miércoles, 18 de marzo de 2026

La Agenda Setting: el monopolio de la desesperanza


 Lograr la descomposición de debates legítimos y críticas necesarias es una misión permanente de la subversión contra Cuba en redes sociales. Foto: Caricatura de Ángel Boligán 

La sofisticada maquinaria mediática que opera fuera de Cuba buscando influir en la percepción sobre la realidad de la Isla, constituye un caso de manual de manipulación de agenda redes sociales. 

Si el Gaslighting opera en el plano interpersonal, la Agenda Setting (Establecimiento de la Agenda) opera en el plano mediático. Acuñada por los profesores Maxwell McCombs y Donald Shaw, en la década de 1970, esta teoría sostiene que los medios de comunicación de masas no nos dicen qué pensar, sino sobre qué pensar. 
 Es decir, los periódicos, televisoras y portales digitales ejercen un enorme poder, al seleccionar y ponderar los temas del día. Al conceder portadas y horas de debate a un asunto, lo convierten en el centro de la conversación nacional. Al ignorar otro, lo condenan al ostracismo. 
 La sofisticada maquinaria mediática que opera fuera de Cuba, cuyo objetivo es influir en la percepción pública nacional e internacional sobre la realidad cubana, constituye un caso de manual de manipulación de agenda. 
 Uno de sus puntos o ejes principales manipula las consecuencias del bloqueo económico impuesto por EE. UU. para culpar al Gobierno cubano. El mecanismo es perverso pero efectivo: 1) El bloqueo genera escasez de combustible, medicamentos y alimentos. 2) Medios financiados por agencias estadounidenses denominados «independientes» amplifican el descontento resultante de esa escasez. 3) La agenda mediática se satura de noticias sobre las colas, la falta de productos o las averías del transporte, atribuyendo la causalidad exclusivamente a la «mala gestión interna» y omitiendo el contexto del cerco que ellos mismos patrocinan. 
 Por otro lado, se impulsa a figuras con poca representatividad real dentro de la Isla, otorgándoles un estatus de «líderes de opinión», «activistas» o «expertos». Al darles espacio en sus agendas, los medios internacionales los legitiman como interlocutores válidos. 
 Se presenta la realidad cubana como inherentemente hostil a causas como la lucha contra la discriminación racial o la igualdad de género, para sostener un relato prefabricado de opresión. De esta forma, se intenta alinear la agenda de los defensores de derechos humanos internacionales con la agenda de desestabilización política.
 Mientras que los medios públicos cubanos operan con una lógica de servicio y desarrollo social, la maquinaria mediática externa opera con lógica de guerra, financiada con presupuestos multimillonarios y sin límites éticos en la difusión de desinformación. 
 Frente a esta estrategia, la respuesta no puede ser meramente defensiva. Se requiere una acción proactiva para devolver a los medios nacionales su rol de fuente primaria y confiable. Desplegar una política comunicacional eficaz, para colocar en la agenda global los atributos reales de la sociedad cubana: sus logros científicos, su estabilidad social y su cultura, rompiendo el monopolio del relato de la desesperanza. 
 Comprender que la manipulación mediática no es un efecto colateral, sino una política de Estado diseñada para desgastar a la Revolución desde dentro, utilizando la información como arma. La batalla por la agenda es, en última instancia, la batalla por la conciencia y la soberanía.

Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 18 de marzo de 2026 07:03:58 

Fuentes: La Jiribilla, scielo.sld.cu USA.unir.net, Revistas uned. es, profesionaldelainformación.com.

martes, 17 de marzo de 2026

El gaslighting: cuando te hacen dudar de tu propia sombra


Los algoritmos de IA tienen la capacidad de controlar casi todo lo que ocurre en el ciberespacio

 Mucho se ha progresado desde que, a finales del siglo XV, Leonardo Da Vinci diseñó el primer robot, al que nombró autómata cavaliere, creado para divertimento de los invitados al palacio Sforza, en Milán. 
 Hoy, en las redes digitales nos enfrentamos con poderosos sistemas de inteligencia artificial (IA) y Big Data. Los algoritmos de IA tienen la capacidad de controlar casi todo lo que ocurre en el ciberespacio.
 Por eso, es necesario estudiar los elementos fundamentales que operan tanto en nuestra intimidad como en el ágora pública, para entender cómo se construye (y se destruye) la realidad, entre ellos el gaslighting, el framing y la agenda setting, la combinación de los tres resulta letal.
 Empecemos por el más íntimo y devastador. El término gaslighting, o «iluminación de gas», proviene de la película Gaslight (1944), en la cual un marido manipula a su esposa hasta hacerle creer que ha perdido el juicio: atenúa la luz de gas de la casa y jura que sigue igual de brillante, esconde objetos y le asegura que ella los ha perdido.
 En el ecosistema digital, el gaslighting trasciende el ámbito de la manipulación interpersonal para convertirse en un arma de desinformación sistémica. Su objetivo no es engañar, sino erosionar la capacidad del individuo y la sociedad para confiar en su propia percepción de la realidad; no es lograr solo la inestabilidad política, sino una fractura epistemológica.
 Se inunda el ciberespacio con narrativas contradictorias sobre un mismo hecho. No se busca imponer una mentira, sino crear un «ruido» tal que la verdad parezca inalcanzable o una cuestión de opinión. Asimismo, se cooptan términos y se les otorgan significados opuestos a los originales, llamar «libertad» a la censura o «paz» a la agresión. 
 Encima se desacredita sistemáticamente a los medios, periodistas o instituciones que reportan la realidad incómoda, tachándolos de «falsos» de «oficialistas» o «vendidos al régimen». El objetivo es que, cuando se presenten pruebas, el público las rechace automáticamente por provenir de una fuente «oficial». 
 Además, los algoritmos de las redes sociales, al priorizar la participación (engagement), crean burbujas en las que la narrativa de gaslighting se repite y refuerza sin contrapeso.
 Contrarrestar esta forma de manipulación requiere un enfoque multifacético, que combine la resiliencia individual con la acción colectiva. El primer paso sería reconocer que el «ruido» informativo y la contradicción constante son una estrategia deliberada. 
 Salir del bucle digital y contrastar la información con el entorno tangible o con datos empíricos irrefutables. Antes de compartir un contenido, preguntarse: ¿De dónde viene esto?, ¿cuál es la agenda?, ¿qué pruebas verificables existen? Cultivar un escepticismo saludable. 
 A nivel colectivo y social, implementar programas educativos que enseñen no solo a detectar noticias falsas, sino a comprender la mecánica de la manipulación sicológica y los sesgos cognitivos en el entorno digital. 
 Una sociedad con instituciones fuertes es más resistente a la erosión de la confianza, por eso es importante apoyar y defender los medios de comunicación y organismos científicos que operan con estándares de transparencia y método.
 La mejor protección contra una mentira atractiva es una verdad igualmente convincente. Es necesario construir y difundir narrativas proactivas que ofrezcan un sentido de pertenencia, propósito y visión de futuro. 
 El gaslighting en el ciberespacio explota nuestra dependencia de la información digital y nuestras vulnerabilidades cognitivas. Contrarrestarlo no es solo un acto de verificación de datos, sino un ejercicio de soberanía y resiliencia. 

Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
 16 de marzo de 2026 07:03:03

 Fuente: Victor Calef, Edward M. Weinshel, Some Clinical Consequences of Introjection: Gaslighting. The Psychoanalytic Quarterly Volume 50, 1981.

lunes, 16 de marzo de 2026

Trump amenaza a sus socios y a sus enemigos a sumarse a un convoy para aniquilar la resistencia de Irán


