluso los propietarios que están recibiendo préstamos de emergencia y subvenciones no están seguros de que esa ayuda sea suficiente.
Entre las compañías más vulnerables están miles de restaurantes y tiendas minoristas que cerraron, muchos de ellos hace más de un mes. Algunos restaurantes han podido obtener un poco de ingresos al servir alimentos para llevar y para entregar a domicilio, pero incluso ellos tienen problemas financieros. Las tiendas minoristas pequeñas e independientes, incluyendo aquellas que también venden en línea, corren un riesgo similar. Las compañías petroleras medianas o pequeñas, cuyos ingresos se vieron muy afectados tras el desplome en los precios del crudo, también están limitadas financieramente.
Pero tampoco escapan a este panorama las grandes corporaciones, entre ellas las cadenas de tiendas minoristas. JCPenney, la cadena de tiendas departamentales más icónica de Estados Unidos, se declaró en bancarrota este viernes 15 de mayo, ya que no pudo superar la crisis económica por la pandemia de coronavirus. La compañía tiene más de 800 establecimientos y casi 85.000 empleados en los Estados Unidos, según reportó el New York Times. La curva descendente ya venía con anterioridad al coronavirus. Las ventas en la compañía cayeron anualmente desde 2016. En 2020, sus aproximadamente 800 locales son menos de una cuarta parte de los que tenía en 2001. Penney se une a la cadena de tiendas de lujo Neiman Marcus (con 14.000 empleados), J. Crew y Stage Stores para solicitar la reorganización por bancarrota, precedidas a finales del año pasado por otro gigante minorista como Sears. En la picota se encuentra Macis, otras de las cadenas emblemáticas de EE.UU.
Avianca, la segunda aerolínea de América Latina, a su turno, solicitó acogerse a la ley de bancarrota en Estados Unidos para reorganizar su deuda. Recientemente informó que 14 mil de 20.000 empleados fueron licenciados sin goce de sueldo. En la cuerda floja se encuentran otras compañias aéreas estadounidenses, lo que se extiende a la propia Boeing, que acaba de recibir un rescate del Estado yanqui.
La empresa minera de carbón privada más grande de EE.UU. Murray Energy, se declaró en quiebra cuando todavía no se había desatado el brote. Esto deja a 17.000 trabajadores en riesgo de perder sus empleos. Una de las líderes mundiales en el alquiler de autos, Hertz, a su turno, está al borde de la quiebra y pende de un hilo su continuidad en función de un arreglo de último momento con sus acreedores. La Liga Profesional de Fútbol Americano (XFL) se transformó en la primera "víctima" deportiva de la pandemia de coronavirus en Estados Unidos, luego de declararse en bancarrota el lunes. La XFL, que contaba con el respaldo de la WWE (cadena de medios y entretenimientos relacionada principalmente a la lucha libre), había suspendido sus operaciones y despedido a gran parte de su personal el viernes.

Perspectivas

El horizonte que se abre es una avalancha de quiebras sin precedentes. De 2008 a 2010, durante la Gran Recesión y el periodo subsiguiente, se presentaron más de 160.000 declaraciones de bancarrota, según datos recopilados por el sistema judicial federal. Esto va más lejos.
Pero esta vez la situación es más grave y afecta a un universo muy extendido de empresas que ya estaban abrumadas con altos niveles de deuda antes del virus. Esto incluye también a reconocidas corporaciones. El nivel de deuda de las corporaciones norteamericanas equivale al 75% del PBI del país, batiendo el récord establecido en 2008. De las grandes empresas, las más comprometidas por su nivel de deuda son las del sector automotriz, de hotelería y del transporte, industrias a las que el virus les pega de lleno.
Escondidos dentro ese mercado de 16 billones de dólares de deuda corporativa, se encuentran las denominadas empresas zombis. Esas empresas son el resultado natural de largos períodos de tasas de interés casi negativas, que empujaron a los inversores a buscar desesperadamente productos de deuda que ofrecieran altos rendimientos, con altos riesgos. Las empresas zombis representan el 16% de todas las que operan actualmente en la Bolsa de Estados Unidos, y más del 10% en Europa, según el Banco de Pagos Internacionales, el banco central de los bancos centrales. Y predominan sobre todo en el sector de las commodities, como la minería, el carbón y el petróleo.
Los síntomas de sobrecarga de deuda se están multiplicando al ritmo de propagación del coronavirus, sobre todo en la industria del transporte y el entretenimiento, el sector automotriz, y lo que es peor, en la industria petrolera, atenazada por el temor a que el virus provoque un desplome de la demanda y un excedente de producción. El precio del crudo cayó a precios negativos. Las petroleras necesitan un umbral de por lo menos 30 dólares para poder subsistir.
Naturalmente, esta ola de quiebras va a traer como consecuencia una mayor concentración. La excandidata demócrata a la presidencia, Elizabeth Warren, presentó una ley malograda porque no llegó a aprobarse, prohibiendo que la ayuda que diera el gobierno a las empresas fuera utilizada para la compra de otras compañías en aprietos. Ni qué hablar que estas tendencias a una concentración auguran una política más agresiva con sus rivales del exterior y por lo tanto una escalada mayor en la guerra comercial hoy reinante a nivel global.
Por otra parte, la crisis corporativa puede transformarse en una crisis bancaria, con lo cual se reproduciría el escenario de 2008 en que crujió el sistema financiero. Por lo pronto, la quiebra de las petroleras golpeará a los mayores bancos de EE.UU. El desplome del crudo pone en riesgo la devolución de 120.000 millones de euros. Las cuatro mayores entidades norteamericanas, JP Morgan, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo, han invertido cada una de ellas más de 10.000 millones de dólares sólo en el 2019 en el sector del fracking petrolero. La caída del precio ha puesto de repente al desnudo la fragilidad del boom del petróleo no convencional de EE.UU.
La crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales ya se abría paso en la economía previo al virus. Esto vale especialmente para el sector energético. Según Moody’s, el 91% de las quiebras empresariales estadounidenses en el último trimestre del año pasado tuvo lugar en el sector del petróleo y del gas. El año pasado, las firmas del fracking no pudieron pagar 26.000 millones de dólares de deudas.
Ahora la situación está fuera de control. La consultora Rystad Energy estima que incluso si el barril recuperara los 20 dólares, 533 firmas estadounidenses del petróleo podrían declararse insolventes en el 2021. Pero si los precios se quedan en 10 dólares, podría haber más de 1.100 quiebras, prácticamente la totalidad de las compañías. El problema viene de lejos, porque estos últimos años las perforadoras se han dedicado a sacar oro negro sin alcanzar la rentabilidad. En la última década las firmas del sector han tenido un flujo de caja negativo.
Además están los gigantes energéticos, más diversificados, que han empezado a tomar recaudos. Chevron ya anunció a finales del año pasado que provisionará hasta 10.000 millones, aproximadamente la mitad de ellos vinculados a los activos de gas de esquisto, al reconocer que no será rentable a corto plazo. Royal Dutch Shell admitió que la caída del precio del petróleo supondrá un deterioro de 2.000 millones en sus cuentas, mientras que Britisth Petroleum, que había planeado vender sus activos de Alaska para aliviar sus aprietos financieros, tropezó con trabas por parte de los bancos para consumar dicho traspaso.

Conclusión

El espejo donde hay que mirar el actual colapso ya no es la crisis financiera de 2008 sino la del 29. E incluso con sus premisas agravadas. El panorama de la primer potencia capitalista nos da una radiografía descarnada de la totalidad del capitalismo y la declinación y agotamiento irreversible del actual régimen social. El rescate en curso al capital -mientras se somete a los trabajadores a sacrificios y privaciones inauditas- no va a evitar un escenario de quiebras masivas. Esta catástrofe económica y social -y agreguemos sanitaria- plantea en forma perentoria la necesidad de una reorganización integral de EE.UU. y del planeta sobre nuevas bases sociales. Esta tarea está reservada a la clase obrera, acaudillando a toda la población afectada dramática y brutalmente por la bancarrota capitalista.

