jueves, 19 de octubre de 2023

Biden en Israel


El presidente norteamericano Joe Biden se felicitó por los resultados de su visita relámpago a Tel Aviv porque Israel habría accedido a flexibilizar el bloqueo y que entraran desde Egipto 20 camiones de “comida, agua y medicamentos para la población civil” (antes de los bombardeos entraban regularmente un centenar de camiones por día). No incluye el combustible, indispensable para alimentar la única central eléctrica que lleva días inactiva, los generadores de los hospitales y las bombas para la extracción de agua. El que habla es el tipo al que sus propios voceros tuvieron que desmentir cuando dijo que vio bebés decapitados por las milicias palestinas. Un mentiroso sin escrúpulos. En cuanto al ingreso de ayuda, “El Cairo aún no se ha pronunciado sobre la existencia del acuerdo” (El País, 19/10).
 En realidad, Biden combinó el más fervoroso apoyo a la campaña de aniquilamiento de Gaza -“Israel, no estás sola”, repitió- con el intento de disuadir a Netanhayu de una invasión terrestre de suerte incierta. Los militares norteamericanos discuten con sus pares sionistas “vías alternativas a la invasión”, dijo, develando su grado de involucramiento en la masacre en curso. Todos criminales de guerra. Tampoco hubo avances respecto de la liberación de algunos rehenes. 
 El gobierno norteamericano teme que un asalto terrestre a gran escala “desencadene una gran ofensiva transfronteriza de la milicia Hezbollah respaldada por Irán en El Líbano y no alcance los objetivos de guerra israelíes de eliminar a Hamas”, explica El País. Biden negó rotundamente un informe de la prensa israelí de que Estados Unidos había prometido luchar junto a las tropas israelíes si Hezbollah atacaba (Financial Times, 18/10 y 19/10). En comentarios que parecían referirse al posible objetivo de establecer una “zona de amortiguamiento” en Gaza, Eli Cohen, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, dijo el miércoles que "al final de esta guerra, Hamás no sólo ya no estará en Gaza, el territorio de Gaza también disminuirá”.
 Mientras mentía su preocupación por los gazatíes, Estados Unidos usó su poder de veto para frenar una resolución presentada por Brasil al Consejo de Seguridad en la que se pedía la revocación de la orden de Israel de evacuar el norte de Gaza. Esta semana, el Congreso discutirá ampliar un paquete de ayuda militar para Israel. El actual es de 3.800 millones de dólares anuales. 
 Biden es el primer presidente norteamericano que viaja a Israel en tiempo de guerra, si guerra puede llamarse el asedio del quinto ejército del planeta a dos millones de personas sin agua, luz, comida ni medicamentos. Tal vez refleje la alarma por la extensión de un conflicto inesperado: hace solo tres semanas el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, se ufanaba de que “Oriente Próximo no ha estado tan tranquilo en dos décadas”. Hoy nadie descarta que una invasión terrestre precipite el ingreso de Hezbollá, y quizás de Irán. También un descalabro terminal de la odiada Autoridad Palestina, que en Cisjordania reprime las movilizaciones en solidaridad con Gaza. Finalmente, aunque muchos Estados del mundo árabe hace tiempo son más cercanos a Israel que a los palestinos, “la ebullición de ira ciudadana” ha sitiado las embajadas yankys -y también las francesas- las noches siguientes al ataque al hospital.
 Biden pretendía posar de mediador imparcial en el conflicto, con la ayuda de una reunión en Aman con el rey Abdalá de Jordania y los líderes de Egipto, Abdel Fatah Al Sisi, y de la Autoridad Palestina, Mahmud Abba. Pero su viaje estuvo dominado por el bombardeo al hospital Al Ahli al Arabi, que causó cientos de muertos. 
 La inmediata respuesta fueron movilizaciones de decenas de miles de personas en Occidente -incluido judíos antisionistas que ingresaron al Capitolio- y millones en el mundo árabe. Mientras las organizaciones más insospechables de simpatizar con la causa palestina confirmaban que Israel bombardea con fósforo blanco, Biden dio crédito rápidamente a la versión sionista de que el hospital fue destruido por un error de la milicia palestina Yihad Islámica. 
 Los encendidos mensajes de apoyo a Israel de Biden mientras el mundo miraba atónito decenas de cadáveres de niños abrazados por sus madres y decenas de cadáveres de madres custodiadas por la mirada indescriptible de sus niños, volvieron inviable la reunión en Aman. “La región está a punto de hundirse en el abismo”, advirtió el martes el jordano, antes aún del ataque al hospital. 
 “Biden fracasa en su intento de mostrar una imagen conciliadora entre árabes e israelíes cuando se agrava la crisis”, titulan sin medias tintas los diarios. Biden “había apostado fuerte por esta visita para bruñir sus credenciales como mediador respetado por todas las partes” y para defender su política de normalizar las relaciones entre Israel y Arabia Saudí y suavizar aristas el vínculo con Irán “que ahora amenaza con saltar por los aires”. 
 En Estados Unidos se resquebraja, sobre en todo entre los jóvenes, el apoyo incondicional a Israel: el 51% de los menores de 34 años directamente se opone a enviarles armamento. La indignación por la masacre en Gaza se expresó no solo en movilizaciones sino en los campus universitarios. 

 Olga Cristóbal
 19/10/2023

miércoles, 18 de octubre de 2023

Israel hunde a la Franja de Gaza en una catástrofe humanitaria


El bloqueo mantiene a Gaza sin agua, combustible ni medicamentos 

Se estima que más de un millón de personas abandonaron sus hogares en la Franja de Gaza desde el comienzo de los bombardeos israelíes, pero sin tener dónde ir, debido a que el enclave costero se encuentra férreamente bloqueado por el Estado sionista y Egipto. Como resultado, cientos de miles de personas se amontonan en precarios campamentos de refugiados de Naciones Unidas en los que, dado el implacable cerco, escasea la comida y las familias “disponen de menos de un litro de agua al día” (La Nación, 17/10). 
 Hace pocos días, el gobierno de Tel Aviv dictó un ultimátum para que la población civil abandonara el norte del territorio gazatí. Esto provocó un flujo poblacional hacia el cruce de Rafah, en la frontera con Egipto. Pero, mientras daba esta orden de evacuación, Israel seguía bombardeando intensamente el sur del enclave, recibiendo de ese modo a los desplazados. Hasta el día 16 de octubre, según la agencia palestina Wafa, más de 2.800 palestinos fueron asesinados por los ataques, de los cuales 853 eran niños y 37, trabajadores de la salud. Esto, según el primer ministro Benjamin Netanyahu, es “solo el comienzo”, ya que aún falta la invasión terrestre, que se espera para las próximas jornadas. 
 Mientras tanto, “los hospitales advirtieron que están al borde del colapso, casi sin medicamentos y a un día de que los generadores que mantienen operando máquinas como incubadoras y respiradores se queden sin combustible” (ídem). La vida de miles de pacientes está en riesgo. Los nosocomios han resistido la orden de evacuación israelí, dado que cumplirla implicaría el deceso de muchos internados. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, advirtió el riesgo de que el desplazamiento masivo, sin agua ni condiciones sanitarias, conduzca a una ola de enfermedades.
 Mientras el pueblo de Gaza es sometido a este castigo colectivo, hay ayuda humanitaria para 300 mil personas del otro lado de la frontera que no puede ingresar debido a los bombardeos y el bloqueo. “Tenemos que destruirlos hasta la médula”, había anticipado recientemente May Golan, ministra de los Derechos de la Mujer. “Estamos tratando con animales”, intentó justificarse el ministro de seguridad Yoav Galant. 
 El desplazamiento forzoso de más de un millón de gazatíes trae a la memoria el triste recuerdo de la “Nakba” (catástrofe), cuando 700 mil palestinos fueron expulsados de sus tierras durante el proceso de conformación del Estado de Israel. De momento los gazatíes se encuentran encerrados, pero en el mediano plazo no se puede descartar un éxodo masivo hacia países vecinos, como Egipto o Jordania, donde ya viven más de dos millones de palestinos. 
 “La catastrófica situación humanitaria en Gaza está a punto de alcanzar un punto de inflexión. La población atrapada en Gaza debe recibir inmediatamente el combustible, el agua, los alimentos y los medicamentos que necesita desesperadamente”, admitió la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien no se caracteriza precisamente por su simpatía hacia la causa palestina. 
 Mientras tanto, en Cisjordania fueron asesinados 52 palestinos por la represión policial desde el inicio de la incursión de Hamas en territorio israelí. A su vez, cinco murieron a manos de las bandas de los colonos. El gobierno israelí promueve abiertamente el armamento de estos grupos: desde enero de 2023 hasta octubre, el Ministerio de Seguridad de Itamar Ben-Gvir, del ultraderechista Poder Judío (junto al Likud, los partidos ultraortodoxos y el Partido Sionista Religioso, la coalición que posibilitó el nuevo mandato de Netanyahu), distribuyó 27.000 armas de fuego para favorecer esas milicias (Wafa, 17/10). Además, en el mismo sentido, se vienen relajando las normas para el acceso a las armas.
 El escenario se completa con los bombardeos que Israel ha realizado contra Hezbollah en el Líbano y sobre los aeropuertos de Damasco y Alepo, en Siria. En la frontera con el país de los cedros, Israel evacuó 38 localidades ante la posibilidad de una regionalización del conflicto. La milicia chiíta apoya a Hamas y lanzó cohetes sobre territorio israelí. 
 El titular del Departamento de Estado yanqui, Antony Blinken, visitó Medio Oriente para reforzar el apoyo a Israel (este miércoles lo hará Joe Biden), pero también preocupado ante un posible desmadre de la situación, ya sea una insurrección generalizada del pueblo palestino, o una guerra regional, dos consecuencias posibles de la ofensiva sionista. Como válvula de escape, Blinken aseguró que se reabrirá el paso de Rafah para permitir el ingreso de ayuda humanitaria, y se reunió también con el jefe de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y con el rey de Jordania, Abdullah II.
 La segunda ola de manifestaciones en apoyo al pueblo palestino en el mundo ha sido más masiva que la primera, tanto en Europa como en el mundo árabe. Esto tiene que ver con que la acción genocida que Israel está llevando adelante empieza a quedar en evidencia, a pesar de la profusa propaganda sionista en los medios de comunicación y las redes sociales. 
 Hay que detener esta masacre. 