El imperialismo mundial en una encrucijada histórica. La guerra contra Irán ha llevado a una encrucijada al imperialismo norteamericano y al Estado sionista. El régimen iraní mantiene un control firme del pasaje por el estrecho de Hormuz y continúa atacando las bases norteamericanas en los países del Golfo, así como su infraestructura logística. Estados Unidos, por otro lado, ha comenzado a sufrir una crisis de abastecimiento de municiones e interceptadores de misiles, como consecuencia de los ataques de Irán, incluyendo el famoso Tomahawk, cuyo costo de producción es elevado. La firma de nuevos contratos requiere un financiamiento presupuestario adicional, que coloca a Trump bajo la dependencia del Congreso, al cual había evitado para declarar la guerra. Israel, por su parte, enfrenta una enorme resistencia de Hizbollah en su intento de convertir a Líbano en otra Gaza. La suba del precio del petróleo no sólo se ha convertido en un factor inflacionario: muchos contratistas en el mercado de futuros de gas licuado y petróleo han quedado en una posición de quebranto, afectando a fondos y bancos internacionales. China e India, así como otros países, han comenzado a restringir las exportaciones para poder asegurar el abastecimiento de su mercado interno a mediano plazo. El dislocamiento del mercado internacional avanza sin mengua, encima de una guerra arancelaria en desarrollo y un endeudamiento público y privado que se acerca al colapso.
 Thomas Friedman, un belicista muy activo que escribe en The New York Times, ha llamado a Trump a suspender temporalmente las hostilidades; lo mismo The Economist, que hace referencia a la “confusión” que reina en las altas esferas de Estados Unidos. Trump y los jefes del Pentágono habrían calculado mal la resistencia de Irán, en especial en cuanto a la decisión de cerrar el estrecho y a la capacidad de defenderlo, pero también por la imprevisión acerca de las consecuencias financieras. Muy diferente es la posición del Wall Street Journal, para el cual “terminar la guerra prematuramente será un desastre estratégico”. Un columnista ‘pacifista’ del Financial Times, advierte que “Hormuz va a acosar a Estados Unidos por mucho tiempo”, dada la habilidad demostrada por el régimen iraní para mantenerlo cerrado, una observación que fundamentaría una continuación de la guerra hasta sus últimas consecuencias. Los gobiernos de la OTAN, Rusia y China han denunciado a Irán, mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, por la guerra de defensa que libra contra una agresión no provocada; apunta a que Irán cese las represalias contra los estaduelos del Golfo e Israel, o sea, a una capitulación. El Estado sionista, por su parte, sigue con su invariable propósito, estampado en sus resoluciones sobre seguridad nacional, de barrer del mapa al Estado iraní, impulsando su fragmentación territorial. Trump y Netanyahu han lanzado bombardeos para destruir la terminal petrolera de Irán, la isla de Khark, en el golfo Pérsico, a fin de privarlo de todo recurso económico y para forzar al “resto del mundo” (mediante la agudización del desabastecimiento internacional de petróleo y gas) a intervenir colectivamente contra el Estado iraní. Pero ni EE. UU. ni Israel han logrado que los países del Golfo (y en especial Arabia Saudita) respondan con sus misiles a los ataques circunscriptos de Irán. 
 Luego de incumplir vergonzosamente con la promesa de ofrecer escolta militar a los buques petroleros que deban atravesar el estrecho de Hormuz, Trump ha pasado a considerar el desembarco de tropas en el terreno. De un lado, para ‘liberar’ el estrecho, asentando tropas aerotransportadas en sus costas. Una operación arriesgada. Pero también, de acuerdo a la prensa internacional, para secuestrar el stock de uranio enriquecido que Irán tiene guardado en el subsuelo profundo. El peligro de radiación que implica esta operación es, por supuesto, enorme. Sería un paso también hacia el desencadenamiento de un ataque atómico. En resumen, Trump pretende salir del impasse y de la guerra ‘mal calculada’, mediante una escalada criminal. Escalada que, al mismo tiempo, desataría una crisis terminal para su gobierno en los Estados Unidos, donde la oposición a la guerra crece sin pausa. 
 El último movimiento diplomático de Trump (“rampa de salida”) ha sido convocar a una coalición de gobiernos, que incluye a la misma China, para abrir el estrecho por la fuerza y ampliar la guerra. Algunos navíos que portan combustible para China han sido autorizados a pasar por Hormuz por parte de las autoridades de Irán, así como a otros si es que pagan el pasaje en yuanes (fuera del control de Estados Unidos). Trump ha amenazado con romper la OTAN si sus miembros rechazan el convite (entrevista telefónica con Financial Times, el domingo 15) e incluso cancelar la reunión programada con Xi Jinping para fin de marzo: “Donald Trump advierte a la OTAN 'un futuro muy malo' y la postergación de la cumbre con China”. El primero en responder fue Keith Starmer, el primer ministro de Gran Bretaña, quien señaló “que no es su guerra”. Ningún gobierno ha aceptado la extorsión de Trump, que ha quedado políticamente arrinconado. Tiene ahora dos “rampas de salida”: la renuncia a la presidencia de Estados Unidos, con todo el gobierno, o escalar la guerra al punto de mundialización más alto desde la provocación de la OTAN a Rusia para que invada Ucrania, en una guerra de ocupación, a finales de febrero de 2022. 
 Para salir de esta opción fatal se armará, seguramente, una operación “rescate del soldado Ryan”, para Donald Trump. Las salidas ‘temporarias’ sólo proyectarán guerras más amplias y destructoras en un futuro próximo. El bloque ‘rescatista’ está enfrentado militarmente a Rusia en Ucrania y Europa oriental. Surcorea y Japón, dos de los convidados, no ocultan su preparación para una guerra contra China, camuflada en el ‘conflicto Taiwán’. Trump mismo, en esta crisis, ha acelerado la presión política y militar para convertir a Cuba en un protectorado ‘de facto’ o, eventualmente, ‘de jure’.
 La clase obrera de todos los países debe movilizarse para hacer pagar caro al imperialismo mundial su guerra contra la misma humanidad.

 Jorge Altamira 
 16/03/2026

domingo, 15 de marzo de 2026

Estados Unidos avanza en la expoliación de los recursos venezolanos


El gobierno fascista de Trump acaba de autorizar una licencia limitada para exportar oro venezolano a Estados Unidos. 
 La licencia establece un marco legal que habilita a la empresa estatal minera venezolana Minerven —junto con sus filiales— a transportar, vender y enviar oro a Estados Unidos, siempre dentro de los parámetros establecidos por la legislación estadounidense. El documento aclara que, bajo esta licencia, no está permitido que el oro sea intercambiado con países como Cuba, Corea del Norte, Irán o Rusia. Asimismo, cualquier pago dirigido a individuos sancionados debe canalizarse a través de cuentas del Tesoro estadounidense denominadas Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros. 
 Durante años, Minerven y otras empresas estatales, como la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), vinculadas al sector, estuvieron sujetas a sanciones impuestas por Washington.
 La licencia habilita a las empresas yanquis a comprar el oro, refinarlo en Estados Unidos y revenderlo o reexportarlo a otros mercados. Las operaciones pueden involucrar a la empresa estatal minera venezolana Minerven o al propio gobierno venezolano.
 El punto clave es que, al igual que ocurre con el petróleo, todos los pagos los centraliza el gobierno estadounidense. A Venezuela le entran divisas, pero la metrópoli tiene la facultad de monitorear y bloquear los pagos. Los pagos a entidades venezolanas sancionadas no se entregan directamente: deben depositarse en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esto le da a Washington control financiero sobre los ingresos provenientes del oro.
 También hay limitaciones financieras. La licencia prohíbe ciertos tipos de pagos o acuerdos, como canjes de deuda por oro, pagos en especie, en criptomonedas o en monedas digitales del gobierno venezolano.
 En cuanto a la jurisdicción legal, todos los contratos derivados de estas operaciones deben regirse por la ley de Estados Unidos y las disputas deben resolverse en tribunales estadounidenses. 

 Reforma legal

 Para adaptarse a esta nueva licencia, la Asamblea Bolivariana se apresta a emprender una reforma de la Ley de Minería análoga a la Ley de Hidrocarburos. 
 Con la remanida excusa de incentivar la inversión extranjera, la reforma establecería concesiones más largas (30-40 años o más), mayor control operativo de empresas privadas y una participación extranjera más amplia. El cambio permitiría que empresas extranjeras tengan un mayor porcentaje de propiedad y una menor obligación de asociarse con el Estado, además de menores regalías y compromisos fiscales.
 Trump se apresta a la expoliación del oro por varios motivos. En primer lugar, éste se encuentra en el Arco Minero del Orinoco, una enorme zona minera en el sur del país donde, además, se hallan coltán, bauxita, diamantes y tierras raras. Así se abre la puerta para acceder a una diversidad de recursos minerales. 
 Durante los últimos años, el gobierno de Nicolás Maduro había permitido la entrada de empresas y redes comerciales vinculadas a China, Rusia, Irán, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Gran parte del oro venezolano estaba saliendo por circuitos paralelos —también por Colombia y Brasil— para evitar sanciones. El oro venezolano ya estaba entrando al mercado mundial de todos modos, pero por contrabando. La nueva licencia busca redirigir ese flujo hacia el mercado occidental. 
 Las explotaciones que hoy están en marcha en el Arco Minero del Orinoco están manejadas por grupos armados ilegales, algunos vinculados al ELN, disidencias de las FARC y milicias locales. Consultado al respecto, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, sostuvo que la solución no será militar. O sea que la reforma apunta a legalizar a estos sectores y mantenerlos bajo el control de Estados Unidos.

 La importancia del oro

 No se trata sólo de los recursos en sí, sino del intento de este sector de países vinculados a los BRICS de construir sistemas comerciales por fuera del dólar. La idea de estos es buscar una alternativa al SWIFT (el sistema de pagos internacional). El oro permitía pagar importaciones esquivando las sanciones y se utiliza como reserva de valor fuera del sistema bancario occidental. 
 El oro cobró relevancia a partir de 2022, con la guerra de Ucrania y las confiscaciones que sufrió Rusia de todos sus activos en el exterior: 300.000 millones de dólares en el Banco de Londres, por ejemplo. Venezuela también tiene activos congelados en Londres. A partir de entonces, muchos países —Alemania, Turquía, Francia, Polonia y otros— comenzaron a repatriar su oro para prevenir problemas futuros. 
 El oro es un bien de cambio que tiene valor en sí mismo; no depende del sistema financiero internacional. Alcanza con tenerlo a resguardo para conservar su valor. Por eso China, India, Turquía y Rusia, entre otros países, comenzaron a comprar oro a granel.
 También por esa razón, el gobierno de Nicolás Maduro empezó a usar el oro para pagar importaciones, conseguir divisas y sostener reservas. 
 Controlar la explotación del oro es de una importancia de primer orden, luego —aunque bastante más lejos— del manejo del petróleo. 
 A partir de esta ola aperturista inaugurada por el protectorado, por Caracas empezaron a desfilar decenas de ejecutivos del sector energético y minero, invitados por Trump, para analizar las nuevas ventajas de expoliación del subsuelo venezolano. En paralelo, ambos gobiernos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas —una formalidad performática, dadas las circunstancias— que habían sido suspendidas en 2019 durante el primer mandato de Trump. 

 Aldana González 
 14/03/2026

sábado, 14 de marzo de 2026

Kast pone a Chile en “emergencia”, al servicio del “Escudo de las Américas”


El ultraderechista José Antonio Kast asumió su cargo como presidente de Chile en una ceremonia que reunió a los presidentes y dirigentes de la ultraderecha continental. Javier Milei, María Corina Machado, el senador Flavio Bolsonaro -hijo del convicto expresidente brasileño-, entre otros. El gobierno norteamericano envió a su subsecretario de Estado, Christopher Landau. Kast un seguidor de Pinochet e hijo de un jerarca nazi de la Wehrmacht, fue saludado por la reacción política internacional. 
 La confluencia de la ultraderecha continental en la ceremonia de traspaso de mando de Boric a Kast anuda políticamente los compromisos asumidos en el “Escudo de las Américas”. Este acuerdo de ‘cooperación’ autoriza al imperialismo norteamericano a intervenir territorialmente en los países signatarios, secundado por las fuerzas armadas nacionales. Lula, quien había confirmado previamente su presencia, finalmente suspendió su viaje por la presencia de Bolsonaro Jr. El gobierno de Milei ha reconocido el estatus de "refugiado político" a un bolsonarista condenado por la Corte Suprema de Brasil por su participación en la tentativa golpista contra Lula. Kast, en sus primeras horas de mandato, ha avanzado en la militarización de la frontera. Su primer decreto oficial implementa la operación “escudo fronterizo” en límite terrestre con Bolivia. El proyecto establece barreras físicas y la declaración de la zona como “sitio militar”, bajo custodia directa de las Fuerzas Armadas. El representante presidencial en la zona, cargo civil, será ocupado por un almirante en funciones. 
Kast ha instrumentado al ejército para montar redadas y encarcelamiento de migrantes sin documentos, en una imitación del ICE de Trump. En su primer discurso público, Kast aseguró a los carabineros que contarán con el total respaldo estatal para ejercer su tarea, es decir una declaración anticipada de impunidad.
 Otros de los decretos firmados por Kast dispone un recorte fenomenal en la planta de trabajadores estatales. Una “auditoría general”, reducirá en 6.000 millones de dólares el gasto estatal. 
 El montaje un “gobierno de emergencia” ha sido secundado por la derecha tradicional, heredera política del pinochetismo. Las presidencias de la Cámara de Diputados y Senadores han recaído en nuevos aliados del gobierno. Esta victoria fundamental para lograr convertir al Parlamento, ultrafragmentado, en un adorno. La Democracia Cristiana, que formalmente integró las listas de la derrotada Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista a la presidencia en las elecciones, ha pasado a formar parte de la mayoría gubernamental. La ‘fragmentación’ política de la derecha, que la pseudoizquierda había esgrimido como consuelo, duró lo que canta un gallo.
 El planteo de una lucha contra el narcoterrorismo, ensayada para secuestrar a Maduro y montar un protectorado en Venezuela, es el marco general adoptado por los países firmantes del “Escudo de las Américas”. La foto de la ultraderecha en Santiago de Chile envía un potente mensaje sobre la situación abierta en el continente. En mayo habrá elecciones en Colombia y en octubre, en Brasil. 