Pablo Heller

El trabajo es productivo, no el capital

Los factores de la producción en la economía son tres: 1º) la tierra por su fertilidad; 2º) el capital por las decisiones de inversión y, 3º) el trabajo que transforma unos productos en otros. Cada uno de ellos es productivo y su combinación constituye la colaboración o cooperación para la producción de “bienes y servicios”. Todos son importantes, pero el decisivo es el capital, porque sin él no habría inversión en la tierra, ni proceso productivo alguno y el trabajo no tendría medios en los cuales desempeñarse.
Palabras más palabras menos, esto es lo que se enseña en todas las instituciones secundarias y terciarias (Ciencias Económicas de las universidades), como la estructura básica de la economía “moderna” e inicio de la comprensión de cómo funciona el sistema. Es el sentido común llevado a argumento “serio” irrefutable.
Pues bien, la actual pandemia ha venido a desmoronar tal “sentido común” y en convertir en falaz su “serio” argumento justificatorio. Diarios, noticieros televisivos y radiales, revistas especializadas, etc. titulan sus notas e informaciones siguiendo una pauta común: el coronavirus ha puesto a los gobiernos en el mundo ante la encrucijada de enfrentarlo con las medidas que eviten o disminuyan su propagación, mediante el aislamiento social, cuarentenas rigurosas, prevenciones generales, etc. dejando que la “economía” se hunda por la obligada ausencia de los trabajadores en las empresas salvo la producción esencial como alimentos, medicamentos, transporte, comunicación, salud, etc. o sostener la actividad económica y aún estimularla, adoptando medidas sanitarias de tiempos “normales” La disyuntiva es: ¿salud de la población o economía de las empresas?
No importa que la disyuntiva sea falsa, así está planteada por medios masivos de comunicación y redes digitales, apoyada y estimulada por ciertos grupos corporativos pretendiendo que se ha exagerado en la peligrosidad del contagio y, además, en que “paralizar” la economía llevará a una enorme recesión cuyas consecuencias serían más dramáticas y de mayor gravedad, que las que produciría la propia pandemia. “La economía no puede parar”; “la producción debe seguir”; “una epidemia no es motivo para el cese de las actividades”; “el desempleo que seguramente provocarán las medidas sanitarias serán de una consecuencia catastrófica”; etc. etc.
Pero ¿cómo? ¿No era que el capital y la tierra son ellos mismos productivos? ¿Por qué sus propietarios no los ponen a producir, por qué no hacen que se “muevan” y produzcan? - ¿Dónde están los robots? ¿Dónde las cadenas automáticas de montaje? ¿Dónde está la famosa eliminación de los trabajadores en la producción fabril capitalista? ¿Y los empleos “virtuales” y/o “digitales” que reemplazarían a los “obreros fabriles”? Ha quedado desnuda la falsedad empresarial y la de sus apologistas: ¡sólo el trabajo es productivo! Sólo el trabajo produce: las cosas por sí mismas no producen ni consumen. Maquinarias, materias primas, materias auxiliares, instalaciones, bienes muebles, rodados, cadenas de montaje, sin el trabajo de los asalariados nada pueden ni nada hacen. Tampoco producen ni el dinero ni los papeles llamados “activos” financieros. “El trabajo es la levadura que, echada al capital, lo hace entrar en fermentación”, decía Marx. (Grundrisse; Siglo XXI Editores; 1971; I; p. 238).
Siempre era evidente que la sociedad se sostiene, produce y se renueva, por la actividad de los trabajadores asalariados, pero esta verdad incontrovertible fue y es opacada en su transparencia y nitidez diaria, por el “sentido común” que es una elaboración de los capitalistas transmitidas por sus empresas de difusión ideológica y política que hacen llamar “periodismo”. Todos los miembros trabajadores de la sociedad desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche, sólo tenemos contacto entre trabajadores; fábricas, negocios, transporte, alimentos, comunicación, entretenimientos, educación, salud, etc. etc. todo, absolutamente todo, lo hacemos los trabajadores, componemos una sola clase: ¡la de los trabajadores asalariados! Los propietarios jamás aparecen ni son conocidos por los trabajadores en cada empresa. Pero son ellos, sin embargo, quienes se llevan los resultados de nuestro trabajo, se apropian del trabajo ajeno, acumulan a costa del trabajo social. Va siendo hora de terminar con esta desigualdad flagrante e indignante al mismo tiempo, que constituye sin dudas una enorme carga económica impuesta a la sociedad la de esta fracción ociosa y licenciosa.
O no es indignante que el dueño de Techint. Paolo Rocca afirme: Cómo vamos a pagar sueldos a empleados que no trabajan? Al Signore le parece lo más natural del mundo que sí él, que no trabaja, nunca trabajó ni trabajará, se “pague” con la apropiación de las ganancias y de los subsidios estatales sin haber producido absolutamente nada, sin haber contribuido al proceso productivo real, o sea sin “ganarse el pan con el sudor de su frente”. El descaro impune del Sr. Rocca muestra con elocuencia que el ocio, el derroche y los argumentos falaces para justificarlos, son formas particulares de la apropiación de la riqueza socialmente producida por quienes no trabajan pero mandan. Ahora sí se ha vuelto visible y contundente: no es la posesión de un patrimonio dinerario ni de la tierra lo que vuelve rico a sus propietarios, y pobres a los trabajadores, sino el control déspota sobre el trabajo de estos últimos; uno es el que “manda” por ser dueño y otro es quien obedece y trabaja por no ser dueño.
Estamos en el tiempo en el que la clase trabajadora asalariada va tomando conciencia, demasiado lentamente quizás, de que toda la riqueza que produce no tiene sentido de que sea apropiada por la clase propietaria no-trabajadora pero sí dilapidadora; al volverse conscientes los trabajadores de que son los únicos productores en sostener una pequeña casta innecesaria de ociosos e inútiles que no producen, el capitalismo ha entrado a sobrevivirse, históricamente, en una existencia lábil y puramente negativa (especulación financiera; violaciones jurídicas, desprecio constitucionales; armamentismo; invasiones; usurpaciones, guerras devastadoras; etc.) y hasta artificial como base del proceso social de producción. Ha llegado el momento de que los trabajadores asalariados del mundo ¡despierten y se unan!

Fernando Hugo Azcurra1
Economista. Ex-docente e investigador Universidad Nacional de

domingo, 17 de mayo de 2020

Brasil, en medio de una crisis explosiva




El presidente brasileño y el ministro de salud renunciante, Nelson Teich

La salida del ministro de salud, en el apogeo del Covid-19.

La renuncia del ministro de salud brasileño, Nelson Teich, a menos de un mes de su designación en el cargo, se encuentra marcada por la crisis política y sanitaria. Su salida del cargo ha sido tan tumultuosa como la de su predecesor, Henrique Mandetta, quien fue destituido por el presidente Jair Bolsonaro debido a que no se encuadraba en su línea anti-cuarentena.
El ministro renunciante insinuó que uno de los motivos de su apartamiento corresponde a sus diferencias con Bolsonaro respecto al tratamiento de los pacientes con Covid-19 (uso o no de la cloroquina). Pero además, Teich venía siendo menoscabado en sus funciones, dado que Bolsonaro fue copando el ministerio con militares y no informaba previamente al ministro de normas de enorme impacto sanitario (como la habilitación de peluquerías y salones de belleza).
En reemplazo de Teich, Bolsonaro ha designado al general Eduardo Pazuello. El reforzamiento del poder de los militares, así como la búsqueda de un pacto con el llamado “centro” político (vía cargos y fondos federales), aparecen como las dos apuestas políticas con las que el gobierno busca evitar su caída, en momentos en que se multiplican los pedidos de impeachment y avanzan las investigaciones de la Corte Suprema en su contra, tras las denuncias del exministro de justicia, Sergio Moro. Por estos días convulsivos, Bolsonaro intenta bloquear la difusión del video de una reunión de gabinete, que según el renunciante ministro, probaría el intento del presidente de copar la Policía Federal. La situación brasileña se caracteriza por amenazas golpistas y autogolpistas.

Catástrofe sanitaria

Brasil superó los 14 mil muertos y los 200 mil infectados al momento de la renuncia de Teich. Sin embargo, las cifras serían aún mayores, debido a la subnotificación de casos y a un sospechoso aumento de muertes por enfermedades conexas, como la neumonía, lo que estaría indicando una adulteración de datos para encubrir las verdades proporciones del Covid-19. Algunos creen que los muertos serían ya 25 mil.
La pandemia parece fuera de control, con un sistema sanitario desbordado en al menos seis estados (Amazonas, Pará, Ceará, Pernambuco, Maranhao y Rio de Janeiro), según la denuncia del presidente de la Confederación Nacional de Salud de Brasil. Las fosas comunes en el cementerio de Manaos, estado de Amazonas, son el registro más escalofriante de la catástrofe.
La criminal cruzada contra las medidas de aislamiento social, por parte de Bolsonaro, han incluido decretos que consideran como actividades esenciales a la industria, la construcción civil, las peluquerías e inclusive los salones de belleza. Con estas medidas, busca abanderar a una burguesía malhumorada por la crisis.
Los decretos han abierto una fuerte crisis política con los gobernadores y la Corte Suprema, que avalan las cuarentenas -aunque completamente limitadas, y que se van flexibilizando al calor de las presiones empresarias.
El desastre sanitario se combina con un ataque sobre las masas. Hay más de 7 millones de trabajadores con reducción salarial o suspensión de contratos de trabajo. El Congreso se apresta a considerar una medida que convalida esta situación, al tiempo que habilita exenciones impositivas para las grandes empresas. La medida cuenta con el aval de un sector de la burocracia sindical (Fuerza Sindical, UGT).
Las tentativas oficiales de rescate al capital chocan con la envergadura de la crisis. Un informe para clientes del Deutsche Bank advierte que el país ingresará en la peor recesión de su historia. Augura una contracción del PBI del 6% para este año y 2% para el próximo. Señala que el déficit primario llegaría al 8,8% del PBI para 2020, con una deuda de al menos el 90% del producto bruto (Brasil 247, 12/5). El real se ha devaluado hasta casi tocar las 6 unidades por dólar, pese a la intervención del Banco Central, que ha quemado muchísimas reservas que sólo sirven para financiar la fuga de capitales. Mientras tanto, el derrumbe de los precios del petróleo hace mella en Petrobras, que acaba de presentar pérdidas en el último trimestre por 50 mil millones de reales (Carta Capital, 15/5). En este escenario, crecen los rumores de una salida del “superministro” de Hacienda, Paulo Guedes.

Fuera Bolsonaro-Mourao y todo el régimen corrupto

La dirección del PT ha anunciado que presentará un pedido de impeachment en el parlamento, que sería acompañado por el Psol y algunos movimientos sociales. Coloca en el centro de su intervención el terreno institucional, mientras alienta acuerdos políticos con sectores de la derecha, bajo el argumento de conformar un frente amplio contra Bolsonaro. Frente a la aguda crisis social y económica, en tanto, no hay un planteo de lucha por parte de la CUT.
La lucha por echar al gobierno debe tener como protagonista al movimiento obrero y popular. En esa perspectiva, señalamos la necesidad de un plan de lucha, en la perspectiva de la huelga general. Nuestro planteo de “Fuera Bolsonaro-Mourao y el régimen corrupto” apunta a la caída del actual mandatario, al tiempo que sale al cruce de los posibles relevos patronales. La denuncia del vice, Hamilton Mourao, es crucial, dado que se trata de un hombre fuertemente ligado a las fuerzas armadas, que vienen ganando influencia política desde el golpe de 2016.
En oposición al régimen corrupto, planteamos la necesidad de una asamblea constituyente libre y soberana que reorganice el país sobre nuevas bases sociales.

