jueves, 13 de julio de 2017

Lucha educativa, límites y desafíos




La dureza del gobierno amerita una reflexión para ver cómo, los sectores comprometidos con la educación pública, conseguimos el famoso 6 %. Las direcciones del movimiento no ayudan. ¿Qué hacer? Aquí, algunas reflexiones.

El gobierno está firme en su negativa a otorgar el 6 % reclamado para la educación. A duras penas para fines de 2018 estaremos llegando a un 4,7 % si en este engañoso porcentaje incluimos el financiamiento del Plan Ceibal, la educación militar y las laptops para los jubilados. Otra vez postergados nuestros reclamos de arreglar escuelas y liceos arruinados, de entregar más y mejores becas, de eliminar los cupos a la educación superior, de mejorar el sueldo docente. Es hora de que el gobierno deje de mentir en que la educación es su prioridad.
Muy por el contrario, la prioridad del gobierno, como los anteriores, es la de pagar la deuda externa, mantener la calificación internacional de país “confiable”, exonerar la inversión externa y la educación privada.
Entonces nos preguntamos: ¿es esto un gobierno de izquierda, que debería enfrentarse decididamente a los poderosos que siempre ganaron y lucraron con el sacrificio de los pueblos? ¿es un gobierno que opta por favorecer a los que menos tienen frente a los que siempre “se la llevaron en pala”? ¿Que priorice las políticas sociales, la “deuda interna”, en la perspectiva de “dar vuelta la tortilla”? Estamos muy lejos de eso. Más bien el Frente Amplio se desempeñó como un gobierno de continuidad, con algún maquillaje, de la estructura social y económica de un capitalismo dependiente, sojero, extractivista y primarizador, y en algunos casos, más que continuador fue profundizador, como lo podemos ver en el avance de la extranjerización de la tierra.

Las direcciones no ayudan

Este año la lucha presupuestal no ha alcanzado la masividad que tuvo en 2015 – cuando el gobierno atacó con la esencialidad – o en 2013 – cuando los docentes libraron una huelga durísima pero muy valiente. Esto tiene su explicación.
Durante principio de este año vimos algunas ocupaciones de liceos. Los docentes reclamaban mejoras edilicias, adscriptos, equipos multidisciplinarios y resolver el problema de la superpoblación de los cursos. Estas ocupaciones mermaron, entendemos que fue porque las direcciones de los gremios docentes, como el de ADES Montevideo, no quisieron esta vez tener la exposición que tuvieron en luchas anteriores donde fueron punta de lanza en la huelga indefinida. Creemos que fue una actitud expectante y pasiva.
Otros gremios como ADEMU no han tenido en cuenta los graves problemas en la educación primaria que la docencia viene denunciando hace tiempo, y tampoco se ha podido expresar la base en asambleas para evaluar las fuerzas para luchar. Las direcciones impiden así cualquier manifestación, voluntad de lucha y confluencia con otros sectores educativos.
Otro de los gremios ausentes es la FEUU que, cuando quiere, tiene una importante capacidad de movilización, pero en esta Rendición de Cuentas no ha podido garantizar una concurrencia importante para defender el Hospital de Clínicas frente al avance privatizador del gobierno – con la aceptación del rector Markarián – de implementar la Participación Público Privada en el hospital universitario, que fue rechazada en el último CDC. La dirección de la federación universitaria compuesta en su mayoría por frenteamplistas – que se dividen entre militantes del PCU, PS, la 1958 y la Susana Pintos (que votó por Markarián) claramente no está a la altura de organizar a los decenas de miles de estudiantes universitarios para exigir al gobierno el 6 %.
Más en general, estas direcciones - algunas abiertamente oficialistas y otras semi-opositoras - se llenan la boca con la defensa de la educación pública, sostienen orgullosos estandartes de Líber Arce, pero a la hora de jugar fuerte terminan desmovilizando al movimiento estudiantil reduciéndolo a la parálisis y la inercia.
Inclusive pasa también con agrupaciones que dicen ser opositoras al gobierno, como la 21 de Junio - que tiene la mayoría del Centro de Estudiantes de Humanidades – que se ha dedicado a boicotear los espacios de asamblea donde los estudiantes pueden debatir, politizarse y resolver democráticamente, y a vaciar la Mesa del Centro dejándola sin cuórum para poder operar, rompiendo así la unidad que había conquistado el CEHCE y llegando a tener posturas agresivas contra otras agrupaciones. ¿Y todo por qué? Para que no haya nada que siquiera cuestione su mayoría en el CEHCE, una lucha encarnizada por un puesto, un sillón, una cuota de poder, y reproducir hasta el infinito un manejo burocrático de la herramienta gremial.

Es necesario organizar y coordinar a los que luchan

En este marco, en las semanas pasadas se desarrollaron ocupaciones de unos pocos liceos – aunque los más organizados y combativos - junto con el IPA, Magisterio y Educación Inicial. Las ocupaciones fueron contundentes y lograron un mínimo de coordinación al unirse en un corte de calle frente al Palacio Legislativo, que no estuvo exento de la infiltración de las fuerzas represivas y la criminalización de la protesta a la que ya nos tiene acostumbrados este gobierno “progresista”.
Pero para lograr el 6 % necesitamos una lucha generalizada y corremos el riesgo de separar los sectores más activos y dispuestos a luchar con esa enorme base que queda en los sindicatos y en las clases sin poder expresarse. Por eso es necesario que los gremios estudiantiles que hoy salen a las calles puedan dirigirse a quienes todavía están pasivos. Y para eso hay que librar un combate no solamente contra el gobierno, sino también contra quienes dirigen hoy las herramientas sindicales y gremiales y cuestionar profundamente la lógica burocrática de estos espacios, promoviendo instancias democráticas y de renovación de la vieja dirigencia.

Las tareas de los revolucionarios en la lucha educativa

Desde Tesis XI luchamos por la coordinación de todos los sectores de la educación y por eso nos acercamos a los lugares ocupados como el IPA o el Miranda donde participamos de talleres y debates por demás interesantes. Creemos que es necesaria una coordinación permanente de los sectores educativos pero no solamente de sus cúpulas, sino un espacio donde todos los sectores se puedan expresar como podría ser una Asamblea Intersindical abierta y democrática, donde se pueda llevar los mandatos de base y se puedan votar resoluciones en conjunto.
Por otro lado, luchamos día a día para democratizar los centros de estudiantes, tanto los que se dicen opositores al gobierno como los abiertamente oficialistas y que persiguen a las agrupaciones y no permiten su existencia. Queremos cuestionar profundamente los espacios gremiales y proponer una organización de abajo hacia arriba, donde sean los estudiantes quienes verdaderamente decidan y donde se permita la plena libertad de agrupación. Esta va a ser la única forma de sentar las bases para un nuevo movimiento estudiantil democrático, combativo, solidario con las luchas de los trabajadores y los sectores oprimidos y que cuestione el capitalismo como sistema social.
En tercer lugar, creemos que hay que hacer acciones decididas que nos permitan marcar una relación de fuerzas con el gobierno y poder imponerle el 6 %, como podría ser una marcha convocada por todos los sectores educativos a la vez que cortes de calles, rutas y vías férreas realizadas de forma coordinada entre todos los sectores, ya que nuestro poder es la masividad y tenemos que expresarla de alguna manera.
Por último, será necesario exigir que el próximo paro general previsto para el 20 de julio tenga como uno de sus principales reclamos el mayor presupuesto para la educación. Necesitamos que el PIT-CNT se la juegue verdaderamente, pero eso también tendremos que imponérselo ya que su dirección sindical se encuentra en una tregua permanente con el gobierno, “su” gobierno, dejando pasar cierres de fábricas, despidos y pidiendo paciencia a la base obrera.
Si el paro del 20 no está acompañado de acciones como cortes de calles, de rutas y ocupaciones de edificios públicos, lamentablemente seguirá siendo una herramienta mal utilizada para una estrategia de presión para luego contentarnos con menos de lo que se pide, y será un instrumento de maniobra de la burocracia sindical para hacer su demostración de fuerzas. Tenemos que torcer el discurso de que “ya se avanzó bastante, y ahora no es el momento para pedir”. Si no lo hacemos, nada habrá tenido sentido.

Karina Rojas
Montevideo

miércoles, 12 de julio de 2017

Philippe Pétain y el gobierno colaboracionista de Vichy




El 11 de julio de 1940, tras la ocupación de Francia por las fuerzas de Hitler, era asignado como “Jefe del Estado Francés” el mariscal Philippe Pétain por el gobierno francés trasladado a la ciudad de Vichy.

El 12 de mayo de 1940 comienza la Batalla de Francia: Alemania, tras invadir Bélgica, Holanda y Luxemburgo, comienza una ofensiva en territorio francés atravesando el río Mosa luego de cruzar los espesos bosques de las Ardenas sin que los franceses se lo esperaran. Tres días después el primer ministro francés Reynaud llamaba a su homólogo inglés, Winston Churchill, para decirle que la guerra ya estaba perdida.
Poco después la derrota que significó para las fuerzas aliadas la batalla de Dunkerque, había pocas esperanzas de que se pudiera defender Francia. La Wehrmacht tenía fama de ser invencible y la maniobra de tenazas en Bélgica había dejado a cientos de miles de soldados en las playas belgas a la merced del ejército alemán, de los cuales se logró evacuar 340 mil soldados, bajo el asedio alemán.
El gobierno francés abandonó París, por lo que las tropas alemanas desfilaron virtualmente sin oposición el 14 de junio de 1940. A la semana siguiente, el gobierno francés se rendía ante Hitler en el mismo vagón de Compiègne en el que los alemanes se habían rendido en 1918, y allí se decide que el ejército alemán ocupe el norte y oeste de Francia.
El gobierno francés designa a Pierre Laval, como presidente; éste decide que el gobierno se retire a la ciudad de Vichy, descartando otras opciones como Lyon y Toulouse por ser tradiconales bastiones de los partidos de izquierda, para gobernar la zona “libre” y una vez allí reunidas ambas cámaras, designaron al mariscal Philippe Pétain como jefe del “Estado Francés”.

La trayectoria y el gobierno de Pétain

Durante la Primera Guerra Mundial, Pétain comandaba el II Ejército Francés, y el resultado victorioso de la sangrienta batalla de Verdún le distinguiría como un jefe capaz ante el gobierno francés y la población. Esta victoria le valió de un reconocimiento que cargaría el resto de su vida y le daría una autoridad entre la política francesa.
Ante la invasión alemana, Pétain impulsó un armisticio y poco a poco fue ganando terreno al otorgarle poderes extraordinarios como presidente del Consejo de Ministros, y así llegaría a ser designado como jefe del estado una vez reunido el gobierno en Vichy. Su designación fue un título minuciosamente calculado: el título de “Jefe de Estado” y el renombramiento del país como “Estado Francés” eran un rompimiento fuerte con la tradición “republicana” que la burguesía francesa se había encargado de mantener hasta ese momento. Pero la situación guerra era el mejor momento para sostenerse mediante un gobierno fuerte, al menos en esta zona “libre”.
Así, mediante el uso desmedido del culto a la figura de Petain, la burguesía francesa impuso sus condiciones para exprimir al máximo al proletariado en medio de la guerra. Se suspendieron las libertades públicas, lo mismo que los partidos políticos, y todos los sindicatos fueron unificados en una organización de corporativismo laboral, al tiempo que aparecían jurisdicciones con medidas de excepción.
Pétain lanzó una campaña de “revolución nacional” bajo el lema “Patria, Trabajo y Familia”, con ellos su gobierno se dedicó a organizar y adoctrinar a los jóvenes, creando campos de formación bajo el proyecto de Canteras de la Juventud Francesa. Además, este gobierno centraba sus esfuerzos en la repatriación de refugiados, la desmovilización militar, un sistema de abastecimiento, el mantenimiento del orden y de la unidad nacional.

