miércoles, 9 de agosto de 2017

Consejo de la Nación Charrúa reclama aparición de Santiago Maldonado




El Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA) emitió una declaración pública por el Día Internacional de los Pueblos Indígenas en la que reclama por la aparición de Santiago Maldonado y repudia la represión hacia el pueblo mapuche por parte del gobierno de Macri.

Reproducimos la declaración:

Este 9 de agosto de 2017 es un nuevo Día Internacional de los Pueblos Indígena, con la particularidad de que se cumplen 10 años desde la aprobación de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En estos mismos días, muchas organizaciones indígenas de toda el Abya Yala (América) están debatiendo y analizando como se ha respetado los derechos consagrados por esta Declaración. En este mismo contesto desde el CONACHA hacemos un llamado para analizar, vigilar y exigir el cumplimiento de los derechos internacionalmente consagrados.
1º) Podemos decir que el Estado Uruguayo no ha implementado en lo más mínimo los derechos consagrados en la Declaración de las Naciones Unidas. No existen políticas de implementación de los derechos a una medicina intercultural, una educación intercultural, ni una devolución y demarcación territorial así como del respeto a la Auto-determinación como pueblo pre-existente.
2º) Nos preocupa e indigna la falta de compromiso del Estado Uruguayo en la Ratificación del Convenio 169 de la OIT y la aplicación de los derechos consagrados en la Declaración de Naciones Unidas.
3º) Exigimos el funcionamiento efectivo y resolución inmediata de la Comisión del MEC que estudia el reconocimiento del Genocidio de la Nación Charrúa perpetrado por el Estado Nacional entre los años 1831 y 1834. Volvemos a reafirmar nuestra convicción de que lo que sucedió con la Nación Charrúa fue un Genocidio y no puede ser denominado de otra forma.
4º) Nos preocupa la situación de vulneración social que están sufriendo nuestros hermanos mbya-guaraní. La falta de una jurispruducencia y políticas claras sobre pueblos indígenas nómades transfronterizos así como la no demarcación territorial deja a estos hermanos originarios en situaciones muy dolorosas cuando están en el Uruguay.
5º) Denunciamos al modelo agro-industrial transnacional de la soja y maíz transgénicos así como de las forestales. Son modelos que destruyen nuestra biodiversidad, los suelos y el agua así como no respetan el derecho a la Consulta Previa, Libre e Informada a las comunidades indígenas y comunidades locales como estipula la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos Indígenas. En este sentido hacemos un llamado a la sociedad a defender y reproducir modelos productivos en armonía con la Madre Tierra.
6º) Apoyamos las denuncias de la hermana charrúa Miriam Bodeant de Guichón, Paysandú. Esta hermana charrúa es un digno ejemplo de la lucha contra los agro-tóxicos y en defensa de la Madre Tierra. Ella ha sufrido en carne propia los venenos de la agro-industria.
7º) Nos preocupa el auge de ideologías y tendencias discriminadoras y racistas que están habiendo en el Mundo y en nuestra región. Hacemos un llamado a la sociedad en general a combatir todas las formas de racismo y discriminación así como hacemos un llamado a que se vislumbre las situaciones de racismo y discriminación que sufrimos o hemos sufrido los indígenas en este país. El racismo no debe tener cabida ni aceptación.
8º) Repudiamos completamente las políticas represivas y de criminalización que están llevando varios países de la región contra pueblos indígenas hermanos. Condenamos los asesinatos y atentados a guaranís-kiowas en Brasil y a otros pueblos de México y Colombia así como las detenciones y atentados a dirigentes indígenas en Argentina, Chile y Estados Unidos. Particularmente nos preocupa la ola de represión que ha desatado el gobierno de Mauricio Macri hacía la Nación Mapuche y la desaparición del hermano Santiago Maldonado luego de un operativo policial en la Patagonia. La lucha de los pueblos originarios por su territorio y por sus derechos ancestrales es legítima y digna. No somos terroristas, somos pueblos que luchamos por nuestros derechos, el Buen Vivir y la paz.

martes, 8 de agosto de 2017

Albert Rhys Williams: el yanqui que aprendió ruso con Lenin




Periodista amigo de John Reed. Convivió con los dirigentes bolcheviques y cantó junto a los esclavos insurrectos en Siberia. Dejó una vida contradictoria y crónicas imprescindibles sobre la revolución.

Es el movimiento humano más tremendo en siglos. Basado en el interés económico de las masas, es la mayor lucha por justicia que vio la historia. Una gran nación marcha, enfrenta el hambre, la guerra, el bloqueo y la muerte. Deja atrás a los líderes que le han fallado y sigue a aquellos que responden a sus necesidades y aspiraciones.

A. RHYS WILLIAMS

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Hacía menos de un año que los trabajadores se habían hecho con el poder y Rusia estaba inmersa en la tensión de las pasiones sociales. Lenin terminaba de dar un discurso y junto a él se encontraban los periodistas John Reed y Albert Rhys Williams. Sus colegas miraban envidiosos desde lejos mientras el gran dirigente bolchevique agitaba los brazos y movía la cabeza, como si le estuviera revelando a ese par de estadounidenses los secretos de la nueva época histórica. Se equivocaban. Vladimir Ilich explicaba con entusiasmo a sus interlocutores la importancia de entender el idioma ruso y les transmitía su método.
En resumen, era su sistema para triunfar sobre la burguesía aplicado a la conquista del lenguaje: una dedicación sin tregua a la tarea.
La anécdota se encuentra en Lenin, el hombre, sus obras, escrito por Williams a lo largo de 1919 como respuesta a la furibunda propaganda contrarrevolucionaria que circulaba en Estados Unidos. Ese año tomaba lugar en el país el llamado “Susto rojo” –antecedente del macartismo- y el reportero declaraba ante una comisión del Senado por sus “actividades antiamericanas”.
Poco antes el Comité de Información Pública daba a conocer los Documentos Sisson que mostraban una supuesta “conspiración germano-bolchevique” en la I Guerra Mundial. Aunque actualmente se sabe que los papeles eran falsificados o tergiversados –como desnudó en su momento Reed-, el gobierno se encargó de popularizarlos a través de panfletos e instaló la absurda idea mientras perseguía a obreros, activistas e intelectuales.

Tinta roja la sangre

Albert nació en Greenwich, Ohio, hacia 1883. Este hijo de inmigrantes galeses encontró en la universidad su pasión por el periodismo y la militancia. Con 25 años impulsó la candidatura del socialista Eugene Debs y se ligó a los combativos Trabajadores Industriales del Mundo. Trabó relación con otros periodistas de izquierda como John Reed y en 1912 juntó dinero para la famosa huelga de Lawrence donde las obreras peleaban “por el pan y las rosas”. Curiosamente también fue miembro y ministro de una iglesia presbiteriana.
En 1914 la revista Outlook lo envío como cronista de guerra a Europa y allí fue detenido por los alemanes al sospecharlo un espía británico. De esta experiencia surgió su primer éxito editorial: En las garras del águila alemana. Luego fue contratado por el New York Post y su vida cambiaría para siempre. Le encomendaron visitar Petrogrado en los albores de la Revolución de Febrero.
Detrás de Bessie Beatty fue el primer corresponsal norteamericano en pisar suelo extranjero en aquellos tiempos convulsionados. Pronto lo acompañaron John Reed y Louise Bryant. Estos cuatro formaron un grupo compacto de profesionales encantados por la acción de las masas y simpatizantes de la causa comunista. A diferencia de Reed, Williams no tuvo afiliación partidaria pero junto a él trabajó para los bolcheviques distribuyendo propaganda entre las tropas alemanas. Y, al igual que su amigo, escribió un testimonio cabal sobre esos días que conmovieron al mundo. El famoso cineasta e historiador, Tariq Ali, afirma que dejó el cuarto libro más impresionante sobre la revolución.

Un rojo amanecer

Williams recorrió Rusia con la curiosidad de quien se enfrenta a un cambio de página fundamental. Visitó soldados en las trincheras, pasó semanas junto a los aldeanos de Spasskoye y conoció a fondo a los principales referentes políticos. Entre 1918 y 1919 realizó una serie de publicaciones en defensa de los soviets y contra el asedio de las potencias imperialistas. Pero fue en 1921 cuando lanzó su mayor obra. Es decir, A través de la Revolución Rusa, un repertorio de sus artículos periodísticos unido a emocionantes diálogos y reflexiones.
Los mejores párrafos del libro refieren a un momento decisivo: el II Congreso de los soviets ocurrido en el antiguo instituto Smolny, donde se creó el nuevo poder de trabajadores y campesinos con los bolcheviques a la cabeza. Al igual que la posterior toma del Palacio de Invierno -que asestó el golpe final al gobierno provisional- Williams vio el proceso con sus propios ojos.
Esa noche vi a un obrero, flaco, mal vestido, caminado por una calle oscura. Alzando la cabeza de pronto vio la fachada masiva de Smolny, brillando como oro a través de la nevada. Quitándose el sombrero, se detuvo un momento con la cabeza descubierta y los brazos extendidos, gritando a continuación: ‘¡La Comuna! ¡El Pueblo! ¡La Revolución!’. Corrió y se fusionó con la multitud atravesando las rejas. (...)
Esta histórica sesión termina a las seis de la mañana. Los delegados, tambaleantes por la toxina de la fatiga, los ojos hundidos de insomnio, pero exultantes (...). Afuera todavía está oscuro y frío, pero en el este se vislumbra un rojo amanecer.
El periodista presenció las dificultades que enfrentó esa gran insurrección pero estuvo convencido de su necesidad así como de la moral de esos hombres y mujeres “a quienes se les había acabado la paciencia”. Mantuvo largas entrevistas con los líderes revolucionarios, interesado en temas como la organización de la producción y el reparto de tierras. Lenin es, sin duda, quien más lo impactó. Entre ambos surgió una amistad que Williams plasmó en Diez meses con Lenin. Al autor no cesaba de soprenderle la capacidad del ruso de dar consejos, preguntar y detenerse a conversar dadas las responsabilidades que recaían sobre él. Lo llamó “un hombre con una mente gigante y una voluntad de hierro”, “maestro de la dialéctica y la polémica” que guió “la mayor lucha por justicia que vio la historia”.

