lunes, 20 de septiembre de 2010

Discurso del Che al recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Central de las Villas



Queridos compañeros, nuevos colegas del Claustro y viejos colegas de la lucha por la libertad de Cuba: tengo que puntualizar como principio de estas palabras que solamente acepto el título que hoy se me ha conferido, como un homenaje general a nuestro ejército del pueblo. No podría aceptarlo a título individual por la sencilla razón de que todo lo que no tenga un contenido que se adapte solamente a lo que quiere decir, no tiene valor en la Cuba nueva; y cómo podría aceptar yo personalmente, a título de Ernesto Guevara, el grado de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Pedagogía, si toda la pedagogía que he ejercido ha sido la pedagogía de los campamentos guerreros, de las malas palabras, del ejemplo feroz, y creo que eso no se puede convertir de ninguna manera en un toga; por eso sigo con mi uniforme del Ejército Rebelde aunque puedo venir a sentarme aquí, a nombre y representación de nuestro ejército, dentro del Claustro de Profesores. Pero al aceptar esta designación, que es un honor para todos nosotros, quería también venir a dar nuestro homenaje, nuestro mensaje de ejército del pueblo y de ejército victorioso.
Una vez a los alumnos de este Centro les prometí una pequeña charla en la que expusiera mis ideas sobre la función de la Universidad; el trabajo, el cúmulo de acontecimientos, nunca me permitió hacerlo, pero hoy voy a hacerlo, amparado ahora, además, en mi condición de Profesor Honoris Causa.
Y, ¿qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo de Cuba, y si este pueblo que hoy está aquí y cuyos representantes están en todos los puestos del Gobierno, se alzó en armas y rompió el dique de la reacción, no fue porque esos diques no fueron elásticos, no tuvieron la inteligencia primordial de ser elásticos para poder frenar con esta elasticidad el impulso del pueblo, y el pueblo que ha triunfado, que está hasta malcriado en el triunfo, que conoce su fuerza y se sabe arrollador, está hoy a las puertas de la Universidad, y la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo la romperá y él pintará la Universidad con los colores que le parezca.
Ese es el mensaje primero, es el mensaje que hubiera querido decir los primeros días después de la victoria en las tres Universidades del país, pero que solamente pude hacer en la Universidad de Santiago, y si me pidieran un consejo a fuer de pueblo, de Ejército Rebelde y de profesor de Pedagogía, diría yo que para llegar al pueblo hay que sentirse pueblo, hay que saber qué es lo que quiere, qué es lo que necesita y qué es lo que siente el pueblo. Hay que hacer un poquito de análisis interior y de estadística universitaria y preguntar cuántos obreros, cuántos campesinos, cuántos hombres que tienen que sudar ocho horas diarias la camisa están aquí en esta Universidad, y después de preguntarse eso hay que preguntarse también, recurriendo al autoanálisis, si este Gobierno que hoy tiene Cuba representa o no representa la voluntad del pueblo. Y si esa respuesta fuera afirmativa, si realmente este Gobierno representa la voluntad del pueblo, habría que preguntarse también: este Gobierno que representa la voluntad del pueblo en esta Universidad, ¿dónde está y qué hace? Y entonces veríamos que desgraciadamente el Gobierno que hoy representa la mayoría casi total del pueblo de Cuba no tiene voz en las universidades cubanas para dar su grito de alerta, para dar su palabra orientadora, y para expresarlo sin intermedios, la voluntad, los deseos y la sensibilidad del pueblo.
La Universidad Central de Las Villas dio un paso al frente para mejorar estas condiciones y cuando fue a realizar su forum sobre la Industrialización, recurrió, sí, a los industriales cubanos, pero recurrió al Gobierno también, nos preguntó nuestra opinión y la opinión de todos los técnicos de los organismos estatales y paraestatales, porque nosotros estamos haciendo -lo podemos decir sin jactancia- en este primer año de la Liberación, mucho más de lo que hicieron los otros gobiernos, pero además, mucho más de lo que hizo eso que pomposamente se llama la «libre empresa», y por eso como Gobierno tenemos derecho a decir que la industrialización de Cuba, que es consecuencia directa de la Reforma Agraria, se hará por y bajo la orientación del Gobierno Revolucionario, que la empresa privada tendrá, naturalmente, una parte considerable en esta etapa de crecimiento del país, pero quien sentará las pautas será el Gobierno, y lo será por méritos propios, lo será porque levantó esa bandera respondiendo quizás al impulso más íntimo de las masas, pero no respondiendo a la presión violenta de los sectores industriales del país. La industrialización y el esfuerzo que conlleva es hijo directo del Gobierno Revolucionario, por eso lo orientará y lo planificará. De aquí han desaparecido para siempre los préstamos ruinosos del llamado Banco de Desarrollo, por ejemplo, que prestaba 16 millones a un industrial y este ponía 400 mil pesos, y estos son datos exactos, y esos 400 mil pesos no salían tampoco de su bolsillo, salían del 10 por ciento de la comisión que le daban los vendedores por la compra de las maquinarias, y ese señor que ponía 400 mil pesos cuando el Gobierno había puesto 16 millones, era el dueño absoluto de esa empresa y como deudor del Gobierno, pagaba plazos cómodos y cuando le conviniera. El Gobierno salió a la palestra y se niega a reconocer ese estado de cosas, reclama para sí esa empresa que se ha formado con el dinero del pueblo y dice bien claro que si la «libre empresa» consiste en que algunos aprovechados gocen del dinero completo de la nación cubana, este Gobierno está contra la «libre empresa», siempre que esté supeditada a una planificación estatal, y como hemos entrado ya en este escabroso terreno de la planificación, nadie más que el Gobierno Revolucionario que planifica el desarrollo industrial del país de una punta a la otra, tiene derecho a fijar las características y la cantidad de los técnicos que necesitará en un futuro para llenar las necesidades de esta nación, y por lo menos debe oírse al Gobierno Revolucionario cuando dice que necesita nada más que determinado número de abogados o de médicos, pero que necesita cinco mil ingenieros y 15 mil técnicos industriales de todo tipo, y hay que formarlos, hay que salir a buscarlos, porque es la garantía de nuestro desarrollo futuro.
Hoy estamos trabajando con todo el esfuerzo por hacer de Cuba una Cuba distinta, pero este profesor de Pedagogía que está aquí no se engaña y sabe que de profesor de Pedagogía tiene tanto como de Presidente del Banco Central, y que si tiene que realizar una u otra tarea es porque las necesidades del pueblo se lo demandan, y eso no se hace sin sufrimiento mismo para el pueblo, porque hay que aprender en cada caso, hay que trabajar aprendiendo, hay que hacer borrar al pueblo el error, porque uno está en un puesto nuevo, y no es infalible, y no nació sabiendo, y como este Profesor que está aquí fue un día médico y por imperio de las circunstancias tuvo que tomar el fusil, y se graduó después de dos años como comandante guerrillero, y se tendrá luego que graduar de Presidente de Banco o Director de Industrialización del país, o aún quizás de profesor de Pedagogía, quiere este médico, comandante, presidente y profesor de Pedagogía, que se prepare la juventud estudiosa del país, para que cada uno en el futuro inmediato, tome el puesto que le sea asignado, y lo tome sin vacilaciones y sin necesidad de aprender por el camino, pero también quiere este profesor que está aquí, hijo del pueblo, creado por el pueblo, que sea este mismo pueblo el que tenga derecho también a los beneficios de la enseñanza, que se rompan los muros de la enseñanza, que no sea la enseñanza simplemente el privilegio de los que tienen algún dinero, para poder hacer que sus hijos estudien, que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo de Cuba.
Y es lógico; no se me ocurriría a mí exigir que los señores profesores o los señores alumnos actuales de la Universidad de Las Villas realizaran el milagro de hacer que las masas obreras y campesinas ingresaran en la Universidad. Se necesita un largo camino, un proceso que todos ustedes han vivido, de largos años de estudios preparatorios. Lo que sí pretendo, amparado en esta pequeña historia de revolucionario y de comandante rebelde, es que comprendan los estudiantes de hoy de la Universidad de Las Villas que el estudio no es patrimonio de nadie, y que la Casa de Estudios donde ustedes realizan sus tareas no es patrimonio de nadie, pertenece al pueblo entero de Cuba, y al pueblo se la darán o el pueblo la tomará, y quisiera, porque inicié todo este ciclo en vaivenes de mi carrera como universitario, como miembro de la clase media, como médico que tenía los mismos horizontes, las mismas aspiraciones de la juventud que tendrán ustedes, y porque he cambiado en el curso de la lucha, y porque me he convencido de la necesidad imperiosa de la Revolución y de la justicia inmensa de la causa del pueblo, por eso quisiera que ustedes, hoy dueños de la Universidad, se la dieran al pueblo. No lo digo como amenaza para que mañana no se la tomen, no; lo digo simplemente porque sería un ejemplo más de los tantos bellos ejemplos que se están dando en Cuba, que los dueños de la Universidad Central de Las Villas, los estudiantes, la dieran al pueblo a través de su Gobierno Revolucionario. Y a los señores profesores, mis colegas, tengo que decirles algo parecido: hay que pintarse de negro, de mulato, de obrero y de campesino; hay que bajar al pueblo, hay que vibrar con el pueblo, es decir, las necesidades todas de Cuba entera. Cuando esto se logre nadie habrá perdido, todos habremos ganado y Cuba podrá seguir su marcha hacia el futuro con un paso más vigoroso y no tendrá necesidad de incluir en su Claustro a este médico, comandante, presidente de Banco y hoy profesor de pedagogía que se despide de todos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática



El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Omar Montilla

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Huelga de hambre mapuche



Es inmoral celebrar el bicentenario entre la vida y la muerte

El tiempo transcurre lentamente en la taciturna oscuridad de la celda, serpentea por las esquinas y trepa por las tímidas hebras de luz de luna que adornan la noche. Es como si no quisiera moverse para no despertar esperanzas, y así pasan los días y las lluvias y los cánticos de bandurrias. Y nada se mueve y uno aún en la misma celda, en la misma noche, una y otra vez, en la misma mirada de futuro.
Pero todo cambia cuando aparece la sombra de la muerte en el umbral de la prisión, alumbrando con su metálica sonrisa el horizonte de una huelga de hambre que hiere la piel y los huesos para ser escuchados. Su cuerpo es el último territorio que le queda al mapuche, el único que no le han podido usurpar en dos centurias de despojo y humillaciones. Un retazo de la madre tierra, la Ñuke Mapu, que están dispuestos a sacrificar para clavar un banderón azul en la conciencia de una sociedad chilena indiferente. Porque en este país del fin del mundo se nos olvida que también somos mapuche de madre y por más que algunos quieran borrar su india morenidad, jamás nunca podrán lograrlo. Y serán mestizos hasta la hora de su muerte. Amén.
Y, mientras tanto, el tiempo sucede ahora vertiginosamente, sin pausas y sin piedad, barrenando la piel de los 34 mapuche en huelga de hambre que claman por ser escuchados. Ellos ni siquiera demandan su libertad, sino tan sólo tener un juicio justo y que no se les aplique la Ley Anti-terrorista que faculta a la fiscalía para mantenerlos dos años en prisión preventiva, aunque eventualmente puedan ser declarados inocentes de todo cargo, como ha acontecido muchas veces antes. Además, incrementa desmesuradamente las penas y otorga a los fiscales la atribución de utilizar testigos encubiertos o secretos para apoyar sus acusaciones. Son testigos anónimos y pagados por el Estado, fantasmas que viven de un sueldo a costa de la libertad de otros.
Los mapuche son acusados de terrorismo, sin embargo, los únicos muertos en el mal denominado conflicto mapuche son jóvenes mapuche acribillados por la espalda. Entonces: ¿Por qué no se le aplica la Ley Anti-terrorista a carabineros que siembran la muerte y el terror en las comunidades? ¿Cómo es posible que al policía culpable de asesinar a Matías Catrileo se le condene a tres años de pena remitida, es decir a cumplir la pena en libertad? ¿Cómo es posible que la vida de un indígena valga nada?
Y vale tan poco que tuvieron que pasar 50 días en huelga de hambre antes que los medios de comunicación o el gobierno pusieran tenue atención, pues es más importante hablar del bicentenario, de celebraciones y agasajos, esquinazos cuecueros, volantines y banderas. Es la chilenidad aplastando a la mapuchidad en el mes de la Patria; pero es profundamente inmoral celebrar el bicentenario entre la vida y la muerte de hermanos cuyo único crimen es ser indígenas. Es inmoral bailarle y cantarle a la independencia mientras se desvanece y apaga el último fragmento de territorio mapuche.

Desde un País llamado Chile: Tito Tricot, Sociólogo, Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe CEALC

CNN promueve terrorismo contra Venezuela


Durante la noche del lunes, 13 de septiembre, la periodista de CNN en Español, Patricia Janiot, entrevistó en vivo a Raúl Díaz Peña, venezolano convicto en 2003 por terrorismo, quien hace días se fugó de la carcel.
En 2003, Díaz Peña fue detenido por las autoridades venezolanas en conexión con los atentados terroristas contra las sedes diplomáticas de España y Colombia ocurridos en Caracas el 25 de febrero de 2003. Diaz Peña fue enjuiciado y condenado por un tribunal venezolano, y sentenciado a nueve años y ocho meses de prisión.
El atentado terrorista ocurrió justo hacia el final del sabotaje económico y paro petrolero promovido por grupos anti-chavistas en Venezuela que solo meses antes habían ejecutado un golpe de estado contra el Presidente Chávez que apenás duró 48 horas. Desde diciembre 2002, organizaciones y partidos políticos de la oposición lograron parar la industria estatal petrolera, PDVSA, y los grandes medios de producción del país - que aún estaban en manos de la élite política y económica - con el objetivo de forzar la salida del poder del Presidente Chávez. A estas fuerzas desestabilizadoras, se unieron los grandes medios de comunicación en Venezuela, que prestaron todo sus horas de transmisión para apoyar el plan golpista. Los atentados terroristas formaron parte de la misma conspiración.
En 2003, también fue detenido Silvio Mérida Ortiz, luego condenado por ser el principal responsable de haber colocado bombas de C-4 en las sedes diplomáticas de España y Colombia en Caracas junto a Díaz Peña. Con ellos fueron imputados los tenientes José Antonio Colina y Germán Rodolfo Varela, quienes se fugaron de Venezuela y desde entonces han permanecido en Miami, protegidos por el gobierno estadoundiense.
Según el periodista canadiense Jean-Guy Allard, también es reclamado por la justicia venezolano el Coronel del Ejército Yucepe Pilleri Carmono, “otro beneficiario de la complacencia del gobierno de Estados Unidos”.
“Pilleri es también inculpado en su país de la muerte de tres soldados y una joven en la Plaza Altamira, cuando se encontraba ocupada por los militares” en octubre 2002.

CNN = PERIODISMO PORNOGRÁFICO

Durante la entrevista que le realizó al terrorista fugitivo Raúl Díaz Peña, la periodista veterana de CNN en Español, Patricia Janiot, lo llamó “un estudiante venezolano”, “preso político”, y le preguntó cuántos otros “estudiantes” como él eran “presos políticos” del gobierno de Hugo Chávez. Janiot también dijo que el caso de Díaz Peña era un caso de “derechos humanos”.
En lugar de reconocer que Díaz Peña había sido enjuiciado por un tribunal venezolano y sentenciado por el poder judicial, Janiot sigió insistiendo en que el joven terrorista era perseguido por “Chávez”. Janiot le preguntó a Díaz Peña “cuántos otros presos políticos habían” en el “régimen” de Chávez.
El terrorista convicto también confesó como logró burlarse del sistema penitenciario venezolano que permite visitas a familia y programas de trabajo y educación - todos fueron creados por el gobierno de Hugo Chávez - para los presos con buen comportamiento. Luego de salir varios fines de semana desde mayo 2010 en el programa de buen comportamiento, Díaz Peña se fugó del país.
Al final de la entrevista, la periodista de CNN le deseó “suerte” al terrorista venezolano.
Horas antes, Díaz Peña también fue entrevistado por el programa miamero “Maria Elvira Live”, durante lo cual habló de supuestas “torturas” a manos de funcionarios de la DISIP (seguridad de estado venezolano). También confesó que había pagado seis mil dólares para lograr fugarse de Venezuela y llegar a Miami, “vía una isla caribeña”.
Varios venezolanos de la oposición mantienen propiedades, avionetas y yates en las islas de Aruba y Curazao, apenás pocos kilómetros de la costa de Venezuela.
Según el periodista Jean-Guy Allard, en Miami el terrorista venezolano Díaz Peña fue recibido por la congresista cubana-americana Ileana Ros-Lehtinen, representante republicana por el Estado Florida. Ros-Lehtinen también ha sido protectora del terrorista nefasto Luis Posada Carriles y su socio, Orlando Boscho, los dos responsables por el ataque terrorista contra el avión de Cubana de Aviación en 1976 que mató a los 73 pasajeros abordo.
Allard también reveló que el sábado 11 de septiembre, Díaz Peña fue recibido por el grupo venezolano “Venezuelan Awareness Foundation” en Miami, encabezado por Patricia Andrade, quien también es socia de la organización UnoAmérica de Alejandro Peña Esclusa, otro acusado del terrorismo y violencia en Venezuela. Andrade anunció el sábado que Díaz Peña solicitará “asilo político” en Estados Unidos.
El gobierno de Estados Unidos ha acusado a Venezuela de “no cooperar suficientemente” con la “lucha contra el terrorismo” desde el 2006. No obstante, es Estados Unidos, y sus medios de comunicación, que protegen a los más peligrosos terroristas de América Latina.
La entrevista en CNN con el terrorista venezolano ocurre justo días antes de las elecciones legislativas en el país suramericano. Hace dos semanas, CNN estrenó un documental, “Los Guardianos de Chávez”, que intentaba vincular al gobierno de Hugo Chávez con grupos criminales y terroristas.

Vean la entrevista en CNN en Español de Patricia Janiot con el terrorista venezolano Raúl Díaz Peña aquí: http://edition.cnn.com/video/#/video/spanish/2010/09/13/WEBpena.cnn
Vean la entrevista con el terrorista Raúl Díaz Peña en “Maria Elvira Live” aquí: http://www.youtube.com/watch?v=LVawzqPAv-w