 Joaquín Antúnez 
 13/03/2026

viernes, 13 de marzo de 2026

La “guerra total”, después de dos semanas de masacres


Una amenaza nuclear.

 Luego de dos semanas de ataques devastadores de parte de Estados Unidos e Israel, los observadores militares coinciden en que el régimen iraní conserva el control del aparato del Estado y no da el menor signo de colapso. Los Estados Mayores de ambos países aseguran que han barrido con la defensa antiaérea de Irán, y desarrollado un enorme bombardeo de destrucción de los sitios de investigación, procesamiento y almacenamiento de uranio, de depósitos petroleros, de las estructuras de mando estatales y militares, y de la infraestructura pública y civil. De acuerdo a un reconocido sitio de Internet, los desplazados superan los tres millones de personas (Drop Site). La guerra contra Irán es objeto de un planeamiento cotidiano conjunto por parte del Pentágono y de los mandos militares sionistas. Numerosos ataques son ejecutados conjuntamente –cuando aviones cisternas norteamericanos, por ejemplo, acompañan a la aviación israelí para el reabastecimiento de fuel oil en vuelo (Haaretz). 
 La resiliencia del régimen persa ha llevado a algunos comentaristas a caracterizar que Irán lleva adelante una “guerra de desgaste” (Haaretz), una suerte de admisión de que la prolongación de la guerra favorecería al gobierno iraní. En otros casos (Financial Times), subrayan que “la rendición incondicional” del régimen de los ayatollahs, como ha exigido Trump, se encuentra fuera de toda posibilidad, como tampoco tuvo éxito con Hizbollah y Hamas, y que sólo sería eficaz mediante un bombardeo nuclear. Por la vía de un argumento negativo, un ataque atómico ha hecho su entrada en la guerra, que ha sido justificada para prevenir un arma atómica de parte de Irán. No es un escenario inédito, fuera de las masacres de Hiroshima y Nagasaki, pues la misma amenaza hizo Margaret Thatcher para el caso de que la aviación de Argentina hundiera el portaviones de cabecera de Gran Bretaña, HMS Invincible (R05), en la víspera de la guerra en Malvinas. A pesar de que la ratio de misiles de Irán que han sido abatidos por los misiles de interceptación del enemigo es muy elevada, su capacidad para sembrar estragos en bases norteamericanas en la región, instalaciones petroleras y aeropuertos, y en ciudades de Israel, no ha menguado, y por momentos se ha acentuado. Esta guerra es llamada “asimétrica” porque con drones de bajo costo obliga a la contraparte a destruir misiles de intercepción carísimos y a reducir fuertemente el stock disponible. La cuestión sobresaliente es, de todos modos, el control del paso de navíos por el estrecho de Ormuz, que ha creado una crisis internacional de oferta de combustible, a pesar de la variedad de ductos de gas y petróleo que prevalece en la región. Trump ha amenazado con alistar una armada naval para despejar el estrecho, lo cual lo convertiría en la madre de todas las batallas. El riesgo es, sin embargo, enorme, como meter un aparato monstruoso en la boca de un embudo. Sería suficiente para llevar el precio del barril del petróleo a la zona superior de los 200 dólares el barril. La promesa del imperialismo de apoyar las rebeliones populares contra la dictadura clerical ha puesto al descubierto sus verdaderos propósitos y su verdadera naturaleza, bombardeando sin piedad las concentraciones urbanas en todo el país. 
 El desarrollo de la guerra contra Irán no puede omitir ‘el segundo frente’ que el Estado sionista ha creado en Líbano, donde han sido desplazadas cerca de 800.000 personas. Los bombardeos israelíes a la población civil se asemejan al genocidio en Gaza, mortalmente atacada (100.000 muertos, en especial niños) con el pretexto de ubicar las guaridas que supuestamente resguardaban a los combatientes de Hamas. Netanyahu ha regionalizado la guerra en igual o mayor medida que lo ha hecho Irán con sus atentados a bases militares e instalaciones petroleras en el Golfo. Este escenario ha movilizado a Turquía, Qatar, Arabia Saudita e incluso a Azerbaiyán (un socio de Netanyahu) a reclamar negociaciones para un cese del fuego. Erdogan, por su lado, no quiere saber nada de fragmentar a Irán mediante una acción armada de los kurdos (como desea la camarilla de Netanyahu), cuya población se sitúa precisamente en Turquía, bajo la bota opresiva del nacionalismo islámico de Erdogan. El ataque a Líbano ilustra que para el Estado sionista la guerra contra Irán debe hacerse ‘a finish’, o sea la destrucción completa del Estado y su fragmentación en línea con los nacionalismos minoritarios en el país, para reestructurar el Medio Oriente en torno a una expansión territorial y geopolítica del sionismo. Un injerto en el escenario histórico de los países árabes y musulmanes, Netanyahu finge ignorar que el Medio Oriente es un mosaico de naciones interpenetradas, que sólo podrían satisfacer sus derechos nacionales en un régimen socialista internacional. Los editores del diario israelí Haaretz se han sentido obligados a reclamar a Netanyahu que negocie un acuerdo con el gobierno oficial de Líbano, que milita en el mismo campo internacional de Trump y del sionismo. Pero Netanyahu no confía en una Delcy Rodríguez en Beirut.
 En cuanto a las restantes potencias mundiales, se repite la comedia de Gaza –no molestar a la operación militar ilimitada de Trump y el sionismo. Rusia y China, que no vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la entrega de Gaza a una Junta de Paz presidida por Trump, han vuelto a hacer lo mismo con una resolución que llama a Irán a cesar la guerra no provocada de Estados Unidos e Israel. Xi Jinping no quiere arruinar la reunión con Trump que tiene a finales de marzo; imagina que puede esquivar el control de los combustibles por parte de Estados Unidos en caso de derrota de Irán, mediante la mega construcción de paneles solares, energía eólica y petróleo de Putin. Pero en el seno de la camarilla de Pekín ya hay una abierta discusión acerca de apaciguar a Trump y arribar a un acuerdo que supere las circunstancias. Putin, por su lado, tiene a Trump como aliado en Ucrania. En cuanto a la Unión Europea, ha reaccionado a la desbandada. Macron ha enviado una flota al mar Arábigo, para defender los intereses de Total, que en algún momento ha sido el principal inversor en Irán. Gran Bretaña ha hecho menos que eso para resguardar su base militar en Chipre, que el gobierno chipriota quiere que se vaya de todos modos. 
 Ninguna de las grandes potencias se interpone al pasaje a la “guerra total” contra Irán, con la expectativa de obtener una migaja de los expolios. La contrapartida de esta capitulación es la exposición a sufrir los impactos más duros de la crisis mundial que ha sido potenciada por esta guerra imperialista internacional. Todavía en forma incipiente, la clase obrera mundial comienza a reconocer las consecuencias de esta guerra y a alcanzar una comprensión de conjunto, es decir, que la guerra y los sufrimientos inmensos que provoca nacen de las entrañas de un régimen que ya ha cumplido hace tiempo con las tareas históricas propias, y que arroja a la humanidad a catástrofes superiores a las del pasado. 

 Jorge Altamira
 12/03/2026

jueves, 12 de marzo de 2026

El acuerdo Pentágono-OpenAI: inteligencia artificial al servicio de la guerra imperialista


Trump se desespera por adaptar la IA a la maquinaria bélica estadounidense.

 El Pentágono y OpenAI sellaron un acuerdo millonario para que el gobierno de Trump pueda usar la tecnología de la empresa norteamericana de inteligencia artificial en sus planes de guerra imperialista, después de la crisis desatada por los reparos de Anthropic. La gran innovación, que se suponía que venía a motorizar una nueva revolución industrial, será primero que nada parte del arsenal de fuerzas destructivas al servicio del intento del imperialismo yanqui por revertir su declive como potencia dominante en el marco de la crisis del capitalismo mundial. 
 El pacto con OpenAI se produjo después de que cayera el que el Estado yanqui mantenía con Anthropic, firma cuyos desarrollos en servicios de software viene de romper el mercado bursátil y hundir a gigantes del rubro como IBM. La compañía de Dario Amodei, también estadounidense y la primera en gestionar documentación y archivos clasificados, se opuso a que el gobierno usara su herramienta Claude de manera indiscriminada en tareas de vigilancia masiva y en el terreno de las armas autónomas. 
 La tensión entre Amodei y el gobierno escaló luego de que este último usara la IA de Anthropic en el operativo que dio lugar a la invasión de Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Para defender su postura, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, argumentó que "los fabricantes de armamento no deciden cuándo ni contra quiénes se disparan los misiles que venden al Ejército estadounidense". 
 El gobierno de Trump le dio un ultimátum a la empresa: tres días de plazo para reconsiderar su postura. Incluso la ha amenazado con invocar la Ley de Producción de Defensa, lo que le hubiese permitido, en nombre de la seguridad nacional, tomar el control de la empresa y sus productos; también con declararla como un "riesgo para la cadena de suministro militar", lo que hubiera hecho pesar sanciones sobre sus negocios. 
 El magnate republicano se metió de lleno en el conflicto, acusando, en su red social Truth, a Anthropic de ser una empresa "radical de izquierda" y "woke", y diciendo que solo el comandante en jefe (o sea, él) de las Fuerzas Armadas decide "cómo se luchan y ganan las guerras". Y ordenó el fin del uso de su tecnología en todas las agencias federales de Estados Unidos. Poco tiempo después del choque con la empresa, ordenó el ataque contra Irán. 
 El acuerdo con OpenAI fue presentado por su dueño, Sam Altman, como uno que implica el uso de IA en la gestión de archivos clasificados en la nube. Pero el convenio establece que "el Departamento de Guerra podrá utilizar el sistema de IA para todos los fines lícitos, de conformidad con la legislación aplicable, los requisitos operativos y los protocolos de seguridad y supervisión bien establecidos". Si se invoca la Ley Patriota, por ejemplo, la vigilancia masiva podría volverse "legal". En respuesta, muchos usuarios de la empresa cancelaron sus suscripciones en ChatGPT y están migrando a Claude.

