miércoles, 15 de noviembre de 2017

Los vínculos de una patronal explotadora con el Frente Amplio




Ex dueño de Fripur, Alberto Fernández, se define como frenteamplista y admirador de José Mujica.

En su comparecencia en la Comisión del Parlamento que investiga el financiamiento de los partidos políticos el ex dueño de Fripur brindó algunas definiciones sobre su visión del Frente Amplio y de uno de sus principales líderes, José Mujica.
La Comisión del Parlamento pretende determinar posibles irregularidades en el financiamiento de los partidos a partir de aportes de empresarios; en el caso de Fripur además existen dudas sobre si existieron “favores” de parte del gobierno hacia la empresa de la pesca. Aunque no depositamos ninguna confianza en este tipo de comisiones parlamentarias, ya que son parte de todo un régimen político que estructuralmente tiene lazos profundos con empresarios y capitalistas, si amerita detenernos en las definiciones que dio el ex dueño de Fripur.
Sus ex trabajadores vienen denunciando en estos años diversas maniobras e irregularidades, con deudas hacia el Estado que crecieron exponencialmente (de 327mil dólares en 2005 a 37 millones en 2015), prestamos de la banca estatal cuando Fripur figuraba en calidad de incobrable, o rebajas de multas y sanciones por parte del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Más allá de estas denuncias, el dueño de Fripur ha declarado que “a título personal” donó la banda presidencial y aportó dinero para la ceremonia de asunción de Mujica y que también prestó a la fórmula presidencial del FA su avión particular.
No debe pasarse por alto que uno de los representantes de las patronales más explotadoras y que es famoso por las condiciones de trabajo casi esclavas se declare frenteamplista y admirador de José Mujica.
El apoyo de este tipo de empresarios y los vínculos con el Frente Amplio deben ser motivo de reflexión profunda para los trabajadores y el pueblo frenteamplista. Hechos como estos muestran el grado de aceptación que tiene el FA entre los explotadores y como se ha vuelto una opción confiable para capitalistas y para el propio imperialismo que también ha dado en estos años muestras de aceptación y aprobación a los distintos gobiernos del Frente Amplio.

Hernán Yanes

martes, 14 de noviembre de 2017

La huelga más larga en la historia del fútbol




Otra historia del deporte

Esta es la primera nota de una secuencia donde el fútbol -en realidad sus protagonistas- aparecen como partícipes de hechos que muestran momentos de su historia donde se producen entrelazamientos entre este deporte -tan querido por el autor- y las luchas de los explotados.
Convertido hoy en un enorme negocio, que mueve miles de millones de dólares en todo el mundo, el fútbol ha dejado y deja el espacio para mostrar las reservas que han existido y existen en muchos jugadores, hinchadas y clubes de distintos países, los que han dado ejemplos de lucha, resistencia y principios.
El espacio se titulará “Sólo para hinchas” y contendrá la mirada de Juan Ferro sobre temas relevantes que muestran la otra cara de la historia de este deporte.
Esta primera nota recuerda a una de las huelgas más largas de la historia del fútbol, la que se desarrolló en Uruguay desde octubre de 1948 hasta mayo de 1949.

“Los de afuera son de palo”

Cualquier hincha de fútbol conoce que Uruguay fue campeón del mundo en 1950 en la final con Brasil en el Estadio Maracaná. Los hinchas uruguayos han transformado aquel lejano triunfo en una suerte de mito de la “Celeste”. Paradójicamente la historia del mundial del 50 terminó haciendo famoso no a los autores de los goles sino a su número 5, el capitán del equipo: Obdulio Varela.
Obdulio fue el dirigente indiscutido de la primera gran huelga del fútbol uruguayo. La principal reivindicación de la misma era la formación de un Sindicato de futbolistas (en aquellos tiempos había derechos en el fútbol sólo para los dirigentes de los clubes). Los clubes se negaron al reconocimiento del Sindicato creyendo que podían torcerles el brazo a los jugadores. La respuesta de los huelguistas fue contundente. “No habrá más fútbol hasta que se reconozca al sindicato”.
Los siete meses que duró la huelga fueron muy difíciles. Obdulio volvió a su trabajo de albañil para parar la olla mientras mantenía asambleas de jugadores por las noches para que la misma no se quebrara. Obdulio, de familia muy pobre desde niño, educado en la universidad de la calle, en esa huelga agigantó su liderazgo porque se plantó frente a los poderosos.
La huelga significó un duelo a muerte. Los jugadores pararon el fútbol siete meses pero al final salieron ganando con un estatuto del jugador que logró impedir los abusos atroces que se daban hasta ese entonces a saber:
- el futbolista que se enrolaba en un club era retenido de por vida.
- Si lo transferían no recibía un peso.
- En caso de un pase al extranjero, cuando retornaba, seguía automáticamente perteneciendo al club de origen, pudiendo éste repetir cuantas veces quisiera el procedimiento. La rescisión unilateral del contrato por parte del Club era de uso corriente.
- El Club era la única parte en “apreciar y decidir” sobre una hipotética falta de rendimiento del jugador, cobrándosele sus emolumentos por el resto de la temporada.
Finalmente, los dirigentes de los clubes “apretados” por las cercanías del mundial dieron su brazo a torcer y se reconoció la agremiación.
Los futbolistas pudieron decir que NO, que no firmaban contrato si el mismo no era acorde con las cifras que el club pedía por ellos y también podían no aceptar ser transferidos al exterior por sueldos menores a los que tenían. Además, al jugador le correspondía el veinte por ciento del monto del pase. Reivindicaciones que se mantienen desde hace ahora casi 80 años.
La consideración del apodo a Obdulio Varela como el “negro jefe” ha tenido siempre una lectura parcial, pues los dirigentes del fútbol sólo trataron de atribuírsela a la inmensa autoridad de Obdulio por su actitud al ir perdiendo en el propio Maracaná en aquella final, cuando inmortalizó su frase “los de afuera son de palo” ante la presencia de 200.000 espectadores que hinchaban por Brasil y terminó ganando Uruguay.
Pero la autoridad de Obdulio viene de una huelga contra los propios dirigentes del fútbol uruguayo a quienes Obdulio despreciaba. Su rol de “negro jefe” lo expresó contra los mismos que después lo endiosaron.
Después del mundial Obdulio se negó a los homenajes, a los reportajes, siempre miró a los dirigentes del fútbol uruguayo como mercachifles. Murió en silencio y en la pobreza pero dio un ejemplo de lucha de clases dentro del fútbol.
En el año 1948 los futbolistas argentinos hicieron la primera gran huelga del fútbol, gobernaba entonces Juan Domingo Perón. Pero esto será parte de otra historia.
Hasta la próxima nota.

Juan Ferro

“Carmen se queda”: una barra futbolera, combativa y solidaria




Sólo para hinchas. El caso del Rayo Vallecano

Han corrido ríos de tinta sobre notas policiales referidas a las llamadas barras bravas. En tiempos de crisis capitalista, donde los negocios siempre están ligados a la corrupción, el tema, periodísticamente, es un gancho por demás atractivo y se ha hecho uso y abuso de las conductas de las barras. El tema de hoy pretende arrojar también otra mirada sobre las mismas.
El Rayo Vallecano es un viejo club de fútbol (93 años) del sudeste de Madrid, de la segunda división de la Liga española. La población, Vallecas, donde está su estadio, es un enclave tipo segundo cordón del GBA, hoy con un alto índice de desocupación.
Hace 25 años (1992) el club se privatizó, lo compró Martín Presa un empresario vinculado al Opus Dei. Allí nació -con esta privatización- una nueva “barra” que, de a poco, ha ido trascendiendo entre los que amamos el fútbol y que ya tiene un reconocimiento internacional. Los Bukaneros –así se llaman- se fundaron defendiendo la estructura de su club como entidad social, cuestionando a su dueño y resistiéndose a convivir con una sociedad anónima. Con el correr del tiempo le fueron dando un contenido político a su organización.
No lucran con el sentimiento futbolero, no reciben entradas de favor y tienen mucha honra de esto. Hacen colectas para que entren los que no pueden pagar la entrada, y campañas contra el racismo: son declaradamente anti fascistas. Se preocupan por los vecinos afectados por hipotecas. También sufren persecución por cómo piensan, por ser de izquierda, pero dan pelea a su manera.
En las tribunas de los Bukaneros sus banderas son siempre una declaración política. Los textos de las mismas son discutidos en las reuniones de la hinchada. En tiempos de las redes sociales se han empezado a vincular con otras hinchadas similares a ellos como el St. Pauli, un club de la Segunda división alemana, tan antifascistas como ellos. O los del Livorno italiano. Y con los hinchas del Cádiz, un equipo al que siguen los obreros del puerto andaluz.
Hace tres años los Bukaneros produjeron un hecho conmovedor.
Carmen una vecina de Vallecas de 85 años hincha del Rayo, fue desalojada después de estar viviendo cinco décadas en el mismo inmueble. Su hijo, que quedó desocupado había solicitado 70.000 euros a un prestamista particular y su aval era la casa de su madre, quien con una pensión de poco más de 600 euros al mes tampoco podía pagar la deuda y se produjo la orden del desalojo.
El nieto de Carmen llevó el problema a la hinchada y se resolvió ayudarla con una campaña política y económica. Primero aparecieron las banderas que no expresaban caridad sino una denuncia política: “Carmen se queda”. "Desahucios (desalojos) de un Estado enfermo, solidaridad de un barrio obrero". Primero juntaron 18.000 euros luego 24.000 y asumieron el compromiso de pagar el alquiler de Carmen hasta que llegue una ayuda institucional. La noticia se coló entre las notas futbolísticas de España que, como cada fin de semana, tuvieron a Messi y a Ronaldo como centro. La ayuda de la hinchada a Carmen sigue, la ayuda institucional aun no llegó.
La historia de Carmen es sólo una pequeña pintura de las acciones de esta “barra”. A principios de este año los Bukaneros volvieron a ser noticia en el fútbol español. Lograron con una campaña política hacer retirar la contratación del jugador ucraniano Roman Zoluzya, acusado de neonazi. “No es una cuestión de ideologías o de pensamiento,- decía el comunicado de Bukaneros - va más allá: el jugador ucraniano (nada del otro mundo, por cierto) ha empuñado armas, ha donado dinero a los batallones fascistas, luce sus símbolos y ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo activo a la ultraderecha de su país, para quien es su símbolo”.
La lucha abierta por la hinchada del Rayo es toda una lección para aquellos que combatimos a las barras ligadas a los empresarios futbolísticos. Nos marca un método de cómo enfrentar los atropellos de las direcciones de los clubes: con la organización independiente de los hinchas contra las mafias que lucran con el deporte.
Hasta la próxima nota.

Juan Ferro

lunes, 13 de noviembre de 2017

11 de noviembre de 1887: con el puño en alto, son ahorcados los mártires de Chicago




Pelearon por la jornada de ocho horas. Fueron acusados sin pruebas de un crimen que no cometieron. Reproducimos fragmentos de sus alegatos finales, una muestra emocionante de combatividad y heroísmo.

A fines del siglo XIX, Estados Unidos vivía una intensa agitación en las fábricas y las calles. El 1° de mayo de 1886 más de 300 mil trabajadores confluyeron en una huelga por la reducción de la jornada, que en muchos casos superaba las 14 horas. Los piquetes se multiplicaron en varias ciudades y Chicago se convirtió en el epicentro de la ira obrera. Allí, el 3 de mayo, la policía atacó a quemarropa una protesta frente a la fábrica McCormick. Como respuesta, al día siguiente se realizó un mitin pacífico en la Plaza Haymarket que terminó nuevamente con una represión. Cuando los manifestantes se estaban dispersando, estalló una bomba que causó muertos y heridos. Las fuerzas del orden se llevaron detenidos, hubo allanamientos a casas y locales partidarios así como ataques a la prensa de izquierda. Ocho militantes fueron falsamente acusados de instigar los hechos de violencia.
Luego de un año y medio, el 11 de noviembre de 1887, cinco de los ocho condenados fueron destinados a la horca: George Engel, August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y Louis Lingg –quien se suicidó para no morir en manos enemigas-. Samuel Felden, Oscar Neebe y Michael Scwab recibieron larguísimas penas en prisión. No había pruebas en su contra. José Martí, que presenció los hechos como corresponsal de La Nación, relataba:
“Plegaria es el rostro de Spies; el de Fischer, firmeza, el de Parsons, orgullo radioso; a Engel, que hace reír con un chiste a su corchete, se le ha hundido la cabeza en la espalda. (…) Resuena la voz de Spies, mientras están cubriendo las cabezas de sus compañeros, con un acento que a los que lo oyen la entra en las carnes: ‘La voz que vais a sofocar será más poderosa en lo futuro, que cuantas palabras pudiera yo decir ahora’. Fischer dice, mientras atiende el corchete a Engel: ‘¡Este es el momento más feliz de mi vida!’. ‘¡Hurra por la anarquía!’, dice Engel (…). ‘¡Hombre y mujeres de mi querida América…’ empieza a decir Parsons. Una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen a la vez en el aire, dando vueltas y chocando.”