Gustavo Montenegro

Uruguay: La “normalización” criminal del gobierno debe ser frenada

A 45 días de la asunción, y a un mes de la declaración de la crisis sanitaria el gobierno multicolor ha dejado en evidencia su incompetencia, no sólo en lo referente a la propagación del COVID19, sino fundamentalmente en el cuidado de la vida de la población del país. Pero se trata de una incompetencia que no tiene nada que ver con lo inédito de la situación, el paso de mando o con ciertas carencias técnicas, sino que se explica por su carácter de clase y el desprecio que expresa sobre las masas pobres y explotadas. Por ese motivo desde el inicio, su orientación y principal preocupación no ha sido la salud pública y la vida de las personas, sino la continuidad del funcionamiento de la economía. Esta jerarquización del gobierno, no es otra que la lógica capitalista del funcionamiento de la sociedad, pues el capital precisa movilizar las mercancías para producir y realizar la extracción de la plusvalía. La paralización, como lo ha demostrado históricamente la acción colectiva de los trabajadores, siempre atenta contra sus intereses. Por esto, lejos de optar por garantizar las necesidades básicas de existencia al conjunto de la población e imponer una cuarentena general para combatir el virus, que implica una cierta centralización y planificación estatal de la economía, el gobierno ha adoptado una orientación de continuar como si nada sucediera, favoreciendo así a distintos sectores empresariales y del gran capital que incluso se benefician y lucran en el marco de una brutal epidemia y crisis social.
De conjunto, los multicolores han profundizado una política de transferencia de ingresos desde los trabajadores, con la devaluación, los tarifazos y el aumento de los impuestos al consumo (para tarjetas) y el impuesto a los funcionarios públicos, hacía las arcas de los distintos sectores capitalistas y del Estado. Lejos de haberse detenido, la epidemia comienza a extenderse a todos los departamentos y en Montevideo se comienza a registrar una expansión desde los barrios ricos a los barrios obreros y pobres, así lo evidencian los datos del propio Ministerio de Salud Pública sobre los focos de contagios, datos que hasta el más ingenuo puede darse cuenta que constituyen un sub registro de la cantidad real de infectados, producto de la negativa a realizar test masivos de forma organizada al conjunto de la población. Los contagios y la posterior cuarentena de sectores enteros de centros de salud pública como el Hospital Vilardebó y el Hospital Maciel muestran la completa ineptitud y/o desidia de las autoridades en este sentido.
Algo que también graficó la movilización de los funcionarios de INISA del INAU denunciando a las autoridades (en este caso aún frenteamplistas), exigiendo el testeo a todos los jóvenes y trabajadores ante un caso de confirmación de contagio en un trabajador médico del centro de ingreso CIAM. El punto es que nadie quiere hacerse cargo de pagar los costos de los test, dejando librada la salud pública a la lógica del mercado, y a las inversiones que las empresas de la salud decidan realizar en esta materia. En este sentido, la desigualdad social se reproduce en la atención a las personas contagiadas, el caso del cerrense que luego de insistir en atención médica por más de 5 días debió ser hospitalizado en Hospital Español esperando una cama por más de 12 horas en una ambulancia, es un ejemplo de esto.
Los principales líderes del Frente Amplio por su parte, lejos de denunciar la orientación del gobierno vienen adoptando una postura conciliadora, posicionándose como una “oposición constructiva” con un planteo de unidad nacional en el marco de la crisis, apoyando y promoviendo varias de las medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo.
La resolución de la vuelta a clases en las escuelas rurales, el retorno a la actividad en la Industria de la construcción, y las recientes declaraciones de Miguel Asqueta, Director General de Salud de liberar la actividad para la que la gente se contagie y de ese modo generar anticuerpos, son una evidencia concreta de que el gobierno no se propone – y nunca se propuso realmente- combatir la epidemia. Se trata de la misma política que puso en jaque a Trump en Estados Unidos, a Bolsonaro en Brasil y al propio primer ministro británico Boris Jhonson que culminó internado por coronavirus, con el contagio exponencial de miles de personas y centenares de fallecidos.
Lo que es claro, es que la ‘normalización’ que pretende imponer el gobierno como portavoz de las grandes empresas, es a costa de la salud y la vida de los trabajadores, algo que los sindicatos, las organizaciones sociales y la izquierda que se reclama socialista no podemos permitir. La cuarentena, la seguridad sanitaria estricta bajo protocolos en los servicios esenciales con control de comités de higiene y salud en los lugares de trabajo, sólo podrá hacerse efectiva por acción de los trabajadores, algo que ya se ha puesto en marcha con la asistencia de las ollas populares, el reparto de víveres y canastas, y las huelgas y movilizaciones de distintos sindicatos para imponer protocolos de seguridad y testeos en los lugares de trabajo.
En este sentido, no se puede dejar de señalar como negativo el acuerdo de la construcción firmado por la dirigencia comunista del SUNCA, que concilia con las empresas y se niega a apelar a medidas de lucha, exponiendo a más de 45 mil obreros y sus familias al contagio, en una industria que no es esencial y cuyas principales empresas han amasado ganancias fabulosas en las últimas décadas.
Para defender la vida y la salud pública debemos abrir una deliberación de conjunto, el PIT-CNT debe plantarse firme en defensa de la salud y la vida de los trabajadores, estableciendo qué sectores de la actividad económica son esenciales y cuáles no lo son, y exigiendo que las empresas y el Estado continúen pagando los salarios durante la cuarentena, y se establezca una renta universal a los desocupados y a los trabajadores afectados por la crisis. Junto a estas medidas es preciso batallar por garantizar la cuarentena general para el conjunto de la población y medidas estrictas en términos sanitarios para aquellos que tienen que continuar trabajando. La articulación de las ollas populares y las organizaciones barriales y sindicales son la clave para organizar la cuarentena e incluso el abastecimiento. La huelga general debe estar a la orden del día, si el gobierno continúa con la orientación criminal de retomar las actividades y hacer caso omiso a las recomendaciones médicas. Debemos terminar con la política de conciliación con el Estado y las patronales, por aquí lo que está en juego es la vida de la población trabajadora.
La pandemia ha traslucido al mismo tiempo a nivel global la incompatibilidad de este régimen social con la protección de la salud y la vida, una contradicción histórica que no se condice con el avance técnico y tecnológico que se ha alcanzado socialmente, retomar el planteo de su superación es una tarea política de vida o muerte para el futuro de la clase trabajadora y para el conjunto de la humanidad.

Lucía Siola
16/05/2020

Propuestas del Frente Amplio son tibias medidas para paliar la crisis

El documento “Lo Urgente es la Gente” propone medidas mínimas para enfrentar este momento, pero no plantea ajustar a quienes más tienen: los bancos, las exportadoras, las cadenas de supermercados. Para ellos, impunidad, para las y los trabajadores, salario mínimo, o sea, miseria.

La semana pasada el Frente Amplio dio a conocer un documento llamado “Lo Urgente es la Gente” donde propone una serie de medidas para enfrentar la crisis económica, agudizada por la crisis sanitaria. Pero, para el asombro de muchos de sus seguidores y seguidoras, las medidas constituyen tibias propuestas y que de ninguna manera pueden dar una respuesta profunda a la terrible situación por la que pasan y pasarán cientos de miles de uruguayos y uruguayas de sectores trabajadores, por no contar con ingresos suficientes para su subsistencia y la de sus familias.
La expectativa que podía generar la intervención del Frente Amplio en esta crisis de envergadura, donde sectores de su base social y electoral esperaban medidas contundentes para frenar los despidos y los envíos al seguro de paro con pérdida salarial, mientras que hay sectores empresariales que se están beneficiando y siguen enriqueciéndose, cayó en saco roto ya que las medidas propuestas son muy mínimas y paliativas.
La ilusión de que el Frente Amplio se plantara como un verdadero partido o coalición “de izquierda”, que defendiera a capa y espada a los más débiles y que sea intransigente frente a los más poderosos, una vez más se ha frustrado más temprano que tarde.
Estas tibias medidas del principal partido opositor y que se reivindica “de izquierda” van desde suspender los cortes de suministro de agua, luz, telefonía e internet a usuarios residenciales y familias beneficiarias de programas del MIDES, diferir el pago de las deudas de las tarjetas de crédito, lo mismo que para los créditos hipotecarios. También propone facilitar el acceso a los medicamentos – en especial para las y los adultos mayores -, la provisión de insumos sanitarios en lugares de trabajo para evitar la propagación del virus, la fijación de los precios de los productos básicos y la gratuidad de los tests de detección del COVID-19.
Estas propuestas – con las que no podemos menos que estar de acuerdo-, nos parecen que son totalmente mínimas y que solo sirven para paliar una situación, pero que de ninguna manera se garantizan el salario y las necesidades básicas de la población.
Dos son las propuestas que revierten mayor importancia: una tiene que ver con el ingreso, y otra con el trabajo. Veamos.

Salario mínimo para las mayorías populares, ganancias para los empresarios

El Frente Amplio propone una Renta básica universal equivalente a un salario mínimo para todas aquellas familias que acrediten no tener ingresos menores a 10 BPC (Base de Prestaciones y Contribuciones, 45.190 pesos uruguayos). Sin embargo, no se plantea claramente de dónde saldrían estos fondos, aunque por defecto se entiende que el Estado debería garantizarla. El tema es que así se eximen las patronales de costear el salario de sus propios trabajadores y trabajadoras.
Desde La Izquierda Diario venimos insistiendo en la necesidad rechazar ese falso discurso de unidad nacional que nos quieren imponer desde todos los sectores políticos, y que refuerza la idea de que “de esta crisis salimos todos juntos”. Esta idea es totalmente falsa ya que la crisis ya la están pagando los sectores trabajadores que se hunden en la desocupación, que pasan a engrosar las cifras de la pobreza y que se ven sumergidos en una crisis profunda, que tendrá consecuencias dramáticas.
Mientras sucede esto, existen sectores de la economía que se siguen beneficiando, inclusive en esta situación de pandemia y de recesión económica. Sectores ligados a las exportaciones, a la actividad bancaria, al puerto, los grandes supermercados y los laboratorios, son todos sectores que se han beneficiado, inclusive aumentando sus ingresos a partir de la crisis.
Esos son los sectores, que han venido ganando durante todos estos años – incluyendo en los 15 años del gobierno frenteamplista, que preservó sus privilegios -, son los que para nosotras y nosotros deberían costear esta crisis.
¿Cómo? Aumentando los impuestos a estos sectores, suspendiendo las exoneraciones impositivas y los subsidios, y destinando todos esos recursos a paliar la situación económica de los sectores más desfavorecidos.

Salarios recortados, seguros de paro insignificantes … y la crisis la siguen pagando los de abajo

Con respecto al trabajo y a las relaciones laborales, la coalición frenteamplista propone limitar los despidos por 180 días y, en caso de incumplimiento, que la indemnización por despido sea el doble de lo normal. Además, propone alargar el reintegro de las trabajadoras a sus puestos de trabajo luego de sus licencias maternales, y una suspensión por 180 días en la prescripción de los créditos laborales.
Sin embargo, lo que necesitan las trabajadoras y trabajadores es que se prohíban directamente los despidos mientras dure esta crisis (y no una doble indemnización, que es, como se dice, pan para hoy y hambre para mañana) y que el envío al seguro de paro sea con el 100 % del salario, para que nos podamos quedar en casa y con todo nuestro sueldo.
Es necesario frenar la “avivada” de las patronales – habilitadas por el gobierno blanco – de aprovechar la pandemia para mandar al seguro de paro a la totalidad de su plantilla, amenazando con no reincorporar a todo el personal cuando la situación económica se restablezca.
Es importante señalar que nos encontramos frente a una reestructuración laboral de hecho, donde las patronales, que esperaban una ley de reforma laboral que debía ser discutida en el Parlamento, hoy se habilita por la vía de los hechos y aprovechando la emergencia sanitaria, profundizando así la precarización laboral y la flexibilización en las condiciones de contratación.