Estado colaboracionista

Pétain se mostraba también como garante del respeto de Alemania por las convenciones del armisticio. Y también garantizaba el sometimiento ante el ejército de ocupación anulando el servicio militar en su territorio y mantuvo cierta coordinación política con Alemania, buscando el acercamiento a Hitler, quien usaba como rehenes a los casi dos millones de prisioneros franceses para exigir una política de mayor colaboración. Lo cual se concretó con una entrevista con el Führer en octubre de 1940.
Tras este encuentro Pétain impulsó extendió a su país la política nazi de persecución a los judíos, extendiéndola también a las logias masónicas, mantuvo campos de concentración al que fueron enviados no sólo judíos y francmasones, sino también exiliados españoles que escapaban del régimen franquista. Se estima en 149 mil el número de judíos franceses enviados por Petain a los campos de concentración alemanes de los cuales sólo regresó el 10%.
El gobierno de Petaín creó la Legión Francesa, la cual sería la base para la futura División Carlomagno que peleará contra las tropas aliadas en la guerra, vistiendo el uniforme de la Whermatch específicamente en el frente oriental contra las fuerzas soviéticas, para evitar así el contacto con soldados aliados de origen francés. De igual manera, las tropas coloniales acantonadas en Argelia y marruecos recibieron la orden de combatir a las tropas anglosajonas que desembarcaron en el norte de Africa.
Enemigo implacable de la clase trabajadora y el pueblo pobre que nutría el movimiento de la Resistencia francesa, que peleaba en todo el país por la liberación del país, Petaín intentó aplastar este movimiento, lo cual le hizo perder lo que quedaba de su popularidad. Encarceló a 70 mil combatientes de la Resistencia de los cuales 10 mil fueron condenados a muerte por los jueces de su gobierno.
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La caída de Pétain

La política de Pétain, subordinada en gran medida a Hitler, y el incremento de la represión a la disidencia causarían que su popularidad fuera cayendo cada vez más e incrementaría la de la Resistencia, que causaría cada vez más actos de sabotaje y coordinación clandestina con las fuerzas aliadas, al grado que al llegar éstas a las puertas de París, causarían una verdadera revuelta popular con barricadas en las calles y enfrentamientos con las fuerzas alemanas, que ante el avance de los aliados y la sublevación parisina serían obligadas a rendirse.
Pétain se iría al exilio a Alemania y después a Suiza para escapar de un juicio donde evidentemente sería declarado como traidor. En abril de 1945, a pocos días de que Hitler se suicidara y Alemania se rindiera incondicionalmente, Pétain se entregaría a las autoridades francesas.
En su juicio se le encontró culpable de compartir inteligencia con el enemigo, alta traición y se le condenó a muerte, pero esta última sentencia sería conmutada y en cambio sería condenado a prisión, donde pasaría el resto de su vida hasta que sería liberado debido a su avanzada edad.

Óscar Fernández
@OscarFdz94

martes, 11 de julio de 2017

Brasil: balance del paro general




El paro general del 30 de junio en Brasil ha sido un paso atrás respecto del gran paro general del 28 de abril pasado. La responsabilidad corre por cuenta de la burocracia sindical y la dirección del PT.
Al principio, las diferentes burocracias no querían convocar nuevas medidas de lucha, pero el entusiasmo que despertó en las masas la masividad y combatividad del paro general de fines de abril las obligó a convocar a ‘jornadas de movilización’, tratando de evitar un nuevo paro general.
Cuando, finalmente, un frente de centrales sindicales convocó al paro -con un mes de anticipación para el 30 de junio, lo hizo con dos objetivos: poner bajo control la agitación desencadenada y presionar al gobierno de Temer para negociar.
Pero, inmediatamente, las diversas centrales se pusieron a desmoralizar y desmovilizar para impedir una irrupción tumultuosa del movimiento obrero.
El gobierno Temer tomó nota de esta situación y siguió adelante con sus planes antiobreros de ajuste, particularmente en esta fase, con la ley de reforma laboral. Para entroncar con la burocracia, Temer prometió que iba a crear luego de sancionada la ley, que ya no podía reformar, “medidas provisionales” para restituir parte de los derechos (de flexibilización laboral, tercerización, etc.) que la ley iba a quitar. Y, fundamental, para comprar a las burocracias, que no pondría en marcha la derogación del impuesto sindical que se descuenta a cada trabajador y va a parar al bolsillo de los burócratas.
Días antes del paro, el líder de la burocracia de la central Força Sindical, Paulinho, llevó a un congreso al ministro de Trabajo, Nogueira. Recibido con abucheos por los delegados presentes, Paulinho salió en su defensa, presentándolo ¡como un “amigo de los trabajadores”, que estaría ayudando a morigerar la reforma sindical antiobrera!
La otra gran central, la CUT, adherida al PT de Lula, no convocó a asambleas ni plenarios para organizar la medida, trató por todos los medios de discontinuarla y allí donde convocó se hizo eco de amenazas de sanciones por el aislamiento de la huelga, orientando a la realización de protestas pasivas.
El retroceso se notó especialmente en el transporte (subte de San Pablo, etc.) y en las grandes industrias.
Hubo sectores del movimiento obrero que sí pararon. Y, lo fundamental, se destacó un importante activismo que formó piquetes y barricadas para garantizar el paro. En San Pablo, centenares de trabajadores bloquearon durante largas horas los grandes aeropuertos. Hubo choques con la policía en San Pablo y Río de Janeiro, con represión y detenidos, y también bloqueos de rutas y piquetes.

La crisis política

Temer está más aislado que nunca desde el punto de vista de su popularidad, que cayó al 4-5%. Está metido en una gran crisis política, con feroces luchas intermonopólicas para ver quién se queda con los contratos de obras públicas y las empresas reforzadas en el proceso anterior (Petrobas, etc.). Es atacado fuertemente por la cadena Globo y por el ex presidente Cardoso, líder del PSDB. Lula los acompaña en sus reclamos de “elecciones directas ya!”, pero al mismo tiempo sostiene a Temer (parlamentariamente y desorganizando las posibilidades e irrupción de las masas), mientras se prepara para las elecciones de 2018. Lógicamente, buscará repetir las ‘alianzas’ que hizo con diversas expresiones burguesas, con la excusa de darle estabilidad parlamentaria a su gobierno. Pero la historia no se repite, en caso de que efectivamente se pueda presentar y ganar las elecciones será un instrumento del capital para aplicar mayores ajustes contra el pueblo y será barrido por la gran lucha intermonopólica que se está desarrollando.

Urgente

Para las masas trabajadoras la táctica de Lula es fatal.
El problema central es dotar a las masas trabajadoras de una alternativa política independiente. Unir a los miles que se movilizaron por el éxito del paro general del 30 tras un programa de consignas defensivas de los derechos obreros y de las masas, y para enfrentar la crisis capitalista que lleva más de dos años de recesión: nacionalización de los bancos y las grandes empresas corruptas (Odebrecht, etc.) que están echando a miles de trabajadores y fugando sus capitales obtenidos mediante el saqueo de los fondos estatales; no al pago de la deuda.
En sectores combativos y de la izquierda se ha abierto el debate sobre la necesidad de convocar a un congreso nacional de trabajadores para unificar al activismo que se jugó por el paro del 30, dotarse de un programa, así como de un curso de movilización y resistencia que abra el camino político para efectivizar el Fora Temer y la lucha por una Asamblea Constituyente soberana.

Rafael Santos

domingo, 9 de julio de 2017

Artigas: independencia y reforma agraria




La experiencia política artiguista despierta rechazos y fervientes adhesiones como promotora del primer intento de reforma agraria latinoamericano. De eso nos ocuparemos en esta nota.

Los sucesos de mayo de 1810 y más tarde la declaración de la independencia en 1816 inauguraron en el territorio del Río de la Plata un proceso de cambios profundos que, con todas sus limitaciones, condicionaron la futura configuración política de los grupos dominantes del país. Del Congreso de Tucumán, convocado el 9 de julio de 1816, no participarán las provincias que integraban el Litoral y la Banda Oriental alineadas al proyecto artiguista.

Artigas, el “General en Jefe”

La expansión del proceso iniciado en 1810 en Buenos Aires llega también al Litoral y provoca en la zona de la Banda Oriental importantes tensiones pues el centro del poder urbano (grandes hacendados y comerciantes) residente en Montevideo se había mantenido fiel al poder realista. En enero de 1811, el por entonces virrey Elío declara la guerra a Buenos Aires y dará lugar al “Grito de Asencio”, como se conoce a la resistencia criolla oriental.
Artigas, como capitán de la tropa de Blandengues, ofrece sus servicios a la Junta de Buenos Aires y convoca a sus compatriotas a seguirlo. Obtendrá los primeros éxitos sitiando la ciudad de Montevideo. Su figura gana influencia y protagonismo y el apoyo inicial que le brinda Buenos Aires, interesada en debilitar la resistencia realista, contribuye a reforzarlo. Sin embargo será un episodio pasajero pues ante la amenaza de invasión portuguesa a la Banda Oriental, ese mismo año, Buenos Aires se resiste a asumir los riesgos que provocaría el triunfo portugués en un momento en el que mantiene abierto el frente con el Alto Perú. El Primer Triunvirato pacta con Elío y deja aislado el levantamiento artiguista. Ante este escenario, Artigas y los sectores de la campaña que lo siguen rechazan el acuerdo y ya como su “General en Jefe” encabeza la retirada de la ciudad, conocida como el éxodo oriental en octubre de 1811, reafirmando su liderazgo popular e iniciando un camino de tensiones con la elite oriental y de Buenos Aires.