Eva Golinger

martes, 14 de septiembre de 2010

La infinita hipocresía de Occidente



Aunque hubo artículos sobre el tema antes y después del 1º de septiembre de 2010, ese día, el diario La Jornada, de México, publicó uno de gran impacto, titulado “El holocausto gitano: ayer y hoy”, que recuerda una historia verdaderamente dramática. Sin añadir ni quitar una sola palabra de la información que ofrece, seleccioné los renglones textuales de su contenido que reflejan hechos realmente conmovedores, de los cuales, Occidente y, sobre todo, su colosal aparato mediático, no dice una palabra.
“En 1496: auge del pensamiento humanista. Los pueblos rom (gitanos) de Alemania son declarados traidores a los países cristianos, espías a sueldo de los turcos, portadores de la peste, brujos, bandidos y secuestradores de niños.
“1710: siglo de las luces y de la razón. Un edicto ordena que los gitanos adultos de Praga sean ahorcados sin juicio. Los jóvenes y las mujeres son mutilados. En Bohemia, se les corta la oreja izquierda. En Moravia, la oreja derecha.
“1899: clímax de la modernidad y el progreso. La policía de Baviera crea la Sección Especial de asuntos gitanos. En 1929, la sección fue elevada a la categoría de Central Nacional, y trasladada a Munich. En 1937, se instala en Berlín. Cuatro años después, medio millón de gitanos mueren en los campos de concentración de Europa central y del Este.”
“En su tesis de doctorado Eva Justin (asistente del doctor Robert Ritter, de la sección de investigaciones raciales del Ministerio de Salud alemán), afirmaba que la sangre gitana era sobremanera peligrosa para la pureza de la raza alemana. Y un tal doctor Portschy envió un memorándum a Hitler sugiriéndole que se los sometiera a trabajos forzados y a esterilización en masa, porque ponían en peligro la sangre pura del campesinado alemán.
“Calificados de criminales inveterados, los gitanos empezaron a ser detenidos en masa, y a partir de 1938 se los internó en bloques especiales en los campos de Buchenwald, Mauthausen, Gusen, Dautmergen, Natzweiler y Flossenburg.
“En un campo de su propiedad de Ravensbruck, Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo (SS), creó un espacio para sacrificar a las mujeres gitanas que eran sometidas a experimentos médicos. Se esterilizó a 120 niñas cíngaras. En el hospital de Dusseldorf-Lierenfeld se esterilizó a gitanas casadas con no gitanos.
“Millares de gitanos más fueron deportados de Bélgica, Holanda y Francia al campo polaco de Auschwitz. En sus Memorias, Rudolf Hoess (comandante de Auschwitz), cuenta que entre los deportados gitanos había viejos casi centenarios, mujeres embarazadas y gran número de niños.
“En el gueto de Lodz (Polonia) [...] ninguno de los 5.000 gitanos sobrevivió.
“En Yugoslavia, se ejecutaba por igual a gitanos y judíos en el bosque de Jajnice. Los campesinos recuerdan todavía los gritos de los niños gitanos llevados a los lugares de ejecución.
“En los campos de exterminio, sólo el amor de los gitanos por la música fue a veces un consuelo. En Auschwitz, hambrientos y llenos de piojos, se juntaban para tocar y alentaban a los niños a bailar. Pero también era legendario el coraje de los guerrilleros gitanos que militaban en la resistencia polaca, en la región de Nieswiez.”
La música fue el factor que mantuvo en ellos la unidad que los ayudó a sobrevivir, como en los cristianos, los judíos y los musulmanes lo fue la religión.
La Jornada, en sucesivos artículos desde fines de agosto, refrescó los acontecimientos casi olvidados de lo que ocurrió con los gitanos en Europa, que afectados por el nazismo, fueron olvidados después del juicio de Nuremberg en 1945-1946.
El gobierno alemán de Konrad Adenauer declaró que el exterminio de los gitanos antes de 1943 obedecía a políticas legales de Estado; los afectados ese año no recibieron indemnización alguna. Robert Ritter, experto nazi en el exterminio de los gitanos, fue puesto en libertad; 39 años después, en 1982, cuando la mayoría de los afectados habían muerto, fue que se reconoció su derecho a la indemnización.
Más del 75 por ciento de los gitanos, que se calculan entre 12 y 14 millones, viven en Europa Central y del Este. Sólo en la Yugoslavia socialista de Tito los gitanos fueron reconocidos con los mismos derechos que las minorías croatas, albanesas y macedonias.
El órgano de prensa mexicano califica de “particularmente perversa” la deportación masiva de gitanos a Rumania y Bulgaria, ordenada por el gobierno de Sarkozy -judío de origen húngaro-; son las palabras textuales con que la califica. No se tome como una irreverencia mía.
En Rumania, el número de gitanos se calcula en dos millones de personas.
El Presidente de ese país, Traian Basescu, aliado de Estados Unidos y miembro ilustre de la OTAN, calificó de “gitana asquerosa” a una periodista. Como puede observarse, una persona sumamente delicada, y de cortés lenguaje.
El sitio web Univisión.com, comentó las manifestaciones contra la expulsión de gitanos y “xenofobia” en Francia. Alrededor de “130 manifestaciones debían tener lugar en Francia y frente a embajadas francesas de varios países de la Unión Europea, con el apoyo de decenas de organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda y ecologistas”, informó la agencia noticiosa AFP. El extenso despacho habla de la participación de conocidas personalidades del mundo de la cultura como Jane Birkin y la cineasta Agnes Jaoui, recordando que la primera “formó parte, junto con el ex resistente contra la ocupación nazi de Francia (1940-1944) Stephane Hessel, del grupo que se entrevistó posteriormente con asesores del ministro de Inmigración Eric Besson".
“‘Fue un diálogo de sordos, pero es bueno que haya tenido lugar para mostrarles que gran parte de la población monta en cólera ante esta política nauseabunda’, indicó el portavoz de la Red de Educación sin Fronteras…”
Otras noticias sobre el espinoso tema, llegan de Europa: “El Parlamento Europeo colocó ayer en la picota [pública] a Francia y Nicolas Sarkozy por la repatriación de miles de gitanos rumanos y búlgaros en un tenso debate en el que se calificó de escandalosa y ridícula la actitud de José Manuel Durão Barroso y de la Comisión por su aparente pusilanimidad y por no condenar por ilegales y contrarias a derecho comunitario las decisiones de París”, informa El País.com en un artículo de Ricardo Martínez de Rituerto.
El diario La Jornada publicó en otro de sus artículos, el impresionante dato social de que la mortalidad neonatal de la población gitana es nueve veces mayor a la media europea y la esperanza de vida apenas rebasa los 50 años.
Con anterioridad, el 29 de agosto, había informado que “aunque las críticas no hayan faltado -tanto por parte de las instituciones de la Unión Europea (UE) como por la Iglesia católica, la ONU y el amplio abanico de organizaciones pro migrantes-, Sarkozy insiste en expulsar y deportar cientos de ciudadanos de Bulgaria y Rumania -y por ende ciudadanos europeos- bajo la excusa del supuesto carácter ‘criminal’ de estos ciudadanos”.
“Es difícil de creer que en 2010, -concluye La Jornada- tras el terrible pasado de Europa en el terreno del racismo y la intolerancia, es todavía posible criminalizar a una etnia entera a través de su señalamiento en cuanto problema social.”
“La indiferencia o inclusive el beneplácito frente a las acciones de la policía francesa hoy, italiana ayer, mas europea en general, deja sin palabras al más optimista de los analistas.”
De repente, mientras escribía esta Reflexión, recordé que Francia es la tercera potencia nuclear del planeta, y que Sarkozy tenía también un maletín con las claves para lanzar una de las más de 300 bombas que posee. ¿Acaso tiene algún sentido moral y ético lanzar un ataque sobre Irán, al que condenan por la supuesta intención de fabricar un arma de este tipo? ¿Dónde está la cordura y la lógica de esa política?
Supongamos que Sarkozy de repente se vuelve loco, como parece ser que está sucediendo. ¿Qué haría en ese caso el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con Sarkozy y su maletín?
¿Qué ocurrirá si la extrema derecha francesa decide obligar a Sarkozy a mantener una política racista en contradicción con las normas de la Comunidad Europea?
¿Podría contestar el Consejo de Seguridad de la ONU esas dos preguntas?
La ausencia de la verdad y la prevalencia de la mentira es la mayor tragedia en nuestra peligrosa era nuclear.

sábado, 11 de septiembre de 2010

ULTIMO DISCURSO DE ALLENDE DESDE LA CASA DE LA MONEDA



Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo...
Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron.
Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares... al almirante Merino... ... El general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que les señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granujerías y sus privilegios. Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos frente al silencio de los tenían la obligación proceder... La historia juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

SALVADOR ALLENDE
Santiago de Chile,11 de septiembre de 1973

Mensaje en la presentación de “La contraofensiva estratégica”...



Hoy, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Fidel Castro hizo la presentación del segundo libro sobre la lucha guerrillera en la Sierra Maestra. Durante el acto Fidel leyó un mensaje:

Estamos en un momento excepcional de la Historia humana.
En estos días se cumplen los plazos concedidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que Irán cumpla las exigencias, dictadas por Estados Unidos, relacionadas con las investigaciones nucleares, y el enriquecimiento de uranio para fines médicos y la producción de energía eléctrica.
Es lo único que se le puede probar.
El temor de que busca la producción de armamento nuclear, es sólo una suposición.
En torno al delicado problema, Estados Unidos y sus aliados occidentales, entre ellos, dos de las cinco potencias nucleares con derecho a veto, Francia y el Reino Unido, apoyados por las potencias capitalistas más ricas y desarrolladas del mundo, han promovido un número creciente de sanciones contra Irán, un rico país petrolero y de religión musulmana. Hoy las medidas aprobadas incluyen la inspección de sus mercantes, y durísimas sanciones económicas que conducen a la estrangulación de su economía.
He seguido de cerca los graves peligros que encierra aquella situación, ya que de producirse un estallido bélico en ese punto, la guerra rápidamente se tornaría nuclear, de consecuencias letales para el resto del planeta.
No buscaba publicidad o sensacionalismo al señalar esos peligros. Sencillamente, alertar a la opinión mundial con la esperanza de que, advertida de tan grave peligro, pueda contribuir a evitarlo.
Al menos, se ha logrado atraer la atención sobre un problema que ni siquiera se mencionaba en los grandes medios de opinión mundial.
Ello me obliga a utilizar una parte del tiempo destinado al lanzamiento de este libro, en cuya publicación trabajamos con ahínco. No quería que coincidiera con los días 7 y 9. En el primero se cumplen los 90 días dispuestos por el Consejo de Seguridad, para conocer si Irán cumplió o no, con el requisito de autorizar la inspección de sus mercantes. La otra fecha, señala el cumplimiento de los tres meses de plazo señalados en la Resolución del 9 de junio, posiblemente dicho plazo era la intención del Consejo.
Hasta ahora, sólo tenemos la insólita declaración del Director General de la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica), el japonés Yukiya Amano, un hombre de los yankis. Este echó toda la leña al fuego y, como Poncio Pilato, se lavó las manos.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán comenta con merecido desprecio su declaración. Un despacho noticioso de la agencia EFE, señala que su afirmación de que “‘Nuestros amigos no deben preocuparse, ya que no creemos que nuestra región esté en condiciones para nuevas aventuras militares’, e ‘Irán está totalmente preparado para responder frente a cualquier invasión militar’ era una obvia referencia al líder cubano Fidel Castro, ‘quien alertó de la posibilidad de un ataque nuclear israelí a Irán con el apoyo de Estados Unidos’.”
Las noticias sobre el tema se suceden, y se mezclan con otras de notable repercusión.
El periodista Jeffrey Goldberg, de la revista The Atlantic, ya conocido por nuestro público, publica partes de la larga entrevista sostenida conmigo, algunos de cuyos puntos interesantes ha ido programando, antes de un futuro y extenso artículo.
“Hubo muchas cosas extrañas durante mi reciente estancia en la Habana, […] ―cuenta él― pero una de las más inusuales fue el nivel de auto examen de Fidel Castro. […] pero el hecho de que Castro estuviera dispuesto a admitir que había cometido un error en un momento crucial de la Crisis de los Misiles en Cuba parecía algo verdaderamente sorprendente […] que se arrepentía de haberle pedido a Jruschov que lanzara los cohetes nucleares contra los Estados Unidos.” Es cierto, que me abordó el tema y me hizo la pregunta. Textualmente, como él lo expone en una primera parte de su reportaje, sus palabras fueron: “Le pregunté: En cierto momento parecía lógico que usted le recomendara a los soviéticos que bombardeasen a los Estados Unidos. ¿Lo que usted recomendó aún le parece lógico en estos momentos? Fidel respondió: Después de haber visto lo que he visto, y de haber sabido lo que ahora sé, no valía la pena en lo absoluto.”
Yo le había explicado bien, y consta por escrito, el contenido del mensaje “…si Estados Unidos invadía a Cuba, país con armas nucleares rusas, en esas circunstancias no debía dejarse dar el primer golpe, como el que asestaron a la URSS cuando el 22 de junio de 1941, el ejército alemán y todas las fuerzas de Europa atacaron a la URSS.”
Puede observarse que de esa breve alusión al tema, en la segunda parte de la entrega al público de esa noticia, el lector no podría percatarse de que “si Estados Unidos invadía a Cuba, país con armas nucleares rusas”, en ese caso yo recomendaba impedir que el enemigo asestara el primer golpe, ni tampoco de la profunda ironía de mi respuesta “…de haber sabido lo que ahora sé…”, en obvia referencia a la traición cometida por un Presidente de Rusia que, saturado de sustancia etílica, entregó a Estados Unidos los más importantes secretos militares de aquel país.
En otro momento de la conversación Goldberg cuenta: “le pregunté si él creía que el modelo cubano era algo que aún valía la pena exportar.” Es evidente que esa pregunta llevaba implícita la teoría de que Cuba exportaba la Revolución. Le respondo “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros.” Se lo expresé sin amargura ni preocupación. Me divierto ahora al ver cómo él lo interpretó al pie de la letra, y consultó, por lo que dice, con Julia Sweig, analista del CFR que lo acompañó, y elaboró la teoría que expuso. Pero lo real es que mi respuesta significaba exactamente lo contrario de lo que ambos periodistas norteamericanos interpretaron sobre el modelo cubano.
Mi idea, como todo el mundo conoce, es que el sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos ni para el mundo, al que conduce de crisis en crisis, que son cada vez más graves, globales y repetidas, de las cuales no puede escapar. Cómo podría servir semejante sistema para un país socialista como Cuba.
Muchos amigos árabes, al escuchar que me entrevisté con Goldberg, se preocuparon y enviaron mensajes señalándolo como “el mayor defensor del Sionismo”.
De todo esto se puede deducir la gran confusión que existe en el mundo. Espero, por ello, que lo que les cuento sobre mi pensamiento sea útil.
Las ideas expuestas por mí, están contenidas en 333 Reflexiones, vean que casualidad, y de ellas, las últimas 26 están referidas exclusivamente a los problemas del medio ambiente y al inminente peligro de una conflagración nuclear.
Ahora debo añadir en muy breve síntesis.
Siempre he condenado el Holocausto. En las Reflexiones “El discurso de Obama en el Cairo”, “El zarpazo al acecho” y “La opinión de un experto”, lo expuse con toda claridad.
Nunca he sido enemigo del pueblo hebreo, en el que admiro su capacidad de resistir durante dos mil años la dispersión y la persecución. Muchos de los más brillantes talentos, Carlos Marx y Albert Einstein, fueron judíos, porque es una nación en la que los más inteligentes sobrevivían, en virtud de una Ley natural. En nuestro país, y en el mundo, fueron perseguidos y calumniados. Pero esto es sólo un fragmento de las ideas que defiendo.
Ellos no fueron los únicos perseguidos y calumniados por sus creencias. Los musulmanes, durante bastante más de 12 siglos, fueron atacados y perseguidos por los cristianos europeos, debido a sus creencias, como lo habían sido los primeros cristianos en la antigua Roma antes de convertirse en la religión oficial de aquel imperio. La historia debe ser admitida y recordada tal como es, con sus trágicas realidades y sus feroces guerras. De eso he hablado y, por ello, con toda razón explico los peligros que hoy corre la humanidad, cuando estas se han transformado en el mayor riesgo de suicidio para nuestra frágil especie.
Si a eso le añadiera una guerra con Irán, aunque fuese de carácter convencional, más valdría que Estados Unidos apagara la luz y se despidiera. ¿Cómo podría resistir una guerra contra 1 500 millones de musulmanes?
Defender la paz no significa, para un verdadero revolucionario, renunciar a los principios de justicia, sin los cuales, la vida humana y la sociedad carecerían de sentido.
Sigo pensando que Goldberg es un gran periodista, capaz de exponer con amenidad y maestría sus puntos de vista, que obligan a debatir. No inventa frases, las transfiere y las interpreta.
No mencionaré el contenido de otros muchos aspectos de nuestras conversaciones. Respetaré la confidencialidad de los temas que abordamos, mientras espero con interés su extenso artículo.
Las actuales noticias que llegan en torrente de todas partes, me obligan a cumplimentar su presentación con estas palabras, cuyos gérmenes están contenidos en el libro de “La contraofensiva estratégica” que acabo de presentar.
Considero que todos los pueblos tienen derecho a la paz y al disfrute de los bienes y recursos naturales del planeta. Es una vergüenza lo que está sucediendo con la población en muchos países de África, donde se ven millones de niños, mujeres y hombres esqueléticos entre sus habitantes a causa de la falta de alimentos, de agua y de medicinas. Son asombrosas las noticias gráficas que llegan del Oriente Medio, donde los palestinos son privados de sus tierras, sus casas son demolidas por monstruosos equipos y, hombres, mujeres y niños, bombardeados con fósforo vivo y otros medios de exterminio, así como dantescas las escenas de familias exterminadas por las bombas lanzadas sobre los poblados afganos y paquistaníes, por aviones sin pilotos, y los iraquíes, que mueren después de años de guerra, y más de un millón de vidas sacrificadas en esa contienda impuesta por un Presidente de Estados Unidos.
Lo último que podía esperarse eran las noticias de la expulsión de los gitanos franceses, víctimas de la crueldad de la extrema derecha francesa, que eleva ya a siete mil de ellos, las víctimas de otra especie de holocausto racial. Es elemental la enérgica protesta de los franceses, a los cuales, simultáneamente, los millonarios limitan el derecho a la jubilación, a la vez que reducen las posibilidades de empleo.
De Estados Unidos llegan noticias de un pastor del estado de la Florida, que se propone quemar en su propia iglesia, el Libro Sagrado del Corán. Hasta los jefes militares yankis y europeos en misiones punitivas de guerra se estremecieron ante una noticia que consideraban riesgosa para sus soldados.
Walter Martínez, el prestigioso periodista del programa Dossier de Venezolana de Televisión, estaba asombrado de tanta locura.
Ayer, jueves 9, en horas de la noche, llegaron noticias de que el pastor había desistido. Sería necesario saber lo que le dijeron los agentes del FBI que lo visitaron “para persuadirlo”. Fue un descomunal show mediático, un caos, cosas propias de un imperio que se hunde.
Agradezco a todos ustedes la atención prestada.

Septiembre 10 de 2010

jueves, 9 de septiembre de 2010

Socialismo con dignidad humana revolucionaria



Los productos de fácil adquisición en la sociedad capitalista, que constituyen un elemento de compulsión en el enfrentamiento entre sistemas, son consecuencia de la superproducción y el librecambio. No expresan abundancia sino que decantan fronteras de franca división clasista. Han entrado en la economía global sobre bases de explotación connaturales al sistema. Su superproducción, maquilada en un superpoblado mercado del trabajo, abarata los precios al mismo tiempo que deprecia el salario, es decir, la compra de la fuerza de trabajo. Estos productos son costosos y difíciles en Cuba, donde se ha protegido la entrada del librecambio y no se ha conseguido una eficiencia económica acorde con la demanda de la población. Las causas de esta baja económica, respecto a otros puntos importantes como la cultura, la dignidad laboral, y los grados de horizontalidad que, gracias al propio proceso revolucionario, han adquirido los bienes y servicios a los que ha de acceder la población, están cardinalmente insertas en las condiciones que impone el bloqueo estadounidense, de conjunto con las circunstancias que implican las transformaciones globales, que aunque se vuelva imprescindible asumir su relación, siguen siendo contradictorias respecto a las bases del sistema. Esto último, ha obligado a sucesivos cambios drásticos en el mecanismo económico, y a la aplicación interna de esas medidas forzosas, no siempre en variables de buen funcionamiento.
No debemos confundir, aunque se relacionen, y hasta se condicionen a veces, las forzosas medidas en el funcionamiento de la economía, a partir de sus elementos superestructurales, con el funcionamiento socializador de esas normas. “El desafío más fundamental para la Revolución es el abismo entre el sector económico y el sector social, cultural e intelectual. Cuando se trata de los tres últimos, Cuba se sitúa en un nivel comparable con cualquier país rico”, escribe Marc Vandepitte. [1] Cuba es, añade, la víctima de su propio éxito, por cuanto asegura el empleo de la población que se niega, por consiguiente, a asumir los roles productivos, sometidos a difíciles condiciones. Se necesita entonces acudir a soluciones que combinen las aspiraciones de dignidad ciudadana que ha extendido el proceso revolucionario, tanto en el ámbito de la política como en el de las relaciones sociales de otra índole. La adquisición de esas tecnologías pasa, imprescindiblemente, por entrar en el mercado mundial. Al estar bloqueada, Cuba necesita hallar socios comerciales que puedan prescindir de esas condiciones de bloqueo: China. Brasil. Venezuela; trata de contribuir al funcionamiento del ALBA, primero como alternativa y, luego, como alianza estratégica para países históricamente sometidos en el plano económico. Son economías que han seguido la norma de explotación capitalista, que han quedado en la periferia del sistema a pesar de sus riquezas, con las que podían elevar considerablemente el nivel de toda la población.
Tres causas, según Vandepitte, frenan la salida del atraso económico:

1. Bloqueo
2. Envejecimiento poblacional
3. Calentamiento global

Pero habría que agregar a estas causas una muy importante: las condiciones del mercado internacional en las circunstancias de globalización neoliberal, que son esencia del sustento de la expansión imperialista. Estas seguirían actuando aun cuando el bloqueo cesara de inmediato y sin ninguna cláusula de aplicación parcial. Las direcciones sociales socialistas, en tanto sistema que busca arribar al comunismo, impiden que se den por viables los efectos que deja la publicitada eficiencia económica del liberalismo, en un plano de análisis histórico, y del neoliberalismo, en un plano inmediato del contexto global.
Y añadir aun otra causa, no menos importante: la agudización de las nuevas condiciones de la Guerra Fría. La oposición al proceso revolucionario cubano no actúa precisamente en el interior de la nación, sino desde fuera, con altas y constantes partidas presupuestarias que regeneran y condicionan el enfrentamiento, no ya por parte de los cubanos radicados fuera, sino de políticos de otras naciones, incluido el presidente de los EE.UU.
Y otra, imprescindible para que no se precipite la necesidad de rectificar radicalmente los errores y no se confundan las medidas prácticas con las bases sistémicas: las posibilidades reales de los organismos rectores del estado de regular, controlar, y hacer avanzar, las medidas para la estimulación productiva. Las estructuras sociales no se transforman solo porque se emitan leyes o medidas legales para su puesta en uso. Es requisitorio que, tanto el sistema institucional como la población, consigan hacer viables los objetivos para los cuales se implantan esos paquetes de medidas y leyes.
En el ámbito de las reclamaciones, el pueblo cubano va mucho más allá de la disposición a asumir las tareas productivas. Una medida ha sido la del valor monetario de la producción directa de los campesinos, con productos de alta demanda y de necesidad que históricamente el estado revolucionario ha subsidiado mediante la racionalización asignada, como la leche, el arroz, los granos, etc.; pero se ha visto, en la práctica urgente, que la estructura de las instituciones no está diseñada para actuar sobre la base de esa dinámica productiva constante, inmediata, suministrada por pequeños productores aislados. Los conceptos de planificación no se corresponden con las características del ciclo productivo en su diversidad de variables. La producción de leche se materializa en ciclos diarios, en tanto la producción de otras cosechas tiene sus ciclos naturales, de meses y hasta de años, como el de árboles frutales, por ejemplo. Eso, que parece verdad de Perogrullo, no ha tenido el reflejo dinámico que necesita en el orden de las instituciones que llevan a término los beneficios del ciclo productivo. La burocratización institucional aún no ha sido puesta a prueba, por cuanto los choques entre los productores, que ven cómo los productos corren el riesgo de echarse a perder por la ineficiencia administrativa, y esos sectores de distribución a la población, aún no han generado vías de solución que no rebasen el carácter parcial, o específico, del caso.
No se trata de execrar, por decreto, a la burocracia; esta es parte de la sociedad y juega un papel determinante en el funcionamiento del sistema social. Lo que se necesita es condicionar su existencia al grado de eficiencia que consiga con respecto a la producción, tanto desde el punto de vista del estímulo que pueda obtener como desde la eficiencia de la distribución a la sociedad. La propia teoría revolucionaria ha sido víctima de la paradoja de su éxito en este aspecto. Las virtudes del sistema, una vez que chocan con elementos de ineficiencia, de desviación, corrupción, malversación, etc., no son asimiladas como lo que realmente representan, y no son vistas en su accionar intrasistémico, sino que, respondiendo ingenuamente a las direcciones de Guerra Fría directa, se dan, y hasta se divulgan, como consustanciales al propio sistema social. Esto es, en parte, herencia de la naturalización práctica de supeditar lo individual a lo social, de no asumir, o de cortarlo directamente, el necesario carácter dialéctico de este proceso.
Las instituciones estatales, creadas sobre la base de la participación popular, por lo tanto legítimas a costa de que participen en la esfera pública, ceden en su accionar hacia lo privado, pues determinados funcionarios llegan a considerarse encarnaciones del proceso revolucionario mismo, y no sujetos que comparten su construcción, y secuestran el debate, los cuestionamientos, y hasta las acciones prácticas y justas, como si fuesen parte del ámbito privado de la política. Esto no solo ocurre con malas intenciones, sino que, también, empedrando de buenas intenciones su particular defensa al socialismo, tanto burocracia como población en general, limitan el flujo de los cuestionamientos puntuales. Con estas actitudes se propicia un dañino proceso de generalización con el cual la agresión externa se nutre, si no de argumentos, al menos de paquetes sintomatológicos que van a ser redireccionados bajo patrones de uso en la valoración general.
La revelación de dificultades, cuando se asume como acción inmediata en el proceso de socialización socialista, no constituye un elemento de facilitación argumental al enemigo. Solo cuando se vacía de su verdadero sentido, y se generaliza como un producto-prueba cuasi legal de la ineficiencia del sistema, el enemigo adquiere un punto de saqueo, que no precisamente un argumento de fondo, en las posibilidades de desarrollo del socialismo. Este es un importante elemento de diferenciación entre la necesidad de una práctica crítica constante y la explosión antisistémica, individualista, por medio de incomodidades reales, casi siempre vinculadas a perjuicios personales factuales. Una división lógica primaria de la crítica social puede darse a partir de quienes claman a favor del desempeño sistémico de la sociedad y quienes lo hacen en pos de concesiones inmediatas.
La democratización de las instituciones que median entre el sector productivo y los niveles adquisitivos de la población, depende, en primer orden, del grado de participación que la ciudadanía adquiera al juzgar como suyas, por tanto necesariamente eficientes, esas mismas instituciones. La cuestión de que, un sacrificio personal que de momento se haga en beneficio de la sociedad repercutirá, luego, en mi propio bien individual, es siempre una abstracción, lo cual implica duda, desconfianza, dificultad para su demostración científica, manipulación lógica y, sobre todo, vulnerabilidad ante la imagen inmediata. La posesión de objetos que, aunque no son de necesidad vital, se constituyen en parte imprescindible de las relaciones humanas, como los teléfonos móviles, los dispositivos de consumo audiovisual, desde los aparatos de TV y videos colectivos hasta los reproductores personales, tienen su expresión primaria en el ámbito de lo privado: consumo familiar o personal; pero se resignifican hacia la esfera pública en tanto dan fe de nivel y estatus de vida, en el más frívolo sentido, y de soluciones concretas a necesidades y eventualidades, en el más pragmático. Ahora bien, tanto justificar la imposibilidad real de poseerlos mediante una falsa conciencia de oposición al capitalismo consumista, como usar su inaccesibilidad como elemento de carencia connatural al sistema, responden a juicios que separan, con buenas y malas intenciones igualmente, la significación dialéctica que vincula a lo público con lo privado, a la sociedad con el individuo, a la persona con su necesaria socialización.
“La única solución estructural para resolver las frustraciones en el sector de consumo consiste en la desaparición acelerada del atraso en el sector económico”, escribe Vandepitte, y agrega algunas pistas para acelerar nuestro crecimiento económico:

1. Que los ciudadanos estadounidenses sean autorizados a visitar la Isla.
2. Incursionar en la explotación petrolera.
3. Orientar la economía hacia sectores con alto valor agregado, sobre todo de alta tecnología.
4. Aumentar la productividad.