 Guerra e inteligencia artificial 

"El Pentágono viene integrando IA en sus sistemas de armas impulsado por la competencia con China, y por nuevos peligros como los misiles hipersónicos súper rápidos, que superan la capacidad humana de reacción", señala La Nación (24/2). 
 El uso de la IA en las Fuerzas Armadas se viene extendiendo. Sirve para interconectar armamento (enjambres de drones, por ejemplo), modelizar campos de batalla, organizar estrategias militares en segundos, hacer tareas de reconocimiento, seleccionar y definir objetivos; tareas que en muchos casos todavía requieren de intervención humana. 
 "La proliferación de pilotos autónomos, asistentes de manejo y software predictivo naturalizó delegar la responsabilidad en lo sintético. En el ámbito militar, esa ventaja se intensifica: los sistemas armados con IA ya no solo obedecen, sino que leen el terreno, evalúan amenazas y recalibran su respuesta en tiempo real, con un margen de error ínfimo y capacidad de anticipación inmediata", dice Clarín (12/1). 
 El régimen sionista usó tecnología de Microsoft y OpenAI, con la colaboración de empresas como Google y Amazon, para llevar adelante sus planes genocidas-fascistas en la Franja de Gaza. También utilizó software como Lavender (que le sirvió para seleccionar objetivos humanos, marcar al menos a 37.000 palestinos y asesinar aproximadamente a 15.000), Where is Daddy? (para rastrear individuos marcados y bombardearlos cuando estén en sus casas) y The Gospel (para identificar estructuras en las que, según el Ejército israelí, operan militantes de Hamas). 
 En Ucrania, por otro lado, el uso de la IA se ve en la utilización de drones semiautónomos y herramientas para identificar objetivos a atacar, entre otras cosas.
 Bajo el capitalismo, el desarrollo tecnológico simplemente no aspira a satisfacer necesidades sociales. Los pronósticos sobre un apocalipsis laboral con millones de trabajadores desplazados por la IA responden a los objetivos con que se desarrolla la investigación, cuando podría apuntar en cambio a reducir la jornada laboral y liberar a las personas de las tareas más monótonas. Pero, mucho antes que todo eso, está inflando una burbuja financiera y nutriendo el arsenal bélico de potencias capitalistas. 
 La lucha contra la guerra imperialista y por el socialismo está a la orden del día.

 Nazareno Suozzi

miércoles, 11 de marzo de 2026

La red Epstein y el entramado global de poder


En Estados Unidos aparecen implicados y han dimitido de sus cargos el exsecretario de Trabajo Alex Acosta y el director del Media Lab del MIT, Joichi Ito. El banco JP Morgan también recibió denuncias del gobierno de las Islas Vírgenes por su presunta implicación en el tráfico sexual operado por Epstein. Uno de los principales señalados es su amigo y ejecutivo del banco, Jes Staley, quien intercambió correos electrónicos solicitando “personajes de Disney”, en una trama que también roza a Elon Musk, Sergey Brin (Google) y Bill Gates (Diario Red, 3/10/25). 
 Posteriormente, Leon Black —cofundador de Apollo Global Management—, denunciado por violación por Cheri Pierson y por Jane Doe (de 12 años) en la mansión de Epstein, pagó 62,5 millones de dólares para evitar cualquier reclamación legal a Epstein vinculada a la investigación por tráfico sexual al gobierno de las Islas Vírgenes. Børge Brende, exministro de asuntos exteriores de Noruega y jefe del foro de Davos, presidente y director ejecutivo del World Economic Forum también tuvo que renunciar tras sus vinculaciones en los mails con el pederasta. 
 Los documentos fueron desclasificados luego de una “purga” en el Departamento de Justicia estadounidense, que quedó conformado por agentes leales al presidente. Todo esto sale a la luz en medio de tensiones internacionales, con amenazas de invasión sobre Groenlandia y Cuba, declaraciones sobre Colombia, México e Irán, y la represión del ICE en territorio estadounidense. 

 Oslo, Medio Oriente y las conexiones diplomáticas 

Terje Rød-Larsen, uno de los impulsores de los Acuerdos de Oslo que permitieron a Israel expandir su dominio en Gaza y Cisjordania, aparece implicado en la red de Jeffrey Epstein. Documentos liberados por el Departamento de Justicia estadounidense demuestran que Rød-Larsen habría recibido en 2013 un préstamo de 130.000 dólares y que utilizó sus influencias políticas para gestionar visados a jóvenes rusas vinculadas a Epstein, a quienes describía como poseedoras de “habilidades excepcionales adecuadas para funciones de investigación”. Su esposa, Mona Juul, embajadora de Noruega en Jordania e Irak, también fue mencionada y presentó su dimisión mientras se iniciaba una investigación contra Jagland (Diario Socialista, 13/02/2026).
 Desde Gaza, el analista político Wissam Afifa declaró: “Nosotros, los palestinos, fuimos tratados como menores de edad, considerados como sin derecho a exigir nuestros derechos. Hoy descubrimos que una gran parte del sistema internacional es, esencialmente, la Isla Epstein. El mundo se gestionaba desde la isla de Epstein, en habitaciones oscuras” (ídem).

 Reino Unido y Europa: renuncias y vínculos 

En el Reino Unido también se produjo una ola de renuncias. En los archivos aparecen el nombre del expríncipe Andrés y su exesposa, Sarah. Asimismo, Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico Keir Starmer; el exembajador del Reino Unido en Estados Unidos, Peter Mandelson, miembro de la Cámara de los Lores y figura clave del Partido Laborista (Estrategia. La, 17/02/26). 
 En Francia, Jack Lang, presidente del Institut du Monde Arabe y exministro de Cultura, es investigado por fraude fiscal agravado debido a sus transacciones con Epstein. También figura Brad Karp, presidente de la influyente firma legal Paul Weiss.

 Israel, espionaje y negocios de vigilancia 

El exprimer ministro israelí Ehud Barak aparece reiteradamente en los archivos, evidenciando un vínculo cercano con Epstein, quien habría actuado como asesor financiero, intermediario y facilitador político. Netanyahu negó cualquier relación institucional con Epstein (Infobae, 8/02/26), pero documentos del FBI (La Jornada, 8/02/26) señalan que Epstein habría sido entrenado como espía del Mossad por Barak. También mencionan a Alan Dershowitz —amigo y asesor de Netanyahu— como uno de los defensores del magnate. 
 “Barak fue socio, por ejemplo, de Epstein: quien financió la inversión en la empresa israelí Carbyne, fundada por antiguos miembros del Ejército israelí” (Diario Red, 3/10/25). Carbyne brindaba servicios de geolocalización a sistemas de emergencia 911 en Israel, México y Colombia, y fue fundada por exintegrantes de la Unidad 8200, encargada de tareas de ciberespionaje. 
 La relación también incluyó la venta de “tecnologías de vigilancia israelí” al régimen de Costa de Marfil tras el estallido social de 2010, derivando en un acuerdo de seguridad firmado en 2014. La misma dinámica se replicó en Mongolia. Según correos electrónicos revelados por Dropsite News, Epstein incluso ofició de mediador ante Rusia para convencer a Vladimir Putin de abandonar a Bashar Al Assad en Siria.
 Dos semanas antes de su muerte en 2018, Epstein se reunió con Ariane de Rothschild para conseguir financiamiento destinado al desarrollo de ciberarmas israelíes, a pedido de Barak (Diario Red, 3/10/25). 
 En los archivos también se mencionan donaciones de Epstein a Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FIDF) y al Fondo Nacional Judío (JNF), organización vinculada a la expansión de asentamientos en Cisjordania.

 Qatar, India y la diplomacia paralela 

En los correos también aparece la promoción activa de Israel por parte de Epstein. En 2018 organizó una reunión entre el exprimer ministro qatarí Hamad bin Jassim y Ehud Barak en Londres. Asimismo, “El primer ministro Modi envió a su amigo gujarati, Anil Ambani, para transmitir a Trump, a través de Epstein…” (Estrategia. La, 24/02/26) Según esos intercambios, Epstein asesoró a Modi sobre cómo aproximarse a Trump e Israel.

 Argentina en la trama 

En Argentina, aparecen referencias al programa de “seguridad” y cámaras de la Ciudad de Buenos Aires impulsado por Mauricio Macri, en conexión con empresas del complejo tecnológico-militar israelí. 

 Una red de poder, dinero y explotación 

El escándalo Epstein revela algo más profundo que una red de explotación sexual: expone el carácter histórico agotado de una clase dominante que sólo puede sostener su dominio mediante la guerra, la vigilancia masiva, la corrupción y el chantaje. La impunidad con la que estas élites operaron no es una desviación del sistema, sino su consecuencia. Cuando el capital financiero concentra poder económico, también concentra información, influencia política y capacidad de encubrimiento. La interconexión entre magnates, servicios de inteligencia, diplomacia paralela y negocios de ciberseguridad no es una conspiración abstracta: es la forma concreta en que funciona el imperialismo en el siglo XXI. Epstein no fue una anomalía. Fue un engranaje. Frente a un régimen que convierte cuerpos, territorios y tecnologías en mercancía, la salida no es moralizar al capitalismo ni esperar que el mismo Estado que protege a estas élites las juzgue. La única fuerza capaz de desmantelar estas redes de poder es la clase obrera organizada internacionalmente. 

 Iara Bogado 
 07/03/2026

El gran protectorado del sur


Milei y los “otros” le otorgan a Trump el derecho a intervenir el continente. 