Un nuevo poder

Los actores del campo artiguista se caracterizaron por su heterogeneidad social: desde vecinos emigrados de la ciudad, grupos propietarios [1], sectores populares (negros y zambos libres, gauchos y criollos pobres), ocupantes sin títulos de propiedad y originarios (como los guaraníes misioneros), todos vinculados mayoritariamente al mundo rural. La campaña se irá convirtiendo en el centro de un nuevo poder político en construcción, destacando liderazgos locales que, frente a los escenarios de guerra y las maniobras porteñas, contaban con recursos y condiciones para mantener y reclutar fuerzas para los ejércitos haciendo de los sectores rurales bajos su principal base de apoyo.[2]

El Reglamento Provisorio

Desde 1810 hasta 1815 el éxodo y las sucesivas guerras habían provocado en la campaña oriental no solo la ruina y desorganización de los circuitos y tierras productivas, sino que habían debilitado el poder de hacendados y comerciantes, los notables de Montevideo, que en función de conservar las prósperas relaciones comerciales con el mercado europeo ven la necesidad de poner fin a la inestabilidad regional.
El artiguismo supo aprovechar la coyuntura heredada luego de años de sitio y ocupación de Montevideo por las tropas de Buenos Aires (1812-1814) para lograr imponer y conciliar con la elite montevideana no sólo su proyección política sino un serie de reformas de inclusión, dentro de una nueva economía “legal”, de todos aquellos excluidos por el viejo monopolio español (como los hacendados ocupantes que no poseían títulos de propiedad y jornaleros eventuales, muchos habituados al pillaje).
De este modo, hacia 1815 admitirán la necesidad de avanzar en la normalización del poder político, restablecer el orden y resolver la incerteza que rodeaba la propiedad de las tierras y los ganados (la principal mercancía era el cuero y la tierra el principal medio de producción), la normalización y control de los ingresos fiscales con los que se habían buscado fuentes alternativas de recursos. La urgencia económica y la confluencia de estos intereses serán las condiciones que permitirán la inestable convergencia entre el movimiento artiguista y las elites tradicionales y harán posible la promulgación del Reglamento Provisorio. En estos términos lo plantea Halperín Donghi: “La promulgación del reglamento se debe a una iniciativa del cabildo; en las primeras etapas de su preparación tuvo un papel dominante la opinión de los hacendados (impacientes porque no cesaban las exacciones arbitrarias de ganados por parte de las fuerzas militares artiguistas en la campaña”. Es decir, un intento de programa para la reconstrucción del orden social y productivo compartido por Artigas.

Reactivación productiva

El “Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados” cuenta con 29 artículos. Su objetivo estratégico era recomponer el orden, reconstruir una autoridad y administración civil y asegurar la vía más inmediata para la recuperación económica, a través de la reducción de la gran propiedad de tierra y el incremento de su rendimiento.
Los primeros artículos apuntan a reconstruir y delimitar las atribuciones de los poderes políticos locales, dejando en el gobierno de Montevideo el mando de las decisiones finales.
Se necesitaba recomponer y disponer de fuerza de trabajo. Para ello los artículos 6 y 7 plantean que “el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña” y “para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia”.
El artículo 27 en el mismo sentido planteaba que las autoridades deberán “velar sobre la aprehensión de los vagos”. Señalaba que era una tarea de los hacendados otorgar “papeletas a sus peones, y los que hallaren sin este requisito, y sin otro ejercicio que vagar, serán remitidos” o reclutados para los ejércitos. Se obligaba a formar “un rancho y dos corrales en el término de dos meses, los cuales eran extensibles a tres” a riesgo de perder sus terrenos.
Para obstaculizar la tradicional matanza de ganado salvaje y restablecer el stock perdido por los años de conflicto, el artículo 23 planteaba la prohibición de “las matanzas a los hacendados, si no acreditan ser ganados de su marca”. Del mismo modo, el ganado al que podían acceder provenía de las estancias europeas o de los “malos americanos”, como quedaba estipulado en el artículo 22. Los artículos 25, 27, 28 y 29 cerraban las disposiciones estableciendo las autoridades y atribuciones para resguardo de la propiedad y el orden.

Reforma agraria

El Reglamento cuenta con artículos y disposiciones económicas claves para asegurar la recuperación y rápida explotación de la tierra. De carácter provisorio como el mismo Reglamento, los artículos 12 y 13 promovían la distribución de la tierra para que “los más infelices sean los más privilegiados” (artículo 6) y representan las propuestas más populares al beneficiar a quienes más habían sufrido el empobrecimiento general que provocaron los años de guerra y la apertura comercial.
El artículo 12 planteaba que las tierras a distribuir serían obtenidas de “aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades”, es decir, aquellos sectores que habían abandonado su residencia en la región, rechazado la ruptura con la metrópoli y emigrado. O como señalaba el artículo 13, “serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por ella”.
Es decir, la reforma agraria restringía la distribución de la tierra a las públicas y abandonadas. Por eso, al tiempo que realizaba esta distribución entre “los más infelices” o que nada tienen, preservaba la estructura de propiedad que concentraba extensas tierras entre pocos dueños. No era la expresión de un proceso popular revolucionario sino resultado de una combinación de intereses económicos y políticos que buscaban la reactivación de la economía rural y la consolidación del poder de Artigas como caudillo popular. Lejos estuvo del contenido revolucionario que se le atribuye, en el sentido de una reforma agraria radical de transformación de la propiedad de la tierra o de promover un nuevo orden productivo. Para completar el cuadro, se dejaba asentado el carácter provisorio de dicha distribución al explicitar en el artículo 19 su vigencia hasta el “arreglo formal de la provincia”.
El Reglamento de implementación relativa no cumplió sus objetivos. La elite montevideana lo abandonará rápidamente, e incluso algunos de los líderes artiguistas optaron por mantener las más redituables prácticas de la campaña en guerra.

Final

La experiencia que promueve Artigas contiene elementos innovadores frente a las propuestas conservadoras y centralistas de las elites montevideana y la hegemonía porteña, para la que el proyecto artiguista de conjunto significaba no solo la resignación de tierras valiosas y recursos sino también reforzar la potencial amenaza que el puerto de Montevideo representaba para el circuito comercial del litoral.
El proyecto económico y político de Artigas no encontrará aliados duraderos, a excepción del Litoral cuyas oligarquías vieron en la solución artiguista una alternativa realista para alejarse del centralismo que Buenos Aires, la antigua capital del Virreinato, se negaba a abandonar, rechazando el establecimiento de nuevas condiciones para la distribución de los ingresos aduaneros, la libre navegación fluvial y los proyectos de centralización política.
Será en el terreno político donde reside la real disidencia de la elite con el poder artiguista. Este movimiento venía acompañado de un alegato político sustentado en la “soberanía de los pueblos” (de la tradición hispánica) que si bien no significaba el ejercicio efectivo del poder popular ponía en cuestionamiento las jerarquías tradicionales y se traducía como una tensión amenazante, agitando el fantasma de la insubordinación. En el contexto de debilitamiento del poder estatal, la elite oriental deseosa desde 1810 de encontrar un nuevo equilibrio, sostuvo como prioridad asegurar el fin de la movilización, fuente del poder político artiguista. Ese momento llegará. La invasión luso-brasileña de 1816 le ofrecerá una oportunidad para cambiar esta relación de fuerzas y desterrar cualquier vestigio de la experiencia artiguista.

Liliana O. Caló

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[1] Entre los hacendados orientales se encontraban los vinculados al monopolio español y aquellos que bregaban por el libre comercio, de los cuales un sector se sumará al exilio con Artigas, en el llamado éxodo oriental, mientras que otro permanecerá en la ciudad.
[2] Esta confluencia no estuvo exenta de conflictos. Más de una vez Artigas debió mediar entre sus comandantes y su Estado mayor, compuesto por intelectuales hacendados partidarios del libre comercio y en su mayoría poseedores de esclavos. Un registro censal del propio Artigas, durante el éxodo, refleja de un total de casi 900 familias, sin contabilizar la tropa que: 25 familias con muchos esclavos (más de cinco), bienes de 700 pesos por persona. Entre ellas estaba la propia familia Artigas liderada por don Martín que llevaba consigo 8 esclavos. Otra familia eran los Rivera que llevaban 16 esclavos; 130 familias con varios esclavos (hasta cinco) y bienes en promedio de 125 pesos por persona; 450 familias que poseían un carro propio con sus cosas, pero no tenían esclavos, bienes promedio de 50 pesos por persona. Estos representaban el sector mayoritario, eran los llamados ocupantes sin títulos de propiedad bajo el régimen colonial; 270 familias sin transportes, esclavos, ni bienes. Se contabilizan en total 500 esclavos. Artigas aclara que no contabiliza tropa, hombres sueltos, ni familias que acampan distantes, ni a "los que van llegando", como muchos esclavos que se sumaban a sus filas.

Fuentes

- Tulio Halperín Donghi, Revolución y guerra: formación de una élite dirigente en la Argentina , Siglo Veintiuno Argentina, 2005.
- Milciades Peña, Historia del pueblo argentino, Emece, 2012.

sábado, 8 de julio de 2017

Nicolás Guillén, un poeta comunista en la guerra de España




Nicolás Hernández Guillén presenta en Valencia los poemas y crónicas de su abuelo durante el conflicto