Los alegatos finales: un canto a la vida

El 7, 8 y 9 de octubre, estos mártires de la clase trabajadora brindaban sus alegatos finales. Pese que sabían el destino que enfrentaban, mostraron una gran valentía y confianza en el futuro.
“Si nos van a matar, entonces dejen que la gente sepa por qué es. Este veredicto es contra el socialismo”, exhortó Parsons. Su discurso duró ocho horas y fue pronunciado en dos días. Denunció la persecución que se desarrollaba en la ciudad e incluso citó una edición del diario Chicago Tribune que recomendaba a las patronales una “dieta del rifle” contra los huelguistas.
Spies no se quedaba atrás. Decretaba: “Si creen que pueden aplastar estas ideas que ganan cada día más terreno, si creen que las pueden aplastar por mandarnos a la horca (…), yo los desafío a mostrar dónde hemos mentido. Si la pena de muerte es el precio por decir la verdad, entonces estoy dispuesto a pagarlo desafiante y orgullosamente. ¡Llamen al verdugo!”.
“Un anarquista está siempre dispuesto a morir por sus principios: pero en este caso yo fui acusado de asesinato y no soy un asesino. Van a ver que es imposible matar un principio aunque le quiten la vida a los hombres que lo profesan. Mientras más persigan, más rápido estas ideas van a instalarse. (…) Este veredicto es un atentado contra la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de pensamiento en este país, y la gente va a ser consciente de eso. Eso es todo lo que voy a decir”, replicaba Fischer.
Lingg, por su parte, resumía: “No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!”.
Engel, obrero tipógrafo alemán, brindó quizás las palabras más encendidas:
Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Sus leyes están en oposición con las de la naturaleza y mediante ellas roban a las masas el derecho a la vida, a la libertad y al bienestar...
En la noche en que fue arrojada la primera bomba en este país, yo me hallaba en mi casa. Yo no sabía ni una palabra de la conspiración que pretende haber descubierto el ministerio público.
Es cierto que tengo relaciones con mis compañeros de proceso, pero a algunos sólo los conozco por haberlos visto en reuniones de trabajadores. No niego tampoco que haya yo hablado en varios mítines, afirmando que si cada trabajador llevase una bomba en el bolsillo, pronto sería derribado el sistema capitalista imperante. Esa es mi opinión y mi deseo.
Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da el privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quiénes son sus enemigos y quiénes son sus amigos. Todo lo demás yo lo desprecio; desprecio el poder de un Gobierno inicuo, sus policías y sus espías. Nada más tengo que decir.

La venganza de los esclavos del salario

En 1889, el Congreso Obrero Socialista de la II Internacional instauraba el 1° de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores. Actualmente se celebra en la mayoría de los países. No así en Estados Unidos. Allí, en 1894 el presidente Grover Cleveland legitimó oficialmente el Labor Day de septiembre para evitar que esa fecha se convirtiera en un catalizador del descontento social. Pero aunque la burguesía logró obscurecer esta fecha como emblema, no pudo clausurar la rebeldía de los trabajadores norteamericanos que se hizo presente a lo largo de la historia.
Lucy Parsons, activista y viuda de uno de los mártires afirmaba: “Nuestros camaradas no fueron asesinados por el Estado porque tuvieran una conexión con la bomba sino porque estaban organizando a los esclavos del salario”. Las nuevas generaciones tienen pendiente recuperar el legado de los luchadores de Chicago y llevar sus banderas hacia la victoria.

Jazmín Ortiz

Heridas sin limpiar en Uruguay

Secuelas del terrorismo de Estado

Unas doscientas causas por delitos de lesa humanidad permanecen impunes en Uruguay. Desde la vuelta a la democracia, sólo hay 13 sentencias definitivas. Las estrategias de dilación son tan efectivas que los represores mueren libres. Decenas de sobrevivientes brindaron su testimonio y sus pruebas en esta última década pensando que, con la llegada del Frente Amplio al poder, por fin verían la justicia, pero ésta sigue tuerta y, cuando tarda, no es justa. ¿Qué consecuencias deja narrar lo vivido a un pueblo que no oye?
La nuca de Ivonne Klingler se eriza cuando escucha pasos a lo lejos. ¿Son ellos? “Nos llevó más de treinta años decir lo que nos habían hecho. El mundo está al revés: ya no puedo bailar cumbia, la ponían a volumen bien alto para torturarme.” Pasaron seis años desde la denuncia por violencia sexual como forma de tortura sistemática durante el terrorismo de Estado. En este período ya murieron tres compañeras, tres denunciantes.
“Hablar es sanador, pero también removedor.” Lo dice Lucía Arzuaga, con voz suave y segura. Es una de las 28 denunciantes y mira a la cámara para el spot de la reciente campaña “No hay derecho”, que enfatiza la falta de justicia en causas de lesa humanidad. Detrás tiene los muros grises y resquebrajados de la ex cárcel de Miguelete.
Si no se tramita, el trauma se dilata volviéndose situación traumática, profundizada por el aquí-no-ha-pasado-nada o, lo que es peor, esto ya pasó. La impunidad y el olvido, que a veces parecen sinónimos, producen efectos negativos en aquellas personas directamente afectadas, pero también generan un daño psicosocial incalculable, considerando que no hay estadísticas oficiales sobre las víctimas y que la reparación dista mucho de ser integral (véase recuadro “Reparación en pedacitos”).
Para procesar y denunciar lo ocurrido, para dejar de ser marionetas de los represores, la reconstrucción de las historias personales y de la historia colectiva ha sido iniciativa de las víctimas, mediante talleres de memoria o literarios, psicodrama y terapias grupales e individuales.
Estados depresivos, ataques de pánico, dolencias físicas, conflictos familiares conforman “constelaciones sintomáticas” (1) en el espacio sideral donde deambula una persona que sobrevivió al despojo de su identidad y fue sometida a torturas aberrantes.
Dar testimonio en tiempos que parecían menos difíciles, tres décadas después y con el gobierno de izquierda tan deseado, podría haber habilitado un clima social que por fin escuchara y luchara por justicia. Con esporádicos intentos y sin grandes recursos destinados a políticas públicas de memoria, aquí seguimos.

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Nos buscamos la manera de sobrevivir, en colectivo. Nosotras. Nos juntamos. Por los compañeros. Por la lucha. Hacemos grupo. Nos narramos. Otra vez bordar, pero ahora palabras. En prisión bordé “Libertad” en armenio y bordo ahora ese encierro de desnudez y humillación. Cuento, recuerdo, me atraganto. Lo digo firme, otra habla bajito y temblorosa. No estoy segura de querer encontrarme con esa que fui. No me arrepiento de haber sido guerrillera. Eso es por lo que me detuvieron, no por ser mujer. Pero lo que nos hicieron tuvo características especiales por mi género, aunque a los varones también los violaron, pero de eso no se habla.
Penetración con objetos. El juez no entiende que eso es violación. Desnudez forzada: el juez tampoco comprende que eso es violencia sexual. El tipo de traje y corbata, que debe fallar a favor o en contra, me pregunta si me confundí, que yo le estoy diciendo que me llevaron a la Casa de Punta Gorda, pero antes le dije que vivía en otro barrio.
Puta, sucia, muda, loca. A veces me siento así. El delirio sólo se frena rodeados de afecto.
Después hay que volver. A la casa. A los hijos. A la vida. Dejar de ser espectro. Pero la capucha, aunque te la corras, la seguís cargando en la espalda.

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La espalda hecha añicos de Néstor Nieves. Plantón, caballete, gancho, en las antiguas oficinas de hacendados de La Tablada Nacional. La risa como escudo, provocación y resistencia. Allí donde hubo tanta muerte ¿cómo proyectar la memoria? Primero, resguardar el lugar para seguir buscando los cuerpos de Óscar Tassino, de Félix Ortiz, de Miguel Mato.(2) Mientras, este 22 de noviembre a las cinco de la tarde inaugurará una placa recordatoria de los horrores allí padecidos. Luego seguirá dando testimonio y construyendo memoria.
La intuición de Irma Correa la llevó hasta La Tablada, suponiendo que allí podía estar su marido. Todavía no hay respuestas, aunque se las exigieron a la Comisión para la Paz, pidiendo que les digan quiénes habían declarado que Mato pasó por allí.
Verónica Mato, su hija, cumplió 41 años el sábado pasado. El último recuerdo que tiene de su padre es cuando le regaló una bicicleta el Día de Reyes de 1982. Veintitrés días después lo secuestraron y desde entonces es una figura poética, dice ella, un desaparecido, algo que anda por ahí. Años de terapia en el Servicio de Rehabilitación Social (Sersoc) la ayudaron a construir su identidad como “hija de”. Ahora, mientras mira a Néstor Nieves y otros que conversan en un descanso de la grabación de los spots, piensa: “Ellos están vivos y podrían ser mi padre. Los veo heridos”.
Verónica nunca ha ido al último lugar donde fue visto vivo su padre. “El día que iba a ir a conocer La Tablada me vino un dolor de cabeza insoportable que me paralizó”, dice.

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Nieves todavía teme a la electricidad y, entre los recuerdos que fluyen sobre las torturas padecidas durante su desaparición forzada en La Tablada y los cuatro años preso, dice chistes: cuenta que cuando lo metían en agua, para picanearlo, “me ponían sal y les faltaba vinagre para hacerme ensalada”. No le festejamos el chiste. Lo miramos y escuchamos en silencio. Sus ojos se ponen llorosos, como los de su compañero Javier Tassino, hermano de Óscar, que también sufrió la prisión política. Ambos se quiebran un poco, bajan la mirada cuando hablan de sus hijos, de los reclamos que les han hecho por esos años de abandono. Tassino se excusa ante quien lo mira fijo: “Lo hicimos porque pensábamos que íbamos a darles un mundo mejor. Pero pasaron hambre, perdimos todo lo que teníamos”.
La nieta de Tassino es quien obliga a la familia a recordar. Tiene 12 años, pero desde chiquita pregunta por el señor de la foto que su abuelo Javier tiene en su escritorio. Es el tío abuelo Óscar, de quien han rescatado casetes que le enviaba desde la clandestinidad a su otro hermano que vivía en Venezuela, cartas que le mandó a Javier entre el 75 y 77, el diario que Óscar escribió y que esta nieta terminó, escribiendo en las últimas hojas un pensamiento precioso que su tía Karina leyó en la presentación del libro Las palabras guardadas (Taller Ex Presar, 2017).
“Es bravo tener a una persona tanto tiempo sin la verdad. Es monstruoso que no quieran compartir lo que saben”, dice Karina, que se pregunta desde hace 40 años dónde está su papá y qué hicieron con él, mientras recuerda cómo le dibujaba a su hermano algunos Superman y otros héroes para que jugara y luego los guardase en la bolsa de Los Justicieros. “Cuando volvió la democracia pensamos que mi papá iba a aparecer.”
Karina sabe que el informe que le entregó la Comisión para la Paz miente porque dice que su papá se suicidó cuando fue “sin custodia” al baño, algo imposible en un centro de represión. “La falta de verdad no te deja cerrar lo que pasó, y en tu cabeza sigue siempre esa imagen, como una nebulosa.”
“¿Cómo obtenés una sociedad más justa sin justicia?”, pregunta Karina, educada en la solidaridad y el amor de su familia, en especial de su tía, que durante cuatro años la llevó a visitar a su mamá Disnarda Flores, primero en el Fusna, luego en el penal. En junio del 76 la encontraron en el Fusna; estaba desaparecida desde noviembre del 75. La niña entraba sola y se encontraba con su madre vendada y apuntada por armas. Karina luego tuvo hepatitis y desde entonces siempre anduvo muy sensible del hígado. Desde 2013 comenzó a participar del taller Ex Presar y está más aliviada de esos dolores. Antes no podía hablar. Escribir es su terapia. Dos años después colaboró en la producción de la exposición Ausencias, (3) que para ella significó poner el cuerpo, además de la palabra.

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Javier Tassino conoce el silencio de la muerte y la valentía de señalar al asesino de Álvaro Albi en Coraceros. Todavía hay quienes insisten en que ahí no hubo detenidos, pero Javier estuvo allí, y allí levantó su venda para ver quién había matado a su compañero. Dice que no le quedaron secuelas, aunque al rato recuerda el simulacro de fusilamiento un 29 de julio, en pelotas. Había caído con impermeable, bufanda y rompevientos. Al rato estaba desnudo. “No tengo secuelas, pero cuando hay apenas algo de frío me tengo que abrigar enseguida o me pongo horrible.”
Tampoco dice tener secuelas Baldemar Taroco, aunque su médica le diga que tiene la espalda “hecha pelota” y su esposa le diga que él “se traga todo” lo que le pasó, a diferencia de ella, que hizo terapia.
Ana María Reyes se cansó de ver cadáveres en los cuarteles buscando a su marido, Néstor Nieves, quien ahora sube la escalera de la redacción tomado de un bastón alto como él. Estuvo ocho años clandestino, durante ese lapso engendraron cuatro hijos: un varón, que tenía 7 cuando secuestraron a su papá, una niña de 4, y mellizas paridas en el Saint Bois cinco meses antes de la caída. Ana María parió sola las tres veces. Al recuperar la libertad, Nieves estudió y se recibió de médico, aunque el camino no fue fácil. Su hijo mayor es psicomotricista, otra de sus hijas trabaja en una guardería. Tras conflictos, desmayos, forcejeos, destratos, hace seis años decidieron hacer terapia familiar. Dicen que les hizo bien reunirse. “Fue una cosa interesante. Nuestros hijos hablaron por primera vez”, dice Néstor.
Hay hijas jóvenes, nacidas después de la dictadura con mucho esfuerzo de sus padres por recomponer el matrimonio y apostar a seguir juntos, que buscan respuestas, relatos, detalles, y no los encuentran porque sus madres y sus padres no quieren contar. “La violencia extrema puede producir que las personas queden como cargadas y con temor a herir a los demás. Las detenidas conocieron la parte más horrorosa del ser humano: peligroso, destructivo, salvaje, lo que hace dudar de la condición humana y ataca la confianza en el otro y en sí mismo. Ese contacto con lo más descarnado genera una coraza”, explica la psicóloga María Celia Robaina. “También es cierto que la gente, en general, no quiere saber lo que pasó. Todos queremos creer que el mundo en el que vivimos es previsible”, agrega esta mujer que, desde chiquita, escucha los problemas de los presos. Su mamá y dos de sus seis hermanos fueron presos políticos. Como era menudita, a los 15 años María Celia parecía de 12: hasta esa edad pudo ingresar como niña a las visitas, y por eso podía entrar y sacar información del penal.
Ex integrante del Sersoc, luego de la Cooperativa de Salud Mental y Derechos Humanos y actual funcionaria de la Inddhh, Robaina realizó, junto con la trabajadora social Alba Pastorini, un acompañamiento psicosocial, entre 2010 y 2013, al grupo de ex presas políticas que presentaron la denuncia por violencia sexual.
Hablar es sanador, pero también riesgoso si no se tiene contención, advierte. “Es importante contar con un espacio grupal sólido, de confianza, donde poder decir lo que no se había contado nunca, ese dolor recóndito, callado, apretado.” La psicóloga destaca que esa experiencia sigue dando frutos porque varias denunciantes siguen involucradas en temas de memoria, verdad, justicia y reparación.
Declarar es “poner algo de alivio en una tensión tan fuerte, es decir: ‘Yo guardé este silencio mucho tiempo, ahora lo dije y le paso el peso a la justicia para que se haga cargo. Fui tratada por la justicia militar como alguien despreciable’. Declarar ante la justicia las hace salir del lugar desubjetivante de la tortura, las empodera como ciudadanas que construyen democracia. Ahora bien, cuando ese sistema democrático no responde, hablar deja un saldo negativo en quienes brindan su testimonio. Para hacerlo tuvieron que enfrentar muchos obstáculos, hablar con sus hijos, con sus parejas, se expusieron ante la prensa. Es necesario que el Estado uruguayo se haga cargo, investigue, brinde una serie de dispositivos de acompañamiento psicosocial para reparar de manera integral a las víctimas y haya justicia, que no deje impunes las causas”, añade Robaina.