 Gustavo Montenegro

martes, 17 de octubre de 2023

Israel bombardea Gaza y El Líbano con fósforo blanco


La organización norteamericana de derechos humanos Human Rights Watch anunció el jueves pasado que había confirmado que el Ejército israelí utilizó municiones de fósforo blanco (WP) durante ataques de artillería contra objetivos en El Líbano y Gaza “incluso sobre una zona civil densamente poblada”.
 HRW entrevistó a testigos y verificó imágenes de video filmadas en El Líbano y Gaza el martes y miércoles “que muestran múltiples ráfagas de fósforo blanco disparadas por artillería sobre el puerto de la ciudad de Gaza y dos localidades rurales a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano”. 
 Lo mismos confirmaron Amnistía Internacional y expertos entrevistados por France Info y por el Washington Post.
 El fósforo blanco, que reacciona directamente con el oxígeno, arde mucho tiempo a una temperatura de hasta 816 grados y el agua no lo apaga. Al entrar en contacto, quema a las personas, térmica y químicamente, hasta los huesos, ya que es muy soluble en grasas y, por tanto, en la carne humana. Los fragmentos de fósforo blanco pueden exacerbar las heridas y pueden ingresar al torrente sanguíneo y causar insuficiencia orgánica múltiple. Las heridas pueden volver a encenderse cuando se retiran los vendajes y se vuelven a exponer al oxígeno. Incluso las quemaduras relativamente menores suelen ser mortales. En el caso de los sobrevivientes, las cicatrices tensan el tejido muscular y generan discapacidades físicas. 
 "Cada vez que se utiliza fósforo blanco en zonas civiles pobladas, se plantea un alto riesgo de quemaduras insoportables y sufrimiento de por vida. No solo quema las casas, causa daños atroces a los civiles", dijo en un comunicado el director de HRW para Oriente Medio y el Norte de África, Lama Fakih.
 El Estado de Israel negó las acusaciones. Sin embargo, HRW acusó con anterioridad a Israel de crímenes de guerra por utilizar municiones WP en zonas densamente pobladas, incluida una escuela de las Naciones Unidas, durante la invasión de Gaza por la Operación Plomo Fundido de 2008-2009. 
 En respuesta a una petición de 2013 ante el Tribunal Superior de Justicia de Israel presentada por grupos de derechos humanos, incluido HRW, las Fuerzas de Defensa de Israel dijeron que ya no usarían WP en áreas pobladas, con “excepciones muy limitadas” que no revelarían.
 Según la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, los ataques aéreos con armas incendiarias en zonas civiles están prohibidos.

 Olga Cristóbal 
 17/10/2023

´Fake news´ sobre el ataque de Hamas


La columnista de El País de Madrid no mezquinó el título: “Los bebés decapitados que nadie vio, pero alguien usó”. El miércoles 11, Joe Biden, presidente de la mayor potencia imperialista del mundo, durante una reunión con líderes sionistas, dijo a la prensa: “Nunca pensé que vería, y lo he confirmado, fotografías de terroristas decapitando a niños”. Sus palabras fueron multiplicadas al infinito. 
 Un día antes, Nicole Zedeck, periodista de canal israelí i24, había dicho a cámara, desde el kibutz de Kfar Aza, masacrado por la milicia palestina, que “unos soldados” le habían contado que había bebés con la “cabeza cortada”. Unos 40, dijo. 
 Antes de las 24 horas, según el experto en desinformación en Oriente Próximo, Marc Owen Jones, la noticia recibió 44 millones de impresiones, 300.000 me gusta y 100.000 reposts. Imparable. 
 Horas más tarde, la Casa Blanca tuvo que desmentir tajantemente a su presidente. Ni Biden había visto las imágenes ni estaban confirmadas las decapitaciones: solo repetía lo que había leído en la prensa israelí.
 Más tarde, Zedeck reconoció que no había chequeado la información y que el “soldado” era el subcomandante David Ben Zion, un colono extremista israelí que supo pedir la aniquilación de la ciudad palestina de Huwara. Los otros corresponsales que recorrieron el kibutz no tenían ese dato.
 Apremiada, la oficina de prensa israelí mostró fotos de un bebe en una bolsa de cadáveres y otro quemado. La rectificación no impidió que Clarín, La Nación, Infobae, insistieran con los bebés decapitados sin aportar ninguna prueba. 
 Hamas, en su canal de Telegram, tildó la acusación de “fake news” y dijo que se están promoviendo acusaciones “falsas y calumniosas” sobre que “miembros de la resistencia palestina han decapitado a niños y agredido a mujeres sin pruebas que respalden dichas mentiras” e insisten en que su objetivo “han sido y siguen siendo las fuerzas militares sionistas”. 
 Las noticias falsas involucraron también a una joven alemana, Shani Louk, que supuestamente había sido asesinada en la rave que tuvo lugar a 1 km de Gaza. Una foto de la chica en una camioneta, en short y corpiño, fue descripta como su cadáver abusado.
 Finalmente, la madre desde Alemania reclamó que el gobierno israelí se ocupe de la libertad de su hija, que está herida y hospitalizada en Gaza, y suele vestirse así cuando baila. 

 Olga Cristóbal
 16/10/2023

lunes, 16 de octubre de 2023

Gaza: el estado sionista prepara una masacre


“El fantasma de la muerte planea sobre Gaza. Sin agua, ni electricidad, ni alimentos, ni medicinas, miles morirán. Así de claro”. Lo dice el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador del Socorro de Emergencia de la ONU, Martin Griffiths. Esto ocurre el mismo día en el que Israel declaró que la principal carretera que permitiría la evacuación “era un corredor seguro solo durante tres horas”. Este plazo y el inicio de la evacuación oficial de la ciudad israelí de Sderot, a apenas un kilómetro de Gaza, “apuntan a la inminencia de la invasión” (El País, 16/10). 
 El ministro de Defensa, Yoav Gallant, dijo en una conferencia de prensa en la frontera de Gaza que "esta será una guerra feroz, una guerra mortal, una guerra precisa, y será una guerra que cambiará la situación para siempre”. Agregó que Israel "no tiene interés en librar una guerra en su frente norte”, es decir en la frontera con El Líbano. Sin embargo, el portavoz del ejército israelí, Daniel Hagari, ha amenazado este lunes con una "respuesta mortal" al grupo libanés chií Hezbollah, si este sigue atacando con cohetes y misiles desde la frontera. "Si Hezbollah se atreve a ponernos a prueba, la reacción será mortal. EE. UU. nos está dando todo su respaldo.”
 En tanto, hay un millón de palestinos desplazados y toneladas de ayuda apiladas en el Sinaí egipcio a la espera de un acuerdo que permita entregarlos a la población que los necesita desesperadamente. Más de la mitad de la población del norte de Gaza -600.000 personas de 1,1 millones- ha huido hacia el sur ante el temor a una invasión del ejército israelí, según cifras de la ONU. 
 La guerra de Israel contra el pueblo de Gaza entró a su décimo día y, si se toma como fuente la información de Médicos Sin Fronteras en Gaza, en los hospitales ya no quedan ni analgésicos y el ejército sionista ataca a las ambulancias impidiendo el traslado de los heridos, del mismo modo que inutilizó el cuartel de bomberos, pulverizando los únicos equipos para rescatar a las personas que quedan bajo los escombros de sus viviendas (vale recordar que el bloqueo terrestre y marítimo contra Gaza desde 2007 impide ingresar hasta escaleras). También bombardearon los almacenes de la oficina de refugiados de Naciones Unidas. Las presiones internacionales habrían logrado que se reanude la provisión de agua. 
 Egipto afirmó que Israel había aceptado un alto el fuego temporal para el ingreso de agua y medicamentos, pero Israel lo desmintió. Curiosamente, Israel -el país más tecnologizado y controlado de la región- necesitó 10 días para informar que el ataque de Hamás dejó más de 1.300 israelíes muertos y al menos 3.968 heridos. Y que tiene en su poder 199 rehenes entre israelíes y extranjeros 
 Mientras los gobiernos -incluido el propio Joe Biden- y los medios de comunicación occidentales propagan información falsa de las usinas sionistas -por ejemplo, respecto de bebés decapitados y violaciones a mujeres que nunca se comprobaron-, hacen un silencio de radio sobre el bombardeo a la población, la exigencia de evacuación masiva o el asesinato de unas 4.000 personas, incluidos 724 nenes y nenas esta semana (cifra de Unicef). Los heridos son más de 10.000. Todos crímenes de guerra hasta para los cánones imperialistas. Por el contrario, la UE pidió a Hamás que libere inmediatamente a los rehenes sin condiciones previas.
 En el frente norte, “las tensiones han aumentado vertiginosamente” dice Haaretz, con disparos a ambos lados de la frontera durante todo el domingo. Israel creó una “zona de amortiguación” de 4 km en la frontera con El Líbano que incluye la orden de evacuar 28 poblaciones israelíes.
 Se espera que el parlamento israelí -la Knesset- vote una ley que permite aumentar la ya escandalosa superpoblación de las celdas para los prisioneros de seguridad palestinos. 
 Este lunes, “más de 60 intelectuales, activistas por la paz y líderes de pensamiento progresistas radicados en Israel” en una carta abierta expresan su preocupación por la “respuesta inadecuada de ciertos progresistas estadounidenses y europeos” respecto del ataque de Hamás. Hablan de “insensibilidad moral” y “falta de escrúpulos políticos”, una “tendencia inquietante en la cultura política de la izquierda global” y advierten que “legitimar o excusar estas acciones equivale a una traición a los principios fundamentales de la política de izquierda”. El escritor David Grossman está entre los firmantes. “Las palomas de Israel, los defensores de la paz con los palestinos, hablan el mismo lenguaje que los halcones, los que rechazan la solución de los dos Estados”, dice El País.
 Estados Unidos y Alemania ampliaron el envío de armas y recursos, mientras la Unión Europea intenta reprimir e ilegalizar la solidaridad popular con Gaza. En Francia prohibieron las movilizaciones y multan (sic) a quienes ondean banderas palestinas, en Alemania prohibieron el uso de la kufiya -el típico pañuelo palestino en las escuelas; en Estados Unidos, un hombre que alquilaba a una familia palestina asesinó a un niño de 6 años e hirió gravemente a la madre. La Unión Europea advirtió el Elon Mask porque en X circula información que juzgaron “antisemita”. Tic Toc canceló la cuenta Palestina Hoy, una agencia de noticias con miles de seguidores. El primer ministro británico acusó a la BBC de no cuadrarse con la política de su país porque se refiere a Hamas como “militantes” y no como “terroristas”.
 Lo que están tratando de ocultar es una masacre de proporciones inéditas que incluye la evacuación de por lo menos un millón de palestinos y la muerte de decenas de miles. No les va muy bien: el domingo 150.000 personas marcharon en Londres y otros tantos en Madrid, Berlín y en Nueva York y distintas ciudades y campus norteamericanos. En el mundo musulmán, esos números se multiplican. 
 Este lunes, la protesta de un hombre pidiendo por el retorno de los rehenes a las puertas de los cuarteles militares de Tel Aviv terminó con una movilización masiva para que los rehenes sean la cuestión prioritaria y el pedido de la renuncia de Netanhayu. 
 Por otra parte, el imperialismo ha manifestado sus dudas respecto de los planes israelíes y la conveniencia de la reocupación de Gaza por parte del Estado sionista. Biden dijo que sería un gran error por parte de Israel ocupar Gaza, pero que “eliminar a los extremistas” allí “es un requisito necesario”.
 El embajador de Israel ante la ONU respondió diciendo que Israel no tiene intención de ocupar Gaza, pero se ve que Biden tiene sus dudas. La segunda hipótesis, la de “devolver” Gaza a la Autoridad Palestina, es un sinsentido. No solo porque fue expulsada de allí por una rebelión popular, sino porque incluso en Cisjordania el descrédito del régimen de Mahmud Abás es total.
 Tal vez estos cálculos expliquen por qué los más altos funcionarios norteamericanos han comenzado a pedir que Israel “aunque tiene la obligación y el derecho de defenderse” no puede mantener el bombardeo indiscriminado de civiles. Lo dicen cuando nadie duda de que el Ejército sionista entrará a Gaza en las próximas horas.
 Según la prensa, Biden y su par Alemán, Olaf Scholz, evalúan viajar a Israel para reunirse con Netanyahu. Aunque la razón expuesta es expresar su solidaridad, “en lo profundo se busca que se desista de una invasión a la Franja de Gaza que causaría una montaña adicional de muertos, incluidos soldados propios, y sería utilizada por los enemigos de Israel como un pretexto para involucrarse en el conflicto” (Clarín, 16/10).