La canción de los esclavos

Algunas de las páginas más tensas transcurrieron durante su largo retorno en el tren Transiberiano. Williams viajaba junto a intelectuales y miembros del viejo orden que abandonaban Rusia, cuando un escuadrón de bolcheviques irrumpió el trayecto, seguro de que allí se hallaba un miembro de la familia real. Al cronista le costó mucho probar que no era un espía y que sus credenciales eran reales. Se salvó gracias a que una de las personas a bordo sabía leer y conocía la firma de Lenin de primera mano.
Luego el transporte se detuvo en Cherm, una colonia penal de Siberia. Ciertos pasajeros temieron por su seguridad pero pasó lo inesperado. Un grupo de antiguos convictos se había organizado en defensa de la revolución; y frente a este norteamericano parado sobre tierras heladas, cantaron el himno de los proletarios del mundo.
Había escuchado La Internacional en las calles de distintas ciudades del mundo, en boca de columnas de manifestantes. Había escuchado a estudiantes rebeldes en salones de universidades. (…) [Pero] estos mineros-convictos de Cherm eran ellos mismos ‘los pobres del mundo’. Los más pobres entre los pobres. (…) Con voces rotas, entonaban el dolor y la protesta de los rotos de todos los tiempos. (…) Largamente forzados al silencio, gritaban esta canción que no era de queja sino de conquista.
Cuando concluía el trayecto ferroviario, presenció en Vladivostok el desembarco de tropas foráneas que incluían un contingente estadounidense. Tenían como misión aplastar la insurgencia obrera. El cronista fue perseguido por estas fuerzas “blancas” -o contrarrevolucionarias- y pasó un breve tiempo en prisión. Logró escapar hacia China gracias a la ayuda de militantes comunistas.
Al regresar a su país, Albert Rhys Williams continuó escribiendo y auspició conferencias sobre la revolución. Como Bryant y Beatty, buscó el apoyo del público estadounidense. “La sangre de los norteamericanos está fuertemente impregnada de espíritu de rebelión”, reflexionaba en un artículo luego de la muerte de su querido John Reed.
No vale decir, por tanto, que fue Rusia la que hizo de John Reed un revolucionario. Sí hizo de él, es verdad, un revolucionario consecuente y de mentalidad científica. Éste es su mérito. Rusia llevó a su mesa de trabajo los libros de Marx, Engels y Lenin. Le ayudó a comprender el proceso histórico y la marcha de los acontecimientos.

Lo que el viento se llevó (y lo que no)

Siguiendo el derrotero de muchos intelectuales y viejos radicales, Williams fue un defensor acrítico del Partido Comunista ruso hasta su muerte en 1962.
Pese que conocía en profundidad la realidad soviética debido a sus reiterados viajes y contactos políticos, acabó justificando la burocratización y la expulsión de la oposición, calló sobre los Juicios de Moscú, la heroica resistencia de los trotskistas y las revoluciones obreras contra el stalinismo. Fue bajo el pretexto de no alimentar los ataques imperialistas sobre la URSS. “La desesperación conduce a la resignación”, afirmó alguna vez Trotsky sobre Céline. Ni el resurgir de la lucha de clases en Estados Unidos en la década del 30’ conmovió al periodista hacia la segunda mitad de su vida.
Hoy, a cien años la revolución rusa, se hace necesario conocer sus lecciones: las crónicas del yanqui que aprendió ruso con Lenin son una buena forma de acercarse. Durante su juventud, protagonizó una de las mayores gestas de la humanidad. Sus vivencias de esos primeros años rojos resultan apasionantes y de una gran calidad narrativa. No sólo chocan contra todo pesimismo posterior sino que restablecen algunas de las verdades que los stalinistas pretendieron borrar con sangre. Allí da cuenta de conquistas; de voces; de la lucha sin tregua de un pueblo por la libertad; de la determinación y honestidad de sus dirigentes. Permiten –al decir de Pierre Broué- “atrapar la punta del ovillo, tirar de él y avanzar en la comprensión de este mundo en marcha que se hace necesario transformar”.

Jazmín Bazán

lunes, 7 de agosto de 2017

El Mercosur aplica "cláusula democrática" contra Venezuela




Los cancilleres de los países miembros del Mercosur decidieron este sábado aplicar la "cláusula democrática", que amplia la suspensión de Venezuela del bloque.

El canciller del gobierno golpista brasileño, Aloysio Nunes, aseguró en una rueda de prensa que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay determinaron una "suspensión de naturaleza política, por consenso, una sanción grave de naturaleza política contra Venezuela".
El Mercosur anunció este sábado la suspensión indefinida de Venezuela por "violar el orden constitucional" y aseguró que el país caribeño no volverá a ser admitida en el bloque hasta que no haya restaurado el orden democrático y liberado a todos sus presos políticos, informó el bloque en un comunicado.
Los cancilleres del bloque se encontraron en San Pablo y consensuaron el repudio a la nueva crisis institucional generada en Caracas por la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).
La resolución tomada venía siendo pedida por varios representantes oficiales. El presidente argentino Macri, había asegurado en la tarde del jueves que Venezuela "tiene que ser suspendida definitivamente" del Mercado Común del Sur (Mercosur), argumentando que el gobierno de Nicolás Maduro viola "sistemáticamente" los derechos humanos.
La "cláusula democrática" del Mercosur permite la aplicación de sanciones a los países en los que se rompa el hilo institucional, incluso de tipo económico y comercial. Esta es la segunda ocasión en que el bloque suspende uno de sus integrantes invocando esa cláusula, anteriormente lo hizo con Paraguay en 2012 luego del golpe institucional contra el presidente Fernando Lugo.
Pero esa cláusula no fue tenida en cuenta ante el golpe institucional en Brasil contra el gobierno de Dilma Rousseff. Por el contrario los países miembros del bloque aceptaron al presidente golpista Temer, y fue el presidente argentino Macri el primero en recibir al nuevo mandatario brasilero en una visita oficial.
Con esta sanción los gobiernos de la región buscan aumentar la presión contra las autoridades venezolanas. Este viernes se instaló la fraudulenta asamblea constituyente impuesta por el gobierno de Maduro, mientras la oposición de derecha de la MUD, convocó a rechazarla apostando a la gran presión internacional contra Maduro.
Con el gobierno, cada vez más vaciado de apoyo popular y sostenido en las FF.AA. y en la represión, las sanciones internacionales, comenzando por las aplicadas desde Estados Unidos a las que se suma el bloque regional de los gobiernos de derecha, buscan fortalecer a oposición de derecha en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para que vuelva a gobernar y aplicar un plan económico más antipopular.
La resolución a la actual crisis no vendrá por el actual gobierno o por la oposición derechista, solo una salida propia de los trabajadores podrá resolver la crisis política en favor de la mayoría de los trabajadores y el pueblo.

Comenzando la semana


domingo, 6 de agosto de 2017

Nacionalización, Fidel y la justicia social




Hace 57 años, Fidel anunció la nacionalización de 26 compañías yanquis. Estas acciones tenían un marcado carácter antimperialista. En el anuncio el día 6 de agosto de 1960, Fidel estuvo afectado brevemente por una ligera disfonía pero Raúl, en ese mismo instante tomó la palabra y esta es hoy una de las frases que más se recuerda: “porque se ha ido una voz por un momento; ¡pero ahí está él y estará!”

Cantos de sirena a 90 millas




Transcurría el mes de agosto de 1994, y desde antes muchas embarcaciones rústicas abandonaban las costas cubanas en busca de un sueño que, para muchos resultó ser más idílico que real.

Engels y la independencia política de los trabajadores




La necesaria organización de un partido independiente de la clase obrera fue un tema central de la obra de Engels. Ante un nuevo aniversario de su muerte, la actualidad de sus ideas pueden leerse en este breve discurso suyo que presentamos a continuación.

Se cumplen 122 años de la muerte de Federico Engels. Reproducimos un discurso del gran pensador y militante revolucionario que dio en la Conferencia de la Primera Internacional realizada en Londres en septiembre de 1871 celebrada para extraer lecciones de la experiencia de la Comuna de Paris y establecer los pasos a seguir.
El escrito se llamó “Sobre la acción política de la clase obrera” y fue incluido en los Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores, acelerando las diferencias entre las posiciones comunistas y anarquistas que disputaban la dirección de la Internacional.
En el seno de la Conferencia tanto Engels como Marx realizaron una ferviente defensa de la independencia política de los trabajadores desenmascarando cualquier variante reformista. Para ellos la emancipación real y total del proletariado sólo podía lograrse con la acción y organización política de los trabajadores tanto a nivel nacional como internacional.
“La abstención absoluta en política es imposible; todos los periódicos abstencionistas hacen también política. El quid de la cuestión consiste únicamente en cómo la hacen y qué política hacen. Por lo demás, para nosotros la abstención es imposible. El partido obrero existe ya como partido político en la mayoría de los países. Y no seremos nosotros los que lo destruyamos predicando la abstención. La experiencia de la vida actual, la opresión política a que someten a los obreros los gobiernos existentes, tanto con fines políticos como sociales, les obligan a dedicarse a la política, quiéranlo o no. Predicarles la abstención significaría arrojarlos en los brazos de la política burguesa. La abstención es completamente imposible, sobre todo después de la Comuna de París, que ha colocado la acción política del proletariado a la orden del día.
Queremos la abolición de las clases. ¿Cuál es el medio para alcanzarla? La dominación política del proletariado. Y cuando en todas partes se han puesto de acuerdo sobre ello, ¡se nos pide que no nos mezclemos en la política! Todos los abstencionistas se llaman revolucionarios y hasta revolucionarios por excelencia. Pero la revolución es el acto supremo de la política; el que la quiere, debe querer el medio, la acción política que la prepara, que proporciona a los obreros la educación para la revolución y sin la cual los obreros, al día siguiente de la lucha, serán siempre engañados por los Favre y los Pyat. Pero la política a que tiene que dedicarse es la política obrera; el partido obrero no debe constituirse como un apéndice de cualquier partido burgués, sino como un partido independiente, que tiene su objetivo propio, su política propia.
Las libertades políticas, el derecho de reunión y de asociación y la libertad de la prensa: éstas son nuestras armas. Y ¿deberemos cruzarnos de brazos y abstenernos cuando quieran quitárnoslas? Se dice que toda acción política implica el reconocimiento del estado de cosas existente. Pero cuando este estado de cosas nos da medios para luchar contra él, recurrir a ellos no significa reconocer el estado de cosas existente”.

Escrito en 1871.