***

Mabel Fleitas mira la puerta-ventana. Detrás de la cortina se dibujan sombras, se oyen voces, pero su mirada se desvía hacia la derecha. Al terminar la entrevista confiesa: “Si entraba alguien estoy segura de que me paraba de un salto, como en el cuartel”.
Junto a sus tres hermanas y otros 20 adolescentes fueron detenidos en abril del 75 en el cuartel de Treinta y Tres. Todos eran militantes de la Ujc (Unión de juventudes Comunistas) Pasaron hasta junio allí, luego fueron enviados a dependencias del Consejo del Niño en Montevideo, o a la cárcel, si habían cumplido 18 años. “Si ya éramos pobres, salimos extremadamente pobres, sin la posibilidad de estudiar entre el 77 y el 79, porque se nos prohibía entrar en cualquier centro educativo, ni participar en clubes sociales o plazas de deportes.” Dolor, desarraigo. Insilio y exilio. Intentar rearmarse una y otra vez. Buscar al compañero. Buscar papeles: en Relaciones Exteriores, en el Inau (Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay), noticias, comunicados que la mencionan y que prueban que le pasó lo que le pasó. Juntar papeles y querer tirarlos todos en la puerta de la Presidencia y gritar: “¡¿Qué parte no entendieron?!”. Armar un archivo, el cuerpo de la prueba. Poner el cuerpo dando testimonio, acompañando a compañeros, escuchando a los adolescentes que tienen la misma edad que tuvo y dicen, al colocar la placa en el liceo al que fue, que ellos no quieren una dictadura. Repararnos. Estudiar bibliotecología, terminar algo para que la vida no quede trunca y no ganen ellos.
“Hice terapia diez años, después de un día en que me cayó la ficha de que la culpa me había calado. La negación es la manera de hacerte fuerte, habiendo pasado por descréditos sobre nuestro relato por parte del pueblo e incluso de algunos compañeros y de las propias familias –que no fue mi caso–. Un comunicado infame del Comando General del Ejército, reproducido por los principales diarios del país, nos marcó a fuego en el pueblo y en la capital. Fuimos inoculados con penicilina por supuestas enfermedades venéreas, aunque la mayoría éramos vírgenes todavía, apenas empezábamos a tener noviecitos. Sufrimos abusos sexuales y exámenes genitales sin consentimiento ni guantes por parte del médico que luego le ordenó a una de las detenidas una revisación mensual estando libre, perpetuando su tortura física y psicológica. Murió denunciado e impune.”
Perdieron piezas dentales por golpizas, por estrés, por mala alimentación. O comen sano y hacen ejercicio pero tienen el colesterol alto. ¿De dónde viene este estrés maldito? Varios integraron al miedo como compañero de por vida.
“Nos costó entender que tenemos que hablar –dice Klingler–. A esta altura hay que meter el dedo en la llaga, hace mucho daño ocultar. Eso, en este momento, es proteger este tipo de prácticas destructivas del otro. Las heridas siguen abiertas y no van a cicatrizar si no logramos una correcta visión de las cosas.”

Azul Curdo
Brecha

Notas

1) Eatip, Gtnm-RJ, Cintras, Sersoc, Daño transgeneracional. Consecuencias de la represión política en el Cono Sur. Santiago, 2009.
2) “Parar para seguir”, Brecha, 3-XI-17.
3) “Ese agujero”, Brecha, 29-V-17.

Reparación en pedacitos

En diciembre de 2005 el doctor Ricardo Elena elaboró el informe “Fundamentos para una ley compensadora y jubilatoria de los sometidos a prisión prolongada y tortura (Ppt)” en Uruguay, que fue entregado por Crysol a los legisladores como insumo para la ley reparatoria. Se explica que el estrés causado por Ppt produce inmunodepresión y enfermedades de todo tipo: infecciosas, degenerativas, neoplásicas y psíquicas. “Hay un aumento de la frecuencia de enfermedades y de muertes, y menor expectativa de vida de los sometidos a Ppt que los no sometidos a esta agresión.”
Sólo considerando algunos de los casos consultados para esta nota, de los 50 denunciantes en la causa Boiso Lanza, cinco murieron: cuatro por cáncer, el restante por problemas cardíacos. De los 20 denunciantes por la causa de Treinta y Tres murieron cuatro: dos por problemas cardiovasculares, los otros fallecieron antes de los 40 años, en la indigencia. Tres de las 28 denunciantes por violencia sexual fallecieron de cáncer. Otras víctimas y familiares sufren problemas respiratorios o mal de Parkinson, ataques de pánico, miedo a la oscuridad, pesadillas con la tortura o insomnio por los recuerdos.
La Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo de Estado fue creada para atender a las personas amparadas por la ley 18.033 y/o la ley 18.596, a sus hijos y nietos, con derecho a recibir en forma gratuita y vitalicia la asistencia psicológica, psiquiátrica, odontológica y far
Sin embargo, los distintos entrevistados señalaron que no alcanza, que el servicio se rige bajo una concepción médica, poco afín a terapias de otro tipo, y que queda restringida a Montevideo.
Por otra parte, no se contempla acompañamiento ni apoyo terapéutico antes, durante y después de declarar en las causas –como sí ocurre en Argentina–, aunque un proyecto de este tipo fue presentado a Javier Miranda cuando ocupaba la Dirección de Derechos Humanos del Mec (Ministerio de Educación y Cultura) e incluso llegó a Graciela Jorge cuando dirigía la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, pero se les respondió que no había recursos para implementarlo.

domingo, 12 de noviembre de 2017

La noche de los cuchillos largos en Arabia Saudí




El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salman, durante una ceremonia de jura de lealtades en La Meca, 21 de junio de 2017

La noche del pasado 4 de noviembre bien pudo ser la Noche de los Cuchillos Largos en Arabia Saudí.
La noche comenzó con la destitución del príncipe Mutaib bin Abdullah, hijo del fallecido rey Abdullah y jefe de la Guardia Nacional saudí, una fuerza tribal creada para proteger a la familia real y las principales zonas petrolíferas del reino.

Controlando la maquinaria de coerción saudí

Desde su consolidación en la década de 1960 con ayuda de los británicos, la Guardia Nacional de Arabia Saudí (GNAS) cambió su pasado como milicia tribal, creada con los combatientes ijwan que lanzaron la yihad contra los saudíes en los primeros años del reino, para convertirse en una fuerza paramilitar moderna, en equilibrio con el ejército y otras fuerzas de seguridad.
En aquella época, el régimen prefería disponer de múltiples fuerzas coercitivas dirigidas por varios príncipes, por temor a los frecuentes golpes del ejército que se producían en Egipto, Siria e Iraq a lo largo de las décadas de 1950 y 1960. Después de frustrar varios intentos de golpe de Estado por parte de oficiales del ejército a finales de la década de los sesenta, el régimen, bajo el rey Faisal, decidió que varias fuerzas militares servían mejor a la seguridad que un único ejército fuerte y unificado.
La GNAS se convirtió en la base del poder y el feudo del rey Abdullah, manteniéndose unas relaciones de patrón-cliente con las tribus de Arabia Saudí. Su hijo mayor, Mutaib, heredó el puesto de mando en la GNAS durante el tiempo que su padre fue rey, pero con la feroz campaña de Muhamad bin Salman para hacerse con el control de todos los cuerpos coercitivos, incluido el ejército y las fuerzas de seguridad, la GNAS ha sido la última unidad en verse afectada.
Como ningún desafío verdadero a Muhamad bin Salman puede provenir de príncipes que no dispongan de milicia, estaba ansioso por poner fin al control que su primo mayor ejercía sobre el último cuerpo de seguridad que podía potencialmente socavar su dominio.
Fue sorprendente que esperara tanto tiempo.
En el comunicado oficial saudí no se dan a conocer los nombres de la mayoría de los príncipes detenidos, pero el multimillonario inversor privado, el príncipe Walid bin Talal, propietario del Kingdom Holding, estaba entre ellos (Reuters)

Purga sin precedentes

Desde que Mohamad bin Salman llegó al poder en 2015, Mutaib estaba abocado a ser abruptamente destituido de su cargo, al igual que otro de sus primos de alto rango, el príncipe heredero Mohamad bin Nayef, despedido y puesto en arresto domiciliario en julio. Mohamad bin Salman inició una purga sin precedentes dentro de la casa real entre la segunda generación de príncipes de mayor rango que potencialmente podían amenazar su toma del poder del reino.
Ahora es gobernante de facto y no pasará mucho tiempo antes de que se convierta en gobernante de iure. Esto dependerá de si su padre abdica voluntariamente o se ve forzado a someterse a la voluntad de su hijo menor. Con Mutaib cayendo ahora en el olvido, Mohamad bin Salman ha fijado ahora su atención en los príncipes adinerados para que sus imperios financieros no les resulten de utilidad en futuras luchas por el poder.
A las pocas horas de un decreto real que establecía un comité anticorrupción encabezado por Mohamad bin Salman, se arrestó y detuvo a once príncipes y a varios ministros. Una purga calculada y premeditada al más alto nivel que rompió la calma en las primeras horas de la noche.
El comunicado oficial no mencionaba los nombres de la mayoría de los príncipes detenidos, pero el multimillonario inversor privado, el príncipe Walid bin Talal, propietario de Kingdom Holding, estaba entre ellos. Los adinerados príncipes pueden utilizar sus acumuladas riquezas para desafiar el poder de Mohamad, patrocinando la disidencia en el extranjero y fomentando una cobertura crítica en los medios de las políticas sociales y económicas de bin Salman.
En el caso de Walid bin Talal, sus posibilidades financieras e inversoras pueden competir directamente con las anunciadas en la Visión económica para el 2030 anunciada por Mohamad bin Salman. Su imperio mediático Rotana, con su amplia cobertura de las noticias saudíes, puede volverse contra el aspirante a gobernar el reino en cualquier momento.
Los ministros a los que Mohamad bin Salman había nombrado han perdido también sus cargos bajo el pretexto de combatir la corrupción. El ministerio de economía perdió a su ministro, Adil Fakih, sustituido por Mohamad al-Tuwaijri, quien puede facilitar nuevos esquemas de privatización y sauditización de acuerdo con los planes económicos del príncipe.

El control del príncipe

Como si todo esto no fuera suficiente para una noche, el pánico se apoderó de los habitantes de Riad cuando oyeron el sonido de una explosión masiva. Resultó ser un misil balístico lanzado desde el Yemen en un intento de alcanzar el aeropuerto de Riad. Las autoridades anunciaron que el misil había sido interceptado y que no había provocado víctimas.
La guerra, que dura ya tres años, no ha conseguido la victoria que Mohamad bin Salman, como ministro de defensa y príncipe heredero, había anticipado.
Mientras que los ataques aéreos saudíes sobre el Yemen se iniciaron en abril de 2015 bajo el pretexto de proteger las fronteras sureñas saudíes, los misiles yemeníes son ahora capaces de alcanzar el corazón de la capital del reino. Las implicaciones del misil balístico quedaron camufladas tras la amplia purga al más alto nivel.
Mohamad bin Salman puede ahora sentirse seguro tras haber eliminado a sus primos rivales de sus puestos, prohibido a otros que viajen y detenido al resto en hoteles de cinco estrellas en Riad bajo fuerte seguridad.
Sin embargo, buscar seguridad con medidas de alto riesgo quizá no sea la situación ideal para un joven autócrata que demostró ser intolerante incluso con el silencio. Necesita que todos apoyen públicamente sus planes.
Los que se abstengan de ese banal apoyo público y de declaraciones laudatorias se enfrentan a que los detengan, exactamente de la misma forma que hace unos meses metió en prisión a varios clérigos y profesionales por permanecer en silencio respecto a su crisis con Qatar.
Es difícil poder ver cómo un reino tan moderno y económicamente avanzado va a poder superar las puñaladas por la espalda y las purgas llevadas a cabo al más alto nivel. No hay un poder judicial independiente que pueda abordar los casos de corrupción, ningún consejo familiar que pueda poner límites al errático joven príncipe y ninguna oposición organizada creíble que pueda socavar el control del príncipe sobre el país.
En tal situación, la violencia parece cernirse sobre el reino, con todos aquellos dispuestos a cometer atrocidades pudiendo ocupar el vacío creado por el gobierno autocrático de bin Salman, que silencia incluso a sus propios primos, y más aún los humildes plebeyos que no tienen poder alguno para desafiarle.
Arabia Saudí ha estado siempre gobernada por los múltiples feudos de altos príncipes, pero Mohamad bin Salman la está convirtiendo ahora en su propio patio de juegos.

