lunes, 19 de febrero de 2018

Finlandia: A 100 años de la revolución proletaria ahogada en sangre




La revolución socialista de Octubre en Rusia fue recibida con entusiasmo por los trabajadores y oprimidos de todo el mundo. Y así fue también en la vecina Finlandia, bajo control de Rusia desde 1809 como una provincia más del Imperio zarista, un Imperio que los bolcheviques calificaron como una “prisión de naciones”. Una semana después de la revolución de Octubre (que tuvo lugar en noviembre de acuerdo con el calendario actual), el movimiento obrero finlandés lanzó una huelga general y durante unos días los trabajadores se hicieron con el poder en la mayor parte del país.
La huelga general en Finlandia, del 14 al 19 de noviembre, fue una ponderosa demostración de fuerza de la clase obrera y los sectores más pobres de la sociedad. La burguesía finlandesa, que ya estaba aterrorizada tras la revolución de Octubre, tembló aún más antes estos acontecimientos. Pero la desconvocatoria de la huelga general en el punto álgido de la crisis revolucionaria significó que el gobierno burgués debilitado tuvo margen para recuperarse y preparar su venganza.
La guerra civil finlandesa que se extendió posteriormente, desde finales de enero de 1918 hasta el mes de mayo, fue una matanza de obreros. Las fuerzas contrarrevolucionarias que combatían a los bolcheviques —apoyadas por el imperialismo alemán— enviaron armas y 10.000 soldados a Finlandia. Gracias a este respaldo, la violencia sangrienta que los Blancos desataron durante y después de la guerra civil, solo puede compararse con la masacre de la Comuna de París de 1871.
En 1918 fueron asesinados en Finlandia 30.000 trabajadores, 10.000 de ellos ejecutados en las semanas inmediatas al comienzo de las hostilidades, y cerca de 13.000 murieron en campos de concentración construidos tras la guerra civil. Se estima que 80.000 personas, cerca del 3% de la población del país, fueron encarceladas.
Lo que ocurrió en Finlandia hace 100 años traza una terrible perspectiva de lo que habría ocurrido en Rusia y en el resto de las nuevas repúblicas soviéticas si los ejércitos blancos contrarrevolucionarios y sus aliados imperialistas hubieran vencido en la guerra civil. 100 años después, los dramáticos acontecimientos de Finlandia entre 1917 y 1918 están llenos de lecciones que pueden resumirse en una: la necesidad que tiene la revolución socialista para vencer de contar con un partido y una dirección a la altura de las circunstancias históricas.

Una tradición de lucha

Desde 1809 Finlandia estuvo bajo soberanía rusa, y los primeros años del siglo XX estuvieron marcados por el incremento de la organización y las luchas de la clase trabajadora. En 1899 se fundó el Partido Fines de Trabajadores que cambió su nombre a Partido Socialdemócrata Finlandés (SDP) en 1903. El SDP se convirtió rápidamente en un partido de masas.
La actividad huelguística en la Rusia zarista y en Finlandia se alimentó mutuamente. La Revolución de 1905 se convirtió en el punto de partida de una movilización de masas en Finlandia por la democracia, el derecho de autodeterminación y por profundas reformas sociales. “El 13 de abril de 1905, 11.000 trabajadores de Helsinki marcharon exigiendo el sufragio universal. Fue, hasta ese momento, la mayor manifestación en la historia de Finlandia. El mitin final contó con la presencia de 35.000 personas” (Finland's röda garden, La Guardia roja finlandesa). A finales de octubre y comienzos de noviembre de 1905, los trabajadores finlandeses lanzaron una huelga general para obligar al zar a realizar concesiones. Incluso los sectores más acomodados se unieron aunque las divisiones de clase eran obvias. Fueron los trabajadores finlandeses y los pobres de las áreas rurales los que estuvieron al frente de la lucha por la independencia y la democracia. La burguesía local, los que poseían las fábricas y las tierras, tendía una y otra vez a unirse con el régimen zarista frente al desafío de las masas.
Durante la huelga general y la siguiente oleada huelguística en 1906, los trabajadores fueron forzados a formar sus propias milicias de defensa. La burguesía finlandesa y los grandes terratenientes también se armaron y formaron los llamados Cuerpos de Protección utilizados para atacar con violencia las luchas de los trabajadores, como ocurrió en la Plaza del Mercado de Hakaniemi en Helsinki en el mes de agosto de 1906.
Como resultado de las luchas revolucionarias en Finlandia y Rusia en 1905 y 1906, el régimen zarista se vio obligado a hacer concesiones importantes. Para Finlandia significó que la vieja Dieta (el Parlamento basado en los estados-región) fuera abolida y reemplazada por un nuevo Parlamento de 200 miembros elegidos por sufragio universal tanto por hombres como por mujeres. Finlandia se convirtió en el primer país de Europa donde las mujeres tuvieron derecho a voto y el primer país del mundo donde las mujeres tenían derecho a presentarse a las elecciones. El Parlamento finlandés fue el más democrático de su tiempo.
Los años 1905 y 1906 también supusieron la rápida organización del movimiento obrero y un giro radical hacia la izquierda. Algunos de aquellos que tendrían un papel protagonista en la Revolución Finlandesa de 1917-1918, como O.W. Kuusinen, Kullervo Manner, Edvard Gylling, Yrjö Sirola y otros, se unieron al SDP en 1905.
Las primeras elecciones en 1907 fueron un enorme éxito para el Partido Socialdemócrata Finlandés que, en su congreso el año anterior, dio importantes pasos hacia la izquierda adoptando un programa que unía la lucha social con la lucha por el derecho de autodeterminación. Los socialdemócratas se convirtieron en el partido más grande tras las elecciones, ganando 80 de los 200 escaños en el Parlamento. Con consternación, tanto el zar como la burguesía local tuvieron que respetar los resultados y aceptar que los socialdemócratas y el movimiento obrero había tenido éxito.
El triunfo del SDP también se reflejó en el rápido crecimiento de su militancia. “Para finales de 1906, los trabajadores organizados eran más fuertes que nunca. En 1904, el Partido Socialdemócrata tenía 16.600 miembros y en 1906 más de 85.000.” (Finlands röda garden, La Guardia Roja finlandesa por Carsten Palmær y Raimo Mankinen).
Con relación a su población, el movimiento obrero finlandés aparecía en ese momento como el más potente de todo el mundo. Sin embargo, las reformas democráticas y el incremento del autogobierno que conquistaron las masas con su acción no tendrían un carácter permanente. Cuando la oleada revolucionaria retrocedió, el zarismo fue capaz de nuevo de consolidar su mandato autoritario. El parlamento fue continuamente disuelto y Finlandia fue objeto de varias campañas de “rusificación”. Pero no sólo se aplastaron los derechos democráticos de una nación oprimida. Los deseos de cambios sociales profundos, y particularmente el fin de los arrendamientos forzosos para los aparceros, se frustraron. Hay que subrayar que fue la lucha por los derechos de cientos de miles de aparceros agrícolas, el factor político más importante sobre el que se construyó la socialdemocracia, algo retratado con maestría por Väinö Linna en su trilogía “Bajo la Estrella del Norte”.
En el movimiento obrero finlandés el burocratismo y el parlamentarismo no encontró el mismo sustento que, por ejemplo, entre la socialdemocracia y los sindicatos suecos, que también eran muy fuertes y tenían un enorme peso en la sociedad incluso antes del periodo revolucionario de 1917 y 1918. Había sin embargo parlamentarios y dirigentes sindicales en Finlandia que tendían a distanciarse de las condiciones de su base viéndose así mismos como mediadores en la lucha de clases.
Incluso aunque Finlandia hubiera sido el primer país en introducir el sufragio universal para hombres y mujeres, el Parlamento fue cerrado una y otra vez y la mayor autonomía obtenida solo existió en el papel. El derecho a voto a nivel municipal era aún muy limitado y eso, junto al hecho de que el movimiento obrero finlandés se vio obligado a enfrentarse tanto al zarismo como a los capitalistas y terratenientes locales, significó que las fuertes tradiciones de lucha que emergieron en 1905-1906 se mantuvieron vivas tras el reflujo del movimiento a partir de 1907.

La guerra imperialista y la Revolución de Febrero en Rusia

El comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 conllevo un incremento de la represión en Finlandia con la prohibición de las huelgas y el envío constante de tropas rusas. Finlandia estaba, en la práctica, bajo la dictadura militar de Rusia.
Los trabajadores fineses, sin embargo, evitaron ser enrolados para la guerra, mientras que los hijos de las clases altas que sirvieron como oficiales en el Ejército Ruso, participaron con entusiasmo de los objetivos del imperialismo ruso. Uno de esos oficiales finlandeses fue Gustaf Mannerheim, quien más tarde se convertiría en comandante de la Guardia Blanca y su principal jefe ejecutor.
Durante los primeros años de guerra, las inversiones en infraestructuras para dificultar la invasión alemana en Finlandia propiciadas por el régimen zarista, dieron lugar a un boom económico y un proceso creciente de industrialización. Pero al tiempo que se producía este auge como efecto de los planes de guerra, había escasez de muchos productos y la inflación no dejaba de dispararse. La falta de suministros en las grandes ciudades dio lugar a una profunda crisis. En 1917 el crecimiento económico inducido por la guerra llegó a su fin y decenas de miles de trabajadores cayeron en el desempleo.
En las elecciones de 1916, el SDP obtuvo una victoria electoral histórica, ganando la mayoría absoluta —103 escaños—; pero pasaría todavía un buen tiempo antes de que el Parlamento, clausurado por el zar, volviera a abrir sus puertas, exactamente hasta el estallido de la Revolución de Febrero de 1917 en Rusia.
A pesar del derrocamiento del zar, la mayoría socialista en el Parlamento fines representaba una amenaza directa tanto para los capitalistas y los grandes terratenientes de Finlandia, como para el Gobierno Provisional ruso formado tras el levantamiento de febrero. Inicialmente este Gobierno fue recibido calurosamente por los trabajadores y campesinos pobres de Finlandia que se unieron entusiasmados a la revuelta de los soldados rusos.
La insurrección en Petrogrado y la formación de sóviets, abrió el camino a una ofensiva de los trabajadores fineses de cara a recuperar todo lo que habían perdido durante los años de guerra y ampliar sus demandas a favor de la jornada de 8 horas y el derecho de sufragio a nivel municipal.
El nuevo Gobierno Provisional de Rusia insistió en la necesidad de formar un ejecutivo de coalición en Finlandia y anunció que el Parlamento se mantendría como una Asamblea no soberana. Los partidos que formaban parte del Gobierno Provisional pretendían conceder a Finlandia una autonomía muy limitada y condicional. En Rusia, sólo los Bolcheviques apoyaron el pleno derecho de Finlandia a su autodeterminación, incluyendo su derecho a formar un Estado independiente. La actitud de aquel gobierno entre las fuerzas burguesas y los socialistas conciliadores (mencheviques y eseristas) de la Gran Rusia, y su voluntad de continuar la guerra, provocó un conflicto creciente con las masas rusas y finlandesas.
La dirección de los Socialdemócratas finlandeses, a pesar de la gran oposición interna al “socialismo ministerial”, aceptó eventualmente entrar en un Gobierno de coalición. El Gobierno que se formó, conocido como el Senado, estaba integrado por un número igual de miembros de los partidos de la burguesía y de los socialdemócratas, pero la burguesía tenía a su lado también al Gobernador General de Rusia que ostentaba un voto de calidad.
A finales de la primavera de 1917 se produjeron huelgas exigiendo la jornada laboral de 8 horas y convenios colectivos, así como huelgas generales locales por el derecho de voto a nivel municipal. Los trabajadores del metal fueron los primeros en salir a la lucha en abril, y desde ese momento decidieron que solo trabajaría 8 horas por día. “Cuando los trabajadores en muchos lugares llevaron a la práctica la jornada laboral de 8 horas, la burguesía no tuvo capacidad para oponerse. El ejército fines había sido disuelto por el zar en 1901 y la odiada policía fue disuelta tras la Revolución de Febrero. La burguesía carecía de una fuerza policial o militar y en Helsinki, por ejemplo, el Ayuntamiento fue forzado a declarar la implementación de la jornada laboral de 8 horas a nivel local”. (Finlands röda garden, La Guardia Roja finlandesa).
La situación se aceleraba también en el campo; aparceros y jornaleros lanzaron una ofensiva para reducir su jornada laboral. A través de huelgas generales locales, los trabajadores obtuvieron representación en las asambleas municipales. Un ministro burgués señaló que no se trataba ya de huelgas normales sino “de una insurrección”, y el periódico burgués ‘Helsingin Sanomat’ escribía aterrorizado que las masas han comenzado “unilateralmente a cambiar sus condiciones”.