Reconocido como el Poeta Nacional de Cuba, la obra de Nicolás Guillén (1902-1989) lo es también política, epistolar y periodística (en los años 30 participó muy destacadamente en revistas como “Resumen” o “Mediodía”). Autor de “Motivos de son”, “Sóngoro Cosongo”, las “Elegías”, “La paloma de vuelo popular” y “El gran zoo”, su poesía introdujo las aspiraciones populares del negro. Tal vez en ese punto resida su carácter universal. Guillén permaneció exiliado en la etapa final de la dictadura de Batista, volvió a Cuba tras la victoria de la Revolución, en 1959, donde formó parte del Partido Comunista y se implicó en la edificación del socialismo. También fue uno de los fundadores y primer presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Un periodo de la biografía de Guillén reviste hoy máxima actualidad. Se trata del momento en que el poeta partió de México a España, con el fin de participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, cuyo 80 aniversario se celebró el pasado cuatro de julio. Ese día del año 1937 se inauguró el Congreso en Valencia, capital de la II República desde noviembre del año anterior, debido al asedio que sufría Madrid. Se celebraron sesiones del magno congreso de escritores en Valencia, Madrid, Barcelona y París, en las que participaron más de un centenar de intelectuales antifascistas. En España Nicolás Guillén conoció a Antonio Machado, José Bergamín, Rosa Chacel, Luis Cernuda, Emilio Prados o Miguel Hernández; también se relacionó con Alberti, Neruda, César Vallejo y León Felipe; y se encontró con Octavio Paz y Alejo Carpentier.
Todavía en México, en mayo de 1937, Nicolás Guillén escribió “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza”, que se publicó dos veces ese año. Este poema y otros del mismo autor, además de crónicas y evocaciones aparecen recogidos en el libro “España. Poemas y crónicas sobre una guerra antifascista”, presentado en el Centre Octubre de Valencia por el nieto del poeta, Nicolás Hernández Guillén. Editado por Sensemayá, en la publicación del texto han colaborado la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba José Martí y el Ayuntamiento de Buñol (Valencia). Matemático de profesión (se doctoró entre La Habana y Belgrado), militante del Partido Comunista y presidente de la Fundación creada en 1991 para difundir el legado de su abuelo, Hernández Guillén recuerda la trascendencia de la guerra española de 1936 en Cuba. Se puso de manifiesto en vivas polémicas como las que mantuvieron el ultraconservador Pepín Rivero, director de “Diario de la Marina”, y el político Eduardo Chibás, fundador del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en 1947 con un rotundo lema: “Vergüenza contra dinero”.
A las discusiones en los periódicos se agregó otro hecho de interés, el de los cubanos que se trasladaron a España para combatir como voluntarios durante la guerra civil; según algunas fuentes, llegaron a los 1.400, de los que más de un centenar fallecieron. “Cuba se convirtió en el país que más brigadistas internacionales aportó, proporcionalmente a su población”, subraya Nicolás Hernández Guillén. Otro ejemplo de compromiso palmario es el del periodista Pablo de la Torriente Brau, uno de los grandes reporteros de la historia cubana, fallecido en el frente de Majadahonda (Madrid) en diciembre de 1936, cuando informaba en calidad de corresponsal para las revistas “New Masses” de Nueva York y “El Machete” de México, entre otras. También fue designado Comisario de Guerra y miembro del Estado Mayor del 109 Batallón de la Séptima División. Tenía 35 años cuando murió de un balazo en el pecho; tres semanas antes había conocido a Miguel Hernández, quien le dedico una elegía. Las apasionadas cartas y crónicas de Pablo de la Torriente en España fueron publicadas en abril de 2016 por la editorial Dyskolo.
La crítica otorga a “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza” un significado especial. Según Nicolás Hernández Guillén, se trata de una de las grandes elegías de su autor, “muy sentida, honesta y la única que tuvo un carácter urgente”. Porque escribía sus versos a mano y con lápiz, y después los dejaba reposar. Siempre tenía modificaciones que hacer. En la “angustia” primera –“Miradas de metales y de rocas”- repite el poeta a modo de estribillo: “Ni Cortés, ni Pizarro/(aztecas, incas, juntos halando el doble carro)./Mejor sus hombres rudos/saltando el tiempo”. Y en el núcleo de la elegía, lamenta: “¡Miradla, a España, rota!/Y pájaros volando sobre ruinas,/y el fachismo y su bota,/y faroles sin luz en las esquinas,/y los puños en alto,/y los pechos despiertos,/y obuses estallando en el asfalto/sobre caballos ya definitivamente muertos”. Así observa la realidad española en el poema “La voz esperanzada”: “Viéndote estoy las venas/vaciarse, España, y siempre volver a quedar llenas;/tus heridos risueños,/tus muertos sepultados en parcelas de sueños;/tus duros batallones,/hechos de cantineros, muleros y peones”.
Nicolás Guillén, Juan Marinello, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez y Leopoldo Fernández Sánchez integraron la delegación cubana en el Segundo Congreso Internacional de Escritores. Invitado el evento por Neruda y Alberti, Guillén intervino en dos ocasiones, en Madrid y la sesión de clausura en París. En uno de los discursos denuncia el rasgo antidemocrático principal del fascismo: dividir a la humanidad por criterios raciales. Dicen que existe una “pretendida raza superior, seguramente blanca y pretendidamente rubia”. Pero Guillén afirma que llega a España como hombre negro; y que ha nacido en un país donde los negros “representan una parte muy importante del pueblo, a cuya formación espiritual han contribuido”. Fueron 300 años de esclavitud que permiten, según el poeta, sufrir por la tragedia de la España republicana. Expresó también la misma idea en primera persona y en verso: “Yo,/hijo de América,/hijo de ti y de África,/esclavo ayer de mayorales blancos dueños de látigos/coléricos;/hoy esclavo de rojos yanquis azucareros y voraces;/yo chapoteando en la oscura sangre en que se mojan/mis Antillas”.
El acto organizado en el Centre Octubre por la asociación José Martí conmemoró también el 115 aniversario del natalicio de Nicolás Guillén. El poeta, afirma su nieto, reservó un gran amor y cuidado por los niños, “para él fueron lo más importante”. Puede constatarse en la literatura infantil del autor cubano, pero también en los discursos del Congreso de 1937. El poeta negro y antiimperialista contó el encuentro que mantuvo con un niño en un pequeño pueblo, camino de Madrid. El menor, que no había cumplido diez años, vestía con unos pequeños pantalones; pero lo llamativo eran los tatuajes que exhibía en los brazos: “mueran los fascistas” y “No pasarán”. El niño, que vivía con su madre, abandonó Madrid por culpa de las bombas fascistas. Su padre había muerto en el frente; también murieron dos hermanos de su edad, ametrallados por los aviones mientras jugaban en casa. “Aquí todos somos pobres”, le dijo el niño, “pero para que ganen los fascistas tendrán que matarnos a todos”.
Nicolás Hernández Guillén destaca la relación que trabó el poeta con los intelectuales españoles. “Alberti fue su gran amigo español, siempre pudo contar con él, incluso en los momentos más difíciles”. En febrero de 1959 escribe una carta a Rafael Alberti y María Teresa León, en la que les informa de los nuevos tiempos: “Aquí estamos en un clima de verdadera revolución y la consigna es protegerla y hacerla avanzar; visto de cerca, Fidel Castro mejora, si ello es posible, la excelente impresión que da visto de lejos”. Guillén entrevistó a Miguel Hernández en Valencia (“Un poeta en espardeñas”). Federico García Lorca murió fusilado el 18 de agosto de 1936, en el camino de Víznar a Alfacar (Granada). A Nicolás Guillén, la muerte de Federico “le conmocionó muchísimo”, destaca su nieto y presidente de la fundación. En la cuarta “angustia” le canta el poeta cubano: “¡Federico! ¿Dónde el gitano se muere? ¿Dónde sus ojos se enfrían? ¿Dónde estará, que no viene!” Además, Manuel Altolaguirre editó el libro “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza”. En la revista “Mediodía”, Guillén calificó a José Bergamín de “un gran escritor católico”, “una inteligencia en carne viva”, que frente a los malabaristas de la palabra, profundiza en las “maravillosas dimensiones” de la realidad.
El autor de “Sóngoro Cosongo” visitó también los frentes de la contienda española, donde habló con dirigentes, soldados republicanos y voluntarios cubanos. El resultado de los escritos, entrevistas y apuntes se publicaron en la revista “Mediodía” y en un libro, “Hombres de la España leal”, editado en la capital cubana en 1938. Nicolás Guillén compartió la autoría y las entrevistas previas con Juan Marinello, también especialista en la obra de José Martí. Permaneció en España entre julio de 1937 y febrero de 1938. Unos meses antes de la llegada, negó en un texto publicado por la Universidad Autónoma de México la consideración de “artista puro”. Al contrario, se sentía vinculado a las inquietudes y angustias de la vida: “desde el amor, hasta el pago del alquiler de la casa”. Y a la misma “línea humana” que, Neruda, Machado, Alberti o Miguel Hernández. Por eso rechazaba la conversión del negro en mero exotismo. Y recordaba, en 1945, que millones de negros se debatían en el sur de Estados Unidos “en la más terrible esclavitud; víctimas de linchamientos, hambrientos, desesperados… No todo es tambor, macumba, rumba, vodú…”.

Enric Llopis

viernes, 7 de julio de 2017

Clara Zetkin: la gran organizadora de las mujeres obreras y socialistas




El 5 de julio de 1857, nació la mujer que desde el Partido Socialdemócrata Alemán, se transformaría en la más grande organizadora de las mujeres obreras y socialistas de su tiempo.

Organizar a las mujeres, aunque el gobierno lo prohibía

Bajo el régimen imperial, en Alemania, las mujeres, los estudiantes y los aprendices de oficios tenían prohibido adherir a organizaciones políticas y asistir a reuniones donde se discutiera de política. Recién en 1902, esta ley fue reformada: a partir de entonces, las mujeres tuvieron derecho a la actividad política, pero siempre y cuando la ejercieran separadas de los hombres. Por esta razón, el Partido Socialdemócrata Alemán impulsó la formación de su sección femenina que, con Clara Zetkin a la cabeza, organizó las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas, reuniendo a centenares de delegadas de toda Europa. Sin embargo, la prohibición legal no parece haber sido la única razón para la organización de las mujeres socialistas: el Ministerio del Interior, que espiaba a los revolucionarios, señalaba en uno de sus informes secretos que los hombres socialistas ¡oponían una “resistencia pasiva” a la participación de las mujeres en el partido!

Por los derechos de las mujeres trabajadoras

Clara Zetkin denunció la situación de opresión de la mujer trabajadora en el capitalismo, luchó por todos los derechos de las mujeres trabajadoras empezando por el derecho a igual salario por igual trabajo. También combatió contra todas las restricciones que impedían a las mujeres hacer política; denunció la hipocresía del matrimonio burgués y abogó por el derecho de la mujer “a disponer de sí misma”. Estuvo a favor de la libre decisión de las mujeres sobre el aborto y la anticoncepción, a lo que se oponían algunos dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, y de la educación laica y mixta. Luchó por el derecho al voto, al igual que otras mujeres feministas burguesas, con quienes siempre sostuvo que había que “luchar juntas, marchar separadas” y logró que la socialdemocracia alemana fuera el primer partido político europeo que incluyera este derecho en su programa. Fue Clara Zetkin quien propuso que el 8 de marzo se conmemorara el Día Internacional de las Mujeres.
Junto a Rosa Luxemburgo, Lenin y Trotsky contra la traición de la socialdemocracia
Cuando los diputados socialdemócratas aprobaron, en el parlamento, los créditos de guerra que llevarían a la carnicería de la I° Guerra Mundial, Clara Zetkin junto a su amiga, la revolucionaria Rosa Luxemburgo, y otros dirigentes del ala izquierda enfrentaron esta traición de la dirección del partido. Tanto Clara Zetkin como Rosa Luxemburgo sufren cárcel y exilio durante la guerra, por defender posiciones antibelicistas. Esto las lleva a unirse a Lenin, Trotsky y otros dirigentes socialdemócratas de distintos países que comparten el rechazo a este rumbo que había tomado la mayoría de la socialdemocracia y abogan por la formación de una nueva organización internacional, la Internacional Comunista.

Las Tesis para la propaganda entre las mujeres

Prontamente, entabla una amistad con Lenin, quien le encarga la elaboración de unas tesis para el trabajo político entre las mujeres que serán refrendadas en el III° Congreso de la Internacional Comunista. Allí, Clara señalaba que había que “admitir a las mujeres como miembros con idénticos deberes y derechos que el resto de los miembros en el partido y en todas las organizaciones proletarias (sindicatos, cooperativas, consejos de fábrica, etc.)”, como también “combatir los prejuicios relativos a las mujeres en las masas del proletariado masculino, fortaleciendo en el espíritu de los obreros y las obreras la idea de la solidaridad de intereses de los proletarios de ambos sexos.” Estaba convencida de que el principio fundamental del trabajo político entre las mujeres debía ser la “agitación y propaganda por medio de los hechos”. Con esto se refería a la “acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del Partido Comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer.”
Clara Zetkin murió en Rusia, en 1933. Pero quedó inmortalizada para la historia de la clase obrera mundial como la revolucionaria que siempre luchó por los derechos y la organización de las trabajadoras y de las mujeres socialistas.