Madawi Al-Rasheed
Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

La Dra. Madawi Al-Rasheed es profesora visitante del Middle East Centre en la London School of Economics, Londres. Ha escrito extensamente sobre la Península Arábiga, migraciones árabes, globalización, trasnacionalismo religioso y género. Twitter: @MadawiDr

La revolución bolchevique 100 años después




En estos días, en que una hora nos parece mucho tiempo, cien años representan una cantidad de tiempo absurda. Toda la maquinaria de la industria cultural y la dinámica del mundo económico se conjugan para hacer que vivamos en un mundo de lo efímero y lo fugaz. Esto es verdad incluso en Cuba, donde se supone que deberíamos estar a salvo. Es por eso que cien años es algo cuya verdadera densidad ya casi no podemos experimentar. Cuando nos enteramos de que se cumplen cien años o doscientos de algo, es como si pasara un cometa: ocupa por un momento el cielo, extraño, venido de otro mundo, y luego desaparece. No resulta extraño, por tanto, que nos cueste trabajo reaccionar frente al centenario de la Revolución de Octubre.
Lo interesante, no obstante, es el estado de incomodidad ante la efeméride que existe entre los más diversos actores del escenario actual. Nadie sabe muy bien que hacer. Son muchos los que no quieren celebrarla, pero son incapaces de dejarla pasar en silencio. Los cien años de la Revolución de Octubre recuerdan el derrocamiento del absolutismo zarista y el surgimiento del primer estado socialista, una conmoción que sacudió los cimientos del mundo. Pero traen también a la memoria los horrores del estalinismo, la opresión de millones de personas en Europa del Este, etc. Se trata de una de esas fechas ante las que se hace necesario tomar una posición, decidir de qué lado se está.
La revolución de los bolcheviques pasó ya hace cien años. Puede parecer mucho tiempo, pero lo realmente sorprendente es que hayan pasado solo cien años. Cuando uno piensa en cuanto ha cambiado el mundo desde 1917, parece que han pasado milenios. Las figuras de la revolución parecen provenir de un pasado mítico, de una época definitivamente perdida. En 1917 todavía era posible que la historia vibrara y explotara. Todavía eran posibles un Lenin de inteligencia y convicción titánicas, un Smolny atestado de bolcheviques y un Petrogrado rebelde, indómito. Todavía era posible, en fin, un asalto al palacio de invierno. Se creía, por aquellos días, en que sería posible construir una sociedad sin clases.
Frente a la grandeza de aquel acontecimiento y a los cien años transcurridos es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo fue posible que la hermosa locura revolucionaria de aquellos días se perdiera y diera a luz a un estado dictatorial e incluso sanguinario? ¿Cómo fue posible que el socialismo se corrompiera hasta el punto de convertirse en un peso muerto sobre la vida de los hombres, en una verdadera muestra de vida enajenada? El mismo pueblo ruso que inició la construcción del socialismo fue aquel que derrocó al estado soviético y abjuró de él. ¿Fue el socialismo siempre un error?
No hay ninguna evidencia de que el socialismo como horizonte social sea una opción errónea, sino todo lo contrario. Cada vez es más evidente que el capitalismo como sistema social es insostenible a largo plazo. En algún momento, el afán de hacer trabajar a otros para enriquecerse y la necesidad de trabajar para sobrevivir deben dejar de ser las principales motivaciones para producir. En su lugar, debe aparecer la voluntad de construir un mundo mejor como motor de la sociedad. De lo contrario, la especie humana se vería aplastada por las consecuencias de su propio desarrollo descontrolado. El socialismo, como modelo de una sociedad donde se cumplen de verdad los ideales de la ilustración francesa (igualdad, libertad, fraternidad), no ha dejado de ser un objetivo válido.
Tampoco puede decirse que fue un error intentar construir el socialismo durante el siglo XX. La evidencia muestra que solo el socialismo pudo sacar a Rusia del atraso y convertirla en un país industrializado. En general, en todos los países en los que hubo un proceso revolucionario verdadero, el socialismo generó condiciones de vida superiores a las que había con anterioridad. Además, de no haber existido la Unión Soviética, con su modelo de economía planificada, los países capitalistas no habrían realizado las reformas estructurales que les permitieron superar la crisis del liberalismo decimonónico y construir los estados de bienestar general. También los países capitalistas desarrollados tienen algo que agradecerle al socialismo del siglo XX.
El verdadero error está, como siempre, en los métodos. El gran discurso de los documentos teóricos no es la verdadera casa de la ideología de una sociedad. El método es la ideología. La manera en que los hombres hacen las cosas es lo que determina la manera en la que piensan, aunque digan otra cosa. Esta es la enseñanza primera del marxismo. Desgraciadamente, en los países del socialismo real, los métodos fueron autoritarios, basados en el ordeno y mando generalizado. Frente a ese proceder, el discurso de la democracia obrera tenía muy poco que decir.
Es cierto que resulta muy difícil para una sociedad desprenderse de los métodos autoritarios, sobre todo cuando estos vienen validados desde el mismo nivel del paradigma de racionalidad. La ciencia y la técnica moderna están constituidas para ser utilizadas por élites empresariales y tecnocráticas. El socialismo, en cambio, exigiría el desarrollo de una democracia cognitiva como fundamento de la democracia política. Este cambio de paradigma, evidentemente, es poco factible ahora mismo (mucho menos hace cien años), pero no por ello resulta menos necesario.
Los sistemas del socialismo real chocaron con la dificultad ontológica de construir relaciones sociales no autoritarias y se rindieron pronto. Se conformaron con eliminar la propiedad privada, sin eliminar la gestión tecnocrática de los recursos económicos. A partir de ahí, solo fue cuestión de tiempo que la corrupción autoritaria se adueñara de todos los aspectos de la vida.
Ni la revolución ni el socialismo fueron un error: más bien se trató de un salto a lo desconocido que, como suele pasar, terminó mal a la larga. Lo imperdonable sería que nosotros no aprendiéramos nada de lo que ha pasado en estos cien años y continuáramos cometiendo los mismos errores.

¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!

Yassel A. Padrón Kunakbaeva

sábado, 11 de noviembre de 2017

La fundación Partido Nacional Fascista




El fascismo surgió como consecuencia de la grave crisis del capitalismo italiano luego de la Primera Guerra Mundial. Un movimiento de masas que atacó ferozmente a la clase obrera, al campesinado y consolidó la dominación del capital monopolista.

Fin de la Guerra y el bienio rojo

A la salida de la Primera Guerra Mundial el reino de Italia se encontraba en una situación extremadamente delicada. Miles de italianos habían resultado muertos y heridos, muchas fábricas e industrias habían sido destruidas en el norte del país, numerosos espacios agrícolas habían sido arrasados y como consecuencia se vivía una de las peores crisis económicas de la historia del capitalismo italiano. Ya durante las postrimerías de la guerra el movimiento obrero del norte de Italia había protagonizado importantes acciones reclamando por la jornada de ocho horas y contra el desabastecimiento de artículos básicos de consumo. A su vez la vanguardia obrera turinesa, influenciada por la Revolución Rusa de febrero, el 23 de agosto de 1917 llevó adelante una insurrección obrera armada en Turín, que sí bien fracasó tuvo en vilo durante una semana al gobierno y a sus fuerzas represivas. Este acontecimiento fue el inmediato antecedente del “Bienio Rojo”: una importante sucesión de acciones revolucionarias de la clase obrera italiana entre 1919 y 1920. Durante esos dos años surgieron consejos obreros, inspirados en los soviets de obreros y campesinos que habían posibilitado la realización de la revolución rusa. Los consejos de fábricas promovieron la gestión obrera de la producción, avanzando cada vez más en una línea revolucionaria. El anarquista Enrico Malatesta describió así la situación:
“Los trabajadores pensaron que el momento estaba maduro para la toma de posesión de una vez para siempre de los medios de producción. Se armaron para su propia defensa y comenzaron a organizar la producción por su propia cuenta. El derecho de propiedad fue de hecho abolido… era un nuevo régimen, una nueva forma de vida social que hacía su entrada. Y el gobierno se echó a un lado al sentirse impotente para ofrecer oposición”(1).
Las luchas sociales se multiplicaron tras las elecciones generales de 1919, en las que la coalición liberal gobernante perdió la mayoría en el parlamento. Los trabajadores y braceros reclamaron aumentos de sueldo, reducción de las largas jornadas laborales, reparto justo de las cosechas y división de los latifundios rurales, pero ninguno de los pedidos fue atendido. La clase obrera se veía acorralada por la extrema pobreza (parte del proletariado urbano vivía en las calles), pero a partir del “faro” que significaba la revolución rusa iba tomando una senda de tinte revolucionario. La Confederación General del Trabajo, la Liga Roja y la Confederación Católica Italiana del Trabajo, promovieron agitaciones revolucionarias por todo el país. La más importante fue la huelga de septiembre de 1919 en la cual se produjo la toma de la enorme fábrica automovilística Fiat de Turín. Durante los dos años posteriores a la PGM las huelgas, las tomas de fábricas y las manifestaciones fueron creciendo y la situación fue tomando un carácter prerrevolucionario y, como respuesta, surgieron con una notable fuerza y determinación, para enfrentar las manifestaciones populares, los fasci italiani di combattimento (fasces italianos de combate).

Fasci italiani di combattimento

Italia recién se había constituido como Estado-nación en 1871 y por esta cuestión, además de no ser una potencia industrial, había llegado tarde al reparto de colonias. Sí bien el reino de Italia al comenzar la Gran Guerra formó parte de las potencias centrales, rápidamente, a principios de 1915 cambió de bando y se unió a la Triple Entente a cambio de que al finalizar las hostilidades le fueran entregados los territorios austríacos de Trentino, Istria y Dalmacia2. El acuerdo tuvo marco legal en Tratado de Londres (firmado por Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia) en abril de 1915.
Sin embargo, al finalizar la guerra la propaganda nacionalista italiana consideró que se había obtenido una “victoria mutilada” pues no se habían respetado las promesas territoriales que Francia y Gran Bretaña habían ofrecido al comienzo de la PGM. El surgimiento del reino de los serbios, croatas y eslovenos(3) (luego pasó a llamarse reino de Yugoslavia) implicó que Dalmacia y la ciudad portuaria Fiume (actual Rijeka) no fueran a parar a Italia sino a este país recientemente creado. En ese contexto, los sectores sociales más susceptibles de ser influenciados por la propaganda nacionalista fueron las organizaciones de excombatientes, y en particular los ex arditi (tropas selectas de asalto del ejército italiano), víctimas de la frustración generalizada pero también portadores de un resentimiento provocado porque consideraban que habían obtenido un escaso reconocimiento por los sacrificios y la valentía demostrados durante la guerra.
Los fasci italiani di combattimento, nutridos por buena parte por los arditi y de ex combatientes en general, se dieron a conocer cuando comenzaron a enfrentar y reprimir a las movilizaciones obreras consiguiendo, de este modo, ganarse la confianza de la gran burguesía y de los sectores más conservadores de la sociedad italiana. El 21 de marzo de 1919 Benito Mussolini, veterano de guerra, fundó en Milán el primer fascio di combattimento tomando la simbología y la vestimenta que habían sido utilizadas por los arditi, como por ejemplo las camisas negras y las calaveras.

El movimiento fascista de masas y el Partido Nacional Fascista

Las derrotas de la clase obrera impidieron que triunfara la revolución en Italia. Junto a la crisis económica esto dio lugar a que surgiera un movimiento fascista de masas que comenzó a establecer las condiciones para una dictadura fascista. Así como la derrota de la extensión de la Revolución Rusa a países más desarrollados abrió la posibilidad des ascenso del nazismo en Alemania.
El hostigamiento que comenzaron a llevar adelante los fascistas contra la clase obrera y el campesinado fue constante desde mediados de 1920, pero durante 1921 y 1922 los ataques fueron feroces en todo el centro y el norte de Italia. Incendios, palizas y asesinatos estuvieron a la orden del día. A finales de 1920 había 28 fasci con 20.615 miembros y a finales de 1921 había 834 con 249.036 miembros. Solo desde el 1 de enero hasta el 14 de mayo de 1921 los fascistas asesinaron a 207 e hirieron a 819 obreros y campesinos. El gobierno no solo no intentó evitar el accionar fascista sino que más bien pareció “tolerarlo”.

La marcha sobre Roma

A mediados de octubre de 1922 bandas de fascistas comenzaron a llevar adelante todo tipo de manifestaciones violentas con el fin de desembocar en una gran marcha que iba a concluir en Roma. Armados de manera rudimentaria (pistolas, mazas de acero y armas caseras) pero con una absoluta determinación (alentada por la pasividad del gobierno, la policía y el ejército) miles fueron llegando a la capital amenazando con provocar una guerra civil si las autoridades les cerraban el paso.
Rodeada Roma, el gobierno del primer ministro Luigi Facta pidió el estado de sitio para la ciudad pero el rey Victor Manuel se negó a firmarlo y decidió negociar. Mussolini terminó asumiendo como primer ministro y formando su propio gabinete. El Partido Nacional Fascista (PNF) había logrado así su objetivo: la toma del poder político.
El PNF había sido creado casi un año antes, el 9 de noviembre de 1921, con el fin de unir a los fasci para organizar el avance hacia la toma del poder, siendo clave a la hora de difundir y popularizar la ideología que encarnaba Mussolini. Más tarde, en junio de 1924, luego de que el fascismo asesinara al diputado socialista Giacomo Matteotti, el gobierno de Mussolini fue convirtiéndose en una dictadura, a pesar de continuar con ciertos formalismos parlamentarios, hasta que en 1928 se prohibieron todos los partidos políticos excepto el PNF.