Fuente: Marxists Internet Archive.

sábado, 5 de agosto de 2017

"Carnicería americana": EE.UU. consumido por las drogas




La crisis sanitaria que emerge en Estados Unidos es apenas la punta del iceberg de problemas mucho más profundos y de carácter estructural. Dos de ellos parecen insoslayables: la hegemonía del capital financiero y la ambición por mantenerse en el primer lugar en el mundo mediante el uso y abuso de su poder militar.
Aunque es un tema bien conocido, la máxima autoridad económica estadounidense, Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, alertó que la epidemia de muertes por drogas está trastocando el mercado laboral al punto que las industrias no encuentran personal calificado para cubrir vacantes.
Yellen compareció ante el Senado de los EEUU a mediados de julio, donde afirmó que "la industria manufacturera tiene dificultad para dar con aspirantes con la preparación adecuada para desempeñar sus funciones" aunque, paradójicamente, el sector capacitado de la población "no se moviliza porque los salarios son bajos".
La tasa de participación laboral de los estadounidenses se encuentra al mismo nivel que en la década de los 70, hace casi medio siglo, en gran medida por "la adicción de los jóvenes en edad de trabajar a los opiáceos".
La funcionaria encontró tres razones para esa verdadera epidemia, que mata más personas que el pico del sida, alcanzado en 1995. Los jóvenes consumidores no se forman porque abandonan sus estudios. En segundo lugar, el consumo de opiáceos y otras drogas los apartan cada vez más del mercado de trabajo. En tercero, se registra una elevada tasa de suicidios y muertes por sobredosis, en gran medida por depresiones, en regiones que sufren problemas económicos y desocupación.
En 2014 hubo 1,3 millones de personas que necesitaron asistencia médica por consumo de medicamentos con receta y opiáceos, lo que representa el doble que en 2005. En referencia a lo que se considera una epidemia de drogadicción, que castiga especialmente a las personas en un grupo de edad entre los 25 y los 44 años, Yellen dijo que le resulta "extremadamente insólito", porque "EEUU es la única nación avanzada en la que hemos visto algo así".
Un extenso informe de The New York Times del mismo mes sostiene que las muertes por sobredosis son la primera causa de defunciones entre los menores de 50 años, y constata que siguen creciendo a un ritmo infernal: 19% entre 2015 y 2017. En la década de los 80, las muertes por sobredosis de drogas oscilaban entre 6.000 y 7.000 personas por año, trepando ocho veces hasta rozar las 60.000 que se estiman para 2017.
Lo más curioso es la percepción que las elites estadounidenses tienen sobre el tema, al que el New York Times considera "una plaga moderna", con la carga de miedos y temores que caen sobre una nación que desde siempre teme repetir las causas de lo que hace dos milenios provocó la "decadencia del Imperio Romano".
"En Ohio, que presentó una demanda la semana pasada acusando a cinco compañías farmacéuticas de fomentar la epidemia de opiáceos, estimamos que las muertes por sobredosis aumentaron en más del 25% en 2016", sostiene el periódico.
La droga más mortífera en este momento, sobre todo en estados donde la desindustrialización hizo estragos como Ohio, es el fentanilo y el carfentanilo, un tranquilizante 5.000 veces más potente que la heroína. Más de dos millones de personas dependen de los opiáceos legales y otros 95 millones de analgésicos recetados en 2016. En algunos condados, las reuniones de Narcóticos Anónimos están repletas de abogados, contadores y jóvenes profesionales con alto nivel educativo.
Se trata de un país que con el 5% de la población consume el 80% de los opiáceos farmacológicos del mundo. El Gobierno de Donald Trump ha creado una comisión para debatir medidas contra la epidemia de drogadicción, a la que ha definido como un problema del mismo nivel que el crimen y las pandillas, a las que denomina "la carnicería americana".
Los medios, los políticos y el empresariado estadounidense parecen rehuir la relación entre la epidemia de muertes por sobredosis y el modelo económico y social impuesto desde la década de los 80. En el mismo período en que se produjo el crecimiento exponencial del consumo de opiáceos, la riqueza del 1% se elevó hasta niveles inéditos, mientras los ingresos de la clase media blanca se derrumbaron.
Millones de adictos comenzaron por el consumo de tranquilizantes en la década de los 90, cuando empezaron a sentirse las primeras consecuencias del modelo neoliberal. Los opiáceos de prescripción legal son un inmenso negocio para las farmacéuticas. En los últimos 15 años las recetas de estos medicamentos contra el dolor se han triplicado, pero el 75% de los heroinómanos empezó con esos analgésicos.
Se trata de personas con sus vidas y familias destrozadas, ya que al perder sus puestos de trabajo en la vieja industria fordista, reconvertida con la automatización y luego con la robotización de la cuarta revolución industrial, no pudieron reciclarse a los nuevos empleos altamente tecnificados. Nadie los ayudó, en un país individualista donde surgen voces que piden que se deje morir a los drogadictos sin atenderlos, como ya sucede con las autoridades de algunos condados de Ohio.
La crisis sanitaria que emerge en Estados Unidos es apenas la punta del iceberg de problemas mucho más profundos y de carácter estructural. Dos de ellos parecen insoslayables: la hegemonía del capital financiero y la ambición por mantenerse en el primer lugar en el mundo mediante el uso y abuso de su poder militar.
El capital financiero siempre existió, pero sólo se vuelve dominante cuando la economía real, la producción de mercancías, es desplazada por la especulación, signo inequívoco de la decadencia de las naciones. Los propietarios del capital dejan de confiar en inversiones de largo plazo y apuestan por ganancias inmediatas en el casino de la especulación, convirtiendo a las bolsas de valores en parte del mecanismo especulativo.
EEUU muestra varias fracturas que tienden a crecer. Al viejo conflicto social que afecta a la población negra se suma la actual epidemia de opiáceos, que muestra dos nuevas y tremendas fracturas. Por un lado, la que afecta a las clases trabajadoras y profesionales, como consecuencia del modelo neoliberal. En paralelo, aparece la división geográfica entre la Costa Este, decadente, y la Oeste, más próspera y volcada hacia las nuevas tecnologías. Ambas pueden terminar por hundir al mayor imperio de la historia.

Raúl Zibechi
Sputnik

viernes, 4 de agosto de 2017

En defensa de los sueños: Lenin, inspirador del Principio de esperanza, de Ernst Bloch




Dicen que los que quieren cambiar el mundo son unos soñadores: que su pensamiento no tiene principio de realidad. Tienen razón: la tensión es el principio de la esperanza.

Ernst Bloch fue uno de los pensadores marxistas de tipo “occidental” más “cálidos” de la tradición. Amigo y enemigo al mismo tiempo de W. Benjamin y contemporáneo a M. Buber su eje teórico fue la esperanza. Bloch comenzó su trilogía teórica: El principio de la esperanza en pleno momento utópico, el inicio de la revolución de 1917.
Bloch concibió su Principio de esperanza como un gran compendio de las utopías de la humanidad y fue pensado en medio de la vorágine de la revolución de 1917 en Rusia. Sucedía lo que nadie podría pensar con la cabeza fría: la primera revolución socialista, anticapitalista, de la humanidad, todo gracias a la victoria de los bolcheviques. Aunque estaba sucediendo, realmente, era difícil creerla.
Bloch entonces defendió en su primer tomo del Principio… la idea de que nadie, en sano ejercicio pleno de existencia, puede vivir sin sueños. Pero la utopía, no es sólo el derecho a pensar el mundo mejor que uno quiere, las utopías tienen un fuerte contenido “anticipatorio”. Lo sueños no llegan de la nada, no caen del cielo, se sumergen en medio de lo real y se traspasan a lo posible.
El sueño es una conjugación entre lo posible dentro de lo real, siempre efectivo, con la acción humana. Las grandes utopías del género humano son posibles por la participación de las actividades humanas. Sin esa acción, concreta de los hombres, para Bloch no es posible soñar.
Bloch sostuvo peleas epistolares muy complejas con W. Benjamin debido a una polémica sobre la esperanza y el pesimismo. Benjamin escribe sobre la fuerza del pesimismo, del odio al ser un derrotado más. Mientras, Bloch defiende el sueño: organizar la esperanza. Algo, en realidad mucho, debe a Lenin y los bolcheviques.
Dice Bloch: “el único lugar donde el optimismo militante pueda desarrollarse es aquel que abre la categoría de Frente... esta es la razón por la que la filosofía de la esperanza bien comprendida se encuentra por definición al frente del proceso del mundo” La militancia, curiosamente para un autor del marxismo occidental, era una anticipación del futuro: del sueño.
Entonces Bloch analiza un principio humano, ontológico: la esperanza. Nadie, nunca, deja de soñar. Siempre lo hacemos. Desde el sueño diurno: que haremos mañana, pasado, el año que viene. Hasta los específicos sueños oníricos.

Debemos soñar: Lenin y la sensación onírica

Dicen que los que quieren cambiar el mundo son unos soñadores: que su pensamiento no tiene principio de realidad. Tienen razón: la tensión es el principio de la esperanza. Bloch comienza su tomo primero sobre el principio de la esperanza citando uno de los más bellos párrafos de la historia del bolchevismo. Lenin: en defensa de los sueños. Ampliamente citado, así como el parágrafo del opio escrito por Marx, el texto de Lenin es más complejo de lo que parece.
Soñar en medio de uno de los momentos más oscuros de la humanidad. Imaginar si quiera: en 1914 comenzaba la Primera Guerra Mundial. Decenas de miles de muertos. La Socialdemocracia Alemana, la más fuerte y poderosa organización socialista del planeta en esos tiempos, capitulaba en agosto de ese año a una de las guerras más sanguinarias de la historia a favor de una carnicería imperialista.
Pelear por la revolución socialista en uno de los países menos esperados por cualquier marxista alemán: la primera revolución socialista en el país más atrasado de Europa: en la gigantesca Rusia campesina. Conseguir detener la guerra por medio de las consignas: “paz, pan y tierra”. En el fondo el bolchevismo rompió con todo paradigma de lo posible de sus tiempos. Eso, según Ernst Bloch, es el poder de la esperanza. La cuadratura de la sinfonía es la militancia: la organización de la esperanza, de la certeza de que es posible cambiar más que temprano el mundo.
Dice Lenin, citado por Bloch:
"¿Con qué tenemos que soñar?" Acabo de escribir estas palabras y el pánico me invade. Me imagino que me encuentro en una "conferencia de unificación" y que, frente a mí, se encuentran los redactores y colaboradores del Rabócheie Dielo. Y el camarada Martinov se levanta y se dirige a mí amenazadoramente: «Permítame usted que le pregunte: ¿tiene una redacción autónoma el derecho a soñar, sin preguntar antes al comité del partido?
"Y después se levanta el camarada Krichevski y prosigue (profundizando filosóficamente al camarada Martinov, que ya hacía mucho que había profundizado al camarada Plejánov) en tono aún más amenazador: "Continuo. Pregunto si un marxista tiene el derecho a soñar, a no ser que olvide que, después de Marx, la humanidad solo puede plantearse cometidos que está en su mano resolver, y que la táctica es un proceso del crecimiento de los cometidos, los cuales crecen junto con el partido.
"Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.”
Esa cita, es ejemplar, un principio inspirador del texto de Bloch: uno de los más anticipatorios del marxismo alemán del Siglo XX.

Juan Castellanos

¿Podrá un militar poner orden en la Casa Blanca?