La influencia del bolchevismo

Fue una época de desarrollo de la organización y la lucha de los trabajadores. A finales de 1917, el SDP contaba con 120.000 miembros, una cifra increíble, mientras la Federación de Sindicatos finlandeses agrupaba a 160.000 trabajadores. Los nuevos afiliados tendían a estar más a la izquierda, y una impaciente oposición a la voluntad colaboracionista de la dirección comenzó a emerger.
El movimiento obrero y la burguesía estaban enfrentados sobre la clase que debía tomar el poder del Estado tras la caída del zar. No existía policía ni un ejército propio. En las ciudades, las milicias obreras se convirtieron en la nueva fuerza policial y la burguesía retomó apresuradamente la reconstrucción de los Cuerpos de Protección de cara a defender sus privilegios de clase.
La burguesía contaba también con un firme aliado en la Alemania imperialista, que buscaba expandirse hacia el este y tomar el control de Finlandia como parte de su guerra contra Rusia. Por supuesto, el imperialismo alemán intento culminar sus planes de conquista utilizando las aspiraciones del pueblo de Finlandia por lograr su independencia nacional. Obviamente la ayuda prometida por Alemania tenía como fin reforzar sus propios objetivos imperialistas, pero la burguesía finlandesa estaba satisfecha del apoyo militar que podrían obtener del Káiser alemán para construir una fuerza militar y utilizarla contra los trabajadores finlandeses.
Junto a los envíos de nuevas armas y el apoyo con el que Alemania contribuiría, hay que tener en cuenta también que algunos años antes el batallón militar finlandés especializado en labores policiales y de vigilancia había sido formado y entrenado en Alemania, y había luchado del lado del Kaiser en la guerra contra Rusia. Cerca de 1.000 hombres de este batallón, tras haber purgado a todos aquellos sospechosos de simpatías de izquierdas, fueron enviados de vuelta a Finlandia a comienzos de 1918 uniéndose al movimiento contrarrevolucionario del Ejército Blanco.
Al tiempo que la crisis revolucionaria llegaba a su punto álgido en Finlandia, la influencia de los bolcheviques crecía en Rusia y entre los soldados rusos en Finlandia, quienes, no sin razón, eran conocidos como el “flanco rojo” de la Revolución Rusa.
A la conferencia de la socialdemócrata finlandesa, en junio de 1917, asistieron bolcheviques y mencheviques. Los bolcheviques fueron representados por Alexandra Kollontai quien “a petición de Lenin apoyó la demanda en favor de la inmediata independencia de Finlandia, al tiempo que criticaba al Gobierno Provisional Ruso por oprimir a las naciones y pueblos más débiles. Su discurso fue recibido con entusiasmo por parte de muchos delegados. La menchevique Lydia Cederbaum, se encontró con mucho menos entusiasmo cuando señaló en su intevención que la cuestión de la independencia de Finlandia debería ser resuelta por la futura Asamblea Constituyente Rusa”. (Tobias Berglund y Niclas Sennerteg “Finska inbördeskriget”, La Guerra Civil Finlandesa).
En la misma conferencia se acordó de que el SDP debía unirse al movimiento de Zimmerwald que, tras el colapso de la Internacional Socialista al comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, había levantado la bandera del internacionalismo socialista contra la guerra.

Las Jornadas de Julio y el “Acta de Poder”

Las Jornadas de Julio en Rusia, que fueron precedidas por una nueva ofensiva de guerra devastadora por parte del Gobierno de Kerensky, no fueron, igual que no lo fue la Revolución de Octubre, “un golpe de Estado”; al contrario, mostraron que los bolcheviques tenían el apoyo mayoritario entre los trabajadores de Petrogrado y otras ciudades, así como la mayoría en los sóviets de soldados rusos que había en Finlandia. Pero los bolcheviques sabían que esto no era suficiente para que los oprimidos pudieran conquistar y mantener el poder. Era necesario también ganar el apoyo de las masas campesinas, así como de todos aquellos que aún apoyaban a los mencheviques y los socialrevolucionarios.
Trotsky escribe al respecto de las Jornadas de Julio en su Historia de la Revolución Rusa: “Los trabajadores y soldados bajo el liderazgo de los bolcheviques habrían conquistado el poder, pero solo para preparar el subsiguiente naufragio de la revolución. La cuestión del poder a escala nacional aún no se habría decidido, como en febrero, por una victoria en Petrogrado.”
Describir las Jornadas de Julio como “un golpe de estado fallido” es un vergonzoso crimen contra la verdad y contra la historia, y solo sirve como excusa para justificar la represión que el Gobierno Provisional de Kerensky inició contra los bolcheviques y los trabajadores en Rusia y Finlandia. El Gobierno de Kerensky, un gobierno de mencheviques y socialrevolucionarios, arrestó a Trotsky y a otros dirigentes bolcheviques. Lenin se vio forzado a pasar a la clandestinidad. Con la ayuda de la prensa burguesa, se lanzó una campaña de calumnias contra los bolcheviques [acusados de ser agentes de Alemania] con la intención de evitar la revolución socialista.
Las Jornadas de Julio y la represión contra los bolcheviques también causó una impresión inmediata respecto al desarrollo de los acontecimientos en Finlandia.
En julio, la mayoría del parlamento votó a favor de la llamada “Acta de Poder”, una declaración de soberanía que daba el poder al Parlamento finlandés en todos los aspectos excepto en política exterior y defensa. Al mismo tiempo, el Parlamento decidió introducir una ley regulando la jornada laboral de 8 horas y el derecho de sufragio a nivel municipal. Pero el Gobierno Provisional de Rusia rechazó completamente dicha declaración de soberanía, mostrando de nuevo una actitud hostil hacia la plena autodeterminación nacional de Finlandia.
Este Gobierno Provisional, que la burguesía y sus historiadores describen como “democrático”, pretendía responder al “Acta de Poder” introduciendo una dictadura militar en Finlandia. Nuevas tropas fueron enviadas a la capital Helsinki y otras localidades para reemplazar a aquellas consideradas por el Gobierno de Kerensky como “irrecuperables” y bajo la influencia de los bolcheviques. Pero incluso estos soldados apoyarían pronto a los bolcheviques, y no pudieron convertirse en instrumentos de represión tal y como Kerensky esperaba.
La burguesía finlandesa trabajó en todo momento junto al Gobierno de Kerensky. Fue a petición de la clase capitalista finlandesa que el Gobierno Provisional disolvió el Parlamento y anunció elecciones en octubre, decisión respaldada por el Gobernador General Stahovich y el ‘Senado’, que también rechazó el “Acta de Poder”, la introducción de la jornada laboral de 8 horas y el sufragio universal en las elecciones municipales. “Ahora finalmente podemos poner fin a las intrigas socialistas de los bolcheviques”, afirmó KJ Ståhlberg, líder del futuro partido burgués Joven Partido Fines. Ståhlberg se convertiría más tarde en el primer presidente del país tras la Guerra Civil.
El “Acta de Poder” recibió un enorme apoyo en Finlandia. Una imagen del entusiasmo que despertó se muestra en el 2º Volumen del libro de Väinö Linna's, “Under the North Star” (Bajo la Estrella del Norte): “Había llegado la liberación. Se celebraban mítines todo el tiempo. Se lanzaban hurras y se coreaban consignas ¡Viva la ley de la jornada laboral de 8 horas! o ¡larga vida al sufragio municipal! Pero la consigna más coreada estaba reservada al ‘Acta de Poder’: ¡Larga vida al ‘Acta de Poder’! ¡Ahora somos todos emperadores!”
Pero después de que la burguesía finlandesa y el Gobierno Provisional se aliaran para oponerse al “Acta de Poder” y a la democracia, se celebraron numerosos mítines donde el orador comenzaba así: “Camaradas, una vez más debo informar que de nuevo hemos sido engañados. Los senadores burgueses, junto al Gobernador-General, han promulgado el manifiesto de disolución del Parlamento. De nuevo, el pueblo de Finlandia ha sido testigo de cómo sus señores han vendido su país para defender su derecho a mantenernos como sus esclavos”.
La mayoría socialdemócrata en el Parlamento, sin embargo, rechazó subordinarse a los dictados del Gobierno Provisional y la burguesía. Ningún socialdemócrata participó en el gobierno títere basado en el ‘Senado’ que se formó tras la disolución del Parlamento y que sirvió como Gobierno de transición hasta las elecciones de octubre. Estas elecciones fueron anunciadas de cara a acabar con la mayoría socialdemócrata y para dar al frente único formado por la burguesía una oportunidad para movilizarse y agrupar fuerzas.
Durante el otoño, la situación se volvió más tensa en todos los frentes. El racionamiento de comida se incrementó y la lucha sobre qué clase debería formar la base del nuevo Estado se convirtió en el aspecto central. En 1917 estallaron cerca de 500 huelgas y de estas duras batallas resurgieron de nuevo las milicias obreras, especialmente en las áreas industrializadas del sur de Finlandia.
Los Cuerpos de Protección de la burguesía se convirtieron en fuerzas policiales al servicio de los terratenientes y los capitalistas y, cuando fue necesario, atacaron las huelgas. Esto ya ocurrió en 1906-1907 y de nuevo se repetía en julio de 1917 cuando terratenientes armados abrieron fuego contra unos huelguistas.
Algunas veces los Cuerpos de Protección se hacían pasar por brigadas de bomberos o “fuerzas del orden”. Pero a pesar del nombre, se convirtieron en la espina dorsal del ejército contrarrevolucionario. Inicialmente las milicias burguesas eran mayores en número respecto a las milicias obreras. Con la formación de 100 Cuerpos de Protección, entre agosto y septiembre de 1917, estos órganos armados de la contrarrevolución se extendieron a dos tercios de los municipios del país.
En las elecciones de octubre los socialdemócratas perdieron su mayoría absoluta a pesar de obtener 60.000 votos más que en 1916. El SDP, que tras la disolución del Parlamente declaró las elecciones ilegales pero que aún así participó en las mismas, tuvo que enfrentarse al hecho de que muchos trabajadores y campesinos pobres empezaban a pensar que no merecía la pena votar; que se requería algo más que escaños parlamentarios para lograr la liberación social y nacional.
Como indica Víctor Serge en su libro El Año Uno de la Revolución Rusa: “Al tiempo que el proletariado fines apenas se resignaba ante la derrota electoral, la burguesía por lo menos se mantenía satisfecha con una precaria ‘victoria’. Muchas cuestiones solo podían resolverse por la vía extraparlamentaria. La propia burguesía desde hacía tiempo se preparaba para esta salida, llevando adelante preparativos para la guerra civil. Era el momento decisivo que el Partido Socialdemócrata Finlandés, formado 20 años antes a imagen y semejanza de la socialdemocracia alemana, había esperado evitar.”
El nuevo Parlamento y el Gobierno-Senado burgués no pretendían resolver los angustiosos problemas sociales; se centraban en intentar consolidar un poder estatal burgués. Esto, en consecuencia, llevó inevitablemente a una agudización de la crisis revolucionaria y a una escalada de ataques de la burguesía contra los trabajadores y sus organizaciones.