León Trotsky y Ernest Mandel acerca del fascismo

Para Mandel era necesario determinar si el fascismo tendía a mantener o a destruir, si consolidaba o minaba las instituciones sociales basadas en la propiedad privada de los medios de producción y en el sometimiento de los trabajadores obligados, bajo la dominación del capital, a vender su fuerza de trabajo(4). Y para ir al punto y evitar cualquier “confusión” del pensamiento burgués, que trató al nazi-fascismo (luego de la guerra) como un fenómeno único, como una anomalía distante del “verdadero” capitalismo, consideraba que sí bien parte de la gran burguesía estadounidense criticó el New Deal de Roosevelt, e incluso el Fair Deal de Truman ningún analista serio hubiera considerado a los gobiernos de Roosevelt y Truman enfrentados a la lógica del capital. Más bien todo lo contrario, pues fueron herramientas para “capear fuertes tormentas” y salir incluso mejor parados. La misma lógica aplicaba el economista e historiador belga para el fascismo, pues el régimen de Mussolini había llegado para salvar el dominio burgués en la península itálica (como el nazismo en Alemania) y no para combatirlo y destruirlo.
Según Trotsky la dominación más efectiva del capital se ejercía, de manera más “cómoda”, en el seno de la democracia burguesa porque ofrecía esta la doble ventaja de suavizar periódicamente las contradicciones explosivas de la sociedad mediante algunas reformas sociales, y además hacía participar, directa o indirectamente, a un sector importante de la burguesía en el ejercicio del poder político. Pero en ciertas circunstancias, en las que el equilibrio burgués se veía en peligro, había solo una salida: renunciar al ejercicio directo del poder político en pos de poner en práctica una forma superior de centralización del poder ejecutivo con el fin de “pasar la tormenta” y continuar con la realización de los intereses de clase de la burguesía.
El salvataje necesitaba del aplastamiento previo del proletariado, indispensable para el cumplimiento del rol histórico de la dictadura fascista. Por ello antes de la toma del poder los fasci italiani di combattimento inclinaron a su favor y de forma decisiva la relación de fuerzas atacando y masacrando a la clase obrera. Pero sí bien fue un triunfo del capitalismo, este enfrentamiento pudo haber tomado forma de guerra civil con un destino incierto. Mandel reflexionó lo siguiente en relación a esta cuestión:
“Si los fascistas logran barrer a su enemigo, es decir a la clase obrera organizada, paralizarla, desalentarla y desmoralizarla, la victoria les está asegurada. Pero si, por el contrario, el movimiento obrero consigue rechazar el asalto y tomar la iniciativa, el resultado será una derrota decisiva no sólo del fascismo sino también del capitalismo que lo engendró”(5).
Por lo arriba citado es que todas las fuerzas de la burguesía se pusieron del lado y financiaron al fascismo. En una situación de crisis absoluta, no ya de sobreproducción sino de producción, los recursos de la burguesía fueron utilizados por el fascismo para que este pudiera mantener la dominación de clase. Por ello para Trotsky el fascismo era una expropiación temporal de la política a la burguesía, pero para realizar a futuro la continuidad de esta como clase dominante.
En el trabajo de Ernest Mandel “El Fascismo” el autor distingue, a partir de las caracterizaciones que había hecho León Trostsky, seis estadios de este fenómeno histórico: 1) a partir de una grave crisis capitalista el fascismo se pone como fin el aplastamiento del movimiento obrero, y sobre todo de sus cuadros dirigentes más avanzados, 2) luego se produce una burocratización del Estado burgués alejándose de las formas más plebeyas de la demagogia pequeño burguesa, 3) más adelante se realiza una centralización del poder político y una consolidación del capital monopolista, 4) una vez realizadas las transformaciones a escala nacional la burguesía intenta llevar adelante una situación idéntica a escala europea, 5) la pequeño burguesía se va extinguiendo y dejando su lugar a la burguesía, y entonces puede observarse que el carácter de la dictadura poco tiene que ver con el movimiento fascista de masas que la engendró, y 6) la situación va entrando en una etapa de bonapartismo tradicional.
Para Mandel era central esclarecer la verdadera sustancia del fascismo, es decir su defensa del modo de producción burgués más allá de qué ideologías de periodos históricos anteriores, pre-capitalistas, hayan jugado un papel no desdeñable en la psicología de la pequeño burguesía desclazada y atemorizada que formó los movimientos fascistas de masas. Polemizando con la historiografía burguesa, con historiadores de la talla del alemán Ernst Nolte, quien sostenía que el fascismo podía explicarse debido a que había “tendencias agresivas” en la naturaleza humana y que la historia era una prueba de ello, Mandel sostenía que:
“el carácter específico del fascismo no reside en que exprese la agresividad enraizada en la naturaleza humana… sino más bien en el hecho de que sobre esta agresividad encaja una forma particular, social, política y militar que jamás antes había existido. Consecuentemente el fascismo es un producto del capitalismo monopolista e imperialista”(6).

Diego Gómez
Sociólogo

Notas:

1. Malatesta, Enrico. Vida e Ideas, pág. 134.
2. Estos territorios formaban parte del imperio austrohúngaro.
3. Creado el 1 de diciembre de 1918, antes, inclusive de que terminara la PGM.
4. Mandel, Ernest. "El Fascismo" (1974). Editorial Akal, Madrid.
5. Mandel, Ernest. ob. cit.
6. Mandel, Ernest. ob. cit.

martes, 7 de noviembre de 2017

Europa en la era postsoviética


El análisis de James Petras, 6 de noviembre de 2017.




El sociólogo norteamericano James Petras en su columna de análisis político, económico y social internacional analizó la visita que está haciendo el presidente Donald Trump en Asia, “la visita de Trump en Asia no va a cosechar grandes resultados, con los peores regímenes como Filipinas, algo positivo, un abrazo entre los tiranos es lo más que podemos esperar”.

Diego Martínez: Bueno, y el contacto es con James Petras, como todos los lunes, antes que nada bienvenido. ¿Petras, qué tal, cómo está? Buen día...
James Petras: Estamos bien.
¿Cómo están ustedes, Diego y Hernán?
DM: Muy bien por suerte.
Bueno, Petras, hay varios temas de la agenda internacional para conversar con usted, el primero es esta visita que está realizando Donald Trump por Japón que tiene también en los próximos días pensado arribar a Corea, a la parte sur, en sonidos de guerra que se empiezan a escuchar y también algunas protestas en contra de esa posible guerra en Corea...
JP: Es evidente que Trump busca de alguna forma contrarrestar las malas noticias que constantemente está recibiendo en Estados Unidos junto con los fracasos en su política exterior, particularmente en relación con las condiciones de la OTAN y los Tratados de Libre Comercio con México, con Asia. Entonces, busca alguna noticia positiva, y empieza simplemente por el viejo canto de que se están preparando para una guerra con Corea del Norte, tratando de fortalecer las alianzas con el militarismo en Japón y trata de fortalecer la alianza militar entre los países que en realidad buscan en la parte más importante, en las relaciones económicas.
Yo creo que la visita de Trump podría conseguir algunos éxitos diplomáticos, particularmente con el presidente loco de Filipinas que está matando como moscas a los acusados de adicciones. Podría fortalecer con el militarista Abe en Japón que quiere cambiar la Constitución pacifista.
En Corea del Sur va a encontrar mucha oposición en las calles entre los sectores opositores, los sectores menos bélicos, eso tal vez podría limitar el éxito en Corea del Sur. Y lo problemático de todo es cómo se va a tratar con China porque Trump ha multiplicado sus opiniones. Un día dice que China es un gran aliado, otro día dice que China es un gran enemigo. Dice que va a cortar las relaciones comerciales, al día siguiente dice que va a mejorarlas. Las contradicciones y confusión de Trump es un contraste con la coherencia de China.
China está allá para hacer negocio, no firmar acuerdos militares ni fortalecer los pronunciamientos bélicos con Corea del Norte.
En China son hombres de negocio para negocio, y no sé qué puede ofrecer Trump más allá de amenazas y sanciones. En este sentido es dudoso que Trump vaya a cumplir alguna misión positiva con China, lo mejor que podríamos esperar es por lo menos alguna normalidad diplomática.
Entonces, la visita de Trump en Asia no va a cosechar grandes resultados, con los peores regímenes como Filipinas, algo positivo, un abrazo entre los tiranos es lo más que podemos esperar.
DM: Bien, Petras, hay algunas movilizaciones que se han dado para recibir a Trump en Corea del Sur que plantean que no quieren ser el trampolín de la guerra de Donald Trump. ¿Esto se podría considerar que es una tónica, no digo mayoritaria pero sí importante en Corea del Sur de no querer una guerra y no querer ser el brazo de Trump?
JP: Sí, la gran mayoría del pueblo busca una solución negociada, la desmilitarización de la península, el acuerdo sobre la forma de no nuclearizar las fuerzas en Corea, son propuestas positivas, propuestas antibélicas. Pero Trump no está dispuesto a tomar en serio las manifestaciones, las movilizaciones. Trump busca a los generales, los militares de las dictaduras en el pasado.
Entonces, yo creo que las manifestaciones van a crecer, el gobierno va a endurecer su alianza con Trump. Pero las presiones podrían tener algún efecto sobre algunos sectores parlamentarios del régimen, impedir que Trump deje de pronunciar tantas cosas, tantas fanfarronerías entre los gobernantes.
Hernán Salina: Bien, Petras, antes de preguntarle como siempre otros temas de actualidad que usted quiera mencionar, siendo que hoy estamos en la víspera del aniversario del triunfo de la Revolución Rusa de acuerdo a nuestro calendario actual, 7 de noviembre, 25 de octubre en el momento de 1917, no podemos eludir esa fecha histórica, queremos aprovechar el contacto de esta semana con usted para pedirle una reflexión sobre este aniversario, mirando esa Revolución Rusa y mirando la revolución de Lenin desde este 2017
JP: Varias cosas, primero la Revolución Rusa era el detonante para las grandes movilizaciones anticoloniales en Asia, África y otras regiones.
Segundo, a partir de la Revolución Rusa empiezan los Partidos Comunistas y anticapitalistas a ganar fuerza en Europa y también a abrir paso para los estados de bienestar social.
Y más allá de eso, era el detonante para la gran Revolución China y era una fortaleza para la revolución en Vietnam e Indochina.
Tampoco podríamos descartar la importancia de la Revolución Rusa para la industrialización del país, autoprecio con muchos errores y la subida del stalinismo eran factores negativos. Pero no debemos negar que a partir de los años 30 Rusia era la principal fuerza, derrotaron al nazismo. Los nazis se tuvieron que enfrentar con dos tercios de su fuerza en el este con Rusia y por eso los países occidentales pudieron derrotar a los alemanes.
Y finalmente podríamos recordar que gracias al hecho de que Rusia existía, los Estados Unidos no podrían utilizar la bomba atómica para dominar al mundo. Podríamos ver los resultados negativos una vez que la Unión Soviética la fase revolucionaria, pos revolucionaria, Rusia cayó en el peor abismo que cualquier país en períodos de no guerra.
Entonces, como negativo, el período pos soviético era un desastre, los estándares de vida cayeron un 50 o 60%.
Y ahora con Putin hay alguna recuperación, pero un régimen muy contradictorio, muy capitalista. Y a pesar de que han encontrado oposición del Occidente, no han reconocido la significación de la Revolución Rusa en la construcción de un país, un poder, una justicia social que servía como referente para todos los anticomunistas en Occidente que querían resistir a la votación popular
DM: Bien, Petras, como siempre queremos darle la oportunidad de hablar de esos temas en los que está trabajando. ¿Petras, le parece?
JP: Sí, podríamos empezar con los Estados Unidos, hay dos ítems de gran importancia, la masacre en Texas donde mataron a 26 personas en una iglesia bautista, 10 heridos y otra vez tenemos que decir por qué tantas masacres a ciudadanos inocentes en Estados Unidos.
Debemos entender dos cosas, al cultura norteamericana, las guerras norteamericanas, las guerras imperialistas fomentan una cultura de violencia, una cultura de fusiles, un lugar donde cualquier desequilibrado podría comprar un fusil automático, ir a cualquier lugar, supermercados, discotecas, iglesias, fiestas familiares, constantemente, cada semana, una masacre por alguna región en el país.
La televisión, las películas, todos los medios publican historias de violencia, policía violenta, asesinos violentos y cualquier desequilibrado mirando estas cosas podría pensar que las imágenes de los medios son reflejo de su propia forma de actuar.
Esa es una cosa que debemos reconocer cuando quieren hablar de "the american way of life" (el estilo de vida americano) deben decir "the american way of killing" (el estilo americano de matar).
Segundo tema de gran importancia en Estados Unidos es que la presidenta del Partido Demócrata denuncia que Clinton podría comprar a los miembros del Comité Nacional del Partido Demócrata antes de las Primarias para arreglar a los candidatos, la máquina y el financiamiento del Partido Demócrata para derrotar al candidato social demócrata Sanders. Y Sanders no habla. ¿Por qué no denuncia ahora que está reconocido que Clinton con su dinero compró a todo el Comité Nacional para arreglar su candidatura en las Primarias?
Es la corrupción del sistema político. Incluso Bernie Sanders no quiere denunciar porque su propia esposa está implicada en algún fraude en la región donde vive con su pareja.
Todos corruptos, el Partido Republicano corrupto con Trump, el Partido Demócrata corrupto con Clinton; y los votantes dicen para qué vamos a votar entre un ladrón y otro, un robo y otro.
Y el tercer punto que debemos considerar es el enorme escándalo de evasión de impuestos y lavado de dinero, los papeles de Panamá que implican ahora a la reina de Inglaterra que estaba implicada lavando 10 millones de dólares para evitar cualquier impuesto.
Apple, Nike, Uber están implicados, presidentes como Macri, Manuel Santos, incluso la mala cantante Madonna tenía su dinero escondido en las cuentas en el Caribe y otras regiones. ¡Todos corruptos! Para cargar al ciudadano trabajador con los impuestos y poder acumular millones y miles de millones de dólares. Reyes, políticos, cantantes, empresarios, todos implicados en el lavado de dinero y evasión de impuestos.
Y finalmente quiero comentar otra cosa, que hay una purga ahora entre los reyes y príncipes en Arabia Saudita, hay una purga entre los príncipes para ver quién puede tomar los millones y miles de millones en el petróleo y financiar qué, una guerra contra Irán, una forma de comprar alianza con Israel, cualquier cosa es posible. Pero la purga y las expulsiones son la forma en que este gran despotismo democrático, fiel a los gobiernos de Occidente, busca consolidar su poder y establecer una dictadura modernizadora, como dicen los diarios, capaz de oponerse a las guerras norteamericanas e israelitas en el Medio Oriente.
DM: Muy bien Petras, muy completo hoy el panorama, con varios lugares del mundo reflejados también en su análisis. Le mandamos un fuerte abrazo
JP: Un abrazo para ustedes, pero Diego, quiero decir una cosa, supimos que murió Daniel Viglietti que conocí en muchas ocasiones en Uruguay y una vez compartimos con Viglietti y Galeano el lugar en Chiapas durante esta gran reunión global en los 90. Y también en una fiesta en la casa de Zitarrosa, tuvimos una gran compañía, tomando cervezas y saludando la gran lucha de la Revolución Cubana.
Recuerdo y quiero saludar la memoria de Viglietti, una gran persona, un gran compañero, un gran poeta
DM: Muy bien, le mandamos un fuerte abrazo, como siempre, Petras
JP: Un abrazo, chau.