 Olga Cristóbal 
 16/10/2023

En la víspera de la invasión terrestre a Gaza


Israel prepara una masacre histórica y se preconfigura una guerra regional. 

Hay que desarrollar a fondo la movilización internacional en apoyo a Palestina. 

 El viernes 13 se registraron las primeras incursiones terrestres del ejército israelí en el norte de la Franja de Gaza. La incursión tuvo lugar luego del ultimátum lanzado contra 1,1 millón de palestinos, para que desalojen el norte del enclave costero, donde se ubica la ciudad de Gaza. Israel, arteramente, bombardeó las rutas por donde se desplazaban los palestinos que se encontraban evacuando el norte de Gaza a raíz del ultimátum, con un saldo de 70 muertos. Las más de 6.000 bombas arrojadas por Israel a la población de Gaza en el curso de una semana dejaron más de 2.200 muertos, entre ellos más de 600 niños. La organización de derechos humanos Human Rights Watch acusó a Israel de utilizar municiones de fósforo blanco -condenado por las leyes de la guerra por sus devastadores efectos- en sus recientes operaciones militares en Gaza y en el Líbano. El asedio a Gaza incluye el corte de la provisión de gas, electricidad y combustible, lo que fue considerado como un “bloqueo ilegal” por Amnistía Internacional. La única central eléctrica de Gaza quedó fuera de servicio el miércoles 11 después de quedarse sin combustible. La incursión del viernes vaticina una invasión en regla que significará una masacre sin precedentes del pueblo palestino. 
 La invasión a Gaza viene siendo preparada con la movilización extraordinaria de tropas (más de 300 mil soldados reservistas), la distribución de armas a los colonos sionistas del norte y por la constitución de un gobierno de unidad nacional. El 11 de octubre, Netanyahu acordó formar un gabinete de guerra de emergencia con Benny Gantz, el líder del segundo partido de oposición más grande de Israel. Con el gobierno de concertación, el sionismo busca cerrar la crisis interna desatada por la reforma constitucional impulsada por Netanyahu, darle estabilidad a un gobierno fuertemente golpeado por la acción de la resistencia palestina y posicionarlo para una “ofensiva final” contra Gaza. Uno de los requisitos impuestos por la oposición para ingresar al gobierno es que, mientras dure el conflicto, el parlamento no emitirá ninguna ley que no sea concerniente a la guerra. El gobierno de emergencia existirá mientras dure la guerra e influirá en el curso de los combates. Netanyahu contaba con pocos ministros con experiencia en conflictos de este tipo. De hecho, los numerosos enfrentamientos bélicos que Israel protagonizó en Gaza bajo el liderazgo de Netanyahu no han tenido la escala del conflicto actual. Gantz, en cambio, es un exministro de Defensa y comandante de las fuerzas armadas. 
 Quien más claramente expresó el objetivo del sionismo en Gaza fue la ministra de los Derechos de la Mujer del Estado de Israel, May Golan, cuando declaró que “algunas almas frágiles y santurronas están explicando que la mayoría de los residentes de Gaza son población civil no implicada, por lo que no debemos hacerles daño. Nada de eso. Tenemos que destruirlos hasta la médula” . Es decir, la incursión terrestre que se prepara no apunta únicamente a aniquilar a Hamas y a las organizaciones de la resistencia palestina. Tiene en carpeta la “solución final”, es decir, el exterminio completo del pueblo palestino. El carácter terrorista y criminal del Estado sionista es, sin lugar a dudas, una de las expresiones más crudas y sanguinarias de la barbarie imperialista-capitalista. 

 Guerra regional

 Naturalmente, Israel cuenta con el apoyo del imperialismo norteamericano. Los secretarios de Estado y de Defensa de Estados Unidos, Antony Blinken y Lloyd Austin, visitaron Israel en estos últimos días. Washington desplegó un portaaviones y otros buques de guerra en el Mediterráneo oriental y prometió municiones y otros equipos a Israel. Luego de su visita a Israel Blinken comenzó una gira por el resto de los países árabes aliados de Estados Unidos, incluidos Jordania, Qatar, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto. Es que Blinken encara un desafío en extremo complejo, que el Financial Times denominó como “tarea imposible”: apoyar la ofensiva sionista, que promete ser devastadora, y evitar que intervengan otros países árabes y se configure una guerra regional en Medio Oriente, en momentos donde el imperialismo yanqui delibera en torno a cómo continuar con la guerra en Ucrania y se recalientan las tensiones entre China y Taiwan y en todo el Mar de la China Meridional. 
 Pero mientras Blinken estaba en Israel, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amirabdollahian, estaba en el Líbano advirtiendo que los ataques israelíes contra los palestinos recibirán una respuesta. Por su parte, Hezbollah, ante la muerte de un periodista en el sur del Líbano como resultado de una incursión israelí, advirtió que “está preparado para la guerra”. Israel también bombardeó los aeropuertos de Damasco y Alepo, un día antes del arribo del canciller persa y horas después de que el presidente de Irán, Ebrahim Raisi, llamara a su homólogo sirio, Bashar al Asad, y pidiera a los países árabes e islámicos que cooperen “para atajar los crímenes del régimen sionista contra la nación palestina oprimida” (Infobae, 12/10). 
 Por esas ironías de la historia, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, ocho días antes de que se produjera la ofensiva militar liderada por la resistencia palestina, había declarado que “la región de Medio Oriente es más tranquila hoy de lo que ha sido en dos décadas”. La preconfiguración de una guerra regional echa por tierra todas las especulaciones acerca de la posibilidad de un encarrilamiento de los choques y conflictos bélicos en Medio Oriente sin una resolución de la cuestión palestina. Los acuerdos de paz de Abraham, firmados en 2020 entre Israel y sus vecinos árabes, incluidos Bahrein, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos, se han resquebrajado. Se acaba de frustrar la firma del acuerdo entre Arabia Saudita e Israel. Es que, nuevamente, se ha confirmado que la causa palestina constituye el centro histórico de la cuestión de Medio Oriente. Sin la resolución de esta causa, garantizando la autodeterminación del pueblo palestino mediante la destrucción del Estado sionista -que no es más que un Estado gendarme del imperialismo- no existen chances de una pacificación de Medio Oriente. 

 Desenvolver la movilización internacional 

Es evidente que la incursión en Gaza no será un paseo. Hamas tiene varios cientos de kilómetros de túneles en Gaza y cuenta con el apoyo masivo de la población palestina. En las anteriores incursiones terrestres de Israel en Gaza, los combatientes palestinos participaron “en combate cuerpo a cuerpo con las fuerzas israelíes y llevaron a cabo misiones de infiltración y emboscadas con determinación” (The Economist, 11/12). A su vez, son varios los que alertan que la extraordinaria movilización de fuerzas israelíes a Gaza podría dejar desprevenida Cisjordania, donde el sionismo cuenta con numerosos puestos de control. La violencia desenfrenada, instigada y perpetrada por colonos israelíes en la ocupada Cisjordania, es un caldo de cultivo para una reacción popular. En Cisjordania se acumulan fuertes tensiones que crecen a la par que se conoce la masacre perpetrada por Israel contra el pueblo de Gaza. En cierto sentido, la advertencia enviada por el gobierno Egipto al gobierno de Netanyahu diez días antes de la incursión de la resistencia palestina a Israel, de que la situación en Gaza era explosiva en materia política, social y humanitaria, vale ahora para Cisjordania.
 Es necesario desenvolver a fondo la movilización internacional contra la masacre que prepara el Estado de Israel y el imperialismo contra el pueblo palestino. La necesidad de un frente único internacional contra la matanza sionista y en apoyo a Palestina toma mayor importancia aún si se tiene en cuenta el papel de los gobiernos imperialistas e incluso de la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos, que están desenvolviendo una campaña furibunda contra la izquierda y las organizaciones antisioniostas y propalestinas. El viernes pasado, fue brutalmente reprimida en Francia una movilización en apoyo al pueblo palestino 
 Más que nunca, la solidaridad internacional y el impulso de un frente único en apoyo a la causa palestina es una tarea de primer orden para los socialistas y revolucionarios del mundo entero. 