Radicalización hacia la izquierda: la huelga general

Las elecciones fueron seguidas por una agudización de la lucha de clases y un proceso de radicalización: tanto la sociedad como el movimiento obrero giraron hacia la izquierda. En octubre, los trabajadores comenzaron seriamente a formar milicias obreras para responder al creciente número de Cuerpos de Protección y también frente al surgimiento y formación del Ejército Blanco. Pero este proceso no se dio de forma coordinada y no fue parte de un movimiento político consciente que preparase la lucha revolucionaria por el poder.
Que la burguesía se disponía en el otoño de 1917 a ahogar al movimiento obrero en sangre, se ve en el hecho de que los capitalistas estaban dispuestos a financiar masivamente el programa de rearme de los Cuerpos de Protección.
El 3 de octubre, en una reunión llevada a cabo entre los principales capitalistas y banqueros en Helsinki y el futuro Estado Mayor del Ejército Blanco, se planteó que el país solo podía ser “rescatado” por medio de la violencia armada. Los grandes financieros aseguraron inmediatamente un préstamo de cara a conseguir armas que el Gobierno prometió devolver mediante impuestos tan pronto vencieran a la clase trabajadora. Ese mismo mes, armas de Alemania llegaron a las fuerzas contrarrevolucionarias.
La Revolución de Octubre de 1917 impulsó rápidamente al movimiento obrero finlandés hacia la izquierda, principalmente entre sus bases, e incluso entre una parte de su dirección que vio la revolución de Octubre como el ejemplo que debía seguirse de forma inmediata, planteándose iniciar la lucha por el poder.
El ala derecha de los socialdemócratas y el siempre vacilante ‘centro’ se oponían a la insurrección revolucionaria con la excusa de que no era el momento o alegando que “no podemos vencer”, algo completamente falso. En noviembre de 1917, la intención de llevar adelante el programa relativamente modesto de los socialdemócratas, que adoptó el nombre de “Nosotros exigimos”, y que planteaba una serie de reformas sociales impulsadas por los trabajadores con su acción (la imposición de la jornada laboral de 8 horas, los derechos de sufragio a nivel municipal, medidas que hicieran frente a la carestía de comida, o que los Cuerpos de Protección burgueses fueran desarmados), sólo podía materializarse con la toma revolucionaria del poder.
La influencia de la Revolución de Octubre se reflejó también en la dirección de los Sindicatos. En el Comité Central Revolucionario de Trabajadores que formaron, uno de cada tres miembros del mismo apoyó tomar el poder, y el Congreso sindical llamó a hacer la revolución si el Parlamento no aceptaba el programa “Nosotros exigimos”. Pero finalmente la huelga general que acordó la dirección sindical no tenía el objetivo de luchar por el poder, sino que se limitó a una demostración de fuerza. Esto terminó convirtiéndose en una desastrosa decisión que dividió al movimiento obrero, incluso aunque la izquierda del movimiento no se planteara desafiar a la derecha y al centro. Como resultado, este falso esfuerzo por mantener la unidad permitió que el sector que se oponía a la revolución socialista marcara el tono.
La huelga general impulsada por el Congreso sindical y el SDP quedó reducida a una muestra de fuerza en lugar de una lucha revolucionaria por el poder. Durante dicha huelga general, que comenzó el 14 de octubre por acuerdo del Congreso sindical, los trabajadores tomaron el control de gran parte de Finlandia. En ese momento la contrarrevolución no había conseguido aún consolidar su superioridad militar. La burguesía estaba paralizada y confundida, y los Cuerpos de Protección podían haber sido desarmados.
Durante la huelga general, el Parlamento y el ‘Senado’ compitieron por introducir la jornada laboral de 8 horas y el sufragio universal municipal, e incluso llevaron adelante su propia “Acta de Poder”. Una táctica de cara a romper con la movilización hacia la huelga general que sin embargo fracasó. La huelga general fue un enorme éxito e incluso los dirigentes se vieron contagiados por el ambiente revolucionario.
La exigencia de que los trabajadores debían tomar el poder fue discutida en el Comité Central Revolucionario el 16 de noviembre. Ganó por mayoría en un primer momento, pero tras las presiones de la derecha, fue rechazada en una nueva votación por un solo voto. Unos pocos días después, la misma asamblea, con una precaria mayoría, voto por finalizar la huelga.
La huelga general finalizó después de que una mayoría del partido hubiera rechazado formar un nuevo Gobierno de los trabajadores sobre la base de los comités de huelga y del control obrero que se había comenzado a establecer a nivel local. Los trabajadores tenían el poder, pero las decisiones de sus dirigentes significaron que la burguesía tuvo tiempo para recuperarse y armarse en un momento decisivo en el que la amenaza de guerra civil estaba ya en el orden del día.
En aquellas circunstancias se extendió una fuerte crítica sobre el hecho de que la huelga general hubiera sido desconvocada antes de que realmente hubiera comenzado, y de que los dirigentes se estaban retirando cuando las condiciones para una ruptura revolucionaria con el orden capitalista estaban en su momento más maduro. Los dirigentes “dieron la orden de retirarse en el momento en que los trabajadores parecían estar al borde de la victoria”, escribieron algunos trabajadores críticos en Turku muy acertadamente.
Incluso los historiadores burgueses se han visto obligados a admitir esto: “La huelga fue un éxito y adquirió el carácter de una revolución, incluso aunque no hubiera ningún liderazgo que empujara en esta dirección. En muchos lugares los comités de huelga tomaron el poder, principalmente talleres de trabajo y centros industriales, y el poder de las milicias obreras se incrementó. La oposición paralizada y sin fuerza iba por detrás de los acontecimientos. El objetivo de los dirigentes socialistas moderados, a través de la huelga, era desviar la atención de la gente respecto a la revolución y crear una situación donde se dieran las condiciones para impulsar ciertas reformas. Sin embargo esta estrategia fracasó perdiendo la dirección del partido el control sobre las masas”. (Finlandia 1917-20, Volumen 1).
El éxito de la huelga atemorizó al ala de derechas del movimiento obrero, que rápidamente quiso finalizarla y sobretodo encontrar un camino para volver a la vía parlamentaria y de colaboración con la burguesía. Desgraciadamente no había una dirección alternativa que pudiera completar la urgente tarea de consolidar el poder que los trabajadores habían conquistador tras cinco días de huelga general.
“¡La huelga general ha acabado, la revolución continúa!” Con esa consigna la huelga fue desconvocada y de cara a dar la impresión al menos de que estaban preparados para continuar la lucha, los dirigentes sindicales y socialdemócratas prometieron trabajar para formar un Gobierno rojo en el parlamento. Un Gobierno rojo conformado con el parlamento burgués como base era una ilusión. Esta consigna contenía además la esperanza del ala de derechas de los socialdemócratas de que podrían formar una nueva coalición de gobierno con los representantes políticos de la clase dominante.
Pero la burguesía no tenía interés alguno en cooperar con el ala de derechas de los socialdemócratas, ya que consideraban que no podrían mantener bajo control a los trabajadores y particularmente a sus milicias armadas. La burguesía utilizó su mayoría parlamentaria para hacer avanzar la contrarrevolución, formar el Ejército Blanco y consolidar un Gobierno-‘Senado’, bajo el liderazgo del Primer Ministro P.E. Svinhuvfud, cada vez más autoritario, algo incluso reconocido por la historiografía oficial.

Contrarrevolución

Ante la ausencia de una alternativa revolucionaria, como los bolcheviques en Rusia, se asfaltó el camino para una derrota sangrienta de la clase trabajadora durante la guerra civil de 1918.
Antes, y atemorizados tanto por la huelga general como por la Revolución de Octubre, el ‘Senado’ burgués anunció la independencia de Finlandia a comienzos de diciembre, oficialmente el 6 de diciembre. Los socialdemócratas votaron contra la declaración de independencia de la burguesía y presentaron su propia declaración que incluía también el reconocimiento del Gobierno soviético. La burguesía se opuso a esta declaración ya que asumieron que dicho reconocimiento sería luego difícil echarlo atrás.
Fue la lucha de los trabajadores y la Revolución de Octubre lo que permitió que finalmente Finlandia obtuviera su independencia. Cuando el Gobierno finlandés solicitó formalmente la independencia a finales de diciembre, fue aceptada inmediatamente por el Gobierno soviético el 31 de diciembre de 1917.
Tras estos acontecimientos la cuenta atrás para la Guerra civil comenzó. El movimiento obrero, aunque no formalmente, estaba dividido. El ala revolucionaria [pro bolchevique] tenía un fuerte apoyo en las grandes ciudades y especialmente entre las Guardias Rojas, cuyo control había perdido ya la dirección socialdemócrata.
Pero tras la huelga general la clase dominante tuvo el tiempo necesario para, primero de forma clandestina y luego ya abiertamente, prepararse para una guerra de clases. A mediados de enero de 1918 el Senado bonapartista le dio el poder a Mannerheim, a quién se dio plenos poderes para “restaurar el orden”.
Lo que ocurrió a partir de aquí lo desarrollaremos en futuros artículos. Pero la ruptura revolucionaria del movimiento obrero en Finlandia, a pesar del incremento tanto de la opresión nacional como de la brutal opresión de clase, es una auténtica fuente de inspiración y un poderoso ejemplo de la fuerza de la lucha colectiva.
Cuando Finlandia celebra en la actualidad oficialmente los 100 años del 6 de diciembre, de la independencia, no celebra la lucha de los trabajadores o la Revolución de Octubre, sino que homenajea al Gobierno burgués y a la clase dominante responsables de uno de los mayores crímenes de la historia: la masacre de 30.000 trabajadores en 1918. Esto no debe ser nunca olvidado.
La lucha actual por el socialismo y la defensa de la memoria y las luchas de las generaciones anteriores deben ser honradas y mantenidas vivas. Solo a través de la toma del poder por parte de los trabajadores y los oprimidos, como vimos en el Octubre ruso hace 100 años, puede liberar al mundo de toda clase de violencia, explotación y opresión.

Per Olsson, Rattvisepartiet Socialisterna (CIT • Suecia)

Grupo de Lima: los satélites de EEUU siempre han tenido el record de violaciones de derechos humanos




Los gobiernos latinoamericanos del llamado Grupo de Lima atacan, junto a EEUU, al Gobierno de Venezuela, utilizando el asunto de los derechos humanos. Curioso. Porque en el último informe de la organización Front Line Defenders, leemos que el 62% de los asesinatos de líderes sociales ocurren en Colombia, México, Brasil, Guatemala y Honduras, todos pertenecientes al Grupo de Lima.

sábado, 17 de febrero de 2018

La larga e impune “agonía” del criminal coronel Ernesto Avelino Ramas Pereira




El facebook del grupo Vecinos por la Memoria, donde la esposa de Ramas se burla y desafía a que encuentren a su esposo.

Su esposa se burló de grupos de DDHH y los desafió a buscar al torturador quien viajó a Montevideo para exámenes clínicos.

Reproducimos el artículo del periodista Roger Rodríguez originalmente publicado el pasado 26 de enero sobre el supuesto régimen de prisión domiciliaria del torturador de la dictadura Ernesto Ramas y las provocaciones de su esposa Rosa Margarita en las redes sociales. Se ha confirmado que Ernesto Ramas volvió a su casa luego de realizarse exámenes médicos en Montevideo.