¿Qué dice el Frente Amplio de la ocupación de Santa Catalina?

Es llamativo que en el documento del Frente Amplio se proponga la “prohibición” de hacer “intimaciones e investigaciones” penales por delitos de usurpación contra sectores de la “población con vulneración de derechos”. Esto mismo es lo que está haciendo la Intendencia de Montevideo, dirigida por el Frente Amplio, en Santa Catalina, imponiendo causas penales de usurpación a quienes recientemente ocuparon un predio que hace más de 50 años que está sin uso. La Intendencia hoy se convierte en demandante contra las y los ocupantes que se vieron forzados a tomar esos terrenos, frente a la importante emergencia habitacional que vivimos.

Por una izquierda que se plante ante los empresarios y el gobierno del Partido Nacional

Lamentablemente el Frente Amplio se ha convertido en una “oposición responsable” proponiendo paliativos frente a la emergencia sanitaria y a la crisis económica, ocultando que el verdadero problema es que los empresarios están queriendo salvarse a costa de hundir en la desocupación y la miseria a importantes sectores de la población.
El Frente Amplio propone migajas asistencialistas mientras deja que unos pocos sigan amasando fortunas. Esta no es una postura de izquierda. Hace falta romper definitivamente con este proyecto de conciliación de clases y de gestión responsable de un Estado que está al servicio de mantener la ganancia capitalista.
Hace falta construir una herramienta política de la clase trabajadora, de las mujeres y de la juventud, que cuestione de raíz este orden de cosas, y que luche para que la crisis la paguen los capitalistas.

Karina Rojas
Miércoles 13 de mayo | 21:06

sábado, 16 de mayo de 2020

África: se anuncia una tragedia masiva en un continente sumergido




Mientras las estadísticas nos dicen que Europa tiene un millón y medio de infectados de coronavirus, que Estados Unidos más de 1.300.000 y América Latina 250.000, el continente africano (segundo más poblado del planeta) es el que menos contagios conocidos muestra: 55.000, con dos mil víctimas fatales. Los países más afectados del continente son Sudáfrica con 10.015 contagiados, Egipto, 9.400, Marruecos,6.063, Argelia, 5.723, lo cual abarca el 50% de los infectados de ese continente. Se especula con que los escasos contagios, por denominarlo de alguna forma, obedecen al hecho de que los habitantes de África viajan poco. Aquellos que mayor cuota de contagio tienen estarían adjudicados al mayor vínculo comercial con China. Se añade además que el pueblo africano está acostumbrado y preparado por las diversas epidemias que ha sufrido (tuberculosis, sida, ébola). Otro dato es el bajo promedio de edad africano (19,7), lo cual prueba el alto porcentaje de mortalidad, dado el nivel de hundimiento social y de miseria del continente.
Todo esto es probable, pero es necesario no distraerse frente a la catástrofe que se avecina. Tedros Adhamon, representante de la OMS afirma que hay que prepararse para lo peor. A su turno, Mary Stephen, representante nigeriana de dicha organización se alarma diciendo que los casos aumentan rápidamente. Y Anna Rocca del mismo organismo mundial anuncia: “Aquí (se refiere a Gambia) el sistema va a estar saturado mucho antes que en aquellos países”(Europa). Y agrega: “No hay unidades de cuidados intensivos”. Estas afirmaciones no son caprichosas. Unicef nos brinda datos lapidarios: en África “el 63% de la población carece de agua potable (258 millones de habitantes);en África central y occidental un tercio de la población sufre la misma carencia. En Makuric, barrio de Nairobi, capital de Kenia, hay medio millón de habitantes que viven hacinados en viviendas de plástico y cartón. Sin agua y jabón y hacinados, la ecuación perfecta para una extensión explosiva del Covid-19. Un dato social insoslayable es el abismo de clase existente que se manifiesta entre la minoría pudiente que asiste a las clínicas privadas y la gran masa de la población que carece de un sistema público de salud apto.
Es preciso poner énfasis en el hecho de que el confinamiento tiene sus límites debido a que hay una gran masa de habitantes que realiza trabajos ocasionales y necesita salir a ganarse el sustento para no morir de hambre, sin que exista un correlato por parte de los estados africanos, en el sentido de que no hay subsidios a los desocupados o cuentapropistas. Los cierres de fronteras, en el cuadro presente también son un arma de doble filo .Un ejemplo es el que se ha producido entre Gambia y Senegal, que económicamente hunde al primero que depende del comercio con su país vecino. De conjunto, asistimos a un descarnado callejón sin salida en el contexto del enorme atraso económico y hundimiento al que el continente africano está sometido por el saqueo imperialista.
La contrapartida de la aun no desatada pandemia en África, pero al acecho inminente, por las condiciones descriptas, lo constituyen otras enfermedades desatendidas en virtud de la pandemia presente. Las muertes derivadas del SIDA pueden duplicarse por la interrupción del tratamiento, ya que al no llegar los retrovirales pueden morir 500.000 personas más (según datos de la ONU). Es que en 2008 murieron en el continente 950.000 personas, víctimas del HIV. En la actualidad existen 25.700.000 personas con esa enfermedad en África subsahariana, de las cuales podría existir un retroceso sin retorno de 16.400.000 en su tratamiento. Este salto también podría causar un retroceso en el tratamiento contra la transmisión de madres a hijos.
Las infecciones infantiles podrían repuntar en este cuadro, un 37% en Mozambique, 104% en Uganda, 78% en Malaui y Zimbabue.
En el fondo de todo este drama sanitario, humanitario y social encontramos el saqueo imperialista al continente, cuyos países solo han obtenido la independencia formal para continuar sometidos a las naciones imperialistas. Desde el imperialismo francés al norteamericano, incluyendo al alemán, y también de un modo tangencial, pero incluso con presencia militar, de Noruega, hay una intervención con presencia de tropas para garantizar la expoliación de recursos minerales (petróleo, gas, bauxita, oro, fosfato, uranio, tungsteno, titanio, etc.), minerales vitales en la economía mundial, que son usados con diversos propósitos destructivos, como es el caso del titanio para la fabricación de cohetes y aviones a reacción. El imperialismo norteamericano ha distribuido con esa finalidad tropas en 35 países africanos; Francia sigue dominando sus viejas colonias: Costa de Marfil, Marruecos, Seychelles, Argelia, Madagascar, Argelia, Mali, Congo, Burkina Faso.
La tragedia que se avecina en el continente africano, será bajo la forma del coronavirus o de un agravamiento del Sida o de la tuberculosis. En todo caso, será la profundización extrema de la ya existente.
La tragedia africana es la tragedia de toda la humanidad. La clase obrera y los oprimidos del continente ostentan una tradición de lucha profunda que anida en la experiencia de luchas antiimperialistas y rebeliones populares (Marruecos, Argelia, Sudan, Egipto, etc). La lucha contra la pandemia de hoy es la lucha por la expulsión del imperialismo y sus tropas, por la expropiación sin pago de las riquezas naturales. Requiere una dirección socialista y revolucionaria que dé una salida de conjunto a los oprimidos africanos, cuyo corolario debe ser la lucha por los Estados Unidos Socialistas de África.

Roberto Gellert

El capital en tiempos de coronavirus

En la prensa internacional hay un debate acerca de la economía capitalista con posterioridad a la pandemia. ¿Qué tenemos?
El desplome de todas las Bolsas a escala planetaria, a mediados de marzo, fue seguido del derrumbe del 90% de los precios de las commodities, especialmente aquéllas de las que depende el mundo semicolonial –en particular el petróleo, los minerales y todas las materias primas no ligadas directamente al consumo humano. Otra manifestación de derrumbe se ha dado con el valor de mercado de las empresas, esto es su cotización accionaria en las Bolsas –equivalente a la evolución de su valor patrimonial. Nada mejor que observar los índices de la Bolsa de New York. Si se toma el panel de las 30 acciones con mayor movimiento en el Dow Jones, uno de los más importantes indicadores bursátiles desde hace más de 100 años, se puede observar que en los últimos 12 meses sólo 6 de esas 30 grandes empresas han tenido un desempeño positivo o se mantuvieron a flote. En cambio, las otras 24 derraparon en promedio un 23,5%, o sea perdieron casi una cuarta parte de su valor. Algunas empresas icónicas como Boeing, el mayor fabricante de aviones civiles y militares del mundo perdió el 62,7% de su valor; o sea vale hoy casi la tercera parte. Otras empresas de ese mismo calibre que cotizan en el Dow Jones, como la química Dow Chemical, las petroleras Exxon o Chevron, pulpos dedicados entre otras cosas a la fabricación de elementos para la salud como 3M o la farmacéutica Walgreen Boots, la poderosa empresa de maquinaria Caterpillar, todas ellas cayeron en promedio, entre el 40,89% la primera y el 29,25% la última (entre la primera y la última se ubican en forma descendente todas las mencionadas). Como se ve se trata de un desplome de características inéditas, sólo comparable con el desastre de 1929.
Que se trata de esto lo revela un dato sintomático. A partir de los rescates de características históricas de Trump la caída del último mes de los índices es bastante menor. Tomadas las mismas 30 empresas, ahora 8 tienen un desempeño positivo. Las otras 22 tienen una caída promedio del 8,05% por referencia a un mes atrás. Boeing cayó tan sólo el 13,83%, y no fue la de peor desempeño en el último mes. Quiere decir que esta caída no explica el derrumbe. A la inversa la pandemia no hizo más que acelerar un proceso que ya estaba en marcha.
Algunas ramas de la actividad económica no tienen visos de recuperarse por varios años. Vale para las aeronáuticas, las actividades turísticas, la hotelería y todas las actividades conexas. De entre éstas el panel del Dow Jones sólo incluye a Boeing, pero entre las empresas aéreas y de turismo el desplome se considera el mayor de la historia. Aquí ya no es sólo Trump el que desafía la realidad y pretende la ´vuelta al trabajo´ a cualquier precio: la Comisión Europea acaba de declarase enemiga de las cuarentenas y reclamó la reapertura de fronteras “lo antes posible” (sic) para “el regreso del turismo que representa el 10% del PIB de la UE” (El Confidencial de España, 13/5).
La reactivación de ciertas industrias está virtualmente imposibilitada por la monumental caída del consumo. La explotación del petróleo de esquisto es inviable en condiciones de un mercado petrolero con precios a la baja. Por esto no sólo están en la lona la mayoría de las petroleras de EE.UU. (consagradas a ello en Texas y otros estados de EE.UU.). En la volteada caen o ya están en la lona algunos de los bancos más poderosos yanquis. Ni hablar de la perspectiva de proyectos tipo Vaca Muerta. Lo mismo vale para la industria de biocombustibles a base de granos (etanol, biodiesel, etc.). Son proyectos que ahora quedan colgados del pincel, acá y en el mundo entero.
La crisis por la pandemia viene a delatar, en particular, a muchos que se han querido vestir con el cumplimiento de las cuarentenas, pero han sido los responsables del desmantelamiento de los sistemas de salud pública, de su desfinanciamiento y del mal estado de los hospitales; ni hablar de la falta de instrumental y de la mala paga a los profesionales y el personal de enfermería. “Irónicamente, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien se ha convertido en un destacado crítico de los fracasos del gobierno federal, fue responsable de reducir de 50,000 a 30,000 el número de camas de hospital en su propio estado” (Victor Wallis, en The Bullet, 13/5).
Según diversas fuentes, en las presentes condiciones de dominación capitalista hay un área candidata segura a una pronta reactivación: “fuentes de defensa (israelíes) estiman que las exportaciones para necesidades de seguridad interna ocuparán una mayor parte del comercio de defensa en el futuro, ya que la crisis económica iniciada por la pandemia de coronavirus en muchos países podría conducir a protestas generalizadas” (Haaretz, 13/5). Israel espera superar su casi segura caída de la exportación de pomelos o del tráfico de diamantes “apuntando a expandir la exportación de sistemas de vigilancia” (ídem). Del mismo modo, tanto el gobierno nac&pop de Argentina (como ya anunció) como el de Trump (ídem), todos coinciden que, para evitar el estallido del coronavirus en las cárceles, lo mejor es poner en pie nuevas prisiones. En EE.UU. esto también está privatizado y es una enorme veta para los contratistas del estado.
La crisis capitalista más temprano que tarde está haciendo el trabajo de zapa que llevará a las clases trabajadoras del mundo entero a la comprensión que se plasmó en una consigna en movilizaciones recientes en EE.UU.: “el virus que mata es el capitalismo”.