Trump instaló formalmente a John Kelly como jefe de gabinete. Este general retirado con fama de disciplinador llega buscando poner orden entre las distintas camarillas que disputan el poder en la Casa Blanca.

El 31 de julio el presidente Donald Trump instaló formalmente a John Kelly como su flamante jefe de gabinete. Este general retirado con fama de disciplinador llega con el mandato explícito de poner orden entre las distintas camarillas que disputan el poder en la Casa Blanca, a la que el ingenio popular ha rebautizado como “House of Chaos”.
Como primera muestra de autoridad, a la media hora de haber asumido, Kelly hizo despedir a Anthony Scaramucci, el efímero e impresentable director de comunicaciones que fungió como alter ego de Trump. Recordemos que Scaramucci, estuvo solo 10 días en su cargo, quitándole el récord al general Michael Flynn que hasta ahora ranqueaba primero con 29 días de permanencia como asesor de seguridad nacional. Esos escasos 10 días fueron suficientes para que “the Mooch” como se lo apoda, hiciera un desparramo. Antes de su despido precipitó la renuncia del secretario de prensa, Sean Spicer; anunció el desplazamiento del exjefe de gabinete, Reince Priebus, al que con poco elegancia llamó “fucking paranoide” y lo responsabilizó por filtraciones a la prensa; y arremetió contra el representante de la “alt right” Stephen Bannon, al que acusó de “auto fellatio” en una entrevista reproducida sin censura en The New Yorker.
La purga parece no haber concluido. En la mira está el procurador general, Jeff Sessions, un conservador que llegó a su puesto de la mano del presidente pero que cayó en desgracia cuando se recusó de la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en la campaña electoral de 2016. Para Trump es el responsable directo de que se haya constituido un comité especial para investigar el llamado Rusiagate, que tiene entre sus principales sospechosos a integrantes del núcleo familiar del presidente.
La vertiginosa rotación de personal en puestos clave de la administración, incluido el despido del jefe del FBI, es producto de la intensa lucha entre camarillas y grupos de interés, y da una medida de la profundidad de la crisis política en la principal potencia imperialista. Un periodista del sitio FiveThirtytEight identificó al menos ocho sectores que pugnan por influir en las decisiones de la Casa Blanca –diversas alas del partido republicano, el núcleo familiar, la extrema derecha, Wall Street, los “exdemócratas”- entre las cuales Trump pretendía actuar como árbitro. Sin embargo, los seis primeros meses turbulentos de su presidencia indican que estas rivalidades se salen fácilmente de control.
En el plano externo, la sintonía de Estados Unidos con las derechas latinoamericanas que se ve en la política agresiva contra Cuba y Venezuela, no alcanzan a configurar una estrategia.
Como se vio en la cumbre del G20 la política de “America First” está deteriorando las relaciones con otras potencias imperialistas, en particular Alemania.
El cambio de orientación que proponía Trump hacia mejorar las relaciones con Rusia está en ruinas. No solo el escándalo del Rusiagate salpica a su familia, su presidencia y agita el fantasma del impeachment. El Senado votó por mayoría aplastante, con el voto en contra de Bernie Sanders y del republicano Paul Ryan, una nueva ronda de sanciones contra Rusia. Este es uno de los principales ejes del partido demócrata, que considera que los servicios rusos metieron la cola para favorecer a Trump contra Hillary Clinton.
Arrinconado por las filtraciones de las relaciones de funcionarios y miembros de su círculo íntimo con funcionarios del gobierno de Putin, Trump convirtió las sanciones contra Rusia, Corea del Norte e Irán en ley y política de estado. Se ha instalado nuevamente una atmósfera tensa cargada de retórica propia de la Guerra Fría. Putin respondió expulsando a más de 700 funcionarios de la embajada norteamericana en Rusia, una medida con fuerte contenido simbólico, aunque el verdadero peligro está en la escalada de otros conflictos, como el de Ucrania. El despliegue de 100.000 soldados rusos en las fronteras del territorio de la OTAN ya encendió la alarma.
Una situación potencialmente más peligrosa por sus consecuencias es el conflicto con Corea del Norte. Por segunda vez en un mes, el régimen norcoreano probó el pasado viernes un misil balístico intercontinental. Ante esto la reacción de Trump fue increpar a China con una catarata de tuits y sin dar demasiados detalles, insistir que están todas las opciones sobre la mesa.
En el Medio Oriente, la polarización introducida por la política exterior de Trump amenaza con extender y profundizar el conflicto intra islámico entre chiitas y sunitas, expresado en la guerra fría regional entre Arabia Saudita e Irán. En su viaje a la región Trump alentó la formación de una alianza sunita encabezada por la monarquía saudita que debutó con un boicot contra Qatar, uno de sus rivales que le disputa influencia regional. La jugada, que produjo una crisis diplomática, militar y económica sin precedentes no está exenta de riesgos para Estados Unidos: este pequeño estado del golfo alberga nada menos que el comando militar y unos 10.000 soldados norteamericanos.
La tarea de Kelly no luce para nada sencilla. Intentará disciplinar manu militari a las diversas fracciones. Y sin el expertise político ni las relaciones con el establishment partidario que tenía R. Priebus deberá remontar la derrota resonante de su jefe en el senado, donde murió su iniciativa para derogar el sistema de salud conocido como Obamacare, nada menos que por los votos de tres senadores republicanos.
La agenda parlamentaria futura es aún más incierta con proyectos polémicos como una audaz reforma tributaria que promete recortar cualitativamente los impuestos a las corporaciones, la aprobación del presupuesto y de la ampliación del margen de endeudamiento, el plan de infraestructura y las leyes antiinmigratorias.
A su vez, se avizora complejo el escenario de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que iniciará el 16 de agosto próximo, ante la imprevisibilidad de la administración Trump.
Esta crisis se expresa en la bajísima popularidad del presidente. Según la última encuesta de ABC News/Washington Post, la tasa de aprobación de Trump es de apenas el 36%, limitada fundamentalmente a su base electoral, mientras que el un 58% desaprueba su gestión. Algunas noticias, como el anuncio de Foxconn de que invertirá 7000 millones de dólares en una planta en Winsconsin no alcanzan a revertir este clima ni a darle dinamismo a su presidencia que aún es una incógnita. Lo que hasta el momento parece tener más éxito es la política de persecución de inmigrantes, a la que John Kelly como secretario de seguridad interior contribuyó de manera cualitativa.
Los seis meses transcurridos confirman que el de Trump es un gobierno bonapartista débil, con una base social estrecha, que busca apoyo en sectores del aparato estatal, en particular, los militares. Actualmente, tres de los cuatro puestos más importantes del poder ejecutivo están ocupados por militares: John Kelly un general cuatro estrellas como jefe de gabinete; el general James Mattis como secretario de defensa y el teniente general H.R. McMaster como asesor de seguridad nacional.
El antecedente histórico de que un militar ocupe el cargo de jefe de gabinete es nada menos que el segundo gobierno de Richard Nixon, cuando en 1974 nombró a Alexander Haig, que según su propio relato fue el encargado de convencerlo de que renuncie ante el escándalo de Watergate. Esto no quiere decir que Trump seguirá el camino de Nixon, pero sí que son tiempos extraordinarios.
El partido demócrata no logra recuperarse del golpe de la derrota de Hillary Clinton. Amenazó con capitalizar el “antitrumpismo” pero por ahora no sale de su estupor y de su compromiso de dar gobernabilidad. Incluso sus voceros progresistas como Nancy Pelosi, han acompañado el nombramiento de John Kelly, que cuenta entre sus antecedentes haber administrado la cárcel de Guantánamo y ser el ejecutor, bajo el gobierno de Trump, de la política policial contra los inmigrantes.
La polarización social y política que se expresó por izquierda en la base de jóvenes que adhirieron a la campaña de Bernie Sanders, atraídos por su promesa de “revolución política”, “socialismo democrático” y su denuncia a la casta de los dos grandes partidos patronales, no se agotó con la subordinación de Sanders a la campaña de Clinton. Muchos de estos jóvenes, que han despertado a la vida política, hoy se han integrado al Democratic Socialist of America (DSA por sus siglas en inglés), que según sus organizadores pasó de 8.000 a 21.000 afiliados en los seis meses de la presidencia de Trump. El DSA es un viejo partido reformista que aún reivindica su pertenencia a la Segunda Internacional. Como otras formaciones similares, -Podemos, Syriza o el Partido Laborista británico-, tienen como estrategia la gestión del estado capitalista y en esto no se diferencia de la vieja socialdemocracia. Las ilusiones en estas variantes reformistas crean las condiciones para una nueva frustración.
Es cierto que aún no estamos ante procesos generalizados de radicalización política. Pero este nuevo fenómeno político que se expresa hoy en la juventud, que sufre las consecuencias de la crisis, la desocupación, los bajos salarios, la precarización laboral, que tiene vedado el acceso a la educación y que tiene la certeza de que vivará peor que la generación anterior, es la base para construir una fuerza política verdaderamente anticapitalista. Ese es nuestro desafío.