El criminal de lesa humanidad coronel (r) Ernesto Avelino Ramas Pereira había abandonado el chalet “Rosemar” de Piriápolis donde debía cumplir prisión domiciliaria por una condena de 25 años de cárcel y los vecinos temían que hubiera fugado luego de sendos posteos en Facebook de su esposa, Rosa Margarita Gaetan González, quien se ríe de las organizaciones de derechos humanos: “no me jodan”... “no vive más acá”, “si quieren búsquenlo jajajajaja”, pero se encontraba en Montevideo para realizarse exámenes clínicos.
Ernesto Ramas fue arrestado el 8 de mayo de 2006 y desde entonces permaneció en el Hospital Militar por “razones de salud”, en una supuesta agonía que le ha permitido eludir siquiera una noche en una celda, a pesar de recibir el 26 de marzo de 2009 una condena a 25 años de cárcel por 28 delitos de homicidio muy especialmente agravados en reiteración real, cometidos en los años de la dictadura militar uruguaya (1973-1985).
El 27 de octubre de 2011 volvió a ser procesado por el homicidio particularmente agravado de María Claudia García de Gelman, nuera del poeta Juan Gelman, y por la sustracción de menor y supresión de estado civil de su hija, Macarena Gelman, hoy diputada nacional; pero desde el 24 de diciembre de 2015, dado su “grave estado de salud”, se le otorgó la prisión domiciliaria en el chalet donde hasta hace una semana habitaba en la ciudad de Piriápolis.
Entre los delitos por los que aún se le indaga, se incluye la desaparición de Washington Barrios en 1974, se presume que estuvo implicado en el caso de los Fusilados de Soca ese mismo año, que participó en el secuestro y desaparición de militantes del PCU en 1975 y en la desaparición de uruguayos secuestrados en Argentina y trasladados a Uruguay donde fueron ejecutados y, probablemente, enterrados en una fosa común.

Los posteos de Rosa Margarita

La esposa de Ramas, Rosa Margarita Gaetán González, publicó sendos posteos de Facebook en los que afirmaba que el torturador ya no vivía en Piriápolis: “Hoy es el día todos con el campo en Durazno muchachos se acabó lo que se daba búsquen a dónde ir a vivir y Vecinos por la Memoria de Piriápolis no me jodan más el Coronel Ramas no vive más acá jajajaja”, escribió en su muro el pasado 23 de enero a las 10.44 horas.
El anuncio también fue escrito por la señora Gaetán González en la propia página facebook “Piriápolis - Vecinos por la Memoria” creada por activistas locales el 30 de julio de 2017 en el marco de una serie de actividades en favor de los derechos humanos en Uruguay: “Les quedó claro el Coronel Ramas no vive más en Rosemar si quieren búsquenlo jajajajaja”, desafió la esposa del torturador.
La prisión domiciliaria del coronel Ramas fue concedida por el juez ejecutor Martín Gesto, quien aceptó los informes médicos de la Cruz Roja (cuya filial en Uruguay fue intervenida por manejos dolosos), del forense Guido Berro y de una junta médica con tres profesionales del Poder Judicial, a pesar de la oposición que sobre el beneficio expresó el Fiscal de Corte, Jorge Díaz. La mujer de Ramas llegó a hacer una denuncia penal ante un “escrache” realizado ante el chalet “Rosemar” en diciembre, pero la justicia no inició acciones.
Luego de otorgado el confinamiento en su chalet de Piriápolis, donde no se le pudo colocar una tobillera electrónica por “falta de señal” y hay versiones de lugareños sobre que habría sido visto en alguna playa cercana “mojando sus pies en el mar”, el expediente sobre Ramas pasó a la órbita de la justicia de Maldonado y su contralor quedó bajo la jurisdicción del juzgado de San Carlos, que la semana pasada habría autorizado el viaje del represor a Montevideo para hacerse exámenes clínicos en el Hospital Militar.

Un tordillo al comando de la OCOA

Ernesto Avelino Rama Pereira, alias "Oscar 1", alias "El Tordillo", alias "El Gallego", alias "Puñales", nació el 7 de febrero de 1936 y su cédula de idantidad tiene el número 707.695-5; ingresó al Ejército el 1° de marzo de 1955, en el Arma de Infantería, y entre el 15 de enero y el 1° de junio de 1962, realizó el curso de “Motor Officer” en la temible Escuela de las Américas en Panamá (SOA), donde se entrenaron los principales represores del continente.
Hasta 1963 estuvo en el Batallón de Infantería 11 (Minas). Como capitán, en 1964 pasa al Servicio de Material y Armamento y en 1972 se desempeña como S2 (inteligencia) en el Batallón de Infantería N° 1, donde se le sindica como uno de los principales torturadores de la dictadura. Desde 1975 actúa como comandante de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA), donde obtuvo el alias de “Oscar 1” y comanda el centro de represión “300 Carlos” del Batallón de Infantería N° 13, donde se produjeron múltiples desapariciones.
En 1976, era uno de los “valpardos” que operaba en la Base Valparaíso, donde fue vista con vida por última vez la joven argentina María Claudia García de Gelman. Rama sería uno de los que dispuso su desaparición y conoce el lugar donde fue enterrada luego de su asesinato. En los años siguientes, cumplió funciones en el centro de torturas de La Tablada y entre 1980 y 1984 fue asignado al Servicio de Material y Armamento, hasta 1985, cuando con la reinstitucionalización del país se desempeñaba en el Comando General del Ejército.
Su extradición fue pedida desde Argentina por el juez Daniel Rafecas por su responsabilidad en la desaparición de María Claudia Gelman, pero permaneció en Uruguay ya que el 11 de setiembre de 2006, cuatro meses después de su arresto, fue procesado junto a la patota de represores del Servicio de Información y Defensa (SID) y la OCOA. De confirmarse una fuga o traslado de domicilio no autorizado, Ramas podría perder sus beneficios y debería pasar, finalmente, a la cárcel común o una prisión especial junto a otros criminales de la dictadura.

Roger Rodríguez

Comunicado de AFUTU ante el asesinato de Julia Olivera




Reproducimos el comunicado solidario del sindicato de profesores y funcionarios de la UTU ante el asesinato de Julia Olivera.

Luego del alerta feminista del pasado lunes 12 de febrero ante el asesinato de la docente Julia Olivera reproducimos los comunicados emitidos por el sindicato de profesores y funcionarios de la Universidad de Trabajo del Uruguay, pertenecientes a AFUTU - PIT-CNT.

Hasta siempre compañera Julia Olivera

10 febrero, 2018

Ante el femicidio en Fraile Muerto, Cerro Largo

A toda la comunidad educativa de ese departamento y de todo nuestro Uruguay, va nuestro más sentido pésame por el asesinato de nuestra compañera Julia Olivera, una muerte que podría haberse evitado.
A su familia, especialmente a su hijo, a los/las compañeros /as de AFUTU, de la ATD de UTU, a todos los docentes, en especial a sus colegas de inglés, a todas las personas que han sido parte de la vida de Julia, una vida que un violento pensó que era de su posesión.
Una vez más el machismo estructural, el egoísmo y la indiferencia hizo que otra valiosa mujer, madre, profesional y compañera ya no esté entre nosotros.
Desde la Asociación de Funcionarios de UTU acompañamos a todos sus seres queridos en este momento de gran dolor y repudiamos esta acción cobarde esperando que podamos redoblar nuestro compromiso por un cambio cultural, imprescindible en nuestras vidas y, que nosotros como educadores y educadoras tenemos el deber de profundizar.

Por AFUTU

Lourdes Pintos
Secretaria de Prensa y Comunicación

viernes, 16 de febrero de 2018

Corte Suprema uruguaya falla a favor de la impunidad




Declaró inconstitucional la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico-militar.

Se trata de la causa que investiga la desaparición de Eduardo Pérez Silveira. El máximo tribunal uruguayo volvió a fallar declarando inconstitucional los artículos de la norma interpretativa aprobada en 2011, por la cual no se computaría “plazo alguno, procesal, de prescripción o de caducidad, en el período comprendido entre el 22 de diciembre de 1986 y la vigencia de esta ley, para los delitos” cometidos “en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985”.
Este es el segundo fallo a favor de los represores de la dictadura, luego que en setiembre la Corte Suprema emitiera la misma resolución en la causa que investigaba casos de tortura en Tacuarembó.
Al igual que en esa oportunidad la decisión de la Corte se tomó de manera dividida; con tres ministros a favor y dos en contra.
Eduardo Pérez Silveira fue un militante del MLN-Tupamaros que murió a consecuencias de las torturas recibidas luego de ser detenido en el año 1974. Su deceso se produjo en el Hospital Militar en mayo de ese año, pero su cuerpo nunca fue entregado a su familia.
La decisión de la Corte Suprema desconoce que durante la vigencia de la Ley de Caducidad las causas de derechos humanos por delitos y crímenes cometidos durante la dictadura no pudieron ser juzgadas por una decisión política fruto de la presión militar y los acuerdos de todo el régimen político de garantizar la impunidad para los delitos de lesa humanidad.
Esta resolución se suma a las distintas trabas que actúan para evitar justicia; desde causas que no avanzan y están paralizadas en los Juzgados hasta la falta de voluntad política de avanzar en el camino de la verdad, la justicia y el castigo a los culpables.

Hernán Yanes

miércoles, 14 de febrero de 2018

El juicio a Ahed Tamimi expone el carácter colonial de la ocupación israelí




El juicio a puertas cerradas fue aplazado por el tribunal militar israelí para el 11 de marzo. La abogada de Tamimi pondrá el foco en la ilegalidad de la ocupación israelí.

El juicio contra la joven Ahed Tamimi, que se convirtió en símbolo de la resistencia palestina, fue aplazado por el tribunal militar israelí para el 11 de marzo, fecha hasta la que seguirá detenida en forma ilegal.
Gabi Lasky, abogada de Tamimi, denunció que la corte realizará el juicio a puertas cerradas para "protegerse a sí misma de las críticas que genera este caso". Lasky también reveló que su defensa estará centrada en la ilegalidad de la ocupación israelí sobre las tierras palestinas, lo que en un caso de la exposición internacional como el que ha adquirido el de Tamimi puede convertirse en un debate sobre la política colonialista del Estado de Israel. Es por esto que el tribunal militar evitará por todos los medios que la prensa pueda estar presente mostrando este caso escandaloso.
"La ocupación no es legal, así que la legalidad de una corte militar de la ocupación es cuestionable. Esto es lo que debería ser puesto a juicio", declaró la abogada mexicana-israelí Gabi Lasky, tras la primera sesión de la que fueron desalojados periodistas y observadores diplomáticos por orden del juez.
Según explicó la abogada ante los medios, la Fiscalía Militar deberá responder a esta argumentación antes de la próxima sesión, fijada para el 11 de marzo.
Según Lasky, es nulo todo el marco legal en el que se desarrolla el proceso a la joven palestina, que cumplió recientemente 17 años estando en prisión y que permanece detenida desde hace casi dos meses, días después de que se hiciese viral un vídeo en el que aparecía abofeteando a un soldado israelí.
En una entrevista con el diario La Vanguardia, Lasky dejó al desnudo el trato diferenciado que la justicia tiene para los colonos israelíes que ocupan las tierras palestinas, y los palestinos que viven en las tierras ocupadas: "Mientras a los colonos se les aplica la justicia civil, los palestinos están sometidos a la militar, que es mucho más estricta". Esto ocurre porque "las leyes israelíes dicen que a los colonos se les debe aplicar el sistema judicial israelí, aunque vivan en un territorio ocupado donde no hay soberanía israelí. Por el contrario, los palestinos, por “cuestiones de seguridad”, están sometidos a los decretos militares que se han dictado desde 1967, año de la ocupación. Es decir, a normas dictadas por las autoridades de la fuerza ocupante a las que, obviamente, no han elegido. Por cualquier ofensa que cometan, como robar un cartón de leche o provocar un accidente de tráfico, son juzgados en un tribunal militar".
Lasky denunció la ilegalidad de la ocupación colonial del Estado sionista: "Israel ha dejado claro [la ilegalidad de la ocupación], tanto por los asentamientos como por la nueva ley de anexión de las colonias. Es hora de que empecemos a hablar no solo de la violación de los derechos por la ocupación, sino hablar de nuevo de la ilegalidad de la ocupación".
"Esto, en sí mismo, debería eliminar los cargos porque son dos sistemas legales separados que se aplican a dos pueblos diferentes de acuerdo a su etnicidad. Esto es apartheid y es ilegal", acusó.
Desde esta óptica el juicio a Tamimi se puede convertir en una potente forma de denuncia para los objetivos de Israel que mantiene a la franja de Gaza como una prisión a cielo abierto, mientras que avanza con la ocupación colonial de tierras en Cisjordania. Es decir, dejar al desnudo que el Estado de Israel no es más que una potencia colonial con un Ejército de ocupación que ha perseguido, asesinado y expulsado de sus tierras a millones de palestinos, en lo que el historiador israelí Ilan Pappe define como un Estado apartheid que convirtió a Palestina en la mayor cárcel del mundo.

