martes, 7 de diciembre de 2010

Alcira Legaspi


Con el dolor que nos embarga a quienes compartimos con ella desde la recuperación de la democracia las actividades de la Fundación Rodney Arismendi (y también años anteriores en el exilio y en nuestro país), queremos recordar a Alcira Legaspi por los méritos propios de su trayectoria vital y no sólo como compañera de Rodney Arismendi por un largo trecho hasta su muerte el 27 de diciembre de 1989. Ayer de tarde sepultamos los restos de Alcira en el Cementerio del Buceo. Su proficua vida se extendió hasta los 96 años. En oportunidad tuvimos la dicha de celebrar sus 90 en los salones de La Spezia, en un acto gozoso que reunió varias generaciones.
Y también tuvimos la enorme satisfacción, hace exactamente cuatro semanas, el 22 de octubre, de rendir homenaje a su labor como educadora en la emblemática escuela Enriqueta Comte y Riqué de la calle General Luna. Fue uno de los actos más emotivos y de profundo contenido de que yo guarde memoria, que giró en torno a lo que fue (enlazado íntimamente a su militancia política comunista) la pasión de toda su vida: la enseñanza, particularmente la pre-escolar. En ese acto estuvieron las autoridades de la enseñanza representadas por Oscar Gómez, pero lo más significativo fue la presencia de los niños de la escuela, que emocionaron con sus canciones y sus ofrendas, y también la aparición de antiguas alumnas de la escuela Chile, que se posesionaron del micrófono para expresar su emoción y recuerdos de esas viejas épocas. Allí Alcira sorprendió a todos al exponer con extraordinaria lucidez sus ideas siempre vigentes sobre las bases científicas de la educación en las primeras etapas de la existencia y la responsabilidad social de los educadores, en su máxima expresión. Esos conceptos están contenidos en varios libros (Pedagogía y marxismo, entre otros) que fueron evocados en el acto y han sido difundidos (y premiados) en varios países, sobre todo en Argentina. Alcira llevaba todo eso en la sangre desde su adolescencia en los pagos de Flores, donde andaba por aquellas épocas Raúl Sendic.
Esa pasión también cuajó en una de las principales vertientes de su actividad partidaria, la educación política de los militantes. Cuando Alcira accedió a esa responsabilidad, se expresaba sobre todo en las llamadas escuelas vespertinas a nivel de los comités seccionales en la capital y los departamentales en el Interior, en los que se enseñaban fundamentos del marxismo y de la actividad política del PCU. Siguió desarrollando esa tarea en el exilio durante el período dictatorial, con referencia a los núcleos de exiliados comunistas que llevaban adelante la lucha contra la dictadura en distintos países, junto a los compañeros frenteamplistas y a los demás sectores de oposición a la dictadura. Alcira acompañó a Arismendi al exilio en Moscú, cuando fue expulsado del país tras su prisión en Jefatura desde su captura en la clandestinidad el 8 de mayo de 1974 hasta el 4 de enero de 1975. En Moscú participaba en las reuniones del Comité Central que allí se efectuaban bajo la dirección de Arismendi, reuniendo a los miembros del exilio, de la clandestinidad y los que iban saliendo de las cárceles. Junto a él estaba en su memorable regreso en noviembre de 1984 y su discurso en la Explanada Municipal, que lo reintegró a la lucha política en el país y a la campaña electoral en curso.
Tras el fallecimiento de Arismendi, Alcira dedicó su actividad a crear y dar vida a la Fundación que lleva su nombre, que fue presidida por José Luis Massera y luego por Ruben Yáñez y Ruiz Pereyra Faget, y que incorporó entre sus impulsores a figuras del frenteamplismo y de otras corrientes de la democracia uruguaya. De ese acontecimiento acaban de cumplirse veinte años. Mirada ahora en perspectiva, puede aquilatarse la valiosa labor desplegada por la Fundación, en primer lugar por difundir y mantener vivo el pensamiento de Arismendi, pero también para proyectarlo a los problemas candentes de nuestro país, del continente y del mundo en la hora presente. La Fundación reeditó obras fundamentales como "Para un prontuario del dólar. Al margen del PlanTruman" (que en su época provocó un verdadero impacto y contribuyó a deslindar claramente los campos en la nueva época que amanecía) y "Problemas de una revolución continental", en dos tomos. También colaboró en la reedición, por parte de la Cámara de Representantes, del primer libro citado (que está precedido por la versión taquigráfica del homenaje que la Cámara rindió a Arismendi el 4 de agosto de 1971 al cumplir 25 años de labor parlamentaria ininterrumpida) y de una selección de sus discursos parlamentarios. El plan aprobado por la Cámara comprendía también la reedición de "Problemas de una revolución continental" y "Lenin, la revolución y América Latina", pero quedó trunco. La Fundación colaboró asimismo en la publicación por parte de Ediciones Pueblos Unidos de una selección de trabajos de Arismendi titulada "Sobre la enseñanza, la literatura y el arte".
En otro plano, la Fundación organizó coloquios y simposios internacionales y editó los volúmenes que recogen las ponencias presentadas. En 1993 correspondió a "La integración latinoamericana y sus problemas contemporáneos", realizado en la Intendencia Municipal de Montevideo y con trabajos de Danilo Astori, Frei Betto, Abelardo Curbelo, Fanny Edelman, Ruiz Pereyra Faget, James Petras, Renzo Pi, Hugo Rodríguez, Volodia Teitelboim, Hugo Villar, Ruben Yáñez. Otro se realizó en setiembre 2001 en el Paraninfo de la Universidad y la Facultad de Ciencias Sociales y versó sobre "Vigencia y actualización del marxismo en el pensamiento de Rodney Arismendi" con una extensa nómina de participantes uruguayos, cubanos, argentinos, alemanes y portugueses. A la vez, la Fundación organizó concursos sobre temas políticos y sociales y publicó los trabajos ganadores, así como un Anuario sistemático con la síntesis de sus actividades.
Quiero cerrar esta enumeración con la edición por parte de la Fundación del libro "Rodney Arismendi.
La construcción de la unidad de la izquierda", una selección cronológica de trabajos que van pautando la creación de la gran fuerza unitaria de la izquierda uruguaya. Se editó por primera vez en 1999, se agotó e hicimos posteriormente una nueva edición. Alcira lo valoraba especialmente, por la riqueza de su contenido y su pasmosa actualidad.
Hay fragmentos que parecen escritos para hoy. Sin duda olvido muchas cosas en esta urgida recordación, pero anhelo que este último concepto quede prendido en el recuerdo.
Y también el hecho de que nos propusimos continuarlo con la publicación de otro volumen sobre "La unidad de América Latina", que queda en nuestras manos culminar.

Niko Schvarz
23 de Noviembre de 2010 14:10

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