Claudia Cinatti

Internet en Cuba, una herramienta para el desarrollo




Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) pueden contribuir a brindar soluciones a los problemas del desarrollo, promoviendo no solo el crecimiento económico y la competitividad, sino también el acceso a la información. De igual manera, las TIC pueden perfilarse como estandartes de los conocimientos, la erradicación de la pobreza y la inclusión social.
En los últimos años, la evolución de las tecnologías se ha convertido en eje fundamental para la seguridad de los Estados; por lo que es imprescindible que su empleo esté en función del progreso humano, político, económico, social y cultural de nuestras naciones.
Sin embargo, progresivamente este territorio de intercambio de información y conocimientos va perdiendo su valor de acceso universal, para convertirse, rápidamente, en un espacio restringido y controlado por la proyección neoliberal de las grandes transnacionales que pretenden colonizar Internet. Temáticas abordadas durante la Conferencia Internacional “Nuevos Escenarios de la Comunicación Política en el Ámbito Digital”, realizada en La Habana este verano, confirman esta idea.
De acuerdo con la periodista Rosa Miriam Elizalde, quien fuera durante muchos años editora del portal Cubadebate –uno de los medios más relevantes de la web cubana-, la gobernanza o administración de los medios y las infraestructuras digitales es un asunto sobremanera importante en la región latinoamericana.
“Cuando todos los productos ‘inteligentes’ son de importación, es difícil saber si puede ser utilizado por otros, particularmente en América Latina con las redes de telecomunicaciones más dependientes del mundo. Más del 90% del tráfico de la región pasa por servidos norteamericanos, el 85% de los contenidos digitales de Latinoamérica, están alojados en servidores estadounidenses, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones”, refiere Elizalde.
Una de las preocupaciones centrales en la época actual, está relacionada con la manera como se maneja y controla Internet. Los partidarios del neoliberalismo están logrando imponer en el ciberespacio su visión de un mundo donde imperen los mercados sin ninguna restricción y donde los Estados y las instituciones intergubernamentales dejen de cumplir sus roles de garantes del interés público.
La red cada vez se distancia más de sus orígenes en cuanto a la democratización del acceso a la información, factor que sin dudas constituía una amenaza a los poderes hegemónicos. Por ello, los defensores del status quo se propusieron no sólo privatizar y comercializar a Internet, sino también banalizar sus aplicaciones y contenidos, como una forma de impedir el dominio de las mayorías.
Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en una intervención realizada durante una Conferencia Internacional sobre Comunicación Política en Internet realizada en La Habana hace apenas dos años, refería que el mundo virtual de las TIC refleja hoy los principales problemas y contradicciones del mundo real del presente como la concentración de poder en manos de transnacionales; la desigualdad creciente y abismal entre pobres y ricos; la privatización del conocimiento y la cultura; la visión imperial y belicista que concibe la Web como un espacio militarizado; la injerencia, la violación de la soberanía de las naciones y de la privacidad más elemental de los individuos; la reducción del ciudadano al estatus de consumidor potencial y el manejo inescrupuloso de sus inclinaciones más íntimas para crearle falsas necesidades.
Es así que en la actualidad, universalizar el acceso y uso de la red se torna una cuestión de cultura necesaria, y de apropiación crítica de la realidad, por tanto, su gobernanza debería constituir un elemento esencial del orden del día en la Sociedad de la Información, para contribuir a la consecución de los objetivos de desarrollo y al ejercicio de los derechos humanos.
La gestión internacional de la tecnología debería ser multilateral, transparente y democrática, y hacerse con la plena participación de los Gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las organizaciones internacionales.
La importancia de desarrollar y dominar nuestras infraestructuras comunicacionales, contribuirá también a reafirmar un pensamiento descolonizador, generando una producción cultural propia en la red. En tanto, se deberá apostar por un uso que promueva la solidaridad social, así como los valores asociados a la sostenibilidad económica, cultural y política de nuestras naciones.
En Cuba, se considera de alta prioridad promover el uso pacífico y legítimo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como las múltiples oportunidades que ofrece el ciberespacio para el desarrollo y bienestar de la humanidad. Igualmente, el gobierno se propone lograr que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones se conviertan en un sector de desarrollo estratégico para la Nación.
Es por ello, que el país trabaja para integrar educación y capacitación, en aras de proyectar entre los usuarios una nueva cultura de participación en las redes, que tome en cuenta los riesgos reales que existen en el ciberespacio.
En la medida en que exista una gobernanza más democrática de la Internet, los usos sociales de las redes evidenciarán una recontextualización en cuanto a la comunicación política, fundamentalmente en el ámbito digital. Para ello, paralelamente deberá implementarse una cultura de ciberseguridad sólida, para que los usuarios concienticen la importancia de la protección de la información como un bien social, aspectos a los que el gobierno cubano presta especial atención, en su fuerte voluntad política para favorecer el acceso seguro a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
En palabras de Abelardo Moreno, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en cuestiones de informatización de la sociedad, nuestra Nación no llega a deshora a la nueva época. “Aún bloqueados, no quedamos nunca al margen de la evolución de las tecnologías y las comunicaciones, ni de los cambios culturales que ellas entrañan para la Sociedad de la Información. Se trabaja al mismo tiempo para que la sociedad cubana continúe siendo una de las más tranquilas y seguras para sus ciudadanos, también en el ciberespacio (…) Constituye un desafío transitar por la au­topista de la información y el conocimiento de manera seria y ética. Debemos propiciar y defender una relación cada vez más responsable entre el ciudadano y el ciberespacio; un ciudadano más competente, pero también más responsable”.
El uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) como herramientas para el desarrollo del conocimiento, la economía y la actividad político-ideológica, constituye una premisa ineludible en el proceso de informatización seguro y ordenado de la sociedad cubana, que actualmente potencia el Gobierno Revolucionario.
El país continuará trabajando por alcanzar una cultura digital característica del hombre nuevo, que aproveche el ciberespacio como un lugar de aprendizaje y desarrollo inclusivo, en aras de garantizar la defensa de nuestra cultura y el socialismo sostenible que construye nuestro pueblo, y con ello, la invulnerabilidad de la revolución.

Aymara Vigil
Razones de Cuba

jueves, 3 de agosto de 2017

Tecnología y lucha de clases




Con el desarrollo de la ciencia aplicada crece el debate de como las nuevas tecnologías llevadas a gran escala podrían impactar de manera sistémica sobre la producción y la sociedad.

Como consecuencia de una serie de procesos de transformaciones científicas y tecnológicas que se dieron a lo largo de la historia, tuvo lugar durante el siglo XVIII la transición de la producción manual a la producción mecanizada; emergiendo posteriormente nuevos tipos de tecnologías como la electrónica así como la tecnología digital y de la información.
En el transcurso de las décadas con el desarrollo de la biotecnología, la nanotecnología, las impresoras 3D, la inteligencia artificial y por la potencialidad de la robótica sobre la automatización masiva de la producción, diferentes corrientes fueron formulando sus posturas al respecto, basándose en la mayoría de los casos en alguna especie de determinismo tecnológico. Con una comunidad científica dividida por un lado entre críticos y por otro por positivistas y las variantes reduccionistas, entre tanto que en el plano de la política y la economia desde tecnócratas, liberales y social-demócratas hasta CEO’s de empresas tecnológicas; han propuesto aplicar de una u otra manera la tecnología a una escala sin precedentes esperando que sea por sí misma una salida a los conflictos sociales y económicos.
Actualmente con mayor repercusión a raíz del estancamiento de la productividad global a partir de la crisis económica y financiera internacional del 2008-2009.

La automatización de la producción y la clase obrera

Durante los años ’50 del siglo pasado el autor de obras de ciencia ficción y divulgación científica Isaac Asimov introducía en una saga de ficción una serie de términos científicos del que se deriva en parte el concepto de robótica, que se puede describir como formas tecnológicas de maquinas autómatas capaces de realizar diferentes tareas de la sociedad. Las "leyes" de la robótica y sus paradojas rigen desde entonces la vida entre robot y humanos en el mundo de la ciencia ficción de Asimov.
Varias décadas después ante el creciente debate a partir de los avances en el campo de la robótica y de la inteligencia artificial, la comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo aprobó un documento que sería una especie de "marco legal" para su regulación. El documento propone lo que serían las “Leyes civiles europeas para la robótica”.
Mientras tanto en el corazón de la producción global, los trabajadores protagonistas de enormes gestas revolucionarias, llevan adelante la continuidad de la lucha histórica por los derechos laborales y políticos desde los sindicatos y comisiones internas, y junto a las organizaciones obreras y de izquierda disputan el doble poder de los ritmos de producción y sobre los lugares de trabajo. La lucha de clases como motor de la historia que se desarrolla a la par del desarrollo de la ciencia y la técnica.
Según un análisis de 165 años de historia laboral estadounidense realizado por la Fundación de Tecnologías de la Información y la Innovación (ITIF) –apoyado por la industria tecnológica– , sostiene que Estados Unidos no experimenta en este momento niveles altos de rotación ocupacional (es decir, la generación de nuevas profesiones y la destrucción de otras existentes). La ITIF sugiere que la falta de rotación ocupacional del mercado de trabajo es uno de los factores que ha dado paso al lento crecimiento de la productividad –el valor del rendimiento de una hora de trabajo – durante la última década.



Los resultados indicarían que la tasa de rotación profesional se encuentra en un mínimo histórico. La ITIF sostiene que, puesto que la alteración laboral medida por esa métrica es pequeña, por lo tanto la tecnología no estaría teniendo un efecto tan profundo en el trabajo.
¿Es que el desarrollo de la tecnología no se vincula al modo de producción social y a las clases sociales productoras existentes de cada período histórico?
Las transformaciones tecnológicas pueden ser comprendidas como resultado del proceso de dominación del hombre sobre la naturaleza, donde las fuerzas productivas de la sociedad se desarrollan con una dinámica especial a partir de la lucha de clases y las contradicciones dadas en las relaciones sociales y técnicas de producción. Durante la producción social y el desarrollo de la técnica, las clases productoras son las que generan la materia de descubrimiento, conocimiento y transformación, las fuerzas y palancas que ponen en funcionamiento a la maquinaria civilizatoria. Si en el marco de la revolución industrial surgió la mecanización de la producción, la burguesía como clase explotadora "mecanizó" las leyes del capital como modo de producción social. Es decir que la relación del obrero con las máquinas y la producción se vieron condicionadas por la propiedad privada de la burguesía sobre los medios de producción, el aparato de represión del estado capitalista, la posición del obrero en el proceso de producción y las condiciones materiales y sociales de la producción.
En el modo capitalista de la producción la burguesía destruye fuerzas productivas, forma como producto del desempleo un ejército de reserva de mano de obra de bajo salario, sustituye con determinadas máquinas a obreros y reemplaza con nueva maquinaria las viejas líneas de producción según los intereses del capital, deteriora y controla a través de la represión y la precarización las condiciones de vida y de producción y provoca la degradación de los recursos naturales del planeta. De esta manera con el modo de producción capitalista se desarrollan también, las formas de explotación de las únicas fuentes de fuerzas de producción de la sociedad, la tierra y los trabajadores.
Actualmente hay una intensa competencia tecnológica principalmente entre Alemania, Japón y Estados Unidos. En cuanto al ratio de robots de estos países frente a trabajadores humanos, por ejemplo, en Corea del Sur sería de 478 robots por cada 10.000 trabajadores; en Japón esta cifra sería de 315; en Alemania de 292; en Estados Unidos de 164 y en China ese número sería de 36. A raíz de la crisis financiera del 2009 empresarios y funcionarios del Gobierno de China creen que una posible solución a los problemas de la economía, puede ser la transformación de los procesos de producción con el uso de la robótica y la automatización a una escala sin precedentes. En este marco, según la empresa Cambridge Industries Group (CIG) –con sede en Shangai– aspira a reemplazar a gran parte de los trabajadores con máquinas hasta que en algunos años las operaciones se ejecuten de forma prácticamente automatizada. De lograrlo, CIG conseguiría crear lo que se define como "fábrica oscura" o "fábricas de luces apagadas", es decir una fábrica mayoritariamente automatizada. En la misma línea el gobierno de Alemania viene impulsando un proyecto de estrategia de alta tecnología con el que esperan llevar su producción a una total independencia de la mano de obra humana; de manera similar Japón y Estados unidos especulan alcanzar la automatización masiva para las próximas décadas.
En este sentido teniendo en cuenta las diferentes eventualidades, sería ilógico afirmar que con la integración a gran escala de formas de automatización de la producción habría un impedimento en la creación de nuevos puestos de trabajo; de la misma manera igual de ilógico sería negar que una gran cantidad de puestos de trabajo podrían eliminarse. Lo que implica, de todas maneras, la planificación por parte del conjunto de los trabajadores en la sociedad. Desde este punto de vista, dialécticamente, no está determinado que con el impulso de la robótica y de nuevas tecnologías se supere el modo de producción capitalista, la explotación y la sociedad dividida en clases.
Si la dirección política en la aplicación de la ciencia está limitada a las relaciones sociales de producción y propiedad, la clase trabajadora tiene el desafío de seguir desarrollando desde distintos niveles el control y el poder obrero. La tecnología como producto humano que puede transformar las condiciones de producción y también las del tiempo y la naturaleza, será de manera universal para la humanidad sólo sí la clase trabajadora emerge como clase dirigente de la sociedad; lo que depende del desarrollo revolucionario de la lucha de clases y la tendencia a la organización política y al control de los trabajadores sobre los medios de producción, la ciencia y la técnica.

