Los piquetes han afecto seriamente la provisión de alimentos e insumos. La intermediación de la Iglesia no ha arrojado resultados. Los manifestantes, desde principios de mayo, mantienen un férreo bloqueo en 40 puntos de todo el país, especialmente en los accesos a La Paz. El pedido de renuncia del presidente se ha generalizado.
El gobierno de Paz Pereira -un derechista ´de centro´- asumió hace seis meses, luego de imponerse al expresidente "Tuto" Quiroga -un ultraderechista- en el ballotage. Un tarifazo en los combustibles y un plan autoriza la compra-venta de tierras -establecida en la Constitución vigente-, finalmente desató este levantamiento popular. Las reservas gasíferas se han agotado, y la importación de combustible arrojó combustibles sucios, incompatibles para el transporte. A la bancarrota del Estado siguió la bancarrota del MAS, que ha perdido representación parlamentaria, mientras Evo Morales tiene orden de arresto judicial, Actualmente Morales se encuentra refugiado en la región del Chapare. El imperialismo y la burguesía de todo el continente fogonean su detención, haciéndolo responsable por los piquetes que paralizan Bolivia, aunque su influencia ha menguado de manera decisiva.
Las demandas originales del movimiento siguen en pie: aumentos salariales -con destacado protagonismo de los maestros-, el resarcimiento efectivo por la mala calidad del combustible que distribuyó el gobierno, arruinando autos y camiones; mientras que las cooperativas de mineros -en desventaja frente a los grandes pulpos del sector- exigen nuevas concesiones de yacimientos. En esa perspectiva, la COB se postula para encabezar un interinato y convocar a nuevas elecciones; el POR acompaña este planteo (de la “insurrección proletaria” ha pasado a la salida electoral). Evo mantiene por su parte un vínculo estrecho con el vicepresidente, Edmund Lara, "ex policía y abogado de discurso oportunista que desde su jura se lanzó a debilitar al mandatario tratándolo de ´cínico, mentiroso y corrupto´" (Clarín, 22/5). La derecha ha convocado a manifestaciones, algunas de ellas numerosas en Santa Cruz de la Sierra, con participación de las patronales agrícolas y comerciantes. Piden la declaración del estado de excepción ´regionalizado´ y ´mano dura´ contra los piquetes. El FMI se ha apresurado en ofrecer un rescate de emergencia para mantener la política oficial.
La situación de Bolivia ha concitado una atención internacional de la derecha. El levantamiento campesino de estas horas es un golpe al "Escudo de las Américas", la coalición político-militar promovida por el trumpismo, de la cual el gobierno de Paz Pereira es signatario. Hasta Benjamín Netanyahu, el carnicero de Israel, ha enviado misivas de apoyo a Paz Pereira, cuyo gobierno reestableció las relaciones diplomáticas con el Estado sionista. Milei, por su parte, apuró el envío de munición antidisturbios y otros pertrechos policiales-, como hiciera Macri en 2019. En el escenario de la guerra económica, Bolivia es una pieza de gran importancia, ya que alberga una de las mayores reservas de litio del planeta. Los protagonistas políticos no van más allá de un recambio de gobierno, no el poder para las masas, de modo que rápidamente quedarán desautorizados por el manejo de la crisis política y la rebelión popular.
Jacyn
26/05/2026


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