 Pablo Giachello

viernes, 13 de octubre de 2023

Abajo el ultimátum, no a la invasión de Gaza


Bombardeo a Gaza

 El ultimátum lanzado contra la población civil de la Franja de Gaza para que huya del enclave costero (a sabiendas de que no puede hacerlo, debido al bloqueo fronterizo sionista y egipcio), la inminencia de una operación terrestre, y las declaraciones amenazantes del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acerca de que los ataques en curso son “sólo el comienzo”, plantean el riesgo de una masacre de proporciones inéditas contra el pueblo palestino que el mundo entero debe repudiar.
 Para tomar dimensiones de lo que podría llegar a venir, basta decir que el “comienzo” del que habló Netanyahu como de un simple preparativo, han sido seis días de bombardeos constantes, día y noche, contra Gaza (más de seis mil bombas, según fuentes militares sionistas), que dejaron 1.800 palestinos muertos, casi 600 de ellos, niños. 
 El bloqueo total de la Franja que un ministro israelí justificó por estar tratando con “animales”, sumado a los bombarderos, ha dejado a Gaza sin agua, luz, combustibles ni medicamentos. Uno de los pocos hospitales en pie es inaccesible debido a los ataques aéreos. La corresponsal de La Nación, una de las pocas en los grandes medios argentinos que reporta testimonios palestinos, cita a un poblador que afirma que se está enterrando a la gente en fosas comunes y que familias enteras han desaparecido. 
 Para silenciar esta masacre, los gobiernos “democráticos” de Alemania, Francia y Reino Unido decidieron prohibir las manifestaciones propalestinas, que, no obstante, se abren paso en todo el mundo. 
 El Estado de Israel no solo ha atacado a Gaza sino también al Líbano y Siria. Durante un abrazo solidario a la embajada palestina en Buenos Aires el día viernes, una referente de la Asociación Cultural Siria denunció los ataques aéreos a Damasco, indicando que aún no había podido tomar contacto con sus familiares en ese país. Este es el clima que vive hoy la población de origen árabe en la región. 
 La declaración de “guerra” de Netanyahu contra el pueblo palestino pretende justificar los crímenes de la ocupación sionista, tanto los que ya se llevaron a cabo como los que están por venir. Recordamos que Netanyahu encabeza un gobierno de ultraderecha que asumió prometiendo avanzar hacia una anexion completa de Cisjordania y en una legalización y expansión de los asentamientos coloniales. 
 Los grandes medios, en modo propaganda de guerra, no solo omiten referirse a la desproporción completa de fuerzas entre los bandos sino que apelan a una cobertura sesgada y sensacionalista para evitar ir a las raíces del conflicto, dado que ello demolería el relato maniqueo del sionismo sobre el “terrorismo”: ese origen es la expulsión de 700 mil palestinos de sus tierras para la formación, en 1948, de un Estado gendarme del imperialismo yanqui y británico, con el propósito de controlar el Medio Oriente. Desde ese momento, el Estado de Israel no detuvo jamás su ofensiva colonizadora, hasta llegar al punto actual, en que el pueblo de Cisjordania vive en pequeños cantones entrecortados por la vigilancia militar sionista, sometido a recurrentes redadas criminales del ejército y ataques de bandas de colonos armados; 2 millones de personas están confinadas en la “prision a cielo abierto” de Gaza; y la población arabe-israelí está sometida a un régimen de apartheid.
 La dinámica colonizadora y racista del Estado sionista es lo que explica el conflicto actual. 
 Llamamos a la más amplia solidaridad con el pueblo palestino. No al ultimátum, no a la invasión, cese de los bombarderos a Gaza. 
 Abajo el Estado sionista. Viva la lucha del pueblo palestino. Por una Palestina única, laica y socialista. 

 Gustavo Montenegro

miércoles, 11 de octubre de 2023

Netanyahu ha iniciado su operación de exterminio sobre Gaza

Sin fisuras, las potencias imperialistas del mundo y sus vasallos aplauden el implacable bombardeo israelí contra la Franja de Gaza -41 km de largo y 10 de ancho-, donde sobreviven 2 millones de palestinos, casi la mitad niños y adolescentes. “La prisión más grande del mundo”, como la llamó el historiador israelí Ilan Pappe. 
 El ministro de Defensa sionista, Yoav Galant, fue muy claro respecto de los propósitos del gobierno de Benjamin Netanyahu: "Estamos luchando contra animales y actuamos en consecuencia". Una guerra de exterminio anunciada por Netanyahu y respaldada enfáticamente por Biden y sus socios de la OTAN, que les dieron luz verde para cometer más crímenes de guerra contra Gaza. 
 Según el ministro de Salud palestino, en dos días hubo 1.050 muertos y por lo menos 5.100 heridos. A ellos hay que sumar los 1.500 milicianos que el gobierno sionista dice haber matado dentro del Estado de Israel. 
 El bombardeo israelí -que incluye fósforo blanco- es el más intenso de los últimos años. Además de barrer las zonas del sur gazatí, donde especulan que podrían quedar milicianos, atacaron durante horas campos de refugiados y redujeron a escombros los centros urbanos. También apuntaron a escuelas de Naciones Unidas que albergan a cientos de civiles, incluidos niños y ancianos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que hubo 11 ataques contra centros de atención médica y que una docena de ambulancias fueron bombardeadas en las primeras 36 horas del conflicto. Nueve trabajadores del centro de refugiados de Naciones Unidas fueron asesinados. 
 La corresponsal de la BBC, Rushni Alouf, afirma que en una sola noche “barrios enteros fueron aplanados” y la magnitud de la destrucción es tal que no se logra reconocer los edificios. Muchas familias quedaron atrapadas en los sótanos. “Los gritos de los niños se escucharon durante toda la noche”. Escasean los equipos de rescate porque “el bloqueo, al que a menudo se suma Egipto, ha impedido que equipos, incluidos camiones de bomberos, ambulancias y escaleras, ingresen al territorio” (NYT 11/10). Más de 260.000 personas han huido de sus hogares. 
 El gobierno sionista combinó los bombardeos con un bloqueo total al suministro de electricidad, combustible, agua, alimentos y medicamentos. El miércoles a la mañana se quedó sin combustible la única central eléctrica que Israel no destruyó en la Franja de Gaza. No hay más luz. 
 Desde la Guerra del 67 la autodenominada “única democracia de Medio Oriente” se apropió de los recursos hídricos desde Jordania al Mediterráneo y los convirtió en una herramienta de extorsión militar. En 2019 Naciones Unidas advirtió que el 85% del agua disponible en Gaza no proviene de fuentes aptas para el consumo. Una tarea habitual de los jóvenes soldados sionistas es romper cañerías y segar con hormigón armado los conductos que llevan el agua. 
 Mahmud Shalabi, director de la ONG Ayuda Médica para los Palestinos, describió el principal hospital de Gaza como un "matadero", donde muchas personas yacen en el suelo. "Hay muchos cadáveres en la morgue y los miembros del personal médico son incapaces de hacer frente a la enorme afluencia de víctimas”, añadió Shalabi. Gaza tiene alrededor de 2.200 o 2.500 camas y en la noche del martes ya había por lo menos 4.500 heridos. No hay electricidad y casi no quedan medicamentos.

 El éxodo imposible 

Netanyahu ha explicado que “esto es solo el principio” y llamó hipócritamente a la población civil a abandonar Gaza, a sabiendas de que todos los pasos que controla Israel están cerrados y también el de Rafah, el único que controla Egipto. El miércoles Rafah fue bombardeado por Israel en dos oportunidades, mientras miles de personas se agolpaban esperando que lo abrieran para poder huir. 
 El ejército israelí anunció que cientos de miles de soldados esperan en la frontera con Gaza "listos para ejecutar la misión que se nos ha encomendado" (BBC 11/10). Gallant les dijo a los soldados: “Hamás quería un cambio y lo conseguirá. Lo que había en Gaza ya no estará nunca más. Comenzamos la ofensiva desde el aire, luego también vendremos desde tierra”. Nunca más es mucho tiempo. Hamas ha amenazado con matar a un rehén ante cada ataque israelí. 
 Que el objetivo militar sionista es dejar tierra arrasada lo confirmó el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, que admitió que hay conversaciones entre Israel y Egipto para abrir una vía de escape a los civiles de Gaza. Lo que discuten es si la invasión por tierra debe evacuar a los palestinos extendiendo a Israel hasta el mar, como predican los sionistas religiosos del gabinete de Netanyahu, o solamente restaurar el control militar del territorio, como sucedía antes de 2005.
 No son pocos los que advierten que la retirada de 2005 no fue una concesión graciosa, sino que se debió a la imposibilidad israelí de sofocar la resistencia de los palestinos. Y que la infantería sionista ya mordió el polvo en otra invasión a Gaza y el Líbano. En un discurso a la nación a última hora del martes, Netanyahu ha pedido a la oposición integrar “sin condiciones” un gobierno unitario de emergencia, como sucedió en la Guerra de los Seis Días de 1967. 
 Netanyahu, además, reconoció a Biden la posibilidad de otro frente de guerra en El Líbano y explicó que Israel se está preparando para eso (El Economista 11/10).
 El espaldarazo de Biden es contundente: envió a Israel más armas y municiones, incluido su portaaviones más moderno y sofisticado, el Ford, junto con varios destructores al Mediterráneo oriental. ¿Acaso el poderoso ejército israelí necesita de las Fuerzas Armadas yankis para enfrentar a Hamas?
 El refuerzo de todas las otras fuerzas estacionadas en la región inserta cómodamente la “solidaridad” norteamericana en el contexto de la guerra mundial con epicentro -por ahora- en Rusia-Ucrania. 

 Olga Cristóbal 
 11/10/2023

El militarismo yanqui, al servicio de Israel


Anuncian el despliegue de buques y aviones para apoyar el ataque sionista.