Son pistas que se circunscriben al ámbito de lo económico, las cuales traerían consigo determinadas cuestiones de choque cultural y laboral inherentes al sistema de vínculo que inevitablemente sembrarían contradicciones con respecto a la tradición socialista que durante el proceso se ha ido consolidando. La relación individuo-sociedad, sobre las bases de la desalienación, entraría en un período de riesgo difícil de llevar a control, escurridizo a la hora de encauzar la garantía de valores que fortalecen y unen a la sociedad socialista.
Los agentes activos de la Guerra Fría, sobre todo en el ámbito de lo cultural, acuden con frecuencia al tema de la extensiva burocracia y de los casos de corrupción, que en sentido general surgen de prácticas individuales que usurpan lo público por lo privado. Y esto se hace porque, aunque sus índices no son relativamente altos, sí alcanzan importantes incidencias en una sociedad planificada y horizontalizada en sus derechos adquisitivos. Principios y estamentos morales, éticos, culturales, de derecho público y responsabilidad social, se expresan aún como valor de uso en el imaginario social y cultural cubano, a pesar de que llevamos dos décadas de erosión intensa cuyo principal elemento corrosivo se camufla en la ruptura estructural impuesta por el doble sistema monetario. Esta, que es una medida emergente, transitoria desde su misma creación, consiguió su objetivo de paliar el caos económico en que se vio el país tras el desmoronamiento del CAME, mediante el cual se permitía sostener el valor de la moneda propia. Las relaciones necesarias entre la moneda de comercio internacional y la que circula en el interior de una nación, hubieran dado al traste con la preservación del sistema de relaciones sociales. Se trata de una medida de sobrevivencia, que en buena medida permitió reorientar las direcciones de la economía, las cuales partían, literalmente, de cero. Cuba se vio en un verdadero grado cero de la economía.
El intercambio informal, que era el intercambio con el que la totalidad de la población operaba, llevó a cifras descomunales el precio del dólar. Pero ni siquiera a pesar de que el crecimiento negativo de la economía llegó a un 35%, y que se necesitaron 15 años para regresar al momento anterior al descalabro, hubo una oposición política que moviera, no ya a las masas, sino a pequeñas minorías de índice atendible como sociedad civil. En buena medida, la crítica, y la lamentación, fuese del tipo que fuese, pasaban por el denominador común de reclamar el estatus de vida anterior a 1989, alcanzado por el propio proceso revolucionario. Lo que sí ocurrió en este llamado período especial fue el abandono de las ocupaciones, sobre todo en el sector profesional, lo que marcó diferencias relacionadas con lo que la población cubana había asentado como naturales, mucho más claras en la educación, la salud, la cultura y el deporte, aunque no fuesen los únicos sectores. Y muchas de estas personas “desprofesionalizadas” de golpe, buscaron sustento en el cultivo espontáneo de la tierra.
La desmotivación laboral sí es, en alto grado, consecuencia de “la falta de vínculos entre trabajo, salario y poder adquisitivo”, como también acota Vandepitte. El equilibro entre maximizar la repercusión pública, social, de la producción por encima de los beneficios privados, y la efectiva operatividad del necesario aparato estatal de producción ideológica capaz de trabajar para la conservación de esos valores socializadores de la economía, depende del nivel de participación que, en el debate interno, puedan tener ambos sectores. No están definitivamente aislados, desde luego, pero tampoco componen una unidad gremial. La cooperativización, puesta en marcha sobre la base de sus propias posibilidades productivas, socializada a través de su propia “autorregulación” mercantil, arrojará en poco tiempo un empresariado que no solo irá apropiándose del plusproducto, absorbiendo las cooperativas menos “eficientes” (las más respetuosas de las leyes y principios socialistas), sino que incentivará la corrupción dentro del sector institucional administrativo, encargado de viabilizar sus producciones al contexto general de la población y, al hacerse cada vez más fuertes, al propio sector de producción ideológica. Una cooperativización autorregulada por su propia eficiencia mercantil dejaría de ser mixta para hacerse, en la práctica, capitalista. Transitaría, sin más, de la producción mercantil simple, a la concentración de capital.
Las cooperativas de producción mixta, como en su momento la doble moneda, son medidas transitorias, tanto de resistencia a la crisis como de impulso a la ineficiencia y el atraso económicos. Con la apropiación personal del valor de la venta del producto, mejora el salario y, por consiguiente, el poder adquisitivo. De ahí que sea importante hacer eficientes las instituciones comercializadoras del estado, no solo sobre la base del control de auditoría, sino además sobre la viabilización social de la demanda. La no regulación de las cooperativas puede hacer que no se elaboren productos necesarios, de baja demanda, o destinados a los proyectos de protección, asistencia o subsidio social e, incluso, de vital estrategia para la exportación. Esto rebajaría sensiblemente el poder adquisitivo del estado, que subsidia la atención médica, la calidad de salud, la educación y su calidad así como la mayor parte de la producción artística y cultural, entre otras varias esferas que el capitalismo deja a la suerte de la beneficencia espontánea o a la limitada —según el desarrollo— subvención estatal.
La solución no se halla, acaso, en subvencionar las personas antes que los bienes, como lo propone Vandepitte, sino en reorientar sus partidas en relación directa con la estimulación laboral. Focalizar como norma la subvención en la persona, retardaría la lenta salida del asistencialismo que aún subsiste en nuestra praxis social y estancaría la evolución del flujo empleo-beneficio-poder adquisitivo. Las subvenciones estatales, de bienes y necesitados, necesitan puntuales estudios que arrojen un conocimiento real de las características de la sociedad en sus diversos modos de manifestación. Son complemento y no causa de la rehabilitación salarial. La recuperación del salario depende de la recuperación de la productividad, de la reinserción de la industria en el sistema económico nacional. Tanto reducción de importaciones como aumento de exportaciones, se reacondicionan en relación con los sectores productivos. Lo que Cuba ofrece como solidaridad a numerosos países, con beneficios casi elementales, como la salud, la educación, la cultura, la asesoría deportiva, se corresponde con sectores deficitarios en esas naciones que han sido depauperadas por el liberalismo, las dictaduras militares y el neoliberalismo global. Son el resultado del criterio socialista de economía política, de seguir a toda costa los principios de respeto al derecho de todos a la educación y la profesionalización digna. Y ese es, a qué dudarlo, un botón de muestra de las posibilidades reales de nuestra capacidad productiva.
La introducción de medidas que consigan cambiar los índices económicos, bajo los factores reales en los que nuestra sociedad se desenvuelve, hostigada tanto por los factores externos como internos, no son, por sí mismas, soluciones. Con frecuencia, los imperiosos paliativos de esta índole, como lo fue la NEP (Nueva Política Económica) en la URSS, introducen un factor de quiebra sistémica mucho más determinante que las resultantes de sus aplicaciones de eficacia. Ernesto Guevara analizaba en 1965 que los cambios introducidos por la NEP habían calado tan hondo en la vida de la URSS como para marcar definitivamente toda la etapa posterior. Los resultados, a juicio del Che, eran desde entonces desalentadores, pues la influencia de la superestructura capitalista sobre las relaciones de producción, que a favor de la superestructura resolvió los conflictos, proyectaba un regreso al capitalismo. [2] Y este retroceso, en la visión guevariana, no era solo producto de los resultados en la conciencia social por causa de la mixtificación económica, sino también parte de la ciencia económica soviética que, como lo expresara Marx acerca de la ciencia burguesa, se mostraba incapaz para criticarse a sí misma y acudía, irresponsablemente, a la apologética. [3] Incidir de golpe en las relaciones entre la base y la superestructura puede llevar a prácticas de separación que arriesguen seriamente la capacidad de resistencia del proceso revolucionario, que es, en principio, el elemento sine qua non para evolucionar en las transformaciones.
Los neosocialistas cubanos, en su argumentación de medidas de esta índole, suplantan la ciencia —social, política, económica, comunicacional, etcétera— con una hipercrítica hipocodificada, sectaria no solo respecto a su asociación gremial, que se apropia intencionadamente de ciertos malestares, sino, más que todo, en relación con las ciencias referentes mediante las cuales los fenómenos deben ser entendidos. Por paradoja, en sus airadas prédicas por el derecho a expresar con libertad los criterios, descartan dogmáticamente —parrafadas de citas, analogías históricas estáticas, ajustadas ad hoc, derivaciones lógicas sobre la expresión del otro y, mire usted, pastiches de silencio— toda opinión que les demuestre, con análisis, la viabilidad de alternativas en práctica y la, a fin de cuentas evidente, inviabilidad de sus propuestas.

Notas:

[1] Vandepitte, Marc: “Los desafíos económicos y sociales de la revolución cubana en 2010”, en Rebelión.org, 23-05-2010. Traducción: Sven Magnus. Todas las citas y datos que el autor ofrece se han tomado de la misma fuente.
[2] Borrego, O.: Che: el camino del fuego, Editorial Imagen Contemporánea, La Habana 2001. pp. 381-383. Cf. Figueroa Albelo, Víctor: Economía política de la transición al Socialismo. Experiencia cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009, pp. 70-73.
[3] Marx increpa en varias ocasiones, en El Capital, la apologética burguesa que enmascara la explotación tanto respecto al salario, la plusvalía y el uso de la maquinaria. En el “Postfacio a la Segunda edición” se halla más claramente esta contradicción a la que acude el Che.

Jorge Ángel Hernández
La Jiribilla

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un cambio de escenario



Que luego de más de siete años de ocupación ininterrumpida, los usamericanos hayan abandonado Irak, es dudosamente cierto porque aún permanecerán en su territorio un total de 50 mil soldados destinados a “preservar la seguridad y la democracia”. Una democracia absolutamente inestable de la que aún siguen huyendo los propios iraquíes ya que según datos de las ONU son alrededor de 6 mil las personas que diariamente siguen cruzando las fronteras de Siria y Jordania. Una cifra que globalmente ha llegado a conformar un 40% de las familias profesionales de Irak viviendo en el extranjero.
Hay quienes suponen que a esta innoble retirada de Irak, seguirá la de Afganistán. Sin embargo no creo que se trate de un cambio político radical sino de un simple cambio de escenario. La intervención de los EEUU en el Asia Meridional ha venido fortaleciéndose hasta crear situaciones preocupantes en las que se mezclan las mentiras del presidente de Pakistán, las de la embajadora de los EEUU y las declaraciones del mismísimo fundador del más grande ejercito mercenario conocido, el llamado Ex Services, cuyo nombre oculta actualmente el del ya tristemente célebre Blackwater.
Se trata en consecuencia de que luego de dejar exhausto al expoliado Irak, los EEUU necesitan concentrarse en lo que resta de Afganistán y en su inmediato apoyo estratégico Pakistán. De modo que pretextando que los fundamentalistas Talibán y algunos miembros de Al Qaeda se han refugiado en Karachi, y en otras ciudades como Quetta y Peshawar, los EEUU están ingresando un importante número de mercenarios disfrazados de ayuda humanitaria. Una presencia que no pasa desapercibida a los propios paquistaníes quienes vienen detectando la evidencia de un plan destinado a destruir las bases espirituales y organizativas de su país a través de atentados suicidas, incentivación del fanatismo religioso y de las tendencias separatistas de algunos grupos étnicos.
El último pedido masivo de visas de entrada al país destinadas a 650 ciudadanos usamericanos, entre ellos 200 marines obtenidas por los EEUU, no sin cierta reticencia de la embajada Pakistaní en Washington, con la excusa de que se necesitan más personas para ayudar a Pakistán y “así poder avanzar en cuestiones económicas, de seguridad y de asistencia agrícola” sumado a la importación de grandes cargamentos de armas (hacia Afganistán como hipotético destino, aunque desembarcadas en Karachi) a través de una empresa paquistaní relacionada con Blackwater dejan poco lugar a dudas.
Una muestra del cinismo del fundador de Blackwater Eric Prince es la respuesta que dio a quién le preguntara si no le preocupaba que sus “combatientes” al ser ilegales no estuvieran protegidos por los Convenios de Ginebra. “De ningún modo –contestó Prince – porque esa gente no sabe ni donde queda Ginebra ni mucho menos qué clase de convenio se firmó allí”
A esta preocupante situación se han venido a sumar las torrenciales lluvias del monzón que han desencadenado el peor desastre natural de la historia de Pakistán, dejando a 17 millones de damnificados, sin techo, sin agua potable y sin alimentos y anegado un quinta parte del territorio, generando un interminable éxodo hacia tierras altas que prácticamente ha paralizado al país.y ha producido pérdidas estimadas por el gobierno en 43 mil millones de dólares.
Esta dramática situación no ha detenido sin embargo los ataques espontáneos o estimulados contra las minorías religiosas, últimamente la chiita en la ciudad de Lahore (de unos 8 millones de habitantes) en la que a raíz del estallido de tres bombas, al menos dos de ellas provocadas por un suicida, quedó un saldo de 26 muertos y más de 200 heridos. A los que se han sumado uno similar en la ciudad de Quetta con 53 muertos y 197 heridos y otro en Peshawar en el que murió un oficial de policía y hubo otros tres heridos. El Instituto Pakistaní para la Paz informó que desde 2009 han muerto en el país 12 mil personas víctimas de sucesos violentos, una cuarta parte por atentados terroristas.
No hay dudas de que la intervención usamericana encontrará allí un excelente caldo de cultivo para justificar su intervención y disimular sus propios intereses ya que todas esas manifestaciones de violencia y las ocasionadas por los ataques de aviones usamericanos no tripulados en la extensa frontera afgano-paquistaní contra supuestos refugios Talibán no tienen otro objetivo que lograr la balcanización de Pakistán e interponerse de este modo en la ruta del gas y del petróleo, el corredor energético que abastece a China, desde Irán, una nación a la que no puede atacar abiertamente como lo hiciera con Irak porque, contrariamente a aquella que no tenía, como quedó demostrado, armas de destrucción masiva, Pakistán sí forma parte de los países que disponen de ojivas nucleares. Estas son algunas de las razones por las que los EEUU necesitan instrumentar allí una estrategia de penetración diferente y hacia ella están trasladando sus pingües negocios bélicos. La envergadura del negocio de la guerra no parece declinar sino que va adaptándose maquiavélicamente de acuerdo con las características, de la región, las circunstancias políticas y la idiosincrasia de las poblaciones que pretende dominar sin amilanarse siquiera ante el reguero de desolación y muerte que va dejando a su paso sobre la faz del planeta.