Norberto Malaj
14/05/2020

viernes, 15 de mayo de 2020

Ley de Urgente Consideración: ¿Urgente para quién?




En el marco de la pasada Campaña Electoral, el Partido Nacional y toda la Coalición, proyectaron impulsar un recurso de ley denominado: Ley de Urgente Consideración (LUC). “El que suponía mejoras al Estado y al país en su conjunto”. Así lo presentaban.

Hoy con el Gobierno de Coalición instalado, y el proyecto de esta ley que consta de más de 500 artículos ya en curso, fue presentado para su estudio, teniendo sólo 45 días para ser sancionado, de los cuales son 30 días en realidad, y 15 más para posibles modificaciones. Y si este proyecto de ley, no quedara aprobado en los primeros 90 días, su aprobación sería por resolución tácita.
Pero esta ley que pretende implantarse con prepotencia, es ilegítima e inoportuna.
Es ilegítima porque un recurso de este tipo, que debería aplicarse en un momento de crisis nacional, donde la urgencia de una situación determinada no admite los tiempos normales de las leyes, y sólo sería aplicable por la gravedad de una situación particular. Pero esta ley es presentada hoy, con su excesivo número de artículos, siendo aprovechada esta situación por el Gobierno para modificar 60 leyes preexistentes que ya tienen su cometido, y que llevó años aprobarlas. Siendo además inoportuna, porque lo urgente hoy es atender el estado de crisis sanitaria y la miseria que ha provocado la situación actual.
El espíritu de la ley reafirma el sistema neoliberal, afectando la economía del Estado y de la población en general.
Además promueve limitaciones en el legítimo derecho de huelga, y de manifestar, y coarta la posibilidad de ocupación, que es una extensión del derecho de huelga.
Proyecta una reforma en la educación en el área presupuestal, y modifica el sistema de gobernanza de ANEP.
Promueve una modificación en el procedimiento policial, otorgándole lo que se define como “legítima defensa” (gatillo fácil) sin consecuencias penales.
Otorga autonomía absoluta a la URSEC y la URSEA, que hoy dependen del Estado.
Plantea la desmonopolización de ANCAP, generando un negocio para algunos y poniendo en riesgo la fuente laboral de decenas de obreros.
Elimina la bancarización obligatoria, no para evitar el negociado de los grandes bancos, sino con el único objetivo de volver menos cristalinas las transacciones bancarias y de toda índole (deroga la inclusión financiera).
Atenta contra la Constitución perjudicando a la clase obrera derogando leyes que la amparan, además de crear cargos en Ministerios a través de este recurso de ley, que no es para lo que fue creado.
Es ilegítima porque no fundamenta porqué son urgentes esos más de 500 artículos.
Como tampoco permite, ni tiene como objetivo este recurso de ley discutir de forma amplia y participativa lo que toda la sociedad necesita en temas tan importantes como la política de salud, en estos tiempos de Pandemia. No lo permite por sus plazos, y sobre todo porque los objetivos de este gobierno son otros (favorecer a los capitalistas) haciendo que la crisis la pague el obrero. Y sin una política de solución para compensar a los miles de trabajadores que están en el Seguro de Paro con remuneraciones de hambre, y menos aún, a aquellos miles que por estar en situación de informalidad, no perciben nada.
Es medular que la clase trabajadora enfrente este proceso ilegítimo del cual pretende ampararse este gobierno.

Ricardo Curcho, trabajador de Montevideo Gas
Jueves 14 de mayo | 08:21

jueves, 14 de mayo de 2020

Europa entre dos virus




Bajo el fuego cruzado de la pandemia y la bancarrota capitalista

La mayoría de los países europeos han comenzado a flexibilizar la cuarentena. Los niveles de propagación del virus han comenzado a ceder, no así la economía, que continúa su curva descendente. La zona euro se contrajo un 3,8 por ciento en el primer trimestre en comparación con los últimos tres meses de 2019, una caída anualizada del 14,4 por ciento, superando en forma marcada la propia caída de Estados Unidos.
Los mayores descensos se produjeron en Francia y en España. En el caso de Alemania, la economía más solida de la eurozona, se espera una contracción de 6,3 por ciento para el año, con datos que muestran que las ventas minoristas cayeron a la tasa más rápida en más de una década, a pesar del aumento en las ventas en línea y el aumento de las compras de alimentos.
Para el segundo trimestre se pronostica un retroceso superior, ya que la cuarentena entró en vigor desde las primeras semanas de marzo. Frente al optimismo que han comenzado a proclamar algunos círculos sobre una pronta recuperación de la economía europea a partir del levantamiento del confinamiento, la titular del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se ha encargado de poner paños fríos al advertir que “la economía de la zona euro podría contraerse hasta un 12 por ciento este año y la forma de cualquier recuperación es muy incierta. La zona del euro se enfrenta a una contracción económica de una magnitud y velocidad sin precedentes en tiempos de paz” (Sin Permiso, 25/4). No hay que excluir una segunda ola de de contagios masivos, con lo cual la situación podría agravarse.

Choques y disputas

Se habla de un ambicioso plan de estímulo de la Unión Europea para mayo, pero lo cierto es que la política de rescate comunitario hasta ahora está lejos de las demandas de los países más afectados. Las voces críticas plantean que el BCE no expandió su Programa de Compra de Emergencia Pandémica (PEPP) de 750 mil millones de euros, a través del cual compra deuda gubernamental y bonos corporativos. La reticencia del BCE para mejorar el PEPP ha introducido dudas en los inversores sobre el compromiso de la UE de oficiar de garante de la deuda en la coyuntura actual.
Hasta ahora, no se ha logrado destrabar la controversia en torno del alcance y la naturaleza de dicha ayuda. Pese a que Lagarde se mostró más flexible para arribar a un arreglo, Alemania, Austria, Países Bajos y Finlandia, países con economías más sólidas, rechazan cargar sobre sus hombros el costo del rescate de las naciones más débiles. Esto ha hecho naufragar la emisión de los llamados eurobonos o coronabonos, que deberían contar con el respaldo de la UE en su conjunto. Los líderes de la UE ya habían acordado un paquete de medidas de emergencia de 540 mil millones de euros bajo la forma de préstamos del Mecanismo Europeo de Estabilidad -organismo intergubernamental para la gestión de crisis como garantía para la estabilidad financiera de la eurozona-, con condiciones estrictas de gasto y reembolso por parte de los Estados miembros que solicitan los préstamos. Sólo se han ofrecido 38 mil millones sin condiciones para el apoyo al sistema sanitario en toda la zona euro. La ayuda comunitaria ha consistido hasta ahora solamente en créditos, pero esto es una bomba de tiempo. Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga, ha señalado que la acumulación de más préstamos por parte de los países en peligro podría causar una “nueva crisis de deuda soberana”: “Las transferencias son como agua en la lucha contra los incendios, mientras que los préstamos son como gasolina”. En lugar de eso se reclaman transferencias directas en efectivo.
Los líderes alemanes circunscriben el plan de recuperación a través de préstamos y más garantías, a cambio de una mayor inversión de las empresas del sector privado. Pero esto plantea límites insalvables a cualquier perspectiva de una reactivación, pues las empresas son reticentes a invertir en medio de tanta incertidumbre.