Cien años que seguirán conmoviendo al mundo




“Bolshiness is back” fue el título que eligió hace unas semanas el semanario The Economist para advertir acerca de “las similitudes con el mundo que produjo la Revolución Rusa". “El bolchevismo está de vuelta”, admite la revista, en una impensada admisión del “fantasma que recorre Europa”. En el ‘slang’ del Reino Unido, ‘bolshiness’ se aplica a las personas desafiantes y rebeldes. Interesante.
Las circunstancias similares que The Economist señala con ese pasado son, por un lado, la bancarrota financiera corriente y el estancamiento de la economía y la productividad, y las guerras internacionales que proliferan en el Medio Oriente y en el este de Europa, por el otro. Es el crecimiento del desempleo, la pobreza y vulnerabilidad laboral. La humanidad asiste a una aguda decadencia del capitalismo e incluso a la barbarie; Centenares de miles de personas sucumben por los “daños colaterales” de los misiles y pueblan de cadáveres el Mediterráneo. La revista del capital financiero enciende luces de alarma.
La Revolución de Octubre, sin embargo, que es lo que se conmemora este año, supera sin embargo a sus circunstancias. Por eso recupera un escenario que no abandonó nunca. La disolución de la Unión Soviética y su conversión en economía de mercado no ha dado lugar, veinticinco años después, a la esperada expansión del capitalismo sino, por el contrario, a una desintegración imparable de la Unión Europea y a la mayor crisis capitalista desde los años 30 del siglo pasado. Ha dado lugar a Trump y a una crisis política inédita en Estados Unidos, al menos desde la guerra civil. No ha abandonado "la guerra fría" por la "paz universal", sino que ha engendrado un estado de guerras permanentes. El reflujo que ha sufrido el proceso revolucionario mundial, desde fines de los 70, es circunstancial. La Argentina de 2001 no es un fenómeno local. A la orden del día se encuentra de nuevo "la catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla".
Lo que distingue históricamente a la Revolución de Octubre es su condición universal. No reemplaza a una clase explotadora por otra, sino que plantea la abolición de toda forma de explotación. No afirma un interés nacional, sino internacional. Entre su inicio, en el mes de febrero, y octubre, agota todas las formas políticas que al mundo occidental ha llevado doscientos años: desde un gobierno burgués, distintas coaliciones, un intento bonapartista, el golpe militar, un pre-parlamento y una tentativa final de régimen de “democracia pura” de partidos socialistas – los explotados son llevados a la instauración de un régimen político por completo original. A través de esta experiencia emerge un régimen revocable de Consejos obreros y campesinos – donde los trabajadores deliberan y gobiernan.
Todas las formas de transición política de la democracia formal fueron incapaces de terminar con la guerra, entregar la tierra a los campesinos y establecer una Asamblea Constituyente. Lo hizo el gobierno soviético en horas y días. También revolucionó enseguida la legislación de derechos políticos y sociales – entre ellos el divorcio, el aborto seguro, la descriminalización de la homosexualidad y el acceso de la enseñanza pública con contenidos renovados. La reacción staliniana, fruto del reflujo revolucionario y de una confiscación del poder político, barrería con estos derechos en el curso de una década. En medio de crisis internas y debates inmensos, un partido político sin parangón en la historia, de decenas de miles de miembros activos, se convirtió en herramienta decisiva para llevar la revolución a la victoria, y evitó la tragedia de una salida pinochetista o hitleriana.
La universalidad de la Revolución de Octubre se resume en lo siguiente. Fue dirigida por la clase obrera en un país abrumadoramente campesino; por un partido de intelectuales en un país de analfabetos; por un partido internacionalista en un imperio de nacionalidades oprimidas; por un partido ateo en una sociedad misticista; y hasta por un partido con numerosos cuadros judíos en una sociedad fuertemente antisemita. La necesidad histórica barrió las divisiones y contingencias particulares más arraigadas.
Este es el legado de Octubre de 1917 para la época actual de bancarrotas, guerras y revoluciones.

Jorge Altamira

Julio Castro y la tradición vareliana




El presente ciclo de Pedagogos nacionales, abordará las principales corrientes, tendencias y variantes del pensamiento pedagógico nacional, expresados en diferentes textos emblemáticos y autores fundamentales del campo. Agradecemos a los compañeros de Reactiva contenidos por compartir el material audiovisual de su "Ronda de pedagogos nacionales", programa emitido por Radioactiva FM 102.5; en la que participa nuestro compañero columnista de La Izquierda Diario Uruguay, Matías Matonte.

Hablar de Julio Castro, es hablar de uno de los más importantes intelectuales orgánicos en la historia del Uruguay y uno de los elementos más lúcidos de la intelligentsia nacional. No sólo fue un notable pedagogo y pensador del campo de la educación, sino que además fue un activista del movimiento sindical que participó desde su nacimiento en la FUM (Federación Uruguaya de Magisterio), pluma destacada del semanario "Marcha", polemista audaz y comprometido con la lucha popular; mártir de la resistencia a la dictadura cívico-militar.

El puente roto

Julio Castro, es autor de uno de los clásicos de la pedagogía nacional, "El banco fijo y la mesa colectiva" (1944), que desde nuestra humilde consideración y valoración constituye junto a "Vida de un maestro" de Jesualdo Sosa, y "El derecho a educar, el derecho a la educación" de Reina Reyes, de los puntos más altos de la elaboración teórico-pedagógica en Uruguay y también en América Latina.
En la próxima entrega analizaremos más profundamente este texto fundamental de la pedagogía local, sin embrago en este primera parte queremos detenernos en otro texto, que rebosa una frescura increíble en el contexto actual del sistema educativo uruguayo, en ese sentido "Coordinación entre Primaria y Secundaria" del año 1949, analiza la problemática de la transición de primaria a secundaria, teniendo en cuenta el conflicto que genera en el preadolescente que abruptamente es obligado a saltar un puente roto que une dos universos pedagógicos completamente diferentes, cuando el proceso de aprendizaje es uno solo.

Superaciones y permanencias históricas

A pesar de que el debate, en el cual Julio Castro participa en el mencionado texto, fue parcialmente superado históricamente, en otros rasgos mantiene una extraordinaria actualidad sobre los problemas estructurales del sistema educativo uruguayo, dificultades y limitaciones que no han sido resueltas.
Sin lugar a dudas, que resultó encomiable desde todo punto de vista la lucha pedagógica, ideológica y política de Julio Castro en el movimiento educativo, contra la educación secundaria vigente hasta fines de los años cuarenta, de concepción fuertemente elitista encarnada en el modelo preuniversitario, en el que el liceo era concebido como la educación previa al ingreso a la Universidad para los hijos de la burguesía y de la aristocracia profesional, es ante este panorama histórico que reacciona Castro, demandando la democratización y universalización de la educación media.
En la actualidad, aunque ha quedado en el basurero de la historia el sistema elitista del pasado, sin embargo podemos constatar que algunos de los problemas educativos del pasaje de Primaria a Secundaria, permanecen aún vigentes.
Entre ellos una desidia institucional que no se responsabiliza de las consecuencias pedagógicas, psicológicas y sociales de la brecha artificial que media entre los dos sistemas, en que el niño pasa bruscamente de un ambiente educativo con un maestro único, que es depositario de una profunda carga de afectividad, a otro ambiente en que cada cuarenta y cinco minutos el preadolescente sufre un verdadero "sacudón pedagógico", en el que el profesor a ritmo fabril se apura en "ajustar un tornillo" y darle paso a otro colega que hará lo mismo urgido por "la tiranía del reloj y el cumplimiento del programa".

El liceo para todos y la tradición vareliana

Ahora bien, después de casi setenta años del texto de Castro, comprobamos como la educación media se ha convertido más que en un espacio de disputa en un verdadero campo de batalla, asediado sin descanso con artillería pesada desde la derecha, la tecnocracia institucional, y los medios de prensa de la burguesía.
Porque resulta que, si en el pasado la democratización y universalización de la educación media era atacada por las clases dominantes, que querían conservar a través del liceo preuniversitario, sus privilegios de clase; hoy en cambio la burguesía al haber sofisticado todo un mecanismo de subsidio estatal a la educación privada, ya no necesita una educación secundaria de calidad; y por tanto se justifica un ataque en toda regla al liceo público.
Los aportes de Julio Castro en favor de la democratización de la enseñanza media, que es continuidad histórica de lo mejor de la tradición vareliana, resultan imprescindibles a la hora de defender una educación con calidad pedagógica y humanística para los hijos de los trabajadores y los sectores populares.

Querer que el niño se haga al modo escolar
o al modo liceal tomando la expresión "modo"
en su más amplia generalidad, es poner la carreta
antes que los bueyes. Los niños no se hicieron para
la escuela o el liceo, liceos y escuela se hicieron
para los niños

( Julio Castro. Coordinación entre Primaria y Secundaria, 1949)

Matias Matonte en "Ronda de pedagogos nacionales". Radioactiva FM 102.5:

https://www.youtube.com/watch?v=WtCfRc5uK24
https://www.youtube.com/watch?v=D6DANGl2-sg&t=581s

lunes, 6 de noviembre de 2017

Las jornadas de julio




Foto: Manifestación política el 18 de junio de 1917 en Petrogrado. La bandera izquierda dice "Paz para el mundo entero - Todo el poder al pueblo - Toda la tierra al pueblo " y la bandera derecha dice: "Abajo los ministros capitalistas"; éstas eran consignas bolcheviques.

Los bolcheviques querían evitar el destino de la Comuna de París. Es por eso que no tomaron el poder en julio de 1917.

El trasfondo histórico

Rusia tenía una población de más de 165 millones en 1917, mientras que Petrogrado tenía una población de 2,7 millones. Petrogrado tenía aproximadamente 390.000 obreros, de los cuales alrededor de un tercio eran mujeres, y la guarnición de Petrogrado abarcaba entre 215.000 y 300.000 soldados, a los que deberían agregarse los alrededor de 30.000 marineros y soldados de la base naval de Kronstadt, en la cercana isla Kotlin.
Después de la Revolución de Febrero, que dio como resultado la abdicación del zar Nicolás II, los soviets, bajo la dirección de los mencheviques y socialistas revolucionarios, cedieron graciosamente el poder a un Gobierno Provisional burgués no elegido que continuaba la guerra imperialista y posponía la reforma agraria hasta la elección de una Asamblea Constituyente en un futuro indefinido. Sin embargo, dado que los mismos soviets habían ordenado la elección de comités de soldados en el ejército y les habían dado instrucciones de desobedecer todas las órdenes de los oficiales contrarias a los decretos emitidos por el Soviet de Diputados de los Trabajadores y de los Soldados, el resultado final fue la temblorosa estructura de doble poder, signada por constantes crisis gubernamentales. La primera de dichas crisis, sobre la continuación de la participación de Rusia en la guerra imperialista, estalló en abril de 1917 y resultó en la expulsión del Gobierno Provisional de los principales líderes políticos burgueses, Pavel Miliukov del Partido Kadete (Partido Constitucional Demócrata) y de Alexander Guchkov, del Partido "Octobrista". La crisis de abril proporcionó una prueba evidente de la impotencia del Gobierno Provisional en la guarnición de Petrogrado, porque las tropas respondieron a la autoridad del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado en lugar de responder al General Kornilov, entonces comandante del Distrito Militar de Petrogrado.
La crisis de abril derribó al Primer Gobierno Provisional y dio lugar a la formación de un segundo gobierno, que fue también el Primer Gobierno de Coalición, y que incluía nueve ministros de los partidos burgueses y seis de los partidos "socialistas". El Primer Ministro y Ministro del Interior seguía siendo un príncipe con el nombre de Georgy Lvov, pero la estrella ascendente y candidato a Bonaparte era el Ministro de Guerra y de la Marina de Guerra Alexander Kerensky, miembro de la organización trudovique (una escisión de los socialistas revolucionarios que se opuso al boicot por éstos de las elecciones a la Primera Duma). El gabinete también incluía a los mencheviques Irakli Tsereteli como Ministro de Correos y Telégrafos y a Mijail Skobelev como Ministro de Trabajo, así como al "teórico" de los socialistas revolucionarios, Víctor Chernov, como Ministro de Agricultura, y a su compañero de partido Pavel Pereverzev como Ministro de Justicia.