 El gobierno de Estados Unidos anunció el envío de buques, aviones de combate y de un portaaviones hacia el este del Mediterráneo, para darle soporte a Israel en su ofensiva contra el pueblo palestino. 
 El choque militar entre Israel y los milicianos palestinos de Hamas comenzó el sábado 7 de octubre, tras una ofensiva lanzada por estos últimos. Frente a esto, el gobierno sionista, dirigido por Benjamín Netanyahu, le declaró la guerra a las masas palestinas.
 El gobierno israelí está bombardeando Franja de Gaza y su ministro de Defensa viene de informar que le cortarán la electricidad, la comida, el agua y el combustible. Se preparan para ejecutar una masacre de gran envergadura. Hasta el momento, los ataques sionistas dejaron más de 500 palestinos muertos (entre ellos más de 80 niños) y aproximadamente 2.700 heridos. 
 Los norteamericanos enviarán un USS Gerald R. Ford, el portaaviones más avanzado de la Armada de Estados Unidos, que cuenta con 5.000 marineros y una cubierta para aviones de guerra. A la región también llegarán el crucero antimisiles USS Normandy, destructores como el USS Thomas Hudner, y aviones de caza.
 Israel es uno de los mayores receptáculos de ayuda económica-militar de Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ese soporte le ha venido permitiendo, desde 1948 (año en el que se creó el Estado de Israel), desarrollar su política de genocidio étnico contra la población palestina y sostener un régimen de apartheid.
 Las autoridades de Washington dijeron que enviarían más ayuda militar a Israel en los próximos días y que “están trabajando para asegurarse de que sus enemigos no intenten sacar ventaja de la situación” (BBC, 9/10). La ampliación de la asistencia, sin embargo, requiere que se vote un nuevo presidente en la Cámara de Representantes, acéfala desde la caída de Kevin McCarthy.
 Estados Unidos aporta casi 4.000 millones de dólares anuales en asistencia militar a Israel, incluyendo armamento para el “Domo de Hierro”, su sistema antimisiles. El Estado sionista es para Estados Unidos un enclave estratégico en Medio Oriente, ya que le permite garantizar su dominación imperialista. 
 El gasto militar yanqui es el equivalente al 39% del gasto militar mundial. Asimismo, el 55% del gasto público estadounidense está destinado a la industria militar (The Conversation, 19/6).
 Abajo el Estado terrorista de Israel y sus aliados imperialistas. Viva la lucha del pueblo palestino.

 Nazareno Suozzi

martes, 10 de octubre de 2023

La ofensiva relámpago de Hamás


Aprovechando la superposición de feriados religiosos judíos, Hamás y otros grupos armados de la Franja de Gaza protagonizaron una operación relámpago en los alrededores de Gaza que no tiene precedentes. Por escala y complejidad, demuestra un nivel de planificación y preparación enormes. Sin embargo, le pasó completamente desapercibido al inmenso aparato de inteligencia y seguridad israelí.
 Desde la madrugada, grupos de asalto de las organizaciones palestinas atravesaron las líneas de seguridad israelíes por medio de desembarcos, túneles, brechas en cercas y hasta planeadores y realizaron incursiones en bases militares, poblados y ciudades israelíes rodeando Gaza en un radio de hasta 30 km. Además de los cientos de muertos producidos entre soldados y civiles, los palestinos también capturaron personal militar y civiles rehenes, trasladados a Gaza con la expectativa de intercambiarlos con prisioneros palestinos en algún momento. 
 Esta operación guarda llamativas similitudes con la “Ofensiva del Tet” en la Guerra de Vietnam. Los combates todavía continúan en varios puntos.

 Espalda contra las cuerdas 

Los grupos armados palestinos lanzaron esta operación con la espalda contra la pared. El gobierno de Netanyahu sigue una estrategia antipalestina a dos puntas. Por un lado, dando impulso a la colonización de Cisjordania y aumentando las agresiones contra los palestinos lugareños. A esto se suman las repetidas y públicas operaciones policiales contra la Mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén. Hamás y varios otros grupos habían declarado repetidamente que Israel había cruzado líneas rojas y que responderían cuando lo consideraran oportuno. 
 La otra punta de la política israelí consiste en aislar a los palestinos internacionalmente, normalizando las relaciones diplomáticas con ciertos países árabes, lo cual significa la retirada de estos en su apoyo a los palestinos. Esta política dió un salto durante la presidencia de Trump, que ofreció a los países árabes armas a cambio del establecimiento de relaciones con Israel. Las últimas versiones aseguraban que nada menos que Arabia Saudita era la siguiente en la fila de este proceso y, detrás de ésta, el grueso de las monarquías del Golfo. 
 La ofensiva de Hamás, por más éxito que haya logrado en las primeras horas, no deja de ser una jugada desesperada ante el proceso de fascistización del estado israelí y el aislamiento creciente de la causa palestina. 

 Respuesta israelí 

El gobierno de Netanyahu ha declarado que Israel se encuentra en guerra abierta contra los palestinos y comenzó una gran movilización de reservistas. La respuesta que promete será a una escala completamente diferente a las agresiones previas contra Gaza, que consistieron principalmente en bombardeos pero sin incursionar a fondo en las zonas residenciales con infantería, dada la escala igualmente mayor en muertes esperadas.
 Hasta ahora el gobierno de Netanyahu en coalición con partidos religiosos y fascistas estaba siendo enfrentado por un movimiento de protesta constante desde principios de año, contra el intento de reformar el poder judicial. Un factor decisivo de las protestas eran los contingentes de reservistas, que también se negaban a acudir a sus entrenamientos anuales. El gobierno de Netanyahu sufría, por otra parte, el empeoramiento de relaciones con la Casa Blanca, también a raíz de la reforma judicial. 
 La ofensiva relámpago de Hamás ha cambiado el escenario. La Casa Blanca ha declarado su apoyo incondicional a Israel y ha dado luz verde a su respuesta contra Gaza. Por otro lado, los partidos más grandes de la oposición israelí declararon su intención de unirse al gobierno para darle la fortaleza política necesaria para encarar la guerra. Los reservistas comenzaron a abandonar la protesta para acudir a la movilización anunciada por el gobierno. Estamos ante un punto de inflexión. El gobierno israelí, reforzado y con ánimos de revancha, se apresta a reducir a Gaza hasta las ruinas.
 La guerra anunciada contra Gaza tiene todas las probabilidades de escalar a un enfrentamiento de alcance regional a través de múltiples frentes. Israel no sólo se prepara para reducir el enclave costero, sino también para aplastar cualquier tipo de insurrección en Cisjordania y una eventual entrada a la guerra de Hezbollah o Irán, operando desde el Líbano e incluso Siria.

 Leib Erlej 
 08/10/2023

lunes, 9 de octubre de 2023

domingo, 8 de octubre de 2023

Estados Unidos: el trasfondo de la caída de McCarthy


Ajuste, endeudamiento y financiación de la industria militar 
 El titular de la Cámara de Representantes cayó tras una moción de censura en su contra 

El fin de semana pasado, después de varios choques políticos y tortuosas negociaciones, el Congreso norteamericano evitó -a último minuto- la paralización de las oficinas de gobierno (el llamado shutdown) gracias a un precario compromiso entre el presidente Joe Biden y el titular de la Cámara de Representantes, el republicano Kevin McCarthy, que extendió el financiamiento presupuestario por unos 45 días. 
 Los salones políticos no habían recuperado el aire cuando se reabrió la crisis: McCarthy cayó como fruto de una moción de censura presentada en la Cámara por un ala de su propio partido, resentida por el pacto establecido por su jefe con la Casa Blanca. Dicha moción fue apoyada por los legisladores demócratas, que vieron la oportunidad de vengarse de McCarthy por otros asuntos pendientes, como el proceso de impeachment que el Great Old Party abrió contra Biden en el Congreso, a modo de represalia por las múltiples causas judiciales que enfrenta Donald Trump. Así funcionan hoy las instituciones de la “principal democracia del mundo”. 
 Provisoriamente, la presidencia de la Cámara de Representantes quedó en manos del republicano Patrick McHenry y recién el 11 de octubre comenzará a discutirse un reemplazo en regla. Las perspectivas no son las mejores: la unción de McCarthy demoró 15 sesiones, hasta que por fin se alcanzó un acuerdo.
 La ausencia de un timonel claro en el bando republicano complica a la oposición, envuelta en fuertes disputas intestinas, pero tampoco es gratuita para Biden, que necesita desempantanar aspectos presupuestarios claves, como la ayuda militar a Ucrania y el financiamiento de la represión a las migraciones en la frontera sur. Con respecto al primero de estos puntos, el vocero nacional de seguridad, John Kirby, dijo a sus pares europeos que hay dinero disponible para cubrir las necesidades del frente ucraniano “para un par de meses más o menos” (La Nación, 4/10). Es decir, el tiempo urge. 
 El presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, había visitado personalmente Washington hace pocas semanas, tratando de conseguir un respaldo bipartidario a la continuidad del financiamiento de la guerra, pero un sector republicano expresó sus reticencias, en momentos que la deuda general norteamericana está ya por encima del 120% del PBI (El Economista, 31/5). El proyecto de ampliación presupuestaria transitoria votado el fin de semana por el Congreso no contempla, a raíz de estos reparos, el desembolso de 24 mil millones de dólares adicionales para Kiev, pedido por Biden. El presidente solo arrancó un compromiso de los republicanos de discutir la cuestión en forma separada. 

 Contra los trabajadores 

Por fuera de las disensiones entre demócratas y republicanos acerca de las áreas en que debería ser ejecutado y sus dimensiones, hay una coincidencia en la necesidad de proceder a un ajuste que pague el pueblo trabajador. Tras un acuerdo entre Biden y el ahora caído en desgracia McCarthy, el Congreso aprobó en junio una elevación del techo de la deuda, pero que va acompañada de un congelamiento del gasto no militar hasta 2025. Entre los recortes instituidos figura un endurecimiento de los requisitos para acceder a los programas de asistencia alimentaria y el fin del programa de alivio de las deudas estudiantiles. 
 Este ataque a las masas contrasta con el tratamiento de la industria militar. Los números asombran: cerca de la mitad del presupuesto estadounidense está destinado a ese ítem en 2023 (The Conversation, 19/6). El gasto militar yanqui constituye el 39% del gasto militar mundial, seguido por China con el 13%, y Rusia con el 3,9% (ídem).
 Washington ya ha aprobado, desde el comienzo de la guerra en Ucrania, unos 63 mil millones de dólares de ayuda para Kiev, la mayor parte para asistencia militar (DW, 29/8). La magnitud de estas cifras, que ni siquiera encuentra su correlato en un progreso en los frentes de batalla, desató las críticas de Trump y otros referentes del partido republicano, los que, en cualquier caso, aprueban el colosal financiamiento de la maquinaria de guerra yanqui que ya hemos mencionado antes.
 Mientras se ajusta las condiciones de vida de las masas, el militarismo campea a sus anchas y los capitalistas se ven favorecidos por una baja presión impositiva. “[Los impuestos] han pasado de un tipo efectivo del 56% para la población más rica sesenta años atrás, al 23% después de las rebajas fiscales de 1,5 billones de Donald Trump, lo que supone que los más ricos paguen menos que la mitad de la población con menos ingresos”, indica el profesor Sergi Marquez, en el artículo ya citado (The Conversation, ídem).
 Para los trabajadores, está planteada la defensa de sus condiciones de vida frente a la tentativa ajustadora de Biden y los republicanos, por medio de la organización, la movilización y la huelga, como ya lo vienen demostrando actores, guionistas, obreros automotrices y empleados de la salud.