Desintegración

Mientras tanto, las tendencias depresivas empiezan a hacerse sentir. Un ejemplo ilustrativo es el de Italia. Los coronabonos podrían ayudar a mantener a flote las finanzas del país durante el período inmediato, pero no sirven para restaurar la economía, el empleo y la inversión. El FMI espera que el superávit primario anual de las finanzas públicas se transforme en un déficit del 5% del PBI, mientras que la deuda aumente hasta el 155% del mismo. Por eso, el interés exigido por quienes están dispuestos a comprar bonos del gobierno italiano ha aumentado, especialmente en relación con Alemania, donde el interés es, en la práctica, negativo. En esta sintonía, la consultora Ficht acaba de bajarle la calificación a la deuda soberana italiana.
Italia ha puesto de relieve los límites insalvables del proceso de integración capitalista. Bajo el paraguas común de la Unión Europea, lejos de atenuarse los desequilibrios y desigualdades entre sus miembros, se han acentuado. La eurozona se ha ido convirtiendo en un protectorado alemán a expensas de los países más vulnerables. El capital alemán ha aprovechado la libre circulación de capitales, mercancías y mano de obra consagrada por la UE para reforzar su penetración en la región. La integración bajo el capitalismo se hace con los métodos que le son propios. No anula sino que exacerba las rivalidades nacionales y la competencia capitalista.
Aquí se verifica muy claramente las leyes de intercambio desigual, inspirado, a su turno, en la ley del valor. Alemania tiene una composición orgánica de capital (COC) más alta que Italia, porque es tecnológicamente más avanzada. Por lo tanto, en cualquier comercio entre los dos, el valor se transferirá de Italia a Alemania. “Esto explica porqué los países centrales de la UME [Unión Monetaria Europea] se han distanciado de la periferia desde la formación de la Eurozona. Con una moneda única, se han hecho patentes los diferenciales de valor entre los Estados más débiles (con una COC más baja) y los más fuertes (COC más alta), sin la opción de compensarlo con la devaluación de la moneda nacional o aumentando la producción en general. Por lo tanto, las economías capitalistas más débiles (en el sur de Europa) dentro de la zona euro perdieron terreno frente a las más fuertes” (Michael Roberts, 25/4).
En este contexto, mientras que la economía alemana creció un promedio del 2,0% en términos reales y la zona euro, un 1,4% anual durante 2010-2019, el crecimiento del PBI real en Italia fue sólo del 0,2% en el mismo período. Esto ha puesto en jaque el sistema bancario, que tiene muchos préstamos incobrables.
Los intereses de la deuda se han ido convirtiendo en una carga cada vez más insostenible. Contra lo que se suele señalar, Italia viene aplicando una austeridad permanente, con superávit anuales primarios (ingresos fiscales superiores al gasto) en las últimas décadas, que pasan a ser deficitarios cuando se incorpora el pago de los servicios de la deuda. Ese ajuste ha afectado a todos los servicios públicos, en particular el sistema sanitario que en los últimos cuatro años sufrió un recorte de 37.000 millones de euros y es el que explica su deterioro actual y las dificultades que enfrenta Italia para hacer frente a la pandemia. De un modo general, este es el derrotero que han seguido todos los países de Europa luego de la crisis financiera de 2008. A los paquetes de estímulos iniciales, aplicados en 2008 y 2009, siguieron severos planes de ajuste, en el que ni siquiera escapó la poderosa economía alemana. En la actualidad, sin esperar la salida de la pandemia, el peso de la crisis ya se está descargando sobre los trabajadores, a través de recortes salariales, despidos, la falta de ingresos de los sectores más precarizados y el riesgo que corre la salud y vida de la población. Los recursos mayoritariamente han ido al salvataje del capital y apenas en forma residual a hacer frente la crisis social y sanitaria. Pero, a diferencia de 2008, este rescate del capital no podría evitar quiebras y cesantías masivas.

Las alternativas en danza

El coronavirus tiene el potencial para acelerar la desintegración de la Unión Europea. El espejo donde deber mirarse Italia, España y las naciones más débiles del continente es en Grecia. El PBI real todavía es un 25% inferior al de 2010. Los bancos griegos tienen el nivel más alto de préstamos morosos en Europa.
Sin embargo, las tendencias nacionalistas están lejos de ofrecer una salida. El gobierno conservador británico, que encarna la transición abierta con el Brexit, no se diferencia en su libreto de sus ex socios de la Unión Europea, privilegiando el rescate del gran capital. Y resta por ver cuáles serán los efectos económicos que surjan una vez que se consume el divorcio con la UE, que recién ha empezado a implementarse. La salida puede ser aún más traumática para los países que integran la zona euro. El abandono de la moneda común y el retorno a una divisa propia, por lo pronto, implicaría una desvalorización de los salarios de los trabajadores, que pasarían a estar establecidos en la nueva moneda, mientras las deudas con los acreedores seguirían nominadas en euros. Una ruptura podría ser un salto al vacío, al privar al país que la transite de su acceso libre al mercado europeo, sin que eso pueda ser contrarrestado por la ventaja competitiva que ofrece contar con una moneda devaluada respecto al euro, con más razón cuando marchamos a una nueva depresión mundial. Esto es lo que explica las reservas de la burguesía local para dar ese paso. De todos modos, no hay que descartar un escenario en que se abra paso una escisión entre el norte y el sur. A las opciones capitalistas en danza, tanto europeístas como de corte nacionalista, es necesario oponerle la reconstrucción de Europa sobre nuevas bases sociales, a partir de gobiernos de trabajadores en el continente. Y concentrar el ahorro nacional y los recursos en manos del Estado, tomando el control de los bancos y los grandes resortes de la economía y la industria para ponerlos al servicio de las necesidades sociales y librar una batalla en regla para enfrentar como corresponde la crisis sanitaria, social y económica potenciada por la pandemia.

Pablo Heller

14/5: Si podemos trabajar, podemos protestar contra la LUC




Este jueves a las 17hs en Agraciada y Avda. de las Leyes, se realizará la primera movilización importante en el marco de la pandemia. Será una concentración contra la Ley de Urgente Consideración, una ley que establece una ampliación del poder coercitivo del estado, además de postular una visión liberal sobre la economía y el rol de las empresas públicas, y aumentar el poder de la figura presidencial.

La LUC además ya cuenta con el rechazo explícito de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras de la educación, por contener una nueva ley de educación encubierta que profundiza las políticas de mercantilización. Esta ley cuenta con 500 artículos entre los que se destacan los relacionados al mundo del trabajo, donde se desconoce la ocupación de los lugares de trabajo como una extensión del derecho de huelga, así como también se prohíben los piquetes y manifestaciones que bloqueen calles y carreteras.
La LUC es enviada al parlamento en un contexto de crisis sanitaria, con repercusiones económicas y sociales a causa del parate generalizado de la economía internacional. En este contexto, en Uruguay son decenas de miles las personas en seguro de paro y con riesgo de permanecer sin empleo, de los cuales miles dependen diariamente de las ollas populares. El gobierno pretende así apretar el acelerador y pasar una mega-ley que cambia las reglas de juego en distintos ámbitos como pre-condición para aplicar un ajuste más profundo en términos de las relaciones laborales y el ‘achicamiento’ del costo del Estado, como vienen demandando los sectores empresarios y del funcionariado político de los partidos de la coalición multicolor.
Justiniano González, miembro de La Izquierda Diario y de Colectivos contra la Represión y las Libertades valoró positivamente la convocatoria hasta el momento. “Se han ido sumando muchos colectivos y organizaciones sindicales, antirrepresivas, barriales, medios de comunicación alternativos, grupos de artistas, etc., creemos que será una primera gran convocatoria que deberá fortalecernos para seguir en esta lucha que recién comienza. Estamos convencidos de que no es poniendo el eje en la negociación parlamentaria que vamos a derrotar esta ley, sino en las calles luchando”, manifestó.
Como se dice ya en distintos países: “si podemos ir a trabajar, podemos protestar”. Desde La Izquierda Diario estamos convencidos de que la única manera de que no descarguen toda la crisis en curso sobre los/as trabajadores/as y sus familias será movilizándonos. Desde LID Uruguay te invitamos a manifestarte este jueves frente al Palacio Legislativo.
La convocatoria exhorta a que todos/as los/as concurrentes tomen las necesarias medidas sanitarias, como la utilización de tapabocas y el necesario distanciamiento social.

La Izquierda Diario Uruguay
Miércoles 13 de mayo | 13:55

lunes, 11 de mayo de 2020

Estados Unidos: ¿frente a una nueva gran depresión?




33,5 millones de nuevos desocupados, desastre sanitario, “huelgas salvajes” en aumento y choques entre gobiernos locales y Trump.

Los datos dados a conocer el viernes 8 confirmaron un nuevo salto del desempleo en Estados Unidos, que pasó de 3,5% en febrero a 14, 7% en abril.
Sí: en dos meses se quedó sin trabajo uno de cada diez estadounidenses económicamente activos. Una verdadera catástrofe social. Se trata de niveles de desocupación que no se veían desde el ’39, cuando el comienzo de la Segunda Guerra Mundial dio fin a la gran depresión que había comenzado con el crack financiero de 1929.
Con los últimos datos, ya son 33,5 millones de trabajadores estadounidenses los que han hecho los trámites para recibir el seguro al desocupado desde marzo. Se trata de un estipendio limitado –que varía por estado, pero no se prolonga más de seis meses y medio-, como el conjunto de la ayuda social que se está brindando para contener el impacto social de esta crisis enorme. El cheque de 1.200 dólares se dio por única vez y está lejísimos de cubrir la caída en los ingresos de millones de familias trabajadoras, en relación de dependencia o cuentapropistas.
El paquete de rescate votado por republicanos y demócratas en el congreso ha servido para canalizar fondos del tesoro al gran capital y ha dado lugar a fuertes choques y denuncias por el reparto. El paquete excluye a empresas medianas, solo brindando asistencia a las que tengan 10 mil empleados o recaudación anual de dos “billones” y medio (Financial Times 28/4). Los préstamos con grandes beneficios incluidos en el paquete han sido asignados a empresas que tienen balances superavitarios, como la cadena de restaurantes Shake Shack y el equipo de básquet de Los Angeles Lakers. El escándalo alrededor de estos casos dio lugar a que devuelvan el préstamo, pero muestra la discrecionalidad y la rapiña empresarial. Ashford Inc., una cadena hotelera propiedad de uno de los principales donantes a la campaña de Trump ha recibido 70 millones de dólares. Boeing recibió miles de millones de crédito en condiciones privilegiadas.
Todo el negocio le dejó a los intermediarios -bancos como JP Morgan Chase, Well Fargo y el Bank of America- comisiones que rondan hasta ahora los 2 mil millones de dólares (The Hill 3/5). Esta inyección de fondos ha generado días de euforia en Wall Street y condiciones para que grandes empresas puedan dedicar estos ingresos a copar agresivamente a empresas rivales. Elizabeth Warren, una demócrata “progre” que apoyó la medida, presentó un proyecto para tratar de frenar fusiones y adquisiciones en esta etapa, como si no fuera una consecuencia previsible del paquete que votaron en el congreso.