Andrea D'Atri
@andreadatri

jueves, 6 de julio de 2017

Fernando Martínez Heredia: una eticidad apegada a los principios socialistas




Homenaje a Fernando Martínez Heredia

Al amanecer del 12 Joel me llamó. Era Fernando. No lo podía creer. Pensé en Esther. Pensé en Cuba. En estos días he estado guardando imágenes valiosas en la memoria, no quiero perder un detalle de su andar, las palabras en medio de la tos, la sonrisa de quien llega a romper la calma porque falta mucho por contar, por hacer todavía.
El compromiso de homenajear su vida en el torrente de la creación colectiva me trajo aquí.
En el 2009 la Revolución cumplía 50 años. Un grupo de jóvenes coordinó un ciclo taller para debatir los acumulados y tensiones en la historia de la Revolución desde la Cátedra Antonio Gramsci de este Instituto, presidida por Fernando. Queríamos que el espacio sirviera para dialogar con las experiencias de los cubanos y cubanas y acumular en una práctica política y pedagógica de liberación al mismo tiempo que debatir sobre el socialismo y sus alternativas desde diversos ejes de análisis.
Trabajamos desde la educación Popular con el acompañamiento de Esther. Diez sesiones, un libro y muchas ideas y experiencias quedaron como resultado de ese ciclo de debates abrigado por Fernando con los pies en la política de la Cuba de hace casi diez años. Fernando es un Maestro de varias generaciones de cubanos y latinoamericanos.
Aquel fue mi acercamiento más fuerte a la dimensión pedagógica que Fernando colocó en el centro de su práctica revolucionaria. Vivimos el privilegio de tenerlo al lado susurrando anécdotas de la Revolución, historias de Nicaragua, epopeyas personales que contaba disfrutando la rebeldía: ese lugar donde hay que estar.
De ese tiempo de encuentros y lecturas previas aprehendí de Fernando experiencias de una vida militante; va conmigo que la revolución es un acto de imaginación fuera de los bordes de lo posible, que en su centro están los imaginarios y representaciones, el cuerpo simbólico y cultural de la nación y no las condiciones materiales de existencia, su visión del poder al servicio del proyecto liberador en la transición socialista, su compromiso con un poder de los trabajadores y el pueblo organizado, su convocatoria al Marxismo para que estuviera al servicio de los desafíos de un tiempo de maravilla y angustia en lugar de acomodar las realidades a doctrina alguna, su profundo anticolonialismo, su pasión por la libertad. En Fernando Patria y Socialismo eran parte del proyecto de una nueva sociedad por crear, y traigo sus palabras: “crear con una combinación rara de rigor y audacia, de principios y herejía, de fidelidad y ejercicio del criterio propio.” Una Revolución socialista de liberación nacional necesariamente antimperialista.
Hoy no nos atrevemos a una síntesis ordenada de su obra, venimos a pronunciar su nombre, a contarnos entre todos un poquito de su vida, a traerlo a este salón donde tantas veces en primera fila participó del debate de ideas que estimulara como soldado eterno de la guerra cultural entre el capitalismo y el socialismo.
Su energía fundamental se orientó a los jóvenes para que se acercaran a las revoluciones del siglo XX, a lo mejor de la tradición marxista revolucionaria, a narrar y vivir la Revolución desde el pueblo. Compartió con ellos la responsabilidad de actualizar el sentido liberador del proyecto. Hoy, los jóvenes del Marinello, responsables de este homenaje, son un grupo de referencia y participan en escenarios de debate y diversos procesos de construcción organizativa en el país.
Fernando nació en Yaguajay, en una familia en la que nadie había hecho la educación primaria. Con el esfuerzo y el rigor de los padres y su propia voluntad llegó a la Universidad en 1959 y estudió Derecho. Casi graduándose a los cuatro años, se convirtió en Profesor de Filosofía fundando el Departamento de Filosofía de la Universidad. Desde los primeros tiempos de graduado dio testimonio de una vocación sujeta a las tareas de la vida revolucionaria. Fue un insurgente, un conspirador, un profeta.
Como muchos de los que estamos aquí reunidos, nuestra biografía tiene la huella de las relaciones con Fernando. La experiencia personal de admiración y afecto se encuentra con una parte de esas ramificaciones de Fernando, como dice Esther, su relación con el cristianismo revolucionario y sus movimientos organizados, en particular el Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMMLK).
A finales de los 70, por tareas del trabajo de Fernando en el proceso revolucionario en AL, conoció la producción de los autores de lo que se conoce como Teología de la liberación con vocación ecuménica. El Departamento de Filosofía también tenía una relación con el movimiento ecuménico en esos años y la Teología nacida al calor de la revolución cubana.
En el 91, dos jóvenes, vinculados después al CMMLK, entonces militantes de la COEVAC, que ya seguía las ideas de Fernando para la profundización del socialismo cubano, lo llevaron a un campamento sobre la realidad social del cristiano en Palma Soriano, donde militantes bautistas querían discutir su participación consciente y activa en la renovación de la sociedad cubana.
Fernando preguntó si Esther podía ir con él, ella era educadora popular. Gracias a eso, estos jóvenes descubrieron antecedentes de la EP en Cuba más allá de los que se conocían en los ambientes ecuménicos. Así llegó Esther al CMMLK, donde contribuyó a una apropiación orgánica de la propuesta política pedagógica de la EP que practicamos. Gracias Esther.
A partir de ese encuentro, comenzó una relación fecunda con Fernando. Años después escribía: “Por la gesta que narra el nuevo testamento, me puse de parte de Jesús para toda la vida sin albergar fe religiosa alguna.” En ese tiempo planteó tres grandes desafíos: cómo resistir los embates de la crisis, como remontar la resistencia en una estrategia de desarrollo viable y una pregunta que estaba en el centro de la actuación del centro: ¿qué país y qué iglesia resultaría de las transformaciones? Estas preguntas orientaron la actuación del Centro en esos años.
Siendo herederos de una cultura protestante anglosajona con pocos vínculos con la cultura cubana, agradecemos a Fernando y a Esther las relaciones y nexos con muchos de los que hoy están aquí que representaban campos de la producción intelectual de la cultura nacional.
Fernando, Esther y Frei Betto pusieron al servicio de la práctica internacionalista y solidaria del Centro un entramado de relaciones con fuerzas políticas y sociales de AL, entre ellos, el MST, de Brasil, el Centro de educación popular Instituto Sedes Sapientis CEPIS, Pañuelos en rebeldía, de Argentina, el FMLN en El Salvador, con quienes hemos caminado todos estos años de mutuas entregas y compromisos. De todos ellos hemos recibido notas de dolor y solidaridad en estos días.
La Comisión política del FMLN nos envió un mensaje que dice:
“Solidario con las luchas del pueblo salvadoreño desde la década de 1960, este amigo y compañero de Roque Dalton, cumplió su viejo deseo de visitar El Salvador en 2015 y 2016. Contribuyó, de manera directa y efectiva, a la formación de nuevos pensadores, de mujeres y hombres jóvenes comprometidos con los procesos de transformación social, que bebieron de la enorme sabiduría de Fernando, expresada siempre con su habitual sencillez y espíritu crítico, cualidades con las que fomentaba el análisis y la reflexión, especialmente, en las nuevas generaciones de revolucionarios y revolucionarias. Cuando Fernando recibió el Premio Ensayo de Casa de América, en 1989, lo donó a la lucha del pueblo salvadoreño.”
Con este y muchos otros testimonios nos ilumina su convicción de que sin internacionalismo no podrá haber socialismo.
Gracias al empuje de Fernando el CMMLK sumó su energía al proyecto que se nucleó en torno a la revista América Libre.
Nuestra Revista Caminos en su primer número, salió con un trabajo de Fernando sobre ateísmo y marxismo.
Por estas razones y muchas otras, en el 95 cuando el CMMLK inicia su proceso de legalización como asociación, Fernando es uno de los miembros fundadores.
En noviembre de 2015 en el Encuentro Nacional de los Equipos de Coordinación de las redes que animamos, asumimos como desafío fundamental de nuestra actuación contribuir a enfrentar la conservatizacion y despolitización de la sociedad cubana, tomando una ve más de Fernando las reflexiones que iluminarían nuestra práctica. Ya en 2007 Fernando había compartido esta reflexión en los debates sobre el quinquenio gris.
En un texto llamado Fe por Cuba, Fernando dice
“Algunos de los valores forjados en el proceso liberador están naufragando, otros están en crisis y ha crecido la conservatización social y el apoliticismo. En el seno de la sociedad cubana se libra un gigantesco conflicto cultural entre el socialismo y el capitalismo. Esta situación le plantea un enorme desafío al CMMLK, como a todas las instituciones, a los cubanos y cubanas: ¿qué sociedad saldrá de este trance tan complejo y difícil?, ¿Sucumbirá la Cuba de Frank País a la guerra cultural que nos hace el capitalismo para convencernos de que la única manera de vivir, pensar y sentir es la que nos propone?, ¿Nos levantaremos una vez más por encima del cálculo de lo que es posible, eso que siempre ha militado en contra nuestra, y abriremos el camino a la conquista de toda la justicia, el bienestar y las oportunidades para todos?”
Escuché a Fernando en muchos escenarios, en Paradigmas Emancipatorios, en Coloquios sobre la Historia y el Marxismo, en entrevistas. Pude compartir con él en un evento realizado en Brasil convocado por el CEPIS, sobre Revolución y Reforma.
Recuerdo la admiración y el cariño de todas las organizaciones presentes, la sencillez de quien comparte un tiempo de debate donde las ideas están en el centro, la fuerza de su palabra de síntesis, su autoridad moral.
En ese momento afirmó que las rebeldías y resistencias de AL no habían logrado generar políticas capaces de romper las bases de la lógica de dominación, que había que descolonizar la historia y liberarla de las clases dominantes, que los instrumentos de pensamiento son imprescindibles para la actuación revolucionaria y que en cada proyecto revolucionario había que hacerse una pregunta fundamental ¿la política de desarrollo en nuestro país sirve al avance del capitalismo mundial?
Nos deja una práctica intelectual y política que defiende la necesidad de la autonomía del pensamiento social para cumplir su tarea dentro de la revolución; servir a la justicia social y a la libertad humana pensando con cabeza propia y casado con toda la verdad que se alcance a ver.
Nos deja una práctica revolucionaria que discierne entre el tiempo de acumular y el tiempo de actuar con más decisión, que distingue entre el que cree representar al pueblo que no conoce y el revolucionario que parte de las representaciones y conflictos del pueblo, una práctica que generaliza el ejercicio de pensar evaluando la función de nuestra crítica. Nos deja los desafíos de la transición socialista En este tiempo en que necesitamos renovar la promesa de la izquierda y debatir profundamente sobre la lucha de clases.
En tiempo de incertidumbre como dijera Fernando “Hay que jugársela, aunque después la historia ayude a leer los eventos•. Nos deja el testimonio de la felicidad de la lucha, de la paciencia revolucionaria, de una vida, una eticidad apegada a los principios socialistas, nos deja el amor al pueblo y a las revoluciones.
Vendrán estudios y síntesis de su pensamiento que nos servirán también para apropiarnos de nuevos instrumentos de lucha contra el capitalismo, profundizar las visiones descolonizadoras, y antimperialistas, seguir poniendo en diálogo el pensamiento crítico de este tiempo y ojala vengan también nuevas prácticas revolucionarias en movimiento. Los cubanos debemos estudiar su pensamiento que nunca fue asiento de decepciones o fracasos. Salgamos a estudiar a Fernando en los núcleos del Partido, donde no lo estudiamos, en asambleas sindicales, en agrupaciones de jóvenes, en espacios ecuménicos, en los barrios y territorios de Cuba. Fernando es del pueblo.
Escribamos la historia de Cuba después del 59, disfrutemos en colectivo el análisis del Marxismo vivo que nos deja, construyamos caminos de revolución para que Fernando nos haga ese guiño de hereje permanente, pensando el próximo texto y el paso que sigue.
Que Fernando nos acompañe en este desafío gigante de anchar el corredor anticapitalista en Cuba. Como dice uno de los mensajes recibidos en estos días, homenajearlo es un deber y una inspiración para la resistencia, un compromiso con la Revolución.