El Partido Bolchevique a mediados de 1917

El partido bolchevique experimentó múltiples sacudidas de febrero a junio de 1917. Inicialmente se opuso a las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer que condujeron al estallido de la Revolución de Febrero (el 23 de febrero en el calendario Juliano era el 8 de marzo en el calendario gregoriano), luego experimentó un agudo giro a la derecha a mediados de marzo, cuando el trío formado por Kamenev, Stalin y Muranov regresó de Siberia y tomó el control del órgano partidario, Pravda, que comenzó a abogar por un apoyo crítico al gobierno provisional, el rechazo de la consigna "Abajo la guerra" y el fin de las actividades desorganizadoras en el frente. Esta posición contrastaba fuertemente con las opiniones expresadas por Lenin en sus “Cartas desde lejos”, y por lo tanto no es sorprendente que Pravda publicara sólo la primera de ellas, y además censurada. Según el testimonio de Alexander Shlyapnikov:
El día de la primera edición de "Pravda reformado" - el 15 de marzo - fue un día de júbilo para los defensistas. El conjunto del Palacio Táuride, desde los miembros del Comité de la Duma al Comité Ejecutivo del Soviet - el corazón mismo de la democracia revolucionaria - se llenó con la misma noticia: la victoria de los bolcheviques moderados y razonables sobre los extremistas. En el Comité Ejecutivo del Soviet nos recibieron con sonrisas venenosas. Fue la primera y única vez que Pravda recibió la aprobación del ala defensista, incluso de los más reaccionarios. Cuando ese número de Pravda fue recibido en las fábricas, causó perplejidad entre los miembros y simpatizantes de nuestro partido y satisfacción entre nuestros oponentes más virulentos. El Comité de Petrogrado, el Buró del Comité Central y el Consejo Editorial de Pravda recibieron muchas interpelaciones - ¿qué estaba pasando? ¿por qué nuestro periódico renunciaba a la línea bolchevique y tomaba la ruta defensista? Pero el Comité de Petrogrado, al igual que toda la organización, estaba sorprendido por este golpe de timón, y, profundamente indignado, culpaba al Buró del Comité Central. El resentimiento en los barrios obreros era muy grande, y cuando los proletarios se enteraron de que Pravda había sido capturado por los tres ex líderes recién llegados de Siberia [Kamenev, Stalin y Muranov], exigieron su expulsión del partido.
Tales eran los puntos de vista de los dirigentes bolcheviques en Petrogrado, cuando el 3 de abril Lenin llegó a la estación Finlandia y al día siguiente presentó ante los delegados bolcheviques a la Conferencia Panrusa de Soviets de Diputados de Obreros y Soldados su famosa "Tesis", las cuales, en contraste con la posición de Kamenev-Stalin sobre la guerra, reafirmaban el llamado anterior de Lenin rechazar totalmente el "defensismo revolucionario" y abogaban por la fraternización en el frente, adoptando las perspectivas de Trotsky y caracterizando al "momento actual" como una transición entre la primera etapa "liberal-burguesa" de la revolución y la segunda etapa "socialista", durante la cual el poder sería transferido a manos del proletariado. En cuanto al Gobierno Provisional, las tesis de Lenin rechazaban la fórmula de "apoyo limitado" de Stalin-Kamenev y pedían en cambio el rechazo total del Gobierno Provisional, descontando como absurda la posibilidad de reunificación con los mencheviques. El principal eslogan bolchevique desde entonces sería la transferencia de todo el poder a los soviets, lo que daría como resultado el armamento del pueblo, la abolición de la policía, el ejército y la burocracia estatal, la confiscación de todas las propiedades de los terratenientes y la transferencia del control sobre la producción y distribución de bienes a manos de los trabajadores. En la Séptima Conferencia de Rusia del POSDR(b), que se reunió en Petrogrado del 24 al 29 de abril, las posiciones de Lenin sobre el Gobierno Provisional y sobre la guerra obtuvieron el apoyo de la mayoría.
Los miembros del Partido Bolchevique en el momento del derrocamiento del zar eran muy escasos. En febrero había unos 2.000 bolcheviques en Petrogrado, es decir, los bolcheviques constituían entonces alrededor del 0,5 por ciento de la clase obrera industrial de la capital. En la apertura de la Conferencia de abril, la afiliación al partido de la ciudad había aumentado a 16.000. A finales de junio había llegado a 32.000, mientras que 2.000 soldados de la guarnición se habían unido a la Organización Militar Bolchevique y 4.000 soldados se habían asociado al "Club Pravda", un club "no partidario" de personal militar operado por la Organización Militar Bolchevique. Este crecimiento masivo de la militancia partidaria fue acompañado por una transformación en la composición de la organización partidaria de Petrogrado, cuyas filas se inflaron con reclutas impetuosos que sabían poco de marxismo y estaban sobre todo sedientos de acción revolucionaria.
A este reclutamiento sobre una base individual debe agregarse la incorporación al Partido Bolchevique de organizaciones existentes. El 4 (17) de mayo, un día antes de la formación del Gobierno de la Primera Coalición, León Trotsky regresó del exilio. Sus posiciones ahora coincidían con las de Lenin, y por lo tanto comenzó a trabajar con el Partido Bolchevique junto con su organización, la “Organización Inter-Distrito” de Petrogrado, un grupo de unos 4.000 militantes formado en noviembre de 1913 que se fusionó con el Partido Bolchevique en su sexto congreso, celebrado a fines de julio y principios de agosto de 1917.
Pero, no obstante el crecimiento exponencial de la afiliación partidaria, los bolcheviques todavía eran una minoría relativamente pequeña dentro del país a mediados de 1917: los bolcheviques obtuvieron el 9,63 por ciento de los delegados en el Primer Congreso Panruso de Soviets de Diputados Obreros y Soldados que se reunió en Petrogrado del 3 de junio al 24 de junio de 1917. Este congreso nacional soviético incluyó 1.090 delegados, 822 de ellos con derecho a voto, lo cuales representaban a 305 soviets de trabajadores, soldados y campesinos, y a 53 soviets regionales, provinciales y de distrito. La distribución de los delegados por partido era la siguiente: 285 socialistas revolucionarios, 248 mencheviques, 105 bolcheviques, 32 mencheviques internacionalistas y otros.
En dicha época existían en Petrogrado tres organizaciones distintas del Partido Bolchevique: el Comité Central de nueve hombres, elegido a fines de abril de 1917; la Organización Militar, bajo la dirección de N.I. Podvoiski y V.I. Nevsky; y el Comité de Petersburgo, cada una de ellas con sus propias responsabilidades. Dichas organizaciones sometían al partido a presiones diferentes y a veces conflictivas. El Comité Central, que tenía que tomar en consideración la situación de todo el país, debía a menudo contener a las organizaciones más radicalizadas de la capital.

Los Días de Junio establecen el escenario

Una manifestación armada prevista para el 10 de junio por iniciativa de la Organización Militar bolchevique como expresión de oposición masiva a los preparativos del Gobierno Provisional para una ofensiva militar, y en particular a los intentos de Kerensky de reinstaurar la disciplina militar y a las crecientes amenazas de traslados al frente, tuvo que ser cancelada a último momento debido a la oposición del Congreso de los Soviets. En el momento de la abortada manifestación del 10 de junio, algunos elementos del Partido Bolchevique, particularmente en el Comité de Petersburgo y en la Organización Militar (en contraposición al Comité Central y a Lenin), la consideraron una oportunidad potencial para un levantamiento en la capital. Lenin tuvo que comparecer en una reunión de emergencia del Comité de Petersburgo celebrada el 11 de junio a fin de defender la decisión del Comité Central de cancelar la manifestación armada. Explicó que el Comité Central no podría haber actuado de otra manera debido a la orden formal del Soviet que prohibía la manifestación y porque habían sabido de fuentes confiables que la contrarrevolución pretendía hacer uso de la manifestación. Lenin agregó:
Incluso en la guerra a veces sucede que las ofensivas programadas deben ser canceladas por razones estratégicas, y es tanto más probable que esto ocurra en la guerra de clases. ... Es necesario analizar la situación y ser audaz en las decisiones.
Después de la cancelación de la manifestación del 10 de junio, el Congreso de los Soviets decidió organizar una marcha propia el domingo 18 de junio, en la que todas las unidades militares de la guarnición de Petrogrado debían tomar parte sin armas. Los bolcheviques convirtieron esta idea mal concebida en una masiva manifestación de oposición al Gobierno Provisional, con más de 400.000 participantes.
En sus memorias de la Revolución Rusa, Sujanov recuerda:
Todos los trabajadores y soldados de Petersburgo participaron en ella. Pero ¿cuál era el carácter político de la manifestación? « Bolcheviques », comenté, mirando las consignas, « y detrás de ellos hay otra columna bolchevique ». . . . « ¡Todo el Poder a los Soviets! » « ¡Abajo los diez ministros capitalistas! » « ¡Paz a las chozas, guerra a los palacios! » De esta manera robusta y pesada, el trabajador-campesino de Petersburgo, vanguardia de la revolución rusa y mundial, expresaba su voluntad. La situación era absolutamente inequívoca. Aquí y allá, la cadena de banderas y columnas bolcheviques era interrumpida por consignas soviéticas oficiales y de los Socialistas Revolucionarios. Pero éstas estaban sumergidas en la masa; parecían ser excepciones que confirmaban la regla. Una y otra vez, como un inmutable invocación saliendo de las profundidades de la capital revolucionaria, como el propio destino, como la madera fatal de Birnam, avanzaban hacia nosotros: « ¡Todo el Poder a los Soviets! », « ¡Abajo los diez ministros capitalistas! ».
La abortada manifestación del 10 de junio había sido planificada por los bolcheviques junto con la Federación de Anarquistas-Comunistas de Petrogrado, una de las dos principales organizaciones anarquistas que operaban en Petrogrado en el verano de 1917, siendo los anarcosindicalistas el segundo grupo. En su planificación para la manifestación de junio de 18, el “Comité Revolucionario Provisional” anarquista, acuartelado en la mansión de Durnovo, decidió ser más audaz que los bolcheviques. Irrumpiendo en la prisión de Vyborg, liberaron a F.P. Jaustov, el editor del periódico de la Organización Militar bolchevique en la primera línea, Okopnaia Pravda. En respuesta, el 19 de junio el Gobierno Provisional organizó una incursión en la mansión de Durnovo, matando a Asnin, uno de los líderes anarquistas-comunistas. Esto, junto con la ofensiva de julio lanzada por Kerensky y la recepción por parte de varios regimientos de la guarnición de Petrogrado de órdenes de entregar armas y hombres, condujo al surgimiento de disturbios entre los soldados y al aumento de la tensión en las unidades militares, particularmente en el Primer Regimiento de Ametralladoras, en el que planes para que un levantamiento inmediato, avivado por los Anarquistas-Comunistas, fueron esbozados ya el 1 de julio.
En la Conferencia Rusa de Organizaciones Militares Bolcheviques, los 107 delegados, que representaban a 26.000 miembros del partido (en su mayoría soldados que se habían unido al partido en 1917), fueron advertidos de no caer en el juego del gobierno, que intentaba empujarlos a una sublevación desorganizada y prematura. En su discurso de Lenin el 20 de junio hizo la siguiente advertencia:
Debemos ser especialmente atentos y cuidadosos para no ser caer en una provocación. . . . Un movimiento equivocado de nuestra parte puede arruinarlo todo. ... Si pudiéramos ahora tomar el poder, es ingenuo pensar que habiéndolo tomado podríamos conservarlo.
Hemos dicho más de una vez que la única forma posible de gobierno revolucionario es un Soviet de diputados obreros, soldados y campesinos.
¿Cuál es el peso exacto de nuestra fracción en el Soviet? Incluso en los Soviets de ambas capitales, para no hablar de los otros, somos una minoría insignificante. ¿Y qué demuestra este hecho? No se puede dejar de lado. Muestra que la mayoría de las masas está vacilando pero todavía cree en los socialistas revolucionarios y los mencheviques.
Este es un hecho básico, y determina el comportamiento de nuestro partido. ¿Cómo podemos empujar a la pequeña burguesía a tomar el poder, si esta pequeña burguesía ya es capaz de hacerlo pero no quiere tomarlo?
No, para tomar el poder seriamente (no mediante métodos blanquistas) el partido proletario debe luchar por la influencia dentro del Soviet, paciente, inquebrantablemente, explicando a las masas día a día el error de sus ilusiones pequeñoburguesas.
Lenin retomó esta idea al día siguiente en un editorial sobre la ofensiva de Kerensky publicado en Pravda:
El ejército marchó a la muerte porque creía que estaba haciendo sacrificios por la libertad, la revolución y la paz temprana.
Pero el ejército lo hizo porque es sólo una parte del pueblo, que en esta etapa de la revolución está siguiendo a los partidos socialista revolucionario y menchevique. Este hecho general y básico, la confianza de la mayoría en la política pequeñoburguesa de los mencheviques y los socialistas revolucionarios, que dependen de los capitalistas, determina la posición y la conducta de nuestro partido.
Seguiremos esforzándonos por exponer la política gubernamental, advirtiendo resueltamente a los obreros y soldados, como en el pasado, que no deben centrar sus esperanzas en acciones descoordinadas y desorganizadas.
Pero, en palabras de Trotsky, los obreros y los soldados "recordaban que en febrero sus líderes habían estado dispuestos a batirse en retirada justo en vísperas de la victoria; que en marzo la jornada de ocho horas había sido obtenida por la acción de abajo; que en abril Miliukov había sido expulsado por regimientos que salieron a la calle por iniciativa propia. El recuerdo de estos hechos acentuaba el humor tenso e impaciente de las masas".
Entre los dirigentes a nivel de unidad de la Organización Militar de Petrogrado, el sentimiento en este momento estaba fuertemente a favor de una acción directa inmediata contra el Gobierno Provisional, y muchos miembros del Partido Bolchevique a nivel de distrito ya consideraban inevitable e incluso deseable un levantamiento temprano. La divergencia entre el Comité Central y la Organización Militar en su estimación de la situación revolucionaria y de la fuerza del partido se reflejó en sus respectivos órganos, Pravda y Soldatskaia Pravda.
Justo cuando la ofensiva estaba a punto de colapsar, el Gobierno Provisional experimentó una crisis en torno a Ucrania: cuatro ministros del partido Kadete dejaron la coalición en protesta contra el compromiso alcanzado entre Kerensky y la Rada Central en Kiev sobre la autodeterminación de Ucrania. La abrupta deserción de los Kadetes dejó al Gobierno Provisional, compuesto ahora de seis ministros "socialistas" y sólo cinco "capitalistas", en una posición desorganizada y completamente vulnerable en vísperas de las Jornadas de Julio. Y en el transcurso mismo de las Jornadas de Julio los bolcheviques obtuvieron la mayoría en la sección obrera del Soviet de Petrogrado, un testimonio de su creciente influencia entre las masas.