 La firma del “Escudo de las Américas”, el tratado que Trump suscribió con una decena de presidentes derechistas del continente, es un acto colonial de inusitada gravedad. Con el pretexto de “combatir al narcoterrorismo”, Trump acaba de conquistar el derecho a la intervención política o militar de cualquier país del continente. El “narcoterrorismo” es la coartada desarrollada por el imperialismo para legalizar el espionaje, las agresiones comerciales y el golpismo en América Latina. Recientemente, la cuestión “narco” justificó el asalto a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro. Ya consumada la “extracción” de Maduro del país, la fiscalía de Estados Unidos no pudo sostener la principal acusación contra él, como jefe de un “cartel” inexistente. 
 El “Escudo de las Américas” contempla la oferta de Trump de utilizar “fuerza militar letal” en los países que suscribieron el tratado. En relación a la población inmigrante, se acordó extender la política persecutoria de Trump y el ICE a todos los países; y, a la vez, el compromiso de los firmantes a receptar los expulsados de los Estados Unidos. Pero la única forma de conciliar una y otra cuestión -recibir migrantes y a la vez criminalizarlos- es instalar en los países del “Escudo” campamentos de tránsito, hasta deportarlos a sus países. El ICE se extiende a buena parte de América del Sur.
 Sin decirlo, estos compromisos leoninos le otorgan al gobierno de Trump la posibilidad de intervenir abiertamente al interior de los países firmantes, allí donde se considere que sus términos están siendo incumplidos. Es lo que el imperialismo norteamericano intenta sobre los tres grandes países que no fueron parte del acuerdo -México, Brasil y Colombia. Sus tres gobiernos han coincidido en intentar apaciguar a Trump con concesiones, en la expectativa -frustrada- de evitar una intervención política o militar. Pero en México, la CIA y Trump han establecido un entendimiento directo con las Fuerzas Armadas, más allá de los remilgos de la presidenta Sheimbaun. En nombre de combatir a carteles que han sido declarados “transnacionales” por Trump y Rubio, la militarización del país avanza sin pausa. En Brasil, Trump y el bolsonarismo se complotaron para organizar un verdadero golpe de Estado, agenciándose a las brigadas represivas de Río de Janeiro para consumar una masacre en sus favelas. En Colombia, el centroizquierdista Petro convalidó ante Trump el Protectorado impuesto por éste a Venezuela, sin conseguir por ello frenar la injerencia trumpista sobre las próximas elecciones presidenciales en el país. A la firma del “Escudo” con los incondicionales de Trump, no fue invitada Delcy Rodríguez. Ello significa que el chavismo residual continúa en capilla, y deberá redoblar sus concesiones económicas al imperialismo para seguir en carrera. 

 Milei 

A las pocas horas de subirse al “Escudo”, Milei se declaró “en guerra” con Irán, tratando de superar en genuflexión a la banda de obsecuentes -Bukele, Kast, Peña, Novoa- que pactaron con Trump. Los paseos de Milei por Estados Unidos tienen su explicación, porque la conmoción económica producida por el agravamiento de la guerra internacional es un certificado de defunción para las bicicletas financieras que sostienen al programa económico de Caputo y Milei. La suba del precio del petróleo adelanta una disparada inflacionaria que sólo comienza por los combustibles, pero que se trasladará al transporte, a los fertilizantes agrícolas que utilizan gas como materia prima y, por lo tanto, a los alimentos. La inflación “controlada” -que ya no lo era- amenaza ahora con desmadrarse. Del lado del capital financiero, una suba de la tasa de interés internacional -a la que Estados Unidos deberá recurrir para frenar su propia inflación- augura una salida de los capitales especulativos que, a falta de préstamos de mayor alcance, sostienen la seudoestabilidad cambiaria del gobierno libertario. La presión devaluatoria e inflacionaria convierte en intolerables las pautas salariales del 1% mensual, como lo demuestran las huelgas docentes, la que se viene de los profesores universitarios y el estallido de reclamos en los aparatos policiales de las provincias. La crisis industrial no solo se ha cargado con 300.000 puestos de trabajo perdidos en dos años: amenaza los precarios acuerdos con el FMI, pues la recaudación fiscal es, en términos reales, la más baja de los últimos trece años. Los índices de “aprobación y confianza” en el gobierno que miden los encuestólogos vuelven a temblequear. 
 En este cuadro, Milei no solo se conchaba con Trump por razones económicas. Quiere el apoyo del pederasta norteamericano para blindar a un posible régimen de excepción en Argentina, que a la vez podría replicar al que diseña Trump en su propio país. Algunos observadores señalan que Trump podría suspender las elecciones de medio término, que ve perdidosas para él, con el pretexto de la ´conmoción´ producida por la guerra. Milei, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, prometió cambiar “la arquitectura legal” de Argentina. El primer paso podría consistir en legalizar un régimen electoral proscriptivo. El garante último de ese régimen de excepción serían las Fuerzas Armadas, a quienes Milei ha incorporado al gabinete nacional. 
 Lo único más escandaloso que la conversión de Argentina en Protectorado de Trump, es el sonoro silencio de los “nacionales y populares” de toda laya, frente a la guerra criminal contra Irán y frente a los acuerdos coloniales de Milei. De Cristina Kirchner a Kicillof, de Jalil a Jaldo, de Furlán a Moyano, el aparato político y sindical del peronismo espera a sobrevivir de las migajas que le arrojen los jefes de la guerra internacional, participando de la expoliación minera y petrolera de las provincias.
 La movilización contra la guerra imperialista está a la orden del día en Argentina, y es, en primer lugar, la denuncia y la lucha contra el gobierno de Milei, que ha conchabado al país como una dependencia de retaguardia de la escalada belicista de Trump. Es muy claro que la jornada del próximo 24 de marzo, que evocará los 50 años del golpe genocida, debe ser la ocasión de una movilización de centenares de miles. Es una oportunidad para llevar a la calle la lucha contra la guerra imperialista; por la derrota en todos los planos a los padrinos de Milei, Trump y Netanyahu, que son los Videla de nuestro tiempo. Para que esa movilización le abra un rumbo a los trabajadores, es necesario marcar a fuego a los socios “nacionales y populares” del títere colonial de Trump. 

 Marcelo Ramal
 10/03/2026

domingo, 8 de marzo de 2026

El regreso de Monroe: América Latina en la encrucijada


La reactivación de esa Doctrina puede precipitar a la región hacia una mayor pérdida de soberanía y a una balcanización geopolítica más profunda 

 La resurrección de la Doctrina Monroe, ahora endurecida, no representa una simple añoranza histórica, sino una declaración de guerra silenciosa contra la autodeterminación de América Latina. 
 Al proclamar el hemisferio occidental como coto de caza exclusivo de Washington bajo la excusa de la seguridad nacional, Estados Unidos no solo reinstaura un arcaico concepto de vasallaje, sino que fuerza a la región a elegir entre la sumisión o el desafío en un tablero global ya de por sí bastante retador y complejo. 
 A Washington le urge ponerle fin a la guerra en Ucrania, incluso si eso significa complicar las relaciones con sus antiguos aliados europeos. Debe terminar el conflicto con los mejores resultados posibles para ellos y así enfocarse en quien ellos consideran su principal «amenaza», la República Popular China. 
 No obstante, el recrudecido intervencionismo ha tropezado con obstáculos en la región, por una parte, la resistencia cubana a doblar la rodilla pese al cerco económico de más de 60 años, y por la otra, lejos de aislar a las potencias extracontinentales, está generando el efecto contrario: acelera la reconfiguración geopolítica del «patio trasero».
 China ya no es un socio comercial lejano, sino un inversionista estructural, una superpotencia capaz de retar en varios terrenos a EE. UU. La reedición de Monroe empuja a varios gobiernos latinoamericanos a profundizar lazos con Pekín, dada la necesidad de la supervivencia económica, de la soberanía tecnológica y el trato igualitario brindado por la nación asiática. 
 Paralelamente, Rusia encuentra en este escenario una posibilidad de consolidar su presencia en el continente, al ofrecer cooperación militar, tecnológica y energética sin los condicionamientos y las exigencias de la Casa Blanca. El gigante euroasiático se fortalece como el garante implícito de aquellos gobiernos que se atrevan a resistir el nuevo corolario. 
 Entre otras acciones, el imperio ha invitado a varios líderes latinoamericanos a participar el 7 de marzo en una cumbre en la Florida, en un momento en que su Administración pone el foco en lo que considera «una preocupante expansión de la influencia china en el hemisferio occidental». 
 Entretanto, escala la agresividad hacia Cuba por parte de la administración estadounidense, que acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales», así como de permitir el despliegue en la Isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China, y otros falsos alegatos para justificar el crimen. 
 Sobre esos espurios cimientos, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, lo que ha generado la repulsa internacional e impulsado la solidaridad hacia la Isla. 
 La reactivación de Monroe es una verdadera tragedia para América Latina, puede precipitar a la región hacia una mayor pérdida de soberanía y a una balcanización geopolítica más profunda, obligando al continente a pagar los costos de una guerra por mantener la hegemonía estadounidense en el mundo. 

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 7 de marzo de 2026 18:03:34

viernes, 6 de marzo de 2026

Derrotar la agresión imperialista-sionista es de principal interés para los trabajadores del mundo


El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán conmueve al mundo. La guerra se sigue extendiendo y envuelve a todo el Medio Oriente. Al operativo inicial del fin de semana último que le costó la vida al jefe supremo iraní y a varias decenas de funcionarios de primer nivel, Washington y el gobierno sionista han sumado nuevas acciones bélicas brutales. La Media Luna Roja (Cruz Roja del país) anunció que 787 personas habían muerto desde el inicio de la nueva ofensiva. La organización especificó que 153 ciudades y 500 emplazamientos fueron alcanzados en todo Irán, con un total de más de 1.000 ataques.
 La guerra se ha extendido al Líbano, donde los aliados iraníes de Hezbollah dispararon contra Israel, que respondió con ataques aéreos y la incursión terrestre en el sur de ese país. Estamos ante una carnicería. Entre las víctimas están 160 niñas cuando las bombas impactaron en un colegio de Irán. Cientos de civiles fueron asesinados. La ofensiva no se detendrá. Ya Washington ha anunciado que el operativo está llamado a durar varias semanas. Ya sabemos cuán lejos puede ir el imperialismo y el sionismo, como lo testimonia el genocidio perpetrado en Gaza, que está lejos de haber concluido.