 Gustavo Montenegro

sábado, 7 de octubre de 2023

Juicio a Google: la lucha "antimonopólica" en el imperio de los monopolios


En Washington se ha dado inicio, por iniciativa del Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés), a un "histórico juicio antimonopolio contra Google". Se acusa a la empresa de controlar el 90% del mercado de las búsquedas sobre la base de prácticas monopólicas como contratos ilegales con empresas para aplastar a su competencia, como Bing de Microsoft y Yahoo. El foco de la acusación federal son los contratos que Google firmó con empresas como Apple, Samsung y Mozilla -creadora de Firefox- entre otras, para que su motor de búsqueda sea la opción predeterminada por la configuración original de los navegadores web y los dispositivos, posición ventajosa por la cual la empresa habría pagado 10.000 millones de dólares por año. 
 El DOJ tuvo algunas semanas para presentar su caso, interrogar a los testigos (ejecutivos, abogados, ex trabajadores e intermediarios de varias empresas importantes) y presentar pruebas. Luego, los fiscales generales tendrán dos semanas para presentar argumentos adicionales y, finalmente, a partir del 25 de octubre se dará paso a la defensa de Google, que tendrá tres semanas de alegaciones. La primera fase del juicio estará focalizada en analizar si Google realmente ha alcanzado una posición monopólica como resultado de los acuerdos arriba mencionados para desplazar a la competencia o, como sostienen sus ejecutivos, como resultados de un imbatible desarrollo tecnológico. En una segunda etapa, en caso de confirmarse la acusación, se establecerá remedio a la situación. Todo indica que no se dictaría una sentencia hasta el año próximo.
 Otros procesos legales de estas características en la historia, como el del mismo DOJ contra Microsoft que se inició en 1998 por la imposición del Internet Explorer (predecesor del Edge) en los sistemas operativos de Windows en detrimento de competidores como Netscape, con el que llegó a controlar el 95% del mercado de los navegadores a principios del 2000. O el juicio que obligó finalmente a la división forzosa de la compañía de telecomunicaciones AT&T, en 1984; más atrás en el tiempo, Alcoa y el monopolio del aluminio en 1945, Kodak, IBM, etc. 
 En el caso de perder el juicio, Alphabet -empresa matriz de Google- podría verse obligada a separar el servicio de búsqueda de otros, como el sistema operativo Android o Google Maps, y ser forzada a romper sus contratos con Apple, Samsung y otros gigantes de la industria.
 Valuada en 1,74 billones de dólares, Alphabet es, junto a Amazon, Apple, Microsoft, Nvidia y Meta (Facebook), parte del conglomerado que domina el mercado tecnológico mundial. Este puñado de empresas está a la cabeza del S&P 500 norteamericano. Sin estas empresas, el S&P -que bate récords de cotización y pareciera ir a contramano de los pronósticos recesivos y las vicisitudes de la guerra y la inflación- podría provocar el estallido de la burbuja tecnológica. El peso político y económico de estos monstruos son un asunto de Estado. 
 Es importante remarcar que el juicio es apoyado por demócratas y republicanos, desde la senadora demócrata Elizabeth Warren hasta el republicano Ted Cruz, quien aseguró que la empresa “abusa de su poder no sólo en el mercado de las búsquedas sino también usando su poder monopólico para censurar al pueblo americano”. 
 A la par de este juicio, recientemente, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) y 17 fiscales generales estatales presentaron una demanda en contra de Amazon y acusaron a la empresa de “utilizar un conjunto de estrategias entrelazadas anticompetitivas e injustas para mantener ilegalmente su poder de monopolio de manera de impedir que sus rivales y vendedores bajen los precios, degradar la calidad para los compradores, cobrar de más a los vendedores, sofocar la innovación e impedir que los rivales compitan de manera justa”.

 Lucha intestina

 El CEO de Microsoft, Satya Nadella, durante su testimonio en el juicio, advirtió sobre un escenario de "pesadilla" para Internet si se permite que Google continúe con su dominio sobre las búsquedas, ya que su "conocimiento" sobre los usuarios y sus intereses no sólo le permite una ventaja en el mercado publicitario, sino que se proyecta a la batalla emergente en Inteligencia Artificial. Esto le permitiría entrenar sus modelos de IA para que sean mejores que los de cualquier otro, amenazando con dar a Google una ventaja inexpugnable en IA generativa que afianzará aún más su poder. 
 El asunto del monopolio de datos sensibles de usuarios y del control sobre lo que estos encuentran o miran, sobre cómo se los impulsa o conduce a ciertas elecciones y como ahora se perfeccionan las técnicas para "aprender" sobre sus comportamientos y deseos, es una lucha entre los propios capitalistas que escapa a lo económico. Hemos visto cómo Mark Zukerberg desfiló por el Congreso para dar explicaciones sobre las implicancias de Facebook en las elecciones en EE.UU. (escándalo de Cambridge Analytica) y la manipulación de contenidos para ´orientar´ a la audiencia.

 Capitalismo contra natura 

Contra los monopolios hay que garantizar la competencia, dicen los funcionarios yanquis. Pero es esta competencia la que conduce al monopolio. Esta es una tendencia profunda del capitalismo que los distintos gobiernos en la historia y estadistas han intentado "regular" o al menos "atenuar" por medio de procedimientos, leyes, etc. El enorme valor alcanzado por Google es inseparable de su posición monopólica. Bien lo sabe Bill Gates. 
 La destrucción de la competencia se produce tanto por la vía de su entierro o mediante la compra o fusión. Es moneda corriente en los distintos ramos de la industria (la estrategia buy or bury). A su vez, si tenemos en cuenta la banca en las sombras, los fondos financieros y mesas de dinero, los paraísos fiscales y empresas fantasmas, la ingeniería contable y fiscal, los subsidios impresionantes y contratos estratégicos con el Estado y sus instituciones (desde lo militar a lo administrativo); allí donde se simula una competencia, hay un reparto monopólico del capital y los mercados. 
 El Estado norteamericano se ha valido y beneficiado de estos monopolios que finge atacar o que solo los ataca cuando ya ha sido consumada con soltura su posición monopólica. Ningún daño que pudieran hacerles les quitará lo bailado. Sobre la base de estos desarrollos y acumulación de capital y "know how", han de erigirse nuevos monopolios. 
 El imperialismo es la fase de putrefacción del capitalismo y su gobierno de los monopolios. El desarrollo de estos juicios van de la mano con la crisis capitalista y la guerra mundial en desarrollo. 

 Littio 
 05/10/2023

viernes, 6 de octubre de 2023

Argentina: en las vísperas de una gran crisis


La campaña electoral no logra ocultarla, por el contrario, la agrava. 

 A medida que se acerca el 22 de octubre la incertidumbre aumenta, no solo por saber quién será el próximo presidente, sino también por las condiciones en que se llegue. El camino hacia el 10 de diciembre, en que debe asumir el nuevo mandatario, es terreno minado. 
 La disparada de los dólares financieros de los últimos días ha llevado la brecha cambiaria por encima del 140%, es decir, los efectos “beneficiosos” de la devaluación del 22% del 14 de agosto se esfumaron: las reservas siguen cuesta abajo -las líquidas son negativas en 14.000 millones de dólares-, han caído las importaciones y el gobierno busca a través de mecanismos inflacionarios -como el nuevo dólar soja- frenar una bola que se agiganta paso a paso. 
 Lo que sí quedó es un salto en el costo de vida, un empuje a la inflación que se ha instalado en las dos cifras y que va a superar el 150% en el año. Las medidas que tomó Massa para paliar los efectos devaluatorios no solo tienen gusto a poco, algunas de ellas no se aplican para todos los que fueron anunciadas. El 40,1% de pobreza que espantó va a quedar chico cuando se mida el segundo semestre donde la devaluación hizo su efecto. 
 Las presiones para proceder a una devaluación del dólar oficial se han incrementado, la subida de la cotización paralela es solo una expresión de ello, ya las operaciones a dólar futuro llevan al oficial a $ 712 en diciembre y a $ 1.240 en junio de 2024. La disposición a devaluar la tienen los tres candidatos con alguna posibilidad de entrar al balotaje. Es la exigencia del acuerdo con el FMI con el cual ninguno está dispuesto a romper. 
 Pero la corrida de estos días combina fuertemente razones políticas. Una de ellas es la posibilidad de que Milei gane en primera vuelta. Los bancos han salido a buscar dólares previendo que el 23 de octubre los ahorristas corran a los bancos frente a la posibilidad de la dolarización. Lo que ha llevado a que estos empiecen desprenderse de los bonos indexados del Tesoro aplicando la cláusula que le permite hacerlo antes de tiempo sin perder los intereses. Como resultado de esto la emisión de pesos por parte del Central aumenta para asistir el Tesoro. Un nuevo impulso a la inflación. 
 Por otro lado los bancos están preocupados por el futuro de las leliqs, especialmente si gana Milei. En un comunicado Adeba (bancos nacionales) y Aba (bancos de capital internacional) salieron a señalar que “las Leliqs no son una ‘bomba’ a punto de explotar ni una ‘bola de nieve’ que crece autónomamente… será un desafío para el próximo gobierno… (que no se deberá afrontar) con ‘atajos’ o soluciones creativas, ya que atrás de las Leliqs están los depositantes y la confianza en el sistema financiero”. Lo que suena como una advertencia frente a la posibilidad de una “bonexización” (canjear por un bono) de esas letras como sugirió Ocampo, el propuesto por Milei para presidir el Central, lo cual dispararía una crisis bancaria (por “pérdida de confianza”). 
 El problema central de todas formas es que la crisis económica está tocando fondo, lo que agrava los choques entre los capitalistas porque ninguno quiere perder y una nueva reconfiguración económica del país puede dejar el tendal. Ninguno de los tres candidatos potables de entrar al balotaje garantiza una salida indolora. Es por eso por lo que en el tema central para ellos en el debate presidencial -economía- ninguno fue preciso. Bullrich directamente no dijo nada. Massa repartió promesas para blanquear una economía en negro vía una moneda digital cuyos contenido y características son aún inciertos, y el reclamo de una renegociación del acuerdo con el FMI. Milei no insistió con la dolarización, a la cual sus asesores ya postergaron por un tiempo prolongado, insistió fuertemente con la reducción del déficit fiscal (ajuste). 
 Mientras esto sucede un sector de la clase capitalista se atrinchera en dólares y fuga capitales. La burguesía teme que la crisis se desmadre sin que haya un “piloto de tormentas”. La sucesión de encuentros empresarios con los candidatos ha establecido una deliberación permanente sin que arroje claridad y “orden” sobre lo que se viene. 
 En la campaña presidencial argentina también interviene el capital internacional. The Economist, uno de los principales voceros del capital financiero internacional, salió con los tapones de punta contra la dolarización de Milei: “es más probable que la dolarización sea una maldición antes que una solución a los problemas de Argentina”, y señala que la desvalorización de los bonos de deuda de Argentina “están descontando otra reestructuración de la deuda. Para poder empezar de nuevo, Argentina podría necesitar entrar en default, no dolarizarse”. En todos los casos está planteada una liquidación de capital con todas sus consecuencias. 