El levantamiento del 3 de julio de 1917 en Petrogrado

La serie de acontecimientos conocidos como las Jornadas de Julio comenzó con una rebelión del Primer Regimiento de Ametralladoras, apoyada por varias otras unidades militares, el 3 de julio. El estallido del levantamiento encontró a los bolcheviques en la capital celebrando su Segunda Conferencia de la Ciudad de Petrogrado, que se inauguró el 1 de julio en la mansión Kshesinskaia, la sede de los bolcheviques. Fue sólo a último momento que el Comité Central decidió unirse al movimiento, cuando quedó claro que varios regimientos, apoyados por masas de obreros, ya estaban en la calle y que los bolcheviques en todas partes participaban en la manifestación. Se aprobó la recomendación de que las manifestaciones callejeras continuaran el día siguiente bajo los auspicios bolcheviques, pero, aunque se entendía que las manifestaciones estarían armadas, no se dijo nada sobre un levantamiento armado ni sobre la ocupación de edificios gubernamentales. En cambio, la resolución oficial pedía "la transferencia del poder al Soviet de Diputados de Obreros, Soldados y Campesinos".
Así, la Organización Militar Bolchevique asumió el liderazgo de un movimiento callejero que originalmente se había desarrollado fuera de su control. Por otra parte, la erupción de la revuelta desbarató al Partido Bolchevique: aquellos de sus agitadores que obedecían las directrices del Comité Central e intentaban posponer un levantamiento a menudo se encontraron en conflicto, en lugares como la fábrica Putilov y la base naval de Kronstadt, con otros miembros del partido, en particular los pertenecientes a la Organización Militar y al Comité de Petersburgo, que favorecían un levantamiento.
Un partido revolucionario inevitablemente experimenta un crecimiento exponencial durante una revolución: hemos visto que durante el período considerado el Partido Bolchevique en Petrogrado creció 1.600 por ciento, desde apenas 2.000 miembros a finales de febrero a 32.000 miembros a finales de junio. En dichas circunstancias, un partido está casi inevitablemente sujeto a presiones sin precedentes, que se manifiestan con diferentes grados de intensidad en los diferentes órganos del partido, dando lugar a un desorden potencial en momentos críticos. Ningún método organizativo, por más "leninista" que sea, puede evitar que esto ocurra de antemano; el resultado de tales eventos depende de un conjunto de circunstancias, entre las cuales la confianza obtenida por el liderazgo del partido entre sus miembros durante un largo período de tiempo no es la menos significativa. Esta es la razón por la que la construcción de un partido revolucionario no es una tarea que se pueda emprender en el curso de los acontecimientos revolucionarios mismos, como lo demostrarían posteriormente, por la negativa, los acontecimientos de la Revolución alemana.
Los manifestantes armados del 3 de julio, después de un intento infructuoso de detener a Kerensky, se trasladaron al Palacio Táuride, sede del Comité Ejecutivo Central de los Soviets, con la intención de obligarlo a tomar el poder de manos del Gobierno Provisional. La multitud, estimada en sesenta a setenta mil personas, abrumó las defensas y presentó su exigencia de que todo el poder se transfiriera a los soviets, sólo encontrase con una negativa cerrada. Trotsky capturó la ironía del momento cuando observó que, mientras cientos de miles de manifestantes exigían la transferencia del poder a los líderes de los soviets, éstos buscaban fuerzas armadas para emplear contra los manifestantes. Los mencheviques y los socialistas revolucionarios, después de haber recibido el poder de los obreros y soldados luego de la revolución de febrero, trataban de entregárselo a la burguesía imperialista contra la voluntad de las masas, prefiriendo una guerra civil contra el pueblo a una transferencia sin sangre del poder a sus propias manos. Cuando los manifestantes de julio se encontraron ante la negativa frontal de los dirigentes soviéticos a prescindir de sus aliados capitalistas (la mayoría de los cuales habían dejado al gobierno por su cuenta) en nombre de la "democracia", la situación llegó a un punto muerto.

"¡Toma el poder, hijo de puta, cuando te lo dan!"

Al día siguiente, 4 de julio, Lenin llegó a Petrogrado desde Finlandia y se dirigió a la mansión Kshesinskaia, donde pronto tuvo que enfrentarse a los marineros de la base naval de Kronstadt, que habían venido armados en una flotilla hacia la capital. El último discurso público de Lenin hasta después de la revolución de Octubre no fue lo que los marineros esperaban escuchar: puso énfasis en la necesidad de una manifestación pacífica, expresó la certeza de que el lema "Todo el poder a los Soviets" eventualmente prevalecería y concluyó pidiendo a los marineros autocontrol, determinación y vigilancia. De este modo, los acontecimientos de los Jornadas de Julio muestran al Comité Central bolchevique, y particularmente a Lenin, en un rol muy inusual: intentando impedir un levantamiento prematuro en la capital que, de haber tenido éxito, podría haber llevado al aislamiento de los bolcheviques y al eventual aplastamiento de la Revolución Rusa, como ocurrió con la Comuna de París en 1871 y con el Levantamiento Espartaquista en Berlín en enero de 1919.
Una procesión armada de unos sesenta mil hombres se dirigió hacia el Palacio Táuride, sólo para ser emboscada por un francotirador en la esquina de las calles Nevsky y Liteiny, y de nuevo en la esquina de las calles Liteiny y Panteleimonov. Pero la mayor cantidad de bajas resultó de enfrentamientos con dos escuadrones de cosacos, los cuales incluso emplearon artillería contra los manifestantes. Para entonces los manifestantes ya habían acumulado varias docenas de muertos y heridos. Fue después de estas batallas campales que los marineros de Kronstadt, encabezados por el bolchevique Raskolnikov, llegaron al Palacio Táuride, donde fueron recibidos por los soldados del Primer Regimiento de Ametralladoras.
Y aquí, en el Palacio Táuride, sede de la dirección soviética, tuvo lugar uno de los acontecimientos más dramáticos y tragicómicos de la época: el Ministro de Agricultura, el "teórico" de los socialistas revolucionarios, Victor Chernov, fue enviado por los líderes soviéticos para calmar a los manifestantes. Chernov fue arrastrado por la muchedumbre, y un trabajador sacudió su puño ante su cara diciendo: "¡Toma el poder, hijo de puta, cuando te lo dan!". Chernov fue declarado bajo arresto, llevado a un coche cercano y finalmente salvado sólo por la oportuna intervención de Trotsky, quien con extrema dificultad persuadió a los manifestantes para que lo liberaran. Sujanov describió la escena en las siguientes palabras:
La turba estaba en un estado de excitación hasta donde alcanzaba la vista. . . . Todo Kronstadt conocía a Trotsky, y se habría pensado que confiaban en él. Pero Trotsky empezó a hablar y la multitud no se calmó. Si en ese momento se hubiera disparado un tiro por provocación, habría podido ocurrir una tremenda matanza y todos nosotros, tal vez también Trotsky, podríamos haber sido destrozados. Trotsky, excitado y sin encontrar palabras en esta atmósfera salvaje, apenas podía hacer que las filas más cercanas lo escucharan. ... Cuando trató de liberar a Chernov, encontró una viva resistencia. "Has venido a declarar tu voluntad y a mostrar al Soviet que la clase obrera ya no quiere ver a la burguesía en el poder" (declaró Trotsky). "Pero, ¿por qué herir a tu propia causa con pequeños actos de violencia contra individuos casuales? . . . Cada uno de ustedes ha demostrado su devoción a la revolución. Cada uno de ustedes está dispuesto a dar su vida por ella. Yo sé eso. ¡Dame la mano, compañero! ¡Tu mano, hermano!" Trotsky estiró la mano hacia un marinero que protestaba con especial violencia. Pero éste se negó a responder ... Me pareció que el marinero, que debía haber oído más de una vez a Trotsky en Kronstadt, ahora tenía una sensación real de que era un traidor: recordaba sus discursos anteriores y estaba confundido. No sabiendo qué hacer, los marineros de Kronstadt liberaron a Chernov.
Chernov regresó al Palacio Táuride y se tomó la revancha escribiendo ocho editoriales contra los bolcheviques, de las cuales el periódico socialista revolucionario, Delo nadora, finalmente publicó cuatro. Pero el Gobierno Provisional en su conjunto, uno de cuyos ministros era Chernov, se vengó de los bolcheviques al día siguiente de una manera mucho más pérfida: lanzando, por iniciativa del Ministro de Justicia P.N. Pereverzev, una campaña de calumnias que describía a Lenin (a quien se había permitido llegar a Rusia viajando por Alemania en un coche sellado) como agente del Estado Mayor alemán.

El triunfo temporal de la reacción

El 5 de julio, el Comité Ejecutivo Central de los Soviets y los funcionarios del Distrito Militar de Petrogrado lanzaron una operación militar para retomar el control en la capital. Las tropas leales al gobierno ocuparon la mansión Kchesinskaia y destruyeron la planta editorial de Pravda. Lenin, que había decidido ocultarse, se les escapó por poco. Es inútil especular si, de haber sido capturado, habría sufrido el mismo destino que Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht después de la Revuelta Espartaquista, pero una pista sobre lo que podría haberle sucedido es ofrecida por la caricatura publicada en el periódico de derecha Petrogradskaia Gazeta dos días más tarde: "¿Lenin quiere un alto puesto? ¡Muy bien! ¡Un puesto está listo para él!!!" (caricatura de Petrogradskaia Gazeta, 7 de julio de 1917, con la etiqueta "un alto puesto para los líderes de la rebelión")
Tropas leales al gobierno también ocuparon la fortaleza de Pedro y Pablo, abandonada por los soldados del Primer Regimiento de Ametralladoras a instancias de la Organización Militar bolchevique. El Comité Central bolchevique también instruyó a sus seguidores para que pusieran fin a las manifestaciones callejeras, invitando a los trabajadores a volver a trabajar y a los soldados a regresar a sus cuarteles. Mientras tanto, el Gobierno Provisional ordenó la detención de los principales líderes bolcheviques tales como Lenin, Zinoviev (que también pasó a la clandestinidad) y Kamenev, y de los jefes de la Organización Interdistrital Lunacharsky y Trotsky. Aunque algunos de los detenidos, como Trotsky, salieron de la prisión durante el golpe de Kornilov para organizar la resistencia obrera, otros sólo serían liberados por la Revolución de Octubre. Así terminaron las Jornadas de Julio, las cuales fueron, en palabras de Lenin, "mucho más que una demostración y algo menos que una revolución".
Sin embargo, aunque algunos de los principales sus líderes tuvieron que pasar a la clandestinidad y sus periódicos Pravda, Soldatskaia Pravda, y Pravdy Golos fueron clausurados, el retroceso experimentado por el Partido Bolchevique fue de corta duración. El colapso de la ofensiva del Undécimo Ejército en el frente del suroeste ante un masivo contraataque de los ejércitos austro-alemanes y el deterioro de la situación económica hicieron que las consignas bolcheviques conservaran toda su validez. En consecuencia, los periódicos bolcheviques pronto reaparecieron con títulos ligeramente alterados y los comités del partido también volvieron a ponerse rápidamente de pie. El desarme de las unidades rebeldes ordenado por el gobierno provisional era más fácil de decir que de hacer, y pronto el aplastamiento del golpe de Kornilov en agosto de 1917 revirtió la situación y creó las condiciones para el éxito de la insurrección organizada por los bolcheviques para tomar el poder.
¿Cuáles fueron las lecciones de las Jornadas de Julio para el Partido Bolchevique? Según el libro magistral del que tomamos la mayor parte de los datos de este ensayo, Prelude to Revolution: The Petrograd Bolsheviks and the July 1917 Uprising de Alexander Rabinowitch:
La derrota sufrida por los bolcheviques resultó ser mucho menos grave de lo que cabía esperar. En el momento del abortado golpe de Kornilov, el partido más que recuperó sus pérdidas. El último día de agosto, los bolcheviques resurgidos obtuvieron la mayoría en el Soviet de Petrogrado por primera vez, y apenas dos semanas más tarde Lenin exhortó a los dirigentes bolcheviques de la capital a derrocar al Gobierno Provisional de inmediato. Es significativo que durante la segunda quincena de septiembre y en octubre, cuando el Partido Bolchevique se dividió una vez más en torno a la cuestión de la toma del poder, el alto mando de la Organización Militar insistió en la absoluta necesidad de una cuidadosa preparación antes de tomar la ofensiva contra el Gobierno Provisional. Como la Revolución de Octubre lo habría de demostrar, para el liderazgo de la Organización Militar, como para los bolcheviques de Petrogrado en general, las lecciones de julio no fueron inútiles.

Daniel Gaido