Cristian Galvan

miércoles, 2 de agosto de 2017

Discurso de José R Machado Ventura en el acto central por el 26 de Julio, en Pinar del Río




Discurso de José R. Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto central por el Aniversario 64 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes. Pinar del Río, 26 de julio de 2017, “Año 59 de la Revolución”.

#LaPupilaTv ¿Y si Marx tenía razón?




¿Murió el marxismo con la caída del Muro de Berlín? El testimonio de Fidel Castro junto a un profundo análisis de la desigualdad por la economista de OXFAM Rosa Cañete, con la música de Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez y otros cantautores.

Las sanciones imperialistas de Trump a Maduro y la amenaza sobre PDVSA




Luego de las sanciones al propio Maduro, el gobierno de Trump amenaza continuar con sanciones económicas y financieras, buscando golpear en la industria petrolera del país.

Trump elevó sus sanciones contra Venezuela, esta vez atacando directamente a Maduro, en una poco habitual decisión de sancionar directamente al Presidente de un país. Estados Unidos ha amenazado incluso con tomar medidas más “severas” como sanciones directamente económicas y financieras, sobre todo en lo que se considera la columna vertebral de la economía del país, el petróleo, buscando alcanzar directamente PDVSA.
El asesor de Seguridad Nacional, H.R McMaster, en una rueda de prensa en la Casa Blanca, con el talante de funcionario imperialista declaró que "(Maduro) se une un club muy exclusivo", refiriéndose directamente a otros Jefes de Estado sancionados por Estados Unidos como el presidente sirio Bachar al Asad, el norcoreano Kim Jong Un, y el de Zimbabue, Robert Mugabe.
De acuerdo a muchos analistas imperialistas y serviles funcionarios a sueldo del cipayismo latinoamericano, la única forma de que el gobierno de Maduro sienta la presión es mediante medidas financieras y contra el sector petrolero. Consideran que las medidas aplicadas a Maduro este lunes -como las aplicadas la semana pasada a 13 altos funcionarios del gobierno nacional, incluyendo al vicepresidente Tarek El Aissami- "son más simbólicas que cualquier otra cosa, ya que el sector petrolero sigue exento". Cuando se le preguntó por sanciones al sector petrolero, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo que Washington está considerando todas las opciones, lo que mantiene abierta la posibilidad de interrupciones de suministro.
Al momento, la medida de Trump congela todos los activos que Maduro pueda tener bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe las transacciones financieras con él por parte de ciudadanos estadounidenses. El Gobierno del presidente Donald Trump sí dio el paso al frente de calificar sin ambages a Maduro como "dictador", algo que había evitado hasta ahora. Mientras que Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, quien acompañó a McMaster, subrayó que "las elecciones ilegítimas de ayer confirman que Maduro es un dictador que ignora la voluntad del pueblo venezolano".
De acuerdo al decreto Obama, Venezuela es considerada una amenaza a la “seguridad” de Estados Unidos, y bajo ese dictamen vigente, se pueden avanzar en medidas más agresivas. Sin embargo, como se sostiene, en Estados Unidos aún se evita hablar sobre sanciones más duras. Se evitó ir más lejos, como se había especulado, y aplicar medidas contra las importaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos.
Asestar medidas directas sobre la estatal PDVSA y el mercado petrolero venezolano se sentirían directamente en un país netamente rentista, y con niveles de crisis económica de carácter catastrófico. Venezuela es una fuente clave de suministros de crudo pesado para las refinerías estadounidenses.
De acuerdo a datos recientes, las importaciones de Estados Unidos de crudo venezolano en los primeros cuatro meses de este año promediaron 724.000 barriles por día (bpd), o cerca de un 9 por ciento de todas las importaciones de crudo. Pero hay que considerar que el mayor importador de crudo venezolano en el mes de abril, por ejemplo, fue Citgo Petroleum Corp, la filial de PDVSA en Estados Unidos, y esta empresa posee tres refinerías (en Corpus Christi, Texas; Lake Charles, Luisiana; y Lemont, Illinois), una red de terminales con casi 8 mil estaciones de servicio (gasolineras) y oleoductos en Estados Unidos, y de acuerdo a las autoridades de PDVSA “es la cuarta empresa refinadora de los Estados Unidos, con varias refinerías de operación clase mundial”. Más allá de que Citgo –que dicho de paso es una empresa que prácticamente está hipotecada, pertenece a PDVSA, a Estados Unidos no le conviene afectarla por lo que significa para su propio país, en cuanto distribuidor de gasolina y hasta fuente de empleo.
Por eso es que se considera que una de las primeras medidas podría ser afectar las operaciones de refinación y mezcla de crudo de PDVSA, si se aplican restricciones a las exportaciones petroleras hacia el Venezuela. Las ventas petroleras de Estados Unidos a Petróleos de Venezuela (PDVSA) son principalmente nafta pesada y crudo ligero que la compañía usa para diluir y hacer exportable el petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco.
Según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, Venezuela ha importado este año un promedio de 87.000 bpd de productos refinados estadounidenses y cerca de 19.000 bpd de crudo ligero. Si las sanciones también restringen el flujo de combustibles y componentes terminados de Estados Unidos a PDVSA, el mercado interno del país podría enfrentar problemas más profundos de suministro. Una sanción estadounidense requeriría que la empresa estatal encuentre proveedores en mercados más lejanos.
Sea como fuere, esta nueva acción del gobierno estadounidense y la amenaza de avanzar con sanciones directas, ya no solo contra funcionarios sino que podrían incluir a la empresa estatal de petróleo, son una muestra más de la política abiertamente injerencista de parte de la principal potencia imperialista. Desde el continente europeo se preparan también sanciones, y las potencias imperiales del viejo continente se suman a esta escalada injerencista.
Esta injerencia contra la soberanía nacional del país no es cuestionada sino que por el contrario es apoyada por la oposición venezolana, lo que deja al descubierto su carácter abiertamente proimperialista y antinacional, a lo se suma toda la derecha continental que aplaude a rajar el intervencionismo, subordinados a la voluntad imperialista.
Ni Trump ni ningún gobierno de los ricos y poderosos de Estados Unidos y Europa tiene ningún derecho a imponer sanciones a Venezuela. Buscan pescar en río revuelto y aprovechar el amplio descontento contra el gobierno para reforzar su prepotencia y dominación imperialista. Rechazamos la aplicación de sanciones por parte de estos gobiernos, y repudiamos categóricamente todo tipo de sanciones económicas y financieras.

Milton D'León

"Estados Unidos está activamente comprometido en programas de guerra sicológica"

Entrevista a la historiadora Frances Stonor Saunders

La Guerra Cultural sigue viva. No hay dudas de que instituciones con las cuales la CIA trabajaba y trabaja, como la Fundación Ford, todavía son muy activas. Todavía usan los mismos programas de convencimiento y las mismas herramientas desarrolladas durante la Guerra Fría.
El programa Milenio, de la Televisora brasileña O Globo entrevistó hace algunos años en Londres a la historiadora británica Frances Stonor Saunders a raíz de la publicación en Brasil de su obra sobre la CIA y la Guerra Fría Cultural con el título ¿Quién pagou a conta? Hemos transcripto y traducido la entrevista y adelantamos aquí algunos fragmentos de la transcripión que más adelante publicaremos íntegramente.
-Y su foco en la acción de la CIA en el campo de la cultura en la guerra cultural, en el frente cultural. Con certeza, en esa área la CIA tuvo un gran alcance.
-Muy grande. Cuando comencé a hacer la investigación yo tenía un concepto sobre los agentes de la CIA. La imagen que uno se hacía de un agente de la CIA era la de un tipo bruto, impetuoso, muy osado, carismático, impulsivo, pero nunca la de un intelectual.
Mas, en verdad, la CIA, desde su concepción, parecía un campus universitario. Los agentes usaban traje y fumaban pipa. Parecían profesores en encuentros formales de grandes universidades de Estados Unidos e Inglaterra. Muchas veces ellos también eran eso.
-Usted escribió que la CIA financió la publicación de más de mil libros, incluidos “Doctor Zhivago”, de Boris Pasternak; “La nueva clase” de un autor yugoslavo.
-Traducciones de T.S Elliot y de Chejov. Había una editora que publicaba a Chejov y era dirigida por la CIA.
-¿Por qué la CIA publicaba eso?
-La CIA intentaba seducir directamente cerebros occidentales, intelectuales que fuesen anticomunistas, pero no necesariamente pro-Estados Unidos. La CIA quería desmontar la opinión engañosa de los soviéticos, de que los Estados Unidos no tenían cultura, no eran sofisticados, tenían pocos derechos civiles, y no entendían un arte elevado. La CIA quería desmentir todo eso. Ella quería construir una alianza, digamos, una especie de OTAN cultural, para apoyar la política exterior norteamericana, una Pax Americana, para convencer a las personas de que los Estados Unidos eran óptimos y los soviéticos, pésimos. Mas la CIA era sutil, no intentaba alcanzar un gran público; la CIA buscaba un pequeño público de élite, que lenta y progresivamente, pudiera influenciar lectores, un público más amplio, además de creadores de políticas y personalidades influyentes que pudiesen cambiar la política para asumir la propuesta norteamericana.
(…)
-Lo que la CIA hacía, por lo que usted describe, los gobiernos siempre lo hicieron. En el caso de América Latina en los años 40, los Estados Unidos crearon la política del buen vecino. Parte de ella fue implementada por Nelson Rockefeller.
-Rockefeller estaba personalmente involucrado con la CIA en operaciones similares especialmente en la América Latina de la postguerra. La CIA tenía un sistema óptimo de subcontratar sus agentes por particulares e instituciones. Hay una cosa que me ayudó a destapar esta historia y va a ayudar a futuros investigadores, principalmente en América Latina: la CIA se resiste mucho a divulgar pruebas directas, en forma de documentación. Mi lucha para conseguir información, como la de muchas personas no tuvo éxito. Lo bueno de que la CIA haya actuado en el sector privado es la posibilidad de encontrar mucho material directamente relacionado con la CIA, con sus organizaciones y sus métodos en el sector privado. Investigando archivos, el de Nelson Rockefeller es un ejemplo, conseguimos ver claramente cuáles fueron las incursiones y como fueron gestionadas para promover digamos una “aceptación amigable” de las ideas norteamericanas en América Latina.
(…)
-Ellos publicaban las revistas “Der Monat” en Alemania, “Encounter” en Gran Bretaña, tal vez la famosa de todas; “Preuves” en Francia; “Tempo presente” en Italia y “Cuadernos” en América Latina.
-“Cuadernos” y también “Mundo Nuevo”, una revista un poco menos conocida.
Había un servicio gráfico y un servicio de distribución para todas esas revistas. Principalmente para aquellas concentradas en América Latina.
Paralelamente a esas había revistas como “Combate”, “Visión”, “El Mundo en Español”… eran revistas complementarias a las revistas financiadas y dirigidas directamente por la CIA.
-Los grandes nombres de intelectuales de la postguerra en Francia Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Albert Camus, Raymond Aron y André Malraux… ¿participaron de eso?
-Sartre y Beauvoir eran “los enemigos”, por así decir. Todo el foco…
-Pero intentaron conquistarlos…
-Ya me han dicho que el enemigo no era Moscú, era París. Para los norteamericanos, eran Sartre y Beauvoir.
La CIA estaba obsesionada con su antiamericanismo y con los estereotipos negativos que ellos representaban. Eso los atormentaba.
-Pero atrajeron a Malraux…
-Sedujeron a Malraux…
-Raymond Aron…
-Y a Camus, bien tardíamente, cuando él abjuró. La CIA consiguió, con mucha eficiencia, dividir a la izquierda francesa. Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir no eran publicados en esas revistas, eran atacados siempre.