 Manipulación informativa

 La burguesía mundial, apoyada en los grandes medios de comunicación internacionales que están al servicio del aparato bélico del imperialismo, vienen haciendo una manipulación grosera y pérfida de la información referida a la guerra en curso. Pretenden presentarla como una cruzada entre la “civilización” y la “democracia”, por un lado, que estaría representada por Estados Unidos e Israel, y la “barbarie”, que estaría encarnada por Irán. ¿Qué “civilización” puede provenir de un Estado como el sionista que es responsable del genocidio del siglo XXI en Gaza, y de las masacres y bombardeos despiadados de los Estados vecinos? 
 ¿De qué “democracia” puede hablar Israel cuando ha sido consagrado como un “Estado judío”, por lo cual su población no judía son habitantes de segunda y rige un régimen de apartheid y usurpación de las tierras palestinas? ¿De qué “democracia” habla el imperialismo yanqui, donde hay una persecución y expulsión implacable de los migrantes y una discriminación ancestral de la población negra? 
 ¿De qué “libertad” puede jactarse Estados Unidos, que ha estado detrás de los golpes de Estado más sanguinarios, y de las intervenciones militares y guerras más sangrientas en todo el planeta a lo largo de la historia contemporánea? ¿Qué defensa de los derechos de la mujer puede invocar el régimen sionista, cuando decenas de miles mujeres gazatíes, al igual que miles de niños, fueron masacrados en Gaza? ¿Qué defensa de los derechos de la mujer puede invocar Estados Unidos, donde las mujeres migrantes son sometidas a prisión, atropelladas, o sometidas a vejámenes; donde se perpetran asesinatos como el de la activista por los derechos civiles, Renee Nicole Good, por parte de un agente de la policía antimigratoria, y donde cientos de mujeres fueron esclavizadas en las islas de Epstein, cuestión en la que figuran comprometidos encumbrados políticos, empresarios y hombres del establishment internacional?
 La barbarie moderna es el imperialismo y el sionismo. Se acusa de “retrógrado” a Irán mientras Trump -al igual que quienes lo antecedieron- mantienen relaciones estrechas con los jeques y monarcas árabes amigos, cuyos regímenes son más opresivos y oscurantistas que el de la nación persa. Trump no tienen el menor escrúpulo en abrazarse con el príncipe saudí Mohamed Ben Salman, quien lleva adelante una feroz política de persecución, incluyendo penas de muerte, contra las activistas feministas, y una represión implacable contra cualquier protesta popular y voz opositora. Por otra parte, los argumentos que se esgrimieron para justificar la agresión son falsos. El ataque se perpetra en momentos en que estaban progresando las negociaciones en torno al programa nuclear iraní y Teherán venía de hacer concesiones en este punto. Voceros del Pentágono reconocieron que Irán no estaba planeando atacar a las fuerzas estadounidenses, lo que echa por tierra la afirmación de la Casa Blanca de que había una amenaza inminente. Trump se había jactado, inclusive, tras los bombardeos de junio de 2025, de haber dado un golpe devastador al plan nuclear iraní, lo que no se condice con los dichos actuales.

 Un desenlace incierto 

A pesar del éxito inicial al descabezar al régimen, hay un consenso sobre los riesgos del operativo. El alcance de la respuesta iraní ha sorprendido a los analistas. Irán está en condiciones de provocar daños de consideración apelando a su reserva de misiles para atacar ciudades de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, como ya lo está haciendo. En la mira estarían los yacimientos petrolíferos –como acaba de ocurrir con la refinería saudí Ras Tanura- y el bloqueo del paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, lo cual podría impulsar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más. 
 No se nos puede escapar que la guerra no se gana con la superioridad aérea y naval. Se necesitaría la incursión terrestre. Si bien Trump no lo ha descartado, no estaría en el radar de Washington. La idea de que un desenlace podría venir de una irrupción popular, que procuró alentar Washington, se está diluyendo. Hubo muestras de júbilo en franjas de la población, pero tuvieron un carácter acotado, y fueron superadas con creces con movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión. Es cierto que en los últimos meses el descrédito del régimen se ha ido acentuando con un salto en las protestas, pero la oposición política, como fuerza organizada, es muy débil. La hipótesis de que un ala del propio régimen, más contemporizadora con la Casa Blanca, pudiera asumir la conducción del país ha quedado de lado. Motjaba, hijo de Khameini, acaba de ser ungido como sucesor, un hombre del núcleo duro del régimen. No hay que perder de vista que los antecedentes de intervenciones previas no fueron afortunadas, como lo ilustran las invasiones en Irak, Libia y Afganistán. En todos estos casos, estos conflictos se transformaron en una pesadilla para EEUU. Existe el peligro cierto de que Irán se sumerja en un caos y una guerra civil que podría extenderse más allá de sus fronteras y concluya siendo un factor de desestabilización general de toda la región. 
 No olvidemos, además, la oposición que reina en la propia población estadounidense a esta nueva escalada bélica, en especial en Medio Oriente, que se combina con un creciente descontento respecto al presidente republicano en momentos que la economía está a los tumbos y recrudecen las tendencias inflacionarias. Un aumento del precio del petróleo podría irritar a los votantes del magnate a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, lo cual podría conducir a una derrota republicana.

 Movilización internacional 

La agresión a Irán tienen lugar a pocas semanas del ataque a Venezuela y del bloqueo y la ofensiva en curso contra Cuba. El ataque contra Irán ha sido precedido por bombardeos e incursiones terrestres en el Líbano, Siria, y otros países de la región, mientras no se detienen las represalias y el asedio a Gaza y Cisjordania. No estamos ante conflictos aislados, sino que tienen un hilo conductor: se inscribe en la tentativa de EEUU de rediseñar el planeta a su medida y de acuerdo a sus necesidades, y esto supone también someter a China y Rusia. El imperialismo yanqui, en su calidad de primera potencia, pretende revertir su decadencia, que se agudiza con la crisis capitalista en desarrollo, apelando a la guerra y al uso de la fuerza, lo cual pavimenta las tendencias a una nueva guerra mundial. Un párrafo especial, en este contexto, lo merece Milei, que, como chirolita que es, salió a celebrar el ataque. La misma actitud es extensiva a la llamada oposición amiga del gobierno. El peronismo, incluido el kirchnerismo, no condenó la agresión. Frente a la escalada en curso de EEUU se limitó a señalar que es necesario una resolución de los conflictos en el marco de los organismos internacionales, cuando es sabido la vía muerta que representa este camino y cuando las Naciones Unidas vienen de haber dado un aval al fraudulento plan de paz para Gaza.
 Es de principal interés de los trabajadores argentinos y en todo el mundo la derrota de la agresión sionista-imperialista. Derrotar esta ofensiva ayudará a la resistencia palestina y de los pueblos de Medio Oriente para enfrentar el asedio de EEUU y de Israel, la fraudulenta Junta de Paz y la colonización que se pretende imponer de la región. Derrotar esta ofensiva será un punto de apoyo en América Latina y para pararle la mano a EEUU en Venezuela y Cuba. Ni qué hablar que representaría un golpe severo a Milei y sus planes maniobreros, que tiene como principal salvavidas al gobierno trumpista. La denuncia y el repudio del alineamiento del gobierno argentino debe ir unida al rechazo de la instalación de bases militares de EEUU en nuestro país, el no envío de tropas a Gaza y rechazo de cualquier otra colaboración militar, y la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Israel. 
 De un modo general, la derrota de la agresión constituiría una bocanada de aire fresco de los trabajadores de todo el mundo que vienen enfrentando la agresión imperialista, incluidos los trabajadores estadounidenses que se están movilizando contra los ataques fascistoides de Trump. 
 Ya ha empezado una reacción popular de repudio a nivel global a la agresión imperialista, que desató movilizaciones de repudio a nivel global. En Karachi, Pakistán, hubo un intento de asalto del consulado norteamericano. También hubo protestas en otras ciudades de Pakistán, en la India, en Irak, y Bahréin. En Atenas, capital de Grecia, hubo una movilización contra el envío de dos fragatas a una base imperialista en Chipre. En Estados Unidos, hubo movilizaciones en alrededor de 70 ciudades, y también hubo manifestaciones en Inglaterra.
 El repudio al ataque de EEUU e Israel de ningún modo significa un aval político al gobierno iraní. Condenamos la persecución, represión y el ataque a los derechos sociales que viene ejerciendo la teocracia iraní y nos declaramos solidarios con las protestas y el levantamiento popular que se desarrollaron en el país. Pero no podemos ser neutrales en este enfrentamiento. Dejamos sentado que una salida progresiva jamás va a provenir del imperialismo. Una victoria de Trump y Netanyahu va a imponer un gobierno títere del imperialismo y el sionismo. El desenlace de las guerras de Afganistán en 2001, Irak en 2003 y Libia en 2011 ha desembocado en enfrentamientos étnicos y religiosos fratricidas, y un hundimiento de esas naciones. Llamamos a las masas iraníes a organizarse en forma políticamente independiente en la lucha contra la actual ofensiva en curso. La única forma de poner fin a esta historia ancestral de intervenciones imperialistas y del sionismo, de opresión y sometimiento de las masas, es la unidad internacionalista de los trabajadores, en el marco de la lucha por una federación socialista del Medio Oriente. 
 Retomemos el camino que venimos desarrollando contra la agresión genocida de Israel en Gaza. A ganar las calles y manifestarnos frente a los centros del poder político de cada país, a las embajadas de EEUU y bases militares de la Otan.

 Pablo Heller

La nave más poderosa del imperialismo, el USS Gerald Ford, flojo de cloacas


El portaviones más poderoso de la armada norteamericana enfrenta una crisis inédita, porque casi todos sus baños dejaron de funcionar mientras estaba desplegado. 
 El USS Gerald Ford utiliza un sistema de drenaje por vacío, similar al de los aviones comerciales, pero a escala gigante para 4.500 personas. El problema: las tuberías son demasiado estrechas y si se tapa una sola de ellas, se pierde la presión de vacío en toda una sección del barco. 
 Las crisis recientes ocurrieron en los últimos meses, durante sus misiones cerca de Israel y más recientemente en el asedio a Irán. Se reportó que los marineros tenían que hacer filas de hasta 45 minutos para encontrar un baño que funcionara. 
 Lo más insólito es el costo de mantenimiento. Cuando el sistema se tapa por completo debido a la acumulación de calcio y residuos, es necesario hacer un "lavado con ácido" de todas las tuberías. Cada limpieza cuesta unos $400,000 dólares. 
 Este procedimiento solo se puede hacer en puerto, lo que significa que si el sistema colapsa en medio del mar, la tripulación simplemente tiene que ingeniárselas con los pocos baños operativos que hubiera.
 El barco ha tenido que extender sus misiones varias veces, hasta pasar de 9 a 11 meses seguidos en el mar. Al no poder volver a puerto para estos mantenimientos críticos de plomería, la situación higiénica a bordo se volvió noticia mundial, con reportes de ingenieros trabajando 19 horas al día solo para destapar cañerías. Punto débil de una embarcación valuada en 13.000 millones de dólares.
 Como corresponde al fascismo y al régimen en bancarrota, se ocuparon de armar con toda la tecnología a servicio de la guerra imperialista para el genocidio, invadir, saquear, sin una pizca de interés por las más elementales necesidades humanas, ni siquiera las de su tripulación. 
 Trump pretende dominar el planeta, pero no puede garantizar una cloaca útil. Debe ser derrotado para evitar la barbarie. 