Llanisca Lugo

miércoles, 5 de julio de 2017

Presupuesto educativo: lejos del 6%




Con el proyecto de Rendición de Cuentas presentado por Astori el presupuesto educativo llegaría en el 2018 a 5%. Una cifra engañosa que además está lejos de la promesa electoral de llegar al 6%.

El jueves pasado el Ministro de Economía hizo la presentación ante la Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara Baja de su proyecto de Ley de Rendición de Cuentas enviado al Parlamento.
Luego del ajuste implementado el año pasado, que entre otras cosas significó un aumento del IRPF para importantes sectores de trabajadores y la postergación de gastos previstos en salud y educación, el ministro vuelve a presentar un proyecto que restringe el gasto social insistiendo en “mantener la cautela” durante este próximo año. Advirtiendo además que en la región persisten incertidumbres macro económicas la propuesta presentada no da soluciones reales en el área social (educación, salud, INAU, etc.).
En lo que respecta a educación, el planteo de Astori esconde además un grave error metodológico en la forma de considerar los números lo que aumenta artificialmente el porcentaje destinado a este rubro.
Tradicionalmente se ha considerado dentro del presupuesto educativo los gastos correspondientes a ANEP y UdelaR; mientras que durante el gobierno del Frente Amplio se ha comenzado a incluir también gastos correspondientes a Liceo Militar, Plan Ceibal, subsidios a boletos estudiantiles y plan CAIF entre otros.
Si dejamos de lado estos rubros se observa como en realidad el presupuesto educativo solo llegará al 4% del PBI, mucho más lejos aún del 6% al que se había comprometido el Frente Amplio.
En cuanto al dinero destinado a Investigación y desarrollo el gobierno también se haya muy lejos de su promesa de llegar al 1% para este rubro. Actualmente se encuentra en el 0,27%.
Los sindicatos de la enseñanza y los estudiantes han mostrado su disconformidad con esta propuesta de Rendición de Cuentas del Ejecutivo y desde hace algunas semanas vienen tomando distintas medidas de lucha, con marchas y ocupaciones de centros de estudios.

Hernán Yanes

martes, 4 de julio de 2017

Abusos sexuales: la sotana de Bergoglio cada vez tapa menos




Sus acólitos quieren mostrarlo con voluntad transformadora. Pero Francisco está decidido a seguir sosteniendo y encubriendo a miles de curas violadores. La verdad, así y todo, hace lo suyo.

Un “inesperado escándalo golpea al Papa Francisco”, decía una crónica de este lunes del diario Clarín. ¿Inesperado? En todo caso será el mismo Jorge Bergoglio quien se golpea a sí mismo, al tomar algunas decisiones que terminan activando denuncias que desnudan parte del complejo entramado de encubrimientos a miles y miles de abusadores sexuales dentro de la Iglesia católica.
Este fin de semana el diario La Repubblica de Italia y el semanario L’Espresso denunciaron que el arzobispo jesuita español Luis Ladaria Ferrer, a quien Francisco acaba de nombrar al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue un conspicuo encubridor de curas pedófilos.
Ladaria Ferrer reemplazó, por orden de Bergoglio, al cardenal Gerhard Müller, quien cumplió sus cinco años de función en ese “ministerio” vaticano (encargado de “guardar” la ortodoxia católica) y no contó con el visto bueno papal para renovar su gestión.
Según denunciaron esos importantes medios italianos, uno de los hechos más escandalosos protagonizados por Ladaria Ferrer fue no haber denunciado ante el poder judicial a un cura violador de niños que había sido sancionado por la propia Iglesia. Con el agravante de que, luego de ser echado como sacerdote, siendo nuevamente laico siguió abusando sexualmente de adolescentes.
El abusador es Giovanni Trotta, quien en 2009 fue “procesado” por el mismo Vaticano y condenado tres años después a la pena de “reducción al estado laical”. Es decir, dejar de ser cura. Esa condena, que declaraba a Trotta como “culpable de delitos con menores contra el sexto comandamiento”, la firmaron las dos máximas autoridades de la Congregación para la Doctrina de la Fe de ese momento: el norteamericano William Levada y el español Luis Ladaria Ferrer.
En esa misma sentencia el Vaticano dejaba abierta la puerta para que todo quedara “puertas adentro” y el caso no trascendiera. Puntualmente se sugería “que la nueva condición del sacerdote dimitido no dé escándalo a los fieles”. O sea, que no se difunda el caso.
Dicho y hecho. Trotta dejó de ser cura, nadie agitó las aguas y del tema no se habló por mucho tiempo. Hasta que Trotta, confiando en su impunidad, volvió a cometer abusos. Fue cuando, ya sin sotana, se conchabó como entrenador de fútbol para adolescentes en Foggia, la misma región del sur de Italia donde había cometido los abusos anteriores.
Como siempre sucede, ninguna de las familias de los jóvenes futbolistas supo por parte de la Curia vaticana que Trotta era un violador. Sólo lo supieron cuando una víctima logró salir del terror y el silencio y poner en palabras lo sufrido. Luego de las primeras denuncias, se logró comprobar que entre 2012 y 2014 el excura abusó de una decena de adolescentes. Finalmente fue arrestado en 2015 y el año pasado fue condenado a ocho años de cárcel. Y por estos días enfrentará un nuevo juicio por crímenes similares.
La conclusión es clara: si el ahora titular de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el arzobispo jesuita Ladaria Ferrer, hubiera entregado al Poder Judicial italiano en 2012 al pedófilo Giovanni Trotta, decenas de adolescentes no hubieran sufrido los abusos de ese hombre en los años siguientes, como finalmente sucedió.
Pero mientras Trotta está cada vez más hundido judicialmente, sus encubridores eclesiásticos son premiados por Bergoglio. Es el caso de Ladaria Ferrer, quien desde esta semana es el máximo encargado del Vaticano de Francisco de decir qué es y que no es “pecado” y “delito” dentro de la Iglesia.
El excadenal argentino podrá justificarse en que no está obligado, según las leyes internas del Vaticano y de Italia, a denunciar a personajes como Trotta ante la justicia civil. Pero difícilmente pueda zafar de quedar, una vez más, al descubierto su doble discurso y doble moral.
La semana pasada, mientras Francisco se aprestaba a poner a Ladaria Ferrer a manejar la “Doctrina de la Fe” (sin imaginar lo poco que tardaría en ser denunciado), desde Australia llegaba la denuncia contra otro de los más encumbrados colaboradores del Papa. El cardenal George Pell, responsable nada menos que de las finanzas del Vaticano, fue citado por un tribunal de Melbourne para comparecer por acusaciones de abuso sexual de menores entre los años 1976 y 2001 en diferentes ciudades de su país.
¿Bergoglio está rodeado de pedófilos y encubridores de abuso sexual sistemático y no sabe nada? ¿Hasta dónde llegará la capacidad de asombro del “Papa humilde” que llamó a la “tolerancia cero” para con los crímenes sexuales cometidos dentro de su institución?
Si estas preguntas no convencen, se pueden formular otras. ¿Es creíble, a esta altura, que Bergoglio quiera acabar con estas atrocidades cuando en verdad les da cada vez más poder a quienes hicieron mucho por sostener un sistema interno de encubrimiento e impunidad? ¿Hasta dónde podrá sostener el doble discurso Francisco?
Hoy se habla de los casos de Pell y de Ladaria Ferrer. Pero en el propio país de Bergoglio hace casi un año se destapó el escándalo del Instituto Antonio Provolo, donde está demostrado que el actual Papa también cumplió un importante rol como encubridor de curas violadores siendo la máxima autoridad de la Iglesia católica argentina. Y, huelga decirlo, estos nombres y estos casos son meros granos de arena en un profundo océano de hipocresía e impunidad.
Francesco Zanardi, referente de la red L’Abuso de Italia (organización de sobrevivientes de abuso sexual eclesiástico) dijo a La Izquierda Diario que “lo que está ocurriendo demuestra la verdadera línea de la Iglesia y no lo que desde hace quince años muestra la prensa corrupta, que nos quiere hacer creer que se está avanzando”.
Zanardi no sólo es uno de los denunciantes de los abusos en la Iglesia sino que también, por su rol como referente de la red, lleva adelante una constante investigación sobre el sistema de encubrimiento montado por el Vaticano.
Por eso denuncia sin dudar que “mientras dicen que el Papa quiere limpiar [la Iglesia] en verdad mantiene a su círculo cercano y continúa designando a personas de fama dudosa como Ladaria o Pell. Las víctimas seguimos clamando justicia, una justicia legítima. Pero lejos de eso, la Iglesia no responde a nuestros pedidos mientras le paga los abogados a los criminales de los que dice que quiere distanciarse. Estamos hartos de ver todo esto”.

Daniel Satur
@saturnetroc

Fuecys: expulsan abogado del sindicato por cuestionar pre-acuerdo con la patronal




El abogado había planteado sus reparos al convenio que pretendía firmar la dirigencia de Fuecys y que fue rechazado en masiva asamblea.

Fuentes confiables que conocen la situación de cerca han señalado que luego que la Asamblea de Trabajadores de Tienda Inglesa rechazara el pre-acuerdo que había negociado la dirección del sindicato el abogado Nicolás Ayestarán, que había concurrido en representación de los trabajadores, había sido expulsado del sindicato.
Convocado por el Ejecutivo del Sindicato de Tienda Inglesa a concurrir a la Sede del Pit Cnt en el día viernes fue interpelado por los dirigentes Riverón (Presidente de Fuecys) y Heredia (Secretario General) quienes le comunicaron que no era bienvenido y que lo invitaban a irse.
Ayestarán había informado a los trabajadores presentes en la asamblea realizada el día lunes 26 que el pre-acuerdo contenía una rebaja salarial y algunos puntos ambiguos que podían perjudicar a los trabajadores. Además había señalado que los dirigentes de Fuecys eran “amigos” de los propietarios de Tienda Inglesa.

Un pre-acuerdo a la baja

El pre-acuerdo negociado entre dirigentes y patrones significa un claro retroceso en las condiciones laborales de los empleados de Tienda Inglesa y se escuda en una supuesta mala situación económica de la empresa que chantajea con cerrar los supermercados si no se aceptan las pérdidas de derechos laborales.
La base del sindicato rechazó este acuerdo a la baja y mostró su disposición a la lucha y su bronca con la dirección sindical con cánticos en que pedía su renuncia y que se fueran.
El conflicto muestra también los desacuerdos entre los distintos sectores de la dirección sindical (con integrantes del Partido Comunista y otros que responden a Richard Read o al Partido Socialista) con acusaciones cruzadas en los que los trabajadores quedan de rehenes. Más allá de matices las distintas corrientes que dirigen la central sindical se manejan con una lógica de “luchar para negociar” buscando llegar a acuerdos con las patronales y el gobierno para luego desactivar los conflictos.
La masiva asamblea expresó una postura independiente de los trabajadores que quieren continuar la lucha por no perder conquistas laborales ni rebaja salarial.