 Corrupción para todos

 Massa trata de presentarse como el único capaz de llevar este proceso adelante sin que la reacción de los trabajadores frente a la crisis se desborde. Su planteo de un gobierno de unidad nacional busca atraer a los heridos de Juntos por el Cambio, y sobre todo al radicalismo, después de la derrota de Larreta. Pero Massa no ha logrado resolver la crisis teniendo prácticamente la suma del poder como ministro. 
 A pesar del fuerte apoyo de la burocracia sindical, materializado en un masivo acto frente al Congreso; a pesar del apoyo de un sector del gobierno norteamericano y de una parte del staff del FMI; a pesar del interés de Lula en su candidatura, para sostener los negocios de las automotrices con el Mercosur; a pesar de todo ello la candidatura de Massa está siendo golpeada fuertemente por las denuncias de corrupción que llueven a rolete, lo cual ha acelerado las preocupaciones y prevenciones por un posible triunfo de Milei en primera vuelta. 
 Las ostentaciones repugnantes de Martín Insaurralde en Marbella o las tarjetas de Chocolate Rigau o la numérologa de Batakis en el Banco Nación no son hechos nuevos, son la constancia de un régimen corrompido hasta los huesos que enmascara negociados de todo tipo con la obra pública, el juego, el narcotráfico, etc. Que haya saltado ahora, en el medio de la campaña electoral, es una derivación de la crisis económica y los enfrentamientos que esta suscita. Y expresan una crisis de todo el régimen más profunda. Es notorio que ni Bullrich ni Milei, ni sus aliados hayan salido a ensañarse con Massa y Kicillof usando las denuncias. En el debate solo apareció de la boca de la candidata del Frente de Izquierda. 
Y esto se debe a que están todos cruzados por esos negociados, incluso Milei, que según todos los datos armó su estructura en la provincia de Buenos Aires con los fondos que le proveía el massismo, salidos de las tarjetas que cobraba Chocolate –entre otros aportes. Bullrich tiene a su partido metido en la corrupción de la legislatura bonaerense y su candidato en la provincia, Grindetti, salió a decir que lo del yate corresponde a “la vida privada” de Insaurralde. El candidato de JxC en Lomas de Zamora fue funcionario de Insaurralde cuando este hizo los negocios del juego y el megacentro comercial de La Salada. Como se suele decir, todos tienen un “muerto en el placard”, o las manos manchadas.
 También expresa la crisis profunda del PJ, para muchos hay “fuego amigo” en el destape de todos estos hechos de corrupción. Por empezar la cabeza de Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense puede ser cortada en cualquier momento. 

 Intervenir con nuestro programa y votar al Frente de Izquierda 

Toda esta inmundicia se ventila a los ojos de una población acosada por la inflación, la pobreza y colocada en el centro de la mira para hacerle pagar la crisis. Porque si en algo hay acuerdo en la clase capitalista es que hay que avanzar con el ajuste, con la reforma laboral, con la liquidación del régimen previsional, de la salud y la educación públicas, etc.
 La devaluación que todos preparan la van a pagar los trabajadores, la clase capitalista se forró de dólares en prevención y para hacer más negocios. La inflación, que puede convertirse rápidamente en híper si se devalúa, tiene como víctimas centrales los ingresos de los trabajadores. Las propuestas de orden y mano dura, así como la reivindicación de los genocidas por parte de Milei y Villarruel, tienen como objetivo central responder con represión a las luchas y reacción de los trabajadores en defensa de sus condiciones de vida. En esta comprensión el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia realizó su tercer encuentro antirrepresivo y votó una movilización para la primera semana de noviembre contra la criminalización de la protesta, entre otras reivindicaciones.
 Ese es el camino: organizarnos fuertemente para salir a enfrentar los ataques de hoy y los que se vienen. Como han hecho este 4 y 5 los docentes bonaerenses con un paro masivo convocado por la Multicolor y a pesar de las listas negras y la ilegalización del paro por parte del gobierno de Kicillof con el aval de la burocracia de Baradel y Yasky. 
 Los trabajadores tenemos que aprovechar esta profunda crisis para imponer una salida propia. Si hay que reorganizar el país, como dicen todos, tiene que ser en nuestros propios intereses y no a costa nuestra. Solo los trabajadores podemos estar realmente interesados en defender el salario, los derechos laborales, el desarrollo de la economía en función de los intereses generales, de romper con las ataduras con el capital financiero internacional y el imperialismo, de impedir la fuga de capitales y la entrega de nuestros recursos, de defender el ambiente, los derechos democráticos y las conquistas y reclamos pendientes del movimiento de mujeres. 
 A medida que avanza la campaña se hace más nítida la necesidad de llamar decididamente al voto al Frente de Izquierda preparando al movimiento popular para la lucha que estará planteada. Así lo marca el contraste en la corruptela capitalista, la subordinación al FMI y la impotencia del capital y sus políticos para ofrecer la más mínima perspectiva al pueblo trabajador. 

 Eduardo Salas

miércoles, 4 de octubre de 2023

Una nueva ocupación para "contener" la disolución nacional y la barbarie.


El golpe palaciego orquestado por los Estados Unidos, que incluyó el asesinato del expresidente Jovenel Moise, se ha agotado de manera espectacular. Haití y especialmente su capital, Puerto Príncipe, se encuentra en manos de las mafias y bandas paramilitares que se disputan el control de los distintos barrios. La población ha caído a niveles inauditos de pobreza, en un país ya sumergido en la miseria. La violencia pandillera se ha cobrado 3.000 vidas desde enero de este año y ha obligado a 200.000 habitantes a desplazarse, a causa de la destrucción u ocupación de sus hogares en las disputas por el control del territorio. 
 El primer ministro haitiano, Ariel Henry, títere del imperialismo estadounidense, ha solicitado en reiteradas ocasiones la ocupación militar de su país ante las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad venía aplazando una decisión sobre el tema, a pesar de las expresas indicaciones del propio presidente de la ONU, António Guterres, para aprobar una resolución en dicho sentido. Finalmente, en su última sesión, Ecuador y Estados Unidos han presentado una propuesta conjunta, avalada por Brasil, que actualmente ocupa la presidencia rotativa del organismo. La resolución ha sido aprobada por el voto positivo de 13 de sus miembros y la abstención de China y Rusia, ambas naciones con poder de veto. Según Infobae (02/10), la abstención de China habría sido una conquista de Lula Da Silva y su equipo diplomático tras el pedido de Joe Biden para que Brasil intercediera para destrabar las negociaciones. Al igual que en 2004, cuando Lula encabezó junto a Néstor Kirchner la misión “humanitaria” de los cascos azules en Haití, los “nacionales y populares” han sido una correa de transmisión directa de los intereses capitalistas en el continente. 
 El operativo militar multinacional, que no será una misión oficial de la ONU, estará encabezado por el gobierno de Kenia, que enviará un millar de tropas. Las fuerzas armadas de dicho país han sido denunciadas en múltiples ocasiones por Amnistía Internacional por “exceso de uso en la fuerza”, “violencia” y “asesinatos injustificados a manifestantes”. Ahora tendrán en sus manos reestablecer la seguridad en Haití, una misión militar antes que humanitaria. Estados Unidos ha prometido financiamiento por hasta 200 millones de dólares, Canadá también realizará su aporte. España anticipó que participará activamente con tropas en el terreno. El operativo tendrá lugar entre enero de 2024 por 12 meses y podrá ser prorrogado. La última misión "humanitaria" de la ONU en Haití se extendió por 13 años, una verdadera ocupación. 
 La población tiene el peor de los recuerdos de aquella "misión de paz". Se acumularon miles de denuncias por abusos sexuales, violencias y asesinatos. Las fuerzas nepalíes generaron una crisis de cólera que provocó más de 10.000 muertes. Según informes de AP, replicados por La Nación (03/10), existe una gran inseguridad ante la llegada de nuevas fuerzas extranjeras. Muchos haitianos señalan que la última vez ha salido muy mal, pero que la situación actual se ha vuelto intolerable para la vida misma. Las pandillas han generado un caos generalizado en todo el suministro de energía, agua potable y comida, además de la paralización de obras de construcción y otros servicios que han llevado a cientos de trabajadores al desempleo. En múltiples barrios obreros, la población ha decidido combatir a las mafias con la creación del movimiento "Bwa Kale" (Madera Afeitada), un grupo de autodefensa que ha asesinado a más de 350 pandilleros.
 Henry, que se ha negado a convocar a elecciones, busca que la intervención extranjera sea un ariete para reforzar su gobierno ilegítimo. Cuenta con el apoyo de los Estados Unidos. 
 La misión de “paz” solo augura mayores violencias y privaciones para los trabajadores de Haití. La población haitiana ha desarrollado vigorosas movilizaciones y rebeliones populares contra los gobiernos títeres del imperialismo. Rechazamos una nueva ocupación militar que busca rescatar la dominación imperialista del país y el Caribe. Fuera las tropas de ocupación. 