 Eva Gutiérrez
 04/03/2026

jueves, 5 de marzo de 2026

Caso Epstein: la Justicia oculta documentos del FBI donde una mujer acusa a Trump de violarla cuando tenía 13 años


La inmensa red de tráfico de niñas y mujeres para las élites del poder político, económico y mediático organizada por Jeffrey Epstein en concurso con el Mossad y otros servicios de inteligencia es un imparable terremoto político que se expande a medida que nuevos antecedentes salen a la luz.
 Borge Brend, presidente del Foro de Davos que convoca a jefes de Estado y los empresarios más importantes del planeta -y excanciller de Noruega- acaba de renunciar cuando una comisión investigadora comprobó que había mentido sobre el carácter de sus vínculos con Epstein. 
 Es la quinta personalidad del país. La Policía investiga por "corrupción grave", al exprimer ministro Thorbjørn Jagland, laborista, y al matrimonio de los "superdiplomáticos" Mona Juul y Terje Rød-Larsen, artífices de los Acuerdos de Oslo para Oriente Próximo de 1993 (y dale con el Mossad). Juul fue embajadora de Noruega ante la ONU y ante Israel, mientras que Rød-Larsen fue vicesecretario general de la ONU. 
 Aparte de los cuatro políticos, la princesa heredera Mette-Marit también corre riesgo de quedar cesante. Los archivos señalan que solía pernoctar en las mansiones del pederasta mientras argüía problemas de salud para no cumplir con sus obligaciones dinásticas. Los noruegos ya discuten abiertamente si hay que saltear un casillero y darle la corona a su hija o simplemente abolir la monarquía (NYT, El País). 
 Los archivos son una fuente inagotable de sorpresas: Epstein fue el nexo de Bill Gates con los talibanes y recibió informes confidenciales sobre operaciones militares pakistaníes entre 2013 y 2018, y sobre operaciones de la OTAN, so capa de una campaña filantrópica contra la poliomelitis motorizada por la fundación de Gates. La amistad con el proxeneta está convirtiendo al cofundador de Microsoft en un indeseable: acaba de ser excluido de la cumbre de inteligencia artificial de la India.
 El impacto es global, pero el epicentro sigue estando en Estados Unidos. El viernes Bill Clinton se convirtió en el primer expresidente norteamericano en la historia que acude a declarar ante el Congreso contra su voluntad. Clinton y su esposa Hillary, exsecretaria de Estado, se habían resistido largamente a testificar ante la comisión del Congreso, desestimando lo que consideraban un complot republicano. Los Clinton decidieron presentarse cuando trascendió que nueve demócratas acompañarían a los republicanos para que se los acusara de desacato penal, un primer paso para que fueran procesados. La comisión hasta rechazó que declarara en forma pública y mantuvo las comparecencias a puertas cerradas. Los medios lo consideraron “una rendición total” de la pareja demócrata. 
 Bill Clinton está hasta las manos: durante su gestión, Epstein tenía entrada libre a la Casa Blanca y él viajó en el avión privado del paidófilo al menos 26 veces entre 2002 y 2003, cuando ya no era presidente. Hay fotos suyas compartiendo jacuzzi con chicas, haciéndoles upa; un cuadro donde posa vestido de mujer cuelga de una de las salas de la mansión del proxeneta.
 En su larga declaración, Clinton dijo que no había visto ni hecho “nada malo”, que no había tenido sexo con las chicas y que frecuentaba a Epstein por asuntos de la asociación filantrópica que creó para cuando concluyera su mandato. Según los republicanos, le dejó un regalito a Trump declarando que “nunca había visto nada que le hiciera pensar que estuviera involucrado con Epstein”, versión que los demócratas desmintieron airadamente. 
 Hillary había testimoniado 6 horas el día anterior y, según los republicanos, derivó a su marido la respuesta a muchas de las preguntas que le formularon. Su declaración ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes ratifica que nunca vio a Epstein ni tuvo relación con él. Sin embargo, Hillary confirmó que conocía a Ghislaine Maxwell, exnovia y conseguidora de menores para Epstein, en conferencias organizadas por la entidad benéfica de su marido. 
 La exsecretaria de Estado denunció tajantemente la protección de la Justicia a Trump. “Me han obligado a testificar, plenamente conscientes de que no tengo conocimiento alguno que pueda contribuir a su investigación, para distraer la atención de las acciones del presidente Trump y encubrirlas a pesar de las legítimas peticiones de respuestas”.
 Los demócratas dicen que utilizarán la citación a los Clinton como precedente para que Trump declare. El californiano Robert García, máximo dirigente demócrata del Comité de Supervisión, dijo que «ahora podemos exigir a los presidentes y expresidentes que testifiquen... Exigimos una vez más que el presidente Trump, que es mencionado en los archivos de Epstein casi más que ninguna otra persona excepto Ghislaine Maxwell, responda a nuestras preguntas» 
 El jefe del bloque demócrata en el Congreso, el senador Schumer, también “elevó la presión política”: “Hay un encubrimiento masivo en el Departamento de Justicia para proteger a Donald Trump y a las personas asociadas con Jeffrey Epstein”. 
 Los demócratas afirman que 50 fojas de documentos que involucran a Trump fueron excluidas de los archivos publicados o han desaparecido. Incluyen documentos que registran los testimonios de una mujer que en 1980 acusó a Trump ante el FBI de haberla violado varias veces cuando tenía 13 años y estaba en poder de Epstein. La fiscal general, Pam Bondi, las despachó como “infundadas y falsas”. 
 Muchos medios consideran que los republicanos “han desplazado el foco de su investigación del presidente Trump y los prominentes republicanos que se relacionaban con el proxeneta hacia los demócratas” (NYT 27/2). El gobierno, dicen, ha logrado desviar la atención pública sobre los vínculos del tratante con Trump y sus socios como Howard Lutnick, el secretario de Comercio, y Steve Bannon, exasesor presidencial y figura relevante de la ultraderecha. 
 Sin embargo, los demócratas tienen los votos necesarios para obligar a Lutnick a testificar porque la republicana Nancy Mace, de Carolina del Sur, se unió hoy a la petición de que comparezca ante el comité. Donald Trump ha calificado a su secretario de Comercio como «un tipo muy inocente» que está «haciendo un gran trabajo». 
 A la fecha, la única persona presa por una causa que investiga una red de trata que habría esclavizado 1200 niñas y adolescentes es Ghislaine Maxwell. Amiga, novia, socia y reclutadora de la red, Maxwell compareció a principios de febrero ante el Congreso de Estados Unidos. Aunque recurrió una y otra vez al derecho de no testificar que garantiza la Quinta Enmienda, su abogado dijo que su clienta estaba dispuesta a contar todo lo que sabe, y a exculpar a Trump y a Clinton, “si se le concede una inmunidad que nadie está en condiciones de descartar estos días en Washington”. 
 Las bombas que caen en Teherán no parecen alcanzar para tapar el escándalo de los abusadores de niñas que gobiernan el mundo. 

 Olga Cristóbal 
 28/02/2026

El capitalismo y la cultura de la banalidad: un análisis crítico

El capitalismo, como sistema económico y social dominante en gran parte del mundo, ha dejado una huella profunda en la forma en que las sociedades contemporáneas perciben y valoran la realidad. Más allá de su impacto en la distribución de la riqueza y la explotación de los recursos, este sistema ha moldeado una cultura que privilegia lo superficial, lo efímero y lo espectacular, relegando al olvido la profundidad del pensamiento crítico y la reflexión colectiva. 
 En las últimas décadas, hemos sido testigos de cómo el capitalismo ha configurado en las grandes masas un sentido de la banalidad. La publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales han sido herramientas claves en este proceso, promoviendo un culto a la imagen, al consumo desmedido y a la satisfacción inmediata de deseos individuales. Este fenómeno no es casual; responde a una lógica que busca desactivar la capacidad de las personas para analizar y cuestionar las estructuras de poder que sostienen el sistema. 
 El ascenso al poder de figuras que dominan el arte de la superficialidad es una consecuencia directa de esta cultura del egoísmo. Líderes que se presentan como productos de consumo, que apelan a emociones primarias y que evitan cualquier discusión seria sobre los problemas estructurales de la sociedad, encuentran terreno fértil en una población cada vez más desconectada de la realidad. Estos líderes no solo reflejan, sino que también refuerzan, la banalización de la política y la vida pública, convirtiendo el debate en un espectáculo y la toma de decisiones en un ejercicio de marketing. 
 Pero ¿qué hay detrás de esta cultura de la banalidad? En esencia, es una estrategia para mantener el statu quo. Al fomentar el individualismo y el desinterés por lo colectivo, el capitalismo asegura que las grandes mayorías no cuestionen las desigualdades e injusticias que caracterizan su funcionamiento. La capacidad de pensar críticamente, de analizar la realidad y de proponer alternativas, queda así neutralizada, sustituida por una pasividad cómoda y conformista. 
 Frente a este panorama, es imperativo recuperar el valor del pensamiento crítico y la acción colectiva. La lucha contra la banalidad no es solo una cuestión cultural, sino también política. Se trata de construir una sociedad en la que el conocimiento, la reflexión y el compromiso con el bien común sean pilares fundamentales. Solo así podremos enfrentar los desafíos de nuestro tiempo y avanzar hacia un futuro más justo y equitativo.
 En palabras de José Martí, «ser cultos es el único modo de ser libres». Hoy, más que nunca, esta máxima cobra vigencia. La verdadera liberación pasa por desmontar las estructuras que nos han llevado a la superficialidad y recuperar la capacidad de pensar, analizar y transformar la realidad. El capitalismo ha intentado robarnos esa capacidad, pero está en nuestras manos recuperarla. 