Juan Andrés Gallardo
@juanagallardo1

martes, 13 de febrero de 2018

EEUU empeñado en hacer de Nuestra América una zona de guerra




El vicepresidente de la República, Óscar Naranjo, y el jefe del comando sur de Estados Unidos, almirante Kurt Tidd.

En noviembre de 2015 escribí desde Lima, Perú, un artículo al que titulé: Estados Unidos intenta hacer de la Patria Grande otra zona de guerra. Hoy ese persistente plan macabro de Washington constituye una amenaza real y un grave e inminente peligro para la paz en este hemisferio.
La presencia en las últimas horas de representantes del Jefe del Comando Sur de EEUU, Kurt Tidd, en la localidad de Tumaco, ubicado en el departamento colombiano Norte de Santander, cercano a la frontera con Venezuela, hizo saltar las alarmas desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia, en momentos en que la patria de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana liderada por el presidente Nicolás Maduro viven asediadas por el Pentágono y la Casa Blanca.
Washington no se ha escondido para verbalmente intimidar una y otra vez a los venezolanos con una eventual intervención castrense, al tiempo que militares estadounidenses llegan y se mueven como “perros por su casa” en Colombia, Argentina y Perú, con el beneplácito de los respectivos gobiernos neoliberales de esos países.
“Casualmente” las capitales de esas naciones, Bogotá, Buenos Aires y Lima, fueron escalas de una reciente gira imperial que realizó por Latinoamérica y el Caribe, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, y que incluyó además México y Jamaica.
En ese periplo injerencista, Tillerson reiteró sin tapujo alguno las conocidas pretensiones del Pentágono y del mandatario de Washington, Donald Trump, de destronar de cualquier manera al ejecutivo legítimo de Maduro, incluido el uso de la fuerza, y no tuvo que hacer muchas presiones para recibir el respaldo de sus anfitriones.
Tampoco ha disimulado el jefe del Comando Sur, quien envió a sus representantes a Tumaco para desde las numerosas bases militares de EEUU en Colombia continuar con la escalada belicosa contra los venezolanos, inmersos actualmente en la preparación de nuevas elecciones presidenciales, sin descuidar su defensa ante una eventual agresión.
El complejo panorama que enfrenta hoy Nuestra América con el ascenso al poder de la derecha en varios países a través de fraudes y los mal llamados “golpes blandos”, que no han sido otra cosa que golpes de Estado reciclados, ha alimentado la furia de Washington por derrumbar la Revolución Bolivariana y los procesos populares que resisten en la región, para así hacerla otra vez su patio trasero.
Tal escenario le ha permitido a la administración de Trump incrementar su presencia de soldados no solo en Colombia, Argentina y Perú, sino también en Brasil, Paraguay, Panamá y Honduras, además de realizar maniobras castrenses conjuntas, hechos que convierten a la Patria Grande en un polvorín.
EEUU y los regímenes de turno que se han sometido a sus patrañas guerreristas lo han hecho en franca violación de la declaración de Zona de Paz de la región, suscrita por las 33 naciones miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en su II Cumbre celebrada en La Habana, Cuba, en 2014.
Esperemos que quienes ahora se prestan para cercar a Venezuela y hasta agredirla militarmente se llamen a la sensatez, cumplan los compromisos contraídos, y eviten a toda costa una peligrosa conflagración que dañará a toda Nuestra América.
Una buena ocasión para que prevalezca la cordura, el diálogo y evitar confrontaciones debería ser la VIII Cumbre de las Américas prevista a realizarse en Lima en abril próximo, contrario a lo que, al parecer, algunos incitados y financiados por Washington pretenden: convertirla en una cita belicosa e injerencista.

Patricio Montesinos

Reunión en MTSS por diez despidos en el diario El Observador

Mañana miércoles habrá reunión en el Ministerio de Trabajo por los diez despidos realizados por el diario El Observador la semana pasada.

La Asociación de la Prensa Uruguaya denunció los diez despidos el pasado 9 de febrero en un comunicado del sindicato. Según el comunicado la empresa adujo problemas económicos, pero entre los despedidos figura un dirigente del sindicato por lo cual es claramente también una medida de persecución sindical por parte de la patronal.
En el comunicado el sindicato afirmó en su comunicado que “entiende que se debe abrir un ámbito de negociación de forma urgente y por eso solicitó al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social el ámbito necesario para el dialogo.” Ámbito que se concretará mañana miércoles según trascendió en medios de prensa en los últimos días.
Por último la APU en su comunicado anuncia que "Los trabajadores se encuentran en asamblea permanente y la APU estará atenta a las derivaciones de esta medida unilateral por parte de la patronal".


Sebastián Artigas

A continuación reproducimos el comunicado emitido por APU el pasado 9 de febrero.

Montevideo, 9 de febrero del 2018

La Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) denuncia despidos masivos que se dieron a conocer en esta jornada, en el diario El Observador.

La empresa comunicó a los trabajadores organizados del diario, que diez integrantes sobre todo del área de redacción se quedarán sin trabajo, aduciendo problemas económicos.
La APU entiende que se debe abrir un ámbito de negociación de forma urgente y por eso solicitó al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social el ámbito necesario para el dialogo.
Los trabajadores se encuentran en asamblea permanente y la APU estará atenta a las derivaciones de esta medida unilateral por parte de la patronal.

CONSEJO DIRECTIVO CENTRAL
ASOCIACIÓN DE LA PRENSA URUGUAYA

"El Gobierno uruguayo jamás puso un solo impuesto a los sojeros ni a los exportadores de pasta de celulosa"


Entrevista a Mónica Riet, del Comité por el retiro de las tropas uruguayas de Haití

M.H.: Me ha llamado la atención el conflicto que se está viviendo en el campo uruguayo, me recuerda a una situación que vivimos hace 10 años atrás durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pero probablemente esté equivocado, ya que no conozco detalles de la estructura del agro uruguayo. Lo que sí he visto es que están mezclados grandes productores, medianos y pequeños, esto es lo que se vio al menos el pasado 23 de enero en la localidad de Durazno. Para tener una visión más clara de la situación he apelado al contacto contigo.
M.R.: Es interesante lo que decís porque esa idea del parecido con lo que se vivió en Argentina y Cristina aplicaba unos impuestos a las exportaciones importantes, móviles para la soja y todas las exportaciones, según si ganaban más o menos, y en un momento quiso poner un impuesto sobre las súper ganancias y ahí fue donde explotó todo y no pudo concretar ese paso.
Acá también hay operadores del oficialismo que quisieron jugar con esa imagen y con la idea de que en el Cono sur anda un fantasma de movimientos destituyentes y que tienen que ver con sectores de la oligarquía y del campo. Con esa imagen hubo muchas movidas en las redes y convocatorias a las bases del Frente Amplio que prácticamente como fuerzas militantes hoy no existen. En realidad nada tiene que ver con eso.
Un poco lo que expresa esta movilización, que en principio fue sobre todo promovida por los pequeños productores, los trabajadores rurales, etc., que empezaron a hacer cortes de ruta y un día de paro agrario; tiene que ver con una gran crisis del sistema que se expresa en esta movilización que tuvo incluso otra particularidad, en una localidad de la región donde hay poca población, hay que sumarle que Uruguay como todos los países de la región estuvieron favorecidos por los altos precios de los commodities y ahí todo iba para arriba y a todo el mundo le caía alguna moneda en la mano; ese período se terminó.
Acá el gobierno ha tenido una política de impulsar el agro-negocio, y a diferencia de la Argentina y Brasil, jamás les puso un solo impuesto a los exportadores, ni a los sojeros, ni a los de pasta de celulosa, que tienen unos privilegios que en toda la región son absolutamente extraordinarios.
Entonces, se termina el período de bonanza, el gobierno empieza a tener problemas de déficit fiscal con un gran endeudamiento, porque otro problema y diferencia fundamental entre las políticas de los gobiernos progresistas de Argentina y Uruguay es que en Argentina, gracias al cobro de impuestos a los agroexportadores fueron pagando la deuda con recursos genuinos, en Uruguay no había esas reservas, porque no se estaba recaudando del gran capital, entonces todo este período del gobierno progresista, estos 15 años, la deuda se ha ido engrosando.
De la misma manera que pasa ahora en Argentina con Macri, el gobierno de Tabaré Vázquez aumentó 10.000 millones de dólares la deuda en capital, el de José Mujica hizo otro tanto y ahora vamos por la misma.
El gran problema que tiene el gobierno uruguayo, autodenominado progresista, es que han hecho todo esto con cartas del FMI que firmaron al principio del gobierno con el Banco Mundial y que están cumpliendo a cabalidad y que los obliga a llevar adelante políticas que en definitiva hacen a que el país no se desarrolle.
Les va muy bien a los grandes capitalistas que están justamente implicados en esta movida del “vamos a volver” y a los grandes capitales extranjeros. Pero han venido de un proceso de endeudamiento en donde cada año tienen que sacar nuevas deudas, vender bonos, etc., para poder ir pagando los intereses.
Es una bola de nieve de nunca acabar. En este momento la deuda está en un lugar que el gobierno no puede manejar entonces, a pesar de que aseguró que no iba a hacer ningún ajuste, que fue el gran leitmotiv de su última campaña para las elecciones, no aumentó los impuestos comunes y corrientes pero ya hizo dos grandes tarifazos, aumentos importantes del agua, la luz, el teléfono y todo esto con los números en la mano, denunciado por los sindicatos correspondientes de los trabajadores de cada ente de que estos números no se debían a los costos de producción que estaban muy por debajo, sino a los impuestos o a lo que el Poder Ejecutivo decidía aumentar para recaudar para rentas generales y el destino de todo eso es para pagar la deuda externa, los intereses y parte del capital que tienen que ir cumpliendo cada año.
Toda esta situación está golpeando a los trabajadores de la ciudad y del campo y el gobierno no quiere admitir que hay una crisis, mientras que el trabajador no puede llegar a fin de mes con su salario y los pequeños productores se encuentran enfrentando juicios para ser expulsados de sus predios por las deudas que tienen.
Pero el gobierno viene haciendo un camuflaje de esa crisis que no se lo cree nadie. Ellos hablan un idioma paralelo al que habla el hombre de la calle, entonces cada vez que emiten bonos de deuda lo hacen festejándolo, las empresas que puntúan y valoran la fiabilidad de cada país para comprar bonos de deuda siempre lo califican altamente, porque el país está muy endeudado, entonces se sigue esa pantomima.
La disconformidad es general. Y esta movilización empezó en el campo porque en la ciudad están los sindicatos y lamentablemente las cabezas han perdido la independencia política del gobierno entonces hacen una presión muy fuerte contra los trabajadores que hoy por hoy no están pudiendo expresar los conflictos que sí existen, como hemos reportado muchas veces, pero son conflictos que tienen una presión muy fuerte por dentro y que sufren una represión muy grande.
En el campo no existe eso y esta movilización tuvo la particularidad de que empezó siendo convocada por los productores chicos, por los colonos, por los trabajadores rurales y se le fueron sumando los pequeños comerciantes, profesionales que trabajan para los campos, toda la población rural que está sumida en una enorme crisis, porque están sufriendo las consecuencias de que las empresas extranjeras se retiran. Y cuando una empresa extranjera se va del país deja a 300/400 trabajadores en la calle y afecta no solo a las familias desocupadas sino también al pequeño comerciante.
M.H.: Hablás de un movimiento de pequeños productores pero yo leí que el Presidente de la Nación se reunió el lunes 29 de enero con los grandes ruralistas.
M.R.: Exacto. Porque como te dije el conflicto comenzó por los chicos pero los grandes enseguida se sumaron y obviamente tienen mucha más capacidad de infraestructura para ponerse al mando, en los medios de comunicación, redes de whatsapp, etc. Terminan todos entreverados. Pero fijate que también explotó porque, como decías, las siglas de las organizaciones que recibió, siendo que Tabaré dijo que iba a recibir solamente a las instituciones, que son la ARU (Asociación Rural de Uruguay) que como decía el “Tambero” Zabalza está formada por los grandes estancieros que son golpistas y que son privilegiados desde tiempos de la colonia y que siempre han estado detrás de los golpes de Estado de la extrema derecha de este país.
Entonces, primero le pidieron una entrevista para diciembre y hubo un ninguneo, porque hay una actitud soberbia de parte del gobierno frente a todos los que quieren plantear problemas y que tienen crisis. En ese momento les dijo que no tenía agenda. Fue ahí donde los pequeños se fueron organizando y se sumaron los grandes. Pero luego todos esos pequeños se llamaron autoconvocados justamente porque no tienen algo en común que los convoque a todos, entonces al momento de negociar la temperatura fue subiendo porque empezaron a amenazar con que iban a hacer cortes de ruta por todo el país, que le iban a cortar todos los insumos a Punta del Este que está lleno de turistas. Entonces el gobierno tuvo que recular, cambiar de actitud y antes de la reunión que tenían pactada para el 23 de enero en Durazno quiso reunirse con la ARU, que para el gobierno representa la institucionalidad, pero que como te decía antes siempre fue bastante golpista, y con la Federación Rural que reúne a una cantidad mayor de productores medianos, donde puede haber algún chico o alguno más grande pero que tiene otro estatus que el de la ARU que tiene características más políticas.