Desastre sanitario y sálvese quien pueda

Este reparto promiscuo de los fondos estatales en plena crisis humanitaria (y sin que sirva para contener despido alguno) es una verdadera provocación contra los trabajadores que enfrentan la penuria y la enfermedad como perspectivas inmediatas.
La enorme presión patronal para reabrir la economía, compartida en particular por Trump (desesperado por la perspectiva de una caída electoral arrastrada por una depresión), está actuando en forma caótica sobre el manejo de la pandemia. Ya se acumulan más de 78 mil muertos y un millón de casos, manteniendo claramente a EEUU como el centro internacional de la pandemia (y de la crisis mundial capitalista). El país tiene un tercio de los casos confirmados del mundo, a pesar de que empezó a realizar tests mucho después y en una relación a su población menor que en los otros países desarrollados. Tom Frieden, ex director del Centro para Control de Enfermedades (CDC), cree que para manejar esta pandemia el país debería contar con 300 mil empleados dedicados a rastrear los contactos previos de los contagiados para disponer nuevos aislamientos. Mientras que en el pico de la pandemia 9.000 actuaron en Wuhan, en todo EE.UU. hay 2.200. Tampoco se han dispuesto espacios para aislar a los contagiados y evitar la propagación a familiares y vecinos.
La mecánica de la rapiña capitalista no se ha alterado por la dimensión del desastre. Ha habido despidos de trabajadores de la salud en más de cien hospitales a nivel nacional, mientras decenas de miles han sido suspendidos, increíblemente, cuando más se necesita tener a los servicios de emergencia con el personal completo. Una explicación es que la competencia por los insumos necesarios para la pandemia, como los equipos de protección personal, ha llevado a estos a precios astronómicos, en un efecto de tipo subasta. “Esto ha resultado en gastos extraordinarios en momentos que hemos bajado el volumen de pacientes intencionalmente en más del 50%”, explicaba como causa de las suspensiones de personal el CEO del Hospital Nacogdoches Memorial (Labor Notes 15/4)
En este marco, Trump capitaneó esta semana un evento televisivo llamado “América unida: volviendo a trabajar” moderada por los presentadores de la cadena derechista Fox News.
En el evento no se anunciaron nuevas medidas para proteger del virus, aunque Trump pronosticó que “creo que tendremos una vacuna para fin de año”. Una parte de los estados ya están tomando medidas para liberar actividades económicas, incluso aunque la tendencia sea al alza de casos, como en Colorado, Georgia, Indiana, Iowa, Minnesota, Nebraska, Texas y Wyoming. Ningún estado ha tenido una reducción consistente de casos nuevos de coronavirus por 14 días, que fueron los parámetros oficiales que Trump había emitido en su momento.
Esta realidad golpea particularmente a la población negra de tales estados sureños. Por las condiciones de vivienda, económicas y de explotación laboral, negros y latinos mueren en una proporción mucho mayor a los blancos. En Luisiana, los negros son el 32% de la población y el 70% de las muertes por coronavirus. En Misisipi, las cifras son similares: 37 y 72%.

La “guerra de clases”

Los datos de desocupación y la profunda recesión no son los únicos aspectos que hacen que distintos comentaristas asemejen la situación a la de los años ‘30. El mes pasado, un articulista de la revista The Nation, una exponente del sector centroizquierdista del establishment del Partido Demócrata que ha apoyado a Warren y luego a Biden en las primarias, titulaba su análisis “Ya comenzó la guerra de clases del coronavirus”.
El autor tomaba nota de que el obsceno reparto de fondos entre los capitalistas, la falta de ayuda a los trabajadores, la obligación para muchos de ellos de arriesgar su vida desempeñando sus tareas, junto a los despidos, suspensiones y rebajas salariales, generan una situación explosiva. “El colapso de los sindicatos norteamericanos en las últimas décadas quiere decir que se ha perdido la fuerza estabilizante del movimiento obrero organizado, lo que hace que las huelgas salvajes sean el arma elegida de esta nueva guerra de clases. EE.UU. puede estar comenzando un periodo de combatividad obrera que no se asemeja a nada de lo que ha conocido desde los años 1930 y 40”.
Las acciones obreras del 1º de mayo mostraron este cambio de época. Enfermeras y trabajadores de la salud, uno de los sectores que ha estado a la cabeza de la ola de conflictos, abandonaron sus puestos de trabajo en trece estados. Hubo un paro concertado entre organizaciones de trabajadores de las grandes empresas Amazon, Instacart, Whole Foods, WalMart, Target, y FedEx, exigiendo condiciones de seguridad, licencia paga por enfermedad y bonificaciones por trabajo de riesgo. La acción concitó abandonos de trabajo, piquetes de huelga y llamados a boicot de acompañamiento. Esta acción unificada surge del impulso de los 140 paros “salvajes” que se registraron en marzo y abril según contabilizó el sitio Payday Report. Algunos de estos conflictos han logrado conquistas parciales, como barbijos y guantes para los empleados de Target, kits de seguridad en Instacart, o la interrupción de la producción en la industria automotriz de Detroit y alrededores, que afectó por lo menos a 150 mil trabajadores.
El primero de mayo también dio lugar a diversas acciones virtuales, concentraciones e incluso “cacerolazos”, modelados en las protestas latinoamericanas. La otra importante lucha que pegó un salto ese día son las huelgas de inquilinos. Algunos estiman que 200 mil hogares familiares se han plegado a la decisión de no pago. Los reclamos incluyen la suspensión del cobro de alquileres y del pago de hipoteca y de servicios mientras dure la emergencia, así como una moratoria de desalojos y clausuras. El Consejo Nacional de Hogares Plurifamiliares informó que un 31% de los inquilinos dejó de pagar sus alquileres en abril, cifra que se calcula crecerá en mayo (Socialist Resurgence, 2/5); una encuesta calcula que en la ciudad de Nueva York serían un 44% de los inquilinos los que dejen de pagar. A su turno, ocho millones de familias han dejado de abonar sus hipotecas (un 6,4%), dejando un pasivo sin cobrar de 754 mil millones de dólares.
La enorme crisis capitalista, que antecede a la pandemia, ha sido transformada en una depresión profunda. La polarización política y social del país se está traduciendo en choques de clases profundos, que tienden a tomar una escala mayor y un carácter más combativo. Miles han sacado la conclusión de que el régimen capitalista está profundamente enfermo y debe ser superado. El fiasco de Bernie Sanders, que ha reunido millones de votos hablando de socialismo, pero no ha instalado un movimiento político independiente de los trabajadores en la escena nacional, debe ser superado construyendo una organización política independiente de las masas explotadas, firmemente enraizada en los movimientos de lucha que se desarrollan en el país.

Guillermo Kane

Entrevista a Vicente Zito Lema al cumplirse 5 años del fallecimiento de Eduardo Galeano




«Uno no sabe si cuando hablamos de ellos, los muertos queridos nos escuchan»