La CIA apadrinaba a intelectuales franceses de izquierda que no odiasen a los Estados Unidos.

– ¿Y esos intelectuales sabían que estaban siendo financiados por la CIA?
-Quién sabía y quien no sabía es una incógnita. Muchos de ellos ni tenían idea de que la CIA estaba detrás de instituciones, revistas, periódicos, y críticas de arte en las que ellos estaban trabajando.
-Usted cita a Richard Crossman, un agente británico de inteligencia, según él la manera de la hacer una buena propaganda es parecer no estarla haciendo.
-Hay una diferencia entre los niveles filosófico y práctico. El problema de asociación a la CIA era reconocido por la propia CIA. La CIA no daba aprobación abiertamente, pues sabía que sería rechazada si fuese claramente. Entonces la CIA se escondía detrás de fundaciones y organizaciones en Francia. Ella disfrazaba su vestimenta.
(…)
-Tiene sentido que la CIA apoyara a personas de derecha, como Irving Crystal o el filósofo Isaiah Berlin. Por otro lado, ¿por qué la CIA apoyaría a Mary McCarthy?
-Porque es la izquierda no comunista. Era una esfera perfecta, y a pesar de todo muy importante para predicar el valor de la democracia norteamericana y su política exterior. ¿Por qué los Estados Unidos querrían a Orwell para utilizar su “1984” y “Rebelión en la granja”, dos textos bien polémicos contra todas formas de control del Estado, todos los estados que intentan controlar a los ciudadanos? Ellos tomaron y modificaron las obras de un viejo socialista. Al final, ellos eliminan las distinciones que Orwell hace, las comparaciones que él hace, la equivalencia entre un comunismo degenerado y un capitalismo extremo y corrupto. Esas diferencias o similitudes son apagadas. Lo que queda es un tratado contra el imperio del mal soviético. Por tanto, esas obras son levemente modificadas, de modo convincente, con altas calidades. Modifican el argumento original hacia su objetivo, para establecer la distancia entre valores norteamericanos y soviéticos.
-Cambian el final de la historia.
-Tanto de “Rebelión en la granja” como de “1984” para eliminar la equivalencia moral existente en el texto original, entre las dos formas de opresión, de totalitarismo, o de control del Estado. Todo para mostrar de manera peculiar y distinta, el tipo de control comunista.
(…)
-Los comunistas no son más amenaza, pero la CIA aún existe. ¿Podemos concluir que ese tipo de actividad de un frente cultural aún existe, a pesar del fin del comunismo?
-Sabemos que los Estados Unidos, porque eso sale a la superficie y después es olvidado, han estado activamente comprometidos en programas de guerra sicológica, de conquistar corazones y mentes, no solo en campos de operaciones convencionales, como Irak y Afganistán, sino en otros países y continentes donde ellos necesitan ganar un consenso intelectual y cultural a favor de la actual política exterior norteamericana. Entonces, existe, sí. No hay dudas de que instituciones con las cuales la CIA trabajaba y trabaja, como la Fundación Ford, todavía son muy activas. Todavía usan los mismos programas de convencimiento y las mismas herramientas desarrolladas durante la Guerra Fría.
-¿La llave para descubrirlo es la investigación financiera?
-Es el lado financiero siempre. Normalmente es lo más frágil. Es posible investigar las finanzas de una revista hasta llegar a alguien. Si un editor no sabe de dónde el dinero viene, él debe preguntarse eso. Es ridículo, pero eso ocurría. Algunas revistas eran financiadas por la CIA, a través de mecanismos tan complejos que los propios editores no sabían. Usted está obligado a saber cómo es financiado.

La pupila insomne

martes, 1 de agosto de 2017

El II° Congreso del POSDR y la división entre bolcheviques y mencheviques




Los iskristas habían quedado a cargo de la preparación del II° Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) (1). El congreso se realizó entre julio y agosto de 1903; comenzó en Bruselas y luego se trasladó a Londres por cuestiones de seguridad. Luego de los importantes acontecimientos de Rostov, donde miles de trabajadores se enfrentaron varios días con la policía, y de la disolución del comité iskrista de Kiev por las fuerzas represivas del zarismo, los iskristas junto a otras tendencias formaron un Comité de Organización, que fue como un primer Comité Central, encargado de preparar el Congreso. Los delegados fueron elegidos por los distintos comités del POSDR existentes en Rusia y en el extranjero. Los iskristas eran 32; 6 eran del Bund (2); 3 de Rabocheie Dielo (La causa obrera) (3); 3 de Yuzhny Rabochii (El obrero del sur) (4) . El resto no estaba definido a priori por ninguna de estas tendencias partidarias. Plejanov y Lenin presentaron un proyecto de programa que surgió luego de fuertes discusiones entre ambos y que más tarde, obtuvo el apoyo de toda la redacción de Iskra.
En las primeras sesiones del Congreso nada hacía esperar la escisión posterior. Los iskristas votaron juntos y enfrentaron en común los dos primeros debates relevantes: la cuestión del Bund y el programa agrario. La primera discusión versaba sobre el carácter centralizado o federal del partido. Martov, por ejemplo, respondió a uno de los delegados del Bund diciendo: “Recordaría al compañero Lieber que nuestro principio organizativo no es la autonomía amplia sino la centralización estricta”. Los bundistas, más tarde, se retirarían del Congreso.
La primera discusión entre los propios iskristas surgió ante el punto 1 del estatuto, donde se enfrentaron Lenin y Martov. El artículo planteado por Lenin sostenía: “Se considerará miembro del Partido todo el que acepte su programa y apoye al Partido tanto con recursos materiales, como con su participación personal en una de las organizaciones del mismo”. En cambio, el texto presentado por Martov, que fue aprobado por mayoría, planteaba: “Se considerará miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a todo el que acepte su programa, apoye al Partido con recursos materiales y le preste su colaboración personal en forma regular bajo la dirección de una de sus organizaciones.” Pese a que Plejanov votó por el proyecto de Lenin, se aprobó el de Martov por una corta mayoría (28 a 23), votando con éste los delegados de Rabocheie Dielo, del Bund y de Yuzhny Rabochii.
Aunque la diferencia parecía menor, la clave de la discusión radicaba en si se podía considerar miembro del partido –en esa situación- a cualquier persona que simpatizara con la socialdemocracia. Axelrod dejó claro en la discusión a quién quería contemplar la fórmula de Martov: “De hecho tomemos por ejemplo a un profesor que se considera a sí mismo un socialdemócrata y así lo declara. Si adoptamos la fórmula de Lenin, estaremos tirando por la borda un sector de aquellos que, incluso si no pueden ser admitidos directamente a una organización son, no obstante, miembros. (...) Tenemos que tener cuidado de no dejar fuera de las filas del partido a gente que conscientemente, aunque quizás no muy activamente, se asocia con el partido”. A lo que Lenin respondió: “Aquí se ha dicho que algunos profesores que simpatizan con nuestras posiciones podrían encontrar humillante entrar en una organización local. En esto, recuerdo a Engels diciendo que donde el destino de uno es el de tratar con profesores, te tienes que preparar para lo peor. El ejemplo es, de hecho, uno particularmente malo. Si algún profesor de Egiptología considera que, como sabe de memoria los nombres de todos los faraones y todas las oraciones que los egipcios rezaban al toro Apis, entrar en nuestra organización se encuentra por debajo de su dignidad, no tenemos necesidad de ese profesor. Hablar del control del partido sobre personas que están fuera de la organización es simplemente jugar con las palabras. En la práctica semejante control es imposible”. Es una definición útil no sólo para pensar la relación que el partido tiene que establecer con intelectuales diletantes sino también con sindicalistas que, en determinados momentos, se sienten molestos por el “control” partidario.
En Un paso adelante, dos pasos atrás, Lenin señala cómo de una lectura profunda de los argumentos en debate, se pueden advertir dos concepciones distintas, y cómo el planteo de Martov se acercaba al de los economistas. Véase la correcta distinción que hace Lenin entre partido y clase: “Nosotros somos el Partido de la clase, y, por ello, casi toda la clase (y en tiempo de guerra, en época de guerra civil, la clase entera) debe actuar bajo la dirección de nuestro Partido, debe tener con nuestro Partido la ligazón más estrecha posible; pero sería manilovismo (4) y ‘seguidismo’ creer que casi toda la clase o la clase entera pueda algún día, bajo el capitalismo, elevarse hasta el punto de alcanzar el grado de conciencia y de actividad de su destacamento de vanguardia, de su Partido socialdemócrata. Ningún socialdemócrata juicioso ha puesto nunca en duda que, bajo el capitalismo, ni aún la organización sindical más rudimentaria, más asequible al grado de conciencia de las capas menos desarrolladas, esté en condiciones de englobar a toda o casi toda la clase obrera. Olvidar la diferencia que existe entre el destacamento de vanguardia y toda la masa que gravita hacia él, olvidar el deber constante que tiene el destacamento de vanguardia de elevar a capas cada vez más amplias a su avanzado nivel, sería únicamente engañarse a sí mismo, cerrar los ojos ante la inmensidad de nuestras tareas, restringir nuestras tareas. Y precisamente así se cierran los ojos y tal es el olvido que se comete cuando se borra la diferencia que existe entre los que están en contacto y los que ingresan, entre los conscientes y los activos, por una parte, y los que ayudan, por otra”.
Esta divergencia, sin embargo, no anunciaba aún la ruptura, ya que Lenin se manifestó dispuesto a aceptar la resolución, aunque le parecía equivocada. Hay que decir también que Lenin nunca tuvo una fórmula organizativa única. Lejos de ello, este mismo Lenin fue quien sostuvo en otras circunstancias –como la revolución rusa de 1905 o el auge obrero de 1912- que todo aquel obrero que distribuyese el periódico e incluso que se manifestase partidario del mismo, debía ser considerado miembro del partido. Nunca las formas de la organización fueron para Lenin una cuestión supra-histórica, sino algo que se modificaba en relación a los cambios de la situación política y su relación con las posibilidades de desarrollo del partido revolucionario.
Pero volviendo al Congreso del POSDR, podemos señalar que una segunda discusión de importancia fue la actitud hacia los liberales. El Congreso votó una formulación intermedia, entre el planteo intransigente de Lenin y Plejanov, y la propuesta conciliadora de Martov y Potresov.
Finalmente, la ruptura se provocó luego de la discusión sobre la composición del Comité de Redacción de Iskra. El acuerdo entre los iskristas –previo al Congreso- establecía votar un Comité Central de tres miembros (que estaría en el interior de Rusia), un Comité de Redacción de Iskra de tres miembros y un Consejo del partido compuesto de ambos organismos, además de Plejanov. Ya en el congreso había una primer discusión sobre si había que votar un Comité Central puramente iskrista (posición de Lenin) o uno que incluyese también una representación de los centristas de Yuzhny Rabochii (lo que quería Martov). Pero el Congreso del POSDR implicaba, justamente, la disolución de los grupos locales en un partido centralizado común, y este grupo Yuzhny Rabochii había defendido la posición de no disolverse, alegando la necesidad de sacar un periódico “popular”.
La propuesta de Comité de Redacción de Iskra hecha por Lenin era que junto con él estuviesen Martov y Plejanov, que eran los que realmente habían dirigido Iskra hasta el momento. Pero Martov (que se veía en minoría frente a Lenin y Plejanov) y los viejos miembros de la redacción que quedaban fuera (Axelrod, Vera Zasúlich, Potresov) se opusieron a esto, ganando el apoyo de Trotsky, que planteó la continuidad del viejo equipo de redacción.
Sin embargo, la posición de Lenin ganó por dos votos, ya que a esta altura del Congreso se habían retirado los bundistas y los delegados de Rabocheie Dielo. A partir de esta votación, los que apoyaron a Lenin fueron llamados “bolcheviques” (que en ruso significa, mayoritarios) y sus oponentes, “mencheviques” (que en ruso significa, minoritarios).
El Congreso terminó con una escisión de los antiguos iskristas, ya que Martov no aceptó ser electo en la redacción de Iskra y organizó un “Buró de la minoría”, que contaba con buena fuente de financiación y con los contactos internacionales con la socialdemocracia europea. Desde ese lugar lanzó un fuerte ataque contra Lenin, que inicialmente estuvo apoyado por Plejanov. Bajo la dirección de estos últimos, Iskra editó seis números, hasta que Plejanov empezó a titubear para adherir finalmente a los mencheviques, que se adueñaron de Iskra. Aunque Lenin buscó el acuerdo haciendo concesiones, la minoría planteó como condición la anulación de todas las resoluciones del Congreso y provocó la escisión, que se consolidó hacia fines de 1903.
Con la ruptura de Plejanov, Lenin quedaba en una situación difícil, ya que los mencheviques controlaban Iskra, la Liga en el extranjero y el Consejo del partido. Por el momento, sólo el Comité Central quedaba en manos de los bolcheviques. Pero luego, incluso éste será ganado por los mencheviques, cuando entre los partidarios de Lenin surge un ala conciliadora que se opone a la propuesta de Lenin de realizar un nuevo congreso.