Susana Merino

Paraguay: Carta de los 6 campesinos presos políticos, al cumplirse cuatro años y cuatro meses de prisión

Reproducimos:

Asunción 6 de Septiembre de 2010

Nosotros los seis dirigentes campesinos presos políticos denunciamos desde nuestra prisión, la cárcel de Tacumbú, hoy al cumplirse cuatro años y cuatro meses de nuestra injusta y arbitraria prisión, las violaciones de nuestros derechos.
1- Responsabilizamos al estado paraguayo de la persecución política de la que somos víctimas, porque estamos soportando esta prisión por haber participado de una reunión de un partido político reconocido por la ley. En abierta violación al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en sus artículos 19 y 21, y el artículo 16 de la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica).
2- Estamos Presos por ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión, por reclamar la justicia social en el Paraguay, por reconocernos como clase y reivindicar la historia de lucha del campesinado.
3- Solicitamos al estado paraguayo nuestra inmediata libertad ante la violación del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos en su art. 9, inc.3 y la violación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos art. 8 sobre las garantías judiciales, al haberse superado el plazo razonable estipulado en estos dos tratados internacionales.
4- Reclamamos al Estado la plena vigencia de la garantía constitucional de la igualdad ante las leyes, art.47 inc. 2, donde nos vemos obligados a mencionar un fallo grotesco de la Corte Suprema de Justicia en fecha 8 de agosto de 2009, que blanquea nada mas y nada menos que al hijo del ex dictador Stroessner, Gustavo Stroessner, echando por tierra la jurisprudencia existente respecto a la prohibición de litigar desde la clandestinidad, librándolo de una causa abierta en nuestro país, sin embargo en nuestro caso la “injusticia Paraguaya” nos declaro en rebeldía estando en prisión en Argentina, esto comprueba la falta de igualdad ante la ley en la practica.
Por último esperamos que todos/as nos acompañen con fuerza a romper estas cadenas de la injusticia que nos impone el Estado Paraguayo.
Nos despedimos con la gratitud de siempre a todos/as, dejándoles un fuerte abrazo de combativos luchadores campesinos.

Atentamente

Simeón Bordón

Agustín Acosta

Basiliano Cardozo

Roque Rodríguez

Arístides Vera

Gustavo Lezcano

Mas información sobre los 6 dirigentes campesinos paraguayos presos políticos: http://libertadaloscampesinos.blogs...

domingo, 5 de septiembre de 2010

La crisis de los misiles de 1962 y la actual coyuntura en torno a Irán


Recientemente, durante una entrevista para la prensa alemana, el ex primer ministro de Irak, Iyad Allawi, trazó, de manera muy breve pero sugerente, cierto paralelismo histórico entre la crisis de los misiles en Cuba, durante los célebres “13 días de octubre” de 1962, y la actual situación pre bélica en el Golfo Pérsico. El pasado 31 de agosto, la agencia de noticias ANSA recogió de este modo las declaraciones del iraquí:
“En la región reina el miedo, también en Estados Unidos y en Irán (…) se está yendo hacia una situación como la de la crisis de los misiles de Cuba en 1962 (…) Existe una probabilidad muy alta de una guerra por el programa nuclear iraní”.
Como la historia puede resultar una herramienta útil para orientar la acción política, (particularmente cuando se trata de evitar las lecciones de esa “maestra salvaje” que, según Tucídides, es la guerra) trataremos, en estas breves notas, de delinear los elementos básicos de la crisis de 1962 el momento, sin duda, de mayor peligro para la humanidad en toda su historia. Intentaremos explorar, al mismo tiempo, aquellos aspectos de esta crisis que pudieran ayudarnos a pensar la coyuntura que se vive, en los actuales momentos, en torno al programa nuclear iraní.
La noticia de la detección del emplazamiento, por parte de la URSS, de misiles de alcance medio en Cuba, con capacidad para proyectar armas nucleares, tácticas y estratégicas, contra buena parte del territorio norteamericano, llegó a la Casa Blanca en la mañana del 16 de octubre de 1962. La mayoría de los historiadores coinciden en destacar que la decisión de colocar esos misiles provino de la necesidad, argumentada por Nikita Khrushchev, de tratar de contrarrestar el enorme desbalance, existente en ese momento, a favor de los EEUU, en lo que a armamento nuclear se refería. Con esta decisión Khrushchev se proponía, dada la cercanía geográfica entre Cuba y los EEUU, convertir un conjunto de misiles de alcance intermedio en vectores estratégicos para defender al campo socialista y neutralizar, a su vez, cualquier nuevo intento de invasión norteamericana contra Cuba.
Cabe recordar que, dentro de la atmosfera de miedos y paranoias de la Guerra Fría, en los EEUU se venía discutiendo (al menos desde 1960, a partir de la publicación de “Sobre la guerra termonuclear”, libro del influyente estratega militar Herman Kahn) en torno a las condiciones en las cuales sería posible “ganar” una guerra nuclear contra la URSS. En un contexto de tal naturaleza comenzaron a radicalizarse tendencias que ya se venían manifestando, desde la década anterior, las cuales argumentaban la necesidad de utilizar las abrumadoras ventajas de Washington, en materia de armamento nuclear, para lanzar un “ataque nuclear preventivo” contra la Unión Soviética. El clímax de esta corriente del pensamiento estratégico norteamericano se alcanzó, con especial crudeza, antes de la crisis de los misiles de 1962, escasos meses después del intento de Playa Girón. Nos referimos a la reunión, ocurrida el 20 de julio de 1961, entre los Jefes del Estado Mayor Conjunto, el jefe de la CIA, Allen Dulles, y el Presidente Kennedy. En dicho encuentro (dado a conocer en 1994, a partir de documentos desclasificados, por James Galbraith, hijo del célebre economista John Kenneth Galbraith) se le propuso al presidente norteamericano lanzar, de manera sorpresiva, un ataque nuclear masivo contra la Unión Soviética, hacia finales de 1963, “precedido por un periodo de intensificación de las tensiones” entre Washington y Moscú. De acuerdo con diversos testimonios, JFK abandonó, asqueado, la reunión. Fue dentro de un contexto de esta naturaleza, en el que se proponía, a consideración del presidente norteamericano, la posibilidad de llevar adelante un genocidio nuclear, que Khrushchev decidió la arriesgada acción de movilizar los misiles soviéticos al Caribe.
Luego de conocerse la instalación de los misiles en Cuba, la crisis se extendería durante casi dos semanas, en las cuales JFK resistió todas las presiones para atacar a la isla caribeña y a Rusia. Finalmente decidió, como es ampliamente conocido, establecer una “cuarentena” en torno a Cuba, desplegando a la marina de guerra norteamericana alrededor de la isla y abriendo, al mismo tiempo, un espacio para la negociación política entre ambas superpotencias. Cabe recordar que, en uno de los momentos más delicados de la crisis, Robert Kennedy, en funciones de negociador enviado por el Presidente, le confiaría a Dobrynin, embajador de Moscú en Washington, que si Khrushchev no mostraba alguna flexibilidad en las conversaciones era posible que se produjera un golpe de Estado en EEUU y que, tras tomar el poder los militares, estallase el conflicto nuclear. Finalmente se alcanzaría un acuerdo para retirar los misiles de Cuba, a cambio de la promesa norteamericana de no invadir la isla y de retirar, a su vez, los misiles nucleares con los que Washington amenazaba a Moscú desde Turquía. De este modo concluyó lo que JFK, en una célebre frase, definió como una “apuesta infernal”, refiriéndose a cada una de las decisiones que había que tomar de cara a la posibilidad de un holocausto nuclear.
Recientemente, en un libro formidable, “JFK and the Unspeakable”, James Douglas, un respetable teólogo pacifista norteamericano, ha mostrado, con pruebas documentales contundentes, cómo la crisis de los misiles de 1962 afectó, profundamente, la comprensión que tenía Kennedy de la Guerra Fría. Esto llevó al presidente norteamericano a intentar desmantelar la lógica suicida de ese enfrentamiento mundial, estableciendo canales de comunicación clandestinos con Khrushchev, para coordinar acciones y evitar que se repitiera una situación análoga a la crisis de octubre. Douglas argumenta que esa transformación política de JFK lo llevó a un creciente enfrentamiento con el complejo militar industrial, un enfrentamiento que, eventualmente, produjo una conspiración en su contra y su asesinato a fines de 1963. Por cierto que estremece pensar que la fecha planteada, en la reunión arriba referida (la del 20 de julio de 1961) para lanzar un ataque nuclear sorpresivo contra la URSS, coincida, de manera casi exacta, con la del asesinato de Kennedy en noviembre de 1963. Ello bien pudiera indicar, como destaca Douglas, que se intentó culpabilizar al campo socialista del crimen para provocar otro crimen, aún mayor, un devastador ataque nuclear que habría causado, en pocos minutos, decenas de millones de muertos en la URSS.
Luego de esta sucinta descripción de la crisis de los misiles, corresponde ponderar sus lecciones para la actual coyuntura. En primer lugar y más allá de todo determinismo, el factor humano, materializado en un jefe de Estado, sí cuenta y puede decidir el resultado de una crisis semejante. No es tan sólo la preparación y la inteligencia que pueda tener o no un presidente para enfrentar una situación como la de octubre del 62. Además de esos elementos cruciales se encuentra la dimensión ética, en términos existenciales, la cual, en el caso de JFK lo condujo a enfrentar, como hemos visto, a la extrema derecha del complejo militar e industrial. En segundo lugar, la existencia de una bipolaridad mundial sirvió de contrapeso a las propuestas de un ataque nuclear unilateral como resolución del conflicto. La inexistencia, hoy por hoy, de algo análogo al campo socialista y el hecho de que el programa nuclear iraní sea para fines pacíficos, hace aún más patente el desbalance de la situación actual, añadiendo, probablemente, incluso mayores riesgos de que se produzca una acción unilateral por parte de Washington y Tel Aviv.
¿Llegaremos, a partir del próximo 7 de septiembre, a un umbral tan riesgoso como aquel que nadie se atrevió a cruzar en los días, “tristes y luminosos” como dijera el Che Guevara, de octubre de 1962?, ¿tendrá Obama la estatura moral de un JFK para enfrentarse al ala más extrema del Estado norteamericano y evitar, corriendo incluso un alto riesgo personal, una tragedia desmesurada en el Medio Oriente? Lamentablemente todo parece indicar que la respuesta a esta segunda pregunta es un rotundo no. Queda de nuestra parte prepararnos para las consecuencias de esa respuesta negativa y proseguir la denuncia de la guerra, de esa “maestra salvaje” que, de llegar a estallar un conflicto nuclear, pudiera quedarse sin alumnos a quienes enseñar sus brutales lecciones.