 Joaquín Antúnez 
 04/10/2023

lunes, 2 de octubre de 2023

Contra el Proyecto Neptuno y la Criminalización de la Protesta


CON FILO | Defender la Revolución


Ghana, de nuevo en el Fondo


El país africano más endeudado con el organismo financiero 

 En 2019, el Fondo Monetario Internacional (FMI) había definido a Ghana como “la economía de más rápido crecimiento en el mundo”, cuando promedió un salto del 7%. Tres años más tarde, crisis del coronavirus y guerra de Ucrania mediante, el gobierno de Nana Akufo-Addo (del Nuevo Partido Patriótico, NPP) suspendió los pagos de la deuda externa y recurrió a un nuevo paquete de rescate con el organismo financiero, el número 17 en la historia de esta nación, en medio de una inflación próxima al 50% anual, una acelerada devaluación de la moneda y una deuda equivalente al 93% del PBI.
 El paquete de rescate del Fondo, por un total de 3 mil millones de dólares, del que solo se ha liberado un primer tramo por 600 millones, está condicionado a una reestructuración de la deuda (entre los acreedores externos figuran Francia y China), medidas para incrementar la recaudación y –cuándo no- un ajuste fiscal. El gobierno ya ha establecido nuevos impuestos al consumo (cigarrillos, bebidas alcohólicas, bebidas dulces) y una tasa por las compras electrónicas que despertó un gran malestar en la población. La semana pasada se supo que Ghana es el país africano más endeudado con el organismo financiero. 
 Ghana, una pequeña nación africana cuyas costas se encuentran bañadas por el Golfo de Guinea, fue escenario la pasada semana de una jornada de 72 horas de protestas convocada por organizaciones juveniles que critican la corrupción gubernamental y demandan una reforma constitucional. El jueves 21, en el primer día de manifestaciones, se produjo una represión y medio centenar de arrestos cerca de la sede de gobierno, en Accra, la capital. 
 Las organizaciones que motorizan las protestas actuales, como Fix The Country, se concentran en los reclamos de una mayor transparencia institucional, críticas a la “clase política” y una reforma de la Constitución de 1992. En menor medida, la denuncia de la crisis económica y la desigualdad social está presente, aunque sin asociarlas a las recetas del Fondo y la orientación económica capitalista. En 2022, el alza inflacionaria desató también numerosas movilizaciones.
 Ghana es uno de los principales productores de cacao y oro del mundo. En 2007, además, se descubrieron reservas de petróleo y gas natural offshore. Algunos analistas económicos atribuyen el crecimiento económico que va de 2017 a 2019 al sector petrolero. Sin embargo, debe importar petróleo refinado, autos, camiones y hasta arroz. 
 Como integrante de la Cedeao, comunidad de Estados de Africa Occidental, Ghana albergó una de las cumbres que lanzó recientemente –a instancias de París y la Casa Blanca- las amenazas de una invasión multinacional contra Níger, país que acaba de lograr el retiro de las tropas francesas. Desde la restauración democrática de 1992, ha estado gobernada por el NPP y el Congreso Nacional Democrático (NDC, según sus siglas en inglés), que es actualmente la principal fuerza opositora. 
 Mientras un puñado de grandes empresarios nativos y extranjeros ha gozado de los períodos de bonanza, el 25% de la población vive con menos de dos dólares diarios. El yugo del FMI agravará estos problemas. 

 Gustavo Montenegro

domingo, 1 de octubre de 2023

El “pasado glorioso liberal” del que habla Milei y la formación de la clase obrera argentina


Huelga general de la Semana Roja, 1909

 Las luchas sindicales y políticas de los trabajadores bajo el régimen liberal oligarca y conservador.

 Cuando los liberfachos exaltan el supuesto “pasado glorioso liberal de la Argentina” omiten una de las características más importantes de ese proceso histórico: la formación de la combativa clase obrera. Esta logró mediante varias huelgas generales insurreccionales poner en jaque al régimen liberal conservador y obtener una gran cantidad de reivindicaciones. Todas las conquistas de la clase obrera argentina en esos tiempos de brutal explotación fueron obtenidas con la lucha política y reivindicativa; con acción directa, asambleas, piquetes, huelgas y actos.

 Orígenes de la clase obrera argentina

 Desde 1860, y en el curso de unas pocas décadas, el país se transformó completamente, consolidándose el sistema capitalista agroexportador. Argentina se dedicaba a la exportación a Inglaterra de materias primas con poca elaboración. Para ello se instalaron en nuestro país modernos frigoríficos, ferrocarriles, se construyó el puerto y operaron buques fluviales y de altamar. Pero la mayoría de estos medios de producción y de riqueza estaban en manos del capital inglés. Los capitales británicos también tenían el control de los bancos, la deuda externa y de ramas fundamentales de la economía. Así se estableció una dependencia económica muy fuerte que colocó a la Argentina en calidad de “colonia comercial”. Esta relación permitía a los capitales ingleses anexarse económicamente nuestro país sin violar su soberanía política, apropiándose de esta forma de la mayor cantidad de beneficios en esos años. 
 Los liberales porteños, para consolidar la hegemonía la élite de Buenos Aires sobre el interior, masacraron a los caudillos disidentes y ahogaron en sangre a la próspera nación paraguaya. Para la guerra de la “triple infamia” contaron con la sociedad del imperio esclavista del Brasil. Al mismo tiempo, el desarrollo de las vías ferroviarias permitió a los caudillos provinciales que quedaban en pie participar de las exportaciones, disolviendo el espíritu popular de las montoneras. 
 El boom de la lana empujó a la burguesía terrateniente hacia la Patagonia para apoderarse de nuevos pastos para sus rebaños de ovinos. Mas de 20.000 originarios que habitaban las pampas del sur fueron masacrados, expulsados y hasta esclavizados. En todos estos procesos se conformó la burguesía nacional argentina, a imagen y semejanza de la porteña, dependiente del capital extranjero y necesitada de nueva mano de obra. 
 La Argentina, que tenía aproximadamente un millón de habitantes en 1850, recibió algo más de seis millones de trabajadores inmigrantes entre 1857 y 1930. Junto a los mulatos sobrevivientes de las interminables guerras civiles, los gauchos proletarizados y los originarios esclavizados, constituyeron la naciente clase obrera argentina. 

 Los primeros socialistas y anarquistas

 En la década de 1870 algunos franceses que se exiliaron tras la derrota de la Comuna de París (1871) desembarcaron en Argentina y realizaron actividades en el marco de la Primera Internacional. En 1880 en Alemania el canciller Bismarck promulgó leyes antisocialistas, lo que provocó la llegada a la Argentina de un centenar de alemanes exiliados, que fueron los responsables de conformar las primeras organizaciones obreras. La más importante, “Unidos Adelante”, era un club Vorwarts, realizó una activa propaganda y tuvo un peso significativo en el movimiento obrero. De igual forma, para aquella década, la propaganda anarquista jugó un papel significativo al calor de la inmigración italiana. Así lo demuestra el arribo al país de Errico Malatesta, uno de sus más grandes dirigentes a nivel internacional, en 1885.
 En 1890 la clase obrera argentina fue parte de la primera celebración del acto del Primero de Mayo en diferentes países con planteos internacionalista y reivindicaciones propias. Esta jornada había sido resuelta en homenaje a los mártires de Chicago por el congreso fundacional de la II Internacional, en 1889. En 1896 se fundó el Partido Socialista Obrero en Argentina, que fue el primer país de América Latina en tener un partido socialista como sección de la II Internacional. Más allá de todas sus desviaciones posteriores (electoralistas y reformistas), la fundación del Partido Socialista Obrero fue un avance en la organización política de los trabajadores, aunque siempre con una gran tendencia de adaptación al régimen y por eso con límites para expresar los intereses de conjunto de la clase obrera. 

 Las huelgas generales insurreccionales 

Mientras el problema de la huelga general estaba siendo debatido en el movimiento socialista a nivel internacional, la clase obrera del Plata irrumpió con un gran huelga general a fines de 1902, la primera de la historia del país. Fue contra la ley 4.144, llamada Ley de Residencia y exigiendo mejoras laborales; impulsada por los anarquistas y acompañada de forma obligada por los socialistas del PS.
 A pesar de la derrota de esta primera huelga general, el Estado burgués se vio forzado a implementar 18 veces el estado de sitio hasta 1910. Pero todas las legislaciones represivas no pudieron evitar que siguieran proliferando los conflictos obreros. Tampoco que los anarquistas y socialistas siguieran conquistando posiciones en la combativa y naciente clase obrera argentina. 
 Los socialistas lograron la obtención del primer diputado en 1904, a pesar del fraude reinante antes de la reforma electoral de la Ley Sáenz Peña de 1912. Los anarquistas lograron impulsar la huelga general triunfante de la Semana Roja en 1909, y fueron derrotados en la huelga general del Centenario en un cuadro de brutal represión y estado de sitio. Así festejó la Argentina oligárquica y conservadora el Centenario en 1910, con una enorme represión para evitar las huelgas insurreccionales de los nuevos oprimidos del Plata. 
 El pánico a la revolución obrera llevó a los conservadores a la reforma electoral; aunque muy limitada, ya que dejaba afuera a la mitad de la clase obrera que era migrante y a todas las mujeres. En el primer gobierno de Yrigoyen (1916-1922) los obreros protagonizaron nuevamente enormes huelgas de masas y generales. El “democrático” gobierno de la Unión Cívica Radical respondió en un primer momento con intentos de cooptación y luego con una asesina represión en la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde y la Forestal en el norte. 
 Sin embargo, así como las reformas parlamentarias no aseguran el progreso indefinido del movimiento obrero, sino que es necesario la organización y la lucha, la lucha sindical por sí sola no conduce a la revolución: es necesaria la construcción de un partido obrero. Estos límites no opacan el acierto de los anarquistas de implementar el método de la acción directa, las huelgas y los piquetes como formas de luchar por las reivindicaciones y al mismo tiempo abrir un camino hacia la revolución obrera; ni de los socialistas en su intento de construcción de un partido político de los explotados con banderas socialistas. 

 Hoy como ayer 

La clase obrera argentina se robusteció con el desarrollo del proceso de sustitución de importaciones de la Primera Guerra Mundial. Sucedieron a los anarquistas en la dirección del movimiento obrera primero los socialistas revolucionarios y luego los comunistas. Estas dos organizaciones del movimiento obrero tuvieron procesos de burocratización, pero llevaron adelante enormes luchas, se obtuvieron las jubilaciones, jornadas más reducidas de trabajo y mejores salarios. Después de este importante recorrido histórico en la lucha de clases hace su aparición el peronismo, que políticamente era una forma de cooptación al Estado y de contención de una clase obrera combativa. 
 La etapa agroexportadora se fue a pique con la decadencia del imperialismo inglés y la crisis del ’30; no como dice Milei, por culpa de gobiernos populistas y estatistas. Yrigoyen defendió a capa y espada los lineamientos fundamentales del régimen agroexportador, fusilando a miles de obreros si era necesario para defender la dominación de los estancieros.
 Esa naciente clase obrera combativa e independiente, con métodos de acción directa, la lucha revolucionaria y las huelgas generales, y la construcción de un partido obrero para defender los intereses de nuestra clase, son el pasado que reivindicamos los socialistas de hoy. Son ejemplos valiosos en el actual cuadro de ajuste y ataque a los derechos conquistados, cuando luchamos para que la clase obrera retome sus viejas prácticas y supere a la burocracia entregadora. Después de todo, es como decía Gardel: “siempre se vuelve al primer amor”.

 Leo Furman