La Izquierda Diario Uruguay

domingo, 2 de julio de 2017

Brasil: entre la crisis política y la huelga general




La segunda huelga general del año, prevista para el 30 de junio, ha debido abrirse paso desafiando los escollos impuestos por la burocracia sindical. Las centrales no se empeñaron en organizar el paro. La convocatoria a la huelga general viene siendo socavada por una supuesta falta de apoyo en el transporte, pero la dirigencia gremial no hizo nada para revertir esta situación. Esto contrasta con la iniciativa que viene surgiendo de abajo: los metroviarios (subte) de San Pablo confirmaron que paran. La CPTM (ferroviarios) y ómnibus de esa misma ciudad convocaron asambleas para definir su conducta. La burocracia viene haciendo la plancha, pero la presión por abajo puede terminar logrando un cumplimiento masivo de la huelga. Ni siquiera está previsto darle un carácter activo al paro, lo cual también contrasta con el parazo del 28 de abril, que fue acompañado de piquetes, movilizaciones y cortes de calles.

Dique de contención

La burocracia sindical está actuando como dique de contención de la movilización popular para salvar la gobernabilidad de un régimen que está en terapia intensiva. La Procuraduría General de la República acaba de confirmar una denuncia penal por corrupción contra Temer, por las acusaciones de soborno del empresario de la carne Joesley Batista, que desataron la reciente tormenta política. Se trata de una acción judicial que podría acabar con la destitución del mandatario. Sin perjuicio de ello, siguen su curso otras causas que podrían terminar igualmente por hacer rodar su cabeza.
La burocracia actúa como furgón de cola de la estrategia del PT. Lula y una parte de su cúpula han ignorado prácticamente la huelga, poniendo de relieve su disposición a aquietar la efervescencia popular en medio de la crisis política. Otra parte de la dirigencia petista sólo se ha valido de la huelga para inscribirla detrás de la candidatura presidencial de Lula. En nombre de ese “volveremos”, bloquea la posibilidad de que Temer caiga, ahora, bajo la presión directa de la acción popular.
El actual cerco judicial que se viene cerrando está acicateado por Estados Unidos. El gobierno norteamericano acaba de cerrar las importaciones de los productos
cárneos provenientes de Brasil, es un golpe letal a los pulpos de ese país. Lo que está en marcha, detrás de esta movida, es un copamien-to por parte de las corporaciones norteamericanas de las exportaciones de carne, cuyo liderazgo estaba en manos de la burguesía brasileña. Por lo pronto, los hermanos Batista, dueños de JBS, trasladaron su sede central de operaciones a territorio estadounidense, lo cual fue interpretado como una señal de este giro.
A la par de ello, avanzan las presiones dirigidas a una reorganización del BNDS, la gran caja de financiamiento de la burguesía brasileña, que terminó provocando la renuncia de su presidente. Estamos frente a una guerra que se libra en todos los planos -el de la Justicia, los servicios y, principalmente, en el de la orientación económica del Estado, a través de una puja abierta entre la burguesía local y el imperialismo por el manejo y explotación de los grandes recursos y la actividad industrial del país. La operación Lava Jato y, ahora, las revelaciones de los hermanos Batista, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.

Salidas en danza

El gobierno dice que cuenta con el respaldo suficiente para impedir un juicio político. Es que para que Temer sea apartado de su cargo por 180 días y juzgado por el Tribunal Superior (Suprema Corte), cualquier denuncia formal debe ser aprobada por dos tercios de la Cámara de Diputados. Pero esto no tiene en cuenta la disgregación que se viene operando en el campo oficialista, que se agrava cada día que pasa. El mayor riesgo para Temer es que el principal socio del PMDB en la coalición oficialista, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), decida darle la espalda. Los socialdemócratas están muy divididos sobre su permanencia en la base gubernamental. Un ala está “presionando por la ruptura cuanto antes". En una columna publicada por el diario Folha de Sao Paulo, el ex presidente so-cialdemócrata Fernando Enrique Cardoso volvió a pedir la renuncia de Temer (y el llamado a elecciones adelantadas). Una eventual salida del PSDB podría disparar una desbandada general de aliados y dejar a Temer al borde del juicio en el STF (La Nación, 27/6).
Este viraje del ex presidente, quien venía pugnando por la designación de un sucesor de “consenso”, muy probablemente obedezca a que la crisis ha llegado a un punto tal que ha frenado la salida de leyes estratégicas, como las de la reforma laboral y jubilatoria. Un impasse en la implementación del ajuste en curso, por el cual la burguesía depositó su confianza en el primer mandatario, puede acelerar la determinación del capital de soltarle la mano.
Las elecciones anticipadas (“directas”), de todos modos, le plantean al PT un problema insoluble, con o sin legislativas, pues para ello no tienen más remedio que pactar con los partidos tradicionales; ello, con el pretexto de alcanzar una mayoría parlamentaria.
En ese caso reiteraría la nefasta experiencia ya recorrida cuando fueron gobierno. Lula encabeza las intenciones de voto, pero está muy lejos de contar con mayoría, para lo cual debería buscar aliados y terminar formando una coalición con fuerzas políticas que hoy impulsan el ajuste y la agenda del gobierno Temer. Cualquiera sea la modalidad de la transición, ya sea de un candidato de consenso o de una directa necesariamente pactada, estas opciones tendrán como fundamento una continuidad de la política de austeridad y de reformas antiobreras.

Programa

La huelga general se inscribe en una etapa convulsiva, cuyos principales capítulos aún están por ocurrir. La cuestión del momento, en Brasil, es darle continuidad a la movilización popular, sacando todas las enseñanzas que deja esta medida de fuerza. El principal problema que plantea la lucha en curso es la forjar una dirección política de la clase obrera a la altura de las necesidades, rompiendo la subordinación y las ataduras con el Estado capitalista y sus partidos.
Llamamos a las tendencias combativas del movimiento obrero y de la izquierda a impulsar la convocatoria a un congreso de trabajadores, para discutir un programa y una salida política frente a la crisis en desarrollo. Por el retiro de la reforma laboral y jubilatoria; por un salario y una jubilación equivalente a la canasta familiar; por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y ocupación de toda fábrica que cierre o despida; por la apertura de los libros de todos los pulpos capitalistas y por el control obrero de la producción; por el cese del pago de la deuda externa e interna, y la nacionalización sin pago de la banca y de los monopolios petroleros, de modo de colocar los recursos al servicio de las necesidades sociales. Es hora de luchar por una Asamblea Constituyente libre y soberana, donde se discuta una reorganización integral del país sobre nuevas bases sociales. La cuestión clave en Brasil y, de un modo general, en América Latina, es que la clase obrera emerja como un polo político independiente y se transforme en alternativa de poder.

Pablo Heller

Estados Unidos y la bomba atómica




La bomba atómica está muy presente en el imaginario histórico norteamericano. Los argumentos del gobierno que justificaron su uso y la desclasificación de archivos que demuestran lo contrario.

En 1993 el Journal of American History (1), la revista de historia norteamericana más importante, publicó los resultados de una encuesta realizada entre más de tres mil especialistas en historia de los Estados Unidos, todos ellos profesores universitarios. Uno de los apartados solicitaba a los encuestados que escribieran, según ellos, cuál era el mejor momento en la historia norteamericana. Una amplia mayoría respondió “la Segunda Guerra Mundial”. La siguiente pregunta requería que dijeran cuál era el peor momento. Casi la misma cantidad de gente respondió “las bombas de Hiroshima y de Nagasaki”. La respuesta es notable, sobre todo porque ¿cómo se puede separar la guerra del uso de la bomba atómica? Evidentemente, la bomba ha generado una esquizofrenia en la autopercepción de los norteamericanos.
Un año más tarde, el Museo de Historia de los Estados Unidos, perteneciente al Instituto Smithsoniano, en Washington D.C., se vio inmerso en una durísima polémica en torno a una exhibición sobre Hiroshima. El Museo había intentado dar una visión profesional y objetiva del primer uso de la bomba atómica, para encontrarse atacado por las asociaciones de veteranos de guerra y por el historiador, congresista y líder del partido Republicano Newt Gingrich. Estos últimos opinaban que la exhibición atentaba contra la identidad del norteamericano medio, sin importarles la discusión en torno a la verdad histórica (2).
Ambos casos revelan la importancia y lo conflictivo de que Estados Unidos sea la única potencia que haya utilizado la bomba atómica no una sino dos veces.
La utilización de las dos bombas atómicas ha sido, y es, uno de los grandes temas de polémica en torno a la participación norteamericana en la Segunda Guerra Mundial. El argumento central, por parte del gobierno norteamericano, era que la utilización de las bombas en realidad “salvó vidas”. Dado que los japoneses no estaban dispuestos a rendirse, Estados Unidos se hubiera visto obligado a invadir con el consiguiente costo en vidas norteamericanas y japonesas. Por ende, reza esta visión, las 200 mil personas muertas en Hiroshima y Nagasaki representan una pequeña fracción de las vidas que se hubieran perdido en una invasión convencional. Truman escribió en sus memorias que la decisión de bombardear Japón se basaba en la expectativa de salvar “medio millón de vidas norteamericanas” en el combate por las islas.
Este argumento fue aceptado casi universalmente hasta fines de la década de 1970 cuando las investigaciones del historiador norteamericano Gar Alperovitz (3) descubrieron una serie de documentos oficiales que revelan otras motivaciones para el uso de la bomba atómica. Según Alperovitz los norteamericanos habían quebrado el código diplomático secreto de los japoneses. Esto les permitió saber que el Emperador Hirohito estaba dispuesto a rendirse siempre y cuando se le permitiese retener su posición tradicional a la cabeza de la nación japonesa. Sin embargo, la documentación disponible revela que a esa altura el Presidente Harry Truman, que había sucedido a Roosevelt a la muerte de éste en abril de 1945, estaba preocupado por el orden mundial de la posguerra. Si bien Roosevelt, Churchill y Stalin habían firmado una serie de acuerdos en Yalta, Truman no compartía la idea de cooperación entre las tres potencias aliadas. Las negociaciones de Potsdam, en julio de 1945, mostraron que Estados Unidos deseaba reconstruir Alemania para que fuera una “factor de estabilidad” en Europa y un aliado frente a la URSS. Fue durante la conferencia de Potsdam que Truman recibió la noticia de que las bombas atómicas eran operacionales. Un documento de la inteligencia norteamericana, desclasificado hace ya dos décadas, fechado 30 de abril de 1946, establece que no existía ninguna suposición de pérdida de vidas norteamericanas en la invasión de Japón puesto que “lanzar la bomba fue un pretexto utilizado por los dirigentes como la razón para poner fin a la guerra, pero si la bomba no hubiera sido utilizada los japoneses hubieran capitulado una vez que Rusia les declarara la guerra” (4).
El uso de la bomba atómica inauguró a Estados Unidos como potencia mundial y le dio un peso desmedido (como poseedor del monopolio atómico por un tiempo) que le permitiría erigir la estructura de un nuevo orden mundial post Segunda Guerra. Como bien señaló el primer ministro inglés Lord Palmerston en el siglo XIX “una potencia no tiene ni amigos ni enemigos permanentes, solo tiene intereses”.