 Miguel Cruz Suárez | internet@granma.cu 
 15 de febrero de 2026

martes, 3 de marzo de 2026

Por la derrota de la agresión imperialista–sionista contra Irán


Por una gran movilización internacional 

 Al arrancar la semana la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue extendiéndose por Medio Oriente. Al ataque inicial del sábado que le costó la vida al Jefe supremo iraní y a varias decenas de funcionarios de primer nivel, Washington y el gobierno sionista han sumado nuevas acciones bélicas despiadadas. El conflicto suma ya unas 600 víctimas mortales, 555 en Irán desde el sábado, según un recuento de la Cruz Roja. Solo en las últimas horas, al menos 20 personas han fallecido en Teherán y otras 35 en la provincia de Farsa, en el sur. Entre las victimas están más de 100 jóvenes estudiantes cuando las bombas impactaron en un colegio. 
 Cada día que pasa aparecen nuevas evidencias de que el relato que se montó para justificar la agresión es absolutamente falaz. Trump y Netanyahu resolvieron el ataque en momentos en que estaban progresando las negociaciones en torno al programa nuclear iraní y Teherán, según las fuentes más serias en la materia, venía de hacer concesiones en este punto. Los informantes del Pentágono reconocieron al personal del Congreso que Irán no estaba planeando atacar a las fuerzas estadounidenses, a menos que Israel atacara a Irán primero, lo que socava la afirmación de la administración de que había una amenaza inminente como razón para lanzar ataques. Trump se había jactado, inclusive, tras los bombardeos de junio de 2025, de haber dado un golpe devastador al plan nuclear iraní, lo que no se condice con sus argumentos actuales.
 Trump declaró que “los bombardeos intensos y precisos continuarán ininterrumpidamente durante toda la semana o el tiempo que sea necesario”, incluso, aventuró que podría durar cuatro semanas o más. 
 Como respuesta, Irán envió una oleada de misiles que han tenido como blanco no solo Israel, sino objetivos militares y estratégicos yanquis en varios países árabes de la región, como Bahréin, Qatar, Emiratos Arabes y Arabia Saudita. A esto se agrega ahora el Líbano, donde Hezbollah lanzó -en solidaridad con Irán- cohetes en la frontera limítrofe con Israel. El régimen sionista, en represalia, bombardeó objetivos de la milicia proiraní. Los ataques israelíes se han cobrado la vida de al menos 31 personas. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha anunciado la prohibición total de la actividad militar de la milicia en territorio libanés. Por su parte, Irán ha seguido atacando objetivos en la región, en Arabia Saudita, Qatar o Kuwait. Entre ellos, la refinería Ras Tanura en Arabia Saudita. 
 La agresión imperialista desató movilizaciones de repudio a nivel global. En Karachi, Pakistán, hubo un intento de asalto del consulado norteamericano. También hubo protestas en otras ciudades de Pakistán, en la India, en Irak, y Bahréin. En Atenas, capital de Grecia, hubo una movilización contra el envío de dos fragatas a una base imperialista en Chipre. En Estados Unidos, hubo movilizaciones en alrededor de 70 ciudades, y también hubo manifestaciones en Inglaterra.
 Cabe señalar que Francia, Reino Unido y Alemania plantearon, en una declaración conjunta, la posibilidad de emprender ataques propios contra Irán, lo cual se suma a las sanciones internacionales que esos países impusieron contra Teherán.

 Un desenlace incierto 

 A pesar del impresionante éxito inicial al descabezar al régimen, hay círculos del establishment internacional que advierten sobre los riesgos del operativo. “Es muy probable- señala The Economist- que Trump no consiga lo que desea” (1/3). El alcance de la respuesta iraní, de hecho, sorprendió a una gran cantidad de observadores. 
 A corto plazo, Irán podría causar devastación en la región al seguir utilizando los numerosos misiles que le quedan para atacar ciudades de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, cuya prosperidad depende de su seguridad. El régimen también podría atacar una base o un barco, matando a un gran número de estadounidenses uniformados; la noticia de la muerte de tres soldados estadounidenses el domingo insinuó el peligro. Al dañar yacimientos petrolíferos o bloquear el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, podría impulsar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más.
 A largo plazo, los ataques también podrían fracasar de forma más contundente. No se nos puede escapar que la guerra no se gana con el asedio de la aviación. Se necesitaría la incursión terrestre, pero esto está fuera de la capacidad y de los planes de Washington. La idea de que un desenlace podría venir de una irrupción popular, que procuró alentar Washington, se está disipando con el correr de los días. Es cierto que hubo muestras de júbilo en la población, pero tuvieron un carácter acotado, y fueron superadas con creces con movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión. Incluso entre muchas franjas de opositores al régimen reina un sentimiento de rechazo y desconfianza respecto a Estados Unidos e Israel. 
 Es cierto que en los últimos meses el descrédito del régimen se ha ido acentuando con un salto en las protestas, pero la oposición política, como fuerza organizada, es muy débil y tiene escaso predicamento entre la población. La vieja familia del Sha, que ha aparecido en escena, está muy lejos de poder catapultarse como una alternativa. La hipótesis de que un ala del propio régimen, conciliadora con la Casa Blanca, pudiera asumir la conducción del país es altamente improbable. Nada parece indicar un desenlace como el que ocurrió con Venezuela con el ascenso al gobierno de Delcy Rodríguez. La balanza se inclina hacia el afianzamiento de sectores más bien intransigentes y en especial quien heredaría el poder sería la Guardia Revolucionaria. Por el momento, el poder reside en un triunvirato. Con el tiempo, podría ser reemplazado por alguien menos amigable con Washington, que probablemente haya estado implicado en la muerte de iraníes en las protestas antigubernamentales. La agresión en desarrollo podría ser utilizada como un recurso para abroquelar el poder en torno al núcleo más duro del régimen. En lugar de renunciar al enriquecimiento nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones, la marcha del conflicto podría concluir que, al igual que Corea del Norte, Irán necesita una bomba para protegerse de un ataque. 

 La situación en Estados Unidos 

 No hay que perder de vista que, por más alharaca que haga Trump sobre el éxito de la operación, lo cierto es que las últimas aventuras militares de Estados Unidos no terminaron bien, como lo fueron las invasiones en Irak, Libia y Afganistán. En todos estos casos, estos conflictos se transformaron en una pesadilla y un bumerán para EEUU. Existe el peligro cierto de que Irán se sumerja en un caos y una guerra civil que podría extenderse más allá de sus fronteras. En esa variante, quién sabe dónde podrían acabar sus suministros de uranio enriquecido. 
 Un dolor de cabeza adicional para Trump podrían ser las consecuencias que la guerra termine por provocar en su frente interno. Por lo pronto, una gran parte de la población se opone a esta nueva escalada bélica, en especial Medio Oriente, que se combina con un creciente descontento y decepción respecto al presidente republicano en momentos que la economía está a los tumbos y recrudecen las tendencias inflacionarias. 
 Un aumento del precio del petróleo, incluso modesto, podría irritar a los votantes del magnate a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato. Con más razón, si el precio se desmadra, lo cual podría conducir a una derrota republicana, como ya viene ocurriendo en todos los estados donde hubo elecciones en los últimos meses, incluidos estados donde había obtenido triunfos holgados en las elecciones presidenciales en que se alzó con una victoria. La tentación por atacar a Irán, confiando en que el régimen se encuentra en su momento de máxima debilidad, puede terminar siendo un tiro por la culata. 

 Tendencias a una guerra mundial

 Pero, al mismo tiempo, es necesario tener presente que la agresión a Irán no es un hecho accidental, sino que obedece a razones profundas. Se inscribe en una tentativa del imperialismo por hacer frente a una crisis histórica en que está sumergido el orden capitalista vigente, y en primer lugar Estados Unidos, como principal potencia mundial, que procura remontar la crisis apelando a la guerra y al uso de la fuerza. No estamos ante una sucesión de conflictos bélicos aislados, sino de una tendencia que pavimenta el camino hacia una guerra mundial. Los ataques del sábado tuvieron lugar apenas ocho semanas después de una incursión estadounidense en Venezuela. Cuba se encuentra bajo una enorme presión para alinearse con el gobierno de Washington. Trump está empleando la fuerza contra países que mantienen ciertos acuerdos y relaciones con China y Rusia, que son objetados por Washington. 
 Los trabajadores del mundo debemos oponernos a esta agresión imperialista-sionista y pugnar por su derrota. Derrotar esta ofensiva ayudará a la resistencia palestina y de los pueblos de Medio Oriente, de América Latina y del mundo que vienen enfrentando la agresión imperialista y también a los trabajadores estadounidenses que se están movilizando contra los ataques fascistoides de Trump. 
 El repudio a la artera agresión de EEUU e Israel de ningún modo significa un aval político al gobierno iraní. Condenamos la persecución, represión y el ataque a los derechos que viene ejerciendo la teocracia iraní y nos declaramos solidarios con las protestas y el levantamiento popular que se desarrollaron en el país. Pero no podemos ser neutrales en este enfrentamiento. Dejamos sentado que una salida progresiva jamás va a provenir del imperialismo. Una victoria de Trump y Netanyahu va a imponer un gobierno títere del imperialismo y el sionismo y está llamada a agravar la opresión nacional y las penurias que ya registran de los trabajadores.
 Llamamos a las masas iraníes a organizarse en forma políticamente independiente en la lucha contra la actual ofensiva en curso.
 Hay que responder con una derrota total de este nuevo ataque. 
 Convocamos a los trabajadores de Argentina, América Latina y del mundo a retomar el camino que venimos desarrollando contra la agresión genocida de Israel en Gaza, a ganar las calles, y manifestarnos frente a las embajadas de EEUU y bases militares de la Otan. 
 Por la derrota de la agresión yanqui-sionista en Irán. 
Cese inmediato de los bombardeos. 
 Disolución de las bases militares imperialistas en Medio Oriente, Latinoamérica y en todo el mundo. 
 Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y la junta colonial de Trump. 
 Por una federación socialista de los pueblos de Medio Oriente. 
 Abajo los gobiernos de la guerra y el hambre. Por la unidad internacional delos trabajadores. 

 Pablo Heller