Los terratenientes piden la devaluación, mientras los pequeños productores medidas para detener la emigración del campo

M.H.: ¿Cuáles son las reivindicaciones? ¿Qué se pide?
M.R.: Cuando Tabaré Vázquez les pide reunirse ellos dicen que no, porque lo interpretan como una maniobra para pararles la movilización y hasta ese momento no tenían una plataforma, porque se iba a generar justamente el 23 de enero en Durazno. Como podía preverse, allí los grandes fueron los que tomaron la palabra, también habló alguno mediano chico, pero los grandes tuvieron la inteligencia de incluir algunos de los puntos de los colonos.
Pero las demandas son netamente diferentes, mientras que los grandes simplemente están ganando menos que antes pero no hay ninguno que esté por quebrar ni nada por el estilo, porque son sectores que siguen teniendo altísima rentabilidad, porque además este gobierno los favorece en todo; piden que se achique el gasto del Estado, que haya menos empleados públicos, también plantearon algunas cuestiones muy oportunistas para que pegara en el público diciendo que se recorten los gastos de representatividad y los cargos políticos; pero lo que ellos querían fundamentalmente era que les bajaran el precio del gasoil y que devaluaran la moneda, o sea, que suban el precio del dólar. En realidad el centro del asunto es ése.
Mientras que los chicos, están pidiendo porque están en una situación crítica de quiebra, porque durante el gobierno progresista desaparecieron 5.000 tambos y desde el año 2000 al 2011 12.000 productores rurales y en este caso estamos hablando de chicos, vendieron su tierra, devolvieron las que arrendaban y se fueron a la ciudad.
Unos cuantos de ellos son lo suficientemente pobres para ser beneficiarios del MIDES (programa de capacitación socioeducativa-laboral “Uruguay Trabaja” del Ministerio de Desarrollo Social), que la Asociación Rural en sus dichos y comentarios previos estaba pidiendo que el gobierno eliminara, porque ellos presentan como que el gobierno está regalando plata cuando en realidad a las familias que están en una situación de marginalidad total es muy poca la ayuda que se les da, son unas tarjetas para gastar con 6.000 pesos (menos de U$S 200).
Esta gente estaba pidiendo que se eliminara eso, cuando los pequeños productores hoy en día están trabajando en los alrededores de Montevideo, los que en los ‘70 eran 200.000 ahora son 80.000 y se emplean en la construcción o como pescadores, en empresas de seguridad, otros muchos están en Maldonado, porque en Punta del Este se construye mucho. Allí está situada la gran emigración del campo que no ha cesado pero ahora estamos en un punto crítico.
El gobierno discrimina mal, sigue haciéndole concesiones al gran capital, acaba de aprobar una Ley de riego que les va a permitir hacer grandes embalses de agua y comercializar el agua de riego a los pequeños productores, agua de los ríos. Eso va a generar una nueva quiebra de productores chicos. Y lo otro que quería decir es que lo mismo pasó en 1999 al 2002 cuando en el gobierno de Lacalle, de derecha, anterior al del Frente, hubo una explosión similar a ésta que fue utilizada y encabezada por el Frente Amplio que se llamó la Concertación nacional que fue unir al PIT-CNT, a los sindicatos, con la Asociación Rural y la Federación Rural. Hicieron una gran manifestación, estaba Tabaré Vázquez, estaba Mujica y hubo una gran alianza de clase y fue tomada la consigna de “País productivo” por el Frente Amplio en oposición al país financiero, significaba cambiar el modelo para servir una política agraria endógena, para resolver los problemas del consumo interno del país.
Pero una vez que llegaron al gobierno cambiaron 180 grados su dirección y lo que ha hecho es apoyar el agro-negocio y los capitales trasnacionales. No fue el país productivo. Hoy lo que producimos, que ni siquiera lo producimos nosotros sino las grandes empresas extranjeras, es soja, madera, pasta de celulosa.
Este descontento que se expresa mucho en el campo ya se escucha en la ciudad, en todas partes, pero no ha tomado todavía la forma que tomó en el campo. Es un descontento generalizado contra las políticas del gobierno que se esperaba que favorecería mucho más a los chicos y no a los grandes como está sucediendo.
Y la utilización política es inevitable, el partido que esté en la oposición siempre va a estar apoyando estos movimientos. Pero como yo estuve muy presente en todo ese momento me parece importante recordar que la concertación de donde salió la idea de Mujica de sentarse con la ARU, con los grandes plantadores de arroz, que son los mismos que ahora Tabaré llamó y pidió reunirse y no con los autoconvocados que son el pobrerío del campo.
Es una alianza que en este momento está en problemas, porque el modelo esta en problemas y va a traer como consecuencia la ruina de muchos trabajadores, de pequeños productores del campo, y no se está dando solución, las respuestas del gobierno hasta ahora son bajar un tanto por ciento el gasoil para los grandes pero dijo que la política económica no iba a variar esencialmente, que iban a mantener el dólar como estaba porque estaba dando resultados.

Mario Hernandez

lunes, 12 de febrero de 2018

El espectro del “krach” bursátil




Caída en Wall Street y en las bolsas mundiales a comienzos de semana. Iniciada en los Estados Unidos, la caída se ha propagado con rapidez a las bolsas europeas y asiáticas. En el momento de escribir estas líneas, la situación es aún incierta pero parece, no obstante, que un verdadero krach no está al orden del día aún. Estos acontecimientos son, sin embargo, el signo de la incertidumbre que roe al capitalismo mundial, a pesar de la recuperación limitada del crecimiento en los Estados Unidos y en Europa.
Más allá de los sobresaltos del mercado bursátil influye, en efecto, sobre el funcionamiento del capitalismo, la perpetuación de un fenómeno que no concuerda con el derroche de inversiones en las nuevas tecnologías: la debilidad de las ganancias de productividad. Esta última provoca muchas interrogantes, pero es indudable y es un signo de falta de eficacia del capital. Falta de eficacia quiere decir riesgo en la rentabilidad del capital invertido. De ahí la ofensiva continua contra los salarios y en la intensificación del trabajo, que limita los mercados pero ha permitido una recuperación limitada de la tasa de ganancia estos últimos años, también apoyada en los regalos fiscales.
El retroceso de la bolsa estadounidense se ha desencadenado tras la publicación, el viernes 2 de febrero, de estadísticas sobre los salarios estadounidenses, que muestran un aumento del 2,9% en un año, el ritmo más rápido desde 2009. Estas subidas de salario amenazan con venir a arañar las ganancias de las sociedades cotizadas en bolsa y podrían provocar aumentos de precios. Ahora bien, cuando los precios aumentan, la Reserva Federal (banco central) estadounidense hace subir, tradicionalmente, sus tasas de interés: tal subida estaba programada, pero se ha extendido el temor de que fuera más rápida de lo previsto. A los especuladores en bolsa les gusta el estancamiento de los salarios, los impuestos bajos, las tasas de interés bajas y el crédito fácil: han comenzado a temer que esta conjunción de astros sea un poco puesta en cuestión.
Fundamentalmente, es vital para el capitalismo mantener la subida de los salarios por debajo de las ganancias de productividad. El mini-krach de esta semana no es sin duda anunciador de un hundimiento pero es significativo de lo que es el sistema hoy: una carrera sin límites por la ganancia a costa de las personas asalariadas, así como de las paradas y jubiladas, cuyas asignaciones deben ser recortadas para financiar reformas fiscales en favor de la gente rica, entre la que se encuentran Trump y Macron.

Henri Wilno
Viento sur

Hebdo L´Anticapitaliste 416

Nestor Kohan - La teoría del fetichismo en El Capital de Karl Marx




Conferencia magistral en el Coloquio «Karl Marx. El Capital. Crítica de la economía política. 1867-2017. En memoria de Bolívar Echeverría», dictada el 8 de noviembre de 2017 en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

domingo, 11 de febrero de 2018

Marx y la lógica dialéctica en El Capital




La epistemología de Marx y la lectura de Lenin sobre Hegel. La tradición dialéctica revolucionaria frente a la impugnación de las METAFÍSICAS "POST" (posmodernos, posestructuralistas, posmarxistas). Discusión sobre los ataques contra la dialéctica: de Eduard Bernstein a Louis Althusser y Galvano Della Volpe. ¿Es viable un marxismo sin dialéctica? ¿Es posible el socialismo sin revolución? ¿Tiene sentido una Teoría Crítica del mercado y la sociedad capitalista si se eluden los conflictos y las contradicciones antagónicas? ¿Se puede cambiar el mundo sin estrategia de poder? Otros videos de la serie "Memoria del futuro" de Brancaleone Films:

Se aprueban leyes a favor de sector rural y se abren instancias de diálogo con gobierno

Con la aprobación unánime del Senado y con la probable ratificación de Diputados en estas horas, se aprobarán las primeras medidas para el sector rural. El 19 de febrero se abrirá la mesa de diálogo con el gobierno donde participaran “autoconvocados”.

La cámara de Senadores aprobó por unanimidad las primeras medidas a favor del sector rural. Las mismas son la creación del Fondo de Garantía para el sector lechero y la rebaja del precio del gasoil para los tributarios del IMEBA. En estas horas Diputados está tramitando la aprobación de estas medidas donde se descarta que sean aprobadas en las próximas horas.

Leyes

Las leyes en trámite de aprobación serán el fondo de garantías para el sector lechero que permitirá reperfilar las deudas, mediante un fondo de 36 millones de dólares que se descompone en 27 millones para el reperfilamiento de las deudas, 3 millones para un fondo de estabilización de precios y 6 millones para la distribución a los pequeños de un mínimo de 500 dólares no reembolsable en función de las remisiones como forma de alivianar la situación financiera inmediata. Este fondo se financiará con la retención de 1,30 pesos en el precio de la leche.
La otra es la quita del IVA a las compras de gasoil para un espectro de sectores que van desde arroceros, horticultores y lecheros que son tributarios del IMEBA. Se calcula que esta medida tendrá un costo de 5 millones de dólares para Rentas Generales.