Juan Antonio Hernández, embajador de Venezuela en Qatar

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Por qué Piñera no es Pinochet



1. En esta entrega, quien suscribe, no se referirá a las tendencias generales del capitalismo en Chile, como la concentración monopólica del capital; la ampliación precarizada del trabajo; la alienación comandada por el sobreendeudamiento, los medios de comunicación, la programación de contenidos escolares obsecuentes con el actual estado de cosas y la dirección general de la iglesia católica; la acumulación por despojo -sin cuya comprensión resulta imposible explicar la tasa de ganancia del capital, más allá del solo plusvalor devenido de la sobreexplotación del trabajo-; y de la contradicción esencial resumida en la apropiación privada a escala superlativa de la producción social de la riqueza y de la propia naturaleza, como jamás nunca.
Más bien el objetivo de este pobre artículo es determinar por qué Sebastián Piñera no es Pinochet, ni el gobierno de la derecha en los marcos de la democracia burguesa -por más estrecha y antipopular que sea- no es la dictadura militar. Y por qué existen sectores a los que sí les interesa que lo anterior parezca la realidad.
2. Estratégicamente -y adelante con los lugares comunes- desde la mitad de los 70 del siglo pasado el patrón de acumulación capitalista, la organización del trabajo y el campo de las subjetividades en todas las clases sociales fue conmovido estructuralmente por un estadio del capitalismo caracterizado ya no sólo por la destrucción del previo Estado desarrollista, redistributivo y de relaciones más compensadas entre capital y trabajo, sino por la apropiación privada de aquello que suele denominarse propiedad pública y social (industrias, derechos y recursos naturales). Lo que terminó con Pinochet fue una de las formas políticas que demandaba el capital para su reproducción en un momento dado. Los 20 años de Concertación, simplemente, garantizaron de mejor manera los mismos intereses de clase que la tiranía. De hecho, estimando que Chile es, por sobre cualquier partida vitivinícola o de harina de pescado, un paisito exportador de materias primas y en particular, de cobre, vale recordar que a 1990, las concesiones mineras a privados correspondían sólo a un 30 % de lo extraído por la gran minería. Al final del último gobierno de la ex presidenta Bachelet y candidata de la Concertación para el 2013, las cifras se habían invertido. Es decir, un 72 % de la producción del metal rojo y sus ricos minerales adosados ya estaba en manos privadas, mientras el 28 % era estatal. Es cierto, durante la larga transición hacia ningún lado de los Ejecutivos concertacionistas ya no se asesinaba, ni desaparecía ni se torturaba gente como en el horror de la dictadura. Pero también es cierto, que durante esos gobiernos, para los dueños de todo, ya no había mucho que reprimir. La paz social se volvió el orden de las cosas, se desmantelaron las organizaciones populares, se domesticaron los rebeldes, y buena parte de los luchadores antifascistas se fueron para la casa propia o para la casa de La Moneda. Todo lo anterior matizado por excepciones estadísticas. Y, cómo no, por la extraordinaria revuelta estudiantil de 2006, y la huelga contundente de los mineros del cobre subcontratados en 2007. Sin embargo, no ha habido huelgas generales, ni conatos de huelgas generales, ni protestas multitudinarias, ni crecimiento de la izquierda que represente los intereses históricos de los siempre vilipendiados, ni un foco guerrillero, ni un “caracazo”, ni una guerra del agua, ni una crisis catastrófica de la partidocracia, ni disputas intercapitalistas que den pie a vacíos de poder o inestabilidad cierta. Salvo franjas del pueblo mapuche que vienen peleando por su territorio desde cuando el paisito no tenía ni nombre; una cultura libertaria emergente y multiforme; rémoras de los destacamentos de inspiración revolucionaria más resueltos; y ahora último, la sorpresiva -y feliz- aparición de un movimiento espontáneo de sólida sensibilidad ambientalista. En general, todo ha resultado muy marchoso para los que mandan. Esto es, para el capital transnacional e imperialista que subordina al nativo y cuya hegemonía descansa en el capital financiero. Su naturaleza especulativa se entrama y engorda a costa de los abultados ahorros de los trabajadores administrados por el sistema previsional de capitalización individual, la propia industria del cobre, la madera, y un par de exportaciones folclóricas. Se entiende, cómo no, que la mundialización capitalista ubica a Chile como exportador neto de minerales sin elaboración y plataforma de negocios para la subregión. Agregándose, sobre todo en los últimos tiempos y a propósito de la última crisis, la exportación no tradicional del programa económico fundado sobre ajustes estructurales y las líneas matrices -a toda carta y a gusto del consumidor- de las leyes laborales, el sistema previsional y de educación y salud privadas que las grandes mayorías chilenas han tenido la oportunidad de padecer por más de tres décadas. Esta pedagogía de la expoliación y el despojo más brutal, en rigor, es de origen anglosajón, pero la experiencia también tiene su valor y no son pocos los especialistas criollos que hoy asesoran al FMI, al Banco Mundial, a la OMC y a Estados y gobiernos que desean conocer los detalles de la aplicación de las fórmulas mencionadas.
3. Ocurre que políticamente -y porque aún no existe movimiento popular-, en la apariencia de los discursos y las componendas, tanto de la derecha tradicional, como de la Concertación, como comparten el mismo proyecto estratégico y sus distancias son accesorias, le tocó el turno a Sebastián Piñera. La misma gente se percató que Piñera no era Pinochet, y, de la que fue a sufragar ese día, el 29 % de los habilitados para votar, le dio el triunfo pírrico al sujeto, hostigado por Frei Ruiz Tagle, el peor de todos. El multimillonario es un personaje que quiere ser mediático, quiere ser populista, quiere ser estadista, quiere que su alianza política al menos se extienda un turno más, quiere que lo quieran. Al pobre, como pretende demostrar cierta autonomía populista y tecnócrata, le han dado sus buenos jalones de pelo desde El Mercurio, La Tercera y el gremio empresarial (Confederación de la Producción y el Comercio). ¿Por qué? Porque es relativamente “chúcaro”, llevado a sus ideas, gerente general, caudillito, nervioso, impulsivo, teledramático, y rencoroso con parte de la dirección de la UDI -el partido más derechista, integrista, católico conservador y pinochetista que existe en el teatro político nacional de los de arriba y de donde viene Joaquín Lavín, candidato presidencial del sector para el 2013-. Quiso poner técnicos y no políticos en su gabinete, y lo golpearon por la derecha. Para paliar las consecuencias del terremoto, quiso subir impuestos, y lo golpearon por la derecha. Quiso crear una superintendencia de bancos, y lo golpearon por la derecha. Clausuró la construcción de una termoeléctrica en un santuario natural debido a protestas ambientalistas, y lo golpearon por la derecha. ¿Será un marxista tapado que le dará la espalda a su clase y un buen día, sin aviso, estatizará las industrias estratégicas, condonará todas las deudas, promoverá el poder popular, los comandos comunales y lo que va quedando de cordones fabriles? Como es difícil creer en un paisito tan flaco donde todo se sabe rápidamente que haya logrado convencer a la oficialidad de las Fuerzas Armadas, muy pentagonista para aventuras de ese estilo, lo más probable es que Piñera, de cuando en cuando, le haga una desconocida a sus hermanos de clase y salga con alguna pachotada de la cual debe arrepentirse al día siguiente, en portada y a todo color. Por lo demás, continúa ofreciendo palo y duro al trozo de pueblo que asoma la cabeza, encarcela mapuche -igual que la Concertación-, reprime estudiantes en lucha -igual que la Concertación-, continúa precarizando el trabajo y privatizando los derechos sociales y la naturaleza -igual que la Concertación-, detiene sin pruebas a los libertarios -igual que la Concertación- y es, nacional e internacionalmente, un remedo a escala de Uribe, y ahora de Santos en Colombia.
¿Pero por qué, entonces, la Concertación extendida hasta el PC quiere mostrarlo como un Pinochet de los nuevos tiempos y a su gobierno como si fuera la dictadura en versión de baja intensidad, descafeinada? Porque esa es la única manera -por el momento- que tiene la Concertación de crear las condiciones subjetivas para derribarlo en las próximas elecciones presidenciales. Todos contra la derecha, todos contra el fascismo, dice la Concertación. Todas las perversiones del capitalismo más cruento que se aplicaron durante los 20 años de Concertación, ahora implementadas por Piñera, se vuelven horrores apocalípticos.
4. Ese es el juego de los de arriba que, con mano ajena, empleando la desgracia organizada de los de abajo, busca capitalizar la mal llamada oposición. El asunto es que si las fuerzas político sociales de los desheredados, de los trabajadores y los pueblos, por escasas y desrumbadas que estén (aunque no tanto, ni tan poco), no logran en un tiempo relativamente breve encumbrarse a estadios superiores de unidad política y orgánica, es decir, no alcanzan a constituirse disciplinada e inteligentemente en una alternativa que tercie entre las dos componendas dominantes, sus esfuerzos dispersos, su alta vocación solidaria y de lucha, se convertirán en disgusto amplio contra Piñera y electorado dispuesto para una Bachelet de retórica progresista e ilusoriamente, más popular y democrática política y económicamente. Toda vez que 20 años es suficiente en política para saber que intereses representa la Concertación, sea el nombre que se le ocurra ponerse para edulcorar el mismo capitalismo.
La independencia política de los intereses históricos de los trabajadores y las grandes mayorías no es una receta larvada por soñadores de brújula descompuesta. Es la condición sin la cual, una vez más, el empeño de tantos puede echar abajo a un derechista de cualquier tipo, pero resulta insuficiente para prologar la caminata contra la tiranía del capital, de los malos gobiernos, de la pésima vida de los más.

Andrés Figueroa Cornejo