Christian Castillo
@chipicastillo
Emilio Albamonte

Notas:

1. Este Congreso es analizado puntillosamente por Lenin, en base a la lectura de sus actas, en su conocido trabajo "Un paso adelante, dos pasos atrás".
2. Una de las primeras organizaciones socialdemócratas, basada en obreros judíos más artesanos que industriales. Su característica positiva era su gran nivel organizativo, la dedicación y la devoción de sus obreros. Pero tenía una característica negativa que era su carácter corporativo, nacionalista, poco abierto al intercambio con las otras tendencias del movimiento obrero ruso e internacional.
3. Órgano de la Unión de los Socialdemócratas en el Extranjero editado entre 1899 y 1902. Entre sus principales referentes están B. N. Krichevsky y A. S. Martinov. Sostienía las posiciones economistas con las que polemiza Lenin en el Qué hacer.
4. Periódico editado por el comité socialdemócrata de Yakaterinoslav y Borba, editado en el extranjero, que contaba entre sus miembros a David Riazanov. Publicó trece números entre 1900 y abril de 1903.
5. Alude a Manilov, uno de los personajes de la obra Almas Muertas, de Gogol, un ciudadano de temperamento plácido, inactivo, con imaginación ociosa y despreocupado por sus asuntos.

domingo, 30 de julio de 2017

¿Con los días contados?




En estos días diversos medios de prensa se hicieron eco de distintas versiones acerca de una supuesta renuncia del Vicepresidente Raúl Sendic. Pidió licencia en el senado hasta el 5 de agosto. ¿Qué hay detrás?

Un nuevo capítulo

La novela alrededor del vicepresidente Raúl Sendic tuvo ayer su nuevo episodio. En una columna publicada por el semanario Búsqueda que tuvo amplia repercusión mediática, se daba cuenta de la soledad política a la que está siendo sometido el vicepresidente.
Es que la credibilidad del vicepresidente ha sido completamente horadada, no solamente por la polémica alrededor del título universitario que nunca tuvo, sino también en el déficit de la gestión en ANCAP, y en el último escándalo alrededor de los gastos por $ 538.973 y US$ 38.325 realizados con las tarjetas corporativas del ente estatal. Por esta situación está en el Tribunal de Conducta Política (TCP) del Frente Amplio.
El miércoles se conoció el primer fallo adverso para Sendic donde el TCP reconoce que hubo un “apartamiento de la ética” en el uso de las tarjetas corporativas. Inmediatamente solicitó una licencia en el senado hasta el 5 de agosto aduciendo problemas de índole personal.
Por trascendidos de prensa también se supo que días atrás en la reunión entre Miranda (Presidente del FA) y el Presidente Tabaré Vázquez, el primero le habría asegurado que de haber un fallo adverso del TCP de la coalición de gobierno, lo respetaría y no votaría en contra.
En consonancia con la postura de Miranda ya se conocieron declaraciones de sectores internos del Frente Amplio, como el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la Vertiente Artiguista, ambas proclives a un pedido de alejamiento por parte de Sendic. “Cuando las prácticas y errores de los gobernantes pasan determinados límites que quiebran la credibilidad y la confianza pública, hay que tomar decisiones”, dicen los demócratas cristianos en su declaración. A su vez, agregan que esas decisiones “a veces” no son del Ejecutivo, “sino personales”. Casualmente en el PDC está militando el hijo del presidente, Álvaro Vázquez.
Por su parte, Tabaré Vázquez, quien hasta el momento había apoyado a su compañero de fórmula, llegando a plantear que había un "bullying fantástico" contra el vicepresidente, el jueves declaró que “una renuncia es una renuncia”, dando a entender que de renunciar el vicepresidente, no tendría problemas en aceptar la misma.

¿Qué hay detrás del cambio de orientación?

La decisión del Frente Amplio y el cambio de discurso del Presidente Vázquez responden centralmente a la necesidad de quitar de escena al vicepresidente con el menor costo político para el partido de gobierno. En el Frente Amplio ya han empezado a evaluar los costos de una campaña electoral en 2019 con una oposición de derecha apostando a machacar día y noche con los dislates del vicepresidente. Los números de las encuestas son elocuentes, y cuando al encuestado se le nombra a Sendic, el Frente Amplio baja más rápido en credibilidad e intención de voto. Hoy en día Raúl Sendic pasó de ser el principal “presidenciable” del bloque de gobierno a un verdadero cadáver político con una popularidad que variando entre sondeos de opinión oscila entre 5 y 15%.
En lo inmediato, una renuncia del número dos del Poder Ejecutivo tendría repercusiones en el ámbito nacional e internacional. Sobre todo en un país como Uruguay, tan excedidamente reconocido por la estabilidad de su sistema político y de sus partidos. El problema de Sendic desnuda una de las fases de la política dentro de los marcos del capitalismo. Con despilfarro burocrático de los fondos públicos, elección de cargos a dedo, tráfico de influencias, y otras artimañas a las que se expone un partido político cuando entra en la gestión del estado. En el caso del Frente Amplio, cada vez con más pragmatismo la apuesta es a llegar a las elecciones en las mejores condiciones posibles con el objetivo de conservar el poder. A su vez, hay una operación de represtigio del aparato gubernamental, ya que, si renuncia Sendic por acción del TCP, estaría dando un “mensaje” de ética que permitiría “limpiar” al gobierno.

“Privilegios”

Hace apenas algunas semanas, el gobierno le quitaba a los trabajadores de ANCAP su servicio de salud, para integrarlos al Servicio Nacional Integrado de Salud. El gobierno, la derecha y los medios de comunicación apelaron a los supuestos “privilegios” de los trabajadores de ANCAP. Este “privilegio” radicaba en que trabajadores que por su actividad están expuestos más que otros a enfermedades laborales, por ejemplo, para ser operados de un cáncer, en vez de esperar dos meses para una operación, solo esperaban diez días.
Este contraste con las tarjetas corporativas y los gastos de directores y cargos políticos de empresas públicas muestra la viva realidad entre la vida cotidiana de los trabajadores, muchas veces con salarios que equivalen a un cuarto de la canasta básica familiar, con una casta de gerentes y funcionarios políticos que aunque provengan de sectores populares o de sindicatos, gobierna a favor de una la que detenta el poder económico y político.

Damián Recoba