Invitación a mesa de dialogo y aceptación

En los últimos días el gobierno invitó a los “autoconvocados”a la mesa de diálogo que empezará a sesionar el próximo 19 de febrero, invitación que fue aceptada por este movimiento. Uno de sus voceros Álvaro Rivas sostuvo que “obviamente consideramos oportuno ir, presentarnos a la Mesa de Trabajo. Nuestra postura tiene que ver con las medidas generales en los puntos más pedidos en la proclama” y en referencia a las gremiales agropecuarias dijo que “Fuimos comunicados al igual que las gremiales, que están alineados también a este movimiento. Y hay una convicción que hay que ir como un movimiento único”.
Además de los llamados autoconvocados participaran en la mesa del gobierno la Asociación Rural del Uruguay, la Comisión Nacional de Fomento Rural, la Asociación de Cultivadores de Arroz, Cooperativas Agrarias Federadas, la Asociación Nacional de productores de Leche y la Federación Rural.
Desde el gobierno participaran el Instituto Nacional de Colonización, el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Industria, Energía y Minería, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y la Secretaría de Presidencia de la República.

Sebastián Artigas

sábado, 10 de febrero de 2018

Un millón de razones: Indonesia 1965




Soldados holandeses participando en la masacre

Se está poniendo últimamente muy de moda el viejo truco mediático-manipulador de la burguesía de intentar hacer comparaciones fuera de contexto contra sus adversarios. Cuando a las élites no les gustan (no les interesan) las medidas económicas, políticas o sociales que se les presentan como alternativa, mandan desacreditarlas relacionándolas con las mismas que hay en países “dictatoriales” -según la hegemonía mundial- como Venezuela o Cuba. Muchos de los “nuevos progres” -no sabemos si por vergüenza, cobardía o porque simplemente no tienen principios- prefieren escurrir el bulto y piden que comparen sus recetas con la de países, digamos, “capitalistas de rostro humano” tipo Holanda, Suecia… etc.
No vamos a negar que estos han sabido gestionar mejor su riqueza acumulada entre su población, pero siguen apostando por el “Libre Mercado” (o sea, el capitalismo) que divide al mundo en globalizadores y globalizados. Por la cuenta que les traía. Efectivamente. Porque al fin y al cabo gran parte de sus riquezas se originan en el expolio, el neocolonialismo y el genocidio sistemático a otros pueblos que poco o nada saben de la palabra “derechos”. Esos países tan ejemplares se enorgullecen y sacan provecho de su imagen de países progresistas a los cuatro vientos, pero ocultan e intentan borrar de la historia que sus “éxitos” se nutren directamente de los abusos continuados a sus “patios traseros”.
Podríamos empezar hablando de Suecia y una de sus empresas de telecomunicaciones estrella en la bolsa mundial: Ericsson. Seguramente esta transnacional, con un beneficio neto de más de once mil millones, destinará una parte de los dividendos de sus socios y contribuye con sus impuestos a mantener las arcas del Estado donde habita su sede central y conservar así el estatus de “país-ejemplo” a seguir por los demás en materia de derechos sociales y humanos. Derechos inexistentes en la sufriente población de la República del Congo, en el corazón de África, donde las guerras por el control de los grandes yacimientos minerales (como el coltán, imprescindible para los dispositivos electrónicos) han causado grandes masacres desde 1998. Una situación de guerra muy sospechosa, teniendo en cuenta que el conflicto comienza con el boom de la telefonía móvil. Seguro que Ericsson no incluye al pobre congoleño que extrae el ansiado mineral, a cambio de una miseria o de su propia vida, en su plantilla de más de 78.000 empleados. Y Suecia, que sí incluirá en su PIB lo que extrae del pobre congoleño, no tendrá en cuenta las migajas que éste gane a la hora de calcular la renta per cápita tan avanzada del país nórdico. En definitiva, sólo será sueco lo que el esclavo congoleño reporte, no la miseria que a este le mal llega.
Pero, en este artículo, vamos a prestar más atención a la tragedia que sobrevino en un país, Indonesia, que fue colonia de otro campeón del Estado del Bienestar: Holanda. Cierto que la tragedia imperial que asolara a Indonesia fue culminada de la forma más bárbara por EEUU, pero fue Holanda quien tuvo que recurrir a la primera potencia mundial para mantener sojuzgada, a costa de lo que fuera, al gran país asiático.
Holanda era conocida durante cuatro siglos como el Imperio Neerlandés. Su “Compañía Holandesa de las Indias Oriéntales” fue pionera en un nuevo tipo de colonialismo: el capitalista empresarial; disciplina que ha contagiado a todos los países del “primer mundo” como ejemplo a seguir en el campo de la política exterior. Un imperio que cae con una revolución y la independencia en uno de sus últimos dominios: Indonesia (potencia regional en combustibles fósiles, gas natural y materia prima). Una historia trágica de cómo someten y rapiñan los imperios a los pueblos, que nos detendremos a contar.
Todo empieza con un “despertar nacional” a principios del siglo XX en aquella región asiática. Dentro de los movimientos nacionalistas que allí se dan, un exiliado socialista holandés e internacionalista -paradójicamente-, Henk Sneevliet (Maring), funda en 1914 la Asociación Socialdemócrata de Indias. Inicialmente fue un foro de debates que culminó convirtiéndose en el Partido Comunista de Indonesia (PKI) en 1924, ilegalizado por el Imperio Neerlandés por estar detrás de varios levantamientos populares en Bantén y Sumatra, y que finalmente pasó a la clandestinidad en 1927. Otro de los partidos a destacar dentro del movimiento por la independencia es el Partido Nacional Indonesio (PNI) en el que destacó la personalidad de Ahmed Sukarno, líder y fundador de este partido en 1927, un burgués de centro izquierda que compartía la línea de los países “no alineados”. Durante la II Guerra Mundial Indonesia es ocupada por el Imperio Japonés y Holanda se ve imposibilitada de “defender” su colonia, ya que se encontraba en el escenario central del conflicto en Europa contra la Alemania Nazi.
Durante los tres años y medio en que se prolonga la ocupación, los japoneses, por razones culturales e intereses propios, estimularon y propagaron más el sentimiento de soberanía en Indonesia. Se crearon nuevas instituciones y organizaciones vecinales. Cuando acaba la gran guerra, inmediatamente el PNI, con Sukarno como dirigente indiscutible, junto a facciones nacionalistas y el PKI declaran la independencia de Indonesia (1945). Los holandeses, que quedaron críticamente tocados después de la II Guerra Mundial, tacharon a la nueva república de cómplices del fascismo japonés y pidieron ayuda económica -cómo no- a EEUU para poder mantener su colonia.
La revolución por la independencia duró 4 años y supuso más de 100.000 víctimas mortales indonesias, incluyendo civiles, frente a unas 6.000 de los imperios Neerlandés, Británico y Japonés. También se vieron obligadas a la migración masiva cientos de miles de personas. Y, en definitiva, Indonesia sufrió un estrangulamiento económico por parte del bando imperial vencido.
Después de ser reconocidos como república independiente en 1949, Sukarno es proclamado presidente, teniendo que hacer frente a unos grandes gastos vitales de los afectados por la guerra y el saqueo de los imperios. Durante 16 años llevará a cabo sus políticas mediante un conjunto de cinco principios fundamentales, denominado “Pancasila”, que mezclaba la justicia social y la creencia en un Dios supremo, y que dura hasta día de hoy, aunque a modo de maquillaje. Y mantendrá con el PKI una relación de amor-odio. Así, aunque éste será reprimido en un primer momento para intentar menguar su enorme influencia sobre las masas pobres, más tarde se convertirá en un aliado en el “Nasakom”, una alianza de todas las fuerzas nacionalistas y religiosas contra las presiones externas imperialistas.
A partir de 1950 el PKI comienza a coger una fuerza imparable. Y, sobre todo en localizaciones rurales, contribuyó a organizar a unas masas empobrecidas desde la guerra y bajo la amenaza constante de que el Estado se convirtiera en una Teocracia.
Se crearon sindicatos obreros, asociaciones juveniles, de mujeres y de campesinos pobres. El PKI alcanzó en 1965 más de 3.000.000 de afiliados y se especula con que tenía a más 15.000.000 ciudadanos organizados (una quinta parte de la población de Indonesia). Se convertía así en el tercer partido comunista más grande del mundo, después de los de la URSS y China.
Su importante influencia en la sociedad hizo que el gobierno de Sukarno realizara algunas reformas importantes como: apoderarse de los bienes de las compañías holandesas, nacionalizar el petróleo e iniciar una tímida reforma agraria. Además, la presión constante influyó para que se recortaran progresivamente privilegios a los terratenientes militares nacionalistas y a los líderes religiosos del islam (Indonesia es el país con más musulmanes del mundo).
En plena Guerra Fría, EEUU se percata del “peligro” y teme por este crecimiento excesivo (para sus intereses) del movimiento comunista internacional en otra región tan habitada del globo terráqueo. El secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles, declaró que “el PKI se había convertido en el principal problema en Indonesia” y el embajador norteamericano explicaba que no era posible vencerles “recurriendo a los medios democráticos ordinarios”. La intervención estaba asegurada.
Se apoyaron financieramente todas las iniciativas de los generales indonesios para convertir al ejército a la doctrina de la contrainsurgencia. Transformaron el “Indonesian Army Staff and Command School de Bandung” (SESKOAD) en un centro de entrenamiento para la conquista del poder político, que tuvo todos los mimos del Pentágono, la RAND y la fundación Ford. Se realizaron varias escaramuzas y bombardeos para mantener “la no preservación de la unidad en Indonesia” -según Dulles-. Por esas fechas el 90% de las armas eran de procedencia norteamericana. Además, el 17 de octubre de 2017 sale a la luz un informe donde se desvela que EEUU, mediante la CIA y sus diplomáticos dieron información delicada y más 5.000 nombres de dirigentes comunistas a los escuadrones de la muerte nacionalista de Indonesia.
Cuando el PKI se convirtió en una seria amenaza para los intereses de los poderosos, se produjo “inesperadamente” el asesinato de 6 generales nacionales por mandos intermedios del ejército (Movimiento 30 de septiembre). Fue la excusa perfecta para achacárselo sin pruebas al partido comunista como único culpable y, de paso, acusarlo de golpista. A partir de aquí, da comienzo el periodo denominado: “La masacre de 1965”, llevado a cabo por una confluencia despiadada entre fuerzas armadas nacionales, los privilegiados líderes religiosos, las mafias callejeras y, cómo no, el “Tío Sam”.
En octubre de 1965, después de que el PKI intentara de forma pacífica durante años llegar al socialismo, fue prohibido y sus militantes condenados a muerte por “El Terror Blanco” liderado por el general fascista indonesio Mohammad Suharto. Fueron asesinadas de las formas más brutales entre uno y tres millones de personas (no se conoce la cifra exacta), comunistas, simpatizantes y civiles que nada tenían que ver. En el documental “The Act of Killing”, de Joshua Oppenheimer, podemos ver a los cabecillas de las mafias alardeando de lo “gánsteres” y sádicos que eran (esta última palabra reiterada en bastantes ocasiones); y de cómo campaban a sus anchas violando, empalando, estrangulando con cables, arrollando con vehículos y obligando a cavar tumbas para luego degollar a todo lo que olía a socialista. El presidente Sukarno apartó la mirada del exterminio, alegando que se debía “mantener el orden en Yakarta” contra los comunistas, dando el poder finalmente en marzo de 1966 al general Suharto. Un golpe de estado encubierto que mantuvo en una dictadura brutal y corrupta al pueblo indonesio durante 31 años. Cientos de miles de personas, fueron detenidas, encarceladas o deportadas a campos de concentración. La ola de represión fue tan violenta que el PKI jamás pudo recomponerse.
Estos hechos fueron encubiertos al mundo entero. Los periodistas internacionales que intentaron narrar lo que allí ocurría durante el periodo de la masacre fueron vetados y marginados por los grandes medios de comunicación dominantes. El conflicto de intereses era tangible. ¡Cómo mancillar el buen nombre de Los “Campeones de la Democracia” (EEUU) con este genocidio tan atroz -parecido al de las purgas nazis en los 40- que ya se encontraban por esas fechas imponiendo la “Doctrina Monroe” al pie de la letra en toda Latinoamérica y derrocando Estados en Oriente Medio, Oriente Próximo y Asia para ponerlos al servicio de sus carteras clientelares!
Podemos ver en el documental, que, a día de hoy, hablar de comunismo en el país insular esta repudiado y la matanza ha sido borrada de la memoria colectiva. Además, las mafias siguen teniendo “cheque en blanco” para cometer los abusos que quieran.
Todo apunta a que esta atrocidad, catalogada como uno de los peores genocidios del siglo XX por el tribunal de la Haya, no será juzgada. Los actores principales -algunos presumiendo que han segado más de 1.000 vidas entre sus manos- seguirán impunes, ya que sus planes no entraban en contradicción con los de la(s) perversa(s) agenda(s) imperial(es). Y bien merecerían procesos como los de Nuremberg.
Como conclusión, cuando relacionen nuestra forma de pensar o de actuar con las de “las peores dictaduras socialistas”, esas que jamás han provocado una guerra en un país extranjero para arrebatarles sus recursos, la verdadera cuestión de principio será que no nos relacionen con las “mejores repúblicas democráticas capitalistas”, alineadas con el imperialismo y de las que tenemos más de un millón de razones para no parecernos.