M.H.: Eduardo Germán Hughes Galeano, nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940 en el seno de una familia de clase alta y católica de ascendencia italiana, española, galesa y alemana. Fue un niño muy creyente, sabía que esa búsqueda de Dios en los demás permanece, aunque la figura de Dios con mayúscula se le cayó por el agujerito del bolsillo y nunca más lo encontró. Como él mismo recordaba, en ese período místico de la infancia, empezó a garabatear dibujos, en la adolescencia, sus primeras caricaturas fueron publicadas en El Sol, un semanario socialista de Uruguay con el seudónimo “Hughes”. En los 60 fue editor del semanario Marcha y luego director del diario Época. Tenía 31 años cuando publicó Las venas abiertas de América Latina, un texto que encarnó la educación sentimental y política de varias generaciones, un clásico de la izquierda latinoamericana, por el cual fue censurado por las dictaduras uruguaya, chilena y argentina.
V.Z.L.: Hermoso recuerdo que hacés de Eduardo, a través de algo muy importante, abrevar en la infancia. Porque ahí es donde podemos afirmar, estar seguros, se juega a cara o cruz el destino de la gente.
Me parece muy bien que empieces esta recordación de Eduardo, que tendría de estar vivo con 80 años, para la que me convocaste, a partir de contar datos de su vida infantil que en general no son muy tomados en cuenta por los lectores que se lanzan a la obra escrita en general aunque, por supuesto, siempre hay alguno que le interesa conocer un poco más de quién está detrás de ese libro.
Ahí está Eduardo, también nombraste un libro que es fundamental en la cultura latinoamericana como Las venas abiertas de América Latina aunque te cuento, porque he tenido muchas charlas con Eduardo a partir de nuestra amistad, pero también muy importante en la vida cotidiana de uno el compartir el trabajo, y nosotros hemos sido durante años compañeros de trabajo, dirigimos en distintos momentos la revista Crisis, y también en el final de la primera etapa la hemos dirigido en conjunto, hemos trabajado mucho juntos. Eso da un conocimiento más profundo de las personas.
Y terminando lo que había empezado sobre Las venas abiertas de América Latina recuerdo que una noche habíamos ido a comer, estábamos sentados y de golpe se levanta una pareja de jóvenes y se acercan a hablarle del libro y de cómo los había influido en su vida. Cuando se fueron le dije “qué fuerte que ha sido lo que sembraste con ese libro” y él me contesta “sí pero llega un instante en que preferiría que la gente se acerque a preguntarme por las otras cosas que he escrito, porque pareciera que quedo pegado para siempre a un solo libro”.
No es así, porque si bien la figura de Eduardo empezó a difundirse en América Latina, en España y otras partes donde se tradujo su obra que tuvo un gran ímpetu en Occidente en ese momento, también es cierto que a veces uno deja con algo de nuestra vida una huella tan profunda, que sin prejuicio que luego se pueda decir desde el punto de vista más estrictamente literario, artístico, uno pueda elegir algún otro texto de algún otro momento de la vasta escritura de Eduardo, también es cierto que ese libro, si bien toca zonas muy políticas, ideológicas, ya desnuda que Eduardo tenía un talento muy potente para el arte de la escritura.
M.H.: Libros que marcan, como a vos te ha marcado tus Conversaciones con Enrique Pichon Rivière ¿no?
V.Z.L.: Sí. Son de la misma época. Tengo conciencia que ese libro, por el tema que abordaba estaba dirigido a un público no tan extenso como Las venas…, sin embargo, también había un auge del psicoanálisis y una lectura social de lo que podían llamarse los conflictos de cada sujeto y pocas personas como Pichon habían navegado por ese río y que me cruzara con él, siendo yo joven con todas las preguntas y desafíos y el coraje para desafiar a un maestro, rindió su fruto y fue también una obra que por ser de un género no común, porque no son habituales los libros de diálogo, siguiendo el camino de Platón, que sus diálogos marcaron todo un estilo en la cultura de Occidente; pero es cierto, a veces uno queda marcado con un libro.
Pero en el caso de Eduardo, si bien Conversaciones…, ya que los comparaste, tuvo una gran difusión, también es cierto que Las venas abiertas de América Latina tuvo una difusión por fuera de lo común de los escritores latinoamericanos. Debe ser uno de los libros más, me atrevo a sospechar, difundidos en las últimas décadas del siglo pasado y que ahora sigue siendo material de lectura para muchos jóvenes.
M.H.: Voy a mencionar, para no quedarnos solo en Las venas abiertas de América Latina, Vagamundo y otros relatos de 1973, Memorias del fuego de 1982, El libro de los abrazos de 1989, Las palabras andantes de 1993, Patas arriba. La escuela del mundo al revés de 1998, Una historia casi universal de 2008 y Los hijos de los días de 2012, entre otros.
Mencionaste la juventud, no te voy a preguntar por la pinta que tenían ustedes, tanto vos como Eduardo, me imagino que no solamente se acercaban parejas de jóvenes, seguramente también hermosas mujeres en aquellos años. Pero no quiero introducirme en estos temas que son muy privados, no quiero que Regine se enoje. Pero quiero referirme a temas personales, porque me acabo de enterar que jugaban al fútbol en Palermo, en el circuito KDT, vos, Eduardo, Jorge Asís, Kovadloff, cosa que me sorprendió porque lo tengo muy ubicado en otro espacio y lugar intelectual y político.
V.Z.L.: Sí, pero la gente cambia. Yo lo quiero a pesar de que tenemos una mirada distinta sobre el mundo, porque hemos compartido miradas parejas en aquellas épocas. Además le debemos todos, en general, las gigantescas traducciones que hizo de la obra de Güimaraes Rosa uno de los más grandes escritores latinoamericanos y que él lo tradujo con una dedicación y una perfección que nos abrió la puerta a una obra que es de las pocos que me alcanzan los dedos de una sola mano para mencionar entre las que me han tocado profundamente el alma.
Su traducción es de un nivel impecable, porque Güimaraes Rosa inventa una lengua brasilera para reflejar la vida de una zona muy dolorosa, desértica, brutal, única del Brasil. Con un lenguaje muy especial, casi como un dialecto del portugués. Yo leí con mucho cuidado la obra en ese portugués especial y no una vez, porque estaba enamorado de ese libro, con gigantescas dificultades.
Ese es un libro que marca la cultura latinoamericana y Kovadloff fue capaz de traducirlo y recrear en español. También Eduardo Galeano, que fue el que lo convocó para la revista lo quería mucho. Y volviendo al fútbol, se podían dar la mano entre Galeano y nuestro amigo traductor para ver quién jugaba peor, los dos estaban muy entusiasmados, pero la verdad es que uno desde la literatura y el otro desde la filosofía han curtido obra importante, pero en la historia del fútbol, ni en el submundo aparecerían.
Por más que Eduardo después escribió un libro sobre el fútbol que también fue muy leído. Después de haberlo visto jugar, porque jugábamos en el mismo equipo, no leí su libro, jugaba tan mal que cuando me enteré que iba a sacar un libro del tema no lo leí. Él amaba el fútbol y las pasiones más populares.
Y ya que hablás del amor y las compañeras, hay una parte positiva en esto, yo le presenté a quien fue la mujer de su vida, con quien se casó y vivió desde 1974 hasta el final de su vida. Una historia de amor muy fuerte con Elena Villagra, abogada, que había sido esposa de Rodolfo Ortega Peña, con quien estaba el día del atentado a Rodolfo. A ella también le pegaron un tiro en la cara, la bala entró y salió, pudo haber muerto también, como Rodolfo que falleció ahí en Arenales y Carlos Pellegrini.
Elena quedó muy conmocionada, yo era muy amigo de ella y obviamente mucho más de Rodolfo Ortega Peña, habíamos armado un grupo de intelectuales que defendíamos los Derechos Humanos y editábamos libros y revistas, junto también con Gustavo Roca, el hijo de Deodoro Roca, el de la gran Reforma Universitaria; con Eduardo Luis Duhalde, su gran compañero en el trabajo pero también en la escritura y en la edición; han editado hermosas revistas históricas y de militancia como Militancia y De frente. Y como yo era muy amigo de Eduardo y más todavía de Ortega Peña, conocía a Elena y después de la muerte de Ortega, ella todavía conmovida no solo por esto sino porque ella también había sufrido ese brutal ataque de la Triple A y llevaba en su rostro la marca de esa bala.
Ella estaba muy angustiada, muy marcada por su tragedia, me llamaba y hablaba con ella, íbamos siempre a un mismo bar a charlar para tratar de ayudarla para salir a flote de esa angustia. Un domingo a la mañana, me llama Elena para charlar, recuerdo que ese día yo también estaba muy caído por algunas cosas personales que me habían pasado, entonces sentí muy fuerte tener que ir a encontrarme con Elena y escuchar otra vez la historia del atentado y todo su dolor, y se me ocurre llamarlo a Eduardo. Lo llamé y le conté quién era Elena, lo mal que estaba y lo mal que estaba yo también para ir a juntar dos tristezas. Le pedí que me diera una mano y como él era muy generoso vino, nos pusimos a charlar los tres y yo había quedado en ir a almorzar a la casa de Federico Vogelius.
M.H.: Que había sido el mentor de Crisis.
V.Z.L.: Claro, el fundador de la revista que lo había invitado a Eduardo a dirigirla y luego a mí a ser parte de la revista y a hacerme cargo de la dirección cuando Eduardo por razones políticas tuvo que alejarse de Buenos Aires. Entonces le digo a Eduardo que lo conocía mucho a Vogelius también, que viniera a comer y la invitamos a Elena. Nos fuimos a San Miguel a la quinta de Vogelius, almorzamos todos juntos y como él era un hombre de mil actividades simultáneas se tuvo que ir, pero nos invitó a quedarnos ahí hasta el día siguiente. Eso hicimos.
A la noche tomamos unos vinos, seguimos una hermosa conversación, yo vi que ellos seguían conversando y yo estaba muy cansado y me fui a dormir. Serían las 5 am antes de que amaneciera, me golpean en la puerta y era Elena que me dice “perdón Vicente, somos nosotros” los hago pasar y entran tomados de la mano. La voz de Eduardo en nombre de ambos me dice que se habían enamorado y que le había propuesto que se casaran. Y que como yo había generado ese encuentro y también había sido amigo de Rodolfo O. Peña, tenía que ser algo así como un padrino y me pidieron mi “bendición” a ese encuentro porque en poquitos días iban a arreglar sus papeles y se iban a casar.
Yo pensé que Eduardo había tomado algo, pero Elena estaba muy emocionada y nada de bebida. Eduardo tampoco, porque tampoco era de tomar mucho. Así que me desperté un poco mejor y me sentí parte de una historia de amor. O sea que sí, es cierto que Eduardo era muy buen mozo, le gustaba vestir bien, desprolijo, pero elegante; Elena también era una mujer hermosa y muy inteligente e hicieron una fantástica pareja que duró hasta hace cinco años cuando Eduardo murió.
M.H.: Siempre sacás un conejo de la galera, no dejás de sorprenderme.
V.Z.L.: Mejor recordar a Eduardo desde un lugar que tal vez la gente no conoce, porque es un recuerdo íntimo y además un recuerdo feliz, porque recordar a los amigos y compañeros muertos no es fácil.
La última vez hablamos de otro gran amigo, que también era muy amigo de Eduardo, Julio Cortázar, ahí quise recordar esa gigantesca tarea en el campo de los Derechos Humanos que él siempre mantuvo en secreto pero de la que fui testigo porque trabajábamos juntos en ese campo. Ahora de Eduardo quiero recordar esto.
Y ya que estoy, también quiero hablar del cariño que supe que Eduardo me tenía, por más narcisista que suene, porque hay un libro que se llama Días y noches de amor y de guerra donde cuenta historias de gente que conoció, un libro con mucho éxito. Son historias cortas, algunas del Che Guevara, otras de Juan Gelman, de revolucionarios, artistas que él conoció, de gente también muy humilde pero que provocaron impacto en él. Y si prestás atención vas a ver que de todos cuenta una historia, pero de mí cuenta cuatro historias muy fuertes que él conoció y que le impresionaron mucho de mi vida, que no las he contado. Porque yo le conté algunas, otras las vivió conmigo.
Eduardo escribía tan hermosamente bien, que por más que el personaje soy yo y que me nombra y todo, son historias que yo nunca cuento ni jamás escribí. Él las convirtió más que en algo mío, en cuatro historias de un personaje, en el que él me convirtió. Entre ellas cuenta un partido de fútbol, del equipo del que hablábamos antes.
Fuimos a un campeonato de distintos diarios y revistas y nos inscribimos como “Crisis”. Y yo en general, por más que amo el fútbol y lo he jugado mucho, como era domingo y yo los sábados me acostaba tarde por hábito y porque tenía una intensa actividad política, hasta revolucionaria me atrevo a decir, que hacía que los sábados fueran de reuniones que terminaban muy tarde.
Recuerdo que el viernes anterior a ese domingo estábamos con Eduardo en la revista preparando el último número y me dice “Vicente este partido no lo podemos perder”, me hace la cabeza y después me dice “y nos falta uno porque (no me acuerdo cuál amigo periodista no iba a poder ir) no conseguimos a nadie, así que por más que vayas con un ojo medio abierto y el otro cerrado vení que tenés que jugar”.
Yo fui con los dos ojos abiertos porque arreglé mis cosas para dormir temprano, fui al partido y puse toda mi pasión como solía hacerlo. También es cierto que comparado con el resto de “Crisis” adquirí ahí un protagonismo, porque los otros jugaban bastante mal. La cosa es que por suerte, porque la suerte interviene mucho en el fútbol, íbamos cero a cero y como en las películas para chicos, jugábamos con alma y vida, ellos jugaban mejor pero no podían hacernos un gol. Y ya cuando terminaba el partido veo que uno del equipo nuestro corre y siento que es la oportunidad, corro y me quieren agarrar pero llego hasta el arco y le pego a la pelota en el aire y de cabeza metí el gol.
Ese gol y esa jugada Eduardo la registra en Días y noches de amor y de guerra. Pasan los años y cuando alguna gente joven me habla de fútbol yo cuento que jugaba bien, pero como ahora soy un hombre grande, con el pelo todo blanco me miran como si mintiera o tuviera grandes fantasías. Entonces yo esgrimo la prueba fundamental y los mando a leer ese libro y ese cuento. Así que Eduardo, aunque uno no sabe si cuando hablamos de ellos los muertos queridos nos escuchan, yo gracias a él pude más de una vez decir con emoción y orgullo que cuando jugaba al fútbol jugaba bien.

Mario Hernandez | 11/05/2020