Pablo Pozzi

Notas:

1. “The Practice of American History”. Journal of American History, Vol. 81, No. 3, December 1994.
2. Véase “History and the Public: What Can We Handle? A Round Table about History after the Enola Gay Controversy”. Journal of American History, Vol. 82, No. 3, December 1995.
3. Este historiador ha producido una abundante bibliografía sobre el tema que se encuentra sintetizada en Gar Alperovitz. Atomic Diplomacy: Hiroshima and Potsdam. New York: Elizabeth Sifton and Penguin Books, 1985. Otro historiador que ha sustentado este punto de vista, con abundante documentación, es Martin Sherwin, “The Atomic Bomb and the Origins of the Cold War”. American Historical Review 78, October 1973. También Barton Bernstein. “Roosevelt, Truman and the Atomic Bomb, 1941-1945: A Reinterpretation”. Political Science Quarterly 90, Spring 1975.
4. United States Strategic Bombing Survey. Japan’s Struggle to End the War. Washington: Government Printing Office, 1946.

sábado, 1 de julio de 2017

Lenin y la cuestión del Estado




"Si me matan, publiquen este cuadernito sobre el marxismo y el Estado”

Cuenta J.J. Marie que el 9 de agosto, partiendo hacia un exilio forzoso en Finlandia, que culminaría en las vísperas de la Revolución de Octubre, Lenin, con la incertidumbre de qué pasaría con su vida al día siguiente, entregó un pequeño cuaderno azul a uno de sus compañeros con esa orden: “Si me matan, le pido que publiquen este cuadernito sobre el marxismo y el Estado”.
Sin embargo, los conceptos de El Estado y la Revolución -a ese texto nos referimos (que en las "Obras Completas" aparece escrito “entre agosto y septiembre de 1917”)- son los que Lenin adelanta, en forma concentrada y como plan de acción en las Tesis de Abril.
Es más, en su discurso ante el Congreso de los Soviets, en las vísperas de la enorme movilización del 18 de junio, por primera vez dominada por las consignas bolcheviques -Abajo la Duma zarista, abajo los diez ministros capitalistas (del Gobierno Provisional), Todo el poder al Soviet-, Lenin interrogará a los delegados: ¿pero es que hay algún país de Europa, pregunto yo, algún país burgués, democrático, republicano, en el cual exista algo parecido a los soviets? Necesariamente tendréis que contestar que no... En ningún país existe ni podría existir una institución semejante, pues sólo cabe: o un gobierno burgués con esos ‘planes' de reforma que aquí se esbozan y han sido propuestos decenas de veces en todos los países, quedando siempre en el papel, o esa institución que ahora se invoca, ese 'gobierno' de nuevo tipo que ha creado la revolución y del que sólo hay ejemplos en la historia de los más grandes ascensos revolucionarios, como en Francia en 1792 y 1871 (La Comuna) y en Rusia en 1905”.
Habitualmente se destaca en las Tesis de Abril de Lenin la cuestión de su posición frente a la revolución democrática y su mecánica de clases -es decir el rol del proletariado como líder de la revolución y la necesidad de una segunda revolución que coloque en el poder al proletariado instaurando la dictadura del proletariado. Pero no se tiene en cuenta en la mayoría de los casos cómo llegó Lenin a esas conclusiones y muchas veces se las considera como un resultado (agudo por cierto) de su apreciación de la mecánica con la que se desenvolvió la revolución de febrero.

Un nuevo tipo de Estado

Pero esto es sólo una parte de la historia. La calificación de los soviets como un nuevo “tipo de Estado” y su oposición frontal con la “república democrática parlamentaria”, que aparecía como la máxima aspiración de los socialistas conciliadores (mencheviques y socialistas revolucionarios), no fue una improvisación ni el resultado exclusivo de una apreciación de los resultados contradictorios y “paradójicos” de la Revolución de Febrero. Además de eso, fue el resultado de una intensa investigación llevada a cabo por Lenin en su exilio suizo durante los meses de enero y febrero de ese año 1917.
Esta investigación, plasmada en aquel “cuadernito azul”, fue en respuesta, en cierta medida, al impulso que le produjeron dos trabajos de Nicolai Bujarin, de 1915 y 1916, sobre los cambios que experimentaba el Estado bajo el imperialismo. Estos trabajos contenían una fuerte crítica a las posiciones de Karl Kautsky, líder teórico de la socialdemocracia alemana, que había mantenido una polémica unos años antes (1912) con el dirigente del ala izquierda de ese partido, Anton Pannekoek, justamente sobre la actitud frente al Estado.
Pannekoek sostenía “que el socialismo no podía emerger de la obtención gradual de una mayoría parlamentaria, sino de la creciente erosión del Estado burgués y de la simultánea creación de un contraestado proletario a través de la acción de masas” y tomaba como ejemplo la experiencia de los soviets en la revolución rusa de 1905.
Kautsky le respondió que “el objetivo de nuestra lucha política sigue siendo el mismo: conquistar el poder estatal ganando una mayoría parlamentaria y convertir al Parlamento en el centro del gobierno. Y no destruir el poder estatal”.
Bujarin adoptó una postura crítica frente a la de Kautsky y mucho más cercana a la de Pannekoek. Analizando los cambios operados en el Estado bajo el imperialismo, lo denunciaba como la “organización de hierro que aprisiona el cuerpo vital de la sociedad” y concluía que la tarea de los revolucionarios, ante un Estado que había cobrado esas características, era “destruir la organización estatal de la burguesía”.
Lenin inicialmente criticó la posición de Bujarin como semia-narquista y le recomendó, en una carta de agosto-septiembre de 1916, que dejara “madurar” sus ideas sobre el punto.
Pero el que realmente se puso a “madurar” sus ideas sobre la polémica en relación al Estado fue el propio Lenin, en esos cruciales meses de enero y febrero de 1917. Se concentró en la biblioteca de Zurich, donde vivía, para investigar exhaustivamente los textos de Marx y Engels sobre la cuestión del Estado, llegando a conclusiones que aunque no eran idénticas a las de Bujarin, lo apartaron decisivamente de la posición de Kautsky y de la mayoría de la socialdemocracia alemana (y mundial), y lo colocaron claramente en el camino que va a sintetizar en las Tesis de Abril. La conclusión fundamental a la que llegó es que mientras Marx y Engels llamaban a la “destrucción” y “demolición” del aparato estatal burgués, los oportunistas y los kautskistas “lo ignoraron sistemáticamente”.
Fue más allá de lo que Bujarin y la izquierda alemana habían planteado al llamar a “identificar a los soviets creados en la revolución de 1905 como la nueva forma de Estado que el proletariado debería introducir”, soviets que consideró “estructuralmente afines a la Comuna (de París de 1871)”. Lo sintetizó a su modo: “reemplazar la vieja máquina estatal y los Parlamentos por soviets de diputados obreros y sus delegados. ¡Esta es la verdadera esencia del asunto!”.

Imperialismo y el nuevo tipo de Estado

Volvamos de nuevo. Aunque El Estado y la Revolución fue finalmente escrito por Lenin durante su retiro clandestino de julio-octubre (y será publicado recién en enero de 1918) lo hizo a partir del “cuaderno azul”, donde ya estaban plasmadas las ideas principales que son, además, fácilmente reconocibles en las Tesis de Abril.
Para entender las conclusiones de este texto fundamental, debemos tener en cuenta los dos desarrollos sucesivos y complementarios que Lenin fue desarrollando durante el transcurso de la guerra. El primero fue su caracterización del imperialismo, íntimamente asociada a su postura frente a la guerra mundial y a la bancarrota de la II Internacional, al alinearse detrás de las burguesías imperialistas. El segundo fue el cambio y ajuste de su postura sobre la actitud de los revolucionarios ante el Estado, piedra de toque que va a diferenciar de allí en adelante a los revolucionarios de los socialistas conciliadores. La ruptura de Lenin con Kautsky, ya era evidente en el primer punto (la actitud ante la guerra), al punto que Lenin denunciaba a la derecha de la Conferencia de Zimmerwald por su actitud conciliadora hacia el centro liderado por Kautsky. Pero si tenemos en cuenta sus conclusiones de los primeros meses de 1917 y el “cuaderno azul”, las diferencias con Kautsky frente a la cuestión del Estado se vuelven irreversibles. Un año después, en 1918, escribirá su célebre folleto contra “el renegado Kautsky”.
Sobre la caracterización de los soviets como un nuevo tipo de Estado (tipo Comuna), es llamativo comprobar que Lenin llegó a esa conclusión tomando en cuenta la experiencia de 1905 y antes de que se produjera la Revolución de Febrero. No fueron los soviets de 1917 los que lo llevaron a formular esa caracterización. De allí que podamos afirmar que esa comprensión por parte de Lenin del significado de los soviets lo llevó a anticipar (a su manera) el rol de los soviets en 1917 (más allá de sus vaivenes en el curso de la revolución).
La contraposición que formula Lenin entre un Estado tipo Comuna de París, basado en los soviets y la república democrática, tal cual está formulada en las Tesis de Abril, va a ser material de la propaganda bolchevique durante los meses siguientes. Un primer elemento sobre el que Lenin insiste es la capacidad de renovación interna de los soviets, cuya composición, de hecho, cambiará notoriamente entre febrero y octubre. Otra de las características de este Estado nuevo es el reemplazo de una fuerza armada especial por el armamento del pueblo. La milicia obrera no sólo impedía el retorno de la policía y el ejército del zar, sino que debía “conjugar funciones militares con funciones generales del Estado y con el control de la producción social y la distribución”. Sostendrá: “No a una república parlamentaria -volver a ella desde los soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás, sino una república de los soviets. en todo el país, de abajo arriba. Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia”. Lenin denunciará que la consigna “el poder a los soviets” es frecuentemente mal entendida, como “un ministerio formado con los partidos mayoritarios de los soviets”, siendo que esto es sólo un cambio de personas en todo el viejo aparato del poder gubernamental. “El poder a los soviets” significa la eliminación de ese aparato y “su reemplazo por otro nuevo, popular -o sea auténticamente democrático, el de los soviets, que implica una mayoría organizada y armada del pueblo”.

Andrés Roldán

Fuentes
J.J. Marie: Lenin, Ediciones POSI, Madrid, 2008.
Christian Rath: "Las elecciones municipales de mayo y junio de 1917", Prensa Obrera N° 1.462.
Lenin: Obras Completas, T. XXIV y XXV, Editorial Cartago, 1958.
Lucas Poy: "Cuándo y por qué Lenin escribió 'El Estado y la Revolución'", en Un mundo maravilloso, Editorial Biblos, 2009.