Chema Sánchez

Chema Sánchez, es miembro del Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN

viernes, 9 de febrero de 2018

Conflicto en el agro uruguayo: El capital a la ofensiva




El verano uruguayo se vio sacudido por la extensión de una serie de protestas de productores rurales reclamando al Gobierno medidas urgentes para enfrentar lo que entienden como una crisis de rentabilidad en el sector [1]. El movimiento de los “productores autoconvocados”, tuvo su origen por fuera de las gremiales patronales agropecuarias tradicionales. Si bien inicialmente expresó el malestar de pequeños y medianos productores de diversos rubros, rápidamente fue apadrinado por los grandes capitales agrarios y cuenta con el apoyo de todo el arco político de la oposición, las principales cámaras empresariales, las gremiales patronales rurales y la asociación de dueños de medios de comunicación. Estos últimos convocaron y realizaron una extensa cobertura de lo que fue la primera demostración de fuerzas de este movimiento: una concentración en una localidad en el interior del país el pasado 23 de enero, a la que asistieron cerca de 6.000 personas [2].
Entre las medidas exigidas destacan la devaluación de la moneda, el abaratamiento de costos (energético, impositivo) y la atención al problema del endeudamiento del sector. Su principal planteamiento es que el “campo” está cargando con un Estado “ineficiente” y “gigantesco”, que debe ajustarse [3].

La economía política del malestar neoruralista

La clave general para entender la “crisis” del agro radica en el descenso de la renta agraria como consecuencia del fin del boom de precios de las materias primas a mediados de 2014. El peso sobrevaluado permitió capturar indirectamente la renta agraria y sostener el poder de compra externa del conjunto de la economía a costa de los márgenes del negocio agroexportador, debido a que el peso alto disminuye los ingresos en pesos de quienes reciben dólares por sus exportaciones [4].
La disyuntiva no es nueva y la enfrentan todos los países exportadores de materias primas. Por un lado, la sobrevaluación del peso ante una oscilación abrupta de los ingresos externos, permite contener la inflación y sostener el salario real, aunque a costa de un deterioro de la rentabilidad agrícola.
Esta presión sobre la rentabilidad del sector agropecuario lo impacta por lo menos de tres maneras:
Como un problema de rentabilidad y sobrevivencia en las capas de productores pequeños, que ya sea por su escala o por ubicarse en rubros particularmente afectados, conviven con el riesgo de no poder continuar reproduciéndose a partir de su trabajo y el de su familia.
Como un problema de achicamiento de márgenes de rentabilidad en aquellos capitales más dinámicos y/o de mayor escala y en los propietarios de grandes extensiones de tierra, manifestando una puja de carácter distributivo y no de crisis abierta.
Como una baja en los niveles de actividad de otro conjunto de capitales que funcionan de forma adyacente a los capitales agrarios (transportistas, comerciantes, rematadores, veterinarias), lo que incluye un conjunto de capitales y por ende trabajadores de varias ciudades del interior del país cuyo dinamismo depende directamente de la actividad de los enclaves agropecuarios.
El capital acaricia su “movimiento de indignados”
Lo anterior es la base que permite entender la potencia de esta “revuelta”. Expresa el malestar de todo un entramado social, compuesto por el pequeño y medio capital que representa un sujeto dinámico e influyente en el interior del país, que consiguen un poder de movilización más que relevante sobre todo cuando se articula con el agro-negocio y los grandes terratenientes.
De esta manera, llegamos a un punto en el que se está coagulando la transformación de un malestar derivado de la crisis y del descenso de la rentabilidad de pequeños y medianos capitales rurales, en la rearticulación de la agenda del capital. Reclamos legítimos de las capas más afectadas de productores acaban siendo capturados por propuestas de reconfiguración regresiva del proceso social y sirven de punta de lanza en la disputa distributiva por la renta agraria de los capitales en general. Están confluyendo poder económico, político y mediático, con gente; lo que le brinda a la derecha su propio movimiento de masas.
Ya instalado el conflicto a escala nacional, el clivaje que va cobrando forma es el de productores vs. Gobierno. De un lado, el trabajo, el esfuerzo y la producción. Por el otro, el gasto, la comodidad y la mala administración. Una suerte de regreso al mito liberal originario que opone a las “fuerzas vivas de la producción” con el Gobierno que malgasta su esfuerzo productivo. Por primera vez desde que gobierna el Frente Amplio hay una base social genuina que se coloca en el centro de la escena y se moviliza activamente detrás de una plataforma derechista y con un discurso que busca erosionar la legitimidad del Gobierno.
Son fuertes las similitudes con lo ocurrido en Argentina en ocasión de las movilizaciones del capital agropecuario contra las retenciones a las exportaciones en el año 2008. La diferencia es que en el caso argentino la disputa estaba planteada fundamentalmente en el plano impositivo, mientras que en Uruguay, la vía por la cual los capitales agrarios ven su rentabilidad disminuida es la cambiaria.

Lo que está en juego

Desde que comienzan a desaparecer los fundamentos que facilitaron la implementación de una economía política progresista y su pacto distributivo implícito (altos precios de exportación e ingresos de capitales externos), lo que empieza a perfilarse en el horizonte es cómo y sobre quién se va a procesar el ajuste. En este sentido, la derecha (social y política) como expresión directa del capital, logra impulso y gana la iniciativa de cara a un año donde se concentran las negociaciones de todos los grupos salariales, y donde posiblemente estará de fondo el debate respecto a reformas laborales regresivas.
Comienza a rearticularse una mirada más estratégica detrás de los grandes ejes de una plataforma neoliberal o de gestión de un capitalismo uruguayo sin altos flujos de renta. El ajuste basado en el abaratamiento de los salarios y la reducción del gasto estatal, sobre todo el vinculado con los servicios sociales (educación, salud, seguridad) y al sostén a base de planes sociales de la población excluida, cobra fuerza.
Por tanto, lo que empieza a jugarse cada vez con mayor claridad no es solo la elección de 2019 sino, sobre todo, la salida por derecha al cruce de caminos que se abre luego de la crisis del modelo de gestión progresista del capitalismo uruguayo.
Por el momento, la reacción del Gobierno es intentar quebrar la unidad de los capitales agrarios y separar el problema por sectores, de modo que las compensaciones necesarias a ofrecer para desarticular el foco de tensión sean menos costosas y no le impliquen desarmar el conjunto de finos equilibrios en los que se mueve a nivel de la sociedad en general, en particular en un año de negociación salarial. El Poder Ejecutivo ya realizó una serie de medidas (subsidios a los sectores más afectados, baja en los costos de la energía eléctrica y gasolinas y refinanciación de deudas)[5], que las cámaras empresariales rurales y el movimiento de “autoconvocados” ya juzgaron como insuficientes.
El problema de fondo es que el entramado de capitales agrarios no puede resolver su crisis de rentabilidad sin avanzar sobre el Estado y el precio de la fuerza de trabajo, por tanto, hay allí razones de índole orgánica que obligan a estos capitales a emprender el camino del activismo político para resolver sus problemas de reproducción.
Por su parte, el Gobierno requiere recursos para ofrecer un programa creíble para el pequeño y mediano capital capaz de evitar su crisis. Una parte de ellos puede conseguirlos con emisión de deuda para seguir ganando tiempo. Pero tarde o temprano la disyuntiva se instalará y, o bien cede a las presiones y descarga el ajuste sobre su base asalariada, o bien avanza sobre el único lugar posible del cual extraer plusvalor para redistribuir y ganar aliados en la pequeña producción: la renta del suelo o renta agraria. Situar este último aspecto en el foco del debate, resulta clave para fisurar la unidad entre los capitales arrendatarios y los terratenientes.
Entre los años 2000 y 2015, a partir del empuje de los precios de exportación, la masa de renta agraria pasó de casi 350 millones de dólares anuales a 1.650 millones (ver gráfica)[6]. Esto representó un incremento sustancial de los ingresos de los dueños de tierras, muchos de los cuales ni siquiera operan en sus propiedades y solamente viven de las rentas, y de un incremento en las ganancias extraordinarias de aquellos empresarios que son a la vez productores y dueños del suelo. El Estado se apropia de apenas el 8 % de esta masa de ingresos, fundamentalmente a través de impuestos.



Fuente: Elaboración propia en base a datos procesados por Oyhantcabal-Sanguinetti, 2017 en base a estadísticas oficiales.

En la construcción de condiciones políticas para avanzar sobre esta riqueza desde una perspectiva redistributiva se juega la suerte de las fuerzas políticas que postulan un modelo de desarrollo inclusivo. Este movimiento puso en evidencia la importancia de discutir seriamente quién se apropia y para qué se utiliza la renta agraria en Uruguay.

Rodrigo Alonso
CELAG

Notas:

[1] Ver: https://brecha.com.uy/campo-la-patria/
[2] Ver https://www.elobservador.com.uy/las-mejores-imagenes-la-concentracion-productores-rurales-durazno-n1163411
[3] Ver https://ladiaria.com.uy/articulo/2018/1/productores-detallaron-propuestas-para-bajar-el-costo-de-un-estado-ineficiente-y-gigantesco-gobierno-analizara-reclamos-sector-por-sector/)
[4] El Tipo de cambio real de Uruguay respecto a Estados Unidos se encuentra un 30% por debajo de la media histórica. Ver https://www.objetiva.com.uy/node/4918
[5] Ver http://www.lr21.com.uy/economia/1358341-medidas-gremiales-rurales-campo-vazquez
[6] Por un desarrollo más extenso de esta temática ver: EL AGRO EN URUGUAY: RENTA DEL SUELO, INGRESO LABORAL Y GANANCIAS de Gabriel Oyhantcabal y Martín Sanguinetti, en Problemas del desarrollo. Volumen 48, Edición 189, Universidad Nacional Autónoma de México. Publicado por Elsevier España, 2017. Disponible en ScienceDirect.

Rodrigo Alonso, investigador CELAG.

Fuente: http://www.celag.org/conflicto-agro-uruguayo-capital-la-ofensiva/